V I S O R revista literariaNº10-Sep./Dic.

2017

Reseñas: O. Pantoja y F. Camargo / Pury Estalayo Ensayos: Per-
cepción y literatura contemporánea / Análisis de El décimo in-
fierno, de Mempo Giardinelli / Transtextualidad en El inmortal
de Borges Creación: Iván Medina / Andrés Almagro / Marcelo
Di Masi / Yolanda Santa Cruz / Juan Pablo Goñi / Luz Darriba
© Revista Literaria Visor
ISSN 2386-5695
Contenido
Revista Literaria de difusión cuatrimestral

Dirección:
Noel Pérez Brey
www.perezbrey.com Editorial.................................................................3
perezbrey@gmail.com
Reseñas..................................................................4
Consejo Editorial:
Vega Pérez Carmena Rulfo. Una vida gráfica. Óscar Pantoja y Felipe Ca-
Noel Pérez Brey margo............................................................................5
Imágenes: Intensa levedad. Pury Estalayo..................................5
Portada: Carolin Paschke
www.flickr.com/photos/carolinpaschke/ Ensayos..................................................................7
Contraportada: sp.depositphotos.com

Contenido: Paul Harris/Fuente: Flickr; Reseñas: La percepción y la literatura contemporánea, por
Newie Dog/Fuente: Flickr; Ensayos: Walter Soccetti/ Mónica Josefina Suárez Romero.................................8
Fuente: Flickr; Creación: Gian/Fuente: Flickr.
Tensión, demencia y seducción en los personajes cen-
Diseño: trales de la obra El décimo infierno de Mempo Giar-
Noel Pérez Brey dinelli, por Cristian A. Ocampo................................16
Transtextualidad en el cuento El inmortal de Bor-
Esta revista se edita desde Toledo (España) a través de la si- ges, por Raúl Gimeno Chicharro...............................22
guiente dirección:
www.visorliteraria.com Creación............................................................... 31
Puede ponerse en contacto con nosotros en la siguiente direc- ¡God save the queen!, por Iván Medina Castro........32
ción de correo electrónico: Comunidad, por Andrés Almagro González............38
visorliteraria@gmail.com
Décimo mandamiento, por Marcelo Di Masi...........44
Lluvia, por Yolanda Santa Cruz...............................47
Todos los textos e imágenes publicados en este número son Era de noche y llovía, por Juan Pablo Goñi Capurro.
propiedad de sus respectivos autores. Queda, por tanto, prohi- .....................................................................................49
bida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta
publicación en cualquier medio sin el consentimiento expreso El instinto del escorpión, por Luz Darriba..............54
de los mismos. Por otro lado, esta publicación no se respon-
sabiliza de las opiniones o comentarios expresados por los Colaboraciones..................................................... 60
autores en sus obras.
EDITORIAL

No hay dos sin tres: otro año de cuentos

Como cada septiembre, estamos de aniversario. Tres años cumple ya Revista
Literaria Visor y diez son, hasta le fecha, los números publicados. En este sentido,
si bien el volumen de lecturas y descargas en las distintas plataformas de difusión
se mantiene constante, los seguidores se reparten en una suma creciente de países,
con fuerte incremento en Colombia y Estados Unidos, mientras que el respaldo en
las redes sociales, aunque a ritmo lento, aumenta de manera continua. Qué pode-
mos decir, estamos encantados, muchas gracias a todos por vuestro apoyo.
En un principio, pensamos hacer algo distinto con este décimo número, quizá
una cifra tan “especial” se lo merecía, pero como dijo en broma no recuerdo qué
escritor mexicano: «las revistas literarias son extremadamente católicas, porque
salen cada que Dios quiere». Sin meterme en asuntos religiosos, algo así ha suce-
dido con este ejemplar y la falta de tiempo se llevó la idea de editar un volumen
“diferente”. No pudo ser. En cualquier caso, a nuestros lectores y colaboradores
les debíamos el esfuerzo —solo faltaba— de publicar la revista con el menor retraso
Reseñas
posible, y aquí está.
Y hablando de México y de agradecimientos, después de España y Argentina, el
país norteamericano es quien aporta a la revista un mayor número de lectores y
colaboradores, por lo que, antes de que finalice el periodo entrante, en muestra de
gratitud, y al igual que ya hicimos con Argentina, intentaremos lanzar un número
exclusivo que recoja solo textos de escritores mexicanos. Tenemos otras ideas y
proyectos en mente para el curso por venir, claro, pero preferimos callarnos. Me-
jor no dejar promesas incumplidas por la ya mencionada y cada vez más acuciante
falta de tiempo.
Bueno, no me alargo más. Lo dicho: muchas gracias a todos por leernos, por
colaborar, por seguirnos. Disfrutad de la revista.

Noel Pérez Brey

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RESEÑAS RESEÑAS

Rulfo. Una vida gráfica publicitario —(…) ha escrito una de las
obras más importantes de (…)— es exac-
hilismo, y ninguna de estas caracterís-
ticas son en absoluto insignificantes, en
pesimismo im-
plícito en el con-
Óscar Pantoja y Felipe tísimo en la biografía del dolor enlutado tanto en cuanto la levedad es calificada cepto de leve-
Camargo de Juan Rulfo, el padre asesinado, los de intensa. dad, ya que vivir
tíos asesinados, los abuelos asesinados… Los relatos están dedicados a las siendo leve pue-
¿Usted quiere conocer a Rulfo? Pues Este libro de estampas es un devocio- complicadas circunstancias que viven de tomarse como
lea sus cuentos, oiga, y deje de jerin- nario que presenta el vivir ascético, el de muchas mujeres en la actualidad. Pury una estratagema
gar más. ¿Ah, que ya los ha leído? Pues Juan Rulfo, el de cualquiera, sus prue- Estalayo describe las vidas difíciles, para soportar la
perdone usted, pero reléalos. Que es lo bas y tentaciones, su Tebaida, el hom- dolorosas y desafortunadas de muchas vida cuando re-
que un servidor está haciendo esta tar- bre que no encuentra acomodo entre los mujeres sobre las que enfoca una luz re- sulta dolorosa y
de llena de nublazones, el chapaleo del hombres, el que vende neumáticos, el veladora y denunciante de una realidad no esperar nada
agua y el retintín de las gotas contra el que se inicia en el seminario, el que se que, no por ser contada muchas veces, más de ella que Intensa levedad
tejaván en el que me cobijo. enamora y huye, el que se abandona al desaparece. Todos conocemos historias procurar que el Pury Estalayo
Es que acaba de caer en mis manos mezcal, el que persigue quimeras. Por- reales como las que se cuentan en es- dolor no sea ma- Editorial Falsaria
Rulfo. Una vida gráfica. Ya, el título es que para que no duelan los tiros de la tos relatos, pero probablemente nunca yor de lo que ya Madrid, 2017
mejorable. Rulfo es polvo, ceniza, humo, vida hay que tomar un trago y morder tratamos estos temas como lo hace la es. Siendo leves
sombra, nada, un gusano blanco. Pantoja y Camargo autora, con delicadeza y emoción, plas- soportamos la vida. Luego la levedad no
pero ¿imagen? tienen, entre otros, dos méritos en su di- madas mediante el uso de imágenes en solo es una descripción de la vida de los
Si no la irreal sección de Rulfo. Desvelan al lector las las que predomina el color rojo sobre un personajes, también lo es de su actitud.
que provoca la distintas llamas que queman el llano de fondo gris leve. Son historias de muje- Ser leve puede ser una actitud ante la
muerte, la fan- Rulfo —la guerra cristera, la orfandad, res maltratadas, asesinadas, abandona- vida para que esta no duela demasia-
tasma de la el desconcierto, la muerte siempre—. Y das por sus parejas, o bien, niñas que do. Pero cuando se nos habla de que la
angustia, el es- dos, su blanco y negro huele a sueño y a envejecen precipitadamente o ancianas levedad es intensa, la tragedia resulta
pejismo de la ceniza, a pesadilla de parranda. que reviven su infancia, en un intento inevitable. Y la acción, una necesidad.
fatiga, el borrón Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rul- por evitar el dolor que les invade. Pero Intensa también es la lectura de estos
en tinta china fo Vizcaíno apila a todos nuestros an- también aparecen mujeres que se reve- relatos por la invitación constante a la
de la desnudez, tepasados en sus cuentos. Este libro lan frente a su situación y se atreven reflexión sobre las vidas de las personas
el mero luto. Y me recuerda que prometí visitarlos en a actuar frente al desencanto, la bru- que nos rodean como también de noso-
Rulfo. Una vida grá-
este librito de cuanto lo cierre. talidad o la venganza. Pury Estalayo tros mismos y de lo que hacemos por
fica
Pantoja y Ca- cuenta la vida de las protagonistas de intentar cambiar el mundo y los males
Óscar Pantoja y Feli-
margo, a veces © Javier Izcue Argandoña principio a fin, el transcurso de sus vi- que provocamos.
pe Camargo
enfadoso como das, brevemente, con el fin de distinguir
Rey Naranjo Editores
cuando se pone lo esencial de lo circunstancial en cada © Vega Pérez Carmena
Bogotá, 2014
una de ellas.
Hay pesimismo en estos relatos. Un

Intensa levedad de relatos. Se compone de la antítesis
entre dos conceptos; levedad e intensi-
Pury Estalayo dad. Podemos hablar de levedad como
ligereza, futilidad, insignificancia, ale-
El título de este libro es una anti-
jamiento, hastío, intranscendencia, ni-
cipación del carácter de esta colección

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ENSAYOS

© Lu Guada
Fuente: Flickr

Ensayos
La percepción y la litera-
La hipótesis que motiva este ensayo
tura contemporánea
es la de establecer la importancia pri-
por Mónica Josefina Suárez Ro-
mordial de la percepción en la imagi-
mero
nación humana; pero sobre todo en la
creatividad literaria, puesto que el ve-
hículo para transmitir la percepción es
La verdad es un espejo roto en mil
el lenguaje, este cobra especial signifi-
pedazos, del que cada uno de nosotros
cado. En cuanto a la imaginación, esta
tiene un trocito.
depende de las diversas formas de per-
Joan Salvat Papasseit1
cepción. Por ello, respetar la percep-
ción, la mirada, de quien escribe reviste
Este proceso de “construcción de la
gran importancia, en especial en la épo-
realidad” es tan rápido y automático
ca actual, puesto que quienes lo hagan
que muchas veces no nos percatamos
podrán comprender y podrán proponer
de él, y lo redescubrimos con un shock
creaciones más allá de las pautas mar-
de reconocimiento o nos negamos a
cadas por la percepción impuesta de la
descubrirlo exclamando: ¡Tonterías
mayoría.
postmodernas!
Si bien en la literatura el tema del
Jerome Bruner2

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ENSAYOS ENSAYOS

discurso es el tema de la forma, este narrativa, el que hace posible a con- ma. (Castoriadis, en Tello 2003, 63). Hoy no puede negarse la importancia
está influido por la percepción, sobre tinuación la referencia a la vida real…
En este ensayo, el concepto de per- que han adquirido los medios de comu-
todo cuando se trata del discurso crea- (2003, p. 21). nicación como consecuencia del modo
cepción vinculado con la manera de in-
tivo: literario. Problematizar el concep- Por otra parte, el concepto de percep- terpretar el mundo, no solo tiene que de producción capitalista en el que está
to de percepción como elemento funda- ción ha estado ligado siempre a las sen- ver con los modos individuales de expe- inmerso casi el mundo entero, porque
mental de la imaginación humana para saciones corporales y solo como un pri- rimentar las cosas; sino también como como asegura Walter Benjamin (2003)
crear la realidad –esto es, lo que se ve mer conocimiento de las cosas de modo base para intentar comprender su im- el arte es el resultado de una técnica
en lo que se percibe que no está; pero individual. En este texto, el término portancia en el acto imaginativo, pues y cada época tiene una técnica, por lo
que podría existir–, es otra manera percepción es más cercano al de la filo- al percibir se realiza una especie de tanto produce un tipo de arte diferente
de comprender cómo la percepción del sofía hermenéutica: “Con Gadamer3 la edición personalizada del entorno físi- al de otras épocas.
mundo, y de todo lo que hay –y no– en Hermenéutica cobra un nuevo giro, ya co: percibir es editar, discernir, acotar, Esto, que hasta cierto punto puede
él, ha sido materia fundamental para no pretende aprehender el verdadero y excluir, resaltar, diluir o magnificar los parecer obvio, es indispensable para
las literaturas desde sus orígenes, pero único sentido del texto, sino manifestar olores, los sabores, las imágenes, es de- comprender el concepto de contempo-
que solo hasta ahora con la literatura las diversas interpretaciones del texto cir, todas las sensaciones. raneidad ligado con la ruptura de las
contemporánea puede tomar un lugar y las diversas formas de interpretar.” Gracias al trabajo de algunos lin- fronteras de todo tipo y en todos los
primordial en la comprensión de la (Vásquez, 2011, s/p.). güistas modernos, como Ferdinand de campos del conocimiento, a partir de
creatividad de las diversas literaturas Lo que me lleva a sumarme a la pos- Saussure acerca de la “arbitrariedad la Revolución industrial a mediados del
actuales y su vinculación con el mundo tura de Cornelius Castoriadis4, quien del signo” puede entenderse que nada siglo XVIII, y gracias al desarrollo del
real. Porque como dice Vázquez Rocca rechaza el axioma fundamental que re- es intrínseco a las cosas, y que los len- método científico, así como al desarro-
(2011), la: veló Parménides, que es: “el ente –todo guajes, que nos dan acceso a la inter- llo acelerado desde entonces, hasta los
Condición postmoderna de nuestra ente– es, y siempre es algo, no puede pretación del mundo, dependen de la años 90 del siglo pasado con el descubri-
cultura como una emancipación de la ser y ser ‘nada’.” (Castoriadis, en Tello relación entre sonidos y significados en miento e implementación de las nuevas
razón y de la libertad de la influencia 2003, 52), y del cual se desprende toda cada idioma; de ahí que las diferentes tecnologías, de las comunicaciones, de
ejercida por los ‘grandes relatos’, los la filosofía occidental, porque, como a culturas tengan cada una de ellas una los avances en la cinematografía, de las
cuales, siendo totalitarios, resultaban él, el concepto ontológico heredado “de manera distinta de mirar el mundo, es nuevas plataformas digitales, y de la
nocivos para el ser humano porque la nada, nada sale” (52), también me decir, aprendemos los significados de aceleración de la productividad en todos
buscaban una homogeneización que parece equivocado, ya que entonces la las palabras por asociación con sus usos los aspectos de la vida y la globalización
elimina toda diversidad y pluralidad creación sería sencillamente imposible. prácticos; pero, al mismo tiempo, la de los mercados económicos, es que la
(S/p., en versión electrónica). Por otra parte, para Cornelius Cas- percepción de un mismo fenómeno va- literatura contemporánea no puede ser
toriadis: ría de sujeto a sujeto; aunque de modo sino la literatura de las hibridaciones,
Nos brinda la posibilidad de mirar de las multiplicidades, de las conexio-
otras maneras de percibir los fenóme- La sociedad es una construcción, una convencional suponga algo igual para
todos, en realidad no experimentamos nes intertextuales, de las fragmenta-
nos naturales y sociales, y también de constitución, una creación del mun- ciones, de las multiculturalidades y de
abrir nuestra mirada, incluso de expe- do, de su propio mundo. Su identidad el mundo de la misma manera, como
tampoco nadie posee el mismo ADN. la metaliteratura, no como una predes-
rimentar la vida de otras formas. no es sino este sistema de interpre- tinación; sino más bien como solución
Para el psicólogo cognitivo, Jerome tación, este mundo que ella crea. Y a En este sentido, el momento histórico
actual es el más adecuado para expli- dialógica del proceso del desarrollo tec-
Bruner: eso se debe que la sociedad sienta (de nológico.
la misma manera que un individuo) carlo de múltiples maneras y desde dis-
La ficción literaria… no se refiere a tintas disciplinas (Vásquez, 2011, s/p.), Sin embargo tampoco podemos ol-
como una amenaza mortal cualquier vidar que “… el mundo moderno está
cosa alguna en el mundo, sino que solo pues es el tiempo de todos los tiempos,
ataque que se haga contra su sistema entregado a un delirio sistemático –del
otorga su sentido a las cosas. Y sin el tiempo simultáneo de la contempora-
de interpretación; este ataque lo sien- que la automatización de la técnica des-
embargo es justamente ese sentido de neidad como resultado de una técnica.
te contra su identidad, contra sí mis- encadenada, que no está ‘al servicio’ de
las cosas, que a menudo deriva de la

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ENSAYOS ENSAYOS

su percepción que captaba lo que aún no circulares”, Borges (2013, p. 57-64)
estaba institucionalizado o normalizado aborda otro de sus grandes temas, que
por la interpretación general; y que al es la creación del hombre en tanto ser
final entraron al canon solo gracias a humano. El argumento podría resumir-
su “fuerza estética”, como diría Harold se de este modo: el deseo del hombre
Bloom, del mismo modo que algunos de –del mago–, de crear a otro hombre a
ellos también fueron llevados por las través del sueño y hacerlo real, lo cual
fuerzas del mercado a la industria cul- logra, para después descubrir que él
tural. mismo es la creación de otro hombre
Entre algunos de estos autores con- que sueña. El descubrimiento se lo re-
temporáneos con gran reconocimiento, vela el fuego que no puede sentir, que no
que utilizaron la singularidad de los le quema: la no percepción del calor.
sentidos para proyectar nuevas percep- Aunque no se debe perder de vista
ciones se encuentran, por nombrar al- que el manejo que se hace del concep-
gunos, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y to de la percepción es una construcción
Jorge Luis Borges, y más recientemen- cultural, es decir: como ya habíamos
te, Jeffrey Eugenides. mencionado de acuerdo con cada etapa
© Gilmar
Shredder
Fraga Me gustaría detenerme en Borges, de la historia y según los medios de pro-
Fuente: Flickr cuya escritura podría ser considerada ducción existentes, el mundo percibido
como más cerebral (o conceptual) que ha generado a los textos literarios, que
sensitiva; no obstante, en cuentos como también han producido las percepciones
“El Aleph” (1998, p. 241-267) el manejo que se tienen de él como en un juego de
lingüístico aplicado a los sentidos físicos espejos. Es aquí, donde me parece cobra
ningún fin asignable, es la forma más la vez el uso de los cinco sentidos para –en este caso principalmente al de la relevancia la comprensión y el respeto
inmediatamente perceptible y la más atrapar el interés del lector real y para vista–, produce una sensación que nos de nuestra percepción como creadores
directamente amenazadora.” (Casto- mantenerlo a lo largo del libro –pese acerca a lo que perciben los persona- literarios de “mundos posibles” como
riadis, 1983, 271). a que en un momento determinado el jes y su interpretación del Aleph “lo que dice Jerome (2003).
Por ello me parece fundamental en- lector comprende que las historias na- vieron mis ojos fue simultáneo; lo que Puesto que este juego de espejos a su
tender el auténtico peso de la percep- rradas no concluyen–, y lo logra. transcribiré, sucesivo, porque el lengua- vez influirá en la prefiguración de los
ción en la creación literaria como una Pero no solo Calvino ha enfatizado la je lo es.” (260) y más adelante: nuevos lectores que se identifiquen con
herramienta potencialmente transfor- importancia de utilizar las percepciones esas nuevas percepciones, como los lec-
madora. Italo Calvino, al referirse a su de los cinco sentidos en sus creaciones vi la noche y el día contemporáneo, vi
un poniente en Querétaro que parecía
tores que Umberto Eco (1984) propone
búsqueda de la exactitud, hizo notar la literarias, lo han hecho prácticamente “el escritor escribe con la esperanza,
importancia, de “… el esfuerzo de las todos los escritores y poetas, considera- reflejar el color de una rosa en Benga-
la, vi un dormitorio sin nadie, vi en un
ni siquiera demasiado secreta, que pro-
palabras por expresar con la mayor dos como grandes autores por el canon piamente su libro cree, y en gran nú-
precisión posible el aspecto sensible de legitimador de la cultura que, por otra gabinete de Alkmaar un globo terrá-
queo entre dos espejos que lo multipli-
mero, muchos nuevos representantes
las cosas.” (Calvino, 1989, 88), para él parte es materia de otro ensayo; sin de este lector deseado y perseguido con
es indispensable la precisión, la expre- embargo, si se analiza la historia del caban sin fin (1998, p. 261).
tanta perfección artesanal, postulado y
sión exacta de lo que percibe, para no arte se entiende que muchos de estos Enumeración que continúa y convier- animado por su texto” (sic. 21). Recor-
homogenizar todo con generalidades. autores fueron en su tiempo margina- te al lector en experimentador de lo que demos que El nombre de la rosa (Eco,
En su novela Si una noche de invierno les, debido muchas veces a su originali- siente el personaje que ve. 1993) fue todo un éxito editorial, pese a
un viajero, Calvino explora y explica a dad o nuevo enfoque, es decir, debido a En otro de sus cuentos “Las ruinas su complejo entramado.

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ENSAYOS ENSAYOS

El mundo de la abadía en esta nove- Sin embargo, como afirma Castoria- de manera más eficaz, podrá imponer menéutico, Madrid, Cátedra, 1990. Véa-
la, es el mundo estamental del poder dis (1983) tampoco se puede reducir el su percepción a otros y convencerlos de se Vásquez Rocca, Adolfo en “La pos-
eclesiástico cuyas entradas retratan la problema a un asunto “… de manipula- su realidad. modernidad. Nuevo régimen de verdad,
percepción que prevalecía en esa épo- ción de la sociedad por parte de las ca- En este sentido: violencia metafísica y fin de los meta-
ca: por la puerta principal solo entra- pas dominantes…” (273) porque también Lo histórico-social requiere para de-
rrelatos”, (apartado 5).
ban el Papa, sus principales jerarcas y ellas están “… dominadas por ese imagi- cidir sobre su destino que cada uno
(4) Cornelius Castoriadis, (Grecia, 1922-
los diezmos; por la puerta de la basura nario que no crean libremente…” (273). asuma una función autónoma de las
París, 1997) Estudió Derecho, Economía
solo entraban el pecado encarnado en Pues “… la economía del capitalismo acciones y las ideas. Los individuos –
y Filosofía en Atenas. Luchó contra el
la mujer y en la posibilidad de dudar moderno no puede existir más que en parece decir Castoriadis– deben com-
fascismo. A finales de 1945 se traslado
del joven narrador Adso de Melk, quien tanto que responde a unas necesidades prender que el mundo no se acaba en
a Francia. En 1946, Junto con Claude
cuenta desde su juventud y desde su ve- que ella misma confecciona…” (273). lo que ya es, que el mundo puede ser
Lefort fundó el grupo político Socialis-
jez, sin entender bien a bien los sucesos No obstante, de manera paradójica, de otra manera. (Castoriadis en Tello,
mo o Barbarie y una revista con el mis-
por él mismo experimentados, como hoy gracias a los adelantos en la tec- 2003: 75).
mo nombre. Fue promotor del concep-
dice el mismo Eco en sus Apostillas. nología de la comunicación de la con- to de autonomía política. Años después
Porque como explica Castoriadis “El temporaneidad posmoderna (Vásquez, Así, la percepción de cada autor/a – abandonó el marxismo, para adoptar
‘hecho natural’ como tal no existe. La 2011, s/p.), y la libertad que esto ha transmitida en este caso por el lenguaje una filosofía original, con un posicio-
sociedad toma el ‘hecho natural’ y lo creado, la “percepción” puede ser una literario– con su capacidad metafórica y namiento cercano al autonomismo y al
transforma en significación imaginaria herramienta del conocimiento en la li- analógica, es una herramienta visiona- socialismo libertario. Cf., datos en: Cor-
social, fundiéndolo en el magma de las teratura para transformar la realidad. ria para detectar los cambios, estados y nelius Castoriadis (1983), y, Nerio Tello
significaciones de determinada socie- Bruner dice en relación a la litera- experiencias humanas de una manera (2003).
dad.” (Castoriadis en Tello, 2003: 75). tura: nueva y creativa capaz de transformar
Por lo que la percepción también ha la visión estática y generalizada de una Bibliografía
Ofrece mundos alternativos que echan
sido utilizada, desde décadas atrás, época.
nueva luz sobre el mundo real. Para Borges, J. L. (1998). “El Aleph” en El
como un instrumento manipulador efectuar esa magia, el principal ins- Aleph (57a impresión). Buenos Aires:
para tratar de imponer –a través de los Notas
trumento de la literatura es el len- EMECÉ.
medios masivos de comunicación y, en- guaje: son sus traslados y los recursos (1) Joan Salvat-Papasseit (Barcelona, ________. (2013). “Las ruinas circula-
tre ellos, la propia literatura al servi- con que traslada nuestra producción 1894-1924). Conocido sobre todo como res” en Ficciones (2a edición). Méxi-
cio del poder económico y del mercado– de sentido más allá de lo banal, al rei- poeta, es también autor de artículos, co: Gandhi.
una única forma de mirar los sucesos no de lo posible. (2003, 24). manifiestos y otras prosas de tipo po- Bruner, J. (2003). La fábrica de histo-
y de aceptar las experiencias generales lítico y social. Referencia en: http:// rias. Derechos, literatura, vida. Trad.
como propias. ¿Cómo afecta al mundo entonces lo www.escriptors.cat/autors/salvatpa-
que experimentamos a la hora de crear Luciano Padilla López. México: FCE.
Adorno y Horkheimer (1998), expli- passeitj/pagina.php?id_sec=2235. Calvino, I. (1980). Si una noche de in-
can: una obra literaria? Si al percibir crea- (2) Jerome Seymour Bruner (1915,
mos, cuando interpretamos y transmi- vierno un viajero. Trad. Esther Bení-
La unidad visible de macrocosmos y Nueva York, Estados Unidos). Psicólo- tez. Barcelona: Bruguera.
timos esa creación es cuando la dota- go cognitivo, con estudios en psicología
microcosmos muestra a los hombres
mos de realidad, y de hecho creemos ________. (1989). Seis propuestas para
el modelo de su cultura: la falsa iden- evolutiva y en psicología social, teórico el próximo milenio. Trad. Aurora
que ya existía. del proceso educativo y de los modelos
tidad de universal y particular. Toda
Porque, como ya se ha dicho, los Bernárdez. Madrid: Siruela.
cultura de masas bajo el monopolio es mentales relacionados con la realidad. Castoriadis, C. (1983). La institución
lenguajes sirven para interpretar y Referencia en: https://es.wikipedia.org/
idéntica, y su esqueleto –el armazón
transmitir la percepción: quien logre imaginaria de la sociedad: Vol. 1 Mar-
conceptual fabricado por aquél– co- wiki/Jerome_Bruner (Bruner, 2003, p. xismo y teoría revolucionaria. Colec-
transmitir con mayor precisión “su 22).
mienza a dibujarse. (166).
producción de sentido”, su experiencia, ción dirigida Carlos Semprún-Maura.
(3) Gadamer, Hans-Georg, El giro her-

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ENSAYOS ENSAYOS

Barcelona: Tusquets. po de Ideas, SL.
Eco, U. (1984). Apostillas a El nombre Vásquez Rocca, A. (2011). La posmo-
de la rosa. Textos Analisi / 9 5-32. dernidad. Nuevo régimen de verdad,
<www.raco.cat/index.php/Analisi/ violencia metafísica y fin de los me-
article/viewFile/41264> tarrelatos. Nómadas. Revista Críti-
Horkheimer, M. y W. Adorno, T. (1998). ca de Ciencias Sociales y Jurídicas
“La industria cultural”, Dialéctica 29. Recuperado de: <http://dx.doi.
de la Ilustración: Fragmentos filo- org/10.5209/rev_NOMA.2011.v29.
sóficos. Trad. Juan José Sánchez. (3a n1.26807>
ed.). Colección Estructuras y Proce- Walter, B. (2003). La obra de arte en la
sos. Serie Filosofía. Madrid: Trotta, época de su reproductibilidad técni-
S.A., 165-212. ca. Trad. Andrés E. Weikert. México:
Tello, N. (2003). Cornelius Castoriadis y Ítaca.
el imaginario radical. Madrid: Cam-

Mónica Josefina Suárez Romero (Ciudad de México, México, 1965). Poe- Fuente: tiempoar.com.ar
ta y escritora. Egresada de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de
Escritores de México, generación XX. Pasante de la licenciatura en Creación Li-
teraria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Su poesía ha sido
publicada en diversos medios electrónicos, revistas y periódicos nacionales y ex-
tranjeros, así como en catorce antologías de poesía y cuento, entre las que destaca Tensión, demencia y se- impulsa a los dos personajes centrales
a cometer una serie de delitos cargados
Senderos de Dido. Antología Poética, editado por la UNAM, Facultad de Estudios ducción en los personajes
de suspenso, emoción y locura.
Superiores, Zaragoza, 2007, donde participó con su poemario “Poemas al filo de la centrales de la obra El dé- El presente informe de lectura pre-
pluma” (157-206, pp.) Es autora también del poemario Instrucciones para buscar
en la niebla. México: Editorial Verso Destierro, 2011, 94 pp. (Colección Las cenizas
cimo infierno de Mempo tende abordar la obra El décimo infier-
del quemado, 17).
Giardinelli no, tomando como referente el análisis
por Cristian A. Ocampo que hace José Luis de la Fuente titula-
do La narrativa del “post” en Hispa-
noamérica: una cuestión de límites, el
El décimo infierno es una novela del cual presenta la ruptura que hay entre
escritor argentino Mempo Giardinelli. la nueva novela con la narrativa tra-
Es un relato que sumerge al lector en dicional. El autor, dice entonces que la
el mundo interno del protagonista, el nueva literatura busca diferentes sali-
cual se ve inmerso en diferentes es- das a la situación generada por los es-
cenas de tensión y locura. Alfredo, es critores del llamado “boom”. Además
una persona que sostiene una relación de eso, en su análisis presenta las dife-
secreta y amorosa con Griselda, la es- rentes características de las obras na-
posa de su mejor amigo, y es a partir rrativas del “post-boom”, presentando
de allí de donde surge el relato, el deseo algunos ejemplos de obras literarias

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ENSAYOS ENSAYOS

hispanas. mente son normales para él: “Créanme le pregunté si sentía alguna culpa y gustaba que yo le acariciara los pechos
Así pues, es preciso anotar que en que es fascinante andar matando gen- ella se puso seria, muy seria y me suavemente, adoraba que yo jugara
la novela, la narración de los hechos, te. Sí, sé perfectamente que ha de so- respondió sin pensarlo ni un segundo: con sus pezones gordos, de madraza
y los diferentes juegos lingüísticos y li- nar absurdo, horroroso, pero hagan la -Culpa de qué. que ha dado vida, y cerraba los ojos y
terarios que hay dentro de la obra, la prueba y después me cuentan” (Mem- -No, de nada, de nada... -dije rápido me pedía que le dijese cosas chanchas,
sitúan dentro de la narrativa del “post– po, 1999, pág. 26). Es evidente ver algo y sintiéndome lo que era: un perfecto que la insultase, que le dijera suave-
boom”. Algunas características de esta de locura en las decisiones que toma, idiota. mente que era la puta más puta de
narrativa presentan historias: un acto tras otro lo llevan a un punto -Fue una pregunta boluda, no me ha- todo el Chaco (Mempo, 1999, pág. 4).

Protagonizadas por personajes, en
de demencia en que solo importan él y gas caso. La verdad es que ya no im-
Durante todo el relato se evidencia
general débiles, antes habitualmen-
su amada Griselda. Esta mujer apare- porta nada...
una fascinación por los actos sexuales
te excluidos de la literatura. Por eso
ce como un personaje que le da fuerza -Eso: no importa nada -subrayó ella-.
de una manera loca y enferma. El sexo
también se adopta la jerga popular,
a la historia, porque se puede ver una A mí ya no me importa nada de nada.
se utiliza en la novela como metáfora
diferentes hablas locales o giros pro-
transgresión de una persona que en un (Mempo, 1999, pág. 20)
adecuada del desplazamiento social, y
pios de determinadas clases o edades.
principio se ve como una dama, calma- Así pues, es posible ver dos persona- se hace notorio otro aspecto sobre el
El recurso de la intertextualidad re-
da y culta, que pasa a convertirse en jes que antes no era común verlos en cual mucha gente prefiere no hablar. El
sulta uno de los mecanismos funda-
psicópata, poniendo por encima de todo la literatura. Alrededor de toda la obra sexo se convierte entonces en una parte
mentales y la parodia alcanza a la
sus interés personales. En la historia se se ven inmersos en la decadencia y la fundamental de la narración, encami-
estructura, al contenido y a temas y
presenta como una mujer cansada de locura. Se presentan hechos totalmen- nada a conseguir unos objetivos básicos
motivos que se recobran de la tradi-
su vida, en busca de nuevas cosas, es te psicópatas y sin compasión. Dentro que llevan la narrativa hacia algo ro-
ción o el arte más próximo para en-
una mujer que quiere divertirse, gozar, de la literatura contemporánea y del mántico y fantástico.
treveno desde diferente perspectiva,
vivir y ser amada. Y eso era precisa- “post-boom”, esta es una de las carac-
no siempre necesariamente irónica o
mente lo que su esposo no le daba, y es terísticas que más resalta. Los persona- Jerga popular, diferentes hablas locales
humorística (Fuente, 1999, pág. 239).
por ello que sufre una transformación jes anómalos cobran vida, los margina- o giros propios de determinadas clases
cuando conoce a Alfredo, llegando a la dos pasan a ser los protagonistas de las sociales
locura, y a un estado en el que asesinar historias.
Locura y demencia: personajes anóma- es algo normal: “y vi también que la La distinción entre clases sociales
los fuerza de Griselda era tremenda y su también se hace evidente en la novela,
Inmersión en lo erótico y lo pornográ- el dinero representa un factor de poder,
Los personajes en la obra son per- capacidad asesina tan salvaje como la fico
mía” (Mempo, 1999, pág. 12). El par de quien lo tiene puede hacer aparente-
sonas comunes que ante diversos sen-
enamorados, a partir del primer asesi- La literatura del “post-boom” refleja mente lo que le plazca con la gente que
timientos emocionales actúan de un
nato, cometen más actos violentos con- un aspecto muy marcado y es el de la no lo tiene. Griselda es el estereotipo de
modo fuera de lo común. Se convierten
tra otra gente, y las formas de pensar sexualidad, dentro del cual cabe tam- mujer burguesa al inicio del relato, ante
en personajes que explotan en un de-
que tiene cada uno, los hace ver como bién mencionar el sentimentalismo. El ese estatus tiene que actuar acorde a
terminado momento por cosas que han
dos personajes psicópatas, los cuales no décimo Infierno cumple con esta ca- las reglas que se le impone para no ver-
vivido en el pasado, y ese cambio repen-
sienten culpa alguna de sus actos. racterística que se ve presente desde el se como una mujer fuera de contexto.
tino permite percibir la locura de los
inicio hasta el final de la obra. Son los “Apasionada y loca en la intimidad, ella
protagonistas de la historia. Alfredo es Nos quedamos tendidos, exhaustos, y impulsos sexuales y emocionales lo que también estaba harta de representar el
quien narra la historia, es alguien que de repente yo empecé a reírme y ella lleva a los personajes a cometer todos papel de la irreprochable dama burgue-
vive en un pueblo común pero que inter- me siguió. Debíamos parecer dos ena- los actos violentos, y lo que ellos hacen, sa resistenciana…” (Mempo, 1999, pág.
namente parece vivir diversas proble- jenados, así, riéndonos a carcajadas, lo hacen por amor. 4), por lo visto un papel del cual no es-
máticas sociales y emocionales, es al- como teros, hasta que de pronto y no taba del todo orgullosa, porque ante ese
guien que vive cansado, pero no por ello sé por qué, y aunque quise frenarme,
Se montaba sobre mí y giraba las ca-
estatus se dejan de hacer muchas cosas,
es infeliz. Comete actos que aparente- deras hacia los lados, en círculos, y le

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ENSAYOS

-Héeee... Medio poco tiene ante la sociedad, y es notorio en-
nomá é -dijo él, mi- tonces la critica que hace a su país, a
rando al suelo. No las autoridades, y la gente que “conta-
podía mirarme a los mina” de cierto modo a la demás gente
ojos porque sabía que pero que al parecer no hay quien trate
me estaba estafando. ese tipo de problemáticas, y así las co-
(Mempo, 1999, pág. sas se resuelven a modo personal. El
39). tema de la rabia, la ira y la ironía, se
Estos aspectos desarrollan hasta el capítulo final de la
de la diferencia de obra. Es notoria la acida crítica social
clases sociales, dis- por parte del autor, contrastando el he-
criminación, y las cho de asesinar con otro tipo de excesos,
diferentes hablas físicos, psicológicos o de otra índole.
locales, son carac- Yo creo fervientemente en la autori-
terísticas que se dad, en las jerarquías y en que no es
ven muy marcadas verdad que todos somos iguales, por-
en la literatura del que no lo somos. Más aún: si por mí
“post-boom” a com- fuera habría un sistema policial de
paración de la na- excelencia: polis bien educados, con
rrativa del “boom”. nivel universitario y armamento y
Como dice José Luis tecnologías modernas, verdaderos ca-
de la Fuente, otras balleros al servicio de la comunidad.
etnias, además de Pero no estos atorrantes, estas carro-
las indígenas, en- ñas humanas de uniforme, ignorantes
tran a formar parte y prepotentes, entrenadas solamente
importante de esta para la coima y la picana en los hue-
narrativa (La na- vos de los ladrones de gallinas. Estas
rrativa del "post" canas me dan asco. (Mempo, 1999,
en Hispanoamérica: pág. 25).
una cuestión de limites, 1999). Es posi-
las cuales se hacen a escondidas para que con dinero se logran muchas cosas. Alfredo aclara durante el relato que
ble ver personajes completamente mar-
no perder la figura pública. Los personajes de la obra se encuen- en todo momento ha estado consciente
ginados como personajes clave en una
En el relato, los dos personajes cen- tran huyendo de la policía, a causa de de sus acciones y “sabe lo que hace”, y
obra. Además, como parece evidente, el
trales poseen una buena cantidad de di- los asesinatos que han cometido, cuando no lo hace porque esté loco, sino porque
nuevo lenguaje también es marginal y
nero, y ello representa poder: “A ambos llegan a la frontera se encuentran con es necesario, aunque a la vez condene a
en ocasiones, esa marginalidad lingüís-
lados de la frontera, si uno tiene una otra población que tiene una variedad esa sociedad en la que vive, “de forma
tica es fundamental para el desarrollo
variedad de dólares en billetes de baja dialectal diferente a la de ellos: paradójica, por un lado, se denuncia la
de la historia.
denominación, uno puede pasar absolu- realidad socio-política y, por otro, las
¿Y aónde queré'ir, che patrón?
tamente cualquier cosa, en un sentido o fronteras entre la realidad y la ficción
-Al otro lado. Rapidito y sin pregun- Crítica social
en el otro” (Mempo, 1999, pág. 36). Im- se van difuminando ya no sólo en los
tas. Póngale un precio.
plícitamente hay una crítica de fondo El narrador de la historia, deja ver personajes…, sino incluso, y sobre todo,
-Usté nomás dirá.
a la corrupción, y también se evidencia de manera muy abierta la posición que en los narradores, que caminan con
-Quinientos pesos.

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paso dubitativo por el borde que marca sus más íntimos secretos y penalidades
el límite” (Fuente, 1999, pág. 241). a manera de parodia. Los personajes
son marginales por el lenguaje que ma-
Conclusión nejan y por la forma tan fuera de lo co-
En la obra, los impulsos predominan mún en la que actúan, además la mujer
sin importar lo que pueda pasar en el también adquiere un papel importante
futuro, las cosas suceden en el presen- y llama completamente la atención al
te, y un acto conlleva a otro, las actos ser la vencedora en toda la obra a pesar
se cometen sin pensar las cosas dos ve- de no ser la narradora. Esta literatura
ces. Los personajes poseen entonces una está marcada por la sexualidad, el sen-
dualidad entre el bien y el mal, y eso timentalismo, exuberancia, cotidianei-
los muestra como seres únicos. dad, fantasía, coloquialismo e intras-
Desde la obra se puede hacer notorio cendencia.
que muchos autores hispanoamericanos
continúan vinculándose en general a fe- Bibliografía
nómenos políticos y culturales de sus Giardinelli, Mempo (1999). El décimo
respectivos países, haciendo una crítica infierno. Buenos Aires, Argentina.
inmersa o a veces muy evidente den- Grupo editorial Planeta.
© Andrés Casciani
tro de sus obras. La novela en general De la Fuente, José Luis (1999). Artícu- Fuente: revistaliterar1.wordpress.com
denota muchos aspectos característicos lo La narrativa del “post” en Hispa-
de la narrativa del “post-boom”, allí noamérica: una cuestión de límites.
se evidencia entonces una crítica a la En Anales de literatura hispanoame-
sociedad en la que el protagonista re- ricana. Universidad de Valladolid.
flexiona sobre el relato, y va desvelando Transtextualidad en el el autor aislado, intacto, espontáneo. El
mismo lenguaje sugiere una comunidad
cuento El inmortal de Bor-
y una historia. Cuando nos enfrentamos
ges a un texto descubrimos una polifonía
por Raúl Gimeno Chicharro
donde armonizan distintas voces. En
sus investigaciones sobre el lenguaje,
Cristian A. Ocampo (Armenia Quindío, Colombia). Ha realizado estudios en Bajtín se distanció de los autores con-
pedagogía, idiomas y literatura. Ha participado como locutor en el programa radial De la intertextualidad a la transtextua-
temporáneos que ponían el foco en la
La Imprenta (especializado en literatura), en la UFM Estéreo Radio Universidad lidad
relación emisor-texto-receptor. A Ba-
del Quindío. Ha trabajado como editor y corrector de estilo en Elipse Arquitectura
Para Mijaíl Bajtín1 todos los textos, jtín le interesó, y aquí está lo novedoso
y Diseño; y actualmente se desempeña como promotor de lectura en la Biblioteca
discursos o géneros literarios dialogan de sus estudios, cómo dialogan los tex-
Comfenalco Quindío.
entre sí, conviven, están conectados. El tos unos con otros.
autor o emisor de un texto cualquiera, En 1967, Julia Kristeva2 fue un paso
antes de serlo, ya ha sido receptor de más allá de Bajtín y acuñó el término
otros muchos, por lo que tiene la mo- intertextualidad para referirse al ca-
chila cargada. Llevado a las últimas rácter dialógico de los textos. La in-
consecuencias, podríamos decir que no tertextualidad es la relación, implícita
existiría el texto sin mácula, puro, ino- o explícita, que mantienen los textos
cente o ingenuo, como tampoco existiría entre sí. Este nuevo término tuvo una

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buena acogida entre los lingüistas, algu- se establece una relación metatextual teraria. El Aleph se inicia con el cuento nuación no es sino la traducción literal
nos de los cuales tomaron el testigo de cuando un texto habla sobre otro. El El Inmortal, el mismo que fue publica- del manuscrito, que está «redactado en
Kristeva. Uno de ellos es Dällenbach3, cuarto tipo es la hipertextualidad. To- do en Los Anales de Buenos Aires con el inglés y abunda en latinismos».
quien propuso distinguir entre tres ti- memos un texto A y un texto B, siendo título Los Inmortales. El protagonista, Marco Flaminio
pos de relación intertextual: la inter- el texto A anterior al texto B. El texto Abre el cuento una cita de Francis Rufo, es tribuno militar de una legión
textualidad general, la intertextualidad A es denominado hipotexto, mientras Bacon donde se hace referencia a la si- romana en Tebas cuando, de repente,
restringida y la intertextualidad autár- que el texto B, el posterior, hipertex- militud entre las sentencias de Salomón ve llegar procedente del oriente un jine-
quica. La intertextualidad general es to. Se produce una relación hipertextual («No hay nada nuevo sobre la tierra» te ensangrentado. El jinete está buscan-
la relación que mantiene el texto de un cuando un texto parte de otro texto. Un y «toda novedad no es sino olvido») y do la Ciudad de los Inmortales. Antes
autor con uno o varios textos de otros ejemplo de hipertextualidad lo encon- Platón («todo conocimiento no es sino de la aurora muere, pero este hecho es
autores. La intertextualidad restringida tramos en La Eneida (hipertexto), cuya remembranza»). El tema de las ideas fundamental para que Flaminio Rufo
es la relación que mantiene el texto de fuente principal de significado proviene platónicas y del conocimiento estará determine encontrar la ciudad secreta.
un autor con uno o varios textos de ese de la Odisea (hipotexto). presente durante el relato. Para Pla- En las regiones bárbaras, el calor, la
mismo autor. Por último, la intertex- Por último, tenemos la architextua- tón, las ideas son eternas, y las cosas fiebre y la muerte merman al ejército,
tualidad autárquica es la relación que lidad. La architextualidad emparen- sensibles participan de las ideas a modo que ve aumentar las deserciones y los
mantiene un texto consigo mismo. ta los textos dentro de un conjunto de de copia. Conocer es recordar en Platón motines. Consciente de la amenaza de
En una nueva pirueta terminológica, categorías generales o trascendentes. significa que el alma, que ha vislum- los sediciosos, Flaminio Rufo huye con
la intertextualidad se incorporó dentro Puede parecer la más abstracta, puesto brado las ideas, cae en el olvido cuando unos pocos soldados fieles, que final-
de un nuevo término: la transtextuali- que hace referencia al género literario, se une al cuerpo. Iniciar la vía del cono- mente caen ante los peligros del desier-
dad. Genette4, en su libro Palimpsestos: tipo de discurso, subgénero… Dos textos cimiento no es otra cosa que abandonar to. Solo, entre delirios y con la muer-
La literatura en segundo grado5, define pueden estar emparentados si pertene- el olvido para recordar aquello que el te cerca, el protagonista ve la secreta
la transtextualidad como la trascen- cen al mismo género (por ejemplo, el alma ya había contemplado, partir del Ciudad de los Inmortales más allá del
dencia textual del texto. Incorpora la épico), subgénero (por ejemplo, la epo- mundo de las copias (mundo sensible) «río secreto que purifica de la muerte
intertextualidad, acotando el término, peya), etc. para acceder, nuevamente, al mundo a los hombres». La ciudad está amu-
dentro de la transtextualidad. Así, Ge- de las ideas (mundo inteligible). Cono- rallada y Flaminio Rufo se encuentra
nette enumera cinco tipos de relaciones El inmortal cer es recordar o «todo conocimiento no en una aldea repleta de nichos. De los
transtextuales: intertextualidad, para- Una vez aclarados los términos in- es sino remembranza». nichos emergen hombres que tienen el
textualidad, metatextualidad, hiper- tertextualidad y transtextualidad, pa- Seguidamente, una breve introduc- gris aspecto de los trogloditas. Son los
textualidad y architextualidad. saremos a analizar el cuento borgiano ción nos pone en situación. En ella se inmortales. Flaminio Rufo, que ha bebi-
Intertextualidad para Genette, a di- El Inmortal. explica que la princesa de Lucinge, a do del río secreto, determina huir de la
ferencia de Dällenbach, se restringe a En 1947, en la revista Los Anales de principios de junio de 1929, adquiere los aldea de nichos y dirigirse a la ciudad,
la copresencia entre dos o más textos. Buenos Aires apareció el cuento Los In- seis volúmenes de la Ilíada de Pope que que está construida sobre una meseta
La cita, el plagio o la alusión ejempli- mortales6, cuya autoría pertenecía al le ofrece el anticuario Joseph Cartaph- de piedra comparable a un acantilado.
fican la intertextualidad que defiende argentino Jorge Luis Borges. Dos años ilus, «un hombre consumido», que «se Al no encontrar ninguna entrada en el
el teórico francés. La paratextualidad, más tarde, en 1949, vio la luz uno de manejaba con fluidez e ignorancia en muro que rodea la ciudad, Flaminio
en cambio, hace referencia a esos ele- los libros de cuentos más importantes diversas lenguas». En octubre, continúa Rufo se adentra por una caverna y des-
mentos que rodean el texto, lo aclaran del siglo XX: El Aleph7. A través de die- la introducción, la princesa oye que el ciende, haciendo uso de la escalera de
o prolongan. Entrarían en esta relación cisiete cuentos, Borges se adentraba en anticuario Cartaphilus ha muerto en el un pozo, a galerías subterráneas que lle-
las notas, advertencias, títulos, fajas, los límites del lenguaje, el infinito, el mar cuando regresaba a Esmirna. La van a cámaras circulares. Las galerías
etc. El tercer tipo de trascendencia tex- tiempo, la muerte, y otros temas filo- introducción finaliza con la aparición de y las cámaras conforman un laberin-
tual es la metatextualidad. Esta es la sóficos que marcaron su producción li- un manuscrito en el último tomo de la to oscuro donde el tiempo se desvanece
propia de la crítica literaria, puesto que Ilíada. La historia que se narra a conti- como la bruma. Después de errar por

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ENSAYOS

corredores y sótanos de nueve puertas, una remota luz que cae
le indica la salida. Asciende un muro con peldaños de metal y
divisa un patio rodeado de un edificio cuya arquitectura impo-
sible parece anterior a la humanidad. Cuando Flaminio Rufo
inició la huida, uno de los inmortales siguió sus pasos como un
perro hasta el muro. El tribuno decide llamar Argos al inmor-
tal, en recuerdo del perro moribundo de la Odisea. Pero un día,
el troglodita, sorprendentemente, balbucea unas palabras (ol-
vidadas): «Argos, perro de Ulises». En un griego penoso, según
aprecia Flaminio Rufo, el inmortal acaba revelando que es el
autor de la Odisea. Homero, el troglodita que siguió a Flaminio
Rufo, refiere algunos recuerdos de la fundación de la Ciudad de
los Inmortales y la posterior retirada para morar las cuevas
y nichos, abandonándose a la pura especulación. En esta parte
del relato, el narrador reflexiona sobre el infinito y la eter-
nidad. Y aquí volvemos a Platón, aunque en ningún momento
aparece explícitamente nombrado. «Un solo hombre inmortal
es todos los hombres», leemos. A un hombre inmortal le aca-
ban ocurriendo todas las cosas que le pueden ocurrir, todas las
combinaciones posibles se acaban dando en un plazo infinito.
¿Acaso ser inmortal, así entendido, no significa agotar todas
las posibilidades de participación de la idea de hombre?
«Un solo hombre inmortal es todos los hombres».
Pasado un tiempo indeterminado, y basándose en la ley de
compensaciones, deciden buscar el río que borre la inmortali-
dad adquirida. Un hombre inmortal, así razonan, acabará en
algún momento bebiendo de todos los ríos que existen si se lo
propone. ¿Pero por qué les parece más deseable la mortalidad
que la inmortalidad?
«Ser inmortal es baladí».
«Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable
y de lo azaroso».
Los actos de los mortales son irrepetibles, su tiempo es irre-
cuperable, sus decisiones son determinantes. La piedad y el
mérito moral no existen para los inmortales. Se trata de la
belleza de la finitud, de lo efímero, de lo único.
En las puertas de Tánger se separan los destinos de Homero
y Flaminio Rufo. El protagonista recorre el mundo en busca
de la mortalidad perdida. Aprende y olvida idiomas, milita en
guerras, escribe los siete viajes de Simbad, se suscribe a los seis
volúmenes de la Ilíada de Pope y discute con un profesor de
retórica llamado Giambattista, entre otras cosas. El cuatro de

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ENSAYOS ENSAYOS

octubre de 1921, el barco que le conduce da por una nueva voz, presumiblemen- justo antes de la introducción del cuen- ción de la Ilíada con el anticuario Car-
a Bombay fondea en la costa eritrea. te la del propio Borges, que finaliza con to es ya un ejemplo de la presencia de taphilus es Giambattista Vico».
Flaminio Rufo bebe de un caudal de una última reflexión: la relación intertextual. La misma cita El tercer tipo de transtextualidad es,
agua clara situado en las afueras, mo- «Palabras, palabras desplazadas y alude, además, al texto platónico, con- tal y como antes se formuló, la meta-
vido por la costumbre. Más tarde, en un mutiladas, palabras de otros, fue la po- virtiéndose en otro ejemplo de intertex- textualidad. Se produce la metatextua-
repecho es lacerado por un árbol espi- bre limosna que le dejaron las horas y tualidad. Borges, fiel a su pasión por los lidad cuando un texto habla sobre otro,
noso. Siente dolor, se forma una gota de los siglos». espejos que multiplican las imágenes y tal y como hace la crítica literaria. De
sangre. Vuelve a ser mortal. Que a nadie extrañe que un cuento los laberintos, lleva al lector, siempre a hecho, ahora mismo estamos hablando
La última parte de la narración es publicado por primera vez en 1947 ten- través de la palabra, a una nueva pers- de un texto, en un claro ejercicio de me-
una reflexión sobre la narración mis- ga una posdata de 1950. Es conocida la pectiva. Así, en la reflexión final del tatextualidad. Pero dejemos que sea el
ma y la sensación de irrealidad que des- afición de Borges por modificar algu- protagonista, el anticuario Joseph Car- cuento borgiano quien hable. En la re-
prende el testimonio desde que encontró nos de sus textos. Que a nadie extrañe, taphilus (tengamos presente que des- flexión de Joseph Cartaphilus también
al jinete que buscaba el río que baña la tampoco, si en un cuento sobre la in- pués hay una nueva reflexión del propio aparecen valoraciones propias del críti-
Ciudad de los Inmortales. La confusión mortalidad, representada por la circu- sujeto narrativo que da origen a la de- co literario:
y la fragilidad de la memoria aparecen laridad, la coherencia del tiempo lineal nominada construcción en abismo) re- «Ello es obra, tal vez, del abuso de
con la recobrada finitud: es secundaria o inexistente. conoce en su propio relato varias citas y rasgos circunstanciales».
«Cuando se acerca el fin, ya no que- La aparición de un nuevo sujeto na- alusiones a otros textos, principalmente El propio Cartaphilus habla así de su
dan imágenes del recuerdo; sólo quedan rrativo (Borges) convierte El Inmor- relacionados con Homero: relato:
palabras». tal en un relato enmarcado o de cons- «En el capítulo segundo, el romano, «pero luego se advierte que el narra-
El relato no deja de ser la construc- trucción en abismo (mise en abyme). al beber el agua inmortal, pronuncia dor no repara en lo bélico».
ción de un hombre mortal que ha sido Se trataría de un relato dentro de otro unas palabras en griego; esas palabras Genette colocó la hipertextualidad en
muchos hombres, desde Flaminio Rufo relato, a la manera de las matrioskas son homéricas y pueden buscarse en el cuarto lugar. Esta transcendencia tex-
a Joseph Cartaphilus. Volviendo a la rusas que albergan en su interior otras fin del famoso catálogo de las naves. tual se produce, según el crítico literario
sentencia de antes, si «un solo hombre muñecas. Después, en el vertiginoso palacio, ha- francés, cuando un texto B (hipertexto)
inmortal es todos los hombres», enton- También encontramos dos notas a pie bla de “una reprobación que era casi parte de un texto A (hipotexto). Es evi-
ces sería plausible afirmar que también de página y una dedicatoria que cierra remordimiento”; esas palabras corres- dente que este tipo de transtextualidad
fue Homero, tal y como manifiesta a El Inmortal. ponden a Homero». se asemeja a la intertextualidad y a la
continuación. Esta circularidad es re- Forman el paratexto los elementos metatextualidad. La parodia, adapta-
presentativa del eterno retorno, aunque El juego de la transtextualidad que rodean, aclaran o prolongan el tex- ción, reescritura, traducción, etc., per-
finalmente se desvanece en la incerti- Tenemos, por un lado, las fichas to. Este es el caso de las dos notas a tenecerían a la relación hipertextual. El
dumbre de un recuperado destino mor- (Los cinco tipos de transtextualidad: pie de página que se incorporan en el Inmortal de Borges adquiere su signifi-
tal. intertextualidad, paratextualidad, me- cuento. Otro ejemplo es la dedicatoria cado porque parte de varios hipotextos.
«Yo he sido Homero; en breve, seré tatextualidad, hipertextualidad y ar- «A Cecilia Ingenieros», que también Los más significativos serían la Ilíada
Nadie, como Ulises; en breve, seré to- chitextualidad). Por el otro, el tablero formaría parte de la relación paratex- y la Odisea. Tengamos presente que,
dos: estaré muerto». (El Inmortal de Borges). Así pues, ya tual. La primera nota nos informa de la además de las múltiples menciones a
Aquí finaliza la narración de Joseph estamos preparados para empezar el existencia de una tachadura en el ma- Homero, el manuscrito es hallado en el
Cartaphilus, pero no el cuento. Y es que juego de la transtextualidad. Recorde- nuscrito. La segunda, en cambio, pone sexto volumen de la Ilíada que tradujo
se cierra con una posdata de 1950 donde mos que, para Genette, la intertextua- de manifiesto la sugerencia de Ernesto Pope. Sin las obras de Homero no exis-
se menciona una publicación que insi- lidad se delimita a la copresencia en- Sabato, escritor argentino y amigo de tiría El Inmortal:
núa que el documento encontrado en el tre textos, sea en forma de cita, plagio Borges: «Yo he sido Homero».
sexto volumen de la Ilíada de Pope es o alusión. Pues bien, la cita de Bacon «Ernesto Sabato sugiere que el El último de los tipos de transtex-
apócrifo. Esta conclusión no es admiti- “Giambattista” que discutió la forma- tualidad es la architextualidad. Se trata

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ENSAYOS ENSAYOS

de una relación muda, abstracta, taxo- BORGES, J.L. Cuentos completos. Bar- quemarropa fue premiado (tercer premio) en el I Certàmen literari de Tamariu.
nómica. Hace referencia al género li- celona: Lumen, 2011. En este mismo año colaboró en el catálogo de la exposición 1950-1977 Arts a Ca-
terario, subgénero, etc. El Inmortal de BORGES, J.L. El Aleph. Buenos Aires: talunya llevada a cabo en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya). En no-
Borges, en tanto cuento (género litera- Editorial Losada, 1949. viembre de 2016 publicó, junto a Valen Bailon, la biografía novelada Javier Roche.
rio) fantástico (subgénero), mantendría BORGES, J.L. Historia de la eternidad. El rey chatarrero (Ed. Vanir). En enero de 2017, la revista literaria RSC (Relatos
una relación architextual con el resto Barcelona: Debolsillo, 2015. sin contrato), en su número 30, publicó el poema Protesto. Recientemente, su
de cuentos fantásticos. BORGES, J.L. «Los inmortales», Los relato El consuelo de Cioran ha sido seleccionado para la aparición en uno de los
A Homero se le ha representado como Anales de Buenos Aires, Año 2, próximos números de la revista literaria RSC.
un aeda ciego. Borges, ese otro Homero, núm.12 (feb. 1947), p.29-39.
también sucumbió a la noche. COPLESTON, F. Historia de la filoso-
«La historia que he narrado parece fía. (Vol.I). Barcelona: Ariel, 2011.
irreal porque en ella se mezclan los su- GENETTE, G. Palimpsestos: La lite-
cesos de dos hombres distintos». ratura en segundo grado. Madrid:
Taurus, 1989.
Notas HOMERO. Ilíada. Madrid: Gredos, 2004.
(1) Mijaíl Baktín, filósofo y crítico lite- HOMERO. Odisea. Madrid: Gredos,
rario ruso. 2006.
(2) Julia Kristeva, teórica de la litera- KRISTEVA, J. El texto de la novela.
tura y psicoanalista de origen búlgaro. Barcelona: Lumen, 1974.
(3) Lucien Dällenbach, teórico de la li- MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, J.E. La in-
teratura suizo. tertextualidad literaria: base teórica
(4) Gérard Genette, crítico literario y práctica. Madrid: Cátedra, 2001.
francés y uno de los creadores de la na- PEICOVICH, E. Borges, el palabrista.
rratología. Madrid: Libertarias/Prodhufi, 1995.
(5) Genette, G. Palimpsestos:la litera- PLATÓN. Diálogos. Fedón. Banque-
tura en segundo grado. Madrid:Taurus, te,Fedro. (Vol. III). Madrid: Gredos,
1989. 2000.
(6) Borges, J.L. «Los inmortales», Los PLATÓN. Diálogos. Parménides, Tee-
Anales de Buenos Aires, Año 2, núm.12 teto, Sofista, Político. (Vol. V). Ma-
(feb. 1947), p. 29-39. drid: Gredos, 2006.
(7) Borges, J.L. El Aleph. Buenos Aires: ZAVALA, I. M. La Posmodernidad y
Editorial Losada, 1949. Mijail Bajtin: una poética dialógica.
Madrid: Espasa-Calpe, 1991.
Bibliografía

Raúl Gimeno Chicharro (Barcelona, España, 1981) es licenciado en Filoso-
fía por la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona). En el año 2013 publicó dos
relatos bajo el título Caballos de Madera (Ed. Sunya). En 2015 su poema Amor a

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CREACIÓN

© Bemberes
Fuente: Flickr

Creación
¡God save the queen! carente de principio, clímax y final. En
por Iván Medina Castro un momento pensé en migrar a París.
Me imaginaba recorriendo con parsi-
monia las intersecciones del Boulevard
Que éramos prisioneros de la mez- Montparnasse y su necrópolis para in-
quindad del mundo, acorralados en la vocar a sus huéspedes pero vaya ilu-
mediocridad general. sión, el francés que sabía producto de
Cohn-Bendit una relación amorosa con una argelina
era insuficiente, por otro lado, los re-
A Gigi Saúl Guerrero cientes atentados del Estado Islámico
y las amenazas de ulteriores estallidos
Llegué a Vancouver a mediados del fueron suficientes para no hacerlo. Ale-
año con la convicción de triunfar en mania también me sedujo pero existía
esta provincia sin historia, o cuyo pa- un problema similar aunque sin riesgos
sado remoto se concentra en la presen- detonantes. Tenía que actuar con objeti-
cia totémica de sus primeros poblado- vidad, el único idioma que dominaba era
res. Mi objetivo era convertir la vida en el español y España no era una opción,
una experiencia estética, impredecible sus incesantes crisis económicas y su
y agresiva para plasmarla en una obra acervado racismo contra los “sudacas”

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CREACIÓN CREACIÓN

lo hacen un lugar no grato. Con el inglés colegio en un intento desesperado por de la sociedad se arponeaban la vena le propiné unos codazos rompiéndole la
me defendía, por lo tanto, el espectro de llegar a Alemania o a Suecia. Meditar cefálica hasta transfigurarse en fantas- nariz, la boca; la jeta entera y le dejé
posibilidades se redujo a cuatro países: en ello me hizo ver que siempre existirá mas errantes. Pronto oscureció y una en claro que le cortaría las huevas por
a Australia la descarté de inmediato, la otra persona más jodida. De cualquier lluvia tupida la acompañó sin inmutar puto. Tomé mis cosas, aproveché para
lejanía bastó para ello. Inglaterra nunca manera me sentía desolado. a los sometidos de la tierra y mien- sacarle algunos billetes de su cartera
me ha interesado más allá de su ima- A pesar de la adversidad me puse las tras caminaba a contra corriente de los y lo dejé lloriqueando en el umbral de
gen infractora heredada de su icónico pilas y en mi recorrido por el downtown muertos vivientes, un espectro se me la puerta de salida pero el incidente no
asesino serial y de los punks. Los Esta- en búsqueda de algún restaurante en acercó, brilló en el cielo negro un re- terminó allí, la policía me buscaba bajo
dos Unidos ya no eran una posibilidad, dónde trabajar, me sentí que transitaba lámpago y la aparición se convirtió en el cargo de haber causado daño inten-
en mi última estancia no me presenté por las calles de alguna provincia Chi- un ser enjuto. De la nada me habló en cional.
a una audiencia por un DUI que adquirí na, fue hasta entonces que comprendí el español y ante mi asombro mencionó Regresé al Ávalon para encerrarme
al regresar de un concierto de Godspeed mensaje de despedida de mi hermano: haberme visto en la sala del cine, se con un seis de cervezas Estela y devo-
your black emperor y eso me convertía “Suerte en Van-Kong”. Caminé por ho- presentó y sin más preámbulo me invitó rarme algunos libros de la generación
en un prófugo. No había elección, Ca- ras y en cada uno de los comederos en unos tragos en el 12 Kings Pub. Acepté beat que obtuve de la biblioteca central
nadá emergió como el “oasis”, además donde me asomé me pedían mi PRCard la oferta, aún chispeaba y no tenía di- y en la precaria sucesión de los instan-
tenía los cabos atados, el primo de un o la visa de trabajo, documentos que no nero como para rechazar unas cerve- tes, salía a mi ventana a ver pasar:
amigo me dejaría instalarme en su de- tenía. Desalentado y hambriento fui al zas. Después de cuatro o cinco rondas golfos, chulos, gigolós, hipsters y tru-
partamento pero ya sabrán, el muerto barrio Chinatown para comer arroz fri- de Molson y explicarle mi situación, me hanes. Mientras aspiraba el aire otoñal
y el arrimado a los dos días apestan. to, terminé asqueado por el atracón y a ofreció su casa y me corrió un churro me di cuenta que pertenecer a alguna
Al mes de haber llegado, en pleno día dos cuadras de donde estaba, en el 165 para olvidar las angustias. Al principio minoría había dejado de ser algo exci-
de mi cumpleaños, con total desaplo- Penders Street encontré el hotel Ávalon la mota fue efectiva pero a la larga dejó tante y real como lo fue para Kerouac
mo, el primo de mi amigo, cuyo nombre en donde me instalé, quizá allí encon- de funcionar. César Porras era un tipo y para la percepción norteamericana de
no quiero recordar, me dio una semana traría a una de las nueve míticas rei- de unos cincuenta años de quien en un esa época; ahora lo excitante era estar
para dejar su domicilio. El argumento nas. Pagué por adelantado y mis finan- principio desconfié, sin hijos y soltero, amenazado… y yo lo estaba, no a mi in-
consistió en que el arrendador se había zas quedaron en 93 dólares, suficiente de seguro era puto, pensé de inmediato. tegridad física sino a la imposibilidad
enterado de mi presencia y el contrato plata para comprarme un booze y ence- Pero esa suposición se esfumó pues to- de conseguir un trabajo digno. De tanto
estipulaba “NO MÁS DE DOS INQUI- rrarme en mi habitación para empezar dos los fines de semana iba a los prostí- buscar y no encontrarlo, entré en razón
LINOS”. Aunque todo ocurrió a raíz de a escribir. Mañana Dios proveerá, pensé bulos. Si no se había casado, era porque de la incongruencia que esto suscitaba.
que la esposa del primo de mi amigo, con sinceridad. las putas no lo habían dejado. Si se podía estar fornicando, escribien-
me pilló masturbándome. De cualquier Al día siguiente, con nueva visión, A dos semanas de estar instalado en do, consumiendo fenedryl o realizando
manera, la notificación fue inesperada. salí temprano para presentarme con la casa de mi anfitrión, César me conec- cualquier otra pendejada, ¿Por qué dia-
Quedarse de repente sin donde pernoc- ciudad y en mis andanzas me topé con tó en una constructora para trabajar blos la gente seguía mansa ensamblan-
tar es una sensación intensa. De plano la sede del 13o Vancouver Latin Ame- de labor pero a los quince días me des- do en la línea de producción? Skyway
uno siente la levedad del ser, sin em- rican Film Festival en donde proyecta- pidieron. Esa misma noche mientras – trabajo – comer – trabajo – skyway
bargo no podía comparar mí proble- ban “México bárbaro”, vi la película y dormía, Cesar entró sigiloso a la recá- – sillón – televisor – dormir – skyway
mática con lo que vivían cientos de si- cuando salí desvié el camino de regreso mara, levantó con cuidado las cobijas – trabajo – comer – trabajo – skyway
rios intentando cruzar las fronteras a al hotel y tomé por la antigua vía férrea y una vez acostado a mis espaldas, su – sillón – televisor – dormir – skyway
través de corredores en Macedonia, los del Canadian Pacific Railway en Gas- hirviente resuello me despertó y cuan- – trabajo – comer – trabajo – skyway
Cárpatos, la Transilvania vampírica o town hasta desembocar en East Has- do traté de asimilar lo que acontecía, – sillón – televisor – dormir -skyway
varados en Hungría y Austria tras me- tings Street y al transitar por su acera con fuerza trató de bajarme los calzon- – comer – trabajo – skyway – sillón –
ses dando rodeos, sin mapas, basándose rumbo al Mictlán, a plena luz del sol, cillos sin apartar su verga que trataba televisor – dormir – hasta un buen día
tan solo en la geografía aprendida en el bajo la azul bóveda del día, los despojos de taladrar mi trasero. Como respuesta morir.

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CREACIÓN

No sabía cómo actuar, quizá pasar hábito de des-
a la clandestinidad era la respuesta, trozar las vi-
así como los “Weathermen” detonando trinas de los lo-
bombas en las oficinas postales como cales ubicados
válvula de escape para así apaciguar en Main Street
por momentos mi frustración e incor- Shop Hop, en
dio o de plano, sin comprometer a na- nuestra guerra
die, incendiarme a lo bonzo. Lo admito, frontal contra
al paso de los meses incubé un terrible la sociedad in-
odio hacia todo lo que me rodeaba. Du- diferente. Así
rante mi deambular por la E. Hastings que había de-
St. conocí a un paisano que tenía radi- terminado por-
cando en el país cerca de diez años, pero tarme como
para él tampoco hubo alternativas, dos un villano y
agentes encubiertos lo sorprendieron odiar los frí-
vendiendo MSMD y, aunque logró es- volos placeres
capar, se mantuvo en la clandestinidad de este tiempo.
y hundido en la depresión, cruzó una Aunque tuvi-
calle poco transitada sin precaución y mos nuestros
murió atropellado. No cabe duda, la 15 minutos de
muerte siempre aparece de improvisto, fama sin pa-
silenciosa, sarcástica y pestífera como gar por ello,
una rata muda y flexible que observa paramos. Nos
desde la cloaca. Jorge Molina perma- dimos cuenta
neció en el asfalto con los ojos abiertos de que al con-
y serenos, acordándose de aquel mundo tinuar con la
remoto y distante; la campa, la siem- rebeldía úni-
bra y el ganado. De esas cosas menudas camente ali-
e insignificantes. Al contemplarlo expe- mentábamos
rimenté una sensación parecida, aunque a los medios
mucho menos intensa que afectó solo a masivos para procurar el consumo de rancia ufana y desenfadada que apele pasaba sentado en la cafetería To dine
las capas más superficiales de mi con- aquellas personas alineadas en búsque- al infantilismo de la audiencia es lo de for en Commercial Drive, con la mirada
ciencia. Hubiera sido mejor quedarme da de transgresión, sobre todo aquellos hoy. Ser un Motherfucker ya no era una distante, vacía y aburrida, bebiendo un
en mi tierra, pensé nomás por pensar. remedos de tabloides como Metro y alternativa, sin embargo, al mes de los café insípido de refile. Pobre Gigi Saúl
Tal vez la opción radicaba en una ma- 24 hrs. Pero de qué fama hablo, ahora disturbios la RCPM me aprendió; iróni- Guerrero, nunca se cansó de llenar mis
nifestación de un nihilismo puro al es- cualquiera puede convertirse en un per- camente, tras las rejas, sentí paz, me tazas de café. En otras ocasiones me re-
tilo King Mob; lanzarme a la aventura sonaje mediático pues, al igual que el sentía real. Pero en 48 horas me deja- unía con ella en mi habitación del Áva-
vandálica. Sentir por unos días el viento mundo del arte contemporáneo, ya na- ron salir por falta de pruebas, por lo del lon para hablar de nada, aspirar unas
de la historia revolotear por el rostro. Si die espera del artista un talento espe- asunto del assult ni en cuenta; sin nin- líneas de cocaína y terminar culeando.
se saquea una tienda y se queman dos, cial en búsqueda del sentido transgresor guna identificación a cuestas era quien En esos días se me ocurrió atentar con-
¿cuántas quedan? Al día siguiente, co- para sepultar lo que ahora es vanguar- yo quisiera ser. Ese periodo fue de una tra la vida de alguien famoso a lo Vale-
necté a otro desterrado y adquirimos el dia. Simpleza, ingenio, impudor, igno- aridez desmesurada, en ocasiones me la rie Solanas, pero aquí en Canadá quién

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CREACIÓN CREACIÓN

es una celebridad que su muerte pueda en jaque a la sociedad que para llamar
cimbrar al mundo del espectáculo, ya la atención de las autoridades desata
no hablemos del universo del arte. Pero huelgas, cortes de electricidad y alma-
pronto la idea se desvaneció, para qué cena basura pudriéndose en las calles.
luchar contra la corriente y querer que Aquello despertaba las fantasías más
el cosmos fuese algo distinto de lo que lúgubres sobre el fin de la civilización,
es. A partir de entonces vagué como es- los valores y el estilo de vida canadien-
pectro abúlico pero siempre Gigi estuvo se. Cuando no hay perspectivas hacia
allí para rescatarme. el futuro uno se hunde en una confusa
Un buen día, para olvidarme de todo, mezcla de desánimo, falta de perspecti-
decidí mudarme a Surrey, en el subur- va y conflictividad social. Ni coger quie-
bio obrero, y ya saben, quien vive en la re uno.
periferia está fregado. Llegue al cuar- Estoy tan vacío y aburrido que no se
to, me dirigí al retrete, al lavarme las me ocurre nada más que decir y la pe-
manos, abrí la llave y el agua salió en- reza no me ha deja escribir. Lo único
venenada. Aquí la gente se cría en las digno que podría hacer es honrar a mi
alcantarillas y la guerra entre las pan- familia asesinándome.
dillas por el control de los barrios tiene
© Liberto Fortunatus
Fuente: Flickr

Iván Medina Castro (Ciudad de México, México). Licenciado en Relacio-
nes Internacionales y diplomado en Crítica y Creación Literaria. Fue becario del Comunidad la buhardilla que por aquel entonces yo
Programa de Residencias Artísticas FONCA-CONACYT Residencias Específicas. por Andrés Almagro González ocupaba.
En marzo del año 2012, fue convocado por el Departamento de Literatura de la Llegaron a finales del otoño y se alo-
Universidad de Caldas (Colombia) para participar en una ponencia sobre el pro- jaron en el apartamento que había de-
ceso creativo en la literatura, y en marzo del año 2013, The Department of World La casa era amplia y estaba bien ilu- jado libre un ingeniero al que habían
Languages and Cultures de la Universidad Northeastern de Illinois le convocó para minada. Desde las ventanas de la es- destinado fuera de la ciudad. Desde el
la lectura de su libro de cuentos “En cualquier lugar fuera de este mundo” (Ed. tancia principal se disfrutaba de una primer día pudimos sentir de lejos su
Conaculta, colección El Guardagujas). Actualmente cursa la especialización en serena vista compuesta por el horizon- presencia. Al inevitable escándalo de la
Literatura Mexicana del Siglo XX en la UAM. te, las barbas verdes de los campos, los ida y venida de muebles y trastos había
imc_grozny@yahoo.com atardeceres interminables estallando que sumarle la ronca voz del marido,
tras las torcidas ramas de los álamos. los gemidos de la mujer, los inconso-
Tenía dos habitaciones separadas entre lables llantos del niño. Se mudaron al
sí por un amplio pasillo que comunica- cuarto piso, justo bajo mis pies, y fue-
ba con la salita de estar y la cocina. ron incontables, a partir de entonces,
Al estar alejada de la ciudad el alquiler los días y las noches en que sus ruidos
era asequible, y disfrutaba de una tran- rompieron con su filo vivo el silencio
quilidad sin sobresaltos a la que no cos- de la buhardilla. Poco después llegó el
taba trabajo habituarse. La comunidad invierno y pudimos cerrar sin miedo
estaba formada por ocho viviendas más las ventanas, aunque de nada sirvieron

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CREACIÓN CREACIÓN

nuestras precauciones. Los incesantes Mediado el invierno la situación se incesantes de su boca. Incapaces de re- de saldar una cuenta pendiente. Lo dijo
murmullos de sus voces continuaron hizo insostenible. La comunidad se re- accionar, como estatuas de bronce en el en voz baja en presencia del señor Mar-
alzándose en forma de gritos y dispu- unió una tarde en casa de los Alvarado rellano, el hombre cerró la puerta con tínez, del Presidente, de los Alvarado
tas, de transporte de muebles y vidrios para tomar alguna decisión al respecto. furia y continuó después gritándonos y de la nieta de los López. Dos o tres
rotos, profanando así el remanso de paz La viuda del coronel y el señor Martí- desde el interior de la casa. Abandona- días después, cuando ya lo habían deci-
al que tan serenamente nos habíamos nez nos relataron los pormenores de sus mos el lugar en silencio, con el mismo dido, se lo comunicaron a los demás. A
habituado. desagradables encuentros con el hom- temblor de piernas, la misma sequedad mí me dejaron en último lugar, por ser,
El señor Martínez, que ocupaba el bre. Yo no pude reprimir mi indigna- en la boca que, supuse, habían sentido el como dijo la viuda del coronel, el único
apartamento de enfrente, no tardó en ción ni mi asco y les detallé la sarta de señor Martínez y la viuda del coronel. que aún no había participado en ninguna
protestar. Los gritos de los nuevos inqui- insultos que día y noche ascendía hasta A la mañana siguiente fuimos infor- de las reuniones de carácter disuasorio
linos llegaban, según él mismo nos de- el techo bajo de mi buhardilla, golpes y mando a los vecinos de nuestro desa- que, en raros casos extremos similares
cía, hasta su salón incluso manteniendo escándalo de vidrios rotos incluidos. Re- fortunado e infructuoso encuentro de a este, habían tenido lugar en la comu-
cerradas todas las puertas que daban al solvimos por unanimidad que una co- la tarde anterior. Asistimos en silen- nidad.
descansillo. Una noche de disputas, al misión formada por el Presidente de la cio, humillados por la impotencia y por Decidimos hacerle la visita el lu-
no poder conciliar el sueño, llamó a su comunidad y dos hombres más trata- la evidencia de los acontecimientos, al nes por la tarde porque sabíamos que
puerta y tuvo que enfrentarse a la mi- ra de hacer entrar en razón a los nue- mudo repertorio de cabezas ondulantes la mujer y el niño solían salir a aque-
rada vítrea del hombre, al rostro de- vos alquilados. Ni qué decir tiene que la y labios fruncidos de los otros vecinos. llas horas para hacer sus compras y no
macrado de la mujer, al desorden de viuda del coronel, con su acostumbrado Alvarado propuso poner en conocimien- llegaban hasta casi entrada la noche.
cabellos y lágrimas del niño. El hombre gesto torcido y recio, me propuso como to de las autoridades el caso, con la es- Alvarado propuso que comenzaran la
le despidió de malos modos y le acon- candidato por ser el miembro más jo- peranza de que al menos los pulcros e discusión los hombres y que las muje-
sejó que se metiera en sus asuntos. El ven del vecindario. imponentes uniformes policiales inti- res, al menos en principio, no se dejasen
señor Martínez, poco habituado al duro Fue la tarde siguiente. Tocamos el midaran a aquel hombre que no aten- ver demasiado. La señora Martínez y la
lenguaje de las calles, volvió a su casa timbre y tardaron un largo minuto en día a razones y que tenía sumida a la viuda del coronel se negaron sin dudar-
con la cabeza baja y el ánimo en los to- abrirnos la puerta, minuto que nos pa- comunidad, con su violencia, en la más lo y exigieron estar desde el principio
billos. reció eterno dado el estado de agitación terrible de las inquietudes. en la primera línea de las hostilidades.
La siguiente en discordia fue la viuda en que nos encontrábamos. Nos recibió La entrevista con los policías duró Cuando oímos a la mujer y al niño salir
del coronel. He pasado largas tardes en el hombre con gesto enfurecido, con el poco. Los gritos e insultos arreciaron de la casa, momento a partir del cual el
su salón de estucos y falsos damascos, atuendo desaliñado, y de inmediato in- cuando los dos agentes se hubieron mar- hombre hacía temblar las paredes con
y por eso puedo ahora imaginarla escu- tuimos que acabábamos de interrum- chado, esta vez dirigidos a todos los ve- su música atronadora, nos reunimos to-
chando la novela radiada de la tarde, pir su última disputa con la mujer y el cinos, y pude escuchar, por vez prime- dos en el rellano. El Presidente tocó dos
subiendo el volumen a causa del escán- niño. El Presidente, en un momento de ra en mi vida, una amenaza de muerte o tres veces el timbre. Cesó la música.
dalo que le llegaba desde el techo. No silencio, le informó de nuestra reunión pronunciada a viva voz. El niño lloraba, Yo estaba, como sospecho que estaban
dudó un instante en abandonar sus la- y procedió a la lectura del acta en que la mujer gemía presa de un ataque de los demás, nervioso por la reacción del
bores de hilo y subir las escaleras para se recogía nuestra condena unánime a histeria, mientras el hombre rompía y vecino. Creo que fue entonces cuando
reclamar a los recién llegados el habi- su falta de consideración con el resto lanzaba al piso todos los objetos que iba aparté mis ojos de la puerta y pude dis-
tual silencio de la siesta. Tal y como del vecindario. El hombre le interrum- encontrando a su paso. tinguir, brillando como un espejo o un
le ocurrió al señor Martínez, la viuda pió antes de comenzar la tercera línea Lo sugirió la viuda del coronel, y giroscopio enloquecido, el reflejo de un
del coronel volvió a su salón de porcela- del papel que yo mismo había mecano- pude adivinar en sus gestos cierto re- cuchillo oculto entre los carnosos dedos
nas viejas cabizbaja, con los insultos de grafiado. Dirigiéndonos una torva mira- sentimiento por los insultos y los malos de la mujer de Alvarado.
aquel hombre aún rondándole los oídos, da que creí perdida más allá de nues- modos que había tenido que soportar en La primera en actuar fue la viuda
con una mueca de disgusto y terror di- tros rostros, comenzó a regurgitar un su frustrada entrevista con el vecino, del coronel. El hombre abrió la puer-
bujada en la boca. denso magma de insultos que brotaban como si con su determinación tratara ta como acostumbraba, airado y con los

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CREACIÓN

el frágil tejido de los cinado de la nieta de los López mien-
pulmones. A par- tras me tendía una mano, un trozo del
tir de ese momen- antebrazo derecho, algo gelatinoso que
to recuerdo que el se parecía a una víscera o a un hígado.
hombre no era más Mientras mordía hice como los demás.
que un amasijo de Con un gesto acompasado que aún hoy
carnes cárdenas y no logro comprender, me senté en el
ojos desorbitados y suelo, concentrado en lo que mis manos
enrojecidos. Tras el se iban llevando a la boca, acercándome
suplicio, que pare- a su cuerpo descoyuntado cuando ya no
ció durar horas, Al- me quedaba más que la carroña tibia de
varado se dispuso a su carne.
culminar la tarde Intuyo que aún seguía vivo cuando
con un certero gol- la nieta de los López separó su cabe-
pe de gracia, pero la za del cuerpo con un violento tajo de su
viuda del coronel lo poderoso cuchillo de carnicero. Lo creo
paró en seco. porque vi el fugaz parpadeo de sus ojos,
—Que esté vivo
­ una mueca infernal dibujándose en su
mientras tanto — boca, el ceño fruncido al sentir en la
dijo. cara la salpicadura tibia de su propia
Los demás asin- sangre enfurecida.
tieron. Creo que fue Cuando terminamos decidieron lim-
la escasa luz de la piarlo todo, tirar los últimos despojos,
estancia, el reflejo deshacerse de algunos trozos de piel y
de los rostros en el cabello que habían quedado esparcidos
espejo de la entrada, por la estancia. Salimos en silencio y
lo que me entretuvo nos despedimos en el rellano. Al poco
mientras la nieta de sentí llegar a la mujer con el niño.
los López sacaba de A partir de entonces pudimos dormir
un bolso un cuchillo tranquilos.
ojos encharcados de rabia, y se encontró de sí y el señor Martínez comenzó a gol- de carnicero. Vi el bulto deforme de su Una tarde me encontré con la viu-
sin previo aviso con una sartén de acero pear a conciencia la cabeza del vecino. cara contemplar el filo vivo, la vi arro- da del coronel en uno de los rellanos.
inoxidable en el centro de la cara. Dio En meticuloso orden, nos fuimos alter- dillarse junto al hombre, y creo enton- Le pregunté si tenía noticias del inge-
unos pasos atrás y Alvarado aprovechó nando en cada ataque, violentando con ces haber soñado que seccionaba despa- niero, de la evolución de la presa que
el momento para atrancar la puerta con saña las partes más frágiles del cuerpo cio uno de sus brazos. Yo veía teñirse el le habían encargado construir, de su
el pie. Fuimos entrando ordenadamen- de nuestro supliciado. Yo me entretuve suelo de rojo mientas la viuda del coro- posible regreso. Me respondió con una
te, en silencio, contemplando al hombre algo más de la cuenta tratando de as- nel se llevaba una pierna a la boca. sonrisa que parecía querer salírsele de
lamentarse lastimeramente en el sue- tillar sus costillas, que parecían duras —Ni una sola prueba —dijo la Alvara- la cara. Mientras se giraba para cerrar
lo, con el cuerpo ovillado mientras las como el hierro, y no pude reprimir una do arrancando con sus afilados dientes la puerta creo que vi, si la locura no me
primeras hebras de sangre resbalaban sonrisa satisfecha al escuchar el cruji- la carne que aún permanecía adherida engaña, la afilada punta de su lengua
entre los temblorosos dedos que cubrían do seco del hueso rasgando su piel, al a sus costillas rotas. recorriendo con lentitud la arrugada
su cara. Alvarado cerró la puerta tras imaginar cómo perforaría lentamente Contemplé entonces el rostro alu- comisura de sus labios.

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CREACIÓN CREACIÓN

A la mañana siguiente, aún de ma- mones con las furiosas bocanadas del
drugada, hice apresuradamente mis primer aire de la mañana y decidí des-
maletas y bajé despacio las escaleras. aparecer para siempre. Mientras cami-
Por nada del mundo quería hacer ruido, naba hacia la estación no podía apar-
por nada perturbar el sueño ligero de la tar de mi boca el regusto metálico de la
comunidad. Cerré con cuidado la puer- sangre, de mi piel la mordedura dulce
ta cancel que daba a la calle, no fuera de la aurora.
que a alguien se le ocurriera entrar y
molestar a los vecinos. Llené mis pul-

Andrés Almagro González (Madrid, España, 1977). Estudió Sociología en
la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró con una tesis que obtuvo
el Premio Extraordinario de Doctorado en el año 2010. Es autor de cuentos y no-
velas que han sido distinguidos con premios y menciones honoríficas en prestigiosos
certámenes literarios nacionales e internacionales, entre los que destacan el VI
Certamen Universitario de Relato Corto Jóvenes Talentos, el Concurso Internacio- © Eugeni Montanuy
nal de Cuentos Max Aub, el Concurso Internacional de Novela Corta Juan Rulfo Fuente: Flickr
y el VII Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet. Ha publicado las novelas
Logo (2013), El hombre inexistente (2015) y Los paraísos olvidados (2015), y ha
participado como autor, entre otras, en las obras colectivas Tiempo de relatos
(2009), Humor sobre la Administración y la Universidad (2013) y La Floresta Se- Décimo Mandamiento aventura, su propia soledad. La quietud
suá (2015). Actualmente vive, traduce y escribe en Lyon (Francia). por Marcelo Di Masi obliga al seso. Mi padre fue hacendado;
estanciero; y rico.
El campo es ante todo temerario.
No sabría decir —nunca llegué a sa- Rudo. Se impone la ley del que manda.
berlo— si aquella tarde estuve loco un A cañón.
instante. Fuera de mis cabales; enaje- Nunca he visto más pobreza que en el
nado. Rompió la noche, y el trago siem- campo; no de miseria, de sumisión. Te-
pre fiel compañero ante las travesías. rreno fértil para el tirano. Allí el deseo
Me detuvieron igual que a un criminal. es un Derecho; y la Ley un antojo.
A mí, que era hijo de Ramírez. Legen- Fue en el campo donde vi a los hom-
darios estancieros en la comarca. Ha- bres más sumisos, temerosos; las mu-
ciendas que se perdían en el horizon- jeres más calladas, silenciosas, entre-
te pobladas de cientos de peones. Las gadas. El Terror se alzaba con el alba,
criadas divirtiendo a la patronal. En ese y ni en las noches daba tregua.
ambiente me crie yo, y en ese ambien- Aciaga cruz era en la mujer la be-
te crecí. La reflexión me anima ahora lleza. Y qué cruz, bien sabe Dios. ¡Y no
porque ya no hay más remedio. En esos poder hacer nada!
momentos el hombre encarna su propia Yo había nacido allí mismo, entre

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CREACIÓN CREACIÓN

ellos, y sin embargo pertenecía a otro escondiendo el amor. encierro aquel clamor de India sofocan- de Venganza sofocándome la sangre. Mi
mundo. Nunca logré comprender a la Amé hasta las vísceras a la India. do el berrido de mi padre. India, mi amada India, había sido vio-
peonada. Mi padre decía que eran bes- El miedo a ser descubiertos había sido Por la noche mi padre me liberó del lada por mi padre. El monstruo dormía
tias, que no valía la pena gastar tiempo vencido por ese otro miedo que atosiga encierro. plácidamente, aún lo recuerdo, el torso
en ellos. No tienen alma, me dijo un día, noche y día a los amantes, temerosos El Poder despoja de sensibilidad. Da apuntando al cielo y la boca abierta.
recuerdo, siendo yo aún adolescente. siempre de perderse, de no hallarse al- lo mismo el acto más sublime de amor Le hundí la espuela en la garganta.
Que si no fuese por él, les decía, se ma- gún día juntos. Así escondimos, protegi- que el crimen más horrendo; el temple Ahora que ya no hay más remedio
tarían unos a otros por un plato de ali- mos, nuestro amor. logra imponerse. Así se fue mi padre al me anima la reflexión, aquí en la quie-
mento. Nunca olvidaré el rostro de esas Aún hoy creo en lo imposible de lu- descanso, sin inmutarse siquiera, silen- tud de la celda. Prisión perpetua. Sí, le
gentes; sus miradas, no podría olvidar char contra el Poder. Mi padre, natu- cioso, satisfecho de imponer su dominio. dije al juez, una y mil veces lo volvería
sus miradas. No comprendían lo que mi ralmente, se enteró de la querencia. Mi noche fue bien diferente. Dolor, a hacer.
padre decía, solo asentían silenciosos; Disfracé de andanzas los hechos, llanto, insomnio, impotencia y fragor
la sumisión calentándole los huesos. Y de aventura, de divertimento. Pero el
el miedo, el miedo siempre haciendo Amor enciende luces a los ojos; quiere
estragos; expropiándole al alma la vida abrirse paso a como sea, descorrer el
misma. velo, alzarse luminoso a llama viva. Y
Se hallaban engrillados al Destino. así nos descubrió mi padre, el hacenda- Marcelo Di Masi (Buenos Aires, Argentina). Su obra, casi por entero, ha sido
No conocían otro modo de vida. Habían do. India de mierda, puta rastrera... rechazada en cuanta editorial la ha presentado, y duerme en un arcón, a no ser por
nacido así, peones para servir al patrón. Sé que balbuceó algo más. No recuer- un solo poema que la escritora Florencia Bonelli ha querido, para su honor, utilizar
Yo nací entre ellos, solo que para ser do bien qué, o es que no he querido oírlo. como epígrafe a su novela Me llaman Artemio Furia.
servido. Le taponé la boca abalanzándome sobre
El Poder es violento aunque vista la él, mi cabeza a modo de bala, dando el
piel del cordero. Y un día el Poder posó golpe entre su pecho, tumbándolo sobre
sus garras en mí. el pajonal y cayéndole encima. Desde
Cuando María la India se fue hacien- allí ordenó a sus capataces. No tardé en
do bella por demás, sentí que el Poder hallarme encerrado; bajo llave. No vas
se me hacía un Derecho. a poder verla, me dijo sonriente, pero
Mi padre había hecho de las suyas con vas a escuchar lo que le hago a tu India.
cuanta criada desfilara por la hacienda. Desde la habitación contigua llegaban
Bestias sin alma, aún lo recuerdo. a mí sus clamores.
Un cosquilleo invasivo me sitió el pe- Oí el ultraje, la humillación, el grito
cho tras algunas miradas, algunas pa- ahogado, desesperado, de India, que pe-
labras, algunas sonrisas cambiadas con día la rescatara. Lo oí todo en comple-
la India. ta sumisión, encerrado bajo llave, sin
Esa va a ser suya, me dijo mi padre, poder hacer nada, entregado al llanto,
hágase hombre, muchacho, no olvide sumiso, igual que había visto los ros-
que es un Ramírez. tros de la peonada, tolerando tanto abu-
Y yo me hice hombre a la vez que la so, tantos años, sin poder hacer nada.
India mujer. Mi padre festejó la hazaña. Y rasgué las paredes como queriendo
Era proclive a las manifestaciones de arrancarlas, liberarme, hasta sangrar
Poder. La fiesta se le opacó pronto. mis uñas. No había nada que pudiera
La India y yo pasamos tardes enteras hacer, más que aguantar, tolerar en el

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CREACIÓN

Lluvia
por Yolanda Santa Cruz

Llueve. Y mis ganas se hacen tan fuertes que parece que
hubiese nacido para estar así. Hace tiempo que pienso más de
la cuenta en eso; me atormenta hasta la pequeña gota que cae
en el alero cuando ya casi escampa. Lleva más de un mes llo-
viendo.
Empieza a hacerse repugnante tanta lluvia y tantos charcos;
tanta humedad caliente que trepa por las paredes de mi habi-
tación y las llena de ronchas. Es repulsivo. Aquellas manchas
amarillas seguirán ahí aun después de que pase la pesadilla de
la temporada. Y las manchas no se quitan con pintura; la hu-
medad llega para quedarse.
Cada hora que pasa extraño un poco más el sol, el dorado en
la hierba y el brillo que me dejaba ciega… respirar fuerte y hon-
do sin preocupaciones. Ahora lo único que hago es dar vueltas
por la casa, secar las líneas que bajan cual hilos por el borde de
las ventanas, vigilar las filtraciones. No es justo que una lluvia
dure tanto. Me ha dado demasiados dolores de cabeza.
Habían dicho que era lo normal en esta etapa del año, po-
día durar incluso meses, ¿meses? Nunca lo creí. Ningún cielo
puede llorar tanto, no le han hecho nada que lo amerite, pensé
entonces.... Pero al parecer estaban en lo cierto. En este estado
las cosas son distintas, te cambia tu noción de realidad y la
naturaleza enseña su peor cara.

Yolanda Santa Cruz (La Habana, Cuba, 1994). Inició sus
estudios de Bellas Artes en la “Academia Nacional de Bellas
Artes San Alejandro”. Se graduó de ella con Título de Oro en la
especialidad de escultura y posteriormente comenzó sus estu-
dios universitarios en “La Universidad de las Artes”. Sus obras
visuales están estrechamente vinculadas al mundo literario y
en muchas de ellas se incluyen textos y libros de artista. Ha
concursado en festivales como El Festival de Escultura Efí-
mera y obtenido residencias tales como Hypatia in the woods.

© Nicole Liberman visorliteraria.com | 48
Fuente: Flickr
CREACIÓN CREACIÓN

la lluvia pero había. Amortiguado espe- vestigaciones se agotó pronto.
cialmente porque con semejante agua- La cosa es que Perfidia caminaba,
cero nadie iría hasta allí para olerlo. con su paraguas rosa, por la calle, evi-
Perfidia caminaba, entonces, con tando las desparejas veredas, los pozos
rumbo a su casa. En su camino estaba y el barro. Perfidia no era linda, pero
el bar de Pedro –indescriptible, un sim- a esa altura de la noche, como uno di-
ple garaje donde había puesto un tabla- ría, ¡y más si llueve torrencialmente!...
do y unas sillas de plástico, que además Era mofletuda, bajita, tenía unos trein-
estaba cerrado a esa hora, así que no se ta años. Y caminaba con pasos corti-
por qué es necesario mencionarlo en el tos, como para tardar más y estirar el
cuento, más allá de lo que diga mi profe- cuento. Todavía no llegó al bar y fíjense
sor de taller literario–, estaba también lo que llevamos escrito. Perdón, acaba
el taller de Hilario –un taller al aire de llegar al bar. A la altura del bar,
libre; en un baldío dejaban los coches, porque no entró. No entró porque, como
soy generoso al mantener la categoría dijimos, estaba cerrado. Y porque no te-
a esos cacharros, y el mecánico, cuando nía por qué entrar al bar, ¿para qué iba
tenía ganas y no estaba muy borracho, a ir al bar si a dos cuadras tenía su
© Warfield se ponía a componerlos ahí mismo; ob- casa, con unas sillas de plástico iguali-
Fuente: Flickr viamente, cerraba por lluvia– y la casa tas, y con una damajuana de vino de la
verde. Ah, los sorprendí ¿no cierto? A misma marca que la que vendían allí?
la casa verde no la tenían, apuesto lo Además, ¿cómo iba a mostrarse en pú-
que quieran. blico vestida así? ¿No les conté cómo
La casa verde era una incógnita. Era vestía? Déjenme chequear más arriba.
Era de noche y llovía en la mano, en el barrio cercano al ma- una casa pequeña, con una ventana No, no lo hice. Salvemos el error antes
por Juan Pablo Goñi Capurro tadero. Un barrio de porquería, digá- al frente y otra en un costado, meti- que se dé cuenta mi profesor.
moslo, esta mina podría haber paseado da, casi escondida, entre dos laureles. Perfidia llevaba una pollera larga, de
por una zona residencial, o por el par- Estaba pintada íntegramente de ver- tela gruesa, que terminaba cerca de sus
Era de noche y llovía. No es un co- que, pero no, se le antojó pasear por el de (¿por qué le pondrían la casa verde tobillos redondos. Medias de lana y za-
mienzo muy original, pero ¿qué quieren barrio del matadero, con casas sin re- si no?) Lo particular era que paredes, patillas gastadas. El torso lo cubría con
que haga si era de noche y llovía? Sí, vocar, techos hechos de cartón, con en- ventanas, marcos, puerta, todo llevaba un sweater de cuello cerrado y alto, y
puedo hacerlo más romántico, “el cielo jambres de pastizales varios en lugar de el mismo verde. Este es el punto en que vaya uno a saber qué tenía debajo. Les
descargaba su metralla de agua sobre jardines. Un asco, de verdad. Pero Per- debería mencionar leyendas barriales dije que no era bonita ni tenía una gran
el empedrado mientras la luna se ocul- fidia tenía el mal gusto de vivir en esa sobre la casa, explicaciones sobrenatu- figura, ¿para qué me voy a molestar
taba temerosa”. ¿Para qué? Sería cursi. zona, más precisamente en una casita rales o sospechosas para esa caprichosa en desnudarla? Si hubiera sido una ru-
Y mentiroso, porque las calles no eran blanca, metida adentro en un terreno, decoración. Pero no hay nada de eso, el bia con pronóstico de tapa de revista de
de empedrado si no de asfalto. Tampoco justo frente a la entrada del matadero. tipo la pintó así porque aprovechó una moda, otro hubiera sido el cantar. Pero
puedo describir un amanecer maravi- Menos mal que era de noche (y llovía, oferta de pintura. De color verde. Y de Perfidia no era sí, no se hagan ilusio-
lloso sobre las blancas arenas de la pla- recuerdo), si no, nos hubiéramos tenido paso se dio corte porque era una de las nes de erotismo porque en este cuento
ya; no puedo, era de noche y no había que bancar los camiones con las vacas, pocas casas pintadas en el barrio. ¿Por no lo hay. ¿A qué clase de público le
playa. Así que el cuento está obligado a los gritos de los trabajadores, los hornos qué era una incógnita la casa verde, en- interesa una historia erótica sin prota-
empezar así: era de noche y llovía. prendidos largando un olor nauseabun- tonces? No pude averiguarlo, sabrán gonistas atractivos? A los pervertidos
Perfidia caminaba con un paraguas do. Bueno, olor había, amortiguado por disculparme, el presupuesto para in- únicamente. O no. Al menos a mí, no

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CREACIÓN CREACIÓN

me interesan. camiones y el asfalto parece una pista Perfidia se decidió. Retrocedió y lue- ce. Pero lo hizo.
No se crean que la perdí a Perfidia, bombardeada. Y de noche se ve poco en go avanzó hacia los laureles. Se escon- Se halló con un pasillo con dos puer-
ya les dije que caminaba despacio. Se esa zona, unas luces que cuelgan en las dió tras uno de ellos para espiar el in- tas y una cocina al fondo. Todas las lu-
acercaba al taller de Hilario. Se detu- esquinas y pará de contar. Por suerte terior. Digamos que como escondite era ces estaban encendidas. Se preguntó si
vo un instante allí, siempre temía pa- Perfidia tenía un paraguas rosa, si no bastante torpe porque el paraguas rosa, el morador estaría colgado del servicio
sar por delante del taller descampado. tampoco la veíamos a ella y no tenía- por más lluvia que hubiera, la delataba. eléctrico o si sería un empleado de la
Imaginaba que podrían salir ladrones mos historia. Y además de torpe, inútil, porque desde empresa de electricidad. Dio un paso y
por entre los coches aparcados. ¿Les ¿Por qué siempre me tocan estos es- ahí pudo ver solamente las paredes del abrió una puerta. Un baño pequeño, de
gustó lo de aparcados? Los coches es- cenarios de cine tercermundista? Nun- interior (verdes, claro está), un sillón paredes verdes. Nada inusual. Abrió la
taban más bien tirados pero aparcados ca glamour, nunca Hollywood, nunca poco fiable y unos cuadros oscuros, al otra puerta. Un dormitorio; un rope-
le da otro toque, un toque más inter- Vogue. Ya va a llegar, ya voy a tener menos desde el lugar donde miraba. Se ro, una cama y otras menudencias que
nacional, ¿no? Volviendo a la historia, plata para poder poner personajes como enfrentó entonces la pequeña mujer a suelen encontrarse en los dormitorios.
Perfidia se persignó y luego avanzó más la gente. Ustedes no se imaginan la in- un terrible dilema. ¿Se metía o no en la Bueno, no todo lo que se encuentra en
rápido, aunque sin variar el largo de sus flación que hay en este rubro. Por ejem- casa? un dormitorio, ya que por lo general al
pasos. ¿Cómo podría variarlos? El mie- plo, en una historia barriobajera como Imaginó un hecho macabro, se lo abrir la puerta de un dormitorio en una
do consigue lograr muchas reacciones esta vendría bien un tipo con sombrero, imaginó como si lo viera en televisión. película o novela importante uno se da
pero nunca puede alargar el tamaño de fumando, apoyado en una pared. ¡De Un periodista hablando de cadáveres, con una pareja teniendo sexo prohibi-
las piernas, al menos no en un cuento acá! La Asociación de Extras de Cuen- sangre. Tembló y a punto estuvo de do. De eso, nada. Una cama destendi-
realista como este, profesor dixit. En- tos me salió pidiendo un número que, echar a correr; no lo hizo porque el pro- da y punto. Terminó la recorrida, más
tre nosotros, yo quería que a Perfidia le si lo tuviera, ¿qué necesidad tendría de grama continuó, se abrió la cámara y asustada que nunca, con el fondo de la
crecieran las piernas, que se estilizara y andar escribiendo cuentos? Buena pre- junto al periodista estaba ella, con sus vivienda, donde se hallaba la cocina.
se volviera una potra digna de describir gunta, ¿qué necesidad tengo? Así que mejores ropas, bien maquillada, con la Modesta cocina pero sin nada que decir.
con más entusiasmo, pero me bocharon seguimos con Perfidia, que acabó de su- permanente recién estrenada. El perio- Quizá fuera porque las cocinas tienen la
la idea. Es lo que hay. perar la casa verde. Y que de improviso dista la entrevistaba. Saboreó la envidia molesta costumbre de no hablar.
Una vez cruzado el taller, Perfidia se detuvo. de las vecinas del costado derecho, esas Volvió a la primera sala, intrigada.
alcanzó la esquina sin más novedades. Sí, debajo de la lluvia, a poco de llegar harpías que se dedicaban a alimentar Se sentó en el sillón, las patitas le que-
Allí giró hacia la cuadra de la casa a su casa, se detuvo. Música de misterio los gatos que no la dejaban dormir por daron colgando, les dije que era bajita,
verde. Su casa quedaba en la cuadra (ahí puedo poner la que quiera, total la las noches. Así acabaron sus dudas y se y trató de descifrar el enigma. Allí fue
siguiente. La casa verde estaba. ¡Esta- pirateo de Internet). Así que pongámos- introdujo en la casa. cuando la tomó por sorpresa. El can-
ba!, ¿qué quieren que agregue? No esta- le una buena banda de sonido, elijan a Al cruzar el umbral bajó el paraguas sancio, digo, tenía que haber ido en la
ba con las luces encendidas, no tembla- gusto. Estábamos en que Perfidia se de- y lo cerró. Adentro, además del sillón frase anterior pero lo olvidé. Como sea,
ba ni bailaba ni hacía ninguna pirueta tuvo. Se detuvo porque el barrio donde había una pequeña mesa, nada de pa- se durmió. Acá estoy limitado nueva-
dentro de un tornado ni ninguna de las vivía era casi siniestro (era de noche y ragüero, así que lo apoyó en la pared. mente por las reglamentaciones, no
cosas que hacen las casas embrujadas llovía, por si lo olvidaron) pero no deja- Golpeó sus manos. Luego dijo: “Hola, puedo contarles qué soñó sin pagar un
en los cuentos de fantasmas. Y si quie- ba de ser un barrio, es decir, el chisme- ¿hay gente?”. Le respondió el silencio. canon a la Asociación Psicoanalítica
ro decir que estaba es porque estaba, no río era una fuerza poderosa. Uno de sus O algo así, ya que el ruido del agua so- que tiene el monopolio de los sueños y
la habían robado ni destruido, estaba. pies quería llegar a casa y el otro quería bre las chapas del techo le impedía al su interpretación. Se durmió y roncó.
Y Perfidia avanzaba con sus pasitos en volver sobre los pasos que acababa de silencio expresarse con la contundencia Despertó sobresaltada. No llovía y
su dirección, mientras seguía siendo de dar (en sentido figurado, porque si no se que requieren estas historias. Todo sea era de día. Demoró segundos en ubicar-
noche y seguía lloviendo. Iba tanteando hubiera caído al piso). Es que la puerta por mantener el realismo y aprobar el se. Se puso de pie velozmente. Se calmó
a cada paso el piso, no fuera cosa de de la casa verde estaba abierta. Y había taller literario. Otra vez le tomó unos al comprobar que seguía estando sola en
caer en un pozo. Por esa calle pasan los luz en el interior. instantes decidirse a continuar el avan- el lugar. Ya les advertí que los perso-

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CREACIÓN CREACIÓN

najes cuestan, no es cuestión de andar paragüero, Perfidia comenzó a tem-
metiendo gente en cada frase. Perfidia blar. Estornudaba y temblaba. Fue a su
estornudó. Otra vez. Y otra. Se había cocina y se preparó un té. Luego, tem-
resfriado. Tomó entonces el paraguas blando, fue con la taza, una taza muy
cerrado y se dirigió a su casa, sin preo- rayada, hasta la cama. Se abrigó y se
cuparse por apagar las luces o cerrar la acostó, jurándose no volver a salir en
puerta de la casa verde. Minutos más una noche de lluvia.
tarde, estaba en la paz de su hogar, Y cumplió su juramento. Dos días
un hogar parecido a la casa verde pero más tarde, las vecinas del costado (ya
con paredes blancas. Curioso, nadie se que las nombré una vez, las vuelvo a
asombra por las paredes blancas de una usar así no pago otro personaje) se me-
casa blanca, pero sí lo hace con las pa- tieron en la casa blanca, asombradas
redes verdes de una casa verde, ¿habrá porque en un día de sol Perfidia tuviera
que denunciar la cuestión al Instituto de la ventana cerrada, y la hallaron sin
discriminación? vida sobre la cama.
Una vez en casa, donde sí tenía un

© Evherran
Fuente: Flickr
Juan Pablo Goñi Capurro (Lomas de Zamora, Argentina, 1966). Ha publi-
cado: “Bollos de papel”; Mis Escritos (Argentina, 2016); “La puerta de Sierras Ba-
yas”, Pukiyari Editores, (USA, 2014). “Mercancía sin retorno”, La Verónica Car-
tonera (España, 2015). “Alejandra” y “Amores, utopías y turbulencias”, Dunken El instinto del escorpión cho a otra vida, a una vida con algo de
(Argentina, 2002). Relatos y poemas en antologías y revistas en Argentina, Espa- por Luz Darriba remanso, con oasis, piensan los vecinos.
ña, Ecuador, Perú, México y Estados Unidos. La cal, la cal, ¿para qué puede que-
Ganador Premio Novela Corta “La verónica Cartonera” (España, 2015). Ganador rer alguien en el campo tanta cal, don
concurso internacional microrrelatos Mis escritos 2016. Un escorpión pide a una rana que lo Herminio?, se preguntan, tímidamente,
Colaborador en Solo novela negra (relatos). transporte para atravesar un río, pro- los vecinos.
Como dramaturgo estrenó “Por la Patria mi General”. (CABA, Argentina) “Bajo metiendo no hacerle daño. A mitad del En ese pueblo de la Castilla profunda
la sotana” (México) “Caza de Plagas” (Chile). Ganador convocatoria EDIE 2015. trayecto el escorpión pica a la rana: en el que apenas pasaba nada, no eran
Para CV más detallado: http://juanpablogoicapurro.blogspot.com/ ¿cómo has podido hacer algo así?, muy dados a hacerse preguntas de las
ahora moriremos los dos. No he tenido que ya intuían la respuesta. Sí, parece
alternativa, es mi naturaleza, replica que las guardaba el hombre, las fac-
el escorpión. turas, quién iba a pensarlo tan buena
La rana y el escorpión, fábula atri- gente, tan currante, tan generoso, don
buida a Esopo. Herminio.
Buen vecino, apuntaban, fundamen-
Una pena tanta cosa mala que le vie- talmente buen vecino. En ese punto
ne ocurriendo a este paisano, cuchichea- muerto de la meseta donde les costaba
ban los vecinos. Una pena. La gente que pernoctar hasta a las moscas, don Her-
trabaja de sol a sol debería tener dere- minio era capaz de involucrarse siem-

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CREACIÓN CREACIÓN

pre un poco más si de ayudar se trata- la maldita Internet que ya sabían ellos turas ajadas, amarillentas, inservibles. hechos demostrables. Ese hombre había
ba. Discreto, parco, pero siempre buen que solo les traería desdichas, en Santa Ya habían visto suficiente, una mujer apostado por una relación disparatada,
vecino. Marta del Pedregal se rumoreaba que provocadora se había posado delante una salida a la miseria de ella que le
Días atrás, cuando la desgracia lo el Herminio habría enviudado en una de ellos, desafiándolos. Y don Herminio pagaba de un modo tan rastrero. Pen-
azotó, cuando todo comenzó a girar o dos ocasiones, pero no siempre había era de oro de ley, el mejor de los veci- saban, mayoritariamente, los vecinos.
como una noria sobre su cabeza, buena vivido allí, solo eran conjeturas. Al po- nos, qué era eso de la cal, tanta. Siempre hay voces discordantes, gen-
parte del pueblo, los hombres más que bre, si fuese verdad, ya le había toca- En los pueblos estas cosas estallan te que se encarga de buscarle los tres
nada, se habían acercado, qué menos, a do su dosis de infortunio, y aun así se como la pólvora; alguien las desparra- pies al gato, porque sí, porque se cree
mostrarle a don Herminio esa solidari- hizo cargo de su hermano pequeño, al ma poseedor de una noticia, agregándo- más lista. Pero el grueso de los vecinos
dad colectiva que tanto bien hace cuan- que llevaba más de veinte años. Todo un le los escuchadores en cada transmisión tenía muy clara la postura respecto a
do es sincera. Qué menos por alguien hombre ese Herminio que ayudaba en su toque personal. La leyenda, rural en Herminio. Y también lo que tenían que
preocupado de continuo por el bien co- las cosechas aledañas como si trabajara este caso, está servida. hacer.
mún. en la suya propia. Un ejemplo. Después, la gente agacha la mirada Lo difícil de casar era la unión de
Previamente a la cal apilada en su Por eso cuando la cubana se había por pudor, se oculta tras los visillos a Clarys y Mateo, el hermano de Hermi-
granero, a esas inoportunas facturas fugado con el hermano pequeño de don ver pasar al personaje, mastica el lle- nio. Rara vez se los había visto juntos,
que nadie comprendía, cuando las par- Herminio, el pueblo entero dio rienda va y trae que acredita la vida en esos pensaban los vecinos. Mateo, en la cua-
tidas de mus o de tute llenaban los hue- suelta a aquellas cosas que les quedaron parajes olvidados por dioses y morta- rentena, hombre de pocas palabras y
cos de tanto tiempo estancado, cuando atascadas en el gañote como un muerdo les. Respeto y consideración ante todo, ninguna juerga, taciturno y algo hosco.
nadie necesitaba preguntarse sobre los de comida en mal estado. Qué se habría decían los vecinos, beneficio de la duda, No era de extrañar: tenía por toda fa-
atardeceres cayendo a plomo antes del creído esa mujer: desagradecida, mala en la tele lo repiten siempre: presun- milia a su hermano mayor que lo había
recogimiento, los nubarrones adelanta- entraña. Qué podían hacer ellos sino es- to. Nada de adelantarse a los aconteci- criado como un hijo. Pero una vida sin
dos a la tormenta, el bochorno pegajoso tar al lado de quien había ayudado a le- mientos por unas facturas en mal sitio. madre… Debe marcar, creían los veci-
del verano o la feroz crudeza del in- vantar ese pueblo por el que nadie daba Y claro, el aburrimiento engrosa las nos. También raro aquel sosillo perdido,
vierno, allí no ocurría nada que incitara un duro. Hasta la maldita Internet se bolas de nieve, los chismes, los dimes incapaz de pronunciar dos palabras se-
a la duda. le debía, o acaso no había sido su insis- y diretes. Alguien que tiene un pariente guidas, fugándose con su cuñada… Quién
Esa cubana…, si es que aquello nun- tencia, sus cartas a los periódicos de la en los juzgados de la ciudad cuenta que conoce el interior de las casas, ¿y el de
ca podría haber salido bien, clamaba ciudad, su empeño en el progreso lo que las acusaciones son muy graves: nada las cabezas? Una mujer calentando los
el coro multiforme de vidas adosadas la había conseguido. menos que dos homicidios. Incluso se sesos de un hombre, una mujer como
a las corrientes de aire, al ladrido de Criando a su hermano como si fue- hablaba de historias anteriores que qui- esa, pensaban los vecinos mientras los
los perros, a las bolas de heno que cre- se su hijo, un hombre solo, eso sí tie- taban el sueño. No podía ser. Tan mala rumores cada vez más descarnados
cían al mismo ritmo que la monotonía y ne mérito, decía el alcalde moviendo la suerte el pobre Herminio, tan mala for- crecían como bolas de nieve sucia.
la modorra. Cómo iba a salir bien. Esa cabeza con la pertinacia de un pájaro tuna con los amores. Si lo de don Herminio lo entendían
mujer no conocía el recato, se veía de carpintero. Atento a los caprichos de Que estaban buscando los cuerpos, todos. O casi. Un hombre solo, necesi-
lejos de dónde venían ella y sus vesti- aquella mujer inconvenientemente jo- decían, sin ellos no había delito. Al me- tado de compañía femenina no de pago,
dos de colores a contrapelo del paisaje. ven y extraña… nos delito que se pudiera probar. De qué aprendió los rudimentos del lenguaje
Ella y su manía de hablar con todo el ¿Quién no tenía secretos? ¿Quién no hablaba esta gente, si don Herminio online, la forma más habitual de apa-
mundo, de gastar sonrisas, de quedarse guardaba bajo la almohada los fantas- era el ser más bondadoso de la tierra, rearse en esta época, se suscribió a un
mirando al cielo como una boba, como mas de turno para que no resbalaran el más pacífico. Qué querían insinuar portal de encuentros, abrió una cuenta
si allí no hubiera otra cosa más intere- del sueño a la realidad, tan semejantes? cuando traían a cuento que su hermano de correo, aprendió a mandar y reci-
sante que hacer. Mano sobre mano, la Los parroquianos de las intermina- no era su hermano, sino su hijo. Que la bir emails, a chatear. Cosas que le ha-
muy ociosa. bles partidas de mus no necesitaban en madre del hijo y su abuela... bían devuelto parte de esa alegría que
Entonces, cuando llegó, por culpa de absoluto conocer la existencia de fac- Muchas películas, mucha cal y pocos la gente notaba en falta en su mirada.

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CREACIÓN

La esperanza que alivianaba las interminables jornadas de los
cultivos de secano que cada vez dejaban más ínfimos beneficios.
Clarys le había atraído de inmediato. A quién no, pensaban
los vecinos. Dispuesta a dejarlo todo atrás e iniciar una nueva
vida a su lado en aquel paraje a trasmano de la civilización. Un
regalo ella y su piel tostada, su cabellera negra como el carbón,
sus dientes tan blancos y bien alineados. Y ese cuerpo capaz de
trastornar al más santo de los hombres. Una compañía feme-
nina estable, esa era su urgencia. Por eso.
No había sido fácil acceder a la conexión en ese sitio aparta-
do. Lo consiguió él, el buen vecino, cuando las políticas guber-
namentales acortaron la brecha digital entre el medio rural y
el urbano. La posmodernidad había llegado a los establos, pen-
saban los vecinos. No lo expresaban, claro, con estas palabras.

No dudó en enviarle el billete para que viniera, esperó pa-
cientemente los largos trámites burocráticos previos. Con el
tiempo traerían a una niña de quince años, fruto de una rela-
ción adolescente de la novia. Admirados los vecinos de tanta
generosidad y gallardía en un hombre común.
En el pueblo los habían conocido juntos: dos hermanos so-
litarios que no hacían daño a nadie, al contrario, serviciales,
atentos… Mateo y Herminio, las vueltas que da la vida…
Mala fortuna, solo mala fortuna. Las conexiones en la isla
funcionaban de aquella manera, pero la contundencia con la
que respondieron los padres de Clarys exigiendo explicaciones
al marido de su hija por la falta de comunicación, había des-
encadenado el desenlace de la tragedia. Y de la bola de nieve,
imparable.
Haciendo memoria, no había pasado tanto tiempo, recorda-
ban los vecinos feliz a Herminio al comienzo de aquella parti-
cular relación. Había recuperado una sonrisa adivinada, jamás
la habían conocido. Dicharachero como nunca, otro hombre.
A Clarys se la veía poco, cada vez menos. La gente juzgaba,
prejuzgaba más bien, que esas carnes caribeñas no estaban he-
chas para una vida de obligaciones.
La verdad oculta tras el grano y la paja: unas facturas con-
siderables de bolsas de cal viva y cemento, algo tan poco útil
en el campo. Para qué las guardaría el bueno de Herminio con
meticulosidad digna de mejor causa. Todo el pueblo estaba aho-
ra en entredicho. Hablaban en los telediarios de un monstruo
que nada tenía que ver con aquel hombre solidario. Maldita

© Luara Monteiro visorliteraria.com | 58
Fuente: Flickr
CREACIÓN COLABORACIONES

costumbre de guardarlo todo… Y claro,
dar qué pensar a la policía, al fiscal, a Lo demás vino dado. Se reunió un
los peritos. Las casualidades de la vida grupo de hombres, los más fieles, los
juntaban ingentes sacos de cal y cemen- que tenían claro lo que había que ha-
to cada vez que Herminio enviudaba. cer la primera noche sin luna antes de
Y él guardaba, con absurda tenacidad, que todo estallara por el aire. Buscar, Colaboraciones
aquellas facturas que hacían crecer las buscar antes de que aterrizaran de la
bolas de nieve por el campo. ciudad a removerlo todo. A poner patas
Pero no había cuerpos. Hasta flota- arriba las certezas, a destruir la repu-
ban afirmaciones en el aire, gente que tación de una villa tranquila y, sobre La Revista Literaria Visor se centra en diversos aspectos del relato corto. Está
había visto a Mateo fugarse con la cu- todo, de un hombre íntegro. Por unas estructurada en tres bloques fundamentales: reseñas literarias, ensayo y creación.
bana. Por qué habría de haber cuerpos… facturas sin la menor importancia. Toda colaboración será bien recibida en cualquiera de estos campos siempre que
sea original, inédita, escrita en español y relacionada con los distintos aspectos del
relato breve. Los textos deben remitirse en fichero adjunto y en formato Word,
junto a una breve reseña bio-bibliográfica de no más de diez líneas, a la siguiente
dirección de correo electrónico:
Luz Darriba (Uruguay). Artista, escritora. Vive desde 1990 en España. Hija
de la diáspora gallega, se forma como artista en Buenos Aires, en la UBA, Bellas visorliteraria@gmail.com
Artes y Filosofía y Letras. Como artista hace cientos de exposiciones y macro in-
tervenciones en emblemáticos espacios públicos. Recibe numerosos premios. Inte- El consejo editorial leerá todas las colaboraciones enviadas, reservándose el de-
gra el staff de la revista Foeminas, escribe artículos para diferentes periódicos de recho a su inclusión en la revista. No se informará en ningún caso sobre aspecto
Galicia. En 2012 publica Toda la gente errante, su primera novela. Luego Juguetes alguno del proceso de selección, y solo se mantendrá correspondencia con aquellos
para niños ciegos (Ed. Tandaia, 2015). En 2011 obtiene el Premio Ánxel Fole de autores cuyos textos sean elegidos.
relato, el 3o premio de relato de la Federación de Asociaciones Gallegas de la Re- Los autores son siempre los titulares de la propiedad intelectual de cada una de
pública Argentina, el 2o premio de relato de la Casa de Galicia, Frankfurt. En 2014 sus obras y solo ceden a la Revista Literaria Visor el derecho a publicar los textos
gana el I certamen de relatos por la igualdad, San Sadurniño. Sus relatos forman en el número correspondiente.
parte de numerosas antologías en España y Latinoamérica. Además de responder a los estándares adecuados de calidad artística y de re-
dacción, los requisitos de publicación serán los siguientes: para reseñas literarias,
los textos no sobrepasarán la extensión de una página; para ensayos, no más de
10, y para creación, no se excederán las 12 páginas. En todos los casos, los textos
se redactarán en A4, con letra tamaño 12, doble interlineado y, de haberlas, notas
al final del documento.

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