SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

DE LA COMUNIDAD INDÍGENA URBANA
SHIPIBO-KONIBO DE CANTAGALLO
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos CNDDHH

Informe: Situación de los derechos humanos de la comunidad
Indígena urbana Shipibo-Konibo de Cantagallo

Presentado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
con ocasión de la audiencia temática celebrada en Washington el
20 de marzo del 2017.

Video de la audiencia disponible en: goo.gl/TtDhzq

Foto de portada
© Radio Exitosa

Documento elaborado por:
Richard Odiana, Esther Álvarez y María del Mar Pérez Aguilera

2
I.- ANTECEDENTES

La Comunidad Indígena Urbana de Cantagallo está conformada por aproximadamente
trescientas familias del pueblo Shipibo Konibo1, quienes desde finales de los 90,
migraron a la capital del Perú provenientes de Ucayali. Una vez en Lima, se
establecieron en el predio conocido como “Cantagallo”, un terreno adyacente al río
Rímac, reproduciendo así sus patrones ancestrales de asentamiento ribereño. Si bien
la migración indígena a las zonas urbanas es un fenómeno muy extendido 2, la
particularidad en este caso es que los integrantes del pueblo Shipibo- Konibo se
reunieron en una comunidad y conservan hasta la fecha su identidad indígena. De
esta forma, sus miembros todavía hablan la lengua shipiba, mantienen la vestimenta
típica, sus formas organizativas, e incluso en la escuela intercultural de la Comunidad
se enseñan los mitos, abecedario y lengua shipibo. Las mujeres de la Comunidad
desarrollan la artesanía propia del pueblo y también se practica la medicina tradicional.

Al llegar a Lima, los indígenas se ubicaron en terrenos libres y descampados sin la
seguridad jurídica de contar con un título formal, y por ende sin servicios básicos como
luz, agua o desague. A su vez, dada la precaria situación económica que atravesaban,
los integrantes de la Comunidad encontraron muy complicado poder mejorar las
condiciones de sus viviendas, construidas con calaminas y maderas.

Esta situación se vio agravada desde el año 2014, con el desarrollo por la
Municipalidad Metropolitana de Lima - MML de un proyecto vial conocido como “Línea
Amarilla”. El proyecto ha terminado por recortar un área sustantiva de la superficie
ocupada por la Comunidad generando el traslado de la escuela bilingüe a la canchita
de futbol, un espacio de encuentro fundamental para la Comunidad. Las familias que
habitaban en el área cercenada se reubicaron en la superficie restante de la
Comunidad, incrementándose notablemente la tugurización. Con la mudanza, la
escuela quedó integrada por aulas prefabricadas sin servicios adecuados de agua y
desagüe.

1
Uno de los 55 pueblos indígenas reconocidos por el Ministerio de Cultura del Perú, tal como figura en la Base de
datos de Pueblos Indígenas de esta entidad, disponible en www.bdpi.cultura.gob.pe/lista-de-pueblos-indigenas
2
Son múltiples las razones por las cuales se dieron estas migraciones. Principalmente, y como casi todas las olas
migratorias en el Perú, muchos indígenas vinieron a la ciudad capital en búsqueda de mejores oportunidades laborales
y académicas. Otra razón importante de la migración indígena fue la violencia terrorista que asoló al Perú entre los
años sesentas y noventas. De esta forma, muchos miembros de comunidades indígenas dejaron sus lugares de origen
debido a los ataques terroristas. Para mayor información ver VEGA DIAZ, Ismael. “Buscando el Río”. Terra Nuova y
Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica, Lima 2014. Ver en:
www.yumpu.com/es/document/view/48583200/buscando-el-rio-ismael-vega

3
Todas estas afectaciones fueron toleradas por la Comunidad como una situación
transitoria, pues se acordó con la MML la reubicación a un terreno en la zona
denominada Campoy, donde se construiría un proyecto habitacional adecuado. Sin
embargo, con el cambio de gestión municipal en el 2015 estos compromisos fueron
dejados de lado y la precariedad pasó a ser la situación definitiva de la Comunidad.

El hacinamiento, la negativa de la MML a que se instalara el servicio eléctrico y las
edificaciones construidas con material inflamable fueron los ingredientes de una
tragedia, ya anticipada por la Defensoría del Pueblo3: el día 04 de noviembre de 2016,
un incendio arrasó el 90% las viviendas, destruyó cuarenta talleres de manufacturas y
se cobró la vida de un niño shipibo.

En este panorama desalentador, el 16 de diciembre del 2017 el Presidente de la
República Pedro Pablo Kuczynski se compromete a construir en el plazo de un año un
complejo habitacional que garantice el derecho a la vivienda de los integrantes de la
Comunidad damnificados por el incendio4.

II.- DEMANDAS DE LA COMUNIDAD

El compromiso expresado por el mandatario de la República ha sido acogido por la
Comunidad con grandes expectativas. Sin embargo, siguen pendientes los siguientes
retos:

1) Derecho a la vivienda con adecuación cultural
La Comunidad demanda que el proyecto habitacional construido sea culturalmente
adecuado tanto en su diseño físico como en la modalidad jurídica de la tenencia.
Se pide que se constituya sobre el predio una propiedad colectiva y no títulos
individuales, a fin de preservar la existencia de la Comunidad, de conformidad con
el art. XXV de la Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas
(en adelante Declaración PPII).

Pese a que el Estado tiene la posibilidad de asignar un terreno mucho mayor al
proyecto5, actualmente solo se estarían destinando a este fin 1’9 hectáreas. Con

3
Ver http://www.defensoria.gob.pe/blog/wp-content/dp_uploads/2016-oficio-n-0263-2016-dp-od-lima-sp.pdf
4
Ver http://elcomercio.pe/sociedad/lima/ppk-garantiza-que-shipibos-se-quedaran-cantagallo-noticia-1953981
5
Mediante Resolución n° 062-2013/ SBN- DGPE-SDDI el gobierno central adjudicó a la MML un área de
aproximadamente 146.000 metros cuadrados para el desarrollo del proyecto “Vía Parque Rímac”. Dentro de este
terreno se encuentra la Comunidad Cantagallo. De conformidad con lo establecido en el art. 69 del Reglamento de la
Ley general del Sistema Nacional de Bienes Estatales” aprobado mediante Decreto Supremo N° 007-2008- Vivienda, al

4
esto se asignarían solo 45 metros cuadrados a cada familia, sin tener en cuenta
que se trata de familias extensas integradas por un promedio de cuatro familias
nucleares. Además, con esta superficie no se podría garantizar un equipamiento
adecuado, incluyendo: la asignación de un metraje conforme a la normativa del
sector educación para la escuela, la construcción de un centro de salud
intercultural, la generación de un espacio donde puedan ofrecerse al público las
artesanías que confeccionan los miembros de la Comunidad, locales comunales,
etc., afectando así otros derechos humanos.

2) Derecho a la consulta
Pese a que la Comunidad Cantagallo reúne los requisitos establecidos en el art 1
del C.169/ OIT y la Ley de consulta previa, y a pesar de la obligación establecida
en el art. XXIII de la Declaración PPII, el Ministerio de Vivienda ha expresado en
diversas reuniones de trabajo su posición contraria a la aplicación de esta figura,
alegando que la Comunidad ya no es titular de este derecho por haber salido del
territorio ancestral del pueblo Shipibo-Konibo. Desde el anuncio presidencial hasta
la fecha, tan solo se han organizado dos espacios acotados de participación6
donde el Ejecutivo informa a un reducido grupo de dirigentes sobre los avances en
la ejecución del proyecto.

Ante la imposibilidad de avanzar a través del diálogo político la Comunidad se ve
obligada a iniciar un procedimiento administrativo para lograr que se respete su
derecho a la consulta, en especial sobre los siguientes aspectos del proyecto de
vivienda:
• La etapa de mudanza provisional durante la construcción del proyecto.
Dada la experiencia previa la Comunidad se resiste a abandonar sus
tierras sin una fuerte garantía jurídica
• El diseño físico del proyecto
• La titularidad jurídica del complejo habitacional

haberse abandonado el proyecto, la totalidad del terreno debe revertirse al gobierno central, pudiendo adjudicarse una
parte suficiente para garantizar condiciones de vida dignas a la Comunidad.
6
El 14 de diciembre del 2016 se llevó a cabo una reunión de la Comisión Intersectorial para Cantagallo presidida por el
Ministerio de Vivienda, en la que representantes de la Comunidad no fueron invitados a participar, pero se les permitió
el ingreso en la reunión en calidad de veedores y al término de la misma se les permitió hacer uso de la palabra
brevemente. El 15 de diciembre del 2016, sin ningún proceso informativo ni de discusión en la Comunidad, se citó a
dos dirigentes de un día para otro, suscribiéndose con ellos un acta en la que se establecen una serie de condiciones
para el desarrollo del proyecto habitacional impulsado por el Ejecutivo. El 10 de marzo del 2017 se realizó una nueva
reunión de la Comisión Intersectorial, esta vez sí con invitación a la Comunidad representada a través de la Comisión
Central Unitaria, y las organizaciones ACUSHIKOL y ASHIRELV.

5
3) Derecho a ser reconocidos como comunidad indígena urbana
Ante la falta de un marco normativo adecuado en el país, la Comunidad Cantagallo
se ve imposibilitada de acceder al reconocimiento de su personalidad jurídica
como comunidad indígena urbana, violándose así el derecho consagrado en el art.
IX de la Declaración PPII. La única alternativa posible es la inscripción bajo una
figura asociativa, que no resulta adecuada a la identidad y realidad material de la
Comunidad. Esta situación genera barreras para el acceso a los derechos de los
pueblos indígenas (como el derecho la consulta), y para beneficiarse de los
programas sociales y acciones afirmativas que de manera incipiente se están
implementando en el Perú.

Para concluir debemos destacar que más allá de Cantagallo en varias ciudades del
país existen comunidades indígenas urbanas cuya existencia no es reconocida por el
Estado7. Esta omisión podría ser entendida como una política asimilacionista
encubierta que, en contravención de lo dispuesto en el art. X de la Declaración PPII,
plantea a los pueblos ancestrales la siguiente disyuntiva: permanecer en la zona rural,
si desean mantener su identidad; o bien incorporarse al mundo urbano renunciando a
su cultura.

Demandamos que el Estado reconozca el derecho a ser indígena en la ciudad, y ello
implica la necesidad de reconocer y proteger los derechos colectivos contemplados en
el C. 169 OIT y la Declaración PPII también en las zonas urbanas, en lugar de tratar a
las comunidades indígenas urbanas como si simplemente fueran grupos de personas
pobres.

III.- SOLICITUDES A LA CIDH

Por las consideraciones expuestas, solicitamos a la honorable Comisión:

1) Analizar la situación de las comunidades indígenas urbanas a nivel de toda la
región, formulando recomendaciones para el pleno cumplimiento de los derechos
consagrados en la Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos
Indígenas respecto de este grupo poblacional.

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A modo de ejemplo podemos mencionar las comunidades indígenas urbanas conformadas por integrantes del pueblo
shipibo Konibo en las siguientes localidades: Pucallpa (Nueva Era y Benajema), Federico Basadre, Tingo María,
Paracas (Pisco), Santa Eulalia, Puerto Maldonado. En Tarapoto hay una comunidad indígena urbana formada por
integrantes del pueblo quechua lamista.

6
2) Recomendar al Estado peruano la implementación de las siguientes medidas:

i. Modificar su régimen legal para que las comunidades indígenas urbanas, ya sean
de origen andino o amazónico, puedan ser reconocidas como tales y acceder a los
derechos colectivos de los pueblos indígenas. Mientras se aprueba una ley
nacional los diferentes sectores del Estado con competencias en la materia
pueden realizar desarrollos normativos de rango infralegal que permitan avanzar
en el sentido descrito, tal como en el 2013 hizo el Ministerio de Educación al
aprobar la existencia de escuelas interculturales en zona urbana. En particular se
requiere que la Superintendencia Nacional de Registros Públicos habrá un libro
que permita la inscripción de comunidades indígenas urbanas.

ii. Realizar una consulta previa, libre e informada con la Comunidad Shipibo-Konibo
Cantagallo a fin de acordar el proceso de construcción del complejo habitacional,
las características físicas y la modalidad jurídica de titularidad de la misma.

iii. Garantizar la adecuación cultural del proyecto habitacional destinado a la
Comunidad Cantagallo, lo que implica la asignación de una extensión de terreno
suficiente para atender las necesidades de la Comunidad, incluyendo en particular
la escuela.

7
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