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La sangre corre por el torrente, sube por los vasos sanguneos hasta el corazn, desde la aorta llega

hasta el ltimo folculo de los dedos. Brota entre el moco y la lgrima, el espanto y la ingenuidad,
la estpida utopa y el sueo bobo. Entre los aerolitos brotan las imagenes y recargan el sistema
respiratorio, los dedos saltan sobe las teclas de una Remintog Steele verde y marcan una serie de
smbolos culturalmente aceptados. Escribo porque no puedo detenerlo. Porque se me recargan las
venas de imgenes, porque las voces me vienen en sueos y persiguen mis filamentos nerviosos.
Porque se me retuercen las tripas de noche de tanto barro. Escribo como un acto de rebelda,
escribo para romper todo. Escribo porque quiero volverla eterna en el mejor de los cuentos
escritos y que perduren sus cachetes por los siglos de los siglos
Escribo porque el mundo es mucho mundo. Escribo porque en los ojos tengo clavadas como
agujas sus patitas flacas corriendo por la vereda, su aliento agitando. La vereda que se vuelve una
serpiente, los pies que se despegan del cemento escapando. Las rodillas que se extiende para
alejarla de la mano brutal que quiere aprisionarla, el corazn que late, los ojos nublabos que
pierden el foco. La manitos fras, el cuerpo que se abre camino y la voz pelada quedando atrs,
pero cerca , an cerca. Y las cascaritas de las rodillas se agrietan y la remera se pega al pecho del
sudor y la voz chillona como una navaja abre paso por el aire y lo corta todo.
Los jirones de ropita caen en el barro de la vereda, los mocos y las lgrimas son una sola cosa
gomosa que se desparrama por toda la cara. La sangre brota. Un pequeo grito estalla en una
mueca silenciosa y cierra los parpados para abrir. Cierran para abrir universos de mentiras que
sanan las cscaritas de las rodillas agrietadas.