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UNIVERSIDAD DE PLAYA ANCHA

Magister en Arte, mención Patrimonio

Cartografía de Imaginarios de Consumos Culturales

Elizabeth Andrea Aguilar Martínez - Paula Andrea Domínguez Correa


Carola Andrea Maturana Aguayo

Profesor: Víctor Silva Echeto


Módulo: Metodología de la Investigación
Introducción

El presente trabajo tiene por objeto analizar el montaje histórico “La


Negra Ester”, como fenómeno identitario chileno en cuanto
representación de una vivencia real: aventura del artista Roberto
Parra, escritor y cantante popular, personaje típico de nuestro folklor,
característico de la idiosincrasia nacional.

Basada en las décimas del mismo nombre de Parra y adaptada por el


desaparecido Andrés Pérez, “La Negra Ester”, se constituye en una
obra que marca un hito en la manera de hacer teatro en Chile,
interpretada por un elenco de lujo y musicalizada por una orquesta de
idéntico protagonismo que la propia historia. Esta pieza teatral
recorre el país y el extranjero con impresionante aceptación por parte
del público y de la crítica y va, a través de los años, patentándose a sí
misma como un material testimonial de una parte muy característica
de nuestra esencia criolla. La obra se transforma en el primer montaje
de éxito masivo del teatro chileno.

El desafío será definir qué elementos la erigen como la obra más


exitosa del teatro chileno y, a través de esta investigación, revelarla
y relevarla como fragmento fundamental de nuestro patrimonio
cultural.
Cartografías

** Se ruega revisar mapa adjunto con cartografía de recorridos para


el desarrollo de la investigación y cuadro de recorridos de la obra a
través del tiempo (giras), en carpeta anexa.

Reporte de Cartografía

A. Objetivos

Objetivo General
Revelar carácter patrimonial de del montaje “La Negra Ester”.

Objetivos Específicos
- Determinar qué elementos y cómo estos constituyeron a la obra
en un montaje de carácter patrimonial (factores identitarios).
- Definir cómo la itinerancia y trascendencia de la obra impactó a
los intérpretes de la misma.
- Evidenciar el impacto en los espectadores de distintas
generaciones, a partir de las distintas apreciaciones e y
significaciones.

B. Marco Referencial

Para establecer un marco referencial sobre La Negra Ester es


preciso considerar numerosos factores propios de la obra. Tenemos
un fenómeno que ha sido catalogado como propio de la cultura
popular chilena y representativo de nuestra identidad nacional,
adjetivos proporcionados mayormente por la crítica especializada del
resto del mundo. Con todo, La Negra Ester es un fenómeno mucho
más complejo que, revisando su historia, es más fácil de descifrar.
En diciembre de 1988, fecha de estreno de La Negra Ester, la
contingencia nacional está cruzada por el reciente plebiscito que dio
el primer golpe a la dictadura pinochetista. Es un momento en que el
tema político, la preparación al retorno de la democracia, se presenta
transversalmente en nuestra cotidianeidad y, por supuesto, la política
no ha estado ajena al arte. En este álgido escenario, la compañía
Gran Circo Teatro lleva a las tablas la historia de amor entre una
prostituta y el músico de un burdel del bajo fondo del puerto de San
Antonio, creando un antes y un después en la historia del teatro
chileno.
La Negra Ester se configura como acontecimiento, por cuanto
provoca una ruptura con el teatro conocido y practicado hasta esa
fecha, marcando un antes y un después. Intentando descentralizar la
cultura y acercar el arte a la gente, la compañía Gran Circo Teatro
presenta su obra en espacios públicos de comunas periféricas,
cobrando una entrada más que accesible, con el fin de que todos
quienes se interesan por la obra puedan disfrutarla. A la configuración
de este acontecimiento se suman creaciones culturales dentro de la
obra, como lo son la música, el maquillaje y el vestuario que se
utilizan, los que son manipulados a la manea del circo, del teatro
callejero. La Negra Ester no obedece a los cánones del teatro
tradicional, y es la convergencia de las creaciones culturales
participantes la que la posiciona como única en su especie y que la
mantiene vigente hasta la actualidad; la obra deja de ser
acontecimiento, por cuanto en su proceso la ruptura inicial es
sustituida por la durabilidad, concepto que, a casi veinte años del
acontecimiento, la mantiene vigente y por sí misma.
Anteriormente, señalamos que La Negra Ester es considerada
como fenómeno propio de la cultura popular chilena y representativo
de nuestra identidad nacional. Roger Chartier, en su texto “’Cultura
popular’: retorno a un concepto historiográfico” plantea la
cultura popular como “un concepto culto”: “un concepto que
delimitaba, caracterizaba, nombraba, unas prácticas que jamás
fueron reconocidas por quien las ejecutaba como pertenecientes a la
‘cultura popular’” (Chartier, 1994). En resumen, la cultura popular es
designada y reconocida como tal por su contraparte, la cultura
letrada, perteneciente a la élite; es cultura popular lo que no es
cultura de élite. Y es cultura popular chilena porque presenta una
historia ambientada en el estrato social bajo de nuestro país, más
aún, una historia real y empírica que su protagonista, el poeta y
cantante Roberto Parra Sandoval, convirtió en décimas en las cuales
narra el romance de dulce y agraz que sostuvo con Ester; romance
que la compañía Gran Circo Teatro, al presentarla en escenarios
nacionales y extranjeros, sería catalogada como “una robusta y
colorida pieza de teatro popular”, en palabras del diario británico The
Guardian. Ante esta afirmación, formulada por crítica especializada,
cabe preguntarse: ¿Qué es lo popular? ¿Por qué The Guardian habla
de “teatro popular” y no de “teatro” a secas? El concepto de “lo
popular” presupone un conjunto de tradiciones, costumbres y
aspectos propios de un determinado sector social: específicamente,
del estrato económicamente bajo. Si bien una historia de amor y
desamor, como lo es La Negra Ester, puede ocurrir y ocurre
transversalmente en todas las sociedades y en todas las clases
sociales, el carácter popular de la obra radica, más que en su guión,
en la trama de elementos conjugados en la producción que consiguen
llevar a La Negra Ester a su puesta en escena. “Lo ‘popular’ no puede
ser inmediatamente hallado en un conjunto de textos o costumbres,
que principalmente necesitan ser identificados, listados y descritos.
Sobre todo, lo ‘popular’ puede indicar una especie de relación, una
manera de utilizar productos o códigos culturales compartidos, en
mayor o menor grado, por todos los miembros de la sociedad, pero,
comprendidos, definidos y usados en estilos de forma variable”
(Chartier, ídem).
Asimismo, ¿podemos considerar como propio de la identidad
chilena un fenómeno que, hemos señalado, puede darse en todas las
sociedades, no sólo la nuestra? Néstor García Canclini, en su texto
“Diferentes, desiguales y desconectados: mapas de la
interculturalidad” menciona que la cultura es “la instancia en la
que el grupo organiza su identidad (…) las culturas se organizaban
para dar identidad, para afirmarla y renovarla en las sociedades”
(Pág. 35). Nuevamente es la manipulación de los códigos culturales
presentes en La Negra Ester lo que permite reconocer esta vertiente
como válida. A la música, el maquillaje y el vestuario, de cuyas
orientaciones para la conformación de un fenómeno único ya hemos
hablado, se suma otra creación social: la comunicación, a través del
lenguaje. Más que lenguaje, cierto tipo de habla: no es español, sino
que chileno, con todo lo que ello implica: modismos, connotaciones y
pronunciaciones que nos son propios, como sociedad y como
población, y que no compartimos con otro pueblo. La diferencia es
una herramienta importantísima al momento de crear y reconocer
identidades, y es posible reconocer la propia al examinar las ajenas.
Quienes definieron la obra como “propia de la identidad chilena” lo
hicieron desde fuera del país; el ajeno reconoce en La Negra Ester
elementos que en su propia cultura, en su propia sociedad, son
distintos o inexistentes.

C. Metodología

El tipo de investigación será cualitativo, por cuanto se desea obtener


información fidedigna de relatos, percepciones e historias de vida que
den cuenta del fenómeno analizado y que contribuirán al logro del
objetivo general de investigación.
Se utilizará la entrevista como principal recurso a la hora de intentar
recoger o sistematizar el relato oral que alimenta la puesta en valor
del referente, en el entendido de revelar el carácter patrimonial de la
obra, en tanto patrimonio intangible chileno.
La entrevista es de tipo abierta, tanto abierta-breve como abierta en
profundidad atendiendo al sujeto entrevistado, en este caso
espectadores o integrantes del elenco/producción de la obra,
respectivamente.

C.1. Presentación de Datos  entrevistas


Entrevistas realizadas a espectadores:

1. A qué edad, en qué año y dónde vio la obra La Negra


Ester?

Tenía 19, el 2001, estaba en primero de la U y creo que la vi en la


carpa de Vicuña Mackenna .

2. Porqué fue a verla y en qué circunstancias?

Fui con un amigo que me gustaba mucho y a cumplir por fin el


sueño de verla, porque ya había oído mucho hablar de ella, incluso
ya había visto Popolvuh de la misma compañía.

3. Qué le llamó más la atención de ésta, como primera


impresión?

La vivacidad de sus personajes, el roto chileno, las putas, una


sensación de estar paseando borracho por Valpo, embriagado. Y
lejos lo que más me gusta es la música y el maquillaje.

4. Percepción final?

Hermosa, Muy chilena. La música me acompaña todavía.

5. Qué valores (o antivalores) le transmitió este montaje?

Mmm…, un zapatero celoso, fíjate que le pegaba a su mujer…, o


las enseñanzas del fundo de oro, donde todos culiaban menos el
toro…

6. Qué le pareció la puesta en escena total? (aspectos


destacables)

Te logra sumergir en la historia, uno pasa a ser un curado mas


mirando desde adentro, muchos colores, muchos maquillajes y
personajes distintos, entrañables.

7. Cómo la definirías hoy?

Imprescindible.

8. Tuvo algún impacto a corto o largo plazo en su vida, el


haberla presenciado?
Salí muy muy contenta de la obra. Aporta a mis momentos de
felicidad, sobretodo en la música que va conmigo de vacaciones.

9. Considera que forma parte de nuestro patrimonio


cultural? Por qué?

La obra es todo lo que es el roto chileno, el hombre de puerto, el


puterío, la pobreza, es sabrosa en ese sentido.

10. La vería nuevamente si la repusieran?

De todas maneras, sí.

11. La apreciación que hizo de ella ha cambiado a lo


largo de los años?

No creo.

12. Sabía que es un montaje a partir de una historia


real y que muchos de los elementos utilizados en la
puesta en escena correspondían a fragmentos de los
lugares originales donde transcurrió la historia?

Si? Creo que historia contada por Lalo Parra.

13. De qué modo crees que interpreta o identifica al


chileno? En qué aspectos?

En lo vivaracho, la picardía, las mujeres sumisas y las que se


atreven, el curao tan presente en toda familia chilena. Encuentro
que representa más al chileno de regiones, de campo, porque de
hecho es mucho más alegre que en Santiago, el oficinista
cualquiera…

1. A qué edad, en qué año y dónde vio la obra La Negra


Ester?

En 1989 a los 35 años en el Gimnasio de la Confederación


deportiva de Magallanes en la ciudad de Punta Arenas.

2. Porqué fue a verla y en qué circunstancias?

La vi por su fama nacional e internacional y en la traída a Punta


Arenas participamos como auspiciadores con el Colegio Médico de
Magallanes.
3. Qué le llamó más la atención de ésta, como primera
impresión?

El hecho que haya sido en forma de rima y prosa muy especial y


mantenida durante toda la obra. (heptasílabas ). El vestuario y
maquillaje era muy impresionante y adecuado y lo que más me
impresionó fue la orquesta.

4. Percepción final?

Gran obra popular que ha trascendido generaciones de chilenos,


sobre la juventud de un destacado poeta popular y que se hizo
famosa fuera del país.

5. Qué valores (o antivalores) le transmitió este montaje?

Que la cultura popular es tan cultura como la más tradicional y de


la cual pueden nacer obras de gran belleza .

6. Qué le pareció la puesta en escena total? (aspectos


destacables)

Puesta en escena fue perfecta y los aspectos más destacados son


sin duda el vestuario, maquillaje y la versatilidad de la orquesta.

7. Cómo la definirías hoy?

Obra musical única en su género y una de las más importantes y


famosas realizadas en la historia de Chile.

8. Tuvo algún impacto a corto o largo plazo en su vida, el


haberla presenciado?

Hubiese sido imperdonable no haberla visto habiendo llegado


hasta Punta Arenas. Haber tenido mayor interés por las
manifestaciones artísticas chilenas ya que pueden ser de gran
calidad.

9. Considera que forma parte de nuestro patrimonio


cultural? Por qué?

Debe ser una de las más importantes del patrimonio cultural del
país por representar una expresión cultural popular de gran
calidad en todo sentido.

10. La vería nuevamente si la repusieran?


11. La apreciación que hizo de ella ha cambiado a lo
largo de los años?

Creo que no.

12. Sabía que es un montaje a partir de una historia


real y que muchos de los elementos utilizados en la
puesta en escena correspondían a fragmentos de los
lugares originales donde transcurrió la historia?

Sabía que correspondió a parte de la vida del autor en el Puerto de


San Antonio y su relación con una La Negra Ester. Ignoraba lo
segundo.

13. De qué modo crees que interpreta o identifica al


chileno? En qué aspectos?

Interpreta al chileno de la época en ambiente portuario y además


de la bohemia de esos años.

1. A qué edad, en qué año y dónde vio la obra La Negra


Ester?

17 años, 1996, estación Mapocho, Santiago.

2. Porqué fue a verla y en qué circunstancias?

Me invitó una amiga, y en ese entonces comenzaba a interesarme


por distintos eventos culturales que se realizaban en la ciudad.

3. Qué le llamó más la atención de ésta, como primera


impresión?

Grafica una realidad chilena de la época, muy pintoresca y capta la


atención del público, te metes en la obra.

4. Percepción final?

Una muy buena obra, recomendable 100%.

5. Qué valores (o antivalores) le transmitió este montaje?

6. Qué le pareció la puesta en escena total? (aspectos


destacables)

Increíble actuación y el gran toque lo da la música en vivo.


7. Cómo la definirías hoy?

Destacada obra nacional, que rescata la historia e idiosincrasia


chilena

8. Tuvo algún impacto a corto o largo plazo en su vida, el


haberla presenciado?

9. Considera que forma parte de nuestro patrimonio


cultural? Por qué?

Si, ya que mediante esta obra se mantiene vigente características


y costumbres chilenas. Es destacable también que la música sea al
mas puro estilo chileno.

10. La vería nuevamente si la repusieran?

Sin duda.

11. La apreciación que hizo de ella ha cambiado a lo


largo de los años?

No, se mantiene.

12. Sabía que es un montaje a partir de una historia


real y que muchos de los elementos utilizados en la
puesta en escena correspondían a fragmentos de los
lugares originales donde transcurrió la historia?

Algo de eso supe algunos años después de haberla visto.

13. De qué modo crees que interpreta o identifica al


chileno? En qué aspectos?

En que interpreta el cotidiano, costumbres, música, jerga y


vestuario de la época.

1. A qué edad, en qué año y dónde vio la obra La Negra


Ester?

Aproximadamente 35 años, en Punta Arenas.

2. Porqué fue a verla y en qué circunstancias?

Porque nos enteramos que se presentaba acá y ya había tenido


éxito en el resto del país.

3. Qué le llamó más la atención de ésta, como primera


impresión?
Ver una obra que habla de los chilenos.

4. Percepción final?

Idem.

5. Qué valores (o antivalores) le transmitió este montaje?

La no discriminación y valorar lo nuestro.

6. Qué le pareció la puesta en escena total? (aspectos


destacables)

Me pareció adecuada y creíble.

7. Cómo la definirías hoy?

Un clásico chileno.

8. Tuvo algún impacto a corto o largo plazo en su vida, el


haberla presenciado?

Bueno, hablar de nosotros ya que siempre hablamos de los otros.

9. Considera que forma parte de nuestro patrimonio


cultural? Por qué?

Por supuesto, porque retrata una realidad nuestra en forma muy


atemporal.

10. La vería nuevamente si la repusieran?

Sí.

11. La apreciación que hizo de ella ha cambiado a lo


largo de los años?

No.

12. Sabía que es un montaje a partir de una historia


real y que muchos de los elementos utilizados en la
puesta en escena correspondían a fragmentos de los
lugares originales donde transcurrió la historia?

Sí.

13. De qué modo crees que interpreta o identifica al


chileno? En qué aspectos?

Bueno, muestra una parte de nuestra “sociedad” de forma


bastante real, el lenguaje, vestuario, códigos, dichos, etc.
1. A qué edad, en qué año y dónde vio la obra La Negra
Ester?

A los 17 años, en la Estación Mapocho, 1996.

2. Porqué fue a verla y en qué circunstancias?

Fui a verla porque mi mamá me la recomendó mucho y me invitó


junto a una amiga.

3. Qué le llamó más la atención de ésta, como primera


impresión?

La puesta en escena, el vestuario, la cantidad de actores el modo


de hablar, el maquillaje, la destreza de los actores, la música.

4. Percepción final?

Me encantó, quedé bastante impresionada, era muy distinto a todo


lo que había visto hasta ese momento.

5. Qué valores (o antivalores) le transmitió este montaje?

En ese minuto, sin haber visto muchas cosas, tal vez me mostró
otra forma de ver el arte, un paradigma nuevo.

6. Qué le pareció la puesta en escena total? (aspectos


destacables)

Me pareció fantástica, como adolescente quedé pasmada ante


tanto estímulo visual y auditivo. Destacaría la escenografía,
vestuario, maquillaje muy llamativo, la música en vivo, los actores
que cantan y bailan, el hecho de hablar en décimas.

7. Cómo la definirías hoy?

Como un hito en la historia del teatro chileno, una propuesta


creativa en extremo, muy completa, que refleja esa parte picarona
del “ser chileno” y que identifica a mucha gente.

8. Tuvo algún impacto a corto o largo plazo en su vida, el


haberla presenciado?

Si. Bueno en el minuto de elegir un tema de investigación pensé


en “La negra Ester”, siempre me ha llamado mucho la atención,
forma parte del imaginario chileno, todo el mundo conoce la obra
pero no muchos la han visto, me siento afortunada de haberla
visto, y comprometida con las propuestas chilenas. En mi opinión
es material obligado, tan importante como aprenderse el himno
nacional.

9. Considera que forma parte de nuestro patrimonio


cultural? Por qué?
Sin duda. Creo que además de una propuesta muy interesante
desde el punto de vista estético y musical, da a conocer otra forma
de ser chileno, y eso me parece muy relevante para apropiarse de
alguna manifestación artística.

10. La vería nuevamente si la repusieran?

Claro!

11. La apreciación que hizo de ella ha cambiado a lo


largo de los años?

Sí, con el pasar del tiempo considero que es una tremenda puesta
en escena, como dije antes, marca un hito en el teatro chileno, y
en la interacción de las artes, incorpora préstamos culturales como
el maquillaje chino, elementos circenses, música en vivo, y da a
conocer aspectos característicos de nuestra cultura, como la
picardía del chileno.

12. Sabía que es un montaje a partir de una historia


real y que muchos de los elementos utilizados en la
puesta en escena correspondían a fragmentos de los
lugares originales donde transcurrió la historia?

Sí.

13. De qué modo crees que interpreta o identifica al


chileno? En qué aspectos?

En que da a conocer una forma de “ser chileno” que antes no


había sido abordada, Dentro de la historia hay descripciones con
las que probablemente muchas personas se identifican, o al menos
se sienten cercanas. No es difícil ver la obra y encontrarse con una
situación que le pudo pasar a cualquier chileno.

Entrevista a Guillermo “Cuti” Aste, músico y director de La


Regia Orquesta.

¿Cómo llegaste a ser parte y a dirigir La Regia Orquesta?

Yo estaba estudiando Licenciatura en Música en la Universidad


de Chile y en la Facultad de Artes había solamente un casino, donde
acudía la gente de Danza, de Sonido y la gente de Teatro, que estaba
allá en Morandé, también venía a este mismo recinto. Entonces ahí
me hice amigo de la María José Núñez, del Boris Quercia, del René
Rossel y de un montón de otra gente que más adelante iría
trabajando conmigo. La pareja de la María José Núñez era Horacio
Videla, que estudiaba en la Católica, él estudiaba Teatro y
empezamos a hacer teatro callejero con él. Al año siguiente hicimos
teatro para plazas, con la Corporación Cultural de Las Condes,
después hicimos un infantil que se llama “La historia sin fin2 en el
Teatro de la Universidad Católica y entre medio apareció Willy Semler
con la María Izquierdo, ellos querían montar La Negra Ester, el poema
original, y hubo unos ensayos en que yo no participé. Finalmente, me
llamó el Willy porque estaba trabajando con los De Kiruza, con Mario
Rojas, pero necesitaba a alguien que coordinara la parte teatral con la
parte de la música, un director musical. Entonces ahí entré yo, pero
alcancé a estar dos o tres ensayos con ellos en los cuales alcancé a
conocer al tío Roberto Parra y al tío Lalo (Parra) también, los conocí,
tocaron delante de mí allí en el Cultural Mapocho. Sin embargo, se
abortó el proyecto porque faltaba presupuesto. Entonces Willy
consiguió en el Teatro Cariola, con el señor Miguel Estuardo creo que
se llamaba, montar Don Juan de Moliére, ahí en el Cariola. Y mientras
tanto nosotros estábamos dando La historia sin fin en el teatro de la
Universidad Católica, un espectáculo infantil, en las mañanas,
entonces en la tarde dábamos Don Juan de Moliére en el Cariola y en
eso llega Andrés Pérez a Chile, el año 88. Y va a ver las dos obras y se
dirige a mí al final del ensayo de la función de Don Juan de Moliére,
que era para estudiantes, para colegios, y me dice que le gustaba mi
trabajo, que había visto las dos obras y que le gustaría trabajar
conmigo, porque él estaba acostumbrado a trabajar con música en
vivo, en su pasado de teatro callejero y en lo que había hecho con la
Arianne Mnouchkine en el Theatre du Soleil allá en Francia. Y me
aprovechó de preguntar si yo le podía recomendar alguna obra, me
dijo que quería montar la historia de Chile. O algo relacionado con la
historia de Chile. Yo le dije: “mira, historia de Chile no te tengo, pero
La Negra Ester es un poema que quería montar Willy Semler, habla
con él”. Y yo le dije al Andrés Pérez que hablara con Willy Semler.
Willy Semler le mostró el poema, le encantó al Andrés e
inmediatamente se puso en contacto con el tío Roberto para
reescribirlo porque el poema estaba en pasado y en primera persona,
todo había que llevarlo al presente y a las voces de los diferentes
personajes, ya no era un solo narrador omnisciente, sino que distintos
personajes, cada uno con su propio texto y su propio presente.
Entonces hubo que reescribir el poema de nuevo y por supuesto que
también se amplió mucho, el poema al original tenía dos o tres
páginas y al final la obra no sé, como cuarenta. Entonces entre los
dos empezaron a escribir la cosa y Andrés me confió a mí la dirección
orquestal del asunto. Yo en un comienzo quería hacer una banda más
completa, con bajo, batería, mi amigo Jorge Lobos que tocaba la
trompeta lo quería meter ahí también y yo con el acordeón,
eventualmente. En una compañía que yo participaba, Teatro
Provisorio, habíamos hecho cinco montajes, uno para el Chileno
Norteamericano que se llamaba “Y Warhol”, así tal cual, y ahí
participó el grupo Los Tres, que habían llegado a Santiago a
mostrarse por primera vez, y los alojamos en mi casa. Yo estaba
ensayando la obra de Warhol con la música de Velvet Underground
en vinilo y cuando llegan Los Tres se me ocurre la brillante idea de
que ellos toquen la música en vivo, total eran cuatro funciones y se
multiplicaron en ocho. Sin embargo, el Titae, que era el bajista, se iba
para Salzburgo a estudiar contrabajo y el Pancho Molina no sé que
otra cosa hizo pero tampoco quisieron participar, al final el único que
enganchó fue Álvaro Henríquez. Y así fue como quedamos Álvaro
Henríquez, Jorge Lobos y yo, bajo la dirección mía. Esa es la historia
de cómo llegué a La Negra Ester.

¿Ésa es también la historia del porqué de la música en vivo en


La Negra Ester?

Claro, Andrés Pérez necesitaba música en vivo porque él trabaja


con un método que nada es rígido, el actor tiene que re-descubrir la
situación todas las funciones. Esto viene de la Arianne Mnouchkine. El
otro día vi un reportaje de Peter Brug que decía ¿Por qué el público de
hoy no se merece una función mejor que la de ayer? ¿Por qué el
público de hoy no merece lo óptimo?, dice. El teatro acá es arte de la
re- presentación, los actores repiten. El Andrés, más que re-presentar
hacía re-vivenciar, él trabajaba con la verdad escénica y no le
gustaba que los actores repitieran movimientos, gestos, tonos de voz,
sino que más bien el personaje se encontrara frente a la situación y
reaccionara en forma natural. Por supuesto que las funciones no eran
totalmente distintas unas de otras, pero sí cambiaban los tiempos,
más lento, más rápido, más intenso, buscaban por otro lado, así que
la música no podía estar fija, muerta, estable, congelada, tenía que ir
siguiendo al actor; un contrapunto, donde lo que hace el actor y lo
que toca la música va totalmente entretejido, como un telar. Es así
que la música en vivo es la única que puede cumplir esa función. La
Negra Ester marcó un cambio en lo que era el espectáculo teatral.

¿Cuánto tiempo formaste parte de La Regia Orquesta?

Desde su inicio, hasta el día de hoy. La última función, fue el


10 de diciembre de 2006, el día que murió Pinochet, fue una
coincidencia, escuchábamos los helicópteros y los gritos, nosotros
estábamos en Vicuña Mackenna, a una cuadra de Plaza Italia. Ese día
me propuse a mí mismo dejar de hacer La Negra Ester pero, sobre
todo si querían hacer temporadas, yo creo que es la hora de que
cabros más jóvenes se la aprendan y la hagan. Igual he tenido
reemplazos pero con interrupciones y todo yo he sido el músico de La
Negra Ester por veinte años.

En un principio, ¿cuál era el público objetivo?

Recuerdo una entrevista que nos hicieron en Concepción, en la


primera gira, la obra ya tenía éxito y un periodista nos preguntó: ¿y
cómo han recibido ustedes este éxito para una obra que no tenía
pretensiones? Yo al tiro levanté la mano y dije: Perdón, nosotros
teníamos todas las pretensiones del mundo, teníamos la pretensión
de hacer la mejor obra en la historia del teatro del mundo o que nos
fuera pésimo. Pero nunca dijimos que no teníamos pretensiones, todo
lo contrario, estábamos llenos de entusiasmo, nos sentíamos una
especie de selección nacional de teatro: habían seis directores de
teatro actuando en la obra, Andrés venía en su mejor momento,
estaba Roberto Parra con esta obra maravillosa, estaban todas las
condiciones para hacer un montaje precioso. Y las pretensiones eran
las máximas, de todas maneras nosotros partimos de forma muy
humilde, estrenando en Puente Alto, en un ruedo, ni siquiera en una
carpa, una huincha separaba el interior del exterior y permitía que la
gente tirara piedras al escenario durante la función y era bastante
sacrificado porque por 500 pesos entraba una familia entera, con tal
de que hubiera público Andrés dejaba entrar gente. Una vez se puso a
llover y algunos valientes partieron a tapar todas las cosas con
plástico; recuerdo una vez que con Álvaro Henríquez volvimos
llorando, llevábamos dos semanas de funciones y no ganábamos
nada de plata, apenas teníamos para el colectivo de vuelta, una cosa
bastante dramática… Sin embargo, apenas llegamos al Santa Lucía,
la cola daba la vuelta; de la terraza hasta abajo y la gente tenía que
comprar entradas para dos o tres funciones después. Fue súper
bonito y partimos al tiro de gira, en San Antonio y a San Antonio
llegaba gente de Santiago, entonces en primera fila tú veías travestis,
pescadores de San Antonio con su buen olor a pescado, con su tajo en
la cara, gente de pueblo, y caballeros con bastón enchapado en oro y
su Mercedes Benz estacionado al lado que habían venido de Santiago
a ver la obra, porque no habían alcanzado entradas. Entonces,
público objetivo era el universo entero y siempre fue así. Estábamos
abiertos a que todo el que pudiera pagar la entrada llegara, siempre y
cuando llegara a la hora porque después se cerraba la puerta y nadie
podía entrar.

Entonces, ¿podríamos decir que el fin era dar un espectáculo


de calidad al que quisiera verlo? ¿No hubo una intención como
de llegar al “bajo fondo”?

Sí hubo una intención de descentralizar el teatro porque apenas


pudimos nosotros empezamos a llevar el teatro a la gente, no a
esperar que la gente viniera a nosotros. Y por eso, apenas nosotros
podíamos alargar dos, tres, cuatro meses en el cerro Santa Lucía,
pues nada; nos fuimos a San Antonio invitados por el alcalde y de San
Antonio nos fuimos a Punta Arenas. La gira al sur fue maravillosa en
términos personales y culturales y para la obra como experiencia,
pero un desastre en términos económicos. Nos fuimos en tren a
Puerto Montt, de ahí en barco cuatro días a Punta Arenas, pasamos el
Golfo de Penas con tormenta, una experiencia impresionante. Hicimos
Punta Arenas, Puerto Montt, si no me equivoco Valdivia, Temuco,
Concepción y llegamos a Santiago, en ese tiempo, con un millón o dos
millones de pesos de deuda que ahora no es tanta plata pero en ese
tiempo para nosotros era bastante. Estuvimos como quince días aquí
y nos fuimos por cuatro meses a Europa, al tiro. En mayo del 89
estábamos partiendo a Europa, hasta septiembre. Llegamos a
Francia, donde la Arianne Mnouchkine, alojamos en casas de amigos
y después fuimos a festivales, donde teníamos alojamiento en hoteles
y todo perfecto. Estuvimos en Londres, Inglaterra, después en
Escocia, en Glasgow, después fuimos a Irlanda, a un pueblo
maravilloso, Galway. Y de Irlanda nos pegamos el medio pique, había
que tomar un barco para Liverpool, donde tomábamos un tren a
Francia y transbordábamos a otro tren a Italia, fuimos a un pueblito
pequeño que se llama Dro, en el Lago di Garda, y a la isla de
Cerdeña. De ahí nos fuimos un festival maravilloso en Zurich, Suiza, y
después de eso recién pudimos volver a Chile, en septiembre del 89.
De ahí hicimos temporadas creo que en la estación Mapocho, que
estaba totalmente abandonada. Luego, siempre tratando de hacer
itinerancia, de llevar el teatro a la gente, adonde no hay teatro, eso
era lo más bonito. Después hicimos una gira al norte, otro desastre
económico… Toda la gente piensa que con La Negra Ester nos
hicimos millonarios y la verdad es que si algo hicimos fue perder
plata. En el mejor momento el sueldo eran doscientos mil pesos
mensuales. Creo que vinimos a ganar con La Negra Ester hace poco,
en las últimas funciones, a diez o quince años del estreno empezamos
a vender las funciones caras y tampoco tanto, ganábamos más pero
no lo que gana un empresario. El éxito comercial de La Negra Ester
fue un mito, hubo desorden en las platas. Igual pudimos darnos el lujo
de vivir sólo del teatro, sin hacer nada más.

Tú que participaste de las giras dentro y fuera de Chile… mi


percepción: 1989, exiliados, retorno a la democracia… ¿cómo
era el cambio de público, del de aquí al de afuera? ¿Quiénes
eran los que iban a ver La Negra Ester en el exterior?

Nosotros íbamos a festivales internacionales y la verdad es que


no nos topábamos mucho con los chilenos, salvo alguna vez en
Estocolmo que hay una población chilena muy grande y en Berlín, que
alguna vez fuimos a almorzar con la comunidad chilena. Cuando
fuimos a Australia, que fue hartos años después, también tuvimos
una suerte de esquinazo. Yo tenía más ganas de conocer Australia
que de ir a conocer la comunidad chilena allá, para serte honesto,
pero la Rosa Ramírez y todos los demás estaban muy contentos de ir
a visitar a los chilenos y ellos estaban muy emocionados también, de
tal forma que llevé el acordeón, estuvimos cantando cuecas con la
gente de allá… pero yo diría que el noventa y ocho por ciento del
público que nos veía afuera era gente de los lugares donde íbamos y
no entendían el idioma… se entregaban pequeños resúmenes, dos o
tres líneas por escena, para que no estuvieran todo el rato leyendo.
La obra era muy sencilla en cuanto a lo que comunicaba, una historia
de amor, encuentro y desencuentro. Nunca tuvimos problema con el
idioma, la gente entendía perfecto la obra, de una u otra forma. Quizá
en los países latinos era más fácil pero de todas formas la obra ni
siquiera está en español, está en chileno, tiene muchos modismos,
mucha coa, mucha terminología del bajo fondo o del pasado sureño,
tiene hartos términos que ni los chilenos actuales entienden. Pero la
obra se entiende fácil. Con sólo verla talvez uno la entiende. El
lenguaje emocional era tan evidente, se trabajó tanto en torno a las
emociones que lo que se decía se decía de muchas formas, con el
texto, con la actuación, con la música, se decía con todos los
elementos que se manejaban ahí. El maquillaje, el vestuario, servían
como elementos narrativos. Se podía presentar en cualquier parte,
eso era lo bonito.

¿El elenco sufrió muchos cambios en esos dieciocho años?

No en los primeros años, pero después hubo que reemplazar.


Cuando la Ximena Rivas se quebró una pata o cuando la María
Izquierdo tuvo guagua las reemplazó la Mabel Guzmán. Sí hay un
elenco completo de reemplazo que ha hecho la obra, al principio eran
re malos, luego entraron en la mecánica y la obra vive. De una u otra
forma, renació como el ave fénix, de sus cenizas, y el público se ríe,
llora y aplaude igual que antes. Lo de los reemplazos tenía sus pros y
sus contras pero la obra se mantenía en pie sola.

¿Y la escenografía? Tengo entendido que en ella había mucho


del “Luces del Puerto”.

Sí, la escenografía se mantuvo intacta. Los elementos eran unos


catres y la puerta de la cocina, una perta azul con un hoyo redondo,
esas cosas se mantiene hasta el día de hoy. Lo que se reemplazó
pero al comienzo fue el piso, eran baldosas de demolición sobre
cemento, en una armadura de madera, por linóleo en un escenario de
madera que lo hizo Andrés Palma, el escenógrafo original.
Armábamos el escenario y nuestras propias graderías, que las
mandamos a hacer. La escenografía original, las baldosas, eran
maravillosas, pero pesaban demasiado.

¿La Negra Ester tuvo algún periodo de sedentarismo, en un


lugar fijo, por ejemplo, en la carpa del Gran Circo Teatro?

No, nunca estuvimos mucho rato instalados en alguna parte.


Siempre incinerando, en la Estación Mapocho, en la explanada del
Museo de Arte Contemporáneo… lo que pasa es que no quisimos
quedarnos “profitando” de esa obra, y estrenamos otros montajes
paralelamente, como “Época 70 Allende”, en el año noventa, noventa
y uno, pero no eran tan populares como La Negra Ester y para poder
ganar plata hacíamos una en la semana y la otra sábado y domingo.
El noventa y tres hicimos una gira con la Digeder al norte, con La
Negra Ester, y ensayando otra obra, Popol Vuh, basada en el libro de
los mayas guixé. Esa gira fue espantosa para nosotros, alguien al
interior de la Digeder se quedó con gran parte de la plata del
proyecto y los viajes y el alojamiento fueron horribles. Con Popol Vuh
sí ganamos plata, estuvimos un mes y veinte días mostrándola en
Berlín. También tuvimos dos obras de Shakespeare y estuvimos
mucho tiempo sin hacer La Negra Ester. De hecho, volvimos a hacerla
poco antes que Andrés muriera, estábamos haciéndola cuando murió
y fue velado en la escenografía de La Negra Ester, en el teatro
Providencia.

¿Entonces hubo un periodo en que La Negra Ester coexistía


con estas tres o cuatro obras que presentaban?

Sí, al principio por una estrategia económica, porque salvo


Popol Vuh las otras no rendían lo mismo. En eso fuimos a un festival
en Cuba, donde le dieron el premio a la mejor obra extranjera
presentada en la década (noventas). Después a Australia… allá se
utilizaron subtítulos, como en el cine, la gente leía lo que pasaba.

¿A qué crees que se debe la trascendencia de La Negra Ester


a través del tiempo, como parte de la memoria colectiva
chilena? Es indudable que La Negra Ester es chilena.

Claro. Bueno, el chilenismo está. Por suerte, no está


caricaturizado, no hicimos una obra totalmente costumbrista con la
rueda de carreta y el vaso de vino, pero indudable que la escritura en
décimas, que no es chilena, viene de España, pero se arraigó mucho
en Chile y los payadores la usan hasta hoy, pero La Negra Ester…
primero, que era una historia de amor, y eso no tiene que ver con
Chile, tiene que ver con la humanidad, todo ser humano tiene
relación con el amor, por que lo ha vivido, no lo ha vivido o por que lo
perdió. Cuando se trata de amor se va a la segura, pero no en esta
obra, porque no era moderna, cuando el teatro quería ser moderno,
estábamos haciendo una especie de contra vanguardia, con música
folclórica e incidental que ésta era más cercana al cine italiano de los
años setenta. Yo creo que la mezcla correcta es que era una obra que
hablaba de una historia de amor cuando el teatro, en esos tiempos,
era de entretención o era teatro político, había mucho teatro político
en contra de la dictadura y nosotros elegimos hacer una historia de
amor que de una forma u otra también era político, pero nosotros
nunca quisimos que fuera política. Mucho tiempo después,
conversando con otras personas, nos dimos cuenta que habíamos
hecho un gesto político al hacer una historia de amor entre una
prostituta y un cantante del más bajo fondo, porque Roberto Parra,
por muy hermano de Nicanor y la Violeta que fuera, tocaba en los
prostíbulos, en los circos, de chico vendía flores a la salida del
cementerio y lustraba zapatos. Entonces, estábamos hablando del
pueblo, y por el sólo hecho de hablar del pueblo estábamos haciendo
política. Pero no era la intención. Estábamos tomando una especie de
fotografía de una situación cultural, que también es social y
económica. La prostitución, el músico alcohólico, que no tiene trabajo
fijo, que cae preso, que tiene que agarrarse a cuchillazos con los otros
para lograr su objetivo… estábamos representando al pueblo que
había quedado bastante olvidado o excesivamente manoseado en
nombre de los intereses políticos. Estábamos hablando de una
historia de amor entre gente del pueblo y esa cuestión pegó mucho.
La obra tenía tres patas muy fuertes: una era Roberto Parra, por su
obra, el texto que escribió era tan maravilloso ya como poema y su
adaptación quedó increíblemente bella, muy sintética y bien
estructurada. Otra, el elenco, la “selección nacional” de teatro en ese
momento, y Andrés Pérez que venía con este método de la Arianne
Mnouchkine, que tampoco es de ella, lo recogió mezclando elementos
del teatro oriental y tradicional, una forma de hacer teatro novedosa
y acertada. Entonces, ¡paf! Se formó una molécula. Y también el
momento país, cuando el teatro está, con justa razón, abocado al
teatro político y no se había hecho quizás una historia de amor de esa
envergadura. Entonces marca un hito muy importante.

¿Y de toda esta molécula que tú me dices, hay algo que nos


haga decir que esta obra es chilena, es muy chilena?

Bueno, porque la obra refleja la esencia profunda del pueblo


chileno, que es la carencia y la dificultad, la dificultad para vivir,
imagínate que es una obra que trata de una prostituta con un
cantante de prostíbulo. A la prostitución nadie llega por elección. Ha
existido siempre, hoy hay prostitución sofisticada, hay chiquillas que
salen adelante acostándose con futbolistas o gente famosa, músicos,
más que nada futbolistas. Entonces, si tú intercambias sexo por un
beneficio que a la larga es económico estás en la prostitución. La
violencia intrafamiliar, la droga, la prostitución, se dan más en las
clases altas que en los barrios bajos, nunca han estado ajenos a los
males de la naturaleza humana. Pero traducir esto a una obra de
teatro donde la belleza ensalza, eleva esta actividad a un nivel
estético, que logra emocionar y hacer llorar a la gente con la historia,
cuando normalmente esa gente dice “esta maraca no sé cuánto” o
“este roto de mierda, que importa que se lo coman los perros” y ven
entonces a un roto de mierda con esa maraca enamorados de esa
forma y el caballero con su bastón enchapado en oro se emociona
con esto, yo creo que esa fue la clave de La Negra Ester, que supo
traducir en un lenguaje artístico y teatral una realidad del bajo fondo
chileno, lo tradujo en una obra de arte. Se transformó en algo prístino
una historia miserable.

¿A partir de qué parámetros tú desarrollaste la musicalización


de la obra?

Yo venía trabajando desde antes en teatro, así que ya había


aprendido a relacionar algunos parámetros musicales con las
emociones, a que ciertas notas, ciertos tempos y ciertos instrumentos
pueden condicionar la emoción. Eso le llamó la atención al Andrés,
pero había que llevarlo más allá. El me enseñó que la música no se
tocaba independiente de la escena, que la música esté al servicio del
texto. Eso me ha ayudado mucho para musicalizar cine. Por un lado
hicimos un trabajo de instrumentación, el tío Roberto tocaba con
guitarra de palo, española, buscamos una. Willy trajo un acordeón de
su abuelo. Andrés quería un clarinete, por la época, años cincuenta,
pero no encontramos. Yo aprendí a tocar saxo soprano, un ex
carabinero me vendió uno. Y la trompeta de Jorge Lobos, muy
apropiado para la época. Un set de percusión mínimo, no había
baterista. Los músicos hacíamos enroques de instrumentos. Para
suplir la carencia del bajo, aprendimos a tocar a la manera del jazz
guachaca. Hacíamos algo sencillo, al servicio de la escena. La música
tiene que ser un elemento más, no sobrepasar. La simpleza y la
pobreza eran claves, llegamos a la gran fórmula de que menos es
más, un poco intencionados y un poco obligados. Había una belleza
en la pobreza de la obra entera. Los primeros vestuarios eran diseños
hechos con ropa vieja de los mismos actores. Parte del financiamiento
venía de las fiestas Spandex que hicimos para juntar plata.

¿Qué fue para ti formar parte de La Negra Ester?

Bueno, para mí fue una iniciación, yo aprendí trabajando con el


Andrés lo que no habría aprendido haciendo tres magísteres o
sacando cuatro carreras en la universidad. Aprendí en la práctica, el
rigor en el trabajo, la puntualidad, la actitud correcta, el delirio en el
buen sentido de la palabra. El Andrés era un mago, hacía materializar
las ideas. Todos los disparates podían ser realidad. Yo quedé
formateado para trabajar con la verdad y tratar de hacer siempre lo
mejor en mi trabajo, hasta el día de hoy.

Última pregunta: ¿Por qué La Regia Orquesta?

Por que en esa época se usaba mucho lo de los adjetivos, como


“gran circo gran”, por ejemplo. En los carteles de ese entonces, todos
los bailes eran musicalizados por una “regia” orquesta. Ocupamos el
genérico para no ser menos.

C.2. Análisis

** Se ruega revisar cuadro de análisis por categorías en carpeta


anexos.

C.3. Interpretación de datos

A partir del siguiente estudio cultural cualitativo, de la obra de teatro


chilena “La negra Ester”, estableciendo como límite de estudio,
espectadores chilenos de distintas generaciones, que hayan visto la
obra en nuestro país. Se presentan como variables tiempo y lugar,
debido a que se encuentran en dos puntos del país, Santiago y Punta
Arenas respectivamente.

Luego de la realización de entrevistas abiertas a espectadores, y de


un relato de historia de vida de un integrante del elenco, donde nos
hemos conformado como observadores participantes, y
presentándose como categorías: generación, consumo, lugar, puesta
en escena, elenco, musicalización, proceso, identidad, patrimonio,
definidos desde un punto de vista etnográfico, se han obtenido los
siguientes datos :

El fenómeno de La Negra Ester estuvo marcado desde su inicio por la


premisa del Gran Circo Teatro de presentar un espectáculo de calidad
dirigido a todos quienes quisieran verlo, por lo tanto, el público
objetivo fue un grupo heterogéneo donde no existen diferencias
dadas, por ejemplo, por el género, la edad o el sector social al que
pertenecían sus participantes. La única condición para el consumo de
la obra fue el entusiasmo del observador, condición que se mantuvo
dentro del país y en las numerosas giras al extranjero que se
realizaron. La generación asistente a la obra opera como categoría
troncal, por cuanto establece interacciones con aspectos de
producción y percepción de la obra que servirán, entre otras, como
piso para el establecimiento de La Negra Ester como elemento
patrimonial e identitario de la chilenidad, a la vez que la transmisión
oral del fenómeno aumenta las expectativas de su consumo, con el
espaldarazo que brindan los medios de comunicación y los mismos
espectadores, configurando la itinerancia como elemento clave que
permite aumentar el consumo cultural al no restringirse a un
determinado lugar; a esto se suma la puesta en escena, ya un clásico
del teatro, en la que los elementos patrimoniales e identitarios se
hacen visibles y tangibles. Y lo “intangible”, la labor del elenco
completo, actores y músicos, reafirman el carácter patrimonial desde
la oralidad y el revivenciar la historia, haciéndose parte de nuestra
historia.

En la interacción de la categoría musicalización con el elenco de la


obra se produce la interacción de la orquesta en vivo como
participante activo del montaje, hecho que provoca gran impacto en
la audiencia. Dentro del proceso de la musicalización, existen
cambios en cuanto a su conformación a lo largo de los años, sin
embargo la banda se configura como un elemento de carácter
patrimonial por ende identitario. El proceso de la obra en todas sus
categorías denota su trascendencia a través del tiempo, a partir de la
apropiación transversal por parte del público, hecho que repercute en
su conformación como ícono identitario y patrimonio chileno, por
tanto el patrimonio opera como parte y como reafirmación de la
identidad.
C.4. Conclusiones del estudio metodológico

 La obra fue concebida y materializada como un espectáculo


cultural dirigido a todo público, sin distinción alguna.

 En su trayectoria se configura como objeto de consumo cultural,


tanto dentro como fuera de Chile.

 El lugar no influye en el desarrollo de la obra, se ofrece íntegra


en sus distintos puntos de presentación.

 La puesta en escena, como composición, está revestida de


carácter patrimonial por los elementos presentes en ella.

 Del mismo modo, hay una “reconceptualización” del elenco, en


el que se incluyen los músicos en vivo.

 La musicalización cobra especial protagonismo en el desarrollo


y a lo largo de la obra. En la aplicación de entrevistas es un
aspecto que los espectadores destacan constantemente. Se
materializa su éxito debido al lanzamiento de un disco exclusivo
con música de la obra.

 El proceso de las categorías denota la trascendencia de la obra,


y su conformación como imaginario dentro del espacio cultural
chileno.

 La obra es reconocida como eje identitario y como patrimonio


nacional chileno por parte de todos los entrevistados.

 La totalidad de los espectadores volverían a ver la obra.


 Dentro de las irregularidades se detectó que a pesar de que la
totalidad de los espectadores volverían a ver la obra, no se
encuentra en cartelera.

Conclusiones

Dentro del conjunto de imaginarios de nuestro país se encuentran


aspectos tangibles e intangibles que nos caracterizan. A pesar de la
diversidad presente en nuestro territorio, existen rasgos en común
que nos identifican y de los cuales nos apropiamos. “La Negra Ester”,
historia del amor y desamor de Roberto Parra con una prostituta en el
puerto de San Antonio, forma parte de estos imaginarios, que se
expande al conformarse como consumo cultural a través de su
adaptación como puesta en escena de arte dramático.

A través del proceso de búsqueda de material bibliográfico de la obra,


se detectó que en numerosas oportunidades se le denomina con el
término popular, tanto en su inspiración, conformación como obra,
destinatarios, lenguaje, personajes, etc. Al indagar en el significado
del término desde el punto de vista de dos autores -García Canclini y
Chartier, respectivamente-, se ha detectado que por acierto o
coincidencia, la obra se ha llegado a conformar como tal. En ambos
casos se tiende a categorizar el término, con el objetivo de
comprenderlo en profundidad desde distintas disciplinas, para señalar
a lo que se contrapone, a aspectos que en parte la conforman, y a
puntos de vista que al integrarlos sintetizan lo que el término supone.

Para comenzar con el análisis de la aplicación del término a la obra,


ahondaremos en dos aspectos fundamentales que interactúan y se
fortalecen entre sí. Uno de ellos es la historia que representa y su
apropiación. El hecho de poner en escena la historia de un chileno
perteneciente a un estrato social más bien bajo, quien se enamora de
una prostituta, nos encontramos ante la recreación de un modo de
vida identificable y para muchos conocido. Tomando en cuenta que
es imposible valorar lo desconocido, el hecho de que un número
significativo de espectadores comprenda lo que acontece, en un
contexto artístico, muchas veces entendido como exclusivo de elites,
genera un sentido de apropiación de lo que es testigo, y se
transforma en acontecimiento. Lo popular entendido como grupo al
que pertenecen las culturas subalternas heterogéneas, no
informadas, ni menos educadas, es aplicable a este punto de vista,
por tanto, se da a conocer otra forma de “ser chileno”, de un modo no
tradicional, y este hecho satisface necesidades de consumidores de
este producto cultural.

El contexto donde se sitúa la obra es un factor determinante para su


comprensión como fenómeno popular, tanto en el momento y lugar
en que surge, como en su proyección a través del tiempo. La negra
Ester fue estrenada el 9 de diciembre de 1988 en la comuna de
Puente Alto. En aquel momento nuestro país atravesaba por el
momento más oscuro de su historia: la dictadura. Cuyas
consecuencias propias, afectaron naturalmente al desarrollo de las
artes en nuestro país. Bajo el alero de la represión, persecución y
censura, surge este hito en la historia del teatro chileno, cuyo éxito y
extenso conocimiento se lo debemos inicialmente a la oralidad,
producto de la apropiación masiva de una vivencia particular de la
cultura popular.

El segundo de los aspectos es su difusión. Debido a las características


antes citadas, determinadas por lo que se recrea y su contexto,
genera un fenómeno de masificación de esta manifestación artística
que aborda una vivencia particular de la cultura popular. Dicho
fenómeno tiene sus orígenes en la oralidad, a partir de la cual la obra
comienza a circular. Al generar impacto y apropiación por parte de los
espectadores, el fenómeno es transmitido y por tanto un gran número
de personas desempeña el rol de espectador-difusor. Así el fenómeno
se expande, y comienza el recorrido del imaginario, que trasciende al
grupo representado en la obra, dando a conocer un modo de “ser
chileno”. De este modo se produce la interacción entre lo popular y lo
masivo, recorriendo distintos espacios sociales, donde “La negra
Ester” no es sólo admirada y reconocida sino también apropiada.

Por tanto “La negra Ester” se conforma como manifestación de arte


popular, de acuerdo al análisis y definiciones extraídas de los textos
de Néstor García Canclini y Roger Chartier (Ni folclórico ni masivo
¿qué es lo popular? y “Cultura popular”: Retorno a un
concepto historiográfico, respectivamente), abordando el termino
a partir del relato que representa, recreación, contexto en que se
sitúa, y del modo en que se difunde masivamente. La interacción de
los factores antes mencionados, sin dejar de mencionar la puesta en
escena, definida como producto cultural hibrido, en su modalidad
circense, la utilización de máscaras chinas, y la interacción de
músicos y actores durante su desarrollo, aspectos que justifican su
riqueza en la utilización de recursos que en su totalidad da a conocer
fielmente, incluso utilizando elementos extraídos de la vida real,
aquella forma de “ser chileno”, sin ocultar los “sinsabores” y la
“picardía” de un modo de vida, utilizando un lenguaje provocativo,
para muchos, y una modalidad de verso, atribuida a una rama
literaria popular chilena, reafirman el lugar de “La negra Ester” en la
memoria colectiva y el espacio cultural chileno.

Anexos

Décimas de La Negra Ester


de Roberto Parra (extracto)

Al puerto de San Antonio


me fui con mucho placer
conocí a la Negra Ester
en casa de Celedonio
era hija del demonio
donde ella se divertía
su cuerpo al mundo vendía
le quitaban su trabajo
pior que un escarabajo
donde el jilucho caía

la negra muy cosquillosa


no aguantaba la barreta
güen chancho bonitah tetah
su carita como rosa
como espiga de orgullosa
pero no le valió nada
porque estaba deshojada
como parra en el otoño
pero hay que bajarle el moño
a esta carta marcada

yo miraba de reojo
sin decir media palabra
si era tan linda la cabra
le hacía la pata al cojo
y saldré de mih antojoh
pensaba pa mih adentroh
no voy a contar el cuento
cuando llegue el lindo día
lah nocheh voy a hacer diah
juro por el firmamento

llegaba todah lah noche


con la guitarra en la mano
en invierno y en verano
altiro me armaba boche.
Aguantaba loh reprocheh
Como estaba enamorao
me encontraba desgraciao
porque no me daba bola
y me rascaba la cola
porque no estaba a su lao

Un día por la mañana


anteh que rayara el sol
mah linda que un arrebol
fresquita como manzana
muy alegre muy ufana
venía la Negra Ester.
Hasta cuando padecer
no aguantaba loh tormentoh
me muero de sentimiento
si pierdo a la Negra Ester

Por fin cayó la paloma


borracha como tetera
sin saber lo que me espera
cuando el sol recién asoma
chillaba como lah monah
enrollá como cabestro
“Vamoh a acostarnoh maestro
por fin vai a hacer tu gusto”
cuidado no te dé susto
¿qué te parece Roberto?

Me pellisqué lah orejah


creí que estaba soñando
lah piernah me están temblando
miro a la linda vieja
“Se van a acabar tuh quejah
y también loh alborotoh
la suertecita del roto
ya te encuentro máh bonitoh”
¡a tu jaula pajarito!
Y empecé a hacerle cototo

Yo estaba medio saltón


porque era muy re pelienta
sacaba todah lah cuentah
qué irá a ser deste encontrón
perdería la ocasión
si me la dan en bandeja
ni aunque zumben lah abejah
me tiro loh carrilazoh
y me la pesqué de un brazo
por fin le cayó la teja

No dije niuna cosa


noh juimoh para la pieza
le miraba su belleza
a mi linda mariposa
se portaba cariñosa
quizáh por la borrachera
bramaba como ternera
se tiró sobre la cama
y me pegué como escama
como polvo en la pradera

Al otro día señoreh


muy tapao de cabeza
la negra se puso tiesa
se acabaron loh amoreh
“voy a descubrir lah floreh
con quién estoy acostá”
y tirando la frazá
me dejó al descubierto
“levántate boquiabierto
me aprovechaste curá”

“La noche quien la pagó”


tocaba el pito la negra
“te corriste viejo ‘e mierda”
“Y si usté me convidó...”
La guitarra no aflojó
que tenía en el rincón
y se la entregó al cabrón
por la noche que debía
“¿Con qué me gano la vía?”
le dije a mi linda flor.
Iba llegando a la puerta
un poco desesperao
“Quién te quita lo bailao...”
me dijo la mosca muerta
“...me pasa por boquiabierta
de pasar tan maloh ratoh
venga pa’ca mi Torcuato
y no muestre lah hilachah
me diste la pera huacha
te salvai como Pilato”

Me acosté para la orilla


la besaba con ternura
era toda una hermosura
olorcito a maravilla
corcoviaba como ardilla
al ponerse la montura
la potranca muy madura
le gustó la monta en pelo
me apretaba sobre seno
doblaba la coyontura

Me quedé el fin de semana


estaba muy colocao
bien comío, bien tomao
y en el bolso mucha lana
lah arrugah y lah canah
se jueron como un encanto
sólo al baño me levanto
pero cuando está nublao
a su lao acurrucao
yo me quedo suspirando

Me despertaba a las
doce:
"vaya a comprar la
cerveza
que me duele la cabeza
mi viejo no se me enoje
de pasá donde On Jose
se trae unoh mejoraleh
pa’ que me pasen loh maleh
voy a quedar muy re picha
vamoh a tomar chicha
adonde el güaso Morales"

Yo partía a metrochenta
me pasaba el güen billete
alegre este ramillete
pedía pronto la cuenta
mi negra estaba despierta
con la garganta seca
ya me voy doña Rebeca
le da saludo a la Ester
esta regüena mujer
mejor que gallina clueca

Comillas y signos
de exclamación de
Mario Rojas quien
transcribió estos
textos de la
Primera edición de
Décimas de la
Negra Ester

Bibliografía

Chartier, Roger: “‘Cultura popular’: Retorno a un


concepto historiográfico”
Texto en formato pdf, en
http://magistercomunicacionaustral.blogspot.com/

García Canclini, Néstor: “La globalización imaginada”


Paidós Estado y Sociedad, Buenos Aires, 2005.

“Diferentes, desiguales y desconectados.


Mapas de la interculturalidad”
Editorial Gedisa, Barcelona, 2005.

“Ni folclórico ni masivo ¿qué es lo


popular?”
Texto en formato pdf, en
http://magistercomunicacionaustral.blogspot.com/

Garretón, Manuel Antonio: “El Espacio Cultural


Latinoamericano”
Fondo de Cultura Económica, Santiago, 2003.

Sarlo, Beatriz: “La máquina cultural. Maestras,


traductores y vanguardistas”
Ariel Planeta, Buenos Aires, 1998.

Parra, Roberto: “La Negra Ester, Décimas / El Desquite”


Pehuén Editores, Santiago, 2006.