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MEDIO AMBIENTE ANIMALES URBANOS Presentamos a las criaturas de la ciudad: animales vigorosos y resistentes

MEDIO AMBIENTE

MEDIO AMBIENTE ANIMALES URBANOS Presentamos a las criaturas de la ciudad: animales vigorosos y resistentes que

ANIMALES

URBANOS

Presentamos a las criaturas de la ciudad: animales vigorosos y resistentes que se han pasado

Presentamos a las criaturas de la ciudad: animales vigorosos y resistentes que se han pasado a la vida metropolitana

Presentamos a las criaturas de la ciudad: animales vigorosos y resistentes que se han pasado a

L as ciudades son centros de actividad

humana y desarrollo, con más de 3.500

millones de personas residentes en

núcleos urbanos por todo el mundo, y se cree que esta cifra se doblará en 2050. Este influjo de humanos irá acompañado de la llegada de muchas especies de animales. Estas criaturas se adaptan a entornos siempre cambiantes, consiguen sobrevivir y se reproducen en los márgenes de nuestra existencia.

arriesgan a adentrarse en el bullicio para alimentarse de estas abundantes presas. En Reino Unido, están acostumbrados a ver animales como ratas, ratones, ardillas, y depredadores como tejones, zorros y halcones. En ciudades dispersas de otros lares, donde los

límites entre asentamientos humanos y animales son más difusos, incluso animales más grandes se aventuran por las calles. Hay leopardos que vagan entre los rascacielos de Bombay, en la India, que al verse expulsados de sus hábitats naturales por la construcción urbanística buscan animales domésticos para cazar. Por las calles de Los Ángeles deambulan gatos monteses y pumas a medida que la ciudad se expande por la naturaleza de las montañas adyacentes. Los ingeniosos osos negros habitan en las afueras de muchas ciudades en EE UU, y van de contenedor en contenedor en busca de basura, ya que han aprendido que alimentarse así les exige menos energía que tener que cazar un ciervo. Algunos han cambiado hasta sus horarios de alimentación del día a la noche para evitar el contacto con humanos. Hoy ya es más habitual que nunca ver coyotes rondando por las calles Chicago a plena luz del día. Berlín tiene una población en creces de

Autóctonos de Norteamérica, a los mapaches es habitual verles hojeando entre los cubos de basura
Autóctonos de Norteamérica, a los mapaches es
habitual verles hojeando entre los cubos de
basura en busca de algo de alimento

Ello se debe al hecho que donde hay humanos, hay alimento, por lo general de más. Producimos tanto que un estudio estimaba que sólo los insectos consumen el equivalente a 60.000 perritos calientes al año en una pequeña zona de Nueva York. ¡Las ciudades son como un bufet libre para los animales con los que convivimos! En las calles, es principalmente la basura que tiramos lo que atrae a miles de roedores como ratas y ratones, dispuestos a atiborrarse de nuestras sobras. A su vez, estas criaturas atraen a depredadores más grandes que se

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¿SABÍAS QUE? En las ciudades británicas se estima que habitan unos 150.000 zorros –un zorro por cada 300 personas–.

jabalíes, donde se estiman en 8.000 los ejemplares que merodean por sus parques y se aventuran por sus calles tratando de birlar comida donde apenas hay cazadores. En el Reino Unido, además de abundante alimento, a estos moradores urbanos se les ofrecen otras prebendas. Por ejemplo, tienen un montón de escondites –rincones, ranuras y agujeritos en los edificios y bajo sus estructuras– y muchas casetas de jardín para criar a su descendencia. Gracias a nuestras prácticas de construcción, estos lugares suelen estar aislados y templados –el refugio animal ideal–. Con la invasión de las ciudades cada vez más en el campo, no debe sorprendernos que los animales se adentren en las ciudades para buscar nuevos hogares. A medida que generación tras generación de animales conviven con los humanos, estos aprenden a adaptarse a la ciudad. Uno de los animales más comunes de ver en parques y zonas con árboles es la ardilla gris, la cual se introdujo en Reino Unido desde América a finales del siglo XIX. La vida es cómoda para estos pequeños arborícolas gracias al espacio y alimento disponible, y ya son más comunes que las ardillas rojas autóctonas. Habitan en lo alto de los árboles, comen casi de todo, y en comparación con el campo, en los centros urbanos apenas hay depredadores. En estado silvestre, las ardillas grises se comunican entre sí por medio de varios métodos como las vocalizaciones, pero algunas ardillas urbanas parece que sólo se comunican con sus colas. Es probables que estas ardillas hayan

adoptado este mecanismo para superar el efecto de la contaminación acústica. Desde una perspectiva evolutiva, las ciudades son nuevos entornos, de modo que es impresionante la capacidad de estos animales por combinar toda una serie de desafíos y conseguir procrear. No obstante, no cualquier bicho lo consigue, y los estudios sugieren que los animales que se mudan a las ciudades se están volviendo más inteligentes. Un estudio estadounidense de los cráneos de pequeños mamíferos urbanos del siglo pasado ha demostrado que las especies urbanitas han experimentado un incremento en el tamaño del cerebro en comparación con sus parientes rurales, lo cual podría indicar que vivir en una ciudad exige de mayores funciones cognitivas. Desde una perspectiva del comportamiento, los animales urbanos son más atrevidos que sus homólogos que viven en el campo. A muchas especies urbanas no les intimida el contacto humano, y curiosamente, los científicos aseguran que son menos agresivas por lo general. Aunque muchos animales viven en las calles, nuestros hogares dentro de los asentamientos urbanos también son paraísos para la fauna silvestre, aunque ni nos percatemos de que convive con nosotros. Naturalmente sabemos de los ratones, pájaro y murciélagos que se adueñan de los suelos, tejados y huecos de

«Tras varias generaciones conviviendo con los humanos, los animales aprenden a adaptarse a la ciudad»

Los zorros son comunes en zonas residenciales con jardines grandes, donde encuentran refugio y restos
Los zorros son comunes en
zonas residenciales con
jardines grandes, donde
encuentran refugio y
restos de comida
Zorros fantásticos
Estos pequeños mamíferos rojizos de la familia
canina son ya habituales en pueblos y ciudades
británicos. Llegaron a las zonas urbanas en los
años treinta y cuarenta, y se adaptaron muy
bien a la vida de ciudad gracias a su dieta poco
exigente. Oportunistas por naturaleza, los
zorros suelen optar por la opción de comida
rápida escarbando en la basura antes que cazar
una presa, y por ello les atrae la ciudad.
Por desgracia, los zorros urbanos tienen mala
reputación por su actitud descarada frente a la
gente (la única diferencia real con los zorros
rurales es que a los urbanos no les asustan las
personas) y por sus hábitos alimenticios, que se
pueden interponer en nuestro ganado y huertos.
Pero la vida para un zorro de calle no es fácil. Su
esperanza de vida es de apenas dos años
debido a los peligros que entraña el tráfico y las
medidas de control de plagas.
La humilde paloma Estas vilipendiadas aves son habilidosas urbanitas prácticas que saben sobrevivir Las palomas
La humilde paloma
Estas vilipendiadas aves son habilidosas
urbanitas prácticas que saben sobrevivir
Las palomas son incondicionales de
la ciudad. Aunque se ven por todo el
mundo en grandes bandadas, las
palomas son originarias de los
escarpados acantilados de Europa y
Oriente Medio. Han intercambiado
las paredes rocosas de sus ancestros
por rascacielos y edificios de
hormigón. La ciudad tiene algunos
depredadores naturales, y al
refugiarse en las alturas se
mantienen más a salvo. Las palmas
son carroñeras y picotean cualquier
resto que se encuentren, de ahí que
se congreguen en zonas de mucho
trasiego humano.
Las palomas que vemos en los
centros urbanos son todas
descendientes de aves escapadas de
palomares. Estos pájaros fueron en
su día fuente principal de alimento y
un importante método de
comunicación, pero la tecnología
moderna acabó relegando su uso.
©Thinkstock; Getty

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CÓMO FUNCIONA | 033

MEDIO AMBIENTE nuestras casas y oficinas. Las ratas son sin duda los conquistadores del reino

MEDIO AMBIENTE

nuestras casas y oficinas. Las ratas son sin duda los conquistadores del reino humano. Se cree que representan el mayor número de mamíferos del planeta, y han seguido a los humanos durante miles de años, alimentándose de nuestros desperdicios. Se estima que al menos hay una rata por cada persona en el mundo. Estos roedores son criaturas súper promiscuas y una sola pareja puede engendrar hasta 1.000 descendientes. Si añadimos esto a su capacidad de colonizar alcantarillas (las ratas son excelentes nadadoras y capaces de recordar su trayecto por redes enteras de túneles), es fácil entender por qué han conseguido adaptarse tan bien. Los insectos también son hábiles supervivientes en la ciudad; hay más en las ciudades que en el campo. Los científicos que se debe a las temperaturas en el medio urbano en comparación con el rural. Las grandes extensiones de edificios y carreteras a base de hormigón y asfalto absorben, retienen y liberan muy despacio el calor. Mientras que las áreas rurales se enfrían al ponerse el sol, las ciudades son almacenes de calor, y crean lo que se conoce como el efecto isla calor. Un entorno más cálido en medio de zonas rurales más fría atrae a los insectos, y esto es especialmente patente en el Reino Unido, ya que representa el límite septentrional para muchas especies. En las ciudades, además, la biodiversidad general es relativamente limitada, de modo que para los insectos entrantes la reducida competencia con otras especies por espacio y recursos permite que se reproduzcan más. Pese a que un influjo de insectos pueda sonar negativo, estas criaturas pueden ser beneficiosas para nuestras ciudades de modos curiosos. Los insectos y artrópodos nos limpian las calles de materia orgánica, ya sean restos de alimentos, las hojas putrefactas del otoño, o los animales atropellados. Sin los cientos de miles de minúsculos insectos que patrullan por las calles, la ciudad estaría mucho más sucia. Debido a los insectos que se arrastran desde los mismos cimientos de los edificios urbanos hasta la cima de los rascacielos más altos, los pájaros se han sumado a la migración metropolitana. Las palomas son las más reconocibles en cuanto se trata de aves urbanas, muy seguidas por las gaviotas. Aves más pequeñas como los herrerillos o pinzones son buenos urbanitas, gracias a sus dietas. En las ciudades hay más gente que ofrece

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intencionadamente alimento que atrae a los pájaros. Y naturalmente, donde hay presas, los depredadores acechan. En Londres hay más halcones peregrinos que nunca, los cuales se sirven de sus dotes cazadoras para bajar en picado y arrebatar palomas en pleno aire. Estas rapaces se ven alentadas –e incluso utilizadas– por los cetreros con el fin de mantener controladas las poblaciones de aves menores. Éste es otro modo con el que aprovechamos la fauna silvestre en beneficio de la ciudad. Las ciudades aportan más recursos debido a nuestros residuos comestibles y menos riesgo de depredadores, lo cual las convierte en lugares atractivos para vivir si eres una pequeña presa o un buscador oportunista y agudo. Para el depredador, hay menos competencia por alimento y todo un surtido de presas donde

elegir, y si no siempre se puede tirar de un cubo de la basura para sacar algo. Aunque el medio urbano nunca ha estado concebido para la vida animal, el mundo natural está invadiendo las calles a velocidades sorprendentes. Sin embargo, cuando humanos y animales silvestres convivimos siempre acabamos mal. Muchos animales simplemente no son bienvenidos, y además son múltiples los peligros ocasionados por el tráfico, los controles de plagas y el atractivo que ofrece comer de las basuras. La próxima vez que veas una paloma paseándose por el suelo o el rabo de una rata esfumándose por una grieta en la acera, recuerda que estás siendo testigo de un nuevo tipo de colonización, y que estamos rodeados de animales que luchan por conseguir todo lo que generamos y dejamos tirado.

luchan por conseguir todo lo que generamos y dejamos tirado. De trote por la ciudad Berlín

De trote por la ciudad

Berlín es conocida por sus jabalíes, quienes atacan a los locales si se les molesta.

jabalíes, quienes atacan a los locales si se les molesta. Aprende conductas A medida que más

Aprende conductas

A medida que más generaciones de animales nacen y se crían en las ciudades, van traspasando sus enseñanzas a sus descendientes.

van traspasando sus enseñanzas a sus descendientes. Hurga en la basura Un estómago de hierro y

Hurga en la basura

Un estómago de hierro y su actitud determinada lleva a los mapaches a inventar formas de acceder a los cubos.

Mundo subterráneo

Con una red de túneles, agua corriente, poca interferencia humana, y abundante alimento, las alcantarillas son las autopistas animales de la ciudad.

corriente, poca interferencia humana, y abundante alimento, las alcantarillas son las autopistas animales de la ciudad.

© Getty; Alamy; Thinkstock

¿SABÍAS QUE?

La capacidad de animales salvajes para vivir en un entorno de ciudad se conoce como sinantropía.

Casa de la paloma

En su día una fuente importante de carne y esenciales para las comunicaciones, las palomas se aposentan en las alturas.

las comunicaciones, las palomas se aposentan en las alturas. Vida en las calles Así se ha

Vida en las calles

Así se ha adaptado la fauna silvestre para prosperar rodeada de nuestros edificios, calles, aceras y alcantarillas

«Se estima que al menos hay una rata por cada persona en el mundo»

que al menos hay una rata por cada persona en el mundo» Cambio de conducta Debido

Cambio de

conducta

Debido a la contaminación lumínica, las polillas se han adaptado a resistirse al reclamo de las luces.

Contaminación

lumínica

La luz artificial generada por las ciudades, como los reflectores y farolas, también atrae a insectos.

como los reflectores y farolas, también atrae a insectos. Coyotes listos Aunque se pensaba que evitaban
Coyotes listos Aunque se pensaba que evitaban los asentamientos humanos a toda costa, estos caninos
Coyotes listos
Aunque se pensaba que evitaban los
asentamientos humanos a toda costa, estos
caninos ahora circulan por las ciudades de toda
América y disfrutan del alimento y refugio que les
ofrece la vida urbana. Un atractivo es la ausencia
de lobos o pumas, ya que son depredadores que
comprometen su supervivencia.
En la vida salvaje, los coyotes cazan de día, pero
los ejemplares urbanos han cambiado su horario
para evitar el contacto humano. Como animales
tremendamente adaptables, cámaras de tráfico
han captado a estos perros salvajes detenidos
para observar el tráfico antes de cruzar
carreteras y vías férreas.
Los coyotes consiguen hacerse hogares en la
ciudad, y una hembra llegó hasta a criar a toda
una manada de cachorros en un madriguera en el
aparcamiento del estadio de los Chicago Bears.
Al principio sólo había coyotes en el centro del país,
pero hoy habitan en las grandes ciudades de EE.UU.

El éxito de la rata

Conviviendo con el humano desde hace miles de años, las ratas están claramente dispuestas a quedarse con nuestros residuos.

claramente dispuestas a quedarse con nuestros residuos. París quiere gastar 1,5 millones de € en acabar
claramente dispuestas a quedarse con nuestros residuos. París quiere gastar 1,5 millones de € en acabar
claramente dispuestas a quedarse con nuestros residuos. París quiere gastar 1,5 millones de € en acabar

París quiere gastar 1,5 millones de en acabar con las ratas.

Vida de ardilla

Sus fuertes patas y su dieta adaptable son atributos clave para que la ardilla gris aproveche al máximo la vida urbana.

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