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DONDE NO HAY AGUA NO HAY VIDA. Vivimos por la gracia del agua. “ Según la

DONDE NO HAY AGUA NO HAY VIDA.

Vivimos por la gracia del agua.

Según la OMS Organización Mundial de la Salud, 1,6 millones de personas mueren cada año de enfermedades diarreicas (incluido el cólera) atribuibles a la falta de acceso a un agua potable salubre y al saneamiento básico, y un 90% de esas personas son menores de 5 años, principalmente de países en desarrollo.

La crisis del agua es más grave de lo que creían los científicos, un reciente estudio publicado por la Sciences Advances concluyó que el 66% de los habitantes del mundo - cuatro mil millones de personas- vive sin acceso suficiente agua fresca durante, al menos, un mes en el año. Según Diane Raines Ward, en su libro Water Wars (Guerra del Agua), señala que el 40% de la población mundial “recoge agua necesaria de pozos, ríos, lagunas o de charcas”. En algunos países las mujeres dedican hasta seis horas al día en acarrear agua para sus familias en recipientes que pesan más de 20 kilos (40 libras), anota.

El 97.5% de agua que tenemos en el planeta es salada, sólo 2.5% es agua dulce y que lo compartimos con todos los seres vivos (animales y plantas).

De este 2.5% de agua dulce disponible para el consumo, el 99% están concentradas en glaciares, en el subterráneo, en lagunas a las faldas de los glaciares o lagunas alto andinas acumuladas por las lluvias en invierno, estas aguas son aptas para el consumo previo tratamiento bacteriológico, y cuesta millones traerlo a las ciudades y combatir el creciente estrés del agua que afrontan las ciudades y las grandes metrópolis en el mundo.

El 1% de agua dulce nos abastece a los casi 7,400 millones de seres humanos que vivimos en este planeta y los otros millones de seres vivos que lo necesitan para subsistir.

Más de la tercera parte del mundo nos vemos agobiados por la severa crisis del agua potable y el saneamiento adecuado. La OMS (Organización Mundial de la Salud) sostiene que, cuando las personas y familias no cuentan con retretes adecuados contribuye a “la transmisión de bacterias, virus y parásitos presentes en las excretas humanas, que contaminan el agua, el suelo y los alimentos. Esta contaminación es una de las causas fundamentales de las enfermedades diarreicas (segunda causa de muerte de niños en países en desarrollo), entre ellos también el cólera, esquistosomiasis o el tracoma”.

El 70% del agua dulce disponible en el mundo se destina a la agricultura y también se sabe qué hace falta 1000 toneladas de agua para producir una tonelada de cereales. Estas aguas destinadas a la agricultura generalmente se toman de los ríos, lagunas, represas y en otros casos se depositan en represas artificiales las lluvias de invierno en las zonas altas. Sin embargo, cada vez más escasas por los cambios climáticos que afrontamos año tras año.

Hoy en día el agua escasea y lo poco que queda aún es malgastado, nuestro uso es indiscriminado, nuestras malas acciones frente a ella hacen que este preciado líquido vital

escasee y otra gran parte está contaminada y es no apta para el consumo, ni útil para la agricultura. El crecimiento demográfico de las ciudades hace que cada día necesitemos más agua, más alimentos y para satisfacer estas necesidades hace falta producir más. El Foro Económico Mundial (WEF) y otros organismos internacionales calculan que para el 2030 habrá una demanda 40% más alta, que el planeta no podrá suministrar y eso afectará la agricultura, lo que aumentará los precios de los alimentos.

Es preciso hacerse esta interrogante: ¿Cuánto gastamos con lo que hacemos y en producir lo que consumimos? En un reporte de la BBC Mundo, un grupo de científicos sostiene que:

Gastamos 14 litros para cocinar y tomar diariamente, 48 litros en duchas y tinas diarias, 45 litros en una rebanada de pan, 167 litros en papel, algodón y ropa, 480 litros en una jarra de café y 2800 litros en una hamburguesa.

Los científicos han ideado una gama de tecnologías que podrían ayudar a lidiar con la crisis del agua, desde filtros especiales, la tecnología de destilación por compresión de vapor. Sin embargo resultó muy costoso y poco eficientes. Una solución viable que adquiere fuerza es la desalinización de agua de mar, pero no es tan simple como parece, requiere de un proceso tecnológico muy complejo y es muy costoso a la vez.

Mientras tanto, una solución más simple podría ser mejorar la manera en la que administramos el agua que aún disponemos”, darle un mantenimiento adecuado a las tuberías domiciliarias, evitar filtraciones, grifos deteriorados y usar agua en la cantidad necesaria.

La crisis de agua es en todo el planeta y presenta grandes riesgos para la salud de millones de personas. ¿Qué medios serán tomados para garantizar un buen suministro y promover el uso racional del preciado líquido? A esta interrogante deben responder con acciones concretas y mediatas los estados del mundo, los gobiernos nacionales y los subnacionales.