Gramsci el mito y la voluntad colectiva

Por afectos entiendo las afecciones del cuerpo por las cuales la potencia de obrar del cuerpo mismo es aumentada o disminuida, favorecida o reprimida, y al mismo tiempo las ideas de estas afecciones. Spinoza Cuanto mayor es el número de cosas por las cuales la potencia de obrar del cuerpo mismo es aumentada o disminuida, favorecida o reprimida, y al mismo tiempo las ideas de estas afecciones. Spinoza Horacio González decía que Sorel ha sido de esos pensadores rezagados del raconto de la historia del pensamiento; más utilizado que citado. Es que de alguna manera sus guiñes, reales o no con el fascismo, o en todo caso las lecturas que el fascismo hizo de Sorel, lo volvieron un pensador difícil de digerir. Sorel incomoda cuando le discurrimos. No es una escritura fácil. Pero también, porque tampoco se dan cita respetuosamente las polémicas que invoca. Ahora bien, este no es el caso de Antonio Gramsci; en este caso más citado que leído. Gramsci se hace cargo de Sorel. Nomás en la primera página de su ensayo hará explícita la paternidad general que atraviesa el Príncipe Moderno. Porque de alguna manera, el Príncipe Moderno de Gramsci es una reescritura del Príncipe de Maquiavelo desde las lecturas de George Sorel. Y también de Renán. O si se quiere, encuentra los postulados de este en aquél otro texto. Como sea, se trata del mito, se trata de Maquiavelo y se trata del porven ir del socialismo. Sin embargo, no estamos ante un mero ensamble. Quiero decir, la interpretación que esgrime Gramsci no se esboza como ejercicio de repetición; pues entre el mito soreliano y el mito gramsciano hay algunas diferencias. Entonces, parecido pero diferente. Diferencia y repetición. Gramsci reafirmará tanto como corregirá. La novedad en la relectura de Gramsci estará dada por el carácter constructivo que prepara para el mito. A diferencia de Sorel, que ponía el acento en el momento destructivo del mito, Gramsci daba una vuelta de tuerca destacando el carácter constructivo del mito político. Pero no vayamos tan aprisa. El punto de partida para Gramsci es Maquiavelo, el Príncipe de Maquiavelo. La relectura se justifica por la problemática semejante que observa entre los dos momentos. La lectura se vuelve un ejercicio oblicuo. En efecto, la Italia de Maquiavelo es un Italia serializada, deconstruida en una serie de principados, ducados y otras partículas. Los residuos feudales confunden el lugar de la política precipitando a toda la península a continuas luchas. En este sentido, el problema para Maquiavelo era la unificación. Aunque en el fondo se trataba del vulgo; digamos de la sociedad civil para acercarnos a la reinterpretación gramsciana. En última instancia, si lo leemos entre líneas, de lo que se trataba era de las multitudes, cómo controlar, gestionar las d erivas poblacionales. Maquiavelo pensaba que las multitudes fragmentadas, ya que resultan fácilmente seducibles, fáciles de captar por parte de los Príncipes debido a la misma credulidad que les caracteriza, decía que son estas multitudes desperdigadas, qu e van pasando de mano en mano entre distintos príncipes, las que obstaculizaban la unificación. Entonces, en la medida que se trataba de conjurar la diseminación social el problema era trascender los particularismos, esto es producir una contención política general. En Maquiavelo el problema de la unificación será al mismo tiempo, el problema de la formación del Estado. Y por eso, Maquiavelo imagina una figura que tendrá que ser lo suficientemente fuerte como para contener los diferentes localismos, digo, p ara trascender los múltiples conflictos que desbanden la política. Esa figura será el Príncipe. El Nuevo Príncipe. Y digo bien: El Príncipe; escrito en singular. El Estado como una tautología de una personalidad superindividual. Dijimos entonces que el punto de partida es el Príncipe, aunque ya no se trate del príncipe absolutista, sino del Príncipe Moderno. Y si el punto de partida es el mismo, tendrá que ver, en parte, porque los problemas que encuentra Gramsci en Italia eran semejantes a los que se topab a en su momento el propio Maquiavelo. Digo: una sociedad serializada. Y cuando no se trataba de la comunidad dispersa, eran las multitudes fascinadas con el jefe, encandiladas por su líder. Pensemos que Gramsci escribe la mayor parte de su obra desde la cá rcel, es decir en pleno régimen mussoliniano. Escribe en los momentos en que el movimiento fascista está en pleno auge. Entonces hay que disputarles la sociedad civil, el sentido de las multitudes, al propio Mussolini. Y para ello, Gramsci sabe que con lubricaciones teóricas ni basta, ni sirve. Se necesita por el contrario una artillería semejante a la que despliega y manipula el propio fascista. Hay que usar entonces palabras pesadas, ideas fuerzas. Dicho con una palabra: mitos. De lo que se trata es de mi tologizar el marxismo. Y acá es donde Gramsci introduce (invoca) las lecturas de George Sorel; pues como Sorel entendía, a las multitudes no se las captura y mucho menos moviliza recitándoles de memoria la teoría de la plusvalía y la alienación. No es que Gramsci comparta el antiintelectualismo de Sorel, pero entiende (se da cuenta) que en ese punto, la política requiere de nuevas estrategias (que son estrategias comunicacionales), de nuevas formas de hacer política. Porque en el fondo, el problema del mito , la discusión en torno del mito, no deja de ser un debate sobre políticas de comunicación. Si la cuestión es organizar a las multitudes, el problema será cómo llegar a las masas para luego recién poder organizarlas. Y pensar cómo llegar es discutir qué lenguaje habremos de utilizar.

es el estilo de un manifiesto de partido [1] No se trata de impugnar el saber intelectual como la pedantería y el filisteismo a la que se es proclive. es el Príncipe Moderno. cuando la política resulta atraves ada por las multitudes. explicándolas y justificándolas por la situación histórica determinada. que el intelectual pueda ser tal (y no un puro pedante) si se halla separado del pueblo-nación. incluso de un periódico. Politizarles. Es en este sentido que Gramsci será anti-intelectualista. aún a riesgo de deformarla. Traducirlo. De seguro que habrá que imaginar nuevas formas para la política. y tratándose de Italia. cuando la política se masifica. Es decir. Hay que volver a comenzar. y este no anda con demasiado tiempo para rastrear los planteos de un análisis meticuloso. Y para ello habrá que mitologizarlo. Su partido ha sido derrotado. al contrario: es el estilo de un hombre de acción que quiere mover a la acción. Es que el punto de partida de Gramsci es la derrota. un monopolio de pensadores aislados. deben resultar dramáticamente de la argumentación. no necesitan de clases teóricas o pomposos discursos. es decir. Siquiera para pensar algún día en ese cataclismo fundacional habrá primero que organizar la voluntad colectiva alrededor del mito. simplificarlo. mito -príncipe no puede ser una persona real. de l a acción política. Marx sabía que había que simplificar la teoría. Pero en ese mismo ejercicio. a una superior concepción del mundo. Por eso el mito de Gramsci es un mito positivo. sino en su momento constructivo. científica y coherentemente elaborada: el saber . y. esto es. es un mito que. comprendiéndolas y. [2] Por eso para Gramsci. Como sea. los puntos concretos del programa deben incorporarse a la primera parte. los intelectuales se convierten en una cast a o un sacerdocio. Gramsci percibe que habrá que ensayar otras formas políticas para disputarle el sentido de aquella masificación. sin sentir ni ser apasionado (no solo del saber en sí. para contener aquella revuelta. Segundo: De lo que se trata es de formar la voluntad colectiva. Como se puede observar. El estilo de Maquiavelo no es el de un tratadista sistemático. Maximizar sus fuerzas políticas. o sea. sin es ta vinculación sentimental entre intelectuales y pueblo -nación. A la hora de disputar las multitudes se requiere del mito político. En ausencia de tal nexo. de la misma manera en que lo fueron Marx y Engels durante aquellas revueltas. para decirlo de una manera prolija. como los que existí an en la edad media y en el Humanismo. Mucho se ha discutido cuál sería la figura que asumiría el Príncipe Moderno. De manera que. cualquiera d e las formas de que se trate. Algunos piensan que se trata de un Partido y otros simplemente que se trata de un Libro. Luego vendrán las teorías. que en esos momentos se parecen más a soldados que a intelectuales. Tiene que ser lo suficientemente contundente como para poder entonar el conflicto que e stá teniendo lugar. como protagonista de un drama histórico real y efectivo [4] Y tercero: de sincronizar la acc ión de las multitudes para que puedan llegar irrumpir simultáneamente en la vida política. La palabra tiene que ser tajante. [3] En pocas palabras: de lo que se trata es de bajar a M arx. Para eso se necesita el mito. [5] . Decirse de una sola vez. Y tratándose del siglo XX. Gramsci está encarcelado. primero: El príncipe moderno. Decía entonces que para Gramsci el punto de partida de la política. un elemento de sociedad complejo en el que ya se han iniciado la concreción de una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. es decir de complejizar lo que primeramente tuvo que simplificarse para poder llegar a las masas. antes que en el ciudadano sentado reconfortadamente en una habitación con todo el tiempo del mundo para dilucidar sutilezas. Cuando escribieron el Manifiesto Comunista lo escribieron pensando en aquella multitud parapetada detrás de las barricadas. debería funcionar de acuerdo al mito soreliano. un individuo concreto. que es de alguna manera el sentido mismo de la historia y la realidad que las embola. El interlocutor del manifiesto es el l ector de barricada. vinculándolas dialécticamente a las leyes de la historia. al compás del mito político. Pero al igual que en Sorel. una cosa puramente libresca . El error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender. especialmente. de la organización de una fantasía artística. las relaciones entre intelectuales y el pueblo -nación son o se reducen a relaciones de orden puramente burocrático. sino del objeto de saber). sin sentir las pasiones elementales del pueblo. No se hace política-historia sin esta pasión. formal. esto es. sino consignas y otras arengas por el estilo. no ser una exposición fría y pedante de raciocinios. po lo tanto. que ha sido capturada (seducida fascinosamente) por Mussolini. ya no se concentra en su posibilidad destructiva. en su época. de unificar y organizar la voluntad colectiva como conciencia operativa de la necesidad histórica. solo puede ser un organismo.De alguna manera este mismo problema seguramente también lo tuvieron Marx y Engels. para que la espontaneidad que sobresalta de vez en cuando se traduzca en una fuerza política efectiva. de lo que se trata es de subjetivizar a las multitudes. De lo que se trata es de popularizar al marxismo. para sostener la experiencia política concreta. a diferencia del mito soreliano. el mito gramsciano. Por eso le escuchamos decir cosas como estas: La doctrina de Maquiavelo no era. un libro secreto que circula entre iniciados. el momento de agrega r todo lo que se le sacó al manifiesto. Aquellos militantes. Transfigurarlas en sujeto histórico. Y en esto Gramsci parece no dejar dudas: Ya no la fría utopía o el raciocinio doctrinario sino la creación de una fantasía concreta que operará sobre un pueblo disperso y pulverizado para organizar su voluntad colectiva. De nada sirven las clasificaciones y las disquisiciones sobre diferentes criterios.

Por empezar no reclama para sí el lugar de la vanguardia. hete aquí. Eso por un lado. muy cerca de la escritura de Lenin. que les permita colocar no sólo cada piedra. visible para todos y a la cual todos pudieran atenerse? [7] En este sentido. la capacidad de adaptarse inmediatamente a las mas variadas y rápi damente cambiantes condiciones de lucha. cuando se pone comparativo: La organización de un periódico para toda Rusia debe ser el hilo fundamental. permanece de un modo disperso. Lograr una síntesis que le permita captar. Es un llamamiento : el fuego que atrae. el foco de Guevara o el mismísimo fu ego de Prometeo. a resumir y sintetizar todas y cada uno de los indicios de efervescencia y de lucha activa. Para disponer la acción primero hay que saber desplegar la palabra que vaya zurciendo la experiencia comunitaria que permanece dispersa en el devenir multitudinario. que captura las miradas y calienta los cuerpos. Si hay un género vapuleado. El periódico es el medio práctico para concentrar y organizar la multitud espontánea qu e. dentro de poco tiempo. Pensemos nomás en la incorporación de las crónicas policiales. pero que. [8] Finalmente es la escritura periodística porque solo una organización semejante aseguraría la flexibilidad indispensable a la organización combativa socialdemócrata. sospechamos ciertas similitudes entre las posibilidades que tant o Gramsci como Lenin reparan para la política con la edición de un periódico. el periódico. El marxismo deberá disputar el sentido común. o en el homónimo argentino dirigido por el anarquista González Pacheco. formará la línea acabada y total? ¿No vivimos acaso en un momento de esta índole en nuestra vida de partido. si suponemos que el Nuevo Príncipe es un periódico. permite que la prensa sea un lugar importante para disputar el sentido de la política. que les indica la fina lidad de la obra común. Y luego. de Lenin. La figura del militante reúne la práctica del político y del periodista. el devenir multitudinario de la pol ítica. Y además incorpora otros lenguajes que los bolcheviques desplazaron por burgués o religioso. La política se comprime para reclutar fuerzas. preguntándose si ¿puede un periódico ser un organizador colectivo? La respuesta no deja dudas: Afirmativamente. en las Iluminaciones de Benjamín. El militante es antes que nada un publicista. Por eso encontramos a Lenin en su ¿Qué Hacer? . Pero más allá de todas estas diferencias. . Arrojar luz que imprima una visibilidad diferente a la política. La lectura se dispone para un interlocutor masivo y comienzan a sondearse las posibilidades de las imágenes del cinematógrafo.Es la época del folletín y la novela popular . En este último sentido. que las incluya en la historia. Al menos en una primera etapa. el Lanzallamas de Arlt. se le puede comparar con el andamio que se levanta alrededor de un edificio en construcción.. pero falta precisamente la plomada. [9] Pero volviendo a Gramsci. Pero también. Pues bien. nos encontramos por momentos. Y al decir esto. Es que el periódico se cons tituía como redundancia del Partido. que para Gramsci este será un mom ento importante e ineludible de la escritura periodística. sino cada trozo de piedra. ese ha sido el policial. es el punto de referencia que sirve de anclaje a la masividad de la política. Por ahí hay que empezar. cuando tenemos piedras y albañiles. es decir. será la hora del cine Ruso y por supuesto de la radio. pienso no sólo en el Iskra. como enseguida veremos. Claro que primero habría que desmontarla de su esquema vanguardista. La Chispa. Una escritura que les ponga bajo el mismo nombre. No existe otro medio de educar fuertes organizaciones políticas que un periódico para toda Rusia. la introducción de la técnica. El periódico sería una partícula de un enorme fuelle de forja que atizase cada chispa de la lucha de clases y de la indignación de un pueblo. que es algo así como el manual de estilo de las diferentes vertientes comunistas. que señala sus contornos. facilita las relaciones entre los distintos constructores. de deambular el misterio. sino también un organizador colectivo. las Radiaciones de Jünger. más que develar buscan calentar los cuerpos. Son distintas formas de administrar la oscuridad. Pero el periódico no es solo un propagandista y agitador colectivo. el diario de Gramsci asume formas más flexibles. y al mismo tiempo contener.) Cuando unos albañiles colocan en diferentes lugares las piedras de una obra grandiosa y sin precedentes. [6] Pero el punto de partida para Lenin esta dado por un periódico de alcance nacional.. aún si se trata de la prensa revolucionaria. la política debería pensarse como una tautología de la prensa escrita. convirtiéndola en un gran incendio. con su trama jerárquica y burocrática. Los cuadros son los staff del diario. el cual al sumarse a los precedentes y a los que sigan. O mejor dicho. (. Por el contrario. Dice Lenin: Se puede empezar únicamente por incitar a la gente a pensar en todo esto. les ayuda a distribuir el trabajo y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado. Pienso desde luego. Para Gramsci también el periodismo tiene un papel protagónico en la organiz ación de la voluntad colectiva. impregnándolos de otra intensidad. s ino también en la Antorcha de Karl Krauss. despolitizadamente. ¿es una labor en el papel tender la plomada que les ayuda a encontrar el lugar justo para las piedras. La política incursiona en la estéti ca en busca de imágenes-fuerzas que sepan mostrar en un grabado lo que llevaría diez páginas contarlo. pero por el otro. Claro que con el periódico no alcanza. visto sospechosamente.

Se necesitan otro tipo de entonaciones. La vida en la ciudad se había masificado y su representación se hacía con unos medios que podían contener aquella masificación. El lenguaje adquiría una secuencia diferente a la que se utilizaba en el siglo pasado. Debe parecerse a una imagen. Y tratándose de la prensa. El público de esta prensa degusta cotidianamente su fattaccio. la técnica permitió ligar dos instancias: lo popular y lo masivo. y también sus propios prejuicios. la crónica policial condensa el común sentido de las cosas. ni si quiera sirven. de la comunicación en tanto problema para la política y problema también para la prensa. p ues si por el contrario se tiene en cuenta el desplazamiento de la política con motivo de la prensa masiva. digo. Se necesitan otras tantas palabras pesadas para disputar las propias multitudes. y con ello el mito. Una novela del demi-monde o del bajo fondo. antes que nada. lo teatral. Para decirlo de una manera benjaminiana: se trataba de la prensa política en la era de la reproductibilidad técnica. alrededor de las cuales se congregan las voluntades en un esfuerzo realizador. La técnica ponía a la prensa en otro lugar. Si se trataba de las multitudes. decirse de una sola vez sin dar demasiados rodeos. La prensa del partido tampoco debería dejarlas de lado cuando se trata de disputar. la literatura que más se acercaba a la experiencia mítica era indudablemente el folletín. o mejor dicho. las grandes teorizaciones que deconstruyan las minucias que tienen lugar. El público necesita. lo novelesco. [11] Del mismo modo. Sabe que el fascismo usó l as creencias de la clase subordinada. lo popular sería lo masivo. que involucra el problema de la comunicación. Este es el punto: hablar con imágenes -palabras. se vuelve masivo. completando: Allí mismo donde las apariencias engañan. esto es.. tampoco deben b uscarse interpretaciones economicistas. allí mismo debería recalar. Antes que jactarse y apurarse denostar por supersticioso o sublime. estaba introduciendo algunas limitaciones que fijaba n el marco donde resonaría la escritura periodística. la posibilidad de expandirse más allá de una elite actualizada. el problema de la comunicación. El policial sondeaba el lenguaje que hablaba la gente. se requería de otro lenguaje. De ahí el papel que tienen las crónicas policiales en la redacción de un periódico. La amplificación de la política. un melodrama de amor. pues la gente se zambulle sobre ella antes de arribar al resto del las páginas. todos los días. El Corriere della Sera de Milán. transforma al ciudadano en un militante y en un creyente.En aquel entonces. la prensa del partido tiene que repensarse desde la posibilidad técnica. Cada estrato social tien e su sentido común y su buen sentido que en el fondo es la concepción de la vida y del hombre más difundida. Tiene que ser contunde nte. Recordemos que Gramsci esta escribiendo en plena experiencia fascista. En realidad se trataba de limitaciones si se tiene en cuanta la retórica particular que se estaba poniendo en tela de juicio con el uso de técnicas de reproducción masiva.. asumiendo de la misma manera sus propios objetivos. De seguro que la crónica policial tiene que tener su espacio. Algo parecido había percatado el propio Mariátegui durante su estadía en Italia. la técnica. El romano del Corso Umberto no se interesa en política sino por lo episódico. Había en aquella utilización una profunda sospecha de la sensibilidad social que se gestaba en la c iudad. resulta un diario demasiado adusto. Roma se refleja en su prensa. imponía otros recorridos para la palabra. porque las palabras tienen que suscitar sentimientos que capturen nuestra atención. y con ello la comunicación masiva. para Gramsci. Como decía Horacio González hace tiempo: Cuando los de abajo juzgan por las apariencias y aún así. [10] Entonces. Creer y actuar porque se cree sería la fórmula. Con el desarrollo de la técnica. precisamente. Entre ellas se encuentran varias reflexiones sueltas. Y junto al follet ín el policial. está claro que una política contrahegemónica tiene que usar la misma artillería. por el fattaccio político. Nuevas estrategias. de pecado. Por tanto.): es en el plano de las aparienci as. La utilización de estos lenguajes reproductibles poco tienen que ver con la necesidad de capturar energía monetaria. Es en ese sentido en que deben entenderse las apostillas sobre el periodismo. En esta prensa tiene un puesto preferente el hecho de la crónica: el fattaccio. puesto que son los co ndensadores sociales de las pasiones que fluyen en la sociedad. Así como la masificación de la política necesitaba de nuevas formas comunicacionales. árido y milanés para el gusto rom ano. no se equivocan (. Tal vez sea en esta época donde mejor se plantea. Cada corriente filosófica deja una sedimentación de sentido común : este es el documento que prueba su efectividad . donde los hombres toman partido. la masificación de la información. Si se quiere llegar a la mul titud no basta. la política debe disputarse también en el plano de las apariencias. si de lo que se trata ahora es engarzar la pulsión a una acción determinada. La prensa permite emplazar ideas motoras que son otras tantas imágenes visuales. La palabra tiene que ser clara. de las ideologías. Yo dudo mucho de que un artículo político de Nitti o un ensayo filosófico de Benedetto Croce halle lecto res en el Corso Umberto. que son otras posibili dades. de vendetta. sus propios temores. Y en esa disputa. la stampa de l mezzogiorno. plenas de potencia dinámica. En una prensa peculiarmente romana: la prensa del mediodía. La prensa. con una voluptuosidad totalmente romana. de una prensa que llegue a la multitud. suponía la misma cuestión. que habla más a la imaginación que a la razón. Esta es la importancia de la prensa como mecanismo de mistificación. Y en ello. el sentido que asume la hegemonía en la sociedad. parco en estos folletines. La técnica. redefinían el espacio para la política. que son otros tantos disparadores sobre la sección correspondiente a los policiales y al uso de los titulares. La política ingresaba de lleno en la literatura. Depende de donde se le mire. Pero no estamos hablando simplemente de una determinación tecnológica. la constitución de un interlocutor masivo. al menos sin eufemismos. Nada importa que el fattaccio sea casi siempre el mismo. pero sobre todo suscitaba los mismos sentimientos. Ya de por sí. entonces la técnica se disponía eficazmente. En una palabra.

etc. también habrá que exponer las cosas con otra entonación. la intriga ingeniosa e inteligente. resul ta singularmente complejo. Toda toma de consciencia. y buscando una razón psicológica para explicar el fenómeno. sino que se transforma continuamente. Y dicirse con el lenguaje de la gente. Escribir la política con el lenguaje del policial. siempre presente. en el sentido de que las pasiones representadas sean las más profundamente humanas y de más inmediata constatación (venganza. Pero primero se trata de los impulsos. enriqueciéndose de nociones científicas y de opiniones filosóficas. se procura que no sea difícil no psicológicamente complicado. no para despolitizarla sino para dramatizarla. El Corriere della Sera no publica novelas por entregas. El análisis incluso en estos casos. pero su página policial tiene todas sus características con el agregado de la noción. Pero hay más: pues el punto de partida tiene que ser también los valores populares. elemental y popular . arriesga: Se trataría así de una manifestación de rebeldía contra la mecanización y la standarización de la vida moderna. Dificultad del arte de los titulares. como aquella fantasía artística. la cuestión de la difusión masiva en todos los niveles de la sociedad que tiene el policial. amor materno. la discusión se impregna de otro temperamento. [14] No se trata de una posición anti-intelectualista. cargar la Segunda Internacional sobre un horizonte artificial. según Gramsci. sino postergarla para otro momento. Lo dijimos: se trata de mitologizar el marxismo. Tiene que ser una palabra apasionada. en el sentido de que no sólo trata de satisfacer todas las necesidades de su público sino que se esfuerza por crear y desarrollar estas necesidades y por ello de estimular. Pero advirtamos que cuando decimos lenguaje no hablamos simplemente de una modificación en el uso de las acepciones. también es cierto que se escoge este tipo de géneros por afinidades culturales. De todas maneras. que sirve de pretexto para la interpretación. habrá que utilizar otras nuevas formas si se quiere llegar a ellas. Digo entonces: Primero la pasión (una política -pasión ) luego la reflexión. procede de una toma de cuerpo. [13] En estos casos. Ya vendrá el momento de complejizar. en cierto sentido. En otro lugar. Ese es el punto de partida. en una segunda lectura. Después vendrá. a su público y de aumentarlo progresivamente. de que se trata de hechos verdaderos. la organización de imágenes que produzca n afectos. es también decir que los problemas tienen que relativizarse a su contexto. Integral. captará nuestra atención consciente. Conan Doyle e la fortuna del romanzo poliziesco en el cual se indaga. la farsa. Nuevos para la política. Después llegaremos a otro lugar y se comenzará paulatinamente a enlazar los acontecimientos hasta politiza rles del todo.). que susciten pasiones. despertar el interés o la curiosidad impulsando a leer. el texto literario del drama. pero para entonces será una argumentación con convicción. La emoción es un componente importante a la hora de escoger las lecturas. Tratándose de las multitudes. Como se puede observar se trata de distinguir los auditorios y los momentos. el drama frenéti co. Se trata del periodismo integral . O esta otra sobre la crónica pol icial: Es fácil observar que la crónica de los grandes diarios se redacta como una inacabable Mil y una noches que se concibe con rasgos de novela por entregas. Una escritura que interpela nu estros sentimientos. una forma de evadirse de la rutina cotidiana.histórica. Maquiavelo planteaba la figura del Príncipe como el símbolo que sirviera para aunar y organizar la voluntad dispersa conforme a la invención de una volunt ad colectiva. Ya vendrán los tiempos en que habrá que agregar todo lo que tuvo que sacarle a la teoría. Necesitan de mitos. los problemas de la gente. que deberían satisfacer algunas exigencias: indicar sintéticamente el tema central tratado. . o sea anodino e insignificantes. [15] La excepcionalidad de las situaciones que se relevan son el quid de la cuestión. Mientras tanto si se quiere llegar a las multitudes habrá que repensar el marxismo sobre una nueva estrategia comunicacional. No se trata de soslayar la discusión reflexiva. Las multitudes no se movilizan con terorizaciones sobre El Capital de Marx. También los titulares están determinados por el público al que el diario se dirige y por la actitud del diario con respecto a su público: actitud demag ógica-comercial cuando se quieren aprovechar el sentimiento predominante en el público como base de partida para su mejoramiento. [16] El mito entonces. que se dirige a nuestras pasiones. Para Gramsci se lee un libro por impulsos prácticos y se relee por cuestiones artísticas. Como se puede advertir es el mismo problema que con el mi to. Es por eso que encontramos advertencias como estas: Respecto de los Titulares: Tendencia a titulares grandilocuentes y pedantes en opuesta reacción a hacer titulares periodísticos. incorporadas a las costumbres. Existe la misma variedad de esquemas sentimentales y de motivos: la tragedia. El sentido común no es algo rígido e inmóvil. [12] Por eso decimos que Gramsci está atento a estos nuevos lenguajes. Gramsci cita un artículo de Aldo Storni. honor. Una política-pasión como un impulso inmediato a la acción que nace en el terreno permanente y orgánico de la vida económica pero lo supera haciendo entrar en juego sentimientos y aspiraciones en cuya atmósfera incandescente el cálculo mismo de la vida individual obedece a leyes diversas de las del provecho individual. sino. dirá que al marxismo le falta una idea -motriz. La palabra tiene que impregnarse de la misma vibración que transcurre en la calle. por el contrario. El titular Breves indicaciones sobre el universo como caricatura de titular y pretensioso. Gramsci entonces. una aproximación estética. más allá de esta sospecha que comparte entre comillas.

Ya dijimos que el anti -intelectualismo entre comillas que esgrime Gramsci. ha refundirse en nuevas posibilidades. ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. digo bien. En otra nota de sus cuadernos de carcel que lleva como título precisamente mitos históricos . As. op. 1977. Siente curiosidad por el uso que se está haciendo del imaginario mítico. independientemente de cuales sean esas condici ones objetivas. comienzan a confundirse. Y esa manera de combinar la teoría y la política. [1] Antonio Gramsci. En fin. p. Porque bien se podría decir: el mito o la política de la voluntad . El destacado es nuestro. Por eso para Gramsci el mito es la novedad en la política. del economicismo sostenido por el aparataje burocrático que piensa a la política como técnica de medición de las condiciones objetivas de producción. nos llevó nuevamente a la problemá tica del mito. pero nos quedan las intuiciones. sino también por las corrientes de la derecha germana que también apelan a la ingeniería mítica antes que a la r etórica libresca para corresponderse con las multitudes. p. p ero el mito que se politiza. O al revés: pensar en el mito es emplazar a la política como actividad creativa. Bs. [5] Antonio Gramsci. 123/4. Desde la derecha a la izquierda. p. cit. 249 y 262 respectivamente. op. La problemática del mito no deja de ser un terreno incómodo para incursionar la política. Península. Paso del saber al comprender. 70. Barcelona. De lo que se trata es sustraerse de la ortodoxia determinista. 77. [17] No sabemos el resultado de estos ensayos. p. Aquellos términos que durante más de un siglo permanecieron separados y separables.. p. El Príncipe Moderno en Política y Sociedad. Sabe de las ambivalencias de cual quier experiencia mítica. porque quiere alcanzar determinados fines. 1997. Mito y política aparecen superpuestas. al sentir y viceversa. cit. E. Digo entonces. Anteo. Tiene sus contorsiones. se necesita una política concreta que enlace las multitudes a la filas que se pretende. Nuevamente se trata de subjetivizar la política. 1988: p. el mito es la herramienta que se pasa de mano en mano. donde la política se redefine desde el campo mítico. Y esto lo dice no solamente por el cotidiano fascista. Con la mera abstracción teórica no basta (no llegaremos a ningún lado). [2] Antonio Gramsci. del sentir al comprender. [3] Antonio Gramsci. por no decir las previsiones . Pero a su vez el mito desplazó la política a otro lugar. Por eso la política se constituye como una forma concreta y eficaz d e presentar el mito de la misión histórica de un pueblo. es decir. Y agrega: el punto a estudiar es justamente el siguiente: por qué una determinada forma es concreta y eficaz o más eficaz que otra. Se debe reconocer como necesarios determinados medios aunque sean propios de los tiranos. [4] Antonio Gramsci. p. Dice: tanto sirve a los reaccionarios como a los demócratas. 251 y 252 respectivamente. El destacado es nuestro. que tuvo Gramsci si tenemos en cuenta el protagonismo que la propaganda tendrá en el devenir alemán. Gramsci se da cuenta de los riesgos del mito. . Bs. Son lenguajes que se superponen.. Digamos de paso que estas palabras que surgen de la propia escritura de Gramsci recuerdan el nombre de aquel libro d e Renán ( La reforma intelectual y moral ) Es decir. otras dos palabras más sobre el mit o gramsciano. 75. 254. que el mito hace depender la política de las condiciones subjetivas. As. el mito es la forma política que parece atravesar todo el espectro de la política. Por último. El Príncipe Moderno . Gramsci hace referencia que está estudiando las consignas del tipo Tercer Reich que provenían sobre todo de aquellas vertientes. [6] Lenin. Me estoy refiriendo al problema de la voluntad.R. El mito restituye a la política al campo de la autonomía. El mito llevó la política a regiones contundentes y parece no haber camino de regreso. [7] Lenin. al sabe r (1932) en El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. el partido necesita de una filosofía de la praxis. El mito postula a la política como una actividad que requiere permanentemente de la imaginación. [8] Lenin. La política que se mistifica. El Príncipe Moderno . p. El Príncipe Moderno . 72 y 73 respectivamente. suponía también una reforma moral e intelectual. Nueva Visión. de fusionar el campo de las ideas con el de la practica.esa imagen-fuerza que permita pensar en una pasión organizada y permanente.

[17] Antonio Gramsci. 1997. Amauta. Ediciones Puentealsina. 24. Los intelectuales y la organización de la cultura. [11] José Carlos Mariátegui. El alma matinal y o tras estaciones del hombre de hoy.. [13] Antonio Gramsci. Lautaro. 1961. Lima. As. Nueva Visión. Antonio Gramsci Prólogo a El p ríncipe moderno y la voluntad nacional popular. 177 y 181 respectivamente. 174. Para nosotros. Literatura y Vida Nacional. p.. [12] Antonio Gramsci. 1950. 1998.[9] Lenin. As. op. p.. Literatura y Vida Nacional. p. p. p. Bs. 149. Bs. Sobre la política y sobre el Estado moderno. p. Bs. cit. p. 13. 269. As. 1971. [14] Antonio Gramsci. As. 163. p. . Nueva Visi ón. Notas sobre Maquiavelo. p. [10] Horacio González.. Los intelectuales y la organización de la cultura. [15] Antonio Gramsci. [16] Antonio Gramsci. Bs. 25. Los intelectuales y la organización de la cultura. 108.

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