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DESCANSAR LA MIRADA EN JESS

Iglesia de san Sebastin 15-11-17

MOTIVACIN
CANTO

Le dijo Pedro : Hombre, no se de qu hablas!Y en aquel momento,


estando an hablando,cant un gallo y el Seor se volvi y mir a Pedro...y
Pedro saliendo fuera, rompi a llorar amargamente.

Siempre tuve la incmoda sensacin de que l deseaba que lo mirara a los ojos, cosa
que yo no haca. Yo le hablaba pero desviaba mi mirada cuando senta que l me
estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte y saba por qu: tena miedo. Pensaba que en sus ojos
iba a encontrar una mirada de reproche por algn pecado del que no me hubiera
arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia, que haba algo
que l deseaba de m.

Al fin, un da, reun el suficiente valor y mir. No haba en sus ojos reproche ni
exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: te quiero! Me qued mirando fijamente
durante largo tiempo y all segua el mismo mensaje: te quiero!.

Y, al igual que Pedro, sal fuera y llor.


Tony de Mello. El canto del pjaro.
SILENCIO BREVE
CANTO
TEXTO EVANGLICO: Lc 19, 1-10
Jess entr en Jeric e iba atravesando la ciudad. Viva en ella un hombre rico
llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quera conocer a
Jess, pero no consegua verle, porque haba mucha gente y Zaqueo era de baja
estatura. As que, echando a correr, se adelant, y para alcanzar a verle se subi a un
rbol junto al cual tena que pasar Jess. Al llegar all, Jess mir hacia arriba y le
dijo:
Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.
Zaqueo baj aprisa, y con alegra recibi a Jess. Al ver esto comenzaron todos a
criticar a Jess, diciendo que haba ido a quedarse en casa de un pecador. Pero
Zaqueo, levantndose entonces, dijo al Seor:
Mira, Seor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a
alguien, le devolver cuatro veces ms.
Jess le dijo:
Hoy ha llegado la salvacin a esta casa, porque este hombre tambin es
descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que
se haba perdido.

TIEMPO DE ORACIN PERSONAL

CANTO
ORACIN
Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no slo para llorar.

Haz que sepa adivinar


entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes t.

Que, cuando llegue el dolor,


que yo s que llegar,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostn ahora mi fe,


pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te ver
y mi llanto cesar.
Jess, mrame y cambia mi corazn