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DISCURSO INSCRIPCIÓN DE COMITÉ PROMOTOR MARTA LUCÍA RAMÍREZ 2018-2022

Si hay un sueño por el que valga la pena luchar, ese es Colombia. Contamos con recursos naturales y humanos extraordinarios para convertirnos en ejemplo de desarrollo y equidad. Vivimos hoy un momento de incertidumbre y preocupación sobre el futuro de nuestra Nación, pero a la vez estamos haciendo una toma de conciencia colectiva sobre los múltiples cambios institucionales, sistémicos, culturales y sociales que debe hacer nuestro país para decidirse ahora sí y para siempre, a sacar la mejor versión de Colombia.

La Colombia segura, justa, educada, emprendedora, incluyente próspera y en paz sí es posible, si asumimos un verdadero compromiso por hacer entre todos las transformación que requerimos como sociedad.

Si nos lo proponemos de verdad, en poco tiempo podremos lograr que cuando otros hablen de Colombia, lo hagan con admiración y seamos un referente de la evolución positiva, estructural e irreversible de todo un país que nos dé el auténtico orgullo de ser colombianos.

Ha llegado la hora de darle el protagonismo y los primeros titulares a los millones de colombianos honestos, buenos, inteligentes, trabajadores; a los empresarios que invierten, generan empleos y perseveran en trabajar en Colombia y por Colombia; a la inteligencia y el carácter de las mujeres que aportamos también nuestra naturaleza sensible para construir consensos que cuiden el futuro de largo plazo de nuestro país.

Es el momento de mirar adelante conscientes de las dificultades, pero convencidos de las posibilidades y reivindicar nuestra diversidad, la riqueza cultural y étnica de Colombia; el contar con una población joven talentosa y ávida de participar. Llegó el momento de dar un paso adelante para concentrarnos solo en construir futuro, porvenir e ilusiones para nosotros y las generaciones posteriores

El momento que vivimos tiene un nombre: Incertidumbre. Y la incertidumbre paraliza, genera dudas, y limita nuestra capacidad de acción. Vivimos tiempos de malestar social por la corrupción desaceleración económica, polarización política y pérdida de confianza ciudadana en las instituciones. Todo esto amerita correctivos inmediatos que no dependen de la voluntad y la esperanza, sino de tener la determinación de cambiar el rumbo para salir del abismo de la incertidumbre. Necesitamos construir un futuro diferente empezando por aceptar que la columna vertebral de nuestra sociedad debe ser el cumplimiento de la ley por todos, sin excepción. Ese compromiso debe ir simultáneamente con la educación en valores y respeto, así como con el fortalecimiento de la justicia para terminar el imaginario simplista de que “todos son corruptos”, o “que todo vale”, con lo cual se está tendiendo alfombra roja a la llegada del populismo.

La contienda electoral del 2018 debe referirse a las necesidades de la gente y debe poder calibrar quien cuenta con las credenciales y propuestas para que el país asuma el camino del mejoramiento continuo en sus indicadores de bienestar humano, desarrollo y generación de una riqueza incluyente que cierre definitivamente las brechas de pobreza y garantice la dignidad de la vida de cada persona. Que cada colombiano sienta que vale por sus méritos y no por sus

y garantice l a dignidad de la vida de cada persona . Que cada colombiano sienta

‘palancas’. De lo contrario, el pretexto de la división por la paz, nos continuará arrastrando al aumento inaceptable del narcotráfico y a un populismo lleno de promesas irresponsables e imposibles de cumplir que podría terminar acabando desde adentro con la democracia colombiana.

Todos tenemos la obligación ética de luchar por la paz la que solo se consigue cuando la justicia

y la verdad hacen parte de la misma ecuación. Los colombianos merecemos tener libertad de

progresar y eso solo se logra cuando se rescata el valor del trabajo y se pone al ciudadano y su

educación, en el primer lugar de la sociedad.

Mi decisión de ingresar a la política electoral se produjo hace 10 años después de constatar en el

Ministerio de Defensa, el compromiso y sacrificio de nuestros militares y policías por proteger a

la población y la dolorosa e inexplicable ausencia del Estado y el abandono de la población a su

suerte, en múltiples lugares del país. Durante muchos años me he preparado para hacer un

manejo eficiente y transparente del Estado y no estoy dispuesta a quedarme impotente porque

he salido a defender a los colombianos en lugar de quedarme opinando y observando la

decadencia de nuestras instituciones y de nuestra democracia, mientras otros continúan el festín

de

siempre con la política clientelista y desocupando al Estado.

La

política debe representar ideas y principios para el bien común y esto debe hacerse desde las

instituciones, no desde las vanidades ni los personalismos. Lamentablemente los partidos se han deteriorado hasta el punto que se han desdibujado sus ideas para privilegiar maquinarias y

prebendas para unos pocos. Por eso hoy la sociedad no siente que sus ideales estén representados

en ellos. Sin embargo, no nos equivoquemos. Es urgente hacer la reforma política pendiente

que fortalezca y democratice a los partidos y que los haga responsables y confiables ante la ciudadanía.

Desde que ingresé al Partido Conservador he dicho que creo en su doctrina porque comparto que las instituciones deben estar por encima de las personas; que la libertad y el orden de la sociedad se derivan del cumplimiento de la ley y de la correcta aplicación de la justicia; que el desarrollo económico y del campo, son esenciales para garantizar la vida digna de todos los colombianos sin excepción y porque creo en la familia, como célula principal de la sociedad.

Expresé públicamente en repetidas ocasiones, mi deseo de aspirar nuevamente a la presidencia enarbolando las banderas del conservatismo. Sin embargo, no estoy dispuesta a quedarme de brazos cruzados mientras dilatan nuevamente con cálculos burocráticos la candidatura del partido, porque es urgente el trabajo que hay que hacer para solucionar las necesidades de educación, seguridad y empleos de calidad para nuestros ciudadanos.

He tomado por eso la decisión de salir a buscar la candidatura a la Presidencia de Colombia por

firmas porque rechazo que nuevamente se frustre nuestra candidatura por cuenta de quienes se preocupan más por intercambiar favores con el gobierno de turno, subordinando el Congreso y

los partidos políticos al Gobierno, en lugar de dedicarse a resolver los problemas reales de la

gente. Reitero mi intención de participar en la alianza convocada por los ex presidentes Pastrana y Uribe, con las víctimas, las iglesias y los independientes que quieren el cambio para Colombia.

Quiero competir para ser la candidata de la Alianza con el apoyo de todos los sectores que la conforman para que así los colombianos tengan una verdadera opción de cambio.

con el apoyo de todos los sectores que la conforman para que así los colombianos tengan

Desde las calles lucharé por demostrar que se puede hacer política limpia, sin comprar votos y lograr un gobierno en el que se pueda confiar porque esté comprometido a fondo en luchar contra la corrupción, el narcotráfico, la pobreza y la falta de oportunidades. Un gobierno que sirva a los ciudadanos, que cumpla y haga cumplir la ley y no ponga a los colombianos y sus impuestos al servicio de los políticos. Pido a todos los colombianos, empezando por los dos millones que me honraron con su voto en las elecciones del 2014 y a esas bases del conservatismo, que hagan suya esta candidatura y me acompañen a conseguir las firmas necesarias, vinculando ciudadanos de todos los partidos y a aquellos que no tienen partido pero que también sienten dolor y preocupación por el futuro de Colombia. A las mujeres colombianas de todas las regiones, de todas las edades y condiciones sociales; a todos nuestros jóvenes, a los empresarios, a las familias de nuestros militares, los campesinos y a los trabajadores, que vean en este esfuerzo por conseguir la candidatura presidencial mediante firmas, la posibilidad que tenemos entre todos de sacar a Colombia adelante segura, prospera y en paz.

Tenemos la posibilidad de poner a Colombia en el lugar que la historia le tiene reservado.

Entre todos, con la fuerza del cambio, vamos a poner en orden esta casa colombiana.

Marta Lucía Ramírez de Rincón.