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Alabar la conducta deseada

En lugar de regañar a tu hijo 20 veces seguidas para que se cepille los dientes, es

mejor reforzar las conductas adecuadas que conducen hasta el cepillado de los

dientes. No es buena idea alabar después de una discusión porque entonces

estarás reforzando la discusión… Dale órdenes con lo que tiene que hacer paso por

paso y elogia cuando lo hace. Por ejemplo, si se le explica que es el momento para

ir a cepillarse los dientes y tu hijo va hacia el baño usa el elogio verbal por iniciar el

proceso.

La atención

Anima a tu hijo a limpiar cuando acabe de jugar ofreciendo elogios adecuados

cuando esto sucede. Las recompensas verbales tienen que ocurrir cuando la acción

está ocurriendo para que tenga un mayor impacto. Los elogios verbales harán que

se sienta más motivado para seguir haciéndolo bien y que en el futuro, lo haga de

forma innata.

El contacto físico

Cuando veas que tu hijo empieza su tarea de forma independiente puedes utilizar

el refuerzo positivo verbal como una forma para animarle a seguir haciéndolo

diciendo algo como: ‘Estás haciendo un gran trabajo comenzando por ti mismo’ y al

mismo tiempo abrazarlo o darle un beso en la mejilla.

Las recompensas y los privilegios

Anima a tu hijo a limpiar cuando acabe de jugar ofreciendo elogios adecuados

cuando esto sucede. Las recompensas verbales tienen que ocurrir cuando la acción

está ocurriendo para que tenga un mayor impacto. Los elogios verbales harán que

se sienta más motivado para seguir haciéndolo bien y que en el futuro, lo haga de

forma innata.

Bibliografía Roldán, M. J. (2017). 6 ejemplos de refuerzo positivo. Obtenido de etapainfantil:

https://www.etapainfantil.com/ejemplos-refuerzo-positivo

Sistema de economía de fichas

1) Especificar la conducta que va a premiarse y el premio: Se explica al grupo que se van dar unos premios determinados (según edad y posibilidades) y que para obtener el premio hay que efectuar algún tipo de actividad (por ejemplo, aprender la tabla del 7) o dejar de hacer otras (p.e. no pelearse).

2) Explicar cómo se obtienen o pierden puntos: Los puntos o fichas pueden darse, según los objetivos, en el mismo momento que se produce la conducta positiva (se entrega una ficha) o al final del día haciendo balance individual. En el caso de aulas muy numerosas pueden suministrarse puntos colectivos exceptuando los casos de niños que no hayan tenido las conductas esperadas. En caso de mala conducta sí se le puede retirar uno de los que haya conseguido pero nunca llegar a puntuaciones negativas.

Por ejemplo, todos los niños que no se han peleado reciben al final de la jornada un punto.

3) Crear un registro donde los niños vean el estado de sus puntos: Estos puntos se van colocando en el registro y al llegar a un determinado número son canjeables, por ejemplo, por dulces o golosinas. Puede hacerse coincidir la entrega de premios con el final de la semana, es decir, el viernes, para todos los niños que hayan tenido puntos positivos toda la semana (5 puntos = premio).

Los niños que no hayan alcanzado su premio en una semana determinada pueden

ir acumulando puntos para canjearlos el siguiente viernes si han conseguido sumar 5. Lo que nos interesa es que los niños no pierdan la motivación.

4) Dar los premios o reforzadores en los plazos acordados a quienes consiguen las metas marcadas: El premio puede darse, como se ha comentado, en un día concreto de la semana (para facilitar las cosas) y en el que se canjearan los puntos

o fichas por el premio establecido. A partir de ese momento, los niños pueden volver a ganarlos. Los que todavía no han alcanzado el número suficiente guardan sus puntos a la espera de conseguir más y alcanzar el premio los días siguientes.

Pueden establecerse tiempos más cortos (diarios) según las necesidades y el perfil de los niños.

(diarios) según las necesidades y el perfil de los niños. Reforzamiento Negativo Cuando la conducta del

Reforzamiento Negativo

Cuando la conducta del niño va seguida de consecuencias agradables para él, a

eso se le llama Reforzamiento, si la consecuencia es que le quito algo negativo para

el niño, es Reforzamiento negativo.

Por ejemplo: El niño estaba viendo la tele, y él solo la apaga, recoge y se va a duchar para luego ir a cenar, podemos liberarle de poner la mesa ese día porque haberse organizado él solo.

Y entonces ¿en qué se diferencia con el refuerzo positivo?

Cuando reforzamos una conducta es más probable que se vuelva a repetir en el futuro, en este caso, a diferencia con el reforzamiento positivo en lugar de darle algo agradable, le quito algo desagradable para él, pero igualmente la consecuencia es buena y por ello es probable que esa conducta vuelva a repetirse en el futuro.

Modelado

Otra persona realiza la conducta que queremos enseñar y el niño observa cómo la hace el modelo y las consecuencias positivas o negativas que obtiene.

Moldeamiento

En el moldeamiento se diseña una estrategia. Tenemos tres partes la meta que queremos lograr (o formación de una nueva conducta), el punto de partida y el plan que diseñamos para lograr esa meta. Se refuerzan de forma selectivalas conductas que más se asemejen funcionalmente a la conducta nueva que queremos crear. Por ejemplo: que la persona aprenda una serie de movimientos que luego todos unidos le puedan llevar a moverse mejor.

Extinción

Dejar de atender al niño cada vez que patalea, no reírnos cuando utiliza palabras inadecuadas o darles una chuchería para que estén entretenidos y dejen de molestar.

Tiempo fuera de reforzamiento (Time Out)

Pasos a seguir:

Una vez que el niño o la niña comience a mostrar el comportamiento que queremos eliminar o cambiar, le daremos el primer aviso para que deje de hacerlo. Usaremos las palabras “si” y “entonces” para dar las advertencias y explicarle las consecuencias. Debemos ser constantes al aplicar esta técnica. (“Si no guardas tus juguetes en la caja, entonces cumplirás el “tiempo fuera”).

Si el niño persiste en su conducta, le llevamos a la silla o zona del “tiempo fuera”. De 2 a 6 años, tendremos que acompañarles hasta el área de “tiempo fuera”. A

partir de los 7 años de edad, sólo les comunicaremos que deben irse a la zona de “tiempo fuera”.

No debemos regañarle ni pegarle, ni dirigirle más de 10 palabras en el camino a la silla. Podemos decirle cosas como “pegar a tu hermana no es algo aceptable. ¡Tiempo fuera!”.

A continuación, pondremos el cronómetro en marcha donde el niño o la niña pueda escucharlo y le explicaremos que el “tiempo fuera” se acabará cuando suene la alarma del cronómetro. Lo recomendable es cumplir un minuto por año de edad, tiempo suficiente para que entienda las consecuencias que tienen sus actos (por ejemplo, 4 años, 4 minutos). Para los niños o niñas, un minuto sin la atención de su padre o madre será una eternidad. Durante este tiempo no debemos hablar con él/ella ni prestarle ninguna atención. De manera simultánea, los adultos utilizaremos el “tiempo fuera” para calmarnos nosotros también.

Es posible que el niño o la niña reaccione negativamente ante los primeros “tiempo fuera” y quizá patalee, grite o se levante de la silla. Simplemente debemos hacer que se siente en ella de nuevo. Recordemos que lo que intentan lograr portándose así es que les prestemos atención. Debemos tratar de no ceder, a menos que el niño o la niña se está haciendo daño. A los niños/as mayores de 7 años les informaremos que se añadirá un minuto de “tiempo fuera” cada vez que se levanten de la silla. Así sabrán que el tiempo se añadió como resultado de su conducta.

Cuando suene el cronómetro, el “tiempo fuera” habrá terminado. Entonces le pediremos al niño o a la niña que nos explique la razón por la que piensa que se le envió al “tiempo fuera” y le explicaremos las diferentes formas por las que puede expresar su enfado o captar nuestra atención de manera más positiva (por ejemplo:

“Manuel, busquemos una manera mejor de demostrarle a Pedro que estás enojado con él, en lugar de pelear”).

Después de aplicar alguna de estrategias mencionadas, debemos reforzar y recordarle al niño/a cómo nos gusta cuando se comporta adecuadamente.

Castigo

Si nuestro pequeño ha hecho algo mal, pasemos a quitarle una actividad reforzante para él (recordemos que normalmente eliminar actividades agradables es más efectivo que retirar cosas materiales cuando de castigo se trata).

Si sabemos que nuestro hijo o hija se desvive por su consola o los videojuegos, pasemos a castigarlo sin jugar durante el tiempo que consideremos necesario y, en lugar de desarrollar dicha actividad, mandémoslo a su cuarto.

No olvidemos que el tiempo que tengamos a nuestro hijo sin acceder a tal actividad ha de ser proporcional a la edad del pequeño y a la gravedad de sus actos. Podemos tomar alguna referencia; por ejemplo, 15 minutos de castigo por cada año que tenga el niño

Reforzamiento diferencial

Ejemplo: Amelia Clarice le saca un punto a su lápiz cada 10 minutos.

El maestro de Amelia Clarice decide que sacarle un punto al lápiz cada 10 minutos

es demasiado a menudo. Él le pregunta a Amelia Clarice si ella puede esperar 15

minutos antes de sacarle un punto a su lápiz, y la refuerza (por ejemplo, una sonrisa,

asentar con la cabeza, elogio verbal) cuando ella logra esa meta. Él entonces

continúa aumentando los períodos de tiempo hasta que Amelia Clarice está

sacándole un punto a su lápiz con una frecuencia que es consistente con los otros

estudiantes en el salón de clases.

Pasos para aplicarlo:

Identificar la conducta para ser disminuida.

Determinar el índice (por ejemplo, frecuencia, duración) de la conducta (recoger

datos de base).

Identificar el índice deseado para la concurrencia de la conducta.

Determinar la primera meta de conducta a la cual ocurrirá el reforzamiento para la frecuencia disminuida. Continuar disminuyendo esta meta de conducta durante todo el procedimiento de DRL.

Reforzar el estudiante para cumplir con la meta de conducta.

Continuar fijando expectativas para los índices disminuidos de conducta, reforzando al estudiante por cumplir con cada nivel subsiguiente.

Sobrecorreccion

Ejemplo, si nuestro hijo de 3 o 4 años tira reiteradamente la comida al suelo, le pediremos que recoja todo lo que ha tirado y nos ayude a limpiar la cocina.

Se trata de una alternativa muy eficaz en lugar de gritar, regañar, pegar o cualquier otro castigo que se utilice para tratar de hacer que los comportamientos desagradables o difíciles se conviertan en aceptables.

El objetivo principal de esta técnica es reparar o compensar un “daño” causado por una conducta indeseable, sea tirar comida al suelo, pintar las paredes o agredir a un compañero de clase o hermano.

Saciacion

Se administra el reforzador de forma masiva para que pierda su fuerza reforzadora. Por ejemplo en fumadores, el cigarrillo es algo agradable. Si les hacemos fumarse 10 cigarrillos seguidos seguramente el humo dejará de ser agradable y les producirá malestar. Es como el que come muchas chucherías, si se le obliga a acabarse una cantidad grande estas dejarán de ser agradables para ser algo negativo que produce malestar. De la misma forma debemos ir con cuidado cuando lo que intentamos (por ejemplo en una economía de fichas) es aumentar una conducta dando reforzadores, si los damos muy a menudo, por este efecto de saciación dejarán de ser efectivos y no estaremos reforzando correctamente.

Autoinstrucciones

Pasos:

1) En primer lugar, el adulto realiza una tarea delante del niño y a la vez se va hablando a sí mismo, diciendo los pasos en voz alta, las dudas, las posibilidades, las estrategias: Piensa en voz alta, y va detallando los pasos que da mientras realiza la tarea o resuelve el problema. También se va dando orientaciones de las que debería darse el alumno “voy a leerlo de nuevo a ver si me he enterado, voy a repetirlo con mis palabras, voy a comprobar si…” y se va dando ánimos: ¡muy bien, así, despacio! ¡lo estoy consiguiendo!, ¡creo que voy por buen camino!

2) Ahora es el niño/a quien realiza la tarea y el adulto vuelve a dar las autoinstrucciones en voz alta. Va nombrando los pasos de la tarea mientras el niño/a la va realizando.

3) El siguiente paso es que sea el propio niño/a quien realiza la tarea y va verbalizando (diciendo en voz alta) los pasos que va dando -las mismas frases pronunciadas por el adulto en las fases anteriores- (en general, en el entrenamiento hay que ayudarle porque es muy difícil que recuerde todo y en orden… en cualquier caso, si le ayudamos él debe repetir cada paso de forma acumulativa).

*Una otra variante del paso anterior es que el adulto realiza la tarea y el alumno es quien hace las verbalizaciones en voz alta.

4) Finalmente, cuando ya está suficientemente entrenado, el niño/a en lugar de decir lo que va haciendo en voz alta, se habla a sí mismo pero en voz baja y es capaz de generar pensamientos-guía.

Autocontrol

Los niños aprenden lo que ven así que es importante demostrar con ejemplos claros como se debe reaccionar ante diferentes situaciones. Por ejemplo, si nuestro pequeño tiene problemas compartiendo con los amigos, podemos modelar para ellos como funciona tomar turnos.

Es importante ayudarles a entender lo que están sintiendo y darles estrategias para que puedan lidiar con frustraciones, como por ejemplo, tomar un break o time-out si están muy frustrados, o enseñarles técnicas de respiración.

Y un punto muy importante: Brindarles estructura a través de rutinas diarias y poner límites. El poner límites les ayuda a aprender a ponerse límites a sí mismos, y así es como desarrollan autocontrol.

Autoregulacion

Encuentre maneras de decir sí en lugar de no. Por ejemplo, “Puedes golpear esta olla con una cuchara” en lugar de “No golpees el vaso en la mesa”.

Dígales lo que es posible en lugar de lo que no es. Por ejemplo, diga “Camina por favor” en lugar de “No corras”.

Nombre las emociones, usando palabras como feliz, triste, avergonzado, y orgulloso para describir cómo se siente.

Anticipe las transiciones y anuncie por anticipado los cambios en las rutinas cotidianas normales.

Ofrezca oportunidades para la creatividad y el juego.

Participe. Anticipe el comportamiento inapropiado y rediríjalo.