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Libro Complementario

Centro Intl. Para el Estudio de la Escuela Sabática

Jesús llama al discipulado

Lección 3

WWW.PMMINISTRIES.COM Jesús llama al discipulado Lección 3 Para el 19 de Enero del 2008 Hace varios

Para el 19 de Enero del 2008

Hace varios años dirigí una serie de reuniones de evangelización en una iglesia. Durante el sermón, una noche, dije que ningún hombre era Dios ya que había solamente un Dios que era el Creador. Al pronunciar estas palabras, noté que un oyente se paró y salió. Pertenecía a la secta de los rastafarianos y objetaba mi afirmación, porque los rastafarianos creen que el Emperador Haile Selassie era un dios. A menudo afirman cosas tales como "yo hombre, un dios".

Siendo que había ofendido al hombre, decidí visitado al día siguiente. Cuando se dio cuenta de que yo había ido a vedo, me pidió que esperara unos minutos. Pronto vi que venía gente de diversas direcciones. Él había ido a invitar a sus amigos y sus parientes a encontrarse conmigo. Su respuesta al discipulado lo había llevado a reunidos en una pequeña sala, donde me pidió que les hablara. Él invitó a la gente a escuchar mis palabras siendo que, dijo él, "eran la verdad".

Esa noche él vino a las reuniones y trajo a otros consigo. Vinieron durante varias noches y también el sábado. Ante el llamado al bautismo, él se entregó a Cristo y solicitó ser bautizado. La noche siguiente lo busqué en la audiencia y no lo pude encontrar. Pregunté acerca de él, y me dijeron que estaba en la audiencia. No lo pude reconocer porque se había cortado el cabello y la barba, resultando parecer otra persona. Esto es lo que hace el evangelio cuando la gente responde positivamente al llamado.

A lo largo de los siglos, las personas han hecho grandes sacrificios por causas en las que ellas creían y por las personas que seguían. Los soldados sacrificaban sus hogares, sus familias y su subsistencia para seguir el llamado de los generales, los reyes y los comandantes en jefe que los inspiraron con visiones de grandeza en reinos utópicos que esperaban establecer. Soportaron dificultades, privaciones, hambre, sed y aun la muerte por esos generales, sus causas y el amor a su país.

No obstante, a diferencia del llamado de estos generales y de sus causas, el llamado de Jesús no es por amor al país sino por amor a Dios. Aunque su llamado pueda involucrar hambre, sed, dificultades y algunas veces la muerte, él ofrece más que la satisfacción de la vida en un reino utópico. Él presenta, como la recompensa del discipulado, la verdadera perspectiva de la vida después de la muerte, en un hogar celestial. De este modo, la gente, entonces y ahora, acepta su llamado a seguirlo y compromete sus vidas para producir una diferencia en el mundo. Este es el llamado al discipulado que sus primeros discípulos experimentaron, y también todos los discípulos. Note el llamado para este discipulado moderno.

Los primeros llamados

En el Evangelio de Juan, Jesús hizo su primer llamado al discipulado a Andrés y a un hombre no identificado. La circunstancia de estos llamados corresponde con nuestra tesis de que es Jesús el que inicia el llamado al discipulado. Elena de White sugiere que los que responden fueron impelidos por un "impulso irresistible",l que es el poder de atracción del Maestro.

Es digno de notarse que después de que Andrés pasó un día con Jesús, no solo estuvo de acuerdo con Juan el Bautista en que Jesús era el Mesías; hizo lo que el Maestro espera que haga cada discípulo: esparcir el increíble gozo del discipulado. Él pareció haber entendido un principio vital del discipulado, de que no es de uso exclusivo ni privado. Más bien, es una experiencia compartida que ilumina a otros y los atrae al círculo.

No solo es interesante la respuesta de Andrés al llamado de Jesús, sino también revela un modelo, o principio, del discipulado (ver Juan 1: 40-42). Dice que había oído a Juan hablar de Jesús, y siguió a Jesús, llegando a ser así un discípulo. Entonces, lo primero que hizo Andrés, después de comprometerse con el discipulado, fue buscar a su hermano Pedro, contarle de su encuentro y llevarlo a Jesús para que recibiera su llamado al discipulado. De esta experiencia, surge el siguiente modelo: Oír> contar> llevar. Como discípulos, al oír las buenas noticias de la salvación, también nosotros necesitamos compartir nuestra experiencia con otros y llevarlos a Jesús. Cuando compartimos, estamos invitando a otros: "Gustad, y ved que es bueno Jehová", como declara el salmista (Sal. 34: 8).

Aceptar el discipulado requiere que afrontemos dos temas vitales. Primero, ¿les contamos a otros lo que hemos oído acerca de Jesús? Segundo, ¿llevamos a otros a Jesús, dándoles la oportunidad de experimentar la relación con el Señor que las personas obtienen por medio del discipulado? En última instancia, estas son las tareas máximas del discipulado, que no podemos ni debemos ignorar.

Juan 1: 43 al 45 describe el llamado de los siguientes dos discípulos. Dice que Jesús fue a Galilea al día siguiente en que Andrés trajo a Pedro a él. En el camino, él vio a Felipe y le dijo:

"Sígueme". Como se notó antes, estas palabras implican el discipulado. De hecho, Felipe las interpretó así, y su respuesta también es digna de notarse. Él hizo precisamente lo que hizo Andrés: fue a buscar a su amigo Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas; a Jesús, el hijo de José, de Nazaret".

La respuesta de Natanael intriga. Su pregunta inicial: "¿De Nazaret puede salir algo de bueno?" juzgaba a Jesús basada en el lugar de su origen, no por su persona ni su misión. Si no

se los controla, el prejuicio y las ideas preconcebidas pueden descarrilar el discipulado. Los discípulos pueden y deben aprender de la respuesta de Felipe a Natanael. Ni lo regañó ni intentó discutir con él o cambiar su mentalidad. Más bien, le dijo sencillamente: "Ven y ve".

Es importante y significativo que la respuesta de Felipe sigue el mismo modelo que vimos en el caso de Andrés. Note que él oyó el llamado de Jesús, encontró a Natanael, le contó de Jesús y lo llevó a él. Este plan puede ser imitado por los discípulos modernos. Resume el discipulado.

Cuando Natanael fue a Jesús, este lo desarmó, llamándolo un verdadero israelita sin engaño. Natanael le preguntó a Jesús: "¿De dónde me conoces?" La respuesta de Jesús le arrancó una confesión a Natanael; él rápidamente declaró que realmente Jesús era "el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel". Esta era la aceptación de Natanael del llamado al discipulado.

Jesús, junto con el Espíritu Santo, a menudo enrola a los seres humanos para ayudar a otros a quienes él está llamando al discipulado.

ayudar a otros a quienes él está llamando al discipulado. Comparación de los registros evangélicos Cuando

Comparación de los registros evangélicos

Cuando primero miramos las historias de los evangelios acerca del discipulado, vimos que para seguir a Jesús hay que ser llamado. Examinaremos ahora los detalles del llamado que recibieron los primeros discípulos. Compare y contraste el llamado en Mateo 4: 18 al 22 y en Marcos 1: 16 al 20 con lo que vimos en Juan 1: 40 al 45.

Note quiénes fueron llamados, dónde estaban cuando fueron llamados Y otros detalles.

Juan 1

Mateo 4

Marcos 1

¿Dónde ocurrió esto?

¿Quién inició el contacto?

¿Quién fue, llamado?

¿Cómo se expresó el llamado?

¿Qué promesa hizo Jesús?

¿De qué modo respondieron los llamados?

Hay diferencias obvias entre los dos evangelios sinóptico s, Mateo y Marcos, y el Evangelio de Juan. Podemos explicar las diferencias aparentes en la ubicación por el hecho de que el río Jordán entra en el Mar de Galilea. Sin embargo, es más importante enfatizar los elementos comunes. Primero, los tres evangelios están de acuerdo en que Andrés, Pedro y Juan estuvieron entre los primeros discípulos llamados por Jesús.

Los dos llamados al discipulado, en Mateo y Marcos, están vinculados. Tienen seis elementos en común que responden a las preguntas: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? y ¿Dónde? También dan el llamado y note la respuesta. Las primeras historias de llamado, en ambos evangelios, tienen un séptimo elemento en común: destacan la promesa de Jesús a quienes fueron llamados. Jesús dijo que los haría pescadores de hombres.

Los tres evangelios también concuerdan con la respuesta al llamado al discipulado. Mientras que el Evangelio de Juan no indica la ocupación de los que fueron llamados, note que dos de

los primeros cuatro discípulos llamados respondieron trayendo a otros a Jesús. Tanto Mateo como Marcos dicen que los primeros discípulos en ser llamados eran dos pares de hermanos que eran pescadores. Para indicar su nueva vocación, Jesús jugó con las palabras basadas en su ocupación. Les dijo a estos pescadores que de allí en adelante estarían pescando hombres, lo que significa que ellos trabajarían trayendo a otros al discipulado. Su respuesta fue inmediata:

"Dejando al instante las redes, le siguieron" (Mat. 4: 20).

¿Ha abandonado usted todo para seguir a Jesús? ¿Está siguiendo el llamado de Jesús de llevar a otros a comprometerse con el discipulado? ¿Cuán comprometido está con el discipulado, y cuán evidente es su compromiso en su vida diaria? ¿Qué ha aprendido, en esta lección, que mejorará su discipulado?

Uno puede compartir sin ser un discípulo, pero no puede ser un discípulo sin compartir el evangelio de amor.aprendido, en esta lección, que mejorará su discipulado? El llamado en Lucas La mayoría de los

El llamado en Lucas

La mayoría de los eruditos y los estudiosos de la Biblia concuerdan en que Lucas 5: 1 al 11 actúa como la versión de Lucas del llamado a los discípulos. Difiere de los otros evangelios, implicando que hubo un contacto anterior entre Jesús y los primeros discípulos llamados. Esto es evidente en la historia del sanamiento de la suegra de Pedro, que aparece en el capítulo anterior al de la historia del llamado (Luc. 4: 38-41).

La historia de Lucas acerca del llamado comienza con Jesús, de pie junto al Lago de Genesaret, rodeado por una multitud ansiosa. Para ministrarla con efectividad, Jesús entró en la barca de Pedro y se apartó un poco de la orilla, de modo que pudiera tener un lugar apropiado para enseñar. Cuando terminó de hablar a la gente, le dijo a Pedro que bajara las redes para pescar. La noche era la mejor hora para pescar en el lago, ya que durante el día los peces podían ver y evitar las redes. Pedro y sus compañeros acababan de pasar una noche infructuosa, de modo que podemos imaginamos la sorpresa y la molestia por la orden de Jesús. ¡Pedro conocía su oficio! Pero, estando ya bajo la influencia del Maestro, obedeció.

Su obediencia condujo a la captura de tantos peces que los dos botes casi se hundieron, y tuvieron que pedir ayuda. El milagro lo abrumó y lo condujo a reflejar su indignidad como discípulo. Cayó a los pies de Jesús y le pidió que se apartara de un pecador como era él. Este milagro produjo asombro, reverencia y un sentido de necesidad no solo en Pedro sino también en sus compañeros.

Si hubiera estado en el bote sobre el lago ese día, ¿cómo habría respondido usted al milagro? La reflexión me ha llevado a preguntarme si Dios podría estar haciendo milagros en mi vida que yo no Puedo ver. ¿Podría ser esto cierto para usted también?

La respuesta de Pedro a este milagro motivó su llamado. Las palabras del llamado registradas en Lucas son singulares. Jesús le dijo a Pedro: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Note que no es un llamado en imperativo, como los registrados en los otros evangelios. Más bien, es una declaración en modo indicativo. Esta declaración lo motivó para dejar todo y seguir a Jesús. "La lección más profunda que el milagro impartió a los discípulos es una lección para nosotros también; a saber, que aquel cuya palabra juntaba los peces de la mar podía impresionar los corazones humanos y atraerlos con las cuerdas de su amor, para que sus siervos fuesen 'pescadores de hombres' ".2

Sepan que la proximidad a las cosas religiosas no nos hace espirituales.humanos y atraerlos con las cuerdas de su amor, para que sus siervos fuesen 'pescadores de

El llamado de Leví (Mateo)

"y al pasar, vio a Leví hijo de Altea, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo:

Sígueme. Y levantándose, le siguió" (Mar. 2: 14).

Cuando contrastamos el llamado del publicano Leví en el Evangelio de Mateo con el que aparece en Marcos y Lucas (Mat. 9: 9; Mar. 2: 14; Luc. 5: 27, 28), surgen comparaciones interesantes. Mientras Marcos y Lucas lo llaman Leví, el primer Evangelio se refiere a él como Mateo. Además, mientras ni Mateo ni Lucas se refieren a sus antepasados, Marcos dice que era hijo de Alfeo. Los tres evangelios dicen que Jesús extendió el llamado al discipulado a Leví Mateo. Lucas, sin embargo, añade que Leví, "dejándolo todo, se levantó y le siguió", llegando a ser un discípulo. Esto sugiere que Leví no permitió que las posesiones bloquearan su discipulado. Las puso en su perspectiva correcta.

No obstante, uno se asombra. Si Mateo no hubiese visto a Jesús antes de este encuentro, ¿qué lo motivó para levantarse y dejar sU ocupación lucrativa y todo lo que poseía para seguir a un extraño total? ¿Hubiera usted hecho lo mismo? Yo creo que había -y todavía hay- algo acerca de Jesús que lo distinguía como diferente y atraía a otros a él. Esto es muy interesante, cuando uno considera que Isaías escribió: "No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto nO era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable" (Isa. 53: 2b, NVI).

¿Qué era lo que atraía a la gente a Jesús? Había una gracia en su personalidad y una cualidad genuina acerca de su carácter que lo diferenciaban de los otros seres humanos. Un comentario de la gente de la época es informativo: "Les enseñaba como quien tiene autoridad, Y no como los escribas" (Mat. 7: 29; comparar con Mar. 1: 22). Las tres clases de autoridad -la que da la sabiduría, la personal y la carismática- son importantes aquí, especialmente las últimas dos.

Los llamados al discipulado que Jesús había hecho antes de esto eran a judíos devotos, como podemos deducir de Juan 1: 44 y 45. El llamado de Leví fue diferente porque, al ser un publicano, o cobrador de impuestos, estaba en los márgenes de la sociedad. El comentador bíblico William Barclay dice que nadie era un candidato tan improbable para el apostolado.3

¿Cuál era el problema con los cobradores de impuestos? Eran considerados con desprecio (Mat. 5: 46) y a menudo clasificados junto con los hipócritas (Luc. 8: 10-14), las prostitutas (21:

31, 32) Y los pecadores (Mar. 2: 15; Luc. 15: 1). Los escritores romanos los vinculaban con los encargados de prostíbulos, y los rabíes judíos los ubicaban con los ladrones.4 Considerados extorsionistas (Luc. 3: 12, 13) Y notoriamente deshonestos, eran universalmente odiados, especialmente siendo que eran judíos que saqueaban a sus conciudadanos en favor del enemigo romano imperial. Eran considerados hasta estafadores del gobierno.5

Si nosotros hiciéramos la elección, alguien con la reputación y la imagen negativa de Mateo j no habría recibido un llamado al discipulado! No obstante, Jesús le hizo un llamado, porque, como señala Lucas, él había venido a buscar y a salvar a los perdidos. y, como hemos visto, Jesús no discriminó a nadie. Sus acciones hablaban de la universalidad de la salvación, lo inclusivo del discipulado, su naturaleza no juzgadora y su disposición a dar a las personas una segunda oportunidad.

Ahora, razonemos juntos un poco. Su iglesia local, ¿habría otorgado la feligresía a Leví Mateo? Si dice que no, ¿cuál sería la razón? ¿Qué puede hacer usted para asegurar que su iglesia sea un lugar que incluya a todo el que quiere encontrar amor, aceptación y perdón incondicionales, un ambiente en el cual crecer y desarrollarse espiritualmente, un lugar en el que el discipulado de todas las personas puede desarrollarse y estimularse? Esto es lo que Jesús nos enseñó.

Nada es tan precioso que no pueda ser sacrificado en favor de una relación con Jesús.Un llamado a la pobreza "Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de

Un llamado a la pobreza

"Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios" (Luc. 6: 20).

Este versículo es parte de lo que se llama el Sermón en la Llanura, que es paralelo al Sermón del Monte registrado por Mateo (consideraremos más tarde). Comparemos el versículo introductorio de estos dos sermones. Mientras Mateo dice: "Bienaventurados [felices] los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mal. S: 3), Lucas dice: "Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios".

Algunos eruditos sugieren que la versión de Lucas es correcta Y que Mateo espiritualizó lo que Jesús dijo. Si ellos están en lo cierto, uno tiene que preguntarse qué hay de bienaventurado, o feliz, en el estado de pobreza. El llamado de Jesús ¿es un llamado a una vida de pobreza y debemos conectar esto con el dicho de Jesús de que siempre tendremos pobres con nosotros (Mar. 14: 7)? ¿Qué quiso decir Jesús por medio de estas declaraciones curiosas?

Mientras que muchas personas procuran justificar la pobreza por causa de estas afirmaciones, en verdad, eso es comprender mal las palabras de Jesús. En Marcos, Jesús estaba respondiendo a la afirmación de Judas de que el vaso de alabastro con perfume de María podría haberse usado mejor si se lo hubiese dado a los pobres. Este es el contexto en el que Jesús dijo que siempre tendremos a los pobres con nosotros. Lo que quería indicar era que siempre habría oportunidades para ayudar a los pobres, pero que él no estaría siempre con ellos, de modo que el regalo de María era apropiado.

Barclay piensa que la clave para la declaración: "Bienaventurados vosotros los pobres" está en el versículo 24, donde Jesús dijo: 11 ¡Ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo". G Aunque este contraste es útil, puede no ser la clave. La clave reside en la línea introductoria de Lucas: "y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía". Cuando Jesús se dirigió a sus discípulos, los llamó pobres. ¿Por qué serían bienaventurados, o felices, por causa de la pobreza? Ellos abandonaron todo para seguirlo, porque habían desarrollado la actitud correcta hacia las "cosas". Mientras que las posesiones eran estorbos en el camino al discipulado de algunas personas, estos discípulos genuinos consideraban que nada era tan precioso como para impedirles seguir a Jesús.

Podemos concluir que el discipulado auténtico requiere que consideremos la vida en su verdadera perspectiva. Esto nos impulsa a dejar cualquier cosa que pudiera ser un obstáculo en nuestro seguir a Jesús, siendo que lo que él nos ofrece vale mucho más que la vida misma.

La felicidad que se deriva de poner a Cristo primero sostiene a los discípulos en esta vida y resultará en una felicidad mayor en el mundo por venir.que lo que él nos ofrece vale mucho más que la vida misma. Referencias 1. Elena

Referencias

1. Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 112.

3.

William Barclay, El Nuevo Testamento comentado: Mateo (Buenos Aires: Ed. La Aurora, 1973), t. 1, p. 345.

4. Joel B. Green et al., eds., Dictionary of Jesus and the Gospels (Downers Grave, Ill.:

5. InterVarsity, 1992), p. 805.

6. Barclay, Mateo, t. 1, p. 346; comparar con Joachim Jeremías, Jerusalén en tiempos de Jesús, p. 48.

7. Barclay, Lucas, p. 78.

Compilador: Dr. Pedro Martínez