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PARA USO DOCENTE éMetodologia cualitativa versus metodologia cuantitativa? Alfredo Errandonea (h.) A partir de constatar el impacto de las “‘modas” en el trabajo de las ciencias sociales, con su efecto de confusién y prejuicio, el autor se propone analizar las diferencias reales entre metodolog/as cuantitativas y cualitativas, enfatizando en su cardcter relativo. Mediante la distin- cién de fas capacidades y los Ifmites de ambos tipos, se hace posible proponer en cada caso las dreas o tareas especificas mds adecuadas para su aplicacién. Esta clasificacion abre la via a un necesario esfuerzo metodoldgico que habilite a una eficaz intercolaboracién entre técnicas cuali y cuantitativas, sin que ninguna escape a la exigencia de una rigu- Tosa sistematizacion. LA MODA CONTRA LA CIENCIA T ambién la metodologfa de las Ciencias Socia- fes ha estado expuesta a la presién de modas. Incluso entre nosotros, aunque con algin rezago. Hace 20 0 25 aiios, si en vez de un gesto admirati- vo, tan siquiera se esbozaba uno de dubitatividad. reflexiva ante un “paper” cn que se “demostraba”” que fa clase social estaba determinada bdsicamente por el nivel educativo ~ya que esta era la dimen- sin” que recogia las més altas corretaciones—, la consecuencia era fa consideracién despectiva para quien no habia podido superar tos prejuicios ideo- ~6gicus, lus que le impedian ef quehacer cient! N 54 CUADERNOS DEL CLAEH No. 35 desde Lt necesaria “neutratidad vatorativa", Cuando hace unos 10 0 15 anys, entre Nosotros alguien Ysaba razonar de manera diferente a la dialéctica que mandataba el marxismo-leninismo de folleto (1), et gesto de suficiencia se cargaba entonces de la implicita atribucién de “ideologisme burgués”. Como ta dictadura enlentecié aun mds la Hegada a nuestras playas de las nuevas modas, ¢s posible que esta ain perdure aqui. En 1975, en la American Sociological Association, contaba Coser en su dis- curso presidencial: “...e/ editor de una de las principales publicaciones de sociologia me explicé con orgullo que, al margen del mérito verdadero de una publicacion, el rechazaria aquelles contribuciones que usaran métodos de tabulacién pasados de moda en lugar de técnicas modernas de regresién y ‘path analysis’ ”, para agregar que el “no aceptaria aquellos articulos que requerfan un andlisis de datos y no utili- zaban tales técnicas”, remarcando su techazo al criterio de la moda" (2). Aunque no ha Ilegado atin hasta nosotros con ese énfasis, ya hace unos cuan- tos anos que estd en pleno desarrollo una nueva “moda”, con la sf invariable sufi- ciencia con que cada una suclc atropellara.ta de sustituir las técnicas cuantitativas_ ~Por las cualitativas, invocando su mayor poder explicativo., Supongo que, en el vestir, 1a moda tendrd su “légica”, aunque confieso mi torpeza por no haberla podido captar jamés... (Es probable que se deba a ello alguna que otra sonrisita que percibo cuando se observa mi manera de vestir...). Pero estoy Persuadido de que cn Ciencia —por mds Ciencia Social que se trate— la “moda” no constituye ninguna pauta metodolégica. Sf lo es la de Ja incorporacion de las inno- vaciones y hallazgos que la comunidad cientifica vaya logrando en la disciplina, Y Personalmente soy partidario del audaz uso de la imaginacién, tanto en la labor te6- rica como en la metodologia. Pero, a condicién de que cada herramienta incorpora- da tome el lugar que fe corresponde. Este asunto de la “moda Cualitativista", me parece que merece el que se rom- pa una lanza. No soto para re-ubicar a las técnicas cualitativas en ct lugar que les corresponde en a investigaci6n social, sino en su defensa, para evitar que se les re- quiera lo que no pueden dar, para que ellas puedan brindar adecuada y eficazmente el aporte que sf pueden. Pero, écudl es ese lugar y ese aporte? Es ef tema que nos proponemos esbozar de manera general en el presente trabajo; luego de descartar algunos malentendidos que esta “moda” parece haber estimulado, de tratar de fijar los pardmetros en los (1) EE marxismo es una de tas escuclas clisicas ilamadas a realizar aportes més Profundos, Para lo cual tendrd que desprenderse de sus cultivadores escolistivos, capaces de resecar Y ahogar la idea mas (ecunda, Algunos de estos han invocado a veces la ortodoxia para , rechazar las técnicas cuantitativas, Ademas del conocido ejemplo de la incursion de Marx or la realizacion de encvesta, nos parece oportuna la siguiente cita de Lenin, tomada de entre varias otras posibles, Aunque realmente tengo la esperanza de que esta “moda” efectivamente haya concluido, “Partiendo de estas premisas, hemos resuelto cumensar con estudlsticas, conscientes de 1a gran antipatia que suelen provocer en algunos lectores y escritores, quienes pre- fieren la ‘noble mentira’ «las ‘bojas verdodes' (2) Lewis COSER, “Discurso presidencial: Dos métodos para la busqueda de to sustancial", en SOROKIN y otros, La investigacin social (con introduccién y seleccién de textos de M. Romano Yalour), Centro Editor de Ameériva Latina, Buenos Aires, 1977, p. 125, | iMETODOLOGIA CUALITATIVA VERSUS... 55 cuales s¢ ubica la real polémica epistemoldgica subyacente —sin rehuir la toma de posicién, pero sin pretender abordarla aqui y de evaluar su papel. Con todo, hay una problematica que rodea al uso de as técnicas cualitativas que no podremos abordar en estas paginas, aunque ya estamos trabajando en esa direccidn, Parece evidente que, cumparativamente con las técnicas cuantitativas, se padece de un insuficiente desarrollo metodolégico en el campo de las herramientas qualitativas de investigacion social. El realizarlo es un desafio que merita mucho mis el destino del esfuerzo que habitualmente se vuclca en la querella sobre la ma- yor aptitud de cada tipo de técnicas. LOS PUNTOS SOBRE LAS IES a realidad que nos rodea, el mundo fenoménico, es ajeno al fenémeno siquico que “lo conoce”, lo piensa, se lo representa (Kant). incluso nosotros mismos, en tanto organismos y en tanto siquis. Esa realidad exterior es infinita. Nos ¢s inasible en su totalidad. De ella tene- mos percepciones captadas por nuestros sentidos. Que no sdlo son finitas, sino orientadas sclectivamente. . Efectivamente: nosotros orientamos a nuestros sentidos para que perciban. Pero ademés, estos sentidos nuestros podrian ser diferentes, y entonces nuestras percepciones también fo serian. Por fo general, nada de ello altera esa realidad exte- rior (3). _Elconacimiento, cualquiera que sca su tipo, ¢s un producto humano y.no.una. _propiedad de los abjetos asi conucidos. También, por supuesto, el cientifico. En rea- lidad, el conocimiento es obra de los hombres, y estos lo producen porque sienten la necesidad de hacerlo. La de ta existencia de la “verdad absoluta” es una cuestion metafisica que no ‘0s interesa aqui. Podemos dar de suyo que es probable que exista. Pero esté muy claro que no nos es accesible como tal. ¥ la “objetividad”, que tanto ha preocupa- do, tampoco nos es alcanzable. Por comodidad, atribuimos esa denominacién a la intersubjetividad, cuya problemdtica solemos encarar concretamente en la metodo- logia cientifica a través de la “confiabilidad” y de la “validez™, “E/ criterio cientifi- « 60 de objetividad descansa en ultima instancia, en la posibilidad de que ocurran para una sociedad de observadores las percepciones predichas”’ (4). El dato es una abstraccién y el concepto que involucra también lo es. En cien- dias sociales o en cualquier ciencia. Es més: toda representucién, cualquier configuraci6n intelectual, cada una de todas las manifestaciones producto Ue Ia actividad siquica humana, también consti- tuyen abstracciones. Entonces, ada forma de conocimiento (arte, filosofia, religion, ideologia, etc.) se compone de abstracciones. La ciencia, por supuesto, también, (3) A voces slo hace, corny cuando iluminanys un objeto sensible a a luz, pero se trata de una cuestion irrelevante en este contexto, (4) V. LENZEN, citado por Mar otros, La investigacion soe got ROMANO YALOUR, ‘“{ntroduccion”, en SOROKIN y 56 CUADERNOS DEL CLAEH No. 35 De manera mds concreta: un dato constituye la expresién numérica de canti- dad de elementos u objetos ("unidades"') que asumen una caracteristica o la combi. nacién de varias catacter isticas ("atributos, “categorias”, “valores”, atribuidas por una 0. mds abstracciones conceptuales clasificatorias Namadas "variables", Desue luego, cada uno de tales elementos u objetos (unidades), pose tantas caracteristicas como conceptos clasificatorios abstraidos (variables) decida registrar y elabore el observador. Y potencialmente, infinita cantidad més, susceptible de ser tenida en cuenta mediante la correspondiente abstraccidn (lo que depende de la imaginacién clasificatoria de los posibles observadores, ella sé finita). Si fuera'posible realizar todas las clasificaciones potenciales, la sumatoria total de ellas para cada unidad, no seria igual al elemento objeto de tan multiple clasitica: cién. Es cierto: ella seria Ja maxima aproximacién imaginable que la abstraccin humana podria Hegar a hacer hacia-un objeto; si se quiere: la mayor concreciGn hipotéticamente accesible, Pero ella no ser(a idéntica al fendmeno singular que con- ceptualiza. De ser posible, aquella multiple clasificacién total seria la m4s completa conceptualizacién que el hombre puede hacer de la suma de percepciones que obtie- ne de un objeto del “mundo exterior”. La cual seguiria siendo diferente y scparada del objeto singular en si. Este no posee tas propiedades clasificatorias que se le apli bjeto_de ellas, Exclusivamente él, es Gnico, absolutamente singular y fen ménicamente infinito, Por supuesto: no es posible una tal enumeracién finita de caracteristicas po- tencialmente adjudicables, ni nada que se le parezca, E] supuesto de que si lo fuera sdlo es un recurso expositivo para dar una més cabal idea de la naturaleza de ia dua- lidad "'sujeto-objeto" del conocimiento, en cuya contusién subyacente parece raui- car alguna de las no menos importantes dificultades con que trapieza la polémica sobre la “cualitatividad” (5), Pero debe quedar bien en claro que, en realidad, no sdlo no hay identidad posible entre abstracciones humanas y realidad, sino que las conceptualizaciones abstractas manejadas por las disciplinas cientificas son infimas con respecto a las finitas y también limitadas, que potencialmente nuestra imagina- cién podria Slegar a concebir en ta actualidad. LO “CUANTITATIVO” Y LO “CUALITATIVO" SS © dicho es vailido tanto para las caracteristicas convencionalmente considera: L das cuantitativas como para las consideradas cualitativas, Que esta distincién, en realidad, no se refiere (no puede hacerto) a la de lo “singular” y lo “repetitive”, como habitualmente tiende a creerse. Como hemos visto, touas las claboraciones humanas sobre las percepciones son abstracciones y, como tales, refieren lo repeti- tivo y no lo singular. Que, como licencia de lenguaje, nos tomemos la libertad de hablar de singular cada vez que nuestro universo se limita a una sola unidad, no sig- nifica que al hacerlo dejemos de aplicar categorias mentales (abstracciones) que —en (5) El problema es et ve 1a coincidencia de que, en las Ciencias Sociales 0 Humanas, el sujeto de conocimiento esti a 1a vee integrado al obieto de su conocimiento, Problema de larga dats, planteado por los historicistas clésicos (Hegel, Dilthey, etc.) y replunteado en la sctualidad por muches (Goluman, Bruyn, Blumer, entre muchos vives). natin sinew eben iret 58 CUADERNOS DEL CLAEH No. 35 definitiva. imptican similitudes y diferencias con otras unidades y, por lo tanto, re- petitividad, Esta operacién es una constante del pensamiento légico: sin ella, dquel no existiria. ‘_Laditerencia entre cuantitativo y cualitativo se refiere a la presenciao.no{o ~al_grado “‘cualitativo’’ de ella) de ciertas propiedad las clases resultantes dela Clasificacién.,Segiin estas propiedades, dichas clases son susceptibles 0 no de apli- cacién epistemoldgicamente legitima de ciertas normas {égico-matematicas, Es la Posesivin de tales propiedades que hacen posible esta aplicacién, la que identifica lo que se ha denominado cuantificacién, En consecuencia, “cualitatividad” significa no-reductibilidad a la cuantifica- .s. Gidn, en vez de limitacién de unidades en cl universo, 0 como sucle decirse— de ‘singularidad”, ——p *Por lo tanto, fos Hamados “métodos Cualitativos’ no se definen por Ia “singu- laridad”” de los objetos a los cuales se aplican. De hecho, uno de Jos procedimientos cualitativos con mayor “tinaje"’ en las ciencias sociales, como lo es fa “‘observacién participante", fue aplicado tradicionalmente por los antropdlogos a las denomina- das “‘culturas primitivas” 0 “arcaicas’; y aunque las as{ estudiadas eran poco nume- rosas, de cualquier manera se trataba de comunidades que —por fo menos— tenian cientos de integrantes. = Es cierto si —pese al caso precedente— que este tipo de estudios cualitativos tiende a focalizarse en universos de una o muy pocas unidades, Pero este no es et criterio que los define, sino que ellos se caracterizan por el manejo de variables “n> cuantificables"" o de un bajo nivel de cuantificacién, y mediante técnicas que enfa- tizan los registros no cuantificados. En realidad, el bajo nimero de unidades de los universos a que se orientan tales investigaciones esté determinado por una opcion que el investigador debe hacer y que acentda al asumirta:"la.cualitatividad de sus variables to conduce a la multiplicidad y/o complejidad de sus indicadores, esta a ta fimitacién de unidades, Y esta, a su vez, se revierte hacia la multiplicidad de variables, O sca que el investi= gador opta por relevar multiples caracterfsticas cualitativas multidimensionalmente relevadas sobre pocas unidades: Digamos que se propone como meta la “exhausti- vidad" en detrimento de la “cantidad" de objetos analizados. O, con aplicacién det criterio de Galtung (6), entre la “profundidad” del andlisis (muchas variables, pocas unidades) y la “extensién” (muchas unidades, pocas variables), opta por la primera alternativa, Naturalmente: estamos en el terreno de tas Ciencias Sociales. “En principio digamos que fa realidad que estudia e investiga /a ciencia social es inmediatament cualitativa”, dice -Romano (7). Por ello, gran parte del esfuerzo metodoldgico en este campo consistid precisamente en la conversién a mensurable de categor(as cua- litativas. Es la batalla cuantitativista, con fa cual se asocié tradicionalmente la capa- cidad de progreso cientifico de la disciplina. Tudo el desarrollo de la “Estadistica No-Paramétrica" expresa ese esfuerzo, ¥ (6) Johan GALTUNG, Teoria y métodos de la investigacién social EUDEBA, Buenos Aires, 1983, p. 105. (Subrayado del original), Ee TODOLOGIA CUALITATIVA VERSUS 59 ty hace de manera tal de mantener concordancia con fa legitimidad epistemol6gica, y de que eb modelo inspirador de cada instrumento fo fuera su equivalente “paramé- rico”. Asf, la asuciacion de atributus que representa un determinado espacio de pro- picdudes, en una matriz que combina todas categorias de una variable con todas las tic otfa, Integrada en un coeficiente que involucra ef total de combinaciones, se construye a imagen y somejanza de la correlacién que mide la proporcién de "cova~ rianra"" entre dos variables. Y para ello se parte de un primer “artificio”’, que consis- teen “sacar los valores o categorias cualitativos (no cuantificables) de las variables hacia tos margenes de la tabla, sustituyéndolos por cantidad de unidades que “aso: cian” determinados valores 0 atributos; cifras que en definitiva son nimeros natura~ les susceptibles de cualquier operacién aritmética porque expresan cantidades de elementos (unidades) que —a los efectos de esas variables— son idénticos. En realidad, un dato cuantitativo referido a categorias conceptuales cualita- tivas, cs un numero de unidades que se identifican entre si por una determinada combinacién de atributos. Y estos, cn definitiva, son resultado de abstracciones que - permiten clasificar a las unidades, prescindiendo de otras caracter(sticas que podrian dlasificarlas de manera diferente. Las unidades reunidas en un dato por esa particu- lr combinacién de atributos, indiferenciadas en el caso entre si, podrian distinguir- se mutuamente por alguna otra caracter(stica no considerada allf. La necesaria simplificacién de los cruces de caracteristicas (cuadros bi, tri, tetra, 0 n-variados), en merito al manejo que de ellos se hard, inevitablemente “empobrecen” ta informacion analizada sobre cada unidad. ‘A mayor ntimero de cruces, mayor dificultad de manejabilidad cuantitativa de la informacién, Y cuantas menos variables involucradas en cada cruce, mayor empobrecimiento. Por ultimo: cuanto mayor cantidad de unidades manejadas, mds necesidad de simplificar su manejo mediante ta limitacién det numero de cruces simultaneos, O sea: la alternativa “extensiva’’ de que habla Galtung. Desde lucgo, este empobrecimiento es relativo en la medida en que las carac- teristicas efectivamente cruzadas sean indicadores de ciertos conceptos que tengan el suficiente vuelo tedrico, lo cual permitird el tipo de inferencias logicas que hacen posible lo que se denomina “explicacién" en ciencia. La estrategia del ‘investigador, en tales casos, debe apuntar a la introduccién de variables de control que permitan el descarte sucesivo de las hipétesis alternativas. La admirable construccién durkhei- miana en “El suicidio” esta realizada en base a tasas y porcentajes, en cuadros casi invariablemente trivariados (seguramente ello hubiese provocado en 1975 la deci- sién de no publicar”, por parte del editor que cita Coser...). ALGUNAS DE LAS LIMITACIONES MAS IMPORTANTES DE LAS TECNICAS CUANTITATIVAS © todas maneras, es cierto que —razonablemenie—el-_numero de variables ma- nejable en cada cruce (y aun en los multiples cruces) de-un-ostudio-cuaatitati: Yo, es allamente fimitado. La minima experiencia metodoldgica le aconseja al inves- tigadar la sucesiva aplicacidn trivariada del modelo Lazarsfeld de andlisis; a lo sumo ¥ excepcionalmente, lu tetravariada, Cualquiera que haya manejado: el andtisis de 60 CUADERNOS DEL CLAEH No, 35. comunalidades sabe de 1a conveniencia de no excederse de Las 6-0 7 variables, como idximo. i Por otra parte, los modelos de andlisis para muchas variables (de Cluster, fac. torial, Simon-Blalock, de senderos) reposan —en dltima instancia~ en relaciones bivariadas e inferencias ISgicas sobre ellas basadas en supuestos de no-seguro cumpli. micnto en muchos casos, Ademds, con ser relativamente pocas las variables utilizadas, de cualquier manera constituyen un ndmero considerablemente elevado a aplicar a muchas uni. dades, lo que impone un tratamiento “econémico" de los indicadores, Pose a lis | escalas, a Tos indices, a los tests, y alos demds procedimientos de operacionaliza | cién de las variables de los estudios cuantitativos, el relevamiento reposa aqui sobre | Un nimero limitado de observaciones sobre cada unidad; tanto globalmente como. | para cada variable. t La propia mayor abstraccién que separa al indicador del concepto en las variae } bles estratégicas de una investigacién cuantitativa, que fe permite obtener el “wuclo | tedrico” ya referido, hace al dato mucho mds intermediado y, por lo tanto, més vulnerable a los errores de ese nivel. En otro orden de cosas, aunque hay técnicas especificas para el tratamiento histérico o temporal del dato, siempre este reposa en.un corte temporal considera: blemente espaciado de los restantes 0 lo que sucle ser més peligroso— en fa fuente | de informacién que sobre el pasado se convierte cada entrevistado. | Naturalmente que en cada uno de estos tipos de limitaciones, se hacen consi derables esfuerzos metodolégicos para minimizarlos; y que existe una buena canti.. t dad de herramientas y recursos, con diferente grado de sofisticacion, dedicados a | ello, Con ef consiguiente efecto de su considerable control, Pero por cierto, aun con minimizaciones y controles, tales inconvenientes ersisten, y constituyen el “precio” de la opcién galtungniana por la “extensidn”, | Todas estas limitaciones, en Ultima instancia, podrian sintetizarse en una que | parece int inseca al tipo de procedimiento, Aqut, los datos son siempre indicadores | externos muy “salteados"’ de la realidad conceptualizada que manifiestan (como fa. parte visible del “iceberg”’), Para decirlo de una manera simplificada, su mayor fide- lidad puede dar cuenta del “por qué”, pero dificilmente to hard del “cémo” I Este es, probablemente, en su expresién mas sintética y “depurada”, el argu: mento mas utilizado criticamente hacia la "metodologfa cuantitativista” y en favor de su sustitucisn por la ‘metodologia cualitativista’’; habitualmente realizado con exageracin, Pero este exceso no ravica en que ef inconveniente no sea real, sino en Ja magnificacién de Ja capacidad det dato cualitativo para superario, También el dato cualitativo es siempre una manifestacis: “externa”, porque también su base cs la opcracién de Ciertos indicadores, aunque pucden ser més Rumerosos y menos formalizados. Como ya se ha establecido, el fendmeno total somo tal— es inobservable en su completitud. No hay tWenicas capaces de “puen- tear"’ esta realidad que se encuentra en la naturaleza misma del conocimiento, Pero es cierto que hay una diferencia relativa entre ambos tipos de técnicas Efectivamente: las técnicas cualitativas ponen el acento en el numero de varia- bles que relevan, en la vantidad de indieadores que cuentan para cada una de ellas, las que se traducen en una "especie" de descripcin del “cémo”, Ls como si se tra. tara de “icebery" con numerosas emergencias, que permiten conformar mas acabada- iMETODOLOGIA CUALITATIVA VERSUS 61 Je su contorno, Pero siempre es inferencia, aunque pur cierto mente ta inferencia que con mayures “observaciones”™ Pero, aunque suele no repararse demasiado en ello, tambign ef dato cualitativo tiene sus propias y serias problematicas de “contiabilidad" y “validez". Esto debe quedar bien claro a fa hora de constatar 1a mayor captacién “intensiva" que el ins- trumento cualitativo normalmente tiene en relacién al cuantitativo. ALGUNAS DE LAS LIMITACIONES PRINCIPALES _ DE LAS TECNICAS CUALITATIVAS sa mayor captacién “intensiva’’ a la que acabamos de aludir, como ventaja ha- bitual det instrumental cualitativo, debe pagar un gravoso tributo: esa virtud! ¢s posible por el bajo numero de unidades (muchas veces, solo una) con que trabaja. En efecto, la multiplicidad de informacién que permite la metodologia cualitativa, | lo hace justamente la escasez de unidades, habilita a su tratamiento no-estadistico, * individual. Es ta contrapartida de aquella virtud captativa. Entonces, desde luego, no sélo no es posible en el caso de los estudios cuali- lativos la inferencia estadistica (mucho menos el trabajo “censal" con universos numerosos), como habitualmente se setala, sino que, por lo general, aunque hay excepciones (8), tampoco es posible el andlisis de una poblacién que alcance unas. pocas decenas, sea esta universo © muestra (probabilistica 0 intencionada); y en algunos de los casos en que fo Hega’a ser (9), en realidad se trata de una suerte de metodologia mixta, que requiere un parcial y complementario registro cuantitati- vo, sometido a algtin tipo de tratamiento cuantitativo, En lo esencial, pues, 1a metodologia cualitativa cambia la aptitud que posee de obtener una informaciin mas completa sobre determinado objeto, fenémeno o suceso, por la que necesariamente pierde de referirse a multiples abjetos (unidades), y con ella, 1a inferencial de validar sus observaciones sobre un universo mds general. Lo cual no es poca cosa, tratindose ue ciencias sociales como Ia Sociologia, que estudia fendmenos colectivos que acontecen en el seno de la sociedad, y que preten- de dar cuenta de fendmenos globales y/o masivos como las clases sociales, la estruc- tura de la sociedad, etc Los estudios cuatitatives tienen una dificultad diferente, pero que se deriva de la anterior, Dado que el objeto de estudio debe contener pocas unidades, écon qué criterio elegirlas? {Como seleccionar un cierto universo si es que de él se trata? Naturalmente: esta dificultad alude a un problema que estd presente para cualquier tipo de estudio, cualesquiera sean las téenicas que utilice y cualquiera sea la ciencia de que se trate: ef de ta eleccidn det objeto y universe de estudio, que se resuelve bor la via del interés del investigauor o del tinanciador en su caso (que es el mds habitual...). Pero en los estudios cualitativos este problema se agudiza por ta limita- (8) Por ejemplo, ta aplicacion ue la “ubservacién participante” a las Hamadas “culturas arcai- cas” por parte de lus antrovulogos, (9) Por ejemplo, ef testeo de publicidad a través de varios “grupos motivacionales” en la in- vestigacion de mercavo. 62 CUADERNOS DEL CLAEH No. 5 cin de su alcance en cuanto a las unidades de analisis a que puede dar cabida, ¢Por qué elegir unas y no otras, cuando Ia seleccién no puede basarse (seria indtil que ta hiciera) en criterios de aleatoriedad? Si los universos sobre los cuales trabajan —y es uno de los casos indicados en que Jo hagan-- son relativamente de alta homogeneidad, esta cuestién pierde impor. tancia. Pero cuando no fo son, Zqué valor puede tener un estudio sociolégico sobre una o thuy pocas unidades, para las cuales no hay garantia de que lo encontrado en ellas no le acontezea a otras que no sean ellas mismas? Por cierto, también, que esto depende del tipo de universos de que se trate. Pero hay tipos de estudios que escapan a este inconveniente. Por ejemplo, cicrto tipo de estudios histéricos sobre acontecimientos lo suficientemente impor- tintes. Es ef caso deb monumental andlisis de Weber sobre los or igenes del capitali mo en rclacisn con ta emergencia de ciertas formas religiosas. Al referirse a las situa- ciones en que las técnicas cuantitativas tienen dificultades de aplicabilidad, dice Boudon: “existe un caso extremo en que, por definicion, su aplicacién (la de los métodos cuantitativos) es imposible, Se trata del caso en que el socidlogo se pro- ponge analizar un fendmeno Unico” (10). La relevancia del cual —agregamos noso- tros— est4 fuera de toda duda; aunque, por cierto, no negaremos ef derecho a los socidlogos de investigar asuntos irrelevantes, aun en ef caso de que dicha irrelevancia | también esté fucra de toda duda... \ Por ultimo —y aunque no es un inconveniente necesariamente intrinseco—, ya me referf al principio de este trabajo al insuficiente desarrollo de la metodologia cualitativa en ciencias sociales. Algunas de las técnicas cualitativas son relativamente novedosas, y su tratamiento metodolégico muy escaso : otras, més tradicionales, tie- nen un acopio mayor de elaboraciones metodoldgicas. Pero, en este sentido, todas cllas estdn en desventaja con respecto a la metodologia cuantitativa; probablemente porque cl uso que ellas hacen del instrumental estadistico, tes implica una necesidad inmediata de rigor, que no presiona de la misma manera en el caso de la metodolo- gia cualitativa. Todo ello se traduce en una menor “tecnificacién” de los procedi- mientos cualitativos. Por supucsto, con cualquier tipo de técnica se puede trabajar bien y con rigor, o mal y con ausencia de sistematicidad. Y fos ejemplos abundan en cualquiera de los dos casos, para fos dos tipos de metodologia. Pero pareceria que esa menor “tec- nificacion” metodoldgica de tos procedimientos cualitativos, apoyada sicoldgica- mente por una especie de erréneo supuesto subyacente de que la “cualidad”” es mez nos rigurosa que la “‘cantidad", se ha traducido en una frecuencia mucho mds alta en fos estudios cualitativos practicamente carentes de todo rigor metodoldgico, En algunos casos, la propia tradicion de la especialidad ha contribuido a ello, como en Ja Historia Social. Es irénico, que, mientras los historiadores modernos se estuerzan | por dotar a su disciplina de mayor rigor metodologico (la preocupacion labroussiana por la cuantificacién; ta larga duracién, y su distincién y juego con la mediana y corta duracin, o ta propuesta estructural de Braudel; y, entre nosotros, los esfuer- zos por el rigor en las fuentes de los trabajos de Nahum y Barrin), en Sociologia pululan trabajos que —en invocacién del magnénimo manto del “andlisis histérico cualitativo""— ahogan con un farrago de nociones sin definicién, categorias, “ad (10) Raymond BOUDON, Los metodes en Socivlogia, A. Redondo, Barcelona, 1969, p. 107. iMETODOLOGIA CUALITATIVA VERSUS 63 hoc” introducidas de cuaiguier manera, juegos malabitives entre esas nociones ¥ teaminos inventados al efecto (tumbign sin definic), ete. Para lo cual, es habitual no sentir otra obligacin de reterente empirico que no sea la ubicacién en ef espacio y enel tiempo de to que pretenden “explicar PARA ACOTAR LA POLEMICA 4s alld de la vieja polémica epistemolégica —hoy reverdecida ~ sobre la natura~ Joza de las Hamadas “ s humanas” (0 “det Hombre”, “de ta Cultura” ‘gol Espiritu’), que en realidad se refiere al cuestionamiento del caricter empirico de {as cienciay suciates al estilo de las que denominaron “ciencias naturales” (Dil- they, Rikert, ete.), parece bastante absurda la querella de las “*metodologias” entre quienes aceptentos hacer el estuerzorde trabajar en ellas en el sobreentendido de que se trata de ciencias tacticas, que requieren La prueba empirica Ue sus proposiciones, Es cierto que aquella polémica tiene que ver y mucho con el problema aqui analizado; pero mucho mas “tiene que ver”* su invocacidn a ella y su actual vigencia, para justificar la “moda” del desplazamiento de tas técnicas cuantitativas por las cualitativas. En lo que tiene que ver con la coincidencia de sujeto y objeto del conocimien- to en las ciencias humanas, clisico argumento historicista, Bruyn evidentemente vincula ambos asuntos: “pero ya sabemos que las imdgenes que la componen (ala perspectiva cultural de fa ciencia social) son bdsicamente diferentes de las imdgenes tradicionales de la ciencia, dado que el cientitico social es a la vez participante y observador en Ia sociedad que estudia” (11). Pienso que aqui hay una confusion, aunyue este no es ef lugar apropiado para discutirla, Pero Bruyn cn ningun momen- to reniega de la necesidad de la investigacién empirica rigurosa y lo que es mas importante— para el instrumento que sustenta como estratégico, la observacién participante, propone toda una sistematizacién metodoldgica, a ta cual dedica el libro del que se extrajo la cita reterida. Thomas y Znaniechi, ya en 1918, en su famosa investigacion sobre el campe- sino polaco, trabajan con rigor empirico en ef manejo de metodologia cualitativa. Para no cansar con este tipo de referencias, parece suficiente agregar que -aunque con varius puntos de contacto~ Ja clasica polémica planteada por el his- toricismo (aun en su version mitigada weberiana), no es idéntica a la de las opciones Ue tipos de técnicas. Aqueila, por otra parte, es multidimensional, y en alguna de sus dimensiones sf se vincula con fa cuestiGn que nos ocupa, Son evidentes las dilicultades metodoldgicas con que tropiezan las ciencias sociales, Tambign lo es que todo ef arsenal de ambos upos de técnicas, elaboradas y Utilizadas por los cientistas sociales, tienen diterencial equipamiento de capacidades ¥ limitaciones, Por otra parte, no por casualidad ese diferente equipamiento resulta complementario. Entonces, parece oportuna ta requisitoria de Stouffer: “Tanto el estad/stico como ef investigador de casos pueden loyrar beneficios mutuos si dejan de querellar ‘cien (11) Severya BRUYN, La perspectiva humana en Sociologia, Amorrorty, Buenus Aires, 1972, pp. 19-20, 64 CUADERNOS DEL CLAEH No, 35 y comienzan a colaburar entre sr” (12), Porque si bien es cierto que la cuestion esti surcada por corrientes polémicas encontradas, también fo es el que parte del enfren. tamiento se debe a tal planteo o males entendidos sobre ef tema en debate; otra par- te es adjudicable a la racionalizacién que procuran los afectos al trabajo no riguraso; parte a la confusidn sobre los temas en discusién y, por fin, lo que si es legitima ob. jeto de discrepancias, sélo en grado muy marginal puede Hegar a ser obstaculo para contribuciones complementarias. En tal situacién parece claro que vale la pena in. tentar los aportes integrativos, ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES stas paginas slo podian intentar introducir una preocupacién para encauzar E (0 re-encauzar) cl esfuerzo metodoldgico hacia una eficaz intercolaboracién e integracién entre técnicas cuantitativas y técnicas cualitativas. En ese camino, ellas nos conducen hacia ciertas consideraciones finales sobre a cuestion. Cada una de fas técnicas metodolégicas (y de los tipos de ellas) tiene una ade- cuacién especifica para determinada area o para ciertas tareas en el trabajo de investigacién. Porque su desarrollo se debe principalmente al esfuerzo aplicado para vencer las dificultades que cada una de cllas Je planteaba al investigador que recu- rrié a ellas. Y es en esa adecuacién cémo ellas deben ser empleadas. Se pucde decir al respecto algo parecido a lo que corresponde sobre las tareas tedricas y empiricas en las ciencias sociales. Asi como la labor tedrica requicre dela |! investigacién, so pena de desconectarse totalmente de la realidad y convertirse en Metaffsica, y como la investigacin es inconcebible sin la labor tedrica a la cual debe |) servir, a menos que renuncie a la acumulatividad cientifica y se decida confinar el trabajo en ciencias sociales a hallazgos de obviedades con abstraccién de ‘vuelo ga- Mlindceo”,as también cada una de las técnicas de investigacion requiere del recono- cimiento, la adecuacién y la intercolaboracién mutuas. Sostener que las técnicas cyantitativas son las Unicas validas es condenar a las ciencias sociales a la incapacidad de bucear algunos de tos aspectos de la realidad de que procura dar cuenta, equivale a retener sdlo cierto tipo de datos, significa renun- ciar a una buena claboracién de sus propios indicadores, entre otras cosas. Es como “comprobar" que en el mar no hay peces chicos a través de una red de trama gran- de... ~ Renegar de las técnicas cuantitativas, atrincherdndose cu las cualitativas como Gnicas capaces de captar la realidad en “toda su riqueza", ademas de ingehua pre- tonsién (porque {a realidad no es fntegramente captable) es condenar a ciencias como fa Sociologia a la formulacién de hipdtesis que nunca se verificaran en el seno de la sociedad global. Es como tratar de "captar’’ la ictiologia del Oceano Atlantico mediante una cafia de pescar manejada desde alguna de nuestras playas... Uno de los primeros pasos de un tal encauzamiento integrativo, aparte del re~ conocimiento de su necesidad, parece que debe ser el de ubicar fas areas y tareas mas especificas de cada tipo de técnicas. Aun este primer paso excede amplia- (12) Samuel A, STOUFFER, “Notas sobre el estudio de caso y el caso Unico”, en Manvel MORA Y ARAUJO y otros, Estadistica y Sociologia, Nueva Visién, Buenos Aires, 1973. {METODOLOGIA CUALITATIVA VERSUS ... 65 mente los limites razonables de este articulo. Pero puede comenzarse por apuntar certas propuestas de criterios. a) Hemos referido la dificultad que, desde las técnicas cuantitativas, experi- menta el cientista social para imuginar el ‘como’, por la orientacién de su adies- tramiento y de sus herramientas hacia el “por qué”. Esta traba sucle operar como “gbstéculo epistemoldgico” bachelardiano (13). Es aqu/, en el propio ‘'contexto de descubrimiento", donde tas técnicas cualitativas pueden rendir muy considerable- mente, supliendo las carencias de las formas de proceder de la metodologia cuanti- tativa. b) La tarea de indagar cudn colectivo es un fendémeno, fa de comprobar las determinaciones que los fendmenos tienen en la sociedad, la de identificar pertenen- cas tipoldgicas, cn fin, la contrastacién empirica en general, es un tipo de tarea que solo puede abordarse desde las técnicas cuantitativas. Pero las cualitativas pueden contribuir en este nivel a la mejor scleccién posible de os indicadores a emplear, en fa etapa de claboracion del instrumental. Parece, entonces, que en el “contexto de justificacién”, 1a prevalente adecuacién le corresponde a fas técnicas cuantitativas, aunque hay subtareas en él, en las cuales ciertas técnicas cualitativas pueden prestar- le muy importantes servicios. c) Pese a lo precedente, parece claro que en algunos terrenos de la invéestiga- cién social, las técnicas cualitativas pueden desempenar por sf la contrastacion em- pirica (la observacién participante en cierto tipo de estudios antropolégicos, algu- tos disefios experimentales cualitativos en la psicologia social, historias de vida en universos pequefios y homogéneos, etc,). Este tipo de adecuacién serfa una excep- ci6n al criterio general expuesto como d) En ef “contexto de aplicacién”, no parece haber primado de alguno de los dos tipos de técnicas. Por su naturateza, este parece operar mds bien sobre el “ensa- voy error”, constatable por las diversas vias. e) Como contrapartida a lo dicho en “c”, parece haber dreas donde la mayor parte de tas técnicas cualitativas no tienen aplicacién posible. Este probablemente sea el caso de fa Economia o de la Demografia, con la salvedad del auxilio que para *stas como para cualquier enfoque macrosocial— pueden tener las técnicas histéri- cas cualitativas (14). Debe haber quedado claro a través de lo dicho que ninguna técnica —sea del tipo que sea— pucde quedar fuera de una sistematizacién metodolégica riguro- sa, Tampoco el investigador cualitativo puede escapar a ella, aqui hay un campo grande de trabajo y elaboracién que se abre en la perspectiva de accién de] metod6- logo. ¢ Finalmente, una tiltima consideracién que puede parecerse a una declaracién de principio. Sin periuicio de la tendencia —que habr4 que impulsar y acen- uar— al trabajo de investigacién en equipos interdisciplinarios, es importante que la formacién especializada no quiebre la composicién integrada y con perspectivas det 413) Gaston BACHELARD, La formacion del espiritu cientifico, Siglo XX1, México, 1976, Sa,ed., Cap. 1. {14) Aunque debe subrayarse et problema que mucho preocupa a los historiadores sobre el valor de las fuentes, Pars este caso es aplicable la expresién de Uachelard de "‘psicoanall- la subjetividad del testimonio, (BACHELARD, ob. cit, p. 248). 3 * 66 CUADERNOS DEL CLAEH No, 35 sientista social, La especializacién debe ser un foco en que fa aptitud se densifique Pero que de ninguna. manera se limite a él. El “ingeniero en tornitlos” seré poco fe cundo para ta Ingenieria si su mundo se agota en su estrecha especializacion, pero Ciencias Sociales similar situagién es poco menos que un buen ejemplo de alienacign (iaquf sf que cabe la distincién —siempre relativa~ entre los objetos de estudio!), Ha sido particularmente negativa la drastica separacién entre socidlogos tedricos sn Conocimiento ni practica metodoldgica y 10s metodélogos totalmente ajenos al tra bajo teérico, Algo similar puede decirse de la prdctica metodolégica en técnicas cuantitat. vas y en técnicas cualitativas. Un investigador que dé por concluida su tarea lueg) de aplicar algunas técnicas cualitativas en un disetio de tipo exploratorio, para luego reiniciar otra investigacién exploratoria (15), en constante reiteracion de fa rutina,o tiene la no muy legitima pretensién de que haya quienes se dediquen a contrast sus hipétesis, o ha producido “papel usado”... Un investigador que se limite a los ani. lisis cuantitativos estd trabajando eficazmente en la oxidacién de su imaginacién, Claro: ejemplificamos con casos extremos. Hay’mucha investigacién de ambos tipos que tienen validez y creatividad en si mismas. Pero esta es una tendencia, a veces reforzada institucionaimente. Y merece ser combatida. Por supuesto que fo dicho no contradice las especialidades entendidas como focalizaciones, ni tos trabajos cn equipos interdisciplinarios cuyos miembros deben tener suficiente aptitud en los terrenos vecinos como para Participar integradamente en didlogos fecundos y realmente intercolaborar. ——_______ (15) Un disefio exploratorio corresponde para orientar al investigador en la explicacién hipo- tética del fenémeno, Es una investigacién previa a la Investigacion de diseiio explicative £N que habrd de contrastarse el sistema de hipStesis con que la investigacién exploratoria culmina. La particularidad de este po de disefio es que admite —es aconsejable, en reali dau - la utilizacion de més de una técnica.