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WAITHER VICTOR 1 V EL autor de la. presente obra, nacié en Oeynhauten (Alemania), en el ao {i95, curvando on su ciudad natal lon fstudion previon sus. carson on les Universidedes de Fribureo y Halle y fucindore en las artes liberalon, que Shandon luego, para entregarse «la di- fie empresa del escrtor. Por sus ox ‘cepsionales condiciones en este orden “Ge Ia actividad intelectual pudo, of té+~ juerra, Mundial — wumie la di eceion de un diario de Hamburg®, on Coyas columnas forjo sw agilided ii aria a travén de criticas, ensayos y edi foriales, Hasta su emigracion de Ale- Imania diése conocer como exciter, mediante sendos ostudios biogréficos de Federico Engols, Enrique Heine y An- ten van Dyck "Walther Victor ha logrado, coo 1848, ‘usa sinopsis humana integral de une de low mix agudos instantes de ta his- torie de la humanidad, Fué aquél, sin ‘dda, un eB crucial en el que se dieron tina serle de scontecimientos politicos, fecondmicos y sociales de vasta repercu- Sn, que el autor he hilvanado en una Droliia y onda vision de conjonto, jut- fda y documentada a In distancia, en In perepectiva del tiempo. ‘Tn eacueta relacién de los hechos ne: ‘da dia, en servicio del esclarecimien te. hintérico que sin duda movié sta fe Luis Nepoleén, queds tuna. sucosién de imagenes, hich y la dinastia de Orieéns fa exénica ‘ho plerde m4 tesitura wubjetiva pues mic 1 isa fondo de a ime a er Tencuentron en las barrie Sastre eras as de fos pueblos de Europa. Y por ln cumbre de todo este acon: WALTHER VICTOR EUROPA HACE UN SIGLO, EN EL ANO DEL . MANIFIESTO, AURORA DE LOS TIEMPOS NUEVOS EDITORIAL CLARIDAD BUENOS AIRES BIBLIOTECA HOMBRES E IDEAS Walther Victor El ponsaznlonto y fa accién al servicio de un mundo mejor VorumEn 35 1 oo EUROPA HACE UN SIGLO, EN EL ANO DEL MANIFIESTO AURORA DE LOS TIEMPOS NUEVOS AN CLARIDAD ITORIAL EDITORIAL CLARIDAD, 8. A. ED Dineccréx Generat: ANTONIO ZAMORA CLARIDAD Onormas Cenmeaues: Sax Jost 1621/45, -- Bumnos Ares BUENOS AIRES Titwo de Ja obra en alemén: 1848 Version castellana de SeRGiO BELAIEFF Primera eaicion, octubre de 1988 Derechos de autor y presentacién reservados Conforme a Jo dispuesto en In ley NP 11723, Impreso en Ja Argentina. -- Printed in Argentine, Copyright by Horrors. Crartoa, 8, A, in 1948, LN DD iGik Dedicatoria 3 Prdlogo, por Guillermo Korn Capfruto L—LA PALABRA DEL CRONISTA Flores en el camposanto La anguita que resulté ser cable de enero de 1848 ‘TULO I—DOS HOMBRES DICEN: ORO Cuando las piedra Guadalupe Hidalgo El infierno 53 56 59 62 66 69 Capfruo II—DOS HOMBRES DICEN: REVOLUCION El verdugo esti en 1a puer El trabajé para el mundo Marx y Engels La unién comunista Marxismo CapftuLo IV.—:DONDE, VOSOTROS, Un Angel en exilio Jorge, o el espiritu Lola,'o el cuerpo El anhelo de perfeccién Jel HS OP AUMIFAY (BAI|ASO *NITUDD) WIOLDIN|SN tengy Capiruto V.—SE LEVANTAN Y MUEREN Europa en 1848 ............ Situacién internacional y acontecimientos polit Eundamentos econdmicos y movimientos s FL 24 de febrero EI 18 de marzo Reflexiones junto al Danubio jHungria, despiertal .... Catélicos, luchadores, profetas Coetrape V1 BL POR LAW ty BELL ELS ‘A 10s tres amigos, asesinados por el fascismo: Eres la guarda de tu hermano... fap ef hiingaro Oscar KIRALY, Visita a casa de un poeta 144 el aleman Eric! KNAUB, penal grande is el norteamericano, RICHARD Mc.LAUGHLIN, ‘Que para todos florezca maravillosamente 134 CapiTvLo VII.—EL MERCADER Y EL DINERO * El dinero y la revolucién te 157 cus en Nueva York ee 160 mstruccién de una maquina de hacer di 164 El que tiene dinero Pte ee Marcharon a teauts de la muerte, Tintaron en te fries noches Catreto VIII—SOLO AQUEL MERECE LA La nwe deta libertad les araarvant, LIBERTAD Su pateia es Ia primavera de ta Humanidad. La derrota ...... La fuerza y el derecho Democraca'y libertad Mirada retrospectiva sobre un ao APENDICE Repertorio biogrifico de las personalidades que s¢ men- cionan en el texto PROLOGO La aventura de Margaret Fuller en Ia Europa de 1848, estremecida por la primavera de la libertad, proporciona a ‘Walther Victor el centro de interés americano para esta fe- liz evocacién del mis apasionante episodio de la historia del siglo XIX. La fina escritora norteamericana habia alen- tado el afin de Walt Whitman para encontrar la expresién del nuevo mundo emancipado de la influencia europea No obstante, asfixiada por el puritanismo, iba a realizar la plenitud de su personalidad en 1a peripecia liberal y ro méntica que arrebaté a George Sand, Las olas del mar, al fin, la devuelven a Jas riberas de Ja patria. A Ja vista de Long Island, naufraga, en 1850, el bergantin “Elizabeth” y el mismo Walt Whitman ayuda a levantar el cuerpo de a ahogada, junto con ef de su esposo y su hijito. Hasta el granero cercano a la costa donde se alinean los cadaveres Tega Thoreau para tributarle un_homenaje, mientras merson escribia en su petiédico: “El pais se muestra con ella hasta [o filtimo inhospitalario. jAlma valiente, elo. cuente, sutil, culta, devota y constante!” (1) Yo es el menor mérito de estos “‘cuadros de una expo- sicién’” que Walther Victor nos hace recorrer en suspenso y como Ilevados de la mano, haber conseguido componer- Jos desde un punto de vista americano y con la emocién de un buen ciudadano del mundo. A través de Ia frigil sensitiva fortificada en el fervor libertario de un aposto- lado rebelde, nos remontamos hasta el apice del siglo donde truena el acento de los duros profetas del Manifiesto y Ia Primera Internacional. A un siglo de distancia el autor de este libro, europeo insobornable como los emigrados de 1848, ha vuelto a vivir el combate contra el despotismo Aire: (Q). Frances Wi Gigante americano. Bs. ar su Def NY OP OMMILIGNY [AE AIASUIOD "WOLD WOLIOANTNW tame y a recorrer los caminos amargos del exilio. La historia se Tepite, pero nunca es 1a misma. Con sentido idealmente contemporineo de la experiencia del pasado, Walther Vie- tor, antes que todo un militante, ha escrito 1848 teniendo en cuenta la vigencia paradigmatica de Ja historia para el hombre del presente. Honra a las prensas argentinas haber elegido este libro para Ia conmemoracion de 1a Segunda Repiiblica que expandié aquel impulso libertador que, en él Plata, did contenido ideoldgico a la batalla de Caseros, Efemérides inminente que suscita un compromiso moral para la inteligencia argentina: ensayar la aportacion bi bliografica indispensable para que el centenario de nues- 2 adquieca la misma categoria con que Euro; do poner al dia Ia viva leccion de 1848 y su ambicioso Jo de los Estados Unidos del Mundo. Este libro de Walther Victor nos sefiala el camino: es un ejemplo de pa- sidn, verdad y belleza. Dos ilustres figuras socialistas abren y cierran el juicio histérico sobre la revolucién de 1848 en Paris: Carlos Marx, en 1850, analiza en profundidad este episodio y extrae las ensefianzas que de él se desprenden para la lucha por la emancipacién del protetariado. Y en nuestros dias, al cumplitse el primer centenario de aquellas draméticas jornadas de 1848, Leén Blum, simbolo vivo del socia- lismo europeo, templado en Ia resistencia y Jos campos de concentracién del nazismo, ha vuelto a analizar aquel acontecimiento a la luz de un siglo de nuevas comproba- ciones histéricas y de nuevas y tremendas experiencias so- Gales (1). Mas las conclusiones de ambos juicios de valor coinciden a cien afios de distancia. 1848 sefiala el punto culminante de una pardbola historica que se inicia en la turbulencia romantica, comprende en_ su seno Ja tiltima fase de la revolucién mecénica y la primera de la revolu- cin industrial, que engendran la madurez y ta crisis del (1) Le6n Blum: Conferencia en ta Sorbona, Paris, 1948. tee régimen capitalista, alienta las mas generosas aspiraciones del socialismo utépico, hermana a Ja conciencia incipiente del proletariado con las luchas por el advenimiento de las nacionalidades europeas, proclama Ja libertad, la unidad de los pueblos y hace posible la clarificacin de las clases proletaria y capitalista, abriendo el camino a la era del focialismo cientifica y de la Internacional Obrera y Socia- lista. Son veinte afios decisivos en Ia historia fecunda del siglo XIX, Es verdad que 1848 compre: das vietoriosas de febrero tanto como la sangri antiobrera de junio, que, cinco meses més tarde, cubre de sangre y encono al gobierno provisional. Con las palabras de Vietor Hugo sobre el poeta romantico Lamartine y su paso por las jornadas de 1848, podriamos decir, con ma- yor justicia, que en ellas los obreros de Paris fueron las antorchas humanas heroicamente consumidas para ilumi- nat el destino de una revolucién sombri Marx remata la primera parte de su apreciacién his- térica, afirmando que Ia derrota de junio cre6 todas las condiciones dentro de las cuales pudo Francia tomar la iniciativa de la revolucién europea. Sélo empapada en 1a sangre de los insurrectos de junio, dice, vimos 12 bandera tricolor transformarse en la bandera roja de la revolucion europea. La revuelta habia muerto para siempre. Ahora podia exclamarse: j Viva la revolucién! “El resultado general de 1848 —dice Engels en el prélogo a Las luchas de clases en Francia, de Marx— fué que en Europa Hegase a ser una realidad la independencia y la unidad interior de 1as grandes naciones, con 1a sola exceptién de Polonia nte para que el proceso de desarrollo de {a clase obrera no encontrase un ‘Obstaculo serio en las complicaciones nacionales,.. y pu- diera alzarse ya amenazador el heredero de 1848, el pro- Ietariado socialista en la Internacional Leén Blum, cien afios después, llega a la misma sin- tesis final que Marx y Engels: “la verdadera grandeza im- perecedera de la Revolucién de 1848 y de la Segunda Re- piiblica que ella proclamé, es la esperanza inmensa que supo suscitar, la aurora de fraternidad civica, humana y universal que hizo despertar en el mundo. Lamastine dijo que la Segunda Reptiblica fué una sorpresa de Ja que se pudo hacer un milagro. Talvez fué solo una sorpresa apa- rente y el milagro no fué cumplido, Pero —proclama Blum— ef milagro fué anunciado y se creé la conciencia de que es posible. 1848 nos legé la esperanza inextingui- ble que ahora nos impele a consagrar nuestra vida para lograr el advenimiento del milagro”. El paso del socialismo utépico al socialismo cientifico, que se cumple en Ta entrafia del ciclo histérico compren- “creme +8507 650s seo aRATS._ 16 aes ¥ ples Tet por pera atte cote eles ree oe HT petiat ae TERS cree gies pureas Satie re Se a tespotens de toe RorBones el_pabellén tricolor de la gran Revolucién Francesa de 1789 y de los Derechos del Hombre. Los obreros se ba- tieron heroicamente al lado de los burgueses liberales. En el famoso cnadro de Delacroix, La libertad guiando al wceblo, inspirado en fa re ) de 1830, persiste el Merede dlezGnica del eenlantrivas magainedicne ceo sado en la figura, que encabeza la columna popular de los insurrectos, enarbolando el pabellén tricolor. En cam~- bio, en las figuras humanas que la rodean, superando su actitud teatral, apunta el realismo que pronto aparecera ya en plenitud, en los dibujos y los cuadros de Daumier, a quien podemos lamar el Goya de las reyoluciones de 1830 y 1848. La pintura de Delacroix es toda ella una gloriosa afirmacién optimista del triunfo del pueblo y de la libertad. Tal fué el sentido que se did a esta revolucion de 1830, que, al defraudar las ilusiones democraticas, pre- para el advenimiento de la Repablica de 1848. La bella alegoria de Delacroix fué a formar parte de la —m ae de cuadros de Luis Felipe, mientras Daumier escribe de_una litografia f fot que muestra a los Obreror sere en Tas barricadas ‘330, Jevantandose-dea_ rumba —7Valia Ja a gil we hiciéramos matar?"’. Se See ea ico Hugo. Daumier, despojado de toda idealizacién aleg rica, compone sus dibujos litogrificos con personajes t mados de la realidad. Opera como Balzac en su Comedia humana pero reacciona como un revolucionario social (1). La revolucién de 1830 se habia hecho contra el censo electoral de la monarquia borbénica, que limitaba a una minoria el derecho del voto. Por el sufragio universal y la libertad de prensa, los obreros y los burgueses se batieron, codo con codo en la revolucién triunfante. Pero la mo- narquia liberal de Luis Felipe mantuyo el régimen del censo electoral, limité la libertad de prensa y se encenagé en la politica de las emisiones, las concesiones y la corrupcién, que sumieron de nuevo a los obreros y a la pequefia bur- guesia industrial y campesina, en la desocupacion y la po- breza. Mas que nunca los obreros fueron expoliados y maltratados por los beneficiarios del cambio de régimen, La burguesia financiera constituyé una suerte de nueva aristocracia del dinero. Se multiplican los periddicos ilus- trados y el arte de la caricatura politica y de costumbres alcanza una categoria estética y una repercusién social in- sospechada. Surgen en Francia grandes maestros como. Gavarni, Philipon o Daumier, especialmente Daumier, que ponen el talento y el sarcasmo al servicio de la causa re- publicana, contribuyendo a ridiculizar a los tiranos. La funcién social del caricaturista, en las visperas de 1848, la ha expresado Daumier en la litografia titulada El dibu- jante. Es un retrato psicoldgico del mismo Daumier, no por su parecido fisico, ya que en la imagen del maestro que nos dejé su colega Feuchére aparece sin barba y con un aspecto juvenil, como por la intencién que traduce el ardor (a) Julio B Payré: Pintura moderna, Buenos Aires, 1942, bas del dibujante aplicado a la gozosa tarea creadora, Y por el interés apasionado que despierta en el personaje que lo observa, que parece colaborar con el artista, anticipar el éxito del dibujo que va a circular, en pocas horas més, de mano en mano, por las calles de Paris, en la tirada de La Caricature o el Charivari. Los Recuerdos de un hijo det pueblo de Masson ini- cian Ia novela social recogiendo escenas de Ia calle, de los talleres, los barrios y las barricadas populares. Victor Hugo preparaba en secreto Los miserables, y hasta habia hecho uno de sus mejores dibujos para Ia cubierta, cuando Eugenio Sué se le anticipa con Los misterios de Paris, La prensa socialista Jo exalta. Es la revelacion de una via inexplorada que conduce a la literatura al encuentro de los sufrimientos y las necesidades de las clases trabajadoras, segitn dice la Phalange de los fourieristas... Una admi- racién delirante arrasira al novelista y Los misterios de Paris provocan renunciamientos humanos —o afirmacio- nes— comparables a los que desataron Las cuitas del joven Werther. Se asegura que un desdichado se ahorcé en el portal de ta casa de Sué, dejando escrito este extraordina- fio mensaje: “Me mato por desesperacion, pero pienso que la muerte me seri menos dura bajo el techo del que nos ama y nos defiende”. Del seno mismo del pueblo sur- gen poetas proletarios que George Sand revela y exalta, En sus Canciones de companeros el carpintero Agricol Perdiguier exhibe problemas tipicos de las formas de pro- duccion de la artesania (1). En Ia conciencia progresista de los idedlogos liberales ¥ de los socialistas utopicos de la escuela de Saint Simon, como Fourier y Enfantin, los ferrocarriles fueron la ex- presién simbolica de los nuevos tiempos. Si bien existia un ferrocarril para el transporte de carbon en Francia, en (1) J. Bertaut: Revolucién y romantictemo, Paris, 1948, Sat geal las minas de Saint-Etienne, recién en 1837 se inaugura la primera linea de pasajeros entre Paris y Saint-Germain. Poco después el banquero Rothschild financia los ferro- carriles del Norte. La red alcanzé en 1848 a cerca de dos mil kilémetros (1). La corrupcién del régimen de Luis Felipe —lamado Ja monarquia censitaria y piriforme, porque los caricatu- ristas esquematizaron en forma de peta la cabeza puntuda del rey burgués— se simbolizé en un personaje cuya sola mencion aludia al peculado, los negocios y la coima: Ro- berto Macario, el Ali Baba parisién, Los ferrocarriles, ex- presion roméntica del progreso en los utopistas sociales, acaban siendo la piedra de escindalo de la especulacién, El déficit del Estado, provocado por el aumento sin tasa de los gastos extraordinarios, convirtié a Luis Felipe en un prisionero y un socio a Ia vez de la oligarquia fi- nanciera, que le facilitaba los empréstitos y_ detentaba los contratos de suministros y las concesiones de los trabajos piiblicos. La explotacién de los ferrocarriles dié Iugar al desenfreno, como en las visperas de nuestra revolucién del 90. Se descubrié que los miembros de la mayoria del gobierno, incluyendo a una parte de los ministros, eran accionistas de Jas concesiones de ferrocarriles, cuyas obras, hacian ejecutar a costa del Estado. Luis Felipe era el di- ‘or de esta sociedad para esquilmar al pais. El mismo info de la revolucién de julio de 1830, el ban- quero Lafitte, que acompaaé a Luis Felipe, habia dicho: “Ahora empieza el reino de los banqueros". La crépula de Ja oligarquia financiera —dice Marx—, lo mismo en sus métodos que en sus placeres, no es mas que el renaci- miento de los descamisados (Iumpenproletariat) en las ‘eumbres de la sociedad burgues Frente al desquicio y a la crisis, los obreros, defrauda- dos por la revolucién de 1830, iban adquiriendo concien- (a) Blbtioteca det centonario de ta Revolucién de 1848. Pax ris, 1040, = 15 cia de su fuerza. La a : secha de 1845 originaron la carestia, q1 PMrancia y en toda Enropa revueltas os esvergonzadas de Ya oligarquia — 7. Pero esta incipiente conciencia de clase, todavia —difusa, no sdlo provoca la rebelion sino la capacidad crea- dora y Ia inventiva del pueblo. Surgen organizaciones de tun cardcter cooperativo rudimentario, formadas por pro- ductores, especialmente en Ja ciudad de Lyon, que anti- ‘pan los “talleres sociales” que habia de preconizar Luis Blanc, El gobierno de Luis Felipe se opuso bratalmente a esta forma de produccién, contraria a los intereses pri vados (1). ‘Terribles condiciones de vida puestas en evidencia por informes policiales al prefecto de Paris y por las encuestas de Lavedan, publicadas en 1844 en su Democcacia pact: fica, inducen a los trabajadores a unirse en defensa del falario y para el amparo mutual en le compagnonnage De 15 a 18 sous era el salario cotriente de una obzera ca- misera habil, en una jornada de trabajo de hasta 15 horas, Segiin Lavedan. Los talleres y las viviendas, malsanos y sérdidos. Los mecanismos movidos a brazo, en las hilan- derias de algodén, y el trabajo dentro del agua en la in- dustria del lino, hacian estragos en la salud. El hombre podia ganar hasta 2 francos, la mujer 1, un muchacho de trece a diecistis aiios 0.75 y un nifio de ocho a doce anos 0,45 por dia ‘Mientras en la infraestructura social Ja revoluciéa in- dustrial provoca el choque de los intereses irreconciliables entre el capitalismo y el trabajo, en la vida cotidiana, Paris vive la tensiGn populachera que precede al estallido de Ja revuelta, A las alegorias y las caricaturas proletarias y re- publicanas y a los panfletos, periddicos y proclamas, la reaccion responde también con safiude encono: un dibujo de Bertall muestra a los grupos socialistas como a charla- (1) Carlos Marx: Las uchas de clases en Francia — 16 — tanes de feria. Alli estan Considérant y los fourieristas, Proudhon, Luis Blanc, Pierre Leroux, rodeados de George Sand y los periodistas y escritores socializantes que los siguen. El cancionero exaltaba el entusiasmo y las pasio- nes (I), Sobre un tema musical de Rouget de L'lsle, el autor de la Marsellesa, escrito para la épera Rolando en Rocesvalles, el director de orquesta Varney habia com- puesto la miisica de una cancin para un drama de Ale- jandro Dumas, que se popularizé como un nuevo himno revolucionario: Por ta vor del caitén de alarma Francia convoca a sus bijos. (Par ta voix da canon d’alarme la France apelte a ses enfants). Otra es el Canto de los obreros, de Pierre Dupont, que deseribe la miseria y el dolor, la esperanza y Ja solidaridad: Amémonos, y cuando podamos nirnos para beber en ronda, tanto el caitén se calle o truene, bebamos a Ia independencia del mundo. (Aimons-nous, et quand nous powvons nous unir pour boire a [a ronde, que le canon se taise o gronde, buvons a fa independance du monde) Los sentimientos expresados en el cancionero reaccio- nario no eran, ciertamente, heroicos ni fraternales. Esta estrofa es un ejemplo de enconado desprecio: Ustedes se favan todas las mafranas, no digo los pies, es claro: pero al menos se lavan las manos: jentonces no son buenos republicanos! (1) L.Cheronet: La Repicblica en canctones. Paris, 1948. — 17 Detras de las canciones iban disparadas las botellas y Jos vasos, anticipando el odio de las barricadas inminentes. El conde Glandio Saint-Siman, murié, en 1825, pero su influencia fongo durante ef periodo comprendido entre las revoluciones de 1830 y 1848, Enfantin, Blanqui, Leroux y atin, mas tarde, Augusto Comite, se enorgullecen de Iamarse sus discipulos, Entre nosotros inspira El dogma socialista de Echeverria (1). Don Simén Rodriguez, maestro de Bolivar, al hablar de sus veinte aiios de vida europea, nos cuenta que concurrié a juntas secretas de ca- ricter socialista y oy6 de cerca al padre Enfantin, a Olindo Rodriguez, a Pedro Leroux “y a otros muchos que fun- cionaban como apéstoles de a secta’’... (2). La escuela saintsimoniana malogra en parte sus ideas fundamentales por la idolatria a la persona de su fun- dador y los ritos y ceremonias que practican sus adeptos, constituidos en logias o comunidades que aspiran a realizar por la fraternidad y Ja filantropia, células que anticipan una sociedad feliz y justa. No obstante, Marx mismo, que menosprecia el socialismo utépico de la pléyade saintsi- moniana, reconoce que Saint-Simon, especialmente en Bl nuevo cristianismo, se erige en defensor de la clase obrera y acepta la lucha por su emancipacién como un fin social. EI credo socialista de Saint-Simon —si bien él nunca em- ple6 la palabra socialista, que es usada por primera vez por Owen en el sentido actual (3)— lo resume él mismo asi: "Queremos la abolicién de todos los principios here- ditarios, sin excepcién; 1a emancipacién de fos trabajado- res y Ia cesacion de la falta de trabajo que los roe y consume; queremos que no haya honor, consideracién ni (2) A. Korn: myiuencias filosépieas, Buenos Aires, 1086, (JA Cova: Don Simén Rodrigues, primer socialista americano, Buenos Aives, 1047. (By. Castileren: Sonadores y reaistas, Bs, ates, 1927 ete aw satisfaccion, nada mas que para los hombres que nutren las naciones, Jas ilusttan y animan con su inspiracién, es decir, para los industriales (término éste de “‘industriales” que en la época se vinculaba al progreso de ta revolucién mecdnica y quiere significar en realidad productores), los sabios y los artistas; queremos que el que siembre recoja, que los frutos del trabajo de las clases productoras no los devoren las clases ociosas que nada hacen, saben ni aman, nada mas que a si mismas; queremos un orden social com: pletamente fundado sobre este principio: a cada uno segén sui capacidad y a cada capacidad segiin sus obras. Quere- mos, pues, la supresion gradual de todos los tributos que el trabajo paga a la ociosidad con'fos nombres de arrenda- mientos de las tierras, alquiler de oficinas e intereses’’. Fué Saint-Simon el més grande precursor del soc Hismo, no sdlo por las ideas que predicd, sino por su vida consagrada noblemente al esclarecimiento y a la redencién humanidad (1). Su influencia, junto con la de los svonomistas ingleses y de la filosofia de Hégel, esti pre- ente en las bases del socialismo cientifico y, antes de 1848, fomenta la accién difusa del proletariado (2). Ni siquiera la extravagancia de las ceremonias cumplidas por los inicia- ddox del padee Enfantin, en a residencia de Menilmontant, pudicron desacteditar las ideas de Saint-Simon. En este Monasterio laico o falansterio, Enfantin impuso a los apdstoles alli residentes, entre ottos ritos, el uso de un cha- leco abotonado por detrs, que obligaba a un acto de soli- dad cotidiano, al exigir que los nedfitos tuvieran que brochirselo unos a otros. El fundador fué preso por deu- slas en 1832 y el falanstetio se deshizo. La casa de los imonianos todavia existe en Menilmontant, cerca Mis eficaz fué la accién ideolégica de Leroux, Fourier ¥ Considérant, que fueron discipulos mas serios de Saint- (1) ©, Bouslé: La obra de Saint-stmon. Paris, 1925, (2) Lenin: Tres fuentes y tres partes tntegrantes det mar- iemo, meg ks Simon. Pierre Leronx dirigié el periédico Ef Globo y em- prendio Ta publicacion™de la Nueva Enciclopedia junto con Jean Reynaud. Represtntante popular en la asamblea Tegislativa que se eligié después de 1a revolucién del 48, finalmente, exilado a Inglaterra con Victor Hugo. En turas reaccionarias de 1a época se muestra a Leroux rodeado de complicadas figuras geométricas, que aluden a Jos fundamentos cientificos que aspiré a comunicar a sus ideas, Charles Fourier, culto y erudito, fué reconocido por los fundadores del socialismo cientifico como el creador de Tos gérmenes ideolégicos del socialismo en muchos paises Sn vasta obra escrita se tradujo y difundié hasta en los E: tados Unidos. Fué el primero en declarar que el trabajo no sdlo ¢s un medio material para proporcionar al hombre los productos necesarios, sino que es. al mismo tiempo, tuna necesidad ética, un instinto intimo del ser humano. Sostuyo Fourier que el industrialismo capitalista aniquila en el hombre ese instinto ético y envilece la capac dora del trabajo humano (1). Victor Consid arrollé especialmente el conceptd fourierista del derech @i trabajo. En una caricatura de Tony Johanot se lo ridiculiza mostrindolo provisto de un organo extraordi nario, cuyo posible desarrollo en la especie humana cons. tituye una de las aberraciones del pensamiento de Fourier, tan alto en otros aspectos: el rabo prehensil, con un ojo en la punta. El grande y contradictorio Proudhgn publicé su obra Solucién del problema social, en 5H célebre fSrmula, la propiedad es un robo, se encuentra en una memoria que en 1840 a la Academia de Ciencias Morales. La ayor parte de sus contemporsneos nada sabia de la obra de Proudhon, pero todos repetian su definicion de la pro piedad. En una magnifica caricatura de la época se lo uuestra empefiado en destruir Ia propiedad, arremetiendo con un pico contra el tejado de las casas. Con este motivo, (1) R. Rocker: artistas y reveldes, Buenos Aires, 1922 20 — el caricaturista, en la leyenda, hace un juego de palabras entre (oi (tu) y foit (techo), expresando: "'Si sigues en os obligaris a hacer una Repiblica sans Junto con la novelista George Sand, otras figuras fe- Bet te asec tan oeake fice Teor a tan cued preceden a la revolucién de 1848. George Sand experi- menta la influencia de Pierre Leroux y en su pasién por Chopin, que exalta la libertad de Polonia, se entrega defi- nitivamente a la causa de la repiblica y gusta de llamarse Marie Flayigni, la amiga de Liszt, el otro mit ‘© que comparte con Chopin la admiracién de Paris, public6, con el seadénimo de Daniel Stern, una Historia de Ia Revolucidn de 1848 y en todos sus ensayos criticos y novelas defendié las tendencias liberales y socialistas. Flora Tristan, nacida en el Pert, obrera colorista de litogeatia, erdadera militante. Viaj6 por Europa y Améri En 1843 publicé La Unién Obreca, que puede conside- arse como el primer progeama prictico para la organiza cin del proletariado. Esta admirable mujer trascendié la (ypectlacién doctrinaria y traté de realizar sus ideas reco- friendo toda Francia, para ensefiar a los obreros el método la unién y Ia organizacién. Puede decirse de ella que honré al feminismo como la primera mujer socialista, ver- dadera precursora de la Internacional. El tomanticismo social conmueve también a la Iglesia Bajo ta sugestién de Lamennais prende el llamado “ca folicismo liberal’ qué“PS0TGrowssac definié como una fencrosa y TaTsz-utopia. Libertad de prensa y de ense fhanza, separacién de Ia Iglesia y el Estado y la emanci- pacién de las nacionalidades oprimidas, constituyed ef pro. rama del diario L’Avenie, que el Papa fulmina en 1832 Fi arrebatado y elocuente Lacordaire, como Montalem- ociali (1) Biblioteca det centenaria de ia Revolucién de 1848, Pa- ria, 1048, ai bert, se someten. Lamennais, alzado contra la enciclica condenatoria, pergena las famosas Palabras. de un cre yente que alcanzan una sorprendente popularidad, aun en en Ia traduccion el mundo hispinico, donde se difund. de Larra Michelet, el historiador roméntico de Francia, publi- ca TH TSI su libro El Pueblo. Su citedra de la Uni versidad era la més alta tribuna polémica contra Ia re cién clerical. La revolucién de 1830 habia expandido por Europa el hilito de la rebelién contra el espiritu des. potico de los monarcas de fa Santa Alianza, Enrique Heine, en estrofas inmortales, recoge el dolor y el odio de los obreros industriales brutalmente explotados y can. ta a los tejedores de Silesia que tejen el sudario helado de la vieja Alemania, sofando con el dia de la revolu: cién. Frente al espiritu recalcitrante de la tradicion y ef absolutismo, surgen en todos los paises de Europa las or ganizaciones secretas de conspiradores: la Joven Italia, Ia Joven Alemania (1). Seducidos por el prestigio insu: rreceional de Parfs, acuden Heine y Carlos M reaccién europea lanza al exilio a centenares de canos, liberales y socialistas. Estos emigrados constituy Ia Liga de fos justos, que encomienda a Marx y Engels redactar, en 1847, el Manifiesto que se publica en 1848, unos dias antes de la revolucién de febrero, en la cual, naturalmente, no influyé. Eran muy contados los q para entonces conocian el documento y_menos atin los que habian asimilado sus ideas, En 1850 Marx escribe Ia critica de Ja revolucién del 48 y sefiala cémo se frustra para el proletariado porque no estaba atin maduro para asumir el poder. La profecia del Manifiesto, a cumplirse en el wiltimo grado de la revolucién industrial, indujo al optimismo contemporineo a situar en un porvenir inmediato el triun- (1), George Weill: EI despertar de las nactonatidades, vfs, 1930, fo del socialisino. El progreso, ciertamente asombroso, del naquinismo hacia la mitad del siglo XIX, favoreci6 la ereenicia de que el capitalismo habia dado todo de si. No ud posible prever que atin faltaba cumplirse una segunda fase, verdaderam segunda revolucién industrial caracterizada por el fenémeno totalitario en la economia la concepcidn del Estado. Recién ahora, después de Ia experiencia ta, parece precipitarse la crisis defi itiva del capitalismo y de las leyes que lo determinan abriendo paso a la “lucha final” que entraiia el postulado sociedad sin clases, que fia el triunfo de los ios del Manifiesto —son palabras de Engels— ex nente al desenvolvimiento intelectual de la obrera, tal como debe necesariamente resultar de la acci comin y la discusién, EI sis no desarrollo in lista atin no habia aleanzado el ple spensable para provocar, por la acu- muilacién del capital y la revolucién industrial Hevada a iiltimas consecuencias, la conciencia de clase y los cha adecuados en las masas oprimidas. In revolucién del 48 va a crear en Europa el ambito pro. picio para esta transformacién. No en vano habian oido los trabajadores la voz tonante de Augusto Blangui. Ni Dios ni paredn- esta fué la divisa Gel tenaz socialista re- ‘Wollicionario que vivid todas las peripecias lo XIX, desde ta Tevolucton de-TS50 ast Ta Comm =te-1871 y cuyo entierro, en [887 Tue una OA clen_muil_pessonas, Fstuvo e: redencién vi “Todas Tas ‘lenta de los trabaja- dura del proletariado. Blan : fopistas y a las conquistas paula- Strmnrd-treise ober a Las gue Mamabs “pilose riferms contra Jas ag 3 Sata tes que. “Wits, Un-temperamento extremista. Alejandro Castifei fas, que ha estudiado esta extraordinaria figura, afirma que fué un precursor de Lenin y que el pl tatia, la organizacion militar de los obreros, la liguida- Bede ts eetgress 7 i eines Te miosis See Te act EON genvraly Tas medidas severas en-el orden judicial y fiscal, anficips con una St saeprenctemeeer pragenna e Te Mevetactee Rasy de1917, ese cosas coiteae cdeie een Tas ener ién que escapé a Lenin y lo obligé a proclamar la NE P., o sea la nueva economia politica gue rectificd, atenuandolas, las medidas econémicas de 1a Revolucién. Blangni preseribia el extremismo en todos Tos aspectos d& Ts n “que preconiz una evolucion pradente, En 1834 se agudiza en Lyon, asiento de importantes indistrmas especialmente deTa sed, Ta crisis de trabajo y Se Ofigina una revuclta obieia, En Lyon Gtaban Bien or- Eantzadas Tas -woeteaaces secretas y el mutualisnio habla Heanzado una Importance aproctsBle Low ObreFos man- tenjan también érganos de prensa que desarrollaban una propaganda efcaz. La baja de slatioe provoca Ia hued. bietno anuncié-un proyecto de Tey prohibiendo la iones mutuales y gremiales, y desaté —quizis pro- dola deliberadamente—, la revuelta, Durante eua- tro dias 1a artilleria de los fuertes de Lyon bombardes los barrios obreros. Fl ejército asalté las barticadas y todos los prisioneros fueron fusilados, La ferocidad de Ja represién_de Luis Felipe no se detuyo Ta soldadesca ‘Walt Tos Hogares prolersrios y asecind’a mansalva, en sus lechos a ancianos, nifios y mujeres. En Paris, la no- ticia del_aplastamiento_de esta huelga y el conccimiento obierno, fen un levantamreny sangre poret Bile os fusilamientos, deportaciones y pri- fon jones desorganizaron a las sociedades secretas y al partido Legal ee republicano. Esto acontecfa en 1834. Se iba incubando la gran tempestad de febrero de 1848 (1) Ante la prohibicién det banquete republicano del dia se organiza, en cambio un desfile, que también fue prohibido. Pero el dia sefialado, los obreros, Jos estu- diantes, toda fa masa republicana, incluyendo a las mili cias cindadanas de la Guardia Nacional, se echan a la calle. Los viejos legitimistas, partidarios de la dinastia borbé- nica detrocada en 1830. no dejan de sumarse al rio re- vuelto buscando ganancia de pescadores en el descontento general contra la monarquia de Orleans. Esa misma noche se produce el episodio conocido como 1a fusillade sur to Boulevard de Capucines, que inicia los combates calleje- ros. Los bravos obreros de los faubourgs se baten en pri- mera linea comandados por los veteranos de fa revuelta de Lyon. El 24 se artolla Ia resistencia de las tropas. La Guardia Nacional se habia plegado a la revolucién y fra. ternizaba con ef pueblo. El intento de abdicacién de linis Feline se frustra por la invasién a la Asamblea Na- 22 Q lista solo Tiguran renresentantes E ningun lider de los trabajadores. Wein del” gobierno Tas” oportunamente imp nal, que respondia a Ia poli- tica de los burgneses republicanos. Pero no era menor 1a influencia del diario La Reforma, fundado por Ledri Rollin, de te ‘a. Pronto se exigi Ia integracién del gobierno con mas efementos radicates~ “TOR dos i tes, de TOS obreroy-~De-este-modo-se- ‘Orporan Marra ecretario’ rede TONE I acciol ert, En realidad fosadinite, al principio, no como miembros del gobier- (1) Julio Bertaut: Retrato de una scciedad, Paris, 1948, (@) Marcelo Bouteron: Fin de un reino. Paris, 1940, aaa no sino como secretarios pero, el rigor de los aconteci- mientos, los impone de hecho y acaban por ser miembros titulares del gobierno provisional, Luis Blanc era una personalidad poderosa, Albert un viejo obrero curtido en Ja experiencia de 1a lucha en las sociedades secretas, secuencia del derecho al trabajo que el gobierno provisio- Se ve obligado a FECT PROTON Te BTER | ‘Alwerk, spovados por los obrercs que irrumpe rertrsala de deliberaciones del gobierno provisorio recla- mando, por boca de Marche, que se aplique el programa de politica social. Los obreros del 48 Taman bios en el gies! dona Quter T._ Quieren so “Ta burguesta ef derecho al trabajo. Poni “Teisexia ak sobrevents como consccnencia de Ta desoc Pacion y los bajos salarios, Esto se lamé la Asistencia ublicd, “EX gobierno se avino a crear una Comisién de asuntos del trabajo, enya presidencia se asigna a Luis Blanc. En realidad éste debié transigir, pues en un principio ha Bia exigido 1a creacin de un ministerio del trabajo. Con todo se logra implantar la jornada legal de 10 horas y autorizar el funcionamiento de Talleres Sociales, Estos fueron la verdadera creacién de Luis Blanc que propi- cia la prodnccién cooperativa. Peto esta forma de pro: duccién colectiva es safiudamente resistida por la burgue- sia. Por otra parte, la crisis de trabajo y la falta de con- Giencia de clase y de experiencia societaria en los trabaja dores, acaban por imponer el empleo de los desocupados en obras piblicas, asignindoles un salario a cargo del go: bierno. Ast surgen los Talleres Nacionales —no socia- Tes—, destinados a fracasar y en los qne Blanc no tiene responsabilidad. En estos Talleres Nacionales los obre- ros ganan 2 francos por dia, después 1.50 y después ape nas 1, El 15 de marzo ocupaban a 6.000 obreros, al fin de ese mes 23.000 y en mayo 100.000. La erogacién de cien mil francos diarios era insostenible y los trabajos de — 2% terraplenamiento completamente initiles y a desgano (1) Empteza, naturalmente, la grita contra este sistema que no era otto que el de la caridad a cargo del gobierno. La segunda Reptiblica no logra modificar la profunda cris econémica determinada por el crecimiento del régimen ca- pitalista, Se multiplican los clubes y arde en todos ellos la polémica en torno a las doctrinas sociales y econdmicas Ahora se comprende que la tesis de Ledrii-Rollin y de los partidarios de la repdblica moderada, que atribui: sis econémica exclusivamente a la corrupciGn di de Luis Felipe, no basta para explicar la persistencia del malestar, Las contradicciones del capitalismo se tornan mids evidentes, despunta la responsabilidad de la clase social fominante, El Manifiesto actualiza en el terreno de la accién y del método la vieja afirmacién de los saint-simo. nianos acerca de la vanidad de las revoluciones.politicas que mo se acompafian de una revolucién econdmica, En ve Repiblica ya est dividida: la repiblica roja contra la repiblica tricolor elle Entretanto 1a revolucién se expande por Europa, Sant&Atianza se liquids, En-Pofonia, Talia, Alena Austria, estallan los moviniientoa Tates i TehraNTes, columns We voluntarios y de patriotas exilados que vuelven a su tierra natal, exultantes de optimismo. Este es el momento decisive para la vida de la Segunda Repiiblica._;Tal como lo hizo la gran Revolucién Fran- cesa de 1789, debid pasear en la punta de sus bayonetas el mensaje de la libertad y apoyar las insurrecciones de los pueblos hermanos? Los obreros que se habian batido en las bacricadas y ahora se anestesiaban y pervertian en Jos deprimentes Talleres Nacionales, habrian dado una Yez mas su sangre con entusiasmo para format los ejér- (1) André Maurois: La teccién de 1848, Paris, 1948, etait citos exteriores de 1a Repiblica y morir “‘por la indepen- dencia del mundo”, como decia la cancién popular. El gobierno provisional vacilé. Tuyo miedo (1). Y du- ante las crisis piblicas —ha dicho Blum recordando el 48—, no hay un mévil mas pernicioso que el miedo. Del mismo modo cuando es miedo de tener miedo como cuan- do es miedo de causar miedo o cuando, por miedo de causar miedo, se acaba creando el miedo En Francia, la Reptiblica no Ievanta la resistencia por el momento. Pero hay disturbios serios a causa de la cri- sis econémica que es un fenémeno europeo. Otra vez des truccién de maquinas por los obreros. En Alsacia, ataque a los ferrocarriles, destruccién de puentes, incendios, El gobierno provisional se dispone a cumplir el pos- tulado mas importante de la revolucién: el sufragio un versal. Sé anuncian las elecciones genetales para consti. tuir la Asamblea Nacional. Los ciudadanos agrupados en los clubes, comprenden que Ia conciencia republicana no est hecha entre los electores de las provincias. Se realiza el 17 de marzo una manifestacion para pedir al gobierno a postergacién de las elecciones que se han fijado para el 9 de abril. Los legitimistas, partidarios de la vieja mo- narquia borbénica, y los orleanistas desalojados y los es- peculadores, hacen la campaiia de rumores contra la re- piblica, favorecidos por 1a crisis general. Con todo, las elecciones se Hevan a cabo el 23 de abril. La proclama- cién de los resultados es desoladora: habia yorado el 84 por ciento de los empadronados y entre los 880 diputa dos electos, las derechas tenfan una abrumadora mayoria, Sélo eran unos pocos los representantes de la tendencia republicana liberal y democritica, Pronto la Asamblea muestra su fibra reaccionaria. Los Talleres Nacionales se suprimen, Los obreros son movilizados o enviados a las provincias. La desocu- (1) Revisia Sociatista, Nimero dedicado al centenario de 1248. Paris, 1943. pacién aumenta, El pueblo esti hambriento. Se organiza una amenazadota manifestacién al grito de o pan o plo- mo, El general Cavaignac es designado jefe del poder eje- cutivo por la Asamblea. Daumier, pinta con escalofriante realismo Ia desesperacién de los obreros que se lanzan a la revolucién del hambre del 23 de junio. Este cuadro —El motin—, es 1a mas sublimada expresién del impulso revolucionario elemental de los proletarios inermes, re- neltos a Ia conquista del pan, Nada tienen. Van a en- frentar el poder del Estado, con el mito sagrado de la barri- cada que sostiene las luchas sociales del romanticismo, La bacricada es el alma insurreccional de Paris, Las calles de la ciudad son, para el obrero de Paris, antes que inertes adoquines, fragmentos potenciales de barricada que se le van subiendo a la cabeza. Saben que van a venir, impla cables los regimientos de Cavaignac, disciplinados y fero- ces, la artilleria y las bombas. Peto ellos levantarin 1a barricada, se empinarin sobre la barricada para escupir tun insulto © beber por le independencia del mundo como eza la vieja cancién de febrero. La barticada en el barrio familiar, es como la transfignracién milagrosa de la mi eria: los hijos, la mujer, los compafieros a los que se les abe el nombre y el apodo. En la plaza de la Bastilla, en el Temple, a San Antonio, van a levantar las barricadas. Al barrio de San Antonio se allegs Victor Hugo a caballo para mirar la tremenda barricada, tan alta como tres pisos de las casas vecinas y larga de 700 pies, que cubre la embocadura de tres calles. Cuarenta y ‘ocho horas, sin tregua, la baten los cafiones de Cav. “Quebrada —dice Hi rajada, despei tada, hacheada, almenada pot un pavoroso socavén. Apun- talada por los bastiones que formaban sus. propios de- Frumbamientos, Podetosamente adosada a los dos gran- des promontotios de edificios del barrio, surgia como un muro ciclépeo en el fondo de la terrible plaza que habia visto el 14 de julio. De qué estaba hecha esta barricada? — 2 Del derrumbe de tres casas de seis pisos, demolidas a pro- pésito, decian unos. Del prodigio de todas las céleras, decian otros. Tenia el aspecto lamentable de las cons- trucciones del odio, de las ruinas, Era la colaboracién del pavimento, del hormigon, de las vigas, de la barra de hie- ro, del andrajo, del azulejo arrancado, de la silla despa- tarrada, del troncho de repollo, del harapo, del guiiapo, de la maldicién. Era grande y era chica. Era el abismo parodiado por el caos. La masa cerca del atomo, el lienzo de pared decrumbada, 1a escudilla rota. Una fraterni cién amenazante de todos los desperdicios. Sisifo le ha- bia arrojado alli su roca y Job sus lacras. En resumen: terrible, La furia de la ola estaba impresa en este amon- tonamiento grotesco. jQué ola! La multitud. La barri- cada era el escindalo petrificado, Algo de cloaca y algo de olimpico. Andrajos de pueblo, de maderas, de hietro. de bronce, de piedra. El barrio de San Antonio los habia empujado hasta alli, a su puerta, con un colosal escobazo, haciendo su barricada con su miseria. Era una barricada enloquecida, arrojaba a las nubes un clamor inexpresa- ble, Provocando al ejército se cubria de multitud y de tempestad. Una confusion de cabezas Ilamantes la coro- naba; un hormigueo la recorria, Tenia una cresta espi- anda de fusiles, de sables, de garrotes, de hachas, de picas, de bayonetas. Al tope, una gigantesca bandera roja chas- queaba en el viento, Una majestad extrafia embargaba a esta cordillera de cascajos. Era un montén de basuras y era el Sinai...” Dos dias después se ha apagado el furor. La ilusién esti fia. Sobre las barticadas ha pasado el general Ca yaignac, Las mujeres de los insurgentes hacen cola ante Ja puerta de la prisién para entregar el abrigo y la comida a los presos. Quince mil prisioneros, Los muertos no se pueden calcular. Los clubes clausurados, los diarios pro- oy eau hibidos, 1a Guardia Nacional disuelta. Miles de deporta- dos. Blangui, Barbés, Raspail, Albert y el general Cour- tas, jefe de la Guardia Republicana, fueron condenados a prision perpetua, Asi terminaron fas jorna - nio de 1848, Ae ieee La reaccion triunfante convoca a elecciones de presi- dente de Ia Repiblica. El sobrino del emperador Napo le6n, Luis Napoleén Bonaparte, obtiene cinco y medio millones de sufragios, Cavaignac un millon y medio, Le dra-Rollin 370.000, Raspail 36.000 y Lamartine ape- fas 8.000 votos. La catedral de Nétre Dame de Paris es iluminada para celebrar el triunfo de Luis Napoleén, el 20 de diciembre de 1848. Empieza la reaccién clerical. Bi reverendo padre Gorenflot, capuchino, reemplaza a Michelet en su cétedra de historia en el Colegio de Fran. tia, Los restos de la oposicién se unen en torno a Ledri- Rollin, el viejo director de La Reforma, y tratan de Konervar encendida la inspiracién de la Replica libe- ral: y. social Bn 1849 el prefecto de policia de Paris crea y fo: Menta la amada Sociedad def 10 de Diciembre para lu- shar contra los socialistas y los fiberales, La integran (Oda clase de malandrines, agentes bonapartistas, vetera- del gran ejé e Napoledn, suboficiales retirados, carter 10 de diciembre, que da nombre a este ean, os la fecha de la eleccién de Luis Napoleén. Dau- Mitr que, bajo Luis Felipe, habia creado a Roberto Ma- fo, prototipo del financista apresurado de la nueva 4) ne otra figura inmortal, cifra y com- Peridio, del bonapartismo: Ratapoil (1). Este era el Hombre que se aplicaba a los suboficiales que forman el nielvo selcto de las bandas de la Sociedad det 10 de Di- BI principe presidente, jateado por los provocadore (1) Max Terrier: Daumier en et 48, Paris, 1948, ais jiras de propaganda y de espectaculares revistas militares, én las que distribuye salchichas y champafia a la solda- tdesca, que desfila gritando: jViva el emperador! .. El 2 de diciembre de 1851, Luis Napoleon da el gol- pe de estado (1). Disolucién de la Asamblea, estado de sitio, Los diputados de la oposicién republicana, agru- pados en el bloque llamado de La montaha, intentan re- tnirse y poner fuera de la ley a Luis Napoleon, Llaman al pueblo a las armas. El texto de 1a proclama de los di- putados republicanos es dictado y corregido de puilo y letra de Victor Hugo. Al dia siguiente, en el barrio de San Antonio, los diputades y un grupo de ciudadanos levanta una barricada, pero ¢l barrio no responde, Las tropas de Luis Napoleéa acaban con la resistencia, Tres- cientos treinta y seis republicanos son fusilados'en masa y son enterrados en el cementerio de Montmartre con la cabeza afuera, para escarmiento. Hasta el 15 de ese mes siguen las ejecuciones en la prefectura de policia, “sobre un sumidero para desagotar la sangre.” Veintisiete mil ciudadanos son arrestados y deportados a Cayena y Al- geria, A pesar de todo, en Jas ruinas de las barricadas romdnticas, enraizada en Ja sangre de los martires, brota la nueva esperanza: la revolucién en permanencia del socialismo contemporaneo, el verbo redentor del Mani- fiesto immortal, No en vano, grabada a cuchillo en la sala del trone del palacio de Las Tullerias, habia que- dado indeleble cl mensaje de los dias de la primavera de Ja Libertad: EL PUEBLO DE Paris A LA EUROPA ENTERA: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, 24 DE FEBRERO DE 1848. Guillermo Korn. Buenos Aires, 1948. (Q) Bauardo Herriot; Cémo muere una repiibited. Pa- ris, 1948 Matsa CAPITULO PRIMERO LA PALABRA DEL CRONISTA FLORES EN EL CAMPOSANTO Este libro de imagenes del ido en el afio 1848, é ll mundo en el afio 1848, fué siclos, subterrineos, y una mesa escritorio bajo el techo de una Com bushans Cast wn iio a tanec dade Io Gem” pos aquellos a los gue retornan con frecuencia cada vez mayor Jos pensamientos del cronista. Te Cuanto mas mit Len torno suyo, en wna actualidad que viclas Casandras, tanto mas se afirmaba en su conviccién de que Ja (pica trigica de su tiempo s6lo seria reconocida por los cro- Aistas del siglo venidero, Con ese risuefio optimismo que tiene Ul Origen en una conviccién inquebrantable, se decia que seria #4 na epopeya de asombrosa grandeza, Venturosos pueden Konsiderarse aquellos que son capaces de caminar por les dias Mel presente, satisfechos de pensar que los bijes de sus nietos ijozarin los frutos de un estio de Ia Hamanidad, \Miseros de quienes, vacilantes, viven bajo el oscuro manto fle wn cielo de tormenta! El fin del mando les brota de los ae, pee destruccién is sacle ala vuelta de Ja esquina, el fatlimbar de una tempestad Iejana anuncia 1a proximidad de fibtiilieicayos. Pero por forcuna, Jes es dado ‘seatir que vives miento de una primavera, que un nuevo, mundo, entre de parto, le arroja a la luz del dia. mientos del cronista iban acompafiados de una intensisima aversion por las especulaciones basadas en ideolo- ils. Ya que no le era dado interv activamente en el pro- to del cambio de perfil del planeta, no se consideraba en el ilerecho de dar por resnelto el problema con las pal placida ateppevtacién, 4 0 juan diferente conesbia él al pasado nitidamente perfi- fado en el firmamento de 1a historia! {Con qué lari in gOntornes de su panorama politico se destacaban en el alba WALTHER VicToR di ertidumbre! yué panteon de ae también las bases de un entendimiento, raat 4 te ente al fu- bramosa de un di personalidades abria sus por Bigantes en procesién hacia las cun Pec Durante largor mests au fa. Sabia bien que no le et sei ere den Pe las canciones que una vez resonaron pret definitive, Pre ce mmucha que desafine el cantor, Lot Guise que ae geabaron mis hondamente en el sentir del cio- Shista, esos cuadros eran los 4 sepeodveir crear un fits Shara ene temple de fas épocas, El situle le vino como orf aol. por si so Maco tempo aén pemaneiron Ia blancs hoy de ide de eecadee naturalera, Macs Larges dis Fae ei eon ja cual se sentaba, Siempre de nuevo su Bits por la ventana abierta a la ee windante. Ua s inerrumpido por el gore do a pajatille, armonia que a ratos inteteeptaba Ia voz Iejana de Bay Tocomotoa; uaa paz en que el nic signo de wid ea Feune breil gue temereraruzaba el camino: y sl mil ple werd Satie y anos bilamosfiuan Baca st alm. Un. arbute aie goles sobre lag risvenas prendas de Ja vie Fobiera podidd ser la eternidad, el olvido, si no fuera por el calendarig ane pend 01 Poise, sumido en tales pense ent ide sobre el ealendatio, entonces retornaba del mundo (3) Carlos Marz OPA HACE UN SIGLO 35 hhajo el hechizo de la belleza, a la realidad que atin por mucho th tiria siendo, para él aborrecible. El cartero, un Mensajero del mundo de aquellos que luchaban entre tumbas por la vida, y que irrumpia una vez por dia con su bicicle fi este pais de floreciente paz, acababa de traer un diario ea ue se expresaban las angustias y pesares de los pueblos que no aban hal paz después de la primera guerra mundial, M nillones de hom ria; pasaban ham be ‘an, El planeta habia permanecido siendo un campa- Mento guerrero, aunque los ejércitos que le amenazaban bu- bileran sido destruidos y puestos en fuga, Bajo el pretexto de ener que proporcionar paz y seguridad a la Tierra, los hombres ie Estado maniobraron para crear nuevos frentes. Atmas de Porler destructor mucho mayor, nuevos instrumentos de ma nuevos medios de defensa, enormes arsenales de el poder, estaban en plena preparacién. No cabe el hombre no descansata hasta que libre la iltima a. gAcaso podria aprenderse algo acerca de ella en los Hibos de su historia? El cronista estaba seguro de tal cosa. Una vez més se entregé a la contemplacién en que tantas Wentes de energia ballaba para la realizacién de 1a obra que fenia por delante. Alli estaba sentado en medio de los intsume- Tibles paisajes de esta tierra. {Seria sélo una casualidad que se Hotara de América? En todos las continentes asomaban brotes Git él camposanto, en todos los paises el vaho de la naturaleza Hive hace feliz a uno, s6lo a poces favorecia, cuando se sustraian banstos al vapor de la maquina de la jabor cotidiana. En foilos los paises, s6lo el poeta o el cronista gozaban del privi- h rehuir o adelantarse cien afios a su siglo... No es de Aomprendetse, pues, que sus pensamientos tantas veces pern Fan en Alemania, pais donde habia crecido, de donde pro- Willa, Ese pais lmabiase tornado 1a maldicién del mundo; apenas s franscurridos desde su nacimiento entre el sufrimiento , yacia ahora desgarrado, batido, presa de la discordia, ny el terrible castigo, Si en los viejos libros se Pabliba de tos motines populares del pasado sigio, se pensé #itonces también en el primer anhelo de Alemania en pro de la nidad del hombre. Si, también en Alemania hubo un dia diiavera, en el aio 1848. Una crénica de aquella revolu cin (1) la caracteriza como sigue (1) Rlearda Huet; Nueyor y viejon dioseas,