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Pensamiento Crítico En La Enseñanza De Las Ciencias Políticas Y Económicas: Una Oportunidad Para El

Desarrollo Territorial En El Postacuerdo

I. PENSAMIENTO CRÍTICO EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS POLÍTICAS Y
ECONÓMICAS: UNA OPORTUNIDAD PARA EL DESARROLLO TERRITORIAL EN EL
POSTACUERDO.

Eje Temático: Pedagogía y didáctica
Luis Manuel Cantillo Camargo
Maestrante en Educación Universidad del Tolima
Docente de Aula. Secretaría de Educación y Cultura del Tolima.
Institución Educativa San Rafael.
Colombia. Departamento: Tolima. Municipio de Santa Isabel. Centro Poblado San Rafael.
Teléfono: 3014040678
e-mail: luismanuelcantillo@gmail.com

II. Resumen.
La presente propuesta plantea la posibilidad de iniciar transformaciones educativas partiendo del
conflicto y el postacuerdo como temas generadores -entendidos desde la visión teórica de Paulo
Freire- en donde el pensamiento crítico es eje principal y sugiere nuevas prácticas pedagógicas que
permitan que los estudiantes se formen con una visión del rol ciudadano que cumplen en una
sociedad en transformación. El aprendizaje dialógico se resignifica para los jóvenes, pues mediante
el diálogo y el pensamiento crítico, se piensan a ellos mismos, se piensan en sociedad y en la
realidad de su territorio, aportando opiniones y acciones que permitan el rediseño democrático de
proyectos políticos que ayuden a sentar las bases para la reconfiguración del desarrollo territorial en
el postacuerdo.

III. Palabras Clave: Pensamiento crítico, Desarrollo territorial, Postacuerdo, Enseñanza ciencias
sociales.

IV. Desarrollo.
Introducción.
Tras aproximadamente seis décadas del conflicto armado iniciado a mediados del siglo XX en
Colombia, se vislumbra –aunque de manera parcial- la oportunidad de dar fin al mismo a través de
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los acuerdos establecidos con uno de sus actores directos. Se convierte este espacio en una
oportunidad para el pensamiento individual y colectivo, no porque durante el tiempo del conflicto no
se pudiese desarrollar la capacidad de pensar, sino porque la presión del conflicto y la forma en que
las libertades fueron coartadas en la sociedad a través de las armas en lugares en donde la
confrontación tuvo una mayor incidencia, negó la posibilidad que los individuos se pensaran a sí
mismos y en consonancia con los demás para la construcción de un proyecto social que permitiera
aunar visiones particulares y construir una visión conjunta del futuro. Del mismo modo, el destierro
ocasionado por el conflicto, imposibilitó la conjunción de diversos factores en torno a un espacio
físico territorial a partir del cual los individuos pudiesen generar relaciones conexión, de identidad y
por ende, impulsar de manera colectiva el proyecto de desarrollo desde las regiones amenazadas
por la guerra.
En este escenario, la escuela como promotora de la educación -especialmente en el sector rural de
la nación colombiana- se vio seriamente amenazada puesto que su función de generadora de
espacios de pensamiento y reflexión de la realidad fue seriamente limitada por los intereses de los
violentos. De acuerdo con los planteamientos de Paulo Freire (1990), el acto de estudiar es una
actitud frente a la realidad, puesto que de hecho, estudiar es pensar acerca de las vivencias y en un
contexto como el del conflicto vivido en Colombia esta posibilidad se veía restringida ante acciones
de intimidación en múltiples dimensiones. Freire afirma además que la práctica educativa no tiene
lugar en el vacío, sino en un contexto real, histórico, económico y político y no necesariamente
idéntico a ningún otro contexto, por ende, el escenario del postacuerdo se presenta como una
oportunidad para la reinvención de la educación, de la escuela y de los docentes, la reconsideración
de sus roles en la sociedad, y la validación y reivindicación del pensamiento crítico como eje
articulador de un proyecto social, político y económico de desarrollo territorial sustentado en el
consenso, el diálogo, la participación y del reconocimiento de la realidad de cada individuo como
artífice de su destino social.
De acuerdo con lo planteado, y como ejercicio práctico y significativo del pensamiento crítico, el
desarrollo se presenta para fines de esta propuesta siguiendo los planteamientos de Sergio Boisser
(1999) como una construcción colectiva para la cual se requiere previamente aunar esfuerzos que
mediante la identidad de grupo, la identificación de las individualidades que en tanto se piensan a
ellas mismas, permiten encontrar puntos de semejanza con el otro generando sinergias que
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redunden en beneficio de una comunidad que ya no lucha por la superviviencia en un territorio, sino
que a partir del mismo proyecta su desarrollo y su desenvolvimiento en un contexto globalizado.
Teniendo en cuenta los aspectos planteados, se presenta ésta apuesta educativa. Por lo tanto, en
medio de una situación diferente, de un suceso que hace mucho se anhelaba en el país, pero para el
cual paradójicamente no se está preparado ¿Por qué no darle una oportunidad a una propuesta de
cambio? ¿Por qué no atrevernos a presentar nuevas visiones del quehacer educacional? ¿Por qué
no presentar a la educación desde su validez de aportar soluciones al mundo? Desde luego y de
acuerdo con Freire, “no perdemos nada si intentamos una nueva pedagogía”.

Metodología.
La presente propuesta parte del análisis documental y de información de obras de Paulo Freire
como: La pedagogía del oprimido, La educación como práctica de la libertad y La naturaleza política
de la educación, con el propósito de dar respuesta a la pregunta: ¿Cómo articular teoría y práctica
pedagógica con el acontecer nacional de Colombia para generar una propuesta metodológica que
promueva el desarrollo del pensamiento crítico a partir de la enseñanza de las ciencias económicas
y políticas?
Hernández, Fernández y Baptista (2010) afirman que los documentos son una fuente importante
para la obtención de información puesto que permiten entender el fenómeno central del estudio.
Adicionalmente, de acuerdo con Dulzaides y Molina (2004) el análisis de información coloca su
atención en la información que contienen los documentos, en su significado, así como en las
fuentes, en su autoridad. Además agregan que ambos procesos documental y de información,
confluyen en el propósito de crear vías para hacer llegar la información al usuario que la requiere,
permiten captar e interrelacionar ideas esenciales y son parte de un proceso integrador, cíclico y
sistémico único. (p. 2,3).
En el presente caso, se obtuvieron síntesis de los postulados de Paulo Freire, con la intención de
esbozar una propuesta educativa que llevara a la práctica la pedagogía de la liberación en un
contexto de singular importancia como el escenario colombiano actual.
De esta manera, a través de la metodología citada, se configuró un pequeño marco teórico
conceptual a partir del cual se aborda el análisis del problema seleccionado para estudio.
Igualmente, en términos de desarrollo y desarrollo territorial, fue necesario el acercamiento a partir
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de la metodología descrita a diversos documentos cuya fuente principal fueron las propuestas de
desarrollo territorial presentadas por el Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación
Económica y Social (ILPES) y la Comisión Económica Para América Latina y El Caribe (CEPAL) a
través de las elaboraciones de Sergio Boisier, buscando orientar un análisis regional de las
categorías seleccionadas para la presente propuesta.
Por los motivos resaltados, se apela a precisiones conceptuales que influyen en la adopción de la
postura del autor frente a la problemática abordada. Siendo así, Pérez Martínez (2004) manifiesta
que: “El territorio, es por tanto, una concepción relacional en la cual se sugiere un conjunto de
vínculos de dominio, poder apropiación y pertinencia entre una porción o una totalidad de su espacio
geográfico y un determinado sujeto individual o colectivo.” (P. 3). Pérez Martínez (2004) también
define el conflicto como: “cuando nos referimos a conflicto hacemos referencia a una polémica que
surge del poder con relación a los desacuerdos en la utilización del control político y de las ventajas
económicas sobre un territorio social.” (P. 4)
Adicionalmente, se parte de una concepción de desarrollo, que pese a ser una categoría amplia y
multidimensional para el análisis, es necesario especificar el planteamiento con cual se identifica
esta propuesta. De esta manera, el concepto de desarrollo acogido por el autor es el relacionado con
la teoría de la dependencia o ciencia social latinoamericana que a través de los aportes de Fernando
Henrique Cardoso, Theotonio Dos Santos, Vania Bambirra, André Gunder Frank y Enzo Felleto,
entre otros (Cf: Sunkel y Paz, 1977; Pirela, 1990; Guillén, 2006) manifiesta que “el desarrollo es
concebido como un proceso de cambio social, deliberado, cuyo objetivo último es la igualación de
oportunidades sociales, políticas y económicas, tanto en el plano nacional como en la relaciones con
sociedades más avanzadas, que coloca el acento en la acción, en los instrumentos de poder político
y en las propias estructuras de poder para la orientación, eficacia, intensidad y naturaleza del
cambio”. (Mujica y Rincón, 2010. P. 8)
Adicionalmente, frente al pensamiento crítico, resulta útil resumir a través de las líneas de Freire la
metodología que implica el pensamiento crítico en la labor educativa en torno a la construcción del
conocimiento. Para Freire (1990) El acto de conocimiento implica un movimiento dialéctico que pasa
de la acción a la reflexión y de Ia reflexión sobre la acción a una nueva acción. Para que el
educando sepa lo que no sabía antes, debe involucrarse en un auténtico proceso de abstracción por
medio del cual pueda reflexionar sobre el todo acción-objeto o, en un nivel más general, sobre
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formas de orientación en el mundo. En este proceso de abstracción, se proponen al educando, como
objetos de su crítica, situaciones representativas del modo en que se orienta en la realidad. (P. 71)
Aunado a la visión anterior y teniendo en cuenta que la propuesta presentada busca repensar la
enseñanza de las ciencias sociales en un escenario de postacuerdo, es válido decir con Boisier
(1997) que “no podemos intentar construir el desarrollo territorial del siglo XXI con categorías
mentales del pasado” (P. 11). Desde esta postura, Boisier (1997) considera que en el desarrollo
territorial intervienen factores externos (exógenos) e internos (endógenos) de cuya interacción puede
resultar el desarrollo anhelado.
Continuando con este planteamiento, Boisier (1997) enuncia cuatro planos en los cuales desde su
análisis se manifiesta el desarrollo endógeno que son: 1. Político, relacionado con la toma de
decisiones frente a varias opciones. 2. Económico, entendido como la capacidad de reinvertir el
excedente económico in situ. 3. Científico y tecnológico, visto como la capacidad de generar los
propios impulsos tecnológicos de cambio. 4. Cultura, considerada como la identidad socioterritorial.
Del mismo modo, Boisier (1997) identifica seis factores que pueden ser determinantes para
posibilitar el desarrollo endógeno. Entre ellos se encuentran: 1. Territorio. 2. Instituciones. 3. Cultura,
concebida como la identificación frente al desarrollo. 4. Procedimientos. 5. Recursos. 6. Entorno.
Respecto a estos factores, vale la pena resaltar textualmente lo que Boisier (1997) entiende como
recursos teniendo en cuenta la finalidad de la propuesta que se presenta posteriormente. Los
recursos entonces se relacionan con “elementos tales como la autoconfianza colectiva, fe en el
porvenir, conciencia de la capacidad social para construir el futuro, asociatividad, perseverancia,
memoria histórica colectiva, deseo de emulación y sobre todo „ganas de desarrollarse‟. (P. 13)

Análisis de Resultados.
Educar en el postacuerdo. Aspectos para una nueva propuesta.
Con el inicio del nuevo milenio, los gobiernos de los países latinoamericanos comenzaron a
plantearse nuevas metas en los distintos ámbitos en los que la política nacional tiene injerencia. En
este sentido, la educación no fue la excepción. En el contexto educativo colombiano, durante la
primera década del siglo XXI y en lo que va corrido de la segunda, existen términos y conceptos que
han entrado a jugar un papel fundamental en la manera de hacer y concebir la educación desde el
Ministerio de Educación Nacional.
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De acuerdo con lo planteado, el término de competencia o su plural, competencias es uno de los
términos más relevantes en el plano educativo actual. Las competencias han entrado a jugar un
papel crucial en el diseño de la política educativa nacional y están directamente relacionadas con los
demás lineamientos tales como los estándares básicos y los derechos básicos de aprendizaje.
En consonancia, para el propósito de la presente propuesta se tendrá en cuenta la definición que
para competencias en el sector educativo elabora el autor Díaz Barriga (2008) quien manifiesta en
este plano que: Aunque no es fácil aceptar una conceptuación del término competencias podríamos
reconocer que supone la combinación de tres elementos: a) una información, b) el desarrollo de una
habilidad y, c) puestos en acción en una situación inédita. La mejor manera de observar una
competencia es en la combinación de estos tres aspectos, lo que significa que toda competencia
requiere del dominio de una información específica, al mismo tiempo que reclama el desarrollo de
una habilidad o mejor dicho una serie de habilidades derivadas de los procesos de información, pero
es en una situación problema, esto es, en una situación real inédita, donde la competencia se puede
generar. (P. 76)
Siguiendo la línea discursiva de Díaz Barriga y considerando también la aplicabilidad del
pensamiento crítico en la enseñanza de las ciencias sociales, concretamente las ciencias
económicas y políticas, el postacuerdo se presenta entonces como esa situación real inédita en
donde la competencia no solo puede sino que debe florecer. No obstante, para lograrlo es necesario
que el docente y el educando salgan de sus roles tradicionales, que se atrevan a trascender de los
lineamientos antes señalados y sean artífices activos del procesos de enseñanza-aprendizaje,
dándole al mismo un verdadero significado de formación y una aplicación útil en el terreno de su
cotidianidad individual y social.
Es en este sentido que los aportes de Paulo Freire (1990) cobran vigencia en la medida en que se
configure el pensamiento crítico como verdadero eje articulador del proceso de enseñanza
aprendizaje no solo en las ciencias sociales de manera aislada, sino en la educación vista como un
todo. En la visión de Freire “el rol del docente consiste en proponer problemas en torno a situaciones
existenciales codificadas para ayudar a los educandos a alcanzar una visión cada vez más crítica de
la sociedad.” En esta misma medida no se debe olvidar que para Freire el papel de la escuela debe
ir más allá de ser un dispositivo de reproducción cultural y económica, por lo cual debe aspirar a que
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su función genere los cimientos para que el lenguaje de la crítica sea el medio que abra realmente el
sendero para comenzar a transitar hacia el lenguaje de la posibilidad.
Una vez abordados estos aspectos debe entonces procederse a responder el interrogante ¿De qué
manera el pensamiento crítico en la enseñanza de las ciencias económicas y políticas se puede
transformar en una posibilidad para el desarrollo territorial en el postacuerdo? Siendo un interrogante
complejo, se pueden proponer algunos criterios que ayuden a resolverlo. En su Pedagogía del
oprimido, Paulo Freire expone algunas metodologías que pueden ser adaptadas al contexto de la
realidad del postacuerdo en el país, sin caer en la trampa que tradicionalmente ha sido objeto de
inconformidades en materia educativa que consiste en la implantación de modelos educativos sin
realizar las adecuaciones pertinentes a la realidad del país.
En consecuencia, Freire plantea dos elementos fundamentales en la generación del pensamiento
crítico en el ámbito educativo, ellos son los temas generadores y el proceso de concienciación. Los
temas generadores son aquellos problemas o categorías conceptuales en torno de los cuales se
activa el proceso de diálogo entre educadores y educandos, promoviendo la participación activa y la
reflexión alrededor de estos temas. Sin perder el rumbo de los lineamientos del Ministerio de
Educación Nacional, la práctica educativa colombiana puede hacerse dinámica en la medida en que
docentes y estudiantes sean capaces de problematizar su realidad para analizarla y posteriormente
tomar cursos de acción. He allí el valor del postacuerdo como uno de los principales temas
generadores de reflexión aunado a la visión que desde las ciencias económicas y políticas se pueda
construir en referencia al desarrollo territorial.
De este modo, el diálogo y la concienciación deben encontrar su soporte en la búsqueda conjunta de
respuesta a cuestionamientos tales como ¿Qué se entiende por sociedad?, ¿Qué significado tiene el
territorio?, ¿Qué significa el desarrollo?, ¿Puede el individuo transformar la sociedad a la que
pertenece?, ¿Cómo hacer uso de los mecanismos de participación ciudadana para transformar
positivamente la realidad?, ¿Qué se entiende por poder y cómo se distribuye?,¿Cuáles han sido las
consecuencias del conflicto?, ¿Qué se asume por violencia?¿Cuáles retos u oportunidades surgen
en el postacuerdo?, ¿Cómo deben distribuirse los recursos en una sociedad?, ¿Qué es pobreza?,
¿Cómo construir equidad?, ¿Qué significado tienen la justicia, la cultura, la identidad cultural?, ¿Qué
es desarrollo territorial?, los cuales son abordados para realizar una reflexión crítica que posibilite
que los estudiantes se piensen individualmente pero también como parte de una colectividad que
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afianza su valor como individuos y adicionalmente, estos temas generadores constituyen el punto a
partir del cual se trasciende a la idea tradicional –bancaria en el lenguaje de Freire- de los
contenidos curriculares para posibilitar sustentar y ampliar el horizonte conceptual de la reflexión
crítica.

Conclusiones.
Teniendo en cuenta lo planteado por Freire respecto a los temas generadores, los aspectos
mencionados en el análisis de resultados en torno al desarrollo de competencias o habilidades para
la vida, y el escenario para el cual es propuesto el desarrollo del pensamiento crítico Sergio Boisier
(1999) en Teorías y metáforas sobre el desarrollo territorial propone un interesante interrogante que
debe convertirse en un tema generador central en toda comunidad no solo académica sino humana
en el territorio colombiano en este nuevo escenario del postacuerdo. Este interrogante es ¿De qué
depende el desarrollo de un territorio en un contexto de economías de mercado, abiertas y
descentralizadas? Frente a este interrogante Boisier plantea que “por ello se habla de la creación de
un nuevo entorno para el desarrollo territorial que no es otra cosa que un nuevo conocimiento.
Complementariamente, sin olvidar la evaluación y recurriendo al criterio de competencias propuesto
por Díaz Barriga, la evaluación valorará la elaboración interpretativa, argumentativa y propositiva del
estudiante frente al ejercicio reflexivo de su realidad, el aporte y respeto en torno a la reflexión
colectiva y no precisamente lo concordantes o “acertados” que sean estos planteamientos con las
nociones preestablecidas respecto a las categorías conceptuales analizadas.
Finalmente, es necesario apelar a la concienciación como uno de los propósitos fundamentales que
Pablo Freire expone respecto al acto educativo. Para Freire la concienciación “significa un despertar
de la conciencia, un cambio de mentalidad que implica comprender realista y correctamente la
ubicación de uno en la naturaleza y en la sociedad; la capacidad de analizar críticamente sus
causas y sus consecuencias.” Precisamente es esta ubicación del individuo en la naturaleza y en la
sociedad lo que posibilitará activar los procesos de identidad cultural y a partir de ahí generar que
cada individuo se considere como un ciudadano en uso de las facultades y competencias de las
cuales le dota la ley y que en esta medida, comience a sembrar a través del consenso con sus
semejantes, especialmente con aquellos que habitan en su proximidad, las semillas de ese cambio
social al que todos puedan llamar con orgullo desarrollo territorial.
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Para Boisier (1999) el territorio (organizado) ha de ser objeto de construcción social y política que lo
transforme en sujeto. Lamentablemente para quienes vivieron la época cruel del conflicto armado en
Colombia la visión del territorio y de hecho, su postura frente al mismo, sufrieron un lento y tortuoso
proceso de desvalorización. No obstante, se plantea en la actualidad el escenario del postacuerdo,
el cual como toda realidad humana y social presenta retos y oportunidades. Uno de los principales
retos en este sentido es para la educación, se deben comenzar a plantear propuestas acerca de
cómo educar a ese ciudadano colombiano del postacuerdo. Ello implica desde luego, abordar temas
de núcleos problémicos, de metodologías, de competencias y desde esta óptica rediseñar los
procesos educativos que formen esas nuevas actitudes para una nueva vida, lo cual requerirá por
supuesto la construcción activa de un nuevo conocimiento en el cual el estudiante pueda pensar
críticamente esta nueva realidad y adoptar una posición frente a la misma.
En este sentido, resulta válido entonces comenzar a pensar en estos nuevos escenarios para
procurar proponer soluciones a las que se puedan llamar “nuestras”. Es por ello que la propuesta
presentada buscó soportarse en planteamientos y visiones de teóricos latinoamericanos que en gran
medida han realizado valiosos aportes para entender la realidad social, política y económica de los
países de esta área del planeta. Es así como se hace imperioso acudir a las propuestas de Paulo
Freire exponente ilustre del pensamiento crítico en educación y del mismo modo, apelar a la
interpretación que de la realidad latinoamericana ha realizado la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe CEPAL.
De esta manera, con un sustento teórico válido se presenta la propuesta de tomar el pensamiento
crítico para abordar la enseñanza de las ciencias sociales, específicamente las ciencias económicas
y políticas como una oportunidad de desarrollo territorial en el postacuerdo. Son los primeros pasos
para configurar una propuesta; no obstante, la misma tiene la pretensión de servir como referencia
para la apertura del debate en este nuevo contexto. Su pertinencia se hace evidente en la medida en
que para este nuevo escenario es necesario educar a un nuevo ciudadano y para ello es igualmente
necesaria una nueva educación que por supuesto deba tener un nuevo propósito.
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