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La persecución contra la brujería se realizaba, al contrario que en el caso de la Inquisición

,
por juzgados civiles y en muchos casos por denuncias populares. Un ejemplo conocido es
el de la madre de Johannes Kepler, que fue acusada de brujería en una zona alemana
protestante por una vecina en 1615 a causa de una disputa entre ambas. Estuvo presa
más de un año, amenazada de tortura, pero fue finalmente liberada gracias a los esfuerzos
del hijo.
Los procesos en caso de brujería se hacían según el siguiente sistema:

Prueba del agua, portada del escrito de Hermann Neuwalt, Helmstedt, 1581.

1. Acusación. A menudo precedía a la acusación una fase de rumores que podía
durar años. La acusación podía ser debida a una denuncia de una bruja o brujo
que ya había sido detenido, posiblemente bajo tortura. Rara vez se permitía a las
presuntas brujas una defensa.
2. Detención. Las cárceles, en el sentido moderno, todavía no existían, por lo que se
mantenía a los presos en mazmorras o torres. Las llamadas torres de brujas, que
todavía se conocen en muchos lugares, no eran exclusivamente para brujos, sino
para todo tipo de prisioneros. A menudo eran simples torres de las murallas de la
ciudad.
3. Interrogatorio. Normalmente se distinguían tres fases: el interrogatorio por las
buenas, el interrogatorio con explicación y muestra de los instrumentos de
tortura y el interrogatorio doloroso, en el que se empleaba la tortura. En los casos
de procesos por brujería, la limitación a una hora no era respetada, ya que se
trataba de crimen exceptum (crímenes excepcionales), lo que exigía una dureza
especial. A menudo se utilizaban las empulgueras, la rueda, el potro y la bota
española. Tampoco se respetaba la regla habitual de que sólo se podía torturar a
un preso tres veces y, si hasta ese momento no se había producido una confesión,
liberar al preso. En el Malleus maleficarum se recomendaba declarar la retoma
ilegal de la tortura con pruebas nuevas como una continuación.
4. Pruebas a las brujas. Los procesos oficiales no preveían las pruebas de brujas,
de hecho estaba prohibido su uso. Sin embargo, muchos tribunales en diversos
lugares usaron este elemento. La valoración de las pruebas era tan distinta como
su empleo. A veces servían como prueba fuerte, a veces como prueba débil. Las
siguientes son las más conocidas:
 Prueba del agua (judicium aquae, también llamada baño de la bruja), de la
que existían dos variantes. Con agua caliente, el acusado debía sacar un

Pero. Interrogatorio para obtener cómplices. A comienzos del Renacimiento. porque se afirmaba que una bruja o brujo no podía pesar más de 5 kg. la probabilidad de obtener una confesión se multiplicaba enormemente con respecto a los procesos normales. Según la ciencia de la brujería. Si la zona sangraba se consideraba buena señal. ya que.  Prueba de las lágrimas. siempre se acusaba a más personas. Con agua fría.  Prueba de la aguja. se descendía a la víctima atada a un pozo y si se hundía resultaba inocente (proceso en el que podía morir ahogada). El resultado eran procesos en cadena. En un segundo interrogatorio se preguntaba a las acusadas por los nombres de otras brujas o brujos. Si se encontraba una marca del Demonio. Confesión. Ajusticiamiento.  Prueba del fuego (empleada rara vez) agrupa a diversas pruebas en las que la bruja o brujo tenía que andar sobre o transportar hierro candente o meter la mano en el fuego. 7. Así se alargaba siempre más la lista de sospechosas. Condena. la hoguera.  Prueba del peso. nadie podía ser juzgado sin confesión – lo que también era válido para los casos de brujería. es decir. 6. bajo tortura. 5. a veces bajo nuevas torturas. objeto del agua hirviendo. Como acto piadoso se consideraba el cortar la cabeza o ahogar antes o colgar un saco de pólvora al cuello. en la que eran quemadas vivas. puesto que se creía que quien ejercía la brujería no podía llorar. las brujas debían encontrarse en aquelarres y por lo tanto una bruja debía conocer a otras. se pinchaba con un hierro. Al delito de brujería le correspondía muerte por fuego. . 8. ya que tenía que poder flotar (prueba del agua) y volar. debido a que se ignoraban las habituales reglas durante la tortura.