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EUGENIO GARIN EL ZODI{ACO DE LA VIDA LA POLEMICA ASTROLOGICA DEL TRESCIENTOS AL QUINIENTOS li Ediciones Peninsula Barcetons, 1981 Titulo de Ia ediciém original Lo zodiaco delta vita. La potemtca sullastrotogia dal Trecento al Cinguecento Traduccién de AntonioPrometeo Moya Primera (© Gius. Laterza Figli Spa, Roms-Barl Derechos exclusives de esta edici6n (Gncluidos la traduccién y el disefio de Ia cubierta): EDICIONS @2, SA Provenza 278, Barcelona, 8 Dep6sito legal: B. 119021981 ISBN: 842971658 Impreso en Marquez, $.A., Ind. Gréfica ‘Ignasi Iglesias 26, Badalona INTRODUCCION Cronos las lagrimas, Zeus la generacién, Her ‘mes el logos, Ares la edlera, el suefio Ia Luma, Citerea el deseo, el Sol es la ‘risa gracias al Sol precisamente rien las inteligencias de los mor {ales y el cosmos infinto, Hemurs, Del destino (Estobeo, 1, 5, 14; frag. berm. 29). En 1898, al presentar el primer volumen de esa preciosa herramienta de trabajo que es el Catalogus codicum astrologorum Graecorum, Franz Cumont hizo una serie de importantes observaciones. Subra- y6 en primer lugar la ingente cantidad de materiales «astroldgicos» que yacian inexplorados en las biblio- tecas, descuidados y despreciados (cab omnibus fere neglecta despectagues). Records al mismo tiempo la necesidad de tener en cuenta los werrores», no menos que los clarissima inventa, cuando se quieren com render las vicisitudes de la humana busqueda de 1a verdad», Cumont no pensaba sélo en los textos as- trologicos griegos (y magicos, y alquimisticos), sino que también vefa transparentados el abolengo cultu- ral egipcio, el ecaldeos, el hindi: y asimismo los ecos de la tradicién medieval érabe, ademas de la latina y la bizantina. Bien sabia él que la literatura astrolé- gica es una red inextricable de temas religiosos y scientiicoss, de motives miticos y racionales, de re- flejos de sucesos reales y de transfiguraciones fantés- ticas. Aflos después, en Tas conferencias parisinas de 1905 acerca de Les religions orientales dans le page: nisme romain insistiria en el «cardcter religioso de Ja astrologia, mantenido siempre, a expensas de Ja logica», porque «planetas y constelaciones no eran s6lo fuerzas césmicas cuya influencia propicia 0 ne- fasta se debilitase o reforzase segtin las revoluciones 9 de un itinerario fijado desde siempre; eran también divinidades que observaban y comprendian, que se alegraban y se alligian, que tenfan voz. y sexo, que eran fecundas 0 estériles, apacibles 0 salvajes, dadi vosas 0 dominadoras». Las clasificaciones y las dis tinciones precisas, probadas de vez en cuando, entre tuna astrologia «rcligiosa» y una astrologia «cientifi ca», no pueden mantenerse en pie en virtud de la continua reaparicién, incluso en los tratados «mate- miticos» mas coherentes, de creencias remotas. No ‘es casualidad que a medida que han ido aumentando los voliimenes del Caralogus (y, junto con ellos, Ios de los eédices alquimicos) se han multiplicads las interrelaciones entre los terrenos disciplinarios y los periodos histéricos, al tiempo que los textos tar- dios se han revelado como traducciones fieles de ar- quetipos lejanos. Ahora bien —concluia Cumont—: precisamente por la complejidad de las tematicas astroldgicas, por su recepcién de multiples ecos, es imposible indagar los origenes de las creencias ¥ las ciencias sin interrogar fehacientemente a los astrélo- 0s, que a menudo no hacian otra cosa que prayectar cen los cielos y en las imagenes astrales las vivencias terrestres. En 1937, casi cuarenta afios después (habian apa recido ya 17 fascfculos del Catalogus), Cumont publi- caba eit Bruselas un libro fascinante, no sdlo valioso para los historiadores, sino también para los «fildso- fos» (en el caso de que haya fildsofos que lean estos libros). La obra tiene una historia particular que me- rece contarse. Wilhelm Gundel, el notorio estudioso de historiografia astrolégica (publicé Dekane und Dekan- stemnbilder cn 1936, en las Studien de la «Biblioteca Warburg»), habia identificado en un manuserito latino del Renacimiento (Harlefanus 3731, de 1431) un Liber Hermetis Trimegisti, compilacién astrolégica traduci- da de un original griego de la época alejandrina, al- gunas de cuyas partes, sin embargo, habria que re- Mmontar al siglo m a.C. Gundel publicé el texto 10 ‘con amplio comentario en 1936, en Ménaco, en las “Abhandlungen» de la Academia bavara de Ciencias. No se conocen otros cédices del escrito, aunque para dar fe de su circulacién medieval estaba la version en dialecto picardo de un capitulo importante en un cédice parisino compuesto originalmente por Maria de Luxemburgo (m. en 1324). Del andlisis de Gundet se sigue la valoracién del Liber Hermetis para Ia re- construccién de la astrologia antigua, desde In doc- trina de los 36 decanos divinizados, en que se dividen los 360 grados de Ja esfera, hasta la enumeracién de las 72 estrellas fijas que parecen volver a encon- trarse en el catilogo de Hiparco. La obra consumada de Cumont, sin embargo, tal vez sea mas importante y, ciertamente, més sugestiva. Basindose en los re- sultados de prolongadas investigaciones (de Boll a Kroll) de textos astrolégicos griegos y latinos desde Vetio Valente hasta Firmico Materno, y convencido de que al final de la Antigiiedad, «al enflaquecer el espiritu critico reproduciase con respeto el contenido de los libros arcaicos, venerados como revelacio- nes de una sabiduria divina (divina secreta... que in libris mysticis insunt)», Cumont reconstruyé median- te el Liber Hermetis ¥ los documentos que podian conjuntarse en este sentido un elocuente cuadro de las condiciones morales y sociales del Egipto heléni- co. Asi como el astrélogo habia proyectado en los cie- Jos la vicisitud humana para identificar alli sobre un plano edivino» los ritmos profundos y las estructuras ‘ocultas, el historiador devuelve el cielo a la tierra y restituye datos, relaciones y acontecimientos a sus dimensiones originales. En ugar de demonios y dio- ses, estrellas ¢ imagenes celestes, Ios reyes. y Ia cor- te, los caudillos y Ios funcionarios, los artesanos.y 1o$ oficios, los cultos y los sacerdotes: y todo ello fen tna semblanza fiel y completa, incluyendo los pro- blemas de la seguridad publica, Ia amenaza del ban- dolerismo, las costumbres de Ia cotidianidad. Al as- ‘trdlogo, de hecho, se le piden prondsticos relativos a u Tos avatares de fos viajes, a la posibilidad de recupe- los bienes robados, de atrapar a los bribones, de disciptinar a Tas cortesanas. «Los doctos en efencias siderales —dice Cumont a este respecto—, incluso el Severo Ptolomeo, dedican paginas enterts @ enumerar fodas las aberraciones d'un erotismo morboso con Ia'serena impudicia de los casuistas» Los astrologos busean en las estrellas Ia causa In explicacion de la Singularidad de Tos hombres y de los fendmenos cu: rosos de [a naturalera,y asi fo hacen constar en sis tratados (sincontinentes enins in vitis fit propter Venerem —dice el Liber Hermetis que virorum et rulierun omnimodi perficir) coitus, matrimonia 1 conventiones.., facit fornicatores et fomnicatrices turpia facientess). De este modo, la lectura de toda tuna pézina de vida egipeta, que Cumont efectia en Jas imagenes estelares mientras documenta In viabi Iidad de una conceneidn del mundo cimentada en Ia escrupuiosa correspondencia de cielo y terra, macro: cosmos y microcosmos, demuestra también, paralela: rente a Ia ambigua complejidad de la astrologia, Ia necesidad de evar @ cabo un estudio exhastivo para cl adecuado conocimiento del pasado: en todas Tas épocas en que floreciG, se impuso 0 bien se discu- 1i6 y ented en crisis! 1, De Cumont véase también e] vol, péstumo Lux per- peta, Geuthner, Parts, 198, especialmente fas paginas 303.3, ‘S174, En cuanto a los eédices astrotogicos, ademas del fado Catalogs (Bruselas, 12 vos, 1891853), pueden verse los vokimenes presentados por Boll y premovides (¥ en parte uidados) por Saal y G. Bing: Verzeichnis astrologischer und Imsthologischer ilustrierter Handechriften. des tatetnicchen Mittlalters.. Los dos primeros vols. aparecieron preparados por la Academia de Heidelberg (Heidelberg, 19181927) Bicacidn quedé Tuego (19531946) a cargo del Instituto War- burg de Londres. Se indican de una ver por todas: W. Gun- del y HG. Gundel,dstrofogumena, Die astrotogtache Literatur ln der Aniske und thee Geschichte, «Saahotte Archiv Bethel. te, 6, Wiesbaden, 1986 F. H. Cramer, Astrology fn Roman Law ‘and Politice, sNiemoirs of the Aticrican Philosophical So- siety>, 37, Fladelia, 198. (La cita latina dice: «Se vuelven 12 Situada en el punto de convergencia de teméticas diversas y bajo clertos aspectos incluso contradicto- ras (basta pensar en las diferencias entre genetliaca ¥ astrologia «catdrticas, es decir, entre Ia teoria de Ja determinacion a partir del dia de nacimiento o de la concepcién y la hipétesis de opciones posibles con base en el conocimiento del horéscopo en fechas distintas), la astrologia antigua aparece, sin Tugar a dudas, relacionada originariamente con la visién geo- céntrica de un universo finito donde las esferas ce- lestes se sitvian en un plano superior para perfeccio- nar al mundo sublunar, subordinado causalmente a ése: donde un cielo edivinos es fuente de movimien- to y de luz, de calor y de vida. Pero si tal fue preci- samente la astrologia helenfstica, que reaparecera de Teno en Ia época renacentista, no por ello puede afir- arse en términos absolutos (como ha hecho recien- ‘temente David Pingree en el articulo Astrology del Dictionary of the History of Ideas) que, por ser «la astrologia el estudio del influjo de los cuerpos celes- tes en el mundo sublunars, haya de «presuponer un universo geocéntrico y finito». George Sarton, que in- vocaba ademas la intervencién del brazo seglar con- tra los astrélogos actuales, en una de las Montgomery Lectures impartidas en abril de 1954 en la Universi- dad de Nebraska? subrayé que: a) los postulados de Ia astrologfa son independientes de Ia ubicacién de 1a Tierra o el Sol en el centro del sistema planetario; ‘Fealmente incontinentas en tos vicios a eausa de. Venus, que {propicia] todo tipo de coltos, matrimonios y uniones earns: Jes. vuelve torpes practicantes a foralcadotes y fornicado- tase N, del 73) 4 2." George ‘Sarton, Ancient Science and Modern Civiliza: ton, Harper, Nueva York, 1989, pp. 61 y ss. Cf. Lynn Thom- dike, The True Place of Astrology in the History of Science, “Isis, 4, 1955, pp. 278278. Del mismo autor se citard siste Indticamente su pran History of Magic and Experimental ‘Selene, editada en 8 vols. entre 1923 y 1958, (Hay versién cas- tellana de In obra. de Sarton’ Ciencia antigua y civilteacion moderna, FOE, México, 190. N. del 7.) ) la astrologia no desaparecié tras la aceptacién del sistema copernicano, sino que siguié desarrolkindo- se lozanamente; ¢) el mismo Kepler no s6lo hacia hhordscopos, sino que ademés oponia a las eriticas de Pico «constantissima (quantunt in naturalibus spera ri potest) experientia de commotione sublunartum naturarum sub conjunctiones et aspectus Erronums que *edocuit et reluctantem vicits. Se preguntaba, ademés, que por qué habia que negar que los cielos y los astros influyen diversamente mediante radiaciones ut objecta movent sensus, tux oculos, sonus audi- tum, calor tactum>3 Lo importante es que la cons- tantissima experientia verifique leyes y estructuras esenciales y «verdaderass, reemplazando a los suefios de potencias caprichosas y accidentales. Fue Cassirer quien en un pasaje de la Philosophie der symboli ‘schen Formen recordé la polémica de Kepler con Pa- trizi. Patrizi consideraba inutil el esfuerzo de Ia as- tronomia matemética por determinar el curso de los planetas mediante érbitas diversamente combinadas entre si (ciclos y epiciclos), no siendo Ios planetas otra cosa que seres demonfacos que recorren el éter a velocidades mutables con itinerarios diversos y ex: traamente tortuosos. Para Kepler, Ia astrologia ma- temética debe descubrir las causas verdaderas de las iusiones sensibles, distinguiendo los movimientos verdaderos de los aparentes y definiendo «la. senci- ez. y regularidad ordenada de sus érbitas». Y nada impide pensar que, también detris de Ias fantasias nitico-religiosas de las «influencias» y las «imagenes, ‘haya una trama racional, susceptible de calcular y 3. J. Kepler, De stella. nove, VEIT (Gesammelte Werke, fed, Max Caspar, Bock, Munich, 1938, vol. I, pp. 184). {Dice et texto de Kepler: «tna’ muy constante’ experienc (cuanta, puede esperarss de la necesidad natural) sobre la conmoeign de las naturalcras sublunares bajo las conjunclo- bes y-aspectos de los Planetas> que «ha ensefiado y vencido Al tervoe -- si log abjetos excitan a los senidos, la luz a los ‘jos, el sonido al oido, el calor al tacton. N, del 7.) 4 efinir con rigor seein los prineipios del conocimien- to cientifico, tal y como habia querido hacer prec. samente Piolomeo en el Tetrabiblos. Bs un diélogo que traduce un drama antiga y que Aby Warburg Caracterizé con suma eficacia: 1a astrologia es como el lugar ideal de encuentro y de choque entre el im ppetativo de sistematizacién racional propio de la Giencia gricga y los mitos y supersticiones heredados de Oriente: entre la Kégica y la magia, entre la mate- mitica y 1a mitologia; entre Atenas y’Alejandria. No sin razén observaba Goethe que «gran parte de 10 que se llama supersticion ha nacido de una aplica- cign errénea de las matematicas»; y Aby Warburg alladia que «el estudioso moderno oscila entre la prac tica magica y la matematica cosmoldgicas.® Sélo que salvar a Atenas de Alejandria no es em- presa fil porque no es facil ver dénde acaba Ate- has y dénde comienza Alejandrfa, No es féeil trazar Ja linea divisoria entre la racionalidad de una ley de la naturaleza y la fuerza wirracionals pero autén- tica y operativa de una plegaria 0 un conjuro. Tanto Ptolomeo como Copémico y Aristarco como Galileo pparecen incapaces de exorcizar la triste influencia de Saturno, ¥ sobre todo el saber fisico-matemitico pa- rece agitarse Ia sombra ambigua de Pitigoras. La verdad es que la concepeién de la ciencia humana hunca ha sido inmaculada y que la azn pura se revela a su vez como un mito puro 0 una idcologia: fen el mejor de los casos, una idea reguladora en sentido kantiano. 4. El tema de la ambigicdad de las imégenes astrolégl- cas y del salvar a Atenas de Alejandrias fue destacado ya por Gertrud Bing en st semblanza de Aby Warburg (cf. A. War burg, La rinascita del paganestmo antico... La Nuova italia, ‘Florencia, 1966, p, x0), Acerca de Aby Warburg, vid. Kurt W. Forster, Aby Warburg's History of Art Collective Memory and the Socal Mediation of Images, «Daedalus», Invierno do 1916, p. 163176 (a propésite de Ia obra de E. Gombrich, Aby Warburg. An Inscllectual Biography, Londres, 197). 1s Ahora bien, de esta trama inextricable de teoria ¥y prictica, de Conceptos y sensaciones, de mitos y ra- Zonamientos, es documento ejemplat la polémica astrolégica de principios de la edad moderna, cuando Ja ciencia define sus métodos en la crisis de antiguas concepciones del mundo que decaen 0 se renuevan. Precisamente porque en la multiplicidad de sus as: pectos era la astrologia una concepcién global del todo, el debate de sus temas abarca todas las activi- dades humanas. Es cierto, por otro lado, que en la istribucién proporcional de sus diversas posiciones se revelan asimismo limites y contradicciones. Si la lucha contra el hado astral parece una reivindicacién vlida de la libre accién de los hombres, no es menos cierto que los defensores del determinismo mis es- ‘trict manifiestan un s6lido sentido de Ia racionalic dad de las leyes naturales y de Ja unidad de la na- ‘turaleza («faia regunt orbem, certa stant omnia teges). De este modo, si la lucha contra las supersti- iones y rituales magicos parece atravesada por un racionalismo iluminador, la apelacién a los sentidos y a las pasiones —y a todas las fuerzas psiquicas rofundas que escapan a la tenaza conceptual, a los suefios, a os estados anémalos— no sélo hace hinca- pié en la existencia de fuerzas reales y campos inex- plorados de la experiencia, sino que ademés anticipa tuna de las empresas mas fecundas de la investiga- cién moderna. Abordar las polémicas de Ios sconjuncionistas», de los sustentadores de os «grandes cicloss, de la aproximacién de religiones y vida civil, contribuye en este terreno a comprender las raices’de las nuevas filosofias de la historia y muestra en perspectiva, ade- mis de los flujos y reilujos viquianos, temas y pro- blemas del pensamiento més reciente. Al imismo tiempo se ven resurgir, bajo nueva forma, los gran- des problemas de la reflexién humana: la naturaleza Y sus leyes, el sentido y lugar del hombre en el cos- ‘mos, el valor y empleo de los instrumentos matemé- 16 tics, los vitmos de Ja experiencia sus contradic iones. Se toma pavalelamente cl neko entse inves fain conte, vida poliicay Tligina, proauseion Aste, Las estatuas del gran aise gad cenpon iss ton evoluts dea tora de i sa {lots taducon a oto nivel los leguajes angen Sobre todo, ia trtusidad del camino se la sega ¥ su fatigoso renacer entre ‘lusiones constants y Drolongaciones indebidas. Escrbig: Mach ea ses Gcasln en un pasaje bien notorio: Los encclopedie fas tranceses,. eeyeron haber legado muy crea dl bjetivo de desarrollar la entera naturaion sobre it base dela fsica mecdnica. Simpatizamos con esta alegre conianza de la rain, dauca en ia Maton Foto ahora que fa ttanscurido ‘una century hemos vuelto més eautor La Concepcion del mune de los eniclopedisas se nos aparece como una tive logia mecanica en contrast con la mivolog aus ta de las rligiones antiguas, Ambas son prolontels: es indebidasy fantcioas de un conockntonte par GiaL» Desdichidamentey sin estas prolongaconea ar Ditrariag, sin estas fantasosss visones de conjant, zo puede. tabajar la. pesquisa, humane. Tambien Mach, en el contexto cilado,exponia su astrologca, su aninisca, su hermetic y no mejor cimentadas aue las demas. Creia Mach que siguiendo sla tender, sia econdmica dela sana tzénm la humanidad ha bia podido acercatse lenta pero sepuramente' tna concepcién unitara del mundo, Aunque confesaba on honrades: la ms alt howota a ue puede ad herree un pensador consiste en acepiar una vision del mundo sncompleta, con prefenca sobre cualquier otras? La polemica astrogicn,detonada con tanta brusquedad en los origenes de la ciencia moderna, Contibuye & hjarse en ia resiproca funcion de las 5, Emst Mach, La meceanica nel suo svluppo storicoeri= tico, trad. it de A.'D'Elia, P. Boringhier, Turia, 1988, pp. 45. 7 Yisiones det mundo y de las investigaciones espect- Hcsey concreas 9 i mismo temp nace ambigua naturalera de Tas mismas posiciones atta. Hoeicas. Las péginas aqui reunidas reproducen fetmente cuatro leoiones tmpartidas en ef College ce’ Hraaee Entre abril y mayo de 1975. No se anade mis ue a ganas notas bbliogrdfcas; el tento se mantens tate a, tal cual fue enunciado, y conserva: voluntara: ente el tono seneillo dela exposicion, sin demostr clones en profundidad ni anise documentados gue ¢l autor se complace de haber ofrecido en otse lige cu se Indagaci estas ots slo quieren ser are das ¥ bumildes conclusiones, i paltlnlaragrdetaiestsS Andcé Chase que promovi estas leciones, al que el autor se tchte Hgado por una larga amisind ypropincudad de tr bajo. V gracias sinceras a Marcel Batallion 3 a Marie: Thérdse'a'Alverny. por su bencvola atencién y sus valiosas sugerencias E.G. Florencia, abril 1975-enero 1976 18 Capttuto 1 ASTROLOGIA E HISTORIA: ALBUMASAR Y LAS «GRANDES CONTUNCIONES. I 2 Fes casi un lugar comin de la historigratia seer ents aftmar que, en la época renaceetens ino tinico de astrotogta: religioso 0 stiponticiac. cl Brimer aspecto, criticocientifio el ott: Dene Bog, a astrologia adivinadora, 0, como decisn tee frabes, Ia sciencla (0 arte) de los decretos de hey oe gash, © sclencia de los decretoss (en latin accnta, i astrotogia iudiciaria Tonia nitica 0 astrologia verdadera y auténtica fact logia quadrivialis © doctrinalts) der $h,en Particular, B. Casies, Individuum umd Kosmos in der Philosophie der’ Ronat Bp. 10k y S32 A. Ws ie Geli don ci, SS tarbure tende, en tn clcbre eons BP oe Gr sly BO 318318), & separa, por Io que toca Sa figice wWinadors, a Talia y Alemania (als sprog oe. me aoe mneTR en Alemania. un enasimients eae aes A decir verdad, ya Ptolomeo, en la introduccién al Tetrabiblos 0 Quadripartitum, habia observado con claridad meridiana que Ia ciencia de los astros consta de dos partes: la primera, realmente primera fn orden e importancia, estudia el configurarse y apa- recer de los movimientos (schematismis tn chiné- ‘son) del Sol y Ia Luna, asf como de Ios cuerpos ce- Testes en general, tanto en sus relaciones mutuas ‘como respecto de la Tierra; Ia segunda, con base en las cualidades fisicas de aquellas configuraciones (did tés physikés t6n schematismén auton idiotropias), quiere presumir los acontecimientos del mundo que rnos rodlea. Solo la primera es en realidad una ciencia auténoma, con un método demostrativo propio, de- seable por s{ mismo mas allé de todo resultado prac- tico, Ptolomeo, por cierto, remite precisamente al Almagesto, en que habia expuesto sisteméticamente In astrologia matemética, La segunda, dependiente IF smusyn concencién artisticoestéicas de Ia Antigtedad y los dioses de Grecia y Roma eran principalmente cteaciones de frte y belleza (ofenémenos artistcoss), en Alcmania, en él lima’ de la Reforma, predominaban prondsticos y-profecias (obre este punto concreto es de singular relevancia el ensayo de D, Cantimori, Note su alowni aspett! della propaganda re- Tigiosa nell Europa del Cinquecento, en el vo. colectivo sobre Aspects dela. propacande relisieuse, Droz, Ginebra, 1957, pr M0351, ahora en D. Cantimori, Umanestno e religione nel Rinascimento, Einaudi, Turin, 1973, pp. 1618, al que remith ‘ios también’ para los iniios de cierto tipo de investigacion ¥ para lay indicaciones bibliogrifiea). Slo que la tosis de Warburg de que deberiamos decidimmos ex interpretar las sguras del Olimpo pagano, que resurgen en el primer Renack lento... no como simples fendmenos artisticos, antes bien ‘como entes religiosos, v_a estudiarlos como tales» es vallda fsimismo fuera del dmblto aleman y de Ia atmésfera de Ja Reforma. «El augur pagano —como decia él— se presentaba bajo el pallo de la erudicion cleotiicas en otros lugares tam- bien. La pretensién de separar tajantemente Ia astrologia «re- Tigiosa» de Ia astrologia smatemdtiea» es vana e inconsistente [be fos trabajos eitados, hay versign castellana del libro de Cassirer, Individuo y cosmos en la filosofia det Renacimiento, ‘Buenos Aires, 951. N- del T-] 20 de 1a primera, menos rigurosa en sus procedimier “tos, trata en cambio del complejo de los acontect- | mientos sublunares, que quiere prever con la maxima probabilidad a partir de las configuraciones celestes? Abenjaldin comentaré con gran precisién: «La astro- logia es un arte puramente conjetural que se basa a ae Qpera omnia, Tt, 1, Teubner, Leipzig, 1940). Dira Isidore de Soe or, Gea tase BO) DI ins de ree a le od a ee erage Fae sr eae Pein re a ce oe eee ere ee bs eee ere caine, Seon a eer eae ree et eae Bea ett ay age tae a Bee a ee ee ee aera lagi pre a pa af peo rat Minuet galt Rha es Sian hs in ena poner orate hae ae egrets nin are Sc aac) ae berto Magno (aunaue por algaro's Rowse Berea) ae eh Sear ince see geen descents Peis es ae pase ee area, et moves mri oes meas Peet teeter Sedat Sa Smee ceer te, seein en re ae ees ghar eae meas area ace ae Renal aage an? Goth Meme eae mead Baia, doom oe sees aie ee are ee ree a coe eatery mai eaten or cateee Seta ae oe Sonatas Sica rane, 2 eee ae ee ere strep ere iy gence Gb tres Se ee acerca ea ea ee 2 gn el influjo astral y su efecto sobre el airew Pero, siempre Abenjaldiin, distinguird entre la tesis verdg, dera y auténtica de Ptolomeo tocante a una efcacia i iones v de las radiaciones de los astros, y la hipdtesis de los astrologos acerca de las influencias y pereepciones sobrenatutrales; y mien tras rechazaré con vigoroso racionalismo Ia intromi. sin de lo sobrenatural, tanto bajo Ia forma de in, Aiujo celeste como bajo la forma de don adivinador, Teduciré las operaciones de los astrologos a simples adivinanzas y conjeturas: «La astroloria.. en el me, Jor de los casos, esta hecha de enigmas y’presuncio. nes. Como quicra que sea, no tiene nada quie ver con el conocimiento sobrenattiral.» Los Prolegémenos de Abenjaldin, sin embargo, nos llevan ahora a fines del Trescientos y dijcrnse que discurren paralelos a aquel proceso de rigorize. cién cientifica de la astronomia de que se hablaba on relacién a la cultura de Occidente. Retornando 8 las investigaciones de Aby Warburg, Ernst Cassicer gird en su célebre Individuum und Kosmos in der Philisophie der Renaissance de 1927: «La astrologla Presenta, desde el comienzo mismo, un doble aspec. to. En cuanto teorfa quiere colocarnos delante de las leyes eternas del universo en sucesién precisa y cla. 4a, mientras que su prazis se encuentra bajo el signo del miedo a los demonios, “en Ia forma mds primi. tiva de causalidad religiosa”.» Ahora bien: el valor de ciertas grandes obras criticas y polémicas entre el Cuatrocientos y el Quinientos, siempre segiin Cas. sirer, es el de haber distinguido y barrido definitiva. mente, por Io que toca al cielo y los astros, sus mo. vimientos y sus radiaciones, todo elemento, asi fuera transfigurado, del culto astral, sentando de este modo Jas bases de una visidn racional, cientifica y estricta, 3, 189 Khaldun, Discours sur Vhistoire universelle (at ue adda), traduccién de Vincent Montell, Commission Lite, alte pour la trad. des chefsdoeuvre, Beirut, 1968 TIL to, 5s 2 a na tisico-matemdtica: ia moderna astronomia, Det riattalium effectuum causis sive de incontdiony Deasatres tet Pomponsat!, obra compucttn eo toon, alana asl cami ate Seg a lscifrar el “erptograma dela natant ee te simbotos iicomatemadicoss nampa mia poesia, a.m en called de perms nee sino en calidad de creciones opts S90 ns cose relented ete modo, como ase sura Cssire, ola baala scarce te eco Iucho mds compleja y artical sa se Yamente la moderna clenca Tacoma ieee 4. Canicr, Indvidu e caxmo, La Nuora ‘Fencia, 1985, pp. 165 y a ee B ¥és de este riguroso proceso de racionalizacién pura ¥ do tuna recusacién tan limpia de elementos inégi 0s y demontacos, de fuerzas ocultas y mistennes Potencias, de correspondencias escondidas y slinre, igs enigmaticas? EL mismo Aby Warburg reeuedia Jas ocurrencias que Lutero espets rudamente en agen to de 1540 al humanista Melanchton, al Dominos Doctor: «Nemo miki persuadebit, nec Patius, neo Anigelus de caclo, nedum Philippus, ut credan ashen logice divinationibus quee totiesfallunt, ut nit sit fo, certus.»* Lutero y Savonarola, ¥ lo mismo el semana rollano Pico, animados més por una enorme pasion moral y religiosa que por los imperatives clentiees se enfrentan at hado estelar en nombre de la hive Yoluntad del hombre, sujeto, no a la naturalezs, sine a Dios; s6lo que, en esta batalla suya, no s¢ alinens on los chombres nuevos, con los htimanisiae an ue, todo lo contrario, sus adversarios son precisa Principalmente los humanistas, o tambien lee hang, nistas, sean poetas como Pontano o pensadores tony Melanchton, No es casualidad que el flexible Fone, aunque «pio filésofo», se mantenga ablerto.a tang Jas tentaciones astroldgicas mientras los simbolos'p dlivinidades estelates pueblan en medida creciente lo, Pocinas, los frescos, las costumbres, los esctitos pox IMticos de la época’renacentista: diferentes, es vee dad, de los medievales, y devuelios a las, formes de sus fuentes més antiguas, orientales ‘gricgas y egipcias, mas no por esto menos insidicecy ioses del cielo preferentemente y no demonios ine, mebundos. En otras palabras, Ia batalla en toras ¢ gia, si bien ha comprometido yaa tode Ie cultura, se fja a largo plazo y con un alineamientes funque por lo demés rigido y preciso, stmlde ne 5,4. Warbure, op, cit p31. {Versi del pasae latino: Nadie me convencrd, al Pablo at ingot war eis tine: ‘ienos Felipe, de que crea en la astrologia adlvimncore, eee YeEEs equivocada, ¥ de que no hay nade dudowoe (ar daha a @ éste cualquier rigor cient Re actimonia la astrotogia en nombre dela ceneee Re bey duda de que las palabras de Pomponseny os dias proms de'8; de que son muchas las converges, Serofundas enire ambas obras, que infuyerort ee dereemente en Europa hasta bien avanzado el 6G, foe ero también es. cierto que tas cosas sen § Pomponszzi, De naturatium fncantationibus, 12, en Opera, Bas ; astrolégica, junto con la ‘Magia talisménic on sympathia rerum, een SS se eas ots aas eee y cuantos | Ye apoyan; que son menos lncales 7 muchigiee nes Jargos los procesos mediante los que fue afrmandene la ciencia moderna cuando se quico defnir el metas Y establecer Ta nociém de eausalided sles; que de hingtin modo fue virginl y exento de equivoles fe fluencias el avatar del llaniado «prosreso> cientifin profusamente mezclado, por el conteatio, con ere Imigicos, herméticos y mlstcos. Todavia'a miedintcs del Setecienios, ef profesor G. M. Bose, catedracg de filosoia y decano de la Universidad’ de Wittese berg, eseribia a propésito de Newton y ds ia pati cién universal: “eActio per distans:dabiturs Tere impediesne / Quo minus in distans stella Talionns gat? / Gaude Melanchion, redeunt horoscopus Hatt 1 Almutec, Athacir, Meccadenor, Hytee, ) netic cc, distans dabitur? Mor thessala rugis 7 horde seat ts, quar furibundal,reditw? Con Newtons ea sary ¥ con ta saccion a distancian, parccla ai prokenne Bose que hubieratriunfado al fin, en pleno Setecage 408, n0 Pico Galileo, sino Melanchton la tania Pe st eee aac en 9H dir wie ates amie mi em ae dan ct St no sélo en la imagineria del arte, si tambic él pectin. eae Sueno ait et snd deen Peas tee ida ene es 2. Sompathiam attraction! et gravitati substiit.. GM. Bose, Ex Officiaa Schlomachlana, Witenberg, T1157), pig 3 En tina nota remitia Boss a la’ celobre obra de “Albohacée Hlaly fitus Abenrogsl, De tudicis, impr. por Bersardinans oe Vitalis, Venecia, 1525 (pero editada ya en 1485 yea 1S, sompuesta en la primera mitad del siglo x1 ¥ mandads teate, ‘ir del drab al castcllano por Alfonso X de Castilla y wert, a Iaego al latin alrededor de 1256) TEL ital ela tacusen sHlai Aben Raghelis fit..», y4uan Vernet, en La cular hee anodrabe en Oriente y"Occidente, Barcciona, 1918 on, 1a 2, ratiica: «Ali b. abi Ruyals, aunque suele Hamarvele Atos, Tugel sin expeciicar parentescos, Hay, por cit, eee eae ‘astellana moderna, Madrid, 1954 ed, por Gerold Hilt; no ‘erwin alfonsi, Dice el texto latino: ecdcciin dismiss le? ePodeés impedic entonces /'to poco que haga ie cane Na Talismén? / Regoctjate, Melanchton, que ya waehven las he, éscopos, aly, /Altutec, Atacir, Aloecadenor, Hylee, once ‘idn a distancia se dijo? Oué pronto vuelve, gic, (Nd Fh] 26 §, Rapowentra vate a Evangelista Torrie (de Tio de 1642) en Discepott di Galileo. Carteggi, vol. a P.Gallal'y M. Torro, Barbera, Foreacks ise: > St: 86 7 enor resonan- - itonces, por lo menos «para el fin em demas Como él Jo lama, adaptarse'a la opines ralieri, a Leib- dei, Newton. Y, sin embargo, ante la superviventy aout Ssttoogia avinadora, con lo que eats Sore {faba de hermetismo y de magia, y en peseet Tas mits ¥ concepciones generates, paretian cede Meatinas, as armas de ellos, alumaos de soug eee liso que, no obstante no abrir la puerta‘a nnsece, Stistancia ni a los influjos lunares; no haba dnasise €n elaborar tna teoria de las mareas det que, cuando menos ¥ de las costumbres, aplicaciones pricticas, 8 Propids cencs MAgicas. Habia dicho Pewene ae Pimples elocuenciaeldsica: «Dejadlitne i aa de verdad y de la vida. fasion acon, 2roPAEa la peste en Padua y escuny sez prey ccompafian a una gran catdstroke, Coane se Jos ae ycttSlogos atribuian a extraordinarine Sar Den es cetelas los trigicos acontecinienes ee Ros; s6lo el cielo que con la las significa la vanidad de casi Heale #lOs de polémicas shumanisticass: oe Kepler | Riviera todavia que resignarse a hincce hordscopos en fea Gs Rerum situa, U1, 6 (1), en Opera om digas eth Basca, Sop Ttaie arg NTS gia, Famadleacones la vertiéa de G. aceasta, om Ti enema 1p, B.6n. cy taas be Mow ia ip Deceso), en Opera lp. 7dr te ease oe rest, rade A idler, ae Spe ae eect: no protundin proba ae ape Sea, Pemiamlento pearguesco alia fariacion de wins ee 29 el parto de la ciencia moderna no se realizé ni por fuptura radical ni por generacion espontinea, y que Para definir los progresos de la astronomia y ia eri. julento y la gran etapa cientifica del maduro Seiscier. tos. El mismo Kepler, por lo demas, que no erela, ce Glerto, en la validez de los «prondsticoss, sostenia famente —como es bien sabido— Ia existencia del alma del Sol (canimam quogue... in corpore Solis inesse necesse est»), la animacién del Mundo (emu, dus totus anima plenus»), por no hablar de las inte, lgencias celestes. Y si justipreciaba, por lo menos a Parte, los argumentos de las Dispurationes de Pico, ue se propuso comentar, no por esto aceptabs ce Este el radicalismo, a su vez alimentado de razones wo exclusivamente cientificas. Aceptaba, empero, ai, unos temas centrales de la astrologia, comp la tse. tia de los «aspectos» («cognatio aspectibus cum Gonsonantits musiciss), al tiempo que eonsiderabe ia Insuficiencia de las objeciones de Pico (edenique fe. it liber refutando nonnulta, ut tis ego fidem edhibe. rem, quibus antea, ut fidem derogarem, astrolog! Gefendendo effecerant. Sic fuit cum Aspectibussy® Mas atin: «una constantisima experiencia —-cucntio menos la que puede esperarse en el campo de los fe. ‘némenos fisicos—, no obstante reacia» le ehabla com Yencido del influjo de las conjunciones en el mundo sublunar>. EI mismisimo Galileo, adversario imple. 19, cRinascimentos, XIV, 1914, pp. L178. Tewta de Kea {después hizo un iro en quo refutaba nore cee PT! {we yo me acercaria honradamente.»; ela (Mar Fs 30 Bis tillzacion del samo Deus in Soe 115,00 atte tun stain y con Iuengo préstamne ne Pe e la luz dl Pacudo Dioniso see, de separar en el ambito mises es oma galileana io queen ue os metaisicn y mist lice que santos de a eeacion del Sot sree | fond calorcn y fecundas, vsiesbe eso em aguas) faucht Soeurldad aun este espidt teense Sat $2 2 centro del univers, ¥ par gay ieee Is espléndldo y vigorose, waving s geek tres palabras, Sol sein Glia paisa Ea utr Is 1 primordial, fuente Ya i nea Taree Et ental concent a | {tla desde én dtu uniereat Aoet SO de que el «esplendor ct b Gel Sa e,Y, Viilican todos Tos miembros, uot en el Sol, mientras concurre su alimente oy extra, ‘mantignese la fuente desde donde constantemente se difunde esta luz y calor prolifico que da la vida a te, dos los miembros que a su alrededor circulans. Po. {isis prolongarse esta cita del célebre texto de Gali, leo, instructiva y sorprendente a un tiempo. ‘Como més, no obstante, el lenguaje filoastroldsico del fox, tiflcarse» de los rayos segtin sus encuientros, su inter, fraccionarse, st dividirse y sumarse en operaciones Positivas. Ut gieas, ut fortis, el Sol emite sus radio Clones, que tienen «la eficacisima actividad y virtue de penetrar en todos los cuerpos, y ademés la suma Yelocidad de moverse por inmensos espacios, sienda como instantinea Ia emanacién de la luz», La misms gorrespondencia sol-corazén en que incide Galilee ¥ sobre Ia que, poco después, volver Guillermo Hac, vey en su Exercitatio anatomtica de motu cordis (acer animatium, fundamentum... vitae, princeps omnion microcosm! sol...») no es sina un topos heredado Ae la literatura astrolégica medieval, Pedro de Abano, ea ‘su Lucidator, al tratar de Ia ubicacién ecleste det Sel ¥,st medianfa entre Marte y Venus, se revela en Ia ‘observacién: «Sol est in celo sicut cor, ut aiunt, in Aabeaetss de Je luz primordial, y, por sltimo, Scholem, La malta ose mba trad de be Pas, ios Bp. 128 y ss_). Para In «moda eabalistica de Ie sequent aa Academia de Flotenci inluso 2 quoniam corpora faclestia sunt sicut cor... Tdeo talia factunt divoros motus, tamen omnes tales motus sunt a corde, sore, Shi caelow El alias, entre otras cosas, remitia sin Grologia, donde se lee: «...dicimus lla superiona mon slum concurrere ad irrationabilium effectus, vehion 4 omnium rationabitivm... omnia hace ab ils con poribus gubernari, ortum accipere, augmentum, dint nutionem et occasum.» Y, sin apartarnos del cong fatlo a los Meteoros, al referirse al tema del Rey (Sel 12, gPeio de Albano, Lucidator, BN. Paris, ms, lat, 258, {Gl 19 ra. [Versin aproximada del texto latina: sl Soto Focencile come el corazie, segin se atrma, ca et Suse Poraue sean Platén el ciclo‘ como un animtl cae ana rande, aunave en éstc el corazin ests sittado cerca ree Fe; come quien gobernando en un reino que comings a dos sus puntos... mira-a su alrededore (Ni dof hin a 3B concepcién general de las cosas como orden césmico [Recesario y necesitante, La astrologia, en conjures | jpattttoloeia judiciaria inctuida—, expresa la racions, i ‘modo rigurosamente compartimentado hacion. «Dicetis: "si sic, ergo Deus est iniustus”, Nego, ef dico quod tu es una bestia..., quoniam... non sot Possibile aliter facere; omnes enim non possunt ere feees et principes, Nam sicut ad hoc quod debeat esse homo vel animal oportet quod sit membrum prince pale, et non est possibile omnia membra esse equatia & officio, aliter enim non esset homo vel animal; sic, st debet esse mundus, non aportet quod ome sint equales et ad hoc quod sit civitas non oportet uod sint tot principes. Aliter enim non esse mica dus nec civitats et ideo non sequitur iniustitia sD Pedro de Abano e Ibn Ezra, Pomponazzi y Gall. % como se ve, la linea fronteriza que el Humanis, tes, todos éstos son gobernados por aquellos cuerpen, $i domipan el nacimientoy el aumento la dimisacste pi Sasso «Dints: ti es asl, Dios es inusto" Yo Io nines eae Bigs eres un animal’, poraue.. no cs posible teenie G0 modo; ests claro aue no todos pucden nor ace rece “¥3 que para que exista un hontbre 9 un asta 2 Ho que haya un miembro principal y no es posite Gaerne, 4 auiso trazar entre la astronom{a como ciencia Figurosa capaz de medir los itos celestes, y Pstrologia como combinacién de una concepeién mnde, cultos astrales y técnicas profetizadoras, 'B0 solo estuvo siempre en peligro, sino que alenag Fevelaba lo insostenible del asunto. El mito se revelo rigurosa, de Ia fan- Hasia transfiguradora; la neta razén, de la turbia an # la religion, de Ta supersticién; incluso los edie matematicos, de Ia mistica de los mimeros. En “Este sentido, la polémica astrolégica sel Renacimien- $2 es un experimento histérico excepcional. Su avatar s la historia dificil y fascinante de una vigorosa inn Piracion humanista, rica en fuerza moral y confargy fn la raz6n, que busca desatar un nudo imposible ‘gn cuyas instancias irracionales y recuerdos de arcai, £65 cultos astrales, y suefios y quimeras, se aglome. Zan y chocan ademas con imperativos de alto sentido. Gientifico. Ocurre asf que, a menudo, en una mise ‘Pagina, teorias elaboradisimas e intrépidos experi- Mentos se apuntalan y combinan con evidentes ins. _tancias religiosas y con reverberaciones de creenciae ‘Primitivas, mientras 1a plegaria se confabula con ia _ Sxperimentacion, De esta suerte, el poeta y el eseul, _for, el pintor y el arquitecto transfiguran sin sabeclo tos de remotas visiones del universo. 0 ioglymsior modo de presentar et discurso astrolé- co de Ta época renacentista tal vez consista en po. her en evidencia las rafces astroldgicas del tema aan, 35 Ronemos sobre Ia toma de conciencia, gas eee, Hea S2risa entre los humanistas, de las caracteris, Hens de su epoca (la coscienza della Rinasctey concep lees constantemente delante de motives y faigghelones astrologicas. Ya se trate de las weve, 0 de los «tenacimientos», estamos, de he, Sprite Conceptos tipicamente «astrologicosss sen, cimatente, coneeptos relativos alo ciclico, ala ape, 36 en sus encuentros, estarian descritas las poces de la historia de los hombres. Signos y causa las figuraciones celestes; aunque signos porque ‘caw, al menos en el sentir de los maesiros de la as, adivinadora, precisamente el punto mas vi mente controvertido de las discusiones!" Esta claro que nos encontramos ante un tema pital, ya en el plano teérico, ya en el practico, Ea terreno de la teorfa se trata de una precisa Bloc i. A este especto pueden encontrarse una serie de indica: SEPISS Senciales, con ins noticias biblogrdieas nesees nee, {ntroduecion de M-Th. d'Alveray y F. Hudry a Ie cava De radis de abKindi, «Archives histoire docs joao fe du Moyen-Ages, Vrin, Paris, 975, pp. 139380, Auge ee falta recordar que as sdanzan’ de Ise 2,6 ¥ al Comentario de Proclo (ed: Dic, Tengen ties son como letras esting pereniomen oe led mejor, como letras Ya escrites ¥ que se case «todos los ‘hechos esta fn el wuelo de los "os signes de lo porve. 7 pie Por excelencia es, en todo caso, el que’ lee i Historia humana en las estrellas; y alguno sostiens Que, precisamente porque el sabio astrologo deseifns, Rh Stactitud el Ubro del cielo, puede, él solo, cone blecer la magia operativa que permite, valigndose acl Juceo de las configuraciones celestes, escapar de Ine Epasecuencias lesivas, a tiempo previstas, De demas €llema de los astrélogos: «el sabio dominard Ise ce Bulasy. ‘Felis, qui secte causas prenase future Posset venturus per eas in cognitionem, 7 quis Gis Mivendi modus aptior ad hoc quod / inde merstur Gleme gaudia vite» Son versos del conocidicien Poemita pseudovidiano De vetula, en citeulacion dec, de el siglo xu y atribuido a Ricardo de Fournicy ftantas veces citado por Roger Bacon, y que cont {Gig Todas Jas cosas dependen una de otra; como bien so ha ean gid? Sonspira® (sympnoia micl> A propéeite de en mas de senacimichtos y'steformay so alade’ eno) eyot SRY otras cosas, a los volumenes de la monument yee Epi Burdach, Vout Micttalter eur Reformation, Bere wee creat tau de Plotino estd en italiano en el ergiaaly ois Hed por Garin (det 19} “rete yattnde, Ovidius, ede vetulen Untersuchongen. und Fees Sm feel Kopschy Bel, Leiden 'y Colon, Sef, it marae 728, de freer Ibo, Es de notar la eoase ey Sasa, Cnocimlento de una ley tw do ia aoeestege TS elchet taturae fisam ponamus..) fellided dat oie Bllebre eigrama de Plolomeo, donde se outheyes, ee 38 2o Poco a difundir algunas grandes tesis astro: , incluso a través de obras especulativamente tes como el De causa Dei de Tomas Bradwar, , Vehiculo tan importante del hermetismo tista de la segunda mitad del Trescientos* Objeto De vetula y piedra angular de toda la teoticy gia es ia relacién microcosmosmacrosostin ‘versos que vale la pena tener presentes en toto to: «mundi partes, celestis scllicet ill | Nee taris, mundo servire minor! | non dedighatur, fundus minor set homo, cuius | ¢ celo vita ests et tus ab hits elementis (sic dictus, quia sit mumdt ris ad instar / factuse. Justamente por eso, el lo €8 decir, el mundo mayor, define el curso gene. de las cosas y tabula las épocas, la muerte'y Ia los ocasos y renacimientos del’ mundo menor: gO Necessario nova fient omnia, celunt, / siderd lus et hhc, et corpora nostra resurgent? Come Ne, el tema de la enovedad» —vida nueva, ceded ulevos mundos, cielos nuevos, nuevas. tie que recorreré con tanta elocuencia los siglos Renacimiento hasta las célebres paginas de To. Campanella y G. B. Vico, no es, en los erigenes, sino un lugar comin astrologico, abitette ¥ resurreccién, putes, n0 sélo de los indi YWiduos, sino de Ins civlizaciones, en todos sus aspen Sitzungsberichie der Heidelberg Atadcme dee tens, Philos-hist. Klasse, 1920, 8. Abhandlang. a {6, En el De Causa Dei, 1,1, corol. parte 35 (operas, Het Tid, Sev, ex ofticina Nortoniana apad Toansen Bille, Ulf, pp. 7574), Bradwardino toma del'de veda precy, ea tesis de huiusmodi magnts coniuctiontbus'la kere, el nacimiento de Cristo, tranceribiendo por enties, fog wertos OLS del trcer libro, como promise de utes, Hisis comparado —de gran interés de lay Iiguraclonee nae Tgicas de la Virgen Me De vetuta, Ii, 227232, 363364 (np. 258263), 39 fos. Los bistoriadores del Renacimlento han inistido & menu sobre ta continuada presencia, en Ine ie Sings eos umanistas, de Ia Hamada ala prease Ponders weisitudes humanas, incluso ‘det gar fear de Hermes acerca del fin de Egipto, de mant 255 Ae sus templos, de sus dioses: una lamesieiny AN6.n9 Por casualidad retomaré Giordano Brome con es soleaentit: «Oh, Esipto, Egipto, de las roliges dies wlamente permanecersin Tas fabulas, tan ime bles para las generaciones futuras... Las tianbneres tio ticum, ed. AD. Nockact. Festugion, BP gies). tamado de y, OF medlacién. de et ss rofusaente. Por oto lad Bg oe itn obit (tits tempus sus vised os Poemmetamico, El experimento de traducie en gee Sssamente antropologicos la temética astreligie i 40 de tna resurreccién de ‘Maquiavelo. Pletén, du $1 ¢stancia en Florencia para el Concilio, habia Jado sin rodeos el fin de la impostura religioss Moisés, Cristo y Mahoma, y el proximo reteron ae les vuelven a ser villas, chozas, ©, caen en la ruina, segiin su destino. Asi se con © Dios con las criaturas propias.» 2" rmefis (encontrado y editado por Gundel en 1936), levado {ctbo por Franz Cumont (UBaypte des astrologucy, Fee, Eayptologiaue Reine Elisabeth, Brusclas, 18) flere non 216. (det T) 2 [Sobre la muerte de Hermes y el Liber Atcd, vid, cum to he escrito sciitates se amen fier potest ut $ usttas, las obras do los hombres las reluvenciene fas Alevucivan ‘a ia vida», (N. def TJ 2. Ton Khaldun, Discours, ct, 1, p. 745, Jann ahmente en cl momento en que escribia Aben. ioe ines del Trescientos, tanto en Occianers {Sas e Herman (en 1469 en nugane te Ms 4806 en Venecia) Bl De magnis conimse re ftcido vor Tuan de Seva, se publich on isp Augsburgo y en 1515 en Verecr! importantes Investigaciones de Lemay han Raps de’ manifesto egrogamente is cota ,2at el Ireroduciorium a la etrada de 1s Sento 2 £n el pensamiento latino del siglo xm12! Aunque ‘que importa subrayar aqui es otra cosa; el toile nismo astral que domina una obra tan difun. Y leida entre el Trescientos y el Cuntrocientos Jos ambientes humanistas (un manuscrito lorem, i quod sient ado, los planetas, 0 Tas _ igencias planetarias a ellos inmanentes, no poco: eplanetis autent etst sunt anime rationales, | on eligunt tamen, nec indigent electiones. Tnmuta: | | 4 mi comentario ‘a ins Disputationes de Giovanni Pico Scie Mirandols, 2 vols, Vallecchi, Florencia, IN6IS2. Para, la dt Ausién de ‘Albumaéar en el mundo bizantino, ef Atbumnasat de revolutionibus nativitatum edidie David Pingree, Ye Rede, pus G. B. Teubneri, Leipzig, 1968 (lo que Pingres publics oy Ia edicién critica de ta version griegn. Sobre Ins fuputer via, As obra clisica de Boll. Sphacra. Neue Gricchische Teste al Pniersuchumeen eur Geschichte der Sternbilder, ‘Teabien Leis, ea it de A. Cana, Fett Gate nella, tad hs eA. Cates aa, A Bion, tly 2373. Blinn y Ph A Sader, Phe Puc Library of Revaetnce Florence Nols Neel Cove as Hear | the Library of San Marco, Antenore, Padua, 192, po: SBS (Gl nd, 737 contiene, ademas del Iniroductorium Miuumare, is, el Tetrabibtos de’ Ptolomeo, Homar Tiyberiadis de man, silatibus, Alphagranus in sclontia astrorum et tadicibes a, uum coctestum... Messahallah, ete, ahora en Florencia by Naclonal, Cony. Sup. J, 1, 10).’Pero vid. tambien Oth, By astrologica’ (ahora. en’ Ta Laurenziana)” con leg Flores Aloumasar, aunque no se ha podido encontrar ea af umasar de revolutione annorim mundi (bide De a, nl, 75), B ble es la determinacién celeste; imposible toda op- ign fumana. En el margen de tun manuscrito (de ta Biblioteca Nacional de Paris, Int. 16204) so lee aqui ‘una nota, de que habla Lemay: «Cave, hic sermo du. mus est» Tal vez sea interesante recordar que el Sermo de un filésofo caracteristico del Renacimiento, Pietro Pomponazzi, sera todavia mas duro, mas amar. 0 ¥ desconsolado, De todos modos, no por esto, o no tanto por esto, se remite el discurso a Albumasar, sino por Ia teorfa que se encuentra en el niicleo de su otra obra, De ‘magnis coniunctionibus, no original, ciertamente, ero desde 1 entregada a las polémicas en Oceiden. te. Apenas hace falta recordar Io que es Ia coniunctio, © syntodos, en Ptolomeo, que paré mientes en la co. pulatio del Sol y ta Luna, Definira rigurosamente alBattant (Opus astronomicum, 54): «st congressus corporeus in eaddem longitudine, latitudine et placa caeli fit, stette remanent coniumcte eo usque quo altera ab altera dimidium amborum corporto spa. tit recedat», Ahora bien: las conjunciones planeta. rias en general, y en particular las de Saturno, Jipi. ter y Marte, son al mundo como el horéscopo ai hom. bre: som los signos (y las causas) de los grandes acontecimientos de la historia. Dice Tbn Ezra en el De revolutionibus: anon significant super particulae ria, inimo super communias. Como se ha dicho, la sucesién de las hegemonfas de religiones y reinos, de las culturas v costumbres, la tabula de esta forma el Gielo. Nuevamente Abenjaldin sintetiza eficazmente las tesis de los conjuncionistas: «En cuanto a los pro- nésticos de interés general, que tocan a las monar- Quins y los imperios, se sitven de las conjunciones astrales y sobre todo de las de los dos planetas sux periores, Saturno y Jipiter... Las conjumciones de Jos dos planetas superiores se dividen en grandes, pe- uefias y medianas. La gran conjuncién es el encucn. tro de los dos planetas superiores en el mismo grado 4 firmamento y acontece desputs de 960 affos..La conjunc = slgno de_rands aconteimien- : cambio de régimen o de dinastia, paso de Ia s nia dom pcb otro a contn medlane ica la aparicién de precedentes. La eonjuneién pe- uefa anuncia Ia Hlegada de rebeldes o de propagan- listas y Ia ruina de ciudades y de su civiizacién.s® No ¢s preciso continuar; baste con mucho subrayar ‘que, mientras Abenjaldtin ironizaba con Ins predic: 3s de los conjuncionstas, Pedro Ail, cardenat Ta Tglesia romana, mas 0’ menos por Tos mismos ent nce mitir la dependencia respecto del cielo incluso de la “encarnacién y nacimiento de Cristo («sine temeraria assertione, sed cum humiti reverentia, dico quod be- “nedicta Christt incarnatio et nativitas... per cell et astrorum virtutems). Roger Bacon, como se sabe, ha- “bia aceptado plenamente en el Opus maius el lama- do hordscopo de las religiones, reiterando a Afbuma- sar casi palabra por palabra: «Quieren los fildsofos _que Jipiter, en su conjuncién con Tos demés plane- _fas, signifique religiones y fe. Y puesto que son seis Tos’ planetas con que puede’ conjuntarse, sostienen due seis deben ser en ef mundo las religiones prin- cipales (sectas principales)... Si se conjunta con Sa- ‘turno, significa los libros sacros, es decir, el judais- ‘mo, que es mas antiguo que Tas otras sectas, asf como Satumo es el padre de los planetas... Si Jdpk ter coincide con Marte, dicen que significa la ‘ley’ caldea, que enscha# adorr el foepo. $i on el So, significa Ia “ley” epipcia, que quiere se adore Ta HG ces de doe) Ses stor. Seon Vents dicen que significa la “ley” de los sarracenos, q\ det todo voluptuosa'y venérea. Si con Mercurio la | “ley” mercurial, cual es Ia cristiana... hasta que ven- hldun, op, ctu M, pp, 689 ss Para tos demas snore vid el it comsentaria's Pio, i, pp. Gy th 6 ga a turbarla, por dltimo, la *ley” de la Luna, que es Ta secta del Anticristos™ nee Tronizaba Abenjaldiin: «Sigui6 escribiéndose abun- dlantemente en verso, prosay formulas ritmicas.. Se wocan “pronésticos”... Se atribuyen todos a perso- nales célebres, si bien esto nunea pudo ser probado>. En desagravio, los conjuncionistas de Europa se re- erudecen. Precisamente en los afios en que Aben- Jaldtin compone los Profegdmenos muere Juan de Eschenden, relacionado con los efreulos légicos de Oxford y el Merton Colleze, pero que a mediados del Trescientos compone su Summa iudicialis de ac. 24 Para los sutores citados aqui, cf, ademas del cit, co Ientario a Is Dispuationes de Pico (aque se hace protase referencias ellos), en partialer de Pedro Wally la Concer anti astronomie curt theologta, Augsburg, 10}, con tos erin (el tento tado aria" estd ene’ Vigtnloguaon, Yet 'S, soe: Gt ‘ha de’ veree tambien ‘Lyn, Thaeyalke, A History of Masic ant Experimental Sclece, vol TW, Co: fumbia Univ, Press, Nueva York, 19, p10). & propési an, del De concordiaestronthew terials et narrations Moric (Conca axrninda cum histo ara Hione) die Kepler (De Stella nova, 9, eft, 20: nad hominas‘attnet et eorum.consresaiones.”eonjimctionin smagvaram.. evidntesvidere Hoe! effects ett eter 6 oh Hetdos conjunetionam malta specials sexe accommaant ck Hstoris, quae Petro de Alaco Cardinal dederant cocasoncre compara historias et religiomun perfoder om Astron. mis.» Pedro dAily, como Hoger Bacon, eonoes bien ede eta, pero al trata det nacimiento de Gest retua aa ase feeldhd (De tests et set, 4 non ab Ovi sd a ao lige post aventum Christ.” conscription et adulation, fide! quasi fx Christ ab Ondo fussetproviea ellen ate budume) En ede vet, M52 ys (pe 90), se ket ‘eae fitem Tovis est ef relisonsm.” St complecater Ser gona Junie Yd te 3 art Chale fies ce aud aia / tens adoratur, ea sgifcato Marts com eordat, sedi Soli, seater quod adorent .meiton, ‘Drinceps qucaue Sol ests Vener, iam mostra fi es; Slee la exposicion de las simdgenes: astrolopens Se ia Virgen y'clanuacio del Cristo (it iy ss, 29) ake rifieatit 1 post annum enigmates nartoue / isin imap ‘ue describintur ab Indl / et Chaldeorum seplnt ba a 46 lentibus mundi, en que las grandes conjunciones scen como sintomas y causas de la terrible pes- : «... tanta... uit mortalitas in mundo... quod totus mundus erat turbatus et in pluribus terris relicte ‘erant civitates et ville deserte et qui remanserunt vvivi in eis scilicet pauci fugerunt ab illis locis relin- (quentes domos ef possessiones suas nec audebant homines visitare infirmos nec mortuos sepelire per “timorem infectionis eorwn... Sed magna evidentia est quod predicta mortalitas fuit producta... per ¢o- rniunctiones magnas»? Por el contrario, Nicolés Oresme y Enrique de Hainbuch, alrededor de fines del Trescientos, atacan Babitonis, | dcitur ex veterum scriptis ascendere prima J vire ginis i facie: pros virgo capill’ / muda quidem... / et Gn pstus manibus. sunt | spice... puerunque nidtitn. J Mi Phernogque Test vocat ipsum "zens quedams ‘Acstea de lag sconjunciones» y el advenimiento del everda- eros Mesias, ef. el Libre revelador de Abraham bar Hilla, ‘ad. del hebreo por J. Millés { Vallcrosa (Ed. Alpha, Bar. | elon, 1929), obra que tuvo amplia cireulacién en latin, ‘Sobre la llamada eastrologia cristana» es preciso ver el ene jundioso tratado de Plerre Duhem, Le systtme du monde, VIMY, Hermann, Pars, 1958, pp. 37-42, sungue sos tesls no siempre se mucstran convincentes (por ejemplo, p. 375, 1a que Gulere que la postura de Roger Bacon sea lial —idéntica {nds bien a ia de santo Tomds, asf como basada en las mis- as ailtoridadase: «pour soutenir es mémes theses... les Imémes autortes profanes ou sacrdes et, bion souvent, das les ‘memes termes) Ee importante el texio de Maimonides que, traducido por Dionisio Vossio (De Uiolatria liber), G. 3. Vos” slo publicé con el original (en Frankfurt en 1668)! «Tempork bus: Enos, gravissime homines errarunt... Quandoguidem, iv ‘uiebant, Deus creavit stellas ac sphaerasistas ad regendenm ‘muenduimeasqus in sublimt post. et ils. ministris utr, ‘merit perfecto laudemus eas, atgua extollamts..» 28. Sobre Juan de Eschenden y su Suoma, vid, el capitulo de Lyon Thorndike, A History, cit, vol. It, pp. 3536. (Ver. sidn del pasaje de Juan do’Bichetden: «Tanta... mortandad Ibubo en el mundo. que todos estaban turbados y en muchos Iigares estaban sbandonadas las cludades.y desiertas. las | granjas,y de los que habian quedado vivos en elas sdlo unos Doves, claro est, huyeron de aquellos lugares, dejando casas an f los divinatores horoscopios y a tos coniunctionis tas en obras destinadas a sumar no pocos argumen- 40s a la polémica del Cuatrocientos, No casualmente un importante manuscrito laurentino del siglo xv (el ahsburnamiano 210) retine en una coleccién tinica es- eritos antiastroldgicos de Nicolés y Enrique. Y es in teresante apuntar la afinidad de tono —ya Pico repa- 36 en ello— entre polemistas musulmanes y cristia- os. «Multi principes et magnates —escribe Oresme en 1370— noxia curiositate solticiti vanis nituntur ar- tibus occulta perquirere et investigare futura.»™ Ob- serva casi contempordneamente Abenjaldin: «Los principes y reyes, que querrian conocer la duracién de su reino, estin extremadamente interesados en estas cosas, por las que también demuestran la ma- yor curiosidad... Todos los pueblos tienen sus profe- tas, sus astrdlogos y sus santos, que han predicho cosas, Han anunciado el préximo asentamiento de lun poder o de una dinastia, Ia inminencta de bata- las 0 guerras, la duracién de la dinastia reinant Esto es Io que suele llamarse pronosticacién.» Astrologia y religién, astrologia y politica, astro- logia y propaganda, pero también astrologia y medi- Gina, astrologia y ciencia: una filosotia de Ia historia, tuna concepcién de la realidad, un naturalismo fata. {ybienes, no ayudando nia asstr alos enfermos ni a enterrar 4 Jos muertos por temor al contagio...Pero evidentisimo e& ‘que ta relatada mortandad fue provocada.. por las grandes ‘conjunciones» (N. det 7) 26." Sobre Oreste, ademés del capitulo de Thorndike, ‘A History et, vol Ih, pp. 398423, vid. Pierre Dahem, Le sys ‘tame du monde, cit, VIII, pp. 448301. Decia Pico en las Déspu- tationes, T (0d. cit, vol. 1): «Nicolaus Oresmins, et philoso. ‘Plus ot’ periissimuis mathematicus, astrofopicam superstitio: ‘em peculiar’ commentario indignabundus etiam insectatur, Aiki ratus ile falacius, nit detestabiius, nihil omnibus au dem ordinibus, sed principibus maxime viris esse pestilentnss En cuanto a Enrique de Hainbuch, vid. H. Pruckner, Studien ‘at den asirotogischen Schriften des Heinrich von Langenstein, Leipzig Berlin, 1985 (Studion der Bibl. Warburgs, XIV). 48 a, un culto astral: ta astrologia era todo esto y | ‘ain. La polémica del Renaeimiento tuvo el mé- de evidenciar la multiplicidad de temas que con- fan, analizando los contrastes y revelando las in- vables disidencias internas, y esto precisamente ‘el momento en que los studia humanitatis, con el 10 del mundo antigo, parecian pedir muev a las infinitas divinidades astrales. ie Precisamente por esto hay que rechazar sin mais tesis, presentada abiertamenie como un lugar co- de una posible separacién neta, en la época tista, entre astronomia y astrologia (es decir, tre astrologia adivinadora y astrologia matemati. ). Asi como hay que ir refutando las. simplificacio- ‘que la han acompatiado, 0 sustituido por contras: > como la muy difundida ‘que nos habla de un re- mmiento de la astrologia debido precisamente al 3ismo 0 al retorno a los elésicos. Como se ha indicado arriba, en la astrologia con m, entre la Antigiiedad y el Medievo, elementos diversos y complejos. Por ello no resulta fecunda fninguna reduccién unilateral. Asi, no convence Franz Boll cuando observa que, con la sistematizacién pto- Temaica, se decidié sustancialmente la lucha en tor- Bo a la astrologia, porque ya «no era facil a nadie Sustraerse a la imponente fascinacién de un sistema tan bien ingeniado>. Precisamente en el seno de la astrologia estallaban las diferencias mas encendidas ¥ no todos estaban dispuestos a aceptar sin més el arte de los caldeos, en cuyo interior parecian chocar tesis contradictorias. De manera andloga, esta muy Tejos de ser sencilla la actitud del cristianismo na- fiente que, si por un lado ecelebra el triunfo. del ‘amor de Dios sobre todas las potencias de los astros y el destinos, por el otro parece vincular incluso en Jos Evangelios la vida de Jess a la astrologia, y ello ‘desde la estrella de los Magos hasta el milagro del ‘eclipse solar cuando Ia muerte de Cristo. Signos, cier- tamente, y no causas, las estrellas; signos y mensaje- 0 ros de Dios: pero chasta qué punto ¢s licita la dis. tincion? Siguiendo a Boll nuevamente, a propésito del Hu- manismo afirma que «no podia sino revigorizar el modo de pensar astrolégico, ya que, en sus comien- 20s, se vinculé en primer lugar con Ia literatura y Ia filosofia de la antigtiedad tardias. Nada mas inexac- to, Precisamente Ja vigorosa aspiracién antinaturalis- tay anticientifica del primer Humanismo suscit6 una ‘encendida polémica antiastrolégica que se igualé con Jas argumentaciones de los Padres de Ia Iglesia. Nun- ‘a se insistira Jo bastante en Ia inspiracién patristica del primer Humanismo principalmente. Pero todavia es més discutible Boll cuando quiere caracterizar 1a obra de Pico della Mirandola. «Humanista —dice— fs el hombre cuya impugnacién, en parte extraordi- nariamente licida, dej6 una huella mas profunda que Ja de ningin otro adversario de la astrologia; y sin embargo, quien se sumerja hoy en Ia lectura de sus escritos, de nada se maravillaré tanto como de que para condenar sin reservas la influencia de Jos astros fuera preciso un pensador sobre cuya na- turaleza contradictoria, atin més que la aspiracién al rigor del andlisis racional, pesan la mfstica pitagori- ca, neoplaténica, cabalistica, magica: un pensador que expresa todas las tendencias filosdficas funda- mentales de que se nutre Ia creencia astrolégica y cuyas ansias profundas de concebir el universo como uunidad no le habrfan convertido nunca en un cam- peén tan ardoroso en esta contienda sin la turbadora fascinacién de las prédicas savonarolianas.»® Nada menos exacto. Pico siente el imperative de defender Ja libre iniciativa humana mucho més que Ia adhesin a Savonarola, Su esfuerzo por esclare- Cer la relacién entre el hombre y Ia naturaleza es tan 27. F. Boll -C. Bezold - W. Gundel, Stemnglaube und Sten duting. Die Geschichte nd das Wesen dar Astrolosie, Teh. ner, Stuttgart, 1966 (5), p. 41 50 tiguo como su reflexién flos6fica, A Boll se le esca>) el sentido de Ia polémica astrolégica, y se Te es- | spa, ante todo, que en el problema de la astroloaia "de Ia magia) se refleja, exasperada, ta difeultad de Ia nueva cultura humanistica: para que Ia ia humana sea vilida son necesarias ferreas Teves | 0 ide la naturaleza; pero si existen leyes naturales unk | vyersales y necesarias, gcdmo es posible tna actividad ‘humana libre y ereadora? Si todo esta escrito ya.en el Gielo, zqué sentido tiene Ia obra del hombre? | Ejemplar es, en este sentido, el caso. de Petrarca, “defensor constante de la libertad y Ia iniciativa del hombre. Sin embargo, cuando en el Africa quiere ‘onfigurar el «Palacio de la Verdad» —como to llama fen el Secretum—, coloca sobre las cumbres del At Jas una construccidn fantistica, henchida toda ella de signos astroldgicos y semejante al castillo que fermes Ievanté en Egipto, segiin una tradicién m& ica medieval, consignada en un eélebre texto drabe de necromancia, Picatrix. Fn el texto hermético, la torre del castillo tiene encima tn globo luminoso’ cu- yas Iuces van asumiendo los colores de Tos planetas segiin los dias de la semana. En el palacio de Petrar a, piedras preciosas de variados colores simbolizan Jos planetas, mientras emedio carbunculos ingens equabat solare iubar largoque tenebras / twine vincebat: mira virtutes putares | huune proprios for- mare dies, hunc pellere noctes | solis ad exem- plum...» No sélo ésta, sino todas Tas diversas imige- nes astrolégicas figuran en el palacio de Petrarca, minuciosamente descritas en sus refinados hexéme- tros: y es, no lo olvidemos, Ia morada de la Verdad. Dela que valga citar, como ejemplo, la figuracién tan caracterfstica de Venus: Nuda Venus pelagoque natans, ubi prima refertur Turpis origo dee, concam lascivam gerebat Purpureis ornata rosis, volucresque columbas Semper habens, mudisque tribus comitata puellis, st er detcion, sobre Ja gloria, sobre el orador, sobre Fisenrt0 perfecto... Varrén no ha esceiie Ke Aron p fice, pero ha escrito veinticinco bros oben ee Te Untes ¥, dieciséis sobre los dioses... No Boers bre 1 atiica, ero ba escrito sobre ia Resear: Die Ja poesia, sobre la Tengua latin, sobre get jirida nuevas. Como se ha dicho, ef tema mismo de Ja renovatio, del renacimiento, es tema astrolégicor De sau esa suerte de tensién profinda entre Ta fos aati; acerca de la muerte, Petrarca niegs auc £5 dettos, sino son causes, puedan ser signos’y | del unig 84 $0888, de Ia totalidad’ de las cosas y Gil Universo fisico en general, su principio: dee ae fa 9p aSt705 Ia luz de la luz, de Ia luz de Tos ojos ty dz de la mente, Los astréloges «adoran oeseee go ~aechos de la razén y de Ia clencia. Nuevamente pars. digmética, por cierto, la posicién de Petrarea, a qeien no escaparon las consecuencias de la fisica ‘arictote, lica, no por casualidad introducida en Occidente ai mismo mediante los escritos de Albumasar. Petraren | $e da cuenta de que ef determinismo astrolégiee oe | Tesuelve en una reduecin de la cultura » In ecm Jeza, de la Gen Jo que san Bernardino roza, aunque sin prefix, Gizar y casi sin apercibirse, uno de los mis graves internos de la propia astrologia adivine, ora: el de la relacién entre momento te6tico, tao ‘suprimiréis juntamen heris atts, sic celo erede, quod ultro / amano ge. eri; qiod si conere probando / tollere, diving vk Mremartalia tollas»). Son versos mandados’ precien mente a un astrdlogo, a Jacopo Allegretti de Foon, geirologus (liber quadrip. 1, 2, apud Thoma, ‘Summa contra Se Ss ad te omg Sera oe seca a cot fone ado pli a hd tg ot te i tere ea re yp i ee i cal ene nei a te nn ee et sell Ena I." tp ae Eri cads rast oe (N. det T)) hog uy a 7 gue, habia. pronosticado 1a guerra entre Florencia y la Santa Sede, «de Martis stelle natura situ influcr, tiagues. Los insertaré. mis tarde en el capitulo pri, mero del tercer tratado de su gran obra De fato, for. tuna et casu, donde hablaré también de la astrelogia adivinadora y de los astrélogos (entre otros, de Cec. Co d'Ascoli), poniendo de manifiesto respecto de ellos vanitas, quanta sit, pero también de relieve, con la ambigua dificultad’ de una polémica, la ambigtiedad del objeto de Ia polémica* Si de hecho es iitil eono- cer astrorum arcana, gcémo escapar al decreto cles. te? ¢Por qué conductos alcanzar el conocimiento de todo el universo fisico, como parece indispensable Para una previsién segura? En 1366, lamentando la Muerte del astrélogo Paolo Dagomari, Salutati ob. servard que los gobernantes de los Estados deberian, glertamente, indagar el futuro. Pero edmo? ¢Se bas, Ja provision en el studivm 0 en el ‘ingenium? :0ue sentido tiene hablar de una investigacién cientifica en €l lugar astrolégico? Si recorremos —observa a con- tinuacién— las investigaciones sobre el cielo desde Ptolomeo, vemos que los astrénomos han caido en errores sin cuento, mientras que siempre quedan in. certidumbres de todo tipo en los céleulos. Alfonso X Colucci Salutati, Epistolario, ed. preparada por F, No- Jatt nstituto Histérco’ Italiano, Roma, 189, vol. Epp, So. 28 El de fato, fortuna et casu, inédito alin’ xo consent ‘Monnier, Florencia, 184, pp, 2936 (ed, de Ia parte geomintica). Acerca de Cocco WAscolly sue eciiee, Btrol6gios, vid. L. Thorndike, A History, cit, VOLT, eee, 388. No careve de interés Ia invocacion a Averroes Go's] “piss ATO aU el nédulo més complicado de Ia cues: on surge alli donde el momento tedrico del coneeny de las preguntas y las opcic. Bes achTOpesito de acontecimientos particularee, ropésito de casos particulares de la vida. Y no cola ester interrogaciones y elecciones tienen un sentide Ge,euanto $e presenta Ja posibilidad de soslayar el 5, Colusip Salta a Lail de’ Gini! (desde Sg. apo, el de febrero de Hen Sano ea dane Se Phd Be EBM Son Pano dithshuce ne Mela Wistar, et, vat, 9b a 39 tuna opcién mediante la cual puede evitar un deter. acontecimiento infausto. Sapiens, nii mas ni menos, dominabitur astra. Si 1 configuracién del cielo en el momento dei nacimiento (0 de la procreacién) define la sucrie del hombre; si las Conjunciones tabulan en los mile. las religiones y los imperios, de. la geomancia, sustituyen por la filiacién fatal del hore bre a los planetas Ia que se ha considerado una chen te de filiacion electiva. Por utilizar, adaptandola, uy ‘expresion platénica, si es cierto que el demonio (o In estrella) escoge al hombre, no es menos cierto, ene ero, que el hombre, a su vez, parece capaz de escn Ber el demonio (0 la estrella), En realidad, a través de la geomancia, Que en las winterrogaciones» en general, surgen ele. Mentos muy diversos en el dmbito de la astrologia adivinadora, mientras influjos celestes y reaccione Psiquicas profundas se combinan entre’si, La sefal Gel cielo puede Ieerse, ademés de en el libro'de Ine estrellas, en los reflejos que los influjos celestes de, terminan en el interior del ser humano, Precisasnca, fe, la influencia astral, al inscribirse en lo profundo del hombre, y al modelarlo, convierte al hombre oo tina pagina reveladora de la disposicién de las extre Tas, a condicion de que se sepa descifrar cuanto bulls ‘més alld del umbral de Ia voluntad eonocederas C) ‘os as sires, completamente enya, 8 8 pin aclonalzacion rguros y, poy ea SY wiaeién Integral de le anteiog gn Nemplaia en la gcomancia, Abe igh Ya en toda ta técnica de las ena Ye i apélacion a To ae is Abenjaldin eon Mal Bi pu ae enc Pcl ae ne 7 8 Psiquicos, ajenos dass ,P- @Parn annoy Za ation: Treas 8 2 Mimoias siento 13) vol frat Bante de glared: aro de Tnwtat de R ‘et Slaves, IV, 1936), I, pp. 575658, ae a esforz: ercepcién intuitiva de liberindose completamente de la rials? ercepcién senso. ndmenos anor: ales, aunque no por ello sobrenaturs. les (mirabitia, no miracula). Lo que se le escapa, pero Que tienen bien presente los polemistas del Renace ‘miento, es el distanciamiento, profundo hasta la con fradiccién incluso, que se manifiesta entre la docteh na de las sinterrogaciones» (interrogationes = snare, seis), en tanto que presupuesto de las «cleccionece (electiones = katarchai), y el esfuerzo tebrico Teal. zado por Ptolomeo en la doctrina de la generacion, individuo, y al proceso que em el punto inicial (el mack. miento, tal vez Ia concepcidn). Las estrellas, los cle, Jos, definen en un abrir y cerrar de ojos —el instante doaugural, la hora fatal— el curso entero de una exis, tencia: la suerte esta echada de una ver por todas, ‘eoncentrada en un punto decisivo: el punto en que 7. Thn Khaldun, cit, wo. L pp. 24 y ss, es en reali ad tn tratado que hay que Ieee ‘Dor su sutieea anahitica, ite Ia suma de sus radiacionce, anor bien: sl las estrellas deciden el destino del ie (2 Ia generacién, el hombre, mediante Is ten ic as sinterrogacioness, descubre lag alterna joaavia abiertas, los intervalos de indifermets Tos que puede invertir el proceso. Ja propia estrella. El Speculum lo entre Alberto Magno y Roger quid sit causa et si non, quid prohibet?s una convergencia de res ¢ i geRursus pars electionum docet eligere aadibilem incipiendi aliquod opus el cine ivitas nota fuerit per convenientiam domint at Significatore nativitatis ejusdem» Todo esto implica uns el modo de entender se fund si fuerit ignota nativitas, accipe Eng $mterrogationem certissimam, eo quod homo suas a J SeATrgeat jam pervenit ex nativitate sua ad bonom $A ad malum quod significant efus natioasyr Se x nna coe eutaba Abend, toda ta madeja psicolégica habia sido extrafia al mate, ismo de la astrologia adivinadora de Ptolomes fa Ton Ezra, y con él derivativamente Pedro de : sPtolemaus autem concessit revotutiones et tivitates..., sed non invenit interrogationes cose ve, - Doronius [0 sea, Doroteo de Sidén] tamen os, it fore veras.»® Se trata, con todo, como se ha cho, de una cuestién fundamental, del nexo entre donen.Y © auleras saber, ante todo deja que se pint donde quiera, cuando quicr, ytuego ronsiaens eee “miento del cosmos, tanto en la esfera celeste comp 7 dénde se ba sentado...» Por otro lado, cuanto we Maden 2 cxaetitud con que el astrélogo identifice ty penngién entre el perquiridor y 1a confguracion cele Hztamlo mayor serd la posibilidad con que so noe pifestarén las posibilidades abiertas @ opciones Ire radoras# BB xed del de tates etrorum (cova vega 45 Imprimid en Venecia en 1488°y poco’ despues en Bat filea), El Ubro octavo de la obra De electionibus’ sis Gave, fp. g° ha sacado do Zahel, ex decir, de Sahl b, Bie (pene oy v. , Dorotheus on Sidon wid die sogennatte i Eroductoriums des Saht ton Bishr, Praga. 194)" Dect, Zahal ER el De electionibus, a propésito de Ia concordancis eager ot Derguiridor v ls estrellas: cert electo fu Movie san weak (Gud el sit conzruuam ex stelliss (como se dice én el Soeeuieg, Us scum nativiates sint res naturales, intervogationes sien extn aniliis ms amplio y para ulteriores referen {ist lexus, vid Garin Le eBlecion pig en el Volumen Zeid muova, Morama? FEM? BouchéLeclera, po. 458Sih, habe, (hatarcha) en compete! fp desde a terra y desciende por segunda ver a la tera Fasaje de santo Tomis: «Por tanto, supuesto que el sls ice, By luva en nucstras almas por movimiento cosporal sa oe ido no legara a nuestras alms sino mediante It seraten fe nuestro cuerpo, La cual no es clertamente catist de seen {fas elecciones, sino slo ocasion.. En consecueriia, asey, Mimlento celesto no es causa de nuestra eleceldn, caso n fea ocasionalmente s6lo. Por tanto, el alina del clo ae oi gnimado— no puede ser causa de nuestras elescioncs nl ie ‘uestras intligencias por movimientos celesiess, tomede Ga Nol Ht dea ed. de ln 'Bibl. de Aut. Cristianos, Madei 6t Bo. 38405, (del 7} sguod est inferius, ext sieut superts, est sieut quod est ‘it coctum, “terumaue. descendit Baal fesum commentantem, existimavit ipses tes ous ates Dies fore nec ipsas dignas. Huic autem scieues que da see, tonibus, subaliernatur scientia ymaginum astonomnceeg roprie..» A 65 ae centirs, Anima ‘gitar eat of sit enttaturs aig eee, fam cant Hectlonum vel ineigentiaram most tes ‘tm call» EL texto de Haly Albohacén flay Abeer 7 Ser que nace deja de connotarse friamente en me- ¥ miimeros y se ve con alegria o con horror, Yausta o infausta, benigna o maligna, Las Ta: ones ya no estan situadas en el espectro de cua. elémentales cuantitativamente variables, sino He son miradas amigas y enemigas de espiritus divi ‘Marte y Venus, el Sol y la Luna, Jupiter y Sav 0 se revisten de los atributos de las antiguas di. idades de que tomaron el nombre; todos los liga. todos los puntos de la esfera’se pueblan de ios, de animales fabulosos, de signos vivientes, ‘mapa del cielo no es ya un cuadro bien proporcio: de cuerpos fisicamente determinados, en posh ¥ distancias mensurables, en relaciones enume. Con radiaciones que se stman o se restan, que remueven diversamente segtin los angulos de inch encia o las intensidades. Por el contrario, desplié. gase todo un mural maravilloso y terrible desde el ‘seres demoniacos, divinidades maléficas 0 bené ficas, con sus desmesuradas cohortes, asactean con “Influjos de toda suerte, perniciosos y vitales. Incluso. fl edulce» Petrarca canta: «Hee supra horrificis dé. ‘versa animatia passim / vultibus et variis ‘cern, ‘tur... figuris.» Y aqui, en el mundo, es mencetor Pelear y neutralizar 0 desviar y transformar las re iaciones césmicas, ya haciéndolas converger y com Centrarse, si benéficas, ya dispersdndolas © atenudi. dolas, si maléficas, con la ayuda de piedras, de on los, de: sellos, etc. ¥ no sélo esto: es necesaria) ¢xorcizar a los demonios y rezar a los dioses; hace falta aprisionarlos en imagenes engafosas y seducto- as: es preciso entrar, en suma, en el circulo magico de los espiritus, _ Como se ve, magia y astrologia se presentan siem- _ Pre relacionadas, aunque en dos perspectivas: como concepciones generales de la realidad y de la historia | ue aspiran al rigor de ciencias y técnicas, 0 bien ‘como herencia compleja de cultos y antiguas eres ias, con la sugesticn de imégenes de todo tipo, Des. a |e penn 5 ccs io tm ESRD Set cre nn see a pr ine a ey pio waindr Borris ses Geet ne Heres cites eee ei et ety ou re in ‘Randolas y encamindndolas, se sustitu sf leu. Wi Pot los exorcimos foe serlenian es ei Rlntras cusrpos y lugares ceases is pea, dose y demonio. La stuscton nea rn JB. Sobre estan de a clalmente Act Festa lation I, Lastrotogic et tes sconces go ation @ Elemetsme drabe pet Es Hrneais relate aux Goran a8 et dies par L. Delt ee cet i arta en ray lat Guindecim herbis et gtindecim imaginings 2 'pidius, 66 fiecePoncales: las bodas del cielo con la tierra (ma. ivinacién y de las précticas mégicas, Dice en el De rina promiscua, de 1490 aproximadamente: «Ave. Nara ger coPiita critico como Galeotto Marzi itica cosas losar ‘Memb del que s hn habado on el recente orca os de Ava, aE a cee Se ee international de res» a propésito de los As. lue a vida de los hombres depende a ects du libertinisme au XVie siéele como de «un gin ln. dsposicon del rence a wen. feat me tae Peon sepa a justamen. Ma “naciendo morimos y nuestro tan spende de nuestro principio” [Nascentes mor, seep ad wine sate contngere bx mae ur finisque ab origine pendet}... Son méices de ret aid calor acldat non ee cafe Pasione ted efit Forma qu ext enna prep as ent ecin posile it tne ut eas prt Ge et Sloe fle Mite exe ania ope a0? ett proprio, duemadmodim es coer ef epee fe tions operant ima cum eee ata ent, simiis orincinis, oboadit eine, cons. tietinde,t ivenictur materia auceu ter ie teri {880 de Pompontaal wna See oar in ey liam Du eens, alow fs sot a re, abarecen contrapustoe eh en nosotros este afecto violento —Ia fe, que esc, che las palabras de Galeno... “El médico en quien Confian los enfermos y en cuyas manos se ponen, ‘cura més"... No sin razén afirma por tanto Avicena., ‘que el efecto de una fe tal es més eficiente que todos los aparatos y todas las medicinas.» 13, E.R. Briggs, Galeotto Marcio da Narn, en Aspects du bernie au XVte siecle, Vin, Pars, WH, po Poa, he Galeotto Marto, De docirina promiscu, saa ia eatcteta oe 1M Freza, Prat, Nipols, 199, pp. 95 et pero ee ties De nective, . rezes Piva, Nigley, Ga eae lle mar persuasions ex disias hans tanton oe, insse homint wi, verbis a corde tamauam a canis ern evenly monies sta terkdeseat, hon ober rinas vertantur. Magus enim potest ut poste canine {iio aata ant nee a ol aa at seine Yeristimum esse videatur, Leu ent ae sods Inesse vio immutend ress SB ln de moe a sn mn Salas allo ei Bio ta Sera Mm 20 me de lo m 1 Bap Slo te rn non (ages srg ee Mon nono eh fe cow age Se (eifoince dea hyres fs I Pietra stmt iB le en Sa ae imo ne pay ee vita, mostrando sta importan- también en el terreno de Ia medicina, la covet, Justamente Pico decisiva para la trabazon de tronomia adivinadora y magia ceremonial, es deci, ticias materiales, talismanes y amuletos, copeees ‘absorber y concentrar las fuerzas astrales: abios —lefase en el célebre De pluviis de ler de mover objetos.» Tales figuras, correspondientes a las «figuras» celestes, rei, men y reverberan las radiaciones activas del cielo’ Gem, 00. brep. por B. Garin, vol. 1, Vallecchi, Florencia, 196, be. AS, ALKindi, De radii, 7 (od. D*Alverny-Hudry, cit, pp, 250 BD), Se lee adeinés: «Omnis figura actuais, into vines Foe ima in elementeri materia impress, radios part quart sco atiquos motus operantur. Et habet unagucrie foe sua naturam et virtitem diversam ab aia, scat ost ime sunt diverse... Quidam. caracteres cin debit sao tltate exarati confortant ‘operationem Satursi; aia ar, Planetarum, alt stellarim flsarum, Item quan convient Gum Arite in efectu, alii Cum alls signts’ ef totagr nore eralatem circa figuras in virtute ef effect soci ie ae Hs armonia, tribuens wnicuique vértutem suam (oclod Meee n corporibus extra pasts per radios quos emit diver ok Feetus secundum quod figire in suis forms sunt deere, Ea el capitulo ectavo, De imaginibus, bid, ym S90 oe : «Flint quoque ymagines hominutn et anbration toe, viento $ ta nas turaleza de los astros, conocfan con clatidad et Por- 1 boeoo y el esaroso‘Adrmmben stot fissure meta lee aie co ae fin doe Sra iy MG. Pio, Disputations arversusastrotogiem ivinatré R B rrante un corto perfodo, en el siglo xv, mientras que por To que respecta al tiem- Po precedente el rastro es magro e inseguro Como sea, dado el peso que tuvo el fi Cuatrocientos y el Quinientos (ele reverend pore en diable Picatris® —decia Rabelais— rectcur de la far ‘eulté diabotosiques); dada su vineulacién con la lite. Tatura hermética, cuya moda puso Ficino en circula. celén con tanta fortuna (Hermes Trimegisto se recuct ‘day esté siempre presente en el Picatrix con gran 16. Yon Khaldun, Discours, eit, TH, pp, 1098 y ss, Perm faseme, para indicaciones ultérores y bibligratia, satir @ ‘un ensayo mio: Un manuale dt magia: «Plcatrix» en el wok Leta nuova, cit, pp. 387419. No son muchas lay fndlestones ‘que puedan adjantarse (se ha emitdo, naturalmente, alguna ‘Que otra compilacin de segunda mano): notable espedtalmen te, H. Corbin, En Islam Tranien. Aspects spiritucls et Philo, sophiques, 11, Gallimard, Paris, 197, pp. 300 y ss. Pero vid fambién TH. y Ro Kahane - A. Pletrangll, sPictrice and the Talismans, ' en el grado de certera. Tambign se habla intentade los dscursos «Iégicos». Pico, por Io dems, e sentia 1. Sobre Cornelio Agripa, sobre Ia magia (y la astrologta), ¥y también por Tas indicaclones bibliograicas que, sontieny, ¥id. P. Zambell, Le probleme de ta magie nate la Ret naisance, en Magi, astrologia « religie nel Rinascimento, Convegno. polaccovtaliano, Varsavia, 2527" seticrabre 19d Breslau-VarsoviaCracovis Danzig, 1974, pp. 4882 (ademds por Jag referencias a muchas contribuciones anteriores, asf coro {ilciones de textos de Agripa, al culdado de la mistna Zam. Dell) Cj. Wayne Shumaker, The Oseule Science in the Renate sence A Study in Intellectual Patterns, University Of Califor nia Press, Berkoley Los Angeles Londres, 1972 130 ‘mpaido pr dos fueras a una religions, e dein, a losin deja esac, y cua, «ures eye nte tebrca fan posh at de Baas con gu fundamen Reyes Ei ae coscran a esas ema DOT los Yl mismo Seato Empincls Geos a io et Suma, explots al maximo la leccion ae ing Disputtionas ote ali de eo poctdcienciay el mismo analese tae de una Nstériea para altentar el problema ahora Bestia y tos limite doe cone Beh, toma clans de ig motets hung Hlosdtcocienttica de pasar usenet Tambien agut se conchye eon una seni Sei teiormente hard Agspa pose Ang omo Uk una fnvectva declamatio oa exaket a ea an tags y ol ocala prossemente Se a consisténcia muy ott rea ne a Fundamentos la destvccn de gaia de recisamente en dite poémica con eye toon Pe, contemporansnnen°8 PED sobre cesco, Pietro Fomponsil cn una ney) Fra gh Problema de la causalidad, de las causas eelestes, le las eausas ocultas, de los sucesos excepcionaley, ¥ admirables, de las religiones y sus cambios, Pore Ponazzi no oculta a sus intetlocutores. Ficino y Pico Se mencionan expresamente; los demas se idenvifieny Con facilidad: médicos como Antonio Benivienl, pron cupado por discutir de abdiris nonnullis ac mitundie ‘Mmorborum et sanationum causis, 0 como Andrea Cat, tani, interesado en tratar de causis mirabilium effec. 131 anidad de la vida, como Prometeo encadenado a la Foca y roido por el buitre; es la nobleza del hombre que sabe del morir y suefia con Ta inmortalidad. La Gompacta estructura de lo real no se descompone ‘Wis que «moralmentes. Asi, de algin modo: es aos bien el universo tnitatio de Ficino, que tiende a ‘Teabsorber todo, a. vivilicar todo, a la postre; ene alma (y el cuerpo de ésta es sélo una sombbra): equ lente, aunque invertido, al universo de Pompstan. Hi, en que todo es corporeidad mortal (y donde la inmortalidad del alma no es sino un perfume y un suefio).® ie tee yh oe a aie Seen pi ie Pars acmmn ie ani schaam tai mscie eit a Sra nceirAc hernias Goa eect ayes ppc teen acne poe Serra emae toon mnt rae esac tian FE cg ac del toa net ee foie, rants ets et are isi tr baer hn i at acc sl Tulle ea Speier ana ie (ag pacer pe (Betas a a deta oat fata ac he ioroe raul nance ce Rinses fone ek came Shaevienteaage aeen ame Taine me ae ae ic ceeiuieasesees es A So eiematiens permease te ao ha carina 133 tus Ex el fondo, 10s esfueros de. A , Bes fect for ek art de lem ve Heel reset rién la incantatio, Ia fascinatio, y todo efecto mara. villoso y milagroso, Es toda la experiencia, normal» diario y vinculo de la r llidad. La liberts ie alidad. La libertad a batt de eco, sustiicadaenvune ral Som unidad det todo. Jat hombre ya no entra en la estrus fut ntolgea defo ea. Bn eau saga Se 22. A propésito de Beniventy Catal seni. Wea A 8 nrc de Guan mates rm ms, incantationibus) a cuanto die hace ya much edloeo e Rinscimente atean’ Bast 3 132 Pomponazzi, precisamente en un pasaje del De Tato, de libero arbitrio et de pradestinatione, obra Compuesta casi al mismo tiempo que el De irtcama ‘tlonibus, en 1520, al hablar del fatal transformers del mundo y de la suerte, es decir, de aquellas infiar {3s svicisitudes» de que tan frecuentemente habiod fambién Giordano Bruno, observa que todo en el Ciudades “y’ paises “que fueron Brandes ¥ Poderosos se tranforman luego en peque, pos ¥ débiles... Tanto que parece todo un jusge! do Ios doses (ludus deorum). Por ello dice Platon que, siendo el hombre un milagro de Ia naturaleza (nore, culuam in natura), no sabia si Dios lo habia hecho ea Serio o en broma (ludo an serio).» Miracultim mag, tum, ciertamente, pero sin despiczar la estrucrut del ser ni la Jey de 1a naturaleza, cosa que seria con tradictoria, absurda © imposible: el hombre anton os es un miraculum in natura, st, pero de pura ihe, fede Wis ut rarwm aut niki), que ya bablan matado a S6- SENS; (set ae positio x toie auferat Deossy Pisa ai SeBubla propucsto metas politicopedaggicas, due tana ee salzado el bien y ‘hablado principalments “per aie, Mtaoloras et fictiones, pulo conauisat mate mene at fama de santdad (el mirum si Pato 2 vulgare a eee otibus fuer exaliatusy cf. De incantationtbue, ie, Ae {BIOL cit pp. 210208, con correcciones del me, 3 9° He ‘Arezzo, do ia'Bibl dela Traternita del alae Quien vaya agavillando éstas y parecidas citas uo pods dix ‘at va nie la Posicin del propio Pomponara! mi de ai cit Bostio ex toto auferat Devs, per genie ce aot 1s Rom tuto hee propalasset: nam Suferrentur rescence, Sacerdotes in ihm verterentr. Earimn autem eee pa, axina potenti. Quare cum semper piosophf sure fit im de relisione, ut Plato in “Apologia” refer, Weg eat Aerisionens aut in oda semper habits see 134 | sion y suttimiento: fudus deorwm, un juego de iy Juego de Ios Tambien Romponaz, como Pico y Ticino, fuel bien presente, ee panien pai’ te masia yl atroloea, pro para inser oes oe UR* Soetnciénraldamente nsturalste yah St ies goss Asimismo, Ta uttacion, ay ult de Feidemis, que hace de Avicena es Yencs rhc POE de Gras sogerencis on provide una erases? Iediante casas naturales, de Tos ama Sooo jdmisbles de I naturalern y dota Infosec eS Imagini, o ls emciones, pueda encras snatiets Guinaue de Jato, de tibero arbitrio et de prae: dest sed: Richard Lemay, In Aedibus Thessuel Maan, | Fase, SD, 1, 44 (ed. elt, pp. SSSI eee an ids pt tito, sobre la sucessva et perpeita corned | ‘bid, p, 195. Foilogus sive perorato, ed, cit, pp. 48-453 135 Fieme due late con auges ¥ decndonns y la perjudicial metafisica de un mundo hut Bane fisado, en una bertad desvnculada el des tesis de Jacques Lemp ino, no solo se presenta el reloj celeste come ln arispioes ofa, Lefevre dEtaples, hast Fan maquina calculadora que regula todo el cevenig Gel universo, sino que se invocan ademas las expe. Hencias terrenas para confirmar el nexo articuledo Gitte cielo y tierra. Si todo esté ligado, un gran sam, " #0 0 un gran delincuente son transcripcionee tere: tres de sucesos cclestes. Lo que apremia a Pompe. ‘azzi ¢s la vehiculacion de todo fendmeno aparents, tos de Eeabces de mostrar‘ los Indes tos de tales coset “erper Mente anormal hacia el dmbito de las ines & ite con reslasy coreg, oe hombres Res racionales y de las catsas naturales. Ni denna) favor de los dioses poate "Bi milagros, sino tension nerviosa, fuerza de Image cada mutacién de la ike oreo Que, adiemis, _ Bacién, potencias y cualidades ocultas, no por sobs. ion as immutatione Raturales, sino por no descubicrias todavige he fas modal mn ationes).s¥ Dejando a un lech Ins causas de los sucesos admirableas of Poet as conexiones celeste”, POMPONaZzi no duds: _ testimonio ejemplar. Habiase reunido en Padus man gl, de parte de tas estrelge gent it determina. ‘gha gente en ol palacio del obispo, que ers Pans itmanos. Si el ordo rerum ty oe fos05 08 eventos implica el universe on ie una revoluclgn, o habla de articularse conn oC Ja larga cadena de todas las cosas? | Santisimo. Cayo la conversacién, en presencia del ‘bispo, sobre Apolonio de Tiana, que vein cosas To _ Motas. Muchos atribufan tal poder al arte de la ma. _ ia. ¥ aquel hombre cultisimo, universalmente tent do entre los més expertos en las disciplinas matemé. ticas, dijo sonriendo que en todo aquello no vein wpada que no fucse segin la naturaleza. Las cosas in. feriores, de hecho, difunden imagenes y formas en el aire, incluso en el ciclo, y de allf se reflejan y rever- ‘en las zonas inferiores, como de un espejo a otro. De tal modo los objetos pueden verse a Asta ia. Cité ademés autores que lo han afirmado, pero Jos he olvidado; afiadio muchas historias a este res. ecto y dijo que por cosas parecidas se ha ereido Santo a mis de uno, cuando mas bien habrian sido M. De incantationibus, X (ibid, pp. 149150), 137 dignos de considerarse cates comers oats diablos a juzgar por sus po loa wee, nigea Ja magia natural por cuanto 138, cee del datio.» Utiles en el terreno pedagégico, social y ‘politico, tas religiones, con sus ritos ¥ sus oraciones, ‘son también eficaces. «Se ha equivocada pues al act ‘sar de impiedad a los fildsofos y al decir que semin ellos es imitil rezar a los dioses... Es evidente, por €l contrario, que sestin los fildsofos es preciso rezar 8 los dioses y que Ia oracién nunca es initil» Im. Portante, si acaso, es darse cuenta a tiempo del cre- piisculo de una religién y del orto de otra nueva, ‘Cuando una religién declina, los efectos de las ora. clones se atentian, frigescunt: y los milagros dejan de acaecer:” En un pasaie famoso por el escéndalo que provocé durante siglos, Pomponazzi tradujo de forma casi brutal st teoria de la mutacién de las re- Higiones, que era, en resumidas cuentas, la tesis as. trolézica del horéscopo de las religiones: «Siendo el cambio de las religiones el maximo de los cambios, siendo dificil et paso de lo acostumbrado a lo sti mamente insdlito, es preciso que la stcesién de la nueva religién se acompafie de milagros extraordina. ios y pasmosos. Por esto, los cuerpos celestes, en el advenimiento de una nueva religién, han de hacer aparecer hombres hacedores de milagros. Hombres de tal indole que puedan provocar y eliminar Tas lt~ vias, el pranizo y los terremotos, dar érdenes a vien- tos y mares, curar toda suerte de enfermedades, descubrir los secretos, predecir el futuro y recordar el pasado, e ir mas allé del sentido comtin de Ia gen- te. De otro modo no podrian introducir nuevas rel siones y nuevas costumbres bien diferentes. Asf, Ins fuerzas derramadas en Ias hierbas, en las piedras y en Jos animales racionales ¢ irracionales parecen con- centrarse en estos hombres por don de Dios y de las inteligencias, tanto que con razén se les cree hijos de Dios [Det fil rationabititer creduntur]x™ 19, Léase todo el cap. XII del De incantationibus (pero vid, ed. ‘cit, pp. 25257. 20." De ticaniationibus, XIE (ed, city p. 284). 139 fin parece yap fin del cat estos ort ‘clo, obviamente: el ibsoluto: «Después de Ry sobrevendrin otros de géners conn 140 spondientes pasajes de Pompensar nce de oraculis, nature arcanis. Los dioses ths donde se reprodueen 10 por ello gre menstrual eternaments need fem: los orfculos, los accidentes, los cambios de igién y reinos a causas naturales (y por esto Io ca Marsenne.dutamente).s" Solo gue en el sh xvi se transformaré Ia’ polémica, si Bien el le de aquellas impias péginas de Pomponaazl, he. diadas a través del ateo Vanini, fermentard en todas “Ia discusiones en torno a os libertinos | Se ha dejado aparte a Cardano, y con Cardano a Iibchos otros, a Nifo por ejemplo, de Tala y fuera "de Italia En re: 1d, los temas mds candentes de “Ja polémica astrolégica encuentran expresion elem: plar en el dislogo entre Ficino, Pico y:Pompona hho son casualmente las paginas que aparecerén ms | a menudo en las discusiones de los siglos siguientes, Como fuera, es un didlogo con que concluye un pe: “todo histérico. Las posiciones importantes y origi 2B. Democritus Junior (Robert Burton}, The Anatomy of Melancholy, TH, sect. 4, mem, 2, subst. 1 (Chatto and Wine | dus, Londres, 1887, pp. 70808). A'propésito de la relacion | FomponazziNersenne, f. R. Lenoble, Mersee ou ta nassane 8 du mécanisme, Vein, Paris, 193, pp, 10312, con las ree. encias alas Quaestiones in Gensimt (8. Cramoisy, Parts, 13); | Pero vid. toda la introduccidn de Busto a sa version del De Incantationibus, Cf. tambien Giancarlo Zanier, Ricerche sulla | diffusions € fortuna dal «De incantationibuse de Pomponaeth, ‘La Nuova Hallas, Florencia, 1915. 23. -Aunaue circularia un enfoque particular del Theophras: "tus redivivus, sobre el que sid. T- Gregory, Erudicione ¢ als Imo nella cultura del Selcento, 1 «Theophrastus redivivuss Giornale citico della Filosofia Italiana, 1, 1972, pp, 19420. 24. Nifo coment6 el Tetrabibios (Ad’ Apotelesmata Piolo! ‘maei eruditiones, Napoles, 113), donde reanudé la polemica 0n Pico, avivada ya en el De mostrar calamitatume eausis el 1505 (cquod vero Picus ait pace sue nihil este). Particulat interés tuvo su De fatsa disoit prognosticatione a Causa de 1a 4e_ 1524 (sobre la cual vid. L. Thorndike, History, ol. V, pp. 178233, que examina genéricamente a iteratuca sobre iicha conjuncién). A propdsito de Cardano, baste. con ‘emitir al comentario al Quadripartitwn, considerado pot al- ‘ffinos como una especie de Encomium astrolopiae, Sobre Nife, vid: P. Zambel, T problem! metadologil del necromar. 10-A. Nifo, «Medioevos, 1, 1975, pp. 19171. ut Males ue vendrém después pam 2 otros términos: de fanaa fundamento de la astronomia_ i Soffa dela historia y dean mm Pomponazzi en cierts ir Bi certo momento, no sin cle cant egpeetivo, ae la relat, prfine ca ‘fuanto medicina del alma, vale je p 10, POF e810 Soy incnndo a pence, eNeUAle POE Peale de M8 verdad, que Pitta itr, eee oreeea, Ra fore To sreee sara snes 08, De hecho, asl como Enea ft cuerpos humanos, Platén lo 2 do io et ae mor. Como tay’ Psa ys Pit funte con Lucreio, now condice, 2 noySgh Fi, Ferma, fue ce anes seg Fi me Mita, se lama as PassleS en ae Ficino, en ef De ea ret a ine Boome i et de Pang ee ca Bracias a determinados temas du Ys dia mine ta a 12 er ae rales. En el Zodiacus vite, 1a astrologta es ya, prim ipalmente, poesia y el ciclo poblado de espititus y livinidades se ha convertido en una zona arquetipica belleza superior. «Un... poema... tipicamente *Re- issance", pleno... de metatisica “platénica” y de itologia pagana..., profundamente influido por Ja renovacion del “platonismo” y el neoplatonismo del siplo xy, ala manera de Ficinos: tal Alexandre Koyre, ue reconoce a Palingenio «el honor de haber aire ‘mado la infinitud del universo». Asi pues, las estre- las miden el ritmo de la vida: «Qué virtud puede atribuirse al cielo? Ciertamente, toda la fuerza reside en los astros. Son cellos los que gobiernan toda la Tierra, son ellos quienes mudan el rostro de la Nav turaleza. Son ellos los que forman las criaturas de 4a Tierra y rigen todas las cosas.» Diferentes entre si, diferentes en situacién, los astros definen en el elo las diversas configuraciones: «Sereno / quae pas sim carlo veneranda luce refulgent. Ex quibus astro. nomi varias fecere figuras, / et finxere amplum di. versis athera signis.» El conjunto de los ticles es 1 rosiro de la Naturaleza: naturaleea poderosa que regula el universo todo. Dice Palingenio: «La Natura: Jeza no es otra cosa que la ley impuesta por el om. nipoiente padre soberano de todas las cosas. El la ha impuesto en el principio del mundo y debe durar, inviolada, hasta la consumacién de los tha puesto esta ley en la forma de las cosas de modo 4que, cuando la forma da el ser a las cosas, la forma sigue las drdenes de Dios sin poder separarse de su Jey primordial. Las formas generan las cosas segin 25, Alexandre Koyré, From the Closed World to the In fte Universe, Harper, Nueva York, 1958, pp. 2427 26, Marelli Palingenil Stellati Zodiacus vitae, Lib. XI, ‘Aquarius (J. Schwelgheuser, Baslea, 1799), p. 324 (controatads con el texto de la primera edicin vencta de ernardinus Vitals), 21. Zodiacus vitae, XI, Aquarius, od. cit, p. 2S. 143 ‘quien plasmé dichas formas.» * Coa | ser is consinyen realmente la facies tpn, itr Cia cee is ei Sua cael cio all bag en oO Sls ya ese Sal hay fi a ct tn meh denice neon ae real ma Su eacin com lon ais de pense Pa sit mia a vn bleanciase Se gre ba ail. os spcin ints at cen Pa, th divas, SEI Ger ten sur cde 2 Sade $a aes det oy la mor 1 3500 Al aba, Tos reyes yas pucbion’y 2 ons, wr vera tacts vitae, XL, Aquarius, Bid, pp. 32850 (Nate as prayer eele, econ omnipotent Sepa Nati Ge tener sab oraine mundi / cncis impasse rake Pats free heed Kelabltr, dim mundi seca mance jae anti Da indie nde 7 cua reba aa a Neer Nocti | shit forma ef nequctnd hes eee Prin, Mambe sus res forms tales genau le Presi i Jrmas cond pass ; ‘ lacus vitae, XI, Aquarius, ed, ct, pp. 49033 ‘caclum ‘vacuo, vacure cate i vert tee Roel inveniuntar et ti, / sed See, eed re Tens NTE! 1 Mon, elt hs debra sete 144 icra All arriba vive la paz, la Iu, a alegria supre- . La Tietta esté trastornada por’ una guerra ee nua, est cublerta de tinieblas y la atribulag Toler, foda suerte»? Aude, 0 demens, stabutee res rreponiere cielo —exclatna Palingenie— torlae mace abulum Terra, Precisamente se ha hablado —Io ha hecho Rose? pond Tuve— de un dualismo casi manigues eee Hingenio. Probablemente se trata de und fact fluencia lucreciana que transfigura —no que cave como quisiera la Yates— la contrayosicie oe Hos serenos intermundia al trabajo terrenal® Ygee fguracién en que la infuencia neoplaténiea tiene wn fancién decisiva. Como sea, queda el sentido del Gee tipo en tanto que regla soberana del teatro det nos, 4 (cla naturaleza se complace de las diferencias no Poniendo horéscopos, pero en los cielos del Zodiony tolfos © Hipogrifos, ‘A decir verdad, en su ultima florescencia renacen- 3B (Re Tuve es el autor de i introduccin a la reimpresion 6,8 traduccion inglesa de Barnabe Googe (Sune ee maleyiand Reprints, Nueva York, 19), que concn cack 2a fusion también como lbro escolar (la trachea ay, pon ty be Ya Monneric, Le Zodiague de Vie, ou Pricey RoW diriger 1a Conduite et les Moeurs des Hones, Veen, jLa Haya, 1731, seguia los conatos’ del Guiaenten Gp Bectrols de Santa Marta}. CF. Yates, Giordana Meee Zodiacks vita, XI, Aquarius, 0 eit, yp. 332338: nil | hela, aun facile hue possint so fere vel itee, For nis, (Que bet nihil impediente overt} Codlicotts actin ne Ms | Hilo, et Teatro no es sso Innemotéen {ista, la astrologia no sélo seguird inspirando trans/ figuraciones fantasticas ¢ imaginerias pictoricas, ali ‘mentaré las construcciones de «teatros» Ge la mer Tia como el de Giulio Camillo Delminio, es decir, jnicas del arte de la memoria; o bien’ proyectos dq reforma moral y religiosa, como los de Giordans |Bruno: entre las «sombras de las ideas» y las ace DPulsiones de la bestia triunfante: Giulio Camillo, no por casualidad cantado tant ign por Ariosto, ha venido lamando la atencién on los tiltimos tiempos por mds de un concepto: cone cabalista (y como tal Io ha estudiado Francois Se, eret), como tedrico de la retdrica y de la imitacion bajo este aspecto lo han analizado y republicade Bernard Weinberg y Paola Barocchi). Ast arte de Ja memoria, por el contrario, ha dedicado particulay atencién Frances Yates. S6lo que la que caracteriea Ja construccién de su Teatro es una ambicion bien distinta: no sélo quiere basar la mnemotécnica en Teatro... en armonfa con los i ‘exos imaginativos, sino también en la exacta equiva, en suma, lencia de los diversos planos de la estructura ostole, imagenes el gran regulador celeste, tambien pou econ 8 Jos ls articulaciones de to reach ag este te gel scaleuladorstmiversal le permiri a ora todos los secretos de la machina mundi, en todos los Planos. Dice Frances Yates: ll Teatio or oto 8 Yisién del mundo y de la naturaleea de ino ns ao se ve desde las alturas, desdo us nitioe ete Is, y aun desde las fuentes supracclen as fidn, que se encuentran allende las esnchaa’s Cages 1a flswra mundi de Ficino, et Teatro ee wake jastrumento para utr in caren de face ee Iindgenes mégicoastroligicas coneersacts ‘gica de lo real. Lugares © imagenes toman su eficacia de correspondencias ocultas, aferradas en su autae ticidad. Por esto, Camillo, en el Discorso a Tuiton Gabriele, se remite a Ins tcis de Avicena sobre la po. tencia del alma ede alterar las cosas» a condiciones gue esté «movida por un gran sentimientos. Los ne, 205 entre los planos de Jo real —entre los signos y Jas cosas significadas— son en Camillo potencies ccultas y fuerzas operantes; las imagenes sstrologh, as, como los simbolos de los talismanes, tienen efee, tos précticos, capacidad evocadora. Un’ esignoy as: frolowico, precisamente porque condensa energiae fundamentales, pone en movimiento toda una tame de relaciones, sea a nivel psiquico, sea al fisico. Por Gapre e Camillo, vid. Tutte fe opere, in Vinegia apres s0 Gabriel Giolts de y L, Bolzoni, Sapa ferrari, 1859 (y‘L. Bols ‘mentos, n. sy, XIV, 19H, pp, 34. De transmutation’). Acetca de Camilo nieces Qe 44 cheminements de a Kedbele & ta Renaissance Le Pains a7 Iudsina corpora cuncts / ite auctor mundi dedi, atque tc are J ipsis non opus est foribus, patulive tence, ‘iss 1 per’ medios tntrant muros 146 trolégicas se ubican bajo una especie de proceso deat mitifcador. ¥ es ésta, precisamente, la dirccclon oy Que parece moverse Giordano Bruno. Ha dicho Frost EI esfuerzo bruniano no puede explicans , POr sus eruedas», se sirve de las imA, genes de los «decanos», pero desnudindolas de cca, fismo en nombre de Ja funcionalidad de los sistenne Fneiménicos. Es obvio que Bruno, que transcribe pis ginas enteras de Cornelio Agripa, hereda de éete"ia iureola de misterio. Sus fuentes son asimismo hes méticas y mégicoastroldgicas, y no puede leave oa bra sin remitirse a ellas consiantemente, Su mode, 10, por lo demas, no es ya Albumasar; es Copéemen, Ee mronde de CCD. et som influence, sRivista critica di storia gals flosofiae, XIV, 1959, pp. 416436. Yates, Cae wei memoria tad. it, Einaudi, Turin, 1972, pp. 13039, Ten Cae ‘roceden del primer volunien de'las chins. {La iromac (i asale do Frances Yates esta tomada de 4a vee oe fans; Eharte de te memoria, Tauris, Madrid, it on Se (Wedel 7) ot dependencia de Bruno respecto del De vita coetitus segpraranda de Ficino no paso desapercibida alos conte, eos, Megando a acusarie incluso’ de’ plagio, ena ee Riuebs 2 Darr de un impresionante testis ae Seco fiber, descublerto en 1960 por Robert McNulty: Broo ce ree ‘GitadBeraisnace Newss, XIU, 195, pp. W058 Fae, Giordow Brame, cit. . 29 y a. Aceica do Gases axa Tontgaliza, vid. ademas A. Togegno, In margine af ede tone, Sebet,rino,