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OPERACIÓN CHAVÍN DE HUÁNTAR

Erase la noche del martes 17 de diciembre de 1996 en la ciudad de Lima. En el exclusivo barrio
de San Isidro el embajador Morihisa Aoki recibía en su residencia a los huéspedes invitados a
celebrar el natalicio de su majestad el Emperador del Japón. Ministros, edecanes, embajadores,
congresistas, historiadores, catedráticos, se reunían con una sonrisa en los labios a presentar sus
respetos a las más altas autoridades de gobierno del país del sol naciente. Sin embargo a pocas
cuadras del lugar, un grupo de siniestros personajes que no habían sido invitados, rastrillaban sus
armas y en silencio repasaban cada paso de su plan. El objetivo: Capturar al presidente de la
república, (que a último momento se disculpo y no asistió) a los mandos militares, y políticos,
dejar sin autoridades ni reacción al gobierno, y luego liberar a sus líderes de la cárcel. Una de las
horas más oscuras de la historia de esta castigada república andina estaba por iniciarse. El golpe
sería durísimo, y el mundo conocería estos acontecimientos como "La crisis de los rehenes".

1. PLANES Y ASALTO DEL MRTA


A pesar de las devastadoras derrotas militares que había sufrido el Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA), pudieron reunir 14 jóvenes a quienes se organizó en un comando
denominado "Edgar Sánchez”. Con estos hombres (entre los que había dos mujeres) se preparó
durante varios meses el plan de asalto a la residencia del embajador del Japón, todo bajo las
ordenes del terrorista Néstor Cerpa Cartolini.
La acción terrorista estuvo impecablemente ejecutada y consiguió tomar como rehenes en un
primer momento más de 600 personas, entre los que estaban la madre y uno de los hermanos del
entonces presidente Alberto Fujimori, el Canciller de la república Francisco Tudela Van Breugel,
el Viceministro de agricultura Rodolfo Masuda, el Ministro de Agricultura Rodolfo Muñante, el
general Máximo Rivera Díaz General PNP jefe de la DINCOTE ( Dirección Nacional contra el
Terrorismo) 2 cónsules, 5 ministros, 6 ministros consejeros,24 embajadores, 26 miembros de la
fuerzas armadas entre generales, coroneles y edecanes, 6 congresistas de la república etc.
Las exigencias terroristas eran simples, terribles, y de alcances siniestros, se pedía la inmediata
liberación de los principales líderes del MRTA presos y facilidades para trasladarse a la selva
peruana.
A pesar de todo; un grupo de oficiales con talla de héroes, ya se estaba preparando a las horas de
ocurridos estos hechos, para reclamar con su sangre, y su heroísmo, el derecho a devolver la
honra, la esperanza, y la fe a su país. El mundo aplaudiría su hazaña, pero la historia los recordará
con el nombre de "Comandos Chavín de Huántar".

2. LOS COMANDOS
Los hombres elegidos fueron seleccionados rigurosamente. Así, se unieron varios FOES de la
marina de guerra, algunos de ellos veteranos de la guerra del Cenepa, en la que participaron con
miembros del ejército y la FAP en la exitosa toma de Base Sur y de Cueva de los tallos. También
estaban los heroicos integrantes de la DIFE del ejército con toda una pléyade de héroes y casi 20
años de experiencia en acciones de guerra, desde la nítida victoria de Paquisha contra Ecuador,
pasando por la guerra del Cenepa, y la derrota de Sendero Luminoso. Ahora con sus compañeros
de la GRUFE de la fuerza aérea se prepararon minuciosamente para dar la estocada final al
MRTA. Los entrenamientos, la preparación, el análisis de inteligencia y la excavación de los
túneles fueron minuciosamente planeados. Después de muchos días de ensayar cada paso del
ataque en una réplica de la residencia del embajador japonés, los comandos rivalizaban en hacer
cada vez más rápido y mejor sus movimientos. Este entrenamiento permitió probar decenas de
formulas de ataque y ensayar la manera perfecta de rescatar a los rehenes sin sufrir bajas. Poco a
poco estos 140 oficiales adoptaron a sus compañeros como su segunda familia, compartiendo
profesionalismo y sacrificio. A las 2:30 de la tarde del 22 de abril de 1997 los comandos tomaron
posiciones de combate en los túneles esperando la explosión que daba inicio al asalto final.
Intercambiaron miradas deseándose suerte. Agazapados en el más absoluto silencio, ninguno de
ellos dudo en la victoria final.
3. LA ESTRATEGIA
1.-La vida de los rehenes es la prioridad absoluta.
2.-No solo se sorprendería a los terroristas, se sorprendería al mundo. El secreto por tanto sería
absoluto.
3.-Sólo se asaltaría la residencia de fracasar las negociaciones con los subversivos.
4.-Se buscaría sin embargo la participación de los rehenes hasta donde fuera posible para labores
de inteligencia, tanto pasiva como activa.
5.-Se construiría una réplica de la casa del embajador para ensayar una hipotética solución militar.
6.-Se "infiltraría" y se sembraría la residencia con micrófonos, así como se vigilaría de día y de
noche a los terroristas para conocer sus rutinas.
7.-Se asaltaría el objetivo desde todos los puntos posibles, incluyendo el asalto subterráneo y el
aerotransportado (Se cambió después por un ataque menos complicado usando escaleras)
8.-Para agotar psicológicamente al grupo terrorista y camuflar el sonido de las excavaciones se
usarían parlantes y música a todo volumen, según modelo tomado del asedio y captura al
dictador panameño Manuel Antonio Noriega.
9.-Sólo se usarían granadas de estruendo no letales, pistolas reglamentarias del ejército Browning
9mm BDA, subfusiles Herstal P-90, y Heckler&Koch MP-5, fusiles AK-47, Uzis, y Galils,
según el arma que acomode mejor a cada oficial. Adicionalmente cada comando estaría
equipado con máscaras antigas, chalecos blindados, gafas protectoras, y en el casco una cinta
adhesiva color verde intenso para distinguirse en un golpe de vista.
4. HORAS ANTES DE LA OPERACIÓN
El 22 de abril de 1997 muchos de los rehenes no sabían nada. Jugaban tranquilamente alguna
partida de damas, ajedrez o Ludo, sin sospechar que especialistas de la marina de guerra
colocaban desde uno de los túneles subterráneos, una potente carga de explosivo plástico C-4, en
el piso mismo donde dos equipos de fútbol "tupamaros" disputaban un ardoroso partido de fútbol.
Ya pasados 126 días de aburrido asedio, el líder terrorista había anunciado el cese de las visitas
médicas y por tanto la radicalización y el endurecimiento extremo de las condiciones de vida de
los cautivos, dando el pretexto preciso para la intervención militar. Es en ese momento que se
toma decisión de entrar a sangre y fuego para proteger la vida de los forzados huéspedes del
MRTA. Sin embargo otros rehenes como el vicealmirante Giampietri sabían perfectamente lo que
se venía. Ya lo habían tomado por loco al verlo conversar con flores, cuadros, y guitarras. Sin
embargo, el marino, viejo zorro en tácticas de inteligencia estaba buscando micrófonos ocultos.
Por favor pónganme "la cucaracha" dijo al rezarle a un crucifijo. Al día siguiente escucho desde
los parlantes reventar la alegre tonada mexicana. Las órdenes las recibía en un beeper. Lo había
logrado. Luego se dedicó a buscar colaboradores. El 22 de abril, minutos antes del asalto recibió
el vibrante mensaje que estaba esperando hacía meses: "PREVENIDOS TODOS.......VAMOS
POR USTEDES". El militar y otros rehenes comenzaron a pasar la voz. "El rehén de enlace nos
dijo con la voz bien baja: tranquilos, tranquilos que ya vienen a sacarnos dentro de tres minutos.
Sigan haciendo sus cosas con normalidad. Después le indicó a Eduardo Pando que abriera la
puerta de la habitación. Yo salí al pasillo y no vi ningún emerretista. (Samuel Matsuda
congresista)*"Tres minutos antes alguien nos dice "parece que vienen por nosotros, quédense
tranquilos" yo no hice caso. Creí que era un chiste de humor negro" (padre Juan Julio Witch,
sacerdote)*"Quédate donde estas y no te muevas, y ustedes, ayúdenme a abrir la puerta, ya llegan
a sacarnos" (Embajador de Bolivia). Nerviosos cautivos se tendieron en el suelo, cerraban los
ojos, alguno rezaba bajito. Pero en el fondo, más de uno pensó que podía no ser verdad.
5. OPERACIÓN CHAVÍN DE HUÁNTAR
La explosión que rompió tan violentamente la tranquilidad de la tarde de ese 22 de abril, no solo
hizo pedazos a 6 emerretistas, sino además sorprendió al gobierno japonés, a los periodistas, a
algunos rehenes y al mundo entero. "Al oír la explosión, lo primero que pensé fue: mi vida
terminó" ( Morihisa Aoki embajador del Japón ")*"La explosión en la llamada cancha de fulbito-
justo debajo mio-no la sentí porque quede inconciente. Cuando desperté estaba a cuatro metros de
donde me encontraba originalmente, en una oscuridad total.
En la terraza lateral los rehenes alcanzaron a abrir la puerta blindada. Sucesivamente comenzaron
a escapar, uno de ellos era Francisco Tudela. Sin embargo, un terrorista al verlo salir lanza una
granada y le dispara hiriéndolo en la pierna. Es allí donde el comandante Valer corre a defender
al canciller, recibiendo una ráfaga a la altura del estomago. Sin dejar de hacer fuego, el valeroso
comando logra que Tudela se ponga a salvo, pero ya estaba gravemente herido. Los otros
oficiales, que seguían llegando, logran abatir al terrorista.
"El terrorista me ve rampando en la terraza y arroja una granada que estalla en el aire, de haber
estallado en el suelo me hubiera matado instantáneamente. En cambio, sólo siento un pellizcón en
la espalda; se me clavaron siete esquirlas" (Francisco Tudela, canciller)
"Inmediatamente después de la explosión vi a un efectivo militar emerger en medio del humo. Se
cercioró que éramos rehenes y nos pidió calma. Después abrió la puerta y dijo que saliéramos.
(Samuel Matsuda, congresista)*
Segundos apenas después del estallido inicial, las tropas de élite surgieron corriendo desde el
cráter dejado por esta explosión, barriendo a balazos las escaleras donde se encontraban Cerpa
Cartolini y otro emerretista. Acompañados del segundo equipo comando que venía a la carrera
desde la destrozada puerta principal subieron sabiendo que cada segundo podía significar un rehén
muerto.
Sin embargo en el segundo piso los terroristas ofrecieron resistencia. "En el segundo piso, el
ingreso fue verdaderamente impresionante (comandos): Los accesos corredores y puertas estaban
preparadas con explosivos para impedir nuestro ingreso. La primera explosión que hicimos por
ese lugar produjo el estallido de las trampas preparadas por los terroristas, lo que origino la caída
de una pared, creándose una nube de polvo y gases tóxicos, volaron pedazos de ladrillo y cemento
lanzando a un equipo de comando hacía atrás y el resto del grupo tuvo que retroceder unos
metros. Pero allí dentro del equipo que retrocedió por la explosión escucho bramar a mis hombres
con ese sentimiento que sólo tienen los hombres decididos y que llevan dentro de sí valores tan
sublimes que los hacen grandes en esos momentos.
Los hombres se levantaron como una ola incontenible y a la carrera fueron desapareciendo por la
brecha abierta momentos antes, era verdaderamente emocionante ser testigo de ello, de este
equipo que se lanzaba contra las granadas y el fuego enemigo, muere en ese ataque el capitán
Jiménez por un trozo de metralla en la garganta e impactos de bala, perdió una pierna el
comando Cruz, pero seguían avanzando, todos fueron heridos, los diez de este equipo, en mayor
o menor intensidad”. "Otro comando encontró una ruma de muebles en el corredor del primer
piso, sabía que podía estar minada sin embargo no le quedo alternativa y los retiro lo más rápido
posible pues de ello dependía la vida de los rehenes, se encontró con lo temido, una explosión no
le permitió continuar, otro compañero derribó a un terrorista que resistía, mientras que el herido
pasaba a su lado arrastrándose como podía en busca del médico. Así, con heridos y dos caídos,
ganamos la residencia y cumplimos nuestra misión". (General de brigada José Williams Zapata,
comandante en jefe de la operación, combatiente.) Finalmente los comandos logran neutralizar el
último foco de resistencia enemigo haciendo fuego desde el techo hacia el interior de la residencia
de la residencia. Este tiroteo marcaría el final de la operación comando más exitoso en
Latinoamérica. Luego en un acto de desprecio y triunfo, las tropas arriaron la bandera del MRTA,
entonaron el himno nacional y celebraron el final de la crisis. Al costo de un rehén y dos
valerosos comandos EP caídos, una veintena de heridos de diversa consideración entre las fuerzas
del orden, y los 14 emerretistas abatidos, las fuerzas armadas peruanas se anotaron una victoria
espectacular, que sería reconocido entre los rescates más exitosos de rehenes dentro de la historia
mundial.
La gente en las calles comenzó a aplaudir cuando vieron a los cautivos salir en libertad. Luego
muchos no pudieron reprimir la emoción y se volcaron a saludar el paso de los rehenes que se
dirigían a encontrar con sus familias en el Centro Cultural Peruano Japonés. Finalmente en
libertad, muchos rompieron a llorar al reencontrarse con los suyos, con los hijos, con la esposa.
Después de 126 días de dolor, incertidumbre, y muerte en el alma, la angustia llegaba a su fin.