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Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa

BLOQUE FREPAM
“Frente Pampeano Cívico y Social”

LA CAMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA


RESUELVE

Solicitar al Poder Ejecutivo Nacional la inmediata reglamentación de la Ley


n° 25.688 “Régimen de Gestión Ambiental de Aguas” de presupuestos
mínimos de protección ambiental, a fin de:

a. establecer los presupuestos mínimos de protección del derecho de todos


los habitantes a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo
humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades
presentes sin comprometer a las generaciones futuras;

b. proveer a la utilización racional de los recursos naturales, a la


preservación del patrimonio natural y cultural, y de la diversidad biológica,
y a la información y educación ambientales.

c. obligar a recomponer el daño ambiental causado.

FUNDAMENTOS.

Es sabido que nuestro país cuenta con una legislación ambiental y de


los recursos naturales dispersa, asistemática y multijurisdiccional creando
crisis de competencia debido a la multiplicidad de fuentes –Poder Legislativo
Nacional, provinciales y municipales, poderes ejecutivos mediante resoluciones-,
a la multiplicidad de materias que la contienen –civil, penal- y a la multiplicidad
de gestiones o manejo –Secretaría de Recursos Naturales, Secretaría de Energía,
Secretaría de Minería, Secretaría de Recursos Hídricos, entre otras reparticiones.

La permanente superposición de funciones y jurisdicción de los


organismos nacionales, entre sí y con los provinciales, genera en muchos casos
situaciones de difícil solución, pues se mezcla lo técnico con lo político.

La reforma constitucional de 1994 abrió paso a la oportunidad de diseñar


un nuevo marco jurídico que proporcione claras y perdurables reglas de juego al
sentar las bases de un nuevo Derecho Ambiental Argentino plasmado a través
del trípode constitucional-ambiental conformado por los artículos 42°, 43° y
124° del texto de la Ley Suprema.

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Así las cosas, el nuevo artículo 41° otorgó a la Nación la potestad de


redactar una Ley Marco que contenga los principios, roles, deberes, procesos e
instrumentos que deberán forjar el esquema institucional nacional, estructura que
resultará operativa y exigible a todas las jurisdicciones locales. Consagró
poderes ambientales concurrentes entre el Gobierno Nacional y los Provinciales,
a partir de la determinación de presupuestos mínimos de protección por parte de
la Nación, poniendo fin al problema de las competencias en el ejercicio del poder
de policía ambiental.

En una palabra, por mandato constitucional el Congreso Nacional se


erige en depositario de la misión de sancionar una legislación general del
ambiente y de los recursos naturales que fije claras políticas oficiales relativas a
la protección, utilización racional, preservación e información, sin necesidad de
adhesión por parte de las provincias.

Así pues, se asignó a la competencia federal el impulso de una Ley


General de Medio Ambiente que rija todos los aspectos de las relaciones
ambientales estableciendo los presupuestos mínimos que podrán ser elevados por
normas provinciales más rígidas.

El núcleo de la Ley nacional debe radicar en el federalismo de


concertación y en la responsabilidad por el daño ambiental.

En cumplimiento del mandato constitucional, con fecha 28.11.02 el


Congreso Nacional aprobó la Ley n° 25.688 que estableció los presupuestos
mínimos ambientales para la preservación de las aguas, su aprovechamiento y
uso racional. Creó, para las cuencas hídricas interjurisdiccionales, los comités de
cuencas con la misión de colaborar con la gestión ambiental y asesorar a la
autoridad de aplicación nacional (art. 4), y dispuso que para utilizar las aguas
de las cuencas interjurisdiccionales será vinculante la aprobación por el
Comité de Cuenca correspondiente (art. 6).

Muchas de las buenas intenciones consagradas por la Ley nacional


quedaron truncas frente a la falta del dictado de la reglamentación exigida
por el art. 9° de la Ley 25.688 que acordó al Poder Ejecutivo Nacional un
plazo de 180 días para llevarla a cabo.

Habiendo transcurrido más de 7 años desde su sanción, no sólo no se


ha procedido a reglamentar la Ley, sino que tampoco el Poder Ejecutivo
dictó las resoluciones necesarias para su aplicación.

Por ello, se debe destacar la palmaria necesidad de la sanción de la


reglamentación peticionada a fin de precisar muchos de los postulados descriptos
por la norma referida, estableciendo parámetros claros, responsables, ciertos y
posibles que permitan ajustar el cuadro de condiciones para lograr el desarrollo
sustentable y evitar la alteración del equilibrio ambiental.

Sin lugar a dudas, la aplicación estricta de la Ley 25.688 y de su


reglamentación conllevará la modificación de todos los esquemas legislativos,

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ya que las provincias podrán legislar complementando la normativa


nacional, mejorando los mínimos pero nunca disminuyéndolos. De este
modo, se determinará una base inamovible, un piso mínimo que brindará
coherencia, homogeneidad y seguridad jurídica a la administración de los
recursos naturales en todo el ámbito nacional.

Obligará a retroceder en sus actitudes arbitrarias e irresponsables a


muchas de las provincias que han avanzado más rápido que la Nación en la
sanción de una profusa legislación ambiental y de los recursos naturales,
como es el caso de Mendoza.

Sólo así será posible erradicar la anarquía que genera que cada
provincia dicte su propia legislación en materia ambiental y conserve el
dominio sobre los recursos naturales dentro de su territorio.

Huelga decir que la injustificable falta de reglamentación de la Ley


Nacional no obedece a un olvido o descuido de parte del Poder Ejecutivo
Nacional. Indudablemente, todo lo que signifique defender con eficacia el
medio ambiente afecta, en muchos casos, importantes intereses económicos
y políticos. Basta recordar el reciente veto presidencial a la denominada “ley de
glaciares” que comprometía los intereses de grandes empresas multinacionales
dedicadas a la explotación minera. Por otra parte, la siempre postergada limpieza
del Riachuelo complica la actividad de fábricas y empresas que, en lugar de
realizar tratamientos depurativos de los residuos que arrojan, los vuelcan al
Riachuelo para evitar la realización de importantes inversiones.

Sin ir más lejos, desde el año 2008 todo el arco político de La Pampa
viene aunando esfuerzos junto a diversas organizaciones sociales e instituciones
del medio en defensa del Río Colorado en oposición al proyecto minero “Potasio
Río Colorado” que amenaza con contaminar la calidad de sus aguas.

Es sabido que desde hace décadas La Pampa es víctima de intereses -


tanto públicos como privados- de la provincia de Mendoza que no duda en
romper el obligado caudal fluvio ecológico que la Suprema Corte de Justicia
exige respetar en la explotación del Río Atuel. Por el contrario, en general, sólo
dejan correr hacia el territorio pampeano aguas altamente salinizadas
provenientes de sus drenajes. Va de suyo que en muchos casos ni siquiera les
preocupa que no llegue una gota de agua del Atuel a nuestra provincia.

Por las razones expuestas y aquellas que se formularán oportunamente


en el recinto, solicito a los demás legisladores el voto favorable de la presente
iniciativa.