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Por VALERIANO
GUTIÉRREZ
MAGAS
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ipor que se ¡mantenga pujante su impor-
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como
guapas no
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tante riqueza íolklórica. ZOBrTA-r—Pueblo eminentemente agrí- cola y ganadero, -que cuenta con páginas áureas en su historia y una pléyade de

hijos esclarecidos, entre los que cabe citar

a José Solano Bote, capitán general d« la

Armada, primer marqués del Socorro, que acompañó a Jorge Juan en su viaje, estu- diando los adelantos de la ciencia naval.

Corita cefcfcra jubilosamente los días 15, 16 y 17 de agosto las tradicionales ferias

y fiestas de "La Velada" en honor de su

Patrona, la Santísima Virgen de Fuente- santa, en las que no faltan los espectácu- los taurinos en su soberbia plaza de cal y canto. En el aspecto folklórico (mencionemos el "Baile de las morcillas", en la época de las matanzas. 5E1baile es de gran tipismo; en su celebración se masca el "ehumarro", se paladea el buen vino zoríteño y se prueba la rica "cachuela", plato, como es sabio, muy específico de la región/ extremeña mientras dura el sacrificio de tos cerdos. Tal vea lo más representativo del folklo- re de Zorita sea "La copla de los pitos", llamada así debido a que los que la bailan llevan el ritmo, castafieando los dedos pul- gar y medio con la manp derecha y luepo con la is5quierda,~w"t0™qt¡i¡gdenominan "pi- tos".

Domingo Sánchez Loro, erudito escritor que vio la luz iprimera en Zorita, en un volumen del que es autor, contiene armo- nizada la jota "!La copla de los pitos", con cien coplas para la misma y nueve estri- billos con anotaciones y comentarios his-

esa morenita,

¡

Que pof tu

que por tu balcón,

tuvimos un rato

de conversación,

de conversación,

-sin

poder entrar:

tus. ojos, morena.

la muerte

¡ .de conversación,

: sin poder éa.l¡ir, pov esta morena

me matan" a irií.

me dan

'

Jaraíz da' I* Vera, Tipleo ríncí n: Cuesta de I* Torre.

RETABLO FOLKLÓRICO DE LA ALTA EXTREMADURA

S EGUIMOS boy, para conocimiento de

transcripción del folklore de la Alta

Extremadura, de tan gloriosa tradición. ¿1 cultivo y la ejecución de lo típico de- notan un amor solícito a lo que es en « • dad la esencia misma del folklore.

Esta exposición viene a constituir parte del repertorio de las canciones y danzas, que son, como si dijéramos, el retaiblo bro- tado de la tierra—varia, ancha» parda, ar- diente y entrañable—de la vieja Extrema- dura. En los pueblos y aldeas, en los hampos de la geografía centrooccidentál española,

a través de las versiones de los pastoras

alelados en los valles y montañas, de los aldeanos y lugareños, de los ancianos sen-

los lectores de A B C, la colecta y

tados en los acogedores soportales de las recoletas plazas pueblerinas o a la dulce

^vera del hogar, ¡han sido recogidas cancio- nes, compases y evoluciones arcaicos que conviene agavillar para evitar su desapa- rición y al objeto de incitar insistente- mente para que continúen siendo interpre- tados en su «enuina pureza por los grupos exquisitos—Üoros y Danzas de la Sección Femenina de Cáceres y Coros Extremeños

Educación y Descanso de yiasencia—que

por obra y gracia de un 'tenaz aprendizaje se encargan transmitir con garbo y sa- lero—en la mejor espectacularidad—el ge- nio y la braveza de todo lo que tiene au- téntico sabor popular cacerefio, pleno iam- biéir'fle intención.

Elogiemos como Sierece el entusiasmo tesonero de quienes se consagran a estas nobles tareas por el prestigio de la parcela

de

tóricos relacionados con la' manifestación popular. Con el proposito de no extendernos de-

sola-

estri-

este

trabajo

y

la jota

Esta es la jota e Zorita,

que bailan los soritefios; mucho me gusta la jota,

pero más me gustan ellos.

En el pueblo de Zotfia,

lo son,

pero tienen una ilábia que los atrapan a tos. '

/

'

;

;

'

Mis padres de que te quiero me quieren desheredar; estimo yo más mi {pisto que lo que me puedau dar.

ESTRIBH.L.O Que digan que si,

que digan que no,

a esa morenita

me la llevo yo,

me la llevo yo,

de llevar

nws la he

a

a esa resala.

;

:

'

,

'',

ventana,

MIAJADAS.—Coraio la de los pueblos de

La Vera, es proverbial la riqueza de los campos de Miajadáf, villa situada al sur de la provincia. Con jugoso pasado, vesti- gios de tiempos romanos, tuvo extraordi- nari a importancia, é n lft época de los Aus - triaa, iy posee tiotatolés, monumentos herré-

ríanos, como la iglesia parmaial de San- tiago (y "El ¡Palacio". En el Ayuntamiento se conserva el privilegio otorgado ipor el Rey Felipe V, concediendo a la localidad de Miaja das—en recompensa a su leal- tad—la separación del condado de Mede» llín y sin dependencia del Escurial. Majadas, además, se honra con ser la cuna del Invicto teniente Saturnino Mar- tín Cerezo* que con el aliento de los má s excelsos capitanes nxantwo enhiesta la bandera de España en Baler y recogió los laureles ¡que se otorgan a quienes se des- posan con la gloria. 3Bs singular la ¡bellesa y colorido del tra- je ¡típico femenino de Miagadas. Este in- dumento consta de jubón negro de .tercio- líelo con puntilla en,el cuello y mangas, -pañuelo dé puntilla, refajo de ¡paño o te». %úo—lo mismo uno que otro llevan cene- fas en otros tonos picados con tela puesta encima-—, ¡mandil negro ¡bordado con aba-

lorios ; e.1 ¡mandil lleg a hast a e l bord s de l refajo; pañuelo de cien colores, medias hechas a mano en colores y con cenefa

y

pletament e cerrados . ¡La muchach a mlaja - defta va peinada con moño de picaporte, raya al medio y dos rodetes pequeños, uno

a cada lado, por encima de las orejas. El aderezo está constituido por pendien- tes grandes d$ herradura o de siete picos

gargantilla con "pendentif". {En MiaJ&das ha y qu e resalta r l a jot a **Eiensi si si si", que tiene cinco 'pasos y se distingue por su movimiento y por las notas expuestas del traje típico. Sus eje- cutantes, mozos y «nozas, trnilan en el atrio de la ermita de San Bartolomé, trenzando sus ¡vistosos pasos 7 cantando coplas de amor. Para invitar a bailar a una mutihfe- cha le dice el mozo lo siguiente:

y

su pretérito, de sus instituciones y as so-

bresalir en el orden cultural, oíreciextóe una vida pujante. •

Serradilla es la patria chica del que fue prestigioso homtae de ciencia Marcelo Rt- vas Mateos.

Como nota señera hay que citar en la población ribereña del Tajo el concurso é& trajes típicos con desfile por el paseo de San Ramón. Siempre pone una nota &s%z alegre en tos festejos la presencia de pa- rejas ataviadas con el indumento local. En los carnavales, principalmente hace algunos años, muy pocos mozos artesanos

y

yéndolos por los calzones. -Por ello era fre- cuente oír este cantar:

señoritos usaban pantalones, sustitu-

El sábado -por la tarde dicen los del pantalón:

vamonos a recoger, que vienen los dtsl «aiaón,

* El día de SPaseuas—uno de "tres en rin-

gla"—«suelen comenzar los bailes de la .pandereta. Se celebran en las calles ai anochecer.

"Aun siendo publico y reuniéndose mu- cha, gente—anota el escritor costumbrista Agustín Sánchez, "'Un amante de Serra- dula"—no hay barullo ni aglomeración é© parejas, pues .para "salir al llano" se ne- cesita saber, y no ¡todos son capaces é s bailar al son -que toque la pandereta."* El canto de este baile tiene las varian- tes "El Jerigoncio" y "La Carrasqueña".

baila la jota Usa, al compás de las co-

zapatos de pana de medio tacón y com-

Zorita. Bailando la "Copla de los pites".

Municipio de Serra-

que

recibió

m .

de

dilla está integrado porcia villa de Serra-

de VMla Keal de

su

Pocas poblaciones eaoereñas pueden enorgullecerse tanto como Serradilla de

dilla y la «Idea aneja

^ a n

Carlos,

nombre

egregio fundador Carlos

. 1
.
1

'

l

A tus pies roe arrodillé, rantito de mejorana; s! quieres que me levante, dame la mano, serrana. Al terminar un paso de la jota y empe- zar otro, suele exclamar el salan en deli- cada invitación:

qué lindo pie de guindo!

¡Olí, qué baja de Magsul! ' [Oh, qué Jinda muehachita! '

'

¿Quieres conmigo bailar?

" LETRA BE LA JOTA

]0h,

La jote roe dan que baile,

la

por darle gusto a mi amante

da jota yo bailaré.

Jota ya no la

sé;

Vente por aquí, vente por alif, que si no te vienes, me. voy a morir, me voy a morir, me van a enterrar «n el Camposanto de la libertad.

Tu madre es te. que no quiere que yo tu carita vea; por encima, de tu madre liacen mis ojos veredas.

(Al

III

Las muchacJias de Miajadas, ©liando aalen a bailar

•éon su

gracia y su salero»

nadie las puede i

(Vuelveal enmato,)

exhibición

.Canción de La Vera que pregona laa ex- -

celencias del pimentón:

I>e

La

V.<?ra Vengo,

'

.

madre, vwigo de La Vera, do Losar, Collado, de Talaveruela

En

la

carreta

traigo,

madro, traigo en la carreta bermejo pimiento, €jue compró en Fiasencia,

"•Atore da ventana" es una canción de

enamorados que se canta en la notíhe en

cita de

rudo y apasionado—ihace una manifesta- ción de amor a la moza, que suspira por la llegada del día de la fausta toda que una y sosiegue sus corazones: -

mor . El mozo—4uro y abnegado,

;,

Que no'te poíaes,

que no te feives,

que tú eres <la, rosa de los rosales, de los rósalo* dé

que ao te peines, morena mía y

í

No te

cases, niña,

no te «ases, no. que Jas casad)tas pierden la color; pierden la color, también la sahid y por eso, nlñA, no te cases tú.

Antes de los modernos bailes con or- ques|a, la gente joven se reunía los do- mingos en el egido a las afueras del pue- blo, donde, al son de la guitarra y la ban- durria, se'cantaban y bailaban las jotas compuestas de copla y estribillo. Brinde- mos una copla genuinamente jaraíceña;

> Dice mi madre qu e no uve da marid o

. hasta que e) cardo

rio IÍSIC florido.

Por

muchos

afins

Ba sea,

extreme ñila me Hamo, por muchos años lo sea,

-extreme fiita me*Ha 1110. '

Yo digo, i cuándo,

estará

miando,

florido,

Jíaci da en

Kxtrorttadura

E a Jar a te <le fe Vera .

. 'madre, aquel cardo"'

¡ Quiero marido!

.

-¿

f.

Serradiilana con el oantaro.

'•'•. •

,

-

jAy! Que la zarzamora, en 01 campo se regaba sola, sola se regaba con la lluvia que Dios íe mandaba.

¡El foltolore jaraiceñ o e s muy rico . Per o •en est a síntesi s no podemo s detenerno s a estudiar otras jotas, las tonadas toreras, de los quintos, las canciones del trabajo, de las clásicas matanzas, etc., de lo que nos ha facilitado fiel transcripción Teodo- ro Cepeda Gil.

amplio

y pongamos punto

JARAÍZ SDE LA VERA,—¿Pueblo de in- fluencia árabe, cuya fundación se remon- ta a tiempos anteriores al siglo XII. La villa de Jaraíz—ubicada casi en la sierra de Tomantes—íes un verdadero emporio de riqueza agrícola e industrial, cabiendo destacar su producción de tabaco, pimien- to y algodón. Baste decir que tiene más de cien molinos de pimentón.

1

©las y estribillos que entonan a la (pande- reta. Uno de los estribillos más cantados dice así:

! Con la sevillana y el.guardia civS; , con la sevillana me tengo que ir. Lo mismo el "Jeringoncio" que 4< La Ca- rrasquefia''' son bailes antiquísimos. Xos mozos dedican las serenatas a las mozas en medio del mayor entusiasmo, En. • estos momentos los novios hacen objeto a las novias de coplas, debidas, en su mayor parte, a la musa popular:

Esta

es

la

calle

del Otólo,

camino- para la. Gloria; canlad bien, amigos míos, que aquí .viva la nw novia.

Y en seguida la copla de la llegada; Buena sea nil llegada pur habar sido el primero,

• elaveütaifca

cortada

en

encarnada

el

mes de

enero.

A continuación.exteriorizan en sus can-

y. por úl-

timo, .¡as de despedida, de las que ofrece- '

mos ésta:

tos las coplas de presentación

La despedida te doy;

LA

la que dan los labradores

oon la "gufjada"

adié» remito de llores.

VERA.—En

^

en la mano,

las inmediaciones

monasterio de Yuste—<que perfumó las postrimerías del Cesar Carlos I y fue su oratorio—«e presencia en el otoño la pre- ciosa estampa de la recolección del pi- mentón, estampa de toda La Vera, la fe- racísima y pintoresca comarca cacereña. Coplas que corrientemente se escuchan son las que siguen:

La hermosura de los cielos

cuando Jilos la

no estarías tú muy tejos

repartió,

; Guando tanto te toc<5.

Para pasear tu

calle

:

,

no necesito cuchillo, que ese novio que tú tienes me Jo meto en el bolsillo. ¡Otó, resalada, ole y <&&I >>••••

Las vegas del Tíétar y del Jerté brindan ¡la estamp a colorist a y maravillos
Las vegas del Tíétar y del Jerté brindan
¡la estamp a colorist a y maravillos a d e lo s
afanes de los veratos-^personiflcados en
los medleros, institución por excelencia e
inimitable—ial recoger sus-cosechas, en-
tonando las cancio-
nes de la tierra. Du-
rarit e la s época s esti -
val y otoñal, los ve-
ratos dejan desierto
el pueblo entregados
7
,•'
a

'

.

del'

sus faenas. Los ja- raiceños — nuevo s aventureros de la

tierra^—, artífices de esas magnífica s obras , realizaciones de instauración y ampliación de rega- díos, tornan a sus hogares en los. días 25, 26 y 27 de agosto cuándo s e celebran las animadas Ferias

y fiestas locales y de-

finitivamente en Na- vidad.» Por entonces comienzan las bodas. Hay derroche de ale- gría. Las jóvenes lu- cen con garbo el tra-

je típico, aunque tam- bién lo hacen en los domingos próximo s

al Carnaval y duran-

te éste. Suenan las alegres tonadas que diría Gabriel y Ga- lán, el Inspirado vate campesino. Se baila la jota, se dejan oir los aires populares:

Calle de las Cuatro CEsqufnas crucera do San Miguel, dó<n<le están Jas buenas».

• •'•

•""••. '••

.Cinoaa9 :

Que yo las quisiera ver.

Quédese para otro

ensayo- más

final.

V. O.

M.

Zorita . "E l bail e d e ¿M morcillas " e<t !* ¿poc a d » t«» matanzas , (Fotos Ol*z.)