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EL ACTO JURIDICO~CANONICO

(SUGERENCIAS' PARA UNA TEORIA
GENERAL)·

JUAN FORNES

SUMARIO: l.-INTRODUCCIÓN. H.-ANTECEDENTES HISTÓRICOS: 1. Derecho clásico.
2. Evolución posterior. IH.-REGULACIÓN EN EL CÓDIGO DE 1917: 1. Génesis de los
cc. 103-104. 2. Ambito de aplicación. 3. Doctrina posterior al Código de 1917.
4. Vicios y acciones. IV.-EsTRUCTURA DEL ACTO: 1. Premisas. 2. Declaración de
voluntad. 3. El tema de la forma. 4. La causa. V.-AcTO DE AUTONOMÍA PRIVADA Y
ACTO ADMINISTRATIVO EN EL CÓDIGO DE 1983.

1. INTRODUCCIÓN

En el tema del acto jurídico en Derecho canónico se dan cita una
serie de cuestiones que se involucran mutuamente, pero cuya delimi-
tación se hace imprescindible para llegar a conclusiones que puedan
considerarse mínimamente válidas.
y la primera cuestión afecta al núcleo mismo del problema: ¿cuál
es la noción precisa de acto jurídico-canónico? La construcción dogmá-
tica de la noción de negocio jurídico ha alcanzado cotas de gran per-
fección técnica en la teoría general del Derecho. No sucede lo mismo,
sin embargo, en el ámbito canónico, seguramente por la dificultad
que supone delimitar cuáles de entre los actos jurídicos en general
son -precisa o específicamente- canónicos. ¿ Qué añade este califi-
cativo -canónicos- a los actos jurídicos?
Este interrogante encierra, a todas luces, el segundo problema
involucrado: el problema del ámbito del ordenamiento canónico en
relación con el despliegue de la autonomía privada y las necesarias
distinciones entre lo temporal y lo espiritual.

* Comunicación presentada al .«V Congreso Internacional de Derecho Ca-
nónico» (Qttawa, 19-26 de agosto de 1984).

58 JUAN FORNÉS

Lo que, a su vez, plantea una tercera cuestión: es claro que el
acto jurídico-canónico es una declaración o manifestación de volun-
tad. Pero los criterios básicos del Derecho de la Iglesia contienen una
indudable apelación a la conciencia del sujeto. De modo que éste, en
principio, queda comprometido a cumplir aquello que ha declarado.
De donde surgirán las grandes dificultades -siempre presentes en el
mundo jurídico- para la distinción fuero interno-fuero externo; ám-
bito moral-ámbito jurídico, y cuestiones similares.
Y, en fin, un cuarto problema: las relaciones entre consentimiento
y forma externa de declaración; tema distinto del anterior, aunque in-
dudablemente vinculado a él, al menos en las prudenciales soluciones
que la ciencia jurídica ha ido aportando.
Pues bien, todos estos temas aparecen entremezclados en la evo-
lución del acto jurídico-canónico; evolución aún no cerrada porque
-'-como ya he apuntado- me parece que todavía está por construir
una teoría general del negocio jurídico en sede de doctrina canónica.
Se hace imprescindible aludir a esta evolución, partiendo del De-
recho clásico, en el que ya aparecen estos problemas y se apuntan
soluciones.

11. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

1. Derecho clásico

Una mirada panorámica al Derecho canónico medieval nos mues-
tra que éste no es sólo el régimen interno de la Iglesia -considerada
en sentido estricto-, sino que es la postura jurídica de la Iglesia res-
pecto de todas las relaciones que se producen en la sociedad. De ahí
que actos jurídico-canónicos sean -'-actual o potencialmente- todos:
desde la promesa de una donación -por tanto, con contenido patri-
monial-, a la validez de un voto, o la obligatoriedad de un juramento
-en este caso, con contenido estrictamente espiritual-o
¿Por qué sucede esto? No es posible detener aquí la atención en
la compleja serie de razones que condujeron a este planteamiento y a
las que he tenido ocasión de referirme por extenso en otro lugar l.
Bastará con subrayar una, importante para el tema que nos ocupa: la

1. Vid. FORNÉS, La noción de «status» en Derecho Canónico, Pamplona 1975,
sobre todo pp. 115 ss.

EL ACTOJURÍDICO-CAN6NlCO 59

preocupación de la Iglesia por la salus animae, cuyo reflejo en el tema
de las convenciones entre los cives-fideles de la unitaria sociedad po-
lítico-religiosa que es la Christianitas medieval, será la necesidad de
la fides pacti.
Desde esta perspectiva han de ser valorados los textos del Decreto
de Graciano y de las Decretales que tradicionalmente se han vinculado
a la doctrina canónica de los pacta 2.
Es sintomática la progresiva evolución que sufre el comentario de
los cánones Quicumque suffragio 3, Quia Iohannes ·4 y Iuramenti 5 del
Decreto. Como han mostrado Spies, Roussier, Fedele, Calasso y Ro-
berti 6, los decretistas -desde el más antiguo, Paucapalea, a Rugocio
de Pisa, ya a finales del s. XII- no se habían apartado, en general,
de sus términos literales y, por consiguiente, se movían en ámbitos
de contenido moral, de vinculación de la conciencia 7. En cambio, más
adelante estos mismos textos servirán de apoyo al innovador princi-
pio contenido en la glosa ordinaria: ex nudo pacto actio oritur 8. Prin-
cipio que, sobre la base de otros textos de las Decretales -los capí-
tulos Antigonus 9 y Qualiter 1o_, se irá consolidando -hasta llegar

2. Cfr. CALASSO, Il negozio giuridico, 2: ed., Milano 1959, p. 264.
3. C. 12, q. 2, c. 66.
4. C. 12, q. 5, c. 3.
5. C. 22, q. 5, c. 12.
6. Cfr. SPIES, Dé l'observation des simples conventions en droit canonique,
Paris 1928; ROUSSIER, Le fondement de l'obligation contractuelle dans le droit
classique de l'Eglise, Paris 1933; FEDELE, Considerazioni sull'efficacia dei pattt
nudi nel diritto canonico, en «Annali dell'Universita di Macerata», 1937; CALAS so,
op. cit., 2: ed., Milano 1959, sobre todo pp. 261 ss.; M. ROBERTI, L'influenza cri·
stiana nello svolgimento storico dei patti nudi, en "Cristianesimo e diritto ro·
mano», Milano 1935.
7. Un pasaje de la Summa de Rugocio, comentando el c. Quicumque suffra-
gio, es clarísimo a este respecto: «Peccaret enim quis nisi nudum pactum obser-
varet honestum tamen, licet nulla solemnitas intervenerit. Nota ad observantiam
nullam differentiam vult esse inter simplicem promissionem et iuramentum vel
aliter firmatam promissionem (... ) sive ergo intervenit stipulatio sive non, pro-
mis sor non excusatur a peccato nisi adimpleat promissum, si potest» (RUGOCIO
DE PISA, Summa in c. Quicumque suffragio, ad v. opportebit absolvere: ed. en
ROUSSIER, op. cit., Apéndice 1).
8. Glosa distantiam. Se trata de la glosa al c. Iuramenti, que cita, además,
los cánones Quicumque suffragio y Quia Iohannes, en los cuales -como subraya
Calasso- «non una parola trovammo che potesse appoggiare un'affirmazione di
questa gravita» (op. dt., p. 267). Vid., en general, la síntesis de este autor, que
aquí se ha seguido en lo fundamental, contenida en las pp. 264-268 de la citada
obra.
9. )e, 1, 35, 1.
10. )e, 1, 35, 3.

El Derecho canónico de la época clásica no tiene nada en contra de la forma. Pienso que la aplicación de estos esquemas resultaría. Vid. Madrid 1967. pp. potencialmente.por obra de la ciencia ca- nónica. incluso. La vis atractiva del tri- bunal canónico hará que el juez eclesiástico conozca todo tipo de causas: incluso aquellas que van dirigidas a la satisfacción de un inte- rés temporal. a la causa curiana 14_ por razones morales. voluntad-forma. 26.. Ex nudo pacto actio oritur. por lo demás. Op. resulta lógico que se llegue a una mitigación de los requisitos formales romanos e. es que la Iglesia se enfrenta al viejo ritualismo romano -anterior. El negocio jurídico. 25.va attribuita la paternita del principio stesso» 11. de congruencia entre fuero interno y fuero externo. «E aquesta esclusivamente -ha escrito Calasso. 3. anacrónica. cit. Cfr. por lo demás. y menos aún en contra de la manifestación externa de la voluntad. absolutamente necesaria. ante todo.la defen- sio testamentorum ac voluntatis mortuorum-. 58 ss. 270. Primordial importancia tendrá en esta línea la institución de la 11. cuando menos. 13. . 15. )e. Recuérdese. cit. Pero donde se aprecia de modo más patente la idea de que el orden canónico medieval abarca -al menos. a este respecto. Planteamiento que se percibe también con nitidez en otro acto jurídico de tanta importancia como es el testamento. 10. DE CASTRO. 4. 1. sencillamente. pp. Si. p. tal y como se ha planteado en la doctrina mo- derna.todas las relaciones jurídicas es en la vía procesal. 14. 61 s.60 JUAN FORNÉS al claro criterio de la regla 33 del Sexto. debe atenderse al cumplimiento de la voluntad del causante. ¿ Quiere esto decir que en el Derecho canónico medieval hay un enfrentamiento voluntad-declaración o. sobre todo a partir de la pandectística alemana? 12. op. para que produzca efectos propiamente jurídicos. la decretal Tuae fraternitati 13 sobre la necesidad de expresión en alguna forma del consentimiento interno en el pacto conyugal. 12. Lo que ocurre. DE CASTRO.. por exigencias de la fides pacti. a un testamento en forma canónica regulado en la conocida decretal Quum esses 15 de Alejandro 111. me- jor. y de ahí que lo prometido deba cumplirse siempre -independiente- mente de que el compromiso haya sido adquirido o no mediante los formulismos civiles-. )e.

cuando el juez eclesiástico conoce de asuntos tempo- rales y obliga al cumplimiento de una promesa. op. incurrir en un cierto anacronismo en el análisis del fenómeno. ¿lo hace porque valora un acto jurídico incluido en el ámbito del De- recho canónico? ¿O más bien se extralimita en su competencia inva- diendo un campo que sólo corresponde a la autoridad secular? En otras palabras. c. Cfr.EL ACTO JUlÚDICO-CANÓNICÓ 61 denuncia tío evangelica. aunque --como queda constancia en el texto de este . 21. no canónicas. unilate- rales interpretaciones y. pp. en sen- tido estricto. 2. en no pocos aspectos. en «Ius Canonicum».no compartamos. LEFEBVRE. corno ha señalado Bellini en su crítica de fondo a laexpansiórt inocenciana de la denunciatio evangelica. Im- plica. por ello.sufrirá una significativa evolución: de la originaria y espiritual correptio del canon Accusatio 18 del Decreto se pasará -por obra de Hugocio. Cfr. q. Por la abundancia de fuentes manejadas y por su calidad técnic~ resulta de interés esta obra. 2.radica en el principio que impera a lo largo y a lo an- cho de la edad áurea del Derecho canónico: «Omnes causae indirecte spectant ad Ecclesiam».de un «mero strumento d'ingeren- za prelatizia nelle faccende temporali»? 21. A mi modo de ver. X. Cfr.estudio. entre otros. 60-93. una auténti- ca subordinación de la causa Christi a la causa hominis? 20.. Contribution a l'étude des origines et du développement dé la «denunciatio evangelica» en droit canonique. pp. 19. . VI (1950). o a la restitutio rei. 17. 18. pueden ser calificadas de temporales -y. 20. también con efectos temporales. Tomás de Aquino distinguirá entre naturaleza y gra- 16. 13. ¿hay. que -corno han mostrado Lefebvre 16 y Belli- ni 17. 443. cit. por 10 menos. C. la razón última por la que el juez eclesiástico conoce de causas que. Ha- cerlo así implica utilizar unas categorías posteriores a unos plantea- mientos en los que tal distinción es. p. BELLINI. sus valoraciones críticas. en fin. 441 s. desde nuestra actual perspectiva. ¿Se trata -y son palabras del citado autor. por consiguiente. Pienso que la respuesta a estos interrogantes ya fue apuntada an- tes por mi parte: no es posible establecer en esta época histórica una neta distinción de competencias en 10 espiritual y 10 temporal. VIII (1966). Milano 1964. L'obbligazione da promessa con oggetto temporale nel sistema canonistico classico. con particolare riferimento ai secoli XII e XIII.. Inocencio III (decretal Novit ille) 19 y el Hostiense- a la denunciatio canonica o iudicialis. 7. Vid. dificultosa. también la recen- sión crítica de LoMBARDfA. 1. 15. en «Ephemerides Iuris Cano- nici». 311-319. Ciertamente. Ahora bien. sus puntos de vista. Ibid. pp.

. como es bien sabido. «Al mundo jurídico medieval de la Europa occidental -ha dicho Bellini. el ordenamiento. Cfr. no en que unos -los espirituales. un sistema en formación y. Roma 1954. como telón de fondo de nuestra reflexión sobre el acto jurídico-canónico en este período.corresponden. en efecto. entre otros. cit.de la civitas -comu- nidad de cives-: una es la societas del tiempo. de imprecisos confines. 23. Princenton 1957.. Louvain-Paris 1926. con natural tendencia expansionista y dotado de gran elasticidad. ya consolidado e. articulado en las fundamentales ramas del utrumque ius. sin más. se desarrolla y muere sin que exista una conciencia clara de la autonomía de lo temporal. sino en los distintos crite- rios de valoración de unos y los mismos actos -promesa. Reinan. que en esa sociedad rige y actúa. sino por el agusti- nismo político. . la civitas christian a. Pero. testamento. Los términos de la polémica Sacerdocio-Reino. ARQUILLIERE. V. La iurisdi- ctio Ecclesiae es.al sistema civil (no se olvide que estamos ante el utrumque ius). por consiguiente. uno. En todo caso. pp. La idea del utrumque ius unitario debe actuar.62 JUAN FORNÉS cia. Sacerdozip e Regno nelle nuove ricerche attorno ai secoli XII e XIII nei Decretisti e Decretalisti fino alle decretali di Gregorio IX. L'Augustinisme politique. desde la · perspectiva del Sacer- dotium. en «Sacerdozio e Regno da Gregorio VII a Bonifacio VIII». y es que el Derecho clásico nace. p. Con respecto a la regulación de los actos jurídicos. Derecho natural y Derecho divino-positivo y.. 186. Arquilliere o V. Le probleme de l'Eglise et de l'Etat au temps de Philippe le Rel. VI (1966). b) y la del sistema canónico. SncKLER. Existen dos fundamentales masas normativas: a) la del Corpus Iuris Civilis. como consecuencia. op. REINA. la diferencia radica. la polémica medieval está dominada. incluso. y en esto sí lleva razón. la única sociedad que existe -espiritual y temporal a un tiempo-". una iurisdictio Christianitatis: un po· der que se ejerce sobre toda la Cristiandad. conven- ción o pacto. Paris 1955. ni en el privatístico. The King's two Rodies. en «Ius Canoni· cum». su doc- trina no tuvo ocasión de operar en el planteamiento medieval: ni en el ámbito publicístico. RIVIERE. 2: ed. cristalizado. al sistema canónico y otros -los temporales. y con ella se identifica» 23.le es extraña la idea de la diferen- ciación de la Ecclesia -comunidad de fideles. en esta época. no por las posteriores ideas del de Aquino. 153 ss. Vid. orden temporal y orden espiritual. por ejemplo-. si es que tales categorías son aplicables al orden jurídico-político de este período. Distintos criterios que van 22. como han mostrado Riviere. KANTORowICZ. por tanto.

Unita e dualita del popolo cristiano in Stefano di Tournai e in Ugo di S. de la validez de un voto. Así . Pamplona 1970. b) En segundo término. se producirán dos claras con- secuencias: la primera. París 1965. 1. 1. tam- bién PROSDOCIMI. que permanecerá la influencia canónica COmo 24. indepen- dientemente de las materias de que traten sus actos. la vía de la res: el objeto del acto jurídico. Puede decirse. El Derecho canónico es el Derecho propio del estamento eclesiástico -entendido en sentido amplio. 25. pueden apreciarse tres vías: a) En primer lugar. las valiosas suge- rencias de Hervada 25. Vittore. a las personas que integran el estamento. la vía de la estructuración estamental de la sociedad. por ejemplo. sin temor a errar.e hay es una valoración ca- nónica de la inéidencia en la salus animae del cumplimiento o incum- plimiento de cualquier obligación de origen pacticio. en «Etudes d'Histoire du Droit canonique dédiées a Gabriel Le Bras». por consiguiente. «Duo populi» e «Duae vitae». Pamplona 1973~ Vid. pp. la vía indirecta de la ratio peccati y ratio scan- dali. decir. en esta época. De ahí que el tema de los actos jurídicos no sea sólo tema de Derecho sustantivo. El Derecho del Pueblo de Dios. con sus mecanismos procesales de atracción de problemas de actos al fuero eclesiástico. 673 ss.sucede.y se aplica. . 2. o de bienes eclesiásticos. por 10 demás. Evolución posterior Cuando el utrumque ius se desgaje. cuando se trata de materia sacramental. ¿Y cuándo consigue aplicarse a un acto la normativa canónica? Aunque al convivir los dos Derechos se influyen mutuamente. c) Y por último. que. es. Tres estudios sobre el uso del término laico. independiente- mente del status de las partes o de la naturaleza del objeto de la obligación. Vid. HERVADA. sino también de Derecho procesal. a la que me he referido am- pliamente en otro lugar 2\ siguiendo. la vía del status. ¿Cuáles son las vías de atracción de los actos? Sintetizando cuanto hasta ahora hemos visto. más que un Derecho canónico de actos jurídicos 10 qu. referencia en nota 1 de este estudio.EL ACTO JURÍDIC<rcAN6NICO 63 a dar lugar a uno de los más característicos bloques de antinomias entre uno y otro Derecho. HERVADA-LoMBARDíA. cuan- do en realidad se aplica es en el momento en que la jurisdicción ecle- siástica atrae a su fuero unos determinados actos. Vid.

Y en nuestra época -sigue Wernz. que no aparece el término actus iuridicus.las causas temporales de los clérigos «ut per- sonarum privatarum». IX (1969). La atención de la doctrina canónica se desplazará hacia la Teología Moral..el tratamiento de los contratos particu- lares in iure canonico sea muy escaso: pues los aspectos generales -disquisitiones de principiis. al s~brayar el incompleto y fragmentario tratamiento de los contratos por parte de autores del Derecho intermedio. Romae 1901. p.1O. CASTEJ6N. De ahí que --conc1uye. El examen _de obras tan significativas como las del citado Schmalz- grüber. moralis. T. III. Romae 1844. y los derechos meramente positivos son explicados por los juristas seculares --a legistis. Repertorium Iuris Civilis et Canonici. Matriti 1678. Vid. p. atque politicum. Ibid. Ferraris. civile. Jus ecclesiasticum universum. la segunda. jurídica. BARBOSA. De la Prompta Bibliotheca de Ferraris se extraen tres datos de sumo interés: a) el primero. 26.in huiusmodi rebus tempora- libus. 27. cuestión brillantemente sintetizada por Maldonado 26. generatim adoptaverat ius Romanum» %7. p. En efecto. Pero la canonística no construirá una propia y autónoma teoría de los actos jurídicos. Con su habitual claridad y erudición.. 1. Ius Canonicum universum. De alguna manera seguirá vivo. el principio «Ecclesia vivit lege Romana». como no dio. ) -dice el que fue maestro de la Gregoriana. canoni- cum. a una normativa canónica de obligaciones. Prompta bibliotheca canonica. Ius Decretalium. confirma clara- mente esta apreciación de Wernz. e incluso las de instituciones eclesiásticas «ad forum civile deferri solen!». practicum. theologica. REIFFEN- STUEL. theoricum.. 30.ya han sido tratados por la Filosofía y Teología Moral. «Ecclesia ( . pp. Ibid. FERRA· RIS. en sus trata- dos sobre los actos humanos y De iustitia et iure.29. La significación histórica del Derecho canónico. por ejemplo. en «lus Ca- nonicum». Venetiis 1746. editio quarta. en esta ma- teria. que quedará sin elaborar y perfilar técnicamente una es- pecífica doctrina sobre los actos jurídico-canónicos. Alphabetum iuridicum.. no deja de sorprender que una actitud tan expansiva de la jurisdicción eclesiástica no diera lugar. 28. 29. Bononiae 1763. 5 ss. 268. WERNZ. Tomo 1. morale. en el que «ex concessione vel tolerantia Ecclesiae ad tramites legum civilium disceptantur atque definiuntur» 28.64 JUAN FORNÉs aportación espiritualizadora de la materia negocial en los ordenamien- tos civiles. 268. tan sig- nificativos como Schmalzgrüber. T. 268. Coloniae Allobrogum 1669. Barbosa o Castejón . Wernz da cuenta de este fenómeno. MALDONADO. entre otros. quae in suo foro sive ratione rei sive ratione personae fuerunt definiendae. SCHMALZGRUEBER. . editio novissima.

.. Lutetiae Parisiorum 1852. contiene la voz Contractus. op. col. Se plantea. no se introduce directamente en hi ciencia jurídica. a cargo de la abadía de Monte Casino 31_ recoge fundamentalmente la teoría filosófica y moral del acto humano. pp. 33.. que la voz contractus -que en esta época podría equivaler a la de acto jurídico- muestra un claro apoyo en la construcción romanista y en su elabo- ración por los glosadores medievales 32. Vid. etc. actus (Tomo I. cols. añadida en la novísima edición de 1852. ibid. Me parece de interés subrayar que -como ha escrito De Castro (op. quasi con- tractus. (cfr. 231). el tema de la anulación (cfr. editio novissima. 213). con abundante apoyo en el Derecho romano. 32. Cfr. con referencias a la noción de contractus. negotiatio tiene un sentido completamente genérico.«el vocablo 'negotium' se encontraba en los textos romanos y en los del antiguo Derecho español. p. En fin. de quasi contractus.e n resumen. es -como ya se apuntó. p. p. contrahere (pp. nullum operatur iuris effectum ( . el dolo. 3 s... 31. negotiatores (p.). En el Alphabetum de Castejón viene la voz Acta. En el Repertorium de Barbosa aparece la voz Actor et actus (pp. el juramento en el contrato. con abun- dante apoyo. a su nulidad -«Actus nullus. sin que parezca necesa- rio detener aquí más la atención. 231). FERRARIS.s jurídicos ('negotium contractum'. sobre la base de la en- señanza de Tomás de Aquino y Suárez. en la que se hacen referencias. 15). el Alphabetum se refiere a negotiatio. 14-17). 54-56). si el contrato vale sin causa o con causa falsa (cfr. a los elementos del acto (voluntariedad y capacidad). por ejemplo. 210-215). ) dummodo is in cuius favorem nullus est» (p. El Repertorium.EL ACTO JURÍDlCO-CANÓNlCO 65 ni actus canonicus. Por ello. 211). que la voz actus -voz. por su parte. 213). entonces se empleará la frase negocio jurídico para nombrar un tipo especial de acto. en las construcciones romanas. . 19). En los dos aparecen las voces Acta. actus y contractus: en el primer caso con referencias más genéricas y. El Alphabetum recoge la voz Contractus bonae fidei. etc. c) y el tercero. cit. nada técnico. mientras el Repertorium no contiene ninguna voz similar. entre otras cosas. sobre todo. con mayores precisiones y. cit. sino después de haberse dado especial re- levancia al término de acto jurídico. Contrahentes. pero usado con tanta variedad de sentidos que parecía inservible para el lenguaje técnico jurídico. negotia gesta (p. Lo cierto. a la forma. para no agobiar en exceso con obser- vaciones de detalle 33. Algo similar sucede en el Alphabetum iuridicum de Egidio Caste- jón y en el Repertorium de Agustín Barbosa. en el segundo -contractus-. 225-228.que la doctrina del Derecho intermedio no elabora una teoría general del acto jurídico típicamente canónica. pp. stricti iuris. 'sinallagma')>>. y negotiatorum ges- tor. como se ha dicho. el tema de la diferencia entre los contratos de buena fe y los stricti iuris (cfr. p. 1311. etc. al paso que la voz negotia. clases de contratos. por lo demás. al error. b) el segundo..

¿Cuál ha sido el tratamiento que la doctrina posterior al Código de 1917 ha dado al tema del acto jurí- dico sobre la base de esta regulación? Vamos a tratar de responder brevemente a estos tres interro- gantes. su géne- sis y antecedentes inmediatos. impreso. como fueron las de Pillet. Pezzani y Deshayes 34. Parisiis 1890. . 395). aparte la específica regu- lación de numerosos actos típicos. del año 1904. I. pero no fechado y los otros 34. por lo menos. La presencia de estos preceptos legales en el Código pío-benedic- tino plantea. Memento Juris Ecclesiastici publici et privati. Así las cosas. En esta última obra hay una referencia incidental «a los demás contratos» al tratar del me tus en el matrimonio: «Generatim matri- monium irritat ille metus qui ceteros contractus facit rescissioni obnoxios» (DES- HAYES. editio novissima. op. b) cuatro Es- quemas del Codex: el primero. Codex Sanctae Catholicae Romanae Ecclesiae. p. Vid. REGULACIÓN EN EL CÓDIGO DE 1917 Y.i se tienen en cuenta los datos hasta ahora aportados relativos a la evolución histórico-doctrinal en la materia y. 11. 103-104 Y el primero de ellos se refiere a la razón misma de la presencia de estos dos cánones en el Código pío-benedictino. Génesis de los cc. Romae 1896. resulta de interés investigar el iter de los trabajos de la Comisión codificadora que condujo a la presencia de estos dos preceptos legales en el Código. además. en el Código de 1917. ¿ Cuál es la génesis y cuáles son los antecedentes inmediatos de estos cánones? 2. cit. Jus canonicum generale distributum in articulos. sin embargo. 1. PEZZANI. 103 y 104 relativos a los vicios que pueden afectar a los actos jurídicos en general. cáno- nes que encuentran su adecuada sede en el marco de una teoría ge- neral del negocio jurídico-canónico. que se presentan oscuros. su total ausen- cia en obras inmediatamente precodiciales y consideradas como pro- yectos privados. sobre todo ::. ¿Cuál es su real ámbito de aplicación? ¿A qué actos canónicos se aplican? 3. aparecen los cc. DESHAYES.66 JUAN FORNÉS 111. Parisiis 1902. Examinemos para ello la siguiente do- cumentación: a) Postulata de los obispos. Romae-Mediolani 1893. es decir. PILLET. estos tres interrogantes: 1..

fundamentalmente. 103. miedo y dolo.a) En los cuatro Esquemas aparece. los postu- lata no contienen ninguna propuesta relativa a los que después serían los cánones 103 y 104 del Codex.no había sido afrontado. como el ma- trimonio. 3. el que habría de ser definitivamente el c.1. puede decirse que la presencia de los cc. sin embargo. sub condicione. La única modificación de cierto relieve que he podido apreciar afecta al calificativo del dolo como «malo» -de acuerdo con la tradición ro- mana y la definición de Labeón-: este calificativo aparece en los dos primeros Esquemas y no figura ya ni en el de 1914. Estas fuentes han sido consultadas en la microfilmoteca de la investi- gación del "Consiglio nazionale delle Ricerche». una mayor adaptación a los Códigos civiles modernos-. 1914 Y 1916. sub die. CNR n. por ejem- plo. . La codificazione del diritto ca- nonico (contr. Pues bien. en las Observaciones de obispos y superiores religiosos a este canon. relativo a la violencia.a) No parece que los obispos hayan solicitado una regulación general de los actos jurídicos. 4.09). bajo la dirección del Prof. que se está realizando en el Instituto de Derecho público de la Universidad de Pavía. el detenido examen de estos documentos permite sen- tar las siguientes conclusiones: 1. a) Lo cual viene a confirmar claramente que el problema del error -tal y como se regulará en el definitivo c. 103-104 en 'el Codex de 1917 se debe.1-6).a) Es digno de notar que. a la de- cisiva influencia de los esquemas codificadores civiles en la fase final 35.EL ACTO JURÍDICo-CAN6NICO 67 tres de los años 1912. ni en el de 1916: seguramente por consi- derar que bastaba con su regulación en actos típicos.01689. se subraya que si se establecen los principios correspondientes a los actos realizados ex vi et ex metu no hay razón para no indicar también ad instar antiqui corporis iuris los principios de actibus ex errore. ni en el de 1916. c) una síntesis de las observaciones tormuladas por los obispos y superiores reÜgiosos 35. De acuerdo con estos datos. 104. Giorgio Feliciani. 80.40. sub modo positis. 2. porque no aparece ni en el de 1914. Las fuentes citadas son siempre las mismas: la regla 64 del VIO y los capítulos correspondientes al «De his quae vi metusve causa fiunt» de las Decretales (X. Por contraste con alguna concreta y aislada solicitud en relación con los contratos -se propone. Y no lo será tampoco en Esquemas posteriores.

las normas específicas que lo regulan tienen pocos puntos de contacto con. en «11 Diritto ecclesiastico».a los cc. 37. OLIVERO. la regulación general de actos y sus vicios. Pero. también pp. L'«actio rescissoria» nel diritto canonico. la regulación general de los actos. sobre todo. cabe destacar. como doctrinal y jurisprudencial. Le dol dans la conclusion des actes juridiques. I (1954). Cfr. la importancia 36. como consecuencia. error y dolo -ausente este último en la legislación positiva de 1917 en rela- ción con el matrimonio-. Afrontamos. Gembloux 1946. el segundo interrogante antes formulado: Ambito de aplicación de estas reglas generales: ¿a qué actos canóni- cos se aplican? Pienso que unos cuantos ejemplos serán sufiCientemente ilustra- tivos de lo que queremos decir. los autores que se han ocupado des- pués de algún aspecto contenido en estos cánones han apuntado tam- bién ese origen. que introduce el dolo como vicio del consentimiento. esta conclusión. 2. que restan virtualidad -hasta volverlos prácticamente inoperantes. inspirada en los Códigos civiles y reflejada. señaló: Bajo la influencia del Code Napoleon. con toda probabilidad. p. 103-104. se ve contrapesada en este último cuerpo legal por un cúmulo de disposiciones sobre actos típicos. con respecto al dolo.que los autores del Código fueron hombres de nuestro siglo y que no permanecieron insensibles a los modelos de los ordenamientos laiCos» 36. . hasta el punto de poder decir que prácticamente agota la actividad de los tribunales. 186. con ello. p. XI. «No olvidemos -escribió Olivero hace años a pro- pósito del tratamiento dado al metus. Aparte las sensibles diferencias en lo relativo al miedo. en la Parte ge- neral De personis del Codex de 1917. vid. «esta noción es adoptada por la mayoría de las legislaciones modernas y también por el Código de Derecho canónico» 37. Y Fransen. FRANSEN. a) Apenas será necesario subrayar que el acto jurídiCo con ma- yor presencia en el ordenamiento canónico -tanto en el ámbito legal.68 JUAN FORNÉs de elaboración codicia!' Los titubeos y silencios que se aprecian en los trabajos codifiCadores permiten deducir. 327 ss. Cfr. .es el matrimonio. Pues bien. además. Ambito de aplicación Sin embargo. P.

su regulación contrasta también vivamente con las nor- mas generales sobre actos. corno subrayó Fransen 42. 34 (1977). Desde la pers- pectiva de negocio jurídico formal.. . b) Pero aparte el matrimonio. 42. DE DIEGo-LoRA.. 42. dormidos o sometidos a coacción. 41. Similares consideraciones podrían hacerse respecto del bautismo. la restante materia sacramental también tiene una específica regulación en la que juegan criterios dis- tintos a los generales.del voto emiti- do por miedo grave e injustamente inferido. Por de pronto. c) Un acto típicamente canónico es el voto. en general. p. La volonta nell'"ordo sacer». X. 38. FRANSEN.1. 572) . La volonta nei sacramenti.1. e in- cluso las obligaciones jurídicas anejas al orden pueden quedar parali- zadas en virtud del 214. Si a esto añadirnos la nulidad -no anulabilidad. Libertad en la ordenación. Una ordenación sagrada. 1 vizi della volanta nell'ordine sacro. cobra todo su relieve el c. 39. Giacchi. por ejemplo. Torino 1960. y las precisiones de Baccari sobre el elemento voluntad en los sacra- . GONZÁLEZ DEL VALLE. Vid.. Milano 1957. 103-104. Cfr. op. 397 ss. Pues bien. MORONI.2 y la nulidad de la profesión religiosa emitida con miedo grave o dolo (c.. la distinción entre votos públicos y privados viene a indicar la importancia de la forma de re- cepción con las notables y ulteriores consecuencias que ello conlleva.EL ACTO JURfmco-CANÓNICO 69 atribuida a la forma. González del Valle y Maffeo 39. La vio- lenza nel negozio giuridico canonico. amentes. GIACCHI. BACCARI.-en este último caso en contra de la disciplina anterior. y el favor iuris y.2. en contraste con los cc. en «Ius Canonicum». La tutela jurídico formal del vínculo sagrado del matrimonio. 3. sobre el bautismo de infantes. Milano 1937. 1317. MAFFEO. en el que están presentes categorías distintas a las estrictamente ne- gociales: recuérdense la decretal Maiores de Inocencio III 40. a tenor del c. 1086. habrá que concluir que este importante sector de actos canónicos constituido por los votos queda también al margen de la regulación general del 103-104. Vid. todo el planteamiento canónico de la tutela procesal del vínculo resultan -corno ha mostrado vigorosamen- te De Diego-Lora 38_ por completo coherentes. 40. 326 Y pp. pp. Pamplona 1971. es válida o no según unos parámetros distintos a los negocia les del 103.mentos 41. ternas éstos objeto de cuidada atención por parte de Moroni. 3. Milano 1941. con su reflejo en la incorporación a instituciones religiosas. 15 ss. Vid. cit.

45. pp. quinta. por Fuenmayor y Lombardía 45. Romae 1897. Cfr. porque. 1949. Dos datos más pueden avalar esta observación: en el tratamiento general del acto jurídico. 103-104 no serían otra cosa sino una especie de GIáusulas generales de cautela o garantía. dada la materia a que se refieren. ni a la materia sacra- mental. el Codex de 1917 envía al Derecho estatal. esto es. 267 ss. por ejemplo. Cfr. DE FUENMAYOR. pp. de un acto jurídico con reglas especiales: el matrimo- nio. Taurini-Romae 1950. e incluso los elementos necesarios para la interpretación de los cc. ed. Y los indices canonum de los manuales y tratados. 1529. el de Conte a Coronata 46 -y es el segundo dato a que me refería- muestran que los cc. El canon 1529: problemas que en torno a él se plantean. 44. Y si aparecen. 103-104 sólo aparecen con referencia a esos mis- mos preceptos legales. los autores suelen extraer casi siempre los ejemplos. Compendium Iuris Canonici. es decir. Lo cual viene a indicar lo ya apuntado por nuestra parte: la muy escasa --cuando no nula. op. Vid. 1 ss. Es decir.. cuando los autores tratan de ellos. el Código canoniza los distintos Derechos estatales en el c.. española de Derecho Canónico». En efecto.a los actos jurídicos con ma- teria temporal. para los pocos casos en que no hay una regulación típica o para cuando el Derecho 43. WERNZ. Pamplona 1973. directamente. LOMBARDÍA. Vid. Pues bien. en «Rev.aplicación de la regulación general del acto jurídico en el ámbito canónico. . enlazando en este punto con la tradición de los comentadores del Título De contractibus que --como explícitamente mostraron Sebastianelli 43 y Wernz 44_ se remitían al Derecho romano. por otra parte. si los cc. La recepción del Derecho de obligaciones y de con- tratos operada por el "Codex Iuris Canonici». en fin. 103-104. ni a los votos y consiguiente incorporación a instituciones re- ligiosas. pp. 103-104 del Có- digo de 1917 no se aplican ni al matrimonio. entre otros. en unos términos analizados. cit. J. 267 ss. hacer referencia a los actos jurídico-canónicos con materia temporal o patrimonial. si todo esto es así. 358 ss. en sus «Escritos de Derecho Canónico». es para señalar las excepciones. Los cc..dejan sin contenido práctico la regulación general. pp. ni -al menos. SEBASTIANELLI. pero no en los demás casos: en los casos particulares. 46. a los contratos.70 JUAN FORNÉS d) Queda. como es bien sabido. Praelectiones Iuris Canonici. J. Pero aquí la referencia es muy breve. ¿a qué actos se aplica estrictamente esta normativa general? Tengo la impresión de que la amplitud y generosidad de las nor- mas especiales del Codex -lógicas. De Rebus.

lo más significativo. Vid. cierta- mente. o la Summa theologiae moralis. por primera vez (y subrayo esta puntualización) reglas generales sobre los actos jurídi- cos. que con frecuen- cia derivan de la naturaleza misma de los diferentes actos jurídicos. FRANSEN. IV. sus principios y elementos. ed. al tener que enfrentarse con la presen- cia de los cc. en este sen- I i 47. )..EL ACTO JURÍDICo-CANÓNICO 71 estatal se opone al canónico en su regulación del error. ed. Romae 1896-1897 de D'ANNIBALE. 49. puntos comunes.. 3. Pero hay que advertir enseguida que otros autores que se han ocupado explícitamente del tema -Olís Robleda o Ciprotti 49. Y. IV. MICHIELS.' ed. tres grandes bloques como instrumental conceptual y metodológico: a) en primer lugar. op. pero cuya agrupación en una síntesis única resultará siempre extremadamente dificultosa» 47.. 410 s. Vid.es acudir a un autor nada sospechoso de veleidades metodológicas y. 2. en «Enciclopedia del Diritto».. nn. pp. ahí radica la dificultad de elaboración de una teoría general de actos jurídicos en el ámbito canónico: ~o hay homogenei- dad de supuestos de hecho. ni tratamiento jurisprudencial suficiente de otros actos que no sean el matrimonio. por ejemplo- adoptan similar enfoque al de Michiels. CIPROTTI. miedo o dolo. No son pocas las páginas que dedica al estudio del acto jurídico. En todo caso. cit. ROBLEDA. pp. D'Annibale o Bouquillon 50 es. recaen sobre actos específicamente canónicos ( . editio altera. Principia generalia de personis in Ecclesia. «si el Código de Derecho canónico formula. explícita o tácitamente (. ) que tienen. Roma 1964. Parisiis-Tornaci-Romae 1955. Vid. 48. 565-680. estas excepciones. tertia. por ejemplo la Theologia moralis fundamentalis. a mi juicio. por consi- guiente. Y me parece que lo mejor -al menos. Doctrina posterior al Código de 1917 Esta cuestión nos ha situado ya ante el tercer interrogante plan- teado: el tratamiento que la doctrina posterior al Código de 1917 ha dado al tema del acto jurídico. las nociones proporcio- nadas por la FlIosofía y la Teología moral sobre el acto humano. 103-104 en el cuerpo legal pío-benedictino y. alejado de disputas de esta naturaleza: Gommarus Michiels 48. El recurso a-Tomás de Aquino. Atto giuridico canonico. pp. con frecuente apoyo en Tomás de Aquino y Francisco Suárez.. 318·330 de BOUQUILLON.. Milano 1959. obras en las que tratan del tema del acto humano. La nulidad del acto jurídico. . Cfr. sin embargo. des- de luego. desde una perspectiva de teoría general. En ellas maneja.. numerosas ex- cepciones. 214 ss. cosa aún más grave. contiene. 50. Como agudamente observó Fransen.

es el verdadero hilo conductor de toda su construcción sobre el acto jurídico en el espe- cífico ámbito canónico-. . tiene la nota típica de ser social. Cfr. en tanto en cuanto aquel efecto es buscado o pretendido por el agente» 52. han construido una teoría general del acto jurídico como expresión del ejercicio de la autonomía privada.estos tres fundamentales ingredientes. incluidos los relativos a la forma prescrita. es el proporcionado por la doctrina jurídica civil. Cfr.riamente externo. MICHIELS. con las que podrían aportar un Rugo -«la actuación de la libertad de la persona 51. p.a volun- tate agentis deliberate et libere elicitus» 53. al fin y al cabo. Michiels aporta esta noción de acto jurídico: «Acto humano social. puesto que son los ci- vilistas quienes. un tercer bloque -que. es decir.. la eficacia jurídica del acto depende del juego de la voluntad del agente que busca un determinado efecto y del ordenamiento jurí- dico que lo reconoce 64. en el cual son.. c) Y. 572. fuente continua de ejemplos y de elementos interpretativos del acto jurídico en general en la ex- posición de Michiels. al que la ley reconoce un efecto jurídico determina- do. dirigido a la ordenación de relaciones sociales y. «La doc- trina de los actos jurídicos elaborada por la teoría general del Derecho -ha escrito Ciprotti. op. ibid. en verdad. Cfr.. esto es. 572.. por tanto. Y.. Vemos. en definitiva. Además. op. legítimamente reali- zado y declarado. 54. b) Un segundo bloque viene integrado por el rico material proce- dente del Derecho matrimonial canónico. de acuerdo con los requisitos y condicio- nes que la ley exige para su eficacia jurídica. aplicables las distinciones usadas en el Derecho • '1 C IVI ( . frecuente para acoger sus construcciones sobre los elementos del acto humano o para referirse al conocido principio «nil volitum quin praecognitum» y su aplicación al acto jurídico. 53. ) » 51 . p.vale también para el Derecho canónico. Lo cual. necesa. Ibid. p. un acto de la voluntad que actúa libremente: «actus -dice. por tanto. 214. cit. en fin.. Manejando . pp. no debe extrañar. además. en buena medida.72 JUAN FORNÉS tido. un último elemento: el reconocimiento por la ley. en fin. que se trata de una noción de acto jurídico en el ámbito canónico que coincide. Y explica así su definición. 52. esto es. Se trata de un acto humano. 572 s. cit. Debe ser también legítimamente realizado y declarado. CIPROTTI.

de una parte. 367 ss. 155 8S. Institutionen des heutigen romo Rechts. 58.EL ACTO JURÍDICO-CANÓNICO 73 privada en la esfera del Derecho» 55_ o un Windscheid -«la actuación de la fuerza creadora que compete en el campo jurídico a la voluntad privada» 56_. sobre todo en torno a la noción de acto jurídico-canónico.. Cfr. en CALASSO. 573 8. Pandette. Ma- roto. Cfr. que es la tradicional-cristiana por contraste con las concepciones de corte historicista o positivista. pp. 40). pp. 56. sino también los actos que proceden de la autoridad en el ejercicio del po- der 58~ En cualquier caso. ed. Vicios y acciones Examinados ya la génesis de los cc. es preciso subrayar que han sido múltiples las no- 55. 80 SS. n. 103-104 del Código de 1917. SIPOS-GALOS. cit. 37 88. Por de pronto. op. I. 4. § 69 (cit. op. con- viene hacer ahora una breve referencia a las anomalías del acto -sus vicios. Cfr. Romae 1921. cit. en CALASSO. Sipos-Galos o Alonso Lobo 59. 214 8. Ciprotti atribuye a la falta de nitidez de la distinción entre Derecho público y Derecho privado en el ordenamiento canónico 57. altera. pp. 57. Institutiones Iuris Canonici.. 459 SS. pp. Si acaso las diferencias están. ed. 1862. pp... Romae 1935. su ámbito de aplicación y el tratamiento otorgado por la doctrina poste- rior. p.. CONTE A CORONATA. De las personas. Madrid 1963. Institutiones Iuris Canonici. La otra diferencia radica en la imprecisión de confines fronterizos de la noción misma de acto jurídico. n § 29 (cit. CIPROTTI. como puede verse en otros autores. entre otros. . que.y a las acciones procesales correspondientes en la regulación pío-benedictina. con razón. tales como Conte a Coronata. aun- que estas construcciones no hayan dejado de influir. I. pp. Romae 1954. IV. en la base filosófico- teológica relativa al acto humano. 330 S8. Enchiridion Iuris Canonici. Vid. RuGO. cit. 59. Romae 1928. MICHIELS. MAROTO. Wernz-Vidal. pp. op. tertia. BAC. cit. 40). sobre todo a] perfilar los elementos estrictamente técnicos del negocio jurídico. op. WINDSCHEID. Taurini 1928. I. pp. ALONSO LoBO. en «Co- mentarios al Código de Derecho Canónico». ésta o similar noción de acto jurídico es la que la doctrina canónica posterior al Código de 1917 maneja. WERNZ-VIDAL. I.. Cfr... Ius Canonicum ad Codicis normam exactum. De ahí que Michiels incluya expresamente entre los «actos jurídicos» no sólo los llamados por los civilistas «negocios jurídicos» -fruto de la autonomía privada-. p.

OLIVERO. 1679 ss. 104 del mismo cuerpo legal señalaba.. por su parte: «en los contratos el error puede dar lugar a la acción rescisoria ad normam iuris». cit. 1684-1689». o bien por la iniuria objetiva que supone la acción del causante del miedo o dolo. sintetizando aquí una lúcida exposición de Olivero 61. 1684-1689. miedo o dolo.son válidos ( . que no es posible resumir aquí -Fe- 60. hemos de referirnos a estos tres puntos: a) la acción ex me tu vel dolo. y de otras que sólo dan lugar a su anulabilidad o rescindibilidad. 103 y 104 del Código de 1917. además. con posterioridad. op. ). 103. sino también la restitutio in integrum. y c) la restitutio in integrum. esto es. L'"actio rescissoria» . En los casos de nulidad. o por dolo -de- cía el C. a) El problema de mayor interés que presenta la acción ex metu vel ·dolo es el de su fundamento. simu- lación. 61.. DE CASTRO. si la acción rescisoria se concede por la existencia de un vicio de la voluntad. También la doctrina canónica ha utilizado estas mismas nociones y clasificaciones. pero afectado por error. la acción a ejercitar es la «actio ad obti- nendam a iudice declarationem nullitatis» de los cC. independientemente de estas indudablemente útiles clasifi- caciones. Aunque ya desde los comentadores de Grocio y. Mientras que. Notemos. Cfr. pero pueden res- cindirse a tenor de los cC. . . que el 103. Pues bien. dolo. encontraremos que en ellos se habla de unas circunstancias que com- portan la nulidad del acto jurídico.' b) la acción ex errore.2 del Código de 1917. y el C. si fijamos la atención en los cC. Dado que la primera no ofrece particulares dificultades. en los otros negocios viciados. Aparte opiniones doctrinales.. centremos la atención en la segunda. en general. la acción concedida es la rescisoria del C. es decir. Cfr. sistematizando las anomalías del consentimiento en torno a su carencia absoluta o defecto -vis physica irresistible. preceptos que regulaban no sólo la acción rescisoria. error sustancial. Bigot de Préameneu se viene distinguiendo. pp. 93 ss. en nota 36. «Los actos realizados por miedo grave e injusto.. 1684. por los vicios en sentido estricto 60.74 JUAN FORNÉS ciones y clasificaciones de vicios que la teoría general del negocio ju- rídico ha ido manejando. cit.2 remitía a los cC.. entre la falta de elementos para que exista el negocio y aque- llos otros supuestos en los que el consentimiento se da.y a su debilitación o infirmitas (vicios pro- piamente dichos) -miedo. error accidental-o Pero.

es el siguiente: si no constituye.. pp. pp. sino que es necesaria. Dossetti. 431 ss. cit. . 2. Discorso generale sull'ordinamento canonico. pp. HILLING. en «Studi di Storia e Diritto in onore di C. p. cit. Vid. en su día. 689 s. Augustae Taurinorum. 1920.. simplemente. Romae 1941. ID. 66. 65. op..2 del Código de 1917 señalaba que «pued~ ejercitar esta misma acción (la rescisoria) dentro de los dos años aquel que por error ha sufrido ( . ID. Vid.. otro medio de anulación del acto jurídico. NOVAL. 67... cit. op. 130. DE LUCA. 193-195.«no es víctima de un condenable comportamiento de otro. p.. y de acuerdo con Eichmann y Hilling 65. op. p. pp. La transazione nel diritto canonico. en definitiva... 390. que. La «restitutio in integrum» nella legislazione canonicavigente.509 ss. p. porque -como se ha señalado con acierto. 1928. pp. Vid. Vid. 1926. p. 114.EL ACTO JURÍDICo-CANÓNICO 75 dele y De Luca 62.. BADIl. 64. De iudiciis. Milano 1940. Macerata».. OLIVERO. . 222. 1. en «Il Diritto ecc1esiastico». en «11 Diritto ecc1esiastico». Cfr. ROBERTI.. Padova 1941. y en contra de Roberti 66. pp. FRANSEN. Frei- burg LBr. El c." ed. 66 SS.ut titulus iustus ad petendam rescissionem» 64. en «Annali Univ. una le- sión patrimonial. La violenza nel matrimonio canonico.. FEDELE. 63. la restitutio in integrum era un remedio extraor- 62. 1684. En el sis- tema codicial de 1917. Milano 1943. De Processibus. Aquí el vicio -error. pp . 1. It «neglectuslegis» come motivo di «restitutio in integrum» nel processo canonico.Das Prozessrecht des Codex Iuris Canonici. 205 SS. DELLA ROCCA. FEDELE. Lo cual es lógico.el que padece el error -que. pp. EICHMANN. de un lado. Pienso -con Badii. debe probarse procesalmente. 184 ss. Vid. en el sistema codicial de 1917. 188. ) una grave lesión ultra dimidium». OLIVERO. Vid.. Roma 1942. ' 66. Paderborn 1941. Fedele 68. el problema que im- porta aclarar aquí -porque incide en la teoría misma del acto. 69. en mi opinión. pp. Calisse». además. sino que es víctima de sí mismo» 67. debía soste- nerse que su fundamento era el vicio de la voluntad: «Metus merito po- nitur a legislatore -escribió Noval... cit. p. n. c) Y en cuanto a la restitutio in integrum. XI (1937). En ella no basta el vicio de la voluntad.. 186 SS. op. Considerazioni sull'efficacia dei patti nudi nel diritto cano- nico. Fransen y Olivero 63. OLIVERO. de otro- digamos. 1941. .d i rescissione per lesione nel Codex Iuris Canonici..debe combinarse con la lesión.. Discorso generale . cit. pp. Sulla natura giuridica dell'azione . Della Rocca y Olivero 69_ que no. 376 ss. Die allgemeinen Normen des Codex Iuris Canonici. 189 SS. 68. b) Cuestión distinta es la que plantea la actio ex errore. como sostuvo. DOSSETTI.

BADII. des- de una perspec:tiva de revisión crítica y fijándonos -en un esfuerzo de síntesis. IV. basado. críticas dirigidas a la dogmática italiana por la utilización de recursos téc- nicos proporcionados por la doctrina civilista.76 JUAN FORNÉS dinario. aquí nos encontramos. hemos visto subrayado por los autores posteriores al Código de 1917.tegren su estructura serán los mismos que ha consi- derado y constUlido la Teoría general del Derecho. sin du- da. cit. no tienen otra salida más que el recurso a los civilistas. op. 214. un beneficio (cc. en realidad. hay que decir que si hemos de partir de la necesaria unidad de todo lo que es Derecho y si.va dirigida a reparar un estado legítimo. los elementos que ip. vamos a dedicar esta última parte de nuestro es- tudio al esbozo de una teoría general del acto jurídico-canónico. «La restitutio in integrum -ha escrito Badii. Y. paradójicamente. sino en el desequilibrio. pero injusto». Y.en los elementos que. resultan esen- ciales para dar razón de su estructura. Por ello. a nuestro juicio. el acto jurídico-canónico será. a su vez. p.jurídico. canónico (nota que delimitará el ámbito de competencia del orde- namiento). permítaseme un inciso para hacer una observación metodológica. no hay otro camino correcto para ela- 70. En cambio. pero será también -y previamente. la ciencia jurídica es también esencialmente unitaria. ante todo. una «modificación perjudi- cial de una relación jurídica constituida legítimamente» 70. por lo de- más.. en esta línea. no en un vicio. Al enfrentarse con las normas generales del Có- digo de 1917 sobre actos jurídicos y encontrarse ante la precisión de construir teoría general. como es bien sabido. 1687-1689). . en la inaequalitas de las prestaciones de un acto plena- mente válido. como. Premisas Así las cosas. con un ejemplo claro de utilización de esas mismas categorías técnicas por parte de autores -la línea exegética. Pero es que. en un sentido amplio. Cfr.que nada tienen que ver con la dogmática italiana. Es ésta: no han faltado. ESTRUCTURA DEL ACTO 1.

271. por el cual la regulación prescrita por las partes a los intereses propios en las relaciones recíprocas es acogida en la esfera del Derecho y elevada. en cuanto al reconocimiento se re- fiere. pp. En consecuencia. en el negocio jurídico. por otra. pues. Para lo que a nosotros importa ahora. Teoria generale del negozio giuridico. 83 s. pp. o. «una afirmación de que la relación jurídica está conforme con las normas objetivas y el 'nihil obstat' para que las situaciones jurídicas proyectadas y aceptadas por la voluntad privada sean válidas y eficaces en el ámbito del ordena- miento que las reconoce.. de modo que la fina- lidad que esa voluntad se propone conseguir sea reconocida por el ordenamiento mismo» 71. sobre todo. si se prefiere. . 40 s. pero para producir efectos jurídicos debe poder actuarse dentro del ordena- miento jurídico: más aún. HERVADA. afirma que se trata de «un fenómeno de recepción. quiere esto decir que de los distintos elementos conformadores de la estructura del negocio jurídico -que la doctrina canónica. fundamenta- das críticas en contra. Cfr. refiriéndose a esta relación entre voluntad privada y reconocimiento por el Derecho. op. hay dos que debemos considerar fundamen- tales: la declaración de voluntad. y su integración o recepción en el ordenamiento jurídico. a mi juicio. Centraré la atención. y accidentales-. por consiguien- te. CALAS SO. integrantes o na- turales. 73. Dice Calasso que «la voluntad privada ( . no sin.se la apropia. que. El primero plantea los problemas relativos a la conexión volun- 71. BETTI. cuando menos. con oportunas modificaciones a precepto jurídico» 72. entre otras cosas. por su parte. ) es libre. Torino 1955. la estructura del acto jurídico-canónico desde esta perspectiva. obliga a atender a las finas construcciones proporcionadas por la doctrina jurídica general. Cfr. p.. que se regule según sus normas» 73. para que un negocio ju- rídico sea perfecto es necesario. Veamos. en «Rev. de perfiles técni- camente más definidos.EL ACTO JURÍDICD-CANÓNICO 77 borar ciencia jurídica sino la utilización de un bagaje conceptual y técnico de naturaleza jurídica. española de Derecho Canónico». y Betti. 40 (1959). suele clasificar en esenciales. cit. Comentario a la decisio SRR de 20-VIl-1955 coram Bonet. que la relación jurídica caiga bajo su ámbito y. es este último el que -empleando una fuerte expresión de Windscheid. por ser el acto jurídico más característico.. Lo que llevó a Hervada a subrayar que estas pa- labras de Betti contienen. 72. por una parte.

revi- sada. Sobre la base de estos datos. La autonomía privada en el ordenamiento canónico. 11). Vid. 2. Pamplona 1984 (sobre todo. Es tema suficientemente conocido.. Viladrich. Bastará. MOLANO. Freibourg Suisse-Freiburg i. FORNÉS. El Derecho del Pueblo de Dios. centremos nuestra atención en los verdaderos elementos es- tructurales. Pamplona 1975. Y se comprende también que estas difi- cultades sólo hayan podido ser superadas tras la proclamación por el Vaticano II de la igualdad radical y corresponsabilidad de los fieles en la Iglesia. Santiago de Chile 1980. la capacidad y legitimación del sujeto. Se comprende que este planteamiento crease unas notables di- ficultades para la . con recordar aquÍ la afirmación extrema de Fedele: «a los individuos no se les reconoce ninguna autonomía ni libertad en el cuidado y satisfacción del propio inte- rés» 76.-Milano 1981.Br. 75. Cfr. aunque . L'autonomie privée dans le droit de l'Eglise. ante todo. RETAMAL. 827. y. Teoría de los derechos fundamentales del fiel. en «La norma en el Derecho Canónico». Pamplona 1971. en fin. Pamplona 1981. Pamplona 1979. González del Valle y otros autores 77_ han podido 74. Pamplona 1970. Vid.78 JUAN FORNÉS tad interna-declaración. La doctrina canónica inmediatamente anterior al Vaticano II apenas consideraba la autonomía privada. pp. FEDELE. 1. La cien- cia canónica contemporánea (Valoración crítica). 77. con contribución poste- rior de Lesage 75 . p. LESAGE. 1. 76. el cap. La igualdad fundamental de los fieles en la Igle- sia según la Constitución dogmática «Lumen gentium». GON- ZÁLEZ DEL VALLE.' ed. Fieles y laicos en la Iglesia. HERVADA-LoMBARDfA. Vid.. Padova 1962. Derechos fundamentales y derechos públicos subjetivos en la Iglesia. La noción de «status» en Derecho Canónico. una declaración de voluntad que expresa el deseo de regular de una determinada manera unos objetivos. puesto de relieve por Molano 74. Lo spirito del diritto canonico. Declaración de voluntad El negocio jurídico es. incluidos en el ámbito de la autonomía privada. adecuada distinción entre ámbitos de Derecho pú- blico y de Derecho privado. conecta con lo que en la doctrina jurídica conocemos con el término «causa». Pam- plona 1974. 1137 ss. el volumen Les droits fondamentaux du chrétien dans l'Eglise et dans la societé. Dejando aparte las cuestiones sobre los presupuestos del acto -la debida cognitio y valítio. 2. ID. que la doctrina suele también involucrar aquí-. VILADRICH. el segundo. Pamplona 1969. la doctrina -Her- vada. y la idoneidad del objeto. DEL PORTILLO. por ello.

p. Este análisis debe referirse. Ferrara calificó de «lucha épica» 711 a la vieja discusión dogmáti- ca sobre las relaciones entre voluntad y declaración. Y más en concreto a dos puntos fundamentales: su posible discordancia. 79. op. en algunos casos. este enfrentamiento se manifiesta en la posición «espiritualista» que impone el Ordenamien- to de Alcalá -«en cualquier manera que parezca que alguno se qui- so obligar» queda obligado. y la necesidad de que... L'autonomie privée. No es posible detener más la atención en esta temática 78. que desbordaría los naturales límites de este estudio. a lo largo de la historia. las dos concepciones que -matices de unos y otros. FERRARA. cit. Prevalecerá en lo sucesivo la postura del Ordenamiento pues- to que. se encuentran aportaciones de muy desigual valor y. la consulta de obras recientes en conexión con esta temática. LESAGE. porque está en la base del análisis que podemos ofrecer sobre el negocio jurídico como declaración de vo- luntad. vid. 61.en contra de la «formalista» de las Par- tidas. En el Derecho español 80. Aparte las citadas en la nota anterior. por ejemplo. De modo que apenas será preciso insistir en que. fundamentalmente. La simulación de los negocios jurídicos. Pero sí es necesa- rio dejarla aquí insinuada. Ma- drid 1953.. que. castellana. en algunos casos.. 78. 3. aparte. Cfr. lógicamente. La autonomía privada .. cit. 80. pese al planteamiento formalista del Proyecto de 1851. a los dos elementos en juego: voluntad y declaración. Lo cierto es. p. forzosamente. se han enfrentado con frecuencia. por ello. la relativa a la autonomía privada y su natural despliegue a través del negocio jurídico. también MOLANO. Ya sabemos de la importancia del influjo canónico en esta orien- tación.son conocidas con los rótulos de «teoría de la declaración» y «teoría de la voluntad». la declaración revista una forma determinada. . que llevó a fi- nas y numerosas construcciones de los autores hoy un tanto olvi- dadas. en nuestro en este volumen. La doctrina que está en la base de la construcción canónica del acto jurídico es. 19. plasmándose en definitiva en los artículos 1261 y 1278 de nuestro Código civil. sin embargo. DE CASTRO. triun- faría el contrario de 1888. y todo ello ha facilitado el camino para una mejor comprensión de la autonomía privada en el ordenamiento canónico..EL ACTO JURÍDICo-CANÓNICO 79 diseñar la fecunda distinción entre Iglesia-institución e Iglesia-comu- nidad o construir una completa teoría de los derechos fundamentales. con criterios que no comparto en su integridad.' ed. cit. Es imprescindible.

MICHIELS. 81.como un medio material de manifestación o un medio de prueba de la volun- tad interna.0 Que en Derecho canónico impera el sistema de libertad de forma. 124 del Código de 1983.. sin duda significativo. sobre todo. aunque sí lo hacía -ya en la parte procesal. 63.. Es decir. de que los cc. dos aspectos: 1. lo señalado en los cc. op. en «Ius Canonicum». con verdadero acierto a mi juicio. En todo caso. en el juego voluntad-declaración habrá que estar.. pp. 83. op. conviene recordar ante todo el hecho. en primer término. 82. en lo que a esta temática se refiere. a lo que esta última expresa. en ocasiones. Pero. como «conducta significativa» 84. cit. ha quedado reflejado ahora. op. para la validez del acto. 3. I (f961).. cit. . 1057 § 1 Y 1101 del Código de 1983. 62.el c. Silencio y manifestación de voluntad en el Derecho Canónico. pp. 592. non fatetur. MICHIELS.80 JUAN FORNÉs ámbito. Cfr. cit. Vid. p. El tema de la forma En cuanto a la forma de la declaración. Por el contrario. prevalecerá siempre la voluntad interna. DE AYALA.. el silencio: cuando en algún caso concreto se puede y se debe hablar 85. DE CASTRO. 591. De modo que. 27-84. La voluntad se conoce sólo al exteriorizarse» 81. a mi juicio. cit. qui tacet. pp. Cfr. como regla general. que no puede ser su- plida por el ordenamiento 82. 84.. puesto que no puede consi- derarse simplemente -sería una · evidente exageración. en el c. Lo normal será una declaración explícita. vid. basta cualquier declaración privada que. excepcionalmente. incluso. p. cuyo contenido. y. op. e. 103-104 del Có- digo de 1917 no se referían a ella. 591 s. Ibid. p. Ni voluntad ni declaración pueden considerarse separadamente. p. 85. puede bastar la implí- cita. por ejemplo. atendiendo a las concretas circunstancias. pueden destacarse. basta lo que se ha calificado. en parte.. «como la misma expresión indica. De ahí que el Sexto recogiera la algo enigmática respuesta de Paulo -<<ls. en caso de eventual discordancia entre voluntad y declara- ción. pero. 1680 del mismo cuerpo legal. 68 ss. MICHIELS. la declaración de voluntad da nombre a una realidad compuesta o com- pleja. Sobre el tema del silencio. op.. DE CASTRO. constituya una inequívoca manifestación de la volun- tad interna 83. cit.

porque en ella en realidad no hay tal declaración: no hay voluntad de compromiso. «tres testigos forman una prueba y media». por ejemplo. NAVARRO VALLS. 1869 § 1 del Código de 1917 y c. 10 del Código de 1983. 124 del Código de 1983-. en el que está pre- sente el principio procesal inquisitorio y en el que la sentencia tiene como base la certeza moral del juez 90.. Cfr. por influencia so-. y otras similares. Reg. R. 11 del Código de 1917 y en el c. 103. hay que hacer dos observaciones im- portantes. 1094 del Código de 1917 y c. yen el mismo negocio jurídico matrimonial (c. La va- loración de la prueba en Derecho Canónico. 104 y 1680 del Código de 1917 y c. pp.. bre todo de la doctrina.. 1 del Código de 1917 y c. Los fundamentos de la sentencia canónica. R. ~n virtud de lo establecido legalmente en el c. El Derecho canónico se ha ido debatiendo entre los dos extre- mos: la incertidumbre y objetiva dificultad de la valoración libre de la prueba y la seguridad y facilidad de su tasa. 3 ss. Así. Pamplona 1979. in VIO. c. es que no basta la llamada declaración interpre- tativa o presunta. por otra parte. pp. Madrid 1979. La primera. deducido de los preceptos legales --cc. Reg. y 287.EL ACTO JURÍDICo-CANÓNICO 81 sed nec utique negare videtur» 86_. Como es sabido. 1089. en «Es- critos en homenaje al Prof. in VIo. en el Derecho canónico actual. pero antepusiera además esta otra e regla más contundente: «Qui tacet. llegándose a formular reglas' tales como la de que «un escrito no vale más que dos testigos». 1105 del Código de 1983). es claro que ha prevalecido el 86. Vid. Cfr. se exige esta forma en el mandato procurato- rio para el matrimonio (c. II. e 2. Sin que. 1. Prieto Castro». DE CASTRO. 43. esta exigencia pueda darse por supuesta. esta última conecta con el sistema de la tasa de la prueba.. en todo caso. 1608 § 1 del Código de 1983. pp. en «La norma en el Derecho Canó- nico».° El segundo aspecto. 1108 del Código vigente). aún en estos casos. 278 s. puesto que lleva di- rectamente a lo expresado por el antiguo adagio: «idem est non esse aut non probari» 88.. 90. ID. Sin embargo. . Lo que es claro. cit. op. 89. Pero. se establece un rígido sistema de jerarqui- zación y tasa de las pruebas. J. 44. consentire videtur» 87. que conviene distinguir esta forma ad solemnitatem de la forma ad probationem tantum. 1113 ss. 87. 88. Y así -como ha sub- rayado Navarro Valls 89_ hay: un período en que. J. es el siguiente: sólo en los casos señalados por la ley se exige para la validez del negocio una forma determinada: forma ad validitatem o ad solemnitatem.

1608 § 3 del Código vigente 91. Vid. La segunda observación que haremos respecto de la forma ad solemnitatem en el acto jurídico-canónico servirá para señalar que nunca puede considerarse esta forma como elemento estrictamente constitutivo o ad substantiam. esta clara limitación legal se ha visto contrapesada por la labor interpretadora de la jurisprudencia que. Se me dirá -y con razón- que esta rotunda afirmación exige matizaciones. documentos públicos 95. 93. p. Los fundamentos . cit. La apreciación de las pruebas de documentos y confesión judicial en el proceso de nulidad de matrimonio. c. pero con in- dudable eficacia. presunciones legales97 . 96. y pri- vados 96. 1 ss... 1869 § 3 del anterior Código de 1917. CALASSO. c. Vid. c. Vid. como han mostrado De Diego-Lora y Navarro Valls 98. cit. 99. 1817 del Código de 1917 y c. del «significado s~grado o mágico de ciertos dichos o actos» 99. pero no es menos cierto que también ha de tener en cuenta la cláusula limitadora establecida a continuación: «respetando las normas sobre la eficacia de ciertas pruebas» 92. 1869 § 3 del Código de 1917 señalaba: «a no ser que la ley determine expresamente algo sobre el valor de una prueba». por ejemplo. pp. 1542 del Código de 1983. Así podía suceder en los primitivos ordenamientos jurídicos como consecuencia.. según informan los historiadores del Derecho. también el c. cit. 1751 del Código de 1917 y c. DE CASTRO. Vid. 98. 92. o tam- bién del refugio del particular en rígidas formalidades que le pro- tegieran frente al desamparo y falta de tutela jurídica por parte de la autoridad pública: de ahí. Vid. 1816 del Código de 1917 y c. 94. op. 97. según expresa el aforismo «forma dat esse rei». Vid. quizá con criterios técnicamente discutibles. Es cierto que el juez ha de valorar las pruebas «ex sua conscientia» a tenor del c. a pesar de todo. p. Vid. c. han decantado claramente el sistema hacia la libre valoración. El c. Pamplona 1973. En nuestro caso.. 1791 del Código de 1917 y c. 1585 del Código de 1983.. . NAVARRO VALLS. Pero. op. Cfr. 1541 del Código de 1983. DE DIEGo-LoRA. 94... 1536 del Código de 1983. 1573 del Código de 1983. La valoración . 100. n. ID. 1827 del Código de 1917 y c. la forma ad solemnitatem tiene un simple valor integrativo junto. lo que sucede con no poca frecuencia -confesión judicial 93. la importancia de los no- tarios y su minuciosa actividad documental en el altomedievo 100.. cit. 278.. El negocio jurídico matrimonial es un ejemplo paradigmático: la for- 91.. 95. a los demás requisitos esenciales del acto jurídico. c. en sus «Estudios de Derecho procesal canónico». prueba testi- fical en determinadas circunstancias 94.82 JUAN FORNÉS sistema de libre valoración de la prueba.

prescindien- do. Milano 1953. nota 108.pp. en «Studi in onore di C.. .. Milano 1940. Lo que ha traído consigo más oscuridad que luz. en fin. cuya importancia subrayó De la Hera 103. en sentido absoluto o puro: aquellos negocios cuyo fundamento radical es la forma. 63-107. Pero esta cuestión nos ha puesto ya en contacto con el otro ele- mento esencial del acto jurídico: la causa. de «la significación social del resultado» 102. 290. FEDELE. Milano 1956. Volonta attuale e volonta precettiva nel negozio matrimoniale canonico. 533-556. 1. pp. Calisse». Vid. . p. 8. 584 s.. 31 ss. de la causa. Milano 1943. 289 ss. y. DE LA HERA. porque -como gráficamente se ha dicho- ~(la causa (.. VI. DEL GIUDICE. que tél. El supuesto de hecho del c. .. pp. en «Ius Canonicum». 102. en Derecho canónico no estaremos nunca ante la fi- gura de los llamados negocios abstractos. su utilización por la jurisprudencia en la sentencia c. pp. La violenza nel matrimonio in diritto canonico. en «Ius Ca- nonicum». op. 103. IX (1953). 215 ss. Note per uno studio sulla simu- lazione nel matrimonio canonico. 243-272. DOSSETTI. Milano 1953.mbién han tenido su reflejo en la doctrina canónica.EL ACTO JURIDICo-CANÓNICO 83 ma de recepción -según la acertada terminología de Lalaguna 101_ tiene ese valor integrativo. también NAVARRO VALLS. cit. las alusiones de Graziani. 1082 § 1: «ignorata natura matrimonii». 23. Recuérdense.. por contraste con la forma de emisión que sí tiene un valor constitutivo. pp. ibid. La volonta e la causa nei rescritti pontifici. La causa del negocio matrimonial canónico. 577-580. nota 1. p. 190. 23 ss. En suma. Del Giudice y Michiels. nota 1. GRAZIANI. 1960. el estudio de Martín Sánchez en relación con el matri- monio. y que dicho con- 101. 290. Forma jurí- dica y matrimonio canónico. las observaciones ne- tam~nte críticas de Dossetti. Sabattani de 22. pp. pp. 362 ss. por consiguiente. MARTÍN SÁNCHEZ. cit. las su- cesivas y vacilantes contribuciones de Fedele. pp. p.. 1. DE CASTRO. ) viene siendo uno de los grandes tópicos del Derecho privado. Lógico que sea-así. en «Ius Canonicum». 4..111. e~to es. ID. p. La causa Es bien sabido que este tema ha dado lugar a importantes dis- cusiones en la doctrina jurídica general. por ejemplo. MICHIELs.1963. en «Studi per Del Giudice». IV (1964). pp. lALAGUNA. 25 (1973). para los negocios abstractos. Vid. en «Ius Canonicum». objeto de continuada y al parecer interminable discusión. No- zioni di Diritto canonico. en «Enciclopedia del Diritto». Vid. vid. Función de la forma jurídica en el matrimonio canónico.. y bibliografía allí citada. En general. Milano. p. op. 27 (1974). ID. también en «Epheme- rides Iuris Canonici». 1 (1961). Causa (Diritto canonico). pp..

b) en segundo término. al mismo tiempo. c) Por último. 105. será útil recor- dar cómo la figura de la causa surge precisamente para completar el requisito de la forma. con dispar terminología 106. Estos tres puntos son: a) en primer lugar. ¿ qué podemos decir de la causa como elemento del negocio jurídico? Por de pronto. . p. bien con desigual valoración e. la causa se extiende y afianza cuando va desapa- reciendo la forma como requisito ad substantiam de los contratos 105..de DE CASTRO. se obtiene la impresión paradójica de que se trata de algo sencillo y claro» 104. la presencia de la causa en los distintos sistemas del Derecho comparado. 1261 del Código civil español que lá mencio- na expresamente como requisito esencial de los contratos. debe tenerse en cuenta la síntesis -que aquí se ha seguido en lo fundamental. En otras palabras. op. para sustituirlo cuando ésta -la forma. el Derecho comparado muestra cómo viene ma- nejándose habitualmente esta figura.. pp. sin atender más que a su significado. me parece que una reflexión sobre tres puntos puede con- ducirnos a valorar el insustituible papel de la causa como elemento del acto jurídico-canónico. 164. a lo que sirve y para lo que se ha venido utilizando en la realidad social. si. ' Y sin embargo. En todo caso. 173 ss.. Para la breve referencia que se hace al Derecho comparado. 106. cit. 187. op. Lo cual influye notablemente en la doctrina de la causa tal y como la concebirán los juristas. su papel de contrapeso de la forma. y. incluso. la función que la doctrina canónica histórica ha desempeñado en relación con la cau- sa. cit. 104. bajo la influencia de la tradición canónica.al singular relieve que el Derecho clásico atribu- ye a la fides pacti. c) y por último. b) En cuanto al segundo punto mencionado -causa y forma como elementos que actúan de contrapeso entre sí-. DE CASTRO. Mirado sin prejuicios de escuela. en el Código de Derecho canónico no encontramos un precepto similar al a. ibid.tiende a una extrapolación o expansión indebida.84 JUAN FORNÉS cepto cobre fama de incomprensible y hasta de misterioso. Cfr. si de estas consideraciones generales descendemos al ámbito del sistema canónico. p. Veamos muy brevemente cada uno de ellos. a) Ya hicimos referencia antes -y por consiguiente no insisti- remos más en ello.

».. y si el Derecho comparado nos muestra la utilidad de la figura de la causa tal y como se estructuró en el ius commune. n. Vid. en «A.. es decir.. De modo que. . «se concibe como la causa en los contratos de obligaciones recíprocas» 1(R!. pese a la oposición de Savigny 109 que haría que la causa no figurase en el Código civil. si todo esto es así. 1960. cit. 109. op. op. en «Estudios de Deusto». Der Begriff der «consideration» in anglo- amerikanische Schuldrecht. en definitiva. DE CASTRO. y 321 ss. 111. junto a la declaración de voluntad. 161 ss. OERTMANN. en los países la- tinos 112. 1921. en general.. Die Lehre des romischen Rechts von der Voraussetzung.p.en sustitución de la propuesta por Windscheid -la V oraussetzung. Vid. cit. 175)..presenta peculia- res características.. siempre que se la conciba no en los estrechos márgenes de la caracterización de los negocios mediante un numerus clausus -la que antes se denominó «causa civil» de los contratos nominados 107. pp. 163 s. cit. De otra. 175. Pero. 110. S. para distinguir entre los negocios abstractos y los causales: estos últimos requieren un fundamento jurídico (Rechts- grund) no. p. 111. Zugleich ein Beitrag zur Lehre von der Kausa. DE CASTRO. La doctrina de la «consideratiOi1» en Derecho inglés. la completa bibliografía que ofrece DE CASTRO. cit. 174. n. mediante la generalizada utilización de la figura elaborada por Oertmann -la Gechaftsgrundlage. p. el segundo elemento esencial del acto jurídico-canónico es la causa. SAVIGNY. Cfr. De una parte.tiene tan poco valor en la generalidad de los casos. DAVID. Pues bien.111. pp. 240 ss. pese al aparente abandono en el campo legal. Cfr. 1940. pp. c. ID.EL ACTO JUIÚDICO-CANÓNICO 85 Así. 108. es lógico concluir que. si en el Derecho canónico actual la forma -contrapeso de la causa. la doctrina la sigue utili- zando. Ein neuer Begriff. Cfr. (cita en DE CASTRO. 1932. OSSORIO. en «Me1anges offerts a Jacques Maury». y 321 ss. en el Derecho alemán es"tá presente el sistema causalista del ius commu- neo Como lo está también en los textos codificados que han seguido el modelo del Código civil francés y.. pp. entre otros. 1957. 174 ss. WIND- SCHEID. RAUCH. cit. 112. 78 (1892). op. En el Derecho alemán. David o Rauch 107. pp. op. Cfr. Das obligationenrecht. Ossorio. 174 s. n. DE CASTRO. Vid. op.. op. ESTÍBALEZ. la «consideration» del Derecho anglosajón -'-según informan Estíbalez. Eso sí. Cause et consideration. si la tradición canónica ha contribuido tan notablemente a la fijación de la doctrina causa- lista y la «espiritualización» del negocio jurídico. 1851. Die Va- raussetzung. La «consideration»en el Derecho contractual inglés. en general. p. Pr. Die Geschaftsgrundlage. 9. cit. DE CASTRO.

86 JUAN FORNÉS y ahora se designa como causa típica-. en el c. la causa cumple una función de primer orden en la estructura del acto jurídico: por la sencilla razón de que facilita la tarea del juez. En otras palabras. ibid. Pienso. Cfr.con el ordenamiento jurídico. regula la violencia el miedo. 188. con una ilicitud que no es simplemente moral. Cuestión que ya subrayó Martín Sánchez. acción de reparación de daños. Es ésta.al nervus ecclesiasticae disciplinae. para atender al básico principio de la buena fe y para no admitir aquellos actos que. op. actos que son ilícitos. sino como causa concreta: es decir. en definitiva. p. el propósito concreto y determinado de cada negocio 113. con las correspondientes acciones proce- sales -acción rescisoria. que la causa es aquel elemento del negocio jurídico que coordina el despliegue de la autonomía privada y las más radicales exigencias del ordenamiento jurídico. por ejem- plo. así concebida -causa concreta. 128. proporcionándole la posibilidad de valorar el concreto despliegue de la autonomía privada y su conexión -correcta o inco- rrecta. cuyo mantenimiento es uno de los obje- tivos a los que primordialmente atiende el ordenamiento canónico. 125 y 126. que permite al juez -mediante su actividad inquisitoria. son opuestos al Derecho natural.investigar cada acto. el dolo.según los casos. y es que. 113. precisamente por atentar a la disciplina eclesiástica. al Derecho divino-positivo o -como gráficamente señalaba la decretal Quum inter (X. sino también jurídica. cuando.1. además. o cuando. la aportación decisiva de la tradición canónica. Lo que tiene particular im- portancia de cara a las posibles anomalías o vicios del acto. Y todo ello.5). p . en sus cc. MARTÍN SÁNCHEZ. la ignorancia y el error. .. 114. a los que antes se hizo referencia en este estudio y a los que alude también el Código de 1983. 247. en efecto. con sus respectivos y dis- tintos efectos. contempla el «daño ilegítima- mente causado por un acto jurídico o por otro acto realizado con dolo o culpa». escribió que función de la causa es «la valoración del resultado que las partes se proponen al realizar un negocio determinado» 114. cit..4. pese a su aparente corrección externa o eventual adecuación a un esquema formal. propósito determinado-. siguiendo a De Castro. cuando.

ACTO DE AUTONOMÍA PRIVADA Y ACTO ADMINISTRATIVO EN EL CÓDIGO DE 1983 A lo largo de este estudio hemos observado un hecho hasta cierto punto paradójico-o Por una parte. Me parece de particular interés. . y totalmente tributaria de los civilistas en sus perfiles legales y en su cóinentario exegético. Vid. Y ello por tres razones: 1. 116. . atánque -como se vio. 124. cuya dirección he asumido. Pamplona. La autonomía privada . se da un impulso al principio de autonomía. cuya forma más carac- terística de expresión. precisamente. o se han desarrollado más en el plano de la Teología Moral que en el del Derecho canónico. la tesis doctoral. sobre todo. pp. salvo que el acto jurídico se regula en un Título específico del Libro de Normas generales 115. Por otra -quizá por ser muy tardía la conq~ista de una distinción entre orden temporal y orden espiritual con la suficiente pulcritud-. al abrirse paso el tema tan vivamente alentado por el Vaticano 11 de los incepta privata fidelium. como subrayó Molano ll6. las construcciones medievales canóni- cas o se han diluido en el conjunto de la dogmática civilística. podría definirse en el futuro así: Acto que procede de la autonomía privada de los fieles 115. el negocio jurídico. la precisa función de la forma.también se hacía referencia a ella en el Código pío- benedictino en un precepto -el c. y se subraya más. en la línea de lo expuesto antes en este estudio. Iniciativa privada y personalidad jurídica. . en el c. Como consecuencia de ello.. cit. Título VII del Libro 1 del Código vigente.. MOLANo. el nuevo Código de Derecho canó- nico no introduce fundamentales modificaciones en la materia. en el ámbito canónico.103 y 104..a Porque en el Código de 1983. es. PRIETO. 1984 (pro manuscripto).nos aparecía de escasa aplicabilidad canónica en la práctica. Este. Las personas jurídicas privadas. 218 ss. de V.contenido en la parte pro- cesal. en esta línea. 1680. se confirma la impresión de que el Derechó canó- nico clásico prestó una contribución decisiva a la formación de la teoría del negocio jurídico. Como se ha podido observar. la síntesis legislativa de 1917 -cc.EL ACTO JUIÚDICCKANÓNICO 87 V. ¿ Quiere esto decir que la situación está destinada a permanecer invariable respecto de la regulación codicial de 1917? Me parece que no. algún aspecto relativo a los presupuestos del acto y.

. a cura di S. Ferrari. ibid. las materias relativas al acto administrativo ya sus procedimientos de formación y revisión.8 Porque. superador de la actual dicotomía entre la Parte general del Derecho civil y la Parte general del Derecho administrativo que se advierte en la ciencia jurídica secular.88 JUAN FORNÉS -declaración de voluntad. . 935 ss. Lo cual obligará. pp. sino también como un reto en el que la canonística puede aparecer de nuevo más progresiva que la ciencia jurídica civil.8 Porque en el nuevo Código se impulsa resueltamente una aplicación jurisprudencial del Derecho que propiciará una exégesis no sólo ornamental -sin supuestos concretos sobre los que proyec- tarse (los supuestos de hecho vacíos de que habló Jemolo)-. Legge. RINc6N. pp. Poder jurisdiccional y función de justicia en la Iglesia. Bologna 1983.. 2. por tanto. sino enfocada a casos que se plantean en sede canónica. LABANDEIRA. me parecen de particu- lar interés los estudios de: DE DIEGo-LoRA. Pam- plona 1979. Pamplona 1980 (pro manuscripto)..en la búsqueda de un resultado o fin social -causa. Por lo que se refiere a la distinción y relaciones entre acto de auto- nomía privada y acto administrativo. 3. 69-101. ARIAS. En efecto. con lo que los criterios contenidos en los cc. Obviamente estas consideraciones finales sólo podrán perfilar- se de manera completa teniendo en cuenta.te la tendencia a considerar el acto administrativo como una especie del genus commune «acto jurídico». no sólo a forjar construcciones de color netamente canónico. aparte las referencias bibliográficas en conexión con el tema contenidas en este mismo trabajo. consuetudine ed atti amministrativi nel nuovo Codice di diritto canonico. De aquí que el futuro de la doctrina canónica sobre el tema nos aparezca no sólo como más vivo y con más incidencia práctica. la doctrina canónica se va a ver encaminada a estudiar el negocio ju- rídico no como un tema de la Parte general de una rama del orde- namiento. 1. además del tema aquí di- rectamente estudiado. sino tam- bién a matizar en el contexto de la realidad eclesial cualquier ele- mento de origen civilístico que se reciba por vía legal o doctrinal. Actos normativos de carácter administrativo. Pero esta cuestión 117. en «La norma en el Derecho canónico». 959 ss. 124-128 están destinados a proyec- tarse también en el plano publicístico 117. Pamplona 1976. Y. Las fuentes del «ius singu- lare» y el acto administrativo. a lo largo de la articulación del nuevo Código se advierte claramen. LOMBARDfA. La justicia administrativa en la Iglesia.de naturaleza estrictamente eclesial. pp. sino con un alcance verdaderamente general. en «11 nuovo Codice di Diritto canonico».

que no. era otro sino el de ofrecer unas sugerencias para una teoría general del acto jurídico-canónico.EL ACTO JURÍDICO-CANÓNICO 89 desborda claramente el objetivo impuesto a este estudio. de la manera más nítida posi- ble. trazando. . sus actuales perfiles y sus futuras perspectivas.