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La critica, y la Investigact6n litoraria constituyen a actividad esencial de Eugonio Castelli, apoyadas en una seria sistemetizacién fn la oétedra univorsitaria, Decano de la Facultad de Humanidades de Rosario, do la U.CA., desde 1965 a 1971, se desempefia también on le Facultades de Filosofia. y Letras do’ las Universidades Nacionales de Buenos Alres y Rosario, ‘asi como en la Universidad Catélica de Santa Fe. {a Iiteratura italiana es su principil campo de Investigacién y andlisis, yra ella ha dado aportes importantes, con sus libros Sobre “Glovenni Papini”, EI realismo en la novela Hallana actual (Mencién Premio Provincia de, Santa Fe, 1968), EI reslismo éramético en el pensamiento politico de Maqulavelo (Premio Naotonal en el Concurso sobre Maqulavelo, convocado por el Instituto Italitno de Cultura de Buenos Alres on Medalla de Oro del Gobierno Itallano), y ahora este Mundo mitico de Cesare Pavese, premiado en 1970 por el Fondo Nacional de tas Artes. Publicara ademés on breve una Historia de Ia Iiteretura italiana, y acaba de. realizar, con el asesoramiento de. Cesare Segre, en la’ Universidad de. Pavia, un estudio ‘structural de las tres versiones de “Le Donne di Messina” e Ello Vittoria ‘No descuida tampoco nuestra literatura, y a ella ha dado Tres planos sn-la expresién literarla_hispanoamericane, Estructura mitica. © Interiorided en Don’ Segundo Sombra, y ensayos ‘sobre. Cortézar, Carpentier y otros. autores. contemporsneos. En el campo do la metodologia especifica ha publicads dos libros * cde consulta ‘esencial para la docencia, como La explicacién do textos literarios y La. enseftanza de Ia literatura en la Escuela ‘Media, preparando un texto sobre “Metodologia de la Investicacién literarla Esto onjundioso estudio sobre £1 mundo mitico de Cesare Pavese, didéctico, analitico y documental, e8 un agudo fenfoque de Ia empecinada voluntad pasties, ética y estética dol autor de Olicio, de vivir. editorial pleamar —F buenos aires ws0e Eugenio P, Castell €I mundo mitico de Césare Pavese Mlustracién de ta tepa SecuNvo J. Frenne © 1972 EDITORIAL PLEAMAR Buenos Aires - Repdblica Argentina Hecho el depésito que previene la ley 11.723 Impreso en la Argentina ~ Printed in Argentine INTRODUCCION A través de la presente exposicién, y del desarrollo analitico-documental que la acompafia, nos proponemos demostrar en que medida la obra literaria de Cesare Pavese ha nacido y se ha ido desarrollando —en una clara pero compleja evolucién, plasmada con muy suti es matices temporales—, como un instrumento de ca- tarsis ante un profundo y doloroso proceso de frustra- ciones vitales. Esto se opera en el plano de la sustitucion compensa- dora, mediante un desplazamiento del interés desde su yo a su obra, actitud racionalizadora que le permite, en cierta medida, objetivar su propio yo, liberandose de sus conflictos al proyectarlos en criaturas de ficcién 0 en imdgenes simbdlicas, que encarnan total o parcial- mente sus propias angustias, sus propias mutilaciones, sus propios fracasos humanos. De esta manera Pavese logra plasmar un mundo crea- tivo a través del cual alcanza una realicaciéa que le es negada en los otros planos de su existencia humana; necesitado, por un evidente egocentrismo, de ser alguien no comtin, de concretarse en una personalidad no se- diocre, la obra literaria se lo ofrece en esa materializa- cidn existencial de sus personajes, quizs mas que en el mismo éxito literario. De alli que, poco a poco, ante cada experiencia vital frustrada, ante cada choque sufri- do en sus periddicos y constantes intentos de aproxima- cidn a Ja realidad cotidiana, en sus desesperados recla- 7 mos de una comunicacién espiritual, como en el campo de las relaciones amorosas 0 el de las vinculaciones so- ciales, el escritor vaya asumiendo, cada vez con mayor empeito, el oficio de poeta, que quiere convertir en si nénimo de oficio de vivir. Cada una de sus obras pretende asf ser una salida, una compensacién para sus falencias, para sus no-reali- zaciones existenciales. Pero, y en esto nos detendremos con particular insistencia, ‘no en el plano del simple desahogo lirico-sentimental, o en el de la evasién al modo de las idealizaciones ‘heroicas. Por el contrario, luego de una masoquista excavacién en sus conflictos, una vez macerada al maximo su propia alma por Jas angustias, partiendo ast no de las heridas recién abiertas, sino de las Iagas crénicas, incurables, Pavese potencia literariamente los aspectos més negati- vos de su ser. Autodestruccién en lo literario, que tiene como presu- puesto y como consecuencia la autodestruccién humana. Forma engafiosa, por tanto, de catarsis, compensaci solo parcialmente valida, y que por ello mismo estaba destinada a una caida final, en cualquiera de los dos planos en que él desdoblara’ su realidad personal. El artista fue, en tal sentido, mucho més fuerte que el hombre. Pavese logré, en esta empecinada voluntad de realizarse literariamente, construir un riquisimo tesoro de creaciones, al conferir valor ético y estético a cada uno de los hechos esenciales de su pasado, al elevarlos a la categoria de simbolos miticos en su expresién poé- tica. Superé asf sus limitaciones humanas, pero sélo en tanto y cuanto su capacidad creativa goz6 de ese poder particular, de esa magia que entrafia el acto poético; cuando ese impulso, acompafiado de una capacidad ex- cepcional de trabajo, de una voluntad inexpugnable de concentracién para claborar esa materia, llegé al maxi- 8 mo de sus posibilidades y entré en el inevitable plano del agotamiento, cuando se sintié vacio “como un fusil disparado”, cesé también el efecto sustitutivo, cayeron las defensas psicol6gicas basadas en ese quehacer, y ce- dicron Jas tiltimas fuerzas humanas. No encontrando més respuestas en ese plano, nueva- mente agobiado por la incomunicacién en la esfera de los sentimientos, el suicidio, ya largamente merodeado como su vicio absurdo, fue para él el postrer intento de una salida estoica, un acto final de renunciamiento absoluto. Fracaso o inmolacién humana, segin se lo quiera juz- gar, que sin embargo arroja un positivo saldo, al docu- mentar hasta qué medida puede la voluntad moral con- ducir al hombre en su eterna busqueda de una verdad, y, atin sin haber sido capaz de aprehenderla en su sen- tido iltimo, trascender en la misma dimensién espiritual de esa biisqueda, en ese anhelo irrenunciable de creacién que define al auténtico ser. De lo antes expuesto, se deduce claramente que la obra de Cesare Pavese no puede ser estudiada sino a la luz de su historia personal, siguiendo el proceso interior que va en él incubéndose desde su nifiez, hasta configurar un verdadero cuadro psicopatolégico, del que es pro- yeccién y reelaboracién simbélica su creacién pottica. En ese cuadro, los primeros factores actuantes deben localizarse en el ambiente familiar donde él se formara, rastreéndose ya claras motivaciones conflictuales: pérdi- da temprana de Ia imagen paterna, funcién asumida por una madre excesivamente autoritaria; falta de auténtico calor de hogar; desarraigo, por una convivencia alterna- da entre campo y ciudad; debilidad fisica, a causa de una afeccién asmatica. Ante estas graves falencias, sélo el mundo campesino piamontés, en el que transcurrieran sus vacaciones esti- 9 vales, emerge para siempre en su espiritu y en sus obras como simbolo de una apertura vital, en contacto con la naturaleza. La adolescencia, en cambio, tiene como marco domi- nante la ciudad. Si bien su existencia en Torino es la de un simple estudiante de Liceo, sin graves problemas concretos, su espiritu conflictivo comienza a aflorar y a desatar en él instancias contradictorias que acentdan st ya natural incapacidad de comunicacién, Su epistolario, abundante en la época, cauce profundo donde volcara casi a diario sus inquietudes, va mostran- do ya una casi masoquista voluntad de autoanalisis, exa. cerbando al maximo sus problemas, mas interiores y psicoldgicos que reales. is Una fuerte sensualidad reprimida, que choca con su impotente temor a la mujer, hacia quien siente opuestas instancias de idealizacién y'de pesimismo, y su natural introversién, van creandole ya la conviccion de una ra- dical incapacidad de amor. Es lo que se ha Iamado su mistificacién juvenil; es decir, levanta ya un muro de- fensivo ante fracasos s6lo intuidos, erigiéndolos prema- turamente en caracteristicas de su ser, para asi justi carlos y aceptarlos racionalmente cuando lo acometan. Con ello surge también su sefialado vicio absurdo, su constante temor y a la vez atraccién por la muerte, que forja en él la obsesiva tentacién del suicidio, no aban- donandolo mds tarde hasta el acto final. Se trata, en definitiva, de la progresiva manifestacién de un cuadro psicoldgico que, interpretado a la luz de un diagnéstico clinico de orden psicoanalitico, podria quizas encuadrar- se ya en los sintomas de una neurosis depresiva, de base ciclotimica. También en el periodo de la adolescencia surge ante él la problematica social, otro polo desencadenante de situaciones conflictuales para su ser, puesto que el em- Pefio moral que asume choca constantemente con su 10 verdadera naturaleza espiritual, contraria a todo lo que fuera accién. Ala influencia de su maestro de Liceo, Augusto Monti, con su mentalidad liberal-racionalista, se agrega la fre- cuentacién, por parte de Pavese, de algunos grupos anti fascistas, y desde 1926, el ingreso a Ja vida universitaria, ‘otro campo de similares fermentos socio-politicos. Contemporaneamente, Pavese comienza a trabajar en el campo literario, a plasmar sus primeras busquedas expresivas. Si bien intenta ya algo en el orden de la creaci6n poética o narrativa, —su “pornoteca”, por ejem- plo—, sin mayor trascendencia atin dentro del panorama total de su obra, sus primeros aportes de valor se loca- izan en la esfera del ensayo critico, dirigido principal- mente, por su tematica, al 4rea de la literatura anglo- sajona, particulamente norteamericana, de que ser uno de los mas importantes divulgadores, a través del andli- sis y traduccién de las principales obras narrativas y Ifricas. Su tesis de graduacién universitaria en Letras, tenia como tema a Walt Whitman, primer escritor que ejerce sobre él una visible y poderosa influencia, sea por su atraccién hacia todo io que significase modernismo, sea como modelo postico. En momentos en que en Italia el mundo literario se debatia en la polémica entre stracitta y strapaese, en el enfrentamiento dialéctico entre provincialismo y univer- salismo (0 europefsmo), Pavese, como Elio Vittorini y otros escritores de su generacion —principalmente Gi me Pintor— encuentra en el ejemplo de los escritores nor- teamericanos de fines del siglo x1x y contempordneos —desde Whitman y Melville, hasta Sinclair Lewis, An- derson, Masters, Dos Passos, Dreiser, Henry, Stein, Ma- tthienssem, Faulkner, Wright y Cain— un punto de apoyo valido para la superacién de esa disputa, que amenazaba tornarse estéril. Los ensayos que por entonces publica Pavese en algunas revistas —Iuego reunidos en el volu: men pésturo La letteratura americana e altri sagei— documentan esa biisqueda. En los norteamericanos nuestro escritor encontraba, en primer lugar, un modelo cultural y moral: una obra literaria nacida de una integral experiencia humana, des- contada por el propio autor, que en los diversos perso- najes y situaciones proyectaba diversas facetas de su yo, dando una imagen unitaria de la realidad, desde un punto de vista siempre personal, en que se amalgamaban lo existencial con los datos de la cultura. Vida y oficio poético unidos en una sintesis superior, que serd siem. pre el ideal pavesiano. Hallaba en esos autores, ademés, la pintura de un hombre moderno, dotado de tumultuosa sangre vital ¥ pureza, abierto a todas las posibilidades, en que se fundian Ja milenaria cultura europea con una realidad existencial nueva. Es decir, un camino de superacién para el mismo problema de Europa, un espejo del drama universal del hombre contempordneo, en conflicto en- ‘tre una realidad natural, en que se asientan sus raices, y otra de progreso técnico-material. En otras palabras, la realidad moderna del industria- lismo ciudadano, vivida por un hombre cuyo origen esta signado por su originario mundo campesino. Los personajes de Lewis, Anderson, Henry, etc., son asi claros antecedentes de algunos del propio Pavese, en cuanto a esa actividad vital, de amor a la libertad, al cio, al goce pleno de la naturaleza, aunque en perma- nente conflicto, exacerbando su soledad, que por recha. zo enriquece su capacidad de creador'y su expresién simbélica. También de esos escritorcs recibe Puvese una impor- tante ensefianza estilistica: la utilizacién de las formas habladas del lenguaje —el slang norteamericano— y su recreacién postica, sin por ello caer en el dialectalismo, 12 busqueda que se encuentra entroncada en una larga tra- dicién de preocupaciones literarias piamontesas, ya des- de Alfieri Si bien es dificil rastrear influencias estilisticas direc- tas, el ejemplo norteamericano infundira las tOnicas esen- ciales de la primera etapa pottica de Pavese, su produc- cién lirica posterior a 1930, recogida en parte en 1936, en el volumen Lavorare stanca. Desde el punto de vista técnico, traté alli de plasmar un verso de clara reminiscencia whit maniana, en cuanto a una forma alargada —estirando el clisico endecasfla- bo a medidas més extensas— de corte oratorio, plegan- dola a las necesidades de la expresién, no a la biisqueda de efectos musicales 0 plasticos. ; Hay en ello una preparacién de su modo narrativo posterior. Quiere Pavese contar pensamientos, haciendo que cada verso corresponda a una idea e imagen comple- ta. De allf el nombre de poesia-racconto con que deno- mina a estas primeras experiencias expresivas. ' Pero lo més importante de este momento poético esta en el intento de rescate de los datos basicos del mundo interior del escritor, sobre todo el relato objetivo —co- mo de quien mira desde una ventana— de recuerdos hasta entonces subyacentes en la memoria o en el sub- consciente del poeta. Surgen asi por primera vez, ya desde I mari del Sud, su poema inicial, los clementos de su nifiez campesina y de su adclescencia torinesa, que conformarén su mundo mitico: la campifia piamontesa, con sus colinas, vifias, sol, luna y fogntns de San Ton ino con el peso de sus costumbres milenarias, Sus sles y sus inmetabildades, ls cudad de Torin, con sus miiltiples deslumbramientos, con las multitudes aplastantes, con su realidad de trabajo rutinario; las noches en Ia soledad, los paseos taciturnos por las calles, 13 el vagabundeo por la periferia Jas coli rodean a la ciudad. Aegan he Pronto adoptaré Pavese una actitud autocritica fr: 8 estos intentos, abriendo el camino a nacrae basen das. En la objetividad de estos poemas ve el peligro de. la subordinacién de la Poesia a un naturalismo des- criptivo, materialista. Influye, en este cambio de actitud, intens: de autores tanto elasicos como modeines: iene pee te, Shakespeare, los isabelinos, Baudelaire, entre otros ¥, am actiular, el pensamiento de Giambatsta Vico jue lo conduce al descubrimi i Bitichial taille jaunt iento de la imagen como Pavese comprende a través de Vico el sentido que la imagen tenia en la mentalidad primi iva, su valor onto- legico, como descripcién efectiva de la realidad, desde el éngulo mismo de perspectiva de ese hombre.” ._ Vico, al hablar de los universales fantdsticos, le ense- fia cémo los primitivos, a través de los caracteres poéti- cos, daban un sentido a la realidad nombréndola. También le hace ver cémo en esa poesia primigenia del hombre, habia una identidad con el espiritu de la infancia, en cuanto contemplacién virginal, asombrada, de la realidad, sin intervencién del raciocinio. Ello lle. varé a Pavese a buscar en las impresiones de la infancia, revividas con esa ingenuidad de visién, una fuente para la creacién poética. _Vico también desperté en él el interés por la etnolo- fa, y de alli Ia influencia que en ese momento ejercie. ron sobre él Lucien Lévy-Bruhl y sir James George Fra: wer. Del Primero tomé el concepto prelégico del pensa- miento primitivo, y el de participacién con Ia realidad Ja unidad mistica del hombre con su espacio. Justamen, te en Lévy-Bruhl capté Pavese el sentido esencial de la imagen, no como comparacién, sino como identificacién 14 subjetiva del hombre con las cosas, 0 de las cosas entre si, y su valor antropocéntrico. En Frazer encuentra la confirmacién del pensamiento vichiano, en lo referente a la identidad del mundo pri- mitivo con el campesino, y Ia idea de que la capacidad mitopoyética nace con el culto ritual de los fenémenos de la vegetacién, en las culturas agricolas. Los mitos aparecen as{ entroncados en el pasado campesino, y co- mo racionalizacién de los actos magicos rituales. De su concepto de Ia magia toma ademés lo que tiene de posibilidad para el hombre de actuar sobre la reali dad. Es particularmente importante para Pavese la afi macién del poder evocativo de la palabra, la capacidad de revivir elementos esenciales de la realidad nombran- dotos. Frazer conduce a Pavese hacia Freud, ya que el crea- dor del psicoandlisis analiza el fenémeno de la magia o animismo partiendo de los conceptos del autor de La rama dorada, y define el mito como un sistema de apre- hensién del mundo y de formulacién de una teorfa com- pleta sobre el mismo, como proyeccién del hombre sobre su realidad, en un mecanismo similar al del suefio. Pero también habla Freud del mecanismo simbélico como de una forma de condensacién inconsciente de fantasfas colectivas. Y por alli llega Pavese a Jung, y a su teorfa del inconsciente colectivo, que ejercerd sobre €l poderosa atraccién. De Jung aprende que el mito nace tanto de las reminiscencias infantiles como de la he- rencia espiritual arcaica, de los Iamados arquetipos universales, coincidiendo ast en definitiva con el pensa- miento de Vico, y cerrando un circulo perfecto de in- dagaciones. Buscando la inmediatez y la virginidad del pensamien- to primitivo, su cardcter prelégico, y con ello su carga de fe y de magia, Pavese intenta, a partir de este mo- mento, hacer una nueva poesia a base de imdgenes, es 5 decir estableciendo asociaciones o relaciones fantésticas cntrg las cosas, proyectando su inconsciente personal y aquellos elementos que provienen de lo colectivo, de su ancestral mundo campesino, procurando alcanzar una total adherencia a la realidad infantil, reviviéndola en su valor simbélico. Es un ‘Paso fundamental hacia la con- crecién de su personal teoria y lenguaje mitico poste. riores, es (0 imagen-relato, como él la ia hacia 1933, a partir del poema Paesaggio I, sustituye la trama naturalista, la nareacion de hechos, por el relato de las relaciones fantésticas que cl hombre descubre entre si y las cosas, o entre el hws bre y la naturaleza, no por mimesis, sino por la creacion de vinculos espirituales materializados en un lenguaje simbélico, Descripciones aparentemente objetivas, cobran sing: Jar valor magico en su contraposicién, revelando rin clones subjetivas no expresas, sino sugeridas mediante tuna inteligente utilizacion de los medios poéticos, como, Por ejemplo, la reiteracién de ciertos adjetivos, aplicados Paralelamente a objetos aparentemente desvinculados Tematicamente Pavese sigue trabajando con los datos Ssenciales de sus dos experiencias vitales basicas: campo ¥ ciudad, ya no en oposicién, sino interrelacionadas por sentimientos similares, predominando la angustia de la Soledad, y haciéndose mas evidente y ahsesiva la pasién ¥ furia Sexual, como descarga de sus evidentes ‘repre. siones. Es Ia primera incursién de Pavese en un lenguaje poé- tico de intencién simbélica, aunque manejado aun con Gierta intuicién. Utilizando sus propios conceptos: en un proceso personal de mitificacién, es el momento en que la contemplacién de aquellas cosas que retornan’ en 16 rdo, desde su pasado, se revelan en toda su ma- eafea alor sare: darpernds on dl cl cooker ie SdiniraciSn, el adivinar una trascendencia, que va més alld de Io ‘puramente vital o sensorial, algo que dard sentido dino a eu propia vida, Deberdin sobrevenir otras experiencias més profundas y de resultados m4s trauméticos, para que se opere en Pavese el estallido definitivo de sus conflictos, y se proyecten draméticamente en sus obras. u Ello acacce entre 1934 y 1936. El amor por una mujer amor que, por sus consecuencias frustrantes, condicio- naré toda’su existencia posterior lo conduce a Ia ac- cion politic, aunque marginalments a In vez que cree gneontrar a anhelada felicidad. Algunos poses de la época registran esa transitoria armonia de su espiitu, Pero se produce el primer gran choque con el destin, La partpacién personal enn revista “La Cultura” aunque lo hiciera s6lo en el campo literario— y sus vinculos con algunos grupos clandestinos antifascist, as como la tenencia de documentos comprometedores de su amada, le valen la prisién y luego el confinamiento en Brancaleone (Calabria), aldea maritima, = sta experiencia provoca en él, por primera vez, shincion tapes ae a solotnd. “eh encuentro eon ‘un Imedioajeno as femperamento, pone en evdencia su radial incapacidad de comunicacion; el mar —que ens nie simbolizara para é1 To desconocido y anheledo, como fuga de lo cotidiano— se le muestra ahora en su BRE sad taste fa ssdntido Tama, bosioes Os campo y colinas. 7 Be earns a oil exacerba la sensacién de aislamiento, hace més duras las “paredes de aire” que Jo circundan en su cdrcel espiritual. Se refugia entonces en el ensimismamiento, se asila en el recuerdo. La me- moria cobra alli para él su valor como medio de rescate de esencias; reconocera asi lo que antes sélo intuyera, a7 descubriendo 1a significacién iltima de fo plamontés como sintesis de su ser. Ello se proyecta en su diario I! mestiere di vivere, que or entonces comienza a redactar, pero sobre todo en un conjunto de 16 poemas, que en la edicién total de su poesia aparecen agrupados como los poemas del con- finamiento. Con la presencia persistente del mar cual trasfondo natural, la ténica comin de esos poemas es el juego ob- sesivo del pensamiento y la memoria hacia su pasado, contrastando con la observacién realista del presente, Son asi una especie de desahogo y evasion de esa reali. dad, para él asfixiante. Lo verdaderamente positivo de este momento es jus- tamente el hecho de cobrar plena vigencia existencial Jo que antes fuera construccién intelectual, haciéndose Ja elaboracién mitica un imperioso reclamo. espiritual, en lugar de una imitacién literaria. Al regresar del confinamiento, en 1936, se produce la gran crisis amorosa que tan profundas huellas dejar4 en su ser: la mujer amada no solo no lo ha esperado, © que se ha casado con otro hombre. Su diario refleja una despiadada maceracién interior, una obstinada reflexién sobre su angustia, y aflora con. tinuamente la tentacién del suicidio. Pero tras este pe- riodo de desorientacién, retorna a la creacién literaria como forma de superar su drama. Sintiendo exhausta Ja vena lirica hasta entonces explotada, comicnza a ensa yar la prosa narrativa, en busca de nuevos medios ex: Presivos. Nacen as{ sus primeros relatos —gran parte de ellos reunidos en el volumen Notte di festa—, como proyeccién de su dolor. En estas “historias de amor y soledad” intenta nueva- ‘mente Pavese la concrecién de un modo objetivo de ex. presién, pero proyecténdose él mismo como personaje 0 encarndndose en figuras de ficcién, reflejando una reali- 18 dad exterior a través de un yo que es narrador y perso- naje a la vez. La mujer, rodeada de un hélito de traicién, de sangre, con frecuentes cafdas del escritor en una ver- dadera “rabia sexual”, es lo dominante en estos relatos, con mucho de desahogo por el tremendo golpe espiritual recibido de una de ellas. La mayoria de estos relatos est construido en primera persona; ello permite, ademés de su intencional “presen- tacién de una realidad a través de un yo”, la afluencia de una mayor fuerza subjetiva, de una dolorosa palpi- tacién vital. Igual motivacién subjetiva, aunque aproximandose més a un tono de angustiada confesién, da lugar a sus poesias del desamor, escritas entre 1934 y 1938, descu- biertas y publicadas péstumas por Italo Calvino. Desde el punto de vista técnico, concluye con ellas el ciclo creativo abierto por Lavorare stanca, ya que luego de 1940 se observard una vena expresiva completamente distinta. Pero en este perfodo Pavese se abandona més a la confesién, no insistiendo en la objetivacién de los senti- mientos sino aisladamente; predomina la expresi6n di recta, la extrinsecacién més esponténea de su mundo in- terior, aun cuando evite la utilizacién de la primera persona. En 1938, con I! carcere —tras una época de intensa indagacién y bisquedas para no ceder a la tentacién io—, a mayor distancia de las traumaticas ex- periencias reales vividas, repropone Pavese, con intencio- nalidad moral, la problemdtica del enfrentamiento de su yo con Ia realidad, y la asuncién de una soledad viril, miségina, como meta de vida, como “astucia” ante el destino. Es el primer repliegue reflexivo de Pavese so- bre sus conflictos, hasta entonces sélo observados en su objetivacién lirica o narrativa, It carcere —con estructura de novela corta— desarro- 19 Ha una situacién psicolégica similar a la vivida por Pa- vese, donde el personaje, como él un intelectual confina- do por el fascismo en una aldea meridional, se ve acu- ciado por un conflicto entre soledad y convivencia. Pasién e indiferencia son los dos polos de conducta que se le presentan al protagonista, cuyo choque desen- cadena su situacién conflictual, al querer romper las “paredes de aire” que lo aislan y privan de libertad. Esa angustia existencial se mezcla a la amorosa, al enfrentar el personaje a dos mujeres opuestas, ambas para él de imposible comunién estable: la sensual Con- cia, inalcanzable en su agreste belleza, y la maternal Elena, cuyo amor posesivo no soporta. Son los dos tipos de mujeres que dominarén toda su obra, como dos ma- festaciones de una misma actitud egocéntrica y maso- quista a la vez en Pavese, en definitiva de impotencia sentimental. Hay en el personaje una decisién de salvaguardar su libertad interior en la soledad, rechazando toda invasién del mundo exterior, en un no empefio con mucho de evasién. Es, en sintesis, la historia de un ser incapaz de comunicarse esencialmente con los demas, dado a tra- vés de un inteligente monélogo interior indirecto, que muestra ya una aproximacién a las mejores cualidades narrativas de Pavese. 1939 marca el comienzo de otra etapa, en cuanto ese empefio de trazarse una norma moral para su existencia, para superar la crisis, Pavese lo orienta en un sentido cultural, tratando de ensamblarlo con planteos intelec- suales. La realidad campesina natal sigue siendo el prin cipal punto de interés, pero ahora observada principal- mente a la luz de los enfoques antropolégicos y etnols- gicos. Es el momento de la relectura intensiva de Vico, Frazer y otros cientificos, ademas de los clasicos y nove- listas contemporéneos, que le revelan, a la vez que el 20 valor de lo primitivo, de lo anterior a Ja cultura, s1 pro- Jongacién en el mundo del agricultor. La problematica de Io salvaje en oposicién a la histo- ria y a la cultura, se volcaré como indagacién en las de la novela Paesi tuoi, que busca fines muy istintos a los de una denuncia social, como se creyé ver en ocasin de su aparicién, en 1941, en plena eclo- sin del neorrealismo cinematografico, éste si de corte documental y polémico. Enfrenta en esa obra lo ciudadano con lo campesino, para poner en relieve el contraste entre la “supersticién” y el sentido del pecado en Ja mente ciudadana, y la na- turalidad de la ageptacién de la sangre y de Ia muerte en la mente primitiva y campesina. Se trata del mundo en que transcurriera su nifiez, las Langas piamontesas, visto simulténeamente a la luz de una mirada que renueva el estupor y el asombro descu- bridor infantil, y de las indagaciones cientificas en torno ala mentalidad ritual del hombre hijo de Ia tierra Hay, por tanto, un doble plano de proyeccién. Por un lado, Ia inmersién en el mundo de los origenes, el retorno ala tierra, para autodefinirse en las esencias del pasado y de las experiencias infantiles; por otro lado, la busqueda intencional de un nuevo modo de explorar Ja realidad, a través de la confrontacién de mentalidades opuestas. La contemplacién de ese mundo campesino a traws de Jos ojos de un hombre de ciudad, le permite a Favese construir una narracién en que el transcurrir del pen- samiento es lo basico, apoyandose para ello en el uso racional de lo lingiifstico, no en el plano dialectal. sino plegando Ja lengua italiana a las inflexiones del habla popular. Otro aspecto fundamental es Ia expresién de constan- tes imagenes simbélicas, que inauguran en definitiva la concrecién del mejor lenguaje mitico de Pavese. Va des- cubriendo desde afuera las relaciones esenciales entre el 24 hombre y la naturaleza, vertiéndolas, como Vittorini, en un elaborado juego de metéforas ¢ imagenes, que reve. Jan, tras Ja trama argumental de los hechos narrados, una segunda trama o realidad simbélica, que tiende definir clementos esenciales y eternos del hombre. De interés semejante, pero dirigido ahora a la inda- gacién de lo ciudadano, nace en 1940 La bella estate; es ese mundo visto desde afuera por una mentalidad disti ta, en este caso una adolescente que se incorpora a esa realidad y la va descubriendo en sus més profundos se- cretos. La ciudad aparece como atraccién y corrupcién para la juventud, volcando asi subjetivamente Pavese, en pro- yeccin sobre la protagonista, su propia desilusién de adolescente. Es el momento en que para el escritor va operdndose de una manera més decisiva su asuncion catdrtica de la literatura, como sustitucién ante las frus. taciones vitales vividas. Tras el aparente pesimismo volcado en las paginas de esta época, hay sin embargo la busqueda de una salida Positiva; la construccién de realidades de incomunica. cidn, de dolor, de corrupcién, en distintos ambientes y personajes, va en apoyo de un determinismo que le sirve de justificativo, aceptando esa desventura como resulta. do de un destino prefijado. Para Pavese la vida del hom. bre es caida, est signada por un hado fatal. La bella estate continia su biisqueda de plasmar un relato simbdlico, iniciado con Paesi tuoi, mediante el tra. zado, més alla del acontecer argumental, de una serie de imdgenes 0 situaciones estilisticas —como él las llama— que revelan ciertas problematicas basicas, en una estruc. tura subyacente. Esta nueva novela ilustra el descubrimiento de Ia vida desde la adolescencia, con lo que en ésta hay de posibili- dad de apertura, pero a la vez de tentacién irrefrenable por el-pecado. Sumergiendo a la protagonista en cier. 2 s cfreulos de la ciudad, particularmente en el de los artisias pldsticos, predomina en la narracién, como se gunda realidad, la revelacién de lo supersticioso en la cul tura —otro punto de contacto con Paesi tuoi— a través de Ia presentacién del desnude como “tabs”, como pe- cado en la sociedad. El ser desnudo, en forma opuesta a Jo que sucede con quien vive en plena naturaleza, se encuentra inerme en la sociedad. Esa inermidad es que precipita la cafda final de la adolescente, su acepta- ién del mal. «icreenicamente, Pavese usa el mismo recurso dell mont logo interior indirecto, para dar las vivencias psicolégi- cas y sentimentales de la protagonista a través de su pro- pia perspectiva, desde su propio punto de vista. < Una nueva experiencia sentimental —también conde- nada al fracaso— se abre en el mismo 1940 para Pavese, con Fernanda Pivano. Su nueva apertura vital se vuelca, ademés de lo que reflejan las paginas de su diario, y sobre todo un abundante epistolario intercambiado con ella, en un pequetio grupo de poemas dedicados , yen su novela La Spiageia. zn los tres breves poemas que conforman ese grupo, Pavese se entusiasma estéticamente con Ja relacén re jermar, nacida del origen genovés de su nueva amada, tejiendo una serie de imAgenes poéticas, que traducen en mna rara calidez y ternura. i Pero au actitud personal ante ella no difiere de 1a que asumiré siempre ante la mujer. Enamorado de Fernan- da, en gran medida idealizando ciertas cualidades| more Jes que intuye en su personalidad, teme no obstante aquello que de inapresable se le opone en sus relaciones con toda mujer, y se siente de antemano predestinado Ja incomunicacién por su propia psicologia. En La spiaggia objetiva lo que piensa podrian ser sus relaciones con esa mujer en e! matrimonto; a la ver que entrevé una salida —para él su drama més fntimo, lo 23 que lo hace sentirse no realizado como hombre— en la paternidad, plantea el dialéctico enfrentamiento, ya ano- tado en-algunos cuentos, entre la mujer y su pasado. Hace a la vez un frio anélisis de un mundo.ajeno a él, como el de la ribera maritima, a través de un personaje narrador. Otro aspecto esencial, anticipo de planteos futuros, es Ja formulacién, por primera vez, de la idea de la irrecu- perabilidad material de las cosas que nos son queridas en el pasado. Técnicamente, ademas de haber adquirido Pavese una mayor soltura narrativa, y un mas amplio sentido de la construcci6n, tiene como valor fundamental la premi nencia que da al diélogo, esencial para la indagacién in. terior, para el autoandlisis que el escritor persigue en cada uno de los personajes, todos ellos proyeccion, en cierta medida, de aspectos particulares del propio autor. Luego de La Spiaggia, y durante un periodo que abar- ca hasta 1945, Pavese se sumerge en la biisqueda de dar fundamentos y forma intelectual y literaria a'sus mitos. Elabora en forma consciente la teorfa que sirve de base @ su concepcién, y en cuentos y prosas Iiricas, la mayor Parte agrupados en el volumen Feria d'agosto, concreta en forma mas precisa los simbolos esenciales de su pasa- do, a través de verdaderos didlogos interiores, atempora- les. Lo narrativo casi desaparece para dejar afluir imd. genes, recuerdos, didlogos 0 meditaciones, Se trata de un libro de indagacin literaria, mas que de creacién narrativa, y documento, por tanto, de sus mas acuciantes preocupaciones tematicas. Junto a esa recupe. racién de imagenes esenciales del pasado, se observa lain, bién la influencia de sus lecturas freudianas, en cuanto al tratamiento de elementos oniricos, volcados algunos de ellos en su estado mis directo, sin reflexiones que alteren su naturaleza preconsciente. Hay, en esta actitud intelectual de Pavese, en esta preo- 4 cupacién por concentrarse en una esfera simbélica y mitica, una forma de evasién frente al drama de la gue- 17a, del que se siente margianado cspiritualmente, y que exacerba por momentos sus siempre agitados escréipu- Jos morales, en choque con su incapacidad de accién. La falta de estabilidad emocional y de paz interior, que se agravara con la crisis sentimental, lo hace refugiarse en el trabajo literario, sea en este tipo de creaciones, sea en sus funciones de asesor y traductor de la editorial Einaudi. Se trata de una nueva asuncién catdrtica de la literatura, para acallar sus conflictos interiores. Se entrega total- mente al trabajo para no sufir, para no ceder a su per- manente vocacién por la introversién, y, consecuente- mente, a la maceracién interior. El problema socio-po- Ittico es para él tremendamente angustiante, ya que el reclamo exterior, al que no siempre puede sustraerse, le provoca intimas renuncias y desgarramientos, trégicas luchas interiores, de las que sélo escapa en esa furiosa inmersién en la tarea lizeraria. En varias de las pdginas contenidas en el volumen Feria d’agosto, encontramos la formulacién tedrica de su concepcién del mito. Parte de la idea de que ciertos lugares, particularmente los de su vida, al retornar a su memoria asumen para él un caracter sagrado, se le abren con una aureola mistica que resucita la ‘mirada asombrada de la nifiez En esa contemplacin por segunda vez de un lugar 0 cosa, éste adquiere su sentico mitico, valor que se ex- tiende a todos los lugares.o cosas que con por su simili- tud con aquél evoquen las mismas sensaciones. La contemplacién inicial del nino es solo de descubri- miento, de conocimiento de la realidad, simples viven- cias; més tarde los datos de la cultura le dardn a esos re- gistros un valor axiolégico, y.en la recontemplacién ma- dura se erigen en simbolos de toda su existencia, La recuperacién y reducién simbélica de esos mitos —reali- 25 zada a través de la creacién estéti: ida at -acion estética— le of plicacién para su vida, de su destino, "eee" 4BA &X Tales mitos no son sino un 0 mitos si 108 pocos, los esenciales de Sheeeperencia humana; de all el carécter de reiteracion a, monétona, de un reducido niimero de moth enearzaios en argumentos de ficcién diversos. rest descubrimiento de Jo mitico, que para Pavese debe ie se os el plano mas cercano posible a lo instinti- Noirracional, significa un encuentro fuera del tiempo, {nire el presente y el pasado, aprehendiendo lo que fos des da esencia, un didlogo entre el hombre y el nite ue fue, Por ello no se trata de recuperar materialmente tiie tae, © de revivir experiencias concretas, sino Ge gotuarlas en el plano del recuerdo, fuera del tiempo s de lo que él lama recuerdo-renunci 5 cuentro del ser con el devenir, Ties eagle aay la tea de esta tesis pueden Tastrearse in- a ee fa definido grupo de autores que s¢ on del hecho mitico, y que estaban e > e » ¥ que aban entre las lec- Sig Btcferides de Pavese: Mircea Eliade, Thomas Mann, islaw Malinowsky, Carl Jung, y sobre todo dos etné, is om 9 tnd. logos: Paula Philippson y el huingaro Karoly Kerényi, ice temporal en Roma, en 1945, ademas de nuevos contactos con | ti i na, le abren a Pavese tma nueva scrie de cone ire las que resulta particularmente traumatica unm de a sentimental, un nuevo amor fracasado, que se re- sia en depts lugar en el grupo de poemas de La terra e morte, construidos con una forma més ic ¥ tna marcada elaboracién simbolica, a identificacion interior e . » int que Pavese ha entablado en- tre esta tueva mujer y las protagonistas de sus cas i Se amorosas, viendo en todas ellas hitos mo destino personal de frustraciones, hz en su creacién iri rija en sft niece pay ica la erija en simbolo de Ja mujer en 26 El juego fundamental de imagenes esté dado por la identidad basica de la mujer con los dos polos mas importantes de su mitopeya: lo eterno e inmutable del pasado, [a tierra, y la certidumbre de lo efimero y pere- cedero, la muerte. Es un nuevo paso en el proceso de mitificacién poética creciente que viene experimentando toda su obra. En el aspecto formal, pasa del verso largo, casi pro- saico, de sus producciones anteriores, a un metro corto, de 6 a7 silabas, que rememora los tradicionales modos de la canzonetta popular; busca en ello no efectos musi- cales, sino una mayor esencialidad expresiva en el tra- zado de las imagenes, en el establecimiento de las co- rrespondencias analégicas que descubre entre la mujer y la realidad. Los Dialoghi con Leucé, escritos por esta época, se en- lazan con la busqueda retorica de Feria d'agosto. Trata aqui de concretar un entronque humanistico de sus mi- tos personales con los cldsicos, universalizando asi su propio mundo. Por detras del material argumental de los mitos helé- nicos que reelabora, aflora en cada uno de los didlogos la problematica m4s acuciante del mismo autor, aunque en clave metaférica. Dos planos ofrece, por lo tanto, el libro; por un lado, el planteo del destino del hombre en general, y, por el otro, la proyeccién de los conflictos més intimos del escritor. Se agrupan los didlogos en tres grandes micleos temé- ticos: los didlogos de la tierra, que tienen como prota- gonista al hombre primitivo en su relacién vital con su espacio, reviviendo antiguos mitos del mundo campesino, didlogos en que influye temdticamente la obra de Fra- zer; los didlogos de los dioses, que tienen como tema central el contraste entre el mundo del caos y el de la ley, entre lo informe y Ia forma, entre el ordenamiento titénico y el olimpico, entre el ser y el devenir, en que 20 Pavese se apoya en Tas concepciones de la cosmogonia gricga, recogidas de las obras de Philippson y Kerényi; y los didlogos de los hombres, mas vinculados a la tre, dicion clasica, donde sigue Pavese el enfoque herodoteo de la envidia de los dioses ante los hombres, cuya autés, tica inmortalidad consiste en su facultad creadora, en su poder dar nombre a las cosas, y donde el tedium. vitae de Pavese se ve recorrido Por instantes de resigna- cién e incluso de esperanza. Domina en todos los diélogos el problema bisico del choque entre destino y libertad, noténdose ya la decision del escritor de afirmar su libertad en el acto de forjarse voluntariamente su existencia conforme a un destino, La trascedencia de estos didlogos esta en la tremenda subjetividad que vibra en cada uno de ellos, como en la nueva y original modalidad expresiva con’ que Pavese ha Iogrado volear su problemética personal en un molde clasico y universal. De la experiencia romana qued6 también otro testi- monio literario, aunque inconcluso, y_ sélo conocido en forma péstune:: la novela Fuoco grande, escrita en col: oracién con Bianca Garufi; especie de jue; 0. ex] mental, donde cada uno escribia un ciao a los hechos desde la perspectiva distinta del hombre y de la mujer cuyo destino se juega en la historia narrada, Pavese vuelca allf su angustiante frustracién amorosa, a través de su personaje, que esta intimamente emparen- tado con todas sus otras criaturas novelescas, de pro. funda raiz proyectiva, si no autobiogratica, Encontramos en él una ya comin angustia existencial, Provocada siempre por la imposibilidad de una comuni. cacién superior y estable en el plano de los sentimientos, con la mujer, fracaso en que él ve el peso de un destino prefijado, que Jo arroja a una continua e inexorable frustracién. Una serie de cartas dirigidas a Bianca Garufi, repro- 28 ducidas hoy en su epistolario, demuestran cémo esas paginas volcaban todo el desgarramiento interior pro- ducido por los acontecimientos amorosos de Roma. Escrita también en 1945, Il compagno es una novela nacida como intento de responder a un compromiso po- Itico, ya que en ella quiso Pavese dejar un testimonio del proceso operado en la conciencia colectiva de la ju- ventud proletaria, durante los afios del fascismo. Una de sus novelas mejor escritas, concebida con un perfecto equilibrio estructural, y la de mayor empefio formal y aliento narrativo hasta ese momento en su produccién, su valor no esté en esa intencionalidad de testimonio social, que por su cardcter “comprometido” aparece esquemética y excesivamente doctrinaria. Lo que tiene de trascendente es cuanto posee de reflejo de la reciente crisis sentimental romana, y lo que el autor ha volcado de sus conflictos mas personales, por detras de lo anecdético de la trama. Es asi un nuevo caso de elaboracién de un segundo plano simbélico, mas alla del plano argumental, surgido de la persistencia de cier- tas situaciones basicas, de ciertas imagenes fundamen- tales. La historia sentimental de su protagonista, Pablo, es Ja misma que moviera a otros personajes pavesianos, con identidad de conflictos y traumas; también se destaca a presencia de elementos esenciales de su mundo miti- 0, que afloran constantemente, atin detrés de una am- bientacién romana. La utilizacién de la primera persona narrativa refirma estilisticamente su identificacin subjetiva, Luego del perfodo romano y tras el retorno a Torino, Pavese vuelve a buscar serenidad ante sus angustias in- teriores, en el trabajo editorial y creativo; la direccién de la coleccién etnogréfica de la editorial Einaudi, una de su tareas més apasionadamente asumidas, es uno de 29 los nuevos factores catérticos que le permiten evadirse de sus problemas psicoldgicos, El problema socio-politico vuelve, no obstante, a acu: Glarlo; es el perfodo de la reconstruceién nacional, luego de la guerra; Pavese siente que no puede permanecer ajeno a ese reclamo colectivo, y de alli su adhesion me decidida a la politica comunisia; pero va sintiendo a In Nez que su misién més importante estd en la creacién Iiteraria, no en un activismo para el que se sabe no apto espiritualmente. Este dualismo lo proyecta en su nueva novela, La casa in collina, esctita a fines de 1947. Procediendo como otras veces, aborda un perfodo ya pasado de su existem 2 para, superados asf por la distancia temporal los desahogos impulsivos, analizar més reflexivamente el Sentido ultimo del acontecer y proyectarlo a un plano mis elaboradamente simbélico. Tomando de esta forma como temética su drama durante los tiltimos afios de la gusrra, su aislamiento durante la tragica lucha de gue. rillas contra la ocupacién alemana, realiza Pavese un despiadado autoandlisis de su incapacidad de comanion cién y participacién en Ja realidad, sea en lo politico. social, sea en el campo de los sentimientos, Su argumento plantea Ja dificultad de un intelectual —ezzo.’ (CP Dialoghi col compagno) La obra literaria de Cesare Pavese repropone podero- samente el planteo de las relaciones fundamentales en- tre vida y arte, pero no en el plano del simple autobio- grafismo, o del desahogo entimental a Ja manera romantica, sino en el de la creacién como catarsis, como compensacién de experiencias vitales frustradas. Una existencia signada por sucesivos fracasos, que lo llevan a una constante represién, a un replegamiento ca- da ver més intenso sobre si mismo, hasta hacerle impo- sible toda comunicacién directa, integral y permanente con la realidad; una soledad espiritual exacerbada por un alma tendiente a la aventura, a la plenitud del goce vital, asi como a la idealizacién, junto a un marcado ego- centrismo, le requieren buscar en la literatura una ma- nera diversa de realizarse, construyéndose una persona- lidad espiritual negada por Ja realidad para él chocante. Este acto de sustitucién de lo real por la creacién poéti- ca, se aproxima a lo que psicolégicamente se denomina conducta simbélica.” 1 Toda la actividad del hombre, ademas de satisfacer sus reales necesidades vitales (nadie pretende negarlo), ,esté enca- 35