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ÍNDICE INTRODUCCIÓN II I I M A 1 . D E F I N I C I Ó N D E L CONCEPTO D E PATRIMONIO H1STÓR1CO-ARTÍSTICO 13 i 1 - . n i-lir, lodos los derechos. N i lii ini.iliiLid ni p;irte Je este libro puoik' reproducirse o IransmilirsL- por ningún procedimiento I . Introducción: el aprecio por los Bienes 14 ,•1 nú ivíiiiK-ii, inclnvondo loUii-opiii. s-ralnu-ión m;it!iiúl¡cLi o cualquier almacenamiento de i.' i > < > n s msli'iiiü ik' reciipcración, sin permiso escrito de IMiloritil Centro de Estudios Ramón •i |]IMI:IM- ¡i (T.DRO (Centro Español de Derechos Reprográrlcos, ww\v.cedro.org) si .'. l.íi Antigüedad y la Edad Media 15 i Los siglos xvi y XVH 21 •I. Ll modelo de la Corona en el inicio del Patrimonio 24 V Los siglos x v i i i y xix 28 'i Los cincuenta primeros años del siglo xx 37 'i•• H H T O K I A L CENTRO DE ESTUDIOS RAMÓN ARF.CKS, S.A. Inniikti llrclon, 21 - 28045 Madrid kUM<)iio: 915.398.659 1 1 - M A 2. MEDIDAS PROTECTORAS 41 I u\: 914.681.952 I 'nuco: tcrasa@cerasa.es Wi-h: www.cerasa.es i, Do la Antigüedad al siglo xvn 42 1 I os siglos x v n i y xix 4K IMlN-l3:97K-84-9961-043-6 2.1. Las Comisiones de Monumentos Histórico-Artísticos 53 Ni-piSsilo legal: M-3I571-20II 2.2. Los inventarios de Monumentos Histórico-Artísticos 57 2.3. La declaración de Monumento Nacional di Impreso por Campillo Nevado, S.A. • I os cincuenta primeros años del siglo xx M Amonio González Porras, 35-37 .1.1. Nuevo impulso a la protección de Bienes d.l ,!XOI'J MADRID 3.2. La Carta de Atenas (1931) í)7 Impreso en España I Printed it¡ Spatn 3.3. La legislación española oX I A VISION I > H , P A T R I M O N I O (US 11 ) K | < O 2,1,1 a Comisión Nacional de Turismo 172 AKTlSTK'O EN LOS VIAJEROS 2.2. lil Martines de la Vcga-lncláu y la Comisaría Regia de Turismo... 174 2.3. lil Palronalo Nacional de Turismo 182 1. Introducción: reíalos, relaciones y libros de viajes 1 I in liiuil pura la modernización de la cultura patrimonial española.... 187 1 . 1 . Maravillas de la Antigüedad 1.2. La Edad Media: viajeros y peregrinaciones 1.3. Conocer el mundo I F M A 6. LA C I U D A D COMO PATRIMONIO.. 1.4. El viaje y la fiesta 1.5. Maneras de viajar I . De la Edad Media a la Ilustración 2. Las primeras visiones de la riqueza artística .'. La Revolución industrial y la transformación de la ciudad: 3. La Ilustración los ejemplos de París y Roma 3.I.ElGrandTour 1. Los ensanches urbanos 3.2. Viajeros por la Península •I lil primer pensamiento para la protección de la ciudad histórica 3.3. Lo pintoresco y la estampa 3.4. El viaje de Antonio Ponz 3.5. Las grandes exploraciones TEMA 7. EL CONCEPTO DE PATRIMONIO CULTURAL ............ 4. El viaje en el siglo xix 4.1. La imagen de España: la interpretación de los viajeros románticos.. I I ;i (unción social del Patrimonio Cultural ........................................ I ¡i ( 'onvención de la Haya de 1 954, punto de partida de los Bienes TEMA 4. LA RESTAURACIÓN: ORÍGENES, DESARROLLO < ''iilluralcs Y RENOVACIÓN l I os liicnes Culturales ....................................................................... 216 '• I I .a Comisión Franceschini ......................................................... 221 1. Introducción: los orígenes restauradores .1.2. Distintos tipos de Bienes Culturales .......................................... 224 1.1. Sobre intervenciones en el Mundo Antiguo y Medieval 121 3.2. 1 . Diversos Patrimonios materiales e inmateriales ........ 224 1.2. Prácticas durante el Renacimiento y el Barroco 125 1.3. La Ilustración, la arqueología y la restauración neoclásica 128 2. La doctrina restauradora de VioIlet-le-Duc 132 I'EMA 8. LOS BIENES CULTURALES HASTA NUESTROS DÍAS... 235 3. Las teorías conservacionistas de John Ruskin 137 4. La restauración violletiana en España 140 I I os Organismos internacionales 236 5. La renovación de los métodos restauradores. Lucca Beltrani 144 ' < 'arlas y documentos para proteger el Patrimonio 240 5.1. Camilo Boito y Gustavo Giovannoni 146 2.1. La Carta de Veneeia de 1964 243 5.2. Las corrientes restauradoras en España durante el primer l I I Patrimonio Mundial: la Convención de París de 1972 244 tercio del siglo xx 151 1 I. Lista del Patrimonio Mundial 247 5.3. La restauración conservacionista hasta la II República (1939). 154 •I ( l i r a s Recomendaciones hasta nuestros días .. 251 TEMA 5. LOS VIAJES, EL PATRIMONIO Y EL TURISMO II M A <). L A S REFLEXIONES SOBRE L A RESTAURACIÓN MODERNA 259 1. Introducción: el turismo, un nuevo concepto de viaje 162 1 . 1 . Las Sociedades de Excursionistas 164 I Inlroducción 260 1.2. La Institución Libre de Enseñanza , 166 ' l a restauración tras la I I Guerra Mundial 261 1.3. Viajar por España 168 ' I . I ,a reconstrucción en Italia 262 2. El siglo xx y las primeras estructuras administrativas españolas ' .' l'.l "restauro crítico" 264 dedicadas al turismo !.3, I ,a Teoría de la Restauración de Cesare Hrandi . 266 H l'AIKIMUNIMNlsmiílí'n AU'liSlini 2.4. Carlas y documentos 26') .1. 1.11 resta u ración en España: de la posguerra al periodo democrático 272 Introducción 3.1. La reconstrucción y la Dirección General de Regiones Devastadas 272 3.2. La expansión desarrollista 277 3.3. Nuevos criterios en la restauración arquitectónica 279 4. La complejidad de la restauración moderna en los bienes muebles . 282 I ¡i necesidad de una asignatura dedicada al estudio del Patrimonio His- TEMA 10. EL PATRIMONIO HISTÓRICO ESPAÑOL: loiico en los nuevos Planes de estudio se ha hecho evidente en los últimos CRISIS Y RENOVACIÓN un u pos. debido a la relevancia alcanzada por los Bienes histórico-artísticos y i'iillurales en nuestra sociedad. 1. Introducción: un legado en peligro, los años de la posguerra y el Este interés se ha materializado en una abundante bibliografía que se desarrollismo 288 M I u p i i de los temas de Patrimonio desde diferentes campos de investigación, 1.1. Una protección insuficiente: incapacidad administrativa y piK'sin que es una historia que, cornen/ada con el fin de proteger y conservar estancamiento legal 288 i-l li-i',;ido artístico del pasado, ha evolucionado y ampliado su trayectoria de 1.2. El turismo de masas 290 modo que su significado involucra o concierne a cuanto procede de la acción 1.3. Incomprensión del Movimiento Moderno e indefinición Immima y de su interrelaeión con la naturaleza. arquitectónica 293 I lasla el momento el Patrimonio Cultural, llamado así desde el siglo xx, 1.4. El desfase legislativo y el resurgir de una preocupación por e! li;i ;ifiiparado la mayoría de los estudios al respecto, pero en este libro quere- Patrimonio 298 mos centrar la atención en el Corpus conformado por los Bienes histórico-ar- 2. La Ley del Patrimonio Histórico Español (LPHE/1985) 300 n heos, cada ve/ más definido y por tanto más alejado de lo que se considera 2.1. Patrimonio Nacional (PN) 306 r.ilrimonio Cultural. Por este motivo, en las distintas lecciones ponemos el énfasis en la historia TEMA I I . LAPROTECCIONDELAC1UDADYLOSCKNTROS del aprecio por los bienes artísticos, en la función y el uso que alcanzaron, HISTÓRICOS 309 v:i que es el camino que permite comprender la amplitud de sus límites y lus implicaciones actuales. Si es de gran importancia conocer la evolución 1. Introducción; la reflexión entorno a la ciudad 310 t l f l ;ipiecio por unos determinados Bienes, lo es también estudiar la serie de 2. La Carta de Gubbio (1960) 312 im-didas protectoras acontecidas para asegurar la vigencia material de esc Ic- 3. La negativa experiencia en España 314 iMilo. De esta forma, el libro se ha estructurado en una serie de temas que 4. La recuperación de las ciudades españolas 317 aliiiivnn las distintas fórmulas por las que se ha descubierto, puesto en valor y 5. La ciudad histórica: un Bien del Patrimonio Mundial... 319 desarrollado esta nueva disciplina, complementaria e inherente a la Historia 5.1. La OCPM: Organización de Ciudades Patrimonio Mundial 321 t l i - l Arle. Por esta razón, los primeros temas están dedicados a la formulación 5.2. Las ciudades españolas declaradas 323 omcepiual del Patrimonio histórico-artístico, a analizar el debate teórico en (>. l'.l Turismo cultural 326 lomo ;i los significados y funciones de los bienes artísticos desde el pasado luislii nuestros días, pues revelan sus parámetros sociales. Igualmente se ha ¡ikircado el estudio de la ciudad en diversos lemas, ya que supone el punto • le inflexión en el desarrollo del término, en tanto en cuanto el Patrimonio BIBLIOGRAFÍA GENERAL.. t nlliii'al es el resultado de una constante y progresiva ampliación de su propio ,i|',uilicado: ya no es sólo el objeto artístico, el monumento, la ciudad, sino su .Mulliente, el territorio, el paisaje y la naturaleza, una ampliación que conduce .1 lii consideración de nuevos "artefactos" como Bienes Culturales, cuyos de- nuleros se entremezclan con los nuevos modos de expresión y de valoración . u l i s l i c a de un mundo globalizado. 10 l'AIKIMUNlll IIISIOHK I) AKI'IS'IH'I I N I 1(01)1 CCIÚN I] oíros lemas intentan sintetizar algunos de los mecanismos por los que si1 lian perpetuado muchos de los bienes y, sin lugar a dudas, el capitulo Tema 1 ik los viajes merece una especial atención, en tanto en cuanto la literatura ¡oliéronlo se configura como documento transmisor de una puesta en valor y mi redimió de viajeros y destinos. En relación con el viaje resulta inevitable DEFINICIÓN DEL CONCEPTO i.i mención, por tanto, al turismo que, si bien en un momento determinado liie cansa de deterioro y destrucción patrimonial, en sus orígenes, como en DE PATRIMONIO |:i actualidad, está estrechamente relacionado con la riqueza histórico-artis- lii-i. ocupando como una última manifestación el fenómeno del "turismo HISTÓRICO-ARTÍSTICO cultural". l í l discurso no eslaria completo sin una profundización en el ámbito de lii restauración que, desde el siglo xix, se conforma como una disciplina au- lónonia y con una metodología específica, fundamental para el estudio del patrimonio histórico-artístico, puesto que asegura la vigencia material de los Im.'nes. Evidentemente, se tratan eslos temas dedicados a la restauración dcs- t!i¡ una perspectiva teórica, buscando la evolución de los grandes problemas que aIcclaban a la prolección de los Monumentos, obviando los aspectos téc- nicos más propios del ejercicio del restaurador. I Iniíodiieción: el aprecio por los Hiencs. Este manual tiene como principal objetivo el aprendí/aje de una serie de ' I .1 Auligiiedad y la Ivdad Media. conceptos básicos que, como hilos conductores, el alumno encontrará engar- Aidos y reiterados a lo largo de sus páginas, conceptos fundamentales que I I os siglos xvi y x v i l . ik'hcn manejarse de forma comprensiva y relacionando unos temas con otros. I I 1 modelo de la Corona en el inicio del Patrimonio. De csl;i manera, se presentan dos grandes periodos que estructuran el discurso Ji I l i b n » y que son complementarios: una primera etapa desde los albores de '' I ir; siglos xvui y xix. l,i lusloi ia luista mediados del siglo xx, que acaba con la finalización de la Se- fi I os nnciienla primeros años del siglo xx. r m n l . i < ¡iK-rra Mundial, un largo periodo que se traduce en el lento despertar ik hi consideración de los bienes. La segunda etapa se ocupa de la visión del i ' . i i i i i i i o m o desde la segunda mitad del siglo xx, periodo que se puede carac- ii'ii/;n por la rapidez de los cambios y Iransformaciones conceptuales, rno- mrnlo m el que se amplía el abanico de Bienes a proteger, pero estos cambios , i. i.i laidos más que por las discusiones intelectuales, poruña premura de i'i'-.iion y puesta en valor característicos del consumo y de una sociedad del liifik'slar. lin relación con esto, es lógico considerar que la selección de los llicncs que lleguen a conformar el Patrimonio Cultural estará mediatizada por 1,1 supervivencia de esta sociedad del bienestar, y de nuevo serán las crisis, |;is que actúen de acicate para reactivar nuevas reflexiones teóricas, con el fin il¿ acompasar aquellos debates y proyectos que conformaron el Patrimonio liislórico-artístico. Este libro se presenta como manual de la asignatura. No obstante, en cutía lema se facilita una bibliografía comentada y de referencia que el ¡iliimno universitario no puede ni debe ignorar, entre otras razones porque nuestra intención es despertar la curiosidad y el interés por el estudio del \l l'A'IUlMoNIOIIISliiKli t i II M \ I 11| I IM( IIIN ll| • l'AlHIMMNinillsiuiiK i ) A K I I S I | i n 1.1 1. Introducción: el aprecio por los Bienes 2. La Antigüedad y la Edad Media La idea principal de este tema es conocer el Patrimonio desde la his- Desde los tiempos más remotos el hombre ha desarrollado su capiícidiul toria, pues si en la actualidad contamos con toda una serie de Bienes, artística bien para producir un efecto mágico, bien como respuesta supersti- denominados Culturales, es porque en todo tiempo ha existido el interés ciosa o bien con una intención práctica que le proporcionara una detenniíin- por preservar los objetos creados por el hombre. Bienes atesorados por da ganancia. su belleza formal, por la riqueza de su material, por devoción, por admi- ración, etc. Los motivos son muchos y cambiantes pues cada momento histórico establece su preferencia. El tema comienza ofreciendo una perspectiva general del aprecio por los Bienes artísticos durante un amplio periodo de tiempo que comprende Grecia, Roma y la Edad Media. Leerán cosas que les son conocidas a la luz de una nueva interpretación, como es descubrir el valor que la sociedad ha concedido a la creación artística. Este ini- cio es necesario para comprender la evolución seguida a partir de la Edad Moderna, cuando en verdad comienza la historia del Patrimonio histérico-artístico. El concepto de Patrimonio implica no sólo poseer y guardar como sucede en los primeros tiempos sino también mirar el pasado con ojos nuevos, con intención deliberada de conservarlos para que sirvan de mo- delo. Cuando esto ocurre, en el Renacimiento, el Patrimonio nace y se presenta como un corpus, es decir, se configura como conjunto de Bienes con un mismo carácter: el de ser portador de nuestra memoria. Por este motivo, los siglos xvi y xvn adquieren mayor protagonis- mo en el tema pues constituyen el marco a partir del cual se realizan los avances teóricos. Durante la Ilustración y el siglo xix, tratados en el siguiente epígrafe, se producen cambios profundos en el sentir de los Bienes artísticos al advertirse su capacidad formativa y evocadora. Se reflexiona y piensa en torno al arte y su significado en la sociedad con el Se puede decir que un sinfín de razones dio ocasión a espléndidas MIMO, fin de despertar la conciencia protectora. h:i'. romo las cuevas prehistóricas o los palacios y tumbas de las culturas de Mesopotamia y Egipto. Ciertamente, son creaciones que han Ik^adu ;i mu •. Sin embargo, son las dos guerras mundiales del siglo pasado las que líos días más por el a/ar de los tiempos que por el deseo de su p c n i í a i i r i n u ,in cmb;irgo es posible advertir a lo largo de la historia cómo i l i k - i r n i i I lidies hiin go/ado de un aprecio especial que ha favorecido su a r u m u l . n mu s i onsiTvación. m u y versas pero c o n s e m e a n e c a p a c a n r m a v i i s o r e n u e s r o I os ejemplos que se pueden señalar pertenecen al ámbito religioso, | > i i n ' i|>aliiicnlc a los tesoros de los templos, lugares en los que se depositan loiln pasudo. De este modo, l'rulo del débale leóriuo despertado con m o t i v o de li|«i de objetos como olicndii a la divinidad por loquees posible sii|ioiinli l;i dcsliiKTmn bélica. i l i i i a n k 1 los primeros cinaicnla años del sij'Jn xx, i u i i n unas nialidadfs ai I ¡Miras cMTpdonak-s como d mdilo de unos uros d li;isl:i iihorii dciiomiii;ulo l';ili ni ion m I n s l ó i KM a i l i s h c i » p;is,ii:'i :i ser una nulriíak's. - ' ' ' Es evidente que estas pie- La máscara funeraria de Agamenón zas -Bienes muebles- con las (Miccnas) o ía estatua crisoelefanlina de características señaladas re- Alenea ((¡recia clásica) además de su es- clamaban unas medidas espe- pléndida factura ofrecen la riqueza de sus ciales de custodia pudiéndose materiales; las esculturas y monumentos encontrar en estos recintos el debidos a los reyes de Pérgamo (Grecia origen de la institución museís- helenística) revelan su deseo de emular el tica. Así mismo, los templos, pasado; la exposición pública de las obras al ser destino obligado de unos ¡Kesoradas en los templos ordenada por fieles que acuden a adorar a Agripa (Roma) corresponde al afán de sus dioses, experimentarán en prestigiar su dinastía. su arquitectura -Bienes inmue- Estos ejemplos muestran cómo res- bles, Monumentos- con mate- ponde el mundo clásico a las preguntas riales, técnica y expresión, ori- que están en el origen del querer conser- ginando los distintos lenguajes var para el futuro y por las que se cxpli- formales y las diferentes tipo- i-a la configuración del Patrimonio: ¿qué logías que conocemos. llienes? Principalmente bienes muebles u Estos motivos hacen que nhjelos de uso; ¿qué cualidades? La be- tanto los edificios religiosos NrAi formal, la riqueza del material; ¿que como los civiles se conviertan Mi'.nilicado adquieren o con qué sentido o en centros de gran importancia por qué motivo se conservan? Respeto y e influencia. admiración por otras culturas, muestra de De lo expuesto se deducen poder, prestigio o refinamiento. los dos aspectos que hay que considerar en la historia del Patrimonio: el valor de lo material o de la apa- riencia física y el mensaje o significado contenido que nos transmite. /.// Edad Media Se inicia un nuevo periodo histórico i u.lirado por las devastadoras invasiones La Antigüedad di- los pueblos bárbaros que postergan la ' i U i i i . i romana a la esfera de los monaste- De la antigüedad greco-romana se conocen múltiples noticias reveladoras i i u s cristianos. Son éstos núcleos de civi- del gusto por coleccionar cerámicas, pinturas, esculturas, etc., procedentes li/;ieión esparcidos por toda Europa cuya de bolines de guerra o adquiridas en el mercado por el interés que suscitan. . m i o i i d a d domina la época medieval. En rilas se conjuga el viejo mundo pagano y Objetos preciosos y bellos de otras culturas entran a formar parte de! ajuar de las casas patricias romanas como muestra de refinamiento y modelo 1 1 nádenle religión, de modo que la tradi- a imiliir, las piezas artísticas adornan las vías públicas, así como foros, ter- fli'isiiM no desaparece sino que como ..i\ la oeulia pervive «interpretada en los mas o demás edificios emblemáticos. i i M I nenio-, y obras, lis decir, el clasicis- I ^-divamente, la civili/ación romana sintetiza toda una tradición que, mo, más que unas formas determinadas, proveniente de la (irecia clásica y continuada en el periodo helenístico, pro- • , 1 1 1 1 múdelo al (|iie se iva inven di (eren- i'ina ' i piokvción de las pie/as y arquitecturas heredadas. Respecto a los primeros siglos (siglos v-ix), tiempo de invasión y llevas lación, en Europa se utilizaron los edificios preexistentes o se aprovecharon sus materiales para los de nueva plañía por cuestión de economía, peni i ; m i hién por la sabia consideración del papa Gregorio i el Magno a finales del si glo vi: " no destruyáis los templos de los pueblos conquistados, únicamente retirad los ídolos paganos, rociadlos con agua bendita y montad los aliares con las reliquias". Este cambio de significado de los Bienes es una idea im portante, ya que con ello no sólo se facilita la adopción de nuevos hábüns sin interrumpir la continuidad de uso del Bien sino que también se impidr su destrucción. Por esta razón, en la Península Ibérica son abundantes los monlímenlos conservados del denominado arte prcrrománico, tanto de visigodos, como de astures o mozárabes: iglesias construidas valiéndose de la excelente técnica romana, decoradas con relieves y pinturas en cuya iconografía se mezclan lemas cristianos con motivos de procedencia oriental. Muchas de estas arqui- lecturas han pervivido por causas aleatorias, pero otras veces por el celo de MIS poseedores o por aplicar las medidas de protección. La iglesia visigoda de San Pedro de la Nave (Zamora) sirve para mostrar la difícil historia de muchos liiencs. Kue el historiador Gómez Moreno quien la dio a conocer al mundo científico en 1906, cuando realizó el Catálogo Monumental de la provincia, y fue él quien consiguió que se desmontara piedra a piedra entre 1930 y 1932 y se frasladara al pueblo más próximo al emplazamiento original, de otra manera hubiera desaparecido al construirse en su lugar un embalse. Pero sin lugar a dudas son los pequeños objetos transportables, como amias o joyas, los que predominan en la Alta Edad Media, entre los que se puede recordar la orfebrería visigoda, las cruces votivas o también los ma- nuscritos y las miniaturas prerrománicas. Bienes muebles cuya permanencia en c\ tiempo la explica el valor simbólico adquirido y su depósito en los icsoros p custodia en los monasterios. Hste papel es el asumido por la Cru/ de los Ángeles, pieza única conservada en la Cámara Santa, en la que su significado trasciende a su propio valor material pero que, sin embargo, no i'siuvo ni ha estado exenta de sufrir deterioro y expolio. San Salvador cíe Vcikicdiós. í íbjelos donados como agradecimiento por el favor recibido son los I tic nes que hasta ahora configuran el Patrimonio medieval, admirados p t n rl La amplitud temporal de esta época sólo permite una caracterización muy preciosismo de los materiales, la habilidad de los artífices, su raav;i < > MI general en la que se pueden señalar, por un lado, los convulsos siglos iniciales valor de ejemplar único. de la Alta Edad Media, poco propicios a la creación artística pues, como co- nentó Vitrubio en su Tratado ¿as- diez libros de Arquitectura, únicamente "/<« I .a iiislilnción eclesiástica es la encargada de la protección de eslc l ' . i i i i lempos de paz procuran el engrandecimiento a las ciudades al construirse I I H H I Í O dcposilado en lugar sagrado, en el mismo presbiterio o en c:iiuai;r. >itií>iii/jct>x edificios públicos". Y, por otro lado, los siglos correspondientes ¡i ndyiicenles. de modo que pueda ser visto por los fieles sin d i f i c u l l a r las >v a Baja lidad Media, en los que el fervor religioso favoreció mantener o em- IrhiacJones lilnrgicas. prender nuevas y magnificas construcciones a las que peregrinos de diferentes l.o esculo por el m i n u é liaul ( í a b l c r sirve para caracleri/ar el M j ' . i i u - n l i 1 procede i . • • • ( • > m c i l u ' v ü l i n . n n l i ' . M i m - i i i i " i l m a u l c los años que siguieron :il , i m > IDS viajes comerciales que facilitaron el conocimiento de otras culturas o introdujeron la curiosidad por cosas hasta entonces desconocidas. La peregrinación a los Sanios Lugares para venerar las reliquias de los I u n ñeros mártires permitió admirar expresiones artísticas diferentes, con») las arquitecturas de Bizancio o las artes islámicas. El viaje a Oriente favo- nvió el intercambio de influencias, así lo revelan múltiples ejemplos de l'iuropa: se traen mosaicos, capiteles y columnas que se decoran con temas iconográficos procedentes de los pueblos evangelizados; se origina un co- i i K ' i c i o , cuando no expolio, que trasporta de Oriente a Occidente piedras I limosas, metales, relicarios en oro y esmalte. Se origina una rica orfebre- i í : i que permite el traslado de las reliquias allá donde el culto las reclama, liíiciendo innecesario el largo e incómodo desplazamiento. Se entiende, en- lonces, el viaje del peregrino como imagen del paso del hombre por la tierra pou|iic lo sobrenatural impregna la vida medieval. Por ello, en los templos l i n i o licne su función especifica y responde a una idea concreta relacionada CIMI las enseñan/as de la Iglesia como bien muestra la importancia del ritual de depositar las reliquias cuando se consagra una iglesia. lisie escenario permite pensar que los bienes muebles y piezas de las denominadas artes menores por la taxonomía tradicional son las impulsoras, deludo a su función, del desarrollo de la arquitectura, pues iglesias y monas- Iri ios deben recibir a los peregrinos que acuden a rendir culto a los mártires. V lidien adaptar los espacios originarios a las necesidades de acogida, a las l i i n i i ' i L ' a s . a las referidas al cuidado de los enfermos o a la educación. Es de- c u . la arquitectura adquiere en los tiempos bajomedievales el mismo interés que los pequeños objetos, por lo que el estudio de los Bienes que conforman i I Patrimonio en la Edad Media también incluye el Patrimonio inmobiliario. K la época de las catedrales, de los edificios civiles como hospitales, i mi \ ns ¡dados o ayuntamientos y del desarrollo de la ciudad que crece y se embellece dentro de sus murallas. Las construcciones románicas y góticas M U Í c-l soporte de vidrieras, relieves, esculturas, pinturas, retablos, tapices, - ii . que completan los interiores. Los Bienes artísticos se convierten en medios para la alabanza a Dios y componen un rico conjunto de Bienes que |Q 01 hanseiirso del tiempo se valorará de muy diferente manera. 1000, se vio reconstruir iglesias en casi todo el universo, pero sobre todo en Italia y en la Galia. Se hacia esto incluso cuando no era necesario, rivalizan- I ,os siglos \vi y xvn do cada comunidad cristiana por edificar santuarios más suntuosos que los de sus vecinos. Se diría que el mundo sacudía sus harapos para adornarse con una blanca túnica de iglesias" I I p u n i ó crucial en la historia del Patrimonio, como en otras muchas i.r. del saber, sobreviene cuando en Italia los humanistas del Quattro- listos siglos medievales son los de las Cruzadas y los de las peregrin n,' i-siaMüccn que sus estudios llevan a una época nueva sin conexión ciones impulsadas por el feudalismo y el clima religioso. Tambié , los de con el pasado próximo, la oscura etapa medieval que se intentará relegar al los Bienes se han salvaguardado mientras han mantenido su función o pin olvido, y que busca servirse del modelo proporcionado por la Antigüedad. L'iiarecerse en iglesias y monasterios. A partir de este momento se conlcmpla La arquitectura y obras de arte romanas adquieren una perspectiva nueva: la conservación intencionada del Patrimonio heredado y se advierten nuevus son el testimonio de un pasado glorioso que se quiere revivir, elementos dificultades: ¿qué pasado y qué formas artísticas se preservan para l;i pnsle visuales significativos que contienen y proporcionan la misma información ridad? Esta pregunta es fundamental en la historia del Patrimonio hislórico que los documentos. artístico. Es evidente que la mirada a la Historia está condicionada por lus La Historia y el Arte, Patrimonio histórico-artistico, se introducen en el aspiraciones de cada época y ellas son las que marcan las directrices ¡ » < concepto de Patrimonio y desde este momento se puede fijar el inicio de esc conservar y proteger el legado recibido. querer acumular con un sentido de memoria y futuro. Como se ha visto, a los hombres del Quattrocento principalmente les Por esta razón, en el Renacimiento, siglos xv y( xvi, artistas como Brune- interesó la antigüedad romana y su propia época olvidando los siglos inter- lleschi, Donatello, Ghiberti y el mismo Miguel Ángel miran, contemplan, medios. F,n otros momentos, como en el Romanticismo, el objeto de aten- estudian los edificios antiguos con ojos nuevos como una enseñanza que ción es el Medievo; en otras ocasiones el modelo se ha buscado en países deben aprender no sólo para imitar sino para superar. De igual modo, los lejanos. Y, desde la perspectiva artística, el gusto y la moda de cada periodo mecenas admiran el esplendor del Imperio romano, como revelan las magní- histórico son los que han determinado la selección de los Bienes a conservar, ficas colecciones de monedas e inscripciones reunidas debido a su patroci- de modo que unas veces se han admirado los objetos litúrgicos, las pie/as de nio. Ejemplos representativos de estas colecciones son la de los Mediéis en adorno, los instrumentos musicales y en otras las pinturas mitológicas, las Florencia o el Studiolo de Federico de Montefeltro en su Corte de Urbino. arquitecturas cortesanas, los parajes naturales, ete. Se puede decir que los En el mismo sentido, se puede citar la labor de protección de las artes del Hiencs considerados Patrimonio responden a una selección subjetiva deter- papa Nicolás v, quien encarga a Alberti el mapa topográfico de Roma para minada no sólo por el aprecio estético sino, y principalmente, por la función asignada al arte. iniciar la restauración de la ciudad. También, la claridad del planteamiento de Pío u cuando expresa que la ciudad de Roma tiene que conservar todo el Detenerse a hablar sobre la función y la estima de la obra de arte exce- esplendor de sus edificios y señala diferencias entre ellos cuando dice "hay de los objetivos del tema, pero se puede deducir, por obvio, que emanan de que conservar iglesias, basílicas y otros lugares santos pero también los edi- unas pautas eeonómicas, religiosas, políticas, etc., propias a eada momento ficios de la Antigüedad", para lo cual promulga en 1462 una Bula que prohi- histórico y que, por lo tanto son cambiantes y de ellas depende su valor o be su destrucción e impone multas para quienes la incumplieran. Y por últi- significado. Por ello, los principios proteccionistas han variado a lo largo mo, el buen juicio de Sixto iv al publicar el primer Edicto que trata la de la historia y han dado ocasión a dictámenes incluso contradictorios. exportación de obras. El siglo xvi sigue confirmando el gusto por las obras Múlliples son los ejemplos en los que el binomio conservar-destruir está clásicas como lo demuestra la compra del Laoeontc por Julio u o en el la- presente. mento por las ruinas romanas manifestado en la Carta de Rafael a León x. Los ejemplos que vienen al caso se incluirían en el "vandalismo bien Los ejemplos citados sir- iulencionado o por motivos confesables" si utilizamos la denominación de ven para demostrar cómo ar- Kéau cuando anali/a las causas de destrucción de los monumentos linnee tífices y promotores conjugan .ses. liste autor establece diferentes posibles maneras de ocasionar l;i peí en sus actuaciones el estudio dula del Bien. En este caso, se trata de actuaciones como la llevad,i . 1 . i l « > valorativo del pasado, la es- por Sugcr en St. Denis cuando no duda en sustituir la iglesia i n n i . i tima estética y el deseo de preexistente por una construcción y decoración acorde con el M I U - M I 11 m u protección articulando unos ii'ligioso, o la del papa Nicolás v al eomenzar la demolición de l.i \> \ i l » i preceptos fundamentales en la paleocristiana de San Pedro por no responder a las exigencias de l e p i e consideración del Bien como ,1'iilaeión del siglo xv. Se pueden rastrear hechos semejaules en l i'.iislnba ni ü barrocos ni a neoclásicos. Este punto es apasionanle y se se tiene sentido de Patrimonio i'lii'tv ;i un:i discusión constante porque en nuestros días, a pesar tic l;i con liislórico-artístico, por lo que n ni üii-ión, ilc la legislación, del desarrollo de instituciones y organismos idministrnlivos, se viven c;isos similares. 4. Kl modelo de la Corona en t'l inicio del Patrimonio u. , iMii-s se desvela el molivo por el que el Patrimonio artístico de la Co- inii.i se iifiun/a y, sorteando los vaivenes de la historia, sigue aumenlando li i .1,1 l¡is leyes del siglo xix, siglo en el que, como consecuencia de liábase La historia de la configuración del Patrimonio histórico-artístico es muy InitlUrado la monarquía constitucional, se dictarán leyes por medio de l;is semejante para los distintos reinos y estados de la Edad Moderna, de modo . u.de'; estos Hiencs pasarán al Estado constituyendo el núcleo del ucliul que un mismo análisis es válido para la mayoría de las Cortes que en los ni. n i i - denominado Patrimonio Histórico Español. siglos xvi, xvn y xviu dominan en Europa. Entre todas, la Corte española, en la que la Casa de Austria comienza su reinado, se ofrece como ejemplo I iiiranle el Antiguo Régimen los reyes tienen potestad sobre una inmensa paradigmático para realizarlo porque sus reyes son grandes favorecedores IM.I-..I palrimoiiial conformada por diferentes categorías de Bienes patrimo- del arte y los artistas, del mismo modo que lo son sus sucesores dinásticos, i i i J< patrimonio de la Nación, del Fisco o de la Hacienda, de la Corona y i'l patrimonio libre de los reyes. A pesar de ello, estas separaciones sólo se los Borbones. pnrdi'ii establecer teóricamente, pues los límites del dominio de estos varios Hay que señalar dos aspectos de esta época que contribuyen a explicar el p.unmonios son confusos, mezclándose el privado, el de la Corona y el del desarrollo del concepto de Patrimonio y a entender la riqueza del Patrimonio H i - n u í (Nación). Este hecho se advierte claramente en los testamentos de los histórico-artístico español. Por un lado, la inclinación artística y el hábito co- leyes, donde es frecuente leer que el Real Patrimonio ha de pagar tanto las leccionista de los reyes. Por otro, su derecho de propiedad sobre los Bienes. deiul.-is de la Nación como las del soberano. Efectivamente, el coleccionismo está en el origen de ese querer guardar l'oi este molivo y para evitar la pérdida y dispersión de las piezas de sus para la posteridad como muestra del anhelo humano por el objeto artístico. u-lecciones y de los bienes muebles de los palacios, los monarcas de la Casa Bienes que en un principio se buscan y seleccionan conforme al gusto o tli- Auslriu van a considerar necesario dotar a estos Bienes con unas deter- inclinación personal también, como se está viendo, incorporan otros valo- minad,is cualidades (no son embargables, son indivisibles, son inalienables), res. El papel de los bienes artísticos I».» i que se incorporen, a modo de mayorazgo, a la Corona. Esta es la ra- asociado al poder y el prestigio es el /nii que ha favorecido la génesis de un rico Patrimonio y su conservación a que se pone de relieve en el siglo xv n tvés del tiempo, hasta el siglo xix, como se ha dicho, cuando el Estado es y el que lleva a la Corona a asumir su r l '.oheiano y por tanto le corresponde velar por sus Bienes. Es decir, en el tutela directa y a querer preservarlos mino el patrimonio histórico-artístico se forma en torno el Rey y la Corona correctamente, pero teniendo siempre puiquc aprecian el arle y los bienes le pertenecen. en cuenta su propia vocación. I I ¡inálisis de los testamentos de los reyes, desde el de Isabel la Caló- Respecto al régimen jurídico de • , i . permite conocer los Bienes que se consideran dignos de formar parle los Bienes interesa saber que la Mo- ilel l ' n i r m i o n i o y merecen protegerse, pues se advierte cómo se obliga a los narquía ostenta el dominio sobre la i. i,miéntanos a separarlos del conjunto patrimonial aduciendo diferentes totalidad del patrimonio del Estado, iii/iMies. por lo que desde antiguo se cono- cen disposiciones reales acerca de la I1'. 11 el del emperador Carlos v se observa cómo los Bienes desligados del conveniencia de mantener y cuidar , . i - l . i I libre del rey se vinculan a la Corona cuando puntualiza "que nosalie- las ciudades, la limpieza de las ca- .i'ii ik'l poder del sucesor las alhajas y demás parte preciosa del mob¡li:iim lles, el decoro de los edificios o el di- |m l'alíicios". Así diee: ornato de los templos. En las Par- "... ¡H'i'o queremos y ordenamos que las piedras preciosas, joyas de tidas, aunque de modo indirecto, se valor, tapicería rica y otras cosas que se hallaren en nuestros liit'n<:\ alude a que se deben considerar los muebles, en especial alguna joya o cosas amazinas, que hayan sitio -/<• valores artísticos e históricos de los nuestros ahílelos o bisabuelos, que viéndolas el Príncipe don f-'elipe. edificios. iiin:\ín> hijo v nuestro heredero, le sean dadas y las pueda Ion/ni- en Sin entrar en mayor profundidad, firceifi moderado a arbitrio ¿Je mis testamentarios, con que sea obli es necesario indicar los distintos mo- \\.ido ¡¡lie dentro di- dos años dará en manos de ellos el valor en i/ne dos de dominio del Rey sobre los bic- liii-ivn apn'citidttx /í/,v sobredichas cosas". H ! I N I ! l u N DI I i uM I Sin embargo, esla claridad no se advicrlc en oirás muchas ocasiones, •¡ir de enterramiento, para quu nios- i n s u m i e n t e por la imprecisión de los limites entre los patrimonios. i'un In grande/a de su dinastía, lisie •lio, propio de la función del arle La cuestión no reviste mayor importancia para el tema que nos ocupa, lo lii Hdad Moderna, permite recordar esencial es que, procedentes del patrimonio de la Nación o del privado, en la .- en el mundo antiguo también lúe enumeración de bienes que van a acompañar a la Corona, además de las con- ictiea habitual asociar el prestigio sabidas joyas, se citan pinturas, muebles, tapices, relojes, instrumentos cicn- linaje a la representación artística. lillcos, armas, caballos... bienes que conforman el ajuar de los Alcázares, trascendencia de esta pauta lleva a Casas y Bosques Reales, muchos de los cuales permanecen en la actualidad un increíble auge del patronazgo artís- como hitos fundamentales del actual Patrimonio Cultural. Basta la siguiente tico por parte de los estamentos privi- enumeración para comprobarlo: el Palacio Real de Madrid, el Alcázar de legiados del Antiguo Régimen. Scgovia, el de Toledo, Casa y Bosque de la Zarzuela, el Heredamiento de Aranjue/, el Monasterio de San Lorenzo el Real en El Escorial, la Alhambra lil inventario de los Bienes de la de Granada, el Archivo de Simancas. K-iiia Juana recoge objetos de oro, pla- t n , pedrería, tapices, piezas litúrgicas, De la anterior cita, además de la selección de bienes realizada, cabe destacar \eslidos..., es decir, un conjunto con- otros aspectos de gran interés para comprender la trascendencia de la protección siderable de pertenencias a pesar de del Patrimonio. Uno es el reconocimiento de la carga simbólica que conllevan los continuos despojos sufridos. Pero los objetos al asociarse con lazos familiares, motivo por el cual se desea que nbras de arte tal como hoy se pueden permane/can en un determinado sucesor. Otro es constatar que tienen un pre- entender sólo constan en el inventario cio, que su posesión conlleva un pinturas que apenas tienen importan- coste. Ambos extremos justifi- cia en relación a las joyas, aunque si can los cambios de destino y de se da valor a las que contienen plata propiedad que los Bienes sufren n oro, "incluso se separan éstas de las en la historia. que sólo están realizadas a pincel". Se La selección artística del comprende el interés crematístico del Retrato dd Duque de Lerma Ruten momento se puede establecer melal, las joyas se desmontan para pa- conociendo las preferencias fí¡ir al ejército, financiar viajes o las bodas reales. Estos hechos explican la del gusto de los reyes Austria. voluntad de los monarcas por librar de la venta en almoneda ciertas perte- En las colecciones de la reina nencias, protegiéndolas para que permanezcan en el tiempo. Isabel, quien fue gran amante Entre los Bienes del emperador Carlos v tienen especial relevancia los de las artes y espléndida mece- objetos procedentes de América, muy al gusto de la época por su exotismo y nas, se mantiene el predominio porque le sirvieron en sus viajes por Europa para mostrar la increíble gran- de lo religioso y, según era la dc/a de sus dominios, como cuando exhibió el Tesoro de Monctezuma que costumbre en la época, se tiene I lemán Cortes había traído de las Indias. muy presente la cuantía de los materiales de las piezas. Por Felipe u, considerado entre los príncipes del Renacimiento uno de los este motivo poseyó muchas más entusiastas amantes de las artes y su mejor protector, encarga obras u los piedras preciosas y objetos cu- mejores artistas, como Tiziano o los Leoni; selecciona por afecto cuadros de riosos, pero también compró los primitivos flamencos, Van der Weyden y el Bosco son pintores altamente siguiendo su vocación otros representados en las colecciones del monarca; construye junto al Alca/ni enseres como manuscritos con madrileño un edificio donde instala la armería; funda el monasterio de l - l pinturas, cuadros o telas borda- líseorial, cuya biblioteca alberga libros, instrumentos científicos, mapas y das legando muchos de ellos a antigüedades. Estos ejemplos muestran el gusto y las preferencias de un rey la Capilla Real de Granada, su conocedor de las propuestas artísticas del momento. O H1STÓRICO-ARTÍSTICO •|l'MAI.I)!MNI(li)NI)M.('OMÍ'l>H)l)M>AII(IM()M()HIS'iniíl(iiAICIÍsnc(l 27 Lo más in(eres;inte de la inclinación artística de l-'eüpe ni es el meeena/go lolílica, el piclórieo, aprendido de su padre y animado por su valido el duque de Lcrma, originaria quien también era un gran eoleccionista. Al rey le gustan los relicarios, las imá- de Fruncía se impone en Espa- genes de devoción y las de caza, no obstante, la anécdota contada por Carducho ña Iras la guerra de Sucesión por en su libro Diálogos de la Pintura, muestra su preferencia por la pintura de lii nueva monarquía reinante: la Tiziano, pues al conocer que el palacio del Pardo había sufrido un incendio sólo ('asa de Borbón. preguntó si se había salvado el cuadro de este pintor que allí colgaba y, al saber Respecto al Patrimonio histó- que no se había quemado, comentó: "basta que lo demás se volverá a hacer". i ico-artístico los Borbones conti- Felipe iv vincula, para que queden incorporadas a la Corona de estos Rei- núan la misma línea de engran- nos, pinturas, bufetes y vasos de pórfido y de diferentes piedras. Se advierte en decimiento que sus antecesores, esta enumeración de Bienes el carácter ecléctico de las colecciones de los Aus- incluso protegen con más énfasis tria. Al mismo tiempo que es moderno su gusto al comprar y al exponer y dis- los Bienes del Patrimonio, ya que para las Monarquías Absolutas el arte ad- tribuir las pinturas en los salones de los palacios, siguen valorando las piedras quiere una función especial tanto como signo visible de su poder como por preciosas y los minerales por sus facultades curativas, simbólicas y religiosas. servir de medio para fomentar el conocimiento. No se debe olvidar que es el sido de los descubrimientos, de los viajes, del comercio... En el testamento de Carlos n se alude expresamente a los Bienes inmuebles "... y para siempre los privo de que puedan dar, ni enajenar en manera algu- Con el propósito de reafirmar na, los dichos alcázares y casas rea/ex, ni ninguna de las cosas que queden en d prestigio de su dinastía, los ellas..." y añade "... esto por cuanto he gastado por mi parle algunas sumas magníficos, pero austeros, pala- considerables en diferentes obras y adornos". Es decir, al rey le han interesado dos de los Austrias sufren remo- sus posesiones a las que ha incorporado nuevos Bienes. delaciones que buscan acercar- los al añorado refinamiento de la Por último, en esta rápida exposición sobre la génesis del Patrimonio apoya- da en las preferencias de los reyes, hay que lener en cuenta la aportación, hasta ('orle francesa. Así lo vemos en Aranjuez, el Pardo, La Granja o el el momento sólo sobreentendida, de la nobleza y el clero, quienes unas veces mismo Alcázar de Madrid recons- émulos de la Corona y otras como avanzados promotores construyen en la capi- tal de sus dominios palacios según la moda cortesana, tal como el duque de Feria truido tras el incendio de 1734 se- j'.ún el nuevo modelo cortesano. hace en Zafra o los duques de Pastrana en su villa de Guadalajara, y reúnen ricas colecciones como la del conde de Monterrey o la del duque del Infantado. Estos Para impulsar la cultura y el ejemplos evidencian que durante el antiguo régimen la capacidad de posesión de aprecio de las Artes, tras un lar- los Bienes se circunscribe a una ¿lite y su conservación depende de una decisión go periodo de preparación, -pues personal tanto referida a la selección como a las medidas tomadas. en tiempos de Felipe ni y Felipe iv d ¡si ¡utos artistas como Herrera Harnucvo y Ardemans ya eleva- ron propuestas al Rey en las que nlani Testaban la necesidad de 5. Los siglos xviu y xix crear Academias o Círculos en los que se discutieran los proble- El siglo xviu mas del Arte-, se funda por de- cisión del Rey Felipe v en 1752 ln Real Academia de Bellas Artes Llegados al siglo xvui la filosofía de la Ilustración lleva a proclamar y de San Fernando. La Academia, desear una serie de cambios en todos los campos de la vida humana, tanto en como se verá, va a asumir en el lo económico y social como en lo científico y administrativo... para fortale- siglo x i x un importante papel en cer el papel del Estado cuya representación la ostenta el monarca. 28 1 ' A l l í l M O N l M i i i s l M l l i r n ARTÍSTICO MTfllMONlO HISTÓRICO AH IIMIH, !•> I . nirisiTViinón y prolccci ¡ i . auno en el resto de Europa. El hecho fundamental es el cambio de los Bienes del pasado. Esta tendencia se ve avalada en publicaciones de la t i t u l a r i d a d de los Bienes artísticos y monumentales conseguido por el nuevo Academia corno el Viaje a España y Portugal del académico Antonio Ponz, iri'imeii político que emana de la Revolución francesa. El concepto de Patri- editado en 1772-1798, donde se describen ciudades y monumentos de todos monio, las medidas protectoras y la organización administrativa correspon- los estilos menos, como puede desprenderse, del menospreciado barroco. i l i r t i k - han de replantear sus objetivos. No obstante, los programas artísticos del siglo xvín, a pesar de haberse El modelo lo proporciona Francia, pues no hay que olvidar su hegemonía planteado la posibilidad de nuevas influencias, se caracterizan por ser ex- df,di- el siglo xvín, ni que en España gobierna la misma dinastía, la Borbó- presión del lenguaje clasicista, tanto en pintura y escultura como en las tipo- nica. Ni principalmente que la guerra de la Independencia y las sucesivas logías arquitectónicas. Como ejemplos se puede recordar la obra de Mengs icU'hones llevaron al cambio del régimen monárquico de una Monarquía o oí Museo del Prado, proyectado para ser Gabinete de Ciencias Naturales AI Bolilla a una Monarquía Constitucional. De este modo, lentamente, a lo por el arquitecto Juan de Villanueva, verdadero maestro del neoclasicismo I.u l p .n del siglo xix se asiste a la disolución del Antiguo Régimen y por lo tan español. tu .1 la desmembración de la sociedad estamental en la que éste se apoyaba, Esta exposición, somera para los alumnos del Grado, sirve para mostrar ('orno consecuencia de la transformación operada en la estructura social. que hasta el siglo xvm los bienes conceptuados Patrimonio de esos tiempos I»'. I tienes histórico-artisticos que pertenecían a la Corona, a la aristocracia históricos, son los ejemplos que han perdurado y, lógicamente, son el objeto \ al clero cambiarán de poseedor, pasando su titularidad a la soberanía tic ln de estudio de los historiadores del arte. No es posible mezclar y confundir, Nación. Para ello se adoptarán distintas medidas, entre las que destacan las máxime en este tema en el que se intenta ofrecer una definición de Patri- l i - \ i - s desamorli/adoras como las promulgadas en el periodo de José liona monio. Mientras que la Historia del Arte discurre en torno a arquitecturas y | i . u l c , o las conocidas de Mcndizábal y Mado/. De este modo, el listado se objetos con el Un de analizarlos para entenderlos desde múltiples perspec- 30 r.MiíiMnNiniiisiniíK'n-Aurisnuí D I - I - I N I C I Ó N D l ' . U ' O N C ' l i l M ' O O l I ' A I U I M O M O I H S T n i i K o AK'I ISMCO 31 convierte en velador de una inmensa masa de Bienes y en responsable de su Ll sigmcnle ohjelívo. iinii ve/ decidida la ra/ón por la que se deben :im protección y mantenimiento. p a i a r los Iticnes del pasado, es determinar los tipos de Bienes que lian de i i t i i l o n n u r el Patrimonio. Las antigüedades, entendidas, como se ha señala I 'sk- iriisladt) de la propiedad de los Bienes impliea la toma de concien- ilu anteriormente, de una manera amplia, de cualquier tiempo o lugar I q a i m . cia, por parte del Estado y de la sociedad, de una nueva responsabilidad Mj-.iien centrando la atención y el interés de eruditos y anticuarios porque d i f í c i l de asumir, pues existen muchas otras y mayores preocupaciones de- '.dii los ejemplos que muestran el pasado glorioso de los pueblos. Poi din. bidas a los convulsos acontecimientos históricos. El desconcierto originado i-n este siglo van a ser numerosos los escritos referidos al origen de las du durante este proceso es el principal problema del Patrimonio durante el siglo iladcs, en los que se mezclan historia, leyenda e imaginación con el l u í dr xix y causa del deterioro, destrucción o desaparición de muchos de ellos. rnsal/.ar su grandeza, asi como las publicaciones en las que se desi-iilu-ri No obstante, se avanza en el intento de definir el Patrimonio histórico- m;i|;nílleas edificaciones, caminos y paisajes que perviven desde liuiipo', artistico del Estado y en tomar medidas eficaces para su conservación. En iciiiolos y deben conocerse, o la realización de inventarios donde se ici nj-cn definitiva, se empiezan a establecer los principios y la metodología de esta lus riquezas artísticas y se añoran las pérdidas sufridas. disciplina. Avanzado el siglo, la generación romántica va a admitir mayor variedad Un primer paso, ineludible, para justificar la adopción de medidas pro- di- Bienes pues por encima de todo llevará su estima a la hasta ahora ¡¿j,imia tectoras es exponer los motivos por los que es necesaria la conservación de da lídad Media, tanto cristiana como islámica, centrada la una en el mundo determinados objetos y arquitecturas, ¿por qué distinguir y seleccionar? La di- las catedrales góticas, la otra en el exotismo de la vida y costumbres de contestación descubre el significado del Patrimonio. rsla cultura. La posesión de los Bienes histórico-artísticos, como se ha visto, estaba En este sentido, España cuenta con ejemplos valiosos que mueven a los asociada a la Corona y a los estamentos privilegiados, la Iglesia y la Noble- \u|cros románticos a desplazarse por la Península para conocerlos, con la za. Representaban o se veían corno manifestación de su autoridad. Por este inmensa fortuna de que también quisieron dejar constancia de lo visto y motivo, durante la Revolución francesa son el objetivo principal de los actos pi me ¡pálmente de lo vivido. En los relatos de viajes de este siglo xix se olVe- vandálicos desatados con el fin de borrar toda huella que recordara el Anti- i m bellas descripciones de los monumentos, de su entorno, de las costmn- guo Régimen o la religión cristiana; se busca olvidar lo vivido. Itii's. etc., su interés reside en que actúan a modo de propaganda, iniciándose uní ellos la utilización de los bienes histórico-artísticos con un fin práctico. Para detener esta barbarie devastadora se articulan por clérigos e intelec- I Insta el momento sólo se ha pensado en la sensibilización intelectual de la tuales, conscientes del mérito de los Bienes histórico-artísticos en la vída de sociedad, desde ahora también se busca despertar el deseo por verlos y lo- los pueblos, diversos mecanismos que contribuyen a su salvaguarda. Entre i n r i i l a i la necesidad de viajar. oíros, reunirlos y mostrarlos a la población para que aprenda a estimar lo artístico o se despierte la curiosidad del saber. Esta idea es una prolongación A la revalorización de los monumentos españoles contribuyen los cslu- de la mentalidad ilustrada que propició la apertura al público de las colec- ilios impulsados desde la Academia o desde la Escuela de Arquitectura de ciones reales dando lugar, en aquel momento, a la creación del museo del Müdrid pues a una u otra institución pertenecen los principales responsables Louvre y del British. i Ir Ins Bellas Artes, como José Amador de los Ríos, quien además fue secre- I I I I K I de la Comisión Central de Monumentos, o José Caveda, miembro de Los Museos se convierten en uno de los principales recursos para salva- l.i Academia de San Fernando y autor del "Ensayo histórico de los t/mr.vav guardar los Bienes en este siglo xix porque en ellos dichos Bienes se exhiben iv//rmv de Arquitectura empleados en España". También José de Madra/o, en un contexto diferente para el que han sido pensados, se les ha despojado i ni ;i llorador de la obra "Monumentos Arquitectónicos de España" en la que de su antiguo contenido y pueden ser protegidos. Sustituir la identificación, -.e anali/an los Monumentos a partir de planos, alzados, cortes, restaurado hasta entonces vigente, de las obras de arte con la imagen del poder marca el nrs cíe., o Aníbal Álvarez y Antonio de Zabaleta, quienes facilitan la mlm debate intelectual de este siglo. Por este motivo y con el fin de concienciar a i l i u don de las teorías de Viollet-íe-Duc dándolas a conocer en los arhculm la ciudadanía en el respeto a los Bienes heredados, se insiste en su contenido, dd Boletín Español de Arquitectura editado por la Escuela. en el mensaje del que son portadores: son símbolo de cultura, memoria de la coleclividad, signo de identidad nacional, necesarios para la educación, etc. Asimismo, asumen un papel especial las diversas publicaciones que sin l í n resumen, los Monumentos antiguos representan las conquistas sociales p-n al unisono con el desarrollo de la litografía, como el Seminario l'inio alcan/adas en las sucesivas revoluciones. i. ,. a /','.v/>f(wi/. Recuerdos y Bellezas de España o España Artística y Mnini I I MA I DKFIN1CIÓN1JEI ( ( i N C I l ' l o M I PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTlSTlI <> " iin'iiltil. lín oslas revistas colahonm L'scnlores afamados, lanío académicos I il.n I I .inli;»i, d id como profesores de la Escuela, pero su mérito principal estriba en las lá- id I M í e n es el que los i i m í u ;i, minas intercaladas en el texto con reproducciones de edificios en ruinas o ' l tjUí ilividi- nuiles deben ser abandonados pues contribuyen no sólo a darlos a conocer sino también a n l r i i i d o h Monumento tal responsabilizar a la sociedad del deber de mantener y proteger su rico Patri- J n i i , i se denomina el monio monumental. l ' . i i i n i i i i i i i o liislórico-artístico. Una ve/ establecidos los Bienes que deben ser protegidos, que como se i olro documento que he- ha visto responden a diferentes lenguajes, la consecuencia lógica es acordar n i i i . | i i u - s l n cu comparación es una serie de medidas que aseguren su permanencia en el futuro. Este no es el i I > | M i - ,i mediados del siglo, en epígrafe al que corresponde su análisis, pero es importante señalar la gran • diela para establecer ayuda que prestan cuando se trata de definir el Patrimonio, pues en la redac- ln i nim.sióii Central de Monu- ción de las leyes y principalmente en la exposición de motivos se citan los i i i - mus Misionáis y Artísticos Bienes que lo integran y bajo qué consideración o razón. También se propor- i .uno p i i n d p a l institución res- ciona información en las causas alegadas para crear las instituciones respon- |iiMi',.iMr U i las respectivas Comisiones nes incluidos y el lazo que los une. l ' r m MU ules, lili este apartado, i n i | > K n K ' i i l e advertir el avance La comparación entre la Real Cédula, emitida en 1803 por Carlus iv para i • i ' h u l respecto a la dispo- proteger los hallazgos arqueológicos, y el Decreto de 1844, por el que se es- ¡HikTioi al útil izarse para tablecen las Comisiones de Monumentos, ayudan a poner de manilleslo este ' i i < 'omisiones los adjetivos último extremo: el valor o la cualidad que los aglutinan. id l i r . i u r i c o y artístico corno En la mencionada Real Cédula (recogida en la Novísima Recopilación u l l i | i > de liis investigaciones 1805) se usa el término de Monumento para designar a los Bienes antiguos u \ . n l . i s a cabo. De este modo y los define de la siguiente manera: píela el criterio de "anti- l ' i i i il.id" con el valor histórico "Por Monumentos antiguos se deben entender las ex tainas, bustos y ba- •, i l i m a formal. En definí- jorrelieves, de cualesquiera materia que sean, templos, sepulcros, teatros, ii • codifican, mediante l a anfiteatros, circos, naumaquias, palestras, baños, calladas, caminos, acue- li'V. Itis cualidades que desde el ductos, lápidas o inscripciones, mosaicos, monedas de cualquier clase, ca- líi'ii.u imicnto han distinguido mafeos, trozos de arquitectura, columnas milenarias, instrumentos músicos, ii i l > u mimados Bienes pcrmi- como sistros, liras, crótalos; sagrados, como preferien/os, simpulos, lituos; l u i i d n su permanencia en el cuchillos sacrificatorios, segures, aspersorios, vasos, trípodes; armas de to- das especies, como arcos, flechas, glandes, carcaxes, escudos; civiles, como Htmpo, balanzas y sus pesas, romanas, relojes, solares o maquinales, armillas, co- Se cslá viendo que el siglo xix ofrece importantes aportaciones a la llares, coronas, anillos, sellos; toda suerte de utensilios, instrumentos de l i i - . i i > i i : i del Patrimonio, la principal y de la que emanan las restantes es la artes liberales y mecánicas; y finalmente, cualesquiera cosas aún desco- i iMii|H'k'iicia del Estado en materia artística. Entre otras, se pueden enu- nocidas, reputadas por antiguas, ya sean púnicas, romanas, cristianas, ya t i n ' i . i r L'| haberlos dotado de un significado acorde con los logros de la godas, árabes y de la baja edad". niu-v¡i sociedad, con la intención de fomentar su estima y conservación; el l i . i l " t Formulado una definición del Bien, al que se denomina Monumento La relación contiene gran variedad de tipos y clases de Bienes, como l i i ' . i m leu artístico porque en su elaboración se contemplan tanto su valor es lógico en este principio de siglo en el que la taxonomía es un proce- dimiento incipiente. Lo interesante de la enumeración es que destaca su | M ' . | I > I K - ( > como el artístico, superando de este modo el criterio justificado • i i i I ¡ipuTÍo del Bien por su pertenencia a tiempos antiguos; el impulsar pertenencia al pasado, un pasado formulado, como se acaba de ver, de manera amplia conforme a la labor que se está realizando desde la Acadc- i'l conocimiento de las Bellas Artes, por lo que se puede apreciar que los .14 l'AI'IflMONKHNSiniíK (1 AI?TIST[fM II MA I DI FINICIÓN DEL CONCEPTO DÉ PATRIMONIO HISTORIO l-AKTiSTK'n 35 (i. 1 .os i'ini'iu'iilii |ii'inu'i'ns unos del siylo \\ Durante este periodo se produce un avance importante en la reflexión sobre los Bienes que componen el Patrimonio histórico-artístico de la Na rión, pues se asiste a unos cambios sociales profundos que inciden iiegali viunenlc en los Monumentos, poniendo en peligro su conservación puní d liiluro. Se tiene que replantear la justificación de su protección, es decir, su minificado o motivo por el que se tienen que preservar, se deben definir di1 nuevo estos Bienes pues el avance de la Historia del Arte, de la Arqneolonlii y de la Antropología amplía el conocimiento y el deseo de conservar oíros lipos de Bienes, Bienes que no tienen valor estético, pero que proporción un ii'iwlincnte información del pasado histórico de los pueblos. Por las niísiiius i.i/oncs se tiene que reformar la administración para que su gestión sea eli- i .i/ y acorde con los nuevos tiempos. Además, en esta primera mitad del siglo xx, hay que tener en cuenta oirás i nesliones que afectan a la protección de los Bienes. Una de ellas es el inicio Ji'l Turismo, objeto de estudio en posterior tema, en tanto que los Bienes lir^órieo-artísticos constituyen el primer destino promocionado del viaje. La i (influencia de intereses diferentes en la nueva empresa, formativos-econó- inii'os, dará ocasión a conflictos y a actuaciones negativas en los Bienes del Bienes que conforman el Patrimonio ofrecen mayor variedad de lenguajes l'.iirimonio, pero también a presentar modelos de gestión eficaces, porque la artísticos; cómo se participa y adoptan las doctrinas europeas, en concre- n-iiiiibilidad no sólo no ha impedido sino que ha estimulado actuaciones de to las referidas a la restauración; y por último, como se estudiará en el i .ilidad en el Patrimonio. próximo tema, el haber establecido la organización administrativa para su cuidado y mantenimiento. La prosperidad de la ciudad, consecuencia de las revoluciones indus- i i i.des acontecidas, también interfiere en el planteamiento del Patrimonio, No obstante, el principal mérito del siglo xix es el de mentalizar en la imi.'s hace imprescindible la renovación de la ciudad tradicional o histórica estima de los Bienes heredados al Estado y a la sociedad emergente de la \ MI adaptación a las nuevas necesidades funcionales. La transformación revolución industrial. En este sentido, el historiador del arte Riegl, en su ilr la ciudad conlleva demoler muchas arquitecturas menores, la desapari- libro El cuito moderno a los monumentos de 1903, resume el pensamiento i M U Í de jardines, de espacios muertos, etc., pero a la vez suscita un intere- de este siglo xix y anticipa los criterios de valoración de los Bienes en el •.anle debate ideológico que lleva a la consideración de Bien patrimonial futuro. Señala que los Monumentos, tal como se consideraban en su época pura la ciudad. en relación a su singularidad creadora y capacidad documental, mantendrán la admiración del público, pero parecerán inalcanzables como anclados en fon esta ampliación del concepto de Patrimonio se abre un camino sin el pasado, porque la nueva sociedad burguesa los valorará básicamente en linal a través del cual se incluirán, como veremos, otras muchas categorías relación a la sensación que transmiten. tlf Hienes. De estas palabras se colige que la investigación en torno a las Bellas Ar- Otro de los temas que hay que considerar, porque afecta de manera direc- tes, principalmente el desarrollo de la Historia del Arte, está en el origen del ln ;\ la valoración del Patrimonio y a la renovación de la metodología prokv concepto de Patrimonio y respecto al tema patrimonial permiten vislumbrar lni'a, es la destrucción originada por las dos Guerras Mundiales. Kl cambio el inicio de trayectorias diferentes. de mentalidad provocado es total y la principal consecuencia es advenir que h salvaguarda de los Bienes compete por igual a todos los Estados. Desde mitinees la responsabilidad individual de cada Estado se complcmenla con !n 11 portación de los Organismos internacionales creados al efecto. M\ l'ATKIMMNKHllsmiíim-AKríSTK'O IIMA I DITIMnÓMJH f UNCÍ 1'lnMI l'AI'KIMONin IIISinHIt'O Altl ¡SI ICO 37 Este resultado emana de las ra/ones aportadas para prevenir In desmora- , .1 . oiim del desfase ni i u a n l u lización de la sociedad ante la perdida de los Bienes del Patrimonio, ya que i . I u ;H-I;I y posibilidad de ¡ic- se es consciente de su importancia en la historia de la civilización. Por este io,u iones preventivas. motivo, como en tiempos airas, se considera necesario cambiar el significado A modo de resumen, la ra- de los Bienes y enunciar los principios que, de manera general, involucran a « i i ik- ser del Patrimonio en la sociedad en su salvaguardia. El pensamiento de Riegl es certero, pues los i .1.1 |*i i mera mitad del siglo se Monumentos del siglo xix, apreciados como símbolo de educación y desa- i n . i i l k - ; i en el beneficio moral rrollo de la sociedad y cohesionados por su valor histórico-artístico, darán i | i i < - proporciona a la sociedad, paso al Bien Cultural cuyo significado principal es ser testigo del hacer del i . símbolo de desarrollo, hombre y elemento que contribuye al progreso de la cultura universal. La r t l i i t .irión y progreso. Una so- cualidad que los aglutina es su facultad de proporcionar información. Este i ti i l . u l que contempla ypreser- punto de vista permite considerar Bien Cultural a una gran variedad de tipos \ .1 MI Pnirimonio es digna de o categorías de Bienes, cualquier pieza o medio se convierte en documento I I M l ü ' i i i y reclama la atención porque facilita el conocimiento del pasado. di uinis culturas. Estas ideas No obstante, el proceso de sustitución no se produce súbitamente, la re- m i Lis que hacen proteger al Patrimonio y las que conforman el coneep- flexión comienza en las primeras décadas del siglo en las que historiadores |u de Patrimonio Cultural. Pero, como ya se ha señalado repetidas veces, del arte y arquitectos, al igual que los responsables de su gcslión, mantienen el ln-, rambios se producen tras largos procesos de reflexión y el concepto de discurso sobre los tipos, las cualidades o valores y el significado o razones por l ' . i i i i i n o i i i o Cultural sólo lomará carta de naturaleza a partir de la I I Ciuerra las cuales determinados Bienes merecen ser conservados. El rcplantcamicnto Mundial, eorrespondicndole a esta primera mitad del siglo el haber resallado avanza y se hace imprescindible debido, como se ha dicho, a la necesidad de 1 1 inmenso potencial de determinados Bienes para el desarrollo social. restaurar los Monumentos devastados. Es la arquitectura histórica la que desde I u el nuevo contexto planteado, los Monumentos hislórico-arlíslieos del el siglo xix mueve el debate que lleva del Monumento aislado a la contempla- • t i j ' l u \ i \ pasarán a ser una categoría más del inmenso conjunto llamado ción de la ciudad, al estudio del entorno, del paisaje, de otros muchos recursos l'.in imonio Cultural. Ahora bien, debido a sus cualidades formales pasarán que igualmente facilitan la lectura de lo acontecido. i m u í * referentes principales de la cultura a la que pertenecen. Se puede decir que en este espacio de tiempo del siglo xx el proceso se Hit definitiva, la configuración del concepto de Patrimonio en la historia, realiza de manera inversa a la hasta ahora vista pues la realidad circundante, implica: debido a las revoluciones industriales y a la desolación producida por la gue- rra, suscita la nostalgia por recuperar un pasado que siempre se piensa mejor. Conocer el significado de los Bienes, es decir, descubrir los motivos Se requieren actuaciones rápidas, conseguir mejorar la apariencia, promover por los que cada etapa histórica decide mantener y proteger determi- la ilusión del futuro. Es el discurrir cotidiano el que determina la conservación nados Bienes. de los Bienes y el que reclama la teoría que permita y justifique su inclusión Saber los Bienes que cada época quiere conservar. en el conjunto de Bienes que conforman el Patrimonio Cultural. Determinar el valoro cualidad que los aglutina. Evidentemente, siempre se reconocerán las cualidades artísticas o el valor histórico de los Bienes, pero conforme se profundiza se advierte que el valor cultural es el que identifica a los Bienes del Patrimonio y el que explica la cons- tante ampliación de categorías de Bienes. Como la cultura depende no sólo del desarrollo de nuevas disciplinas sino también de la evolución de las costumbres Bibliografía y modos de vida se entiende, con más razón que nunca, que cada momento his- tórico debe establecer su propia definición del concepto de Patrimonio. ( ' H < )AY, I'.: Ali'goria del Patrimonio. Ed. Gustavo Gili, 2007. Ofrece el cslutlm de Esta es la principal dificultad y quizá el mayor impedimento para llevar a I . ' historia del patrimonio desde la perspectiva occidental, la exposición i>í, cabo una conservación de los Bienes patrimoniales válida para todo tiempo amena y d contenido imprescindible para nuestra materia, por la m i i . histórico y la causa del continuo planteamiento de las medidas protectoras. aún. el imíilisis y la estruclura del discurso. .18 l'AI'iflMnNIomSTnliK'O-AUTISTÍfO ,1 MA I DI'HNinÓNmi i'ONi I I'UHH V\\ KIMí INM GONZÁLEZ-VARAS, I.: í onwn-acioii ./<• /f/i 1 1 Antigüedad al siglo xvn. ca, interesante en cuanto recoge una excelente información del Patrimonio histérico-artístico de la Corona hasta el siglo xx, además está acompañado de i"los \ v i i i y xix. 1 un amplio repertorio de imágenes. I I ;!>•; Comisiones de Monumentos Histórico-Artísticos. 1 I os inventarios de Monumentos Histórico-Artísticos. ' l l i declaración de Monumento Nacional. I ,.-, rmnienta primeros años del siglo xx. i I Nuevo impulso a la protección de Bienes. i ' I a('artadeAtenas(1931). i I ,i legislación española. 40 l'ATKIMONIOIIISinkK'O ARTÍSTICO I'I'MA.' M I ' D I D A S I ' U O T K ' i n H A S 41 liste segundo lem¡i es complementario del primero pues, si en aquel se • ..n'.ideriiilos artesanos, rango social que no (ciiía cabida en la ciudad ideal lian estudiado las razones por las c)ue determinados Bienes merecen ser dis- i ebiila por Aristóteles. tinguidos y protegidos conformando el Patrimonio de una Nación, ahora se No obstante, se constata que los artistas eran cultos, pues en sus obras trata de atender directamente a las medidas llevadas a efecto para garantizar lligaban una excelente técnica con la formación en las ramas del saber la permanencia material de dichos Bienes. i i l " ' M i l . Así, Policleto establece el canon de proporción para la figura luí- En la Edad Moderna se señala el comienzo del pensamiento sobre la m.nía; l ; idias, en los relieves del Partenón, muestra su conocimiento de la bondad de los Bienes artísticos y su capacidad informativa, este aprecio des- In .turiii y de la mitología; Lisipo tiene un taller desde el que se difunden pierta el deseo de conocerlos y de preservarlos, desde entonces se asume la dolos. Muchos disfrutaron de la protección de la aristocracia, firman protección consciente de las obras del pasado. No obstante, como ya está n obras los metalistas (los que hacen monedas), alfareros y pintores dicho, determinados Bienes artísticos gozaron, con anterioridad, de estima ni muestra de su autoestima, el pintor Apeles acompaña a Alejandro social, ciertamente justificada en otras cualidades, pero de igual modo, los M.if/ni) en sus viajes y le retrata en diversas ocasiones. En las ciudades, hizo ser objeto de una especial tutela. Tutelas que se rastrean en esta historia l ' i ' l i f , , se desarrolla la vida religiosa, política y social en soberbios edi- y que, de manera somera, inician el tema. i n ios públicos como templos, propileos o stoas, muchos de los cuales I'Aliemos admirar hoy día. Tres son los aspectos que conducen la explicación de los epígrafes: como para proteger es imprescindible saber lo que se posee, las primeras I sin generalidad no recoge ninguna medida adoptada para la preserva- medidas descansan en el estudio y la investigación necesarios para definir i de los Bienes pero permite deducir que, con o sin intención de futuro, el objetivo; en segundo lugar, legislar para recoger la teoría y conferir au- IT leron que existir en la organización administrativa griega, porque las ar- toridad al pensamiento; y en tercer lugar, es fundamental crear los órganos i tuvieron gran importancia en el planteamiento general de la ciudad al administrativos, pues en ellos recae la responsabilidad de poner en práctica . • • u un marco adecuado para la convivencia ciudadana. y tramitar las medidas decretadas. La gestión aconseja los medios y técni- cas idóneas para que se alcancen las expectativas y permite contrastar la Uespeeto a Roma, quizá sean más abundantes las noticias, sobre todo eficacia del planteamiento. i • irl'eridas al gusto por las piezas del arte griego y al coleccionismo. El . ii'Tdonismo es un medio de conservación que ha permitido, a pesar de • i ' posiciones testamentarias adversas o de sufrir dispersión y mermas en icdas o por causa del comercio, la pervivencia hasta nuestros días de 1. De la Antigüedad al siglo xvn .luis muestras artísticas, aunque también ha dado ocasión a la realiza- -"i de eopias y su puesta en circulación en el mercado del arte. En este "lulo, la copia de las obras griegas y etruscas fue práctica habitual entre El gusto por la creación es inherente al hombre, por lo tanto es lógico I" lómanos, gracias a lo cual se conocen muchas de ellas, pero su de- pensar que se dispusieran medios y medidas de conservación para que esos iiminlii también favoreció "el falso histórico". Por lo que siempre hay que objetos con un contenido especial perdurasen en el tiempo. Ahora bien, las li'i'ordiir que el concepto de Patrimonio Histórico tal como se entiende hoy noticias a este respecto procedentes de Grecia y Roma son bastante escasas illit no existia, y que la naturaleza sincrética de los romanos les permitió debido a que las fuentes documentales del mundo antiguo y medieval, en H|iio|)iurse, copiar y transformar las aportaciones culturales de los pueblos general, han sido anali/adas desde un punto de vista formalista. No obstante, rinu|iiisliidos. los estudios centrados en el conocimiento de estos aspectos reciben un gran impulso, favorecido por el desarrollo metodológico de la investigación en 1 iimbién se puede señalar la labor de registro e inventario, como la rca- historia del arte, apreciablc principalmente en la historiografía artística a llsiidii en los lemplos de las obras que los fieles depositan en cumplimiento partir del Renacimiento. ili 1 mis promesas o la realizada por los censores de los bienes públicos, así La información sobre la Antigüedad procede de los textos de los historia- i niño In de los objetos artísticos de las colecciones privadas. Lo mismo que dores griegos y latinos corno Polibio, Pausanias o Vilruvio y Plinio. In imposición de los tesoros de guerra. Sabemos de Grecia que tuvo un gran aprecio por el arte y la arquitectura, a pesar de estar comprendidas en los oficios, y que quienes las ejercían eran 42 l'AiKIMnNinillSloliiro AUTISIK u I T M A .'. M l i l ) ¡ l ) A S l'ltOTU " M U Í A S 43 l.u atl Media Los Bienes artísticos en el amplio periodo de los siglos medievales, como se ha visto en el tema I , ilieron estimados por la riqueza del material, por la pericia del artesano y por la trascendencia de su mensaje más que por sus cualidades formales. Los maestros trabajan para el señor feudal, los monas- terios y las sedes episcopales: construyen murallas, castillos, ayuntamientos o iglesias, son arquitecturas que engalanan con pinturas, relieves y múltiples objetos suntuarios. Además de los artífices creadores, llamados de diferentes maneras: arte- sanos, maestros de obras, de cantería, de la madera, etc., existe la figura del alarife o persona encargada del cuidado y mantenimiento de los edificios de la ciudad. Es una institución o cargo recogido en las Ordenanzas de distintas ciudades reconquistadas y que permanece en las sucesivas Recopilaciones realizadas hasta avanzado el siglo xvm. Es decir, se protegía la ciudad y se velaba por el cumplimiento de la norma, pero bien es cierto que la intención es la de mantener la salu- Interior de la catedral de León. bridad, el orden y el ornato, en obediencia a lo dictaminado por el rey, más que la permanencia futura. Es lo que se deduce de lo expresado en la Partida u de Alfonso x el Sabio, referida a lo que el pueblo debe ha- i|ii l.i imagen trasmita el mensaje evangélico y que el fiel lo aprenda cuando cer con "las cosas que son llamadas muebles o raíces (inmuebles) que li.i',|u:.r las portadas de los templos aunque se ofrezca en relieves, esculturas pertenecen al rey para su mantenimiento en las Villas, en los Castillos y t i | i i n i i i i ; i s debidas a una estética extraña a él. otras Fortalezas'". l";i;is trastormaciones dificultan hoy día la lectura e interpretación de Por otro lado, la conservación de las arquitecturas religiosas corres- m i n h.r. imágenes o escenas representadas. Un ejemplo puede esclarecer lo ponde a la Iglesia, quien para ello cuenta con talleres propios de artesanos. > l i i l u í rilando los peregrinos llegaban a Roma e iban a la basílica tic S;in Pero es de mayor trascendencia mencionar la existencia en los Cabildos de l i i . u i de I .oirán se creían recibidos por la estatua ecuestre del emperador unos cargos específicos responsables de las fábricas, tanto del cuidado y < i m'.Lmliuo (quien firma la Paz de la Iglesia), cuando en realidad lo eran por salvaguarda de las existentes como M u í i » Aurelio (perseguidor de los cristianos). El cambio fue premediladu de la dirección de las nuevas obras. \ ilrl'iilo ;\ ello la escultura se copió y difundió por otros muchos lugares Es importante señalar esta com- I» u munido su permanencia en el tiempo. Hn Roma volvió a establecerse la petencia por cuanto los maestros i nrrc .pendencia con el verdadero retrato ecuestre de Marco Aurelio gracias ejecutan los programas artísticos ii ln intervención de Miguel Ángel en el replanteamiento de la pla/a dd facilitados por los clérigos. Dos fi- ( l|'llnll(l. guras son las que participan en el I u la arquitectura también se asiste a los cambios de función como planteamiento y desarrollo del tra- un i l n l : i de conservación, se ha visto en el tema 1, que, efectivamente, ln bajo artístico: el que da forma y el A l i a l''dad Media es un tiempo en el que se destruye y actúa v a n d á l u - a que proporciona el contenido. un nii' on los Bienes del pasado, ciertamente por carecer del senlido di1 Por este motivo, en el Medievo ln i ' ni i;i, pero también se observa que conforme avanza la Edad Mcclm es frecuente recurrir, como medida 1.1 t ludades crecen, requieren nuevas tipologías arquitectónicas, se i-\ de conservación de los Bienes, a I u'iila con materiales y en técnicas y, ahora, se destruye para cmln- los cambios de significado. Interesa I I ' i « - i . para entilar con arquitecturas más bellas y perfectas. 44 PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO I'I'MA.' MI''mi)AXI>]¡ Caza de sus Bosques y Cotos ...". presente para crear un lenguaje acor- i Uro asunto que depende de ella es la selección de los artífices. En este de con los imperativos de la época. ululo interesa resaltar que la Junta propone al Rey los artistas que ren- Esta intención es la que lleva a la NI los programas artísticos de publicación de diversos Tratados so- i < i ule nombrando a los respec- bre pintura, escultura y arquitectura ii 1 . Maestros Mayores. Cada debidos, al mismo Alberti, así como mu Real cuenta con la figura a Leonardo, Colonna o Filarete, en los que estos artistas desarrollan la teoría • i Alcaide responsable del go- que fundamenta el nuevo estilo. i ' ' i u o diario. También existe el Estas actitudes manifiestan que recuperar el prestigio de la Roma anti- uj'ode Superintendente, puesto gua conlleva como medida principal conocer, estudiar y analizar lo que se • lesponsabilidad administrati- posee, bien para recuperarlo y mantenerlo, o bien como modelo para crear i MUÍS que artística al que co- una nueva propuesta. Esta disyuntiva establece el inicio de la categoría de • '.poudc la vigilancia y mante- Monumento como portador de un mensaje, aunque este término en principio i-nlo tic lodas las posesiones sólo fue utilizado para referirse a los edificios de la Antigüedad, extremo que I1 .1 I I H l< • I I I I ' 'I I' • • • ! ' ll I ! < La Junta de Obras y Bosques permanece linsin mediados di-1 sij-lo \vjn, es suprimida por una Cédula emitida por Carlos ni en 1768, aunque su ope- ratívidad había languidecido desde principios de siglo. Kste organismo, una vez establecida la Casa de Borbón, va perdiendo sus funciones al asumirlas la Secretaría del Despacho. Y es el Rey quien resuelve y dicta personalmente las medidas de conservación y las decisiones en materia artística. 2. Los siglos xviti y xix Durante estos siglos las medidas protectoras proce- den de las Academias. En este sentido, se debe recordar que entre 1744 y 1752 fun- ciona la Junta Preparatoria que dará lugar a la Academia de Bellas Artes de San Fer- nando, institución al servicio del Rey acorde con la ideolo- gía absolutista. Los primeros Estatutos publicados datan de 1757 y se puede deducir que con ellos se abre una eta- pa diferente a la vivida des- de su creación, pues confor- me a la reinante mentalidad ilustrada se establece que el gobierno y la gestión de la Retrato de Carlos IV. Goyo institución debe recaer en los Consiliarios, es decir, en la nobleza en ve/ de en los ar- tistas como había sido duran- i r t í , Lisidsmo tal como se ha visto en el primer tema; el ejercer un eonlml te los anos anteriores, lo cual M o-.ohiL- la actividad artística con el fin de que se cumplan las paulas ida» conlleva un distancian!iento •i- i . Ju-ladas desde la Academia; también, el procurar la renovación di' ln de los problemas cotidianos. .1 n,m/;i de las artes al asumir, sin contar con el sistema gremial, la cdin ¡i >n (!>• lus ariislas. Ln este siglo xvín no tiene autoridad en cuanto a la |>m Entre los méritos de estos • ion \ conservación de los Bienes, su función se ciñe "a propagar d Inicn primeros tiempos se puede .in di- las Arles, i lustrar su historia y promoverlas con éxito". citar: el promover el cambio de gusto ignorando las for- ' . n i embargo, la Academia de la Historia, fundada por Felipe v en I / tu mas barrocas e impulsando i i i l.i investigación del pasado, especifica desde sus primeros Kslalulos t|iii' n|» 11' ;i su labor la recogida de antigüedades, monedas, epígrafes, mcdallns. 48 I'AI KIMI INIi) I IIS'lñliK'(>-All'l ÍS I'K'O IMA.' Ml'.nillASI'UniH INKAS 4*> grabados y otros objetos antiguos. De este modo se forman riáis colecciones !•!• ' M i . .ni|iiikvliiras históricas crislinnils. Fundamentalmente del Medievo. que se integran en el Gabinete de Antigüedades con la intención de crear un I i . mniídas legales se adoptan cuando en el siglo xix el lisiado asume ln museo con ellos y, en efecto, constituye el germen del futuro Museo Arqueo- u iponsabilidad de su conservación y se recoge por ley la definición de Mo lógico, aunque en este momento se entiende más como colección privada o mímenlo historial-artístico, estableciendo así el sistema adminislralivo cu gabinete de estudio, para cuya custodia se crea en 1763 el oficio de i n | ."lidíenle emanado de la experiencia francesa. anticuario. I ' i i este sentido, hay que tener presente que el Patrimonio Artístico de In Esta perspectiva arqueológica es la que impregna la primera medida le- I ||i i . u i ik-sde el siglo xix lo componen los Bienes desgajados a sus ¡intij'.iin-, gislativa promulgada en España relativa a la conservación y protección del I limes y que el listado delega su administración en órganos especia I i/ti Patrimonio, la ya mencionada Real Cédula de 1803. Su publicación se debe a don id las Comisiones Científicas y Artísticas, las Reales Aeademins. de Mariano Luis de Urquijo, Primer Secretario de Estado de Carlos iv y la redac- In I li'.iona y de Bellas Arles, o las Sociedades Económicas de Amigos dd ción corresponde a José de Guevara, Isidro Bosarte y Joaquín Traggia, miem- I 1 ,n . de gran auge desde el siglo anterior. bros de la Sala de Antigüedades y Diplomática de la Academia. En ella se le confiere autoridad para inspeccionar "las antigüedades que se descubran en I I siglo \ix es de gran interés porque el Patrimonio histórico-artíslieo em- todo el Reyno y que se comunique a los Prelados, Cavildos, Intendentes y i 1-1 objeto de codificación a través de diversas leyes desamorli/adoras Corregidores la correspondiente orden afín que den a la Academia los avisos dii i . i i l ; i ^ con el I ni económico de fortalecer el papel del Estado. Estas leyes son de cualquier hallazgo de Antigüedad". Debido a esta responsabilidad, la Aca- d i , , | t u - provocan los cambios en la propiedad de los bienes artísticos y plantean demia guarda en sus archivos valiosa documentación referida a informes, noti- l.i i i • .idad de adoptar medidas para su protección. Se inician tímidamente en ficaciones de hallazgos y vicisitudes sobre el origen y la llegada de las piezas. I 1 i ; - l u x v t i i y tienen un carácter proyectista o de diagnóstico, como dejan ver I los de Campomanes, Jovellanos o Fcíjoo, pero se hacen realidad en el En paralelo a estas acciones conservacionistas, hay que insistir en que M X ron d gobierno intruso y con el régimen liberal. los expolios, vandalismos y destrucciones se repiten en el transcurso de la historia. En estos siglos las principales víctimas fueron las piezas egipcias li v;c I íonaparte decreta en la España dominada por los franceses la supresión y la Acrópolis ateniense: se autorizó a di 11' i» i minadas órdenes religiosas y la incautación de sus bienes por el lisiado. Lord Elgin no sólo a estudiar el Parte- I o . < «i u-s de Cádiz corroboran lo realizado y no restauran lo suprimido, ni rcsli- non sino también a llevarse fragmen- l u \ n i lo confiscado. A partir de 1820 los Decretos Desamortizadorcs se suceden tos de los mármoles a Inglaterra con muí 1 , a oíros, ampliando el número de órdenes a destino al Museo Británico. Este mu- i I . I I M H I I I . Los Bienes histérico-artísticos se adju- seo años antes había incorporado a la i l n ,ni ni subasta pública y lo recaudado ingresa colección la piedra Rosetta. Vtt i'l 'lesoro público. De lo expuesto, se advierte que el 1.11 vnella al absolutismo por Fernando vir concepto de Patrimonio se configura H i l r i m m p c el proceso, pero no se anula lo rea- lentamente y que es fundamental co- 11,-.nlii \ continúa años más tarde con objetivos nocer lo que se posee para apreciarlo . ,ul.i ve/ más extensos. y salvaguardarlo, labor que principal- I a Desamortización de Mendi/ábal y bs- mente corresponde al siglo xvui siglo |iiiilrm uilre 1834 y 1854 fue sobre todo una en el que se asiste a la fundación disci- di >,.iiin n i i/ación eclesiástica que comien/a plinar de la Historia del Arte, en la que t MU In supresión del Tribunal de la Inquisición arqueólogos, eruditos y anticuarios ,u .1 penetran en el conocimiento del pasa- do, estudian los monumentos en cuan- I i i i a somera presentación de las primeras to documentos y se aprecian éstos por li \ i . desamorlizadoras permite resaltar el deleite, pero también se analizan con l > i . ' l I •ni¡i de fondo -que no es otro que el de rigor crítico y se revalorizan no sólo mi (onlrol y conservación- que ahora se pre- los de la antigüedad clásica sino tam- 50 PATRIMONIO II M \ ' \ll I > I I > A S l ' K l l l l ' l T O U A S 51 ' ll.l ,ll erlirse el lisiado en gnar 1 1 larca es imprescindible ki lahor de invenliirio y catalogación, ¡I l't Í Si Í CO M i b i é n lo es establecer el l'nluro de esos bienes, lin un primer IDO En 1835 se declaran disueltas todas las órdenes religiosas existentes l.i 1 , medidas protectoras consistirán cu guardar los bienes muebles i-n en España, exceptuándose las dedicadas a la benefíeeneia. u'. Museo de la Trinidad en Madrid, de San Pío v en Valenuii y ni los edificios. Es evidente que esta situación no puede prolongarse, - En 1836 se aplican a la Real Caja de Amortización, para la extinción de i por el deterioro que supone carecer de uso, principio fundiiineiiliil la Deuda Públiea, todos los bienes raíces, muebles y semovientes, rentas, n^rrvur, sino porque no se cumple el interés colectivo que juslilifii ÑU derechos y acciones de todas las casas de comunidades de ambos sexos, i nn/nción. así suprimidas como subsistentes, exceptuándose los bienes que integran el Patrimonio Real, objetos de Benefíeeneia o Instrucción Pública. de las soluciones adoptadas fue vender a particulares, recinto mnite acorde con las necesidades económicas del Bslutlo, pcio En 1841, ya bajo Espartero, se hace efectiva la ley que desamortiza los dativas de demanda no se cumplieron. Entonces se recurrió u bienes del clero secular y las propiedades de las órdenes militares. lica habitual entre las medidas de conservación: adjudicar mir Pero se exceptúan de la medida muchos bienes, por lo que permanecen iones a los edificios clausurados adaptándolos a las necesidades catedrales, iglesias, parroquias y palacios de prelados en manos de sus u-nlo, Muchos monasterios e iglesias pasan a ser sede de eunr- antiguos dueños. isiones e incluso depósito de municiones. Respecto a los Bienes -Durante la Década Moderada, 1844- almacenados, en el transcurso del siglo se expondrán al público 1854, estas leyes si no se suprimen al uscos abiertos al efecto, pudiéndose decir que es la mayor apor- menos se atenúan, especialmente con i- este siglo xix. el Concordato de 1851, año a partir del cual sólo se siguen subastando bienes de órdenes militares y algunos otros marginales. Por el Concordato el Esta- / /, / i» la Academia de la Historia ..... por ser ellos el mejor conducto para que >t a- ./< \iirrollarsc> la acción administrativa del Gobierno buscando tiifilit». r este cuerpo literario adquiera las noticias que pueden convenir al objeto .///c no eran antes necesarios; pero no bastaba ya la ck'iifta I/HI' de su instituto", un i lila Y ordena, sino las manos que obedecen y ejecutan...'". Estíls p a l , i l > i : r , • .1 la acción, expresan la voluntad del gobierno de llevar a cabo 1111,1 Se puede ver en estas Comisiones Científico Artísticas un antecedente I u n ii.i jH'slión. Misión compleja por la constante falta de medios económicos claro de las Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos s di |iei simas cualificadas. creadas por Real Orden de 1 844. En este punto, es interesante insistir en el sentido continuo de la Historia y en la evidencia de que la intención de tutela I n I XM las Comisiones pasan de ser consultivas a ser un cuerpo admi- es asumida por todos los gobiernos. n r . i i , i i i \ o del listado dependiente del Ministerio de Fomento, el cual asigna 1 1 i'ii-Mipiieslo económico y obliga a que el arquitecto titular de la provincia Las Comisiones Científico Artísticas se suprimen en el artículo 5° de I ...... e parle de la misma, visite con frecuencia el estado de los edificios e la citada Real Orden de 13 de Junio de 1844 y su lugar lo ocupan las lla- i n l i u me puntualmente a la Central. Las Comisiones Provinciales trabajan en madas Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos. 1 1 •!,>! ii tuición con la Comisión de Amortización, la cual, en cierto modo, trata Se establece una Comisión en cada provincia y una Central que radica en • I. • i l.n por e! arte de las iglesias y conventos que se estaban vendiendo, íín Madrid y supervisa todas las demás aunque no tiene autoridad sobre ellas. i '.1.1 época las Comisiones gozan de gran libertad, como comenta Caveda: Al inicio continúan sujetas al Ministerio de Gobernación pero desde 1847 / i ( -nliid: con nadie compartía entonces la Comisión Central la respon- se subordinan al de Comercio, Instrucción y Obras Públicas que pasa, en •,>il'ilid,nl y leí gloría, el aplauso y la censura, suyos eran exclusivamente 1851, a denominarse Ministerio de Fomento. Ministerio del que también /i •', .1, it-i-ioa y los errores". Además, desde esta fecha se ocupan no sólo de dependen las Reales Academias a través de la Dirección General de Ins- In . • dil'idos desamortizados en peligro sino también de todos aquellos que trucción Pública. ,i . »n',idcrasen de mérito. La cantidad y la calidad de los edificios y de los d u n a s bienes artísticos existentes rebasaron la capacidad de esta estructura Forman parte de la primera Comisión Central, Serafín María de Soto que actúa como vicepresidente y José Amador de los Ríos como Secretario, i i d i i n i n s l r a l i v a justamente por la Presidencia la ostenta el Ministro de Gobernación. También participan MI i i l i : i de directiva. cinco vocales: Martín Fernández Navarrcle, José de Madrazo, Antonio Gil lín I «57 la Ley de Ins- de Zarate, Valentín Cardercra y Aníbal Álvarez, quienes se encargaron de re- u m í mn l'ública suprime la dactar la primera Instrucción o Reglamento de las Comisiones Provinciales Comisión Central e integra en de Monumentos. Se cita a las personas porque el conocimiento de su trayec- In Academia de Bellas Artes toria revela que trabajan tanto en una y otra Academia como en la Escuela di' San Fernando sus funcio- de Arquitectura. nes, por lo que el cuidado y La Academia de la Historia, nuevamente, ve amenazadas sus compe- t i 'inervación de Monumen- tencias al perder sus atribuciones en cuanto a la Inspección de las Antigüe- Inn, nsi como la inspección de dades, Por este motivo, eleva un escrito al gobierno para que la Comisión M u .1 os, queda bajo su auto- " i n l . i i l ;iuiiqne esta medida no K lu|'a elécliva hasta 1859, l > . li.i en que se incorporan al . usa pues las ' d i l i . ID de la Academia sus iilribiiciones de cada institución no quedan delimitadas con claridad. Sin ..... .udiivos documentales. 54 PATRIMONIO HlSTÓRICO-ARTlSTICO t'l'.MAJ. MHJIDAS I'HO Los Estatutos de I8(>4 recogen esta nueva misión encomendada, y en el Re- ' ' / f»,v inventarios ilc \ííninnn'ii{tw lli\ti)rU't>-.-lrtintii'os glamento redactado en el mismo año se establecen las relaciones entre la Academia y las Comisiones Provinciales. \ pesar de l,i voluntad expresada en Unías y cada una de las dispn.',n IOH> Por los Estatutos de 1864, además de la inspección de Museos y la res- i manadas de l.i Academia para que se realicen inventarios de los bienes ; n l i ' . i i tauración de monumentos, se establece que la Academia ha de estar centrada i u i-s " i i añina larca que se ineuniplc constantemente desde 1820, K-t l i i i l > i en publicaciones, en exposiciones y en procurarse colecciones artísticas. De |iimin Decrelo. La desamortización de Mendi/ábal hace más ¡nipu-M i m l i N i estas disposiciones se desprende que, según discurre el siglo, las funciones i .1,1 medida y desde el Ministerio del Interior se solicitan listados di- l i v , I t ..... de la Academia han variado y que entre otras, se ha apartado de sus fines la di lus convenios y monasterios extinguidos, misión que se encoinu-nil.i a l i v . labor docente. Por Real Decreto de Septiembre de 1844 se crea bajo su aus- piU-i nadores civiles de las provincias. En diciembre de 1835 se la-mu- u In picio la Escuela de Nobles Artes. El preámbulo de la Orden lo argumenta de V .iili-iuia para que haga los inventarios, ésta recaba de las esencias y avaden iur. la siguiente manera '''Tiempo hace ya que se reclama por todos los amantes il I líi-iiio. eomo señala Goza Icz- Varas, información sobre los moimim'iiios ik- de las Bellas Arles una reforma radical Je su enseñanza, a fin de elevarla a , i i . ir^pcclivos lugares "para realizar el inventario de los oh/ció.*; tic c/r/nv.n la altura que tiene en otras naciones europeas, dándole la extensión que ne- i /'(V/i/.v d/Yc'.v c/nc ,Ví' encuentran en los conventos suprimidos". De nuevo en cesita paraformar profesores. Cierto que la Real Academia de San Fernan- i •, en 184] se habla del Catálogo que la administración está rcali/ando do ha desplegado siempre el más laudable celo en favor de esta enseñanza, < iiiirspondientes a este momento sólo se conocen listados parciales de alguna pero escasa en medios, no ha podido menos de daiia incompleta..". La ili l , i ' , piovmcias, rcali/ados principalmente para conocer la rentabilidad de los enseñanza de la arquitectura muy pronto se di ferencia de esta nueva Escuela t 'tli linos. Se puede deducir que en su inmensa mayoría no se llevan a cabo por adoptando un plan de estudio específico desde 1845. Y, fruto de la Ley Mo- ni r licencia y por las otras muchas prioridades de los gobiernos. yano, se crea en 1857 la Escuela Superior de Arquitectura dependiente de la ( 'liando las Comisiones de Monumentos son las responsables de la pro- Universidad Central. ii 1 1 ion del Patrimonio histórico-artístico el trabajo de realizar inventarios se En el discurrir del siglo xix, la Academia de Bellas Artes continua ejer- i uiiMikTa una obligación prioritaria, como eonsta en los Reglamentos de los ciendo su misión conforme a lo establecido en los Estatutos de 1864 pues los Estatutos citados de 1844, 1854o 1864. En ellos siempre "vt* mamlit t¡uc se que rigen durante la I República son semejantes en todo, sólo varían al intro- iiiif.a relación Je los edificios nacionales que por su mérito artístico n /><>/ ducir una nueva Sección, la de música, y por pasar a denominarse Academia \lf. iri-tierdos históricos merezcan conservarse". de Bellas Artes, aunque se mantiene el patronazgo de San Fernando. Durante \ ,:i carencia de medios económicos, la falta de interés de los colaborado la Restauración vuelve a titularse Real Academia de Bel las Artes de San Fer- ir 1 , o MI escasa preparación imposibilitó la realización de un catálogo ra/.o- nando y prácticamente no se introdujo cambio alguno en sus competencias. i i . n l u que rigiera las actuaciones. No obstante, se formalizaron algunos con La siguiente enumeración resume las funciones desempeñadas por la l . i Información procedente de los "viajes artísticos" promovidos lanío por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta finalizar el siglo: i omisión Central como por la Hscuela de Arquitectura. Se planlcan éstos indagar el paradero de bienes enajenados o desaparecidos, promover las i o n i o viajes formativos complementarios del plan de estudio y su objetivo restauraciones, denunciar los abusos sobre los bienes artísticos y hacer i •'. n-;th/ar el inventario de los principales monumentos arquitectónicos i l i r h a tipo. Eran susceptibles de serlo "los que contenían un alto valor Esta situación la explica la Academia en la Exposición que dirigió al Ittwunt •<> o histórico-artístíco". La iniciativa para llevarlo a cabo debe parí ir Gobierno sobre la demolición incontrolada de edificios monumentales en • toridades municipales, de las Comisiones de Monumentos, o bien diciembre de 1873. Es interesante reproducir alguno de los puntos. i|> IM pmpielarios de los edificios, quienes elevan el escrito al Ministerio i Ir I "inri i u». Y éste solicita informe a las Reales Academias para dictaminar. Empieza refiriéndose a otras muchas circulares elevadas para impedir M i n I"*-, de estos informes están publicados en el Boletín de la Real Acade- estos hechos y al escaso resultado obtenido porque " ...el furor de demo- mi.i '!'• la Historia a partir de 1879, y desde 1881 en el Boletín de la Keal ler, estimulado por la perspectiva de una vergonzosa ganancia (vergonzosa, AI i i i l i mía de San Fernando. Su lectura revela falla de coordinación entre puesto que se oblicué atacando la honra y la gloria artística del país), y Iti- \' udemias pues se emiten informes con pareceres diferentes y a veces sostenido por la ignorancia v la falla de sentimiento artístico de muchas duplicados. Municipalidades, se sobrepone al buen consejo y al buen sentido...'''' Sigue recalcando la falta de formación de los responsables en los Ayuntamientos I u 1 - privilegios de la Declaración de Monumento Nacional no estaban y Diputaciones porque en un momento en que gozan de máxima libertad i|< ( m u l o s ai este momento, simplemente era un aval para que no se derní de acción la considera imprescindible, dice ",,..¡libres hoy además de las \< 1.1 i ' f n » tampoco era una garantía total puesto que varias a r q u i k v i i n ; i < . prudentes trabas que la antigua legislación ¡es imponía, obligándoles a es- I H ' u i 1 , se derribaron contando con ella. Ello, a pesar del interés ik- la tudiar los proyectos de reforma y ensanche de sus poblaciones por medio \. mil una por darles difusión, pues se publican en la Gaceta de Madrid junio de facultativos competentes, y a remitirlos al examen y aprobación del Go- •* 1 1 Mistificaciones q u e l o habían motivado. bierno, que no la concedía sino después de asesorarse de una Corporación Si hasliice que la gestión discurre por caminos separados que reshm rh revestida de todas las garantías de acierto y de independencia, conciben i i t M . i .1 l;is medidas. El desorden burocrático es evidente y prineipalmrnU- un proyecto de ensanche o una rectificación de calle y, aun admitido el su- i ,in' . n l o p,i¡ no estar u n i d a s las acciones de declaración, conservación y ics- puesto de que no se dejen arrastrar por afecciones personales, ni por miras i- " n i , va que cada una de estas fases se tiene que gestionar de Comisión interesadas y mezquinas, si se les presenta al paso una casa monumental. S'lfWK'O AKTISI'K'O I \l \ • M H H I M S I ' I K V I I C I O H A S fll cu ('omisión. Se d i c t a m i n a y se ;idú;i para p;iliar los electos di' la dcsamorli- V Los < int nenia primeros ¡liios del siglu \\ /ación poi-i|iie la venia o demolición es inminente, pero sin haber esta Mee ido un proyecto conjunto y planificado. I ' i i el transcurso del anterior siglo se ha asentado la razón de ser del l'a No obstante, el procedimiento de Declaración de Monumento Nacional i ..i u Mslórico-artíslico. También, por parte del gobierno se ha despcrla es el medio por el que se logra la objetivación del Bien, punto imprescindi- J i > l.i conciencia de su protección y se ha asistido al nacimiento de las prime ble para recibir el amparo de la ley. En la ley de 1915 se recoge por primera 1 , 1 ni i MU ¡/liciones administrativas para la conservación de los [íicncs, con vez la exigencia previa de un expediente administrativo para el Bien que n . .ilos y fracasos. Al comenzar el siglo xx las medidas protectoras esta opte a protección. La dotación presupuestaria no tiene por qué recaer en el l i l i i idas renuevan el espíritu debido a la reestructuración de la administH Estado, esta figura simplemente implica mayor vigilancia y cierto control de i u n í di-1 listado. Es un momento positivo en el que se avan/a lanío cu el la propiedad. pi linimiento eomo en la legislación y los mecanismos de defensa del P.m i Rodrigo Amador de los Ríos, en 1903, intenta hacer la lista con los mo- n i i H i i t i Sin embargo, las Guerras Mundiales supusieron un brusco corle en numentos deelarados, para ello revisa el archivo de la Academia, y concluye * u,mi" a la implantación de las medidas, aunque favorecieron la reflexión que es insuficiente la información sobre periodos como el herreriano y el i|u< llevó a un cambio radical en el planteamiento del Patrimonio. barroco y que se tiene que establecer la prioridad de los Monumentos, y se- leccionar los más representativos de cada periodo por las limitaciones eco- nómicas. También propone realizar listas complementarias con monumentos municipales, provinciales y regionales para que se protejan con sus respecti- ,1. /. Nuevo impulso a la protección de Bienes vos presupuestos. La lista de edificios que cuen- lín 1900 se crea el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, tan con la denominación de Mo- i iivo primer titular, de abril 1900 a Marzo 1901, es Antonio García Al¡\, al numento Nacional, histórico y ar- , n.il sucede el Conde de Romanones. A este Ministerio se adscribe la recién tístico comienza por la catedral de h un luda Dirección General de Be- León, declarada en 1844. Entre los ll,n Arles, de la que dependerán la muchos otros declarados se cuen- \i iidemia y las Comisiones de Mo- tan la Puerta del Sol de Toledo, numentos a través de la Comisaría Santa María la Real de Sangüesa i|, Helias Artes y Monumentos. En (Navarra), la Colegíala y claustro l ' i 10 se establece la Inspección Ge- de Santillana del Mar (Santander), iii ni I Administrativa de Monumen- a catedral de Zamora. En 1890, ( i i . ¡irtísticos e históricos, nuevo or- San Juan de la Peña en Huesea y el iMiiismo que recorta competencias monasterio de Santa María la Real i Ins C'omisiones de Monumentos de Nájcra, y en 1894 se declara el . marea su declive, pues asume la Presidio de Palma de Mallorca. 1 1 ponsabüidad de proponer "cuan- Esta figura de protección permanece en el siglo xx, así, en 1919 se de- t a . iwditias pueda juzgar útiles y claran 128 Monumentos, en 1926 los declarados son 337, el listado lo hace • ,'in't'iíientes para el conocimiento José Ramón Mclida e incluye los que están a la espera de serlo. Es curioso • \.tctoy conservación de la riqueza mencionar que le proporciona información Serrano Fatigad desde el Boletín "i. 'tinmantal de España". Esta nuc- de la Sociedad de Excursiones, asociación de la que es Director, pues revela ,i estructura implica una interven- la importancia de csias asociaciones en el despertar del conocimiento de la i mas directa del Estado en la riqueza artística. En 1931 hay 370 y en este mismo ano se declaran 897 de i- .non del Patrimonio. una sola vez con el objetivo de salvarlos de la ruina. Por último, de 1932 a I :,\\ el siglo xx, la Real Academia 1936 se incluyen 20 más. • l< Helias Arles de San Fernando, í>2 PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTfSTK u ll'VIA ' M H H M A S l ' K m H ' I O K A N 63 siempre órgano consultivo dd gobierno, no cesa en el cumplimiento de su '' ' I I'.IKTI-I de una sola persona para recoger la gran variedad cstilíslicii tarea. No obstante, se observa que lenta, pero progresivamente, se opera un •j I-' >'n l:is diliTcnlL-s maleri;is arlíslicas y además, que se prolongaría trasvase de competencias al ámbito universitario. Habia ocurrido con la ense- il> t u , n i . . increíble lau l'undamenlal encargo, ya que se establece el pl;i/.o dr ñan/a, y en este momento los Laboratorios de arte y arqueología universitarios K I'.INI lii entrega. El autor supo vencer las dificultades y eiilivi-n ñu I empiezan a asumir responsabilidad en materia de protección del Patrimonio. i H naliitln, 1901, el primer catálogo, el de Ávila, al cual, a pesar de l¡r. i- " . se le dedicaron buenos elogios. Del mismo modo, las Comisiones de Monumentos, tanto la Central como las Provinciales, vieron mermadas sus funciones, pero permanecen bajo la au- I " i'ioblcmas comienzan cuando se emprende la publicación poiqm- m > toridad de la Academia hasta el último tercio del siglo xx. En 1913, el intento ii • . económicos, por este motivo se rescinde el contrato con l:i ni i|>i, i n.i de recuperar el control sobre el Patrimonio lleva a reformar el Reglamento de \ l>i i < l h IDM se delega en académicos y autores. Además el prcsupucslo se nu'ii 1865. El nuevo Reglamento, que no se aprueba hasta 1918, recalca la impor- i t ' | i . ) i i | i u - varios originales de fotografías se han deteriorado por el p,r,o n ion di- los catálogos para establecer unos criterios sistematizadora ponen de personas relevantes ya ocupadas en distintos cargos, y ven necesario • nccn su calidad. Y, como es habitual, se crea una Comisión m i x t a contar con personal bien retribuido y dedicado plenamente a ese trabajo. m i n o s de las dos Academias para examinar lo hecho y sufren, desde 1 La Academia, sin embargo, siempre procuró alentar el trabajo de las Pro- ' '.\ una gran paralización. En esta fecha se ordena publicarlos y vinciales e incluso suplir su falta de iniciativa, bien acudiendo directamente i i l m o t i v o ven la luz los actualizados de Cáceres, León, Badajo/, /amo- a informarse, bien facilitando posibles soluciones antes de admitir un derri- I Vro varios deben rehacerse en su totalidad, como los de Scgovia, bo o aconsejando el método restaurador idóneo. mijos, Soria y Guadalajara, que se encargan en 1930, entre olías i • ' ¡.ules, al Marques de Lozoya (Segovia) y a Diego Ángulo ( S e v i l l a ) . De este momento, 1900, es importante señalar que por Real Decreto se ordena realizar la catalogación completa y ordenada de los Monumentos his- I ir. iiuieucs y disposiciones continúan sueediéndosc. En 1926 el Decirlo 1 tórico artísticos de la Nación. Medida imprescindible, como se ha repetido en I;i Defensa de la riqueza monumental y artística de España sol ¡din 1 varias ocasiones, para la conservación del Patrimonio. Se recordará que esta ' irión de todas las corporaciones para llevar a cabo "la formación tarea estaba ya iniciada en 1844, pero fue imposible llevarla a fin por una serie | | ||N|IIS detalladas de los monumentos nacionales". de circunstancias, como la falta de recursos económicos y humanos, así como [ílcdivíimente, cada catálogo lo ha rcali/ado una sola persona, pero en el por criterios de procedimiento contradictorios y problemas de competencias. i lo de adjudicación siempre se señala la obligación de las autorida- El Ministro, Antonio García Alix, a partir de una petición de la Acade- i v religiosas de prestarle ayuda. En este sentido, es imporlaulr la mia de San Fernando impulsada por Juan Facundo Riaño, es el artífice del lili "n que facilitan las Sociedades arqueológicas, las de Excursiones Decreto, publicado en la Gaceta de Madrid el 2 de junio de 1900. Se dispone k IB» i n i M i i a s Comisiones Provinciales de Monumentos. En 1929, se nombra que sea realizado por expertos de la Academia conforme a sus instrucciones | 1'llllN h u m o , Manuel Gómez Moreno y Luis Pérez Bueno para que cm y que se efectúe por provincias, con la indicación de que no se inicie el de |.i ni ,i - instrumento de protección. En la actualidad se ha avanzado mucho, y a ello ||i i|).tn a posteriores mandatos europeos o la Ley de 1933 donde se reeligen ha contribuido la transferencia de competencias a las Comunidades Autóno- l , i nicas expresadas en esta Conferencia. Por este motivo, la presencia de los mas, asi como la utilización de la informática. i|i-li j-.ados españoles tuvo especial relevancia. Una última medida para la protección del Patrimonio es la creación de I ni re ellos se encuentran: Modesto López Otero, m i e m b r o de l.i 1 . d u . los arquitectos de zona. Este cuerpo de arquitectos especializados se instaura Ai .idanias y en aquel momento Director de la Escuela de A r q u i l e c l i i i . i de en 1929. Sus competencias se establecen con precisión en el Reglamento M, id i id; limi lio Moya Lledós, arquitecto conservador de zona, quien | u i «ti de 1936, correspondiendo I es la vigilancia, conservación y consolidación de IM m u ponencia sobre la legislación vigente en España, es decir, la de l''.'n, los Monumentos incluidos en el Catálogo. Se establece que sean seis y pue- i n l.i que mostró la importancia de la declaración de utilidad p ú b l i c a | > ; n , i 1 1 den disponer de ayudantes también arquitectos. En el ejercicio de su cargo • m i . c i v a e i ó n ; r'rancisco Javier Sanche/ Cantón, subdirector del Museo del dependen de la Junta Superior del Tesoro Artístico. Y se puede decir que los criterios metodológicos empleados son nuevos: prolongar la vida de los l u-iiii-iiu- i'oiisnliiird documento completo en la sigiiicnlc dirección: monumentos con pequeñas intervenciones antes que restaurar. i V www.iiK-ii.CN/níitrimoiii()/d«L-s/M(7ll'lllí/Uihlmii;cii/carla do ;ik-n;is|xll 66 pATiíiMONionisinuim Aiüisnco I I M.\ ' M N H I H S l ' H d l l Prado y miembro del Comité de Dirección de la Oficina Internacional de , ... , i . .. , i , i . • . , i .,,i.,,j,,t i> () restos motivos cu el si- Museo y Leopoldo Torres Balbás, arquitecto conservador de zona, restau- x se inicia un aparato legislativo protector mediante una serie de decretos rador de la Alhambra, que intervino en la redacción de las conclusiones y •s [mutuales que ayudan a solucionar los graves problemas causados a los divulgó los contenidos de la Carta en el ámbito español. •s del Patrimonio, principalmente por las leyes desamortizadoras. Pese a no se contó con una ley general de protección del Patrimonio, aunque se Se tratan los siguientes temas: teoría de la intervención en Monumentos, IVi'Imnara ya en 1868 por parte del Ministerio de Fomento. Realmente hubo técnicas de conservación y materiales, (aspectos desarrollados en el tema L Uiu 1 imperar hasta avanzado el siglo \x para que en España hubiera una norma- 4), administración y legislación, deterioro y puesta en valor, necesidad de educar y de cooperación internacional. f ¡IVii propia para el Patrimonio Histórico. ¡i falta de una legislación efectiva, de cultura del público y la mala ges- Entre las aportaciones destaca que se propone el mantenimiento conti- lli'in administrativa, propiciaron la desaparición de monumentos antiguos nuado de los edificios para evitar la restauración integral y los riesgos que (luí lii desidia o la especulación inmobiliaria, y facilitaron igualmente las supone. Si se tiene que intervenir advierte que se deben respetar los añadi- »*|M u iliciones y el expolio de todo tipo de bienes, especialmente durante los dos reali/ados con el tiempo, pues la obra es un documento histórico. Re- comienda respetar las edificaciones que se encuentran en el enlomo de las arquitecturas, preservar la fisonomía de la ciudad evitando cables, anuncios, postes... A pesar de estos extremos la Carta de Atenas no contempla el con- r imeros cincuenta años del siglo xx. Para paliar estos males se publican las ,'vrsde 1911, de 1915, el Decreto ley de 1926 y la Ley de 1933. I ;i Ley de 7 de julio de 1911, co- junto de la ciudad histórica, se refiere en exclusiva al Monumento, "a las I (liu'nl.i como Ley de Excavaciones grandes obra.1; maestras en las que la civilización ha encontrado su más alta Aii|iK-nlógicas, y su Reglamento de expresión", como se dice en el primer artículo. Respecto a los materiales I ilc marzo de 1912 y la Ley de 4 de permite utilizar el hormigón armado, también el uso de técnicas modernas, lililí/ixlü 1915 sobre la Conservación pero procurando que no se adviertan para no alterar el aspecto del monu- ilr Monumentos Histórico-Artísticos, mento. También, se señala la importancia de dar un uso o función al edificio. I l l l u n l i i e e n las primeras novedades y No se considera la sustitución de la escultura monumental por copias. ntniían las bases o las pautas de la En cuanto a las ruinas se deben conservar in situ, permite recomponer los IfVnliición legislativa posterior. fragmentos mediante la unastilosis y de no poder hacerse, los restos deben l a de 1911 surge en un contex- enterrarse después de una toma de datos exhaustiva. In dr especial preocupación por la Antecede el derecho de la colectividad al de los particulares e insiste en Hedida de las ruinas romanas en establecer estrechas relaciones internacionales para favorecer la cooperación i>lud:ides que iban creciendo, como técnica e intelectual, así como la educación desde la escuela. MOniLi o Sagunto. Pero sobre todo pin Li aparición de necrópolis pre- En este primer documento internacional se inspiran los sucesivos docu- rromanas, como las ibéricas, y espe- mentos del siglo xx, pues marca unas pautas de actuación renovadas para la l'ltihnenie, por el descubrimiento y protección y conservación del Patrimonio Histórico que sólo necesitan su Vi'iila en 1897 de la Dama de Elche, puesta al día. l'nln ley es un conjunto de disposi- ciones que pueden calificarse todavía llt' precarias. Lo que se intentaba era ri'K'il"'' las excavaciones artísticas y 3.3. La legislación española i'k'ntllkas y ofrecer normas para la t'iinwrvación de ruinas y antigüeda- I|CK, como "las minas de edificios España está considerada como el primer país en cuanto a Patrimonio Ecle- iltili>',ni>\ que se descubran y las ya siástico Histórico-Artístico, y el segundo en Patrimonio Civil. Sin embargo, a i'Uifcíj/iw". En este sentido ofrece Escultura iht'-rira: la Dama El /•'/ll>AM'l«HI ; rH)H,\s 6') del lisiado y el derecho de Uní Ico y rclraelo. Asi se decirla d d c i c i ' l u i dd l'.s- l i u n í que obliga a la piopie- tado a excavaren propiedades privadas, aunque se reconoce el dcreclio del il.nl pinada, ¡i los respectivos due- dueño del terreno a una indemnización por daños y perjuicios, y a icparlir ni". poseedores y usufructuarios a la propiedad de los descubrimientos con el Estado. Igualmente, establece la i i i h l . i i \ proteger sus bienes. Es de- expropiación forzosa cuando el halla/go es de Ínteres social. Por otro lado, • u M'asle en declarar de utilidad los límites cronológicos de protección resultan bastante arbitrarios, pues su j H i M n ,i la conservación, protección aplicación solo contempla las edades prehistórica, antigua y media. V i u 1 . India tic los monumentos pú- La Ley delega su cumplimiento en el Ministerio de Instrucción Pública flllnis y su enlomo. y Bellas Artes y en la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades. Esta I u i'sla ley se regulaba la de- Junta asume gran protagonismo en los dictámenes para la confección de los i I . H . L . mu formal de monumentos y inventarios y catálogos, en los expedientes de Declaración de Monumento Na- NII deinho. para lo cual se requería cional; suya es la competencia de conceder los permisos de excavación y a ..... .-i i .ii-ión administrativa y se ella se tenían que presentar los resultados. La componen: el Presidente, que |n n i ' n i d desmontaje y rccons- k-tx-ff, ha de ser ex ministro del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y l i i i K mu si no se había ejercitado también Académico, el Director General de Bellas Artes, como vocal nato y rl < l i uvho de tanteo por parte del cinco vocales más; posteriormente se llegará a nombrar hasta doce vocales, | nudo procedentes de las Academias, de la Universidad, del Cuerpo Facultativo de I . muy interesante este Decreto-Ley de 1926, pues ofrece la ampliación Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de reconocido prestigio. ti l.i ulea de monumento arquitectónico al de conjunto urbano. Esta ley es- Respecto a los bienes inmuebles es más imprecisa al referirse a ellos es pionera en el contexto europeo, pues ia ciudad, hasta ahora, sólo como "edificios de interés artístico abandonados a los estragos del tiempo". i , i . l i i conservada en sus arquitecturas históricas y con este sentido, como La Ley de 1915 viene a llenar esta carencia pues se dicta para tutelar - lia i lidio, se trabaja en la Conferencia de Atenas. exclusivamente los Monumentos. Aunque limitada como normativa, es un l'm medio de esla ley se crea la Junta de Patronato del Tesoro Arlíslieo texto legislativo de gran importancia porque en él se han encontrado los Niu mnal presidida por el Director General de Bellas Artes, este organismo puntales de la legislación del patrimonio histórico-artístico de España. Pre- i de ki protección y acrecentamiento del Patrimonio de la Nación, senta una gran novedad en la definición de monumento, con la que se anula iiii lo cual es el que define las líneas de actuación. el sectarismo estilístico típico del siglo xix, ya que ahora se consideran "los l ¡i necesidad urgente de contener el expolio y el deterioro de los bienes de mérito histórico y artístico, cualquiera que sea su estilo". m i i i n i l'les del Patrimonio Histórico español dio lugar, en 1933, a que el go- Por otro lado, se insiste en considerar la catalogación como procedimien- !>!> 1 1 u ule la II República dictara la Ley de Protección del Tesoro Arlíslieo Nn- to de ejecución de la ley y establece la protección sobre los monumentos a i ' i i u l Se intentaba además acabar con el comercio fraudulento y el robo de través de la incoación del expediente administrativo. Pero en la España de ln oiii.is ile arte muebles. Evidentemente, es consecuencia de un precedió de esta época el problema es que la administración presentaba una gran debili- ln i "ii'.ülución de 1931, el articulo 45, en el que se deja bien claro que "'¡oda dad, y carecía de medios técnicos, humanos y materiales que garantizaran el t 1 1 ii/in vi i artística e histórica del país, sen quien fuere su dueño, t •oustiinvt ' < -I cumplimiento de la ley. !• •• < 'nliiirul de la Nación y estará bajo la vigilancia del Estado, (/iif/xitini Consecuencia del carácter limitado de estas primeras leyes españolas del i»"'»/'//' MI exportación y enajenación y decretar las exportaciones, /<-•'.< il< I siglo xx y de la debilidad administrativa, fue el continuado expolio del patri- /n. . \iinii' oportunas para su defensa". Añade que "el Estado ory:ain ' , i n sentido estricto republicana, de un gobierno republicano que extendió su [wllfno con los informes sobre el estado de conservación y lusobnis nii'.niir . aplicación durante la dictadura, es decir, durante un contexto político y so- i' liaban. cial muy diferente. Tuvo, pues, una gran vigencia, exactamente cincuenta y dos años, aunque durante todo este tiempo nunca se observó rigurosamente, Ahora bien, el punto más innovador es el referido a la restauración, i'ti lo que no es nuevo en la historia del Patrimonio pues los gobiernos antepo- •1 ijiii- pone fin a la práctica de la "restauración en estilo" promoviendo l > i nen muchos otros compromisos. Además, en estos años del siglo xx también flllli'lii conservación y el establecer limitaciones al préstamo de objclos de hay que tener en cuenta las carencias de medios materiales y humanos de la HtliM'os pura exposiciones nacionales o extranjeras, para lo cual se requiere posguerra, lo que impidió rehabilitaciones, restauraciones, y en definitiva, .un- , 'n de la Junta. Por otro lado, se intenta acabar con el expolio de un mayor control del patrimonio, a lo que especialmente contribuyó el des- l|ili".i.i-, y monasterios. conocimiento de las nuevas teorías europeas debido al aislamiento político. \i\ problema de la eficacia de esta ley es que la protección sólo afcelaba Para la aplicación de esta Ley se crea la Junta Superior del Tesoro Artís- n i n | i u l l u s monumentos declarados por medio de Decreto, medida más exi- tico, que sustituye a la Junta del Patronato del Tesoro Artístico Nacional de I). i i i < ( | i n - el trámite administrativo de incoación de expediente como se lia- 1926. Esta Junta asume la responsabilidad técnica y científica mientras que HJM (inlenormentc. Todo lo demás quedaba al margen de la ley y en la I íspaña la carga administrativa y de gestión corresponde a la Dirección General de 49 l'ítí es mucho, además la ley ante la sociedad todavía seguía teniendo Bellas Artes, de quien depende y a cuyo Director compete firmar sus resolu- mu. li.i tk-hilidad. Esta figura supone la prohibición de derribo del edificio o ciones para ser ejecutivas. . «un u i obras sin autori/ación de la Junta. Las competencias principales de la Junta se detallan en la siguiente I .1 l.ii!'.;! duración de esta ley, hasta la publicación de la Ley de Patrimo- enumeración: i i i ' i Misionen de 1985, requirió sucesivos decretos y normas para actuali/ar- 1 1 cuino la Ley de 1955, con la que se amplían las sanciones a los propie- - Realizar los informes preceptivos para la Declaración de Monumentos. i u n i|nc hacen uso inadecuado de los edificios protegidos; la de 1958, por - La inspección de Monumentos. U (jik* se consideran las categorías de monumentos provinciales y locales t MU l , i mk-udón de preservar un mayor número de arquitecturas e i m p l i c a r - Dictaminar la procedencia de la ejecución de obras en ellos. ni MI financiación a las administraciones locales; la de 1963, dedicada a la - Decretar la paralización de obras, incluso en edificios no declarados. • ion de escudos y elementos heráldicos; o la de 1973, referida a la j i l i i l i 1 1 mu de la arquitectura popular. - La redacción de los planes anuales de conservación y de excavaciones. \ mudo de recopilación, se puede decir que el concepto de Patrimonio - Autorizar la exportación de objetos histórico-artísticos. IH riinibiado sustancialmcnte desde que el Renacimiento descubriera que la - La imposición de multas cuando la exportación es ilícita. ni i i . i del pasado origina un nuevo tiempo y que, no obstante la prconi IM vriKTah/ada por el Patrimonio histórico-artístico, en el mundo e n i c n * - Control de accesibilidad para visitar y estudiar monumentos y colecciones. • i > ' ' l i r y seguirá sufriendo, como la ciudad y el entorno natural, pucslo - La creación de Museos públicos y la mejora de los existentes. i | i n • [.unos anle una realidad cambiante, no sólo en relación al ynsiu o Im i i. i.is sino también en relación a su función en la política social y eco - La incautación de Bienes no declarados en el inventario. 11 -le los gobiernos. En este sentido, se puede señalar un nuevo c a m i n o Estas competencias emanan de los preceptos establecidos por la Ley. l i .nidio del Patrimonio: su conservación y protección para lavonAVí < 11\ lio sostenible mediante el Turismo Cultural. 72 PATRIMONIO I IISTÓKK'O-ARTÍSTICO l'liMAJ.MIiimiASI'RiilB'IORAS 7.1 Bibliografía Tema 3 BARRERO RODRÍGUEZ, C.: La ordenación jurídica M palriinunio liixiórícti. Madrid, Kd. Civitas S. A., 1990. Los estudios sobre el régimen jurídico de LA VISIÓN DEL PATRIMONIO los Bienes del Patrimonio histórico artístico son abundantes, principalmen- te, desde ia publicación de la ley de Patrimonio Histórico Español de 19X5 HISTÓRICO-ARTÍSTICO porque la importancia del tema y los problemas de su aplicación han atraído la atención del campo del Derecho. En este sentido, el lector no formado en EN LOS VIAJEROS las ciencias jurídicas debe consultar el más adecuado a sus intereses, pero es necesario adentrarse y conocer las líneas generales del tema. LÓPEZ-YARTO ELIZALDE, A.: El Catálogo Monumental de España (1900- 1961). Madrid, C.S.I.C, 2010. Es una exposición concisa y bien informada de la historia y problemas habidos para que esta importante medida de pro- tección no se cumpliera en su totalidad, a pesar de la voluntad de los gobier- nos y el interés de los estudiosos. MAIER ALLENDE, ).: "La Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia" en 250 años de arqueología y patrimonio histórico: documen- | luí inducción: relatos, relaciones y libros de viajes. íación sobre arqueología y patrimonio histórico de la Keal Academia de la I I Maravillas d e l a Antigüedad. Historia, estudio general e Índices. Madrid, Real Academia de la Historia, I ' I .a lidad Media: viajeros y peregrinaciones. 2003. Este artículo resulta muy útil porque la información que presenta per- mite deslindar las competencias de las dos Academias, la de la Historia y la I í I 'onoccr el mundo. de Bellas Artes, en materia de protección de los bienes antiguos y artísticos. I I I I viaje y la fiesta. NIETO GONZÁLEZ, J. R.: "La catalogación artística como herramienta de pro- I • Maneras de viajar. tección" en Actas del Congreso Del Ayer para el mañana. Medidas de Pro- ' I i primeras visiones de la riqueza artística. tección del Patrimonio. Valladolid, Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, 2004. En este artículo el autor analiza la labor ímproba que I I ,i Ilustración, supone la realización de catálogos e inventarios y sin embargo, imprescindi- i I HlirandTour. ble para la protección de los Bienes. Conjuga la profundidad de su conoci- .2. Viajeros por la Península. miento en el tema con los amenos casos y anéetotas vividas. i 1 o pintoresco y la eslampa. BÉDAT, C.: La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (¡744-1808). Ma- I I I'.I viaje d e Antonio Ponz. drid, Fundación Universitaria Española, 1989. Es un libro destacado en la i ' I ,;is grandes exploraciones. bibliografía sobre la Academia de San Fernando, tanto por haberse consti- tuido casi en fuente primaria para el estudio de la Academia como por ser de •I I I \ L I J O en el siglo x¡x. lectura amena. Sin embargo, es el libro de José Caveda y Nadal, de consulta I I l.;i imagen de Rspaña: interpretación de los viajeros románticos. en biblioteca, el que ofrece el primer análisis sistematizado de esta Institu- ción: Memorias para la historia de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de las Bellas Artes en España, desde el advenimiento al trono desde Felipe v hasta nuestros días. Madrid, 1867. 74 l'ATUlMONIOIllSTOKICO-AlinSTini II.MA i.l.AVISIÓMllil. PATRIMONIO IIISIÓHICO-AHI'ÍS'MCOI'N LOS VIAJl.KOS 75 I. Introducción: relatos, relaciones y libros de viiijes I. /. Maravillas üe la Antigüedad Los viajes y los relatos de los viajeros son testimonios históricos y, IVsde la Antigüedad el viaje fue narrado; el viaje comporta un liii'liir por ello, una fuente fundamental para el estudio de la Historia del Arle, ili'urnptivo que significa la captación de información geográfica y I ti vininn además de tactores decisivos en la valoración de la riqueza artística, (ti11 UTrilorio. por tanto, la narración del viaje se confirma como unil fuotilc así como en la configuración y evolución del concepto del Patrimonio til1 conocimiento; transmitía y transmite una imagen, iniciándose así In con- histórico-artístico. milidueión de los primeros testimonios culturales (Morere, 2009). Son nimio- IIIMIS las apreciaciones que realizaron los viajeros sobre la riquc/n m'tf.stk'll Los viajes conforman nuestra historia y el hecho de viajar equivale ijiir pudieron contemplar. A Anaximandro de Mileto (siglos vn-vi «.(',) sf lo a aprehender la realidad física y geográfica, así como a despertar la (til I huye el primer intento de describir toda la tierra, aunque su Periodo (A'.v, curiosidad y la admiración por las manifestaciones culturales, espe- i'iimpendió geográfico de su viaje, es una mezcla entre descripción, calculo, cialmente por los tesoros artísticos y monumentales. Fue frecuente que i'lliuuriifia y mito. Será, sin embargo, Herodoto (siglo v. a.C.), geógraló e los viajeros plasmasen sus impresiones por escrito, bien en cartas o tilNlnriitdor, el primero en quedar seducido por los monumentos y la c u l l i i - relaciones, en informes o memorias realizadas en cumplimiento de su hi du los territorios del Oriente mediterráneo que compendió en Los niu'Vf misión, o bien como un diario de las sucesivas jornadas del periplo. lilmtfi de historia. Describe las obras que debían ser vistas y admiradas por En su conjunto, estos relatos conforman un género literario, el de los •ai i'xci'pc tonalidad, es decir, las "maravillas", como pirámides, templos o relatos de viajeros, libros o relaciones de viaje, y es una fuente impres- li'toros y que podían ser visitados durante el viaje. Con el tiempo y desde el cindible para estudiar la génesis primitiva de lo que hoy denomina- |i. nodo helenístico se perfilan paulatinamente las denominadas "siete ma- mos Bienes Culturales. La literatura de viajes nos ofrece perspectivas nn'i llns" del mundo antiguo (las Pirámides de Egipto, el Faro de Alejandría, muy variadas conforme a nuestros intereses de historiadores, puesto que proporcionan la experiencia que en el pasado se tuvo al conocer pueblos y lugares nuevos, a través de descripciones que, por supuesto, evocan el modo de pensar de una época y la percepción personal del narrador, llegando a adquirir una vitalidad sorprendente cuando se trata de personalidades de gran relevancia, pensemos en la crónica de un historiador barroco sobre la visita de un monarca a una ciudad o en los relatos que del viaje a Italia realizaron el filósofo Montaigne, el poeta Goethe o el escritor Stendhal. Fin los relatos de viajes encontramos la narración de las más diversas experiencias: acontecimientos contemporáneos, datos de la vida social, comentarios sobre la calidad de los albergues y posadas, la seguridad de los caminos, el paisaje etc., pero nos interesan otros aspectos para el análisis de la percepción y valoración patrimonial, corno la descripción de las ciudades por las que se pasa, la existencia de fuentes y mercados, la presencia de edificios emblemáticos, la grandiosidad de una catedral o la riqueza de sus tesoros y reliquias, comentarios que se enriquecen cuando los describen con detalle estableciendo comparaciones con su ciudad o país de origen, o bien dando opiniones personales. Por ello, los libros de viajes son una fuente complementaria e im- prescindible, pues ofrecen un recorrido y una revisión del pasado artís- tico, aunque no hay que olvidar que siempre responden a las coordena- das políticas y socioculturales propias del momento histórico en que se escriben. II MA I, LA VISIÓN t)l¡l. PATRIMONIO los Jardines colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Ictn pío de Olimpia en Éfeso, el Mausoleo de Hilacarnaso y el Coloso de Kodas). unidas siempre al concepto del mundo de los viajes, momento además en que se conforma la crónica del trayecto, \aperiegesis, como un género lite- rario que recoge todo tipo de información. Se atribuye a Filón de Bizaneio (siglo u a.C.) el primer tratado sobre las "siete maravillas", sin embargo es casi seguro que debió copiar alguna recopilación anterior. No hay que olvi- dar los viajes de conquista, como los de Alejandro de Macedonia a Oriente, ya que los estrategas se hacían acompañar por toda una serie de eruditos, his- toriadores y geógrafos, cuyo objetivo no sólo era narrar los hechos bélicos . y las victorias, sino también los monumentos y las culturas de los pueblos conquistados, cuya alusión o descripción implica ya una valoración. En esto sentido, la formulación de estas maravillas en su conjunto se inserta en un una suerte de repertorio simbólico e imaginario de las grandes realizaciones durante el Imperio de Alejandro Magno {Ramírez, 1983). Igualmente en la civilización grecorromana son valorados muchos san- 1 tuarios que fueron centros de peregrinación. Herodoto, el gran viajero del I mundo griego, menciona los ritos del santuario de Samotracia. Numerosos I viajeros griegos, como Polibio, Estrabón o Pausanias, destacan en el mundo I romano, un pueblo para el que Egipto, Grecia y Asia eran ya destinos de gran I miAlLA VISIÓN DELPATKIMONIOIIIS „ A K M S I | , , , | . M . , K VIAB», atracción. Pausanias (siglo ni a. C.), es célebre por su l)anTÍfn-n'ni i l t - d n - f i un texto cseneialmcnte topográfico, en cierto modo una guía para el viajero que recoge una inventario exhaustivo de objetos artísticos y religiosos, amén de numerosos monumentos helenos, cuyos comentarios y descripciones se- rán fundamentales para el redescubrimiento de Grecia por parte de estudio- sos y viajeros durante los siglos xviu y xrx. Las referencias a las grandes maravillas del mundo clásico serán rccu- I rrcntes desde los escritos tardorromanos. Así, en el siglo vi d. C., aparece el tratado De septem miracu/is mudi, un texto anónimo que originará una abundante literatura, a la vez que tendrá una enorme repercusión gráfica y teórica durante los siglos xvi y xvn. Son significativos a este respecto el grabado de F. van Aelst, Li selle miracoli dc'l mondo (Roma, hac. 1580) y la colección de estampas que los holandeses Maarten van Hcernskerck, pintor manierista, y Philippc Galle, impresor y grabador, editaron sobre estas siete colosales "maravillas" en 1572. Desde la época tardorromana se buscó constantemente la octava maravi- ! lia; con el tiempo y con el fin de atribuirse un parangón con la Antigüedad el monasterio de El Escorial acabaría siendo una de ellas. Durante el siglo xvu el filósofo jesuíta alemán Athanasius Kircher se convirtió en el paradigma de los estudios sobre las maravillas desaparecidas, dentro de la tradición hermética y mistérica del Renacimiento. En una de sus obras, Turris Babel (Amsterdam, 1679), recoge algunas de ellas, como los Jardines de Babi- lonia, las Pirámides de Egipto o el Coloso de Rodas, imágenes que, por la ! confusión heredada, han requerido de considerables exigencias iconográfi- cas. Más tarde, ya en el siglo xviu, el arquitecto vienes Fischer von Erlach recogerá las siete maravillas en uno de sus textos ilustrados sobre la historia de la arquitectura. 1.2. La Edad Media: viajeros y peregrinaciones Las referencias medievales más interesantes sobre datos artísticos y mo- numentales se refieren a Jerusalén y Roma. La primera fue la meta espiritual desde la época de Constantino y su importancia queda demostrada en la representación que, habilualmentc, se hacia del orbe o la tierra: Jerusalén se ' situaba en el centro de una circunferencia, dividiendo el mundo en tres par- I tes o regiones (Asia, África y Europa). El ejemplo más famoso de un relato a Tierra Santa en el siglo iv d.C. fue el que escribió la supuesta monja Egcria. A través de manuscritos y códices contamos con el testimonio de su viaje a los santos lugares desde el oeste de Europa, cuyo título de Itinerarium <¡ i , t l l.i pormenorizada descripción del Arca de San Gil que permite casi una dado por las murallas aurelianas. i omplclü lectura iconográfica de todos sus frentes. Sin duda, es el capítulo IX. ron el título "De la calidad de la ciudad y basílica de de Santiago, Para entender la motivación de la mayoría de los viajeros y peregrinos t/inMo/ de Galicia..." el que ha proporcionado mayor provecho a la hislo en la Europa románica, hay que tener en cuenta la aparición de los supues- i n i | ' i : i l i a . Las dimensiones, longitud y altura, el número de naves, capillas o tos restos y sepulcro del apóstol Santiago en el siglo ix, descubrimiento que |iil;iK-s y columnas exentas, la luminosidad del triforio, o las 63 vidrieras que inició la peregrinación a Santiago de Compostela, un destino que, desde rítmicamente recuenta de la basílica, así como la descripción de las puertas entonces, se configuró desde Francia con una asiduidad paralela a la que y pórticos del templo, han servido de sustanciosos datos para reconstruir la originaba la ciudad de Roma y un destino que marcó la historia social y cul- i n i i i u i i v a catedral compostelana. tural europea. El viaje a Compostela se conformó en la Europa cristiana con una ruta cuyo inicio comenzaba en cualquier ciudad importante del norte o I .os viajes a Oriente, con destino final en Jerusalén o La Meca, tuvieron centro de Europa, a través de una compleja red de caminos o calzadas para |«n lo general el mismo propósito religioso, sobre todo porque en muchos confluir en Roncesvalles y continuar por la meseta norte de la Península dr rsios periplos se hacía escala en Constantinopla, la Nueva Roma cris- hasta la ciudad gallega. Lógicamente se iniciaron otras rutas para la llegada H . M I . i desde el siglo iv. No obstante, en estos viajes era Bagdad la ciudad a Compostela, como la que por el sur confluía en Tuy y Pontevedra, la de- t|nr despertaba el entusiasmo de los viajeros y muchos de ellos no olvida nominada de "la Plata" o la que exigía una ruta marítima para los cristianos n lencionar el palacio del califa y la extensión de sus jardines, o bien de las islas Británicas o la zona escandinava y que accedían a través de La ln 1-1,111 me/quita del siglo xu. Durante esta centuria dos viajeros hispanos Coruña o los puertos cántabros. El relato más importante conocido sobre la Knprcndieron este duro y costoso pcriplo. El primero de ellos fue I bu Juba vi peregrinación a Santiago de Compostela lo constituye la compilación titu- . q i i n - n v i a j ó a La Meca y escribió su relato, A través de Oriente, lisie u - \ i n luda Líber Sancti ¡cobi, perteneciente al archivo catedralicio compostelano, i •. un,i de las obras capitales de las letras arábigas. Se ocupa de la rililn, mi recientemente sustraído. Es un conjunto de textos redactados en diferentes ¡•i i n - i t i literario equivalente al "relato de viaje", cultivado desde el sifjo i \ épocas y refundidos en el siglo xit, más conocido como Codex Calixtinus, pul .mdahisíes y magrebíes para describir el viaje a Oriente con dcslnm n por atribuirse gran parte de dicha compilación al papa Calixto 11. Dentro de I n M . I Sania. Los rihla son textos que proponen una guía de viaje y que. él, el libro V, o Líber Peregrinatíonis (Guia del viaje a Santiago} aparece i n i n t i los de las peregrinaciones cristianas, están destinados a c u m p l i r nci como una auténtica "guía del peregrino" que describe y ofrece la ruta del i.c. observancias religiosas. Sin embargo, la rihla tenía también otros I u n - n viaje, que se detiene en mencionar las localidades del camino, y las obras i i l n iriilcs: "adquirir ciencia". Las primeras noticias de este género dalan de de arte, la catedral y la ciudad compostelana. Está atribuida su redacción al iiulures cordobeses, granadinos y malagueños de los siglo ix y x y c o n l u n m l i . i . u l b n YQbayrí 1145-1217), el verdadero fundador del género, un hispano i i i i r . n l i i i á n que vivió en pleno esplendor almohadc y en la última époc:i de 82 l'A'lklMONIOINSTÓRiro-ARTÍSTICO TliMA.I. LA VISIÓN 1IH l'A'IKIMMNIl A U M S I i n i I Í N I . O S V I A J H í M S H3 la \ . i l i - i h u m u , n l i i i . n i . i \ m u | i n - la |i;nic cenital di' l.i nli/.i de > í>n \ iihayí mies posteriores, como lo constituyen las ceremonias preceptivas y los pormamit^ d, l.i jic-ientina l'iti de Itifi maravillas ción.el lexloes uno de los más Hables y documentados del siglo xn, por ello „unitnii-Juan de Man- fue copiado y plagiado por numerosos autores posteriores. Aporta pañi lu I, (ile hutía 1360), un n n L c; a A N TAMO.R Historia del Arte y para el análisis de la valoración del Patrimonio hislórieo- i a Oriente novelesco y artístico una serie de descripciones y datos de los principales monumentos I ,1o, pero que describe con los que se encuentra y visita, como las pirámides próximas a El Cairo y i andes capitales, como su esfinge de Gizeh, las aljamas de las grandes ciudades, como la de Damas- ¡ . .i.intiiiopla, Jerusalén co, describe ciudades como Kufa o Bagdad, baños, palacios y murallas etc. j misay con enorme de- Algunos de estos textos han sido considerados como documentos esenciali'ti uicnlo. Por otro lado, para la arqueología islámica. •¡•ni ik'l Conocimiento, El otro viajero hispano, Benjamín de Tudcla, dedicó trece años de su I liilso viaje de finales 1 vida a recorrer gran parte de Europa: Francia y Alemania, Roma y las capi- .i|(lo xiv, probablemen- tales más destacadas de Oriente Medio, como Bagdad, Damasco y Jerusalén. , lindado con la ayuda Su texto es de un gran interés pues enumeró, a manera de catálogo, todas las n mapa, verifica la ínti- comunidades judías de su tiempo, consiguiendo uno de los mejores recueti- I n Ilición entre los trata- tos del Medievo, incluye las primeras menciones a las ruinas de Babilonia, l'^ográficos y los libros al palacio de Nabucodonosor y a los zigurats. En pleno siglo xiv Ibn Bartula injes. relató su viaje a La Meca, consiguiendo uno de los textos más completos al I n riqueza del conteni- lugar santo y más conocidos de la civilización islámica. Sin embargo, en la , de los relatos viajeros búsqueda de la apreciación del patrimonio por parte de los viajeros medie- muy variada dependien- vales, nos encontramos que tanto los viajeros por Europa como los más au- . de la curiosidad y de la daces hacia Oriente presentan unos intereses culturales que les llevan a rea- niiación de quien escribe. lizar una observación claramente selectiva, en la que predominan, entre otras a j'.eneral, los más ricos noticias, la descripción de ciudades y monumentos, pero comentadas con i noticias desde el siglo enorme vaguedad y con un espíritu de observación todavía muy impreciso, I , se deben a estudiantes, De todos los viajes realizados al lejano Oriente durante los últimos siglos , K-sii'islicos y embaja- ni'S, aunque no hay que Portada del reíalo de Ruy González Clttvijo medievales, el más famoso sin ninguna duda es el del mercader veneciano de una edición de ¡632. Mareo Polo (1254-1324), el viajero medieval por excelencia. Sirviéndose de ,l,'.ll reciar los relatos de co- la Geografía de Ptolomeo, fue uno de los primeros en discurrir por la mí- I ntes, marinos o mili- nos. Con la intención de establecer una embajada castellana en la corle tica ruta de la seda hasta China, convirtiéndose en un auténtico explorador u Samarcanda, Ruy González de Clavijo viajó hacia el Oriente llegando de zonas desconocidas para los hombres de la época. Se cree que dictó su i 'unslantinopla en 1403, ciudad que le asombró por sus edificios, y es periplo a un compañero de prisión, Rusticello de Pisa, cuando fue capturado iuo en estos relatos viajeros las ciudades se definen por sus monumentos. en 1298, texto que se conoció como // Mi/tone (El millón) o Libro de las \ 'íii regreso escribió Vida y hazañas del gran Tomarían con la descripción maravillas, uno de los grandes relatos viajeros de la historia del comercio I, Ins tierras de su imperio y señorío, un texto comparable al Libro cié A/.v de la Edad Media. Con el se retoma el concepto de "maravilla" (mirabilis o iiitnivillas de Marco Polo, y en el que se aprecia claramente que los punios mirabilia), palabra fundamental para las crónicas viajeras - se utilizó desde ti ivilcgiados de la descripción son las ciudades: son los hitos principales del el siglo xn para titular los textos sobre iglesias y monumentos de Roma-, luKTiirio. Aunque el autor mencione la categoría de las iglesias de Conslun que acabará calificando también lo prodigioso o portentoso. Marco Polo dio a conocer a los europeos de la época los increíbles logros de la civilización china, así como aspectos de la riqueza artística, siempre con enormes exa- mi i michos otros relatos de viajes mcaievaies, máxime ai s^i h -u..,^ , geraciones y excesos que, ante el estupor y el asombro maravillado, parecen un la aparición de la imprenta. Y es que la "descriptio urbis" n o m i a l i / u estar condicionados por la literatura de la época y redundarán en crónicas I, terminados aspectos: la antigüedad y la fundación de la ciudad, la s i l u a 84 l'AlIflMONIOIIISTÓRICd.ARTiSTim V I S I Ó N D l ' l . l ' A r K I M I i N i n i l l s i Ó H U ' O A K T Í S T I C O I ' N i . O S V I A . I l i l i l i S S5 ción topográfica y sus fortificaciones, así como sus edificios y monumentos, > ! < > por copia y algunos fragmentos de su diario fueron recogidos por Frny ofreciendo el punto de arranque para el posterior género panegírico sobre 11 ululóme de las Casas. ciudades. Ll descubrimiento de un nuevo continente abrirá nuevas rulas comer Los móviles del viaje fueron muy diversos, aunque muchas veces al via- 1 1 ti ION, marítimas y terrestres, convirticndo a España y Portugal en los Ildr jero le movía el simple hecho de deambular por tierras extrañas, de forma M » (IV las exploraciones. La primera mitad del siglo xvi fue un periodo do caballeresca, como insinúa el autor de otro viaje por Europa y Oriente, Pero inundes navegaciones y el afán por dar a conocer los espacios del Nuovn Tafur, a mediados del siglo xv. Es importante ver siempre en estas descrip- Mundo hará que se vaya arrinconando la dimensión fantástica de los ro ciones cómo influye la ideología de los autores y el estamento social al que Itlluh n l:i par que se produce la transformación del corpus literario di- ION pertenecen. Y es que el estatus social de los viajeros era un factor que deter- Vln,|i'N 011 compilaciones de textos heterogéneos -cartas de relación, Jim ION minaba el tipo de viaje y la elección del transporte, como cí tamaño de los id' viaje, crónicas, historias naturales...- como la que elaboró el ¡ícónrulo séquitos, los vehículos y caballos y la comodidad del alojamiento. La políti- Vtiiuviiiiio Cíiovanni Battista Ramusio en sus tres tomos sobre Ntivi^tiiuní ca motivó muchos viajes, como el periplo del suabo Jórg von Ehingen que le fl l'/<(0,'í. editados entre 1550 y 1559 y en los que incluye las navegiiciones llevó a Portugal y el reino de Granada en tiempos de Enrique IV. Pocos años lili A nítrico Vespucio, las cartas de Hernán Cortés, la Relación ik A l v a í después, un humanista bohemio redactó detalladamente el viaje que León Nl'llli 1 / ('abe/a de Vaca, el viaje de Magallanes, los textos de Pedro Miirlit de Rozmithal realizó por toda Europa hasta llegar a Castilla en 1466. Y a di1 Ani'lcría o de Gonzalo Fernández de Oviedo, entre otros muchos. Otra finales del siglo Jerónimo Mün/er emprende el Viaje por España y Portugal, t'iiliil'ilaeiÓM de las mismas características la realizó el editor inglés Sir K i recorriendo los reinos de la península ibérica. Sus anotaciones, que quedaron (illltlil I l a k l u y t en The Principall, Voyages and Discoveries afilie lüií>li.vh manuscritas hasta el siglo xix, ofrecen información sobre ciudades, cons- Huilón ( I ondrcs, i 589-1600). trucciones, monumentos, tesoros de las iglesias y el gusto de la aristocracia, I o que debe interesar de estos relatos sobre los civilizaciones descubicr- consiguiendo un relato con un nuevo carácter de veracidad y autenticidad. I I U M I I I l¡is noticias que recogen aspectos del urbanismo y la arquitectura, las |tln/»*i, calles y avenidas, los templos y otras construcciones, así como las ll|t|||loncs de los mismos autores, como que muchas de aquella* fiudtidex tuMfl >tn'i \- vt-nltitli-ni rclíición del buen via/ec/iie el invictísimop descripciones y relatos. Para empezar no hay que olvidar los "diarios" di-l i. ffl / >./<,ii!ii,\ Í>,»t l'\'lipc hizo a Inglaterra... (Zarago/a, I 5 S - 1 ) . I mayor viaje de la época: los cuatro viajes a América de Colón, de quien u I , i l u . como en el de otras carias cserilas durante el vi;ije, l apenas se conservan documentos autógrafos. Todos sus escritos han llega* "In», ,nhie el paisaje, el pueblo ¡nj.'Jés, sus costumbres, l'aialeli SMlHli (I AlílMH'ii licriiardino de Escalante, un marino y sacerdote, así como OOütlÓgrafo que acompañó al sequilo, realizó un informe sobre la morfología de las islas, sus defensas y el carácter de sus gentes. El relato del viaje se incorporó al género literario de las "Relaciones", una especialidad característica de la Edad Moderna y cuya finalidad era di- fundir episodios y acontecimientos memorables, entre ellos actos solemnes, como el traslado de reliquias, los viajes de los reyes y altos dignatarios o la entrada de una princesa en la corte, género que tendrá una perdurable vigen- cia durante todo el Antiguo Régimen y que alcanzará sus últimos estertores a finales del siglo xix cuando estas crónicas se incorporen a las Gacetas y publicaciones periódicas. Las relaciones de viajes, que desde la aparición de la imprenta incluirán grabados, resultan primordiales para el estudio de y de Toledo del álbum C las expresiones artísticas de la época y su relación con la imagen del poder, de BI-CJK dado que las estampas nos facilitan el aspecto de la arquitectura efímera y provisional levantada para la ocasión, arcos triunfales, témpleles y fachadas I d l U ) ui Method oftravelling, una serie de instrucciones que no eran más telones, con todos sus mensajes ideológicos, emblemas y jeroglíficos. Re- i|in plagios de relatos anteriores. Por las mismas lechas aparece el texlo vestían la perspectiva real de la ciudad y en su tra/a y ejecución trabajaron I /< u <>/ /''ranee, de Robert Dallington (1561-1637), una descripción de en muchas ocasiones artistas y arquitectos de primer orden. Una de las rela- I I I I I K 1:1 en la que se combina impresiones personales, consideraciones po- ciones que marca un punto de partida fue la escrita por Cálvele de la Estrella, l l i i < . 1 . e información de carácter enciclopédico. No obstante, los europeos el Felicísimo Viaje del muy alto \: muy poderoso Príncipe Don Phelippe, hijo ( M i M u - a r o n textos con tablas y mapas. De enorme importancia fue la apari- d'el emperador Don Carlos Quinto... (Amberes, 1552), un texto que mar- c l n i i íie ('ivitalis Orbis Terrarum, de Braun y Hogenberg, con ilustraciones cará las pautas para los repertorios de viajes y entradas triunfales del siglo uní u ( l.i topografía de numerosas ciudades europeas, un repertorio que au- xvii. Hasta el siglo xix, en que el género decae, esta literatura festiva reflejará i n r t i i . i n i enormemente a lo largo del siglo xvn. unos actos de carácter lúdico con un complejo y enmascarado contenido I .óticamente con la difusión del la imprenta creció el número disponible simbólico y emblemático. ilf ld>ms para viajeros y guías especializadas con consejos prácticos, aunque i n i i i i dios se copiaban unos de oíros y se inventaba mucho. También em- | t i ' / , i i i n i a hacerse populares libros o guias locales dedicadas a ciudades. Sin i l u < l , i el record conseguido está en los textos dedicados a Roma alean/ando 7.5. Maneras de viajar n i l i i I 175 y 1600 más de 127 libros, algunos ilustrados con xilografías y en ni .e.nnies dedicadas a edificios concretos. Muchos de estos textos se cono- I 1 n loihwía con el término de Mirabilia. Los monumentos que se recogen, La aparición durante la segunda mitad del siglo xvi de lo que podría t u .n mayor parte de la antigüedad romana, son ya testimonios de un pasado denominarse las primeras guías de caminos o mapas resultó trascendental. l i i ' . i n i K ' o y evidencian el interés por los restos arqueológicos de la ciudad. En 1552 se publicó en París La Cuide des chemins de France, elaborada I m u - las numerosas publicaciones destacan las realizadas por León Batlis- por el impresor Charles Estienne a base de los relatos anteriores de pere- M AliKTli, Descriptio urbis Romae (1433), Poggio Bracciolini, Ruinarum grinos o de entrevistas a comerciantes. Aunque su utilidad práctica era li- ./i-,i ii/'tio urbix Romae (1450-1452) y la de Flavio Biondo, Roma Imtanm mitada por la falta de información y la defectuosa escala, sirvió como 1.1 ( \ I 14), igualmente dedicada a estudiar los monumentos antiguos y c|iio fuente fundamental para las guias de caminos posteriores, y su revisión fue il.non manuscritas hasta que algunas fueron impresas. Se trata de nina:, sucesiva hasta llegar a veintiocho ediciones. Además de los consejos sobre i|iir lavorecerán el viaje en busca de monumentos y que darán lugar a la con que camino tomar o dónde pernoctar, suministraba información sobre lu- I 1 ptualización del termino "antigüedades' 1 que, poco a poco, se enriquecerá gares de interés histórico y artístico. Un siglo después son los ingleses nevos significados (Hernández, 2002). quienes se especializan en publicaciones relacionadas con los viajes. Me- rece destacarse la manera de viajar que propone Edmond Tyllney (1579- Durante el siglo xvn también se puso de moda el término Deliciitc o / > < • . u l i e los autores que se dedicaban al relato de viajes, como sinónimo di 1ÍMA 1.1 .A VISIÓN 1)1 I PATRIMONIO I US I Ó U K n A K I ' i s ' M m i . N LOS VIAJHins 8') "guía", o bien Itinerariutn, Itinerario o Itinerary, según las lenguas, siendo r i M una ohni era de iniinmil, alabastro, de oro o de piala, o de n el texto más conocido el escrito por Fynes Moryson, An ¡tiaertiiy, cuya pri- i • II,miaba la alención su valor material. Desde la época moderna cnip mera edición apareció en Londres en 1617. En la segunda mitad de la centu- i i uim'iilar si un edificio estaba acabado o no, y muchos se lameular ria destacó un texto básico para proyectar un viaje por Gran Bretaña: se trata |i" l.i i-iik-drtil de Colonia o Milán no estuvieran terminadas, l'orolnt del libro escrito por John Ogilby y conocido como Briíannia o Itinerarium i.is t | i i e contextualizar sus opiniones y es lógico que duranle el siglo Angliae, publicado en 1675. i i u i ' i - i i de una obra gótica no fuera bien apreciada: "gótico ern un li-inun» mientras que si se realiza durante la vejez es una parte de su experiencia". 'Oiiueiieia artística. Bacon además recomendó al joven viajero adquirir algunos conocimientos previos del país o países a visitar, así como algunos conocimientos del idio- I os comentarios sobre la riqueza artística que escribe el viajero de h ma. Añadía que el joven debía estar acompañado por una persona de más I » H ,i moderna resultan todavía muy parcos. No obstante, donde más inlói edad y experiencia, de un tutor que dirigiera la ruta y decidiese qué era lo ii.n u n í se dio fue sobre Italia. Las primeras guías y libros sobre Roma, antes que había que visitar. El ensayista inglés recomienda, entre una larga lista iMiii-tiiados, proporcionaron leyendas asociadas a los edificios religiosos de objetivos, "los muros y fortificaciones de las ciudades y recintos; asilos |iu- l'iiscaban muchos viajeros y desempeñaron un papel muy importante y puertos; antigüedades y ruinas; bibliotecas, casas y jardines de lujo y n MI educación artística. Por otro lado, los viajeros que fueron a Italia en- placer...", así como asistir a universidades, conferencias y tertulias, y, por n i i i i a m n una fuente de información importantísima en la obra de (¡¡urgió último, subrayaba la importancia de llevar un diario para tener constancia de ,\\-.;u\, en Las vidas de los artistas (1542-1550), archiconocido repertorio lo aprendido y contemplado. I. l>io»,i;ifias de artistas italianos que proporcionaba datos al viajero. De n i hu. muchos comentarios sobre pintores y otros artífices que aparecen en Deben señalarse dos aspectos sobre los viajes de la época barroca. El i r . n-lalos de viajes son copia de este texto fundamental. Fue importante. primero es la creación en la segunda mitad del siglo xvn de la Royal Society en Inglaterra, una fundación que promovió los viajes como motor de reno- vación, para conocer cosas nuevas y extraer conclusiones, recomendando la publicación de la información obtenida a través de correspondencia o relatos de viajes. La Royal Society publica instrucciones para los viajes y añade que el resultado del relato viajero debe informar al público de los descubrimien- tos de la ciencia, de las mejoras del arte y de la extensión del conocimiento. La segunda cuestión, ya destacada, es la continuidad del viaje inventado, los relatos de falsos viajes, una especie de plagio que redactaron ciertos autores sin salir de su casa. 2. Las primeras visiones de la riqueza artística Uno de los aspectos que más interesa es la actitud del viajero de la época moderna ante las obras de arte que encontraba, o al menos el nivel de entu- siasmo y, en este sentido, hay que recordar que durante los siglos xvi y xvn no se viajaba por ver o admirar "monumentos", tal y como hoy entendemos. Al viajero, hasta entonces, le interesaban otros aspectos, como el de la ri- l )0 l'ATRIMnNIOHISTÓlíU'n-ARTÍSTK'O TKMAJ. LA VISIÓN I>H PATRIMONIO HIS'IÓKK (I A K I I S ' M I ' O I N I OS VIAIMtn h . i i i \ n vil Kpana tic 15X7 a ld()2). lín su manuscrito delalla los lugaies \ H t i i i i l n n i l f cultural de la época, los ritos y ceremoniales, describiendo ciudades \ ,ii<|ink'cliiias, jardines y fiestas y otras manifestaciones artísticas de entumí 1 lni| u manda, como la que ofrece del monasterio de El Escorial, ocupándose di '.n íí '.oros, pinturas, el coro y la biblioteca. Sin embargo, son sus dibujos H 11 • . i n m u n o más objetivo para reconstruir ciertos capítulos de la historia drl ai ir h i i » i . MIÓ en España, como la representación que recoge la actuación de uno-i r i | i n l i l > i i s l a s italianos en Madrid. Se trata de una representación fui lamuii.il I K I I . I r'.lutluirel Real Alcázar de los Austrias, como loes también el i bujo qiii' (i . i l i .1 n i- Se hi/.o habitual que los jóvenes de buena familia y de l.r, oÍMl dio de la cartografía, la topografía y el paisaje urbano de la segunda mitad ,n i'inudadas viajaran al extranjero, recorriendo diversos países en compiiillii del siglo xvi. i d un pieccptor o tutor. Para los ingleses era un medio indispensable j i . i i . i l.i r i l m .irión de los jóvenes. Durante la ¿poca moderna muchos artistas viajaron por Europa, siendo Italia el destino favorito. Son famosos los libros de esbozos y apuntes que i 'orno ya se ha indicado fue Francis Bacon, en el siglo xvn, quien u h c t m Alberto Durero realizó en Venccia y los Países Bajos, por ejemplo, numero- I» • i memos fundamentales y los rasgos que caracterizaron el v i a j e Mus sos escultores y pintores viajan a Italia para formarse, estudiar y copiar obras n n i I a idea del valor educativo fue recogida por numerosos pensadores renacentistas y barrocas. Pedro Berruguele, entre muchos otros, fue uno de i • n i i t | H i u s del siglo xvni. El mismo J.,1. Rousseau, en su tratado Emilio o /><• / .n'ii'iii (1762) insiste en el tema añadiendo que "fra/'mv'.vn MÍ/VC viii a Italia y España, tuvieron objetivos diplomáticos. Y no hay que olvidar la i,i< ¡ > i t ; i llgura española ¡lustrada, Clavijo y Fajardo, explica en El ¡H-IIMI misión especial que se le encomendó a Velázquc/ en sus viajes a Italia: la ,/,'M I •'<>.!) la importancia de un viaje para comparar lo que se ha vislo fuera compra de obras de arte para el rey de España Felipe iv, piezas que engrosa- \" qiiL 1 se practica en su país, pues se Hve lo que falta y lo qiw sobra.,.'1. rían las colecciones reales y formarían con el tiempo un capítulo importante V í a n los británicos, los más viajeros de Europa, los protagonistas poi de nuestro patrimonio. Los ejemplos son muy numerosos y no hay más que i M i i ¡i. ia del Grand Tour. A principios de siglo aparece el libro de Joseplí repasar los capítulos de la historia del arte de este periodo. \ i M > "ii, Remurhi on severa! parís of Ita/y in ihe years 170!, 1702 muí I ' H ¿ un texto que se convirtió en un autentico manual para todo i n t ' l c s < | n < quisiera llegar hasta Italia. A esta obra le sucedieron numerosos ' l l i l u u de Nugeiit, The Grand Tour (1778). Con el tiempo este iour se fue i. i • más cosmopolita y a los ingleses sucedieron los holandeses, fran > • . alemanes y nórdicos. El periplo acabó convirtiéndose en una señal de Varios parámetros articulan los viajes durante el siglo xviu. El prime- i l M t i i i ion social en toda Europa y además ejerció una influencia decisiva ro fue la avidez de conocimiento, en el sentido estricto del termino, que ,-n l.i N'iinación del gusto inglés. Fue común que estos viajeros a d q u i r i e r a n generó una enorme actividad científica, dirigida tanto al ámbito geográfi- i - i arqueológicas, grabados, vistas de ciudades y esculturas, así como co, como al naturalista o a la recopilación de datos históricos. Siguiendo un .unís ile sus retratos entre las ruinas clásicas. Con ello muchos talleres estos intereses los destinos se amplían y así en 1783 Constantin Volney i i i l r . i i > os inauguraron la exportación de obras de arte y el desarrollo de la viaja a Oriente Próximo, publicando más tarde l'oyage en l^gipte et en | i i u i l m e i ó n de copias pictóricas y de mármol que los británicos se lle\ amu Syrie. Fueron comunes, tanto en España como en el resto de Europa, em- ¡avenir, presas arriesgadas, como las grandes expediciones de Mutis y Malaspina, así como pcriplos de menor trayecto pero que recogieron informaciones M (inútil Tour podía duraren torno a dos y tres años y se eenliaba lund.i histórico-artísticas que suponen el punto de partida de la valoración patri- MU n i . l í m e n l e en recorrer Francia hasta llegar a Italia, y retornar poi a l r n u . i monial. Por otro lado, la importancia pedagógica que se atribuía al viaje, / m u ' , de ('cntroeuropa y los Países Bajos. Por tanto, la Península lh< i u .1 una nueva forma de instruirse cuyo modelo se encuentra en el pensamiento i | i u ti ihii fuera de la ruta convencional, fuera de juego, fin el siglo \ \ i i i I I coetáneo francés. Este carácter educativo era una fórmula para ilustrarse y i .1 mío de los países menos conocidos de Europa y uno de lo-, n m > . para aportar conocimientos y proponer mejoras, una máxima que tuvo en i i l i . n 11 MIS por su aislamiento geográfico, por su retraso, sus rasaos I I I S I I H U o>, España un amplio seguimiento. \ ,n .. :.casos a vanees lecnicos. El viajero europeo que desde Francia dividía 94 l'AIKIMONIIHIIS'inUICO-AR'liSTK'n 'Il'MA I , L A VISION Dl ; l I ' A I ' H I M O N I C entrar en la España del siglo xvín más que un viajero era un avcnlmcio. una i ii. i l n i|iu- Icnía el país. Ñu ohslanlc, anlc los Borbolles, y las i e luí mas de l:i especie de explorador. La Península era la gran desconocida de Kuropa, luí y numarquía ilustrada de Carlos m, los viajeros cambiaron de aclilud. Muchos como aseveró el mismísimo Voltairc: "Es un país del que sabemos hin poco ili l n ii«leu a la nueva dinastía, destacan la labor emprendida por el nmn¡iir;i como las regiones man salvajes de África, pero no vale la pena conocerlo". i n immshos, alabando especialmente a Campomanes, aunque eonsidriiiu i|ih lus cambios producidos todavía no eran suficientes. Si hay un punió de acuerdo en los viajeros británicos de esta época I u* MI i . i l i . i . n la riqueza cultural de la Península. Uno de los primeros \ i;n n 3.2. Viajeros por la Península II I M I Jolm Dnrant Breva!, dejó constatado su interés por las ¡min-n- . 1 > • ! • i M .i libro Remarks ofsevera! parís ofEurope (Londres, 1726). lín la dtViuln -I- i IHOS sesenta llega Edgard Clarke y al rcgresoasu país publica / r / f i ' M Pese a la marginalidad de España en el Grand Tour, a lo largo del siglo i uní fniiiift/he Spanish nation, donde incluye un catálogo de 111:111 usa Un 1 , ili Xviii y de forma paulatina van llegando viajeros a la Península, especial- l,i l l i h l i o l e e a d e El Escorial. Llega a La Coruñaen 1760 y es de los puníaos mente a partir del reinado de Carlos m, hasta conformar durante el siglo i n i- . i i n m n i u r la importancia que tendría para los artistas ingleses \ isil;u \ xix una variante del itinerario general. Vienen con la idea de descubrir una i ( a los nuevos tesoros de España, asombrosos e intocados. Deja vario tierra desconocida y con la intención de narrar en un libro sus impresiones, • miéntanos sobre la riqueza monumental; admiró el paisaje recorrido comentarios que en su mayoría estarán mediatizados por tópicos y prejuicios •i ii|iie/ a Toledo considerándolo una deleitación propia de Salvaloru acuñados con anterioridad. |íi>'..i ai la ciudad del Tajo se interesó por un templo hebreo ttittéutico en Uno de los acicates para viajar a España fue el cambio de dinastía pro- ttun buena condición, desagradando I e que se hubiera convertido el templo ducido a la muerte de Carlos n. hecho que pone a nuestro país en el punto de ni i u l i o cristiano. A su llegada al país por el puerto de La Coruña, se diri- mira de la política y diplomacia europeas. Es entonces cuando empiezan a i'in .1 I uj>o, donde le impresionaron las murallas, más tarde, al v i s i l a i las llegar los viajeros ilustrados interesados en conocer las reformas borbónicas
  • i'iiiierredor tantas casas que todo buen amante de lo antiguo quedaría de viajes se multiplican, las ediciones son numerosísimas y, en gran medida, il, -.«ludo, porque impiden disfrutar la vista de conjunto que el espectador están caracterizados por la observación, el método y la racionalidad. Aquí , mi"'-" ¡lesearía". La riqueza del clero y la Iglesia no pasa desapercibido podemos rastrear ya los orígenes de la valoración de las obras de arte, ya I i i n i < los curiosos británicos. Joseph Townsend, uno de los pocos c i c n l í l i que la mayoría de estos libros iniciaron la difusión del interés por el futuro i M i | i u ' viajaron por la Península, se asombró ante la fortuna de algunos de monumento histórico. Itc. iinaiibros del clero. En su relato del viaje, publicado en 1791, Jimnur thtotH'Ji S/x/in ifi the years 1786 and 17$7, comenta lo siguiente sobre d Los viajeros británicos del siglo xvm insistieron en los mismos proble- i de la catedral de Toledo: "Si toda esta riqueza se hubiese canalizado mas con los que se toparon los viajeros de la centuria anterior en lo referente /lid i-i un fin útil, ¡que distinta sería España?*. a posadas y ventas, caminos y calzadas, suciedad y miseria. Aunque ahora explican que lo intransitable de los caminos era reflejo de la mala gestión \ :i riqueza artística del país va convirtiéndose progresiva me ule en uno del Estado, que las trabas de peajes, aduanas y portazgos exigían numerosos ili In • oh ¡el i vos fundamentales del viaje. La pintura fue objetivo priorilario gastos o que la Inquisición impedía viajar con libros. Todo era consecuencia |nn¡i d viajero británico. Joseph Baretti, autor del relato A Joitrney from de un mal gobierno, como señala Alexandcr Jardine en sus famosas cartas, I i'ii.li'ii lo (ienova through Eng/and, Portugal, Spain and Frunce ( I .onilivs, una de las obras más profundas y completas sobre la España de la segunda I / / /). apuntaba que "gran número de iglesias contienen hermosas , nitiitn\ mitad del siglo xvui, publicadas después de sus dos viajes (en 1766 y en /'iii 11 r ( 'fi\in. ¡"|.-MI;ISÍ;K)I> sencilla para ser de un español, esta apreciación, en cier- contenía el palacio y pudo además contemplar las colecciones de alguna; to modo acertada, es fruto de su preparación; mas en la explicación del residencias aristocráticas. i i n i | i i i i l o de La Alhambra muestra la confusión lógica del momento de l;i En cuanto a las ciudades la mayoría de los viajeros rechaza el urbaní l u M l n i í i i a d ó n de la disciplina, la Historia del Arle, ya que no se d i s l i n j - n r n lo hlos, como el gótico, el musulmán o el renacentista. Sin cmKuj'.o In . i nmcntarios del barón de Bourgoing en su libro Un paseo por !^s/niii,i ¡fiii n nr.inrn n AKIISIII'OI.N i ns VIAII l«i i l i h u j o s que I O M I . I sobre la inarcluí, explica en su libro ipu- 'Vo/< la ayuda dt los ^rahados espero dar al curioso una idea sutixjin'tnriti >¡i' lu /orina ift1 construir y adornar los edificios públicos. La Alhambrii Je ílnnnida es un edificio único, y su excelente conservación nos permite estudiar lodos los detalles de sus estilos y ornamentos". Entre los ingleses y ya en los primeros años del siglo x\x destaca William Bradford, un capellán que vino durante la guerra peninsular, y realizó una serie de dibujos, grabados y coloreados por I. Clark en 1809 sobre paisajes, vistas de ciudades, monumentos y tipos populares de España y Portugal, denominados sketches y término que se impondría en muchos relatos viaje- ros. Unas décadas después William Beckford se constituye como prototipo de viajero romántico por España. En su libro de viaje líaly wilh sketches of Spain and Portugal contempla comentarios más personales e íntimos que revelan una sensibilidad diferente e intentan suscitar una emoción al lector. 3.4. El viaje de Antonio Ponz Es necesario referirse a los viajeros españoles de este periodo que re- corrieron la Península o países extranjeros anotando todo lo que veían y contemplaban. Son viajes que forman parte del proyecto reformista del des- potismo ilustrado y que buscan modelos y propuestas para el desarrollo de la agricultura, la industria, el comercio y las ciencias, un proyecto que debe relacionarse con una de las creaciones más originales de la Ilustración es- pañola, las Sociedades de Económicas de Amigos del País. La primera fue fundada en 1765, la Sociedad Bascongada de Amigos del País, a la que le siguió la Real Sociedad Económica de Madrid, diez años después, y cuyos estatutos sirvieron de modelo para las siguientes y que, hasta 1807, sumarían más de cien. Fueron creadas en pro del desarrollo de sus respectivas zonas y promovieron los viajes al extranjero de sus miembros como fórmula para conocer y contrastar el adelanto y el progreso. Casi todos los ilustrados importantes, Campomancs, Jovcllanos, Moratín, Iriarte, escribieron relatos viajeros. El primero de ellos, el ministro y conde de Campomanes, emprende un viaje con fines bélicos y estratégicos durante los primeros años del reinado de Carlos ni y sus anotaciones escritas en la Noticia geográfica del reino de Portugal (1762) presentan una perspectiva militar, pero de gran utilidad para el estudio de las plazas fuertes, fortalezas, l i , / , i ( \ 77 l >), textos manuscritos que, en ocasiones, traslucen su espíritu di' murallas y sistemas defensivos de la península a mediados del siglo xvui. l i i - . i M i u i i l o r y arqueólogo con reflexiones propias de un consciente persona^ La preocupación del ministro por la producción agrícola, por incentivar la ! 1,1 liii fonlrihuido en muchas parles del reino a destruir los monumentos otros recorridos, como el Viaje a Extremadura (\ 788) y el Viaje a Casulla ¡a ,inin'iin\." señala en su visita a Mérida. I \ \ l s i ( ) N KM l'.\llilV1(lNliiHIS|n|ili il MilisMCO I'N l O S V I A J H í n ' 101 /£ Sin emburro, el viajero nu'is destacado lúe A n i o n i o l'on/, considerftdj 1 / ¡i'- í>ra tules exploraciones como la figura esencial de la política cultural borbónica de la segunda mi- tad del siglo y un claro representante del ret'ormismo ilustrado, Emprcn- de un largo y famoso viaje tras un hecho trascendental, la expulsión do h u m i l l o el siglo xviu se produce un enorme incremento de In l i t e n i l n m los jesuítas por Carlos ni. Por encargo de Campomanes su viaje tiene, en llt> vlii|rs 11 países lejanos a la ve/ que se multiplican los relatos de exploro principio, una clara misión: inspeccionar y descubrir los bienes artísticos Hunt'fi u l¡erras africanas, americanas, asiáticas y oceánicas. Es el sigln |mi de Andalucía, muchos de los cuales habían estado en manos de la orden. tmi'i'luicin pura realizar la vuelta al mundo, una idea fotncntadii por | ltN CJt A su vuelta publica en 17 lomos el Viaje a España (Madrid, imprenta de |li>ilh iones científicas. Éstas proporcionaron precisos textos cuyn nmiuM i?ni Joaquín Ibarra, 1772-1774). El interés de la obra es inmenso por abarcar Irt id' mlorimir. Entre las grandes hazañas sobresalen las del capiti'm JHIIU-N múltiples aspectos artísticos y es una fuente fundamental para cualquier I 'niik \ \¡\ travesía alrededor del mundo de Bougainville ( I 7 ( > d - l 7 6 < ) ) , y w\ estudioso de la Historia del Arle y de la Historia del Patrimonio. Se trata V\ i m i l u i i ) hispano el viaje de once años de Jorge Juan y Antonio de I ilion sin duda de una clara estimación por el pasado artístico, auspiciada por liiil »'l Nuevo Continente y cuyas observaciones redactaron en I74K con oí una acción estatal que, como en el resto de Europa, supuso el punto de ¡linio ,Viitit7í),v .vccí'í'/ífs1 de América y Relación histórica del viaje ti la Ame- partida para la futura protección del patrimonio histórico. Por otro lado, lint Mi'rídiona!. El más grande explorador de finales del siglo xvni, por sor en este Viaje a España encontrarnos muchos más ternas propios de la v\ ilivu uhridor anlc el público europeo de lo que entonces era la Anuíi'ieii realidad social del momento, al igual que ocurre con su Viaje fuera de Vliii'iniil. fue Alexander von Humboldt, el padre de la geografía modermí; España (Madrid, imprenta de Joaquín Ibarra, 1785), escrito tras un pe- It'Niillndo ile buena parte de sus periplos fue el Viaje a las regiones euuintic- riplo por Europa con la idea de ver, comparar y contribuir a la reformas i íii/i p v i/e/ Nuevo Continente, publicado en los primeros años del siglo xix. sociales que tanto necesitaba España. Es decir, su propósito no era otro I ii educación y la búsqueda del conocimiento frieron los rasgos de los ? ue ir seleccionando ejemplos dignos de imitación así como ejemplos unestos que debían obviarse. Ihit'ii'M's ilustrados, y eso explica las expectativas que Europa puso en In implimición de los nuevos continentes, sobre todo por parte de los gobier- La obra de Ponz cumple a la perfección el carácter decididamente re- itim que, nunca desinteresados, promovieron la financiación de viajes para copilatorio del viaje ilustrado, consiguiendo un auténtico registro del patri- innpliiii los conocimientos de las más diversas disciplinas científicas. En el monio artístico nacional (Frank, 1997). Revisa de forma crítica el pasado i Uno esparto!, los reinados de Carlos ni y Carlos iv tuvieron fundamenuidas artístico, apunta las deficiencias y la decadencia del gusto -su ataque al lili'ot'iipíidoiies por obtener datos geográficos fidedignos de sus colonias, no barroco es furibundo- y plantea reformas y correcciones de acuerdo con m'iln pina conocer el potencial económico con el contaban sino para prole- las normas académicas que corresponden al código del clasicismo y a las ' uyiNi- "Je la desmedida ambición protagonista de las potencias enemigas"'. orientaciones de la Academia. No obstante, uno de los aspectos más inte- Fh1 t'Mii manera, Carlos ni financió la Expedición Político Científica del ma- resantes y precursores de la obra de Ponz es el de que, a pesar de ser un lino Alejandro Malaspina, viaje que duró de 1789 a 1794, un resumen de Ins ejemplo paradigmático del modelo artístico que inspira al viajero ¡lustra- HNpli'iK'ioncs de su gobierno borbónico que buscó el conocimiento eicnllllco do, redacta textos en su obra que suponen una clara estimación de las artes y i'iiltv cuyos objetivos, además de la historia natural, se encontraba la enr- medievales, pues reconoce sus cualidades. En su viaje a Europa se impreg- tiiyiiillii, la historia y la arqueología. Lo mismo puede decirse de la Real Ex- na de una nueva sensibilidad acorde a las nuevas categorías estéticas, entre |K'ilición lioiánica de Nueva España, iniciada en 1787 y finalizada c-n IHd.l, ellas las del pintoresquismo, anunciada ya por la teoría artística inglesa a viiurdiiiada desde el Jardín Botánico de Madrid. Estos viajes generaron míe-' lo largo del siglo xvín y que pudo comprobar por sus visitas a los nuevos inriN una impresionante masa documental acompañada por testimonios urti- modelos jardíníslicos que se dieron en Francia e Inglaterra. Otro viaje a lli'oN, alnunos de indudable valor artístico e histórico, como la copiosísima Europa, siguiendo los pasos de Ponz, fue el que realizó el marqués de Ure- |H'nducción cartográfica. ña, en 1787, y cuya descripción quedó manuscrita. La estela viajera dejada Jimio al viaje del citado Humboldt (de 1803 a 1804) y entre oirás nn por Ponz se continuó en otras figuras interesadas en la realidad artística e liri'sns que rebasan el siglo hay que citar la Real Expedición A n l i e u n i i n de histórico-arqueológica de la península, como el Marqués de Valdcflorcs llt Nueva España, una auténtica exploración artística, que tuvo lugai e n l t e (Noticia del viaje a España, 1765), Isidoro Besarte (Viaje artístico a va- ION míos de 1805 a 1809, y en la que los estudios históricos, arlíslieos y m rios pueblos de España, 1804) o José Ortiz (Viaje arquitectónico anticua- rio de España, 1807). uiicnló^icos estuvieron bajo la supervisión de Guillermo Dupaix, cnca[j.'¡ulo tic leproducir los rcslos de la antigüedad mexicana, siguiendo la real ouleu TIÍMA I, LA VISIÓN Dll l ' A l H I M i t N I o i l l s n Hiten ARTÍSTICO KN I M S V Í A n |tu: del monarca: "ihir iiit<>i<'M/n<- jes (Kravel, 1986). Un ejemplo claro fue Sketches in Spain and Marocco i a I \/nií>tit', <•» l'ornigal eí sur la Cote d'Afric/uc de Tánger á Telonnn, pu (Londres, 1831) de Sir Arthur de Capell Brookc, mientras que la explica- 1>h> .ulu de I K 2 6 a 1832, y sobre lodo fue el artífice de la Galería Espuilolii ción más contundente la resume en 1843 el libro titulado Spain and ¡he >!' I r.iludo del Louvre, pues vino con el encargo del rey Luís I v l i p i •! spaniards in ¡843 al asegurar que: "Desde que las facilidades de viajar se i i icia de conseguir lodo tipo de obras históricas, libros y manuscritos puní han incrementado, esta parle de España, que es la de más fácil acceso, ha 1 1 ini'iidoiiiido palacio. En csla compra destacan los cientos de lien/os que sido el enclave favorito de los fabricantes de libros de viajes...". La idea . n l i i i n 11 > en Madrid y en Andalucía, una región esta úllimaquc se había con de un país diferente -proclama publicitaria del turismo español de la déca- * i n u l o cu el lugar ideal para adquirir antigüedades a buen precio poi p . n l r da de los sesenta- tiene su primitivo germen en la conversión romántica de ili .líennos viajeros. Taylor, no obstante, contribuyó al conocimiento de In España por parte de los autores de los libros de viajes. Entre los primeros |)iniiiM española en Francia. También Teófilo Gautier viaja a España como argumentos destaca el ofrecido por ei viajero Rochfort Scott, en cuyo re- MNi'Mir ile obras de arte del colcccio- lato Excursions in the mountains of Ronda and Granuda..., publicado en i i i • • ( . i I niñees Eugcnc Piat en 1840, Londres en 1838, asegura que '''Todo en este país es distinto de lo que po- v uno de los últimos viajeros del demos encontrar en los demás países, cada cosa ex rigurosamente dudosa, mjilo \ i x , Pierre Paris, conseguiría y de este modo el viajero se mantiene en un estado de constante emoción, .u olíalo arqueológico llevarse ya que su imaginación esleí siempre ocupada tratando de adivinar que va a 11 l,i i n i M i i a nación un preciadísimo ocurrir a continuación" (Kravel, 1986). SÍ en el siglo anterior un filósofo li- »: l;i Dama de Elche. eomo Voltairc comparaba España con un territorio salvaje y aseguraba que I íl Patrimonio que sufría las no valía la pena conocerlo, poco más de medio siglo después un visitante • n-'iicias destructivas de lodo británico en 1836 opinaba lo contrario: "España, el país más interesante m u l l i r l o bélico, dejado al abando- de Europa por acuerdo general, es uno de los menos conocido.-;". Desde nn i onktrá sin embargo con publi- esta década, pues, se inicia la visita sistemática a la Península. i ni iones que ensalzan y recuerdan Con esta perspectiva los viajeros románticos recorren la Península re- MII valor histórico asumiendo su cogiendo en fantásticas narraciones sus impresiones. Sus escritos serán la ilrlrnsa literaria e iconográfica. Al- mejor promoción de nuestro país en el extranjero al despertar la curiosidad Kiinus de estos textos pertenecen a por conocer España. La imagen que proporcionan se detiene justamente en nos de gran talla y prestigio, los aspectos pintorescos, ya comentados a finales de la centuria anterior, y iuiteaubriand, que llega en folklóricos; describen un pueblo en el que pasean bandoleros y gitanos, que I K . ' i, hasta Alejandro Dumas, que se divierte con el baile y los toros, donde conviven lo oriental y lo cristiano. M'.M.I el país en 1846. Otros nota- l>l. Majeros fueron Merimée en Otro hecho fundamental que incrementa el interés por España fue la desa- I K K ) , Stendhal en 1837, Víctor mortización. Desde la época de Godoy hubo varios intentos desamortizado- llni'.n en 1843 o Gcorgc Sand, que res, pero fue durante el reinado de Isabel n cuando se produjo la conocida |nilihr¡i Viaje a Mallorca en 1855. desamortización de Mcndizábal. Las consecuencias culturales se han califi- I ni'ii'íimente, la recreación litcra- cado de desastrosas y se sumaron a los daños producidos por los conflictos 11,1 osla muchas veces por encima bélicos peninsulares del primer cuarto de la centuria. En primer lugar, por > l i I análisis histórico o cualquier dejar en el abandono numerosos edificios pertenecientes al clero y la iglesia • . i j i i . u ion objetiva. Dibujantes, gra- que acabaron en estado ruinoso, amen de la destrucción de muchos de ellos. knlou-s y pintores, como e! gran En segundo lugar por originar la pérdida de numerosas y valiosas obras de ilii'.lLidor Gustavo Doré quien vie- arte, desde pinturas hasta libros y manuscritos, pasando a manos de una ins- in ni 1862, David Roberts, uno de titución de difícil custodia, para terminar siendo negocio del comercio más l i f , j'.iandes paisajistas ingleses del 110 i líMA 1.1.A VISIÓN DHL PATRIMONIO HISTÓRICO AHríSTK'OHvl I os VIAJI.UdS 111 momento. Kugeiic Delacrok, que |n lonco arlíslica de l:i l'em'nsLlla. recorrió Andalucía y se interesó por I linilier, por ejemplo, que demostró Zurbarán, Murillo y üoya, Lidouard i u .us escritos un gran conocimien- Manet, en 1865, apasionado por m «Ir la pintura española -al igual contemplar a Velázquez, o Henri i|in oíro viajero coetáneo, Louis Regnault, en 1868, contribuirán a \ u u l o l , fue uno de los primeros promocionar el atractivo de España, ni riilcnder la diversidad de la ar- no sólo por la particularidad de sus q u i i i v l u r a española, admirando las costumbres sino por sus bellezas uiiedrales góticas frente al monu- artísticas. Lo que movía a los viaje- Ilíenlo hispanomusulmán, aunque ros a lo largo del siglo era el deseo nlrmpre englobado en un mismo de "ver cosas bellas y extrañas" y tniircpiu de "árabe", como un arte muchas de las imágenes incorpora- m r i n p i c igual a si mismo, una ge- das a los relatos están sobredimen- iii'i.ih/ación que continuó con Ale- sionadas y plantean una percepción I . M I . I I M I Jumas, Merimée -uno de subjetiva con grandes exageracio- M primeros en proyectar una luz nes o deformaciones. niil'K' la arquitectura románica-, y |t>!. \ injcros de la segunda mitad de Como en siglos anteriores es re- currente el estado de las carreteras, lo ivnluria. Apenas establecieron H'l.u iones con la teoría arquitcctó- las pésimas posadas, las aduanas y n i i . i , obviando cualquier sistema- otros peligros, como el bandoleris- mo, uno de los aspectos más ro- ll/iición cronológica o estilística il'.mlo. 1989). mánticos del viaje y que lo conver- tían en una aventura azarosa. No A los viajeros les atrae princi- obstante, poco a poco la Península I ni I n iL-nie Andalucía y entre sus ciu- se libera de esta leyenda atávica y ilmlrs Sevilla y Granada. Cambian en 1845, el Manual para viajeros y u I u u,! los pareceres y así el urbanis- lectores en casa de Richard Ford, nadieional adquiere una atrac- de los Leones en La Alhambm, un libro de referencia indispensable i I»M sugestiva que no tuvieron los por Gustave Doré. para los futuros relatos de viaje bri- i l u .h.idos. Georgcs Borrow, asiduo tánicos, se asegura por primera vez viniero por España y famoso por que, pese a las posadas, el país pue- •I i i h i r sobre la vida y costumbres David Roberts, Fachada dei //<«/>;>'/,. ,1, \ de perfectamente visitarse sin temor alguno. Ford recorrió gran parte de Es- ik' los gitanos, escribe que "nada paña y sus comentarios son realmente sugerentes al criticar, por ejemplo, el if-ulin más llamativo para el extranjero al vagabundear por las ctillf* tic catálogo de pinturas del Museo del Prado (realizado por Madrazo) al no Vr;//,f. a la vista de los patios desde la calle, a través de ¡as \'ci/• contar con un arreglo científico sistemático; igualmente interesantes son las Iticim". Muchos descubren Córdoba y comparan ef interior de la me/quiln ilustraciones de su relato, siguiendo los dibujos y apuntes que el mismo rea- i ni "banquéele columnas", símil que se convierte en un tópico. H i uno lizó y que llevaría al grabado el mencionado David Roberts . i mm'iilo de la pintura española se amplía, como demuestran los reíalos de A lo largo del siglo, se transforman y evolucionan los intereses artísti- ( i m i l i e r , Viardol o Antoine De Latour. Murillo se contempla a través de los i Hiiu-iilos sevillanos y de la catedral, incluso algunos podrán admirarlo en el cos de los viajeros franceses. Si durante el primer tercio ignoran los mo- numentos medievales, todo lo anterior al gótico, y desconocen manifesta- .'-o creado en el antiguo convento de la Merced, donde había una galería ciones prerrománicas, mudejares o mozárabes, aludiéndolas con continuas ••aij.ruda exclusivamente al pintor sevillano. confusiones, paulatinamente su curiosidad amplía el arco de la cronología I I M A I I \VISII INDII n AkTÍS'TU'OI.NI.OSVIAJI.KOS Sin duda, la ciudad y el edificio emblemático de lodo viajero extranje- udades peninsulares más monumenuiles, como Toledo, Segovin ro fueron durante el siglo xix Granada y la Alhambra. lín l;i década de los treinta se popularizó la ciudad y el palacio con los cuentos de olro viajero, en este caso americano, Washington Irving. Pese al estado de abandono, las ala- banzas al palacio nazarí se sucedieron en los libros de viajes. Varios textos contribuyeron a su vertiginosa fama, entre ellos la obra postuma de James Cabana Murphy, The Arabian Anliaiiiües ofSpain (1915) con 96 láminas de ||b I logra fía las que 87 corresponden a Granada, así como el trabajo de Owen Jones, de 1842, autenticas referencias para posteriores viajeros. No existe un libro concreto para el estudio de este tema. El análisis de Aunque en un contexto diferente al de los viajeros extranjeros, los espa- 1 1 \ i'.ii'm artística en los relatos de viajes puede encontrarse parcialmente ai ñoles también fueron atentos observadores en sus viajes fuera de la Penínsu- Minuciosos estudios y, desde luego, en los textos, diarios y notas de los inis- la. Desde la década de los años cuarenta figuras como Mesoneros Romanos linr, viajeros. Son estas últimas lecturas con las que se tiene que familiari/ar o Modesto Lafuente publicaron sus impresiones a través de la prensa perió- rl iiliiiiuio, en vistas además a los trabajos y ejercicios que deberá desarrollar dica. El viaje que el primero real i/ó, un relato con el titulo de Recuerdos de i n ' i.i asignatura. De ahí que hayamos dividido este último apartado biblio- viaje por Francia y Bélgica en 1840 y 1841 se publicó primero en la prensa Hiiihco: por un lado los relatos de viajes y viajeros, bien en volúmenes com- del momento. Hay que recordar que casi todos los periódicos de la época, pendiados como en una selección de los mismos de ediciones más recientes como el Semanario Pintoresco ¡Español, c! Álbum pintoresco Universal, El ii lus de su original publicación. Por otro lado, se incluye una bibliográfica Museo de las Familias o El Museo Universal tenían una sección dedicada a i I P I I I Í nüida de ensayos y estudios, así como otra de ampliación. los viajes. Al igual que Mesoneros, la crónica de Modesto Lafuente {Viajes de fray Gerundio por Francia, Bélgica, Holanda y ciudades de! Rhin, Ma- drid, 1842-1843), es un relato que nada tiene que ver con la labor explora- dora c investigadora de siglos anteriores. Aunque informan de todo aquello ('ompcndio y repertorios sobre viajes y viajeros que observan, su mirada está puesta más en las novedades, en las galerías de pintura, en los restaurantes y en la variedad de espectáculos. Consiguen un sinfín de estampas de las capitales europeas del momento, destacando U A I « ' Í A MRRCADAL, J. (1999): Viajes de extranjeros por España y Portugal, en este sentido los textos de Antonio María de Segovia con el Manual del Salamanca, Junta de Castilla y León. En seis volúmenes recoge un amplio viajero español de Madrid a París y Londres, publicado en 1851 y el de Eu- repertorio de viajes por la Península Ibérica desde la Antigüedad hasta el genio de Ochoa, París, Londres y Madrid, de 1861. En la misma linca deben siglo xx. Se trata de un texto complementario para el historiador del arte y incluirse los viajes a Europa de Emilia Pardo Bazán (Apuntes de un viaje. fundamental para la investigación en la valoración del Patrimonio hislórien- nrlislico. Gran parte de la selección que en su día realizó García Mercadal De España a Ginebra, 1873 o Por Francia y por Alemania, de 1889, entre para la editorial Aguilary que recoge esta nueva edición de 1999, se ha vuel- otros), aunque sus comentarios ensalzan sobre todo el desarrollo cultural que lo a publicar paulatinamente de forma individual, muchos de ellos en «lino- alcanzaba entonces la capital francesa frente a la española, destacando el tea- nes críticas. tro, la ópera y los espectáculos musicales. Para la literatura de viajes la Par- do Bazán dio continuidad al género periodístico de la crónica del viaje. El A i niii limación seleccionamos algunos de los viajes más pertinentes para el alumno: mayor interés de estos relatos se encuentra en las observaciones sobre París ANSl'.l ,MI, A. (ed.) (2004): El Diario del Viaje a España del Cardenal l<'itmw» y otras capitales que sirven como modelo para proponer reformas sociales y Hiirkerini escrito por Cassiano dal Puzzo, Aranjuez, Fundación ( ' i i m l u u urbanas tan necesarias en España, en un intento de trasladar los adelantos de Ed. Doce Calles. un lugar a otro, insistiendo en las nuevas redes ferroviarias que posibilitan M\MWELLÁN,C. (2000): Itinerarios Latinos a Jerusalén y el OrienU'í'nxti,! el deseo de viajar. ni>, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad. Al igual que hizo Ponz un siglo antes, numerosos personajes del siglo xix viajaron por la propia España, por sus ciudades y provincias. Surgen así guías más locales como por ejemplo la Guía del viajero en Burgos de Don Vicente García, publicada en 1867, a la que seguirán numerosas más dedica- 114 PATRIMONIO IIIS'K'lRK'O-ARTÍSTK'O i. i A H Í I S I ' K ' l ) l'N |,OS V I A . I I Í I U I S 115 hltognifía comentada (e\Hidio\ nohre viajes y viajeros) - Guia del Peregrino Medieval ("Cadex Calixlimtf ") (1989). Sahagíin. t cnlrn de i i \\n ' I A Mi;i.l'.K(). ,1. H. (2002): "Publicaciones periódicas, colecciones y lihm-, Estudios Camino de Santiago. di- viajes ilurante el siglo xix" en Literatura española sobre Artes l'ln\ti> ,i\ GAUT1ER, T. (2008), Viaje por España, Valladolid, Editorial Maxtor. ¡ni.'. Bibliografía aparecida en España durante el siglo \i.\, Madrid, l ' d i r m — Líber Sancli Jacubi "CodexCalixtimix": (2004) Saín¡111:1! i;c t oniposlela. Xiinta de Galicia. MARINAS. J. M. y THIEBAUT, C. (1994) (ed.): Michel de Montaigne. Diario del í IK-S lincueiilro. Texto que recoge las publicaciones e impresos más i m p n t u n li-s para el estudio de la visión y proyección del arte español. i l ' l líUi:RO,A.C.(1990): Viajeros británicos en ¡a España c/c/.v/X'/" u i" Mu i l i u l . Aguilar. Ensayo muy adecuado para el estudio de! (.iniml lum \ Via¡e a Italia, Madrid, Ed. Debatc-C.S.I.C. iinali/a numerosas interpretaciones lanzadas por los viajeros huí u n . . . MORATIN, L. F. de (1988), Viaje de Italia, Madrid, Ed. Alertes. sobre el pasado histórico, las costumbres hispanas y las m a n i l < • i i culturales. MÜNZER.J. (1991): Kajepor España y Portugal (1494-1495),Mainú.EdKUmc* Polifemo. K H A\ IIIÍREDI A, B. {1986): Viajeros británicos por Andalucía. . A. (1989): La visión del arte español en los viajeros franceses ,icl \iyj,> Guerra Peninsular 1808-1809. Salamanca, CajaDuero. \ / \ , Valladolid, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Vallado- RUBIO TOVAR, J. (ed.) (2005): Viajes medievales I. Libro de Marco Polo. Libros lid. Como indica el titulo es uno de los pocos estudios que aborda el análisis de las 'V/íinmy/ti.v del Mundo de .litun í/r Maníladilla. Libro del Conocimien- ile los contenidos de este capítulo, pero ceñido exclusivamente a la perspec- to. Madrid., Ed. Fundación José Antonio de Castro. t i v a de los viajeros franceses, desde Alexandre Labordc hasta Pierre París, l'uede considerarse un clásico y resulta muy úlil. SÁNCHEZ MOLLEDO, J. M. y NIETO CALLEN, J. J. (ed.) (2006): Pedro Ro- dríguez de Campomanes. Viajespor España y Portugal, Madrid, Miragtiano Id H l l K I SON, I. (J 988,1: Los curiosos impertinentes. Viajeros ingleses por M/niiin ediciones. (faiie la accesión de Carlos III hasta 1855, Madrid, Serbal-CSIC. Abarcan- do el periodo de la Ilustración y el Romanticismo el autor recoge ampliaim-n SÁENZ DE MIERA, J. (ed.) (2005): El Pasatiempos de Jehan Lhermite. Memorial le los libros escritos por los viajeros ingleses, analizados cronologk-.imniii'. de un Gentilhombre flamenco en la corte de Felipe 11 y Felipe III. Madrid, resume los itinerarios y extracta en párrafos y citas numerosos cnniniia Fundación Carolina-Editorial Doce Calles. ríos que, entre otros aspectos, atañen al Patrimonio histórico-arlislico de la — Viajes íle extranjeros por España y Portugal en los siglos xv, xvly xvu (1996), Península. Valencia, Librería París. — Viajeros impenitentes. Madrid visto por ios viajeros extranjeros en los siglos xvn, ,m//yjrM(1989), Madrid, Comunidad de Madrid. YBN YÜBAYR (2007): A través del Oriente (Rihla), Madrid, Alian» Editorial. 116 l'AI'kIMONUlItISIÓKICO AlíMMH'o l l ' M A I I A V I S I Ó N 1)1 l . l ' A T H I M < ) N I I ) | | | S l l i l U < Í > M U J S ' I K ' n |-N I OS V I A . I H t n S 117 Bibliografía de ampliación Tema 4 A A. V V. ( 1 °S9): I. a tellcmlitm di vini^io tltil Medioevo al Rinascimento. Ceneri e problema, Alcxandría, Edizioni dell'Orso. LA RESTAURACIÓN: AA.VV. (1997): Viajes y viajeros en la España Medieval, Actas del V Curso de Cultura Medieval, Aguilar de Campoo, Centro de Esludios del Románico- ORÍGENES, DESARROLLO Ed. Polifemo. Y RENOVACIÓN CALVO SERRALLER, F. (1995): La romántica de España, Madrid, Alianza. CHECA, J. L. (1992): Madrid e la prosa de viaje (siglos xv, xvi y xvn), Madrid, Comunidad de Madrid. ESTRADA DE GERLERO, E. J. (1994): "La Real Expedición Anticuaría de Gui- llermo Dupaix" en M.L. SABAU GARCÍA: México en el mundo de las co- lecciones de arte. Nueva España, México. FORD, B. (1963): Richard Ford en Sevilla, Madrid, CSIC. GARCÍA CASTAÑEDA, (Coord.) (1999): Literatura de viajes. El viejo mundo y el • |, Introducción: los orígenes restauradores. Nuevo, Madrid. Editorial Castalia. 1 . 1 . Sobre intervenciones en el Mundo Antiguo y Medieval. GARCÍA SIMÓN, A. (ed.), (1999): Castilla y León según la visión de los viajeros ' 1.2. 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Introducción: los orígenes restauradores d'\los y tratados conservados que han llegado hasla nosotros explicando u 1 , im'lodos de l raba ¡o que podrían entenderse como una práctica similar, ,1110111111:1, de intervención, pensemos en los textos de Pausanias, en a l p u El objetivo prioritario o la finalidad de la restauración es la conservación iu-,;i|cs de Suetonio, en la Historia Natural de Plinio o Los Dic: l.ihn>\ de la materia de la obra de arte, es decir, la representación de su integridad ín/m/ív/í/m de Vitruvio; una práctica que hoy consideraríamos como material en el futuro. Al mencionar restauración y conservación compro- ni -i ix.-H-ión y restauración preventiva": formas y lugares para consumí, bamos la proximidad de ambos términos para el estudio del Patrimonio o de •i i M U Í de materiales duraderos en piedras o maderas, protecciones de bm los Bienes Culturales; conservar -mantener, cuidar o garantizar la existencia i . . roías, limpiezas, etc..., pero completamente alejadas del c o m i - p i u de un objeto- y restaurar -restablecer, reparar o recobrar dicho objeto para i i n i K ' i i y documental, del principio informador que tendrá la rcsi;iiii;u mu conseguir un determinado estado o estimación que antes tenía- son dos me- iilnna (Martínez Justicia, 2001). didas complementarias, aunque ambos conceptos han supuesto también dos posturas enfrentadas, dos actitudes opuestas que han dado lugar a la búsque- da de nuevos términos, como los de intervención, prevención, salvaguar- dia o mantenimiento -tal y como se definieron en la Carta del Restauro de 1987- para encontrar una alternativa intermedia y conciliadora. /, /. Sobre intervenciones en el Mundo Antiguo y Medieval Casi toda la terminología relacionada con el Patrimonio Cultural es re- ciente, pues los términos surgen paralelamente a una serie de fenómenos his- M deseo de que las obras de arle permanecieran puede trazar la lineado tóricos característicos de la época contemporánea. Conservar y restaurar i i l l h i i i q i K - de lo que podría llamarse una historia de la conservación y unos son conceptos modernos, que se fueron configurando desde finales del siglo UI'|K I ' IK ' S de la restauración. En Egipto, por ejemplo, y en otras culturas xvni, en especial la restauración que se convierte en una disciplina científica ilcl t t i u-nití Próximo la insistente idea de la eternidad avala ya de por sí en el transcurso del siglo xix. ln l u í ' , q u e d a de la conservación, y aunque la destrucción fue común en el Sin embargo, las labores de conservación y restauración son tan antiguas IMIHM n n i r de las civilizaciones, más lo fue el interés por la rcutilización, como la Humanidad. Hacer perdurar determinados objetos es algo inherente I n i í i . i i ' i n i a c i ó n y redecoración de las obras arquitectónicas y las mani- al ser humano. El interés por asegurar la existencia material de determina- K-S plásticas. Ampliaciones, cambios y modificaciones, termina- dos objetos artísticos ha existido siempre, desde épocas remotas, aunque las | mrs de las grandes construcciones, en resumen intervenciones, fueron intervenciones para conservar o restaurar carecieron de criterios culturales V (iNlanles en las sucesivas dinastías faraónicas y en los grandes conjuntos o de sentido crítico y científico, por lo que resulta muy difícil fundamentar , i I M u n d o Antiguo, en los que se asistió a la reconstrucción de ciudades el desarrollo del concepto de restauración, sobre todo durante el mundo an- i i n | i l < (as destruidas por campañas bélicas, como fue el caso de Babilonia, tiguo y medieval al no tener apenas constancia escrita del proceso ni de los ! l[ (lulos más larde, por ejemplo, la reconstrucción de Roma, tras los incen- tratamientos realizados. tllns pmvocados durante el mandato de Nerón, a cargo de Vespasiano. En i i. • ni ido es importante añadir que "en la Antigüedad, las invasiones, La restauración tiene mucho de interpretación y los criterios, interpre- , / v r lo.i coníactos entre diversos pulses dieron lugar a influencias tativos siempre, han variado a lo largo de la historia. De ahí, que se haya \ y mrví/::í//V.v culturales que motivaron los instintos por conservar, recn/ic- enunciado que "restaurar signifique dialogar", "un diálogo con la obra ar- i,n i' .inn/tir /i/.v manifestaciones de los antecesores, aliados o enemigo*" tística", en definitiva una actitud ante la historia y con la estética. Desde |Mn. . i M i m , 2008). sus orígenes la restauración significa además adaptación, imposición, re- novación, revolución y sublimación, y también investigación, conceptos en l'ii l.i antigüedad grecorromana los templos -los lugares reservados p;iia relación con la ideología, la religión, la política y la ciencia (Martínez Justi- ti* | ' < > i i . u los tesoros, los trofeos, las obras de arte- que eran demolidos n cia, 2001). Los estudios apelan a una serie de factores técnicos, ideológicos, [ IffllMulos, eran reconstruidos con el fin de restablecer el aspecto original dd económicos y jurídicos para analizar la evolución histórica de la restaura- < i l i i i ' i > como ocurrió con la Acrópolis de Atenas. En numerosos casos las ción, teniendo en cuenta aspectos como los materiales y técnicas, las ideas ni .. iones emprendidas pretendían reparar los efectos del pillaje, el robu o religiosas, el afán coleccionista o a la protección de la propiedad, por citar 1.1 < ! ' .(Micciones de las guerras, lo que en arquitectura suponía una recons- algunos de ellos (Macarrón, 2008). En muchos casos, la historia de la res- ln n üidiail. lil caso del Partenón de la época de Pericles es un ejemplo tauración antigua se ha basado en investigaciones arqueológicas, así como m.i', l u cpoca helenística muchos de los relieves de los templos del periodo 120 I'AI'KIMONIOIIIS'IOKICO. \ l f l l s i H - o UMA 4, LA RESTAURACIÓN DHltíl.NI'S. DI'SAUUOI.M) Y RENOVACIÓN 121 clásico se "restauraron" por estar gastados, con una interpretación tan nueva u n í un traslado complejo, pues la pintura era cortada, enmarcada y trashi o tan libre que obliga a subrayar que los criterios desde la época antigua res- iLiiki. Lo mismo ocurría con los mosaicos. Las críticas de osos autores se ponden tanto a la innovación como a la adaptación al gusto del momento, un l'iuycctaban en una época en la que ya se valoraba lapátina en los cuadros argumento que seguirá funcionando a lo largo de los siglos. ile caballete -hoy prácticamente inexistentes, a excepción de los retratos1 Roma heredó el concepto platónico de la mimesis para esa primitiva del l'ayún, de los siglos i-iv d.C.-, un concepto que sería definido siylon ni,is larde, y que preservaba a la pintura de polvo y suciedad. Esta piitintt, práctica de la restauración, aunque entre las restauraciones, o mejor dicho, ¡iLibada por Plinio al referirse a los métodos pictóricos de Apeles, dcsnpii reconstrucciones, más afamadas del mundo romano debe citarse la empren- i i v i u muchas veces con las limpiezas, algo que le haría exclamar la frase ile dida en el Panteón de Agripa, templo reali/ado en el año 25 a.C., una au- 1.1 gracia de este cuadro se perdió por la torpeza de un pintor" (Murllmv tentica transformación o un concepto de innovación, que llevó a cabo el In-.licia, 2001). emperador Adriano y templo que con posterioridad volverá a ser restaurado por Antonino Pío y Septimio Severo. I :n el afán del coleccionismo de la civilización grecorromana hay que re i 1 n dar la copia de piezas y esculturas griegas por parte de los romanos, pues En cuanto a la escultura se sabe de decretos que obligaban a los artis- ¡•Licias a estas reproducciones se han perpetuado y conocido los originales, tas a asegurar la conservación y la restauración de la obra. Se restauraron Mipias que han contribuido al estudio y a la clasificación de la historia del numerosas imágenes sagradas con el deseo de recuperar el aspecto original iiik 1 de la Antigüedad. alterado de la obra, como la Atenea Parthenos y el Zeus Olímpico de Fidias. Se limpiaban las esculturas y de ciertos lavados se desprende intenciones de I ,a Edad Media se inicia con un proceso destructor de las grandes obras mantenimiento a base de productos, como el betún, que además de dar brillo ilel mundo antiguo, pero se reutilizaron otras muchas, cambiando su función a las imágenes de bronces, protegía y evitaba el óxido y la suciedad. Existen \ morfología en un nuevo contexto y con una nueva iconografía. Puede de- noticias de restauraciones cuyo único fin era la transformación iconográfica i n se entonces que restauración es sinónimo de reutilización. Aunque existió de la imagen, como el cambio de una Afrodita originaria de Corinto en la iiii.i clara voluntad de conservar, no existió una valoración histórico-artística. conocida Victoria de Brescia a partir de una corona de laurel y unas alas, en I ,nilo el Partenón como el Erecteion se convirtieron en iglesias cristianas en época de Vespasiano. Por otro lado, fue común el cambio de las cabezas en I 1 ';iglo v, cambiándose la disposición y agregándose un ábside. Lo normal muchos originales, una romanización del arte griego, así como los revesti- NIC que los templos que no fueron canteras de piedra o mármol se reutil¡/a- mientos áureos, los apuntalamientos de miembros para sostener originales H P I I como iglesias o basílicas cristianas, en otros casos antiguos mausoleos rotos o quebrados, etc. l>.r.¡in a ser fortificaciones, como el castillo romano de Sant'Angelo. La in- i Insión de una pieza romana -la cabeza de la emperatriz Livía, en una cru/ Igualmente es bien conocida la condena de Cicerón a Yerres y su abuso < l r l siglo ix como cabeza de Cristo, perteneciente al Museo Diocesano de de poder por el expolio cometido en los santuarios y edificios públicos de i ulonia- es reveladora de los nuevos valores ideológicos que se aplican a Cilicia, en Anatolia, y luego de Sicilia, un autentico pillaje para su deleite . n rías piezas recuperadas, en otras palabras, del significado cristiano que se personal. La critica del orador resulta significativa tanto de una práctica .ipliai a los temas paganos en una actitud claramente apologética. habitual en la historia del Patrimonio como del interés coleccionista de los altos dignatarios romanos, cuyo afán por conservar objetos artísticos I .as invasiones bárbaras desencadenaron un proceso de expolio, destruí 1 - fue un hecho notorio. Los plateros de Venes se ocuparon de extraer los ' n - i ) e inmediato aprovechamiento y reutilización de materiales para oíros materiales más nobles de los objetos y vasos expoliados para incorporarlos ir,us, como murallas o fortificaciones, así como el abandono de numerosos a nuevas formas y recipientes, absolutamente dispares de los primitivos. mímenlos saqueados, como el Coliseo, el Panteón de Agripa, o el l-'imi Era, por tanto, una clara rcadaptación o remodelación de un gusto personal, i'.pinano. Eran edificios paganos cuyo material daba significado religioso a sin embargo expolios como el vcrriano acabarían desembocando en las I r. nuevas construcciones, a la vez que se adaptaban a los nuevos cañónos primeras reglamentaciones para inventariar la riqueza artística, tanto la ex- '•irnclivos de la Alta Edad Media, mientras que las estatuas de broikv poliada como la que se reivindicaba como herencia cultural de los antiguos unieron la fundición para la acuñación de monedas. griegos, iniciándose con ello una clara relación entre el Arte y el Derecho I ino de los periodos más destructores fue el movimiento iconoclasia lii (Macarrón, 2008). mimo que no toleró las representaciones e imágenes religiosas ya que el Plinio y Vitruvio mencionan el traslado de pinturas murales de Grecia i .11.1 >lo y el monacato les atribuía poderes milagrosos y, por lo tanto, absolula a Roma, otra apropiación generalizada entre los romanos, y una práctica i idad. Su prohibición y consecuente destrucción determinó no sólo el I I M A - I I.AKI'STAUKAnÚN Hltldl'NI.S, DUSAHHni.l.O Y KliNOVAl'IÓN 12.1 débale teológico sino la separación eclcsial, amén tic una pérdida irreparable /, 2. Prácticas tíitranlc i-l Renacimiento y el Rarroco de la plástica de los comienzos medievales en los territorios del Mediterrá- neo oriental. \ l u í a n l e el Renacimiento se produce una nueva valoración del arle, mu El Islam también tuvo una premisa iconoclasta y destructora, pero su ca- i|in HC rarcce todavía del concepto primordial: la consideración de ki obra ik- pacidad de reabsorber nuevas técnicas y sistemas constructivos renovadores . n i ' • M I I I Ü documento histórico. En estos momentos sólo interesan his olit;i-, posibilitan la realización de nuevas aljamas con materiales -columnas y capi- ili .n ir de la Antigüedad, e! arte clásico romano por el que los humanistM teles-, reaprovechados, cambiando la orientación, como ocurrió en la mezqui- ,i u n . n i verdadera veneración, ya que ofrecía el parangón para la c d i l i c i a di1 ta cordobesa, en la que además se sucedieron las ampliaciones desde Abderra- U i'|ini-a moderna. Igualmente nace entre los cultos y poderosos el guslo mán u. La lista de mezquitas, iglesias y catedrales cristianas construidas unas un i oleccionar objetos del pasado clásico y al abrigo de este interés surgen sobre otras sería interminable (Macarrón, 2008) y en las que, si se excava, todavía perviven restos primigenios muy anteriores. La conquista cristiana en I ,i n i -Aligaciones y estudios de la Roma antigua y los primeros trabajos i n < | i h i'luiiieos que dan lugar al descubrimiento de la Domiis Áurea de Ne- la España medieval volverá a repetir el mismo criterio de reutilización consa- H'tti | > , u l e s del Ara Pacis o las primeras catacumbas, con los consiguientes grando al culto cristiano numerosas mezquitas de la mitad sur peninsular. (• • i" Je pinturas, esculturas y otras piezas que de inmediato se estudian, Las catedrales góticas terminadas sobre alzados y muros románicos dela- MI i l i l n i | ; i i ] , se restauran y se venden. Los textos, como De urbe Roma de tan, en numerosas ocasiones, sus raíces prerrománicas y tardorromanas. La Id i n . m í o Kucellai, la Roma Instaúrala de Flavio Biondo, el Anliquarium cripta de San Antolín en la catedral de Palencia es significativa. Las evolu- h'/'í/i; fomentaría de Ciríaco de Ancona o el libro Roma subterránea, son ciones técnicas, estructurales y lumínicas, o simplemente decorativas, alte- I ||)N k'slimonios de esta nueva valoración del pasado romano. raron e hicieron desaparecer muchos elementos anteriores; así lo hicieron los Un documento excepcional revela una nueva actitud del hombre rcna- arbotantes góticos, las vidrieras y los nuevos estilos, formatos e iconografía : tltinlisla en materia de conservación, especialmente en lo que se refiere al de la pintura o la escultura. • i i i > ninleriales y piedras para otras construcciones, hechos que había denun- construcciones como murallas, puertas, alcázares, catedrales. En Roma se i ( m i » i I arqueólogo y anticuario Pirro Ligorio. autor de un Diccionario de promulgaron edictos para proteger los restos romanos. En los Fueros Reales I \Htt\-iti-tltides y la Carta arqueológica de Roma, un defensor de la conserva- y en las Partidas se incluyeron disposiciones y leyes para proteger los bienes ' i (mi ilc los restos ínsita. de la Iglesia y los monasterios, prohibir las ventas y las enajenaciones de te- 1 ii alteración de la forma y el tamaño del objeto fue algo habitual, es- soros (Macarrón, 2008). En ocasiones excepcionales, como en La Alhambra, jii'i i . l í m e n l e en las pinturas, cuyas dimensiones se cortaron o se ampliaron sí se dio una clara voluntad de conservación, pese a ciertas actuaciones que I IIHI M / i i i i e s decorativas o de distribución, una práctica que se manten- la desfiguraron. I|M li i ' , i ; i el siglo xvin. Si los repintes estuvieron a la orden del día, en Durante los últimos siglos medievales se produjeron intervenciones para I lo i .1 i i l n i f i i las intervenciones fueron igualmente esteticistas, en las que terminar y actualizar las pinturas trecentistas, como informa Vasari -fuente j muí' KI la instancia estética sobre la histórica. Tanto Donatello como esencial para indagar en las primeras prácticas restauradoras- con repintes y ¡ • n i se ocuparon de restaurar piezas de la Antigüedad. El gusto por protección de barnizados. Se repararon los frescos del Camposanto de Pisn Mciones fue práctica habitual, dándose casos como la incorpo- y los ciclos del Palacio Público de Siena. Muchos retoques eran en reali- I . K n - n de una cabeza antigua a un busto manierista. A lo largo del siglo dad cambios iconográficos de figuras como han demostrados los estudios • umpluiaron las recién descubiertas esculturas antiguas, casi siem- radiográficos. |in Miadas, con injertos del mismo o distinto material, en este ú l t i m o 12-4 i1 \IKI\IONIM MIS romeo AKTÍMin) II MA-l. I . A l U S I A I i K M KiN n|<|(,| NHSJ)liSARROLLOVRENOVACIÓÑ 125 caso se llegó a dar una pátina para conseguir el color del amiguo mármol, I I ( ' n n c i l i o ile Trcnlo propició la alteración de los significados ideo- C'uando en 1506 se descubrieron los restos del grupo del l-uncotinlc, bajo l n i < i . ON \ los cambios de valores a las artes plásticas, todo ello para cvi- los terrenos del palacio del emperador Tito, de la Domus Áurea de Nerón, lni u» oiwenicneias iconográficas y en pro del denominado "decoro", que fragmentado en trozos y con sensibles faltas, se inició una serie de opera* nli i i . i l i . m ¡i los gestos, actitudes y a la propia lectura de la imagen, una cíones y añadidos que plantearon una nueva valoración de la escultura. ü| irlo i • onvccioncs según los nuevos principios que obligaba a cumplir Loba Capitolina, una pieza polémica -inicialmente considerada etrusca, U lnl | l s i ¡ | - I'-' C£1SO de 'os repintes impuestos para ocultar los desnudos del actualmente de la Alta Edad Media-, a la que se adjuntaron los pequcfloi I lili n i 1 ' i i K i l que en la Capilla Sixtina reali/ó Miguel Ángel resulta paradig- Rómulo y Remo, es otro ejemplo de esta práctica. Por el contrario, el Torna I | tnAln o, pero no fue más que una adaptación devoeional. En otros casos la del Belvedere, se respetó tal y como se encontró, pues como Miguel Ángel I I1 n , nquisilorial acabó destruyendo numerosas obras, al igual que un dictaminó, todavía expresaba magistralmente el sentido del movimiento y J < H I | > . .niu-s el radicalismo de Savonarola provocara la quema en Florencia de las formas de la musculatura humana. ili I» . < imdros de temas mitológicos. Con un planteamiento iconoclasta los Al abrigo del gusto por el coleccionismo y de ese incipiente desu- I u i « m , r . i . i s ya liabían perseguido y destruido imágenes, tanto religiosas rrollo de las técnicas de restauración, se inicia un mercado o negocio du { .".anas. falsificaciones en el que los mismos artistas del Cinquecenlo estuvieron r l,n costumbre de recortar o ampliar los lienzos o de completar las obras implicados. I fM'iiliói icas antiguas continuó durante el Barroco, reavivada por la conti- Para la arquitectura, los artistas del Renacimiento mantuvieron una ac H i i i i l . n ! dd auge del coleccionismo y la proliferación de galerías pictóricas titud equívoca. Lo normal rué la adaptación de los monumentos al nuevo I Ihtl (iniie- de las monarquías y la aristocracia. Estas galerías y su distribu- estilo vigente, aunque muchos edificios que no se adaptaban a las funcioni-.s • i i i r a i i v a obligaron a ajustes y adaptaciones en las dimensiones de las y necesidades del momento, se convirtieron en auténticas canteras, sufrien [ til""'1 pictóricas. En la España de Felipe iv se alteraron numerosos formatos, do un expolio material cuyo ejemplo supremo fueron el Coliseo y el Foro di' (Hi|ili¡indosc por ejemplo los cuadros de Tiziano -Carlos ven la batalla de Roma. También para reconstruir se destruyó, como fue el caso de numerosas • I ti Religión socorrida por España— o los de Velázquez -como basílicas paleocristianas con el ejemplo excepcional de San Pedro de Romo, r Argos para adaptarlas a su nueva ubicación en el Alcázar. La derribada y reconstruida en estilo renacentista por orden del papa Julio n. I (litnlmdón de cuadros en las galerías también originó una serie de prácticas mientras que, con posterioridad, en la Capilla Sixtina y en las Estancias Val i , i . I (donadas con la restauración -los "arreglos"-: como la limpieza, canas se eliminaron las pinturas de Perugino para las nuevas composicioni". I Un . . i ido, el tensado de lienzos y la fijeza o consolidado de soportes, los murales de Miguel Ángel y Rafael. En las destrucciones, evidentemente, ju n i n i . ; IMS y engatillados, añadidos cosidos, etc. En este sentido, laprolifc- garon un papel fundamental los conflictos políticos, como el Saco de Rom.) n colecciones y galerías durante el periodo barroco sirvió de acicate de 1527, con el consecuente expolio y pillaje. |MI i . i nudo de los métodos restauradores, siendo la trasposición de un ma- i i .-no, madera, tela u otro soporte una de las grandes innovaciones. En Los cambios impuestos a las obras respondieron a los nuevos gustos es l i < i l i . i i n i . i figura destacable en esta actividad fue Cario Maratta(1625-1713), téticos, a una nueva ubicación o a los avances plásticos, como la eliminación (IMII..I oleecionista, considerado como uno de los primeros restauradores de estructuras en cúspide de algunos polípticos, como ocurrió con alguna l;i >il MI i i | u i s c del mantenimiento de numerosas pinturas murales de los gran- blade Gíotto, la incorporación de fondos de paisaje a las tablas tardogótii';r> i l > p .1 inos romanos y de la restauración de los frescos de las Estancias sustituyendo los fondos de oro, y las alteraciones o añadidos en los polípi i I Vmiuinas de Rafael. Con él se abren paso las primeras garantías para la eos góticos del siglo xv, como la eliminación de cornisas o la sustitución d. "u don y restauración de la pintura al fresco al investigar las causas columnillas. No obstante, muchas actuaciones bien pudieron estar próxiin.r, • I M leí ¡oro, como grietas, filtraciones, humedades, etc. a lo que hoy denominados "conservación", como las primeras recetas p.ii.i la limpieza de tablas, que aparecieron en los primeros tratados de p m t m . i I i i i i ; i n l e el siglo xvu se incrementaron las falsificaciones, ante la deman- el traslado de frescos de un lugar a otro, el traslado de tablas y lienzos run I1 u l e de obras antiguas, y en escultura se continuó con la práctica de embalajes especiales. En los cambios de lugar, de un país a otro o de i i n . r . 1 1 i. ini'-rnidiines. incluso l a s q u e unía y juntaba piezas y fragmentos de salas a otras nuevas, cuando las dimensiones de una obra no se adaplakm .1 I i. nda dispar, para la decoración de fachadas y jardines, reparacio- su nueva ubicación, era costumbre cortarla, con considerables mutílíiciorn-, M, ijuí desembocaban en errores de interpretación estética e histórica, pero de la composición, por mandato del mecenas o coleccionistas. Así ocunm I | i < K % o se fue definiendo la figura de la profesión de restaurador de es- con numerosas obras de los pintores venecianos del siglo xvi. i i i l i m . r . t on ailificcs como Duqucsnoy en Francia y Orfeo Boselli en Italia. THMA4. LA RESTAURACIÓN ' H d d l NI V D I S A I Í H O I . I . O Y RENOVACIÓN 127 En cuanto a los criterios de intervención en la arquilecluia, la restaura- l|i h u í p i l ' / ; ! . U V I l l i ' L i d u . , i l k i . u mu t l r h u m i l l o s , i o n i o H u i l l í n M U Í / , r. / / ; ción en el Barroco no fue más que la adaptación al estilo imperante, por lo / i i n , i . i . f v y ivllcno de lagunas. Los trabajos se prolongaron a lo l ¡ i i | p n di'l que se modificaron muchos monumentos del pasado integrándose en una ,i!)'l<> i ¡i IIIIVL-S de los pinlores de cámara, aunque la rcciipeíanmi de lii 1 . nueva unidad estilística. En el transcurso de los siglos xvn y xviu las nue- i ni* , i luiii's de la monarquía española tendrá un enorme impulso M U Í l.i !!<• vas fachadas de muchas catedrales españolas respondieron a ese fenómeno, ' H . n i . i , - u I Ví> I de Antón Rafael Mengs (1728-1779), pintor chcco y uno d«loi como la de Granada con la aportación de Alonso Cano y la de Santiago de K-óricos del neoclasicismo, para trabajar al servicio di- ('¡nlo-, ni Compostela con la fachada del Obradoiro. Las inserciones, como torres, l i n - ternas, sagrarios transformaron sustancial mente la imagen y la decoración P ule monarca se produce el paso del tradicional pintor de . . u n H . I . mi l < i i di- las colecciones reales, al de conservador del P ; I | I I I I H > M H > n .il de la arquitectura religiosa, como fiíe el caso de la incorporación de una ii i l i ' Ik-llas Arles de San Fernando (1752). La Academia r e s l i i i i f i i i . i . 1 |in n,pilludos que tuviesen el título expedido por la Academia o n i q u i a Durante el siglo xvui la restauración va ocupando lentamente un lugar Inli i \ i - i u ' i i m en los edificios eclesiásticos. destacado, convirtiéndose en una preocupación de los gobernantes. Parale- I Piiole decirse que durante la segunda mitad del siglo x v u i la íes lamente, la actividad deja de estar en manos exclusivas de los artistas pañi \ (uní ni arquitectónica en Roma sufrió una importante Iransliuina pasar a ser competencia de figuras más expertas. Destaca la insistencia a 1 i l m i pin- las incesantes excavaciones arqueológicas, trabajos que liivo- lo largo de la centuria por los cambios de soporte y los traslados de pintura niu las experimentaciones técnicas de conservación de aciu-ulu con el fin de conservar las obras de épocas anteriores. Siguieron siendo muy i t o n 1 1 nuevo espíritu científico de la época. De enorme traiisivndeii habituales el traslado de la pintura de tablas a lienzos y los reentclados o i l n l i u • m u los descubrimientos de Herculano, en 1738, y Pompeya, cu "forraciones" que evitaban el deterioro del lienzo, así como los traslados de pintura al fresco conocido como "stacco a masselló" en el que se incluía par- te del muro y práctica en la que destacaron especialistas italianos, sobre todo a raíz de los descubrimientos arqueológicos de Herculano. Otra modalidad fue recuperar la pintura al fresco mediante el encolado de gasas, o el rcscale del color, técnica denominada "strappo", en la que sólo se extrae del muro la película pictórica que se adhiere a una tela encolada. En Francia aparece en la primera mitad de la centuria el que puede consi- derarse el primer restaurador de pintura, Robert Picault, pese a que su interés por la duración de las obras corno criterio absoluto le condujo por métodos no siempre acertados. Fue el que generalizó el traslado de pintura sobre ta- bla a tela. Paralelamente surgen las primeras criticas y denuncias hacia las restauraciones no conseguidas y los malos resultados por parte de algunos I teóricos y de los propios artistas, mientras que en los tratados proliferan ya las recetas, los productos y los métodos para la conservación de cuadros y | piezas artísticas. En cuanto a España, la actividad restauradora se produjo a partir del in- cendio del Alcá/ar de Madrid en 1734. Para recuperar las pinturas dañadas se encargó la reparación de obras a pintores al servicio del rey, como Juan García de Miranda y Andrés de la Calleja, quienes continuaron los método! 128 l ' A ' I H I M ü N K I l l I s r Ó k K ' O - A K T i s n n i n \i.\ i i \ KI M M U ' \i u n i i mi.i NI '. DI SAI; KI u i o Y iíi''NOVArii')N 12*) 174S, y los estudios y catalogaciones de las antigüedades de Aleñas por parle un mi|>nilank- lallcr en el Palacio G r i i m u i i . Además de rcslaurai- obras de de James Stuart y Nicholas Revett a mediados de siglo. De Ibrma paralela I. U n . * Vi-ixmés, Ti/iano o Tintoretto, seleccionó obras procedentes do eon- nace un nuevo ideal estético que fija la mirada en el arte griego. Joachini \ M i i i < > ' . \I-IUTIUIKJS desaparecidos y de edilícios públicos para engrosar el Winckelmann, Antón Rafael Mengs y el conde de Caylus serán los teóricos y I • kv Fue decisiva la llegada de viajeros del Grand Tour, tanto de los britá- i , i»n , publicas, aunque también practicó mutilaciones o alteraciones, eomn nicos como de los procedentes del resto de Europa, aunque estos viajeros , n > I ¡i,taludo del cuerpo de San Marcos, de Tintoretto, para adaptarla ni fueron en gran parte los responsables del saqueo que a gran escala se produjo Niikui ili- la Biblioteca Sansoviniana. en España, Italia, Grecia y en las geografías de las antiguas civilizaciones, como Egipto y Oriente próximo, un expolio que culminará en el siglo xix, • Homa también fue un foco importante de restauración con Bartoloim-o iniciándose con la campaña napoleónica en Egipto y las actuaciones de Lord I ('«viu'L'ppi a la cabeza, apoyado en el triunfo de la nueva estética neoclásica Elgin en Atenas. La protección llegaría en las primeras décadas del siglo con I U flll In aparición de la Historia del Arte como historia de los estilos, delinidií edictos y cláusulas, en Roma en 1820 y en Grecia en 1827 prohibiendo las |i»i W i n r k e l m a n n , cuyos estudios repercutieron en la actividad restauradora exportaciones de antigüedades. I | l,i hora de realizar análisis de materiales, estudios estilísticos y datad I MH MUÍS precisas, especialmente en los trabajos arqueológicos. Avances que Roma se organizó para albergar a los visitantes y viajeros, y mostrarles i l m n t i al traste con la idea de la blancura del arte grecorromano al corrobo- sus bellezas arqueológicas, artísticas y monumentales, expuestas en los ." ,»olieromía en estatuas y templos. Otros restauradores de la época primeros museos del mundo: los Museos Capitolinos, los Museos Vatica- I Ins escultores Antonio Canova y Thorvaldsen; éste último completó, nos y las grandes colecciones de las familias cardenalicias. La época de la . . I I - M I . M - I M criterios absolutamente neoclásicos, las esculturas de los fronto- Ilustración fue un momento definitivo para el aprecio del objeto del pasado ' »< , .1' I K-mplo de Atayaen Egina. y para su valoración histórico-artística. Se inicia un sentimiento de patri- monio cultural colectivo. Las colecciones de las monarquías europeas irán Musía ahora la restauración era esencialmente mimética e integrados, asumiendo la idea de museo, una institución que se irá formando a la par I u tu i I nuiles del siglo xviu y primeros años de la centuria siguiente surgen que la aparición de criterios ideológicos novedosos y permisivos, como el ii|ilNiuiH-s adversas hacíalas restauraciones radicales. Era preferible un frag- de la visita y contemplación, ciertamente exclusivista, de aquellas colec- iiii me de la obra, tal y como es, que hacer un trabajo completo que desvirtúa ciones reales. Se crean el British Museum en 1753, el Museo Napoleón en I V üilsilifa su autenticidad. Se trata de una visión prerromántica que valora el Palacio del Louvre en 1791 y se abre al público en 1800, la Gliptoteka lii n l u . i (k- arte como hecho matérico e irrepetible del artista y en la cual la de Munich en 1830... Pero a la vez los orígenes de los museos coinciden ¡ ni ild tiempo ha contribuido a su unidad. Así, pues, encontramos dos eon la aparición de nuevos métodos de restauración, en los que se incluía la I"' .MU i - la que intenta por todos los medios restaurar para mantener la du- colaboración de las ciencias que estudian el comportamiento de los mate- '' hii mu itr la obra y la que prefiere el mantenimiento y la conservación con ríales, la física y la química, los efectos de la luz, las variaciones térmicas, |iil<'i\(•uñones mínimas para evitar la restauración. Dentro de este binomio la acción del tiempo o la alteración de los colores. Aglutinantes, nuevos NI' ni . 1 1 ilv el concepto de la pátina, la labor del tiempo o el envejecimiento pigmentos, barnices, disolventes, etc., serán desde ahora el material y el ' in>ii u.11 i|iic exigían unas limpiezas eada ve^: más prudentes y expertas; inclu- proceso a estudiar. Interesa entonces el comportamiento de los materiales, u na corriente partidaria de respetar esa pátina natural. A lo largo del siendo la pauta de su reversibilidad la cuestión que más se tenga en cuenta l!(Ilu \ i \ figuras como Secco-Guardo, Cavcnaghi o Cavalcaselle darán en a la hora de restaurar. llnli, (.-norme impulso a la restauración, mientras que en España se edilan l . < |ii iim-ros tratados especializados Un importante foco en materia de restauración durante la segunda mitad del siglo xvni fue Venecia, momento en que el control estatal aborda la res- i miio en épocas pasadas, la restauración arquitectónica era un problema tauración. En 1777, las autoridades nombraron por primera vez la figura del u i l i i , . nú- complejo y al margen de la evolución operada en otras arles. I ,a "inspector para las pinturas de las colecciones públicas", cargo que recayó llinimiik-iilalklad impedía materialmente muchas intervenciones y, por olro en Pietro Edwards, el restaurador más influyente de este ámbito italiano. Liiln 1.1 imposición del gusto o la moda equivalía a la adaptación al estilo Se ocupó por encargo del Senado de organizar la restauración de todas las Ji I - • poui. Durante el último tercio del siglo xviu las adaptaciones se reali- Pinturas del Palacio Ducal y de los edificios públicos de! Rialto, creando / i .rj-iín el luisto neoclásico. El interés por conservar se centraba en los Í30 I'AI'IÍ IMOMO I US I Ó K K '< >-'\|{ I IS I U ( i TIMA4, LA RESTAURACIÓN o i l l i i l ' N I S, DKSARROLLOYRENOVACIÓÑ 131 monumentos grecorromanos, como el ('olisco y el Arco df J i l o rn línma, • i l;i U-uriu ¡iilislica neoclásica l'avnio m l u > , , •.ludios de los monumentos restauración llevada a cabo por los arquitectos neoclásicos Slern, Vahdicr y -manos u i n i c i ó el inlerés por oíros r s l i l u s del pasado, en I rancia du Thorvaldsen i im l . i |n nuera milad del siglo xix el estilo que se vio favorecido fue el gó- En la transición del siglo xvín al xix se pueden situar los orígenes tli- |n - i - uvas catedrales y castillos, amenazados y en gran parte destruidos poi la restauración como disciplina científica. El deseo de conservar los mo- <>s revolucionarios, se convirtieron en la expresión del arle fum i'-. numentos del pasado consolidó la afirmación de la conciencia historial I n i .ir ambiente hisloricista, típicamente decimonónico, carácteríslico del luí i.ihsmo romántico, que vio en la recuperación del gótico una rccupe MU u ni l;mil>¡én de la identidad nacional, ejemplo de estilo "racional" y "l'iin •-•s donde se sitúa la actividad restauradora de Eugéne-Eninuimifl \ i n i i . i k--l>uc( 1814-1879), el gran precursor de la disciplina y sin el cual HH i iiu-iidcriamos los comienzos y la evolución de la historia de la restaura- 2. La doctrina restauradora de Viollet-le-Duc i ion numental. '.n .iiiividad se desarrolla en las décadas centrales del siglo xix, en la Durante la primera mitad del siglo xix se abandona el carácter intuitivo •leí II Imperio. A través de sus viajes por Francia e Italia-1836-37 , y limitado, manual y artesanal de la restauración. Surge entonces como una i >!' - i " i' ( u a ejecutar dibujos de monumentos, y sus amplios conocimientos de disciplina científica autónoma que requiere una práctica profesional sobro I fu Misiona del Arte, en concreto de la arquitectura gótica, consiguió entrar a una base teórica sólida y perfectamente organizada. Para entender los inicios l i n l i ii n en la administración pública para ocuparse de la conservación de los de la historia de la restauración como disciplina científica conviene tener en Mioiiiiini'nlos. Su labor restauradora se inicia en la iglesia de la Madcleine cuenta una serie de factores. En primer lugar el clima cultural de la segunda IM Ve/elay a partir de 1840 y continúa con la catedral de Notre Dame de mitad del siglo xvtii en el que los polos opuestos entre el racionalismo y los l ' m i - m 1X44, un proyecto que ocupará el resto de su carrera. Otras inlcr- sentimientos prerrománticos favorecieron la progresiva consolidación de la * i's suyas se centraron en la dirección de la restauración de la catedral noción de monumento. En segundo lugar el interés por conservar y recuperar I 4* Ainicns (1849-1874), la Saintc-Chapclle de París y la iglesia de Sainl- los monumentos como testimonios materiales de la historia a través de in- ' ( u «K- Toulouse (1845). También destacó en la reconstrucción de luime- tervenciones ajenas a la práctica artesanal y basadas en un método analítico n > .1 i i ' i i n l c e l u r a medieval de carácter militar, como la ciudad de Carcas- y positivista. I|MIU' (IK52-1879) y el castillo de Picrrctbnds (1857-1879). Sus numerosos El temprano interés por el patrimonio histórico debe situarse parado- | M'l.il'oi.itiores trasladaron sus métodos por toda la geografía francesa y se jicamente en el vandalismo de la Francia revolucionaria y en las propias í |ii'ii|>iimn de restaurar conjuntos claves del gótico francés como las iglesias destrucciones de monumentos que darán lugar a críticas y decretos para la I (ju Símil l'Yonl de Périgueux y Saint-Pierre de Angulema. conservación de los mismos. En 1794 la Convención Nacional francesa im- . l i n t ) de los cometidos que se propuso Viollet-le-Duc fue la terminación pone un decreto para poner fin a las destrucciones y proclamar el principio I tlv nlj'.un;is catedrales francesas inacabadas o incompletas, como fue el easo de la conservación de los monumentos. El Estado francés, dueño de todos I ||tf I" cnledral de Clermont-Ferrand (1855-1884), siguiendo el estilo gol ico los bienes, afrontó las restauraciones, muchas de las cuales se realizaron lnii ni o como ocurrió con la reconstrucción absoluta del castillo de l'ienc con mínimo rigor y sin los criterios adecuados provocando las críticas de l . n n l Se irntíi de una idea que si bien es una aspiración decimonónie;i i n n v numerosos intelectuales. Para paliar la mala praxis se creará en 1830 la fi- i i i i m ii nslica, también es un claro reflejo de la filosofía que guió su Icorla gura del "Inspector General de Monumentos" y en 1837 se constituyen las v MU:, mclodos restauradores, basada en la "unidad de estilo", una unidad denominadas "Comisiones de Monumentos Históricos", instituciones que so l n i i M . i l 11 nc api ico a todas sus intervenciones. También concluye Mol re Dame encargarán desde entonces de organizar los fondos para las restauraciones y Ji l'.n !•> y la termina siguiendo las pautas de lo que el consideraba que n .1 .u seleccionar a los arquitectos responsables de los proyectos. Esta organi/a- 1 •-•Diño catedral paradigmática del gótico ción francesa dará la pauta a otros países para articular un sistema adminis- I-! I planteamiento de sus métodos se encuentra en su copiosa obra lem u .1 trativo e institucional encargado de las restauraciones. Con ello, se daba fin . |" • . luiente en el Dictionaire raisonné de l'architecture fruni^uifii' i/>/elo que pudo no haber exis- tido nunca". I 1 * deeJr, indica que restaurar equivale i M.iiseguir la condición primitiva y uri- •111.111:1 del monumento, la pureza de su '•i 11.1, pero también que debe recuperar su .i.i.ln ideal, no tal como fue sino tal eomo I r l u - i u haber sido (la obtención de la for- n.i i n i s l i i i í i ) : "... lo mejor es ponerse en lu- Dibujo y acuarela de gar del arquitecto primitivo, e ima- Vir>llei-le-Duc de uno de fas ginar lo que él haría si volviendo pórticos de la iglesia \ fS m É n É É i n u u i i a l en sus principios compositivos, así como en el carácter i n v . m . i l i l . ilf MI construcción: "...este arte de la Edad Media, limitados a algunas fonmtlti* ¡"" los que no lo conocen, cuando se penetra en su conocimiento, •••. /•,» el contrario tan ligero, tan sutil, tan amplio y tan libre cu si,s /»,',/,m í/t' ejecución, que no hay planteamientos que no puedan resolverse. /.../. como un idioma bien usado puede expresar todas la.s i,(,;i.\ \in E. V¡ottet-le-Duc, Dibujo y acuarela: Puerta lateral de la Catedral de ¡altar a su gramática. Es por lo tanto esta gramática la que nns liti> ,• Palermo y fachada del Palacio de los Dogos de fenecía. iiilta poseer y dominar". 134 PATRIMONIO INSmiílUI-AlíTÍSTICO U RESTAURACIÓN imÍ(¡l¡NlíS.I)líSARH()"l,l,(¡y UÜNOVACIÚN 135 Viollcl-lc-Duc proponía la posibilidad de rehacer y mejnrai d mu • i . un uso o H i n d i > , pues "la mejor /iinini de coiiservui un fiii/n-m r.s mentó aunque para ello fuera necesario completar, inspirándose en el es •muirle muí /¡iHt'itíii... ". fon el tiempo fue apaciguando en la pn'iclu-a y en las formas del mismo, las partes desaparecidas del edificio: .idealismos, procurando legitimar al máximo las reconstrucciones "Si se trata de levantar partes de un monumento de las liinmaciones, sólo posibles cuando las circunstancias partículftTH queda nada, sea por necesidades de construcción, sea para compk" I .u viables. Viollet-lc-Duc tuvo la costumbre de publicar MIS M I M - , tar una obra mutilada, el arquitecto encargado tiene que impreg- ll|'. es y trabajos de restauración, una práctica que sirvió para difundí i narse del estilo propio del monumento cuya restauración le ha sitio ii • i'.'ueiidiis, sus conocimientos y su doctrina de la "restauración rn encargada... ". Tales planteamientos originaron fuertes críticas y posturas antagónicas j H u m i l l e su carrera Viollet-le-Duc contó con el apoyo de Prospeí Mm por parte de otros restauradores, basándose sobre todo en los excesos co- i l;i del propio emperador, Napoleón ni. Tuvo numerosos seguidores metidos por los seguidores de Viollet. Aseguraban que sus restauraciones I IIII hunda, como Jean-Baptiste Lassus, Anatole de Baudot, el rcspmi'.ablí acababan siendo falsificaciones, "falsos históricos" que no solo perdían el ] munición de la catedral de Clcrmont-Fcrrand, y Paul Abudie, q u i e n encanto poético que los románticos habían enaltecido, sino que parecían mo- lili 11'i n la restauración de las catedrales de Périgueux y Angulema. Pero lam- 1 numentos inertes, recién creados, con una nueva apariencia en la que no se ] i ' o con innumerables detractores, especialmente entre los románticos distinguía las partes originales de las añadidas y en la que se reconstruía coi <|n< no iceptaban sus criterios de la "restauración de estilo" nuevos materiales. Precisamente fue la introducción de materiales nuevo* sin distinguirlos de los antiguos, uno de los aspectos más polémicos de su I método. No obstante, su doctrina logró conciliar los sentimientos románticos con I * I . leonas conservacionistas de John Ruskin los principios racionalistas al otorgar dos valores al monumento: el máximo! valor al estilo original (valor histórico) y la unidad de estilo, la renovación! UNÍ unte las décadas centrales del siglo x¡x convivieron dos teorías rcs- tras la restauración (valor de novedad). Por otro lado, planteó una método-1 ' uis antagónicas. Ambas participaron de la recuperación del estilo logia de trabajo realmente novedosa para el proceso de la restauración, pues I ..i, pero desde posiciones contrapuestas. Si la "restauración en estilo" antes de cualquier intervención era necesario conocer perfectamente el estilo I ! • ' I >la por Viollel-le-Duc fue la formulación de la primera teoría en I Yaii- y profundamente el carácter de las partes de la obra, además de constatar I ,„ , Inglalcrra encontramos una alternativa restauradora absolutamente exactamente su cronología. Es decir, antes de cualquier intervención era no-1 I"' i | i i c algunos llegaron a denominarla "antirres tauración", pues lúe d cesario un proyecto que requería un levantamiento planimétrico, científico y I ,. |.. |. casi religioso -en realidad, socialista- hacia el monumento lo que documentado, con diseños gráficos: ,1,1. restauración e impidió cualquier tipo de intervención. "... es necesario, antes de toda labor de reparación constatar I ijíiira clave de esta teoría es John Ruskin (1819-1900), un teórico de I I I exactamente la edad y el carácter de cada parte, componer una espe- I . , nación que, no obstante, no fue ni arquitecto ni restaurador, aunque cie de acta apoyada en documentos seguros, bien por notas escritas, nsador y artista polifacético que dejó numerosos bocetos, disertos y bien por alzados gráficos... [...] El arquitecto encargado de una res- is. además de escritor, sociólogo y poeta. Realizó el G raí id Toiir en tauración tiene, por tanto, que conocer exactamente no sólo los tipnx I :i partir de 1837 inició sus estudios sobre arte en Oxford. I V'.l.n'« correspondientes a cada período cíe arte, sino también los estilos mío como crítico de arte, formulando una teoría basada en las ne pertenecientes a cada escuela... ". u i Desde el punto de vista técnico, promovió unas técnicas constructivus I Í tuvo una enorme influencia en los gustos culturales de su pa¡s. upin llul.1.1 avanzadas y el uso de materiales modernos, teóricamente más eficaces y I I ' ' • v i v a l neogótico y defendió el movimiento prcrrafaclita. Su pnsiiini duraderos, pues como escribió en su Dictionaire: "el edificio restaurada I ! • • a l;i restauración responde claramente a una concepción romanlu ,i tiene que durar en el futuro..,, más tiempo que el ya transcurrido". En mu- j . III M;i, de sesgo más bien social y se concentra en una de sus obras. / m chos edificios la interrelación entre diferentes materiales, los originales y I 'í/inmv (fe la arquitectura, aparecida en Londres en 1849. ( M í a ¡>;n i < - los introducidos, ha generado serios problemas de compatibilidades. Olro I u 1:1 se i;csló en Vcnccia, ciudad en la que residió largas temporadas aspecto esencial fue la funcionalidad y el destino del edificio, para el quu I la década de los años cuarenta y donde existía un debate i m p o r t a n 136 l'AllílMONIOIIISTÚHiro A K I Í S I K (i I ' M A 4 , I , A RESTAURACIÓN O H l l i l N l S. DI S A K U U I . l . n Y RENOVACIÓN 137 le en torno a la rusliuiriición. K u s k i n criticó In reMiuimción que se ONtlI i l i l " nulol.i ik- albino y falsificación, asi como de absoluta destrucción al llevando a cabo en Venecia y allí escribió su oirá grnn ohni. Las /ik'tintftm •Til .11 l i s o i i o i n i a y e l i m i n a r las seña les de su proceso histórico: fenecía, publicadas entre 1851 y 1853, en la que expone ademas sus i' "/•,'/ vcnlaiicro sentido de la palabra "restauración" no lo com- estéticas y su visión sobre el gótico. pri'iiík' c/ pública ni los que tienen el cuidado de velar por nuestros La primera máxima de su filosofía es la conservación, un concepto (j monumentos públicos. Significa la destrucción más completa que para el autor tiene implicaciones éticas, pues es una responsabilidad mol /uu'dti sufrir un edificio, destrucción de la que no podrá salvarse la Sostiene que desde el momento en que se proyecta la arquitectura la con» niciiii/- parce/a, destrucción acompañada de una falsa descripción vaeión debe tenerse en cuenta pues no sólo garantiza la autenticidad l'utlll lada de lenguaje y de vida... ". da en un elemento lleno de dignidad. I I segundo es el de "pintoresco", una categoría que usa y que delata lo Por otro lado, la obra de arte como testimonio histórico y documcnl | |I|II|IMI,lamente influenciado que estaba Ruskin de la doctrina del pintores- como espejo de la actividad humana, como memoria, debe conservaré i i|i ii M i u . v el pensamiento romántico. Para el teórico lo pintoresco es testimo- toda su integridad, algo que no soto compete al arquitecto sino a todoH ll Iftlii jniles, como ocurrió en la catedral de Palma de Mallorca (desde IS52). ciudad en la que se inició un importante debate entre los partidario! intervenciones se realizaron restauración y los conservacionistas que trataron de sustituir la restan rnclfl por la tutela. lit dirección de Juan Bautista iroiinc!. o la iglesia madrileña Finalmente, una de las grandes aportaciones del pensamiento de líusklrt| fililí Jerónimo el Real (1852), fue el concepto de conservación como único instrumento legítimo p.n : Narciso Pascual y Ci> cuidado de los monumentos, un planteamiento que arraigó desde la p u l i l n n I Ifr, Tules actuaciones deforma- ción y divulgación de sus textos en toda Europa. Fue el teórico de la coi piovoearon la crítica y el vación -en muchos aspectos se le puede considerar el padre de la rmul xi. como la dirigida a Rafael conservación del patrimonio-y de la denominada "restauración román 1 ;niN y su intervención en en la que la intervención en la restauración del monumento debía ser 11111 | Allmmbra de Granada a base y, en todo caso, de consolidación y siempre in situ. iK'cplación de copias, sin n iTiterio ni conocimientos * > . i l n u - n i c . l a influencia de 4. La restauración violletiana en España . . L i a n ó n en estilo" coin- > i i l a s primeras genera- HII< . ili' arquilectos formados La doctrina de Viollet-lc-Duc ejerció una fuerte influencia en Eur ., i : udii. con el desarrollo España la influencia del arquitecto francés apareció en pleno movi > 111-, In , i < u icismos y con laapa- romántico y se filtró a través de la enseñanza en la Escuela Superior i l i l i i n > K ' I neogótico, un hecho quitectura de Madrid creada en 1 844, cuya instrucción superaba los im i i i ó la inlcrvención so- elasicistas de la vieja Academia de Bellas Artes y promovía materias n i i iiiniK-rosos monumentos que aceptaban otros modelos históricos, en especial los medievales, i n l i ' v . i l i ' ^ tlL-l panorama espa- para la creación arquitectónica de nueva planta como para la reslam iiihai-go, la influencia de monumentos. Se impuso el estudio de los monumentos españok-N \d< i '.MI. i ; i l i n e n l c Icórica, como leyes constructivas desde un punto de vista positivista, potenciándo • , M ; I en las actuaciones la restauración arquitectónica que, desde 1875, consiguió una espuTi i Mi Kogcnl, líduardo Ma- proliferación. ill, I > l u á n l í . u i i i s i ; i Lázaro, En el caso español, la teoría viollctíana tuvo un eco fundamenta l gni« I l H l i ti' . n ; i b : i i i ; i n iisimihliido la cias a las traducciones que de sus textos realizó Antonio de /abal eln, ul I HI I n i í i i a l:i par (.|vie practicaban Catedral de Barcelona i primer director de la Escuela de Arquitectura, y que se publicaron i n < I ii 11 ion, do forma cmpi- ni'ogótica. Fotogra 140 PATRIMONIO HISTÓRH l)RkH!NllS,l>l ; 1 SAHKYRKNOVACÍÓN 141 rica. La unidad de estilo i l i m i t a d a a lu ] (|iu- tapaba v nhsiaculi/aba l;i vista largo de todo el siglo xix en gran parlo 1 , ak-ilrnl ile Iturgos, en su trayectoria de las ciudades españolas. Su aceptación 1 volucionando hacia un nuevo trala- fue tan generalizada y, en algunos cu- J n i l ' - n i n del monumento, pues era neccsa- sos, tan imperante que arquitectos como I i i , . u .ju-lar algunas adiciones si contaban E. M. Repulías y Vargas acabarían a"' i mi i .ilulad artística y reemplazar las par- mando que ''la forma es más importa»,,, • ii i l u d i d a s que desfiguraran el edificio, que la antigüedad". En muchos casos IIIN j |i| ! .mucnlo que explicó con una frase restauraciones dieron fin a unas cons- Imi iletcnninante como la siguiente: "no trucciones interrumpidas durante siglos, /<> en ¡a edad presente un "estilo" como fue el caso de las casas consisto- ,1, i. i i'im,tdo y que siendo bello, caracte- riales de Sevilla o la catedral de Barce- 11, i nin -slfa época y nuestra civilización, lona, a la que se incorporó una fachadu \ 11 iludirlo pensar en sustituir los elemen- nueva, siguiendo el criterio de que los ! l»\ , ndiu-un de los viejón monumentos por monumentos debían ser completados en •tu ehidox en una arquitectura con- su mismo lenguaje. li'tii/'<'i¡. ".-ui comparada aplicada sistemáticamente a la arquitectura in<' desde las claves introducidas por Viollel, .-•ola. tan compleja", que ayudó "a establecer filiaciones estilisti imitando la composición y formas origi- •-lointmentos hasta la fecha anónimos" (urdieres, 1995). nales, con una rigurosa metodología. U» colaborador de Demetrio de los Ríos, Vi- [i Muchas intervenciones realizadas según los principios tic l.i i v s l ; n n ; i cente Lampérez, continuó esta corriente 11, estilo se aplicaron a otras catedrales góticas, como la de U N Í A I S n restauradora con una feroz crítica a los ¡Hile Sevilla (esta última a partir de 1881 con Adolfo Fernández ( aaano postulados de Ruskín, recalcando la pers- , los monumentos románicos: San Vívente de Avila ( n n i u n . pectiva de Viollet y que dejó escrita al so- i H'iu M U Í de Repiillés y Vargas muy polémica). Santa Murúi de Ripoll )pm ñalar que "restaurar un edificio antiguo I Ih l í o i r n í ) o San Martín de Fromista (por Aníbal Alváixv). iiltorundn es volver- a construir las partes arruina- n i u . i . l í m e n l e su fisonomía, como ocurrió con San Juan de los líeyí'f das, o a punto de arruinarse, en el mis- |pni A M i i i o Molida). mo estilo arquitectónico originar. Pese n Si MisiTÍbcn en la corriente estilística las restauraciones de Kimnl» \V que siguió la doctrina violletiana del "ais- lrt/.|M.v liosco (1843-1923), arquitecto que se inició según l i i s d i n - u - lamiento" del edificio, que aplicó con lu , demolición del palacio episcopal renacen. 142 l'ATKIMONIomSTniiK'u A K T i S I K ' U I I ' M A . | l A K I S ' l A U K A C i n N d H l d l N I S. D I ^ A U H O I I ( i V U l NDVACIl'iN 14.1 lilislieas de Viollet en las catedrales de León y Burgos, y que evolncio hacia planteamientos más conservacionistas. , . i . m s l i t i i y e n parle del docu- n i i > histórico. Exige nuevos .1 cutos previos al proceso ,i i i u . i d o r , como un análisis ex- M ilvo de la obra a través de he- 5. La renovación de los métodos restauradores. Lucca Bellninl .. , . l > | e l i v o s y científicos, como h i - l n . - . de los sustratos arquco- Mientras que el pensamiento de Ruskin apenas tuvo ineidencia en l;i llu< i ex tos escritos, fuentes lia de la segunda mitad del siglo xix, a excepción del foco veneciano desdi' i i i i i i ' i a f i e a s y todo aquello que donde se difundieron lentamente sus principios a loda Europa, las teorías di I • i i i n h n y ó a su ambiente cultu- Viollet-lc-Duc si arraigaron en Italia, creando un nutrido grupo de arquiia I I • , decir, ya no se trata de un los especializados en la restauración monumental y en unos momenlos ofl I .1 ••enérico, analógico y es- que los diversos estados y reinos se habían convertido en una nación m u í i 11 i-nmo defendían las ideas cada. El "risorgimcnto", denominación dada al proceso de la unidad poli I u ,i \ i u l k - i . sino de toda una inves- del país, está en relación estrecha con la restauración monumental, ya que In nti i M i t específica que debe re- arquitectura se convirtió en el testimonio histórico por excelencia del pasado •t" i l.r; vicisitudes del edificio de cada reino, de cada región y de cada ciudad. El monumento era, pues, un I i i i I u l t i m o detalle. Al tener claro testimonio individualizado de la historia de cada uno de ellos y las tn \ i i n e n i a el discurrir histórico \ I n i i H u m i e n l o , Bcltrani admite * rías viollctianas fueron aplicadas de forma rigurosa, con criterios de esiilot y estudios analógicos, especialmente en las regiones del norte, provocando i i i l q m e r añadido o transforma- Ricardo Velázquez Bosco: Dibujo para la abundantes "falsos históricos" y la consiguiente crítica y rechazo a las ro» I im no haya dañado o altera- restauración Je la mli'üral //<-' Córdoba. construcciones hipotéticas de la "restauración estilística". Tal repulsa dio lu i l.i i •.lindura, en caso contrario gar a una reflexión sobre los métodos que intentaba rectificar los principio* i l > i i , i t|ik' liberarla. Negaba las de las intervenciones en los monumentos a través de las teorías positivista*, ,, nes de Viollet: el restaurador no podía reproducir nuevamente el i l u m í n e n l o o completarlo, ya que el acto creador del artista era algo Durante el último tercio del siglo xix se reafirman dos ideas. La prirneiii n |n nhle. Ahora bien, en la práctica las intervenciones de Beltrani y deriva de la "restauración en estilo" de Viollct: la necesidad de un aval l i r . •lores fueron poco ortodoxas. Restauró junto con el arquitecto tórico, de veracidad, pero no para restaurar el monumento en su tbrnuí ideal, i i i i i r n e s ' Alfredo D'Andradc el castillo de los Sforza en Milán (entre sino para restaurarlo tal y como se pensaba que fue en su origen. Por olio N'H | ' i ( ) S ) , apoyándose en textos y gráficos, y otros muchos edificios lado, se asume la individualidad histórica del edificio que fue afirmada poi i1 | i p i i i a , el Piamonte y el Valle de Áosta. Ruskin, pero para que, a través de la investigación de la verdad o b j e l i \ ; i di los hechos, se demuestre que cada monumento constituye un hecho d i s i n i i n 1 '.ic método "histórico o analítico" tuvo cierta proyección en Espa- y acabado, es decir, que la restauración por tanto es diferente para cad;i olmi i i . < > i i l;i evolución de los métodos de trabajo del ya indicado Ricardo de arte. i'lií/i|iK-/ BUSCO, al ocuparse de la mezquita de Córdoba, donde elimi- i i In ,medidos y agregaciones que la desfiguraban, y recuperó la ca- De la transición del siglo xix al xx aparecen dos formulaciones eiiy i l l . i Jr Villaciosa y las portadas interiores, rehízo yeserías, descubrió fundamento primordial es la idea de que el monumento o la obra de ¡irlo l ios ocultos en la fachada y portadas exteriores, demolió p i u l e s son un documento de la historia. La primera corresponde con la lleno- . M i v a s del siglo xvu. En sus actuaciones le guió un criterio r i j - u minada "restauración histórica" y trata de matizar la doctrina de Violk'l, ro partiendo de la investigación arqueológica, pues se apoyó Kue propugnada por Lucca Bcttrani ( I 854-1933), un arquitecto mi lañen n I M . | i i t - quedab;) y encontraba como guía para ejecutar las parles que que tras estudiar arquitectura en Italia se formó como restaurador en l';i M u . n i desaparecido, empleando artesanos y trabajadores conocedores ris y representa todavía los criterios violletianos, abogando por u n ; i i u U - i i I , n l o c;iUfal. Otras intervenciones suyas se extendieron a M c i l i n n vención amplia e innovadora. Sin embargo, reconoce que las fases anís \ i l > u i v La Alhambra y a ejemplos prerrománicos, interviniendo en tructivas de un monumento o las etapas de la historia del e d i f i c i o ddn-ii i H ' i . 1.1 de SantLi Cristina de Lena, donde optó por una restauración 1'AIKIMnNinilKloKK n A. H I I S MM;Vl I A U l ' S I . M i K A í l M N u l l l i i l N l S. DI X A H H O I . U ) Y KlíNOVAC'IÚN 145 más idónea, basada cu mayor me- nulo en 1X86, culi el ululo Nm'xtmn vit-j dida en las fuentes d o c u m e n l a k s que se disponían entonees "Todos los elementos que tengan carácter de arte o de recuerdo histórico, no importa a qué tiempo pertenezcan, deben ser cunscr vacias sin que el deseo de unidad estilística y el retorno a lafnnnn primitiva intervengan para excluirlos en detrimento de otros''. 5.1. Camilo Boito y Gustavo I )ado que los monumentos son documentos de la humanidad que deben Giovannoni i ['espetados y nunca alterados, explicó los criterios esenciales que deben i.ir cualquier restauración: La otra fbrniulaeión de "En la obra de restauración deben unirse varios criterios l c ser un documento, un hecho positivo, real y tangible, y por extensión i indo bien patrimonial. Antes que restaurarlo debe ser reparado, consoli- "deben ser antes consolidados que reparados, antes reparados l , i « l i > y conservado. En el caso de que requiera de una restauración no debe que restaurados, evitando en ios mismos, con toda suerte de estudios, i ,ib/arse la reconstrucción estilística ni ripristina en ningún caso. La Ínter- los añadidos y las renovaciones'". ^ i «u ion siempre se basará en una exhaustiva documentación de archivo y de Se trata de tres operaciones cuyo objetivo es "conservar en el monumen- ln 1 . I nenies históricas del monumento, con todas sus vicisitudes y modifica- to su viejo aspecto artístico y pintoresco". El segundo argumento de su teo- n'iios sufridas. La hipótesis en la restauración viene dada por un profundo ría restauradora es la "discriminación moderna de los añadidos", o en oirás m.ilisis y estudio del monumento. palabras, debe evitarse añadidos y renovaciones, y en el caso de que oslas I'¡ira Giovannoni cualquier construcción del pasado por modesta que sen últimas sean indispensables desde el punto de vista técnico o estático, deben \ • |i IL- tenga valor artístico constituye un testimonio, un monumento, l.u ynm realizarse sobre una rigurosa documentación, con el fin de que el monumcn ii"\ i-ilad de la Carta italiana del Restauro de 1932 fue la de establecer muí lo conserve su auténtica forma arquitectónica, artística o pintoresca. Almuí i l i .unción conceptual de los monumentos, los que denomina "monumcn- bien, lales integraciones/reintegraciones deben mostrarse no como "«/>/v/v i " . muertos" que no cuentan con posibilidades utilitarias, como los restos ^llIti^lllls, sino como obras de hoy". Por otro lado, sólo deben eliminarse los •u.(urológicos o algunas fortificaciones medievales. Tratar de reedificarlos añadidos de épocas anteriores, en generaMos ornamentos, pero sólo cu d i ' ,M|I¡I en muchos casos absurdo puesto que sus ruinas únicamente permiten caso de que enmascaren o alteren ese aspecto o auténtica forma. i • ' i k'¡ir la imaginación y la fantasía del arquitecto. Por el contrario, si se per- 14H PATRIMONIO HISTÓRICO A K I Í S T I ( ' I ) I I M \ I I \ U I S I A l l K A r i i l N O l l l l i l MS, D I S A l i l H H M i l l l l M i V . M ll'lN I4 ( > m i l c la nnuslilosis o la recomposición de partes exisk-nles discrepadas. I M u n d i a l y las ri.m11-. ionscuicncias di 1 la ili-.lnn • ion . r . k ' m a l u a ili- otro lado, están los "monumentos vivos", cuya conservación pcrmile su UN ,on, „ l u i l c d c las Ciudades europeas dio al tnislc i-on el nu-lodo, ñivos prina primitivo u otro nuevo que sí permiten una restauración pero nunca de mi ni-, no pudieron aplicarse dada la magnitud del desasiré como su comentan'i forma completa, es decir, que no pueden producirse alteraciones esencial' • i- . i lente. del edificio. En 1938 intervendría también en las Instruzioni per ¡I resh de i trtonumenti. En su obra teórica se ocupa de la práctica de la reslaunii que divide en cinco pasos o tipos. La que califica de "consolidación", intervención léeníca para reforzar el monumento. Le sigue la de recom sición o "anastilosis" por la cual se recupera el monumento mediante r I,(,,'. l.us corrientes restauradoras en España durante el primer feriales originales dispersos. En tercer lugar la de "liberación" en la ff lerdo del siglo xx se eliminan añadidos carentes de carácter artístico, pero respetando los t lengan validez sea de la época que sea. Considera en cuarto lugar la prácll l ' i i el cambio del siglo xix al xx la restauración española contó con un de "complemento", por la que se añaden partes accesorias que no romp | U'itn-M.-nlante del método "histórico o analítico", el ya referido Ricardo Vc- la unidad del monumento. Y esta idea tuvo una enorme repercusión al (nú |rt/i(iuv, Hosco, un arquitecto formado inicialmente dentro de la doctrina de prevalecer la ¡dea plano-volumétrica originaria de la arquitectura sobre i- caracteres estilísticos. Subrayaba la importancia estructural de la arquiti^ tura frente, o en oposición, a la importancia de la "unidad estilística" 1 . I , |>»i último, la de "innovación" cuando es necesario partes esenciales de m i o n I lii "iitinlad estilística" que aceptó y adaptó algunas de las ¡deas de Lucca l l r l l i a i n i . Sin embargo, en nuestro país será la escuela restauradora del fran- t'i^i Viollct-le-Duc la que domine durante el primer tercio del siglo xx, una immela euya finalidad esencial será la terminación de construcciones in- concepción. Con todos estos puntos se conseguía uniformar la mclodolonlii de la restauración en Italia. El interés de Giovannoni reside, por otro ladn, en que por primera vez, defiende el ambiente como parte integrante del init* I I (ti'iibadas como la catedral de Burgos o la fachada de la catedral de Cuenca. Sin embargo, la idea de "eon- numcnto, es decir, extiende la tutela al entorno del monumento, a sus eoiull-1 vación" fue paulatinamente eiones exteriores, un conjunto monumental o una plaza, confiriendo un valor Htlijim icndo fuerza a la par que urbanista a la labor del restaurador. Esta defensa está ya claramente explídlH |ki|Aitl»:i la influencia del "restauro en la Carta italiana del Restauro de 1932, al afirmar en su artículo 6° que: | Ulnilíllco" de Boito. Desde 1880 lo critica hacia la "restauración en "...junto con el respeto por el monumento y por sus diversas /,i [ tmiilo" se acrecienta y numerosos aes se atienda al respeto por sus condiciones ambientales, las cnak'H \ ¡ ni»(j,ni(lorcs violletianos empiezan a no deben ser alteradas por aislamientos inconvenientes, por c'oflf*! mollificar sus planteamientos y cri- micciones de fábricas nuevas próximas al monumento y gravoxOíU tus para adaptarse a los nuevos por su masa, por su color y por su estiló". piiiu ipios de una restauración co- Como defensa del ambiente que rodea al monumento es un primer |i;i'.n medida y conservadora. De ahi que importante, ahora bien, todavía no se plantea una protección amplia que luiMa el comienzo de la Guerra Ci- asumiera el "centro histórico". Lógicamente, Giovannoni se mostró ni- I vil pueda hablarse en España de dos dicalmente opuesto al sistema que imperó en las décadas de la Italia liiH- I un i icntes coetáneas y radicalmente cista con los "sventramenti", auténticas manipulaciones ideológicas dd it|iiii'slas que llegarán a provocar significado de las ruinas romanas, o las aperturas y rupturas de las Irania» tilín confrontación de principios e, urbanas que eliminaban numerosos edificios de la historia y la tradición llK'luso, de cariz teórico a través de urbano-arquitectónicas. Ion presos, conferencias y escritos, Pese a la modernidad de la doctrina de Boito y la codificación de (lio- l'or un lado, los dogmas de Vio- vannoni, pese a la autoridad de la Carta de Atenas de 1931 y de la C'arlfl I lli-l tuvieron una continuidad tanto del Restauro italiana de 1932 que recogió y sistematizó la teoría de estos I i'h la leoNacomoen la práctica has- Acaecí italianos, la "restauración científica" tuvo una trascendencia limitada y re- I In In proclamación de la república sultó ser un fracaso en su puesta en práctica en Europa. El estadillo de la II | ti liavés de las intervenciones del l'AllitMONIOIIIsrÓIÍK'O-AKIl'SIICd 11 MA.1 I AKl'Sl.AUÍAriñN OI'Hil NI S IUSAIÍIÍOI I . O Y K 1 NOVACIÓN 151 I l no invernar niando no se sane i i - i k v a la liisloria del edifico, el ii l n u i marcadas y visibles al es- i . n l o r las parles rehechas de nue- cl conocer perfectamente los pro- n i i i r n l o s para restaurar, es decir, i \ i l a r las soluciones personales , i i i | i i i t e í M o restaurador cuando no ,i más remedio que reconstruir, el I- •, f • -¿jJíSsfc A. -J'*S***5SN. ^ .-íSSt- •V ih:ir el monumento según el estilo 1^;^:^^-' i i i i v o con vistas a la unidad o el n ' i a i los añadidos en estilos dite- í »••. :il original por ser parte de la í*^«* """ m i i i del edificio son las claves de tervención prudente y comedida 1: ViL-L-nte Lampcrez recomendaba, |ik- no siempre cumplía. De al- 1 numera, intentó congeniar los i|>ios de la teoría viollctiana con irlodos positivistas de la restau- > i i hislórica. 'IH olro lado, hay que mencio- i la "escuela conservadora", cu- arquitecto Vicente Lampérez y Romea (1861-1923), autor de la RVOIV, •. u'p re se litantes, muchos de ellos trucción de la fachada de la catedral de Cuenca. Fue la figura más sobredi |iii-nlogos, surgieron en Madrid y líente de la denominada "escuela restauradora" que mantuvo fielmente ilu , u rhm;i y lideraron una respues- principios de la teoría francesa: la integridad estructural y la unidad de eslilu, i onlnndenle a las restauraciones Paradlo se sirvió de los mismos procedimientos de construcción e ¡dénliiM'. n iic¡id;is en Francia por los scgui- materiales que los primitivos del monumento. En 1907 intervino en el VI h-> de Viollet-le-Duc, criticando Congreso Internacional de Arquitectos, presentando una ponencia en la (im- itilincnle las actuaciones de Vicen- ponía al día el ideario de Viollet-le-Duc y afirmaba: l ampércy. No hay que desdeñar la "Restaurar un edificio t's volver a construir las partes urn/i ipnrlancia que para ello tuvieron las nadas, o a punto de arruinarse, en el mismo estilo arquitectónico . 1 , progresistas del contexto histórico-político español, y especialmente originar. l i i . n i u d ó n Libre de Enseñan/a, lugar donde se recogieron las nuevas iilriu-ias de la restauración italiana gracias a la figura de Francisco Giner Mantenía la idea rectora de la "unidad de estilo" del restaurador francés, loi Kios. Tampoco hay que olvidar la labor pionera que en esta época pero con ciertas propuestas menos radicales y más prudentes, como el mis \<> l , i Comisaria Regia de Turismo y su mentor, el contradictorio Mar- mo aseguraba: ii | ik 1 l;i Vega-Inclán, el primero en atacar directamente a los viollelianos "Queda al arquitecto el cuidado de "rehacer" lo menos posihlc, ,1 I .impere/, y el artífice de una nueva sensibilidad en el campo de l;i de no "inventar " nada, de prescindir dt,- su personalidad, procuran- •il.Miración y conservación del patrimonio histórico-artístico español. do ser el continuador del c/ue hizo el monumento. Cuestión i'x éxiti i/r l lúa lecha clave, la de 1923, año del fallecimiento de Ricardo Velá/- saber, de experiencia, de prudencia y cuidado". n I tosco y Vicente Lampérez, y del nacimiento de la dictadura de Pri- n ik- Rivera, sirve de punto de arranque para la aplicación de las nuevas 152 PATRIMONIO iIISTÓRICO-ARTÍSTK u I I M t'.v n'linfrr /« t/ttr de i'l sido destruido o se encuentra en mu! estado tic foiisi-rvaciuii. , arreglo a la forma que tuvo o debió tener primitivamente, í/<'l i i n i i m i i i e n l o y la reversibilidad de los métodos restauradores. c. idas por otras que no traten nunca de imitar y de confundirse ellas. Consolidar un viejo edificio redúcese a conservarlo, a nia luiu-s Halbás planteó una elaboración propia de la "restauración rii-n ner lo que de él existe, sin reemplazar lo deteriorado por el /icm/ i , .1 n i v o un papel destacado al ser representante de la Conferencia I n - por los hombres ". < M K U miial de Atenas para la Restauración de 1931. Allí destacó con una 1,1 sobre la "Evolución del criterio de restauración de monumento* El pensamiento de Torres Balbás estaba en la línea de las ideas t|ui % ( >n ii l,i I v'í/Mw actual" dejando bien claro que España se incorporaba a In tavo Giovannoni desarrolló en Italia por la misma época, indagando cu Iftl . i n i ' i M n t i . i de la nueva restauración positivista que imperaba en Italia y que esencia estructural de la arquitectura, en las formas de los muros, en las reui* i , ( ' nuil;] por Europa. pcraciones espaciales y en las técnicas constructivas. Sus ideas se piisu-mn en práctica en LaAlhambra, su verdadero campo de batalla a partir tic l ' i ' l ( l i n t s ;irt|Liitcclos conservado- ocupándose de una restauración que limitaba la intervención y rcspelaba IttN I ra llin i u ni lunes de Martorell en para ello, pero dejando liso t\ l i i M i i i ' H i i . i y en el teatro romano lo nuevo para que, si de h'¡o\ |> ',,11'íiniu, que había alcanzado diera dar la impresión de n tu . • i n - i i u d o grado de deterioro, in> m i , i 1 , que l'uig y C'adafalch se 156 ¡WIHIIUUNIM i lis i OKU'i i A mis i u n I1ÍMA4. LAHLSTAIIKACIÓNiOlíkiliNliS, DI-SAKIiOM-OYIiliNOVACKIN 157 i • i'.-, i . i i i ,. L'ii i.i restauración de montnnenios i n r i i i - - . i i ' OHHO hi i \Mio#rufia fiíiiH'tittnlit San l'cdro tic Tarrasa y la Seo de Urgell. Con l.i proclanuieión de la I I República las tesis conservadoras I I M I M i I '. 11 HAN CU APAPRÍ A, J. (2007): La conservación del patrimonio español du- liiron y se llevaron a la práctica en numerosos monumentos. La labor i1 1 nr\hm bien explicados de restauración, una buena documentación de textos y citas ración, Zaragoza, Universidad de Zaragoza. I documentales. MARTÍNEZ JUSTICIA, M. J. (1996): Antología de textos sobre restauración,^^ HKIHI'.KKS DIEZ, I. (1995): Historia de la restauración monumental en España lección, traducción y estudio critico, Jaén, Universidad de Jaén. (IHÍ5-1936), Madrid, Ministerio de Cultura. Es un libro clave para el estu- dio de la restauración de edificios y monumentos en España que abarca las líllíOL, A. (2007): El culto moderno a loa monumentos. Caríick'iv\ \- uri^'n. Mil drid. La Balsa de la Medusa. lechas cronológicas que se estudian en este tema. IÍUSKIN, J. (1988): Las siete lámparas de la arquitectura, Barcelona, FdilorM Alta Fulla. RUSKIN, J. (2000): Las piedras de Venecia, Valencia, Consejo General do A I I | I N lectura Técnica de España. fia de ampliación VIOLLET-LE-DUC, E. (ed.) (1996): La construcción medieval. El articulo "ColM tracción" de! Dictionain.' raisonné de í'architedun' franca/se dn Mi- ,m I1". A. (I l )íí4): Política del Nuevo Estado sobre el Patrimonio Ciiítnnil r l XVh- .v/tY/t-, Torrejón de Ardoz, CEHOPU-CEDEX-Ministerio de FomctlIW l-thuwfyi durante la Guemí Civil Española, Madrid, Ministerio de CulHmi Insliliilo Juan de Herrera. l l . M A - l I A K I S ' l A U l i A l ' I Ú r v O l í k i l i N l S. ni'.SAUliül.l 0 \ Rl'NOVAClÓN AKÍiHRICH, I. y ARA, .1. (2(10.1): Arle ¡mHi^kh. Memoria üv Iti ,lw l.is ciudades o de los alzados y perspectivas de los principales momimcii es la traducción del ingles tourisme, procedente del vocablo francés toar y 1 i.i !|iie incorporaba, proponía siete itinerarios por la península, aunque m u y cuyo significado es vuelta o giro. Como se ha visto, la palabra tour enipe/ó ti u n 11 latinados por los trazados ferroviarios inconclusos y los costosos y coi u usarse con gran frecuencia en el siglo xvm, sobre todo desde mediados de l ; i l ' l ' i'is desplazamientos interiores en diligencia. Las carreteras todavía eran centuria, momento en el que los británicos establecieron que una gran vuelln m.ula-iiadas para el transporte. Los comentarios artísticos los reali/ó el hislo por Buropa, con escala obligada en Roma, era la mejor instrucción para los n.u luí Karl Justi, cuyos estudios contribuyeron a dar a conocer en el exleiior jóvenes aristócratas. En esc gran viaje de ida y vuelta, en lo que llamaban el .1 \ l u r i l l o y Velázquez, pero Justi vierte en ellas "unas ideas (/HC serán unir Grana" Tour, se encuentran los gérmenes del turismo, aunque lúe a finales / • i i indicíales al considerar que no es fácil descubrir el carácter ¡iropin del del siglo xix cuando la figura del viajero se transforma decisivamente. ,n i. español, negando la existencia de un estilo español y por tanto de es •...• puede hablar de una nueva actividad como la de hacer turismo. 1 .a c\ 162 i I M \ ' . i i r . \ i \ i i ' , i I PATRIMONIO Y EL TURISMO p e i n - m ia ti- los via)cios l u i n . i i i i i i u , i i i u \ t m - l l SC puede t i l n ¡u-iotiL-s y icvislas editadas por que los liienes hislórico-arlislieos, l i < i.., '.un i-l primer desli l n , i luhs, con notables estudios sobre promoeionado del Turismo. i i : i toponimia, cartografía etc. i M i n i l Henneberg, 2011). No obstante, la aceptación y uso de esta nueva p;ilabni es lenla. I (n l ; spn ñu se empica en 1906 por la Sociedad de Tomento del Turismo de Balr.u. I • u I '.spuila fueron Barcelona y sin embargo en 191 I la Sociedad de Atracción de Forasteros de lian H M i n l i ni las que abrazaron las primeras prefiere no utilizarlo; todavía en 1926 Sanche/ Cantón se resiste a él pmpn mu ml.ides excursionistas, clara res- niendo el uso de "viajador". Para esa fecha, sin embargo,-ya existe un mi. i > I M I I 1,1 de lo que era este movimiento por el fomento de la cultura general y la conciencia de que el viaje lo geneiu i l í m e n l e urbano, y ligado tain- luirá que se inicie la gestación tanto del proceso de administración y gesliótl I i la renovación pedagógica de del patrimonio corno la reorganización mínima de unas infraestructuras qm [ IMN iilnmas décadas del siglo. Varias faciliten los viajes por la Península. ihin i,u iones se fusionaron en 1891 pti liaicclona dando lugar al Centre t *. ni H x i i s l a de Catalunya, una insti- tuí U N Í que encontró en la Renaixenqa < i i i . i l ii .1 el apoyo para recuperar la /./. Las Sociedades de Excursionistas < n l i i n > propia, la lengua, las tradicio- iii n luilurale/.a, el arle, la literatura El movimiento excursionista que se genera en Europa a lo largo C \ 1 1 ii".loria, a través de recorridos y siglo xtx hunde sus raíces en los relatos viajeros y en la literatura de la c i'M ni mués por toda su geografía con tuna anterior, en la veneración hacia las montañas, en los conceptos de p lili i>h|elivo claro, el estudio y el cono- toresquismo y en la categoría de lo sublime acorde a las abruptas y espccln- i ' l l i u r i i l o de Cataluña. Los resultados culares orografías montañosas. El excursionismo estaba ligado a las clase* nt'H.m nuevos mapas de sus comarcas, medias y urbanas, cansadas ya de la edificación de la ciudad, que anhelaban lili primer Congreso Excursionistas, de la naturaleza nuevas sensaciones y vivencias. De alguna forma, era un 1 1 1 . l u . n l o en Lérida en 1911, exposiciones cartográficas y el apoyo de los correlato del movimiento romántico, derivado de las ideas roussonianas, do i n i ' , m r MÍOS oficiales, interesados en la potenciación de la nación catalana la nueva pedagogía que, en el campo de las ciencias naturales, recomendabii \ < n n i alear su identidad. El excursionismo catalán consiguió y difundió a el estudio y la observación en directo, por lo que se inserta también en olnm IMM-, de sus publicaciones, informaciones y datos de castillos en ruinas, te- disciplinas como la Arqueología, la Historia del Arte y la Antropoloyin «iii 11', de parroquias, documentos olvidados en viejos archivos, acompañados (Martí-Henneberg, 2011). El excursionismo se vio favorecido por su car/u1' u n í i l i h i i j o s e ilustraciones. Se interesó por la conservación de los conjun- ter instructivo y acabó favoreciendo a su vez disciplinas muy variadas, como ' icos e iniciaron incluso gestiones para la restauración de algunos la cartografía, el folclore o la estética. iiiun.i .u-nos. Con el tiempo, los objetivos de este excursionismo variaron al luí! i , '..a se más por los paisajes y la alta montaña, estimulando el deporte del La afición por visitar y escalar las montañas se convirtió en un rcfcrenltí i.mismo, con otras connotaciones estéticas y morales (Marti-Henneherg, cultural y se incrementó con el tiempo, sobre todo en ios viajeros ingleses, ' D I 1 1 , pero a su abrigo fueron proliferando las Sociedades del Fomento del hasta constituirse en Londres, en 1857, el Alpine Club, una sociedad qno Turismo o los Sindicatos de Iniciativas Turísticas, entre otros. se especializó en el estudio y disfrute de la naturaleza y, en particular, du III montaña, y a laque siguieron el ClubAlpin Suisse, en 1863, a la vez que Ion ] I .¡i fundación de otra entidad privada en Madrid, en 1898, ia Sociedad de Austria (1862), Italia (1863) y Alemania (1869). En principio deberítil) I 'i la de Excursiones supuso un hito para el patrimonio, pues entre sus calificarse como asociaciones de alpinismo, como en el caso inglés, inte- n l i j i 11 vos estaban el impulsar el interés por los monumentos y su conscrva- resadas en el estudio sistemático de la naturaleza, con una clara vocación ¡ i '--i lidiando y divulgando éstos, así como una gran diversidad de pie/as investigadora, sin embargo, estas veleidades naturalistas acabarían siemlu ni 11 •,! u • js, cu el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones desde 18l).l, suslittiidas por una concepción lúdica y deportiva de una exploración en iiiin publicación decisiva que ofreció una fórmula para los anhelos que, so- grupo de la montaña, incluso una aventura. Aún así, fueron importantes IIIH l u í , 1 palrimoiiio y la cultura, se habían estado fraguando en el pensamiento IUIMONIOIIISTÚHK O-ARTÍSTICO ^ I . O S V I A I I ' S . H PATKIMONIIOYRL TURISMO 165 de la época. Fundada por Serrano r'ali^u hmd.ni la Institución Libre de Ensenan/a, cuyos principios d e r i v a n del en ella escribieron desde Torres Halbns I" n . . l í m e n l o krausista. Figura p r i n c i p a l y uno de los fundadores lúe l'ran- Elias Tormo, pasando por Vicente Lampé mcr de los Ríos, quien d i r i g i ó la institución hasta I X K I, al suceder- rez, Gómez Moreno, José Ramón Mclid;i u |> M a n u e l Bartolomé de Cossío. Sus planteamientos fueron expuestos en el Marqués de Lozoya, entre otros. El objo I i s , la puesta en marcha de un sistema intuitivo, de búsqueda de la n° 1 del Boletín, era "el estudio de A'v/xf/lij lili lia entre el hombre y la naturaleza y que requería de la rcali/ación de desde todo.1! sus aspectos, v principalnti'tt i'M iir,iones de carácter científico y artístico, como confirmación prácliea te desde el científico, histórico, artístico y | id l i > . ^.ludios. Portante, uno de los principios de esta renovación pedai'o literario". |Mi ,i i vertebra en relación con la naturaleza y con el patrimonio cspanol i n .u más amplio sentido, siendo las excursiones y los viajes elementos i• ules del proceso de conocimiento y de aprendizaje. En el programa ilt • ludios de la Institución Libre de Enseñanza se incluían, además de 1.2. La institución 1 1 , .1 i i ' i i a i u r a s tradicionales, otras como la antropología, el arte, el dibu- i IBS labores y artesanías tradicionales etc. En las excursiones cortas y Libre de Enseñanza i'ii l i > . \ i a j e s largos se visitaban muscos y se enseñaba la historia del arte i > , | i , i n u l Cossío, por otra parte, será el autor del texto Aproximación a la En el estudio de los bienes patrimonia- ! t ' n i i ' i i i i i'.spuñola, el primer intento de sistematizar las escuelas naeiona- les entre los siglos xix y xx no es ajeno l > ' . |'K'loriáis, y siguiendo el pensamiento de Giner de los Ríos, portavo/ el pensamiento que caracteri/ó al movi- ili l . i . k'orías conservacionista en la restauración monumental. De hecho, miento intelectual conocido como rege- ,i h.i i unsiderado que "granparte del concepto moderno español de n-\ neracionismo y a la visión que de España ' i.itn ,n n>n I (iuadarrama, vinculada a las figuras de la institución, y que canali/.ó sus progresistas, el interés viajero entre los españoles. El punto de partida un deja de ser contestatario, enlaza con el patrimonio y se remonta al reinado t",indios, investigaciones y dalos recabados a través del Boletín de la hisiiiii de Isabel u: el proyecto de enajenar los bienes del patrimonio real provocu i i,ni ¡.ihiv de Enseñanza. la protesta en el periódico La Democracia, con un artículo titulado "¿[H- Por otro lado, Giner y Cossío consiguieron crear un centro de gravi-dnd quién es el Patrimonio Real?" El autor, Emilio Castclar, que consideralin t ' i i l i n r a l e intelectual de enorme repercusión en España hasta la Guerra Ci- que el Patrimonio Real era el Patrimonio Nacional, quedó suspendido di1 \ il l í a j o la influencia de la Institución Libre de Enseñan/a, los organismos su cátedra junto a otros profesores que seguían la filosofía de K..C.K Krau- piiblicos de la II República emprendieron importantes reformas en nunic- se y que, igualmente, fueron destituidos. Aunque fueron repuestos d u r a n l c ii»sos ámbitos, tanto en el terreno jurídico como en el educativo y social. la revolución de 1868, la restauración monárquica con Alfonso xu reavi- U n ejemplo de ello fueron las Misiones Pedagógicas, cuyos orígenes se re- vó el conflicto cuando este grupo de profesores insistieron en sus premi- i i i u i i l a n a la década de los setenta del siglo anterior, aunque fueron creadas sas, ahora pedagógicas, a favor de la laicidad de la enseñanza, entre oíros en l l '.í I : viajes al fin y al cabo, organizados con la finalidad de d i v u l g a r la argumentos ideológicos. Nuevamente destituidos de sus plazas, en 1876 e i i l l u r a entre los pueblos de la España más profunda y donde jamás había lí>6 l'AINIMUNIOIIIS'IOKiro A H 1 I S I I I TliMAÍ. I.OSVIAJI S.l I l'AIKIMnNIOVm. l'lllíISMn l()7 puente entre el abismo de la cultutl u - i a l i v i i que surgió del empresario siii/o César Rit/. f i n el cambio del siglo rural y la urbana. De esta manera, ]j .il x x el lurisla norteamericano desbanca al inglés-hasta entonces el más entre otras actividades se t M ' - I < > un turismo adinerado, de la alta burguesía, que ahora se interesa por ron exposiciones de arte, copias í . dos grandes capitales del viejo continente, París y Londres, por los pai- cuadros de los grandes maestros d )ca de Sui/a y las ciudades italianas rebosantes de un patrimonio artístico la pintura española del Museo ( Un reconocido. Prado, colecciones de diapositivaí '-iMI embargo, la situación económica, política y social de España en fotografías, por numerosos pueblo U - 1 i mil de siglo hace que no este preparada para acoger a estos visitantes, a manera de museos circulante ¡MITOS o turistas. Respecto a las vías de comunicación son todavía cxtre- experiencia conocida como Muí ¡idamente parcas; pese al ferrocarril, todavía gran superficie de la geo- del Pueblo. Uno de los objetivos d i t l i a española sólo podía ser visitada en tartanas y diligencias, y en cuan- decreto fundacional de las Mis .1 los hospedajes la literatura viajera abunda en referencias negativas. nes Pedagógicas fue, precisamenH .-Míe Jovellanos, en el siglo xvm, cuando escribe "estamos en ana pésima las excursiones a lugares de intenj "iiihi, digna de Galicia", los comentarios se suceden, como vemos en el histórico, geográfico y artístico, ( hvcr de Richard Ford quien en su Manual para ios viajeros en España, modo que enseñara a estimar i ' I N45, divide las posadas en tres clases: malas, muy malas y peores, valor y belleza, a la vez que rest 1,1 situación calificada de lamentable y que se mantuvo hasta comienzos tara y revalorizara las tradiciones J •I siglo xx. Las expectativas del viajero que llegaba a España seguían la cultura popular en todas sus n ,'iido las mismas que las de los románticos. Fue, pues, la renovación del nifestaciones, desde los romane) v,|H'daje para el viajero uno de los objetivos prioritarios que abordarán hasta la artesanía, pasando por s primeras estructuras administrativas del turismo, intentando emular las arquitectura popular. i i - \ a s instalaciones que, como en París y Londres, se habían realizado 11,1 responder a las exigencias de los visitantes que viajaban por placer buscaban un hospedaje confortable y sofisticado. Para responder a estas anisas César Ritz creó en 1898 un hotel en París, dos años antes de que i delirara la gran Exposición Universal de 1900, eligiendo como sede 1.3. Viajar por España 1.1 f.ian residencia sita en la plaza Vendóme, un palacete del siglo xvm. i t.i/ón de esta elección resulta obvia: Hasta ese momento, los viajes y El viaje en solitario, emprendí- I •\/>lazamientos, digamos que realizados al margen de las obligaciones do por una clase social alta, adino j n.uneníe profesionales y dentro del ámbito del placer, venían llevándose rada, cosmopolita, pervive durante i ,ihn siempre que hubiera una residencia a la que acudir. Por supues- mucho tiempo y permanecerá siem- , /<"i ¡'micos que podían permitirse tales lujos eran ios miembros de las pre como objetivo prioritario. Ante» j if.r.v ¡ludientes. De ahí que los primeros hoteles modernos surgieran con Je finalizar el siglo, es necesario ninicíivo obligado de ofrecer unos servicios, atención y ambientes que lacer referencia a un nuevo tipo dü • "iliaran al de las mansiones de la alta sociedad, incluso que los supe- *'¡ajero, el de la Belle Epoque, quo trnii en prestaciones (Perla, 2009). recorre Europa por prestigio y sig- I a creación del Hotel Ritz, y desde entonces de un "sistema Ritz", con- no de diferenciación, que frecucntit i'iuu la transformación revolucionaria de un nuevo concepto de servicio los balnearios, los casinos o acudo u juigicron las principales ciudades de Europa, como Londres, que inau- a la Exposición Internacional dü n su hotel cn\1906 bajo el patrocinio del rey Eduardo vn, y cuyo diseño París, y que promueve el desarrollo • ideado por el mismo arquitecto que trabajó para César Ritz en París, de espacios dedicados al ocio y ln u i k - s Mewes, incorporando toda una serie de elementos distinguidos, construcción de hoteles de lujo, unit I m u » jardines, restaurantes, galería acristalada, atmósfera palaciega, cuartos I(>N PATRIMONIO HISTÓRICO AHI'ls'lim .l'AI'KIMONIOYIil. niHISMO 169 de baño en las habitaciones, suiles, sistema de venlilación, y que I |uoyeclado lnmhién por el arquitecto filarles Mewes, y patrocinado por las lirian en el verdadero especialista en materia de hoteles. Su fórmula tuvo | MI .uiiiaoiics municipales pues, al ser un lugar de jornada estival de la corle, éxito, en tanto en cuanto respondía al movimiento y los desplazan! i en ton i|iiisi) convertir la ciudad en lugar privilegiado de veraneo. Por último, es cada vez mas numerosos de la nobleza y la alta sociedad que buscaban esta- mvL-sario relacionar la construcción de estos nuevos hoteles con las gran- blecimientos adecuados. des Exposiciones Universales en las capitales europeas, Londres y París, un Siguiendo la línea diseñada por Mewes, un estilo de corte francés, s( evento que fracasó repetidamente en Madrid con su intento de llevar a cabo inició en 1908 la creación del Hotel Ritz de Madrid. Resulta aclarador u una celebración semejante. La falta de un hospedaje adecuado no debe dejar de los rasgos que propició su puesta en marcha: "albergar en condiciot tic señalarse (Perla, 2009). dignas al turismo extranjero" -el turismo interior era prácticamente insig Y es que el objetivo de la captación de turistas está en el origen de la ficante-. Por otro lado, se ha subrayado que existía otra cuestión de fot organización turística y este fin se operó en un momento en que la sociedad "la perentoria necesidad de tener un lugar donde alojar a los mandato española todavía debe clasificarse de pre-industrial, tras la pérdida de sus y representantes foráneos que acudieran a la corte". El estudio de la C' i'olonias americanas y el desastre del 98, con un serio desfase con respecto a trucción del Hotel Ritz madrileño resulta significativo para entender muchu. l'.mopa, con un enorme desencanto intelectual ante la pobre/a, el analfabe- aspectos de la situación pre-turistica en España. Además de ubicarse en uní tismo y los más que débiles sistemas educativos y culturales. Pero el turismo zona próxima a la estación de Atocha, el hotel se construyó en pleno r na ya entonces una posibilidad llena de futuro y de re vital i/ación de la eco- Prado-Recoletos e inmediato a lugares de esparcimiento y recreo, luyan , lioinia, era un fenómeno social transformador de la realidad. dedicados al ocio y al espectáculo y muy visitados por las clases madrilen.i'. más favorecidas. Hay que añadir una razón que actúa como clave para (.•>, plicar la apuesta por un hotel adecuado: en la boda del monarca Alfonso \\\\ con Victoria Eugenia, en 1906, los ilustres invitados tuvieron que alqjniM en los palacios de la nobleza madrileña (Perla, 2009/10), una costumbre \ .1 2. El siglo xx y las primeras estructuras administrativas en desuso y que actuó de acicate para acelerar su construcción. El I l o i H españolas dedicadas al turismo Ritz de Madrid se inauguró en 1912, el mismo año que lo hacia otro huiel madrileño, el Palace, así como el hotel María Cristina de San Sebaslinn En este siglo se emprende desde el Estado, conocedor de los beneficios i|ite reporta a la economía de !a Nación, la organización administrativa del turismo. En ella, los bienes artísticos son prioritarios al igual que la variada iiiiluralcza de la Península, pues el objetivo es fomentar unos destinos de ealidad que atraigan al viajero extranjero. El despertar de esta nueva activi- il;id será beneficioso para el Patrimonio I Hstórico ya que recibirá la atención siempre reclamada desde las instituciones culturales y dará ocasión a em- prender una conservación eficaz y a poner en práctica las teorías restaurado- rus del momento, pero esta excelente relación tendrá en el futuro sus luces y sombras cuando sufra a causa de una excesiva explotación. lil siglo xx se inicia con la reestructuración de la Administración del listado. En 1900 se crea el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Ar- les, cuyo titular es el Conde de Romanones, a este Ministerio se adscribe la Dirección General de Bellas Artes, instituida para la vigilancia y gestión tic los bienes artísticos y ofrecer agilidad en el cumplimiento de los objeti- vos, por lo tanto responde a la preocupación del Gobierno de la Nación por \ c l a r de esa riqueza "que tanto interesa al honor, la antigüedad y namhre i/i- Ion puchlos" como se había recogido en la Novísima Recopilación. De u l t i m a forma, supuso la centralización de competencias del Patrimonio histórico. 170 l ' A l i i l M < > N I M I I I S i n i < i r < > A K ' I Í S I i n > l i . M A M . U S V I A I I S . i l I ' A I I I I M M N I M Y H lUHISMU 171 El trabajo de la Dirección Genera! de Bellas Artes en Ion primeros anón de 1 rmucióny ¡livitlgnción cu rl t'\tninjcra de i/mrm/vm s principales inniiiiineiilos está acompañado de mayor dotación presupuestaria, sin embargo en su lilboi iHH'tomifi'.'i, paisajes, etc. se debe mencionar el encargo del Catálogo Monumental de España o tu con- I h) ¡ítitiidio y gestiones con las Compañías de ¡-'errocarriles para argaiii- linuación de la restauración de la catedral de León, verdadero laboratorio tlf | -iir i 1 establecer tarifas especiales y trenes rápidos y confortables t/ue ¡>ar- discusión de los diferentes métodos de intervención, como ya se ha señalado, llt'iido de las fronteras, y si fuere posible de los puertos, conduzcan a los r/if/rfw en estas excursiones, haciendo el viaje atractivo y cómodo. i'i Concertar con Diputaciones, Ayuntamientos y otras entidades que lllt'üc conveniente las mejora cíe los alojamientos, de los servicios relaciona- 2. /. La Comisión Nacional de Turismo tiiix con los viajeros, y cuanto pueda ser motivo licito de atraer y retener a / l'tiblicary difundir en el extranjero, en los idiomas convenientes, da- do en 1905 propone al Rey la creación de una Comisión Nacional de 'Hi* I |K,v /listóneos, descripciones de nuestros monumentos y cuanto se conside- rismo, adscrita al Ministerio de Fomento del que entonces es titular, porqtifl W litil para mejorar la apreciación de las bellezas artísticas y natura/es. en su pensamiento, además de perseguir la participación del Estado en la ¡itini el conocimiento de su historia y para despertar la curiosidad de los empresa turística, son prioritarios los bienes artísticos y la naturaleza, es du« cir, el Patrimonio, para impulsar la nueva actividad. Es decisivo para el viuju m/nm/Vms. este Reaí Decreto de 6 de octubre de 1905, pues desde 1807 con la Novísima <•> ('ualesquiera oíros trabajos y gestiones que ajuicio de la Comisión Recopilación de las Leyes de España no habían existido disposiciones olí- Humiliada y con la aprobación del Gobierno si fuese preciso, se consideren cíales que regularan la presencia de extranjeros en el reino. tWidticentes al propósito de favorecer la excursión a España del ¡nihlico El Decreto fundacional de esta Comisión, primera regulación del turismo i^tt'iinjero. en España, es pionero respecto a otros países: Suiza establece su estructura Art. 4". El Ministro de Fomento incluirá en el próximo Presupuesto del administrativa en 1917, Austria su Verkehrsbureau, y Francia, la Office Nn- KMiido cantidad que, ajuicio de la Comisión nombrada, se considere nc tional de Tourisme, y la Chambre National d'Hotelerie, oficinas de organi- iVMiriii a fin de atender a la impresión y propaganda de trabajos (¡ne ,\c zación, ordenación y propaganda, desde 1910 a 1917, que fueron un modelo iVillicen en cumplimiento de los artículos anteriores. que utilizará Italia en 1919, pero son propuesta posteriores a la Comisii'w, aunque se enmarquen en un contexto de intereses comunes a Europa. Art. 5". El Ministro de Fomento queda autorizado para dictar las dispo \if¡t>nc.'í que sean necesarias a los efectos del presente decreto. Por su interés, conviene leer detenidamente el Decreto: Dado en palacio a seis de octubre de 1905. A propuesta del Ministro de Fomento, de acuerdo con mi Consejo di- Ministros I1'.! Ministro de Fomento Conde de Romanones (Gaceta de Madrid n " 280 ,k 7 \-IW5). Vengo a decretar lo siguiente: til Conde de Romanones conoce el desarrollo adquirido por las ciudades Art. 1°. Se crea una Comisión Nacional encargada de fomentar en I V /.oiuis europeas receptoras de los viajeros de la Belle Epoque: Biarril/., paña por cuantos medios estén a su alcance, las excursiones artísticas i* i 'iiNln A/ul, Badén Badén o la misma San Sebastián y orienta las funciones recreo del público extranjero. ilf esta Comisión a captar al viajero extranjero como fuente de divisas que Art. 2°. Esta Comisión estará presidida por el Ministro de Fomento y luvlera la economía. Señala los destinos (art. 3", apartado a), enumera los compondrá de los vocales que él mismo designe. Olimpos en que se ha de actuar (art. 3°, apartados b y e), subraya la impor- IlliK'ia de proporcionar una información seria (art.3", apartado d) para lo cual Art. 3°. Entre los medios adecuados de fomentar la inmigración de i HNÍ(fiia los pedios necesarios (art. 4° y 5"). cía-sionistas extranjeros, a cuyo estudio e instauración se consagrará des el ¡mrner momento la Comisión Nacional que se nombra en el articulo < t i l Decreto ofrece amplias expectativas no sólo para la nueva empresa terioi; estarán las siguientes: '¡lito también para el progreso general del país pues se promociona la imagen 172 l'AIIÍIMnNIl) IIISmNK'O A K I Í S I H l ) I1MA V I.OS VIAII'.S, I ' M ' A T U I M O N H I V I . I . ' R I K I S M O 17.1 di- l ' s p a i i a cu el exterior. Se celebran dislinlos Confieso:, l i i l c i i i a n o n a l c s e cslá el Comisario líe^io y ocho fuñe loriarlo» m l l i l n l n u l i s V . I H I I M I U I 11111 si i ID en cu u Lides españolas como los de /arago/;i ( I'XIM, San Scki .luii .> i l.iMccc una Jimia Su peí ioi de Turismo luini.ii ¡irr.inialid.ides cu 1 l ' H W ) od Madrid en l ' H 2 (la (.'omisión en esta l'cclia cslaba d i s i i c l l a , peni \ . i . ih i luiciones se determinan por el Coi n isa nú U i - j ' . u i I ;i ('omisa lía l u v o le corresponde la decisión), lisie último, el V Congreso, lúe decisivo a ln un '.n!'a vida, diecisiete años, hasta abril de l'í2N, en que lúe sustituida por luirá de contemplar la importancia que poseía el patrimonio para la i n d u s l i i n 1 1 r.Húmalo Nacional de Turismo. turística, pues contó con una sección especial dedicada a debatir mcdidiiN I s imporlante resaltar que en la Exposición de Motivos del Real Decreto para conservar el carácter de las ciudades y edificios que atraían a los viii«¡ |H'iuianceen los Bienes Artísticos como principal destino del turismo, que joros, acordaron nombrar monumentos nacionales a calles, barrios y hasln iti .1 i i - en la conservación de la riqueza artística, y que no sólo considera la ciudades, propuso ordenanzas para embellecerlos, hizo hincapié en los ¡m i uva del viajero extranjero, sino que también abre las puertas al turis- pecios de salubridad e higiene, así como itinerarios, catalogación, defensa y Itln uilcrior. El articulado decretado resulta aclaratorio: conservación. En cuanto a este último aspecto acordó acometer la caíalos 1 .:! ción del Patrimonio como medida de protección y se solicitó que se publi- / " l'ro/>oner las medidas conducentes u ¡a vulgarización de los conoci- caran treinta y nueve inventarios monumentales que ya estaban fmali/ados, Httfiítox elementales del arte y al aumento de la cultura artística colectiva. Proseguía de alguna forma una labor decimonónica que ya habían i n i c i a . l n ' " I 'igilar la conservación eficaz y procurar la exhibición adecuada de la las Comisiones Provinciales de Monumentos y aconsejaba además las oxpo-1 l''.\l>tiu tic iiin i n i i a l . Promocionó un turismo de alto nivel que introdujo a la Península junio de 191 ] a la Comisión Nacional de Turismo y nace con mayor poder ni los circuitos del turismo europeo, pero sus objetivos se vieron reducidos ejecutivo. Para abordar diligentemente el proyecto que emprende pasa a de- u I desencadenarse la Primera Guerra Mundial pues no se recibió la afluencia pender directamente de la Presidencia de Gobierno de José Canalejas. A su de \ iajeros esperada. Sin embargo, en este tiempo aprovechó para divulgar 174 l'AI'HIMONlOIIISrÓKK'O-AKTisi'K'd T I M A •> I OS V I A 1 I S, I I I ' M U I M U N K M H I H d S M n 175 M<|,i 1'asa del (uceo, l ' l iiiaiqucs de la Ve).',a I n c h n comían ¡i I ussío ido el historiador estaba preparando un libro sobre el p i n t o r erelense t,n-fi>. .í vols,, I 1 )(I7). l''ruto de la investigación llevada a cabo es l.i l i / . u ion de la supuesta casa donde vivió el Greco, con esle motivo el ni'.ar io Kegio le escribe una caria en la que comenta la situación de los H-. hislórieo-arlísticos y apuesta por una relación armónica y Iriiclill-m i I turismo: "... es hoy una realidad la Cana del Greco. Quién sahc .\¡Vv/ii /. \i,i obra precursora.serapunto de partida ejemplar-para sacudir I ti ni n-iifiti r miseria espiritual por lo que hoy se desmorona y yace una ^nin '. ,/r niit'Mni riqueza monumental. Ojalá también atraiga muclicditmh/,- tu iitlu ti rendir homenaje al Greco y ala cultura patria, favoreciendo !t>\ la imagen de España y acometer la puesta a punto de los lugares reccplm, ir\r'.s de la sin par Toledo". emprendiéndose distintos proyectos culturales. Partiendo de un profundo conocimiento de la realidad española, la ilc tuación del Marqués y de la Comisaría se puede resumir en una serie de cu principales (Menéndcz Robles, 2006): I I M ' S I I U K T U R A S HOTELERAS Y RED DE ALOJAMIENTOS I i n aspecto digno de atención, entre lo realizado por la Comisaría Regia, l.i puesta en marcha de un nuevo tipo de hospedaje ya que en él confluyen INFRAESTRUCTURAS DE COMUNICACIÓN VIARIA Y FERROVIARIA n 1111:1 serie de ideas pioneras que benefician y ponen en relación el Turis- l , i conservación del Patrimonio artístico y la problemática restauradora. Como se ha indicado las deficiencias eran más que notables en la Penin I u icspuesta a la demanda del viajero de principios de siglo se habían sula. La Comisaria intentó modificar la situación estructural c influir en lit r . n m d o grandes hoteles como el Ritz y, con posterioridad, el Palace en mejora de la entrada de viajeros que, a comienzos de siglo, lo hacían en su di id. el Ritz de Barcelona, el Real de Santander, el Carlton en Bilbao, el mayoría por medio de transportes marítimos, por los puertos cantábricos, del minar de Málaga, el Alhambra Palace de Granada, el Felipe I I de El Es- Mediterráneo, y del Atlántico, como paso obligado para acabar recalando en i il el üian I lote I de la Toja, etc., pero anticipándose a todos se había em- Francia, Italia o Inglaterra. De alguna forma, las gestiones encaminadas n • , i d i t a construir en Granada otro hotel de lujo, la Alhambra de Bcnalúa. potenciar el desembarco en ciertos puertos, proponiendo viajes c itincniriim i-,i,mcia del marques. Una vez acabado inició el Hotel Duque o de Sierra organizados al interior, supresiones de visados para los viajeros y f l j a t u l n \ a d a , mientras que en Ceuta promovía el Palace África. tarifas de trenes especiales al interior, propiciaron el conocimiento de n u i í i c ( on lodo faltaban los hoteles medios que satisficieran a un público más rosas ciudades monumentales. Fue el caso del itinerario que organí/ó desde pito, de menor poder adquisitivo. Era otro objetivo que esperaba cumplir. Cádiz y Algcciras hasta Granada, pasando por Málaga, y el proyecto de uini • I,n ividencia del marqués de la Vega-Inclán es evidente cuando, ante la carretera de Madrid a Sevilla, pasando por Mérida. Ir i ación Hotelera Española, dijo: "El pequeño hotel rural de ciudades tic La Comisaría Regia pidió insistentemente al gobierno la conclusión de i u .-s/'i-fj vecindario, pero sí de algún interés artístico, es lo que nos t/chc muchos tramos ferroviarios y la apertura de nuevos trayectos, pero sohn i" ii/>iir a todos y en lo que en estos momentos se ocupa la Comimiria todo pidió al Ministerio de Gobernación la puesta al día de correos y teló- j •1,11 le /'lirismo. El automovilismo, en evidente progres ion, hará Irccin'titf grafos, otra de las lacras que mermaban el interés del antiguo viajero, y i|iio 'musito por nuestras carreteras, y no bastará que los 7.000 kilómetro* ahora el turista requería. . nitxtrnye el Circuito Nacional, al que pertenezco, estén más o menos omitidos, l'.l complemento es la construcción de pequeños hoteles o ¡ni Otra insistencia de la Comisaría Regia al gobierno fue el desarrollo do /o/o1 de cierto con/orí, para satisfacer las modernas necesidades, r fini'ii vías para el cada vez más numeroso tránsito automovilístico, entre las que '» ,\\!o confio en la asidua colaboración del Gobierno, que segura/nenie destaca la carretera de Madrid-Toledo, propuesta al amparo de la recién ¡n- 1.1 'i/i TÍÍ elementos y jacilidadcs para rea/izar esta empresa ". I7(> l'AllílMilNKiniSlñHK O MdiSllfO I I M A S IOS VIAII'S. l'l I ' A I I Í I M D N I O Y I ' I TMHISMl) 177 Comienza :i implanlarsc cslc upo di- ;iln • i. . ('(insacule de h imporUinda de dar a amorn 1 lo que se i|iiicre im- jamiento con la Hospcderiii de Santa C'ru/ cil . l ' i i l • . u , la ('onnsariii eenlró la ateneión desde el primer n mínenlo en prepaiai el barrio del mismo nombre de Sevilla u n i i n mi participación en las grandes exposiciones internacionales. La expcnenri.i iniciativa privada del marqués. Con el lili | • i i i \ iu - i i . i dar a conocer España en un mercado emergente eomo el de l'.s de albergar a los visitantes de la Exposu-m h u l e . I lindos. La Comisaría envió más de treinta míl ejemplares de luiros, Iberoamericana de 1929. se rehabilitaron l l i ' H - los v fotografías para un Congreso Internacional dedicado al Turismo, pequeñas easas del barrio manteniendo I ti , | > i l ( l : u l o por el coleccionista Archer M. Huntington y su t'iindadón, la características populares de su arquileclu l l i patlic Soeiely. Se apoyó la participación en las exposiciones e e l e l u a d . i . encalados, a/ulejos, palios, surtidores y i i u i l u í \ a York y Filadelfia con el título "Obras de Turismo en España". eoracíón típicamente andalu/ca, trabajo: iban aparejados al abastecimiento de t^ i >lro punto que intentó la Comisaría fue la apertura de oficinas de luí is mu i n el exterior, en las cuales ofreció su diseño de rutas turísticas. En esl.i alcantarillado, alumbrado y pavimentado! •ista obra no sólo evitó la degenerado Hiif.i lúe de los primeros en diseñar y promocionar una imagen o marca del este antiguo barrio sevillano sino que lambí piir. puede decirse que el primer slogan publicitario al proponer el Siinny dinamizó la /ona. Recordemos que el dar n \(>,int para la [-Aposición de Londres de 1914 que estaba dedicada a España. vo uso a edificios que han perdido su fuñí I i i n > > .ihos1 antes, en 1912 y con motivo del V Congreso Internacional de Tu para preservarlos es una práctica habitual en li elebrado en Madrid, inició un medio propagandístico de gran elec- historia de la conservación que ha salvado d I h u l . i d : el cartel, claro síntoma del éxito de las reproducciones laográficas. Alfonso xiu contemplando el la ruina a muchas obras del pasado y que I i i el luí de difundir, pero también de Alcázar de Sevilla desde la Sevilla, aplicándose por primera vez la Ley d liimnilar el conocimiento de la historia y la Hospedería de Sania Cruz. Casas Baratas, promulgada en 1911, se con t i i l l i i i ; i enlre el público, se editaron durante vertía en un modo de hacer que sería adoptado tu \ i j T i i d a de la Comisaria cerca de doseien- por los teóricos de la restauración y codi tiendo in . 1 1 lulos enlre los que cabe destacar unaco- en los primeros documentos publicados, como se desprende del pensamienlti In ( u n i de libros de bolsillo para divulgarlos restaurador de Giovannoni y se reflejaría en Carta de Atenas de 1931. t arlislico nacionales, El arle en Espa- A la Hospedería de Santa Cruz le siguieron el Parador Nacional de (¡ru- ilii \ aivos autores fueron figuras rclevan- dos en 1928 y el de Mérida inaugurado en [931, ya disuclta la Comisaria, y li •, i l i - | momento eomo Elias Tormo, Gómez que fueron el origen de la posterior Red de Paradores Nacionales y Alber- MOICMO. Vicente Lampére/ o José Ramón gues de Carretera, hoteles de carretera adaptados a los estilos regionales y ti M i i . i i entreoíros. Se publicaron un total de las necesidades de cada localidad. Esta fórmula es, sin duda, la anticipado)) .'•I iimiio^rafías, dedicadas a ciudades como más oportuna de la Comisaria a la demanda turística y que en décadas ,s0 l ni. l . i , l Rodrigo, Alcalá de Henares o Aran- extendería a cada vez más amplias capas de la población, siendo uno de ln>< n" ,i i-dilidos, como la catedral de Burgos. pilares más interesantes de su política. Para los paradores se seleccionaran «I Palacio Real de Madrid o La Alhambra edificios históricos, castillos, conventos o palacios, adaptados a su nucvn tli < minada y a pintores, como Vclázque/ o l'uneión hotelera con algunas variaciones. Boya May que añadir las Guías de distintas l.nk's en las que se proponían itinerarios \ « M insiones, de carácter didáctico, cono- i i J . i , i omo Itinerarios populares, como por i l> ui|ilo el de Sevilla. Jerez, Cartuja. líine- PROPAGANDA PARA LA DIFUSIÓN DE LA RIQUEZA ARTÍSTICA im inv ilc cv(7íí'.v/V>/íc,v; la dedicada a Toledo, i ,' ni.i por Manuel Bartolomé de Cossío, y El marqués fue una de las primeras figuras del siglo en viajar a EsladoN u n , i , sobre parajes naturales eomo las de Unidos e Inglaterra para promocionar nuestro país en el exterior. Para ello i in dos. La l'edri/a o Sierra Nevada. Las pu- elaboró una cuidada labor diplomática con embajadores y personalidades de l i l i ' ,K iones, cuya edición acabaría ;isumicn- 178 l ' A I ' K I M O N l i ) I I I S I Ó K K ' n - A U ' I Í S I K ( l n M \ , i n s vi.MI s 1 1 PATRIMONIO "I !•! do la Dirección (ienLT.il de lidias Arles n parlirde 1927, fue una apuesla decisiva ante la pobreza bibliográfica de lemas artísticos y de autores españoles. MONUMENTOS La eampaña de propaganda de la Comi- R O M ANO S saría Regia se dirigió igualmente a los pro- DE E S P A Ñ A fesionales de la arquitectura, realizando ex- posiciones fotográficas de la conservación llevada a cabo de los monumentos interve- nidos en el VII y VIII Congreso Nacional de Arquitectos. CONSERVACIÓN Y REHABILITACIÓN Dh MONUMKNTOS Al margen de la ya mencionada Casa del Vista Je h Sinagoga del T> Greco y la Hospedería de Santa Cru/ con la que iba aparejada toda una remodelación urbanística del barrio sevillano-, la recupe- ración de monumentos urbanos fue una de NuiiVAS LEYES DE PROTECCIÓN las preocupaciones del artífice de la Comi- saría. En cuanto a la conservación de la ri- Como resultado de la labor de la Comisaría se promulgaron nuevas ley 1 '. queza monumental se patrocinaron distintos de protección de la Naturaleza, como la Ley de creación de Parques Nutti proyectos para subsanar el abandono en que se encontraba y poder mostrar nik's de 1916 que condujo a la declaración como tales de los de Covadim toda la belleza del Patrimonio de la nación, intentando frenar el deterioro ga y Ordesa. Los decretos se proponían la revalorización del paisaje y las de algunos conjuntos, como algunos lienzos de las murallas de Avila, fi- tradiciones. nanciando reparaciones de iglesias y monasterios, como el de Leyrc en Navarra. El proyecto más importante se realiza en Sevilla donde se inter- También en tiempos de la Comisaría se promulga, con la intención de viene en los jardines dei Alcázar y se restaura el recién descubierto Palio ¡icabar con el expolio continuado, el Real Decreto de 1923, denominado del Yeso. Apoya las intervenciones de conservación de La Alhambra y lil Decreto Callejo, y el Dccreto-Ley Sobre protección y conservación de la Generalife, la restauración de la Casa de los Tiros en Granada. Otras actua- rit/ití'za artística, en 1926, La primera prohibía la enajenación de obras en ciones se centran en Valladolid donde se establece la Institución Cervanti- posesión de la Iglesia y la segunda regulaba la exportación y el comercio de na. En Toledo se interviene en la Sinagoga del Tránsito, que comprende un .iiiiigiiedades. museo de Arte Hispanojudío y Sefardí, una biblioteca y jardines pero qui/rt - En la figura del marqués, el artífice de la Comisaría Regia, hay un Iras- lo más relevante porque hoy día sigue atrayendo la visita del turismo es la I híiido ideológico muy próximo al regeneracionismo, a la Institución Libre adaptación ik la casa y museo del Greco. A la labor de la Comisaría hay di- Enseñanza, en tanto en cuanto coincide con el deseo de revalori/ur la que añadirel Museo Romántico, que como el anterior supone en España la i i ' loria y la cultura de la Península, pero también es cierto que. historio implantación de un tipo museístico inexistente, la de los "museos de am- idílicamente, las sombras y las dudas acechan a esta figura principal de la lik'iilc", y el Museo Nacional del Turismo o Museo Gráfico de H i s t o r i a lusloria del turismo. Si bien es cierto que su política gestora y cultural re- Granadina. M i l l a pionera y que está ligada a la historia del patrimonio c u l t u r a l español. 1SII l'AIÜIMIiNInllMi'iKlru \|(|Mli o I I MA*i I U S V I A I I S . i l I'AI'HIMONU) V TI sus plarilcamiciilos en cimillo a la conservación y reslniíriidóii se han Idf ciieslionando progresivamente. Sus intervenciones, empeñadas en íisutn un estilo sevillano, como en el caso del barrio de Sania Cru/, o español en otras zonas, inspirado en una tradición constructiva idealizi como el ncomudéjar toledano, que responde a una imagen interesal deja de ser un lenguaje artificial, en ocasiones folclorista y pintoresco, p escenografía pastiche para atraer al turista. Las rehabilitaciones de r paradores, que asumirá desde 1928 el Patronato Nacional de Turismo, f petuarán esta visión, con una falta de rigor que provocarán transformacioi perturbadoras, realizadas sin memorias, ni planos, ni investigación s monumento histórico-artístico para eclosionar en lo que se ha denominM "estilo parador". Por otro lado, sus métodos para conseguir fondos e invertir en r .,. litaciones no siempre han contado con el aplauso de los historiadores. I un activo marchante y aprovechó el tirón del descubrimiento del Greco yl nulo control gubernamental en la salida de obras de arte al extranjero p|f ventas irregulares ante la necesidad de obtener recursos y así conseguir 1 nanciar algunos de los proyectos de la Comisaría. i'.'surrollo mayor era necesario dar un impulso a la organización turística, Con todo, su gestión al mando de la Comisaría fue absolutamente f i', 1 lodo teniendo en cuenta las próximas celebraciones de las grandes ñera, al ligar íntimamente patrimonio y turismo, por lo que preconí/ó ya 4 "Bidones de 1929, la Iberoamericana de Sevilla y la Internacional de aspecto actual, como es el turismo cultural y natural, un término acufll • dona, y \as singulares atracciones que ofrece España al viajero por la mucho después (Menéndcz Robles, 2006). n/ít'ctJcia de su Arte, la belleza de su territorio y el interés vivísimo ilc gloria. Con el respaldo del Estado intentará dar continuidad a los objc- de la Comisaría Regia. interesa resaltar que los Bienes artísticos siguen siendo el principal oh- 2.3. El Patronato Nacional de Turismo n o punto de destino de la actividad turística y que el articulado del no recoge el concepto de Bien Artístico que se ha plasmado en el De- ' > Ley de 1926, sobre el Tesoro Artístico Nacional -por el que se rige El Patronato Nacional de Turismo sustituye a la Comisaría Regia I iiiimonio de la Nación hasta la Ley de 1933-, otro hito que supuso un 1928 por Real Decreto de 25 de abril. Para entonces ya se había creado |t • IdiiniM a la política de conservación con la creación de un cuerpo de Real Decreto, en 1926, la Junta Central del Patronato para la protcmi ' os restauradores. En 1929 se crea el Servicio de Conservación de Mo- conservación y acrecentamiento del Tesoro Artístico Nacional. ".• iilos Históricos, por el cual el territorio nacional se divide en seis /olías La organización administrativa del nuevo organismo dedicado al lurÍNl • I objetivo de proteger y restaurar el patrimonio, zonas que esliH'un d i - ! dependerá del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y se prold • n-. por un arqueólogo o historiador (comisario de zona) y un ¡irquilcclo gara hasta 1936-39. Tan amplio periodo se ve afectado por graves sitiuii' 1 i meció conservador de zona), nes políticas: la gran depresión económica de 1929, la dictadura del geni i .1 organización del Turismo y la política de Bienes artísticos, iiumiuo Primo de Rivera (1923-1930), la proclamación de la 11 República, el cstl i miados desde instituciones diferentes, continúan juntos el dimitía do de la Guerra Civil, hechos que inciden en las distintas reestructurado ia bien, las funciones asignadas a este Patronato dejan ver el ¡nido que sufre este Patronato. li .lanciíimienlo futuro pues al entenderse el turismo cada ve/, míls CK- l£n la exposición de motivos del Decreto de 1928 se justifica la c • v .irnenle desde una perspectiva económica, se va a dar prioridad u In de esle Patronato aludiendo al progreso "muy estimable" realizado i mi técnica: propaganda, agencias, guias, mejora hotelera y de rcsliin- los (res úllimos años con "mínimos" recursos, por lo que sí se quería loj < .. favoreciendo destinos muy dispares, pero que podían ser rentables. l l ' M A l IIISVIAJI'S, N l ' A I K I M l i N i n V I I IUHISMO I8.Í I||UM cu el extranjero, rcclmmieioties-asesoda jurídicn, contabilidad, míenlas ilt> una Secretaría General, u la que compute: corresponde nc i ti, personal, es Itttllnlicd. archivo y bibliotecas. Es evidente la fuerte intención por conseguir muí oruani/tición administrativa sólida que permita cumplir objetivo* cm- jtlVNiíi mies en los que la relevancia del destino es secundaria. Por otro Imlo. (unía entre sus cometidos la creación de nuevos muscos, un archivo u-imu ili1 monumentos -que acabaría realizando el Centro de Estudios Histórico* ili1 lu Jimia de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y inm (tnllliea de restauración. Respecto a la labor realizada por este Patronato en rehición a lu cnil- HUtvaí ¡ón para la promoción de los monumentos como destino, se piieilcit wniilin la restauración del Patio Trilingüe y el Paraninfo de la Universidad i|i> A l é a l a de I leñares que responden a criterios restauradores liisloneisluN, lu runiiiiiiíteión de la Casa de los Tiros en Granada, gracias a la lahor de A n t o n i o (¡allego Burín o la creación de nuevos Muscos como el de l'o- v i i i i i i l n a s . Estas actuaciones se completan con las llevadas a cabo por la l Ulive i ón General de Bellas Artes en las que, poco a poco, se va superando i,< I |tlmtle,amiento historicista de Lámperez convirtiéndose en referente de luí nuevos métodos restauradores la figura del arquitecto Leopoldo Torres Hiilbas a quien se deben los trabajos en la Alhambra desde 1923 hasta In ( t l l c n a Civil. Plaza de Es¡>aña realizada pañi la Exposición ¡be de Sevilla de ¡929. Como aportación de este Patronato que procura la conservación del l'uliimonio Histórico, se debe resaltar la continuidad de la ya menciomi- iln líeil de Paradores Nacionales y Albergues de Carretera, cuya idea fue Para ello pide la colaboración de todas las entidades culturales de fiidmlo- \ Itimnocionar una serie de alojamientos, de propiedad estatal, con calidad gía médica, playas y balnearios, deportivas, alpinas, ferroviarias, clubt't y puvit) moderado. Este tipo de hospedaje favorecerá el desarrollo de un de automovilismo, aviación, etc. De este modo, el Bien artístico empie/í l l i t l M i i o pensado para un público de menor poder adquisitivo, pero mime- a difuminarse en lo cultural, con lo cual, conforme evoluciona la sociedlld fimo, y romperá el círculo vicioso tan comentado por los antiguos viajeros del ocio, surgirán nuevos destinos, quizá más atractivos, que arrebatarán Id rtt't'ica de la mala calidad de nuestros alojamientos que frenaban su venida, primacía al Patrimonio histórico-artístico. Desaparece la ecuación turismo Algunos de estos Paradores se levantaron de nueva planta, pero para la igual a arte que había presidido la gestión de la anterior Comisaría Regia y se abre paso la concepción de una empresa compleja a la que se considorn fuente de riqueza y prestigio nacionales. Cuando a los Bienes Patrimo- niales se les conceda igual valoración, volverán a coincidir los objetivos, pero habrá que esperar a la segunda mitad del siglo xx para que se formulo el concepto de Bien Cultural. Mientras tanto los Monumentos histórico- artísticos del siglo xix y la ciudad tradicional serán objeto de atención «itlic la barbacana y la torre del Homenaje, ror ultimo, es uc siinrnyiii' ci pero también de destrucción. ilt1 Mérida, iniciado en 1928 en un antiguo convento-hospital de ION lil'llll- La estructura funcional del Patronato revela la evolución de la empremí imlns o de los Hospitalarios del siglo xvín y que se concluye en I*),!!, Con turística. En un primer momento existen tres delegados generales responsa- ONlns ejemplos se inicia la práctica de radicar también los paradores on i'l bles de Arte, Propaganda y Viajes. En la reorganización de 1930 se suprimen niiyiioi 1 de los cascos históricos. El Patronato Nacional de Turismo liie el estas tres delegaciones especializadas y se establecen seis secciones: aloja- ni nanismo que provocó un avance cuantitativo y significativo de la oleila mientos, vías de comunicación, propaganda y publicidad, información-agen- 184 PA'l'lílMONIOIIISIonil o \ I Í I ¡ S I I ( O Tl'.MAV I.OS VIA.II1S.N I'ATKIMONII) V H I . ' l l l U I S M o I8S Pero rehabilitación y adaptación holeleru fueron liímiinoH que en i l h i i n > dependiente del M i n i s t e r i o de Gobernación la cual pcimaiK'<.v li.isla merosas ocasiones no casaron bien, lin algunos castos se consiguió, pi l ' 1 i i i t|iii: se i ira el M i n i s t e r i o de Información y Turismo, con el i|iic se en otros esta política de paradores supuso tanto una alteración eomo i I .1 . I fenómeno de la expansión íuristica conviniéndose en un verdadero destrucción patrimonial al realizarse sin el mayor respeto por el documuntii i luí i \ imu'Mlo ilc masas. Los resultados de esta Dirección (¡eneraI de Turismo histórico, en unos momentos en que la práctica restauradora como su proplii ili I n . l i i .il estallido de la Segunda (¡tierra Mundial y la situación posbélloi teoría estaba en permanente debate. M-fihcn en los años cuarenta a la reforma normativa del sector n' Un último apunte acerca de la tarea de este Patronato es el referido n IH I i. L - I I los Hienes del Patrimonio el departamento de Rulas N a m ' i i . i l i publicación de carteles, emprendido para divulgar el conocimiento de A'v/íri if i p i h n compete proponer los destinos que se intentan promocion;u > u > I ña dentro y fuera de nuestra Patria pues en su diseño participan importanlun cid dibujantes del momento como Loygorri, Penagos o Juan Miguel Sanche/, Los dibujos acompañan a libros publicados como Córdoba, corte de los culi fas; Burgos, maravilla gótica, tierra del Cid; Barcelona, la capital del Medí terráneo, textos que corresponden al Departamento de Publicaciones y cuyn dirección ocupaba eí poeta Pedro Salinas. X I ir final para la modernización de la cultura patrimonial española El Patronato durante los primeros meses de la República pasa a derm- j minarse Dirección General de Turismo, nombre que se olvida en la reorgn- i nización de diciembre de 1931. De esta remodelación del Patronato, ahora I 11 Guerra Civil no sólo acabó con el proceso organizativo del luris- Dirección General de Turismo, interesa destacar que la vicepresídencia re- n i i i ,ino con la sustitución de profesionales y con el interés de éstos poi cae en el Director General de Bellas Artes y que de los seis vocales designa- I KfHHi'i v u r la conservación del Patrimonio. La ideología del "nacional-ca- dos dos pertenecen al ámbito histórico-artístico, uno figura por la Facultiu) ' l u l i i i'.mo". cuyos conceptos de patria y religión quedaban absolulamenle de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid y otro por el Centro de l i n l i - . í n i¡ililes, determinaron la caída no sólo de expertos y técnicos, sino Estudios Históricos, los cuatro restantes corresponden a los Ministerios ilt? I ||a jj,ian parle de la intelectualidad española que había visto en el "viaje Marina, Hacienda, Fomento y Economía. Como vemos, el Patronato con u I - i i L i i i a y el viaje fuera de España", en los excursionistas, en una peda- estas presencias no sólo recupera el interés del destino artístico sino que |in i¡is moderna, en la llegada de visitantes y turistas a la p e n í n s u l a , lo potenciará como medio do iiini '.k IK- de Tactores imprescindibles para el desarrollo, el progreso y el que cumpla las expectativa n i un T i m i e n l o del valor patrimonial. Se trata de un proceso de ruptura culturales formuladas en In i|in< durará décadas y estará marcado por el aislamiento y la a u t a r q u í a recién proclamada Constitu- J H i n i c i o , y el desarrollismo de los años sesenta y selenla después. Tti- ción de 1931. 1 1 i •• y patrimonio se separan y las intuiciones del Marqués de la Vega El comienzo de la gucrril l i n l . n i proyecto de un posible "turismo cultural", no reaparecerán liasln supuso la paralización del tu- i'l ¡u nodo democrático. rismo y por lo tanto cesaron L u í sólo pervivirá la política de albergues que llevará a cabo la Dirección las funciones del antiguo Pa- l n i i > i . i l de Turismo durante la reconstrucción de la posguerra. Se c c i i l i i u m tronato. El Patrimonio como i. ¡indo y rehabilitando para instalar paradores, siguiendo la e s i i , i i i y i ; i en lodo periodo bélico sufrió ili .!. la función y poner en valor ciertos monumentos de cara al U u i s n m grandes pérdidas y se vio en i MI.IIIH.TO. Ejemplos son la antigua casa Barreda-Brocho en SantillfUlI dd el abandono ante preocupii- M¡II hi Hospedería de Andújar o la Hostería del Estudiante en un a i i t i j ' i i n ciones más perentorias. Unn i nli v i o mayor en Alcalá de Henares, una lista que se ampliará d u i i i u U ' l¡i vez finalizado el conflicto, ni i l i í . u l i i de los años cincuenta y que exigirá enormes transformaciones de estructurarse la adm i n ¡si ni- • i w .< > i igor histórico y arquitectónico sobre los monumentos, como la 111 de algum,s pMIones de la Exposición f' ó " del Estí"l0 se <=f l|*™< l i i i l ' i h i . i d ó n del Hospital Real de Santiago de Compostela en Hostal de lo-, la •roamericana de Sevilla (1929) Dirección General de li|. U r v r s Católicos. 186 PATRIMONIO I M S H H ( K ' i l - A l í l ' Í S ' I I C O A S . [ . O S V I A I I S. M I ' A I K I M O N I O Y H I U R I S M O IH7 Tema 6 Bibliografía comentada LA CIUDAD COMO MKNÉNDEZ ROBLES, M. L., (2006): El Muñían üc la l^.i Im-hitt r /<•• PATRIMONIO del Turismo en España, Madrid, Ministerio de Industria, Turismo ció. Libro de gran formato, pero el único que se ha ocupado de l ingente labor del marqués en la Comisaría Regia de Turismo. Si- u- su consulla para comprender no sólo las aportaciones de eslu ll| también las de la primera estructura administrativa dedicada al h España y los planteamientos primigenios del turismo cultural. l'> recomendado para los alumnos de la Diplomatura y de Turismo, y de Historia del Arte. PERLA, A. (2009/2010): "El Hotel Ritz de Madrid. Apuntes históricos denles: El Tívoli y Real Establecimiento Tipográllco" en Ex/xjt'i< y Forma, Serie VII, H" del Arte, t. 22-23, pp. 235-273. En este I analiza la construcción del Hotel Ritz en un enclave particular y del Madrid de comienzos del siglo xx, que atendiendo al nuevo ei) l , i l .1 id Media a h Ilustración. turismo consiguió además modernizar la capital española. i ,i . i i u - i ú n industrial y la transformación de la ciudad: los ejemplos i liorna. n lies iirlxinos. | pnim-i pensamiento para la protección de la ciudad histórica. Bibliografía de ampliación Catálogo de la Exposición !,as Misi s Pedagógicas, 1931-1936, Madrid. Mlllll- terio de Cultura, 2006. MARTI-HENNEBERG, J. (2011): "El excursionismo: entre la ciencia y I» c.líll ca", Scripta Velera. Edición electrónica de trabajos publicados tohiv f/,il;i tluilio del v junio de los Bienes C' u I tu ni les, por lo que debe ser nh|do de prou-i i n > conservación pues es un testimonio del pasado que ha df pcrmano i i |> u > las generaciones venideras. Ahora bien, tiene que lincéelo manlciiiciidu 1 1 función social que le dio origen, es decir, su actividad, y sin olvidar quo • ciudad es un organismo vivo que nunca eoncluyc, que hay que mirarla dcNlM nuestro presente sin añoranza, es más, con los ojos puestos en el futuro. 1 Hablamos de los Centros antiguos, históricos o monumentales, de lu ctfl dad tradicional o histórica. Estos son diferentes términos que se utilizan pHlfl denominar a una parte de la ciudad actual, a aquella en la que se concuntl^B por ser el núcleo originario del asentamiento, el mayor número de muilljl méritos o bienes culturales. La ciudad tradicional hasta el siglo xix crece y se desarrolla a un ritfflfl acompasado al discurrir de la vida, de modo que el ejercicio de las dislIlM las funciones comerciales, productivas, de vivienda, etc., se realizaba en ufl marco que favorecía las relaciones humanas y la participación ciudadllH Placas y mercados son precisamente los centros de las ciudades, en su ctltflfl no se encuentran las arquitecturas más relevantes y a partir de ellas la ciudlfl ,is. muchas gentes, los burgueses, además muchas ciudades coiisij'.iirn se expande. •j'.ios de mercado, de hospitalidad, fueros de regalía... Un crecimiento diferente se produce a lo largo del siglo xix, provocifl^B ni siglos en los que se construyen nuevos edificios para talleres, tiendas, un cambio radical en la estructura de las ciudades: la ciudad existente se entra >ias o grandes catedrales, en los que plazas y fuentes aumeulan y vierte en el centro antiguo y da paso a la ciudad moderna con unas l'uiumm i l < > , i|uc se amplía la cerca de las murallas. La ciudad crece y lo hace con ..1,1,1 aunando las necesidades prácticas con la intuición estética y usu- más dinámicas, entre las que es prioritaria la mercantil. Este cambio radical suscita el recuerdo y la nostalgia por la citulml I K l u l n la presencia de los edificios existentes. i .ii;u'kTÍslieas semejantes se pueden decir al analizar el crecimiento de del pasado, se piensa en los valores de la ciudad tradicional, comicn^J una rica reflexión que trata de objetivar las cualidades intrínsecas de [ , m.UI en la Ldad Moderna. Ahora bien, en los siglos xv y xvi se produce ciudad histórica, aquellas que no se deben modificar, por las cuales, Oflfl 11 ,n i i l n i * que conviene resaltar: las ciudades por medio tic sus arquitecturas el siglo xx, es Bien patrimonial. Los siguientes epígrafes se dedican a •• •con mía imagen nueva que manifieste el poder de quien la regenta, bien descubrimiento. niH-ipe, de la universidad o del Concejo. Para ello, se utili/a un nuevo .in' formal, el del renacimiento, y se tiene en cuenta su incidencia en la xl controlando emplazamientos, perspectivas, alturas o materiales. iNmios son los ejemplos que muestran lo que se acaba de señalar. I Ino •, más conocidos es el de Florencia: la ciudad vive bajo la hc}j,cinoiii.i 1. De la Edad Media a la Ilustración . Mediéis una etapa de esplendor y necesita modificar su apunen. ia val, pero la solución la encuentra sin alterar el trazado cxislcnU' l uiulo construcción alguna, exclusivamente con la conclusión de la i u En la época medieval la ciudad aparece plenamente configurada, si di- la catedral. La silueta de la cúpula de Santa María de las llores, ciudades que se han desarrollado a partir de un asentamiento previo, al un i i u ida por llrunelleschi, aglutina la visión de la ciudad y s e o n i \ u - i h - 1 n puro de un monasterio, de un castillo, de una vía de comunicación, ele-., \ . ulo de referencia sobrevolando en el tiempo. Oirá renovación también gobierno corresponde al señor feudal del que depende la tierra. . .iiiaen Italia es la de Picnza, ciudad en laque se tra/a una plu/.a iiT.nhi Los siglos xiii y xiv siempre están calificados como los del auge de li l.i catedral y el palacio creándose de este modo un espacio e m b l n i u i h ciudades debido al progreso del comercio, que favorece el que se insuli ¡i:ulo p»>r los edificios representativos del poder. l')0 l-AIKIMONIOIIISIOliini A lí I ¡MICO ll'MAí) I Al'll l)M>( ilMll l'AIKIMnNIl Ln lispnrtn, desde el siglo xV,| inm'ü son ejemplos représenla distintas eindailes renuevan su ih También se pueden señalar pació urbano con edificacioneit tltl IIIM (indines diseñados junto al pa- gran valor simbólico, como ptt'l liU'ln eorlesano para el espectáculo lacios, hospitales o coleginliiN; Mil V lil diversión del pueblo, como en pueden recordar ei Alcázar de Tu I ti A l n i í j n e / o Las Tullerias en París. do en tiempo de Carlos V, el Pnliii'h t 'orno toda generalidad, las de los Duques de Feria en Zafra, ti i miiekTÍsticas señaladas para la Universidad de Alcalá de Hcntirun, 1 illidml en el siglo xvm no reflejan la iglesia de El Salvador de ÚMtí, I Milu \-.\ realidad porque, al mismo arquitecturas que se abren a pln/H» I Hi'liipo que se construyen ciudades y rompen la estructura medicviil, li'Mdi'iii'iales para 'os reyes y los El historiador y crítico de arltt I |Hliuipcs, se produce desde me- Giulio Cario Argan (1909-1W,') | illmliis de! siglo, tanto en Inglate- llama "monumentos símbolo" u o* 1 llii cuino en Francia, una reacción las arquitecturas singulares que i'itll lilll'|j.iiesa que apoya el progreso y la su presencia transforman el siguí II Ihll'mlnceión de mejoras en la ciu- cado de la ciudad. Esta idea es muy I illlil. Si- piensa no sólo en modificar interesante y se debe tener prcsunU», illlliliuilmente su imagen sino tain- ya que será una constante del dehn l(|i*n en la renovación general de la Día cl< le sobre la protección de la cimlttt! i'lllilnil con la intención de mejorar histórica cuando en la segundn inl llIN fundiciones de vida; es decir, se empieza a contemplar la ciudad como lad del siglo xx se emprenda In iv lili IIHJO en el que se han de tener en cuenta tanto los valores estéticos como novación de muchas de ellas. Puulf ] IIIN de uso y función. ser el caso del Museo Guggcnlk'liii i ('unió en los tiempos medievales el espacio urbano debe adaptarse a las en Bilbao: su implantación al bonli1 ¡ iH'ivsidadcs de la sociedad, pero a partir de este momento lo hace con celeri- de la ría revitaliza una zona dejíni ijltil, debido al desarrollo industrial y al arraigo de las ideas revolucionarias. dada, no tanto por ser una arquiliY tura de "autor" como por transliih A modo de resumen: hasta casi finalizado el siglo xvm la ciudad se iden- mar un ámbito negativo que estuhl llllt'ii con su arquitectura y conforman el mismo Patrimonio. Un Patrimonio asociado a la decadencia de la metalurgia en un nuevo marco représenla! i vn ii|i i'l que se consideran Bienes muebles, inmuebles, e incluso Bienes na- de la cultura e impulsor del desarrollo. En tos siglos xvii y xvm se configura la ciudad barroca, a la que se puuln caracterizar por los efectos espaciales introducidos en el trazado urbano. I )i'l mismo modo que la arquitectura barroca juega con vanos y macizos, edil rectas y curvas, con la tonalidad de los materiales para representar el podo • del comitente, la ciudad, controlando perspectivas y dimensiones, busen t'l asombro y el sometimiento del ciudadano, ya que se piensa en la ciudiul como escenario monumental del soberano, puesto que es la época de IIIN Monarquías Absolutas. Entre los ejemplos se pueden citar: la ciudad de salles para Luis xiv, la plaza de San Pedro en Roma realizada por Herninl .' para ser centro de la cristiandad, también las muchas Plazas Mayores quU j se construyen como lugares de celebración, las de Córdoba, Madrid o Sn< 192 I'AIKIMONIOIIISTÓUK'O AIÍ'MSIK O inralcs como los liosqucs, pero que supone un cnmbUt Ira u nial ico en In fisonomía de In ciudad iimliciomil se contempla la Hítela del cspai pues se libren calles rectas y anchas, se levantan edificios de mi'illípk'N vi- en el que se encuentran. Lis decir, In viendas y nuevas tipologías cdilicias como las estaciones de ferrocarril, linn ciudad no es objeto de valoración lilcn se ocupan espacios de huertas y jardines. autónoma, por lo que tampoco lo e lín estas intervenciones se destruyen las pequeñas calles, los piinlon de protección. miierlos, las edificaciones mínimas, que componen la trama nrbann. pin 1 » Impide el nuevo trazado que busca tanto la higiene como la segui'idml du diuliiua. Ninguna voz se levanta para denunciar la destrucción de los hurí Itm i ne conformaban la morfología de la ciudad histórica porque a p i i u r i p l t i N 2. La Revolución Industrial i d siglo xix se está lejos de querer preservar la ciudad. Para ello, limv I n l l u la rcllexión que revele su valor y lleve a considerar sus cualidades fNpedll y la transformación de la cus como espacio en que se desarrolla la vida cotidiana y la puesla en pi i'id i ciudad: los ejemplos de i'ii de léenicas y métodos que posibiliten la renovación de la ciudad; se nsisle París y Roma i'lilonces al surgir de una nueva disciplina: el urbanismo. l.a generación romántica sí denuncia el caos sobrevenido, pero lo lince Un hecho crucial que interfiero porque supone una amenaza para los Monumentos, tal como se entienden en la historia de la ciudad es la revo- i'll la época, como edificios aislados. En este sentido, se puede citar ti Víctor lución Industrial, iniciada a finalon I lugo, quien desde su puesto en la Comisión de Monumentos Históricos no del siglo xviu en Gran Bretaña, pío ildiendc la trama de la ciudad antigua y acepta la destrucción de barrios desencadena un profundo cambio completos; a Teófilo Gautier, que aprueba la demolición del viejo París por social que implica necesariamente el progreso que supone; Balzac, sin embargo, añora la ciudad anligun, In el replanteamiento urbano. inirn con nostalgia porque valora el encanto que tenía el París del acudenii- i'lNino, considera lo que se está haciendo un atentado contra el guslo eslnblc- La revolución Industrial provo- i'ldo y cree que la ciudad antigua sólo permanecerá en la iconografía y en los ca una serie de transformacioncN reíiilos literarios. económicas y sociales que reper- cuten en la estructura de la ciudad \i\ punto de partida para la reflexión sobre la ciudad es el progra establecida. La ciudad se convierte Haiissmann para París y la actuación de los restauradores so bre la a i q <_n reclamo para una población rural un i histórica. que se va a desplazar a las fabrican I a ciudad de París había ini- en busca del trabajo deseado, pero ciado su transformación durante la la ciudad existente no está prepara- líi-volnción y, con Napoleón Bona- da para acoger a los nuevos residen- p i u i c , el modelo de la capital del tes, necesita viviendas, servicios, Imperio se intenta imponer en las infraestructuras, etc., en definitiva, i nidades de sus dominios. París a adaptarse para responder a las nue- p i i n e i p i o del siglo xix es una eiu- vas necesidades. Dickens, que de i l . n l en la que la burguesía dedicada pequeño trabajó en una fábrica, ni comercio y a la industria busca describe en sus novelas la falta de ln representación social en el cspa- higiene y las viviendas insanas tic i n i urbano. Se acometen múltiples la ciudad industrial. obras públicas como alcantarilla- Se emprende entonces la refor- do, edificios para escuelas, teatros, ma interna de muchas de ellas, lo museos, apertura de nuevas calles y parques gracias ü los leux'iios amorli/ados , i l clcm A l¡i p.n cu su | u ' i i l c H i l u l'ii llnlia, In implmiitición de los Planes reguladores para la renovación se i h n i . i m i . i clase social, los obreros, que acude .1 la ciudad en buscil -I i|p In ciudad histórica sufren duras criticas debido a la ausencia tic pcnsa- I raba jo, :isi surge, n b;in-¡os con pésimas condiciones higiénicas y s a m l . i M . i • u ihlt'iiln sobre la ciudad y a la riqueza de su patrimonio arquitectónico, el cual los que se hacina ln población sin tomar medidas. i i ' i l m i i a h u intervención inmediata. Sobre el edificio aislado se actúa, es el |tluliip'iiisla de las medidas y el que da ocasión a la reflexión sobre lanece- l'or este motivo, siendo emperador Napoleón III (1848-1871), s *|(lml de ampliar el marco de actuación. Son los arquitectos y restauradores Huí luí u >s, como se ha visto, pioneros en la formulación de los principios que |ínNilnlii;m la puesta en valor de la trama edilicia al mismo nivel que el mo- 1a eiudad tanto o más para conseguir una imagen representativa del potl. Hliniciiio singular, y es, principalmente al iniciarse el siglo xx, cuando Roma imperial y de su dominio que para solucionar los problemas de la pobladd (lipidia de un largo letargo y emprende la renovación urbana guiada por obrera. A ello, responde la apertura de grandes avenidas que comunican I Mullí', lleltrami, Giovannoni, etc. centro antiguo con los barrios suburbanos, lo que permite un desplazamitfllWl más rápido pero también la pronta disolución de cualquier revuelta, tan l'l'B cuentes en este convulso siglo de renovación constante. La red viaria está planteada en anillos, les houlevards, con algunas collón I Los ensanches urbanos radiales que penetran en el trazado antiguo; también se organizan nudos de con» ] fluencia de calles, carrefours, en los que se erigen monumentos o edificios lU I Mire las distintas soluciones que se presentan para organizar la cmuaii presentativos como en Etoile, Opera, Madeleine, Bastille, etc., para convertirlill V |iiicil¡i de este modo asumir las funciones propias de la sociedad industrial en puntos de referencia de la nueva ciudad. En el Plan impulsado por el Barril. . |ly,ui:in las reformas internas, ejemplificadas en la ciudad de París, y los en 1 laussmann, Prefecto del Sena y artífice del éxito de la reforma parisina, tambicjl HHlH'hes o expansión en el territorio. se contempla la mejora de los sistemas sanitarios, como alcantarillado y aprovi- sionamiento de aguas, iluminación de calles, apertura de parques públicos lanío I ,os ensanches no interfieren en la ciudad antigua, ya que se contemplan en las partes nuevas de la ciudad como en las antiguas, y plantación de arbolo» j cuino nuevos desarrollos urbanos que la complementan. Sin embargo, es in- como principal medida higiénica. Así mismo, se considera la mejora de los « ItflX'sunle observar tanto el modo de conexión entre ambos núcleos urbanos, cesos a la ciudad, carreteras y tendidos ferroviarios que dan lugar a una tipolog lu viejo y lo nuevo, como el desarrollo.de su planificación. arquitectónica propia del siglo: la estación de ferrocarril. Un ejemplo pionero es el Ensanche de Barcelona debido a Ildefonso Cer- Los derribos realizados en la ciudad tradicional, como se ha dicho, don- tllk ( 1 8 1 (i-1876), ingeniero precursor del urbanismo contemporáneo, discipli- fruyeron barrios enteros, efectivamente muy degradados, como la zona enlru no profundamente implicada en la protección de la ciudad histórica s ' ' Les Halles y la Cité, pero se vieron necesarios y fueron bien recibidos, por tu l|UC en 1 867 escribe Teoría Gene- que no son la causa para iniciar el pensamiento sobre la ciudad. La reflexión fitttii' leí Urbanización. sobre la salvaguarda de la ciudad histórica comienza cuando se emprendo Barcelona en el siglo xix es la restauración o conservación de la arquitectura histórica. En concreto, tu linn importante ciudad industrial de la arquitectura medieval del gótico, puesto que ha adquirido un gran pro- i'on energía y capacidad de trans- tagonismo debido al significado simbólico introducido por el pensamiento ÜHinaeión que necesita romper los romántico, conforme al cual los edificios góticos representan la historia y oí I lililíes impuestos por las murallas, sentimiento de la Nación francesa. Viollet-le-Duc en este mismo tiempo oslrt restaurando Notre Dame de París, ejemplo en el que se centra el debate sobra Hiniiir los terrenos de las instala- la conservación: referida en exclusiva al monumento o referida al edificio y • ciones militares del entorno y abrir al conjunto que lo rodea. lu comunicación entre el cora/ón tic la vieja ciudad y las pedanías La Alemania de Bismarck o la Inglaterra de Disraeli realizan la traiiN- liiln ¡les. lórinación urbana de sus capitales del mismo modo que París, buscando el electo de un Kstado fuerte. l ; ,l Ayuntamiento de la ciudad i'iicargó en 1855 el proyecto de I Mí» PATRIMONIO MISTÚRIí'(I-ARTÍSTICO IT'.MAd. I . A C I l i n A l H ' O M O I ' A I ' K I M O N K ) expansión ¡i ( ' i i l . i Sil i ' i o j t i k - . i . i | i , n i < del i'Sludio de I . • n i i l . u l r \ l s l e i l l e n ,i l.i r m d n d i raiácleí ; i i i á l i s i s di1 h\ población y de las e x p e c t a t i v a s de l i i l n m l'oi ello, su vi • i l u l u l a d i " , di 1 cs;iiTolli sol>ix'pas;i la inlerveiieión p u n t u a l , eeñula a la a i l i c i i l a a n n entre lo uní' lo viejo, y contempla la intervención en el loial del c o n j u n t o . i . i l que Harcelona, has Plantea el ensanche superponiendo al plano una relíenla ortogonal c m i n o de siglo, se plantea que inelnye la ciudad antigua y repite esta mulla lauto como permití 1 1 1 1 . i. he de muchas olías eiu lorio con el lín de que la expansión pueda continuarse en eualquici i n n »m\ n Son ciudades que cxpe- con otras se forman pequeños espacios o plazas. Establece la dimensión fl i un importante dcsarro- las calles, el arbolado, la altura de las construcciones y la distribución itc ](• . • " i ; i l i e o que es necesario servicios: parques, mercados e infraestructuras para que el barrio M i planificando y dolando a suficiente. Qui/á ofrece monotonía y uniformidad, pero con la intención (M , os barrios con un sistema evitar la diferenciación social. niy diferente al de la ciudad La primera piedra de la primera casa del Ensanche barcelonés la coltin la reina en 1860. Sin embargo, hay que señalar las dificultades que p r n \ su puesta en marcha desde la convocatoria del concurso, pues explica su li ta implantación aún siendo el mejor de los proyectos presentados, el licm así lo ha confirmado a pesar de las muchas desviaciones sufridas. II i' iiiH'r pensamiento Vista pai Hl programa de Ildefonso Cerda estaba pensado para una densidad i|| l:i protección de la construcción ajustada a las necesidades de niños y ancianos, y buscaba • rludaail histórica higiene y la salud de la población mediante viviendas con ventilación y Itiu por lo que los edificios eran de tres plantas y las calles de 20 metros tic niH 1 dio. Se puede decir que no respondía a las aspiraciones y demandas <.v \ i i i r l;is distintas actuaciones que están transformando drásticamente la nucas de los gestores, quienes consideraban un derroche la baja u l i l i / : i . u n í Itfludml surgen las voces de alarma, como se ha dicho, dirigidas exclusiva- del terreno y por consiguiente la menor rentabilidad del mercado i n n i u h l "• • i a evitar la destrucción de los Monumentos. Estos fueron reconocidos liano, ni satisfacía las apetencias de la alta burguesía, quien en su allin d|l i MU n 1 1 1 ir i íes objeto de tutela desde principios del siglo xix. Sin embargo, la representación pretendía la utilización del espacio urbano. i iinl.i.l no alcanza este merecimiento hasta bien avanzado el siglo x\. Y lo l'MH'iipie como consecuencia de la evolución del concepto de Patrimonio o Estas circunstancias y también diversas injerencias políticas hicicrofl lili ln i [ i u - se ha entendido por Monumento, que el Ayuntamiento convocara en 1859 un concurso de proyectos en el qnf I resultó elegido el del arquitecto Rovira i Trías. Su propuesta defendía muí I I l-'n relación al Monumento, las Normas y Decretos del siglo xix se relte- estructura radial y mayor densidad edilícia. No obstante, por Real Deucht ii u i' Jilicm independiente y aislado, el muestra con su apariencia material de 1860, se decide la realización del Ensanche de Cerda, quien en 1X6.1 Ifll |n i n i l n h i d artística y el valor histórico. Desde esta perspectiva, la ciudad retoca aumentando la cdificabilidad. Se impone porque este proyecto es m.i« l'.n i • I I slado es suma de Monumentos y a ellos dirige la acción protectora ellcaz para regular la ocupación de una extensión tan vasta corno era el 1 ,ln« I •, I i.idniii. no y los alrededores. • nipreiulc el estudio de la ciudad antigua, como se ha visto, porque se Hoy en día el Ensanche es seguramente una de las /onas más populan-n nlainlo su renovación interna y se están destruyendo sus Monumen- de llareclona. Es el plan Cerda modificado en la merma de áreas verdr-. i < . I" • pl.n i_-a, entonces, el problema de cómo intervenir en la arquitectura pectoa las proyectadas, en la desaparición de casi todos los patios inlerioii'n, ln lorii i |>; ';i salvaguardarla, liste planteamiento lleva a nuevas considcra- hoy construidos, y también en el añadido de una o dos plantas a edillcins MI pon ie los edificios se encuentran con adiciones, próximos unos a terminados. Sin embargo, es unánime la opinión de que dicho plan y las l:i ule- ni \ Mía I ¡dad y sin perspectiva, por lo que se hace necesario contení- vorables circunstancias económicas y sociales en que se desarrolló han pío j i l i i i .ilj'.o n is que el edificio aislado y considerar el conjunto de clemenlos l')8 I'\IRIMONK IIIIS !(')! ni • 1.1 ai la que el monumento, la iglesia, configura un escenario al que en el tiempo, aisla los edificios, abre plazas ante las catedrales, en defin¡ll« I m ,n I, i pía n los edificios restantes, "...Sin duda tal esplendor se ha obtenido va, rompe el tejido antiguo adyacente al monumento con el fin de que ¿sin» | yuli: mióse de medios extraordinarios: el efecto del mar, ¡a aglomeración de permanezcan como algo ahistórico, sin contaminar. Su propuesta parte de illl I i ililn m.s monumentales, la plenitud de las ornamentaciones, el magnífico pensamiento pesimista: cree que no se va a conseguir ni un nuevo let _ \ ¡tintillo de San Marcos, el imponente Campanile. Pero a la vez, iodo está arquitectónico bello ni una ciudad moderna bella. Y restaurado el moilll- j H i v/i 'lilemente situado, y su admirable emplazamiento ennoblece el conjun- mentó se presenta como una lección de historia en la que se puede aprender I tn :\:>' l/i dudamos: estas maravillas artísticas colocadas a la moderna, aquí y ser ejemplo para el futuro. En este sentido, Viollet, como señalan Giediori I l lilla, i 1 con derroche de geometría, perderían inmensamente su valor... ", A y Pevsner, es el antecesor del Movimiento Moderno, con la diferenciu il*J i mil inunción, Sitte propone imaginar la iglesia de San Marcos aislada, con el que los participantes de este movimiento creen en su propuesta y no ven luí v|i' de l.i puerta principal en medio de la plaza, como crítica a lo que se está necesidad de que permanezca lo antiguo. I n i i mulo en las nuevas ciudades y en las reformas internas desde postulados I hii iiniíilistas. Una de las mayores aportaciones a la conceptualJzación de la ciudutl j histórica procede de Sitte (1843-1903), cuya actividad se centra en el urhH- Sillo objetiva el ambiente romántico como espacio en el cual el hombre nismo. Disciplina que se configura, como se ha dicho, a lo largo del siglo Mi di",,molla sus capacidades y lo justifica, aunque referido a un pequeño nú- con el fin de ordenar la ciudad. t leu r l de la plaza, tanto desde el punto de vista del Patrimonio arquilectó- Hli o m i n o urbanístico. No es conservacionista, como Ruskin, quien dice que El urbanismo para Sitte es materia propia de la disciplina arquitectónini, I |n i'iuiLid es intocable, sino que establece como elementos significadores del así, en su obra Construcción de ciudades según principios artísticos liaMit H i i ' t i i i i n c i H o , siguiendo a Viollel, unos espacios en los que se puede interve- de la participación del arte en el urbanismo, que consiste en incorporal ll nii \ | > < > [ lo lanío modificar, siempre y cuando se respeten las relaciones es- su especialidad, la arquitectura, lo j (MI i.ik-s que los edificios mantienen con su espacio circundante, proporción, acción sobre el patrimonio arquilir- | iillm.i',, colores... tónico histórico pues, de este n se logra la confluencia de objetivo» I I i-lilamente, desde Sitte, la ciu- entre las reformas internas, la nue- ilinl .utiiyiiu va tomando carta de va ciudad y el respeto a la hislorm, lliilin.ik'/.Li porque se contempla Es decir considera un todo para qnn J m> mino lugar obsoleto en el que controle la técnica. Ihiv ili-iaminadas arquitecturas his- I M I K . I ' . . que gozan de tutela, sino Sitte busca en la ciudad anliy.utl t | i n oslas se han creado artísti- los referentes para la nueva por* i i i i N i ' i i i i 1 en un entorno que se debe que entiende, como Viollet, que i»ll ft"i|ii'l.ii porque arraiga al hombre construcción ha sido una actividiu! I i ii i I i i r i n p o y el espacio, en defíni- artística en la que se ha alcan/mluj IIMI M I d escenario de la vida. Este sabiamente la belleza y debe ser a' |i< u M i m i a i t o es totalmente nuevo y modelo proyectual de las nuevnlf j dirigirá la reflexión sobre Critica la destrucción de la trama iitV • i r , nonio Cultural. tigua porque es la que contexlunllfl| y establece la relación arquitecllll i LIS primeras observaciones espacio. Por ello, piensa que se duhl ihi l;i ciudad tradicional, tímida tutelar no sólo los monumentos slllti ,,„ Amaínenle, se van a irvicndo /<• tic l-'i-niíiiuio Tcrán: col/age urbano. también su entorno. . u M|¡IS en iliferciiles disposicio- 2(12 PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO Si hasta entonces el problema luibia consistido en concienciar y jus- i i i " . n los valores de la ciudad tradicional, destacando el Ínteres de los i i - it ins para la percepción y comprensión de los monumentos, ahora es n < . . - . a r i o establecer el papel que tiene que asumir fa ciudad, la histórica o l n u h c i o n a l , en su relación no sólo con los ensanches sino también con los ñu. \ n s barrios periféricos tal como se estaban planteando: diseminados y ('vendidos por el territorio. Esta relación es fundamental para que el cen- i i n histórico no pierda sus funciones y por lo tanto su identidad. Qiovannoni, figura conocida por su labor como restaurador, ante el |tmuvlo de los nuevos barrios y las nuevas ciudades cree que las "viejas" |irMM.mecerán s¡ asumen funciones adecuadas a su morfología. En ellas • !• .i- puede intervenir con técnicas y arquitecturas modernas, sino que Nr tldicn conservar los valores y elementos que, desde siempre, la con- | i ( ' m : i i o n . Esta idea puede conferir a la ciudad tradicional un carácter de l i i n i i i \ 11 ¡/ación y convertirla en Museo. Es justamente lo que la crítica pos- Inioi ha censurado a Giovannoni cuando haju/gado la puesta en práctica i MI pi opuesta, crítica que se explica por una inadecuada interpretación ik • n pensamiento por parte de sus seguidores, pues Giovannoni valora Propuesta de « ciudad Wright. lii \ i i u l ; n i histórica como fenómeno vivo y lugar de relaciones humanas, nniu ,i parada y muerta, pero sí sin la congestión producida por los planes nes legislativas de principios del siglo xx, como en la ley italiana de l')|l ml'.mi/ndores. que, aunque referida al edificio aislado, sin embargo, introduce la neceskla» de contemplar el "lugar" en que se encuentra ubicado el monumento, i Su aportación principal es justamente el introducir un factor que va a ni i l la mental en el desarrollo teórico sobre la ciudad antigua al que se francesa de 1913 reconoce un determinado perímetro o núcleo a prolpf junto al monumento. Las españolas de 1911 sobre excavaciones arqueo IfVlU'U' con el término de "ambiente": "es la armonía artística entre la gicas y la de 1915 de Monumentos Histórico-Artísticos apenas avan/tm, | iit'i.i < \n entorno como manifestación colectiva y singular.... Si queremos embargo la tle 1926 y la de 1933 o Ley del Tesoro Artístico Nacional f i/derla... tenemos que aprehender el ambiente en que se creó". Con profundamente renovadoras y anticipadoras de la defensa de la ciudad t vresión supera la concepción de edificio aislado y está aludiendo al tonca al contemplar y regular la protección del contexto urbano o lemlol e histórico como ámbito espacial con naturaleza propia y singular, donde se encuentra el monumento. Estas leyes son pioneras en los ordoi^ . con autonomía. Por este motivo, defiende la tutela de la edilicia • la que compone el tejido de un núcleo urbano de carácter históri- mientos jurídicos europeos, también fruto de una época de mayor aiiiilil ,. . . . . ia/a el tráfico cercano a los edificios, valora las vistas, postula el debido a las destrucciones causadas por la I Guerra Mundial. •MI de las nuevas edificaciones, la inserción de elementos vegetales y Porque es a partir de la I Guerra Mundial cuando la preocupación [X)f| I I,,, i el área a proteger. ciudad pre-industríal se hace evidente a causa de las devastaciones su I, del mismo modo que la necesidad de su reconstrucción a causa del especia I momento en que Giovannoni escribe, el primer tercio del siglo xx, lar desarrollo industrial y urbano. ciudades europeas mantenían sus características tradicionales, éstas || hrían perdido si se hubieran aplicado las nuevas teorías urbanas, es Por estos motivos, en los años veinte la situación de las ciudades I ,. reconocimiento de su visión anticipadora hubiera preservado de la ocupante. Por un lado, permanece la ciudad tradicional, la que ha sido niotf I , , ion ¡i muchas, pero la adopción firme de sus postulados no fue po- da a lo largo de los siglos, ha crecido y se ha enriquecido con distintos ir ||,| en el Proyecto Burbera que modificaba el Plano Regulador General mentos sin ruptura alguna. Por otro, se plantean formas de ciudad lolulr i I . i, ni en el Proyecto de saneamiento de la Via Coronorari. Los mo- diferentes, de deslumbrante atractivo, pero situadas al margen de la IIÍN • • cncuentran en que en los temas de Patrimonio intervienen muchos como la Cite Industrielle propuesta por Garnier para Lyon, las proycctm en!re otros los económicos y políticos, que dificultan mantener las porSant'líliao las proyectadas por los arquitectos del Movimiento Moitc" n su integridad. utui'ii AKílSTlt'0 \ >\i>niMi)i'An Corhiisier. Esta Carta de Atenas, como se ha visto, emana de la Sociedad de Ñu' I ns postulados del Movimiento Moderno aportan nuevos aspectos al es- ciones, organismo creado en 1919 tras la I Guerra Mundial, que tratu di Illilii' de la ciudad histórica que son interesantes de conocer, pues han servi- establecer la armonización e internacionalización de los procedimiento» y ilu di- modelo para la renovación de muchas ciudades durante largo tiempo, principios de salvaguardia del Patrimonio Histórico. El ICOM, Oficina lil< ItHNln la década de los sesenta. tcrnacional de Museos, dependiente de aquella, es la que organiza la Conltf' rencia de Atenas en Octubre de 1931. l ; l Movimiento Moderno piensa que la arquitectura del pasado y la ciu- llllil lindicional son una traba al libre desarrollo de la ciudad moderna. Igno- En esta Carta se define, y es su mayor aportación respecto al tema do U fHll li>s centros históricos, no les afecta su degradación. De ellos, sólo inte- ciudad, el monumento inserto en el espacio urbano. Entre los participaiiH1* ti'nmi algunos Monumentos, pero desvinculados del medio en que se ubican. se encuentra Víctor Horta, como se ha visto, quien redacta una ponencia oit Ailmik-u, igual que Viollet, la capacidad del monumento como elemento la que plantea el problema de la idoneidad de las nuevas arquitecturas cu ION »l|imln ador y de referencia, como "resto" de lo que hubo. En este sentido, centros históricos, pues a su parecer se están implantando en la trama exU> ii I i i nibusier no le importa arrasar el antiguo París y conservar exclusiva- tente "sin método y casi siempre sin un conocimiento projundo de ladijh'iil [' 'MI!re Dame, Sacre Coeur o la Torre Eiffel cuando propone el Plan lad que supone crear el paisaje urbano". El paisaje urbano, para Horta, OHiíl \ u t .ni | ura la reforma del centro histórico parisino. lugar en el que se desarrolla la vida ciudadana, lo que entendemos por ciudml tradicional, en la que considera que se deben regular las nuevas edificücii) 1 I 11 livamente, los Centros Históricos en la primera mitad del siglo xx, nes en altura, estilo, materiales y cromatismo para conjugar con lo antiguo, ni decadencia y en la periferia se estaban llevando a cabo proyectos *iii i i l u l a d , sin innovación alguna y con escasas dotaciones en ¡nfraestruc- No obstante la novedad resaltada de esta Carta, se puede decir que oí IMM i 1 . . i estas razones, en los CIAM se pide un nuevo lenguaje arquitectó- pensamiento ha avanzado relativamente poco si se recuerda a Sittc, pero mi nt uevas ciudades, no se quiere un presente conectado al pasado. El importancia radica en que su publicación está avalada por un OrganÍNiuti nl<|i 11 • u es poner orden en el caos postindustrial con las herramientas de los Internacional y en que será la base para futuros Documentos. mi< • " i iempos. Pero la aplicación indiscreminada de sus principios, como I libación de usos, el trazado de vías de tráfico, la edificación aislada, ln r i n ración en altura, la liberación de espacios verdes..., ha hecho que IIIU'Nli .is ciudades hayan estado a punto de desaparecer ante la imposición de LA CARTA DE ATENAS DE 1933 lli niii'vo y lo moderno. Ambas Cartas de Atenas, la de conservadores y la de urbanistas, ponen lis importante conocer esta Carta de 1933, de igual nombre que lu üdl ilf tt'lu-ve que la ciudad es Patrimonio o Bien en sí mismo que hay que con- mentada pero de distinto contenido, ya que está referida al urbanismo. S| Mfivm », según los arquitectos del Movimiento Moderno, renovar. redacta en el IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna ( Í ' I A M ) y I A modo de resumen, los problemas que afectan a la ciudad histórica se publica en 1941 por iniciativa de Le Corbusier. |Miu mantener su presencia se pueden concretar en distintos niveles: pri- 20(> PA'IRIMONinillSTÓKK'U A H I l S l l i ' i i I M \ i > I \ i M'MMM'MMOI'A'IKIIVIONIO 2(17 mero tiene que definir su idenlid.ul. sus elementos, su extensión, ya qm Alción y de cu llura, es la expresión con ello adquirirá la protección y MI ilc la vida que late en la ciudad. No contemplación en los Planes urki •,on sólo unos euantos monumentos nísticos; luego debe aceptar la m los que dan sabor a la ciudad sino clusión de nuevas arquitecturas i-n 1 1 Conjunto de ellos. su contexto, establecer su relacmn La reflexión sobre la ciudad con los ensanches, con los nuevo; liislórica iniciada en el siglo xix barrios. Ruskin y Viollet piensai ;i\[in/a lentamente y se acelera en en la ciudad tradicional en térr momentos de desarrollo demográ- historicistas y la dejan anclada < fico, pues se reclaman renovacio- el pasado pero Sitte y Giovannoi nes que permitan responder a las la incluyen en la vida cotidiana nuevas exigencias. Pero su valo- actual aunque, principalmente, a nivel teórico pues sus actuaciones fuei i.ifión teórica y protección legal en sentido contrario y Le Corbusier simplemente piensa en la nueva ciudaí icquiere de los Estados fuertes in- Finalizada la Segunda Guerra Mundial, en los anos cincuenta y sesenl versiones económicas, por lo que se origina un intenso debate sobre la ciudad histórica. Se celebran múltiplo^ si- busca su mantenimiento en rela- congresos, seminarios y conferencias en las que se va a delimitar y reconoc ción a su explotación. Estos son los el valor de la ciudad histórica a nivel doctrinal para de este modo propia problemas que se plantean desde Toledo i su protección y tutela, e incluirlo como mandato en diversas legislación^, los años setenta del siglo pasado y internacionales. se resuelven al amparo de las distintas leyes qu la ciudad La más importante es la de Gubbio de 1960, objeto de estudio del temac), n i Irimonio, del Suelo, de Turismo, etc. el que se ofrece la definición de Centro Histórico. De este modo, se establea- su consideración pública como Bien del Patrimonio e inicia su reconocí miento en el ordenamiento jurídico. Merece la pena una mínima aproximación a la figura de Roberto Pam.. Bibliografía uno de los ponentes de la Carta de Venecia, pues su pensamiento sinteli/.i este epígrafe. Publica en 1956 Ciudad antigua y edüicia nueva, en la que d,i /I VI, B.: Saber ver la arquitectura. Barcelona, Ed. Poscidón, 1979. lis un libro una visión unitaria de los centros históricos. Realiza el análisis contrapn clásico de arquitectura, no sobre la ciudad, pero se recomienda su lectura niendo dos posturas: los que creen incompatible la arquitectura moderna con porque es importante para quienes se ocupan de la conservación y prolección la antigua, como Brandi y Antonio Cederna, y los que sostienen no sólo la del Patrimonio histórico, conocer la relevancia de la arquitectura enlie Ins legitimidad sino la necesidad histórica de hacer viable la convivencia de las Bienes que lo conforman y principalmente en la ciudad. Es un libro qiu- se dos realidades y, por lo tanto, intervenir, cuando sea necesario, con modos \ enfrenta a la interpretación del edificio, a buscar su significado. ;i cslalilo ei formas claramente modernas sin limitación alguna, como Zevi y Pane, l's relaciones entre la función social, la técnica, el arte, etc. decir, ofrece una postura de acercamiento entre lo viejo y lo nuevo, propone MI IMFORD, L.: La ciudad en la historia. 2 vols. Buenos Aires, ed. Infinito, I 1 )/'» comunicar el pasado y el futuro por medio de la vida y el arte, pero con gran Es un recorrido por la historia de la ciudad desde los orígenes hasui la m respeto a lo preexistente para que no se cree una barrera insalvable, pues l;i tualidad, con un planteamiento anlicipador de la ciudad l'uluia. I simlu h ciudad vieja se convertiría en arqueología o simple motivo de curiosidad. ciudad inscribiéndola en el desarrollo del hombre, como lugar donde viví se convive y se establecen relaciones en múltiples aspectos religión, ernnn Su argumento para valorar la ciudad antigua, en el que utiliza conccplos mico, político. tomados de Croce, es muy esclarecedor. Pane identifica la arquitectura con 1 1 K A N TROYANO, F. DE; Medio siglo de pensamiento sobre la cinilmi. 1 )isi 'iitsu la poesía porque corresponde a un objeto de valor artístico que lo alcan/a pui de ingreso. Real Academia de Bellas Artes de San Femando. Madrid, .'nn.' que si (I 'architettura é arte quando lo é), y la edificación a la literatura pui Supone este discurso una síntesis perfecta del saber y la práctica profesíoi»! 208 l'Al'KiMiiNiu MIS u mu'i i A u Usuro del autor. Un él, desarrolla el pensamiento urlianislico buscando explicar las transformaciones de la ciudad haeiendo especial reí' Tema 7 aceleración de los últimos tiempos. CASTILLO RUIZ, J.: El enlomo monumental de ¡os Bienes inmuebles Je EL CONCEPTO DE cultura!. Granada, ed. Universidad de Granada, 1997. tlsíc libro exp gran erudición y claridad, el proceso teórico que apoya la considcrai PATRIMONIO CULTURAL ciudad tradicional o histórica como Bien del Patrimonio. Además, oí análisis de las diferentes posturas restauradoras en relación al edifici ciudad y, entre la ciudad antigua y la nueva. \ I ;i función social del Patrimonio Cultural. „' I ;i Convención de la Haya de 1954, punto de partida de los Bienes ('uluiralcs. I I ns Bienes Culturales. t . l . La Comisión Franceschini. 3,2. Distintos tipos de Bienes Culturales. 3.2.1. Diversos Patrimonios materiales e inmateriales. 210 PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTlSTH i TfiMA 7, liL I 'i )N( H ' i n n i M ' A n i l M O N I l H ' l i n i l K A I 211 1,11 lunvióii snciul del Patrimonio C uUuruI l,i segunda mitad del siglo xx se despierta una particular preocupa i > i l;i lápida transformación del entorno, de las costumbres y de los yin" I ile relación en general se vive una nueva realidad que rechíni;i < l n > - M"- ile relación en g -------- I Hit I'* . i i i T i w i a al momento histórico. ni consecuencia de esta situación es la necesidad de rdonnulm ion - I Ui pío de Patrimonio para que tengan cabida en él los Bienes qm1 u-'.pnii 1 *"",!?u-lii impone lime ion económica, política y social ahora asignada al I 'ni i minino el desarrollo de distintas disciplinas y, espccuilmcnir. l.t m i qi Mnóii en d campo de las ciencias sociales, en concreto de la aniiopo , \ sin lugar a duda, aquellos que por su capacidad evocadora contribu ii-.iahltíccr el vivir cotidiano. i1 ptoduce entonces un cambio fundamental que busca la inclusión de nuevos Bienes en el Patrimonio. Cambio fundamental porque el cri- de valoración no va a descansar, como hasta ahora, en las cualidades ii/as sino en su potencia informativa, es decir, no es necesario responder I,a ciudad devastada. ns principios estéticos, basta su capacidad para explicar el hacer del e en la historia. Esta perspectiva, como se va a ver, abre un proceso hnml iinlinua ampliación de los tipos de Bienes que se deben considerar Pa- llf Conseguir el aprecio de los Bienes del Patrimonio ha supuesto i v n n i u nnio, con el consiguiente riesgo de avanzar más rápidos los deseos quv un largo camino, lleno de interesantes reflexiones y debates, pero en el qui ovia que los sustenta. Se puede aceptar la inclusión de cualquier objclu las medidas protectoras se han dictado, las más de las veces, con iclnimí 'dio, pero siempre tiene que estar apoyado sobre un sistema seguro ilc llegando tarde para impedir la destrucción o deterioro de muchos de ello* iics. A este respecto, se puede hacer referencia a los Programas nuiívo cu Sin embargo, las irreparables pérdidas materiales ocasionadas duninli 1 ln II Guerra Mundial van a actuar de revulsivo y a acelerar el proceso de villu rización y puesta en práctica de nuevos modos de protección del Palrimoiiln Es un momento de gran importancia, pues la desoladora visión de eiu dades y arquitecturas derruidas, así como de objetos irremediablemente don- aparecidos, impulsa un sentimiento de nostalgia que busca sus referentes oí) : el pasado. Se constata la necesidad de adoptar nuevas pautas tanto para recii- perar el habitat perdido corno para evitar futuras destrucciones. Conciciicinr del valor de los Bienes, fomentar su conservación, elaborar textos jurídk'im y velar por su cumplimiento se convierten en objetivos prioritarios de ION distintos gobiernos de las naciones occidentales. A partir de este momento, Europa afronta una etapa de recuperación ' todos los órdenes de la vida, en la que los Bienes del Patrimonio recaban \\\ atención especial. Tan improba tarea la emprenden las Naciones europeas unísono, como también muchos países del llamado Tercer Mundo, ponji los problemas y soluciones sobrepasan las expectativas iniciales de los lísl dos y es fundamental la cooperación internacional. 212 I ' A T K I M O N K I M I S I O K K O Alí I is|'[C(l ('ortvtncidos de (¡ni1 lo.\ daños ocasionados ti los hienes <'nliui;il<'\ / ficnicN u cualquier pueblo constituyen un menoscabo al patrimoitlé. (/c ln • gran importancia para todos los pueblos del mundo r (//«• rotn'H'iii' patrimonio tenga una prolección internacional; Inspirándose en los principios relativos a la protección de los hn'i lurak's en caso de conflicto armudo, proclamados en las Convcni i, ¡.a Haya de 1899 y de ¡907y en el Pació de Washington del 15 , A - , 1935; Considerando que esta protección no puede ser eficaz a menos t/nc,-, nice en tiempo de paz, adoptando medidas lanío en la esfera nacíinit en la Internacional; Resueltas a adoptar todas las disposiciones posibles para proicger ñas culturales; Han convenido en las disposiciones siguientes... " S imbién testigos de nuestra historia, documentos del pasado. Cualquier u .h"io del hombre es merecedor de estudio y preservación pues permite . i - i i i u cr el medio en que se desarrolla su civilización: los restos arqueológi- 3. Los Bienes Culturales i'tiv l,i arquitectura industrial, las artes decorativas, la artesanía, las tradicio- NL , i Añilares, etc., adquieren un significado semejante al de la obra de arte: irt\ ir de documento. Desde este momento va a ser habitual el uso de esta terminología |- designar a los Bienes que se contemplan dentro del Patrimonio. RelV¡ I s un cambio increíble, por lo que es objeto de análisis y debate desde cambio, como se ha señalado, de la sociedad en la segunda mitad del M el i;mipo teórico, protagonista de Congresos y múltiples convocatorias del xx, en el que el progreso ininterrumpido se sorprende ante la huella dd M I - I K \\ y del actual, con el fin de enunciar el significado arrogado al Pa- sado. La utilización del sustantivo cultura implica dotar al Patrimonio di limionio, asumir su defensa y concienciar a la sociedad. Lentamente, pero significado amplio con el que se puede abarcar o aludir a toda manifestiu 1 un vacilación, con el ritmo propio de nuestra era tecnificada y altamente humana con la intención positiva de salvaguardarla y sin desdeñar niii| lYonomicista, el Monumento histérico-artístico da paso a la complejidad del género, clase o tipo. De este modo, se abren a las generaciones futuras líen Cultural. vas fuentes de información y se evita el desconocimiento de lo acont ',í\ el texto de esla Convención, se define, de manera no muy precisa, el en tiempos anteriores, pues el valor de la cultura complementa los crin Cultural o Patrimonio Cultural, las dos expresiones se utilizan indistinta- de historicidad y belleza formal por los que se seleccionaban los Biei e aunque su alcance es diferente. La cultura es el valor que acredita a los del Patrimonio desde que el siglo xix inició su regulación. Ciertamente, íes del Patrimonio, el que los aglutina, pero el determinante de este Docu- principio se pondera el mérito de la cultura o de lo cultural con carácter r ito es preservarlos de las amenazas de destrucción porque son la aporta- Irietivo, pero poco a poco, conforme avanza el conocimiento y la educad ' de cada pueblo a la cultura mundial. Bsta última frase descubre el motivo su aplicación se realiza, quizá, de un modo banal. el que se conservan determinados Bienes y constituyen un acervo colecti- lisie planteamiento hace que se repare, a pesar de carecer de escncll! jsta es la razón última que justifica la protección del Patrimonio Cultural, artística, en muchos objetos que nos rodean y acompañan porque contienen de esle planteamiento, es decir, de la primacía de lo social, se buscará el la misma capacidad comunicadora que los Monumentos histórieo-artísticoK, 'íícado cíe la cultura y con ello, el del Patrimonio o Bien Cultural. ¿Id rMHIMONIIHUSK'Hfiril AHIISIICD ii' P A I H I M O N I O C I U ' I I H Í A I 217 favor do la cu llura puestos en marehii dcHile el uno 2000 por la Unión I < orno anlcccdenlc I j i i n h i L - n se liciic que menciuiiai el Pació Kocricli, pea para responder a los retos contemporrtíICÓN que la afectan. i ni. 1 i-t'.uidn poi imaahva ik'l Roei'ich Mnscuní de Nueva York, institución Por lo tanto, la discusión se centra en elaborar la teoría que ra/on i|iu cu la actualidad sigue manteniendo la promoción tic la cullura y la pa/. motivos por los cuales determinados Bienes son dignos de aprecio y de i I -.ir Documento también es llamado de Washington, ciudad en la que es servación. Según esta perspectiva el Patrimonio no viene dado, se constru] IIIIM 11 lo en 1935 por los participantes a la 17a Conferencia de listados Ame- se dota de contenido, es cambiante y está adaptado al momento histórico,! t u -unís, linlre las medidas protectoras adoptadas, se acuerda el uso de mía establece un proceso inverso al conocido en el que los Bienes no reclaman limuiera disenada ex profeso para preservar en tiempo de paz y de guerra aprecio, sino que el hombre los valora tanto cuanto por su condición de I "ttuln,\- los monumentos inmuebles de propiedad nacional y ¡¡anicular sus principios se retomaron en escritos sucesivos para mejorar los plan Esta Convención es convocada por la UNF.SCO en 1954 anle la pr iiinientos existentes. pación por las destrucciones causadas por las guerras, por este motivo su lista línea de Documento especifico para la defensa y protección de los efectivo es "Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso U-IICS del Patrimonio es la expuesta en La Convención de la Haya (1954), conflicto armado", pero la expectativa era contar con un marco de referencia, e ilumínenlo que además presenta otras cuestiones de interés como son: el borado en tiempo de paz, para fomentar la salvaguarda permanente. Y en efet poner con claridad que la protección de los Bienes corresponde lanío a este texto se ha convertido en cita inevitable de los siguientes Documentos. , H-speeüvos listados propietarios como a todos los pueblos; el ámbito de Precedentes suyos son los formalizados en la Primera y Segunda Confl mi aplicación, ya que al estar emitido por la UNESCO tiene un carácter in- rencias internacionales de Paz, celebradas en La Haya en 1899 y 1907 resf ki nacional, lo cual indica que sus principios conciemcn a todos los Estados livamente, para impedir el desencadenamiento de nuevas guerras y en Unió mmqiie en grado diferente según sean o no signatarios; y el proporcionar caso regular "los usos y costumbres de la guerra". En su articulado se alude H irspuesla a las preguntas que, desde el principio, se han formulado, pues la protección de los Bienes Históricos cuando al hablar sobre "la conducción niiiil i/a todos los matices que configuran el concepto de Patrimonio, es decir, de la guerra y los medios y métodos permitidos" se introducen medidas qntf eoulcsla a los motivos por los que cada etapa histórica decide mantener y evitan la destrucción de determinados edificios emblemáticos, como revela oí |in; "Los bienes de las comunidades, los de establecimientos consagrados tt toa "/ ns Alfas Partes Contratantes, cultos, a la caridad, a la instrucción, a las artes y a las ciencias, aun cuando Reconociendo que ¡os bienes culturales han sufrido graves daños cu i7 ¡icrtenezcan al Estado, serán tratados como propiedad privada. Se prohíln- curso de los últimos conflictos armados y que, como consecuencia ,/<•! v debe perseguirse toda ocupación, destrucción, deterioro intencional di- desarrollo de la técnica de la guerra, están cada vez más amenazados tic lates edificios, de monumentos históricos y de obras artísticas y científicas ", U i M A T . t i l . i ' O N i ' l PTO DE PATRIMONIO CULTURA 215 (Considerando que la conservación del patrimonio cultura! présenla ni, gran importancia para todos los pueblos del mundo y que conviene (pie e.< patrimonio tenga una protección internacional: Inspirándose en los principios relativos a ia protección de los bienes cu íurales en caso de conflicto armado, proclamados en las Convenciones « la Haya de ¡899y de 1907 v en el Pacto de Washington del 15 de abril ,i 1935; Considerando que esta protección no puede ser eficaz a menos que se or\;<, nice en tiempo de paz, adoptando medidas tanto en la esfera nacional com en la internacional: Resueltas a adoptar todas ¡as disposiciones posibles para proteger los hn: nes culturales; Han convenido en las dispo. ¡dones siguientes... " Sun también testigos de nuestra historia, documentos del pasado. Cu:ili|iiiri vestigio del hombre es merecedor de estudio y preservación pues p a n n l i - conocer el medio en que se desarrolla su civilización: los restos arqueológi- 3. Los Bienes Culturales cos, la arquitectura industrial, las artes decorativas, la artesanía, las tradicio- nes populares, etc., adquieren un significado semejante al de la obra de arle: st-i\ ir de documento. Desde este momento va a ser habitual el uso de esta terminología puní designar a los Bienes que se contemplan dentro del Patrimonio. Refleja u I Es un cambio increíble, por lo que es objeto de análisis y debate desde cambio, como se ha señalado, de la sociedad en la segunda mitad del siglu e! campo teórico, protagonista de Congresos y múltiples convocatorias del xx, en el que el progreso ininterrumpido se sorprende ante la huella del p¡i sii-lo xx y del actual, con el fin de enunciar el significado arrogado al Pa- sado, La utilización del sustantivo cu/tura implica dotar al Patrimonio tic un liimonio, asumir su defensa y concienciar a la sociedad. Lentamente, pero significado amplio con el que se puede abarcar o aludir a toda manifestación sin vacilación, con el ritmo propio de nuestra era tecnificada y altamente humana con la intención positiva de salvaguardarla y sin desdeñar ningún IConomicista, el Monumento histórieo-artístico da paso a la complejidad de] género, clase o tipo. De este modo, se abren a las generaciones futuras nue- llk'ii Cultural. vas fuentes de información y se evita el desconocimiento de lo acontecido I n el texto de esta Convención, se define, de manera no muy precisa, el en tiempos anteriores, pues el valor de la cultura complementa los criterios Hu'ii Cultural o Patrimonio Cultural, las dos expresiones se ulili/an indistinta- de historicidad y belleza formal por los que se seleccionaban los Bienes ente aunque su alcance es diferente. La cultura es el valor que acredita a los del Patrimonio desde que el siglo xix inició su regulación. Ciertamente, en principio se pondera el mérito de la cultura o de lo cultural con carácter ivs Irictivo, pero poco a poco, conforme avanza el conocimiento y la educación, su aplicación se realiza, quizá, de un modo banal. usté planteamiento hace que se repare, a pesar de carecer de escnru . ;iilislica, en muchos objetos que nos rodean y acompañan porque contienen I ii'sili; este planteamiento, es decir, de la primacía de lo social, se buscará el lii misma capacidad comunicadora que los Monumentos histórico-artísticol, llgniíicado de la cultura y con ello, el del Patrimonio o Bien Cultural. TIÍMA7. l i l . ( ' i > N U l'Td DI1 I ' A T R I M O N K H ' I I I I U K A I 21 7 I a ililU-iilu l'.itcl Arlíeulo l"solnc l;i Dclinicii •uiiitilo se lien qu "Tura ios fines de hi prevente Convención, se c •retarlos Bienes que il> i . i i/i ',v, cualquiera que sea su origen y propietario: bnnar parle del Patrinn.ni n) Los bienes, muebles o inmuebles, (/ne tengan una gran importancia techo imprescindible i > " la gestión, tanto para n . ii • > para el patrimonio cultural de los pueblos, tales como los monumen- protección legal como C M tos de arquitectura, de arte o de lii^inria, religiosos o seculares, ¡os ser puestos en valor. campos arqueológicos, los grupos ¡It- construcciones que por su con- junto ofrezcan un gran interés iiisfórico o artístico, las obras de arte, raÍSfe<"íMM El problema no es u n . vo, cada época hisiun. • manuscritos, libros y otros objetos de1 interés histórico, artístico o arqueológico, asi como las cola •< -iones científicas y las colecciones ^%:y,~,' como ya se ha visto, h.i .1. bido formular los Birn. hasta ahora siempre ird u importantes de libros, de archivos o de reproducciones de los bienes antes definidos. dos a obras maestras o .m b) Los edificios cuyo destino principal y efectivo sea conservar o expo- guiares que conformnn i , ner los bienes culturales muebles definidos en el apartado a. tales Patrimonio porque el f u i ° como los museos, las grandes bibliotecas, los depósitos de archivos, estético y laftmción asi f u i así como los refugios destinados a proteger en caso de conflicto ar- da al arte evolucionaban I i mado los bienes culturales muebles definidos en el apartado a. este momento, en el q i u • c) Los centros que comprendan un número considerable de bienes cul- reconoce el estatus de Un n turales definidos en los apartados a, y b., que se denominarán "cen- Cultural a diferentes < I. tros monumentales ". f • S--^ í s méritos, con mayor ñu >i i M Como se observa, el enunciado de las tres categorías es enumerativo, l£JiÉr< se necesita designarlos. muy general el de la primera, aunque justificado por la intención de abarcar '^ ir™ Para ello, se han n i i l i Vista de un campo arqueológico- zado diferentes nuSlnd.. como el de la enumeran mi con el que se pretende determinar uno auno los componentes que configui.ni el concepto de Bienes Culturales. Este procedimiento implica el riesgo i k - . >l vidar a alguno de los que deberían integrarse en esta noción. Puede ser qi-m pío la Cédula de Carlos iv, con la que se inicia la protección de los Bu-n. antiguos. Otro procedimiento es la descripción genérica de los objetos, \\\\ \ lo que se establecen categorías de Bienes conforme a su valor o interés, i .1 \ es la más habitual y es la fórmula adoptada en la Carta de la Haya, como .> va a ver. Otro proceder, es contemplar bajo la protección de la ley a aquel In Bienes que han sido objeto de un acto administrativo específico, esta es u n . i opción más evolucionada y requiere una organización administrativa agí I La Convención de La Haya de 1954 para definir los Bienes CulluinK". establece distintas categorías y enumera los Bienes que corresponden a r a t t . i una de ellas, precisando el valor que los distingue, todavía circunscriiu , i l mérito artístico, histórico o arqueológico, es decir, permanecen vigentes lu 1 . criterios admitidos tradicionalmente, pero abre la puerta a considerar iuu'\ t >•. valores al sustentar la protección del Patrimonio en ser "una contribución <1< ios ¡mchlos a ¡a cultura mundial". ll'.MA'í M ( oMTNnnr l'AlHIMMNinrUI II K A I 21') "lodo", Se deduce que se han elahormlu coimldiTiilido ni Bien iiulividui h \ o especial y pueden ulili/arsc incorrectamente. De aquí la imporlan- mente, aunque se contemplen reunidos ni amparo de museos, archivoN, b lr contar con profesionales competentes en dos actividades imprescin- bliotecas o depósitos, o agrupados lómuimlo un cení ni monumental, lo CU| I cu nuestra actualidad para la puesta en valor del Patrimonio Cultural es lógico pues el pensamiento sobre el conjunto cullural se está inicia 0 son la interpretación y la gestión. pero demuestra que se avanza en la idea de integrar la ciudad histórica en j 'un conocimiento y preparación, las siguientes palabras de de Francis- Patrimonio Cultural. ,vala quedarán rebatidas: " Innecesario será repetir lo que tantas veces Este Documento es importante por cuanto facilita una codificación d ,i hi'flio ¡míenle v puesto en evidencia: que las obras de arle -buenas, los Bienes que conforman el Patrimonio, pero su carácter todavía es liffl 'tttfres o francamente; auténticas o falsificadas; en su original o en me- tado, puesto que la transformación social exige que la mirada se expaní 'i- í./. l.a Comisión Franeesekini ermitas, incluso de museos, muchas veces, están desatendidos o son hl, del mercado artístico y, sin embargo, cada vez reciben mayor atención l . < Bienes inmateriales. Esto se advierte en las Declaraciones de Patrinu I ' i i este intento la teoría realizada en Italia es pionera. En la década de los Mundial cuando se contemplan itinerarios culturales justificados, más i | n < niiu-. sesenta del siglo xx el gobierno italiano, debido al deterioro de su Pa- en la existencia material de la vía (el trazado, las arquitecturas, el paisaje li i i i K i n i o artístico y arqueológico causado por diversos motivos -el auge del por cuanto reflejan la acción humana de intercambio, de comunicación \ i i> un'ii-ido del arte y del coleccionismo, el continuo expolio de monumentos relación que facilitó su construcción. En la misma dirección, se enmau a I \ nlijcios, los hallazgos arqueológicos-, convocó una reunión de expertos, realización de documentales sobre la historia de determinados organismo |tiuK-sionales de distintas disciplinas, para que redactaran un proyecto de cuya grabación está dirigida a preservar la historia de la entidad, Pali mi» I c\ y de este modo renovar la que estaba vigente desde 1939 y, en conse- nio inmaterial, más que a salvar documentos, fotos, vídeos o película', • i i ui-iu-ia, el marco de la administración cultural. relación con la historia de la misma. Estos ejemplos pertenecen al final .1. I ; sta Comisión adoptó el nombre de su Presidente, el parlamentario Fran- la historia, a nuestros días, y muestran el derrotero del Patrimonio Cultm-il ir.i Imii, y su principal consejero fue el jurisconsulto Máximo Severo Gian- El campo de estudio abierto es apasionante e increíble, y está innn i - I I I Ü L cuya teoría sobre los Bienes Culturales ha sido punto de referencia para en un continuo replanteamiento en el que la máxima principal, incluso \«» t,i-, roboraciones jurídicas posteriores. Los trabajos se desarrollaron durante encima de conseguir la meta legal, es avivaren la sociedad el aprecio poi lo | ht .li- Protección del'l'esoro también el de eivili/ación: "Los bienes materiales testimonio* tic ¡m-tnlt Amsliuo de 1933 cuando don ". Y ello porque son símbolo de la historia, de la sensibilidad, dd luí Ni-n.ilii que los Bienes de del liombre. El significado no cambia, pero al amparo de csle valor, d di iiniM'íicdad no menor de cultura identificada con civilización, la dinámica expansiva no cnconli un -.i^lo son objeto de la límite alguno y favorecerá la incorporación de bienes no sólo malcríales s I • \ aunque posibilita la también inmateriales. i . I I I M Ó I I de alguno que no i . .ik-aii/a, pero nunca a d - El criterio de civilización hace que la cultura pierda el sentido ¡idi|(ii[ i i n i i obras de autores con- en la Ilustración, el de cultivo de la mente que proporciona distinción, s •tnporáneos, es decir, esta entienda como conjunto diferenciador de costumbres, creencias e instituí ley ampara conforme a una • nes que caracterizan a un grupo humano. Es decir, de nuevo, se insistí; oí 1'mnología. preeminencia de lo general o socializado sobre lo personal. !:n la dinámica creada, Los Bienes son susceptibles de protección porque son el testimonio i'l u itcrio temporal cede la vida de un pueblo, por lo que nos dicen o comunican y no por su vi mili- d valorativo, lo cual es intrínseco. Este enfoque incluye muchos más Bienes que si sólo se conttl | u | > H i > : no importa la anti- ran los viejos criterios basados en la antigüedad, lo artístico y lo hislórici lili, Jad de los Bienes, ni su permite contemplar lenguas, literatura, música, dan/a, fiestas, conoaini l u ' i i i - i i e n c i a a un determina- tos científicos, prácticas religiosas, etc. Se advierte, respecto a La Haya, do periodo histórico, ni res- gran desarrollo conceptual. No obstante, se avanza con paso lento, pues |MiiukT a un estilo preciso, nuevos tipos de Bienes tienen que recorrer el mismo camino de aprecí |inn|Ui' lodo tiempo es sus- concienciación que el monumento histérico-artístico del siglo xix. u'phblc de incluirse en el La protección del Patrimonio en el siglo xx ha tenido que sortear niuc l'tiiiimoiiio. Así se pueden problemas pues definir la cultura es una tarea difícil ya que es un t¿rm i iiiiMik'rar edificios muy subjetivo y abarcador, cada pueblo decide los componentes de su Palrinuí Vi'H'iinos en el tiempo, no porque, como se ha dicho, no existe una noción unitaria de Bien C'ulti ItMn los correspondientes Representación del Misterio de Klche. válida para todos los países. Por este motivo, se ha trabajado desde el can 0 arquitecturas reprcscn- académico c investigador en la búsqueda de criterios científicos que per l u l i v ; i s sino de toda clase, tan clasificar estos Bienes de naturale/a tan dispar reunidos por el nui mino mercados, fábricas, puentes, molinos, etc., aunque la ley no proteja a significado de lo cultural mctamortbseado en civilización. Inilu',. si- contemplan, constan, es el beneficio comentado. La solución, como se ha comentado, es clasi ficar los Bienes conforme a líuspecto al criterio valorativo, es preciso reiterar que la Convención diferentes tipos que se presentan; ésta es una medida con la que se inlcnln di' l , i Naya de 1954 estableció tres categorías o grupos de Bienes C u l l u solver el contrasentido subyacente entre la dimensión social de los Bienes ( mli". i'ii las que sólo contempló los tipos de Bienes hasta entonces ;ul lurales, que conlleva no poner límite a la admisión de Bienes, y su proteei iiin.i'los, es decir, los referidos al arte y a la historia, a la arqueología, u eficaz, para lo que se requiere, como se viene señalando, que se detcrml i n , \ f i i l o s , documentos y objetos científicos, y los presentó utilizando con precisión. Lo positivo de las clasificaciones es que concilian la univc l,i , icración de elementos. Desde entonces y de acuerdo con la leorln lidad conceptual con la concreción ejecutoria, por lo que se pueden considí |n< .miada por la Comisión Franccschini que, como se ha expuesto, luitv como Patrimonio Cultural infinidad de tipos de Bienes, pero serán objelí i|i l . i t u l l u r a el valor identifícador del Patrimonio, la variedad de tlpOI de protección exclusivamente los enunciados en las categorías formuladas en Mi. nes Culturales ha aumentado considerablemente porque se c o n s u l i - M i t Documentos y Leyes porque responden a unos valores predeterminados. Ionio lales tanto Bienes materiales como inmateriales, los amhk-iiiidi-,, Itr. paisajísticos, los urbanísticos, costumbres y fiestas, etc., al tenerse Las tipologías se pueden organizar adoptando criterios temporales u-nla nuevos valores como el carácter geográfico, el ecológico, o d valorativos. El temporal es conocido pues de él se ha hablado, y a este cr mi n-s para la historia natural o urbana. 222 I'AIHIMONIOIIIS'IÓRK'O A I C I Í S I K (I ITMA7 l'l.roNCI'l'TODt l'Al'KIMONIOI'UI.IUHAI. 223 mente, es el centro de las políticas de prolección. Pero es imprescindible i l.a prcctninuiidii ucuial de los objetos etnográficos obedece ul desarrollo donar el proceso del Patrimonio Cultural con la evolución, en el siglo ,\ ile las humanidades, lo que ha permitido abrir objetivos en nuevos cam- las propuestas artísticas y de la correspondiente historiografía. En esleseulii |ins ile investigación, como la etnología y la antropología, y la consecuente hay que tener en cuenta que la cualidad artística también se entiende como U renovación metodológica en las demás disciplinas. Sin embargo, se puede expresión o reacción estética producida por otros muchos bienes no consid npiinlar una explicación más simple como la ausencia de criterios de deci- dos artísticos hasta ahora, no sólo los centros históricos o los jardines, yam| NÍÓII y selección debida a la aceleración de las propuestas vitales, por lo que cionados, sino también manifestaciones que surgen de entender la activÍ4 Ni: prefiere extender la consideración patrimonial a cuanto sea posible, con el artística de manera diferente, con la intención de transformar la creación fe tln de asegurar la función social que da origen al Patrimonio Cultural. bitual y traspasar sus límites interviniendo sobre la naturaleza, sobre el CUOI] humano o sobre las situaciones cotidianas. Es decir, el Patrimonio historio Además de los restos materiales, los yacimientos o enclaves arqueológi- artístico abarca muchas más tipologías que las hasta ahora contempladas, i i r , se incluye el Patrimonio Paleontológico referido a "los elementos geoló- t;ii m y paleontológicos relacionados con la historia del hombre y sus oríge- La evolución experimentada en relación a los Bienes Culturales, en [ iii". i antecedentes", es decir, tienen cabida los fósiles, cuevas, refugios, etc. que se Íntegra una masa increíble de Bienes, ha obligado a establecer F monios diferenciados bajo la denominación genérica de Patrimonio CultUM I '.n la dinámica establecida hay que tener en cuenta otro aspecto: el espa- que en la ley española de 1985 se titula como Histórico. A continuación,] i H i Concerniente a la arqueología. Éste no está circunscrito al estudio de las a partir de lo que en ella se dice, se realizan los correspondientes análisis, " nniiguas civilizaciones o limitado cronológicamente por decisión de la ley, Como se hace en la Ley de 1911. La arqueología recoge en su campo todos Patrimonio arqueológico. En la ley de Patrimonio Histórico Espa los lestimonios producidos por el hombre sin límite de fecha o lugar, aunque (1985) se define: "forman parte del Patrimonio Histórico Español los i «e pueden establecer especialidades: arqueología prehistórica e histórica si nes muebles e inmuebles de carácter histórico, susceptibles de ser esluftu Be adopta un criterio cronológico, y dentro de la histórica, en la que la infor- dos con metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si J inaeión facilitada por el resto material se complementa en ía fuente escrita, encuentran en la superficie o en el subsuelo, en el mar territorial o en (i M- puede hablar de clásica, moderna e industrial. plataforma continental". Es decir, dominio público, patrimonio enterrado J no recuperable por corresponder a sociedades del pasado. I ;i arqueología industrial, que ha alcanzado un relieve importante des- di la segunda mitad del siglo xx, comprendía los vestigios físicos de la De igual manera que el monumento histórico-artístico, el bien arquo( i n d u s t r i a , pero en el desarrollo de sus contenidos, una vez más, se piensa lógico mueble e inmueble se entiende de manera amplia y ha extendido ij rn 1.1 cultura de la industrialización. En consecuencia, del objeto aislado dominio al entorno en que se encuentra, al yacimiento. El yacimiento no | se 11 asciende a los procedimientos productivos, a la comprensión del edifi- sólo una cantera de extracción de objetos sino que él mismo es considen cio y a la incidencia en el desarrollo urbano y en el territorio, por lo tanto Patrimonio Cultural en cuanto es el medio, el escenario en el que se desi Olí su planteamiento confluyen competencias de diferentes disciplinas, lil lió una cultura, por lo tanto debe ser objeto de protección. historiador del arte está implicado en la arqueología industrial en cnanto al En el campo de la arqueología se advierte con claridad el cambio expe- estudio de las tipologías fabriles, materiales, técnicas, transposición Jr | . < rimentado con respecto al Bien Cultural: hasta el siglo pasado, las excava- lenguajes artísticos, etc. ciones se llevaban a cabo con la finalidad de extraer objetos valiosos pañi ln Kn este punto conviene señalar consideración artística, son las conocidas antigüedades del siglo xvm. lisio que el alcance de las disciplinas re- hizo desechar otros muchos objetos que proporcionaban información sobre clama la renovación de la enseñan- la civilización descubierta. Se buscaban monedas, lápidas con inscripcioncN, /n universitaria de modo que tenga esculturas o templos, pero no importaban las herramientas, vasijas, plantn» cabida la formación especializada o restos de cualquier clase. No obstante, la generalización puede confundir, en los nuevos ámbitos del ejercicio porque son bastantes los ejemplos conservados de estas últimas tipologías cu profesional. Ahora bien, cada vez nuestros museos; se puede apuntar el hallazgo de la dama de Elche, una pie- más, se impone la participación in- za que por su valor histórico-artístico ha gozado de gran repercusión, pero lerdisciplinar en todos los proyec- del mismo yacimiento arqueológico, el de la Alcudia, se conservan mullilud los de protección y conservación de de objetos procedentes de la cultura ibérica y de la romana. los Bienes Culturales. N.MA7. N.niNn ruini I-AIHIMIINIIM nrniHAi. 227 . j ^ „. ..uui -4111. ici jju'iweLltm tic IOS ti pasado principalmenle dcseansa en el conocimiento, el respeto o la a d i m i . i ción que suscitan, principios destacados en los Documentos nacionales c Algunas fábricas o edificios industriales obsoletos o complejos lécnk-n.s han reconvertido su uso, permanecen las arquitecturas y las instalaciones reciben nueva función. En todas las ciudades de España se pueden cnconir;ii la complementariedad de competencias son las soluciones ofrecidas cuan- do lo que permanece son sólo resto» La di, o pequeñas partes de lo que hubo, es entonces cuando la chimenea, el los Bienes que se consideran incluidos: "los bienes mueblen e- inmueble* r faro, la fuente, etc., se convierten iín /d.v conocimientos y actividades que son o han sido expresión tvU'vantc de l /iiuiiiiiio, ble a la incorporación de Bienes do arraigadas y transmitidas consuetudinariamente". Bienes inmuebles c l i n » distinta naturaleza y a su valoración Urálicos son "edificaciones o instalaciones cuyo modelo constitutivo sea como Patrimonio con la inclusión de t-\-/>resión de conocimientos adquiridos, arraigados y transmitidos convite las costumbres, fiestas, la lengua o liidinariamentey cuya factura se acomode, en su con/unió o parcialmente, n cualquier manifestación relacionad» lina clase, tipo o forma arquitectónicos utilizados tradicionalmente por las con la cultura de un pueblo La comunidades o grupos humanos". Asimismo, puntualiza los bienes iiun;ile UNESCO en 2001 realizó las prime- ríales etnográficos, en los que, además de los anteriormente señalados. "M- ras declaraciones de Bienes Patrimo considera que tiene valor etnográfico y gozarán de protección admiinMi'tí nio Mundial referidas a este Palri- lira aquellos conocimientos o actividades que procedan de modelos o A ; < monio entre las que se encontró el nicas tradicionales utilizados por una determinada colectividml. ('mintió w misterio de Elche. irale de conocimientos o actividades que se hallen en previsililc pcli\\rn :l>- desaparecer, la Administración competente adopiarii ios metlidtis oportuno-. Como el Patrimonio Etnográfi- conducentes al estudio y documentación científicos de estos bienes ". co es uno de los diferentes tipos di' Patrimonio formalizados en la k-y A pesar de la precisión en las definiciones, estos Bienes ofrecen una j'.i.in de Patrimonio Histórico lispanol d i llcultad de concreción, por lo que, entre los Bienes de Interés Cultural ( l i l i ' I , (1985), se recogen a continuación no se cuenta con excesivo número. Hasta el momento, parece que el i i i k - u - . 228 l'A'l'lilMONK) I I M A / 1 1 niisn i ' i n i H ' i ' A i H i M o N H x 1 1 I I K . \ I 221 poi ' . [ . i . iii.iiilfCStíU'ioncs despierln luilanicntc, pues entre Ins dislinlns leyoi anión» is unas remilen al marco dd I slado y otras lo desarrollan. I .a iiiulft lu/a i c r i u nipla el "lugar de interés etnológico" que son los parajes na vinculados a actividades del pueblo andaluz. Y la catalana y la vasta eslnhlo cen un marco específico al crear la figura de espacio cultural, esto es "Ingiin?» tradiciones, fiestas, etc., del pasado vinculados a formar partes relevantes de li cultura de un pueblo", de este modo incluyen los Bienes inmateriales. El estudio y análisis de este Patrimonio compete a la etnología y u || ' antropología cultural, ciencias cuyo objetivo es la investigación de toilu cuanto compete al hombre como individuo y en su dimensión social, es dp< I c¡r, ocupa su atención un horizonte sin límite: estudio del medioambiciitiíi j formas de vida material, los sistemas de transporte, la enseñanza, las coi lumbres, juegos, música, arte, etc. Se puede recordar que las colecciones d los Austria contaron con objetos exóticos procedentes de las civilización? r - I recién descubiertas que guardaron y exhibieron como símbolo de prestigie Este inicio coleccionista se muestra acorde con la mentalidad de la Kd i Moderna, lo mismo que las abarcaduras y diftisas definiciones cotru revelan la inquielud de la sociedad actual, también lo muestran las Declattll ciones como Patrimonio Mundial de Bienes inmateriales referidos a la ciiMJ i i i i v probablemente a volver a recorrer el camino para dominar la inlbrma- tura de los pueblos, cada vez más reales e imposibles. José del Castillo, en ají 'iún v el rigor en los debates intelectuales, para que éstos sean el motor de la artículo recomendado en la bibliografía del tema, presenta un ejemplo en ají ' • on protectora y no simplemente los destinatarios. que se considera Bien Cultural a la persona que ejerce un oficio tradicional, 1 Esta dimensión del Patrimonio Cultural obliga a deslindar Patrimonios y ) Piitrimonio documental y bibliográfico. Los documentos tienen un iin-s|i> relevante en el Patrimonio Cultural ya que procuran la información i m i a n a . La ley de Patrimonio Histórico Español (1985) considera Docu- n i i o a "toda expresión en lenguaje natura! o convencional y cuult/iticr lí,i ,'\-/iresión gráfica, sonora o en imagen, recogidas en cualquier lipo tic '/'ciVi' material, incluso los soportes informáticos ". Es evidente que en un n t i n o próximo también se tendrán que contemplar las redes sociales y la in- onnación procedente de internet como Patrimonio documental inmaterial. Los documentos se custodian en los Archivos, los cuales se definen de la iguiente manera: "los con/untos orgánicos de documentos, o Iti reunión de ' ios de ellos, compilados por las personas jurídicas, públicas o /wm/i/if.v, 'ii el ejercicio de sus actividades, al servicio de su utilización ¡xim Iti ínvcs iy.'H ion, la cultura, ¡a información y la gestión administrativa", f n la lr\ slalal española también se contemplan las instituciones culturales ilomk- v inen, conservan, ordenan y difunden los documentos reseñadas. Se cnm rueba cómo se introducen en las legislaciones de los Kslados llnnanU' 1 . l.r. í ¡dilaciones que procuran los Documentos internacionales pues, cu papiu 1 . ás arriba, se ha visto cómo la Convención de la Haya de 11J4S oiluMm' na categoría dedicada a estas instituciones. La valoración y utilización de los documentos correspondientes ;il MT oi público del Estado compete a la Comisión Superior Calificadora de Do 230 f'ATHlWUNIOHIM'OKK (M TKMA7.liI.CdNi I l'l'n I )l l'ANÍlMONIon ll.rilUAl, 231 alíñenlos Administrativos, lu . lentijicoy It'i'iuco a ,lc ciialcfiiH-r otra naturaleza cultural". Si se compara cual dictamina su conserva i ,1.1 d d n i i a ó n con la ol'ieckla por el ICOM, Consejo Internacional de Mu- ción en el Archivo apropiado. M'os dependiente de la UNESCO, en sus estatutos de 1974, en la que dice En una aproximación u ijiie "f.v una institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio ii. comunica y exhibe para fines de estudio, de educación y de delate, rica pueden citarse: el de Sí i. •-nnioitios materiales del hombre y su entorno", se constata cómo la mu mancas, creado en 1540 por unitiva española recoge los postulados internacionales. Felipe II en el que también se lisia definición de Museo es una creación bastante reciente pues, como conservan planos y dibujo*; M h;i visto, su origen procede del coleccionismo, práctica habitual desde la el de Indias, instalado en Se- Museo de San Ho V. Valencia. v¡|ja fin |?85 para albergil|. [„ Antigüedad pues la posesión de objetos del más variado tipo siempre ha pro- |iou'ionado prestigio y distinción al propietario. Las colecciones de pintura, documentación procedente de los órganos de gobierno de los territoríoi* r.riiliura, muebles, tapices, etc. conformadas por los estamentos privilegia- españoles, contiene información desde 1492 hasta finales del siglo xix; ION dos del Antiguo Régimen constituyen el núcleo fundamental de los futuros archivos de los antiguos reinos: el de la Corona de Aragón, el del reino tío Museos, pero su contemplación era privada o de acceso restringido. Los Mu- Valencia y el de la Real Chancillería de Valladolid; el Histórico Nacioiwl '.rti son fruto de la ideología de la Ilustración y de la Revolución francesa al de Madrid, cuya fundación procede de 1866 para reunir la documentación liiinoualizarse los Bienes de la Corona, de la Nobleza y del Clero y abrirse de los conventos desamortizados; el archivo de la Administración Ge-ru- 11 serias de las colecciones al disfrute público. Poner el arte a disposición ral del Estado, creado en 1969 para custodiar la documentación cxisleni' de Ni sociedad significa contribuir a la educación y a la enseñanza, sin olvi- en tos Ministerios con una antigüedad superior a cincuenta años, adem.i i l n i i|iie la dcscontextualización de los objetos hace olvidar su procedencia este archivo guarda en la Sección Regiones Devastadas material sobre ' I y su antigua función, es decir, se le dota de un nuevo significado que actúa Patrimonio durante la guerra civil y los proyectos de reconstrucción. Oh" Como medio de protección del Patrimonio. archivo importante es el de Patrimonio Nacional, que se encuentra en i i Palacio Real de Madrid y conserva documentación relativa al Patr¡in<> l í l siglo xix es el siglo de la configuración del Musco como tipología nio Real, al de la Corona; es interesante, entre sus múltiples secciones, lu núÍtectónica y constitución de fondos. Se desarrolla conforme la Histo- relativa a registros e inventarios realizados a la muerte de cada momir- ,i i i n i p r n e o conjunto constituido por el Patrimonio Cultural ha dado lugar nes sobre papel como las de películas cinematográficas, discos, foío^ra/liiM, :; ii l.i l i b a c i ó n de Muscos específicos, en su mayoría nacidos por la divi- materiales audiovisuales y otros similares, cualquiera que sea su sapnrtt 1 W I I I M di- las colecciones originarias. Así, diferentes Museos que albergaban material". Se definen en la ley "las instituciones culturales donde ,vc < i i > i i | i i i i i [miente fondos de Bellas Arles y de Arqueología constituyeron dos servan, reúnen, seleccionan, inventarían, catalogan, clasifican y //'//*i.i¡í'ti* Mi II i Aries dieron lugar a la división de las colecciones: por una paru- fieos o reproducidos por cualquier medio para su lectura en sala /n'il'lii 'ti u lu i i u-ndo al arte hasta el siglo xix y por otra, lo correspondiente • lo mediante préstamo temporal, al servicio de la educación, la invesl iCuelan, ] • mporáneo. la cultura y la información ". I os Museos, en la actualidad, ofrecen contenidos de las más divcrsiis Los Museos, asimismo, constituyen una categoría específica del Pulí I > I - i.ilnhidcs: los hay dedicados al Arte, a la Arqueología, a objetos Inslo monio Cultural. En la ley de Patrimonio Histórico Español (1985) se ex puní ] MI i » . i musco del ejército, museo Naval, de Carruajes, de la Moneda, ele.), que "los museos son las instituciones de carácter permanente que ad<¡\ I líricos (sobre Artes y Costumbres populares, el Traje...), Cientilkos. ren, conservan, investigan, comunican y exhiben para fines de estudio, i I eos como los del ferrocarril, la maquinaria textil, el automóvil. Tam- cación y contemplación conjuntos y colecciones de valor histórico, ¡ irli\ ¡li'tí\ j 232 PATRIMONIO i NS lóiíim-ARTÍsria) TI1MA7. lil.CONCll bien referidos al campo del Arte en sus más diversas manifestacione, po ejemplo, los de armas, cerátniea, escultura, ete. Tema 8 A modo de resumen: Bien Cultural o Patrimonio Cultural, ambas r \ p n siones se utilizan, es un conjunto heterogéneo de Bienes cuyo la/o de muñí LOS BIENES CULTURALES es el valor de civilización: ser testigo del hacer del hombre en el espacio ' en el tiempo. Este carácter abarcador incluye muchos más Bienes (juc luí HASTA NUESTROS DÍAS histórico-artisticos,s por lo que la idea globalizadora da lugar, para rcali/.i una gestión acertada, a la parcelación del Patrimonio Cultural en los d i f l u í tos tipos analizados. Bibliografía POULOT, D.: Une hisloire dupatrimoine en Occident. UV/M'W.V/VT/C. París, l'ifi scs Universitaires de France, 2006. Como se está asociando la historia (101 Patrimonio con la historia de las leyes y de las instituciones dedicadas a su I I .os Organismos internacionales. administración, el autor centra su estudio en la reflexión .sobre la asimilación del pasado y su valor en la actualidad, sin perder de vista el valor estético y til .' ('arlas y documentos para proteger el Patrimonio. documental de los objetos y, teniendo siempre presente el valor sen limen luí 2.1. La Carla de Venecia de 1964. que aporta el saber eomún. .1. líl Patrimonio Mundial: la Convención de París de 1972. CASTILLO RU1Z, J.: "El futuro del Patrimonio Histórico: la personali/aeión dol 3.1. Lista del Patrimonio Mundial. hombre" en e-rph Revista virtual, n" 1, 2007. Es un artículo de fácil consullB por encontrase en internet, se debe leer eon interés porque describe un htirl* •I Oirás Recomendaciones hasta nuestros días. zonte complejo en el panorama de los Bienes Culturales debido a la ¡ncivthl* ampliación de los así considerados. Reclama la participación en el ik-bnld intelectual más que en la práctica de la gestión, de las profesiones implicütlin entre las que es fundamenta! !a de los historiadores del arte. LUXEN, J-L.: "Medidas internacionales para la protección del Patrimonio" en (lu« I tiérre/ Robledo (dir.) Del Ayer pañi el niuñumt. Médium de i'n)h<<; nm ,l¡ i Patrimonio. Valladohd, Fundación del Patrimonio Histórico de Caslilln V León, 2004. Hn esta ponencia al Simposio internacional celebrado en Av(« I la en 2003, se comentan las diversas acciones de cooperación internacittinl promovidas desde ICOMOS a favor de los Bienes del Patrimonio, seanali/iill resultados, éxitos y planes de futuro, llama la atención sobre los prolik-mm que acechan al Patrimonio de los pueblos, las restauraciones, la explotación económica, el turismo. ismiíiru AHiisiirn S. I O S HU;NliSCU[,TURA[,i;S HASTA NI H-SI'IÍOS D Í A S 2.15 La significación que adquiere el Patrimonio C'ullural en esta segunda mi- nacional de Museos desde la cual se organi/a la Conferencia Internacional tic tad del siglo xx le ha otorgado un cierto halo simbólico en cuanto es mucslrii Atenas de 1931, en la que se redacta la Carta de Atenas, primer Documento c-n del estado de la sociedad, sus intereses y preocupaciones. Por ello, los go- materia de conservación del Patrimonio de nivel internacional. biernos se interesan en su cuidado y se introduce en las políticas de ;K-| un- Este Organismo tuvo relevancia en el periodo de enlreguerras, auiuine ción porque, además, se empieza a comprender su importancia en relación ;il no logra imponer sus decisiones con eficacia porque muchos Estados no sr desarrollo económico, principalmente, del turismo. adscribieron, uno de ellos y justamente su inspirador fue Estados Unidos. Asimismo, se constata que el proceder de los Estados no puede responda Además, los conflictos previos al comienzo de la 11 Guerra Mundial fremirun a iniciativas aisladas sino que las acciones respecto a! Patrimonio Cultural la difusión de sus resoluciones. Como tal Organismo desaparece en 194<>. han de realizarse y resolverse en el mismo marco general que cualquier otro Concluida la segunda gran guerra, la Organización de Naciones U n í asunto de gobierno. La necesidad de cooperación y coordinación enlrc los das (ONU) toma el relevo de las anteriores iniciativas con el objetivo »U' Estados es una característica de estas décadas del siglo xx, su objetivo es tb- I restablecer las relaciones internacionales. Desde su creación en 1945 esk' mentar el desarrollo de los pueblos con el fin de evitar nuevas confrontacio- Organismo es el principal valedor de la cooperación internacional en su di- nes bélicas o destructivas. De esta manera se asiste a la creación de distintos mensión mundial. En su seno, para ocuparse de la educación, la cultura y la organismos internacionales en los que la protección de los Bienes Culturales ciencia, se constituye la UNESCO en 1946, su sede se encuentra en París. La ocupa un lugar importante. Estas instituciones trabajan en la investigación UNESCO promueve el debate intelectual, fomenta las reuniones de expertos y celebración de congresos y seminarios que dan lugar a la elaboración de y elabora programas de formación y divulgación. La variedad de temas que Documentos donde se recogen las conclusiones de los debates, referidos ;i competen a su área de actuación hace que se creen diversos institutos espe- la comprensión del Patrimonio Cultural y sobre los más variados temas en cializados a los que se canalizan las distintas materias. relación a la gestión y difusión de los Bienes. Entre ellos hay que mencionar el ICOMOS, fundado en Venecia en 1964, La responsabilidad de conservar unos Bienes, en un principio seleccio- responsable de las políticas de conservación de monumentos, conjuntos y nados por una inclinación individual, ha vivido una larga historia en la que sitios históricos, la sede central se encuentra en París y tiene Comités Nacio- se ha pasado del ámbito privado, en cuanto a gusto y protección, a ser com- nales en distintos países. Los Estatutos fundacionales datan de 1965, pero los petencia no ya de los Estados soberanos sino a estar inmerso y depender do vigentes se acordaron en la V Asam- las directrices internacionales como se evidencia, sin constituir un final, en blea General celebrada en Moscú en las Declaraciones de l'alrimomo Mundial. 1978. Otro organismo colaborador es el ICOM, pensado para la promo- ción y desarrollo de los Museos, en este menester es el sucesor de la Ofi- 1. Los Organismos internacionales cina Internacional de Museos exis- tente en la desaparecida Sociedad de Naciones. En la organización del El antecedente para la colaboración entre países se encuentra en las reglas ICOM se cuenta con Comités cien- y acuerdos de guerra, fin ellos, se tratan graves asuntos humanos como la con- líficos Internacionales que elaboran sideración de los prisioneros, de los enfermos, las armas permitidas, etc., pero informes con recomendaciones mar- curiosamente todos incluyen el respeto y la salvaguarda de objetos y edificios co para todos los profesionales de de arte e historia como se ha visto en anterior tema. Pero las fronteras, real- un sector particular, como ejemplo mente, se traspasan en tiempo de paz, cuando es posible adoptar medidas con- se puede mencionar el que reúne a juntas que eviten futuras destrucciones. Con este propósito se funda la Socie- los responsables de Museos de arte dad de Naciones, primer Organismo internacional, una vez finalizada la I contemporáneo. Guerra Mundial, en 1920, con sede en Ginebra. Entre sus múltiples funcionc-.s figura el potenciar las relaciones culturales de los países. En el lema segundo Otro Organismo que también hay se ha visto cómo para cumplir este mandato se implanta en ella la Comisión que tener en cuenta es el ICCROM, Internacional de Cooperación Intelectual, a la que pertenece la Oficina Inter- centro dedicado en su origen, 1959, Museo Rehuí Wtu. M,i(/nt!. 236 I'AI lilMI 1N1111 US l Ú U K ' ( I Ali I I S l ' K ' ( ) l l . M A K . I . O S H I l ' N t . S C U I T U R A l . l i S HASTA N U I - S MÍOS DÍAS 2.17 ;i 1.1 conservación y restauración de los objetos de los muscos, pero cuyu nadas celebraciones, como la declaración en 1975 del Alio luí opeo de compelencia con el paso del tiempo también se extiende a I ti reslau ración di' dicado al Patrimonio Arquitectónico en el que se trabajó sobre la ciudad lodos los Bienes Culturales. histórica. A este acontecimiento le han seguido distintas campañas sobre I i La Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial, OCPM. iinic ciudad que tienen como fin poner de relieve aspectos imprescindibles |>;n:i un origen más reciente, pues surge para favorecer la colaboración y ayudaí su conservación, como el buscar el equilibrio social y la relación con d en la gestión a las ciudades que obtienen la distinción de Ciudad Patrimonio poder local, la convivencia con la nueva arquitectura, la funcionalidad di 1 Mundial establecida en la Convención de París de 1972. El documento tim los espacios, la puesta en valor de las estructuras industriales, etc. dacional se iírma en Qucbec, en 1991, con ocasión de celebrarse el Primei También hay que referirse a la Unión Europea. Desde el Tiaiad.. 'Ir M,i Coloquio internacional de las Ciudades Patrimonio Mundial, pero es en I 99.1, aslrich(1992) se denomina de este modo a la Comunidad Económica hit upen como conclusión del Segundo Coloquio, cuando se aprueban los Estatutos. constituida en 1957 por el Tratado de Roma con unos fines priorituriamcrUS Por la importancia de sus actuaciones, entre los Organismos de ámbito económicos. No obstante, en algunos desús dictámenes se ha ocup;idu Je In . internacional, también se deben citar el Consejo de Europa. Se funda en l'M'i Bienes Culturales, ciertamente por estar involucrados en actuaciones et mió con el fin de fomentar la cooperación europea para la mejora de las condi- micas, como la Directiva de 1985 relativa a la valoración del ¡ñipado am ciones de vida de sus ciudadanos, por lo que sus directrices comprenden los biental de determinadas obras públicas o particulares, en la que se scii.il.in I.. campos jurídico, económico, administrativo, científico y cultural. La sede :id elementos a tener en consideración: "los bienes materiales r <•/ ¡mu uní mi, < ministrativa se encuentra en Estrasburgo. España forma parte del Consejo de cultural", o la Resolución de conservación de obras de arte y objetos de nili 1 Buropa desde 1977 aunque, con anterioridad, participaba en las reuniones. res cultural e histórico, de 1986, en la que la óptica económica está présenle pues los contempla como fuente de recursos. Este Organismo para atender los temas culturales decidió en el Convenio Cultural Europeo, redactado en París el 19 de diciembre de 1954, la estruc- Como Organismo europeo incluye entre sus compromisos apoyar el de- tura de su funcionamiento. Por este Convenio los Estados participa ules, sarrollo de las culturas nacionales de los países miembros dentro de un mai como se dice en el artículo primero, se comprometieron a adoptar "las me- ¡ eo común para construir un Patrimonio Cultural Kuropeo. A este fin, patroci- didas convenientes para salvaguardar su aportación al patrimonio cultural na, con importante aportación financiera, programas de re vi tal i/ación de los carmín de Europa y fomentar su desarrollo ". patrimonios culturales de las zonas europeas menos favorecidas. En 1969, para mejorar la organización en relación con la protección del Pa- Además de las Organizaciones Internacionales comentadas, existen oirás trimonio, se crea el Comité de los Monumentos y Sitios del Consejo de Europa. muchas dedicadas al Patrimonio Cultural tanto con carácter gubernamental como independientes. Entre las principales se pueden citar los centros de in La labor normativa del Consejo de F.uropa se ha caracterizado por cir- vestigación y restauración existentes en los Museos y en las Universidades; cunscribirse a aspectos específicos de la protección de los bienes culturales, los de reconocido prestigio internacional, como el Instituto Central para la de modo que los convenios adoptados complementan los textos genera I islas restauración de Roma, fundado y dirigido por Cesare Brandi enlre W) y del ámbito universal. En este sentido, se pueden mencionar distintos Conve- 1959; o el mundialmente reconocido Instituto de Conservación Cielly, csla- nios, como el realizado para la pro- hlecido en California. También, cabe citar la Organización Hispania Noslni tección del Patrimonio Arqueológico de alcance nacional, pero de reputación creciente debido a la claridad de sus firmado en Londres (1969), el Con- I decisiones. Se deben destacar, entre otras muchas, las organizaciones di-ili venio europeo sobre las infracciones cadas a los archivos, como el ICA o el 1FLA para las bibliotecas, r.sijis es relativas a los Bienes Culturales sus- pccialidades cuentan con normas y estándares admitidos intcrnacionalmciilc crito en Dcllbs (1985) o el Convenio para el tratamiento y conservación de libros y documentos. Asimismo, en para la salvaguarda del Patrimonio lodos los lugares de Europa se han creado organizaciones ciillurak-s enln- Arquitectónico de Europa, elaborado euyos fines tiene un papel protagonista la conservación y difusión ile Mi 1 . en Granada (1985). Bienes patrimoniales. Además, para promover el in- Se desprende de esta breve enumeración que, en paralelo a los lesln:. terés ciudadano por el Patrimonio generales, se cuenta con otros que son códigos deonlológicos preparados poi Cultural, ayuda a organi/ar determi- profesionales para su uso interno. 238 r A l ' K l M u N i n i n s n m i m AIÍIÍSIICO IT.MAS. i.osmi'Ni'scín.iiIUAI KS HASTA NUWRosDlAS 'linios estos Organismos i i , i l i , i | . i n f i i l:i ',,il\ . i r i u u l i i del 1'alnmonio, laieil prolección de los I iienes históricos son las emitidas para regular "los usos y cos- para la que es fundamental involucrar ;i la sociedad, por lo que muí labor que so tumbres de la guerra". Y. en tiempo de paz, el texto varias veces mencionado de convierte en objetivo principal es la de subrayar el valor inestimable de los Hí lu Convención de la Haya de 1954, cuyo título efectivo es Convención /«;;•*; la nes del Patrimonio porque son la man ¡testación de la cultura de los pueblos. ¡ ¡tmlección de tos bienes culturales en caso de conflicto armado. voreeen el entendimiento entre culturas, contribuyen al desarrollo social y si En esta breve recapitulación de los antecedentes de la custodia interna- símbolos de paz y bienestar. En este sentido, mediante la convocatoria d l < > (le l.i i i m l i ' l un n n | M i i Mik'Mir i . i dil'idl conjunción de los distintos ordenamientos jurídicos, ya < i ' " hle irá íleo de obras de arte, cíe.), su ohjelivo es ol'rccer una icspm-íiii l;i conservación elk-a/, de los Bienes Culturales requiere la coordinación y el anticipada a estos y otras posibles contingencias que pueden alcclar n «implemento de otras leyes como la del Sucio o la de Costas, lis decir, cu ln-, los Bienes para contar con medios adecuados de respuesta. lemas de conservación y protección de los Bienes Culturales eoiilluycn |n> • Su estructura es semejante, comienzan con una reflexión crítica de l > i l i n c a s muy diversas. A este respecto, puede servir el recordar lo sucedido cu doctrina y las prácticas existentes o señalando las lagunas observada* ' I • p;nia en los años sesenta, cuando la ciudad, sus monumentos, los - . . . en determinados temas con la intención de justificar la renovación y la naturaleza quedaron relegados y sufrieron graves deslro/os y dr M I - M I i que se propone. A continuación, se presentan las nuevas directrices nones porque primaba el desarrollo industrial y turístico. elaboradas conforme a la exigencia de cada momento histórico. • En todos, y como principales medidas de defensa, destacan las dirijíidns al fomento de la educación y al conocimiento del Patrimonio heredado, conocer para apreciar, conservar, aumentar y transmitir al futuro. 2. /. La Carta de Venecia de 1964 A pesar del ímprobo trabajo desarrollado a nivel internacional y nacional, en pos de proteger los Bienes Culturales, hay que decir que los dictámenes, lista Carta es uno de los principales Documentos del siglo xx. un ella so muchas veces, son desoídos o difíciles de aplicar por distintas causas quv M iiclualizan los presupuestos y directrices de la de Atenas 1931 y se continúa interfieren. Entre ellas, es fundamental destacar la función del Patrimonio su misma línea basada en la difusión del conocimiento. Cultural dentro de las políticas de gobierno de cada Estado, pues marcará el Es un Documento dedicado a la restauración monumental, su denominn grado de cumplimiento de las medidas establecidas. También hay que con- don exacta es Cana internacional sobre la Conservación y la Rexltinrafióií i/i- Monumentos y de Con/unios histórico-arííslicox. Su principal mérilo es superar el pensamiento centrado en la arquitectura histórica, en el edificio icconoeido y aislado y llevar la reflexión al monumento y su entorno. De este modo, culmina el pensamiento iniciado, como se ha visto en el tema <•>. por los restauradores del siglo xix que lleva a contemplar el conjunto de la ciudad como Bien del Patrimonio Cultural en cuanto es el marco donde se desarrollan las relaciones humanas. Es un texto breve en el que se establecen unos principios generales pen- sando en una aplicación internacional, pero abiertos a que cada país los apli i|iie- teniendo en cuenta su propia cultura, tal y como se señala en la presenla- ción del Documento. Las ideas principales de esta parte son: fundamcnlai el significado del Patrimonio en el mensaje espiritual que transmiten las u l n a s monumentales, considerar patrimonio común la aportación tic cada pueblo, establecer la responsabilidad de transmitirla en toda su auienlicida in.i tico"; sólo se admite la restauración con carácter excepcional. Sohtv los uní bientcs monumentales dice que "deben ser objeto de cuidados c.v/KV/Wi'.v ii fin de salvaguardar su integridad y asegurar su saneamiento, su nfi/i. .*• n-n I'.VH valoración". Para las excavaciones puntualiza que deben efeviiiai'.e < MU "norman científicas y con la Recomendación (adoptada ñor la (WA'.S'í '<' 242 PAiuiMuNioiiisiniíK O-AKIM irn PEMA8. LOS BIENES I 243 t-n IV5f>) tute í/r/mr I».-.' i>rit>i'i/iit>x intcrnat'itiiH que deben ser //r.\ iuvf gadores; se recomienda igualmente su publicada Es conveniente realizar la lectura completa httrimomo (el Bien aislado, el entorno, la ciudad, el paisaje, el territorio...), Documento, conocer la fuente primaria de inlbrí' \ l.unbién debido al desarrollo de las ciencias de la naturaleza y a la sensi- ción para elaborar nuestro propio discurso, p • bilidad ciudadana. En la Presentación o Declaración de intenciones se con- Documento es el marco de referencia indispcnNübtl U ' i n p l a n como dos patrimonios complementarios y se definen en artículos para todos los publicados en el siglo xx. ihliTcntes. En el artículo 1° se hace la definición de los Bienes Culturales iifi upados en categorías y en el segundo los del Patrimonio Natural. Los temas profesionales y la vigilancia de estos Patrimonios también se ii'iili/an separadamente pues es competencia de Organismos especializados. 3. El Patrimonio Mundial: I )d Patrimonio Natural se ocupa principalmente la Unión Internacional para la Convención de París de 1972 lu Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (UICN), mientras que del I nllm-al lohaccelICOMOS. El título del presente epígrafe necesita una :n i • Su Ínteres reside en que es un Documento en el que se declara que los ración pues, aunque quizá sea la mejor expiv,..., Hk'nes (Culturales y Naturales) son patrimonio de todos los pueblos y que para resaltar la dimensión internacional del Pali u n . . l , i pérdida de cualquiera de ellos afecta a la Humanidad entera. Por lo que nio, es preferible decir Patrimonio de la H u m a n a l > • ! e 1 , responsabilidad conjunta su protección y conservación. Estos principios ya que de este modo se abarca toda la variediul .1 priKTales, expuestos a modo de justificación, son bastante grandilocuentes, culturas y se reconocen como Patrimonio coi pudríamos decir utópicos, pero necesarios para presentar una serie de medi- tal como se plantea por la UNESCO en la Det Lu i il;i\ que conduzcan al respeto y aprecio de los ciudadanos. Hn este sentido, ción de Principios de la Cooperación Cultural l u í . i i", un documento bastante diferente a la Carta de Venecia, auspiciada por nacional de 1966. La denominación de Palrinii>m. piul'esionales y dirigida a resolver problemas concretos de la salvaguarda Mundial responde a un acto administrativo di- < l i i Ir los Monumentos, mientras que la de París responde a un planteamien- claración, es una distinción de la que no participa l.i to más político y económico al contemplar entre sus principios la gestión totalidad de los Bienes Culturales, por lo que su n ... iniiiinuada de los Bienes como medida para hacer frente a las amenazas de se debe restringir a los así proclamados. ili'slrueción, las cuales son evidentes y se exponen de la siguiente manera en El principal avance se muestra en su iioml-i. i'l k-Klo: "no sólo por causas tradicionales sino también por la evolución ili' "Convención sobre la protección del Palr¡iii"in.' lu vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o tic Cultural y Natural", La mirada comprende no . < > l . . di'.'i trace ion aún más temibles". La destrucción por accidentes atmosféricos el Patrimonio Cultural (término ya utili/ado i n l . > impresionante, pero la causada por la acción del hombre es dolorosa. Carta de la Haya de 1954) sino también el N : i i i n i l Por ello, la mayor parte del articulado está dirigido a establecer un siste- como evolución lógica de la conceptual i/;ic ion <\< i ma ile organización, a proponer los cauces y modos existentes para salvar y I U H A I i;sHASTANIIUSTIÍOS DÍAS 245 proteger el Patrimonioy a fijar un fondo económico para contribuir a la fi- Untes de otras organizaciones intergubernamentales o no gubernamentales nanciación cuando la conservación no es posible de asumir por el Estiull) que tengan objetivos similares. propietario del Bien. Una de las funciones de este Comité es la realización de la Lisia del Es un documento operativo, así se ve en el artículo 3°, que la primera Patrimonio Mundial. A partir de los inventarios proporcionados por los l-'s exigencia a los Estados es la de hacer inventario: "Incumbirá a cada Estada lados, el Comité decide los que poseen un valor universal excepcional según ¡'arte en ¡aprésente Convención identificar y delimitar los diversos Bk'm'H los eriterios que ha fijado previamente. situados en su territorio y mencionados en los artículos 1°y 2°", (la expre- En resumen: el interés de la Convención de París de 1972, revisada su sión Estado Parte está referida a los Estados miembros de la Organización aplicación en diversas ocasiones hasta 2009, se debe no sólo a la proela- de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura o los ad- maeión de unos principios universales y solidarios sino también, y princi- heridos). Hacer inventario es la primera regla para conservar y proteger, co- palmente, por ofrecer un sistema administrativo internacional para la pro- nocer lo que se posee ya fue propuesta en la Edad Moderna cuando se inicia tección del Patrimonio. En este Documento no se proporcionan "métodos la reflexión sobre los Bienes del Patrimonio. Es cada Estado el responsablo admitidos y únicos" a modo de recetas para proteger y restaurar los Bienes de proteger lo suyo para trasmitirlo a las generaciones futuras. Pero tambiítl < 'ulturales sino que se faeilitan y explican formas de asistencia y ayuda para se establece el principio de la cooperación internacional, de compromiso, i|iie las soluciones sean las adecuadas a la gran diversidad de Patrimonios. pues los Estados "se obligan a prestar su concurso para proteger los bit'tn'.i de la Lista del Patrimonio Mundial así como a no tomar deliberadamente ninguna medida que ¡es pueda ocasionar daño y destrucción ". Para cumplir estos objetivos se crea el Comité del Patrimonio Mundial ul amparo de la UNESCO como superestructura administrativa. A este Comílí .í. /. Lista del Patrimonio Mundial pertenece sólo alguno de los Estados Partes (se empezó por 15, posterior- mente se ha aumentado a 21). Lo importante es la presencia con vox consul- La decisión de elaborar una relación de Bienes portadores de un alio signi- tiva de miembros de los organismos profesionales: de ICOMOS, del Cenlro I ie¿ido cultural para toda la humanidad surge, como se ha dicho, en la Conven- Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de los BiencH ción de París de 1972. La intención es contribuir a la protección, conocimiento ('nliiirales (Centro de Roma), de UICN. A éstos se podrán añadir represen- v difusión de ejemplos para que sirvan de modelo tanto formativo, educativo o 246 l'AlIflMONIOIIISIÓliK'O-AKllSIH n T h ' M A K . IOS l i l i N I S < I 1 ! IU|{,\| I S 1 1 AS ['A N U I ^ I K I I S DÍAS 247 de placer como de gestión. Efectivamente, eon el tiempo los Bienes inclui • i i t i - para mostrar la v i t a l i d a d c u l t u r a l , lo mismo que cnipie/an a piv\akvi-i en la Lista han alcanzado un prestigio reconocido que ha beneficiado no snlu I limes y actividades del bagaje más cotidiano de los pueblos unle las obnis al Patrimonio Cultural o Natural sino también al lugar en que se ubican, consagradas. Para evitar los riesgos que supone toda elección se creó un organismo ( ' o n la inclusión de un Bien en la Lista del Patrimonio Mundial d | > u > independiente, el citado Comité del Patrimonio Mundial, el cual es rcspon M U no concluye, pues comien/a un camino lleno de responsabilidad (»am sable de establecer los requisitos exigidos, de juzgar y de decidir los i|n. . l . p ;-t:slores y autoridades del lugar donde se encuentra el Bien Dedaiadu incluyen. Esta Lista se revisa cada dos años. | i i > n | i i e en ellos recae la supervisión, la preservación y la difusión dd l l i c n H incumplimiento de los compromisos adquiridos puede significar la o Al Comité también corresponde elaborar la Lista del Patrimonio Mun« dnsióii de la Lista. Es prioritario contar con un plan de gestión para la con dial en peligro para la que se destinan fondos económicos especiales. Si' Nt-ivación del Bien, es decir, contemplar el mantenimiento y el s e g u i n m - n i n entiende por peligro los desastres naturales, las guerras, la urbanización un peí nuinentc de modo que se detecte la evolución del Bien. La Lisia se pk'ir..i planificada o el excesivo desarrollo turístico. La inscripción en esta I K!:I I > : H . I que sirva de ejemplo y asuma el papel de modelo para las políticas de solicitada por el Estado que advierte alguno de estos peligros en sus l í k - i n . ums'crvación generales. aunque se es bastante remiso pues se considera un deshonor. Kspaña liasi;i i I momento no tiene ningún Bien inscrito en ella. listar en la Lista supone un privilegio pues el Bien ha sido seleccionado ni aplicarse unos criterios de excelencia como son: ser una obra maestra del La Lista del Patrimonio Mundial, a pesar de querer respetar la diveisiil.nl (H'iuo creativo del ser humano, ser ejemplo de intercambio de valores, ser cultural y de entender el Bien Cultural en conformidad con la evolución un testimonio evidente de una tradición cultural, ser una tipología reprcsen- conceptual, muestra importantes desequilibrios que se van subsanando t-n liiliva de edificio, ser ejemplo de asentamiento humano o de explotación de los últimos años, pues prevalecían los edificios singulares, principalmctiii l.i tierra o ser resultado de la asociación con acontecimientos o tradiciones de tipología religiosa, barrios y ciudades históricas, no contemplaba i i i n r m í v i \ a s . No obstante, la ventaja más importante, quizá la de mayor trascenden- elemento de las culturas vivas y había predominio de los Bienes de Euro* 11.i es el Ínteres que despierta en la población y la curiosidad por conocer pa y Norteamérica. Es evidente que los discursos requieren mentali/adnii los valores por los que es excepcional, esto hace que el turismo aumente y para ser aceptados. Y también lo es que los Bienes incluidos en los ú l l i m o ü fu nuestros días el turismo planteado es el cultural, el cual establece que la años en la Lista los van reflejando, de modo que se están seleccionando explotación del Bien redunde en su propio beneficio y en el del lugar. Bienes Culturales tanto pertenecientes al pasado como expresiones del pro I :i número de Bienes incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, ac- liulmente, está cercano al centenar. La página Web de la UNESCO facilita I Información puntual sobre estos Bienes, las listas provisionales de propucs- Ins, los formularios, el seguimiento de los expedientes, así como sobre la I i-.ia del Patrimonio Mundial en peligro. Asimismo, la página Web del Ministerio de Cultura español es muy ú t i l pues renueva, con frecuencia, el contenido referido al Patrimonio Histórico l'.spafiol incorporando las aportaciones de las Convocatorias de los Organis- mos internacionales con quienes tiene suscrito Convenio. El proceso para tramitar la inscripción de un Bien en la Lista del l'alri i i i t i n i o Mundial se Índica en el texto de la Convención de París. El primer l'.i ,o es la obligación de realixar por parte de los Estados, un inventario de los bienes susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial. Este I n v e n í a 110 se conoce como Lista Indicativa. La Lista Indicativa Española se realiza de la forma siguiente: • Cada Comunidad Autónoma selecciona los bienes de su Comunidad susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial. [ ( • M A S . i.nsnn Ni'scin u R A Í i S I I A S I A N H I S I I U I S D Í A S 24M ndaciones hasin micsirosdías son numerosos los documentos publicados por los múltiples organis- i.. nacionales e internacionales existentes desde el último tercio del siglo '.,iílt), por este motivo sólo se van a comentar aquellos cuya aportación , i .-levante por cuanto sirven para hacer la historia de la concienciación y o"icsivo avance del pensamiento sobre el Patrimonio Cultural y la conse- n< nic variedad tipológica. I )e carácter general se puede citar la Carta de Cracovia de 2000 pues la ma- OM.I de los documentos, dada la heterogeneidad de Bienes considerados Cultu- ili •,, se dedican a áreas específicas del Patrimonio. Así hay textos sobre: cxca- m miies arqueológicas, accesibilidad a los Museos, belleza y carácter de los i,ir.;ijcs y conjuntos, exportaciones, importaciones y traspasos ilícitos de la pro- iedad de los Bienes Culturales, intercambios internacionales de Bienes Cultu- iiK-,, salvaguarda y papel contemporáneo de los centros históricos, Bienes Cul- inales muebles, imágenes en movimiento, etc., en definitiva una temática muy li\eisa a la que, muchas veces, da ocasión algún hecho acontecido en un mo- iiniio determinado. Sirve de ejemplo la Recomendación sobre los Bienes amc- Monumento* ///v/'íf/rav tic Mlvkht'ia, Georgia. ln/íidos por obras públicas o particulares debatida en 1 968 como consecuencia Incluido en lista Patrimonio Mundial en peligro, 20L e las obras de la presa de Asuán y los problemas de inundación que sufrieron ll'imos lugares de gran interés patrimonial situados junto al Nilo como Abu • Los presenta a la Comisión de Patrimonio Mundial del Consejo del imliel, En la Recomendación se aconseja la conservación de los Bienes in situ, Patrimonio Histórico, es éste el órgano de coordinación entre la Ail H-I i > si es imprescindible el traslado, el abandono o la destrucción del Bien por ministración del Estado y las Comunidades Autónomas en malcrin di1 ¡ms;is económicas o sociales inevitables, se debe elaborar un estudio completo Patrimonio Histórico, que analiza las propuestas, debate y eoordiiiii v detallado para tener conocimiento futuro de lo sucedido. actuaciones. El Pleno del Consejo del Patrimonio Histórico aprueba ( 'orno ya se ha comentado, los Documentos son numerosos, por lo que la Lista Indicativa Española. muchas veces es complejo establecer con exactitud fechas y lugares de la • Y el Ministerio de Cultura, cuyo Director General de Bellas Arles \ Bienes Culturales es el Presidente del Consejo de Patrimonio Hisli'til- co, da traslado de la misma, antes del I de febrero de cada año, al ('en* I tro de Patrimonio Mundial que, como secretaría del Comité, anal¡/n ti I información recibida de cada Estado y si ésta está cúmplela le da lis- iado a los Órganos Consultivos, ICOMOS o U1CN según la cau-iiui ni del Bien, y se comienzan a preparar las Misiones de Evaluación. • Rn la siguiente reunión anual del Comité de Patrimonio M u n d i a l se decide la Inscripción o no de las candidaturas presentadas. El número de Bienes de esta Lista no estaba limitado, pero el Coimu- J< Palrimonio Mundial, con el fin de confeccionar una Lista Equilibrada, ik-.tli ^1 año 2004 decidió reducir las peticiones a dos Bienes por cada listado l';ii U1, •iiempre y cuando uno de ellos sea patrimonio natural. Foreste motivo, la I r.i.i Indicativa puede ser extensa, pero en el Consejo de Patrimonio Misionen M iriori/an y se trabaja el expediente de las dos con más posibilidades de exilo. l l'AI'lílMONKIlllSIÓKK'O-Alíll'SI'ICO THMA8. LOS H I I ' . N I S f l U l i m . M I ' S M A S Í A NUIvSTROS DÍAS 251 publicación pues se redactan, a modo de conclusiones, después de halvi'MI 1 llenen semillo si están incluidos en programas de mayor alcance porque los celebrado varias reuniones o seminarios previos quedan ocasión a confundir | valores que se proponen mantener "son el carácter histórico da la ciudad <> años y ciudades. Lo que interesa es eonoccr los principios que recogen. tunnintoy ¡asuma de elementos materiales y espirituales que determinan su imagen... ", entre ellos cita: la trama, las arquitecturas menores, los espacios La Declaración de Nairobi (1976): llamada "Recomendación para la xuM verdes, el aspecto externo e interno de los edificios, las distintas relaciones vaguarda de los conjuntos históricos v su función en la vidaconteinporánctf\ ilc la ciudad con el entorno, las funciones, etc., es decir, una conservación establece que el conjunto histórico es todo grupo de espacios o c o n s l n i í v u u n inlegral que, principalmente, descansa en la participación ciudadana a la que que constituyen una aportación humana en el medio urbano o rural y i'iiv" valor se ha reconocido desde el punto de vista arqueológico, histórico, drl nhide en varios artículos. arle, sociocultural, etc. Refleja atención por el entorno construido y propone Hn este texto también se habla sobre la conveniencia o no de la arqui- la conservación de la zona histórica integrada en planes urbanos genérale» y k'clura nueva en los centros históricos, tema que preocupa y que ya había la adopción de políticas que respeten el contexto social y económico di1 lo» i.¡ilo tratado por ICOMOS en 1972. En referencia a ello, dice en el articulo centros históricos para hacer compatible la conservación y el interés a i l l u u l 10: "en caso de ser necesario transformar los edificios o construir otros nuevos, toda agregación deberá respetar la organización espacial existen- Es un texto largo, consta de cincuenta y cinco artículos distribuid!!', , n U1, particularmente su parcelación, volumen y escala, así como el carácter ocho capítulos referidos a: definiciones, principios generales, política nacio- general impuesto por la calidad y el valor del conjunto de construcciones nal, regional y local, medidas de salvaguardia, medidas jurídicas, mcdnliin i'\islentes " y añade "la introducción de elementos de carácter contemporá- técnicas, económicas y sociales, investigación, enseñanza e informa*. i«n, neo, siempre que no perturben la armonía del conjunto, puede contribuir a y, por último, contiene el apartado dedicado a la cooperación inteniacionul canalizada por la UNESCO. \li enriquecimiento ". Como es habitual, en los Documentos no se exponen principios tajantes, tan solo se marcan orientaciones generales. Esta Carta es un adelanto respecto a la Carta de Gubbio de 1960, en I t : La carta de Burra (Australia) sobre sitios de significación Cultural, es ela- que se formuló el concepto de centro histórico, ya que ahora se codifica mi borada por ICOMOS en 1979 y se actualiza en varias ocasiones, 1981, 1988 pensamiento más avanzado que se basa en la noción de conjunto historien \ V 1999 porque es un texto práctico realizado a partir de la experiencia y los su ambiente aportando las medidas convenientes para su conservación. conocimientos de los miembros de ICOMOS en Australia con el objetivo de La Carta de Toledo (1986), es la conclusión del Congreso internación,il contribuir a la conservación y gestión de los Sitios de significación cultural. del ICOMOS celebrado en Toledo con motivo de haber sido declarada C'iu* Son normas para los que prestan asesoramiento, toman decisiones o realizan dad Patrimonio Mundial, pero como el Documento se ratificó en la asamblea iruhajos en los Sitios de significación Cultural. La figura dé Sitio se define en general del siguiente año convocada en Washington también se conoce con el iirlículo 1.1 como lugar, área, terreno, paisaje, edificio u otra obra, grupo de esle nombre. Está dedicada a la conservación de las Ciudades Históricas pin edificios u otras obras, y puede incluir componentes, contenidos, espacios y que están muy amenazadas debido al desarrollo incontrolado que ha provo» visuales. Se entiende de un modo amplio en el que se incluyen monumentos, cudo la industrialización. Contiene 16 artículos agrupados en tres apariailn jurdhics, plazas, sitios industriales, arqueológicos, espirituales, religiosos, etc. Preámbulo y definición. Principios y objetivos (artículos 1-4), Métodos v IVir este motivo, el Documento director se completa en Guias concretas para instrumentos (artículos 5-16). orientar en temas puntuales, como la dedicada a los procedimientos para hacer En el Preámbulo se dice que la ciudad histórica está referida: "... ti l barrios históricos sólo puede ser eficaz si se ¡a integra en una /mlin. ,i nulenticidad, fruto de la madurez de la teoría europea al subrayar la diversi- coherente de desarrollo económico y social y si se toma en consideración dad de culturas y al asumir su valor informativo en igualdad con las propues- en el planteamiento del territorio y del urbanismo en todos sus nhvk'X ", I lus europeas. Es reveladora de la preocupación por el desarrollo y conserva- Se advierte que la rehabilitación de las arquitecturas y de los barrios sóhl ción del Patrimonio en ámbitos geográficos y culturas diferentes a la 252 l'AiuiMiiNinmsiónuiMkiisnrn l l ' M A N l O S B I I N I S l HI mi!,\L I S I l A M A N t II STROS I)Í,\S 253 occidental, fon ella se abre el camino n la consideración de patrimonios na manlener íntegra su memoria, lil cwilliclo es del imitar el testimonio a con- monumentales y sin embargo portadores de valores unidos a tradiciones viíj .iTvar: la materia, la historia, las significaciones, ¿qué es lo que se consi vas, a los paisajes culturales o a los lugares sagrados porque muestran la n llera auténtico? laeión entre cultura y naturaleza, tan importante en las reglamentaciones d los países del norte de Europa. Lo mismo se puede decir del Patrimonio C En la redacción de este Documento, referido a la restauración peni gene los países africanos, el cual no tiene sentido si no es integrado en la nalun cilisla, participaron Javier Rivera Blanco y Salvador Pérez Arroyo, m u - i n Icza. Las culturas procedentes de África y Oceanía, muy alejadas de las Cl hros del Comité Científico de la "Conferencia Internacional Cracovia 2(11)0" ropeas, han obligado a ampliar la mirada y a contemplar las aportaciones d ¡uispiciada por la Unión Europea. todos los patrimonios. Otro caso semejante puede ser el admitir los valoroi En el Preámbulo se manifiesta que actúa conforme al espíritu de la ( ' m i l i protegidos en Japón o China, en donde una copia puede tener la misma coa de Venecia, es decir, su fin es servirá la salvaguarda de los Bienes f i i l l m a l i " . sideración que el original o incluso más si se advierte en ella calidad. siendo muy conscientes de que el marco es totalmente distinto del de at|iiel Ha sido una mentalización lenta conseguida por los trabajos previos rea entonces, pues la Furopa actual se caracteriza por la diversidad c u l l m a l v | > * > i lizados en cada de uno de los Estados, como en Burra, sin embargo, la ac» l í i n l o por la gran variedad de valores relacionados eon los bienes iimcN»-. leración de la dinámica abarcadora de Bienes ha llevado a los Organismo inmuebles y el patrimonio intelectual. Si no son los mismos para lodu H internacionales a buscar soluciones en razón de conseguir una gestión eficai marco europeo, menos lo son para el conjunto mundial, de modo qik- i , i < l . i Por este motivo, la Carta de Nara pone límites para considerar y proteger ll comunidad mantiene su memoria colectiva y es responsable de la idenlili variedad de Patrimonios y exige dar razón, es decir, explicar el significado C cación o mantenimiento de los valores propios de su Patrimonio, además esos Bienes en su cultura, que determine y justifique su autenticidad. puede decidir cambiar y escoger entre las muchas y diferentes cualidades que emanan de los Bienes, siempre y cuando esté razonado. La Carta de Cracovia (2000). Como se ha comentado en otra ocasional el pensamiento sobre el Patrimonio se origina cuando se plantea la ne-l Este planteamiento, efectivamente, describe una nueva situación social, l;i cesidad de restaurar un edificio o cualquier objeto mueble. El intervetlifl del siglo xxi, en la que el proceso de evolución es continuo. Por ello, es im- sobre un Bien conlleva observar muchas más perspectivas de análisis paf|| posible formular una definición única y estable de Patrimonio, sólo se puede establecer la dirección, unas paulas generales de actuación que se determinan en los proyectos de conservación. Hacer descansar la protección y conserva- ción de los Bienes en proyectos elaborados críticamente teniendo en cuenta los avances técnicos y organizativos o de gestión es la principal aportación de esta f arta. Las características de estos proyectos se relatan en el artículo 3 donde se dice: "La conservación del patrimonio edificado es llevada a cabo según el proyecto de restauración, que incluye la estrategia para su conservación a largo plazo. Este "proyecto de restauración" debería basarse en ana Cantil de opciones técnicas apropiadas y organizadas en un proceso cognitivo t¡nc integre la recogida de información v el conocimiento profundo del edificio i'/c emplazamiento. Es le proceso incluye el estudio estructural, análisis gráficos r de magnitudes y la identificación del significado histórico, artístico y sot 'io cultural. En el provecto de restauración deben participar todas la* disciplin,!'. pertinentes y la coordinación di'hi'rc'i ser llevada a cabo por una ¡>crs»iiu ciiii I i/¡cada y bien formada en la conservación y restauración". ])c este UttculO lo más interesante es la referencia a adoptar una estrategia a largo pln/. . RIVERA BLANCO, .1.: "Filosofía y protección del Patrimonio: "La Memoria", un paisajes. Respecto a la decoración arquitectónica, esculturas y cleniciilo', nuevo concepto del proyecto de conservación". Actas del Congreso internacio- artísticos, el texto dice "que son una parte integrada del patrimonio c<>n\ nal Restaurar la Memoria. Valladolid, Fundación del Patrimonio Histórico de (ruido deben ser preservados medíanle un provecto específico vinculado < mi Castilla y León, 2001. Es una breve, pero lúcida intervención, en la que expone el proyecto general. Esto supone que el restaurador tiene el conocimiento r el principal problema de la intervención restauradora. Signe los argumenlos lu formación adecuado* además de la capacidad cultural, técnica y prácth .1 debatidos en las reuniones de trabajo, preparatorias de la Carta de Cracovia, para interpretar los dijeren tes análisis de los campos artísticos especifican, ' para responder a la necesidad de delimitar e) testimonio del pasado y enliv Lis l'.l proyecto de restauración debe garantizar un acercamiento correcto d posibilidades para hacerlo establece la de la elección, "cada sociedad sabe lo lu conservación del conjunto del entorno y del ambiente, de la decoración que es merecedor de ser conservado como un Bien, de lo que no lo es". V de la escultura, respetando los oficios v artesanía tradicionales del edl- \ X< llílilNO SIMAL, J.: "La arquitectura industrial: de la sala de máquinas ¡i , ;i|;i cié sorpresas". Revista Abaco n° 19, 1998. Este artículo es inleresaiiii' p;n;i advertir cómo los diferentes tipos de Patrimonios Culturales alcan/;m M i p i , . pia definición y método de análisis. Según la prioridad de cada lei'loi punir inclinarse a leer y descubrir otros como el patrimonio arqueología», 1 1 |>.i leontológico, el documental y bibliográfico, etc. En el manual c n i í i c i i l i n l n n continuación, se ofrecen títulos de referencia en los diversos ámbitos. Paisaje cultural de la Sierra de la Tmmurilami. Mallorca. Incluido Lista Patrimonio Cultural. 20!! I'AlKlMDNIOIIIS'mRK'O-ARTiSTICO ¡ N ' M s n u T i U f A l ESHA8TAÑÜESTROSDÍAS 257 Tema 9 LAS REFLEXIONES SOBRE LA RESTAURACIÓN MODERNA I I Iniroducción. I 3. I .;i restauración tras la II Guerra Mundial. 9 2.1. La reconstrucción en Italia. 2.2. El "restauro crítico". 2..V La Teoría de la Restauración de Cesare Brandi. ->.4. Cartas y documentos. I I ,i restauración en ta lispafia: de la posguerra al periodo democrático. 1 . 1 . La reconstrucción y la Dirección General de Regiones Devastadas. ! 3.2. La expansión dcsarrollista. V V Nuevos criterios en la restauración arquitectónica. •I. I ;i complejidad de la restauración moderna en los bienes muebles. II M \ ' i I \M I puesta ya en marcha durante la I Guerra Mundial de desmontar ciertos modelo histórico y tradicional de sus ciudades y se reedificó sip.itinulu l I ' En Inglaterra, más que una reconstrucción se incentivó la catalogación por su radicalidad, pues no se adaptaron a los método;. | t i o | n n i" i > » de los edificios históricos a través de una leyes de planificación (1944, 1957 la Carta de Atenas. En otras palabras, se destruyeron I» . i i i> i . y 1967) que obligaban a un exhaustivo inventario con vistas a una política de restauración filológica o científica, pero las circuiislam u 1 . « MI protección y reconstrucción. En Francia, sin embargo, se recuperó parte de! reconstrucción rápida, urgente y "creativa" para i c e i i p e i n i ' • i > < patrimonio monumental a través de una restauración que seguía el método numental de las ciudades y las formas originales, d n i l i n de ... científico, aplicado a algunas catedrales destruidas. social y político que exigía el "cómo era y tlóiitlf >-\tnl<.i M u í construir para evitar las ruinas y hubo que ayudarse de • l i t n i . i > • i > hipótesis, con lo cual las teorías de Giovannoni en l u í u n í i u • 1 1 .1 l'l ' • ' la consideración de "documento", por el cual se v a l m a b n del m< su carácter histórico e implicaba conservarlo tal y como l u h u l l < pulo > Z /. La reconstrucción en Italia En Italia el proceso de reconstrucción iniciado en 1945 estuvo acom- pañado de un debate metodológico sobre la restauración monumental que revitalizó la reflexión en torno a la práctica y la teoría, consiguiendo una "refundación de la disciplina" (González-Varas, 1999). Italia seguía siendo la nación puniera en la práctica, seguía estando a la vanguardia en la teoría restauradora y se convertiría en una de las primeras en poner en práctica las leyes de tutela sobre el patrimonio. Una de las razones de esta prima- cía se encuentra en la fundación en 193 1 del Regio Istituto Nazionale del Restauro, el origen más inmediato del importantísimo Instituto Céntrale del Restauro (ICR) creado por Giulio Cario Argan y Cesare Brandi en 1939. Los cometidos del ICR fueron supervisar y controlar las restauracio- nes de las obras artísticas y antigüedades, especialmente las restauraciones monumentales; desarrollar investigaciones científicas encaminadas a per- feccionar y unificar los métodos de actuación; estudiar medios y recursos técnicos para una mejor conservación; informar y divulgar cualquier tr,i bajo de restauración y, por último, impartir enseñanzas de restauración. I ,n labor del ICR ayudó a asegurar jurídicamente la profesión de restaurador, sobre todo a partir de 1943 cuando concedió diplomas finales de estudios. En función de la gravedad de los daños -en gran parte producidos poi los bombardeos de los aliados-, los italianos optaron por diversos métodos de restauración a cargo de una gran diversidad de arquitectos y según las /onas geográficas, pero siempre basándose en un amplio apoyo d o c u i i u - n tal y en la búsqueda del estado original previo a los bombardeos. Cumulo los daños no eran muy graves se optó por la reconstrucción del i n o i i i i 262 l'AlklMONIU MI 1 1 1 ) | |i ii AU IÍS | |l'I I I I ' M A ' J I .\SK! I I 1 MUM'SSUIllíl 1 A l í l S I . M M i A l ION M O I I H f N 1 ! 26.1 decir, en ruinas, se impuso otra consideración; su valor artístico y f o n n i i l . ilr i .le 1.1 i.l y no sólo cu su carácter documental. Dicho dcolro modo, • an La reconstrucción posbélica sacó a la luz tendencias y criterios que. en t'l I1 |)MiK- el cai'áclcr arlíslieo cíe la obra ilc arle al carácter documental, imillum fondo, nunca habían desaparecido y que se habían desarrollado lambivlt iln ii-siaiii-neión con estética. La preeminencia del valor arlíslieo hai;i que im durante la época fascista (García Cuetos, 2010). Nrii posible conservar lodas las huellas del liempo, lodas las lases ;i u a u - . di Entre los ejemplos de reconstrucción según formas simplificadas ikn» l , i ' niales se ha ido configurando el monumenlo, pues se estaría c o n l i i i n l n i n l " taca la cubierta del templo Malatestiano en Rímini, obra de León BallistH In helle/,a con el documento. La obra de arte, el monumenlo, es liislona \ im Albeiti, en el que las explosiones de las bombas dañaron además la l'acbailn, I 1 1 mica y es, ante lodo, una obra de arle y los valores expresivos que n m l l r v ¡i el pronaos y un ábside. La reconstrucción in prístino fue habitual, como oí i valores artísticos en deflniliva, son los que deben recuperarse a n . i .1 proyecto integral del teatro de la Scala de Milán y en el que se útil ¡/ó ceiliüil- un proceso crítico que comporta un acto creativo. lo armado. En caso del puente de Santa Trinitá en Florencia, se rehízo en ÑU l-'n palabras de Bonelli, es la importancia de la potencia e\|nc'.n .1 < i un forma prístina y según las técnicas antiguas, con la intención de recuperar i'ililieio lo que debe preocupar al restaurador y no: la versión más original posible, al igual que ocurrió en otros puentes (10 la ciudad de Verona, reconstruyéndose incluso los añadidos por ser coiinl* >/ significado y la importancia que esta arquilecltint pncd-i /. n, • derados referentes imprescindibles para la perspectiva de la ciudad. En In como testimonio de una época, como forma de un t-tli/irio i/c un ln //<;'" ciudad medieval de Viterbo, sin embargo, no se reconstruyeron numcrosoil determinado, como ejemplificación de un estilo, (que) .ve f o n v i i ' i i i ' i i cu edificios e iglesias barrocas con el objetivo de potenciar la imagen medieval entidades menores ". de la villa. Esta revalorízación de las construcciones medievales determínrt La búsqueda de esa potencia expresiva del monumenlo lemlia \ , m , r . en otras zonas de Italia la no intervención ni la restauración de estructuras y consecuencias ideológicas. En primer lugar que la intervención reslaiinidma decoraciones barrocas que habían sido dañadas por los bombardeos, con í' Rige un "juicio crítico" como instrumento para reconocer los valores e x p í e objetivo de sacar a la luz las fases medievales. ÑIVOS que confieren al monumento la cualidad artística. No se (rala sólo de nsciuirar su permanencia, sino de recuperar la obra de arte, su integridad, de liberarla y conseguir la verdadera forma. Y ello conlleva un proceso e i e a l i vo, una acción creadora, tal y como escribe Bonelli: 2.2. El "restauro crítico" "el proceso crítico se ve obligado a valerse de la fantasía pañi ir- componer las partes que faltan o reproducir aquellas escondidas y fi- nalmente reencontrar la unidad total de la obra. En tal caso, la /ciuUtsiu En este contexto de reconstrucción posbélica y dada la ineficacia cíe lil restauración científica surge la "restauración crítica" precedida de una ie evocadora resulta productiva y se realiza el primer paso pura intfgrtir flexión teórica que, imbuida de la estética neoidealista de Bcnedetto ('roce, c/proceso crítico con la creación artística". dará primacía al valor artístico del monumento. El nuevo método será abatí Así pues, la restauración es una dialéctica entre el proceso critico y el dcrado por Roberto Pane y Renato Bonelli a partir de 1944-1945 y sciaii aelo creativo. Las consecuencias son también de orden metodológico y en los primeros en tomar conciencia de que el monumento a tutelar y reslauriil' Hará contradicción con el método científico: en la búsqueda de los valores tiene carácter de obra de arte. expresivos y en el intento de reintegrar la imagen de la obra de arle se puede e x i g i r la eliminación de superposiciones y añadidos aunque tengan un valor A partir de 1944 Roberto Pane formula en una serie de artículos la teoría di' leslimonial. Además, para conseguir la imagen auténtica se legitima la re la restauración crítica. Renato Bonelli por su parte profundiza en el tema en un artículo publicado años después, en 1955, con el título "Daños de la xtierní, construcción completando las partes que falten. reconstrucción de monumentos y revisión de ¡a teoría de! restauro anjiiüectó Ahora bien, la restauración crítica no es tan permisiva, planten limiles en nico'\ y en el que desgrana una serie de principios. El primero de ellos supone las reconstrucciones, pues el acto creador del artista es irrepetible. H o n H I i un en frentamiento directo al método cienüfico-lilológico al asegurar que no si1 indica que sólo debe restaurarse aquellos objetos en los que se reconocí- la puede prescindir del proceso crítico a la hora de restaurar, puesto que se lu-m i nulidad artística y reniega de la "reconstrucción estilística", espccialmciiU 1 que asumir la iniciativa y la responsabilidad de una intervención dirigida "cuando las destrucciones hayan sido tan graves hasta el /muí" ¡l<' reintegrar la forma, con el fin de acrecentar el propio valor del monurnenii» I I haber mutilado o destruido la imagen, es absoluta/nenie imposible ircn verdadero valor del monumento reside en su realidad artística, en su caiacici ptTttri'l monumento; no se puede reproducir". 264 iwriiiMnNimiisTniíiro AKIKIK n T l í M A ' n . A S K I ' T I . I . X I D N I S SOHIÍIi I.ARI-STAUIÍACIÓN M()1)I ; ,HNA Cuando su hu perdido el valor del arle y sólo liay ruina conviene, no rámelro le sirve al teórico italiano para discernir que elementos añadidos obstante, conservar el fragmento de la obra en su integridad parcial, como se contraponen a la autenticidad artística del monumento, por lo que si no valor documental y arqueológico, eomo documento testimonial, medíanle singularizan la artistieidad, deben ser eliminados. Por la misma ra/on. las pequeñas intervenciones de consolidación. reconstrucciones o copias sufridas en el monumento no deben justificarse si conllevan una falsedad histórica o estética. Ambas instancias representan la dialéctica de la restauración, lil heelio de reconocer la restauración en relación directa con el reconocimiento de l > 2.3. La Teoría de la Restauración de Cesare Brandi ubra de arte en cuanto a tal, le permite dar una definición de la disciplina: "la restauración constituye el momento metodológico de! reconocí Dentro del "restauro crítico" el representante que ocupa un lugar privi- miento de la obra de arte, en su consistencia física y en su doble ¡><>¡f> PATRIMONIO ms'IÓlilt'O-AKTiSTK'O i). I . A S K I R ! XIQNIÍ8SOHRI: LA RESTAURACIÓN MODERNA 2,n n> n El segundo principio se refiere a la materia que: liir oscurecimiento que la materia nueva sufre a travéx ¡leí lient/io r ifii» ''es insustituible únicamente donde colabore directamente ,i <-\ pin- Ululo testimonio del une ha transcurrido", ración de la imagen, es decir, en cuanto al aspecto, pero uo l I IM aspecto novedoso que introduce Brandi en su. Leoría es la i k - f l n u u u n í cuanto a estructura". ili 1 l;i cspacialidad de la obra, la necesidad de respetar y aM.-j-.ut ai 1 1 • i |tin|nn de la obra de arte, en sus propias palabras "las />/ i onii' In del ICCROM hasta 1959, y docente e investigador en el ICR de Roma I n restauración en Ja intima e irrepetible fase del proceso artístico. ConMifitw MIS numerosas publicaciones insistió en el carácter cultural, histórico y esté la herejía más grave de la restauración: es la restauración de la /antaxlti", i u o de la práeüca conservadora y restauradora que exigen una coopciat ion Tampoco es válido hacer incidir la restauración en el segundo de tiempo, inirrdisciplinar entre científicos, historiadores y restauradores. Si la k'on.i en el intervalo, es decir, "en el lapso de tiempo entre ¡a conclusión de la «hni de lirandi quedó codificada en la Carta italiana del Restauro de l')72, los y el presente. Es la restauración de restitución, que pretende abolir c.vc la/i.\n .nvumentos de Philippol quedaron impresos en la Carta de Venecia de 1%-L de tiempo", refiriéndose a la restauración "di ripristino". En consecueiidii, di' la que fue uno de los coautores junto con otras personalidades cmopr;i<, es el instante, el presente histórico, el único momento legítimo donde pueik 1 actuar la restauración. El eje central de la teoría brandiana es la armonización de las dos ins- tancias, histórica y estética, con la restauración. Se ocupa en su tcxlo de IIIM 2,4. Cartas y documentos ruinas, en las que solo existe la opción de la consolidación y conservación de lo existente. Ahora bien, asegura que cada caso es un caso aparte, un La Carta de Venecia de 1%4 fue un documento cuyos coiilcnnlo. .. caso a valorar y a estudiar y que la solución tendrá que venir sugerida por In debieron además, y en gran medida, a las aportaciones que en l;i t u m i ,i»n instancia que tenga más importancia, sobre todo con respecto a los añadidos icdaclora reali/aron Roberto Pane y el teórico, arquileelo y urbanista l'n'io 268 ['A'IUIMOMO IIIS1ÚIÍK o .\l(lisll( (1 II M.Vi I •\Slini lAIONI'WlHHI I A l í l ' S l A I HAClMN M< U HHNA 2l>") (ia//ola, uno de los restauradores más Importantes de la reconstrucción pos- m ¡i la autenticidad del monumento. Sólo pueden eliminarse los añadidos bélica en Italia y que tuvo un importantísimo papel en la reconstrucción ik1 e u a n d o éstos ofrezcan poco interés. En el caso de ser necesario añadir un la ciudad de Verana. elemento, este "debe distinguirse del conjunto arquitectónico y deberá lle- var el sello de nuestra época". En relación con las ruinas, aconseja u t i l i / n r La Carta de Venecia surgió de las conclusiones finales del II Congreso lodas las medidas necesarias para que los elementos arquitectónicos y ION Internacional de Arquitectos y Técnicos de los Monumentos Históricos; se objetos encontrados en los trabajos de excavación se protejan y se den n trata de un congreso de enorme ínteres pues de allí también surgió la l i u i conocer de forma permanente. Por último, exige que cualquier trabajo de dación del ICOMOS, siglas del equivalente castellano Consejo Inlernaeio- conservación, restauración y excavación esté rigurosamente documenliulo nal de Monumentos y Sitios. La Carta de Venecia se aprobó en l%5 con con informes, dibujos y fotografías, testificando todas las fases, antes, du- el nombre de Carta Internacional para la Conservación y Restauración di' rante y después, de los trabajos de restauración, documentos que deberán Monumentos. ser archivados para su consulta o bien publicados. Organi/ada en siete partes y en dieciséis capítulos, la Carta de Venen,i Otro documento, aunque de ámbito nacional, fue la Carta del Restauro es claramente una normativa nacida en plena transición, es decir, en un mo- italiana de 1972, una normativa de enorme interés -con carácter de norma mento en que se estaba ensayando la metodología del "restauro crítico", pero de obligado cumplimiento en Italia- dada su trascendencia y repercusión en un contexto en el que todavía seguían vigentes las recomendaciones de en la metodología de la restauración europea. De alguna forma, supone una la inaplicable Carta de Atenas de 1931. El cometido de la Carta de Vencei¡i puesta al día de los principios lanzados por la Carta de Venecia. En la Carla fue precisamente dar continuidad a la anterior, así como actualizar, renoval-, del Restauro se traducen los métodos restauradores llevados a cabo por el profundizar y ampliar los contenidos de la de Atenas, conforme a la evolu- I slituto Céntrale del Restauro (ICR) en Roma y la teoría desarrollada por Ce- ción de la restauración monumental. En su prólogo parte de la afirmación tic sare Brandi, es decir, asimila el "restauro crítico". Consta de doce artículos que "las obras monumentales de los pueblos" deben ser consideradas conm y presenta la novedad de aplicar las operaciones de conservación y restaura- "patrimonio común" y es la humanidad la responsable de su salvaguardia y ción a todas las obras de arte de todas las épocas, dentro de una concepción de transmitirlas "en su completa autenticidad". mucho más amplia, que comprende, según reza el artículo 1°, "desde los Como ideas básicas de este documento deben resaltarse cuatro aspec- monumentos arquitectónicos a los depinturay escultura, aunque sean frag- tos. En primer lugar la ampliación de la noción de monumento histórico u mentos, y desde el hallazgo paleolítico a las expresiones figurativas de las "ambiente monumental", es decir, que la tutela no sólo afecta al monumen- culturas populares y del arte contemporáneo", incluyendo conjuntos arqui- to histórico como creación arquitectónica aislada, sino también al amblen tectónicos con valores monumentales, histórico o ambientales, en especial te urbano o paisajístico "que constituya el testimonio de una civilización los centros históricos, así como las decoraciones artísticas, las colecciones, particular, de una evolución significativa o de un acontecimiento históri- los parques y jardines. co". Se trata de la gran aportación de la Carta de Venecia: "la conservación \ En esta Carta del Restauro se distingue claramente entre "salvaguar- de un monumento implica la de sus condiciones ambientales". En segundo dia", "cualquier medida conservadora que no implique la intervención lugar, considera que la conservación y la restauración deben salvaguardia directa sobre la obra", que equivale a una "conservación preventiva", tanto la obra de arte como el testimonio histórico, en otras palabras, respe- y la "restauración" propiamente dicha y que supone una intervención ta tanto la instancia estética como la histórica. Insiste en un mantcnimienln directa. Por otro lado, intenta un equilibrio entre la instancia estética y sistemático de la obra o monumento: recomienda una conservación insis- la instancia histórica, especificando que operaciones están permitidas y tente con el fin de que la restauración sea "un proceso que debe tener un cuales se prohiben, siguiendo las recomendaciones de Cesare liraiuli, carácter excepcional". Valora ante lodo la "autenticidad", el respeto "a los Los doce artículos se complementan con cuatro anexos con instrucciones elementos antiguos y las partes auténticas" y afirma que "/a restauración dedicadas a la salvaguardia y restauración de Antigüedades, la ejecución debe detenerse allí donde comienza la hipótesis'". En tercer lugar, al igual de restauraciones arquitectónicas, la restauración de pinturas y escullii- que la Carta de Atenas, propone recurrir a las técnicas modernas para con- ras y la tutela de centros históricos. Concede, por último, una imporlun- solidar un edificio, pero siempre y cuando las técnicas tradicionales no cía relevante a la planificación por parte de los organismos oficiales que sirvan. En cuanto a los añadidos indica que "deben respetarse todas !n\ deben supervisar todo el proceso de conservación y restauración, y exigv aportaciones que definan la configuración actual del monumento, sin con un diario de la restauración con un informe final que argumente dicho sideración de la época a la que pertenezcan, dado que la unidad de estilo proceso al completo. no es el fin de la restauración", un aspecto que encaja dentro del respe 27)1 l ' A I K I M í l N I O U l S I Ó U i r O A U M S I K ' o iil I ÁRÍSTAÜRACÍÓÑMODEWÍA 271 X l a i c s l a u r ación en l . s p a n a : di' l.i posguerra al periodo reconstrucción del patrimonio arquitectónico del país hasla su tlesiipai i f i u n democrático en 1957. La guerra había provocado, según un informe que c l a l x n a i i . i m.r. larde, ciento cincuenta iglesias arrasadas, mil ochocientos cinciicnl;i e d i h dos demolidos y más de cuatro mil templos con diversos daños. La Guerra Civil española truncó radicalmente el desarrollo leórico y las nuevas realizaciones que en materia de restauración había abanderado la Las ideas y la figura de Torres Balbás se desvanecieron en I 1 )», a figura de Torres Balbás. Hay que recordar que sus criterios, redactados du- gado de la restauración de la catedral de Sigüenza unos años anU-s, pinnlo rante la II República, respondían a la denominada "escuela conservadora" sería separado de sus funciones y depurado. En su lugar se impondrá u 1'mlro y rechazaban la "unidad de estilo" con la que todavía muchos arquitectos Muguruza, el arquitecto restaurador del régimen franquisla que. desde I ' J »H intervenían durante la década de los treinta. También conviene recordar que dirigía la Comisaría de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional -, i la teoría de Torres Balbás resulta coetánea eon la puesta en marcha de la Ley después, la Dirección General de Arquitectura. A través de MI cesium de Patrimonio histórico-artístico de 1933, una legislación que traducía una ciaron las restauraciones de las torres mudejares de Teruel, d< l.n ,ii. < l i , i M > clara voluntad por la protección del patrimonio español pero que no pudo I luescay de numerosos edificios de Toledo, como las mutullas, la l ' u e i i n <|el impedir el expolio de los bienes de la Iglesia y, mucho menos, las quemas ('ambrón, la sinagoga del Tránsito o el Hospital de Sania (Yu/,, y destrucciones que la situación política y social originó con los sucesos de La reconstrucción se prolongó más allá del periodo de po:,j'iu n . > | - > i 1931 y 1934. La ley estuvo vigente durante años, hasta la promulgación de muchos trabajos se prolongaron hasta el inicio de la déeadií de lus . u n > - . .1 la LPHE de 1985, pero a pesar de su modernidad no se aplicó nunca de for- scnta. Durante las primeras décadas, años cuarenta y cincuenla. l u e u m he 1 . ma ortodoxa ni pudo evitar la destrucción patrimonial que se sucedió, con las instituciones encargadas: el Servicio de Defensa del l'aihmimm, y hs yn la expansión desarrollista, durante las décadas de los años sesenta y setenta. mencionadas Dirección General de Regiones Dcvasladas y la I )iieeeión (ie neral de Arquitectura. Pero, paradójicamente, la legislación recordemos, la Ley de Patrimonio histórico-artístico de 1933- continuó su vigencia. ;umi|iic lógicamente los cuadros de profesionales y técnicos cambiaron n oirás l'ij'.mas 3.1. La reconstrucción y la Dirección General de Regiones sin preparación adecuada y con una postura ideológica que se iraduena en Devastadas las obras de restauración. Bien es cierto que al igual que ocurrió en H i i M p a durante la II Guerra Mundial, los postulados de la restauración científica y lus prácticas conservadoras no eran suficientes ni solucionaban la magnilud de La catástrofe que para el patrimonio español supuso la Guerra Civil es las destrucciones ocurridas en numerosas ciudades españolas. Por oirá parle. comparable con la que unos años después sufriría Europa eon la II Guerra la autarquía, la precariedad económica y el aislamiento sufrido hicieron que Mundial. El conflicto bélico en España no sólo interrumpió la puesta en las tareas de reconstrucción se realizaran eon escasos medios materiales y una práctica de los métodos conservadores de Torres Balbás, también paralizó la penosa precariedad técnica, a diferencia del resto de Europa que, años des labor proteccionista de la República y toda su administración. No obstante, pues, contaría con la ayuda económica internacional para la reconsti neeión. desde el comienzo del conflicto los dos bandos intentaron demostrar una La consecuencia más importante de la nueva situación política l'ne el • i preocupación por la protección, conservación y salvaguarda del patrimonio dical distanciamiento que se opera en España en materia de consei\aeinii y artístico y cultural, y ello como resultado de la fuerte significación y el valor restauración. Se produjo una regresión, una vuelta atrás hacia las posluias nu'is simbólico que asume el patrimonio en la dinámica bélica. El impacto de las l[adicionales, las inspiradas en la "escuela restauradora" y en la perscciu-uní de noticias de su destrucción sirvió de propaganda para ambos bandos, con- la "unidad de estilo" o el supuesto estilo originario, olvidándose las | > n > | n u .u viniendo la conservación del patrimonio en una especie de victoria moral. las modernas de los años treinta, las del rigor histórico que c\i|'.ia el i - . i u . l n . •, Mientras que el bando republicano había creado en 1933 la Junta de Incau- el conocimiento pormenorizado del edifico. Asi, pues, este relroccsn r e t í n In 1 , tación, Salvamento y Protección del Tesoro Artístico, que pasaría a llamarse vanees logrados durante la República, produciéndose lo que se ha deiionn Junta de Conservación y Protección del Tesoro Artístico, el bando nacional ado "una parálisis metodológica y teórica". Mientras que las reslain.h n u u •. organizaba en 1936 la Junta de Cultura Histórica y del Tesoro Artístico, así e acometieron al margen de la veracidad histórica, la ideología ( I m i m u n i r como un servicio de inspección y reconstrucción que, finalizada la guerra, se uircaba profundamente la intervención en el edificio primando la pin|>.n'.nid.i denominará Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones. De- i el régimen a través de un lenguaje grandilocuente y una esccimgiah:i ñu M U Í pendiente del Ministerio de Gobernación, será esta última la encargada de la icntal. El tradicionalismo, la "unidad de estilo" y la transformación del mn IIAIA'l I A S K I H IAIIINIl LARliSTAURAt'K'WMOIM'.KNA 27A mímenlo o su a l l c r a c i u i i i n u i l n l d j - i k ' . i i i i liti-.i ,i < l i I u ' l u i / a n i i c i i l u de la uli'ii conservacionista, pues fueron arquitectos conservadores de /ona durante la n i ' 1 • i ,1 ijiiL- debía asumir el pal ri 11 u iiiin moni u nenia I Ilición los lies i.r -n república, pero las circunstancias obligaron a muchos a cambiar de rumbo vsciicialcs ik1 la reconstrucción/restauración di- la posguerra. y retroceder hacia fórmulas retardatarias, cayendo en "falsos históricos", lis líl trabajo de l:i Dirección General de Regiones Devastadas es i n n v M I ' significativo de ese cambio de postura la figura de Luis Menéndez Pidal, nifícativo ¡il respecto. Aunque su labor tuvo un campo de acción muy u n í formado bajo la influencia metodológica de la escuela conservadora -aun- plio desde 1940 editó la dogmática revista Reconstrucción-, privilegió los que más bien dentro del método histórico-anaUtico de Lucca Beltrani- y que intereses políticos, dando prioridad a los enclaves favoritos del régimen. I ¡i viró en un claro retroceso ideológico durante los años cuarenta al ocuparse recuperación o restauración del monasterio de Yuste, iniciada en 19.41. pur de la restauración monumental de la zona noroeste peninsular. En esta mis- de considerarse como uno de los puntos culminantes del régimen, encar- ma zona y a partir de 1945 actuaría Francisco Pons-Sorolla con una enorme gada al arquitecto González Valcárcel, es pos de su simbología como hilo disparidad de criterios, oscilando entre la búsqueda de la unidad de estilo ile la Kspaña Imperial. Se atendió especialmente a los edificios religioso*, para restauraciones de arquitectura religiosa y la postura más conservacio- por liaber sido pasto del furor republicano y revolucionario, y abarcó en lii nista a la hora de tratar castillos y ruinas históricas. La medievali/ación fue reconstrucción tres categorías: en primer lugar los edificios del Estado, en constante en sus intervenciones, como en prácticamente todos los arquitec- segundo lugar los edificios de organismos o asociaciones que desarrollaran tos del régimen, y en aras de una búsqueda de unidad estética petrificó los Funciones complementarias de la beneficencia estatal, y aquí se incluyeron interiores medievales, limpiando encalados y retirando pinturas "molestas", todos los bienes de la Iglesia y, por último, la reconstrucción de localidades igualmente se retiraron los coros de algunas catedrales gallegas. Pons Soro- adoptadas por el caudillo, Francisco Franco, como fueron los pueblos di' lla monumentalizó, regularizó, buscó la ambientación pintoresca de algunos íruernica, Brúñete o Belchite, o ciudades como Toledo o Teruel, Ln olios conjuntos, plazas y murallas, como el aislamiento de las de Lugo. De la mis- easos, la "reconstrucción nacional" contribuyó a nuevas poblaciones en /.oim ma forma Alejandro Fcrrant cambió de métodos restauradores durante la di- rurales -que gestionó el Instituto Nacional de Colonización-, a ensanches ficil posguerra y aunque fue uno de los arquitectos que mayor rigor tuvo, se de pueblos y nuevos proyectos de viviendas baratas, siempre desde plantea- dedicó a la reconstrucción y consolidación de iglesias medievales de la /ona mientos que respondían al discurso franquista y a los principios del Moví- ; catalana, introduciendo técnicas y materiales contemporáneos con el fin de miento Nacional y cuya estética intentó revitalizar los estilos tradicionales conseguir el estado original de los monumentos; en el maltrecho Monasterio españoles, mezclando nuevas categorías asociadas a la identidad nacional, de Poblet su aportación fue decisiva en tanto en cuanto colaboró ''en una como lo vernáculo, lo rural y popular o lo caslizo, un revivalismo que en Je la empresas de recuperación monumental más representativas del nuevo numerosas ocasiones desembocó en el pastiche. Estado franquista" (García Cuetos, 2011). Los planteamientos de las intervenciones de esta Dirección General acu- A diferencia de la organización de la restauración monumental anterior saron los modelos propios de la restauración decimonónica, como la ¡dea d> de la década de los años treinta, bajo la organización republicana, se ha seña- derribar los coros de las naves de iglesias y catedrales, alterando el espacio lado que la mayoría de los arquitectos trabajaron de forma independiente, sin litúrgico, o la máxima de ampliarlas y terminarlas, como ocurrió en la ca- directrices y con total libertad a la hora de afrontar cualquier intervención. tedral de Santander, de alterar morfológicamente los edificios para recobnu Algunos, como Manuel Lorentc Junquera, ejemplifican esta independencia un nuevo aspecto, tal y como se acometió en el Alcázar de Toledo o en ln al considerar "/a restauración como la oportunidad perfecta para devol- ealedral de Lérida, o bien aislarlas, como ocurrió en muchos recintos amu- ver el monumento a su situación originar, sobre todo cuando se trataba de rallados, o liberarlas de toda ornamentación barroca, como en la catedral de edificaciones medievales, como ocurrió con la restauración de la catedral Valencia o la Alfajcría de Zaragoza. En el caso de la reconstrucción de edi- de Teruel, o la renacentista de Barbastro, a las que limpiaron de cualquier ficios mudejares se apoyó la recuperación del carácter original del edificio, añadido barroco, un claro reflejo de los prejuicios que triunfan hacia ciertas pues era uno de los estilos "nacionales", sobre todo desde un punto de visla épocas históricas (García Cuetos, 2001). i tleo lógico. El caso de Fernando Chueca Goitia no difiere mucho de los arquilcclos Entre los arquitectos de la reconstrucción destacan Aurelio Gome/ Mi- restauradores citados, pues sus intervenciones, repartidas por toda la geoyi a llán. Antonio Delgado Roig, Félix Hernández Giménez en Sevilla, Francisco fia española, provocaron cambios radicales, eliminación de "construcciones I'rielo-Moreno en Granada; en ciudades castellanas como Ávila. Burgos o advenedizas", "añadidos ingratos" y "decoraciones caducas", según sus pro- Segovia, los trabajos de restauración fueron dirigidos por Anselmo Arenillas. pias palabras, es decir, acometió la destrucción de todas las fases históricas Algunos de estos profesionales se iniciaron en la práctica de la restauración del edificio para encontrar el supuesto aspecto primitivo de los edificios o. l'l'.MA'). I . A S K I H I MONI S S O B U M A K l S I Al I K A M O N MdDMÍNA 275 do de Alfonso MI. l'ras nías de medio siglo de abandono Chueca la terminó en 1993 y con esta obra llevaba a la práctica una frase que había dejado cs- crila en su ensayo de 1947: "/,(« monumentos arquitectónicos /".../ la mayoría no son de ayer, de hov o de mañana exclusivamente', sino de ayer, Je hovy de mañana a un mismo tiempo..." 3.2. La expansión desarrollista Rl organismo de la Dirección General de Regiones Devastadas fue di- suelto en 1957 y muchas de sus competencias pasaron a formar parte del iv>/ií íAV /'fíe/i/» Eyw/w/ ífe Pa/ma ¿fe Mallorca Ministerio de la Vivienda. Un año después tiene lugar en Madrid la expo- v piami de las reproducciones. sición Veinte años de restauración monumental en España, auspiciada por la Dirección General de Bellas Artes y que recapitulaba sobre la labor res- mejor dicho, un prototipo arquitectónico, con métodos y materiales contem- taurada y realizada durante la posguerra. Para muchos historiadores es una poráneos que afectaron a lubricas antiguas de piedra, ladrillo y madera. Su lecha emblemática, dado que desde entonces hay un antes y un después. radicalismo sólo se explica a (ravés de sus comienzos profesionales: titulado Una nueva etapa para el panorama español surge a comienzos de la década en 1936 y discípulo de Torres Balbás, fue depurado por el régimen por lo que de los años sesenta con el abandono de la autarquía, el desarrollo industrial se dedica a la investigación histórica; a comienzos de los años cincuenta y la consiguiente expansión económica. Si bien la apertura al exterior fue empicha a trabajar como ayudante de Manuel Lorente Junquera, peni puia positiva, la explosión demográfica y los flujos migratorios del campo a las entonces ya ha publicado Los invariantes castizos de la arquitectura espa- ciudades tuvieron unos efectos muy negativos. De hecho, puede calificarse ñola (1947), un ensayo cuyo propósito era constatar la esencia, los elemen- el periodo como el de la gran crisis del Patrimonio español, pues en esta tos fijos e inmutables, las coiisumles y principios diferenciado res de la ari|iu década fueron amenazados más que nunca los conjuntos arquitectónicos. Kl lectura hispana, el carácter y la originalidad de lo español y que resume en lo desarrollo del turismo en unas zonas determinadas y la presión demográfica "castizo" como categoría. Sus ideas le llevaron a una práctica de la restaura alteraron los tejidos urbanos, afectando y destruyendo en muchos casos edi- ción más propia del siglo xix que de la restauración científica del xx, mani- ficios y cascos patrimoniales. pulando las propias cslrucluras de los monumentos, pues consideraba la ti- Tres son los rasgos que fluctúan en esta década en torno al patrimonio pología arquitectónica como una invariante de la tradición española, De a h í arquitectónico: la primacía de los intereses especulativos, una legislación su Ínteres por recuperar los prototipos, como hi/o en la iglesia de San Capra- insuficiente y una parálisis administrativa. Tampoco en este momento se sio en Santa Cruz de la Seros (Barcelona) o en la Aliminia Real de Toledo. produce un desarrollo teórico de la disciplina, ni España se hace eco de las Sus invariantes le acompañaron en su quehacer arquitectónico, en proyectos propuestas metodológicas italianas. No obstante, durante la década de los de nueva planta y en los que gustó de imprimir las formas y técnicas arqui- años sesenta y pese al escaso control y a la falta de rigor en la restauración, leclónicas tradicionales, reviviendo un neomudcjar que potenciaba aquellas desaparece el monumcntalismo, típico de la posguerra. invariantes castigas pero que resultaba absolutamente inventado y arbitrario, lín oíros casos sus nuevos proyectos deben ser calificados al menos de pin Una actuación característica del aperturismo de los años sesenta y sc- I n i c i o s , coinn el Pueblo l'Xp;iíu>l de Palma de Mallorca, reali/ado en los años lenta fue la emprendida por el Ministerio de Información y Turismo con sesenta y a com¡en/os del des;irrollismo, aunque la culminación de las i n \ a la continuación de los Paradores y Hosterías de Turismo. En esta década i ¡antes, concebida como el gran pastiche de todos los estilos, fue la termina suponen un conjunto definido y singular pero que, recordemos, recoge la ción de la Catedral de la Alniudena en Madrid, una fábrica proyectada por d tradición inicia en 1911 con la Comisaria Regia de Turismo bajo la di- Marqués de Cubas según inlnidones ncogóticas e iniciada durante el reina rección del Marqués de la Vega-lnclán, así como del posterior Patronalo Nacional de Turismo. Su objetivo fue crear una red de establecimientos 276 I'AI KIM( ) N I < ) MIS H'iUK '<) AK'I ISIin) I I A I V l I \ S l i l ! I f MONI S S O H I Í I I A H Í S'l.M I! \( ION M O D I H N X 277 Ministerio de Información y Turismo piulo cubrir un vuelo en IUJMH". qm- no eran rentables para la iniciativa privada, pero que contaban con sul'iuenk' atractivo hislórieo-artístieo o natural para el turismo; por olio piule esoipo siempre monumentos que debían ser restaurados para salvarlos dv 1; .1 o rehabilitarlos para su nueva función hotelera. Como organismo sicinpu' miento, con ese reclamo arquitectónico de historia y calidad, un l m r > m i > diferente al de masas, un aspecto que consiguió, y que hoy en día s i p i u - p i viviendo al ser un alojamiento más en consonancia con el turismo i u l i u i . i l Sin embargo, son diversas las críticas que siguen viendo los eslmlin-.n . i l i I Patrimonio en esta empresa del Ministerio de Información y Turismo I u ¡m mer lugar la propia actuación que se desarrolló sin coordinación \ :il H U M » u de los organismos oficiales encargados de la conservación y pmkvi mu del l'ii trimonio y de los programas de Bellas Artes. En segundo lugar l.i i ; n l u . i l n l . n l •, violenta alteración de muchas intervenciones, pues si bien los coiiveniu'. •-. \> \ lacios podían adecuarse a las funciones y usos hoteleros, no fue d i .r i.> castillos y fortalezas (Jaén, Alarcón, Olite, Oropcsa y Siguen/a), l ' t i mm I m , casos se buscó más la apariencia con una escenografía pintoresca y luí, i. i .1,1 y se ignoró el valor documental del edificio al no estudiar su realidad i . i i u i produciéndose sustituciones, eliminaciones, añadidos etc., llegando un lir.u , i l pastiche. Por lo tanto, aunque la idea era heredera de la Comisaria K n - u !*»•, criterios utili/ados nada tuvieron que ver. Por último, hay que señalar que csla empresa fue muy costosa y que rnás que un intento de atraer el turismo, que realmente estaba interesado por otros escenarios, al primar el turismo de "sol y playa", lo que subyace es otra filosofía: "la necesidad poHUctt ! exterior, labor heredada de ln I >/rc< •< -inn General de Regiones Devastadas...". Sin embargo, fue el olvido de la conciencia de que el patrimonio f i a mu herencia colectiva, y la indiferencia ante el mismo lo que motivó la especu lación y el derribo a una escala masiva desde la década de los sesenia, d i n mático para la arquitectura monumental de numerosas ciudades, especial mente las costeras. Si durante algunas décadas, patrimonio y lurismo. aquel turismo incipiente de !a Comisaría Regia, fueron de la mano para apiovcehai los recursos y poner en valor el patrimonio español, los intereses políticos y económicos primaron sobre cualquier intervención restauradora. 3.3. Nuevos criterios en la restauración arquitectónica Kn principio se (rata de interesantes aportaciones en el campo del a l u i a En el periodo cxpansionista de la década de los sesenta no se prodigo un miento, ya que la Red de Paradores y Albergues de Turismo -en un pruna debate en profundidad sobre la conservación y restauración monunicnlal v momenlo bajo el organigrama del Instituto Nacional de Industria y luego dd los postulados de la Carla de Véncela (1%4) tuvieron un eco muy i v l a i i \ o 278 i IIM.V». I AMilTI I ' X K I M S S O H I U ' | A U I ' M A U l í A M I >N Mi 11)1 U N A 27') científico en el conocimiento del elemento; ¡a hiixífin-tín de muí dniy.ii»^ exacta de su problemática (técnica, social, cultural); el planteamiento de nnei respuesta eficaz a esta problemática; y, por último, ki {Hurlad en; ir n'it en el diseño de las soluciones formules que resulten neccsuri¡i.\". H i l n n intervenciones más destacadas cabe señalarla restauración do las clin i del Palacio Güell de Barcelona. Otro arquitecto decisivo es Antón Capitel, autor de una k ' < > i i ; i i - \ | > i > n i > en su libro Metamorfosis de monumentos v teorías de, la resliiiii'aeii'nii l l ' S K | \ en el que analiza casos concretos de transformación de edificios pu-, . realizados por arquitectos, como la Mezquita de Córdoba, d l ' . i l . n i» -1. i n los V en la Alhambra, la catedral de Santiago de Composlcla \ l;i i . i i > i h . i l .1. Hurgo de Osrna. Mientras que la "metamorfosis" es una i r a n s l o i i i u i Irttl di Id realidad arquitectónica y, en consecuencia, un acto creativo, l.i n - - , i . m i , u mu debe proceder de la reflexión de los valores primitivos del moiuiiiK-nlo t^iiitnl Solá-Morales i Rubio es el tercer teórico a subrayar, quien a l i i n i . i l . i i n , | . . . bilidad de una definición permanente y absoluta de la "restauración". Lo que está claro es que en las últimas décadas del siglo \ x c incluso, Teatro romano de Sagiirtto restaurado. hoy en día, lo que prima son actuaciones muy diversas, y desde d i l u í nli-, puntos de vista, sobre la arquitectura histórica. De ahí la conllicl v i d i u l y l.i Sin embargo, un profundo cambio se opera en la restauración y en la re- polémica en muchas de ellas, como el caso de la terminación de 1 ya releí i flexión teórica de la disciplina a partir de 1975. Transformaciones estructu- da catedral de la Alniudena por Fernando Chueca Goitia o la resta nición del rales, como el fin de la dictadura, la aprobación de la Constitución en I £ J7K Teatro Romano de Sagunto por los italianos Giorgo Grassi y Ma iicl l ' o i l a y el establecimiento de un régimen democrático, tuvieron un peso decisivo celi, ejemplos que se intercalan entre otras intervenciones más ; ilaudidas, y positivo para la historia del patrimonio cultural español, cuya culminación como el acondicionamiento de un yacimiento arqueológico para rl Musen tuvo lugar en 1985 con la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico Híspano!. En esos diez años se hizo evidente la incorporación de las nuevas corrientes internacionales y el aumento de intervenciones en los edi (Icios históricos, patrocinados no sólo por organismos oficiales, sino también pur iniciativas privadas. Técnicamente se asimilan los postulados del "reslíiunt critico" y se supera el enfrentan!iento característico de la década de los años sesenta, entre restauradores académicos que finalizaban monumentos "cu estilo" y restauradores modernos, proclives al uso de materiales y técnicas modernas. Muy importante fue también la creación en 1980 de los premios nacionales de restauración y rehabilitación concedidos por la entonces Di- rección General del Patrimonio Artístico. En relación con el debate teórico, España se suma a la reflexión interna- cional a través de tres figuras claves de la teoría de la restauración, también en la década de los ochenta, cuyos principios siguen estando de actualidad. La primera corresponde al arquitecto Antonio González-Moreno i Nava- rro quien elabora una metodología propia de lo que el denomina, no restau- ración, sino intervención: "Partiendo de la consideración del monumento cu mt doble vertiente de ohjelo arquitectónico v testimonio histórico, los mvt;av liásicos de ¡u metodología serían a nuestro juicio: la exigencia de! r/.t,'"'1 l'ATUIMONIOIIISTÚlíiro A U 1 Í S I K O TI'MA'i. I.ASItlill MONIS Si HUÍ I' LA RESTAURACIÓN MODIÍRNA 281 Nacional de Arle Romano cíe Mciida o la inlri u'iK'ióri de Antonio ( ¡ o i i / a l i v discusiones htm perdurado durante las últimas décadas del siglo xx (Bcck y Moreno en la iglesia de SaiitQllircede l'cdicl. Daley, 1997), como lo demuestran las críticas lanzadas a la limpieza de los Por último, hay que tener en cuenta las nuevas instituciones a nivel ntt* fréseos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina (1980-1994), un claro ataque cional y autonómico que se han creado para la protección, conservación y a las insuficiencias de la restauración científica. La tendencia actual en torno rehabilitación del patrimonio histórico, así corno la formación proH-simnil a la limpieza es la defendida por Cesare Brandi, la que se realiza desde un especializada de las nuevas generaciones. punto de vista crítico, y la que estableció la Carta Italiana del Restauro, de 1987: "las limpiezas de pinturas y esculturas policromadas no deben jamás alcanzar los pigmentos de color, respetando la pátina y los posibles barnices antiguos, dejando en la zona marginal de la obra una muestra del estado anterior a la intervención" (Macarrón y González, 1998). Brandi defendió 4. La complejidad de la restauración moderna en los bienes la pátina, tanto la artificial dada por el artista a su obra, como la natural, pro- muebles ducto del transcurrir del tiempo; propuso conservarlas, pues tanto unas como otras.responden a la instancia histórica, y aunque en ocasiones estas pátinas son añadidos, el restaurador italiano aconsejaba el estudio de caso por caso, Complejidad es el mejor termino que califica la concepción restauración! con el fin de no daflar o afectar a la materia, a la instancia estética, en un acto durante gran parte de la pasada centuria y la primera década de este siglo x x i de interpretación crítica. Los progresos científicos y técnicos, química, física, biología y fotografía, lian conseguido unas cotas avanzadísimas que han sofisticado y otorgado una prn • Otra controversia se dio con el problema de las lagunas o las reintegra- fesionalización multidisciplinar a la restauración, en cuyo proceso intervienen ciones, una polémica heredada del siglo xvin. Pero el retoque "reconstruc- los más diversos especialistas y entre ellos científicos cualificados. tor" comenzó a ser considerado ilegítimo en las primeras décadas del siglo xx. El debate se zanjó con las aportaciones y aplicaciones de las ideas de Ce- El punto de partida de la restauración moderna en los bienes muebles NI? sare Brandi y Paul Philippot. Para el primero la laguna era "una interrupción sitúa en materia de limpieza, con una polémica que dividió a los responsil- del tejido figurativo de la obra de arte", para Philippot "una interrupción de bles de los museos europeos desde los años treinta. En la National Gallcry \ la forma artística y su ritmo", coincidían pues y, aunque no consiguieron de Londres se abrió un Gabinete Científico de Restauración que abogaba puf | poner un punto y final a la problemática, sí favorecieron una propuesta más un desbarnizado total de la obra: una eliminación completa de los barnice» • neutral para las posturas antagónicas entre los partidarios de las reintegracio- y repintes para llegar al original, actuación defendida por Kenneth Clark y nes y los de las mínimas intervenciones. A las reintegraciones ilusionistas, que recibió enormes críticas a partir de 1946, cuando se comprobó que til que intentaban igualar el color y la forma con el original, se sucedieron otras Retrato de Felipe II de Velázquez o la Mujer en el Baño de Rembrandl luí- que propusieron una reintegración con tonos neutros. A partir de 1946 el bían sido dañados. Tras diversos estudios e informes se llegó a la conclusión ICR de Roma desarrolló un nuevo sistema integrador, basado en una técnica de la necesidad de una limpieza moderada, como la que había propugnado conocida como rigattino o tratteggio que consiste en aplicar a la laguna "pe- desde 1937 Rene Huygue, el conservador del Museo del Louvre, que evilaril queños trazos, paralelos o entrecruzados, de tonos puros que se combinan el riesgo de eliminar veladuras, la pátina y producir erosiones en la pintuní, por mezcla óptica, con lo que se conseguía un efecto neutro o una reinte- una actuación que defendían los restauradores mediterráneos, defensores de gración reconocible de cerca, pero que se integraba ópticamente a cierta conservar la pátina, el efecto lógico y normal del tiempo sobre la materin, distancia" (Macarrón, 2008). En otras palabras "una red de trazos paralelos otro asunto controvertido y polémico. Pero el respeto a la pátina, como parle o entrecruzados (rayado, trazado...) de tonos puros, que el ojo mezcla como sustancial del objeto artístico, fue defendido por Ernest Gombrich, Cesaro el caso del puntillismo'''' y que, evidentemente, se basó en las leyes cromáti- Brandi y Paul Philippot con la propuesta de una limpieza armónica, menoN cas formuladas por Chevreul para conseguir la reconstrucción de la imagen científica y dentro de la línea del restauro crítico. El debate sobre las limpie- fallante en la retina. Se trata de una técnica válida sólo en algunos casos y no zas llegó a Estados Unidos en los años setenta con la figura de John Brenly, en obras con grandes pérdidas, ausencias o lagunas. Actualmente se tiende el restaurador de La Meninas (1984), que, pese a las criticas, propuso una a utilizar el rigattino con acuarela o lápiz, al ser un material perfectamente limpieza selectiva y sensible, por la cual "después de terminar la limpiczn, reversible (Macarrón y González, 1998). En la escultura los problemas son residuos ligeros de barniz viejo deben permanecer en algunos punios i i . i L ni i mu i ' r . i i n p l i . i d i l n s i ó M en lili- I H í l í N A N M l i / M A R T I N i ; / , A . i l W M : Documentos para la historl ropa (lie I i mencionada ( iirl» do l.i ( .MIM n .u uní y lítsl;mr:u ion le ln> ración, /arago/a. Universidad de /arayo/a. objetos artÍNlk'os y do l¡i culturii, de I'ÍX7, resultado del ('(ingreso I i-nui M A l í T i N I ' / J U S T K ' l A, M.J.(l99f,): Antología de textos sobre resta cional sobre Bienes Culturales y Ambientales, celebrado en Siena un i m ,111 don. traducción y estudio crítico, Jaén, Universidad de Jacn. tes. Su redacción se debe al arquitecto l'aolo Marconi y traía de pone il .h.i algunos aspectos de la Carta del Restauro de 1972, matizando las p > l u h i eiones, recalcando la conservación preventiva y diferenciándola ciar; m-iiii de la salvaguardia, la restauración y el mantenimiento. Permite la ana ilusin en l a c ~ ' -'" bibliografía comentada ( ¡ A R C Í A CUETOS, M. P., A L M A R C H A NÚÑEZ, M. E. y HERNÁNDEZ MAlí TÍNKZ, A. (coords.) (2010): Restaurando la memoria. España r Italia anif la recuperación monumental de posguerra, Oijón, TREA. Una serie ik1 cu La buena diagnosis y la prevalencia de la conservación sobre la restau- sayos ofrece un excelente y pormenon/ado análisis de la restauración en ración, los tratamientos reversibles, así como el respeto a los valores do ciertas zonas de la península, como Andalucía, Aragón, Castilla, Galicia y cimiéntales de la obra son los principios éticos que se ha marcado la res Cataluña. Incluye además dos esludios a la reconstrucción en Italia durante tauración del siglo xx. Sin embargo, estos objetivos se han ido haciendo la posguerra. más difíciles con el tiempo y la complejidad de la restauración moderna ha GONZÁLEZ-VARAS, I. (1999): Conservación de Bienes Culturales. Teoría, his- aumentado ante la nueva problemática que comporta la conservación del toria, principios y normas, Madrid. Cátedra. Como uno de los libros más in- arte contemporáneo, las manifcslaeiones artísticas actuales, con todas sus dicados para preparar la asmmiluní, se recomienda la lectura de los capítulos peculiaridades (materiales, técnicas y conceptuales), así corno los nuevos 7 y 8. "bienes culturales" que abren una renovada dimensión en las teorías de ln conservación y restauración. MACARRÓN, A. M" (2008): Historia de la conservación y restauración, desde la Antigüedad hasta el siglo xx, Madrid, Tecnos. Bibliografía comentada en el Por otro lado, las diferentes posibilidades de estudio, análisis y criterios tema 4. han seguido creciendo, como las que ofrece la informática mediante el uso MACARRÓN, A. M3 y GONZÁLEZ, A. (1998): La conservación y ¡a restauración de reconstrucciones virtuales para obras mutiladas, restos arqueológicos y en el siglo xx, Madrid, Tecnos. El libro puede ayudar al alumno a repasar lagunas. Es evidente que el progreso ha contribuido eficazmente en mu- conceptos de los contenidos de anteriores temas, como la evolución del con- chos ámbitos de la conservación, sin embargo hay que tener en cuenta que cepto de Patrimonio, siendo además un texto clave para el estudio de los la restauración no es un problema únicamente técnico o científico, sino un procesos y fases de la documentación y conservación de las obras de arte. A problema estético e histórico (Martínez Justicia, 2001). partir del capítulo 5 pormenoriza los criterios y métodos de la restauración del siglo xx incorporando numerosos ejemplos. MARTÍNEZ JUSTICIA, Ma J. (2001), Historia y teoría de la conservación y res- tauración artística, Madrid, Tecnos. Bibliografía comentada en el tema 4. Bibliografía Textos y documentos sobre Restauración Bibliografía de ampliación BRANDI,C. (1988): Teoría de la Restauración, Madrid, Alianza, CAPITEL, A. (198X): Metamorfosis üe monumentos y teoría de ¡a rexhtitnifióti, ItliCK, .1. y DALEY, M. (1997): La restauración de obras de arte. Negocio, culi» Madrid, Cátedra. ra, controversia y excándalo, Barcelona, Serbal. Hl-VAN, R. (2006): The destruction of Memory. Architecture ai War, Londun, CHUECA GOIT1A, F. (1981): Invariantes castizos de la arquitectura española. In- variantes de la arquitectura hispanoamericana. Manifiesto de La Alhainhru. Reaktion Books. Madrid, Dossat. 284 l ' A I K I V I O N I O I I I S t O K I C I ) A l í N S ! ICO I I M A ' í l . A S K I H !• \ I U N I S S O U K I I / \ U I ; S ! A I ! H A l ' H ' l M M ( ) l ) t : i í N A 285 Tema 10 EL PATRIMONIO HISTÓRICO .1, / , . Menéndez-l'itlal, la confianza de un método, Valladolid, lli .idm! ,1,. ESPAÑOL: CRISIS Y RENOVACIÓN Valladolid. MUÑOZ COSME, A. (1989): La conservación del Patrimon pañol, Madrid, Ministerio de Cultura. NAVASCUES, P. (1995): "La restauración de monumentos en España: una mación hibiio»rálk-a (1954-1994) en Historiografía ilel arle cspah •I en I,,, siglos xixyxx, Madrid, CSIC, pp.77-88. SORALUCE BLOND, J. R. (2008): Historia de la arquitectura ivxluiut da litl \ Renacimiento ai Movimiento Moderno (Vol. 11), A C'oruña, Servi/o (Ie l'nl caeións de a Universidade da Coruña. I . Introducción: un legado en peligro, los anos de la posguerra y el dcsarrollismo. I . I . Una protección insuficiente: incapacidad administrativa y estancamiento legal. 1.2. El turismo de masas. I 3. Incomprensión del Movimiento Moderno e indefinición arquitectónica. 1.4. El desfase legislativo y el resurgir de una preocupación por el Patrimonio. .?. La Ley del Patrimonio Histórico Español (LPHF71985). 2.1. Patrimonio Nacional (PN). 286 l ' M l í t M O N l o i l l s l o l í i i n A i i i í s i i r n I I M.\ III 1 I l ' M U I M n M n l l M M U K 1 1 1 SI'ANOI: CRISIS V INNOVACIÓN 2K7 I. InlrndiUTióii: un li p< I I - - H . los :iñ(is di' l:i |M»S-IU i . anua! y, el lacero, por el propietario del bien. Se estipulaba además qik 1 el y el (k's;u rollisino listado podrá ejercer el derecho de lanleo y el de retracto, este úllimo en un pla/o de seis meses a partir de la fecha en que tenga conocimiento de la tran- sacción de! bien. Esta norma fue desarrollada por un Reglamento aprobado Superada la etapa de expolio de los bienes del Patrimonio historie_. el 26 de abril de 1957. lístico español y puesta al día su protección legal con la Ley de 19.V1 pnn A este conjunto legal habría que añadir las disposieiones ya señaladas 1 en que muchos de los peligros que le atenazaban estaban conjurados. Perí materia urbanística, como la Ley del Suelo de 12 de mayo de 1956, que daba e asi: la Guerra Civil y sus destrozos, seguida por la etapa del dess predominio al Estado frente al poder de los consistorios. Otras categorías pa smo que fomentó el turismo por encima de la conservación patrimw irimoniales que recibieron atención legislativa fueron el patrimonio arqueo ineficacia de la legislación y los instrumentos de protección y la pn_ lógico en el que, por vez primera, se contempla la arqueología submarina jadez de las administraciones implicadas, postergaron hasta la llegada! (Decreto 2055/1969 de 25 de septiembre) y el patrimonio etnográfico, con la Democracia el establecimiento de una visión actualizada y ordcnudn 3. protección de "hórreos y eabazos antiguos existentes en Asturias y Galicia" nuestra herencia cultural. Este punto de vista, concretado en la Ley de Piiirl- a través del Decreto 449/1973, de 22 de febrero. monio Histórico de 1985 y en su posterior desarrollo por parte de las autono- mías, así como en la incorporación de España a organismos internacionnluK Entre los organismos de nueva creación de este período se puede citar como la UNESCO, han permitido que, pese a la persistencia de carcnciim V el establecimiento de sendos Patronatos Nacionales para la gestión de los lagunas, el patrimonio del país afronte el siglo xxi en unas condiciones equi- Castillos de España (Decreto 785/1962 de 22 de abril) y de Santiago de parables a las de cualquier otra nación europea. Compostcla (Decreto 1941/1964 de 11 de junio). Por último, dentro del paulatino proceso de incorporación de España a los organismos internacionales, se suscribieron varias convenciones. En- Ire ellas cabe destacar la ya mencionada Convención de La Haya, de 1954, /. /. Una protección insuficiente: incapacidad administrativa y adoptada por nuestro país seis años más tarde (BOE de 24 de septiembre de estancamiento legal ! 960) y la Europea para la Protección del Patrimonio Arqueológico de 1969, cuya adhesión se produjo en 1975 (BOE de 5 de julio). La norma fundamental para la salvaguarda del patrimonio historio i t | A pesar de todos estos intentos protectores que ampliaban el campo de pañol continuó siendo durante medio siglo la Ley de 1933, que pese a h . i l n i acción de la innovadora Ley de 1933, los resultados fueron insuficientes sido promulgada por la República se mantuvo en vigor, como ya se ha rcl'í' dada la existencia de múltiples obstáculos para su aplicación. Las medidas rido, durante toda la etapa franquista. Su misión se vio complementada cotí ile protección y conservación de los bienes del Patrimonio histórico-artís- la aprobación de una serie de normativas que regulaban algunos aspeclim, lico, vigentes en España al iniciarse la segunda mitad del siglo xx, siguen, como la creación de varios museos (Museo de América, a raí/ del Decrdll I como ya sabemos, los principios declarados en la Carta de Atenas de 1931, de 19 de abril de 1941, el Museo Etnológico aprobado a través del Do i . - i . , recomendaciones que se van a mantener hasta la década de los años setenta 2411/1962, de 20 de septiembre o el Musco Nacional de Arte Hispannmu y principios de los ochenta. Se trata de un largo periodo de tiempo en el que sulmán, creado por Decreto 3390/1962, de 13 de diciembre, proceso (|titf se advierte, por un lado, un desfase en la reflexión teórica y, por otro, una concluirá con la fundación del Musco Nacional de Arte Romano, en MCI idii, inexistente coordinación en las medidas preventivas y protectoras adoptadas en el año de 1975) y también de archivos, como el Archivo General de In en el ámbito del marco europeo, provocando una destrucción en nuestro pa- Administración, constituido mediante Decreto 914/1969, de 8 de mayo. trimonio considerable que tan sólo se explica por el aislamiento político de lispaña, durante las décadas que van de la posguerra hasta el eom¡en/n de Otro aspecto regulado durante el periodo franquista fue la expropiar la democracia. Mientras tanto, Europa, desde la finalización de la Segunda for/osa, mediante la Ley de 16 de diciembre de 1954, que afecliiha .1 I . , Guerra Mundial y debido a la necesidad de reconstrucción de sus monumen- "bienes, muebles o inmuebles, de valor artístico, histórico o arqueológico" tos y ciudades, se había convertido en un auténtico laboratorio de experi- {artículo 76). El proceso de expropiación se llevaría a cabo previa tasación mentación, propiciando la investigación y la búsqueda de métodos eficaces por parle de una comisión formada por tres académicos: uno designada p>u de restauración y rehabilitación -sobre todo en Italia-. Al margen de España, la Mesa del Instituto de España, otro por el Ministerio de Lducación Mil- Italia y el resto de Europa celebran Congresos al respeto, convocados por 2NH l'AIKIMONIMIIISIDKK'OAIíTÍsnn) l'l'MA 10. N l^nílMONIUIIISmKICMhSI^ÑOLí'RlSISY RENOVACIÓN 28') l i > - organismos ¡ntemacionalM > l l . i l i . i • • ; m l i ( i inna de numerosas iviiiiioiK'N donde los expertos elaboran l;is diivetnccs de ¡irliuieión en m;ileri;i di- lulcl.i y prolección píitrimonial a a finales de los años ochenta se irá abriendo paulatinamente a l;r corrientes externas, incluso suscribiendo los documentos más ¡inpoihmii". como la Carta de Vcnecia de 1964 y la normativa de la de París de 1972, Sil embargo, para esa fechad deterioro patrimonial había llegado a unos l í n n U " inaceptables. Entre las causas del deterioro patrimonial habría que desiacaí 1.2. El turismo de masas Tras la reconstrucción y con un patrimonio disgregado, y una ve/, es lablecida la Dirección General de Turismo, dependiente hasta 1951 del pensamicnlo de! capitalismo occidental imperante: los precios, muy favora- Ministerio de Gobernación, hasta que en ese año se crea el Minisierio di 1 bles para el extranjero y el turista. Información y Turismo, se inicia el fenómeno del turismo en España, un;i Con ello, las visitas a España empiezan a aumentar, eligiéndose en prin- actividad que irá progresivamente extendiéndose hasta configurar un mo- cipio las ciudades monumentales y en las que ganan en afluencia Santiago vimiento de masas. de Compostela, Ávila, Toledo Segovia, Salamanca o Granada, por citar al- En principio, la Dirección General de Turismo dadas las necesidades gunas -precisamente, las que acabarán siendo nominadas Ciudades Patri- económicas se ocupó de un trabajo de captación, la del mercado exterior, monio Mundial-, así como las urbes más cosmopolitas -Madrid, Barcelona una propuesta que se pudo llevar a cabo tras el levantamiento, en 1950. o Bilbao, siempre con un coso taurino preparado- que facilitan su llegada de las sanciones político-económicas establecidas por la ONU. Con ello, a cualquier turista, dados los medios de transporte, comunicación, servicio lispaña dejaba de estar aislada, a lo que se sumó en 1955 el ingreso en el y alojamientos con que cuentan. Curiosamente, serán estas últimas las que citado organismo internacional, como miembro de pleno derecho. Inaugura reconstruyan en un futuro, no tan lejano, aunque sí en medio siglo, una de las !a Dirección General Luis Antonio Bolín, quien aplicará un auténtico m;n imágenes más renovadoras de la España de comienzos del siglo xxi. keling de propaganda turística con el fin de favorecer el viaje a nuestro país, Cualquier excusa fue motivo para este marketing o propaganda que lan- impulsando los viajes: se invitan a periodistas extranjeros a conocer España zó la Dirección General de Turismo: desde un congreso de hostelería hasla y no sólo a los periodistas, recordemos las figuras consagradas de la políli- uno eucarístico. Aunque las visitas redundaron en las grandes capitales hi/,o ca y [a sociedad de la época, incluidos reyes del Próximo Oriente o actrices despertar del letargo a numerosas ciudades históricas y también inició la reconocidas de la cinematografía del momento—y se abren buscando el eco revitalización de la ciudad mediterránea, la del Levante y Andalucía, para informativo -citemos la propaganda del antiguo NODO- oficinas de turis- ir consolidando paulatinamente los destinos costeros. Estos acabaran siendo mo en el extranjero, como la de Los Ángeles, acto al que acudieron las pi ni enclaves a promocionar: diferencia, en primer lugar, bajo coste, sol y cu cipalcs agencias de viajes de Estados Unidos, así como miembros relevante rácter ameno -o singular- de sus gentes que recuerdan los tópicos del siglo de la vida cultural y social de la ciudad. No fue otra cosa que una política di 1 anterior. La propaganda tuvo su efecto y a lo largo de los años cinciienln lis nti/rkefitig y que entonces consideró, o revalorizó, un tópico decimonónico paña pasa a ocupar uno de los primeros puestos entre los países elegidos pul para ofrecer un atractivo turístico al viajero/extranjero, al resaltar lanío U* los turistas norteamericanos, después de Francia, Inglaterra y Sui/a. l'ronln aspectos históricos, artísticos, como religiosos y folclóricos, es decir: loros, estas últimas naciones quedarían desbancadas. danzas, gastronomía ahora más exquisita, y totalmente superada a la de mistada por los viajeros de la centuria anterior-, que recordaban que Kspaitji El resultado del impulso dado al turismo exterior fue el convencimiento seguía siendo diferente. Y, además, ensalzó una nueva categoría acorde al de que esta actividad era un motor económico. Se trata de un aspecto que 2 . l.i'. ciudades, sino para el paisaje urbano, el campo y la naUíralc/a, para el de la economía tuvo una estrecha y establecida relación con el 1'iilnn mcdlocunbientG. l,a falta (Je planificación, la construcción sin medida, las histérico-artístico español, con su difusión y su protección, algo qn< • 1 1 transformaciones y alteraciones irreversibles afectaron a las ciudades monu- ramente desestimaron los responsables de los organismos aliviados - u i. ••. ii.ilcs, las que, en mayor medida, acusaron un desgaste muy severo por años cincuenta y sesenta, hasta el punto de dar uno de los pasos nía . . .|». un desarrollo ineontrolado tanto turístico como industrial. vocados y erróneos para los bienes culturales: el distanciamicnlo y l;i i " • i • l'cro, evidentemente, hay que tener en cuenta otros factores en la deslnn rior ruptura entre la ecuación de la vieja triada: viaje/turismo/pal rimo iI i mu del Patrimonio durante estas décadas. Si el auge del turismo produjo el viejo respeto hacía la cultura -aquel entendimiento que evaluó el n i . i i < | n < • (misino de masas en España, en arquitectura la vigencia de los postulados de conocimiento-admiracii di 1 Movimiento Moderno, entendidos de una forma localista, provinciana peto-promoción-rehabilili \ superficial, produjo paralelamente el destrozo de la imagen del paisaje que, durante las dos primu.i i i m baño y la imagen de nuestras ciudades. La arquitectura que se desarrolló cadas, había presidido la ^ n-n limante estas décadas no supo entender, o no pudo compenetrarse, con la ri- de la actividad turísliea se n i ' i • ((in'/a patrimonial; y el despreció se impuso por completo sobre la inoperan- por completo en los nuevo:, < M . i K1 legislación, ayudada además por el Estado y por los errores de un turismo nismos responsables. Se o l v i - l . . I m.il dirigido. Ahora bien, comprensible, si se quiere, en unos momentos en principio de mutuo enlendii •< que se buscaba un desarrollo económico, el que propició que la economía y sólo se pensó en el ik-saiiollu ild pais, en cuanto al sector turístico, se situara en el grupo de los avanzados. económico. En el periodo de I l '(>(l n 1970/75 se fomenta en lispuíiii o| turismo o destino conocido coiim | de "sol y playa", bien conocido 1.3. Incomprensión del Movimiento Moderno e indefinición por su proyección internuduiinl, arquitectónica aunque todavía no tanto puní Ion efectos negativos que conllevó. I u til denominado Movimiento Moderno fue fecundado en la famosa Bau- riqueza patrimonial en la que NÚ liaus, la escuela alemana de arquitectura y diseño que Walter Gropius fun- insistió,en unos comienzos, qucilil dó e instaló en la ciudad de Wcimar, trasladada posteriormente, en I°-I lí, a ron a merced del desamparo, | ti ion Dessau. Su importancia viene de la riqueza y variedad de sus propuestas, el turismo interfirió en el descnvol' y de su objetivo, el de buscar nuevas formas de creación, tanto en diseño, vimiento natural y en el desarrollo en volumen como en espacialídad, para crear lugares acordes con la reali- de la economía lógica, no sólo do dad de su función. Por ello, acepta la producción y el diseño espacial, sin las ciudades, sino del territorio, im- olvidar la estética y la calidad, aspectos que no sólo revoluciona, sino que perialmente del costero. At|itdllt • intuición del Marqués de la Vcnii- rcvitaliza. Entre el repertorio tipológico que propone destacan las l a l > n . u las viviendas y unidades habitacionales, dirigidas a la población, l.imbmi Inclán de posibilitar el viaje tiendo los edificios monumentales para la representación política, peni sobre linio el exterior para aunar turismo y productos de uso de las clases medias alemanas. En algunas de éltil • cultura se desvaneció y habn'i i|iií impondrá la estética Bcmhuus y en la segunda década del sido la u u r v a esperar a las últimas décadas ilol arquitectura, el Movimiento Moderno, con su renovación de los poslu siglo xx para restablecerla y iv- lados tradicionales, impregna a las nuevas generaciones de a i q u i i ^ in-. conducir el destino de calidad y I ti Su alcance puede ser comparado con el peso que en la plástica luvk'ioii