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ECONOMÍA Y POLÍTICA: LA CONFRONTACIÓN DEL MARXISMO Y LAS

NUEVAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO ECONÓMICO.

Autor: Claudio Javier Raya Alonzo

Como vimos en el capitulo anterior, durante el último tercio del siglo XIX el
pensamiento económico quedó definitivamente consolidado. El desarrollo de la teoría
Ricardiana del valor realizado por Marx develó brutalmente las contradiciones del
sistema de producción capitalista y anunció su destrucción. Surgió entonces una gran
diversidad de teóricos que, desde muy diversas perspectivas intentaron un enfoque
diverso de la teoría económica, esa corriente que arrancó con Cournot, tiene como
grandes fundadores a Jevons, Menger y Walras y se consolida definitivamente con
Marshall, Pareto y Hicks en lo que se conoce como “Síntesis noclásica”. El triunfo de
esta corriente se debió más que a deficiencias teóricas de la teoría clásica, a que “El
miedo y horror suscitados por la obra de Marx se vieron exacerbados por el efecto
que en toda Europa produjo la Comuna de París de 1871. Las doctrinas que sugerían
conflictos ya no eran deseables. Las teorías que distraían la atención, apartándola
del antagonismo de las clases sociales, alcanzaban una buena acogida. (...) En la
nueva economía, la existencia de clases sociales no podía ser totalmente ignorada,
pero el debate se centra en la situación del individuo, y las normas de juicio se
establecían en términos de individualismo. La teoría del valor trabajo y el concepto
de explotación surgieron de la consideración de las condiciones de producción. Los
neoclásicos desviaron su atención hacia el cambio y basaron una teoría de los
precios relativos de las mercancías en el concepto de utilidad. Entonces se eclipsó el
origen clasista del ingreso, y el análisis se orientó en términos de reuniones de
individuos en el mercado.”1

La utilidad se volvió subjetiva y dependiente de las “preferencias” individuales; el


individuo aislado e insaciable se constituyó en eje de la actividad económica y los
precios, determinados por la “utilidad marginal”, un mecanismo perfecto y equitativo

1
Robinson Joan. Introducción a la economía moderna. FCE. 1975 p. 48
Historia del Pensamiento Económico 2

para alcanzar el equilibrio. Alfred Marshall sistematiza los argumentos mediante los
cuales los ingresos y los costos marginales configuran una economía estática, es
decir perenne, sin desequilibrios entre los sectores productivos ni crisis cíclicas. La
muerte del capitalismo anunciada por Marx, queda así desconocida y refutada.

Solo quedaban reminiscencias de un problema ético, la equidad o igualitarismo.


Marshall había desembocado en una embarazosa conclusión: “Para inducir a una
persona a pagar un determinado precio por alguna cosa, se necesitará un incentivo
más fuerte si la persona es pobre que si es rica”, un chelín, continúa, dará mucho
más placer a un pobre que a un rico. “Wicksell proclama que el concepto mismo de
economía política implica un programa enteramente revolucionario” pero Edgeworth
encuentra un camino sin problemas: “La capacidad de placer es una propiedad de la
evolución, un atributo esencial de la civilización. La gracia de la vida, el encanto de la
galantería y del valor, que en otro tiempo al menos, distinguieron a las personas de
alto rango, facilitaron a estas personas, lógicamente, los medios de disfrutarlos y
trasmitirlos. A las clases inferiores se les asignaron los trabajos para los que parecían
más capaces...”2 No puede reclamarse igualdad entre hombres por naturaleza
desiguales.

La riqueza metodológica, la importancia de la historia y la instrumentación práctica


de la actividad económica, que constituyen las fuerzas centrales del marxismo
tuvieron distintos contestatarios. En el campo de la economía, el duelo lo inicio Carl
Menger, fundador de la Escuela Austriaca, mejor conocida como Circulo de Viena. Su
teoría subjetiva del valor fue criticada por Gustav Schmoller dando inicio a un
recurrente debate que culminó con el rompimiento de la Escuela Austriaca y la
fundación por un grupo de teóricos con Schmoller al frente, de la Escuela Histórica
Alemana. De cualquier forma, más que la sistematización de ideologías o conceptos
teóricos, fue la fuerza del nacionalismo lo que dio cohesión a esta corriente. Incluye
a teóricos tan diversos como Menger, Von Wieser, Böhm-Bawerk, Von Mises, al
ecléctico Schumpeter, Robbins, Wicksell, Knigh, Clark, etc...

Fuera de discusiones metodológicas intrascendentes, la escuela comienza a cobrar


importancia con las críticas de Mises, Hayeck, McKullop y Morgenstein a la
2
Op. Cit. supra. Citado en p. 49 de Mathematical psychics. Edgeworth. 1932 p. 77-78
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operatividad y eficiencia del ensayo socialista (lo que se ha conocido como


contabilidad y planificación socialista), discusión que se profundiza en la posguerra al
plantearse el nuevo orden geo-económico en Europa, con la participación de los
teóricos de la dependencia: Rosenstein-Rodan, Knight, Clark. El crack del 1929 fue
también pretexto para revivir la teoría del dinero y los ciclos económicos desarrollada
por Mises, dando origen a una discusión que culmina con el rompimiento entre
Hayeck y Schumpeter, quien se separa iniciando la corriente “Institucionalista” y el
análisis del cambio tecnológico y los ciclos económicos. El asenso del nazismo
provoca la desbandada de la escuela Austríaca y su distribución por el mundo. En
resumen la critica de la Escuela Austríaca al marxismo, si bien se focalizó en
aspectos fundamentales como la instrumentación práctica de las teorías marxistas en
la URSS, en general se dio desde planteamientos puramente ideológicos sin
aportación científica.

La escuela neoclásica entró en crisis no por la respuesta crítica marxista, sino por la
crisis del 29 que hizo evidente la incapacidad de la teoría para explicar la realidad y
dio lugar al nacimiento de una nueva corriente en Cambridge, Keynes.

Keynes no enfrentó al marxismo, simplemente lo desechó siguiendo la tradición que


había impuesto la escuela de Cambridge. Enfrentó en cambio las concepciones del
equilibrio estático, el papel de los salarios y el tipo de interés en la dinámica
económica, sustituyendo la idea del equilibrio por la teoría de las expectativas. La
inversión y el ahorro dejaron de ser una identidad necesaria y la Ley de Say (la
oferta crea su demanda) perdió su indiscutido reconocimiento. La inversión se
convirtió en un elemento dinámico y manipulable de la economía, con efectos
multiplicadores que podrían contribuir a la solución de las crisis cíclicas del
capitalismo y sus perniciosos efectos sobre los niveles de empleo.

A partir de Keynes ninguna de las corrientes de pensamiento económico ha dado


consideración explícita a los postulados y conceptos teóricos marxistas, desde la
perspectiva de la teoría económica burguesa la controversia se detuvo y el punto de
vista contrario simplemente desapareció y se desvaneció de la literatura económica o
Historia del Pensamiento Económico 4

como señala el propio keynes, “Solo pudo vivir furtivamente disfrazada, en las
regiones del bajo mundo de Carlos Marx...”3

La crítica se convirtió así en una critica de los marxistas a un marxismo muerto, sin
capacidad de respuesta, que ellos mismos petrificaron olvidando las enseñanzas de
Marx. La parte prolifera de este debate se dio entre lo que ha dado en llamarse
corriente “neo marxista”, que engloba a una diversidad de teóricos y tendencias más
bien desarticuladas que han llevado a primer plano muy diversas problemáticas
teóricas y prácticas y que caen en crisis definitiva durante la década de los ochenta.

La primera discusión trascendente la inicia Lenin con su teoría del “eslabón más
débil” y pone en crisis la concepción marxista del desarrollo del socialismo en el país
capitalista más avanzado. La segunda polémica la inicia Trotsky con su teoría de la
revolución permanente, que discute la posibilidad de sobrevivencia de este sistema
en un solo país, Mao Tse Tung provoca un nuevo cisma al desarrollar una revolución
con el liderazgo campesino, contra la idea petrificada de que la clase obrera es la
única clase históricamente predestinada a concretar el socialismo.

El marxismo re-escrito para fines de propaganda desde la Unión Soviética contribuyó


grandemente a paralizar su fuerza creativa y no fue sino a partir de finales de los 40
cuando se intentó nuevamente una recuperación seria del marxismo con los intentos
de recuperación de la teoría del valor desde la escuela de Cambridge, Sweezy y Joan
Robinson revivieron con ello el llamado “problema de la transformación” en la
discusión que inició Oscar Lange. Aprenderemos a vivir la economía marxista sin la
teoría del valor, adelantó la señora Robinson.

La reacción fue unánime y autores como Meek, Seaton, Okishio, Bródy, Morishima,
Shaikh y Foley intentaron refundamentar la teoría del valor, hasta que Piero Sraffa
sugirió que la teoría marxista del valor podría ser sustituida por una teoría mas
general del valor Ricardiana. La discusión quedó interrumpida.

En el inter, se recuperaron en forma más bien discontinua problemas teóricos


fundamentales como la teoría del monopolio y del imperialismo, así como los ciclos
3
Keynes. Teoría General... op. Cit. p. 38
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económicos del capitalismo. Mandel durante los sesenta intentó reconstruir un mapa
de la teoría económica marxista.

Durante la década de los setenta se provocó un nuevo rompimiento teórico con la


discusión iniciada por los regulacionistas franceses que culminó con la enfática
declaración de dicha escuela a través de André Gorz, de que la división de la
sociedad en clases sociales había desaparecido gracias a los grandes avances y
nuevas modalidades del capitalismo.

El “caput mortum” por fin se había precipitado. Sin embargo la luz en el camino
parece provenir por ahora de los Estados Unidos donde teóricos como Michael
Aglietta, Robert Boyer, Alain Lipietz y Robert Brenner están recuperando
prolíficamente el análisis marxista.