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Consideraciones sobre la ciudad en época

visigoda
Lauro Olmo Enciso*

A modo de introducción o declaración Por tanto, sociedad, naturaleza del estado,


de intenciones diversidad cultural, territorio...... constituyen las
premisas fundamentales a la hora de plantear
Un análisis sobre la ciudad debe partir y un análisis riguroso sobre la ciudad.
tomar en cuenta la sociedad y el marco de rela-
ciones que en ella se desarrollan. La aceptación Quiero comenzar exponiendo qué es lo que
de esta premisa es fundamental, desde la pers- entiendo por ciudad, ya que ello resume todo
pectiva que anima este trabajo, para desarro- el proceso argumental que a continuación se
llar un análisis de la ciudad en época visigoda. va a exponer. La ciudad es un centro adminis-
trativo, político, ideológico y económico, expre-
La investigación arqueológica efectuada en sión espacial de una sociedad compleja y que,
los últimos años, así como las propias fuentes por tanto, reflejará en su interior y en su terri-
escritas, proporcionan datos suficientes para torio, el proceso de transformaciones que afec-
defender la diversidad cultural de la península tan a dicha sociedad (OLMO ENCISO, 1995: 218).
ibérica durante la época visigoda (OLMO ENCI-
SO, 1992). Esta diversidad cultural es un ele- Por tanto, el análisis de la ciudad en época
mento de gran importancia a la hora de aco- visigoda, debe realizarse teniendo en cuenta el
meter el análisis global de la ciudad de este proceso de transformaciones que se producen
periodo, dado que afecta a las características en el Estado toledano como consecuencia de
de las ciudades que se asientan en los dife- las dinámicas generadas por la tensión resultante
rentes territorios peninsulares (OLMO ENCISO, de la defensa de diferentes modelos de socie-
1990-97: 265). dad. De esta forma, el hecho de que se obser-
ven dos fases en el desarrollo del Estado tole-
La naturaleza, estructura y desarrollo del dano, constituye un fenómeno capital a la hora
Estado visigodo, así como las características del de analizar la cuestión urbana de este periodo.
conflicto social que se desarrolla en la penín- La documentación arqueológica obtenida en
sula ibérica en ese periodo, constituyen los algunos de los grandes centros urbanos de la
otros elementos fundamentales a tener en cuen- época objeto de excavación en los últimos
ta. El reino visigodo no es un ente homogé- años, que a continuación se analizarán, permi-
neo sino más bien al contrario, está definido te igualmente defender la existencia en estas
por diferentes fases, como consecuencia del ciudades de dos fases. La primera de estas
citado conflicto que se desarrolla, fundamen- reflejaría un renacimiento de la importancia de
talmente, entre monarquía y aristocracia. la ciudad y hay que situarla entre la segunda

* Universidad de Alcalá. Departamento de Historia y Filosofía


mitad del VI y primeras décadas del VII, rela- cia y su papel en el 550 d.n.e., tal y como trans-
cionada con el fortalecimiento de las estruc- mite Juan de Lido (De Magistratibus), pudién-
turas del Estado. La segunda de estas fases dose seguir rastros de su existencia hasta el siglo
correspondería a una desestructuración de la VII, tanto en el Imperio Bizantino como en la
trama urbana, que debe conectarse con la cri- península itálica (WHITTOW, 1990). Sin embar-
sis del Estado toledano. Este paisaje urbano go, y dentro del estudio de las dinámicas socia-
diferente al que definía la ciudad de la segun- les de este periodo, comprobaremos cómo la
da mitad del VI es el que encontrarán los ára- existencia de una élite urbana que asume las
bes. Esta estructura urbana dinámica que, al funciones de gobierno y las atribuciones fisca-
igual que en otros periodos históricos define, les es algo que está demostrado a lo largo de
por ahora, a alguna de las mayores ciudades todo el proceso de formación y consolidación
de época visigoda, ofrece una nueva perspec- del Estado visigodo. Definiendo mejor la natu-
tiva de análisis de la ciudad integrada en el raleza de esta élite se comprueba como las
desarrollo del proceso histórico de la época y, figuras claves de la vida urbana fueron el obis-
por tanto, opuesta a visiones rígidas del fenó- po, los miembros de la aristocracia fundiaria y
meno urbano de este periodo. los oficiales con responsabilidades fiscales y judi-
ciales, describiendo, por tanto, un proceso simi-
lar al de las otras áreas mediterráneas. Estos
La ciudad durante la fase de formación testimonios sobre las nuevas realidades, que
y consolidación del estado visigodo afectan a la administración de la ciudad con la
asunción de las funciones fiscales y de admi-
Para la época de fundación y consolidación nistración urbana por parte de una élite reli-
del Reino visigodo de Toledo, la interpretación giosa o pública, constituyen así mismo un refle-
de los diversos tipos de fuentes, entre las que jo del proceso de transformaciones y conflicto
cobran especial relevancia los resultados de social que se desarrollará a lo largo de este siglo
intervenciones arqueológicas recientes, ofrece VI y el posterior. Este proceso nos ofrece, en
una visión que configura un tipo de ciudad, el caso que aquí nos ocupa, un paisaje urbano
definitorio de esta fase del Estado visigodo, que menos sofisticado que en épocas anteriores y,
además revela cómo para esa época la base por tanto, más polarizado socialmente sobre el
de la estructuracion de la sociedad y del Esta- que la investigación arqueológica está apor-
do es claramente la ciudad. tando pruebas fundamentales en alguna de las
ciudades de época visigoda.
En este sentido, hay que detenerse en com-
probar cómo la documentación procedente de Acabo de mencionar la participación en el
las fuentes escritas contiene datos que testi- gobierno de las ciudades del obispo y el clero,
monian la existencia de un proceso de trans- así como de oficiales dependientes de la admi-
formación de las instituciones urbanas que se nistración central. Ello nos ilustra sobre una
desarrollará a lo largo del siglo VI en la penín- característica de las ciudades en el momento
sula ibérica. Comenzaremos con uno de los de consolidación del Estado visigodo, la presencia
temas más debatidos como es el de la función del Comes Ciuitatis y del obispo como perso-
de los curiales en estos centros urbanos. Sabe- najes determinantes del gobierno de estas. El
mos que a principios del siglo VI, tal y como Comes Ciuitatis como máximo magistrado de
nos transmite Casiodoro (Variae, V, 39, 2) estos la ciudad y su territorio durante el reinado de
curiales habían perdido sus funciones de gobier- Leovigildo, va a estar ampliamente presente en
no así como sus atribuciones fiscales, sin que casi todas las ciudades (GARCIA MORENO, 1993),
esto implique su desaparición, ya que su exis- donde tendrá una serie de subordinados: Vica-
tencia se documenta hasta el reinado de Chin- rius, Iudex loci, Defensor ciuitatis. El papel del
dasvinto (L.V., V, 4, 19). En este sentido, un fenó- obispo en el gobierno de las ciudades será
meno similar se produce en el Imperio Bizantino determinante y se situará en pie de igualdad
donde parece que, ya para mediados del siglo con el mencionado Comes. Esta trascendencia
VI, estos curiales habían perdido su importan- del papel del obispo en la vida y administra-

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ción urbana que es evidente bajo Leovigildo, delegación que en parte de ellos hace del sis-
se acrecentará e institucionalizará, a partir de tema de recaudación fiscal, significa el recono-
Recaredo (L.V., XII, 1,2) con una serie de pre- cimiento de la necesidad de incorporar a la
rrogativas, entre las que destaca la potestad de propia estructura del Estado a la Iglesia católi-
nombramiento de cargos menores como el ca que si bien en esta primera fase participa-
Numerarius o el Defensor Ciuitatis, tal y como rá en ella se convertirá, posteriormente, en la
se comprueba de la propia legislación dictada segunda en uno de los elementos fundamen-
bajo dicho rey, así como de otros documen- tales para entender la desestructuración del
tos entre los que hay que destacar la Epistola Estado visigodo.
de fisci barcinonensi, valioso ejemplo de dele-
gación por parte del Estado del sistema de Durante esta fase de formación y consoli-
recaudación de impuestos. Estas noticias refle- dación del Estado visigodo, que se desarrolla
jan el intento de Leovigildo por crear un Esta- en la segunda mitad del siglo VI, o más con-
do centralizado basado en el control de todo cretamente en su último tercio, se comprue-
el sistema fiscal por parte de una administra- ba cómo se asiste a una recuperación de la polí-
ción pública y en detrimento del creciente tica edilicia y urbanística, lo cual proporciona
poder de la Iglesia y la aristocracia. Creo que, un dato de gran interés a la hora de defender
formando parte de esta política de afirmación el papel de las ciudades como centros funda-
del poder del Estado, es donde hay que situar mentales de la estructura social de la época.
la intención de Leovigildo de cohesionar ideo- Esta recuperación urbana va a estar a cargo
lógicamente a la sociedad apoyándose y favo- exclusivamente de la Iglesia y del naciente Esta-
reciendo a la Iglesia arriana, en detrimento del do visigodo.
poder de la Iglesia católica. En este sentido,
conviene no olvidar que hasta ese momento Iglesia y ciudad
no tenemos ninguna noticia que refleje conflictos
entre católicos y arrianos, y asímismo cómo la La importancia que la cristianización posee,
jerarquía católica está formada por miembros como fenómeno religioso e ideológico, para
que proceden fundamentalmente de la aristo- analizar tanto la sociedad bajoimperial como la
cracia fundiaria. La rebelión de Hermenegildo, del periodo que nos ocupa, ha tenido gran inci-
una rebelión protagonizada por esta aristocra- dencia en los análisis sobre la realidad urbana
cia y jerarquía católica, que se servirán a su vez de la época, como ya se ha mencionado ante-
del catolicismo como factor de cohesión ide- riormente. Esta relevancia de la Iglesia católica
ológica, proporciona un valioso testimonio de y de las actuaciones de su jerarquía en el pla-
la oposición de un grupo fundamental de la clase neamiento urbano de la época constituye un
dirigente ante la amenaza, contraria a sus inte- elemento fundamental para entender el papel
reses, de un Estado basado en una adminis- trascendente de esta institución en la sociedad
tración centralizada y en el control fiscal. Esta del periodo, pero no representa el único ele-
rebelión, a la que habrá que añadir las que las mento característico de la ciudad como vere-
fuentes nos transmiten para los primeros mos más adelante. De hecho, esta importan-
momentos del reinado de Leovigildo, refleja el cia debe ser analizada atendiendo al lugar que
conflicto entre un Estado basado en el control ocupa dentro del proceso de transformaciones
del sistema tributario todavía dominante, y los que se desarrollan en esta época y, por tanto,
defensores de un modelo de sociedad feudal, matizada como concepto y contextualizada
a la que habría que añadir la oposición a ambos socialmente.
que va a ejercer el campesinado (WICKHAM,
1984: 15-26; 1988: 189-193; 1989; 140-141; OLMO A lo largo del siglo VI poseemos testimo-
ENCISO, 1988: 253-255, 655-666; 1992: 196; 1995: 217; nios, al igual que para otras áreas del Medite-
1990-97: 267). El reconocimiento por Recaredo rráneo, acerca de la actividad edilicia de la igle-
del protagonismo social de la Iglesia católica - sia en el entramado urbano, apreciándose un
III Concilio de Toledo- así como del papel de sensible aumento de ésta en la segunda mitad
los obispos en el gobierno de las ciudades y la del siglo. Fruto de esta actividad de inicios de

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la centuria tendríamos, por el momento, cons- tica edilicia de los obispos emeritenses, a par-
tatados tanto por las fuentes arqueológicas tir de la segunda mitad del VI, entre los que
como por las escritas, los casos de Valencia, hay que destacar a Fidel (560-570) y Masona
Tarragona, Barcelona y Mérida. (570-605) (MATEOS, 1992: 57-79; 1995: 239-263; CABA-
LLERO ZOREDA, MATEOS, 1992: 15-41). Fidel aco-
En Valencia, a mediados del siglo VI, una meterá las restauraciones del palacio episcopal,
inscripción documenta la construccción de nue- así como la reedificación de la basílica de Santa
vos edificios religiosos, y reconstrucción de los Eulalia -extramuros del recinto de la ciudad
antiguos, efectuadas por el obispo Justiniano que, como demuestran las recientes interven-
(VIVES, 1969: 85, nº 279). Así mismo, otra inscrip- ciones arqueológicas, se configurará en el nucleo
ción nos documenta la continuidad de esta urbanístico a partir del cual se desarrolle toda
política edilicia en el siglo VII por parte del una serie de nuevas construcciones (CABALLE-
obispo Anesio (VIVES, 1969: 123, nº 356; SORIANO RO ZOREDA, MATEOS, 1992: 19). Masona ejem-
SANCHEZ, 1995: 134). La arqueología ha docu- plificará el desarrollo y control, por parte de
mentado la existencia de todo un conjunto de la Iglesia, de una política asistencial en el marco
edificaciones religiosas que se relacionan con un urbano, atestiguada por la construccción de un
complejo episcopal, descubierto en la zona del xenodochium, hospital y albergue para peregri-
antiguo Foro romano, donde a partir del siglo nos, fundado en el 573, recientemente locali-
V se configura urbanísticamente dicha área reli- zado y excavado en las cercanías de Sta. Eula-
giosa. Esta la forman un templo de planta de lia (MATEOS, 1992: 68-71). Sin embargo, las recien-
cruz griega fechado en el siglo V, parte de una tes intervenciones arqueológicas nos muestran
edificación poligonal del siglo VI interpretada cómo esta política edilicia de la Iglesia, forma
como la catedral, así como los restos de un ábsi- parte de todo un proceso de dinamismo urba-
de de herradura que corresponde, posible- no en la Mérida visigoda que supone la reo-
mente, a una basílica de tres naves que se rela- cupación de áreas abandonadas en el siglo V,
ciona con templos similares de finales del siglo tal y como transmiten los importantes hallaz-
VI (SORIANO SANCHEZ, 1995: 135-139). gos en la zona arqueológica de Morería. Estos
hallazgos documentan, para esta zona, una pri-
La ciudad de Tarragona, donde unas cons- mera fase que supone la continuidad del urba-
trucciones localizadas en el área del antiguo nismo de la época bajoimperial, aunque con una
Foro provincial se interpretan como los restos progresiva tendencia en las viviendas de nueva
del conjunto episcopal de inicios del VI, nos ofre- planta a ocupar parte de las calles, así como la
ce otro ejemplo de esta actividad edilicia con transformación de las antiguas domus bajoim-
la construcción de la basílica del Anfiteatro en periales en "casas de vecinos" comunitarias, que
la segunda mitad del siglo VI, dentro de un indican para esta zona de la Mérida de época
contexto cultual de veneración y exaltación de visigoda, un cambio de la estructura habitacio-
mártires (A.A.V.V., 1990: 234-235, 241). nal, así como una mayor densidad de pobla-
ción que en las épocas anteriores (ALBA CAL-
En la segunda mitad del VI se datan las obras ZADO, 1997: 293-294, fig. 7). La segunda fase de
de remodelación de la basílica de Barcelona Morería, en esta época, contempla una amor-
(GRANADOS, 1995: 125) que deben inscribirse tización de toda esta zona de vivienda, que
en un fenómeno de creciente importancia de sugiere un abandono planificado, tal y como
esta ciudad, así como de su obispado, tal y documenta el cegado de pozos y el relleno
como transmite la ya citada Epistola de fisci bar- con gran cantidad de escombros y tierra de las
cinonensi. zonas próximas a la muralla (ALBA CALZADO,
1997: 294). Esta zona se utilizará como vertedero
La ciudad de Mérida proporciona un ejem- durante todo el siglo VIII, para posteriormen-
plo sobre el cual, tánto las fuentes escritas te volver a reocuparse en el siglo IX, en una
–Vidas de los Santos Padres Emeritenses– como primera fase de época emiral, con una serie
las arqueológicas, ilustran ampliamente acerca de grandes edificios exentos separados entre
de su dinamismo urbano así como de la polí- sí por un trazado de calles que mantiene la idea

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de un esquema reticular (ALBA CALZADO, 1997: un Estado basado en un sistema fiscal contro-
295, fig. 8). lado y centralizado hay que incluir el inicio de
la acuñación de moneda por parte de este rey.
Por tanto, y para esta época, tal y como Este contexto es el que ayuda a entender las
puede deducirse de la documentación escrita causas que motivaron y posibilitaron la gran
y arqueológica que poseemos para las ciuda- fundación urbana del periodo, la ciudad de
des analizadas, puede defenderse la existencia Recópolis.
en ellas de un fenómeno de actividad edilicia,
por parte de la jerarquía eclesiástica especial- La fundación de Recópolis en el año 578
mente notable durante la segunda mitad del siglo constituye, por tanto, un claro ejemplo del
VI. Este fenómeno debe inscribirse dentro de poder del Estado en el momento de fundación
un proceso de revitalización urbana que se del reino visigodo, así como una expresión
desarrolla en una serie de ciudades en esta material de la ideología del naciente Estado. La
segunda mitad del siglo VI, evidente en el caso parquedad de las fuentes escritas de época visi-
de Mérida así como en Recópolis y otros des- goda contrasta con la relevancia que estas mis-
critos por las fuentes escritas. mas dan a la fundación de la ciudad, así como
las referencias en la documentación de época
La participación y presencia del Estado en la andalusí y cristiana (OLMO ENCISO, 1995:212).
ciudad Fundamental es la noticia de Juan de Biclaro,
contemporáneo de los acontecimientos, quien
Sin embargo, un aspecto novedoso en el que transmite en su Chronica dentro de los hechos
quiero detenerme e incidir, lo constituye fren- acaecidos en el año 578 "Liuuigildus rex extinc-
te a lo ya citado sobre la política edilicia de la tis undique tyrannis, et pervasoribus Hispaniae
Iglesia, la participación del Estado en este pro- superatis sortitus requiem propiam cum plebe
ceso edilicio y de mejoras en el paisaje urba- resedit civitatem in Celtiberia ex nomine filii con-
no. En la época de la constitución del reino de didit, quae Recopolis nuncupatur: quam miro opere
Toledo, se puede comprobar como el Estado, et in moenibus et suburbanis adornans privilegia
en este caso la monarquía visigoda toledana, populo novae Urbis instituit" (CAMPOS, 1960: 88).
se hace cargo y desarrolla una política edilicia,
así como de fundación de ciudades -Recópo- Las excavaciones arqueológicas en Recó-
lis, Victoriaco, Ologicus-, que está testimonian- polis nos ofrecen el testimonio de dos fases
do la asunción de una política no asumida ya correspondientes a la época visigoda seguidas
desde finales de la época bajoimperial por las de tres fases de época andalusí, correspon-
oligarquías urbanas. Esto conecta con otro de dientes, a su vez, al periodo emiral entre los
los elementos que se deducen de esta políti- siglos VIII y principios del IX. Las dos fases de
ca real de fundación o rehabilitación de ciuda- época visigoda reflejan un ámbito urbano no
des, que caracteriza fundamentalmente la época estático ni homogéneo y, por tanto, sometido
de Leovigildo y es la importante capacidad de a unas dinámicas de transformación conecta-
recaudación fiscal que la monarquía toledana das con el proceso de cambios que se desa-
poseía en la segunda mitad del siglo VI, es decir, rrollan en la estructura social de la época. La
en el momento fundacional del reino. El más primera de estas fases nos muestra, en el área
que probable éxito en la imposición de un sis- hasta el momento excavada, la existencia de
tema fiscal controlado por el Estado necesario un plan urbanístico definido por un trazado
para poner en marcha toda esta actividad, a la regular y una jerarquización del espacio urba-
que acabo de hacer referencia, está docu- no. El conjunto de edificaciones palatinas -
mentado en el pasaje de la Historia Gothorum entendidas por su función administrativa y resi-
de Isidoro de Sevilla donde a propósito de dencial- situado en la zona superior de la ciudad
Leovigildo nos transmite "Este enriqueció tam- y estructurado alrededor de una plaza cerra-
bién al fisco y aumentó el erario con la expolia- da en sus lados Norte y Sur por dos grandes
ción de los ciudadanos y los despojos de los ene- edificios -de 133 mts. de longitud el del lado
migos". Dentro de esta política de creación de Norte- de dos plantas, y en su lado Este por

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otro edificio de planta rectangular y la Iglesia la Iglesia católica poseía a mediados del siglo
de planta cruciforme inscrita en un rectángu- VI, del que su política edilicia y de planeamiento
lo (OLMO ENCISO, 1995: 213-215), define el tra- urbano aquí tratada es un claro testimonio -
zado urbanístico del resto de la ciudad y se construcción, ampliación y mejora de conjun-
comunica con esta a través de una puerta de tos episcopales, construcción de edificios asis-
la que arranca el eje viario más importante. tenciales, intervenciones urbanísticas..- suponía
Toda la ciudad está rodeada por una muralla una amenaza para el intento de crear un Esta-
jalonada por torres cuadrangulares y en las do centralizado y controlado por la monarquía.
que se abren las puertas de acceso de las que Este Estado tratará de cohesionarse ideologi-
hasta el momento se ha excavado una (OLMO camente a traves de la proclamación del arria-
ENCISO, 1995: 213). Las cerámicas de esta fase nismo como religión oficial que, como ya he
responden a tres tipos de producciones, finas, expuesto, debe analizarse como un intento de
comunes y de cocina, con una mínima pre- mermar el poder de la iglesia católica así como
sencia residual de cerámicas a mano, junto con posiblemente de asumir o controlar sus pre-
producciones de importación definidas por rrogativas fiscales. Un buen ejemplo del éxito
ánforas norteafricanas -fundamentalmente Keay inicial del sistema fiscal del Estado en su fase
LXII- así como spatia o anforiscos. fundacional lo ofrecerá su ya expuesta política
urbana, principalmente la fundación de Recó-
La fundación y primera fase de ocupación polis y, en menor medida, la fundación de Vic-
de Recópolis habría que ponerla en relación con toriaco y la restauración de las murallas de Itá-
el, ya citado, fenómeno de revitalización y dina- lica. Tras el pacto entre el Estado y la Iglesia
mismo urbano en la segunda mitad del VI del representado en el III Concilio de Toledo que,
que formarían parte los ejemplos debidos a la entre otras cosas, supondrá la aceptación por
iniciativa eclesiástica anteriormente analizados parte del primero de la participación de la Igle-
así como la intervención de la monarquía visi- sia en la administración del Estado, todavía asis-
goda en el planeamiento urbano a través de la tiremos a la continuidad por parte de la monar-
fundación y mejora de ciudades. En este sen- quía de una política de fundación de ciudades
tido conviene recordar como durante el rei- tal y como refleja la efectuada por Suintila en
nado de Leovigildo, además de Recópolis, se Ologicus.
funda en el 581 la ciudad de Victoriaco, y se
restauran en el 583 las murallas de Itálica, así Toda esta fase señala, por tanto, el carácter
mismo durante el reinado de Suintila se fun- de la ciudad como centro de la estructuración
dará la ciudad de Ologicus, con el trabajo y los territorial del reino de Toledo, basada en la
tributos impuestos a los vascones. Toda esta polí- interacción existente en el binomio ciudad-
tica urbana del Estado visigodo, con la excep- territorio (OLMO ENCISO, 1985-1991: 74-75). Las
ción de la rehabilitación de las murallas de Tole- excavaciones de Recópolis muestran la rela-
do por el rey Wamba, se realiza en un periodo ción de la ciudad con su territorio a través de
de aproximadamente medio siglo comprendi- la explotación de sus recursos. La presencia y
do entre el último cuarto del VI y primer cuar- consumo de ganado ovicaprino y bovino, uno
to del VII, que corresponde a la fase de con- de sus principales recursos, la explotación de
solidación del Estado visigodo. recursos forestales destinados a la construc-
ción, la caza, así como la propia explotación y
Por tanto, este fenomeno de revitalización transformación del paisaje desde el momento
urbana que se produce entre la segunda mitad de la fundación de la ciudad, son testimonios
del VI y principios del VII, nos está reflejando bastante elocuentes, por ahora, de esta inte-
la importancia que la ciudad va a tener en la racción (OLMO ENCISO, 1995: 211-212, 217). Sin
estructuración de la sociedad de la época, máxi- embargo, es necesario definir mejor el nivel de
me cuando se comprueba cómo ésta va a ser la misma y, sobre todo, el grado de control y
protagonista de una parte importante del con- de articulación del territorio que se ejerce
flicto social que se desarrolla en ese periodo. desde la ciudad. En este sentido, los grandes
De hecho el poder político y económico que centros urbanos aquí analizados son los cen-

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tros económicos y bases del sistema fiscal tal tendrá igualmente su reflejo en la ciudad. En
y como demuestra el que todos ellos posean este sentido cabe preguntarse acerca de las
ceca. Esto es evidente en Recópolis con una causas de la sensible disminución o cese de la
ceca, la única junto con Toledo de toda la sub- actividad edilicia y urbanística en las ciudades
meseta sur, que en esta fase, a tenor de los datos de la segunda mitad del siglo VII. En lo refe-
actuales, acuña moneda en época de Leovigil- rente a la actividad de la Iglesia esta se encuen-
do y Recaredo. En el caso de esta ciudad la tra testimoniada por la escasez de testimonios
función administrativa, de la que tantas refe- escritos y arqueológicos de dicha actividad, a
rencias nos ofrecen las fuentes escritas, está diferencia de lo que sucedía en el VI. El mismo
claramente expresada en el paisaje urbano a fenómeno se observa en lo que concierne a
través del conjunto palatino, reflejo, igualmen- la actividad edilicia del Estado, si exceptuamos
te, del funcionamiento del sistema tributario la noticia sobre las obras de embellecimiento
en esta primera fase del Estado visigodo. Sin y restauración de las murallas efectuadas por
embargo, una vez aceptado dicho funciona- Wamba en Toledo, en una época en la que ya
miento es necesario definir su grado de coer- alguna de estas ciudades, a tenor de lo que por
ción. Se puede apuntar en esta dirección defen- el momento ofrecen Recópolis y Mérida, se
diendo como punto de partida, que en este encuentran en un proceso de desestructura-
momento el grado de coerción que la ciudad, ción de la trama urbana.
en este caso el Estado, ejerce sobre el terri-
torio es menor que en otros periodos, tal y En Recópolis la segunda fase de época visi-
como ratifica la investigación arqueológica (OLMO goda nos documenta un proceso de alteración
ENCISO, 1995: 217). Si comparamos el "paisaje" y pérdida de la trama urbana regular, así como
de diferentes tipos de asentamientos, grandes de posible cambio en el conjunto palatino. Esta
ciudades como las aquí analizadas de Mérida y alteración viene definida por la ocupación de
Recópolis, otros centros urbanos como el Tolmo áreas públicas, cerramiento de espacios abier-
de Minateda (GUTIERREZ LLORET, 1996), sitios tos, y edificación en ellas de nuevas construc-
como Arcávica (ALVAREZ DELGADO, 1989; BARRO- ciones de inferior calidad, así como comparti-
SO CABRERA, MORIN DE PABLOS, 1994) y los pobla- mentación de alguna de las edificaciones
dos de la cuenca hidrográfica del Tajo y del Sis- anteriores. En esta fase, según los resultados de
tema Central (CABALLERO, L., MEGIAS, G., 1977; las excavaciones recientes, se continúan ocu-
CABALLERO ZOREDA, L., 1989; OLMO ENCISO, 1985- pando los edificios del conjunto palatino. Sin
1991), veremos que hay una mayor homoge- embargo, los datos procedentes de las últimas
neización de éste analizándolo desde una pers- campañas, apuntan a un proceso de cambio en
pectiva diacrónica en relación con otros la funcionalidad de, al menos, el edificio meri-
periodos. Por tanto, esta menor diferenciación dional de este conjunto, documentado por una
observada nos está testimoniando, así mismo fase de abandono del piso superior. El hecho
una menor capacidad de coerción por parte de que los pisos superiores de estos edificios
del Estado, y de la ciudad como centro arti- sean los de mayor calidad -pavimentos de opus
culador del territorio que necesariamente afec- signinum, presencia de decoración arquitectó-
ta al paisaje de la misma y posibilita una inter- nica...-, y que su abandono esté relacionado
pretación sobre la estructura social de la época con el proceso de alteración de la trama urba-
(OLMO ENCISO, 1990-97: 267; 1992: 194; 1995: 217). na, ofrece un testimonio relevante acerca de
la transformacion de la ciudad en esta fase.
Nos encontramos, por tanto, ante un fenó-
La ciudad y la crisis del estado visigodo meno de desaparición o pérdida de gran parte
de las funciones -administrativas y residencia-
Al periodo de consolidación del Estado visi- les- para las que estos edificios fueron conce-
godo, durante la segunda mitad del VI y pri- bidos, fenómeno que forma parte del proce-
meras décadas del VII, en el que se produce so de desestructuración urbana. Creo que este
todo el analizado fenómeno de revitalización proceso debe relacionarse con la propia deses-
urbana, le sucederá un proceso de crisis que tructuración y crisis del Estado visigodo que se

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acrecienta fundamentalmente en la segunda TOR: 1989). Este abandono de la actividad edi-
mitad del siglo VII. Sin embargo, en esta segun- licia urbana en beneficio de la rural, constituye
da fase hay que destacar la continuidad de las una muestra de como la Iglesia participa en la
producciones cerámicas características de la defensa de un modelo de sociedad feudal a dife-
anterior -finas, comunes y de cocina-, con una rencia de su posición en la fase anterior.
práctica ausencia de la cerámica a mano, así
como de ánforas -Keay LXII- y anforiscos o Por tanto, el proceso de transformación
spatia con una función ya de contenedores que se desarrolla en gran parte del siglo VII y
(OLMO ENCISO, 1995: 216). que finalmente supondrá el paso a una situa-
ción de predominio de una sociedad feudal, se
Este paisaje urbano de la segunda fase será verá claramente reflejado en la ciudad tal y
el que prácticamente defina la primera anda- como ejemplifican los casos aquí citados. El
lusí hasta su destrucción, entre fines del VIII debilitamiento del sistema fiscal visigodo afec-
principios del IX relacionada con las revueltas tará de forma determinante al paisaje urbano
beréberes en esta zona, a la que seguirá una con la consiguiente crisis de la actividad edili-
posterior ocupación dirigida a una explotación cia por parte del Estado y de la Iglesia, acom-
agrícola del terreno de la antigua ciudad, así pañada de procesos de desestructuración urba-
como una ulterior utilización como cantera na documentados en algunas ciudades de este
para la construcción de la andalusí Zorita, fases periodo. Todo este proceso hasta aquí anali-
estas datadas en la primera mitad del IX (OLMO zado nos proporciona claros ejemplos que vie-
ENCISO, 1995: 216-217). nen a reforzar la idea de cómo los procesos
de feudalización son opuestos al desarrollo
La mencionada crisis del Estado visigodo es urbano (WICKHAM, 1984).
el factor fundamental para analizar el proceso
de decrecimiento de la actividad urbanística. Todo lo hasta aquí analizado refleja un pro-
De hecho los motivos que produjeron dicho ceso de transformación urbana que, por el
proceso son diferentes, según estén relaciona- momento, parece afectar a grandes ciudades con
dos con el Estado o la Iglesia, aunque insertos una evidente función de centros administrati-
en el mismo proceso de transformación social. vos, fiscales y económicos. Sin embargo, la rea-
lidad urbana de la península no sólo está defi-
En lo referente al Estado nos encontramos nida por este tipo de ciudades, ya que los
ante una estructura debilitada, con un sistema ejemplos de otras, apuntan a un fenómeno
fiscal en crisis. Con esta situación habría que urbano no homogéneo y que, en algunos de
relacionar la transformación del conjunto pala- estos centros, va a estar definido por las carac-
tino de Recópolis que muestra cómo esta cri- terísticas culturales y socioeconómicas del terri-
sis afecta en el paisaje urbano a los edificios defi- torio en que se sitúan. El hecho de que esta
nitorios de dicho Estado, a través del único crisis no afecte de forma tan determinante, a
ejemplo que, por el momento, poseemos de otros centros urbanos que presentan una solu-
arquitectura civil. ción de continuidad en su paisaje urbano hasta
el siglo IX, y en los que se produce una mayor
Igualmente en este periodo decrecerá sen- integración de éstos y el ámbito rural (GUTIE-
siblemente la actividad edilicia eclesiástica en las RREZ LLORET, 1996) o, por el contrario, la cons-
ciudades. Sin embargo, y a diferencia del Esta- tatación de cómo algunas ciudades desapare-
do, la Iglesia gran propietaria de bienes y en cen en esta segunda fase, siendo sustituidas por
parte animadora y beneficiaria de la crisis del otros centros urbanos próximos, como en el
sistema fiscal, continuará su actividad edilicia en caso del Alto Guadalquivir (CASTILLO ARMEN-
el ámbito rural a través de la construcción de TEROS, 1998: 164), son factores que vendrían a
iglesias y monasterios. En dicha actividad conec- demostrar lo expresado al principio de este
tará en este caso con la desarrollada por la trabajo sobre la necesidad de analizar el tema
aristocracia fundiaria, buen ejemplo de lo cual de la ciudad desde la perspectiva de las diná-
lo ofrece la villa de Pla del Nadal (JUAN, PAS- micas sociales que en ella se desarrollan, así

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como desde la necesidad de abordar este aná- -------------------- (1996): La Cora de Tudmir de la Anti-
guedad Tardía al Mundo Islámico. Poblamiento y Cultura
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RESUMEN ABSTRACT
Esta artículo parte de un concepto de ciudad, no The methods used for reconstructing the picture of
estática ni homogénea, sometida a unas dinámicas de This paper supports a conception of town, based on
transformación que reflejan el proceso que se desa- dynamics of transformation reflecting the process
rrolla en la estructura social de la época. A partir de developped in the social structure of the period. Follo-
las recientes excavaciones en algunos de los grandes wing the recent archaeological research it states the
centros urbanos, se defiende la existencia de dos existence of two phases. The first phase -second half
fases que los caracterizan. La primera de éstas -segun- of the 6th century and early decades of the 7th-
da mitad del s. VI, primeras décadas del s. VII- refle- reflects a rebirth of some of the towns. The second
ja un renacimiento de la importancia de la ciudad, mien- phase -second half of the 7th century- shows an urban
tras que la segunda fase -segunda mitad del s. VII- de-structuration connected with the crisis of Visigo-
documenta un fenómeno de desestructuración de la thic State.
trama urbana que debe conectarse con la crisis del
Estado Visigodo

PALABRAS CLAVE: Época visigoda, Estado, ciu- KEY WORDS: Visigothic period, State, town, town
dad, urbanismo, dinámicas sociales planning, social dynamics.

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