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La cerámica de la Alta Edad Media en Cataluña (S. VIII-IX d. C.): el estado de la cuestión

Cristian Folch Iglesias *

RESUMEN

Este texto pretende mostrar el estado de la investi- gación sobre las cerámicas de la alta edad media en Cataluña (Siglos VIII-IX d.C). Estas cerámicas presen- tan problemas en su estudio, pero con las últimas inves- tigaciones sobre yacimientos de este periodo, hemos podido aislar diversas características comunes que per- miten empezar a diferenciarlas.

PALABRAS CLAVE: alta edad media, cerámicas, Cata- luña.

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este texto es plantear el esta- do de la cuestión sobre la investigación de los contextos cerámicos del inicio de la alta edad media en Cataluña (Siglos VIII-IX d.C.) 1 . Estas cerámicas presentan una serie de característi- cas que permiten empezar a diferenciarlas y

ABSTRACT

This paper shows the actual status about the early middle age ceramics investigation in Catalonia (Cen- turies VIII-IX b.C). This ceramics has more problems in their study but with the results of the last investi- gations about the early middle age sites in Catalonia we have established some common features for this ceramics.

KEY WORDS: early middle age, ceramics, Catalonia.

proponer aspectos comunes con los que poder ofrecer cronologías más claras para los yaci- mientos de este período. El gran auge de la investigación en arqueología medieval en Cata- luña, en los últimos años, nos ha permitido reu- nir una serie de datos de diversos yacimientos arqueológicos, con cronologías bastante claras que se sitúan en los siglos VIII-IX 2 . Estos nos

* Arqueólogo, C/Felipe II Nº 27 2º-2ª 08917, Badalona (Barcelona). Folch72@hotmail.com. Colaborador en la UAB.

1 Queremos agradecer a Joan Llinàs, a Jordi Roig, a Francesc Busquets, a Montserrat Mataró, a Jordi Tura, a Josep Maria Benet, a Josep Maria Cau i a Josep García, su gentileza al dejarnos publicar las láminas de los dibujos de cerámica que acompañan al texto.

2 La mayoría de yacimientos citados en el texto corresponden a excavaciones recientes efectuadas con una metodología actual. Nos hemos centrado en un espacio de tiempo que abarca los siglos VIII-IX, desechando los yacimientos que presentan cerámicas espa- tuladas, un tipo de cerámica muy común en Cataluña, que parece que se puede empezar a fechar, para algunos casos concretos, desde finales del siglo IX, pero que se documenta más extensamente en el siglo X y perdura hasta el XI. Los conceptos utilizados en el texto para describir los tipos de cocciones como reductora y oxidada son los que normalmente se utilizan. En Cataluña uti- lizamos el concepto óxidoreductora o mixta para describir las cerámicas que no presentan cocciones homogéneas en toda la pieza.

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ayudaran a acercarnos, un poco más, a la pro- blemática que presentan estas cerámicas en Cataluña actualmente 3 .

En otras zonas de la Península Ibérica, estu- dios sobre este período han abierto nuevas líneas de investigación, superando diversos con- dicionantes historiográficos y han dado a cono- cer unos contextos cerámicos que han permi- tido establecer cronologías bastante claras de estos yacimientos arqueológicos, como se ha hecho en Alicante y Murcia (GUTIERREZ, S. 1996).

En los casos en que hemos tenido acceso

al material cerámico, el análisis se ha efectuado

a partir de la observación a nivel macroscópi-

co de los fragmentos cerámicos, con una clasi- ficación siguiendo criterios tipológicos y cuali- tativos de las pastas (tipos de cocción, coloración, tratamiento de las superficies y decoraciones).

LOS PRECEDENTES: LA CERÁMICA COMÚN DE LA ANTIGÜEDAD TARDÍA EN CATALUÑA (SIGLO VII d.C.)

Últimamente el gran desarrollo de la inves- tigación sobre la Antigüedad Tardía en Catalu- ña ha permitido estudiar un gran número de yacimientos arqueológicos con cronologías de los siglos VI-VII 4 , muy adecuados para enfren- tarnos a la problemática que presentan los con- textos cerámicos de los siglos VIII-IX.

En el siglo VII la cerámica común romana deja de ser tan homogénea como en siglos

anteriores, donde la producción estaba muy estandarizada y empieza a predominar la cerá- mica de cocción reductora (LLINAS, J. 1997). Así, para los contextos del siglo VII en Catalu- ña, la cerámica se caracteriza por tener una cocción oxidada (jarras y cuencos) y reducto- ra (ollas y cazuelas). Esta convivencia de las cerámicas comunes oxidadas y reductoras se va decantando hacia estas últimas, a medida que avanzamos en el tiempo. En yacimientos con cronologías del siglo VII como Vilauba (Camós), destacan sobre todo las ollas, igual que en la Ciutadella (Roses), en la Solana (Cube- lles), en Aiguacuit (Terrassa), en Vilaclara (Cas- tellfollit del Boix) y en la Carretera (St Martí d’Empúries). En estos yacimientos aun hay seme- janzas con las producciones romanas de cerá- mica común de los siglos V-VI. Uno de los aspectos que permite diferenciar “la romanidad” de estas producciones son los bordes bisela- dos o con encaje para tapadera. Este distinti- vo de las cerámicas romanas comunes en la Anti- güedad Tardía se ha estudiado en comarcas como el Valles Occidental y Oriental (Barce-

lona) (COLL, J.M y ROIG, J 1997-2000).

Para los contextos del siglo VII podemos divi- dir las cerámicas comunes en dos grupos:

1 Cerámica reductora. Tipologicamente repre- sentada por ollas con los bordes biselados o con encaje para tapaderas, ollas con los bordes redondeados y cazuelas, estas pie- zas que presentan pastas torneadas y com- pactas y pastas bastas y frágiles, tienen colo- raciones negras, grises y marrones, con ejemplos documentados en los yacimientos

3 En una reciente síntesis sobre las cerámicas de los siglos VII-X en la provincia de Barcelona, casi no aparecen contextos de los siglos VIII-IX, lo que plantea muchas dudas sobre este material cerámico. LÓPEZ, Alberto et alii (2003): “Cerámica tardorromana y alto- medieval en la provincia de Barcelona. Siglos VII-X”. CABALLERO, Luis; MATEOS, Pedro y RETUERCE, Manuel (edts.) (2003). Cerá- mica tardorromanas y altomedievales en la Península Ibérica. Anejos de AespA XXVIII, Mérida, 41-65 Algunos contextos cerámicos que han aparecido recientemente y una revisión de otros más antiguos nos han hecho aislar diversas características que pensamos que aportan nuevos datos que permiten entender, de una manera más clara, la evolución de la cerámicas en los siglos VIII-IX. En el estudio de estos dos siglos la cerámica islámica en Cataluña siempre se ha obviado, por la supuesta presencia testimonial, sobre- todo en Cataluña Vella, y, no lo olvidemos, actualmente es un referente a la hora de estudiar estos dos siglos en toda la Penínsu- la Ibérica

4 En Cataluña tenemos ejemplos como: el Hort d’en Bach (Maçanet de la Selva), Pla de Palol (Platja d’Aro), Vilauba (Camós), La Vila dels Atmetllers (Tossa de Mar), St Julià de Ramis, La Ciutadella (Roses), La Carretera (St Martí d’ Empúries), El carrer del museu Nº 1 (Empúries), Vilaclara (Castellfollit del Boix), Els Maiols (Cerdanyola), La Solana (Cubelles), La plaça del Rei (Barcelona), l’Esglé- sia Vella de Sant Menna (Sentmenat del Vallès) y Sant Vicenç de Rus (Castellar de N’Hug).

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de La Carretera (St Martí d’ Empúries), La Ciutadella (Roses), Vilauba (Camós), Aigua- cuit (Terrassa), Vilaclara (Castellfollit del Boix) y la Solana (Cubelles).

2 Cerámica oxidada. Estas cerámicas se carac- terizan por presentar formas como jarras y cuencos y unas pastas depuradas y com- pactas y por tener coloraciones naranjas, ocres o rosadas. Están documentadas en los yacimientos de la Carretera, (St Martí d’ Empúries), La Solana (Cubelles), Vilacla- ra (Castellfollit del Boix) y la Ciutadella (Roses).

Los últimos estudios sobre Te rra Sigillatta Africana D y ánforas, en contextos del siglo VII en Cataluña (LLINAS, J.1997), muestran una dis- minución de estos materiales cerámicos en el registro arqueológico. Parece ser que la desa- parición de estas cerámicas de importación debería producirse a finales del siglo VII, aspec- to que nos muestra, con claridad, que en un momento impreciso entre finales del siglo VII y inicios del siglo VIII las cerámicas de impor- tación van desapareciendo del registro. Pode- mos encontrar ejemplos en yacimientos como Vilaclara (Castellfollit del Boix), Mas de Catxo- rro (Benifallet), Aiguacuit (Terrassa) y el caso excepcional de Bovalar (Seròs) en el que se documentaron una serie de monedas de Ákhila, fechadas en el primer cuarto del siglo VIII, donde dichas cerámicas de importación no aparecen en este registro del momento de abandono.

ALGUNOS CONTEXTOS CERÁMICOS DE LA ALTA EDAD MEDIA EN CATALUÑA (SIGLOS VIII-IX d.C.)

La Devesa (Besalú)

Las excavaciones arqueológicas han permi- tido documentar abundantes restos arqueoló- gicos en gran parte del subsuelo del casco anti- guo de Besalú y han mostrado la importante continuidad de ocupación que ha tenido esta población a lo largo de los siglos. Las excava- ciones se han realizado en la calle Major, Talla-

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ferro, del Portalet y en la zona conocida como la Devesa. En la fase que corresponde a la alta edad media se documentaron diversos silos amortizados por una torre de los siglos X-XI.

El campo de silos: Las estructuras se locali- zan en el sector más noroccidental de la Deve- sa, justo cerca de una torre superpuesta. Del material arqueológico, que se documentó en el interior de los silos, destaca la cerámica. Tipo- lógicamente las piezas corresponden a utensi- lios de medida pequeña, de uso doméstico. La mayor parte de las formas recuperadas corres- ponden a ollas, se caracterizan por tener el borde exvasado, más o menos redondeado, cuerpo globular y base plana. Las jarras pre- sentan similitudes tipológicas, pero conservan un encaje en el borde y las cazuelas tienen el borde abierto, algunas con el borde biselado y la base plana. Se han diferenciado tres tipos de cocción; reductora, mixta y oxidada. Las pastas presentan una importante cantidad de desgra- sante, hay algunos ejemplos de acabados con acanaladuras que se encuentran en el cuerpo

de las piezas (BUSQUETS, F y FÀBREGAS, M 1998).

La Torre Mora (St Feliu de Buixalleu)

La torre esta construida con bloques gran- des ligeramente desbastados por las caras vis- tas, de medida variable. La construcción com- bina los grandes bloques unidos con mortero de cal, con piedras más pequeñas también uni- das con el mismo mortero. La torre tiene un diámetro exterior de 9’5 metros y un diáme- tro interior de 5’70 metros.

Los materiales cerámicos forman parte de un conjunto de piezas muy homogéneo en coc- ción oxidada y reductora y el desgrasante es de cuarzo y mica. Algunas piezas presentan diferentes tonalidades de color que van del negro al naranja. Se trata de pastas blandas y duras, algunas piezas están muy bien realizadas (pastas duras, bien depuradas, paredes delga- das) y otras de aspecto más basto (pastas blan- das, poco depuradas y paredes gruesas). En lo que a tipología se refiere, los bordes son mayo- ritariamente exvasados, redondeados o bisela- dos y de perfil sinuoso y las bases son siempre planas. Cabe destacar una pieza en cocción

reductora, sin cuello y con el borde ligeramente grueso, decorada con acanaladuras. En gene-

ral las piezas recuperadas son ollas de forma

más o menos globular y de base plana. La cro- nología de estas piezas es poco precisa pero recuerda algunos materiales que cronológica- mente se sitúan en los siglos VIII-IX (FONT, G et alii 1996 y 2000) 5 .

Bovalar (Seròs)

Se trata de un poblado de época visigoda,

formado por diversas habitaciones, que se desa- rrolla alrededor de una iglesia. Un incendio sig- nificó la destrucción del poblado que ofreció un terminus post quem de primer cuarto del siglo

VIII con la presencia de monedas de Ákhila. En

algunas habitaciones se pudo documentar un gran número de copas de cristal y además se encontraron indicios de contenedores de made- ra. Se han encontrado pocos objetos metáli- cos, a excepción de diversas piezas destinadas

a uso litúrgico, encontradas, exclusivamente,

en la iglesia (PALOL, P 1989).

El material cerámico es muy homogéneo.

Formado por ollas con el borde biselado, algu-

nas jarras y grandes contenedores. Hay una

coexistencia entre las cocciones reductora, oxi- dada y mixta, que proporcionan a las piezas colo- raciones que van del negro al marrón (CAU,

J.M et alii 1997).

Aiguacuït (Terrassa)

Se han identificado dos estructuras de ver- tedero, un conjunto de catorce silos, restos de una cabaña semisubterranea y diversos recor-

tes, que ocuparían la parte noroeste de una villa

romana abandonada en el siglo VI 6 .

Los estratos de relleno de los silos y estruc- turas han proporcionado unos contextos cerá- micos unitarios, que se caracterizan por su homogeneidad y similitud, representados bási- camente por producciones reductoras y óxido reductoras.

La forma más representada es la olla, con

el cuerpo cónico, alargado y esférico, con la base

convexa, el borde exvasado 7 , redondeado o

biselado. Las cerámicas son torneadas o hechas

a mano, de cocción irregular, que dan colora-

ciones a las piezas grises, negras y marrones.

Los acabados de las superficies son bastos

(COLL, J.M et alii 1997 y 2000).

Mas de Catxorro (Benifallet)

Las obras de acondicionamiento de la carre- tera N-230 en el trayecto Mora-Tortosa y la construcción del Pont Llagoter sobre el rió Ebro, llevaron a la realización de diversas cam- pañas arqueológicas en la finca de Mas de Cat- xorro, situada en el termino municipal de Beni- fallet (Baix Ebre).

La fase estudiada en este trabajo corres- ponde al momento final de la ocupación del

yacimiento, situada en el siglo VIII. Los restos estaban formados por tres habitaciones, un deposito rectangular de opus signinum, una estructura cuadrangular construida con piedras

y sustentada por dos muros en ángulo, una

cubeta circular que aparece rodeada de diver-

sos agujeros de poste excavados en las arcillas

y cuatro silos.

El material cerámico, recuperado en esta fase, lo forman un conjunto de cerámicas comu- nes de tradición visigoda. La pasta es frágil y

5 Esta torre ha sido identificada como islámica, contruida en el momento de la conquista, asociada a un topónimo concreto que en Cataluña recibe la denominación de Far. Para las últimas investigaciones sobre toponímia islámica en Cataluña ver: Martí, R. (2003):

“La defensa del territori durant la transició medieval.” 1 Congrés: els Castells medievals a l’ occident de la Mediterània. Arbúcies, 89-114.

6 En la comarca del Vallés Occidental (Barcelona), el yacimiento de l’Aiguacuït (Terrassa) es una villa romana abandonada en el siglo VI. El sector noroccidental se reocupa en el siglo VIII con una cabaña y silos, que muestran los pocos restos que dejan estos asen- tamientos de la alta edad media en Cataluña. Este yacimiento ha sido identificado con el topónimo de Palacio Fracto, que aparece en la documentación medieval de Terrassa, y se ha relacionado con un tipo de topónimo originado a partir de la conquista islámi- ca, en este caso, del noreste de la Península Ibérica. MARTÍ, R y SELMA, S (2000): “Fortificaciones y toponímia Omeya en el este de al-Andalus”. Simposio Internacional Sobre Castelos, Palmela 2000. FOLCH, Cristian (2003): “Estratègies de conquesta i ocupació islàmica del nord-est de Catalunya”, Quaderns de la Selva Nº 14. Consell Comarcal de la Selva, 139-15.

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poco depurada, con abundante desgrasante, las formas se reducen a ollas con el borde redondeado o biselado y jarras con asas. Los paralelos más cercanos se sitúan en el nivel de destrucción del poblado de Bovalar (Seròs) fechado en el primer cuarto del siglo VIII (BENET,

J.M et alii 1991-92).

Pla d’Almatà (Balaguer)

Las excavaciones se han realizado entre los años 1983-90 en el lugar conocido como el Pla de Almatá, un asentamiento islámico de primera época. En diversas campañas solo se han podi- do documentar pocos restos atribuibles a cro- nologías de los siglos VIII-IX, estos correspon- den a algunas habitaciones con hogares y pavimentos relacionados. Se trataría de un recin- to amurallado con una ciudad-campamento vin- culada a las grandes campañas ultrapirenaicas, que el estado Omeia desarrolla durante la pri- mera mitad del siglo VIII.

La cerámica esta formada en su mayoría por ollas en cocción reductora con el borde redondeado, con asas y de forma globular, algu- nas cazuelas y por cerámica en cocción oxida- da que corresponde a otra cazuela y diversas piezas con vidriado amarillo. Las decoraciones son mayoritariamente bandas incisas forman-

do ondulaciones (CAU, J.M et alii 1997 y GARCÍA, J.E. et alii 1998).

Arxiu Administratiu (Barcelona)

El yacimiento esta situado en el solar del antiguo Archivo Administrativo de la ciudad de Barcelona y esta delimitado por la muralla roma- na, a la altura de la calle Sotstinent Navarro y la bajada Caçador y la calle Bisbe Caçador. La construcción de una nueva sede del archivo, hizo necesario un proyecto de excavación arque- ológica. El yacimiento presenta una secuencia cro- nológica desde los siglos IV-V a los siglos IX-X. En este caso nos interesan las fases III y IV fecha- das en los siglos VIII y IX. Los restos que corres- ponden a la fase III están formados por diver- sas modificaciones documentadas en una domus bajoimperial precedente, en la cual se docu- menta la construcción de un muro y el arrasa- miento de las paredes de las antiguas instala-

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ciones termales, resultando una habitación de forma rectangular. La fase IV esta formada por una compartimentación de la habitación docu- mentada en la fase anterior, con la construcción de una pared perpendicular a las existentes, con la que se relacionan pavimentos y un hogar.

La cerámica de la fase III está formada por piezas vidriadas y comunes atribuibles a pro- ducciones islámicas de finales del siglo VIII, bien fechadas con un dirham de plata del 150 de la Hégira (767-776) dentro del gobierno del emir Abd al-Rahmân I. La cerámica vidriada esta formada por jarras, zafas y una forma cerra- da, las pastas en cocción oxidante y con vidria- dos, verdes, amarillos, con óxido de hierro o manganeso y con engalba blanca. La cerámica común esta formada por piezas en cocción reductora y mixta con una tipología repre- sentada por ollas, cazuelas, cuencos y diversas formas cerradas. La cerámica de la fase IV, fechada en el siglo IX, presenta muchas simi- litudes con la de la fase anterior, únicamente se observa una reducción tipológica que esta- ría formada por ollas, cazuelas y cuencos

(GARCÍA, J.E et alii 2003).

Peralada

La fase III de este yacimiento, fechada en los siglos VIII-IX, corresponde a los restos de una fortificación carolingia, de una necrópolis y de unas habitaciones.

La fortificación: se descubrió el muro peri- metral este y el sur de una construcción de plan- ta cuadrangular. El muro perimetral, de la parte oeste se excavó en una longitud de 15 metros. Tenía un grosor de dos metros y se conserva- ba en una altura entre 1,20 y 1,90 metros. En el extremo sur este muro giraba hacia el oeste, cerca de 13 metros.

La técnica constructiva utilizada es de una doble pared con relleno interno, hecha con piedras de río de dimensiones pequeñas y medianas unidas con barro. Tenia unos cimien- tos de 1,20-1,25 metros de potencia y una pared vista que presentaba un paramento exter- no hecho con hiladas de piedras y losas míni- mamente repicadas.

La necrópolis: la excavación en el conven- to de Sant Bartomeu permitió documentar veinticuatro tumbas. La tipología de la cuales se resume en tres tipos: tumbas de bañera, con cantos de río y con resalte antropomorfo. En el primer caso las tumbas presentan forma de bañera con la cabecera y los pies redondeados. Los materiales más utilizados son las piedras de río y las losas de piedra. En el segundo caso las tumbas presentan una sepultura formada por un círculo de cantos de río que enmarcan al difunto y las terceras un resalte antropomorfo. En todos los casos este resalte se hace con dos piedras que enmarcan el cráneo.

Habitaciones: en la plaza Ramon Muntaner

se localizaron los restos de diversas habitacio- nes que corresponden a la primera ocupación medieval de Peralada. Los restos están forma- dos por dos silos, los restos de un pavimento

y diversos muros unidos en seco que formarí- an las habitaciones.

Entre los materiales cerámicos recuperados en Peralada destacan los típicos recipientes culi- narios (ollas y jarras) de cerámica común reduc- tora y mixta, producida a torno lento o a mano con pastas frágiles, poco depuradas, de un reper-

torio formal muy pobre (LLINAS, J. et alii 1999).

Can Pelet Ferrer (Llagostera)

Este yacimiento se localizó en una inter-

vención de urgencia efectuada en el tramo de la carretera GI-681 que va de Llagostera a Tossa de Mar. El seguimiento de las obras en

la zona del mas de Can Pelet Ferrer, que que-

daba afectado, puso al descubierto un total de 29 estructuras. Estas estaban formadas por fosas de planta circular, excavadas en la roca, y pequeños agujeros de poste asociados. De las fosas excavadas, 18 han proporcionado mate- riales arqueológicos, se trata de cerámica, fauna, metales y algunos elementos líticos. Cronoló-

gicamente podemos decir que el hecho de encontrar una moneda de Luis el Piadoso (814- 840) localizada en la fosa 1, nos acerca a un contexto situado entre los siglos VIII-IX.

La cerámica es, en general, blanda y poco depurada con desgrasante de cuarzo de gran tamaño. Las formas son típicas del repertorio de cerámica alto medieval; ollas y jarras de per- fil en ese y fondo plano y cazuelas. De las siete piezas mejor conservadas, cinco son ollas glo- bulares, con el borde ligeramente grueso y remarcado y fondo plano y tres de ellas tienen asas, además se documentó una cazuela peque- ña. También se ha localizado en otra fosa un mortero que se inspira claramente en morte- ros tardoromanos. Es una pieza de paredes rectas y abiertas y fondo plano (PALOMO, V et

alii 2000-2003).

Montclús 8 (Sta. Maria de Merlès)

El Vilar de Montclús aparece en la docu- mentación medieval el año 893, en el acta de consagración de la iglesia de Santa Maria de Merlès.

La excavación arqueológica en este yaci- miento nos ha permitido documentar, por una lado una edificación de forma rectangular, deli- mitada por tres muros con piedras de medida grande y mediana desbastadas por las caras vistas y unidas en seco y por otro lado se ha documentado otra edificación, más pequeña que la anterior y situada a su lado, también de forma rectangular, formada por tres muros de piedras pequeñas y medianas, sin desbastar y unidas en seco. Se ha documentado diversos agujeros de poste excavados en la roca que for- marían parte de estructuras subsidiarias cons- truidas con materiales perecederos. El material arqueológico documentado esta formado por cerámica, algunos objetos de hierro y una muela de molino manual.

8 Este yacimiento ha permitido estudiar un asentamiento del inicio de la alta edad media (siglo IX) sin ninguna ocupación anterior ni posterior. En la excavación hemos documentado cerámicas, objetos de hierro y una muela de molino manual. FOLCH, Cristian; MARTÍ, Ramon (en prensa): “Un edifici del segle IX del Vilar de Montclús (Sta Maria de Merlès, Berguedà)”, Jornades de Paleonto- logia i Arqueologia de les comarques de Barcelona. St Boi del Llobregat 2003.

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La cerámica es de cocción reductora y óxido reductora, de pastas poco consistentes, con abundante desgrasante de cuarzo, con colora- ciones negras, grises y marrones, atribuibles a producciones del siglo IX. El repertorio formal es breve, formado en su mayoría, por ollas de perfil en ese, ollas globulares, con el borde redondeado y el fondo plano o convexo, por jarras con el borde redondeado y una cazue- la pequeña de paredes abiertas y el fondo plano. La decoración es casi inexistente, solo podemos destacar algunas piezas decoradas

con líneas incisas (FOLCH, C y MARTÍ, R 2003 y FOLCH, C 2005).

LA EVOLUCIÓN DE LOS CONTEXTOS CERÁMICOS (SIGLOS VIII-IX d.C.) EN CATALUÑA

Después de esta breve recopilación de yaci- mientos, con el estado actual de la investiga- ción arqueológica en Cataluña, podemos plan- tear que estos contextos cerámicos de los siglos VIII-IX, que han resultado muy problemáticos, ya permiten establecer cronologías más claras de los yacimientos donde aparecen.

En estas cerámicas cabría diferenciar tres momentos cronológicos diferentes: primero los yacimientos que se pueden situar en el inicio del siglo VIII, pero que en algunos casos pue- den perdurar a lo largo de todo este siglo, como los casos de Aiguacuït (Terrassa), Mas de Cat- xorrro (Benifallet), Bovalar (Seròs), la Torre Mora (Sant Feliu de Buixalleu) y la Devesa (Besa- lú). Segundo los yacimientos que se pueden

fechar a finales del siglo VIII y en el siglo IX, como

el caso del Arxiu Administratiu (Barcelona) y el

Pla d’Almatà (Balaguer) y, tercero, los yacimientos que se pueden fechar en el siglo IX, como los casos de Peralada, Can Pelet Ferrer (Llagoste- ra) y Montclús (Santa Maria de Merlès).

Para la cerámica del inicio del siglo VIII, pero que en algunos casos pueden perdurar

a lo largo de este siglo, podemos establecer

dos contextos culturales distintos: por un lado una serie de contextos cerámicos de época visi- goda que luego se pueden seguir documen-

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tando en época islámica y por otro lado otros contextos de época islámica con carac- terísticas claras en algunos contextos islámicos del resto de la Península Ibérica. Los primeros se caracterizan por presentar cerámicas en cocción reductora y óxidoreductora y diver- sos paralelos formales entre ellos, a destacar las ollas con el borde biselado que encontra- mos en yacimientos como Mas de Catxorro (Figura 5, nº 1, 3 y 4), en Bovalar (Figura 3, nº 5) y en Aiguacuït (Figura 4 nº 4, 5 y 6), ollas con el borde redondeado que encontramos en Bovalar (Figura 3, nº 11 y 12) y en Aigua- cuït (Figura 4 nº 1, 2, 3, 4, 5 y 6) y jarras con el borde redondeado y asas documentadas en Bovalar (Figura 3, nº 1, 4, 6, 7, 8, 9 y 10), en Aiguacuït (Figura 4, nº 7) y en Mas de Catxo- rro (Figura 5, nº 2).

Los contextos de época islámica, en el siglo VIII, se caracterizan por la presencia de cerá- micas comunes oxidadas, reductoras y óxido- reductoras. Para las oxidadas la tipología más representada son las jarras, que aparecen en la Torre Mora (Figura 2, nº 6) y en La Deve- sa (Figura 1, nº 15). Para las reductoras y óxi- doreductoras podemos diferenciar dos tipos:

la ollas con el borde redondeado o biselado que se encuentran en la Torre Mora (Figura 2, nº 1, 3, 4 y 5) y en la Devesa (Figura 1, nº 4, 5, 11, 12, 13 y 14), en este yacimiento hay un ejemplar con acanaladuras (Figura 1, nº 1), y en La Torre Mora también hay un recipiente con el borde cerrado y decorado con acana- laduras (Figura 2, nº 2). Estos dos contextos islámicos tienen paralelos en la provincia de Castellón, donde se ha excavado una torre islámica fechada en el siglo VIII con unas cerá- micas similares, destacando algunos ejemplos oxidados y otros reductores y óxidoreducto- res decorados con acanaladuras. (MARTÍ, R y SELMA, S 1996-97). En la ciudad de Zaragoza también se han documentado cerámicas oxi- dadas y reductoras representadas por jarras y ollas decoradas con acanaladuras, fechadas en el siglo VIII (GALVE, P 1988), también en el yaci- miento del Tolmo de Minateda han aparecido cerámicas similares decoradas con acanaladu- ras (GUTIÉRREZ, S 2001a), parecidas a las docu- mentadas en Cataluña.

La cerámica de época islámica, que se puede

los yacimientos de la Devesa (Besalú) y la Torre

situar cronológicamente en el final del siglo VIII

Mora (Arbúcies), solo presentan cerámicas

y

el siglo IX, esta representada en las fases III

comunes, en cocción oxidada, reductora y óxi-

y

IV del yacimiento del Archivo Administrati-

doreductora, con unas pastas, por un lado depu-

vo

(Barcelona). Este contexto islámico esta for-

radas y compactas, donde la forma más carac-

mado por cerámicas vidriadas, pintadas y comu- nes, como las ollas con el borde biselado (Figura

terística seria la jarra y por otro unas pastas poco depuradas y con abundante desgrasante, donde

6, nº 3, 4, 5, 6, 7 y 8), jarras con el borde bise- lado, (Figura 6, nº 1 y 15) y cazuelas (Figura 6,

las formas más características serían las ollas con el borde biselado, una característica de la

18, 19, 20 y 22). Para esta misma cronolo-

cerámica de la Antigüedad Tardía, las ollas con

gía, cabe destacar el yacimiento islámico del

el borde redondeado y las cazuelas. Para esta

Pla

d’Almatá (Balaguer). En éste se ha docu-

cronología cabe destacar la decoración con

mentado un contexto formado por cerámicas

acanaladuras que parece que es un distintivo

en

cocción reductora, representadas por ollas

de la cerámica islámica de primera época de

con el borde biselado (Figura 10, nº 2 y 3) y por cazuelas (Figura 10, nº 1), por cerámica oxi- dada, formada por otra cazuela (Figura 10, nº 7) y diversas cerámicas vidriadas en amarillo (Figura 10, nº 4 y 6). Estas cerámicas apare- cen, normalmente, en contextos islámicos del siglo IX del resto de la Península Ibérica, como

conquista, ya que se documentan, para esta misma cronología, en Castellón, en Zaragoza, en Murcia y en Alicante. A finales del siglo VIII se documentan en Cataluña las primeras cerá- micas vidriadas en cocción oxidada y con pas- tas compactas, con vidriado en amarillo o en verde, decoradas con oxido de hierro, de man-

el yacimiento de Cercadilla (Córdoba) (FUER- TES, M.C. 2000) y en el Tolmo de Minateda

en

ganeso o con engalba blanca, junto con cerá- micas comunes, que están presentes en los

(Albacete) (GUTIÉRREZ, S 2001b).

yacimientos del Arxiu Administratiu (Barcelo-

La cerámica que se puede situar en el siglo

na) y el Pla d’Almatá (Balaguer). En estos dos casos queremos destacar que se trata de dos

IX

está bien representada en yacimientos de

yacimientos relevantes durante la conquista islá-

época carolingia. Se documentan mayoritaria- mente ollas con el borde redondeado de per-

mica, en el primer caso la antigua ciudad epis- copal de Barcelona y en el segundo una nueva

fil

en ese, como los casos de Peralada (Figura

ciudad-campamento. Para esta cronología de final

9 nº 2 y 5 ), Can Pelet Ferrer (Figura 8, nº 1, 2, y 3 ) y Montclús (Figura 7 nº 1, 7, 8 y 9), ollas con el borde redondeado de perfil glo- bular en Montclús (Figura 7, nº 3, 4 y 5) y en Peralada (Figura 9, nº 1), ollas con el borde engrosado, con o sin asas, documentadas en Can Pelet Ferrer (Figura 8 nº 5 y 7 ), cazuelas con el borde redondeado en Can Pelet Ferrer (Figura 8, nº 6 y 8) y en Montclús (Figura 7, nº 6) y jarras con el borde redondeado que encon- tramos en Peralada (Figura 9, nº 3 y 4) y en Montclús.

del siglo VIII, de momento, no ha aparecido ningún contexto similar formado por cerámi- cas vidriadas en el ámbito rural. Esto puede deberse al hecho de que Barcelona y Balaguer reciban cerámicas de importación directamen- te del sur de al-Andalus o de Damasco o de otras zonas de oriente. En el siglo IX estas cerámicas seguirán apareciendo en el registro, junto con las cerámicas comunes, en las zonas de Cataluña que quedaran bajo influencia islá- mica como Lleida y Tortosa. El repertorio for- mal en este periodo es más variado en cuan-

CONCLUSIONES

to a los bordes y medidas de las piezas, aunque las formas mayoritarias continúan siendo las ollas, las cazuelas y las jarras.

Después de este pequeño análisis, pode- mos plantear diversas características comunes para estas producciones de cerámica de los siglos VIII-IX. Los contextos cerámicos islámi- cos, en el inicio del siglo VIII, pero que pueden perdurar a lo largo de este siglo, presentes en

La cerámica de época visigoda y carolingia, en estos dos siglos, se caracteriza por la varie- dad de cocciones, desde la reductora más per- fecta que da a las piezas coloraciones grises y negras, a cocciones óxidoreductoras que dan

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a las piezas coloraciones marrones. Otro aspec-

permitan diferenciarlas, de forma clara, de las

to

por el que destacan es por sus pastas, por

producciones cerámicas locales en los siglos

un

lado un grupo de cerámicas con pastas

VIII-IX. Una aportación, que nosotros consi-

compactas y depuradas y por el otro poco

deramos que es un reflejo del panorama actual

compactas y de aspecto basto y frágil con gran cantidad de desgrasante. El repertorio formal

en el estudio de esta cerámica, se hizo en el 6º Congreso de Cerámica Medieval. Esta des-

en

el siglo VIII quedará reducido a las ollas con

tacaba que: “muchas veces, la necesidad de

el borde biselado, una característica de la cerá- mica común de la Antigüedad Tardía que aun perdura, a las ollas con el borde redondeado

conseguir unas características en la cerámica que está destinada al fuego determina que las piezas sean elaboradas con pastas de desgra-

y

a las jarras con o sin asas, con ejemplos

santes grandes que obligan a un modelado a

documentados en los yacimientos de Bovalar (Serós), Aiguacuit (Terrassa) y Mas de Catxo-

mano o a torneta. Esta práctica no se tiene que interpretar como un atraso tecnológico sino

rro (Benifallet). Estas cerámicas siguen apare- ciendo en el registro en época islámica, ya que

como una manera de adecuarse al proceso de producción. Muchas veces resulta difícil reali-

en

general se trata de producciones locales.

zar diversas interpretaciones a partir del mate-

En el siglo IX las cerámicas también presentan

rial cerámico si se desconoce la realidad de lo que se ha encontrado, así como si se desco-

pastas poco depuradas y frágiles con gran can- tidad de desgrasante, similares a las del siglo VIII, hecho que propicia que las coloraciones de las piezas sean muy heterogéneas, ya que en una misma pieza podemos encontrar colores gri- ses, negros y marrones. La tipología más mayo- ritaria serán las ollas con el borde redondea-

noce la realidad histórica en que se encuentra el material cerámico” (CAU, J.M et alii 1997), cosa que implica conocer los tipos de estable- cimientos 9 y las características históricas que se dan en estos siglos VIII-IX, o sea, en un terri- torio como es Cataluña actualmente, primero en el final de la Antigüedad Tardía, segundo

do

de perfil en ese y en menor proporción las

durante la época islámica y tercero en la época

de

perfil globular; en esta tipología de las ollas

carolingia. Unos aspectos que, generalmente, no

desaparecen los bordes biselados, documenta- dos en el siglo VIII y que eran una caracterís-

se tienen en cuenta a la hora de estudiar estos materiales cerámicos y que provocan serias

tica de la cerámica común de la Antigüedad Tar- día, y se siguen documentando jarras y cazuelas con el borde redondeado en los yacimientos

confusiones en las cronologías que se plante- an en la investigación de la alta edad media.

de Peralada, Can Pelet Ferrer (Llagostera) y

Montclús (Sta Maria de Merlès).

La problemática de estas cerámicas de los siglos VIII-IX en Cataluña, surge por que mayo- ritariamente estamos trabajando con contex- tos de cerámica común que presentan dife- rencias mínimas; el grado de depuración de las pastas, diferencias en los bordes de las piezas etc y por el hecho que ni visigodos, ni musul- manes, ni carolingios, producen unas cerámicas propias que abarquen mucho territorio y nos

Como he intentado destacar en este artí- culo, hay elementos suficientes que nos permiten empezar a diferenciar estas cerámicas, pero, también hay que añadir, que, en Cataluña, empe- zamos a detectar, en algunos casos, que en yacimientos del siglo VIII-IX hay materiales cerá- micos similares pero no iguales. Nosotros pen- samos que en contexto rural la pervivencia de las producciones cerámicas locales será mayo- ritaria y supondrá un contrapunto con algunos contextos claramente islámicos. Véase los yaci- mientos de la Devesa (Besalú), La Torre Mora

9 Para una visión de conjunto de la evolución del poblamiento en Cataluña entre los siglos V-XI ver: MARTÍ, Ramon (en prensa):

“Del fundus a la parrochia. Transformacions del poblament rural en Catalunya durant la transició medieval.” III Jornades d’Història i Arqueologia Medieval del Maresme: De Constantí a Carlemay. El pas de l’ antiguitat tardana al món medieval al Maresme. Mataró.

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(Arbúcies), El Pla d’Almatà (Balaguer) y el Arxiu Administratiu (Barcelona) que sí que nos per- miten una mayor exactitud cronológica, pero solo para casos muy concretos. En la mayoría de yacimientos de época visigoda, islámica y carolingia no hay diferencias tan claras en el material, no hemos identificado en Cataluña una cerámica propiamente visigoda o carolin- gia, sólo producciones cerámicas locales. Por lo tanto las diferencias en el material en general son mínimas, a veces algunas piezas que sólo se encuentran a nivel microregional o aspec- tos tipológicos muy concretos. Esto supone un gran problema a la hora de establecer tipolo- gías que nos permitan proponer cronologías suficientemente claras. La única manera de tra- bajar con estos materiales es a nivel microre- gional, estudiando yacimientos con cronologí- as cerradas, de los siglos VIII-IX, que no tengan restos anteriores o posteriores. Esto sólo es posi- ble con campañas exhaustivas de prospección 10 para localizar estos yacimientos, que, en gene- ral, presentan unas dimensiones muy reducidas, aspecto que ha provocado que la investigación de los siglos VIII-IX, en Cataluña y a nivel gene- ral en el norte de la Península Ibérica, siga pre- sentado serias lagunas.

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10 En la Universidad Autónoma de Barcelona venimos desarrollando proyectos de estudio documental, de toponímia, de prospec- ción y excavación arqueológica sistemática, desde el año 1995, dirigidos por el Doctor Ramón Martí Castelló, de yacimientos de los siglos VIII-X de Cataluña, Castellón y de Alicante, que están dando resultados. Ver: MARTÍ, Ramon; SELMA, Sergi (1996-97):

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Fig. 1. La Devesa (Besalú). Busquets, F. et alii, 1998

Fig. 1. La Devesa (Besalú). Busquets, F. et alii, 1998 Fig. 2. La Torre Mora (San

Fig. 2. La Torre Mora (San Feliu de Buixalleu). Font, G. et alii, 1996 y 2000

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Fig. 3. Bovalar (Seròs). Cau, J. et alii, 1996 2 5 0 AyTM 12.2, 2005

Fig. 3. Bovalar (Seròs). Cau, J. et alii, 1996

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Fig. 4. Aiguacuit (Terrassa). Coll, J. M. et alii, 1997 Fig. 5. Mas de Catxorro

Fig. 4. Aiguacuit (Terrassa). Coll, J. M. et alii, 1997

Fig. 4. Aiguacuit (Terrassa). Coll, J. M. et alii, 1997 Fig. 5. Mas de Catxorro (Benifallet).

Fig. 5. Mas de Catxorro (Benifallet). Benet, J. M. et alii, 1991-1992

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Fig. 6. Arxiu Administratiu (Barcelona). García, J. et alii, 2002 2 5 2 AyTM 12.2,
Fig. 6. Arxiu Administratiu (Barcelona). García, J. et alii, 2002 2 5 2 AyTM 12.2,

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Fig. 7. Monclús (Santa María de Merlès). Folch, C., 2005 Fig. 8. Can Pelet Ferrer

Fig. 7. Monclús (Santa María de Merlès). Folch, C., 2005

Fig. 7. Monclús (Santa María de Merlès). Folch, C., 2005 Fig. 8. Can Pelet Ferrer (Llagostera).

Fig. 8. Can Pelet Ferrer (Llagostera). Palomo, V. et alii, 2000

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Fig. 9. Peralada. Llinàs, J. et alii, 1999

Fig. 9. Peralada. Llinàs, J. et alii, 1999 Fig. 10. Pla D’Almatà (Balaguer). Cau, J. et

Fig. 10. Pla D’Almatà (Balaguer). Cau, J. et alii, 1997

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