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“VE Y HAZ TÚ LO MISMO...


Evocando y relanzando el Congreso de la Vida Consagrada

Ponència impartida per JOSÉ Mª ARNAIZ, SM,


Secretari General de l’USG
en la 52 ASSEMBLEA GENERAL DE L’URC
Barcelona, 16 de març de 2005

Para algunos el Congreso de la VC ha sido un acontecimiento no fácilmente repetible y un


punto de referencia obligada para los consagrados; y también una “pietra miliare” para el futuro
de la VC. Pero es demasiado pronto para decir todo esto. Lo que sí podemos afirmar es el
hecho de que ciertamente no será posible hablar de la VC presente y futura ignorando cuanto
ha sido dicho en el Congreso de la pasión vivida por tantos religiosos y religiosas por Cristo y
por la humanidad. En él ha triunfado la vida, el encuentro, la escucha, la palabra acertada, el
discernimiento y la búsqueda.

En esta conferencia quiero presentar los trabajos del I Congreso Internacional de la Vida
Consagrada organizado por la UISG y la USG. Trabajos que necesitan una explicación para
situar, explicar y así mejor entender el proceso seguido en la rica y vital reflexión teológica que
ha tenido lugar en la preparación y durante la realización. Desde un primer momento se vio
claramente que el Congreso se convertiría en un mensaje claro, en un método participativo y
en un acontecimiento de gracia. Por lo mismo, no hablaré solo de los contenidos. También me
referiré a los protagonistas del Congreso, los que han reflexionado, los que han escuchado, el
espíritu con el que se ha celebrado y los desafíos que nos quedan por delante. Para ser más
claro, vamos a hacer un poco de historia y un poco de teología; vamos a continuar la
conversación iniciada con esta ocasión entre los religiosos y religiosas del mundo entero.
Vamos a entrar en el postcongreso, en la tarea que nos dejó pendiente.

I. Dónde nos toma el Congreso


1. Sentimos la necesidad de un Congreso
En el ya “lejano” mayo del 2001 la Unión de Superiores Generales y la Unión Internacional de
Superioras Generales sintió la necesidad de organizar un congreso. Sería el primero conjunto,
sería mundial, con la participación de los presidentes/as de las Conferencias Nacionales y
Continentales. Habían pasado 10 años desde el Sínodo y casi desde la publicación de Vita
Consecrata. Se quería un congreso diferente de los que estamos acostumbrados a montar.
Menos académico y más vital. Se necesitaba vivir un proceso participativo en igualdad y
reciprocidad entre hombres y mujeres y entre los diferentes realidades culturales y
generacionales de la VC. Lo diverso estaría muy presente; debía notarse, decirse y oírse.

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Necesitábamos ayuda para ver mejor los signos de vitalidad que el Espíritu está haciendo
surgir en la VC hoy, identificarlos, discernirlos y convertirlos en punto de partida de etapa
nueva en al historia de la VC. Para ese congreso queríamos una perspectiva intercultural y en
el primer momento interreligiosa; no podía faltar una sensibilidad inclusiva. Se quería poner
juntas la experiencia del que gobierna (Superiores Generales) y la intuición y creatividad del
que reflexiona y escribe (Teólogos/as, responsables de centros de teología de la VC y
directores de revistas). A todo ello había que añadir el entusiasmo de los jóvenes. El Congreso
sería la voz de los religiosos/as para los religiosos/as; y una voz autorizada y relevante.

2. Nacieron unos objetivos


El “visioning team”, un equipo de 6 personas de las dos Uniones, así los formulaba en
septiembre del año 2001 . 1. Verificar la situación actual de la VC. Hacer el punto: Encontrar lo
fundamental y prioritario y lo nuevo y original. Analizar el efecto, sentido y relevancia de la VC.
2. Tomar conciencia de la corresponsabilidad de las dos Uniones y de las Conferencias en la
animación de la VC. 3. Descubrir, acoger y reforzar lo nuevo: Nuevas formas de VC, signos de
vitalidad, profetismo y por supuesto de esperanza. 4. Crear un espíritu, una espiritualidad y una
praxis de comunión en la Iglesia y en el mundo. Ver la forma de multiplicar las instancias para
la comunión de los carismas y la intercomunicación entre las estructuras. Colocar la VC en el
corazón de la Iglesia.

3. Objetivos que pedían un especial proceso y un espíritu


Para alcanzar esos objetivos era necesario hacer un proceso. Proceso que tendría tres etapas,
tanto en la preparación como en el desarrollo del mismo Congreso. Comenzaríamos por
identificar lo que es nuevo; discernir a dónde nos conduce el Espíritu, y proponer cómo
responder de manera nueva a estas llamadas. El espíritu que animaría todas las tareas del
Congreso se fue expresando desde la primera etapa de su preparación con estos verbos que
recoge el IL:

“Acoger: supone ver, describir, escuchar lo que el Espíritu nos ofrece y conmoverse como
reacción motivada por razones evangélicas.
Dejarse transformar: lo cual es posible si estamos abiertos a aprender y discernir los espíritus
que nos mueven.
Iniciar una nueva praxis: esto acontece si estamos dispuestos a decidirnos a hacer propuestas
que ayuden a transformar, re-estructurar, in-novar y relanzar nuestra praxis concreta. Estas
propuestas traen una doble exigencia: la de la conversión personal y comunitaria y la de la
transformación del ambiente y de las estructuras.
Celebrar: una actitud auténticamente celebrativa no puede faltar en el congreso. Ello requiere la
capacidad de simbolizar, contemplar, disfrutar, pedir perdón, interceder, agradecer y alabar.” (IL
8).

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4. Encontramos un título y un tema
El octubre del año 2001 se establece un primer contacto con algunos superiores/as generales,
algunos presidentes/as de conferencias nacionales y con un número reducido de teólogos/as.
Así se obtiene una primera impresión y reacción sobre la oportunidad de la propuesta de la
celebración del Congreso y sobre los objetivos del mismo. Se piden sugerencias sobre el tema,
el modo de preparar el mismo Congreso y de celebrarlo.
Con las respuestas recibidas, el “visioning team” presentó a la Comisión ejecutiva de las dos
Uniones el tema central y señaló cuáles deberían ser los temas transversales. Fue larga la
discusión para llegar al título Pasión por Cristo y pasión por la humanidad. Se quería para la VC
la pasión de Cristo, la pasión con Cristo y la pasión por Cristo; se quería para los religiosos la
pasión de Cristo por la humanidad. Esta pasión en algún momento se propuso que fuera
“compasión”. Con la pasión se buscaba más intensidad para la VC y acierto y decisión para
focalizar mejor a la misma. Hablar y actuar con pasión significaría proceder desde las entrañas,
desde el corazón, desde lo más vital de uno mismo y desde la trágica y fecunda Pasión de
Jesús. Esta pasión se necesita para cambiar el rumbo de la historia de las personas, las
comunidades o los Institutos religiosos. El logo que se elaboró expresa gráficamente esa
pasión con su colores fuertes, con la presencia del rojo, con el movimiento que lo envuelve
todo, con la cruz que atraviesa el mundo para salvarlo y hacerlo Reino de Dios. .

Los temas transversales vendrían de esta gran pasión. Enumero algunos de ellos: “relanzar la
VC en sus dimensiones de espiritualidad, comunión, alegría, esperanza para la misión y
percibir la novedad del comienzo del milenio”. En una palabra, esa pasión nos llevaría a vivir,
para empezar, un acontecimiento marcado por la fuerza del carisma de la vida religiosa y nos
abriría a la aceptación de la diversidad y a la necesidad de derribar miedos y separaciones.

5. Buscamos un icono
En el año 2002 y comienzos del 2003 se inicia la preparación más inmediata. Preparación que
ha durado un poco más de dos años. Se crea la organización correspondiente: Comisión
central, Secretariado general, Secretariado ejecutivo y 8 Comisiones. Para que un Congreso
cumpla sus objetivos se necesita organización y estructura, proceso, participantes y contenido.
En la preparación de este Congreso y en su celebración se ha procurado que fuera la ocasión
para hacer la reflexión adecuada al momento presente, sobre la VC. Se necesitaba demostrar
que se ha permanecido cam biando y que se ha cambiado permaneciendo. Llegar a decir
atinadamente esto era indispensable. Para decirlo bien se partió del Documento Vita
Consecrata y se quiso dar un paso más. Ese paso más, esa etapa nueva, esa llamada a la
acción, esa intuición de formas nuevas de vivir la VC han producido muchas páginas de
reflexión teológica sobre la VC durante el tiempo de preparación. Algunas de ellas han brotado
de la contemplación del doble icono: La samaritana y el samaritano. La elección del mismo
creemos que fue un acierto. Se buscaba uno que fuera inclusivo y que llevara a la pasión por
Cristo y por la humanidad, que volviera a la VC a su punto de referencia y a “su primera
norma”, el Evangelio, que nos permitiera ver nuestros errores y debilidades (nuestros
“maridos”), que trajera radicalidad y profecía. No resultó fácil dar con él. Fue trabajo del
“Visioning team”.

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6. Elaboramos el Documento de trabajo
Al inicio del año 2003 se comienza a elaborar el Documento de trabajo. Para ello se constituyó
una comisión teológica internacional. Estaba integrada por 14 personas. El criterio para la
constitución de la misma fue que estuvieran presentes los diferentes culturas y continentes y
que sus integrantes –mujeres y hombres– fueran capaces de hacer una reflexión teológica
creativa sobre la VC. Tuvo su reunión más prolongada en octubre del 2003. Ya antes de la
reunión se había elaborado un primer borrador. En esa ocasión se hace un segundo texto que
tampoco fue el definitivo. Texto que fue enviado a un grupo reducido y variado de personas y
de grupos para obtener una primera reacción. En febrero del 2004 ve la luz el texto definitivo
que todos conocemos del IL. Resultó ser más largo de lo previsto, fue bien recibido, se estudió
mucho, se recibieron bastantes reacciones, nos dio pauta e inspiración para fijar los contenidos
del Congreso y orientar el proceso. Con él se inicia una fase más inmediata de preparación del
Congreso y una mayor implicación en la misma. Este documento no repite la teología de la VC
ya conocida y en cierto modo “consagrada”. Se supone asumida por los participantes. En el IL
hay sociología y Biblia en la primera parte; hay discernimiento y un discernimiento que nos
conduce a la puerta de la refundación en la segunda parte. Se busca revitalizar la VC y
encontrar el modo para conseguirlo. Este es el contenido de la tercera parte que nos encamina
hacia la acción. No dudamos que ha servido para escuchar al Espíritu y descubrir dónde está
haciendo cosas nuevas en la VC como fruto de la fidelidad creativa. El IL ve a los participantes
en el Congreso como protagonistas y centinelas de un momento fuerte de la historia de la VC y
de un hito de esta historia. No quiere que nos engañemos y perdamos horizonte; si algo
pretende este Documento de trabajo es poner la VC en función del Reino.

7. Recogimos las reacciones y escuchamos el eco del Documento de


trabajo: comenzó una colaboración en muchos
A partir del mes de marzo del 2004, empiezan a llegar a la Secretaría del Congreso la
reacciones pedidas sobre el IL. Así, en un cierto modo, el Congreso había ya comenzado.
Desde un primer momento fue muy claro que el IL moría con el Congreso. No se quería hacer
otra redacción del mismo con el material que llegaba. Pero se advirtió que era necesario
reflexionar sobre ese material, articularlo y ofrecerlo a los participantes. Este trabajo lo realizó
una comisión teológica integrada por personas de diferentes Continentes residentes en Roma.
Con esta colaboración se elaboró en el mes de septiembre y comienzos de octubre el
Documento “Del Pozo a la posada”. Es una síntesis interpretativa de las colaboraciones
recibidas. Este Documento nos sitúa entre el pozo de la Samaritana y la posada del Samaritano
y nos invita a “hacer lo mismo” y a “pasar al otro lado” y así viviremos. Fue presentado a los
participantes del Congreso en el momento en que tenían que comenzar a reflexionar sobre un
presente que tuviera futuro por Bruno Secondin, O. Carm. y Diana Papa, OSC.

8. Identificamos el hilo conductor de la reflexión del Congreso:


discernir para refundar
A medida que se acercaban los días del Congreso se vio necesario elaborar lo que llamamos el
hilo conductor de la reflexión del mismo. En nueve puntos y en dos páginas se recoge lo que

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serían los contenidos centrales de la preparación del congreso. Este trabajo fue fruto de la
misma comisión teológica de Roma, de la Secretaria del Congreso y de los facilitadores del
mismo. Describe la perspectiva que se quería dar al Congreso; presenta el marco teológico del
mismo. Con él se quería crear una cierta mentalidad “común” en ol s participantes. A los
religiosos/as nos sobran afirmaciones teóricas; nos falta, con mucha frecuencia, un
pensamiento concreto, un nuevo modo de proceder y unos escenarios y propuestas
alternativas. La VC está urgida de abrir los ojos, descubrir lo nuevo que algunos consagrados
han comenzado a vivir movidos por el Espíritu. Nuestras fuerzas y recursos no se pueden
reducir a hacer ejercicios de supervivencia. Por lo mismo se propone para los participantes el
talante de refundadores. Ellos serán capaces de vigorizar la mística que sostiene la vida y
misión de los religiosos.

9. 885 Samaritanas y Samaritanos hablando, escuchando, compar-


tiendo y celebrando
El día 23 de noviembre comenzaba el Congreso. Therezinha Joana Rasera, SDS, presidenta
del Congreso, nos recordaba que los desafíos que tiene delante la VC piden que estemos
juntos y, juntos, los enfrentemos. Los participantes y protagonistas del Congreso eran 885
religiosas y religiosos que querían aprender a ser samaritanos; querían seguir las huellas de
estos dos significativos personajes del Evangelio y entrar en su escuela samaritana para vivir
una vida consagrada que sea significativa y fecunda en el comienzo de este milenio. Para ello
había que escuchar y que hablar. Las conferencias tendrían una función estimulante para
continuar una conversación iniciada hacía casi cuatro años. Dolores Aleixandre, RSCJ. veía a
estos participantes en su presentación como buscadores de pozos y caminos, buscadores de
Jesús; Joâo Batista Libanio, SJ. nos describió a los religiosos samaritanos de nuestros días y
nos habló de sus realidades y desafíos y nos invitó a la audacia. Timothy Radcliffe, OP. nos
identificó con los samaritanos que, con la mirada levantada, leen los signos de los tiempos que
el momento histórico actual, después del 11 de Septiembre, nos ofrece. No nos puede faltar en
esta tarea la confianza y la libertad. Pistas para saber como será la vida religiosa en el futuro
ofreció Sandra M. Schneiders, IHM. Seis personas habían leído detenidamente estas
presentaciones y desde su propia realidad cultural y de forma de vida consagrada debían
destacar y subrayar lo que estimaran conveniente y añadir lo que consideraran oportuno. Eso
hicieron Marie Thérèse Gacambi, ASN, Bernardo Olivera, OCSO, Judette Gallares, RC., Jean
Ilboudo, SJ., Mani Mekkunel, SG y Bárbara Bucker,MC.

A la escucha nos pusimos con una especial atención cuando llegó el Mensaje del Papa el
último día y también la presentación de Mons. Franc Rodé, CM., Prefecto de la Congregación
para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida apostólica.

10. Soñamos el futuro en torno a determinados temas transversales:


convicciones y acciones
Todos los participantes después de haber escuchado en los primeros días las llamadas más
diversas sentían necesidad de llegar a lo concreto; de hablar de los “cómo”, de las respuestas
a estas llamadas del Espíritu que nos estaban llegando. Para ir en esta dirección y

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encaminarse a la acción se habían elegido 15 temas transversales. Sobre ellos se quería
hablar en grupos de trabajo y sobre ellos se querían proponer algunas convicciones y acciones.
Damos la lista de los temas ya que esta selección fue muy trabajada por los Facilitadores del
Congreso y por la Secretaría. En realidad más que temas son dimensiones de la VC en los que
en nuestros días aparecen signos de vitalidad y también bloqueos y, por tanto, necesitamos
nuevas convicciones y líneas de acción que permitan dar un salto significativo en este tiempo
que viene. Enumero las 15 áreas: 1. Justicia y paz y sufrimientos de la humanidad; 2.
Inculturación, encarnación de la VC en un mundo de cultura plural; 3. El diálogo interreligioso;
4. El arte y la dimensión artística en la VC; 5. Medios de comunicación y transmisión de
valores; 6. Liberar la profecía: la solidaridad con los excluidos; 7. Dimensión profética de
nuestras vidas: el celibato consagrado; 8. Arando la tierra de la Sagrada Escritura; 9. Sed de
Dios y búsqueda de sentido; 10. Formación permanente: para una conversión personal y una
transformación colectiva; 11. Cultura congregacional; 12. Comunidad como misión; 13.
Compartir con los laicos; 14. Liderazgo y autoridad; 15. Dimensión eclesial de la VC.

El Documento final incluye las principales intuiciones y convicciones que fueron apareciendo.
Fue difícil recoger las acciones concretas. No todas tenían el mismo interés, peso e importancia
para los diferentes grupos, formas de VC, continentes, edades... Se dejó la tarea de esta
selección a cada uno de los Institutos religiosos. Ellos deben buscar los lugares donde se
tienen que cavar los pozos, los caminos que se tienen que andar para llegar a esos lugares;
elegir las posadas que van a revitalizar la VC y los compañeros/as de ruta... Los Institutos
religiosos están necesitados, como se dijo en el último Forum abierto del Congreso, de gente
que tenga sed, de buenos aguadores y de experimentados zahoríes. Las pequeñas utopías nos
harán mucho bien. Hay muchas e importantes decisiones que están por tomarse en los
Institutos religiosos. El Congreso nos dejó a punto para llevarlas a cabo.

11. Elaboramos una síntesis de lo vivido y de lo escuchado


La comisión central del Congreso fue clara desde un comienzo en su posición. No se quería
producir un documento largo al estilo del IL. Tampoco se deseaba que no saliera nada como
fruto de los días pasados juntos y sumergidos en un esfuerzo delicado de reflexión. Se orientó,
después de bastante discusión, hacia un documento final que fuera de pocas páginas- unas
seis- que tuviera una mezcla de mensaje y declaración, de reflexión y de propuesta y orientado
a la acción, que pusiera de relieve que estamos en un momento decisivo y delicado, que no
nos dejara en el mismo punto en el que estábamos al comienzo del Congreso, que incluyera
intuiciones ricas, referencia a la Escritura, sentido profético, imágenes y tono poético, que nos
dejara mirando al futuro y con soluciones, sabiendo que no serían mágicas. En una palabra, se
pretendía recoger los elementos principales del caminar de los días del Congreso y
presentarlos como bitácora de nueva etapa. La tarea era ardua. Fue confiada a un grupo de 9
personas, también de culturas diversas, a las que se les dio el nombre de “listseners”. Estos
hombres y mujeres trataron de escuchar atentamente desde el primer momento del Congreso.
Oyeron palabras proféticas ? de Dios y de los hombres? , llamadas fuertes, presenciaron
silencios elocuentes, voces de presentes y de ausentes, evocación de vivencias interpelantes.
Pero la tarea de este grupo no consistía solo en escuchar. Tenían también que hablar y
escribir. Tenían que poder expresar y formular lo que cada participante, al terminar el
Congreso, quería llevarse como el mejor fruto de este Congreso. Fueron varias las redacciones

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que sucesivamente hicieron de lo oído y de lo vivido en el Congreso. Al final se llegó a un
documento que fue muy apreciado y que servirá para continuar el espíritu del Congreso y para
mover a la acción a los diversos grupos y personas implicadas en el mismo.

II. Dónde nos deja el Congreso


Eran altas las expectativas puestas en el Congreso. Ello hacía que a veces la preocupación de
los organizadores fuera grande y se convirtiera hasta en nerviosismo. Ello ha hecho, también,
que la Unión de las Superioras y la de los Superiores Generales tuvieran la intuición de que el
Congreso no terminaba el 27 de noviembre del 2004. El verdadero congreso comenzaba en
ese momento. Los asistentes han sido muchos y muy calificados y tienen modos diversos de
continuar este espíritu vivido, este método propuesto, este camino indicado, este proyecto
lanzado, esta forma reforzada de vivir en Iglesia, este sentir hondo y exigente la pasión por
Cristo y desde ella la pasión por la humanidad, esta llamada profética a la acción. La tarea que
tenemos por delante es grande. Nos va a seguir pidiendo tiempo, energía, dedicación... vida
entregada.

Una nueva forma de VC es posible; está afirmándose. Es un mensaje fuerte del Congreso. En
él hemos hecho un primer borrador de la descripción de una VC revitalizada, mundial e
interconectada. Necesitaremos aún algunas redacciones provisorias y así llegaremos al texto
definitivo que se escribirá con las letras de la vida cotidiana. En esta redacción definitiva
trabajarán no solo los participantes al Congreso sino todos los religiosos/as que quieren dar
más intensidad a sus vidas y focalizar mejor su misión. Al hacerlo no nos debe faltar el coraje
de cambiar el esquema. Otro modelo de VC es pensable, posible y deseable. Esto hay que
afirmarlo aunque se continúe la reflexión diciendo que no somos capaces aún de delinear sus
contornos. Hay que sostenerlo reafirmando un sistema nuevo de “virtudes” y unos nuevos
principios como la compasión, el diálogo abierto y transparente, la debilidad asumida, la pasión
ejercitada, la contemplación espontánea... Con esas armas se afrontará bien el tema de los
números en la VC, las instituciones duras de la misma, la santidad a palo seco y llegaremos a
morder el polvo.

El congreso nos deja con tareas para casa:

1. Hacer la memoria de lo vivido


La semana del Congreso ha sido como una gran liturgia de la VC; mejor aún, una gran fiesta
para esa VC. Se ha cantado y danzado la VC, se la ha proclamado y aclamado; ésta ha pedido
perdón y ha agradecido al Señor; ha suplicado y alabado; ha levantado su voz y se ha
convertido en buena noticia no solo para los presentes sino también para los ausentes, no solo
para los religiosos sino también para los laicos y el resto de la Iglesia. Los medios de
comunicación nos han ayudado a hacerlo. Los 885 religiosos/as se han convertido en una gran
comunidad que intercedía, que oraba en silencio, que aceptaba que la VC es un “sacramento”
que hace visible lo invisible y que significa y produce la gracia. Este se debe compartir, repetir
en los lugares diversos, traducir a imágenes y a vida concreta. Cada uno de los participantes se
tiene que ser capaz de apasionar por Cristo y por la humanidad

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En la celebración del Congreso triunfó la vida; la vida estuvo en el centro. Las palabras eran
vivas. Se vivió. La intención es clara: que después del Congreso se siga viviendo y más
abundantemente y más religiosamente. La fuerza histórica de un acontecimiento como el
Congreso de VC se mide por la capacidad para incidir en la vida de cada día. Pero no
olvidamos que las cosas del Espíritu son como lluvia fina que cae lentamente y sin interrupción
y da su fruto. Eso será el congreso. Se necesita acertar a dar con las nuevas formas de vida
consagrada que encaucen la fecundidad intuida.

Es de esperar que acertemos a transmitir bien lo que ha sido una evaluación, una intuición y un
mensaje fuerte de vida y una vivencia única de confianza en el Señor, de ausencia de temor,
de esperanza viva. Sólo da esperanza el que tiene esperanza y el que pone su esperanza en
quien merece la pena ponerla. En el congreso se repitió que nuestra esperanza se pone en
Dios; somos hombres y mujeres de Dios, religiosos, centrados en él, motivados por él. Está
claro dónde tienen que colocarse los que quieren ser memoria viva de Jesús.

2. Mantener viva la pasión por Cristo y la pasión por la humanidad


Esto no se debe perder; sería como perder el alma. Se tiene que cultivar e intensificar. Esa
pasión es como el fuego que nos contagia calor y que responsablemente no se tiene que dejar
apagar ni disminuir su intensidad. Se precisa acertar a convertir esta pasión y los signos de
vitalidad del Espíritu de la VC hoy en punto de partida para una nueva etapa de la misma. Esto
no es fácil. Hay quienes proyectan el futuro a partir de los bloqueos que se encuentra en el
diario vivir de la VC; tanto en los que existen dentro de la misma como en su entorno social,
cultural, eclesial. Estos bloqueos no hay que olvidarlos, pero en ningún momento se deben
convertir en el verdadero punto de arranque de una etapa nueva. Tarea primordial es la de
volver el encanto a la VC. Es tarea importante y no fácil ya que algunos están desencantados
de la VC. En el Congreso se nos dijo que se han entrado en un tiempo en el que se está
recuperando este encanto y se advertía en el rostro de la gente. De todas formas es bueno que
intensifiquemos esta tendencia con implicaciones que lleguen a la vida cotidiana.

3. Crear y usar otro lenguaje al hablar de la VC


El Congreso nos confirmó, al oír a la mayor parte de los que hablaron, que se escucha más y
mejor a los convencidos y a los llenos de entusiasmo por esta forma de vida cristiana. Hay un
nuevo lenguaje para hablar de la VC. El lenguaje que lleva a la comunión y a ser apasionado.
Ese lenguaje es creativo y está lleno de imágenes; poético, testimonial, vinculante, vital,
narrativo, interpelante. No nos sirve el meramente racional, exclusivo, discriminador y carente
de encanto; el que separa lo que está unido. Debe ser un lenguaje que nos permita hacer
significativa la VC al hombre y a la mujer de nuestros días. En ese lenguaje nuevo no se puede
olvidar la palabra bíblica y los iconos que en ella y en la vida ordinaria encontramos. El icono de
la samaritana y el samaritano deberían seguir presentes en nuestra reflexión y en nuestros
mensajes. Debo decir que este lenguaje nuevo es el que se ha usado en el Congreso. Un
lenguaje existencial, diverso, pero expresión de un sentir común que nos ha permitido
comprendernos.

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4. Articular lo dicho
Se oyeron cosas diversas; pocas contradictorias; algunas nuevas. La diversidad se veía, se
palpaba y se proponía. Se necesita un esfuerzo de reflexión para articular lo que se ha
escuchado. Más de una vez se sintió en la sala que la antropología de la VC necesita ser
profundizada; la visión de la persona humana que subyace a la concepción y praxis de VC
necesita ser repensada a la luz de la postmodernidad. Un diálogo en profundidad se tiene que
dar entre la teología de la VC europea y la que se está desarrollando en Asia, África y América
Latina. Las diferentes formas de vida consagrada deben dialogar entre si y con las formas de
vida laicas. Se debe acertar a pasar de una identidad propia de cada familia religiosa y que
distingue a una identidad que comunica, interrelaciona y crea comunión. Es bueno que la VC
haya podido experimentar en carne propia su vulnerabilidad y debilidad ya que eso le ha
permitido de nuevo redituarse social y eclesialmente. Estas tareas son propias de teólogos y
teólogas que sabrán leer con profundidad esos “textos”, que los situarán en los debidos
“contextos” y que encontrarán los mejores “pretextos” para ahondar, desarrollar y ampliar el
horizonte de la VC. Para ello hay ya abiertos foros diversos a nivel nacional, continental y
mundial. Otros se deberán abrir. Las Uniones de Superiores Generales, las Conferencias
Continentales y nacionales de Religiosos/as, las revistas sobre VC tienen que recoger este
desafío. Se tiene que articular, de una manera especial, contemplación y acción. En algún
momento ha sido una oposición.

5. Dar un nombre a esta nueva articulación


Si la vida religiosa es cada vez más inclusiva- más hecha conjuntamente entre mujeres y
hombres, como ha sido el Congreso-; más norte y sur, más mezcla de vida consagrada y de
vida laica; más intercongregacional, más intergeneracional, más cercana a los pobres, más
mística y profecía... será distinta de la actual. Será la alternativa de la actual. Pasaremos de
una vida consagrada marcada por la impronta del modelo europeo y norteamericano a una
forma de vida consagrada mundial. La voz de África, Asia y América Latina se hizo oír en el
Congreso; es una voz cada vez es más clara. Por supuesto para que la sinfonía sea completa
no se está pidiendo que deje de tener su espacio y su fuerza la vida religiosa europea sino todo
lo contrario. Se está pidiendo, también, que se pase de una vida consagrada organizada en
torno a los Institutos religiosos a una vida consagrada organizada y orientada en torno a las
familias religiosas; de vida consagrada marcada por una identidad y tareas congregacionales a
una vida consagrada intercongregacional; de una vida consagrada sin perspectiva a una vida
consagrada que ha perdido el miedo y ofrece a las nuevas generaciones la rica herencia
carismática que ha recibido, vivido y conservado. Así todos estos desplazamientos geográficos
y culturales pueden transformarse en una nueva estación de fidelidad creativa y de radicalidad
evangélica vista con ojos nuevos. Esa VC dará lugar a lo que en el Congreso se llamó
“pequeñas utopías” y esas pequeñas utopías desembocarán en unas formas visibles de VC
que corresponderán a los signos de vitalidad que el Espíritu está poniendo ya hoy en nuestros
Institutos. Esta tarea va unida a la no fácil tarea de describir mejor la VC del futuro. El Congreso
habló poco del pasado. Tampoco quiso hablar mucho del futuro de la VC. Se habló más de la
VC del futuro. Hubo confirmación de algunas intuiciones de esa vida consagrada que tiene
futuro. Sin embargo se necesita ordenar, profundizar y presentar mejor esta reflexión. La
jornada que se trabajó en grupos fue muy fecunda. En ella no faltó la creatividad que produce

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sugerencias interesantes. Pero no se pudieron analizar las líneas transversales de
pensamiento y de propuesta de los trabajos realizados. Este estudio confirmará, sin duda, la
validez y riqueza de lo dicho por los grupos por separado y ofrecería un camino para encauzar
este “algo nuevo” que el Espíritu está mostrando como signo de vitalidad de su presencia y de
su acción en medio de las personas, de las comunidades y de las tareas de los religiosos/as.
En este futuro próximo tenemos que llegar a expresar lo que vivimos en un lenguaje teológico
que tenga en cuenta las antropologías del momento y las diferentes culturas de nuestros días.
El estudio es apasionante.

6. Ejercitarse en la sinergia
La sinergia fue un gran acierto tanto en la preparación con en la celebración del congreso. Y le
queda a la VC y a sus instituciones como un desafío y una gran posibilidad. El trabajo se debe
hacer juntos. Es importante en este momento histórico que la VC sienta la fuerza que comunica
el diálogo, el encuentro, el intercambio, la comunión, el “todos juntos”. Queda la intención de
que la UISG y la USG trabajen más unidas y aumenten significativamente la interacción y los
planes y proyectos conjuntos. La unión hace la fuerza y es un buen signo de la presencia del
Espíritu. Así crece la confianza, el respeto, la complementariedad. El momento es propicio para
destacar lo que converge y no lo que aleja. Así nace la colaboración.

El Papa nos invitaba en su mensaje a “ofrecer a la humanidad desorientada y privada de


memoria un testimonio creíble de la esperanza cristiana”. Comencemos por tener esa
esperanza y compartirla con los integrantes de nuestras comunidades. La VC mostró que tiene
espesor y que es capaz de encantar. Estamos vivos. Una institución y un grupo, que dice lo se
dijo en el Congreso y hace lo que hizo la VC en el mismo, está claro que se encuentra muy
viva.

III. A dónde nos lleva el Congreso


El 27 de noviembre del 2004 terminaba el Congreso Mundial de Vida Consagrada. Han pasado
ya tres meses desde esa fecha. Ha habido tiempo para evaluar, informar, agradecer,
acompañar en el camino de vuelta a los participantes y también en su tarea de transmitir la
experiencia vivida y los mensajes recibidos. Ha sido en los días del postcongreso que me vino
la imagen con la que quiero transmitir y compartir algunas intuiciones que tuve antes y durante
el tiempo del mismo. En este período, en una lectura profunda de lo que se dijo y se hizo, he
podido encontrar el camino que lleva a una alternativa de VC, en nuestros días. En este tiempo
me han venido ganas de seguir oteando el horizonte de la VC y sobre todo de hacer de zahorí
y posadero. De esos tres aspectos vamos a hablar. La alternativa a penas la entreveo y, por lo
mismo, sólo entre líneas voy a hablar de ella. Del camino para conseguirla sí puedo ser más
claro y explícito.

1. Empecemos con la imagen: a un alto nivel de crucero


Entremos en el mundo de los viajes, de los vuelos y de los aviones. Para mi el Congreso ha
servido para que la VC tome un más alto nivel de crucero del que tenía antes del mismo. Así

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podrá hacer una buen travesía por los aires del mundo y de la Iglesia, superar las turbulencias
por las que está pasando, y llegar sana y salva a buen puerto, donde le espera mucha gente
desde donde sale el sol hasta el ocaso. Para ello tanto los pilotos como los pasajeros, las
azafatas y los técnicos tienen que transformarse en samaritanos y samaritanas y “convertirse
para nosotros en mistagogos de una contemplación comprometida y de una misericordia
contemplativa”1. La pasión por Cristo y por la humanidad que vivimos en el Congreso da a la
VC la altura de crucero que necesita para ver y hacer lo que “el Espíritu dice”. Una de las
intuiciones fuertes que viví en el congreso fue la siguiente: La VC se está dejando de nuevo
conducir por el Espíritu. Queda para nosotros la posibilidad de dejarnos pilotar por él. Pasión y
compasión son necesarias para alzar el vuelo, ya que son las energías que ofrecen sentido a
nuestra misión, que animan nuestra espiritualidad y dan calidad a nuestra vida comunitaria. De
ellas nace lo nuevo, lo original y fecundo, lo sencillo y vital.

La VC cuando ha subido de nivel lo ha hecho a base de pobreza, de contemplación, de servicio


a los pobres, de Palabra de Dios, de fraternidad intensa, de entrega misionera, marcada por el
riesgo y la generosidad... El Congreso ha indicado otros modos: los signos de vitalidad del
Espíritu 2. En una palabra, sube de nivel cuando sabe inventar, innovar y avanzar despojada
(Gabriel Ringlet). Le hace bien, como alguno ha escrito, “habitar horizontes nuevos”, respirar
aire sano y avanzar ligero.

De este modo puede tener una visión universal y mundial de la misma y no sólo la del punto de
partida ? Italia, Canadá, Brasil? y de llegada ? Togo, Albania, Indonesia? . Sin ese sueño y
encanto no nos podremos insertar en la realidad de nuestro tiempo con “una nueva imaginación
de la caridad”3. Con ellos tendrá una palabra nueva, acudirá a pozos nuevos que colmarán la
sed de muchos. El que suba a lo alto y adore en Espíritu y en verdad no tiene que tener miedo
de quedarse en los 10000 m. de altura. Sabe que sube para bajar y estar más cerca de la vida.
No pierde de vista la historia y la geografía. Regresa a la vida cotidiana, pero con otros ojos,
otras palabras, nuevas convicciones, actitudes y acciones4. “Haz lo mismo y vivirás” es el
camino para una nueva praxis.

Desde ese alto nivel de crucero nos han llegado noticias persistentes durante el Congreso en el
que se advierte que en la VC se está naciendo de nuevo. Como el DF señala, algo nuevo está
naciendo entre nosotros, al compás de las realidades que bloquean la vida o que mueren5. Las
personas o los grupos que no tengan capacidad de ver y de asumir estas realidades no tienen
ningún futuro.¿Cómo lograr esta meta?

2. A un nuevo camino a seguir


Le agradezco a Señor que en el Congreso pude ver presente una VC que robaba el corazón. A
mi me encantó. Por mi parte tenía necesidad de este reencanto. Fue una gracia. A medida que
avanzaban los días de la celebración era más fuerte el entusiasmo por esta forma de vida
cristiana. Vi la VC en el corazón de la Iglesia, de la sociedad, de los participantes. Me daba

1
Documento final (DF), II
2
DF II,2
3
NMI 50
4
DF, III
5
DF I

11
cuenta cómo se dibujaba en mi una VC alternativa al modo de vivir del mundo y de la cultura
dominante6. Por ella llega un frescor evangélico y una novedad que siempre va unida a la
persona de Cristo y al encuentro con él y, por supuesto, una sed apasionada del agua viva7.

En el tiempo que siguió al Congreso aumentó el deseo de ver lo nuevo y de convertirlo en


punto de partida para una etapa nueva. Este deseo me motivó para encontrar elementos con
los que armar un proceso a fin de hacer de los signos de vitalidad del Espíritu el punto de
partida y el centro de ese proceso. Una lectura atenta del IL, del DF, de algunas de las
conferencias y de los resultados de los trabajos en grupos me permitió delinear este camino
que está sugerido en los diferentes mensajes del Congreso. Camino que estoy tratando de
recorrer personalmente para aterrizar esos mensajes, y de aplicarlo en algunos grupos. Es un
camino que lleva a continuar la tarea del Congreso y a encaminarla por senderos de vida. Me
ha dado para escribir unas cuantas páginas. Ahora lo presento de una manera esquemática.

Todo el secreto consiste en identificar y describir lo que son los signos de vitalidad del Espíritu
en la VC hoy , descubrirlos y verlos, discernir, ahondar, asumir y proponer y, por fin celebrarlos.
Cinco tareas, cinco pasos."Yo, el Señor, estoy haciendo algo nuevo que ya está brotando, ¿no
lo notan? Is 43,19. Es el punto de arranque del mensaje que nos dejó el congreso y del camino
que nos trazó. No todo el mundo lo quiso aceptar. A mi me costó. Desde un par de meses vivo
con el desafío que deja el asumir vivencialmente esta propuesta. Fue la llamada más fuerte. La
Vida Consagrada se vio en el Congreso como tomando conciencia de estar en un proceso de
revitalización y reestructuración que le permitirá soñarse un día refundada por haber alcanzado
un nuevo paradigma que en este momento apenas intuimos. Por lo mismo que se habló tanto
de vida. Una voz joven venida de África nos recordó que la VC no está medio muerta; está viva.
Una institución y un grupo que dice y hace lo que se dijo en ese Congreso está claro que se
encuentra muy viva. Tiene espesor y es capaz de encantar. Pero intuye que lo que ha servido
para hacer un pasado fecundo de un Instituto no siempre servirá para relanzar el futuro8.

Esta reflexión viene de un religioso marianista que ha tenido necesidad para si y para los
demás de hacer este proceso. He tratado de ver estos signos en mi vida y de darles un
nombre. La tarea no ha sido fácil. He necesitado ayuda. Ha sido difícil verlos y no fácil
discernirlos. Un paso importante está siendo el convertirlos en punto de partida de una nueva
etapa. Ello me está llevando a celebrar el don de la llamada a la vida marianista. Celebración
que supone pedir perdón por no estar en condiciones para ver esos signos y por la falta de
fidelidad a los mismos; interceder y suplicar para que no falte la gracia de la generosidad,
agradecer el don recibido, seguir las mociones que brotan cuando escucho la palabra de Dios
que señala y describe la obra nueva que el Señor realiza constantemente. Todo esto me ha
permitido entrar en la alabanza al Señor, por la esperanza sembrada en mi y por el dinamismo
pascual que experimento. Espero y creo en el proceso de revitalización de la VC actual. El
Congreso me ha reconfirmado esta fe y esta esperanza. Pero esta esperanza la alimentan sólo
algunas pequeñas señales e incipientes signos de vitalidad en el camino. Sé con más claridad
lo que no quiero y lo que no se debe hacer. No sé con la suficiente claridad lo que quiero y se
debe hacer en relación con esta propuesta de VC revitalizada; sólo lo entreveo y me confirmo

6
Caminar desde Cristo, 6
7
Documento de Trabajo (DT) 59
8
“Un modo de entender y de vivir la VC que dio frutos abundantes en el pasado, está cediendo el paso a otro
más en sintonía con lo que ahora nos pide el Espíritu” DF IV

12
que estoy en la buena dirección. Son muchos los religiosos que han dejado de hacer
determinadas cosas y son todavía pocos, pero cada vez más, los que se sienten como quienes
ya han encontrado las nuevas presencias y tareas y el nuevo vino y el nuevo odre. La mayor
parte están en una búsqueda serena y bien orientada. La originalidad del contexto sociocultural
actual complica el hallazgo. Es una búsqueda marcada por la esperanza. A los hombres y
mujeres, que testimonian y comparten con palabras verdaderas, para mostrar esta novedad y
esta esperanza, les leí y les escuché con atención en el Congreso y les tengo una gran
admiración.

Lo que he logrado descubrir en el Congreso es un proceso. No sólo ni principalmente un


contenido, una teoría, una reflexión o unas ideas. Lo encontré a partir de un sencillo y claro
presupuesto. Lo que necesita la VC es convicción y acción, y acción que se transforme y lleve
a un paradigma apropiado. Y un proceso que comience bien y bien continúe y lleve a una meta
clara y precisa. Por tanto, se necesita describirlo bien, hablar de los motivos para iniciarlo,
señalar quién lo debe comenzar y proseguir, dificultades que se pueden encontrar, frutos que
se van a conseguir, etapas que hay que hacer, condiciones que hay que poner.

Ya en el IL se advierten los elementos de ese proceso y se ven que son varios los pasos que
hay que dar para hacerlo bien9. Esta propuesta alternativa parte, como el mismo Congreso lo
recordó, de una breve reflexión bíblica que ya hemos evocado y sobre todo de los dos iconos
que nos hicieron soñar, profundizar y proponer. Así nace bien, ya que viene de la palabra de
Dios.

Cierro esta presentación con el comentario de un joven. Hace un par de años este joven oía un
día hablar de la refundación de la VC. Después de haber escuchado durante una hora disertar
sobre el tema expresó con un dibujo lo que pensaba y sentía. El dibujo correspondía a una
casa en obras. Delante de la misma puso un gran letrero: “No entrar, me están refundando”.
Para él esa casa era la VC hoy. Ese mismo joven oía hablar del mismo tema un tiempo
después. Pero de otro modo; el modo del Congreso. Al escuchar sintió la impresión que
merecía la pena entrar en esa casa que se estaba rehaciendo. La vio llena de vida, de
proyecto, de tarea, de búsqueda, de empeño. Estaba animado a subirse al carro y hacer su
aporte. Analicemos los pasos a seguir.

Ø Primer paso: Clarificar y definir lo que son los signos de vitalidad del Espíritu
Saber lo que son los signos de vitalidad del Espíritu es un necesario punto de partida. De ellos
suelen hablar bien los hombres y mujeres del Espíritu. Estos, para hacerlo, siguen un sencillo
camino: contarnos su historia y transmitirnos su experiencia. A estas personas después del
Congreso les llamaremos samaritanos/as. Los signos de la vitalidad que el Espíritu suscita en
la VC, hoy, están ahí como estaban en medio del pueblo de Israel en Babilonia. Tienen que
venir de los profetas y los místicos para que los veamos. Entonces y ahora no conviene
confundirlos. Para evitar esta confusión es bueno responder bien a estas preguntas: ¿Qué es
un signo? ya que de signos hablamos. ¿Qué son signos de vitalidad? ¿En qué son nuevos
estos signos de vitalidad? ¿Cómo se advierte que la vitalidad viene del Espíritu? ¿Qué
significan suscitados en la VC, hoy? ya que este es el campo en el que los buscamos.

9
IL 3-5

13
Son preguntas de siempre, pero que recobran especial relieve en el momento presente ya que
se hacen en un comienzo de siglo, en el contexto de una nueva eclesialidad, metidos en la vida
de todos los días en la que no falta dolor, desconcierto e interpelación de Dios y de los
hombres y mujeres desde un mundo con un contexto social delicado10. Al terminar el congreso
me confirmaba de una gran intuición: la VC está viva, pero no siempre se da uno cuenta de los
signos de vitalidad que la acompañan.

Ø Segundo paso: Descubrir y ver los signos de vitalidad que el Espíritu está
produciendo en la VC hoy
Sabemos lo que son los signos de vitalidad del Espíritu, pero dónde se ven. Estos signos están
en el corazón de la misma VC. Les hay que los ven, los contemplan sorprendidos y frente a
ellos ponen un signo de admiración. Les hay que al entreverlos ponen uno de interrogación.
Otros pasan de largo; no se dan cuenta de su existencia y prescinden de ellos. Con alguna
frecuencia no están en condiciones de verlos. Y sin embargo, los signos de vitalidad están ahí.
No hay duda de que unas veces son más visibles que otras.

Para lograr descubrirlos y verlos se necesita un buen ojo clínico; el que cala hondo y ve en lo
profundo. Descubrir y discernir la realidad de lo nuevo que está naciendo entre nosotros
supone una especial calidad de vida espiritual. Supone una mirada intuitiva y un corazón
esperanzado. Consiguen verlos las mujeres y los hombres del Espíritu. Los que pueden entrar
en sintonía con esa acción del Señor, en medio de nosotros. Los que ellos mismos son para los
demás un verdadero signo de vitalidad del Espíritu y como tal proceden. Ellos son luminosos e
iluminan lo que está a su alrededor.

Para nosotros son los samaritanos y samaritanas ya que saben abrir los ojos para ver al Señor
o al herido, fijar la mirada, tomar la debida perspectiva; colocarse en el justo lugar, enfocar bien
la mirada, identificar lo que hay que ver, tener claros los puntos de referencia. Es importante
que no falte objetividad. Por supuesto que hay unos criterios que no pueden faltar para llegar a
ver los signos de vitalidad. Sólo siendo fieles a ellos llegamos a poner en su debido lugar lo que
percibimos y a contemplarlo en su exacta proporción: “El verdadero proceso que nos permite
enriquecernos mucho no consiste en ver nuevos panoramas sino en tener nuevos ojos” (M.
Proust).

Para ver los signos de vitalidad ayuda el tener conciencia clara de lo que bloquea en la VC. la
vitalidad del Espíritu. Siguiendo el buen consejo de San Juan de la Cruz tenemos que “coger
las flores” y “temer las fieras”. Los dos movimientos nacen de la buena comprensión de la
persona humana. La propuesta que estamos haciendo se orienta a fortalecer lo positivo: los
signos de vida. Se trata de plantar, cultivar y recoger las flores y por supuesto de disfrutarlas.
Pero no podemos dejar de prestar la debida atención a los problemas emergentes: a las fieras,
pequeñas o grandes, que llegan hasta nosotros e intentan sembrar la muerte. Es importante
identificar bien aquello que para o desvía la fuerza de la VC. Pedagógicamente es muy
importante conocer estos bloqueos, identificarlos y convertirlos en desafíos para nuestras

10
“La humanidad... se siente herida, medio muerta, excluida y empobrecida, sin hogar, sin historia, violentada e
insegura, enferma, hambrienta, caído junto al camino, a causa de la violencia, las guerras y el terror, la
concentración del poder y de la arbitrariedad injusta, del perverso sistema económico y del egoísmo acaparador”
(DF I,1).

14
vidas. Nos los encontramos en nuestros caminos. A veces nos paran en nuestra andadura,
otras veces nos desvían y en ocasiones nos incapacitan para iniciar la marcha. El IL hace una
muy lúcida enumeración y descripción de los mismos11.

Es normal que nos surjan los deseos de querer dar un nombre a los signos de vitalidad que el
Espíritu está haciendo surgir en nuestro mundo. Para ello hay que acertar a señalar cómo se
hacen visibles en los distintos aspectos de la VC. Es también importante, como ya hemos
dicho, poder encontrar el hilo conductor de esa acción del Espíritu en este momento en la VC.
Para ello hay que pasar de lo mucho a lo poco, de lo múltiple a lo sencillo y de lo diverso a lo
que es la fuente de todo.

Ø Tercer paso: Discernir los signos de vitalidad de la VC


Así llegamos al tercer paso. En él se trata de ir más allá del simple ver y darse cuenta. Estamos
invitados a distinguir y tener una mirada profunda y precisa; a llegar hasta los detalles de
nuestro vivir diario y las grandes perspectivas. Para ello tendremos que entrar en un proceso
de discernimiento personal y comunitario y ver dónde está lo verdaderamente bueno y justo, lo
sano y fecundo.

Estos signos de vitalidad no sólo tienen un nombre; ni es suficiente con intuirlos y verlos. Son
como letras sueltas que debemos acertar a juntar y así formar las palabras y las frases, que
con ellas hacemos, para leer la realidad de la VC. Se precisa interpretarlos y discernirlos.
Además de identificar hay que ver, comparar, ponderar, comentar y describir. Para ello se
necesita ir más lejos e indicar los elementos que se advierten en ellos, situarlos en la vida de la
Iglesia y de la sociedad, señalar los protagonistas, los frutos que producen o que han producido
y las realidades en las que se encarnan. El paso precedente era necesario; era requisito
indispensable. Este no puede faltar. Antes de describir hay que discernir. Hacer ese recorrido
nos permite llegar a una especie de intuición y sentido sobrenatural que nos ayudará a discernir
bien los signos y dar con la voluntad de Dios, es decir, con lo que es bueno y lo que a Él le
agrada (Rom 12,2; VC 94) y que su Espíritu nos está mostrando y haciendo crecer. Es
importante discernir los espíritus (1Cor 12,10). El discernimiento nos lleva a distinguir,
comparar, ahondar y enriquecer lo que vemos. Evita confundir los signos de vitalidad con los
deseo de vitalidad. El discernimiento es un arte para desenmascarar estas ilusiones y
orientarse hacia el realismo sano; al realismo de la acción del Espíritu. Es necesario tener
criterios claros para discernir los verdaderos signos de vitalidad

El IL había hecho una enumeración inicial de algunos signos de vitalidad de la VC12. Ya allí se
indicaba que, aunque no se acaba de ver claro aquello que el Espíritu está haciendo nacer en
al VC, sin embargo ya identificamos algunos brotes de novedad. Y enumera siete. El DF 13
añade otros cinco más. Estas referencias son muy buenas para ayudar a identificar “mis signos
de vitalidad” o los del grupo al que pertenezco.

11
IL 14-59
12
IL n 75-91
13
DF I,2

15
Ø Cuarto paso: Desarrollar y proponer estos signos de vitalidad como camino de
vida
Esta reflexión que estamos haciendo apunta a una vida alternativa. Nos hace entrar en un
proceso. Nos lleva a la acción. A una acción que tiene un punto de partida distinto. Iniciaremos
un proceso nuevo. Proceso que comienza y se afirma con los encuentros que desarrollan la
comunión vital entre las personas y les proporcionan vitalidad. Proceso que nos pide unas
determinadas actitudes. El Congreso las ha llamado con gran tino y sabiduría las “siete virtudes
para hoy”14. Así podremos escuchar la voz del Señor que nos indica: “Haz tú lo mismo y
vivirás”. Comience una nueva praxis.

Ver estos signos, discernirlos e identificarlos es una tarea difícil. Requiere de cada uno de
nosotros una gran sensibilidad para detectar la acción del Espíritu y una gran capacidad para
leer la historia. Pero requiere una clara decisión para relanzar un proceso de refundación y de
revitalización. Para decidirse a entrar en un proceso hay que ir en la dirección que nos muestra
el Espíritu. Todos estos signos son las señales del camino que conduce a un VC contemplativa,
profética, fraterna, misionera y servidora; bien podemos hablar de VC samaritana. Nos
permiten vivir otra cosa. Algo que se ha ido gestando en estos 40 años de vida postconciliar en
el que se ha sabido cambiar permaneciendo y permanecer cambiando. El desafío de este
momento del proceso es convertir estos signos de vitalidad en punto de partida para una
alternativa. En estos signos de vitalidad hay que acertar a descubrir una fuerza de creatividad,
de comunión y de generosidad en nosotros y en nuestros grupos. El Espíritu que está presente
y activo nos guiará a la verdad plena (Juan 16,13).

Es un hecho, también, que algunos signos de vitalidad que vienen del Espíritu no tendrán
continuidad. Eso ocurre porque no se confirman ni se desarrollan y sobre todo porque no se les
convierte en el punto de partida para una proceso nuevo. Cuando eso pasa se dan los debidos
frutos. No desencadenan un proceso y por tanto no abren etapa nueva. El mayor signo de
vitalidad que del Espíritu viene es todo un movimiento que se está iniciando en la VC y
marcado por una vuelta a las raíces, al origen carismático, a la Palabra, a los pobres, a la lucha
por la justicia, a la reconciliación y sanación de las personas. Ese espíritu y esas nuevas
relaciones se vuelcan en los odres de la realidad sociocultural y eclesial actual. A esos
movimientos se le da nombres diversos. Nombres que recogen tanto el acento de la fidelidad
como el de la creatividad y todos son fruto de la ya evocada “nueva imaginación de la caridad”
Ese futuro o etapa nueva se presenta en clave de encuentro. De encuentros que tenemos que
llevar a cabo. Encuentros del hombre con la mujer, del religioso con el laico, de quines vienen
de una cultura con los que proceden de otra, de una generación con otra generación, de una
forma de VC con otra forma, de los profetas con los místicos... En los encuentros inicia su
acción el Espíritu y con los encuentros la sigue y la prosigue. En los encuentros se va al mismo
pozo, al pozo de donde brota el agua que como para Fray Luis de León “refresca y cría, y
engruesa y sustenta”. Se llega hasta la posada, donde se encuentra el samaritano y el hombre
medio muerto. Todo esto supone acoger y promover esa novedad como compromiso. La
perspectiva en la que se debe entrar es la de identificar para ver, ver para discernir y discernir
para refundar y refundar para celebrar. Y para ello es indispensable vivir ese proceso nuevo.
Pero hay que partir de los verdaderos signos de vitalidad. No conviene confundirlos con los
14
DF III, 1

16
delirios de la misma. Los signos son realidades que están ahí; son maravillas del Señor. Son
sacramentos de la VC y fruto de una gratuidad y generosidad totales.

Ø Quinto Paso: Celebrar los signos de vitalidad


Así llegamos al quinto paso de este proceso que bien podría ser el primero. Se trata de
celebrar esta realidad en nuestra vida. El hecho de que en ella haya unos signos de vitalidad
del Espíritu nos exige fidelidad, generosidad y alabanza. El Señor está en el origen de todo
esto. De él viene la acción del Espíritu en nuestras vidas. Por lo mismo hay que celebrarlo.
Tenemos que hacer fiesta. Toda celebración auténtica comienza algo nuevo; de una u otra
manera junta lo nuevo y lo viejo, inicia algo distinto que viene de la mezcla del vino nuevo en
odres nuevos.

El dinamismo de toda experiencia de fe sólo se encauza bien cuando se agradece


compartiéndola. Nos lleva a comprometernos y a vivir lo que se celebra. Tarea exigente, pero
no lo es menos el celebrar lo que se vive. De esto vamos a hablar ahora. Sabemos que todo
esto es orar; y de orar los signos de vitalidad del Espíritu se trata. En la oración se da en
nosotros la relación más íntima, profunda y auténtica. En la oración sentimos que vivimos y
cuando vivimos experimentamos la necesidad de orar. La oración genera vida. En la oración
puedo explicar a Dios con palabras interiores lo que veo en estos signos de vitalidad; en ella
permanezco en silencio delante de Dios. Cuando oramos estos signos de vitalidad del Espíritu
descubrimos que Dios está ahí y que en Dios todo es diáfano, luminoso y bueno. Esta oración
de la vida y esta contemplación de la acción del Espíritu en nosotros trae mucha paz. Es una
fuente de alegría vital.

Toda verdadera celebración de forma concreta supone la convocación de los que creen para
ejercitarse en el perdón, la escucha de la palabra de Dios, la intercesión, el agradecimiento y la
alabanza. Ninguno de estos elementos puede faltar en todo proceso de una fe celebrada y de
una esperanza viva en los signos de los tiempos.

3. Terminamos hablando de los protagonistas del postcongreso: los


oteadores/as, zahoríes/as y posaderos/as
Al final de esta reflexión quiero compartir una convicción. Me la inspira el profeta Jeremías
cuando siente miedo ante la misión que el Señor le confiaba: arrancar y demoler, construir y
plantar (Jer 1,10). Los profetas no dicen el futuro; dicen la verdad. En el Congreso una de las
conferenciantes, Sandra Schneiders, nos recordó que intentaba hablar no tanto del futuro de
la VC como de la VC del futuro. La observación fue atinada y en realidad estuvo presente en
todos los trabajos del congreso. En él se escuchó la verdad y palabras verdaderas y
comprometidas. No se divagó. En él se intentó colocar las flechas que marcan la buena
dirección de la VC refundada y mostrar cómo el Espíritu nos ayuda a dar los diversos pasos.
Colaborar con él será nuestra tarea. Al menos creo que hemos llegado a los días en que el
desasosiego general que precede a los grandes cambios ya es tiempo pasado y se está
transformando, poco a poco, en visiones conjuntas y en un acometer proyectos pequeños y
apasionantes, en convicciones sólidas, en doctrina sana. La tarea queda en manos de tres
protagonistas de congreso: los oteadores/as- los que muestran el horizonte nuevo, los

17
zahoríes/as- los que descubren pozos nuevos- y los posaderos/as- los que saben qué hacer
con el agua abundante, los que dan de beber y se dedican a curar heridas y saciar la sed.

Entrar por este camino nos pide valor. Hay mucho que hacer. Se necesita levantar acta de la
VC que el Espíritu está suscitando en nosotros. Aunque el proyecto sea difícil hay que tener las
ganas para llevarlo adelante. El miedo debe desaparecer15. Del Espíritu nos viene el valor, los
arrestos y las ganas que no son sólo de la gente joven. Son de todos aquellos que tienen el
don vocacional vivo o reavivado. Esto es lo que el momento histórico nos pide. Hay que
inventar algo nuevo y lo nuevo pide novedad. Pide ponerse en manos del Espíritu. Hacer
guardia no es suficiente; no sería honesto ignorar la densidad de la noche ni abaratar la
esperanza ni pretender adivinar el futuro sino forjarlo. Para ello no puede faltar el braekdown
de la situación actual. La VC está reaccionando y enraizándose en la experiencia espiritual de
la que brotó; éste es el signos de vitalidad del Espíritu que constató el Congreso.
Eran altas las expectativas puestas en el Congreso. Ello ha hecho, también, que la Unión de
las Superiores/as Generales tuviera la intuición de que el Congreso no terminaba el 27 de
noviembre del 2004. El verdadero congreso comenzaba en ese momento 16. Los asistentes han
sido muchos y muy calificados y tienen modos diversos de continuar este espíritu vivido, este
método propuesto, este camino indicado, este proyecto lanzado, esta forma reforzada de vivir
en Iglesia, este sentir hondo y exigente la pasión por Cristo y, desde ella, la pasión por la
humanidad. La tarea que tenemos por delante es grande. Nos va a seguir pidiendo tiempo,
energía, dedicación... vida entregada. Identificarse con alguno de los protagonistas del
postcongreso es hacer un buen servicio a la VC.

Ø Los oteadores/as nos indican:


§ Que una nueva forma de VC es posible; está afirmándose. Es un mensaje fuerte del
Congreso. Si se siguen los pasos de este camino mostrado en el apartado anterior
hasta ahí se llega.
§ Que no puede faltar un diálogo en profundidad entre la teología de la VC europea y la
que se está desarrollando en Asia, África y América Latina. Se debe acertar a pasar de
una identidad propia de cada familia religiosa y que acentúa lo que distingue a una
identidad que comunica, interrelaciona y crea comunión.
§ Que hay que tener otro lenguaje al hablar de la VC. El Congreso nos confirmó de esto
al oír a la mayor parte de los que hablaron.

Ø Los zahoríes/as nos indican:


§ Que queda por delante la tarea de narrar a muchos lo que unos pocos hemos visto y
oído y casi tocado: el testimonio de una obstinada esperanza. Esto se hace muy bien
junto al brocal del pozo o en la posada y con voz samaritana.
§ Que el verdadero manantial de la verdadera espiritualidad está en la Palabra de Dios.
Ella dio inspiración a todo el congreso, puso novedad y originalidad. Así se llega muy
lejos: al perdón, a la justicia, a la reconciliación, a la oración asidua, al servicio a los
pobres, a la fraternidad...

15
DF IV
16
DF IV

18
§ La importancia del arte y de la belleza en la VC. Esta dimensión puede humanizar y
divinizar la VC; no hay duda que ayuda a manifestar a Dios con nuestra vida y a
manifestar a un Dios de la vida.
§ Que el compromiso de mantener viva la pasión por Cristo y la pasión por la humanidad
no se debe perder; sería como perder el alma. Se tiene que cultivar e intensificar.

Ø Los posaderos/as nos indican:


§ Que hay que tener ganas de vivir lo propuesto. En la celebración del Congreso triunfó la
vida, la vida estuvo en el centro. Las palabras eran vivas
§ Que debemos bajar de nuestra cabalgadura, echar pie a tierra, pisar firme, encontrar
sentido a la realidad que nos rodea, no tenerle miedo y con vigilancia crítica y con
creatividad hacer nacer una nueva estación. Para ello debemos poner las manos en la
masa y servir.

Queda como responsabilidad de todos organizar otro congreso. Algunos sugirieron que no sea
en Europa. La unión hace la fuerza; fuerza que es signo de la presencia y la acción del Espíritu.

El congreso ha sido sólo un congreso. No más que eso. Pero no menos. Lo debemos
considerar como una gran oportunidad de las que se dan rara vez. La consideramos un don
para la VC que necesita especial bendición en este momento de su historia. Como el mismo
congreso indicó, se precisa que “el acontecimiento de este congreso, no sólo en su
discernimiento sino en su método y en su propuesta, sea como un nuevo punto de partida en la
bella aventura del seguimiento de Jesús en nuestro tiempo” 17. Esperemos que dentro y fuera
del Congreso no falten los hombres y mujeres que den los primeros pasos.

URC
Barcelona, 16 marzo 2005
José María Arnaiz, SM

17
DF III,3

19