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LIBRO PRIMERO SOBRE EL ESTADO PLURINACIONAL

LIBRO PRIMERO SOBRE EL ESTADO PLURINACIONAL Julio - 2011 2

Julio - 2011

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Presidente del Consejo Nacional de Nacionalidades y Pueblos Primera Vicepresidenta del Consejo Nacional Segundo Vicepresidente del Consejo Nacional

Secretario Nacional Ejecutivo del CODENPE

Comité Ejecutivo Nacional

Representante por la Costa Representante por la Sierra Norte:

Representante por la Sierra Centro:

Representante por la Sierra Sur:

Representante por la Amazonia:

WALTER UYUnGARA MANUELA SISA SEGUNDO MENDEZ

ANGEL MEDINA

JAVIER AGUAVIL JOSE INLAGO ABRAHAM SALAZAR CARLOS SARANGO VENANCIO SHIGUANGO

AUTOR:

CODENPE Equipo técnico Anita Tasiguano, Ampam Karakras, Alfredo Lozano, Freddy Álvarez, Alejandro Lema Sistematización Freddy Álvarez Corrección de estilo Santiago Aguilar Morán, José Parco

CODENPE

García Moreno N5- 48 y Chile Quito- Ecuador Télf: 2581502 / 2581503 Fax: 2581361 www.codenpe.gob.ec E-mail: atcocicep@codenpe.gob.ec

AECID

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ÍNDICE

Página

Presentación

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Primera parte:

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Fundamentos del Estado Plurinacional

Segunda parte:

 

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Diversas Interpretaciones y Desafios Sobre la Plurinacionacionalidad de los Pueblos y Nacionalidades Indigenas

Tercera parte:

Avances del Estado plurinacional en Bolivia

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Cuarta parte:

Plurinacionalidad e Interculturalidad en la Unidad en la Diversidad

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PRESENTACIÓN

Ponemos este libro a su disposición, en el momento en que el Estado ecuatoriano vive en el marco de una nueva Constitución. Aquella que por primera vez el movimiento indígena proponía al país en la década los años noventa y que claramente fue desechada por el presidente de la República de ese entonces, el Dr. Rodrigo Borja (de corte social demócrata), quien, en rechazo a la propuesta de los pueblos indígenas, de forma irresponsable desvirtuó la demanda al declarar que con ésta se pretendía la creación de un “Estado paralelo” o de un “Estado dentro de otro Estado”. Esto caló hondamente en la opinión pública y se evidenció en buena parte de los editoriales y opiniones que se publicaron en diferentes medios de comunicación de aquella época.

Sin embargo, la propuesta del movimiento indígena no decae, si bien surge en demanda de tierras y territorios, ésta va más allá y continuará hasta lograr que la estructura del Estado colonial pase a una, verdaderamente, incluyente y plurinacional. Decimos que en el marco de los derechos de los pueblos indígenas, deseamos estructurar un orden político y jurídico diferente, deconstruir esas relaciones de poder y a ese Estado de herencia colonial para democratizar el poder y ejercer nuestros derechos. En este contexto, como nacionalidades y pueblos, portadores de una herencia civilizatoria, particular y distinta a la vez, compartimos este trabajo con ustedes en una suma de esfuerzos que buscan que esta nación cargada de racismo y con problemas históricos por falta de democracia, se

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constituya en un verdadero Estado, con ejercicio de derechos, es decir, en un Estado Plurinacional.

Es cierto que con esta nueva Constitución ya existe una garantía de derechos para pueblos y naciones indígenas. Ahora estamos llamados al ejercicio de los mismos, a romper con el Estado liberal en pos del Estado Plurinacional, reconociendo la interculturalidad como espacio de encuentro entre la diversidad cultural; es decir, reconocerse como parte de esa diversidad de culturas por el hecho mismo de que existe una diversidad de naciones. Así, reconoceríamos el derecho de cada persona enfatizando en la necesidad de construir unidad entre los diversos, contribuyendo así a transformar de manera activa y efectiva la estructura racista, inequitativa, monocultural y dominante de este sistema.

Estamos llamados a la transformación profunda y a la refundación de este Estado, a romper los paradigmas del colonialismo y lograr el cambio desde cada uno de los ecuatorianos y ecuatorianas. Estamos llamados a ejercer los derechos que se nos fueron negados y a romper ese estado colonial de las instituciones públicas, que ata la mentalidad de casi todo funcionario público y en general de los ecuatorianos.

Ángel Medina Secretario Nacional Ejecutivo de CODENPE

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FUNDAMENTOS DEL ESTADO PLURINACIONAL E INTERCULTURAL

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La novedad no se junta fácilmente con lo antiguo, la novedad implica, muchas veces destruir lo antiguo, sin embargo cuando lo nuevo es lo que siempre ha sido antiguo, la novedad es volver a descubrir aquello que el presente no ha podido sepultar. Algo parecido sucede con el Estado Plurinacional. En esta primera parte presentaremos los fundamentos jurídicos, filosóficos, políticos, institucionales del nuevo Estado Plurinacional reconocido por la Constitución y construido por los pueblos y naciones del Ecuador.

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El afuera no es solo lo que nos amenaza, es también

aquello que nos obliga a saber qué es para encontrarnos de otras maneras. El afuera es lo desconocido, no es solo el enemigo, puede ser también el soporte. Sin embargo nada de lo que ocurre fuera ha sucedido sin el apoyo de muchos desde adentro. Los grandes avances jurídicos para pueblos

y naciones tienen un carácter internacional gracias a los

aportes de hombres y mujeres de naciones y pueblos que normalmente no circulan en los espacios internacionales, pues son otros los que siguen hablando por ellos y ellas.

1. Sustento jurídico para el ejercicio y la construcción del Estado plurinacional

1.1 No hay pueblos superiores e inferiores, solo hay pueblos diferentes y diversos

En la historia de la humanidad han existido pueblos diversos

y diferentes. Cada uno de ellos ha tenido sus visiones

culturales diversas, sus particulares formas de relación y convivencia con la naturaleza, entre los seres humanos y sus espiritualidades. Cada pueblo ha desarrollado importantes conocimientos en áreas específicas y ha necesitado de otros para complementarse. Por tal motivo, la experiencia y el proceso de la interculturalidad no es un asunto exclusivamente contemporáneo.

La conquista y la dominación ha sido la característica de relacionamiento de los pueblos del Norte para usurpar la riqueza de los pueblos del Sur. Ellos, por medio de la violencia, han impuesto su cultura, su modo de vivir y su cosmovisión. La

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apropiación se ha extendido a los cuerpos y a los imaginarios de los vencidos.

Tales pueblos crecieron y se fortalecieron a costa de nosotros, impusieron,pormediodelaviolencia,lasuperioridadoccidental 1 y decretaron la inferioridad de los pueblos indígenas. En consecuencia, muchos pueblos han desaparecido y varios están al borde de la extinción.

La supuesta superioridad fue impuesta por la fuerza y después canonizada en las leyes. El conquistador, y después el colonizador, creían tener el derecho de oprimir a los pueblos y naciones indígenas, catalogándolos de inferiores, por el hecho de ser diferentes o diversos, pero sobre todo por tener riquezas y territorios. Nuestros cuerpos les pertenecían, por eso la violación fue un acto natural; nuestros imaginarios fueron transformados para dominarnos completamente, por eso el supuesto superior tenía el derecho de educar con su ciencia y sus disciplinas; nuestro supuesto paganismo era una ofensa para su Dios judeo-cristiano vencedor, por eso nuestros pueblos tenían que ser bautizados a fin de integrarlos al pueblo conquistador en calidad de siervos.

1 Los autores de este texto señalan al occidentalismo como un sistema de explotación,

dominación, exclusión y discriminación que marco un tutelaje a sus pueblos y naciones desde la invasión europea hasta estos días. El occidentalismo es considerado un sistema opuesto a la cosmovisión de los pueblos del Abya Yale.

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Todo pueblo es diferente con respecto a otro. Sin embargo, la diferencia fue una maldición para los conquistadores occidentales y el mundo moderno. La dictadura de lo Uno se impuso sobre la multiplicidad de lo diverso. Europa se consideró el centro de la historia, todo lo demás fue periferia, cuando en realidad cada pueblo solo es centro para sí mismo.

No existe un solo pueblo idéntico a otro. No obstante, todos los pueblos merecen un trato igualitario. La superioridad o inferioridad de un pueblo es siempre un invento y sus valoraciones van a depender del poder que se quiera ejercer sobre los otros. Los pueblos del Abya Yale fueron considerados inferiores por la ambición violenta occidental, para dominar, ejercer tutelajes y apoderarse de nuestros

territorios, de nuestros cuerpos, de nuestras sabidurías y de nuestros imaginarios, que fueron dominados primero con la espada y la cruz y luego por medio del discurso del progreso

y desarrollo como meta.

En el planeta solo existen pueblos diversos, con sus propias formas de vida, maneras de entender el mundo, su

arquitectura, sus comidas, sus fiestas, su vestido, su lengua, su espiritualidad, sus formas de convivencia, sus autoridades

y mecanismos de control social; todas ellas ancladas en sus

propias cosmovisiones. Sin embargo, la diversidad del planeta fue atrapada por el mundo esquizofrénico del Capitalismo

mediante la jerarquización del superior/inferior, luego por medio del binomio desarrollado/subdesarrollado y ahora por

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medio del binomio derechos/terrorismo, bajo la imposición de su sistema/mundo, señalado por Wallerstein.

La conquista y la posterior colonización nos cambiaron la historia porque se apoderó de nuestras formas de ser, de pensar, de sentir y de poder. La historia colonial nos ha dicho que las civilizaciones más importantes son la persa, romana, griega, china, otomana, egipcia, europea, norteamericana. Ellos quisieron que nuestra mirada fuera su propia mirada, que nuestras valoraciones fueran las suyas. Sin embargo, nosotros seguimos estando orgullosos de nuestros pueblos y naciones a los largo de la Abya Yale: Cheroqui, Azteca, Maya, Inca, entre muchas.

Su salvación cristiana, primero en los cielos y ahora terrenal mediante la idea del desarrollo, es correlativa a nuestra perdición, eliminación y pobreza; su bondad se contrasta al hacernos creer que somos salvajes; su supuesta paz con nuestra supuesta violencia natural; su economía con nuestro absurdo despilfarro de las tierras que no cultivamos y los recursos que no explotamos y su desarrollo con nuestra pretendida idiotez por el respeto y encariñamiento con la naturaleza; su ciencia intenta convencernos que somos ignorantes.

Los escritos de los occidentales hablaron de nosotros como curiosidades, se refrieron al paisaje y los salvajes. Ellos

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pretendieron saber quiénes éramos nosotros. No tuvimos voz. Incluso todavía no podemos hablar por nosotros mismos:

otros siguen hablando por nosotros, desde la derecha y la izquierda. Nosotros sabemos quiénes son esos supuestos superiores, reconocemos qué hay detrás de su ciencia, su desarrollo y su economía. Nuestra resistencia a su civilización depredadora es juzgada como ignorancia.

Nuestro pensamiento simbólico, ellos no lo comprendieron, consideraron que no había racionalidad en nuestros actos, simplemente por el hecho de que unen nuestra forma de pensar al mito y al rito. En efecto, nuestra oralidad fue vista como ausencia de escritura.

1.2 El derecho como práctica social y comunitaria

En el territorio que actualmente se denomina Ecuador, existió y aún existe una diversidad de naciones y pueblos originarios que hemos logrado sobrevivir a pesar de la increíble violencia de la conquista y la colonización, la seducción y el autoritarismo del neocolonialismo y los efectos del desarrollo actual. Algunas de ellas son: kichwa, Shuar, Achwar, Shiwiar, Cofán, Siona, Secoya, Waorani, Andoa, Sápara, Awá, Epera, Tsáchila, Chachi. Además, la nacionalidad kichwa se constituye por una serie de pueblos con idioma e historias comunes, pero diversos en su identidad y cultura.

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A pesar de la existencia histórica de nuestros pueblos o

naciones originarias, el Estado republicano Moderno se constituyó bajo el modelo único de la cultura occidental: sin pueblos y bajo la uniformidad ciudadana, es decir, se pensó que sus habitantes eran de una sola cultura, que todos tenían una sola forma de vida, hablaban un solo idioma, creían en un solo dios, no tenían espiritualidad, tenían solo derechos individuales, una sola autoridad y un solo sistema de justicia.

Por supuesto, esa única forma no correspondía a ningún pueblo originario, pues la forma impuesta pertenecía al invasor, la cual se mimetiza con los modelos republicanos. De todos los pueblos originarios se hizo tabula rasa. Hablábamos muchas lenguas y se dijo que no hablamos lengua alguna, teníamos otras espiritualidades y la Iglesia nos condenó por herejes e idolatras. Nuestra existencia como pueblos diversos fue simplemente negada, invisibilizada y excluida de la vida política, económica y social del Estado republicano Moderno uni-nacional, monocultural y colonial. Para salvar nuestras vidas y huir de la servidumbre, explotación y aniquilación, estuvimos obligados a refugiarnos en los páramos y en la selva, de lo contrario estábamos obligados a someternos a los paradigmas diseñados desde la visión violenta de la unicidad.

Bajo la imposición de la matriz uni-nacional, Europa anexó

a América, replicando las mismas prácticas occidentales

del poder generado en las sociedades del Norte y bajo la tradición medieval. Luego, el Estado moderno de América

consideró que había solo una nación, aquella sin diferencias

y solo con ciudadanos; constituido por una sola cultura,

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con un solo idioma, el Español en la mayoría, en otros el portugués y en algunos el Inglés, dependiendo del origen del colonizador; un solo derecho, el romano; un solo dios, el dios

judeocristiano; una sola religión, la católica; una sola autoridad,

la determinada por el invasor con las leyes que reemplazaron

a la fuerza aunque ella estaba allí para ser usada sin la menor dubitación. Luego, la colonización tendió su telaraña sobre

el ser, el pensar, el sentir y el vivir de nuestras naciones y

pueblos originarios.

Cuestionamos la matriz uni-nacional en tanto que somos pueblos y naciones históricas y ancestrales, anteriores a la

conquista y a la colonización, con lenguas, espiritualidades, organizaciones sociales y políticas propias, con tierras

y territorialidades inherentes a nuestras formas de vivir

comprendidas dentro de nuestra autodefinición de “naciones,

y pueblos”.

Hemos visto cómo en el contexto actual, dos estados uni-

nacionales, mono-culturales y colonialistas, de América Latina, han reconocido dicha diversidad y por ende han aceptado autodefinirse como Estado Intercultural y Plurinacional. Para nosotros no es simplemente una adición y el fruto de la inteligencia de algunas personas, es el resultado de luchas históricas de los movimientos indígenas las que llevaron

a deconstruir el viejo Estado impuesto por la fuerza. El

Estado Plurinacional e Intercultural rompe con la noción de Estado Moderno, en tanto que es una organización jurídico –

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política, cuyos elementos están constituidos por un territorio, habitado por un solo pueblo, un solo poder político y un tipo de soberanía instituida en contra o defensivamente de otras naciones. Dentro del territorio nacional no hay simplemente ciudadanos, existen pueblos y naciones, las cuales tienen derechos colectivos, los cuales no son la sumatoria de los derechos individuales.

Igualmente, el concepto plurinacionalidad es diferente al concepto de “Nacionalidad”. No es solo que se pasa del dogma de lo uno, al reconocimiento de lo múltiple. El Estado- nación moderno fue una construcción socio-política dentro del contexto del capitalismo industrial y la colonización del Norte sobre el Sur que implicó la hegemonía occidental sobre los pueblos y naciones indígenas. En efecto, la uni-nacionalidad se refiere a la relación o el vínculo jurídico / político de los ciudadanos con el Estado, el cual es remplazado, conforme a la Declaración de las Naciones Unidas, con las nuevas relaciones del Estado con comunidades, pueblos y naciones indígenas. La relación entre naciones, pueblos y ciudadanos es la introducción de un nuevo sujeto que hace volar por los aires los fundamentos del Estado-nación moderno y que replantea el discurso y la práctica de los derechos fundados dentro del contexto de la Revolución Francesa. Los derechos de los pueblos y naciones son prioritarios con respecto a los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, esto no decreta la inexistencia de derechos individuales dentro de los pueblos y naciones indígenas.

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No es el Estado plurinacional e Intercultural un producto de la madurez de la conciencia inteligente y humana del Norte

y la apertura racional de las civilizaciones desarrolladas. Las nacionalidades y pueblos indígenas del Sur, a través de sus luchas, protestas y propuestas lograron que el Estado uni- nacional y monocultural se autodefina como Estado Intercultural

y plurinacional, consecuentemente que los gobiernos

reconozcan los derechos de las colectividades diversas, lo que en esencia es nuestro derecho a definir el desarrollo que queremos, nuestras políticas públicas, nuestras instituciones, nuestras organizaciones socio-políticas y nuestros gobiernos comunitarios, es decir, nuestro destino y nuestra forma de vida (Sumak Kawsay) desde nuestras propias realidades, contextos y cosmovisiones. Esto se conoce como el derecho a la auto-determinación de los pueblos, según la Declaración de las Naciones Unidas.

El reconocimiento constitucional del Estado Intercultural y plurinacional, no es simplemente un cambio de nombre.

Al contrario, significa una nueva forma de conceptualizar,

entender y construir el Estado, una diferente forma de relación de los gobiernos nacionales con los gobiernos

comunitarios de los pueblos y naciones indígenas, otra forma

de hacer la política, es una oportunidad para establecer una

nueva forma de convivencia en diversidad y armonía para consolidar la unidad nacional en la diversidad, y sobre todo para descolonizar la estructura institucional del Estado.

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El Estado Plurinacionalidad es el reconocimiento de la

coexistencia de varias naciones dentro de un mismo Estado

y regidos por una misma Constitución, las cuales deben

compartir entre sí y para sí una vida en común, por lo que requieren de relaciones interculturales y de políticas de fortalecimiento como pueblos y naciones, persiguiendo fines comunes compatibles con programas que fortalezcan sus

diferencias.

La unidad en la diferencia no ha sido posible porque el Estado moderno no reconoce pueblos sino ciudadanos. Un mismo Estado con varias naciones y pueblos es el marco político de

la unidad en la diversidad, por lo tanto, no es un Estado dentro

de otro Estado.

Las exigencias comunes para la definición de una nación

son: el territorio, el idioma, la identidad, la cultura, la historia y el deseo y la decisión de reconocerse como tal. Hay una manera de ser, de pensar y de sentir común a cada nación

y cada pueblo. El Estado debe garantizar tales derechos,

de lo contrario, el Contrato Moderno se sigue imponiendo sobre el supuesto antropológico y político de la necesidad imprescindible de un padre violento y autoritario que ponga orden sobre los otros que no tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones sobre temas que les conciernen.

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La unidad que nos ha sido impuesta ha invisibilizado las formas de vida de los pueblos y naciones indígenas. La diversidad sin la unidad nos deja a la intemperie, además de no ser posible ni real. Queremos una unidad que nos reconozca como pueblos y naciones, y una diversidad que nos permita unirnos mediante relaciones interculturales equitativas, fuera de la primacía del desarrollo y la economía occidental. No es una unidad para ser occidental mediante el desarrollo y la economía, es una unidad para ser lo que queremos ser, fuera de estas formas reduccionistas, depredadoras e inhumanas, en el respeto a nuestras diferencias. No queremos imponer nuestras formas de vida tal como a nosotros nos fue impuesta la forma occidental cristiana y colonial, queremos que se nos respeten nuestros modos de vida, porque son nuestros y porque pensamos que ellos pueden ser una alternativa, en el marco del diálogo y el respeto, a la crisis de fundamentos de la civilización occidental.

1.3

Reconocer lo que se quiere llegar a ser para

de las normas

defender lo que se es y la importancia internacionales

La construcción del Estado plurinacional e Intercultural se sustenta en instrumentos jurídicos nacionales e internacionales, tales como:

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Los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y Derechos Económicos, Sociales y Culturales.- Estos instrumentos reconocen que para cumplir con los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas (la libertad, la justicia y la paz en el mundo), la base fundamental es el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienables. En este contexto, dichos instrumentos internacionales reconocen que todos los pueblos tienen el derecho a la auto¬determinación. En virtud de este derecho, los pueblos pueden establecer libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. Por último, aquí se señala que para lograr estos fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales.

El uso del término ‘pueblo’ es aclarado por el Convenio N.- 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En él se plantea que la utilización del término no debe interpretarse en el sentido de la implicación en lo que atañe a los derechos que pueda conferirse de acuerdo con el derecho internacional.

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas la Formas de Discriminación Racial.- En el marco de los principios proclamados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en donde se explicita que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad

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y derechos, sin discriminación alguna en particular por

motivos de raza, color u origen, se considera que toda doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta y peligrosa. Además, la Convención incita a los Estados a tomar parte de la creación de medidas especiales con el fin de garantizar la vida de grupos étnicos

y para proteger a las personas, dentro de las condiciones

de igualdad, el disfrute o ejercicio de los derechos humanos

y de las libertades fundamentales, distinguiendo dichas medidas de la acciones de discriminación racial.

En nuestro país, los denominados grupos étnicos se han autodefinido como naciones, nacionalidades o pueblos indígenas, y a la luz de la disposición de este instrumento internacional, los gobiernos nacionales están obligados a tomar medidas especiales o adecuadas en las esferas social, económica, cultural y otras para garantizar el desarrollo del Sumak Kawsay, desde sus propias realidades y cosmovisiones.

Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo OIT.- Es el principal instrumento jurídico internacional que reconoce como “pueblos indígenas” a aquellas personas que descienden de poblaciones que habitaban desde antes de la conquista, la colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales y que hasta la actualidad conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas.

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El Art. 7 de este Convenio establece que “Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe el proceso de desarrollo, en la

medida en que este afecte a sus vidas, creencias, instituciones

y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de

alguna manera, y mantenerlos bajo su control”. Pero también, dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación

y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional

y regional susceptibles de afectarles directamente. Lo que

en palabras del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, significa que en un Estado Plurinacional los pueblos indígenas tienen el derecho de contar con sus propias instituciones especializadas o apropiadas; pero también tener presencia en la estructura del Estado para participar en la adopción de decisiones de la vida política, económica del país. A esta práctica se denomina instituciones compartidas.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.- Este documento internacional nace después de veinte años de discusiones. El artículo 9, señala que “Los pueblos y las personas indígenas tienen el derecho a pertenecer a una comunidad o nación indígena, de conformidad con las tradiciones y costumbres de la comunidad o nación de que se trate”. Por tal motivo, no se puede aceptar ninguna discriminación de ningún tipo. En el Art. 32, numeral 1, se señala que “los pueblos indígenas tienen el derecho a determinar y elaborar las prioridades y estrategias para el desarrollo o la utilización de sus tierras o territorios y otros recursos”. Igualmente,

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plantea el derecho a determinar su propia identidad o pertenencia conforme a sus costumbres y tradiciones, a determinar las estructuras y a elegir la composición de sus instituciones, las cuales deben ser dirigidas y administradas bajo su responsabilidad de conformidad con sus propios procedimientos y cosmovisiones.

Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas.- Este instrumento internacional pretende promover la aplicación de los principios enunciados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en otros instrumentos internacionales aprobados a nivel mundial. En este contexto, se considera el deber de promover y proteger los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas para contribuir a la estabilidad política y social de los Estados en que viven, como parte integrante del desarrollo de la sociedad en su conjunto y dentro de un marco democrático para el robustecimiento de la amistad y de la cooperación entre los pueblos y el Estado. En este instrumento se insta a los estados a proteger la existencia y la identidad nacional o étnica, cultural, religiosa y lingüística de las minorías dentro de sus respectivos territorios.

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Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las formas Conexas de Intolerancia, Programa de Acción.- Este documento exhorta a los Estados a que adopten todas las disposiciones necesarias y apropiadas para poner fin a la esclavitud y a las formas contemporáneas de prácticas análogas a la esclavitud y a que inicien un diálogo constructivo entre Estados y apliquen medidas

con el fin de remediar los problemas y reparar los daños que ocasionan. Igualmente, se exhorta a que adopten

o sigan aplicando, en concierto con ellos, medidas

constitucionales, administrativas, legislativas y judiciales

y todas las disposiciones necesarias para promover,

proteger y garantizar el ejercicio por los pueblos indígenas

de sus derechos, así como para garantizarles el ejercicio

de los derechos humanos y las libertades fundamentales sobre la base de la igualdad, la no discriminación y

la participación plena y libre en todas las esferas de la

sociedad, en particular en los asuntos que les afecten o interesan.

Constitución de la República del Ecuador.- La

Constitución de la República declara al Ecuador como Estado intercultural y plurinacional. En consecuencia, garantiza

la convivencia de nacionalidades y pueblos con raíces

ancestrales, reconoce la sabiduría de los distintos pueblos y culturas, y se compromete en las distintas formas de lucha

social por la liberación de todas las formas de dominación y colonialismo. A partir de dicha condición, decide construir

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una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el Sumak Kawsay.

El Ecuador, al reconocerse como Estado constitucional de derechos y justicia, social, intercultural, plurinacional y laico (Art. 1), acepta que en él coexisten varias naciones (nacionalidades) indígenas. Que esas naciones son distintas y diversas, que tienen derechos originarios, que esa diversidad enriquece y fortalece la identidad del país. Que se debe terminar con el Estado colonial, racista y excluyente para encaminarse a la transformación en un nuevo Estado plural, diverso e incluyente, y que para fortalecer la unidad nacional es necesario hacerlo respetando la diversidad. Entonces, es necesario considerar que la unidad no es sinónimo de homogeneidad, ni lo diverso significa desunión.

En el Art.10 se reconoce a las comunas, comunidades, pueblos, nacionalidades y colectivos como titulares de los derechos reconocidos y garantizados en la Constitución y en los instrumentos internacionales.

El Art. 57 reconoce 21 derechos colectivos que deben ser ejercidos por los titulares de los derechos. También reconoce las facultades jurisdiccionales a las autoridades de justicia indígena para solucionar todo conflicto o problema dentro de sus territorios, previstas en el Art. 171 de la Constitución, evidenciando una vez más que los pueblos y nacionalidades

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indígenas tienen el derecho a la autodeterminación.

Igualmente, el Art. 57 reconoce 21 derechos colectivos que deben ser ejercidos por sus titulares en aplicación del derecho a la autodeterminación o libre determinación. El sustento constitucional señalado en el numeral 9 del Art. 57 de la Constitución faculta el derecho de “Conservar y desarrollar sus propias formas de convivencia y organización social y ejercicio de autoridad, en sus territorios legalmente reconocidos y tierras de posesión ancestral”. Esta disposición reconoce que los pueblos indígenas, en ejercicio de su autonomía tienen la capacidad de recuperar sus propias formas ancestrales de organizarse. Igualmente, a designar o nombrar a sus autoridades conforme a su derecho consuetudinario.

Los titulares de los derechos colectivos tienen las facultades reconocidas constitucionalmente para “Crear, desarrollar, aplicar y practicar su derecho propio o consuetudinario que no podrá vulnerar derechos constitucionales en particular de las mujeres, niños, niñas y adolescentes” (Art. 57, numeral 10). Con lo enunciado en este artículo, se ha reconocido la coexistencia del pluralismo jurídico, es decir, que la producción del derecho ya no es solamente potestad del órgano legislativo oficial, sino también de los titulares de los derechos colectivos: las nacionalidades, pueblos y comunidades dentro de sus respectivas jurisdicciones, en el contexto del Estado Intercultural y Plurinacional, único e indivisible.

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Otro elemento importante que sustenta la construcción del Estado Plurinacional, es el reconocimiento de las facultades jurisdiccionales a las autoridades de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades, para solucionar todo conflicto o problema (llaki) existente dentro de sus tierras y territorios, con base en sus tradiciones ancestrales y su derecho propio o consuetudinario, garantizando la participación de las mujeres. Por otro lado, el Estado se obliga a garantizar a que las decisiones de las autoridades de la jurisdicción indígena sean respetadas por las instituciones y autoridades públicas, dejando a salvo la potestad de la Corte Constitucional para revisar dichas decisiones.

Código Orgánico de la Función Judicial- Este instrumento legal del sistema de la jurisdicción ordinaria, al reconocer como principio de aplicación de que “Lo actuado por las autoridades de la justicia indígena no podrá ser juzgado ni revisado por los jueces y juezas de la Función Judicial ni por autoridad administrativa alguna, en ningún estado de las causas puestas a su conocimiento; sin perjuicio del control constitucional”. Por otro lado, en el Art. 345 de la mencionada norma legal, estatuye la obligación de los jueces, juezas, que conozcan de la existencia de un proceso sometido al conocimiento de las autoridades indígenas, declinará su competencia, siempre que exista petición de la autoridad indígena en tal sentido.

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El estado ecuatoriano, a través de estas normas constitucionales y legales, reconoce la existencia y el funcionamiento del pluralismo jurídico, fortalece la autonomía y el autogobierno de las nacionalidades y pueblos. En definitiva, debemos entender el reconocimiento y la garantía del derecho a la libre determinación o autodeterminación de las naciones (nacionalidades) y pueblos originarios, en los que el Estado ecuatoriano se ha sustentado para auto- reconocerse intercultural y plurinacional.

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2. Estado plurinacional:

pueblos y

naciones pre-

existentes

2.1 La imposición de la mirada colonial

Las naciones y pueblos “indígenas” del Ecuador existíamos antes del llamado “descubrimiento”. La historia nos demuestra en forma irrefutable que el continente americano estaba habitado por los diferentes pueblos desde el Polo Ártico al Norte hasta las tierras de fuego en el Sur y las selvas amazónicas. No fuimos pueblos sin cultura y sin gobierno. Nuestros pueblos poseían culturas y civilizaciones mucho más desarrolladas que las culturas de los conquistadores. Unas eran más estructuradas que otras pero diferentes como la Azteca, Maya, Inca, solo para mencionar los más conocidas en el mundo.

Hablábamos y nos comunicábamos en lenguas muy diversas. La mayoría de nuestros pueblos todavía tenemos lenguas propias. Sin embargo, algunas han desaparecido por la violencia que diezmó y exterminó muchos de nuestros pueblos y naciones y por la aculturación a la que hemos estado sometidos desde la conquista.

Cada uno de los pueblos seguimos escribiendo nuestras historias ya sea en los momentos esplendorosos o trágicos. Poseíamos territorios, pequeños o extensos, dependiendo de la magnitud de nuestros pueblos y de la organización social y política. Como todos los pueblos del mundo creíamos en nuestras divinidades superiores y conservábamos nuestras

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prácticas espirituales. Nuestra producción económica era de subsistencia interna y comercio externo entre diversos pueblos, basada en el sistema de trueque, especialmente con los productos agrícolas, pecuarios, pesca, caza y recolección. Cada pueblo era diferente en su organización socio-política. Al interior de nuestros pueblos existían conflictos, como lo han experimentado otros pueblos del mundo.

La forma en la que nos vemos ha sido una visión impuesta por los europeos que se sostuvo y profundizó en los Estados uni- nacionales y colonialistas. Ha sido tal su éxito, por medio de la violencia y la religión, que fuimos convencidos de nuestra inferioridad.

Para la visión hegemónica, América surge en 1492 con el supuesto “descubrimiento” o ahora llamado cínicamente “encuentro de dos mundos”. El continente americano, y de una manera en particular, América Latina inicia su historia y progreso por intermedio de la racionalidad europea y la fe cristiana. El mundo civilizado, culto y bueno, eran ellos, el resto fuimos mundos bárbaros, incultos y malvados.

Contradictoriamente, el supuesto humanismo y superioridad racional se manifestó por medio de la violencia y la fuerza. Los civilizados y creyentes impusieron, por la más increíble violencia, su sistema político, económico, social, cultural y religioso. Saquearon las riquezas existentes de los supuestos

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bárbaros, incultos y paganos. No satisfechos con la apropiación de las riquezas, se apropiaron del trabajo de nosotros los barbaros, incultos y herejes. Nuestros antepasados fueron exigidos de trabajar en los obrajes, mitas y encomiendas de los “indios”. La ambición fue tal que los civilizados, cultos y buenos implantaron la esclavitud con la población africana. Nuestros territorios se los repartieron entre ellos por la figura de los virreinatos, capitanías, reales audiencias, gobernaciones, en general por la ambición de poder y riqueza ejecutada por criollos nacionales.

Las guerras de independencia no lograron dar la libertad a nuestros pueblos. El Estado Uni-nacional aparece como fruto de las guerras contra la Corona inglesa y española. Sin embargo, el dominio continuó en nuestros territorios, la dominación se prolongó por medio de leyes y dentro de la estructura del Estado moderno.

Con los nuevos Estados nacionales y sus constituciones se crearon nuevas identidades nacionales: ecuatoriana, colombiana, peruana, brasileña, chilena, argentina, boliviana, etc., negando, así, la identidad de los distintos pueblos originarios. El supuesto “Ecuador de todos” invisibilizó al país profundo pues la ciudadanía suplanto a las identidades originarias de pueblos y naciones. En consecuencia, los nuevos Estados nacionales impusieron los idiomas del superior: inglés, español, portugués, francés, los cuales no solo se convirtieron en idiomas oficiales, sino que quien los

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hablaba y escribía eran vistos como civilizados, cultos y buenos.

La humanidad ha caminado entre errores y aciertos. Muchos de los errores no se descubren sino después de un cierto tiempo, pues el poder hace aparecer como verdad una mentira y la ciencia no tiene la intención ni la voluntad para desmentir pues ha hecho parte de la estructura hegemónica. Hay algunos errores que aunque se descubra su carácter falso no son reconocidos como tales. Este es el caso de la nominación indígena. Los conquistadores creyeron haber llegado a las Indias Orientales bautizando a sus habitantes con el término genérico de “indios” o indígenas. A pesar de hoy conocer su equivocación, a nuestros pueblos se les sigue nominando “indios”.

La apropiación sobre nuestros pueblos se hizo por la espada y la cruz. Las violaciones del cuerpo se complementaron con las violaciones del alma implantadas por la Iglesia católica. Solo

había una verdad, un poder, un dios, un rey y ese correspondía a

la sociedad y la cultura del poderoso, que por cierto era violenta.

Las verdades únicas convirtieron a las otras verdades en mitos

y a los modos de ser espirituales, en idolatría, hechicería que

debía ser suprimida a toda costa. La conquista implicó avanzar sobre nuestros imaginarios. Bautizaron nuestras villas, ciudades, países y personas con los nombres de los santos católicos y los

nombres de las ciudades de sus orígenes o de los libertadores:

New York, New Jersey, Cuenca, Colombia, Bolivia.

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El invasor se apropió de nuestro tiempo. Para hacerlo decretaron el “tiempo cero”. La historia aparentemente comienza con su llegada. Los vencedores escribieron nuestra historia, por tal motivo no hablaron de destrucción sino de descubrimiento; sus héroes no han sido nuestros héroes, sus verdades no fueron nuestras verdades. Nuestra historia fue prehistoria o arqueología, del mismo modo que nuestros pueblos fueron considerados etnias y nuestro arte, folklor.

Las verdades únicas del poderoso nos hicieron dependientes en cuanto que nos reconocimos en ellas, es decir no solo fuimos esclavos sino que nos colonizaron mentalmente, por eso muchos sentimos agradecimiento por medio de su moral, de su verdad, de su ciencia y de su desarrollo. Nosotros debíamos ser civilizados, culturizados y salvados por los violentos, civilizados y superiores occidentales.

Fuimos integrados dentro de una economía capitalista y monetaria, la cual en un primer momento se sirvió de la explotación de nuestro trabajo y hoy se sirve básicamente de la explotación de nuestros recursos no renovables que se encuentran en nuestros territorios sumados al cobro de la deuda externa. En efecto, nuestra maldición fue haber tenido riqueza por la que el conquistador y ahora capitalista “pierde la cabeza”.

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2.2

Significados de la plurinacionalidad

Los significados polisémicos:

de la noción de plurinacionalidad son

2.2.1 No tenemos identidad somos identidad: La identidad es una demanda fundamental para las naciones y pueblos indígenas. La recuperación de nuestra identidad está articulada con la vida. La pérdida de la identidad no es un asunto que se pueda remediar con políticas de identidad o simplemente afirmando que nuestro desarrollo es con identidad. La lucha por la identidad hace parte del todo en el que nos reconocemos.

La construcción del Estado Nación y el nacimiento de los diversos nacionalismos han impedido la demanda de los distintos pueblos a ser reconocidos con su identidad propia, Shuar, kichwa, Chachi, Awa, Aymara, Guaraní, Mapuche, Inuit, entre otros. Los grandes poderes no reconocen el Estado plurinacional porque sería aceptar que el Estado-nación descansa sobre una increíble violencia civilizatoria. De este modo, el derecho a la identidad propia de los distintos pueblos denominados “indios”, indígenas o “tribus” sigue siendo negado sistemáticamente a través de la insistencia en constituir una sola identidad nacional o una sola nacionalidad: la ecuatoriana, la peruana, la colombiana o latinoamericana.

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Demandar un nombre y una identidad por nosotros ha sido interpretado en el fondo como la rebelión de los esclavos. Cualquier resistencia o sublevación de los pueblos “indios” en América ha sido aplastada a sangre y fuego. Nuestros líderes fueron ahorcados, descuartizados y esparcidos para que sirviera de escarmiento, al más puro estilo del Imperio Romano contra la sublevación de los esclavos con Espartaco.

En el caso ecuatoriano, en la Constitución de 1830, fecha de inicio del Estado, en relación a los indígenas, en el art. 68 se dice: “nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad a favor de esta clase inocente, abyecta y miserable”. Según estas consideraciones, los indígenas somos seres despreciables, miserables e inocentes como los niños. No somos pueblos con identidades propias, con capacidad de decisión que constituimos y formamos el nuevo Estado plurinacional. Las identidades por las que luchamos son anteriores a la constitución del Estado nacional. Decir identidad para nosotros es la auto-identificación que se relaciona con nuestros modos de ser, de pensar y de sentir propios de cada pueblo y nación.

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2.2.2 No somos individuos o simplemente comunidades, somos verdaderos y auténticos pueblos y naciones:

Somos pueblos y naciones con culturas, territorios, historia, idiomas, economías, organización social y política propias. Poseemos y somos poseídos por

visiones de mundo diferentes a la visión Judeo- Cristiana

la cual implica específicos modos de relación con el

mundo de los vivos, el mundo de los seres inanimados y con el mundo de las deidades.

Las nacionalidades en el Estado Ecuatoriano son especificadas en el proyecto político de la CONAIE de 1994, momento en que el movimiento indígena introduce en la luchas políticas la construcción del Estado Plurinacional.

El planteamiento del Estado Plurinacional ha sido cuestionado por la clase política y económica bajo el argumento de que los “indios” quieren formar un

“Estado dentro del Estado”, escindiendo al Ecuador

y provocando la balcanización del país. También

mencionan que existe una sola nacionalidad en el Ecuador mediada por la relación de un ciudadano con una identidad abstracta que pertenece al Estado ecuatoriano. Para nosotros la nacionalidad primera es la de nuestra nación, por ejemplo la Shuar, luego es la ecuatoriana.

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Enalgunasorganizacionesindígenaslaplurinacionalidad es opaca pues la noción de campesinos o de iglesias desplaza a un segundo lugar la noción de pueblos y naciones. Sin embargo, para otras organizaciones, la auto-identificación hace parte de las luchas políticas emancipadoras y de profundos cambio en la mirada sobre nosotros mismos. Así, la ECUARUNARI (1974) fue la organización que planteó por primera vez la auto-identificación de pueblos pertenecientes a la nacionalidad kichwa pero diferentes en tanto que pueblos: saraguro, salasaca, kañari, khibuleo, otavalo, kayambi, etc.

2.2.3 No hay pueblos y naciones sin territorio: La territorialidad y la tierra es una de las demandas más sentidas por los pueblos y naciones porque es la base material y espiritual de la existencia, identidad y desarrollo de cualquier pueblo, aunque existen excepciones en el mundo.

El Estado ecuatoriano se consideró dueño de todo el territorio nacional y donde no tenía una real presencia, consideró tierras “baldías”, es decir deshabitadas aunque vivían allí distintos pueblos, por ejemplo las naciones de la Amazonía. El Estado hace algunos años adjudicó y legalizó las supuestas tierras “baldías” en forma individual y en lotes de 50 hectáreas a favor de los colonos, pues había que contribuir al desarrollo del

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país. Para las naciones amazónicas fue difícil reclamar el derecho de posesión porque no teníamos escrituras y las tierras solo estaban legalizadas dentro del sistema occidental colonial y hegemónico. Los mismos que nos quitaron las tierras eran autoridades y dueños de la ley, en consecuencia el círculo del despojo estaba totalmente cerrado.

En las últimas décadas, al igual que los primeros colonizadores, los funcionarios de los Ministerios de Agricultura y Ambiente, han creado parques y reservas correspondientes con los territorios de los pueblos y naciones indígenas sin su conocimiento, y peor sin su consentimiento. La artificial prioridad ecológica de los Estados se ha enfocado contra las naciones y pueblos indígenas y ha servido de atenuación al proyecto extractivista del capitalismo. En consecuencia, la demanda directa de los pueblos y naciones indígenas es la devolución de sus territorios y adjudicación de estos parques y áreas de reserva tales como el Cuyabeno, Yasuní, Sangay, Kutuku y la Cordillera del Cóndor, a las naciones y pueblos para que sean administradas directamente por ellos.

Los derechos a la tierra y territorio no habrían sido posibles sin la lucha por ella. En el caso ecuatoriano, los pueblos indígenas de Pastaza tuvieron que realizar una histórica marcha en 1992 desde la Amazonía a

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la capital del Ecuador, Quito, para reclamar y exigir al Gobierno nacional la legalización de los territorios kichwa, achuar y shiwiar. En ese entonces, el Gobierno ecuatoriano, ante la presión y la solidaridad nacional e internacional, tuvo que reconocer y adjudicar 1´115 000 hectáreas porque esas tierras siempre estuvieron en posesión de estos pueblos y naciones. De igual forma, los pueblos de la Amazonía y el Chaco Boliviano, marcharon por varios días y semanas para llegar a La Paz, Bolivia, para exigir la legalización, uso y manejo de sus territorios.

2.2.4 No solo enseñar en nuestros propios idiomas, queremos enseñar en nuestras propias cosmovisiones y cosmo-vivencias: La educación es la gran maquinaria de la colonización. Ella fue impartida en América en idiomas como el inglés, castellano, portugués: idiomas oficiales de los Estados Uni-nacionales. En contraste, los idiomas de los pueblos indígenas fueron considerados dialectos. Todos los conocimientos y valores humanos del mundo occidental se impartían en estos idiomas con sus respectivos maestros/as. Los niños/ niñas y jóvenes indígenas tenían que hacer un doble esfuerzo, es decir aprender el idioma del colonizador para aprender los conocimientos de una cultura que los despreciaba por no ser blancos. La educación para los pueblos y naciones indígenas fue un acto humillante después de ser acto impensable y prohibido. La educación se acercó a nosotros para

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asimilarnos, esta fue la primera interculturalidad que conocimos. Tuvimos que aprender a ser iguales a la cultura que nos violentó. Fuimos nosotros los que tuvimos que aprender el mundo occidental y a resistir para que no desaparecieran nuestros modos de ser, de pensar y de aprender. Nuestras memorias fueron censuradas por la educación humanista y científica. Ante una inteligencia que se midió con reglas occidentales, nuestros estudiantes reprobaron el año escolar y fueron calificados de ignorantes, brutos, faltos de inteligencia y sin deseos de superación. Paradójicamente, tuvimos que demostrar que éramos aptos también para una educación que negaba nuestros idiomas y nuestras formas de vivir y de ser.

Esta enseñanza occidental fue impulsada especialmente por las misiones religiosas con un solo objetivo: formar nuevos cristianos para sus iglesias y honestos ciudadanos para el país. En la década de los años 1960, tiempo de la formación de la Federación de Centros Shuar, la misión salesiana premiaba a las familias Shuar que sólo enseñaban a sus hijos en castellano e iban olvidando su idioma propio. Posteriormente, y ante la resistencia a perder el idioma, distintas iglesias utilizaron el idioma de los pueblos indígenas para traducir la biblia y enseñar la religión en los idiomas indígenas sin resistencia y de este modo, continuar con la aculturación.

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La Federación Shuar, con el firme propósito de no condenar al analfabetismo a nuestra nación, inició en 1972 el programa de la educación bilingüe Shuar – castellano con profesores Shuar porque los docentes de la educación oficial no querían trasladarse a la selva y estar dependientes de costumbres raras, difíciles y, en algunos casos, despreciables para ellos.

En el Segundo Congreso de la CONAIE, realizado en Cañar en 1988, se gestionó ante el Gobierno de Rodrigo Borja la creación de una institución dedicada a la educación indígena, teniendo como resultado la creación de la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) que depende directamente del Ministerio de Educación y Cultura pero que era autónoma a nivel administrativo y financiero hasta el gobierno de Rafael Correa.

El 12 de Octubre de 2000, la CONAIE conjuntamente con el Instituto de Culturas Indígenas (ICCI) lanzó la creación de la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Ecuador con la especialización en Agroecología, Docencia y Derecho Indígena.

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2.2.5 Derecho a tener el nombre que las naciones y pueblos decidan: Al igual que una persona tiene un nombre que lo identifica, los pueblos y naciones en el mundo, tenemos nuestros nombres e identidades propias.

Los padres analizamos y seleccionamos los mejores

nombres para designar a nuestros hijos/as porque ese nombre le acompañará en toda su vida de acuerdo

a nuestra identidad nacional, culturas, creencias religiosas y valores humanos.

La historia de la conquista, dominación y explotación

de unos pueblos contra otros pueblos, están llenos

de ejemplos tristes de asimilación a lo largo y ancho

del mundo entero. El continente llamado América, el

Estado ecuatoriano y la nacionalidad Shuar, no podían ser la excepción a la realidad descrita anteriormente. Con la conquista y conformación del nuevo Estado,

se impuso el idioma del conquistador, el castellano, a

los distintos pueblos que existíamos y existimos con distintos idiomas antes de la conformación del Estado llamado Ecuador.

Esta situación aconteció también con la nación Shuar, pueblo guerrero y amante de la libertad de la Amazonía, que después de años, décadas y siglos, mediante el sistema de dominación por las armas y la cruz, en forma

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separada o en forma conjunta, no lograban conquistar. A través del sistema de internados se separaba a los hijos/as de sus padres para adoctrinarlos, cristianizar y “civilizar” en el modelo occidental. Los nuevos conquistadores y civilizadores a través de las misiones religiosas comenzaron a poner nombres de santos y santas. La sociedad nacional impuso nombres en el idioma oficial, el castellano.

A los Shuar que teníamos nombres de Antuash,

Mashumar, Atsut, Tatsemai, etc., a través de las

misiones religiosas y del Registro Civil, Identificación

y Cedulación, se nos impuso nuevos nombres y

apellidos castizos: José, Luis, María, Rosa, Vega, López, Cabrera, etc.

Los nombres de un padre Shuar, eran entendidos

y escritos por funcionarios mestizos y de habla

castellana del Registro Civil, escribían el nombre shuar Wamputsar como Wamputzara, Wamputsere, Wamputzereque, Wamputserequi. Es decir, los hijos

de

un mismo padre llamado Wamputsar de acuerdo a

la

inscripción en el Registro Civil, no eran hermanos.

Esta realidad e imposición era un hecho cotidiano de toda familia shuar.

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Ante tanta imposición e ignorancia de los funcionarios del Registro Civil, la Asamblea de la Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH), decidió realizar una gestión directa ante el Gobierno Nacional y las autoridades del Registro Civil en el año de 1976.

La FICSH a través de su Representante en la ciudad de Quito, inició las gestiones en el Registro Civil, específicamente con el Asesor Jurídico y Director Nacional de esa entidad para inscribir y registrar correctamente los nombres y apellidos shuar. La asesoría jurídica fue más reacia a comprender y dar viabilidad al justo reclamo del pueblo Shuar porque argumentaba que el idioma oficial era el Castellano, que se debía inscribir con nombres nacionales y que los nombres shuar no tenían significado. 2 La argumentación shuar decía que nuestro idioma era diferente al idioma oficial el Castellano, y a pesar de defender los nombres castellanos, los ecuatorianos

2 Art. 78 de la Ley de Registro Civil de 1978: Queda prohibido emplear en la inscripción

de un nacimiento como nombres los que constituyan palabras extravagantes, ridículas o que denigren la personalidad humana o que expresen cosas o nociones, a menos que su uso como nombres se hubiere consagrado tradicionalmente. Prohíbese igualmente el empleo de nombres diminutivos, a menos que se trate de aquellos que se hayan independizado suficientemente, y de aquellos comúnmente usados como apellidos. Se cuidará de que el nombre o nombres con que se hace la inscripción del nacimiento permitan precisar el sexo del inscrito. Los apellidos serán el primero de cada uno de los padres, debiendo preceder el paterno al materno.

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2 Art. 78 de la Ley de Registro Civil de 1978: Queda prohibido emplear en la inscripción de un nacimiento como nombres los que constituyan palabras extravagantes, ridículas o que denigren la personalidad humana o que expresen cosas o nociones, a menos que su uso como nombres se hubiere consagrado tradicionalmente. Prohíbese igualmente el empleo de nombres diminutivos, a menos que se trate de aquellos que se hayan independizado suficientemente, y de aquellos comúnmente usados como apellidos.

Se cuidará de que el nombre o nombres con que se hace la inscripción del nacimiento permitan precisar el sexo del inscrito.

Los apellidos serán el primero de cada uno de los padres, debiendo preceder el paterno al materno.

inscribían con nombres extranjeros: Johnson, Jacqueline, etc., y que los nombres shuar llevaban nombres de astros, fauna, flora y cualidades de los seres humanos.

El asesor jurídico llegó al extremo de lanzar improperios contra nosotros: sí queríamos, podíamos ponernos incluso el nombre de un animal. Sin perder nuestra

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calma, argumentamos que los nombres de los seres humanos en distintos idiomas se refieren a nombres de astros, animales y plantas, y pusimos como ejemplo nombres tan comunes en Ecuador como Rosa (una flor), Ríos (de río), Vaca (un animal), Estrella (un astro), etc. Argumentamos que los shuar, nos sentíamos orgullosos de llevar nuestros nombres de acuerdo a nuestra cosmovisión y en nuestro propio idioma. Para cambiar los nombres y apellidos impuestos del castellano al idioma shuar, ejercimos el derecho que asistía a todo ecuatoriano para cambiar los nombres 3 y apellidos 4 según el artículo 84 y 85 de la Ley de Registro Civil.

Los shuar tuvimos que gestionar ante el Gobierno nacional de esa época, y éste, mediante un Decreto Supremo, reconoció que los shuar podíamos inscribir a nuestros hijos/as en idioma shuar, incluso cambiar los

3 Art. 85 de la Ley de Registro Civil de 1978. La persona que se encuentre en uso de

apellidos que no sean los que consten en su partida de nacimiento, podrán reformarla por una sola vez, mediante solicitud del titular de la partida o de su representante legal al Jefe de Registro Civil, Identificación y Cedulación de la capital de provincia o de la cabecera cantonal del lugar en donde estuviere inscrito el nacimiento, previa comprobación de la posesión notoria e ininterrumpida de tales apellidos por más de diez años consecutivos, o durante toda su vida si se tratare de una persona que no hubiere cumplido diez años de edad.

4 Art. 84 de la Ley de Registro Civil de 1978: Los nombres de una persona capaz podrán

ser cambiados por una sola vez, sin más que su voluntad, previa solicitud del titular de la partida de nacimiento al Jefe de Registro Civil, Identificación y Cedulación de la capital provincial o de la cabecera cantonal respectiva, quien dictará resolución y ordenará que se la margine en el acta de nacimiento pertinente haciendo constar que los antiguos nombres y

los nuevos corresponden a una misma persona.

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apellidos castizos en apellidos shuar de acuerdo a los nombres que llevaban nuestros padres y abuelos.

La convicción sobre nuestra identidad, nuestra

argumentación y persistencia, logró cambiar la mentalidad y práctica del Registro Civil, Identificación y Cedulación 5 porque permitió que otras nacionalidades, pueblos indígenas y la sociedad mestiza, puedan inscribir a sus hijos en los propios idiomas y cambiar

a nombres originarios tales como: Ariruma Kowi, Atik

Kurikama, Nina Pacari, Sharimiat Shiguango, Shariant, Yankuam.

A pesar de este avance a nivel nacional, todavía hay

bastante incomprensión y dificultades con el Registro de Padrón Electoral y en el Registro Civil. Para superar tales obstáculos, es indispensable la incorporación de personas de nuestros pueblos y nacionalidades a dichas instituciones.

5 Resuelve :Art. 1ro.- Facultar a todos los Jefes Provinciales de Registro Civil, Identificación

y Cedulación, inscriban el nacimiento de menores, hijos de madre y/o padre indígenas con los nombres del idioma o lengua usada la respectiva comunidad, con las limitaciones establecidas en la Ley de Registro Civil, Identificación y Cedulación, especialmente en el Art. 78; y, así instruyan a los Jefes Cantonales y Parroquiales de su jurisdicción. Quito, 18

de junio de 1986.

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2.2.6 Curarnos con nuestra propia medicina: Los indígenas hemos conocido y hemos curado la mayoría de las enfermedades que han experimentado y padecido nuestros pueblos y naciones. Aquello cambió radicalmente con la llegada de los invasores y el “intercambio” y desequilibrio de las enfermedades, tales como viruela y el sarampión, porque uno de los primeros efectos de estas fueron epidemias que diezmaron a comunidades enteras.

La enfermedad es contextual y la medicina se reivindica y legitima de forma universal, junto con la tecnología. No pretendemos cerrarnos a los beneficios de la medicina moderna, pero sí queremos que se reconozcan y fortalezcan los sistemas de salud de las naciones y pueblos y que se desarrolle de forma decidida, participativa y seria la salud intercultural, rechazando cualquier intento de colocarnos como “ratones de laboratorio” para el beneficio de farmacéuticas. En la actualidad, se trata de combinar tanto los conocimientos de la medicina indígena y como los conocimientos de la medicina moderna; la lucha es para que la matriz dominante en la interculturalidad no siga siendo la occidental del conquistador.

En 1998, el Presidente ecuatoriano, Jamil Mahuad, creó mediante, decreto ejecutivo, la Dirección Nacional de Salud de los Pueblos Indígenas, adscrita al

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Ministerio de Salud. Una política de reforma del Estado es atentatoria contra nuestros derechos cuando se le quita la dirección a los pueblos y naciones indígenas y

el gobierno coloca a un no indígena en el cargo. Esto,

además de ser violatorio de los derechos alcanzados, es un acto discriminatorio y racista en nombre de la eficacia de la gestión.

2.2.7 Que no hablen y no decidan por nosotros. Déjennos hablar: Las naciones y pueblos indígenas tuvimos como tutores a los misioneros religiosos por decisión de los Estados nacionales. En efecto, históricamente, otros han hablado y decidido por nosotros. El poderoso que nos aplastó, ha creído saber qué era y qué es lo mejor para nosotros.

Los ventrílocuos modernos han sido muchos científicos y

políticos, internos y externos. Los misioneros hablaban, escribían y decidían en nombre de los pueblos y naciones indígenas. Posteriormente les correspondió

a los lingüistas, antropólogos y, últimamente, a los

sociólogos y economistas que escriben e interpretan en los medios de comunicación lo que deberían hacer las organizaciones indígenas y las políticas públicas para pueblos y nacionalidades.

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Poco a poco los pueblos indígenas y sus líderes hemos comenzado a tener voz propia, exigiendo que se nos escuche primero en el idioma del colonizador y ahora en nuestros propios idiomas. Para ello, hemos constituido nuestras propias organizaciones locales, nacionales e internacionales.

Quienes se molestan con la postura de nuestras organizaciones normalmente afirman que tras los dirigentes existen otras personas ajenas que piensan y deciden por nosotros. En el fondo, se sigue pensando que los indígenas no pensamos y si decimos algo aparentemente importante, serían otros los que lo hacen por nosotros.

Cuando hablamos, no nos escuchan, se molestan. Luego, nos preguntamos si realmente no nos entienden. Quizás el problema sea que no nos quieren entender o no nos pueden entender porque hablamos desde cosmovisiones diferentes y antagónicas en muchos aspectos.

2.2.8 No tenemos religiones opuestas sino espiritualidades diversas: Todos los pueblos del mundo creemos en un ser superior, tenemos y practicamos la espiritualidad y religiosidad de acuerdo a nuestras costumbres, creencias y contextos. No obstante, el camino ha sido

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tortuoso para los pueblos y naciones. La Constitución ecuatoriana de 1830, en su artículo 8, expresaba: “La religión católica apostólica y romana es la Religión del Estado. Es un deber del Gobierno, en ejercicio del patronato protegerla con exclusión de cualquier otra. Los poderes políticos están obligados a protegerla y hacerla respetar”. En efecto, en los inicios de la República del Ecuador, se realizaron verdaderas cruzadas religiosas para cristianizar a los pueblos indígenas.

Varios documentos de la época narran los distintos argumentos y prácticas utilizados para la evangelización y la cristianización de los “primitivos”. La guerra fue uno de los métodos comúnmente usados. El sacerdote Francisco Vivas, comprometido en convertir cristianos a la Corona Española, propuso atacar a los shuar (Jíbaros) por los cuatro puntos cardinales y para ello preparó, cuidadosamente, “armadillas de guerra que indistintamente, desde Mainas, Loja, Cuenca y Macas, debían acosarlos por las armas y la violencia”

La cristianización fue el arma privilegiada de la colonización. El Presidente García Moreno, en su mensaje a la Cámara de diputados, decía: “No está lejos el día en que tengamos que perseguirla (a la raza jíbara) en masa, a mano armada, para ahuyentarla de nuestro suelo y diseminarla en nuestras costas, dejando libre

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a la colonización aquellas fértiles e incultas comarcas. Para estas y otras partes despobladas de nuestro territorio, obtendremos en breve una inmigración de alemanes católicos, si dais al Gobierno la autorización y los fondos suficientes”.

La colonización de los territorios estuvo antecedida por la colonización de las almas. Por pedido del Congreso ecuatoriano, en la Amazonía se crearon cuatro vicariatos apostólicos: Napo (jesuitas), Canelos (dominicos), Méndez y Gualaquiza (salesianos) y Zamora (franciscanos). Es decir, hubo una repartición para la conversión de las almas indígenas.

Nos preguntamos cómo la Iglesia puede representar la bondad divina con prejuicios antropológicos tan negativos sobre nuestros pueblos y naciones. Esto pensaban los dominicos sobre los shuar: “difícil es la conversión de las tribus jíbaras (Shuar). El jíbaro es pérfido, astuto, soberbio, egoísta, interesado, vengativo, asesino, amigo del ocio y del placer, enemigo de toda ley o traba que obste a su absoluta independencia; embrutecido con lo material y sensible, no aspira sino al utilitarismo de la vida presente (…) Son tres siglos que la civilización va rodando estérilmente por esas comarcas. La cruz y la espada no pudieron dominarlos en los primeros siglos de la invasión española, ni juntas, ni separadas, ni tampoco la cruz sola en estos

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últimos años ha podido contar con grandes victorias (…) Después de tantos esfuerzos, si no siempre fecundos, siempre heroicos, vemos a la nación jíbara completamente separada de la nación ecuatoriana con

sus costumbres, con su lengua, con sus supersticiones

y opone a nuestra civilización su alma rebelde como la

del tigre con el que vive en la foresta, una alma dura e impenetrable como el cuero de la danta con que se recrea a orillas de los ríos majestuosos (…) ¿De dónde tanta fuerza inquebrantable? ¿De dónde tanta resistencia a las armas de los Incas, de los españoles

y de las pacíficas armas de la civilización cristiana?”.

La Constitución ecuatoriana vigente reconoce la libertad de religión, expresada en forma individual o colectiva, en público o en privado con las únicas limitaciones que prescribe para proteger y respetar la diversidad, la pluralidad, la seguridad y los derechos de los demás.

2.2.9 La autonomía y la autodeterminación son principios básicos de la plurinacionalidad: La autonomía no es separatismo, así como el reconocimiento de la diversidad y las diferencias no es un atentado contra la unidad de un país. Para los pueblos indígenas, la autonomía significa:

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• Reconocer y fortalecer lo propio, es decir las leyes, los sistemas de educación, de salud, de economía y de cultura correspondientes a nuestra propia cosmovisión. Luego, la autonomía corresponde a tener claro quiénes somos y quiénes queremos ser, y favorecer todo aquello que lo constituye. La autonomía se retroalimenta con la identidad en un movimiento complementario entre el pasado, presente y futuro, puesto que la identidad es dinámica.

• Tener jurisdicción sobre nuestros propios territorios. No hay autonomía sin territorio y sin territorialidad. Paradójicamente, la autonomía implica dependencias con respecto a lo que somos y queremos ser. La autonomía es un acto de independencia de otros y de dependencia con respecto a nosotros mismos.

Derecho a elegir autoridades propias para dirigir a nuestros pueblos y naciones indígenas. Dichas autoridades deben ser especialistas en derechos colectivos. Un pueblo sin una autoridad reconocida no es pueblo.

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Derecho a ser consultados en aquellos temas que a nivel nacional sean afectados, directa o indirectamente. Una instancia adecuada para la consulta puede ser análoga a la constituida en algunos países con presencia de pueblos y naciones indígenas, un Parlamento Plurinacional.

Sin duda que la autonomía tiene una resonancia negativa para el ejercicio del poder centralista: ella se presenta como una amenaza. En algunos momentos políticos, la autonomía aparece inscrita en los discursos burgueses de la regionalización. Obviamente, los contenidos son otros. En el momento actual, la autonomía hace parte de la propuesta administrativa por medio de dos propuestas: la descentralización y la desconcentración. Ambas hacen parte de una nueva cultura política y administrativa, la cual prepara el camino a la concreción del Estado Plurinacional e Intercultural. Sin embargo, hay una condición indispensable para abonar el camino de la autonomía y es el manejo y administración de recursos económicos y financieros dentro de territorios autónomos.

Sin economía equitativa, solidaria y comunitaria no se hace la plurinacionalidad: El componente de economía y financiamiento, al igual que el tema de autonomía, no ha sido debatido ampliamente y no se ha diseñado una política sobre economía, financiamiento y Buen Vivir de

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los pueblos indígenas al interior de las organizaciones nacionales y regionales, y menos dentro de los gobiernos de turno. Al no discutir el tema económico, todo puede quedar en la retórica.

Existe esfuerzos como el de la COICA y Oxfam- América, que, en 1995, realizó un estudio denominado Amazonía: Economía indígena y mercado, los desafíos del desarrollo autónomo, donde se analizó la práctica de la economía tradicional y la economía de mercado. Este esfuerzo debe tener continuidad y objetivos concretos en vista a la construcción del Estado Plurinacional.

El tratamiento del tema económico permite sacar las posiciones más reaccionarias. Normalmente, se ha pensado que dirigir fondos para programas, planes y proyectos de pueblos y naciones indígenas es atentar

contra los intereses de la sociedad ecuatoriana, como

si esta existiera en el aire. Es decir, la nominación

de los pueblos y naciones demuestra que ellos no son tomados en cuenta cuando se habla de Estado

y Nación ecuatoriana. La referencia al significante universal de Pueblo Ecuatoriano no admite

la presencia en su interior de pueblos específicos. Si

después de escuchar que “la patria es de todos”, los pueblos y naciones indígenas dicen que por lo tanto es también de ellos, no es raro que alguien diga: no, es de todos. En realidad, el “todos” o la generalidad

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no es incluyente sino excluyente de los “indios”. Por tal motivo, es importante crear generalidades partiendo de las diversidades y no de generalidades que excluyen a las diversidades.

Las experiencias que hemos tenido en esta materia, nos indican que no podemos discutir el tema económico sin definir tres aspectos: primero, las condiciones del capitalismo actual y la necesidad de proponer un decrecimiento del capital proporcional al crecimiento del valor de la vida. Esto implica una discusión a nivel sistémico del valor de uso y el valor de cambio de la mercancía. Segundo, no podemos seguir tratando el tema económico sin la participación de los pueblos y naciones indígenas. Muchos de los programas implementados, antes con el Banco Mundial y ahora con el Gobierno, han sido de alcances relativos, porque a nosotros los indígenas se nos ha negado el carácter de sujetos económicos aunque en determinados momentos se nos acepta como sujetos políticos. Tercero, la reflexión sobre la economía es interdependiente de la discusión sobre el desarrollo. No podemos discutir lo uno sin lo otro. El desarrollo lineal, extractivista, ejecutado por transnacionales no puede seguir pasando intacto por gobiernos de derecha y de izquierda, necesitamos buscar salidas planetarias, regionales, nacionales y locales. Seguir diciendo que los indígenas queremos desarrollo con identidad es un gran engaño.

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2.3. Alcances y límites para ejercer el Estado plurinacional

La propuesta del Estado plurinacional no nace con la Constitución del 2008, se oficializa, es una propuesta que se viene discutiendo, fundamentalmente por naciones y pueblos indígenas, desde hace más de dos décadas. Los avances han sido graduales. Las luchas han sido el mecanismo fundamental para posicionar una discusión racional y argumentativa. Es cierto, que las conquistas no son simétricas a las luchas pues en determinados momentos, se tiene la sensación de perder en el diálogo aquello que se conquistó en las calles y las carreteras. Dicha sensación es compartida por la mayoría de las organizaciones y movimientos.

Una de las consecuencias más comunes de las luchas ha sido la creación de institucionalidad indígena. A este respecto podemos señalar que, en 1994, el Gobierno de Sixto Durán Ballén, creó la Secretaría Nacional de Asuntos Indígenas y Minorías Étnicas – SENAIME adscrita a la Presidencia de la República. En 1996, con el Gobierno de Abdalá Bucarán, fue creado el Ministerio Étnico Cultural por oposición de la CONAIE a la creación de un Ministerio de Pueblos Indígenas. En 1997, con el Gobierno de Fabián

AlarcónsecreóelConsejoNacionaldePlanificaciónyDesarrollo de los Indígenas y Negros del Ecuador – CONPLADEIN en sustitución de SENAIME y del Ministerio Étnico Cultural. En 1998, con Jamil Mahuad, el CONPLADEIN fue reemplazado

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por el Consejo Nacional de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador – CODENPE.

El tipo de acciones institucionales ha servido para que los pueblos y naciones indígenas se integren dentro de un sistema institucional históricamente excluyente. Sin embargo, las acciones han estado marcadas por una forma típica de vulnerabilidad. La forma de operar la política en el poder ha sido el reparto. El reparto sucede para garantizar el acceso a recursos de los grupos económicos dominantes, y en el caso de los indígenas, para atenuar el impacto de las políticas neoliberales. Cuando una institución se crea por atenuación de efectos, es el mejor síntoma de advertencia de que las causas no serán tocadas. Una buena parte de la vieja institucionalidad ha tenido la forma de atenuación de un sistema explotador de los recursos y violador de los derechos.

El gran problema no es que la institucionalidad haya sido tomada por el neoliberalismo, fenómeno que obviamente debilitó al Estado, el problema de fondo es que la respuesta institucional, como una de las acciones privilegiadas en las dos décadas precedentes, ha dejado al Estado Uni-nacional intacto. Así, las nuevas instituciones fueron absorbidas por las comunes formas de acción; es decir, los indígenas podían tener sus instituciones pero dentro de una institucionalidad mecánica, compartimentada, colonial, centralista, clientelar y corrupta. Nuevos actores emergieron sin transformar la estructura, de esta manera, la estructura consumió a los nuevos actores.

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Una cultura política acostumbrada a decidir y actuar en nombre de otros no ha estado dispuesta a abrir los espacios de participación. Así, las nuevas instituciones fueron posibles pero las decisiones sobre dineros, políticas, acciones, no estuvieron en la mano de las nuevas autoridades indígenas y si lo estuvieron, beneficiaron solo a algunos grupos. La creación de la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe fue formalizada por el ministro de Educación y Cultura, Alfredo Vera, en el Segundo Congreso de la CONAIE, realizado en Cañar en 1988. El Acuerdo de Sarayacu fue firmado en la comunidad del mismo nombre, en la provincia de Pastaza, en 1989, con delegados de la Presidencia de la República, el Director Ejecutivo del IERAC, de Petroecuador y de una compañía petrolera. Luego, los planes debían ser aprobados por gobiernos no indígenas y profundamente coloniales y al servicio del capitalismo.

Muchas de nuestras acciones, a pesar de su contundencia, nos han dejado un sabor amargo en cuanto a los resultados. Si alguna razón tiene el pragmatismo político y económico actual, es la prioridad de la eficiencia. Nuestras luchas políticas dejan mucho que desear en cuanto a la eficiencia. Las propuestas fracasan por falta de acciones políticas contundentes y por indefiniciones políticas. Las acciones políticas han sido manipuladas cuando no se tiene claridad sobre las propuestas. Por ejemplo, el levantamiento Indígena de 1990 visibilizó a los pueblos indígenas, hubo 16 planteamientos nacionales. Sin embargo, no se suscribió ningún acuerdo con el Gobierno Nacional, a pesar de que este hecho marcó un antes y después

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en la historia de Ecuador. La marcha de los Pueblos Indígenas de Pastaza por legalizar sus territorios en 1992 concluyó con la adjudicación de 1´115 000 hectáreas a los pueblos kichwa, shiwiar y achuar de Pastaza. No obstante, la territorialidad sigue siendo el tema más conflictivo para la construcción del Estado Plurinacional.

Nuestras acciones también acontecen por medidas de hecho. En este sentido, son reactivas, no por ello, innecesarias. El levantamiento Indígena de 1994 fue contra la privatización de la tierra comunitaria y el agua, la cual llevó al archivo a la mencionada ley en el Congreso Nacional que propugnaba por la privatización. Sin embargo, aunque las leyes se deroguen, la privatización ha continuado.

En determinados momentos nuestras acciones han sido dirimentes para determinar la dirección política en el país. A pesar de ello, la ocupación del lugar del poder no ha servido para realizar cambios estructurales porque no logramos transformar al Estado Uni-nacional, quitarle la hegemonía a los grupos económicos y debatir los temas profundos de la vida del país. Participamos en la revocatoria del Mandato del Presidente Abdalá Bucaram, en febrero de 1997, consiguiendo la creación de una nueva institución, el CONPLADEIN en sustitución del SENAIN y del Ministerio Étnico Cultural pero sin tener la capacidad de cambios estructurales precisamente porque los “beneficios” institucionales fueron dados para evitar las transformaciones en la estructura.

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Una buena parte de nuestras acciones se han dirigido a incidir en la elaboración de leyes por la incidencia que ellas tienen en pueblos y naciones indígenas. En consecuencia, la participación activa en la Asamblea Nacional Constitucional de 1998 sirvió para reformar la Constitución ecuatoriana donde se reconoció los derechos colectivos de los pueblos indígenas que se autodefinen como nacionalidades de raíces ancestrales y la Constitución de 2008. Sabemos que las leyes son el resultado de relaciones de fuerza donde muchas veces se obtienen resultados parcializados. Ellas son el resultado de largos procesos de lucha y de diálogo, la mayoría de veces, con resultados parciales. El presidente Jamil Mahuad, mediante decreto ejecutivo, creó las mesas de diálogo Gobierno Nacional – Pueblos Indígenas, pero faltó voluntad y seguimiento por parte del Gobierno. Se trató el tema del Fondo para el Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas, el cual terminó con un decreto ejecutivo parcializado del presidente Gustavo Noboa. También hubo un acuerdo con el gobierno de Mahuad, luego del levantamiento de marzo de 1999. Otro acuerdo se logró con Mahuad, luego del levantamiento de julio de 1999. El levantamiento Indígena junto con militares y la revocatoria del Mandato del Presidente Jamil Mahuad, en enero de 2000, llevó a que Antonio Vargas, presidente de la CONAIE asumiera en forma efímera el triunvirato nacional. El 7 de febrero de 2001, hubo otro levantamiento indígena con el resultado nefasto de 7 muertos y decenas de heridos y un acuerdo de 23 puntos que no fueron ejecutados, apareciendo la figura de Gustavo Noboa Bejarano como el presidente católico más represivo en relación a los presidentes de los últimas dos décadas. Por

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último, el 5 de octubre de 2009, se inició un diálogo con el presidente de la República, economista Rafael Correa, y los representantes de las nacionalidades y pueblos indígenas, luego de las movilizaciones, confrontaciones y asesinato del profesor Shuar Bosco Wisum por parte de las fuerzas represivas del Estado, en la provincia de Morona Santiago. Este diálogo fue roto a finales del mismo año.

2.4 Retos para la construcción del Estado plurinacional

Algunos de los retos inmediatos y a mediano y largo término para la construcción del Estado Plurinacional son los siguientes:

• Ejercer los derechos reconocidos en la Constitución Nacional, las leyes, los convenios y tratados internacionales a favor de los pueblos indígenas.

• Superar los traumas de la conquista, dominación y exclusión para convivir y trabajar juntos en una sociedad Intercultural y un Estado Plurinacional, mediante la descolonización del Estado.

• Reconocer y fortalecer las naciones y pueblos indígenas del Ecuador.

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Implementar un nuevo tipo de desarrollo participativo y alternativo que involucre la discusión plurinacional sobre los recursos no renovables: explotación minera, la explotación petrolera e hidroeléctrica, agua, tierra dentro de la perspectiva del Sumak Kawsay.

Construir con las fuerzas del Ecuador el Estado Plurinacional superando los miedos de querer crear Estados dentro del Estado.

Respetar y ejecutar las políticas públicas que han formulado los pueblos y naciones indígenas.

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3.1

Del Estado uni-nacional al Estado plurinacional

El Estado es fundamentalmente un modelo de organización política de origen occidental. En tanto que modelo de organización política, es una forma de comprender el ejercicio del poder y de ordenamiento social y territorial. Todos los pueblos tienen sus formas de organización política, sin embargo el modelo de organización política occidental se ha impuesto en el mundo bajo la forma de democracia y de los tres poderes que en Ecuador son cinco: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Participativo, dentro de una concepción hegemónica del desarrollo.

3. El papel de las cosmovisiones en la construcción del Estado plurinacional

El concepto de Estado Plurinacional se relaciona con un nuevo modelo que tendrá la atención necesaria cuando hegemónicamente tenga la fuerza suficiente para imponerse.

Mientras el Estado occidental se configura con individuos dentro de una sola nación, el Estado Plurinacional reconoce pueblos y descubre muchas naciones en su interior. Para el primero, el poder descansa en un individuo responsable de

todos los individuos; en el segundo, es un grupo de individuos que se deben a diversos pueblos y naciones, a la naturaleza

y a seres invisibles. El poder en lo uni-nacional es ejercido

verticalmente, en la plurinacionalidad es ejercido horizontal

y circularmente: es un imperativo ir a las bases, consultar

con los sabios. En la uni-nacionalidad no hay necesidad de salir de la democracia representativa, en el mejor de los

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casos; en la plurinacionalidad la democracia es estrictamente participativa, intercultural y plurinacional. Quizás la diferencia fundamental se encuentra en que el primero ha sido un instrumento indispensable de la colonialidad del ser, del poder y del pensar; mientras que el segundo descansa en el reconocimiento de otro sujeto político con autonomía y no solo soberanía.

Luego, el Estado Plurinacional es un modelo de organización

política para la descolonización de nuestros pueblos que hace realidad el principio de un país con unidad en la diversidad, promueve la equidad social y política, la justicia económica, la interculturalidad de toda la sociedad y el derecho de los pueblos y nacionalidades indígenas, afro-descendientes

y montubios al autogobierno comunitario y al control de los territorios donde habitan, dentro de un Estado unitario.

El Estado Plurinacional reconoce y garantiza el ejercicio, la aplicación y la vigencia de los derechos fundamentales de varios sujetos jurídicamente reconocidos como colectivos

y diversos. El Estado uni-nacional solo reconoce individuos

dentro de una misma cultura, con derechos políticos, dentro de la estructura del capitalismo y con un poder delegado a un individuo inscrito dentro de un partido político.

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3.2.

Choque de visiones

La diferencia fundamental entre el Estado Uni-nacional y el Estado Plurinacional se encuentra en las cosmovisiones de los pueblos y naciones indígenas, las cuales no solo que son diferentes sino que son antagonistas con él. Dichas cosmovisiones chocan con el sistema-mundo que ha sido impuesto desde el tiempo de la conquista a los pueblos y naciones de la Abya Yala.

de la conquista a los pueblos y naciones de la Abya Yala. Fuente: www.congresojudio.org.ar/coloquio_nota.php?np=1

Fuente: www.congresojudio.org.ar/coloquio_nota.php?np=1

www.bbc.co.uk/mundo/

/090625_especial_indigenas_mapa_asc.shtml

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En la cosmovisión occidental, la concepción del poder está vinculada a una divinidad omnipotente y omnipresente y recae sobre un individuo instituido que se comprende en la delegación y la representación. El poder en la cosmovisión indígena depende de muchos lugares y está interrelacionado con tres tipos de comunidades: los vivos, los muertos y las deidades. Más que personas investidas de poder, existen comunidades y pueblos objetos de poderes que no pueden ser claramente identificados. En cierto modo, el poder se encuentra diluido y no puede ser ejercido de forma autoritaria. En el mundo indígena hay un control directo sobre quienes ejercen el poder, en el mundo occidental existe un cierto fatalismo que coincide con la frase: “para qué lo eligieron?”.

La cosmovisión occidental requiere de la jerarquía para su constitución. Dichas construcciones jerárquicas son de origen religioso.Laobedienciaeselsoportemoralparasufuncionalidad jerárquica. Sus sociedades son cerradas y excluyentes. En la cosmovisión indígena, el mundo está compuesto por elementos vivos, inter-actuantes, inter-penetrables y de igual dimensión. Las relaciones son dialogantes y horizontales. Si el mundo occidental privilegia las relaciones mercantiles con el objetivo de la ganancia de los individuos, el mundo indígena construye sociedades solidarias y comunitarias. Mientras la naturaleza es considerada un espacio espiritual de crianza, de trato y de respeto mutuo; para las sociedades occidentales la naturaleza es un recurso apropiable, negociable y explotable.

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Las cosmovisiones indígenas suponen un mundo eterno, modificado periódicamente y dividido en ciclos inevitables con infinitas humanidades donde se puede identificar un orden eterno del mundo, que permite organizar las fuerzas naturales y sociales del universo dentro de diversos modos de tiempo. La cosmovisión occidental supone un mundo donde los hechos transcurren una sola vez, partiendo de una creación originaria y hacia una meta definida. En contraste, los hechos se repiten dentro de ciclos que se desenvuelven en forma de espiral dentro de otro tipo de temporalidad.

La cosmovisión occidental es judeocristiana. El centro es el hombre. La naturaleza le está subordinada a su voluntad y a su servicio. El hombre es el resultado de una sustancia divina. El monoteísmo es su característica. En cambio, para la cosmovisión kichwa lo visible y lo invisible se encuentran dentro del espacio y tiempo. El hombre proviene de los cuatro elementos originarios: fuego, tierra, agua y aire. Los cuatro elementos son considerados los cuatro abuelos dadores de toda forma de vida existente en la totalidad cósmica (Pacha).

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Fuente: Modulo desarrollado por Ing. Segundo Fuente en el año 2007, facilitador de la Universidad

Fuente: Modulo desarrollado por Ing. Segundo Fuente en el año 2007, facilitador de la Universidad Intercultural “Amawtay Wasi” Diseño en autocad por Arq. Julio Sarancig facilitador de la Universidad Intercultural “Amawtay Wasi” en la Chacra de Conocoto, año 2008, www.consultoraalas.com.ar/cosmovisionandina.htm

3.3. Visiones y vivencias diferentes

Las percepciones sobre la realidad dependen de las cosmovisiones de los pueblos. Por tal motivo, lo que llamamos realidad difiere en sus interpretaciones por las diferencias en las percepciones de los mundos, lo que se refleja en los temas comunes de desarrollo, economía, territorio, justicia y naturaleza.

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La percepción occidental depende de los sentidos y fundamentalmente se circunscribe a la presencia y al presente, organizadas por aprioris advertidos por Kant, los cuales no son universales a pesar de posicionarse como tales. El tiempo y el espacio occidental son de origen newtoniano. En las cosmovisiones indígenas, las percepciones están vinculadas con tiempos no lineales y espacialidades sistémicas. Lo micro, lo meso y lo macro hacen parte del mismo espacio. Por lo tanto, la realidad no puede ser limitada al presente y a la presencia.

El relacionamiento entre lo micro, lo meso y lo macro hace que las percepciones tengan un carácter holístico. Lo que es, lo es por sus relaciones, no tenemos que buscar sustancias inmodificables sino formas de relacionamiento entre los diversos seres visibles e invisibles. Luego, el método cartesiano, dividido y ordenado, no solo que no tiene cabida en la cosmovisión indígena, por la radical diferencia en cuanto a la desaparición del objeto, -todo es sujeto-, sino que es imposible puesto que el contexto es inherente a los seres.

Dentro del mundo andino, hay personas con la capacidad de relacionar esos espacios espaciales y temporales. El ayllu es la persona que tiene un poder micro y macro cósmico. El mundo de las divinidades convive y entrelaza el mundo de los vivos y con el mundo de los muertos.

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El relacionamiento entre una espacialidad conformada por niveles va más allá de un problema de ajuste en el percepción, se trata de un asunto de convivencia holística. Por tal motivo, lo epistemológico tiene consecuencias políticas, y viceversa.

Desde las cosmovisiones indígenas, entonces, se puede afirmar que las construcciones político-institucionales como el Estado, no pueden ser realmente democráticas. Su ofrecimiento de democracia siempre será una farsa. En efecto, la democracia en los países occidentales es un imposible, pues sus cosmovisiones no lo permiten. En cierto modo, la democracia en este mundo atenta contra el orden natural. En consecuencia, los pueblos y naciones indígenas no han aprendido la occidentalidad porque no han sido asimilados, asimismo, cuando a través de una educación colonialista, se les ha impuesto la occidentalidad, tampoco lo han podido hacer pues no se aprende como esclavos.

La resistencia a ese Estado uni-nacional y colonial se hace en los ayllus y comunidades donde se practica la “filosofía de la vida”, por medio de compartir y transmitir sentimientos de respeto y cariño hacia los otros y la naturaleza.

Las cosmovisiones contienen varios mundos, ritualidades, creatividad, formas de comunicación y relacionamiento, modos de espiritualidad, sueños, cosmogonías y simbologías. Ellas están atravesadas por la diversidad en su interior.

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La construcción del Estado Plurinacional no depende del ejercicio de la inteligencia del poder, es un asunto espiritual, no en el sentido religioso o en rendir culto a poderes externos, sino en cambios profundos en las personas. Los pueblos indígenas saben que cuando el razonamiento y el sentimiento se logren coordinar con las cosmovisiones se estará viviendo en armonía con el entorno y por ende con la totalidad Pacha.

La identidad política para el Estado uni-nacional ha sido operativizada en la ciudadanía y los derechos que han estado centrados en una concepción occidental del ser humano. Una de las fortalezas del Estado Plurinacional es la identidad fuera de la ciudadanía, centrado en la noción de pueblo, categoría que fue aplastada por la visión de la igualdad moderna, homogeneizante y discriminatoria para los pueblos y naciones originarias.

La estructuración de la identidad para las naciones y pueblos indígenas se hace desde la vinculación con la Tierra. Ellos se consideran originarios de la tierra milenaria y de las profundidades de los océanos del tiempo ancestral. En tal medida, ellos son peregrinos y se descubren en sincronía y armonía con el cosmos. En sentido estricto, tal identidad es más planetaria que aquella que permanece en la ciudadanía y en los derechos humanos: “somos Amaru, conocedores de la ciencia integral, resistentes como la paja de paramo, cuidamos la chacra, cuidamos la vida de las plantas dentro de los mundos vivos, como principio, origen de la vida de todo

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los seres. Provenimos de las estrellas, somos hijos del sol y la luna”.

3.4. La territorialidad

No hay Estado plurinacional sin la lucha por el territorio. La uninacionalidad parte de un individuo sin raíces con fines de dominación. Dentro de nuestra lucha, no se trata de ampliar el espacio de la burocracia con naciones y pueblos indígenas en su interior. Se trata de reconocer nuestra organización político-social dentro de territorios propios.

La tierra para el mundo occidental es un lugar de explotación y de dominación. La tierra se le relaciona con la producción, es simplemente un objeto de dominio igual que las personas. A la tierra hay que sacarle hasta el último recurso. Para nosotros, la tierra tiene componentes espirituales. El territorio del ayllu está conformado por montañas, vertientes, ríos, lagos praderas y sitios sagrados que se organizan en cuerpos que cobijan a comunidades específicas. Sus ecosistemas están presentes en el mundo material ritual y espiritual energético que hace posible toda forma vida.

Al mismo tiempo que el territorio es espiritual, también es material. Desde Occidente, el territorio está comprendido geográficamente por suelo y subsuelo, la plataforma continental, el espacio aéreo, el segmento de la órbita

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geoestacionaria. No obstante, hay clasificaciones que son propias de las cosmovisiones indígenas.

Jawa llakta: zonas altas, conformadas por montañas, ríos y sitios sagrados donde generalmente se siembra y cría animales.

Ura Llakta: zonas bajas, que se dedican al cultivo de granos, verduras y crianza de animales.

La tierra es dadora de vida, es madre. En consecuencia, se recibe lo que ella nos da y las formas económicas están subordinadas a su respeto. Iniciar un gran trueque a nivel local, nacional e internacional permite potencializar la economía comunitaria basada en la protección y cuidado de medioambiente del que depende la vida de las comunidades, naciones y pueblos indígenas.

Las ciencias y las tecnologías de las naciones y pueblos indígenas asumen el respeto por la naturaleza. La ciencia, la filosofía y la representación en signos develan tres tipos de lenguaje: de discurso, sobre el que se construyen relaciones entre las tres; empírico, que transmite experiencias; y simbólico conceptual, que permite transportar las cosmovisiones. Los tres tipos de lenguaje son profundamente contextuales. El concepto, el discurso y la empírica componen el bagaje de la

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cultura en la que se encuentran la filosofía, las cosmovisiones y las ciencias y tecnologías indígenas.

las cosmovisiones y las ciencias y tecnologías indígenas. Fuente:

Fuente: Saavedrafajardo.um.es/WEB/archivos/solar/04/solar-004-10.pdf La memoria documental de las reuniones, conversatorios, encuentros del Inti Raymi con los

compañeros/as facilitadores Arq. Julio Sarancig 2009, Julián Condori 2007, Jorge Chacha en el año

2000.

3.5. La interculturalidad

La interculturalidad es complementaria a la plurinacionalidad. El relacionamiento con el otro hace parte de la experiencia de lo propio, porque no es posible la experiencia de lo propio sin

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el respeto por lo otro y por el otro.

El gran problema de la interculturalidad es su componente obsceno. A las naciones y pueblos indígenas se les invita a ser interculturales después de más de 500 años de imposición, dominación y aniquilamiento de los pueblos y naciones. En el fondo, hay una inmoralidad en la invitación a la interculturalidad a los pueblos y naciones indígenas.

La justicia en la autenticidad de la interculturalidad se basa en el reconocimiento y el fortalecimiento de lo propio, sin este punto de inflexión de la justicia, la interculturalidad sigue siendo asimilación y colonialidad.

La interculturalidad es la relación entre lo propio y lo diferente. Dicha relación implica que no se puede construir la interculturalidad sin el antagonismo, la concurrencia y la complementariedad. Lo propio y lo otro acontece en relaciones antagónicas, por lo tanto la interculturalidad no puede caer en el pozo del romanticismo. Las relaciones concurrentes implican construir un mundo que haga posible la unidad en la diversidad, es decir, no más mundos en los que una matriz cultural se imponga sobre las otras matrices culturales. La complementariedad implica descubrir y construir lo propio en relación con lo otro. No existe lo propio si se niega lo otro, no existe lo otro si se invisibiliza lo propio.

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Fuente www.unap.cl/iecta/revistas/volvere_6/biblioecuador.htm www.cebem.org/cmsfiles/archivos/derechos-ecuador.pdf 3.6. La

Fuente

www.unap.cl/iecta/revistas/volvere_6/biblioecuador.htm

www.cebem.org/cmsfiles/archivos/derechos-ecuador.pdf

3.6. La descolonización de las matrices dominantes

Las cosmovisiones contienen matrices culturales que no solo son diferentes sino que, en el caso de la matriz occidental, hay una concepción del mundo que hace imposible la vida de otros mundos.

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La subjetividad occidental se piensa superior a otras subjetividades. El “yo pienso” cartesiano nunca fue universal. Su universalidad sirvió para negar y aniquilar la humanidad de quienes no son europeos.

Las característica de dicha subjetividad invisibilizar lo otro y a los otros, la economía fue acumulativa, ser más era tener más, el otro debía ser asimilado a su cultura para salvarlo, civilizarlo, humanizarlo, y por último, “desarrollarlo”.

Sus niveles de significación fueron universales. Su auto comprensión hizo que todo lo que hiciera, pensara, sintiera, escribiera y fuera el ser nórdico, debía ser universal. Sus derechos, su humanidad, su educación, su ciencia, su desarrollo y su género, eran válidos para todo el mundo y todos los mundos.

En consecuencia, su matriz colonial no fue un error sino una consecuencia directa de su manera de comprenderse en el mundo.

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Fuente: Labels: América, Colonial, Cristianismo, Desarrollo, Mignolo, Racismo En consecuencia, la más importante labor

Fuente:

Labels: América, Colonial, Cristianismo, Desarrollo, Mignolo, Racismo

En consecuencia, la más importante labor para la construcción del Estado Plurinacional es la descolonización, y dentro de ella, la decolonialidad del pensar. Esta decolonialidad del pensar implica un cuestionamiento al poder dominante. Ese poder ha incidido en tres aspectos: el poder político, el saber y el ser. La colonialidad del poder está en la negación de todo tipo de decisión de las naciones y pueblos indígenas.

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Las instituciones son dadas y son quitadas de acuerdo a criterios que nunca fueron pensados por los indígenas. Sobre ellos siempre se imponen tutelajes. Los derechos internacionalmente reconocidos son negados internamente por los diversos gobiernos. La colonialidad del saber está en la introducción de la educación civilizatoria y de un modelo de desarrollo basado en un modo de mundo occidental, con su concepción de salud y de vida. La colonialidad del ser ha significado que los propios indígenas deban auto identificarse en su propia negación.

indígenas deban auto identificarse en su propia negación. Fuente: Texto de Vladimir de Semir; Comisionado de

Fuente: Texto de Vladimir de Semir; Comisionado de Cultura Científica, Ayuntamiento de Barcelona.

www.upf.edu/pcstacademy/_docs/2004_desemir.pdf

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3.7.

Los principios básicos del Estado plurinacional

A continuación señalaremos algunos principios básicos del Estado Plurinacional:

1. Las naciones y pueblos vs. los partidos políticos: la política todavía se comprende bajo la forma del partido creado desde el siglo XIX. Hay otras formas de organización política basadas en experiencias, las cuales pueden refrescar una democracia que ahora ya puede ser cualquier cosa: el autoritarismo del líder, el mandato de una clase, la validación de la mayoría, la negación de las minorías, el juego electoral y hasta la invasión de un país que por supuesto no es occidental.

2. La deconstrucción del Estado uni-nacional: el Estado presente, reformado o no, no tiene la capacidad de reconocer los pueblos y las naciones originarias. La uninacionalidad es una imposibilidad epistemológica

y política para construir el Estado Plurinacional. La

independencia fue una de las mayores traiciones porque los criollos se aprovecharon de las luchas, consolidando de esta manera una forma de sojuzgamiento y dominación

con la fundación de una República gobernada por los hijos

de los invasores.

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3. Reconocimiento de pueblos y naciones dentro de la nación vs. el reconocimiento de ciudadanos. El ayllu- mashi significa compañeros. La política de la plurinacional reconoce grupos humanos unidos por los vínculos de la diversidad cultural, histórica, económica y lingüística.

4. Las culturas vs. el civismo: el reconocimiento de las naciones y pueblos implica reconocer otras formas de vida. En los 517 años de colonialismo interno, la clase gobernante ha tratado de asimilar a los pueblos originarios a la cultura occidental, intentando conquistar sus saberes ancestrales, milenarios y sagrados; imponiendo un modelo de desarrollo, así le denomine buen vivir. Estas prácticas son resistidas no desde los discursos, sino desde otras prácticas, de lo contrario ya nos hubieran aplastado.

5. La identidad vs. el nacionalismo: la identidad para las naciones y los pueblos es el sentido de vida. Sin la identidad los seres humanos experimentan una pérdida fundamental. La identidad es el saber quiénes somos, no solo en relación con nosotros mismos, sino en relación con esos otros que no cuentan dentro de la visión hegemónica pues están destinados a la explotación y la desaparición.

6. Acordar vs. imponer: nadie puede imponer a otro una forma de vida simplemente por considerar que es lo mejor para ellos. Las naciones y pueblos acuerdan, dialogan. La

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cultura occidental está acostumbrada a imponer porque cree saber qué es lo mejor para todos.

7. La complementariedad vs. las disyunciones: no es o lo uno o lo otro, es lo uno y lo otro; no es o la unidad o la diversidad, es la unidad en la diversidad. Nada se realiza o funciona de forma aislada y toda existencia se complementa con su opuesto, por naturaleza se convive y se relaciona generando una armonía.

8. Equilibrio vs. la guerra a lo diferente: El mundo occidental está acostumbrado a eliminar aquello con lo que no está de acuerdo. Sin embargo, la vida es diversa y la eliminación de la diversidad es la eliminación de la vida. Las relaciones sociales entre el género masculino y femenino, existen fuera del binomio: superior/inferior.

9. Derechos colectivos vs. derechos individuales: los derechos colectivos son la prioridad dentro del Estado Plurinacional. Los derechos colectivos no son la sumatoria de los derechos individuales. Ante el dilema entre los derechos colectivos e individuales, priman los derechos colectivos.

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10. Diversidad vs. Homogeneidad: el mundo homogéneo se

defiende desde el pragmatismo y la eficacia. La defensa y

la

construcción de la diversidad son igual a la defensa de

la

vida.

Diversidad según Dolores Cacuango

11. Nueva construcción del Estado vs. Fortalecimiento anti- neoliberal: no se trata de cambiar una cosmovisión por otra, se busca que la nueva cosmovisión haga posible la unidad en la diversidad. No es volver al anterior Estado, porque era débil, es tener la honestidad para aceptar que su funcionamiento obedeció a otras concepciones

y cosmovisiones las cuales estuvieron al servicio de un

modelo de economía y de poder. Los antiguos habitantes de Los Andes organizaron su territorio según las leyes de las estrellas del cosmos. Una de las más importantes constelaciones es la Chakana. Fue en base a la Cruz del Sur, que se encontraron las medidas con las cuales organizaron sus territorios. La forma de organización en un Estado Plurinacional, basado en la Cruz del Sur, en esencia, es un punto de encuentro al que los seres vivos asistimos, atravesando mundos distantes, para compartir una existencia comunitaria en tanto que diversos. Comprende un espacio, tiempo, territorio, entorno, habitado por familias de orden sideral (por estrellas, astros), mineral

vegetal y animal.

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Fuente: www.tupacamaru.org.ar/nota.asp?wVarID=620 TERRITORIALIDAD Ayllu- Nación, Yachayninkunapacha Ayllukunamanta

Fuente:

www.tupacamaru.org.ar/nota.asp?wVarID=620

TERRITORIALIDAD Ayllu- Nación, Yachayninkunapacha Ayllukunamanta Documento sistematizado por Irpa Caral, marzo 2010 Mushuk Nina.

12. Nuevos pueblos vs. pueblos ancestrales: el desarrollo y el progreso eliminan lo antiguo y el pasado. La plurinacionalidad significa la posibilidad para que lo ancestral habite con la contemporaneidad, lo viejo con lo nuevo, lo joven con lo veterano.

13. La macro unido a lo micro: los Estados nacionales pueden hacer como si afuera no pasara nada, eso no evita que algo está sucediendo. Las necesidades planetarias suelen ser un obstáculo para las políticas desarrollistas. Las

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fuerzas ambiciosas de los imperios y las transnacionales son un peso para las soberanías nacionales. El desafío es crear correspondencia y coherencia entre los Estados y el mundo. La cosmovisión indígena contiene un sistema de ordenamiento espacial - temporal que adopta cada parcialidad del ayllu para organizar su territorio. Cada año agrícola, las autoridades y comunidades se concentran en un punto del territorio para que la Asamblea determine la rotación de cultivos, respetando el territorio ocupado por los vegetales y animales silvestres. La comunidad actúa sabiendo que de ello depende el complejo equilibrio y tejido de la vida. Así, las decisiones son una obligación para las familias en el territorio ya sea en ámbito colectivo o ámbito individual.

14. Identidades planetarias vs. Sujetos racistas: la población es como una familia extensa, un tejido abierto que se ha construido a través de miles de años. Cada ayllu es diferente, pero todas se originan con un propósito común:

llegar al Sumak Kawsay. Las identidades planetarias adoptan un sistema de organización circular cuya unidad básica en la construcción de tejido social es la minga comunitaria.

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4.1

No se llega a la plurinacionalidad sin las instituciones

indígenas plurinacionales

La comprensión del Estado Plurinacional en su real

dimensión no ha sido debatida en su conjunto por la sociedad ecuatoriana y esa es la razón por la cual desde el Gobierno

y desde la sociedad civil existe temor, desconfianza y se

generan afirmaciones distorsionadas. Por ello, es necesario

el concurso de todas las nacionalidades y pueblos: afros, montubios y mestizos para definir qué queremos que sea el Estado Plurinacional.

4. La importancia y la relatividad de las instituciones indígenas dentro del Estado plurinacional

Las justas rebeliones de los pueblos originarios han sido aplastadas y vistas como inconsecuentes frente al poder generoso. Hoy se nos acusa de terroristas o infantiles. En efecto, los invasores impusieron sus reglas a los pueblos originarios en sus propios territorios y hoy se nos imponen leyes y programas de desarrollo bajo consignas que han sido tomadas de nuestra cultura; por ejemplo, el Sumak Kawsay.

La ironía es que aparentando ser sociedades civilizadas, el supuesto encuentro entre los dos mundos significó que ellos fueran bárbaros, violentos y que no respetaran en lo mínimo nuestras culturas y menos el derecho a la vida. Dicha civilización

trajo consigo la cultura del alcoholismo, la violencia, la prostitución,

la drogadicción, la corrupción, la explotación del hombre por el

hombre, la contaminación y el engaño. Por eso es necesario

preguntarse, ¿quién era el civilizado?, ¿quién lo es hoy?

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Productodeaquelacontecimientomalllamado“Descubrimiento”

de América, Ecuador es, en un 50%, un pueblo mestizo que no reconoce de dónde viene. Haber perdido la identidad hace que del lugar de los mestizos venga la peor discriminación y racismo a los pueblos y nacionalidades.

La sistemática discriminación y exclusión a las nacionalidades

y pueblos del Ecuador, la transformamos en aliento de lucha,

creación de alternativas y cambios para el país desde los años treinta del siglo pasado y con mayor fuerza desde 1980,

convirtiéndose el movimiento indígena en el actor principal de la historia política del Ecuador. Luchas reconocidas por muchos,

y así también ignoradas por detractores y representantes del poder.

Nuestras últimas propuestas indígenas no pasan desapercibidas en las agendas de los partidos políticos tradicionales y los movimientos sociales. A pesar de aquello, nuestros planes no han sido materializados; más bien, nuestro proyecto político ha sido cooptado por algunos políticos del partido Sociedad Patriótica con el ex presidente Lucio Gutiérrez y ahora por Alianza País y el presidente Rafael Correa. Lamentablemente, los dos personajes no han asumido con responsabilidad social y política la propuesta del movimiento indígena ya que solo les ha servido para aducir la legitimidad electoral, pero este aún no ha sido comprendido

y entendido en su real magnitud. En el fondo, el problema es la no coincidencia de nuestra propuesta con los planes del

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capitalismo y la inconmensurabilidad entre el paradigma del Abya Yale y el paradigma occidental.

Dicha incomprensión fundamental desvía el verdadero significado de los conceptos, por eso actualmente se cree que el Sumak Kawsay o penker pujustin traducido como Buen Vivir, es igual a un equilibrio entre el capital, la sociedad y la naturaleza. En efecto, dichos conceptos trascienden lo material. Paradójicamente el Sumak Kawsay o penker pujustin, es inmaterial, intangible pero existente, no es verbo es sustantivo, es llegar al clímax de la felicidad que no se entiende a partir de la felicidad que tienen unos pocos y que descansa en el consumo, el poder y el dinero. El Sumak Kawsay no se alcanza, ni se halla en alguna parte, pero existe.

Desde la década de los años 80, el movimiento indígena del Ecuador ha ido profundizando en su accionar político la necesidad de incorporar dentro de la constitución el carácter de Estado Plurinacional e Intercultural, comprendido fundamentalmente como el reconocimiento de la existencia de pueblos y nacionalidades dentro de un solo Estado con sus respectivas consecuencias. Al inicio, la propuesta solo fue discutida por el movimiento indígena, pues la mayoría de los sectores sociales la consideraron innecesaria. Ahora, ya es un mandato constitucional, casi como una tragedia para el viejo poder, que lo interpreta desde la hegemonía del Estado uni-nacional.

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Nuestra propuesta de la plurinacionalidad estuvo acompañada por luchas. Nuestra manera de hacer política no se ha resuelto en el Ágora griega. Por el contrario, la lucha ha sido consustancial a cualquiera de nuestros discursos. Las luchas por las autonomías, las luchas por la reforma a la tenencia de tierras y las luchas por la globalización de los pueblos versus la globalización mercantilista son tres componentes que atraviesan la gran lucha por un Estado Plurinacional e Intercultural. Autonomía, territorios y nuevos sujetos políticos, son los tres elementos que estructuran la plurinacionalidad.

El discurso de la plurinacionalidad no es estático. Sin embargo, ayer y hoy la plurinacionalidad sigue siendo el reconocimiento de los pueblos y nacionalidades dentro de un Estado de derecho, lo cual sigue siendo interpretado por la clase dominante como un discurso separatista. Atentar contra una unidad ficticia, es el gran escándalo para ellos. Nosotros hacemos parte de una unidad en donde nunca hemos estado presentes. Los planes universales nos han despedazado. Sin embargo, no queremos romper con la unidad, queremos otro tipo de unidad que parta de la diversidad de los pueblos que existen en este Ecuador.

El concepto de plurinacional se dirige al reconocimiento de naciones originarias y no originarias, con identidades dinámicas que nos constituyen en pueblos diversos. En realidad nos separamos del concepto de nacionalidad del Estado moderno que no se relaciona con la cultura sino con

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así como el Fondo de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (FODEPI), en el año 2000, como instancia de desarrollo económico y la Dirección de Salud Intercultural. Inicialmente, dichas instituciones fueron creadas mediante decreto ejecutivo y obedecían a las políticas de gobierno de turno en coordinación con las organizaciones indígenas nacionales como la CONAIE, FEINE Y FENOCIN. En el año 2007, el Congreso Nacional aprobó la Ley Orgánica de las Instituciones Públicas de Pueblos Indígenas del Ecuador que seAutodefinen como Nacionalidades de Raíces Ancestrales, publicado en el Registro Oficial No. 175. Las instituciones indígenas son creadas con autonomía técnica, administrativa y financiera propia, con lo que se busca superar la administración clientelar.

A pesar de que el Estado ecuatoriano aún no consideraba dentro de su Constitución un Estado Plurinacional, con la creación de las Instituciones Públicas Indígenas se da un paso en firme hacia la plurinacionalidad con el fin de que las naciones y pueblos indígenas tomen sus propias decisiones, pero no haciendo otro Estado dentro del Estado, tampoco teniendo funciones paralelas, sino desarrollando sus capacidades y haciendo sus propias políticas. No obstante, para algunos críticos, las instituciones propias de los pueblos y nacionalidades no permiten solucionar problemas estructurales de las nacionalidades y pueblos, además porque ellas han quedado atrapadas en las garras de los programas del neoliberalismo. Ciertamente, que nuestras instituciones no han logrado ser aquello que deberían ser, pero nadie con un poco de sentido común se atrevería a eliminar los únicos

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espacios a través de los cuales se les atiende. Eliminarlas en lugar de innovarlas es destruir estos espacios mínimos y homogenizar las políticas públicas del Estado, es dejar el espacio libre al capitalismo, suponiendo que se quiere luchar contra el neoliberalismo, e incumplir con las acciones afirmativas contempladas dentro de la actual Constitución del Ecuador (Art. 11 núm. 2) y retroceder en la construcción del Estado Plurinacional e Intercultural.

Apesar de las limitaciones obvias, dichas instituciones públicas indígenas están orientadas a través de los 32 representantes que provienen de las 14 nacionalidades y de 18 pueblos, los cuales conforman el Consejo Nacional de Pueblos y Nacionalidades Indígenas. La representación directa de los pueblos y nacionalidades actúa designando autoridades de las instituciones públicas indígenas, rompiendo estructuras clásicas y coloniales que designaban a “dedo” a sus dirigentes.

Los rasgos coloniales en el Estado Uni-nacional también se revelan en la crítica a las instituciones indígenas pues las juzgan de tener acciones paralelas a las instituciones rectoras. Cabe la pregunta: ¿quién hace las políticas de los pueblos y nacionalidades en un Estado Plurinacional?

Las instituciones propias son cada vez más necesarias. Resultado del sistema de monitoreo implementado en el CODENPE, se ha constatado que los ministerios y otras

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instituciones del Estado no observan la plurinacionalidad y la interculturalidad y no tienen la mínima intención de incorporar o hacer políticas públicas diferenciadas; al contrario, continúan aplicando políticas públicas homogéneas, replicando el viejo sistema del Estado Uni-nacional y colonial.

¿Para qué instituciones públicas indígenas, si el Ecuador es uno solo?, así piensan los tecnócratas. Si no existieran los pueblos y nacionalidades en Ecuador no sería necesario tener instituciones públicas indígenas y se haría una sola política del Estado. Cada pueblo tiene una realidad distinta de vida, esa realidad es única e irrepetible, por eso es necesario construir el Estado Plurinacional e Intercultural.

4.2 El Consejo de Naciones y Pueblos es la primera

institución del Estado plurinacional

El Consejo de Naciones, Nacionalidades y Pueblos es una

institución indígena del Estado Plurinacional e Intercultural, compuesta por 32 representantes, de los cuales 14 pertenecen

a las nacionalidades y 18 a los pueblos, elegidos mediante procedimientos propios en una Asamblea General. Dicho

cuerpo colegiado es reconocido mediante ley orgánica y es

el órgano superior de consulta, planificación, coordinación y

rendición de cuentas de las instituciones públicas indígenas:

CODENPE, FODEPI, SENASIPIE. Su rol es de orden político y tiene la capacidad de dar directrices y orientaciones a

las instituciones públicas indígenas. Esta característica de

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administración es sui generis. Ninguna institución del Estado actual tiene dicha dinámica de administración; por el contrario, persisten el pensamiento y las prácticas coloniales. El Consejo es la única institución plurinacional, después de 178 años de una pseudo democracia, que abre un espacio diferente y que lucha por crear una nueva cultura administrativa y política.

El Consejo de Nacionalidades y Pueblos es la expresión y representación viva de los pueblos y nacionalidades en las instituciones indígenas, pero lo ideal sería tener dicha representación en los cinco poderes de Estado, no como individuos, sino como pueblos y nacionalidades.

La plurinacionalidad no se separa de la interculturalidad. El Consejo orienta a los pueblos y nacionalidades en la formulación de políticas diferenciadas y colabora para que la sociedad mestiza amplíe su comprensión de un Ecuador diverso en el marco de un diálogo intercultural equitativo y justo. Sin duda que la interculturalidad implica una reforma profunda en las instituciones del Estado.

Las orientaciones del Consejo han servido para que las instituciones apoyen la creación de sistemas propios de los planes del Buen Vivir: economía, salud, educación y justicia. Por ejemplo FODEPI, se ha dedicado a administrar un Fondo Capital de 10 000 000 USD. La visión a futuro es construir un sistema de economía de las nacionalidades y

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pueblos, que responda a la dinámica propia que implica tener cajas solidarias, bancos comunales, cooperativas de ahorro y crédito, corporaciones y bancos de carácter crediticio y solidario, un sistema de producción mixto y un sistema de comercio y de emprendimientos propios.

A través de la Secretaria Nacional de Salud Intercultural SENASIPIE, se pretende desarrollar un sistema de salud de las nacionalidades y pueblos, que va más allá de un simple sistema de salud intercultural. La lucha es contra una visión hegemónica que viene de la ciencia clásica y de un modo de hacer política nefastos para avanzar en el proceso de la plurinacionalidad.

El Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y pueblos del Ecuador (CODENPE) es una institución que se dedicó a apoyar pequeños proyectos. Ahora, apoya el diseño de los planes del Buen Vivir de cada nacionalidad y pueblo siguiendo cuatro ejes: plurinacionalidad, (pluriversidad) interculturalidad, (convivencialidad) Pachamama y Sumak Kawsay; esta es otra de las instituciones que se ubica en el contexto de la plurinacionalidad y la interculturalidad.

Las instituciones no cambian por decreto o por leyes. Para lograr el Estado plurinacional se requiere descolonizar la mentalidad de las personas que cambian las cosas. Las leyes por más avanzadas que sean no van a cambiar a la sociedad,

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si no cambian las personas e innovamos el viejo Leviatán

estatal. También será necesario articular esfuerzos de diálogo

y acuerdos para romper con las estructuras uni-nacionales.

Avanzar en la interculturalidad es lograr que dentro del Estado se comunique y se hable en los tres idiomas oficiales: español, kichwa y shuar. La plurinacionalidad se consigue con la aprobación de normativas propias y con sus instituciones que garanticen el cumplimiento de dichas normas. No se quiere erigir instituciones para que hagan por las nacionalidades y

pueblos, sino instituciones que hagan con ellos. En tal sentido, lo importante es contar con líderes que pregunten, escuchen

y consulten a las bases.

No confundamos las instituciones del Estado con las instituciones de las nacionalidades y pueblos. Como personas tenemos derecho a estar en las instituciones del Estado, siguiendo los protocolos establecidos. Las instituciones de las nacionalidades y pueblos son un derecho constitucional. Estas deben estar conformadas por los diversos pueblos y naciones del Ecuador. Una indígena tiene derecho a estar en cualquier

institución del Estado si cumple con los requisitos para ello. No tiene necesidad de actuar en nombre de las nacionalidades

y pueblos. Los indígenas dentro de las instituciones de las

nacionalidades y pueblos actúan en nombre de esas naciones

y pueblos que representan.

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Las instituciones indígenas no deben suplantar a las nacionalidades y pueblos. Orientar en lugar de suplantar, hacer con las bases organizativas, en lugar de hacer por o para…, esa es la filosofía institucional. Desde el CODENPE, FODEPI y SENASIPIE no se pretende hablar y hacer por los pueblos y nacionalidades sino acompañar a construir su propio destino.

El Estado Plurinacional reconoce lo diverso y el Estado Intercultural construye puentes para la unidad en la interrelación múltiple. La plurinacionalidad reconoce la existencia de 33 sistemas de vida de las nacionalidades y pueblos. Estos 33 sistemas de vida deben estar articulados entre sí y con otros sistemas de vida de los pueblos afro-ecuatorianos, los pueblos montubios y los pueblos urbanos, campesinos y mestizos. Hasta ahora, un sistema-mundo ha prevalecido sobre los otros sistemas de vida. Esto no puede seguir así.

4.3 A manera de conclusión: instituciones plurinacionales para una sociedad intercultural

Los pueblos y nacionalidades, a pesar de tener sus propias formas de vida, han sido asimilados a las costumbres de la sociedad mestiza colonial como el idioma, vestimenta, alimentación, organización política y educación. La lucha por ser respetados en sus modos de vida ha sido un asunto solo del movimiento indígena. Poco ha hecho la sociedad colonial mestiza del Ecuador por la plurinacionalidad. Ahora

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se cree que la interculturalidad es un deber para los pueblos y naciones indígenas. Parecieran no querer reconocer que los indígenas hemos estado obligados a ser interculturales mientras que la sociedad mestiza y blanca sigue convencida de su superioridad. Supuestamente, nosotros tenemos que ser interculturales y no los mestizos, porque son ellos los que tienen el mejor desarrollo, la mejor economía, la mejor organización política y social.

Dos son los ámbitos para construir la plurinacionalidad e interculturalidad: la integración en los cinco poderes del Estado, a los que ya nos referimos, y los territorios donde están asentados los pueblos y nacionalidades. Allí, es preciso garantizar el ejercicio y el desarrollo de sus propias formas de vida. Si la convivencia es mixta, debemos construir circunscripciones pluriculturales.

En fin, el Estado Plurinacional debe crearse para que la sociedad ecuatoriana y el Gobierno escuchen y comprendan que todos, mestizos, afros, montubios, nacionalidades y pueblos indígenas, vamos a construir y hacer del Ecuador un país distinto y un referente digno de imitar para propios y extraños.

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un sentimiento cívico y patriótico, fundamento de guerras entre países hermanos, que ve individuos y no pueblos, y que ha sido usado como un instrumento del colonialismo y del desarrollo del capitalismo.

La construcción del Estado Plurinacional tiene implicaciones institucionales, las cuales han sido ambiguas a pesar de su

relevancia. Uno de los primeros pasos en el ámbito de la institucionalidad fue en el Gobierno de Rodrigo Borja Cevallos, donde se propuso crear un Sistema de Educación Intercultural

Bilingüe (1988), dado que el sistema de educación hispana

estaba a punto de aniquilar la cultura, los modos de vida y las

DIVERSAS INTERPRETACIONES

Y DESAFIOS SOBRE LA

PLURINACIONALIDAD DE LAS

lenguas de las nacionalidades y pueblos del Ecuador. Dicha

demanda se inscribió dentro del marco por un Ecuador diverso

y el reconocimiento de la existencia de muchas culturas, sin

ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES

aceptar todavía la existencia de naciones. La homogeneización

de la política pública educativa llevó a desconocer las culturas y a imponer un sistema educativo distinto a las necesidades locales y contextuales. Sin embargo, así como una golondrina no hace verano, una institución indígena no sobrevive tan fácilmente dentro de todo un sistema estatal colonialista y capitalista.

En la misma línea, en el año 1994, se crea la Secretaría de Asuntos Indígenas, luego el Ministerio Étnico Cultural, posteriormente el SENAIN, después el CONPLADEIN, y finalmente, en el año 1998, el CODENPE para atender las demandas de desarrollo de los pueblos y nacionalidades

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Como en todo, las interpretaciones sobre la plurinacionalidad al interior de las organizaciones nacionales indígenas son varias, porque los intereses, la historia, el sujeto y el poder operan como una mancha en las visiones. Ahora, en un primer momento, vamos a develar algunas de las interpretaciones dentro de las organizaciones. En un segundo momento, veremos los contrastes con las posturas del Gobierno, y en la tercera parte dejaremos ver las confluencias en la relación entre plurinacionalidad e interculturalidad entre las organizaciones indígenas para convertirse en el programa político del movimiento indígena.

102

1.1

La plurinacionalidad es un desafío para los pueblos,

naciones y nacionalidades y un dolor de cabeza para el gobierno

1. ¿Qué piensan las organizaciones indígenas sobre la plurinacionalidad y la interculturalidad?

Ante la pregunta: ¿Quién debe definir qué es la plurinacionalidad?, la respuesta inmediata es: ¿quién sabe de plurinacionalidad? El saber es la principal manera como se ejerce el poder contemporáneo. Por lo tanto, los títulos concedidos por las universidades son vitales. Esta es una manera de decir a la mayoría: usted no puede decidir, nosotros lo hacemos. Esta forma de legitimación del poder, esconde dos realidades. La primera es que el saber no es

suficiente para ocupar el puesto del poder. El saber es solo una pretexto, al final el poder no tiene necesidad de recurrir al saber, pero si tiene necesidad de hacer creer que el saber es el lugar del poder mismo. La segunda realidad es que el saber institucionalizado de la ciencia se erige bajo la condición de la negación de otros saberes, sobre todo de aquellos que no siguen las reglas canónigas del método cartesiano. El saber oficial pertenece a la institucionalidad universitaria. De ese modo, el saber de los indígenas es un no-saber, o una ignorancia que solo puede ser superada mediante el recorrido por los canales oficiales de Occidente.

El gran problema del saber institucionalizado es que puede hablar en nombre de otros, a pesar de que los otros piensen de otra manera. Desprecia el quiénes lo dicen por el qué dice. Los contenidos están por encima de los sujetos enunciadores. Si lo que vale es el argumento, los emisores son una pura

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circunstancia, no obstante los emisores no pueden ser cualquiera.

La plurinacionalidad es un desafío, es decir, no se trata solo de lo que es, sino también de poder decir: qué queremos que sea. No es algo que pueda ser condesado en algunas palabras, es algo que se debe construir. La plurinacional es un desafío, porque desafía nuestras concepciones, la forma de trabajar, de pensar, de sentir. Con la plurinacionalidad se abre un horizonte amplio en las maneras de cómo comprendemos el Estado actual.

El mayor desafío de la plurinacionalidad está en que se trata de un término absolutamente nuevo para las prácticas y para los discursos que recubren el Estado. En cierta forma, se trata de una noción impensable, lo cual la convierte en un reto complicado y necesario puesto que conlleva la indispensable reforma del Estado, ya no solo en la línea presente del actual Gobierno de recuperar rectoría, sino en el campo de definir, quiénes deben ejercer la rectoría.

La plurinacionalidad deja al desnudo la pérdida de inocencia de las instituciones estales. La institucionalidad puede ser pensada y creada de otro modo. Sabemos, en determinados momentos, que no importa quién esté al frente de la máquina estatal, ella sigue operando con sus defectos por encima de la voluntad de las personas y las nuevas leyes. Luego,

104

la institucionalidad es el tema abierto. Es cierto que no puede ser una cuestión exclusiva de los indígenas porque la obsolescencia de la máquina afecta a todos.

El Gobierno se refiere a la plurinacionalidad desde la política

correcta por medio de la invitación al diálogo por encima de las diferencias, mediante la petición de dejar la crítica e ir con propuestas, diciendo que en el fondo el Gobierno y los indígenas quieren lo mismo, afirmando que la puerta está abierta para trabajar juntos, señalando que el Estado sigue siendo colonial, y por último aclarando que este no es un asunto que les corresponde solo a los indígenas sino a todos los ecuatorianos y ecuatorianas. Con lo último, nos damos cuenta de que se trata de un discurso político de las buenas maneras, asentado en los presupuestos del viejo Estado de derecho, moderno, donde la democracia es limitada, el diálogo es mágico y los pueblos no caben porque antes y por encima de ellos están los individuos de un país llamado Ecuador. La aceptación de que el Estado sigue siendo colonial lo experimentan los responsables de cartera con la vieja burocracia que impide el más mínimo cambio.

1.2. El nacimiento del discurso de la plurinacionalidad

Las organizaciones indígenas tienen conciencia de que la plurinacionalidad no se origina en los representantes de los Gobiernos; por el contrario, choca contra sus discursos

y prácticas. No obstante, la plurinacionalidad no nace en

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las tres organizaciones indígenas a la vez, quizás porque sus orígenes son diversos. La FENOCIN trabaja con la perspectiva del socialismo, es decir, su directo interpelante no son los pueblos sino las organizaciones y los indígenas son vistos como campesinos. La FEINE, contiene una perspectiva evangélica, por lo tanto sus integrantes son iglesias. De hecho, y por situaciones históricas, la interculturalidad nació en oposición a la plurinacionalidad. La plurinacionalidad nace en la CONAIE, la organización que en 1994 presenta a la sociedad ecuatoriana y al país su proyecto político denominado “Por un Estado Plurinacional y Pluricultural” 6 . Después, la Constitución de 1998 reconoció al Ecuador como Estado Pluriétnico y Multinacional, con los derechos colectivos de pueblos indígenas que se autodefinen como nacionalidades de raíces ancestrales, el kichwa y shuar como idiomas oficiales de acuerdo a la ley y las Circunscripciones Territoriales Indígenas . La Constitución vigente, de 2008, reconoce al Ecuador como un Estado Plurinacional e Intercultural, los derechos colectivos de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades como las Circunscripciones Territoriales Indígenas . El kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural al igual que el castellano. El Estado del Ecuador y la sociedad ecuatoriana, al aprobar la Constitución del 2008 mediante Referéndum Constitucional del 28 de Septiembre de 2008, se comprometen a respetar y garantizar los derechos individuales y colectivos de los ecuatorianos, ecuatorianas como los derechos colectivos de nacionalidades y pueblos (afro ecuatoriano, indígenas y montubio). El

6 Proyecto Político de la CONAIE, 1994.

106

Ecuador reconoce y garantiza a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas de conformidad con la

Constitución y con los pactos, convenios, declaraciones y demás instrumentos internacionales de derechos humanos 7

y colectivos.

Como objetivos específicos el Estado ecuatoriano, se

comprometió a fortalecer la unidad en la diversidad, la justicia indígena, la educación intercultural bilingüe, la soberanía y seguridad alimentaria como los derechos de la pachamama

y formular un programa de desarrollo alternativo que permita alcanzar el sumak kawsay o buen vivir.

Las organizaciones y movimientos indígenas como representantes de los pueblos y nacionalidades indígenas adquirieron por mandato específico velar por los derechos colectivos dentro del ámbito de la Constitución y el respeto a los derechos humanos.

Con estos antecedentes y después de un año de la aplicación de la Constitución del 2008, el Consejo de Desarrollo de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador - CODENPE y la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana- SPMSPC, decidieron organizar un taller nacional que reuniera a los distintos actores sociales,

7 Art. 57 de la Constitución de 2008.

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políticos e institucionales con el propósito de escuchar, analizar y sistematizar los conceptos de plurinacionalidad e interculturalidad como de su implementación.

Con este interés común se realizó en San José de Puembo, Pichincha – Ecuador, el taller denominado “Construcción del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural del Ecuador”, durante los días 15 y 16 de abril de 2010. El taller contó con el auspicio del CODENPE y de la SPMSPC.

El taller reunió a diversos representantes de las organizaciones nacionales indígenas como la Confederación de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CONAIE); Consejo de Pueblos y Organizaciones Indígenas Evangélicas del Ecuador (FEINE); y, Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (FENOCIN). Desde los organismos seccionales, participó el municipio de Taisha, la prefectura de Cotopaxi y la prefectura de Zamora Chinchipe. Desde la Asamblea Nacional, participaron el asambleísta de la provincia de Chimborazo y delegado de la provincia de Cotopaxi. De los representantes de los organismos de la Función Ejecutiva, tuvimos la participación del Ministerio Coordinador de la Política (MCP) y del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN).

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También contamos con la activa participación de los expositores de la Escuela de Gobernabilidad y Políticas Públicas, del Consejo Nacional de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CONAPIE) y del Consejo de Desarrollo de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (CODENPE) y de la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana (SPMSPC).

El objetivo central del taller nacional fue escucharnos entre los diferentes actores sociales, institucionales y políticos sobre la comprensión de los conceptos de plurinacionalidad e interculturalidad, lo que nos permita a todos contribuir en la construcción del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural del Ecuador.

Entre los objetivos secundarios fue propiciar el encuentro entre los distintos actores desde el nivel municipal, prefecturas, asambleístas, función ejecutiva y una coordinación interinstitucional del CODENPE con la SPMSPC que permita aunar esfuerzos en la comprensión y construcción del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural.

Acontinuaciónpresentaremoslasdiferentesposturasexplícitas durante los dos días del taller, las reflexiones realizadas por parte de los participantes, como un significativo aporte en la comprensión e iniciar el proceso de la construcción del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural.

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1.3 Más que la plurinacionalidad, la palabra mágica es la interculturalidad

Para la FENOCIN, y de acuerdo con la ponencia presentada por Luis Malan, el punto de apoyo para la constitución de un nuevo Estado se encuentra en el artículo primero de la constitución: “el Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, Intercultural, Plurinacional y laico”.

El énfasis para esta organización está colocado en la interculturalidad más que en la plurinacionalidad porque se piensa que la fuerza está en la interrelación y no en el aislamiento de los pueblos y naciones indígenas. En el fondo, encontramos una postura política que ha llevado a acuerdos con los gobiernos de turno.

El concepto de interculturalidad es visto como la interacción respetuosa entre culturas diversas lo cual lleva a un enriquecimiento mutuo. No se trata de una relación romántica, pues se admite que toda interculturalidad conlleva conflictos, y para resolverlos se requiere de diálogo, escucha mutua, la concertación y la sinergia. La interculturalidad supone un punto de equilibro y de armonía en donde las culturas no son absorbidas por las más fuertes, sino las dos subsisten en una armonía perfecta, es decir, se rechaza el enfoque darwiniano de la historia.

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La interculturalidad reconoce: (i) el derecho a la diferencia y la diversidad, pero enfatiza la necesidad de construir la unidad, estableciendo instituciones y mecanismos que posibiliten el encuentro creativo y equitativo entre los diversos; (ii) no permite que los pueblos indígenas sean tratados como minorías, a las que se les entrega una parte minúscula del Estado, sino atraviesa a todas las normas, instituciones y prácticas del país; (iii) permite un tratamiento flexible a las distintas formas de la diversidad, porque aplica tanto a los territorios en los que vive un solo pueblo, así como a territorios compartidos y la acción creativa entre los diversos; y (iv) ofrece una salida a los pueblos afro descendientes y a los mestizos, para encontrar elementos de unidad con el mundo indígena, y convertir al problema de la construcción de la nación incluyente, en un problema de todos y no solo de los indios.

El reto de la interculturalidad no está en las diferencias, su conservación y su reconocimiento, sino en la unidad, una unidad en la que las culturas diferentes no son absorbidas por la homogenización de la globalización. En cierta medida, podemos afirmar que existe una ingenuidad en dicho reto porque las culturas no solo que son diferentes, sino que también son vulnerables, unas son más fuertes que otras. En tal sentido, cualquier intento de encuentro intercultural, bajo tales condiciones facilita la desaparición de unas culturas por la fuerza de las culturas hegemónicas.

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La interculturalidad de la FENOCIN es un rechazo a una perspectiva tradicional de la política y es considerar y tratar a los indígenas como minorías. Se ve a la interculturalidad como la puerta de escape para incidir en todo el Estado. Nos preguntamos si la llamada transversalización es una solución cuando no existen instituciones indígenas que garanticen el cumplimiento de los derechos o si existen, su presencia es dentro de un Estado uni-nacional, colonialista y capitalista. De este modo, la interculturalidad es una respuesta mágica a problemas estructurales de los pueblos y naciones indígenas, en donde se cree que ahora la sociedad occidental con sus

instituciones si va a estar abierta para respetar las diversidades, a escuchar y a compartir, de una vez por todas, el “pastel” del Estado. Luego, el problema es de repartición del presupuesto, del desarrollo, de la economía y no de cambios profundos en dichos modelos causantes de pobreza y discriminación.

Contradictoriamente, la interculturalidad es el del reforzamiento de las diferencias en los territorios donde se puede ejercer la autonomía, y el mestizaje donde ya no se puede y como no se puede en ninguna parte por los fuertes procesos de colonización y explotación de los recursos que son de todos y no solo de los indígenas, como dice el Gobierno, entonces la interculturalidad es el levantamiento de la bandera de la derrota al capitalismo, basado en las relaciones culturales.

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La interculturalidad es la línea política de la interrelación entre pueblos. Aunque no se hable directamente de pueblos sino de organizaciones, la palabra pueblo es aplicada solo a los montubios y afro-ecuatorianos. Ante todo, la unidad y la diversidad son los grandes traumas que la interculturalidad va a intentar resolver; pues el problema es que seamos diversos, es decir, no prestos a una unidad en la que todos seamos desarrollados, ilustrados, disfrutando de los beneficios de la sociedad occidental capitalista. La pobreza es casi la consecuencia de sentirnos pobres. En el fondo, con lo que tenemos que acabar es con la diversidad que nos hace pobres y no con el capitalismo que pretendidamente nos hace mejores , libres y ricos.

La plurinacionalidad para la FENOCIN es un concepto ambiguo y de menor alcance que la Interculturalidad, por tres razones: (i) solo reconoce la diversidad, pero no enfatiza la unidad en la diversidad; (ii) induce al Estado a tratar a los pueblos indígenas como minorías nacionales, y no transforma de manera activa a toda la estructura étnica, excluyente, inequitativa y mono cultural dominante; y (iii) es parcialmente aplicable a zonas con territorios habitados por un solo pueblo, pero es inaplicable a territorios fluidos, que son la mayoría en el Ecuador, en donde conviven diversos pueblos y ciudadanos/ as. En suma, para dicha organización la plurinacionalidad no es conveniente porque habla de lo propio y no de lo nuestro, porque su manera de actuar no es eficaz y porque su propuesta es imposible desde la perspectiva del territorio.

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Obviamente, el problema de la verdad no se circunscribe a una lógica determinada, es decir, la elección de uno u otro no es porque nos parece que uno sea verdadero y el otro falso. En las elecciones entre un concepto y otro hay visiones de mundo antagónicas y formas de hacer política que no son tan evidentes, y sobre las que no se puede hablar de manera clara o porque nos produce vergüenza o porque al final con el poder sucede como con el sexo, entre menos hablemos de ello, mejor nos sentimos.

La deslegitimación de la plurinacionalidad por ineficaz para el cambio, inconveniente para la unidad e irrealizable porque el presente no se acomoda con el pasado que reivindica, nos demuestra la existencia de formas de deslegitimación propias del ejercicio del poder, las cuales intentan evitar el conflicto. La unidad evita el conflicto de las diferencias, la eficacia elimina el conflicto de perder el tiempo con algo que es imposible y la inaplicabilidad elimina el seguir apostando por esquemas que han sido destruidos y que de nada sirve volver al pasado. Evitar el antagonismo es el ejercicio del fantasma de la interculturalidad. Si antes fuimos discriminados, ahora la interculturalidad tiene la solución, si antes vivimos en territorios propios, ahora la interculturalidad nos ayuda a pensar que nada es propio sino que todo es de todos.

114

1.4

Ni lo uno o lo otro, lo uno y lo otro, la plurinacionalidad

y la interculturalidad

Para la FEINE, por medio de su representante Patricio Santi, las nacionalidades son entidades históricas y políticas que constituyen el Estado ecuatoriano, que tienen en común

una identidad, historia, idioma, cultura propia, que viven en un territorio determinado, mediante sus propias instituciones

y formas tradicionales de organización social, económica,

jurídica, política y tienen el ejercicio de autoridad propia.

En tal sentido. la plurinacionalidad permite implementar los sistemas diferenciados que fueron ocultados por el Estado uni-nacional y colonial. En consecuencia, ella no significa independizarse del Estado para construir otro Estado sino

que se trata de ejercer la autonomía y auto determinación. En

el Estado Plurinacional existen diversas naciones originarias,

cada una es diferente de la otra, con sus propios sistemas económicos, sociales, políticos, culturales, democráticos

y forma de organización. Las distintas naciones ejercen su

libre determinación o autodeterminación dentro del Estado Plurinacional del Ecuador.

La plurinacionalidad es la oportunidad de ejercer el Gobierno de la diferencia, puesto que dentro de la uninacionalidad fue prohibido. Sus consecuencias fueron desastrosas: naciones eliminadas, pueblos desaparecidos, ya no por la violencia de

la conquista, sino por la normalidad de la colonización.

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Los pueblos son “colectividades originarias, conformadas por comunidades o centros con identidades culturales que les distinguen de otros sectores de la sociedad ecuatoriana, regidos por sistemas propios de organización social, económica, política y legal”. Los pueblos son comunidades inscritas dentro de las naciones. Una nación suele tener diversos pueblos en su interior, los cuales tienen en común la historia, la cultura, el idioma, pero la ocupación del territorio y sus planes de vida pueden diferir.

Los elementos principales para conceptualizar el término pueblo son: a) una tradición histórica común; b) identidad étnica; c) homogeneidad cultural; d) unidad lingüística; e) afinidad religiosa o ideológica; f) conexión territorial; g) vida económica común; y, h) voluntad o conciencia de ser un pueblo e instituciones para expresar la identidad del pueblo.

En efecto, la diferencia entre la interculturalidad y la plurinacionalidad está en que la primera piensa en los mecanismos de integración, inclusión y de igualdad; en tanto que la segunda, define los elementos propios, los derechos del reconocimiento, la distinción en cuanto tal. Va a definir la pregunta sobre quiénes somos antes de contestar a la pregunta de cómo nos queremos relacionar.

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La noción de cultura de la FEINE abarca el ámbito productivo, asociativo, normativo, simbólico con sus diferentes manifestaciones, que son base y producto del desarrollo de los pueblos y nacionalidades fundamentados en lo ma terial y espiritual o Pachayachay, que significa la sabiduría relacional del todo, -el todo entendido como la relación del runa (hombre) con Pachamama (madre tierra) y Pacha (tiempo espacio). Es una relación con el todo como lo existente. Nada está desvinculado del todo, son la unidad o una tri unidad en uno solo. 8 El todo atraviesa las partes, está presente en cada una de ellas. Luego, la cultura no es una parte más que se articula con la economía. La economía hace parte de su manifestación cultural: se produce como se vive.

En consecuencia, la interculturalidad sintetiza el ejercicio práctico y cotidiano del reconocimiento de las diversidades que contribuyen a transformar de manera activa a toda la estructura existente con la inclusión de todas las colectividades urbanas y rurales. Así, la interculturalidad nos abre a los otros en relaciones distintas a la imposición y la explotación, al mismo tiempo que nos obliga a reconocernos en tanto que nosotros mismos. Si la plurinacionalidad es reconocer lo propio porque hay otros, la interculturalidad es igual a porque hay otros nos podemos reconocer. Las dos nociones conforman una sola circularidad. Por tal razón, para la FEINE, los conceptos y contenidos de la plurinacionalidad e interculturalidad son

8 Concepto propuesto por la FEINE en el proyecto de la Ley de culturas en la Asamblea nacional, 2010.

117

complementarios, los dos términos son continuos porque la interculturalidad sigue a la plurinacionalidad y viceversa, e integrales porque no hay plurinacionalidad sin interculturalidad.

Dicho posicionamiento se aleja de las teorías filosóficas de Occidente que conciben al otro como mi inferno o que al afirmar la otredad no dan oportunidad a las teorías políticas de la identidad. Se rompe la disyunción y se da paso a una circularidad que es impensable para Occidente, que sigue privilegiando al yo al mismo tiempo que niega a los otros y sus identidades diversas como efecto de una antropología que se constituyó en la maldición de la diferencia.

Por último, en cuanto al tema de la representatividad, esta debe ser definida con el nuevo sujeto político de pueblos y naciones indígenas. El problema no es que nadie representa a nadie o que el sujeto no puede delegar su derecho en otros, la cuestión se encuentra en posicionar al sujeto político de pueblos dentro de la construcción del Estado plurinacional e intercultural. Dicho sujeto colectivo no es solo indígena, es montubio, afro-ecuatoriano y mestizo.

118

1.5

La plurinacionalidad primero, la interculturalidad va

después

La CONAIE ha sido el promotor de la existencia y reconocimiento de las nacionalidades y pueblos pre- existentes en el actual territorio ecuatoriano. Esta propuesta se presentó al pueblo ecuatoriano en 1994, dentro del marco de construcción del Estado Plurinacional y Pluricultural 9 . Tal conciencia transluce que al interior de las organizaciones no hubo consenso en un inicio. Algunas tomaron el camino de la oposición, pues prefieren seguir “aportando” dentro de los Gobiernos sin necesidad de plantear un nuevo Estado; otras se mantuvieron a la expectativa luchando por la representación en las instituciones que se comenzaban a crear. También muestra que las luchas por la plurinacionalidad ha sido larga y dinámica. Al mismo tiempo que se avanza, parece que se retrocede como en este momento en que todas las instituciones indígenas están en la mira del Gobierno bajo una visión de eficacia economicista. Es evidente que las concepciones sobre plurinacionalidad del inicio no son iguales a las que se tienen hoy día. Sin embargo, el sueño se mantiene y los alcances son extraordinarios.

El Estado ecuatoriano, en su Constitución de 1998, reconoció a los pueblos indígenas que se autodefinen como nacionalidades y pueblos indígenas de raíces ancestrales con sus respectivos

9 Numeral 6 de la Declaración Política de la CONAIE 1994.

119

derechos colectivos. Paradójicamente, dicho reconocimiento está en una Constitución escrita bajo una visión neoliberal. Para muchos es un efecto lineal, es decir, deslegitiman la propuesta de la plurinacionalidad. Para nosotros es un hecho dialéctico, pues las negaciones hacen parte de los movimientos de afirmación. En general, los derechos, en su carácter de discurso, son posibles cuando las sociedades de mercado son el fenómeno amenazante. Dicha constitución también reconoció y garantizó la Educación Intercultural Bilingüe, las Circunscripciones Territoriales Indígenas (CTI’s) y estableció que el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de acuerdo con la ley. A pesar de haberlo reconocido, la educación intercultural fue una dádiva para “calmar” al movimiento indígena; las CTI’s fueron una respuesta moderada y engañosa para evadir el reclamo de propiedad sobre los territorios ancestrales y los idiomas oficiales indígenas fueron propuestos dentro de una sociedad en general que se considera civilizada en la medida que aprende los idiomas inglés, alemán y francés.

La Constitución de 2008, a más de los derechos anteriormente mencionados, reconoce el carácter Plurinacional e Intercultural del Estado ecuatoriano. Para el gobierno, éste carácter implica básicamente la participación que los ciudadanos indígenas dentro del aparato burocrático, planificador y desarrollista del Estado actual. En el fondo, dicha afirmación se ve como una amenaza al Estado republicano y tradicional del Ecuador.

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La Constitución de 2008, a más de los derechos anteriormente mencionados, reconoce el carácter Plurinacional e Intercultural del Estado ecuatoriano. Para el Gobierno, éste carácter implica básicamente la participación de los ciudadanos indígenas dentro del aparato burocrático, planificador y desarrollista del Estado actual. En el fondo, dicha afirmación se ve como una amenaza al Estado republicano y tradicional del Ecuador.

A pesar de estos derechos reconocidos expresamente en la actual Constitución ecuatoriana, cuando las nacionalidades y pueblos indígenas desean ejercer sus derechos colectivos dentro del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural, el Gobierno teme que se “cree un Estado dentro de otro Estado”. Esta argumentación no tiene fundamento porque el movimiento indígena ha planteado desde su inicio la “unidad en la diversidad” de la sociedad ecuatoriana 10 .

En contraste con un Gobierno que se legitima desde la maquinara electoral y numérica, la CONAIE propone salir de la democracia formal, representativa y electoral y dar paso a una democracia participativa de todos los actores sociales y de una manera particular de las nacionalidades y pueblos como actores y sujetos directos de los derechos colectivos en la toma de las decisiones y en la elaboración de leyes, independientemente de si les afectan o no.

10 Numeral 2.5 de la Declaración Política de la CONAIE por un Estado Plurinacional de

1994.

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De acuerdo a la Constitución, la naturaleza o Pachamama es sujeto de derecho al igual que los seres humanos como miembros integrantes de la naturaleza. Dentro de esta visión integral de los derechos humanos y de la naturaleza, es importante impulsar el nuevo modelo de desarrollo alternativo para alcanzar el Sumak Kawsay o el buen vivir. En evidente que los derechos de la naturaleza son un verdadero problema para un Gobierno que se dirige por los indicadores económicos y que ve en el desarrollo, su máxima fortaleza. Lo interesante es que la plurinacionalidad es un todo que se articula con el discurso de los derechos extensivos a los derechos de la naturaleza.

La plurinacionalidad contiene a la interculturalidad en la medida que es un término amplio y político. No hay una negación de la relación con los otros, pero sí una postura política que denuncia esa falsa interculturalidad que recubre las relaciones injustas, asimétricas, en las que viven los pueblos y naciones indígenas. Debido al desmantelamiento de las culturas y a la negación de la vida de los pueblos y naciones, lo primero es el reconocimiento como otros dentro de una sociedad mestiza que se sigue pensando como centro con su cultura, idioma, organización social y política, economía, desarrollo y Estado. En la medida que los pueblos se fortalezcan se puede garantizar una interculturalidad armónica, justa e igualitaria.

122

2.1. Los Gobierno Autónomos Descentralizados GADs:

apoyo a la plurinacionalidad desde una línea de la interculturalidad

En el discurso, los GAD’s no tienen ningún inconveniente con la plurinacionalidad. Pareciera que están de acuerdo porque no tendrían nada que ver con sus competencias. Los representantes de las alcaldías y prefecturas plantearon los siguientes temas:

2. Interpretaciones de las instituciones públicas sobre la plurinacionalidad

La construcción del Estado Plurinacional e Intercultural, será un proceso de largo aliento a pesar de ello, debemos empezar con acciones concretas de corto plazo.

Los temas de plurinacionalidad e interculturalidad deben ser socializados desde el CODENPE, la Secretaría de Pueblos, el Estado y desde las propias nacionalidades y pueblos.

• Los funcionarios que laboran en los Municipios Cantonales y Consejos Provinciales deben conversar, escribir y leer en el idioma kichwa y en shuar, que son idiomas oficiales de relación intercultural, además del castellano.

123

• Que los talleres y seminarios sobre Plurinacionalidad

e Interculturalidad se organicen y realicen en las

comunidades de las nacionalidades y pueblos, así como en las provincias en lugar de hacerlo siempre en hoteles o en la ciudad de Quito.

• Es una tarea y un deber nuestro de informar qué entendemos y cómo podemos implementar el Estado Plurinacional y la sociedad intercultural en nuestros territorios.

• Las competencias que se crean y se transfieren a los organismos seccionales deben contar con

el presupuesto respectivo porque sin ello no tiene

sentido.

• Se debe tomar como apoyo a la DINEIB, pues es un espacio que se consiguió por la lucha de las nacionalidades: utilicemos los medios de comunicación, vayamos implementando la intercultural, hagamos programas en idioma kichwa.

• La difusión cultural la debe hacer el CODENPE, Educación Bilingüe, juntas parroquiales y las mismas organizaciones.

124

• El CODENPE debe ser el que guíe el trabajo de la Plurinacionalidad y la Interculturalidad, con los Gobiernos locales respetando cada una de sus funciones.

Tras estas ideas nosotros podemos observar algunas líneas en su forma de pensar: (i) la necesidad de distribuir responsabilidad y competencias en otros; (ii) la postura política de respetar el mandato de pueblos y naciones indígenas; (iii) la designación unánime del CODENPE como la institución rectora del proceso de plurinacionalidad e interculturalidad, (iv) la necesidad de tener recursos económicos si se les asigna desde el Gobierno central, nuevas competencias en relación con la plurinacionalidad; y (v) la preponderancia de la interculturalidad sobre la plurinacionalidad.

¿Cómo se pueden comprender estas líneas de pensamiento sobre la plurinacionalidad de los GAD´s? La mirada prevaleciente no es la de los gobiernos comunitarios sino de la interculturalidad basada en una visión culturalista que debe ser asumida desde el respeto y la inclusión de las lenguas en los Gobiernos Autónomos Descentralizados. En cierto modo, la plurinacionalidad es lo que pasa fuera de sus competencias. Por otro lado, revela que la descentralización está bastante clara desde el punto de vista de la COOTAD, pero incierta desde el punto de vista de los recursos. Ellos se presentan como actores estratégicos, evidenciando los límites propios de quienes están dentro de un ordenamiento territorial que se

125

hizo sin el enfoque de la plurinacionalidad y que comprende la interculturalidad desde un punto de vista de la integración al Plan Nacional del Buen Vivir.

2.2. La Asamblea Nacional, y el asunto de la fabricación

de las leyes.

Para el asambleísta Gerónimo Yantalema, la plurinacionalidad no es un tema más. Optar por ella implica un trabajo de deconstrucción y de descolonización al que no llegan las nuevas leyes y mucho menos, las buenas intenciones. Los Estados van cambiando de Gobiernos dejando intacta esa trama institucional, jurídica, política y moral que ejerce una violencia impresionante sobre los pueblos y naciones indígenas. Por consiguiente, el condicional de la plurinacionalidad es que ella no es posible si no logramos visibilizar esos tejidos viejos y presentes que atan al Estado, para erradicarlos como una condición previa para construir el Estado Plurinacional e Intercultural. En sentido estricto, las novedades son posibles en la medida que se logre transformar las viejas estructuras que tienden a seguir en el tedio y la violencia de la costumbre. El discurso puede cambiar, los programas pueden ser otros, pero sin cambiar la estructura de la colonización que articula discursos y prácticas también en la izquierda, todo no es más que un teatro de la simulación.

126

Para construir el Estado Plurinacional hay que descolonizar todas las instituciones públicas, tanto la práctica de las organizaciones sociales como de los individuos. Para esto es fundamental construir espacios y debates sobre estos temas para una mejor comprensión y acciones concertadas.

Por otro lado, la construcción de la plurinacionalidad implica tomar distancia con respecto al discurso tramposo de la transversalización. El CODENPE debe tener la rectoría de las políticas públicas de nacionalidades, pueblos y comunidades indígenas. La ejecución de los distintos proyectos con las nacionalidades y pueblos debe acordarse con los gobiernos comunitarios de esas nacionalidades y pueblos, y no con la vieja estructura colonial que sigue defendiendo lo que es mejor para todos y todas.

Todas las leyes que se elaboran, se discuten y se aprueban en la Asamblea Nacional, deben tener el marco de la interculturalidad y la plurinacionalidad. ¿Cuál es ese marco? Hace falta una definición más precisa. ¿Existen las condiciones para trabajar tal enfoque en la Asamblea Nacional? Lo cierto es que las leyes que se siguen aprobando consolidan las viejas estructuras del Estado uni-nacional y colonial –municipios, juntas parroquiales- con nuevas competencias.

127

Cualquier avance va a depender de los recursos económicos, pero no de cualquier recurso. Por tal motivo, el ámbito económico debe legitimar los sistemas productivos de pueblos y naciones indígenas. De hecho, Vandana Shiva, científica, filósofa y escritora India, en su visita al Ecuador, el año pasado, afirmaba que una de las tareas del capitalismo mundial ha sido invisibilizar los sistemas de producción de los pueblos pobres y ancestrales para imponer sus formas de producción como únicas, necesarias y universales.

La mirada desde la Asamblea suele ser multidimensional. La recuperación de los suelos erosionados, la protección de los caudales de las cuencas hidrográficas y la aprobación de una minería sustentable que garantice los derechos de la naturaleza y del ser humano, son temas culturales y económicos. El modelo capitalista ha ido destruyendo a la naturaleza y aniquilando a los pueblos y naciones indígenas. La cultura ha sido una trinchera para sobrevivir. Sin embargo, es clave la definición de un nuevo modelo de desarrollo.

El movimiento indígena ha construido conceptos, propuestas, y movimientos políticos con un carácter universal. El Sumak Kawsay es la finalidad de toda la sociedad ecuatoriana. Esta propuesta viene de los pueblos indígenas. La interculturalidad y la plurinacionalidad es una característica del Estado, lo cual puede convertirse en una propuesta clave para la crisis institucional mundial. Los planes de vida son modelos alternativos al desarrollo. Los sistemas de justicia

128

son una alternativa a la justicia occidental desbordada por la inseguridad, el castigo y las instituciones corruptas sin capacidad de reforma al transgresor.

Iván Paredes, asesor de la asambleísta Lourdes Tibán, considera que hay un impedimento histórico para que los pueblos y naciones indígenas puedan ser lo que ellos quieren ser. Primero, fueron conquistados por los Incas, después por los europeos, luego por el imperio norteamericano y sus gobiernos vasallos y ahora por las transnacionales que operan hegemónicamente sin imperialismos. Los pueblos y naciones tienen sus propias formas de convivencia, por lo tanto la plurinacionalidad, si bien es una categoría del Estado, afecta directamente a los pueblos indígenas porque viabiliza la posibilidad de ser lo que se quiere ser.

La religión fue uno de los baluartes de la colonización. Gracias a ella ocurrió, además del aplastamiento, la creación de complejos de inferioridad y vergüenza sobre nosotros mismos. A los pueblos se les impuso extrañas formas de vida, religión, vivienda e idioma. La iglesia confirmó lo que se estaba ejecutado desde las estructuras estatales.

La plurinacionalidad está por encima de las formas organizacionales. Se trata de un sujeto político diferente y novedoso: pueblos y naciones y no solo organizaciones. Para avanzar se requiere trabajar sobre el pluralismo jurídico, pues,

129

de hecho, cada pueblo tiene su propio sistema de justicia. Además, la plurinacional junta a los pueblos pobres, oprimidos y discriminados. Ella se construye con el afro ecuatoriano, con los montubios, y coloca el reto de construirse como pueblo a los mestizos urbanos y rurales.

La gran línea de la plurinacionalidad es destruir los mecanismos de la uninacionalidad; ella va primero que la interculturalidad; y la unidad se hace partiendo de la diversidad.

2.3 El CODENPE y el fortalecimiento de las naciones y

pueblos indígenas

Alejandro Lema, miembro del equipo jurídico del CODENPE señala que la uni-nacionalidad nos viene de Europa. La conformación de los Estados Nacionales de América Latina siguieron el modelo europeo, en donde se partía del supuesto de una sola nación; sus habitantes provenían de una sola cultura, un solo idioma, creían en un solo dios, un solo derecho, una sola autoridad, un solo sistema de justicia. Sin embargo, en la realidad nacional existían diversos pueblos y culturas, los cuales eran invisibilizados y excluidos de la vida política, económica y cultural del país. En los nuevos Estados se reprodujeron las prácticas coloniales del poder del Norte. La unicidad negó la multiplicidad y los fundamentos europeos fueron el arma de la colonización.

130

Los pensadores de la cultura dominante de los Estados Uni- nacionales crearon un marco teórico para la definición de los nuevos Estados con la convicción en la universalidad del sistema político europeo, válido sobre todo para los pueblos “inferiores”.

No obstante, los conceptos de Nación y Estado eran múltiples:

Maquiavelo, decía que el Estado es la estructura del poder y que el príncipe es el sujeto o la autoridad suprema de ese Estado; J.J Rousseau, decía que en la conformación del Estado, las personas suscriben un contrato social, donde se cede sus derechos individuales al Estado para que este garantice y proteja a sus integrantes; Montesquieu pensaba que la unidad estaba garantizada por el equilibrio de poderes; Carlos Marx consideraba que el Estado es un instrumento de dominación de la clase poderosa en desmedro de la otra.

Al final, la teoría dominante expresó que el Estado es la organización jurídico – política cuyos elementos están constituidos por un territorio, un pueblo, un poder político y una soberanía. La nación es un conjunto de personas que se identifican como entidades históricas, con un mismo idioma, una religión y una organización social propia, que habitan en un territorio determinado. La nacionalidad es la relación o el vínculo jurídico - político de las personas con el Estado.

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El reconocimiento constitucional de la existencia de naciones

indígenas no entra en conflicto con la definición anterior: “la nacionalidad ecuatoriana es el vínculo jurídico político de las personas con el Estado, sin perjuicio de su pertenencia

a algunas de las nacionalidades indígenas que coexisten en

el Ecuador plurinacional” 11 . Esto significa que los pueblos

indígenas tienen doble nacionalidad: la de la nación indígena

a la que pertenece y la del Estado ecuatoriano.

El Ecuador, al auto-reconocerse como Estado constitucional de derechos y justicia, social, intercultural, plurinacional y laico 12 , acepta y reconoce que en el Ecuador coexisten varias naciones (nacionalidades) indígenas.

El hecho de que constitucionalmente se haya reconocido la interculturalidad y plurinacionalidad, y declarar a las comunidades, pueblos y nacionalidades como titulares de los derechos colectivos, significa:

El reconocimiento que el Estado ecuatoriano hace a las nacionalidades, pueblos y comunidades indígenas históricas y diversas identidades existentes en el país.

11 Artículo 1 de la Constitución de 2008

12 Artículo 1 de la Constitución de 2008.

132

• Un proceso de descolonización del Estado uni- nacional y de toda sus instituciones, que visibilice lo plurinacional y lo intercultural, fomentando la participación activa y directa de todos los sectores de la sociedad.

• Un proceso para compartir el ejercicio del poder centralizado y monopolizado en el gobierno central hacia las nacionalidades y pueblos indígenas, afro ecuatorianos y montubios.

• Desmonopolizar la rectoría de las políticas públicas de manos de los tradicionales ministerios, hacia las nacionalidades y pueblos indígenas o afro ecuatorianos.

Implementar políticas y estrategias que garanticen la aplicación y ejercicio de los derechos colectivos, por las nacionalidades, pueblos indígenas, afro ecuatorianos y montubios.

• Facilitar la aplicación y ejercicio del derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas como titulares de los derechos, dentro de sus tierras y territorios.

133

Implementar un proceso de diálogo serio con las nacionalidades y pueblos indígenas, afro ecuatorianos y montubios para ponerse de acuerdo de cómo manejar y administrar los recursos naturales, considerados estratégicos.

2.4 Las instituciones del gobierno

Mónica Mancero, perteneciente al Ministerio Coordinador de

la Política, considera que la plurinacionalidad es un requisito

fundamental para un nuevo tipo de democracia. Para ella, los

procesos constituyentes de Bolivia 2007 y Ecuador 2008, son nuevos ciclos de reconocimiento de los derechos colectivos

de pueblos indígenas, caracterizada por un modelo de Estado

Plurinacional y una filosofía de diálogo intercultural. Estas propuestas plantean múltiples desafíos en el campo político y social porque permiten nuevos análisis y propuestas en los países latinoamericanos con visiones y propuestas de desarrollo alternativo.

La implementación del Estado Plurinacional nos lleva

a una refundación estructural del Estado, que provoca

incomprensiones y resistencias. Sin embargo, debemos estar conscientes de que estamos transitando de lo viejo a lo nuevo. Esto conlleva otros planteamientos de la interculturalidad y la postcolonialidad. Esta construcción colectiva y convivencia entre los diversos actores es una condición indispensable para

lograr que sociedades étnicamente diferenciadas y conflictivas,

134

comunidades con múltiples identidades y cosmovisiones, compartan de manera consciente valores, concepciones, prácticas y símbolos de los derechos individuales y colectivos.

Tanto la plurinacionalidad como la interculturalidad están atravesados por la cuestión del otro. Es el reconocimiento de los otros lo que nos permite construir un país próspero, compartido, equitativo, solidario y digno. Así, estaremos aportando positivamente al Ecuador.

La construcción del Estado Plurinacional es el requisito clave para la nueva democracia en que pueblos, nacionalidades y sus culturas se visibilicen en el escenario nacional, planteando igualdad de condiciones pero descentrado con autonomías para ejercer el gobierno propio, territorio, lengua, cultura, justicia, control de los recursos naturales y sobre todo el derecho a ser consultados cuando una medida legislativa o administrativa afecten los derechos colectivos, debiendo ser de una manera previa, libre, informada y, sobre todo, de buena fe.

La Nación es una comunidad humana con nombre propio que ocupa un territorio –que puede no coincidir con el territorio del Estado- y posee unos mitos comunes y una historia compartida, una cultura pública común, un sistema económico único y derechos y deberes que afectan a sus miembros Las categorías básicas de la nación son: comunidad, territorio, historia y destino.

135

El desafío de una nación incluyente está en la base de la plurinacionalidad y la interculturalidad. Pero no basta la integración política, ni siquiera la social: es imprescindible alcanzar la integración cultural plena.

El arribo a la plurinacionalidad ha implicado un camino tortuoso. En el siglo XIX, el problema fue cómo asimilar a los indios y negros. En el siglo XX, se trataba más bien de lograr una homogenización étnica. Sin embargo, se fue negando menos la diversidad étnica, y conceptos como mestizaje y democracia racial fueron parte de la retórica nacionalista. Esto fue lo que posibilitó que se desplegaran y posicionaran estrategias étnicas de grupos indios y negros. Gracias a estas estrategias se ha llegado a compromisos de constituir naciones interculturales y hasta un Estado Plurinacional.

Desde un análisis sobre lo contemporáneo, Hobsbawm (2000) llega a sostener que en los países andinos los indios fueron reclasificados como mestizos o cholos, independientemente de su aspecto. A pesar de ello, los indios han tenido profundo sentido de la diferencia étnica, comparados con los blancos y mestizos.

El Estado-nación en Ecuador es una línea imaginaria con una nación imaginada. El propio nombre de Ecuador es una línea imaginaria, consecuencia de que grupos dominantes de Guayaquil y Cuenca no quisieran otorgar al nuevo Estado el

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antiguo nombre de Quito. El nombre de Ecuador es el signo de un compromiso forzado por el vacío de una fracción con capacidad estatal unificadora de clase.

Un estudio reciente sobre la conformación de la nación en Ecuador, plantea que las identidades nacionales –en plural- solo emergieron en los siguientes cien años a su conformación de 1830. Sin embargo, los grupos indígenas y negros serían en gran medida “inimaginados” dentro de la comunidad nacional pese a la Revolución Liberal.

El concepto de plurinacionalidad no tiene una significación unívoca. La plurinacionalidad se encuentra en el límite entre la concepción clásica el Estado-nación occidental y la relación pueblo – territorio de los pueblos originarios. En el caso ecuatoriano, la plurinacionalidad se orientaría hacia la concreción institucional y normativa de la interculturalidad.

Una vez que en la Constitución ha reconocido el carácter plurinacional e intercultural del Estado ecuatoriano, uno de los desafíos es redefinir de manera conjunta entre los pueblos indígenas, la sociedad no indígena y el Estado, las categorías que posibiliten el diseño efectivo de la institucionalidad plurinacional. Entre estas, fundamentalmente: autonomía, autodeterminación, territorialidad, pluralidad jurídica y políticas públicas interculturales.

137

La postura oficial del Gobierno nos plantea algunas preguntas: ¿Por qué, si piensan de tal manera, pueden tener

actitudes tan reaccionarias cuando se discuten los temas de

la institucionalidad? No hay duda que un tipo de ejercicio del

poder, no está en negar sino en hacer aparecer con mayor interés y sensibilidad a los grupos que son oprimidos, ya no en la crítica pública, para apoderarse del discurso y después hacer lo que ellos tienen definido desde antes. En cierta

medida, se puede estar de acuerdo con lo que dicen, en gran parte, pero no con lo que hacen, la mayoría de veces.

Otro elemento del discurso oficial es que al final, en su interpretación, la plurinacionalidad se equipara con la interculturalidad. En otras palabras, los pueblos luchan porque quieren desarrollo, economía, no quieren quedar fuera de lo bueno que hace el Gobierno. En consecuencia,

la interculturalidad es el discurso aceptable del Gobierno y la

plurinacionalidad es una pura pantalla en los términos de la democracia occidental.

En todo caso, muchas cosas se pueden decir personalmente,

pero las posturas institucionales son otras. Personalmente, podemos ser encantadores, pero institucionalmente tenemos

y cumplimos órdenes de desmantelar las instituciones,

debilitar las organizaciones indígenas. En cierto modo, nos convertimos en neuróticos y esquizofrénicos dentro de las

instituciones oficiales.

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Gina Chávez Vallejo, del IAEN, también está de acuerdo en que la plurinacionalidad implica crear un nuevo Estado, mayor participación y autonomía. Ella sostiene que al finalizar el Siglo XX, el mapa político mundial presenta a 192 Estados soberanos que hacen parte de las Naciones Unidas. De éstos, un 90% son étnicamente plurales y muchos de ellos se han visto en la necesidad de reconocer y abrir espacios institucionales de realización a dicha diferenciación étnico- cultural y religiosa. Sin embargo, no todos los Estados de composición étnicamente plural se conforman como Estados multiculturales, ni todos los Estados multiculturales se organizan de manera similar. Esto es evidente si observamos lo que ocurre en Europa Central y Oriental y en América Latina, en donde tenemos ejemplos en uno y otro sentido. Las diversidades étnicas culturales de las Américas se caracterizan por demandar espacios de reconocimiento y autonomía interna. Estas demandas abrieron nuevos focos de conflictividad política dentro de las fronteras nacionales, lo que forzó a los respectivos gobiernos a adoptar medidas de tratamiento que, por lo general, se han orientado a controlarlas o domesticarlas.

Estas nuevas realidades, a su vez, tienen determinadas respuestas en los ámbitos internacionales, tanto a nivel de Naciones Unidas como a nivel de los sistemas regionales como la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos. Como resultado, en los actuales momentos se cuenta con una amplia gama de instrumentos internacionales y regionales que amparan la defensa de las diferencias etnoculturales dentro

139

de los Estados soberanos, siendo la última y la más amplia la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas 13 . La Declaración contempla una amplia gama de obligaciones que los Estados deben observar y cumplir para garantizar los derechos de manera individual y colectiva de sus respectivos grupos etnoculturalmente diferenciados, reconoce el derecho a su autodeterminación y a preservar y mantener sus instituciones políticas, legales, económicas y culturales así como a participar de manera plena en la vida económica, social, política y cultural de los países donde viven.

Hablar de Estado Plurinacional e Intercultural es referirse a los aspectos estructurales del Estado, esto es, hablar de cómo

la estructura política del Estado ecuatoriano abre su sistema

de participación política a la representación de los pueblos y

nacionalidades, a su participación en los distintos niveles del Gobierno, instancias e instituciones públicas, o cómo reconoce

y resguarda el ejercicio de la autoridad indígena, cómo el

sistema económico ecuatoriano incorpora las demandas de los pueblos y nacionalidades en los planes nacionales de desarrollo, y de ordenamiento territorial, en el manejo de recursos naturales y en la definición del Sumak Kawsay, cómo el sistema social ecuatoriano garantiza y resguarda la producción de identidades étnicas mediante la promoción del uso de las lenguas, las culturas, la educación bilingüe, la organización social de los pueblos y nacionalidades. En fin,

13 Aprobada el 7 de septiembre de 2007 por la Asamblea de las Naciones Unidas.

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cómo el sistema de manejo territorial contempla en su modelo de autonomía y descentralización opciones para la creación de regiones interculturales y/o circunscripciones territoriales de los pueblos y nacionalidades, y cómo se manejan las diversidades étnicas, en general.

Para los Estados, la diversidad tiene que ver con lo étnico, lo cultural, lo lingüístico y lo religioso. Revisar estos temas implica analizar las formas de manejo que un determinado Estado implementa en una época determinada y en un campo determinado. En el campo de la política, implica revisar el modelo de representación implementado. Sobre esto, es importante resaltar que con el nuevo modelo constitucional, estaríamos pasando de un modelo de democracia representativa a un modelo democrático de participación mixta representativo/participativo, que implica que, sin renunciar al sistema de representación electoral (representantes electos), la Constitución abre numerosos mecanismos de participación directa de los ciudadanos y otros titulares de derechos como las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades, y otras colectividades.

El manejo estatal de la “cuestión indígena”, históricamente se implementó mediante diversas políticas indigenistas que aplicaron modelos como el tutelaje (en la época colonial), el integracionismo (en los primeros años de la República), el etno-desarrollismo (en el último cuarto del siglo XX). El modelo de Estado plurinacional e intercultural está recién inaugurado

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con los últimos cambios constitucionales y se encuentra en plena fase de configuración.

Solo a partir de la implementación de las denominadas políticas etno-desarrollistas, de las que hacen parte la Educación Bilingüe, el Fondo Indígena, el CODENPE, la Salud Indígena, etc., se verifica la participación directa de pueblos y nacionalidades en la gestión del Estado, modelo que tuvo limitados resultados frente a la situación material de los pueblos y nacionalidades.

Con la declaratoria de Estado plurinacional e intercultural, se esperaría que se concreten cambios sustantivos en el funcionamiento del Estado, aunque eso depende de muchos factores que solo podrán evaluarse a mediano plazo.

142

3.1 Organizaciones Nacionales Indígenas

Los conceptos de interculturalidad y plurinacionalidad son términos de distinta comprensión. Sin embargo, podemos sintetizar que son términos complementarios en construcción.

Por la historia de exclusiones, racismo y dominación, el diálogo intercultural en nuestro país debe ser profundamente crítico con el colonialismo interno y externo.

3. Desafíos comparativos entre las organizaciones nacionales indígenas y las instituciones públicas

Nuestro diálogo debe ser proactivo en el enfrentamiento

a todas las formas de racismo y paternalismo activo, para

ir construyendo en el proceso los cambios necesarios, a mediano y largo plazo.

Se debe propiciar una adecuada participación de los mestizos, montubios, afro-ecuatorianos e indígenas del campo y la ciudad en forma equitativa en el desarrollo alternativo del país.

La interculturalidad debe ser la base para consolidar un gran proyecto nacional de unidad y de justicia social.

La interculturalidad es una propuesta que surgió desde nosotros, pero abarca a todos los ecuatorianos, fomentando la consolidación de una sociedad de igualdad de derechos y justicia social.

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Para el ejercicio de los derechos de los pueblos y nacionalidades se debe aplicar las normas e instrumentos internacionales.

Algunas acciones concretas son: implementar cursos de capacitación a los funcionarios públicos en los idiomas oficiales de kichwa y shuar; señalizar las entradas de cada provincia en los idiomas oficiales; impulsar la publicación de los textos escolares en los idiomas oficiales; la expedición de normas legislativas que garanticen el verdadero reconocimiento, participación y representación de las nacionalidades y pueblos en los cinco poderes del Estado plurinacional; legalización de territorios indígenas y tratar los conflictos territoriales entre nacionalidades y pueblos; visibilizar las nacionalidades y pueblos en los cinco poderes del Estado; incorporación a la participación de los jóvenes de las nacionalidades y pueblos. Existen derechos y responsabilidades para las nacionalidades, pueblos indígenas, afro-ecuatorianos, montubios y mestizos en la construcción del Estado plurinacional y la sociedad intercultural. Que el CODENPE, presente al gabinete los lineamientos para que se convierta en políticas públicas. Que el SENPLADES realice la planificación del año 2012, con la visión plurinacional e intercultural

3.2 Alcaldías y prefecturas

La construcción del Estado Plurinacional e Intercultural, será un proceso de largo aliento a pesar de ello, debemos empezar con acciones concretas de corto plazo.

144

Los temas de plurinacionalidad e interculturalidad deben ser socializados desde el CODENPE, la Secretaría de Pueblos,

el Estado Nacional y de las propias nacionalidades y pueblos.

Algunas de las acciones propuestas fueron: La realización

de los talleres y la socialización sobre plurinacionalidad e interculturalidad en las provincias con las nacionalidades

y pueblos y en forma sistemática. Realizar acuerdos con

la educación intercultural bilingüe y con los medios de comunicación de nacionalidades y pueblos para hacer una difusión masiva. Que el CODENPE lidere junto con otras instituciones estatales como la Secretaría de Pueblos, la promoción y la construcción del Estado plurinacional e intercultural.

3.3 Asamblea Nacional

Para construir el Estado Plurinacional hay que descolonizar todas las instituciones públicas y cambiar tanto la práctica de las organizaciones sociales como de los individuos.

Todas las leyes que se elaboran, se discuten y se aprueban en la Asamblea Nacional deben tener el marco de la interculturalidad y la plurinacionalidad.

145

3.4

Instituciones Públicas

Estado Plurinacional tiene una sola vía: el diálogo. A pesar de las diferencias que existen debemos continuar juntándonos para fortalecer la democracia y la participación de las organizaciones sociales.

La construcción del Estado plurinacional es colectiva y el movimiento Indígena tiene un rol fundamental, pero la tarea nos compete a todos los ecuatorianos y ecuatorianas.

Los modelos europeos se imponen como referentes a los propios intelectuales ecuatorianos, y no acabamos de calzar en ese proceso. Y, frente a otras miradas, no deja de haber un cierto sesgo colonialista. Sin embargo, a través de una renovada visión de la nación expresada en un nuevo marco Constitucional, se trata de conjugar la multiplicidad de visiones en un proyecto incluyente, a través de la interculturalidad y la plurinacionalidad. Pero éste es un desafío que está por construir, así como nuevas investigaciones sobre este proceso de conformación del Estado-nación, que continúa haciéndose y rehaciéndose.

Algunos de los desafíos para el Ejecutivo son los siguientes:

• El Gobierno del presidente Rafael Correa, y el Ministerio de Coordinación de la Política, debe establecer acuerdos,

146

diálogos y consensos que permitan dar cumplimiento al mandato constitucional de la construcción de un Estado plurinacional e intercultural. Esto no puede hacérselo solo desde el Estado, es indispensable que participen activamente los pueblos y nacionalidades, sin exclusiones ni trabas de ningún tipo.

Los procesos de descentralización y desconcentración pública, la conformación de las regiones interculturales autónomas y de las Circunscripciones Territoriales Indígenas, adquieren más compromiso en el marco de la aplicación de la plurinacionalidad. Uno de los desafíos a

resolver es cómo concretar el ejercicio de los derechos de interculturalidad y la plurinacionalidad en la administración

y

gestión pública tanto sectorial como territorial.

La complejidad de la plurinacionalidad supone que tengamos el desafío de pensar más allá de los esquemas convencionales de un Estado para una nación.

El

Estado plurinacional e intercultural debe resolver de

manera práctica, mediante la legislación secundaria,

el

diseño de políticas públicas, gestión local, gestión

sectorial, planificación del buen vivir, pluralismo jurídico, la inter-legalidad, la representación política, la participación

de

los pueblos y nacionalidades en el diseño de políticas

 

públicas.

El establecimiento del Estado plurinacional e intercultural

es

un factor configurador del nuevo tipo de Estado. Esto

no

significa que se han superado los resquemores que

147

sostienen los defensores del Estado liberal tradicional sobre las supuestas amenazas para la unidad nacional y para los principios de igualdad ante la ley. Los detractores de la plurinacionalidad defienden temores de un resurgimiento del corporativismo y comunitarismo característico de los regímenes monárquicos y colonialistas. Esta oposición que actúa ciega por temor a una pérdida de privilegios, no advierte que se trata de la superación de injusticias e inequidades históricas que deben ser superadas.

Más allá de estos supuestos temores del nuevo contexto político constitucional, los pueblos y nacionalidades se deben mover en los ámbitos fundamentales: 1) Los mínimos jurídicos, esto es, todo el conjunto de derechos culturales, organizativos, territoriales, jurisdiccionales que contempla la Constitución, ejerciendo los distintos tipos de garantías que se pueden accionar para su defensa; 2) Los techos constitucionales, esto es, los límites de los derechos de los pueblos y nacionalidades, límites de ciertas prácticas culturales o prohibiciones contra la xenofobia y el racismo.

• Diversas salidas estatales como el federalismo, las mancomunidades o los autonomismos se han ensayado alrededor del mundo, como mecanismos que favorecen la convivencia plural y democrática. El Ecuador ha optado por un modelo de regionalismo autonómico que también podrá ser evaluado a mediano y largo plazo, quedando por ahora la tarea de disputar con la institucionalidad estatal, y la diversidad de actores políticos y poderes fácticos, los contenidos reales del Estado plurinacional e intercultural.

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ALCANCES Y DESAFÍOS EN LA CONSTRUCIÓN DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

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Una cosa es señalar el camino y otra estar andando por él. En la tercera parte presentaremos los antecedentes, los desafíos, e inclusive algunas de las ambigüedades que se ha ido presentando en el hermano Estado plurinacional de Bolivia y las grandes líneas que se establecen dentro de la unidad del movimiento indígena.

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“El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.

DejamosenelpasadoelEstadocolonial,republicanoyneoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos”.

Extracto del Preámbulo de la Nueva Constitución Política del Estado de Bolivia

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Según los pueblos originarios, la resistencia indígena empezó

en el año 1492, con la invasión de los españoles al continente

y el inicio del proceso de colonización. Ejemplos de esta

lucha histórica en la región son Tupac Amaru, último Inca, el movimiento Taki Unquy, del siglo XVI, el levantamiento indígena liderado por los hermanos Katari, en el siglo XVIII, y, poco después, Tupac Katari quien sitió a la ciudad de La Paz

dos veces (1780/1781) con un ejército de 40 000 hombres y quien fue ejecutado en el intento.

1. Antecedentes de la plurinacionalidad

A pesar de que en 1825 se declara la independencia de Bolivia,

la resistencia indígena continúa. La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia realiza varios

levantamientos, la mayoría de ellos con una gran represión, en los años 1887, 1892, 1899, 1904, 1921 y 1927. Las luchas se

dirigieron contra el sistema colonial, en defensa de su territorio

y por la abolición de la hacienda y el derecho a la educación.

La lucha contra la extensión de las haciendas a fines del XIX es la reafirmación de las luchas anteriores. La lucha se radicaliza en 1874 con el decreto de desmembramiento de las comunidades indígenas pues significó la legitimación del robo de las tierras indígenas por parte de los hacendados.

Con la Reforma Agraria de 1953 comienza una nueva época

por el reconocimiento de los derechos políticos, económicos

y sociales de las comunidades. A partir de ahí, el aspecto

identitario se vuelve más fuerte y complejo. El movimiento indígena contemporáneo de Bolivia surgió entre los años

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1960 y 1970. El movimiento katarista de esa época era un movimiento indígena fuerte, pero aun así no era una unidad política. En vez de crear una nueva organización, el movimiento katarista trabajó para conquistar la Confederación Campesina ya existente desde el nivel local hasta la directiva nacional para no alejarse de sus bases comunales. De la organización Katari surge la constitución de un movimiento guerrillero: el Ejército Guerrillero Tupak Katari. Uno de sus ex integrantes, Auroi, dice: “ese movimiento marca el apogeo de lo identitario como movimiento radical que buscó constituir un gobierno indio. Pero dicha radicalización no es más que una de las formas de expresión, una forma que podríamos llamar ‘pura’, por oposición a las formas que se mezclan con los ejes sindicales y de derechos humanos”. La insurrección del movimiento contra el Gobierno falló.

No hay duda que los pueblos andinos han tenido protagonismo en la política nacional (el caso de los movimientos políticos propios como el katarismo, es solo un ejemplo), por un sindicalismo campesino u otros modos. A pesar de su rol activo en la vida política, apenas llegaron a puestos electivos.

En 1994, entra en vigor la Ley de Participación Popular, LPP. Esta ley tiene como objetivo ‘ampliar la participación política de la población campesina e indígena y de esta manera incluir los estratos de población que hasta ahora habían sido descuidados en las estructuras estatales’. Sin embargo, como los pueblos y el Estado tienen diferentes visiones sobre la

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participación popular, esta ley no obtuvo los resultados esperados. Mientras tanto, en la Amazonía boliviana surgió otro movimiento, la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB).

En 1990, los indígenas del oriente y la Amazonía marcharon durante un mes hasta la sede de gobierno en La Paz, reclamando “Territorio y Dignidad”. Es allí donde nació la demanda boliviana de un Estado Plurinacional. Por lo tanto, dicho evento ha tenido una fuerte influencia en la reforma constitucional de 1995, reconociendo por primera vez la naturaleza pluricultural y multiétnica de Bolivia.

Bolivia ratificó el Convenio 169 de la OIT en 1991, brindando a los pueblos indígenas de este modo un espacio de legalidad para luchar por sus reivindicaciones que nunca antes habían tenido. Aun así, y a pesar de ser una mayoría en Bolivia, la clase dominante boliviana ha sido racista, y los derechos de los pueblos no siempre han sido respetados: las leyes parecen haber sido creadas al azar.

Todavía insatisfechos con su situación, los indígenas marcharon a la sede del gobierno en 2002, pidiendo la convocatoria de una Asamblea Constituyente. No lograron esto, pero hubo una introducción de reformas parciales en la Constitución. En 2003, hubo la guerra del gas en la cual los pueblos andinos y sobre todo la población de El

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Alto protagonizaron, el levantamiento Popular que terminó expulsando del Gobierno de Sánchez de Lozada. Después de esto, el siguiente presidente, Mesa, propuso la convocatoria a la Asamblea Constituyente.

Fue en dicha situación que el MAS (Movimiento Al Socialismo) ganó las elecciones con Evo Morales, en diciembre de 2005. A principios de 2006, Morales se convierte en el primer presidente indígena de Bolivia. A partir de este momento, él hace todo lo posible para cambiar la Constitución a favor de los pueblos indígenas. Ya en Agosto de ese mismo año, comienzan a escribir la nueva Constitución. La oposición conservadora intentó boicotear el proceso por medio de la resistencia de ciertos departamentos, bajo la línea de la autonomía. A pesar de la campaña en contra, la nueva Constitución fue aprobada con 61% del voto popular.

El más importante reconocimiento de la identidad indígena ha sido la declaración del Estado Plurinacional, resultando en hechos importantes como la construcción de un ministerio de culturas, el viceministerio de descolonización; la implementación de políticas interculturales; la promoción del Sumak Kawsay en todas las instituciones; y el reconocimiento de aspectos culturales como saberes ancestrales, justicia indígena y el establecimiento de territorios indígenas originarios campesinos La nueva constitución creó los territorios autónomos indígenas con el mismo rango que las autonomías departamentales. La base geográfica de las autonomías indígenas fueron los territorios comunitarios.

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Se están realizando muchos cambios en nivel de la comunidad. Tanto el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Viviendas como el de Medio Ambiente y Agua, por ejemplo, están trabajando para que todas las comunidades tengan acceso a la comunicación y al líquido vital. Con los centros y las casas de justicia, el Gobierno boliviano quiere llevar la justicia de manera gratis y alcanzable a las comunidades. En todos sectores de la sociedad se intenta difundir conocimiento sobre los derechos de los pueblos indígenas (tanto entre ellos mismos como entre las instituciones estatales). Varias instituciones confirman que ha habido esfuerzos para involucrar a todos:

difundiendo información en varios idiomas, trabajando desde las bases, escuchando los retroalimentas sin discriminación alguna. El no-racismo ahora es un eje fundamental en todos los ministerios e instituciones nacionales. La base de todo este trabajo es el Plan Nacional de Desarrollo, dirección para todas las instituciones del Estado. Como nos afirmaron varias instituciones del Estado, muchos de estos cambios ya estaban en marcha antes de la nueva Constitución, pero ella significa un respaldo, un apoyo que amplifica las posibilidades de trabajo.

El reto más grande del movimiento indígena en Bolivia en estos años es la construcción del Estado Plurinacional. Su declaración fue el final de un camino, y el principio de otro. La tarea ahora es trocar las palabras en realidades. El gobierno de Evo Morales reconoce muchas cosas: que las naciones bolivianas han sido discriminadas y subordinadas, que sus tierras les han sido robadas por el régimen colonial y que

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sus culturas han sido menospreciadas y, en algunos casos, casi exterminadas. El reconocimiento de estos hechos, y la voluntad de luchar, es un logro enorme. Pero esto no significa que ya llegamos a una sociedad más equitativa, todavía falta mucho que hacer. Las leyes tienen que cambiar, tendrá que haber capacitación de los pueblos, una distribución de recursos más justa. El movimiento indígena boliviano tiene la gran suerte de tener un gobierno que les apoya en muchas de sus demandas y que valoriza su rol en el cambio social. Aun así, es importante estar atento a las diferencias entre la cultura de la democracia y las culturas de los pueblos, y siempre mantener un diálogo intercultural abierto entre estos.

La tierra, el territorio, el agua y los hidrocarburos siguen siendo puntos importantísimos para los pueblos y nacionalidades. Por ejemplo, uno de los puntos más controversiales del gobierno de Morales, es el modelo económico extractivista. Bolivia cuenta con una reserva enorme de hidrocarburos. Por lo tanto, esto es una fuente de ingresos importante para el país. Aunque Evo Morales ha nacionalizado y dado al Estado el control absoluto sobre los hidrocarburos, las prácticas extractivistas continúan. Es cierto que ahora el Gobierno tiene más control sobre el proceso y obtiene más ingresos por las actividades, pero las comunidades indígenas no están contentas con el seguimiento de la extracción. En Tarija, por ejemplo, los guaranís y tapieté se están movilizando en protesta a los métodos agresivos usados para la extracción del gas. En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, se

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formó una mesa de trabajo ‘ilegitima’, conocida como la mesa 18, que trató este tema. Evo Morales no la había querido incluir en la conferencia oficial. En su declaración final de la conferencia, se dijo lo siguiente: “Las organizaciones sociales y populares y comunidades indígenas originarias campesinas de Latinoamérica y del resto del mundo, reunidas en Tiquipaya, los días 20 y 21 de abril de 2010, en el marco del desarrollo de la Mesa Nº 18, con el propósito de definir las bases para la implementación del Nuevo Modelo de Gestión de los Recursos Naturales para revertir el Modelo de Producción Capitalista aún imperante en Latinoamérica, que radica en el desarrollo industrial y la consolidación de las transnacionales, fundado en la propiedad privada, el lucro individual y el consumismo, aspectos que han sido puestos en tela de juicio por las naciones y pueblos de América Latina. Los planes de desarrollo de estos gobiernos, entre ellos el boliviano, sólo reproducen el esquema desarrollista del pasado”.

También hay voces críticas venidas de algunos grupos temen que el Estado Plurinacional y sobre todo la autonomía indígena, signifique la creación de otros Estados dentro del Estado. Alejandra Ramírez, coordinadora del área de estudios del desarrollo y responsable del eje de interculturalidad en el Centro de Estudios Superiores Universitarios, teme que todas las separaciones en cuanto a la educación, el tema jurídico, etc., crearán más brechas en vez de cortarlas, y que el énfasis en etnicidad causará más división entre grupos socio- culturales en el país.

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El Estado plurinacional, en otras palabras, todavía no es un hecho, pero ya es un camino. No todos están convencidos que la plurinacionalidad sea una nueva forma de gobernar, entre los que sí están de acuerdo, hay desacuerdo sobre cómo llegar, sobre cuáles deben ser las características de dicho Estado, etc.

El desafío más grande, tanto para el Estado, como el movimiento indígena y toda la población boliviana en general, es seguir hablando, discutiendo, haciendo, y corrigiendo. Siempre manteniendo abierto el proceso, intentando comprender sus diferencias, y respetar los antagonismos e intentar solucionarlos desde una perspectiva emancipadora. En efecto, no se puede crear el nuevo Estado sin deconstruir y descolonizar el ya existente.

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2. Entrevista a Javier Zarate, Embajador de Bolivia en Ecuador

“La plurinacionalidad es reconocer la diversidad de gente, de pueblos, de pensamientos, de sentimientos, en una unidad que hay como país, es reconocer la presencia, la existencia de esta gran diversidad que existe, sin importar que sea mayoritaria o minoritaria. Hay pueblos como los quechuas que son 2 500 000, y hay pueblos que son de 50 personas, como los que hay en el oriente. Este reconocimiento obviamente induce a que se pueda contemplar las diferencias en los proyectos y planes del país. Al reconocer la existencia de estos diferentes conglomerados – mayoritarios o minoritarios – se debe reconocer que estos tienen necesidades. Entonces, estas necesidades deben ser consideradas por el Estado

plurinacional.

En Bolivia, todavía estamos en un proceso de transición. Es un proceso que ha empezado con la Constitución. Más que de transición, es un proceso de construcción. En lo teórico se ha hablado de muchos aspectos, por ejemplo en 1994 se dijo que ‘Bolivia es un estado multicultural, plurilingüe,…’ Pero en la práctica no había cosas concretas. Queremos evitar que suceda lo mismo ahora.

El proceso de construcción es de común participación entre diferentes sectores del país. Cuando el presidente Evo Morales ha querido hacer una construcción de un proceso de renovación, de cambio estructural de Bolivia, mucha gente pensaba que las mayorías otra vez iban a ser engañadas. Siempre hubo la visión de que las minorías, con el poder

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económico que tenían, someterían a las mayorías.

El presidente o el canciller, con una reflexión sabia, hablaron de que este proceso de cambio tenía que incluir a las minorías. No es fácil, porque son grupos en algunos casos muy pequeños pero de gran poder económico, y ligados también a poderes externos o poderosos, quienes han querido desestabilizar al Gobierno, o han provocado procesos de separatismo. No se trata de enfrentamiento ni de destruir, sino de buscar convencer de la necesidad de volver a un proceso de equilibrio y armonía.

Cuando hablamos del Sumak Kawsay como una directriz importante para el Estado boliviano, estamos hablando de desarrollar cuatro relaciones fundamentales de todos seres humanos. Estas cuatro relaciones son: la primera, con sí mismo, con uno mismo. Si no desarrollamos un proceso que no valoramos lo que somos, no vamos a poder avanzar en la vida. Este es el significado de la identidad del pueblo. Queremos desarrollar la identidad individual para que se fortalezca la identidad colectiva. La segunda relación, se refiere a la colectividad, a la relación de uno con el prójimo, con el que está a mi lado. El próximo, mi compañero, mi amigo. Es el sentido de vivir en comunidad. No somos seres aislados y el núcleo no es solo la familia. Formamos parte de una comunidad. La segunda, entonces, refiere al tema de la colectividad, vivir en comunidad. Para los propios indígenas, la comunidad siempre ha sido el núcleo y la célula principal.

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Entonces, tenemos que aprender a vivir en comunidad en nuestro espacio, nuestro territorio, pero con la visión inclusive de una comunidad internacional. Por eso es que nuestros presidentes de Bolivia, de Ecuador, de Venezuela, muchos de Sudamérica, no todos obviamente, piensan en los procesos de integración. Crear, por ejemplo, la Comunidad Andina de Naciones, tal vez es otro tema para discutir; la UNASUR, como

la comunidad de naciones del sur, creemos en la comunidad

del G 192, no de G8 o de G20. No creemos en la comunidad

internacional para la unidad de una familia. Los problemas de la humanidad tenemos que enfrentarlos como humanidad, como comunidad internacional. El cambio climático es un ejemplo. Los problemas ya no afectan solo a los americanos

o a los asiáticos o solo los europeos. Los problemas nos

afectan a todos en general y si no los enfrentamos de forma unida va a ser un riesgo para toda la humanidad. En este sentido es muy importante el segundo principio. El tercer principio es la relación con la naturaleza; nuestra comunión

con la naturaleza. Considerar a la naturaleza como un sujeto, no como un objeto. Esto es una diferencia substancial con

el modelo neoliberal capitalista. Este modelo ve siempre a la

naturaleza como una cosa que se puede comprar. El árbol es dinero, una estructura o un mueble. No se considera que la naturaleza forma parte directamente de la vida. Lo que le puede pasar al río también le puede pasar a la humanidad. Entonces, no ver a la naturaleza como sujeto ha hecho que se desarrolle un modelo totalmente mercantilista de las cosas. Esto ha inducido obviamente a un proceso de deterioro – no solamente del medioambiente, sino un deterioro de nuestros valores y principios, también, relacionados con las cosas. En

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nuestros pueblos, antiguamente, a la piedra se le consideraba como un ser vivo. Ahora mismo aún hay mucha gente que considera a una piedra como un ser vivo, por lo tanto puede aprender de la piedra. Mucha gente, hace cinco o diez años atrás, se reía de esto. Ahora hay estudios científicos que hablan de ciertas piedras que tienen la capacidad de almacenar información como un aparato USB por ejemplo, una memoria. Esta visión de sentirnos relacionados con la naturaleza, es muy importante. El cuarto principio del Sumak Kawsay se refiere a la cosmovisión. Con la cosmovisión avanzamos hacia la totalidad del cosmos mismo.

Cuando logramos desarrollar estas cuatro relaciones, fundamentales de todo ser humano, nos hacemos runas, somos personas más avanzadas que el hombre. Entonces, la cosmovisión que tenemos del ser humano hacia el universo mismo, es algo bien importante porque se relaciona también con nuestra espiritualidad. No estoy hablando de religión. Religión se refiere a un proceso con fronteras, que divide a la gente. La espiritualidad de nuestros pueblos es la relación que nos ayuda a romper las limitaciones que teníamos, y más bien fundirnos, ampliarnos más. La religión es un retroceso porque te hace demasiado individualista. En cambio la espiritualidad lo hace al revés.

Cuando seguimos las cuatro relaciones podemos volvernos runas. El reto es seguir avanzando. Hay varios niveles de formación. Pasar a ser un ser Qapaqh, es ser un hombre rico,

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pero no es rico actual, es más bien alguien que tenía mucho

para dar a los otros. El Qapaqh tiene además una característica

y es que ha encontrado el camino en su vida. Ha encontrado

su misión. Todos tenemos una misión que cumplir, un destino que realizar, de lo contrario, no vamos a avanzar en esta vida. No hemos venido a nacer, crecer, comer, e ir a la escuela, trabajar, tener hijos y morir. No es este el sentido profundo de

la vida. Hay algo distinto que se relaciona con una misión que debemos cumplir. Cada uno de nosotros tiene que encontrar su sendero. Algunos sienten en lo profundo y dicen ‘voy a ser esto, voy a ir allá, voy a estudiar esto’, porque sienten en lo profundo. Pero muchos, al no encontrar respuestas, se ofuscan en su vida, se cierren y viven la vida cotidiana sin mayor sentido. Y cuando se van a morir, recién entienden qué tenían que buscar. Esto es la importancia del Ñan, de encontrar el camino. El Qapaqh ñan es el camino del Inca.

El Qapaqh no es un empresario, no es el que tiene desfiles

y miles de millones, es el camino del iniciado, del iluminado,

esto significa Qapaqh Ñan. Cuando haces el qapaqh inicias tu camino, es un proceso de retorno a la presencia. Es retornar a la fuente de toda la vida. En un constante camino, un proceso de evolución, que es lo que se conoce con el nombre de Pachakutik. El Pachakutik viene de dos palabras: pacha y kutik. Kutik es retorno, volver. Y la pacha es un sentimiento, es una expresión que resume las dimensiones de espacio, de tiempo. Pacha es un concepto muy complicado para que la

mente lo pueda entender, por eso hay que entenderlo con el corazón.

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La armonización es el retorno hacia tu fuente, hacia tu equilibrio, es la realización de cada uno. No existe casualidad en la vida – coincidentemente Ecuador y Bolivia han logrado implementar en sus constituciones puntos comunes sobre el Sumak Kawsay. No se habla de vivir bien, no es vivir mejor, es vivir en plenitud. En Bolivia, se ha traducido mal, porque no es vivir bien. Porque vivir bien o Buen vivir sería Alli Kawsay, y esto es otra cosa, no es Sumak Kawsay. Sumak es lo pleno, lo máximo. Lo bueno tiene su contrapuesto en lo malo. Pero lo pleno no tiene la otra contraparte, no hay un contrapuesto de la plenitud, la plenitud es lo más grande. El Sumak Kawsay es una buena directriz, porque nos busca, nos ayuda ser seres humanos mejores, y eso es lo que queremos lograr.

El Sumak Kawsay no es un camino, es un estímulo que te impulsa a encontrar tu propio camino, no es el ñan, te ayuda a llegar a tu ñan. El ñan es muy particular para cada persona. Pero hay el ñan también para los pueblos, y también hay un ñan de la humanidad.

Dicen siempre que los Gobiernos, lo que tienen que hacer es buscar la felicidad. Pero muchos han creído que su pueblo encuentra la felicidad por comprar más, que pueda tener más, y algunos han ido por este camino. Sin embargo no por comprar más, por ganar más, la gente es más feliz. Hay que

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buscar nuevos caminos, en los cuales la gente encuentre verdaderamente la felicidad. Es importante destruir la pobreza. Es importante destruir la corrupción. Es importante luchar contra muchos flagelos, como la delincuencia porque no permite vivir bien. Pero estas luchas no son el fin mismo.

Los pasos que se han dado para la plurinacionalidad van desde el cambio del nombre del país. Ya no es la república de Bolivia, ahora es el Estado Plurinacional. Este nombre te estimula a construir espacios como un Viceministerio de la Descolonización y un Viceministerio de la Medicina Tradicional. Hay también un viceministerio que vela por el tema de la coca.

Usamos el sistema porque hay que reconocer que ahora no podemos salir de él, estamos dentro del sistema. Estamos queriendo usar las cosas del sistema para poder luchar. La otra opción que antes teníamos era luchar contra el sistema y eso generó mucha violencia. En esta época, ya no necesitamos crear violencia. Ya no necesitamos hacer revoluciones armadas, con muertes. Queremos que se pueda luchar con los mismos medios. Por tal motivo, se ha conformado un movimiento político y con él se ha ido a las elecciones.

Muchos pueden decir que seguimos los mismos indicadores del modelo capitalista, es decir del BID, las reservas monetarias, y otras cosas. Es verdad. Pero en el fondo queremos desarrollar nuestros propios valores y principios en

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la búsqueda de nuestro propio destino. Ya nadie nos puede decir lo que tenemos que hacer. Desde la llegada española

a este continente, se ha creado un sentimiento colectivo de

que somos incapaces, que somos seres inferiores, que no tenemos que hacer muchas cosas, más bien necesitamos que nos ayuden, que nos traigan tecnología y financiamiento. Todo esto ha inducido a que nuestro pueblo originario se vaya sintiendo inferior. Que creamos que los de arriba, los del Norte, son los únicos que nos pueden ayudar. No era verdad, pero se creía en estas cosas.

Ahora, estamos ante el reto de demostrarnos y demostrar que somos capaces de construir nuestra vida. De pronto, llega un hombre a la presidencia sin un perfil académico, sin que haya

ido al exterior a estudiar, y sus ministros lo mismo. De pronto, nos vemos con un presidente indígena que no ha llegado a terminar el colegio, mucho menos la universidad. Pero está dando cátedra de cómo se maneja un Estado, haciendo las cosas mejor que los que tenían títulos. Además, tenemos indicadores reales para demostrar que estamos haciendo las cosas bien. Por ejemplo, en nuestras reservas de minería y oro se han pasado de 8000 a 800 000 dólares en tres años. De que nuestro PIB se ha multiplicado en tres años. Hay valores reales que sustentan esto. Entonces, nos muestra que hay paradigmas que antes teníamos y que no habían sido reales. Necesitamos sobretodo voluntad, queremos recuperar

la sabiduría ancestral. El conocimiento no es tan útil si no es

existe la voluntad. El sentimiento con el conocimiento forman también la sabiduría del ser humano. Estas cosas están

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cambiando. Cuando se va ahora a Bolivia nos encontramos con pueblos orgullosos de sus orígenes. Ahora las personas que visten la pollera o poncho, se sienten orgullosas. Estamos más seguros de lo que somos, nos valoramos. No nos sentimos menospreciados.

Todavía hay bastante racismo en lo más profundo de nuestras sociedades pues se introdujo durante muchas generaciones. No va a ser fácil, pero es el rumbo que se ha elegido, y lo tenemos que hacer.

Los desafíos inician por romper con algunas trabas que nos han dejado. La corrupción es una de ellas. La burocracia, la ineficiencia, la indisciplina son actitudes que destrozan los pueblos, ellas son peor que las bombas. La corrupción se base en el lema: ‘aprovecha lo que puedas’. Llegas a un puesto más alto y ya encuentras no solo papel para llevarte, encuentras computadoras, alguna que sobre y nadie se va a dar cuenta y se la llevan. Entonces, es algo que hace parte de la consciencia colectiva de la gente, está adherida a la conciencia real y hay que sacarla. La indisciplina, como pueblos latinoamericanos, ustedes se han debido dar cuenta, no somos tan disciplinados como los europeos. Realmente, algunos países europeos son al extremo, también, pero aquí el otro extremo es mucha indisciplina, la impuntualidad, no cumplir ciertas normas. Dicha indisciplina nos ha causado no poder tener calidad en nuestros productos. A veces, un carpintero se compromete entregarte una obra en una semana

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y no te lo entrega ni en dos meses. A veces te comprometes

a hacer alguna actividad y no la cumples. Y pones en riesgo a muchas otras actividades. La impuntualidad, decimos a las tres, y están llegando a las tres y cuarto, algunos a tres y media, y otros a las cinco. Actualmente, en eventos de la UNASUR, en eventos oficiales, también se dan estas cosas. Tenemos que luchar contra estos males.

Hay que cambiar la consciencia de las personas. Primero, despertar la necesidad del cambio. Si sientes que estás bien

así, no vale la pena hacer un esfuerzo y no vas a cambiar. Por mucho que te digan, que te exijan, te preparen, no lo vas

a hacer porque tú no lo ves. Tiene que crearse la necesidad

de hacer un cambio. Y cuando existe la conciencia, tú mismo vas a cambiar.

Para tener la consciencia, el primer paso es sentir la necesidad de cambiar, como individuos y como pueblos también. Si en Bolivia se están haciendo cambios es porque el promedio de los pueblos tenían dicho sentimiento, querían hacer un cambio. Si no hubiera habido tal necesidad, habríamos seguido en el régimen anterior. La protesta ha sido una buena señal. El promedio de gente, quiere un proceso de transformación. Después de la necesidad de cambiar, tienes que crear propuestas nuevas. Las propuestas deben estar en función de las necesidades de los pueblos. No son proyectos que nos llegan desde escritorios o desde otros países, sino que son propuestas que nacen desde las necesidades de nuestros pueblos.

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La plurinacionalidad de Bolivia no va a ser igual a la plurinacionalidad de Ecuador. Cada país tiene obviamente su particularidad, no va a ser igual, ni el mismo ser humano es igual. Los dos países tenemos ojos, tenemos piel, pero no es la misma visión ni el mismo color de piel. Tu pensamiento, tu ideología, tu sentimiento podrá ser similar pero nunca es igual, es semejante.

La plurinacionalidad en realidad no está ni siquiera bien construida en ambos países, estamos en un proceso de construcción. Yo creo que más bien otros países están buscando aliarse estratégicamente para poder construir conjuntamente una visión compartida de lo que es tanto el Sumak Kawsay y la plurinacionalidad. Estos son dos elementos de la agenda bilateral entre nuestros países. Aunque seamos diferentes hay algo esencial que se repite en los dos países. La propuesta de ambos nos ha de llevar a construir la plurinacionalidad en Latinoamérica”.

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La transversalización no es lo invisible, es la presencia de otro modo. Es muy difícil transversalizar sin cambiar el Estado uni- nacional. La experiencia de Bolivia nos indica que la vía de la interculturalidad transporta a la plurinacionalidad.

Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Viviendas (Milka Barriga Ortega)

3. ¿Cómo transverzalizar la plurinacionalidad en el Estado colonial?

“El Estado Plurinacional significa que hay muchos cambios en nivel de la comunidad. Por ejemplo, radios comunitarias: todas

las comunidades tienen derechos a comunicación (radios, teléfonos celulares,…). Se está trabajando en proveer los colegios con internet gratis. Muchas instituciones y empresas están involucradas. El lineamiento transversal lo da el Plan Nacional del Desarrollo. Cualquier institución del Estado tiene y debe hacer referencia a dicho plan.

El ministerio era muy elitista y racista: no dejaba entrar campesinos o indígenas durante mucho tiempo. Ahora, la entrada al ministerio es mucho más democrática, hay un cambio de mentalidad, pero todavía falta mucho por hacer”.

Viceministerio de agua potable y saneamiento básico (del Ministerio de Medio Ambiente y Agua)

“La transición hacia el Estado Plurinacional significa, por un lado, un cambio de pensamiento, un cambio de actitudes.

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El cambio es con respecto a cómo se han hecho las cosas hasta ahora. Por otro lado, buscamos mejorar a través de las políticas y estrategias, y lograr nuestros objetivos para enfocarnos en el Vivir Bien.

El cambio más importante del Estado Plurinacional es trabajar

directamente con las comunidades”.

Ministerio de Transparencia institucional y Lucha Contra la Corrupción (Milenka Altamira)

“Este ministerio, sobre la base de tener varias nacionalidades

y varios idiomas, ha propuesto nuevas leyes. Se trabaja

con personas que hablan distintos idiomas, por eso las publicaciones están en castellano, en aymara y en quechua. También reconocemos los derechos en cuanto a la justicia indígena. La ley que el Ministerio de Justicia ha propuesto se ha hecho tomando en cuenta la función del sistema jurídico legal de las nacionalidades.

Antes no se tomaban en cuenta los campesinos, ni se tomaba en cuenta personas originarias. Los derechos eran reconocidos simplemente para personas que hablaban el castellano, pero ahora estamos viviendo lo pluralidad por nuevos enfoques. Primero hay que tomar en cuenta los proyectos, es más, invitamos a que participen. Los representantes de las organizaciones sociales hacen parte del control social.

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En realidad, lo más innovador del Estado plurinacional es el control social.

Lo más importante es la participación. No solamente hablan y reciben nuestra información, sino que la retroalimentan, nos dicen sus necesidades y nosotros les escuchamos y construimos con ellos. De esto se trata un Estado Plurinacional, de que todos puedan participar y que todos tengan derechos ya no solo como individuos sino como pueblos y naciones.

Otro aspecto bien importante del nuevo Estado es la rendición de cuentas. Nunca antes se hacía rendición de cuentas. Ahora, cada uno sabe qué está pasando con los recursos que está generando el Estado. Cada persona, nación y pueblo sabe lo que le toca y prioriza los resultados de acuerdo a lo que tienen. En consecuencia, el acceso a la información es clave. Por tal motivo, se tiene que promocionar la ética pública, porque las personas deben ser probas.

Dentro del Estado hay aymaras, quechuas, también hay personas con capacidades especiales que trabajan.

Defensoría del Pueblo (Hugo E. Jemio Mendoza)

“La defensoría tiene como objetivo la defensa de los derechos humanos. Ahora estamos dando mucha mayor importancia e

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incidencia al tema de las nacionalidades y pueblos. Estamos intentando entrar en sectores del país donde antes no se contaba con la presencia ni de la defensoría del pueblo por una parte, y mucho menos de otras instancias del Estado:

eran regiones abandonadas. Tenemos una oficina en el Chaco boliviano; tenemos otra oficina en la zona norte de La Paz, Palos Blancos, y estamos en la zona de Reyes en el Oriente. Además, tenemos 16 oficinas: tenemos oficinas en las nueve capitales de los departamentos, y tenemos dos representaciones: una en la ciudad de El Alto y en la zona del Chapare, en la zona cochabambina, que es una zona muy conflictiva por la producción de coca y de cocaína. Y tenemos cinco mesas defensoriales.

Estas mesas están ubicadas en ciudades intermedias y fronterizas. En algunos casos, hay un gran flujo migratorio. Buscamos defender los derechos humanos. En la región cochabambina hay una población llamada Yuquis que se halla en peligro de extinción. Ellos son aproximadamente 180 personas de nacionalidad yuqui, es una población abandonada a su suerte. Hay un asunto complicado con el espacio territorial, porque ellos son nómadas. Pero conviven en el área urbana y en el chaco. En el área rural, son pocos los que quedan porque los madereros, los agricultores, les explotan. Además, hay un virus provocado por la contaminación del occidente que hace que ellos estén en peligro de extinción. Dicho virus está degradando su propia genética. Nosotros hemos estado trabajando a partir del año 2006 para visibilizar y reivindicar los derechos de esta población y de muchas otras nacionalidades.

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Para proteger los derechos, hemos trabajado con servidores públicos en el área de salud, educación, servidores de la policía, tratando de sensibilizarlos porque ellos tienen visiones agresivas. No solo eso, sino que hay otra forma de ver las cosas y debemos aprender a entender la otra gente que tiene otra forma de ver, otras costumbres, otras tradiciones, otras formas de vivir.

La capacitación va dirigida a las instituciones del Estado y

a la ciudadanía. Hay cinco proyectos: fuerzas armadas,

policía boliviana, servidores públicos, sistema educativo, y ciudadanía. Con ellos trabajamos en los temas de capacitar y sensibilizar a la población para que respeten los derechos humanos. Además, en las fuerzas armadas y en la policía boliviana, ya hemos logrado insertar en los currículos de los centros de formación, tanto militar como policial, la materia de derechos humanos.

El trabajo en derechos humanos en instituciones militares y

policiales es anterior a la nueva Constitución. Desde el año 1998, trabajamos con las fuerzas armadas y con la policía, con avances muy importantes en los currículos. Otro avance en las fuerzas armadas es que el segundo comandante de todas unidades militares, es el responsable de los derechos humanos. Hemos formado oficiales de la policía boliviana como instructores de derechos humanos al interior de la

policía”.

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Ministerio de salud y deporte (Alexia Blanca Paredes Prieto – Responsable de transversalización de género)

“Fortalecer el estado plurinacional significa reconocer todas las poblaciones indígenas que existen. Somos 36 pueblos indígenas, con diferentes culturas, conocimientos y prácticas. Por lo menos en salud existen varios modelos. La medicina tradicional ha sido reconocida por el viceministerio de medicina tradicional. También el concepto de salud se ha ampliado, porque ya no es el concepto de lo físico, sino que incluye la armonía de la persona con su entorno, el medioambiente y el respeto.

La política de salud incorpora cuatro principios básicos: la

interculturalidad, la movilización social, la integralidad, y la inter-sectorialidad. Esto i