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ÍNDICE

Presentación
Mártires de la Eucaristía
B. Santiago Salés
B. Guillermo Saltamocchio
Mártires jesuitas del Brasil
BB. Ignacio de Acevedo y
compañeros mártires
S. Juan de Brito
Mártires del Japón
BB. Francisco Pacheco y
compañeros mártires
SS. Pablo Miki y
compañeros mártires
S. Claudio de la Colombière
S. Pedro Canisio
B. José María Rubio
S. Andrés Bobola
B. José de Anchieta
S. Luis Gonzaga
SS. Bernardino Realino, Juan Francisco
de Régis y Francisco de Jerónimo
S. Ignacio de Loyola
B. Pedro Fabro
B. Alberto Hurtado
SS. Esteban Pongrácz,
Melchor Grodziecki, y Marcos Krizevcanin
S. Pedro Claver
B. Francisco Gárate
S. Roberto Belarmino
S. Francisco de Borja
B. Diego Luis de Sanvitores
S. Juan Ogilvie
Mártires del Canadá
S. Renato Goupil
S. Juan de La Lande
S. Isaac Yogues
S. Antonio Daniel
S. Juan de Brébeuf
S. Gabriel Lallemant,
S. Carlos Garnier
S. Natalio Chabanel
B. Dominic Collins
S. Alonso Rodríguez
B. Rupert Mayer
S. Estanislao de Kostka
S. José Pignatelli
Mártires jesuitas del Paraguay
S. Roque González
SS. Alonso Rodríguez y Juan del Castillo
B. Miguel Agustín Pro
S. Juan Berchmans
Mártires Ingleses

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S. Edmundo Campion
S. Alejandro Briant
S. Roberto Southwell
S. Enrique Walpole, Nicolás Owen y
S. Tomás Garnet
S. Edmundo Arrowsmith
S. Enrique Morse
S. Felipe Evans
S. David Lewis
S. Francisco Javier
La Compañía de Jesús misionera
Lista de los Santos y Beatos S.J.
Según orden histórico
44 santos
140 Beatos
Totales por Naciones
Santos y Beatos S.J. en el Calendario Litúrgico

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INTRODUCCIÓN

Para conocer la Compañía de Jesús,


tal como fue y es realmente,
tal como la erigen sus Constituciones,
nada mejor que seguir las huellas de sus mejores miembros:
los santos y beatos.

Por eso he escrito estas brevísimas biografías,


simples ráfagas de luz, que insinúan el camino que siguieron.

No están todos, pero sí la mayoría.

Al final se añade la lista completa de


santos y beatos de la Compañía de Jesús,
con sus respectivas celebraciones en el calendario litúrgico,
publicada en "Información S.J.", junio-agosto, 1996.

Luis Felipe Ponce, S.J.

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PRESENTACIÓN

Este libro equivale a una amorosa mirada de la Compañía de Jesús, hecha desde dentro, desde
los acontecimientos y perfiles más vivos que muestran nítidamente las maneras con que la
Misión de la Compañía ha sido asumida y vivida por sus mejores hijos. La memoria de los
Santos y Beatos -muchos de ellos mártires- será siempre una memoria passionis; memoria
que reta la mediocridad, que fuerza la entrega, que reinstala la esperanza, que subvierte los
límites.

Los textos aquí seleccionados nacen de una larga trayectoria unida con la vida del P. Luis
Felipe Ponce Ribadeneira. En efecto, en 1980 el P. Ponce es destinado al Noviciado San
Ignacio para acompañar al P. Miguel Mendizábal en el inicio de una nueva fase de esa casa
de formación. Allí, en medio de las inquietudes y las confesiones de los novicios, entre
clases de Historia de la Compañía, de la Vida religiosa o de Oratoria, y sin perder el ánimo
por los quebrantos de su salud, el P. Ponce escribía unas hojitas con la vida de los Santos y
Beatos de la Compañía. La iniciativa había nacido un año antes, como un aporte a la
promoción vocacional.

Pasaron los años y por impulso del P. Maestro, Gilberto Freire, surgió la idea de dar forma de
libro a esas hojitas que circulaban por las manos de los novicios y candidatos de la Compañía
de Jesús, haciendo en silencio su trabajo eficaz. Luego de varios intentos de edición llegó un
borrador muy avanzado al Centro Ignaciano Pedro Arrupe donde, con consentimiento del
autor, fue completado con la vida de los jesuitas últimamente beatificados y canonizados. En
esta edición final que hoy presentamos no se ha alterado la forma de cortos relatos, dada
originalmente por el autor, queriendo conservar así su deseo inicial de una amplia y atractiva
difusión.
Al leer estos cortos pero completos relatos somos animados a descubrir toda la riqueza de
nuestro Carisma, cuando éste deja de ser mera identificación externa y es encarnado, vivido y
convertido en signo de bien universal. Este libro es un instrumento también para quienes
trabajan fatigosamente por seguir a Jesucristo a través de la Compañía y su Misión.

Vaya nuestro profundo reconocimiento al P. Luis Felipe Ponce por todo el bien que su
iniciativa hizo ya y por todo el rico fruto que seguirá obteniendo, no sólo entre los Nuestros
sino entre todos los cristianos que quieren y buscan la Mayor Gloria de Dios.

Allan Mendoza, S.J.

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MÁRTIRES DE LA EUCARISTÍA
19 de Enero

B. SANTIAGO SALÉS (1556 - 1593)

Itinerario sencillo

El itinerario espiritual del P. Santiago Salés no encierra ni cambios de ruta, ni conversión, ni


sucesos místicos conocidos. Es de una lineal simplicidad. Siendo niño, el Espíritu Santo le
hizo el don de una inclinación especial a la oración, una oración que llegaría a ser continua.
Su devoción a la Eucaristía, ya muy acusada, le mereció, de un sacerdote, el favor de ayudar
a misa todos los días. Durante las vacaciones, su culto a la Santísima Virgen le infundía el
valor sorprendente de levantarse a las cuatro para rezar el Oficio Parvo. Aunque personal, su
piedad no era individualista: sin temor alguno la irradiaba entre sus compañeros.

Humilde por su condición social modesta, lo será también por su espíritu religioso, a pesar de
los éxitos como profesor. Durante sus 19 años de vida religiosa, 8 de sacerdocio, se muestra
disponible para los demás y para sus superiores, hasta el extremo de agotar su poca salud. Le
cambian de destino con frecuencia. Su ordenación sacerdotal se retrasa por tres años.
Hay algunos otros rasgos notables en su vida espiritual: olvidado de sí mismo a fuerza de
ocuparse sólo de Dios, se le hizo familiar desde hacía tiempo una oración: "Gratias agimus
tibi propter magnam gloriam tuam". La naturaleza y sus espectáculos, la botánica en
particular, le sirven mucho para elevarse y elevar a los otros hacia el Creador, aspecto éste
original y raro en su época.

Eucaristía amada, estudiada, defendida hasta el martirio

Con los años, el amor por Jesús en la Eucaristía se hace cada vez más dominante. Inspira
conversiones frecuentes con la predicación y sus conversaciones. De aquí surge el deseo del
martirio, avivado por el presentimiento que Dios le da de ello. A menudo decía: "el más
excelente acto de amor a Dios es dar la propia sangre". Cierto día confía: "Padre, el género
de muerte que más me convendría sería recibir un tiro de arcabuz mientras estuviese
rezando".

Dos días antes de recibirlo efectivamente, tuvo ocasión de declarar: "hace quince años que
pido a Dios morir mártir". Tal perspectiva no tenía nada de insólita en aquel período de
guerras de religión.

El sacrificio esperado de su vida estaba muy ligado al Santo Sacrificio de la Misa, centro de
todo para él; hablaba de ella frecuentemente y apenas pasaba una hora sin dejar de ir a
arrodillarse ante el tabernáculo. Profesor de Teología -y una teología oración- desarrolló con
gusto el tratado sobre la Eucaristía según S. Tomás y el reciente Concilio de Trento. Sobre
este tema redactó un manuscrito en que precisaba la doctrina católica, duramente entonces
atacada por los protestantes. El manuscrito lo remitió a los ministros de Aubenas, que se lo
echaron en cara el día de su muerte, y constituye el motivo explícito e indiscutible de su
martirio.

B. GUILLERMO SALTAMOCCHIO (1557-1593)

De la Auvernia como el P. Salés y de la misma edad que él, el Hermano Saltamocchio era
también un alma de oración, cuya devoción se mostraba como algo fuera de lo común. Este
gran humilde, este silencioso, desempeñó principalmente el oficio de portero con tacto y
discreción. Llevó una vida mortificada, de amor a Jesús crucificado, al que le atraía la gracia,

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predisponiéndole al sacrificio supremo. A veces se le escapaba una palabra ruda y fuerte que
murmuraba incluso bajo los puñetazos de los hugonotes en Aubenas, pero llegada la hora de
morir: "aguanta, carne, aguanta".

Espíritu de fe y de sacrificio

Compañero del Padre durante su último ministerio en aquella zona y arrestado con él, el
Hermano habría podido salvar su vida con bastante facilidad; tomó con resolución la ocasión
del martirio, pues decía que habría creído pecar si faltase a ella. Haciendo alusión a las
discusiones dogmáticas que acababa de sostener el Padre contra los ministros protestantes y
cuyo tema esencial había sido la Eucaristía, el Hermano Guillermo declaró: "Yo no os dejaré,
Padre, sino que moriré con vos por la verdad de los puntos que habéis discutido".

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MÁRTIRES JESUITAS DEL BRASIL
19 de Enero

Brasil

Enorme país, casi un sub-continente americano. En 1980 lo visitaba por primera vez Su
Santidad Juan Pablo II; su paso por esta nación fue una opción decidida por los pobres, un
reclamo apremiante de justicia social. Sus discursos, a través de 13.000 kilómetros de
recorrido, fueron un clamor profético claro y audaz. "Entre vosotros hay muchos pobres. Y
la Iglesia, en tierra brasileña, quiere ser la Iglesia de los pobres", declaró. Y a los ricos: "¿No
sentís remordimiento de conciencia a causa de vuestra riqueza y abundancia? Si queréis
solamente "tener" cada vez más, si vuestros ídolos son el lucro y el placer, acordaos de que el
valor del hombre no se mide por lo que "tiene" sino por lo que "es"".

BB. IGNACIO DE ACEVEDO (1527-1570) Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

Todo cristiano, por fuerza de su fe, lo tiene que ser. Misionero es el enviado con una misión:
predicar de palabra y con el ejemplo la Buena Nueva. Leemos en el evangelio de S. Juan:
"Como el Padre me envió, así los envío yo a Uds". Ignacio de Acevedo entra a la Compañía
de Jesús, caracterizada por estar a las órdenes del Papa, para seguir la "misión" que la Iglesia
le quiera encargar, y siente irresistible el deseo de ser misionero en tierra de infieles. Primero
piensa en Angola y el Congo, luego en la India y el Japón; pero Dios, por medio de los
superiores, le envía al Brasil, donde se iniciaba el trabajo misionero en medio de una
sociedad primitiva de pueblos nómadas, entregados a la superstición, las guerras trivales, la
antropofagia.

"Como el Padre me envió, así los envío yo a ustedes"

Nombrado Provincial del Brasil, el P. Ignacio de Acevedo consiguió setenta voluntarios para
ir como misioneros, entre los jesuitas de España y Portugal.

Infestaban, por entonces, los mares piratas calvinistas que odiaban a los jesuitas por el ímpetu
con que luchaban contra ellos en Francia.

Viajaban los misioneros de Portugal al Brasil repartidos en tres naves. En la "Santiago" iban
el P. Acevedo y otros 39; esta nave se separó del resto de la flota, por motivos mercantiles, y
se dirigió a una de las islas Canarias, llamada La Palma.

¿Quién nos separará de Cristo?

Era el día 15 de julio de 1570. De pronto la nave “Santiago” se vio atacada por cuatro navíos
calvinistas y un galeón. El P. Ignacio, luego que entendió que eran herejes los invasores,
mandó salir sobre cubierta a todos los misioneros, y mientras ellos cantaban las letanías, él
abrazaba un cuadro de Nuestra Señora diciendo: "Muramos, hermanos, esforzadamente por
Dios y por la confesión de nuestra Fe". Al punto, uno de los piratas descargó sobre su cabeza
la espada con tal violencia que la abrió hasta los sesos. Aún pudo decir: "Séanme testigos los
ángeles y los hombres que muero por defender la Santa Iglesia Católica y todo lo que ella
confiesa y enseña. Hijos míos, no tengáis miedo".

Los piratas siguieron su carnicería: a uno le cortaron manos y pies, a otro le infirieron
mortales heridas en el pecho, a otros los lanzaron al mar. Unos a otros se animaban:
"Tenedme envidia, no lástima". "Diez años estoy pidiendo ser misionero del Brasil". "No
degeneremos de los altos pensamientos de ser Hijos de Dios".

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Sólo dejaron vivo a un hermano cocinero de quien pensaban servirse los piratas y quien
luego, con otros prisioneros, rindió testimonio del martirio de los jesuitas. En su lugar, el
hijo del capitán del navío, que había pedido entrar en la Compañía, se vistió la sotana de uno
de los mártires y se ofreció espontáneamente al verdugo. En esta gloriosa falange iba un
sobrino de Santa Teresa, quien, a la misma hora del suceso, tuvo una visión sobrenatural
sobre el martirio y gloria de los cuarenta jesuitas.

¿Y ahora?

"¡Nuestro tiempo tiene necesidad de santos! Y, sobre todo, tiene necesidad del ejemplo de
quienes han dado la prueba suprema del amor a Cristo y a su Iglesia", decía Paulo VI. Y, en
efecto, también ahora hay mártires. El P. Rutilio Grande, S.I., en El Salvador, asesinado
cuando iba a decir misa. El P. Luis Espinal, S.I., muerto por la represión boliviana, porque
resultaba un periodista incómodo. El P. Luis Eduardo Pellecer, S.I., muerto bajo las torturas
de la policía guatemalteca. Sí, ya lo decían los obispos en Puebla: "La conciencia de la
misión evangelizadora de la Iglesia le ha llevado a publicar, en estos últimos diez años,
numerosos documentos sobre la justicia social; a crear organismos de solidaridad con los que
sufren; de denuncia de los atropellos y de defensa de los derechos humanos; a alertar la
opción de sacerdotes y religiosos por los pobres y marginados; a soportar, en sus miembros,
persecución y, a veces, la muerte en testimonio de su misión Profética".

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S. JUAN DE BRITO
4 de Febrero

No a las castas

Pálida resulta la cruel realidad de la segregación racial de los Estados Unidos si se compara
con las dificultades que encontraban los misioneros en la India por la separación de castas.
Los brahmanes eran la casta superior, miraban con desdén a las castas inferiores de guerreros,
mercaderes y agricultores; peor condición aún tenían los parias (personas sin casta). Quien
trataba con ellos no podía hacerlo, ni de paso, con los de otras castas. Para nuestra religión
cristiana todos somos iguales, y los pobres, en este caso los parias, los preferidos. Por largos
años los misioneros, por haber atendido a los parias, se vieron totalmente impedidos de
convertir a los de otras castas, que los despreciaban. Juan de Brito, iluminado por Dios,
encuentra una solución para esos tiempos inconcebible: se vestirá y llevará el modo de vida
de los paradá-suami (asceta penitente), quienes por su prestigio eran recibidos por cualquier
casta. Vestiría una tosca túnica mal teñida, un turbante rojo en la cabeza, sandalias de madera
en los pies; dormirá sobre un simple paño, y su comida será a base de arroz, con hierbas
amargas y legumbres.

Paje de Reyes, mártir de Cristo

Nacido en Lisboa el 1° de marzo de 1647, de distinguidísima familia, entra en la corte como


paje del Rey. En medio de la ligereza de costumbres que le circunda, su conducta es tan
íntegra, su fidelidad al deber tan estricta y su cristianismo tan intenso, que pronto es objeto de
las burlas e insolencias de sus compañeros, de suerte que le ponen el sobrenombre de
"mártir". Cuando oímos esta palabra, la asociamos enseguida al que muere por sus creencias
religiosas; pero mártir significa "testigo". Era, de verdad un mártir, porque, venciendo todo
respeto humano, daba testimonio de su Fe en Cristo.

El llamado de Cristo y las lágrimas de una madre

Entra en la Compañía de Jesús y pide ir de misionero al Oriente. Se le dan largas. Insiste y al


fin lo consigue. Su madre, que ha perdido hace poco a su esposo y a un hijo, procura retener
a toda costa a Juan en Portugal: acude al Provincial, trata de convencer a su hijo, logra que el
Nuncio intervenga. Todo inútil. Cristo le llama, y él, con el corazón desgarrado, le seguirá a
donde quiera llevarle. Eco de la escena evangélica, cuando el Niño-Dios, perdido en el
templo, le dice a su madre: "¿No sabías que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?".

Servir es su lema, no lucir

Llegado a Goa, en la India, le proponen una cátedra en ciencias eclesiásticas, supuesta su


capacidad. Su respuesta es inmediata: “he venido a la India no a ser catedrático, sino
misionero”. Cuando años después, al volver transitoriamente a Europa, le propongan ser
preceptor de los príncipes o ser obispo, la respuesta será semejante. Sería traición, cobardía,
cambiar las privaciones de su entrega misionera por las dulzuras de la corte o el esplendor
episcopal.

Misionero infatigable y perseguido

Empieza a trabajar en Coley y luego en Tatuvankeri. A la dureza del trabajo misional se


suman epidemias, inundaciones y guerras. Infatigable, sin embargo, recorre además de los
puestos de misión los reinos de Tanjore y Ginge, bautiza a 3.090 infieles. El martirio golpea
insistentemente a sus puertas. Él le hubiera salido al paso, pero debe vivir para atender a los

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convertidos; así muchas veces tiene que cambiar su choza-habitación por el simple follaje de
la selva.

Mientras estaba preparando un día a 200 catecúmenos para el bautismo, le llega la noticia de
que vienen los paganos enardecidos a apresarlo. Despide en dirección contraria a los
catecúmenos, y él sale al encuentro de los perseguidores. Les pregunta a quién buscan. Por
toda respuesta descargan una lluvia de puñetazos y golpes; luego atan sus manos y le
conducen a la cárcel; allí dos veces entran soldados con la espada desenvainada para cortarle
la cabeza, más retroceden por miedo a una revuelta popular y más bien lo sueltan.

Por años ningún misionero había podido entrar al reino de Marava, a causa de las
persecuciones; los creyentes nativos de allí tenían que ir al reino vecino para recibir los
sacramentos e instrucción religiosa. El P. Juan de Brito decide entrar subrepticiamente, y se
radica en la selva impenetrable, adonde acuden los neófitos y catecúmenos. En dos meses
bautiza a más de 2.000 paganos. Descubierto por los Brahmanes, es tomado preso y
atormentado cruelísimamente. Uno de los suplicios consistía en que, atado de pies y manos,
se lo izaba por medio de una polea puesta en alto y luego se lo dejaba caer en un estanque de
agua donde se lo sumergía. Cuando estaba poco menos que ahogado, se lo sacaba para que
respirase un poco, y luego se repetía el tormento. Otras veces se lo tendía desnudo en la
piedra ardiente, se lo pisoteaba y arrastraba de suerte que las puntas de la piedra desgarraban
su carne. Cuando es condenado a muerte por una autoridad subalterna, el Rey no confirma la
resistencia, y mas bien, asombrado de la conducta del misionero, lo pone en libertad, con la
condición de salir de la región. El padre obedece, triste por no haber alcanzado el martirio,
pero con la esperanza de ganar algún día al rey.

Portugal

Apenas un poco restablecido de los tormentos, recibe orden de sus superiores de ir a Europa a
informar del estado y las necesidades de la misión. Recibido triunfalmente en Portugal, tiene
la satisfacción de abrazar a su madre. Sabedor de que pretenden detenerlo en Portugal, huye
y logra volver a su misión.

La verdad os hará libres

Entregado de nuevo a sus trabajos, logra miles de conversiones. Entre ellas, la del príncipe
Teria Devan; para bautizarlo le exige dejar a cuatro de sus cinco mujeres. Una de las que
fueron despedidas era sobrina del Rey, a quien pide que mate al misionero. El 4 de febrero
de 1693 es decapitado el P. Juan de Brito.

Las lágrimas de una madre se truecan en gozo

Llegada la noticia del martirio a Portugal, el Rey llama a la madre para comunicarle la
noticia. Ella, sabedora de lo que se le va a transmitir, acude a la corte vestida de fiesta.

MÁRTIRES DEL JAPÓN

"Yo viví la Bomba Atómica"

Así se titula uno de los libros del P. Pedro Arrupe, General de la Compañía de Jesús.
Experiencia única la suya. En efecto, él era entonces Maestro de Novicios. El Noviciado
quedaba a pocos kilómetros de la ciudad de Hiroshima, tras una loma, circunstancia por la
cual los efectos de la bomba no se hicieron sentir en él; pronto se transformó en Hospital. El
P. Arrupe, que antes de entrar de jesuita había estudiado medicina, atendía a todos los que se
presentaban, fueran paganos o cristianos; de ellos ninguno murió.

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Ya de general, el P. Arrupe tuvo que enfrentar crisis extraordinarias en el gobierno de la
Orden, debidas a los grandes cambios que produjo en toda la Iglesia el Concilio Vaticano II.
Su luminosidad profética ejerció influencia benéfica en tiempos difíciles.

La misión del Japón, en la que trabajó largos años el P. Arrupe, fue fundada por San
Francisco Javier. Numerosos jesuitas que aquí trabajaron murieron mártires. Por razones de
claridad dividiremos a los mártires del Japón en tres grupos:

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BB. FRANCISCO PACHECO Y COMPAÑEROS MÁRTIRES
Fiesta: 4 de febrero

Incluimos en este grupo a 33 jesuitas: 13 sacerdotes, 7 escolares y 13 hermanos coadjutores


martirizados entre 1617 y 1632 y beatificados el 7 de julio de 1867.

El Japón fue sacudido en la primera mitad del Siglo XVII por violentísimas persecuciones.
En 1616 salió un edicto que ordenaba encadenar y guardar en prisión a todos los ministros de
la religión cristiana, fueran extranjeros o japoneses; además, amenazaba con la pena de
muerte al que les diera hospedaje; esta pena tocaba no sólo a la persona directamente
responsable, sino a toda su familia y a las familias vecinas, cuyos jefes serían ajusticiados,
sus bienes confiscados y sus parientes reducidos a la esclavitud.

Frente a estas amenazas, el fervor de los cristianos se volvió incontenible. Los misioneros se
prodigaron incansables. Los fieles salían al paso de los condenados a muerte para animarlos
y aclamarlos como héroes. Centenares de cristianos fueron martirizados, incluso mujeres y
niños. La mayoría fueron quemadas vivas a fuego lento; otros fueron atormentados durante
largos meses. Sin embargo, la alegría de los mártires era desbordante: morían entonando
cantos o predicando.

"Hijo de mi querida madre, la Compañía de Jesús"

Entre las muchas hermosas cartas que escribieron los misioneros antes de morir, escogemos
tan sólo una, la que escribió a sus superiores el P. Juan B. Machado, para comunicarles que
había alcanzado la gracia tan deseada: "Hace unos momentos recibí la noticia de que voy a
dar la vida por mi buen Jesús. Se la doy de mil amores. Muero contentísimo porque, aunque
indigno, he predicado a los japoneses, y doy infinitas gracias a Jesús porque, a pesar de ser yo
tan pecador, me ha concedido esta gracia tan extraordinaria. Ahora, aunque indigno, me
parece que soy en algún modo hijo de mi querida madre, la Compañía de Jesús. No escribo
más largo, porque estamos aguardando a los ejecutores de la sentencia. Termino pidiendo su
bendición y suplicándole para mí un recuerdo en la Santa Misa".

SS. PABLO MIKI Y COMPAÑEROS MÁRTIRES


Fiesta: 6 de Febrero

Primeros jesuitas en derramar su sangre en el Japón

Los primeros años, después del trabajo misional de S. Francisco Javier, fueron años de paz y
de gran florecimiento en las conversiones; en veinte años los cristianos llegaron a ser
150.000. El odio de los bonzos contra la nueva religión les llevó a convencer a los señores
feudales, que entonces gobernaban el Japón, de que esta religión, venida de países
extranjeros, significaba un peligro para el nacionalismo japonés. En una primera oleada de
persecución perecieron crucificados en una loma cerca de Nagasaki, el 25 de febrero de 1597,
26 cristianos: 6 franciscanos, 17 seglares y 3 jesuitas.

S. PABLO MIKI (1566-1597)

Nacido no lejos de Meaco (Tokio), recibió el Bautismo junto con sus padres. Entró al
Noviciado a los 22 años. De joven jesuita predicó el Evangelio con gran fruto. Cuando iba a
ser ordenado fue tomado preso. Desde la cruz dijo estas hermosas palabras: "Os aseguro que
no hay más camino de salvación que el de los cristianos; y ya que el cristianismo me enseña a
perdonar a mis enemigos y a cuantos me han ofendido, perdono sinceramente al rey y a los
causantes de mi muerte y les pido que reciban el Bautismo".

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S. JUAN SOAN (DE GOTO) (1578-1597)

Tenía por sobrenombre Goto, ya que nació en esa isla; era hijo de padres cristianos. Pidió
entrar en la Compañía de Jesús, y fue admitido como candidato-catequista.

S. SANTIAGO KISAI (1553-1597)

Nacido de padres paganos, se educó con los bonzos; luego se convirtió al catolicismo. Se
consagró enteramente al servicio de la Iglesia; le gustaba meditar los misterios de la pasión
del Señor. Pidió entrar en la Compañía de Jesús como hermano coadjutor. Junto con Juan
Soan, pudo hacer los votos religiosos poco antes de ser martirizado.

MÁRTIRES DESCONOCIDOS

Innumerables son los confesores de Cristo muertos en estas y subsiguientes persecuciones.


Están en proceso de beatificación otros 50 jesuitas que regaron su sangre en tierras del Japón.

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S. CLAUDIO DE LA COLOMBIÈRE
15 de Febrero

Fidelidad a la entrega total

Fidelidad matrimonial, patriótica, religiosa: actitud vital con frecuencia heroica. Cuando Su
Santidad Juan Pablo II habla en México de la Santísima Virgen, sintetiza su grandeza en la
fidelidad a Dios. Resulta, en verdad, inmensamente expresiva la frase con que Jesucristo
designa a Claudio de la Colombière: "servidor fiel".

"Para comprender una vida totalmente santa -son palabras de un Padre compañero suyo- no
tengo más que recordar el voto que Claudio hizo, y que lo comprometía a la perfección más
eminente". Este voto consistía en observar a la perfección las Constituciones y reglas de la
Compañía de Jesús.

Escuchar al Señor que llama (1641-1682)

Nacido en S. Sinforiano de Ozón (Francia), estudia en colegios de los jesuitas. Dios le llama,
es dura la lucha; la respuesta final es positiva, aunque inmensamente costosa. "He ingresado a
la Compañía de Jesús, por el aprecio que siempre he tenido de sus sabias regias, y por haber
visto que sus Superiores saben exigir de tal modo su observancia, que me persuadí ser cosa
muy fácil santificarse en la Compañía y ayudar con la palabra y el ejemplo a la santificación
de los demás". Quedaron cicatrices de la lucha; años después escribirá en su Diario unas
palabras sugestivas que nos hacen comprender la lucha interna que ha de sostener el alma que
decide entre la sensibilidad y la razón iluminada por la fe: "Yo bien sé que, cuando me hice
religioso, tenía una grandísima aversión a la vida que iba a abrazar. Los planes que se trazan
para servir a Dios nunca se realizan sino a costa de grandes sacrificios".

Peregrino hacia la luz (1658- 1675)

A los dieciocho años entra al Noviciado. Sigue el largo camino de formación del jesuita:
noviciado, estudios de filosofía, magisterio, estudios teológicos, sacerdocio, hasta concluir
con la Tercera Probación, año en que el jesuita, ya ordenado sacerdote, remoza y consolida su
entrega a Dios. En este año fue cuando hizo su famoso voto para ser, como él dice: "fiel al
Señor aun en las cosas más mínimas".

Oigamos la descripción que de él nos hace un contemporáneo: "carácter vivo, juicio sólido,
fino y penetrante; alma noble y dotada de facilidad de trato; se distinguía sobre todo por su
manera de pensar y por la elegancia y precisión de su expresión. Cuando trataba con la
gente, su distinción y delicadeza le ganaba los corazones. Su silencio, su trato, su
compostura, su acción, todo su exterior se mostraba tan poco forzado y armonioso que, en
cualquier encuentro con él, él aparecía como un hombre bueno y un perfecto religioso".

"Todo lo tengo por basura, con tal de ganar a Jesucristo" (1675-1676)

En Paray-le-Monial, donde es nombrado superior del Colegio y residencia, le esperaba


Jesucristo para confiarle la difusión de la devoción al S. Corazón de Jesús: impetuoso
derroche de gracia sobrenatural para salvar a la humanidad convulsionada, en tiempos
difíciles de su historia.

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Londres (1676-1678)

Recibe un destino enormemente comprometido: predicador de la duquesa de York, futura


reina de Inglaterra. En la corte inglesa casi todos eran anglicanos. "Desde que el Señor me
ha traído a este reino, no puedo pensar sin dolor en el gran número de almas que se pierden".

Muchos, movidos por su ejemplo avasallador, se convierten. Se le acusa de tramar una


conjuración con los católicos; se le encarcela en una prisión tan mal acondicionada y se le
alimenta tan mal, que cae enfermo de tuberculosis. Los jueces, temiendo que acabaran sus
días, solicitan el decreto de destierro.

"Dios mío, en tus manos encomiendo mi espíritu" (1679-1682)

En adelante va a languidecer inexorablemente, con una enfermedad penosa, predicando con


su ejemplo el abandono en las manos de Dios. Brevísimo tiempo va a Lyón como director
espiritual de los filósofos, entre los cuales está el futuro P. Gallifet, que, con sus libros,
contribuyó a divulgar la devoción salvadora al Corazón de Jesús. Los últimos meses pasa en
Paray-le-Monial. El 15 de febrero de 1682 va a la casa del Padre y se abraza con su
hermano: Jesucristo.

15
S. PEDRO CANISIO
27 de Abril

No nació Santo

Nació en Nimega (Holanda) el 8 de mayo de 1521, y murió el 21 de diciembre de 1597. De


carácter irritable, pendenciero, vanidoso y terco. Hubo un tiempo en que las diversiones le
atraían más que los libros; su nombre llegó a ser sobradamente conocido en las tabernas de
Colonia, ciudad donde estudiaba. Gracias a la profunda formación religiosa que recibió de
sus padres, y a la presencia, en momento de crisis, de un santo sacerdote, Nicolás Esche,
pudo llegar Pedro a descubrir su vocación a la Compañía de Jesús; para ello fue clave su
encuentro con uno de los primeros compañeros de San Ignacio de Loyola, Pedro Fabro, quien
le dio los Ejercicios Espirituales. Dócil a la gracia de Dios, llegó a ser santo.

Nadie da lo que no tiene

Llamado a ser luz del pueblo cristiano en un país enormemente convulsionado, se prepara a
fondo. Saca su doctorado en Filosofía y en Teología. Al poco tiempo de entrar en la
Compañía va como teólogo a Trento, donde, junto con los padres Salmerón y Laínez, formará
el luminoso triunvirato de jesuitas que participó en ese Concilio.

Segundo Apóstol de Alemania

Inició sus trabajos en la Universidad de lngolstadt, de la que fue profesor y aun rector.
Lograda la reforma de esta Universidad, pasa a Viena, donde encuentra una Universidad en
ruinas. Aquí funda un colegio de la Compañía y un convictorio, donde precisamente estaría
otro santo jesuita: S. Estanislao de Kostka. Nombrado Provincial de Alemania, funda
colegios en Praga, Munich, lnnsbruck, Tréveris, Maguncia, Dillingen y Espira. Su encendida
oratoria se deja oír en las principales catedrales del Imperio: Viena, Praga, Ratisbona,
Worms, Colonia, Estrasburgo, Osnabruck, Augsburgo. Recorre incansablemente las diversas
regiones del Imperio: Austria, Baviera, Alsacia, Suabia, el Tirol, Suiza, dando vida a la
vacilante fe de Alemania.

"Martillo de los herejes"

Así se lo llamó por la contundencia de sus argumentos; también, por su sabiduría, se lo


calificaba como "el Jerónimo y Agustín de su siglo, el defensor de la Iglesia". Sostuvo los
intereses de la Iglesia en la Dieta de Augsburgo y en el coloquio de Worms. Escribió su
célebre "Catecismo", que, traducido a varias lenguas y multiplicado en repetidas ediciones,
llegó a todas las ciudades y aldeas de Alemania y quedó por siglos como el mejor manual de
doctrina católica. La norma de su conducta para con los protestantes está magníficamente
expresada en el consejo que daba a un amigo: "Lo que toda la gente quiere y busca es la
moderación, unida a la seriedad del lenguaje y a la fuerza de los argumentos: abramos, pues,
los ojos a los descarriados, pero sin causarles irritación".

"Servir solamente al Señor y a la Iglesia, su esposa..."

Canisio conocía ciertamente las fallas de la vida eclesial de su tiempo. Sin embargo, la
Iglesia y determinadas prácticas dentro de ella nunca fueron un problema para él, incluso
cuando la veneración de reliquias, la doctrina de las indulgencias, las peregrinaciones y el
culto a los santos eran afectados con toda clase de abusos. Canisio luchó contra estos abusos,
pero no cayó en el peligro de querer abandonar ciertos puntos de la doctrina cristiana o hacer
concesiones en la práctica.

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Pedro Canisio es trabajo

"Canisio predicó tanto -observa el P. Otto Braunberger- que da la impresión de haberse


dedicado nada más que al púlpito; escribió tanto, como si no hubiera tenido otra cosa que
hacer; trató tanto con los Papas, Nuncios, Obispos y Príncipes, les prestó tantos y tales
servicios, que no se comprende cómo pudo encontrar tiempo para otra cosa". De aquí las
palabras del gran estilista Peter Lippert: "Hay pocos ejemplos, como éste, en los que toda la
persona humana se entrega al trabajo de un modo tan completo; Pedro Canisio es el trabajo
de su vida".

Ciudadano del mundo

Nacido en Holanda, trabajó en Italia, Alemania, Checoslovaquia, Polonia, Austria y terminó


su vida en Suiza. Ya sexagenario, agotado por tanto trabajo, por las angustias y
preocupaciones pasadas, por las largas horas de oración nocturnas y por la austeridad de sus
penitencias, le encargan el rectorado del nuevo colegio que los jesuitas fundan en Friburgo en
1580. En esta ciudad vive sus últimos 17 años.

"Lo que yo he recibido de la Compañía de Jesús es tan grande..."

Para terminar, escuchemos sus propias palabras: "Agradezco de todo corazón al Padre de
Nuestro Señor Jesucristo, que me ha acogido, aunque indigno, en esta Compañía de su Hijo.
Lo que yo he recibido en la Compañía de Jesús es tan grande que nunca seré capaz de
apreciarlo bastante. Muchos me han escarnecido e insultado por pertenecer a la Orden de los
jesuitas. Muchos, públicamente y en secreto, han ofendido a toda la Orden y, por decirlo así,
la han mandado al diablo. Yo me considero feliz de haberme hecho digno de padecer insultos
por el nombre de Jesús, y de haber sido calumniado e insultado por los enemigos más
acérrimos de la Iglesia católica. De muy buena gana quisiera yo conseguir la salvación
eterna de estos pobrecitos, aunque para ello tuviera que derramar mi sangre".

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B. JOSÉ MARÍA RUBIO
4 de Mayo

Siguió a Dios desde su juventud (1864 – 1904)

José María Rubio nace en Dalías (Alicante – España) el 22 de julio de 1864. Apenas
cumplidos once años de edad, entra al Seminario Menor diocesano en Alicante. Luego
prosigue sus estudios en los Seminarios de Granada y Madrid, hasta ordenarse sacerdote el 24
de septiembre de 1887. Ejerce su sacerdocio en Chinchón, Estremera y Madrid. En 1890 es
profesor en el Seminario de Madrid.

Jesuita (1904 – 1911)

Él ve que Dios lo llama a servirle como jesuita; si retrasa su entrada, es porque motivos de
gratitud lo retienen junto a un anciano sacerdote. A la edad de 42 años ingresa a la Compañía
de Jesús, el 11 de octubre de 1906. Después de un período relativamente breve de formación
religiosa y profundización de los estudios teológicos, regresa a Madrid en 1911, donde
permanece hasta su muerte.

Apóstol de Madrid (1911 – 1929)

La riqueza de sus iniciativas apostólicas, la generosidad de su entrega, la profundidad de su


labor sacerdotal hicieron pronto que lo distinguieran con el título de "apóstol de Madrid".
Como predicador no era ampuloso y retórico, sino con gran sencillez y sinceridad tocaba los
corazones y los apremiaba a abrazar la verdad evangélica. La gente acudía a él para
reconciliarse con el Señor, pues encontraba en él un confesor comprensivo, un consejero
luminoso, un corazón que animaba y sembraba ansias de generosidad y entrega. Era, pues,
un formador de cristianos auténticos a través del ministerio de la Confesión y de los
Ejercicios Espirituales Ignacianos, que dirigía con gran acierto.

Con la ayuda de seglares frecuentaba los barrios de la periferia de Madrid. Los marginados,
abandonados, desechados de la sociedad encontraban en él a un amigo, a un padre cordial y
amable, que jamás los abandonaría.

Contemplativo en la acción

Su interioridad no era estática, sino tremendamente dinámica. Armonizaba ponderadamente


la contemplación y la acción, como quiere la Iglesia de un apóstol jesuita. Su espíritu se nos
revela maravillosamente en una carta que escribió el 25 de abril de 1929, ocho días antes de
morir.

"El camino más seguro para que el alma se santifique es la vida de entrega, de inmolación,
sacrificio. Eso es lo quiere de nosotros el Corazón Divino. Por lo demás... no admite
violencia esta práctica toda sobrenatural; ha de ser obra de la gracia. Sea en todo la voluntad
del Señor. Que el S. Corazón y la Inmaculada nos santifiquen por el amor y la cruz".

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S. ANDRÉS BOBOLA
16 de Mayo

Polonia

Andrés Bobola resulta un símbolo de su patria, Polonia. Víctima de Prusia, Austria y, sobre
todo, de Rusia, Polonia ha sido muchas veces debastada, dividida, borrada del mapa. Sin
embargo, el pueblo polaco, hidalgo y heroico, tiene un lugar insigne en la historia de la
Iglesia. Ahora, después de 455 años de Papas italianos, tenemos uno polaco; un Papa que, en
su primera bendición en la plaza de San Pedro, nos decía: "Los cardenales han elegido un
nuevo Obispo de Roma, y lo han llamado de un país lejano, pero siempre muy cercano por la
comunión en la Fe y en la tradición cristiana".

Primeros años

Andrés Bobola nace en Sandomir (Polonia) en 1591, de una familia profundamente católica.
En 1616 entra a la Compañía de Jesús. Desde el Noviciado hasta su ordenación sacerdotal,
durante sus años de formación, permanece en Vilma. Se ordena el día de la canonización de
S. Ignacio de Loyola, el 12 de marzo de 1622.

Apóstol de los humildes (1623 - 1657)

Más de 30 años se entregó a un apostolado sacrificado, recorriendo centenares de kilómetros.


Su celo apostólico era tan grande, que pronto sus detractores le pusieron el sobrenombre de
"seductor de almas". Se esforzaba por fortalecer y animar a los turbados por los errores
protestantes o cismáticos. Enseñaba diligentemente la doctrina cristiana, lo mismo en las
ciudades que en los campos, visitando las casas y los míseros tugurios de los pobres; tampoco
olvidaba a los encarcelados y enfermos, a los cuales nunca faltó el alivio de su ayuda. La
caridad de Andrés brilló principalmente en 1625 y 1629, cuando la peste se presentó en
Polonia. Despreocupándose del peligro del contagio, siempre alegre, con heroica caridad,
hecho todo a todos, cuidó de cuerpos y de almas.

Sangre, horror, martirio

En mayo de 1657 una horda de cosacos cismáticos asoló Polonia a sangre y fuego. Fueron
destruidos muchos templos y muchísimos católicos fueron martirizados. El día 16 de mayo,
cerca de Janov, cae en manos de los cosacos el P. Bobola.

Lo atan a un árbol y lo azotan hasta cansarse. Ante su negativa a abjurar de la religión


católica, el jefe de la banda descarga su espada con fuerza sobre la cabeza de Andrés; éste la
desvió con el brazo derecho, pero en ello perdió tres de sus dedos. Un soldado le clavó el
puñal en el ojo derecho. La chusma se enardece; le pasan tizones ardientes por las llagas que
los azotes dejaran en el pecho y la espalda; le desuellan la parte de la cabeza donde está la
tonsura sacerdotal; le raspan las manos consagradas; le introducen astillas agudas bajo las
uñas de los pies y las manos; le cortan las orejas y la nariz; le arrancan la piel de la espalda y
le restriegan la carne viva con púas. De los labios de Andrés Bobola no brotaron gritos de
dolor sino una oración: "¡Jesús, María, asistidme! ¡Iluminadlos con tu luz! ¡Convertidlos a tu
verdad!" Para que no repitiera estas palabras, lo hirieron en el cuello y le arrancaron de raíz la
lengua. Aún le latía el corazón, cuando le atravesaron con un hierro el costado izquierdo.

Peregrino, tras la muerte

Fue enterrado por los católicos en Pinsk, pero las permanentes persecuciones y continuas
destrucciones de templos y colegios hicieron que se perdiera su cadáver. Fue hallado en

19
1701, pero nuevamente se perdió; por azar fue encontrado de nuevo en 1808, y fue
transportado a Polotsk, donde residía el Superior de los jesuitas; allí permaneció hasta 1922.
Los soldados del ejército rojo se apoderaron de él y, asombrados porque el cadáver
permanecía incorrupto, pese a haber estado 30 años en un terreno pantanoso, lo enviaron al
Museo de Ciencias Naturales en Moscú. Tras largas y delicadas negociaciones diplomáticas
con la Unión Soviética, se logró que el cadáver fuera enviado a Roma, donde fue venerado en
la Iglesia del Gesú. Luego de su canonización, en 1938, el cadáver de Andrés Bobola fue
devuelto a Varsovia, donde fue fuente de consuelo y esperanza para el pueblo polaco, durante
los sombríos años de la II Guerra Mundial; era llevado de un barrio a otro como signo de
resurrección.

"Polonia, siempre fiel"

Esta frase, repetida una y otra vez por el Papa Juan Pablo II, sintetiza maravillosamente lo
que Polonia y Andrés Bobola, en su largo martirio, fueron para la Iglesia Católica.

Para concluir, recojamos las palabras con que Juan Pablo II se despidió de su patria, en la
visita que le hiciera en junio de 1979: "Antes de marcharme de aquí, os ruego que aceptéis
una vez más todo el patrimonio espiritual cuyo nombre es 'Polonia', con la Fe, la Esperanza y
la Caridad que Cristo ha injertado en nosotros a través del Bautismo. Os ruego que no
perdáis jamás la confianza; que no os dejéis abatir; que no os desaniméis; que no cortéis por
vuestra cuenta las raíces de vuestros orígenes. Os ruego que no os separéis jamás de Jesús.
No perdáis jamás la libertad de espíritu, con la que Él hace libre al hombre. No despreciéis
jamás la caridad, que es la cosa más grande que se ha manifestado a través de la cruz, y sin la
cual la vida humana no tiene raíz ni sentido".

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B. JOSÉ DE ANCHIETA
9 de Junio

Nuevos horizontes (1534 – 1565)

José de Anchieta nace en San Cristóbal de la Laguna, en la isla canaria de Tenerife, el 19 de


marzo de 1534. Para seguir sus estudios va a Coimbra (Portugal), donde conoce a un puñado
de jóvenes que se dicen "compañeros de Jesús" y reconocen como padre a Ignacio de Loyola.
A los 17 años decide hacerse jesuita. Se entrega a Jesús con tanto fervor, que su salud se
resiente. Le aconsejan un cambio radical de clima; con esta "simple excusa de Dios" llega a
Brasil antes de cumplir los veinte años. El 25 de enero de 1554 (Fiesta de la Conversión de
San Pablo) funda, con otros compañeros, una pequeña casa en el lugar de Piratinga (así nace
la hoy inmensa ciudad de San Pablo). En mayo de 1565, avanzando a lo desconocido, llega a
un lugar envidiable, a la sombra del "Pan de Azúcar". Anchieta anima a los trabajadores a
abrir fosos, levantar muros, etc. Así surge la ciudad de Río de Janeiro.

Hombre de ciencia (1566 – 1597)

En 1566, ordenado sacerdote en Bahía, fue nombrado superior de las comunidades de San
Vicente y de San Pablo; y, después de diez años, Provincial de todas las Misiones brasileñas,
en cuyo cargo durante otros diez años se mostró como sabio superior y sobresaliente
organizador. Emprende una labor casi mítica. Se habla de milagros. A José de Anchieta los
prodigios no le interesan; lo único que él quiere es servir a los hombres. Se atreve a escribir
una de las primeras gramáticas comparadas, catecismos, piezas teatrales, sermones, poemas,
biografías, cantos para el pueblo indígena. Envía a Roma y a Portugal informes sobre
geografía, botánica, zoología y geología.

Misionero y cantautor de Dios

Como Claver, Ricci y De Nobili, Anchieta fue un impulsor de la labor de inculturación, que
está muy en el corazón de los jesuitas de hoy.

Lleva por dentro la melodía; guarda en su alma la canción de las montañas, del mar, del
viento y de la selva. Cuando hay que evangelizar a los nativos, brota fácil de sus labios la
música, puesta en poemas hechos por él mismo.

Murió el 9 de junio de 1597 en la ciudad brasileña de Reritiba, que en su honor lleva hoy el
nombre de Anchieta. Su mejor canto fue su vida, con ritmo intenso, festivo y notas de
heroicidad. Brasil lo tiene como uno de los gestores de su nacionalidad.

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S. LUIS GONZAGA
21 de Junio

Espíritu recio en un ambiente muelle

Luis Gonzaga, primogénito entre ocho hermanos, nace en el castillo de Castellón (Italia) el 9
de marzo de 1568. Desde niño vive una tensión que, con el correr de los años, va a florecer
en heroísmo; no es ciertamente un alma blandengue. De sus padres recibe un doble influjo.
Su padre, Ferrante Gonzaga, marqués de Castiglione, vive en un ambiente de guerras y
política; esto hace que la niñez de Luis pase entre anécdotas de soldados, cañones etc., y que
de él, joven despierto, inteligente y simpático, se esperen triunfos y éxitos puramente
humanos: títulos de nobleza, aprecio social, riquezas, placeres. Su madre, mujer de fe
profunda, influye en su hijo para que no se quede satisfecho con un presente demasiado
estrecho y para que amplíe sus horizontes hacia lo trascendente. Entonces surge la revelación
del vacío que encierran los valores puramente naturales: diversiones, lujo y vanidad. Son
años de lucha interior. Su padre, siempre insatisfecho por la devoción y austeridad de su hijo,
le hace ir de corte en corte: Florencia, Mantua, Madrid, y lo rodea de llamadas a gozar de la
vida: bailes, juegos, torneos, festivales, paradas militares. Luis comprende que sólo una vida
de entrega a Dios y de rechazo de todo lo mezquino e intrascendente lo llenará; por ello se
dedica más de lleno a la oración, la frecuencia de sacramentos, una vida de sacrificios y una
devoción intensa a la Santísima Virgen; ante ella hace voto de castidad.

Lucha por su vocación (1583-1585)

Larga y dura lucha debió Luis sostener con su padre que, aunque cristiano, había puesto en él
grandes esperanzas de éxitos y glorias puramente mundanas. Cuando Luis le comunicó su
decisión de entrar en la Compañía de Jesús, su padre montó en cólera y lo echó de su
presencia. Vanos resultaron los esfuerzos del Ministro General de los Franciscanos,
Francisco Gonzaga, primo de don Ferrante, por convencerlo de que la vocación de Luis a la
Compañía era clara. A los 17 años fue enviado por su padre a Milán con una misión
diplomática que él cumplió a cabalidad. Como persistiera en su decisión de entrar a la
Compañía, don Ferrante dijo: "Si quiere irse, que se vaya; pero desde el momento en que
salga de casa no lo reconoceré más por hijo, será tenido por un extraño en la familia". La
respuesta de Luis fue comedida pero firme: "Haga Ud. de mí lo que le plazca; mas repito y
declaro que soy llamado por Dios a la Compañía de Jesús, y que al impedírmelo Ud. hace
resistencia a la voluntad de Dios". Tales palabras hicieron reflexionar al padre, que al fin
cedió.

Mártir de la caridad

Luis renunció al marquesado y entró a la Compañía el 25 de noviembre de 1585. Como


religioso llevó una vida ejemplar. Cuando en 1590 la peste invadió Roma, se entregó
incansablemente a atender a los enfermos; horas enteras pasaba junto a sus camas,
consolándolos y sirviéndoles. El 3 de marzo cayó en cama contagiado. Lentamente se fue
consumiendo hasta morir el 21 de junio de 1591. Días antes de morir había escrito a su
madre una carta, de la cual extractamos algunos trozos:

La muerte, un paso a la vida

"Reflexiona una y mil veces, y no trates de oponerte a la infinita bondad de Dios. Tal sería tu
actitud si lloraras por muerto al que vive en la presencia del Señor y atiende a tus cosas con
sus ruegos, mucho mejor que si estuviera en esta vida".

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"Todo esto lo he dicho únicamente para manifestar mi deseo de que tú y toda la familia
consideren mi partida como un beneficio del que deben alegrarse, y de que tu bendición de
madre me acompañe al pasar este estrecho, hasta que llegue a la orilla donde están puestas
todas mis esperanzas. Y lo que he hecho con especial gusto, porque he podido decirte todo lo
que quería manifestarte claramente: el amor y la reverencia que té profeso como hijo a su
madre".

Juventud no consiste en tener pocos años

Este es el mensaje que nos da la vida de S. Luis Gonzaga. Demasiado se insiste en que la
juventud implica estar a la última ola de la moda. Entonces se verifica lo dicho por el poeta:
"Hay tantos viejos niños y tantos niños viejos que a veces hay negruras en vez de claridad".
Es evidente que la juventud supone la actitud dinámica de ponerse al día, la capacidad de
vivir el hoy y el aquí. Sin embargo, la esencia misma de la juventud está en el idealismo, en
la capacidad de desprendimiento y sacrificio para seguir detrás de lo grande, en la aptitud
para asumir el riesgo y correr una aventura sublimante, aunque haya que afrontar las
lágrimas, la sangre, el dolor. Sí, porque la juventud está hecha para el heroísmo, no para el
placer. Leemos en S. Juan: "Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes".

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SS. BERNARDINO REALINO, JUAN FRANCISCO DE RÉGIS Y FRANCISCO DE
JERÓNIMO
2 de Julio

Misioneros en Europa

Cuando hablamos de misioneros, enseguida pensamos en la selva, flechas venenosas, tribus


salvajes, ídolos de barro o madera, templos paganos. No se nos ocurre que países donde la
cultura se ha desarrollado y la ciencia ha logrado conquistas extraordinarias son también
países de misión. En ellos la ignorancia ha sido sustituida por la perfidia, y los ídolos de
madera o barro han sido sustituidos por otros ídolos que, enraizados en la carne, tienen garras
ferozmente destructivas; estos ídolos se llaman: injusticia, placer, dinero, poder, gloria u
orgullo. Estos países necesitan misioneros, es decir, hombres enviados por Dios para llevar
el mensaje de Cristo.

Los tres santos que nos van a entregar su testimonio predicaron la palabra de Dios en Francia
e ltalia.

S. BERNARDINO REALINO (1530 - 1616)


Al servicio de la fe y promoción de la justicia

Nacido en Carpi (Italia) el 1ro de diciembre de 1530, estudia con gran éxito Literatura latina
y griega, Filosofía y Derecho en Módena y Bolonia. En junio de 1556 se gradúa de Doctor
en Derecho canónico y civil. De vasta cultura y excepcionales prendas de corazón e
inteligencia, ejerce con brillo varias magistraturas en Felizzano, Alessandria, Cassino y
Castel Leone. Nos dan una idea de cómo ejercía su profesión las palabras con que lo despide,
agradecida, la ciudad de Felizzano: "Este gobernador jamás se desvió un ápice de la justicia,
ni se dejó cegar por el odio, ni por la codicia de riquezas; siempre tomó la defensa de los
débiles, contra la prepotencia de los poderosos; nadie, por humilde que fuese su condición,
jamás desconfió de alcanzar de él su derecho".

Jesucristo pasó junto a su camino y lo llamó, como a los Apóstoles; él pidió entrar en la
Compañía de Jesús en 1564. Ordenado sacerdote en 1567, Bernardino ejerció sus ministerios
sacerdotales en Nápoles y Lecce, durante cincuenta años de un trabajo incesante y entregado.
Su humildad sincera y su amabilidad atraían irresistiblemente los corazones; siempre estaba
dispuesto a prodigar a todos el consejo, el consuelo, el socorro. Con igual prontitud se
entregaba a los nobles y cultos, para infundirles una espiritualidad varonil, templada y
constante, como corría a los barios pobres, para confundirse con los desheredados y los
pilluelos, enseñarles el catecismo y atender a sus necesidades; de allí corría también a los
hospitales y cárceles, en busca de enfermos, esclavos y musulmanes para convertirlos; ningún
trabajo le parecía impropio de su celo por el bien de los demás.

S. JUAN FRANCISCO DE RÉGIS (1597 - 1640)


Opción por los pobres

Juan Francisco nace el 31 de enero de 1597 en Fontcouvert, en el Languedoc (Francia), tierra


ardiente en verano y helada en invierno, reflejo de su alma recia y firme, pero dulce y
amable. Se educa en el colegio de los jesuitas en Béziers, donde ya se nota en él una honda
devoción y afición a la Eucaristía, la Virgen María y los pobres. Sus estudios secundarios
terminaron con unos Ejercicios Espirituales en los que discierne su vocación; así entra a la
Compañía de Jesús, en el Noviciado de Tolosa, en 1616. Pide ir de misionero al Canadá,
pero los superiores no se lo conceden. En 1630 se ordena sacerdote.

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El P. Régis pasaba los inviernos predicando misiones rurales en las partes montañosas del
Velay y del Vivarais, sin dejarse detener por la intemperie, desafiando nieves y exponiéndose
mil veces por caminos impracticables; en pocos años redujo a la fe y la piedad esas regiones
contaminadas por la herejía. En todo el Puy se lo llamaba "el padre de los pobres", se lo veía
en las chozas, las prisiones y los hospitales, cuidaba con sus manos a los enfermos; les
encontraba trabajo a quienes se hallaban desocupados; abrió una casa para recoger a las
prostitutas.

En uno de sus viajes apostólicos rumbo a La Louvesc, perdió el camino y tuvo que pasar una
noche de invierno bajo un cobertizo abierto. Como consecuencia de esto, le sobrevino una
pulmonía; no obstante, continuó su viaje, y en La Louvesc, luego de los sermones y el
catecismo, pasó una noche confesando. Era Navidad. El 26 de diciembre dijo su última
Misa; después de ella se desmayó. Acudieron a asistirle, pero ya el fin era inevitable.

S. FRANCISCO DE JERÓNIMO (1642 - 1716)


En pos de los marginados

El primero de once hermanos, nace el 17 de mayo de 1642 en Grottaglie (ltalia). Sus estudios
superiores los cursa con los jesuitas: FiIosofía en Tarento, Teología en Nápoles. En 1666 se
ordena sacerdote. Para mejor orientar su sacerdocio, prefiere empezar ayudando en una casa
religiosa; así está cuatro años de profesor en el colegio de los jesuitas, luego de los cuales
pide entrar en la Compañía de Jesús. Tres veces pide ir de misionero al Japón o a la India; la
última vez le contesta el P. General que su "Japón" y su "India" están en Nápoles.

La misión de Nápoles comprendía tres campos: predicación al aire libre, sobre todo por las
calles del suburbio; Congregación Mariana de artesanos, y la Comunión General mensual.
La elocuencia de Francisco no era magistral, pero hablaba con tanto convencimiento y viveza
que arrastraba a numerosísimas personas al cambio de vida. Él hacía de los de su
Congregación testimonios vivos y ardientes de la Fe.

Francisco se sintió inspirado para emprender una nueva empresa: convertir a las mujeres
públicas. Con permiso de sus superiores salía a predicar al barrio rojo de la ciudad; las
conversiones que obtuvo fueron numerosísimas y sinceras. Francisco fue amenazado,
maltratado, y asaltado a mano armada por los libertinos. También fueron objeto de sus
desvelos los condenados a trabajos forzados (galeotes) y los encarcelados.

"Quiero trabajar hasta el último momento; mientras me quede un hálito de vida, iré, aunque
sea arrastrándome, por las calles de Nápoles. Si caigo bajo la carga, daré gracias al Señor.
Una bestia de carga debe morir bajo el fardo". Así decía, y así fue.

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S. IGNACIO DE LOYOLA
31 de Julio

Peregrino de Dios

"Aunque era aficionado a la fe, no vivía conforme a ella ni se guardaba de pecados, antes era
especialmente travieso en juegos, y en cosas de mujeres, y en revueltas y en cosas de armas".
Desde esta profunda sima empieza su peregrinaje. Pamplona: herida en la pierna de un
cañonazo; casa solariega de los Loyola: lectura de vidas de santos. "Otros lo hicieron, ¿por
qué no yo?"; Montserrat: vigilia ante la Virgen; Manresa: vive los ejercicios antes de
escribirlos; Jerusalén: "Señor que quieres que haga", "Señor ¿adónde iremos? Tú tienes
palabras de vida eterna"; Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca, París: estudios para
prepararse a fin de poder hacer el bien, primeros compañeros; Roma: Dios le indica que
quiere que funde una nueva Orden de Compañeros de Jesús. Escribe sus constituciones que
se sintetizan en buscar la mayor gloria de Dios (A.M.D.G.) y el mayor servicio de los
hombres.

Un caballero español

Nació probablemente en 1491, en Aspeitia, pueblo vasco. Le pusieron por nombre Íñigo, que
luego cambió por Ignacio. Él era el octavo hijo varón; el último, después vinieron tres
mujeres. Estuvo primero, en calidad de paje, al servicio de don Juan Velázquez; luego como
soldado del duque de Nájera y Virrey de Navarra. Su vida la describe así el P. Ribadeneira,
su primer biógrafo: "era un soldado desgarrado y vano". En el sitio que los franceses
pusieron a Pamplona, Ignacio se destaca por la valentía con la que la defiende, pero cae
herido por una bala que le quiebra una pierna.

Conversión (1521 - 1522)

Llevado a la casa de Loyola, es operado tres veces, sin anestesia; no se conocía entonces.
Durante la larga convalecencia lee una vida de Cristo y de los Santos. Se pregunta: "Si ellos
lo hicieron, ¿por qué yo no?". Cuando sanó, resolvió dejarlo todo y dedicarse solo a Dios.
Se va a Montserrat y ante la imagen de la Virgen Morena pasa la noche "en vela de armas",
como lo hacían los caballeros medievales. Hace una confesión general. Luego regala a un
pobre sus ricos vestidos y se viste con una tosca túnica. Se retira a una cueva en Manresa
(cerca de Barcelona) y se dedica a la oración y a austeridades extremosas. Sufre varias
pruebas espirituales. Fruto de estos meses de oración, penitencia y pruebas son los Ejercicios
Espirituales.

Mi vivir es Cristo (1523)

Viaja a Tierra Santa. Quiere vivir con Cristo, en la misma tierra de Cristo; recorre a pie todos
los caminos evangélicos; con inmensa devoción se fija en los mínimos detalles; su felicidad
hubiera sido quedarse allí toda la vida, dedicado a la oración y a ayudar a los demás, mas el
guardián de los Santos Lugares no se lo permite. ¿Cuál había de ser su género de vida? Se
pregunta en su viaje de retorno. Se decide por el apostolado, pero para esto le era necesario
estudiar y él tenía ya más de treinta años.

Estudiante y prisionero de la inquisición (1524 - 1535)

En Barcelona aprende latín con los niños, que se burlan de él. Pasa a Alcalá para estudiar
Filosofía. En los tiempos que dejan libres los estudios, platica de diversas cosas espirituales
con diversas personas. La inquisición le apresa, analiza sus escritos y enseñanzas y no
encuentra nada reprensible. Sin embargo, para liberarse de las molestias de la Inquisición

26
pasa a Salamanca. Nueva prisión. "Yo os digo en verdad que no hay tantos grillos y cadenas
en Salamanca, que no sean más en los que yo deseo verme por amor a mi Señor Jesucristo",
repetía Ignacio. Los jueces se convencen de que nada peligroso hay en lo que enseña y le
dejan libre. Por segunda vez entiende que es mejor cambiar de lugar. Pasa a París, donde
termina los estudios. Forma un grupo de "amigos en el Señor", diez estudiantes a quienes da
los Ejercicios: Fabro, Javier, Laínez, Simón Rodríguez, Bobadilla, Salmerón, Jayo, Coduri,
Broet. Deciden vivir en pobreza y castidad y hacen voto de ir a Tierra Santa y, en caso de
que en un año no lo pudieran, ponerse por entero a disposición del Papa.

Compañía de Jesús (1540)

Por la guerra con los turcos no pueden viajar a Jerusalén. Se ponen a órdenes del Papa, quien
les confía misiones delicadas. Deliberan en ambiente de oración y llegan a la conclusión de
que Dios quiere que funden una nueva Orden Religiosa. El Papa Paulo III la aprueba.
Ignacio es nombrado primer Superior General.

El Superior (1541 - 1556)

Con innovaciones geniales para su tiempo, Ignacio redacta las constituciones de la Compañía
de Jesús, en el Espíritu de los Ejercicios Espirituales. Como superior es firme pero con
delicadezas paternales. Aunque absorbente su trabajo, no se redujo al gobierno. Se
preocupaba de los pobres, pecadores, enfermos y marginados. Fundó un asilo para
arrepentidas, otro para la preservación de las jóvenes, dos orfanatos, etc.

Muere un Santo, pero queda su obra

Ignacio muere el 31 de julio de 1556. A su muerte la Compañía contaba ya con más de 1.000
jesuitas en Italia, Francia, España, Portugal, Países Bajos, Alemania, Brasil, Etiopía, Japón,
India e Indochina. Del Congo (hoy Zaire) ya habían sido expulsados.

Un juicio autorizado

El gran Gregorio Marañón, médico extraordinario, historiador, literato, entendido en Arte,


dice de S. Ignacio: "En S. Ignacio el tema heroico adquiere una realidad y una grandeza
patéticas... Yo no sé si algún otro santo da esta impresión de heroísmo tan clara, tan
punzante, como S. Ignacio". "Católicos y no católicos, nadie leerá sin profunda emoción y
singular eficacia el continuo batallar de este gran caballero..., librando todas las batallas no
sólo contra la herejía, sino también contra la incomprensión, contra el resentimiento, contra la
pedantería de sus contemporáneos; y ganándolas todas, sin más armas que su fe y la claridad
de su espíritu intacto".

Algunos textos Ignacianos

"... Yo deseo y es mi determinación deliberada, sólo sea vuestro servicio y alabanza, de


imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza".

"Servir solamente al Señor y a la Iglesia su esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de


Cristo en la Tierra".

"Como los mundanos que siguen al mundo, aman y buscan con tanta diligencia honores,
fama y estimación de mucho nombre en la tierra, así los que siguen de veras a Cristo N.S.
aman y desean intensamente todo lo contrario...; tanto que, donde la divina Majestad no le
fuese ofensa alguna ni al prójimo imputado a pecado, desean pasar injurias, falsos
testimonios, afrentas y ser tenidos y estimados por locos..."

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B. PEDRO FABRO
2 de Agosto

El primer compañero de S. Ignacio

Peregrino incansable. Recorre los polvorientos caminos de Europa con el alma iluminada por
transparente, perseverante y sencilla oración, como si para él la acción no fuese sino oración.
Tenía el don de difundir en torno suyo un encanto maravilloso para atraer y cautivar las
almas, dejando caer en ellas la palabra que sostiene, consuela y espolea. Es el primero en
hacer los Ejercicios Espirituales bajo la dirección de S. Ignacio, y llega a ser el que mejor los
da, a juicio del santo.

Humilde pastorcito (1506 - 1525)

Nace en Villaret, aldea de las montañas saboyanas, el 13 de abril de 1506. "El Señor me hizo
nacer de padres buenos, católicos y piadosos -dice en su memorial- que pusieron empeño en
educarme en el temor del Señor"

De niño pastorea los rebaños de su padre. Hacia los diez años comenzó a sentir un deseo
irresistible de estudiar; pero sus padres se resisten, son demasiado pobres. Intervino un primo
suyo Prior de la Cartuja: "Si te opones a los estudios de tu hijo Pedro, te opones a la voluntad
de Dios". Empieza sus estudios con éxito, con un venerable sacerdote. "Un día, a los doce
años de edad, mientras yo estaba pastoreando mi rebaño, con el corazón rebosante de gozo e
invadido de un anhelo intenso de pureza, prometí al Señor conservar perpetuamente la
castidad. Era entonces tiempo de vacaciones".

En París: Javier e Ignacio (1526 - 1539)

Va a estudiar en la Sorbona; como es pobre, comparte un cuarto común, en el colegio de Sta.


Bárbara, con Francisco Javier, de quien pronto se hace amigo. Luego llega Ignacio, con
quien comparte también el cuarto y a quien ayuda en los estudios. Ignacio, en cambio, le
pacifica e ilumina en el espíritu. Los ejercicios espirituales troquelan en él a un santo. "Gocé
muy pronto de su intimidad. Juntos en la misma cámara, en la misma mesa y hasta viviendo
de la misma bolsa. Ignacio, fue mi maestro en las cosas espirituales".

Fabro, como único sacerdote del grupo, dijo la misa en la que los primeros compañeros de
Ignacio hicieron los votos de Montmartre, semilla fundacional de la Compañía de Jesús.
Luego, con sus compañeros, marchó a Italia. En Roma fue Catedrático de Sagrada Escritura
en la Sapienza.

Apóstol en Parma (1539 - 1540)

Junto a Laínez trabaja en la ciudad italiana de Parma. Trabajo incesante: conferencias de


cultura religiosa, sermones casi diarios, numerosos Ejercicios Espirituales, instrucción a la
juventud, asiduidad incansable al confesionario. El ambiente de la ciudad cambia. Funda, o
influye en la fundación de varios Institutos, entre los que podemos nombrar la "Compañía de
la caridad", en la que sus miembros, sacerdotes y seglares, se preocupan sobre todo de los
pobres, enfermos, encarcelados, viudas y huérfanos.

En Alemania: Worms (1540 - 1541)

Enviado por el Papa Pablo III, acompaña a Pedro Ortiz, que va como Legado Pontificio a un
coloquio de religión entre protestantes y católicos. La situación religiosa de Worms es

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desastrosa. Fabro comprende que la solución podría ser lo que había sido su ruina: el clero.
"Si en esta ciudad de Worms se hallasen, al menos, dos o tres buenos sacerdotes..." Fabro se
dedicó, además de atender a los herejes, a reanimar a los católicos y, sobre todo, a mejorar al
clero.

Ratisbona (1541)

Se traslada a esta ciudad el coloquio de religión. El fruto que por medio de los Ejercicios
Espirituales logró fue extraordinario; los hacían personajes de la corte, prelados y sacerdotes;
hubo un momento en el que materialmente Fabro no podía ya más, pues, aun haciendo lo
imposible, no alcanzaba a satisfacer los deseos de todos. Uno de los que hicieron el mes de
Ejercicios fue S. Pedro Canisio.

En Madrid (1541)

A mediados de año va con Ortiz a España. Como en todas partes, hace enorme bien. Tiene
el gusto de hablar con S. Francisco de Borja, cuando empieza su proceso de entrega total a
Dios.

De nuevo en Alemania: Spira (1542)

Por orden del Papa, vuelve a Alemania. En Spira trabaja incansablemente; consigue que el
número de comuniones sea mayor que en los veinte años anteriores juntos.

Maguncia (1542 - 1543)

El clero de esta ciudad amenazaba levantarse, como un solo hombre, si alguien se atrevía a
llamarle la atención respecto de su vida poco religiosa. Se acude a Fabro. Con los Ejercicios
Espirituales el fruto en tan grande que, para confesarse con él, los que no podían hacerlo en
latín se servían de intérpretes.

En Colonia (1544)

"Me gozo -escribía- por habérseme concedido ayudar en esta ocasión a los coloneses, a
quienes he consagrado de buen grado mi actividad y mi vida".
El fruto fue extraordinario: estudiantes de la Universidad, profesores, cónsules y senadores
acudían a sus sermones, y volvían a la Fe abandonada por un tiempo. Especial triunfo
constituyó su disputa con el protestante Melanchton, quien abandonó la disputa.

En Polonia y España (1545 - 1546)

Incansable las recorre con el fruto de siempre; nadie podía resistirse al influjo de su palabra y,
sobre todo, al encanto de su vida santa.

En Roma (1546)

Llamado por Pablo III a Roma, pues quería mandarle como su teólogo a Trento, enferma en
Barcelona, guarda cama por tres días, pero no quiere retardar más la obediencia al Papa.

En la ciudad eterna la fiebre le arrebata la vida, que entrega a Dios en manos de S. Ignacio el
1 de agosto de 1546.

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B. ALBERTO HURTADO
18 de Agosto

Mi "Patroncito"

Luminosas las palabras del profeta hindú Gandi cuando decía "todo hombre es mi hermano",
pero más clarividente aún el Padre Hurtado, que en todo hombre veía a Dios; por eso, a todo
interlocutor, aunque fuera un niño recogido bajo el puente Mapocho, le trataba de mi
Patroncito.

"Contento, Señor, Contento"

Nace con el siglo el 22 de enero de 1901, en Viña del Mar, cerca de la finca "Los Perales",
propiedad de sus padres. Antes de cumplir seis años muere su padre de un infarto. Ha
dejado muchas deudas, por lo cual su madre viuda se ve precisada a vender su propiedad. En
tales circunstancias se acogió a vivir con su hermano Jorge en Santiago. Al cumplir ocho
años entra a estudiar con beca en el colegio "San Ignacio" de los Jesuitas. Era de carácter
alegre, buena conducta, inteligencia brillante. A los catorce años había tomado una
resolución: ser Jesuita. Al terminar el bachillerato, a los diecisiete años, la situación
económica de su madre no le permite hacer efectiva su decisión. Por el momento ingresará a
la Universidad Católica y medio día trabajará para aportar recursos al hogar.

Tiene como director espiritual al P. Vives, hombre cargado de ideas sociales. El joven
Alberto Hurtado se entrega con mucho fervor a trabajar en obras de justicia social.

En 1922 terminó sus estudios de leyes. Doña Ana, su madre, empezaba a envejecer. Sus
compañeros: Manuel Larraín y Osvaldo Salinas estaban prontos a ingresar, el primero al
seminario y el segundo a la congregación Sagrados Corazones. Alvaro Lavín era ya novicio
jesuita. Alberto se entregó a pedir durante el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús que
arreglara su situación. En el rigor del invierno, a las 10 de la noche, cuando nadie podía
presenciar ese mudo coloquio, se postraba a orar durante una larga hora frente al Sagrario.
Tan fervorosas oraciones fueron escuchadas. Doña Ana ganó un juicio que tenía desde hacía
18 años respecto a la venta de su propiedad; recibió una suma de dinero suficiente para
arreglar su situación económica.

Ahora lo tenemos en 1923 camino al noviciado, que quedaba en Chillán. Dos días antes
había rendido su examen de abogado ante la Corte Suprema, y sin esperar siquiera su
diploma, había partido.

Antes de que se cumplieran los dos años de noviciado normales, la Compañía lo destinó al
juniorado de Córdoba en Argentina. Dos años más tarde, recibe el destino de estudiar
Filosofía en España. En 1931 la monarquía cae, y la República española expulsa a los
jesuitas. De acuerdo con las órdenes de sus superiores los estudiantes españoles comenzaron
a diseminarse por Europa. Alberto partió a Irlanda, donde estudió el primer año de Teología y
aprendió inglés. Alberto partió de Irlanda a Bélgica; allí se matriculó en Teología y en
Ciencias Pedagógicas. Se ordenó de sacerdote en 1933. Obtuvo con gran distinción el título
de doctor en Pedagogía. Viajó por Alemania, Italia y Francia y volvió a Chile. Empezó a
ejercer su actividad pedagógica en el Colegió "San Ignacio". Daba conferencias de
Pedagogía en la Universidad Católica y escribía artículos. En medio de su trabajo agotador,
siempre llevaba a flor de labios una clara y amplia sonrisa, repitiendo constantemente:
"contento Señor, contento". Fue comisionado para la construcción del nuevo noviciado.

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¿Es Chile un país católico?

Con gran repercusión pública escribe un folleto en el cual plantea esta pregunta. Dice: Ya lo
afirmaba San Agustín: "no hay que quejarse de los tiempos, seamos nosotros mejores y los
tiempos serán mejores". El escándalo de los malos cristianos es el responsable de la pérdida
de la fe en las masas. Los malos cristianos son los más violentos agitadores sociales.

Asesor de la acción católica

Fue nombrado asesor nacional de la Acción Católica para jóvenes. "Para ser cristiano hay
que ser muy hombre", decía a menudo. Alegre, resuelto, combativo, siempre dispuesto a
toda clase de abnegaciones; "frente al mundo el jefe no pacta con la mediocridad", "el
cristiano sigue a su Cristo, el de las carnes en gajos abiertos, el de las venas vaciadas en ríos".
Por conflictos con otros sacerdotes que pensaban muy avanzada su manera de pensar,
renuncia a la asesoría de la Acción Católica.

Hogar de Cristo

En una ocasión, hablando a las señoras ricas y de gran sociedad, se quedó un instante callado
y luego les dijo: "Anoche no he podido dormir y a ustedes les hubiera pasado lo mismo.
Llegaba a casa cuando me ataja un hombre en mangas de camisa, a pesar de que estaba
lloviznando, tiritando de fiebre, no tenía dónde dormir y me pidió lo necesario para pagar una
cama. Hay centenares de hombres así en Santiago, son nuestros hermanos, sin metáfora.
Cada uno de esos hombres es Cristo, y ¿que hacemos por ellos?". A la salida las señoras se
reunieron para comentar estas palabras, impresionadas todavía. Se juntaron las primeras
limosnas, unas en dinero, otras en joyas. Una donó un terreno. Así surgió el primer Hogar de
Cristo para recoger a todos los que no tienen donde pasar la noche. Después surgen Hogares
de Cristo para niños y jóvenes que viven en absoluta mendicidad, asilos para niños de la
calle que son recogidos personalmente por el P. Hurtado, recorriendo las calles a últimas
horas de la noche, para salvarles de la mendicidad, el hambre y los vicios. Les dará asilo y
educación.

Humanismo social

Es el título de un libro que publica, como fruto vivido en los dos años anteriores, para
defender la dignidad del pobre.

Viaje a Europa y misión recibida del Papa (1947)

Va a París a un congreso social y tiene oportunidad de conocer a I’abbé Pierre. Logra una
audiencia con el Papa Pío XII y le presenta un memorándum de la situación social de Chile y
le pide como gracia especial que apruebe una misión: el fin será preparar dirigentes obreros
para que lleven el espíritu de la Iglesia a los sindicatos. También tiene audiencia con el P.
General Janssens, que le advierte que sufrirá mucho para cumplir tal misión: "Animo, le dijo,
usted tiene una alma grande, láncese a la tarea que requiere una solución urgentísima".

Trabajos sindicales (1947)

Funda la Acción Sindical ASICH. Hasta entonces había sólo sindicatos comunistas. Por
eso, muchos creen que el nuevo sindicato es un paso al comunismo, una suerte de
monstruosidad para ayudar al comunismo a infiltrarse en la Iglesia. A pesar de todo, logra
triunfar y luego llega a ser el movimiento más promisorio de América Latina.

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Revista Mensaje

Le llegan anónimos que le acusan de comunista. Para instruir a la gente publica una obra en
dos tomos: "El orden social cristiano en los documentos de la jerarquía católica". Y luego al
año siguiente, "Sindicalismo, historia, práctica". Pero un libro era un instrumento poco
manejable, por eso propone fundar una revista que no sea de carácter piadoso sino de
orientación. Así surge la revista MENSAJE, cuyo primer director es el P. Hurtado.
Me saqué la lotería (1952)

Ya en 1951 empezó a sentirse mal, pero se resistía a recurrir a los médicos. El 15 de abril de
1952 saca fuerzas de flaqueza y viaja en bus hasta Talca, donde era Obispo su amigo de toda
la vida Manuel Larraín, que celebraba las bodas de plata sacerdotales. Tiene allí su último
sermón. En mayo se retira al noviciado. El 19 de mayo puede decir su última misa, el 24 de
julio le avisan que su enfermedad no tendría remedio. Entonces quiso despedirse de todos.
Precisamente las palabras "me he sacado la lotería" le sirvieron para avisar a los demás que
su enfermedad ya no tendría remedio. El 26 de julio dice en su cuarto del hospital de la
Universidad Católica la última misa. Se despide de todos sus conocidos. Pasan junto a su
cama centenares de señoras, niños, jóvenes, obreros; entre lágrimas se despide de ellos: "No
lloro de pena, dice, lloro de alegría porque vuelvo a mi Padre". Muere el 18 de agosto de
1952.

El profesor Armas Cruz, médico que le trató hasta el fin, decía que nunca había visto un
moribundo que esperara la muerte con tan serena alegría, sin temor, mas bien con
impaciencia. Una vez muerto, le hacen las exequias en la Catedral de Santiago. Tiene el
panegírico monseñor Manuel Larraín, quien se expresa con estas palabras: "si calláramos las
piedras clamarían". Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994.

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SS. ESTEBAN PONGRÁCZ, MELCHOR GRODZIECKI, Y MARCOS KRIZEVCANIN
7 de Septiembre

La turbulencia religiosa

El Reino de Hungría y el catolicismo en este país franquearon el umbral del siglo XVII bajo
un cielo muy sombrío. El país fue dividido en tres partes: el imperio otomano ocupó un
tercio. Transilvania se constituyó en principado autónomo, y el reino propiamente dicho se
constituyó en franja occidental del país, y la actual Eslovaquia. Los protestantes, que eran
mayoría en el paso del siglo, vieron con hostilidad el despertar de la Iglesia Católica y
trataron de impedir por todos los medios su resurgimiento. Gabriel Bethlen, príncipe
calvinista de Transilvania, aprovechando complicaciones de la guerra de los treinta días,
conquistó, en 1619, gran parte del territorio del reino.

Testigos de Cristo y de su Iglesia

Fue en el curso de esta campaña cuando fueron martirizados tres sacerdotes católicos en la
ciudad de Kosice (actual ciudad de la República Checa, capital de la Provincia de Eslovaquia
Oriental). Se llamaban Esteban Pongrácz y Melchor Grodziecki, de la Compañía de Jesús, y
Marcos Krizevcanin, canónigo de Esztergom. Trabajaban en aquella región con incansable
celo pastoral. Las promesas y amenazas no lograron hacerles abjurar de la fe católica.
Murieron como testigos de Cristo y de su Iglesia el 7 de septiembre de 1619. El Sumo
Pontífice Juan Pablo II inscribió sus nombres en el catálogo de los Santos el 2 de julio de
1995, en Kosice.

No queda ningún escrito de los tres sacerdotes que sea auténtico con seguridad.
Pertenecientes desde su juventud a la Congregación Mariana; cuatro o cinco años de
ministerio sacerdotal; la muerte cruel sufrida a causa de la fe católica: tales son los elementos
principales de su vida que pueden hacernos penetrar en su espiritualidad. S. Pío X, en el
Breve de su beatificación, la resume en una frase de S. Pablo: "Pues a vosotros se os a
reconocido la gracia de que por Cristo, no sólo creáis en Él, sino que también padezcáis por
Él" (Fil 1,29).

S. ESTEBAN PONGRÁCZ

El mártir de más edad, proveniente de la nobleza húngara, nació e hizo sus estudios clásicos
en el principado de Transilvania. En el colegio de Clj (actual Rumania), ciudad agitada por
tensiones confesionales, vivió años difíciles y fecundos al mismo tiempo. Una vez
terminados sus estudios, entró en el noviciado de los jesuitas. Hizo los primeros años de
formación en Bohemia, y unos brillantes estudios sacerdotales en Austria. Ordenado
sacerdote, volvió a Hungría, como prefecto de estudios en el colegio de Humenneé (actual
Eslovaquia) y sobre todo como predicador. El pastor húngaro de los calvinistas en Kosice,
célebre predicador, se quejaba de él: "mientras este jesuita esté vivo, la religión reformada no
podrá esperar días tranquilos". Cuando el ejército del príncipe Betheln se acercó a Kosice,
Pongrácz abandonó el campo y se dirigió allí para sostén, con los otros dos sacerdotes, de los
católicos de la ciudad.

S. MELCHOR GRODZIECKI

Nacido en Silesia, de una familia de origen polaco, tenía 35 ó 36 años en el momento del
martirio. Alumno del colegio de Viena (como también el futuro canónigo), entró a los 19
años de edad en el noviciado de los jesuitas, donde conoció a Pongrácz. Después de los
estudios sacerdotales hechos en Praga, comenzó su ministerio en la misma ciudad. A la

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Teología especulativa, prefirió la controversia, la casuística, la música. Se ocupó en su
ministerio de la educación de los muchachos pobres y de la predicación. Las circunstancias
de la época no le permitieron hacer la Tercera Probación: después del mes de ejercicios, en
diciembre de 1618, fue enviado a Kosice, como capellán de los católicos bohemios y
alemanes. Hizo sus últimos votos cuando faltaban menos de tres meses para su muerte.

S. MARCOS KRIZEVCANIN

El más joven de los tres, de 30 ó 31 años de edad, originario de la diócesis de Zagreb, no era
jesuita, sino canónigo de Esztergom; antiguo alumno de los jesuitas en Viena y Roma y
amigo íntimo de sus futuros compañeros en el Martirio.

Llega la muerte cruel

El comandante Georges Rákoczi y sus haïdouks llegaron a Kosice el 3 de septiembre.


Después de haber entrado en la ciudad, encerraron a los tres sacerdotes en la casa del Rey,
donde ellos tenían su residencia. Durante tres días no les dieron nada de comer ni beber. El
comandante ofreció al canónigo un beneficio, con la condición de que se hiciese calvinista,
sin obtener resultado. El día 6 por la tarde, los soldados pidieron a los tres un rescate,
exigencia que no pudo ser satisfecha. "Entonces, disponemos a la muerte". "Pero, ¿por qué
debemos morir?". "Porque sois papistas". "Pues bien, por esta sagrada causa estamos
dispuestos a morir al momento". Pero los soldados no tenían todavía la autorización para
ejecutarlos. Los tres sacerdotes se confesaron entre sí y rezaron en alta voz. Al día siguiente,
7 de septiembre, poco después de medianoche, un capitán se presentó de nuevo con unos
haïndouks y con el pastor calvinista Alvinczi. Pongrácz, que abrió la puerta, fue derribado y
atado. Se exigió de los dos jesuitas que se convirtiesen al calvinismo. Colgaron a Pongrácz
por las manos de las vigas de la casa, lo castraron, le apretaron la cabeza con una cuerda y lo
quemaron con antorchas hasta que aparecieron las vísceras. Grodziecki fue atravesado por
varios golpes. Al canónigo se le propuso asociarse a los que, profesando la "religión
húngara", se oponían a la tiranía extranjera (de los Habsburgo). "¡Que Dios me guarde de ser
enemigo de los que trabajan por el bien de la patria!". Pongrácz, al oír aquello, tuvo miedo;
pero los señores calvinistas debieron comprender rápidamente que el canónigo no era de sus
adeptos. Furiosos, lo quemaron también con antorchas y lo decapitaron. Grodziecki terminó,
de manera parecida, decapitado. Al llegar la aurora, los señores se retiraron. Los soldados
continuaron torturando a Pongrácz; después, creyendo que también él estaba ya muerto,
arrojaron los tres cuerpos a un pozo. El Padre Pongrácz vivió todavía durante unas 20 horas;
siguió rezando en alta voz como los tres habían hecho durante las torturas.

Testimonio por todos reconocido

Incluso los protestantes de la ciudad confesaron, consternados, que los tres sacerdotes, por su
celo y su dulzura, no habían merecido este bárbaro tratamiento. La noticia del martirio se
propagó rápidamente y conmovió a todo el país. Pero el príncipe Bethlen prefirió ignorar
todas las peticiones que muchos católicos le dirigían para conseguir una sepultura
conveniente de los mártires. Hasta el día en que, seis meses más tarde, en el mismo palacio
del martirio, en una comida que Bethlen dio en honor del palatino del reino, la esposa de este,
la Condesa Katalin Palffy, a la petición del príncipe para que danzase, aceptó tan solo con la
condición de poder dar a los tres mártires los honores supremos. El cardenal Pázmány, que
había nombrado algunos años antes al joven Krizevcanin canónigo de Esztergom, hizo la
requisitoria canónica y en nombre del episcopado del reino, pidió a Urbano VII el permiso de
culto público para los tres mártires.

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S. PEDRO CLAVER
9 de Septiembre

Un cristiano profeta

San Pedro Claver lo fue. Espíritu auténticamente profético, denuncia que urge. No con la
violencia, no con palabras clamorosas, con la vida. Y téngase en cuenta que, a veces, vivir
una denuncia cuesta más que morir por ella. En un tiempo en que se cazaban, se vendían y
maltrataban los negros, como si fueran animales; en un tiempo en que se dudaba, aun en los
ambientes muy religiosos, si tenían alma, él se pone como lema, y lo vive en plenitud, ser
"esclavo de los esclavos negros". La sociedad, la alta sociedad, se siente molesta por la
preferencia -opción, diríamos ahora- a favor de los esclavos, los enfermos, los marginados.
Sus mismos hermanos en la vida religiosa le admiran, no pueden cerrar los ojos a su
extraordinaria vida de oración, de penitencia y de celo apostólico, pero a veces se sienten
molestos, porque hasta ellos llegan quejas de gente devota de la aristocracia, que ve en su
entrega a los pobres un callado pero impetuoso reproche.

Un Catalán melancólico

Nacido en Verdú (Cataluña) en junio de 1580. Su madre muere a los pocos años y su padre
se vuelve a casar. Su infancia es triste. Vive varios años en casas de diversos parientes,
especialmente de un tío canónigo, tiempo en el que empieza sus estudios. Entra a un colegio
de la Compañía de Jesús y luego al Noviciado, donde lo encontramos a los 22 años.

"Bendito seas, Padre ..."

Jesús dijo en alguna ocasión: "Bendito seas, Padre..., porque si has escondido estas cosas a
los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla". Estas palabras de Jesucristo
se cumplen maravillosamente en la vida de nuestro santo, cuando, a pesar de haber tenido
muy buenos maestros en sus estudios de literatura y filosofía, su gran maestro para la vida y
la santidad fue un humilde portero del Colegio de Montesión, en Palma de Mallorca.
Diariamente hablaba con él de cosas espirituales, y en un cuaderno reunió sus enseñanzas que
conservó toda la vida. Murió con él en el pecho: este portero era el hermano Alonso
Rodríguez, gran místico, que también llegó a ser santo.

El horror de la trata de negros (1610 - 1654)

Pide ser enviado a misiones. Se le destina a Nueva Granada. Después de haber terminado
sus estudios teológicos va a Cartagena, donde trabajará sobre todo con los negros treinta y
ocho años.

Venían los negros hacinados en inmundos bodegones de los barcos, con cadenas, sin cama y
con muy escaso alimento. Muchos morían en la travesía, los más llegaban cubiertos de llagas
purulentas. Pedro estaba siempre listo a la llegada de un barco negrero. Bajaba a los
bodegones, repartía dulces y regalos que había conseguido pidiendo caridad, curaba las
úlceras de los enfermos, los acariciaba y todo esto en medio de hedor nauseabundo.

Instrucción religiosa

Usando métodos que hoy son modernos: intérpretes nativos, formación por grupos tribales,
recurso a la imagen gráfica, les enseñaba las principales verdades de la religión. Cuando
estaban suficientemente instruidos y cuando ellos con convencimiento plenamente libre
deseaban ser bautizados, lo hacía de manera que la ceremonia fuera lo más solemne, para que
se grabara en el alma de estos infelices negros como una opción profunda por Cristo. Cuando

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salía a confesar a la Iglesia, primero lo hacía a los negros que acudían en gran número; sólo
cuando ellos habían terminado, atendía a los blancos.

Místico activo

El Hno. Nicolás González le preguntó una vez: "Padre, ¿cuántos negros ha bautizado?".
"Creo que pasan de trescientos mil", fue la respuesta de Claver.

La decisión de atender a los negros suponía una actividad sin límite. Una vez bautizados,
reunía periódicamente a los que quedaban en Cartagena para continuar su instrucción,
animarles a poner en práctica su fe, repartirles los sacramentos. A los que iban a trabajar
fuera de la ciudad los visitaba cuando podía.

Por el clima tropical de Cartagena, eran muy frecuentes las pestes. Los más afectados eran
los negros; allá iba Pedro, los consolaba, los curaba, besaba sus llagas. Todos sabían que
aquel trato era el resultado de grandes esfuerzos por vencer la inmensa repugnancia que
sentía ante el asco natural. También iba a visitar a los leprosos, a quienes atendía asidua y
afablemente con cuidados extraordinarios.

Aún se alcanzaba a acudir en los casos difíciles que se presentaban en la ciudad por la
existencia de la Inquisición. De condenados a muerte, mahometanos y herejes consiguió
conversiones portentosas, cuando todos habían desesperado de conseguirlas.

Lenta crucifixión

En 1650 cayó enfermo. Sus miembros se iban paralizando progresivamente, hasta llegar a la
inmovilidad casi total. Los padres y hermanos de casa no se alcanzaban a atenderlo porque
una peste asoló la ciudad. Tuvo que ser confiado a los cuidados de un negro recién llegado a
la ciudad que no había sido instruido y bautizado por Claver; éste más que enfermero fue su
verdugo. Cuando alguno de casa le preguntaba cómo le atendía, respondía: "me va muy bien
con mi querido negro".

El 8 de septiembre de 1654, conforme él lo anunciara, volvió a la casa del Padre de blancos y


negros.

Algunos lemas suyos

"Hablar poco con los hombres y mucho con Dios".


"Mira a Dios en todos los hombres y sírvelos como imagen suya".
"Buscar a Dios en todas las cosas y lo hallaremos al lado".

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B. FRANCISCO GÁRATE
10 de Septiembre

En un caserío muy cerca de la Casa-Torre de Loyola (1857 - 1887)

Allí nace el 3 de septiembre de 1857 Francisco Gárate, segundo de siete hijos de la familia.
De los cuatro varones, tres fueron jesuitas. A la edad de 14 años fue a un Colegio de Orduña,
para trabajar como criado. En 1874 entra en el Noviciado que los jesuitas españoles,
entonces desterrados de España, tenían en el sur de Francia. Su primer trabajo, después de
hacer los votos, fue el de enfermero en el colegio de Pontevedra. Allí permaneció 10 años.
Su entrega y cariño por los enfermos le granjearon muy pronto la admiración de todos.

La santificación de la vida ordinaria (1888 – 1929)

Destinado a la portería de la Universidad de Deusto, permanece allí 41 años, hasta su muerte


el 9 de septiembre de 1929. En medio de un ir y venir de la gente, de las llamadas de
teléfono casi ininterrumpidas, todavía encontraba tiempo para ayudar al sacristán, cuidar algo
del jardín y de los patios, y prestar cualquier servicio urgente que se ofreciese.

Testigo presencial, el Cardenal Boetto nos dice: "acogía a todos con su amable sonrisa,
buscaba el modo de contestar a todos, a todos dirigía buenas palabras con una calma y
serenidad de espíritu, que tenía algo de sorprendente".

El hermano finuras

Los estudiantes lo llamaban cariñosamente "El Hermano Finuras" por lo fino de sus modales
y, sobre todo, de su espíritu. El P. Pedro Arrupe, que lo conoció cuando estudiaba en Deusto,
nos dice que "era como si el prolongado ejercicio de su tarea de portero hubiese ido
desarrollando en él una serie de matices de apertura cordial, de acogimiento jubiloso, de
caridad exquisita y eficaz, que las personas santas, precisamente por estar desprendidas de sí
mismas, aciertan a descubrir para el servicio de sus hermanos".

Para todos tenía el Hermano una palabra oportuna, un gesto, una sonrisa, una solución
caritativa; siempre abierto, acogedor, benévolo, obsequioso con todos. Pero siempre también
con sencillez y naturalidad; nada de maneras artificiales y, mucho menos todavía, de
credulidad ingenua. Esto lo intuían perfectamente los jóvenes cuando decían del portero de
Deusto: "El Hermano Finuras es un santazo, pero también... un vivo".

"La figura más relevante de la Universidad de Deusto"

Así juzga al Hermano Gárate el P. Arrupe. Luego de recordar su "figura enjuta, de rostro
amable y acogedor, paso menudito y ágil, fuerte y austero, laborioso y humilde... de actitud
siempre sosegada o modesta, reflejo de un espíritu señor de sí mismo", nos hace caer en
cuenta de que "lo medular en el espíritu de este santo portero es profundamente válido en
nuestros días; es un mensaje que, en la persona del Hermano Gárate, transmite hoy nuestra
Universidad Jesuita".

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S. ROBERTO BELARMINO
17 de Septiembre

Pena de muerte a quien lea su libro "Controversias"

La reina Isabel de Inglaterra, después de haber fundado inútilmente una cátedra para la
refutación de "Las Controversias", acabó por prohibir su lectura, bajo pena de muerte, a
quienes no fuesen doctores en Teología; sin embargo, como lo atestigua un librero de
Londres, de este libro se vendieron más ejemplares que de todos los teólogos protestantes
juntos.

Arzobispo, Cardenal y Catequista

Además de "Las Controversias", Roberto Belarmino escribió un célebre "Catecismo" que,


por decreto Pontificio, era obligatorio en Roma y fue traducido a 40 lenguas. Él mismo
enseñaba el catecismo con admirable empeño, sin temor de perder su precioso tiempo o de
rebajar su dignidad. Siendo Cardenal, lo explicaba semanalmente a sus domésticos; durante
la visita pastoral en su diócesis de Capua lo enseñaba al pueblo, y asimismo en Roma a los
niños, en la Iglesia de Santa María in Vía.

Vocación (1542 - 1560)

El que había de ser Santo Doctor de la Iglesia nació en Montepulciano, Italia, el 4 de octubre
de 1542. Cuando empezó sus estudios, reveló una extraordinaria agudeza de entendimiento.
Sobrino del Papa Marcelo II, concibió tal aversión a toda dignidad, que decidió entrar en una
orden religiosa que le impidiera tener posibilidades de conseguirlas; así pues, decidió entrar
en la Compañía de Jesús. Su padre se opuso rotundamente, hasta el punto de prohibirle
confesarse con los jesuitas; sin embargo, Roberto insistió en su propósito, hasta alcanzar el
deseado permiso.

Señor, todavía os quiero servir (1560 - 1576)

Terminado el Noviciado, empezó sus estudios de Filosofía. Se entregó de veras a ellos,


aprovechando sus extraordinarias cualidades, de suerte que, a pesar de lo débil de su salud,
rindió brillantísimos exámenes.

Destinado a enseñar Retórica en Florencia, enfermó gravemente, de tal manera que los
médicos lo desahuciaron; entonces acudió a Jesucristo en la Eucaristía: "Señor, no quiero
morir tan pronto; todavía os quiero servir". Su oración fue oída, y así empezó en 1567 a
estudiar Teología en Padua. Transcurridos dos años, el P. General lo envió a Lovaina, a
contrarrestar la herejía protestante que asolaba esa gran universidad; allí fue alumno y
profesor; se ordenó de sacerdote en 1570 y prosiguió con su cátedra de Teología.

Catedrático en Roma (1576 - 1582)

Gregorio XIII lo lleva a Roma, donde escribe su célebre libro de "Las Controversias". Las
ediciones se multiplican. Son una defensa completa y científica de la Iglesia Católica, y una
refutación de la herejía protestante. La actividad de Roberto es grande y múltiple: colabora
en la reforma del calendario, en la edición de las obras de San Ambrosio, en la corrección de
la Vulgata, en la comisión que reforma el Breviario, y en la terminación de la "Ratio
Studiorum", célebre planeamiento de los estudios propios de los jesuitas.

38
Padre espiritual de los estudiantes jesuitas (1582 -1592)

Por motivos de salud, los superiores lo destinan a un trabajo de mayor reposo: espiritual de
los jesuitas que estudian en el Colegio Romano (futura Universidad Gregoriana); aquí conoce
y trata con San Luis Gonzaga, de quien llega a ser devotísimo.

Superior (1592 - 1597)

En diciembre de 1592 fue nombrado Rector del Colegio Romano, y en noviembre de 1597
Provincial de los jesuitas de Nápoles. Su amabilidad paternal para exigir disciplina religiosa
a sus súbditos se puso, con este motivo, de manifiesto.

Cardenal y Arzobispo de Capua (1597 - 1605)

En enero de 1597 el Papa lo llama como su consejero en cuestiones de gobierno, y en 1599 lo


nombra Cardenal por considerar que "no hay en la Iglesia quien lo iguale en sabiduría".

Si Roberto Belarmino, por obediencia al Papa, aceptó ser Cardenal, no cambió nada de la
sencillez, pobreza y humildad de vida propia de un religioso; esto llamaba la atención en el
Siglo XVI, cuando la fastuosidad y el lujo rodeaban a los Cardenales.

Ciertas diferencias teológicas y una sana libertad para combatir los abusos y adherirse a la
verdad hicieron poco deseable su permanencia en Roma. El Papa lo nombró Arzobispo de
Capua. Su virtud característica fue la caridad; es célebre la anécdota de su colchón, veinte
veces regalado a los pobres y veinte veces rescatado por su mayordomo.

"Líbrame, Señor, de ser Papa" (1605 - 1621)

Por tres veces, mientras fue Cardenal, asistió a Consistorios para nombrar un nuevo Papa.
Las tres veces tuvo votos a su favor, y, sobre todo la segunda vez, estuvo a punto de ser
elegido. Encerrado en su celda, oraba: "Líbrame, Señor, de ser Papa". Hasta el final de su
vida, desde 1605, trabajó como Cardenal de la Curia. En sus tiempos libres escribió
notabilísimos tratados ascéticos.

En septiembre de 1621 su salud sufre un grave quebranto. "No te pido, Señor, que alivies
mis dolores" es entonces su oración. El 17 de septiembre entrega su alma "a Dios, a quien
desde mi juventud quise servir", "en la confianza de que mi madre, la Compañía de Jesús,
rogará por mi alma con amor, como lo hace por todos sus hijos".

39
S. FRANCISCO DE BORJA
3 de Octubre

¡Ay de ustedes, los ricos!

Cuando leemos en el Evangelio esta u otras frases semejantes con referencia a los ricos,
pensamos simplistamente: los buenos son los pobres, los malos son los ricos. El Señor, sin
embargo, no deseaba condenar a unos hombres, sino ponerlos en guardia contra las riquezas;
en efecto, ellas son un obstáculo, ordinariamente decisivo, para que el cristiano llegue a vivir
el mandamiento síntesis del Maestro: el AMOR, sacrificio, servicio, entrega, consagración.

En este punto, la vida de San Francisco de Borja resulta clarificadora. Miembro de una de las
familias más distinguidas de la Europa de su tiempo, marqués de Lombay, virrey de
Cataluña, duque de Gandía, inmensamente rico y poderoso, llega, con la Gracia de Dios, a ser
un santo extraordinario.

El cortesano (1510 - 1539)

Nace el 28 de octubre de 1510. De carácter simpático y pronta inteligencia, a los siete años
empieza a aprender Gramática; luego aprende Música, Matemáticas y Filosofía. El
Emperador Carlos V, en cuyo Imperio no se ponía el Sol, pone en manos de Francisco
funciones de altísima confianza. En 1529 se casa con Leonor de Castro, con quien tiene ocho
hijos.

"No servir más a un Señor que se me pueda morir" (1539 - 1546)

Dos hechos van a cambiar el rumbo de su vida: El 1º. de mayo de 1539 muere la Emperatriz
Isabel, esposa de Carlos V. Francisco de Borja acompaña los despojos mortales a Granada,
para que ahí reciban sepultura. Al llegar a la ciudad, los principales personajes debían
reconocer el cadáver y dar testimonio con juramento. El marqués de Lombay se adelanta el
primero, y, al levantar el lienzo, ve en plena descomposición las facciones que en vida fueron
muy hermosas; entonces le brota del corazón un firme propósito: "No servir más a un Señor
que se me pueda morir".

En marzo de 1546 la muerte vuelve a visitar la vida de Francisco. Esta vez es su mujer,
Leonor de Castro, quien santamente, mientras se le leía la Pasión de Cristo, descansa en las
manos del Padre.

Servir es reinar (1546 - 1554)

Años antes, Francisco había tratado con algunos jesuitas: el P. Araoz (sobrino de San
Ignacio) y el Beato Pedro Fabro. Ahora sostiene una larga conferencia con este último,
después de la cual hace durante un mes los Ejercicios Espirituales, dirigidos por el P. Oviedo;
en estos Ejercicios promete al Señor entrar en la Compañía.

Con motivo de la petición de entrar en la Compañía que Francisco le comunicara, Ignacio le


contesta: "El mundo no tiene oídos para tal estampido". Así pues, lo acepta, pero le aconseja
guardar secreta su determinación, mientras casaba a sus hijos, dejaba arreglados sus asuntos
económicos y sacaba el título de Doctor en Teología.

Con el pretexto de ganar el jubileo, Francisco va a Roma, donde habla largamente con
lgnacio y ayuda económicamente a la fundación del Colegio Romano (que luego sería la
Universidad Gregoriana). Por el peligro de ser nombrado Cardenal, sale secretamente de
Roma y vuelve a España, donde renuncia a sus cargos y al ducado de Gandía.

40
El 23 de mayo de 1551, se ordena sacerdote. A sus sermones acuden muchedumbres.
Bastaba su presencia para sacudir espiritualmente a quienes, sabiendo que había sido Virrey,
Marqués y Duque, veían ahora su vida humilde y pobre. Grandes pecadores se arrepentían y
muchos jóvenes querían entrar, como él, en la Compañía de Jesús.

Delegado de Ignacio para España, Portugal y las Indias (1554 - 1565)

En este cargo que le confía Ignacio, aparece el genio del antiguo virrey: fuerte, emprendedor,
recto, justo y dulce. Las vocaciones a la Compañía de Jesús aumentan. Al mismo tiempo,
sin embargo, la Inquisición sospecha de él; aunque Carlos V lo había nombrado ejecutor de
su testamento, las persecuciones no cesan.

Tercer General de la Compañía de Jesús (1565 - 1572)

Para protegerlo de las persecuciones, el sucesor de San Ignacio, el P. Laínez, juzgó


conveniente llamarlo a Roma, adonde llegó en septiembre de 1561. Debiendo el P. Laínez
tomar parte en el Concilio de Trento, dejó a Francisco de Borja como su Vicario en Roma.
Cuando el P. Laínez murió, en 1565, Francisco fue nombrado General de la Compañía de
Jesús.

Desde su nuevo cargo, promovió eficazmente en la Orden el espíritu de oración y la


formación ascética. En su tiempo llegaron los primeros jesuitas a América. También se
preocupó Francisco de multiplicar los colegios.

En 1571 el Papa Pío V le encargó acompañar a su Legado a España y Portugal, para atender a
la formación de la Liga para la guerra contra los turcos. En España se recibió muy bien al
"santo duque" y alcanzó magníficos resultados. Su resentida salud se quebrantó mucho en el
camino de vuelta, de tal forma que llegó a Roma moribundo, pero feliz de haber podido
obedecer hasta el último. Murió el 30 de septiembre de 1572.

El que quiera ser el primero, que se haga el último

El que había sido grande en el Imperio español, noble, rico, talentoso, con el título de Doctor
en Teología, seguía ahora el consejo de Jesús. Así les decía él a los novicios de Simancas:
"Durante siete años creí que mi puesto era a los pies de Judas; hoy, meditando en el lavatorio
de los pies, al contemplar al Hijo de Dios a los pies del traidor, me doy cuenta de que tal
puesto lo he perdido...; no hallando otro puesto más bajo que ocupar, me considero sin
puesto en el mundo, pues no hay ninguno que corresponda a mi indignidad".

41
B. DIEGO LUIS DE SANVITORES
6 de Octubre

He sido enviado a evangelizar a los pobres (1627 – 1660)

Quien había de ser misionero entre los pobres nace de una familia de la nobleza española, en
Burgos, el 12 de noviembre de 1627.

Demostrando grandes cualidades estudia en Madrid, en el Colegio Imperial. Allí escucha el


llamado de Jesús que lo invita a dejarlo todo y seguirlo, y se inflama en el deseo de "militar
para Dios bajo el estandarte de la cruz, por imitar y parecer más actualmente a Cristo,
Nuestro Señor". Ingresó al Noviciado de la Compañía de Jesús, y luego estudió
Humanidades, Filosofía y Teología. El 13 de diciembre de 1651 recibió la ordenación
sacerdotal. En Salamanca, Sigüenza y Badajoz da misiones populares.

Desde el Noviciado había pedido insistentemente ir de misionero a China. Por fin, en 1660 el
P. General Goswino Nickel lo envía de misionero a las Filipinas.

Primer apóstol del Archipiélago de las Marianas (1660 – 1668)

Sale de Sevilla, rumbo México. Llega a Veracruz, pasa por Puebla, México y el Noviciado de
Tepozotlán; embarcó en Acapulco rumbo a las Filipinas, el 5 de abril de 1662. En el viaje se
topa con unas islas que llaman "de los Ladrones", a las que él dio el nombre de "Islas
Marianas". Llegó a Manila y luego pasó a Taytay, con el objeto de aprender el tagalo, lo que
consiguió en poco tiempo. El estado de abandono de los habitantes de las Islas Marianas le
sugirió la idea de pasar a ellas a propagar la luz del Evangelio, y no se dio descanso hasta
alcanzarlo. En efecto, en junio de 1668 llega a Guam, una de las islas, con un grupo de
compañeros.

Alegres comienzos (1668 – 1672)

Dividido entre los misioneros el campo de trabajo en el Archipiélago, la labor de catequesis


se desarrolló rápidamente, con resultados sorprendentes; gran número de infieles se
bautizaron. Hubo que fundar en Guam un Seminario para atender a la instrucción y
educación de los jóvenes conversos. Diego de Sanvitores recorrió todas las islas
descubiertas.

"Los perseguirán y los matarán por causa mía"

Quienes por la predicación del Evangelio vieron afectado su prestigio levantaron una fuerte
oposición que acabó en violencia, emboscadas y matanzas. Diego de Sanvitores prosiguió su
acción evangelizadora, pasando de una isla a otra, para sostener en la fe a los cristianos.
Cuando andaba buscando a un cristiano que había abandonado su fe, se encontró con otro a
quien había hecho muchos favores y que luego había apostatado. A las instancias
sacerdotales del padre, el otro respondió con rabia, con insultos blasfemos y, finalmente, con
una lanzada. Así murió Diego de Sanvitores, a las ocho de la mañana del 2 de abril de 1672.
El cadáver fue arrojado al mar con una gran piedra atada a los pies. Sobre los charcos de
sangre se encendieron hogueras para borrar toda huella de crimen.

42
He sido enviado a evangelizar a los pobres (1627 – 1660)

Quien había de ser misionero entre los pobres nace de una familia de la nobleza española, en
Burgos, el 12 de noviembre de 1627.

Demostrando grandes cualidades estudia en Madrid, en el Colegio Imperial. Allí escucha el


llamado de Jesús que lo invita a dejarlo todo y seguirlo, y se inflama en el deseo de "militar
para Dios bajo el estandarte de la cruz, por imitar y parecer más actualmente a Cristo,
Nuestro Señor". Ingresó al Noviciado de la Compañía de Jesús, y luego estudió
Humanidades, Filosofía y Teología. El 13 de diciembre de 1651 recibió la ordenación
sacerdotal. En Salamanca, Sigüenza y Badajoz da misiones populares.

Desde el Noviciado había pedido insistentemente ir de misionero a China. Por fin, en 1660 el
P. General Goswino Nickel lo envía de misionero a las Filipinas.

Primer apóstol del Archipiélago de las Marianas (1660 – 1668)

Sale de Sevilla, rumbo México. Llega a Veracruz, pasa por Puebla, México y el Noviciado de
Tepozotlán; embarcó en Acapulco rumbo a las Filipinas, el 5 de abril de 1662. En el viaje se
topa con unas islas que llaman "de los Ladrones", a las que él dio el nombre de "Islas
Marianas". Llegó a Manila y luego pasó a Taytay, con el objeto de aprender el tagalo, lo que
consiguió en poco tiempo. El estado de abandono de los habitantes de las Islas Marianas le
sugirió la idea de pasar a ellas a propagar la luz del Evangelio, y no se dio descanso hasta
alcanzarlo. En efecto, en junio de 1668 llega a Guam, una de las islas, con un grupo de
compañeros.

Alegres comienzos (1668 – 1672)

Dividido entre los misioneros el campo de trabajo en el Archipiélago, la labor de catequesis


se desarrolló rápidamente, con resultados sorprendentes; gran número de infieles se
bautizaron. Hubo que fundar en Guam un Seminario para atender a la instrucción y
educación de los jóvenes conversos. Diego de Sanvitores recorrió todas las islas
descubiertas.

"Los perseguirán y los matarán por causa mía"

Quienes por la predicación del Evangelio vieron afectado su prestigio levantaron una fuerte
oposición que acabó en violencia, emboscadas y matanzas. Diego de Sanvitores prosiguió su
acción evangelizadora, pasando de una isla a otra, para sostener en la fe a los cristianos.
Cuando andaba buscando a un cristiano que había abandonado su fe, se encontró con otro a
quien había hecho muchos favores y que luego había apostatado. A las instancias
sacerdotales del padre, el otro respondió con rabia, con insultos blasfemos y, finalmente, con
una lanzada. Así murió Diego de Sanvitores, a las ocho de la mañana del 2 de abril de 1672.
El cadáver fue arrojado al mar con una gran piedra atada a los pies. Sobre los charcos de
sangre se encendieron hogueras para borrar toda huella de crimen.

43
S. JUAN OGILVIE
14 de Octubre

Vigilia de Martirio

Silencio, oscuridad y frío. En Glasgow (Escocia) es la noche de 9 de marzo de 1615. Los


católicos oran y piensan. Los protestantes tratan de que apostate el reo. Un católico le visita
y le presenta una ocasión de fuga; el Padre le rechaza "porque la muerte por una causa tan
sublime le resulta mucho más apetecible que la vida". También un enemigo va a la cárcel; le
darán la hija del Arzobispo por esposa, y una riquísima prebenda si apostata. La respuesta es
tajantemente negativa. Juan Ogilvie, horriblemente torturado, ora y recuerda...

Sus padres fueron calvinistas (1579 - 1592)

Nacido hace apenas 36 años, en Drum-na-keit, perteneciente a una familia que había jugado
papel relevante en la historia de Escocia, creció como todos los nobles de su tiempo.
Siempre fue despierto, agudo y de espíritu abierto. Con el fin de que tenga una educación
más rica y profunda, su padre le manda a los 13 años a Francia, Italia, Alemania y otros
países. No es fácil para un muchacho de su edad vivir en el extranjero, pero sin embargo
triunfa. Hay algo que le turba profundamente: la religión.
No olvidemos que sus padres abandonaron el catolicismo para hacerse calvinistas y en esta
religión educaron a su hijo.

Conducido por Dios (1593 - 1599)

La gracia de Dios le hace llegar a la verdad; él consulta, reflexiona... Él mismo nos indica las
razones que le indujeron a abrazar la Fe de sus antepasados. Tuvo ocasión de consultar a
varias personas doctas en Italia, Francia y Alemania sobre la verdadera Fe y religión. Había
resuelto dejar a Dios todo este asunto. Después de prolongada reflexión consiguió ver que
todas las probabilidades y razones le llevaban a aceptar la religión católica, la que apellidaban
papismo. A ella pertenecían muchas personas de toda categoría, emperadores, reyes,
príncipes y otras muchísimas de la nobleza; se mantenía la unidad de la Fe, que se había
acentuado siempre..., antigüedad, sucesión ininterrumpida, virtud sincera y perfecta,
manifiesta en el desprecio del mundo y demostrada por sus miembros de cualquier grado y
cualquier clase social... muchedumbre innumerable de santos mártires que habían muerto en
su defensa.

Conocida la verdad de la Fe católica, entra al colegio de los Jesuitas en Lovaina, luego pasa a
Ratisbona y después a Olmütz, donde Ogilvie conoce que Dios le llama a la Compañía de
Jesús. Marcha a pie a Viena, para pedir su admisión al Provincial. El 5 de noviembre de
1599, a los 20 años, entra al Noviciado de la Provincia austriaca.

Sacerdote de Cristo (1599 –1613)

Ogilvie, encarcelado ahora en Glasgow, trae a la memoria su trayectoria en la vida religiosa.

Noviciado en la Provincia de Austria, estudios de Filosofía en Graz, magisterio en el Colegio


de Viena, teología en Olmütz y finalmente, en París, 1610, la tan esperada ordenación
sacerdotal: llamado y enviado por el Señor a llevar la Buena Nueva a sus compatriotas, a
administrarles los sacramentos de salvación, a sacrificarse por ellos "hasta el extremo", como
reza el lema de los Ogilvie. Si hubiera dependido de Juan, habría salido inmediatamente para
Escocia, sin esperar un solo día. Pero los designios de Dios son diferentes; a pesar de sus
continuas peticiones para ir a la misión de Escocia, ha de permanecer tres años en Francia, al
cabo de los cuales el P. General Acquaviva le da la misión, el encargo, de ir a su patria.

44
La situación religiosa de entonces en Escocia era peor, incluso, que en Inglaterra. La
legislación anticatólica era severísima: alquilar una casa a quien fuera sospechoso de ser
católico era castigado con durísimas penas; oír Misa era un delito; nadie podía salir de
Escocia sin prometer que no se haría católico, el que oía Misa en el extranjero perdía para sí y
para sus herederos todos sus bienes. Las ejecuciones capitales eran raras, pues se quería
extirpar el catolicismo, sin que los católicos pudieran alcanzar la palma del martirio.

¿Quién nos separará del amor de Cristo?... ¿El peligro, la espada? (1613 - 1615)

Vestido de oficial escocés, bajo el nombre de capitán Watson, desembarca en 1613 en su


patria.

Incansable recorre el país, atento solamente a confirmar a los católicos en su Fe o a volver a


ella a los que la habían abandonado. Se multiplican las Misas clandestinas... La traición
llega. Alguien que se dice querer reconciliarse con Dios le llama... Resulta un traidor.

Esta noche que precede a su martirio siente, con inmensa dulzura, que el Señor le llama y, sin
embargo, ante la muerte cercana siente horror y se estremece. Sabe qué terrible puede ser el
dolor. Le han golpeado y torturado, le han tenido ocho días y nueve noches sin dormir, sólo
suspendieron el tormento cuando el médico dijo que iba a morir. Y todo porque querían que
delatara a quienes habían oído sus Misas. Todo en vano. El 10 de marzo se da lectura a la
sentencia: "Debía conducírsele -es la relación de un testigo ocular- al patíbulo levantado para
él en la plaza del mercado y allí ser ahorcado y decapitado, y su cuerpo descuartizado y
expuesto en cuatro diversos puntos a la vista del pueblo".

Fiel hasta el extremo

Se quería hacer aparecer que la pena de muerte se debía a traición al rey y no por motivos
religiosos. Magistralmente destruye este falso motivo, con el diálogo que sostiene con el
ministro ejecutor de la sentencia: -"¿Quisieras repetir esto de modo que la gente pueda oírlo?-
Prometo al Señor Ogilvie la vida, la hija del arzobispo y una rica prebenda, con tal de que se
pase a nosotros". -"¿No habrá peligro que más tarde sea considerado como reo de alta
traición?"-. -"Ninguno"-. "Entonces, sólo por causa de la religión se me ha traído aquí, como
a un criminal". -"Sólo por eso"-. "Muy bien. Queda claro que se me condena sólo por causa
de la religión. Y por ella, estoy dispuesto a dar cien vidas, y darlas libremente, alegremente.
Jamás arrancaréis mi religión".

45
SS. MÁRTIRES DEL CANADÁ
19 de Octubre

Entre los pieles rojas

Aunque se los conoce como los Mártires de Canadá, en realidad estos ocho mártires dan
testimonio de su Fe, tanto en Canadá como en Estados Unidos. Todos eran franceses.
Misionaban entre la tribu de los Hurones y mueren en manos de los Iroqueses, tribu vecina,
atrozmente feroz, que los hostigaba constantemente.

S. RENATO GOUPIL (+1642)


El primer mártir

La sinfonía de fidelidad y sangre comienza con un humilde donado. Los donados no eran
propiamente religiosos, pero se comprometían, sin embargo, a servir a los misioneros.
Tomado preso con el P. Yogues, pasaba un día por la aldea india, cuando de pronto una
hacha corta su cabeza. ¿Por qué? Un indio lo había visto que enseñaba a rezar a los niños y
que hacía la señal de la cruz sobre la frente de uno de sus nietos; poseído de loco furor,
decreta la muerte del "rostro pálido". La Misión perdió un excelente enfermero, cuya heroica
caridad, obediencia y humildad testifica el P. Yogues.

S. JUAN DE LA LANDE (+1646)


Humilde compañero

Al día siguiente del martirio del P. Yogues, otro fervoroso donado, Juan de La Lande, fue
asesinado a golpe de hacha. Alegre y fiel perseveró hasta el fin. Públicamente había
declarado en Francia que sólo el amor de Dios lo llevaba a un país donde tendría que afrontar
la muerte.

S. ISAAC YOGUES (+1646)


Dos veces mártir

Isaac Yogues nació en Orleans en 1607. No bien ordenado sacerdote pasa a la actual Canadá
en 1636. En 1642 cae prisionero con el H. Goupil, y lo que entonces sufrió nos cuenta él
mismo. "Entonces padecí dolores casi insoportables... Me arrancaron las uñas con sus
agudos dientes y después, a bocados, me destrozaron varios dedos... Las heridas comenzaban
a corromperse y a criar gusanos". Imposible enumerar todas las torturas. En agosto de 1643
lo rescatan los holandeses. Regresa a Francia. Por la mutilación de las manos, es necesario
acudir a Roma para que pueda seguir celebrando la Misa. Al conocerlo el Papa Urbano VIII,
dice: "sería indecoroso que un mártir de Cristo no pudiese beber la "Sangre de Cristo".
Vuelve a Canadá y se le destina a Montreal, justo con Juan Lalande. En carta confidencial
escribía a otro jesuita en Francia: "Iré, pero no volveré". Los iroqueses vuelven a tomarlo
prisionero. Un salvaje le cortó un trozo de carne y lo devoró ante sus ojos. El 18 de Octubre
de 1646 le cortaron la cabeza.

S. ANTONIO DANIEL (+1648)


Amigo de los niños

Nacido en Dieppe en 1601, el P. Antonio Daniel entró a la Compañía a los veinte años.
Catorce años estuvo de misionero entre los hurones. Se entendía maravillosamente con los
niños, a los que con pericia enseñaba alegres cantos. Acabada la misa, oye una algazara fuera
de la capilla. Sale, eran los iroqueses. Por aspersión bautiza a los hurones que todavía no
habían recibido el sacramento. Mientras huyen sus fieles, él distrae a los iroqueses. Una

46
nube de flechas cae sobre él. Todavía estaba de pie cuando un iroqués le atravesó el pecho
con un tiro. Era un 4 de julio de 1648.

S. JUAN DE BRÉBEUF (+1649)


"Me obligo a no declinar del martirio"

San Juan de Brébeuf así se obligaba con voto a no rehuir el martirio. Nacido en 1593, entra a
los 24 años a la Compañía de Jesús. Veinte años pasa como misionero de los hurones. En
1636 una peste asola las chozas de los indios. -"¿Qué debemos hacer para que vuestro Dios
se compadezca de nosotros?-, pregunta el cacique. La respuesta del misionero fue: "No
podéis contraer matrimonio sino con una sola persona, desechad de vuestros banquetes las
borracheras y desenfrenos, está prohibido comer carne humana". Estas prescripciones
resultaban para ellos insoportables. Los curanderos les persuadieron de que los responsables
de todo eran los "ropa negras". Entonces el P. Brébeuf redactó su testamento, en carta
dirigida a sus Superiores: "...nos hallamos a punto de ofrendar nuestras vidas por causa de
N.S. Jesucristo. Si oís que Dios ha coronado nuestros insignificantes esfuerzos, mejor,
nuestros mayores anhelos, bendecidle de corazón, pues únicamente para Él ansiamos vivir o
morir".

La tormenta amainó, y siguieron los misioneros llevando adelante una fructuosísima labor
hasta que en la región no quedó ni un gentil. En marzo de 1649, junto con el P. Gabriel
Lallemant, cayeron prisioneros de los iroqueses. Arrancándole las uñas, hundían en sus
carnes leznas candentes, le cortaban a pedazos las carnes, que asaban y devoraban a sus ojos.
Un hurón renegado le echó tres veces agua hirviendo sobre la cabeza, mientras decía: Yo te
bautizo, para que seas feliz en el cielo; agradecédmelo. Un hachazo en la cabeza puso fin a
tres horas de espantosa agonía. Era un 16 de marzo de 1649.

S. GABRIEL LALLEMANT (+1649)


Espíritu fuerte en carne débil

El P. Gabriel Lallemant fue atormentado más tiempo que el P. Brébeuf. Expiró la mañana
siguiente (17 de marzo de 1649). A pesar de su complexión sumamente débil, hace voto de
consagrar su vida a la misión hurona.

Llegó al Canadá en 1646. Al morir el joven atleta de Cristo, exclama dirigiéndose al P.


Brébeuf: "Ahora hemos sido hechos espectáculo a los ojos del mundo, de los ángeles y de los
hombres".

S. CARLOS GARNIER (+1649)


El ángel de la caridad

El P. Carlos Garnier arribó en 1636 al Canadá. Había nacido en París, tenía 30 años. Devoto
extraordinario de la Virgen, había hecho voto de defender hasta la muerte la Inmaculada
Concepción, que en ese tiempo no era Dogma de Fe. Los mismos salvajes le llamaban "ángel
de la caridad", tal era su entrega para servirles. El 7 de Diciembre, los iroqueses caen sobre
la aldea que misionaba el padre; un indio le atraviesa con dos tiros. No muere, sigue
atendiendo a sus feligreses. Difícilmente se arrastra para atender a un moribundo. Un
guerrero le abrió de dos hachazos las sienes.

S. NATALIO CHABANEL (+1649)


El fracaso se llama "Éxito"

Notable profesor de Filosofía y Retórica, pide el P. Natalio Chabanel ir a las Misiones del
Canadá. Aquí fracasa continuamente en su trabajo, le repugna invenciblemente convivir con

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los indios, sin embargo hace voto de perseverar hasta la muerte en la misión. Un hurón
apóstata le dio muerte por odio al catolicismo.

48
B. DOMINIC COLLINS
30 de Octubre

El capitán

Dominic Collins nació en Youghal, condado de Cork, situado en la costa meridional de


Irlanda, hacia el año 1566. Su padre John y un hermano suyo fueron alcaldes de la ciudad, o
sea, que la familia gozaba de prosperidad. Su madre, Felicidad, era de una familia que
hablaba irlandés, por lo que Dominic se familiarizó tanto con el Inglés como con el Irlandés.
Tal vez tuvo contacto con jesuitas, porque la Compañía tenía en Youghal por aquel entonces
un pequeño colegio.

En la zona había muchas tensiones políticas. En Irlanda surgían conflictos conforme el


gobierno de la Reina Isabel I extendía su autoridad en el país y trataba de imponer el
protestantismo. Dominic vio que no podía hacer carrera en su país natal y a los veinte años
de edad se trasladó a Bretaña. Trabajó durante tres años como sirviente en dos posadas de
Nantes y ahorró dinero para comprarse un equipo militar. Se enroló en la Liga Católica,
luchó nueve años en las guerras francesas de Religión, llegando hasta el grado de Capitán.

El religioso

Cuando cayó en la cuenta que la Liga Católica no tenía futuro, Dominic se fue a La Coruña,
al noroeste de España. Disfrutaba de una buena pensión real y vivía cómodamente, con dos
criados a su servicio. Inesperadamente, se decidió a entrar en la Compañía de Hermano
Coadjutor. Encontraba mucho consuelo en la idea de hacerse religioso, pero no se sentía
llamado al sacerdocio y decía que había olvidado el latín. Dominic había quedado
impresionado de los jesuitas que conoció como capellanes militares, sobre todo porque no
apostaban dinero ni echaban juramentos...

El carácter de aquel vigoroso irlandés impresionó mucho al Provincial de la provincia de


Castilla, pero había que asegurarse de su vocación y le hizo esperar. A los ocho meses, el 8
de diciembre de 1598, fue admitido como novicio en el colegio de Santiago de Compostela,
donde pronuncia sus votos perpetuos como Hermano Coadjutor. Durante su primera
probación hizo mucha impresión con sus soberbios vestidos. Más tarde, ya novicio, fue
enfermero, cocinero, procurador de toda clase de cosas y mecánico de la comunidad. Luego
vino la plaga, los sanos fueron trasladados, y Dominic se quedó dos meses sólo para cuidar
siete enfermos. Se le murieron algunos, pero se echó de ver su valor, así como su
"testarudez", que los superiores observaban como una de sus características. Dominic hizo
sus últimos votos el 4 de febrero de 1601.

Soldado de Cristo

Al cabo de unos meses, con no poca sorpresa suya, volvía a su país natal, que había
abandonado hacía tantos años: el P. James Archer lo había pedido para compañero. El P.
Archer secundaba los esfuerzos de O´Neill y O´Donnell, dos cabecillas que se revelaron
contra Isabel I y habían obtenido ayuda de Felipe II de España. El Hermano Collins zarpó de
Lisboa el 3 de septiembre de 1601. No se vio con el P. Archer porque viajaron en naves
diferentes y la de Dominic tardó mucho más en llegar a Irlanda.

No se encontraron hasta enero de 1602, cerca de Castlehaven. Las fuerzas irlandesas y


españolas habían sido ya derrotadas por los ingleses en Kinsale, condado de Cork. El P.
Archer y el hermano Collins se quedaron para ayudar al jefe irlandés O´Sulivan Beare a
defender su castillo de Dunboy. El P. Archer se fue poco antes de que fuera sitiado por los
ingleses. Resistir era inútil, y Dominic, que no había tomado parte alguna en la lucha, se

49
entregó después de la puesta del sol el 17 de junio de 1602. Fue el único prisionero que no
fue ejecutado enseguida, sino que fue llevado a la ciudad de Cork juzgado por un tribunal
militar. Sometido a un largo interrogatorio, rehusó facilitar información alguna vital, aun
bajo amenazas de torturas.

El mártir

Le dejaron cuatro meses con vida esperando que informara, que entrara al servicio de la
Reina como oficial, o que se convirtiera al protestantismo. Su propia familia intentó
persuadirle a hacerse protestante, aunque sólo fuera exteriormente. Rechazó todas las ofertas,
y el 31 de octubre de 1602 fue conducido a su pueblo natal de Youghal para ser ejecutado.
La razón para ejecutarlo allí era dar un escarmiento a la gente, pues todos le conocían a él o a
la familia. Un pobre pescador fue forzado a hacer de verdugo, mientras los soldados
controlaban a la multitud.

Dominic insistió en vestir sotana de jesuita. Sus últimas palabras fueron que había venido a
Irlanda para predicar la fe católica y que se vería muy feliz si tuviera que morir mil veces por
ella. Murió ahorcado, y su cuerpo quedó en el patíbulo unas tres o cuatro horas, hasta que se
rompió la soga y su cuerpo cayó sobre el suelo, arrodillado. Entonces le despojaron de la
ropa que llevaba. La gente no quiso que su cuerpo quedase desnudo sobre el suelo, y se lo
llevaron de noche para darle sepultura. El P. General Acquaviva, los jesuitas españoles e
irlandeses, el público que asistió a la ejecución y muchos otros reconocieron inmediatamente
que era un mártir de la fe. Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires
irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.

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S. ALONSO RODRÍGUEZ
31 de Octubre

"Si no os hiciéreis como niños..."

El alma florecida, el cuerpo desgastado; la sonrisa fresca y dulce, el rostro austero; eficacia
en la acción, la mirada más allá de lo caduco. "Voy, Señor", murmuran sus labios al oír la
campanilla de la portería que llama; sus pies fatigados se mueven prontos; sus dedos
desgranan las cuentas del rosario. Así se nos presenta el Hermano Alonso, portero del
Colegio de Montesión, en Mallorca. Tres amores inflaman su alma: Cristo crucificado, la
Virgen Santísima y la Compañía de Jesús.

"La muerte del Hermano Alonso Rodríguez ha puesto en conmoción a toda la ciudad... el
Virrey, el Cabildo, los canónigos... se dieron cita en nuestro colegio.... Las comunidades de
dominicos, mercedarios, franciscanos, carmelitas, agustinos, trinitarios, mínimos, en una
palabra, todas las órdenes religiosas, acudieron precedidas por sus Provinciales o
Superiores..." Así describe el P. Rector la muerte del humilde hermano que ha trabajado por
cerca de cuarenta años en la portería del Colegio,

Comerciante fracasado (1531 – 1570)

Segovia (España) es la ciudad en que nace este gran hombre un 25 de julio de 1531.
Santificado en la sencillez y la rutina de una vida vulgar; segundo hijo entre once. En un
convento franciscano de su ciudad natal realiza sus estudios primarios; no puede continuar
sus estudios medios y superiores, pues, muerto su padre, su madre le pide que se ponga al
frente del negocio de telas, del que vive la familia. Ese era tiempo de crisis para el negocio
de telas en Segovia, porque se habrán puesto de moda las telas de Flandes. A pesar de
haberse casado Alonso con una mujer acaudalada, los negocios van de mal en peor. Alonso
tiene en su matrimonio un hijo y una hija; la niña muere muy pronto, y la esposa no tarda
mucho en acompañarla. Queda, pues, Alonso viudo a los treinta y un años, con un hijo
pequeño al que cuidar. Teme que tanta desgracia se deba a sus pecados; concibe un horror
tan grande al pecado mortal, que le pide a Dios que le haga padecer en esta vida las penas del
infierno, antes que dejarlo caer en pecado; hace confesión general, y se entrega a una vida de
oración y penitencia. Al año muere su madre y, luego de un mes, el hijo que le quedaba.

Vocación (1571)

Libre de toda obligación de familia, pensó entrar en la vida religiosa y pidió ingresar en la
Compañía de Jesús. Su edad algo avanzada y sus cortos estudios no le permitieron aspirar al
sacerdocio; además, su mala salud hacía que no pareciera apto para los duros trabajos de
Hermano. Rechazada su petición en Castilla, va a Valladolid; ahí su antiguo director
espiritual, el P. Santander, le aconseja que reanude sus estudios. Alonso, confundido con los
niños y siendo objeto de sus burlas, empieza a estudiar latín, pero al mismo tiempo insiste en
su petición de entrar en la Compañía como Hermano. El Provincial de Aragón decide
admitirlo, para no privar a la Orden de un santo.

En el colegio de Palma de Mallorca (1571 – 1617)

Desde el Noviciado, Alonso, más que estímulo para su entrega, necesitaba freno para sus
asperezas extraordinarias; para desquitarse de las penitencias que le negaban, abrazaba con
entusiasmo y alegría los trabajos más duros. A los seis meses de admitido, se lo envía al
Colegio de Mallorca, donde relucirá su santidad desde la portería del Colegio.

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De oración constante, tenía predilección por toda oración a la Virgen; diariamente rezaba el
Oficio de la inmaculada; el rezo ininterrumpido del rosario llegó a dejarle callos en los dedos.
De fuerte imaginación Dios lo enriqueció con múltiples visiones. Un día acompañaba a un
padre al Castillo de Bellver, a tres kilómetros de continua subida, bajo un calor agobiante; de
pronto la Reina del Cielo se le pone delante, le sonríe, lo alienta y le enjuga el sudor.

Apóstol

Era muy medido en las palabras y casi no salía de casa; sin embargo, el fuego del celo
apostólico lo abrasaba: daba catecismo a los niños y conferencias a los congregantes
marianos; muchos caballeros iban a hablar y consultar con el Hermano, quien lo hacía con tal
maestría que con frecuencia lograba que cambiaran de vida. A él se deben numerosas
vocaciones para la Compañía; uno de sus discípulos más aprovechados fue Pedro Claver, el
futuro apóstol de los negros; cuando Claver era viejo, y ya Alonso estaba en la gloria, todavía
recordaba su bendición y sus claros consejos.

Juicio de un periodista actual

Rosendo Roig, periodista y biógrafo de nuestros días, sintetiza así la figura de San Alonso:
"El demostró en el Colegio de Montesión tres realidades importantes: 1) Que el imitar a
Jesucristo no sólo es posible, sino que es toda la felicidad posible. 2) Que la Compañía de
Jesús es una plataforma perfecta, desde la cual un hombre puede dialogar con Dios y con los
hombres las veinticuatro horas del día. 3) Que el don de la profundidad, la claridad, la energía
y la humildad sembradas en un corazón caritativo son para un colegio su verdadera vida.

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B. RUPERT MAYER
3 de Noviembre

El apóstol

Rupert Mayer nació en Stuttgart el 23 de enero de 1876. Se ordenó sacerdote en 1899 y en


1900 entró en la Compañía. Después de completar su formación, trabajó durante algunos
años como misionero popular, hasta que en 1912 fue nombrado capellán de los inmigrados en
Munich. Al ponerse en contacto con las miserias familiares más silenciosas, se había
prestado a colaborar en la fundación de las Hermanas de la Sagrada familia, con todo el
tiempo que eso le sobrecargaba en coloquios personales y en discursos semanales. Aun hoy
es perceptible el influjo de cuanto el P. Mayer hizo en este sector.

Durante la Primera Guerra Mundial cumplió de modo heroico sus deberes de capellán militar.
El 30 de diciembre de 1916 fue herido gravemente en el frente rumano y tuvo que sufrir la
amputación de la pierna izquierda.

Vuelto a Munich en 1921, reemprendió sus trabajos apostólicos, prodigándose de modo


particular con los pobres. Se unirá el P. Rupert Mayer a los jesuitas de la Iglesia de San
Miguel, cuya primera piedra fuera colocada por el Duque de Baviera, Guillermo V, en 1583.
El 28 de noviembre de 1921 fue nombrado Presidente de la Congregación Mariana de los
hombres de Munich, que, bajo su guía, conoció un florecimiento excepcional. Aquella
"congregación" pasó, en sus veinte años, de los 2.500 hombres a los 8.000. Pasaba, además,
horas y horas sentado en el confesionario, él, que, por sus heridas de guerra, necesitaba más
variedad y movimiento.

El P. Rupert Mayer, atento a las exigencias de cuanto llevaba consigo el cambio social y
religioso de su tiempo, nunca dejó de ver, gracias a su educación en los métodos ignacianos,
cuán única iba a ser la promoción de la fe y la defensa de la justicia. La formulación feliz de
la Congregación General 32 le hubiera encontrado totalmente alineado, ya que en esa
dirección se esforzó siempre por despertar en los seglares esa forma laica de responsabilidad
eclesial. Otra importante contribución a la pastoral de Munich fue su interés por introducir
un "servicio católico" en las principales estaciones ferroviarias. Colocó allí la misa de las 3 y
de las 4 de la madrugada, con lo que, en el solo año 1935, se pudo constatar un resultado de
384 misas celebradas y 75.000 participantes. Dos años después llegaría la prohibición del
régimen. Hoy ha resurgido este apostolado en manos de los padres de Steyl.

Durante la segunda guerra y el nacionalsocialismo

El Beato fue uno de los primeros en darse cuenta de la verdadera índole del naciente
movimiento hitleriano y ya en 1923 declaró públicamente que un católico nunca podría ser
nacionalsocialista. Desde el púlpito influyó excepcionalmente sobre centenares de personas,
y eso es tanto más importante allá por los años 30 cuando la política nacional-socialista
sofocaba las voces de las organizaciones eclesiales y de la prensa católica. Los servicios del
régimen sabían de sobra de dónde venían la críticas convincentes a la ideología oficial, y por
eso nunca faltaba en los auditorios del P. Mayer un encargado de tomar cuidadosos apuntes.

Después de la llegada de Hitler al poder, en 1933, continuó el Beato su incansable lucha


contra el Nacional Socialismo y fue por ello metido en prisión repetidas veces por "abuso del
púlpito". En una de las detenciones, en 1937, a Mayer se le prohibió predicar. Reincidiría,
obviamente con permiso de sus superiores, y en 1939 fue recluido en el campo de
concentración de Sachsenhausen.

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Años de sufrimiento y soledad que le impusieron las autoridades nazis a causa de la
incansable lucha contra el régimen de Hitler, y por el apoyo que daba a los hombres de la
Congregación Mariana de Bürgesaal, dedicados a ayudar a los más necesitados. El cardenal
Faulhaber lo calificaba como "pastor de almas de talla secular", y como tal quedó aceptada
esa calificación por los centenares de personas que aun hoy se acercan a su tumba para rezar.
Allí sus fuerzas físicas declinaron de forma tan preocupante que los nazis cayeron con todo
en la cuenta de que por ese camino se estaba preparando un "mártir incómodo", y el 5 de
agosto de 1940 lo confinaron en la Abadía de Ettal, donde permaneció en completo
aislamiento hasta el final de la Segunda Guerra mundial, consiguiendo de esa manera más
eficazmente su objetivo, que era aislarlo del mundo y sepultarlo vivo por algunos años. Las
fuerzas USA llegaron en mayo del 45.

Se abrió entonces para Munich un período histórico, con un nuevo slogan: la


"reconciliación". Arduo trabajo para los obreros apostólicos, sobre todo para quien, frente a
una problemática acuciante, no puede contar más que con unas fuerzas cada día más
menguadas. A continuación retomó sus actividades sacerdotales en la capital bávara, pero, el
1 de noviembre de 1945, fiesta de Todos los Santos, sorprendido por un ataque de apoplejía
mientras celebraba en el altar, moría en Munich, la capital de Baviera, el Padre Rupert
Mayer, que tan solo había vuelto pocos meses antes.

A propósito de la beatificación...

El P. Kolvenbach, a propósito de la Beatificación del P. Rupert Mayer en Munich, el 3 de


mayo de 1987, por SS Juan Pablo Segundo, recordaba a la Compañía:

El P. Rupert Mayer fue un varón extraordinario. Lo que a otros parecía imposible, él lo


consiguió con un amor verdaderamente ingenioso... Su sensibilidad para la injusticia era
insobornable y le impidió quedarse callado. Él fue un valeroso valedor de los pobres, su
amigo, y un enemigo declarado de toda injusticia. Fue, sobre todo, en el tiempo intermedio
entre las dos guerras mundiales cuando este crítico y valeroso testigo de la fe presenta una
figura profética, que constituye siempre un reto... para salir sin condiciones por los derechos
de Dios y de los hombres. La exclamación de san Pablo: "¡Ay de mí! si no proclamo el
Evangelio" (1 Cor 9,16) era también una realidad para él. "No puedo callar"; era un
compromiso en pro de la verdad pisoteada. Sus últimas palabras fueron: "El Señor... El
Señor". Murió mientras predicaba, anunciando a Aquél, en torno al cual había girado toda su
vida: "Señor, como tú quieras, cuando quieras, lo que quieras mientras tú quieras .. que así se
haga"; ésta era su plegaria favorita.

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S. ESNALISLAO DE KOSTKA
13 de Noviembre

En ruta tras la vocación (1567)

Tiene apenas 16 años. Va a pie, solo, vestido de pobre peregrino. Se dirige de Viena a
Augusta (Alemania). Cuando, al cabo de días de fatigoso caminar, mendigando su sustento,
durmiendo en descampado, le digan que para entrar en la Compañía de Jesús debe continuar
su viaje hasta Roma, no dudará en hacerlo. El camino era largo, tenía nada menos que
atravesar los Alpes: viento, nieve, oscuridad y hambre... Nada le arredra. Después de dos
meses de viaje llega a Roma enfermo, pero logra que S. Francisco de Borja le reciba en el
Noviciado.

En la intimidad de la familia (1550 - 1563)

Cerca de Prasnysz (Polonia), nace Estanislao, el segundo hijo de la familia Kostka, el 28 de


octubre de 1550. Tanto su padre como su madre son de familias cercanas al trono. En
tenebrosos tiempos de ofuscaciones luteranas son absolutamente fieles a su Fe católica.
Franco y alegre, enérgico y, al mismo tiempo, dócil, evitaba con toda firmeza cuanto podía
manchar su alma.

En el colegio de Viena (1564 - 1565)

El protestantismo progresaba de forma alarmante. Para contrarrestarlo, Fernando I,


emperador de Austria, funda en Viena un colegio de los Jesuitas, que cobró inusitada fama.
Los padres de Estanislao deciden mandarle allá junto con su hermano Pablo, acompañados de
su ayo Bilinski. Tenía entonces 13 años.

En el Colegio, Pablo acaparó a los más bullangueros y superficiales, los mejores se hicieron
amigos de Estanislao. Muerto el emperador Fernando I, su hijo Maximiliano, inclinado al
protestantismo, suprimió el internado del colegio de los Jesuitas, permitiéndoles seguir
enseñando en él. Era, pues, preciso buscar una casa donde vivir. El ayo Bilinski, con la
oposición de Estanislao, rentó un departamento en el palacio de un luterano.

En casa del luterano (1566)

Estanislao decide intensificar su vida de piedad y penitencia. Pablo, amigo de fiestas y toda
clase de diversiones, veía en la conducta de su hermano un constante reproche. A fuerza de
burlas y de golpes trataba de persuadirle a que le siguiese en su vida desenvuelta y libre. "No
he nacido para las cosas terrenales, sino para las eternas; éstas las deseo, aquellas las
desprecio", decía el valiente joven.

Cae gravemente enfermo (1566)

Los malos tratos que soportó, junto con su vida de austeridad, trabajo y oración, le hicieron
caer gravemente enfermo. Como se sentía morir, pide a su hermano y a su ayo que le traigan
a un sacerdote católico para que le dé el viático. Ellos no se atreven, pues el luterano dueño
de casa no lo permitiría de ninguna manera. "Una de aquellas noches -nos cuenta su ayo
Bilinski- mientras yo velaba junto a su cabecera, me dijo Estanislao: ´¡Arrodíllese,
arrodíllese! Mire a Sta. Bárbara, acompañada de dos ángeles, que me traen la comunión´".
"Levantóse y se puso de rodillas en la cama... y comulgó con profundísima devoción. Yo
quedé estupefacto y casi fuera de mí". La enfermedad se fue agravando; desahuciado por los
médicos, entró en agonía. Cuando todo parecía perdido se presentó la Madre de Dios, le

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sonrió y le dijo: "Entra en la Compañía de mi Hijo". Cuando entró Bilinski, le encontró fuera
de la cama completamente sano.

"Entra en la Compañía de mi hijo" (1567)

Inmediatamente pide entrar en la Compañía de Jesús. El Provincial de Viena le dice que es


preciso el permiso de los padres, pues, si no, D. Juan haría la guerra a los Jesuitas y sacaría a
Estanislao del Noviciado. Se vale entonces del Cardenal Legado del Papa, para que pida el
permiso a sus padres. El Cardenal no se atreve a hacerlo. Surge, entonces, la determinación
de huir a Alemania o Roma, fingiendo una discusión con su hermano. Es el cuadro que
hemos visto al comienzo de esta narración.

En el noviciado

La paz y alegría del Noviciado fueron turbadas por una carta de D. Juan: "Con tu ligereza has
deshonrado a tu familia, echando un balde sobre la ilustre estirpe de los Kostka. Te has
atrevido a recorrer Alemania e Italia como un simple mendigo. Si no abandonas
inmediatamente esa idea y no vuelves a Polonia, te mandaré sacar del Noviciado para
cargarte de cadenas y encerrarte en los muros del Castillo, donde no puedas volver a ver la
luz del sol". La respuesta fue larga; decía entre otras cosas: "Querido padre: las grandezas y
glorias de este mundo son para mí cosa despreciable... Nada podrá apartarme de mi decisión.
Abrazo desde ahora con mi voluntad las pesadas cadenas con que me amenazas, pero no
puedo dejar de cumplir los mandatos del Señor...". Después de este incidente, volvió a
entregarse con fervor a su vida de noviciado. Su sencillez, su amabilidad, su paz, su alegría
eran notables. Un día un padre le pregunta: ¿Amas mucho a la Virgen Santísima? La
respuesta surge rauda: "Cómo no la he de amar si es mi madre". El 15 de agosto de 1568
muere, a los 9 meses 17 días de haber entrado al Noviciado.

Epílogo

D. Juan no se apaciguó. Envió a Pablo a sacar a Estanislao del Noviciado. No podía tolerar
que su hijo manchara el ilustre nombre de los Kostka andando por las calles de Roma con una
sotana harapienta. Pablo llegó a Roma 4 días después de que Estanislao huyera por segunda
vez. En esta ocasión, al cielo.

Treinta y siete años después, Paulo V le elevó a los altares. Su madre y Pablo le pudieron
venerar.

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S. JOSÉ PIGNALLI
14 de Noviembre

Fiel hasta la muerte (1773)

"Si a mí me han perseguido, lo mismo lo harán con Uds" dijo Cristo. San Ignacio afirmaba
que las persecuciones eran indicio de que la Compañía cumplía con su misión. Desde el
principio ha de sufrir falsas acusaciones. Se forjan las más oscuras calumnias y fábulas:
ambición desmedida, fabulosas riquezas, regicidio, que parecen ecos de las palabras
escandalizadas de los contemporáneos de Jesús: "Come con publicanos y prostitutas", "que
echaba los demonios con poder del jefe de los demonios". Los jansenistas, con Pascal a la
cabeza, lanzan una furibunda embestida contra la Compañía de Jesús. El enciclopedismo
trabaja intensamente por llevar a la práctica el dicho de Voltaire: "cuando hayamos destruido
a los Jesuitas, fácilmente acabaremos con la Infame" (se refiere a la Iglesia). Pombal en
Portugal, Choiseul y madame Pompadour, amante de Luis XV, en Francia, y el Conde de
Aranda en España desatan la más encarnizada persecución contra los jesuitas. El
enciclopedismo y el despotismo borbónico arrancan de un Papa débil el breve de supresión
de la Compañía. Le leen al P. General, P. Ricci, el documento pontificio. "Adoro las
disposiciones de Dios", acota y obedece. Con él 22.000 jesuitas truecan en vida
gloriosamente martirizada las palabras de las Constituciones: "Servir solamente al Señor y a
la Iglesia, su esposa, bajo el Romano Pontífice".

Entre la antigua y nueva Compañía

'Me considero feliz en seguir una vocación que me brinda tantas ocasiones de sufrir algo por
el Señor... y daría gustoso toda mi sangre por la salvación de las almas y defensa de la Iglesia
católica". Así justificaba S. José Pignatelli su entrada al Noviciado de la Compañía de Jesús,
cuando ya soplaban los primeros vientos tormentosos que acabarían con su supresión.
"Conjuración contra Dios y contra la Iglesia, y, por ende, consecuencia gloriosa, conjuración
contra la Compañía de Jesús. Es una conjuración saturada de odio y de prejuicios, sin
precedentes en la Historia", según Pío XI.

Muere S. José Pignatelli en 1811 de Provincial de Italia, tres años antes de la restauración
oficial de la Orden por Pío VII.

"Si quieres ser un hombre logrado..., sígueme" (1737 - 1763)

Nacido en Zaragoza en 1737, escucha el llamado de Cristo. Había que dejar mucho:
riquezas, la corte, títulos nobiliarios, el éxito humano que le sonreía. Huérfano de padre y de
madre, consigue el permiso de su hermano mayor y el beneplácito del Rey. Hace su
noviciado en Tarragona, un año de estudios de literatura en Manresa, tres años de Filosofía en
Calatayud y la Teología en Zaragoza. Durante estos últimos pide ir de misionero entre los
indios de América, pero vómitos de sangre que se le presentan lo impiden. En 1762 se
ordena sacerdote.

Padre de los condenados (1763 - 1773)

Empieza a ejercer su ministerio sacerdotal en la misma Zaragoza. Trabaja incansablemente


en la educación de los jóvenes, en la catequesis, en la predicación en las calles, hospitales y
cárceles. La Compañía de Jesús había sido expulsada de Portugal en 1759, de Francia en
1762. En 1767 lo es de España. El 3 de abril, a las cinco de la mañana, se lee el decreto de
expulsión a los padres de Zaragoza. Al P. Pignatelli se le encarga disponer todo lo necesario
para el viaje, que se preveía azaroso. Con la ayuda de su influyente familia, pudo proveer de

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lo indispensable a sus hermanos de religión. Aunque, por sus vinculaciones familiares,
recibió autorización para quedarse en España, prefirió acompañar a los desterrados.
Hacinados en carros y luego en pequeños navíos mercantes fueron llevados, como animales,
hasta Ferrara en los Estados Pontificios. El ángel consolador de sus atribulados hermanos
siempre fue Pignatelli, que, aun en las peores circunstancias, urgió con suave tino la
disciplina religiosa. En Ferrara hizo en 1771 su profesión solemne. Dos años más tarde,
apremiado por las cortes borbónicas, Clemente XIV firmaba el breve de supresión de la
Orden. El Arzobispo de Ferrara rogó que, aunque dispersos, continuaran los antiguos jesuitas
en su ciudad sirviendo de ejemplo a sus habitantes.

Bajo la losa de una tumba (1773 - 1797)

En medio de la oración, el trabajo y la asistencia a sus antiguos hermanos que vivían en la


miseria más espantosa (conseguía ayudas gracias a las relaciones de su familia), lleva una
vida muy sencilla, primero en Ferrara, luego en Boloña. Cuando supo que en Rusia no se
había suprimido la Compañía, pensó ir allá, pero los superiores de Rusia le disuadieron para
no crear problemas entre las cortes de España y S. Petersburgo.

Albores de resurrección (1797 - 1799)

Apenas suprimida la Compañía, se empiezan a sentir desastrosas consecuencias. El Duque


de Parma no tolera más tiempo tal calamidad. Pide Jesuitas de Rusia, con beneplácito de la
Santa Sede. A ellos se junta Pignatelli. Conocedor de que Napoleón había desterrado a Pío
VI a Florencia, corre a sus pies y le ayuda con una gran suma de dinero que ha recibido de su
hermana y sobrina. Abierto el Noviciado de los jesuitas en Colorno, Pignatelli es nombrado
Maestro de Novicios. Así se transfunde la sangre santa de la antigua Compañía en la nueva
que resucita; el Maestro precedía a los novicios en barrer tránsitos y escaleras, en pedir
limosnas de puerta en puerta, etc. Atendidas las necesidades del noviciado, aún le quedaba
tiempo para acudir en ayuda del hospital y la cárcel. Los heridos, los enfermos de peste y los
pecadores supieron de su exquisita caridad.

Provincial de Italia (1803 - 1811)

Nombrado Provincial, pronto crece la Provincia a Nápoles y al reino de las dos Sicilias.
Aunque conviven juntos alemanes, españoles, franceses, portugueses, italianos y americanos,
hay una envidiable unión. El fervor de la primitiva Iglesia renace. Napoleón invade Parma y
Nápoles y destierra a los Jesuitas. Avanza a Roma, y destierra a Pío VII. A fines de octubre
de 1811 muere Pignatelli. En 1814, reconquistada la libertad, Pío VII el 7 de Agosto
restauraría oficialmente la universal Compañía de Jesús.

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MÁRTIRES JESUITAS DE PARAGUAY
16 de Noviembre

Sangre en la selva (15 de noviembre de 1628)

Nezú, hechicero guaraní, odiaba a los misioneros. Temía que le obligasen a dejar a sus
concubinas, que pasaban de veinte, y además ellos eran un obstáculo para sus inicuas
ganancias e influencia. Simula convertirse; esconde en la selva a sus concubinas e hijos; gana
para sus planes asesinos a algunos caciques. Los conjurados se mezclan con los indios
cristianos, mientras el P. Roque González coloca una campana en la Iglesia. Cuando el
sacerdote se encorva, saltan sobre él y lo matan con sus hachas de piedra. El P. Rodríguez
sale de la Iglesia al oír el tumulto; no bien da unos pasos acaban con él a hachazos. Luego
saquean la Iglesia, derriban el altar y profanan los cálices... Al día siguiente atacan al P.
Castillo, que vivía en una reducción vecina, lo arrastran fuera del pueblo, lo golpean
cruelísimamente, lo arrojan en un lodazal y, al fin, acaban con él, golpeándole la cabeza con
una enorme piedra.

A lo largo del Río de la Plata

La provincia jesuítica del Paraguay comprendía territorios que actualmente pertenecen a la


Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. Los nativos eran belicosos y caníbales;
admitían la poligamia; preferían la vida errante; cultivaban solamente lo estrictamente
necesario para la vida, y por pereza dejaban que se pudrieran los frutos en las plantas, si no
satisfacían una necesidad inmediata.

Las reducciones del Paraguay

Esos mismos hombres, al contacto con los misioneros, se transforman maravillosamente. Ya


no se agreden mutuamente; forman pueblos que se llaman "reducciones", cultivan parcelas
privadas y comunes, estas últimas para atender a las necesidades de ancianos, viudas y niños
huérfanos, etc. Las autoridades se escogían de entre ellos mismos por voluntad popular. La
música era la mejor de sus distracciones; formaban verdaderas orquestas en las que
interpretaban piezas musicales clásicas. Había entre ellos todos los oficios: herreros,
carpinteros, zapateros, tejedores y aun pintores y escultores. En síntesis, desecharon todos
sus antiguos vicios, y abrazaron una forma culta, organizada y civilizada de vivir.

S. ROQUE GONZÁLEZ
Al servicio de la fe (1576 - 1614)

Roque González de Santa Cruz nace en la ciudad de la Asunción en 1576. Ordenado


sacerdote a los 22 años, entra a la Compañía de Jesús diez años después.

Su primer campo de apostolado, aun antes de acabar su noviciado, fue la tribu de los
guaycurúes, salvajes, feroces e indomables, que jamás se habían doblegado a la obediencia de
los españoles, con quienes estaban en continuas hostilidades; su solo nombre infundía pánico,
en quien lo oía. Luego, pasa cuatro años en la reducción de "San Ignacio de Guasú", que
termina de construir y organizar y donde salva numerosísimas almas que depusieron su
repugnancia a la religión, o salieron de una vida desenfrenada de soberbia y de bajas
pasiones.

Al servicio de la justicia (1614 - 1628)

Continúa adentrándose en la selva y fundando nuevas reducciones: Itapúa, Santa Ana,


Yaguapoa y, ya en territorio del actual Uruguay, La Concepción, San Nicolás, San Francisco

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Javier y Yapegú. Para comprender el sacrificio y audacia que suponen estos trabajos, nada
mejor que oír sus propias palabras: "Nos alimentamos con frecuencia de solas raíces que, por
ser venenosas, hay que ponerlas primero en maceración. Pasamos muchos días sin comer
nada hasta después de anochecer, y entonces mendigamos de choza en choza, por si acaso
tienen algo y los paganos nos lo quieren dar. Trabajamos todo el santo día, afanando y
sudando, hasta que se nos cae la ropa de puro gastada..."

Tuvo que enfrentarse valientemente contra los opresores que trataban de esclavizar al indio:
los hechiceros, a cuyas manos moriría, y los encomenderos. "No es de ayer, nos dice, sino de
muy antiguo, a esos señores encomenderos y soldados, quejarse contra la Compañía, por
preocuparse de los indios y del derecho que tienen de ser libres. No está lejos el día en que se
castigarán agravios, particularmente los hechos contra estos pobres".

SS. ALONSO RODRÍGUEZ Y JUAN DEL CASTILLO


Al servicio de la verdad y del amor

Los últimos años tuvo Roque por compañeros a los padres Alonso Rodríguez (1598-1628) y
Juan del Castillo (1596-1628). Ambos españoles que vinieron todavía de estudiantes jesuitas
a las misiones de América. Ejercitan, por breve tiempo, el magisterio en colegios de Paraguay
y Chile, y, apenas ordenados sacerdotes, son destinados a las nuevas reducciones del
Paraguay, labor dificilísima, que requería un valor a toda prueba para padecer hambres y
epidemias y para sortear los solapados ataques de los hechiceros y, sobre todo, un vigoroso
espíritu sobrenatural para despreciar todos los halagos de la vida y aun la vida misma, y para
sepultarse en medio de la barbarie, dispuestos a regar con su sangre la tierra inculta de la
gentilidad. En los albores de su generoso apostolado, mueren mártires, en compañía de
Roque González.

60
B. MIGUEL AGUSTÍN PRO
23 de noviembre

Las persecuciones antirreligiosas en México cobraron su más célebre víctima en el Jesuita


mexicano Miguel Agustín Pro, fusilado en 1927.

El Peregrino

Miguel Agustín Pro nació en Guadalupe, Zacatecas (México), en 1891. Su familia fue
profundamente cristiana. Entró en la Compañía de Jesús en 1911 en el noviciado de El
Llano, Michoacán. En 1914, disfrazado de ranchero, salió de su país a Los Gatos, California,
en Estados Unidos para continuar su noviciado. El resto de sus estudios sacerdotales,
prohibidos en México por el gobierno carrancista, los realizó en España, Nicaragua y
Bélgica. El 30 de agosto de 1925 recibió la ordenación sacerdotal en Bélgica, y en Julio del
año siguiente regresó a su patria en vísperas de que se cerraran los templos por leyes
antirreligiosas del gobierno mexicano de aquellos años. A pesar de que su salud no fue
buena, sobre todo durante sus estudios de Teología, y de que padecía con frecuencia de
fuertes dolores, siempre conservó su alegría y buen humor.

Cura clandestino

El P. Pro se consagró a ejercer clandestinamente, con gran fervor y dedicación extraordinaria,


su ministerio sacerdotal. Reconfortó a los perseguidos católicos. Celebraba la misa en casas
particulares donde alentaba a todos. Montado en su bicicleta recorría la ciudad de México,
repartiendo cientos de comunicaciones. Predicaba a grupos de estudiantes, de empleados, de
trabajadoras domésticas, de oficinistas, de obreros: a todos animaba a perseverar en la fe
cristiana, y con su buen humor y simpatía invitaba a todos a creer en Jesucristo y en su
mensaje de amor y de verdadera libertad. Aunque trabajaba en la clandestinidad, poco a poco
fue siendo conocido por la policía, que -sin haberlo visto nunca- reprobaba sus trabajos
sacerdotales, prohibidos por entonces. Su crimen era ser sacerdote y dedicarse a bautizar,
perdonar en nombre de Dios y socorrer moral y materialmente a muchas familias pobres. A
sus amigos Miguel Agustín pedía oraciones para que Cristo Rey le concediera ser mártir:
"¿Mi vida? ¿pero qué es ella? ¿no sería ganarla si la diera por mis hermanos?", repetía, pero
sabía que su sacerdocio era muy necesario para los católicos, privados de sus obispos y
sacerdotes. Por eso nunca se exponía a ser capturado por la policía; al contrario: su buen
humor, su ingenio y su habilidad práctica le inspiraban continuamente modos para
desorientar a los que lo buscaban: disfrazado de mecánico, de oficinista, de "catrín", lograba
introducirse en los más variados rincones de la ciudad.

Años de resistencia armada en el occidente del país contra el gobierno perseguidor. Muchos
católicos empuñaron las armas para defender el derecho de proclamar su fe; Miguel Agustín
veía con simpatía a esos rebeldes; pero consideraba que su carácter de sacerdote no le
permitía ni combatir con las armas ni alentar la rebelión, aunque la consideraba legítima.

Samaritano en bicicleta

Trabajó año y medio en la ciudad de México. Apoyó a muchas madres solteras contra las
críticas y la incomprensión y les procuró auxilio. Ayudaba incondicionalmente al Hogar del
Buen Pastor para mujeres que deseaban regenerarse. Por la noche el Padre Pro hacía largas
horas de oración, ya que de día las ocupaciones que lo reclamaban eran muchísimas. Tenía
una enorme correspondencia con personas que le pedían consejo y aliento. En el único
invierno que pasó en México, el de 1926-1927, con frecuencia padecía frío porque sus ropas
más abrigadoras las obsequiaba espontáneamente a los pobres que encontraba. Si tuvo

61
alguna preferencia fue por las personas necesitadas: las carentes de pan, de ropa, de
comprensión, de afecto y de calor humano. Todo pobre, todo necesitado era el preferido de
Miguel Agustín, buen samaritano en bicicleta.

Deseos de martirio

De sus cartas, unas picarescas, con palabras muy popularmente mexicanas; profundas y muy
personales otras, se desprende su constante deseo de dar la vida por Cristo Rey: "deseo morir
deshonrado, como Cristo... pero no merezco esa gracia", decía. Alguien le preguntó: "¿qué
haría Ud. si el gobierno lo apresara para matarlo?". Pediría que se me permitiera
arrodillarme, tiempo para hacer un acto de contrición y morir con los brazos en cruz y
gritando ¡viva Cristo Rey!"...

Prisión injusta

El 13 de noviembre de 1927, un grupo de jóvenes inconformes con la política antirreligiosa


del gobierno trató de quitar la vida al general Álvaro Obregón, antiguo presidente e
importante caudillo que buscaba reelegirse como presidente del régimen perseguidor. El
atentado fracasó, y la policía, en la búsqueda de responsables, encarceló, como
frecuentemente ocurre, a muchas personas inocentes, entre las cuales estaban los tres
hermanos Pro: Roberto, Humberto y Miguel Agustín.

Aunque Policía y Gobierno sabían de sobra que los tres hermanos eran inocentes en absoluto,
no iban a dejar escapar la ocasión de vengarse de un sacerdote rebelde. Rebelde, porque
ejercía su sacerdocio no en los templos -como el gobierno quería- sino en la clandestinidad;
su delito era celebrar la misa, confesar, repartir comuniones, ayudar materialmente a los
pobres. Es evidente que, si hubiese sido culpable del atentado contra Obregón, el gobierno
habría entablado un juicio público para condenarlo como a un culpable, pero, como no lo era,
lo escarmentó con la muerte.

El don recibido

En la mañana del 23 de noviembre de 1927, hacia las 10 de la mañana, un oficial de la policía


bajó a los calabozos de la inspección: "Miguel Agustín Pro". "Presente", contestó el
sacerdote. "Sígueme". El Padre tomó su saco, y su hermano Roberto, esperanzado, le dijo:
"Ya nos van a dejar libres". "No, nos veremos en el cielo: me van a fusilar". En el patio de
la inspección de policía, el gobierno había convocado periodistas, fotógrafos y numerosos
invitados al espectáculo de cómo se castigaba a un sacerdote. Entre la puerta del calabozo y
el paredón, el oficial que lo había aprehendido le pidió perdón. "No sólo te perdono, sino
que te doy las gracias", contestó Miguel, impresionado al ver a sus verdugos, pero feliz de
que Dios había escuchado su oración. Ojalá me tocara la suerte de ser del número de los
mártires", había dicho Miguel a sus amigos. Pidió un minuto para rezar. Se arrodilló; luego
se puso de pie; con una mano empuñó el crucifijo y con la otra el rosario. Se rehusó a que le
vendaran los ojos. Sacó fuerzas para gritar "¡Viva Cristo Rey!". La descarga de fusilería lo
derribó. Un oficial, con un máuser, le dio el tiro de gracia.

Mártires de Cristo Rey

Su tumba en el Panteón de Dolores nunca dejó de estar cubierto de flores y mensajes escritos
en los que gentes de toda condición piden su intercesión ante el Señor. Trasladados sus
restos al Templo de la Sagrada Familia, en la Colonia Roma, continúan recibiendo flores y
súplicas.

62
Asimismo, los días 23 de cada mes aniversario de su sacrificio, se han reunido
ininterrumpidamente numerosas familias indigentes a recibir una despensa, tal y como lo hizo
el mismo padre Pro con las familias empobrecidas por la persecución religiosa y la
conflictiva época del caudillo revolucionario.

61 años después, el 25 de marzo de 1988, la Iglesia Católica dice a sus hijos de los cinco
continentes que Miguel Agustín Pro fue un Mártir de Cristo Rey: y en momentos en que el
mundo no cree en nadie ni en nada y se resiste a todo compromiso, el Papa Juan Pablo II
afirma que el joven jesuita es un ejemplo para nuestros tiempos. Un sacerdote ejemplar por
su simpatía y amor a la vida, su sinceridad, su entrega a todos los necesitados, su amor a
Jesucristo y a todos los seres humanos.

63
S. JUAN BERCHMANS
26 de Noviembre

Un adolescente pobre (1599 - 1609)

Le gustaba estudiar, ansiaba saber, pero era pobre, y apenas aprendía las primeras letras su
padre le dice que necesita de su trabajo para atender a las necesidades de su familia. Nacido
en Diest (Bélgica) el 13de marzo de 1599, primogénito entre cinco hermanos; su padre es
curtidor y zapatero, su madre es muy enferma. Cuando ella se agrava, la situación económica
de la casa es muy difícil. ¿Habrá que dejar de estudiar para poder vivir? Hay una solución:
trabajar y estudiar. Entra de criado de un canónigo; cuando puede va a clases, aprovecha
cuando el canónigo atiende visitas para estudiar, cuando sirve a la mesa repasa lo que hay que
saber de memoria, roba horas al sueño, a veces le coge la mañana estudiando sus lecciones y
haciendo sus tareas.

Cuando los Jesuitas fundan un colegio en Malinas, contra la oposición de todos, él consigue
ser matriculado en el nuevo colegio.

Devoto de la Virgen Santísima (1609 - 1616)

En su hogar aprendió a rezar el Rosario. En el Colegio entra a la Congregación Mariana,


porque siente en su interior una necesidad imperiosa de fomentar la devoción a la Madre del
cielo. Ya en el noviciado de los jesuitas escribe: "Si logro amar a María, tengo segura mi
salvación; perseveraré en la vida religiosa; alcanzaré cuanto quisiere; en una palabra, seré
todopoderoso". Se discutía en esos tiempos si la Virgen había sido concebida sin pecado, no
se había declarado aún el Dogma de la Inmaculada; Bayo, catedrático de Escritura, llega a
afirmar que María había sido concebida en pecado. Juan, el último año de su vida, firma un
juramento con su propia sangre: "afirmar y defender dondequiera el dogma de la Inmaculada
Concepción".

Jesuita (1616)

Sus padres, aunque piadosos, se muestran renuentes a que entre de Jesuita; quieren que sea
sacerdote secular, para que ayude a la familia económicamente. Al final podremos leer dos
de las cartas que, a este propósito, escribe a sus padres.

Su espiritualidad se podría resumir en este aforismo: "hacer de una manera extraordinaria las
cosas ordinarias", y todo alegre, servicial, naturalmente.

Políglota

El dominio del inglés, francés y alemán le ilusiona. Habla el flamenco, el italiano, el latín.
Voluntariamente asiste a una academia de griego del Colegio.

Muerte (1621)

Apenas tiene 22 años, estudia Filosofía en Roma, cuando a causa de una inflamación
pulmonar el médico le desahucia. El enfermero lloroso le comunica que hay que prepararse
para recibir el Viático. -"No hay por qué llorar, repuso Juan, alégrese más bien conmigo, pues
me ha dado una muy buena noticia. Preparémonos, pues el tiempo urge, dadme mi crucifijo".

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Cartas de S. Juan Berchmans

Nada mejor para conocerlo que escuchar sus propias palabras. Comunica a sus padres que ha
determinado hacerse jesuita.

"Respetado padre y queridísima madre: desde hace cuatro meses el Señor no cesa de llamar a
la puerta de mi corazón, que yo hasta ahora le había tenido casi cerrada. Pero desde
entonces, viendo que, tanto durante el estudio como durante el descanso, tanto al ir de paseo
como al hacer cualquier otra cosa, ningún otro plan o pensamiento se me presentaba con
mayor frecuencia que el examinar el estado de vida que debía elegir, después de muchas
comuniones y otras obras buenas, al fin he determinado hacer voto de servir a Dios nuestro
Señor en religión...

Es cierto que los amigos y los padres suelen llevar a mal que sus seres queridos los
abandonen. Pero otro es mi pensamiento. Si tuviese aquí conmigo a mi padre y madre y
hermana y demás parientes, y de otro lado se me presentara nuestro Dios y Señor, con su -y
espero que también mía- bendita Madre, y aquellos me dijesen: "Queridísimo hijo, no nos
abandones: te lo pedimos por los trabajos y sufrimientos que hemos pasado por ti", y Jesús
por su parte: "más bien sígueme a mí, que nací por ti, fui azotado por ti, fui coronado de
espinas y, finalmente, crucificado por ti. Estas cinco llagas que ves ¿no las sufrí por ti? ¿No
adviertes que hasta ahora he alimentado tu alma con mi santísima carne y la he fortalecido
con mi sagrada sangre?" Ah ¡mis queridísimos padres!, cuantas veces pienso en esto, me
enciendo tanto, que, si pudiera, huiría para acogerme a la religión...

Así pues, he determinado ofrecerme gustosísimo a Cristo Jesús y luchar sus batallas en su
Compañía".

Ante la renuencia de sus padres vuelve a la carga

"Vosotros me diréis que es demasiado pronto y que aguarde hasta ordenarme de sacerdote. A
lo cual permitidme que os haga esta pregunta: Si llegase a vuestra puerta un mendigo a pedir
limosna, y estando vosotros dispuestos a socorrerle, él os dijese: Aguardad, que volveré a
recibir la limosna de aquí a uno o dos años, ¿no es verdad que le tedríais por un loco?...
Nosotros somos los mendigos de Dios, y ahora Él es servido, después de tantas súplicas, de
socorrerme en su bondad, llamándome, no sólo a la vida religiosa, sino a la Compañía de
Jesús, martillo de todas las herejías y asilo de virtud y perfección".

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SS. MÁRTIRES INGLESES
1 de Diciembre

No a la violencia

La religión no se difunde con violencia. El error no se combate con las armas. Cristo no es
terrorista, anuncia la Buena Noticia (evangeliza), muere por defenderla, perseguido no se
defiende a mano armada: "Vuelve tu espada a su lugar, el que a espada mata a espada
morirá". Los mártires ingleses defienden la verdad, atacan el error con la predicación, el
testimonio, el martirio. Mueren a manos de la Iglesia Reformada Inglesa, acusados de alta
traición por defender la Iglesia Católica Romana. Diez son sus mártires que hoy celebramos:
Edmundo Campion, Roberto Southwell, Alejandro Briant, Enrique Wampole, Nicolás Owen,
Tomás Garnet, Edmundo Arrowsmith, Enrique Morse, Felipe Evans, David Lewis. Al
resultar imposible pergeñar la biografía de cada uno, en tan breve espacio, daremos tan solo
algunos datos de cada uno, a ser posible en sus propias palabras.

S. EDMUNDO CAMPION (1540 - 1581)

Gran estudiante, brillante orador, se destaca en Oxford como un autentico líder. La vanidad
le seduce; para seguir como catedrático, exteriormente hace el juramento anticatólico, aunque
sigue en su corazón como católico. Obligado a mostrar su adhesión a la Iglesia de Isabel en
un sermón, prefiere renunciar a su cargo; huye a Irlanda, y luego a Francia donde entra en la
Compañía de Jesús y se ordena sacerdote. Hábilmente disfrazado de comerciante de joyas,
vuelve a Inglaterra, y desde la clandestinidad, mientras ejerce incansable su ministerio
sacerdotal, lanza un manifiesto dirigido a la Reina Isabel, que termina así:

"Cada día muchas manos inocentes se elevan en oraciones por vos..., firmemente decididos,
no a perderos, sino a ganaros para el Cielo... Y en lo tocante a nuestra Compañía, de todos es
conocido que hemos hecho una alianza todos los jesuitas del mundo para sobrellevar
alegremente la cruz que nos impongáis y para nunca desesperar de recobraros mientras
tengamos un hombre listo para gozar de vuestro Tyburn (lugar de ejecución) o a ser
atormentado por vuestros tormentos o consumido en vuestras prisiones. El precio está
calculado, la empresa ha comenzado; es de Dios, no se le puede resistir. Así se plantó la fe;
así ha de restaurarse".

S. Alejandro Briant (1553 - 1581)

Sufrió y murió de Novicio, torturado, quizá más violentamente que cualquier otro mártir.
Aprendió en la prisión el significado del lema del jesuita; "Combatir por Dios bajo el
estandarte de la cruz ". Se había hecho una pequeña cruz de madera, en la cual había trazado
con carbón la imagen del Señor. Cuando en la ejecución se le exigió que la apartara, replicó:
"Nunca haré tal cosa, porque yo soy un soldado de la cruz, y por tanto jamás desertaré de este
estandarte hasta la muerte".

S. ROBERTO SOUTHWELL (1561 - 1595)


De una carta suya al regresar a Inglaterra, ya ordenado sacerdote:

"Bien veo que a donde me encamino quedaré como oveja en medio de lobos, expuesta a ser
devorada por el hombre y por la fe de aquel Señor que me envía. Sé que hay muchísimos que
me acechan por mar y por tierra... A Dios gracias, no los temo; más bien deseo sus
mordeduras... Verdad es que la carne es flaca, y ahora mismo que escribo se estremece; pero
el Señor... estará a mi lado para infundirme valor. Él me precedió con su ejemplo y Él me
lleva al campo de batalla, estará a mi lado para ayudarme".
Al carcelero, que le anuncia que va a ser ahorcado, le dice:

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"Gracias por la mejor noticia que yo pudiera recibir en este mundo".

Ya en la horca, vuelto a la multitud exclamó:

"Si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos, en la vida y en la
muerte somos del Señor".

S. ENRIQUE WALPOLE (1558 - 1595)


S. NICOLÁS OWEN (+1606)
S. TOMÁS GARNET (1575 - 1608)

Uno de los elementos que daban solidez a esta heroica consagración al Señor, que llegaba al
martirio, eran las reuniones periódicas, que tenían cada seis meses: un retiro para la oración,
la confesión general y la cuenta de conciencia, y para planear la estrategia y las tácticas de
apostolado; ni la cárcel, ni las terribles "cacerías de sacerdotes" eran razón para suspender
estas reuniones.

"Dos veces al año, todos nosotros nos juntamos para darle (al superior) nuestra cuenta de
conciencia de seis meses y ofrecer a Nuestro Señor Jesucristo la renovación de nuestros
votos. Puedo testificar que esta buena costumbre de la Compañía de Jesús era una gran
ayuda para nosotros... Nunca he encontrado nada que me hiciera mayor bien. Vigorizaba mi
alma para arrostrar todas las obligaciones de mi vida como jesuita y todas las exigencias de
un sacerdote en misión".

S. EDMUNDO ARROWSMITH (1585 - 1628)

Este es el único mártir jesuita inglés del que conservamos un retrato auténtico. Para conocer
su alma bastan sus palabras:

"Oh Jesús, mi vida y mi gloria, entusiasmado te devuelvo la vida... Siempre he deseado, oh


Dios de mi alma, entregar mi vida a vos. La pérdida de mi vida por vuestra causa es mi
ganancia... Muero por vuestro amor".

S. ENRIQUE MORSE (1595 - 1645)

Terminó su noviciado recluido en la prisión de Newcastle. Su maestro de novicios fue un


jesuita compañero de prisión.

S. FELIPE EVANS (1665 - 1679)

Los mártires de la Reforma Inglesa son famosos por su alegría y humor. S. Felipe Evans, al
oír la noticia de su ejecución, se sentó al arpa que el carcelero le había prestado para expresar
su alegría con una canción.

S. DAVID LEWIS (1616 - 1679)

Oigámosle hablar desde el patíbulo:

"Católico romano soy, sacerdote católico romano, de esta orden religiosa llamada Compañía
de Jesús; bendigo la hora en que fui llamado a la fe y a la vida religiosa. Obsérvese, por
favor, que fui condenado por decir Misa, oír confesiones y administrar sacramentos".

67
S. FRANCISCO JAVIER
3 de Diciembre

Frente a China

Solo, en una choza de la isla de Sancián, frente a la China, muere el 3 de diciembre de 1552
San Francisco Javier. El cuerpo tiene fiebre, pero en el alma hay un fuego mayor: "fuego
vine a traer al mundo y qué quiero sino que arda". Tres años se tardó en llegar esta noticia a
Roma, tanto que S. Ignacio, un año después de su muerte, le mandaba llamar a Roma, en una
carta que le escribía. ¡Así estaban las comunicaciones en esos tiempos!

España

Nace el 6 de abril de 1506, en Navarra, en tiempos difíciles de guerras, en un hogar de fe y


piedad profundas. A los 9 años queda huérfano de padre, y es su madre la que troquela su
corazón.

París (1525 - 1535)

Va a estudiar a la primera Universidad del mundo en esos tiempos. El joven Javier es


plenamente humano, con luces y sombras: simpático, de aspecto atrayente, jovial y amable,
buen estudiante y distinguido deportista y, al mismo tiempo, vanidoso, un tanto inclinado a
gozar de la vida.

Íñigo de Loyola, vasco como él, a pesar de sus prevenciones, pues era cojo y de poca
presencia, por lo cual era objeto de sus burlas, le va ganando poco a poco. Bajo su dirección
hace los Ejercicios Espirituales y se entrega totalmente a Cristo.

Roma (1535 – 1541)

Junto con unos pocos compañeros, Ignacio de Loyola y Javier van a Italia. Javier se ordena
de sacerdote en Venecia. En Roma se distingue por su santidad incontenible, su admirable
disposición para toda clase de apostolados y su heroicidad en el servicio en los hospitales. El
Rey de Portugal pide al Papa dos compañeros de Ignacio para la India. Javier, en reemplazo
de Bobadilla, es escogido por San lgnacio.

India (1541 – 1544)

Sale de Lisboa y, al cabo de un viaje espantoso de más de un año, llega a Goa en la India.
Con asombrosa actividad se entrega a la predicación, aunque desconoce las lenguas
aborígenes. Lucha contra la inmoralidad que reina entre los portugueses colonizadores.

Islas Molucas (1544 – 1549)

Deja India en manos de compañeros de la Orden y se lanza a nuevas empresas en las islas
Molucas, que misiona en medio de peligros y dificultades inauditos.

Japón (1549 – 1551)

De vuelta de las Molucas, se encuentra con un convertido japonés que le da tales noticias del
Japón, que decide ir allá. Aquél era un mundo totalmente nuevo: "Aquí, escribe a sus
hermanos de Goa, hay que volverse niños y aprender de nuevo a hablar, a sentarse, a andar, a
comer"... Con ayuda de un intérprete traduce en un cuaderno las principales verdades del
catecismo y las lee en público dos veces al día. Pero son tales las faltas de pronunciación que

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los oyentes se mofaban y reían. Con todo, hay algo en él que deja ver su santidad sublime y
se convierten cien paganos. Decide ir a ver al emperador, porque cree que, si él se convierte
o le favorece, habrá dado un paso trascendental en la conversión de todo el Japón. Recorre
descalzo 500 kilómetros, por senderos intransitables cubiertos de nieve; a su paso por los
diversos pueblos los niños se divertían tirándole piedras. Al llegar a Meaco, donde esperaba
encontrar al emperador, se entera de que no existe tal emperador, que las noticias que le
habían dado eran equivocadas, que el Japón no era una sola nación, sino la unión de
pequeños señores feudales. Regresa a Yamaguchi, donde por las experiencias anteriores
comprende que debe presentarse al pequeño rey Yoshotaka adornado con preciosos vestidos
que le proporcionan los comerciantes portugueses. Fue bien recibido y alcanzó plena libertad
de acción. Floreció, entonces, una alentadora cristiandad. Comprende que, antes de convertir
al Japón, tiene que ganar a la China, ya que el Japón considera a China la cuna de la
sabiduría. ¿Cómo puede ser verdadera esta religión, se decían los japoneses, si China la
desconoce? Determina, pues, ir a la China. Pero el Imperio Chino no permitía ni siquiera
comerciar en su país a un extranjero. No se desalienta. Entrará clandestinamente. En espera
de poder hacerlo, muere en Sancián el 3 de diciembre de 1552.

En síntesis

Javier es el misionero audaz, incansable, heroico; no le detienen ni las pestes, ni la fragilidad


de las naves, ni la impetuosidad de las tempestades, ni los feroces piratas; por eso la Iglesia le
ha nombrado Patrono de las Misiones. Pero el verdadero Javier no es el exterior -por
maravilloso y deslumbrante que sea-, su grandeza brota de adentro: oraba largas horas a la
noche, ya en las bodegas de los barcos, ya junto a un enfermo. Bien nos dice León Dufour:
"si Javier plantó la cruz en lejanas tierras, es porque ella había sido plantada en su corazón de
carne; por la fuerza de la resurrección de Jesús".

Extractos de las cartas de S. Francisco Javier

"Muchos cristianos se dejan de hacer en estas partes por no haber personas que en tan pías y
santas cosas se ocupen. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a los estudios de esas
partes, dando voces, como persona que tiene perdido el juicio, y principalmente a la
Universidad de París, diciendo en la Sorbona a los que tienen más letras que voluntad para
disponerse a fructificar con ellas: cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno, por
la negligencia de ellos!"

"Paréceme que Compañía de Jesús quiere decir 'compañía de amor'..."

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LA COMPAÑÍA DE JESÚS MISIONERA

Imposible, en la brevedad de estas páginas, dar una idea cabal de lo que la Compañía, Orden
esencialmente misionera, ha hecho a través de la historia en este campo. Recordemos a un
misionero, Mateo Ricci, S.J., que contribuyó genialmente, como otros ya mencionados (San
Francisco Javier, S.J., San Juan de Brito, S.J., San Pedro Claver, S.J.) a la transformación de
la misionología. Por atañernos más a nosotros, pondremos una línea de dos epopeyas
misioneras jesuíticas en América.

MATEO RICCI, S.J.

El mismo año de 1552 en que murió S. Francisco Javier en la isla de Salchián, nació en Italia
el que La Divina Providencia tenía dispuesto para realizar sus anhelos de evangelizar la
China. Durante 30 años los repetidos intentos de diversos misioneros por penetrar en el
imperio del Este habían fracasado. La visión y el genio organizador del Visitador de las
misiones de Asia, P. Valignano, le hizo ver que sólo el dominio de la lengua y cultura de
aquel gran pueblo era la llave de entrada. Designó a dos jóvenes jesuitas, los PP. Miguel
Ruggieri y Mateo Ricci, para realizar esta empresa. En Macao se dedicaron con todo empeño
y extraordinario talento al aprendizaje de la lengua. Después de tres tentativas, Ruggieri
consiguió del nuevo Virrey un salvoconducto para instalarse en Shao Ching, ciudad cercana a
Cantón.

El 10 de Septiembre de 1583 llegaban desde Macao a aquella ciudad Ruggieri y Ricci con
permiso de establecerse en ella. Seis años permanecieron allí, tiempo que aprovecharon para
irse ganando la amistad de los sabios y notables. Ricci compuso y publicó un tratado, en que
establece los puntos de contacto entre Confucio y el cristianismo. Además las matemáticas y
astronomía, ciencias en que era eminente, lo acreditaban más y más. Venciendo dificultades
fue estableciéndose en sitios cada vez más cercanos a la corte. Estuvo un tiempo en Nankín
y, por fin, llegó a Pekín en 1601. Fue presentado al Emperador Wan Li, quien lo recibió
como sabio de su corte. Con el favor del emperador fue estableciendo cristiandades en varias
ciudades.

Al fallecer Ricci, en 1610, el Emperador concedió que se le hicieran exequias con todos los
honores y obsequió el terreno para su tumba. Otros sabios misioneros le sucedieron en la
corte.

El mismo gobierno comunista consideraba a Ricci, hoy día, -Li Matou-, como el sabio de
occidente que introdujo las ciencias modernas en la nación, y en su honor ha restaurado el
sepulcro donado por el Emperador, que había sido medio destruido durante la Revolución
Cultural del año 66.

LAS REDUCCIONES DEL PARAGUAY

Tomamos algunos datos, muy escuetos, de Astraín, notable historiador: "Las autoridades de
los indios se escogían de entre ellos mismos y estaban sujetos a la gobernación de la
provincia. Los nombramientos se hacían en ambiente religioso, se nombraban desde
Corregidor Mayor hasta Sacristán.

La música era la mejor de sus aficiones. Formaban verdaderas orquestas en las que se
interpretaban piezas musicales clásicas y lo mejor en música sacra.

Muchachos representaban acontecimientos religiosos mediante danzas y bailes. Se


mantenían de la agricultura. Poseían campos comunes, pero también particulares.

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Los sembrados comunes servían para las necesidades de ancianos, enfermos, huérfanos, etc.
También trabajaban en ganadería.

Había todos los oficios necesarios: herreros, carpinteros, zapateros, escultores, pintores,
campaneros, tejedores, etc.

En general, se desecharon todos los vicios antiguos (borracheras, antropofagia, poligamia,


idolatría). Los que vivían en las reducciones eran entre 120 y 140 mil indios.

LAS MISIONES EN EL RÍO MARAÑÓN O AMAZONAS

De la leyenda del primer mapa del Amazonas hecho por el P. Fritz, jesuita, en 1707,
entresacamos algunas líneas: "Tiene la Compañía de Jesús en este gran río una muy dilatada,
trabajosa y apostólica misión... que se extiende por los ríos Pastaza, Guallaga y Ucayale.
Vase a ella por tres caminos asperísimos... Han muerto en ella los bárbaros a los siguientes
padres: Francisco Figueroa, Pedro Suárez, Agustín Hurtado, Enrique Ricter, Nicolás
Durango. Tiene la Compañía 39 pueblos con veintiséis mil almas reducidas y bautizadas.
Son 16 misioneros."

De Mons. González Suárez, nada afecto a la Compañía, son estas palabras: "Las misiones del
Marañón, según nuestro juicio, fueron las misiones más difíciles entre todas las misiones de
los jesuitas, no solo en el nuevo sino en el antiguo mundo; ¡en ninguna eran tantas las
privaciones y tan arduos los trabajos! Fue necesaria una constancia a toda prueba y el amor
sobrenatural de las almas, para condenarse voluntariamente a una vida de inquietudes y
sobresaltos continuos, sin halago ni consuelo alguno en este mundo... ¿No es cierto que la
conversión de los indios considerada desde un punto meramente humano era imposible? Sin
embargo esa conversión se verificó... florecieron las virtudes cristianas, con admiración de
los mismos misioneros. Los indios amaron la verdad, la sinceridad, se aficionaron al trabajo,
guardaron la fidelidad conyugal, y tuvieron en alta estima la castidad, de vengativos se
habían tornado en mansos y de ociosos en diligentes... la santificadora influencia de la
religión los conservaba con extraordinaria pureza de alma". Y expulsados por segunda vez
nuestros misioneros del Oriente ecuatoriano por Alfaro, fueron a trabajar en Esmeraldas y
Manabí, donde son recordados con veneración misioneros como Maurilio Detroux, Julio
Pierregrosse y el P. Laenen.

71
LISTA DE LOS SANTOS Y BEATOS S.J.

No solo para nuestro conocimiento y devoción, sino porque a veces nos piden una referencia
de nuestros Santos y Beatos, presentamos esta breve síntesis.

Abreviaturas
O = Obispo; P = Sacerdote; E = Escolar; H = Hermano; N = Novicio; D = Doctor de la
Iglesia; C = Confesor; M = Mártir.

Según orden histórico

En negrita va el año de su muerte, entre paréntesis año de canonización o beatificación, al


final el día de su fiesta.

44 Santos

15 Confesores

- Igancio de Loyola. P. Español. 1491- 31.7.1556 Roma (1622), 31 julio.


- Francisco Javier. P. Español. 1506 - 3.12.1552 China (1622), 3 diciembre.
- Estanislao de Kostka. NE. Polaco 1550 - 15.8.1568 Roma (1626), 13 noviembre.
- Francisco de Borja. P. Español. 1510 - 30.9.1572 Roma (1671), 3 octubre.
- Luis Gonzaga. E. Italiano. 1568 - 21.6.1591 Roma (1626), 21 junio.
- Pedro Canisio. PD. Holandés. 1521 - 21.12.1597 Friburgo (1925), 27 abril.
- Bernardino Realino. P. Italiano 1530 - 2.7.1616 Lecce (1947), 2 julio.
- Alonso Rodríguez. H. Español. 1531 - 31.10.1617 Mallorca (1888), 31 octubre.
- Juan Berchmans. E. Belga. 1599 - 13.8.1621 Roma (1888), 26 noviembre.
- Roberto Belarmino. OD. Italiano. 1542 - 17.9.1621 Roma (1930), 17 septiembre.
- Juan Francisco de Régis. P. Francés. 1597 - 31.12.1640 Lalouvesc (1737), 2 julio.
- Pedro Claver. P. Español. 1580 - 8.9.1654 Cartagena, Colom. (1888), 9 septiembre.
- Claudio de la Colombière. P. Francés. 1641 - 15.2.1682 Paraguy (1992), 15 febrero.
- Francisco de Jerónimo. P. Italiano. 1642 - 11.5.1716 Nápoles (1839), 2 julio.
- José Pignatelli. P. Español. 1737 - 15.11.1811 Roma (1954), 14 noviembre.

29 Mártires

- 10 Mártires ingleses (1970) 1° diciembre


- Edmundo Campion. P. 1540 1.12.1581 Londres
- Alejandro Briant. P. 1553 1.12.1581 Londres
- Roberto Southwell. P. 1561 - 21.2.1595 Londres
- Enrique Walpole. P. 1558 - 7.4.1595 York
- Nicolás Owen. P. - 2.3.1606 Londres
- Tomás Garnet. P. 1575 - 23.6.1608 Londres
- Edmundo Arrowsmith. P. 1585 – 28.8.1628 Lancaster
- Enrique Morse. P. 1595 - 1.2.1645 Londres
- Felipe Evans. P. 1665 - 22.7.1679 Cardiff
- David Lewis. P. 1616 - 27.8.1679 Usk.
- 3 Mártires japoneses de Nagasaki 5.2.1597 (1862) 6 febrero
- Pablo Miki. E. 1566 - 1597
- Juan Soan (de Goto). NE. 1578 - 1597
- Santiago Kisai. NH. 1553 - 1597
- Juan Ogilvie. P. Escocés. 1579 - 10.3.1615 Edimburgo (1929), 14 octubre.
- 2 Mártires de Kosice (Eslovaquia) (1995) 7 septiembre
- Melchor Grodziecki. P. Polaco. 1584 - 7.9.1619

72
- Esteban Pongrácz. P. Húngaro. 1582 - 8.9.1619
- 3 Mártires de Paraguay (1988) 16 noviembre
- Roque González. P. Paraguayo. 1576 - 15.11.1628
- Alonso Rodríguez. P. Español. 1598 - 15.11.1628
- Juan del Castillo. P. Español. 1596 - 17.11.1628
- 8 Mártires franceses de América del Norte (1930) 19 octubre.
- Renato Goupil. H. 29.9.1642
- Isaac Yogues. P. 1607 - 18.10.1646
- Juan de La Lande. H. 19.10.1646
- Antonio Daniel. P. 1601 - 4.7.1648
- Juan de Brébeuf. P. 1593 - 16.3.1649
- Gabriel Lállemant. P. 1610 - 17.3.1649
- Carlos Garnier. P. 1606 - 7.12.1649
- Natalio Chabanel. P. 1613- 8.12.1649
- Andrés Bobola. P. Polaco. 1591 - 16.5.1657 Janov (1938) 16 mayo
- Juan de Brito. P. Portugués. 1647 - 4.2.1693 India (1947) 4 febrero

140 Beatos

8 Confesores

- Pedro Fabro. P. Francés. 1506 - 1.8.1546 Roma (1872) 2 agosto


- José de Anchieta. P. Español. 1534 - 9.6.1597 (1980) 9 junio
- Julián Maunoir. P. Francés. 1606 - 28.1683 Plevin (1951) 2 julio
- Antonio Baldinucci. P. Italiano. 1665 - 7.11.1717 Pofi (1893) 2 julio
- José María Rubio. P. Español. 1864 - 2.5.1929 Aranjuez (1985) 4 mayo
- Francisco Gárate. C. Español. 1857 - 9.9.1929 Bilbao (1985) 10 septiembre
- Rupert Mayer. P. Alemán. 1876 – 1.11.1945 Munich (1987) 3 noviembre
- Alberto Hurtado. P. Chileno. 1901 - 18.8.1952 Santiago (1994) 18 agosto

132 Mártires

- 40 Mártires del Brasil 15.7.1570 Santa Cruz de la Palma (1854) 19 enero


32 PORTUGUESES
- Ignacio de Acevedo. P. 1527 – 1570
- Diego de Andrade. P.
- Alvaro Mendes. E.
- Andrés Gonçalves. E
- Benito de Castro. E. 1544 – 1570
- Diego Pires. E.
- Gaspar Alvares. E.
- Gonzalo Henriques. E
- Juan Fernandes Jorge. E
- Juan Fernandes Torres. E 1551 – 1570
- Luis Correia. E.
- Manuel Fernades. E
- Manuel Pacheco. E.
- Manuel Rodrigues.E.
- Pedro Nunes. E
- Simón Lopes. E.
- Alejo Delgado. NE.
- Antonio Correira. NE.
- Francisco de Magalhães. NE. 1549 –1570
- Luis Rodrigues. NE. 1554 – 1570

73
- Marcos Caldeira. NE. 1547- 1570
- Nicolás Dinis. NE. 1553 – 1570
- Juan Adauctus (Agregado). NE.
- Antonio Soares. H.
- Domingo Fernandes. H 1551 – 1570
- Francisco Alvares. H.
- Manuel Alvares. H.
- Pedro de Fontoura. H.
- Amaro Vaz. NH. 1553 – 1570
- Antonio Fernandes. NH. 1552 –1570
- Blas Ribeiro. NH.
- Simón da Costa. NH.
8 ESPAÑOLES
- Fernado Sánchez. E.
- Francisco Pérez Godoy. NE.
- Juan de San Martín. NE. 1550 – 1570
- Alonso de Baena. H. 1540 – 1570
- Esteban Zuraire. H.
- Gregorio Escribano. H.
- Juan de Mayorga. H.
- Juan de Zafra. NH.
- 18 Mátires ingleses 1 diciembre
- Tomás Woodhouse. P. 19.6.1573 (1886)
- Juan Nelson. P. 3.2.1578 (1886)
- Tomás Cottam. P. 30.5.1582 (1886)
- Juan Cornelius. P. 4.7.1594 (1929)
- Rogelio Filcock. P. 1570 -1601 Londres (1987)
- Roberto Middleton. P. 1571 - 1601 Landcaster (1987)
- Francisco Page. P. 20.4.1602 (1929)
- Eduardo Oldcorne. P. 7.4.1606 (1929)
- Rodolfo Ashley. H. 7.4. 1606 (1929)
- Tomás Holland. P. 12.12.1642 (1929)
- Rodolfo Corbington. P. 7.9 1644 (1929)
- Pedro Wrigt. P. 19.5.1651 (1929)
- Guillermo Iremonger. P.24.1679 (1929)
- Juan Caldwell. P. 20.6.1679 (1929)
- Juan Gavan. P. 20.6.1679 (1929)
- Guillermo Barrow. P. 20.6.1679 (1929)
- Tomás Whitbread. P. 20.6.1679 (1929)
- Antonio Turner. P. 20.6.1679 (1929)
- 5 Mártires de la India - Goa- 25.7.1583 (1893) 4 febrero
- Rodolfo Aquaviva. P. Italiano. 1550 –1583
- Pedro Berno. P.Italiano
- Antonio Francisco. P. Portugués. 1553 – 1583
- Alonso Pacheco. P. Español. 1551 – 1583
- Francisco Aranha. H. Portugués.
- 2 Mártires de Aubenas. 7.2.1593 (1926) 19 enero
- Santiago Salés. P. 1556 –1593
- Guillermo Saltamocchio. H. 1557 – 1593
- Dominic Collins. H. Irlandés 1566 - 31.10.1602 Yaughal (1992) 30 octubre
- 34 Mártires de Japón (1867) 4 febrero
- Juan Bautista Machado. P. Portugués. 1580 - 22.5.1617
- Leonardo Kimura. H. Japonés. 1575 - 18.11.1619
- Ambrosio Fernandes. H. Portugués. 1551 - 7.1.1620

74
- Agustín Ota. NH. Japonés. 1570 – 10.8.1620
- Carlos Spínola. P. Italiano. 1564 - 10.9.1622 Nagasaki
- Sebastián Kimura. P. Japonés. 1564 - 10.9 1622
- Tomás Akaboshi. E. Japonés. 10.9.1622
- Luis Kawara. E. Japonés. 10.9.1622
- Gonzalo Fusai. E. Japonés. 10.9.1622
- Juan Kingocu. E. Japonés. 10.9.1622
- Antonio Kyuni. E. Japonés. 10.9.1622
- Pedro Sampo. E. Japonés. 10.9.1622
- Miguel Saito. E. Japonés. 10.9.1622
- Camilo Constanzo. P. Italiano 15.9.1622
- Pedro navarro. P. Italiano 1.11. 1622
- Dionisio Fugiscima. NH. Japonés. 1.11. 1622
- Pedro Onizuca. NH. Japonés. 1.11. 1622
- Jerónimo De Angelis. P. Italiano. 4.12.1623
- Simón Yempo. NH. Japonés. 4.12.1623
- Diego Carvalho. P. Portigués. 22.2.1624
- Miguel Carvalho. P. Portugués. 25.8. 1624
- Gayo de Corea. NH. 5.11. 1624
- Francisco Pacheco. P. Portugués. 1566 - 20.6.1626
- Baltasar de Torres. P. Español. 1563 - 20.6.1626
- Juan Bautista Zola. P. Italiano. 1575 - 20.6.1626
- Vicente kaun. NH. Japonés. 20.6.1626
- Juan Kinsako. H. Japonés. 20.6.1626
- Pedro Rinsei. H. Japonés. 20.6.1626
- Gaspar Sadamatzu. H. Japonés. 20.6.1626
- Miguel Tozo. H. Japonés. 20.6.1626
- Pablo Xinsuki. NH. Japonés. 20.6.1626
- Tomás Tzuji. P. Japonés. 7.9.1627
- Miguel Nakaxima. H. Japonés. 25.12.1628
- Antonio Ixida. P. Japonés. 3.9.1632
- Diego Luis de Sanvitores. P. Español. 1671 - 2.4.1672 Is. Marian. (1985) 6 octubre
- 25 Mártires de la Revolución Francesa 19 enero
- Santiago Bonnaud. P. 2.9.1792 (1926)
- Francisco Balmain. P. 2.9.1792 (1926)
- Carlos Jeremías Béraul du Pérou. P. 2.9.1792 (1926)
- Claudio Cayx-Dumas. P. 2.9.1792 (1926)
- Juan Charton de Millou. P. 2.9.1792 (1926)
- Guillermo Delfaud. P. 2.9.1792 (1926)
- Santiago Friteyre-Durvé. P. 2.9.1792 (1926)
- Claudio Francisco Gagnieres des Granges. P. 2.9.1792 (1926)
- Clauudio Antonio Raul Laporte. P. 2.9.1792 (1926)
- Mathurin Nicolás de La Ville-Crohain. P. 2.9.1792 (1926)
- Vicente José Le Rouseeau. P. 2.9.1792 (1926)
- Luis Tomás Nennote. P. 2.9.1792 (1926)
- Francisco Vareihe-Duteil. P. 2.9.1792 (1926)
- Reanato María Andrieux. P. 3.9.1792 (1926)
- Juan Francisco M. Boit-Vourlat. P. 3.9.1792 (1926)
- Pedro Guérin du Rocher. P. 3.9.1792 (1926)
- Roberto Guérin du Rocher. P. 3.9.1792 (1926)
- Eloy Herque du Roule. P. 3.9.1792 (1926)
- Juan Antonio Seconds. P. 3.9.1792 (1926)
- Nicolás María Verron. P. 3.9.1792 (1926)
- Francisco Jacinto Le Livec. P. 4.1792 (1926)

75
- Alejandro Carlos Mª Lanfant. P. 5.1792 (1926)
- José Imbert. P. 1720 – 1794 La Rochela (1995)
- Nicolás Cordier. P. 1720 – 1794 La Rochela (1995)
- Santiago Berthieu. P. Francés. 8.6.1896 Madagascar (1965) 4 febrero
- 4 Mártires de China (1955) 4 febrero
- ModestoAdlauer. P. Francés. 19.6.1900
- Remigio Isoré. P. Francés. 19.6.1900
- León Ignacio Mangin. P. Francés. 20.7.1900
- Pablo Denn. P. Francés. 20.7.1900
- Miguel Agustín Pro. P. Mejicano. 1891 - 23.11.1927 México (1988) 23 noviembre

Totales

Confesores
Santos: 15 (E.2; NE.1: H.1; NH.0) y Beatos: 8 (E.0; NE.0; H.1; NH.0)
Total 23 (P. 18)

Mártires
Santos: 29 (E.1; NE.1: H.3; NH.1) + Beatos: 132 (E.22; NE.9; H.20; NH.12)
Total 161 (P. 92)

Total
Santos: 44 (E.3; NE.2: H.2; NH.1) y Beatos: 140 (E.22; NE.9; H.21; NH.12)
Total 184 (P. 110)
Novicios: 3 Santos y 21 Beatos. Total: 24 Novicios en los altares

Se calculan en unos 128.000 los jesuitas muertos en la Compañía (aparte de unos 17.000
pertenecientes a la Compañía extinguida), lo que supone que cada 700 uno a subido a los
altares. Y se ha introducido una causa de beatificación de cada 400.

Totales por Naciones

C: Confesores; M: Mártires

ORIGEN SANTOS BEATOS TOTAL

SBT. C M SBT. C M

FRANCESES 10 (2 8) 34 (2 32) 44
PORTUG. 1 (- 1) 39 (- 39) 40
INGLESES 10 (- 10) 18 (- 18) 28
JAPONESES 3 (- 3) 22 (- 22) 25
ESPAÑOLES 8 (6 2) 14 (- 11) 22
ITALIANOS 4 (4 -) 8 (1 7) 12
POLACOS 2 (1 1) - (- -) 2
ESLOVACOS 2 (- 2) - (- -) 2
BELGA 1 (1 -) - (- -) 1
HOLANDÉS 1 (1 -) - (- -) 1
PARAGUAYO 1 (- 1) - (- -) 1
ESCOCÉS 1 (- 1) - (- -) 1
ALEMÁN - (- -) 1 (1 -) 1
CHILENO - (- -) 1 (1 -) 1
IRLANDÉS - (- -) 1 (- 1) 1

76
MEJICANO - (- -) 1 (- 1) 1
COREANO - (- -) 1 (- 1) 1

TOTALES 44 15 29 140 8 132 184

77
SANTOS Y BEATOS, S.J. EN EL CALENDARIO LITÚRGICO

ENERO

19 Mártires de la Eucaristía:
BB. Santiago Salés y Guillermo Saltamocchio
Mártires jesuitas del Brasil
BB. Ignacio de Acevedo y Compañeros Mártires

FEBRERO

4 S. Juan de Brito
BB. Francisco Pacheco y compañeros mártires
6 SS. Pablo Miki y Compañeros mártires
15 S. Claudio de la Colombière

ABRIL

27 S. Pedro Canisio

MAYO

4 B. José María Rubio


16 S. Andrés Bobola

JUNIO

9 B. José de Anchieta
21 S. Luis Gonzaga

JULIO

2 SS. Bernardino Realino, Juan Francisco de Régis y Francisco de Jerónimo


31 S. Ignacio de Loyola

AGOSTO

2 B. Pedro Fabro
18 B. Alberto Hurtado

SEPTIEMBRE

7 SS. Esteban Pongrácz y Melchor Grodziecki, de la Compañía de Jesús y


Marcos Krizevcanin
9 S. Pedro Claver
10 B. Francisco Gárate
17 S. Roberto Belarmino

OCTUBRE

3 S. Francisco de Borja
6 B. Diego Luis de Sanvitores
14 S. Juan Ogilvie
19 SS. Mártires del Canadá

78
30 B. Dominic Collins
31 S. Alonso Rodríguez

NOVIEMBRE

3 B. Rupert Mayer
13 S. Estanislao de Kostka
14 S. José Pignatelli
16 SS. Mártires jesuitas del Paraguay
23 B. Miguel Agustín Pro
26 S. Juan Berchmans

DICIEMBRE

1 SS. Mártires Ingleses


3 S. Francisco Javier

79