INTRODUCCIÓN

El comportamiento empresarial como fenómeno histórico se encuentra en

permanente evolución. No obstante, puede identificarse una marcada

transformación cuyos cimientos se remontan a las dos últimas décadas del siglo

XX. A partir de entonces, la competitividad de las empresas no tiene fines

puramente económicos sino que se basa también, y en gran parte,

en acciones que se encuentren en armonía con su entorno social y

medioambiental.

Es cierto que la preocupación por los procesos productivos y "los abusos en

la oferta de productos es tan vieja como la propia sociedad de consumo."

Sin embargo, las inquietudes de las sociedades de consumo se acentuaron con

el surgimiento de la globalización, hecho que permitió un mayor conocimiento de

parte de los consumidores acerca de los procesos llevados a cabo por las

empresas. La comunidad no tolera prácticas engañosas sino que se identifica

con un proceder correcto, con claridad y compromiso. Por su parte, la comunidad

empresarial se caracterizó por una postura cambiante que se puede resumir en

cuatro etapas bien definidas.

1. Rechazo a creer que algo ha cambiado. Política de no hacer nada.

2. Ataque frente a las acusaciones. Política de confrontación.

3. Búsqueda de la concentración o la política de la negociación limitada.

4. Integración de la realidad del consumidor en la estructura de la empresa.

Política de resignación responsable o de la inteligencia obligada.
Esta nueva tendencia global ha llevado a muchas empresas a replantear sus

metas, objetivos y políticas, incluso su filosofía, adaptándolas a las exigencias

de la sociedad y el consumidor. Hay quienes consideran la responsabilidad social

de la empresa como parte de la calidad gerencial necesaria para competir

exitosamente.

¿Qué rol cumple la responsabilidad social dentro de una empresa? ¿Cómo

debemos reaccionar como sociedad frente a esta situación? En este

presente trabajo intentaré responder a estas dos cuestiones centrales,

planteadas a su vez bajo la pregunta central ¿Cuál es el rol de la empresa en la

sociedad?

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA

La Responsabilidad Social Empresaria (RSE), en términos generales, consiste

en la contribución voluntaria de las mismas a fines de conformar una sociedad

mejor y un medio ambiente más limpio. De esta manera "las empresas invierten

en su futuro, y esperan que el compromiso que han adoptado voluntariamente

contribuya a incrementar su rentabilidad."

La responsabilidad social por parte de la empresa no debe limitarse al

cumplimiento de las obligaciones jurídicas, sino que debe ir más allá, es así que

la compañía logra beneficios y una mayor competitividad en el mercado.

En la actualidad es casi imposible pensar en resultados óptimos sin tomar en

cuenta las necesidades y el grado de satisfacción de los grupos de interés.

RELACION EMPRESA-SOCIEDAD
Al analizar la relación Empresa-Sociedad, es inevitable citar a Edmund M. Burke

para hablar sobre los cambios en el rol de las comunidades y su influencia sobre

las empresas. Burke hace referencia a dos causas que generaron este

fenómeno: por un lado, "el contrato psicológico" (las expectativas implícitas que

las empresas y comunidades tienen entre sí) ha cambiado; por otro lado, el

organismo que determina la licencia de una compañía o su libertad para operar,

también ha cambiado.

Con respecto al "contrato psicológico", se mantiene siempre y cuando exista

confianza entre las dos partes. La comunidad espera de las compañías que le

permita vivir en un ambiente limpio, seguro y amigable.

Además, información basada en encuestas, muestra "que los consumidores no

sólo quieren productos buenos y seguros, sino también tener la seguridad de

que se producen de manera responsable desde el punto de vista social."

Asimismo, las empresas esperan mantenerse competitivas, desarrollarse en un

entorno pacífico, contar con la infraestructura adecuada y mano de obra educada

y, sobretodo, lealtad. Se puede hablar sobre un círculo virtuoso en esta relación,

ya que muchos consumidores estarían dispuestos a pagar un precio mayor por

un producto cuyo origen es "responsable socialmente".

Acerca del cambio en el organismo que determina la licencia de una compañía

o su libertad para operar, es la comunidad misma la que acarrea con esta

responsabilidad. Los consumidores están dispuestos a premiar o castigar a las

empresas en el mercado según sus niveles de RSE. Se pide a las empresas:

buen gobierno corporativo, buena relación con su personal, juego limpio con el

consumidor, preservación del medio ambiente pero, junto a ello, compromiso

social efectivo. Las empresas atrasadas en RSE lo pagaran con menos
competitividad, baja productividad del personal, y rechazo de consumidores e

inversionistas.

En la actualidad, satisfacer las expectativas de los consumidores implica una

tarea cada vez más difícil para las empresas. El rol de la sociedad no es el

mismo de antes: el poder que han adquirido sobre las empresas no ha sido solo

social, sino también legal; se crearon organismos reguladores encargados de

que las empresas cumplan las normativas y ofrezcan información transparente

sobre sus actividades. Así, las empresas que no demuestren

un comportamiento socialmente responsable, son penalizadas no sólo por

el mercado (que hace que sus resultados se vean disminuidos) sino también

por leyes reguladoras.

POSTURAS

Dos posturas generales pueden identificarse en torno a los cambios en la

relación entre la empresa y la sociedad:

A. Una visión tradicional que considera a la empresa como un agente económico

que se comporta de forma racional y persigue un fin que es la mera búsqueda

de beneficios, sin necesariamente buscar favorecer a la sociedad. De esta

manera, ante la situación actual, las compañías identificaron una gran

oportunidad, pudiendo adjudicar a la responsabilidad social un valor económico

directo, e integrándola como un instrumento más de su estrategia empresarial.

Esto explicaría la creciente disminución exponencial de acciones filantrópicas o

contribuciones caritativas durante las últimas dos décadas[5]y el surgimiento

de herramientas puramente estratégicas como Marketing Social, Marketing con

causa, Voluntariado Corporativo, RSE e incluso filantropía estratégica.
B. Una mirada que reconoce a las compañías como "un motor esencial de

la economía (…) con una enorme incidencia en la vida de los ciudadanos" y en

parte responsable por el bienestar de los mismos. Aquí la empresa no sólo se

separa de sus fines comerciales sino que desplaza al Estado en algunas de

sus funciones, debiendo regular, gestionar los recursos, brindar seguridad,

promover la educación, cuidar el medio ambiente, etc.…buscando mejorar

la calidad de vida de la comunidad circundante.

El papel del empresario en la economía actual. Existen una gran diversidad de

autores que se han dedicado a perfilar la figura del empresario. Sin embargo no

han coincidido en sus características, debido entre otros motivos al proceso

evolutivo en que se ha visto inmersa la empresa y que ha llevado a contemplar

a ésta y la empresario en momentos distintos del tiempo. Marshall, atribuye al

empresario y a su función de dirección el papel de factor productivo. Fue por

tanto el precursor de empresario- control, de acuerdo con el cual el empresario

desarrolla dos funciones: interpreta de manera subjetiva los deseos de los

consumidores, es decir trata de estimar la demanda en base a un análisis y a un

diagnóstico de la situación económica. En segundo lugar, y de acuerdo con sus

expectativas acerca de la realidad organiza y ordena los factores productivos

que se encuentran a su disposición. Para Knight (1921), es la asunción del riesgo

la característica principal del empresario, ahora bien este enfoque considera la

existencia de un riesgo de carácter técnico y económico. El primero comprensible

por llevar a cabo efectivamente la producción esperada, que los productos se

terminen y en las condiciones esperadas por el mercado. El segundo explicativo

de la incertidumbre asumida de que los ingresos recibidos al final del proceso

superen los costes tenidos para asegurar unas rentas a los agentes del sistema.
Sin embargo, parte de este riesgo lo asume el accionista. Es por ello que Knight

habla de dos actividades diferentes: el empresario el que asume el riesgo y elige

al que dirige y la del director, que da las ordenes y desempeña la función

organizadora. Schumpeter, resaltó que el papel del empresario es la innovación,

esto es, identificar y realizar nuevas posibilidades o combinaciones en la

actividad económica. Así, el empresario que innova, consigue temporalmente

unos beneficios extraordinarios gracias a la situación de monopolio a la que

accede. Atraídos por los considerables márgenes de beneficio surgen los

imitadores, lo cual hace que se reduzcan los beneficios hasta alcanzar un nivel

que no atraiga a nuevos competidores al sector. Para Schumpeter la esencia de

la función del empresario es la actividad innovadora y no la asunción del riesgo.

Ya que si fracasa quien soorta el riesgo es el capitalista con independencia de

que coincida con el empresario o no. El riesgo no es en ningún caso un elemento

de la función del empresario. Galbraith quien en 1967 publicó el nuevo estado

industrial, dónde introdujo el término tecnoestructura. En las grandes empresas

la figura del empresario no recae sobre una sola persona sino en un gran número

de técnicos profesionales (abogados, economistas, ingenieros etc). Esto es así

por que las decisiones que hay que tomar son muy complejas. A esta

organización dirigente Galbraith denominó tecnoestructura y son los que

verdaderamente gobiernan las empresas. En esta postura se pone de manifiesto

la separación entre propiedad y dirección de esta.

Que duda cabe que en las pequeñas empresas la figura del empresario coincide

con la del capitalista pero en las grandes empresas y con la aparición de las

sociedades anónimas estas figuras se van separando. Fernández Pirla

considera que existe una función común a cualquier enfoque y es que el
empresario, tanto sea el individual o colectivo, ha de tomar decisiones y

responsabilizarse de ellas para la consecución de unos determinados objetivos.

Concluyendo el papel del empresario en la economía actual ha adquirido una

gran importancia en cuanto que es evidente que el entorno, desde principios de

los años 70, ha adquirido una elevada dosis de turbulencia, siendo esenciales

funciones de conexión de la empresa con su medio ambiente y convirtiéndose

en primordial la adaptación de la empresa al entorno para asegurar su

supervivencia. Los empresarios en la actualidad han de ser auténticos líderes,

es decir, han de presentar una cierta capacidad de liderazgo (capacidad de influir

en los demás más de lo que estos influyen en uno mismo). Debido a la necesidad

de que otras personas les siga en persecución de unos objetivos globales, lo que

en ningún caso puede sustentarse sólamente por la posición jerárquica que

ocupen en la empresa. Bueno Campos confirma esta postura al exponer que

posiblemente sea la capacidad de liderazgo lo que defina el papel del empresario

en la actualidad.

http://www.monografias.com/trabajos82/rol-empresa-sociedad/rol-empresa-sociedad2.shtml

http://www.monografias.com/trabajos82/rol-empresa-sociedad/rol-empresa-sociedad.shtml

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