Donde los Machos se vuelven Hombres

Por: LuixFlow
La temperatura arde, la humedad pegajosa rueda por entre las ropas, el salitre del
océano va y viene con la brisa que envía el mar hasta la Arenosa caribeña. Aún así es
invierno en la Currambera... Las lluvias provienen desde tormentas caribeñas o desde
nubes que se vinieron escapadas y atumultadas desde la Sierra Nevada de Santa Marta
por entre las cañadas y cañones que tiene entre su piel esculpido el mandato
Arahuaco de las tribus Tayronas de la Sierra solitaria del Caribe.

El Junior FC le ganó a un equipo menor de las tierras cachacas por 2-0, eso confirma el
buen presente del equipo; aunque para un verdadero hincha -en la voz del taxista al
verlos pasar en grupos con sus polleras en rojo y blanco le explotan desde su garganta
párrafos calurosos que descorcha a través de la ventana bajando el vidrio semi oscuro
y les grita: "Ahola si too so juniolistas..." La pasión es más intensa, la cultura tiene una
antena diferente para crear la originalidad de su idiosincrasia, por ello escogieron a la
arenosa como la sede de la selección que busca ser campeona del mundo por primera
vez... Todo esto se alcanza a percibir desde el cubículo interno enfriado con aire
acondicionado que facilita el devenir de los turistas y locales mientras viajan en la
gran ciudad Caribe metidos entre estos vehículos amarillentos casi genéricos.

Y en el marco que el día expone y bambolea entre las rutinas y sudores musicalizados
de un par de millones de barranquilleros en constante movimiento, de la misma forma
exacta y certera conque juega el Junior. Tres técnicos cachacos provenientes de la
Sucursal del Cielo donde se levanta un Cristo Rey y unas Tres Cruces, terminan con su
semana de trabajo y van a toda maquina metidos dentro de un taxi que entre el
contraste de temperaturas alucinan al lado de los colores de un día que le va dando
permiso a una noche de Sábado de rumba cargada de muchas inquietudes y
sorpresas... Porque ninguno de ellos sabe aún donde es que trabajan las chicas que
prestan un servicio de esparcimiento social... Solamente el taxista sabe dónde es que
debe ir al comando de: "Necesitamos que nos lleve donde las "Bandidas".
Las miles de calles pasan arduas y lentas desde el norte exclusivo de la ciudad donde
árboles y palmeras contrastan la arquitectura diversa y casi uniforme desde una
herencia exquisita caribeña del hotel el Prado hasta la casa colombiana barata de
cuatro paredes en cemento gris tosco pintadas a lo guache con tejas de lata o de zinc
contaminante que llegan siempre al filo de la pared… cuando llueve se moja todo, no
existe en esas mentalidades costeñas una teja que pase de largo y le dé sombras o
recree corredores con pasamanos agradables donde colgar hamacas guajiras… Así es
como quedo esta cultura arquitectónica desde que a este lado de Macondo lo comenzó
a dibujar Gabo sobre el lienzo que dejaron plasmado los piratas del caribe, los
mercenarios españoles que abandonaron las hordas invasoras y los tantos emigrantes
europeos y vikingos y aquellos mágicos desde el Medio Oriente que decidieron
incursionar en la salvaje Republica Granadina llena en ese entonces de indios finos
hijos de caciques y chamanes y negros de la realeza africana importados a las malas.

Los técnicos dentro de la cajita amarilla con ruedas y movida a gas y sin taxímetro,
pasan entre el centro de la ciudad y continúan por entre calles más angostas y menos
seguras, en donde grupos de "juniolistas" se agrupan en esquinas polvorientas
mirando a todo lo que se mueve y que probablemente hablan de lo bien que su equipo
marcha en las primeras posiciones por primera vez en años... saliendo de una racha
oscura que había hecho perder la fe de todo currambero y que ahora brindaba solides
cultural a un pueblo medio árabe , medio europeo y medio corroncho... Pero no todas
las miradas de los parroquianos son agradables, algunos más jóvenes muestran ese
mirar frío, ido, suicida y seco como sin fondo feliz o con un halo protector que oculta
alguna situación crítica que les viene desde la infancia, y que es similar a aquello que
identifica o que marca la energía del aura que tienen las ratas urbanas… mientras
afuera llueve un torrencial que crea arroyos gigantes en las calles y temores enormes
a los técnicos como de irse a quedar aislados e insolados por las luces de neón en
medio de una marginal selva urbana.
Después de una eternidad entre una considerable colección de cuadras tenebrosas y
estrechas desembocan los técnicos ya turbados por la abundancia de miradas dudosas
desde los andenes, a una calle ancha bien iluminada similar a una ensenada donde un
buque lleno de marineros hambrientos llega a puerto seguro sobre algún iluminado
caserío en el rio Magdalena y que da la impresión de que hay diversión y algo de
seguridad temporal en el puerto, aunque no todo es seguro en el sector.

El lugar exhibe en el frente entre la ensenada de la calle, un inmenso aviso de neón
que grita llamativamente: “Siglo XXI” en todo el medio de esa cuadra semi-curva de
película de Tarantino. El taxista derrapa las llantas que chillan entre la humedad del
cemento. No hay polvo que acompañe el movimiento. Solo goticas de agua de lluvia
que delicadamente ruedan con el movimiento brusco del caucho y cambian de lugar.
El auto frena junto a la puerta y se acerca un man que con acento costeño los invita a
que no se mojen y que sigan a la gran isla de los derroches y emociones temporales.

Bienvenidos todos a su lugar favorito gritan las palabras amablemente grotescas a la
distancia desde un hombre con piel seca, ojos que brillan, el cabello aceitoso y con
bigotico de camaján antiguo que con esa voz arrastrada de tanto gloriar al Junior y de
muchos tragos entre las mujeres que venden su piel al viento les dice: El Siglo XXI
donde nacen suavemente los placeres suaves y encantadores de las bellas
proveedoras de servicios... Los guardas de seguridad en la entrada con sus dos metros
de amabilidad y miradas llenas de incógnitas medio burlonas como mamando gallo a
cada respiro, registran a los tres técnicos que pasan con ese desdén de turistas que
dejan el billete en las entradas de los lugares locales incrementando una economía
que impulsa la ciudad para salir de la arena y entrar en el siglo XXI… ¿casualidad?...

Entran después de pagar a uno de los guardas trece barras por cabeza y bajo las
miradas de una variedad de gente en la entrada que contempla con simpatía y
curiosidad a los cachacos recién llegados; los miran como sin saber si burlarse de ellos
a boca-rota por lo raro que hablan en voz alta pensando que están aún en casa allá
lejos en cachacolandia aunque cargando pasaporte de “turista” que los indemniza ante
cualquier burla o linchaje…

Los técnicos trabajan para una empresa que realiza otro tipo de servicio… fueron
contratados por una corporación del gobierno para realizar mantenimiento
exhaustivo a sus equipos en toda Colombia. Los tres técnicos traen en sus figuras
marcadas las señas de la vida de los negocios y las comidas de restaurantes llenos de
grasa medio saturada con chuleta de cerdo y mucho arroz, sopa de entrada y con una
bebida azucarada que probablemente le engorda el recuerdo a un estomago que gime
a veces por tanta des-informidad como signo de decadencia a la salud humana.

Mientras ellos trabajan duramente para cumplir con las exigencias de un contrato
legal, la ciudad puja por encontrar un puesto decente entre las urbes mimadas de la
inmensa Colombia. Las calles barranquilleras se rompen en ciertos lugares abriéndole
profundamente una herida al cemento buscando un canal bajo las venas de la arenosa
para canalizar esas aguas de lluvia que se convierten en arroyos salvajes sobre las vías
de asfalto inundando a Curramba en su invierno… también es el momento ideal para
adolescentes empapados que se agrupan en los cruces de las barriadas donde
aprovechando el caos, la confusión y los temores de los pasajeros de taxi, hacen sus
atracos para bajarles sus pertenencias o hasta acuchillarlos si alguien no obedece a la
orden de: “esto es un robo… ya perdieron… vayan bajándose de todo...”

Ajenas a todo eso pero conscientes de lo que está sucediendo muchas cuadras abajo
pero con la seguridad que un familiar o un novio condescendiente o un taxista
solitario las llevara después de terminar el turno sanamente de vuelta a sus hogares
donde dibujan otra vida entre las dificultades económicas y sueños ultrajados que las
trajo a ultimas a escoger el trabajo social de vender su piel al mejor postor… Varias
chicas de ellas van llegando poco a poco a trabajar y levantan vuelo entre los
pasadizos del sitio excéntrico construido y decorado para la exclusiva distracción de
los hombres… los hay de todo tipo: turistas, gringos, corronchos, viejos, clientes,
amantes de alguna, solitarios con deseos, tímidos, observadores, gritones… pero sobre
todo: tomadores de alcohol. Caminan las chicas ahora vestidas con pocas ropas
revolcando en los cerebros húmedos de los hombres pensamientos deseosos y
carnales… ellas solamente se restringen a mostrar las curvas que incitan a la
sexualidad que tratan de promocionar de forma calculada porque saben lo que el
hombre quiere ver y desea de forma desaforada y sucia… entonces la exhibición o el
caminado es visualmente llamativo o perfectamente frío y calculado sin nada de
belleza natural ni atracción limpia; ellas están esperando que al cabo de varias
cervezas y unas cuantas canecas de aguarrás, los hombres entren en la euforia de
calor y estupidez con la visión de ellas caminando alrededor de las mesas girando y
girando mientras las bailarinas sobre una tarima larga como la noche despejan las
inquietudes mostrando todo el glamour entre una danza grotesca que solo incita a los
borrachos y a los que están demasiado arrechos y sin mujer... ellas lo saben bien.

Tal vez algunas de ellas ya se quedaron atrasadas en los años o entre las cuentas por
pagar o entre los olvidos de los amores olvidados y se han convertido sencillamente
en profesionalmente prostitutas con respeto, se les nota que esa es su vida desde hace
años, que sus sueños de juventud se fueron con las aves del ultimo invierno que cayó
en curramba, que sus cuerpos se quedaron acostumbrados a poner lo bello sobre la
mesa de una sobre-vivencia que realizan de forma digna. Porque tienen dignidad
cuando caminan, cuando sonríen, cuando hablan… Si, cuando hablan, lo hacen de
forma segura y hermosa, sus palabras son suaves y sus voces son cariñosas, no buscan
en ese momento ningún conflicto, están en desventaja, es la mascara que las protege
de la verdad… aún así, trabajan con una sonrisa que les oculta su verdadera identidad.
Otra partida de chicas esta de paso por Barranquilla, viajan por toda Colombia de
burdel en burdel… unos decentes, otros finos, otros sofisticados. Una chica
proveniente desde Venezuela usa una mascara sobre sus ojos, es bella y alta. Camina
segura pero oculta su rostro en ese momento no mas, parece que lo hace de forma
inconsciente pero revela la doble vida que llevan muchas... Entre movimientos de
cuerpos gráciles y semidesnudos van exhibiendo cualidades femeninas con seriedad
exigiendo respeto al compas de un estruendo de música que pretende ser agradable
cuando en realidad solo recrea el ruido del alcohol en el cerebro masculino haciendo
que los manes en las mesas terminen rápido con la bebida de la botella.

El local es inmenso como del tamaño de medio coliseo y de la misma altura que
tendría un circo para que sus malabaristas y trampolineros puedan ejecutar la función
de acrobacias. El diseño interno del local es tan ordinario como la voz ronca de los
guardas de seguridad que ya van afónicos de tanto desperdicio en las horas libres y
tanta mujer fácil entre las piernas cuando la mesada quincenal ingresa a sus bolsillos
rotos de tanto gasto. Probablemente la mujer del mesero le lisia las mañanas con voz
destemplada y le toca cambiar a este de jefa cada semana… o tal vez no, tal vez sabe
llevar muy bien una doble vida de padre de familia y de perro nocturno.

La voz de las chicas cuando tienen que entablar conversación con un cliente es
convincente. Emily sabe las líneas que delimitan las condiciones donde deben de
llegar con su cuerpo. Que esto si, que aquello no lo hago, que esto otro cuesta tanto y
que si quiere aquello pues le cuesta más. Ellas cansadas después dar varias vueltas
por entre las mesas, se recuestan en una pared cualquiera bajo la media luz del
pobremente decorado lugar. Ellas miran, observan su presente, se apoyan entre ellas.
Están en el coliseo cubierto de un arenal romano donde ellas son la presa. Pero el
cazador debe pagar por ello, les cobran caro. Y si el estúpido recae en machismos de
protección o de sentirse el proveedor, ellas reconocen inmediatamente la falla del ego
en el sistema masculino y le caen duro al bolsillo con dulces cuenticos de necesidad
que el macho cubre sintiéndose necesario e importante por el momento.

Cuando el alcohol hace mella en los pensamientos de los técnicos, comienzan a hablar
diferente… comienzan a actuar diferente… si, comienzan a actuar diferente. En
resumidas se les sale el perro que traen por dentro sonámbulo y hambriento como
desaforado que al cambiársele el lente de contacto del iris, ven todo a las maravillas. Y
comienza la jauría a ladrar: las chicas son una maravilla, la decoración del lugar es
muy elegante, la música es perfecta, el precio es el indicado. Al desear escabullirse
entre las sabanas tendrán que pagar la módica suma que ellas les pidan. Ellas se
encargan de ir a traer el condón que venden en el bar. Una acción tan veloz y sin
romance solo puede durar 20 minutos. Un segundo de más y el puño del encargado
guarda caerá pesado sobre la puerta de cuarto de burdel camuflado para pararle el
animo al borrachito mientras perrea en medio de la salsa y el sabor a sudores
extraños pero ardientes que le van alimentando las explosiones brutales del deseo.

Se abre la puerta oculta del burdel y sale un técnico detrás del otro. Todos deben ir a
hacer la fila. Es la señal que indica que son varones… Mientras el publico observa los
desfiles ellos caminan como niños convertidos en hombres que se abren camino al
inmenso mundo desconocido que los arrulla desde la cuna con canciones en voces de
mujeres que una vez fueron sus madres, que luego se convierte esa voz en novia o
hermana, luego la voz cambia a ser la mujer de sus hogares, hasta que mueren sobre
un lecho que cuida la anciana abuela de sus vidas. Siempre son mujeres las que
vuelven hombres a los machos.

¿Que como es el cambio en los técnicos con el lubricante de anís y cebada?... uno de
ellos se sienta poderoso en el centro entre los tres y pide alcohol por doquier. Sirve las
copas y le pide a una de las chicas que se siente. Ella obedece y se sienta junto a él, el
tira los primeros piropos y ellas sonríe dulcemente dejándolo que piense que esta en
control, Emily no toma alcohol esa noche, ella bebe Red Bull… Las preguntas en ese
momento giran solamente alrededor de un precio, de posiciones corporales, de besos
o sin besos, de que partes muestra, de en que posición juega… todo es un secreto de
emociones entre un momento que luce normal. Es un momento que todos saben es
automático, que se desenvuelve solo. El otro técnico mientras tanto cuenta sus
historias cuando trabajaba para un traqueto de renombre mundial. De las tantas
mujeres que ha tenido. Del mucho billete que a tenido. La mitad de las historias son
para rellenar sus miedos, para hacerse sentir el mismo que es un varón con el tamaño
indicado. Para afirmarse a si mismo que no es un maricon y que sabe putear. El otro
técnico va borrachito entre el tren que impone el Siglo XXI y se dirige derechito a la
rubia pequeñita y dulce que acaba de vestirse de prosti. Él la detecta y se sumergen
entre el burdel de las maravillas. Al salir, invita a todo el mundo a copas más y el
alcohol hace mella y entonces repetidamente le dice a otro compañero con voz de
mando que entuque que el paga el boleto con la próxima damisela que se acerque…

Cuando los hombres toman alcohol, desinhiben su ego y su yo oculto y se comportan
diferente, como machos. Cuando ya salen del cuartico de burdel, les repito otra vez
para que memoricen: dan consejos o miran por encima de los hombros como
sintiendo un peso de poder que los eleva, cuentan la historia pasada de sus vidas
llenas de anécdotas con mujeres bajo sus alas, invitan ampliamente a sus camaradas a
que pasen a poseer una de las mujeres, que ellos pagan la cuenta. Cuando los machos
están alcoholizados llaman a las chicas hembras y las mueven por la cintura alrededor
de sus brazos. Ellas se dejan aunque saben que les deben sacar es billete, saben cual es
el momento adecuado para actuar. Deben hacerlo con gracia, con dulces palabras,
frases que alimenten la hombría del macho que siente que posee todo bajo su brazos y
sus “mandatos”. Que tiene todo el mundo dentro de su billetera… Entonces una de las
chicas le tira el anzuelo y él abre la bolsa y suelta un billete gordo para que ella este
satisfecha… y el se siente varón realizado rodeado de la “necesidad” de las hembras.

Cuando los machos van donde las “bandidas”, todos deben de entrar al cuartico del
burdel disimulado, porque sino, les dirán maricas y eso les comprometería el silencio
que guardan bajo sus mangas escondido. Porque muchas veces hablan de las “ellas”
con cajita de sorpresa. Al macho le atrae las “ellas” con sorpresa. Entonces bromea
entre los perros sobre las “ellas” con sorpresa. Porque todo esto es un rio de sorpresas
para sus extensiones sexuales y para sus traseros que acomplejados sueltan a la ”ella”
para que les acaricie la niñez entre olvidos de quejas o pelas y que los haga sentir
entre los lamentos como protegidos y mimados… que no les va a suceder nada malo.

Antes de que entraran los técnicos al mundo de las maravillas escondidas, cada uno se
retiró bien lejos del mundanal ruido, donde no ladraran los perros ni clamaran las
doncellas perdidas. Toman su celular de forma segura, y saben que decirle a sus
mujeres allá lejos donde hay un Cristo Rey y una Tres Cruces. Ellos saben actuar como
hombres decentes también y hombres de hogar. Son los perros que se camuflan entre
los hogares o lobos que salen a ladrar entre otros escenarios lejos de sus familias… no
se sabe aun. Llaman a sus mujeres y a sus mamas a decirles que están bien, que
después de comer se irán a dormir. Que comieron sancocho de pescado de mar. Que
salieron del trabajo en taxi con aire acondicionado hasta el hotel de 3 estrellas para
viajeros con piscina… Que trabajaron todo el día de forma ardua y que están cansados.

Los técnicos como la mayoría de los perros machos parecen niños traviesos que
rinden cuentas a sus progenitoras y a las amas de casa. Porque ellas los manejan con
la ira y la bravura de una hembra que siente y sabe lo que hace su perro cuando le
suelta la rienda y sale a correr entre el parque de los vecinos. ¿Quien será el que
recoge la mierda del perro cuando caga libremente entre la euforia de libertad que le
conceden las mujeres a sus hijos y esposos? ¿Existe otra forma en que un niño se
convierta en varón y luego en un macho proveedor? Es a través de la mujer con la que
busca el desahogo sexual… con la que busca formar un hogar con hijos como con la
que lo parió y lo trajo al mundo. Con las que se encuentra en la calle y practica los
ladridos más espectaculares y las bromas más profundas entre la jauría… ellas solo
escuchan, están acostumbradas a los ladridos, solo quieren que por lo menos sean
decentes. Que el perro ladre suavecito, que se mueva suavecito. Las acostumbro el
hombre lobo desde que los Nefilim cayeron a la Tierra a tener hijos gigantes con las
hermosas y atractivas hijas de los hombres. Las educaron a cualquier forma de acción
que ellos querían… y ellas absorbían y se acostumbraban. Ellas aprendieron
rápidamente los juegos que ellos querían jugar entre las sabanas y así aprendieron y
les siguieron la corriente. Ellas obedecen cuando escuchan el ladrido, esta registrado
en su ADN cuando suena la canción y reaccionan como dice la canción: Despacito…

Los machos demuestran con sus hechos y con sus escondidijos camuflados de
hombría, que son dependientes del genero femenino. Unos para sentirse más
hombres, otros para dominarlas o golpearlas, otros para poder ocultar su debilidad
narcisista detrás de ellas. Así, la mujer en forma de prostituta, de mama, de hermana,
de mujer esposa, de hija y nieta… controla sin saberlo al macho que la engaña. Ellas
saben, ellas lo presienten, pero con tal de que él vuelva a casa, todo esta bien.
El ADN mundial es procrear. Hay que empujar la raza hacia delante, a poblar un
planeta que aún tiene espacios para rellenar. Ella desde los comienzos pidió hogar,
para poder criar los hijos en compañía de los ellos. No solas como venían haciéndolo
por entre todo el comienzo de la raza humana… como perras usadas para solo
satisfacer un momento veloz que luego sería olvidado rápidamente y ellas también.
Así se formo el hogar, luego se institucionó este hogar donde ellas se pueden sentir
seguras. Porque les tomo siglos para poder liberarse de un montón de maltratos e
infidelidades que ahora controlan de una manera más pasable. Es el karma de una
vida escogida para nacer, o escoges nacer varoncito o escoges nacer hembrita. Es tu
escogencia. Lo hicistes antes de nacer… allá entre los reinos invisibles de los espíritus.
Es solo que te has olvidado que lo hicistes porque así es el formato de este paradigma
donde evolucionas a la fuerza o evolucionas a las malas, no te van a dejar quedar
inmóvil.

De vuelta al barrio de estrato seis, los técnicos nadan en una piscina de tres estrellas
clorinada para que los miaos de los que orinan en ella no se queden atascados entre
los poros de las pieles. Ellos toman algo frio bajo el sol del caribe. Ellos refrescan el
guayabo y ninguno de ellos habla de la noche anterior. Es el código de los machos.
Ahora solo se concentran en no decir nada, solo sonreír como hombres que
cumplieron la misión y esperar al lunes para comenzar a trabajar otra vez.