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EL CONCERTINO ABANDONA SU LUGAR TRIUNFALMENTE

La luz del reflector embisti la avanzada calvicie del concertino, un halo sagrado pareci
envolver el escenario y la ceguera se hizo entre el pblico.
Cuando recuperaron la vista, una mujer de largos cabellos rojos ocupaba el lugar del
concertino.
La luz del reflector haca vibrar su vestido negro como el universo.
Nadie not la diferencia, ni siquiera durante el primer solo.
Al final de la funcin, el pblico se retir no sin antes comentar que el aire acondicionado
estuvo muy elevado, los acomodadores falsamente solcitos, los vientos dramticos en
exceso.
El concertino dirigi una postrera mirada al escenario: la mujer segua sentada ah, sobre
esa vieja silla, en ropa de dormir, peinando sus largos y rojos cabellos, mientras una a una
apagamos todas las luces.