Está en la página 1de 1

“[…] En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones

necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una
fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas
relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la
que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas
formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso
de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que
determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar
a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran
en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la
expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han
desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se
convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. […]”

Contribución a la Crítica de la Economía Política, Karl Marx.

“Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las
clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos
historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y
algunos economistas burgueses la anatomía de estas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido
demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de
desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura
del proletariado; 3) que esta dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de
todas las clases y hacia una sociedad sin clases.”

Karl Marx: “Carta a J. Weydemeyer” (5-3-1852)

“La demanda de hombres regula necesariamente la producción de hombres, como ocurre con
cualquier otra mercancía. Si la oferta es mucho mayor que la demanda, una parte de los
obreros se hunde en la mendicidad o muere de inanición. La existencia del obrero está
reducida, pues, a la condición de existencia de cualquier otra mercancía. El obrero se ha
convertido en una mercancía y para él es una suerte poder llegar hasta el comprador. La
demanda de la que depende la vida del obrero depende, a su vez, del humor de los ricos y
capitalistas.” “El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce (…) El trabajador se
convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías produce.

Karl Marx: “Manuscritos económicofilosóficos”