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SEMINARIO TEOLOGICO CENTROAMERICANO

La Cristología de la Teología de la Liberación

Presentado para el cumplimiento de la materia


Cristología

Daniel Martinez. Apdo. 245

2010
2

CRISTOLOGÍA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Introducción

Mediante la presente monografía se pretende hacer un abordaje de un fenómeno

que se puede considerar como propio y original de la latinoamérica. Esto a su vez le

aporta un valor especial ya que es nuestro contexto lo que nos permite entender a

cabalidad las raíces de esta vertiente teológica. Es por eso que se hace una especial

referencia a la historia de la evolución de la teología de la liberación a fin de entender no

sólo que dice sino el porque lo dice. Como se verá en el desarrollo del trabajo, la teología

de la liberación recorre un camino inverso al de muchos fenómenos sociológicos.

Mientras que muchas de las tendencias ideológicas primero se desarrollan como

postulados teóricos y luego llegan a la praxis, la teología de la liberación surge en

respuesta a la necesidad de las masas de entender a la religión de una manera distinta.

Cristo está en el centro de este nuevo entendimiento. Explorar y entender como la

teología liberacionista percibe a Jesús se presenta como un desafío extraordinario en vista

de las múltiples corrientes que fundamentan la teología de la liberación. Por lo que mas

que hacer un recorrido histórico por las distintas imágenes de Jesús, este trabajo pretende

hacer sólo un primer paneo. Sólo una consideración acerca de lo que, de manera general

cree la teología de la liberación, y el porque lo cree.


3

Trasfondo e historia de la teología de la liberación

La teología de la liberación representa un fenómeno particular de Latinoamérica,

sin dudas con características únicas marcadas por las coyunturas de la época y de la

sociedad. Es, sin embargo, esta particularidad lo que le da una relevancia especial para la

investigación teológica. Un fenómeno que a pesar de que es considerado como un suceso

enmarcado en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo XX, tiene raíces mucho mas

profundas. Incluso desde 1500 distintos religiosos católicos manifestaron de manera clara

y contundente la voz de aquellos que estaban siendo oprimidos. Podemos ubicar los

primeros registros en 1511 en un sermón de un fraile llamado Antonio Montesinos en el

que denunciaba la encomienda2 como un pecado. Quizás un ejemplo más famoso sea el

fraile Bartolomé de las Casas que de encomendero pasó a ser defensor de los indios.

Estos sin ser catalogados propiamente como teólogos de la “a liberación” son, sin

embargo, los primeros en encarnar los valores propios de este movimiento.1

La teología de la liberación como medio de expresión de una realidad popular

El caldo de cultivo para el nacimiento de la teología de la liberación es por

excelencia la Latinoamérica de los años 60 que poco se diferencia de la presente. Este

peculiar fenómeno de la liberación se generará básicamente por tres condiciones que

imperaban en ese momento2. La gran mayoría de los habitantes de los países

latinoamericanos viven en extrema pobreza mientras que una minoría posee los medios

de producción y el capital. A esto se añade que en muchos casos esta minoría conforma

1
La encomienda era un sistema de trabajo forzado mediante el cual los indígenas de América
fueron explotados por los terratenientes españoles.
2
Saturnino Rodríguez, Pasado y futuro de la Teología de la Liberación. 32. 35,
4

una oligarquía que explota a la mayoría de la población mediante trabajos subpagos Otro

de las características de la realidad de la pobreza sudamericana es que el problema de los

países no se arregla mediante el otorgamiento de créditos por parte de entidades

internacionales. Aún peor, esto viene a agravar el problema. Al tener que cumplir con el

pago de las deudas del dinero despilfarrado entre unos pocos los gobiernos deben recurrir

a ajustes en la cartera social o a aumentar impuestos. Esto hace que los estratos de menos

recursos vean reducidos sus beneficios y aumentadas sus obligaciones y los hace mas

pobres. Y algo fundamental que distingue a esta región, la mayoría de los habitantes

profesa el cristianismo.

Principales personajes e influencias en la teología de la liberación

Las inquietudes sociales encuentran cause a través de algunos filósofos, teólogos,

sociólogos, profesores universitarios sobre los que fundamentaron las bases de la teología

de la liberación. Algunos de ellos son: Gustavo Gutierrez, Hugo Assmann, Rubén Alves,

Juan Luis Segundo, Segundo Galilea, Enrique Dussel, José Mínguez Bonino, Ronaldo

Muñoz, Leonardo Boff y Jon Sobrino. De diferentes trasfondos sociales, culturales,

académicos, religiosos todos ellos recogían de alguna manera la voz de una mayoría

oprimida que esperaba con ansias un futuro mejor33.

Algunos de los movimientos que dieron origen a la teología de la liberación

estaban en Europa, como el movimiento de los curas obreros en Francia. Algunos

exponentes de este movimiento fueron Jacques Loew y Madeleine Delbrê44. Se desarrolla

también un importante movimiento de bases en Brasil en que también se encontrarían

3
Roberto oliveros maqueo Historia breve de la teología de la liberación (1962-1990)
4
Saturnino Rodríguez, Pasado y futuro de la Teología de la Liberación. 49,51
5

algunos antecedentes de la teología de la liberación. En algunos casos sacerdotes

católicos, como Camilo Torres Restrepo y Gaspar García Laviana vinculados a esta

teología llegarían a llegar incluso a tomar las armas como medio de cambio social.

Otra de las fuentes de inspiración para este movimiento fue la lucha por los

derechos civiles en Estado Unidos liderada por Martin Luther King. La teología de la

liberación se consolida como tal después del concilio Vaticano II (1962-1965) y la

conferencia de Medellín (1968). Esto no significa que la teología de la liberación

encontrara sus bases filosóficas y espirituales en estos eventos sino que sirven más bien

de marco temporal. La teología de la liberación constituye un ejemplo de teología

praxiológica que luego va desarrollando un marco filosófico y teórico. Es decir que se

encausa en un marco teológico lo que ya es un sentir de una masa de gente y que es

recogida por intelectuales y teólogos los que van constituyendo su filosofía. Cabe

destacar que entre las fuentes de la teología de la liberación se encuentran ideas de

pensadores protestantes como Jürgen Moltmann y otros lo que le otorga un carácter

plural. También se pueden encontrar movimientos paralelos a la teología de la liberación

latinoaméricana en África y Asia.

Propuesta de la teología de la liberación

Al ser un movimiento que tiene muchas fuentes distintas y muchos factores que

contribuyeron a su desarrollo es difícil determinar de manera conclusiva cuáles son

exactamente sus límites. La teología de la revolución es según quien la use una cosa

diferente. Se pueden sin embargo aportar algunos detalles para una mejor comprensión.

Muchos de sus principales teóricos aportan que la liberación es esencial al mensaje


6

evangélico. “La liberación cristiana no se pone como alternativa a otras formas de

liberación, porque en cuanto a opción cristiana, no es lo suyo substituirlas, sino influir en

ellas; como el fermento no sustituye la harina, sino que la transforma.”5

Por una parte existe la tendencia a opinar que la teología de la liberación no es una

ideología cristiana para la revolución. Básicamente rechaza toda relación inmediata entre

la fe y la política. También de manera implícita rescata cierto tipo de queja sobre la

jerarquía eclesiástica y la manera en como esta no representa los intereses de los mas

pobres sino que actúa a favor de los mas poderosos. 6Sobre la función generadora de

ideas o sobre el razonamiento de los argumentos teológicos a partir de la escritura

también existía un sentido de protesta. Se cuestionaba la “importación” de modelos

teológicos que poco y nada tenían que ver con la realidad latinoamericana. En este

sentido Dussel afirma7 que “el filósofo inauténtico se transformaba en pedagogo

domesticador de sus alumnos y del pueblo para que aceptaran la cultura del nordatlántico

como la cultura universal, la única, la verdadera”.8 Es decir que buena parte de la

motivación principal de la teología de la liberación es la búsqueda de una teología que

naciera de las propias necesidades de la región.

Relación entre la teología de la liberación y la política

En gran medida se afirma que la relación entre religión y política no es resultado de

la influencia de los debates políticos en el seno de la iglesia. Por el contrario es el

5
Juan Carlos. Scannone Teología de la Liberación y praxis popular. . Salamanca, España: Editorial
Sígueme.1976. p. 108
6
Ibid, p 133
7
refiriéndose al modelo de instrucción imperante en la jerarquía eclesiástica y en la elite docente en
Latinoamérica.
8
Dussel Enríque. Filosofía ética de la liberación 3ra edición. (Buenos aires, Argentina: Ediciones
la Aurora. 1987).p 23
7

producto del debate del papel de la religión en la vida del hombre que desemboca en una

acción política. Por eso algunos autores como Miguelez 9 afirman que sin una liberación

concreta no existe libertad alguna. Esto es un acontecimiento asombroso que abarca y

conmueve al hombre o liberado de manera que le es posible salir a flote y respirar hondo

y reír y moverse con nueva fuerzas. Esto se ve reflejado en la acción social, teniendo en

cuenta que, frente a la teología política europea, la teología de la liberación pretende ser

teología política concreta asumiendo la tarea de serlo en totalidad con todas las

consecuencias que esto acarrea.

La teología de la liberación y su influencia en el desarrollo de la iglesia.

Pero también se puede observar la influencia de la teología de la liberación en la

autoevaluación de la tarea de la iglesia. En el desarrollo de la iglesia la mayoría de las

veces sus líderes y estudiosos son plenamente conscientes de que el desarrollo de la

misma en cada época depende en gran medida de los factores históricos que

contextualizan la sociedad. Sin embargo, parecieran no tener en cuenta este aspecto

cuando consideran que aspectos afectan el desarrollo de la iglesia en el presente. No

discuten los factores concretamente económicos y socioculturales que sin duda también

hoy determinan la configuración de la iglesia y el desarrollo de la eclesiología. La

eclesiología de la teología de la liberación intenta tener dichos factores muy presentes a

la hora de hacer su reflexión. Y dentro de esos aspectos se debe tener en cuenta la

influencia de la situación socioeconómica. Moltmann lo resumió de la siguiente manera

“no es lo mismo leer la Biblia con los ojos de los pobres que con los ojos de los ricos”.

9
Míguélez Xosé, La teología de la Liberación y su método. (Barcelona, España: Editorial Herder,
1976): 95.
8

La teología de la liberación plantea en su propia esencia una perspectiva que

reevalúe con profundidad las ideas preeminentes en la iglesia. Al respecto Moltmann

decía “no es de extrañar que los movimientos liberadores que se observan en el mundo

moderno y que se orientan a la promoción de la libertad contra todo poderío y contra toda
10
la explotación, fomenten también la libertad con respecto a la religión.” Al ser esto una

de las características predominantes de la teología liberacionista, se encuentra, de

cualquier manera una nueva manera de considerar a la teología. Una teología que parte de

un sentimiento popular y se elabora luego. Una teología en el que Cristo ya no está por

encima de todo y de todos, sino que está debajo de todo, con los pobres y oprimidos.

Jesucristo en la teología de la revolución

Boff habla de que existe desde hace mucho tiempo una llamada Cristología

política. La iglesia que había salido triunfante de las persecuciones vino a tomar el lugar

de su antiguo perseguidor. La pax romana es sustituida por la pax christiana. Entonces

la visión de Jesús cambia. Deja de ser presentado como el hijo del carpintero y amigo de

todos. Y empieza a ser mostrado como el emperador soberano, legislador y juez. Las

autoridades de la iglesia, papas y obispos, gobiernan en su nombre y usan la fuerza para

eliminar a los enemigos de Dios. El modelo que Cristo propuso para su iglesia se ha

distorsionado en la medida en que la iglesia empezó a detentar no sólo poder político sino

también poder religioso.11

Las consecuencias de esta visión alterada y paradójica de Cristo fueron

lamentables, sobre todo en la praxis. Al ver a Jesucristo como el emperador, el

10
Jürgen Moltmann. Die Sprache der Befreiung. El lenguaje de la Liberación Traducido por Julián
Aguirre. (Salamanca, España: Editorial Sígueme,1983): 43.
11
Leonardo Boff, Jesucristo el Liberador (1985),41.
9

conquistador, un rey inaccesible y fiero. Aquel Jesús que se veía como hermano, como

amigo de los pobres y como y enemigo de los que oprimen ya no fue visto de igual

manera por los pobres

en lugar de experimentar el cobijo de las manos del Padre, entró


miedo; en lugar de sentirse todos hermanos se veían insertos en la mitad de
una engranaje jerárquico que se interponía entre Cristo y los fieles. En
consecuencia comenzaron a venerarse mucho más a los santos que a
Cristo. Ellos eran algo más cercano y podían servir de mediadores con
Cristo. Pero además de los santos entraron en juego un sinnúmero de
sacramentales que originaron un cosmos sagrado, mediante el cuál podía
vivir su experiencia religiosa el pueblo sencillo, puesto que se sentía
alienado por la politización de la figura de Cristo y de las estructuras de la
Iglesia.12
La figura de Cristo en algún momento de la historia fue trastocada de humilde, a

soberbio poderoso, de pobre a rico, de niño nacido en pesebre a emperador. Es por tanto,

tarea de la teología de la liberación rescatar a un Cristo mas auténtico. Un Cristo que

sufriera las necesidades de los pobres y cuya tarea liberadora no consistiera sólo en la

liberación del castigo futuro, sino también la liberación de la miseria presente.

Bíblico pero contextualizado a la realidad latinoamericana. Un Cristo que la gente común

pudiera entender y amar sin sentirse que a través de esto se estaba sometiendo a una

jerarquía eclesiástica que poco tenía que ver con su propia realidad.

Se puede decir que de manera unánime todos los teólogos liberacionistas

comparten la plena confianza en la encarnación de Cristo como doctrina fundamental. De

hecho es este punto lo que en si arraiga gran parte de la cristología liberacionista. Es

decir que, la teología de la liberación tiene sentido porque Cristo fue hecho hombre y

sufrió todas las penurias de la humanidad, principalmente la pobreza. No sólo su vida

12
Leonardo Boff. Jesucristo el libertador: Ensayo de Cristología crítica a nuestro tiempo.
Traducido por Jesús García-Abril (Santander España: Editorial Sal Terrae, 1985): 42.
10

humana es fundamental si no su muerte a manos de potencias imperiales a fin de

mantener la opresión sobre el pueblo es también uno de los ejes de las reflexiones de

Cristo en la teología de la liberación.

Gutierrez13 habla de un Cristo que era rico que era rico y que vivía con su Padre en

el palacio celestial, pero dejo todo eso para entrar en contacto con el mundo humano y

conocer todas las necesidades del hombre. Al entrar Cristo en contacto con el hombre se

identifica mas con el pobre y oprimido. Los teólogos liberacionistas como Gutierrez

consideran que esto es tan así que a Cristo se le encuentra en la relación que tiene con los

marginados. “Un gesto de amor hacia ellos es un gesto de amor hacia Dios”.14

Jesús también es presentado como el heraldo de la liberación, el que viene a

proclamar el año del jubileo. La tradición hebrea es rica en imágenes de liberación

política y revolución social, particularmente en lo que respecta al mandato del jubileo que

contemplaba la devolución de tierras y la restitución de la libertad a los esclavos. Varios

textos en los evangelios reflejan la evocación de actitudes de Jesús con respecto a estas

inquietudes que estaban en el pueblo. Un ejemplo claro y contundente es cuando a Jesús

se le da a leer el rollo en la sinagoga con los pasajes de Isaías (61:1-2, 58:6) que se narra

en Lucas 4:18-19. Estas y otras imágenes, según Ringe, dejan entrever la función

liberadora de Jesús.15

Según Boff la misión de Jesucristo para el mundo consistió en anunciar la venida

de un nuevo oren para el mundo por esto Jesús predicaba un mensaje centrado en la
13
Roberto Compton, La teología de la Liberación: una guía introductoria, (El Paso, Texas: Casa
Bautista de Publicaciones, 1984): 76.
14
Ibid, 77.
15
Sharon h Ringe. Jesús la liberación y el jubileo imágenes para la ética y la cristología. (San José,
Costa Rica: Editorial DEI, 1996): 60
11

anunciación del reino de Dios. Sus milagros no tenían el propósito de revelar su divinidad

sino que su intención principal era demostrar que el reino de Dios se estaba acercando a

la humanidad. Este reino de Dios, no es un territorio geográfico sino un nuevo orden de

cosa y no se trata meramente de un reino espiritual sino que es la totalidad del mundo
16
material, espiritual y humano que ha sido introducido ya en el orden de Dios. Jon

Sobrino afirma que Jesucristo estuvo al servicio del reino de Dios, que incluso Él

predicaba del reino de Dios y no de si mismo, que no predicó de Dios sino acerca del

reino de Dios. Parte de esta visión también asegura que hay que ver a Jesús en primer

lugar como un reformador religioso que predicaba las mejores tradiciones de Israel. Y

estas tradiciones son las que resumen las expectativas y esperanzas de Israel como el

reino de Dios.17

Jesucristo también es considerado por los teólogos liberacionistas como liberador

de la condición humana. Esta liberación se daría en varios aspectos a la vez 18. En primer

lugar Jesús sería liberador de la conciencia oprimida ante la insoportable carga de

presiones legales. Jesús se comporta con absoluta soberanía con respecto a las leyes, si

ayudan al hombre o favorecen el amor las acepta, si por el contrario legitiman la

esclavitud las rechaza y exige su trasgresión. Porque para Jesús es claro que no es la ley

la que salva sino el amor. Otro de los aspectos importantes en el comportamiento del

hombre nuevo. Aquel hombre que cumple la conversión que Jesús pide debe de hacer del

amor su regla de vida. La norma por la cuál todos los hombres se guíen no sólo en su

interacción para con Dios, sino también en su interacción humana. Se piensa que el reino
16
Leonardo Boff. Jesucristo el libertador: Ensayo de Cristología crítica a nuestro tiempo.
Traducido por Jesús García-Abril (Santander España: Editorial Sal Terrae, 1985): 62
17
Jon sobrino. Cristología desde América latina. (México d.f. México: Ediciones CRT, 1976): 32
18
Leonardo Boff. Jesucristo el libertador: Ensayo de Cristología crítica a nuestro tiempo.
Traducido por Jesús García-Abril (Santander España: Editorial Sal Terrae, 1985): 85
12

de Dios supone una revolución del individuo. Cristo buscaba no sólo afectar las personas

mediante su exigencia de conversión. Su comportamiento frente a los mentores del orden

religioso y social buscaba también la liberación el hombre frente a al autoritarismo y a las

fuerzas y potestades que oprimen al hombre.

Dogmas Cristológicos de la teología de la liberación.

Se considera importante en base a la naturaleza e intención del trabajo recopilar de

manera sintética algunos de los puntos que pueden considerarse cruciales en cuanto a

cristología de la teología liberacionista sin que en esta teología se hayan definido de

manera formal estos puntos.

Los teólogos liberacionistas afirman lo concluido en el credo de Calcedonia (451)

entendiendo que en la única persona de Cristo coexisten sin separarse y sin mezclarse la

naturaleza divina. De alguna manera puede concluirse que Cristo es verdadero Dios pero

se hace hincapié en que es verdadero hombre. Esta humanidad es la que le da impulso a

la teología de la liberación, es lo que permite que se elabore una teología en cuanto a la

identificación de Jesús con la miseria humana y su misión liberadora.19

Jesús es uno con el padre, esto se entiende a través de las particularidades de la

relación de Jesús con el Padre expresadas a través de toda la Biblia. Esta relación se

puede describir como filiación. En la entrega incondicional de Jesús hasta la muerte y su

posterior resurrección se establece una especial relación de Jesús con el Padre. También

la teología liberacionista expone a Jesús como camino al Padre. Esta relación viene dada

de una manera particular, ya que mientras en la teología clásica se afirma que el Hijo se

19
Jon sobrino. Cristología desde América latina. (México d.f. México: Ediciones CRT, 1976): 251
13

hace, es decir se deviene en hombre, la cristología de representantes de la teología de la

liberación como Jon Sobrino afirma que existe una evolución en sentido inverso: Jesús se

va haciendo, se va deviniendo Hijo de Dios. Esta afirmación en base a la creencia de que

Jesús va creciendo descriptivamente a partir de un crecimiento en la entrega histórica al

Padre.20

Otro postulado de la teología liberacionista21 es la impecabilidad de Cristo. Esto

supone el triunfo de lo divino sobre la condición humana de Cristo. La impecabilidad de

Jesús no consiste tanto en la pureza de sus actitudes ética, sino que faltaba en Él, por obra

y gracia del Espíritu Santo, el núcleo degenerador de todos los actos humanos. La

resurrección de Jesucristo propone la consumación de la misión por la cuál Jesús había

venido a la tierra. Es la terminación y el inicio de una realidad que escapaba la

comprensión aún de su íntimo círculo de discípulos. Los teólogos liberacionistas en este

sentido afirman la realidad de esta resurrección sin hacer de esta un punto de disidencia

con respecto a la teología ortodoxa. La liberación representa la definitiva liberación de la

existencia humana con respecto al pecado, Jesús redimió al hombre desde adentro.

Venciendo las tentaciones y constituyéndose de esta manera en el ejemplo a imitar por

todos los cristianos. Jesús alcanza a toda la humanidad, asumiéndola, a fin de liberarla de

si misma y para Dios.

Conclusión

Entender la teología de la liberación como fenómeno requiere mucho más que un

trabajo superficial. Es necesario poder entender no sólo a sus exponentes sino también a

20
Jon sobrino. Cristología desde América latina. (México d.f. México: Ediciones CRT, 1976): 259.
21
Leonardo Boff. Jesucristo el libertador: Ensayo de Cristología crítica a nuestro tiempo.
Traducido por Jesús García-Abril (Santander España: Editorial Sal Terrae, 1985): 214
14

sus causas y a sus orígenes. Esta debiera ser la etapa inicial de todo trabajo que considera

abordar cualquier aspecto de la teología liberacionista. Sencillamente porque no hay

manera de entender esta teología si no a través del contexto. Porque es justamente a

través de las bases sociales que surge esta manera de hacer teología. Esta teología no

responde a intereses meramente filosóficos sino a la necesidad de gente oprimida de

relacionarse con Dios de otra manera.

Es interesante observar la necesidad de esta teología de entender que Cristo ofrece

una alternativa más práctica que un reino espiritual. Para los liberacionistas no hay

espacio para un futuro incierto y lejano sino que es necesario que la liberación de Jesús se

haga presente justo en este momento. Es la esperanza de un reino de Dios próximo. Jesús

es el gran protagonista de esto porque es el gran liberador. Él es Dios que se hizo hombre

y que por lo tanto entiendo sus sufrimientos. Él es quien encarna la necesidad de

revelarse contra los opresores a fin de traer por si mismo el reino de Dios. Desde la

perspectiva del autor de esta monografía es esa esperanza desmedida la que en última

instancia es la falencia esencial de esta teología. En el afán de hacer posible el reino de

Dios en la tierra, los liberacionistas terminan dejando fuera de este al propio Jesucristo.

Han creído que sólo por sus fuerzas humanas, incluso mediante las armas, amparados

bajo la visión de un Cristo revolucionario, se debe hacer llegar el reino de Dios a la tierra.

Sin embargo Jesús trasciende a estas acciones y como siempre muestra la salvación de

una manera superior y gratuita a través de su sangre.