Vinícola Torres Alegre y fam.

La Llave

santiago barcón silvia luz alvarado Siempre resulta interesante observar el crecimiento de las industrias y los diferentes caminos que toman en su maduración. En México existen casos interesantes como el nacimiento de la producción de vidrio y acero ligada a la cerveza; y se pensó bien porque si ya se contaba con la bebida ¿qué caso tenía importar botellas y corcholatas? Así surgieron empresas que hasta hoy comandan una posición líder en sus mercados. En otros sectores, los modelos de desarrollo son diferentes entre naciones, por ejemplo la industria vitivinícola de Francia es disímil a la de Chile. En el país galo existen pocos productores dominantes y decenas de miles de pequeños châteaus que complementan el mercado mientras que en el vecino latinoamericano sólo una veintena de compañías son las que controlan la demanda. Al parecer la industria de la vid y sus derivados en México se está inclinando más por el modelo del país europeo con sus más de 400 quesos, porque surgen en forma continua pequeños productores que se cimientan en el mercado con celeridad. Por supuesto, los grandes grupos siempre existirán y le dan estabilidad y visión de largo plazo al sector, pero el hecho de que existan otras miles de opciones ofrecen diversidad y al mismo tiempo calidad. Hablando de conocer lo venidero Jano, el dios romano hermano de Saturno, tenía esta capacidad al igual que la de recordar el pasado por lo que siempre se le representaba con dos caras: una de un viejo mirando hacia el año que termina y la otra de un joven que otea el inicio del nuevo ciclo. También se le personifica con una vara en una mano, por presidir los caminos reales,
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y en la otra, con una llave, dado que se le consideraba inventor de las llaves y las celdas. Necesitamos convertirnos en Jano para predecir hacia donde se dirige el mercado que avanzará rápidamente y permitirá el surgimiento de nuevas propuestas, no tan sólo de vinos boutique sino también de caldos de alta calidad a precios asequibles. El enólogo mexicano Víctor Torres Alegre cuenta con la llave al igual que Jano. Doctor en enología por la Universidad de Burdeos desde hace 15 años brega por poner a México en el mapa mundial del vino. Colaborador de diversas empresas vitivinícolas ha sido, adicionalmente, maestro de una nueva camada de enólogos. El doctor nos entrega La Llave Tinta, un vino con una etiqueta blanquinegra muy llamativa y con espacios que permiten observar la botella, misma que diseñó su hijo Leonardo. Al reverso de ésta viene un poema de su hermana, un detalle interesante y cultural. El caldo ha sido elaborado con uvas Cabenet Franc, 70 % y Merlot en la parte restante. Presenta un color rojo intenso con matices granate que le permiten lucir elegante en la copa. Ya en nariz el caldo explota en frutas rojas y un dejo de madera que agrada desde el primer instante. Pero en boca es donde La Llave alcanza su máxima expresión: regala taninos medios y sabores a especias. En nuestras manos está la llave del futuro del vino mexicano; para abrirlo resulta sencillo: consumámoslo y conversemos con él y de él. •

La Llave Tinta
uvas: Cabernet Franc, 70% y Merlot, 30% cosecha: 2002 bodega: Vinícola Torres Alegre y familia región: Valle de Guadalupe, BC.