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Literatura social, icin chabona, narrativa de barrio, neocostumbrismo, Cualguier libro de la literasura argentina contemportnea rerocederta ante la posibildad de serrozado por alguna de esas categories. Los Lemmings y otros, no, Alan Pauls Las pandilas de “El Bosque Pulenta” estén muy cerca dela que intersaron 44 Coppola en La ley de la call: pleas, motacileas, rock, familias desrozadat. Las escenas de lucha que monta Casa repiran cinematografia. En su obra no ‘ay populiame pues dl james propone autoctonia. Sus historias podrian suceder perfectamente en Toko, en Miami o en Mosc C. Iglesias y D. Selsi Las voces que traman los relatos de Los Lemmings y otros fundan una zona en la nueva narrativa argentina (huérfana —al fin! — de las grandes tradiciones literarias): el Boedo psicodélico y callejero de fines del siglo XX, como antropologia politica y estética de una generacién, de un mundo, ol7s98 997-1 ISBN: 978-987-1240-10-4 ii i 71124010. Fabidn Casas g 6 > z] g E g § o 4 Santiago Arcos editor / PARABELLUM Fabidn Casas Los Lemmings y otros Casas, Fabién Los Lemmings y otros - 1a ed. - Buenos Aires: Santiago Atcos editor, 2005, 108 p.;20x 14 cm. Parabellum, Ficciones; 13) ISBN 987-1240-10-4 1. Narrativa Argentina. L Titulo cop A863, > santiago Arcos editor Parapetium / Ficciones Direccion Editorial MicuEL A. ViLLAFAXE Diseii: Cubierta: ANA Answewoantz Interiores: Gustavo Brzé (gustavo bize@gmail.com) © Santiago Arcos editor, 2005. Puan 467 (1406) Buenos Aires www -santiagoarcos.com.ar ‘e-mail: santiagoarcoseditor@uolsinectis.com.ar Segunda edicién, 2007 Tercera edicién, 2010 Cuarta edicién, 2012 Queda hecho el depésito que marca Ia Ley 11.725, Impreso en la Argentina ~ Printed in Argentina ISBN: 978:987-1240-10-4 La reproduccién total o parcial de este libro, no autorizada por los editores, viola derechos reservados. Cualquier utilizacién debe ser previamente solicitada, oan) GSSSeeeeee Todo para Guadalupe Yo querfa ser Astroboy y Astroboy querfa ser yo Domin Choi Los LEMMINGS “Un rebafo de Puercoespines se apretujaba estrechamente en un ftio dia de invierno, para protegerse de la congelacién con el ‘calor mutuo. Pronto empezaron, sin embargo, a sentir las pias de los demas: lo cual hizo que se alejasen de nuevo. Cuando la necesidad de calor los aproximaba otra vez, se repetfa este se- sgundo mal; de modo que se movian entre ambos sufrimientos, hhasta que encontraron una distancia conveniente dentro de la ‘cual podfan soportarse de la mejor manera.” ‘Arthur Schopenhauer. La dictadura fue la miisica disco. Estuve en el lugar equivocado en el momento equivocado. Y si no, mfrenme: en mi pieza. Acabo de volver del cine Lara, de avenida de Mayo. Vengo de ver “La cancién es la misma’, de Led Zeppelin. Todos los sabados fbamos ‘con mis amigos a ver esa misma pelicula. En la trasnoche. Ni bien terminaba yo me tomaba el colectivo para llegar rapido a casa y cambiarme de ropa. Ahora las toppers negras, el pafiuelo que usa- baenelcuello, los jeans y el saco negro caen desordenados sobrela cama. En el cielo esté la sefal de ella. Hay que apurarse. Me pongo Jos pinzados azules, las botas negras con taco, una camisa de seda blanca, el saco blanco con hombreras. Me aliso los rulos con glos- tora, me perfumo. Ya esté, soy un Travolta de chocolatin Jack. Antes de salir me miro en el espejo del ropero. Perfecto. Quiero poder ir caminando con la tranquilidad de que la discoteca es mi segunda casa. No est mal, me digo, llevar esta doble vida por amor. Para que se entienda cudl era la sefial que estaba tatuada en aquel cielo gris de fines de los setenta (si de veras quieren escuchar otra historia de amor con final mortal), ahi va. Empleza durante ese periodo de nuestra vida llamado Escuela Primaria, Estoy en el patio del colegio Martina Silva de Gurruchaga. Hace un frfo letal. Es el segundo recreo, el més largo. Quinto grado. Me costé mucho egar hasta ahi. A mi lado esté Mariano Gatto, mi mejor amigo de ese afto, Durante la primaria tuve un mejor amigo por afio. En las hornallas de la cocina del colegio se calentaba el mate cocido que to Fasi4n Casas nos daban todos los dias acompanado con un pan miserable, en el tercer recreo. De golpe, Gatto me dice que mire a esa chica que se esta inclinando en el bebedero para tomar agua. Con las manos se sujetaba el cabello castailo, para que no se le interpusiera entre el chorro de agua y la boca. ¥, al inclinarse, el guardapolvo tableado hasta las rodillas se le iba levantando dejando al descubierto unos muslos tensos. Todo esto aderezado con unas medias marrones, {tes cuartos, que penetraban en los mocasines negros. Sentt por primera vez, sin ninguna duda, que me gustaban las mujeres. Enseguida me puse a investigar... Tenia un hermanito en tercer grado, su padre era taxista y su madre era gorda, ;como la mial Vivia en el piso nueve del edificio de la esquina del colegio, en Independencia y Boedo. Yo vivia en Estados Unidos y Boedo, una cuadra y media. Desde la esquina de mi casa podia ver el techo metilico de su baleén. A veces, durante la noche, estaba ilu- minado. Vefa sombras que se movian en ese recinto bendito. Meses mirando ese punto como si fuera un faro. Y cuando volvia de las ‘vacaciones corria hasta la esquina para ver si segufa estando abt. Tenfa miedo de que a alguien se le ocurriera demoletlo. Por otra parte... Durante un afio no avancé mucho... En rea- lidad nada. Supongo que inconscientemente esperaba que el destino pusiera una ficha a mi favor y que de golpe yo me encon- trara con ella en brazos, salvandola de un incendio en el colegio. Y aunque no avanzara ni un milimetro en mi tarea de conquistatla, Y aunque ella pusiera sobre mf la misma expectativa que deberia sentir frente a cualquier objeto insignificante, mi atencién no cedia ni un minuto. Yo la seguia con la mirada en los recreos y clasificaba su conducta como si el FBI me hubiese encargado un trabajo mi- nuucioso. Llevaba un fichero mental. Patricia Alejandra Fraga. Sexto ‘grado. Amigas en el colegio: dos. Una japonesa de nombre por aho- Fa desconocido. La otra es gorda, usa medias blancas entolladas y, como tiene piemas musculosas, los chicos la llaman Pinino Mas Las tres caminan del brazo en los recreos. Cuando nos juntbamus con Gatto para hacer los deberes, intercambidbamos informacién sobre nuestra chica. Si la hab‘an visto sola comprando en el mercado de Independencia, si iba al cine y a cual de todos los que habia en Boedo, qué pelicula habia vistoy atc... Es raro, cuando lo pienso ahora, pero seguramente la sensaciéin de que ella era imposible de conquistar nos hermanaba en ver de enfrentarnos. “El afio que viene va a estar en séptimo y se Los Lenunas n nos va air’, me decfa Gatto, mientras pulsaba el Ludomatic. “El ano que viene’, rumiaba yo en mi cama antes de dormirme. ‘Terminaron las clases. Mis viejos me llevaron a Mar del Plata para pasar unas vacaciones en el corazén del bronceador. Terminé el verano. Entré a sexto. Ella entré a séptimo. Estabamosen la ram- pafinal. Entonces decidi hacer saque y volea. Un dia, frente al com- binado de mi vieja, con un vascolet en la mano, repasé mi archivo mental lentamente, como esas personas que caminan mirando la vereda porque perdieron la billetera. Entre mis pertenencias de tantos meses de investigaciones obsesivas apareci6 un nenito rubién con corte taza, quien estaba en tercer grado. El hermanito de Fraga. Ten‘a que conseguirlo a él para acercarme a ella. Lo vefa clarisimo. Una alegefa inmensa empezé a saltar en mi pecho. Era la Gran Idea, superior atin a la IDEA de Hegel o de cualquier otro ale- min trasnochado.... Sin dudas mis pensamientos se potenciaban frente al combinado. Siempre habfa sido ése mi lugar de reflexidn, Abrfa sus puertas y tenfa —a la derecha— la bandeja de discos, la radio inmensa; y —a la izquierda— las botellas de diferentes co- lores de las bebidas finas que tomaban mis viejos cuando venfan visitas. Me gustaba escuchar los discos de mi vieja. Los Plateros, Nicola Di Bari, Roberto Carlos... Escuchaba la voz aguardentosa de Di Bari cantando: “Es la historia de un amor como no hay otro igual/que me hizo comprender, todo el bien todo el mal/que le dio luz a mi vida/apagéndola después...” Ese tema me ponfa fichas. Imaginaba, mientras lo escuchaba, que me daban un premio por meter goles en el torneo del colegio. Patricia estaba en la tribuna y le preguntaba a la japonesa cual era mi nombre... Yo soy el héroe del turno mafiana, hermosa, el megagoleador de todos los tiem- pos... Tomaba un sorbo de vascolet ‘Angel era el nombre de la criatura. El chanchito que me habfa propuesto adobar para llegar a Fraga. Cuando lo vefa correr por el patio del colegio, me trastornaba pensando en la intimidad que 41 tenia con ella... Seguramente dormia en la pieza de al lado... La vefa cuando ella salia del baiiy y cuando se levantaba... La escuchaba hablar por teléfono... Mle empecé a acercar de a poco. Le regalé figuritas que yo le robaba a mi hermanito. Y una vez que me hablo, lo invité a jugar al fitbol en el baldfo de la calle Agrelo. Era un lugar mitico donde fbamos los mas grandes del colegio. Antes habfa habido ahi una calesita hortenda que por suerte fue demolida. ¥ al lado se alzaba la masa negra de la fabrica de 2 FABIAN Casas cigarrillos abandonada. Solfamos trepamos por los inspeccionarla... E ano Fuzzaro conocta ese lager ¢ ie petta ci6n... Era nuestro Stalker organizando tours por las piezas vacies, repletas de la basura més disparatada: preservativos, mangueras, corbatas, gatos muertos, sillas... Un dia encontramos una revista Pornografica, se amaba “Noche de bodas”.... No me dejo dormir Por una semana... buena fama que el bao tena enrelos ch os de Boedo era inversamente proporcional ala que tenia entre los padtes. Nadie queria ver a su hijo trepando la pared inmensa de ese luge abandonsdo, Asf que Angelito me dijo que a made 8 jar venit. Le dije que si era necesatio yo podia tratar le convencerla. jHasta le ofreet que mi mama podie llamar mamé para darle garantias! jYo era un egresado de ese baldfo » todavia estaba vivo! {Nada me iba a detener en mi plan de llegar a Patricia Alejandea Fraga! El tiburén tigre anda siempre nadarvlo « ras del fondo... No puede dejar de nadar ni un segundo © ahoga... ;Palabra! tee ta ooh la ta mama de Angelito yarquiteca de a primera maravi- {cel mando, me estaba esperand ala sada del colo En esa a el rap, asf que debe haber sido una de la . Sora, Me rapes un largo monlogo: Ast que sos cl famoso edses Stella? Angelito se la pasa hablando de vos. Me dijo que lo queré Hevar al baldfo... Yo no tengo ninguin problema, pero mimarido es ‘Muy recto con esas cosas, a él no le gusta que Angelito se junte con chicos mas grandes... Pero éste insist tanto que a mi me parte el corazdn no dejarlo it” Era una mujer gorda, pero linda, como sia alguien se le hubiera ido la mano inflandola. El rap sigui6 con una sarta de peroratas sobre o dite que era cuidar a un nenito, de lo peligosa que era I alle despues de determina hora: "Pero si lo pasds a buscar, también tenés que comprome en un horario que va a estipilar mi merido.." Con colo Uline, dijo, ellos eran muy estrictos.- Un sogundovde demon oe ne Seguramente ella pensaba que yo tenfa alma de seminatista o alge similar... Que la razén de mi vida era cuidar chicos... No sé. Al final me termin6 agradeciendo la preocupacicn que mostraba Angelito yme dijo que st, que ibaa dejaciral bald. Lo podia pa- sar buscar a“deteminada hora todas la tars... Venta Stl, Los Lemmines 13 ‘Angelito se la pasa hablando de vos... Esa frase me aceleraba el coraz6n. El nenito tal vez hablaba de m{ delante de ella... Tal vez alla mi nombre le intrigaba... Imaginaba la mesa familiar: el pa- dre, la madre, los nifios enfrentados y de pronto.... Mi nombrel.. Corriendo por la mesa... Rebotando en la piel de ella... Andrés Stella, Andrés Stella, Andresssestella... jF&cil de memorizar! Yo re~ petfa mi nombre una y otra vez. mientras hacia el camino para bus- car al nenito. Y cuando tocaba el portero temblaba, y mi nombre, de tanto repetirlo, me resultaba extrafio. Y aunque esperaba que fuera la voz de ella la que saliera por ese colador eléctrico, siempre me atendia la madre: “Ah, sf, ya baja Ang {Cudntos afios tendrds ahora Angelito? ;Seguirés cultivando el corte taza de aquella época? jVisitan tu memoria esas tardes de humo del baldio de la calle Agrelo? Te habrés reproducido ya? Te diste cuenta en algtin momento de que a mi sélo me interesaba tu hermana® Yo le pido prestado el resaltador a Marcel y trato de que quedemos fosforescentes en las paginas de aquel invierno. El tano Fuzzaro, el japonés Uzu, inventor del Boedismo Zen, los chicos del pasaje Pérez, los hermanos Dulce... Muchos borrados antes de tiempo con el liquid paper del Proceso, las Malvinas y el sida. E] nenito caminaba a mi lado como si fuera un perro hiper- domesticado. Seguiamos la rutina palmo a palmo. Lo pasaba a buscar, nos fames para el baldio, armabamos los equipos con los que cafan por ahi. Angelito jugaba siempre para el que tenfa los mejores jugadores... Al tano Fuzzaro y a los demas enfermos no les gustaba que el nenito viniera a jugar... “jMiré silo quebramos!", me decfan. 0: “(Qué se te dio por traer a este enano!”... El tano sospechaba algo... El japonés Uzu también... Lo cierto es que se armaban partidos increibles. Haba un jugador letal, se llamaba Chéplin —no Chaplin—. Era un genio desgarbado que hacia con la pelota lo que querfa... Como esos domadores que consiguen {que el tigre haga cualquier boludez. A veces, en pleno invierno, jugaba casi desnudo... El que lo tenia en su equipo estaba salva- Go, Tambien estaba Tuclo. Un enano que la amasaba de lo lindo. Jugaba mascando chicle. Y era absolutamente horrible, La cara lena de granos, los labios leporinos. Pero en la cancha era como €l albatros en el cielo. Tendria que haber vivido toda su vida en un potrero, poaiendo esos pases milimétricos, algebraicos, que eran su marca de Fabrica. Habfa dos Tuchos porque eran gemelos. ‘Tucho el feo y Tucho el lindo. Al lindo los padres le habian operado 4 asian Casas {0s labios leporinos. El lind devalia ne patinos. lindo a veces pasaba por el bald, pero tela 7 iam eter goles. Habla dias en que me levantaba eo inas ganas locas de hacer goles, Me ayudab: rae en los baldios no existfa Ia le paraba al lado delsneorey existfa la ley del offside. Me paraba al lado d sides no ak lado del ar oda pasar una. Despits, cuando legaba meas parang de Lon gato Gloria y anotaba los goles que habia hecho esa tar de los desea a perecién Qibien termingbamos de jugar, amos a én del Colorado para tomar cocacolas, También fumabamos.. Me acuerdo del paquete too de ook Club en la mano del tano Fuzzaro, El nenito miraba cada gest !uestto con un asombro indeserptibleY cuando To levake da regieso su casa, él me pagaba con creces todos mis esfuerzos. Me hablaba, al pasar, de su hermana, “Patricia discutié ayer con mama Sulentras comfamos’, “Patricia tiene insomnio y no puede dormit. caer ge aiinat por la casa y mama se enoja’. Nunca antes habla Jo nalade ta palabra insomnio... Eso me liquids. A veces, cuando yo no peda dora, une Rustaba pensar que ella tambien estaba ¢ 'a, caminando por la casa. Eramos de I a la misma raza, farde o temprano yo iba a poder explicarie mis puntos deca ‘sobre todas las cosas, los frutos de mis reflexiones frente (0s de mis reflexiones nes frente al combi Eduardo Canale legs al colegi vali 8 gio cuando estabamos en quinto gn enn dca ie abe emer nuit (Bie cue permitfa que los alumnos se expresaran en las artes Corre la Paldeia de Plat... Pero era pago y por alguna desgracia Persona de ss on glmutieco termind recalando en nuestro fun colegio de clase media para abajo, con aula ascaradas y baios impresentabls, eerie le parece estar ahora viéndolo camin: éndolo caminar por el patio... El t ni nos miraba, nos despreciaba a full. Llevaba sh qussdapape siempre impecable. Y una corbata azul, pantalones de frenele iy Zapatones negros, billosos. Ojos verdes, peo rubi corte 4, petiso, \Una pinturita! Y encima el hijo « iis en mismo edificio que Fraga. El en el "Ke yea en el novene ism segundo ‘A’ y ella en el '\ Cuando salfamos del coleglo,é, ella yel nenite saber eee 105 del colegio, él, ella y el nenito subi: [A* Guando salian ¢ fan juntes feel mismo ascensor;Dos pisos enteros con ella! La imagen me ‘abeza. Empecé a pensar en cémo acercarmele, pero Los Lemmines el tipo era inexpugnable, Hasta que sucedié el incidente, la cr6- nica de una paliza anunciada... La cosa se podfa oler en el aire Canale era demasiado engrefdo y se habfa armado una gran lista de espera para surtirlo, El tano Fuzzaro lo querfa pasar a valores por algin motivo que ahora no recuerdo, pero que seguramente estaba tirado de los pelos... Entonces en un recteo se armé la de San Quintin... En esa época habfa una forma de bailar los lentos (con el brazo derecho, recto, como tomando distancia, sobre el hombro izquierdo de la chica) y una forma de empezar las peleas (empujéndose). As que el tano lo empieza a empujar... Los de sex- toy séptimo los rodean.... Los de quinto también nos acercamos. Después de todo los gladiadores son de nuestro curso y merece- mos un lugar privilegiado.... El tano tiene la cara roja de odio, vaa construir antimateria con el cuerpo de Canale... Saca tres latiga- 7205, la cara de Canale se mueve al compas percusivo de los pufios del tano... ;Todas dan en el blanco! Cuatro, cinco, seis, insert coin, again... La sangre de Canale no podra ser negociada ni envasada, cae a chorros sobre su corbata azul, su guardapolvo impecable.. Encima, para su desgracia, los maestros estén en la cocina, char- lando, tomando su té... Una raza bien domesticada... (El griterfo es infernal! Yo empiezo a sentir esa mierda de la compasi6n... Y de pronto estoy bajo las luces del ring “basta, tano, basta’, le grto. Y lo agarro a Canale de las solapas y lo arrastro entre la multitud de guardapolvos que gritan: "Muerte, muerte, muerte”. Lo meto al bao. Hay un olor a mierda terrible. Le lavo la cara, Canale se la mira en el espejo y se pone a llorat. “iMi cara, mi carat”, dice. De fondo, se escucha que el griterfo del patio viene caminando hacia nosotros... Miro a través de las puertas del bafio, que son similares alasde las cantinas del Lejano Oeste... Eltano viene a la cabeza de la jaurfa... Quiere rematar al pobre Canale... Cuando uno empieza a ganar es dificil ponerse limites... Me imagino que el tano coman- da un trineo de perros fabulosos y hambrientos. Canale presiente la hora de su muerte y se pone blanco Canson... Le grito “tirate al piso, conchudo!” Cuando el tano irrumpe pateando las puertas, yo lo estoy levantando como puedo... Se sabe, Atila se preparaba para pasar por la piedra a toda Roma cuando se le cruz6 el Papa... Eso estaba escrito en los oréculos y el barbaro era supersticioso... Se espant6... Dio marcha atrés. La cara de Canale tard6 en recuperar su forma normal. Y su en- greimiento también habia llegado a su techo. Era una simple cues- le FABIAN Casas tin econémica, la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo ste he gett ae to. Fertil bajo, Entonces me empez6 a saludar, se notaba que teataba Sc agradecerme el salvataje del recreo mortal... Eran tipo super spfisticado. Venta con unos libros amarillos y se los pont Ines ep elecreo, La coleccién Robin Hood: Bomba, el hijo de Taradn en falarata salvaje, La cabana del Tio Tom, El Principe Valiente, Lag pros waian ilustraciones. Me las mostraba. Un da me prestd 21 Principe Valiente. Lo let de un saque. Después lo comertanne El tipo siempre ten‘a una interpretacién extrafa de esas aventurce {an simples... Le gustaba complicar las cosas... Odlaba ef exc Kicil. A mi eso me volvia loco. También lefa en inglés. Y han escribia y dibujaba historietas. Las firmaba con el seudGnimma ae le mareador, una {olay otta verde. Las iustraciones que le sacaba al Simulcop ein extraordinaria... Y cuando le tocaba pasar a frente daba eeeean Michael Dumanis contestaba todo lo que le tiraban, Hasta catia Perfectamente lo que hablan hablado San Martin y Bolivar at aquella reunion famosa... A la maestra se le cafa la baba. Pen Dumanis no daba a sensacién de ser un traga tipico, mas bien oe Fecta como si desarrollara un trémite para que lo dejaran trance 'o.. Bra Paul Valery conviviendo con la hinchadade been Xo segufa atado a mi idea. ¥ un dia lo encaré. Le dije que sabia ue él viviaen el edificio de os Fraga. ¥ que queria que él ne inna. 4 asubit los dos pisos hasta su departamento, con los hemaninn al salir del colegio. Fingitfamos, le expliqué, que yo lo acompatiaba a au casa. Canale parecié desubicado por mi proposicion, “Ouierg Subir los dos pisos con esa chica’, le repetilentamente apretandol un brazo. “jLa chica Fraga?’, me pregunté, "Si" le dije. “jTe gusta esa chica?” “Estoy enamorado de esa chica’ Ie replique. Realteenta ime importaba un carajo contarle todo, No'se lo habia contade ta al japonés Uzu, nial gordo Noriega. ni alos hermanos Dulce ray ano Fuzzaro. Porque no me servia contarselo, Dumanis me nics pctee que se le pas6 porla cabeza que tal vez yo fuera un serat Salimos del colegio uno al lado del otro, Canale caminaba como si yo lo estuviera apuntando con un arma. Después salié Pacis Y se queds en la vereda esperando al nenito. Nosottos estakans Los Lemmanes ” enlapuerta del edificio, fingiendo una conversacién. Cuando salié Angelito, ella lo agarr6 de la mano y caminaron hacia a nosotros. Yo empecé a sudar. Sentfa electricidad en el pecho y me faltaba el aire. “Hola Eduardo’, le dijo ella. Tenfa una voz increfble. Canale se adelanté, le abrié la puerta y le dio un beso en la mejilla. A mf me saluds el nenito. Ella ni siquiera me mir6, El tano Fuzzaro pasé por la vereda con una bandada de pibes que se dipersaban... Me ech una mirada lapidaria... No le daban las cuentas... ‘Yo estaba entrando con el imbécil de Canale a su casa! El ascensor era muy chiquito... Todo rojo... Tenfa un espejo... Nunca habfa estado tan cerca de ella, Usaba una colonia hermosa. ;lbamos ascendien- do lentamente en silencio! Segundo piso! Bajamos con Canale. Estaba impregnado por esa colonia. Me entrené en ese olor... Lo distinguirfa aunque estuviera en el corazén del Riachuelo.. Para nosotros, un lugar de reflexidn era la casa del tano Fuzzaro, en Maza y Estados Unidos. Los viejos del tano eran médicos y te- nian una casa increfble, con jardin, cuartos inmensos, chimeneas, era una locura... Sdlo rivalizaba con la casa de Yaput, nuestro arquero, quien tenfa un piletita —que parecfa casi una fuente de adorno de esas que estén en las galerias— donde nos metiamos todos a presion en el verano. Era una piletita iluminada, con sapos yenanos de jardin y plantas falsas, ;todo falso! A la casa del tano foamos con el pretexto de hacer los deberes todos juntos... Eramos un grupo selecto del Gurruchaga, una her- mandad de nifios herméticos... Me cost6 mucho poder meter ahi ‘a Canale. Decian que era un hijo de puta engreido, pero yo les ex plicaba que no tenfa mala leche, que solamente era un tipo raro. Y que nos podia ayudar con esa mierda de los decimales... Cuando las mateméticas nos empezaron a inclinar la cancha, Canale con- siguié la visa para entrar. Al principio el turro hablaba sélo con- migo, aunque fuéramos seis en la pieza, pero poco a poco se fue soltando.y hasta empezo a tomar Talasa, el arabe que consumia el tano porque era débil de los bronquios. El Talasa era genial... Con lun gusto a frutilla y licor... Te dejaba un cosquilleo en el pecho y te ponia somnoliento... Pensativo... Se nos cafa la baba mientras la tarde de invierno pasaba lentamente... El Talasa nos empujaba a hablar sin ansiedad, cada uno con sus rollos.... Nos hermanaba. des gloriosas del Talasa, a mi! 18 FasiAn Casas Ahf estamos, alrededor de la estufa de la pieza del tano... Sentados en la alfombra y sobre su cama... De izquierda a derecha: Canale con sus malditos libros sobre las piernas.... El japonés Uzu —o Japén, como le decfamos— vestido con una camisita aunque fuera parecia el Polo Norte; el gordo Noriega, con su olor perma- nente a semen porque se masturbaba a full el tano, siempre con una figurita superchapita en la mano, que arrojaba —como un tic— contra la pared mientras hablaba y yo... contando por mi- Iésima ver el gran truco de Fantasio... “El tipo sacé a seis chicos del puiblico, puso a tres de cada lado y les pidié que cuando él se dejara caer ellos lo sostuvieran’, dije. “;¥?", me preguntaron todos coro, "El Gran Fantasio dijo: ahora voy a pesar 100 kilos”... ":Y?", volvieron a repetir todos a coro. "iY los chicos no lo pudieron sos- tener’, dije. “El Gran Fantasio se paré, se acomodé el smoking y dijo: ahora voy a pesar 70 kilos... ;Y los chicos a penas lo pudieron sostener!.., Entonces volvi6 a pararse y dijo, muy lentamente: aho- ra voy a pesar diez. kilos... iY los chicos lo hacian flamear!". Nadie o podta creer, era el gran truco. Y yo remataba con esto: “En la co- Ionia de San Lorenzo me encontré con un chico que sostuvo una ver. al Gran Fantasio en el truco. Le pregunté cual era el curto y él me dijo: simplemente, de golpe, el hijo de puta no pesaba nada’ "jNoooooo!", gritaban todos a coro... Al japonés Uzu lo obses naba la botella que Superman tenfa en la Fortaleza de la Soledad con los habitantes de Kandor —una provincia de Kripton, su planeta— miniaturizados pero vivos... Le parecfa increfble “;No estaremos dentro de una botella asf”, nos preguntaba. "jTe ima- ginds a Perén adentro de una botella, no creo...", le contestaba el tano Fuzzaro, El estado de dnimo del tano dependia de como le hab‘a ido jugando a las figuritas en los recreos... Jugaba al espejito yal punto... Algunas finales del tano al espejito con el ruso Sclark fueron memorables... Todas las figuritas amontonadas, los dos ti- vales sudando y tratando de derribara la que hacia de espejitoy de golpe: jzas! Uno de los dos estaba completamente melado! .. Creo que el verbo melar desaparecié de la lengua, pero alrededor de los anos setenta, en Boedo, significaba “perder todas las figuritas’. Cuando te metaban era el fin... Al gordo Noriega lo habfan melado luna vez y para siempre, nunca se repuso de esa humillacién, dejé de comprar figuritas... Cuando estaba en la pieza del tano, adoba- do con Talasa, contaba la historia del Caburé, un pajaro —segdin €— del norte del pafs que tiene la particularidad de hipnotizar con Los Lemmines 19 su canto a los demés pajaros que lo rodean. “Cuando estos bichos estan extasiados escuchando su canto’, decfa el gordo, “El caburé les salta encima, les pega un picotazo en la cabeza y les come el cerebro’, “iEeeeeeeehh", le gritabamos. “En serio, boludos, mi tio Ernesto tenfa un caburé enjaulado ylo solid porque mi tf le tenia miedo, ¢s un bicho enfermizo’, remataba el gordo, haciendo el ges- to de que al pajarito le faltaba un tornillo... Canale también habla- ba de animales, nos contaba las historias de los Lemmings, unos animalitos patecidos a las nutrias 0 como él les decta “perritos de las praderas’, que vivian en madrigueras en el Artico y que, de gol- pey sin motivo, se titaban de cabeza por los acantilados, suicidan- dose... Esa historia nos parecfa increfble, nos imaginébamos a los Lemmings preparandose para darse el palo, como los kamikazes japoneses... Nos quedabamos callados... En el molde... La krip- tonita verde nos mataba, la toja nos volvfa locos, pero el Talasa era lo mejor. El tano siempre tenfa varios frascos sobre su escritorio, puestos no al lado del otro, como los jugadores de la Seleccién cuando se preparan para cantar el himno...