Rafael Aguirre Bejarano

Remembranzas de Episodios

REMEMBRANZAS DE EPISODIOS.

Esto es Analogía de episodios, la imagen del líder, el sueño de la vida, la familia en la causa patriótica, viva la libertad, vida campesina, satisfacciones hogareñas, Poemas.

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Foto de Rafael Aguirre Bejarano, Bandera, escudo, Parque Principal de San Pedro, Valle. En el centro se erige majestuoso el monumento a la Banda de Músicos que creó Mario Lopera, y que tantos éxitos a nivel nacional a obtenido.
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TÍTULOS DE LOS TEMAS. Heráldica personal de Rafael aguirre Bejarano. TITULO I. Analogías de episodios. TITULO II. La Imagen del líder. TITULO III. La vida campesina. TITULO IV. El sueño de la vida TITULO V. La familia en la causa patriótica TITULO VI. Viva la libertad TITULO VII Satisfacciones hogareñas. TITULO VIII. Poemas. Anexo Preludio histórico de San Pedro.

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ÍNDICE. TITULO I. Analogía de hechos Carátula El parque de San Pedro Títulos de temas Prologo La historia sobre la honradez Caleños que hablaban de Cali en Provo, Ut. La billetera en el hotel El preso amarrado en el hospital El sumo de papas Tengo miedo que me dé miedo Funestas decisiones El retiro de la Policía Nacional La salida de la Wackenhuth La venta de la casa de Bogotá La enajenación de la casa de San Carlos La venta de la picuda La negociación de la motoneta Los cambuches La Heredad del tabú Juventud desenfrenada La tomatera de Madrigal La clínica de abortos TITULO II. La imagen del líder, Fotos Las celebraciones de la Wackenhuth La campaña política Los testimonios en el Limonar Cómo se revela el linaje y las bendiciones La joven de Zarzal Un llamado sin respuesta La billetera de la señora Mis cuatro generaciones Generaciones anteriores Cuadro ancestral de antepasados Bóvedas de granito, montañas rocosas Mosaico familiar

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TITULO III. La vida campesina. Viviendas en el campo Los muebles hechos de la guadua `El saltarín Características de la guadua Guadua: El acero vegetal La pesebrera Las frutas Las fincas de la montaña Los caramelos La finca de Vallejuelo La finca el manantial La casa de tumba pelo El alumbrado El agua El lavado de la ropa La vajilla Los guáimaros Las madrugadas Las historias de papá Las visitas nocturnas Las fritangas y festivales Las fiestas anuales Las maratones y la vaca loca El pato colgado Carrera de encostalados Carreras de caballos El repique de las campanas de la iglesia parroquial Las historias de los abuelos Las caídas de los caballos Los cacharreros A trabajar se dijo Los arrozales Las tomateras Las desmatonas Los bailes Los cines Los cuentos Cafés de la ciudad y las coperas Las dificultades de aprender a nadar Las chivas 36 36 36 37 37 38 38 38 39 39 39 39 40 40 41 41 41 41 42 43 43 44 45 46 46 46 46 46 46 47 47 47 48 48 49 49 49 49 50 50 51

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TITULO IV. El sueño de la vida En el callejón o camino al Llanito Montegrande El Callejón de los arrayanes Junto al prado A orillas de la quebrada del Yeso camino el totocal En Riofrio Andalucía Arriba de Zarzal Servitá Buga Vereda La Unión Atrás de la Inspección de Altaflor Ceylán El festival de quebrada Grande Sevilla Primavera Camino Isla de Cuba TITULO V. La familia en la causa patriótica Bandera y Escudo Nal. De Colombia Los pioneros Nicolás Bejarano y el Escudo del Ejército Nacional Manuel Ospina Invasión peruana al trópico amazónico Inicio de las acciones militares Operación eficaz Tarapacá Guapi Río algodón Fin del conflicto Romilio Aguirre Bedoya Rosendo Bedoya Fotos militares de Rafael Aguirre B. Foto, los reclutas Y en la Uribe Meta 1955 Saludo militar a las tropas Foto en actividades militares y Escudo Infantería Colombiana Fotos Soldado Radio operador Policía Nacional Colombiana Escudo, Bandera y foto agente Rafael aguirre 60 60 60 61 61 61 62 62 62 63 63 64 64 64 64 65 65 66 66 66 67
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Sargento Rafael Aguirre, Sable, jineta de grado y Condecoraciones Himno de la Policía de Colombia José Freddy Aguirre Freddy Alexander Aguirre y Mapa tricolor Rodrigo Aguirre Jairo Pineda Aguirre Enrique (Eduardo) Aguirre Carlos Leyver Aguirre Héctor Andrés Hoyos Aguirre Ricaurte Meza aguirre Robinson Medina Pineda Marino Mendoza aguirre Leonel Mendoza Aguirre Víctor Mendoza Aguirre Carlos Zúñiga Carlos Aguirre Girón Jesús Omar Aguirre Girón Héctor Aguirre TITULO VI. Viva la libertad El reservista Viajeros Mapas de países Fotos lugares visitados TITULO VII. Satisfacciones hogareñas El primer armario La licuadora El primer Televisor El tocadiscos El seguro preventivo Pólizas funerarias El funeral de mi padre Otros beneficios La serenata bodas de oro Los trastornos mentales La filosofía del teatro, la filosofía del actor Obras de teatro El Turpial El Limonar Instrumentos musicales de cuerdas

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Acompañamiento en ritmos colombianos El tiple colombiano El Violín de Paganini Lugares donde nos ha tocado vivir Los animales preferidos, zoológico

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TITULO VII. Poemas. A mi madre No llores madre mía Poemas para mamá El rosario de mi madre A mi madre A mi Juana María, la madre mía Boda negra Flores negras Tus ojos El Manantial Pescador de hombres Déjame ser La Madre (soneto) Epílogo 85 85 86 86 86 87 88 89 90 90 91 91 92 93 94

Obras de Rafael Aguirre B.

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Prologo.

Remembranzas de episodios surge para recoger la información olvidada en las obras anteriores “Memorias y Recuerdos” y “Experiencias Espirituales, Temporales & Emocionales” que reúne muchos hechos y acontecimientos de la vida espiritual, laboral, social y emocional uno y el otro, en su narrativa costumbrista de hechos no solo familiares, lugares geográficos y ordenanzas religiosas; sino toda existencia que marca época, en algunos casos se entrelazan en sí, ilustrados con imágenes antiguas, otras recientes en razón de aquellos que les tocó vivir en tiempos anteriores para darnos la oportunidad de que disfrutáramos de los adelantos de la ciencia y la civilización así como de la plenitud del evangelio restaurado, cosas que ellos ni siquiera imaginaron. Remembranzas de episodios. es pues una continuación de los anteriores, recogiendo lo que la mente en su momento guardó posiblemente para darle vida a ésta nueva criatura que sale a la luz en agosto año 2010, después casi tres años del último ejemplar. “La vida es como un viaje por el mar: hay días de calma y días de borrasca, lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco”. (Jacinto Benavente). Dedico pues a mis descendientes este trabajo, en este momento cuento a mi haber cuatro generaciones, ahora en julio 2010, llegó a la probación Isabella Torres Aguirre y por afinidad llegó también Eric Davis uniéndose con Aura María, antes se agregaron Juan Carlos Torres con Leidy Johana y Michelle Youngs Dancourt con Diego Andrés, en Enero de 2009 sellándose como familias eternas en la Casa del Señor.

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TITULO I REMEMBRANZAS DE EPISODIOS Analogías de episodios. La historia de la honradez. No hace mucho, de Bogotá me llamó una nieta que estaba terminando su bachillerato para graduarse y me decía que les habían pedido llevar un trabajo, una historia de su entorno familiar sobre la honradez, que si yo tenía alguna, le dije que sí y por E-mail le mande la siguiente experiencia que tuve en una ocasión empezando el año 1971. Por esa época servía en la Policía Nacional y estaba en la carrera como suboficial, había sido llamado a capacitación para ascenso, estaba en comisión de estudios en la Escuela “Gonzalo Jiménez de Quesada” situada en la región de San Benito, en Sibaté, Cundinamarca, cerca de la capital de la República, un sábado a la media tarde un oficial de la compañía a la que pertenecía nos llamó a los doscientos hombres que la conformábamos a formar (reunión en filas) después de recibir algunas instrucciones nos anunciaron que teníamos salida, porque vivíamos internos en el claustro antiguo que había servido como monasterio de curas (sacerdotes católicos) para lo cual nos daban diez minutos para alistarnos en traje de civil, dejar arreglado el alojamiento entre otras, mientras nos vestíamos en un espacio reducido, al agacharme a amarrarme los zapatos vi en el piso un rollo de billetes, los recogí y los guarde, en espera de que alguien se pronunciara sobre el particular, nadie dijo nada, yo no tenía nada de plata porque mensualmente le giraba mi sueldo a mi esposa para los gatos de sostenimiento de mi familia, la Institución nos proveía el transporte en buses de ida y regreso a la ciudad de Bogotá, especialmente a los solteros y casados arranchados, porque lo casados residentes en la ciudad pernotaban hasta el lunes a las seis de la mañana todos los fines de semana y a nosotros la salida era limitada hasta la media noche cuando los buses nos recogían para llevarnos de regreso a la Escuela. Ya entrada la noche mientras conversaba con un compañero de mi región le hice el comentario del hallazgo de la plata éste exclamo gozoso, ahh… vámonos de rumba, gocemos, disfrutemos, yo le dije no, porque esta plata no es mía y no debo disponer de ella, lo que si voy a hacer es que te invito a cenar, saque de ese dinero y pagué los alimentos, pasó el domingo y no supe nada, el lunes en el primer descanso entre clases yo me movía pasando cerca de los grupitos de compañeros para escuchar sus conversaciones con el deseo de saber si hablaban sobre ese dinero, pasando junto a unos compañeros de la región de Boyacá al oriente del país, yo pertenecía a la región sur occidental, escuche que uno de ellos decía, no supe donde vote esa plata, yo me
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alegre por saber cuál era el dueño ya que no podía manifestarlo públicamente por temor a que me engañaran e hiciera una devolución errada, quede con mucha satisfacción y en el descanso del medio día después del almuerzo, me le acerque al compañero y entable conversación con él y después le pregunté que si era verdad que él había perdido algo y me contestó que sí, que una plata que tenía para una operación de un hijo enfermo y que aprovechando que estaba cerca de la ciudad le iban a hacer ese tratamiento al niño ya ellos vivían en el camp. Para adquirir ese dinero habían vendido dos vacas para ese propósito y ahora no sabía cómo iba a resolver ese problema, yo le dije lo que pasa es que yo tengo la plata, me la encontré en el alojamiento y esta mañana escuche cuando usted hacía el comentario a sus amigos, pero lo malo es que yo la descompleté, el sábado gaste el valor de dos cenas, me dijo eso no importa, me dio los agradecimientos al hacerle entrega de su dinero. Es de advertir que en esa época estaba muy lejos el momento en que llegara a mi vida la luz del evangelio restaurado, los principios cristianos que regían mi vida los había aprendido en mi infancia de mis padres. Los Caleños que hablaban de Cali en Provo Ut, USA. En la última semana de agosto de 2008 un viernes en la noche vísperas de retornar al país, con mis familiares residentes allá en Provo, asistíamos a unos eventos populares de exposición que en ese Estado promueve anualmente donde apartan un sector de la ciudad con cerramiento de las vías para el aprovechamiento de las calles y avenidas incluso con zonas libres para que pequeños comerciantes e industriales exponga sus productos en toldas, evento este que se expone durante un fin de semana incluyendo el lunes festivo; esa feria es muy alegre y festiva, ese día hallándonos frente a la única tolda colombiana donde mis connacionales nos habíamos agrupado a conversar unos, otros a hacer colas para adquirir los productos gastronómicos que vendían las hermanas Ramos de aquí de Cali, entre ellas las famosos empanadas, yo esperaba en turno para mi pedido cuando oí a unos jóvenes que estaban a mis espaldas que hablaban de Bogotá y de Cali, de Terrón Colorado, el distrito de Aguablanca entre otros, yo giré y los miré y no conocí ninguno, seguidamente le dije a mi esposa, esos muchachos que están atrás son colombianos ella volteó a mirarlos y uno de ellos al verla exclamó señora yo la conozco me volví también yo y él al verme gritó mi obispo aguirre, a la vez que me decía se acuerda de mí, le dije que pena, que no lo recordaba, él me dijo yo iba al barrio Versalles y usted era el obispo, yo vivía con mi abuela cerca de la torre de Cali era un muchacho, seguidamente me habló de muchos de los que conformaban el sacerdocio Aarónico entre ellos a Luis Fernando Barbosa entonces le dije él ahora es el presidente de la Estaca, fue muy emocionante ese encuentro con ellos y confirmar que donde quiera que voy alguien me conoce por la cual debo mantener mi imagen intacta como ejemplo de buen ciudadano, sargento de la policía donde brillé y obtuve grandes honores institucionales y también como poseedor del
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sacerdocio donde me he esmerado de mostrar la virtud y la santidad en los llamamientos y responsabilidades en la causa del la verdad restaurada. La billetera en el hotel. En 1955 al regreso de la selva en los Llanos Orientales, lugar geográfico denominado La Uribe en el Departamento del Meta, donde estuve como Radio Operador del Ejército de Colombia, en mi condición de Soldado del Batallón de Infantería Nro. 21 “Pantano de Vargas” el cual tenía su base en la Región de Apiay muy cerca de la ciudad de Villavicencio, donde estuve varios meses en orden público en la erradicación de un foco de la guerrilla comandada por “Aljure” un ex cabo de este Batallón que se había evadido con los soldados que tenía a su mando cuando prestaba servicio como cabo relevante de la guardia. Yo había sido relevado y llevado de vuelta a la base del batallón en razón de haberme inscrito como aspirante a un curso de capacitación para ascenso para suboficial del ejército; para entonces yo estaba llegando al año de estar en filas y por supuesto sin ver a mi familia, pedí una licencia y me fueron otorgados diez días, de inmediato organicé viaje y una tarde cerca de las seis, salí del Batallón, el primer carro que pasó frente a la guardia fue un taxi que iba desocupado rumbo a Villavicencio, yo era un muchacho ingenuo, ignorante y muy decidido, le pregunté al conductor que si me hacía el favor de llevarme a Villavicencio y él me dijo que subiera, lo que no sabía él era que yo le estaba pidiendo el servicio gratis, porque en mis bolcillos no había ni una sola moneda, con el valor agregado de acabar de salir de la selva donde había permanecido seis meses sin contacto con la civilización, al llegar a Villavicencio en el estacionamiento de la flota Macarena me bajé de este vehículo y el conductor me cobro el servicio, yo le dije recuerde que yo le pedí fue el favor de traerme porque no tenía dinero, él se molestó por haber perdido de ganarse el valor de ese servicio. Entré a la oficina de la Flota de la Macarena e hice lo mismo, pedí el favor que me llevaran a Bogotá gratis me respondieron que no podían, de inmediato yo reaccioné groseramente y les dije me tienen que llevar, en esa época el personal del Ejército nos transportaban gratis los conductores de camionetas y camiones y en la mayoría del transporte público, salí y me subí al bus, me coloqué en un puesto de la última banca, los empleados y el chofer me pidieron que me bajara y como antes dije, en forma grosera les dije no me bajo y atrévanse a bajarme, estaban retardando el despacho del bus y los pasajeros dijeron lleven al soldadito, así fue el bus partió llegó a Cáqueza a las dos de la mañana, ahí se quedó la mayoría de los pasajeros, a los pocos que quedamos nos dijo el conductor, a las cinco de la mañana continuamos el viaje. En el recorrido un pasajero me puso conversación, me preguntó usted para donde va, le dije para San Pedro, Valle y él me dijo yo voy para Buga, la población siguiente en la carretera “Simón Bolívar” soy comerciante y fue muy amable y grata la conversación, cuando el chofer del bus dijo que el viaje continuaba a las cinco de la mañana, el amigo me dijo vamos a comer algo y nos quedamos un rato descansando en un hotel yo le
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dije no, yo me quedo aquí en el bus, primero porque no tenía dinero y segundo no quería perder el puesto en ese transporte, sin embargo el amigo me insistió y me convenció, además tenía hambre y el lugar de mi destino muy lejos, acepté comimos y luego fuimos a una habitación en la cama que me correspondió a mí al acostarme debajo de la almohada había una billetera, la tome y con sumo cuidado la revise debajo de las cobijas y sentí que habían dos billetes, no dormí de la emoción por ese dinero y la tentación por saber la denominación de valores de los billetes, pensaba serán de un peso, dos pesos, cinco pesos, diez pesos o veinte pesos y sumaba en la mente las diferentes posibilidades del dinero que ya poseía, en esa época solo habían esas denominaciones de billetes, al amanecer con la luz del día ya dentro del bus con cuidado saqué la plata, eran dos billetes de un peso cada uno. Un peso en 1955 era bastante dinero y yo llevaba mucho tiempo sin ver dinero, esa plata me salvó el viaje en el sentido de la satisfacción de portarlo, en Bogotá, me trasbordé a otro bus, y después en la carretera en camiones hasta que al tercer día pude llegar a mi casa y disfrutar mi visita con familiares y amigos. El preso amarrado en el hospital. Siendo aún muy nuevo en el servicio policial fui destinado a trabajar en Buga, cierto día me correspondía el turno de las doce de la noche a las seis de la mañana que entonces lo denominábamos como el cuarto turno, después pasó a ser el primer turno, como soy originario del campo era inagotable la gran sensación de disfrutar de las mieles de la ciudad, de la civilización, su luz eléctrica y todo el conjunto que conformaba hasta entonces las ciudades sus teatros, y no quería perder oportunidades para disfrutar toda esa sensación al igual del aprovechamiento de degustar las bebidas embriagantes y compartir la compañía con mujeres de la vida alegre. Por falta de educación en esas áreas y por tener tan cerca la zona de tolerancia y siendo tan cerca la hora del servicio, en vez de acostarme a dormir me iba a esos burdeles, esa noche estuve ingiriendo licor y llegué retardado a la formación para salir a los servicios, el cabo encargado de la escuadra estaba bravo, muy rabioso por mi irresponsabilidad y pienso que me mandó a cuidar un preso peligroso que estaba herido en el hospital buscando perjudicarme porque sabía que en el estado en que me hallaba no era capaz de cumplir esa misión, me llevaron en la patrulla y se hizo el relevo, yo exigí al compañero saliente que me amarrara el detenido con las esposas a la cama, yo estaba en un lamentable estado y agobiado por el sueño, ya con el delincuente asegurado, procedí a meter mi fusil debajo de un colchón de las camas vacías y me acosté a dormir, a las cinco y media de la mañana me despertó una enfermera, el detenido había estado batallando por zafarse las ataduras tenía el catre atravesado desacomodado en su lucha por huir, sentí satisfacción por la decisión de
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haberlo asegurado al inicio de mi turno porque eso me salvó de verme complicado en fuga de presos y se me sumara las otras faltas que habían dado origen al mal servicio. El zumo e papas. A mediados de agosto de 1956 empezó mi proceso para cambiar mi futuro laboral, no tenía pergaminos de ninguna especie, solo grandes deseos muy positivos y aceptando los ofrecimientos de unas parientes que ya habían empezado a subir la escalera de posibilidades y estando posesionadas en el magisterio del valle del cauca, me señalaban las vías posibles de superación así como el contacto para alcanzar un nombramiento oficial en ese medio, seguí las instrucciones y con ellas viaje de Todosantos a Cali, asimismo se unieron a nosotros dos compañeros más que acabábamos de ingresar al grupo de reservistas de primera línea, uno de ellos que recientemente lo descubrí en mi investigación de historia familiar como mi pariente, llegamos a la capital del departamento y a eso de las once de la mañana fuimos recibidos por el “contacto” en entrevista personalizada cada uno, yo fui el último de entrar a la prueba, el sujeto cobraba $300 pesos por honorarios y aseguraba lo del empleo, exigía como cuota inicial $100 pesos, yo tenía ese dinero listo, terminada la charla me dijo el “doctor” no lo voy a recomendar para el magisterio porque los maestros acaban de salir a vacaciones y solo regresan casi en tres meses y no podemos perder tiempo, lo voy a mandar de Inspector de Policía y ese nombramiento se lo saco en una semana a partir de que usted me traiga los requisitos que le voy a pedir, yo le dije en eso no puedo trabajar porque no sé nada de eso, nunca he entrado a una inspección y menos a una alcaldía, me dijo no importa aprende ahí termino el dialogo y dos días después lleve la documentación que me había indicado, la revisó y seguidamente me mandó que fuera y entregara esa carpeta a la oficina de Alcaldías e inspecciones de policía de la secretaría de gobierno de la gobernación. Estaba a cargo de esa dependencia un mayor del Ejército porque el régimen era militar, estábamos en el gobierno del Teniente General Gustavo Rojas Pinilla y como gobernador del departamento un Coronel Gómez Arenas, llegué a eso de las seis de la tarde a ese despacho, el oficial estaba conversando con otros dos oficiales como en tertulia, yo con voz fuerte y con porte militar pedí permiso para entrar, saludé e informé a que iba, no me contestaron y solo se limitaron a observarme actué como si fuera un soldado, arrime hasta el escritorio y deje mi carpeta, pedí permiso para retirarme hice un giro de media vuelta y me aleje. Tres días después llegó un pariente a mi casa a notificarme que en la Alcaldía de San Pedro me necesitaban, de inmediato fui a atender el asunto y el Alcalde me dijo que me habían llamado de la gobernación que necesitaban que fuera a presentarme, al día siguiente me madrugue y los mismos oficiales me recibieron con mucha amabilidad y
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me notificaron que el gobierno militar que presidia el Coronel Gómez Arenas en el valle, me habían nombrado Inspector de Policía para el corregimiento de Alta Flor en el municipio de Andalucía, me dieron algunas instrucciones y exhortaciones de cómo debía ejercer el cargo y me decían que aún me consideraban como un soldado y así debía de actuar. Me posesione y empecé a ejercer, meses después un agregado (cargo en el que se representa al dueño) de una finca cafetera de nombre don Tulio Restrepo, en cuyos predios estaba la casa donde funcionaba la Inspección y puesto de policía, al principio fueron muy cordiales con migo, amables, hasta cortejé una jovencita hija de ese matrimonio, el ambiente político era muy difícil en el país, mucha violencia, y en esa región era una cueva de refugio de peligrosos violentos, al paso del tiempo descubrieron el origen político tradicional de mi familia, el agregado y sus amigos (sanguinarios) empezaron a echarme indirectas y cuando se emborrachaban los fines de semana era más agudos los insultos, me tildaban de pati amarillo, cachiporro, y el más agitador era el papá de mi pretendida, un domingo empezando la noche al oírlo que se acercaba regresando de la ciudad de Sevilla donde iban a proveerse de alimentos y a vender productos agrícolas, venía bastante alicorado, el hombre pasó frente a la inspección haciendo disparos, por esos días no habían agentes de policía en el puesto, yo era un funcionario desarmado, se dirigió a la única cantina que había en la vereda a una cuadra de la inspección donde habían muchos sujetos embriagados y de las mismas ideologías del sujeto, yo tenía buena amistad con los dueños de la cantina y confianza situación que aproveche y me entré al recinto donde colocaban la música en una vitrola de cuerda para ayudarlos en esa actividad, a la vez que le pedí a la señora que me prepara un zumo de papa, lo hizo y le sirvieron al sujeto una copa que se la tomo pensando que era licor, de inmediato le hizo efecto con vómito y mucho sueño y acabamos con el problema que estaba por presentarse y de consecuencias desconocidas. Tengo miedo que me dé miedo. Con frecuencia cuando vivía en Alta Flor bajaba a Ceylán, pues había razones para hacerlo, era el lugar urbano más próximo al lugar donde residía, había una chica que me gustaba, el cura párroco dos o tres veces al año subía a mi región en romería religiosa, en la escuela se hacían las concentraciones y siempre se apoyaba en mi persona por razón de mi cargo oficial como Inspector de Policía; en una de las tantas veces en que lo hacía, me picó el deseo de viajar a Ceylán a mitad de semana el recorrido en Caballo era de tres horas, conseguí un equino prestado y me fui, visité la joven que me quitaba el sueño y en la noche me fui a la zona de las mujeres alegres, entré a una cantina pedí una cerveza y me la estaba tomando y escuchando música en espera de ver a una agraciada mujer que había visto el domingo anterior, dentro del
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establecimiento habían dos hombres ataviados con ropa de arrieros, acompañados de dos mujeres, de pronto un sujeto de esos me miró con una mirada fastidiosa y pregunto que quién sería yo y de donde había llegado, en ese momento les dije que yo era el inspector de policía de Alta Flor, a lo cual me contestaron no nos importa que sea autoridad su presencia nos estorba, me retire a mi mesa y oí cuando uno de ellos decía en alta voz, tengo miedo de que me dé miedo, el otro le contestó tranquilo que las doce llegan y la oscuridad nos ayuda…ese piropo me llenó de espanto sabía que era una amenaza de muerte, vivíamos en plena violencia y ese pueblo era muy peligroso, pagué y me retiré pero a pocos metros en la calle me encontré un sujeto de mi vereda que hacía varios días se había ido a raíz de un asesinato que había ocurrido en su vecindad, al verme con zalamería me saludo y me invitó a que lo acompañara a tomar algo, por más que pretendí eludirlo no fue posible, ingresé con él a otro establecimiento y le acepté un trago de aguardiente como para desocuparme rápido del fulano, en ese momento entraron los dos sujetos del piropo y me dijeron que porqué me había ido, les dije no, solo vive a charlar con este amigo de allá de Alta Flor, en un descuido salí corriendo loma abajo, estaba muy oscuro al instante sonaron disparos y mi susto fue mayor, llegue ileso al centro del pueblo toque angustiado la puerta de la pensión donde tenía reservación esa noche, salió una mujer y me abrió y me dijo viene como asustado y le dije no, era que creía que estaba muy dormida, entré a mi habitación bajé el colchón al piso pensando que si disparaban a la altura de la cama no me alcanzaran las balas. Al día siguiente como a la media mañana mientras conversaba con la chica que me gustaba pasaron los dos sujetos yo le hice el comentario parcialmente a ella inmediatamente ella dijo, esos tipos son muy peligrosos. Funestas decisiones. Funestas han sido mis equivocaciones al tomar decisiones muy importantes las que voy a enumerar en la siguiente forma, así: El retiro del servicio activo de la policía. En noviembre de 1978 pase mi solicitud de retiro del servicio activo en la policía nacional después de más de veintidós años físicos trabajando en la Institución, acababa de ser trasladado del servicio secreto (F-2) Policía Judicial a la compañía de vigilancia y destinado a la Estación 100 como coordinador con la prensa, una tarde estando en la ventana con vista a la calle en el segundo piso de la oficina observé un amigo y antiguo compañero, para saludarlo le llamé la atención quién al verme me hacía señales de mofa negativas y luego me decía no más, ud no está ya para eso, de tener ese chanchón (Uniforme) encima, que pasa…, me sugestionó y resolví elaborar

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la solicitud de retiro, hice tres intentos las dos primeras me regresaba de la puerta de la oficina de la ayudantía de Comando donde debía entregarla. No era capaz de seguir y retrocedía, algo en mi interior me decía que no lo hiciera sin embargo hice caso omiso a esa impresión del Espíritu y a la tercera vez entré y la presenté, me la aprobaron. Fue una mala decisión yo tenía tiempo cumplido para curso y ascenso para vice primero, de haberlo hecho hubiera terminado carrera y mis ingresos de retiro hoy doblaría la mesada de jubilado. La salida de Wackenhuth. El orgullo fue la mecha que incendió mi ego, mi cargo tenía mucho poder de decisiones en la empresa, en una licencia que tuve, la jefe de personal nombró un vigilante que yo había vetado y al conocer esa decisión empecé a buscar la manera de sacarlo a pesar de tener argumentos legales opté por coger la que menos debía haber hecho, inventé una trama que iba en contra de mis principios morales, aproveche la amistad con un miembro de la iglesia sumo sacerdote él, y le pedí que me hiciera una llamada un determinado día señalándole inclusive la hora, advirtiéndole que a esa hora yo no iba a estar en la oficina y cuando le dijeran que no estaba pidiera hablar con el gerente, así lo hizo y lo que él tenía que decir era, soy amigo del señor aguirre y le tengo una noticia que les puede servir, el gerente se interesó y pidió que le informara a él el asunto, el caso era decir que el guarda XX estaba promoviendo la creación de un sindicato de guardas, las compañías de vigilancia en esa época le tenían pavor al sindicalismo, el gerente le agradeció la información y tan pronto llegué me llamo y me comunicó el caso a la vez que me decía que ud, que sabe de esto, le dije sí, lo sabía, en eso andaba ahora y estaba concretando la información, pero el gerente asustado llamó a Bogotá a la presidencia de la compañía y el tierrero se formó, hubo muchos retiros entre ellos muchos guardas inocentes que por esa causa perdieron el trabajo y a mí se me vino una persecución horrible con serias amenazas de muerte y de destrucción de mi casa que me obligó trasladar mi familia a dos lugares diferentes y antes de eso conllevo también revisar mis ingresos y resolvieron bajarme el salario por lo cual renuncié al cargo. al ser notificado altivamente le dije al gerente si me rebaja el sueldo no le trabajo ni un minuto más, a la vez que le decía que yo tenía tanto el tiempo como la edad para ascender a la pensión por vejez la que se cumpliría un mes después, el gerente me suplicó que no le hiciera ese daño que yo sabía que ellos, los directivos de la parte operativa no sabían nada y mientras conseguían mi reemplazo me quedara

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otros días y él me sostendría el sueldo, así se hizo y con vigilancia para mi trabajé el mes que me pidieron y entrené otro funcionario para mi reemplazo. Para entonces me hacía falta pocas semanas para mi pensión con el seguro social y por cuentas mal hechas me faltaron 4 semanas para ese beneficio que a la postre la perdí, solo logré una indemnización, otro segundo golpe para mis ingresos que me están golpeando mucho en esta etapa de mi vida cuando ya estoy dependiendo solo del sueldo de retiro. La venta de la propiedad de Bogotá. Con el argumento de que estábamos lejos de la familia (las familias nuestras residían en Cali) muy mayores y a cualquier momento recibiríamos una mala noticia, llevábamos cerca de cinco años radicados allá en la capital de la República, habíamos batallado las inclemencias de una nueva residencia ya estábamos bien establecidos, trabajando y dos hijos casados, con una linda y confortable casa amoblada y sin deudas. La enajenación de la casa de San Carlos. Lo hice sin necesidad ya que en Bogotá tenía mi nueva adquisición de vivienda y no pensé en el futuro un posible regreso a Cali, además en esos años se disparó la venta de la finca raíz y sus precios crecieron desorbitadamente. La venta de la Picuda. No tenía necesidad de haberlo hecho, ya que la había renovado y era en sí mi símbolo de prosperidad y de aprendizaje así como algo en que nos había traído no solo satisfacciones y grandes sustos, era ya un patrimonio, estaba metida en nuestras almas. La negociación de la motoneta. Esta lambreta fue otro vehículo que me satisfacía y casi por darle gusto a Rafael Ernesto que la había negociado, en los días inolvidables de su adolescencia cuando mostraba su talento y habilidades como negociante y no quería cortarle sus alas en esta forma de vida heredada de sus tíos, abuelos y primos maternos, debido a que por su enfermizo estado de salud en la niñez no pudo recibir la educación escolástica oficial suficiente y apropiada para su formación para enfrentar la vida.

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Los Cambuches. El 9 de abril de 1948 en Bogotá asesinaron al caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán y por esa causa se desató una guerra entre liberales y conservadores, desde entonces por todo el suelo patrio ha corrido torrentes de sangre de miles de personas sacrificadas; en mi tierra natal Todosantos, un corregimiento del Municipio de San Pedro en el centro del Departamento del Valle del Cauca, manteníamos grandes temores de que los habitantes de Los Chancos de ideología conservadora fueran a incendiar las viviendas de Todosantos del otro partido, el liberal; en Chanchos era muy notable por esos días un criminal fanático apodado el “Jorobado” que siempre se le veía en compañía de compinches, borrachos y armados, haciendo disparos y vociferando vivas a su partido y asustando a las gentes humildes ajenas a esas contiendas. En cada región por esos días sobresalían hombres con apodos que lideraban grupos de malhechores que en su momento los denominaban “pájaros” tal vez porque algunos tomaban el remoquete o sobre nombre de aves, como pájaro verde, o pájaro azul, el cóndor otros tomaban otros denominativos como fue lamparilla, sangre negra, y granadillo; y muchos más. A Betania un corregimiento de Bolívar Valle lo quemaron dejando el pueblo en ruinas, eso nos causó más miedo a los pobladores de mi terruño por tanto apenas empezaba a oscurecer, familias enteras salíamos de nuestras viviendas para el monte y en medio de matorrales y árboles armábamos cambuchos y nos metíamos ahí a dormir y pasar la noche protegiéndonos un poco del sereno y del viento pensando que cualquier noche llegaría la pandilla de el Jorobado y nos quemaba las viviendas, la mayoría de ellas hechas de bareque, hojas de palma con utensilios de guadua, fueron tiempos difíciles esos de la década de los cincuenta. La Heredad del tabú. Fui una víctima más del costumbrismo de la época en que se criaban los hijos, con severidad, castigos físicos, ocultamientos de los misterios de la procreación, cuando la persona iba llegando a la pubertad adquiría el conocimiento por particulares y no por los padres ni los educadores, entonces empecé a conocer en los diferentes lugares de trabajo en el campo que los adultos se divertían con comentarios obscenos, esas fueron las fuentes de conocimiento sobre la vida sexual, los padres le pedían a sus amigos que le invitaran y llevaran a sus hijos varones donde las fulanas para que tuvieran sus primeras experiencias y se hicieran hombres y algunos aportaban dineros para que les ayudaran en esas experiencias, algunos muy osados contrataban en las casas de lenocinio alguna fufurufa para esos menesteres con sus hijos.

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En 1950 me inicie ya solo en mis tareas laborales ya que desde los ocho años lo había hecho al lado de mi madre y posteriormente al lado de mi padre y hasta con el esposo de una tía, por esos días fui aceptado a trabajar en una finca de un señor Víctor Victoria Candado que común mente lo llamaban don Víctor Candado en una vereda llamada el Arenal que quedaba al medio de las quebradas de Todosantos y el Arenal arriba en la cima de la colina, por la orilla de la quebrada de Todosantos estaba la ruta a la vereda Los Mates en la cordillera central, el patrón era un hombre mayor, (tercera edad) y su compañera era muy joven que no alcanzaba a los veinticinco años más o menos, tenían dos hijos el mayor de unos cuatro años, en la casa también vivía un hermano del patrón de igual edad a la del patrón, me cogieron mucho aprecio, por motivo de mi juventud era muy hábil para cumplir con una variedad de oficios caseros y domésticos propios de la vida del campo. Doña Laurencia la patrona era una mujer de un vocabulario soez, todo el día lo pasaba alegando y vociferando lo que sabía y muy repetitivo en voz alta que causaba fastidio y malestar el tener que estar escuchándola yo con ella a metros, una madrugada mientras yo dormía esta dama se me pasó a mi cama y lo siguió haciendo con mucha frecuencia, ella me inició en la experiencia tan anhelada por cualquier adolescente. Juventud desembreada. Desde los diez y seis años en adelante empecé a llevar muchas amistades con personas del sexo opuesto cada vez que cogía el dinero producto de mi trabajo, siempre separaba una parte dizque para divertirme y lo hacía en las casas de lenocinio al calor del licor y de la música arrabalera, una ocasión y a finales de mi soltería tuve amistad con una mejer a quién llegué apreciar bastante cuando me despedí de ella porque me iba a vivir a otro lugar por razón de mi trabajo prometiéndole que no la olvidaría y que pronto volvería me dijo: usted no vuelve, todo hombre que se mete conmigo y se va, enseguida se casa y su premonición se cumplió, yo ya estaba hastiado de esa forma de vida porque cuando amanecía acompañado sentía asco por aquella que había estado de turno, hasta llegué a temer que cuando me casara me ocurriera lo mismo afortunadamente la bendición de la vida matrimonial para la procreación de la especie humana mediante los lazos del amor es totalmente diferente y gratificante. La tomatera de madrigal. Antes de alistarme para el servicio militar, trabajaba como administrador de una tomatera en la región de Madrigal en Riofrio, un día festivo con mis compañeros de trabajo resolvimos ir a invitar a unas fufurufas a pasear con nosotros en bicicletas a la tomatera, ellas aceptaron el desafío, estuvimos bañando en un charco de la represa de aguas para el riego de la plantación y degustando ensalada de los mejores tomates de

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la siembra, fue una tarde inolvidable para mí y desafortunada para un compañero que salió pringado con una enfermedad venérea. En 1950 me inicie ya solo en mis tareas laborales ya que desde los ocho años lo había hecho al lado de mi madre y posteriormente al lado de mi padre y hasta con el esposo de una tía, por esos días fui aceptado a trabajar en una finca de un señor Víctor Victoria Candado que común mente lo llamaban don Víctor Candado en una vereda llamada el Arenal que quedaba al medio de las quebradas de Todosantos y el Arenal arriba en la cima de la colina, por la orilla de la quebrada de Todosantos estaba la ruta a la vereda Los Mates en la cordillera central, el patrón era un hombre mayor, (tercera edad) y su compañera era muy joven que no alcanzaba a los veinticinco años más o menos, tenían dos hijos el mayor de unos cuatro años, en la casa también vivía un hermano del patrón de igual edad a la del patrón, me cogieron mucho aprecio, por motivo de mi juventud era muy hábil para cumplir con una variedad de oficios caseros y domésticos propios de la vida del campo. Doña Laurencia la patrona era una mujer de un vocabulario soez, todo el día lo pasaba alegando y vociferando lo que sabía y muy repetitivo en voz alta que causaba fastidio y malestar el tener que estar escuchándola yo con ella a metros, una madrugada mientras yo dormía esta dama se me pasó a mi cama y lo siguió haciendo con mucha frecuencia, ella me inició en la La clínica de abortos. A principios de la década de los 70, ostentaba el grado de cabo primero, en una ocasión me destinaron a comandar la subestación Nueva Floresta, por andar enredado con mas amistades me dejé convencer de ir a asustar una señora que tenía una clínica clandestina de abortos, me cercioré de toda la información necesaria, monté el operativo incluyendo en el proyecto a un amigo abogado que servía como comisario de policía y una joven que cooperaba con el servicio secreto en diversas actividades. Una tarde cuando todo estaba listo allanamos la casa en el instante en que iba a empezar a tratar la joven, con todo el instrumental y elementos necesarios al lado de la camilla la cogimos en flagrancia, la arrestamos y luego entramos en negociación para no perjudicarla lo cual constituía el objeto de la operación, como no tenía dinero a la mano nos puso cita para el siguiente día y ahí nos montó la trampa, primero habló con un amigo de ella que resultó ser un pariente mío para buscar ayuda, accedí no arrestarla por motivo de esa intervención pero quedó vigente lo del dinero al siguiente día cuando íbamos a recoger el dinero, al atravesar una avenida principal para llegar a la vivienda observé que había un operativo montado en tosa era área con personal del servicio secreto, me asusté y retrocedí, abandoné la misión que tenía desde el día anterior, me volví al sitio de mi trabajo después de haber notificado a mis compañeros la nueva decisión y el peligro que estábamos corriendo. Un rato después llegó un oficial al puesto y me arrestó, me llevó a la guardia del cuartel central, el
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oficial de guarnición que era un capitán bien amigo y de mucha confianza arrimó al lugar donde estaba recluido e incomunicado y me dijo: “Aguirre aprovecha ahora que yo estoy aquí para que hagas lo que necesites para que te defiendas”, de inmediato pedí prestado el teléfono en presencia de el oficial y llamé al comisario le conté lo que había pasado y me respondió “No se preocupe ya voy para allá a hablar con el Coronel, lo sueltan a ud o me arrestan a mí”, así fue, un rato después llegó él y seguidamente llegó la orden de que me dejaran en libertad y retornara a mi puesto de trabajo. Así terminó esa grosera experiencia. TITULO II. La imagen del Líder.

LAS CELEBRACIONES EN LA WACKENHUTH. En el tercer trimestre de de 1988 ingresé a la empresa de vigilancia privada “Wackenhuth de Colombia. S.A sucursal Cali” en el cargo de Jefe del departamento de operaciones. Era tradicional allá hacer celebraciones entre ellas las de cumpleaños de directivos y empleados de la parte administrativa, era una compañía grande conformada por seis departamentos, en esas celebraciones utilizaban las tortas, champaña, regalos, cantos y música, en el momento de servir la bebida del brindis yo llamaba a la empleada encargada de ese menester y le pedía que a mí me sirviera agua en vaso en vez de champaña en copa, al principio me observan y se reían hacían comentarios pero debido tal vez al respeto que inspiraba por mi edad y darse cuenta de mi ideología religiosa optaron por ser prudentes y no soprepasarse, después la gerencia determinó se suspendía la champa en las celebraciones y en su lugar utilizar gaseosas. Ese ejemplo marcó época en la Wackenhuth de Colombia, además durante mi estancia en la empresa y debido a mi posición privilegiada, muchos miembros de la
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iglesia empezaron a llegar a pedirme les colaborara para conseguir un empleo tanto hombre como mujeres, a muchos les ayudé vinculándolos a diferentes actividades. La campaña política. Para los comicios electorales de senado y cámara de representantes 2010-2014, un santo de los últimos días, el hermano Miguel Angel García López presentó su nombre como aspirante al senado, un año después yo decidí apoyarlo entre otras cosas por pertenecer a mi unidad, haciendo parte de su movimiento, él llevaba varios meses promoviendo su intención participativa en ese evento electoral, aún estaba muy incipiente la campaña, empecé a asistir a sus reuniones y poco a poco otras personas iban llegando, pero pronto dejaban de volver, cuando empezaba a tomar forma el comité se sintió la necesidad de una secretaria, yo tomé la palabra y anuncié que mi hija María Amparo Aguirre había intervenido en política en el pasado en el departamento de Cundinamarca como candidata a una alcaldía y a la asamblea del departamento, que había creado organizaciones, asociaciones etc., los miembros del comité de la campaña se interesaron y la invitaron al movimiento, además le pidieron hoja de vida, y en la primera reunión a la que asistió fue nombrada como la secretaria de la campaña al senado por la familia, pues ese era el emblema; María Amparo ya llevaba cuatro años de haberse bautizado en la iglesia pero poco tiempo después había dejado de asistir. En una reunión en Popayán con el líder del partido “Cambio Radical” Dr. Germán Vargas Lleras, aspirante presidencial después de oír a los líderes locales y regionales entre ellos ella, la llamó y le preguntó qué posición tenía en la campaña, ella le dijo que secretaria, éste le pidió que presentara su nombre como candidata a la Cámara de Representantes por el Valle del Cauca que él le daría el aval en vista que el aspirante al senado aún no tenía compañero de fórmula, así fue y ahí nació su candidatura. Al regreso de Popayán nos hizo el comentario, yo le dije: Quién va a votar por usted, si nadie la conoce para darle apoyo, usted no asiste a la iglesia y no se relaciona con los miembros; crecía el entusiasmo entre los miembros de la campaña en razón a su plataforma, en vista de que yo si soy muy conocido a través del servicio que he prestado en la iglesia y en la parte laboral, opté por relacionarlos tanto a ella como al aspirante al senado, con mis amistades, empecé mi trabajo saliendo los domingos con ellos a las diferentes Capillas, al llegar los miembros que me conocían me saludaban efusivamente y me expresaban su simpatía y en ocasiones agradecimientos por algún favor recibido o por los recuerdos cuando en otras unidades había sido su líder ya en la iglesia o en otras circunstancias, Miguel Angel también nos salió un completo
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desconocido afuera de su entorno, en razón a que él tiene un cargo oficial dentro de la iglesia a nivel de Área, yo lo presentaba a los líderes Obispos, o presidentes y les pedía si podían otorgarle minutos en sus reuniones para que expusiera el tema de su misión evangélica mientras yo les susurraba a los miembros que ese hermano era candidato al senado y les pedía le apoyaran así mismo lo hacía con María Amparo y como ella había lanzado una audaz campaña por internet no solo a mis amigos sino a todos los líderes de la Iglesia y público en general dándoles a conocer su plataforma política, algunos la distinguían por esa causa y por la fotografía la reconocían además era la primera vez que la tenían en personas. En esas visitas no faltaba de pronto personas a las que yo les había otorgado la Bendición Patriarcal y me daban elogios y muchas manifestaciones de gratitud y alegría al volverme a ver y eso contribuyó en parte para ella fortalecerse y volver a la iglesia, la campaña política tuvo muchos altibajos en la sumatoria de los resultados electorales por los fraudes y la corrupción en ese medio por lo cual ellos no alcanzaron nominación. En los Testimonios en el barrio Limonar. Durante las visitas a las Capillas buscando el favor de los hermanos para la causa política de mi hija María amparo, un domingo llegamos muy temprano como solíamos hacerlo para estar presentes en la puerta principal de los centros de reuniones para saludarnos con los miembros y repartirles papelería de las campañas del senado y de la cámara de representantes de los dos candidatos mormones, ese día era domingo de testimonios, entre los muchos hermanos con que nos saludamos conocidos unos, otros a quienes no recordaba que son la mayoría pero que me recuerdan con gratitud, llegó una familia y la esposa y madre fue muy deferente con migo y me dijo entre otras cosas, usted me dio mi bendición patriarcal cuando yo era una adolescente, había venido de Popayán con ese propósito, mas tarde ya en la reunión después de yo haber compartido mi testimonio después del obispo a quién en otra unidad había sido mi obispo y también a quién me había correspondido otorgarle su bendición patriarcal, siguieron muchos más hermanos y muchos de ellos de los cuales les había correspondido conmigo esa bendición en mi ministerio bajo mis manos y por mi presencia se motivaron a hablar de sus bendiciones en sus testimonios entre ellos la hermana de Popayán que ya residía en esta ciudad con su propia familia la que lloró durante su testimonio dando gracias al Señor porque las promesas que había recibido muchas se le habían cumplido y había sido una guía espiritual para su vida, mi hija María Amparo observaba en silencio y estoy seguro que la motivo para afianzarse en la iglesia y empezar a recorrer el camino de la conversión pues le pidió al Obispo entrevista para su propia bendición patriarcal la que recibió durante una noche de hogar. Meses después de finalizada esas fustas electorales ella se encuentra muy activa en la iglesia.
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Cómo se revela el linaje y las bendiciones. Cuando en conversaciones con familias o personas que se hallan inquietas de cómo el patriarca les declara verdades del evangelio que se ajustas a sus necesidades o que las promesas se les ha cumplido y piden explicación esta es mi respuesta. “Cuando el patriarca coloca las manos sobre la cabeza de la persona que va a bendecir e invoca el poder del sacerdocio se conecta automáticamente con el cielo, a través de los hilos invisibles de la REVELACIÓN Y LA PROFECÍA y es ahí cuando empieza a ser inspirado y dirigido por el Santo Espíritu, ahí es cuando le declara a la persona el linaje, dones, promesas, consejos, exhortaciones y amonestaciones”. En la década de los noventa y principios del dos mil, recuerdo que cuando bendecía a jóvenes venía a mí la inspiración de amonestarlos para que estudiaran sistemas porque el nuevo siglo llegaba con fuertes desafíos en lo relacionado con la informática y la tecnología que quiénes no lo hicieran quedarían rezagados en el modernismo que venía con el nuevo siglo el que estaba a las puertas, al igual que con el idioma universal de la iglesia, el inglés, y yo como persona natural en mi medio nunca me imaginé ver como veo hoy los grandes centros de la informática, salas de internet, telefonía, etc., etc., que posiblemente si estaría ya en las naciones lejanas como Japón, Estados Unidos, Europa y Asía. La joven de Zarzal. Una ocasión cuando vivía en Tuluá y servía como miembro del consejo del distrito visitaba la Rama “Roldanillo” con sede en Zarzal, un grupo de hermanas y hermanos me saludan muy animadamente, en ese grupo había una hermana que me dijo tal vez no se acuerde, usted me dio a mí la “Bendición Patriarcal” de inmediato una jovencita que se hallaba en ese grupito exclamó ahh usted es patriarca?, le dije sí pero no estoy en funciones, ella dijo a continuación yo había pedido mucho a Dios me diera la oportunidad de conocer un patriarca, que bendición poder hoy ver uno, tocarlo y hablarle, estoy muy emocionada y la alegría y entusiasmo como lo decía era enternecedor y me causaba mucho alago y regocijo. Un llamado sin responder. El 30 de mayo 2010, la presidencia de la Estaca visitó el barrio Versalles, a mí me correspondió la primera oración en la reunión sacramental, al término de ésta reunión me llamó el presidente Luis F. Barbosa presidente de la estaca y me dijo, hermano Aguirre quiero hablar con usted, a la orden presidente le contesté, nos ubicamos en las bancas del estrado y me dijo : “mientras usted oraba al principiar la reunión yo tuve la sensación y el sentimiento de que usted debe de estar sirviendo en el templo”, palabras más y finalmente le dije, presidente deme tiempo para darle una respuesta, sin embargo aún no lo he hecho, pues por tener aún una obligación familiar
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siento impedimento en razón a que la mesada de la pensión no alcanza para dividirla para atender mis obligaciones hogareñas; el 28 de julio de este mismo año fui requerido para asistir a una entrevista en la Estaca, durante el desarrollo de la misma y al hablarme el primer consejero de la Estaca sobre si tenía recomendación para el templo vigente y mostrársela, una vez la miró me dijo “a usted lo están esperando en el templo”, le dije sobre el particular tengo una respuesta pendiente con el presidente Barbosa, en ese dilema estoy, Dios quiera que se despeje el panorama y pueda cumplir con ese señalamiento que me tiene el Altísimo. La billetera de la señora. El domingo 27 de junio 2010, en el barrio Versalles, discursando un hermano del sacerdocio, comentó una experiencia diciendo: Que iba a pie para su casa adelante lo hacia una señora y que él vio cuando se le había caído una billetera, la recogió la revisó y había bastante dinero, en el momento su mente empezó a divagar si se quedaba con la plata y después la llamaba y le pedía recompensa para devolverle los documentos como lo hace la mayoría del público, sin embargo sintió un impulso de que él no podía hacer eso y corrió y alcanzó a la mujer y le entregó la billetera con el dinero a la vez que le decía, señora esto se le cayó a usted, ella lo miró, la recibió y le dio las gracias a la vez que le decía ud acaba de salvar a mi mamá, seguidamente lo invitó que la acompañara a la clínica Versalles donde tenía la madre hospitalizada lista para una intervención quirúrgica, él la acompaño, al entrar al recinto hospitalario y saludarse madre e hija, la enferma preguntó mirando al muchacho y este quién es?, la hija le respondió es un ángel que hizo posible su operación porque había perdido el dinero y él se lo recupero, le dieron las gracias y él les dijo es que yo también tengo mamá…, la madre del hermano sufría una enfermedad terminal y poco después falleció tras haber sufrido mucho y no fue sino hasta que recibió una bendición del sacerdocio que él le dio, que ella cerró los ojos y pasó el velo. Mis generaciones. Para iniciar esta parte voy a trascribir un párrafo de un mensaje que escribió ni nieto Diego Fernando cuando servía como misionero en Chile. : “Un mensaje enviado por internet por DIEGO FERNANDO AGUIRRE PÉREZ a mediados del año 2007 aun sirviendo como misionero en la República de Chile. “Familia, me impresionó hoy el haber leído el correo de mi abuelo, espero con ansias esas experiencias espirituales que tanto darán de que hablar dentro y fuera de la familia, casi me imagino un Manual de la clase de la Escuela Dominical que diga “La vida del patriarca Rafael Aguirre Bejarano” No sería nada malo leer y enseñar de la vida de mi abuelo”.

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1º. Rafael Aguirre Bejarano y María Teresa Gómez Aguirre 2º. José Freddy Aguirre Gómez y Bertilda Pérez Días. Lucía Helena Aguirre Gómez, María Amparo Aguirre Gladys Teresa Aguirre Mosquera y Freddy Antonio Mosquera Guevara Rafael Ernesto Aguirre Gómez. 3º. Diego Andrés Dancourt y Michelle Youngs Dancourt Freddy Alexander Aguirre Pérez Diego Fernando Aguirre Pérez Aura María Mosquera Davis y Eric Davis. Leidy Johana Aguirre Torres y Juan Carlos Torres Stefany (Aguirre) Arbeláez Andrea Nallely Tabares Aguirre 4º. Isabella Torres Aguirre. Generaciones Anteriores: Línea paterna. Neftalí Aguirre y Martina Ospina María de los Ángeles Aguirre y David Núñez Juan Núñez y Micaila Bedoya Wenceslao Núñez y Prudencia Chávez Andrés Ospina Fidelina Tinaco Cornelia Ospina.

Línea materna. Gratiniano Bejarano y María del Carmen Bejarano Martin y Rosaura Bejarano Castro Cruz Bejarano y Ana María Castro Belisario Zúñiga Bejarano y María Remedios Bejarano Pedro Zúñiga María Eufrania Bejarano

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Cuadro Ancestral de generaciones. Primera generación. Rafael Aguirre Bejarano nacido el 24 de octubre de 1934 en San Pedro, Valle, Colombia. El se selló a sus padres el 6 de enero de 2001 en el Templo de Bogotá, D.E. Colombia, Rafael se bautizó el 3 de marzo de 1985 en Cali, Valle, Colombia. El recibió las Investiduras el 25 de marzo de 1986 en el templo de Lima, Perú. Rafael se casó con María Teresa Gómez Arcila, hija de Luis María Gómez Ramírez y Raimunda Arcila Gómez, el 9 de diciembre de 1.958 en Primavera, Valle, Colombia. Fueron sellados el 25 de marzo de 1.986 en el Templo de Lima Perú. María nació el 23 de noviembre de 1.939 en Naranjal, Bolívar, Valle, Colombia, y tuvo su bautismo infantil en la Parroquia de Naranjal, Bolívar, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 17 de julio del 2.000 en el Templo de Bogotá, Distrito Capital Colombia. María se bautizo el 7 de abril de 1.984 en Cali, Valle, Colombia. Ella recibió la investidura el 25 de marzo de 1986 en el Templo de Lima Perú. Segunda Generación. Fortunato Aguirre Ospina nació el 5 de marzo de 1.907 en San Pedro, Valle, colombia. El murió el 13 de junio de 1996 en Cali, Valle, Colombia. El se selló a sus padres, el 7 de enero de 2.000 en el Templo de Bogotá. D.C., Colombia. Fortunato se bautizo el 23 de julio de 1995 en la Capilla de Maracaibo, Jardín, Cali. El recibió la investidura el 19 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Fortunato se casó con Juana María Bejarano el 18 de agosto de 1930 en Tuluá, Valle, Colombia. Fueron sellados el 4 de enero de 2001 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Juana María Bejarano nació el 30 de marzo de 1914 en San Pedro, Valle, Colombia y tuvo su bautismo infantil en 1914 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió el 17 de diciembre de 1999 en Cali, Valle, Colombia y se le sepultó el 18 de diciembre de 1999 Cali, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 4 de enero de 2001 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Juana se bautizó el 14 de enero de 2001 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Ella recibió la investidura el 14 de enero de 2001 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Tercera Generación. Neftalí Aguirre nació aproximadamente en 1885 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió el 28 de diciembre de 1960 en San Pedro, Valle, Colombia. El se selló a sus
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padres el 23 de febrero de 1990 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Neftalí se bautizó el 4 de julio de 1985 en el Templo de ciudad de Guatemala, Guatemala. El recibió la investidura el 5 de julio de 1985 en el Templo de Ciudad de Guatemala. Guatemala. Neftalí se casó con Martina Ospina Tinaco el 1 de julio de 1906 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 12 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Martina Ospina Tinaco nació aproximadamente en 1885 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió el 31 de julio de 1933 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 22 de enero de 1997, en el Templo de Lima, Perú. Martina se bautizó el 4 de julio de 1985 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Ella recibió la investidura el 5 de julio de 1985 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Gratiniano Bejarano nació el 20 de julio de 1887 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1945 en Guadalajara de Buga, Valle, Colombia. El se selló a sus padres el 7 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Gratiniano se bautizó el 4 de julio de 1985 en Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. El recibió la investidura el 5 de julio de 1985 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Gratiniano se casó con María del Carmen Bejarano aproximadamente en 1909 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 2 de julio del 2002 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. María del Carmen Bejarano nació el 6 de diciembre de 1875 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió el 6 de octubre de 1949 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 22 de enero de 1997 en el Templo de Lima, Perú. María se bautizó el 7 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Ella recibió la investidura el 13 de agosto de 1986 en Ciudad de Guatemala, Guatemala. Cuarta Generación. David Núñez Bedoya nació aproximadamente en 1834 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1918 en San Pedro, Valle. Colombia. El se selló a sus padres el 7 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. David se bautizó el 9 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 28 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia, David se casó con María de los Ángeles Aguirre en 1884 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 3 de julio de 1997 en el Templo de Lima, Perú. María de Los Ángeles Aguirre nació aproximadamente en 1869 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1914 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 22 de enero de 1997 en el Templo de Lima, Perú. María se

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bautizó el 31 de octubre de 1985 en el Templo de Lima, Perú. Ella recibió la investidura el 21 de mayo de 1996 en el Templo de Lima, Perú. Andrés Ospina nació el 7 de noviembre de 1953 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1923 en San Pedro, Valle, Colombia. Andrés se bautizó el 14 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. El recibió la investidura el 19 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Andrés se casó con Fidelina Tinaco el 5 de agosto de 1874 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 20 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Fidelina Tinaco nació aproximadamente en 1864 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1899 en San Pedro, Valle, Colombia. Fidelina se bautizó el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Ella recibió la investidura el 11 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Isidoro nació aproximadamente en 1867 en San Pedro, Valle, Colombia, El murió aproximadamente en 1932 en San Pedro, Valle, Colombia. Isidoro se bautizó el 14 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 11 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Isidoro se casó con María Rosaura Bejarano Castro aproximadamente en 1884 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 20 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. María Rosaura Bejarano Castro nació aproximadamente en 1863 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1922 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 14 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. María se bautizó el 2 de agosto de 1986 en Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Ella recibió la investidura el 6 de agosto de 1986 en el templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Belisario Zúñiga Bejarano nació el 23 de marzo de 1843 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1916 en San Pedro, Valle, Colombia. El se selló a sus padres el 7 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Belisario se bautizó el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 6 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Belisario se casó con María Remedios Bejarano Gallego aproximadamente en 1874 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 3 de julio de 1997 en el Templo de Lima, Perú. María Remedios Bejarano Gallego nació en 1855 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 14 de septiembre de 1986 en Ciudad de Guatemala, Guatemala.
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María se bautizó el 2 de agosto de 1986 en el Templo de Ciudad de Guatemala, Guatemala. Ella recibió la investidura el 6 de agosto de 1986 en Ciudad de Guatemala, Guatemala. Quinta generación. Juan Núñez nació aproximadamente en 1812 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió en San Pedro Valle, Colombia. El se selló a sus padres el 16 de julio de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Juan se bautizó el 31 de octubre de 1995 en el Templo de Lima, Perú. El recibió la investidura el 16 de noviembre de 1996 en el Templo de Lima, Perú. Juan se casó con Micaila Bedoya aproximadamente en 1833 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 3 de julio de 1997 en el Templo de Lima, Perú. María Micaila Bedoya nació en 1818 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió el San Pedro, Valle, Colombia y se le sepultó en San Pedro, Valle, Colombia. Micaila se bautizó el 31 de octubre de 1996 en el Templo de Lima, Perú. Juan Bartolomé Aguirre Quevedo nació en 1862 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió en San Pedro, Valle, Colombia. El se selló a sus padres el 7 de febrero del 2004 en el Templo de Washington D.C. Juan se bautizó el 14 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. El recibió la investidura el 7 de enero de 2000 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Juan se casó con la señora de Bartolomé Aguirre Quevedo en 1868 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 19 de febrero de 1997 en el Templo de Lima, Perú. Señora de Bartolomé Aguirre Quevedo, nació en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió en 1910 en San Pedro. Valle, Colombia. La señora se bautizó el 31 de octubre de 1995 en el Templo de Lima, Perú. Ella recibió la investidura el 21 de marzo de 1996 en el Templo de Lima, Perú. Cornelia Ospina nació en 1831 en San Pedro, Valle, colombia. Cornelia se bautizó el 28 de octubre de 1995 en el Templo de Lima, Perú. Ella recibió la investidura el 21 de marzo de 1996 en el Templo de Lima, Perú. Cruz Bejarano nació aproximadamente en 1842 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1899 en San Pedro, Valle, Colombia. Cruz se bautizó el 14 de diciembre de 1999 en el Tempo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 8 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C. El recibió la investidura el 8 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Cruz se casó con Ana María Castro aproximadamente en 1862 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 20 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C.
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Ana María Castro nació aproximadamente en 1845 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1907 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella recibió la investidura el 8 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C. Pedro Zúñiga nació aproximadamente en 1819 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1888 en San Pedro, Valle, Colombia. Pedro se bautizó el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 18 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Pedro se casó con María Eufrania Bejarano aproximadamente en 1840 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 18 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. María Eufrania Bejarano nació aproximadamente en 1825 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1882 en San Pedro, Valle, Colombia. María se bautizo el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Ella recibió la investidura el 12 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Alcides Bejarano nació aproximadamente en 1830 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1923 en San Pedro, Valle, Colombia. Alcides se bautizó el 19 de septiembre de 2002 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 15 de abril del 2003 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Alcides se casó con Rafaela Gallego aproximadamente en 1854 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 16 de abril de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Rafaela Gallego nació aproximadamente en 1834 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1927 en San Pedro, Valle, Colombia. Rafaela se bautizó el 19 de septiembre de 2002 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Sexta generación. Wenceslao Núñez nació aproximadamente en 1842 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1922 en San Pedro, Valle, Colombia. Wenceslao se bautizó el 19 de septiembre del 2002 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. El recibió la investidura el 15 de abril de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C. Colombia. Wenceslao se casó con Prudencia Chaves aproximadamente en 1865 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 16 de julio de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Prudencia Chaves nació aproximadamente en 1845 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió en san Pedro, Valle, Colombia. Prudencia se bautizó el 15 de julio de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Ella recibió la investidura el 16 de julio de 2003 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia.
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Ignacio Vicente Aguirre nació aproximadamente en 1819 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió aproximadamente en 1882 en San Pedro, Valle, Colombia. Ignacio se bautizó el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 20 de junio del 2000 en el Templo de Bogotá. D.C., Colombia. Ignacio se casó con María Quevedo aproximadamente en 1839 en San Pedro, Valle, Colombia. Fueron sellados el 18 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. María Quevedo nació aproximadamente en 1824 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella murió aproximadamente en 1881 en San Pedro, Valle, Colombia. Ella se selló a sus padres el 21 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. María se bautizó el 15 de diciembre de 1999 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Ella recibió la investidura el 18 de enero del 2000 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Séptima generación. Bartolomé Vásquez nació en 1848 en San Pedro, Valle, Colombia. El murió en San Pedro, Valle, Colombia. Bartolomé se bautizó el 17 de agosto del 2004 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. El recibió la investidura el 23 de agosto de 2006 en el Templo de Bogotá, D.C., Colombia. Bóvedas Montañas Rocosas.

En las montañas rocosas fue construida las Bóvedas de Granito donde se almacenan billones de registros genealógicos de todo el mundo, los de nuestra familia ya existe un buen número de nuestros antepasados y naciones actuales en ese santo lugar. Este es el registro: Lago Salado. Rafael Aguirre Bejarano 791 personas. 266 familias. Apellidos enviados: Aguirre, Bejarano, Ospina, Núñez, Tinaco, Zúñiga, Castro, gallego, y Vásquez. Código de archivo 3426978-0901106120836.

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Mosaico familiar.

Neftali Aguirre

María del Carmen Bejarano..

Mi abuelo paterno Neftali y abuela materna María del Carmen, sigue Rafael y Teresa, mis padres Fortunato y Juana María Luis María Gómez y Raimunda Arcila mis suegros, José Freddy y Bertilda Pérez, Lucía Helena, María Amparo, Freddy Antonio Mosquera y Gladys Teresa, Rafael Ernesto, Eric Davis y Aura María, Juan Carlos Torres y Leidy Johana, Stefany , Andrea Nallely, e Isabella.
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Mis progenitores y demás antepasados al nacer nos inscribían en los registros parroquiales de la iglesia católica, además en nuestro medio era la única religión conocida en esas épocas, yo rompí esa costumbre dogmática, en la actualidad año 2010, mi familia, mis descendientes todos estamos feliz mente activos como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los santos de los Ultimos Días, mi esposa, mis cinco hijos, mis siete nietos y ahora mi bisnieta Isabella acaba de nacer dentro del convenio. Una hija sirvió como misionera en la misión Bogotá Norte, otra hija casada en el tempo y entre sus múltiples llamamientos ahora sirve como obrera en el templo de Provo, dos nietos sirvieron como misioneros en la República de Chile, dos nietas casadas en el Templo con misioneros retornados, otro nieto casado con misionera retornada y posteriormente fueron llamados a servir como misioneros de servicio en genealogía enseñando idiomas en el Lago salado en Utah. Estoy complacido con este balance sin contar que mi esposa mientras la salud se lo permitió sirvió en varios cargos de las organizaciones auxiliares de barrios y Ramas, mis hijos varones en las temporadas de activos han servido el mayor en la presidencia de HJ y el menor en varias ocasiones y lugares como director de actividades. Por mi parte he servido como primer consejero de la Escuela Dominical de barrio, líder de la Obra misional, Consejero de Rama y de Obispados, Obispo en dos ocasiones, presidente de Rama, Patriarca, director del Centro de Historia Familiar, director del centro de empleos de la regional Cali, maestro de historia familiar en varias ocasiones, de principios del evangelio, como Presidente de Quórum de Elderes y ahora como líder del grupo de sumos sacerdotes. En este balance podría también registrar que una sobrina también se convirtió al evangelio en el mismo tiempo en que lo hicimos los primeros de mi familia y posteriormente casada en el templo, ahora su hijo mayor sirve una misión en la República de El Ecuador. Y siete generaciones de antepasados de mi linaje directo y tres de mi esposa con sus ordenanzas vicarias y un grupo considerable de parientes también hacen parte de este trabajo de la investigación de la historia familiar que han sido favorecidos con las ordenanzas del santo templo. Claro que también tenemos balance negativo, el hijo menor estuvo casado con misionera retornada de donde quedó una preciosa hija, hoy están divorciados (pero activos); una nuera menos activa a igual que el esposo o sea mi hijo mayor.

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TITULO III. La vida campesina. Viviendas en el campo. Construidas en bareque unas otras en guadua, también en adobe (Ladrillo crudo), la mayoría con pisos en tierra y techos de paja, es decir, con hijas de iraca o de palma, algunas techadas con hojas de cin, una lámina de metal, muy pocas con teja de barro, ladrillo y pisos en cemento. Los muebles hechos de La Guadua. Los campesinos colombianos en la primera mitad del siglo XX, especialmente los más pobres, aquellos que vivieron en forma primitiva, sus viviendas y muebles los construían a base de La Guadua. Esta planta es colombiana y en la enciclopedia Wikipendia vemos algunos usos, características de este elemento vegetal. La guadua es un tipo de bambú, muy característico en el paisaje del Triángulo del Café y de la región andina. El Norte del Valle es cafetero y Sevilla es llanada como la capital cafetera de Colombia. La guadua, posee, además, características ecológicas, siendo una fuente importante de agua, ayudando, al mismo tiempo, en la regulación de los caudales, en la captura de CO2 y en la purificación del ambiente. Por otro lado, es un material supremamente liviano y flexible, lo que permite utilizarlo en el campo industrial, para levantar construcciones sismo resistente, muy original a nivel de diseño y propio del paisaje colombiano El saltarín. Era un cono que conocí en mi infancia construido por mi padre a base de un grueso bejuco que cortaba en el monte y formaba tres circunferencias, la superior de mayor tamaño, la segunda más pequeña y finalmente la tercera más reducida; luego las unía con otros trozos del mismo material a dos frentes formando una cruz en la base de un cono que era la forma terminada. Luego este mueble era forrado con trapos (ropa usada), y colgado con una soga de dos de sus extremos y era utilizado como mecedor para los bebes. Todos niño era poseedor de un saltarín que los mayores movían para distraer y divertir a los bebes.
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En la región de la planicie campesina vallecaucana era muy conocido este instrumento y en algunas viviendas donde los varones eran industriosos siempre había uno cuando había niños pequeños. Características de la guadua La guadua se caracteriza por una gran resistencia, los guaduales crecen en Colombia desde hace siglos, entre ríos, como un elemento indispensable de nuestros paisajes cafeteros, convirtiéndose, gracias a la creatividad y talento de los artesanos, en originales productos que hacen a Colombia famosa en todo el mundo. Los guaduales crecen en Colombia desde hace siglos, entre ríos, como un elemento indispensable de nuestros paisajes cafeteros, convirtiéndose, gracias a la creatividad y talento de los artesanos, en originales productos que hacen a Colombia famosa en todo el mundo. Las camas, sillas, bancas y varios artículos hogareños de esta población era a base de la Guadua muy abundante en este territorio del occidente colombiano. Inclusive las raíces eran utilizadas como bancos, su forma tiene la caracterización a parecerse a un alacrán (Escorpión).Las casas eran de bareque, su estructura a base de guadua, rellenada con barro y forrada con una mezcla de cagajón (estiércol de caballos) y barro y sobre ella, iba el enlucimiento a base de cal, un mineral extraído de la tierra, dejando las paredes blancas y zócalos rojos de una altura de cuarenta centímetros alrededor de las paredes como un terminado de lujo. Es de advertir que las ventanas y las puertas también eran de guadua. Guadua: el acero vegetal Bosque de guadua en el Triángulo del Café. Casas, puentes colgantes, acueductos, embarcaciones, pisos, muebles, objetos decorativos, instrumentos de música e, incluso, papel, se producen de este increíble material colombiano, denominado guadua. Esta materia prima natural no solamente permite levantar una catedral (ej. Catedral de Pereira, Colombia), sino también puede ser utilizada para la elaboración de artesanías que atraen a los turistas de todo el mundo. La choza que hay en mi mente que sirve de modelo para esta narración tenía un depósito de agua llamado El Pozo, ahí se almacenaba las aguas lluvias, era una circunferencia que abarcaba aproximadamente cinco metros a la redonda por un metro de fondo, anfibios como los sapos y las ramas se anidaban en ese lugar, esas aguas se utilizaban a veces para el lavado de la ropa y para el riego de las pocas matas

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de jardín y medicinales que estaban alrededor de la vivienda, en las noches el cantar de las ranas formaban gratas sinfonías que rompían el silencio de la noche. Además tenía cerca al pozo a la orilla del límite de la propiedad un surco de arrayanes muy juntos, al medio un guanábano que formaban una cortina ese lugar era utilizado como letrina, al frente de la choza otro surco de arboles de arrayanes y matas de tuna que en épocas de florecimiento daban largos y preciosos pétalos que con las flores de los arrayanes perfumaban el medio ambiente. La pesebrera. El lote de terreno donde estaba edificada nuestra choza (Casa), era grande, rectangular casi desocupado, cubierto con pasto (grama), mi madre aprovechaba ese terreno para dar servicio a los amigos que bajaban de las fincas de las veredas Pavas, Monterredondo y Los Mates con equinos caballar y mular cargados con productos agrícolas para vender en los mercados de Tuluá y Buga por cada bestia nos pagaban una cuota establecida por día, además en épocas en que el agua del pozo se escanciaba me daban un dinero adicional a mí para que llevara los animales a la quebrada a beber agua fresca, con ese dinero generalmente servía para ayudarnos con la compra de alimentos en razón a nuestra excesiva pobreza. Las frutas. Las mandarinas, las guanábanas, papayas, naranjas y piñuelas entre otras, nos la regalaban en las fincas de nuestro vecindario, yo acompañaba a mi madre en todas las faenas de trabajo y venta de productos, algunas veces utilizaba también mis hermanas mayores para que nos apoyaran en esas actividades, recogíamos semanalmente en épocas de cosecha esas frutas para ser vendidas en los mercados de las ciudades cercanas, así mismo nos autorizaban para coger las hojas de plátano las que soasábamos (pasarlas por el fuego), las envolvíamos en atados, luego formábamos un bulto éstas hojas generalmente son utilizadas entre otras cosas para envolver y cocinar tamales y para preparar la maza de empanadas y ornear los pandebonos trasnochados, igual hacíamos con las hojas de biao que cogíamos no solo en las fincas sino también en dos guaduales de nuestra área, éstas últimas hojas utilizadas en las carnicerías para envolver la carne. En los potreros donde pastaba el ganado donde la maleza se crecía demasiado ahí encontrábamos los zapallos éstos si era solo para nuestro consumo, en los plantíos de maíz cuando estaba lista la siega hallábamos sandías igual para nuestro consumo.

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Las fincas de la montaña. Así llamábamos a éstas fincas de la zona de la cordillera central de las veredas de Monterredondo, Pavas y los Mates de propiedad de finqueros de origen antioqueño y Caldense, personas muy caritativas y bondadosas, a nosotros nos habían cogido mucho aprecio y debido a nuestra gran pobreza ellos nos regalaban cada vez que los visitábamos, productos como plátano, yuca, arracacha entre otros con los cuales unidos con los otros esfuerzos nos proporcionaba nuestra alimentación hasta la época en que yo llegué a la edad de poder trabajar (12 años) y fuimos logrando autosuficiencia. Lo anterior porque mi padre trabajaba como jornalero y sus ingresos eran insuficientes para mantener a la numerosa familia, nueve hijos. En la vecindad de nuestra vivienda existió un trapiche panelero, denominado Betania, semanalmente íbamos a pedir melado y con esa miel se preparaba tanto café como agua de panela, así mismo lo degustábamos solo o continuaba mi madre su proceso en un horqueta halándolo hasta que cambiaba su color canelo por amarillo lo arreglaba en pequeñas circunferencias y ese producto terminado lo llamaban moscorrogio se degustaba acompañado con agua. Los caramelos. Durante los años de escolaridad en San Pedro, fui vendedor de caramelos, mi madre aprovechaba el melado unas veces otras compraba las panelas y preparaba los caramelos que los arreglaba con esenciales de deliciosos sabores y yo los vendía durante los recreos a mis compañeros de estudio, así mismo cocinaba con sal una fruta llamada Árbol del pan que también vendía en la escuela, todo eso formaba parte de nuestro diario vivir. La finca de Vallejuelo. En mi primera infancia mis padres se mudaron a una finca de la vereda Vallejuelo, en el municipio de Zarzal, había muchos jornaleros en las diversas actividades del campo, mi mamá le tocaba ayudar en los quehaceres de la cocina pero sin remuneración, la comida era muy poquita para los niños que no alcanzaba a suplir la necesidad, yo era muy pequeño tal vez de escasos 4 años los mayores seguro si recibían lo suficiente y en la mayoría de las veces ellos movidos a compasión con mi hambre, me daban sus sobras, mi mamá lloraba y yo no entendía la causa y era de pesar de ver la situación en que estábamos y le dolía el alma de verme comiendo sobrados. La finca el manantial. En otra ocasión mi padre nos llevó a vivir a una finca llamada El Manantial en razón de que en ese lugar había un nacimiento de agua en la espesura de una mata de guadua,
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había diversos cultivos de plátano de su variada especie, es decir, hartón, liberales, guineo de castilla, indio, y en general de toda esta especie de este plantío, frutales entre ellos los chirimoyos, la papaya, la guanábana, la granadilla, piñas, piñuelas, cidras, árbol del pan, las guamas y los aguacates; mi madre empezó la crianza de gallinas y vivimos una temporada muy acogedora, donde los cantos de las aves tanto las de corral como las del cielo con sus trinos matutinos y vespertinos nos alegraba la vida con sus alboradas, la suave brisa y todo esa belleza que dan los campos. Allí aprendí mucho sobre toda esta clase de vegetaciones, del agua, y de la libertad con que la vida campesina contagia el espíritu humano. La casa de Tumbapelo. Tumbapelo era el nombre de la vereda perteneciente al Corregimiento de Belén allá en San Pedro, esa finca era de pastos para ganadería y una pequeña porción en café de propiedad del mismo dueño del Manantial, allá nos llevó a vivir el patrón de mi papá, en esa propiedad había un zanjón con cristalinas aguas, ahí conocí las tortugas, algunas de ellas las cazó mi papá y degustamos su deliciosa carne, armadillos también hacía parte de las cacerías que hacía mi padre; viviendo ahí me tocó ver por única vez a mi padre bravo, se había peleado con un pariente del patrón que vivía en casa de los patrones como zángano y era atrevido y se pasaba de vivo con las mujeres y el día que intentó irrespetar a mi madre mi papá con una peinilla le propinó severo castigo y tuvieron que otras personas salir en defensa del atrevido personaje. El alumbrado. Durante mi infancia vivimos en Todosantos mi patria chica, en Montegrande la tierra de mi madre, en Belén dentro de San Pedro, en Vallejuelo en Zarzal y en La Tebaida en el Quindío, siempre en fincas por razones que todos mis antepasados hasta mi generación fuimos campesinos, en todos esos lugares el alumbrado nocturno era a base de velas, la mayoría de las veces de las de cebo que eran las de menor costo, también lo hacíamos con improvisadas lámparas de querosene (Petróleo) o gasolina; no había luz eléctrica en los campos en las décadas anteriores y de los 30, 40, 50 y solo después de los sesenta empezó a llegar el fluido eléctrico a los campos en mi territorio. No se conocía en nuestro medio otro medio para cocer los alimentos que los fogones de leña o de carbón vegetal, era tarea para los hombres ir a los montes a proveerse de leña seca, mi padre generalmente al regreso todas las tardes de su trabajo traía consigo un trozo de madero y los domingos en la tarde yo lo acompañaba a esa labor semanalmente, poco tiempo después la tarea la cumplía generalmente yo por tener más tiempo disponible.

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El agua. Nuestra región, es decir, Todosantos, en su cercanía teníamos la quebrada del Yeso y la de Todosantos, así mismo una sequia que un hacendado del área había sacado de la quebrada de Todosantos para abastecer sus ganados, en diferentes vasijas especialmente en tinajas de barro, calabazos, tarros de guadua, galones de lata mujeres y muchachos íbamos y veníamos en las mañanas y las tardes llevando el preciado líquido; para el baño nos tocaba el desplazamiento a las mismas boca tomas de las quebradas para asearnos; también en algunas viviendas tenían hoyos profundos para extraer el agua a través de galones con largas cuerdas. En la mayoría de las viviendas utilizaban unos filtros de barro cocinado al fuego para purificar el agua, además le agregaban una piedra de azufre con el mismo fin. Lavado de ropa. Al igual que para el baño corporal, para el lavado de la ropa las mujeres la llevaban en unas bateas de madera y sobre piedras planas estregaban y enjabonaban la pieza de vestir; es de advertir que las más pobres al no poseer jabón utilizaban un fruto llamado chambimbas las que abrían le extraían la semilla, una bola negra y con la corteza sobaban la ropa mojada y esta corteza soltaba una espuma jabonosa que sacaba la mugre de la ropa, en particular yo siempre lavaba mi ropa y la de mis hermanas pequeñas con chambimbas. La vajilla. En mi casa y así mismo algunas familias del vecindario utilizaban como vajilla para uso diario mates y platos de barro, ollas y diversos utensilios de esta misma naturaleza para cocinar y comer; los alimentos servidos en mates así como las bebidas como agua y demás líquidos también era en mates o vasijas de barro, mate es un fruto de un árbol que los produce en diferentes formas, unos árboles los producían alargados y los denominábamos calabazos, los calabazos unos grandes, medianos y pequeños, de los pequeños los abríamos en cruz le sacábamos todo el contenido o corteza y luego los secábamos al sol y esas eran las cucharas, otros árboles los producen redondos de diferentes tamaños, grandes medianos y pequeños. También había un bejuco de grandes hojas cuyos frutos se cogían en su madurez los abríamos a la mitad se le sacaba la corteza y los denominábamos como socobe a éstos se les daba diferentes usos como almacenar granos, huevos o agua. Los guáimaros. Desde mi infancia no volví a ver esos frutos silvestres que mi padre cogía de esos gigantescos y frondosos árboles en tiempos de cosecha, ese fruto eran racimos muy
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tupidos como el corozo, mi madre los cocinaba con sal durante bastantes minutos hasta que ablandaban y quedaban listos de consumir, yo asimilo su sabor al de los garbanzos. Las madrugadas. Mi padre heredó de sus antepasados el levantarse muy temprano, es decir a la una o dos de la mañana para empezar las faenas del día, para ir a su trabajo que generalmente era lejos y se tenía que desplazar a pie porque no tenía caballos, lo obligaba a caminar dos o tres horas para llegar a tiempo y era por entre potreros de pastizales alto, llegábamos porque muchas veces me toco acompañarlo a esas labores con nuestra vestimenta mojada hasta el pecho. Otro episodio de las madrugadas era los domingos para ir hasta Buga, salíamos de la choza a las tres de la mañana, a pie, a pie descalzo, por carretera destapada donde había mucha piedra y los tropezones estaban al orden del día, a las cinco de la mañana llegabas a Buga yo muy fatigado y con los dedos de los pies reventados de los tropezones, asistíamos a la misa de cinco en la basílica, luego hacíamos un recorrido por las demás iglesias dándome a conocer el nombre de cada una, o mostrándome edificios y a las seis de la mañana íbamos a la plaza de mercado a desayunar café en leche con pandebono, es de advertir que durante el recorrido por la carretera arrimábamos como a dos o tres casas a comprar pandebono caliente que era el mayor deleite de mi papá. Cuando me iniciaba como escolar a finales de 1943 en la escuela “Leonardo Tascón”en San Pedro, meses después hubo alboroto entre los habitantes de la región y decían que andaba un carro fantasma robando niños para sacarle la sangre para trasfusiones a un señor de apellido Aristizabal que común mente le decía Aristi., de Cali que era muy rico y enfermo, motivo por el cual mi papá me llevaba a las tres de la mañana con él, para protegerme, me dejaba en la escuela y él seguía a su trabajo, por muchas semanas duro esas madrugadas para llegar al sitio de estudio.

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Las historias de papá En las caminatas en las madrugadas, cuando andábamos juntos o en las noches de luna cuando descansábamos antes de él retirarse a la cama, (se acostaba a las siete de las noche) me hablaba de las fases de la luna, me enseñaba cuando era menguante, luna nueva, creciente o cuarto menguante, cuando era propicio el tiempo para sembrar, o cortar guadua, entre otras cosas, de las estrellas me hablaba de las siete cabrillas y me las señalaba en el firmamento, los tres reyes, las tres marías, los dos ojos de santa lucia, la estrella matutina, la polar, la estrella de la mañana, los arreboles en el atardecer diciendo que eran las olas del mar que se estrellaban en las altas montañas, me hablaba de los asustos, de la pata sola, de las brujas, del muerto, de los quejidos, del gato negro echando candela por los ojos, el duende, narrando leyendas de cada caso como historias, de la rigidez como le tocó vivir la infancia, la cruel de mi abuelo con él, y cosas cotidianas de sus amigos, parientes, entre ellas del que por falta de aseo se dejó comer de las niguas, del que envió a un amigo a que le sacara la novia de la casa para casarse al escondido, de otro que en albarcas se ponía saco y corbata; su admiración por la música, conocía bien los instrumentos musicales, era apasionado por la música de viento, incluso llegó a ser alumno de la banda de San Pedro, silbaba, cantaba en sus momentos alegres canciones de su época como el corrosco, te voy hacer los calzones, allá en el rancho grande, traicionera, y otras que ya olvidé. Tuvo gran admiración por la carrera religiosa, hablaba casi hasta sus últimos días de la resurrección, a mi me comisionó que cuando muriera llevara su cuerpo y lo sepultara en el cementerio de San Pedro para resucitar al lado de sus padres, siempre decía que había aspirado ser sacerdote católico en especial de la orden redentorista, otra frustración para él fue haber llegado a ser abogado, un hombre de leyes, eso lo repetía con mucha frecuencia, admiraba mucho a Robinson Crusoe narraba su historia, asimismo la de Jonás y la ballena, fue muy piadoso siempre al levantarse y al acostarse recitaba unas oraciones, igual hacía con los alimentos a los que le hacía la señal de la cruz tres veces mientras repetía su oración, siempre asistía a misa todos los domingos, admiraba mucho a los curas en especial a los que conocía, no fue amiguero, solo le conocí dos o tres con quienes se chanceaba y se hacían bromas. Las visitas nocturnas. Nunca olvidaré las visitas frecuentes que nos hacía un anciano con su hijo adolecente de nombre Jesús, al anciano mi papá le profesaba un especial cariño y lo trataba como “Mi hermano Adolfo” esa persona era tío materno lo que supe años después, el hermano Adolfo siempre llegaba con un presente ya fuera pan o cualquier otro
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producto de panadería, tan pronto ellos llegaban mi mamá se iba a la cocina y preparaba café y toda la familia compartíamos esa deliciosa cena. No llegue a saber que el hermano Adolfo Ospina visitara a los hermanos de mi papá, el privilegio era para él a pesar que estaban cerca unos de otros. Las fritangas y festivales. Cuando terminé mis estudios básicos (hasta 4º elemental), al ser despedido por mis maestros, ellos lo hicieron con lágrimas en los ojos, estaban preocupados por mi futuro, habían visto en mí el talento, la inteligencia, ellos sabían que por el estado miserable de mi familia en que vivíamos yo no tendría oportunidad de seguir estudiando y me vería condenado a seguir la trayectoria de mis ancestros, después de haber recibido mi certificado me ofrecieron que si quería ellos gestionaban ante las autoridades becas para que continuara estudiando, me llegaron a hablar de enviarme a Manizales pera el bachillerato, poro yo en mi timidez me negaba y sentía que yo no podía aspirar tan grande beneficio, no tenía salud, no tenía ropa, solo un pantalón y una camisa viejos y colchados; además mi mente estaba fija en ser cura católico, mi mente influenciada por la forma como se vivía en mi casa hablando de religión de curas, de misas y todo ese mundo, con muchos esfuerzos fui llevado a Cali al seminario mayor y presentado ante las directivas, mi padre con otro pariente que llevó otro compañero de la misma edad y deseo de ser curas, fuimos presentado en la rectoría, nos hicieron una prueba de lectura y escritura acompañados de preguntas, al salir el rector habló con mi papá le entrego una papelería de requisitos a la vez que le dijo que con migo iban a hacer una excepción porque solo recibían quienes habían terminado la primaria y estuvieran listos para el bachillerato, volvimos a la casa y una vez analizaron los requisitos vieron que era casi un imposible, sin embargo mi mamá dijo que íbamos a trabajar para conseguir ese dinero, empezó con una fritanga y varios comestible que ella preparaba los fines de semana, muchas personas se involucraron en el proyecto, yo pilaba el maíz los martes y los viernes molía el maíz y era el vendedor en un canasto por todo el vecindario, progreso en cierta forma el negocio y le agregaron en las noches de los sábados un baile los vecinos se divertían tomaban licor y degustaban las deliciosas empanadas, pasteles y bofe frito que mi mamá les proporcionaba, como eran tantos los voluntarios que ayudaban en los quehaceres domésticos y no había un control en lo que cada quién consumía, las ganancias no se veían y el negocio no dio los frutos para lo cual se estaba trabajando; cuando llegó el tiempo de iniciar el ingreso al seminario cuyo costo en 1946 tenía un valor de dos mil pesos y el dinero conseguido solo sumaba sesenta pesos, entonces acordaron que aprendiera un arte y mis padres acordaron que debía ser sastrería, fueron al pueblo, porque vivíamos en el campo, hablaron con el sastre que era un pariente de mi papá, don Adriano, y convino que me enseñaría el arte pagándole la suma de diez pesos
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mensuales, ahí estuve unas pocas semanas en esa actividad, mi profesor no avanzaba y me dejo haciendo unas pocas actividades que había aprendido muy bien, para él aumentar su producción, el amigo y compañero con quién había ido a las pruebas del seminario era sobrino de el sastre iniciamos iguales el aprendizaje, a él le ensenaba más que a mí, me fui desilusionando de ver que el otro progresaba y yo me había quedado estancado, finalmente optó por aburridme utilizando sus pequeños hijos para que me fastidiaran eso hizo que no continuara ahí, solo pagaron dos meses, el dinero se acabó cubriendo muchas necesidades del hogar, en el pueblo había otro sastre de origen ecuatoriano, don Ernesto Niño, hablé con él, ya era conocido, le conté mi situación y me ofreció que él me enseñaría y en pago de ello le sirviera haciéndole los mandados, esto era provisionar la casa de agua para el consumo diario, en el pueblo todos los habitantes iban a una quebrada a recoger el preciado líquido en las mañanas y las tardes, así mismo botar la basura e ir a la tienda cada vez que fuera necesario a realizar compras, pues él estaba recién casado y mis servicios le eran muy oportunos, acepté y empecé de nuevo, ahí avancé mas pero por las largas jornadas de trabajo y mal alimentado me cogió fatiga mental también por falta de sueño, me obligaba a laborar desde las cinco de la mañana hasta las once o doce de la noche y lo que más hacía era planchar con plancha de brazas, el sueño me dominaba y el cansancio era insoportable, en esa época era navidad, la sastrería tenía buen surtido de telas, pero había un corte a rayas que nadie lo elegía ni siquiera le paraban bolas, yo me fui obsesionando por el corte, y pensaba que en vista de mi fuerte trabajo y mi desnudez, (solo tenía un viejo y roído pantalón lleno de remiendos a igual la camisa y descalzo) mi patrón me premiara dándome como aguinaldo un pantalón hecho con ese corte, llegó el día de navidad y el corte continuaba ahí colgado, no hubo ni siquiera una galleta para mi aguinaldo, me llené de desilusión, frustración, rabia y mucho desgano y decidí alejarme y no volver, ni siquiera me despedí por el despecho, me interné en una finca en la cordillera a trabajar en oficios varios como coger café, preparar y pisar barro (Alfarería) entre otros, cumplidas dos semanas recibí mi primer salario fui a la casa y después de asearme y lavar mi única ropa fui a la ciudad y con ese dinero compre ropa nueva y así seguí haciendo hasta que me proveí de vestuario suficiente. Fiestas anuales. Anualmente como es costumbre en nuestros pueblos, se realizaban fiestas, quemando pólvora y música y con participación de variados actos de los cuales describiré los siguientes: Las maratones y la vaca loca. Apostaban carreras de personas a pie, maratón, eran muy divertidas; en las noches la vaca loca, un cráneo de un animal vacuno lo ajustaban a unos maderos largos los que le adherían ramas espinosas como las ramas de la guadua, también le envolvían
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trapos viejos los que mojaban con petróleo y le prendían candela, la cabeza o cráneo de la res le rellenaban las cuencas de los ojos con mechas y pólvora a igual que los cuernos, ese andamiaje media aproximadamente dos metros de largo y en el centro debajo se colocaba un hombre y lo subía a la altura de los hombros, ya que este andamiaje tenía una anchura de unos setenta centímetros y corría con dirección donde hubiese más personas congregadas simulando atacar como lo hacen los toros, la algarabía era mucha, el llanto de los niños asustados, y el gozo era pleno para los asistentes, cuando explotaba la pólvora de las cuentas de los ojos y los cuernos causaba temor y susto. El pato colgado. La colgada del pato consistía en clavar dos guaduados largas distantes unos tres metros y unidas arriba con otra, al centro colgaban de las patas la desafortunada ave a la que le quitaban las plumas del pescuezo y la engrasaban para dejarla bien lisa, seguidamente a una prudente distancia los jinetes con sus cabalgaduras, porque el acto era acaballo, se alistaban y cuando les daban la señal de salida a veloz carrera pasaban por debajo del pato cogiéndolo del pescuezo y el que le arrancara la cabeza ese era el feliz ganador de la apuesta, eran muchos los jinetes que participaban en diferentes viajes hasta que lograban el desgarramiento del pescuezo del ave. Carrera de encostalados. Otro de los espectáculos era la carrera de encostalados, la persona se metía en una chuspa de fique grande de las utilizadas para el empaque de arroz y café con capacidad para seis arrobas, ponían una línea de salida y una meta de llegada y daban la largada al tiempo a los participantes y el primero que llegara era el ganador. Carrera de caballos. No podía faltas las carreras de caballos, con apuesta al ganador, con derroche de alegría y mucha algarabía eso era como uno de los espectáculos matutinos de las festividades. El repique de las campanas en la Iglesia parroquial. Nostálgico es a veces y gozosos recordar los momentos para revivir la infancia llena de la más pura inocencia sagrada y piadosa que dejó la religión y el sonar de las campanas de la iglesia parroquial pues era una invitación a las reuniones (misas, rosarios, novenas, catecismo y procesiones) para llegar a tiempo, daban tres toque con determinados espacio de tiempo al finalizar el tercero se iniciaba las ceremonias y en ocasiones se oían y se sentía con un timbre inusual desplegando sus sonidos al aire con brillantes y alegría como en las fechas de la navidad, la fiesta de la madre, de San Pedro o la virgen del Carmen que eran pomposas con acompañamiento de la banda de músicos los que en el momento sublime de la elevación de la hostia tocaban el himno nacional, y mucha pólvora en sus diversas presentaciones, las calles arregladas con pasacalles, los alumnos de las dos escuelas (varones y mujeres) con sus uniformes de gala, esos acontecimientos marcaron huella en mi mente de niño.

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Las historias de los abuelos. Fueron tal vez muy pocas las veces que disfruté oír a mis abuelos contar historias, de Neftalí lo que supe de él quedó consignado en mi Libro “Memorias y Recuerdos”, pero me quedó en la mente los afiches que tenía en la sala de su casa de los aviones de la segunda guerra mundial, las nubes negra por el humo de los bombardeos y otras atrocidades de la sangrienta guerra, así mismo de su reloj de péndulo que aparecía sobre una repisa de la sala con una hermosa melodía al llegar al punto de las doce o las seis y sus campanadas en las medias horas, su victrola, la única de la región con la que alegró las generaciones de mi padre porque tuvo en su tiempo una academia de baile y allí ellos aprendieron las danzas de tu tiempo. De la abuela Carmen solo refería asuntos de trabajo, las grandes madrugadas a ordeñar en las haciendas ganaderas de Montegrande y de la mamá de ella que fue negra esclava y que la había quedado al hacerle la marca del amo en una nalga con un hierro caliente a igual como lo hacen los ganaderos con sus reses vacunas y caballares; la abuela al ver pasar los muchachos que iban y venían de las escuelas nos decía ahí van los escuelinos y lo hacía con cierta nostalgia tal vez por ella haber sido analfabeta, detestaba que le hablaran de que debía montar en tren o carro (Chivas) decía que en esos aparatos ella no montaba, no se dejaba fotografiar, solo quedó un registro fotográfico de ella que no supe como lo lograrían. Del otro abuelo apenas lo conocí, lo vi pocas veces y la mayoría de ellas borracho, era un hombre solitario y terminó en un ancianato en Buga. Las caídas de los caballos. El patio de mi casa sirvió por mucho tiempo como pesebrera para dar servicio a los amigos de la montaña porque así se les llamaban a los finqueros de las veredas de la loma o tierra fría, ellos dejaban sus cabalgaduras de carga y de silla y me pagaban unas monedas para que llevara sus animales a beber agua a la quebrada y no sufrieran de sed, muchos de éstos animales eran briosos o bravos que al cabalgarlos corcoveaban y a veces me tumbaban pero yo me divertía mucho correteándolos por los caminos rumbo a la quebrada. Los cacharreros. Por aquellos tiempos de mi niñez en Todosantos, los días lunes éramos visitados por los cacharreros, hombres que cargaban una pesada maleta en la espalda y vendía ropa y cachivaches, como peinetas, pomadas, lociones, hilos, espejos, agujas de coser y otras para usos de coser la boca de los costales cuando se empacaban cereales, etc., etc. Nos ilusionábamos viendo sus mercancías y empezábamos a hacer metas para adquirir algún producto u otras veces los sacábamos a crédito, que bonitos tiempos a pesar de nuestra grande pobreza, pero para nosotros gracias a Dios tenía el cielo preparado un futuro mejor que llegó a mi familia a través de mi personas que tuve la suerte de sacarlos del abismo y empezar con ellos una vida nueva en la ciudad. A trabajar se dijo.. En mi pubertad como no estudie lo suficiente, por los antecedentes ya registrados, ingresé a la actividad laboral de los cuales paso a narrar aquellos que por cualquier causa me marcaron su huella, así:
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En la finca de don Juan Muñoz en la vereda “Pavas”, ahí llegué como quedo narrado ya al dejar la sastrería, con el recuerdo que para mí no existió en esa casa alojamiento apropiado para dormir, desde el principio me dieron un costal grande como tendido y cobija y me tocaba quedarme en la cocina que era un lugar de pisos sucios, con barro pegado del tablado, luego pasé a la finca “el Arenal”, de don Víctor Victoria (Candado) en la época en que era presidente de Colombia el Dr. Mariano Ospina Pérez, ahí me amañé mucho tenía oficios variados entre ellos el de ir a Buga llevando carga en un caballo y regresarme cabalgando la bestia, para mí era una aventura agradable y de gran satisfacción, tuve que abandonar el trabajo porque la esposa se encariño mucho de mí y me despidieron por esa razón. Los arrozales. En San José y Chancos corregimientos de mi pueblo natal tuve esa desagradable experiencia de trabajar en arrozales, esos cultivos permanecen llenos de agua hasta la siega, generalmente el agua llegaba hasta las rodillas del trabajador y consistía la labor de sacar la maleza que había crecido con la planta de arroz para alistar el corte del grano de la mata para llevarlo a las plantas de trillo para organizarlo para el mercadeo, lo desagradable consistía que en esos plantíos los pies y las piernas del trabajador se llenaban de unas lombrices que chupaban la sangre, uno alzaba el pie o una pierna y le colgaban varios bichos de éstos llenos de sangre que era fastidioso aparte del ardiente sol que caía sobre los lomos del trabajador. Las tomateras En su primera fase recuerdo que me inicié en Montegrande con Hermes Tascón el día lunes 14 de mayo de 1951, lo recuerdo porque el día anterior en la tienda del tío Nicolás en San Pedro hable con Tascón sobre el particular y me aceptó, ese día nació mi primer sobrino Eduardo y ese mismo domingo el tío Fortunato en estado de alicoramiento y en defensa personal en cruenta pelea segó la vida a otro hombre ebrio, Agobardo Tascón hermano del que iba a ser mi nuevo patrón, en mi primer día de labores estuve acompañado de Demetrio Bedoya amigo y trabajador de confianza de Hermes, años más tarde descubrí que con Bedoya había parentesco con mi persona, el día trascurrió como sombrío, poco dialogo, sobre el caso del tío y el hermano del patrón, dialogué con Demetrio y él estuvo de acuerdo que yo no tenía nada que ver y que no debía sentirme incomodo por esa causa, yo tuve resistencia por la necesidad del trabajo, dos o tres días después cuando Hermes se reintegró al trabajo después del sepelio, estuvo muy serio y parco con migo, hasta llegue a entender que sobre mi caso lo conversó Hermes con Demetrio y este último lo convenció de que yo no tenía nada que ver en esa situación, poco a poco Hermes fue mejorando su actitud con migo hasta que llegamos a ser buenos amigos. En ese trabajo que era un cultivo de tomate tuve la oportunidad de aprender esa actividad con lo que adquirí experiencia y pude trabajar en otras tomateras; pase a trabajar con otro patrón que tenía fama de ser muy exigente, gritón, y muy disciplinado, con quién tuve mucha empatía derivado de mi buen trabajo y comportamiento que no le daba motivo de enfadarse por nada debido a que me hallaba bien preparado para desempeñar el oficio. Luego me correspondió trabajar en una vereda de Buga en otra tomatera administrada por un señor apodado el caratejo por las grandes manchas cafés y blancas en su rostro
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y manos oriundo de San Pedro quién reclutó trabajadores conocidos en el desempeño de las labores del cultivo del tomate. Es de advertir que el frecuente cambio en ese trabajo era en razón a que el periodo de preparación de tierras, siembra, desarrollo de la mata hasta recoger el fruto era de seis meses y quedábamos vacantes, de Buga pase a Riofrio a un lugar llamado “Madrigal”, donde se iniciaba la preparación de un terreno muy grande a orillas del río cauca, como el patrón no conocía de esas labores me nombró administrador de la tomatera y tuve la oportunidad de ejercer liderazgo por primera vez siendo un adolecente donde el buen tiempo, la buena tierra, los buenos conocimientos para ejecutar el trabajo y la misericordia divina que no nos desamparó logramos un éxito extraordinario en esa cosecha, el patrón era un joven de familia económicamente acomodados quién simpatizó con migo y desde el principio de ese trabajo que quedaba muy distante del pueblo donde vivíamos los trabajadores, (Riofrio), me dio fiada una bicicleta vieja para mi transporte por un valor de $50 pesos para descontar del jornal semanal la cuota acordada, a esa bicicleta mis amigos y compañeros la llamaron LA CANCANA. Las desmatonas. Fue otra labor que realice en las haciendas ganaderas en San Pedro, en las temporadas de limpiar los pastos de las malezas, contrataban grupos de trabajadores para llevar a cabo esa misión, ese trabajo las veces que lo hice tuve como uno de los muchos compañeros a mi padre, era muy duro y humillante esa labor, llegábamos al corte o lugar donde se iniciaba el trabajo del día antes del amanecer, después de haber caminado aproximadamente dos horas desde la vivienda, atravesar grandes potreros empastados que por motivo del sereno de la noche esas matas de pasto y malezas estaban llenas sus hojas de agua y se nos mojaba el vestido casi desde el cuello, con el calor del sol nos secábamos y al medio día a la sombra de cualquier árbol prendíamos fuego y rápidamente cocinábamos el almuerzo, nos alimentábamos y descansábamos unos pocos minutos y volvíamos a enfrentarnos al oficio de sacar las malezas de los pastizales cumplidas las ocho horas que nos correspondía por día, nos retirábamos a buscar un tronco de árbol seco y nos lo llevábamos para la casa para el fuego de cocer los alimentos. Los bailes. Los sábados en la tarde una vez culminada la labor semanal, nos desplazábamos a las quebradas del lugar, El Yeso y la de Todosantos, buscábamos un charco y me deleitaba con un refrescante baño, seguidamente los muchachos de mi generación nos reuníamos y salíamos a buscar bailes. Los Cines. Los domingos muy temprano el programa era ir a cine, yo era un aficionado al cine, en la Cancana me dirigía a Buga unas veces otras a Tuluá, pues las distancias eran iguales con un recorrido en bicicleta de quince minutos, en Buga revisaba las programaciones del teatro Montufar, el María Luisa y el Granada en busca de las películas de Cantinflas especialmente o las de Tintan y
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su carnal Marcelo si no estaban en cartelera entonces el turno era cualquiera de las mejicanas con Pedro Infante, Jorge Negrete , entre otros, igual hacía en Tuluá en el Teatro Sarmiento, El Angel y el Granada. A veces mis amigos formaban programas para asistir a los cines acompañados por muchachas y cuando se trataba de esas de padres quisquillosos se valían de mí para que pidiera los permisos porque sabían que a mí no me negaban el permiso de que sus hijas nos acompañaran. Los cuentos. Yo fui privilegiado en mi niñez y en la juventud de poseer una excelente memoria, todo cuento que escuchaba me lo aprendía, así mismo una película de principio a fin, historias y pasatiempos, entonces como tenía una inmensa base de datos sobre cuentos las muchachas me buscaban para que en las noches les narrara cuentos para reírse un rato antes de ir a dormir, esas tertulias se repetían con mucha frecuencia. Los cafés de las ciudades y las coperas. Ya entrado en mas años, recuerdos como los sitios sociales de las ciudades de mi tiempo los desaparecidos Cafés y fuentes de soda, asistidos por elegantes mujeres denominadas como Coperas que eran las encargadas de atender a la clientela del negocio, los habían como en dos categorías, porque haciendo memoria al lado de la plaza de mercado, hablando de Buga, estaba el Café Colombia allí se congregaban la población campesina que llegaban a la ciudad con sus productos agrícolas entre otros, tomaban desde un tinto, o pintado, hasta licores como cerveza y aguardiente hasta emborracharse casi siempre especialmente en días de mercado, al son de la música de las desaparecidas pianolas que introduciéndole una moneda de cinco centavos uno elegía la canción que quería oír entre el repertorio de discos que contenía el aparato; por el lado del parque de Cabal el principal de la ciudad señora se veían los caballeros de la alta sociedad bugueña conversando, tomando tinto licores o refrescos, era una clientela seleccionada y música culta. Las dificultades de aprender a nadar. En mi infancia tuve muchas dificultades para nadar, la primera vez que lo intenté sin tener un adulto que me ayudara, en la piscina de San Pedro una tarde me amarré de un lazo por debajo de los brazos y la otra punta del lazo se la entregué a otro muchacho igual o menor que yo que no sabía tampoco nada, me lance al agua y como no sabía nada empecé a tragar agua, yo veía candeladas, trague mucho líquido, al final alguien se percató de las dificultades en que me hallaba y aló el lazo y me sacó de la piscina, fue una lección desagradable, después lo intente en pequeños charcos pero como no tenía a ninguna persona que me instruyera nunca podía aprender; llegó la época del servicio militar obligatorio allá en el Batallón de Infantería No. 21 “Vargas”, en Apiay – Villavicencio, el primer día a pocas horas de haber desembarcado de los buses que nos habían llevado en el último trayecto desde Bogotá, los mandos encargados de los nuevos soldados incorporados ordenaron baño y nos trasladaron a un caño que cruzaba por el centro del Batallón al que habían represado, muy limpio de aguas cristalinas, todo el personal en el traje de Adán listos para descender al agua y como yo no sabía nadar me quede parado a la orilla un poco vacilante cuando de pronto
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sentí tras de mí un tropel y un empujón, me lanzaron al agua, aposta era la parte más honda donde me toco batallar hasta que encontré un tronco de un árbol que estaba cubierto por el agua y de él me agarre, con mucha lucha mientras los demás se divertían del buen baño yo logré no sé cómo pero salí de esa emergencia. En los días siguientes tuve mucho cuidado y no me acercaba a ese lugar y siempre buscaba la parte del lado opuesto donde era de menos profundidad y ahí me daba mis chapuzones, meses después fui trasladado a orden público a la parte selvática del departamento del Meta atrás del cerro La Macarena, un lugar donde en las épocas de las tropas libertadoras el General Francisco de Paula Santander había reclutado y preparado tropas que finalmente nos dieron la libertad en la batalla del Pantano de Vargas en el puente de Boyacá, allá en ese paraje donde había existido un pueblo porque quedaban solo ruinas de unas tres edificaciones y paredes de lo que había sido la capilla de la iglesia parroquial y que el mapa marcaba como el pueblo de La Uribe en el departamento del Meta, a ese lugar en la única choza existente que tuvo que ser reforzada con parales de madera fue instalado el puesto militar donde yo llegué en esa expedición desde Apiay para ser su primer RADIO-OPERADOR, en ese paraje es muy rico en aguas, ríos caudalosos, mucha fauna y todo lo que se quiera decir de la hermosura de la naturaleza es poco para lo que la divina providencia le ha otorgado a esas tierras, allá tuve la ocasión de aprender a nadar un poco, lo suficiente para defenderme en el agua. Las chivas. Los primeros carros que yo conocí fueron las que hoy en día denominan como “Chivas”, al principio eran tres, hasta tenían nombre, una llamada Sócrates y la segunda El Faraón de don Ramón Bejarano, servían de San Pedro a Buga una vez en la mañana de martes a sábado, los domingos todo el día, los lunes el servicio era para viajar a Tuluá, advirtiendo que mucha gente lo hacía a pie y otros a Caballo, la otra chiva era llamado el carro de Murcia, también existió por ese tiempo un bus cerrado de color rojizo denominado Santa Teresita viajaba de Cali a Zarzal, por nuestro territorio pasaba a las ocho de la mañana y regresaba a la una de la tarde, después de unos años llegaron muchas chivas y fue muy competido el transporte hasta que a mediados del siglo pasado empezó una empresa con buses modernos y cerrados con el nombre de TransOcampo. TITULO IV. El sueño de la vida. De prisa como el viento van pasando los días y los meses de la infancia, un Angel nos depara sus cuidados mientras sus manos tejen las distancias. Después llegan los años juveniles, los juegos, los amigos, el colegio, el alma ya define sus perfiles y empiezan el corazón de pronto a cultivar un sueño (estrofa del camino de la vida). Cuando empezó a florecer mi juventud viendo el jardín florecido de las bellas mujeres de mi generación, mi alma empezó a inquietarse y a suspirar profundo porque sabía que en algún lugar encontraría la que estaba reservada para mí, no fui muy noviero pero si insistente en poner atención en aquellas que me inspiraban algo, ahora llega a mi
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recuerdos, ese recorrido, fue el siguiente: Todosantos como mi tierra natal ahí empecé la búsqueda y la conquista entre mis coterráneas, como me conocían de toda la vida no les atraía mi persona, además por mi pobreza me vestía cotidianamente con ropa remendada y en alpargates hechizos, para la mayoría de las chicas no era interesante ni atractivo, solo los fines de semana lucia el vestido dominguero y en ocasiones usaba calzado porque la mayoría del tiempo estaba descalzo. En el Callejón o camino al Llanito A poca distancia, al otro lado de la colina vivía Celmira, la trataba a igual que a sus hermanas, con simpatía, la amistad que desde la infancia nos unía era de compañerismo, caminábamos muchas veces junto de ida o regreso a las Escuelas donde estudiábamos pero no me inspiraba ningún sentimiento amoroso pero ella era muy insistente con sus delicadezas y búsquedas de atraerme, cuando me despedía de mis familiares y amistades para irme al servicio militar ella lloró, me abrazo y no sé que mas manifestaciones de afecto sentía y después con sus sentidas cartas que me enviaba al cuartel que parecía que fuéramos novios, pero en ese tiempo esas relaciones no se formalizaban sino había una declaración del varón y que la mujer consintiera, por tanto entre nosotros no existía tal compromiso, regresé del Ejército y el interés de ella hacia mí era evidente, para entonces ella trabajaba en el magisterio, era maestra en una escuela en la vereda San Isidro arriba de Ceylán donde se jubiló, me ayudó a conseguir empleo con el gobierno departamental y afortunadamente la distancia de nuestros lugares de trabajo me favoreció del asedio amoroso de ella. Celmira se quedó soltera, es una persona amargada no agradable para conversar y menos con migo. Montegrande. Trabajando en la recolección de la cosecha de soya y sorbo en la hacienda San Isidro, donde había con migo muchos hombres y mujeres, entre quienes estábamos muchos jóvenes, allí en ese grupo pude observar a Cecilia que la llamábamos chila, agraciada bonita de espíritu alegre, la conocía de vista, en la primera semana aproveché la oportunidad de fijarme bien en ella y cada vez más me gustaba su forma y comportamiento, entonces empecé a galantearla ella me correspondió y me estaba entusiasmando con ella, el sábado en la noche las gentes de esa vereda de donde provenía mi madre y sus antepasados, tenían armada una actividad bailable en un kiosco, a la altura de la media noche cuando yo regresaba de cine desde San Pedro acompañado de otro compañero de trabajo quién también se había interesado de otra chica compañera de trabajo nos fuimos al baile, ahí estaban las chicas muy bonitas y bien ataviadas, pero un grupo de hombre de la vereda incluso parientes porque eran primos de mi mamá y que a mí no me querían, por tanto no fuimos aceptados en la
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fiesta y nos sacaron corriendo, fuimos a nuestras casas y sacamos armas, yo una peinilla, mi compañero al escondido sacó el revólver de la mamá y nos fuimos a cazar la pelea para defender el honor y el amor propio heridos con la humillación que nos habían causado delante de las muchachas que pretendíamos, en el camino regresando encontramos rumbo a la casa a un amigo que estaba un poco ebrio, lo saludamos y lo invitamos diciéndole tenemos una pelea armada en un baile y le contamos el caso y se animó a participar y apoyarnos él se armó de un garrote, seguimos adelante, antes de entrar planeamos la forma de actuar que consistió en que yo entraba primero y rastrillaba la peinilla en el piso en forma circular y amenazante y a la vez que lanzaba el grito de combate “A donde están los hombres que no veo sino muñecos”, simultáneamente el otro daba disparos al aire un par de veces, la gente salió corriendo, las mujeres gritaban, muchos se escondían muy asustados, quedando con nosotros en la pista de baile solo Hernando Aguirre mi único tío paterno a quién amaba y respetaba, él estaba ahí también por estar enamorado de una prima mía de esa vereda, él se me acercó con delicadeza y muy suavecito buscando calmar mi ánimo alterado y convencerme de que desistiera de esa actitud belicosa, acto seguido me despedí de él y nos fuimos a nuestras casas con la satisfacción por haber vengado la humillación de la que habíamos sido víctimas y no supimos más de la tal fiesta y hasta allí llegó el encantamiento con Chila, ella después fue la compañera de quién lideró la burla al sacarnos corriendo de la fiesta. El Callejón de los arrayanes. Al pie de la carretera en la boca calle del callejón de los Arrayanes por el cual entrábamos a mi casa paterna vivía Marina, la apodaban carro loco, nunca supe porqué, como las chicas de ese contorno me buscaban por el aprecio que me tenían y siempre en esas reuniones en las tardes y nochecitas culminaba narrándoles cuentos e historias, así como de películas porque yo era muy adicto al cine, ella, Marina fue simpatizando mucho con migo y atrayéndome con sus sutilezas femeninas en la que no caí, porque la apreciaba pero no me inspiraba nada mas, no sentía nada especial hacía ella por eso esa página no se escribió. Junto al Prado. En el callejón el Prado. Aura, una prima hermana, ella muy agraciada, alegre, me correspondió y no había oposiciones y era bien recibido y compartíamos bien, lo único que en mis adentros me molestaba era el hecho de ser familiar, de llevar el mismo apellido y me cuestionaba mucho porque me decía en mis adentros, será que no puedo conseguir una particular? Así que poco a poco me fui alejando tomando distancia con el pretexto de irme a trabajar a otros lugares y esperar que ella cambiara su

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pensamiento y mirara otros hombres, funcionó y como era hermosa pronto encontró al que fue padre de sus hijos. A orillas de la quebrada del Yeso, camino El Totocal. Se le llamaba así al callejón que conducía a la vereda Monterredondo, allí había una familia que con años mas tarde en la investigación familiar descubrí que éramos parientes, había dos jovencitas mis ojos brillaban cuando veía a Elvia, empecé a hacerle rodeos y hacerme notar hasta que una tarde la vi que iba sola de la casa hacía San Pedro, la seguí conversé con ella y aproveché la oportunidad de hacerle conocer mis sentimientos hacia ella, de una me rechazó no dejándome ninguna clase de opciones ni esperanza alguna tampoco la oportunidad de ser amigos, esa aptitud me hirió el alma y por mucho tiempo la recordaba con desagrado, mi ego de macho herido, para entonces le parecí poca cosas, pasados muchos años ya formalizados cada uno por su lado y hallándome haciendo mi investigación familiar llegue a la casa de la mamá y me tocó volverla a ver, estaba vieja, acabada maltratada por la vida, sola sin compañero porque el que ella eligió no se casó con ella pero si la dejó abandonada con hijos, no era feliz y viéndome en buena forma se le notaba la nostalgia en su alma y pena de lo que puso ser y no fue, aparte de que era conocedora de mi éxito en la vida, una ocasión apoyé un sobrino de ella dándole empleo en una importante empresa en Cali , la vida da muchas vueltas, Ante esa desilusión resolví no buscar novias en mi tierra natal y dirigí mi búsqueda hacía otras latitudes. En Riofrio. Teresa una jovencita que vi una tarde en el parque con otras chicas, la seguí le hice que se fijara en mí hablándole y siendo correspondido la trate unas dos o tres veces, descubriendo en ella que no era la que podría llenar mis ilusiones, pasé esa página y seguí abriendo más páginas a mi libro amoroso. Andalucía. Estaba entrando a la adolescencia cuando salí de mi casa a buscar mi norte, hechos y acontecimientos de esta parte de mi vida quedó consignado en mi libro “Memorias y Recuerdos”, llegado a este municipio al que solo conocía de paso pero que en mi mente era de grata recordación los momento en que mi papá hacia comentarios de este lugar donde vivió una temporada posiblemente en mi niñez; establecido laboralmente en el sector conocido como “El Guasimal” al extremo sur de la población con frecuencia iba al centro para visitar los parientes que me habían recibido al llegar a ese lugar, también para ir al cine, mi mayor distracción en mis años juveniles, tenía como referentes allá dos personas que habían sido muy importantes en mi vida el profesor Gerardo Rojas y una profesora de apellido salamanca que había sido maestra
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de una de mis hermanas por quienes guardaba respeto aprecio y admiración y mi alma se regocijaba al pasar frente a sus viviendas aunque no los viera, en esas ires y venires descubrí una niña delgada, trigueña como de unos doce o trece años que me impactó al verla, me hechizo, averigüé quién era descubriendo que se llamaba Remedios salamanca pariente de la profesora, era muy tierna, en el teatro del pueblo había un alta voz y en horas previas a la película ponían música que se oía en todo el pueblo y tenían una sección de dedicatorias para los enamorados, yo me hice cliente y con frecuencia le dedicaba canciones, ese fue un amor de niños adolecentes. Arriba de Zarzal. En una vereda de Vallejuelo en una casa de una hacienda por donde yo pasaba a diario, había una familia y en ella dos chicas, al fijarme en la menor empecé a llegarle, también se llamaba Teresa tuvimos varias conversaciones empezábamos a conocernos, una tarde al llegar, ella salió a recibirme y estaba comiendo arepa, su boca sucia, sus labios llenos de harina, me causó fastidio y asco, mucha repugnancia por su desaseo y descuido personal, me despedí y me fui muy ligero,, dejando atrás la primera sensación que me había despertado esa chica, sin embargo como mi meta estaba fijada en las muchachas del campo seguía poniendo mi brújula en esa dirección. Servitá. Al regreso de la licencia que me concedió el Batallón y al no haber prosperado el llamado a curso para ascenso al parecer no haberse reunido el cupo mínimo para efectuarlo, fui asignado como telefonista del Batallón, meses después enviado al cuerpo de policía militar en la capital del departamento, Villavicencio, estando allí asignado a un reten cerca de Guayabetal donde la misión era cerrar la vía por motivo de los trabajos de la ampliación de la carretera de Bogotá al Llano habiendo dos cadenas la segunda en Servitá (lugar llamado también como la ventana del Llano) justamente en el lugar donde estaba la cadena había una casa grande y ahí funcionaba una tienda, al frente de la vía un ancho corredor donde permanecíamos los soldados de la PM, y funcionarios del Ministerio del Transporte que trabajaban en esa ampliación y motoristas que esperaban la hora de volver a reiniciar la marcha hacia sus destinos; entre los miembros de la familia de la casa, había una Jovencita de unos diez y seis años, Clotilde, con quién nos amistamos y finalmente resultamos enamorados, al terminar esa misión del retén yo volví a la base de la Policía Militar en Villavicencio, y cada vez que nos daban salida a los Soldados yo viajaba a Servitá a visitar a mi amada Clotilde. Un domingo la invité que bajara a la ciudad, en la tarde la lleve a cine, es de advertir que en ese tiempo los soldados no teníamos ropa de civil durante el tiempo del servicio militar permaneciamos uniformados, ese día al salir de la sala de cine un poco antes de las seis de la tarde apenas estábamos cruzando el
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umbral hacia la calle en medio del público que habíamos asistido a ese matiné, cruzaba por el frente del teatro una patrulla de la policía militar (colegas pero de otra sección de la compañía), al verme tomados del brazo con mi amada, se bajaron y me arrestaron, con vergüenza, dolor y rabia de tener que dejarla abandonada, fui conducido en la patrulla hasta el cuartel donde me presentaron ante el suboficial que hacía las veces de oficial de servicio y me pasaron un informe falso, al tratar yo de aclarar el caso, recibí fue un fuerte sablazo en mi espalda que me propinó el Sargento que me dejó sin respiración seguidamente me enviaron al calazo, al día siguiente lunes, era 24 de Octubre, por consiguiente estaba de cumpleaños (21), advierto que el calabozo donde amanecí en ropa interior le echaron bastante agua que me subía hasta los tobillos, después durante tres días sufrí el castigo de la fila disciplinaria que consistía en trotar dodo el día en pantalones mochos y franela, cargando elementos de aseo, escoba, recogedor, etc., sin derecho a comer y beber alimentos y durmiendo en el calabozo encharcado de agua, yo no aguante hambre, un compañero al escondido me sacaba comida y la escondía y luego me decía donde la había guardado. Pasado el castigo me sacaron de la policía militar y me enviaron al Batallón, no pude volver a ver a mi novia, solo nos escribíamos, ella estaba ilusionada de que cuando yo saliera del Ejercito nos casábamos, sin embargo las cosas no se dieron por la distancia entre otras y porque yo empecé a trabajar en un servicio público que requería mi atención las 24 horas del día y pasaron las semanas y los meses y se desvaneció esa ilusión. Buga. Siendo soldado en la licencia que tuve fui a Buga a llevarle una carta que mandaba el soldado Londoño mi amigo y compañero a su familia, ahí conocí a Lucía, su hermana, me agradó, me gustó pero como mi estadía fue muy corta no la volví a ver, solo nos comunicábamos por carta cesando ese procedimiento y muriendo muy ligero esa atracción. Vereda La unión. En la vereda La Unión del corregimiento de Altaflor, conocí la familia Guarín muy numerosa y alegre, las mujeres cantaban como los dioses oír esas voces en las noches de tertulia cuando nos reuníamos varios amigos con ellos, era pasar ratos gloriosos e inolvidables, entre las solteras había una criatura encantadora, Natividad, su porte señorial, elegancia, don de gentes y todos los atributos que se le puedan agregar le quedaban muy bien, su suavidad y delicadeza embriagaba mi alma de entusiasmo, ella era un poco mayor que yo, pero eso no me importaba, yo pasaba mucho tiempo con ella visitándola pero no me daba lado para dispararle mis intenciones, era muy sagaz e inteligente y desviaba las conversaciones cuando iban encaminadas hacia mi objetivo, yo la soñaba como la madre de mis hijos, los vecinos daban por sentado que éramos
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novios, pero nunca se formalizó nada, una ocasión ella hablando metafóricamente de una joven me decía que aquella niña pensaba bastante en el futuro que le ofreciera su pretendiente, pues lo veía muy joven y sin horizontes, yo tomaba esa reflexión como de ella hacia mí, pero me le hacía el bobo y la verdad que esa era mi situación, tenía un empleo que era comida para hoy y hambre para mañana, es decir inestable, sin estudio, sin metas, y ella se movía entre campesinos que sabían trabajar en la agricultura y la ganadería, sus hermanos eran dueños de fincas unos, otros administradores y algunos amigos de su familia en igual forma, y ella sin temor a equivocarme esperaba su partido al menos entre ese medio; una noche hallándome en una cantina con muchos conocidos de la región me ofrecían licor, les acepté y pronto estuve ebrio, en esas charlas me pusieron tema de la muchacha y caí en la trampa que me estaban tendiendo, solté la lengua y dije lo que sentía y lo que esperaba, incluso que el día en que ella me aceptara mis pretensiones de verdad le proponía matrimonio y me casaba con ella. Al siguiente día yo en medio del guayabo inesperadamente la vi llegar, mis ojos se iluminaron de alegría por su presencia a ese lugar que nunca antes la había visto pasar por ahí, y fue solo para “regañarme” diciéndome en tono severo que ella no le gustaba que su nombre estuviera en boca de borrachos, que la respetara y muchas cosas más, no volví a verla, no volví a su casa por vergüenza y durante mucho tiempo el fantasma de su imagen llegaba a mi mente; después supe que ella a escondidas de la familia estaba comprometida con un primo que laboraba en la finca de Eduardo el hermano, esa familia después emigrado a Pereira. Atrás de la Inspección de Altaflor. Vivía Rosa Restrepo una jovencita de unos diez y seis años, blanca mona, de origen paisa, que por su vecindad nos amistamos pronto, conversábamos muy animadamente, su progenitora recién llegado me asistió la alimentación, nos tocó vivir la navidad de 1956, en vista de las alegrías que despierta en los espíritus esas efemérides hacía que nos acercáramos cada vez más a pesar que el papá no parecía agradarle lo que veía, como costumbre en nuestra región en ese tiempo se jugaba a los aguinaldos así que con Rosita empezamos ese tipo de juegos que por cierto nos divertíamos mucho pero siempre yo era el perdedor, esa relación no perduro por las actitudes belicosas del señor Restrepo. Ceylán. En ese pueblo vivía la familia de otro compañero del Ejército, David y en mis viajes a ese pueblo nos encontramos, me llevó a su casa, ahí conocí a su hermana Rosa, nos hicimos amigos y la visitaba con alguna frecuencia, cada día me gustaba más pero notaba en ella que era muy tímida y penosa eso no dejaba progresar el sentimiento que estaba aflorando en mi corazón, una tarde llegué a su casa y aparentemente
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estaba sola, no estaban los padres, después de una larga conversación me disponía a despedirme y me le acerqué intenté abrazarla y besarla y ella gritó llena de espanto al instante salió un joven de una habitación quién había estado escuchando nuestra conversación, yo me apené con él y ella y salí de esa casa y no volví mas por ese sendero. El festival de Quebrada grande. Trascurría el año 1956 y se programó una romería por el párroco de Ceylán en la vereda Quebrada Grande y se llevó a cabo en la casa de un líder regional, don Argemiro Rincón que casualmente era hermano de la chica de mis afectos la cual me estaba quitando el sueño desde el día en que la conocí cuando iba rumbo a Altaflor a ejercer el cargo de Inspector de Policía y quién me acompaño y me llevó a esa región en virtud que desde la Gobernación había pedido al Inspector de Ceylán que me prestara la ayuda y cooperación necesaria para que pudiera llegar al lugar de mi destino, éste funcionario consiguió una cabalgadura y me envió con el señor Rincón que vivía a mitad de camino, en medio de la oscuridad de la noche y bajo un fuerte aguacero se realizó ese recorrido por espacio de tres horas. Notificado por el sacerdote padre Obando de Ceylán me puse al frente de dicha celebración fui hasta la parroquia con otros feligreses y lo recogimos y lo llevamos a Quebrada Grande en medio de una gran cabalgata amenizada con pólvora, vivas y cantos incluso al calor de bebidas alcohólicas, en la comitiva iba la familia de don Argemiro Rincón, allá hubo diversas comidas, bebidas con derroche de fiesta durante los tres días que duró la festividad con mucha música y bailes que resultó muy especial para iniciar mi romance con la agraciada señorita Herminia Rincón ya que no perdíamos ocasión para bailar o disfrutar de su compañía en las diferentes actividades, fue muy hermoso ese tiempo a pesar de las dificultades de la vigilancia familiar durante mis visitas como queda explicado en mi libro Memorias y Recuerdos bajo el sub título “mis novias”. Sevilla. Recién ingresado a la Policía llegué a la subestación Sevilla, algunos días después en el restaurante donde tomaba mis alimentos, conocí una preciosa muchacha, ayudaba a la dueña a servir las mesas, me hice amigos de los dueños del restaurante El Vergel y tras de ellos de la empleada, Francis era su nombre, me correspondió, nos hicimos novios, paseábamos, íbamos a lugares de recreación y pasábamos largas horas escuchando y hablando de música, por ese lado nos entendíamos perfectamente pero nunca falta el pero.. ella muy amante del futbol se hizo madrina del equipo de la ciudad y gastaba mucho tiempo en las reuniones de esos comités deportivos y en los juegos en la animación, eso me disgustaba demasiado, me daban celos, llegando a
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desafiarla que sus actividades deportivas o yo, ella me llegó a decir que no iba a volver, sin embargo cuando fui trasladado a Cartago, nos escribíamos a diario mensajes amorosos por telegramas, ella no cumplió la promesa, siguió su jovi del deporte, eso le nacía del alma, un domingo le llegué de sorpresa en la tarde y la encontré departiendo alegremente con los deportistas en la cancha de futbol eso me causo profundo enojo, me fui enfriando y abandoné esa ilusión que de otra manera hubiera terminado en el altar. Primavera. Por relevo de los integrantes de la policía de Primavera, llegué a ese pueblo en compañía de dos compañeros más, fue un lunes, el pueblo estaba desierto sus gentes en sus ocupaciones cotidianas y solo los domingos había concentraciones en la plaza y sus calles con movimiento de personas por motivo de ser el día de mercado y sus actividades se tornaban como festivas, al igual que el último viernes de cada mes cuando hacían la feria ganadera y los campesinos salían a vender o comprar ganado vacuno, equino, porcino y las especies avículas entre otras mercaderías, era un pueblo con renombrado título de violento, hombres muy caracterizados como criminales tenían asiento en esa región de donde había corrido mucha sangre humana durante varios años, de un clima envidiable, allá en lo alto de la cordillera occidental, su suave brisa de las tardes, el repicar de las campañas de la iglesia parroquial, la música del alto parlante del teatro hacían acogedora la vida de ese terruño, los nuevos policías una vez instalados quedamos a la expectativa no había nada que hacer durante la semana por lo apacible que su apariencia mostraba, resolvimos para no aburrirnos echar una apuesta al que primero consiguiera novia ya que todos tres éramos solteros, había en verdad mucho de donde escoger, yo fui el primero que encontré una joven su nombre Nubia que no era en verdad el tipo de mujer de mis simpatías, pero sí lo era para pasar de pronto el tedioso tiempo y ganarme la apuesta, ésta joven resultó fastidiosa, posesiva y era muy callejera, fue un encarte. En el camino Isla de Cuba. Allá mismo en Primavera un domingo dentro de la iglesia en la misa del medio día, yo estaba muy atento al desarrollo del acto religioso, pulcramente vestido y con porte militar, de pronto miré al lado cuando vi a pocos metros sentada en el piso una hermosa trigueña que estaba mirándome, su nombre María Teresa al encontrarse nuestras miradas yo quedé hechizado, me daño la reverencia en ese acto cristiano, porque empezó la miradera y la tentación, al terminar la misa salí pronto y me coloqué frente a la iglesia a esperar su salida, salió acompañada de una hermana, algo le dije que la mente hoy no
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recuerda, han pasado cerca de cincuenta y dos años desde entonces, la seguí con la vista hasta que cruzó la esquina lo que sigue de esta historia también está consignado en “Memorias y Recuerdos “. No sé pero en mi infancia y primera juventud el nombre del pueblo primavera me sonaba atractivo, lo mencionaban mucho los noticieros radiales y la prensa por los actos de la violencia y tenía a primavera metido en el alma sin saber la razón, no lo conocía, tampoco tuve el deseo ni la intención de ir a ese lugar que estaba anidado en mi mente y no entendía que el destino tenía como punto de referencia en la brújula el sitio final de la búsqueda de mi compañera eterna, no fue fácil, el recorrido fue el que queda narrado en esta historia; claro que tuve muchas amistades pero solo eso, lo narrado solo fue de las que me interesaron; advirtiendo que solo tres en realidad figuraron en el campo de esas posibilidades, como fue Herminia Rincón pero ella el día en que le iba a entregar el dinero para el ajuar me despidió enviándome con el alma herida y destrozada a una cantina a ahogar mi tristeza y mi derrota a si como mi orgullo en licor esa noche oyendo la canción de despecho “El Redentor”, por allá en Tuluá y la segunda fue Francis Gómez a quién por tener serias dudas con ella en el futuro, decidí no volver a ella desde aquel domingo que sorpresivamente la encontré incumpliendo una promesa relacionada con alejarse de las actividades de animaciones deportivas. TITULO V. La familia en la causa patriótica.

Los pioneros. Empezando la tercera década del siglo XX Colombia vivió un conflicto bélico con la República de El Perú, se disputaban el territorio amazónico cuya capital es Leticia, estaban prestando servicio militar obligatorio los dos pioneros de nuestra familia, Nicolás Bejarano mi tío materno y Manuel Ospina Velásquez primo hermano de mi papá.

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Nicolás Bejarano. Sirviendo en el Batallón de Infantería No. 8 “Pichincha” con sede en Cali, hizo parte de una compañía que desplazaron al Puerto marítimo de Buenaventura a reforzar la seguridad que estaba a cargo de la Infantería de Marina radicada en esa base naval. Manuel Ospina. Le tocó viajar a Leticia, hacía parte del Batallón de Infantería “Junín” que tenía su sede en Popayán fueron los primeros en la familia en servir a la patria, tiempos de gran tención por el estado de guerra. Invasión peruana al trapecio amazónico El 1 de septiembre de 1932 un grupo de 48 ciudadanos peruanos (iquiteños y pucallpeños), al mando del Ingeniero y Músico Oscar Ordóñez de la Haza y del Alférez del Ejército Peruano (R) Juan Francisco La Rosa Guevara, reivindica Leticia a la nacionalidad peruana, capturando a las Autoridades y a la Guarnición colombianas allí destacadas, de más de 200 hombres comandada por el Coronel Luís Acevedo y que tenía como segundo jefe al Mayor Jorge Pinzón, que la custodiaba. Las tropas colombianas son desarmadas y, junto a las autoridades de ese país, conminadas a abandonar Leticia lo cual efectúan siendo ellos expulsados hacia el Brasil. El presidente peruano Luis Miguel Sánchez Cerro fue sorprendido por la noticia pues creyó que se trataba de un complot de sus enemigos y decide respaldar a los peruanos enviando tropas a Leticia y Tarapacá.

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Inicio de las acciones militares Afrontar los costos de la guerra en los países involucrados en el conflicto era imperativo. Principalmente para Colombia había limitaciones financieras. Las fuerzas armadas de ambos países, y especialmente de Colombia no contaban con el material de guerra básico y adecuado para hacer una presencia efectiva en los territorios selváticos, dotarlas de esos medios era pues un gran reto para ambos países y por supuesto para sus dirigentes. A la ausencia de vías terrestres por parte de Colombia se sumaba la virtual inexistencia de una marina de guerra y la gran distancia entre el trapecio y los puertos del Océano Pacífico. En 90 días Colombia organizó una fuerza militar con escuadrones de la FAC, tripulados por aviadores alemanes, en calidad de mercenarios, comandados por el Coronel Herbert Boy, tripulando aviones nuevos de fabricación norteamericana que fueron entregados a colombia con particular rapidez y viejos aviones comerciales de fabricación alemana adaptados por pilotos colombianos de la Scadta que improvisaron una "segunda fuerza aérea". El general colombiano Alfredo Vázquez Cobo, luego de organizar una flotilla de barcos viejos que adquirió Colombia en Europa a raíz de los sucesos de Leticia, arribó con dicha flotilla, a finales de diciembre de 1932, a la desembocadura del Amazonas no obstante que el presidente colombiano Enrique Olaya Herrera no autorizó la reconquista de Leticia empleando la flotilla naval porque en el puerto había más tropas peruanas que en Tarapacá y porque a diferencia del Putumayo, en el Amazonas solamente una ribera era colombiana y la otra, brasileña. Por el lado peruano se establecieron rutas para trasladar los aviones desde Ancón y Las Palmas hasta el campo de operaciones, el 21 de febrero de 1932 durante uno de estos traslados la escuadrilla formada por 3 hidroaviones sufre un contratiempo y posterior accidente falleciendo el aviador arequipeño Alfredo Rodríguez Ballón , los heridos y 2 hidroaviones y tuvieron que ser rescatados del Pongo de Manseriche. Operaciones Efectivas Tarapacá El 14 de febrero de 1933 Vázquez Cobo intimó a los civiles peruanos armados que ocupaban Tarapacá, puerto sobre el río Putumayo, sin embargo ese día, poco después, aparecieron 3 aviones peruanos de ataque que intentaron bombardear al barco colombiano "Córdoba", pero que luego se lanzaron en retirada al ser interceptados pos aviones de caza colombianos. El 15 de febrero de 1933 tropas colombianas atacan a la guarnición peruana de Tarapacá, por medio de un bombardeo aéreo y un posterior asalto anfibio,
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provocando la retirada total de las fuerzas peruanas de dicha plaza, al parecer los peruanos no tuvieron una sola baja en el ataque colombiano. El sábado 18 de febrero de 1933, se realiza una manifestación de protesta, por parte de ciudadanos peruanos, delante de la residencia del embajador de Colombia en el distrito de Barranco; provocando un disturbio y el saqueo de la casa del embajador. Guapi El 26 de marzo de 1933 el ejército de Colombia atacó, durante ocho horas, a la guarnición peruana acantonada en Guapi, empezando con fuego de la artillería de montaña, artillería de los cañoneros ARC Cartagena y ARC Santa Marta de la Fuerza de Expedición Amazonas y bombardeó con la escuadrilla de la fuerza aérea, conformada por once aviones, al destacamento peruano. Luego se realizó un ataque anfibio de infantería desde el norte, el este y el oeste por fuerzas del Destacamento Putumayo. Las fuerzas peruanas resistieron durante las ocho horas, cediendo lentamente terreno, hasta que al verse flanqueadas y casi rodeadas, quedando como única vía de abastecimiento la estrecha trocha hacia Pantoja, se retiraron desordenadamente por esa misma vía, abandonando a sus heridos junto con abundante material bélico y pertrechos; debido a que la guarnición de Guapi estaba bien fortificada con trincheras y bunkers, las bajas peruanas fueron escasas a pesar del intenso bombardeo previo al desembarque colombiano; al mismo tiempo las aeronaves peruanas se retiraron hacia Pantoja. Rio Algodón El 1º de mayo de 1933 la flota colombiana se reagrupa y el día 7 del mismo mes, a las tres de la mañana, cerca de Puca-Urco (Puerto Saravia), el cañonero colombiano ARC Barranquilla tocó una mina que no dejó graves daños, y luego fue hostigado desde tierra. A las once de la mañana la flota colombiana contraatacó a la posición de PucaUrco, pero los peruanos la abandonaron antes. Luego se dirigieron al rio Algodón donde el Perú tenía una base aérea para hidroaviones, pero al hacerse de noche no la pudieron detectar, aprovechando esto, los peruanos evacuaron su flota de aviones de esa base. El día 8 de mayo la flota colombiana intentó de nuevo, pero esta vez de día, atacar la base aérea peruana siendo recibida por los aviones peruanos que procedieron a bombardear a la flota colombiana, en ese preciso instante los aviones colombianos se dirigían hacia la flota para apoyar el ataque a tierra, por lo que las aeronaves peruanas no tuvieron tiempo suficiente para bombardear y se pusieron a la defensiva atacados por la artillería antiaérea de la flota colombiana y por los caza-bombarderos colombianos; en esta acción fue derribado el avión del piloto peruano Teniente Américo Vargas; luego los aviones peruanos se retiraron a otra base. Después la flota colombiana desembarcó a las tropas en la base de rio Algodón sin encontrar resistencia; aún así se capturaron a 4 militares peruanos que se quedaron rezagados, además de abundante material bélico y de logística.
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Fin del conflicto El 30 de abril de 1933 es asesinado, por un militante del partido aprista, el presidente peruano Luis Miguel Sánchez Cerro, al salir de la revista de los movilízales en el Hipódromo de Santa Beatriz en Lima. Su sucesor, el general Óscar Benavides, amigo del electo Presidente colombiano Alfonso López Pumarejo, jefe del Partido Liberal colombiano, se reunió con él 15 días después en Lima. Perú acepta entregar Leticia a una comisión de la Sociedad de Naciones, que permaneció un año; estudiando posibles alternativas de solución al conflicto. Colombia y Perú se reunieron luego en Río de Janeiro para pactar la paz y quedó ratificado el Tratado Salomón-Lozano de 1922, aún hoy día vigente y aceptado por ambas partes. Romilio Aguirre Bedoya. Sirvió en el Batallón de Infantería No. 8 Pichincha con sede en Cali. Rosendo Bedoya. Prestó su servicio militar en Popayán en el Batallón de Infantería #7 “Junín”, en la década de los 40.

Rafael Aguirre Bejarano, el 11 de noviembre de 1954 ingreso al Batallón de Infantería No. 21 “Pantano de Vargas”, con sede en ese entonces en Apiay64

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Villavicencio en el departamento del Meta. Terminado el servicio en el Ejército oficialmente el 26 de Julio de 1956 pero licenciado el 19 de ese mes, después de cerca de 20 meses y 8 días en filas. Al llegar al Batallón mis anhelos de fotografiarme con el uniforme kaki de soldado de la patria era inmenso, en los primeros días y a la primera oportunidad invité a mis más cercanos amigos y nos fotografiamos para mandarle a la familia, nos faltaba mucho trabajo por hacer, para alcanzar el porte militar, ésta foto la he llamado la de los reclutas. Reclutas.

Los reclutas: Miguel, Rafael, Álvaro y Evangelista. 1954. Y en Uribe Meta 1955. Saludo Militar a las tropas. De acuerdo al arma, ellas son La Infantería, Los Ingenieros, La artillería y la Caballería, estando la tropa en formación, el comandante en el protocolo de saludo a las tropas, primero como personas diciendo ¡Soldados del Batallón XX, buenos días, seguidamente dice: ¡Infantería Colombiana! La tropa responde ¡Paso de vencedores!, en la Artillería ¡Artillería Colombiana! ¡Vencer o morir!, en la Caballería, ¡Caballería Colombiana! ¡Salve ud la patria!, en la Policía Nacional, ¡Policía Nacional! ¡Dios y Patria!

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En actividades militares

Escudo Infantería Colombia.

Ejercicio con fusil y bayoneta calada. Especialidad como Radio Operador.

Fotos en ejercicios como soldados radio operadores en el campos de campaña. Mi especialidad al dejar las filas del Ejército Nacional fue como Radio Operador, especializado en el ramo de las trasmisiones, fui el Radio Operador oficial en el puesto La Uribe en el Meta, un lugar de avanzada en la selva en orden público. Policía Nacional de Colombia

La Policía Nacional de Colombia es un cuerpo armado, permanente, de naturaleza civil, encargado de mantener y garantizar el orden público interno de la Nación. Instituida para proteger a todas las personas en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades. Constituida con régimen y disciplina especiales. El Presidente de la República, es el Jefe Superior de la Policía Nacional, ejerciendo su autoridad, por medio del Ministro de Defensa Nacional y el Director General de la

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Policía Nacional. Desde 1953 está adscrita al Ministerio de Defensa. Se estima que está constituida por cerca de 152.500 uniformados.

El 5 de noviembre de 1891, por decreto 1000 siendo presidente Carlos Holguín, se crea la Policía Nacional, eliminando la policía departamental, la policía municipal, el cuerpo de serenos y el escuadrón de guardias montados. Es nombrado primer director el Comisario 1º Juan María Marcelino Gilbert, nacido en Fustinag, departamento francés de Haute Garonne, y su reglamento es aprobado el 12 de diciembre. La fuerza de Policía dependía del Ministerio de Gobierno, y recibía instrucciones del Gobernador de Cundinamarca y Alcalde de Bogotá. En 1953 mediante el decreto 1814 del 10 de julio, se incorporó la Policía al Ministerio de Guerra, como Cuarto Componente del Comando General de las Fuerzas Militares, adquiriendo carácter de militar, cobijando a los miembros de la Institución Policial con el fuero penal militar, siendo Presidente de la República el señor General Gustavo Rojas Pinilla. Desde el 1° de enero de 1960 la Nación asume a su cargo el sostenimiento, dotación y pago de los sueldos de la Policía en todo el territorio de la República; en cumplimiento a la Ley 193 del 30 de diciembre de 1959 de este modo terminando su proceso de nacionalización. Desde 1991 la Constitución Política de Colombia, definió la Policía Nacional como un cuerpo armado de naturaleza civil, suprimiéndola del Comando General de las Fuerzas Militares; está adscrita al Ministerio de la Defensa, según Ley 62 del 12 de agosto de 1993.

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Sargento segundo Rafael Aguirre Bejarano. Sable símbolo de autoridad de los sargentos y los oficiales. Las partes del Sable 1. Puño. 2. Pomo, con el Escudo Nacional acuñado. 3. Guardamanos, con las más caras tradiciones nacionales talladas. 4. Hoja grabada. 5. Dragona y su cinta con lazo corredizo. La jineta en cuyo centro irá la estrella de la Policía Nacional y tres ángulos con vértice hacia abajo en la parte inferior.

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Condecoraciones: Recibí dos medallas a los 15 y a los 20 años de servicio, y medalla Servicios Distinguidos. También recibí una bonificación en dinero efectivo como quinquenio al haber cumplido mis primeros cinco años sin cometer ninguna falta; además haber obtenido más de un centenar de felicitaciones, algunas de ellas colectivas. Fecha de ingreso el 9 de octubre de 1957 en la Policía Nacional como agente de vigilancia, en esta institución hice carrera hasta el grado de sargento

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segundo con antigüedad para vice primero, y regresé a la vida civil el 1º de diciembre de 1978.

HIMNO DE LA POLICÍA DE COLOMBIA. I Adelante, guardianes del orden con hombría, valor, dignidad vigilad que el derecho del hombre sea con orden gozar libertad. II Si a obrar os obliga el deber, tu prudencia sabed demostrar de balanza y justicia sed fiel, ciudadano ante ley es igual. III Del hogar los derechos sagrados como padres debéis custodiar y que Dios y la Patria os lo premien, defensores del orden social.

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José Freddy Aguirre Gómez mi hijo mayor, sirvió en la Policía Nacional, estuvo pocos años y se retiró a solicitud propia ostentando el grado de cabo segundo.

Freddy Alexander Aguirre Pérez

Mi nieto, prestó su servicio militar obligatorio y fue asignado al grupo de Auxiliares Bachilleres en la Policía Nacional en la ciudad de Cali. Rodrigo Antonio Aguirre prestó servicio militar obligatorio y un tiempo después volvió como soldado profesional, su duración fue corta.
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Jairo Pineda Aguirre en la fuerza aérea, salió como sargento primero. Enrique (Eduardo) Aguirre sirvió varios años como agente de la Policía Nacional. José Leyver Aguirre sirvió algún tiempo como agente en la Policía Nacional. Ricaurte Mesa aguirre sirvió como auxiliar de Policía en Cali. Robinsón Medina Pineda, Prestó su servicio militar y luego ingresó a la Policía como agente. Marino Mendoza aguirre fue suboficial del ejército y salió como sargento Mayor. Leonel Mendoza aguirre estuvo en la Policía Nacional y salió como Teniente Coronel Víctor Mendoza Aguirre, sirvió en la Policía, ahí se jubilo. Carlos Zúñiga fue soldado en el Batallón Junín de Popayán. Carlos Aguirre Girón ingresó a la policía trabajó pocos meses, se suicidó estando en servicio activo. Jesús Omar Aguirre Girón ingresó a la policía como agente conductor, donde se jubiló. Héctor Aguirre Núñez ingresó a la Policía donde se jubiló. Ese ha sido el aporte de la familia a la patria para defender su soberanía nacional

TITULO VI. Viva la libertad. El reservista. Viva la libertad fue mi grito de alegría a las seis de la tarde del 19 de Julio de 1956 cuando el bus del Batallón de Infantería No. 21 Vargas, cruzó la línea divisoria del Batallón y la calle en el momento en que desacuartelaron el segundo continente de 1954, al haber cumplido con la patria y con la ley, mi servicio militar obligatorio en los llanos Orientales Colombianos y portar orgullosamente la Libreta Militar de Primera Clase, galardón que todo colombiano anhela y aspira y que muchos no la alcanzan, la que abre puertas innumerables en la vida de los ciudadanos en todas las actividades ya sean laborales, sociales, comerciales y para salir del país. La gran satisfacción combinada con inmenso gozo y alegría de ser reservista se lleva en el fondo del alma y no tiene precio, los grandes momentos dejados atrás, la disciplina aprendida la formación y don de gentes que se nos inculcaba marcar la diferencia, el amor a la patria y el respeto a sus símbolos quedan impresos en el corazón del reservista. Esa noche viajamos en buses, pues todo el personal licenciados pertenecíamos al Valle del Cauca y muy especialmente del centro y sur de esta región, nos dejaron a los del centro en la Alcaldía de Buga ciudad donde habíamos sido citados para el inicio de
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exámenes y sorteos al empezar el proceso para ir al Batallón de Infantería No. 21 “Batalla Pantano de Vargas” y el resto de los reservistas llevados al Batallón Pichincha donde fueron despedidos. Viajeros. El haber llegado a la tercera edad, nos ha dado el privilegio de viajar dentro y fuera del país, entre esos lugares destacaré los siguientes: Bogotá, Tunja, Moniquirá, Sogamoso, Chinquiquirá, Duitama, Villavicencio, San Martín, granada y Acacias en el Meta, Pasto, Popayán, Buenaventura, Sevilla, Caicedonia, Ibagué, Medellín, Montería, Moñito, Zipaquirá, Girardot, La Mesa, Fusagasuga, Madrid, Pereira, Armenia, Ipiales, El Cairo Valle, Barbosa Santander, entre otros y en el exterior Washington D.C., New. York, Miami, Salt Lake city, Palmeyra NY, Dover NJ, Unión City NJ, Elisabeth NJ, Provo Ut, Lima Perú, Tumbes Perú, Quito Ecuador, Guayaquil Ecuador, Caracas Venezuela, Ciudad de Panamá.

Fotos
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Lugares visitados.

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Imágenes en Lima Perú, Washington D>C. New York, Utah, San Andrés Islas, Cataratas del Niágara, Salt Lake City, Cerro de Cumorah NY, entrada a la Arboleda Sagrada, En Buenaventura, Adentro Montañas rocosas Utah. TITULO VII. Satisfacciones hogareñas. En el 2003 tuvimos el placer de viajar a las Cataratas del Niágara, una de las siete maravillas del mundo, acompañados por Rafael Ernesto quién nos dio esa enorme sorpresa ya que solo nos dimos cuenta que nos hallábamos en ese lugar cuando llegamos a la puerta de entrada al Canadá y nos preguntó si llevábamos los pasaportes. Antes habíamos visitado la Arboleda sagrada y el cerro de cumorah. Una semana después del matrimonio en 1958, viajé a Todosantos a presentar a mi esposa María Teresa a mis padres, hermanos y demás familiares, seguidamente y por espacio de unas horas la deje con ellos y seguí mi recorrido hasta Cali a cobrar unos dineros en la Gobernación del Departamento, regresé a casa en la tarde y con mi joven esposa fuimos a Buga para que ella conociera la ciudad señora de Colombia, la Basílica del Señor de los Milagros santuario insignia de la religiosidad católica de la región entre otras en ese paseo, ahí pernotamos y adquirimos los primeros elementos básicos para el hogar y seguimos a Primavera a instalarnos como un hogar pero antes compramos el primer mercado de carnes, abarrotes y verduras, la semana anterior habíamos estado alimentándonos en un restaurante. El primer Armario. En la década de los sesenta con dos de nuestros primeros hijos vivíamos en una pieza de inquilinato en el barrio Saavedra Galindo en Cali, yo me desempeñaba como secretario de la Estación Sucre, sumidos en gran pobreza, la comida la adquiría a crédito en una tienda y cada mes al recibir mi sueldo cancelaba lo pedido y volvía a empezar permaneciendo muchas veces sin un solo peso en el bolcillo durante el mes, ocasionalmente me llegaban compañeros con bicicletas viejas con deseos de matricularlas pero por falta de papeles no lo podían hacer, yo les escribía documentos de compra venta, los que autenticaban y así podían efectuar las matrículas, igual hacía con quienes tenían hijos y no habían efectuado el registro civil, les hacía un memorial para que ante un juez hicieran declaraciones extrajudiciales y así pudieran efectuar el

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registro y de esa manera me llegaba dinero extra con el cual podía atender otras necesidades de la familia. Una ocasión un compañero me dijo que un amigo de él que servía como maestro de escuela estaba vendiendo una cama y un armario porque se iba para su tierra, que si a mí me interesaría, el valor era de $15 pesos, yo tenía ese ahorro con lo que cobraba por el trabajo de tramitador que cada día me llegaba nuevos clientes, y con la venta de rifas, ya que la firma Hermoca me pagaba comisiones por ese trabajo, lo negocié y me aparecí a mi vivienda con los nuevos muebles, la felicidad que reflejaba en el rostro mi esposa era inmenso, hasta brillaba con su sonrisa, arregló el cuarto con las nuevas adquisiones y el cambio de la vivienda era hermoso, lo recuerdo con gratitud por esa inmensa alegría que ella experimentó. La Licuadora. Para una fiesta de la madre adquirí la primera licuadora, ya teníamos tres hijos, para que mis niños le entregaran como regalo a la mamá, creo que jamás ella había sentido tanto aprecio y regocijo como ese día, salió a la cuadra donde vivíamos para mostrarla a las vecinas y compartir con ellas la felicidad de tener ese electrodoméstico, en nuestras dos familias jamás habíamos tenido electrodoméstico modernos aparte de los fogones esso candela a base de petróleo. El Primer TV. El 21 de julio de 1969 ocurrió lo más transcendental de la historia de la humanidad, la llegada del hombre a la luna. Apolo 11 es el nombre de la misión espacial que Estados Unidos envió al espacio el 16 de julio de 1969, siendo la primera misión tripulada en llegar a la superficie de la Luna. El Apolo 11 fue impulsado por un cohete Saturno V desde la plataforma LC 39A y lanzado a las 10:32 hora local del complejo de Cabo Kennedy, en Florida (Estados Unidos). Oficialmente se conoció a la misión como AS506. La tripulación del Apolo 11 estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del LEM, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Eagle para el módulo lunar y Columbia para el módulo de mando. El comandante Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC) al sur del Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquilitatis), seis horas y media después de haber alunizado. Este hito
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histórico se retransmitió a todo el planeta desde las instalaciones del Observatorio Parkes (Australia). Inicialmente el paseo lunar iba a ser retransmitido a partir de la señal que llegase a la estación de seguimiento de Goldstone (California, Estados Unidos), perteneciente a la Red del Espacio Profundo, sirvieron de apoyo durante todo el viaje de ida y vuelta. El 24 de julio, los tres astronautas amerizaron en aguas del Océano Pacífico poniendo fin a la misión. en mi cuadra del barrio San Carlos solo en una casa poseían un televisor, todos los vecinos nos aglomerameramos alrededor de la venta a observar el gran acontecimiento mundial, los domingos mi hijo mayor que todavía era un niño seguía colgándose de la reja de seguridad de la ventana del vecino para ver por raticos televisión y recibiendo fastidiosos regaños de los dueños de esa vivienda por estarlos con otros chicos fastidiándolos; por lo cual decidí que yo tenía que hacer algo para adquirir el televisor. Pedí vacaciones, tenía tres periodos acumulados, busqué trabajo por fuera, me recibieron en un teatro para vigilar que la gente no fumara durante el tiempo de las funciones, con el dinero que gané en ese trabajo compré de contado mi primer televisor que llevó grandes alegrías y satisfacciones a la familia, mi hijo cobraba la entrada a sus amigos el día domingo para que entraran a ver programas y películas, les vendía helados y todo eso les proporcionaba a todos regocijo. El Tocadiscos. Julio Cesar Ospina un primo a quién yo había ayudado a ingresar como empleado civil a la Policía, cuando él vivía en Montegrande le había conocido un Tocadiscos con su música atraía parroquianos para venderles licores y cervezas en fines de semana para ayudarse en sus ingresos personales, en una visita que le hice le pregunté por el aparato y me dijo que lo tenía en una prendería y ya se iba a perder porque no tenía dinero para recuperarlo, me regaló la boleta de empeño, me fui al almacén y lo recuperé, una época agradable para mi familia, pues mis hijos estaban pequeños y nos alegrábamos con la música que poco a poco empecé a conseguir y amenizábamos las visitas de amigos y familiares. El seguro preventivo. Por motivo de que mis actividades laborables fueron de alto riesgo, desde el principio me gustaba tomar protecciones para mi familia y así enfrentar los casos fortuitos que nos depare la vida, esos posibles casos previendo cómo nos toca vivir el día día con pocos recursos a veces sin ahorros para tomar soluciones sin acudir al endeudamiento o a la caridad pública como se ve con frecuencia en nuestro medio, fue así que primero tome una póliza contra accidentes a favor de Rafael Ernesto como era muy travieso, e imperativo temía que en cualquier momento sufriera un accidente así que por varios años durante su época estudiantil estuvo amparado con el seguro de accidentes, así mismo tome otras precauciones.
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Pólizas funerarias. Desde hace mas de dos décadas tengo guardadas las pólizas funerarias de mi esposa y la mía, así mismo otra adicional abierta para cualquier otro que sea llamado a cruzar el velo, también en propiedad un lote doble con osario doble en el parque cementerio Jardines del Recuerdo de Cali, con apertura y cierre de los sepulcros total mente pagos a fin de no dejarles a mis hijos esa carga. Es de advertir que por cuenta de la Policía tengo derecho a un auxilio funeral para que hagan uso del él presentando la documentación de ley. El Funeral de mi padre. Vinieron después las pólizas funerarias las que fueron una gran bendición pues cuando falleció mi papá en 1996 a las tres de la tarde, yo solo tenía $2.000 en dinero en efectivo, todos mis hermanos fueron notificados a esa hora, yo inicié el proceso funerario con mi póliza, ellos no sabían de ese amparo preventivo que yo tenía o si alguna vez lo supieron ya lo habían olvidado, a la sala de velación de una de las más importantes funerarias de la ciudad, ellos fueron llegando durante la noche muy frescos y tranquilos como si no existiera en ellos algún grado de responsabilidad en ese particular, ya en las horas de la madrugada mi hermana mayor pidió que nos reuniéramos los hermanos, hallándonos en un recinto solos ella dijo porqué no hacemos una colecta entre todos y le ayudamos a Rafael, yo les manifesté que estuvieran tranquilos que yo tenía todo arreglado y fue un funeral decente y cumpliendo promesas que él me había sugerido en el sentido de que sepultara su cuerpo en el camposanto de San Pedro nuestro pueblo natal para resucitar al lado de sus padres.

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Otros beneficios. A mi esposa la tengo asegurada con mi sueldo de retiro en la Policía Nacional, a mi fallecimiento si me toca primero a mí, ella mientras vida disfrutará de todos los beneficios hasta su último día, también le queda el auxilio mutuo en la Policía donde estoy inscrito y contribuyendo hace cerca de cincuenta años que consiste que a la muerte del titular los miembros de la familia que aparezcan en el registro voluntario que deje el causante ellos recibirán una determinada cantidad de dinero, hasta hace dos años estaba en cuantía de $3.500,000, en el caso nuestro tengo firmado que el 50% sea para mi esposa y el 10% para c/u de los cinco hijos, eso lo cancelan unos seis meses después de haber presentado la documentación legal vigente. Queda el apartamento libre de toda clase de gravamen como vivienda familiar, y ella tiene la clave secreta de la cuenta de banco donde llega la mesada mensual para que inmediatamente yo muera saque los pocos fondos que hayan depositados antes que el estado los congele. En salud ella presentando su carné de sanidad tiene los servicios en la policlínica y en el centro de atención Tequendama La serenata bodas de oro. El 9 de diciembre de 2008 al cumplirse las bodas de oro de nuestro matrimonio, fuimos sorprendidos con una serenata con mariachis que pagó Gladys Teresa desde EE.UU. y a través de Helena coordinaron el acto, ya estábamos en reposo a la altura de la media noche cuando retumbó el sonido de las trompetas en la sala, de inmediato salí de mi aposento para evitar que se me fueran a entrar los músicos a ese recinto, escuchamos hermosas melodías que llegaron al corazón, las que previamente habían escogido de las de mi predilección. En agosto de ese año Gladys, Diego Andrés y Aura María habían iniciado la celebración con regalos, representados en un anillo para cada uno, y una comida especial, fue una inmensa sorpresa cuando Diego Andrés me entregara un CD con mis canciones predilectas, las que vio en el Libro Experiencias Espirituales, Temporales y Emocionales y las bajó por el Internet, si algo aprecio en mi vida son los regalos con mi música predilecta, la Colombia. Los trastornos mentales. En mi familia ha habido casos con esta penosa enfermedad de la esquizofrenia, en la familia de mi esposa con ella, dos de sus hermanos Rosario y Joaquín, la madre de ellos en menor grado, la denominada demencia senil, años después mi esposa, ella permaneció varios meses internada en un sanatorio, dos de mis hijos cuando
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estuvieron privados de la libertad en el extranjero, se les altero el sistema nervioso teniendo serios episodios de esta penosa enfermedad que la ciencia médica la describe así: La esquizofrenia es un trastorno fundamental de la personalidad, una distorsión del pensamiento. Los que la padecen tienen frecuentemente el sentimiento de estar controlados por fuerzas extrañas. Poseen ideas delirantes que pueden ser extravagantes, con alteración de la percepción, efecto anormal sin relación con la situación y autismo entendido como aislamiento. El deterioro de la función mental en estos enfermos ha alcanzado un grado tal que interfiere marcadamente con su capacidad para afrontar algunas de las demandas ordinarias de la vida o mantener un adecuado contacto con la realidad. El psicótico no vive en este mundo (disociación entre la realidad y su mundo), ya que existe una negación de la realidad de forma inconsciente. No es consciente de su enfermedad. La actividad cognitiva del esquizofrénico no es normal, hay incoherencias, desconexiones y existe una gran repercusión en el lenguaje, pues no piensa ni razona de forma normal. El comienzo de la enfermedad puede ser agudo, es decir, puede comenzar de un momento para otro con una crisis delirante, un estado maníaco, un cuadro depresivo con contenidos psicóticos o un estado confuso onírico. También puede surgir de manera insidiosa o progresiva. La edad de inicio promedio es en los hombres entre los 15 y los 25 años, y en las mujeres entre los 25 y los 35 años. No obstante puede aparecer antes o después, aunque es poco frecuente que surja antes de los 10 años o después de los 50 años. La prevalencia de esta enfermedad se sitúa entre el 0'3% y el 3'7% dependiendo de la zona del mundo donde estemos. Se ha observado una cierta prevalencia hereditaria, si uno de los padre padece esquizofrenia el hijo tiene un 12% de posibilidades de desarrollar dicho trastorno y si ambos son esquizofrénicos el niño tiene un 39% de probabilidades. Un niño con padres sanos tiene un 1% de posibilidades de padecer este trastorno, mientras que un niño con un hermano con este desorden tiene un 8% de probabilidades. Por tanto las causas de la esquizofrenia son tanto bioquímicas como ambientales. Gracias a Dios y a los medicamentos modernos para tratar esta epidemia ellos hoy se haya curados pero fueron tiempos difíciles en todos los órdenes familiares.

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La filosofía del teatro, la filosofía del actor Tengo una visión de la vida como una gran película o obra de teatro, todos somos personajes que participamos en ella y que interactuamos unos con otros, el lugar en el que estamos es nuestro escenario y nosotros mismos como seres conscientes somos los espectadores y observadores de esta realidad, de esta película, de esta gran obra. Diría que la gran consciencia es consciente de sí misma a través de nosotros. Cada que me voy de viaje o cambio de actividades cambio de escenario, conozco gente nueva, personajes nuevos en mi vida y algunos de ellos cobran verdadera importancia dentro de ella como personajes principales y otros no tanto, que son como personajes secundarios y también hay otros que simplemente son figurantes , extras. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia y a la vez personajes en las historias de los demás, yo también soy un personaje secundario en algunas vidas de gente que conozco, soy una figurante o extra para algunos conocidos y no existo en absoluto para millones de personas que no llegaré a conocer ni ellos a mi , jamás. Como amo esta visión de la vida , y me gusta esta filosofía entiendo también porque me gusta el teatro. El teatro es la metáfora de la vida, es la representación de la misma, es la vida a pequeña escala, es tener la visión de la vida desde los puntos de vista de otros personajes y no solo el tuyo, es vivir la vida más veces a parte de la que ya vives , es jugar a vivir con otra historia, con otro personaje , con otro escenario, pero sin perder tu historia , tu personaje , tu escenario. Creo que los actores somos unos grandes amantes de la vida , porque además de vivir nuestra historia , queremos que nuestro trabajo tenga que ver con vivir la vida más y más , representamos la vida, interpretamos la vida, actuamos la vida y vivimos nuestra vida. Obras de teatro. Cuando trabajaba en Altaflor, en 1956, organicé un festival, entre los actos culturales monte una obra de teatro basada en argumentos que había visto en funciones de circo cuando estaba empezando mi primera juventud y que me las sabía de memoria, gusto tanto la presentación que la noticia se regó por las
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veredas cercanas y empezaron a llamar y pedir se les hiciera a ellos la presentación de esa obra de teatro entre algunos poblados recuerdo a Tochecito un corregimiento de Tuluá donde hubo necesidad de repetir la presentación porque toda la gente quería participar de ella Años después en Tuluá el Distrito organizó una velada en la que todas las Ramas debían participar en un tema alusivo al folclor nacional, nuestra Rama participo con el ritmo de pasillo. Posteriormente viviendo en Cali, Estaca Jardín, el Barrio Maracaibo también organizó un shock de talentos, María Teresa y yo participamos cantando dos canciones antigua
El Turpial. Yo Cuidaba un turpial primoroso Cuyas plumas el sol envidiaba Y en su acento lanzaba amoroso Que hasta el trono de Dios penetraba En las ramas de un nido cantaba Sus canciones de dicha y amor Y después satisfecho probaba De las flores su suave licor. Una tarde que había nubarrones Desastrosa terrible y fatal Vino un ave a escuchar sus canciones Y con ella se fue mi turpial. Yo seguí presuroso el camino Y a la selva entre donde entró, Me encontré con la mirla en su nido, Que buscáis por aquí, preguntó.

EL LIMONAR Al saber que muy pronto ibas a volver, la fuente silenciosa empezó a cantar, el limonar del patio a reverdecer, y el jazmín de la huerta volvió a aromar. Al saber que muy pronto ibas a tornar, florecieron las rosas en el rosal; y hasta la enredadera de tu balcón, ornaba sus capullos todos en flor. Ya están los naranjales llenos de azahar, y las palmeras vuelven a susurrar, tiene esta primavera una nueva luz, y es porque ya muy pronto regresas tú. 81

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Instrumentos musicales de cuerda. Cómo antes lo he dicho, mis grandes sueños en las noches de mi primera juventud lleno de anhelos y de ilusiones, poseído de los sentimientos de las vivencias de algunas películas, embriagada mi alma en los sueños, viéndome haciendo parte de las grandes Orquestas del mundo haciendo parte de ellas interpretando instrumentos de cuerda. En mis horas de reposo escuchando a grandes de la música sus melodías que me transportaban a lo infinito. Acompañante de ritmos colombianos Tiple colombiano. El tiple se considera el instrumento nacional de Colombia. Sus orígenes se encuentran en los límites de los departamentos de Santander y Boyacá, Se utiliza en el acompañamiento de ritmos típicos del interior del país como el bambuco y el pasillo. También se usa como acompañante de la tradicional trova antioqueña (canto repentista o improvisado). Eventualmente, el instrumento ha sido usado por artistas actuales para la ejecución de música popular colombiana y boleros. En mis días de adolescencia con dos compañeros más nos animamos a estudiar música de cuerda pero como en nuestro medio no había las condiciones ni los medios, optamos por pedirle el favor a un parroquiano que jurungueaba, aparte de verdad no saber mucho, tampoco tenía el don de la enseñanza y en las pocas clases que nos dio no había base, y además muy regañón, no pasó de dos o tres clases, yo elegí tocar el tiple, los otros guitarra y bandola, al final ninguno aprendió nada, de eso solo recuerdo que Marcelo el maestro nos dijo de todos ustedes el único que tiene oído para la música es Rafael refiriéndose a mí, eso claro está me entusiasmo bastante. Pasaron los años y ya entrado a la tercera edad volví a entusiasmarme por la música, viviendo en los Álamos en Cali, una ocasión pasaron varios jóvenes vendiendo guitarras y promocionando una academia de música, decidí por comprar la guitarra para quedar inscrito en la Academia e iniciar el aprendizaje, estuve varios días recibiendo clases y aprendiendo teoría y aires, recuerdo una vez que el instructor tocaba una página musical y seleccionó tres o cuatro alumnos entre ellos yo para que le hiciéramos acompañamiento a la vez que él ejecutaba su versión ponía oído y observaba cómo efectuábamos la intervención al final como calificación para decirlo de alguna manera se dirigió a mí y me dijo: lo hace muy bien solo le falta cantar, pero yo sabía que en verdad me faltaba mucho, tenía problemas para puntear y aún me faltaba mucho entrenamiento para lograr ese paso.- Desafortunadamente una tragedia familiar llegó, la muerte en accidente de tránsito del
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esposo de mi hija menor, él se había constituido como un hijo más en la casa, ese hecho me traumatizó, perdía el interés por la música, no volvía a la academia y meses después en un robo en mi casa se llevaron la guitarra.

El violín de Paganini
Por Pablo Gimenez El mejor violinista de todos los tiempos fue un personaje legendario en el arte de la perseverancia. Nicolo Paganini, nacido en Génova el 27 de octubre de 1872, fue un niño prodigio que a los 6 años ejecutaba composiciones en el violín y a los 9 años debutó ante el público. Sus célebres giras recorrieron toda Italia, Viena, París y Londres. Su obra incluye veinticuatro Caprichos para violín solo (con nuevas técnicas interpretativas del instrumento), seis conciertos y varias sonatas. Sobre Paganini se crearon innumerables leyendas que él mismo se negaba a desmentir, en parte porque le divertían y en parte porque le permitía llenar los teatros donde actuaba. La anécdota apócrifa más extendida encierra una interesante moraleja. Cuentan que en una ocasión actuaba ante auditorio repleto de admiradores. Su intervención fue soberbia y las notas emergían del violín con una belleza incomparable. De pronto, una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió. El director se detuvo; la orquesta paró; el público esperó. Pero Paganini continuó extrayendo milagrosos sonidos de violín Guarnerius. El director y la orquesta, admirados volvieron a tocar. Todos pensaron que era un artista sobrenatural. Al poco, otro sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea. Otra cuerda rota en el violín de Paganini. El director paró de nuevo. La orquesta también. Paganini siguió, como si nada hubiera ocurrido, arrancando sonidos imposibles. El director y la orquesta absolutamente impresionados retomaron la partitura. Aún faltaba lo mejor. Una tercera cuerda del violín de Paganini se desgarró. El teatro entero dejó de respirar. Pero Paganini prosiguió. Como un acróbata musical, arrebatando mágicamente todas las notas de la única cuerda remanente de aquel desbaratado violín. Lo cierto históricamente era que el virtuosismo de Paganini embelesaba a todos. Podía interpretar obras de gran dificultad únicamente con sólo una de las cuatro cuerdas de violín (la de sol, retirando previamente las otras tres, de modo que no interfirieran durante la actuación), y continuar tocando a dos o tres voces, de suerte que parecían ser varios los violines que sonaban. Tanto asombraba al público de la época su técnica, que se llegó a rumorear que existía algún pacto diabólico en su famoso instrumento de cuerda, hoy recogido en el Museo de Génova.

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A Paganini le molestaba que siempre que lo invitaban a comer le advertían que no olvidase su violín, para amenizar la sobremesa. Hasta que decidió contestar: “Mi violín no come más fuera de casa”. Paganini con aquel Guarnerius podía reproducir la voz humana y vocalizar el nombre de las personas. De ahí que dijesen que su violín encerraba el alma de mujeres de hermosa voz. Ni en su lecho de muerte se separó de aquel instrumento, creado por el famoso Giuseppe Bartolomeo de la luthería Guarneri. Además de sus gestas y de su música, el genial violinista nos legó una lección de profesionalidad, que persevera hasta el final, como en la fábula del concierto con una sola cuerda. La vida nos va retirando recursos gradualmente a todos: algunos abandonan pronto, pero otros despiertan el Paganini que todos llevamos dentro y siguen adelante sin rendirse nunca. Victoria es el arte de continuar, cuando otros resuelven desistir. La gloria de Paganini proviene de ser el paradigma de quien persiste ante lo que parece imposible.

Lugares donde nos ha tocado vivir. Desde el día en que nos casamos 9 de diciembre de 1958, hemos vivido en los siguientes lugares en el País y en EE. UU., así: Primavera y La Tulia corregimientos de Bolívar, Valle, Ventaquemada corregimiento de Toro, Valle, San Isidro, corregimiento de Obando, Valle, Albán, Valle, El Cairo Valle, Cali, Palmira Valle, Piedras de Moler corregimiento de Cartago, Buenaventura Valle, Tuluá, Valle, Andalucía, Valle, Bugalagrande, Valle, Uribe corregimiento de Bugalagrande Valle, Bogotá, Sibaté, Cundinamarca, Werts Caldwell, NJ, Dover, NJ., Phillisburg, NJ, Provo, Ut, USA. Animales predilectos, Mi Zoológica. En razón a mi condición de campesino me crié viendo con frecuencia con los animales ya fuese de los vecinos, de familiares o en el patio de mi choza que era mi hogar, que servía de pesebrera para los animales caballares y mulares de los amigos finqueros de la cordillera que bajaban con sus mercaderías a la ciudad y los dejaban a nuestro cuidado. Entre los animales que más me apegué fue el caballo y en mi juventud al llegar a la policía me inscribí muy recién ingresado a un curso de equitación para aprender a montar y conocer más el mundo de este noble animal, el caballo. El Perro llamado el mejor amigo del hombre en mi hogar solo hemos tenido uno, “Tony” así mismo los gatos que me apasionan mucho, las gallinas, el gallo por su canto y vistosidad, la vaca, entre otros.

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La vaca, El Caballo, El Perro, El Gallo, La gallina, El gato, El Papagayo, El pez y las garzas.

TITULO VI. Poemas. A MI MADRE Todavía el dolor está en su frente; se humedecen sus ojos todavía; como si fueran sombras
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que caen del Oriente. Huyen las tempestades de mi mente cuando los dedos de su mano fría, se hunde, temblando, en la melena mía y amorosa la erizan blandamente. Ella es el astro de mi noche eterna; su limpia luz, en mi interior, se expande, expande, expande como el rayo del sol en la caverna. ¡Yo la adoro! la adoro sin medida, con un amor como ninguno grande, grande, grande! al ser que me dio la vida. NO LLORES MADRE MÍA Yo te ruego ante ti, caída de hinojos que no llores por mí, mi amor, mi dulce encanto, no a cenizas reduzcan los despojos del corazón que lacero el quebranto. Pierdan más bien su luz mis pobres ojos, si han de ver en los tuyos triste llanto; lluevan sobre mi pecho mil enojos, con ellos penaré pero no tanto. Acaba mi existencia carcomida lo manda un dolor tenaz y fuerte, o el martirio más cruel, madre querida. Más feliz, sin llorar, pueda tenerte, que el morir, sin tu pena, fuera vida, y el vivir con tus lágrimas es muerte. Por Elisa Eguez Poemas para mamá. EL ROSARIO DE MI MADRE De los recuerdos de tu herencia triste, solo conservo, oh madre!, tu rosario, sus cuentas me parecen el calvario que en tu vida de penas recorriste. Donde los dedos al rezar pusiste, como quien reza a Dios ante el santuario, en mis horas de enfermo solitario voy poniendo los besos que me diste.
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Sus cristales prismáticos y oscuros, collar de cuentas, y de besos puros, me forman al dormir, circulo bello. Y de mi humilde lecho entre el abrigo me parece que duermes tú conmigo con los brazos, echados a mi cuello. Por Salvador Reda A MI MADRE ¡Oh, cuán lejos están aquellos días en que cantando alegre y placentera, jugando con mi negra cabellera, en tu blando regazo me dormías! ¡Con que grato embeleso recogías la balbuciente frase pasajera que, por ser de mis labios la primera con maternal orgullo repetías! Hoy que de la vejez en el quebranto, mi barba se desata en blanco armiño, y contemplo la vida sin encanto, al recordar tu celestial cariño, de mis cansados ojos brota el llanto, porque, pensando en ti, me siento niño Un golpe di con temblorosa mano sobre su tumba venerada y triste; y nadie respondió... Llamé en vano porque ¡la madre de mi amor no existe! Volví a llamar, y del imperio frío se alzó una voz que dijo: ¡Si existe! Las madres, nunca mueren... Hijo mío desde la tumba te vigilo triste... ¡Las madres, nunca mueren! Si dejan la envoltura terrenal, suben a Dios, en espiral de nubes... ¡La madre, es inmortal! Por Vicente Riva Palacio

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A mi Juana María la madre mía. Evocando los cálidos atardeceres adornados con los destellantes arreboles en las altas cúspides de la cordillera que separa nuestro Valle con el gran pacífico, añorando esos momentos vienen a mi mente los recuerdos de mi infancia en Todosantos que acompañados con lágrima, y el alma compungida para revivir esas épocas que quisiera traerlas al presente para darles el valor que no se le dio ni se le apreció en su dimensión verdadera, cargados de tanto amor comprimido que ella sintió por el hijo que se preciaba como el favorito por lo que fue conmigo, por los cuidados y desvelos, por sus visitas inesperadas en lugares agrestes donde me hallara, por la gran emoción e impresión al abrir mis ojos en un hospital al despertar de la privación después de una intervención quirúrgica y mucho mas, sin saber que en su corazón no cabía preferencias ni favoritismos en lo que fue el fruto de sus entrañas. Han pasado más de cuatro años desde ese funesto 17 de diciembre de 1999 en que terrenalmente la llama de su vida se extinguió inexorablemente para viajar al mundo desconocido donde la felicidad eterna empieza con la unión de todos aquellos que la habían antecedido y donde nos espera para que sus tiernos alientos vuelvan a sentirse con los suyos porque las familias son eternas como lo predijo un profeta del Dios Omnipotente, por el prevalente valor del sellamiento que los poderes del cielo tiene para unir las familias eternamente y en cuyo círculo ella será nuestra reina. En fechas recientes especialmente en los aniversarios luctuosos, mi alma cargada con ese signo oscuro y solitario de su ausencia presencial y con visitaciones nocturnales en sueños, traía la profunda nostálgica tristeza dejando bañando mi rostro con el líquido brotado de mis ojos acompañando con suspiros añorosos requiriendo su consuelo hallado especialmente en aquella imagen que pegada a la pared tomada meses antes de dejar su querida casa, haciendo su oficio cotidiano de cocina con su semblanza de fatiga por el peso de sus dolencias propias de su edad otoñal, me remontaba a los días después de largas jornadas de trabajo o de viajes donde hallaba ese aliciente de tranquilidad y satisfacción, recibiendo de su bondad los sancochos juaneros que tanto me satisfacían y que ella guardaba caritativamente para alguien que llegara a su puerta que muchas veces me correspondieron cuando no estaba anunciado o esperado.
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Estas reflexiones se materializaron tres días antes de cumplirse el décimo noveno aniversario de su natalicio cuando se desarrollaba un importante evento cultural en Manhattan NY, y en momentos en que nos organizaron a los asistentes en grupos en sus propias familias, hicieron que las madres ocuparan el sitial central y leyendo una prosa sentida y amorosa sobre las madres, mi mente fue ocupada de inmediato con mi Juana no sin antes mojar mis ojos y embargar mi espíritu con grande nostalgia por sentirme lejos de su regazo; en esas lejanías del mas allá, yo sé que Luís Ernesto, José María y Cecilia están disfrutando de su amorosa calidez que no tuvieron porque el cielo los arrebató tempranamente por ser angelitos especiales y para que preparan lugar para su Juana. BODA NEGRA Julio Flores. Oye la historia que contome un día El viejo enterrador de la comarca: Era un amante a quien por suerte impía Su dulce bien le arrebató la parca. Todas las noches iba al cementerio A visitar la tumba de la hermosa; La gente murmuraba con misterio: Es un muerto escapado de la fosa. En una horrenda noche hizo pedazos El mármol de la tumba abandonada, Cavó la tierra... y se llevó en los brazos El rígido esqueleto de la amada. Y allá en la oscura habitación sombría, De un cirio fúnebre a la llama incierta, Dejó a su lado la osamenta fría y celebró sus bodas con la muerta. Ató con cintas los desnudos huesos, El yerto cráneo coronó de flores, La horrible boca le cubrió de besos Y le contó sonriendo sus amores. Llevó a la novia al tálamo mullido, Se acostó junto a ella enamorado, Y para siempre se quedó dormido Al esqueleto rígido abrazado.
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FLORES NEGRAS Julio Flores Oye: bajo las ruinas de mis pasiones, y en el fondo de esta alma que ya no alegras, entre polvos de ensueños y de ilusiones yacen entumecidas mis flores negras. Ellas son el recuerdo de aquellas horas en que presa en mis brazos te adormecías, mientras yo suspiraba por las auroras de tus ojos, auroras que no eran mías. Ellas son mis dolores, capullos hechos; los intensos dolores que en mis entrañas sepultan sus raíces, cual los helechos en las húmedas grietas de las montañas. Ellas son tus desdenes y tus reproches ocultos en esta alma que ya no alegras; son, por eso, tan negras como las noches de los gélidos polos, mis flores negras. Guarda, pues, este triste, débil manojo, que te ofrezco de aquellas flores sombrías; guárdalo, nada temas, es un despojo del jardín de mis hondas melancolías. TUS OJOS Ojos indefinibles, ojos grandes, como el cielo y el mar hondos y puros, ojos como las selvas de los Andes: misteriosos, fantásticos y oscuros. Ojos en cuyas místicas ojeras se ve el rostro de incógnitos pesares, cual se ve en la aridez de las riberas la huella de las ondas de los mares. Miradme con amor, eternamente, ojos de melancólicas pupilas, ojos que semejáis bajo su frente, pozos de aguas profundas y tranquilas.

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Miradme con amor, ojos divinos, que adornáis como soles su cabeza, y, encima de sus labios purpurinos, parecéis dos abismos de tristeza. Miradme con amor, fúlgidos ojos, y cuando muera yo, que os amo tanto ¡verted sobre mis lívidos despojos, el dulce manantial de vuestro llanto! El Manantial. Rafael Aguirre B. En el centro del país vallecaucano, A mediados del segundo cuarto del siglo XX, Mujeres y muchachos cumplían cotidianamente la cita, En la quebrada del Yeso, Manantial de aguas cristalinas, Donde se recogía el precioso fluido incoloro, La misma que Moisés hizo brotar de la roca, Con la vara simbólica del poder divino. En los bellos amaneceres, auroras acompañadas Con los armoniosos trinos de las aves, Se Iban iluminados con los primeros rayos del sol, Embriagando de alegría amorosa Esas nobles almas en su dura faena De buscar el transparente líquido dador de vida. La escena se repetía en las horas del ocaso, Adornando el panorama, de la vida campesina, Con los arreboles destellantes Sobre los picos de las altas montañas Que separaban el continente del inmenso mar, Con las caricias fragantes de los mirtos Y los azahares de las flores silvestres De la vera del camino. Pescador de Hombres Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga.

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Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar. Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espada, tan sólo redes y mi trabajo. Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar. Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiera seguir amando. Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar. Tú, pescador de otros lagos, ansia eterna de hombres que esperan. Amigo bueno que así me llamas. Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar. (José Guadalupe Esparza). Déjame Ser Déjame ser el dulce consuelo de tu amargo corazón, déjame demostrar todo mi amor, no temas, no escapes de mi pequeño manantial lleno de un sincero amar, déjame bañarte con esa agua pura que se deslizara por la sombra de tu pesar llevándote a una primavera absoluta, llenándote de una gran felicidad. ¡Oh, templo augusto del amor! Tu nombre
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es emblema de paz y de consuelo. Eres luz en la tierra y en el cielo, vida y calor y aliento para el hombre. Árbol eres magnífico y fecundo que sólo vive para dar la vida; hasta del mismo Dios fuiste escogida para encarnar al Redentor del mundo. Sin ti la Creación no comprendiera por qué eres alma, corazón y esencia, fuerza y virtud. La humanidad entera Debe llevar muy honda en la conciencia que sin tu amor, oh madre, no pudiera con el peso fatal de la existencia. Marco A. Ferrer - Poeta Colombiano LA MADRE. (Soneto) Tus primeras caricias, madre mía, que desde niño, alegre me ofreciste en el cofre de amor guardo a porfía aquel ramo de besos que me diste. Adoro en mi soberbia lejanía esos dulces consejos que trajiste. Adoro la altivez y la osadía de todos los regaños que me hiciste. Adoro en ti la virginal pureza, la dulce suavidad de los jazmines y la sola esperanza de mi grito. Eres la encarnación de la belleza, el perfume de todos los jardines y la canción de Dios al infinito. Por Jaime Tobón Villegas

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Epílogo. Esta obra, “Remembranzas de episodios” tiene impresos mis sentimientos, mis emociones de tiempos pretéritas de los diferentes momentos y regiones en el acontecer cotidiano, los caminos recorridos fangosos unos, polvorientos otros, las colinas empinadas, por desfiladeros así como atajos, por verdes praderas y planicies sin hallar agua a veces, con el ardiente sol del trópico en la espalda o mediante los inclementes aguaceros con truenos y relámpagos en días lluvioso si, muchas veces de los temibles remolinos de viento, fatigado a veces, y sediento, ahora recordando esa geografía patria en primer lugar como lo fue mi valle del cauca, con Cali como su capital con esa constelación de ciudades como Buga, Tuluá, Sevilla, Palmira, Obando, La Victoria, Buenaventura, Cartago, El Cairo, Toro, Roldanillo, Bolívar, El Cerrito, Andalucía, Riofrio donde regué mis gotas de sudor, así mismo Quindío con Armenia, Pijao, Bellavista del Torrat, Montenegro y Quimbaya, esa bondadosa tierra para mí tan sagrada que me protegió en mi aventura juvenil al dejar el hogar de mis padres para empezar la lucha de mi vida, cuando me faltaba el calor de mi casa sintiéndome solo y añorando aquel plato de sancocho que mi abuela llamaba para el forastero a igual que mi mamá porque ella lo heredó en su casa, cuando los momentos se tornaban incómodos, para surcar mi sendero de la vida con idas y venidas en diferentes fincas y eras cultivadas unas, otras para hacerlas florecer, siguiendo el rastro de mis mayores y que gracias a la oportunidad de ir a servir bajo banderas torcí el rumbo para formar lo que vengo llamando “Remembranzas de episodios”, para mostrar las nostálgicas semillas de lo que fue mi amanecer reflejando en estas líneas e imágenes, la amargura que se siente por la frustración al no haber alcanzado el sueño de la toga de doctor de las leyes, asimismo lo del hobby de la música de cuerdas, si eso no hubiese pasado por mi mente ese fantasma no habría ensombrecido el paso vivido en el campo, ese amargo recuerdo que cubrió mi alma, que presentía que eso era lo señalado para mí pero que el destino señaló otra ruta; la familia en la causa patriótica la abrace con entusiasmo mucho patriotismo, con fervor llevando en mi mente el ejemplo del soldado niño de las justas libertadoras Pedro Pascasio Martínez Rojas que defendió lo que es la lealtad a la Patria. Grandes han sido las satisfacciones también a igual que las sorpresas como cuando el 16 de diciembre de 1999 a las diez de la noche al aterrizar de un vuelo desde Caracas Venezuela a la ciudad de New York, no podía entender que eso fuera una realizad, que el cielo me estuviera premiando con esa oportunidad de estar pisando la tierra de la libertad, horas después andando por sus grandes avenidas al pie de los rascacielos neoyorkinos cuando jamás había visto tanta belleza multicolor, después pasando el túnel del río Hudson que ni siquiera me había dado cuenta que era un túnel, por esa iluminación, creía era una avenida más, ya en el recorrido me dijo Rafael Ernesto que iba manejando el carro, papá no le huele a pescado? A lo que le contesté no, seguidamente decirme es que vamos por debajo del mar, en los viajes siguientes a esa gran ciudad porque vivíamos en un pueblo vecino, no me cansaba de observar tanta belleza, sí, porque me hallaba en la capital del mundo, lo propio cuando llegué a Miami, Houston, Salt Lake City, lo mismo al abordar el velero que nos transporto en las aguas de las cataratas del Niágara, la erizadera
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cuando subí al cerro de Cumorah o cuando entré a la Arboleda Sagrada, así mismo sufrir una gran emoción al entrar en los templos como el de Lima, Washington, Provo y del Lago salado la ansiedad y la expectativa con lo desconocido que no la puedo describir, la gran impresión que me causó la travesía en el ferris para llegar a la estatua de la libertad y en lo local al nadar en el acuario en San Andrés y poder jugar con los pececitos de diferentes colores y ver esas aguas tan cristalinas y hermosas, tampoco olvido el paseo que hice con mi padre a Moñito y verlo disfrutar de las placenteras playas y sus cálidas aguas maravillosas del mar Caribe, jugando con las olas y extasiado del gozo y el placer que le proporcionó ese viaje donde experimentó por primera vez subir a un avión, precisamente en el mismo en el que viajó Pablo VI pontífice católico al llegar a Colombia, el Camilo Torres de Avianca. Ahora tengo el sol a mis espaldas en el atardecer de mi otoñal existencia de cierta forma me siento afortunado con la familia que forme dentro de tantas limitaciones y falta de recursos, por haber logrado el conocimiento de la investigación genealógica que ocupa mi mente y mi tiempo y haber entrado a la era de la informática atropelladamente porque nada de lo mío es escolástico, soy autodidacta lleno de vacios, por lo que pido excusas por las fallas que encuentren en esta obra la que dejo como un legado a mis descendientes para que conozcan parte de nuestra historia y no la dejen perder en la bruma del tiempo que hasta donde ha sido posible la he recogido. Pues “En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento invencible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable” (Diego Marchi).

Rafael Aguirre Bejarano.

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Obras de Rafael Aguirre Bejarano.

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

HISTORIAS FAMILIARES MEMORIAS Y RECUERDOS LIBRO DE RECUERDOS HISTORIAS Y RECUERDOS FAMILIARES EXPERIENCIAS ESPIRITUALES, TEMPORALES Y EMOCIONALES FE EN CADA PASO EL SUEÑO DE VIAJAR PRELUDIO HISTÓRICO Y GEOGRÁFICO DE SAN PEDRO *REGISTROS GENEALÓGICOS *RECUERDOS GENEALÓGICOS *LIBRO DE GENEALOGÍA.

Los señalados con asteriscos (*) contienen árboles genealógicos, registros de grupos familiares entre ellos uno que separadamente lleva raíz, tronco y ramas).

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