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FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD LA LOGICA PROPOSICIONAL Y SU APLICACIÓN EN LA PSICOLOGIA

LA LOGICA PROPOSICIONAL Y SU APLICACIÓN EN LA PSICOLOGIA

CURSO:

MATEMATICA

ALUMNOS: CABALLERO BACA YORDANA CORDOVA QUISPE CARLO RENATO MENDOZA HANCCO YULISA BOCANGEL ARAOZ EMILY ALFEREZ CASTRO SEBASTIAN

CUSCO - PERÚ

2017

PRESENTACION

La investigación realizada pretende ser una contribución a un mejor conocimiento de la esencia y naturaleza del pensamiento y de la actividad psíquica en general, desde bases estrictamente racionales y científicas, que permita al ser humano utilizar más eficientemente su inteligencia en la consecución de una vida más plena, más coherente y más equilibrada. El conocimiento profundo de la estructura y de la función del cerebro y de los sistemas de procesamiento de la información que subyacen al pensamiento y al comportamiento inteligente, permitirá, sin ningún género de dudas, lograr algún día este objetivo tan ansiado.

“…Con esta mesma virtud animal entendemos, imaginamos y nos acordamos; pero si es

verdad que cada obra requiere particular instrumento, necesariamente allá dentro en el

celebro ha de haber órgano para el entendimiento, y órgano para la imaginativa, y otro diferente para la memoria. Porque si todo el celebro estuviera organizado de la mesma manera, o todo fuera memoria, o todo entendimiento, o toda imaginación. Y vemos que

hay obras muy diferentes; luego forzosamente ha de haber variedad de instrumentos”.

(Juan)

1. INTRODUCCION

Los procesos de pensamiento lógico han sido abordados desde diversos puntos de vista, tanto científicos como filosóficos. De este modo, diversas disciplinas como la Lógica, la Epistemología, la Filosofía de la Mente y del Lenguaje, la Semiótica, la Filosofía de la Matemática e incluso la Metafísica han abordado el fenómeno del pensamiento en el contexto de la vida mental y del conocimiento humano. Por otro lado, diversas ciencias empíricas, tanto naturales como sociales, se han ocupado de definir, estudiar y dar cuenta de los fenómenos mentales, en general, y de pensamiento, en particular; entre ellas, se cuentan la Psicología del Pensamiento y de la Inteligencia, Psicología Diferencial, la Psicología del Desarrollo Intelectual, la Psicolingüística Genética y la Cognitiva, la Neuropsicología del Lenguaje y de las Funciones Ejecutivas, diversos desarrollos de las Neurociencias Cognitivas, además de diversas ramas actuales de las Ciencias de la Computación y de la Cibernética, como la Teoría de las Redes Neuronales y la Inteligencia Artificial. Los procesos de pensamiento lógico han sido, por tanto, abordados desde la perspectiva filosófica y también desde las ciencias comportamentales, como queda apuntado anteriormente. No obstante, existen menos investigaciones en lo que respecta a las bases neurológicas de estos procesos, es decir, que se dispone de menos evidencia 15 empírica acerca de la posibilidad de atribuir el procesamiento de las estructuras y/o funciones lógicas a determinadas áreas, núcleos u órganos del encéfalo humano (e incluso animal), en particular, e incluso, del Sistema Nervioso en su conjunto, en general. Además, el pensamiento lógico y su corolario necesario, el método científico, contribuye de forma sustancial a la resolución de los diversos problemas planteados al ser humano y a los animales superiores en su adaptación. De este modo, pueden considerarse sinónimos (hasta cierto punto) los

términos “pensamiento lógico”, “inteligencia” y “metodología”, si entendemos que los

problemas planteados al ser humano y a los animales deben ser resueltos con éxito empleando una metodología racional que considere la situación de partida, el fin perseguido, los medios disponibles, y las restricciones del proceder, al llevar a término la solución intentada. Por otro lado, las consideraciones lógico-metodológicas afectan de modo sustancial al conjunto de las ciencias, en general, y a la Psicología y a las Neurociencias en particular, dado que, para el estudio de los procesos mentales, resulta de capital importancia la observación pura del comportamiento de los organismos, conjuntamente con la realización, por parte del observador, de las inferencias correctas (lógicas) de los mecanismos (cognitivos o mentales) responsables de la conducta. No obstante, parece que desde determinadas orientaciones de la moderna Filosofía de la Ciencia, el panorama dista de ser tan esquemático como el propuesto (Kuhn, 1962), a pesar de que, en todo caso, es de utilidad en la investigación en Neurociencias Cognitivas y en Psicología. Asumiremos, a grandes rasgos, una posición epistemológica de partida, que representará una síntesis entre las asunciones piagetianas y constructivistas (Piaget, 1970), en general, por un lado, con los postulados teóricos del enfoque cognitivo o del procesamiento de la información, por otro. Considerando el problema desde una perspectiva histórica, las primeras aproximaciones al pensamiento como actividad lógica, pueden encontrarse en Platón, el cual consideró la Lógica como un canon de las actividades del intelecto y de la razón. Asimismo, Zenón de Elea y Parménides, desde una aproximación cercana al anterior, desarrollaron diversas reglas dialécticas, y formularon varias aporías o paradojas lógicas que afectaron al desarrollo de las ciencias formales y al pensamiento filosófico hasta nuestros días, y que surgen con naturalidad en las discusiones y en las acciones de los seres humanos, 16 constituyendo, en determinados momentos, una fuente de contradicciones teóricas y de problemas prácticos, para los que se han buscado soluciones que distan, en algunos casos, de ser definitivas. Deben

mencionarse, asimismo, las sistematizaciones lógico-gramáticas y retóricas de Aristóteles, el cual, en el conjunto de escritos conocidos como Organon aborda determinados aspectos de la ciencia del discurso (Logos) que competen a las argumentaciones, demostraciones y procedimientos de prueba en las ciencias y en las discusiones de la vida diaria. Además, en esta obra, el Estagirita expone la doctrina del silogismo, con sus tres primeras figuras (la llamada cuarta figura fue expuesta por Galeno, según cuenta la tradición en Lógica), así como determinadas cuestiones generales que afectan a los términos de un discurso (sujeto, cópula y predicado), introduciendo diversas consideraciones de Lógica modal.

1.- RELACIONES ENTRE LA LÓGICA Y LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO

Aristóteles es el primer sistematizador de la Lógica y concibe ésta como la ciencia, a la vez empírica y normativa, de las operaciones del pensamiento. Desarrolla de manera amplia la lógica de clases (silogística), considerando de manera bastante exhaustiva las tres primeras figuras del silogismo y sus relaciones recíprocas. Trata, asimismo, algunos otros tipos de estructuras, como las correspondientes a la lógica modal, siendo básico su planteamiento, por primera vez en la Lógica, del método axiomático, que tanta importancia habría de desempeñar en las posteriores investigaciones lógicas, hasta la actualidad. No obstante, no realizó casi ninguna aportación a otras ramas de la Lógica que, como las correspondientes a las estructuras proposicionales (desarrolladas por los estoicos), desempeñan hoy en día un papel central en las investigaciones lógicas y en la Psicología del pensamiento

En pleno auge de la Ilustración europea, Immanuel Kant (a decir de muchos, el más profundo pensador de la Edad Moderna y, sin lugar a dudas, uno de los principales autores que han contribuido de manera sustancial a la Teoría del conocimiento, y al desarrollo de otras disciplinas, tanto filosóficas como científicas), considera las capacidades cognoscitivas como resultado de la síntesis de lo aportado por la sensibilidad, y aquello proveniente de las cualidades formales de la razón, consideradas como condiciones a priori de todo conocimiento (esto es, universalmente necesarias para que éste pueda tener lugar); entre estas condiciones apriorísticas necesarias, incluye los conceptos fundamentales de tiempo, espacio y causalidad. De esta forma, Kant, en su Crítica de la razón pura establece una distinción muy clara e interesante entre dos tipos de Lógica; por un lado, estaría la Lógica pura, que constituiría un canon de corrección de la actividad racional a lo largo del proceso deductivo, introduciendo, por otro lado, la noción de una

Lógica aplicada, que se ocuparía de las condiciones efectivas, empíricas, del uso de la razón. En nuestra opinión, se trataría de una delimitación clara entre los campos de estudio que hoy en día corresponden con la Lógica simbólica, por un lado y, por otro, los integrados en la Psicología del pensamiento o de la inteligencia. Como ejemplo de su postura general en esta cuestión puede valer el siguiente párrafo de su Crítica de la razón pura el cual resulta revelador de la postura antes comentada: “La lógica general es o lógica pura o lógica aplicada. En la primera hacemos abstracción de todas las condiciones empíricas bajo las cuales nuestro entendimiento se ejercita, del influjo de los sentidos, del juego de la imaginación, de las leyes de la memoria, de la fuerza de la costumbre, de la inclinación, etc., y por lo tanto, también de las fuentes de los prejuicios y, en general, de todas las causas que pueden originar o introducir en nosotros ciertos conocimientos, porque éstas se refieren al entendimiento sólo bajo ciertas circunstancias de su aplicación y para conocerlas es necesaria la experiencia. Una lógica general pero pura, tiene sólo que ocuparse de principios a priori y es un cánon del entendimiento y de la razón; pero sólo por lo que se refiere a la parte formal de su uso, sea el contenido el que quiera (empírico o trascendental). Mas la lógica general se llama luego aplicada cuando se refiere a las reglas de uso del entendimiento, bajo las condiciones subjetivas, empíricas que nos enseña la psicología. Tiene pues, principios empíricos, si bien es general en cuanto se ocupa del uso del entendimiento, sin distinción de objetos. Por eso no es ni un cánon del entendimiento en general, ni un órganon de ciencias particulares, sino solamente un khatartikon del entendimiento común”.

La cuestión de las relaciones entre la Lógica formal y los procesos de pensamiento atraviesa un momento de amplio debate en los medios científicos y filosóficos a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En estos años comienza a configurarse la Psicología como ciencia empírica y experimental, mientras que, por otro lado, se producen notables

desarrollos en la Lógica simbólica, empezando a ser considerada por algunos de sus cultivadores como una disciplina puramente deductiva y formal y tratando de eliminar (en ciertos casos) cualquier alusión a los procesos psicológicos reales de pensamiento. A partir de este momento podrán distinguirse, a grandes rasgos, dos posturas teóricas principales en lo referente a esta cuestión: la concepción psicologista y la logicista o platónica. Los autores psicologistas en Lógica entenderán que los procesos de razonamiento deductivo e inductivo se llevan a cabo por parte de un sujeto psicológico real, que dispone de un sistema cognitivo (o mente) y que desarrolla lo que, en términos modernos se podrían calificar de procesos mentales u operaciones de procesamiento de la información. Los autores psicologistas piensan que ciertas entidades lógicas (como el concepto de número) se corresponden con características físicas presentes en los objetos y en cuyo proceso de conocimiento juegan un papel preponderante las actividades de abstracción. Por otro lado, los logicistas o platónicos sostienen que las estructuras lógicas y matemáticas son algo objetivo, independientes en su existencia de que alguien piense en ellas o se las represente de tal o cual manera, es decir, entidades eternas e inmutables. Además, los logicistas argumentan que las entidades y procesos lógicos no son perceptibles por los sentidos y no dependen ni están relacionados con ninguna representación en concreto.

Boole considera las leyes lógicas como inherentes a la esencia del entendimiento humano, hasta el punto de manifestar que “puede afirmarse confiadamente que, si estas

leyes fueran distintas de las que son, el mecanismo entero del razonamiento, e incluso las leyes genuinas y la constitución del entendimiento humano, experimentarían un cambio

vital. Podría, ciertamente, existir una Lógica, pero no sería ya la Lógica que poseemos”.

(Boole, 1847)

La llegada del siglo XX coincide con una nueva expansión y desarrollo de las investigaciones en Lógica y en Psicología experimental. Diversos lógicos de renombre optaron por la separación tajante entre las investigaciones lógicas y las psicológicas, siguiendo la línea de pensamiento de Frege. En este sentido, Bertrand Russell opina que:

“En cualquier parte de la Lógica y de las Matemáticas la existencia de la mente humana o de cualquier otra es totalmente irrelevante; los procesos mentales son estudiados mediante la Lógica, pero el objeto de la Lógica no presupone procesos mentales y sería igualmente verdadero si no hubiera procesos mentales”.

2.- MODELOS GENERALES DE PENSAMIENTO LÓGICO

En referencia a los modelos de carácter general propuestos en la Psicología Cognitiva para explicar los procesos de pensamiento, cabe citar como los más significativos, dos: el modelo de Sternberg (englobado en el seno de su teoría triárquica de la inteligencia) y el modelo taxonómico de pensamiento de Johnson-Laird, enmarcado en su teoría de los modelos mentales semánticos (González Marqués, 1991)

En referencia al modelo de Sternberg, debe señalarse que se trata de una teoría general de la inteligencia y de la resolución de problemas, en la cual se encuentran incluidas, como sendos subapartados, las capacidades de pensamiento deductivo e inductivo. La teoría triárquica de la inteligencia de Sternberg se compone de tres grandes niveles o subteorías (Martínez Arias, 1991):

a) Subteoría componencial, que engloba determinados procesos cognitivos, denominados componentes, que actúan sobre representaciones simbólicas de objetos y situaciones y que subyacen a la resolución de problemas y el pensamiento

b) Subteoría experiencial, que incluye dos grandes tipos de habilidades: la capacidad para manejar situaciones novedosas y la de automatizar el procesamiento de la información.

c) Subteoría contextual, dividida en dos teorías, la de la inteligencia práctica y la de la inteligencia social.

Las capacidades cognitivas básicas (o componentes) de procesamiento de la información quedan englobadas en la teoría componencial; además, las habilidades de resolución de problemas quedan divididas en fluidas y cristalizadas (siguiendo la terminología factorialista en inteligencia), quedando incluidas las capacidades inductivas y deductivas en la inteligencia fluida, mientras que aquellas habilidades que dependen más estrechamente del conocimiento previo y de los factores culturales estarían clasificadas dentro de la inteligencia cristalizada.

En opinión de Johnson-Laird (1995 a), en el sistema cognitivo de los sujetos no existe ningún tipo de regla, ni de carácter formal (como en los modelos de lógica mental), ni dependientes del contexto (como en las teorías que ponen el énfasis en los aspectos pragmáticos, ejemplificados en los trabajos de Cosmides y colaboradores). En este modelo se propone una descripción de los mecanismos psicológicos que se ponen en funcionamiento al resolver un problema de razonamiento deductivo, el cual presentaría hipotéticamente, una secuencia de tres estadios (Santamaría, 1995):

1. Interpretación de las premisas: Se elabora un modelo sobre el estado de cosas representado en las premisas, que dependerá de la naturaleza del problema y de su

estructura lógica. Así, para un problema de relaciones espaciales como “Juan está a la izquierda de Pedro y éste a la izquierda de Andrés”, “¿cuál es la situación de Juan y Andrés?” Se formaría una representación del tipo JUAN PEDRO ANDRÉS.

2. Formulación de una conclusión que satisfaga el modelo: Consiste en avanzar algo concordante con el modelo mental, pero no contenido directamente en las premisas.

3. Búsqueda de modelos alternativos: Se trataría de construir representaciones alternativas que satisfagan las premisas y que hagan falsa la conclusión. En caso de que no pueda realizarse otro modelo mental alternativo, se responde con la conclusión anterior. Si existen otros modelos, el sujeto puede considerarlos más o menos exhaustivamente y aceptar la conclusión de manera probabilística. La seguridad de la conclusión será mayor cuantos más modelos alternativos de las premisas se hayan considerado.

Johnson-Laird y Byrne han propuesto una relación de los modelos mentales construidos para el caso del razonamiento proposicional y el silogístico. Así, presentan la siguiente lista correspondiente a algunas conectivas lógicas binarias, en donde p y q son las representaciones de las respectivas proposiciones y los corchetes hacen referencia a que están representadas exhaustivamente

CONECTIVA MODELOS MENTALES

Conjunción (p y q)

(p q)

[p] [q]

En este caso, el modelo mental hace referencia a que la conectiva toma valor de verdad 1 cuando son verdaderas ambas proposiciones, p y q, siendo falsa en cualquier otro caso.

CONECTIVA MODELOS MENTALES

Disyunción inclusiva

(p o q, o ambas)

[¬p] [q] (p q)

[p] [q] [p] [¬q]

Los modelos mentales correspondientes en este caso indican que la conectiva toma valor 1 (verdad) en los tres casos representados, a saber, cuando al menos una proposición (o ambas) son verdaderas.

CONECTIVA MODELOS MENTALES

Disyunción exclusiva (p o q, pero no ambas)

[p] [¬q] (p o q) [¬p] [q]

En este caso, los modelos mentales hacen referencia a que la conectiva es verdadera cuando una proposición es verdadera y la otra falsa, y viceversa.

CONECTIVA

MODELOS MENTALES

Condicional (si p, entonces q) [p] [q] (p →q) [¬p] [q] [¬p] [¬q]

Los modelos mentales de esta conectiva expresan que este operador lógico toma valor 1 (verdadero) en todos los casos excepto cuando el antecedente es verdadero y el consecuente es falso.

3.- INVESTIGACIONES RELATIVAS AL RAZONAMIENTO DEDUCTIVO

El último modelo “clásico” propuesto para explicar el comportamiento ante estos

problemas es el lingüístico de Herbert Clark (Bolton, 1972). Este modelo supone que el proceso deductivo es análogo al proceso de comprensión del lenguaje, considerándose, por tanto, este tipo de tareas como directamente relacionadas con el campo de la

Psicolingüística Cognitiva. Así, un principio importante es el de “marcado léxico”, que

implica que no son equivalentes expresiones como A es mejor que B y B es peor que A.

El segundo de estos enunciados está marcado léxicamente, esto es, indica una zona específica de la escala en la que se ubican los términos comparados, en este caso en la zona inferior de la misma, a diferencia del primer enunciado, que no especifica qué región de la escala es la relevante. De esta manera, un enunciado con un comparativo marcado se interpretaría de la siguiente manera; B es más malo; A es menos malo (pero ambos son malos, en última instancia). En general, pues, serían más difíciles de realizar aquellos silogismos que se componen de comparativos marcados, que los que están constituidos por otros que no lo están. El problema es que la investigación experimental no ha resuelto satisfactoriamente la cuestión de qué modelo teórico es más correcto en cuanto al ajuste de los datos experimentales (sobre todo, entre el modelo de la imagen y el modelo lingüístico de Clark); es posible que ambas caracterizaciones sean parcialmente correctas, dependiendo del estilo cognitivo o dominancia hemisférica predominante en los diversos sujetos, así como respecto a otras variables diferenciales importantes en los procesos cognitivos, como el género. Existen intentos de conciliar los modelos de la imagen y lingüístico. Así, Sternberg propone un modelo de carácter mixto para los silogismos lineales. En forma esquemática, el modelo de Sternberg puede resumirse en los siguientes estadios de procesamiento:

  • 1. Comprensión de la primera premisa:

    • a) Codificación proposicional (según el modelo de Clark);

    • b) Construcción de una representación espacial

  • 2. Comprensión de la segunda premisa (con los mismos estadios que la primera)

  • 3. Integración de las premisas

  • Un modelo teórico propuesto para explicar la actuación de los sujetos ante tareas de silogismos categóricos es el de Erickson (1974, en Santamaría, 1995). Este autor se muestra de acuerdo con la hipótesis básica de que los errores cometidos por los sujetos ante estas tareas se deben, fundamentalmente, a una deficiente interpretación de las premisas. Erickson es de la opinión de que las personas manejamos mentalmente, al 69 resolver este tipo de problemas, representaciones basadas en círculos de Euler-Venn; por ello, utiliza un paradigma experimental en el que se pide a los sujetos que construyan una serie de diagramas con el propósito de representar las premisas de los silogismos. A partir de sus investigaciones, propone un modelo teórico que consta de tres estadios de procesamiento:

    • 1. Interpretación de las premisas: Es en esta fase en la que se pueden producir los

    errores, dado que se trata de la traducción de las premisas a un diagrama de Euler- Venn, en cuyo caso se suelen considerar una o unas pocas posibilidades a las que dan

    lugar dichas premisas, en lugar de tener en cuenta todas las posibilidades alternativas.

    • 2. Combinación de las premisas: En este estadio se produce el análisis conjunto

    de ambas premisas, combinándolas. Es el componente estrictamente lógico del modelo y, puesto que existe un gran número de posibilidades en cuanto a la conclusión, los sujetos pueden seguir dos vías, una que implica la combinación exhaustiva de todas las premisas (poco plausible psicológicamente, debido fundamentalmente a limitaciones en la memoria de trabajo) y otra que supone la elección al azar de una o de unas pocas combinaciones de premisas para su análisis.

    • 3. Elección de la forma verbal adecuada para efectuar la respuesta

    4.- INVESTIGACIONES EN EL CAMPO DE LA FORMACIÓN DE CONCEPTOS Y CATEGORIZACIÓN

    Existe cierta controversia teórica acerca de si las inferencias inductivas se rigen por modelos normativos (Teoría de la probabilidad) (Cosmides y Tooby, 1996) o bien están guiadas por sesgos y heurísticos que distorsionan la información (Kahneman y Tversky, 1973). Si optamos por la primera alternativa, debemos asumir que el razonamiento inductivo sigue las leyes estadísticas generales, mientras que si lo hacemos por la segunda opción, habremos de describir en detalle la naturaleza de los procesos cognitivos que distorsionan dicha información y la apartan, en su caso, de las predicciones de la Teoría de la Probabilidad.

    5.- ESTUDIOS REALIZADOS DESDE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

    Para Piaget, el pensamiento tiene su génesis en las actividades que pone en práctica el sujeto con el fin de adaptarse al medio. De esta manera, el comportamiento inteligente es construido progresivamente a lo largo de una serie de etapas, siendo cada una de ellas una forma de equilibrio más perfeccionada que la anterior. La inteligencia, según este autor, puede ser considerada como la síntesis de los intercambios entre las estructuras del organismo y del medio (Piaget, 1967), en las que se pueden distinguir dos fuerzas complementarias que actúan continuamente en todo proceso de conocimiento. Estas fuerzas reciben los nombres de asimilación y acomodación (Piaget, 1964; Tuddenham, 1966), consistiendo la primera en el proceso por el cual se adapta la información externa a las estructuras de conocimiento del sujeto, mientras que la segunda implica la modificación de estas estructuras debido a las presiones del medio y a las características de los objetos a los cuales se adapta el organismo. Piaget considera que el pensamiento se construye a lo largo de una serie de estadios sucesivamente más perfeccionados, representando éstos la forma de equilibrio del estadio precedente, que a su vez integra

    todas las adquisiciones previas. Estos estadios propuestos por Piaget son los siguientes (Piaget e Inhelder, 1966; Inhelder, Bovet, Sinclair y Smock, 1966; Tuddenham, 1966):

    • 1. Estadio sensoriomotor: Abarca desde el nacimiento hasta los 18-24 meses. En esta

    etapa, el niño no dispone aún de un pensamiento representacional, sino que su comportamiento está ligado a la praxis directa sobre los objetos del mundo exterior, valiéndose de la progresiva coordinación de esquemas sensoriales y motrices. Al comienzo de este estadio, la actividad se centra en la puesta en funcionamiento de reflejos de carácter innato, que se irán modificando con las experiencias por las que va atravesando el sujeto. La caracterización lógicomatemática de este estadio se corresponde con el Grupo de los desplazamientos 97 (Poincaré, 1902/2002), que implica la comprensión (implícita) por parte del niño de las propiedades de reversibilidad (el desplazamiento desde A hasta B puede ser realizado inversamente desde B a A, volviendo por el mismo camino) y asociatividad (materializada en la capacidad de llegar a un lugar determinado por medio de desplazamiento alternativos). Además, otro logro fundamental de esta etapa consiste en la construcción del esquema del objeto permanente, por medio del cual el niño es capaz de buscar un objeto que ha desaparecido de su vista y de reconocerlo a pesar de las transformaciones perceptivas derivadas de los eventuales cambios de posición en el espacio (Piaget, 1953).

    • 2. Estadio preoperacional: Abarca desde los 18-24 meses hasta los 7 años. El logro

    más importante de esta etapa es la adquisición de la función simbólica o semiótica, que permite al sujeto evocar sucesos y aspectos de la realidad aunque no esté en presencia de ellos. Consecuencia de este avance es la capacidad para formar imágenes mentales, la adquisición del lenguaje, el juego simbólico, los primeros dibujos y la imitación interiorizada. Este estadio supone una preparación de las primeras operaciones, cuya aparición tendrá lugar a partir de los siete años, por término medio. En esta etapa, el

    pensamiento se caracteriza por la incapacidad para realizar operaciones reversibles, que impliquen la compensación de diversas dimensiones cuando un objeto o situación cambian en algún sentido. Tampoco existen aún nociones de conservación de aspectos físicos como la cantidad de materia, el peso o el volumen.

    3. Estadio de las operaciones concretas: Comprende desde los 7 años hasta los 11- 12 años. Surgen en él las primeras operaciones del pensamiento lógico, que son definidas por Piaget como “acciones interiorizadas, reversibles y caracterizadas por una estructura de conjunto”; esta estructura de pensamiento, en el caso del estadio operacional concreto,

    implica la capacidad para razonar en términos de lógica de clases y de relaciones (Piaget, 1953). En esta etapa, el niño adquiere la operación de inclusión de clases, la seriación (inferencia transitiva), los conceptos de número, tiempo y movimiento, así como diversas relaciones de carácter geométrico. Todas estas operaciones, según Piaget, no están aún interrelacionadas entre sí, sino que dependen de las características de los objetos sobre los que se aplican, es decir, que aún no están disociadas de los rasgos perceptivo-motrices de éstos.

    4. Estadio operacional formal: Abarca desde los 12/15 años en adelante. La característica fundamental de este estadio es la capacidad del sujeto para pensar en términos hipotético-deductivos, así como de razonar atendiendo no solo al contenido de los enunciados, sino más bien a la forma de los mismos. Además, representa una nueva forma de considerar la realidad por parte del pensamiento, pasando a concebir lo real como un subconjunto de lo posible; esto implica que el sujeto que dispone de esta estructura de pensamiento, puede razonar en términos de las diferentes posibilidades que se plantean al considerar cualquier problema o aspecto de la realidad y no solo los aspectos empíricamente presentes en la misma. La caracterización lógica de este estadio se corresponde con las operaciones binarias de la Lógica proposicional: conjunción (pyq),

    disyunción inclusiva (p o q, o ambas), disyunción exclusiva (p o q, pero no ambas), condicional (p implica q), bicondicional (si y solo si p, entonces q), negación conjunta (ni p ni q), etc. Piaget habla de la estructura del Grupo INRC, que integra las dieciséis operaciones lógicas a que dan lugar las conectivas binarias. Asimismo, en esta etapa, el adolescente comienza a adquirir otros esquemas operatorios, además de los proposicionales, como por ejemplo, las operaciones combinatorias, la comprensión de las proporciones, el equilibrio mecánico entre acción y reacción, la noción de probabilidad, las correlaciones, las compensaciones multiplicativas, etc. (Piaget, Logic and Psychology., 1982) Todas estas operaciones comienzan a integrarse en una estructura interrelacionada, que engloba, además, a todas las conquistas de los estadios precedentes. Además de la caracterización precedente del desarrollo cognitivo desarrollada por la Escuela de Ginebra, existen varias propuestas de nuevos estadios más allá del operacional formal. Así, Arlin (1975) hipotetizó la posibilidad de un quinto estadio, posterior al operacional formal, que denominó estadio “del descubrimiento de problemas” (problem- finding-stage). Este estadio implicaría lógicamente al operacional formal de Piaget, pero su estructura se podría caracterizar por rasgos como la creatividad en la resolución de los problemas descubiertos, la formulación y el establecimiento de cuestiones generales correspondientes a problemas mal definidos o ambiguos, además del lento y constante desarrollo cognitivo representativo del pensamiento científico significativo. Sus resultados experimentales sugirieron que las estructuras operacionales formales de Piaget son condición necesaria, aunque no suficiente, para el desarrollo de este nuevo estadio.

    LOCALIZACIÓN DE LAS FUNCIONES LÓGICAS EN EL CEREBRO

    Concierne a la consideración del pensamiento lógico como una actividad simbólica de procesamiento de la información que implica, principalmente, la elaboración de inferencias deductivas e inductivas, la realización de operaciones de abstracción y

    generalización, así como la puesta en práctica de procesos de control ejecutivo que operan sobre el resto de actividades cognitivas, emocionales y de comportamiento. Esta actividad es llevada a cabo por determinadas funciones del sistema cognitivo-ejecutivo y, en última instancia, por el cerebro.

    De este modo, a nivel teórico, el presente trabajo de investigación se apoya (además de en la evidencia empírica objeto de la revisión precedente) principalmente, en las siguientes asunciones:

    • a) Las tesis piagetianas acerca de la génesis, estructura y desarrollo de la inteligencia

    y el pensamiento lógico, y de su relación con el lenguaje. (Piaget, 1970)

    • b) Las hipótesis teóricas y los hallazgos experimentales provenientes de la

    investigación en Neurolingüística; Lecours y Lhermitte, 1979; Peña Casanova y Barraquer Bordás, 1983), en especial aquellos que relacionan determinadas alteraciones a nivel lingüístico con localizaciones conocidas de algunos trastornos afásicos.

    • c) La metodología experimental al uso en Neuropsicología, conocida como “método

    de las lesiones” (Damasio, 1997), que relaciona los déficits constatados en una determinada función cognitiva o del comportamiento, con la existencia de una o varias lesiones verificadas a nivel cerebral (o, más en general, encefálico).

    En segundo lugar, cabe suponer también que, a la vista de la alteración selectiva del componente léxico-semántico presente en las afasias producidas por afectación de los lóbulos posteriores (izquierdos) del cerebro, aquellas tareas cuya estructura implique la comprensión de algunos aspectos de lógica de clases, se verán más afectadas, en su ejecución, en el caso de los pacientes que presenten las lesiones más arriba indicadas (tanto del hemisferio izquierdo como del derecho). Independientemente de la estructura lógica de las diversas tareas experimentales planteadas, cabría suponer, razonablemente,

    que puede encontrarse un efecto de lateralización hemisférica, dependiendo del tipo de material (verbal o no verbal) empleado en las mismas (circunstancia ampliamente conocida en el campo de la Neuropsicología, al menos desde los trabajos pioneros de Paul Broca, Carl Wernicke, y otros (Kolb y Whishaw, 1996; Feinberg y Farah, 1997).

    Asimismo, y aparte de la evidencia experimental y clínica anteriormente revisada, hoy en día se dispone de datos acerca de la presencia de alteraciones en los procesos semántico-conceptuales y categoriales en otros trastornos neuropsicológicos, como la agnosia visual asociativa (Farah, 1997), la prosopagnosia, diversos aspectos relacionados con la agnosia y la anomia del color , además de en las alteraciones de la memoria semántica, entre otros. En todos estos casos, es conocida la participación de diversas estructuras del lóbulo temporal (junto con otras áreas cerebrales, generalmente localizadas a nivel postrolándico), que se encontrarían implicadas en estas funciones. Más formalmente, cabe enunciar las hipótesis principales de la presente tesis doctoral del modo siguiente:

    HIPÓTESIS 1: Si un paciente se encuentra afectado por una lesión frontal izquierda, cabe esperar que su ejecución se vea alterada significativamente en el caso de tareas de tipo verbal cuya estructura lógica implique la comprensión de (determinadas) nociones de lógica proposicional o de functores.

    HIPÓTESIS 2: Si un paciente se encuentra afectado por una lesión frontal derecha, cabe esperar que su ejecución se vea alterada significativamente en el caso de tareas de tipo no verbal cuya estructura lógica implique la comprensión de (determinadas) nociones de lógica proposicional o de functores.

    HIPÓTESIS 3: Si un paciente se encuentra afectado por una lesión post-rolándica (parieto-occipito-temporal) izquierda , cabe esperar que su ejecución se vea alterada

    significativamente en el caso de tareas de tipo verbal cuya estructura lógica implique la comprensión de (determinadas) nociones de lógica de clases.

    HIPÓTESIS 4: Si un paciente se encuentra afectado por una lesión post-rolándica (parieto-occipito-temporal) derecha cabe esperar que su ejecución se vea alterada significativamente en el caso de tareas de tipo no verbal cuya estructura lógica implique la comprensión de (determinadas) nociones de lógica de clases.

    CONCLUSIONES

    1. Los procesos de pensamiento lógico pueden ser caracterizados teóricamente, y sometidos a investigación científica y filosófica, en función de sus analogías con las funciones lingüísticas, principalmente.

    • 2. El cerebro humano y, posiblemente el de otras especies animales, puede ser

    conceptualizado como un sistema de procesamiento de la información que opera según principios lógico-matemáticos y estadísticos, semejantes a los que integran los computadores digitales y/o las redes neuronales artificiales.

    • 3. Las lesiones cerebrales que afectan al cerebro humano, en particular, y al encéfalo

    en su conjunto, en general, pueden causar diversas alteraciones en los procesos de pensamiento lógico, dependiendo de su estructura formal, y de la localización de las lesiones consideradas, además del tipo de material (icónico o verbal) que se emplee para la investigación de estos procesos.

    • 4. Las consideraciones relativas al desarrollo cognoscitivo humano resultan de interés

    para la caracterización de la relación entre lenguaje, pensamiento y procesos lógicos.

    INDICE

    1.- RELACIONES ENTRE LA LÓGICA Y LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO

    6

    2.- MODELOS GENERALES DE PENSAMIENTO LÓGICO

    9

    3.- INVESTIGACIONES RELATIVAS AL RAZONAMIENTO DEDUCTIVO

    12

    14

    5.- ESTUDIOS REALIZADOS DESDE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO . 15

    Bibliografía

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