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RANCHO LAS VOCES
edit.ores
Ciudad Juárez
CHIHUAHUA
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RELATOS

Rubén Moreno Valenzuela

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. RANCHO LAS VOCES
edit.ores
Ciudad Juárez
CHIHUAHUA
2003
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Primera Edición: Agosto de 2003
1\

los cerdos y animales afines,
Fotografía a don Germán Valdés
Jaime
y a Frank Zappa
Dibujos (in memoriam);
Fausto Gómez Tuena y al Dr. Díaz Grey
Diseño gráfico
que habita en Santa María.
RMV y Antonio Rueda

Rancho Las Voces
Ramón Corona # 296 Sur, local 3
Colonia Monumento
. CP 32020
Ciudad. Juárez, Chihuahua
México

E-mail rubmv@hotmail.com

D. R. Rubén Moreno Valenzuela
D. R. RANCHO LAS VOCES, editores. 2003.
Jm ague.~s~ trat~ de su a.n.1igo.,,
·-¿Cual amigo?
--Su amigo ... El soldado.
-~¿Benito? ¿Qué pasa con Benito?

Ahora giras. Estás orbitando en e] silencio.
Despacio vas dando vueltas y vueltas. Benito.
Cabo Benito de la Guarnición de la Plaza. Gi-
raudo y girando. Pero no te apures, Benito. Voy
a cumplir con tu deseo. Tu último deseo. No-
más estoy esperando que amaine la lluvia.
¿Quieres un trago? ¿No? Bueno, salud. ¿De qué
te gustaría platicar mientras tanto? No, tampo-
co quieres platicar. En fin, aquí estamos, mi ca-
bo. En el baño común de nuestra vecindad. Tú
allá adentro, girando en la penumbra. Yo aquí,
sentado en el umbral de la puerta, bebiendo sin
apuro esta anforilla de tequila, mirando caer la
tormenta sobre el patio enlodado. ¿No oyes el
rumor del aguacero? Desde aquí observo los
cuartuchos de la vecindad. Nuestra morada. (Sí,
desde aquí los estoy mirando. Seis cuartos. Una
construcción de principios siglo. Adobe. Pare-
des encaladas: un blanco terroso y sucio. La
madera marchita de las puertas y de los marcos
de las ventanas. Vidrios opacos. Tanques de gas
-cilíndricos y grises- montan guardia ante
cada habitación. El insólito verdor de las plan-
tas que sobreviven en botes oxidados de rnante- íl1

ca o lubricante gringos. Macetas Morrell. El
I
11

primer cuarto de izquierda a derecha es el de
doña Panchita, luego sigue el mío --supuesto '·

11
profesor de primaria en una escuela de la peri- Nomás que todavía sigue lloviendo, ba~tante
feria de la ciudad. Salud. El tercero corresponde tupido. Salud. ¿Sabes una cosa, Benito? A cada
a Mague, la amasia de Benito, enseguida está el vuelta que das, tu mirada -ésa- me recuerda
del viejo que todas las noches sale rumbo a la un episodio de mi infancia en la sierra de Chi-
Avenida Juárez vestido con un traje de pachuco huahua. Cacería nocturna. Una lámpara. Los
color crema, rosa roja de plástico en la solapa y encandilados ojos de una liebre. Eso me recuer-
un viejo panamá. Vendedor de billetes de da tu mirada, Benito. Salud. Tú también conoces
lotería. El otro cuarto es el de Yola, la la mirada de la muerte. ¿A cuántos hombres
maquiladora, y del huevón que mantiene; y el mataste? De seguro campesinos. Tal vez algún
último pertenece a la maestra jubilada que aho- estudiante. (Gajes del oficio. Los míos fueron
ra trabaja como sirvienta en una residencia varios. Pero hay un cabrón que se resiste a mo-
del Campestre. Éste es un escondite per- rir. Sobrevive en mis pesadillas. Yo era el jefe
fecto. Ni dudarlo. Mucho mejor que la casa de de la brigada. El secuestro del ganadero en Her-
seguridad). Sí, desde aquí los veo. Además está mosillo no había prosperado. Así que hubo un
el olor de la lluvia. ¿No hueles la lluvia, Beni- juicio. Se llevó a cabo con toda solemnidad en
to? No, ya no la hueles. Giras y giras. Ahora aquel cuarto del rancho. Un calor insoportable
eres sólo este residuo humano. Unos cuantos nos aplastaba. Misericordia. La palabra me lle-
kilos de materia orgánica en plena putrefac- gó como un eco de mis tiempos de estudiante
ción. Benito. Cabo Benito de la Guarnición de jesuita. «La Burguesía no tiene misericordia
la Plaza. En calzones. Colgado del tubo de la con las clases explotadas. En estos momentos
regadera. Girando. En este inmundo baño de ustedes están perpetrando un genocidio. Han
vecindad. En la colonia Bellavista. En Juárez. condenado a morir de hambre a niños, mujeres
Hoy: viernes 15 de Septiembre de 1975, según y hombres de mi pueblo. Para ellos no hay mi-
reza el ejemplar húmedo y arrugado de El sericordia». Había un hombre alto, gordo y
Fronterizo .que yace junto a las botas negras, a blancuzco. Estaba sentado en una silla con los
un costado de la taza, sobre cuya tapa dejaste el ojos vendados y maniatado a la espalda. Hizo
uniforme verde olivo; bien doblado, en orden. una mueca de réplica y me dijo: «Mire, mucha-
Encima del uniforme estaba este pedazo de chito, ustedes no...» Y la voz fue cortada por la
papel estraza. Una nota póstuma. Escrita bur- detonación. El cuerpo del hombre cayó hacia
damente conun lápizcasisinpuntay conpésimaor- atrás, pesadamente, como un bulto. Un tiro cer-
tografia.
Quieresque el mundoconozcaestemensaje. tero en la frente. Yo permanecí en la misma
Es tu último deseo. No te apures, lo cumpliré. posición, apuntando con la pistola, como si espe-

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rara todavia una respuesta. Una plasta de sangre otro cigarro y evitó el reproche --ya inútil- de
enlodaba el adobe en la pared. No hay miseri- las últimas semanas: «¿Por qué chingaos no re-
cordia, pensé). Salud, Benito. Mira, parece que gresas a la casa de seguridad con ellos, Germán?
ya está dejando de llover. ¿Sabes qué? No sé si Estás cometiendo un error». Yo me entretenía
deba darte las gracias. Te me adelantaste, Beni- contemplando el humo de su cigarrillo que cru-
to. Puedo entenderlo también como una broma zaba ante mí como una lenta neblina azul.
del destino. El caso es que te me adelantaste. «Ellos ya han recibido sus instrucciones. Usted
Porque hace rato, eché un volado y tomé la de- debe ir a un pueblito de Morelos llamado Huit-
cisión: no el suicidio sino la eutanasia. Salud. zilac. Aquí tiene veinticinco mil pesos en
(Porque simplemente había traspasado el límite efectivo, sus nuevos documentos de identidad
y ya nada importaba. No había ya un afecto, y las llaves del Volkswagen '72, blanco, con
una idea, una acción que pudierari motivar mi placas nacionales, estacionado allá afuera.
interés. La pequeña dosis de fastidio consumi- Cuando llegue a Huitzilac pregunte por el ran-
da cada día terminó por intoxicarme. Así que cho de los Muñoz. Aguarde allí hasta que nos
anoche, antes de la visita de Rosita Luxembur- comuniquemos. Esas son sus órdenes». Rosa se
go, mucho antes que tuviera que escucharla incorporó y escuché el ruido que hizo al depo-
tumbado en el camastro, más atento a las man- sitar sobre la mesa los rublos, los papeles falsos
chas de humedad en el techo -rostros- que a y las llaves. Vi de soslayo que se había dirigido
su monólogo; anoche supe que todo había ter- a la puerta y deduje que contemplaba, a través
minado. Ella había ocupado, con el respaldo al de la tela alámbrica, su sombra enlarguecida en
revés, la única silla disponible. Rosita Luxem- la tierra del patio. Entonces comprendí su alter-
burgo. Fumando un cigarro tras otro. Delica- nativa. Rosa podía revelarme la verdad o -con
dos. Enfundada en una chamarra militar con las un movimiento diligente, fino, alevoso-- va-
siglas US ARMY, el cabello largo y crespo, los ciarme la carga de su pistola. Realmente no
enormes ojos levemente rasgados, con un brillo importaba. El silencio fue colmando la habita-
muy cercano a la demencia: Adrenalina Revo- ción hasta que ella dijo: «Mira, Germán. Sucede
lucionaria. Presentí la noticia. La presentí por que el FBI capturó en Denver a Romero y a los
la ausencia de preámbulos y por la inquietud demás compañeros de la Cruzada. Los fregaron.
que expedía su cuerpo: «Camarada Germán, Nos fregaron. Lo que significa que el FBI ya es-
tengo órdenes para usted: su Brigada debe ser tá enterado del contrabando de armas. Lo más
disuelta de inmediato. Ya le avisé a sus com- probable es que ya sepan de tu existencia. Ya le
pañeros en la casa de seguridad». Encendió habrán avisado al PRI-Gobiemo. Creemos que

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la Brigada Blanca no tarda en llegar a Juárez.
Germán, tienes que pelarte ...» Luego empezó a
ciera su débil resistencia para terminar cogien-
rondar por el cuarto. «No sé qué te ocurre, Ger- do -dialécticamente- como tantas otras -
materialistas- veces. Camarada, querida cama-
mán. Pero tu indisciplina y tu actitud pesimista
rada. Y en el momento posterior a la separación l
constituyen una postura abiertamente burguesa 'í

y reaccionaria. Eres un elemento demasiado de nuestros sexos, en ese brevísimo y dulce 1.1

valioso. La comandancia general está preocupa- lapso de lucidez, le diría que el Poder es una
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da». Ella se detuvo un momento para encender enfermedad, que esta guerra, como cualquier ~
otro cigarro. Dilató dos fumadas antes de conti- otra, no tiene sentido, que sólo es una variante
nuar: «El Movimiento no ha sido vencido. Al de una antigua peste heredada y que la verdad !1
·11

es capaz de enloquecernos cuando no la quere- 1·

contrario, el Movimiento triunfará. A la vio-
mos aceptar). Sí, Benito. Ya estaba decidido.
lencia reaccionaria vamos a responder con la
violencia revolucionaria. Es cuestión de resistir, Eutanasia, por favor. Salud. La idea del volado
se me ocurrióanoche.Águila o Sol. Águilarepre-
porque poco a poco, comunidad por comunidad,
día a día, las condiciones históricas se están sentaría la vida. Tomar el dinero, el automóvil y
gestando: el pueblo se levantará en armas
\'
largarme..Comenzar una nueva vida. Me estu- ·
contra sus opresores y tomaremos el Poder . ve divirtiendo bastante con las posibilidades.
Germán, camarada: hasta la victoria siempre » Sol representaría la muerte. ¿Me atrevería a
Antes de partir ella se detuvo en la puerta. Desde meterme en la boca el cañón de la pistola y ja-
el silencio latía el reclamo de una respuesta. En- lar el gatillo? Sí, realmente me daba lo mismo
tonces, a manera de despedida, improvisé una cualquiera de las opciones. Amanecía cuando
canción: me quedé dormido. Salud. Hace rato que des-
perté. Fui a comprar esta anforilla. Un cuarto de
Camarada, querida camarada, litro de tequila Hornitos. De regreso me senté
donde mejor nos entendemos en el camastro, abrí la botella y bebí un trago.
es en la cama... Saqué una moneda, la lancé al aire, seguí su 11·

trayectoria hasta que cayó y finalmente quedó 1¡1

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Enseguida oí el portazo. De eJla no quedó inmóvil. Sol. Una carcajada me ganó y permane- 1

más que el aroma a Delicados flotando en el cí riendo un buen rato. Luego me fajé la pistola .
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en la parte trasera del pantalón ·~-mírala, 1

ambiente. Tal vez Rosa no quiso acercarse y de- 1111

cirme adiós cara a cara por temor. Temor a que aquí la traigo~~ y vine al baño. Entonces te
la tumbará en el camastro, a que la besara y encontré, mi cabo. Girando y girando. Nunca
imaginé que el escándalo que protagonizaron 1

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tus mujeres pudiera afectarte tanto. Al principio
me pareció un chisme de vecindad. Común y gritos, empujones, mentadas y trancazos que
corriente. Pero estaba equivocado, Benito. Lo pa ' qué le cuento, profe. Hasta que oímos chi-
reconozco. (Doña Panchita se liinpia las manos llar a la patrulla. ¿Y qué cree que hizo el tal
en el delantal y me dice: Pues fíjese nomás que Benito? Nomás divisó a la policíay pa' pronto
la Mague y la mera esposa del soldado, el tal se fue derechito a la tapia del fondo, y así de
Benito, se agarraron a golpes aquí en el patio. chaparrito como lo ve, que pega un brinco, se
¡Hubiera visto, profe! Parecían animales. Hasta trepa y sale escapado). Ya sólo llovizna, Beni-
que vino la policía y se las llevó. Yo estaba acá to. Ya es hora. Salud. No entiendo por qué te
afuera recogiendo mi ropa del tendedero cuan- suicidaste. De veras que no lo entiendo. Me pa-
do llegó la señora. Traía un chavalo como de rece una decisión muy noble y muy pendcja a
diez años. Ella me preguntó que si no sabía la vez. Pero qué puedo decir yo. Supongo que
dónde vivía una tal Margarita o Mague. Yo le tendría que haberte conocido mejor, Saber más
dije adónde. Ella fue y se paró delante de la cosas de tu vida allá en la siena de Oaxaca,
puerta. Nomás que no tocó. Se estuvo made- donde, según dicen, naciste. Tu mensaje póstu-
reando un rato. Hasta que ya no pudo aguantar mo realmente no lo explica o, en todo caso, la
al chavalo que algo le decía y tocó quedito. Oí explicación resulta insuficiente. Pero ahora lo
la voz de Mague preguntando qué quería. La que importa es cumplir con tu deseo. El último
señora se chiveó todita. Luego dijo de a tiro trago de tequila a tu salud, Benito. Salud. Aho-
agilitada: «Yo soy María, la esposa de Benito, ra me corresponde dar la funesta noticia y
vengo a pedirle que por favor, por mis hijos, de- proclamar tu mensaje a la humanidad. Espé-
je en paz a mi marido ...» Entonces oí la risa de rame, Benito. Ahorita regreso. No te vayas a ir.
Mague. Una carcajadotas tan feas que hasta a
mí me dio coraje. La señora nomás apretó los El hombre se pone en pie.
puños y que le grita: «¡Vieja puta, deje en paz a =-No te vayas a ir... -dice apuntando hacia
mi marido ...!» La Mague en caliente la agarró el interior del baño.
de las greñas y que me la azota contra el suelo, Sale y lanza la pequeña botella hacia un rin-
luego se le echó encima y que se ponen a pe- cón del patio.
¡
lear, profe. Peor que perros. En eso que se va :~ La botella cae en un ruido lodoso.
aprontando el mismito Benito. Hubiera visto la :i Carnina sin prisa entre los charcos que espe-

cara que puso, profe. Quiso aplacar el mitote. ¡ jean pedazos azules de cielo nublado.
Pero nomás no pudo. Se armó una de patadas, Llega al cuarto de Mague. Toca la puerta
con los nudillos tres veces y espera. De la ven-

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Levanta el rostro al ciclo. Llovizna. Las go- Desdobla un pedazo de papel estraza y lee:
tas estallan sobre la piel del tiempo.
---¡Profe! ¡Qué milagro! Pásele. Pásele que Querida María:
se moja, Quiero que sise puede guardez un lugar pa-
El rostro moreno de Mague. Raíces oscuras ra mi en tu corason.
en el cabello falsamente rubio, nariz chata, pó- Te quice mucho. Adios le pido que me per-
mulos pronunciados, excesivo maquillaje, el done. Avizale a mi mamasita.
rastro de un golpe reciente sobre la ceja izquier- A dios.
da. Posdata: No yores mucho.
El cuerpo pequeño y bien proporcionado Tepuedes enfermar.
expide sensualidad. Rojísimos labios que ex-
tienden una sonrisa de bienvenida. Mague corre hacia el baño. La hermana in-
-..-Ándele. Pásele que se va a mojar. tenta seguirla, pero el hombre la sujeta y se lo
---Sólo llovizna, Mague Aquí estoy bien ... impide.
---¿Qué lo trae por aquí, profe? ----pregunta -Mire, mejor conviene que ...
ella cou un repentino tono de suspicacia por el «¿Llamar a la policía? ¿Estás loco? No. Lo
aliento alcohólico de su vecino. que yo tengo que hacer es recoger mis cosas y
· --Mague, se trata ele su amigo ... pelarme».
¿,Cuúl amigo? En el silencio líquido de la tarde una explo-
~u amigo. ¡,,¡ soldado ... sión de gritos irrumpe.
<.Benito'' exclama ella-- ¿Qué pasa -¡Mentiroso! [Pinche borracho mentiroso!
con lkn1to? ¡Aquí no está él! ¡Cabrón mentiroso! [Aquí no
¡,Qui'.·pasa? --tercia la hermana de Ma- está!
guc que asoma su curiosidad. La hermana de Mague lo contempla desde
e-
;)UCeücl
que e'J esta• a.ii...
1' f-'.'XIe¡ bano
- ... una mirada que vacila entre la sorpresa y la ira.
Cole ..ri ...
.. V t:id,;O -¡Pinche mentiroso! --se escucha una vez
-<·'' Ouc!
< --·grita
~ Maaue
..,_ v queda p.aralizada.
..1
más.
Después prueba una sonrisa de incredulidad, --No puede ser. No es cierto. Yo lo vi. Ahí
pÍ hombre
P e•...-()
.J\..d. vl ,..i_,,. t\..
'l()t">•J•"
ü 0.1C¿:)d. tiene que estar .
--·-Dejó esta nota para una tal Maria ... El hombre atraviesa el patio y se detiene en
el umbral del baño.
f;
~ -í Mentiroso! [Pinche mentiroso! ¡De

20
quién quiere burlarse! ¡Aquí no hay ningún col-
gado! ¡Aquí no hay nadie! ¡Aquí no hay nada!
-·grita Mague de rodillas, abrazando las pier-
nas del cadáver que en vida había sido Benito.

-~.::~)

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1\íu 11Jlr:n1n ifülll's
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terminó de imprimirse en el mes de julio de 2003 en los talleres
de El Mexicano y de Meridiano 107 editores de Ciudad Juárez,
1
Chihuahua.
El tiraje fue de 1000 ejemplares. 1

La edición estuvo a cargo del autor. 1

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Uografía (circa 1881} del ferry que unía Juárez y El Paso a través del Río
!avo, ubicado a la altura de las actuales Avenida Juárez y calle de El Pa- Escuela Secundaria Federal No. 1
Turno Vespertino
Primera Generación
(1970-1972}

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Dibujo de la Misión de Guadalupe hecho
en 1851 por Augustus A. Vaudricurt de la
American Boundary Commission.

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l)tografía (circa 1881) del ferry que unía Juárez y El Paso a través del Río
avo, ubicado a la altura de las actuales Avenida Juárez y calle de El Pa- Escuela Secundaria Federal No. 1
Tumo Vespertino
Primera Generación
(1970-1972)
1232 Geronimo
(915) 774-0496

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1232 Geronimo
(915) 774-0496
306 E. Paisano
(915) 534-7474
La Misión de Guadalupe en 1920
UACJ

EL MEXICANO
·inauguración del Monumento a
Benito Juárez en 1909.
Río Bravo
Blues es
una trilogía
de relatos
ambientados en
la comunidad
que integran
Ciudad Juárez,
Chihuahua; y
El Paso, Texas.
Dice el autor:
Su apariencia
costumbrista es una
trampa. Son cuentos
ubicados en la mitad
del puente entre la
realidad y la irrealidad.
Una zona que permite
a los textos múltiples
lecturas. Un ámbito que
comparten el Sueño y la
Historia, el Mito y
el Hombre.
Chihuahua
<;(,rnum,'11(.)Uf] • .Et.S:tAIX)

Rubén Moreno Valenzuela. Ciudad Juárez, 1956. Es autor de las
siguientes obras inéditas_:Para una noche de televisión, relatos; La
Biblia de Gaspar, novela policial; Coyote Viejo Coyote, antología de
cuentos del mito del Viejo Coyote entre los nativos de América del
Norte. Además de ser librero, ejerce el periodismo como subdirector
de la revista Semanario y tiene a su cargo la página histórica en el
periódico vespertino El Mexicano.

lnstimto
UCONACULTA PACMYC Cbihuatauense
de la Cultura

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