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El Vaticano se ha ganado su fama a pulso. Aparte de sus archivos, son varios los secretos que
rodean al Vaticano. La muerte del papa Luciani ±Juan Pablo I± quedó envuelta en el misterio
cuando no se le practicó la autopsia y hay quien la relaciona con el gran escándalo que sacudió
a la Iglesia a principios de los años 80: la quiebra del Banco Ambrosiano, la polémica de las
finanzas vaticanas y la logia masónica P-2. A ellos hay que sumar el asesinato del jefe de la
Guardia Suiza en 1998. Tras la muerte de Juan Pablo II, el Vaticano comenzó de nuevo a ser
el objetivo de los periodistas sensacionalistas, al generarse todo tipo de datos y rumores en los
momentos más cruciales, como aquel que decía que la tumba del papa Silvestre II rezumaba
un extraño líquido previo a la muerte del pontífice. Una superstición falsa, como tantas otras,
pero que sirvió para que la Santa Sede, una vez más, estuviese en el candelero de los
chascarrillos. 

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El nombre de Archivos Secretos del Vaticano y el hecho de que hayan sido prácticamente
inaccesibles para periodistas y fotógrafos hasta hace poco tiempo, ha impregnado muchos de
sus recintos de una atmósfera de misterio que ha excitado la curiosidad y alentado la
especulación. La existencia de una Riserva, antiguamente llamada la ³sección cerrada´, puede
haber contribuido a esta idea de secretismo, ya que contiene libros y documentos que pueden
ser examinados únicamente con el permiso del prefecto. Hoy sabemos que es un depósito de
material histórico valioso, que contiene por ejemplo las actas del juicio de Galileo y el Tratado
de Paz de Tolentino entre la Santa Sede y Napoleón. Los Archivos Secretos y la Biblioteca
Vaticana son instituciones separadas. Los archivos son los documentos de trabajo de la curia:
correspondencia referente a asuntos diplomáticos y a la vida interior de la Iglesia. En cambio, la
Biblioteca Vaticana, ubicada en el Cortile del Belvedere del Vaticano, es una colección de
trabajos individuales, como las demás bibliotecas, y su contenido de más de un millón y medio
de ejemplares se centra en temas religiosos ±entre ellos está el Codex Vaticanus, el
manuscrito más importante del Nuevo Testamento que data del siglo IV±, filosofía, historia del
arte, etc. Siempre se ha dicho que las tres bibliotecas que contienen los mejores manuscritos
de ciencias ocultas son la de El Escorial, la de la Soborna y la del Vaticano, por no hablar de
temas referentes al sexo« Uno de los rumores más insistentes sobre su contenido es la
mención de una colección de ³repugnantes y lascivos´ documentos que harían sonrojar hasta a
un cardenal rijoso, del estilo de los que hay en L¶Enfer ±El Infierno± de la Biblioteca Nacional
de París o en la Private Case del British Museum. Por cierto, a partir del 15 de julio de 2007 la
Biblioteca Vaticana cerró sus puertas para reformar el edificio y organizar e informatizar todo
ese ingente material. Calculan que tardarán tres años como mínimo para que podamos ver por
Internet una Biblia hebraica comentada en arameo de 63 kg, o manuscritos de Leonardo da
Vinci, Erasmo y Napoleón.





  
 
Pero el nombre de Archivos Secretos no es sólo un eco del pasado, aún contiene fuertes
elementos de secreto bajo la ³regla de los cien años´, que hace inaccesibles la mayoría de los
documentos del siglo XX. Este largo límite temporal no lo tienen los Archivos Estatales de
Roma, que están cerrados a los últimos 30 o 50 años. Sorprendentemente, el 15 de febrero de
2003 el Vaticano abrió parcialmente sus archivos secretos de la época previa a la Segunda
Guerra Mundial. Eran 640 documentos disponibles para aquellos investigadores que elevasen
una petición oficial, y que cubren el período 1922-1939. Se trata de una excepción que vulnera
la regla de los cien años, con la idea de limpiar el nombre del Papa Pío XII, acusado por
organizaciones judías de haber hecho muy poco para denunciar el Holocausto. Durante los
años previos a la guerra, quien luego sería Pío XII era nuncio vaticano ante Berlín y su
actuación no fue muy clara ni contundente contra los abusos del nazismo. La Santa Sede
explica que su silencio se debió al temor de poner aún más en peligro la vida tanto de católicos
como de judíos. El Vaticano aclara que muchos de los legajos del período 1931-1934 fueron
³prácticamente destruidos o dispersados´ durante los bombardeos aliados contra Berlín y por
un trágico incendio. Entretanto, los documentos que abarcan el período 1939-1949 y que tratan
sobre los prisioneros de guerra, saldrán del archivo en una segunda instancia. 

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´ es que las nuevas tecnologías han llamado por fin a las puertas de la Iglesia. Desde hace
unos diez años existe un sitio web que remite a la página oficial del Vaticano:
http://www.vatican.va/ accesible en seis idiomas, incluido el español. La digitalización primero
de las obras de arte de los Museos Vaticanos y luego de su biblioteca, intenta matar dos
pájaros de un tiro: extiende la difusión cultural de sus tesoros a todo el mundo, y los preserva
del paso del tiempo. Ayudado por la empresa Hewlett-Packard, está digitalizando los archivos y
tan sólo la biblioteca da vértigo: más de 150.000 manuscritos en todo tipo de soportes ±papel,
papiro, pergamino«±, 8.300 incunables de los 10.000 que existen en todo el mundo ±de los
cuales 65 son de pergamino±, 1.600.000 volúmenes impresos ±antiguos y modernos±, 100.000
impresiones sueltas y 300.000 medallas y monedas. En otras palabras, una biblioteca con 85
km de estanterías entre salones, pasillos, armarios y librerías que contienen la mayor parte de
los documentos oficiales de la Santa Sede desde 1198 y un archivo secreto con 40 km de
estanterías subterráneas. Dos auténticas máquinas del tiempo. Poco a poco van saliendo a la
luz documentos esenciales para la historia del cristianismo y de la humanidad en general.
Denominarlos ³Archivos Secretos´ empieza a ser un eufemismo, pues desde enero de 2006
pueden hojearse algunos de ellos en la citada página web. En una de sus secciones se puede
ir a la información de su Biblioteca Apostólica Vaticana y en otra al Archivo Secreto donde se
habla de sus orígenes, de su historia y hasta de su contenido. ¿De todo su contenido? Ahí está
la clave y diríamos que su auténtico secreto« No son todos los que están, es evidente, pero
los que están, calificados como ³documentos de la historia´, son verdaderas ³joyas´: el
pergamino de absolución del papa Clemente a los superiores de los templarios de 1308, la
carta autógrafa de Miguel Ángel Buonarroti al obispo de Cesena de enero de 1550, las actas
del proceso contra Galileo Galilei desde 1616 a 1633, la carta consistorial de Urbano VIII
relativa a la canonización de Francisco Javier del 6 de agosto de 1623 o la bula Exsurge
Domine de León X amenazando con la excomunión a Martín Lutero el 15 de junio de 1520. En
el Vaticano aseguran que ya no se usa el calificativo de ³secreto´, sino que prefieren usar la
expresión ³Archivo Central´. Aún así, su consulta no estará abierta a todo el mundo, ya que
sólo tendrán acceso al grueso de la documentación, como hasta ahora, los investigadores. Un
comentario recurrente es que en sus sótanos se guardan miles de reliquias y de documentos
comprometedores sobre la Iglesia católica desde hace siglos cuyo contenido es top secret o,
en el mejor de los casos, sólo se han dado a conocer con cuentagotas, reservándose lo más
trascendente. ¿Será cierto? Sólo hay que fijarse en las reticencias para dar a conocer el tercer
secreto de Fátima o el casual hallazgo del acta exculpatoria de los templarios, por poner tan
sólo dos ejemplos, para darnos cuenta de que lo que va saliendo a la luz es la punta del
iceberg de los más de 40 km de estanterías repletas de textos que representan 800 años de
historia.

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¿Fueron los Evangelios Apócrifos los únicos textos silenciados por la Iglesia? ¿Es la
descendencia de Cristo el único secreto que guarda esta institución y que no quiere que se
conozca porque disminuiría enormemente su poder? De ninguna manera. El Vaticano siempre
ha siglo lugar de secretos, intrigas, conspiraciones, misterios. ...y al igual que los servicios
secretos de cualquier estado, ha movido y sigue moviendo hilos que los ciudadanos no tienen
posibilidad de conocer.

De todo el enorme abanico al respecto daremos cuenta de dos cuestiones, los archivos
secretos del Vaticano (ya que se encuentran vinculados al secreto de Cristo) y el escándalo más
sonado en que se vio envuelta la Santa Sede en las últimas décadas: el supuesto asesinato del
papa Juan Pablo 1 a manos de la misma gente del Vaticano, en un escenario donde no estaban
ausente ni la mafia, ni la masonería, ni los escándalos financieros.

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Cincuenta kilómetros de estanterías subterráneas; libros, códices y pergaminos varios,


inaccesibles para el público; registros escritos almacenados por dos milenios que nadie sabe a
ciencia cierta en qué consisten. ¿Por qué se conserva esa documentación secreta y misteriosa
en el Vaticano? ¿Qué arcanos esconde esta red? Si bien resulta imposible dar cuenta de ella en
su totalidad (ya que la inmensa mayoría de lo allí guardado resulta una incógnita para quien no
pueda transitar sus vetustos y misteriosos pasillos), se ofrece a continuación una breve lista del
material que, a ciencia cierta, se sabe que se encuentra en los archivos secretos de la Santa
Sede.

ͻ Documentación sobre el cristianismo primitivo, que incluye estudios sobre los rollos del Mar
Muerto.

ͻ  . Volumen de 1309 acerca del proceso a los caballeros de la Orden
del Temple. Se trata de una copia, no de la edición original, pero se la considera
absolutamente fidedigna y realizada inmediatamente a la redacción del original.

ͻ Cisma de Occidente (1378-1417), con años en los que hubo tres Papas a la vez, cada uno con
sus misterios, sus secretos, sus archivos y documentos confidenciales.

ͻ La Bula de Inocencio VII (1484), con la que promovía la caza de brujas.

ͻ Todos los libros prohibidos expresamente por el Vaticano a través de su Índice; libros que,
lógicamente, se han leído y archivado. El Índice surgió a raíz de la Institución de la Sagrada
Congregación del Santo Oficio (1542), testamento que instauró la Inquisición a semejanza de la
ya establecida en España. Sin embargo, es necesario aclarar que la prohibición de impresión,
copia y lectura de ciertos libros comenzó con el Concilio de Nicea donde, por ejemplo, se
prohibió y quemó el Thalia de Arrio.

ͻ Toda la documentación sobre la reforma del calendario romano (del que hoy nos servimos)
promovida por Gregorio XIII en 1582.

ͻ Gran cantidad de material con temáticas ͞normales͟ (eclesiástica, civil y política) y, sin duda,
otra buena parte con temas paranormales. Muchos investigadores (entre ellos, Huc de Sant
Joan de Mata) coinciden en que los Archivos Secretos con, tienen muchísima documentación
sobre la fenomenología para normal y, particularmente, sobre parapsicología. Lógicamente,
fenómeno de ese tipo registrado, por ejemplo, en el siglo X, no S expondría como ͞fenómeno
parapsicológico͟, sino como anatema, o milagro. En los siglos posteriores, el mismo fenómeno
sería vinculado a la brujería.

ͻ Toda la documentación sobre Giordano Bruno (siglo XVI) dominico italiano al que se le
enjuició por heterodoxia en un proceso que duró siete años. De éste último hecho, sólo se
conserva un sumario de 55 páginas que fue hallado en 1940.

ͻ Dentro del sector catalogado como ͞Archivo de miscelánea͟, se encuentra todo el proceso
acerca de la monja de Tercera Orden de Santo Domingo, Cristina de Rovales (llevado a cabo en
el siglo XVI), que da cuenta de posesiones diabólicas estigmas, apariciones y fenomenología
que hoy se considera puramente parapsicológica, como la levitación y la telepatía.

ͻ Textos procedentes de países no cristianos visitados por misioneros. Por ejemplo, en el siglo
XVII, los jesuitas que encontraban misionando en China mandaron una cantidad
verdaderamente asombrosa de material.

ͻ Documentos acerca del Juicio de Galileo (Siglo XVII)

ͻ Cartas de Pío XII que develan datos de la relación Vaticano-Hitler.

Los Archivos secretos fueron abiertos a la investigación, en parte y por primera vez, en 1881.
Desde entonces, se han publicado y analizado diferentes libros y documentos. En los últimos
años se está procediendo a microfilmar, grabar en video y. por supuesto, archivar en
computadoras.

  

El Vaticano anunció que el 15 de febrero abrirá parcialmente sus archivos secretos de la época
previa a la Segunda Guerra Mundial. Los documentos, que estarán disponibles para aquellos
investigadores que eleven una petición oficial, cubrirán el período 1922- 1939, Dé asta forma,
la Iglesia Católica quiere limpiar el nombre del Papa Pío XII, acusado por organizaciones judías
de haber hecho muy poco para denunciar el Holocausto. Durante los años previos a la guerra
quien luego sería Pío XII se desempeñó como embajador vaticano ante Berlín.




Los primeros 640 documentos que se pondrán a disposición de las estudiosos el próximo año
cubren las relaciones entre la Santa Sede y Alemania desde 1922 hasta 1939. Sin embargo el
Vaticano dejó constancia que muchos de los legajos del período 1931 - 1934 fueron
prácticamente destruidos o dispersados durante los bombardeos aliados contra Berlín y por un
incendio, informa la agencia de noticias Reuters. Entretanto, los documentos que abarcan el
perdido entre 1939y 1949, y que tratan sobre los prisioneros de guerra, saldrán del archivo en
una segunda instancia. Los materiales que contienen información sobre las relaciones entre
Pío XII y Alemania hasta su muerte en 1958, serán puestos a disposición de los estudiosos en
tres años.



El Vaticano siempre ha defendido la posición de Pío XII, explicando que su silencio se debió al
temor de poner aún más en peligro la vida tanto de católicos como judíos. En un comunicado
de inicios de 2002, la Santa Sede informó que espera que los documentos demuestran ͚el
enorme trabajo de caridad y asistencia emprendido por el Papa Pío XII, para los prisioneros y
las víctimas de guerra, sin distinción de nacionalidad, religión o raza".

Este anuncio llegó tiempo después de que los estudiosos judíos y católico que examinaban los
documentos suspendieran sus actividades porque el Vaticano no abría sus archivos de forma
completa. La Santa Sede aceptó que una apertura parcial resultaba verdaderamente frustrante
para los estudiosos. Sin embargo, argumentó qUe esto se debió a la necesidad de proteger a
las víctimas del Holocausto que aún estaban vivas.

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Los fondos que en él se conservan se pueden subdividir en seis grandes categorías:

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Fondos relativos a las oficinas de la curia

El Archivo Secreto Vaticano, como archivo central de la Santa Sede, conserva la


documentación que periódicamente han integrado los Órganos y las Oficinas que constituyen
la Curia romana (Secretaría de Estado, Congregaciones, Tribunales, Oficinas, Consejos
Pontificios y Comisiones). Comenzando con las instituciones más antiguas, podemos citar: la
Cancillería Apostólica, cuyos registros se conservan parcialmente en la serie de Registri
Vaticani para después confluir en la de los Registri Lateranensi; la Cámara Apostólica, cuyas
series de documentos de los Introitus et Exitus y de las Collectionae ahondan sus raíces en
plena Edad Media; el Tribunal de la Sacra Romana Rota o las distintas Congregaciones nacidas
o reorganizadas tras la reforma sixtina de 1588, entre las cuales cabe destacar el amplio
archivo producido por la Secretaría de Estado, constituido por una parte más antigua (desde el
s. XVI hasta el final de la época napoleónica) y una más reciente (desde la Restauración hasta
hoy); Igual de conspicuo es el imponente archivo de la Dataría Apostólica y el valiosísimo
archivo de la Congregación Consistorial.

Fondos relativos a los archivos de las representaciones pontificias

En el Archivo Secreto Vaticano se conservan más de 75 archivos de las distintas


representaciones pontificias (delegaciones y nunciaturas apostólicas) distribuidas por el
mundo. Empezando por los archivos de las primeras «nunciaturas estables» (principios del
siglo XVI) como las de Venecia, Madrid, Viena, París, Varsovia, etc., continuando con las
llamadas «nunciaturas de la Reforma» (Turín, Colonia, Lucerna, etc.) y terminando con las
«nunciaturas de la Corte» (Graz, Bruselas, Mónaco de Baviera, etc.). Tras la Restauración y la
Independencia de las «Repúblicas Latinoamericanas» del Imperio español nacieron en el curso
del siglo XIX las delegaciones apostólicas en las distintas repúblicas (comenzando por la del
imperio brasileño que se había separado de la madre patria portuguesa). Sin embargo, es
sobre todo al final de la primera guerra mundial y con el desmembramiento de los Imperios
Austrohúngaro, Ruso y Otomano cuando el resurgimiento de las nacionalidades produce el
nacimiento contemporáneo de representaciones de la Santa Sede en los nuevos Estados.
Actualmente, la Santa Sede está representada con oficinas diplomáticas propias en casi todas
las naciones del mundo. Las Representaciones Pontificias deben integrar periódicamente sus
archivos en el Archivo Secreto Vaticano.

Fondos relativos a archivos de familias o de personajes individuales

En el Archivo Secreto Vaticano se conservan importantes archivos privados de familias


nobles ligadas al Estado Pontificio por historia y tradición que a partir de las últimas décadas
del siglo XIX, tras grandes dificultades financieras o para superar adecuadamente las nuevas
condiciones político-sociales de Italia, han entregado, donado o vendido sus propios archivos
al Vaticano. Entre los archivos más consistentes familiares, domésticos y gentilicios
(completos o parciales) cabe recordar los de las familias ïoncompagni, ïorghese, Della Valle-
Del ïufalo, Patrizi-Montoro, Ruspoli-Marescotti, Rospigliosi. Sin embargo, el Archivo Secreto
Vaticano conserva también documentación compleja producida por uno o varios personajes de
la misma familia en relación con los cargos ocupados en la Curia Pontificia: como por ejemplo
en el caso de los papeles conservados en el Fondo Albani (la biblioteca de Clemente XI), en el
Fondo Carpegna (relativo a la actividad de los cardenales Ulderico y Gaspare Carpegna), del
Fondo Pio (papeles del cardenal Carlo Pio di Savoia), etc. Por último, el Archivo conserva
papeles relativos a personajes individuales que, por todo tipo de visicitudes históricas, han
llegado al Vaticano: cabe recordar, como ejemplo, los papeles conservados en el Fondo
ïenigni (relativos a monseñor Umberto Benigni) o los papeles conocidos como Carte Piastrelli
(relativos a Luigi Piastrelli), tan importantes para la historia del modernismo.

Fondos relativos a los concilios

En el Archivo Secreto Vaticano se conserva la documentación relativa a los Concilios de la


época de la Edad Media en las más vastas series archivísticas y también los archivos completos
de los últimos tres Concilios ecuménicos. Concilio di Trento (una parte de cuya documentación
relativa al pontificado de Pablo III se encuentra en el fondo Carte Farnesiane), Concilio
Vaticano I y Concilio Vaticano II (cuya documentación se abrió excepcionalmente a la consulta
de los estudiosos por voluntad de Pablo VI). Sin embargo, el Archivo Secreto Vaticano
conserva también fondos relativos a consejos provinciales, plenarios o sínodos locales como
por ejemplo el Concilio Romano de 1725 o el Sínodo de Pistoia de 1786; asimismo, se
encuentra información sobre distintos concilios locales en el fondo Congregazione del Concilio,
Concilia, relativo a todos los concilios y sínodos locales sometidos a la recognitio de la
Congregación.

Fondos relativos a órdenes religiosas, monasterios, abadías y archicofradías

Por los más variados motivos históricos (supresión pontificia o extinción de una orden
religiosa, supresiones napoleónicas e italianas de órdenes religiosas y por tanto de
monasterios o abadías enteros, demolición de conventos, etc.) o archivísticos (reagrupación de
material disperso o misceláneo tras el retorno de París del Archivo Secreto Vaticano,
desmembramientos de conjuntos documentales, etc.) una serie de fondos del Archivo Secreto
Vaticano está dedicada específicamente a los archivos de abadías (Abazia de los SS. Gregorio e
Siro di ïologna o Abbazia delle Tre Fontane di Roma), de conventos (por ej.: Convento di Santa
Maria delle Grazie di Roma), de monasterios (por ej.: Monastero femminile agostiniano di
Santa Marta in Roma); otros fondos son relativos a órdenes religiosas individuales (por ej.:
Fondo Gesuiti, Fondo Celestini, Fondo Domenicani); por último, otras series son relativas a
archicofradías romanas (por ej.: Arciconfraternita del Gonfalone, Arciconfraternita del
SS.Crocifisso in S. Marcello, etc.).


Fondos misceláneos

Por último, entre los fondos del Archivo Secreto Vaticano destacamos las «recopilaciones»
llamadas Miscellanee, creadas a lo largo de los siglos reuniendo papeles de distinta
procedencia o fruto de antiguas ordenaciones archivísticas (pensemos por ejemplo en las
ordenaciones del s. XVII de los documentos del Archivo, divididas por Armarios, como sucede
en el caso del archivo «diplomático» conservado en Castel Sant'Angelo). A título de ejemplo
cabe citar los fondos: Instrumenta Miscellanea; Miscellanea, Armadio II (llamado en el pasado
«Politicorum Varia»); Archivum Arcis, Armaria I-XVIII.


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Roma 1616, 1632-33
* +,

Volumen de papel, 338 x 225 mm., 228 folios: encuadernación moderna de cartón verde,
con dorso de pergamino.
ASV, Misc., Arm. X, 204, ff. 84r, 207r

A pesar de los largos y amplios estudios que no pocos estudiosos han realizado en el pasado
para «descubrir», o mejor dicho, encontrar las actas del proceso inquisitorio de Galileo Galilei,
hasta hoy no poseemos más que los escritos originales de un mísero resto extraído de
voluminosos «expedientes» inquisitorios de Galileo de la época del proceso (1633) o de poco
después. Este «extracto» permaneció durante siglos en el archivo de la Congregación del
Índice (que solicitó al Sant'Offizio dichos papeles) y se llevó después a París durante la triste
confiscación de los Archivos Vaticanos dispuesta en 1810 por Napoleón, pasando por tanto por
las manos del duque de Blacas, y finalmente fue enviado por la viuda de éste al Archivo
Secreto Vaticano en 1843.

El volumen II, que erróneamente se ha designado durante mucho tiempo como «proceso de
Galileo Galilei», en realidad es un conjunto de escritos recopilados por la Congregación del
Índice tras la condena de Galileo con el fin de aplicar, sobre la base de las deposiciones y
confesiones del proceso, la prohibición de sus libros y la enseñanza de su doctrina (en el
interior hay numerosas cartas de obispos o representantes pontificios que atestiguan haber
recibido la notificación de dicha prohibición. Algunos de estos escritos se extrajeron de los
expedientes perdidos (parece ser que se trata de varios volúmenes) del proceso de Galileo, del
cual se conserva todavía la foliación (uno de estos volúmenes tenía al menos 560 folios, es
decir 1120 páginas).

En el documento (a) se puede observar una de las declaraciones o interrogatorios originales


de Galileo Galilei ante la Inquisición (ff. 78r-87r). Más concretamente se trata de la parte final
de la deposición que Galileo ofreció el 12 de abril de 1633, que él mismo firmo, según la regla
(línea 8: Io Galileo Galilei ho deposto come di sopra), y el principio de la siguiente declaración
(línea 9:Die sabbathi 30 aprilis 1633. Constitutus personaliter Romae in aula congregationum,
coram et assistente quibus supra, in meique <etc.>Galileus de Galileis de quo supra [...]).

Tras la condena de las tesis científicas que sostenía Galileo se llegó, como es bien sabido, a la
abjuración pronunciada por el gran pisano en la iglesia de la Minerva el 22 de junio de 1633. En
los meses siguientes, Galileo obtuvo de Urbano VIII la posibilidad de cumplir su pena de prisión
en su villa de Arcetri (1 de diciembre de 1633). Desde ahí, el 17 de diciembre de 1633 enviaba
una carta totalmente autógrafa a su «protector», el cardenal Francesco Barberini, gracias a
cuya intervención había obtenido ese favor (b).
(a)