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JORGE LUIS BORGES SIETE NOCHES Epilogo de Roy Barritotosew Cinco LA POESIA SeSonas, seSones: EI panteista irlandés Escoto Erigena dijo que la Sagrada Escritura encierra un nimero iafinito de sentides y la ‘comparé con el plumaje tornasolado del pavo real. Siglos después un cabalista espaol dijo que Dice hizo la Eseri- tura para cada uno de lot hombres de Israel y por cons ‘guiente hay tantas Biblias como lectores de la Biblia, Lo ‘cual puede admitise si pensamos que es autor de la Biblia ¥ del destino de cada uno de sus leciores. Cabe pensar ‘que estas dos sentencias, la del plumaje tornasolado del avo real de Excoto Erigena, y la de tantas Escrituras como Iectores del cabalista espafcl, son dos pruebas, de la ima- ginacién celta ta primera y de la imaginacién oriental la segunda, Pero me atrevo a decir que son exactas, no slo en lo referente 2 la Escrtura sino en lo referente a cual Auier libro digno de ser relefdo. Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mégico ‘en el que hay muchos espritus hechizados, Despiertan euan- do los llamamos; mientras no abrimot un bro, ee libro, lteratmente, geométrcamente, es un volumen, una cosa centre las conas, Caine fo alninnny wasn ef bn a mt ot sx lector, ocurre el hecho estétco. Y aun para el mismo lector ef mismo libro eambia, eabe agregat, ya que cam biames, ya que somes (para volver ami cita predilecta) dl to de Heréclito, quien dijo que el hombre de ayer no fel hombre de hoy y cl de buy nv ser cf de sata, Cambiamos incesanterente y es dable afirmar que cada Iectura de un bro, que cada relectura, eada recterdo de sa relectura, renuevan el texto. También el texto es el cambiante rfo de Heréelito. Esto puede Hlevarnos a la doctrina de Croce, que no sé sis la mds profunda pero sila menos perjciial: Ia idea de que la Iiteratura ex expresiéa. Lo que nos leva a lo ‘otra doctrina de Croce, que sucle olvidarse: si Ia literovara 1s expres, la literatura ext hecha de palabras y el lene ‘gusje es también un fendmeno estéico. Esto es algo que ‘os custa admitr: ef concepto de que el lenguaje ts un hecho estétic. Casi made profest la doctrina de Croce y todos la aplican continuamente. Decimos que el expafol es un idioma sonoro, que eli ‘65s un idioma de sonides variados, que el latin tiene una dignidad singular a la que aspiran todos lor idiomas ‘que vinieron después: aplicamos a los idiomas eategorias ‘téticas, Erréneamente, se supone que el lengvaje corres pponde a la realidad, a esa cosa tan misteriosa que Tamas realidad. La verdad es que el lenguaje es otra cosa. Pensemos en una cosa amarilla,resplandeciente, cam- Diante; esa ecsa esa veces en el cel, ireular; otras veces tiene la forma de un arco, otras weees ereee y dectece Alguien —pero no sabremos munca el nombre de ese a igulen—, muetro antepasade, nuestro com im antepanode, 102 le dio a esa cosa el nombre de tua, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz, Yo dirla que Ia vor griega Selene e¢ demasiado compleja para la buna, que la vee in- lesa moon tiene algo pausado, algo que obliga a la vor 2 la lentitud que conviene a In luna, que se parcce a Ia Tuna, porque e cast circular, cast empieza con la misma Tetra con que termina, En evante a Ti palabra hana, est hermosa palabra que hemos heredado del latin, esa her- meen palabra que es comin al italiano, conta de das si tabas, de des piezas, lo cual, acaso, es demasiado. Tenemos ua, en portugués, que parcoe menos fli; y lune, en fran= ‘és, que tiene algo de mistericso. ‘Ya que estamos hablando en castellano, elijames la pa Tabra luna. Pensemos que alguien; alguna vez, inventé la palabra luna. Sin duda, la primera invencion seria. muy