Está en la página 1de 384

LA MUJER ROTA

Poesía de los poetas hispanohablantes del mundo
Un homenaje a las mujeres rotas
y a Simone de Beauvoir, en el centenario de su natalicio.
Trescientos cincuenta autores,
cincuenta y siete países.

Presentado durante el
Primer Foro Internacional de Poesía
La mujer rota
4 y 5 de diciembre de 2008
Hotel Hilton – XXI Feria Internacional del Libro en Guadalajara

Literalia editores

1
Idea original: Gladys Ilarregui

Diseño de portada: Humberto Lucano

Imagen en portada: Lucía Maya

Imágenes en las secciones:

Dirección editorial: Gabriela Velasco

Edición y cuidado: Patricia Medina

Literalia editores
Privade de las Rosas 410
Col. Campo de Polo Chapalita
C. P. 45040 – Guadalajara, Jalisco, México
Tels.: +52 (33) 3121.7099 y 3647-1945, móvil: 0443-1093-3644
Página web: literaliaeditores.com
Blog: http://www.lamujerrota.blogspot.com

Impreso y hecho en México
Printed and made in Mexico

2
Protagonista es el dolor, feminizar es la fuerza

Así fue que nos sentamos a recapitular, a poner los ojos en todas las direcciones del
planeta, a mirar lo que ya no puede estar oculto, a desvelar lo que quiere ocultarse. Así
fue que nos hallamos mujeres en mitad de la vida y en el principio de la muerte, la
violencia, el abuso, la marginación. Enfermas o disminuidas, rechazadas, cómplices
involuntarias, distintas y semejantes. Mujeres entre un siglo que fue y otro que empieza;
en los cinco continentes, en la gran urbe y en el rancho apartado. Dueñas de una cultura
intelectual o solamente con los resabios que nos va dejando el gran devorador. Todas
hermanadas con Simone de Beauvoir, todas con el corazón apretado y la rabia
desbodándose; aquí y ahora del mundo y para nosotras, quisimos hacer un alto y
convocarnos en lo que somos desde la poesía y dejar que ésta fluya hacia la unificación
que hermana y dignifica. Poetas ellas, poetas ellos.
Nos convocamos y hemos podido encontrarnos desde México hacia España,
Argentina, Italia, Alemania, Rusia; todos los países del Continente Americano. Todos
los estados de la República Mexicana. Desde cada puerto nos hicimos presentes a
conversarnos en la sublimación de la ausencia, la búsqueda, la ruptura y la pérdida. Y
nos volvimos presencia, encuentro, recomposición, conciencia.
Esto somos ahora en la poesía; voces descarnadas que vienen desde el desierto
social, desde el otro desierto llamado soledad, en donde solo el viento frío de la
deshumanización se hace presente a la hora de pasar la lista de las muertas.
Eso somos, en lo cotidiano, la existencia, el rol, la vivencia, el vaso que se
rompe y la herida que no cierra; el desajuste, el ciclo; lo impuesto irrevocable, lo
perseguido injustificadamente.
Eso somos en el pabellón siquiátrico, la enfermedad que estigmatiza, la fealdad
y sus partos de sagrada anestesia que se llaman Alzheiimer o demencia senil. Mujeres
hacia la decadencia física, la vejez y la muerte.
Eso somos del vientre a la vagina, de la vagina al pecho que amamanta; madres
para nutrir y poner de pie, para acompañar y criar y despedir; madres sin rostro, sin otro
futuro que el pasado-presente del amor.
Eso somos a la hora de reflexionar en lo que fuimos y hemos venido siendo en la
historia personal, en la historia universal, en el contexto social: a veces cosas que se
usan y desechan, a veces solamente la parte de un gran todo; a veces los motores de la
industria que nos embellece por grado y marca.
Y eso somos: la otra cara del odio, que no es más que un amor puesto de
espaldas. La otra cara del golpe, que es un abrazo largo y solidario: la otra cara del
miedo: que es la sonrisa esperanzadora e irrenunciable; la otra cara de Dios: que es un
rostro de mujer que ya lo entiende todo. La otra cara del hombre: la que completa,
anuncia y reproduce en el hombre mismo las más altas consignas del amor.
Asi, con todo esto que somos, llegamos a tus ojos de lectora o lector. Traemos la
buena nueva de la poesía que puede ser tu bálsamo, tu fuente de iluminación, tu código
para los desciframiento, tu entrada al propio reconocimiento o el reconocimiento de las
otras y los otros.
Queríamos hacer un libro de poesía y el libro nos completó una parte que
faltaba. Faltaba sabernos tantas y tan caminano a donde mismo. Y sigue faltando
tanto… por eso será que esto es solamente un inicio. La poesía no claudica, ni tiene jefe,
ni partido, ni dueño. Exactamente igual que las mujeres, ahora.
Patricia Medina

3
Hojas de frío y apego: La mujer rota

Es sencillo explicar cómo surge este libro: tres mujeres conversan en el frío de Virginia,
noviembre 2007, y sienten que la poesía sutura alguna clase de dolor intransferible,
entregado a cada una en el nombre del padre y de la madre, ganado a pulso como quien
gana su respiración once veces por minuto y no ceja en ella. Perciben, ateridas y con el
corazón ardiendo en el centro mismo de las palabras, que es posible alguna clase de
juntura, de zurcido, de remiendo doloroso en su condición de mujeres rotas, porque
romperse es un destino compartido, el itinerario que las lleva y las trae en su oleaje
verbal.
Es difícil explicar cómo surge este libro: una poeta mexicana entrenada en las
complicadas artes de la edición y de la vida pone en marcha una maquinaria poderosa e
imparable: el bocaaboca, el correo electrónico, el mensaje forwardeado para abrir una
convocatoria y luego un blog y luego un libro que es un homenaje a Simone de
Beauvoir, claro, pero también al presente llamado XXI llamado mujer. A su lado, una
poeta que vive desde hace muchos años en Estados Unidos pero nació en Buenos Aires
y la española que firma estas líneas empiezan a nombrar el territorio infinito del frío y
del apego: salas de espera en largos hospitales, centros de salud, cárceles, psiquiátricos,
juzgados contra la violencia de género, casas y maternidades, bibliotecas, estaciones de
metro o pantallas de ordenador en cualquier ciber del mundo, coyunturas en que el
espacio se hace inhóspito pero puede volverse cercano, apegado, remendado por
palabras imperfectas e insuficientes pero que están caldeadas por la hospitalidad de la
sangre que se siente cercana y ella también, a su manera, rota.
Es sencillo explicar cómo surge este libro: la poesía alberga alguna clase de
energía poderosa que imanta su alrededor. De ese centro capaz de multiplicarse por sí
mismo, una y otra vez, hasta generar vida que sale de la vida, van surgiendo
percepciones de lo distinto, centenares de voces de lo distinto en torno a dos palabras
imantadas: mujer rota. Y cuando estamos ahí, en ese punto exacto, la palabra rota
recibe la herida, la flagelación: sus sinónimos son vejez o violencia, enfermedad o
muerte, vida en estado puro y sus abismos. Es el tránsito por la torcedura, el
quebrantamiento, la extirpación. Y es también, necesariamente, ponerse en pie.
Consolarse. Zurcir. Encontrar en las palabras imantadas un espacio acogedor, a su
manera espléndido, incluso en su pobreza –sólo palabras que hilvanen lo roto–
espléndido, porque da lo que no tiene, su no lugar.
Es difícil explicar cómo surge este libro: del bocaaboca salen centenares de
propuestas, un volumen en dos tomos, un foro, numerosos comentarios. Y eso sólo es
posible en lo poético. Como ha escrito Gladys Ilarregui con su entereza intacta, su
defensa radical del vivir en medio de las fronteras, la poesía es un ejercicio a
contracorriente, no responde a expectativas previas ni a tasas de impacto o de
cancelación. No responde más que de sí misma justamente porque responde de todo en
ella y desde ella. Por eso suma tantas voces. Por eso este libro suma lo imposible, lo
necesario, lo que viene de tan lejos para decir, casi al oído, que conocemos la derrota
como la palma de la mano, y que esa misma mano es la que lee, la que edita, la que
escribe en el aire. Gracias a Gladys y a Patricia Medina, forjadora de imposibles, por
inventar un espacio no roto, y a todos los que han participado en el proyecto, por sumar
su afán.

Mª Ángeles Pérez López

4
Los ideales del fracaso: las mujeres rotas.
Principio de una propuesta poética: Virginia, 2007.
En esta breve nota escrita a propósito de “La mujer rota”, vale recordar el otoño en la
Universidad de Virginia, la mesa de un café on campus,donde se inició esa
conversación de tres poetas que desembocaría en un libro “no comercial”. Que una
editora como Patricia Medina tomara la posta, nos inspiró todavía más al pensar que el
proyecto nacía del sentido vital de la poesía que está muy fuera del concepto
centro/perisferia, y que ocupa una porosidad vital mucho más importante, mucho más
exótica se podría decir, al no responder a poderes específicos. De hecho, la poesía
mantiene como pocas artes un record a contracorriente de todo el vocabulario mercantil
de la modernidad. Es una propuesta desde lo irremediable y lo imposible de cada uno de
los que hemos comprometido mucha vida en el lenguaje y sus hondas premisas. El tema
del dolor nos pareció reunir posibilidades muy fuertes para agrupar casi toda la
experiencia humana, que en su forma genérica incluía además a la maternidad, los
ciclos hormonales, los traspasos salvajes de lugares, familia, memorias, los
desplazamientos que a veces provocan en el propio cuerpo de la mujer en las
enfermedades como el cáncer. Pero si extirpar a la mujer es una de las posibilidades de
la derrota, también lo es la pérdida de hijos y de libertades, la pérdida del amor
individual y colectivo en las sociedades sacudidas por revueltas políticas o invadidas
por intervalos de violencia social irrefrenable. Todo esto, abría “ventanas”, apartados,
grutas, para conocer mejor a las mujeres afrontando esas desdichas con el triunfo final
de la palabra. Es por eso que los autoras/es aquí reunidos quieren encontrar el mundo
contra el mundo, en el nuevo, renovado esfuerzo de la poesía como testigo lúcido.
Aspirábamos a que estos ejemplares concentraran esas posibilidades de luz y de
infierno, y que llegaran a otras personas que necesitaran, a su vez, la certeza de que
alguien había sufrido y sentido como ellas, y todo esto libre de cargo. Se pensó en
cárceles, hospitales, salas de atención pública, centros para el tratamiento de cáncer,
instituciones psiquiátricas, etc. para entregar estos libros como una ofrenda única.
Fuertemente inspiradas por el poema de María Angeles Pérez López, que nos hacía
recordar una mujer y su ventana en un estado de dolor profundo, terminamos en este
corpus de aceptación a la vida, varios meses después y en medio de tres países: España,
Estados Unidos y México.
El tema subyacente en todo esto es, sin duda, la vida y sus extraordinarios
circuitos. Cada vez que un ser humano fracasa hay un mundo de posibilidades que se
abre, hay una instancia de irrefrenable conocimiento de uno mismo y del mundo que se
despierta para siempre. Es por ese trastorno innegable que nos produce cada ruptura de
cualquier tipo, que somos más ciertos y más humanos. A través del dolor el lenguaje
abre. corta, sangra, sutura, ingresando a extraordinarios campos semánticos y
linguísticos, como removiendo hojas sueltas en una calle en el paisaje frío de Virginia.
Ese poder impresionante nos previene de ver nuestras vidas como derrota, porque en
cada momento – el menos esperado- un punto de luz sonríe como un pez imantado por
la profundidad de un estanque quieto. Nosotros somos todo eso que se ha partido,
quebrado, desesperado. Los poemas son los registros de las horas intensas y proféticas,
que en cada lector trastocan la derrota.
Agradezco a María Angeles, amiga y poeta única, su poema extraordinario y a
Patricia Medina su inalterable devoción por lo imposible, su convicción para imprimir
estas páginas.
Gladys Ilarregui

5
Voces desde el desierto

6
ABELARDO LEAL
FLOR LAPIDADA

Como un vestido hecho jirones
cuelga de la tarde;
en la mañana una lluvia de ceguera
cayó sobre su cuerpo
y desgajó su brillo;
las voces la apedrearon
como una serpiente;
los ojos la destrozaron
como teas vivas;
la mariposa de sus labios
fue encarcelada;
la amapola de sus mejillas
fue astillada;
sus cabellos,
que destilaban sándalo,
no se levantan en el viento
dibujando aroma;
sus senos están cerrados;
su vientre danza a la noche;
la brisa pregunta por su mirada
que no mira;
su rostro es un espejo de agua
donde se refleja el sol negro.
Ahora es silencio
y grito de justicia.
La ley es más oscura que la muerte.
El cielo es un averno.
En la fosa donde yace
no han echado tierra.
La patean las moscas
y las difamaciones.
Los buitres buscan sus entrañas.
La han condenado
por ser infiel a una promesa.
Por dar amor la han torturado.
A un pájaro no pueden cortarle las alas.
A una flor no pueden cubrirle su belleza.
Los lobos le han hincado sus dientes
y han dilatado su agonía
como una fiesta.
Lloran sus despojos,
mientras el crimen bebe vino
y sigue dictando sentencias
para ocultar su sangre.

7
Abelardo Leal, alealh@unal.edu.co Nació en Bucaramanga, Colombia, en 1982. Ha obtenido los
premios de poesía Universidad Externado de Colombia, Ciro Mendía y Gustavo Ibarra Merlano.
Asimismo, ganó el premio internacional de relato María Agustina (España).

ADRIANA TAFOYA
ANIMALES SENILES

Barro tibio
XII

Cuánta belleza carga Susana
es difícil decidir de sus reflejos el más bello

Un hueco, la cavidad de la voz
el arco del pie
la luna del dedo

Su piel es espuma de nata
su vello, una sombra al carboncillo

Regreso para besarla

Camina con la canasta seca de las frutas
que sostiene el teclado de sus dedos
y un teñido vestido
con la fresca tinta de las frambuesas
vaporoso la envuelve

Bella es Susana
le lagrimean los cabellos

Pero se traga el viento las hojas
y caen muy delgadas las aguas

El fruto es la unidad de lo finito
y los pájaros de tan maduros revientan

Se guarda Susana
y tiene miedo

presiente rostros oscuros y añejados
como aceitunas negras
se abriga de soledad
en el recipiente de su casa
escucha resuellos, murmuraciones

el sonido es el golpe de la violencia de las cosas

Grita, insulta

8
pero la palabra sólo rasguña

Siente que un mar sucio, espeso
la rodea, la aprieta

lame las lunas de sus uñas

le pasa el dedo por la planta del pie

la manosea
con numerosas manos la unta
con la tintura de un sexo
que se vuelve una bestia
de ojos cuajados

Un racimo de testículos
la aporrea, le rellena la boca

Ella, se calla (enmudece)

(No hay nada más frío que las claras yemas de una novia)

Susana es un arroyuelo de cabello

Los ancianos le miran
y son verrugas hinchadas de malicia

Para besarla ya no regreso

Susana se deshace
y desaparece

Adriana Tafoya. 1974, México, DF. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco
indistinto (2006) y Sangrías (2008). Obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía El
Laberinto (2004), el primer lugar en el I Slam de poesía organizado por la Alianza Francesa (2007) y el
tercer lugar en el Certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz (2008). Fue conferencista
en el Festival Internacional de Ajedrez 2006 y organizadora del torneo “Adversario en el
cuadriláterO/07”. Actualmente es editora de Versodestierro y consejo editorial de Metáfora, hoja de
poesía.

ÁGUEDA FRANCO
MUERTE EN SANTA ROSA

pechos al aire enormes como frutos
como melones de pulpa perfumada
la boca trampa granada roja oscura
salpica insultos besa besos duros

-madre desdibujada cabizbaja
y padre golpeador de vino malo-

9
la historia como otras de igual suerte
con violencia la infancia desflorada
igual que a otras parecida historia
vejámenes sin pausa como gotas
como ácido en cada uno de sus días

tempranamente supo que el varón
es el dueño es el fuerte es el amo
de su infortunio de su llanto seco
sus caderas se hicieron poderosas
ancas de potra para andar la calle
trota al final de la avenida oscura
se pierde entre arboledas de lujuria
el fiolo cruel le usurpa la ganancia
matriz de meretriz merece poco
respeto poco amor poca justicia
y el corazón que todavía le queda
acompasa su andar su balanceo
ese triste vaivén de buscadora

pechos al viento una atardecida
ella subió a un automóvil negro
o era un camión no importa no hay testigos
apareció su cuerpo sin audacia
nadie le oyó el último quejido
pechos al cielo se quedó tendida
carne marchita maltratada huérfana
sola sin amo se adentró en la muerte
el asesino humo sobre humo
violó y se fue
total
era una puta.

Águeda Franco. Nací en Buenos Aires el 13 de junio de 1957 y viví allí hasta 1975. En esa fecha me
radiqué en la provincia de La Pampa. Estudié Ciencias de la Educación. Soy socia fundadora de la
Asociación Pampeana de Escritores y del Grupo de Escritores Piquenses (General Pico es la ciudad en la
que vivo).Tengo publicaciones en varias antologías y un sólo libro de poemas propio, Laberintos
Antiguos, publicado en el año 2000. Son poemas nacidos en medio del dolor y la muerte de la última
dictadura militar que azotó el país. Coordino desde hace 5 años talleres literarios en la Casita de los
Escritores de mi ciudad.

ÁLVARO VALVERDE
LA MIRADA

Su mirada,
sólo veo el pavor de su mirada.

Observo, sí, su rostro amoratado,
esa ceja partida, el hilillo de sangre
que baja del oído y su nariz,

10
también enrojecida.
Distingo el labio roto
y la hinchazón del pómulo,
pero no puedo huir de esa mirada
que mira sin mirar, pero que veo,
y me pide socorro,
quedamente.

Está sentada. Inclina la cabeza.
Está en silencio. Gime a veces.
Siente vergüenza y asco de sí misma
a pesar de que el asco y la vergüenza
estén en posesión de su verdugo.
Y de mí, que soy hombre
y que la miro
con la desolación del inocente.

Está sentada y piensa en su condena
y sueña, sin querer, en otra vida
más humana, más digna, más alegre,
ajena a la violencia del desprecio,
a la violencia injusta de los golpes,
a la terca violencia de la fuerza.

Sueña, en fin, a vida que merece
por el simple milagro de estar viva.

Leo estos pensamientos en sus ojos.
Los veo en el dulzor de su mirada.

(publicado en Final de entrega, Antología de poetas contra la violencia de género. Colectivo ediciones,
Córdoba (España), 2006. (ISBN: 84-611-0596-6). Coordinado por Balbina Prior.)

Alvaro Valverde (Plasencia, 1959) es autor, entre otros, de los libros de poesía Las aguas detenidas, Una
oculta razón (Premio Loewe), A debida distancia, Ensayando círculos y Mecánica terrestre. Sus poemas,
traducidos a varios idiomas, han sido incluidos en algunas de las más importantes antologías de la nueva
poesía española. Ha publicado también dos novelas, Las murallas del mundo (Premio Extremadura a la
Creación) y Alguien que no existe; un libro de artículos (El lector invisible) y otro de viajes (Lejos de
aquí). Tiene un blog desde 2005 en la dirección http://mayora.blogspot.com.

ÁMBAR PAST
MAR INCLINADA
(fragmentos)

D urante la década de los ochenta
más de cuatrocientos cincuenta mil personas
abandonaron sus hogares en Centroamérica,
huyendo de la represión militar.

Estamos dentro del cerro esperando la sequía
Es una caverna convertida en túnel
Más adelante se abre

11
Es una mina y la mujer a punto
de dar a luz cuando llegan los soldados
Los soldados acosan a las nueras
Las amordazan bajo los puentes

Una se volvió muda
Otra dejó de hablar
Muchas visten de luto y esperan decir nada
Desamarran sus alas y se dejan ir hasta las rocas
Huyen de los pueblos de sus madres
aguardando el regreso de sus hijas
Lloran por los aguajes juntando la madreselva
Echan fuego a sus manos
Velan al que sobrevive

El viento se despierta de noche y no sabe dónde
está su madre. La enredadera de los pozos quema
sus hojas en el frío metiéndose para ensayar el parto
Las mujeres abandonan sus casas en llamas
Vienen a pedir
gajos, carbón
prestado
Cargan camas, cofres, ataúdes

Las viudas gritan como gritan las novias de los ahogados
Sus huesos están en la barranca
por debajo de las pesadillas
y traen todavía sus mandiles

Ve la cara de su marido en el cadáver
árboles donde cuelga su madre
ahorcada entre las ramas del cacao
con crío aún a la espalda...

Una mañana se levantó el mar y le cortaron la cabeza
Les cortaron las manos a las hijas del mar

Torturaron al mar
Inclinándolo
Escurrieron sus aguas
Encontraron su fondo
Apedreado

Sabor de aves quemadas
Sabor a manos sordas
Sólo una boca larga su tronco
sus pulmones ya rotos y el cajón de muerto bajo su catre
La hija envejece doblando rebozos negros...

Ámbar Past. Mexicana de ascendencia polaca y cherokee. Nace en 1949 en EUA. y emigra a México a la
edad de 23 años. Radica en Chiapas desde hace más de tres décadas, principalmente en parajes rurales

12
donde aprende el tsotsil maya. Funda en 1975 la editorial experimental maya tsotsil Taller Leñateros, en
San Cristóbal de Las Casas, y la revista de arte y literatura La Jícara. Ha recopilado, traducido del tsotsil y
publicado, los cantos rituales de los tsostiles. Su obra poética ha sido traducida ydifundida en japonés,
inglés, francés, italiano y serbocroata.

ANAHÍ FLORES
KÁMA I

Que la cobardia no sea la justificación para no cambiar.
DeRose.

Emocional. Paradigmas. Garras.
Ácido de lágrimas en los ojos
destruye el presente.
Se escucha
el cuerpo consumiéndose
por no saber
salir.
El cuarto cerrado
desorden de objetos
y la cama
emanándote por horas.
Quiero aire libre. Aire.

KÁMA II

Una emoción descuidada
royendo tus huesos a aullidos
te transforma
en eterna
arena
blanca.

Pequeño glosario:
Kama: término sánscrito que significa emoción.

Anahí Flores trabaja con el Método DeRose desde 1996, a través de cursos, clases, presentaciones
coreográficas y libros. Sus obras publicadas son Relax (Buenos Aires, 2007), Yôga Art Book (Rio de
Janeiro, 2006), Inspire, y al exhalar ¡escriba! (Rio de Janeiro, 2005) y Coreografías (Rio de Janeiro 2004
y São Paulo 2003). Obra inédita: Instantes SwáSthya (poemas).

AURORA VERÓNICA SANSORES SERRANO
LA MIRADA TRASPASÓ LA OSCURIDAD

La mirada traspasó la oscuridad
Escudriñando el infinito,
Un día más sin sol,
Sin esperanzas,
Ya no hay prisas,
Monótono empieza el día

13
Y sin cambios llega la noche.
Desde la oscuridad
Dos lágrimas brillaron
Muestra de añoranzas perdidas,
De sueños sacrificados.
Las líneas negras
dividiendo en segmentos el cielo,
ya son escenografía vieja
y no tendrá cambios en mucho tiempo.
Sus pechos se secaron
Desde el día mismo
En que se cerraron las rejas
Y la realidad la encontró sola,
Sin amigos, sin amores,
Envuelta en una maraña
De mentiras frustrantes,
¡Cuanto duele el olvido!.
Ha dejado de marcar los días
Y el calendario es de hace años,
Perdió su casa,
No ha vuelto a ver a sus hijos,
Y en sus ojos otrora brillantes
Palidece el yugo de la ignominia.
A lo lejos escucha cuchicheos
Confundidos con el triste rechinar
De las rejas ajenas.
Su piel conserva las marcas
De la eterna batalla por subsistir
En el mundo de los barrotes.
Pórticos de hierro
Envuelven su infame existencia,
Sus alas se rompieron,
su corazón está muerto,
Su rostro no tiene edad,
Y su cuerpo destrozado,
Cruzado por cicatrices mil,
Asemeja el de una muñeca remendada.
Solo a veces se permite reír
Y cuando quiere sentirse viva,
Cierra los ojos…..duerme,
Y vuela, sin carceleros,
Sin barrotes, sin golpes,
Sin mentiras, sin recuerdos,
Sin nada…….¡¡Libre!!

Aurora Verónica Sansores Serrano, Profesora y Periodista, Campeche, Campeche, México-

AYMER WALDIR
LA FAMILA EMLO YELA

14
Noviembre 24 de 2006. Isaura Yela de la vereda El Águila, en La Dorada(Putumayo-
Colombia), Hay un velorio en la sala de su casa. En un pequeño cofre están los restos de
dos de sus hijos asesinados por los paramilitares. El 7 de diciembre de 1999 la familia
se reunió para encender las velitas. Al otro día nueve de ellos salieron en una camioneta
hacia la cabecera municipa lde La Dorada. Iban en la camioneta con Modesto Salazar,
un trabajador amigo de la familia: José Miguel Melo Yela, de 38 años; su hermana
María Licenia, de28, sus dos hijas gemelas de 4 años; y Dilia Lucía, su esposo José
Delgado ysu hija Paola Andrea. En el camino se encontraron con un grupo paramilitar
que retuvo a María Licenia y a José Miguel. Súplicas y llanto no valen para conmover.
Los demás son obligados a continuar hacia el pueblo, pero al llegar deciden devolverse
para tratar de convencer al grupo armado. Horas después la camioneta aparece
abandonada y adentro, encerradas y llorando, las tres niñas. Cuando Isaura Yela intentó
contactar a los comandantes del Frente Sur del Putumayo le dijeron: "Deje de averiguar
pendejadas". El 25 de abril de 2006, la Fiscalía encuentra varios cuerpos enterrados en
la vereda El Arco, en la fosa de los desaparecidos están los restos de cuatro de los cinco
desaparecidos. La ropa, los objetos y los documentos encontrados permiten
identificarlos a todos. Durante siete meses, la Fiscalía verifica con exámenes forenses y
pruebas de ADN que dos de los esqueletos pertenecen a Dilia Lucía y José Miguel. Los
otros dos restos exhumados -los de José Delgado y Modesto Salazar- están en un
laboratorio de Cali. De María Licenia no hay cuerpo ni fosa, ni rastro alguno.
Noviembre 24 de 2006. Isaura Yela de la vereda ElÁguila, en La Dorada (Putumayo-
Colombia), Hay un velorio en la sala de su casa. En un pequeño cofre están los restos de
dos de sus hijos asesinados por los paramilitares.

Aymer Waldir, Medellín, Colombia. Se gana la vida con los números y pretende ganarle a la vida con las
letras. Viajó a España en el 2003, como ganador de la convocatoria “Toma la palabra” de la Casa
Domecq. En 2005 obtuvo el Primer lugar del “Premio Nacional de Poesía” otorgado por la Universidad
Metropolitana de Barranquilla. Ha sido finalista de varios certámenes literarios internacionales.

CARLA FAESLER
SOPORTE

Imagino el brassière semienterrado, pesando el lodo húmedo del orbe. Como de aurora
el cielo, como de alambre el árbol. Si lo hubiera llevado en el bolsillo resistiendo
monedas, abrochado en la pierna conteniendo la sangre, de antifaz que tolera las
miradas. Lejos el aire sube los motores. La tela vibra hojas y gusanos. En un cuarto el
reloj se adorna con los brazos de las horas. Suben y bajan y suben y bajan todo el
tiempo los brazos. En la silla hay un suéter entibiando el respaldo.

A flote
Bajo la capa primera del mar,
una figura ahogada boca arriba.

Sus ojos dicen peces,
gritan algas sus labios.

En su nariz burbujas
que nunca reventaron.

Con un brazo muy blanco prueba el aire,

15
luego empieza a hundirse,
se hunde, se hunde toda.

Sólo se ve su pelo,
suspendido de miedo.

Carla Faesler, mexicana. Es autora de los libros de poemas Anábasis Maqueta, Editorial Diamantina,
2004 (“Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen”), de No Tú sino la Piedra, (Ediciones El Tucán de
Virginia 1999) y de la plaquette Ríos sagrados que la herejía navega, (Ediciones Mixcóatl, 1996). Figura
en la Antología bilingüe Sin puertas visibles, de la editora y traductora Jen Hofer (Pittsburgh University
Press, USA, 2003)

CARLOS ALBERTO PÉREZ TRIANA
CONFESIONES

estoy aquí
del otro lado del espejo
bajo la ocre podredumbre del postrero silencio

estoy aquí
sombra en el viento
a la desnudez de los huesos carcomidos

estoy aquí
crecida en el desvelo
de ver arder el cuerpo del hereje
en la pupila salobre de la espera;
pero ya no soy la figura trémula sobre la cuerda,
por una amiga de cenizas conocí el milagro del viento,
un poema desató la furia contenida de mi boca,
tuve la eclosión de la luz entre las manos,
la palabra prohibida cortándome el aliento,
el despertar de un sueño

fue sólo un instante

mañana vendrán por mí
nada temo

Carlos Alberto Pérez Triana (1967) Pedro Betancourt, Matanzas. Cuba. Narrador y poeta. Egresado del
Primer Taller de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premiado en diferentes concursos en los
géneros de cuento y poesía en su país y en el extranjero. Su poema sobre los tejados ardientes del verano
le valió estar entre los ganadores del V Concurso Radial y III Concurso Televisivo de Cuento Breve y
Poesía de la Librería Mediática, Venezuela 2008. Ha publicado la plaquette Exorcismo (poesía), Pasos y
Cielo de neón (cuento); textos suyos integran antologías de diversos concursos literarios de España y
Estados Unidos. E-mail: pbetan@atenas.cult.cu.

CARMEN CRISTINA WOLF
REZAGADO ENTRE EL BOSQUE Y LOSFUSILES

16
A Ingrid Betancurt

Desde hace cuánto tiempo
no sé lo que es un pan que no sepa a guijarro
un mantel, una rosa, unos ojos sin culpa

No recuerdo la voz de mi familia
aunque a veces, en las heladas noches de la selva
el viento, entre las ramas, parece una canción
y adormece los dolores del alma
y de mis pies heridos

Para olvidar la cárcel en que muero
imagino una playa en Cartagena
amplia, de naves ataviadas con velas libertarias

Así no pienso nada, olvido el hambre
el dolor en el pecho y la cadena
las palabras de ofensa y el maltrato

Un rumor atraviesa la cárcel con un canto
un colibrí anuncia, en las ramas más altas
que liberaron algunos compañeros

Entonces, con las últimas fuerzas que me quedan
Susurro algunas frases al ángel de la guarda
rezagado entre el bosque y los fusiles
asustado de tanto maleficio
para que no me olvide

Caracas, Febrero 2008

Carmen Cristina Wolf, Poeta, narradora y ensayista nacida en Caracas, Venezuela. Obra publicada:
Canto al Hombre, Canto al Amor Divino, Escribe un poema para mí, Atavíos, Prisión Abierta, Retorno a
la Vida, La llama incesante.

DIANA LAURENCICH
ECLIPSE

Hay fiesta en España hoy.
El eclipse anular viene a ocultarnos algo.
Quizá los cuerpos que quedaron anoche
colgados de las púas de Melilla.
Por las dudas, hay que mirar al sol
con gafas de soldador. ¿O de soldado?

HOY TORMENTA

El trueno, la gárgara

17
y el plomo.
Tres cuerpos acribillados
dice la radio.

Tanto escribir
los ojos rojos
no ven el ratón pintado
en la bolsa de regalo.
Fue el día de la madre.

El perfume de los jazmines
de Marucha
reventando en mis latidos.

La conquista del desierto en sociales.
Genocidio, m’hijito,
genocidio.

Tus armas son de papel,
se doblan como estornudos.

Mamá no está loca hoy
le falta el rondodedro.
Le llora el techo.
La muerde el trueno.

Ayer pizza,
hoy tormenta.

Diana Laurencich (1963, Buenos Aires) Vivió en América, Europa y en Lanzarote, frentea África. Pintó
y expuso su obra por el mundo. Escenógrafa, activistacultural, asesora medioambiental. Participó de
libros de arte correo,pintó graffitis, generó y dirigió Centros de Cultura y Fundaciones,impartió
seminarios de creatividad y pintura, ecología y escrituraautomática. Volvió a Argentina y vive en Mar del
Plata con su hijo. Es delegada en Argentina, del ITR, asociado a la UNESCO y OMT. Nunca dejóde
escribir.

EDNA OCHOA
DE LA MEMORIA DEL VIENTO

I
Maquila en mi sobaco la noche
el incesante pliegue donde no se responde el brazo
ni la banda que podría ensamblar
el corazón al vaivén de vida

Y ustedes que esperaron tanto
se atreven al desierto ahora
cansadas de grietas de justicia
actas torvos policías y abogados y jueces
y patrones de ciudad de muertas

18
A pie tras rastros que se olvidó rebullir la arena
entre el amarillo tiempo sin sutura
y aire denso surgen

Los gritos chocan contra la mano
desperdigada inerte y con el bolso
regalo de mis veintitrés ¿recuerdan?

Pero yo no puedo consolarlas

Negra noche donde me dieron a beber el miedo.

II
Hoy que la noche más noche
viene a acompañarme en mi cama mis ojos retratan charcos
Sobre la negrura mi corazón es una niña desolada
y saltan todos los dioses de su muñeca sin brazo
Del cielo cuelga un hilo de sangre sin que pueda llegar a la tierra
que se hunde y hunde
Y quiero gritar y mi grito no grita
Y quiero pensar que sueño
y una moneda de creencia me falta y...
Se cayó y rodó quizás aquella noche de tu abandono
Y mis ojos se quedan quietos asomados al silencio
Los dejo sueltos como lobos hambrientos
y dibujo en mi índice todos los abismos.

III
…. tus ojos pasan de largo sin mirarme
y lloviendo olvido…
Recojo huellas y por mi mano agujereada escurren
cantando “… qué sola está La Sola…"

Por no oírte oigo diez tumbos de mar
que me lleven a los juncos del párpado

Y aquí estoy de vestido roto
enrollando los pliegues de mi sueño
anudando la memoria.

IV
Escalón abajo canto
canto toda la noche canto
difuntéandome canto
para desenterrarte canto
con las uñas canto
para no olvidarte canto canto.

Edna Ochoa nació en México. Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo “Carlos Septién
García”. Doctora en Literatura por la Universidad de Houston. Realizó estudios de actuación y dirección
escénica en el Centro de Arte Dramático A. C. y en el Foro de Teatro Contemporáneo. Fue editora de la

19
antología Líneas desde el Golfo (LACASA-Houston, 2005). Tiene un volumen de cuentos La cerca
circular (SEI, 1986) y los poemarios: Sombra para y Respiración de raíces. Es profesora de literatura y
creación literaria en el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Texas-Pan American.

ELENA BEATRIZ CORUJO MORALES
LA VISTA DE LOS PUROS

para Ana y todas las mujeres violentadas

Puérperas,
homicidas,
enterradores
estamos proscritas en el mismo caldo
¿Quién no ha manejado una vez un cadáver?
Todos nuestros harapos van a ser quemados esta tarde
en la glorieta
a la vista de los puros
como preludio de un día miserable.
Es simplemente miedo
pavor a los melones del huerto
obligarnos a llorar de noche como las lechuzas
emboscarnos en los montes de aroma
escondidas de Dios
y la justicia que no sabe
no puede descubrir lo evidente.
¿Cómo consultar a la sibila?
sibilas nosotras mismas del cuchicheo de la noche
de decir todo está bien
hasta el espíritu de nuestros violadores.
Es el cielo el que sufre, Ana
y la lluvia que se tarda en llegar
en salpicarnos dentro del hoyo que hemos contraído
en la cocina
en el fondo del patio
en el cuarto de los trastos.

OTRA VEZ PARA MACBETH

Mi madre se murió de espanto
el día en que corté mis trenzas
y le obsequié al forastero la suerte en mis mechones esquilados.
Perdí las uñas en crisis de ansiedad
el hijo en los caminos del mundo se marchó
dejó el santo
la seña
una dirección divina donde corresponderme.
Todo lo que crece de mí puede ser reemplazable
pelo uñas
cola del hígado

20
secreto doloroso del mentón
todo menos tú, hijo mío,
pedacito
sentencia
orfandad del útero y las manos.
Es domingo
y sigo echada sin saludar el sol
desnuda frente a la misma playa
a un tapiz de arabescos que no logró engarzar

esperando que el año termine
y vengas a pintarme las rejas
a decidir el menú de la cena bendita…
¡Acabas de llamar!

Elena Beatriz Corujo Morales, Mayajigua, Cuba, 3l de julio de l958. Poetisa y narradora. Ha alcanzado
premios en concursos nacionales, en l997 obtuvo el premio internacional de poesía Desiderio Macías
Silva, de Méjico. Tiene publicados tres libros de poemas, uno de poesía para niños y dos novelas para
adolescentes. Trabaja como guionista y directora de televisión en el telecentro Islavisión de la Isla de la
Juventud, Cuba.

ELIANA DRAJER
PUERTO QUEBRADO

. ...el mejor fantasma de todos es aquel que nunca vuelve...
Rodrigo Fresán.

Permítanme anunciar
el despegue del vuelo 17 92
con destino a puerto quebrado

Advertencia:
No acepto reintegros

Recomendaciones para el vuelo:

Verificar que detrás de la bañera
no queden huesos flojos
Destrúyanlos

Amortiguar los golpes
con la perfecta desnutrición
que vamos (con éxito) engendrando

Vencer los miedos
a la velocidad de las tazas
que caen
y cortan

Desintegrar cada obra existente
en esta superficie

21
Quiero a todos los libreros

Reventar tres cerraduras
con molotov
si es posible en horario de comercio
o en el hospital de niños

Abortar a quince mujeres
de quince
y dejarlas en vencimiento

Perforar un ojo
con 29 palabras inactivas
pero eminentes

Voltear la recepcionista
y hacerla descartable

Escuchar 17 veces a Vivaldi
y abrir sigilosamente el gas

Recomendaciones para el aterrizaje:

Perdonar en nombre de mi padre
de tu madre
y de este cuerpo
ya bajo tierra.

Eliana Drajer (resumen) San Martín, Mendoza, Argentina, 1979. Licenciada y Profesora de
Comunicación Social ,Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. Participó en el grupo de
poetas “Carne Fresca” y “Faltan 2”.Colaboró en la organización y difusión de diversos encuentros
literarios (Letras y Etc., Subterráneo de Letras, Poesía Compulsiva, Taller de Literatura Actual, Poesía
Extrema. Se ha desarrollado también puestas poéticas en obras teatrales y muestras plásticas. Ha recibido
premios y distinciones provinciales, nacionales e internacionales por su poesía.

ELIZA ADONIS REYES
Y SI ESCRIBO UN SILENCIO BIEN GRITADO

Y si escribo un silencio bien gritado
multihistérico
un silencio de antología
pautado
con intervalos de jadeos orgásmicos
entre letra y letra
un silencio que se retuerza
entre contracción y contracción uterina
un silencio de parto
no de cesárea
un silencio que me raje
que m-e parta

22
Y-O

El silencio a escribir debería tener ecos históricos
histriónicos
armónicos
con toda la escala musical contenida en el silenciamiento de la violación
resonancias magnéticas de boca en boca
recorrerían como un grito sordo
(muy sordo)
a lo Munch
de palabra a no-palabra
de boca abierta a boca cerrada
de lengua híbrida a lengua mutilada
Un silencio heredado
de ave prehistórica a ave historizada
Unas alas arrendadas de ave prehistórica
a ave que se va a pique
escribiendo sin ton ni son
escribiendo bien fuerte
golpeando cada letra del abecedario
escribiendo a voces
un silencio bien gritado
Escribo el grito del ave de presa
acechando, siempre, acechando...

Eliza Adonis Reyes nace en Santiago de Chile 1977 años luego del nacimiento de Cristo, en un hospital
público ubicado en una comuna habitada en su mayor parte por personas consideradas dentro del sector
socioeconómico bajo, cuya sala de maternidad, aproximadamente 2000 años después del mismo
acontecimiento mencionado. es considerada monumento nacional. Profesora de Castellano y estudiante
del programa de Magíster en Letras con mención en Literatura de la Pontificia Universidad Católica de
Chile. Algunos de sus textos han sido publicados en la revista ‘Rilttaura’ de la Universidad de Bogotá,
Colombia y otras revistas literarias colombianas independientes, y ha ganado alguno que otro
reconocimiento en algún concurso realizado en la Universidad de Santiago de Chile.

ENCARNI REMOLINA PALOMINO
ALLÁ EN EL NORTE
(…y en el sur)
.
Amárrale los ojos, pa´ que no sienta
Ciérrale la boca, pa´ que no vea
Desátale el alma, pa´ que no muera

Córtale el aire, la prisa, la vida.
Arráncale el pelo y manca su risa
Que allá en el norte todo se olvida.

Conviértela en aire antes que tema
Saca sus dientes pa´ que no muerda
Que la conciencia arde y la noche pena.

23
Siente sus huesos como se truenan
Corta sus alas, amarra su pena
Que si ella vuelve te envenena.

Guarda su cuerpo, viste su alma
Llévala lejos, gasta su calma
Que allá en el norte todo pasa.

Encarni Remolina Palomino. (México D.F. 1982) Retirada del periodismo en la literatura. Estudió
fotografía en Barcelona y periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (México D.F.)
.Pasó por el Diario la Crónica, trabajó en TV Azteca y en EXA TV; también en las Ramblas en Barcelona
y en Madrid como artista callejero de Marilyn Monroe. Por el momento refugiada en una isla de Quintana
Roo, dedicada a la educación, algo de freelance periodístico, los malabares, la contemplación de la vida y
en labor de una primer novela y los versos que salen cuando quieren.

FANNY JARETÓN
POR LA MISMA TIJERA

Todos los hombres
tienen el mismo código
morse te lo hacen
de golpe a golpe
terminás entendiéndolo.
Sexo es sexo.
Todo va por esa corriente
alternadora y directa
si no querés no tenés.
Y cuando más enamorada estás
ellos te muestran las repetidas
siluetas de muñequitas
que nos cortan,
“con la misma tijera”.

LETRINA

Un servicio público
donde los hombres
descorchan sus esfínteres
y se mean y cagan
como una básica necesidad,
de forma vil,
sin ni siquiera alzar la tapa
ni tirar de la cadena;
y te quedas en el depósito
de nadie y de todos
con el ámbar y el amoníaco
quemándote el cerebro, el corazón
y la vergüenza.
Desechos de los otros

24
derramados en ti.
En eso quedás, eso sos,
y te resistes a cambiar de taza,
de urinario y de vida.

Fanny Jaretón. Lugar de Residencia: Córdoba- Argentina Perteneciente a los grupos de mi ciudad El
Caldero de los Cuenteros, La trova del Laurel, el Andén de los Juglares; obras publicadas en diferentes
antologías, Sensibilidades III Y IV; De puño y Letra, antología poética editorial Brujas(2002); V Antología
el Andén de los juglares (2004); Taller del Escriba, auspiciado por agencia Córoba cultura 2005;
participante activa en diferentes mesas de la Feria del libro, 2002, 2003, 2004, 2005, 2007. e-mail:
alasparavolar8@yahoo.com.ar .

FREYA QUINTANA
A PROPÓSITO DE LA MUJER ROTA

Estaba rota
Rompida
Sonámbula
Soberbia

Abigarrada en el puerto frío de la muerte
Son esas las mujeres del espanto
Todas rotas
Rompidas
Sonámbulas

Las beso a todas en el lado roto que es todo
Un círculo con astillas
Me hieren
Me vuelven loco
Me gritan
LOCO
Con ese roto que tienen en la
Boca
En los dos ojos
Entre las piernas que no
Abren

¡Eh loco!
Y es el grito con vacío roto en el frío de la muerte
Ahí están rotas
Rompidas
Sonámbulas
Con aros de luna
Y anillos de peces muertos.

Freya Quintana. Licenciada en Literatura de la Universidad del Valle en Cali, Colombia con la tesis
“Textos y Contextos en William Ospina, hacia una lectura critica” presentada en diciembre de 2006. En la
actualidad estudio una maestría en Estudios Culturales Latinoamericanos en la Universidad de Morón,
Buenos Aires, Argentina. He publicado y trabajado en diferentes medios de comunicación en Colombia y
en la Argentina he publicado poesía con las editoriales: De los cuatro vientos y Dunken.

25
GRACIELA RODRÍGUEZ SENA
NATALIA

Por la puerta grande del azar
entra un lobo viejo con los ojos secos.
Natalia deshoja una margarita al verlo,
mil sombras se adhieren a su cuerpo,
pero ella no se da cuenta.
Envuelta en un espejismo,
Natalia se refugia en la lengua del animal.
Cuando la noche encuentra al silencio,
el lobo saca de su cuerpo un nido de pirañas
y lo hunde en el ombligo de la mujer.
Ésta se incorpora, lanza un grito,
con sus afiladas uñas negras
rasga la cabeza del animal.
Aullando, el lobo se aleja,
su cuerpo se evapora entre la noche
y el principio de un nuevo día.
Natalia sabe que pronto será consumida por las pirañas
—antes, buscará otra margarita para deshojar—.

HILOS DE DOLOR
Crisantemos en el vestido de Laura,
escarabajos entre sus piernas,
pájaros negros en su frente.
Del árbol caen hilos de dolor.
Laura intenta abrir sus alas,
pero Leopoldo sigue encima de ella.
Le rompe el vestido,
le quiebra los sueños.
Minutos interminables.
Oraciones inútiles.
La sangre corre sin razón.
Cuando el suplicio termina,
Laura recoge con sus ojos
los crisantemos,
los jirones de su vestido,
de su alma y su fe.

Graciela Rodríguez Sena (Saltillo, Coahuila, México 1982). Terminó la licenciatura en Comunicación
en la Universidad Autónoma de Coahuila. Ha colaborado para revistas y medios electrónicos del país.
Escribe en: www.sovka03.blogspot.com y www.sovka.mexico.com.

GUADALUPE ÁNGELA
EME

En un departamento de la colonia Cuauhtémoc
se encontró el cuerpo de una mujer,

26
35 años, mutilado,
algunas de las partes de su cuerpo
estaban refrigeradas,
entre ellas, la cara.
Me pregunté como serían sus mañanas
¿Tomaría café?
¿Habrá conocido al asesino?
¿Sería su amante?
Si fuera así, ¿alguna vez
presintió
en la dureza de sus puños
los posibles cuchillos?
Apagué la radio.
Tomé café.
Me preguntaba cómo se llamaría
la víctima.
La vi preparar el desayuno,
tenía un vestido
de puntitos,
el escalofrío
dividió mi espalda.
¿Se llamaría Mariel,
Mariana, Martha?
Tenía la certeza que su nombre
empezaba con eme.

Talvez porque su imagen,
me era maternal
o talvez por la eme de matar,
amar, atar, matar,
amaratar.
O talvez por la eme de mujeres.
¿Dónde nace el círculo de la violencia?
Perdía el apetito.
No quise usar vestido.
¿Habrá que esconderse?
¿Cada cuántos minutos muere
una mujer por el cuchillo
del amante?
Salí de mi casa.
Acaricié mis brazos.

Guadalupe Ángela, Oaxaca, 1969. Su obra se encuentra publicada en Cocodrilo Poeta, Tierra Dentro, la
Casa Grande, Literal y en la revista local Luna Zeta. Fue becaria del FOESCA en 1999. Cursó la
Licenciatura en la Enseñanza de Lenguas Extranjeras en la BUAP y la maestría en Literatura Mexicana
de la UABJO. Ha participado como coautora en diferentes ediciones manufacturadas. En 2004 presentó la
plaquette de autor: Hiedra de Luz. Forma parte de la antología Tres ventanas a la literatura oaxaqueña
actual, Editorial Almadía, 2005 y de la antología: Oaxaca, 7 poetas, Editorial Almadía, 2006.

INMACULADA PUENTE RODRÍGUEZ

27
LUNA CÓMPLICE

Ronda la muerte en los campos algodoneros.
Sobrevuelan los buitres los corredores de las maquilas.
Joven, morena, pelo largo y sola en la noche.
- Se va a terminar una vida-.

Ha llegado la madrugada y tú, luna,
permaneces callada.

Haces planes con los pesos que has cobrado,
muchacha, y ahora, tu cuerpo profanado y roto,
se pudre en un basurero.

Luna cómplice.

Te esperan en casa; pasan los meses – rezos de rosario-,
hasta que por fin llega el alba,
y a una madre, le entregan una bolsa con tus huesos.

Cada amanecer el desierto escupe cadáveres.
Cada duna oculta a una mujer fantasma
Cada sol que nace, quema pechos cercenados.

Luna fría.

Qué condena es ser bonita y maquiladora,
que desgracia es encontrar a tu paso,
cruces pintadas de rosa.

Y los dirigentes, piensan en silencio:
¡Qué muertes tan incómodas!
O dicen en voz alta: ¡ la culpa es de sus faldas!

Luna testigo. Luna de Ciudad Juárez.

Luna, grita, ¡que está muriendo una hermana!

Dedicada a Silvia Elena, Lilia, Griselda, Erica, Violeta, Claudia, Verónica, Airis, Julieta, Rosalba, Minerva, Brenda,
Eva Edith, Guadalupe, Viridiana, Alma, Olga, Elodia, Paula, Raquel, María Estela, Lucila, Esmeralda, Fátima, Dalia,
Brisa, Carolina, Araceli…

ROJAS

Exiliada en tu propia tierra,
escupen a tu madre por las aceras,
exhiben a tu hermana desnuda por las calles.
Y a ti, te rapan el pelo, Miliciana.

Sin más armas que un hatillo,

28
buscas tu dignidad entre mondas de patata.
Purgando tus pecados de voz valiente
con aceite de ricino, Camarada.

Te han extirpado la mala semilla de tu entraña;
sin hijo, sin hombre, sin hogar y sin leña,
guardas tu silencio bajo la bayoneta calada.
De fosas está tu mente llena, Republicana.

Encarcelan tu cuerpo, alimento de fiebres y piojos,
víctima de conspiraciones beatas;
testigo mudo de las ejecuciones en las cloacas.
Torturada por tu lucha, Libertaria.

Por patrimonio una cartilla de racionamiento,
infame espera de legumbres infectas.
Mientras se secan tus pechos de leche muerta.
Ahora te humillan a levantar el brazo, Revolucionaria.

Roja, exiliada y fusilada en tu tierra.
Inmaculada Puente Rodríguez, nací en Granada (España) hace 40 años. Intento participar en
organizaciones solidarias o de concienciación sobre la violación de los derechos humanos en el mundo.He
participado en: Antología Versos sobre el teclado. Asociación cultural Poesía en la red. España Antología
Te mandaré mi aliento. Asociación cultura Poesía en la red. España Antología El párpado de la serpiente.
Asociación cultural Poesía en la red. España .Antología Cien poemas desesperados y una canción de
amor. Editorial Drakul. España. Antología Poemas capitales y otros pecados. Ediciones La Mancha.
Argentina.

ISABEL CASTAÑO CASANUEVA
RUMIANTES
(Hay lugares donde sólo hay rumiantes; unos para engañar al hambre, otros para atenuar la sed y
todospara digerir su suerte)
A la muerte le gusta el sonido de los nombres. Mah le puso Sagar a mi hermano para
que la muerte no se fije en él. Sagar significa trapo. ¿Para qué se iba a fijar la muerte en
un trapo? Mah lleva al pequeño Sagar a la espalda en un pañuelo de colores que anuda
en su pecho. Vamos camino de la escuela y Sagar llora. Mah le canta: makun, makun,
bebe, o makun. Le asusta el paso de los hombres con prisa, el rugido de sus motores y la
polvareda que levantan. Todos los años aparecen, pero él es pequeño; nunca los vio
hasta ahora. ¿Qué clase de animales peligrosos verá en ellos? Abu decía que van en
busca de las playas de Dakar, y contaba que esas playas son como nuestro desierto de
arena, pero con tal cantidad de agua que la vista no abarca donde acaba. Hoy Sagar no
encuentra el consuelo ni siquiera en su dedo pulgar y Mah le canta bajito para calmarlo,
pero él, llora y llora. Aún así, ella insiste: makun, makun, bebe, o makun. Hemos
llegado a la escuela. Mah revisa mis orejas y mis trenzas, alisa mi falda, me hace sacar
las piedras de la boca con las que hago saliva y me empuja suavemente hasta la puerta.
Mah tiene el rostro dibujado con hermosas marcas y apenas habla, pero sus manos y sus
ojos cuentan lo que silencian sus labios. Antes de entrar, mientras pone su mano en mi
cabeza, me dice con la mirada: entra, tú eres mi orgullo. En la escuela hay muchos niños
y sólo tres niñas. Mah quiso que yo estudiara, en contra de Pah, que opina que ningún

29
hombre querrá por esposa a alguien que sepa más que él. Pero Mah es obstinada, y Pah,
que está ansioso por irse con el resto de hombres a dormitar a la sombra de un árbol,
mascar mijo y beber cerveza, no insiste. Pah no habla mucho. Pero tampoco sus manos
ni sus ojos me dicen nada. Mah ha venido a buscarme. A la salida de la escuela hemos
acompañado a las otras madres a rezar ante el árbol seco. Los árboles de Níger son
tristes y lúgubres, con jirones de plástico negro que cuelgan de sus ramas. Todas las
madres rezan ante ellos por sus hijos muertos. En Níger, cuando los niños mueren, los
meten en bolsas negras que colocan sobre la arena del desierto. Luego sopla el viento
entre sus cuerpos y reanima su instinto, y como apenas pesan porque son todo pellejo y
enormes ojos negros, vuelan con sus bolsas hasta las copas de los árboles para que las
ramas los acunen. Esto me lo contó Abu. Decía que así los niños se creen todavía en los
brazos de sus madres. El rostro agrietado de Abu me recordaba a la tierra reseca de
Níger. Siempre mascaba una brizna de sorgo que sobresalía entre sus labios y parecía
que retoñaba continuamente. Ella también pesaba poco, pero no sé si las abuelas que
mueren también cuelgan de las ramas de los árboles. Abu sabía todas las historias y
Mah dice que, con su muerte, desapareció un libro. De camino para casa recogemos
ramas secas y vamos al pozo a buscar agua. Al llegar, Mah se ha puesto furiosa. Los
hombres con prisa han quemado neumáticos y combustible junto al grupo de palmas
que hay cerca del brocal. Sus troncos están abrasados. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar
para que volvamos a comer sus dátiles? Mah, con ayuda de un trozo de hueso, ha
raspado de sus troncos todos los restos de goma. Después ha curado su madera con un
emplaste hecho con hojas de palma y el mismo aceite que utiliza para darnos friegas. Es
difícil que Mah se enfade, pero los hombres con prisa lo han conseguido. Ya cerca del
poblado hemos visto a Pah abriendo la puerta del granero. Mah le ha hecho un gesto con
la mano desde donde estábamos, porque a las mujeres les está prohibido acercarse a los
graneros. Sólo los hombres guardan la llave. Y mascan mijo y beben cerveza
dormitando a la sombra de los árboles de los niños muertos. Las mujeres mientras tanto
cuidan la casa, los hijos y la educación; labran la tierra, muelen la ración de mijo que les
da el marido, atienden a los animales y aún tienen tiempo para darnos friegas con aceite
de cacahuete y cantarnos canciones que engañan al hambre. Una vez en casa, Mah ha
dejado en el suelo a Sagar y el cántaro lleno del agua borrosa que utilizamos para
cocinar. Yo he dejado también el brazado de leña que soportaba sobre mi cabeza. Sagar
ha salido corriendo torpemente tras la cabra famélica que le acompaña en sus juegos y,
antes de que pudiéramos avisarle, ha rugido detrás uno de esos animales con prisa que él
tanto teme. Hasta que no se ha posado la polvareda no hemos visto su cuerpecito
destrozado. Las hermosas marcas del rostro de Mah se han transformado en un mapa
lleno de costuras donde sólo hay sufrimiento. En Níger, las hojas de los árboles son
jirones de plástico negro.

Isabel Castaño Casanueva, nací en Salamanca, un noviembre de 1956, entre una maraña de gente;
escribo para completar historias. Porque cuando en una casa habitan quince hermanos, los padres, y sólo
hay un cuarto de baño -bendito lugar con candado donde leer a gusto, pero también donde, a falta de
papel, se tira de la página que sea-...casi siempre hay que completar historias.

ISABEL MIGUEL
SUPERVIVIENTE

Las caricias de un día
se tornaron espinas

30
y una brecha en tu alma
se entreabrió a su dolor.

Tu mente se ha cansado
de indagar las respuestas...

Y no hay suelo que aguante
el pozo de tus sombras,
ni rayo que ilumine
tu páramo interior.

Rencores, miedos y odios
entretejen penumbras
con un porqué constante
navegando tus ojos.

Perdida en el tumulto
de las iras ajenas,
eres superviviente
en busca de tu luz.

Isabel Miguel Profesora y traductora. Colaboradora habitual de la revista de poesía Álora la bien cercada.
Sus poemas y traducciones han sido publicados en La pájara pinta, La hoja azul en blanco, Piedra de
molino, Jointure y L’arbre à paroles (revistas poéticas francesas), en las antologías "Prometeo siglo XXI",
"Poemas de la otredad", "Tejedores de palabras", "Tankas para la primavera 2007", en la antología"
Poemas 11-M", "El cerro de los versos", "Versos pintados del café Gijón" y en la antología-homenaje
"Para que él se llamara Ángel González" . Sus poemas han sido traducidos a francés, inglés e italiano.

ITZEL MARÍA GÓMEZ RODRÍGUEZ
NOCHE EN FUGA
(La mirada)

A Teresa, mujer de Ciudad Juárez

Malabarismo de silencios.
Delirio de nadie.
¿Para quiénes se ocultan los escarabajos?
¿Qué música lamen las serpientes?
¿Cuál conmoción sigue a la terca quietud
tendida al sol boca arriba?
Esqueleto del viento: arena.

En la llanura es posible encontrar
abecedarios vírgenes y fósiles de luna,
mañanas desmesuradas,
resplandores de brisa coloreando el vacío;
azules definitivos.
También, escápulas, algún zapato malherido
y úteros emboscados.

Lejos de la piedad y de los nombres,

31
en la patria despoblada,
toda redondez tiene un destino.
El patíbulo de la nostalgia ofrece algún relámpago
que no alcanza para nada,
y Dios es sólo un reloj de arena.

Ante las horas que se arrastran,
el cielo en fuga.
Un sosiego improvisado como música de fondo.

Con las palabras dándole la espalda,
ya sin sombra ni fajos de campanas,
una mujer bajo el glaciar de sus ojos cerrados
nos mira ostentosamente.

EL ENCUENTRO

Él la escoge,
le derrama sus pupilas de aceite hirviendo
sobre las nalgas
y la conduce hasta los sótanos del asombro.
Ella disloca la calma a manotazos,
buscando regresar al rumbo de la noche:
grita, intenta despertar
y amanece en el interior del mismo sueño.

Desconocidos,
un cuerpo contra otro cuerpo;
solos equitativamente.

Ella, de pronto, interrumpe los salmos
del odio;
repliega sus zarpas y el corazón a tiempo.
Suelta a quemarropa el mar, la sombra de una nube
y ciertos pronombres tibios.
Él se marcha después del vértigo,
sin memoria,
con la carne indiferente.

Desterrados,
sin sangre,
ambos retornan a la dicha
leve del silencio.

Itzel María Gómez Rodríguez (México, D.F., 1968). Psicóloga. Cursó estudios en la Escuela de
Escritores de la SOGEM. En 1995 ganó el VIII Concurso Universitario de poesía (UNAM), y en el 2000
los XXXVI Juegos Florales de la Revolucón Mexicana. Es autora del libro Distancia habitada, 2001. Ha
sido antologada en: Los ojos del espejo, 1999; Cada loco con su tema, 2000; Todo por decir, 2000;
Mujeres poetas en el país de las nubes 2006.

32
JONATHAN BERUMEN
TEJIDA AL TIEMPO

Tejida al tiempo
con el hilo que bordaste
la casa
los hijos
la vida
que alargas con tabletas

rotas
las estaciones
en busca de ese sol
que te hizo brotar
mujer.

QUE FUERAS MUDA

Que fueras muda
sí,
muda
de piel
y que cada golpe
grite dentro

estremece
el líquido en tus dedos
arroja el silencio
a la quijada
de aquel que te acecha.

POR LA ESPALDA

Por la espalda
el miedo te tatúa
un mapa de silencios
que va
por el cuello
a la mano fría
que se desliza al pecho
una ausencia
dolor que rompe
en lluvia
de la frente
a la garganta
pierdes la voz.
Jonathan Berumen. 26 de Abril de 1988. Guadalajara, Jalisco. Tecnólogo en Informática y
computación. Cursó el Diplomado en Creación Literaria II dirigido por la maestra Patricia Medina en el

33
2006, fue miembro del Anti-taller de poesía César Vallejo, impartido por Raúl Bañuelos. Ha participado
en el Encuentro Estatal de Escritores Jóvenes Fusión y Letras, en el XII Encuentro Internacional de
Poetas en Zamora, Mich. 2008, en el Symposium sobre Literatura y Adicciones. Colaboraciones en
revistas y periódicos locales. Actualmente es miembro del taller que imparte Patricia Medina.

JOSÉ BLANCO
SOUVENIR DE CIUDAD JUÁREZ

Soñé que inauguraba una exposición en la sala municipal del Casino. En el centro de la
sala, una peana solitaria bajo una luz cenital. La única pieza expuesta era un objeto de
apariencia insignificante, un cilindro rojo decorado con algunas líneas geométricas de
colores diversos. La muestra se completaba con la proyección a gran escala del interior
del cilindro, en el cual se había insertado una micro-cámara a tal efecto. Sin embargo,
ambos elementos, objeto y proyección, ocupando espacios distintos.
El objeto debía ser manipulado por los visitantes. Examinaban su interior acercando el
ojo a un extremo, al tiempo que lo iban girando. Era un caleidoscopio. La proyección
mostraba las bellas formas y colores del interior del tubo: cambios geométricos de
cuerpos femeninos en detalle (senos, vulvas, nalgas, labios…) El alto contenido erótico
del sueño se ve alterado por los restos de sangre, cabellos y uñas rotas desplazados en
cada nuevo giro.
Esa “artística” instrumentalización del cuerpo de la mujer nos convertía en cómplices a
quienes visionábamos las imágenes y a quién, mirando a través del caleidoscopio,
accionaba la danza macabra de los cuerpos fragmentados.

(Barakaldo, 2007)

José Blanco (Barakaldo-Bizkaia, 1965) es poeta visual y discursivo. Ha sido distinguido con los premios
“Arcipreste de Hita”, de Alcalá La Real (Jaén), y “Mariano Roldán”, de Rute (Córdoba), publicando Las
obras de la mar. Las obras del amor y Cuaderno de bitácora, respectivamente, a los que siguieron Mira
mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos y Las nubes. Desde 1999 coordina la revista de
ensamblaje Metamorfosis.

JUAN ARMANDO ROJAS JOO
REPERCUSIONES DE UNA CIUDAD LLAMADA JUÁREZ
A esas mujeres rotas

Terregales de un polvo blanco que se transpira
suciedad
blancura de la sociedad
ritmos que se injertan en los ladrillos

Ciudad desubicada entre sus casas
tan sola tan enteramente sola
tan alejada de Jerusalén
por la circunferencia de la tierra

Hagamos oración por la ciudad que sangra
por la mujer que espera un puesto en la maquila
arranquemos los cables y mastiquemos
el azufre almendrado de los coches

34
Llegaremos temblando
hoy se terminó el trabajo en la fábrica
hay tres pares de ojos que me observan
tienen hambre

Oramos por la migración de los mojados
al darnos cuenta de que nos encontramos solos
entre las manchas mercuriales en el espejo
se desvanece la memoria de los puentes

Hablemos de esta ciudad a nuestros hijos
que no aparece en el mapa
crucifiquemos los brazos de este cielo
con mayor derecho que el vecino

Busquemos a las desaparecidas
entre las aguas
y sus médanos
donde siempre sobrará basura

Busquemos a las violadas
en la construcción geológica de nuestros hogares
entre las dunas blandas y su arena fresca
y el calcio de sus huesos

Hablemos de los latidos del puente
del poco oxígeno que se respira
en el minuto y medio de silencio
a que es acreedor todas las noches

Hacemos un círculo e imponemos
nuestras manos orando por el alcohol y la poligamia
rasguñamos el hielo ardiente del asfalto
esta batalla en el desierto

Las sombras de los ahorcados
rueguen por nosotros
por la fragilidad y el alto precio de una casa subsidiada
escúchennos

Por el segundo que separa un milenio de otro
recordemos la línea divisoria
el furgón en que mueren los mojados
la costumbre del silencio
en donde terminó el río bravo
en donde comenzó el río grande

Iniciamos la oración
para lograr el reino de los suelos
por los sueños

35
de los sueños
de los días
ahora y siempre

RESPONSO

Hoy pedimos bendición por nuestro pueblo
por la ciudad con nombre de exilio
águila con rostro de Cuauhtémoc
antecedente de un hombre
que en su fuga nos persigue
Ruega una y otra vez por nuestros calabozos

Ciudad chapopote y desagravio en los rincones
anticiudad de los azotes y de los azotados
del gel vidrioso que resbala por las arterias
y avenidas mal construidas ¡Cuídanos!

Ciudad de los templos mal edificados
abre las ventanas
Juárez tú que divides los pecados de tus habitantes
Ofrécenos el filo de una gota de lluvia perforada en la noche

Lugar de la mujer violada
frontera de los desencantados
ciudad facsimilar
Abre otra maquiladora

Ciudad de la impotencia
ciudad del río viagra
aullido de ferrocarril
No ruegues por los otros

Ciudad cárcel de piedra
ciudad antifronteras
ciudad de los perdidos
Regálanos un bar

Tú que quitas la canasta básica
dásela una y otra vez a los de siempre
ciudad de fuegos fatuos y encementados
Acaba con la judicial y mándala a bañarse al río

Por los obreros que se encajan escorpiones en los huesos
para aguantar la cruda de la noche
por las que luego de trabajar diez horas
venden su cuerpo tratando de ocultar su identidad

Santa ciudad de juegos delictivos

36
las escondidas y los encantados
anticiudad del chinche al agua
No nos dejes caer

Ciudad de veladores sin eclipses
perdona a los encabronados
Juárez de los condones
Escúchanos

Ciudad frontera norte
Ciudad por episodios
Ciudad hibridizada
Danos la pez

Ciudad cola en los puentes
que siempre apestas a burrito frío
que hueles a pescado
No nos dispares

Mago de los congales
casa de los masajes
Ciudad de los cangrejos en el río
Queremos volar en primera clase

Tú que siempre estarás con los del otro lado
concédenos el reino
Por los kilos de los kilos de la coca
Amén.

Juan Armando Rojas Joo (Ciudad Juárez, Chihuahua, México, 1969) Autor de los Poemarios Lluvia de
lunas (1999); Río vertebral (2002); Santuarios desierto mar 2004); Ceremonial de viento / Ceremonial of
Wind (2006) y co-editor de la antología Canto a una ciudad en el desierto: Encuentro de Poetas en
Ciudad Juárez (2004). Obtuvo el Premio de Poesía de la U. de Monterrey 2003 y el I Concurso
Binacional Fundación México en 2000. Se doctoró en Letras Hispanoamericanas por la Universidad de
Arizona y realizó estudios post-doctorales de literatura en Amherst College, Nueva Inglaterra.

JULIA BARELLA
MÁS ABAJO VIVEN LAS VIUDAS

Más abajo viven las viudas
y otras mujeres solas,
las expulsadas del árbol de la vida
antes de tiempo,
encienden las luces al atardecer
se las ve junto a las ventanas.
La montaña se ilumina,
el cielo acompaña a la luz parpadeante,
ellas quieren mirarse en aguas turbias,
las que no señalan el paso del tiempo.
Muchas conducen demasiado deprisa
observando desesperadas

37
la transformación de su cuerpo,
la curva de la columna
y la piel desprendiéndose.

Sobre la montaña se acumula la nieve
de los sentimientos.

ALGUNOS DE ESTOS CASOS

Algunos de estos casos
no son considerados torturas.
Ellas reaccionan con sarcasmo
y ponen alcohol en las heridas.
Los cigarrillos se apagan
entre la tercera y la quinta vértebra
y ellas disfrutan ahogándose
con cualquier pretexto,
a gatas sobre los precipicios,
doblando la espalda
para servir de apoyo a los otros.

Los otros están ahí
y dictaminan si los causantes
de tanto dolor
son o no conscientes,
si pasaban por un mal momento
un estado de inmadurez
embriaguez
o miseria.
Tal vez no sean motivo de sanciones.

Julia Barella. Profesora en la Universidad de Alcalá (Madrid); se ha especializado en la prosa barroca y
en la poesía del siglo XX. Como poeta colabora en diversas revistas: Piedra del molino, Angélica,
Calicanto, Prima Littera, Fábula y sus libros de poesía son los siguientes: CCJ en las ciudades (Madrid,
2002), Hacia Esmeralda (Almería, 2004), Esmeralda (Madrid, 2005), Aguas profundas (Madrid, 2008) y
Posidonia, en prensa.

JULIA GALLO SANZ
EL MONJE DE LA LUNA

Y llegas desde dentro, desde el sí de la boda;
desde las nuevas vidas que sembraste en el vientre.
Del miedo en los minutos de todos los relojes,
del amor ofuscado y la lágrima oculta.
Y llegas cual durazno. Como de un desencuentro
desde ese claroscuro -del todo incomprensible-,
con la palma feroz, arrasando los sueños,
en una nebulosa de puño amenazante
que mísero obedece un impulso de ira

38
subiendo, como fuego, del sexo a la garganta,
-amargura en la boca y maraña en las sienes-.
Y llegas, y ella siente convulsión y rencores,
más una pena dulce inventando disculpas,
y se le cae el cuerpo, más abajo del suelo,
con una gravedad cargada de pisadas
hasta acoplar su mundo dentro de una canica.
Tiene la luna un monje azuzando mareas.
Ella tiene la noche de insomnio y de cerrojos,
pero ama al que pisa su dignidad más honda,
al que llora arrastrado suplicando perdones
cuando la sangre muda la fronteriza dermis
del color violeta, a la magulladura
Tal vez un día cambie, se dice con recelo
-mientras pica cebolla, preparando la cena-,
¡está tan convencida de ser nada ni nadie…!
Hoy la canica es perla en un ebúrneo lecho;
mas hoy luce contenta, del hombre ha recibido
un gran ramo rosas de pasión, sin espinas,
que contrasta perfecto con la usada negrura
del terciopelo eterno que cubre el catafalco.

(Este poema que denuncia la violencia de género es el epílogo del cuaderno titulado 48 horas, 1º Premio
de Poesía Victoria Kent- 2006)

Julia Gallo Sanz, Villarramiel (Palencia) España. Reside en Madrid. Graduada Social. Formadora
Ocupacional. Pintora e ilustradora. Promotora-cofundadora del G. Literario Cultural Telefónica de
Madrid. Presidenta de “Tintaviva”.Varios premios. Poemarios: Regreso al pretérito (2001), Entresuelo
(2002), Regreso al pretérito y otros poemas (2004), La ceniza del ojo (2005), 48 horas (2006), La gracia
de pecar (2006) plaqueta sobre los pecados capitales, Memoria a barlovento (2008). Relatos: El día de
más luz (2003). Distinguida con la imposición de la capa española. Recitales: Portugal, Berna… Trabajos
traducidos al portugués, árabe e inglés, algunos musicalizados.

JULIO PICÓN PONCE
MUJER GOLPEADA

Oculta en la burbuja de dicha peregrina,
pelea resignada su ilógica paciencia;
el sol de sus afectos, su amor no corresponde
y ejerce impunemente, con ella, la violencia.

Se ve desprotegida, tal vez hasta humillada,
y apaga en cada golpe un poco de existencia;
parece tan extraño que una mujer bonita
soporte malos tratos con tanta resistencia.

Ahoga en su silencio, ultrajes cotidianos,
y justifica todo su loca y cruel conciencia.
Su cuerpo reconoce los tristes moretones
que guarda en su bagaje de mísera experiencia.

39
Espera ilusionada los cambios prometidos
y esconde sus deseos con mágica prudencia…

El miedo fue aumentando y halló en el vil destino,
la muerte por suicidio y un signo de clemencia.

Julio Picón Ponce. Poeta y médico argentino, radicado en la provincia del Chaco, ha ganado numerosos
reconocimientos por sus obras: 1º Premio II Concurso de Poesía “Letras al aire”; Mención Especial,
Concurso de Poesía “Alejandra Pizarnik” 2004; Mención Especial Concurso “Sendero de Palabras 2007”,
etc.; participando además en cinco antologías y un libro de edición del autor.

KAREN REYES ESTRADA
ALMA HUÍDA

Estuve respirando bajo la mirada de la pólvora tentada a salir,
en la espalda de mi nuca está sellada la boca de algún calibre,
y sobre la faz de mi cuello se enreda cual hiedra el vaho del coartador,
en el instante en que amordazaron mi libertad, mi alma se agrietó,
se escamó, y desollada se fue corriendo sola…
sin mi.

Reducida a vestigios que se mezclan con los suelos bajos ha quedado la luz,
cuento el calendario de mis costillas que se dejan ver,
lavo con lágrimas las hendiduras de mis rodillas cada noche y cada día,
sólo mis párpados son refugio,
y mis manos por mi cara las guías que me conducen al recuerdo de quién soy.

Hoy han llorado mis labios al encontrarse con el estruendo de nudillos,
del encuentro violento de los cónclaves de mis caderas con su verdugo minotauro
ramifican en mi columna las cicatrices que dan relatos de voces agotadas,
y van escalando sobre tormentas los pequeños instantes de cordura
como peregrinos en un destino de arena y de balanzas soberanas.

Fue una caricia dolorosa el resucitar de la voz conocida por una mínima bocina,
como un hilo de pétalos que se va desvaneciendo
al toparse con el tirante frío del metal circular encarnado a mi muñeca
que se destiñe y se desconoce,
pero resuena desde hoy como una oración tu voz devastada,
una oración…
tu voz.

Abuso de mis recuerdos,
les quiero obligar a ser mis pies para erguirme sobre ellos e irme caminando lejos,
mi sentirse hoy retráctil ya no asoma más a este lecho,
y mis latidos atenuados por el miedo,
junto a mi alma han marchado también,
me han abandonado.

Seré un fútil recuerdo,
seré un limpio trueque entre el amor y las garras del desprecio,

40
camino del reencuentro de mi alma no la encuentro,
con el roce de tus brazos y del día yo me quemo,
y si estoy viva será sólo en mi recuerdo…

Karen Reyes Estrada 02/12/1983 Originaria de Cancún, Quintana Roo, México. Estudió la carrera de
Letras Hispánicas en Mérida, Yucatán, México. Ha escrito cuentos en diferentes publicaciones
universitarias, así como artículos en revistas de campos variados. Su poesía ha sido publicada en
calendarios de arte. Actualmente cursa un master de Gestión del Patrimonio Cultural en la Universidad de
Salamanca, España.

KARY CERDA
ZONA DE DESASTRE

Dios, tengo un soldado metido
en medio de mis sistemas
uno de esos que tanto odio
de los que no ven no se inmutan
que sólo buscan la muerte

Tengo ya dos soldados al centro
y los dos son mis contrarios

Ya son diez los que han entrado
la mira puesta en la vida
con tanto asesino adentro
tan sólo se escucha un mudo
viento pleno de horrores
el toque de guerra es quedo
pero el redoble
siniestro

En este humano terreno
la lucha se libra expuestas
sin un amigo o trinchera
de donde sacar coraje
apesta lo muerto infecto
de la traición, la derrota

Se ha empezado a hundir el suelo
de tanta sangre ensopado
ya la creciente amenaza
a mi cimiento maestro

Dios
con tanta guerra por dentro
¡estoy matando la vida!

Kary Cerda, poeta y fotógrafa, nace en Tabasco, México. Su primer poema se publica en 1981 en Paris,
Francia por la Editorial Caracteres. Representó a la Unión de Escritores de Francia en Montreal, Canadá.
Ha realizado más de 100 recitales y lecturas poéticas en México, Francia y España. Publicaciones: Por la
Vida Una, Editado por el Gobierno de Tabasco en 1982 y por la Universidad Autónoma Metropolitana de

41
Xochimilco, México en 1991, Soirs de Vigne, Ed. Du Guichet, Paris, Francia, 1984. Caracol Aventurero,
Conaculta, México, 1996, Usumacintament," Libro de Poesía y Fotografía. Ed. Universidad de la
Chontalpa, México 2004. Así como Usumacintamente, las canciones, Cd con 17 poemas musicalizados,
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2008.Y más de 20 libros ilustrados con sus
fotografías para diversos estados y universidades de la República Mexicana.

LILIANA CAPPAGLI
SAFIYA (o el triste destino de ser mujer en Nigeria).

“En marzo de 2002, el caso de Sayifa Hussaini cobró notoriedad internacional después que un tribunal
islámico la condenara a ser enterrada hasta las axilas para a continuación morir apedreada, tras
encontrarla culpable de adulterio, por mantener relaciones sexuales con un hombre casado. Pese a que
la mujer, de 35 años, y madre de cinco hijos, alegó que había sido violada y aportó el testimonio de tres
policías, las declaraciones de éstos no fueron aceptadas debido a que la Sharía exige un mínimo de
cuatro testigos”. (Hombres, desde luego)

Aquí estoy.
No pueden verme.
Ustedes son los que no pueden verme, por eso me ocultan, como al rostro del pecado...
Detrás de este manto, están mis ojos de café negro, que en su mirada final los buscan,
los recorren... estos ojos de mujer enamorada, y por lo mismo preñada de vuestro
oprobioso semen.
Mírenme, hombres necios,
antes que las piedras que esconden en su mano se conviertan en sal, en arena,
antes que el viento desfallezca en mi cuerpo endeble su palidez sepulcral,
antes que caiga para siempre el velo que me oculta,
y descubra su cosecha mi vientre, duro como el acero,
negro y aceitado como la piel de mi amado,
como el brazo abrazado por el constante sol del desierto.
¡Mátame semental! ¡Mátame!
Que junto conmigo matarás a tu madre y a tu hija,
matarás a la tierra que te abriga,
a la amante que te nutre,
a la amiga que no olvida.
Sé que no podrás hacerlo si me miras a los ojos,
por eso me quitaré este manto de pirámide que me cubre.
Yo, virgen de los necios, que jamás he empuñado siquiera,
una piedra para arrebatarte mi amor de otras manos de mujer,
el beso de otros cuellos,
ni el perfume de sándalo y de azahar
a tu boca de fuego, de serpiente y de almendra.
No. No voy a hablar, ni a tratar de convencerlos.
Tantos son que forman un ejército de cobardes.
¡Yo, la puta Safiya, desnudo mi ruego de mujer al mundo,
clamo a los dioses y al universo que no me condenen a esta muerte apresurada!
Laten mis hijos en mis entrañas, ¿van a matarlos también, sin que esta pena sea
clausurada para siempre?
¿Por qué me castigan? Ustedes, los mortales, ¿por qué me enjuician lejos de las leyes
divinas, a morir una muerte vergonzante y cruel?
¡Que las cámaras de televisión me enfoquen, y sigan la muerte en vivo por Internet.
Mientras caen mis huesos uno a uno, en primerísimo primer plano: Blanco bulto de

42
huesos negros.
Mientras millares de mujeres adúlteras se atragantan con la última ración de pollo, o se
embriagan lujuriosos, con el vino de mi sangre, sus infieles maridos, echándome una
ojeada perversa.
O se aparean miles de parejas de un sexo o de dos o de tres.
Mientras nacen miles de niñas en este mundo de injusticias que dios no creó.
¡Enfurecen a los dioses!
El sol se ha ocultado tras un eclipse, y ha cambiado el viento. ¿Podrá torcerse mi
destino?... ¿Creen que al matarme dejarán de engañarlos?
¡No! ¡No soltaré a mi hijo de los brazos!
El se elevará conmigo en vuelo eterno, le crecerán alas de ángel, y sus ojos azules, se
volverán de cielo, le enseñaré a volar, y aprenderá a respetar nuestro cuerpo, y a
enredarse entre las piernas de una virgen predilecta,
con cabellos ondulados de sirena y cola de oro,
y collares de algas.
Oye hombre: te cambio las piedras calizas por esmeraldas de mi pubis, que brillan como
estrellas de diamantes...
¡Ay! ¿no me escuchas?
Por favor, no me hieras, insensato.
Déjame balbucearte al oído el último resoplo: el viento de la muerte se acerca con ira,
huraca-nado…
¡Ay! ¡Hombre! quiero decirte: …que te he amado.
A ti, que estás allí, entremezclado en la vil cacería.
Por favor, tú, no me lastimes. La paloma ya está herida.
Te di mi alma, te di mi cuerpo, te doy mi hijo.
¡Y a ti que me denunciaste, Hueney, sin pruebas,
a ti que me engañaste con cuanto precoz gorrión aproximaba sus senos puntiagudos,
a ti que no te hace falta probar mi pecado, para que tu palabra engañosa me condene al
Sharía!, te dejo todas las heridas,
las muñecas laceradas,
las marcas de las sogas en la piel calcinada,
las quemaduras de heno,
y que el divino te perdone.
A ti, hombre.

Liliana Cappagli. Ha ganado 4 Premios Nacionales con sus obras teatrales y otros, en Cuento y Poesía.
Fueron publicados seis libros con obras de su autoría. Es dramaturga, directora, y docente. Fue elegida
Mujer del Año en 2006-2007, Ciudadana ilustre y Mujer Innovadora en la Cultura. Vive en Buenos Aires
y estreno allí y en España. Escribe para Teatro x la Identidad desde el 2001.

LUCI GARCÉS
TRAPOS

Quedé tirada desmayadamente
mientras decías no se qué
de muñeca de trapo.
Dentro, muy adentro,
se aquietó el rumor de oleaje
que la adrenalina despertó,
pero la sal caía manchada

43
de rimel sobre la almohada.
Amanecí solitaria en mi lecho.
Me levanté con las piernas
dormidas y los muslos húmedos,
(por qué tu paso deja mis rodillas temblando).
Sentada ante el espejo
no me reconocía.
Me pinté la boca con un dedo
y la areola de mis blancos pechos
después me bordé los ojos
y comencé la dulce tarea
de esculpir mi sexo.

DOBERMAN

Dicen que estaba loco,
pero yo sé que no.
Tenía ciertos gustos
y allí estaba yo.
Me llamo tantas veces perra,
que terminé creyéndolo.
Gozaba con los golpes,
las humillaciones,
y los besos apremiantes
para saciar su sexo.
Me llamó tantas veces perra,
que el Día de la Madre
me regalo un collar:cuero y púas.
Junto a una cadena lo estrene
atada al pie de su cama.
No me llamó perra
cuando trajo el doberman.
Diría que había ternura en sus ojos
cuando el animal me forzó.
Después me soltó,
me lancé amorosa hacia él
y le desgarré la garganta
con dientes y uñas
El perro hizo el resto,
él no estaba loco, no.

Luci Garcés (1949, Córdoba España), periodista. Trabaja en La Voz de Galicia, en A Coruña). Me basta
con mirar y Versus perversus son sus dos poemarios publicados. Una selección de poemas están entre
otras antologías en: Letras de la Conjura (Buenos Aires), Poemas quietos (Ourense), Antología
Internacional Sensibilidades Oro. III Antología de Poesía Entre Eros y Tánatos (Mérida-Venezuela
2006).

LUCÍA CÁNOBRA POMPEI
ASFIXIA

44
Flotó mi cuerpo entre la espuma;
me cubrió mi propio llanto
sin poder siquiera concederme a la plegaria.

Mis brazos se movieron sin asirse de los hombros;
mis piernas restringieron el saludo
y una tibia despedida.

Fabriqué lazos, cintas, cuerdas,
y otros tres demonios
a los que exalté en un rezó
que inventé en aquel instante:

Donde quiera que haya ido,
el perverso hielo me seduce todavía.
Donde quiera que me encuentre,
no deseo regresar.

Ya la nieve he derretido,
o el espanto de la arena incoherente.

Me veo envuelta en llamas,
en fuego, en saliva.

Me revuelco sobre mí,
provocando un pálido estertor,
y me entrego al sueño, al espíritu imborrable;
y me entrego al aire,
que otra vez me desertó.

Lucía Cánobra Pompei nació en Algeciras, España, el 9 de septiembre de 1979. Tras un breve paso por
Argentina y Uruguay, actualmente vive en La Serena, Chile. Es Intérprete superior en Piano y dirige un
Taller de poesía llamado Al sur del sur. Sus poemas han sido finalistas en concursos en España y Chile.
Desembarcos, su primer libro, fue editado el 2007 por el sello Prometeo.

LUISA FUTORANSKY
POR MANO PROPIA

Un viernes andaluz, Manoli, pintora de 41 años, se ahorcó de la cruz de la cancela en el
cementerio de Puente Genil, Córdoba.
El cuerpo fue hallado por el sepulturero al llegar a su trabajo. La mujer se había
practicado previamente unos cortes en las muñecas y con su sangre escribió sobre el
asfalto el nombre de Diego.
"La familia no ha querido revelar la clave sentimental del gesto", concluye el recorte
que hoy, a dieciséis años del drama, arrojo a la papelera porque entender los estragos de
la pasión ya no me sirve.
Tierra incendiada por mano propia, es cierto, pero instigadores, tábanos del desmadre
como nubes, haber los hubo. Repito y me convenzo: La exaltación, la vehemencia me
son ajenas. Se parecen a esas espinas fósiles de pescados y caracolas remotas que

45
descubren los arqueólogos y pretenden hacernos creer que aquí, en este desierto de
dunas ni siquiera movedizas, existió un mar con palmeras y en la orilla, terebintos y
profetas febriles y enamoradizos para templar la sed.
Pamplinas, Manoli.
Y si no, te conjuro a que desde la eternidad del desamparo, me lo desmientas, Manoli.

POR MANO AJENA

En la plaza del ayuntamiento de Cádiz, el sábado a medianoche Tamar, de 19, falleció
degollada a manos de Miriam, de 21. La reyerta fue por celos.
El Concejal de Seguridad, Francisco Carnota, expresó consternación por el incidente,
insistió en tal calificación, protagonizado por las jóvenes gaditanas.
“Es un acto desagradable, dijo, es incomprensible que se llegue a tan fatal extremo por
causas que no son tan importantes, como un asunto amoroso”.
Bíblicas las veinteañeras. Estúpido el concejal. Eficaz el punzón.
Cebadas, las palmeras de la plaza esperan, penachos al viento, la próxima tragedia,
cruza de arideces y demencia lunar.

RÉCORD

Las mujeres de Bangladesh son las peor tratadas del mundo: En 2002, fueron 988 las
quemadas de gravedad con ácido. En las droguerías el vaso de vitriolo cuesta diez
centavos de euro. Un proverbio bengalí: El hombre a quien se le muere la mujer tiene
suerte. No la tiene el hombre a quien se le muere una vaca.

Luisa Futoransky, email: luisa.futoransky@orange.fr email:luisa.futor@gmail.com. Argentina. Hace
más de 25 años que vive en París. Entre sus libros de poesía destacan Partir, digo. Editorial Prometeo,
Valencia, España. La sanguina. Ediciones Taifa, Barcelona, España. Antología del Fondo Nacional de las
Artes, Buenos Aires, Argentina Prender de gajo, Calambur, Madrid. Inclinaciones, Leviatán, Buenos
Aires, Argentina Seqüana Barrosa, EH Editores, Jerez, España En 2007 publicó Desaires con fotos de
José Antonio Berni, editado por el Centro de Arte Moderno de Madrid y en 2008 la edición francesa por
la misma editorial En novela: Son cuentos chinos, Editorial Planeta, Buenos Aires, Argentina. De Pe a
Pa, Editorial Anagrama, Barcelona, España. Urracas, Editorial Planeta, Buenos Aires, Argentina. En
ensayo: Pelos, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, España. Lunas de miel, ensayo, Espasa Calpe, España.

MAGALI PIÑERO
EL ÚLTIMO BESO

Maltrátame, úsame, abúsame,
que crees que te pertenezco.
Que por subir la mirada
o mirarme en un espejo,
inventas que yo provoco.
Que un escote, una sonrisa
o una flor en el cabello
es el pretexto perfecto
para gritarme o pegarme
y luego exigir mi sexo.
Humíllame, viólame, golpéame,
que aún en tus ojos veo

46
a un ser lleno de miedos
y repleto de complejos.
¡No te pongas esto!
Que me gustas
más con pelo suelto.
Sin maquillaje, que al natural
te prefiero…
Que tu amiga no me agrada,
ni tu madre, ni el colegio.
Que la mujer es de su casa
¡No lo pido, yo lo ordeno!
Grítame, escúpeme, ignórame
que un día vestí de blanco
y hoy, yo solo visto de negro.
Que los ojos ya me duelen
de tanto llorar en silencio.
Que la piel no cicatriza
cuando la herida es adentro.
Que se me quebranta el alma
cuando en el pasado pienso
y amenazas mi ser
tan sólo con tu recuerdo.
Mátame, entiérrame, súfreme
que el tiempo me fue consumiendo,
que el amor que sentí un día
por ti, ahora ya está muerto.
Que no soy tuya, que no te amo,
que ya no importas, que ya no siento.
Que solo veo en mis hijos
el mismo cansancio viejo.
Que el amor se me marchita
aquí dentro de mi pecho
donde cobijé la rabia, el dolor
y mucho miedo.
Ámame, olvídame, llórame
que hoy soy yo la que patea,
la que grita y se libera.
Que se acabaron los golpes, los miedos
y las cadenas.
Que dejo atrás los controles,
las caricias sin afecto,
el sexo a fuerza y con rabia
que me impregnó de veneno.
Que soy madre, y soy tierra que da vida
que soy mujer, y soy fuego
pero cuando me hieren el alma
también me convierto en viento.
Que de cenizas resurjo
como la ave del cuento.
Libérame, Déjame, Suéltame

47
se acabaron los abusos,
las mentiras y los juegos.
Que en círculos de violencia
no hay caminos ni senderos.
Que entre besos y golpes
poco a poco se fue el tiempo.
Que hoy vivo, hoy respiro,
que hoy rehago una vida
sin tropiezos, sin culpas
y sin verdugo.
Ámate, Cúrate, Libérate
Que hoy en mi despedida
te perdono, me perdono y
sin rencores ni odios
aquí va mi último beso.

Magali Piñero, www.lunaindigo.com Nacida en Puerto Rico; desde pequeña mostró interés por las artes,
diseño y las letras. En la Escuela Central de Artes Visuales inició su educación formal en diseño de
modas y artes visuales. Posee un bachillerato Cum Laude en Humanidades con concentración en Teatro,
créditos en maestría enCreación Literaria y un certificado de dramaturgia por el Ateneo Puertorriqueño.
Posee una obra publicada en colectivo bajo la Editorial Lea. Actualmente se desarrolla como artesana,
artista plástico y escritora.

MAIA MÓNACO
PERRO

Va la mano alisando suave
Vuelve miro veo un perro
Perro peludo sin cuerpo manso

Va la mano peinando suave
Vuelve miro veo un perro
Negro peludo inquietante

Va la mano rápida temerosa laxa
Vuelve miro veo un perro
rabioso
Muestra los dientes

Va la mano rápida incrédula asustada
Vuelve miro veo un perro
Negro
Rabioso
Perro que ladra y que muerde

Que se tira encima que se agiganta que empuja con enormes patas negro gigante peludo
rabioso lleno de dientes muestra todos sus dientes cae la baba busca más quiere más
perro que ataca perro que muerde la teta aprieta aprieta y suelta corre babeando aullando

Estallan los espejos
Se desploma la imagen

48
Perro que vuelve
Chupa lame
La máscara
La mueca
Aplastada en el piso

MARGARITA

Me rebanaron
Me cortaron en fetas
Me echaron a rodar
Caí por el barranco
Me tiraron a los chanchos
No lloré
Me llamaban Margarita
Solo eso pude recordar
Maia Mónaco de Buenos Aires Argentina. Estos poemas no han sido publicados, fueron escritos durante el proceso
de tratamiento de un cáncer de mama. Algunos poemas de la misma época formaron parte del espectáculo “Un hilo
de voz” y otras convertidas en canciones en el disco” canciones de llanura “que saldrá en el mes de mayo. Mas
información disponible en www.maiamonaco.com.ar.

MARA PASTOR
TE ESTAÑO
The death of a beautiful women is unquestionably,
the most poetical topic in the world.
Edgar Allan Poe.
Se ha escrito mucho encima de su cuerpo
Sobre el cuerpo de la bella amante muerta

(La idealizó el maestro
mientras tomaba ajenjo)

Han hecho crucigramas en su rostro lánguido
Y se ha usado su sangre como tinta
profanando aquella sombría palidez etérea
Cada ver es un lío de ideas melancólicas
más que de palabras,
pero el cadáver

ya perdió el esmalte de su carne.
La tienen llena de garabatos.

Es un cuerpo-borrador escrito hasta
en las axilas y detrás de las rodillas,
casi mutilado.

Floto sobre este cuerpo y lo observo
como si fuese el mío.
Tomo un trozo de carbón y medito,

49
lo escribo, no,
no lo escribo,
y lo escribo para admitir el desmito:
nada se esfuma
todo se oxida

Mara Pastor (Puerto Rico, 1980) Publicó, Alabalacera (Terranova 2006).Ha publicado en revistas y
antologías en Argentina, México, España, Puerto Rico y Estados Unidos. Actualmente es estudiante
doctoral en la Universidad de Michigan, en donde forma parte de la junta editorial de la revista Tiresias:
Culture, Politics and Critical Theory.

MARCIA RAMÍREZ CONTRERAS
NO MORIRÉ ESTA NOCHE

Un presagio silencioso se adormece
cada tarde,
sobre las camas abandonadas.
Nubes surcando la línea aguda
que recorre
El músculo insolente
que se extiende
desde el pecho erguido,
caliente,
hasta el ángulo apretado de caderas
que descienden,
diluyéndose en las manos que recuerdan,
insistentes
el frío acumulado entre las calles.
No viniste esta noche por tu manada triste de innombrables,
insaciables!
verdugos apenados de su propia sangre
oxidándose en los catres.
-Quiero verte con tus medias caladas,
los labios yertos,
un toque de rimel acongojado,
bajo la sombra verde de las pestañas.
Agujeros en la falda,
acomodándose
a tientas
tras los postes,
moviendo el culo al destiempo,
de bocinazos impares que se alejan.
“No moriré esta noche, no.
No dejaré caer mi cara
de puterío callejero,
itinerante
Por los asientos traseros
que se apilan
en los parques”.

50
Marcia Ramírez Contreras Nacida en Santiago en 1970, Marcia Ramírez C. estudió literatura en la
Universidad Católica de Chile y luego periodismo. Nunca ha participado en talleres literarios y sólo una
vez participó en un concurso literario –Carlos Pezoa Véliz, de la fundación Nueva Poesía- obteniendo el
segundo lugar (primera mención honrosa) Forma parte de la tremenda masa de mujeres trabajadoras de
este país.

MARGARITA-SAYAK VALENCIA TRIANA

I
QORBÁN (quema del sacrificio)

Llevas el pelo suelto,
Tiemblas.
Yo sólo puedo pensarte de esta manera.

Estremecida, violenta,
lúbrica y antigua,
con una patina traída del mar y de lo que
invariablemente existe.

[Aquí inicia la hoguera]

II
OUT OF THE TEXT/ FUERA DEL TEXTO

La incandescencia embistiendo al cuerpo
como si te abriera y me abriera, como si.

[romper con saña, sin mesura]

La sacritud puntualísima centella,
inaugura y sierra,
para que el temblor
no abandone nunca.

[Este es el día en el cual tú y yo hablamos a mis espaldas, de mí]

Margarita-Sayak Valencia Triana. Tijuana B.C. Méx., 1980. Filósofa, poeta, ensayista y artista de
performance, actualmente, además de dedicarse a la escritura, realiza su tesis doctoral en Filosofía, Teoría
y Crítica Feminista en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros de poesía: El
reverso exacto del texto. (Centaurea Nigra Ediciones) Madrid 2007 y Jueves Fausto (Ediciones de la
Esquina / Anortecer) Tijuana 2004.

MARÍA ARILLAGA
GLORIFICA EL PÁNICO

I
Glorifica el pánico ante las aves negras de las pérdidas inevitables
Hambrienta paséate de fiesta en fiesta

51
Hasta la borrachera bebe
Sin temor a des-sincronizarte
Es un deleite la vida en los campos de orgías balsámicas
Allí nutren los lirios y abonan la alegría
Desde la cima del conocido monte de tantas carencias
Desafía las cicatrices que giran como tulipanes negros para relucir tu cuerpo

Cicatrices aquí
Cicatrices allá

Con nobleza perentoria
trozos de berenjenas majestuosas bailan dentro del caldero hirviente
profundamente ungidas con excelso aceite que puede tornarse peligroso
Y así es
Un pedazo de piel se retuerce convertido en encogiditas frambuesas
Quemazón aguda
Como caer sobre espinosos arrecifes de coral
En un lejano desierto dolor alucinado despega y vuela sobre la barrera de su propio
límite Alguien indeseable en la cocina puede alborotar los nervios

La madre con el corazón quebrado
Tres vivas llaguitas adornan la punta del labio
Tres granates antiguos
Celebran la huida de la hija

Un tajo en la periferia del seno
¿Un corte innecesario acaso?
¿Descuido, como faltar a una cita por desgano?
¿Puntal, tal vez, de mera sobrevivencia?
Desfachatadamente permanece en su lugar del cuerpo desnudo
Y orondo monta tienda para la seducción atrevida, incitante

El ancho vientre
-caparazón gracioso de tortuga escogida-
Sutil la combinación de colores
Se niega a que nadie ni nada lo disminuya
Siquiera aeróbicos de cualquier tipo

Desde los muslos hasta las nalgas felices
Olas tumultuosas
Las estrías insolentes de tanta paridera
llegan y hablan con la exquisitamente labrada roseta que enmarca el capullo
Majestuosas, luego del denso viaje hacia la fertilidad,
Continúan hacia las orillas del suave murmullo de las aguas
Pequeños, serenos, concentrados mordiscos
La saliva regiamente corona el pezón

El ojo se adelanta hasta el sedoso tapiz del vientre rico e inmenso
Pasos de paloma suavemente se imprimen en la arena
Canutillos las hendiduras deslumbrantes brillan

52
para ocultar la huella del escalpelo

Mientras
Furiosamente resuenan los golpes
al son de una sensación inédita
huellas azules y negras anuncian un púrpura escandaloso
No hay una gota de sangre
Déjenme morir si quiero morir
La marca amantísima delínea mis caderas, vive en el interior de mis muslos
En carne viva la piel erizada habla lenguas extrañas
Vereda en sombras, bosque frondoso,
Hallazgo
De una invención novedosa de ser
Días después trazos aún centellean
Conmovidos por este modo de pintar el cuerpo
Petalos y espinas, acendradamente fuera de sí, se agarran obsesivamente a la teta

(Caen las torres
Pies y piernas a machetazo limpio cortados
Bocas escarlatas de sangre
Ojos de rojo loco
De la cabellera cuelgan
Acendradas tantas víctimas
Jugos vitales
Líquidos de la intimidad
Voraces riachuelos llueven sangre
Entumecidas

Mudas
Ausente de sensación permanecen).

II
La sombra de los días lluviosos
Se mueve jubilosa por tu cuerpo
Me recreo, varón de mi corazón,
En el cienpiés que nítidamente cosido cruza audaz tu cadera izquierda
Puntadas cuidadosas tiernamente acarician los vellos

En la copa más alta del árbol relucen las naranjas
Robusta fantasía de niño que, ya hombre, para alcanzar la fruta más preciada quiso
trepar, hasta la cima trepar

Las quebradizas ramas danzan movidas por el peso de tu cuerpo
Cadencia como la marea seduce
Las ramas se doblegan contigo encima de ellas
En movimiento se agitan
Emiten sonido preclaro de una sinfonía campestre cuando se parten en dos, en tres, en
pedazos infinitos
Es el poder con que las montas

53
Globos de oro
Te enceguecen sin amortigüar de la caída el impacto
Chorritos de sangre se deslizan por el hueco abierto anunciando línea espesa que
permanecerá por siempre en ese rincón de tu carne
Su misión apunta hacia el lugar predilecto
Perfectamente
Como el ojo que se mueve en direcciones que emanan de un pincel que por doquier abre
caminos
La tela nos arrasa con la felicidad de su trabajo

Gracias por esa cicatriz que aún dibuja tu imponente tenacidad
No digo cómo
Obediente sigo las instrucciones rendidas.

III
Carnosas, suculentas, salen del lienzo
Una puta robusta de Lautrec
Una plácida dama à la Renoir
Exhiben tatuajes de la modernidad
Cogidas de la mano constituyen una sola formidable mujer
Orgullosas, ostentan cicatrices
Come con pasión desnuda
Voraz como barcarola
En el mejor de los sueños, aroma y visuales de campos de intensas gardenias
Complacida, como criatura aferrada al pecho materno
Impaciente, se asoma al abismo del deleite
tan real la excitación ante el éxtasis primario de una verga mayor
que, cómplice, tenazmente penetra la gruta húmeda donde empapados de deseo
alcanzan un delirante coito
Se ensambla una tela permanentemente deliriosa.

Está de moda encerar el pubis
Ella se afeitó el suyo
Arde, arde, arde
Su hombre mira:
¿Qué has hecho? con escandalizada sorpresa reacciona
¡Me gustan los vellos!
No impidas el crecimiento precioso
Ella piensa:
La cera es para las velas alumbrar el camino del amor
Afeitarse deja puntitos pequeños de cicatrices que no sientan bien
Debo agradecer la espesa foresta que enmarca el lugar del placer.

¡Cortadura!
En el mismito puente de la nariz
Se pensó espíritu y su cara chocó bien duro contra la puerta de cristal
Ahora sabe lo que es ver una serie de estrellas centelleando de día
El no lo podía creer
¡Ni siquiera un traguito, lo juro! lastimeramente trató de explicarle
Mi alma se convirtió en pájaro, mi cuerpo se quedó quieto

54
¡Ay!

IV
¡Te conozco!
¡Te recuerdo!
Hace treinta años, dice ella
Eres vieja, dice él
De ninguna manera podría ubicarte en mi juventud.

Había querido tocar el piano
En lugar de ello se convirtió en osa
Inmóvil se requedó
Era invierno
El invierno de su descontento
Casi enloqueció
Un día
Se voló
El cuchillo grande y afilado de cocina sucumbió a las leyes de gravedad
Se deslizó hacia abajo cortando sobre el segundo dedo de su pie derecho
Un beso monstruo al lado de la uña pintada con esmalte ¨Vampiresa¨ de Dior.
No quiso llamar la atención
Corrió a buscar una curita
La sangre manchó la alfombra blanca
Estregó, estregó estregó
La mancha desapareció
Dejó de sangrar
La herida tomaría tiempo en sanar
Soy tan propensa a los accidentes, pensó
Bueno, su madre la llamaba torpe
Así era.

El invierno se sale con lo suyo
Tormenta, ventisca helada de nieve
Casi no se ve
Pequeñísimos copos lo cubren todo
Desde el finísimo contorno a través de la ventana
Su nostalgia la abre en dos
Es parcha a la deriva
Quiere volver a su áspera ciudad
La que presume de cafrería a ultranza
Y donde hace calor, tanto calor, siempre calor.

Buscó por doquier sus zapatos favoritos
Durante días, semanas, meses
Incontables pasaron los años
Los zuecos flotan en el mismo lugar donde los había tirado luego de tantas ampollitas
Ilesa, pies limpios, como niña buena, las cicatrices comienzan a desaparecer.

V
Somos gente silenciosa
Una bien entonada carcajada oda a la alegría es

55
Por un instante desaparecen los surcos
Los nidos de sangre alrededor de los cuales
Perturbadas las ranas
Perturbados los pajaritos
Suelen cantar
La fronda se vuelve fuego
Las cicatrices desaparecen.

Algunas gozosas crecen.

La cicatriz habita ahora la joven escultura de mujer
No todo es placer
El dolor arropa a veces demasiado
Anular el tiempo
El espacio habitado
Todo aquello previamente conocido
Por el bienestar de una vida nueva.

Desgreñada estoy
Sin baño
Obsesa
Un lujo el sueño
Advenida soy, al fin, a la gran tribu humana
Sin remedio
Descubro un nuevo júbilo.

María Arrillaga Poeta, ensayista y novelista. Ha publicado extensamente a nivel internacional
Antologaza en Noches de Cornelia, Ediciones Godot, Colección Bilingue, Buenos Aires, Argentina,
2008. Yo soy Filí Melé, es la compilación de su obra poética: New York in the Sixties,Vida en el tiempo,
Cascada de sol, Poemas 747, El amor es un periódico de ayer, Frescura y Yo soy Filí Melé; EDUPR,
1999. Su novela, Mañana Valentina, Editorial Cuarto Propio, Chile e ICP, 1995.Finalista en los
certámenes Letras de Oro, Universidad de Miami, 1994 y en el que auspiciara el Instituto de Escritores
Latinoamericanos de Nueva York, 1996. Su obra Concierto de voces insurgentes, Isla Negra, PR y
Decanato de Estudios Graduados UPR, 1998, recoge su interés y especialidad en Estudios del género y
Escritura de mujer. Presidenta del PEN Club de Puerto Rico de 1989 a 1991. En 1993 fue Secretaria del
Comité de Mujeres Escritoras del PEN Internacional, miembro de su Junta Asesora y organizadora
Regional para Latinoamérica. Reside en San Juan, PR y en Manhattan, EU. Trabaja en Flamingoes in
Manhattan/Flamingos en Manhattan, poesía y The Guava Orchard, memoria.

MARÍA CRISTINA HERRERA
EL OLOR A JAZMÍN

¿Por qué de entre mis sábanas fui violentada?
Demonios con antifaz
disfrutando, amparados por las sombras
por las sombras y el silencio…
La respuesta no llega.
¿Dios, dónde estabas, quién cuidó de mis sueños?
¿Quién es el guarda de mis alegrías?
¿Dónde estabas con olor a Jazmín?
La respuesta no llega.
Mi piel, feria de cardenales

56
Mi cuerpo, mutilación
desgarre
batallar inútil.
Frío metal que penetra lacerándome.
¿Por qué?
Oré antes del sueño
oré por todos (como siempre)
oré por mi madre.
¿Acaso la cólera del maligno?
¿O la orgía de hombres?
El fluido escarlata mana de mis entrañas, no se aviene con mi cuerpo.
El sol ha salido…
No para mí.
Cesó el dolor, llega el desmayo, mis lánguidos ojos miran el infinito.
La respuesta no llega.
El viento me susurra, trae cierto olor a jazmín que yace inerte.
Si estaba
siempre estuvo
llegó primero
padeció primero
Dios lo acogió primero.
No fue inútil mi batallar, su piel en mis manos lo delata.

ESTRELLA FUGAZ

Era primavera
Encuentro
Los ojos, mar en calma, presagiando tempestad
Boca viril, seductora, engañosa
el cielo tocó a mis pies.
Entrega de pasiones.
Cambio
Desvanecimiento del fugaz encanto, irascible obsesión y crueldad.
Surtidores de violencia,
tu verdugo que cercenaste mis rincones, obsequiándome oscuras noches de mil días.
Se perdió la simiente
No más guitarras
no más,
solo encierro vejación.
Aún es primavera
Perdón
¿Te perdono?.... si
Te perdono por no conocer de ternura
de humildad
de nobleza
Te perdono por no conocer a Dios.
Y amanecerán otros días junto al trino de las aves, florecerá de nuevo mi esperanza
porque mi alma no fue tocada.

57
Maria Cristina Herrera Miembro del taller literario de literatura Infantil de la provincia de Matanzas.

MARÍA GUADALUPE MORFÍN OTERO
POEMA PARA EL AGUA DEL DESIERTO

¿De dónde, si no del desierto
esta agua limpísima
nobleza de la escasez
este incesante flujo de un manantial
que pocos adivinan?

¿A medida de qué estamos hechos
a imagen de quién?

¿No era ésta la tierra del abrigo
el refugio de los perseguidos
el último contacto con lo familiar
al lado sur del río, la entrada
a la blancura mítica de las arenas
mecidas sierra abajo por un viento
que nunca termina de peinar pedruscos?

¿No era de aquí el vigor
del último pecho erguido de la patria
el postrer filón de una dignidad
de laboriosa pobreza
empeñada en arrancar sombras de árbol
justo allí donde sólo crece
el silencio infinito de una estación sedienta?

¿Qué no pasaba por aquí un tren
de ida y vuelta
en cuyo chirriar se oía
el rumor del diálogo
entre los pueblos del norte y los del sur?

¿No era ese el río metálico
donde la luna rielaba su pasaje
de viaje y tolerancia?
¿No era acaso nuestro el río?

¿Y cuándo y por qué
comenzó a llenarse de sangre
la hora del crepúsculo
el suave balar de las ovejas
en espera del rito?

¿Qué conjunto de trampas fue preciso
poner a la femineidad
y qué señuelos

58
qué cuentas de cristal
cuántas promesas y cuentos de oropel
cuánta oferta de "se busca señorita"
"vacantes" "medios turnos"
cuánto engaño:
"transporte" "guardería" "salario"
"prestaciones" "becas" "alimentos"?

¿Y qué pasó con los niños, di,
quién les contó los cuentos
y qué mano les puso un manto encima
para el frío
y por qué este silencio de los hombres
este hacerse a un lado este rencor
este cáncer de callar dolores
y la grieta en la piel por sofocar el grito y el reclamo?

Se están llevando a tus hijas
¿No dices nada?
¿Eso te han enseñado?
Y quién te dijo que los hombres no lloran
¿quién?

Porque, mira, esta agua limpísima
que da alivio a mi cuerpo
no viene del desierto
ni de ocultos manantiales
es el llanto de todos los que lloran
en esta larga noche
mientras otros afilan su impotencia
y salen, rabiosos y ebrios,
tras su cacería de ovejas.

Aquí no se oye ladrar a los perros
aquí, entre el lote baldío y el deshuesadero
sólo gime el viento
y alguien carga y viste
una a una a las niñas
que luego aparecen y nos dicen
que nada será en vano
nada
ninguna lágrima
ninguna.
María Guadalupe Morfín Otero, Guadalajara, Jalisco, México, 1953. Fiscal Especial para Delitos de
Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, de la Procuraduría General de la República en México
Abogada y poeta, consultora en derechos humanos. Colaboró en la fundación del periódico Siglo 21 en
Jalisco y ha sido editorialista en Mural, del grupo Reforma. Fue presidenta de la Comisión Estatal de
Derechos Humanos de Jalisco Tiene tres poemarios individuales, y su obra poética ha aparecido también
en antologías en español, inglés e italiano. Fue miembro de la Comisión Ciudadana de Estudios contra la
Discriminación que dio lugar al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en México. Pertenece
desde 2003 a la Academia Mexicana de Derechos Humanos. De octubre de 2003 a noviembre de 2006

59
fue Comisionada (del gobierno federal en México) para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las
Mujeres en Ciudad Juárez. www.comisioncdjuarez.gob.mx www.cedhj.org.mx.

MARÍA KARTONES
LA MUJER CON MÁSCARA DE LODO

Tengo mi pucha porque soy mujer.
Y me la vas a comer.
Si se para tu verga, animal hombre.
Comida de perro. Comida de zopilote.
Lámeme el culo, nariz de perro,
Lámeme la pucha.
Come mi mierda, Animal burro.
¿Qué me miras el culo?
¿Acaso no tienes culo también?

¡Allí vienen, allí vienen! ¡Los van a matar!
Van a tirar mi lodo al diablo.
Ya vienen con machete.
¡AAAAAAAAAY! Me van a matar.
¡Abre tu puerta, Antonio, me están acabando!

Si me quieren coger,
mi pucha quiere.
Pero una verga bien grande.
Si es chica no quiero.
Defiéndanme, defiéndanme.
¡Me están matando!
¡Ya vienen los soldados! ¡AAAAAA!

Defiéndanme de los soldados.
¡Me están matando, AAAAAAY!
¡Todavía no me quiero envolver con la Tierra!
¡Todavía no me quiero envolver en el lodo!

(grabado y traducido del tsotsil por Ámbar Past)

María Kartones era una mujer trastornada que iba gritando por las calles, aventando piedras a las puertas
y huyendo de perseguidores que sólo ella podía ver. En cada charco de las calles empedradas de San
Cristóbal, María se detenía y se embarraba de lodo la cara y el cabello hasta que tenía la cabeza como un
casco de barro y la cara como una máscara. María Kartones era de Oxchuc, según cuentan algunos, o de
Chamula, y se había vuelto loca después de que la violaron unos soldados. María Kartones tal vez vive
todavía en la granja manicomio de San Bernardino, en Chiapas, México.

MARTA RAMONA
UN GOLPE EN PLENO ROSTRO

Un golpe en pleno rostro
La realidad se extirpa
Y la noche se adueña de tu ser

60
Caes sobre los ladrillos.

Ruedan lágrimas de sangre
Sobre tu rostro herido por el puño.
Te levantas a ciegas, tambaleante
Abrazas a tus llorosos hijos.

Una luz te enceguece en la mañana
¿Dónde está Dios que no te ve?
Clamas de rodillas por tu vida
Una sombra se cierne sobre ti.

La voz estrangulada en la garganta
El cuerpo quebrado en un sollozo
Un puntapié se agrega a tus costillas
Rota quedas de bruces en la calle.

Marta Ramona, ramponem@speedy.com.ar Maestra y psicóloga. Reside en la patagonia argentina desde
1981. Concurre a talleres literarios municipales desde el año 2005. Finalista del concurso Poesía y
Narrativa 2006 organizado por la Editorial Nuevo Ser de Buenos Aires con edición de Antología.

MARUCH MÉNDES PÉRES
CANTO DE LA MUJER BORRACHA

Me llamo la Sagrada Mujer.
Me llamo la Sagrada Madrina.

Soy la Virgen Maruch.
Soy la Virgen Ladina.

Soy una mujer borracha.
Soy una niña borracha.

Me diste mi borrachera,
Madrina de las Borrachas.

Me siento muy dulce.
Me siento muy agria.

El trago tiene sabor de melón.
Tiene sabor a sandía.

El vapor del tambo,
El sudor de la culebra,
El trago que enjuagó el barril

Mi cabeza da vueltas.
Mi corazón arde ya.

Me llamaste una niña ebria.

61
Me hiciste una mujer borracha.

(grabado y traducido del tsotsil por Ámbar Past)

Maruch Méndes Péres. Nace en un paraje de San Juan Chamula que se llama Caitxtik, hace cincuenta
años; Maruch es curandera y cantante ritual. Nunca se casó, pero adoptó 7 niños. Siembra milpa, cuida de
sus borregos, hila y teje lana, borda, trabaja la alfarería… se acuerda cuándo tenía su alambique en una
cueva y fabricaba ron clandestino, “posh”.

MAURICIO RAMÍREZ
HOY AMANECÍ VIOLETA

Decían: una flor de desierto era

Un pisotón, una patada, un desprecio
me cayeron encima como plomo

Un alacrán, un punzón, una daga
entraron sin permiso en mi cuerpo

En tierra despatarrada amanecí
con hierba en la entrepierna.

Hoy amanecí violenta
Decían cuando salí de la maquila
La sangre ha desaparecido en la tierra

Un arcoiris seguía, una carcajada y un asalto
Y dentro de mí decían fue Violeta

Un alacrán, un gancho, un dedo
entraron en dura, tierna y tersa hiel

Y caída del cielo me dejo
Con mi cara tumefacta

Hoy amanecí robada
Decían al salir de casa
Su risa era el campo/ Azul estaba

Sonido de iris y durmientes tronantes
arrojaron su boca y su raíz

Un trueno, un taladro, una segueta
eyacularon muerte en carne de mi carne

Tirada amanecí sin sostén en el piso,
En las cuerdas de la piel.

Hoy amanecí violentada
Decían a la hora del pan/ con el novio

62
Con pelo y ojos de furia desvirgada

Con rayos, truenos ideas relámpagos
Extrañaba el ataúd del cuerpo

Semen-garbanzos, huevos y aves
Anidan en mi ser como arañas

Yerta como palo frío sin tierra
Estoy en el viento que no tiene fin

Hoy amanecí violada
Decían con los puños cerrados
Querían encontrar la pared en mis ojos

Gatos, leopardos y venados
Caminaron encima del alimento

Golpes, ojos morados, mordidas
Conseguí para mis pechos

El desasosiego bocabierto
Decidió Dios en la abertura de los hijos

Hoy amanecí virgen
Decían en las paredes de mi familia
Su rostro figura tierra de mártir

Un rifle, una soga y un pañuelo
llegaron a la rueda de mi cuello

Una mano, un cerro y una ruta de asco
llegaron a mi desenfado brillando

Con la aureola de mi frente
decidí cuánto odio a mi gente.

Hoy amanecí ejecutiva
así dijeron los brazos que me acurrucaron
para abrir mis piernas a don Mundo.

Unas manos, un avión y una contracción
escucharon latir como perro a mi madre.

Mi cuerpo como la Protectora
Fluyó como mujer a su hombre

Así mi padre era temblor y lágrima
Como báculo recién bañado de hoyos.

63
Hoy amanecí mayor
Dicen las que fueron compañeras de pupitre

Murmuran que mis alas son de ángel
Llorando sin el placer que corta el aire

Un cuchillo, como mantequilla en el pezón
sangra en pene dulce y cortésmente

Fue una cita a ciegas.

Hoy no amanecí me encontraron
Era tarde y no llegué a la escuela

Sin retardo cayeron gotas a mi boca
Era él, que sabía de mi vereda.

Siento el cuello duro y lastimado
Me gritan las manos que hay dientes malosos,
feroces y burlones, de serpiente

Y dicen: para que no te olvides de mi sello.

Hoy amanecí sin ensambles
Decían mis compañeros de la maquila
que esperan ser descuartizados por el turno

Él me lo advirtió en la oscuridad
Él me lo dijo claro en rojo
Otro reclamo de grupo y será carne para el filo

Salí del trabajo
para divertirme en la noche
y el sol me dejo sin luz.

Hoy amanecí inclinada
saludando al sol con las nalgas
y un río de sangre por la cien.

Yo soy la sin rostro
La quemada por las sogas
Expuesta a las cicatrices
Con el seno al descubierto.

Mi pantalón nunca dejó mi pierna izquierda.

Hoy amanecí confundida
Acuclillada con tubo en cráneo
En tierras baldías

64
Decúbito ventral
Piernas semiabiertas
Enterrada de cabeza
Y las prendas fuera de lugar

Así hay más dudas decían.

Mauricio Ramírez Nació en Guadalajara, Jalisco, en 1966. Estudió la Licenciatura en Letras y la
Maestría en Literatura del Siglo XX, en la Universidad de Guadalajara. Tiene dos libros de poemas
publicados: Tumbacasa (1993, en la U de G) y Mezqueno (1999, Ediciones Sextante). Es coordinador
editorial de Ediciones Humo. Hace talleres de creación literaria. Es removedor cultural, actualmente
trabaja en la Dirección de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco. Ha trabajo para la Universidad
de Guadalajara como profesor de Lengua y Literatura y para el Iteso como profesor de Comunicación
escrita y oral.

NORMA ETCHEVERRY
LA TOMA DE LA CATEDRAL

Da rabia verse una tan indigente, tan muerta de
hambre, tan necesitada de la caridad ajena.
Mar del Plata, Argentina.
No hay peor que el hambre
cuando llega el frío
Dice ella
y mira fijo al santo
de la Catedral
Mujeres somos nosotras
Las que decimos : Hoy no se come, chicos,
No hay para nada
Tan poco es el pan
que da tristeza
contar las bocas
La única alegría es El Pelado
piensa
y se entibia cuando él la mira
Amor de piquete frente al Híper
Amor de ciruja
Qué tanto vale
Parece mentira
que a setenta cuadras solamente
ondule el mar
Frente a otra clase
De vida
De gente
En la indiferencia.

Allá en el monte lo único bueno
que queda es leña
Antes tenía un trabajo
Piensa
Antes no conocía

65
este dolor del hambre
brutal
Y al hombre
gris
que viene y nos echa
Insulto y garrote sin misa
Golpea y esconde
su propia miseria
Y la nuestra
Lejos de la playa
Dentro de la noche
En el infierno que espera por nosotras.

Norma Etcheverry (1963) Argentina. Periodista egresada de la Universidad Nacional de La Plata. A
fines de los 80 comenzó a participar en la Feria del Autor Inédito, un proyecto popular que llevó la poesía
a la calle. Publicó Máscaras del Tiempo (1998) y Aspaldiko (2002), (Editorial Universitaria de La Plata ).
Colabora en la revista de poesía El espiniyo, y en publicaciones del interior.

OMAR ROLDÁN RUBIO
MUJER ROTA I

Fue la mayor de cinco
y a los diez perdió la infancia;
a los once su madre era un recuerdo
sus hermanos sus hijos
y su padre uno más.

Cuando doce huyó
(hundida en el sofoco de la tarde
contempla, con la mirada fija, el horizonte
no avista más que un profundo dolor, un eterno misterio.
Absorta en la lejanía no escucha, no teme la ira de Dios
ya no importa.
Sin saberlo, se esculpe su destino
y dirige sus pies a cumplir la encomienda)

Al siguiente día
en aquella casa de un sólo cuarto
entre maizales y monte
la niña y mujer
morena y rota
comenzó a ser pabilo y cera requemados.

MUJER ROTA II

La puntual voz
corta el insomnio.
Las pupilas se abren y reflejan
el camastro paredes son barrotes.

66
Otra vez levantarse espabilar el paso
bajo un cielo engañoso salir a la ciudad que es patio y fábrica
donde los días se forjan a golpes de llanto y de recuerdos.
Hoy
como las últimas mil noches
se acostará vestida
y evadirá aquel sueño
que la vuelve al momento
en que sucedió todo.
Hoy tampoco habrá luna ni marea.

Omar Roldán Rubio. Poeta, escritor y promotor cultural nacido en Tulancingo, Hidalgo. Ha publicado
Sueño de Miércoles y Mayo. Poemario (Ediciones el Aduanero. México D. F. 2001); poemas sueltos en
las antologías 100 Poetas del Mundo (Zamora, Mich. 2006) y El Sol Desmantelado. W. H. Auden
Revisitado (Hidalgo 2006), además de la publicación Una leyenda, ¿un mito? en el periódico El
Financiero (5 de sept. 2007).

PATRICIA KARINA VERGARA SÁNCHEZ
¿ROTA?

¿Qué si he sido rota?

Como la primavera.
Como la inocencia.
Como la magia.

Algo adentro
fue convertido en trozos
deformes, doloridos,
de la que un día yo fui.

Colapso, cataclismo.
Caminé, hablé, me sostuve ante los otros.
Sólo fingía, mientras la herida sangraba.

¿Qué si he sido rota?

La cordura perdida.
La fe desmoronada.
El alma como extraviada.
Yo, desmembrada.

Me bebí el dolor,
me dormí en el llanto,
me desperté en la locura.

El mundo se me rebeló ajeno.
Irreconocible, irreconciliable.
Humillada, herida, sola.
De rodillas y la cara enterrada.

67
¿rota?

Cuando pude estar sola,
me senté en el piso.
Aúlle de dolor.
Me arrastré rasguñando la tierra.
Me ahogué de lágrimas.
Vomité de amargura.

Y no entendí por qué pasó todo.
Y no entiendo todavía hoy.

Casi muero,
pero me sostiene la rabia.

Casi muero,
pero no estoy muerta.

Casi muero,
y estoy rota.
Pero,
voy a encontrar la forma de levantar el rostro.

Patricia Karina Vergara Sánchez, Feminista mexicana, poeta y articulista.

PATRICIA MEDINA
HUBO UN PATIO

Hubo un patio
un solar
una silla manchada
con la sangre
una torre a lo lejos
una puerta sellada
un latido pequeño

¿quién lo supo?
¿quién levantó los restos de esa muerte
y liberó ese cuerpo?

esa es la afrenta
que todos ocultaron.

HOSTIAS DELMIEDO

Hostias del miedo
que me tragué de golpe
al hacer inventarios de obras pías

68
mamá no vino ayer
padre cogió hepatitis
la verdura se amarga

yo, en la escalera
detenida entre manos de lascivia
que me pedían tocar

y tú en el último escalón
mirando
naufragar a una niña.

ME DUELE LA RODILLA

Me duele la rodilla
y más arriba
me duele el aire, dios
y más abajo
el hombre
que infla en sangre su pene
a costa mía
que besa un crucifijo
y conmina a Satán

duele la vida, dije
y se reía la monja
que dejaba silbar el aire
entre sus dientes.

ENTRE LOS HOMBRES PIENSO

Entre los hombres pienso
entre los hombres vivo
a veces no recuerdo
alguien canta y lo olvido

es que temo saber desde la infancia
el nombre del verdugo
¿el verdugo soy yo?
la historia que me escribe
¿la que escribo?
hallarme conocida
en el desconocido que abomino

¿este dios al que invoco
es un dios femenino?

Patricia Medina,. Nació en Guadalajara, Jalisco el 30 de diciembre de 1947 Premio Jalisco en Literatura
2005. Presidenta y fundadora de la Asociación de Autores de Occidente. Directora de Literalia, área de

69
estudios literarios de la Asociación de Autores de Occidente, S. de A. de I .P., desde 1989, y Directora de
Literalia editores desde 2002. Imparte talleres de creación literaria desde 1985. Ha ganado 26 premios
nacionales e internacionales de poesía. Becaria de la Asociación de Escritores de México, 1986. Becaria
del Consejo Estatal para la Cultura y las artes, 1997 y 2008. Tiene 23 libros de poesía publicados y una
novela: Contracorriente (Planeta, 1989).

PAULA DANIELA BIANCHI
ENCIERROS

La piel es límite de fronteras envenenadas
Esas que recorren los cuerpos que no pudieron defenderse
Son cuerpos huecos
Que se desconocen en los pasillos infames

Encierran mi cuerpo
Desconozco mis huesos
Aún me queda la imaginación para recordar el afuera
Y la que era

Es la lengua que me enseña a preservarme
aquella que permite filosa rescatarme

Sí, maté, pero no soy asesina
Me suicidaron el cuerpo
Mas no silenciaron mi voz

Mutilada por las cicatrices de mis compañeras
Recluida y torturada por las carceleras
No existe la ley –sí, con minúscula-

Sí, maté pero en defensa propia de mis ideas
Me defendí
No me matarán
Mientras tenga voz y poesía
Soy libre en mis huesos oxidados
Soy libre en mis pensamientos

Estoy quebrada
Pero no muerta

Mi cuerpo responde en eco
al rescate de mi conciencia
Estar encerrada, amiga, se hace más soportable
Cuando se puede volar con la imaginación
Y ocupar la mente en apoyo
Y subvertir el orden maldito de un sistema de clausura
¡Que no se confine la huída de la reclusión!

Paula Daniela Bianchi. Buenos Aires (Argentina). Licenciada en Letras. Doctoranda (UBA). Eje de
investigación “representaciones de los cuerpos femeninos y espacios de circulación urbana en el

70
imaginario de la prostitución en la literatura latinoamericana de los años 90 desde una perspectiva de
género'”.

PAULA ELENORA MALAGRABA
INGRID

Se elevan tantas voces
que repiten mi nombre.
Y atraviesan los ríos,
la selva, la montaña.
Y giran en la bruma…
Repiten mi nombre,
Y no alcanza.
Es injusto...
Se han llevado mi tiempo.
Se apropiaron de él,
de todos mis minutos.
De mis fechas sagradas.
De mis días. Cada uno.
Mis días de luchar
a pleno grito
de cara a la verdad,
la frente levantada.
Mi tiempo de denuncias,
de quejas asumidas.
Pero también mi tiempo
de mujer en la vida
De mujer que es madre,
de mujer que es hija.
De mujer que calla,
que compra, que camina.
De mujer que sueña
y hace el amor encendida.
Esta selva es mi cárcel,
mi mortaja maldita
Esta selva me envuelve
y lame mis heridas.
Es peor que la muerte,
saberte muerto en vida.
Y parir el dolor así, entumecida.
Y dejar para luego,
para quizás, algún día,
para cuando ellos quieran,
para cuando otros decidan…
Que despierten los sueños
que soñé. Algún día.

Paula Eleonora Malagraba, Buenos Aires, Argentina, nacida el primero de mayo de 1960. De profesión
Profesora para la Enseñanza Primaria; trabajó con niños de todas las edades aplicando a su carrera una
gran cantidad de cursos realizados. Autora de cuentos como Espejos, Reflejos y Recuerdos de un sueño,

71
entre otros; participó con poemas en antologías (Editorial. Nuevo Ser) y como invitada por el Centro de
Estudios Poéticos.

PIEDAD SUÁREZ REINA
INGRID EN CAUTIVERIO

Impotente
Encadenada
Cabizbaja y desgonzado
el cuerpo
Entre manigua y cielo
entristecida
Fotografiada para el mundo
Ingrid despertando sentimientos
profundos
Desgarrando corazones sensibles
Tocando puertas
Moviendo multitudes en aras de
justicia, paz, liberación
Ingrid desafiando la muerte con
su rebeldía

Prisionera de bárbaros
Resiste con tu pensamiento de
mujer guerrera
el último tramo de tu calvario
Ahora los días están contados
para levantar el vuelo hacia la
libertad
Hay un sol que te está esperando
para sacarte esa humedad de selva.

Piedad Suárez Reina, residente en Bogotá (Colombia), casada, ama de casa, tres hijos profesionales
Fernando, Nohora, Pilar.

RICARDO BECERRA CAMPOS
DICEN QUE DE NIÑA FUI PROCLIVE A LOS CIANUROS

I
Dicen que de niña fui proclive a los cianuros
que naufragaba entre cuchillos
que resbalaba al filo de la histeria
y me hundía profunda en los letargos.
¿Dicen?
No.
yo lo digo
deambulo soledosa por los patios
desde la parota
el ave oscura criba sombras en mis ojos
escalda amarguras en mi lengua

72
me empoza eterna su tristeza

II
Desde niña cocí frijoles de olla
tuve hermanitos sin padre
repartí tortillas sin madre
nunca cumplí años:
¿dónde estaba mi padre fantasma
con su olor a cerveza?

Y mi voz fue silencio
mi falda desgarrada
cubrió de caricias el cielo
y mi madre ausencia
lavó semen en mis pantaletas
y mi herida se hizo abismo.

III
Por las noches
reclinada en navajas de miedo
musito plegarias
ofrendo ramilletes
amarillas lágrimas
al fantasma de mi desolación.

VOY A DESNOMBRARME

I
Voy a desnombrarme
a romper a la que soy
máscara
a arrancarme las uñas
y destejer mis dedos de costumbre
¿a qué horas soy?
¿qué tableta me toca?
eco de sal
caigo por las nubes

II
Pendo de la tormenta
sin lluvia azul
latigueo mis ojos
me tiro tersura de arena
chasquido de polvo
resurgiré inefable
sin el tiempo rugoso
tocándome la espalda.

III
Suelto amarras

73
busco mía la palabra que me nombre
cedo los espejos
mi ropa en la almohada

dejé marcharse al hombre
y canta la linfa de mis venas.

Ricardo Becerra Campos, nací en Guadalajara, Jalisco, México, Septiembre de 1972. Escribí mis
primeros poemas a los dieciocho años. Cuando asistí a los talleres literarios de la ciudad con el poeta Raúl
Bañuelos y en especial con la poeta Patricia Medina comprobé que sólo pocos de mis poemas resistían el
rigor de la crítica literaria. Poemas míos fueron publicados en el libro Memoria del relevo de 2005 y en el
libro Verbo Cirio VII, compilación de nuevos poetas de Jalisco de 2006, ambos de Literalia Editores.

RODOLFO LÓPEZ GONZÁLEZ
MUJERES EN LOS PRADOS

Escondidos en la sombra
voltean hacia todos lados,
parece ser que les asombra
no ver mujeres en los prados.

Según la última teoría
que dan las autoridades
no hay culpable todavía
de todas esas atrocidades.

¿Será que es un solo maniático
el que las caza por las noches,

o será un truco mediático
para no recibir más reproches?

Una niña se despide de su madre
por si no la vuelve a ver...
al mismo tiempo despide a su padre,
que es esa misma mujer.

Madre soltera se tiene que ir.
Humilde, a pesar de todo
debe de salir para subsistir,
para ellas no hay otro modo.

La niña después dice "Hola"
y platica sobre cosas de mujeres,
no es que ella hable sola,
la acompañan las muertas de Juárez.

Rodolfo López González. Guadalajara, México, 1982. Estudió Ingeniería en Computación (UDG), y
TSU en Tecnologías de la Información y Comunicación (UTJ). Poeta breve, cuentista alegre y guionista
suspensivo...

74
ROSÍO RENDÓN TRUJILLO
MEA CULPA

I
No quiero más violetas.
El tedio de mi sexo le hizo darme violetas.
Violetas que florecen
en sus noches de aliento volátil,
de sus palabras que a latigazos
me hacen una masa que ya no quiere sentir,
como perro lastimero
que busca y se lame
donde todavía siente.

Odio las violetas frescas por la mañana
porque no soy perfecta.
No soy como la mujer de su amigo.
Todo lo que hago sabe a podrido.

No quiero más violetas
porque mi cuerpo se deforma
y ya estoy seca.

No más violetas
pues soy débil y mis ojos se deshojan
con su aroma a rosa recién abierta;
con su miembro bañado en líquidos vendidos
al precio de mi hambre
y la de mis hijos.

No quiero oler el mosto de sus caricias
con el tiempo rudas,
como geranios rojos.
Magulladuras.

Ya no quiero desear que se muera,
¡que se muera!
que un día salga y ya no vuelva.

No.
No quiero que mi tranquilidad germine así.
Pero es que ha terminado por asquearme.

II
Desde que naces hombre te contaminas
con leche y miedo de adoloridos senos.
te acostumbras a la expresión de terror en tu madre.
¡los hombres no lloran!
y tragas salado en noches agitadas.

75
Es normal que llegado el día,
te pongas el disfraz de hombre y comas carne.
¡Hártate, los demás pagan!
no debería ser así, pero es normal:
así lo hizo tu padre y su padre y el padre de su padre...
Cierra los ojos e ignora la repugnancia del momento,
¡eres hombre!
No hay que dejar lugar a dudas.
(En la noche recuerdas y reprimes el llanto. Es de maricas).

Alguien te entusiasma.
Hay que hacerla feliz.
Pones en práctica el método de papá:
la pides, te casas, la tomas y la penetras
¡con fuerza, para que sienta!
y piensas:
¡el hombre es el fuerte!
y le pegas, para que sienta,
y le miras los ojos
y te recuerda a tu madre.

Y eres feliz.

Rosío Rendon Trujillo, Hermosillo, Sonora, México el 17 de abril de 1980. Recién egresada de la
facultad de literatura de la universidad de Sonora. Ha participado en eventos culturales al lado de artistas
de otras disciplinas. actualmente imparte talleres para niños y escribe un poemario.

RUDY ALFONZO GÓMEZ RIVAS
ANALOGÍA DE UN SECUESTR
A Ingrid Betancourt

Irrumpieron violentamente, con alevosía y ventaja en mi vida, desde entonces…
Mi mundo se ha reducido a cadenas, desolación, “a mi único lujo –La Biblia”-
a una hamaca que me permite seguir soñando con una casa,
a guardar silencios prolongados, a enfermedades, a fríos intensos.
Mi mundo lo han amordazado, lo han mutilado, lo han ajado,
solo queda la potente voz de mi interior que aún monologa
y rompe esta agonía con risas y cantos secretos.
Como –“cuando no se me bloquea el apetito”- duermo, me abrazo,
para hacer menos este dolor; pero no me resigno.
Aquí, en este laberinto, en este cautiverio
mi pensamiento es un ave –es lo único libre-
que durante sus viajes vuelve a hacer suyos el horizonte, el viento,
las tardes arreboladas, a mis seres queridos; entonces se clona mi esperanza.
El viento ya no juega con mis pocos cabellos,
ya no pinto con el color de cielo mis ojos,
ya no me acaricio en el espejo, es más, ya no disfruto de mi sexo.
Aunque he escuchado por tercera vez
en el despuntar del alba el canto del gallo, no dudo.

76
¡Aunque cautiva, soy libre, soy voz de alondra que vuela
como impávida flecha contra la resistencia!
Aunque no tengo ganas de nada trato de pensar en la alegría
aunque todo esto huela a tristeza,
trato de pensar en la vida aunque pareciera que estoy muerta,
trato de pensar en el amor aunque eso signifique “vaciar el mar que hay en mis ojos”.
Trato de sobrevivir, de no desesperarme
para que al final de todo esto, si es que lo hubiere
no sea un “desperdicio lúgubre de tiempo”.

Rudy Alfonzo Gomez Rivas (1,977).Guatemala. Trabaja en el área de la docencia. Técnico en Gerencia
para el Desarrollo Rural Sostenible, otorgado por la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC.
Aparece en: La Revista D de Prensa Libre, Diario La Hora, Revista Entremundos, Revista Cultural La
Ermita, Guatemala. Revista Remolinos, Lima, Perú. Revista Voces, Madrid, España. Revista Literaria
Azul@rte, Canadá. Revista La Urraka, Cartagena de Indias, Colombia. Revista el Ateje, Miami Florida,
Estados Unidos. Finalista en el V Concurso Internacional Hespérides de Cuento y Poesía, La Plata,
Argentina, 2007. Finalista en el XVI Certamen Internacional de Poesía y Narrativa, Buenos Aires,
Argentina, 2007. Aparece en la Antología II Continuidad de las voces, Editorial de los Cuatro Vientos,
Buenos Aires Argentina, 2007. Aparece en la Antología Mundial de Poesía –digital- editada desde el
Salvador por el poeta André Cruchaga, dicha antología es Patrimonio Cultural de la UNESCO

SANDRA ESTER KLEIN
OJOS

Miró con esos ojos,
Brillo cobarde del perro golpeado…
Y dijo haberse caído en el baño,
Tan solo yo con siete años.
Movió lento el cuerpo
Y usó mangas largas en verano…
Le dolía más el alma
Que los brazos morados.
Luego fuimos tres
Presenciando el espanto…
Callaba mi madre,
Curábase con agua el llanto.
Él tenía llamas en las pupilas
Y estaba siempre gritando…
Su nuevo amigo el Vino
Se ve…no lo escuchaba tanto.
En las manos las niñas
Pesadillas coleccionando.
Rimas con odio, resentimiento,
Tormentas que duelen tanto.
Pero un día
Marrones ojos brillando…
Nuevamente con llanto
Pero ahora de alegría
Esperaba nueva vida
Para ella y sus hijas
Allá muy lejos, en el campo.

77
Sandra Ester Klein. Nace en Rosario Prov. de Sta Fe, Rep Arg el 24 de abril de 1979 y reside en San
Genaro, Prov.incia de Santa Fe. A los doce años ingresa al taller literario “Agua Clara y a partir de
entonces, concursa en certámenes y encuentros literarios de la zona. Actualmente integra el grupo
literario “Amigos de las letras”; es tesorera e integrante de la filial San Genaro de la Sociedad Argentina
de Escritores (SADE) y coordinadora de la Casa de la Cultura de San Genaro. Participa en diversos
concursos nacionales e internacionales.

SEBASTIÁN GALVIS A.
LLORANDO ANDO

Porqué me golpeas si ya estoy llorando,
penada la quinta nos viene apagando.
Porqué me golpeas infamia del diablo
si el torso encorvado me está sollozando.

Un golpe, llorando ando y la pena conmigo acabando.

No sé si vez alguna estimaste mi vientre
y la enarbolada alberca donde casi siempre
a un cristo rogaba entre azorados dientes
que no te asaltara bebido la muerte.

No sé; maltratas si gastado te sientes,
es que no tengo culpa de tus reveses,
de indicios de bofetones que envejecen
en hematomas supurantes y sufrientes.

Diez golpes, llorando ando y la pena conmigo acabando.

A.. .a…apocado zorro , eres nada,
infame, miserable, medio hombre sin palabra;
si en mi han de ser besos tus bofetadas,
en ti han de ser condena mis desgracias.

Cruenta esta carne responde
vacilante en espanto uniforme,
en súbito odio que gotea y se esconde
distante de ti, lejos no se donde.

Cien golpes, llorando ando y la pena conmigo acabando.

Porqué me golpeas diablejo atrevido,
yo nunca me oculto si sé que has venido.
Porqué me atormentas maldito bandido
ya ves que a tus zarpas jamás he temido.

Mil golpes te llamo y no me hacen amarte.
Perverso veneno no es por agraviarte,
déjame en libertad, vuelve a embriagarte,
ligera será tu ruina, también será olvidarte.

78
Mil golpes, llorando ando y la pena conmigo acabando.

Porqué me golpeas desaire barato,
no ves que ni tuyas mis formas ni el llanto.
Que sombrío es vivir con tu desencanto
si justo al aproximarte ¡Ay! ya estoy llorando.

Sebastián Galvis A. (1985, Manizales-Colombia), samuelastor@hotmail.com. He dedicado 12 años de
mi vida a la composición literaria y actualmente soy estudiante universitario y líder juvenil.

VIVIAN LOFIEGO
EL ESPACIO VACÍO

La ventana mínima en lo alto de la pared
gastada de respiraciones de otras,
tragaluz al compás del día y la noche
un incesante giro de la tierra, yo sin danza
uno, en mi memoria, un rostro mío perdido
una máscara gastada por erosiones
Duermo y al despertar no cuento los días
no hay tiempo, hay penumbra de mí en
una cárcel, un caleidoscopio de mujeres
de rostros desconocidos circundándome

Disparé segura, nadie supo que mis manos
eran nenúfares, el arma el fin de amaneceres
con pasos de loba a la pesquisa del ruido más
sigiloso ese ruido que se multiplicaba en el silencio
Alboreó sombrío ese día y había, casi como
una burla del cielo, pájaros negros recortando una figura
funesta, una proa anunciante de mal augurio
Las sábanas quedaron sucias y la ropa suya
manchada, matar es sencillo pero duele en el plexo,
La hiel del escarnio dio su savia estallando en
un otoño anónimo, hay una destinación segura
hacia el olvido, eso que llaman : la nada

¿Asesina? la herida abierta no reconoce la comarca del sueño

El caldo sabe a desdén, el pan es seco, sin embargo
amaba morder confiada las manzanas : Pomme d’amour
asadas con caramelo fino, con un perfume de vainillas
olvidaba bajo su dulzura crujiente el gusanillo que a veces

venía incluido amargo, ciego, perezoso
Era mi padre quien me compraba las manzanas
Mi madre también esperaba y pasaba noches enteras
sola alimentando odios tan altos como cordilleras
Pienso en sus zapatos de charol tan hermosos

79
en los paseos que hacíamos en los rosedales
en ese silencio que la envolvía y en la herencia
que me legaba con sus gestos, su costura
para que así ambas quedáramos en un solo corte

Un caballo solitario galopa bajo mi piel,
Las rosas están rojas ahora
El silencio que me envuelve
precede la muerte.

Vivian Lofiego nace en Buenos Aires en 1964. Autora de varios libros de poesía, libros de artista,
cuentos (fue finalista del concurso Julio Cortazar de la Universidad de Murcia en el 2005), de teatro.
Desempeña también una tarea como traductora: Bernard Noël, Supervielle, André Velter, Jean-Pierre
Luminet. Y como directora teatral. Sus ultimos libros : Pierre d’infini Ed. Atelier de Brissants. Francia
2005. Trad. del español por Claude Couffon. Naturaleza Inmóvi, Ed. Alcion. Argentina 2002. L’Arbre
d’Ariel Ed. Indigo. Francia 2001.Trad. Claude Couffon. Publica en el Mercure de France breves ensayos
sobre la poesía. 2006-2007 Participó en varias antologías, Monstruos, antología de la poesía argentina
,Ed. Fondo de Cultura Económica. 2000. Poesía del Siglo XX en América Latina. Ed. Lafont, colección
Bouquin.

80
Me permito mujer

81
ALBA AZUCENA TORRES
ES MI HERMANA LA QUE LLORA
A Trina Quiñónez.
Es mi hermana, la que llora
sin lágrimas.
Desgarrada en poemas.
La de la piel turmalina-negra
Mordida de serpientes,
Mi benedictina, mi Santa Hildegard
Poseída, amada en el cielo del infierno
Aterrada por el sol del mediodía
desmayada en la noche.
Es ella que te llama
Sus pedazos de obsidiana como brisa negra
llueven en la noche.
Viajero: si alguna vez en el centro del bosque miras
Cómo crece una lila, y no hay luna.
O una sombra herida de luz se esconde tras un árbol.
quizás sientas en el pecho un puñal de incertidumbre.
Es ella que te llama,
y su espíritu te dice: escribe y habla.
No lo dudes.

ALTER EGO

Es mi herida abierta
Sangrando agua
Mujer pelo tornasol
Para engañar crepúsculos
Llegando a la edad del centro
Recorrida por el éxodo de animales salvajes
Que viven en su piel y en sus vísceras
Soy Yo, que aún tiemblo
Ante una frase tuya
Y tengo miedo de dios y del infierno
Soy Yo, muerta de tanta soledad
Y en desacuerdo con esta niña
Que también soy yo
Arañando recuerdos
Desde el momento en que mi madre
Me arrojo al mundo.

Alba Azucena Torres. Poeta. Nació en Chontales, Nicaragua en 1958. Licenciada en Arte y Literatura.
Reside en Moscú desde mediados de la Década de los ochenta. Miembro de la unión de escritores de
Rusia y de ANIDE en Nicaragua. Trabaja para la federación Internacional de Escritores del idioma
Ruso, para América Latina. En ese país ha publicado dos poemarios, en 1998 y en el 2001. Bibliografía:
Solos bajo elcielo (poesía). (Moscú: Editorial Globus, 1998). Cuando la lluvia /Когда дожди / When it
rains (poesía, edición trilingüe). (Moscú: Editorial Globus, 2001).

82
ALBA BRENDA MÉNDEZ ESTRADA
DIGO QUE NO SON SUEÑOS

Con la mujer que soy,
he soñado
el trueno de una bala
sobre mi sien.
La bala de la muchacha solitaria.
Los órganos intactos de fuego y vértigo;
buenos y sanos, fueron hacia otros cuerpos,
trasplantados.
Todos intactos, menos uno:
el cerebro.
Verás sus ojos en otra joven, me dijeron;
aspirarás olor de sus humores desde otra piel, quizá.
Sano riñón,
hígado limpio, vesícula de amargos jugos:
vivirán.
Soñé y eran mías
neuronas, nervios muertos y
vivo, el corazón entero de la muchacha de dieciséis.
(sueño el cuchillo que me atraganta,
miro el rasguño; es uno sólo y cubre
mi piel entera).
Junto a la joven de dieciséis camino.
Que no es un sueño digo cuando de niñas,
adolescentes, madres, ancianas, hermanas mías,
junto pedazos
y me despierto, y quiero,
quisiera, sonreír al verme,
yo que a veces,
voy
en el cuerpo de sus fantasmas.

Alba Brenda Méndez Estrada (Caborca, Sonora, 1951). En su estado natal estudió Literaturas
Hispánicas en la Universidad. Egresada de la Normal Superior de México, ejerció la docencia 28 años.
Casa de la Cultura de Sonora le publicó en 1989, el poemario: De cierta palabra. La UNISON, en 1998,
el libro de poemas No quiero ser quien cuente y en 2007, Ed. Garabatos, Olaí: Ser del Tiempo, poemas.

ALBERTO NERI MORENO
IRMA

Has violado mi libertad
Me cogiste en el maní
comió fingiendo demencia.

Dominas territorios
Las batallas terminan
En el campo de la verdad.

83
Sola estoy
Me llamas prostituta
Traicionándome.

Hoy mis labios
Son sucios por ti
Cuando censuras mi verdad.

No quiero recordar mi nombre
Porque te tengo temor cuando me tomas
Y acabas con mi virginidad.

Solo tú sabes
Ser plástico y presumir de tu miembro
Una y otra vez.

Ahora no sé cómo me llamo
Acaso Gloria, Ana.

Al acordarme de ti extraño mi identidad
Irma me llamo
Despierto en donde ya no hay dolor
Solo Venganza.
Cuando me llamas.

Alberto Neri Moreno Nació en Guadalajara 1981. Terminó la licenciatura en filosofía. Primer lugar en el
séptimo concurso de poesía Prepa 11, ganador de FIL Joven 1998. Mención honorífica en el octavo
certamen poesía, preparatoria 11. Participación en el concurso del taller impartido por la escritora Kyra
Galván, 2007 (Capilla Elías Nandino). Dos años fue al taller de Raúl Bañuelos. Ha trabajado en revistas
como Zonika, Assesismos, Ronda Jalisco; actualmente en Fedra. Es miembro activo del taller de Patricia.
Medina. Coordinador y locutor desde hace un año en la estación de radio www.radiosuckx.com.

ALEXANDRA BOTTO
EN EL PRINCIPIO CREÓ DIOS A LILITH...
Y CUANDO SE LE ESCAPÓ TUVO QUE SACAR
UNA COSTILLA DE ADÁN PARA CREAR A EVA

Tú me miras
y sabes que no he sido
tu criatura normal y predecible.

Soy la huraña,
la esquiva
y mi santa voluntad
Soy mía,
sólo mía.

Y no tengo una fotografía familiar en la repisa
y un perchero para colgar los abrigos y las bolsas

84
Sé que algo quieres matar con tus labios
cuando me hablas y yo rechazo otra cerveza
por mantener mis fauces listas,
por ver si morirás bajo el látigo de mi lengua.

Al fin que mi boca es muy mía y no te ha prometido nada.
Das un sorbo a tu botella,
me sonríes.

¿Sabes tú cómo laten las heridas?

He resucitado en cada golpe
con esta llaga que colmo de razón
cada mañana
y no lloro por esta larva que llamamos vida
ni siento nostalgia frente a los vitrales
de la iglesia.

No conozco el remordimiento
ni su llovizna de sal.

En cualquier momento doy un tirón a la mesa puesta y a ver,
qué le vas hacer,
cómo vas a detenerme,
qué me van a importar a mí los lugares comunes,
o que mi silencio te desangre.
Regresaré con el resto de mis días,
no importa.

Me queda mi afilada garra de pasión en la mirada
y, por si las dudas,
algunas víctimas dispuestas.

Alexandra Botto, Monterrey, Nuevo León, 1964. Mención de honor en poesía de la Fundación para las
Artes de Tepic, Nayarit ‘92/ Segundo Lugar en cuento , La Rocka 2005. Ha publicado: Días de Viento,
editorial Homoscriptum 2007. Correo electrónico:alexandrabotto@aol.com, ale_botto1@yahoo.com.mx.

ALICIA ALBORNOZ BUENO
ALCATRAZ SIN AGUA

Escaparate quieto
el tiempo se detiene

Cansancio largo de silencios

Mi pensamiento es un pez
que hil-va-na el agua

Densas las horas
madeja de relojes atrapados en la arena

85
Ansiedad de alas en el firmamento

No sé por qué me invade la tristeza

Prefacio

Simulacro de muerte

Pesadilla

La casa no es la misma

Las risas sólo habitan
las paredes mudas

Es una herida la tierra

Alcatraz sin agua
el alma se derrumba

GOTAS Y HELIOTROPOS

En paréntesis de invierno
vestida de letargos
la vida espera

Substancia pierde el tacto

Como intensa piedra
en el camino abierto voy

Lo cotidiano me estrangula

La vida
-océano turbio-
selva de corales negros

¿Dónde el rayo de luz?
¿Dónde la lluvia
que promete surcos
en la tierra yerma?

La memoria
boca sedienta de luna
frasco de perfume

El mundo me reclama

86
Péndulo soy
en el color del tiempo

Quiero un reposo de musgo

Quiero una pausa en la estepa

Un recreo de gotas y heliotropos

Alicia Albornoz Bueno nació en Quito, Ecuador. Cursó en la UNAM Letras Españolas e Inglesas;
Maestría en Humanidades en la Universidad Anáhuac. Catedrática de Literatura y Estudios
Latinoamericanos en Universidades de México y Ecuador. Autora de La Memoria del Olvido,
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; La Voz del Paisaje, 1993, dos ediciones. Participó en el
libro de cuentos Veneno que Fascina. Ganó el Premio Nacional de Cuento Tintanueva 2006.

ANA MARTÍN PUIGPELAT
SI LAS COCINAS HABLASEN
Cocina. Atemporal. La luz según avance la escena podría tornarse a rojo, pero no rojo puticlub, rojo
sangre, rojo hostia en la piel, rojo arrebol. Voz en off.

Dolor es otra cosa,
dolor es diferente.

Si yo tuviera brazos o una lengua precisa.

A veces la golpea contra mí
y siento su calor
y entonces un olor se impregna a mis paredes
y sé que huelo a miedo como ella
y sé que huelo a sangre
-yo que nunca la tuve-
y sé que huelo a humillación
y sé que duele.

Pero el dolor es otra cosa.

El dolor es mirarla cómo calla
cómo mira sin ver por si la espía
cómo seca sus lágrimas igual que seca un plato
cómo seca su sangre igual que seca el sur
cómo esconde su cuerpo del presente
cómo muere en la tarde.

El dolor para ella es otra cosa,
lo supe desde siempre
pero no me lo cuenta.

Ayer cogió un cuchillo
recorrió con su filo límites de mi espacio
y luego por su piel
dibujaba los signos de los gritos que ignora.

87
Entonces tuve miedo,
olía como ella
y no pude gritar.

Mas no tuve dolor,
dolor es otra cosa
que una pared no entiende.

GÉNERO

Ser mujer impone cicatrices
que ni el destino sana ni lamenta.

Ana Martín Puigpelat (Madrid.-1968) Libros de poesía publicados: Los amores de los días
equivocados, Álbum de fotos, Los enemigos del alma, Naranjas robadas, Estado de nori,. De la noche a
la noche. Está incluida en varias antologías y obtuvo los premios: Jóvenes creadores del Ayuntamiento de
Madrid, Ciudad de Miranda, Voces de Chamamé, Marina Romero y La bufanda. Trabaja habitualmente
en montajes teatrales y ha estrenado varios textos.

ANA MARÍA FUSTER LAVÍN
DUELO DE PRIMAVERA

Para Elena

“y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte
Y sonríe detrás del viento a mis delirios”
Alejandra Pizarnik

Quise morir de cartas y calendarios;
dejar la muñeca azul y ser tan sólo la niña morada.
Mis manos se derriten de pétalos rojos
y es que mi flor se ha vuelto pájaro y ha volado.

Me miro al espejo de quince primaveras,
acompañada de viejos y nuevos hábitos:
robarle una esquinita al pan,
o un chocolate a la abuela,
a veces, muchas, los libros de una biblioteca escondida
para hurgarlos con mis dedos salados, aún húmedos,
y luego de gemirme mujer,
de correrme la entrepierna vecina,
pero ahora tan sólo deseo morir de recuerdos y diarios.

Soy la dicotomía de las edades:
desde la nana de mamá
hasta los ronquidos de papá;
o la mano perdida del cartero entre mi falda
la mía, hacía las palabras en su cartera marrón;
ahora mi vientre fecundo escribe el último verso,
la muerte de la jaula libera mis alas

88
para dejar de ser también sombra de niña morada.

Aquí voy terminando mi despedida;
el libro de las tentaciones me hizo su esclava;
no me lloren por lo contado;
al fin he dejado de soñar:
la muerte deseada se me viene encima;
la vergüenza peregrina escaleras arriba,
al final del pasillo, segunda puerta color lila.

Mamá me mira y sospecha, pero no pregunta;
hay verdades que duelen más que los gritos,
y lloro en las madrugadas a falta de silencios;
mis manos de pétalos rojos ya derriten.

Mi imagen fantasmea;
todo concluye como debe ser,
no quiero pétalos sino muñecas para las niñas abandonadas;
ni rituales sino cenizas en el mar.

No me esperen en verano para un campamento de olvidos,
entreguen mis zapatos y mi ropas a la luna;
quiero permanecer loca, rota, tras un espejo
todas las miradas perdidas las dejo bajo el árbol del jardín,
me despido, la jaula fue traicionada,
mi flor se ha vuelto pájaro

y emprendo el último vuelo.

Ana María Fuster Lavín, San Juan, Puerto Rico. Narradora y Poeta. Libros publicados: Verdades
caprichosas (First Book Pub., 2002), Cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña; Réquiem
(Ed. Isla Negra, 2005), Novela cuenteada, Premio del PEN Club de Puerto Rico; El libro de las sombras
(Ed. Isla Negra, 2006), Poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña; Leyendas de misterio
(Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles; Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007).

ÁNGELES LOMBAO
SOMBRAS

Primero fue el carmín.

Un color más discreto, más elegante dijo.

Y te pusiste un brillo entre los labios
imperceptible como las renuncias.

Vino después tu tiempo libre,
poco prudente para vestir
a la señora que tenías que ser,
esa dama perfecta, siempre a tono
con el miedo que tocase ese día.

89
He visto como te encogías
revisando el color de tu piel
antes empuje, brío, insólita ceguera.

Buscabas cierzos.
Indagabas la razón de una nube
amarilla que se había metido
en tu almohada con picor de epidemia.

Una nube que te incluía toda
sin resquicios, sin desagües
ni aleros. Una nube con augurios
de ser más oscura.

Te he visto impidiendo
que el sol secase tus orillas.
La mirada perpleja como un golpe
de efecto. Perjurándote.

Me quedé en tu balcón, a esperar
el regreso de aquel rojo carmín
a tus labios. A esperar tu memoria.

Una noche, te imaginé de pronto
cargada de rocío, y corrí a rescatarte,
a romper tus galernas.

Cárcel de músicas, llanto de almíbar y hospedaje.
Allí estaba la sombra de tu cuerpo sin tu cuerpo.

Acusándonos.

Ángeles Lombao, Coruña, España

ANGÉLICA PÉREZ
EN LA JAULA QUE TENGO POR OJOS

En la jaula que tengo por ojos
hay una mañana gris que se disuelve
¿por qué la lluvia?
que salga el sol de su trampa
amarillo
ardiente
y que tapice las paredes agrietadas
que me joden la existencia

TENGO UN NOMBRE CIEGO

90
Tengo un nombre ciego que va de caída
entre gritos y muertes
busca salvaguarda

toma del gentío su boca
para ser resonancia
en días de luto

a punto de vomitar
me santifico
y maldigo a tragos mi nombre.

Angélica Pérez, Radico en Tlaquepaque. He asistido a dos Diplomados en Creación Literaria, uno de
Poesía, narrativa y cuento y otro de Periodismo cultural, Dramaturgia y Guionismo. Participé en el
Encuentro de poetas en Zamora, Michoacán. He publicado en las revistas Antártica Literaria, periódico
La manzana, en la compilación: Verbo Cirio V en, en la Agenda Diario Antología de Literalia Editores,
en Memoria del Relevo, y en la Antología 100 poetas del mundo. Mi poemario Umbrales fue publicado
por Literalia Editores.

ARELY MEDINA
PARA ADVERTIR DE LA MAÑANA
En memoria de Brenda Álvarez
victima de cáncer.
.
De verdad dime que no.
Que no eres tú quien posa hoy para un cuadro fúnebre.
Que no han sido tus ojos los que han buscado la paz
que hoy nos han robado.

De verdad dime que no.
Que no fuiste tú quien se quedó en una camilla tirada.
Que no has sido tú la extirpada por la enfermedad y el dolor.

Porque la pesadez que hoy han sustraído de tu pecho frágil
se ha volcado en alas de miedo,
que por la noche la misma pesadilla que se convierte en realidad
no se deja abandonar.

Y la mano de Dios...
Y la mano de Dios sólo ha elevado tú alma
al igual como cuándo los gallos elevan su canto para advertir de la manana.

Y sólo tú...
Y sólo tú conoces el pezar de las estrias ambrientas
que carcomían tu respiración.
Y sólo tú platicabas con el nimbo;
cual cáncer como contrato con la oscuridad.

Mujer de armadura transparente.

91
En tu vientre lleno de vida
y con espasmos de alegría
es que tú en lágrimas te convertías.

Tus manos lángidas y
dispuestas al destierro de los infieles
se volvían ásperas al conjuro de los incrédulos.

Hay de ti mujer de armadura transparente.
Que con tu antorcha de esperanza
uniste más fuerzas que un batallón sin fe.

Derrocando almas oscuras
que por las noches te querian perder, y
tu vientre pesado no te decía que hacer,
es que te undiste en la lucha sin fin.
Tomaste la espada que por emblema
lleva la desición,
y te lanzaste con el grito de victoria que
salía de tu corazón.

El mundo invencible te postraba la muerte
como único triunfo que podrías merecer.
La vida rápida y vana te daba
ofensas sabor a miel.
Y los rostros humanos se transformaban
en fauces ambrientas.

Tú, mujer de armadura transparente
¿A que ejército puedes pertenecer?

Tu cuerpo al descubierto
lleno de secretos, lleno de improvistos
agitado y maltratado por tus batallas
sabe que no hay fin,
y que la victoria se busca día a día
cuál alimento del alma.
Que en tí mujer;
se convierte en leche dulce
se convierte en vietre perpetuado.
Y te convierte en la mujer de armadura transparente.

Arely Medina, nace en Guadalajara en el ano de 1983. Estudia Fílosofía en la UDG, logra un
intercambio a la Universidad de Bayreuth, Alemania con estudios de Germanistica. Escribe para la revista
“Expresión mosaiko”y “Fedra”. En el ano 2006 colaboró en “Radio Lora Schweiz” en Suiza con un grupo
de activistas en contra de la trata de blancas. Actualmente trabaja con un proyecto de tesis sobre el
concepto de la mujer islámica, buscando su reivindicación.

ARGENTINA CASANOVA

92
MUJER DEL MAL

Tengo bajo la piel el aliento de la muerte
hierve dentro de mi y me hace pronunciar su nombre
mi cuerpo deja de ser latido
es un clamor al cielo desde los márgenes del infierno
el tiempo no transcurre
el dolor no se detiene desde su profecía

-Nunca salí de este foso
cambiaron las lunas
hubo otros soles y la muerte no me dejó partir-
Estoy en espera del último día
¿Cuándo veré a las aves emigrar de esta tierra?
En el abismo de mi cuerpo hicieron el río donde nació el dolor
Tantas lágrimas dejaron sequedad
no hubo llanto para los años venideros
me revuelvo y mi voz es el grito del animal

Una vez más el alma vuelve por el cuerpo
sin el latido de vida
ese asomo de voz que lo hace humano
También dentro de nuestros cuerpos hay abismos
ausencias que se prolongan hasta abarcarnos todos
contagian lo que tocamos
Mi cuerpo
el agujero de todos los tiempos
Algunos seres albergan dentro de sí la muerte
se les aloja en el vientre
incapaces de dejar a Dios darle espíritu a su progenie.

Argentina Casanova, nació en Campeche, México y ha ganado los Juegos Florales Nacionales de la
Universidad Autónoma de Campeche, México 2007, el Premio de poesía en los Juegos Florales
Nacionales “Anita Pompa de Trujillo”, Hermosillo, Sonora, 2007; Premio Estatal de Poesía “De Mujeres
para Mujeres”, 1999, -Premio de Poesía Estatal “Por Nosotros”, 1993, otorgado por el Gobierno del
Estado de Campeche.

ARIELA CÓRDOBA HERRERA
AQUÍ

Aquí
despojada de los sahumerios de la abuela
me desinfectaron la ilusión.

Invadida
como una ciudad
con cañerías, luces y bocinas.

lacerados los coros
de las rondas.

93
Lápices y libros
curtieron la conciencia.

Así fue,
desde la cúspide
de mi columpio amarillo
a ese confuso pabellón,
donde inadvirtieron mi sensibilidad.

Les dejé mi cuerpo a ras
de sus posibilidades,
me devolvieron apuntalada,
enervada de metales,
poderosa en mi derrumbe.

Al despertar
retorcí mis músculos.
Parí una poeta
en la saeta de la negra.

Ariela Córdova Herrera, nació en la ciudad de Los Andes, Chile. (Padece una distrofia muscular
progresiva). Su interés por la lectura la lleva a escribir a temprana edad. Fue premiada con Mención
Honrrosa en el concurso de las Juventudes Comunistas en el año 2002. Publica el poemario Bravío
Desencanto, año 2006. Participa como jurado en el concurso “cuento y poesía” de la Ilustre
Municipalidad de Las Condes , año 2006-2007-2008.

BEATRIZ ALICA GARCÍA N.
LA PERFECTA AMA DE CASA
Tu eres la mujer
cuyo hombre no quiere
que salgas de casa
la mujer cacerola
la mujer biberón
la mujer sólo madre
la mujer de servicio
la mujer puntual y lista
la mujer entre cuatro paredes
la mujer que sólo sale con sus hijos
la mujer sin voz
la heroína anónima

Eres la mujer sin rostro
que fervorosamente elogia y aniquila
entre comerciales
este hombre robusto de la televisión
que dice
que en la calle hay muchos peligros
que en la calle matan
a las mujeres buenas como tú
y por eso es mejor que estés en casa

94
Nadie te ha visto
nadie te oirá hablar
de tus angustias domésticas
entre comerciales navideños
-a tu marido sí-
pero tu no tendrás
tus quince minutos de notoriedad

Pero tu marido dice

que tú eres la perfecta ama de casa.

(De Parque de diversiones)

MUÑECAS ROTAS

a Marisela De Abreu

-Hemos dejado de sonreír,
me dice una amiga.
-Es cierto, digo, cada vez
nos cuesta más.

Es honda esta noche
y no sabemos cuán larga va a ser.

Ahora yacemos en un oscuro rincón.

agosto, 2002

(De A la caza de un Blade Runner)

Nota: estos textos están editados en mi antología poética Lugares olvidados (Caracas: Monte Ávila
Editores, 2007)

Beatriz Alicia García N. Lic. Letras. Venezuela bealgarna@yahoo.com. Obra publicada:
Matarilerilerón. Caracas: El Pez Soluble, 1999. Acto de fe. Maracay: La Liebre Libre, 2000 Lugares
olvidados (antología poética). Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2007. Postales sin
destino. Caracas: La Diosa Blanca. (En proceso de edición). Premios recibidos: Premio Víctor Valera
Mora de Poesía, otorgado por la Universidad Central de Venezuela, 1990, por Ciudad oscura. Mención
de honor. Premio Municipal de Poesía 2007 por el libro Lugares olvidados.

BENITA LÓPEZ PEÑATE
MUJER MIL VECES ROTA

Rota y mil veces mujer vuelta a romper,
y, véanme aquí, mujer mil veces vuelta a componer.
¡Me rompen, me rompen, me rompen
los golpes del asfalto en el cemento!
y ¡ me cosen, me cosen, me cosen

95
las raíces del planeta!
Por mi sangre corre la sangre
de miles de mujeres rotas,
¡¿cómo rendirme, pues, ante cada herida?!
¡ se derramarían miles de sangre con la mía!
Ante cada herida me sumerjo
por debajo de la tierra y de los mares
y como un volcán salgo mujer con vida
frente a la vida.

PAQUITA

Entre tropiezos de risa,
por no saber fecha a su vida,
Paquita responde con verdad
que sus años
son cuando la guerra.
Con cuánta verdad
respondió Paquita su edad
pues, ella, nació con muchas guerras:
Paquita recién nacida,
Paquita niña,
Paquita mujer:
Paquita naciendo
creciendo...
Paquita con muchas guerras
con muchas guerras envejeciendo:
guerra civil,
guerra del hombre,
guerra del hijo...
Paquita cumplió muchos años
cumpliendo muchas guerras.

DIAS DE REGLA

Por mucha imaginación
que yo ponga entre mis piernas,
yo, a mis días de regla,
no los puedo llamar
días de pétalos rojos,
ni días de ciclo interlunar
ni de encuentro cósmico
con el universo;
simplemente me siento
fiera herida
en un campo de batalla
de óvulos rotos.

96
Benita López Peñate. 1963. Gran Canaria, Canarias, España. Licenciada en Derecho. Asesoramiento
durante 10 años en Centro Municipal de Información de la Mujer. En 1999 autoedité un libro de poemas
sobre mujer.

BRENDA MEZZINI
NOCHE, NIÑA, REZO
(fragmento)

A la locura le hablo con tu mismo
nombre. A la noche. A los espectros.
A mis voces. A mi llanto, a mi anhelo
y a mi espera.
Nunca sabrás de todo mi dolor.
Como si escuchara esta música que me
balancea. Nocturno canto.
Sombra de mi voz. Luz de mi deseo.
Ñiña de mis sueños que nunca callas.

Brenda Mezzini. Estudios en cine, teatro, música, pintura y literatura.-1989: Diploma de idioma
alemán(Deutsches Sprachdiplom II ). -1990: Curso de inglés en Regent School, Londres, Nivel Elevado. -
Breve ensayo y traducción de poemas del inglés de Sylvia Plath (2007). -Traducción al alemán de
Antologías de Poetas Argentinos para un evento en Viena, en junio de 2008.-Dos libros publicados y un
blog de poesía.

CANEO ARGUINZONES
VESTIDO
De modo que vestirme de mi madre,
va dejando pacientes pechos
carnosos, una piel endulzada de espasmos,
y el hallazgo de mi rostro.
Puedo cortejarla, pretender procrear de ella una miseria estreñida,
honda, crearme de la nada.
Marcado en tajos de aliento, y de fe, viene apresurado el hilo que
teje piel y carne, hija y madre.
El ceño se frunce, forja una cáscara mientras se adhiere y descansa,
aveces deshecha.
La textura de mi magro carácter, una concha materna y añeja.

DE VIRGEN Y BESTIA

Soledad virgen que vuelves preñada.
Madre pudorosa
corres con lascivas cadencias
las miradas infantes
anidadas en el tórax común.
Parásita madre que padece tristeza y fuga de súplicas
sublevas la sangre acanalada,
denotas la continuidad de las horas.
Besas al infante en su sexo y pululas
– sin mirar a los ojos –

97
con todos aquellos pajarracos que silban el gruñir del supremo.
Ya no hay noches ni cobres que enjaulen tu desdén.
Esculpida de piel y arañazos,
es la mueca,
la culpable de las felaciones
de quien llevas en brazos.
Acústica y propensa a la
Distancia
Distancia
Distancia
Tu voz consagra la dulzura de un nonato sagrado
y el verdor de los escrúpulos humanos.

Caneo Arguinzones Nacida en Caracas, Venezuela, 1987. Estudiante de Literatura de la UCV. Realicé
talleres de poesía en el CELARG con Gabriela Kizer (2005) y Armando Rojas Guardia (2006). Entrevista
en la revista literaria Circunvalación del Sur (2004) y La Vaca Multicolor (2005). Dedicada a talleres y
recitales en espacios no comunes, en conjunto con las comunidades. Dentro de cárceles, barrios, y bares.

CAROLINA DÍAZ
OTRA NOCHE

Otra noche,
Me encuentro de nuevo
En otra noche
Que, dicen, promete un mañana diferente
Otra noche,
Me encierro otra vez
En otra noche
Que despide lo que en el día quedó,
(Palabras que con el viento huyeron,
vueltas de tuerca del destino)

Eso oscuro tan familiar,
Ese silencio que pesa,
Me hace sentir...
Otra de esas noches,

En la que vivo mi muerte.

EN ESPAÑOL

En español, los versos se fragmentan, dan vueltas
y llegan a donde no quiero ir.
Fue un desliz, un desliz de mi lengua atrevida
que encontró lo que tanto
escondí una traición de la mente,
un corazón rebelde y una frágil voluntad
lentamente, cubro lo que expuesto quedó
dos ojos tapados, una débil garganta
que todo calló

98
simples las cosas, complicado el idioma
no digo lo que pienso pero pienso
lo que no debo decir...en español.

Carolina Díaz,de 22 años, nació y creció en Monterrey Nuevo León, estudió la licenciatura en Psicología
y escribe sin otro fin más que catártico.

CLAUDIA BERRUETO
DETRÁS DE LOS MUROS DE ESTE VERSO
para gabriela aguirre

entonces se abrió un muro
y entraste con una habitación que no tiene salidas
y en la que estás sentado, contemplándome, en otra soledad semejante a mi vida
olga orozco
detrás de los muros de este verso
se oculta con su corazón mojado
y despierta
(siempre está despertando)
con su cuerpo convertido en un arma que le apunta.

un corazón tan mojado
que se brinda a todo,
y acaricia gatos
esperando la detonación:
dolor con pies listos para cruzar el umbral propio.

ni las tragedias durmiendo en los diarios de peluquería
ni las grúas soltando las rocas que edifican su habitación en cámara lenta
logran alejarla de mí,
pues camina detrás de todo esto
y me tiende su mano
--su corazón empapado—.

yo estoy ahí cada vez que despierta y su cuerpo la encañona
(ella siempre está despertando).

Claudia Berrueto (Saltillo, Coahuila, 1978) Licenciada en Letras españolas por la Universidad
Autónoma de Coahuila. Becaria del FECAC en el área de poesía (2003-2004). Becaria de la Fundación
para las Letras Mexicanas (2005-2006). Tercer lugar en el concurso de poesía Manuel Acuña (2006).
Colaboradora del colectivo lagunero NIT. Noche y poesía. Textos suyos han aparecidos en diversas
publicaciones a nivel nacional. Antologada en Pensar con los ojos abiertos II (UA de C), Anuario de
poesía mexicana 2006 (FCE) y Muestra de Literatura joven de México (FLM). En el fondo una
mantarraya es su primer libro publicado por la editorial coahuilense independiente Gota de agua.
Actualmente trabaja en la Coordinación editorial de la UAdeC.

CRISTINA TORO
DIAS DE SANGRE

Esto no lo entiendes.
Nunca te pasará.

99
Es cuestión de cuerpo,
de ciclos que no imaginas.
Son cosas de mujeres,
tal vez por eso forman parte de los secretos.
De estas cosas no se habla.
Son asuntos de resolver en el baño,
a solas,
con sigilo,
con discreción,
para que no se note
ni por fuera ni por dentro;
que no se sepa,
que no se sienta,
que no se vea,
que no se huela;
que pase
como si no pasara,
aunque pase
y nos asalte puntualmente
cada vez que no somos madres
y nos imponga a veces
su cuota de dolor,
acaso como precio por elegir la soledad.
Debemos ocultarlo
con culpa,
con pulcritud,
aunque nos marque con escándalo,
aunque nos haga sentir diferentes.

Estas son cosas que no entiendes,
tal vez porque nunca hablamos de eso,
porque es un asunto de sangre
sin herida visible.
Es nuestra sangre inútil,
la que el cuerpo desecha,
esa que nos recuerda
nuestra esencia animal,
esa que nos distingue como hembras,
es el grito del cuerpo
que nos conecta
con las demás animales,
con las gatas en celo cuando gritan,
con las yeguas que esperan la luna,
con los ritmos de los mares.
Somos marea alta
y marea baja,
tenemos menguantes y crecientes,
somos luna llena.
Nuestros senos lo saben,
nuestra piel.

100
Somos hembras:
Sexo femenino,
sexo interior gigante e invisible,
maquinaria atada al reloj planetario.

Esto no lo entiendes.
Nunca te pasará.
Son cosas de mujeres.
Del libro Cosas de mujeres.
Ediciones La Pluma del Águila
Medellín, 1995.

Cristina Toro. Medellín-Colombia. 1960. Actriz y escritora. Libros de poesía: Cosas de mujeres, Telón
de fondo, Apuntes de errancia, La humedad del fuego y Obsesiones nocturnas. Sus poemas han sido
incluidos en varias antologías colombianas: Antología de la poesía erótica colombiana del siglo XX, Juan
Manuel Roca, Taller de Edición. 2006, entre otras.

ELIANNE SANTIAGO
MUJER QUE MIRA LA LUNA

Fulgura en la oscuridad cada esquirla de su cuerpo,
se reconoce desperdigada en olvidos,
en historias rotas donde el deseo no fue
la ardiente marea que la encumbrara
como a una altiva diosa venusina.

Compasiva, en la mirada de la noche
relumbra una lágrima llena
fecundando el instante:
solitaria de siempre,
entregada
al vacío.

Una resonancia acaso las aproxima,
el extravío de un mismo lamento:
la una, fugitiva de su fuego inconsolable,
avanza rumbo a incierta rompiente;
la otra, eterna vagabunda de luz,
pena por la dilatada senda sideral.

Ambas, estremecidas por el luto de un imposible,
por el escalofrío de un semejante desamparo,
resplandecen porfiadas entre las sombras,
como el tímido primer rayo que teje
con múltiple prisma del rocío
una nueva piel para vestir la alborada,
como el calor que de entre las cenizas
reúne su rojo más esplendente
para honrar al viento.

101
Así, la Emperatriz Rota
sostiene la mirada de esa Luna mendicante
y bajo el fulgor de su amparo
reúne uno a uno sus fragmentos,
dispuesta a restañar la herida
y con la voz iluminar el camino
de las noches venideras.

Elianne Santiago (Toluca, Méx.). Estudió la licenciatura en Letras Latinoamericanas en la UAEM, y el
diplomado en Creación Literaria en la SOGEM, Estado de México. Se ha desenvuelto como catedrática,
correctora de estilo y, en el ámbito editorial, como coordinadora de la revista Castálida, del IMC. Ha sido
alumna de los talleres de poesía dirigidos por Enriqueta Ochoa y Óscar Wong. Actualmente se desempeña
como correctora de estilo para la revista La Colmena, de la UAEM; realiza estudios en psicología y una
especialización en psicoanálisis.

ELSA STEPHAN MEDEL
MUJER ROTA

Mujer rota,
mujer de par en par,
mujer de todos los días,
mujer a corazón abierto,
mujer extraoficial,
mujer a pinceladas,
mujer de pasa manos,
mujer autografiada,
mujer a tientas,
mujer al natural,
mujer a oscuras,
mujer a cuenta gotas,
mujer a la hora a cada hora,
mujer al tiempo,
mujer a domicilio,
mujer de antemano,
mujer anónima,
mujer al limón,
mujer orgánica,
mujer al por mayor,
mujer baja en colesterol,
mujer en hora buena,
mujer sin plomo,
mujer a granel,
mujer antioxidante,
mujer hoy no circula,
mujer p.m (postmeridiano)
mujer UV (ultravioleta)
mujer de plasma,
mujer de contrabando,
mujer sin número,
mujer de carne y hueso y por todas las omitidas: Amen.

102
Elsa Stephan Medel. Xalapa, Ver. México (1975) Psicóloga, egresada de la Universidad de las
Américas-Puebla. Master en Psicología Escolar, (Instituto Carlo Amore, Milan-Italia). Desde el 2005,
participación y obtención de reconocimientos en concursos de poesía como el 1er. lugar en el concurso
García Lorca, en Turín, Italia. Actualmente vive en Cambridge, Boston; escribe poesía y cuentos para
niños.

ELVIA DE ANGELIS
SUEÑO RECIENTE*

Sueño con mil hombres
al mismo tiempo.
Y mil piernas rotas.

Sueño con mil silencios
y mil desesperaciones.

Sueño con un pasado reciente
en la memoria. Difícil
como mi precisión en ser sola.

De estar sumamente
y saber al hombre ajeno.

De vivir masiva.

¡Sueño con mil silencios
y mil desesperaciones!

Con una navaja afilada
que atraviesa mi sensibilidad rota.

Imposible después de sufrir.
seguir sufriendo.

*del poemario Memoria de la Muerte.

Elvia de Angelis. Poeta, ensayista y traductora. Poemarios: Nostalgia plena (1982), No sé si el día miente
con su luz o si la tarde inventa una estrella (1983), Memoria de la Muerte (1987), Ave (1994), Fugaces
(2000). Traducciones: La poesía completa de Cesare Pavese ((2001). Mención “Traductor Ilustre”,
Edición XXXIII, Premio Monselice, Italia (2002). Ensayo: L’imagine umana (La imagen humana, Italia
2003). Antologías: Poetas sin fronteras (España 2001), I.R.P.E. 1951-2000 (España 2004), Encuentro en
la Pirámide 2004 (España 2005).

FLORITA VILLEGAS DE LUNA
LEGÍTIMA

Paso
el dedo
por el filo
del cuchillo
d e l e t r e o la cuerda

103
reincido en legítima defensa
vía tabletas
sin prescripción médica

Cavo la cuota habitual
de una fosa
que cada vez más me pertenece
y duermo
con sabor de azúcar
en los labios.
.
CADAPARTE

Cada parte
de mi cuerpo
es una isla
con código propio.
Soy
dermis
cáncer
vista a través
de un artefacto.
Granos de arena
atascan mis engranes
ángeles malditos
hilvanan
mis fisuras.

INTENTO DE SUICIDIO

Intento de suicidio
no.
Sólo un accidente
de cocina.
De la cebolla
a la vena
el cuchillo
reconoció su vocación.

NACÍ PRIVILEGIADA

Nací privilegiada:
mujer
de sacarina
diestra en la lucha
libre
contra los carbohidratos
y en empezar desde cero
calorías.
Traductora del mundo

104
en porciones exactas
sin penas que resistan
la gloria
de los milagros light
embotellados.
Privilegiada soy
mujer
costilla
pero sin grasa.

Florita Villegas de Luna, Chihuaha, México, es coautora de los libros Verbo Cirio VI y Memoria del
relevo.

GABRIELA BALDERAS
TULIPANES
A las dolls*

Durante todo el año
al deshojar la flor de fuego de Van Gogh
brotan muchachas en el arriate del deseo.
Es ofrenda su tulipán de tersa mácula
y su mutismo detrás de las vitrinas.

Qué especie de bulbosas carnes
sorben a diario litros de luz neón
para imantar miradas.

El dolor les sube por el tallo
hasta el subterráneo corazón
donde abrevan aromas.

Pagan su muerte con espasmos.

*Prostitutas de Ámsterdam, Holanda.

CARTA PARA ALEJANDRA PIZARNIK

Qué día la sangre quiere sentarse
bajo el silencio umbroso.
Los árboles asilen de tambores del sol,
y grabar en los ojos
la hojarasca ardiendo rabia en cada gesto
antes de morir.

Qué día la sangre quiere
ser ofrenda a la tierra
y abrirse sorda en marzo
sobre un campo de geranios

105
donde no crezcan piedras
ni el muérdago.

Quiere la guadaña del olvido
segar de la memoria
pájaros atroces,
la melodía del vértigo,
lo más escarpado de la garganta.

Qué día la sangre, Alejandra,
quiere romper en astillas su llanto,
pues vive despeñándose en el tiempo.

Gabriela Balderas ( México,1963). Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la
facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Obtuvo la beca del Centro Mexicano de Escritores (1990-
1991), la del programa de Jóvenes Creadores del FOESCA de Chiapas (1996-1997) y la del FONCA en el
mismo programa (1997-1998). Ha sido incluida en una veintena de antologías de poesía nacionales y del
extranjero. Es autora de Estaciones del viento, CONACULTA, Tierra Adentro, 1993. || Ojo del corazón,
UNICACH, Boca del Cielo, 2007.

GABRIELA ROBLEDO ACHÁVAL
COMPAREZCO Y DIGO

Demandan expropiar mi cuerpo.
Es legítimo según la ley.
El juez regulará copiosos honorarios.
Se habrá hecho justicia.
Declararán mi placer de interés público.
Hallarán la marca incandescente
de un hierro patriarcal sobre mi espalda.
Me sepultarán bajo sus escuelas, sus iglesias, sus cortes de justicia
por subversiva, por guerrillera, por tortillera, por poeta.
Me quebrarán por no torcer el brazo.
Me violarán gendarmes de todas las tropas.
Apelaré
esa ley que no tiene vigencia en mi cuerpo,
que me excomulga, me prohibe, me desaparece;
desnuda en el atrio
apelaré,
con los muslos, con el pubis, con los brazos, con las venas, con el cuello,
con las amígdalas, con el iris, con la córnea, con las uñas, con las rodillas no.
Apelaré
aunque Temis no se avoque ni escuche mi caso
apelaré con las tetas, con el puño, con los pies,
con las orejas, con las pestañas, con la espalda,
apelaré en presente en pasado y en futuro
del derecho y del revés
con los dientes, con la cola, con las pezuñas,
apelaré.

Gabriela Robledo Achával. Argentina. Premios obtenidos y publicaciones: 2006- Publicación del Libro

106
de Poesía: Agosto en mapas, Editorial Ingenio Papelero (Premio a la Actividad Editorial de la
Municipalidad de Córdoba) 1998- Publicación del Libro de Poesía: Última Estación- Editorial Argos.
(Premio a la Actividad Editorial de la Municipalidad de Córdoba).

GEMA LETICIA MÉNDEZ ESTRADA
UNA TAZA

II
Una taza
me platica sus historias
sus dibujos navideños
observan las mañanas de mis días.
Es marzo:
cocino, lavo, tiendo camas,
no reniego, vivo… reconozco.
A veces eso me agrada
porque mientras lo hago
platico con el gato
con los muebles
la nostalgia la distancia
y una foto de veinticuatro años.
Me tomo mis revanchas cuando vivo
me duplico o disocio
para recibir a Rosario
y a Huidobro por las noches,
tomamos café y conversamos.
Casi no duermo,
es por eso que mis gafas para el sol
siempre están cerca de mí,
así oculto las ojeras
cuando salgo de casa y voy al centro.
Nadie lo sabe,
compro cosas especiales (para sentirme mejor):
verduras alegres
ropa amable
fruta que canta
y tazas que hablan
…por las mañanas.

ABRO LOS OJOS

III
Abro los ojos
insomnio las horas
(debo mantener el equilibrio
de los días-familia
del trabajo y el cesto de la ropa sucia).
Destapo el día:
corro detrás de los minutos
síntomas esquizoides

107
manos hiperquinéticas
pensamientos verborreicos paranoias sutiles
regresiones
comida en la estufa leche en el refrigerador
jabón y papel higiénico en el sanitario
Manuel Maples Arce y el Estridentismo
nombrar lista cada vez
Salida a las seis
…quiero leer a Pessoa.
“Psicopatología de la vida cotidiana” -diría Freud-
La casa me aplasta,
sonrío… me dibujo unas alas

y s a l g o p o r l a v e n t a n a.

Gema Leticia Méndez Estrada, Guadalajara, Jalisco, México el 9 de Febrero de 1960. Psicóloga y Lic.
en Letras. Obtuvo los siguientes premios: Segundo lugar en el Concurso de Cuento, convocado por la
FPU; Segundo lugar en Poesía convocado por Extensión Universitaria. Primer Lugar en el concurso de
ensayo sobre Rosario Castellanos convocado por la preparatoria No. 4. Actualmente es docente en la
Escuela Preparatoria.

GLORIA SOTO ÁNGELES
FALTAN PALABRAS

Falta nombrar al nombre de todos los nombres.
Estoy hastiada de mi voz,
de los vocablos inalterables, sin quebranto.
Soy una convencida de que nuestros muertos calcularon mal:
¡faltan palabras!
Un ejemplo: cómo adjetivar el sin sentido (a esta palabra deberían casarla),
los sinónimos no enmiendan la negligencia de los economistas de la lengua.

En fin, me siento sinsentidosa, sinsentidora, sinsentidada.

STULTIFERA NAVIS
Hispania me espera,
cuando me marche se quedarán aquí todos mis libros,
el polvo será su sustento,
las palabras que guardan habrán de acribillarse unas a otras,
después no quedarán sino los besos y los dolores punzantes inéditos.
Ya lejos empezará la historia,
me cuestiono con seriedad si he de borrar las noches de espanto,
las tardes de espera desesperanzadora.
Estertores, berridos.
Habré de descocerme la sombra.
España es la garantía, quizá no de luz,
ni amaneceres con promesas.
Y aunque la barca sea anacrónica
y el avión carezca de romanticismo,

108
la angustia encontrará arrullo cuando la barca de los locos se redima con el mar.
Adiós piedras, adiós injustificadas tragedias.
El corazón tiembla pero el hierro habrá de ser piadoso

Gloria Soto Angeles, nació el 3 de julio de 1986 en Sn. Fernando, Tamaulipas; radica en Celaya hace 17
años. Actualmente cursa el 2do. Semestre de la licenciatura de Letras Españolas en la UGTO, después de
desertar dos veces en dicha Facultad y en la misma carrera. Su única publicación fue en la revista Sapere
Aude, leída sólo por quienes la publican.

GUADALUPE ÁNGELES
SÍ Y NO CORTAZARIANA

A Isabel Jazmin
Si hubo algo que yo le pidiera alguna vez a la escritura (léase poesía), fue lo que Julio Cortázar pide en este

“Encargo

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel seas tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
[...]
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
[...]

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.”(*)

porque tantas veces se ha dicho: no sabemos qué nombre nos pertenece, no lo revela la
vida de todos los días, si acaso, lo insinúa el abrazo de nuestros hijos, el viento de las
noches de insomnio agitando árboles oscuros, y se necesita la fuerza que sólo nace, no
sé todavía de donde, para decir en voz alta ese nombre intransferible, mi nombre.
De igual manera, es posible creer que sólo tras la muerte sabremos nuestro
nombre, pues Dios ha de leerlo, lo llevamos siempre escrito en la palma de la mano;
pero, sí, en lenguaje indescifrable a ojos humanos.
Porque mi nombre no es melancolía ni espera, no es desazón ni resentimiento,
no es morada de la soledad ni vacío ni tampoco incertidumbre. Está visto que mi
nombre sólo Dios lo sabe, y quizá el amor o un abrazo fraterno.
En esta vida ¿sólo el dolor me ayudará a deletrearlo, o el cinismo? No hay
espacio en ningún tiempo (tal vez sólo no en el mío), para armar una estructura
coherente que pueda ser mi nombre, porque no soy ni árbol (hogar de aves nocturnas),
ni suave marea, morada de los peces.
Me queda mirar mis pies cada noche, preguntar al silencio si convendrá, como
hasta ahora, en acariciarme sin reserva, me queda el cantar de los grillos, el recuerdo de
la tibieza del mar, saber cómo mi hija concilia el sueño, me queda la luz del atardecer,

109
para darme cuenta que vivo, que he vivido, sin que fuera necesario para ello conocer mi
verdadero nombre.
Aún deseo que la poesía me levante en vilo, me revele el misterio de su alquimia
secreta para enterarme de mi nombre antes de la muerte, para entender los mecanismos
que me llevarían “a merecer el canto”. Aún lo deseo. Pero quizá no es necesario que mi
deseo sea cumplido, tal vez la más alta poesía (y mi verdadero reino) es el abrazo de mi
hija, su conversación, verla vivir, amarla.
(*) Poema tomado del libro de Julio Cortázar “Salvo el crepúsculo” publicado por Editorial
Sudamericana en 1994.

Guadalupe Ángeles, Pachuca, Hidalgo, México, Premio Internacional de Novela Breve Rosario
Castellanos, 1999, por su novela Devastación. Ha publicado los libros de cuentos: Souvenirs, Sobre
objetos de madera, (ediciones 1994 y 2005), Suite de la duda; las novelas Quieta, y La elección de los
fantasmas, y el libro de prosas poéticas Las virtudes esenciales

ISABEL ACUÑA REYES
OJOS CANSADOS

Tengo miedo,
a levantarme un día
y descubrir en el espejo,
el rostro de un tiempo que jamás espera.

Ojos cansados...

Miedo,
a que pase sobre mi espalda,
e insolente me arrebate la memoria
junto con mis locuras de niña...
de mujer... de amante...
de amiga, de madre...
Y entonces,
no encontrar otra cosa más,
que trazas de recuerdos vagos.

Ojos cansados...

Tengo miedo,
a que un día no despierten nunca.
Mis ojos cansados.

Isabel Acuña Reyes. Tiene 39 años. Nació en la Ciudad de Tampico, Tamaulipas. Actualmente reside en
la Ciudad de Mérida Yucatán. Estudió arte dramático y cursó la Licenciatura de Obstetricia en
enfermería. Ha impartido las cátedras de Redacción y Comunicación. Actualmente se dedica a escribir
(poesía, reflexiones, novela y cuento) Imparte talleres de Teatro y Expresión Corporal y Oral en la
Secretearía de la Juventud, en diferentes escuelas y universidades. Estudia y practica Diseño Humano en
Neurolingûistica.

IVONNE GÓMEZ LEDEZMA

110
EVANESCENCIA
Blue now is the colourlove the drug I'm needinggot to keep this feeling
J. Harvey
a Sylvia Plath

Cómo llamarles lágrimas
a esos fantasmas fugitivos
que resbalan de mis ojos
cómo llamarle llanto a lo que nadie ve
nadie lo escucha
nadie lo siente mojándome las noches

no son lágrimas
ni ausencias

Recuerdo ese momento en que la muerte
jugaba entre mis dedos
recuerdo los demonios murmurando
entre mi pelo
que la verdad era verdad

y yo quería volar como las hojas
suicidas del otoño
quería nadar a lo profundo del olvido
y no me hundí

Ahora camino eternamente entre las páginas en blanco
mientras mi mano extraña sus tatuajes
mientras mi sombra dice que me sigue
que soy yo

y camino
y camino
entre esta asfixia en campo abierto
que no termino de cruzar

y no termino de salir

Ivonne Gómez Ledezma, Torreón, Coahuila, México,1979. Su poesía ha sido incluida en varias
antologías, además de revistas impresas y electrónicas. Ha participado en varios encuentros de poesía y
expuesto fotografía en muestras colectivas. Fue becaria del FECAC en la categoría de Jóvenes Creadores.
Fundadora de Nit, tríptico de poesía que se publica mensualmente desde 2003, y miembro del colectivo
del mismo nombre, donde realiza periódicamente lecturas de poesía sonorizadas y otros eventos.

IVONE ZAMBRANA ÁVILA
MUJER ROTA , MUJEROTA

Ven marido mío, tu que me estas mandando
y te vas quejando que me das la plata y el chancho
Yo soy la que cocino, la que lavo, la que plancho…
la que hago todo…¡y tu te sigues quejando!

111
Cuando discutimos es siempre por tu culpa
por que no me entiendes, y me sigues contestando
Yo no te pido más de lo que estás portando
no te doy del pez espina, ni de la carne pulpa

Que te grito, que te riño y que te maltrato,
pero, si tu te lo buscas, por no comprenderme
yo necesito tu cariño para que de amor no me enferme…
Quiero que me hagas feliz aunque sea un solo rato

Que te cargo, y te abuso y otras quejas…
Si te molesto por ser tan voluminosa, o tan gorda
yo te entiendo, y no creas que soy sorda
Si no te gusta, ¡por que no te vas y me dejas!

No te agrada que venga a comer mi madre
y de tu suegra reniegas
para que me friegas
por lo menos con ella hablas, y eso esta muy padre

Sé que estoy aumentando de peso
pero es por que tu no quieres darme amor…
y mira que yo te lo pido cada día como un favor
anímate, no te aplastaré si me das un beso

Que estoy comiendo mucho…
Que no me cuido, y que me he vuelto fea y mandona
tus insultos ya me han separado del espejo de Madonna
Es por tu amor por lo que lucho…

Ya me has dicho mil veces que soy una mujerota
Sé que he aumentado de volumen y de peso
pero no me preocupa, lo que me da pena no es eso…
Lo que no entiendes, ¡es que soy nada mas que una mujer rota!

Ivone Zambrana Ávila. Nació en Oruro-Bolivia; estudios secundarios. Realizó actividad en la Cruz
Roja. Aficionada a la poesía y al teatro. Pertenece a Promotoras legales OJDLM. Participó en concursos
de poesía y afines en los que ganó premios.

JAVIER GAYTÁN GAYTÁN
CONCIERTO PARA UNA MUJER ROTA

Pervivo en mí, en un cuerpo voluble que se quiebra,
herida acaso
por mi loca joroba silenciada
mi piel magra que toca desafiante
un luctuoso ir a costras por las calles.
Pervivo en mí —yesca— me contemplo
en la palabra que despierta ciega

112
y la coraza quiere despojarme.
Sombra que nace de un rudo lenguaje
hasta exhibir espuela de vagina
rota a la que le da por escupirme
amorosa carnada para el mundo
que en fosa abierta instaura nueva ruta
y me deja lluvia rasgada viejo traje
incoherencia de herida escalofrío
pesimismo que escarba mi alma bruta
y renace batallas que ya había perdido.

Javier Gaytán Gaytán. México, Distrito Federal Correo electrónico: mequier_llovizname@hotmail
.com. Estudios Superiores: Licenciatura en Letras Hispánicas UAM 1997-2005 (Titulado). Licenciatura
en Creación Literaria UACM. 2005-. Diplomado en Creación Literaria. SOGEM, 2000-2003.

JEANNETTE LOZANO
EPÍLOGO

I
Agua. Agua sin luz a la sombra de la luz. Agua creciendo desde el fondo.
Borbotones manan bajo el puente.
Las pilastras toleran la calamidad. Luego del remanso el fluir
de los reflejos en el río.
Hablas de la primera voz, y no la escuchas.
El río deja su estela doliente
y avanza.
Caminas la orilla y observas el coro de los pájaros,
el brillo dorado sobre las piedras.
Te detienes frente al cristal.
Un pequeño insecto de cuarzo te recuerda que existe un destino.
Preguntas la fecha, anotas el día sobre el papel,
sales de la tienda y sigues el curso del agua.

II
Pensativa, frente a una jarra de cerveza, llegan acordes de Mahler.
Casi es la música, y sin embargo, se desvanece en tus hombros la historia.
No, él no lloró. La voluntad tiene su límite.
El látigo, la castración del buey, el barritar del elefante
y su grupa de plomo.

III
Das un sorbo y la espuma
revienta en tus labios.
Mirar el río bajo el puente te consuela,
el óxido en las efigies de los reyes,
la corriente deslavando las pilastras de sillar.

Cae el sol y mancha el oro
de las tejas.

113
IV
Te encaminas al hotel y llevas aún el amargo sabor de la malta.
Te ofrecen florines por dólares, miras las vitrinas repletas de antiguallas,
los íconos contra la pared, los muebles de maderas de Flandes,
las tallas de perla incrustada.

V
Ah, si sólo pudieras llenar tu casa de bellas cosas de otras épocas, repetir
las palabras del propietario:
“Esto perteneció al archiduque y a su nieto…”,
simular una historia que armas como el poeta el rompecabezas,
contar una y otra vez el derrumbe de la casa quemada,
el colchón ardiendo, la tía ciega gritando desde el zaguán… No, nadie te creería.
En poesía la historia es calumnia. Las cosas de la estirpe se callan.
Son otros los momentos del agua.

Jeannette Lozano. Ha publicado entre otros Mujer dando la espalda (mención al premio Ramón López
Velarde), Desierta Memoria, (Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta), Todo antes de la noche, 7
Visones,en colaboración con Gonzalo Rojas, Los momentos del agua, en edición bilingüe inglés-español.
Ha traducido a Primo Levi, Alda Merini, Charles Wright, Roberto Carifi y actualmente prepara una
antología de poesía norteamericana con textos introductorios de Harold Bloom.

JOSEFA PARRA
AMARGA

Flor de la arena amarga,
mi desdicha. Bajando
como por la rendija diminuta
del reloj que me abre los sentidos.

Tierra en forma de vida,
mi desdicha.
La siento desclavarse
y clavarse después.
Son sus raíces
una súbita mezcla de medidas:
capacidad y tiempo, altura, números
de zapatos, portales y teléfonos.
Tan dentro ya de mí que se me acaban
en donde yo termino, que me ocupan
lo que ocupa mi cuerpo, mi desdicha.

Josefa Parra -Jerez de la Frontera (Cádiz), 1965-. Poemarios publicados: Elogio a la mala yerba (Visor,
1996), Geografía Carnal (Diputación de Cádiz, 1997), Alcoba del agua (Quórum, 2002), Caleidoscopio
de Venus (César Sastre, 2005), Tratado de cicatrices (Calambur, 2006) y La hora azul (Visor, 2007), y el
álbum ilustrado Oficios imposibles, junto al pintor Carlos C. Laínez (AE, 2007) Galardonada entre otros
con el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven 1995, Accésit del Premio de Poesía
Luis Cernuda 2000 y Premio de Poesía Unicaja 2006. Ha intervenido en diversas antologías y colabora en
prensa diaria y revistas de literatura .

LAURA ALEJANDRA CAZZOLA

114
LACURA
Siempre hablan de un loco,
hablan tanto que me acuesto boca abajo
para hundirme en otra voz
levanto la cabeza
asustada
ahora sé
que no quieren estar solos
que no quieren estar todos
busco algo,
todo está lleno de cosas
que no entiendo
viene hacia mí
y los ojos se le achican de risa
/no estoy enojada/
busco algo que me duela más
algo que me defienda
y me ocupo en
enfermarme.

RE-DUCIDA
Con amargura,
sin rumbo entre un amor y otro,
supo
que no debía buscar más
porque era incurable.
La ocultaba como algo vergonzoso
la demoraba indefinidamente
simulaba una renuncia,
había callado injustamente,
horriblemente,
grotescamente
arrastrada por sus caprichos.
Ahora regresaba
desprovista de cuerpo,
reducida,
momificada,
no podía enamorarse,
sólo se insinuaba.
Laura Alejandra Cazzola, nací el 4 de septiembre de 1969 en la Ciudad de Buenos de la República
Argentina. Estoy cursando la última materia del Profesorado de Castellano, Literatura y Latín en el
Instituto Superior del Profesorado "Joaquín V. González". Desde el año 1992 soy docente en la Escuela
Media y coordinadora de talleres de lectura y escritura... Desde dónde escribo y por qué, esa es la
cuestión. Mi palabra que me nombra, que nombra a la mujer, a la transgresión, al amor, a la soledad es la
palabra poética, la palabra mágica, como la de la bruja, la que me otorga el poder de transformar(me), de
convertir lo hasta este momento vedado, silenciado. Nombrar es parir el dolor, la diferencia, lo otro, es
nombrarme... porque cuando escribo siento que me pertenezco, que me habito y soy desde mi más íntimo
silencio, me digo y al decirme todo nace y vuelvo a nacer.

115
LAURA ANTILLANO
ELISA EN EL AMOR
Para Elisa de Amor

Elisa
Riega las plantas,
se detiene
en la barbería,
el agua corre
y ella contempla
las flores
en la rama,
Elisa me cuenta
de las trochas,
de los caminos verdes
en su viaje
para llegar
a esta “tierra prometida”,
allá
perdió los hijos
su casa ya no existe,

pero Elisa
escribe
largas
cartas
y reúne
cada moneda de
su paga,
con la esperanza
de amasar
otro
universo.

Me llama: Niña,
su cuerpo de mujer
grande
tiene aromas
de vainilla y
canela.
Siempre de negro
por tanta ausencia,
sabe abrazarme
entre risas
de sus ojos achinados.

Los
mismos
ojos
que un día

116
vi
en
lágrimas,
cuando
detenida,
con su mano sobre el cerrojo
dijo:
-Ay, mi Niña,
no me la dejan entrar.

Laura Antillano (n.1950,Caracas, Venezuela). Novelista, cuentista, ensayista, poetisa y guionista de cine
y televisión. Profesora universitaria, promotora cultural, periodista. Ha recibido numerosos premios, entre
ellos: Premio de Cuento Julio Garmendia (Universidad Central de Venezuela),Premio de Cuento del
diario El Nacional 1977, Premio Guión de Largometraje dirigido a la Infancia y la Juventud (Foncine,
1988), Premio Mejor Guión por el film Pequeña Revancha, IV Festival de Cine Nacional (Mérida,1986).

LAURA HERNÁNDEZ MUÑOZ
LA BIEN CASADA

Mujer tapiz, humedad llorosa
rostro perdido en páginas de calendario
sin fechas ni santoral.
Puta decente de sueños mojados
reglas perdidas, cuentas no saldadas.
La multiplicación de reclamos son los rezos
con los que bendicen sus días
penitencia aceptada por la culpa de existir.
Bovary insatisfecha en noches
de dientes apretados
suplicando a Dios termine pronto
la visita del cuerpo que invade
penetra y causa más vacío.
Cautiverio de tardes tranquilas de televisión,
ropa limpia, niños educados, comida caliente.
Las normas son hormas moldeando la conciencia
ella odia y ama lo que vive ─oruga en el capullo─
refugio perfecto donde se protege
de las acechanzas de un cuerpo que siempre tiene frío
de las fantasías eróticas
del miedo de volverse loca por la falta de amor.
La mujer casada llora en el confesionario
el noveno mandamiento sin usar.
La juventud es vientre fértil
la madurez, menopausia.
Los años se cuentan de diez en diez
en la quinta fecha ella desea
usar minifalda, labial rojo
tener sexo en el asiento trasero del coche.
Ama la emoción de saberse transgresora
venganza sin placer porque nadie se entera.

117
El dolor y el deseo se van de puntillas
ya no hay sudor entre las piernas
ahora disfruta dormir la noche completa
en sueños codicia tener un amante.
La memoria falla y el corazón perdona
el premio a su fidelidad será el engaño.
No hay cemento que una las fisuras
el rostro maquillado disimula
el dolor de la bien casada.

Laura Hernández Muñoz Tamazula, Jalisco, México Poeta, ensayista, dramaturga y narradora.
Fundadora del Instituto de Desarrollo Cultural para la Mujer : IDECUM A.C.Libros: Entre nosotras
(Edamex, 1992); Quiero platicar contigo (Indisa films, 1994); Escribir a oscuras (editorial Belgrano,
2000 primera edición, 2003, segunda edición) Navegantes y sirenas.com (Conexión gráfica, 2001) Fénix
(Mantis editores, 2002, traducido al inglés, francés, italiano, árabe y japonés. Chata Quintana,
temperamento hecho arte. 2005. Donde la nostalgia inventa el recuerdo. Poemario. (Ave Viajera 2007).
Ángel de alas negras. Cuentos. (Piso/tres. Editores 2007). La transubstanciación del vino a la luz.
Ensayo. Español-farsi. Centro de Lenguas Modernas Teherán, Irán 2007.

LAUREN MENDINUETA
AUTOABANDONO

Apenas ayer tenía cuarenta y nueve años.
Hoy, primera mañana de abril de 1977,
busqué mi rostro en el espejo,
mi rostro aún más roto
en el espejo roto del baño.
Cuerpo mío inasequible
¡¿por qué sigues terco reflejándote?!
Soy culpable de vivir.
Puedo verte derruido
y en el pasado también fresco y tembloroso,
todo tu peso sobre la liviandad del sueño.
Te vi caminar por entre las dentaduras cariadas
del puerto en la niñez,
correr sobre piernas esparcidas
como por entre robles,
cobijarte en las manos sudorosas de ciudades trajinadas
y dar el pecho a infantes que en vano
buscaban líquidos distintos de la piedad.
Te vi, cuerpo,
descansar el rostro sobre la tumba modesta
que ahora evoca tu propio rostro.
Soy casi un escombro,
una mancha indistinguible
en los espejos de asilos y supermercados.
Sé que estoy viva porque siento dolor;
el cuerpo es una prolongación
absurda y obligada de la mente.

118
A LA DOBLE QUE SOY

Hay fotografías en las que no me reconozco.
Mi yo cobarde al mirarlas
me obliga a pensar que existo en una sola
y no en la suma de quien soy
con esa otra que me suplanta en la imagen.
Cuesta creer que la desconocida también soy yo
esa mujer suspendida y fea
con un rostro que sin ser mío no es ajeno.
Entender el mundo bien puede ser eso:
aceptar que soy esa a quien desconozco.

Lauren Mendinueta nació en Colombia en 1977. Empezó a escribir en 1997, mientras trabajaba como
bibliotecaria en una pequeña aldea de su país. Desde entonces ha publicado seis libros en los géneros de
poesía y biografía. En el 2007 obtuvo en España el Premio Internacional de Poesía martín García Ramos
por La Vocación Suspendida (Point de Lunettes, Sevilla, 2008). Antes había ganado tres premios
nacionales de poesía en su país. Sus poemas están traducidos al Italiano, inglés, alemán, ruso y
portugués. Desde el 2005 reside en Europa. Su blog puede visitarse en laurenmendinueta.com.

LETICIA GARRIGA PÉREZ TEJADA
TÁNATOS Y EROS

¡Cómo quisiera encontrarme en el iris de un mito que me
pertenezca!
con la dulzura escurriendo por
la yema de sus dedos y llegar al encuentro
Estoy perdida en una soledad añeja
viviendo en mi vestido de piel
un crudo invierno interior
Mi alma transparente
deambula abrazada del hastío
que no me deja ver el sol
Mi opuesto amanece a mi lado y como un
cadáver con su mortaja blanca
se incorpora en el último estertor
y balbucea mi nombre
Un nuevo día me espera con su frialdad inmensa
Como castigo divino
el desamor me arrastra en su juego profano
Ay de mí! mientras agonizo
espero la resurrección del amor
jugando con su cadáver como compañía.

Leticia Garriga Pérez Tejada. Nace en México D.F. 17/02/47, vive desde 1981 en La Paz , Baja
California Sur. Es Lic. en Lengua y Literatura, obtuvo su Maestría en Educación con especialidad en
Docencia. Profesora universitaria. Socia y colaboradora del Instituto Literario y Cultural Hispánico
(ILCH) 2000 a la fecha.Co-editora de la revista literaria “La mala mujer” 2001-2002. Compiladora et-al
de 'A sus libertades alas. Antología de escritoras Sudcalifornianas' 2007. Co-autora del libro De la

119
tradición oral a la textualidad:Baja California Sur, en el tiempo, la escritura y el documento. 1885-
1995' 2008. Escribe poesía y cuento.

LILANA SOUZA
CUARTO DE COSTURA

I
ella permanece sentada

en el borde
en el filo de la hebra
raspa el velo que la envuelve
y la oculta

ella desconoce las horas

permanece sentada
y permanecerá

II
hilvana
cada círculo la doblega

lo simple acentúa la templanza

cuando respira el desguace
toda voz es una tentación
pero nadie dice nada

III
sin perímetro ni ropaje
la tierra natal muta
en algo que puede ser cierto

ruedos y estallidos breves

tantos como sean innecesarios

IV
envolvente
el ademán máximo
de altura mínima
malogra lo que fuera

fantasmas que exudan las paredes

V
inhóspita es la única
que es
y no es

120
VI
frágil prenda
ser nunca y lejos

Liliana Souza nació en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado en diversas antologías,
revistas literarias y sitios web. Obtuvo l6 primeros premios nacionales y reconocimientos en España y EE.
UU. Coordina Talleres Literarios Infantiles y colabora con la Sociedad Argentina de Escritores y la
Universidad Nacional de Quilmes. Acaba de editar esa otra forma y está a la espera de publicar cuarto de
costura.

MARÍA DEL VALLE RUBIO
MUJER

Quien trastocó tu vida
equivocó tu sino, convenciéndote
de que siendo mujer nunca podrías
mirar con otros ojos
los colores del mundo.
Andabas los caminos, resignada,
con tu carga de amor, balanceando
el miedo, acurrucando el ansia,
portando tu estandarte para ser
pregonera y artífice.
Supiste bien que el padre te hace buena,
y que el marido, santa.
Como el agua a la fuente llegó el hijo,
el grito, la pasión, el llanto,
la tragedia de amar: no ser amada.
Y la sorpresa de volver de nuevo
a renacer con brío sobre tantas cenizas.

Y PUEDO SER

Ampárame, Señor, de este loco correr sin horizonte, sin pensamiento sano o referencia
que me libere del agobio continuo. He dicho basta a la hora soez que me flagela y me
llena de encargos, me pellizca las ansias. Y puedo ser doctora a la una, lavandera a las
tres, mujer embarazada cuando me miro el vientre, y sutil defensora de los derechos de
los otros humanos, mientras voy consumiéndome sin compasión alguna. Como ave
perpetua que en su vuelo se ahoga, yo avanzo convencida y en ejercicio, de que no
puedo ser tantas mujeres como mi piel alberga.

María del Valle Rubio., Chucena (Huelva). Es diplomada en Ciencias de la Educación por la
Universidad de Sevilla. Escritora y pintora. Su nombre figura en diversas antologías y estudios, tales
como la Quinta Antología de Adonais (Ediciones Rialp, 1993). En el 2002 y en el 2008 ha sido finalista
del Premio de la Crítica Andaluza. Premios: Derrota de una reflexión (Adonais, Madrid, 1986), Museo
interior (Premio "Rafael Alberti", Cádiz, 1990), La hoguera infinita (Premio "San Juan de la Cruz",
Ávila, 1992), Sin palabras (Premio "Rosalía de Castro",Córdoba,1996), Donde nace el desvelo (Premio
"Antonio González de Lama" ,León, 2001), Inusitada luz (Huelva 2007), etc.

121
MARÍA ELENA SOLÓRZANO
FRIDAMARIPOSA

Sabías lo que eran tus alas.
Declaraste: ebriedad…locura.
Sabías lo que eran tus alas
y las arrancaste frente al mar
en una noche de música y ofrenda.

Inicias el vuelo entre los girasoles,
con el amarillo te deslumbras,
tu lengua degusta pócimas y néctares,
estallido de colores y de risas.
Refulges entre las setas de mucílago y llovizna.
Al acecho la tempestad
que destruirá tus galas.
Al acecho el torbellino
que te llevará hasta el señorío
de la sombra y el murciélago.

Nadie mira tus últimos temblores,
el iridiscente polvo de tus alas ha caído
y tu boca liba el último néctar de amaranto.
Nadie impide que tu esbelto cuerpo
sea atravesado por varios alfileres.
Nadie sollozará
si mueres mariposa,
si se rompen tus alas de cobalto,
si bebes una copa de veneno escarlata,
si escapa de tu ser el vino de la tierra.

¿Cómo decirte que me duele tu martirio?
¿Cómo llorar contigo
si tengo el corazón vacío de nidos,
herida mariposa?

En cualquier lugar
pueden lapidarte, llamarte ramera
o desprender tus élitros de Luna y de Arco iris.
Nadie hará un juicio frente a la Plaza de Armas
porque masacren tu cuerpo de sílfide nocturna.
Nadie llorará
sobre tu cadáver, Diosa del Aire.
Nadie pedirá
que descanse tu polvo
en el negro vientre de la madre.

El mundo de las mariposas
puede destruirse en un instante.
Quizá se derrumbe

122
tu palacio de flores y tristeza.
Quizá seas arrastrada
hasta los abismos del demonio
que habita en el desfiladero.
Quizá quieras llegar hasta la estrella
para quemarte y resurgir de las cenizas.
Quizá una noche,
por la sed,
bajes a beber al río
y quedes para siempre
convertida en resplandor.

La huella del jaguar
te lleva hasta el pantano.
En la superficie titilan las estrellas,
esos destellos te subyugan,
caminas hacia el centelleo.
Los humedales te engullen.
Cuchillos de obsidiana
te siegan los alientos.
En las entrañas de lo negro
¡qué larga la agonía!
¡Qué soledad de metales en esas lobregueces!
¡Qué larga la agonía!

María Elena Solórzano (1941, Cd. Delicias, Chih. México). 18 Poemarios. Los más recientes: Viento de
obsidiana, aBrace, Uruguay 2000. Vestigios de luz, Cuadrilla de la lagartija, México 2002. Gruta de
espejos, Papuras, México 2004. Los cánticos del ángel, Urdimbre, México 2005. Salmo de luz, Arde
editoras, México 2006. Los secretos del enebro, Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2007. Arena
luminosa, C. A. Morelia, México 2007. Fridamariposa, Tintanueva, México 2007. Reconocimientos en
México y en el extranjero.

MARÍA ELENA LICEAGA TAMAYO
LOS AÑOS NO CUENTAN

en la vida de muchas mujeres
son las vicisitudes
que van sajando sus almas y sus corazones
las que deciden sus edades

No importa con qué años murió de inanición
su larga juventud para alimentar amores
Era tarde
el día que reconoció
que no existía quien restaurara su confianza
nutriendo a su corazón hambriento
su corazón ¡tantas veces entregado!
esperanzado
a cambio de nada

123
Los años no cuentan
en la vida de muchas mujeres
Son jóvenes
aún cuando los sangrados
ya no pertenezcan al período
y sean carne de quirófano
que las sigue vaciando
Son jóvenes
cuando se saben no deseables
para el otro sexo
Son jóvenes
porque saben trasladar
el objeto de sus amores
porque inventan nuevas motivaciones
mientras habitan
toda clase de prisiones y de incomprensiones

Son jóvenes mientras respiran
y a pesar de sus almas y corazones transidos
por un dolor invisible
y un llanto que las horada por dentro

A pesar de sus cuerpos
cicatrizados con sangre
De sus cuerpos deformados
porque han vivido
Son jóvenes mientras respiran
porque continúan alentando al de al lado
y animando la existencia de otros seres

No hay edades ni hay historia
para la mujer rota

María Eugenia Lizeaga Tamayo. Nacida en Donostia, San Sebastián- Guipuzcoa- País Vasco- España .
Publicados 4 libros de poesía; ganadora em 2007 del concurso de mujeres “Esnatu” de la misma ciudad.

MARÍA GOURLEY
IDENTIDAD

A los dos me llamaba María Luisa
pero mi madre loca me decía Luisa
mi abuelita Carmen me llamaba Luisita
y yo sabía que mi apellido venía de un señor que había quedado olvidado en
algún lugar del Norte del mundo.

A los diez me llamaba María Luisa
y mis padres prestados me regalaron sus chilenos apellidos
Cuando alguna compañerita de clase me decía Luisa
yo rompía a llorar.

124
A los quince me bautizaron como Flaca
sobrenombre que me dio al fin
un estatus entre mis pares.

A los veintiuno fui a conocer al padre ausente
quien resultó ser un hombre joven
Si no hubiese sido mi padre
probablemente lo habría mirado con deseo en la calle.

A los veintitres me arranqué los apellidos adoptivos
y vestí con los originales.

A los veintisiete viajé a las tierras que me vieron nacer
y me saqué el “Luisa” para conservar el “María”

A los treinta he vuelto a tener el alma fracturada
y cargo un nombre inventado
a modo de souvenir…

María Gourley, chilena-canadiense radicada en Vancouver, BC, gestora cultural, editora de la
publicación independiente La Vanguardia de Vancouver, maestra de danza y bailarina, con estudios
superiores en música popular.

MARÍA INÉS ZALDÍVAR
JUANA
(de Luna en Capricornio, inédito)

Está oscuro, hace frío, corre
Un viento que me cala hasta los huesos

Estoy dentro, es estrecho, camino
A tientas entre los muebles y las sombras
Que se filtran del jardín

Estoy hambrienta, no hay comida, huelo
El aroma de un caldo macerándose en la cocina
Al otro extremo del corredor

Estoy sucia, visto harapos negros, siento
El hedor de mi mugre y de mis liendres
Que cubren mi cuerpo y caminan por mis greñas

Estoy lejos, en las afueras, pasan
Los años uno a uno sobre el vano de la puerta
Y bajo este camastro lleno de inmundicia

Vienen voces desde fuera que me llaman loca
Pezuñas de caballos que se acercan, se detienen y se alejan
Escucho retumbar la voz de mi padre
Y luego el eco se torna débil y más débil...

125
De pronto murmullos se deslizan entre sueños
Son voces, no, son coros persistentes de otras eras
De tiempos venideros que se conduelen por doquier
Me llaman pobre en mi poder
Víctima en mi casa y en mi trono
Inocente escollo en el orden de los tiempos
Y hablan de mí con piedad y con respeto
Soy cuerda y ejemplo de cautivas
Fecundo material de cantos y escrituras
Materia propicia para gestas y agasajos

Pero no tocan mi siglo, no comparten mi vigilia
Con mi frío, mi hambre, mis harapos y mis llagas
Sigo triste, seca, desgreñada, y sigue resoplando
El mismo silencio que me aprieta el corazón

Son voces que no entibian mis huesos invierno tras invierno,
Ni sacian este hambre de tierno pan y amor correspondido
Tampoco abren estas puertas, no retienen lo que escapa
Ni tornan en lino y holandas el jergón que me acompaña.

Mísera de mí, o infelice, hoy nada pretendo apurar,
Pues solo oigo clamores llegados a destiempo
Que no alcanzan para un pedazo de cielo estrellado
En esta noche mía de encierro y de miserias.

María Inés Zaldívar (Santiago de Chile) Doctora en Literatura. Escribe poesía y ensayo. En poesía ha
publicado: Artes y oficios (1996), Ojos que no ven (2001), Naranjas de medianoche (2006). Ha sido
ganadora en el concurso Textos de Mujeres 1997: Poesía y Ensayo, del Consejo Nacional del Libro y la
Lectura en Chile. Actualmente, junto a su oficio de escritora es docente, investigadora y directora de la
revista Taller de Letras en la Facultad de Letras de la Universidad Católica de Chile.

MARÍA PAZ MORENO
TULIPANES
(invocación a Sylvia Plath)

Rojos. Amarillos. Anaranjados.

Escríbeme una carta que adorne tu pasado,
escríbete un poema que no sea una soga,
que no sea serpiente abrazada a tu cuello,
no te oprima el corazón con la crueldad del recuerdo
ni te hunda consigo en su naufragio.

Escribir y morir febrilmente
cubiertas las sábanas de tulipanes y amapolas,
de flores rojas como un horno encendido,
como tomates sangrantes sobre la mesa de la cocina,
como las bocas desdentadas de los niños.

126
Los niños.
Tulipanes rojos sobre las sábanas.

SIMONE DE BEAUVOIR REFLEXIONA
ANTE UN VERSO DE CONCHA MÉNDEZ

Siento en mi sangre girar el Universo
Concha Méndez
Esta obstinación mía
en negarme a perpetuar la especie,
a no dejarme atrapar por la espiral de la vida
para no ser succionada, engullida, devorada,
y perder la sangre y la linfa, que tanta falta
me hacen para sobrevivir el día a día,
esta obstinación que ejerzo
me trae no pocos problemas
y miradas recelosas.

El universo gira en torno mío
pero mi sangre se alimenta de sí misma
porque no quiero ser más que lo que soy,
porque me basta con mi carne y con el pálpito
único de un solo corazón, y con un solo llanto
se me llena la boca; me basta con soportar
–y ya es demasiado-
la certeza de mi propia muerte.

Me desangro con precisión lunar
resistiéndome a ser invadida
como una ciudadela que se toma por sorpresa.
María Paz Moreno (Murcia, 1970) ha publicado los libros de poesía La semilla bajo el asfalto (Botella,
1994), Mudanza en su costumbre (Frutos del tiempo, 1996), Correspondencia atrasada (Pre-Textos,
1999), Geografía enemiga (Ed. bilingüe, Ediçoes Tema, Lisboa, 2001), Geografía enemiga y los dones
perversos (Libros del Innombrable, 2005) e Invernadero (Renacimiento, 2007). Es también autora de El
culturalismo en la poesía de Juan Gil-Albert (IGA, 2000) y de la edición de la Poesía completa de Juan
Gil-Albert (Pre-Textos, 2004). En la actualidad es profesora de Literatura Española en la Universidad de
Cincinnati.

MARIANNA RAMÍREZ TAMEZ
UN NUEVO DÍA

Amanece un nuevo día.

Los rayos del sol por la ventana acarician a mis rosas,
las aves en el jardín entonan sus mejores trinos
y este viento del norte mece a mis grandes abedules.

Amanece un nuevo día.

127
No logro sentir ese viento del norte,
ni escuchar los trinos de las aves
y los rayos del sol se han olvidado de mí.

Amanece un nuevo día.

Recorro cada espacio de mi viejo hogar,
encuentro los rayos del sol, los hago míos
y vuelo junto con las aves
empujada por ese viento del norte.

Amanece un nuevo día.

Y me encuentro contigo,
en mi nuevo hogar.

AQUÍ ESTOY

Y aquí estoy yo,
con el brazo alzado
haciéndome presente en esta vida de sombra.

Y nadie lo ve.

Intento hablar palabras,
emitir sonidos.

Y nadie los escucha.

Entonces susurro.

Me hablo de mi día,
me escucho con sigilo,
me cuento cuentos,
me invento historias.
Canto.

Y todos lo ven.

Y todos lo escuchan.

Y allá están ellos,
con su brazo blanco alzado
haciéndome presente en esa, su vida de sombra.

Marianna Ramírez Tamez. Monterrey, Nuevo León, México, 1980. Ingeniero Químico. Trabajó para
Siemens México en Monterrey. Participó en el Taller Literario: Con palabra sentimiento, del Museo de
Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), impartido por el escritor Felipe Montes en julio del 2004.

128
Actualmente reside en Suecia, donde combina sus estudios de máster en ingeniería de materiales con su
pasión por la poesía.

MAUXI ORNELAS
PARA QUE EL PAPILOMA NO DÉ POSITIVO

La cosa es escapar del colposcopio
del ecosonograma
de los tubos ginecológicos
y de su cama

La cosa es gritar bien fuerte cuando
hay que gritar:
¡Muere pedazo de insecto!
gritarle así al pequeño virus
Decirle al chiquitito ingrato
Que lo estaremos buscando en ultratumba
Que tendremos un bisturí esperando en la matriz
Que no amaremos hijos por su culpa
Que moriremos jóvenes de angustia
Que nos ha contagiado que se vaya
Lo correremos a gritos y a palos
Le quemaremos los bigotes
Visitaremos al doctor dos o tres veces
Comprobar que todo va muy bien

HIJA DE FEMINISTA

Me enseñaron a usar calzones
Me enseñaron que cualquier macho me los podía quitar
Me enseñaron a cruzar las piernas
Pero a ser diferente
A ser liberal, soñadora
Y me enfermé de la vida
Me engañaron
Me contagiaron
Me hicieron tener hijos deformes
Me ayudaron a creer en Dios y a pedirle por los necesitados
Pero no me dijeron cómo pedir trabajo
Me dijeron que tuviera amigos
Pero nunca cómo deshacerme de tanta gente
De tantas preocupaciones y alegrías
Nunca me han dicho cuánto podré soportar
Pero me dicen que lo puedo todo
Amar
Pero nunca al correcto
Y nadie me dice todavía
Cómo escupir en la cara
Cómo matar a los demás
No creo que pueda ahorcarlos en sus depresiones

129
No sé si me dijeron que todo podía fracasar
Que la queja no termina
Que se me caerían las bubis
Por los brassieres quemados
Que me perderían respeto
Que tengo que pagar mi cine y cocinar maíz

Que debo cuidar hermanos
Y aprender electrónica

Jugar nintendo
Ahora sé que las niñas francesas usan tangas
Baby crazy
Yo fui una de esas que
Se limpian la colita de adelante
Se ahogan de cigarros en la adolescencia
Y siguen rezando entre los antros
Yo soy una de esas que descansa entre
La cruz de Cristo y la cama del MOTEL
(nuestra fe se escribe con mayúsculas)
: FASHION GIRL

Mauxi Ornelas, Guadalajara, Jalisco, México. Ingeniera Biomédica. Ha publicado en coautoría en Verbo
cirio IV -cuentos- (Literlia editores, 2005), y el libro de poesía Aseos (Literalia editores, 2006).

MELBA MARRERO
SALIVA DE ENTRAÑA

No de cielos que escupen en la orilla
Goza sus infiernos
oliendo a voces

Como herida
hondura
en la memoria
O
sal de vida
en el segundo
ora un coro de vientres
ora un fuego de aguas.
“María entonces dijo al ángel:
¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?”
Lucas 1-34

EVA DE RODILLAS
Me elevas a cielo
de jueces
que mis alas No resisten

130
En alguna de tus páginas
María Virgen
es Sentenciada madre
A puta muerte
otra María
y
Magdalena Santa resucita

Bajo lápidas Adúlteras
alguien besa la Primera Piedra
Se reconoce mujer

Y entre el polvo de las hojas
el Hijo de la desmemoria
las Perdona Hembras

YA EN TIERRA

edito la Historia
pintada de Rojo
todas Eva
-de rodillas-
afrodisiando el paraíso

“(…)Insinúas
para mí
el 2 minérvico
con el rojo
afrodisiando el paraíso.”
Luis Ernesto Gómez.

Melba Marrero

MIRNA ESTRELLA PÉREZ
DIABOLICS

I
Si quiero desprenderme de todas las suciedades, tengo que sentarme, preferiblemente en
los escalones que llevan a las compuertas de mi casa, ser sincera conmigo misma.
Tengo que desatarme la blusa para que te sea posible, desde la distancia sinvergüenza
en la que te encuentras, vislumbrar la silueta de este Diabolic que cargo por dentro.

II
No hay nada sensual en mi desnudez, Cristian, mis hermanos ya lo saben. Me miran con
poco interés cuando me alcanzan las hojas sueltas que la ventolera arrastró lejos de mí.
No quieren tener idea de mis dolores, insinúan que no les dejo tropezar en libertad, que
hemos vivido juntos demasiadas historietas de Abeles y Caínes como para comenzar a
preocuparnos por el paradero del otro, justo cuando éste es más incierto que nunca.
III
Yo tengo la intención de ser estudiada, triste mío, como cuando se abren las piernas

131
para que los helados instrumentos del médico espulguen la matriz maldita de la estéril.
Era mayo. ¿Me vería desde allí, en aquella tarde tormentosa después de la caída? Él y
otros intentaban salir del cesto de basura, yo les cantaba para poco a poco llevarlos a
dormir, para poder regresar a mi cuarto, vencida, sabiéndome fría vasija donde se
pudren las frutas.

IV
Hay un apego emocional entre la palabra agresiva y yo. Sólo está la verdad adulterada
en los labios del hombre, de toda la raza anómala que somos. Sólo está la verdad
adulterada en mis propios labios de suspendida en el aire.

V
Nunca me creíste, ya es el día 19 y voy de la mano conmigo. La gente sonríe, porque es
lunes y hace sol. Creo que una parte de mí ha nacido, agosto tras agosto, desde que te
conozco. Hija del látigo soy y, como buena hija, repito los rituales de la infancia, los
que me obligan a dormir de día, cuando el resto de la humanidad ama y produce.

VI
Son las sombras, te dije alguna vez. Las sombras aguardan detrás de las cortinas a que
se debiliten los ojos, para hacerme caricias en los pies, para empujarme, un poco más
allá de mis genes, a la locura.

Mirna Estrella Pérez, nació y vive en Puerto Rico desde el 1978. Tiene editado el poemario Ecos de
Eva, 2005, en Ediciones Atenas, Barcelona, España. Fue mención de honor del VII Certamen de Poesía:
“Pilar Paz Pasamar”, de Jerez de la Frontera, España, con su obra Antífona y obtuvo el Accésit en el I
Certamen Concursalia de Poesía, ciudad de Barcelona 2007, con el libro: Manifiesto sobre las tristes.

NADIA LETICIA ÁVILA SALAZAR
RELATO DE LA MUJER OXIDADA

I
Cuando la tormenta pasa, el aliento de la mujer regresa.
Había tantos charcos que me atormenté de inmediato.
Y entonces… el maldito entonces ocurrió.

Un frío aterrador se adueñó de mi espalda y de mis llanos.
Fue como caer mil veces sobre la hierba escarchada de la mañana.
Fue como una parvada punzante sobre mi desdichada nuca.
El olor de la fértil figura del cielo y de la tierra me provocó un espasmo,
Una mueca y después el llanto.

Al caer sobre la tierra, un abismo sin raíces me vistió.
Era tal mi desnudez que aun con los ojos cerrados
Me fue imposible desfigurarme.
Me dejé caer aun más.

Me dejé caer hasta tocar ese algodón que,
infinitamente me deleita.

La tierra no tiene sexo. Lo vi con mis propios ojos que
Han de ser de los lobos y de los ciegos.

132
El sexo mío es el fantasma milenario que habita en
la cavidad de cuanta alma en pena llega y penetra al sueño.
El sexo mío es la costumbre de los ríos secos y las danzas
de los locos atormentados.

II
-¡Soy una mujer oxidada que muerde los cuernos de la luna
cuando hace frío!- diré los domingos desnuda y en ayunas.

Encenderé el cirio de mis penas para lamer la cera
que aún mantiene brillantes y rosados a mis labios.
El que me haya escuchado mirará al sol y correrá hasta
su mujer para besarle los tobillos.

Encenderé más cirios y con su fuego espantaré a los perros.

III
Palomas grises me han revelado los secretos del sabor
De las iglesias y de las azoteas de maíz nocturno.
Escuché el poema de su aleteo y he despertado.

Mis cabellos estaban clavados a un viejo árbol que
Me miraba húmedamente. Sin decir nada, me decía
Los nombres de los tiempos y de los hombres.
Susurraba los versos de tierra y muerte que tanto beso.

Le escuché desnuda, con los ojos cerrados y trabada la lengua.
¡Ay de mí si no le escuchaba con reverencia y devoción!
Hubiera sufrido y me hubiera marchitado.
Cerré los ojos cuando estaba a punto de decirle algo.

Las pestañas, no me sirvieron de palabras, y no pude dar ni un paso.
-Oh hermano, ¿porqué hablas con esta mujer despeinada,
sin brillo en ojos, de piernas torpes y moreteadas?
¿Porqué me has mirado como al germen que mutila,
como al anillo de piedra, como al lino oloroso, placenta, acueducto?-

IV
He cogido las oxidadas tijeras para tejer el trazo de un cinturón.
Un cinturón que apriete la carne roja que se me escapa, que se me quema. Acalambra.
Cortaré el trazo de un cinturón que ciña con fuerza a mi figura
Las imágenes del otoño que viniste a mí. Paso lento y lengua seca.

He tomado la aguja del pajar para cortar la frazada
Que cubre tus pies descalzos y vaporosos.
Los acariciaré con la navaja que me has guardado.
Sudarás al verme bailar bajo la lluvia,
Abrazando un cuchillo. Mis senos notaran tu frío
Y lo harás todo para quemar aquel cinturón.

133
Para ahogar mi garganta en charcos que no reflejen
Mi nombre… Mujer oxidada.

Nadia Leticia Avila Salazar. Tala, Jalisco, México., bjorketta@hotmail.com
nadia.avilasalazar@gmail.com.

PATRICIA MATA
MOSTRAR LA CASA DESNIVELADA

Mostrar la casa desnivelada
focos fundidos,
y la niña jugando con moscas
a falta de salud

no: la niña triste

la rueda
de una fortuna calcina
y tío Arturo conduce

la lleva cuesta arriba a Tonalá
para no sentir el abandono

pero niña sólo piensa en precipicio

Patricia Mata, Guadalajara, Jalisco, 1985, Estudia la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad
de Guadalajara. En el 2006 editó el libro Cuentos de los niños escritores, cuyo trabajo realizó con chicos
de 5 años. Ha participado en las antologías Cien poetas del mundo (Zamora, Michoacán) y Mariposario
(Guadalajara, Jalisco). Fue subdirectora de la revista de creación cultural Papalotzi.

PATRICIA VELASCO
PIERDO LAS LLAVES

Pierdo las llaves
papeles importantes y las noches
cabellos y palabras que resbalan por mi pierna
hasta el sumidero de la regadera

pierdo el celular y por lo tanto las llamadas de aquellos
que no encuentro
pierdo el color frente al espejo cuando veo sólo un brazo
deslindado de mi cuerpo
que se mueve para cepillar mis dientes

pierdo a mis amigos sus fiestas y nuestras conversaciones
este debate del ser entre vivir o acompañar a la vida
nada más

pierdo la mirada de estos ojos que se empañan

134
porque también pierdo mi voz
la de mañana
la paciencia en este silencio clandestino detrás de una sonrisa
mi memoria inmediata.

NO HA SIDO MÍO EL SILENCIO, ES DE DIOS

No ha sido mío el silencio, es de Dios
que agrupa en el cielo mi permanencia

no son mías las lágrimas son del mar
de un horizonte que solamente Él conoce
pero que no pude tocar siendo espuma
fui atisbo de río que creció en la pendiente
hasta volverse arena

niña rota me vi girar sobre la noche
trozar el dolor con zapatos de baile
robar el sol con la poesía

de algún hueco de mi corazón iluminado
tomo el silencio
para darle vuelta al ruido.

Patricia Velasco, nacida en Guadalajara, Jalisco, México, el 02 de enero de 1973. Escritora y
Comunicóloga. Libros Publicados: Inscripciones de abril, poesía, Literalia Editores, Guadalajara, 2001.
Viene la luz/Vienne la Lummière, Poesía, Literalia Editores y Écrit des Forges, Poesía, Quebéc, 2005.
Güicho mi coche, cuento infantil, Literalia Editores, Guadalajara, 2006. Antologada en los libros: Voces
varias a veces líquidas Proyecto dirigido por Emma Rueda y José Vargas, Casa del Poeta Peruano, Lima,
Perú, 2005. Poesía de Raíces Mágicas, Proyecto dirigido por Emilio Fuego, Estudios de la Mixteca,
2004. Diccionario de Escritoras en Guadalajara, Proyecto dirigido por Silvia Quezada, H. Ayto. de
Guadalajara, 2003 y en Verbo Cirio I, Poesía, Literalia Editores, 2001.

PEDRO FRANCISCO
SOÑANDO SER NIÑA

No quise ser como quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con
mi ser. Yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisoria no
resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante, adelante, burlando las cenizas para
alcanzar el beso de los senderos nuevos.
Me quiero de niña que llega hasta los pájaros
con la frente que no desperdicia el pensamiento
como corola recién en brote al sol,
con los ojos que miran y todo se preguntan;
con la sangre y el hueso de este corazón ,
desde la risa hasta el lamento, jamás preso.
A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente rasgaba mis espaldas el aleteo
desesperado de los troncos viejos; pero la rama estaba desprendida para siempre, y a
cada nuevo azote la mirada mía se separaba más y más y más de los lejanos horizontes

135
aprendidos, y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro, la expresión
definida que asomaba un sentimiento de mujer, liberación íntima, un sentimiento que
surgía del equilibrio sostenido entre mi vida y la verdad. Ya definido mi rumbo en el
presente, me sentí brote de todos los suelos de la tierra, de los suelos sin historia, de los
suelos con porvenir, del suelo siempre suelo sin orillas, de todos los humanos y de todas
las épocas. Y fui toda en mí como fue en mí la vida…
Se necesita sólo tu corazón hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios. Un
corazón apenas, como un crisol de brasas para la libertad. Nada más que un indefenso
corazón enamorado. Déjalo a la intemperie, donde la hierba aúlle sus endechas de
nodriza loca y no pueda dormir, donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo de azul
escalofrío sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos, donde la oscuridad abra sus
madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar.
Las cosas viejas, tristes, desteñidas, sin voz y sin color, saben secretos de las épocas
muertas, de las tatarabuelas que ya nadie conserva en la memoria, y a veces a los
hombres, cuando inquietos las miran y las palpan, miran a otro lado tejiendo oscuridad
de telarañas.
¡Colores de anticuada miniatura, hoy de algún mueble en el cajón dormida! Cincelado
puñal; cartas borrosas, tabla en que se deshace la pintura por el tiempo y el polvo
ennegrecida.
Aún veo con ojos de niña: Detrás de mis paredes, feliz a mi manera,
extrayendo del azul la esencia de mi verso,
escribiendo entre las nubes con las letras del alma
unos vocablos dispersos donde no cabe la mentira.
No turba mi interior el bullicio de afuera.
Remando como mujer, remando desde el nacimiento,
siempre soñando ser niña, con las olas entre mis pies desiertos.

Pedro Francisco.

ROCÍO MUÑOZ VERGARA
MAL ROJO

Y dijo Dios:

“Habrás de abrirte en dos un día,
Ese día,
Cuando El Libertador toque tus aguas
Con su cetro infinito,
Con su horizonte”.

NIÑA DE TERCIOPELO

Yo no seré jamás ni he sido nunca
Tu dulce niña de terciopelo,
Porque lloro y me río cuando se me apetece,
Y grito gol saltando cuando marca mi equipo,
Y digo palabrotas.
Yo no seré jamás ni he sido nunca
Tu dulce niña de terciopelo

136
Porque no me censuro la risa escandalosa
Ni el pelo enmarañado por el viento
O por otros motivos.
Porque no pierdo el tiempo en cremas ni cosméticos
Que acicalen mi imagen pura cierta y sincera,
Y mis labios no son de caramelo
Sino de carne viva que despierta
Al amor y a los vicios.
Mis dientes no son perlas
Sino desgarradores de alimento.
Mis pies saben correr cuando hay peligro
Y buscar el peligro si promete
Aventuras y vértigo.
No. Yo no soy tu dulce
Niña de terciopelo suave y tierna,
Porque opino y discuto
Acaloradamente, sin mesura,
sin guardar apariencias,
porque fumo aspirando
el humo con fruición casi angustiosa.
No. Yo no. Yo no seré jamás
Tu dulce niña de terciopelo,
Porque amo con violencia
Agresiva y oscura,
Porque no me someto a yugos rutinarios,
Porque nunca fui tuya aunque así pareciera,
Porque creo en el mimbre, en el esparto,
Y no en el terciopelo
Dulce y apabullante,
Porque lo dulce es solamente el cebo
Y yo soy el anzuelo
Breve fiero punzante y decisivo.

Rocío Muñoz Vergara nació en Sevilla (España) el 20 de julio de 1982. Estudió Filología Hispánica en
la Universidad de Sevilla, y actualmente realiza el doctorado en Literatura Hispanoamericana,
investigando la narrativa de Horacio Quiroga. Escribe relato corto y poesía, y ha publicado en diversas
revistas.

ROSA ELENA PÉREZ MENDOZA
HOY CONJURO LA FLOR

Hoy conjuro la flor venenosa que nació en mi vientre
hoy soy polvo en ascenso

Disuelvo el disparo de rencor que hirvió en mis entrañas
y perdono a la estratósfera
a esa miríada de estrellas que pretendió cercarme
con su espanto

137
Hoy alzo vuelo libre y prolongado
los vientos se deslizan sin tocarme
las nubes danzan desde su mutismo
en un espejo doble en que confluyen
luz y desluz
vida y muerte

Entonces parto hoy hacia mí misma
segura y sin retraso en este viaje
en que recorro ciénagas rugientes
océanos de sangre
desérticos glaciares
regiones glandulares escarpadas
pulmones como bosques estivales
sinuosas y resplandecientes vísceras
colmadas de mi aliento

Cierto es que perdí
por eso ahora me hallo
en esta suma errante de azares de derrotas
que me han llevado a ser aún más secreta
y a conducir mi vida con sigilo

Me interno en el abismo en el que arisca
anida la ruda mariposa
corrupta indoblegable en la penumbra

La ahuyento la invalido
la horado la disperso
la cubro con un manto de aromas agobiantes
hasta que la despido con un soplo de vaho gélido escarchado

Todo esto hago hoy
desde mi territorio
voy navegándome íntegra en poesía
y llevo así mi alma a buen resguardo.

Rosa Elena Pérez Mendoza. Nació en Mérida, Venezuela, en 1966. Estudió en la Escuela de Letras de la
Universidad Central de Venezuela. Realizó la Maestría en Literatura Latinoamericana en la Universidad
Simón Bolívar. Ha publicado un libro de poesía, Que hacer es de amar, en 1996, y otro de crónicas, en
2006, titulado Juanita Poulin y otras crónicas, con el cual ganó el Premio Nacional del Libro 2007
Mención Crónica, en Venezuela.

SHEILA GUTIÉRREZ
MORIR NO ES PARA MI

Yo sí le tengo miedo a la muerte.
Pensar en ella me asusta.

Amo soñar, cierro los ojos noche tras noche,

138
pensando en todo lo que hay que hacer.
Volar, cruzar, comer, nadar, sentir, amar… vivir.

Vivir… morir no es para mí.

Cuando no sueño sí pienso en ella…
Me asusta verla, todo es oscuro, no hay nada más.
No más solsticios, no más estrellas, no más cascadas.

Morir no es para mí.

Me niego a dejar de respirar.
No acepto dejar de ver el sol, sus puestas, su brillo.
La luna, las nubes, el agua y la arena

Yo sí le tengo miedo a la muerte.
Pensar en ella me asusta.
Morir no es para mí.

Me aterra no tener tiempo para recorrer el orbe,
ver los colores, oler mil flores,
trepar montañas, cruzar desiertos.

Yo sí le tengo miedo a la muerte
Pensar en ella, me asusta y mucho.

No quiero verla, no quiero verla
yo pido tiempo para vivir,
el mundo es grande y el tiempo poco
yo quiero verlo de punta a fin.

Hoy lo he aceptado.
Morir… no es para mí.

Sheila Gutiérrez, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

STELLA ALVARADO
DONNA CHE PIANGE

quien aprende a morir
quizás no muera pronto
vive, vive, vive
su perforada sátira.
Celia Gourinski

Mujer en fuga.
Mujer que llora donde los barcos gimen
lágrimas más fuertes que el miedo en este puerto
has dejado el pasado
el futuro.
Tus manos se vuelven transparentes

139
manos obstinadas
ajenas a los signos.

A la luz de un ataúd perdido
te llevas a ti misma
y a tu duelo.

Mujer en fuga
no vuelvas la cabeza.
Que tu fiebre
en un gesto de ofrenda
paralelo a la tierra
queme tu soledad
o invente
una tumba de párpados simétricos.

DESPOSEÍDA
En una oscura celda
habita la locura
¿quién la ha sacado de su sitio?
Rose Ausländer
El mundo está del todo envuelto en niebla.
Cuánto tiempo hace que otro corazón
fue dulce al mío.

Dónde se detiene el aliento que me apartó de la vida.

A dónde debo ir.

Noche
los animales tímidos se atreven a salir del paisaje
y yo
ante tu puerta
un manojo de miedo y de locura.

Mis ojos son soles enceguecidos
en tu impenetrable sombra.

Todo se derrumba.

Los pájaros vuelan desorbitados.
Sombría es tu presencia como un cielo negro.

A dónde debo ir.

Todo es falso
el mundo siente tu aliento.

Amo la noche. Mi corazón ya es negro.

140
Arrástrame
hacia la noche de tu niebla.
(25 líneas)

Stella Alvarado: Poeta, historiadora de arte y periodista cultural. Nació en Belén de Escobar, Buenos
Aires, Argentina. Desde 1972 reside en la ciudad de Mar del Plata, donde cursó estudios de Teología,
Filosofía y Arte Sacro. Es autora de los poemarios Galaxia de Venus prologado por Iris Uribarri; Más allá
de la luz, con prológo del poeta Juan-Jacobo Bajarlía y Cielo final, con un estudio preliminar del poeta
español Alfredo Saldaña. Es directora de la revista-libro Apofántica-literatura y artes, publicación de
difusión internacional que fundó en el 2004.

SUSANA A. BERNAL RODRÍGUEZ
TRAS LAS REJAS

Las garras del ayer revolotean
es negro el tufo de éste hoy,
ronda un recuerdo
se arrastra
se orina en el techo y desova
en las paredes
tendido en el piso,
alejarse no quiere.

Demasiados pensamientos espesos
en tan pequeño espacio
tanto dolor sin ventanas.

A tragarse en gramos las horas secas,
aspirar el aire tieso
que entume, que envenena.

El día piel de rata
hoyo interminable de las noches
ni lluvia,
ni un viento que empuje nada.

Se pone a mirar con los oídos
creerse lejos
atravesar las rejas

¿qué son esos gritos?

son las putas chacálas,
¡que vienen a catear!
¡que se vayan a cagaaaar!

Susana A. Bernal Rodríguez Pertenezco a la revista literaria de la Pluma del Ganso, habiendo publicado
en el No.49, año 2007. He participado en encuentros literarios y pertenezco al Taller de Poesía "Cartago".

SUSANA BARRAGUÉS
CRISTAL DE VASO

141
Para saber cómo llega una mujer al instante anterior a un beso,
o a cualquier acto real: lavar las manos a un niño, responder al nombre propio,
atarse las sandalias,
hay que pensar en la secuencia inversa al estallido de un vaso de cristal.

Al principio es sólo un polvo de vidrio, apenas perceptible, que flota en la atmósfera.
Las trazas de cristal comienzan a vibrar, a atraerse levemente,
agudos pulsos que siguen los círculos concéntricos de un imán.

Más allá pequeños cristales, adormilados bajo el polvo,
levitan. La aceleración aumenta.
Fragmentos más grandes, arrastrados por succión, se comprimen.
Con vértigo final, cada pieza, cada partícula, encaja
y en una inspiración última, potente como la succión de una ventosa,
se forma el vaso.

Así, desde una esencia dispersa, me hago súbitamente compacta,
cuando la carnalidad de las cosas, las brutales circunstancias, lo requieren.

Después, resquebrajada como cáscara de huevo
vibración previa a la eclosión
bombilla o vaso incandescente

estallo.

Susana Barragués, Bilbao, España, 1979. Premio de la Academia Castellano Leonesa de Poesía 2002,
Premio Ana María Matute de narrativa corta, y Premio Injuve de Poesía 2007. Ha publicado los
poemarios Los hipódromos del corazón (Fundación Jorge Guillén, 2002), La campesina fascinada
(Injuve, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007) y el libro de relatos cortos Los ladrones de
cerezas (Fundación Bilaketa, 2007).

TERESA PALAZZO CONTI
IMPIEDAD

Soy aflicción antigua que solloza
en el cruce mortal
de excesos y tatuajes;
un puñado de súplicas,
que ataviado de andrajos
alimenta una victoria inútil.

Por la esquina teatral de mis asombros
van sórdidos embates,
y en la cárcel de la cobardía,
el dolor deletrea la respuesta negada.

En la geometría de las burlas,
el infortunio
corona estigmas letales

142
por las avenidas de la injuria.

Veo una daga que surca
las espirales de mi centro
y llevo el peso
de un hombre adherido a la frente;
su violencia.

Un volcán de exterminio
brama desde sus profundidades,
y no cesan las voces
de las sombras hirsutas
que se mueven sin mí;
desde mi pena.

Busco brechas sin lava
en su mirada,
pero ya inhalo el hedor del humo
cuando entierra sus manos
en fuegos victimarios.

Son muchas las muertes sucesivas
que desfilan por turno
con las garras en alto.

Nadie procura descifrar
las dosis infinitas del veneno impostor.

Aumenta mi vigilia,
y los ojos del miedo ya no duermen.

Al poder de alguna máscara,
encomiendo entonces
las bengalas de mis fuerzas.

Una procesión anónima de tribus
lidia con los espíritus del ritual,
y fertiliza la ceremonia de los golpes.

Frente al cordero del sacrificio,
se enaltecen los demonios
que festejan la oscuridad,
y una de las máscaras
avanza
sin huellas de mi rostro,
en el intento valeroso
de espantar
sus designios
y medir las tinieblas desde afuera.

143
Como profanación de abrazos y de orgullo,
las heridas sin nombre se suceden.

Un insomnio borracho
se acomoda
entre el bautismo de una paloma degollada,
con un ala sola,
y un ángel que duerme
en la injusticia de la masacre.

Es cada instante,
el último.

Mi figura se torna indescifrable
entre las lenguas de la ira,
y los últimos gestos
tientan
un espejo profundo
donde infligir el comienzo de otra imagen.

Soy apenas la inmóvil,
la olvidada,
la que seca lágrimas de polvo
en la clausura de su estatua.

Sólo el afán etéreo
de otros ojos inocentes,
me impulsa a rescatar
alguna esfera intacta.

Sin reparar en el verdugo,
me incorporo.

Teresa Palazzo Conti (Argentina) Cónsul del movimiento Poetas del Mundo en Buenos Aires; Miembro
de honor de IFLAC; Secretaria de relaciones institucionales de la Asociación Americana de Poesía;
ponente en simposios internacionales desde 1999 y en la Feria del Libro de Buenos Aires. Seis poemarios
editados; un CD de tango: Travesía. Premios y diplomas de honor en su país y en el extranjero.
www.lapoesiadeteresa.com.

TRINA QUIÑONES
FUI MAGNÍFICAMENTE COCIDA

Fui magníficamente cocida
en el molde de las obligaciones.
Visto así, la espera será infinita.

Mis dones me fueron retirados
la poesía me ha producido náuseas
es preferible desaparecer;
de todas formas

144
me siento borrada
y cualquier maniobra
inútil y falsa.

Todos los cuerpos
todas las voces
huyen
y los verdes
no cantan en mí[1].

Moscú, 2001

LUCIRÍA UN PLUMAJE

Luciría un plumaje de ave del paraíso
si tuviera deseos

me confundiría con rojizos corales
si tuviera deseos

trocada bromelia olería a bosque amazónico
si tuviera deseos

adoraría estar súbitamente muerta
si tuviera deseos.

Caracas, 2004

Trina Quiñones: Venezuela. Abogada, poeta, traductora. Ha publicado, entre otros, Fugitiva (1993),
Ejercicios de Amor (1999) y Nómada de lo invisible (2000). Mención de Honor en el Concurso Nacional
de Poesía “Das Ediçoes de Minas”, Cartao Alegoria, Brasil, 1994. 2do lugar en el Concurso Nacional de
Poesía “Rafael José Muñoz”, Venezuela, 2007. Miembro Correspondiente de la Academia de Literatura
de Moscú.

VERÓNICA GARCÍA RODRÍGUEZ
NO PUEDO CONTENER EL LLANTO, NO PUEDO

No puedo contener el llanto, no puedo,
me viene de los codos, las rodillas,
y en mí el alma se encoje cuando el cielo
me pide paciencia que se escurre
entre mis dedos

Más pequeña que una hormiga,
más pequeña;
más delgada que una aguja
más delgada;

145
mi pluma que escribe y canta,
grita y desespera su palabra
que no llega al oído de quien manda

No puedo contener el llanto, no puedo
pensar aves libres enjauladas
sin plumas, torturadas,
mientras canto.

PARA ABORDAR EL TREN

Con sus tacones, calzó
la riel.
Con sus medias, cubrió el cielo
hasta las nubes.
Su pendiente, lo ató a la cabellera
del tiempo.
Con su nuevo labial
pintó los labios
de la lluvia.

Luego avanzó
a la estación
para mirarse.

Pero, su imagen rota
no la acompañó preparada
para abordar el tren.

Verónica García Rodríguez. Mérida, Yucatán, México, 1978. Narradora, poeta y coordinadora de
talleres literarios. Segundo lugar en el Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa 2005, de la
Universidad de Yucatán y Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara 2005. Presidenta de Zedík, Centro
para el Desarrollo de la Imaginación y la Creatividad A. C. Miembro del Centro Yucateco de Escritores,
A. C. Desde 2005 coordina un proyecto literario con internos e internas del Cereso de Mérida, que dio
origen al libro Memorias de mujeres en prisión y otros relatos. Actualmente, imparte también talleres
para menores infractores y mujeres violentadas.

VIVIANA DEL VILLAR
DESINTEGRACIÓN

la condenada va hacia el campo de batalla llora
sabe que es el final llora
la condenada transpira gotas de sangre
le ordenan que no llore más llora
intuye que esa batalla será larga, muy larga
siglos durará tortuosa será y llora
nadie la salvará nadie podrá
está condenada al sacrificio de su carne y de su alma
respirará como una muerta en vida
la fiebre ya la corroe
dentro de su sangre de su mente de sus neuronas de su carne

146
la fiebre la carcome la empieza a comer
sabe que la tragará y llora

de la condenada caen pestañas párpados un hombro
caen amígdalas esternón ojos nariz
caen glándulas mamarias ovarios clítoris
pelos de cada rincón del cuerpo van van cayendo
caen dedos uno por uno codos brazos
el otro hombro caen los riñones
la vagina el pubis las orejas las pantorrillas
todo cae contra el piso atraído por el piso todo
olor potente a fluido a cucarachicida a perfume charly
todo cae con violencia y ella no logra detenerlo
la piel ah esa piel que tanto sudó gotas de pasión contenida
esa piel que la ha encarcelado por siglos
se abre en grietas menores luego profundas se abre con furia
y la sangre sale a chorros
y sale el vómito por una boca colgada apenas por arterias
y otro más intenso desmedido
todo es expulsado por fin y por vez
se caen se abren se vomitan se expulsan
y quedan en el suelo intactas aún las uñas larguísimas rojo pasión
con mucho calcio fuertes limadas hasta el hartazgo
pintadas hasta el hartazgo
las uñas de mujer aniquilada

Viviana del Villar. Nacida en la provincia de Bs As y actualmente viviendo en la capital federal
(Argentina)- Realizó parte de la carrera de Lic en Psicopedagogía y Psicodrama; Recursos Expresivos en
el Instituto de la Máscara; variados seminarios y distintos talleres de escritura y corrección junto a
Mauricio Kartun, María del Carmen Colombo y Alejandro Margulis, entre otros. Actualmente realizando
la carrera de Edición y Correctora Literaria en la UBA y coordinando talleres de escritura en relación con
distintas artes.

-XUNKA’ UTZ’UTZ’ NI’
PARA QUE NO VENGA EL EJÉRCITO

Escucha, Sagrado Relámpago,
Escucha, Santo Cerro,
Escucha, Sagrado Trueno,
Escucha, Sagrada Cueva:
Venimos a despertar tu corazón,
Para que hagas disparar tu rifle,
Para que dispares tu cañón,
Para que cierres el camino a esos hombres.
Aunque vengan en la noche.
Aunque vengan trayendo armas.
Que no nos lleguen a pegar.
Que no nos lleguen a torturar.
Que no nos lleguen a violar
En nuestras casas, en nuestros hogares.

147
Gran Florido San Juan, Gran Florido Patrón;
Santo Dueño de la Tierra, Sagrado Guardián del Cielo,
Padre del Cerro Huitepec, Madre del Cerro Huitepec,
Padre de la Cueva Blanca, Madre de la Cuerva Blanca,
Padre del Cerro San Cristóbal, Madre del Cerro San Cristóbal:
Que no entren en tus tierras, Gran Patrón.
Que se enfríen sus rifles, que se enfríen sus pistolas.
Kajval, acepta este ramillete de flores.
Acepta esta ofrenda de hojas, acepta esta ofrenda de humo,
Sagrado Padre de Chaklajún, Sagrada Madre de Chaklajún

(grabado y traducido del tsotsil por Ámbar Past)

-Xunka’ Utz’utz’ Ni’ + Fabricaba fuegos pirotécnicos en los Altos de Chiapas. Sembraba carrizos para
formar la armazón de los castillos y los toritos que truenan en las celebraciones; mezcla la pólvora para
las bombas de fiesta, trenza mechas y, con los desperdicios de las varas, Xunka’ teje canastas.

ZINDY ABREU BARÓN
VOZ ROTA

Esta boca mía
a la sombra marchita
pétalo encarnado
a un rostro sin sol
evoca una pérdida
del alma, la voz.

Cautivas palabras
palpitan mi garganta
de noche sin párpados.

Un rayo de luna
cortó mi voz.

Esta boca mía
de suspiros desnuda
su alma pasea
en el breve espacio
de las rejas.

Despierta la fuente
de un canto vivo
la espina arrancada
del corazón, la voz.

Voz de mujer
no de víctima
que con todo el cuerpo
reclama, justicia.

148
Zindy Abreu Barón nació en Mérida,Yucatán. Es narradora y poeta. Premio Nacional de Cuento José
Revueltas2007 y segundo lugar en el mismo premio en 2005. Es alumna del Tallerde Escritura Femenina,
que coordina Verónica García en el Cereso de Mérida. Cuentos suyos han sido compilados en el libro
colectivo Memorias de mujeres en Prisión y otros relatos, coeditado por Zedík,A. C y el Instituto de

.

149
La que soy, la que fui

150
ALBA DELIA FEDE
NO VISITA EL JARDIN

(...) ebria de inmovilidad y de certeza.
A. Pizarnik

No visita el jardín.
Pisa el umbral hallado
por el eco obsesivo del mar, y se detiene.
De pie,
maravillada en el cruce puntual de las orillas,
envuelta en llamas de extática visión
que le vedan el paso.

No visita el jardín.
Rígida en su mirada
espera el claro anuncio de la hora.
Llora su desnudez de filos y de puntas
entre espantados muros: poseída y ausente.
Bebe una copa íntima y secreta.

No visita el jardín.
Inmóvil, enloquece.
Como lúcida reina sobre las murallas de Cartago
es sombra de la sombra que la evita,
el aura del vacío que la abarca,
perfume de la flor que no deshoja.

Ángel arrebatado al límite del sueño,
manzana milagrosa que nunca será mía.

Alba Delia Fede (Mar del Plata, Buenos Aires , Argentina, 23 de abril de 1959) . De formación bilingüe
( Diplôme approfondi de langue française ) es Profesora en Letras y trabaja con adolescentes en la cátedra
de Lengua y Literatura, y en talleres de lectura y escritura de articulación con la UNdMDP. Es
Capacitadora docente para la ES. Forma parte del comité de selección de la revista cultural Apofántica
para la que, además, escribe sobre la obra del poeta y escritor peruano Enrique Verástegui Peláez.

ALBA ELENA SÁNCHEZ NEGRÓN
ABELINA… YA NO BAILAS

Te veo Abelina intentando asomarte a la vida,
a tu jardín de rosas y crisantemos,
olfateando el aire que apenas entra por la ventana,
queriendo apresar el aroma de tus flores,

151
las que no cuidas hace tanto…
las que siguen allí, creciendo desordenadas,
asomándose entre las malezas que nadie retira,
porque estás prisionera en la cocina,
entre olores rancios, junto a la estufa ,
donde calientas tus manos, donde entibias recuerdos.

Tus ojos cansados revuelven imágenes,
y en tu mente asoman desdibujadas,
las caminatas a comprar frutas y
verduras olorosas en la feria del barrio,
las genuflexiones los domingos de misa
para tranquilizar el alma,
los tangos apasionados y los boleros íntimos
bailados en la ebriedad de la noche,
donde tus piernas, hermosas ,ligeras y codiciadas,
se pegaban a las de él…al ritmo de la música
al ritmo del amor…de las caricias.

Sonríes entonces, buscando esas piernas
cómplices de tantos gozos,
deslizas tus manos ansiosa de sentirlas de nuevo,
para recrear la memoria y la alegría.
Entonces despiertas…regresas del sueño,
se escapan las melodías de golpe,
y un grito rompe tu garganta;
un muñón blando y pálido yace en tus manos,
envuelto en vendas de lana,
para resguardarlo del frío, para no verlo.
para alejar el dolor de tu alma.

Susurras oraciones que nadie escucha,
¿quién decidió cortar tu pierna?
¿Por qué no preguntaron?
¡por qué no preguntaron!
¿Cuánto duele la vida en la soledad que te abraza?
¡¿Cómo no desesperas, cómo no gritas?!
¿Dónde se fueron tus amores?
¿Dónde se fue tu pierna?, ¿dónde tu libertad?

Vuelves la mirada hacia tu prisión oscura,
tu nuevo hogar lejos de todo, lejos de todos,
sin fragancias que estimule tus sentidos,
sin aire que acaricie tus mejillas
ni sol que caliente tus huesos ,
sin un amor que ilumine tu alma,
sin tu pierna para bailar alegrías.

Te silencias y palideces entre paredes tristes,
a pasar los días mientras huye la memoria,

152
hasta que desaparezcas olvidada,
detrás de las malezas, como tus flores,
con tu cuerpo roto, con tu muñón a cuestas
echada en la silla, ajena a todo
se te apagó la vida…ya no bailas Abelina.

Alba Elena Sánchez Negron, Chilena, Enfermera, aesn58@msn.com.

AMELIA ARELLANO
MUJERES EN GRAVIDEZ DE PALOMA

Cargo sobre mi pecho toda la sequía del mundo.
Ingrávidos cardales violentados
Violentamente violeta, el ayer regresa.
Espada fálica tajea la inocencia.
Una cruz engarzada con vidrios de colores.
Gravidez de paloma.
Parir. Morir.
Ha regresado Tomás de Torquemada.
Hijos del oscurantismo.
Del Opus Dei, del Papa o Lucifer
¿La manta de mi niño, poncho harapiento de soles?
¿La sombra de su amparo, catedrales góticas, de piedra?
¿La panza de mi niño bombo de ausencia?

Eran tres perritos uno murió de tos ahora quedan dos.
Eran dos perritos uno murió solito ahora queda unito.
Era un perrito que murió de ayuno ahora no queda ninguno.

Amarillo/blanco. Blanco/celeste.
Una bandera. Flores de brea.
Mi hijo no nato partió en primavera.
Pantanos errantes, fuegos fatuos globalizados.
Ignus fatuus, cobra-de-fogo, luz loca alemana,
Ronde des lutins, farol de los Andes.
Yo, llorando y mi niño rondando.

Huevos hueros del esturión gigante.
Ya no habrá caviar para la bestia.
Santa Tejerina es la mujer de Lot.
Ha mirado hacia atrás.
¿Quién arrojara la primera piedra?
“Piden pan no les dan, piden queso,
les dan yeso y les cortan el pescuezo”

“Fallamos que debemos condenar y condenamos”
Inclaudicables, fallamos que debemos resistir y resistimos.

MUJER DE ARENA

153
Loca .Le llaman loca.
Porque va, viene, arremete, exige.
Se desangra en la lucha.
En conjuros de luna.
Se aferra al amor desesperadamente.
Ama. Teme. Se desgarra en el goce.

Un día llora, otro día canta.
Es tormenta que opaca los cristales.
Es lecho improvisado.
Es la mujer de arena.
Se desgrana.
Levanta los peñascos, los ata con alambres de púas.
Loca, le llaman loca

No ha seguido el rebaño de las hembras sumisas
Mujer, mortal, amante despojada.
Barcos pesqueros. Aparejos.
Trampa. Red. Sedal.

Jadean en la noche de sílice.
Golpean con furia sus acantilados.
Penetran en astillas de vidrio.

La toman en la mano, como un pichón dormido
La acarician.
La llevan hasta el borde.
Abren su puño y cae.
La pisotean .Sin compasión la pisotean.
La dispersan las mareas furiosas.

La exilian, la apartan, la fragmentan
Solo el mar infinito la toma entre sus brazos.
Loca suicida, le llaman, loca.

Amelia Arellano. Nació y vive en San Luis, República Argentina, Es Psicóloga clínica y Psicóloga
Social Ex Docente en la Escuela de Psicología Social de Mendoza Colabora con artículos de crítica
social y cultural en periódicos locales y nacionales. Ha publicado cuentos, ensayo y poesía. Socia
Fundadora del “Movimiento artístico y literario “Poetas del Exilio” Ha ganado premios y distinciones
nacionales y provinciales e internacionales, con jurados tales como Osvaldo Bayer, Horacio Salas,
Tununa Mercado, Jorge Brega. Se identifica con los movimientos de reivindicación de las culturas
populares y con las luchas de género. Cree que el rol del escritor debe ser dinámico y comprometido.
Email: arellano.amelia@yahoo.com.ar, arellanoamelia@hotmail.com.

ANA LAURA GARCÍA
CUADERNO Y COLORES

Una cama blanca
para una niña blanca
y su cuerpo

154
que olvidó caminar,
pasa de la cama a la silla
de la silla a la cama.

Con una sonrisa que encandila
me pide cuaderno y colores,
para dibujar un mundo
donde no necesite piernas.

Yo sólo tengo tinta
y hojas blancas.

CUERPO AFUERA

Entre tacones altos y luces
escondo el corazón.

Mientras no se maltrate
la apariencia
ni desnude la mirada,
por las noches
vendo los minutos que me sobran.

Tú,
desde la acera opuesta
también empeñas días.

Ana Laura García. Coautora en los libros colectivos Verbo Cirio V y Memoria del Relevo, publicados
por Literalia Editores. Ha publicado narrativa en el periódico La Manzana y poesía en La Mujer Hoy,
Cursó el primero y el segundo Diplomado en Creación Literaria. Publico el poemario Ventanas adentro.
Es alumna del Taller Multidisciplinario de Patricia Medina; le gustan los martes, las tardes lluviosas y las
noches frías, el número 13, y no es supersticiosa, pero siempre que pasa bajo una escalera, lo hace con los
dedos cruzados. arianagarcia@hotmail.com.

ANA MARÍA CALIYURI
LA GUERRA PERDIDA
Los sueños postergados
los ideales fenecidos
las certezas tambaleantes
vibran en este árbol tan mío.
Sé que he perdido.
La peor de las miserias
dentro y fuera de mi misma
es no creer como es debido.
En el jardín de las mil espinas
los grilletes siempre brillan,
sé que no respiran
pero, en cada noche de luna
en que el lobisón es pesadilla
crujen los grilletes entre mis cenizas.

155
Les creo a ellos
y descreo a la vida.
Guerra de los sin rostro,
guerra perdida.
Aunque algunos misterios
plenos de tibias caricias
iluminan mi alma
para resplandecer el día,
es de leal confesión decir:
junto a ellos desembarcan
las arcas de ancestrales estigmas.
Busco inerme y sin prisa
ese lienzo diáfano
que cicatriza las heridas,
mas mi mente recuerda
y juega a las escondidas
convirtiendo cada lienzo
en sudor y hedor sin día.
Guerra de los sin rostro
guerra perdida,
quizá
la suma de quizás,
en un tiempo sin medida,
me devuelvan entera a la niña.
Ésa que anida en capullo de seda
y le teme a vivir sin ser descreída,
ésa que me habita etérea
entre jazmines y fresca hierba,
la que cruza las fronteras
seleccionando la justa palabra
la sentida, la artera.
Ésa que no sabe de guerras
sólo sabe de amor y de entrega.

Ana María Caliyuri, 23/7/55, Ayacucho, Argentina. Publicó Latidos Perennes", en Italia (español-
italiano); premio a la mejor poesía (Asociación Calabro Lombarda). Su cuento breve 15 días y 20 años
con Candela fue premiado en la Feria de la estación. Obtuvo señalización de mérito con el poema
Palabras (Concurso Internacional de Poesía ciudad de Montieri, Italia). Primer Premio en Sección
extranjera de VIII Edizione 2007 (Premio Internacional de Poesía "Tra le parole l'infinito"), con el poema
inédito Mensaje Genuino. Finalista Premio "Poesía del Mare" de Poetaonline 2008, con el poema Mar
ancestral. Publicada en Antología del VIII Premio Letterario Internazionale "Tra le parole e l'infinito".

ARÍSTIDES VEGA CHAPÚ
MANICOMIO DE MONTVERGUES, MI ÚLTIMO DÍA
También en soledad
de amor herido.
San Juan de la Cruz

A Anne Delbée

156
Es difícil el salto hacia el fondo de tus visiones,
arco de fuego que debo traspasar
como si fuese posible adueñarse de la luz
que el amanecer extiende entre nosotros.
Surge la aparición, no la verdad,
el gran fuego.
Viéndome volar entre sus llamas, sin vértigo
ni verdadera alegría, ni miedo al encierro o la muerte,
sino ceñida por el calor de unas manos que me poseen,
podré despertar en Montvergues
sin saber que es mi último día.
No lo olvides, Rodin,
sólo tomada de las manos me dejaré atrapar por el fuego,
No lo olvides.

Creí en mis palabras, afiebradas y torpes.
Pronunciadas sobre el espanto de las llamas,
para definir la belleza del fuego; Rodin, Rodin,
este ojo enrojecido me pertenece
y estos son los incendios del infierno
sobre los que te aguardo.
Rodin, Rodin, Rodin, extiéndeme tus manos,
no para olvidar que reposaron entre las mías,
ni para retirar el presagio que sofocará el mudo incendio,
sino para que penetren una última vez en mí.

Latiendo mi mano sobre tu corazón
que alguna vez me protegió, te guío hacia el pasado,
ese sitio en que también he sentido la ausencia
de un ser cercano y cálido.
He querido palparme y encontré la tibia sangre
caída de la cabeza que ahora es un pedazo de mármol
blanquísimo, moldeable por el oficio de las llamas.
Pesa demasiado la soledad
como el aparente cansancio de los inocentes ojos
de Láurore.
Soy Camille y no tengo a quien llamar
para que me proteja del frío,
como si fuese otra la que escucha el silencio
del invierno.
Soy Camille y he quedado atrapada en la soledad,
sin certeza alguna, ni un ojo
concebido para no olvidar la violencia
a la que me condenan.

Santa Clara, 1996.

Arístides Vega Chapú, (Santa Clara, Cuba, 1962). Poeta, narrador y promotor cultural. Miembro de la
UNEAC. Sus últimos libros publicados son: Después del puente sobre las aguas, (antología poética),
Ediciones MatanzasS, 2007; Que el gesto de tus manos no alcance, (Antología personal), Ediciones

157
Unión, La Habana, 2008 y Te regalo el cielo, (novela para jóvenes), Editorial Cauce, UNEAC, Pinar del
Río, 2007.

BEATRIZ PÉREZ PEREDA
LA LOCA DE BERLÍN
A Gabriela Aguirre, por esa noche de lluvia afuera
del metro Cuauhtémoc

I
La loca me llevó a su casa
y extendió las manos para que yo viera su mundo

Me habló del desierto
de tardes como naranjas agrias
De su locura que comenzó en la mano derecha
en un concierto de grietas y sombras en la memoria

De un amante que subía cumbres
pero había desistido de escalar su cuerpo

De una amiga mitad oriental mitad poeta
infanta muerta en una tina de hiel y agua púrpura

Al final me dijo
-En mi tumba pondrán que fui náufraga
Jamás llegué a la orilla de otro cuerpo.

II
La loca odia las rupturas
dice son un remolino de agua que rompe tu frente
y anega el corazón de peces quietos

Su pelo aún guarda algo del desierto
de rejas y paredes blancas

A veces usa los zapatos de su madre
para convencerse de que hay cosas que no encuentran su sitio

Sentada de espaldas al espejo
yo la miro suturar sus ausencias
entonces el dolor es un niño
ella la nana que lo rodea.

Beatriz Pérez Pereda, Villahermosa Tabasco, México, enero de 1983. Poeta, ha sido becaria del Fondo
Estatal para la Cultura y las Artes en el 2004 y 2007; obtuvo el premio de poesía Rosario Castellanos en
el 2005.

BEATRIZ TERESA BUSTOS
LA CALLE ES UNA BOCA DE SILENCIOS, ABIERTA

158
La calle es una boca de silencios, abierta,
que aturde a los oídos de la espera.
Un ojo rojo quema el tiempo bajo el haz de
luz, como una luciérnaga.
Las agujas tienen clavado el suspiro
impaciente y no lo deja escapar del rostro
que tiene -pienso- piel de azucena.
Los tacos se le clavan en los talones
y presumo le duele hasta la mollera.
La puedo ver desde mí, entre las rendijas
de mis vivencias.
Qué diferencia hay entre ésta que se oculta
y ella, tal vez la edad, la piel deslucida,
las caderas, los senos cansados,
la máscara grotesca que cada noche crea
para mudar la apariencia.
La historia que arrastra, la sucia paga por la entrega,
los instantes de amor que vende sobre lechos extraños
y con mucha suerte sobre sábanas de seda.
La irrespetuosidad gratuita,
las miradas que la someten a la ofensa,
le dirán te amo o le susurraran perra,
de qué color son sus ojeras,
crudas de luna u oscuras de pena.
Cuántos frutos habrá cercenado en sus
primaveras, llorará su estrella de meretriz
o reirá descaradamente para mentirse como
se mienten los esclavos su obediencia.

Con regazo de madre me ampara la noche
sabedora de mis pasos, fingiendo que los acepta.
Me duelen los talones.
El farol de la esquina
ya denuncia mi silueta y debo marcharme.
Esta noche duerme la indecencia.
Cierro mi abrigo y me alejo
de los ojos opacos de la vidriera.
La otra,
también se marcha por la senda paralela.

Beatriz Teresa Bustos. Nació en Villa Nueva el 5-12-1950, en Córdoba Argentina. Ha publicado en
forma artesanal sus libros Versos sencillos, poesía –1995, Exilio interior, poesía – agosto 2003, Lobezna
dramaturga, poesía agosto 2005, Beberse el último sorbo de las sombras, poesía y narrativa, diciembre
2006 Ha participado en antologías en Argentina y Uruguay, revistas literarias. Cuenta en su haber con
premios y distinciones nacionales e internacionales.

BERTHA ALICIA CERVANTES RIVAS
ENTRE MUROS
Dedicado a las internas del Topo

159
El sol inclemente
se escurre sobre mi cuerpo,
en un patio de olvido y gritos

Camino, sobre el cemento seco,
despojada del anillo metálico
que la sociedad me dio para ser
mujer decente

Me cuido, ya no de ti
sino de las miradas lascivas
de aquellas que desean sólo la ternura,
la protección o quizás el sexo que me has vedado

Te busco en los días de gente,
de pláticas, de alegrías.
Para mi no hay visita hoy.

“ya se casó allá en el otro lado”
me dijeron los vientos
que traen tu aroma
en los recuerdos vagos
de los días de amor

Estoy aquí purgando
tú sentencia, que la sociedad
me impuso porque era tu mujer,
por quererte, por tener tus hijos,
tus noches y tus respiros

“cuando él venga, usté sale”
me dijeron…
…tú no has llegado

Bertha Alicia Cervantes Rivas. Socióloga nacida en 1966 en el Estado de Chihuahua, Docente en el
colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Colaboradora en el Centro
Universitario de Estudios de Género desde su fundación (9 años) a la fecha, con sede en FFyL. Imparto
talleres de Creación Literaria en el CERESO de Apodaca, N. L., a hombres, y anteriormente impartí
talleres también en el CEPRESO Topo Chico a mujeres y hombres, por parte de CONARTE.
Publicaciones; Semblanza a Minerva Margarita Villarreal en el libro El Polen que se esparce en el
Desierto, editado por el CUEG de FFyL. Desde Adentro, recopilación de los trabajos en los talleres con
hombres y mujeres, presentado durante el año en curso, editado por CONARTE y Dirección de
Readaptación Social.

CARMEN NUEVO GARCÍA
PARKINSON

Al mirarme en el espejo,
Veo una mujer incógnita.
Rostro totalmente impávido

160
y sin expresión alguna.

Aunque intente sonreír.
Está igual que una careta
,en una especie de busto¡
que nunca se para de mover!

El movimiento es arrítmico,
tal cual mueven su cabezas
las rígidas marionetas
de un teatrillo infantil.

Manos y pies descolgados,
obedecen impulsos sueltos,
de otro ser que no soy yo.
¡Todo mi cuerpo, es de esa otra!.

Ni mi mente, antes tan lúcida,
razona según yo quiero,
No consigo concentrarme,
¡ni tan siquiera pensar!.

No aparece en el espejo,
aquella caratan alegre y pícara
que se expresaba sin hablar.

Tampoco las manos acariciantes,
cuidadas,que explicaban ellas solas
cuanto querían presentar .

Solo espero que, pérdidas
La razón y la consciencia,
Los recuerdos me abandonen¡
y dejar ya de sufrir!

Carmen Nuevo García .Copartícipe, de la divulgación y defensa de los desasistidos, en centros
geriátricos, de la Comunidad de Madrid. Semifinalista en el concurso de poesía: Caja Zaragoza. Mayo de
2006. Finalista en el concurso de poesía: “Noches de Sol”. Octubre 2006.

.
CHARO DE MONTAÑA
VENGANZA II

Volveré
descendiendo por la espiral
voluptuosa y azul,
del cigarrillo
que con fruición consumes
inconsciente,
penetraré en tí
hasta lo más hondo

161
de tu ser,
mezclándome en tu aliento
ansioso y persistente.

Sentirás sed imposible
de mi cuerpo ya inalcanzable
entre las sombras,
habrá sonrisas en mis labios
sintiendo tu clamor
cuando me nombras.

Tensaré tus fibras
estremeciéndolas hasta el deleite,
y haré que me recuerdes
y tengas sed de mi cuerpo
ya imposible y transparente,
se quemarán tus labios
y se abrirá dolorosa herida
que no cicatrizará
como jamás cicatrizó la mía,
por la crueldad de tu burla impía.

Con la última voluta
del humo azul de tu cigarrillo,
me diluiré en la nada
pero con raro brillo,
indiferente
azulado.
Charo de Montaña, Argentina (Catamarqueña) Docente en los Cuatro ciclos (Inicial, Primario,
Secundario y Terciario), 1º año de Abogacía. Escritora con diversos Primeros Premios, Pintora, Ecónoma.
Periodista en varios Diarios del País Actuación en radio y televisión.

CHARO RUANO
SUPIERON DESDE SIEMPRE QUE NO TENÍA REMEDIO

Supieron desde siempre que no tenía remedio
Tenía la boca grande y la lengua afilada
Una mente despierta, inteligente, rápida

Tenía mil recursos, y todas las palabras
Ni los años, ni el tiempo lograron suavizarla
Era de amores rápidos, y amistades eternas
Té con limón y risas, libros de humor a medias

Viajes por el mundo buscando otra experiencia
Otra vida, otros mundos, quizás otras parejas
Ni los años, ni el tiempo, acabaron con ella
Sólo la mala suerte, una cruel compañera
Que se bebió de golpe, su risa y sus reservas

162
Y la dejó agotada, rotas ya las cadenas
Que la unían a la vida, al amor, la belleza
La muerte ronda siempre, fugaz, esquiva, alerta

Le sirvió una copa, la sentó a su mesa
Le hizo un hueco en su cama, le prestó su experiencia
Y cuando puso orden, en su vida, en sus cuentas
En sus viajes sin rumbo, y amistades eternas
En sus hombres amantes, o amantes a la inversa
En sus recuerdos todos, deshizo la maleta
Y se dejó caer, rendida ya y despierta
La batalla final, lo mejor de la guerra

Quién la recordará, quién hablará de ella
Quién le llevará flores, a la tumba desierta
Quién vivirá en la casa, que cuidó sin reservas
Quién en su espacio todo, quién, cuando, como…, ella
Que nunca se callaba, optó por la reserva
No llorar, no gritar, ni suspiros, ni quejas

Sólo este sueño eterno, de morfina y tristeza
Sólo este adiós lejano, porque no quedan fuerzas
Y en el momento último, cuando todo se acerca
Recordar la batalla, y que mueres en ella

LA MUJER TENÍA ASPECTO

La mujer tenía aspecto
de haber llorado mucho
sus ojeras apenas
podían ser más profundas

Llevaba de la mano
una niña pequeña
y un gran bolso
donde seguramente
trasladaba “su casa”

Y era joven, muy joven
apenas treinta años
que sólo le habían dado
unas horas de amor
y tanto sufrimiento

La niña se aferraba
a una muñeca vieja
despeinada y oscura
y cantaba feliz
una canción sin nombre

163
Ellas no cruzarían
habitantes eternas
de este lugar terrible
que llamamos Frontera

Charo Ruano: (Salamanca) libros publicados: Hicimos de la noche un largo poema; La cálida quietud
de la tristeza; La frontera; Los rostros de la huída; Frente al azar de otros amores; Sobre el cansancio; y
Té de jazmín en porcelana inglesa y de los libros infantiles Catalina lina luna; La polilla de los libros;
De aquellas y estas infancias y El bizcocho de canela.

DANIS OMAR RODRIGUEZ
LA CASA SIN PAREDES NI PUERTAS

A Isabel de los Ángeles Ruano,
poetisa navegando
en los vericuetos de la esquizofrenia
y en las calles de Guatemala.

Recorro las calles dolidas,
las calles que caen
con el decrépito paso de los buses,
frente a sueños forjados entre el hierro
y sobre puentes que mueren de amarillos.

Son las once del alma y compiten
entre mi ser y las esquinas grises:
el color de los párpados y las uñas del viento.

Es la ciudad que cae de recuerdos,
la estela de sumergibles embriagados,
la de bares repletos de tristezas,
con sueños en las esquinas y en las luces.

Una figura viene y yo la encuentro
delgada de tristezas y de esperas,
perforando recuerdos en las manos,
desintegrando versos en silencio.
Y me sueldan recuerdos a los ojos
hasta dejarlos con un llanto urbano.

Una ciudad crece en torno a ella
aleteando improperios e inmundicias
autobuses sin alma y carros
que vomitan corbatas y levitas.

Tiene esta mujer un nombre de piedra, cielo y agua
un nombre de pedestal, bondad y libro;
un nombre de ironía, nube y flor.

164
Acá, frente a esta mujer,
los abogados pierden juicios y testamentos,
los doctores no encuentran quien les pague,
los sacerdotes no encuentran los pecados,
los generales olvidan sus charreteras,
los diputados pierden su indecencia.
Pero los niños no, ellos cantan de flores y partidas,
juegan a vertebrar flor en las calles;
los niños se desgañitan de esperanza
junto a esta mujer que sabe a viento, rima y fábula.

Es poeta dicen,
y anda perdida en no sé qué universos.
Yo no sé, solo sé que la miro
estrenando semáforos y versos,
vendiendo frascos de lágrimas y versos,
perfumes embalados entre versos,
noches de calles frías en sus versos,
simpáticos olvidos en los versos,
crípticos monumentos con sus versos,
esquinas con vendedores, humo y versos,
calles completas brillando con sus versos,
vendiendo la ciudad llena de versos,
vendiendo aviones que reptan entre versos,
puentes para dormir bajo los versos,
edificios de vidrio como versos,
oficinas cargadas con sus versos,
piratas que subsisten con los versos,
perros llenos de cólera y de versos,
vendiendo soledades con los versos
y amor y olvido y besos con los versos.

Son las once del alma y yo camino
en la futilidad de escaleras y esquinas
junto al dolor lleno de imprecaciones,
imprecaciones que volcaron sueños,
sueños que no llegaron a la noche,
noche para estrenar lunas y grillos,
grillos que las ciudades desterraron,
desterrados de viento y de milagros,
milagros de indigentes y borrachos,
borrachos que se duermen bajo el puente,
puente para poetas y poesía.

Son las once del alma y ella vuela
entre palabras que prosperan solas
entre silencios que alimentan lunas
entre sollozos que buscan en los párpados
y adentro, muy adentro
del olvido.

165
Danis Omar Rodríguez, San Antonio Huista, Huehuetenango, Guatemala. Radica en El Salvador desde
1994. Poemarios: Por Amor inevitablemente, 1989 (edición privada), Por el Camino de Enfrente, 2005
(Ecoediciones), el poemario infantil De Olas y Caracolas, 2007, (Ecoediciones), El pueblo de las calles
huérfanas, un libro de romances sobre la guerra civil en Guatemala, 2008 (Ecoediciones); y el libro sobre
la sordera y la educación de Sordos Sordera, Comunicación y Educación, 2006 (Ecoediciones).

ELIZABETH CARPI
POEMA DEL DÍA SIETE

envuelta en vueltas
la noche fue golpeada por una luna llena de luna
y un abecedario descamisado
quedó alfabetizando a las ortigas
los altavoces en la cornisa de mi frente
repiten estranguladas oraciones surrealistas
hoy la discriminación submarina
no ha permitido el fusilamiento de peces sin color
pasa un gato arañando la osadía
y envuelta en vueltas
la noche continúa colgada y golpeada por una luna llena de luna
las calles sufren taquicardias
mientras las medias rotas hacen huelgas
y en los hilos de las terrazas
hay alguien tipeando ausencias en los mapas
que desfilan en pasarelas sin límites
sin fronteras
pero llenos de luna llena.

Tenía sobre la cabeza un eclipse de sol
Y llevaba a cuestas un par de alas.
En su equipaje un silencio azul
Y en la mano una guirnalda de hojalata.
Mientras los astros giraban a su paso
Ponía en sus bolsillos, la mañana.
Se acostaba allá, en el horizonte,
Escuchando posibles serenatas.
Viajó sobre revistas, diarios y papeles
Entrevistando a gaviotas desoladas
Encontró en los nidos los relojes
Y a los números del tiempo en cabalgatas.
Creyeron que temblaba en sus locuras
De decir por decir lo que pensaba.
Y se fue volando junto a dos palomas
Cuando el eclipse de sol se terminaba.

Elizabeth Carpi es Directora de Nivel Primario, Profesora de Práctica de EGB y de Nivel Inicial, de
Metodología de la Investigación y Tecnicatura Jurídica. Dirige Talleres Literarios, Pertenece al Grupo de
pintores de Corral de Bustos-Ifflinger. Ha escrito libros para niños y para adultos. Ha coordinado diversas
antologías. Ha dictado cursos en el país y en el exterior sobre Creatividad. Ha expuesto obras de arte en

166
muestras individuales y colectivas. Vive en Corral de Bustos-Ifflinger, Pcia. de Córdoba . Argentina,
betita@cbasur.com.ar .

ELIZABETH VIVERO
EL DOLOR QUIEBRA

El dolor quiebra,
a cada paso,
a cada respiro,
quiebra.
El dolor hunde,
por estar adentro,
tan dentro,
que explota
se expande,
sin detenerse
y entonces quema:
hasta a los otros
que sólo miran.
El dolor rompe,
muy de mañana
casi de noche,
y habla
del vientre-cuna
vuelto vientre-tumba.
El dolor,
susurra.

NO PUDE HUIR

No pude huir
de mi propia guerra
de mi propio cuerpo
perforado por las manos médicas.
No pude huir:
dolor en el dolor
encarcelada.
No pude huir,
no me dejaron.

Elizabeth Vivero (Guadalajara, 1976). Doctora en Letras por la Universidad de Guadalajara. Autora de la
plaquette de cuentos No para siempre (1997), de los libros de cuentos Con los ojos perdidos (1999), El
derrumbe del mundo (2001), Muertos sin saberlo (2004) y de la novela Ese suelo tan otro (2005).
Actualmente es profesora titular en la Universidad de Guadalajara, donde se encuentra adscrita al Centro
de Estudios de Género.

ELVIA ARDALANI
LA ABUELA

167
Duelo
dijiste
pero nadie escuchó tus locuras de vieja,
tus murmullos seniles de naftalina impávida
tu voz de coralillo prendido a otros azahares

Duelo
dijiste
y nos mostraste una mancha de sangre imaginaria
y un vestido quemado con lumbre y sin olanes
y un cortejo de muertos bailando en tus zapatos

Duelo
dijiste
y hablaste con las fíbulas roídas del alzhaimers.
El médico nos pide que ignoremos tu lengua
de confusión y olvido, de sombras y excremento

Duelo
dijiste
y nos muestras el vientre tablonado de años
y las piernas calzadas con unas medias rotas
y los puños zurcidos con tafetanes nejos

Duelo
dijiste
ninguno te escuchamos. Ni siquiera el abuelo
con su silla colocada siempre a tu lado izquierdo
y los ojos volados a otras partes del tiempo.

Duelo
dijiste
y la tarde se espanta con tu sangre tirada
con la navaja abierta sobre tu chal de lana.
Gruesos nudos de olvido van goteando tu falda.

Elvia Ardalani es catedrática de Creación Literaria y Literatura en el Departamento de Lenguas
Modernas de la Universidad de Texas-Pan American. Está doctorada por la universidad Texas A&M
University-Kingsville. Libros publicados: Miércoles de ceniza (Migual Ángel Porrúa, 2007), De cruz y
media luna-From Cross and Crescent Moon, Ed.Bilingüe (Claves Latinoamericanas, 2006), Y comerás
del pan sentado junto al fuego (Claves Latinoamericanas, 2002), De cruz y media luna (Tierra de libros,
1996) y Por recuerdos viejos, por esos recuerdos (1989). Es corresponsal de la revista española
Alborada/Goizaldia y editora de la revista virtual El Collar de la Paloma.

EMELIA SÁNCHEZ FLORES
HABLAR DEL MIEDO

Hablar del miedo
en la hora de la nada,
por las cosas que no he hecho.

168
Las escondo
en el cuarto de trebejos
las doy por muertas
pero me miran en silencio
me salen al paso
hay ángeles de madera
en las paredes
sombras con ojos
me quitan el sueño.

SOL, HAZ LATIR

Sol, haz latir
el corazón de la tierra
abre tu puerta a los
espacios que dejó la noche

luz de madrugada
que viene de lejos
me levanto a esperar
dentro de un libro abierto
escucho solo el ruido
de mi cuerpo.

Un gallo pregona su virilidad.

Espíritu del viento
dibujos de luz y sombra
escribe en su follaje
lo que quieres que diga.

CON LA SONRISA EN LOS LABIOS

Con la sonrisa en los labios
de aquel día
y la ropa antigua
me inmortalizo
colgada en la pared:
ya soy fotografía.

Emelia Sánchez Flores, Guadalajara, México; es poeta y escritora de cuentos para niños. Ha publicado
Sam Cheddar, Las palabras voladoras, Un paseo con el sol, y es coautora del libro de poesía Verbo Cirio
VII.

EMILCE STRUCCHI
XXV
Espesura de dagas en un hueco de infancia.

169
Y desde allí a la juventud
¿qué?
Hambre y olvido.
Un nuevo cargamento.
Municiones.

La íntima pena de callar, callar, rendirse
hasta
c
a
e
r.
Y con ese furor, con esos tajos
¿qué?

Raspá la furia diría el padre.
Raspá la furia le diría la madre.

(Toda la culpa mismo ahí.)

¿Quién
podrá distraerme las lágrimas?

Si la muerte es una corrupta,
mide su tiempo en mi memoria.

(Hipoteca los cuerpos.)

XXVI
Demasiado violento revivir

no hay trama que sostenga
la mirada
de un hijo maltratado.

XXVII
Si soy la Verduga, ella es mi rehén
amordazada
bocabajo
omóplatos abruptos
a picahielo
nacen ensueños bajo el cuerpo

contra la anestesiada, conspiración
en un baile de látex
tentáculos extremos
máxima pulcritud, percusiones
metal y olor a muerte limpia

minúscula seguridad

170
de sol sobre la espalda

¿cabeza en agujero de camilla?
¿o es contra aquella pared de su infancia?

están alrededor
desgajan
meten
se entrometen
allanan y cobaltan

usurpadores
buscan
rebuscan
más, rehunden manos en la orgía

ella vomita: madre

yo:
la protejo del deseo.

Emilce Strucchi: Poeta y narradora Argentina. En Poesía: 1er. Premio Internacional Refugio de Poetas,
España, 2002; 2do. Premio Nacional Leopoldo Marechal, Argentina, 2003; Grupo finalista Internacional
Ciudad de Melilla, España, 2003; y 1er. Premio Internacional Raúl Rivero, Cuba, 2004, entre otros. En
Novela: Andar ligero, finalista Internacional Territorio de la Mancha, España, 2006. Libros editados.
Cuento: Pleno de ausencia (2000); Poesía: Los trofeos del abandono (2003), La luz es otra cosa (2004) y
Amansalva (2006); Novela: Andar ligero (2007) Inéditos: Palabras Pozo (poemas); despoliare (novela).

ESTELA GUERRA GARNICA
DE ALTA

A partir de hoy,
la injusticia en el mundo no me duele.
Desde ahora soy feliz,
el llanto del mundo no me importa.

Por las noches dormiré tranquila.
No pensaré en la soledad de los amigos
o la miseria del que con saña ofende,
tampoco en el hambre del huérfano.

Hoy saciaré mi soledad, mi hambre.

Me ocuparé de mí
y si algo sobra, seré filantrópica
(por si acaso, existe el cielo).

A partir de hoy, dice el psiquiatra,
estoy curada.

171
Estela Guerra Garnica (1957) Temascalcingo de Velasco, Estado de México. Profesora de Educación
Tecnológica y Lic. en Sociología. Ha publicado El vuelo del arcoiris, Aventura Poética. Edición de autor
(1984), Poemas de la alta noche. Linajes Editores (2006) y Niebla en el Camino. Cuentos y relatos
urbanos, UNAM (2008), Como la luz al alba. Poemas. Ala de Avispa Editores (2008). Su poesía ha sido
publicada en las revistas Básica, La Pluma del Ganso, Alforja, Oráculo y Arteria, entre otras. Ha sido
publicada en diversas antologías en México, Uruguay, Brasil, Perú y Canadá y ha asistido al Encuentro de
Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Oaxaca, así como a encuentros en Michoacán, Chihuahua,
Aguascalientes y a múltiples lecturas de poesía en el Distrito Federal Sus trabajos se encuentran en
diversas páginas electrónicas.

FÁTIMA BELTRÁN
LA VI DE LEJOS

La vi pasar, la vi de lejos
dando tumbos por las aceras,
paseaba por sumideros
recordando que ayer fue reina.
Tenía los ojos perdidos
en una jarra de cerveza
dónde olvidarse del olvido
a cambio de unas monedas.
La vi perdiéndose en su infierno,
llevaba cuerpo y alma en venta
y en el corazón, agujeros
que alguien abrió sin darse cuenta.
Hablaba de un ayer dolido
y de un viaje a otro planeta,
de mil noches en el exilio,
de la locura y sus profetas.
La vi arrastrarse por los suelos;
cuando el sol entró en escena,
sin verme, me miró un momento,
me sonrió y dio la vuelta.
La vi pasar, la vi de lejos
dando tumbos por las aceras,
un día la quise a destiempo...
hace tanto que ni se acuerda.

Fàtima Beltrán, nacida el 26 de Marzo de 1977, curso la licenciatura de derecho en la URV de
Tarragona.

FELICIANA ADAME
RÉQUIEM AL DOLOR
A Tere y Doria Gómez

Este cuerpo que cargo, no es mi cuerpo
desvalido, largo, enfermo,
en otros tiempos fuerte y firme
con sus hijos en pié
raíz en tierra.

Estos brazos que antaño te estrecharon

172
presentan nervaduras
huellas frescas
de un suplicio mayor que sopesaron
al paso de muchos meses
en dolencias.

Mis pechos que sirvieron de alimento
a bocas pueriles e inocentes
conservan ahora cicatrices
que perforan y humillan
a conciencia.

Mis pisadas no rozan el camino
que los buenos momentos
cobijaron
han callado palabras de contento
su compañero es hoy, el
silencio.

En un día como tantos en cansancio
guardo en mi corazón
un solo ruego
un réquiem para el dolor
y consecuencias
aguijón que consume y atormenta.

Feliciana Adame, Guadalajara, México. Coautora de los libros Verbo Cirio V y Memoria del relevo.

FERNANDO GONZÁLEZ OVIEDO
INMOVILIDAD COTIDIANA

Inmovilidad cotidiana,
silencio roto solo por un tic tac

En tu reducido espacio
los minutos gotean espesos
a la espera de lo irrevocable

Los rayos de sol de la ventana
caen fútiles sobre las extremidades muertas
sin provocar reacción en ellas

Las imágenes que vuelven una y otra
vez a tu cabeza renovando la pesadilla diaria.
Dos instantes contiguos: el aquí y el entonces.
Cruzas la calle en un día soleado,
al momento siguiente… ¡la colisión!
La masa metálica que golpea, que desgarra
vértebras, huesos, sueños y mañanas.
Fuego que se estrella en el cerebro sumergiéndolo

173
en oscuridad.

Al despertar, encuentras que tus dos mitades
han quedado aisladas por un abismo
que la ciencia no puede salvar. Encuentras la ironía
en que el monstruo sobre ruedas te condene
a desplazarte sobre ruedas también
como un contagio, en que sus partes metálicas
hayan penetrado tus entrañas ultrajándote.

Inconexa, a través de tu ventana, ojo del mundo,
perseveras espectadora de las luces, los sonidos
y los gigantes de cristal y acero.

Siete pisos más abajo vislumbras una salida,
la forma de escapar a la frustración del no-movimiento,
a la humillación de las funciones fisiológicas
asistidas.
Si tan solo pudieras reptar hasta el borde
donde silba el viento…teñir de rojo el mediodía.

El sonido de una puerta interrumpe tus meditaciones.
Unos labios de fruta tibia y joven te saludan
en la frente anunciando su llegada.

Y tú sabes que en tu camino despoblado de altares,
de plegarias sin resolver, has encontrado un motivo
para prolongar la jornada…
al menos un día más.
Fernando González Oviedo es ingeniero en Computación, nacido en 1968. Ha tomado talleres de
Creación Literaria y Narrativa en la SOGEM. Sus colaboraciones han sido publicadas en El Informador y
Públicode Guadalajara y en algunas revistas independientes.

FERNANDO OPERÉ
ALZHEIMER

Mi madre ya se fue,
desmemoriada.
Padecía de amor,
se fue serena.
Alta la frente, el corazón erguido,
caminando sonámbula
en una calle sin fechas.

La bestia era el terrible
mal morboso
que borra los perfiles
y devora rostros.

174
Amaba, bien lo sé,
a un dios que no enjugó su pena
y en nada le sirvió,
a un marido de piedra.
Amaba quizás también
aquel rincón de ropa limpia
y el olor a parque
de las tardes madrileñas.

Amaba lo que, en algún lado,
sin saber por qué,
nerviosamente serena.
Emoción continua,
sin marcos ni recetas,
que engendra sin clamar
y siempre espera.

Porque ella amó,
se empeñó en amar
por afirmar quien era,
con el disfraz de madre,
a salvo de himnos y reyertas.

Amó sin hacer ruido
ni hacer carrera,
en pie, tras los visillos,
con modestia de monja,
a hombres asexuados
y a una virgen morena.

Amó sin cuestionarse,
sin sábados ni fechas,
en los confusos cuadritos
de su elusivo calendario.

OFICIO DE ESTRELLAS

Rosario vino así, como lo cuento.
Surgida del vaho triste
de las mañanas,
matutina visión desesperada,
cuando las chimeneas atisban
las últimas estrellas
y los aturdidos transeúntes
desperezan sus huesos asustados.

Aborrezco este oficio, dijo,
subiéndose la media,
apoyándose en su íntimo derrumbe.

175
De mañana, toda llena de invierno,
sólo el color masculino
de los cuerpos permanece,
lo demás son tejados.

Y se vistió deprisa,
para acostarse luego.

Fernando Operé, madrileño de nacimiento, es catedrático de literatura de la Universidad de Virginia en
Estados Unidos. Además de su trabajo como investigador ha publicado los siguientes poemarios: Anotado
al margen. Cuaderno de ruta (2005) Alfabeto de ausencias (2002); Salmos de la materia (2000); Amor a
los cuerpos (1997); Acróbata de ternuras (1994); ¿Quién eres tú Betty Blue? (1991); Despedidas (1987);
y Días de lluvia y otros soles (1987), y dos CDs. Su obra ha aparecido en varias antologías.

FERNANDO RIVAS CASTILLO
OCASO

Tengo que aceptarlo, pierdo la memoria
no recuerdo amigos, ni santos ni calles
todo se me olvida, hasta los detalles,
quiero recordar, se esfuma la historia.

El pellejo cuelga, todo se me arruga
pelo y dientes caen, la visión se empaña,
los ojos me arden, sale la legaña
el andar parece como de tortuga.

Son insoportables dolores lumbares,
tengo varias manchas, me estoy oxidando
casi todo el día lo paso orinando
vida complicada con muchos pesares.

La tos no se quita, pienso en la pandemia,
mi presión es alta, arrastra glucosa,
escucho la arritmia por grasa pastosa,
se hinchan mis pies, anemia y uremia.

Es la gran deuda por cobro de vida,
dolencias se encargan de pagar la cuota
todo lo vivido, siempre te rebota,
Ya tengo un boleto ¡sólo que es de ida!

Fernando Rivas Castillo,

FLOR AGUILERA GARCÍA
LA LÍNEA

La línea
recta indica
la muerte

176
de la paciente.

En ese momento
hay algo que

se tuerce y se rompe,
divulga la información de su

inconsciente al mío.
Inconsciente, se envía a si misma
a otro lugar.
Reconozco el cuerpo de mi madre que se
trastorna
y se desfigura, se resucita en algo más
y se suelta.
Nimba.
Hay una mujer diminuta que vive
desinhibida adentro de mi y de ti y de ella.

Es la única parte que nunca morirá.

Esa mujer corre, ya no camina en cortos
sollozos
de escarabajo.
No necesita más de soles de neón
para alimentarse, ni de escaleras
para tocar la noche.
Es una corredora compulsiva

adicta al aire.

Flor Aguilera García. México. Ha asistido a talleres impartidos por Óscar Oliva y Dolores Castro.
Estudió en la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin. En el 2006 obtuvo la beca de residencias
del FONCA en el área de poesía (Montreal). Obra publicada: Novela: Diario de un ostión, Alfaguara,
2005. Poesía: El último vuelo fue a Shanghai, Praxis, 2002. El sacrificio de los lirios, Praxis, 2003.
Cincuenta y cinco cuadros por segundo, Praxis, 2005. Butoh, Tinta Nueva, 2008.

FRANCISCO ALARCÓN
ALGO

Hay algo muy propio en nosotros
Ese algo somos tú y yo,
unión fresca para las tareas arduas
para el esfuerzo imperecedero

para echar la ceniza todos los días,
para lanzarnos mañana y tarde
en lucha meridiana,
despejando fluctuaciones, dando claridad

177
No en mezquino andar
se rige nuestra travesía
No buscamos la ventura egoísta
a razón del diluvio ajeno

Siento mi aproximación a lo que quiero
junto a tus valores y desvelos
Porque hay algo muy propio en nosotros
ese algo somos tú y yo.

TIEMPOS DE REVESES
A mi madre

Son tiempos de reveses
Cuando la carne se encoge
Y el cuero crece, alargando
Las venas a la intemperie

Parecieran cauces sin agua,
Late el corazón débil
A ritmo cambiante
Dirigido al mismo final

De donde vinieron,
Se ordena la creencia
En rumbo útil si es el cielo,
En rumbo sutil si es la tierra

En vuelo bajo van planeando
Buscando la piedra desierta
Donde alojarse para siempre
Cómo la gaviota apremia a los peces

Son tiempos de reveses
Cuando duelen los huesos
Y el pellejo seco los recubre
Protegiéndoles del relente

Son tiempos de querer más
A quien la vida nos da
Retrasando su estancia
En séneca heredad

Son tiempos de reveses
Cuando mirando para atrás
Sienten el desconsuelo del mundo ido
y acarician a los hijos decentes.

Francisco Alarcón nació en Venezuela, el 4/01/1950. De prosa y poesía, entre sus veinticinco (25) obras
destacan: Poemas número uno, Cuentos del gallero, Segundos Aires, Sueños de Agua, Ven Niña,

178
Resplandores Hueros ( I y II), Alucinación, Encuentro, Laberinto, Cuéntese Camarada, Ensayos,
Antología poética de Francisco Alarcón y Mujer.

FRANCISCO LOPE ÁVILA
ABUELA DE LAS CALLES

Si tus manos de arena
y silencio tocaran mis puertas
Si tus ojos de viento seco
cantaran como un caracol
en los oídos de la sangre
Si tus labios de trigo duro
volaran como dos gaviotas
sobre las islas del alma
Mi corazón resonaría
como un tambor de piel azul
Un eco de brazos largos
cubriría tus cabellos
tus hombros
tus rodillas
y tus pies descalzos

Rompería los límites de mis playas
y en cada rama un nido
unido con musgo
te esperaría
Abuela de las calles
abuela del aire
abuela hija del tiempo
Si tú rodearas mi hombro
con tu pobreza
caminaríamos despacio
y mudos por la ciudad

Francisco Lope Ávila. Mérida, Yucatán, México, 1952.Narrador, poeta e instructor de talleres literarios.
Es miembro fundador del Centro Yucateco de Escritores,A. C. y del Zedík, Centro para el Desarrollo de
laImaginación y la Creatividad, A. C. Ha obtenido premios nacionales por sus poemarios Tierra
Prometida, Inventario y Orquídea de Luz. Actualmente, promueve La Alianza del Cuarto Mundo entre
los niños y los aluxes para proteger el patrimonio cultural indígena. Colabora con la escritora Verónica
García Rodríguez en los talleres literarios de Zedík, A. C., en el Ceresode Mérida. El amor siempre toma
la forma del corazón que lo contiene.

GABRIEL TRUJILLO MUÑOZ
ASILO, 1981

Aprender que la vida es una línea
Una sombra que se desplaza por el patio
Una mujer que me contempla sin darse cuenta
Quién soy: qué tengo que ver con ella

179
“¿Te conozco?” pregunta
Yo le muestro las fotos de sus parientes
Más cercanos: su esposo: sus hijas
De su mascota favorita: un perro lanudo
Que murió hace tres años

Ella no atiende las fotografías
Me observa con enfado: yo soy su enigma
“Tú vienes muy seguido a visitarme”

Le tomo el pulso: anoto sus signos vitales
La hago hacer un poco de ejercicio
Sólo el necesario para que no se deteriore

“¿Me conoces?” insiste “¿Sabes quién soy?”
Digo que sí: que sé su nombre y su apellido
Dónde nació: en qué escuelas anduvo
Hasta recibirse de licenciada en derecho

Ella sonríe: “me lo imaginaba:
No sabes nada de mí”

Es cierto: soy un fraude
Nada sé de ella ni de los otros pacientes

Nada sabemos excepto que prefirieron
Marcharse con su mente a otra parte
Y ahora viven allá: lejos de nosotros
Lejos de explicaciones y exámenes
En un país remoto fuera de nuestro alcance

“Te ves triste” dice
“Como si no supieras qué otra mentira contarme”.

Gabriel Trujillo Muñoz (Mexicali, Baja California, 1958). Poeta, narrador y ensayista, ha publicado
libros relacionados con la frontera norte de México y es autor de Huellas incurables. Seis artistas del siglo
XX (CNCA, 1995) y de Visiones y espejismos. La sabiduría de las arenas (FORCA, 2007), entre otros.

GABRIELA GODOY SILVA
OCHENTA Y UN AÑOS

Ochenta y un años
de ayeres indecibles
se esfumaron con el humo
de una detonación…

Ochenta y un oportunidades
de recordar momentos perfectos

olvidó la magia del instante en que fueron felices

180
esa dulce sensación de estar viva

Cada mala decisión le pesó en los codos,
olvidó que se pueden cicatrizar los ayeres
y que la felicidad llevaría un poco de su riqueza

entonces

disperso sus pensamientos
vació su tristeza con una calibre 38
mientras sobre la tarde
partía el tren con su vida

Gabriela Godoy Silva, nace en Zapopan, Jalisco el 9 de octubre de 1979, estudió Ingeniería en
comunicaciones y electrónica en la Universidad de Guadalajara; actualmente es profesora de educación
secundaria.

GRACIAS IGLESIAS
GRETEL

Hubo otro tiempo en el que tuve voz
me amaban
sí, me amaban
me amaban y yo amaba con las alas abiertas
orgullosa del viento que cantaba mi nombre.
Era otro tiempo.
Un pasado de arena que ahora anega mis ojos
cuando intento ponerte la etiqueta
que me ayude a saber si tú…
si fuiste tú o acaso…

Sólo arranco papeles amarillos.
Pequeños y cuadrados papeles amarillos
como guijarros.
Un sendero de pistas para saber quién soy
y quién es esta gente de mirada vidriosa
que pregunta

pregunta

me pregunta
sin que yo sepa donde se encuentra la respuesta.

Me llaman madre y eso no es posible.
Me empujan y me traen
y este sendero
de notitas pegadas a las cosas
no conduce a la casa de la bruja
ni me lleva hasta Hansel
ni me dice quién soy

181
qué soy
quién eres.

Gracias Iglesias. Periodista, escritora y performer. Ha publicado los poemarios Sospecho que soy humo
(Torremozas, 2002. Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven), Aunque cubras mi cuerpo de cerezas (Gil-
Albert, 2005. Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández) y Distintos métodos para hacer elefantes
(Amargord, 2006) y figura en numerosas antologías. Su poesía está traducida al inglés.

HILDA SAUCEDO
LA AUSENTE

Ahora vienes, sol, a acurrucarte
entre mis pies descalzos.
Te regalaré un día nuevo,
inventaré con mis manos unas palomas
que entre tú y yo lleven recados.
Confundirá mi canto tu oído
creerás, tal vez, que es un jilguero.

Ayer éramos presos.
En vano tratabas de menguar
el dolor de mis molidas carnes.
Apresurabas promesas
entre los moretes y la seca sangre.
A veces deseaba no volver a verte.

Cómplices, decidimos fugarnos.
Me guiñaste tu gran ojo una tarde,
yo asumí la noche en lo profundo,
allí abandoné atronadores gritos insultantes,
amenazantes puños, el miedo entero,
un balde hasta el borde de lágrimas.

Sé que estas personas amables
dicen de mí ‘la ausente’,
‘fuerte amnesia’, ‘duro golpe’.
Tú y yo sabemos, sin embargo,
que bajo cualquier nombre
somos sólo y para siempre: libres.

Hilda Saucedo (México, D.F., mayo de 1962) Graduada en Ingeniería agrícola por la Universidad
Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.Participó en la revista 'La revuelta de las letras' y en el taller de
teatro, ambos con el Taller literario 'José Revueltas' en Uruapan, Mich. Actualmente cursa la carrera de
Lengua y literatura hispánicas en la UNAM.

INGRID VALENCIA
PREANESTESIA EN EL PISO 11

La mujer de blanco
me observa zurcir el precipicio

182
de aguja y vena

Los segundos gotean
hacia la sangre

Bajo sábanas
escucho el rumor del tiempo
casi ajeno

La luz levanta un muro
de siluetas húmedas

Hay una anciana
que aferra a su piel
la delgada línea del sol
como una espada
que lacera al cuerpo inerte

Sólo intento
tocar un ojo
antes de

Desaparecer.

Ingrid Valencia (México, D.F., 1983) Obra suya ha sido compilada en los libros: Verbo del Cirio V
Coedición Literaria Editores y Secretaría de Cultura de Jalisco (Guadalajara, 2005); Agenda, Diario,
Antología, Poetas de Jalisco 2006 Literalia Editores (Guadalajara, 2005); Memoria del relevo Literalia
Editores (Guadalajara, 2005), Anuario de poesía mexicana 2006 Fondo de Cultura Económica. Ha
publicado en las revistas: Acequias, de la Universidad Iberoamericana de Torreón, Crítica, de la
Universidad de Puebla, Luvina, de la Universidad de Guadalajara, La línea del cosmonáuta, de Sonora,
Papalotzi, de Guadalajara, y Clarimonda, de Michoacán. Es directora del periódico cultural La Manzana.

INES MUÑOZ AGUIRRE
CÍRCULO INFINITO

Estoy aquí, atrapada
entre cuatro paredes vacías
a las que solo invade
una ciudad a lo lejos
que a través de la ventana
parece de cartón.

Sigo aquí, soportando
los rostros indiferentes
de quienes entran y salen
cansadas de la cura y de la muerte,
vestidas para ignorar
ese susto que se cuaja
en todas mis rendijas

Continuó aquí, atemorizada

183
ante el rojo que a veces
se desliza por la sonda transparente
colmándome de una angustia
que se ignora en el llamado
del timbre de emergencia

Permanezco aquí
contando unas horas
que no pasan nunca
como que si el tiempo detenido
reposara en esta habitación

Subsisto aquí
en la risa de quien entra
tratando de llevarme una referencia
sobre el almanaque que aun avanza
a pesar de mi quietud

Me eternizo aquí
hasta que se abre la puerta
que traspaso tambaleante
lanzado tras mi espalda
el deseo de no regresar
a ese círculo infinito.

Inés Muñoz Aguirre, Caracas, Venezuela. Periodista. Desde hace 5 años es editora del periódico
Constructor Report. Autora de numerosas obras teatrales como Violáceo, Estados Circulares, Satélite y
no Visión, Color Naranja, Tocados de Luna y Pasajero de un Largo Viaje por la cual recibió un
reconocimiento de la Dirección de Cultura de la Gobernación del Estado Miranda. Algunas de sus obras
teatrales, poemas y cuentos se encuentran publicados en su página webmipagina.cantv.net/ima Su obra
teatral es estudiada como parte de la Cátedra de literatura hispanoamericana (Teatro) de la Universidad de
Syracuse en Nueva Cork.

JENNIE CARRASCO
MUJERES SIN TIEMPO

Nada le salía bien
Ni siquiera los sueños
De niña coleccionaba orugas
Que se iban insensibles y orgullosas
Las arañas le mezquinaban su brillo
Los gatos el calor de sus brazos
Ella y los bichos
En carrera interminable
Por llegar a las estrellas

No importaban las trenzas
Ni la cama deshecha

Luego los placeres prohibidos
Comer la manzana

184
Ocultarse
Evitar la serpiente, el castigo divino
Mujer sola en batalla contra el diablo,
Sus pasiones y sus ansias

Tal vez un esposo sería el consuelo
Y unos hijos
Según lo manda la santa madre iglesia
Madre, virgen,
Sin pecado concebida

No importaba la soledad
Tampoco el silencio

Dentro, muy dentro, agazapada
Esperaba la mujer salvaje
La que iban a señalar con el dedo
La mujer intrusa, proscrita, enajenada

Dejó la cama caliente
Estranguló a sus hijos
Por fin libre
Por fin las arañas y los gatos
Iban a brillar en sus muros
En su almohada
Ella enarbolando su bandera
Coronada reina del mundo

Ahora lo es
Sentada en su trono
Recibe cada día la dosis exacta
Que la mantiene dignamente encerrada
Reina de unas mujeres sin tiempo
Empuña su cetro, luce su corona

No importan los gritos nocturnos
Ni las monjas ni los choque eléctricos
Ella es la reina y eso basta
Y es feliz

Jennie Carrasco Molina. Nací en Ambato, Ecuador en octubre de 1955. Estudié Comunicación y
Facilitación en Desarrollo Humano. Trabajo como periodista en diferentes revistas ecuatorianas y dicto
talleres de creación literaria. He publicado cuentos:La diosa en el espejo y Cuentos de ceniza, poesía:
Arañas en mi vestido de seda y Del infierno al aparaíso, y novela Viaje a ninguna parte.

JUANA J. MARÍN SAURA
ROTA

Rota tu sombra en los espejos...
Rota la ninfa, sus preciosas alas.

185
Las orquídeas que hoy acompañan,
tus horas de morfina acumuladas
por gélidos goteros.

Roto el ángel en cada cuerpo
que se desliza sin control
en medio de la noche...

Rota la duda de la nada...

Los ojos rotos, siempre fijos
ante el mismo rectángulo
que sirve de frío desconsuelo
a la memoria.

Dividida en dos,
una mujer... rota...
sobre una cama herida.

BLASFEMIA

Acaso aquella noche blasfemé
contra el cielo,
para recibir el castigo de no verte?

Guardianes alados unieron su fuerza
empujando mi vida al laberinto...

Juana J. Marín Saura. Nace en Murcia (España) 1 de Diciembre de 1953. “Premio Internacional de
Poesía Zenobia- Madrid/1989”. Sus doce libros publicados hasta el momento han sido reunidos y
editados en 2006, por el Servic. de Publicacioes de la Universidad de Murcia bajo el título de: “Carta de
navegación” Poesía 1975-2005. En 2007 publica en Milán (Italia) Instante.

LAURI GARCÍA DUEÑAS
MUÑECAS

Duelen las palabras al salir por el espinoso esófago
en el trepar del violento ímpetu
duele estar atrapada en la pecera
observando el atardecer de otros mercenarios

Ya casi no hay aire
no hay honor, ni fiestas de domingo con pastel,
ni pañales, ni cascarones de pájaros,
ni globos aerostáticos, ni floreros de agua fresca

Eva está a punto de desplomarse
del tercer piso

186
Sosa, amarra los cordones de sus zapatos
y añora el paraíso remoto
su fetichismo confeso por el gigante
su mirada calma
la de antes

Para mientras
¡Araña las paredes, ladra!

Nada podrá apaciguar el alma acongojada de la niña
Ella, la del sombrero con trasatlánticos

Ni las sábanas alivian su frío
ni las manos de mamá alivian el dolor de su pecho
ni el fin del mundo la salva
ni las caricaturas de la televisión

Nadie le amarra los zapatos
porque son prestados

Mientras tanto
¡Araña las paredes, ladra!

Las muñecas yacen rotas en el piso
El gigante las hizo pedazos.

Lauri García Dueñas (1980) Escritora y periodista salvadoreña residente en México. Su primer
poemario se titula La Primavera se amotina (El Salvador, 2005). Ha sido incluida en las antologías Mujer
Rompe tu Silencio (El Salvador 2005), Panamericana (Barcelona 2006), Conjuro de Luces (México
2006), Anuario del XV Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de Las Nubes (México
2007) y “Tierra de Poetas, Tierra de Paz “(Camerún-Francia 2007)

LETY ELVIR
LA HISTORIA ROTA
A Camille Claudel

Con sabor a locura
se va contando los dedos
hablando quedito
para no herir la lluvia

Con sabor a locura
se va cortando el cabello
lloviendo despacito
para no ahogar la Luna

Con sabor a locura
se va tragando el deseo
sorbiendo a poquito
todo el bar de dudas

187
Con sabor a locura
se va desnudando
bailando en penumbras
al que ya no la espera
se ha ido en silencio
robó su cuarto, su nombre
también los aplausos

Con sabor a locura
se dibuja la mente
lagartos sus brazos
serpientes sus pechos
Venus, la del saurio monte
pájaros sus manos
amapolas sus ojos
tucanes los pies
sus nalgas son olas
aluvión sus ideas
quetzalcóatl su lengua
de barro sus piernas
cintura choques eléctricos
¡cállate, loca!

Su piel, sabana mármol
para que el fantasma
esculpa su firma
escupa su semen

Con sabor a locura
se va escribiendo la historia
con palabras mudas
ciegas camisas de fuerza

Con sabor a locura
vamos todos por el mundo
aplastando sonrisas
caballitos azules.

(del libro inédito Bajo sospecha: Mujeres Mercurio)

Lety Elvir. Honduras, 1966. Licenciada en Letras, UNAH; Diplomada en lengua y literatura española,
Madrid; Doctorado en Letras y Artes en América Central, UNA- Costa Rica. Fulbright Scholar –In
Residence, 2006-2007, en Delaware State University, EE.UU. Profesora de la UNAH, desde 1996. Ha
publicado los poemarios: Luna que no cesa, 1998; Mujer entre perro y lobo, 2001, y Sublimes y perversos
(cuentos), 2005.

LIDIA ANA MERIÑO HERNÁNDEZ
ME HE ZURCIDO LAS ARTERIAS

188
Me he zurcido las arterias
a escondidas de mis hijos
y oculto la aguja de sus ojos asombrados
que perciben la cicatriz.
He adquirido cierta destreza
para sustraer el hilo a las moscas
que sostienen la vida al paciente
de la cama doce.
Un amasijo de hierros oxidados
pudiera derrumbarse,
mas asumo el riesgo de la delación.
En el patio un perro enfermo
espera su cena del día,
siento su hambre espiándome,
conservo la calma,
me abstraigo,
otros casos parecen más atractivos
aunque cierta gota de sangre
despierte su recelo.
Me salvan las adolescencias,
debo guardar la luz
para el cabello de mi hija,
la flor de sus pequeñas manos;
para el hombro de mi hijo,
su pulmón,
su distraído paso de dieciséis años.

UN ANIMAL DORMITA AGRADECIDO

Un animal dormita agradecido
a la ventura de mis pies
y en la verja retoza el vendaval.
Te observo furtivamente
en lo que ocultas el resplandor
que ilumina tu rostro.
Puedo verlo y presentir su peligro
en mi estómago.
No es paranoia
porque el animal respira.
Siento su vaho tibio,
ajeno al escándalo de las ramas que se precipitan.
No has dejado un cirio en esta casa,
anochece.
Destruyo lo que queda del país
conocido solamente en una cartulina
y las hojas tiemblan presintiendo
la ausencia de luz.

Lidia Ana Meriño Hernández, (Pinar del Río, Cuba, 1968). Miembro de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC). Licenciada en Español y Literatura. Ha publicado poesía y narrativa para

189
niños y jóvenes: Villa Lomita (Edit. CAUCE, 2002); En el estanque azul (Edit. CAUCE, 2003);
Lloviendo, (Edit. El Mar y la Montaña, 2005); Cuando el tiempo salió a paseo (Edit. Capiro, 2005), y El
libro de todas las lunas (Edit. Capiro, 2007).

LILIANA LUKIN
INGENIERÍA NATURAL

16
Acostarse, abandonar,
renunciar a la vigilia, desnudar
la cabeza de esa familia
de palabras: recostar
el alma que pesa.

Sobre su centro de gravedad
reposará ese miedo de perder
el control de los ecos del día,
de no ser
imprescindible en ningún rol.

Cerrar el ojo y el ojo: dejar
el deseo sin cerrar,
amar el cuerpo tendido
como se ama el sentido del soñar:
reposar, reposar,

como un guerrero que odia las guerras,
como la perra que amamanta a su cría,
dejar esa ‘pasión demencial’
por estar de pie y atenta olfateando ideas,
aprender la lenta disciplina de renunciar.

18
No hay alivio para mí:
líquidos sinoviales ausentes
y cervicales en franca rebelión,
la alteración de lo visible en sí,
la esclerosis de las
profundidades...
Pero no son
la parte del león
de mi fortuna: cada una
de esas fallas es el precio,
la libra de carne con que pago
la energía,
el deseo y el ardor.
Todo se convierte en otro oro:
alquimia del verbo
que, encarnado,

190
en pura presencia me ha dejado:
escritura, amores, impaciencia,
dolores como ausencia
del Dolor.

Del libro Teatro de Operaciones-Anatomía y Literatura, Ediciones en Danza, 2007.

Liliana Lukin.

LORENA AMKIE CHEIRIF
CENTENARIO

Hoy cumple un siglo, la abuela
sin dientes, sin dedos, sin pies
ya no tiene canas para echar al viento
su cabeza es una colmena blanca
la miel es la memoria, y las abejas, susurros

La vida dio y a ella le di, y sonríe
no ve el polvo, lo malo, lo sucio
ya no tiene tormentas para resguardarse
el clima es templado en el parque
las noches son cortas, y los viejos, querubes

No existe vergüenza en el paraíso, y llora
no hay pena en el cuerpo, en lo viejo, en lo lento
ya no quedan prisas a las que acatarse
su fuente la espera en la sombra
las horas dormitan, y las sillas, abrazan

El juicio final no me asusta, y se pierde
relata ideas, mentiras, locuras
ya no hay crueldad en sus cejas falsas
la muerte la busca en las tardes
las piernas se agotan, y las voces, olvidan

Tenía el alma rota, mi abuela
su mundo era espinas, cuervos, lanzas
ya no tiene en su voz más reproches
la soledad ha curado sus guerras
el vacío se ilumina, y la vida, perdona.

Lorena Amkie Cheirif nació el 14 de agosto de 1981 en la Ciudad de México. Después de graduarse de
la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana, trabajó dos años en una editorial.
Renunció porque se hizo acreedora a la Beca de novela, Jóvenes Creadores 2006, de Conaculta, y se ha
dedicado a escribir de tiempo completo desde entonces.

LUCÍA AMANDA CORIA
NO ES UN CRIMEN

191
El sol se ha detenido...
Yo emerjo de un océano
poblado de pájaros anfibios
que devoran mis ojos.
Hay algas enredadas en mi pelo
y el abrazo helado del agua
me arrastra hacia el fondo.
Vuelvo a nacer en la agonía
que deciden dioses de chaqueta blanca.
Traigo, desde el infierno del Ribotril,
la lasitud que me aparta del mundo.
Y la cárdena huella de los nudos
que me amarran a este lecho.
Soy un pobre río que recorre
la furiosa lava del electroshock.
El cerebro estalla y llega el ocaso
de un día negro que no termina nunca.
El alma no encuentra un refugio,
se va por la rejas y escapa en el aire.
Busco mi voz para gritar,
pero se ha ido a ese lugar donde
no es un crimen la locura.

Lucía Amanda Coria. Argentina, docente y escritora comprometida con la problemática social de los
enfermos mentales. Tiene en su haber numerosos reconocimientos por su tarea literaria a nivel nacional e
internacional.

LUIS ROBERTO HERNÁNDEZ GÓMEZ
ELLA SOMOS NOSOTROS

Vencida por el tiempo en la hora última de las decisiones
a ella se la ve arrastrando los pies por las empedradas calles de la vida
sin prisa ni aflicciones
solo va o viene y simplemente no se cansa de ir cuando regresa
tal vez entendió su corazón
el innecesario trajín de llegar a alguna parte
camina simplemente un paso a la vez en cada paso.
A veces está triste, otras veces está enferma
pero no le importa
porque no tiene a quién faltarle.
No tiene familia y si acaso la tuviera
serían los árboles y las flores sus hermanos;
las calles desoladas y las nubes blancas
y en la noche clara la luna de plata
que no deja de observarla
sus abuelos y sus padres
Los versos de Neruda sus hijos
y la luz intensa que se posa en los ojos de los niños cuando lloran
o en los ojos de los perros cuando callan,
sus amores

192
Sin embargo su soledad no es estar sola
sino acompañada de tanta gente que la evita y la rechaza
esquivándola como se esquiva a un animal muerto
a un desperdicio intolerable en el paisaje
Lo que pocos saben y ella sí entiende
es que son sus gustos estrafalarios el paisaje
un espejo roto repartiendo en mil pedazos
la miseria absurda de los otros
Entonces ella sonríe
feliz de no gustarle a nadie
abandonó en el pasado el miedo a la vergüenza.
solo teme a Dios y a sus silencios.
Por eso viaja por el mundo como el aire que no respeta el egoísmo
y se siente libre y celebra con la mirada la alegría de tener ojos
para llenarse de belleza observando todo aquello que la observa
y recoge flores del pasto como si fueran sueños y rosas
y hojas secas de colores como si fueran música del campo
y danza y está contenta de soplarle en un arrebato,
versos lindos a la noche
rítmicos cantos a las estrellas titilantes
rimas y sonetos a los grillos enamorados
del parque
No tiene casa ni amigos ni perro ni dueño
su casa está en todas partes
su imagen es un adorno de la pena
olvidado en un rincón de la vida que es la muerte.
Conserva sin embargo la gracia que tuvo
en algún gesto accidental cuando se emociona
con el beso de una mariposa que pasa
Mujer pequeñita de la estirpe incomparable de las joyas
Y los granos de mostaza
graciosa como el viento
Su rostro vestido de arrugas listándole la frente
parece esculpido
por el cincel de la memoria entre los besos
al calor de los abrazos diminutos

Esa mujer sin frustraciones nos pertenece
en lo más recóndito del alma
vive en cada rostro que la niega
como un verso empozado de Quevedo
como un ángel de la guarda
preso en la ceniza del sueño
como la semilla del tiempo
seca en cada una de las voces que la llaman...

Luis Roberto Hernández Gómez, nació en Bogotá, Colombia. Realizó estudios de filología, filosofía y
letras y psicología. Ha publicado varios libros, entre ellos: El periodista (cuento, 1992). Para que me
recuerdes siempre (poesía, 1994), Los versos que no leíste (poesía, 1997), No era amor sino miedo
(poesía, 1998), Nuestra casa vacía (novela, 2002), La patología del comportamiento social (psicología
2003), Aprenda a pelear con su pareja (psicología, 2006). Su obra El vendedor (teatro), ocupó el primer

193
lugar en el Festival Nacional de Teatro Universitario, 1999, Calí, Colombia. Igualmente ha recibido
varios premios de literatura, tanto en Colombia como en España. En Argentina ha hecho parte de varias
antologías. E-mail: buoriotlers@hotmail.com.

MARÍA TERESA IRAZABA GONZÁLEZ
ENCIMA DE SU CAMA

A Bimbi
I
Encima de su cama
coloco
en un pequeño tocador
los prendedores que no sirven de nada
ante los milímetros de su cabello
que poco a poco
crece

Con esmalte instantáneo
le pinto las uñas
en mi fantasía
por un instante es mujer

Ella no hace huelga de hambre ni de risa
sus juguetes
no saben
que ella también entristece

Las enfermeras
rocían
las plantas con esperanza
saben que las flores
no siempre nacen

Las quimioterapias debilitan
su alegría
Es un sueño tocar
al día siguiente
las manos de otros niños

II
Sólo por momentos
cuido de su perro
lo paseo de una esquina a otra
Le guardo cuidado

A veces salta
en los restos
que aun quedan de la casa de enfrente
y me digo
que esa huella pasajera
es el mejor derrumbe

194
Nuestro hogar únicamente perdura
y como medida terminal
el dolor la desalojo

Para mi niña escondo
algodón de azúcar
Esa felicidad se desintegra

Deseo que de ella me asilen
más todos los días
para decir la palabra exacta
me ajusto un cubre-bocas
y uso guantes de látex
para acariciar a quien ya me infectó

Hacia la luz del sol
nunca la puedo mover

Las camas de la muerte
siempre están fijas.

Ma. Teresa Irazaba González. Fecha de nacimiento: 3 de octubre, reside en México, Distrito Federal,
borreo electrónico: t_irazaba@yahoo.com.mx.

MADELINE MENDIETA SEVILLA
SUCCIÓN

Una extraña mano me sostiene
Otra hurga en mis entrañas

Ofuscada sonda inquisidora
Busca un coral perdido
En mis yacimientos

Adherido al endometrio
Tucutum, tucutum, tucutum
Insistente repicas, corazón

Quién late más fuerte
Mi conciencia, mi temor
Tu pequeña existencia

Búscala, búscala
Quiero pronto acabar
Aspira, respira, aspira, respira

Hueco dolor entumece fibras
Algodones vestidos de gasas
Escupen fuego de sangre

195
Sonámbulas piernas
Pierden estribos

Tranquila, pronto acaba
Rutinaria voz repite
Aspira, respira, aspira, respira

Tu….cu…...tum!

Se ha partido el alma
De un cuerpo que no germina

Madeline Mendieta Sevilla. Nació en Managua, Nicaragua el 4 de Abril de 1972. Licenciada en
Literatura de la UNAN-Managua. Pertenece a la Red Nicaragüense de Escritores RENIES a título
individual, Colabora con el Comité Organizador del Festival Internacional de Granada. Inocente Lengua,
el cual fue traducido al inglés por el catedrático Rick McCallister, es su primer poemario y fue publicado
en septiembre 2007- A partir del año 2006 coordina recitales para jóvenes escritores en la biblioteca del
Banco Central de Nicaragua y colabora con el programa cultural del mismo.

MAGDALENA EDITH CARRILLO MENDÍVIL
DESDE EL COMA

Hoy que regreso del estado de coma en el que casi voluntariamente caí,
me cuesta caminar, oler, sentir, ver y sobre todo respirar…
Creo que tengo que aprender a respirar.

Tanto tiempo fui invisible que estaba acostumbrada a algo que creí era mi sombra,
esa sombra sin cara, sin ojos…esa sombra casi transparente
que solo se presentaba cuando había Sol, cuando el sol que representaba tu presencia
estaba a mi lado y se proyectaba sobre mí.

¡Y me sentía tan feliz cuando pisabas mi sombra!
aunque solo fuera para protegerte del calor del Sol.

Durante tantas noches me trabé en un amor lésbico con la muerte que por poco
contraigo nupcias con ella, no se si me salvó el suero de tu respiración
o la esperanza de no volver a verte.

Tantas veces, estando dormida, me inyectaste el veneno de tu amor
que, sin darme cuenta se convirtió en mi droga y ahora, que entro en un mundo de
rehabilitación me siento culpable de no necesitar más esa dosis de amor enfermo que
mantuvo mi adicción.

Desde una cama de sábanas grises, me levanto, caigo, me levanto…caigo.
De repente veo una sombra proyectada sobre la pared y me aferro a ella.
Uno su mano a la mía y se funden en una sola. La sombra deja de ser sombra y entra en
mis venas, ahora tengo venas por las que corre su sangre negra.

Recuerdo esos años, cuando yo siendo invisible, tenía sombra y deambulaba aún en la
oscuridad. Ahora que soy visible al menos cuando respiro, no la tengo,

196
esta se niega a salir, ya nunca más se proyectará y nadie podrá utilizarla
y menos para protegerse del calor de los malos días.

Me levanto y camino. Camino ciega, muda, sorda, ¡pero estoy caminando!,
Choco con recuerdos, alegrías, tristezas, llantos secos y ciegos igual que yo,
pero, yo estoy caminando.

Se que después reconoceré el camino;
y aunque no vuelva a ver, a escuchar, a sentir tu presencia, nunca más dejaré de caminar
con mi sombra dentro de mi, mi sombra nunca más se proyectará.
Hoy me comí mi sombra…

Magdalena Edith Carrillo Mendívil, tengo 40 años y vivo en la ciudad de Zacatecas. Soy arquitecto y
tengo una maestría por el Tec de Monterrey en Estudios Humanísticos. Trabajo para Gobierno del Estado
en la Secretaria de Obras Públicas y doy clases de Historia del Arte, Inglés y de Italiano en el Tec de
Monterrey. Soy una mujer que cada día recoge sus pedazos y los pega una y otra vez, jamás quedará rota.

Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ
SOBRE SU PECHO MUERTO, LA MUJER

Sobre su pecho muerto, la mujer
pinta una gran ventana para el aire.
El corazón, en su áspera alegría,
asoma al sur su sala octogonal
por el hueco del seno que extirparon
la enfermedad, la mano, el bisturí.
Sobre su pecho muerto, la mujer
raspa cualquier recuerdo doloroso
y colorea el soplo y el zumbido
del arrebato rojo de quedarse.
El hospital se borra en su blancura,
esa sala de espera es no lugar,
la habitación sin lágrimas ni olivos
es también no lugar, los lavatorios
y ascensores que nunca se detienen,
el pasillo alargado como el miedo
de biopsia en biopsia es no lugar.
La madre le cosió dos grandes senos
con hilo destrenzado del cordón
que la anudaba al tiempo y sus asomos.
Ahora un médico serio, preocupado
descose uno de ellos, lo retira
en silencio, y la extensa cicatriz
que corre por el tórax como el frío
abrasa los paisajes de la tundra.
Pero sobre su pecho, la mujer
sombrea un árbol negro, transversal
por la ira de perderse en el otoño.
También nubes y niños anhelantes
en su transpiración y su ajetreo

197
para mojar la tarde y las palabras.
El viento que entra en tromba la despeina
y su risa es un pájaro veloz.

CON UN ROTULADOR DE PUNTA VERDE

Con un rotulador de punta verde
que derrama su menta y su espesura
bajo la estricta ley de los fluidos
(la presión hidrostática, el coraje),
la mujer pinta un prado y saltamontes
sobre su calva blanca y aterida.
Escribe insectos grandes, cariñosos
y hormigas diminutas que se duermen
en hojas encendidas de verdor
como si fueran formas de metal
que brillan en silencio en la madera.
Sobre su cráneo blanco y aterido
escribe la canción de las termitas
cuando mascan el tiempo y los tablones,
una constelación de escarabajos
que inventaron el cuerpo mineral,
orugas luminosas y valientes
que rompen la crisálida y no lloran,
esta suerte de nuevo nacimiento
en las briznas minúsculas de hierba
que arrasan la ceniza y su matriz.
En su cabeza blanca y aterida
que perdió los cabellos, los aplomos,
las hojas más oscuras de los pastos,
la mujer atenúa los venenos
y pinta una pradera accidentada
en la que hay hormigueros, piedrecitas
y un cubo de cemento y de ladrillo
que produce energía nuclear.
Contra ella se han escrito los insectos.
La tinta florecida en color verde
empobrece el uranio y su dolor.

a Juan Epple, a Coomonte, a Javier Rodríguez Marcos

DE SU OMBLIGO PEQUEÑO, LA MUJER

De su ombligo pequeño, la mujer
saca un hilo invisible y despiadado
con el que fabricarse una peluca.
Tira de él, lo devana en un carrete
y teje una melena amarillenta
para tapar su calva, su pesar,

198
su cráneo endurecido por la quimio.
Cada porción minúscula de pelo
equivale al total exactamente,
en un píxel de la hebra rectilínea
es completa la masa celular,
resume lo heredado y lo futuro,
el tiempo en su promesa y su baúl.

Por su ombligo pequeño, la mujer
se levanta sin lágrimas, pasea
por el pasillo blanco de hospital
y mira sin rencor y sin pestañas.
Después pinta con yodo su peluca
y sonríe despacio ante el espejo
con su hermosura intacta y sin dolencia.
El yodo trae el mar y las gaviotas,
su perfume es salitre y condición
de isótopo soluble, hospitalario
que acaricia la calva, cicatriz.

De su ombligo no nace ningún loto,
no hay belleza redonda o proporción
áurea que mida el mundo y a los hombres
sino sólo el trajín deshilachado
del útero manchado de pobreza
que alberga, como un cuerpo en otro cuerpo,
la condición fibrosa del tumor.
Pero ella no se queja ni lamenta,
pinta un pez de agua dulce entre su pelo
y lo peina despacio y entregada.
a Tomás Sánchez Santiago
a Raquel López Santa Polonia

Mª Ángeles Pérez López (Valladolid, España, 1967). Poeta y profesora de Literatura Hispanoamericana
en la Universidad de Salamanca. Ha publicado los libros Tratado sobre la geografía del desastre
(México, UAM, 1997), La sola materia (Premio Tardor, Alicante, Aguaclara, 1998), Carnalidad del frío
(XVIII Premio de Poesía “Ciudad de Badajoz”, Sevilla, Algaida, 2000), La ausente (Cáceres, Diputación
/ Institución Cultural “El Brocense”, 2004) y las antologías Libro del arrebato (Plasencia, Alcancía,
2005) y Materia reservada (antología seleccionada por Luis Enrique Belmonte, Caracas, El perro y la
rana, Publicaciones del Ministerio de Cultura de Venezuela, 2007). También ha publicado las plaquettes
El ángel de la ira (Zamora, Lucerna, 1999) y Pasión vertical (Barcelona, Café Central, 2007). Está en
prensa su antología Memorial de las ballenas (La Habana, Torre de Letras, 2008).

MARÍA RAMÍREZ DELGADO
SIN APELACIONES
A Chantal Sébire

Enganchados del borde de la cama se alimentan los sueños de la inexistencia.

199
Por última vez habrás doblado cuidadosa la cobija que te regaló tu madre, por última
vez habrás regado las plantas y sentido el frío de la obediencia, la amargura de las
pastillas, la inútil radiación es el camino a la ceguera.

Frente al espejo ya no puedes ver tu propio monstruo atormentado. ¿Alguien puede
comprender el incurable sabor de la sangre? El peso de tu rostro es una manzana
reventada e hirviente en el aire. Entonces, tus días son indestructibles. ¡Cuánto espanto
pueden engendrar!

El consuelo no está, los tribunales escriben pequeñas degeneraciones, incurables
sentencias como sonrisas desmembradas se tragan el silencio y cierran las puertas con el
miedo.

Esperas quieta y efímera la desfiguración del no. Por eso, esta tarde, sin apelaciones,
doblarás la eutanasia, la respiración se hace lenta, la colocarás lentamente sobre la
mesa, sola, intocada, cesará al fin el dolor.

María Ramírez Delgado (Los Teques, Venezuela -1974) Poeta, narradora y orfebre. Ha publicado en
narrativa: Éramos malos y otros textos agrios (Ediciones Funsagu, 2000) y en poesía: En el barro de
Lesbos (Funsagu, 2001), Quemaduras (Grupo Editorial Eclepsidra, 2004).

MARIO ARMANDO VILLALVAZO AGUILAR
NIÑA

En el diván del siquiatra
mirada fija
en la esquina de una cama

en su cuerpo de flor
alfiler del recuerdo.

Niña
dulce campana
en su hueco adormecido
quítate el vestido rojo
sueña pétalos de azúcar
las mariposas también fueron oruga

con el viento de la mano
te espera
el juego de té
y los zapatos blancos

une tu muñeca rota
a media cintura
¿Cuándo vuelves en tu vestido rosa?

PABILO DE ALCOHOL

200
En la región de la espina
hay rosas
mismo pétalo perfuma
el aguijón de mi abeja
grito de partes que se separan
tras licor de silencio

cuarto de sombra entera

De la oruga
al vuelo
de las visiones cuadradas
a las pastillas redondas
Vida que rota
rueda que astilla
mujer rota
mujer astilla

Desde las batas blancas
expediente de amapola
de lirios
y lagunas

en mi diazepam
curvialiento de luz
alas
para cruzar mareas

A lo lejos un barco

Para sacar mi espina
me fui quedando
pabilo de alcohol

¿Cuándo arderá el recuerdo?

Mario Armando Villalvazo Aguilar. Zapopan, Jalisco. Lic. en Ciencias de la Comunicación. Ha escrito
ensayos, cuentos y poemarios para niños. Ha tomado clases de cortesía y de puntualidad. Actualmente
asiste a clases de alegría. Ha publicado en “La Memoria del Relevo” de Literalia editores, diciembre
2005. “Verbocirio VII” Compilación de nuevos poetas de Jalisco, Literalia Editores, diciembre 2006.

MAYLEN DOMINGUEZ MONDEJA
LAURA ESTELA
Cuando la secuestraron, mi hija Laura Estela tenía dos meses
y medio de embarazo... había cumplido 21 años...
Abuela de la Plaza de Mayo.
Los besos cercenados,
los pechos como arena que el vendaval asuela...
¿Qué oculto polvo seré cuando amanezca el llanto de mi hijo,
qué voz predicará en su noche?

201
Ahora que mi vientre tramaba una caricia,
puedo crujir de espanto,
callo donde hace el odio su potestad terrible.
Reclamo de mi estancia,
¿en cuál otro silencio intenta aún tu miedo asirme
para que no me pierda?,
¿quién paga este mutismo,
la pequeñita historia de quienes no tuvimos el tiempo?
Miren la destartalada sangre
que alguna vez fue rumor de cerro tibio,
esta locura de tierra humedecida
que ya ni puede gritar cuánto le duele.
¿Quién paga el extravío,
tanta delicadeza trunca?,
ahora que pudiera ser Laura, Luisa, Carmen...
ahora que mi vientre se llena de presagios.

Maylén Domínguez Mondeja (Cruces, Cuba, 1973).Poetisa, narradora y editora. Obra poética publicada:
Historias contra el polvo (1998), Estancias en lo efímero (2001), Bajo la noche inmóvil (2004), De lo que
dictando el fuego (2004), Noche magna (2007) y Pero fue culpa del cuento (2007). Es co-autora de la antología
Queredlas cual las hacéis: 21 jóvenes poetisas cubanas del siglo XXI (2007). Su obra aparece en publicaciones
editadas en Cuba, Argentina, España, Puerto Rico, Honduras y El Salvador.

MIGUEL REYNOSO
ORACIÓN SIN GRANDES PALABRAS

In memoriam Xóchitl Sara Perales López

Siento el golpe confuso de la sangre y es profunda la noche en el labio de la escritura.
¿No hemos visto esto antes demasiado? La muerte tiene un gusto por los huesos
fecundados por el agua viva, por los altos rocíos que gobiernan las cosas mínimas:
La zarza quemando cuando estalla, la aglomeración gramínea que acidula la granada.
¿Acaso el polvo, en su estática espuma, te ha resultado un descanso?: Vano es morirse
por mano muerta batallada, ceniza cuajada sin paraíso ni yemas en el fruto.

¿Te alivió tanto el estruendo como esperabas, fue tanto el amor cuando vivías
que obviaste la gloria con el árbol nocturno de la muerte?
La vida no es perfecta, ni con el agua ni con la curva de contingencia se nos cumple
la forma del hambre, primicia en la mano de los ordinarios.
Vamos, somos patéticos: Nada nos colma el cuerpo, ni los labios ni las uñas,
abrir la ventana no basta…, y tú cerraste la puerta, te encerraste en la mano ciega
de los miércoles,
así nadie llegaría puntual para que vivieras sino para que murieras…
Tú, en cambio, ya habías azotado todos los perros con estruendos,
con la obsesión que no deja dormir los ruidos puntiagudos entre los dedos, entre la voz
de una garganta que no se calla sino es con la piedra verde del silencio.

¿Acaso estás mejor en polvo que en la mínima miseria que somos cuando vivimos
entre los labios el rojo fresco de la manzana, bajo la sombra blanca de la paloma?
Esperamos ahora que la muerte no te resulte un desengaño… No, miento,

202
mi mano no es pura caligrafiando alacranes entre los dedos como pistilos secos
embrocando consuelos en la manta luctuosa de las sombras:
Cierto, Sara, el amor es un fuego ciego, una mirada
que si no alumbra
entiniebla con septiembres y aguaceros de muertes ácidas,
que si no alumbra con los ojos de alguien
enyerba el oído con voces mascadas por muertes ulceradas,
que si no alumbra deshogando la cepa de la carne
amortaja con pálidos arco iris que serán las puestas de la muerte…
Pero ahora eres tan inmóvilmente turbia en tu caja de ceniza y fértiles abismos.
Estar así de ceniza ¿encuentras la alegría como una piedrecilla en los dedos acariciada
porque tiene una sombra abierta, algún trigo de gracia sembrada en el ojo de los astros?
Si hubieras esperado a que el légamo de tu pesadumbre te mordiera los pies,
a que la puerta que cerraste hubiera matado para siempre —aunque presente— la mala
sombra del amado
respirando ese aire subterráneo de las insanas aguas ofrecidas a tus labios.
Pregunto —y es voz de todos en los ojos de todos—:
¿Qué mano dejó el estruendo del trueno tan a tu mano?
Si hubieras bebido el agua gastada de los ventanales, el aura triste del amor
que se nos muere porque nunca fue nuestro…
Cierto, nos volvemos animales mansos, más lentos que los mudos y los sagrarios,
pero en este silencio sin alianzas urdimos golpes a las nuevas palabras.
Que se diga lo que se diga: Estás muerta, más muerta propia
porque necesitaste lo que los dedos lavan con el furor del abandono,
el del más allá,
el que viene del fondo de los espejos y los desdenes,
el que de tarde en tarde puso estatuto a tus futuros velorios,
porque precisaste del anillo que te unió a la muerte asistiendo en parto contra la vida.

El trueno del estruendo que rompió el almendro de tu cabeza:
Lo que no entendemos ¿Por qué buscaste
la canción más negra cuando buscabas sostener el evangelio que dicta el amor?
Así el granero se enrarece en la rima amarga mientras pisan tus pies el otoño silencioso
de las mariposas?
Qué evangelio el tuyo, necesitaste de la muerte propia
para serenar las delicias del cuerpo con la flor obsesa,
para estar más cerca, casi en el aliento que no se mueve en la boca,
casi rozándote la vida en pólvora no queriéndola.
No sé si en esto estuvo tu salvación, si este espino que te hirió te hizo jardín
con el estruendo en tus manos.
La muerte nos asombró abriendo en sombras, en capullos el surco de tu boca.
Ahora tú te rozarás con los muertos que perseveran con otros calendarios,
verás crecer tu cabellera en los días reales y lentos de los columbarios,
verdad más demostrable que es crecer entre muertos midiendo el tiempo con el reloj
mortal de nuestras manos.
Nada mide tus hechos que pronuncian otro nombre en la costumbre lenta de los huesos.
Nosotros seguimos aquí
porque nos aguanta la carne
porque seguimos en el techo de los muertos aunque nos vemos vivos.
A nosotros sólo nos queda cumplir con la muerte espiral de los padres…,

203
somos tan ordinarios
cumpliendo este designio de ojos voraces tragando verde para crecer en el polvo.
Pero hoy qué pólvora de polvo se nos arremolina en la piedra jade del pecho,
nos sorprendiste para decirnos que la luz del día también aprieta por la noche
cuando el amor se convierte en el más triste pan mojado del hambre.
Qué hambre de crepúsculos esta miseria que nos echa tierra en la cara del desarraigo:
La vida nos da o nos pide alguna fruta desconocida, esto que soy porque solo soy,
y pecamos —pobres en las ansias de Dios— con nuestra pobreza;
y cierto, si no fuera por las seis cuerdas en la madera del artificio, por lo que bebemos
en las manos como un agua encendida por lo mismo de otro modo,
diríamos que la vida y sus provincias de vanas bromas nos han sido insuficientes.
Soportamos por la costumbre,
por el calendario cíclico que nos libra del espejo y el humo de su espanto.
No hay grandes palabras para esto que ya hemos visto demasiado.
Ya no somos inocentes con las letras en la mano, con tu hecho, ya no lo somos, Sara:
Nadie habla de glorias, hoy sólo nos basta sobrevivir este menesteroso pan del hambre
que nos han dado por vida.
22 de septiembre de 2005

Miguel Reynoso. Nace en Guadalajara, el 8 de abril de 1957. Recibió los Premios Nacionales de
Literatura Alí Chumacero (1998) por el libro Telubrio y el Premio de Poesía Tijuana (2002) por El
hombre de los faros. Fue becario delConsejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) por el libro La
historia verídica de tu cuerpo (2007), poemario que lo llevó a visitar tierras cubanas, travesía abordada
por la revista Proceso y el diario Público.

NAYRIS FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
UNA SOLA PÌERNA

Mi tía tiene una sola pierna
y camina por la casa en una silla de ruedas
en su mirada se posan las gaviotas
naufragas después del solsticio
Con vuelo olvidadizo rememora los días de antes
la floración prematura de su juventud
la soledad que siempre fue su costumbre
De vez en cuando subasta para nosotros
las historias de los tiempos mejores
en la intimidad de la sala
Le pone un precio justo a sus vivencias
y con noventa y seis años todavía no conoce el fraude
en la sagacidad el recuerdo se vuelve luminoso
Mi tía tiene una sola pierna
pero respira de espaldas a las depresiones
Ella se descubre todas las mañanas
y se asombra de muchas cosas
sobretodo de lo que se va yendo
incapturable en la torpeza
su alevosía es como las lilas que nunca se marchitan
Mi tía tiene una sola pierna
pero - estoy viva- me dice

204
mientras espera…

Naírys Fernández Hernández. Cuba. Licenciada en Estudios Socioculturales de la UMCC. Premio
“Andrés García Madrid” España 2003. Mención en el Premio Nósside 2006,y 2007 Italia. Mención en
Premio Nacional “José Antonio Portuondo”, La Habana, 2006. Ha publicado en varias Antologías en
Cuba y el extranjero. Publicó su libro: El silencio nos murmura, Ediciones Aldabón 2000. Poemas del
Desvelo, Ediciones Matanzas 2008.

NATALIA BORGES IPPOLITOV
MENGUA

no he ido perdiendo fuerzas
-como dice-
sino muriendo de mengua, sí,
en eso estoy,
como las abandonadas vacas gordas
que se convirtieron en flacas
en los pastos
secos,
deslechadas ellas,
mustios ellos,

como las viejas sentadas en el porche
de la casa
en los pueblos,
vigilando colibríes
y meciendo su muerte;

guardo ésta, por venir,
como un caramelo que paladeo
cada vez que olvido quién soy,
nadie lo sabe ni quiere saberlo;

atrapada en la red
del mal de amores
-como se dice.
he ido dejando uñas, piel, cabellos,
sangre e hígado, corazón y cerebro, riñones y ovarios,
todo,
en el sendero
tras colgar la matriz de un árbol
hueco, seco
yerto;

no he ido perdiendo fuerzas, repito,
como un loro atrapado en una jaula;

abrazada a un joyero vacío
camino las aldeas,
ofrezco perlas, diamantes,

205
todo robado,
soy salteadora de caminos,
ofrezco alfombras y sombras,
reflejos, luces , brillos,
nada es real;
más al comprador no le importa.
También él busca huir.

Quien mira mis ojos descubre la risa
que ser nada
me produce;

a veces me torno oso mielero y ,
entonces, pupilas de oro
avivan los caminos, alegran los encuentros;
de resto,
un bufón con relámpagos y truenos en las manos;

descubro a diario un extraño secreto:
la ciudad no se encuentra dónde debía estar;
alguien la tomó prestada
para otros espacios;
quizás estaba acorralada
por hormigas glotonas
de coordenadas imprudentes;

no he perdido fuerzas, digo,
recorro carreteras
cuelgo entrañas de las puertas de los señores,
nada especial,
sólo ellos tienen casas con puertas
por estos lados;

agonizo en otros mapas
trazados a grandes rasgos
en la playa de los ríos
que dan al lago;

la mengua la diviso toda vez
que volteo a ver mi sombra;
me sigue con el viento,
con el polvo,
me muerde la nuca del deseo
que siente por apoderarse de mi alma;

antes que finalice el día
la descubro más delgada, más frágil,
transparente como alas de libélula.

Pronto será fantasma.

206
Natalia Borges Ippolitov. Vivo en Caracas, la ciudad donde reposa el Avila, la hermosa montaña
dormida. Nací en Maracaibo, al lado del Lago de Maracaibo. Soy profesora de la Universidad Central de
Venezuela, de donde provienen mis más hermosas experiencias del contacto humano. De esa comunidad
han nacido muchos de mis amigos. Los restantes los trajo la tierra. Soy escritora y este poema forma parte
del poemario: La libélula es libre.

NIDIA RIVERA GONZÁLEZ
DAMA
Este poema se lo dedico a todas las mujeres
que de una u otra forma,
esta sociedad, ha rechazado.

De su exótico género
aún quedan atavíos
y un maquillaje carmesí.
A esa mujer
la abandonó la sociedad
el tiempo y los suyos también,
¿Qué le señalaron?
Soledad, amante o pobreza.
¿Qué?
Ella guarda los vestigios
de ese retrato de género,
que se niega a renunciar.
Anillo y collar
de verde cristal,
muestran aún
su natural femineidad.
Ahora vacía…
como una matriuska.
Lleva su calzado
aún de tacón
con los que habrá lucido
sus firmes y bronceadas
extremidades.
El tiempo partió…
no volvió.
Y Ella quiere que el
tiempo se devuelva
para dejar de ser matriuska
y volver a ser
la beldad de otras primaveras.

Nidia Rivera González (Alma). Vive en Costa Rica (América Central), San Sebastián , este es un distrito
del Sur de la Capital de San José. Estudió en la Universidad de Costa Rica, educadora de profesión en
Enseñanza de las Ciencias Naturales, en la Secundaria Liceo Roberto Brenes Mesén y en la Universidad
Estatal a Distancia.(UNED).Vive con su familia: tres hijos Pablo, Valeria y Sofía, los tres estudiantes.
Tiene un libro de poesía que está por publicar, participa con artículos en el Semanario Universidad,
periódico de la Universidad de Costa Rica. Mención de honor en el Concurso Hispanoamericano Alma
Fuerte II, en Costa Rica. también mención de honor en el Concurso de Literatura Ambiental Infantil
Semifinalista en diversos concursos. http://www.bellvigraf.com.ar/escritores/nidia_rivera_gonzalez.htm.

207
QUETA NAVAGÓMEZ
VENDEDORA DE INSTANTES

Recostada en el catre
desgastas las pupilas
sobre la tarde vieja
que toca en tu ventana.

Por reflejo has palpado
la convexa esterilidad del vientre,
tocas los senos laxos:
soldados derrotados en contienda.

Tu mano sigue el rumbo de los muslos;
obedientes,
adiestrados al rítmico galope
en tu perfecta imitación de orgasmos.

Rozas el sexo flácido
que envejeció en hoteles,
en esquinas y trueques.

Tu sexo maltratado,
recipiente de semen,
cuenco dónde soltar las frustraciones.

Vendedora de instantes
desplazada de oficio
por carne en plenitud:
olvida soledades.

La tarde te acompaña,
se te parece a tanto estar contigo:
ella y tú
pensativas y tibias,
con su inútil despliegue de oropeles.

Queta Navagómez Nació en Bellavista, Nayarit, Mèxico. Es licenciada en Educación Física. Concluyó el
Diplomado en Creación Literaria, en la Escuela de Escritores, de la SOGEM de México D.F. Ganadora
del II Certamen Literario de la revista Marie Claire 1995. Premio Nacional de Cuento “Álica de Nayarit”
1995. Premio Nacional Bienal de Poesía “Alí Chumacero” 2003-2004, Premio Nacional de Cuentos
Campiranos, 2007. Tiene publicados cinco libros de cuento, tres de poesía y una novela.

RODOLFO HÄSLER
ORFISMO

De las tinieblas de la casa inferior,
una figura llena de majestad
ascenderá por un momento,
en cuerpo de diosa, acaso una heroína.

208
No es seguro cuál sea su destino,
presa de amor, bajo el peso de sus faltas,
en el fuego de la lira, Eurídice,
la amada de Orfeo que vive en el infierno.

Descansa la doncella elegida con los pies descalzos
y el vestido holgado cae en numerosos pliegues.
El movimiento apresurado de la cabeza
puede quizás indicar que acaba de llegarle
la noticia, en la oscuridad más completa,
de mi requerimiento

Rodolfo Häsler, Santiago de Cuba, 1958. Desde 1968 reside enBarcelona. Ha publicado Poemas de
arena (1982), Tratado de licantropía(1988), Elleife (1993), De la belleza del puro pensamiento (1997),
Paisaje, tiempo azul (2001) y Cabeza de ébano (2007). Ha obtenido el premio Aula de Poesía de
Barcelona y la beca de la Oscar B. Cintas Foundation, y ha sido incluído en antologías de poesía en
España e Hispanoamérica.

ROSA LENTINI
LA HERMANA MAYOR

Manos la desnudan despacio, le quitan el camisón de flores como las que adornaron la
casa en su cumpleaños centenario hasta volverla un vergel, mientras se apoya en el
respaldo de un sillón con sus últimas fuerzas. El límite de esa resistencia mantiene la
persiana bajada, sin días ni noches, el tiempo medido al ritmo del cuerpo, con cada
respiración opresiva, aplastada por la única expectativa posible de la negación. Duerme
y despierta media hora al día. Hubiera bastado un pedazo de queso, un bocadito de
pescado, un gajo de fruta, pero su cara se aparta cuando le acerco la mano, la cuchara, el
tenedor con la comida. Ante cada negativa desaparece un presente que depende de ese
traguito de leche, del mordisco de jamón, de la albóndiga liliputiense, del cuarto de
panecillo. Su cuerpo duerme y se desvanece. De pronto sonríe: ¿Recuerdas? y en el aire
se oye un tenue sonido de besos lanzados con el puño cerrado, donde únicamente el
índice se levanta, el que impulsa el beso, lo orienta.
Tan sólo unos días después el escarlata que concentra el último calor se asienta en sus
piernas. Miro su sexo y caderas casi infantiles de tan longevos. Ya su cuerpo tiene otro
nombre. Cuando la colocan en la bolsa le bajo el camisón hasta los tobillos, por pudor,
como si importara. Esa noche en su cuarto el lamento persiste, pero es tan sólo el lugar
donde estuvo el que respira, letanía monótona, destino que ya no me relaciona, sueño,
menos que una promesa. Y sin embargo el fulgor de la nostalgia como una viudedad,
pues nostalgia significa haber tenido, haber sido colmado, aunque ahora las palabras “tú
eras” sean un pasado que nada restituye. Si el otro es proximidad, viviremos contritos,
concisos, pura clausura, arrojados a la falta y a la falla, ahora que el lenguaje es
destinado a partes iguales por deseo de permanencia y por conmoción. Escritura incapaz
de participar, lengua sola para la página, distancia. Nada que se pueda tocar. Palabra,
tan solo recuerdo enamorado.

LA HERMANA PEQUEÑA

209
“No”, dice rechazando el agua, “no” y se deshidrata. La paciencia es un estado de alerta,
la angustia lo es de la espera. En la agonía sigue los pasos de su hermana como quien
asume un objetivo. El sonido de la máquina de oxígeno crea la ilusión de un neumático
que se hincha y deshincha a toda prisa. Un amor que el silencio invade y una nostalgia,
aún cuando nostalgia significa haber tenido, imperceptible y sin embargo abismal su
paso hacia las sombras, las palabras “tú eras” boqueando para salir. Las últimas
semanas desayuno de pan tostado con mermelada y una taza de café al que se le añade
espesante para no morir de un ahogo, y agua, de nuevo espesada, para ingerir la batería
de medicamentos apuntados en un tablero colgado en la pared de la cocina. Todo con el
fin de mantener el precario equilibrio de un cuerpo que busca despedirse. En paralelo
las ganas de vivir. Y una inmovilidad en el no, una última renuncia, no más comida, no
más agua, no más vida. Vida que su moteada piel lechosa convierte en ilusión porque no
hay raíz posible si no hay amparo en otro cuerpo. Quedarán las efemérides, los
recuerdos, aunque ebria de nostalgia la memoria tampoco es realidad, ebria creencia de
realidad privada de realidad.

Y así, solitaria en deseo y abandonada el hambre, llamaba a su hermana antes de aceptar
su noche: “no más comida, no más agua...estoy llegando”.

Rosa Lentini (Barcelona, 1957). Poeta, traductora de poetas franceses y poetas norteamericanas, crítica y
co-editora de Ediciones Igitur. Miembro fundador de las revistas Asimetría (1986-88) y Hora de Poesía
(1979-95), de la que fue su directora. Poemarios: La noche es una voz soñada (1994), Cuaderno de
Egipto (2000), El sur hacia mí (2001), Las cuatro rosas (2002), El veneno y la piedra (2005) y
Transparencias (2006). Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés, catalán, rumano y
portugués.

ROSA MARÍA SÁNCHEZ GARCÍA
ESQUIZOFRENIA

Hoy, la valentía amaneció vencida.

En el reflejo de un espejo la vislumbré
lentamente se rendía la luz de sus ojos
en sus labios el temblor se atenuaba.
Ella, extravió la fe.

Su lagrimal transpiraba un extraño olor
los ácidos se revolcaban en la gravedad de su mente,
arraigada incapacidad de vivir sin ellos, el hambre de volar
la trastornaba hasta tocar el hastío de su existencia.

Su figura se desvaneció hasta detonar en un cometa,
metamorfosis asistida por el exceso de comprimidos
sus venas parecían querer escapar de los plateados dedos,
el hielo de sus manos calcinaba sus nebulosas palabras.

Hoy, la desesperanza se extinguió.

La salada lluvia recorrió por vez última sus pómulos
el sonido de su voz agonizó
castigo, locura mojada de silencios

210
ahora, ella está sin vida.

EXTRAVIADA VOLUNTAD

Me he vaciado en el rincón del silencio,
en tus venas vertí mí demacrada alma,
en el eco del dolor me he evaporado.

Ya no existo,
soy un grito en la garganta.

Enclaustrada en tu mirada me quedé,
dejé de ser luciérnaga de mar
mi anclada ilusión se fue contigo.

-Baña tus huesos mi furtiva esencia–

¡No puedo tragar saliva, me asfixio!

Hoy, en las pupilas de mis lágrimas,
salinas cascadas florecen dolor.

Extraviada voluntad te he perdido…

Pero no te necesito.

Rosa María Sánchez García México, D.F., octubre 09 de 1974) Licenciada en Administración de
Empresas. Cursó el Diplomado de Grandes Figuras de la Literatura Hispanoamericana (UNAM 2007),
Diplomado en Literatura Fantástica y Ciencia Ficción (Universidad del Claustro de Sor Juana 2006),
Tallerista permanente del poeta Antonio del Toro, cursó el taller de creación poética en la Casa Refugio
Citlaltépetl con el poeta Xevdeth Bajraj (Kosovo) y los siguientes talleres con el poeta chiapaneco Óscar
Wong: La Revelación Poética, La Magia del Lenguaje, Gramática Histórica del Mito Poético, Presencia
de la Musa, expresión sagrada de la realidad, Taller de Redacción e Introducción a la Literatura, Museo
Universitario del Chopo con el poeta colombiano Mario Rey.

SEGISMUNDO FERNÁNDEZ TIZÓN
SOLA

La casa está vacía, a no ser por los gatos
que a la señora alegran el corazón a ratos;
es una casa inmensa, pues era para dos,
pero se quedó sola, cuando le dijo adiós…
.
Él era un mal poeta, un hombre sin encanto,
mas sabe que ninguno la quiso jamás tanto;
se fió de palabras, de risas, de otros hombres,
pero ahora, en las noches, aún solloza su nombre.
.
Recuerda aún sus besos -¡qué tonta fui, qué tonta,
por creer que aquel hombre era de poca monta!-

211
y un estremecimiento de tristeza se aferra
a un corazón herido que ahora besa la tierra.
.
Se le fue para siempre… Por la ventana abierta
aún le lanza dos besos, con las manos ya muertas
de abrazar los suspiros que deja tras de sí
mientras llora gritando: “¡Por favor, vuelve a mí!”
.
Pero no, ya no vuelve… el hombre que la amaba
se cansó de aquél juego que la dama jugaba;
recogió los pedazos de un corazón deshecho
y los guardó por siempre debajo de su lecho.
.
Un gato ronronea entre los libros viejos
mientras limpia de telas de araña los espejos.
Truena afuera. Por ella, hoy llorarán las nubes.
Dormirá susurrando “¡¿Por qué no lo retuve?!”
.
Y la anciana se abraza a sus poemas viejos
pensando en aquel hombre que aún la ama, lejos,
y se siente hoy muy sola, por enésima vez,
y el mundo gira y gira… se agarra a la pared,
.
una lágrima amarga es su último consuelo…
(¡¡Allá voy, amor mío…te esperaré en el Cielo!!)
pues sabe que ha llegado su final… ¡vaya suerte,
hoy no dormirá sola… la acompaña la Muerte!.
……
Un hombre, en la taberna, ante el obituario,
se estremece de angustia, y estrangula el diario.
“¡Ha muerto!” -susurrando, no lo vayan a oír,
que hay que ser muy discreto, hasta para morir…-.
.
…¡Pobre muñeca rota, pobre mujer sin vida,
a pesar de la muerte, sigue siendo querida…!
Él termina su copa y se va con su mujer,
lamentando una historia… que jamás pudo ser.

Segismundo Fernández Tizón. Vivo en la gallega provincia de Ourense, en España, y espero que este
pequeño granito de arena hecho con amor a la poesía y con el ánimo de echar una mano en un proyecto
como éste, sirva para lo que debe servir un poema: combatir la indiferencia.

SILVIA SUSANA RIVERA
ANESTESIA

Anestesia
Anestesia, bisturí.
Vendas, sangrado.
Aspersión, costuras,
Cicatrices abiertas.

212
Duelo.
Cortar, arrancar.
La piel, las entrañas.

Anestesia, bisturí.
Vendas , sangrado.
Herida que no cierra.
Frío, calor,
Suero, inyección.
Cama blanca.
Tristeza.
Silencio nocturno de hospital.
La muerte ronda.
Sigilosa.
Delicada.
Suavemente.
Sin que te des cuenta.
Los días pasan.
Minuto a minuto.
La muerte ronda.
Tiene mil caras.
Mil formas distintas.
Una se llama soledad.
Otra nostalgia- desamor.
Otra engaño- desilusión
Pero la peor de todas …
tiene tu nombre, mi amor.
Yo sólo quiero
anestesia, bisturí,
Aspersión ,sangrado,
costura, cicatriz cerrada,
para alejarme de tu lado,
para que deje de rondar
sigilosa,
delicada,
suavemente ,
la muerte de este sueño,
no realizado.

Silvia Susana Rivera, Puerto Belgrano, Provincia de Buenos Aires. Argentina. 2002 Diploma de honor en el
certámen Nacional "Nosotros Los Argentinos ", Círculo Literario Bartolomé Mitre. Rubro: Cuento
Participación en Concurso Literario para niños en la página web www.waece.com; ocupando el lugar 56
entre varios escritores de habla hispana.. 2004 Finalista en el IV Certámen Internacional en la Antología
Escritores Latinoamericanos . Editorial Nuevo Ser,. 2006. Primer premio en el Concurso Cuentos.

YOLANDA ARROYO PIZARRO
DESDE ESTA PRISIÓN VEO TUS OJOS

I.
Desde esta prisión veo tus ojos
dibujo tu esfera de rostro

213
tu sonrisa transparente
tu ceño sin fruncir no está
y tampoco hace falta.

Desde aquí
escucho a los gorriones discutir
por tus espacios.
Los que no transitas y reclamas
aún sin presenciarlos
sin detenerte a abrazarme
me tocas
me acaricias la melena enmarañada
juegas con algún rizo.

Desde aquí no pesan las cadenas
no me faltan las porciones de alimento
o de aire
o de llantos.
No me inclino ante tus dioses
se recrudece nuestra historia
sueño que algún creador no me abandona
aún con mi fanfarria
con mi perfidia
con mi temeridad.

Esta cárcel sabe a caramelo mohoso
mis lenguas lamen conforme pasa el tiempo
los barrotes todos.
Mis lenguas se hacen viperinas
en el ejercicio de tu negación tres veces.
Se cruzan y se dividen cual medusa traidora
soy tu judas iscariote
sangro clavos
bebo espinas
sigo aquí
encerrada en esta herrumbre que se deforma
pero no se derrumba
y se pudre.

II.
El silencio es ese punto que penetro
en las sienes de las paredes
en el seto de tus músculos alertas
y el concreto despierto de mi epidermis
cuando me siento y miro el olvido
y observo la pelambre de las sombras
te han traído a destiempo
te han regado en mi regazo
unos días antes de la desesperanza.

214
Es ese invento que nace de mis ecos
aderezados de gargantas libres,
suspiros bajos
jadeos adornados de tus decibeles disciplinados
los que no deben derramarse al otro cuarto
en donde echa canas la abuela
en donde va a escucharme la casa,
tu hogar que es cómplice de mis lamentos
conspirador de mis arqueadas de espalda.

Silencio de rotura de manguillos de trajes blancos,
bajura de temperaturas,
lenguas frías después de los orgasmos
los múltiples
los de colores traslúcidos como vitrales.

Silencio de accesorios que no titilan
de campanitas que no trepidan
de dientes que te recorren en el absoluto insonoro
y en la carencia muda de fuegos
niña de fuego
bruja blanca de fuego
vapores y volcanes sigilosos.

El silencio es ese espacio en donde me vuelvo monocromática
en donde me duelen las cicatrices y no hay azules
en donde se vuelcan los mantras empeñados en permanecer
en no disasociarse de la cama de pilares
de las venas que pulsan nuestro entorno
del terreno baldío en donde busco la ausencia de ruidos
donde elimino la concentración de la nada
la monotonía del ya no soy.

Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970). Es escritora puertorriqueña. Ha sido elegida como una de
las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá 39, convocado por la
UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá por motivo de celebrar a Bogotá como
Capital Mundial del libro 2007. Ha sido merecedora de varias premiaciones literarias; seis en Argentina,
una en Chile, siete en Puerto Rico. Algunos de sus cuentos confluyen en las revistas culturales Identidad
de la UPR Aguadilla, Revista Púrpura, Preámbulos y Tonguas de la UPR Río Piedras. Es autora de los
libros de cuentos, Ojos de Luna (2007) y Origami de letras (2004), además de una novela Premio PEN
Club 2006, Los documentados (2005).

215
De los sagrados frutos

216
ALBA ROXANA VILLARREAL ACOSTA
TESTAMENTO

Todas las prendas
que a continuación enumero y reparto
llevan un fragmento de lo que yo, Mujer, soy.
A todas las personas que me conocieron y me trataron
-incluidos mis hijos-
les digo que yo soy mis padres
yo soy mi escuela
yo soy mi kinder
yo soy mi casa pequeña en la que me crié
soy mi abuela S.
soy mi abuelo L.
y mi abuela J.
Soy todos los programas
que me entretuvieron de niña en mis ratos áridos
soy mis novios
soy mi pueblo.
Todos ustedes conocieron aunque sea un elemento
de lo que a mi cuerpo y espíritu conforma.
Esa soy sin más.
Ustedes, quizá, pensarán en mi padre.
Pensarán en cada una de sus faltas (si lo conocieron bien)
y en sus miserias (si lo conocieron también bien).
Pensarán otros en mi casa.
Así, como en este momento la evocan,
eso soy yo.
La mayoría de las prendas que quiero se repartan
son herencia que en vida mi abuela S. me regaló.
La mantilla negra es para H.
La mantilla color hueso es para L.
El peine de carey es para mi hijo F.
El gorro de mink lo colocan sobre mi mejilla
cuando esté en el ataúd
así como todos los dibujos de mis hijos.
La mascada rosa es para L.
La mascada palo de rosa es para H.
La mantilla con flecos es para mi hijo J.
La blusa blanca tejida es para L.
La blusa negra tejida también es para H.,
así como el monedero negro, bordado.
Los dos bolsos de mano son para L.
Los guantes negros son para H.
Quiero que me vistan con la blusa sobrante de encaje negro
y la falda de terciopelo del mismo color .
El collar de turquesas montadas en filigrana
me lo colocan en el cuello cuando me vistan.

217
el Abrigo negro es para L.
El abrigo color crudo es para H.
A mis hijos J. y F. les dejo a cada uno
dos maximilianos de oro y una moneda grande de oro también.
Mis escritos son para H.
Mis libros son para mi hermano A.
Mis apuntes y notas son para L.
A todos ustedes les quiero decir
que me los llevo en la memoria
como compañeros de viaje
y que siento un especial y profundo amor por mis hijos.
Adiós R. Me cuesta decirte gracias.
Quiero que me entierren junto a la fosa que está destinada a mi abuela S.
y si no hay un espacio disponible, por favor, incinérenme.
Y cuando a mi abuela le llegue el momento de partir
coloquen mis cenizas junto a una de sus manos
dentro de su ataúd.
Los amo.
Gracias
mamá.

Alba Roxana Villarreal Acosta,Taxco de Alarcón, México, 1966. Licenciada en Ciencias de la
Comunicación (UNAM). Máster en Formación de Profesores Especialistas en la Enseñanza del Español
como Lengua Extranjera y Doctorado en Literatura Hispanoamericana, ambos por la Universidad
Complutense de Madrid. He obtenido varios premios que se reparten entre la Península Ibérica, México y
Argentina. Mi trabajo ha sido incluido en antologías publicadas en España. Actualmente vivo en Madrid,
en un país donde día a día se van colmando los albergues para las mujeres maltratadas, y aparecen
noticias sobre mujeres asesinadas por sus parejas. Por ellas y para ellas.

ALICIA LOZANO MASCARÚA
SEPTIEMBRE

Septiembre se ha deslizado en un tobogán de símbolos caídos.
Tengo nombre y soy hija de mi madre, la heroína.
Nadie quiere tirar las flores marchitas de los encuentros del tiempo.
Hay que comer ese bocado sangrante. La tierra es redimida.

La voz interminable de mi madre, pronunciándose, desmenuzando su historia sin tregua,
inventando hechizos en los rincones, esperanzas de niña, de cuando no sabía de la fiesta
y de su sacrificio: la cuna, el jardín, la huida, los golpes, el polvo y el regreso, para
partir de nuevo, al centro de sí misma.

Mi madre canta como cantan las mujeres musulmanas, lengua y vibración en el desierto,
llorando bajo el peso de ropajes y metales los hijos perdidos, los silencios, la violencia
del conocimiento, el amor forzado, vulva rota, carne hinchada, cicatrices del oprobio
cotidiano. Miradas vueltas hacia adentro.

Mi madre retoma las riendas y equilibra la balanza.
Se saca una a una las saetas. Me devuelve las entrañas.
Tengo nombre y soy hija de mi madre.

218
Septiembre, un grito atroz en el desierto, para llorar la pérdida y el miedo.
Para llorar también este reencuentro.

Alicia Lozano Mascarúa es originaria de la ciudad de Puebla, México, aunque ha residido también en el
norte y otros lugares del centro del país, así como en el extranjero. Estudió comunicación, educación y
medios masivos con perspectiva de género en México e Inglaterra, y ha trabajado con la escritura íntima
de las mujeres en talleres y asesorías literarias. En los últimos años ha editado un poemario Fuego de
Agua, y algunos poemas sueltos han aparecido en revistas de México y España, así como en la Antología
de Teatro y Poesía de Editorial Santillana para estudiantes de preparatoria. Actualmente trabaja otro
poemario y textos de biografía poética.

ANELY FUNDORA MORENO
CUANDO EL LUTO TIÑE LA PROMESA

Arrecia el viento frío en su ventana,
la ilusión se cobija entre dolores
y el verdugo que forja los temores
le anuncia un reino triste a la mañana.

De que sirve el llorar de la campana,
la ambición que traiciona los amores,
o el pequeño legado de las flores
sobre el sepulcro gris
si muy temprana
la herida besa el cuerpo del soldado.
Rota la madre pacta con la muerte
y lucha inútil por borrar la guerra.

¿Cuánta mujer es una flor inerte?
¿Cuántos hijos se pudren en la tierra
con un plomo infernal en su costado?

RESTAURACIÓN
A mi hija que vive en la luz de su mocedad
sin conocer el invierno.
A las mujeres que lloran.

Recogerás a veces los pedazos
para tejer de nuevo la ilusión.
Tendrás que fabricar un corazón
cuando el invierno robe tus abrazos.

Hacerte nuevas alas, otros lazos,
adivinar a ciegas la razón,
decir sin escritura una canción,
dibujarle un mañana a los ocasos.

Tendrás que conceder la otra mejilla
o romperle al villano la estampilla
que oscureció el fulgor de tus banderas,

219
podar el almanaque con tijeras
que restauren el júbilo en la orilla.

Porque el vivir…
no es siempre primaveras.

Anely Fundora Moreno (Matanzas Cuba, 1965) operaciones@vra.ibercuba.tur.cu Último tren a los
sueños, cuaderno editado en el 2007 premio nacional de la Ciudad de Nueva Gerona, Mariposas de
Invierno, aprobado por Gente Nueva, edición 2008.

ÁNGELES SELBA CARVAJAL
AHORA SÍ, TE VAS

Ahora sí, te vas
y en tus guisos me dejas
el amor que nunca pude ver

escondiste tu ternura
tus ganas
en rabia
me embarraste de tu sal
angustia
estiércol
tus vísceras me daban asco

quería que murieras
para renacer en canto
llenarte de vidas
pero no supe cómo

y ahora que te vas
alcanzo a escuchar a la madre
de manos estropeadas
de huesos devastados
de palabras manantial

despedida
a la madre que me enseñó a esculpir
la noche en sol
a rescatarme y defenderme
hasta de ella misma.

Ángeles Selba Carvajal. Invidente. Santiago Ixcuintla, Nayarit, México. Poeta, dramaturga y actriz

ARCELIA ORTIZ GALINDO
DESESPERANZA

Zapatitos rotos, niño mío,
ven para llorar
nuestra soledad.

220
Que tu madre se asusta y
saltan los rosarios
de angustia.

Deja que te arrulle y busques
en tus sueños,
ese día feliz sin conocer.

Zapatitos rotos, niño mío,
perdona a esta miserable; quien no
tuvo esperanzas para regalarte.

No duele tanto mi carne,
sino traicionarte en
tus oportunidades.

Soy todo para ti y ves a través
de mis ojos.

No te abandono y tampoco estoy
contigo.

Zapatitos rotos, niño mío,
enséñame a
mirar al cielo.

Arcelia Ortíz Galindo, Originaria del estado de Veracruz, egresada de la Facultad de Psicología/UNAM.
Participante de talleres en Guadalajara: Sogem, Patrimonio Cultural de Occidente, Casa de la Cultura,
Taller de Artes Audiovisuales, Antitaller César Vallejo. Actualmente trabaja em grupos de apoyo a
mujeres y voluntariado.

BENJAMÍN OROZCO
VÉTE, MADRE

Déjame regar tus macetas
decirte que aprendí
a besar y ser besado
que tengo un hijo
que da maromas en mi pecho
Déjame prepararte la comida
traerte tu pepsi
no, no planches nunca más la ropa
saquemos la estufa a la calle
tiremos el lavadero con un marro
y vete, Madre
a ser lo que te falta hacer
déjanos
yo cuidare de tus plantas
No respondas a mis preguntas

221
vete, Madre
deja de hacer el quehacer
en mis recuerdos
Deja tejerte un abrazo
con estas malvas que tanto te gustan
y ve con tu mejor vestido
a donde no eres Madre
no regreses
aunque enferme
Deja que tus manos
se arranquen los vidrios
que tu cabello
se peine en otros campos
Solo déjanos tu beso
y tu mirada libre, Madre
y vete con la bendición del Sol.

Benjamín Orozco. De oficio escribidor. Nació en la Palma de Sandoval, Michoacán, México, el 11 de
junio de 1975. Radica en Guadalajara desde los diez años de edad, donde se enamoró y desenamoró y se
quedó a vivir. Degustador de la torta ahogada y del tejuino. Ha participado en varios talleres de poesía y
narrativa desde 2001. Coautor en las publicaciones colectivas Memoria del relevo, Verbo cirio IV, Verbo
cirio V, y en distintas revistas independientes. En el 2007 publicó su libro de cuentos Quédate. Participa
en el taller de creación literaria de la maestra Patricia Medina.

CANEO ARGUINZONES
VESTIDO
De modo que vestirme de mi madre,
va dejando pacientes pechos
carnosos, una piel endulzada de espasmos,
y el hallazgo de mi rostro.
Puedo cortejarla, pretender procrear de ella una miseria estreñida,
honda, crearme de la nada.
Marcado en tajos de aliento, y de fe, viene apresurado el hilo que
teje piel y carne, hija y madre.
El ceño se frunce, forja una cáscara mientras se adhiere y descansa,
aveces deshecha.
La textura de mi magro carácter, una concha materna y añeja.

DE VIRGEN Y BESTIA

Soledad virgen que vuelves preñada.
Madre pudorosa
corres con lascivas cadencias
las miradas infantes
anidadas en el tórax común.
Parásita madre que padece tristeza y fuga de súplicas
sublevas la sangre acanalada,
denotas la continuidad de las horas.
Besas al infante en su sexo y pululas
– sin mirar a los ojos –

222
con todos aquellos pajarracos que silban el gruñir del supremo.
Ya no hay noches ni cobres que enjaulen tu desdén.
Esculpida de piel y arañazos,
es la mueca,
la culpable de las felaciones
de quien llevas en brazos.
Acústica y propensa a la
Distancia
Distancia
Distancia
Tu voz consagra la dulzura de un nonato sagrado
y el verdor de los escrúpulos humanos.

Caneo Arguinzones Nacida en Caracas, Venezuela, 1987. Estudiante de Literatura de la UCV. Realicé
talleres de poesía en el CELARG con Gabriela Kizer (2005) y Armando Rojas Guardia (2006). Entrevista
en la revista literaria Circunvalación del Sur (2004) y La Vaca Multicolor (2005). Dedicada a talleres y
recitales en espacios no comunes, en conjunto con las comunidades. Dentro de cárceles, barrios, y bares.

CARLA VALDÉZ DEL RÍO
DIMINUTAS

Las pequeñas asesinas del hambre,
compran las esquinas con caramelos de olvido
aparean las oscuras noches en lo descalzo
rezan extasiadas las melodías del dolor,
Y se abren frescas como rosas blancas
a la espera del silbato de las tiernas avenidas
que vienen a comerles la inocencia.
Ríen plásticos sus ojos en la ausencia.
La madrugada es un carrusel de entrada y salida
Y hay cuerpos de muñecas tejiéndose
entre los vientres. Celestes vuelven a los cuartos,
lenta se desvanece la voracidad del fuego,
y es antiguo el aire de la diminuta ciudad.

LAS PEQUEÑAS DEL VIENTO

I
Pequeñas
como flores amarillas,
iban a dormir la noche
temblando en el viento.

II
Giran la noche,
con sus gemidos cayendo al silencio.
Tardíamente amanece y la ciudad
reanuda lentamente el cauce de las aguas.

223
III
Y el miedo reanuda un espacio negro,
donde las risas y las muñecas
son figuras de cristal en las gargantas.

IV
Las figuras del calor,
crearon en sus risas
la inexacta mixtura del fuego.

V
Toda la noche en sus úteros,
rondan los fetos gelatinosos
del dolor.

Carla Valdés del río (San Pablo Chile, 1985) Su obra ha sido antologada en Chile y España. En el año 2006 se le
otorga la beca de la Fundación Pablo Neruda. Es co-fundadora y miembro del grupo de gestión cultural, Cultura a la
Vena, que realiza eventos poético-interactivos en Bibliotecas de la ciudad de Santiago, Chile.

CARLA XEL-HA LÓPEZ MÉNDEZ
RÚSTICA

Mujer de azúcar al fuego
con sangre esclava del pasado
Bebes en la espalda de la que nace madre y muere madre
Cantando al retoño
Mujer de canela como el brillo sobre el agua
Hija de la tierra que nos habla y tiembla
Ojos piedras al fondo del arroyo
Mujer del viento en los cabellos
Palabras entre las grietas de los labios
Mujer de hablar raro como ecos gastados.

URBANA

Rota en grieta la dama camina
camina corre
la dama abismo con agenda llena
el llanto ejecutivo
Allá en casa
las manos
los arrugos de una blusa asustados con la plancha
el horno inexperto
la sartén reciente.
Barriendo va riendo
“que viva la alegría” dice la tele
Lejos
los hijos de los hijos
se disputan un juguete;
una mujer con nariz de payaso
con nariz de payaso y dientes que muerden días de carne cruda.

224
Carla Xel-Ha López Méndez, Guadalajara, Jalisco, México, 1991. A los 14 años gana el Premio
nacional de literatura para jóvenes muy jóvenes en poesía y en narrativa, convocados por CONACULTA
y el programa cultural Tierra adentro. Fue premiada en el concurso de poesía Creadores Literarios FIL
JOVEN 2006, en el marco de la FIL 2007 obtuvo tres premios: poesía y cuento en Creadores Literarios, y
Cartas al autor del FCE.

CAROLINA ESCOBAR LASTRA
SI MI MADRE HUBIERA TOMADO ANTICONCEPTIVOS

Si mi madre hubiera tomado anticonceptivos
No hubiera nacido...
Existiría otra en vez de yo...
Una más alta, más rubia, con los ojos verdes, tal vez
Una con voz propia y no escondida bajo la falda
Una que se abriera de piernas y le sonriera al mundo
Una que no creyera en el primero, en ese
Que se llevó el himen y lo lanzó al viento.

Si mi madre hubiera tomado anticonceptivos
Yo no iría por el mundo abrazada a la ilusión
Soñando hasta que me alcanzara el otro día
Con que él se aparece, queriendo quererme.
Si mi madre hubiera tomado anticonceptivos yo no estaría aquí
Salpicando la hoja con mis penas.

A esta edad las mujeres ya no son vírgenes

Muerde la almohada, esto no te va doler
A esta edad las mujeres ya no son vírgenes, dijo
Entró, fuerte y duro,
Y se estrelló contra un muro de carnes secas.
A esta edad ninguna mujer es virgen, susurró.
Y mi cuerpo, que ahora ya no es mío, sintió el amor
(O lo que se pareció al amor...)
Se deshizo en un tiempo, sin demora
Ató su ropa al cuerpo, y se despidió
¡Nos vemos, adiós!

Carolina Escobar Lastra. Chilena, Profesora de Lengua Castellana y Comunicación. No ha publicado
nada más que para sus adentros.

CONCHA REY RUIZ
YO SUPE, MULLIGAN…

Soñé que nos hundíamos
y que después nadábamos hacia la costa lentamente
y que de nuestras sombras verde claro
huían lo tiburones
H.V Temperley

225
(...) a quien se le ocurre hacernos así con un gran agujero
en medio de nosotras (...)
James Joyce, Ulises.

Yo supe, Mulligan, yo supe, cuando me levanté media dormida aquel sueño. Noté que
aquel sueño fue como si un tiburón madre se quedase mirando a su hijo bajo el agua.
Oh, Mulligan, ¿por qué los tiburones verdes y su sombra desde allá arriba? ¿Por qué,
Mulligan? Me levanté despeinada como el hambre, me levante dormida y en un papel
decía: “mirada de cría de tiburón”. Me levanté con el detalle de una luz sobre mi altura,
como el sol de Temperley que vio a dios. Pero yo no he visto a dios. Yo nunca lo veré,
Mulligan. Miré desde lo alto el verde mar y veía tiburones en el agua. Desearía,
Mulligan, una gran jarra de cerveza con forma de tiburón que me mirase las piernas...

Las mujeres nacemos madres, Mulligan, las mujeres nacemos con un agujero en medio
para ser madres, como tiburonas... Así nos dijeron.
Las mujeres nacemos con un agujero en medio y otro atrás y una gran barra de pan que
luego pariremos. El horno de los domingos después de la misa y dios. Dios no nace
cada día de una mujer madre... La tienda de al lado nos trae la leche fresca de una vaca
que será madre a 85 céntimos el litro. La leche caducará antes de que la vaca madre
muera, antes de que yo te deje penetrarme, antes de que yo sea tu madre.

Las mujeres, las mujeres que no nacemos, las mujeres que no nacen como tiburones,
que paren en el mar verde, mientras los tiburones las miran pariendo sin acercarse.

Una vez tuve un sueño en el que una mujer que era yo y no era yo, lanzaba aviones de
papel que regresaban de la niebla, ella dije: “quiero tener un hijo” y se tocaba el vientre
como me lo tocas tú, Mulligan, como tú tocas el vientre de la madre que no seré. Sólo si
dios existiera yo podría dar a luz un hijo con tu nombre, pero dios no existe, hace
mucho tiempo que sé que dios no existe. Aunque los tiburones madres paran, oh
Mulligan, oh Mulligan, oh Mulligan.

La madre que no seré vendrá para decirte que no llores, que metas tu verga en mi
vientre como si un toro de ojos grandes llegara a mi puerta dispuesto a hacerme madre.
Yo también te miraré con el miedo con el que se mira a los ojos de un toro que suplica.
Cargaré con las farolas negras y, aparecerán las ovejas blandas sobre la tierra y la
repulsa.

Concha Rey Ruiz, Las Palmas de Gran Canaria, España (1973). Licenciada en Psicología. Me interesa el
diálogo entre disciplinas y entre géneros. Concibo la palabra poética como una herramienta para pensar.
Actualmente trabajo en el libro Lo que en la palabra no sucede.

ESTHER ANDRADI
LA ILÍACA
(fragmento)
a Myriam Wigutov

Tengo dolores de parto.
Mi hija nacerá hoy de estos escombros,
mi cuerpo vuelve a cumplir veinte como tenía ella cuando se la llevaron,
y aquí estoy yo,

226
una doña como me llaman mis vecinas,
un trasto inútil para el patrón que me despide,
una loca perdida para el milico que me golpea,
una señora admirable según mi viejo
que en paz descanse.
Yo sigo regando malvones.
Si mañana graniza, no me importa,
los meteré adentro.
Y que viva la noche.
Me desabrocho la blusa.
Como mi hija en primavera.
Sumerjo los pies en la palangana con agua caliente.
Como mi hija en invierno.
Rezo las palabras secretas.
Como mi hija en silencio.
Y que viva el sol.
Me pongo un sombrero para pasar el verano.
Como mi hija.
Por mi hija.
La que nació un día de mí.
La que nace de mí otra vez
mientras sigo cumpliendo siglos.
(2001)

Esther Andradi es periodista y escritora argentina, reside en Berlín. Escribe testimonio, cuento, poesía,
ensayo y novela, y ha sido traducida al alemán y al inglés. Publicó Ser mujer en el Perú (junto con Ana
María Portugal), Come, éste es mi cuerpo, Chau Pinela, Tanta Vida, Sobre Vivientes, Berlín es un cuento
y es editora de la antología Vivir en otra lengua: literatura latinoamericana escrita en Europa.

FABIOLA SABORÍO
RETRATO

Esta señora, del lado izquierdo es mi madre, corazón de harina, levadura tierna marcada
en viejos calendarios. La toma de la mano mi padre, soldado viejo que duerme en la
sombra del durazno de mi alma. Aquí están mis hermanos: David el mayor, buscador de
frutos entre las zarzas, con su ángel de la guarda dormitando sobre el hombro, a su lado
está Federico, Dios le regaló un juego de pinceles que empeñó a cambio de unas
monedas. Junto está Rodrigo, mi hermano menor, amadísimo gnomo cómplice, que me
calzaba con carcajadas como nadie lo ha hecho jamás; construye sueños y los cumple
sin que le cueste. A mi derecha, el hombre que me resguarda de la lluvia con su
paraguas, es mi esposo. Si sonríe, no nos queda espacio en el jardín; hace las noches
cálidas con el pan de piloncillo que trajo de su pueblo. El gorrión despeinado sobre mi
hombro derecho, es Santiago, nuestro hijo de tres años, tiene algo de la voz de Dios: con
tres palabras construye un mundo nuevo y lo puebla de animales y seres invisibles que
andan alegres por mi casa y duermen en el clóset. El bebé en mi regazo, es mi hija
Fabiola, recibida con la alegría de las pitayas y la paz de la lluvia suave. Pastora de
ovejas de ensueño, dedal de plata para mi dedo ausente...

Fabiola Saborío. Guadalajara, México. Autora de los libros de cuentos infantiles: El devorador de
estrellas, Betty, espaguetti, El libro árbol, El árbol de origami.

227
GUADALUPE ZUBIETA
ME HICE VIEJA EN TU INFANCIA…

I
Me hice vieja en tu infancia, perseguida por análisis y electros. Morí muchas veces en
tus quince años de epilepsias mínimas. Amasé nuestras batallas y esculpí las derrotas
con altísima violencia. Te fuiste a los diecinueve y me quedé con el costado herido y un
peso en los hombros. En tus triunfos ya no estuve presente.

II
Mi hijo es un joven triste como una columna griega en el centro del bullicio, tan solo
como un pilar de mármol. Verlo así, con su chamarra larga de piel, con su bufanda de
lana, negra y larga, tan alto, tan espigado, me deja sin pies, sin manos. Cuando lo veo
así, tan callado, tan sin nadie, el momento se prolonga, es perpetuo.

III
El pan abierto con el ritmo de tus manos tenía el compás de la muerte. Quisiste ponerle
queso, pero el deseo de morir era más fuerte que el hambre: ¿A qué vine a este mundo?
me preguntaste, al tiempo que me asomaba al cielo de los miedos que brama en la
sangre. En tus ojos, en tu rostro, en tus manos, sosteniendo el cuchillo, abriendo el pan,
picando el queso se encontraba el olor del más allá. Te fuiste de la casa diciendo: ¿Por
qué habré nacido?, dejando las dos rebanadas abiertas y el jamón regado. Tu tez pálida,
el gesto contrahecho, los labios trémulos, me recordaron aquella tarde en que tropecé
con el presagio de tu silencio. Regresé a la cocina, tiré el pan, barrí las migajas
esparcidas sobre la mesa y el suelo. Tras esta mudez de madre errante, guardé el queso y
el jamón, y me acosté para recordar el tono de la esperanza.

IV
Reconozco los pasos de mi hijo, y se quedan agolpados en la herida más profunda del
alma.

Guadalupe Zubieta.

HANZEL LACAYO
IMPUDICIA DE UNA NIÑA QUE SUEÑA

A las niñas tomadas

La niña le dio con el mango
de la carabina que él mismo
había usado dentro de ella,
pensando: he derrumbado
al gigante de la torre
que mi torre ha derrumbado.

¡Pero no! Qué gélida sorpresa:
encontrarse sola y asesina,
de espaldas a un mundo
diestro en arrullar a diario

228
al arquetipo de los bárbaros,
que esposan a las mártires
y bailan en señal de gratificación,
porque no hemos sido nosotros
ni tampoco lo seremos nunca:
aquellos que matan, tarde o temprano
—y siempre matan demasiado tarde—:
a quien nos confinó a vivir
soterrados bajo escombros,
a recorrer calles más grises,
a bebernos de un solo sorbo la ciénaga,
a encintarnos la boca
con la fetidez de algún silencio mustio.

Mas el gigante despertó
y volvió a tomarla, y ella lo soñó entonces,
embebida de resquemos,
en otredades para alcanzar la perfección
de su falo desintegrado y su calavera.

PASILLO C, SALA B

Algo has perdido, y no lo sabes.

Enclavas, vestido blanco, escaldado;
una mar blanca de tela arrugada,
luces de cine mudo, trepidando;
un tubo del cual chupa tu vena;
tu muñeca, cual sanguijuela,
con cinco dedos de uñas crecidas.

¡Algo esquivo has perdido!
¡Algo vino has exhortado al abismo!

No caminarás igual entre los simios.
No ensuciarás: polvo; no pudrirás: hongo.
Te lavaron con zumos jabonosos
todo el día para evitarlo.
Un chorrito húmico de pantano
no podrás tornar en prado.

Nadie trajo flores en tu contra cuando preguntaste:
¿Dónde está mi hijo?
Tú no lo sabías entonces, ni ahora mejor lo sabes.
El telón fangoso de la tarde caerá,
y jurarías no haber botado tus cabellos.

En un repente, lo blanco se ha sextuplicado
y vives topo como al interior de un dado,

229
ciega de blanco y coronas ceremoniosas.
Nadie sospecha que dentro de ti
el fruto ausente crece cual carbón de hulla,
y prueba es esto de que desde tu vulva
pueda quizás algún día llegar a florecer un diamante.

No sabrías explicarlo, pero estás segura,
segura de que lo recuperarás,
contra imperios y égidas
y los caldos medicinales
y las camillas con cinturones
y las agujas clavadas como dagas
en los pechos convalecientes.

¿Pero cómo se abrirá tu hijo oscuro
si en ti también te has hundido?
Cereza negra con hilos, al pie del fermento del vino.
¿Cómo decantar mente de cuerpo soterrado?
Mujer rota, regresada dinosaurio del pantano,

Yazte tu propia hija, destrúyete del museo, y séte, ¡madre!
Hanzel Lacayo (Managua, 1984): Poeta, narrador y fotógrafo. Ha publicado: Discrepancias (2001) y A
Contenciones, Conspiraciones… (2007). Miembro del Comité Organizador del Festival Internacional de
Poesía de Granada. Galardones: “Primer Premio de Poesía en Homenaje a Rubén Darío” y “Primer
Concurso de Cuento: UCA Literaria. http://hanzelacayo.blogspot.com hanzelacayo@hotmail.com.

ILDA EDITH CABRERA
ALZHEIMER VAS CON ELLA

Madre: No se ha podido!
Recuperar el norte de tus sueños
extraviados en los hielos de tu oeste.
Recuperar tu luna que se eclipsa
desorientada en el sur de tus olvidos.
Recuperarte el sufrir que me asegura
que la célula se muere en tu cabeza.
Que sonríes por llorar y en esas dudas
hay un principio sombrío en mis certezas...
Porque has ido apilando los olvidos
que te apagan los candiles del recuerdo...
Tu alma sufre indiferente...,tu pensamiento ...lejos
divaga, avienta y atestigua los densos delirios de tu mente.
desmenuza los tiempos confundidos
replegándose a las alas del silencio
y en silencios se trizan tus palabras
por la fragua que forjan los olvidos.
Se desmayan tus sentidos en la nada...
No!, no hay pasados...no hay futuros...,
ya no hay quejas...Sí un hilván desorden

230
adonde latidos se prolongan, se resiste y no te dejan.
( ¿Dios será vida, esta vida sumergida en la inconciencia?)

Tu pulso no resiste esta pulseada,
es anuncio de un cielo...que te espera...

DESVARÍAS.

Te tiene así...tendida. Gritando, no sé
si al cielo o al vacío. Tan olvidados por ti,
como el recuerdo .Tan recordados por ti ,
como el olvido .Creo que gritas en el umbral
del fragmento de tu cielo, en el lugar vacío del recuerdo
un poco más que enajenada...gritas.
Gritas! lo que no sabes gritar
y prueba el ecoel personaje de tu enajenación
que desvaría. Le gritas a la noche!
Ella lo escucha todo. Insultas a la noche.
!Ella lo acepta todo. Sabe que supuras desvaríos
en esos gritos
que no se entienden nunca
y se hunden dislocados en tu oído.
Ha llegado hasta aquí este Alzheimer que pudo.
Es quién te tiende así. Es quién reluce.
Reluce es la oscuridad de tus recuerdos, en el pasillo del olvido
y llama a otros diluvios
para hacer de ti lo que no fuiste. Es quién te hace gritar
¡es ese!.El que grita palabras que no sabes decir,
los gritos que no se entienden nunca...y te deja ahí...así...tendida...
con el ruido sonámbulo de una legión de gritos...
y la furia...aturdiendo la noche que no juzga...
y vas... hasta más nada...labrando una sola forma de salir
y hasta que el mismo olvido
olvide la manera más simple de nutrir los respiros...

Ilda Edith Cabrera. Argentina Domiciliada en Arenales 1031(O) Capital- San Juan- Rep. Argentina
Téc. En Administración de Empresas. Autora de los Libros Alzheimer-Morir Antes –Poesías
( Premio Faja de Honor SADE San Juan) Alzheimer – Vence el Enemigo- Testimonio. ( Éxito en venta
Feria del Libro Bs AS 2006/07) Lo que siempre callé Enfoca problemas de la mujer .Participa en
Antologías Nacionales y Provinciales.

ILIANA GODOY
ESPECTANTE

Pasas desarticulando tu cuerpo de marioneta,
en tus labios lacrados calla el carmín un grito
¿Qué locura gemela perfilo ante tus ojos?

Me detectas,

231
separas del costado un brazo rígido,
tu esbeltez amarilla gesticula.

A punto de tocarte
dejo perderse tu señal sin códigos.

Bloqueada en tu parálisis,
en el siguiente paso te desplomas.

Yo me aferro a la orilla de los que nunca danzan.

Tú en cambio te derrumbas,
manchas paños,
conciencias.

Para mí hoy es tarde.
No está Sodoma en llamas,
y en estatua de sal me he convertido.

Iliana Godoy (México, 1952) Poeta, cuentista, historiadora del arte. Docente e investiadora de la UNAM
y el Sistema Nacional de Investigadores. 16 libros publicados. Destaca Conjuro del espejo, Fondo de
Cultura Económica, México, 2002. Premio Luis Cernuda, Sevilla, 1986; Bienal de Poesía Breve,
Valparaíso, Chile, 1990; Premio de cuento Viceversa, 1999. Jurado de los premios Carlos Pellicer, INBA,
1987, Jaime Sabines, CONECULTA, Chiapas, 2007.

JUAN CARLOS GALEANO
LAVANDERÍA

En las cuerdas de la ropa la familia se reúne otra vez.

Los pañuelos y pantalones cortos de mis hermanos
todavía guardan la mañana y el río.

Al lado de mis medias como palomas,
las camisas de mi padre se agitan con el viento.

En silencio, las flores del vestido de mi madre
se secan con el viento y el sol.

Texto del libro Amazonia

Juan Carlos Galeano nació en la región amazónica de Colombia en 1958. Poeta, traductor y ensayista es
autor de Baraja Inicial (poesía, 1986); Polen y escopetas (ensayo, 1997); Amazonia, (poesía, 2003);
Desarmando el silencio (traducción de la poesía de Charles Simic, México, 2006). Su poesía ha sido
antologada en Poesía Colombiana (Cuatro siglos de poesía colombiana) CD-ROM (Bogotá: Casa de
Poesía Silva, 2000); A poesía se encontra na floresta (Brasil, 2000); Literary Amazonia (USA, 2004), y
ha aparecido en revistas internacionales, entre ellas Casa de las Américas (Cuba), Poesía (Venezuela)
Atlantic Monthly, Partisan Review, Ploughshares (USA), y diarios como El Mercurio (Chile), El Tiempo,
El Espectador (Colombia). Ha traducido al español libros y poemas de Sharon Olds, Mark Strand y Rita
Dove. Su investigación sobre las cosmogonías amazónicas aparece en The Encyclopedia of Religion and
Nature (England, 2005), Cuentos amazónicos (Perú, 2007) y su película documental The Trees Have a
Mother (USA, 2007). Enseña poesía y cultura latinoamericana en la Universidad del Estado de la Florida.

232
LISA ROSAS BUSTOS
ARLEQUINA MUSTIA

Antes salir de casa
Escuchas la despertadora,
Enciendes la radia,
Te hueles la alienta,
Te maquillas la rostra,
Espasma,
Carna,
Piela,
Pela,
Ojas.

Caracola,
Infectada,
Silencia,
Proyecta inconclusa,
Sin traja,
Más que la corazona.

Te arrincona
Te cerca,
Hasta
Que
Sos
Nada,
Sos
Nado

SYLVIA CONTINUA (1957-2007)

A mi madra,
círcula munda.
A
Mi madra,
Cuatra
Cesáreas.
A
Mi madra,
Cesárea
Cuatra.
A
Mi madra,
de
Encuentras y
Desencuentras.

233
A
mi madra,
círcula munda.
A
Mi madra,
de
Eventas.
A
Segundas,
Minutas,
Añas,
Decenias.
A
Mi madra,
círcula munda.
A
Las elementas,
A
Las Pezonas,
Las Tatuajas,
Fúnebras.
A
Mi madra,
círcula munda,
Arteria
De mi coraza

Madra,
Omnipotenta
Diosa
De mi cicla.

A
Mi madra,
círcula munda.

A las
Númeras,
Asesinas
De tiempa

Lisa Rosas Bustos. Escritora, periodista y profesora chilena (Valparaíso, 1970). Reside en Nueva York
(EUA). Se gana la vida como profesora de español como segunda Lengua en Harlem. Ha colaborado para
diferentes periódicos y revistas literarias de la ciudad. Forma parte del grupo editor de la revista literaria
neoyorquina Hybrido. Obtuvo una Maestría en Literatura de City College of New York.

LOLA MARTÍNEZ
NI ME MIRES

Ni me mires

234
Los huesos salen por el escote,
comida de perros,
anhelo de Hydra,
baba de cura pederasta
cayendo entre las grietas de la piel.

El agujero de una tarde con truenos
absorbe la malsana idea
de la carne en busca amor;
la sangre corriendo por la cara
no deja ver que se cierra un ojo.

Nada hay tras una mano abierta.
El perdón del cuerpo humillado
pasea por los brazos
como un cangrejo en hora de marea baja.

Si los labios no están pintados
los dientes se verán blancos,
si la carne se vuelve débil
es comida de anteayer.

LA COLIBRÍ
A Dolores Auñón, mi madre

Un camino de selva
lleva sus pasos angustiosos
en muchas direcciones opuestas;
mientras camina veloz,
se le arremolinan silbidos de insectos
bailando alrededor de su cabeza.

Las palabras desaparecen
tras un sayal que le cubre las neuronas,
y una piedra cae del cielo
sobre sus tenues patas
atravesando su cabeza sometida.

Es una colibrí azul
de plumas amarillas
agitándose entre el verde de las hojas,
intentando llegar al almíbar
colgado del árbol trampa.

La casa de sus días con recuerdos,
ubicada en “calle cuerpo vencido”,
le permite engañar al sol,
ser amante de la luna llena,
olvidar el día en que su cara se transfiguró,
en el que Jesús la borró de su lista

235
de las hijas de María
y Alá, de las hijas de Mahoma.
Al fin y al cabo, sólo son
nombres en papel de iglesia, pero,
las diosas del universo la protegerán
aunque no tenga fuerza en las alas.

Lola Martínez, nacida el 13-03-1957 en Tobarra (Albacete, España); estudió Historia y Enfermería en la
Universidad de Valencia. Cofundadora de la editorial "Derzet i Dagó", donde dirigió las colecciones de
poesía y de traducciones de poesía. Ha participado en diferente publicaciones colectivas en lengua
valenciana y castellana; sus poemas han aparecido en varias revistas literarias y se han traducido y
publicado en ingles. Es vicepresidenta de la Asociación de escritores en red "Marques de Bradomin" y
pertenece a la "Asociación de Escritores y Artistas Valencianos". Ha participado en el programa "Poesía
en las calles" en los ayuntamientos de Burujón y Villena y ha recitado sus poemas en muchas ciudades
españolas, también en Méjico, Argentina, Chile, Perú y Nueva York. Participo como poeta invitada en el
"XV Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes" y ha acudido a diferentes ferias del libro
como poeta y editora.

LUCIANA MARTÍN
III (CICLO DE LA MADRE PERDIDA)

Se ofreció voraz debajo de la almohada,
como alquilando frutas de estación
para las nochebuenas en casa de los perros.

Se corrió del rimel del espejo
para enumerar
los últimos encuentros con su imagen.

Trabó amistad con doñas
y parteras asociadas
buscando en esas manos
la canción aprendida de memoria.

Tanta perfumina entre los dientes
para terminar con bocas plásticas
prendidas de sus tetas.

La ví de lejos una noche de entresueño
amamantando las ovejas del cartel de la autopista
llorando las poses estudiadas
que ahorcaron al pequeño
monigote de sus brazos.

Ahora dicen que suda barro:
gólem descosido
con sus ojos
va a quedar cuando se bañe.

XI (CICLO DE LA MADRE PERDIDA)

236
la bóveda del paladar de la no-madre no-doncella.
Martín Santos, Tiempo de Silencio.

Mi no madre me expulsó
en un intento de costura
y detrás del dobladillo
establecí mi reino inmerecido.

Tras lluvia y regocijo,
los rezos de las manos en la Iglesia
y las fecundidades de los pez obsequio,
su mirada en negativa
consumió en pequeños imperios regalados
el vientre-hogar deshabitado.

Cayendo del intento fallido
inauguré detrás de sus entrañas
mi fauna artificiosa
de coágulos y heridas.

Mi no madre y sus cosquillas
atacaron gravemente
mi fingido
intento de corporeidad
y su resaca de impulso no materno
fue mi diaria realidad durante siglos.

En mi no deseado embarazo provocado
espejos de salida esperan a la carne:
en ciertas ocasiones
un autorretrato a tiempo
ahorra constelaciones
de suplicios a primera vista.

Luciana Martín, Argentina. Tengo 27 años, y he dedicado varios de ellos a escribir, o al menos
intentarlo, desde que la voz de Alejandra Pizarnik me mostró la infinidad de posibilidades que la poesía
encierra para las mujeres, que tenemos tanto que decir. El hermoso misterio que encierran las palabras me
ha enseñado a amar al mundo. Por eso, mis poemas quieren ser un acto de celebración.

LUIS LEXANDEL PITA GARCÍA
CUANDO DESPIERTO

A Silvia Plath

Cuando despierto, entonces, sólo entonces palpo el regreso a mi propio vientre.
Tambien yo estuve triste, triste de muerte, de verdad, lo juro. Huí como huye la piel por
la vertiente de unos huesos, o como todo aquello que reaparece y estalla en el suplicio
de un instante. Fundida estoy con el mar, la muerte, el sueño. He inventado tantas veces
una misma ventana donde oler y gritar que algún día fui madre entre la luz salivada de

237
los insectos o los muñecos de paja que lloraban por mi mano izquierda.
Cuanto miedo.
A veces estoy lejos, casi siempre, a veces soy un poco de polvo, una misma cicatriz, un
sitio en la infancia, cuerpo dibujado en los ramajes de las paredes. Si alguien me sigue
nombrando seré la tiernísima voz de un niño mecido y arrullado por un ogro. Soy una
mujer, miradme con suma atención por mis muchísimos lados.
Dejé mi rostro allí, sobre la brisa como quien deja un papel, pero soy una mujer que ha
emergido lentamente desde su profundo habitante, mirarme con esos ojos de quienes los
miran. Regresare al mar, a la espuma que insisten en soñarme . El mar como eterno
suspiro y ola inmensa pregunta otra vez por mi muerte.

28.
A Alfonsina Storni

La soledad, hijo, la soledad, es mi vestido de algas, es el agua que corre después, mucho
después que tú sonriendo preguntes por aquel hombre muerto.
Tú eras solo un deseo entre pechos gratos, eras sino el huir, dejando en la distancia los
primeros pájaros que brotan de mis manos. Besa la luz, ella siempre desciende hasta tus
palabras y espera el murmullo del mar como abeja dormida sobre el aire. Yo no soy la
encrucijada de tantos caminos, ayer habitaba una estrella, hoy soy la memoria de una
niña junto al océano.
La soledad hijo es un paisaje tembloroso, el fruto amargo arrancado al árbol de un
nacimiento lejano.
Sólo puedes habitar una vida como este rostro estrujado por el tiempo. Volverás a
encontrarme en medio de un sueño y muerta estaré entre la calma de estas aguas y las
que entregan su silencio desde la orilla, desde esta sagrada mañana donde descubrí que
el corazón puede ser un naufragio o la mirada de nuestra tristeza.

Luis Lexandel Pita García, (Cuba, ciudad de Colón 1972). Premio Bustar Viejo, 2000. Premio: Nosside
Caribe, 2003, Premio Arcolta, 2004. Libros Publicados: Dialogo en soledad, Ediciones Cause, 2004.
Ritos de la primavera, Ediciones Orto, 2005. Hijos del Tiempo, Ediciones Bayamo, 2007.

MARGARITA MENDOZA PALOMAR
TARDÉ MUCHAS MADRUGADAS

Tardé muchas madrugadas
pero encontré el columpio
en aquel bosque tibio
que percudió el tiempo
allí, al mecerme
conocí la tierra
y toqué el cielo
al bajar

frente a una hoja desprendida
me pregunto
¿cómo viví en dos mundos?

MI HIJA LLORA

238
Mi hija llora
y yo no tengo pañuelo
porque sus lágrimas no se absorben
se hacen río
quieren desembocar en ese azul
que nunca deja
olas ni peces al garete
quiere volver al fondo
donde hay encajes amarillos
y dedos dibujando soles
que no envejecen.

LOS OJOS BISELADOS E MI MADRE

Los ojos biselados de mi madre
buscan un nido
¿Quién es? –me pregunta.
Es Dios
¿En dónde?
Toca en tu ventana con su mano de tabachín.

Cuando rueda el final
en su rostro caminan
dos lágrimas rojas.

Margarita Mendoza Palomar, Ciudad Guzmán, Jalisco, México, autora de los libros De sol y niebla, 1ª.
y 2ª. ediciones, El sol de la noche, edición en español y edición bilingüe francés-español, Luz de patio;
coautora de De mensajeros y otros ángeles, Verbo cirio I, Memoria del Relevo y Agenda-diario-antología
2005.

MARIBEL SÁNCHEZ PAGÁN
CANCIÓN DE CUNA PARA UNA HIJA ADOLESCENTE

te arrullo en el espanto de esta soledad materna
en el regazo de mi dolor ardiente
con los brazos apretados a ti
cuerpo de diosa eterna, niña

conjuro a los chamanes
para enviarte las resonancias de mis aullidos
desde esta distancia trasatlántica

no son nanas estas canciones huidizas
con que te acuno
en la indiferencia de tu pasar silente

me desgarro en el mutismo de tu ira
no oírte es el estremecimiento

239
de esta hembra que calla permisiva
su amor de matriz doliente

enjugo lágrimas y aguaceros
tú no escuchas mis piedras frías
no lees mi tarot, ni mis runas
no estimas mi templo de druida
no escuchas mis celtas melodías

¡yo soy bruja quimera!
tú, mi luminaria más distante
por eso, déjame canturrearte con el espectro
de toda esta pesadumbre materna
aunque, no me comprendas.

Maribel Sánchez-Pagán (Puerto Rico) Cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico, donde obtuvo
un bachillerato en Estudios Hispánicos y una maestría en Ciencias de la Información (Bibliotecología).
Ha publicado el poemario Ese hombre (Madrid: Ediciones Torremozas, 2006) y la plaquette Apalabrada:
muestra de poesía de una mujer proscrita por ese hombre y sus botas (España: Ráfagas, 2006). Los
poemas incluidos pertenecen a su poemario inédito Cantos de una mujer proscrita.

MARÍA AUXILIADORA ÁLVAREZ
POEMAS DE CUERPO

1
hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
vaca amarga castrada que me agrede
para tener mejor asistencia
su ojo más detenido
si el embarazo durara varios años
a medida que me hubiera ido inflamando
cada arcada
cada pelo que cayese
cada estría
lo hubiera ido guardando
recordando
su baba
bata blanca sanguinaria
porque yo trabajo mucho
vaca baba bata blanca corrosiva que me agrede
lo hubiera ido reuniendo
desde niña
de haber tenido alguna pequeña inflamación
que lo indicara
a medida que usted fuera estudiando
yo lo estuviera contando

abajo
al centro de mis cuclillas
donde ahora usted lo busca

240
su baba blanca castrada
no se le hubiera ensuciado
con mis fragmentos acuosos
hijo carnicero órgano semental
hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
porque yo trabajo mucho
baba amarga vaca blanca

4
usted nunca ha parido

no conoce
el filo de los machetes
no ha sentido
las culebras del río
nunca ha bailado
en un charco de sangre querida
doctor
no meta la mano tan adentro
que ahí tengo los machetes
que tengo una niña dormida

y usted nunca ha pasado
una noche en la culebra
usted no conoce el río

9
mamá es un animal negro
manso
extenso
huele
a aguas estancadas
cría
batracios dulces
en las encías
no come
no duerme
no ríe
es un espacio oscuro
que recorro con la lengua
y me sabe a semen
a sangre
a agua de renacuajo

mamá es un animal quieto
amarrado
hinchado
habitual

241
muerto

María Auxiliadora Álvarez Poeta venezolana nacida en Caracas en 1956. Es autora de los libros Cuerpo
(1985), Ca(z)a (1990), Inmóvil (1996), Pompeya (México, 2003) y El eterno aprendiz. Resplandor
(2006). Es Magister y Doctora en Literatura por la University of Illinois at Urbana-Champaign, USA, y
profesora en Miami University (Oxford, Ohio). Premio de Poesía del Concejo Municipal de Cali,
Colombia (1974), Premio Fundarte de Poesía, Caracas (1990), Premio María Pía Gratton Internacional
Award, USA (1999).

MARÍA DE LOS MILAGROS PÉREZ TORO
SONOGRAMA DE ALLISON IRENE

Ahora se impulsa con los pies, briosa.
Flotan ombligo y pelo en su marisma.
La carita se irisa como un prisma
vivo en esa penumbra prodigiosa.
Con su aguamadre es una sola cosa.
Rebulle, ondula, nada, se ensimisma,
escribe sin saberlo su carisma.
Mírala. Perfectamente es dichosa.
Parece que te observan esos ojos
de párpados cerrados. Todavía
no abre los labios. Tiene ya el arrojo
de quien viene a vivir y desafía
ese sistema digestivo ciego,
descarriado en dos partes, sin apego.

MADONA DE LA PAMPA
A Pura del Carmen Acevedo Pérez

De la cabeza pensativa, el río
castaño vivo de su pelo cae
y la mirada tornasol que trae
aurora de verano al cuarto frío.
Por el pecho desnudo conectada,
en cada mano sostiene una boca
que mama de su seno, lenta y poca,
a la buena de Dios abandonada.
A contrapunto de la pompa mece
el regazo vacío que aún le brota.
Mira caer su leche gota a gota,
y esa nana que va a besar la cuna
de su nena entubada es ella, es una
obstinada mujer que amando crece.

Del poemario inédito La Pared Transparente

María de los Milagros Pérez Toro (Cabo Rojo, Puerto Rico, 1943); ha publicado tres poemarios:
Música por dentro (1991), Hierve el olvido (1996) y Moler vidrio de luna (2003), además de estudios

242
sobre literatura puertorriqueña. Preside Casa Yaucana: Taller de Investigación y Desarrollo Cultural, Inc.,
institución de servicio comunitario. Es profesora universitaria.

MARÍA ROSA LOJO
LA DESAPARECIENTE

A Léonie Duquet y Alice Domon, “desaparecidas”.

Donde las estrellas se quiebran como vidrio pulverizado, donde nada hay sino el
idéntico relato del vacío que parte y vuelve sobre los trenes desvencijados de la tierra,
allí te pusiste a levantar tu casa pieza por pieza como una miniatura de ladrillo para que
jugaran con ella los inocentes, allí empezaste a cantar una canción que abría una puerta
del cielo y otra del infierno para que salieran las almas de sus cárceles y se comunicaran
tiniebla y transparencia.
Allí
te pusiste a esperar para que algo sanara, para que algo creciera, para que algo viviera.
Ellos te decían que no: los que llevaban la materia más segura de las ciudades pegada a
los zapatos y regresaban a los giros del mundo.
Te decían que no.
Te señalaban con cabezas distantes borraban la memoria de tu cara entre calles de
vértigo.
Pero esperabas, estabas esperando.
Y buscabas las trizas de la luz caída y regabas con ácido las cenizas de los muertos por
injusticia.
Una noche te vieron disuelta los pasajeros.
Estabas en la tierra estabas en el aire, estabas en el agua estabas en el fuego.
Blanca te vieron en la ondeante claridad de todos los colores.
Pero te hundieron debajo de las ruedas. Cerraron las ventanas y cerraron las puertas y
cerraron los ojos.
Y les tendías los brazos desde lo impalpable pidiendo que lo que fue no hubiese sido,
reclamando al poder miserable y a todos los poderes, y al que Es para siempre pero no
puede pero no está salvo en los sueños de los hombres.
Y rezabas para que algo sanara para que algo creciera para que algo viviera, para que el
tiempo aprendiese a restañar y a retroceder.
Por el día de resurrección por el día de gloria por el día de los cuerpos reconstruidos,
arrojando tus rosas de ácido contra las puertas sordas de los trenes, tus rosas de ácido
contra las puertas cerradas del paraíso.

MADRES

Las madres de las demás protegen a sus hijas desde el Cielo.
La mía no. La mía quizá no está en el Cielo, o se le ha olvidado la dirección de esta
casa, donde vivo en la tierra.
Las hijas de esas madres son mayores, como yo. Ya no van a la escuela, no calzan
mocasines de taco bajo, no se comen las uñas. Sin embargo creen, como si fueran niñas,
que su madre es una estampita de la Virgen de Luján, colocada bajo la tapa de vidrio del
escritorio de Dios, y que las mira desde allí, ejerciendo poderes bondadosos y
ministeriales, acelerando el trámite de su felicidad como si se tratase de un expediente
burocrático en las oficinas celestes.

243
Yo no lo creo.
La mía no mira.
La mía estaba ciega y no quería ver luz ninguna.
La luz la desollaba y la desgarraba como una mordedura de ácido.
Mi madre era frágil como un vampiro asustado, temeroso del dolor de esa luz,
Pero también, sobre todo, de la carga de la vida inmortal.
Por eso no puede estar viva, en ningún cielo.
No puede ser una estampa piadosa la que no tenía piedad, ni aun de sí misma.
Quizá Otro se habrá apiadado de ella.
Quizá flote sobre una tierra crepuscular, entre dos resplandores, cuando ningún rayo
hiere.
Quizá el único contacto entre nosotras sea esa ausencia: el roce de un soplo, de una
brisa, de un aliento,
Las palabras que no se dijeron, el hueco de un cuerpo en el aire.

Pero ese hueco es tan resistente y opaco y compacto como un muro.
Mi madre es un agujero negro detrás del muro, la boca del vacío, la muerte.
Algún día mi mano traspasará el aire hostil de la pared.
El muro cederá, y tomaré el vacío, el agujero negro, la muerte, lo daré vuelta del revés,
Como se da vuelta un guante, o un vestido, o las letras de un mensaje cifrado.
Me pondré esa nada como quien se pone un vestido de fiesta.
Bailaré en la fiesta.
Dejaré de temer.

Del otro lado mi madre crecerá, como una niña nueva en un jardín.

María Rosa Lojo, Buenos Aires en 1954. Publicó diecisiete libros en poesía, narrativa y ensayo. En su
obra narrativa pueden destacan Historias ocultas en la Recoleta (2000) y Amores insólitos (2001), las
novelas La pasión de los nómades (1994), La princesa federal (1998), Una mujer de fin de siglo (1999),
Las libres del Sur (2004) y Finisterre (2005 Primer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Buenos
Aires (1984), Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento (1985), y en novela (1986), Primer
Premio de Poesía Dr. Alfredo Roggiano (1990), Primer Premio Municipal de Buenos Aires “Eduardo
Mallea”, en novela y cuento (1996). Premio internacional del Instituto Literario y Cultural Hispánico de
California (1999), Premio Kónex a las Letras 1994-2003, y Premio nacional Esteban Echeverría (2004).
Parte de su obra ha sido publicada en España y en los Estados Unidos.

MIRTHA LUZ PÉREZ ROBLEDO
BALADA PARA UNA NIÑA CITADINA

a Nadia Dominique
Se están volviendo margaritas los huesos de la niña
Que se consume como una lámpara olvidada

Una piel transparente la seduce
Para bordar en sus cabellos los pétalos de muerte

Y mis manos quietas no la tocan
Y mis ojos tristes no la miran
Y mi alma inerte no la siente

Se están volviendo secos los ojos de la madre

244
Que se consume como una lámpara olvidada

Una piel transparente se le escapa
Para bordar en sus cabellos el llanto de la muerte

No te vayas de mí niña de azúcar
A deshacerte entre la piel del llanto
No te vayas de mí pájara libre
Hacia el páramo frío de la ausencia

Entre tus venas danza mi silencio
Y hay un sonido mío en tus palabras

No te vayas de mí niña de azúcar
A plantar margaritas en tus huesos

No me dejes sin tus ojos
Ciega
No me dejes sin tu voz
Silente
No me dejes sin tu luz
A oscuras
No me dejes sin tu piel
Desnuda
No me dejes sin ti
Niña de azúcar

Mirtha Luz Pérez Robledo, Comitán, Chiapas. Poemario A la diestra del reino, Ediciones Imaginarte,
2004, Comitán. Poemario El sereno punto 2006 Ediciones Tinta Nueva, México, D.F. publicación del
libro Vacío bajo la luna y el dulce retorno, 2007. Unicach (Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas).
Antologías VIII Premio de cuento Carmen Báez. Ediciones Michoacanas, Poesía para leer en voz alta,
Gobierno de Chiapas, La linterna mágica, poemas para niños, Gobierno de Chiapas.

NATALIA CARBAJOSA
A TERESINA

Tras los cristales turbios de tu hoy
limpios los ojos grises de ayer, niña
estática.

Mañana ya no es. Los muertos viven
in-ter-mi-ten-te-men-te en esa
casa tuya
de pasados perennes.
En el camino de vuelta
la levantaste -¿recuerdas?-
contra muros oxidados de orín
y voces irritantes de viajeros
que no se apearon contigo:
“qué has comido hoy,

245
cuántos años tienes,
a dónde vas, si es de noche,
quién soy yo...”
Qué te importan a ti sus desatinos
Lejanos, si los muertos viven.

Cuéntame otra vez
alguna historia
-pequeña preciosa-
de ese otro/tu
lado.
Mientras, yo acariciaré
-feliz, fuera del tiempo-
las greñas sueltas de tu blanca
memoria
gris.

De Los puentes sumergidos (2000)

Natalia Carbajosa (España, 1971). Doctora en Filología Inglesa. Autora de los poemarios Los puentes
sumergidos (2000), Pronóstico (2005) y Los reinos y las horas (2006) y el libro de relatos Patologías
(2005). Ha traducido al español a las autoras en lengua inglesa H.D. (Hilda Doolittle) y Kathleen Raine, y
al inglés, entre otros, al poeta Tomás Sánchez Santiago. Ejerce la crítica literaria en diversas revistas
españolas.

NÉLIDA ESTHER BERTOLONE
EXISTE…
A Paula,
mi perenne recuerdo...

No existe en el vacío otro vacío
ni en la pena otra pena
ni en el tiempo otro tiempo.

No existe en esta carne otro recuerdo
que el dolor y el desgarro,
ni en el alma una herida mas profunda.

Efímera presencia,
ausencia permanente
tu recuerdo.

Inútiles mis fuerzas,
inútiles mis pechos
y su esencia...

El vientre
desalojó la vida hacia la vida.
La urgencia terrenal cavó el sepulcro...

No bastó mi energía

246
para atrapar la tuya y contenerla
habitando tu cuerpo mi pequeña...

Y las lágrimas nublan mi mirada
hoy como ayer
cuando te evoco niña.

Ángel que no ocupaste aquella cuna,
ni moraste en mi hogar
que te esperaba.

AMOR TARDÍO
Y qué es la vida
sino un camino prolongado
de encuentros, desencuentros,
amores y desdenes.
Solo un sin fin de ilusas esperanzas...
Que hago con este amor
que me creció de golpe
y se agolpa en mi pecho,
socava mis entrañas,
me duele, me avergüenza,
me angustia, me censura...

Amor atemporáneo...
Borbotón desbordante...
Manantial de agua fresca...
colma la sed
de este cansado
y viejo corazón reseco.

Río desbocado
inundando los valles,
de mi cuerpo sediento,
envoltorio quebradizo y gastado.

Me veo en el espejo de sus ojos...
y no existe
esa mujer apasionada y bella
que colmaría sus ansias
de ardientes fantasías.

Amor tardío.
Torbellino
de sensaciones dormidas,
aletargadas
en este cascarón
mezcla de carne y huesos.

Duele, porque es inmenso,

247
porque aprieta, porque ahoga,
porque empuja y se escapa
desde mi alma
a través de mis ojos, se cuela en mis lagrimas
y llega a mi boca con su sabor amargo.

Nélida Esther Bertolone Publiqué cuentos en una revista para niños llamada “Anteojito”. Mención de
honor en un concurso de cuento infantil a nivel municipal Concurrí a los talleres literarios “Mario Bravo”,
a cargo del escritor Roberto De Vita, y “SESAM” (Sociedad de Escritores de San Martín), dictado por
Ricardo Álvarez Morel, ex presidente de la entidad, en la cual he sido acreedora del primer premio en los
Juegos Florales “Alberto Bossio” (año 2006), y primera mención de honor en el mismo certamen año
2007.

NELLY ROBELLA ITRI
ME CONMUEVEN

Me conmueven
tu mirada perdida
tus labios entreabiertos
en una mueca
que quiere ser sonrisa.
Y esa quietud...
Sobre todo esa quietud de estatua
en medio de una ronda
de figuras inmóviles
que como tú
se han quedado solas...
Tu cuerpo está sano.
Ni una gota de grasa en tus arterias.
Tu corazón late rítmicamente.
tu cabeza está lúcida
y piensa...
Piensa en lo que luchaste
al lado del hombre que quisiste
y hoy ya no está contigo.
Piensa en los hijos que pariste y criaste,
en los jóvenes nietos
que un día te rodearon
pero hoy ya no te buscan.
Sólo tus piernas fallan.
Esas piernas que fueron y vinieron
sosteniendo tu esfuerzo y tu esperanza.
Tu andar se hizo lento y tembloroso,
dos bastones te ayudan en tus pasos.
Sólo por eso parece que no sirves.
Tú, que has sido el sostén de tantos seres
ahora no tienes en quién apoyarte.
Y estás ahí, tu cuerpo entero y sano,
pero tu alma rota de tristeza,
rota de soledad y de abandono,
esperando la hora de la partida.

248
Nelly Robella Itri. Nací en Montevideo, donde resido alternando con el Balneario Parque del Plata
(Uruguay). Soy Bibliotecóloga y Profesora de Educación Secundaria. Algunas de mis obras figuran en
Antologías. Obtuve premios y menciones en distintos certámenes. Actualmente, jubilada, dirijo dos coros
e integro el grupo "Artes y Letras de la Costa de Oro".

NEUS AGUADO
NO TE DIRÉ

No te diré
cuántas veces te vi llorar
mientras tus manos ovillaban lana
lana amarilla como dicen que es el odio
No sé todavía cuál es el color de la tristeza
tus manos tejieron jerseys amarillos
Nunca te diré
cuántas veces te vi llorar
llorabas en un taller oscuro
mientras cosías cortinas y faldones
con telas adamascadas y terciopelos
No sé todavía cuál es el color de la desgana
tus manos cosieron púrpuras para la Macarena
Nunca te diré
cuántas veces te vi llorar
llorabas en la cocina de tu casa
mientras tus manos recosían dobladillos
No sé todavía cuál es el color del cansancio
tus manos concibieron vestidos ingeniosos
Nunca te diré
cuántas veces te vi llorar
llorabas y nadie alcanzó a definir
cuál era el color de tu belleza derramada
cuál era el color de tu tremenda tristeza
que aun agazapada contempla sin llorar el misterio de las lágrimas.
:
Neus Aguado (1955) es poeta, narradora y ensayista, y ha hecho algunas incursiones en el teatro. Entre
sus publicaciones destacan los libros de poesía Ginebra en bruma rosa, Aldebarán e Intimidad de la
fiebre, y un libro con la escultora Marga Ximenez; y los libros de cuentos Juego cautivo y Paciencia y
barajar. Sus escritos constan en diversas antologías nacionales e internacionales. Vive en Barcelona
(España).

NONI BENEGAS
SUITE DE FAMILIA CON JARDIN

Inútil
insolente
insociable
insegura
sucia
cuprífera carbona rehogada

249
lente lámina
levadiza
villana
vultífera fregada
insomne
maníaca
criminante desolante decisiva
incisiva
puerro ropa vieja
soplona
salivada babeante borrosa
bruta
abrutada brutal

malabuena
malhabida
saborida
brisada
brumosa
lunar rápida
mal ida
malvenida
ensillada sin silla
resalida
ahilada
recontada
recuperada
curtida
cociente crujiente
cosida
elegida
papá amada
papá linda
papá diálogo
papá amor
papá siempre
rota estrujada revertida
exonerada
extraída
lanzada
mamá elidida
mamá reñida
mamá torcida
mamá fuera
mamá lejos
mamá prisas
mamá hueco
mamá nunca
mamá vieja
mamá muerte

250
mamá espacio
mamá libertad
mamá voz
mamá riente
mamá doliente
mamá perdón
mamá porfavor
mamá ruego
mamá compra
mamá avizora
mamá recupera
mamá sobras
mamá guiñapo
mamá momia
mamá queja
mamá sino
mamá amante
mamá tarde
jardín ido
recogido
jardín jarcias
jamases
jardín asido
hilo
jardín luna
riela
lúdica carpa
suena
charco estrella
jardín tramo
trance

de Fragmentos de un diario desconocido (Galicia, 2004)
XXIV premio Esquío de Poesía

Noni Benegas, nace en Argentina y vive desde 1977 en España. Publica en 1984, Argonáutica; La Balsa
de la Medusa (1986); Cartografía Ardiente (1995); Fragmentos de un diario desconocido (2004), y
Burning Cartography (2007) selección bilingüe de su obra en USA. Es premio Platero, Miguel
Hernández, y Esquío. Destaca el ensayo de su antología Ellas.

OSCAR HAHN
MUERTE DE MI MADRE

El Papa ha muerto
y todos los televisores del mundo
están mostrando la noticia
Ahora vemos el traslado del cuerpo
a través de los aposentos del Vaticano
Yo sé que a usted
le habría gustado ver todo esto mamá
y que se habría emocionado

251
y que habría seguido la transmisión
desde su cama

Y los restos del Papa
fueron trasladados desde la capilla
hasta la catedral de San Pedro
Pero a usted
tuvimos que bajarla hasta el sótano del edificio
en una silla de ruedas
porque el ataúd no cabía en el ascensor

En estos momentos
los 1000 millones de católicos
que hay en el mundo
expresan su dolor por la muerte del Papa
pero la suma de todo ese dolor
no puede compararse
con el dolor que sintieron sus hijos
cuando la levantaron de la silla de ruedas
y la pusieron en el ataúd

El hecho de que me esté dirigiendo a usted
aunque no pueda responderme
me dice que usted no está muerta
que está en alguna parte del universo
escuchándome
porque existir no puede ser algo tan pobre
como vivir metido adentro de un cuerpo
que se hace escombros que se hace cenizas

Recuerdo que cuando era niño
y tenía pesadillas con el diablo
corría a meterme en su cama
y ahora a veces tengo mucho miedo mamá
y no quiero tener más miedo
quiero que todo el universo sea como una gran cama
en la que pueda meterme cuando tenga miedo
y usted esté a mi lado aunque no pueda verla

Oscar Hahn nació en Chile en 1938. Es Doctor en Filosofía por la Universidad de Maryland. Entre sus
libros de poesía se incluyen: Arte de morir (1977), Mal de amor (1981), Versos robados (1995),
Apariciones profanas (2002), En un abrir y cerrar de ojos (2006) y Pena de vida (2008). Es Profesor
Emérito de la Universidad de Iowa.

RAÚL MORALES GÓNGORA
Y AHÍ ESTABAS, MAMACITA

Y ahí estabas mamacita, con el corazón de tus labios roto,
sentada sobre tu ropa húmeda por la triste tormenta de tus ojos.
Te había golpeado otra vez, llorabas en silencio.

252
sin decirnos nada te besé y acaricié tus mejillas.

Y ahí estabas: con tu cuerpo de mujer hecho jirones,
roto el cristal de tu existencia, rota de ilusiones.
Rota de sueños y esperanzas.
Contemplando tu dignidad en aquel fango maloliente.

Me veía en la tristeza de tus ojos, rojos de tantas vigilias,
escondidos en el laberinto de ojeras de miedo y de injusticia.
Nos vamos, dijiste: ¡Basta de humillaciones, golpes y hambres!
Y salimos caminando, sin rumbo y sin dinero…
Sólo caminando.

Nos fuimos hasta el límite del pueblo,
tú cargabas la amargura de los siglos en el alma.
Yo, cogido de tu mano, con mis ojos de niño muy abiertos miraba otra gente,
otras casas, un mundo extraño que podría llamarse libertad,
pero no dimos el paso que faltaba, no pasamos de ahí.

¿Cuántas veces tratamos de buscar la dignidad perdida?
¡Cómo me dolía ver tu rostro!
Lacerado como el Cristo de los pobres.
Tus labios con la mueca de un grito suspendido,
la pena de cada humillación sin eco.
Sin auxilio, sin amparo, cargando la vergüenza del silencio.

Desandamos los mismos pasos de siempre,
los pasos de repeticiones de bajar la mirada;
de llegar a ser inferior, después de tanto escucharlo,
y cargar las invisibles cadenas de la esclavitud.

¡No llores mamacita!... Un día se borrarán las huellas de nuestros pasos
Y… ¿Entonces?
No sabremos cómo regresar.

Raúl Morales Góngora. Nació en San Luis Potosí, México. Profesión Ingeniero, Poeta. Lugar de
residencia: Guadalajara, México-Madrid, España.

RAÚL OSCAR IFRAN
AZUCENA VILLAFLOR

quería saber dónde estaba su hijo,
qué garra oscura lo había arrebatado,
qué turbio buitre lo arrancó de su nido,
y comenzó a caminar alrededor de la plaza
-la misma plaza donde aprendimos a ser libres-
y se ató los cabellos con un pañuelo blanco
y otras madres vinieron desde los cuatro puntos cardinales.

Nadie quería oírlas y pocos se atrevían a mirarlas,

253
-Poncio Pilatos no murió todavía-
ellas hablaban entre sí intercambiando sufrimientos
ó se sentaban pensativas a mirar las palomas.

Nada es más duro
que ser la madre de los desaparecidos
no son muertos, ni son presos,
nadie los vio, nadie los escuchó gritar en los crepúsculos
ninguno volvió a andar por los lugares que solía frecuentar
sólo ellas los tienen registrados en el alma
con la señal de su paso por el mundo.

Azucena Villaflor
quería saber de las manos que ella había cuidado
del corazón que había amamantado
repitiendo los sufrimientos de María
al pie de la cruz en el monte del calvario.

Esta mujer sencilla, no era nada común
no tenía miedo, no le temía a nadie
por más estrellas que tuviera en las solapas
por más que la golpearan y le lanzaran perros
su único miedo era que su pequeño tuviera frío sin abrigo,
hambre sin pan y sed sin agua
que lo apretaran la soledad, la oscuridad y el miedo
mientras a ella las caricias se la caían de las manos.
Pero una paloma no puede contrariar a los buitres.

Un día los lobos vinieron a buscarla
cansados de que esta frágil mujer los hostigara
y Azucena se fue como otros muchos.
Nadie la vio, nadie la oyó, nadie salió a llamarla
se perdió en la neblina, se evaporó en la bruma.
Dicen que está junto a su hijo
que, como cuando niño, lo lleva de la mano
y que sonríe como hace tiempo no lo hacía.
Azucena Villaflor
dejó en la plaza la bandera
de su lucha clavada
y su pañuelo blanco como símbolo de amor
de la madre que sufre y no se rinde
de un tiempo que nos exige a cada uno
compromiso y memoria.
Compromiso y memoria.
Compromiso y memoria.

Raúl Oscar Ifran. Escritor, músico y dibujante argentino de la ciudad de Punta Alta. 2do. Premio en el I
Certamen del Círculo de Escritores de la V Región-Chile, 2do. Premio del VII Concurso Literario del
Centro Cultural del Tango Zona Norte, Mención en el VII Encuentro de Poesía de Merlo y en II Concurso
de Letras de Tango de Escribirte.com. Incluido en los libros Letras de Oro 2007 de Editorial Nuevo Ser y
Poesías y Aparte de Lulu.com

254
ZACARÍAS JIMÉNEZ
LA MORADA CALVICIE DE LAS BUGAMBILIAS

Sus ojos lloran mármol, pámpanos donde los racimos de luz se derraman
hasta el tuétano de la primera tribulación.
La ausencia zumbante es el salmo apócrifo de la esperanza viviente:
sarmiento podado con garfios de infidelidad y la existencia roja de las cochinillas.
En la bartolina del cáncer NN2, la mujer,
huérfana en su infancia del chocolate Carlos V, sabe que cuando sus manos
detecten la pluma en su tinta confirmarán el espontáneo vuelo del pichón,
con la hiperbólica premura del amor a priori.
La sombra de los huisaches cobija el exilio del silencio torcido con que tropiezan
las tortugas en las cabañuelas, donde es más fácil encontrar el sol enfermo en un pajar.
La madre y el crío pintan su raya entre el divorcio y la torre de Babel,
y la mudez tendrá cuerda y requinto aun para los más tiernos quereres.
Entre la miopía y el adiós del muchacho, el dolor es el águila rejuvenecida,
mármol que se derrama en las petacas sordas del alfabeto.
Y la mínima tormenta de sal remitirá el recuerdo de la madre al momento de la primera
nalgada, cuando el sueño ladraba a la vanidad de vanidades,
en el mediodía enclavado en la senda antigua, ajeno a los ventarrones de marzo
que hoy reclaman la morada calvicie de las bugambilias.

Zacarías Jiménez, exbecario del Centro de Escritores de Nuevo León. Autor del libro La eternidad
comienza a las siete de al noche (2001, UANL), y coautor de los libros de cuentos El Capitán de Dos
Armas y Confesiones inauditas.

ZARA PATRICIA MORA VÁZQUEZ
OMBLIGO

Su ombligo es el retrato de batallas pasadas,
De problemas tempestades.
Es una nueva vida paciente,
Por empezar a vivir,
Es la historia de un pasado,
Y de una vez que no quise encumbrar,
Ahora la vida le da a la mía,
Una segunda oportunidad.

Y ahora escucha, lo que no iba oír,
Y ahora habla, lo que jamás quiso hablar,
Y ahora ríe, lo que salio de unas lágrimas,
Y dejo ver la luz, una mujer herida confusa y soñadora

¿De quien se ríe la vida ahora?
A quien cuestiona la suerte, como modelo de victima:
- ya no soy tu sirviente.

Refleja el menoscabo el dolor,

255
Pero el amor de una vida,
No desaira mi semblante.
Y ahora estoy mejor que antes,
Pues su ombligo igual qué el mío,
Es la prueba de la vida,
Es terquedad y sufrimiento.
Es la justicia moral la que da la vida,
Hoy Al ser, que me quitó el sufrimiento.

Zara Patricia Mora Vázquez Escribo por pasión me dan premios por devoción y aprecio a la lectura , y
el mundo hispano me abrío las puertas galantemente; hace ya más de seis años colaboré en ediciones de
Argentina y Uruguay , hace poco publiqué mis dos primeros libros en la editorial española bubok de los
que estoy muy orgullosa , y espero de la literatura lo que ella me ha dado a mi , una historia para
comenzar.

256
Yo sólo sé que soy mujer

257
ALMA LETICIA SAUCEDO VILLEGAS
UNA MUJER ROTA*

Una mujer rota
respira entre las rejas
que detienen su pase al mundo.

Al paso del tiempo
descubre que el mundo
también existe en el encierro.
Mundo comprimido
síntesis profunda de la libre realidad
y de toda la humanidad.

La realidad aquí se encierra
gime a diario
por eso las mujeres
abandonan su alma
a dios, al canto,
la locura, lo insensible,
a la palabra, al sueño,
al amor o al odio.

Una mujer rota
detrás de las rejas
que como telaraña la atrapa.

Se arrepiente cuando puede.
Se culpa cuando duerme.
Se golpea cuando siente.
Se abraza cuando canta.
Se llora cuando mira.

Una mujer rota
entre rejas como
enjambre de avispa
se encierra en hiel.

Busca con los dedos
la piel del alma
siente el palpitar de su dermis.
Con sed ahogada
añora la piel ambulante en otro cuerpo.

Una mujer rota
en una cueva
con dos puntos de luz
al inicio, al final.

258
Un parpadeo inconcluso
detiene su mirada
donde la absoluta oscuridad
no la devore en
su infinito hoyo negro.
Para la mujeres rotas que habitan las cárceles.

*El título del poema se retoma de la obra de Simone de Beauvoir

Alma Leticia Saucedo Villegas Edad: 44 años Lugar de Nacimiento: México, D. F. Lugar de residencia:
San Nicolás de los Garza, N.L., México. Estudios: Licenciatura en sociología y Maestría en Trabajo
Social. Desde 1998 ha ofrecido talleres de lectura y escritura en diversas colonias populares; y el Consejo
Estatal de Menores; CERESO de Cadereyta.

AMANDA CASTRO
VOS SEGUÍS…

Seguís como siempre larga y silenciosa
país inescribible
amante indescifrable
—honda, profundamente honda—

Pero yo
sólo teniendo ojos
para mi cuerpo debilitado
no logré escuchar
más que el silbido punzante
de mis pulmones fragmentados

Entonces dejé de soñar
de verme en vos
en tus palabras y tus manos

Diez años he vivido en este letargo
en este desdibujarme en las paredes
y hacerle creer al mundo que existía
una vez más invisible
—Ah!! las ironías de la vida
otra vez huyéndole a la muerte—

Toda una vida preguntando
adónde se fueron mis años tiernos
el reírnos bocarriba bajo la lluvia
el gritar en las tinieblas
las ganas de meterle fuego al mundo
los juegos infantiles
los dedos enterrados en la arena
Cedeño junto al mar
los espejos que caían por las montañas

259
Adónde aquel infinito deseo
de descubrir con Borges
el Centro de las cosas
para por fin
de una vez
recordarlo todo

Adónde la guitarra abandonada
la pieza sin terminar
la tinta seca
Todo se quedó suspendido
rebotando en medio de aquel

no hay forma de reparar el daño
poco a poco irá perdiendo su función pulmonar
vendrán los esteroides
la terapia de rehabilitación
quizás hasta un transplante
pero no hay forma de reparar el daño

Las piezas de esto que conocía
bajo un rotundo “yo”
fueron cayendo
hasta quedar al descubierto
el terror

Poemas tomados del libro El Paso de la Muerte., Tegucigalpa: Ixbalam Editores, 2006.

Amanda Castro (Tegucigalpa, Honduras, 1962) Tiene un Doctorado en Filosofía con especialidad en
Sociolingüística Latinoamericana y una Maestría en Lingüística Hispánica, ambos de la Universidad de
Pittsburgh. En el 2006 obtuvo el Primer Premio en el Certamen de Relato Hibueras, convocado por las
Embajadas de Francia, España y Alemania, la Alianza Francesa, el Instituto Goethe de Tegucigalpa y la
Secretaria de Cultura, Artes y Deportes de Honduras. En 1993, recibió el Título de Poeta Laureada de
México, Centroamérica y el Caribe, con el Premio Único de Poesía en el 56 Certamen de Los Juegos
Florales de Quetzaltenango, Guatemala. Es fundadora de la Ixbalam Editores, institución dedicada a
difundir la escritura de nuevos autores hondureños, especialmente las mujeres.ç

ANA EDITH SÁNCHEZ SÁNCHEZ
¿A QUÉ HUELE LA MUERTE?

Huele a dulce combinado con dolor
No a mosca. No
El cuerpo se vuelve negro por las moscas en festín
y la muerte sale a pasear envuelta en festones
blancos, negros no.
Dos horas la muerte pasea, desayuna y
sigue sin rumbo por la ciudad.
A las dos de la tarde regresa al lugar del siniestro.
El cuerpo no se mueve,
hiede,
huele a vesícula biliar y duele.

260
Huyo,
doy vuelta a la cuadra y regreso.
El cuerpo sigue ahí.
Ahora el aire transforma el olor de la muerte en un
olor dulce de nostalgia y
algo pesa en el pecho ¿Qué será? Un candado,
un martillo, una lágrima no pesa tanto ¿Y cien?
¿Y doscientas lágrimas? Quizá.
Sí, la muerte me mira de frente.
¿Qué haces tú aquí? (pregunta con su rostro grisú.)
No atino a contestarle.
Se nubla. Presagio.
Es hora de irnos –dice la muerte.
Y yo me quedo inmóvil.
Y la muerte envuelve en periódicos
Y se lleva de la esquina
a la única gata muerta
que acaricié dos días antes.
Huele a dulce, a caramelo,
a muerte.
Algo pesa en el pecho.

Ana Edith Sánchez Sánchez (Apizaco, Tlax. 1970). Lic. en Literatura Hispanoamericana UAT. Premio
Estatal de Poesía “Dolores Castro” 2002, con Los alacranes no besan (ITC, 2003); Dimensión fugaz
(Tierra Adentro 2004) Su ensayo Abracadabra en Dos escritores secretos, ensayos sobre Efrén
Hernández y Francisco Tario, comp. Alejandro Toledo, (Tierra Adentro 2006) Antologada en Círculo de
poesía 7, Montevideo, Uruguay, (2006), y en Tlaxcala ( 2007).

ANA MARTÍN PUIGPELAT
SI LAS COCINAS HABLASEN
(Cocina. Atemporal. La luz según avance la escena podría tornarse a rojo, pero no rojo puticlub, rojo
sangre, rojo hostia en la piel, rojo arrebol. Voz en off).

Dolor es otra cosa,
dolor es diferente.

Si yo tuviera brazos o una lengua precisa.

A veces la golpea contra mí
y siento su calor
y entonces un olor se impregna a mis paredes
y sé que huelo a miedo como ella
y sé que huelo a sangre
-yo que nunca la tuve-
y sé que huelo a humillación
y sé que duele.

Pero el dolor es otra cosa.

El dolor es mirarla cómo calla
cómo mira sin ver por si la espía

261
cómo seca sus lágrimas igual que seca un plato
cómo seca su sangre igual que seca el sur
cómo esconde su cuerpo del presente
cómo muere en la tarde.

El dolor para ella es otra cosa,
lo supe desde siempre
pero no me lo cuenta.

Ayer cogió un cuchillo
recorrió con su filo límites de mi espacio
y luego por su piel
dibujaba los signos de los gritos que ignora.

Entonces tuve miedo,
olía como ella
y no pude gritar.

Mas no tuve dolor,
dolor es otra cosa
que una pared no entiende.

GÉNERO

Ser mujer impone cicatrices
que ni el destino sana ni lamenta.

Ana Martín Puigpelat (Madrid.-1968) Libros de poesía publicados: Los amores de los días
equivocados, Álbum de fotos, Los enemigos del alma, Naranjas robadas, Estado de noria. De la noche a
la noche. Está incluida en varias antologías y obtuvo los premios: Jóvenes creadores del Ayuntamiento de
Madrid, Ciudad de Miranda, Voces de Chamamé, Marina Romero y La bufanda. Trabaja habitualmente
en montajes teatrales y ha estrenado varios textos.

ANDREA SALGADO
EN LA FOSA COMÚN

En la fosa común
nos hallamos oxidadas
cometas de colas rotas
yermas
vacas reproductoras de ataúdes
cobardes sepultureras
adquirimos baratas pieles polarizadas
un pegote amorfo y efectivo
esconde nuestras vértebras de azúcar
públicamente declaramos
somos las guerreras del tiempo
damas grises y tercas
neuróticos del Clorox
nos desinfectamos los escombros

262
fuimos lentes gatunos
amantes de los cincuenta
incógnitas en el lobby de un hotel
nuestros carnosos
labios parásitos
despiadados mamaban
la verga del sol
tanta inmortalidad bailando en la palma de una mano
le quebramos las piernas a la muy puta
nos desarmanos y armamos
finalmente matrioskas
monumentales
minúsculas

Andrea Salgado nació en Sevilla, Valle en 1977, comunicadora social y periodista de la Universidad
Sergio Arboleda (Bogotá, Colombia 2002), en el 2007 se recibió de la maestría en creación literaria de la
Universidad de Texas en El Paso. Estos poemas hacen parte de las secciones “Sangre y Electricidad” y
“Cumbia de los Zombies” de su primer poemario Ronda Infantil a la Masacre.

ANDRES CISNEROS DE LA CRUZ
CLÍTORIS PURPUM
(poema libre)

Si por ella fuera
el mundo tendría más de cuatro puntos cardinales

Por no ahorcar al más pequeño de los tres
se esfuerza
y prefiere cortarle la cabeza a una papa
la mira desangrarse sobre la tabla de picar

mira de reojo las botas heavy metal
que compró hace cuatro años

Hierve el agua en su cerebro
y el vapor le suda la cara

Se desnuda y se pone el corsé metálico
golpea en la marca de su puño
incrustado en la pared

Desamarra las lombrices rojas que le forman el cabello
las menea, les deja roer el aire

El cuero de las muñecas
el tatuaje del ogro enfermo
y la ira entera del mundo
se funden en una mueca
pintada de infierno

Se sacude el tedio

263
y abre los ojos deslumbrados
ante la luz estrobo
palpitándole en las sienes

el estruendo de los hambrientos de muerte
le agita el pulso

Golpea con las piernas en el tambor del suelo
y azota los puños contra la gravedad que la aplasta

Toma vuelo
deja que el impulso
le aligere las piernas
y toda la fuerza del cuerpo
se le agolpe en el cuello

Penetra las ligas pesadas del ring

gira sobre la lona
retumba

es la hora de sentir el calor del rojo entre los dedos
y olvidarse del tedio que le petrifica la rabia

Andrés Cisneros de la Cruz, 23 de marzo de 1979, Ciudad de México. Estudió Letras y Literaturas
Hispánicas en la UNAM, y Comunicación Social, en la UAM Xochimilco; publicó Vitrina de últimas
cenas (Coed. Editorial Andrógino y Editorial Versodestierro, México, DF, Col. Las cenizas del Quemado,
febrero 2007). Premios: Segundo lugar certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz
(2008); mención honorífica Concurso Nacional de Poesía Jaime Sabines (1999) y en Concurso Nacional
de Poesía El Laberinto (2004). Incluido en las antologías 24 años, 24 poetas del Chopo en la Ciudad del
México, Encuentro de Escritores del Oriente del Valle de México (2005), Descifrar el laberinto (2005) y
en la memoria del IV Encuentro Internacional de Escritores, en homenaje a Andrés Henestrosa,
Salvatierra, Guanajuato, México 2007.

ANTONIO MARTÍN ALBALATE
VIENTO Y BANDERA DE LIBERTAD
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.
Alejandra Pizarnil
Paloma rota, así pensada en solitario
bajo la rosa de sangre que, en el nombre
del dolor, al cielo su cáliz terrible alza;
tú que mides el tamaño de la angustia,
el lamentable territorio de la tristeza:

levántate ya pantera y, con zarpa de luz,
desmonta los silencios de la sombra
donde reposan las cenizas del miedo.

Contra el crimen del obsceno animal,
levanta el carmín de tu voz, mujer,

264
viento y bandera de libertad.

Y, más allá de la espina dorsal del sueño,
muestra que todavía es posible la vida.

Antonio Marín Albalate (Cartagena, España, 1955) es autodidacta y ha publicado, entre otros, los libros
de poesía: Oscura voz (Sevilla, 1992); Barcaiar (Vitoria, 1996); Escalera de palabras para bajar
(Cartagena 1998); La memoria del viento (Madrid, 1998); Todavía la nieve en la palabra (Madrid, 2000);
Ángel de tierra (León, 2001); Cebollas azules para un Blues (Gran Canaria, 2002); La nieve toda
(Murcia, 2003; Bajo whisky (Córdoba, 2004); Sombra de lo siniestro (Madrid, 2007).Es responsable de
coordinar, entre otros, los libros: Trazado con Hierro (Madrid, 2003) y Tributo a Serrat (Madrid, 2007).

ANUNCIACIÓN MARTÍN FINCIAS
LEJOS

Sola donde nadie te conoce, ni te recuerda,
sola bebiendo la vida a sorbos pequeños, despacio,
en silencio, que nadie te vea, que nadie te sienta.

¿Dónde quedaron las flores de los recuerdos, de los
brazos, de los ojos, de los alientos ?
¿Dónde colocar las náuseas que gobiernan
tus mañanas de tazones muertos, enfermos?

Esquivando a tientas las noches desiertas,
entre sábanas frías y húmedas, entre paredes
con cuadros de cristos ausentes.

Cómo sacarle brillo a un sol de invierno
que llora con rayos hambrientos,
en un cielo desasido que vomita truenos.

Anunciación Martín Fincias. España.

ARGEL FERNÁNDEZ GRANADO
FRÁGIL MARIPOSA CÁLIDA I

¿Dónde extravió tu fe la primavera,
mariposa sin alas y sin luz?
Tu cuerpo es frágil manantial de pus
con el sexo tatuado en cada ojera.
¿Quién preñó tus pupilas de ceguera?
¿Qué verde lazarillo erró tu mano
hasta el fruto podrido del manzano
y puso precio al egoísmo tuyo?
Estéril fue la ofrenda del capullo,
Vanitas vanitatum, ¡Todo en vano!

FRÁGIL MARIPOSA CÁLIDA II

265
Un nombre vuela raudo por la vida:
mariposa de amor libre es su sexo,
y agoniza en su carne repartida
el etéreo sabor de muchos besos.

Esa muchacha sueña la estampida
de los potros ariscos del deseo
y se deja llevar desprotegida
por llanos de simientes y de cuerpos.

Como un disparo llega la partida
y la sorprende con la voz del miedo.
Parte sin entender por qué está herida.

Se pierde sin saber por qué están ciegos
todos los corazones que en la huida
dejaron de latir sobre su pecho.

Argel Fernández Granado (Puerto Padre, Las Tunas, Cuba, 1963), Primer premio Concurso
Iberoamericano de Décima Escrita Villazul 2001, Premio Nacional de Décima Escrita Francisco Pereira
2001, Premio Camello Rojo de Poesía Experimental 2002. A pesar de contar con una extensa obra, solo
ha publicado el poemario Casi todo, la noche y lo demás Editorial (Sanlope 2005).

CARLOS ABDÓN BALLESTEROS HERNÁNDEZ
MUJERES DESTROZADAS

Mi país es de mujeres destrozadas
sin presente ni futuro autorizado
transeúntes solitarias
en cuyos rostros corretea la tristeza
sus lágrimas riegan los caminos
pavimentados con la sangre de sus hijos

En sus pechos no palpita la esperanza
en sus abatidos ojos miedosos se asoma el luto
en el altar de su fe no hay lugar para los sueños
el amanecer de cada día es fiera pesadilla
que paso a paso les brindan los verdugos de la paz
cuando las obligan a abandonar sus labranzas
a cambio de la dicha de vivir bajo este cielo oscuro

Son aves desplazadas de sus nidos
hacia inseguras calles y días estériles
no son más que mujeres haraposas
cuyas vidriosas manos buscan una limosna
que ayude a debilitar el hambre de su prole
ahora el techo de su hogar es el alero de una casa
sus cobijas, retazos de cartones y periódicos muertos

El corazón de estas mujeres

266
es un cofre saturado de recuerdos
en donde el amor a la patria agonizó
solo allí reposan los días felices del ayer
cuando la paz florecía en sus jardines
y el trabajo un regalo de Dios enviado diariamente
en sus entrañas no hay lugar para la sonrisa
en su almas apagadas solo tiene cabida el sufrimiento

En Colombia las mujeres desplazadas
son una nueva clase social pariente de la miseria
un enjambre indefinido de ellas
recorre las calles de pueblos y ciudades
golpean puertas de esperanza que jamás se abren
pues los corazones samaritanos se murieron hace rato
su destino es tan sombrío como los días cenicientos
el sol decidió olvidarse de ellas en cada amanecer

Carlos Abdón Ballesteros Hernández, nacido en Sogamoso, departamento de Boyacá (Colombia).
Periodista con 38 años de estar en el oficio, pensionado. Desde el 2002 empezó a tejer versos, hasta ahora
sin publicar ninguna obra, por el exceso de carencia de recursos económicos para ello. Ha participado en
algunos recitales locales, actualmente fiscal de la Asociación de Poetas de Sugamuxi y Tundama. E.mail:
carbalhz@hotmail.com.

CARMINA NAHUATLATO FRÍAS
FECUNDACIÓN EQUÍVOCA

Debí nacer de otros vientres.
Ser otras que no:
milagro fallido
lágrima con sombra
sol marchito
amuleto que rompe espejos
poesía irresuelta
absurdo latido
vientre y artificio.

Pero nací de sortilegios desafortunados:
desierto adentro se volcó la vida
y la soledad un rezo involuntario.

Me equivoqué de universo
al ser habitante insomne del extraño país que es mi cuerpo
desde que su deseo fue invocado y después herido.

¿Y qué si quiero sofocar el candil de mi memoria?
¿Y qué si no quiero parir equívocos?

Carmina Nahuatlato Frías. Zacatelco, Tlax. (1984). Psicóloga. Co-autora de la antología de narrativa
breve, Caleidoscopio 2007 de Ed. La luciérnaga, colaboradora de la revista Xóvenes en Tepatitlán.
Miembro del consejo editorial de la revista de creación literaria independiente "Letrambulario".
Estudiante de la Escuela de Escritores de SOGEM, Guadalajara.

267
CLAUDIA NORAMBUENA BRETTI
LA DELFINA

Hace bastante, uff……, demasiado tiempo
desde que la vi por primera vez
Vestía como Madonna a pesar de sus 36
Zapatos de taco aguja, calcetines bordados,
falda de lycra apretada
De su boca escuché que casi mandó a su marido
al patio de los callados
después de que él decidiera hacer volar
la olla con comida de su hija
Y que se operó de él casi ipso facto
“Agarré a los niños y me las emplumé a otra parte” dijo
Y de verdad, su encendido plumaje
daba gusto y susto, como decía mi abuela

Ahora ya no se acuerda del flaite
tiene dos hijos bien casados
y un hijo drogadicto
que aprendió a robar en Chile y se tituló en Italia
antes de desvalijarle la casa entera y el corazón
Y habla con todo el mundo y es amiga de todo el mundo
y todo el mundo la ama
Y se ríe como si la vida fuera una fiesta cumbianchera
que no tiene fin
Y yo me acuerdo de ella cuando las cosas van mal
y pienso qué distinto sería todo
si yo tuviera sólo la milésima parte de esa mujer.

Claudia Norambuena Bretti. Chile.

CRISTINA CABALLERO BETANCOURT
RABIOSAS COMO HIENAS MIS PALABRAS

II
Rabiosas como hienas mis palabras
voraz enredadera esta resina
navaja de la Noche
velas pardillas escarba el aire

yo soy la que surge del Abismo
que mi nombre me sea devuelto

contados los años
cada uno de los días
al este de las marismas la Barca espera

yo me levanto

268
todos los poderes que habitan este mundo
dejan caer su espesa venda

estas vísceras no son de nadie
ni del dueño de los cuerpos
ni del manso cocodrilo

partid
mensajeros del esclavo
eso manda Ella

señora de los corazones ib
señora de los corazones hatí

nuestras letras
se pudren ante sus ojos

sobre un escarabajo
en el anillo de plata
trastoca las señales
crepita todos los silencios

dueña soy de los nombres
del corazón ib
del corazón hatí

en un bloque de hierro
envejecen los techos del mundo
aunque el rey del templo
el Ojo Inmóvil
con dientes de obsidiana
defienda su guarida

yo soy Ra
espíritu serpiente
en mi pecho vive la Sombra

he aquí
la tarde llega
pesa nuestros actos
y juzga

azucenas
esmeraldas
Isis
Neftis

este rostro se quita el velo
acabo de nacer

269
ahora
míralo
si es que puedes.

Cristina Caballero Betancourt (Veracruz, México, 1957). Psiquiatra. Maestra en Ciencias (Psicología
Médica. UNAM-CONACYT). Taller de Arteterapia en el Hospital Psiquiátrico 'Fray Bernardino
Alvarez'). Publica en la Revista La Pluma del Ganso (cuento corto, poesía y grabados) de 1998 al 2004.
Exposiciones plásticas colectivas desde 1991 a la fecha. Premio Internacional de Poesía 'Rey Ocho
Venado', 2000. Publica en noviembre del 2007 Antología poética Terra Amatha, con sello de la UNAM-
Academia de la FES Zaragoza.

CRISTINA RASCÓN CASTRO
JIRONES DE NUBE

¿Mujer rota?
Somos todas
Hechas pedazos en el abismo de la conciencia
Deshilachadas desde la primera Regla de la Evolución
¿En búsqueda de la igualdad? No es cierto
Ser distintas o iguales da lo mismo
Ser una, la una sola, sin roturas, lo primero
Así, mujer mandala, nos veo en ti, en algún lado prisionera o prisionando
Ondular de alga inmaterial en pecera cuadrada
Esas que caminan por la calle… ¿están completas?
Nunca
Tejen sus pedazos de escombro y los arrastran, como pueden
Con el cuerpo entero, con el espíritu sofocado por la máquina
No del hombre
Sino de hombres y mujeres
¿Mujer rota?
Todas
Añicos gracias a la Historia
Pero hilvanando minutos de letra
Sin rendición
En la taza de té
En la celda compartida
En una pantalla inerme que me succiona de la vida
En esa cama de hospital
En el amor escondido hacia otra persona rota, hombre o mujer, qué importa
Jirones de nube
Somos todas.

Cristina Rascón Castro (Cd. Obregón, Sonora, México, 1976) es autora de Hanami (UABJO, 2006),
Premio Latinoamericano de Cuento Benemérito de América 2005; El agua está helada (ISC, 2006),
Premio Libro Sonorense de cuento 2005; Cuentráficos (ISC, 2006), del Programa Editorial de Sonora y,
como traductora de poesía japonesa, Sin conocer el mundo (Plan C Editores, 2007). Tiene inéditos varios
libros.

CYNTHIA PECH
GEOGRAFÍA

270
La palma de la mano abarca la herida
madrugada de hace treinta años
cuando el verso hoy escrito
se oyó grito
y la rapiña sobre una niñez inundada de futuro
se vino encima
no una vez
no una sola vez
no fue una sola vez
Donde la mano puso su tacto
donde el silencio puso su sello
donde el olvido se convirtió en memoria
donde la violencia abrió una llaga
donde una madre dio indiferencia
y el olvido no alcanzó a guardar el secreto
en una caja de los sin recuerdos
en una caja de la historia de las mujeres
en una caja cerrada
no una vez
no una sola vez
no fue una sola vez
Hoy todavía causa sobresaltos
la noche que oscurece la niñez
pesadillas con torturas y tarántulas
esconden la sonrisa de una mujer
de sonrisa arrancada a destiempo
con la inocencia clausurada
por el suceso que nadie quiso creer que sucedió
sobre las marcas y el dolor
un cuerpo de niña violentado
no una vez
no una sola vez
no fue una sola vez
La historia repite el capítulo
en donde nadie oye
porque nadie cree que pueda suceder
y entonces cómo entender
que sigan riendo aquellos que ultrajaron la inocencia
aquellos que siguen moviéndose como peces en el agua
entre el chasquido del silencio de una madre
la permisividad que da el no ser dicho
y la oscura noche que yergue la geografía de una mujer
con memoria que no olvida
con miedo a vivir
con miedo a morir
con ojos que no debieron mirar
con puntos cardinales distorsionados
y la ventana que abre su palabra
en la palma de la mano que abarca la herida

271
no una vez
no una sola vez
no fue una sola vez

Lo único que queda es la palabra.

Cynthia Pech, Ciudad de México, 1968. Poeta y ensayista. Profesora-Investigadora de la UACM y de la
UNAM. Merecedora de la mención honorífica en el Concurso Nacional de Poesía Experimental Raúl
Renán, 1999. Es miembro del Consejo Editorial de la revista Blanco Móvil. Sus poemas han sido
publicados en Reflex, Agenda Erótica Femenina y Blanco Móvil. Es coautora del libro Cartografías del
feminismo mexicano, 1970-2000, México, UACM, 2007. Cuenta con publicaciones en otros medios
nacionales e internacionales.

DANIELA CAMACHO
MUJER EBRIA DE LUZ

Cuando digo «nací herida de muerte y fui obligada a vivir» no hablo de los muros
construidos en mi cuerpo ni de las hermosas cicatrices que ornamentan la tristeza. Hablo
del silencio, de mi sexo niño violentado por el fuego, del ardor en las cenizas de este
vientre desollado. Y si digo que en la boca llevo el resabio de la sangre y la caléndula,
que mis huesos tiemblan de dolor y no de frío, que las letras de mi nombre están
vacías… si digo que de noche, enceguecida por la luz del mundo, repto en la viscosa
lengua de la soledad más mía, respirando el polvo de unas manos muertas y olvidadas,
si lo digo… si dijera que mis pechos lactan una miel amarga y amarilla, que en los ojos
ya no tengo lágrimas ni sueños y que dios se fue quedando sordo… si mi boca se
atreviera a pronunciar estas palabras, si la turba de fantasmas en mi lecho se extinguiera,
sólo así, mujer ebria de luz y de saliva, desataría los pájaros noctámbulos que anidan y
se anudan en mi cuerpo, para escuchar el dulce sistolar y diastolar de mi destino.

Daniela Camacho (Culiacán, Sinaloa, México, 1980). Se graduó de ingeniería industrial y de sistemas
por el ITESM; estudia lengua y literaturas hispánicas en la UNAM. Publicó los poemarios En la punta de
la lengua (Tintanueva, 2007) y Plegarias para insomnes (Editorial Praxis, 2008); y el libro de
palíndromos Aire sería (Editorial Praxis, 2008). Es fundadora y miembro del consejo editorial y de
redacción de la revista El Puro Cuento. Ha participado en diversos talleres literarios en la Casa del Lago
Juan José Arreola, en la Casa Refugio Citlaltépetl y en la Casa Universitaria del Libro. Sus poemas y
ensayos han sido publicados en revistas y periódicos de México, Argentina, República Dominicana,
Venezuela, Colombia y Perú; países a los que ha sido invitada a diferentes actividades literarias. En la
actualidad, es el contacto principal en México de la Red Latinoamericana de Creación Literaria “Látigo”.

DANTE MEDINA
DIÁLOGO SOBRE LOS INSOMNIOS DE PRÍSTINA

Prístina, que es única, no encuentra su modelo, ella no encaja
El mundo que ella necesita no se ha inventado aún
"La belleza duele", dice Prístina, y con esa frase
su hermosura nos insulta a todos
Para evitarnos el espanto de nuestra angustia-espejo
Prístina nos lanza un reto:
"¿Quién sabe cómo es la mujer perfecta, quiénes son las feas?"
¿Queremos, necios, saber cómo es la felicidad confrontativa?
"Métete en mí", dice Prístina, "y verás cataclismos"

272
en lo profundo
donde quizás las marejadas nos quiten los arrestos
de valientes, osados, gambusinos de la avaricia
de conocer a Prístina:
ningún psicoanálisis nos la va a sacar del corazón
ningún conejo va a salir del sombrero con ella de la mano
ningún quirófano está equipado para esa donación de órgano, ese trasplante
y ni las florecitas, ni el riachuelo, ni la bucólica idiotez del paisaje, la luna con sus
boberías, el atardecer y sus nostalgias de tarjeta postal,
ni tan siquiera una copa de vino que sí sabe regresarnos a la vida
son mapas del tesoro para encontrar a Prístina:
Animal de Dios que reniega y bufa: ¡y rabiosa asesina la cama a golpes de a!

Consejo de seguridad alta la noche:
Evítese dormir si ella se insomnia
(El Fabricante no será responsable de los daños).

LAS DEUDAS QUE EL MUNDO LE PAGARÁ A PRÍSTINA

Prístina es muy rencorosa, aunque
cuando odia ama,
pero tiene una lista de los que se la van a pagar:
Janis Joplin se la va a pagar por haberse muerto a lo pendejo de una sobredosis,
cuando pudo haberse convertido en una gorda estupenda con un tórax de ballena celestial
The Beatles se la van a pagar por haber dejado de hacer música tan pronto, los
pendejos que apenas empezaban a balbuciar el mundo
La chica de Ipanema se la va a pagar porque no se puede nomás ser buena y
permitirse ser pendeja
Jimmy Hendrix se la va a pagar por la canciones que le quedó a deber mordiendo
con los dientes la guitarra orgásmica (¡a quién carajos se le ocurre morirse ahogado en su
propio vómito y pastillas psicotrópicas!)
Se le va a pagar el Che Guevara por habernos prometido un mundo que no nos dio
por la idiotez de andarse enredando en utopías a lo güey
Roger Water, de los Rolling Stones, se la va a pagar por haber sobrevivido a los
tiempos de amor y paz, y andarse presentando en los estadios como si aquel tiempo no
hubiera muerto
Se la van a pagar todos los que prometieron futuro en el pasado, incluida la imbécil
de Marylin Monroe que quiso hacerle a la heroína vendiéndonos un mundo color de rosa
que a ella le parecía de mierda pura y pura mierda
También se la pagarán cada uno y todos juntos aquellos que robaron los sueños de
quienes antes de que naciera ella creyeron en los sueños
Así tenga que ir al infierno a buscarlos, se la van a pagar
Y si es necesario, para bajar a los infiernos, suicidarse, está dispuesta a hacerlo
Pero se la tienen que pagar, porque ella no es de las que permiten que les
desembellezcan el mundo sin que su mordedura los persiga, para que se la paguen, incluso
hasta el otro mundo.

Prístina es de cuidado. Aguas.

273
Dante Medina nació en Jilotlán de los Dolores, Jalisco, México. Ha publicado libros en todos los géneros
literarios con una obsesión: la feminidad. Sus personajes son siempre mujeres combativas, sensibles,
inteligentes, que se enfrentan cuerpo a cuerpo con la vida.

DAYKEL ANGULO AGUILERA
HISTORIA BÍBLICA CENSURADA.
Para Jane, una más de las distintas,
mi amiga…

Eva cuelga su hoja de parra
en el manzano
sin saber a ciencia cierta
a quién traiciona.

Eva se escapa:
la serpiente
abre surcos prohibidos en la hierba
segura de tenerla a sus espaldas
-lo prohibido será
como serán las hojas y los frutos-.

Eva se va tras Eva
y en la prisa de amar lo semejante
apenas logra recordar
si Adán existe.

CENA ESCRITA

El Hijo parte el pan
(manos de Hombre cubren
la superficie de madera
en que transcurre aquel milagro).

Sentados a la mesa
todos los padres se disputan las migajas
y la madre
-una puta de Magdala-
muestra sus senos detrás de una cortina:
no la invitan al pan.

La han dejado rota
y su venganza
es el placer de los que comen.

Daykel Angulo Aguilera (Gibara, Holguín, Cuba, julio de 1979). Poeta y narrador. Obtuvo el Premio
Nacional de Poesía “El árbol que silba y canta” en el 2005. Tiene publicado el poemario Nuestra Señora
de los Perros, (Ediciones la Luz, 2007). Recibió Mención de Honor en el II Certamen de Narrativa de la
revista argentina Artesanías Literarias (Mayo del 2008) por su cuento Sobredosis. Ha participado en
eventos nacionales e internacionales en su país, como las Romerías de Mayo, la Feria Internacional del
Libro y el Festival Internacional del Cine Pobre. Guionista, productor y realizador de cine y televisión,

274
estudia la carrera de Comunicación Audiovisual en la especialidad de Producción de Cine y Televisión,
en el Instituto Superior de Arte.

DENISSE VARELA
INMIGRANTE FRONTERIZA

Estufa de gas natural.
Casa con todas sus puertas y ventanas, llena de
camas, no hamacas.
Muros sin recuerdos propios, llenos de fotografías
Ya no me siento tan del sur como todo lo del sur.
Las necesidades no son equivalentes
los logros, tampoco.

Nada de vidrio soplado en mi mesa
colchones blandos y duras cicatrices en el corazón.
Pobreza en mi sur, soledad en mi norte.
Escuchar tanto cuento ajeno y no saber
compartir el propio.

Los vientos de mi sur pierden calidez
empieza a hacer frío en verano.
Abominable codicia que causa exceso de ozono bajo
falta de ozono alto.
Todo aumenta, contaminantes, mis ingresos
mis ganas de abrazarlos.

Todo revienta en este desierto
donde el verde que predomina es el del ejército.
Moléculas, gente
mi paciencia y motivo de seguir sin ellos.
Antes de trabajar reacomodo mi bolsa
guardo en ella mi corazón, para recordarme
por quiénes estoy aquí.

Preferí cambiar de lugar a cambiar mi lugar.
Migré a este lugar de fina arena
sustraída para intereses mezquinos.
Hasta el coyote del desierto, llora al ver
su arena emigrar, involuntariamente.

Sueños disueltos en ácidos gástricos.
Allá no había posibilidades para una.
Entre jalones de pelos y cabellos, me quito
ideas orzuela. Comienza mi hartazgo.
Mientras el río Bravo divide tierras duras
los sedientos, buscan agua.
Yo los veo, y procuro humedecer mis labios
sin cruzar el río.

275
Casa de adobe y lámina, sin madera
frijoles refritos con manteca de res, alma refrita.
Vida gris, televisión a colores.
Renuncié a los frijoles aguados
a la leña y a mi gusto de madre, a cambio de
gustos prefabricados para mis hijos

Porque la nostalgia de este desierto
no consuela ni a la inmigrante sola ni a Dios
Ya no iré con ellos, algún día
los traeré para que el coyote, la liebre y el río
viendo afligidos a su bella arena emigrar
se alegren al menos por quienes recuperan
su arena - madre.

Mientras queda acordarme
del sur de mis recuerdos que se consume
como el gas natural de mi estufa.

Denisse Varela denisse_varela@2by2.net Escribe poesías, cuentos, obras de teatro e investigaciones
jurídicas. Es licenciada en derecho y cuenta con diplomados en filosofía del derecho (Tec de Monterrey),
administración ambiental (UTEP), y responsabilidad social empresarial (Universidad Anahuac). Es
miembro del Consejo Binacional de Calidad del Aire, y oradora sobre medioambiente en la frontera
México-EEUU.

ENA COLUMBIÉ
NO MIENTO

Mi huída hacia el mar fue dolorosa
surco y mancha, resonante lumbre
renuncia azul y transparente
dolorosa renuncia.

A trasluz me siento en la ventana
regresan los latidos, el tropel
y el Sol retándome a seguir
dueña de todos tus desnudos.

Dios sabe que no miento
el corazón se rompe, parte.

Luego llegó el vacío de tus manos
insondable sorpresa en la distancia
y morí en cada lágrima
de irresoluto dolor.

Se pierde la luz en la ventana
las sombras me vuelven a la noche
aquella noche de promesas fatuas
dolorosa mar de mis silencios.

276
Créeme
Dios sabe que no miento,
se rompe el corazón
se parte.

EL REGRESO

Una mujer acaba de morir
y abrió la puerta al horizonte.

En un discurso prometió el regreso
trayendo flores masculinas:
Tulipanes, Claveles, Girasoles
un arcoiris y una daga —dijo
que se vengará de la mentira
que acaba de matarla.

Ena Columbié, nació en Guantánamo, Cuba (1957). Poeta, crítica y narradora. Es Licenciada en
Filología. Ha obtenido numerosos premios en crítica literaria y artística, cuento y poesía. Ha publicado
los libros: Dos cuentos (Narrativa, 1987), El Exégeta (Crítica literaria, 1995), Ripios y Epigramas (Poesía,
2001) y Ripios (Poesía 2006). Dirige la editorial Ediciones EntreRíos. Reside en California.

EUGENIA TOLEDO KEISER
EL ECO

Entré a los bosques y mis poemas fueron un puro suspiro entre el follaje.
Subí a las montanas para lanzar mis versos al vacío y descubrí el eco.

Como Moisés, alzando ambos brazos, pronuncié mis palabras,
Mil voces me contestaron y rebotaron en mi cuerpo.
El eco y yo dialogamos.
Me permitió hasta acariciarlo.
Repasé sus rasgos curvos con mis dedos.

Bajé de la montaña esta mañana. Caminando las calles de la ciudad conocida,
el eco se reflejaba en mis ojos, mientras iba unos pasos antes que yo.
Iba recitando aquellos versos que le canté y que aun salían de mi cuerpo,
texto quebrado, lenguaje inútil de mujer al mundo.

ARIADNA

La vida es el laberinto que vive en el calendario.
Es el Minotauro sangriento del tiempo,
esperando en cada esquina, en cada vuelta,
devorando las ilusiones de los incautos.

La madeja que llevo en el bolsillo cercano al corazón

277
me protegerá hasta que vuelva Teseo,
tal como fue escrito;
aunque ha demorado tanto, que cuando llegue
va a encontrar sólo el laberinto de mi oreja,
mi pulso perdido y la tierra descuartizada.

Eugenia Toledo-Keyser, chilena de Temuco, viviendo en Seattle, USA. Doctora en Literatura Española.
Critica literaria, poeta y aficionada a pintar collages y hacer libros artísticos

FRANCISCO CENAMOR
LA CAÍDA

I
La boca
recibe igual
el beso y
el golpe.

Está
preparada
para el hueco.

II
Caes,
a veces
en la cuneta.

Golpes.

Tu vida no era
como esperabas.
Se ha nublado ya
y es tarde.

Los golpes,
el abandono.

Francisco Cenamor (Leganés, España, 1965) es sobre todo poeta. Para vivir escribe en blogs e
interpreta. Tiene editados tres libros de poemas Amando nubes, Ángeles sin cielo y Asamblea de palabras
y participa activamente en la vida literaria y social madrileña. Últimamente va por centros de Enseñanza
Secundaria promocionando la poesía. Es un agitador incansable. Sobre todo desde el blog literario
Asamblea de palabras.francisco.cenamor@gmail.com.

FRANCOISE ROY
DOS POEMAS

“Sí. No. Sí-no. Esa palabra existe, mas nunca la admitieron
en los diccionarios. Sí-no: todas las mujeres saben lo que
eso significa, todos los hombres ahí pierden su compostura”.
J.M. Coetzee

278
Eva (¿?)
Primera mujer según el libro del Génesis, se consideró durante siglos la responsable de la introducción del pecado en el género
humano. Una mala traducción de Lutero al alemán vernáculo hizo creer que ella había salido de la costilla de Adán.

En el destierro, bajo la resolana amarilla del ocaso, el color blanco solía
desgarrarte.
Lo sabías: Dios es una mariposa y tiene una marca violeta en la muñeca.
Empieza uno a la zaga, pero del dorso al frente se va dibujando la duda. Tú que
no sabías destazar, sólo acariciar, soñaste erigir los entramados de un laberinto donde no
habías de perderte sino regresar, después de un exilio interior, a un Adán con las
costillas intactas, sin que nadie le sacara de ahí otra mujer. Lábil, acometida a la
dulzura, no sabías de vísceras, de agujeros, de los postigos que en tu honor se cerrarían
por luto, siglos después de la manzana. Los arcontes tendieron un alambre para verte
tropezar, y un día, al cabo de un largo silencio, abriste la boca.
En tu sombra, tus dobles (nosotras) nos rehusamos a la catadura de líquidos
amargos o linfas grumosas, y dejamos los ácidos de lejía blanquear lo que estaba
oscuro, lo que a mí me recuerda aún la nieve de invierno.

Safo (finales del siglo VI antes de Cristo - primera mitad del siglo V antes de Cristo)

Poetisa griega de alcurnia cuyos poemas constituyeron una novedad en el panorama literario de su
tiempo, dominado por la Épica. Su poesía, lírica mucho antes de la época en que imperara ese estilo, era
personal, confesional, y usaba la lengua corriente en sus registros más expresivos, sus versos buscando
ante todo espontaneidad y naturalidad.

Los poetas barbudos se asoman a la caligrafía que como el trazado de rutas
migratorias (una red de itinerarios horizontales) vuela sobre tu pergamino. Tu pluma de
ave descansa punta abajo en el tintero.
¿Había tinta en tu época?
¿Gansos que desplumar para enjaular así la memoria?
Los barbudos se ponen rígidos: ¡esta mujer se confiesa, habla de órganos
marinados en salmuera de lágrimas, le hace elegías a la sangre impura, se refiere a
caldos donde cayó la Luna, pone el corazón en el estante!
Los hombres de barba te persiguen, pluma en mano, el mazo enarbolado como
una extremidad supernumeraria. Tú tienes ganas de rasurarlos, pero en vez de blandir la
navaja, finges narcolepsia, y sutilmente te vas, caminando sobre las aguas blancas para
subirte al barco que no está, el navío sin velamen hecho con párpados azules.

Françoise Roy nació en Québec, Canadá, en 1959. Ha publicado ocho poemarios, una plaquette, dos
novelas y un libro de cuentos.(2002). En 997, recibió el Premio Nacional de Traducción Literaria de
México; en 2002, el Premio Nacional de Cuento Victoria de las Mercedes (México D.F.), segundo lugar;
en 2006, el premio Jacqueline Déry-Mochon por su novela Si tu traversais le seuil; en 2007, el premio
Nacional de Poesía Alonso Vidal; en 2005.

GLADYS ILARREGUI
ELLAS Y NOSOTRAS

Gracias te doy por las duras piedras que me dieron
origen y me dieron destino, por los rostros enclavados
en Palenque o en las paredes rojas de un templo en
Yucatán, por los orificios de las orejas donde

279
penetraron los aretes de jade y los cuellos dormidos
donde soñó un collar una travesía de manos y caricias.

Ahora, con la mirada distraída de ese libro azteca,
cruzo el tiempo como se cruzan mapas oscuros con
mares hirviendo, y un sabor a sal en la boca por
la sangre de otros despide el viaje roto de la inocencia
hasta la patria que no nos pertenece, en el silencio
hacia la soledad, hasta volvernos locos de estar solos
tanto tiempo solos, tantos años solos en lugares de otros.

Hay un dolor parecido a una piedra, a una piedra arrugada
y por momentos lila, un dolor-piedra en el pecho que
cruje con cada cosa que dejamos atrás, cruje como piedra
gira como piedra, se hace piedra en el corazón, toca
lo íntimo, desencadena un trayecto del que no se vuelve
con las horas intactas. Soy a veces esa piedra, antes

de dormir y de parirme cada mañana ante el espejo.
Soy a veces esa fuerza contenida y a punto de rasgarse,
por un dolor que acelera rostros y que trasmuta edades
cayendo en las páginas de un libro donde otras piedras
hicieron otras vidas, tocaron el fondo de otras soledades.
Gracias te doy, por esas mujeres que allá entre sus
ídolos, tenían tanta necesidad como yo de sobrevivir.

ESTA FUERZA LOCA

¡Todos los muros traman dolores cada día!.
La ciudad, Silvina Ocampo

He venido a decir cuatro palabras rotas contra
un espejo a cuerda, y si el espejo esta cansado puede
no iluminarte, y si la casa está revuelta puede ser
que una pájara hundida en la memoria haya revoloteado
y si la ventana se abrió contra el sol puede ser que
el estallido de la luz desarmara las sombras de las
patas de la mesa, de las sillas y los platos.

Sobre todo pido respeto por mi interioridad que no
tiene nociones de principio o final, que no se mueve
como lo esperabas, ayer me abrí el rostro y me
encontré una espuma verde, como de ese verano
y me eché a llorar como una tonta.

Porque no estás aquí y la vida crece con sus manos
oscuras, he decidido llevar este mensaje más allá
de esos árboles aniquilados por las hojas viejas
y por el viento del otoño, he deseado proclamar esta
fuerza que de pronto me nace, como una fuerza loca

280
como si fuera abrir una pared con las dos manos.

La casa es lo de menos, los cuchillos feroces son las
voces que se quedaron enganchadas a los hilos del
agua, los gritos de los inviernos salvajes en la piel
de la escarcha, la marcha en la calle por un derecho humano
rotundo y categórico: quiero vivir en libertad, y
quiero un mundo donde las cosas que se rompen

resuciten sin sangre y sin heridas
sobre las calles pobres.

Gladys Ilarregui, Argentina.

HERMINIO MARTÍNEZ
ESTIGMAS

Nunca la soledad tuvo tanto hoyo
ni tanta sal para esculpir imágenes,
ni tantas lenguas tristes en sus lágrimas,
ni semejante polvo en las mujeres,
después de aquellos besos y aquel hálito,
y aquel horror parado en pasos de hombre,
aquélla hacha rajando la madera
del bosque del silencio que hay en lo íntimo,
aquel escurrimiento de los órganos
que en vez de melodías daban espanto.
Escupitajos de rencor al mundo,
baba de la ignorancia neurasténica,
perros aullando encías de caras ávidas,
estrellas en los hombros del espanto.
Nunca se supo tanto de la especie,
ni de la noche que hace a un lado al día
para darles el pecho -en tales ámbitos-
a colmillos, pastillas, furia y pelos.
Nunca se supo más de uñas y labios,
ni del dolor que clava a pie su brinco
y se mete al costado del asombro
y allí también suelta a comer sus ratas.

La niña caminaba, había vencido
una jornada más con sus esfuerzos
mojados en ternura, río de deudas
que va a la humanidad siempre crecido.
Oh la virgen, muchacha sorprendida
entre la oscuridad y la memoria
hecha de piel de luz y de rumores:
pezón herido, alambre de sollozos,
luna sentada al pie del alfabeto.

281
Nunca la eternidad fue tan inmensa
al extender sus sábanas el grito,
ni el tambor de la sangre fue quebrado
jamás de esta manera sobre un pecho.

Después de la ambulancia vino el pérfido
a curarla con hojas del relámpago
que es Dios, a su manera, en cada Biblia.
Qué poco vale la mujer estigma
en tanta oscuridad de unos y otros.

Herminio Martínez, México

HORTENSIA CARRASCO SANTOS
BOSQUEJO DE UNA MUJER EN SU CUARTO

Una mujer rasguña espejos
y no hay sombra en que se mire,
mientras un suelo desgastado
le come los zapatos,
el líquido marino de sus lagrimales
cae en su falda triste,
en su falda de retazos de amores
descosidos, deshilachados.
La misma mujer
se quita la imagen postiza,
desenreda las horas
y las teje con agujas de impaciencia.
Atraviesa la una de la mañana
y un puñado de perros coléricos
se comen el eco de un gallo solo
como la mujer
que todavía araña espejos.
La mujer vive de un lado a otro de su casa rota
y a ratos espera algo de su lenta suerte.
está ahí ,con los zapatos carcomidos
y su mal zurcida falda,
con su anatomía de múltiples desvelos,
con el odio vencido, con el perdón a cuestas.
Una mujer se sujeta a las imágenes raídas de las fotografías,
a las historias gastadas de sus propios hijos,
sostiene techos, paredes, puertas, noches, silencio.
Encuentra raíces sucias de cartas sucias,
absorbe alcohol y el perfume ingrato
de flores tuertas, de pisoteadas calles,
de ropa recién lavada
con sus recién nacidas lágrimas.

282
CALLEJÓN DE SAN PABLO

Las mujeres son como vasijas con vientres desolados
y hueca disposición a humedecer las flores.

Hortensia Carrasco Santos nació en 1971 en Acatlán de Osorio, Puebla. Estudió la carrera de
Comunicación y periodismo en la UNAM, misma que ha ejercido en diarios como el Unomásuno, El
Universal Grafico y el Nacional; así como en la revista México desconocido y actualmente en la revista
Desarrollo económico. En 1999 obtuvo el Premio Interamericano de Poesía Navachiste Jóvenes
Creadores con el poemario Jaulas Ocultas. En el 2000 la Universidad Autónoma del Estado de México le
publica el poemario Ciudad como seca hierba.

IBET CÁZARES
VIENTRE MARINO

Nadie vive en mí.
Nadie vive en mi cuerpo
y no caen escamas de mis manos,
ni la leche mítica
de mi seno izquierdo
y aún mi sangre es roja.
Hay en mi cuerpo un vacío
anterior al de mi madre,
al de las doncellas y las flores.
Me llena un vacío luminoso,
un vacío de cuentas blancas,
diamantes opacos
que se abren paso entre mi carne.
En mi cuerpo se fermenta
el canto muerto de los peces.
Dentro de mí,
los espasmos del árbol,
de una nuez electrizada.
Se forma en mi interior
el oro caliente de las precipitaciones.
Nadie vive
y no llevo ceñido a la piel
un anhelo
que justifique mis pecados.
Nadie espera dentro mío.
Mi vientre es un espejo,
un fruto marino.
Insomne murciélago,
los trazos de tinta china
sobre el pubis.
Mi vientre,
habitado por insectos
de agridulces aguijones,
ocupado
por velas encendidas.

283
Ibet Cázares (México, D. F., 1977) Ha publicado en el semanario Etcétera, en La Jornada Semanal, en el
Suplemento Arena y en las revistas Expectativas, Castálida y Tierra Adentro, entre otras. Poemas suyos
se incluyen en los libros colectivos Espejo de señales (Instituto Mexiquense de cultura, 1997) y Boca de
cien labios (Mixcóatl, 1998). Es autora del poemario De piedra y luz (Mixcóatl, 1997) y del libro Sólo de
noche, publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura.

ISOLDA DOSAMANTES
ECOS DE LA NOCHE

Cómo será tu sueño
cuando yo te he buscado sin hallarte.
Eunice Odio

A
La mirada se repite con el tiempo. Es la sobreviviente luz del límite en que inertes
quedaron esos labios y aborrecieron el oasis del placer divino. Nuestra historia extraña
el eco del muro, que consumió el grito en una flama redimida. Aturdidas las sombras de
ceniza de ese nuestro altar, sin consuelo de acercarse primigenias, renovadas hacia el
templo, en el incendio de la culpa y la mentira, se conforman con volar y hacerse polvo,
en su plegaria voluptuosa que entonan a través de una ventana.

B
Nuestras calles dañan sus colores, de un soplo la verdad se hizo milagro en los maderos
y de la podredumbre de una llaga acontece otra vez la despedida, movimiento en espiral,
se ha ejecutado con el tiempo que ávido grazna al ayer con movimientos jubilosos.
Muertas cenizas remedan el caracol, en cada curva se hace polvo, crean el fuego donde
reverbera y se disipa en hálito nocturno.

C
Nos respetaron los animales, desaparecimos sobre el territorio de una soledad
pordiosera. Fuimos arena a espaldas de la vida, adornamos las playas con el polvo de lo
que fue ceniza. La ausencia era niebla y pecado. Repetía el tiempo nuestro destino en la
orilla de una piel, un día que su sed era indecible.

Del libro inédito Un grito en el arca

Isolda Dosamantes (Tlaxcala 1969). Académica y poeta. Ha publicado Halo del Alba (2005), Gótico
Florido (2001), Altura Lustral (2001), Utopías de Olvido (1997), Bacalar Sueño de Agua (1995). Ha sido
incluida en antologías como Para tu exclusivo placer (2007), Antología Internacional de Poesía
Amorosa, (2006) Eco de Voces (2004), Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica. Pícaras,
místicas y rebeldes. (2004). Actualmente es catedrática del CEPE-UNAM campus Taxco.

JENNIFER RATHBUN
INVISIBLE

Tan sólo tomé la pluma
y brotaron las palabras.
Me dijeron frívola, ingenua,
(hasta me acusaron de caliente
“cualquiera pensaría que no te cogen”)

284
otros guardaron silencio
(cómo decir algo tan prohibido)
por qué no entiende el mundo
las profundidades del sexo femenino
no soy la virgen, la madre, la diosa,
la esposa, la maestra, la traductora
ni tantos sustantivos y adjetivos
que emplean los demás al describirme
pues siempre dejan de lado
el de mujer que siente
que ama
que opina
mujer que es mujer
mujer - mujer
y cuando me paro enfrente a los demás
ya no me ven
necesitan que una máscara me encubra
para fingir amarme.

COATLICUE

Mujer me vieron
y me impusieron la penitencia de barrer
de prostituta me acusaron
y quisieron con sus manos privarme de la vida
me nombraron diosa
y me encarcelaron en una piedra
me proclamaron historia
y me guardaron en un museo

ya no sé
cómo escapar ahora
y no regresar a mi pobre destino de mujer

Jennifer Rathbun es profesora de español y letras en la Universidad de Ashland, en Ashland, Ohio. Se
doctoró en letras latinoamericanas en la Universidad de Arizona, con áreas de especialización en el teatro
argentino contemporáneo y en la literatura mexicana de la frontera. Es traductora de poesía mexicana de
la generación de los 60. Sus traducciones aparecen en revistas tales como International Poetry Review,
Prism International, Puerto de Sol, Terra Incognita y The Bitter Oleander.

JORGE SOUZA JAUFFRED
SUSANA

para Susana Chaurand

Tu memoria es eterna.
La imagen que ha construido tu mirada revela su secreto con ojos apagados.

La verdad y la luz, lámparas verdes, arden en tu costado como pájaros; hay en el fondo

285
una mujer que habla, una sonrisa que nombra los objetos, una locura que teje
sabiamente los intersticios de la noche humana.

La imagen del retrato deletrea un alfabeto que entierra sus instantes bajo la cáscara del
cuerpo.

Y en la superficie la sabiduría rescatada, sustraída a esos seres que han dejado caer su
aliento como una hoja de la vida.

El toque es doloroso y suave, se agudiza el oído sobre los labios del encuentro, un
rostro, una mirada, un cuello, unos ojos que buscan su mirada para ordenar el caos.

Nada es jamás la misma historia, pero tú la repites, la encuentras como las manos de un
vegetal ansioso, sobre las aguas tristes, más allá de los lindes.

Y yo pregunto qué es lo que perdiste. ¿En dónde está la luz equivocada que durmió
sobre ti y dejó su ceniza sobre tus párpados?

¿En dónde aquel destello que hirió con su saliva tu costado? ¿En dónde aquella voz que
buscas sobre la desnudez, entre hojas secas, en la mancha de augurios que se fueron?

Siempre la suavidad como una plaga, como una seda muerta, siempre la suavidad
cansada de quien llora, de quien llovizna sobre la estela de la virginidad perdida.

Tu memoria es eterna: en tus ojos se nombra el corazón, el círculo encendido

la muñeca que siempre quisiste conservar.

Jorge Souza Jauffred, Guadalajara, Jalisco, México. Poeta con alrededor de diez libros publicados.
Ganador de importantes premios nacionales de poesía. Periodista y promotor cultural.

JULIA OTXOA
POEMA CARTA PARA LOS DÍAS MUDOS

Crees que estás perdida en la oscuridad y sin embargo has llegado al lugar que
buscabas. Tensión máxima del sabueso que propicia paradójicamente tu ceguera. No
puedes moverte, pero en esa parálisis, en esa imposibilidad avanzas en una nueva
percepción, pero que, ofreciéndose tan diferente de cuanto conoces, no aciertas a
nombrar y respiras niebla y noche sin traducción posible. Hallada la curación, la
confundes con la fiebre; encontrado el cobijo, te lamentas por su ausencia.
¿Y que hay en esa oscuridad sino un lenguaje que se niega, un extrañamiento, un
estallido continuo de silencio y derrumbe?
Sin embargo recuerda la Física refiriéndose a la caída de los cuerpos; que durante la
misma, la resistencia del aire modifica la ley al conllevar variantes dependientes de la
materia que cae. Y que como la Tierra se mueve, el descenso no es exactamente vertical
sino que se desvía ligeramente hacia el este en el hemisferio norte. El Este, también
llamado Oriente, punto cardinal en el horizonte por donde sale el sol.
En tu mudez tiene lugar un ciclo de prodigios de los que no eres testigo, su
manifestación te esquiva. Encerrada en la visibilidad del afuera, no puedes acceder a tu

286
interior, permaneces a la intemperie y quisieras estar dentro de ti para nombrar lo que se
niega a ser dicho, ese humus de silencio que fermenta en ti y nunca antes te había
visitado. Su presencia te excluye de la narración del mundo.
De pronto el afuera y el adentro son el mismo enigma. Tiempo que debe adivinarse a
través de una descripción ambigua que resbala en la fatiga de los diccionarios.
¿Dónde encontrar lo que ni siquiera se sabe si tiene existencia? ¿Dónde la palabra que
refleje?
Perder el lenguaje para hallarlo.

HARTA ESTOY DE REPETIRLO

Harta estoy de repetirlo en todas las embajadas, Soy Camile Godan, traductora atípica,
hasta el extremo que bien podría tener al menos cinco piernas y doce manos, todo un
concierto en sol mayor para un número indeterminado de cabezas.

Julia Otxoa, España. (San Sebastián – Guipúzcoa 1953) Poeta, narradora, entre sus obras los poemarios:
Composición entre la luz y la sombra; Luz del aire, en colaboración con el escultor Ricardo Ugarte,
Centauro; L’eta dei barbari; La Nieve en los manzanos; Al Calor de un Lápiz; Gunten Café ; Taxus
baccata ( Con dibujos de Ricardo Ugarte );y La lentitud de la luz. Y los libros de relatos Kískili-Káskala;
Un león en la cocina; Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee;. y Un extraño envío. Su obra ha sido
traducida a varios idiomas y recogida en diversas antologías de microficciones en España y América.

LAURA YASAN
EVA TEST

de mujer a mujer ¿cuál fue la clave de tu éxito?
el arte de negar pasó de moda
y hay que ser más que una rubia tarada
para creer que las serpientes hablan
de mujer a mujer ¿cuántos adanes hubo?
lo del pecado se complicó
tuvimos que inventar el matrimonio
tuvimos que inventar la esclavitud
de mujer a mujer no te perdiste nada
ahora hay una ropa que es divina
y un millón de productos para el lavado
es un plan imperfecto
¿creías que lo tuyo fue traumático?
la inquisición nos prendió fuego
no han entendido nada
no hay escuelas para perder la juventud
la manzana fue siempre un fruto popular
de mujer a mujer
eva es tan tarde

que el latex nos ampare

del libro “la llave marilyn”

287
LA HUELLA DE SUPIE

somos esa mujer
la llevamos revuelta en la mirada como un vestido sucio
no hay manto que la abrigue
agua para la tierra partida de sus labios
o vergüenza posible para su vello púbico
somos esa mujer con sangre en las encías
y todavía estamos bajo el agua
la tendremos cerrada contra el paladar
quebrada de fatiga en el cemento
la somos cada noche tragando leche tibia
en el tazón crispado del insomnio
cada banalidad
mundial de fútbol
somos la huella de su pie
y estamos bajo el cielo
las muñecas atadas a la espalda
brasa de cigarrillos en el vientre
no habrá silencio para nadie
la oiremos suplicar
gemir un llanto que jamás escampe

somos esa mujer
ya no amanecerá bajo la tierra
del libro Loba negra
Laura Yasan nació en Buenos Aires, Argentina, en 1960. Publicó Doble de alma (poemas, Tierra Firme,
1995)."Cambiar las armas (poemas, Botella al mar, 1997), Loba negra (poemas, La bohemia, 1999 y
Edit.Educa 1999), Cotillón para desesperados (poemas, La bohemia, 2001) , Tracción sangre (poemas,
La bohemia, 2004) y Ripio (poemas, Grupo Editorial latinoamericano, 2007)Loba negra recibió el Premio
Unico de Poesía EDUCA, Costa Rica, 1998, y el 3º Premio del Fondo Nacional de las Artes, Buenos
Aires, 1998. Cotillón para desesperados recibió Mención especial del jurado en el IV Premio
Internacional de Poesía Ciudad de Medellín, Colombia. Su poemario inédito la llave marilyn ganó en
Cuba el premio Casa de las Américas 2008.

LETICIA CORTÉS
UNA MUJER ROTA

una mujer se arranca las alas sólo por el gusto de estar rota
una mujer se rompe sólo por querer ser siempre niña
L.C.
Una mujer rota
tiene adherida su voz a un destello de bala.
Tiene una matriz
llena de huecos.
Una pedazo de mariposa.
Plexo solar asfixiado.
Tiene roto
el rostro y roto el pasado
que se construye cada noche
que se arremolina en la distancia.

288
Fractura de ósea pared.
Se quebranta
porque el agua se vuelve imperfecta.
Porque odia la sangre.
Se rompe
porque los hisopos se llenan de ácido.
Porque los hisopos se llenan de nombres de Él.
Porque la enfermedad la llena por completo.

Una mujer rota llora el silencio de los pájaros.

Llora la eternidad del árbol que se levanta en la caída.
Siembra un matorral de aves.
Siembra un dolor que se asemeja a su risa desgastada.
Rota ella y roto el verbo que la hizo mujer.
Amplia la sala que la guarda.
Amplia la pared blanca que la abriga.
Amplio el refrigerador y frío que la abrasa.
Nombre de mujer rota no identificado.
Nombre sobre la plancha que asemeja los brazos de un hombre.

Una mujer rota
guarda en el corazón
los sonidos violentos del vacío.
El eco de la mirada que le daba vida.
Tiende la mano en la distancia
y su vuelo es un soplido de colibrí.
Aleo que retumba en el río que la recuerda.

Hubo una vez
una mujer
que nació del agua y de la tierra.
Una mujer
que tenía en el ombligo
clavado
un girasol.
Y fue jardín de altura y de luz.
Y ahora
rota mujer
tiene fracturado el llanto,
Torre de Babel es su vientre,
atadas las manos y medias de red.
Serrados los ojos y enferma la serpiente que duerme.
Rota de sustantivo y de hambre,
de libertad arrebatada.
Rota mujer no identificada
ha olvidado su origen.

Leticia Cortés, Guadalajara, Jalisco, México. Nació un viernes lluvioso de agosto.Cada día busca la
manera de repararse.

289
LORENA ESTEFAN
ROPAJES

Mujer, es inútil rezarle a la inercia,
ya no eres marioneta de lo estable.
Alguien teje tus pasos sobre
el mantel nuevo de tu sueño.
El azar abre tus brazos,
no entones tu rezo contra el destino,
deja como un vestido viejo
la mansedumbre.

HEMBRAS

Delante de la tierra va la mujer, es la
única manera de aprender la luz.
El cemento umbrío intenta crear
el vacío;
ellas van a tientas con una mano,
con la otra inventan la risa.
¿Qué cocinan la mujer y la madre tierra?
Mixturas de especias, de alquimias
en el fuego del amor inevitable,
guerreras del insomnio cosen labios
a la sombra,
con las manos tocan el agua, mueven
el espejo lunar.

Lorena Estefan, Historiadora de Arte. Colabora en periódicos y revistas del Estado de México. Fue
Directora del Museo de la Estampa en Toluca, y coordinó algunos festivales de cultura, como el de
Quimera, en Metepec.

LOURDES DE ABAJO
INTERIOR FUGA

I.
Digo hendidura
cuando digo mi nombre.
El hueco que me forma.
(la roca)

II.
Miras
la piedra húmeda
el pájaro
en la torcida rama.

290
Siembras piedras y pájaros
como vocales rotas.

III.
Salgo de mí.
Me reencuentro en el río.
A salvo entre las aguas
que beben de mi cuerpo.

IV.
Un espejo refleja
la sombra de mi sombra.

La araña
teje
hilos que se deshacen.

V.
Busco mi identidad.
Más bajo
no se puede.

(Del poemario Aniquilación mía, inédito)

Lourdes de Abajo (La Bañeza, León, España). Profesora Superior de Piano. Miembro de AEN
(Asociación de Escritores Noveles). Ha participado en encuentros poéticos y recitales. Sus textos
aparecen publicados en revistas especializadas como “Dulce Arsénico”, “Poetas del Mundo”... Ha ganado
el primer premio en el “VI Concurso poético José Zorrilla 2008”. Actualmente prepara su próximo
poemario Aniquilación mía.

LUCÍA ROSA GONZÁLEZ
LA MUJER DEL RÍO

Ante tus ojos la mujer del río.
Su historia empieza por un beso,
un beso que se alarga hasta los hierros.
Allí mueren los labios.
Es negra como un cuervo
la cueva oscura que la atrapa.
Con paso de caballo bravo,
deseada y terrible,
abre la puerta del armario
y coge un libro viejo.
Finge que lee.
Pero va más allá de las palabras,
del pensamiento lógico.
Y dentro del armario abre otro armario.
El pelo del abrigo que acaricia
está frío. Reposa frío el frío.
No están los gatos muertos.

291
El musgo crece, en las paredes crece.
El mundo de la cueva se reduce.
Es aire consumado.
Mientras tanto, ¿quién te ha traído aquí,
al suburbio salvaje de las gatos
que ocultan sus garras entre las rosas?
¿Existes realmente?
¿Quién salvará tus labios de los hierros?
¿Ves lejana una estrella?
Me coges de la mano para entrar.
La puerta de acceso es estrecha.
O tú. O ella. O yo.
Hay alguien que vigila.
Burlemos al vigía.
Fuego para sus ojos vigilantes.
Viene hacia nosotros la estrella
callada como soledad.
¡Que entre fugaz en esta oscura cueva!
La soledad es bienvenida.
Bienvenida la estrella.
Dice que no nos ve.
Decimos que no la vemos a ella.
Nos ha permitido entrar en un mundo
de estrellas ciegas.

Ante tus ojos la mujer del río
acaricia la estrella
que silenciosa espera
y abandona la tierra.
En la cueva del tiempo
una flauta de musgo suena.

Lucía Rosa González (1954, Canarias, España). Profesora de Lengua Castellana, ESO. Libros
publicados: Poesía: Casta de rosas ausentes (Caja Canarias, 1995), De dónde el vuelo (1998) y Sueños de
qué mundo (Ed. La Palma, 2003); Teatro: Otro son, otra danza (C. C. P. Canaria, 2001), Teatro infantil:
Adónde van las brujas. Cuentos infantiles, Ed. Interseven: Donde el volcán nace y La niña de pimienta
seca (2005); Javier es una estrella (2007) Ha obtenido el Primer Premio de Teatro “Santa Cruz de La
Palma”, 1991. Mención Especial en dicho certamen en 1992. Premio de Poesía “Pedro García Cabrera”,
1994. Finalista del Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Santa Cruz de La Palma”, 2000, certamen
que se convoca cada cinco años. luciaroyster@gmail.com.

LUCIANA A. MELLADO
SANGRE

La niña sangra y en hembra la transforman
y el juego se suspende sin pausa y sin aviso.
Despiertan sed sus nuevas humedades
y la arena es barro en sus manos aún torpes.

Los perros domésticos hociquean su sexo
intolerantes al disimulo de una sangre

292
que cambiará de color en cada parto.

Los ojos de la niña se espesaron
ya no ve ramos de transparencias en el aire.

Y YA ENTRADA LA NOCHE

Y ya entrada la noche cuida el lenguaje
como se cuida a los hijos enfermos o a la madre débil.
Aprende a ver en la oscuridad verdosa de sus noches
silencio que aplaca la costumbre reverberante del espejo
que le devuelve su imagen y el sonido de la ropa
que hoy nadie quita ni espera.

-Ningún perro puede morder su propia cola-, piensa
y entonces se equivoca y sale al mundo
porque cree que está sola
porque cree que conoce la naturaleza de su deseo,
mundano afecto inenarrable hacia los otros.

Si soñar la liberara un poco soñaría
que muere en un cadalso
que se eleva con los brazos abiertos
como quien va a volar y vuela.
Pero soñar ocurre con voceos entrecortados,
presentimientos de una aurora que se resiste, batalladora.

Nadie muere en la víspera le dicen en su sueño
pero ella advierte al despertarse el repique de unas llaves,
su golpeteo incesante en los rosados dedos
de un verdugo impiadoso.

(En Mellado, Luciana. Las niñas del espejo. Bs. As. Botella al mar, 2006)

Luciana A. Mellado (Capital Federal - Argentina, 1976). Poeta, docente universitaria y crítica literaria.
Cursó la Maestría en Literaturas Latinoamericana y Española en la Universidad de Buenos Aires. Ha
publicado los poemarios Las niñas del espejo (2006) y Crujir el habla (2008). Sus textos poéticos y de
crítica literaria han sido editados en revistas de Argentina, Chile, Venezuela, España y Nueva Zelanda.
Coordinadora de talleres de escritura para niños y adultos. Recibió el Premio Academia Argentina de
Letras (2000) y obtuvo las becas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (2000) y del
Fondo Nacional de las Artes (2006). Vive en Comodoro Rivadavia, una ciudad de la Patagonia argentina.

LUISA HELENA CALCAÑO GIL
EL TIEMPO EN EL LABERINTO

Un llamado a tiempo cuando el sueño se transforma en pesadilla. Campanas del templo
maternal asediando el viaje. Un péndulo de soledad en una fuga irrevocable de la vida,
en un curioso artificio para las pompas de la aniquilación y el caos. Un antídoto secreto
para la despedida.

293
Un llamado maravilloso al cotidiano encuentro con la vida. Rutina con olor a café y
sabor a buenos días. Un sistemático tic tac preciso, eficiente y exacto. La simetría de la
costumbre, el hábito y la obligación en el ascetismo estoico de la rutina y el trabajo.

Adherido a la piel para calibrar la amarga corriente del hastío y la ilusión perdida en el
vacío. ¿Cuántos minutos necesito para olvidar el resplandor que ciega, y así matizar la
agónica insistencia de los riesgos sobre los riesgos? Un transplante cotidiano para
evaluar el desasosiego y los límites espirituales imposibles ¡Como aquilatar la obsesión
por el vaticinio! ¿Como medir la tozudez y temeridad en las hazañas? Un reloj de arena
para mediar la alegría caprichosa del ocaso, una incierta sonrisa del alma triste y
percibir la continuidad de la vida.

Un reloj para hacer un compromiso con la luz de Reverón y La Lengua Sucia de Uslar
Pietri. Una máquina que invite al sueño de la muerte de Quevedo, que permita buscar la
luz y la sombra, lo maravilloso y lo esotérico, las empresas riesgosas e inciertas y los
peligros de las noches sin luna. Una clepsidra adherida a la piel para encontrar el ángel
de Patricia Guzmán y olvidar la precaria agonía de una familia.

Un lúdico proyecto para ver la vida y el sueño, medir un ritual aniversario y percibir la
puerta abierta por donde debo pasar para encontrar un ruiseñor con un tiempo dislocado
y desmoronar los goces de la memoria. Un reloj que permita la desmesura, teja y desteja
la vida y permita ver una encrucijada que parece abierta. Ahí, donde está la rosa de la
rosa, y pueda llegar a ver la luna sangrienta de Quevedo.

Una máquina que mida el tiempo sin medida, y permita decir hoy es mañana y es ayer.
Un reloj que verifique el tiempo en el laberinto donde vivo la vida que no es mi vida.
Aquel reloj de la tarde de septiembre del 2005, donde Armando Rojas Guardia quiso
que fuera poeta, y así vivir para encontrar el poema. Una máquina que mida el sueño y
permita el tiempo donde nada puede ocurrir, y se suceda la aurora y el poniente, y en
forma continua pueda volver a soñar lo soñado y los rostros no pasen como el agua. Una
máquina para estar siempre presente todos los nacidos del mismo vientre cuando la
noche abre o cierra el día.

Un tic tac que mida mi locura.

Luisa Helena Calcaño Gil. Nació en Caracas, Venezuela, Licenciada en Sociología en la UCAB (1966),
Postgrado de Urbanismo, UCV (1971) y Postgrado de Transporte Urbano, USB (1989). A partir de el año
2000 se incursiona en el género literario motivada por los talleres de poesía y ensayo de Armando Rojas
Guardia (2003/2008) y el Taller de Periodismo y Memoria de Milagros Socorro (2004). Tiene en forma
inédita un libro de poesía ¡Salvar la Rosa del Olvido!, y un libro de crónicas comprometido para su
publicación (Amistad a la Intemperie) en torno a la vida de Armando Rojas Guardia y la página
electronica Rostros Urbanos.

MAGDALENA AZABAL CASARES
DECADENCIAS

Las décadas se suceden, de un suspiro,
la paciencia se transmite
como el viento suave sobre las olas,
las ilusiones se puntualizan,
cada año, en este instante.

294
El corazón se apaga en la ilusión,
la vida da ahora pavor,
como si fuera el último aviso,
y un presente de instintos
se entrecruza en el camino.
Narración continuada de hechos
dan cuenta de lo vivido,
por cada destino que ha partido,
los de aquí o los de allá,
los amantes, el marido,
Feroces estados nos atan,
el miedo, desatinado poder,
y vergüenza y elocuencia.
Son todo uno, los mismos sueños,
y lo perdido en una sinrazón.
Pero la vida, con pasos lentos,
nos lleva de la mano y arrastrando.
Las décadas se suceden,
sin tiempo, a un punto oeste,
en un simple tris-tras premeditado
donde la sustancia se hace eco
de un final más pequeño.

Magdalena Azabal Casares. Cudillero, Asturias. España. Escribo poesía desde los siete años, soy
autodidacta. Pertenecí durante cuatro años a el taller literario de Tino Pertierra. Dentro del taller publiqué
un relato corto, un cuento infantil y varios poemas

MARCELO FAURE
NO PODÍA ESCRIBIR

Ella suspiraba sus palabras quietas
Pájaros pequeños con miedo al abismo
Ella masticaba [rumiaba su canto]
Silbando en silencio vocales audaces

Labios consonantes que buscaban manos
Como descifrando un mapa enterrado
En un cuerpo hastiado de buscar respuestas
Ella ya podía buscarse [en su tiempo]

El destino quiso que el lápiz viniera
Y la voluntad de agarrarlo con fuerza
Cosa del derecho [o cosa fortuita]
Ella masticaba rumiaba sus letras

Su nombre en la hoja [también de sus hijos]
Su historia en el cuerpo

Ya podía escribir [demiurga en silencio]
Ella sonreía como niña buena

295
Que una vez [muy lejos] quizás deletreaba
Yo quie-ro [yo soy] yo pue-do.

Marcelo Faure es educador. Hoy vive en la provincia de Entre Ríos (Argentina) y ha participado del
programa de alfabetización de adultos “Encuentro”. Tiene publicados libros de poesía e historia regional.

MARÍA CRISTINA RAMÍREZ
SOY TODAS Y NINGUNA

Soy todas y ninguna
mantel bordado
atenta al pan de cada día
ausente de cordura
insumisa al dedo acusador.

Soy ellas
asesina de soledad
ignorante de los ciclos y las lunas
que acechan a cada traspiés
para hincar el colmillo en carne viva.

Soy todas y ninguna
nadie carga mi peso rancio sobre la espalda
el grotesco fulgor
y todas tienen hijos y deshijos
y el tobillo resquebrajado.

Soy el goce lento de trotar en el amanecer
el agua tibia entre los dedos
de reír a carcajadas de todas
y ninguna sabe de mis síncopes
de mis suicidios lentos.

Y todas sabemos que morir es cosa de todas.

María Cristina Ramírez, Guadalajara, México. Autora del poemario La gota justa de agua, coautora de:
Verbo cirio I, Memoria del Relevo, Agenda-diario-antología 2006. Premio de poesía ITESO 2002.

MARIA ISBELIA ALCALÁ
MISIONERA DE LA PALABRA

Inciertas y oscuras nubes del tiempo
todo está claro:
lo intuyo,
lo siento,
lo palpo,
lo veo,
lo oigo.
Siento el punzante dolor

296
de la impunidad en mi piel
Sombras que amenazan
insistentemente a las luces.
Humos del ansia
que persiguen en último momento
orificios de salvación
Pesadilla colectiva
que expresa los temores
difundiendo el sentir
con miles de voces
Goterones del cielo turbados
y silencio cómplice
contando minuto a minuto
el tiempo inexorable.
Momento de la idiotez humana
al pase de la cuchilla
Torres portentosas derrumbadas
voz que se apaga
selló los labios de las campanas
Bajo las alas rotas, la mujer
Estrellas eclipsadas.
Mordaza de ellas
¡Oh hombre vano! ¿Cuánto importaba?
Constructor de libertad ¿Quién dijo?
En sus espaldas, la joroba
quedó el silencio oxidado del encierro
callado de voces
al ocaso de su asombro.
La intolerancia,
la indolencia,
la ingratitud
lleva a las bajas pasiones
en otras deja penas en el alma.
Autoritario silencio
terminó con sueños, fantasías y gloria
dejando caer sobre ellas
la lápida de plomo
se sienta el mundo huérfano de sus palabras
y el terrible silencio de las almas.
Al disolver mis tintas
en los derechos irrenunciables
pido un himno de redención
A la mujer que es Venezuela
Misionera De La Palabra.

(Dedicado a la Mujer Rota de Radio Caracas Televisión – Venezuela)

María Isbelia Alcalá.

MARINA TAPIA PÉREZ

297
MUJER SIN CELESTES

Limpiando la casa de señores lunas
triste es la suerte
la fama la figura de la clavada al suelo
y al mueble con espejos.
Ella va con su cuerpo removiendo los barros
porque para sacarlos
ha matado su orgullo con olores
ha sepultado el sueño de su vientre.
No me entendáis con útiles de aseo se comprende el poema
vivido de mujer sin celestes.
¡Qué juego de tijeras de imágenes
de verdes papelitos de la comprase han abierto a las manos
tantas manos! Yo discutí unas veces con la araña
y los mosquitos para que se marcharan de los pulcros rincones
que vaciaba de polvo y de vida.
quería ver las aguas jabonosas
salirse por las casas
jugar con las burbujas
detener el lamento de la escoba en el suelo
alargara
cortar esa rutina. Dolorosos los cristos de mujeres cristales
de las evas fregonas
de las vírgenes ropas
de las madres distantes.
Entre sus hijos y ellas hay un espacios
anto crudo hay un parir de pieles trabajoso.
Hoy llora despacio despacito como pasos de hormigas
por los cuartos...pensando que la luna que mira
quizás la hará más blanca,
mientras va por las casas
aclarándolo todo.

(Libro: De Raíz. Voces de mujeres en torno a la inmigración; de la editorial Horas y Horas. 2003)

CUÁNTOS

jueces
padres
sacerdotes
viven en mí
cuántos carceleros.
Hasta dónde sin ellos
llegarían mis alas
Cuántas desde mi ser volaran
cuántas.

Marina Tapia Pérez y soy coordinadora del grupo: "Compartir Poesía" de la Fundación Entredós de
Madrid. Desarrollo diversas disciplinas artísticas con la idea de que existe una comunión entre las artes: la

298
creatividad. Nací en Valparaíso, Chile y llevo viviendo en Madrid ocho años. He publicado en revistas
como Duoda y en el libro De Raíz,de la editorial Horas y Horas.

MARLENE VILLATORO
DESPRENDIDA DEL AIRE

Desprendida del aire
entrando y saliendo del espejo
redujo a precipicio el corazón del cosmos
confundida cayó en eterna sed errante
cayó en las edades del tiempo
en la tierra quemada por los años

Mujer
en la cárcel infrahumana
burla de todas las miserias
parodia interminable del castigo
estanque poderoso
adentro de la noche trasnochada
entre rejas que pierden los contornos
como el ojo que ahora la vigila

Silenciosa en el oscilar del péndulo
nunca la que fue en la imagen del agua
escribe en el desierto
con el alma de la astilla
sobre su piel que se hizo piedra
en el ritmo luminoso de las horas

Ahora
en la orilla del vértigo
grita para detener el caos
y la vida aprisionada en la pecera del instante
conduce su ademán de luz
sobre las costras del mundo.

EN EL LUGAR DONDE SE TRENZA LA COSTUMBRE DE LOS DIAS

En el lugar donde se trenza la costumbre de los días
una mujer amontona sus pasos
ahí van desnudos los pies que perdieron el camino
arrastre
sin sentir otra cosa que su piel indócil

Toma la reciedumbre de la vida para quemar lastres
busca memorias de donde surgen transparencias
espejismo vibrátil en que sus pasos cruzan el puente.

299
Marlene Villatoro, Chiapas lo. de agosto l949, es Lic. En Artes Escénicas, tiene estudios de lírica
moderna y letras hispánicas; ha publicado los libros: Pensamientos, l979; Gotea la Vida, l988; Estigmas,
l993; Percepciones, l994; La culpa delorigen, 200l; Ofrendas y cascada,s 2003. Premio Internacional
José Ortega y Gasset l995 por su obra Percepciones.

MARY ACOSTA
MÁSCARAS ALTERADAS EN EL ESPEJO

Mírate,
asómate al fondo de tu dorado espejo.
Busca derrotar tu ceguera,
salvadora de temblores vivenciales,
de noctámbulos y tenues horarios agotados,
de vertiginosos tiempos al borde del abismo.
Embellece los pasos dolorosos de sombras pisoteadas.
Penetra con tus ojos de radiantes luminarias
encandilando a la ceguera en derrumbe,
que se desploma sobre cáscaras reales,
ocultas asimétricamente en alteradas máscaras
amordazadas de presencia.
Rayos X de rostros en óvalo se turban,
marchando fugaces hacia el desierto final
donde serán liberados por un nacarado cristalino.

MI SOMBRA EN PIE

La razón resbaló cayendo al vacío,
y en pie se mantiene solo mi sombra.
Devora los rayos tornasolados del sol,
mientras el mundo pasea por mi costado,
y en pie se mantiene solo mi sombra.
Bebo la energía mágica y la soberana belleza
de un sabio pueblo desfilando ante mi,
mientras en pie se mantiene solo mi sombra.
Comprendí que en surcos,
la tierra es amante de los siglos
y que estatuillas frías abrigan con la historia
sus áridas manos.
Y en pie se mantiene solo mi sombra
clamando por la cordura,
distinguida sacerdotisa, que lucha por beber
la savia de una existencia.

MENSAJERA DE LA OSCURIDAD

Perdí la señal de la cruz
de
mi

300
misma,
tras cementerios de olvidos.
Entre musgos de tristezas
enterré
arrugados
silencios,
saqueadas caricias de raíz
y el polvo diario de un
límite
ciego,
que a tientas humedeció venenos
en la abismal garganta de los sueños.

Mary Acosta Escritora argentina/española, Promotora literaria y Coordinadora de eventos literarios /artístico-
terapéuticos. Nominada por The American Biographical Institute como “Mujer del año 2002, 2004 y 2005” USA.
Candidata para el “Diploma Masters”, de la Academia Mundial de las Letras, y Miembro del Departamento de
Nominadores de Mujeres Profesionales de ABI (USA, 2003). Premio Internacional aBrace, Uruguay (2006) Premio
"Jorge Luís Borges" otorgado por Georges Zanun Editores ( 2007). Representante del Mov. Internacional aBrace
(Uruguay ). Miembro y Delegada en Promoción Cultural para IFLAC. Representante en Argentina de Casa del Poeta
Peruano (Lima – Perú). Participa en más de 50 antologías (Nacionales e Internacionales). Poemarios publicados:
Mensajes del corazón (1996), Bajo el ala de un ángel (2002) En brazos de dos lunas (2004) Poemario y CD Ceguera
en el espejo ( 2004).La república de los tristes (2007) Posee dos libros inéditos: En la piel de Paulina (poesía) Haikus
al natural (Haiku) poemasdemary@hotmail.com poetamaryacosta@yahoo.com.ar.

MELBA GUARIGLIA
MUJER I

Hay cinco letras
tendidas en mi falda
palabra íntegra
nacida de un cuento.

Ajenos la quebrantan
cada día
silencian el filo de su trova.

Tú la reconoces
la nombras
dibujas su contorno
la reescribes en el muro más sólido
la llamas.

Tu abrazo es nacimiento
memoria
escritura sagrada
de miles de palabras
idénticas.

MUJER 2

Una mujer lee cartas

301
en el vano del insomnio
pasatiempos en punto de cruz
desvela.

Cada noche sella la puerta de su casa
derrama letras
en paredes como lápidas.

Ama todos los días
las flores
los libros
el amor
aprende a destejer ausencias
a columpiarse en brazos de la tarde.

El cielo en espejo asoma
su árbol iluminado por un bosque
y espera
mientras escribe el diario de un sueño.
Melba Guariglia nació en Montevideo, Uruguay. Escritora, periodista, asistente social. Residió en
México desde 1978 hasta 1986. Tiene los siguientes libros de poesía éditos: El sueño de siempre, México,
1984; La casa que me habita, Montevideo, 1986; A medio andar, Montevideo,1987; Señas del derrumbe,
Montevideo, 1991; Oficio de ciegos (Segundo Premio Nacional de Poesía Inédita y Mención Édita en
concurso del Ministerio de Educación y Cultura uruguayo),1998; Sublevación del silencio, Universidad
del Estado de México, 2000, Entredichas palabras, Montevideo, 2008. Integra diversas antologías de
poesía, un libro colectivo de cuentos, Round de sombra, Universidad Autónoma de México, y algunos de
sus poemas han sido musicalizados y traducidos al francés en el CD Siempre volver, por el cantautor
franco-uruguayo Ruben Orlando. Dirige Ático Ediciones y es fundadora y ex Presidenta de la Casa de los
Escritores del Uruguay.

MICHEL RIQUELME
PARA CELEBRAR TU ÚNICO DÍA

Qué es ser mujer
Preguntó
Simone de Beauvoir
Dame respuesta
Que no
Haga alusión
Al útero, la vulva
Parir, servir
Bonita, señorita
Esas
Las aprendí
En casa y escuela

Las veo repetidas
Cada ocho de marzo
Después
De las noticias

302
Que anuncian
Quince femicidios
En lo que va de año
Desigualdad salarial
Entre papa y mama
Publicidad
De la modelo
Que se desnuda
Por dinero
Hoy
Mandan las faldas
Pero no importa
El falo esta en la cabeza

Regálenme chocolates
Regálenme flores
Háganme mujer
Con la varita mágica
Que decidió
Que puedo
Hacer, tener o ser

Michel Riquelme (1985) Chillán, Chile. Activista por el reconocimiento de los derechos humanos de las
personas transgéneras y transexuales. Integrante del colectivo trans lésbico feminista Paila Marina
(Santiago, Chile) y la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad (Rancagua, Chile)-

MILAGROS QUINTERO
LA SOLEDAD EN COMPAÑÍA

La soledad mutó sus risas
El viento tibio la llenó de silencios
Se guardó la tristeza para después
No había tiempo
El trabajo fue un refugio
En el desamor aceptó la ausencia en compañía
Actuaba
Simulaba
Vana ilusión de estar acompañada en soledad
Se enfermó
De frustración
De miedo
De Rabia
Se vistió de acero
Se engañó, engaño y fue engañada
Un día se encontró a si misma
Llorando
Se abrazó
Se llevó de la mano
Mejor la soledad absoluta a la soledad en compañía

303
La certeza de estar sola
Despertó
Aun había tiempo
El rompecabezas de si misma
Las piezas seguían allí, espiándole.

Milagros Quintero. Soy venezolana, Licenciada en psicología, trabajo como consultor Organziacional y
en mis ratos libres dicto talleres a quien me quiera escuchar. Escribo, realicé un taller sobre escritura
creativa en la casa Romulo Gallegos.

MYRIAM SOLAR
PROTOCOLO QUIRÚRGICO QUE GUARDA LA SUERTE,
RUMBOS Y COMETAS

I
Por una vez la tempestad corteja la reflexión de los espejos
que devuelven luz para el invierno
y las tardes enfermas que hicieron esquirlas su pálido rosa
horas después la inquisición entra a codazos
por la brillantina de mi pelo
y marca mi cabeza como a un animal salvaje
que ha de ser decapitado.

( Se deshace mi tocado y hay luto:
por si esto es la muerte.)

A su sombra la suerte, rumbos y cometas
poblarán su longitud de bruma
y en el punto venoso de la cabellera que asoma
debutará la urgencia del viento
en que aliviar
su cadena perpetua su agujero negro su raza

caudal que va a sobrevivirme por nimbus y cirrus
un invierno más a la deriva
entre desmanes de mi cuerpo
que no se puede ya salvar
y una vez muerto otro resplandor
y al despertar dar nombre al secreto canto
que se cría o
esparcir campo a través
el pulso del dolor
que germanos es
y simula estar perdido en lenguas de Castilla
como en algún monte que no tiene ya extensión.

II
Por el linaje de los dioses
y ordalías cosidas a su llanto
interroguemos a la mujer moribunda

304
por dejarse herir en medio de ciervos amarillos después de la cópula
y toros de casta a razón de un corte en la femoral por día

acaso pueda detener el tiempo en su acechanza
espantar el aullido de los lobos
los estremecimientos anudados de la bruma
y hendido el corazón en este mi mayor dolor:
el último al que vengo tal que si no más que muerta
viviría en duelo a la intemperie sus rojos migratorios para dar noticia.
Myriam Solar. Escritora, Artista Multidisciplinar, Músico multimedia, Comisaria Internacional de Arte
Contemporáneo. Licenciada en Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid. Ha
obtenido distinciones artísticas y literarias en España, Italia, Suecia y Chile. Ha participado en
recitales multilingües, festivales internacionales, bienales, Conferencia Mundial de las Mujeres de
Naciones Unidas e Internet. Es autora de Antimateriales en Tierra, Ed. Playor, Madrid, y ha publicado
en revistas y antologías de poesía española e italiana. Es Colaboradora de International Exchange for
Poetic Invention (EEUU-Holanda). Forma parte de REMES y de Poetas del Mundo.
http://literaturacuantica.blogspot.com.

OCTAVIO PEÑALOZA
ORILLA

Soy orilla
A punto de despeñarse
Orilla
Separada del margen
No llegan a mí
Las letras
Beso el límite
Después
Escupo al centro

Octavio Peñaloza, . Guadalajara, Jalisco, México Coautor de Verbo Cirio VI, Memoria del Relevo,
Agenda-Diario-Amtoligía 2005, y del poemario Madrugadía.

RAMIRO AGUIRRE
EVA OFRECIENDO LA MANZANA

Eva ofreciendo la manzana,
Nefertiti peinando su pelo en el espejo del Nilo,
Elena de Troya y las calamidades que la siguieron,
Penélope enloquecida en la espera de Ulices,
La exquisita crueldad de Medusa,
Safo y cada uno de sus versos,
Dalila debutante de estilista,
Salomé y la cabeza de Juan,
Judith guiando al paraíso a Holofernes,
las sabinas pobladoras de pueblos,
Cleopatra y su mundo, Antonio,
los amantes de Lesbia infiel,

305
las amazonas guerreras,
Scherezade una noche más con vida,
Magdalena que amó a Jesús el Nazareno,
la diáfana Beatriz a orillas del Arno,
Juana de Arco defendiendo a Francia,
las Venus de Botticelli,
Isabel la católica despidiendo al genovés,
la Gioconda de viaje,
la Piedad hablando a Miguel Ángel,
la Malinche, mujer de Cortés,
la monstruosa belleza de Galatea y el amor de Polifemo,
Tonantzin Guadalupe cortando rosas,
Dulcinea y su existencia sin saber de Miguel,
las Meninas pintando a Velázquez,
Sor Juana y sus demonios,
Nerval espiando a las hijas del fuego,
Flaubert vestido de Bovary,
Ana Karenina y la novela que habitó,
Marie Curie delineando el mundo,
Frida que supo inmortalizar a Diego,
Evita y su Argentina, que le lloró como es debido,
María de Arandas y sus heroicos veintiún partos,
Marilyn interpretando el papel de Marilyn,
Mafalda y la pequeña Lulú jugando a las muñecas,
la mujer desconocida que arder vimos en su caminas,
Adán buscando su costilla,
¿Y si Dios fuera una mujer? (Gelman).

EVA

Altas bullen en su cuerpo las corrientes
del océano;
un calor en la memoria de su sangre,
fluvial otra piel bajo su piel lleva.

Brillo vivo sus ojos,
arrastra una orfandad un querer
ser habitada.

Perdida va por el mundo
henchido el velamen de su cuerpo.

Zumba
trepida el aire que la envuelve.

Acumulada caricia,
ascua que respira
manzana
anhelante.

306
MUJER MANZANA, NUBE ESTRELLA

Mujer manzana, nube, estrella,
río, estanque, ola, camino;
mujer arco iris,
pozo, flor, miel, semen mineral,
alga, luna, fuego, mar, sol, aire.

Mujer que eres todo y nada.
Dios mujer. Mujer única.

ESTERO VIVIENTE

Estero viviente.
Milagrosa ostra, en tu seno sueve
como canción de cuna, tibia,
me cobijas.
Roja clorofila
predestinada sangre
a mis poros de piedra.
Multiplicado mar
poro a poro me invades
sin remedio.
Húmeda inmanencia de Dios
me levantas
con la fuerza del océano,
me dejas caer
en tu abismo de sudor
y derretida carne.

Ramiro Aguirre, nació en Arandas, Jalisco en l960. Es autor de Huellas en la niebla (Mala Estrella
Editores), Guadalajara, l995; Astillas de Agualumbre (Secretaría de Cultura de Jalisco), Guadalajara,
l995, y Plaga de la tierra (CECA Jal.), Guadalajara, 2005. Fue incluido en las antologías Poesía de
Jalisco del Siglo xx (Secretaría. de Cultura de Jalisco), Guadalajara, 2000 y Poesía viva de Jalisco
(CONACULTA), Guadalajara, 2004. Ha publicado poemas y ensayos en diarios, periódicos y revistas
locales y nacionales.

REBECA MONTAÑEZ ÁVILA
MUJER ROTA

Mujer rota,
tallo quebrado al viento,
lacerada corola,
¿qué astral criatura te apagó las luces
para ocultar en medio del estrago
tu rendido canto?
El hombre te deambula,
excava entre tus ruinas,
demanda tu vulnerada carne;

307
pero nunca se detiene en tu mirada,
ni posa sus labios en los tuyos,
ni siquiera piensa en cómo eras antes
en lejanos días,
corazón de rosa y resolana ...
Mujer rota,
¿en qué mundos siniestros
-alcoba sin aldabas-
aprendiste a blandir injurias como escudos?
si tu vida es cripta
donde el silencio se ahonda
en cada poro,
tu alma un prado sin riego
y la razón un mar innavegable
si el manar de voz
es un fútil intento.
Mujer rota
sin verbo que limar,
nada hallaste en la lectura de Bachelard,
a ausencia te sabe el aire,
sin sol de medianoche en la ventana,
tus ojos densos arrasados de lluvia
y sin poder llorar,
¿qué dolores te encienden,
te arrebatan el aire que respiras?
¿Cuál es la voz que te golpea
cuál, entre tanto fariseo?
¿Y que desprecio enfunda tu mirada
que reniegas del pan y vino amigos?
¿Qué residuo infundado de odios
nos tiras a la cara
para no dejarte ayudar ?
Rebeca Montañez Avila. 46 años, Mérida, Yucatán, México. Narradora y poeta. Cuentos suyos han sido
publicados en periódicos de Yucatán, autora del poemario Niebla entre los labios. Participó con relatos
en los libros colectivos: Memorias de mujeres en Prisión y otros relatos y El hombre que venció a la
Muerte Integrante de diversos grupos literarios virtuales; en la red se encuentra publicada su obra poética.

REFUGIO PEREIDA
AQUÍ ESTOY

Aquí estoy,
cerca de los olmos que extrañan
a sus deshojadas sonrisas.
En esta tierra
los caminos se fisuran
y se debe comer un pan
contra el susto de hallarse
bajo la piel de una bestia que ama.
Aquí estoy,

308
para el árbol tenebroso,
porque me gustan las historias que no tienen final feliz,
porque no diré jamás que soy valiente,
porque al tenerle miedo a la casa de los espejos
entro como si fuera mi casa, quisiera huir
o creer que eso quiero,
y volver al miedo porque soy cobarde.
Y por eso, aquí estoy.

GORRIÓN

Un gorrión juega
sobre el árbol de la mora,
es mi corazón,
frágil flama,
que por voluntad propia,
se alimenta de agusanados frutos.

CARTA DE LILITH

Amado mío:
Toqué las puertas de mi propia carne
y encontré barro y mar para una noche.
No pude seguir las floridas
circunstancias de la sumisión.
Salí del follaje para buscar las trampas,
hallé a una mujer bajo tierra.
Siempre se puede caer más bajo.
Quise caminar sobre los musgos,
en los ríos, en los desiertos,
yo quise enseñarte mis hojas verdes
mis hojas oscuras, mis hojas secas.
Quise mostrarte las nubes,
la lluvia te daba miedo.
Tú hacías vendimia de reproches
en un bosque del que ya estaba cansada.
Qué otro cansancio podía sentir
si no el de tus de frágiles redes.

En los pies me crecen alados cactus.
Me voy.
De tu costilla
vendrá una mujer para consolarte.
Ten cuidado esta vez.
Será carne de tu carne,
metáfora de lo que quieres.

En periplos jugaré noche a noche con el tiempo,

309
seré la luna, la humedad
que acomete a las habitaciones de los casados
para fecundar incontenible, su oscura simiente.

Refugio Pereida. (Ozumbilla, Estado de México, 1970). Estudió Periodismo y Comunicación Colectiva
en la UNAM y el Diplomado en Creación Literaria en la SOGEM. En 1999 con su poemario Silencio
obtuvo el Premio Nacional de Poesía Amado Nervo. Ha publicado De noche, una calle (Praxis, 2002) y
Palabra sucia (La Tinta del Alcatraz, 1998); poemas suyos han aparecido en diversas antologías y
revistas literarias. Fue parte del Consejo Editorial de “Deriva”, Revista de Poesía.

VICENTE CERVERA
LEONA HERIDA

A Fanny Browne (1819)

Me asombra que los hombres puedan morir mártires de la religión. Tiemblo al pensarlo. Pero ya no
tiemblo: me dejaría martirizar en nombre de mi religión.
John Keats

Leona herida
a muerte, por la flecha domeñada
y sin poder de salvación.
Y sin poder más que arrostrar
hasta el último estertor tu sola
fuerza atravesada por indómita
pasión. Voluntad de oscurecer
la luz que asoma es tu rugiente
dignidad, que hace a la muerte
prisionera de tu aliento, e idolátrica
la faz de quien te mira. Cuerpo inmortal,
no requieres la soberbia reflexión
que te eleve hasta el altar
ni la ungida inspiración
de otra ceniza enamorada.
No eres piedra
ni relieve consagrado. Ni la extática
atracción de algún museo. Sólo el cuerpo
que se apoya en su imposible sujeción
del ser que muere y que convierte
sus extremos en su lastre y su lastre
en su poder. Perfil inquieto,
pronta estás a perecer. La faz graba
su gemido, que ya es hielo y todavía
es amenaza y gravidez. En ti pienso
al ver llorar el rostro amado
que está herido por tu herida,
la mortal de tu figura,
ruda flecha encarnizada del amante
en tu agonía y tu altivez.

Vicente Cervera.

310
VIOLETA MEDINA MÉNDEZ
¿TE SIGUES SUICIDANDO?

¿Te sigues suicidando
a diario en el sofá?

en el sofá nuevo
¿te sigues oscureciendo?

Heroica agonía, princesa
heroica,
pero aburrida.

TE ATRAVIESO

Te atravieso
con un clavo
oxidado
largo
de fierro ya amarillo

de puerta grande
de madera
de portal
en que cabían caballos,

Te cruzo,
por la mitad,
en esta pared
y pongo
a tus pies
la palabra

mariposa.

Violeta Medina Méndez (Coquimbo, Chile, 1968) está radicada en Madrid desde 1993, periodista de
profesión. Tiene dos libros publicados: Juegos de Humedad (Endymion, Mayo, 2000, Madrid) y Penta
Gramas (Endymion, Diciembre 2004, Madrid,) Figura en varias antologías y actualmente está en
preparación de su tercer libro. En sus recitales mezcla diversas disciplinas como teatro, danza o
audiovisual.

YOLANDA RAMÍREZ MICHEL
JACINTARIO

Jacinta toma la pluma y mira, a través de la ventana, un árbol de mandarinas
el aroma llega hasta la hoja
y unas palabras gajo escurren por las comisuras de sus ojos

311
En su ombligo
aún guarda canciones que esperan turno
envueltas en varias capas de tinta

De pronto
un pájaro herido entra dando tumbos
cae rendido sobre la almohada,
hay gotas bermejas
en el sitio de los sueños

Las plumas cubren la habitación
como un enjambre

Se van las palabras…

El pájaro sana
el lecho queda revuelto
las sábanas son una acuarela de rosas languidecidas

Jacinta lame sus heridas y toma nuevamente la pluma
Pero hay espuma en la hoja…
y olas en la espuma
y un barco de papel desvariante,
de sus costados chorrea un nombre…
Un nombre, un nombre
una larga cicatriz habitable

El sol ya está besando la tierra
la luna se monta sobre el lomo del horizonte…
con su ojo de luciérnaga atónita
mira a Jacinta
vaciar sus ojos de palabras…

LA ANCIANA QUE SERÉ…

La anciana que seré
Está de luto por mi presente,
trae flores secas
para anticipar
mi tumba

Desde el exilio
donde la niego
me visita
como etnia silenciada

grita desde la muerte
sale de la tierra su voz de vapor

312
una sombra de polvo
viste mis pesadillas
y sus notas sólo denuncian la génesis
de mis gusanos

Yolanda Ramírez Michel. Promotora de Lectura y Maestra de Literatura y Español. Ha participado en
programas de radio y televisión. Ha publicado cuentos, poemas y artículos en varias revistas nacionales e
internacionales. Dedicó su primer trabajo formal a los jóvenes y niños con la obra El gran niño,
electrones de un sueño, publicado por ediciones El viaje. Está próximo a publicarse en editorial La
Zonámbula su más reciente aportación literaria en prosa poética: Jacinta.

313
Sólo el amor

314
ANABEL TORRES
DUELO DEL AMAR

Querías que ocultara la voz en esa misteriosa caja negra a la que nadie tiene acceso sino
la casa madre, la compañía, sobrevenido ya el desastre, Yo sólo necesitaba que me
dieras la clave de sol, re, do, sólo al comienzo, con un silbato de metal entre los labios
para cuadrarme encima tu melodía y vagar, cantando en rumbo recto, a solas, mientras
las boyas tumbadas por las olas se iluminan de sol y boyan, boyan, navegan así como
yo, brillando al sol en este inmenso mar de soledad y tristeza. Mis manos te han dejado
mil claves en la alcoba y no abrirás ninguna, mi corazón lo sabe. Pero no haré de la
soledad ni una blasfemia ni un ruego… porque me negué a acuñarme en una moneda
que sólo tú pudieras usar, sellaste en negro las hebras doradas que me brotaban por ti y
me has dejado habitando las orillas del llanto, aquí, donde no me atrevo ni a respirar,
porque volvería a sentir el olor de tus ojos negros…

Pero todo no se ha marchado contigo. Los objetos comienzan a cobrar vida a partir de tu
ausencia, por ejemplo, el rosal… sé que para seguir amándote tendría que haberme
partido en dos la cola de sirena, convertirla en piernas y que me crucificaran sobre el
dolor y, sobre todo, tendría que cumplir con esa condición sine qua non: perder el canto
y la lengua… tendría que odiarme yo misma, la mendiga… la que creyó en la vida toda
y tragó sus ripios, inflando su estómago y su corazón con mentiras.

Y es inútil. Como un huracán que me arrasa, casa deshabitada, arribas como una tromba
marina tumbándome las puertas y las ventanas. Por ti yo me convertía en estrella china,
juguete, oso de peluche, abrazo. Nada, nadie, pudo matarme igual a ti. La que mataste
que vivía en mí me habita todavía, esa, que desde el día en que nos dejaste, arrastró
como pudo su rostro hasta la ventana, colocó una silla y se sentó a esperar que tu camisa
amarilla que se alejaba diera la vuelta.

Jamás volviste y he debido sacar fuerzas de donde no las tenía para alimentarnos a
ambas. Mi lucha hoy es por sobrevivir, rodeada de hogueras humeantes tras guerras
desoladas, hogueras que no dan calor; drenada, tímidamente pobre y sola. Lucho contra
el quedar siamesa, o mitad siamesa. Ahora que tu lápiz Nietzche no tacha mis rincones
ni mi dolor, he de alcanzar el alfeizar de la ventana y arrancarla de la espera.

Seré transparente entonces, así quede quebrada, multicoyunturada como una araña
dibujada con primor bajo el espejo cuando éste salta en trozos. He de deslizarme fuera y
ser entera; volveré a ser promesa. Lo juro, volveré a ser feliz, pongo la mano en el
salmo de la muerte a la que escapo, coronada la huida: rota, sin nadie, sin nada, al fin
poseo la claridad de mis gustos y la autoría de mis pasiones.

Del libro inédito Amar

VENGO DE MI PAÍS

Vengo de mi país:
la guerra

315
rota
de su costado

y sigo
untada
de su sangre.
Del libro POEMAS DE LA GUERRA, 2000

Anabel torres. Nacida en Bogotá (48), criada en Nueva York. Escribe en inglés y en español. Ganó dos
premios nacionales de poesía (1974, 1980) y uno de traducción literaria (2001). Libros publicados: Casi
poesía (1975); La mujer del esquimal (1981); Las bocas del amor (1982); Poemas (1987); Medias nonas
(1991); Poemas de la guerra (2000); En un abrir y cerrar de hojas (2003); Wounded Water/Agua herida
(2004). Es traductora. Vive en Barcelona.

ANGELES ROSIQUE LABARTA
LÁGRIMAS DE MUJER

Lágrimas rojas caen en la tarde,
lágrimas prohibidas,
lágrimas escondidas
detrás de un portal mirándote.
Escondida me encontré cada tarde
para verte pasar rozando mi cuerpo.

Detrás de una sombra nocturna,
detrás de mi mente enamorada,
tu amiga me creías, tu amiga te sentías,
y yo de ti amante y mujer sentía poseída.
No sabias mujer, que yo también mujer,
suspiro en esas noches blancas,
tu amor prohibido, tu amor querido.

Sentir tu pecho en el mío,
tu rosa en mi jardín,
tus manos en mi vientre.
Sensaciones sucias para muchos,
actos impuros en la noche,
me hacen sentir, el cuerpo sucumbir,
el goce de tus manos, de tu boca,
sedienta de amor femenino
que no atreves a desvelar.

Prohibido y castigado,
solo en noches perdidas,
libertad consigues para amar
libremente, pausadamente,
a ese cuerpo parecido,
mentiras dichas a tu verdugo,
imposibles de descubrir,
sintiendo a solas la vergüenza

316
de amar a una rosa, a una violeta.

Angeles Rosique Labarta, Seudonimo: Lois Tarranco, Correo-mail: lumar6377@hotmail.com, Blogs:
http://marola.blog.com.es/ y http://marola77.wordpress.com/. Editados dos micro relatos en dos libros
uno en la editorial Acuman: Gorki y otro en la Editorial Hipalage: El fantasma de cartón. Editado un
micro relato en un libro que RENFE ha publicado junto con la Editorial Errese Libros 2007, mi relato se
llama El tren de Fayón. Relato verídico publicado el 27 de junio de 2006 en un periódico de San Felipe
(Chile) “Diario el trabajo”, titulado Entre dos continentes.

ANGÉLICA DE ICAZA
LILITH
Lilith será expulsada nuevamente…

Voy a ser desterrada
del lugar del amor,
una vez más
del lugar del amor.

Exiliada,
ahora para siempre,
por propia voluntad
aniquilada.
Porque me iré
de ti
me iré de ti.

Después de haberme dado hasta la médula.

Todo se da de sí
todo de amor se da de sí
todo de sí
se da
de amor
se da de sí.

CUANDO

Demasiado entregada
en demasía
demasiado inocente,
demasiado mujer ¿amenazante?
demasiado ella misma.

Cuando saque la casta,
ya no será reposo, agua tranquila.
Vendaval, arrasará con todo.
No habrá muro, dique, pared que la contenga.
Soltará las amarras, los nudos, los apegos
y verá claramente el mediodía.

317
No hay que confiarse,
hay en ella una parte olvidada pero intacta.
Cuando saque la casta,
arrasará con todo.
Y quien la conoció
y quien la disfrutó,
sólo podrá decir:
Tuve a mi lado a una mujer demasiado entregada
en demasía
demasiado ella misma, enamorada,
y no la vi.

Angélica de Icaza. Durante siete años fue directora de la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura, de la
Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, y es autora de los libros de poesía Por la piel, publicado por la
Universidad Autónoma de México, en la colección Punto de Partida, y Entretejeduras, Universidad Autónoma
Metropolitana.

CLAUDIA NAVAS DANGEL
ESTEREOTIPO

Ahora resulta que soy tu amante
porque a estas alturas,
más de 30 años
no puedo tener un romance sin cama.

Tampoco una platica de más de dos horas.
Fijo, quiere, quiero
¿Y si queremos qué?
Ahora resulta que soy una perdida
porque ya pasé la edad de merecer
y no me queda otra que coger
de vez en cuando
o quedarme en mi cama
imaginando.

Ahora resulta que soy sólo eso:
mente sexuada
manos y boca en tentación
con deseos carnales...
que no puedo hablar
que no puedo jugar
que no puedo enamorarme.

Ahora resulta que soy tu amante.

Claudia Navas Dangel, Guatemala, 1973. Feminista, periodista y poeta, he publicado cuentos y poemas
en La Ermita, La Hora , Tayer, Los que escriben, así como en la Antología de Poetas de la Pos Guerra.
También publicó en coautoría el libro de cuentos Mis insectos son ángeles. Está pendiente de Publicar:
Puntos Suspensivos y Cuatro Perros y 1 más. Escribe una columna de opinión en el Vespertino La Hora.

318
Es catedrática de comunicación y literatura en la Universidad Rafael Landívar y coordina el Observatorio
de Medios La Nana, de la Red Andi América Latina, capítulo guatemalteco, entre otros.

CLEMENCIA TARIFFA
TROTANDO POR EL MÁS VERDE Y MULLIDO DE LOS PASTOS

Anoche salí al patio, me sentí observada; recosté las caderas sobre el húmedo césped y
la cabeza reposó en la malva; el patio está lleno de malvas, sucede cada vez que llueve.
Miré al cielo. Había un gran retazo de pana y en una esquina pendía la cacerola de
aluminio más grande que jamás haya visto caribeño alguno; brillaba tanto como acero
caliente. Esa luna me miraba y me veía diminuta, ¡qué simpática debí parecerle!

Pero la noche se fue poniendo helada. Me fui a acostar. En el techo de mi cuarto hay
cuatro goteras; me gusta dormir libre de ropa; sobre la piel, mis vellos. Las gotas
resbalan en fila india; justo encima del vientre cae una; es grande y fría; pero me
enrosco, parezco un erizo marino, redondo, crispado.

Amaneció y volví al patio. Ahora voy hasta el ciruelo macho; cómo me agrada masticar
sus hojas. Entre los huequitos del milimetrado follaje he metido mis largas uñas, y un
montón de florecillas que del guácimo se desprenden, caen precisas en la taza que mi
otra mano ha formado.

El sereno empieza ahora en octubre, pero sus tardes son tan calientes que aumentaron
mi deseo de amar. Decido entrar, desnudarme y regar aceite para niños en mis ojos
pintarrajeados. Luego recuesto mi delgado cuerpo en el blando sofá, casi no lo siento; a
veces creo que mi poroso cuerpo se confunde con la espuma. ¡Vaya si es delgado! Pero
entras tú por el portón trasero como un caballo en corral ajeno. Y yo, que siempre,
siempre estoy seca, voy humedeciéndome; aguadas columnillas destila mi frente;
procuro evitar tanto gemido, pero me confundo. Ya no sé si eres un potro, o
simplemente vas trotando por el más verde y mullido de mis pastos.

Clemencia Tariffa, inesmunozaguirre@gmail.com. (Codazzi, Colombia, 1957) A sus ocho años fue
llevada por su madre a vivir al puerto de Santa Marta, en el mar Caribe. Un admirador de su poesía le
publicó en 1987 su libro El ojo de la noche,. Desde 1991 se unió al colectivo Poetas al Exilio. Obtuvo en
1994 el Premio Latinoamericano de Poesía Koeyú (Caracas, Venezuela) y el Premio de Poesía del
Instituto Departamental de Cultura del Cesar, en Colombia. Cuartel (2006) es su segundo y último libro,
publicado por su amigo poeta Hernán Vargascarreño, libro al cual pertenece el poema “Trotando por el
más verde y mullido de los pastos”. Su deteriorada salud psíquica y física ya no le permite escribir más.
Desde hace ocho años vive recluida en una clínica mental de Santa Marta, Colombia.

EFRAÍN VELASCO SOSA
CRÁNEO ADORNADO CON MUJER

para Rosa Ana
Un dorado y emoliente amor traemos entre costillas, amor mío
tan amante y hogar que es usted en todo lo humano que me procura,
pero un emoliente amor, repito
que con escasa frecuencia se padece en esta vida; que no tiene función de herida,
aunque al despertar, en aquella supuración invisible al interior que nos licua

319
–y que es cuando más invisible anda–, adolescentemente
nos funciona; que arde, como un terciopelo de larga fronda
a mitad de la estancia arde, arde en el hueso, hueso adentro se bate y endurece, parte:
un palacio de cera le ofrezco, que ni el tiempo ni el vértigo
deletrearán en sus maxilares de podredumbre. Nos masticarán
con dientes de esmeralda, pero será lo esperado, como aquellas viejas y
lagañosas, las decadentes y pestíferas golondrinas que no vuelven,
que no vuelven,
que no vuelven.

Efraín Velasco Sosa (Oaxaca, México, 1977). Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes,
Oaxaca (foesca), en el Programa de estímulo a Jóvenes creadores, en las emisiones 2006 y 2008.
Colaborador en diversos suplementos y revistas regionales y nacionales. Forma parte del consejo editorial
de la revista Luna Zeta (Oaxaca, México). Este poema fue escrito gracias al auspicio de la beca del
foesca.

FRANCISCO ROJAS CÁRDENAS
SEPARACIÓN

aValeria
Papá se va
triste
recuerdo por qué
nos deja
pero no
nos deja
y dice
que nos verá cada semana

yo sé por qué se separan
pero no se lo cuento
a nadie
ni a mi
cuaderno donde escribo
ahora

los dos están tristes
los tres estamos tristes
también mi hermano
está triste

mi abuela dice
algo que dice
que entenderé después:

los que se dejan
se quedan sin el otro
y a veces
sin uno mismo

320
Francisco Rojas Cárdenas nace en Guadalajara, Jalisco, en 1975. Ha publicado los libros para niños Se
busca príncipe azul, pero diferente y Cuentan de algunas letras. Es colaborador del periódico El
Informador, donde ha editado la sección infantil Pingo. Ahora coordina un taller de lectura de poesía en
voz alta en Tequila, Jalisco.

GENOVEVA ARCAUTE
DE LA MUERTE POR CELOS

Vuelve, vuelve la oscura traza
De la muerte por celos.
A apretar con su puño inmenso
Mi corazón de puño hasta exprimirle hiel
Por artes raras de patología
Se cuela por mi oído y revuelve los huesillos
Que martillan la duda y la certeza,
Se cuela por mi boca al aspirar tu aliento
(yo preparo todas tus comidas)
Por mis ojos cuando leo todas
las letras de todos tus archivos
Todas las máquinas de mandar mensajes.
Pero todas las claves aleves y leales,
se me niegan
Vuelve la oscura traza de la muerte por celos
Aleteo de murciélago en el plexo
Torniquete de pellejo a la altura del ombligo

Vuelve a colarse por mis puertas de abajo
Y me hace preguntar dónde estuviste,
Animal sediento malcriado,
Que me trae de beber y me contenta solícito
Bello animal de compañía
Que tapa mi boca y reclama con susurro.

Vuelve negra traza de la muerte por celos
Se cuela por mis poros y eriza mis arterias
Ponzoña mis raspones, infecta mis bebidas,
Corroe las mucosas de mis partes más suaves
Y fecunda la cizaña en el bosque de mis venas.

Andate, negra traza, juira perra, alimaña,
Andate de mi mesa, de mi cama, de mi casa

Fuera negra traza de la muerte por celos.

Genoveva Arcaute, Lic. en letras, 54 años, colaboradora de la Rev Humor Argentina durante la
dictadura; humorista y autora teatral. Publicó Mandorla, novela breve sobre el tema del exilio interior y
en www.somosfrida.blogspot.com un poemario sobre la condición femenina. Ácrata mujer, es otro
poemario inédito

321
GEORGINA RAMÍREZ
SAUDADE

Cada mañana
me lavo la tristeza
con agua de tu recuerdo
Uno fragmentos
que amanecen de mí
sobre un lecho vacío

Lleno la bañera
con tu aroma
sumerjo
mi añoranza

Mis ojos derraman
el primer café del día

la mesa servida
para dos
Un periódico
a medio leer

el televisor encendido
repite una y otra vez
como noticia del día
tu muerte.

Georgina Ramírez, Caracas Venezuela, nace en el año 1972 bajo el signo géminis; Licenciada en
Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela. georginaramirez11@gmail.com

GRACIELA RAMÍREZ ORTEGA
SIN ALEJANDRA, A ELLA

Para que Alejandra cante,
necesito el sol, para que sonría necesito,
un silencioso soplo de girasol.
Y si ella me olvida dejo de ser
lo que creo que soy,
si ella se va tan lejos como la luna
no pueda imaginar, me quedaré ciega
de tanto amor sin regar.
Entonces desde antaño la soñaba,
la respiraba y la cantaba, era tan blanca su alma,
era tan hermosa…
Para que Alejandra no me deje tengo que dejar de existir
y si me deja temblando
que me puedo y debo y quiero morir
para que sea alegrada por alguien que no soy yo

322
que no es mi hermano
y que la ame.

Hasta la luna con toda su gala de seda, se daría cuenta
que debajo de ella
existe una criatura tan etérea y celestial
y tan tierna con su cabello de plata…
con su juventud hendida, con su cintura estrecha.
Así pues la luna se dormiría en su cabello
y le alzaría las manos, le robaría
deseando ser como Alejandra.
Solo deseando, desear, mirar, respirar…
Y me doy cuenta que no quiero ser sin Alejandra.

Graciela Ramírez Ortega. Nació en Hermosillo, Sonora, México, en 1986. Cursa el cuarto semestre de
la Licenciatura en Literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. En el 2005 fue seleccionada como
representante del Colegio de Bachilleres, Plantel: Ernesto López Riesgo, para el concurso de Poesía a
Nivel Bachillerato. Estudia Ruso e Inglés porque quiere viajar. Le gusta escribir poesía y cuento.

GUISELA LÓPEZ
ROTURAS

Y como la sirena de Neruda
después de ser escupida y maltratada
quise volver al mar.

Fui más afortunada
y te encontré en la playa.

Lavaste mis heridas,
pusiste ungüento de amor
a mis escamas.

Cantaste para mí,
hubiese querido – para siempre –
dormirme así arrullada…

Pero el mar
es una línea impostergable
para nuestro corazón
de caracoitas.

Guisela López: Poetisa feminista Guatemalteca. Autora de los poemarios: En Busca del amanecer, Canto
Nuevo y Brujas. Fundadora e integrante de la Colectiva de Mujeres en las Artes y del Grupo de teatro
feminista "Deliberadas".Comunicóloga, Especialista en Estudios de género con Maestría en Derechos de
las Mujeres, Género y Acceso a la justicia. Investigadora y docente en las temáticas de género y
feminismo.

323
HAYDEE RAMOS
HISTORIA DE LA MADRE

Me enterraste
pala a pala,
anclaste en el abandono los pies
a un suelo católico.
Los brazos languidecieron
en el abuso de las venas,
con tu suero de pesimismo:
la sentencia de mi condena
que debía pagar por llamarme hija
y perdieras la juventud
en las manos de una niña.

Enajenaste mi piel
a la religión del dolor,
el alma un terreno libre
sembrado de catástrofes
ajenas,
jalaste vello a vello
hasta que caí adicta,
todo el placer
resbalando hasta mis pies.
Se difuminó.

Sepultaste los ojos
en la infamia de un sentir
que no era mi odio.
Jugaste a enredar
la inocencia de la mente
y dejaste la herencia de los
que nunca pueden reposar
porque caminan con las cadenas del loco
que nunca mira sus pies.

Sólo pude dibujar en la casa de la niña
marcas de caritas con los colores
de otra realidad,
sin grises, quise
los recovecos de bosques,
olores verdes,
enanos rojos,
monólogos parlanchines.

Al final de la niñez
intuí que ser madre
era la parte insensata,
la elección impuesta
por el dedo de dios

324
sobre la mujer.
Pensé que tenía que ver
con alguna voraz
MALDICIÓN
sobre la herencia de la familia.

Las mujer sacrificada en algún
altar de su casa,
con las manos sobre el sexo
intentando sacar la daga,
como mujer vampiro, vampirizada.

Y en el desesperado grito de ayuda,
desde la catalepsia de mi tumba,
otras maternidades soplaron la frente,
besaron mi pecho, me dieron los zapatos,
me colocaron el cuello.

¿Qué azares reuní
bajo qué cielo
para elegir tu vientre?
De calabozos escribo
verdad y mentira, dos realidades,
el diablo y dios en una persona.

Haydee Ramos 1980, mexicana, estudió lengua y literatura hispánica. Se ha desempañado como difusora
cultural, escritora, profesora y redactora. Coordina el proyecto poesía en movimiento en el metro bus de
la ciudad de México. Ha publicado en diversas antologías poéticas. Pertenece al grupo las poetas del
megáfono dando recitales en diferentes partes de la ciudad de México. Ha redactado crónicas de viajes
para radio UNAM y actualmente colabora con el Fanzine 3d2 como redactora. Imparte talleres de lectura
en la UAM.

HORTENSIA VILLANUEVA
DESDE LA CÁRCEL

Todo es turbulento
es mi pensamiento
como las olas del mar
embravecido, furioso,
por no tenerte

LUZ

Se va la luz, todo queda a oscuras
sólo las estrellas, la luna
brillan en mi cuarto.
Todo oscuridad coordina,
yo esperaré.
tengo el tiempo, aquí

325
esperaré.

Hortensia Villanueva. Mérida, Yucatán, México. Es alumna del Taller de Escritura Femenina que
Verónica García en el Cereso de Mérida.

JONATHAN MINILA
MUJER EN SUS DÍAS

Imaginémoslo así. Existe un espacio enorme, quizá un salón, o una extensión de campo,
o mejor un desierto. Una mujer está de pie, ahí, completamente desnuda. Es libre y así
se siente. Ni un pedazo de sombra cubre su cuerpo. Nadie la mira. No hay nada que la
vincule a ningún medio o que la relacione con lo que era, es o pudiera ser. Respira.
Piensa en cualquier cosa, o en nada. Es un ser hermoso. Indefenso como lo somos todos.
No se mueve; no hay necesidad. Permanece de pie, sintiendo el viento, o la arena
golpeando su cuerpo. La imaginación nos hace verla desde diversos ángulos sin que lo
note; sin que se inmute. Sigue igual, quieta. Mientras, con nuestra mente la creamos de
diversas formas. ¿Cómo es la tuya? Distinta de la mía, seguro. Sin embargo es la
misma. Sigue siendo aquella que nace de estas palabras y continúa ahí, respirando,
siendo lo que es, o lo que no es. Se toca el cuerpo, se descubre; es libre de hacerlo, de
hacer cualquier cosa. No hay nada de malo en ello. Morena, blanca, oriental, alta, baja.
No interesa, es la misma. La que imaginas, esa es. La que imagino, también. Una o
varias; todas. Sólo ella. Nada a su alrededor. Piensas en ella, lo mismo que yo; en
hacerla real. ¿Qué necesitaría para que fuera así? Un contexto. Uno cualquiera. Quizá
un lugar con edificios; con gente transitando alrededor de ella y entre las calles,
haciéndola alguien con los ojos. ¿Es la misma? Lo parece. Sin embargo ya no puede
estar desnuda; las costumbres no se lo permiten. Comienza entonces a reprimirse; no
ella, nosotros; las fronteras invisibles que nos separan de nosotros mismos. Un vestido
largo cubre su cuerpo. Un fino labial funde su boca. Un aroma único que lo envuelve
todo invade la imaginación. Está ahí, la miras perfectamente. Su libertad ya no es total,
sin embargo sigue teniendo la oportunidad de pensar en cualquier cosa. Quizá en ti.
Quizá en que es producto de tus pensamientos. Aún es libre en cierto sentido, sí. Sin
embargo, ¿hasta cuándo? ¿Hasta dónde? ¿Cuáles son las reglas que ahora rigen su
comportamiento? Quisiera gritar, y no lo hace. Comienza a pensar, a debatirse entre lo
que quiere y lo que debe. Piensa: “¿Pareceré una loca si grito, si corro; si me arranco el
vestido?”. Se devora más. La devora el mundo que hay alrededor. Su comportamiento
cambia. Sus manos se alejan de su cuerpo. Las miradas obscenas caen sobre ella, y se
culpa por ser lo que es. Piensa en cómo debe comportase. Víctima del papel que debe
jugar en aquella realidad que le hemos regalado. Observa el comportamiento de otras
mujeres semejantes. Todas han nacido de un texto similar, aunque ninguna lo sepa.
¿Cuál habrá sido la primera? Todas lo son. No se dan cuenta. Ahora se dejan influenciar
del mundo, de las imágenes falsas que oprimen su corazón para ahogarlas en vida. ¿Qué
otra salida tienen? Seguir los patrones. Quisieran gritar, sí; y no sólo aquella, la que
nació de nuestras letras, sino todas. Tienen algo qué decir, no lo hacen; manos invisibles
les cubren la boca. ¿Es ese el rol que debe jugar en ese contexto, cualquiera que sea,
aquella mujer hermosa que antes era libre? Madres, hermanas, maestras, vendedoras,
gerentes, vagabundas, prostitutas. Ojos, belleza, pensamiento. Todas son ella. La que
nació libre para enclaustrarse en un mundo del que no puede huir. Imágenes falsas, con
alas. Mundo de engaños. El tiempo las aleja del principio; las confunde. Eje central. Son
en cualquier lado victimas de estas letras que nacen crueles, sin piedad. Las atormentan.
Las arrinconan bajo los golpes de alguien, bajo el maltrato; bajo aquella imagen que le

326
deben (según aquello que flota y nos oprime) regalar al mundo, y a nosotros que
creemos haberles dado vida, cuando lo único que hemos hecho es regalarles un mundo
donde su libertad se ha terminado. Sufridoras del dolor, del llanto. Víctimas de sus días,
de sus noches. Dadoras de vida. ¿Cómo borrar estas letras que las atormentan?

Jonathan Minila. Arisco, huraño, antisocial, misántropo. Mira la vida con un ojo, y con el otro casi
nada, sólo sombras. Ha plasmado sus obsesiones en cuentos, en teatro, en desconocidos intentos de
novela y en otras cosas raras que ni él mismo comprende. Ha colaborado con diversas revistas nacionales
e internacionales. Asegura tener un pájaro azul en el cerebro. Su sitio: http://jminila.blogspot.com

JORDI VIRALLONGA
ENSAYO DE CONVERSACIÓN CON MI HIJA FREGANDO LOS PLATOS
La mujer que piensa duerme con monstruos
ma semblable, ma soeur.
Adriane Rich
(Fragmento)

Hay días como vasos:
no es preciso olvidarlos,
dejan de ser porque ni fueron
un rato siquiera, se amontonan
como sombras, como números de arena;
permanecen, se secan, da lo mismo
si se rompen, si los roban,
siempre están como la luz, como si nada.

Sobrevivir, ser sólo
de hembra educada,
como yo, por otras hembras,
creciendo entre rápido y despacio,
primero fútbol, automóviles,
luego adolescencia: orgasmofilia,
y ya más tarde trabajar,
cambiar ropa de casas y de armarios,
hijos y escribir poemas
que hablaban de mujeres,
no de todas las mujeres,
ironizando contra la historia
que trató a las que ahora poseen segunda residencia
como a objetos sexuales, como mendigas,
disminuidos varones,

y yo como Espronceda a los piratas,
como el Papa de Roma a la Virgen,
como las niñas a la virgen de la cueva

(había otras que no cuentan,
que casi no tenían cuerpo ni cerebro,
ganas de pensar y de morirse solamente,
de extender la mano, notar surcos,

327
una boca lamiendo dedos esperando un gramo,
otro niño, demasiado caballo
para una olla a presión tan pequeña,
ella, con su hombre en una galería gris,
a quién sobornar con sólo su cuerpo, lo que queda,
dónde está su clinisvud,
quién le dirá: fue un honor haber cabalgado contigo),

como Zorba el griego a madame Hortense,
planeando el asesinato de Bernarda Alba,
riéndome de Penélope que protegió durante décadas
el reino de su esposo, mientras yo, como muchos
y otras, pocas, luchaba
por el sufragio universal, la amnistía,
la lengua que las mujeres de mi pueblo hablaban,
para exigir justicia como puños,
a puñetazos, torturadas ellas por padres,
por maridos más que por policías
grises, como todo lo que veíamos entonces

(gabardinas volando, qué enjuta gente
y qué encogidos vamos todavía, Barral,
la misma geografía, la misma historia,
la Biblia, los brutos cargados de razón,
otra vez viriatos atestados de transilium,
neandertales del ingenio y la pobreza
con su rabo entre las manos vigilando
comercios, esposas, discotecas,
y al amar qué caballeros, qué cuidado
pone de nuevo el ideópata español,
que hace el amor pero no folla,
pues no permite tamaño deshonor para su polla,
que no mete en la olla, que corta a quien le mira mal,
que toca para molestar, que pica, que se levanta
y en asonante enarbola, asola y acrisola,
y los niños no vienen de París, como Darío,
ni Nerón quemó Roma y además los españoles,
definidos por siempre ya
como un intratable pueblo de cabreros,
siguen estando orgullosos de serlo
en libertad; quién libertad, qué libertad, cómo libertad
si es definible, negociable, poseíble
... aquí no hay fortaleza que sucumba
y tenga que ir al psicólogo
a que le reviente la cabeza).

(De mujeres y mujeres otras)

Jordi Virallonga (Barcelona, 1955) es catedrático de Literatura Española de la Universidad de Barcelona
y Presidente del “Aula de poesía de Barcelona” desde su fundación el año 1989. Su obra poética la
componen: Saberte (Laertes, 1981), Perímetro de un día (Laertes, 1986), con prólogo de José Agustín

328
Goytisolo, El perfil de los pacíficos (Libertarias/Prodhufi, 1992), Crónicas de usua” (Kutxa, 1996 y
Plaza&Janés, 1999 -Premio Ciudad de Irún, 1996-), Los poemas de Turín (Lumen, 2001), Llevarte el día
a casa (Ayto, de Málaga, 2000), con prólogo de José Hierro y Todo parece indicar (Hiperión, 2003 -
Premio Valencia, Alfonso el Magnànimo, 2003-). Asimismo es Premio Villa de Aoiz. Ha sido antologado
en diversas antologías de poesía española, algunas editadas en México, Venezuela y Argentina. Algunos
de sus libros de poesía han sido traducidos al árabe, turco, portugués (Quanto se de mim –Teorema,
Lisboa, 2000, con prólogo de Nuno Júdice) e italiano (Il profilo dei pacifici/Le poesie di Torino (Edizioni
dell’Orso, Torino, 1992 y Cronache d’Usura (Campanotto Editore, Pacian di Prato (UD), 1999. Algunos
de sus poemas, además, han sido traducidos al francés, inglés, portugués, rumano, macedonio y danés.

JORGE DAVID CASTELLANOS VELANDIA
ANTE TU TUMBA

(¿Qué nos pasó? Simplemente la vida pasó.)

Parado frente a tu lugar eterno,
acuden a mi mente dos preguntas:
¿Fuiste mi rival? O, al contrario,
¿Yo lo fui? Ya no puedes sentir celos,
no eran infundados.
Ya no me lanzas fuego con tus ojos, con mil razones valederas.
No sé si supiste, o alguna vez lo pensaste:
Que eras dueño de un gran tesoro, uno que muchos buscamos.
Estabas allí, vigilando.
Llegaron artistas, poetas, algunos pintores, otros, escritores.
Vimos el tesoro, esa joya en tus manos,
y tu estabas ahí, no como vigilante, sino como cancerbero.
Nos quisimos acercar, pero tu lo impedías.
¿Razones? Las desconozco, o mejor las quiero ignorar.
No sé ¿Fue feliz a tu lado? Tampoco sé si la hiciste sufrir
Si lloró por tu causa
Ella puede responder, pero no me atrevo a preguntarle.
No sé si le diste el valor que tiene, no se si realmente la amaste.
Estabas casado con una gran mujer, de las mas extraordinarias que conozco.
Solo sé una cosa, la digo ante tu tumba,
yo la amo y no poco.
Ella fue tuya físicamente, tu mano acarició tu pelo,
tus dedos tocaron sus pechos, acarició ella tus piernas,
tu boca la besó.
Yo no sé si será mía, no sé si me ama.
Dijo que me apreciaba, solo sé, no eras dueño de su corazón.
Ella es una ave de amplias alas, pero tu las cortaste,
sus sueños truncaste.
Eras un ser egoísta, no te culpo,
las finas joyas son para ser cuidadas.
Ella no nació para la quietud, nació para ser feliz,
y, tu no la dejaste.
Aquí te digo, aunque sé que no me escuchas:
Solo deseo que sea feliz al fin,
así mi vida sea una desdicha, me muero de amor,
pero ello no importa, con solo verla sonreír me basta

329
Pero ya no soy tu rival. Sé que no lo sabes:
Una vez la llamé, y estaba ante ti,
y colocándote flores, y me habló y no poco,
y colocó una mal, y lanzó una suave maldición,
y siguió hablándome, y salió del cementerio,
y siguió hablándome, y habló y habló.
Hombre, sí, tenías razón, yo era tu rival,
pero hasta ahora: nada he degustado
el aroma de la victoria.

Jorge David Castellanos Velandia. Indígena Blanco Sogamoso, Boyacá, Colombia S. A. Lugar de
residencia: Carrera 5ª. No 9-19 Belén, Departamento: Boyacá, Republica de Colombia (Suramérica)
Correo electrónico: indigenablanco@yahoo.es, ibdacas@yahoo.es.

JORGELINA LAGOS
UBICACIOÓN

te doy mis ojos dijo
la tontuela
te doy mis ojos
mis manos
mis labios
mi risa
mi haber

no te lo mereces
hombre desalmado
que acabas con aquella
que con abandono
te brindó su ser

mujeres de aguante
siempre creidoras de
lo que en verdad no es:

que ellos han cambiado
que son de los nuestros
que su alma y mi alma
y la tuya y la de él
laten al unísono
sincronizadamente
acompasadamente
estúpidamente

él sigue siendo bestia
tú crédula también
mujer
basta ya
debes ponerlo
donde se merece

330
bajo tus pies

RESUELTAS

hombre pequeñito
dijo la poeta
suelta a tu canario
que quiere volar
años han pasado
mucha agua ha corrido
isadora
frida
alfonsina y
el mar
han hecho lo suyo
mujeres de ojos grandes
de mirada tierna y
de labios duros
que lloran
que sufren
que ríen
que aman
que pagan y
hasta se equivocan

e doy mis ojos!
te doy mis ojos?
tonta de capirote
que no aprendes más

hombre pequeñito
siguió la poeta
digo pequeñito
porque no me
entiendes
ni me entenderás

has recorrido
un largo camino
muchacha
y ahora ni siquiera
fumás

lo dijo alfonsina
sumó muchas otras
hombre pequeñito
te amé media hora
no me pidas más

331
Jorgelina Lagos es periodista especializada en Artes y Espectáculos, profesión que viene ejerciendo
desde 1978. Poetisa, dramaturga, actriz ycantante; además de ejercer el periodismo radial y escrito, es
desde 1984 conductora de ciclos televisivos dedicados al arte y a la actualidad. En julio 2007 obtuvo un
premio en Radio Casares (San Sebastián) por un trabajo de radio- ficción, e- mail jorla1@yahoo.com.ar,
blog www.jorgelinalagos.blogspot.com,Ciudad

JUAN CARLOS LINARES
UN VIAJE POSIBLE QUE SE ENREDA EN TUS CABELLOS *

¿Qué lugar de la ciudad estará ocupando tu cuerpo en este instante?:

Me pregunto sobre el margen de una hoja de periódico, donde mi caligrafía sueña
adivinar ese curioso mecanismo del universo que le otorga a la ciudad un absurdo olor a
tu piel, como si la punta de mi nariz retozara despacio sobre el borde de tu hombro,
semejante a la espuma blanca que respira la desnudez del Ávila.

Y me mareo.

Me mareo con la certeza de que representas la pausa que permite que ocurra el
crepúsculo.

Que ocurra comparable a una mancha de pintura de labios tatuada sobre el borde de esta
taza con residuos de café negro: delgado territorio de cerámica donde insisto en inventar
la figura de tus labios, indelebles.

Provocando una ligera caricia de aire que rueda sobre la piel como risa, como una forma
de tacto que me suspende en el aire. Ofreciéndome una fiesta de guacamayas que
revolotea el tráfico de la autopista como si ejerciera un beso repetido sobre el jardín
botánico. Un beso que dibuja secretamente en su trayectoria, la curvatura de tu cuerpo
hecho paisaje.

Una impresión urbana donde se me escapan de la boca, las palabras pronunciadas en
una entrevista periodística por el filosofo apureño José Manuel Briceño: "El hombre
debe dejar su mente libre para comprender el alma del mundo".

Y me vuelvo espacio. Un viaje posible que se enreda en tus cabellos.

Soy sinónimo de tu piel, fluidez y rozamiento, escalofrió que te besa. Dedo lento que se
detiene en el andén de tu cintura. Ecuador de la existencia, epicentro de la sensibilidad,
allí... allí en la infinita redondez de tu ombligo:

Rinconcito del planeta donde conservo como licores de canela, todos los crepúsculos de
Caracas.

*Finalista de la VI Edición del Concurso Cartas de Amor MontBlanc de Venezuela.
Espacio Plural del Trasnocho Cultural. Domingo 3 de ab

Juan Carlos Linares (Caracas, 1977): Finalista 2001,02 y 05 del concurso Cartas de Amor Mont Blanc
de Venezuela. En el 2005 participó en la antología Homenaje a Hans Christian Andersen coordinada por
Marié Rojas T. Durante el año escolar 2005-06 oriento en escuelas básicas el taller: “El cuento como

332
genero de aprendizaje”, en el marco del Programa de Pensamiento Visual del Museo de Bellas Artes.
Actualmente trabaja en la edición de su primer proyecto benéfico.

KARINA V. BALDERRÁBANO
DÍA COMÚN
“La muerte para acabar conmigo,
tendrá que contar con mi complicidad”
M. Yourcenar.

Ayer me quise matar
pero me faltó la osadía de la Woolf o la Plath,
mis palabras son eco en la prisión de mi boca,
no llegan a su destino,
a ti que la prisa te quita gajo a gajo la vida
sin detenerte a echarme una mirada a la angustia
que desgarra y penetra con obstinada lentitud.

Hoy estoy terriblemente sola,
bailo sobre mi dolor,
me deshojo como árbol en invierno,
arranco las costras y las escamas
de la piel y el alma mutiladas,
labor interminable.

Cualquier día de estos espero verte llegar,
te sentarás a un lado de la planta
y me ofenderá tu silencio,
todo lo guardas o lo arrojas antes de cruzar la puerta,
yo que espero tus quejas, pretextos, razones
promesas de que vendrás la próxima luna creciente,
tus fracasos, miedos o ironías,
tu cordura, locura, sueños, tu voz,
mi voz,
nuestra voz,

Ayer me quise matar,
hoy estoy terriblemente sola,
cualquier día de estos espero verte llegar.

Karina V. Balderrábano (Tijuana, 1969), es licenciada en Comunicación, egresada de la Universidad
Iberoamericana Noroeste. Ha laborado en el ámbito periodístico, cultural y docente. Su trabajo poético ha
sido publicado en “La Iguana”, revista argentina por Internet; en el sitio brasileño “Palavreiros”; en
“Agendiario”, editado por la Red de Mujeres Ciclos de México, D. F., así como en el suplemento cultural
“Laberinto”, del diario nacional Milenio. Forma parte de la antología de poesía erótica de escritoras
bajacalifornianas Nuestra cama es de flores, edición bilingüe, CECUT, 2007. Es autora de Palabras de mi
piel, Gíglico ediciones, 2008.

LENÍN VALDÉZ TARANGO
NO TE FALTE NADA

333
No me importa un brazo,
No me importa un seno,
Tu mano es mi mano,
Tu corazón mi alma.

No me importa que la lluvia llegue,
que la tormenta nos abrume:
Tu sonrisa me resguarda.

Sin ti la vida no camina,
y mis pasos torpes se deslizan.

Me importa que enteros,
estemos como un alma.

Que me falte un dedo,
un ojo o el cuerpo entero...
Al dormir yo quiero un alma,
Un amor, que es completo.

Me importa que no te falte alegría,
me importa que sueñes,
que te quedes.

Lenin Valdés Tarango .Mexicano Ocupación: Constructor (estudiante de arquitectura UAEMEX)
Previos: Otros poemas en la UNAM, finalista certamen nacional de Oratoria Bicentenario “Benito Pablo
Juárez García” .

LEONARDO MEZA JARA
LOS DÍAS DE TU NOMBRE
I
¿Alguien sabe tu nombre?
Esos pequeños ruidos que no dicen
a la ciudad caída en tus entrañas.
Esas letras trazadas una a una,
donde no están los hijos
del dolor que hace llagas los segundos.

¿Alguien sabe tu nombre?
Esos pasos hacia el mismo lugar todos los días.
Esas enredaderas en forma de tatuaje y de silencio

Tu nombre acorralado por el alba,
escrito sobre un árbol hace ya tantos años.
Ese nombre que es ahora otro nombre
trazado en otro árbol, de una forma distinta.

II
Son los pasos hacia el día que sigue más allá de tu vientre.
Los pedazos de luz y de tiniebla,

334
rituales que cortaron tus adentros.
Las rosas que te fueron entregadas
mientras se hicieron polvo.
Y tu te hiciste polvo, ¿lo recuerdas?
Son estos altos muros frente al mundo,
revestidos de cal y de ceniza.
Son tus brazos en forma de pregunta
sobre los días que vienen.

III
¿Aceptas por compañera esta locura,
esta cárcel, esta llaga que ha tomado el lugar de tu cuerpo?
Prometes odiarla y maldecirla en la soledad y la tristeza,
en el recuerdo y el naufragio, y que no sea tuya por entero.
Así sea durante toda la vida de los días.

Leonardo Meza Jara, nació el 12 de enero de 1975, en Parral, Chihuahua, México. Es maestro de
educación primaria. Ha publicado los poemarios: Visiones Sonámbulas (1998), Canto al primogénito
(2003), Las ventanas vacías (2003), Desescribir (2004), Poemas para niños no tan viejos (2007) y Los
bosques del poeta (2008).

LUCÍA MORÁN
PUERTA ABIERTA

No es que aplauda
la muerte del maltratador.

No es que, crea
que NO existe
otra salida del infierno
de la violencia.

Digamos que
sólo respeto
a quien sobrevivió
al cierre sis te má ti co
de todas las puertas
logrando abrir…UNA.

APENAS ANOCHE

Apenas anoche,
estaba entre tus brazos
diciéndote, te amo

porque no puedo sino amarte.

Anoche yo era una mujer más
en resistencia

335
sintiéndose acompañada por vos

para mandar al carajo
todo este entramado de sin razones
que nos limitan
la existencia.

Anoche, busqué tu boca y la encontré.

Anoche amiga
defendimos con un beso
la dignidad humana

concientemente, nos rebelamos
al odio injustificado
contra el amor.

Lucía Morán, nació en Guatemala en enero de 1968. Estudios de Abogacía y Notariado, Post grado en
Relaciones laborales y Recursos Humanos por la Universidad para la Paz, de Costa Rica. Al momento ha
publicado 9 libros de poesía, su trabajo ha sido recogido en 4 antologías, dos nacionales y dos en el
extranjero, en España y Estados Unidos, respectivamente. Periódicos y Revistas. Integrante de la
Colectiva de Mujeres en las Artes.

LU ROBLES
TOMADAS DE LA MANO

Por las lágrimas que juntas derramamos
por el intricado ombligo que eternamente compartimos
por los estigmas y el dolor
que nos nacieron madre-hija
en medio de un rosario de condenaciones

Porque te escucho –latidos- en el silencio
te confieso verdades cuando me culpo
me incrimino dolores y nostalgias
desde mi yo-engendro
desde mi nulidad y pequeñez de feto inoportuno.

Porque llevé tus estigmas, y me tragué tus dolores
las lágrimas que derramaste se perdieron en el escote
y se fundieron en mi saco
y porque aquello que no lloraron tus ojosl
o confesaron tus entrañas
transgrediendo mi paraíso ectoplásmico.

Fuimos esas inoportunas
las arribistas, las no llamadas
las que fueronen el límite de los objetos permitidos
y vieron la luz en el semen olvidado.

336
Porque nos cargaron sobre la espalda
los siglos de racismo acumulado
los miedos de la indianidad latente
porque fuimos espejo de las minimiedades
y las podredumbres de lo que se oculta y sin palabras se nombra

El dedo de la abuela nos sentenció a la muerte
pero la vida es rebelde a las excusas
y el miedo aunque carcome
construye historias que medio se paran

Y estamos aquí
tomadas de la mano
indianidad negada
feminidad culpable
tú la deshonrada
yo la impronunciable
unidas de nuevo por el dedo acusador
y los argumentos del reproche
hundidas en la esquina de la oscuridad y el olor a sangre

Aquí estamos presentes
porque a mi vicio de oídos sordos
se le ha unido tu sonrisa perenne
y esa forma de ser que no sé si me alegra o me destroza.

Lu Robles. Me nombraron Ana Lucia, me reinvento Lu, mujer, lesbiana, feminista, antropóloga, poeta,
escribiente. Nacida en Guatemala a finales de la guerra interna (1981), mestiza y clase media, crecida en
el altiplano central guatemalteco.

MAIRYM CRUZ BERNAL
EL PERDÓN

Cae un cabello y nace un árbol
y ante esta mancha
la mujer rota
qué hago
dónde almaceno todo el bagaje
los hombres de bastón
las plumas de punta fina
los cuarenta años que no acabo de asumir
este sudor de mi frente ante el invierno
exactamente en la esquina donde murió Julia
qué hago con mis muertos
tanto camino de norte a sur y repetido
tanto cabello caído
como lluvia que arde en el vacío
dos hijos del cuido
en el espacio de la melancolía
nuevos hombres ambientales como el frío

337
otro que hurta las fundas de almohadas blanquísimas
que no tiene sueños
y piensa en la canción
que le enseña a masturbarse y ser feliz
hoy jueves en la noche
decidí cenar sola
risotto di mare y vino chianti
mirar por la puerta de cristal
una ciudad lluviosa
pensar en ti ahora que te has ido
y has venido a habitar
aquí dentro de mí
pasé por el Waldorf
para que a través de mis ojos lo vieras
yo sé que estás más cerca que antes
que ahora me piensas con ternura
porque habitas el lugar en que te amé
ya no me importa permanecer sola
ahora que pudiera tomar cualquier amante
hay una sensación de vicio
de ala caída
cosa que ya no espera nada
salgo de la cena a caminar la calle Bleecker
después de buscar aquel restaurant
no puedo concluir la ceremonia
el vino me atormenta lo suficiente
(del poemario en preparación Hay un ruido en el cielo, Hijo
‘poemas en Nueva York’)

Mairym Cruz-Bernall, Poeta, ensayista puertorriqueña (1963). Presidente del PEN Club de Puerto Rico.
Dirigió desde el 1993 al 1999 el Grupo Puertas: Movimiento artístico-literario de fin de siglo. Tiene a su
haber 12 publicaciones. Presidió el V Encuentro Internacional de Escritoras en Puerto Rico, en abril de
2003 donde más de 300 escritoras firmaron un manifiesto por la paz, el 3 de mayo de 2003, cuando la
marina de guerra de los Estados Unidos salió de la isla de Vieques, convirtiéndose en un territorio
liberado. Estudió un B.A. en Psicología en Loyola University, New Orleáns (1983), y una Maestría en
Escritura Creativa, Vermont College, Norwich University (1994). Sus poemas han sido traducidos al
macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán y polaco. Es miembro
concurrente del Círculo de Escritores de Venezuela y de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH). Vive
en San Juan, Puerto Rico, es Directora de Mercadeo Internacional para La Editorial, Universidad de
Puerto Rico, y Asesora Internacional de los Encuentros Internacionales de Escritoras, movimiento
itinerante por los países hispano parlantes. También es madre de dos hijos, Victorino y Mariana.

MARA YUDITH ABDALA TORRES
YO… MUJER CON ALAS

Yo... mujer con alas
Caminando a tientas
carne viva,
gemido sordo
dolor en vuelo.
Recovecos de mi cuerpo...
Pedacitos de cristal en llanto

338
mis manos burdas tiemblan
en el mutismo de la ignorancia.
¡Se escurre la palabra de mi vida!
En el tiempo húmedo de la esperanza.
Ahí, la felonía de tú presencia:
Zapato impune.
Cinturón que oprime.
Tijera fría.
Bragueta abierta.
Navaja que hiere.
Yo...
Atrapada en el descenso
tétrico: sombrío pozo
arremolinada de dolor
sangre que se niega
a surgir de la herida
ojos de venada muerta.
Me comí las vísceras
incorpore mi alma
recobre el valor
encajoné las llagas
partí, corrí, volé.
Yo... mujer con alas.

PIEZAS DE MUJER

Van cayendo
mis piezas de mujer
torbellino
de manos y lamentos
arrastra la conciencia,
los ¿por qué?
Una uña
una costra
un diente
un quiste.
Gotas de lluvia ácida
colgadas
en la carne
de mis huesos
envidian
lo que permanece
de mi sombra.
Van cayendo
mis piezas de mujer:
el cabello
la sonrisa
un ovario
la matriz.
Gira el tiempo,

339
ahora me recuerdo
desnuda y adolescente
cristal de imagen
penetrando en el misterio
de mis preguntas.
Ojos llenos de mar
himnos de dolor
abismo desconocido
ecos de reproche
¡Mis pechos no!
Van cayendo
mis piezas de mujer
las manos humildes
de Dios las arman.
Escasos pedazos tengo
y aun puedo caminar
esperanza de amor
esencia de mujer.

Mara Yudith Abdala Torres, nacida en Villa Juárez Sonora México en 1969. Alumna de taller de
literatura por Imanol Caneyada. Taller de escritura y lectura creativa por Alba Brenda Méndez. Taller
femenino de creación literaria por Margarita Oropeza. Taller los secretos de la literatura por Horacio
Valencia. Participación en el encuentro nacional de escritores de Durango 2007. Taller por Silvia Eugenia
Castillero.

MARCELA PAZ SOLO DE ZALDÍVAR GARAY
DISPAREUNIA

Se ahoga en su propia piel
La mueca plástica

Mirar la cara de los dioses
Cuando me rasuro la axila

Estoy de pie llorando frente a la cara de Cristo
Crucificada en la rebelión de los senos
Como tantos hermanos incoloros

Lagrimea secreta como una perra desdentada
Esperando la muerte

Con tu epidermis en la entrepierna
Sangra
El parto amnésico con clítoris

Tengo miedo y te masturbo
El paraíso se asesina

Muchacho me besa la hembra
Y me abre tibia.

340
Marcela Paz Solo de Zaldivar Garay, nace en 1984 en la ciudad de Chillán, al Sur de Chile, ha
participado en distintos talleres literarios como “Grupo Literario Ñuble”, “El Cangrejo Azul”. Es
estudiante de Psicología en la Universidad ARCIS de Valparaíso.

MARCELA VICTORIA CAMPOS AGUILAR
LA CASA

Mi tierra es este cuerpo.
En él encuentro paz
cuando la mente duerme
y la razón sueña que es lo que no es.

Mi cuerpo es esta casa dolorosa
asombrada de sí misma
que aún hoy,
espera en pie lo que le siga.

Habitada de creciente intensidad,
mi amor por esta casa
nació con el silencio de los años.

Y nada hay que añadir.

Acaso celebrar la implacable
perfección de su universo,
quienquiera que haya sido
el padre de mis padres, el primero.

Marcela Victoria Campos Aguilar, nací en enero de 1960. Estudié la carrera de psicología. He
trabajado en periodismo escrito, radio, fomento cultural, edición de libros y discos. He publicado poesía
en Punto de partida, en la UNAM, antologada en coedición Universidad de Zacatecas, Universidad de
Sinaloa y Alebrije, así como en diversas publicaciones culturales en Zacatecas, Michoacán y Distrito
Federal. Actualmente radico en Xalapa, Veracruz, y escribo artículos para diferentes publicaciones.

MARÍANA BERNÁRDEZ
MILAGRO DE REÍRSE

Milagro de reírse
y sentir el aire recorriendo las cavernas del cuerpo
Biendime que sólo es posible salvarse en los demás
Biendíceme en la cadencia del pensamiento
que no necesita hilarse en voz
Bienpronúnciame que demasiado tremar es todo
para quedarse aterido en la estrechez

y nunca es demasiado ni suficiente
cuando se trata de palpitar en la vida

y confieso

341
poco humilde mantenerse en ella

con anhelo devorador.

A VECES EL CUERPO RECUERDA

A veces el cuerpo recuerda
en un reconocerse hacia lo hondo
cuando se despoja de un pesar
que se acumula insignificante
y quisiera con su soplo recorrer
las almenas de otros ojos
los tuyos quizá de un almendro aún granate
resina de un árbol apenas intuido

¿a dónde van las raíces cuando huyen de la luz?

¿dónde se lava la culpa cuando se sabe
que no hay palabras que la limpien?

¿acaso no son las heridas las que van abriendo
la unidad del latido, y nos hacen cada vez más fragmento
astilla, polvo, carne, hueso y músculo?

¿transparentes demasiado transparentes?

¿quién es lo suficientemente puro para borrar todo trazo?

Y es de noche
irrumpe el ruido infernal de una alarma

En el piso los zapatos dispersos
miro ese par que siempre quiero
como si al ponérmelo
pudiera andar la vida de forma diferente.

(fragmentos de Trazos de esgrima)

Mariana Bernárdez nació una noche buena; su vocación ha sido la poesía y su pasión la filosofía; sus
últimos títulos publicado son: Liturgia de águilas, México: Universidad Autónoma del Estado de México
y Editorial La Tinta del Alcatraz, 2000. Alba de danza, México: Enkidu Editores y Ediciones del lirio,
2000. Sombras del fuego, México: Instituto Politécnico Nacional, Fundación Alejo Peralta y Díaz
Cevallos, y SEESIME, 2000. María Zambrano: acercamiento a una poética de la aurora, México:
Universidad Iberoamericana, 2004. La espesura del silencio. México: Instituto Mexiquense de Cultura,
2005. Bailando en el pretil, México: Universidad Iberoamericana.

MARÍA DOLORES ARA
RECETAS INFALIBLES PARA SUFRIR CON PROPIEDAD

342
I
Jugar a decir
que queremos decir
Te amo.
Una vez dicho
inflar el globo –de colores-.
Meter dentro
el juego de palabras.
Atarlo fuerte
con un lazo de vida.
Saltar un poco
para impulsarlo a huir.
Verlo alejarse,
decirle adiós
con un pañuelo a cuadros.
Y darse cuenta
de que nadie jugaba
a decir que queremos
decir
Te amo.
II
( versión a) Mediterránea
Búsquelo
y si se deja (encontrar)
acorrálelo.
Empiece entonces
a preguntarle, a marearlo.
Trate de averiguar,
justamente,
lo que no debe saber.
Pero, sobre todo,
lo que no le quieren decir.
Oblíguelo,
tortúrelo,
amenácelo.
Sediento, hambriento
y con la piel a tiras...
terminará mintiendo.
Es lo único que sabe hacer.

Llore,
llore amargamente.

Es lo único que usted puede hacer.

III
( versión b) Rusa
Puede que
sea un ejemplar de origen increíble

343
y diga alguna verdad,
-siniestra siempre-.

El aire empezará a escapar,
goteará fuego sobre la piel.
Nos partiremos en dos
con un aullido.
Lo que sabemos
quedará para siempre
comprimido
entre los
pedazos
acongojados
de lo que quede.

Y habrá que agradecerlo.

María Dolores Ara, venezolana, 53 años. Me desempeño como Profesora en la Universidad Católica
"Andrés Bello" en las cátedras de Lenguaje y Comunicación, Técnicas de Investigación Literaria,
Literatura Española y Literatura Latinoamericana. Siempre he dado clase en distintos lugares y a muy
distintas personas, y siempre sobre actos de la lengua. Tengo un poemario listo que todavía no sé cómo ni
cuando se leerá.

MARÍA ELENA BLANCO
CÓCTEL

… cueillit des herbes, des fleurs et des racines,
les mêla dans du vin, et brassa un breuvage
puissant.
Le Roman de Tristan et Iseut
Uno vegetariano, fibra,
para irse por el caño, el otro
químicamente puro,
para nunca más volver:
blanco lirio o blanco blanco
la sueña
derramando espuma
por la boca.
Brilla el filtro entre las aspas
de la mezcladora:
satinadas cintas
del tiempo del espárrago
y perlas de diazepam,
expelencia de su espíritu
des(h)echo
cóctel devuelto
como marea negra
al amanecer.

Voz en off:
Aúpa ya, despierta

344
y toma,
amor mío.

A FÍLIDA

Tirana en tu ocaso te volviste, Fílida, y reinaste
con cetro de vinilo carmesí
sobre las potestades agrias, feudos
de la noche que bebieron de ti entonces mansita,
pitonisa casera,
y en la otra película hubieron de sufrirte
en tu papel de amante
vestida para matar y, si se diera, morir,
la risa repintada, la billetera llena para el viaje
con aquel que te espía y que vendrá por ti.
Lo esperas desafiante, fiel, intempestivamente
joven. Así te vi,
como una boca inmensa,
la mujer de la calle que se me cruzó en Niza.
Y eres tú hoy la sangre y el abismo,
poeta de la vida
clavada a tu ventana en Nueva York.
Mas lo blanco te alcanza y te destiñe
esa boca, la palabra encarnada.
No el débil corazón,
que como tu lápiz de labios
entró rojo vivo de venganza en la muerte.

María Elena Blanco (La Habana, 1947). Poeta, ensayista y traductora. Es autora de los poemarios
Posesión por pérdida (Sevilla: Barro y Santiago, Chile: Libra, 1990); Corazón sobre la tierra / tierra en
los Ojos (Matanzas, Cuba: Vigía, 1998); Alquímica memoria (Madrid: Betania, 2001), Mitologuías
(Madrid: Betania, 2001); danubio mediterráneo / mittelmeer donau (Labyrinth: Viena, 2005); Wilde Lohe
(Klagenfurt, Austria: Wieser Verlag, 2007, en trad. alemana) y El amor incontable (Madrid: Vitrubio,
2008, en prensa), así como de Asedios al texto literario (crítica) (Madrid: Betania, 1999).

MARÍA TERESA ANDRUETTO
PATTI S. / 1975/ `POTOGRAPH BY ROBERT MAPPLETHORPE

Yo quería grabar un álbum que hablara de caballos
y te pedí que me sacaras una foto para la tapa.
Una foto que haga historia, dije, y vos hiciste ésa
donde yo no era hombre ni mujer. Habíamos
dormido demasiado. Me puse aquella ropa que era
como un uniforme, en la calle y en el escenario. Nada
de asistentes, dijiste, quiero un triángulo de sombras.
La luz ya había muerto entre nosotros. Me pediste
que me quitara el saco porque te gustaba mi camisa
blanca y yo me lo puse al hombro, como Sinatra,
y lo sostuve de un extremo para que no cayera. El
álbum empezaba con esa frase que yo solía decirte

345
por las noches: Jesús murió por los pecados de alguien,
no por los míos y la frase que hubiera cabido en boca
de mi madre se mezcló con la canción de una chiquilla
suicidándose.

TERESA A. / 1975/ FOTO DE ARCHIVO

Yo quería mandarle fotos a mi primo de Italia
y te pedí que me sacaras una con la minifalda
nueva y las sandalias de corcho. Una donde
me vea linda, dije, y vos hiciste ésa donde estoy
apoyada en la pared que da al patio de baldosas
negras. Yo quería ser flaca como Twiggy y odiaba
tener tetas, pero el pelo me caía sobre la frente.
Quiero una foto que haga historia, dije, y vos
hiciste ésa donde me veo todavía sin dolor. Me
puse el vestido de salir, como un uniforme de
viernes o domingo. Necesitás ayuda, pregunté,
y vos dijiste, sólo un poco más de luz. El domingo
estaba yéndose a otra parte, pero nadie había
muerto todavía. Me pediste que cruzara las piernas
y yo me apoyé sobre la tapia, como una
Ottavia Piccolo de pueblo. Después le mandé
a mi primo una carta con esa frase que me da
vergüenza recordar y la frase que podría caber
en boca de mis hijas, se mezcló con una historia
de catecismo sobre las bodas de Canaá.´

María Teresa Andruetto (Aº Cabral, Argentina, 1954). Publicó los poemarios
Palabras al rescoldo, Beatriz, Pavese y otros poemas y Kodak, estos dos últimos
reeditados como Pavese/Kodak, Ediciones del Dock, 2008. En narrativa, las novelas
Tama (Alción, 2003), Stefano (Sudamericana, 2001), La mujer en Cuestión (Alción,
2002; de próxima aparición en DeBolsillo/Ramdom Hause) y Lengua Madre (de
próxima aparición en Mondadori), el libro de cuentos Todo movimiento es cacería y
numerosos libros destinados a niños y jóvenes, entre ellos Veladuras, El árbol de lilas,
El anillo encantado, Huellas en la arena, La mujer vampiro y El país de Juan. Obtuvo
entre otros Premio novela Fondo Nacional de las Artes, Finalista Premio Sent
Soví/Ediciones Destino, Finalista Premio Clarín de Novela, Mejores Libros del Banco
del Libro de Caracas, Lista de honor de IBBY y White Ravens de la Jugendbibliothek
de Munich, entre otros. www.teresaandruetto.com.ar

MARIO ISLASÁINZ
DESDE ENTONCES…

No olvido tu estar de aquella madrugada,
sola, semidesnuda, ultrajada, dolida,
ensuciada por otros en el solitario solar de nadie.

346
Fui a ti,
sorprendido, confuso y asustado.
Desde entonces, te veo, te beso y te mimo,
te amo diariamente para que tú,
olvides tu aquel estar de esos años.

Mario Islasáinz. Córdoba, Ver. Dic-1959.Lic. en Psicología por la BUAP. Lic. en Filosofía y Letras,
Maestría en Literatura Hispánica por la UDLA. Publica desde 1981 para diversos suplementos y revistas
culturales nacionales y extranjeros. Antologado en media docena de libros. Autor de una docena de libros
de Poesía. Coordinador de Talleres Literarios desde 1990. Director de la Revista Literaria “Pasto Verde”
( 1993-2002 ). Ha sido Becario por el IVEC-CONACULTA en creadores con trayectoria 2004-2005.
Director de la Editorial Marginal “Letras de Pasto Verde”, desde 1993. Actualmente es Director de La
Casa Laboratorio de Expresión y Talleres Libres A.C.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI
VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Las mujeres andan descalzas
amonedan noches sin luna
en sus heridas de sombra.
¿Habrá algún camino que invoque al sol,
para desandar el secreto de la humillación?

Una mañana amasan barro,
recolectan frutos,
juegan con cáscaras de soledad,
se esconden
en cavernas de gritos ahogados . . .
y son devoradas
por un nombre inverosímil.

GATA SIN LUNA

La miradajena
ahorca la música
la sumisión alimaña viscosa
suele acurrucarse a mi lado.

Limpio chimeneas de lo ya ido
sacudo esquirlas de violencia y bastardas melodías
araño claridades
lanzo mis mejores aullidos.

Apremio de sed que no sacia
en mi garganta anilla el enigma de mi sexo
disuelvo la piel de Safo/ Simone / Frida/ Alfonsina

El deseo de dignidad me urge
gata . . . sin luna . . . gata no vencida
palillo en el tam tam de la sociedad androcéntrica

347
Ahondo clamor en álgebra de estrellas
busco nacer a la vida debida
en danza trágica de amor
sola y contigo.

Marita Ragozza de Mandrini. Vive en Pehuajó, provincia de Buenos Aires, Argentina; poeta por la paz
y escritora bilingüe. Delegada de IFLAC (Foro Internacional de Literatura y Cultura por la Paz). Miembro
Poetas de Mundo. World Poets Society. Embajadora de la Paz por el círculo Universal de Embajadores de
la Paz (Suiza-Ginebra). Libros publicados: Paz y Letras, poemas. En actual edición: Albatros de Paz,
poemas.

MARTÍN MÉRIDA
VERGÜENZA

Anoche soñé que te mataba al pronunciar te perdono
Magdalena enterrada entre palabras
Soñé lanzarte una piedra
Junto a estos hombres de ley y templo

Es triste ser hijo de Dios y vivir ahora
Negro el instante de decir no te culpo
Y continuar el camino
Mientras escribo tu nombre sobre la tierra
Me siento inútil de sostener tu mirada

Todos se han marchado
Nadie hoy ha de asesinarte
Aunque estás muerta al no creer en nadie
Aunque estás muerta pues aún somos nadie

Magdalena
Te regalo mi piedra
Como tú
Es también de agua
Ponla en el centro de tu sala
Yo he de ir al mar
A lavarme la cara

EN LA CASA DE MI ABUELA
A Bonifacia Bartolomé Roblero
In memoriam.

En la casa de mi abuela están sus cabellos cortados desde cuando era niña y, junto a
otros misterios, retozan en un cofre ballena de color vino.

Los libros sobre Poetas de América se pueden ver sobre la mesa junto al retrato
ovalado desde donde sonríe mi bisabuela Tiburcia. Y no me canso de pedirlos prestados
para leer Los motivos del lobo. Abuelita Boni: ¿le leo un poema?..

348
Mi abuela me escucha y después canta una canción de Agustín Lara y me gusta
observarla desde un escalón de ladrillo recién barrido. Su voz se va haciendo tan
delgada que, de repente, se confunde con los grillos. Entonces me mira y sonríe con la
transparencia de sus ojos negros; ignaurando, de esa manera, el momento de hacerle
preguntas que responde con relatos ciertos como secretos para espantar tempestades.

La casa de mi abuela huele a pan horneándose y a humo de hierbas y de café
tostado. En un pasillo de esa casa hecha con adobes, mis hermanos y primos
descascaran cacahuates para la confección de dulces. Y la más chica de mis tías; mi tía
Emperatriz, bate claras: a ver si pega el turrón. Mi tía cada vez tiene más ocurrencias
sobre como forjar figuras de gatos que después da tristeza comerlos.

De pronto mi abuela brota hacia el patio, rumbo al horno de barro, con una
paleta de madera larguísima. Y me causa admiración lo de su fuerza para meter y sacar
del horno tantas bandejas pesadas. La miro, y como alas de lo irreal llega a mis ojos la
palabra artesa:

Artesa arca para amasar y dar forma a perritos, cuernos, conchas bizcochos,
morelianas... Artesa: poemario de madera en el centro de estas horas en que mi abuela
hace pan y eso no es poco.

Martín Mérida (Motozintla de Mendoza, Chiapas) vive en Guadalajara, Jalisco, desde 1998. Ha
publicado los poemarios: Donde convoca el alma (UNACH, 1996). El milagro de tu voz distinta (ITESO,
1999). La pasión según un hombre cualquiera (MANTIS, 2002). El país de la mirada (primera edición
por UAN y LITERALIA, 2003; segunda edición, por LITERALIA, 2007). Su primera novela: El poeta y
el niño de la piedra, fue publicada por el CECA en el 2005. Ha sido becario tanto del CONECULTA
Chiapas, como del CECA Jalisco. Obtuvo el premio nacional de poesía «UdM», 1999 y premio nacional
de poesía Amado Nervo, 2003.

MAYDA I. COLÓN PAGAN
ESTA SENSACIÓN SER MI PROPIO CIRCO

Está sensación ser mi propio circo
sostener el trapecio con los dientes
amamantarlo con vehemencia casi ciega.
El teatro en su urgencia impostergable
exorciza al perfecto dolor de mi sombrero.

Él volverá a despertarme.
Se meterá sigiloso en mi cama
sin que nadie sepa
me despojará de mis pequeñas ropas
como entonces
se paseará con sus pequeñas muertes
y me dormiré siempre en aquella imitación de ovillo sobre la cama.

Mis padres duermen
la noche se burla del silencio de esta casa.

349
Y sé que volverá
presiento su venida
y sé que volveré a tragar
que vestiré mis gritos de paredes
que cambiaré mis puntos cardinales
para acunarlos justo allí
a nivel de mis rodillas.

Y sé que vestiré mis mortales suspiros
me derramaré por entre la risa de todos los payasos
para imitar su mueca con mi cara.

Detendré su semen a nivel de mi ombligo
pues las niñas fantasean bien lo dijo Freud
con llevarse el semen de su padre a la cara.

Y es que en esta noche ya no tengo la fuerza de escupirte
ni las ganas de ser nadie
ni la astucia de confiar en ninguna promesa que se encarame a mi garganta.

Esta noche fingiré como todas desearlo
esperar su abrazo, su beso en la frente
como toda fiera domesticada para el vicio de soñar con la ternura.

Esta noche, seré yo el trapecio.
Serán sus manos trapecistas sosteniendo mis lánguidas caderas con furia
y volverá a ser él, quien se deslice traveseando por mi cuerpo
como si sostuviera el hambre de una cuerda
con el credo con que los humanos atraviesan los principios.

Viajará por mi silencio a la deriva y tan ajeno
como mago que pretende arrebatarle al tiempo su obligatoria expiación de conjeturas
y volverá sin saberlo de entre mis senos
con el horror de encontrarse con tanta inocencia con tantas miserias juntas
amotinadas al vértigo del aliento que dejó en sus malabares sobre mi espalda.

Estoy noche sin agua flagelando la sed
mi sexo abierto ya no volverá
a conmover el desierto de sus ojos
a asomarse a intimidarme mientras esconde su lengua en mi entrepierna
mi eterna nostalgia
ya no vendrá en auxilio de mi grito desquiciado y ausente.

Se trata de mí y decido esconder aquel maldito tatuaje en la piel
que nunca nadie viera decido ser mujer
y no la esclava sumisa que inventaste muerto mío o la niña desvalida de tus tardes
no esperes mendigo, que te llame por tu nombre.

Porque se trata de mí. esta noche
voy a destilar mis olores

350
iré a la cama desnuda descalza de sombras desarmada.

Como toda mujer
entraré en la recámara del laberinto donde el miedo se yergue.
Ahuyentaré la soledad con todo aquello que me queda
y aprenderé, a sonreír a veces
a servirme en la cena
a traficar con mis pedazos.

Mayda I. Colón Pagan. Poeta nacida en San Juan, Puerto Rico (1975). Poseeun BA en Educación de la
Universidad de Puerto Rico. Sus poemas están publicados en diversas revistas de la isla y revistas
virtuales. Actualmente trabaja en Algunas veces ella (anti-antología de poemas escritos por mujeres),
Permiso para entrar (anti-antología de poemas escrita por hombres), Poemas para leerse en voz baja,
DOSIS; entre otros. Ha sido presentada en varios programas televisivos, incluyendo el del afamado
escritor Antonio Skarmeta. Fue parte del comité organizador del V Encuentro Internacional de Escritoras
que tuvo lugar en el 2003 en la isla. Es miembro del Círculo de Escritores de Venezuela desde abril de
2008. Mayda I. Colón Pagán vive en Río Piedras, Puerto Rico.

MERTXE MANSO
TOR

Siempre tuya,
a tu servicio amor,
en espera de
sin importar las inclemencias.
Lenta
como la tortuga
paso firme hacia ti.
TÚ,
abismo de los deseos,
duda
hoy y siempre
y sin embargo,
siempre tuya.
Así me ves.

FEDRA

El grito se quedó mudo
y de sus labios brotó el silencio.

El miedo se adueñó del grito
y decidió cobijarlo.

La locura y la ansiedad,
se instalaron en el cuerpo.

Se convirtió en ausencia
y la desesperación se tatuó en la piel.

351
Su cuerpo se transformó en traición
y en una hoja de reclamación perpetua.

CAMINOS

Rozar el sol con los dedos,
cual Ícaro volando,
y tú, con esa memoria de pez
donde la esperanza dura
cuatro segundos y medio.

Así, me lanzas
al mundo que me espera
y yo recorro otros caminos.
Ay, amor, me abandono
al ritmo de ir y no volver.
¿Qué es regreso?

¿Volver a la locura?
A ti, indomable del viento.
A mi, guerrera del tiempo.

ARLES

Que se eleve la luz,
hoy me visto de libertad.
Arráncame el corazón
que fluya la vida.
Aire que me eleva
en un cielo de lluvia
es un giro entre extraños.
Huelo a piel quemada,
a ti, a un Arles alejado.
Suena un reloj latiendo,
un parpadeo de labios.
Y yo que sigo bailando
a un son que no es mío.
Golpe a mi cielo a
mi paladar que es un desierto.
Lato a deshoras.
Soy herida sangrante
y tu un golpe más,
herida tras herida
nada importa
solo mi voz que no se apaga.

Mertxe Manso (Baracaldo, 1978) reside en Córdoba desde su infancia. Ha publicado el poemario Diario
de los cuerpos (I Premio de Poesía La Manzana Poética, Ediciones Litopress (2004), las plaquettes Tabla
de mareas (müsu, 2004) y Reglas de Navegación. Antologada en Voces Nuevas (Torremozas,2002),

352
Pólvora Blanca (Antología de poet@as por la paz y la palabra, 2003), en Pie de Paz (Plurabelle, 2003) y
Periféricos 15 poetas (Universidad Popular José Hierro, Madrid, 2004). En la faceta de poesía visual, ha
participado en la “Muestra incompleta de poesía visual, experimental y m@il-art”. (2004). Y “Las Letras”
muestra de poesía visual homenaje a Carmen Conde (Cartagena, 2006). Ha participado como poeta
invitada en la última edición de Cosmopoética, Poetas del mundo en Córdoba, edición 2008.

MHARÍA VÁZQUEZ BENARROCH
GESTUAL DE AMOR

cesó la música en los muslos
apenas
una ceremonia de fuerza
un giro rápido
y la metáfora continúa
desbordando tinta
en la insolente blancura del papel
sobreviviéndose a sí misma
en ligeras convulsiones de poema
mientras la noche copula
agosto 1986

ESA LENTA MÁQUINA DEL DESAMOR

es noche amor
la ciudad desmonta su equipaje de tristezas
putas, perros y asesinos se pasean por ella
como mi esperanza

en este momento
¿a quién maravillas con el brillo desnudo de tu cuerpo?
¿a quién debo envidiar por la oscura humedad de tus piernas?
a retazos me llegas

así
de este lado de la nostalgia
es noche amor
démonos prisa pues…

de la memoria sálvalo todo
o salva lo que puedas
marzo 1987

PARA NO RECORDARTE

sáqueme usted de este horror
de este profundo instante de horror
cuerpo aferrado hasta morir

353
déme un beso mentira
acompáñeme este cigarrillo de violenta seducción
que me lleve lejos de todo este cuerpo marchito

¡ese, maldito recuerdo!

béseme usted señor estraño
y como en los cuentos antiguos
miremos hacia la noche
juntos en este hotel de baratijas
y huyamos…
lejos de ti

HOMBRE

voz sin recorrido
espero en las horas
a que llegues sin ojos de muerte
amor
frágil memoria de abandono

CANCIÓN PARA TI

casa paciente a punto de ser alejada
me miras desde tus ventanas y piensa para ti:
volverá antes de envejecer
esta mujer loca de amor volverá
cansada del esfuerzo de todos los hombres
lamiendo sus heridas como un gato oscuro
empujando sus huesos vehementemente

volverá
y seremos una sola

hay silencio ahora

(ojo: falta ficha curricular)

Mharía Vázquez Benarroch. Reconocida escritora venezolana, nacida España. Poeta, Corresponsal de
Guerra, Dramaturga, Guionista de Cine y Televisión, y Narradora. Es Licenciada en Letras por la
Universidad Central de Venezuela (UCV, 1986), y PH. D. en Fine Arts, mención Films, por la
Universidad de Los Angeles (UCLA, 1989). Ha publicado los siguientes poemarios: Guerrero llevado
adentro (1984), As de Corazones (1986), Balada de los 40 Años (1998), Amarrando la paciencia a un
árbol, (2008).

MORI PONSOWY
INCAPACITADA PARA VIVIR

354
I.
Mi amante furioso grita que estoy loca, escupe
sobre mi rostro. ¿De qué sirve tanto cerebro
si emocionalmente nací atrofiada? Su analista vaticina
que en tres años enloquezco--dejar que el peso caiga
donde corresponde, rendirme al fin, sólo dormir.

Al principio, pensé que Dios lo enviaba.
Ahora quisiera verlo muerto. El primer día
hablamos de libros. El había leído todo
salvo Szymborska. La realidad exige
que también digamos esto:
la vida sigue.
Sigue en Cannae y Borodino,
en Kosovo Polje y en Guernica, dije.
Él conocía el año,
el lugar, los héroes,
de cada batalla. Habló de Aníbal
contra los romanos en Apulia.
Kosovo era un campo de aves negras.

Más tarde, imaginé olivares, sembradíos de higueras
mientras hacíamos el amor. Venía música
de los yates anclados en Actium,
bailaban parejas en las cubiertas llenas de sol.
Di gracias a Dios por él

pero esa noche soñé
con otro. Otro que había leído
menos libros, pero tenía ojos
generosos y azules, una piel tan blanca
como la mía. No me fui con él:
los poemas de Derek Walcott y dos espadas
de plástico para Matías pudieron más. Mi alma
es un tahúr. ¿Qué mujer no anhela ser una diosa?
II.
El infierno empezó un mes después
en la puerta de nuestro nuevo hogar.
Donde estuvo Hiroshima
está Hiroshima una vez más. Desde el primer día
quise incendiar mi vida, huir
con mi niño, sin dejar
siquiera un alfabeto.

Te siguen enemigos
hasta el borde del abismo, pero saltar
no es fácil. Intenté amar
la delgadez repentina de sus labios,
sus dientes apiñados, su pelo
al manchar mi almohada de plumas blancas.

355
Sus pies dormidos
eran los de un extraño.
Ah, este mundo aterrador
no carece de encantos,
de mañanas
que hacen que despertar valga la pena.
Juntos, los domingos eran buenos:
había patos y ñandúes
en el zoológico de Buenos Aires; en verano
levantamos una carpa en el jardín.

III.
Como tantas veces, me fui.
Huyendo me he pasado la vida.
Sólo con mis libros, al principio,
amontonados en cajas de cartón
que me regalaban en cualquier kiosko.
Empacar es más difícil ahora.

El domingo, en una función de títeres,
Matías me preguntó si yo moriría
cuando él creciera. Cómo decirle
que poco importa mi muerte,
sino salvarnos de mí, encontrar
un lugar para vivir sin miedo.
Tal vez todos los campos sean campos de batalla,
los que recordamos,
los que han sido olvidados:
los bosques de abedules, los bosques de cedros,
la nieve y la arena, los pantanos tornasolados—
Quizá mi lugar sea aquí—

¿Podré no repetirme
si hasta las estrellas vuelven milenios después?
No encuentro respuestas y una
y otra vez he dejado a los hombres
que me las daban.

¿Qué moraleja fluye de esto? Quizá ninguna.
Sólo la sangre, secándose pronto,
y, como siempre, algunos ríos, algunas nubes.

Algunas mañanas de invierno
me despiertan los pasos de Matías
que sube a saludarme
y entonces no puedo evitar
sentirme feliz.

Mori Ponsowy (Buenos Aires, 1967) Escritora, traductora, periodista. Recibió los siguientes premios:
Premio de Novela de la Diputación de Cáceres (España, 2006) por la novela Los colores de Inmaculada;
Premio Nacional de la Secretaría de Cultura de la Nación (Argentina, 1999) por el libro de poesía

356
Enemigos Afuera; Mención de Honor del Fondo Nacional de las Artes (Argentina, 2000) por el libro de
poesía Enemigos Afuera.

NICOLÁS FUENTES
AL TERCER DÍA.

Y entonces, al tercer día
empezarás a repartir tu corazón
hecho pedazos.
Pasarás muchos años en la amargura
te volverás esotérica, astróloga o dianética
alzarás tu voz en contra de todo recuerdo
te perderás en la música estridente
o no soportarás que alguien rompa tu silencio
te castigarás con la abstinencia
te martirizarás oyendo canciones amorosas
él tendrá todos los traumas
que leas en todos los libros,
le inventarás nuevas malformaciones
él siempre tuvo la culpa
pensarás que tú tuviste la culpa.
Devorarás muchos jóvenes
alegarás paidofilia
devorarás hombres viejos
alegarás economía
y finalmente volverás a estar sola.

Absuelve, absuelve a todos
como Salieri a Mozart,
perdónate hasta tú misma
extiende tu mano
y tócale el rostro al amor.

Nicolás Fuentes. Mexicano. Ha publicado en poesía Así hasta ocho, 1985; en la revista “Estuaire”,
Editado por el Consejo de Artes de Canadá/1987; No hay hielos, 1988; en la antología La poesie
Mexicaine, Editorial les Castores Astral/1989; muertes en el medio tiempo 1989; Sobre las espirales,
1998; Voces de la primera imprenta /2001; Antología de poetas mexicanos en Madrid, España 2004 y
Escritofrenia, 2006.

NORMA SALAZAR
OJOS CASTAÑOS

I
Ojos castaños de bellotas miran historias, el pecho descorazonado evoca su silencio a
los montes Grampianos, pide ayuda a los vikingos, a los normandos, a los celtas de ojos
opalinos y desafía a ras del oleaje, lo cálido de aquella América.

II

357
Velea a galope lento desempolvando las alhajadas memorias. Conoció el amor impuro,
pero no reprimió las sábanas con agujero nupcial testigo de aquel derroche, sabor a
manta.
Marejadas matutinas preñaron un vientre de felicidad, labios carnosos, temblorosos
amotinaron el tuétano de la vida. Ella comenzó la otra historia.
(libro inédito Retorno del ermitaño)

Norma Salazar, ciudad de México. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas como Estudios
Latinoamericanos, Maestría en Literatura Iberoamericana, posgrado en Literatura Dramática por la
UNAM. Coordinó el Diccionario crítico literario en las letras mexicanas del siglo XIX por Emmanuel
Carballo (2000) Dos poemarios publicados; Cantos lejanos por la colección La Hoja Murmurante (1999)
y Cuadro al óleo ediciones ST (2005) Ha sido Conferencista en la rama de la Teoría de Crítica literaria.
Poeta, ensayista. Actualmente es responsable como Investigadora de los archivos de los poetas: Raúl
Renán y Francisco Cervantes. En preparación esta una Antología poética asimismo un libro de ensayos.

NURIA RUÍZ DE VIÑASPRE
LAS MUÑECAS ROTAS
Cómo pintar en frases
el dolor de ver tu dolor parpadeando...
vivir es una herida abierta
RECUERDA, cuerpo
Cuando el hueso triste de la muerte
Se filtraba entre tus costillas
Recuerda cómo el mamífero del dolor
Se colaba en tu alcoba
Descansando en golpes
En la triste llanura de tus hombros
Tus brazos y tus piernas eran cemento
Y en la boca llevabas el beso
De una antigua muñeca rota
Recuerda cómo te mantenías inmóvil
Como la Ley misma
Mientras tu cerebro se rompía
En un hallazgo de noche
Recuerda, cuerpo
Cómo detenías el seísmo de aquellos huesos
Que amanecían convertidos en árbol
Desnudos y cubiertos de ramas
Mientras otros desvelaban tus espejos malvas

LA SOLEDAD
La soledad no es estar parada en el muelle
a la madrugada, mirando el agua con avidez
La soledad es no poder decirla,
por no poder circundarla
por no poder darle un rostro,
por no poder hacerla sinónimo de un paisaje
La soledad sería esta melodía rota de mis frases
Alejandra Pizarnik
EBRIA de manos
Esperas en tu soledad sombría
Que el olvido cubra el Mundo

358
Y con él tu cuerpo
Pero el ansiado descuido no logras
Y voceas nombres de pila en tus anocheceres
Mientras, las noches se siguen una a otra
Y te caen encima como cuchillas
Palabras afiladas
¡Si supieran que de día te anocheces!
¡Si supieran que flaqueas!
Pero el olvido no llega
Y te arrastras por el légamo
Henchida de palabras
Presagios
Y sospechas

Nuria Ruiz de Viñaspre. Escritora. Trabaja como editora de textos en un grupo editorial. Ha publicado
El mar de los suicidas (Huerga y Fierro, 2000), Desvaríos subterráneo (Devenir, 2001), El campo de tus
sueños rojos (AC Editorial, 2004), Ahora que el amor se me instala (Celya, 2004) y La geometría del
vientre (Edición no venal El Paísl iterarios 2007). Ha sido incluida en numerosas antologías. Algunas de
sus obras han sido traducidas al portugués. En 2004 ganó el XX Premio de Poesía Ciudad de Tudela.

PAMELA ANDREA CATALÁN SEGOVIA
YO ME PREGUNTO QUÉ ES SER MUJER

Yo me pregunto qué es ser mujer
y veo esto:

amar como mi madre y mi abuela
amar con los miedos a cuestas
y llenas de fe,
amar con el vientre
fértil o yermo
y el alma
rota roja rosa,
mientras se pagan cuentas
y los niños lloran afuera,
amar a pesar de los errores
y las pérdidas,
partirse
en esa fuerza de madre tierra
que todas
por esta historia nuestra
tenemos.

Pamela Andrea Catalán Segovia, nacida en Valparaíso, Chile, 1977. Candidata a Magíster en
Literatura, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso. Participación en el Taller “Octopiernas”, auspiciado
por la Fundación Pablo Neruda, 1996. Publicaciones: Antología Planeta Puerto, 1997. Amor y Pánico,
2002. Colaboradora del Centro Cultural Trilce y la Revista Latitud 37, dirigida por el poeta Omar Lara,
Concepción, Chile.

PEDRO GÓMEZ JUÁREZ

359
MUJER PAGANA

Frente al mar
que sabe de nostalgias infinitas
que sabe del dolor de los naufragios
lloras,
con ese llanto de mujer pagana
que se alimenta
de la furia y soledad de tus entrañas
con la pupila,
apretujada por falsos horizontes
con el cansancio de promesas incumplidas
murmuras,
y acaso te preguntas
porqué en la plenitud de tus sentidos
de sueños quijotescos e infantiles
el tiempo,
misógino, soberbio y arrogante
inmisericorde y hasta hacerte suya
se ensañó con tu piel y tu inocencia
sembrando tu camino de imposibles
y ríes,
como una tempestad que busca tierra firme
para extraviar
más allá de tus deseos
más allá de lo prohibido
la agonía que provocan los recuerdos
la pena y el dolor que aprisiona tu pasado
deseas,
convencer al mar
que la frágil flor de tu existencia
se disipó,
con el último rayo de sol de un día de otoño
que en mutuo acuerdo
los fantasmas caprichosos de tu cuerpo
acabaron por llenar tu medianía

tu confesión,
como las cuentas de un rosario
se funden y confunden con el vaivén marino
que mece la cuna de tus males
y se esconde,
en los resquicios saturados
del venturoso fondo de tu alma
anhelas,
que hoy sea otra playa
otro mar, otra pena, otra añoranza
tus lagrimas,
y la brisa
corren lacerantes por tu rostro

360
como corren por tus venas
tus secretos de odalisca milenaria
mi corazón,
gime
y sus latidos
presionan la curvatura de mis sienes
y yo,
gambusino
de hetairas, meretrices y cortesanas
con pleno uso de mis facultades líricas
te aconsejo,
ya no busques la alondra y el espacio
ya no busques el fin, no te reclama
vuelve,
vuelve al mar
y vuelve a amar
como vuelven noche a noche
las estrellas solitarias
monta tu corazón en una gaviota
y bebe de sus entrañas
déjate sorprender,
por un nuevo amanecer y una mañana
y como una marea, cubre sus playas
para secar tus lagrimas
de mujer pagana

Pedro Gómez Juárez (PETUL); Médico Cirujano, originario de Chiapa de Corzo, Chiapas, México;
egresado del taller literario de Oscar Bañuelos en la UNAM, y del taller de Armando Duvalier en
Chiapas, Autor de los Libernautiulus y Seminarios. Actualmente profesor de la Facultad de Medicina en
la Universidad Autónoma de Chiapas.

RAQUEL RODRÍGUEZ PÉREZ
VOZ DE UNA MUJER… CON SÍNDROME X FRÁGIL…

Me arrancaría las yemas,
engulliría mis pestañas
haciendo de mis párpados
voraz boca,
para que, al menos,
el eco de la normalidad
no retumbara en la concavidad culpable
en que me ahuecan los otros.
¡Sí,
tengo etiqueta,
genético estigma
en mi código de barras humano
y deshumanizado!
¿Cómo aplacar la piedad, invertida,
que corre por mis venas?

361
Soy una mujer…
…X Frágil…
¿nada más me da esencia?
Se me ha desparramado
la forjada identidad costosa
por el siniestro alcantarillado
de vuestro diagnóstico
en mi contra.
Para descifrar mis rarezas
me encarceláis en un síndrome,
obstáculo insalvable
por el que ignorarme mujer.
¡Soy yo…
…la perenne…
luchadora, excéntrica, especial!
¿Por qué han borrado mis marcas?
¿Qué condescencia omnipotente
os otorga mi perdón
cuando mi rabia aclama
vuestra furia?
Disculpada por discapacitada.
¡No soy estúpida ni inocente!
¡Dejad de privarme
de mi compromiso con la Vida!
Raquel Rodríguez Pérez Nacida en la Isla Blanca del Mediterráneo; ésta ibicenca de signo astral de aire,
a sus 30 años vive dedicada su profesión elegida, educadora social, en una asociación para personas
afectadas por el Síndrome X Frágil, En su tiempo libre disfruta del placer de la lectura y de la escritura.
Se ha trasladado a la mayor de las Islas Baleares, desde donde ejerce su quehacer vital en todos los
sentidos, aunque permanece estrechamente vinculada a su isla de origen, en la que siguen habitando los
miembros de su familia numerosa, a quienes adora.

ROSA LINDA ORTEGA
QUIERO LA TRANQUILIDAD

Quiero la tranquilidad
para cuando despertemos juntos.
Busco la calma para amanecer contigo,
todo el delirio que pueda ofrecer
una noche, la tormenta y la guerra
que asedian como hasta hoy; el
discutir por un acuerdo, el matar
por vivir, el acechar y jugar, el jugar
a morir; la destreza y el arrebato por ambición,
el desgarre y rompimiento;
mas la certeza de descansar y despertar
con una indemnización por la paz.
Quiero la certeza, la calma y la felicidad,
solo una mañana para poder despertar;
darme cuenta de que la fragilidad no siempre
se quiebra y de que no todos los cuerpos revientan.

362
El tener la evidencia de que lo oxidado
no es la sangre que recorrió los mismos cuerpos
que ahora se vacían en el mar.
Necesito amanecer contigo y regresar
a la inocencia, y que me abraces y me hagas
sentir pequeña una vez más.
Que las lágrimas no sean torrentes porque matamos,
porque traicionamos, porque abrimos brechas
de desamor.
Voy a abrir los ojos y despertar en este momento
aunque sea de noche, no estés a mi lado
y siga lloviendo,
porque sólo ahora que no me escuchas
y se enfría mi cuerpo
pude hallar la tranquilidad.

Rosa Linda Ortega, Ciudad de México, 6 de diciembre de 1980. Realiza estudios profesionales de
actuación e idiomas en Morelia y México y posteriormente la carrera de Literatura Hispánica en Ciudad
Universitaria. Dedicada a la vida artística realiza varios recitales de poesía/música y poesía/danza.
Locutora de “El teatro de los ojos libres”, programa literario radiofónico vía internet. Actualmente
desarrolla su proyecto de titulación bajo la asesoría de José María Villaría Zugazagoitia en la Facultad de
Filospfía.

ROXANA LUCÍA FOLADORI ANTÚNEZ
HECATOMBE
I
Resurges de mi costilla fractal
los índices coinciden: luz
y en el límite se aloja el monstruo.
Revuelves mi sur
y me quedo sin norte
escueces con mensajes
vacíos como tu hueco.
Los deseos se colapsan
electroshock de ansiedad
mi vista y yo enceguecemos.
Despierto colgada y sin red,
entre las postales de viajes:
Estocolmo, Venecia, Alcalá de Henares,
entachuelada en Verona:
¡SOS Julieta, SOS!
Pronuncio frases en infinitivo,
hechizos, palabras mágicas,
invoco números, letras generatrix,
gnomos, hadas, ranas, astros,
ángeles, diosas, redes, lagartijas,
homeopatía, colores, llaves, vírgenes,
cordura, aire, sangre… ¿dignidad?

II

363
A los tres días resucitas
en el primer paseo del sol
te me incorporas a oscuras
prefiero la vigilia a tu acecho
a saberte de sombra-espalda
tus aires marean mis tsunamis.
El domingo te derramo
dejo al techo caer lluvia
empapo tus planes
te soplo viento desordenado
me regocijo en el vuelo,
ahora soy más ‘Yo’
me recupero a cucharadas
en la escalera me siento
la sudo y la bajo
cuatro por cuatro, de dos en dos.
Evado confirmarte
no soy ni la iglesia ni la duda
pero en cuerpo con alma
me purifico para el trance
el paraíso, el infierno o el no lugar.
Miro el fluir de la vida en tempo rojo.

III
Oprimo el botón de la bomba
nada estalla, ¡me recargo en la pared!
Pienso y desespero, siento y actúo
los barrotes son la cárcel
me impiden entrar para liberarme
con una mano retengo el muro
la otra flashea a sitios inciertos
agente 007 que un hada lleva dentro.
Me apropio de tus paredes húmedas
y el moho de los paréntesis ocasionales
verde y anaranjado caen a pedazos
en el género oscuro yace la ilusión
la heredo con todo y lentejuelas
mientras los signos borran huellas
es hora de huir a casa.
Prescindo del después
tu olor se ha confundido
los recuerdos vienen en manada
el único presente es el futuro.
Ignoro la estrategia con tantos ases
si las experiencias nos fortalecen
tal vez ahora tu hecatombe sea yo.
Roxana Lucía Foladori Antúnez, (Montevideo, 1974 ). Integrante del grupo de mujeres “Compartir
Poesía”, Fundación Entredós, Madrid. Libros de poesía VVAA: Nueva Literatura de habla hispana 2006,
T. 3, Nuevo Ser, Buenos Aires, 2007. Flores nuevas, Centro de Estudios Poéticos, Madrid, 2006. Letras y

364
Andanzas, El perro azul, Cuernavaca, 2005.Revista: El perro azul, Cuernavaca: septiembre 2005, enero
2005, septiembre 2004.

SABRINA LEW
UNA MUJER, LA LUNA

Luna tardía en la mañana
parece amar al cielo, así,
aún crepuscular,
silenciosa, espejada.
¿Quién sabe si prefiere
astros y pájaros
y dejarse traslúcida,
memoria de vigilia?
Ella, mujer sin alas.
¿Quién sabe si el misterio allí persiste
o se desgasta, como la palabra
que lo nombra y detiene,
que me nombra y detiene?
Junto a quien hoy reclama
descubrir el dorado
eco de amor precario,
con luna transparente,
suspendidos y momentáneos,
sin contornos, desnudos,
en anudada soledad,
entre materias de aire y fuego
desde mi orilla de mujer ausente,
casi fantasma, conducida
a éste, mi propio cuerpo,
con la aurora todavía,
como aquella que entre luceros sale
y permanece muda,
para luego una noche regresar
a otro cuerpo, tal vez,
ofrendada, ya mínima,
en otro cuerpo, anunciada,
luz oculta, jirón,
para algún otro cuerpo,
todos ya indistinguibles.
Almas, la tuya y la del astro blanco,
no responden, no saltan,
no caen, no destellan,
sombras, hermanas, en mis ojos,
posadas en mi cuello,
aferradas a un borde,
tibias, calladas, similares.
Yo me tiendo completa,
cedo a los pasos y al sentido
de estar juntos, dormidos,

365
a la tierra adheridos,
íntimos y girando,
desconocidos, tu inasible,
yo solamente piel,
nada más que fragancia,
nada más que caricia,
beso, rasguño, suavidad
bajo la superficie prolongándose.
¿Quién sabe si ella oculta
un costado invisible,
un menguante perfil
llano, la zona de alegría,
disolviéndose en sábanas?
Detrás de la ventana,
despierta ahora luna, plomo,
revisemos al hombre,
juntas, tal vez él duerme,
te ha susurrado siempre
como excusa plateada,
tiene aspecto de ave rapaz
y perfume de nardos,
me sobrevuela y sumerge,
con músculos de cuervo
viene a posarse en las entrañas
de mi sueño de oruga,
casi real, secreta, clausurada.
Con un grito de pluma en la garganta
ordeno verticales
mientras él redondea y profundiza
los jardines convexos
en el otoño de mi vientre,
y los desciende hacia el final,
ambos muriendo en el segundo.
¿Quién sabe quién inventa
la voluntad de cada luna,
evanescente y firme,
que se concede a un desierto
de muertes diminutas?
Sabrina Lew. Argentina Escritora independiente. Viajera. Bailarina. Obras inéditas: Destinatario
Desconocido, cuentos cortos. Vestigios, poemas. Las palabras del Señor Polkova, novela. Light Blue Note
Butterfly, cuentos infantiles en inglés. Good world and habit, cuentos cortos en ingles. Cuentos con pan y
manteca, cuentos infantiles. From the bridge, poemas en inglés. El caballo Andaluz, cuento.

SILVIA FAVARETTO
CUANDO SEA ÁNGEL

Cuando sea ángel
viviré en el faro...
Lloraré mirando las luces de los barcos

366
alejarse en la noche...
Sentiré nostalgia
de emociones nunca tenidas…
Gritaré imprecaciones al viento
(porque los ángeles no tienen padres)
y arrancaré una a una
las plumas de mis alas,desesperada y sanguinaria
por la mala suerte que me ha dado
maravillosas alas ligerasy un cuerpo
demasiado pesado para volar...

LA HERIDA DE MI AMOR SANGRA VIOLETA Y SE VUELVE NOCHE

A Penny
He construido sendas de sueños y suspiros
para que pudieras recorrer
el camino hacia mi centro...
¿Te habrás quizás ahogado en mi última lágrima?
Sólo dime, ¿tengo que buscarte
allá afuera en las selvas del mundo
o es en el laberinto de mi ego
que te has escondido, disfrazada de duende?
Desmigajo la consistencia de mi esencia,
me hundo en la pulposa carne uterina
tragada por el recuerdo. He perdido mis pies.
¿Cómo haré para buscarte en todas las ciudades?
Vagaré afrentada por la gente
que ha odiado nuestro amor, vagabundearé
como un payaso olvidado
hacia nuestro mar.
Sé que estás allá escondida, en la panza de alguna caracola.
Lo sé porqué es así que llegaste a mí.
Yo era dura concha bivalva,
mi coraza protegía la blanda
carne rosácea de mis sentimientos.
Grano de arena, entraste
por el pasaje que te dejé, distraída, entre las dos valvas.
Tu mundo se volvió perla en mi regazo.
Desde mi vientre resplandecías
como la estrella más bella. Cuando tuve que entreabrir al mundo
mi dura coraza, el mundo te vio tan linda, que te llevó lejos de mi.
Ya no eres mía. Eres del mundo.
Y brillas con la misma hermosura.
Mi cáscara te recluía y te encerraba.
Ahora resplandeces allá afuera y es lindo pensar que
reflejas la cálida luz del sol y no sólo el rosáceo
centelleo de mis entrañas.
Pero yo me siento lo que soy o sea
una almeja vaciada de su tesoro y de su amor,
violada en su secreto, con la carne herida por el cuchillo

367
que le arrebató su perla,
ola y cansada, sacudida por las olas del mar en la ribera.

Silvia Favaretto (Venecia, Italia) ha publicado en Colombia su primer libro de poemas La carne del
tiempo, 2002, segunda ediciòn argentina 2004), el ipertexto El sacrificio de la mar y el cd de poemas
recitados Veneziaires multiverso (con Silvia Longhoni, Argentina, 2004), el libro de poemas La tetra
santità e il variopinto orrore (con Christian Panebianco, 2003), el ensayo Narrative femminili cubane tra
mito e realtà (2004). Su ùltimo libro Parole d'acqua/Palabras de agua ha ganadoel concurso italiano
"Ibiskos" 2007. En 2008 se ha editado una antologìa de toda su obra en México bajo el tìtulo Entre la
carne y las palabras, con la editorial Atemporia de Alejandra Peart.

SIOMARA ESPAÑA MUÑOZ
LA SIEMBRA

I
Cúrame las heridas de la frente…
-me susurras-
Pero yo, que vengo de regreso
enterrando el cadáver de mi muerte,
yo que vengo de recoger tu siembra
y de esparcir semillas en la arena,
yo que busco cenizas tibias
para calentarme el pecho,
escucho solo ecos del silencio.

Cúrame las heridas de la frente
-exhalas como en trance-
pero yo que vengo desde la llovizna,
aun mojada y moribunda,
prefiero recoger polillas
que revoloteen tus sienes,
aniden en tu garganta,
y te corroan el alma.

II
Vengo de solventar
deudas pendientes…
Pagué mis traiciones
con tu carne,
las heridas
con tu sangre,
los delitos menores
con tus huesos.
Dices que no importa
que solo purgas el alma,
por eso
cubro tus ojos,
coloco
mis manos en tu frente,
por si alguna

368
fiebre piadosa
viene a contarte
que has muerto.

Siomara España Muñoz. Ecuador 1976. Licenciada en Literatura y Español. Obras: Concupiscencia,
Poemario; Antología poética C.C.N; Antología del Humor Alianza Francesa de Guayaquil - Pagina Web /
blog: http:// gruporeverso.blogspot.com Correo E: gruporeverso@hotmail.com

SONIA BETANCOURT SANTOS
AMO A LA BRUJA DE ESTE CUENTO

Amo a la bruja de este cuento
a la esposa confusa que esparce veneno
en las alcobas de los sueños
amo a su gata subterránea
con su cola sucia
con sus bigotes finos como rayos
con sus dientes afilados
amo su norma de ser indiferente
gemir sobre la almohada fría
y salir de viaje con los ojos vidriosos
amo lo oscuro de su pata caliente

amo a la frenética mujer sardina
la de freír tiempo en los mercados
la de nadar en la bañera con el corazón roto
salpicado de nueces y lagartos
la del feto en el frasco de colonia
la de las botas hinchadas por la lluvia
la débil y serena mujer
que atraviesa las bisagras de la casa
y se confunde con el polvo
y nadie la ve pero tiene un perro que la mira
desde el fondo de su ojo acomplejado
y la comprende

amo a la mujer pirámide la niña al revés de todo
la equilibrista del ridículo
la del miedo a pasear y que la miren
la del miedo a pedir una barra de pan y que la miren
y correr hasta casa y adelante del espejo verse
desnuda sin superficie y dorada como un bebé

amo a la mujer viaje
a la que enfrenta convencerse de aquello que piensa
amo a la violadora de jugos y miserias y leyes y reglas
a la creadora del jazz de calendario
a la que bebe y fuma y fuma y bebe
y cae en el prototipo de estar más sola que ninguna

369
amo a la mujer cerradura
la que deja que entre
la que es herradura del gordo
que masticaba una estrella ese día
la que es pantomima de la nube
la que es molinillo del viento
que agita el capricho
y cae
y vuelve a volver sobre la caída
y cae
y no disimula que cuando cae
en realidad se acuesta
sobre un gran lecho de palomas dibujadas

Sonia Betancort Santos (España, 1977). www.soniabetancortsantos.blogspot.com. Poeta, investigadora
y gestora cultural en la Fundación General. Universidad de Salamanca. Licenciada en Humanidades,
Experta Universitaria en culturas de India, Master de Estudios Latinoamericanos, doctoranda en
Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca. Obra publicada: Intima Exigencia,
Editorial Atril, 2000; Palabras de Paso. Antología, Editorial Víctor Jara, 2001; Paisajes del infierno,
Antología, Editorial Atril, 2002; La poesía que viene. Antología, Instituto Fray Luis de León, 2002.

SONIA ESTER GALINDO
A-LAS ETERNAS

A Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Violeta Parra, Silvia Plath y Virginia Woolf

Se me han ido las hermosas poesías que tanto amo
aún desconocidas.
Se han ido eternas las palabras certeras
y sus prosas disfrazadas de tragedia y esperanza.

No volverán las benditas flores que adornan y perfuman líricas
esta América nuestra
este universo.
No volverán por cobardes
no volverán por valientes
no volverán por no esperarme a escuchar sus penas
y besarlas delicada en la musa y la agonía.
Esas niñas suaves de crema y algodón
con esos ojos de hierro y cobre
insertadas en el alma de todas.
Eternas florecitas
sempiternas dagas afiladas.
divinas alas de demonios y ángeles.
indelebles tintas.
inquebrantables libros
por siempre voces en eco.
Mis mil y una palabras encarnadas
multitud de arena y cuarzo

370
que transforma las olas del mar
con versos y canciones
cuentos y cartas
durmiéndonos arrulladoras
en la pérdida
en el dolor
y esa desesperanza cotidiana que nos abate arrolladora.

Mis poetisas.
Mis poetas.
Mis mujeres ensangrentadas
rellenas de agua de algas de coral
de pólvora gas
humo y veneno.
Mis sirenitas coloridas.
Mis sombras diáfanas audaces
vestidas de corrientes acuíferas
margaritas fúnebres
y abecedarios.
Sembradas entre musgos surcos y hiedras.
Cuánto extraño esos versos
esos párrafos abortados
que nunca nacieron para sus hijas
ni sus nietas
ni ese mundo febril que espera cada día
para encontrarse con ustedes.

A ustedes
mis Eternas glorias
aves campanarias
asesinas de futuro.
Sonia Ester Galindo nace en Puerto Rico en el 1979. Escribe desde la edad de ocho años. Las
experiencias en su vida, aunque fuertes, han sido las alentadoras de sus éxitos. Madre soltera, estudió su
bachiller en Estudios Hispánicos y es en ese mismo campo que realiza actualmente su maestría. Se dedica
a la enseñanza y el aprecio por el idioma español.

TANYA TORRES
CUERPO DE BATALLA

Las batallas de este cuerpo
aún no han sido luchadas
porque es nuevo.

Es más nuevo que viejo
y sobre todo
es inventado.

Descansa sobre los hombros de los sabios
y se regenera a medida que se comprende.

371
Este cuerpo nuevo
tan sólo necesita
que le impartan la fe placental
de ese primer amanecer.

LA EXTRIRPACIÓN DE DIOS

Tuve una gran idea.

Tal vez Dios no es Dios,
sino su creación,
o lo que queda.

Tal vez Dios
existe
en algún lugar heredado
entre células
con historia.

Tal vez Dios
me lo doy yo misma
en la cama
a solas
con frío y calor
con miedo.

Tal vez Dios
son los rezos no pedidos
los que no te llevan al infierno,
los rezos que son
besos al espíritu.

Tal vez Dios
está escondido
y sólo sale
cuando se le sorprende
cuando expira,
cuando se está a punto de extirparlo.

Por eso es tan milagroso:
comprende el miedo
cuando lo ve venir.

Tanya Torres nace el 20 de diciembre de 1969 en la ciudad de Nueva York y crece en Puerto Rico. En
1987 se muda a Nueva York, estudia Bellas Artes y, más tarde, abre un espacio en El Barrio (NYC)
llamado Mixta Gallery, donde en el año 2001, después de haber sido diganosticada con cáncer, comienza
a producir libros artesanales con su poesía y la de otras poetas emergentes. Su colección de poemas
Cuerpo de batalla surge de su experiencia con el cáncer, al que sobrevivió tras un transplante de médula

372
ósea con la misión de compartir su experiencia con otras personas por medio de la poesía, el arte y los
libros como medios de sanación.

TERESA DE JESÚS
TE LLAMAN LA CRUCIFICADA

Te llaman la crucificada
porque naciste entre madrugada y gallos.
No tuviste padre celestial
(tu primer llanto cayó sobre unas pajas)
ni te adoptó padre terrenal.

Recibiste la visita de tres Reinas de la Noche
que te ofrendaron
flores de plástico y lágrimas.

Creciste entre el amor vendido
y las miradas vacías
de tantos a quienes llamaste papá.

A los doce enseñaste en el templo
y después te perdiste por años.
Cuentan que no andabas tejiendo calceta
o haciendo hervir la cazuela
sino que trotabas tu propio desierto
y no dejaste señas.

En las bodas fuiste llamada
a convertir la realidad de los pocos pesos
en el sueño de la casa propia.
Sufriste la humillación
del enamor sin respuesta
y el ardor del llanto.

Te llamaron ramera y te llevaron al monte.
Fuiste crucificada
y lanzaron tus despojos por la barranca.

Recordaremos tu nombre, dolorosa,
y no olvidaremos cómo nos miraste
desde la cruz.

Teresa de Jesús, chilena. Tiene algunas publicaciones de poemas a su haber: De Repente, libro publicado
en los Estados Unidos en 1979 Libro de Cocina, recetas en verso, publicado en edición artesanal en
Estados Unidos, El Reino del Candado, publicado por la Universidad de Oslo, Noruega, Entre Túneles y
Jaulas, publicado en Chile en 1990.

TERESA GÓMEZ
LICOR Y CHOCOLATE

373
A Isabel
De haber sabido que vendrías,
No me hubieran retrasado
Ignorantes desconocidos
Que no sabrían gozar de los esplendidos banquetes
Con los que nosotras –extranjeras-
Gustábamos de recibir a los audaces.

Con urgencia,
Me hubiera afanado en hacer acopio de víveres
Y prender las antorchas de la nave
Para que nuestro timonel
-empujado por el viento del norte-
Nos condujera, como estaba pactado,
Desde Ítaca
Hasta la isla de Manhattan.

De haber sabido que vendrías,
Hubiera escrito versos
Y compuesto canciones
Para cantar contigo
Cuando la noche pone seda y fuego
Donde pitas y adelfas
Parecían
Las únicas amarras del destino.

Hubiera detenido minutos
y segundos
En la cuchilla azul
de la luna creciente,
Para entregarte risas
y palabras contadas
y ritmos
y perfumes
y aromas
y armonía
y memoria
y adornos
y fragancias
sabores
esencias
visiones…
Las consignas que ardieran desatando tus sueños,
Los silencios de fuego,
Los silencios de hielo…
El galope tendido que arrollara esperanzas,
La soledad que –a veces-
Anegara los diques de todas las promesas…
Licor y chocolate,
Argucias

374
Frente a la sombra del abismo
Que tantas noches nos avivara el miedo
Poblando los confines donde habitan tristeza y desaliento.

Con destreza,
Hubiera navegado
Las rutas que delfines señalaran,
Y ni redes
ni escollos
ni algas
ni arrecifes
Hubieran desatado aquella furia
Que partió como un rayo el horizonte
Y se agolpó en tu playa.

Con astucia,
Hubiera proyectado mi rumbo
Para conducirte sin demora
Hasta los territorios
donde
ni tedio
ni miseria
ni vejez
Pudieran hallarnos.

Hubiera construido refugios
En lugares seguros
-sobre los acantilados-
Donde ni sombras milenarias
Ni terroríficas criaturas
Pudieran acecharnos.

De haber sabido que vendrías
Me hubiera entregado a la embriaguez
De las tardes de plata,
de cobalto
y azufre
Cuando las emociones –como barcos-
Navegaban sin rumbo
Por tu espalda mojada,
Cuando los barcos –como peces-
Abordaban tu risa
Izando como un mástil la esperanza,
Cuando los peces –como sueños-
Se deslizaban sin cuidado
Por la escarpada línea quebradiza
De un destino de cerros y de islas.

Teresa Gómez. Nacida en Granada en 1960. Subasta en mi ventana, publicado en la colección Cuadernos
del Vigía, es una selección de poemas tomados del libro inédito Plaza de Abastos. La Antología La otra
sentimentalidad, de la Fundación José Manuel Lara, recoge una amplia selección de poemas suyos.

375
ZULEIKA PAGÁN LÓPEZ
PENITENCIA

mis pies llevan años de penitencia
limpiando los pecados de mi vientre
el llanto que parió mi garganta
hizo florecer gusanos en mis uñas
he conocido a un hombre que sintió
la belleza amarga -y le he amado-
mi espalda no soporta más
el peso de mis senos
las niñas de mi casa me enloquecen
las he soñado muertas
el cansancio ya no soporta
el humo en mi nariz
y el silencio es el único
que aprendió a amarme…

EL ODIO DE TUS OJOS
he matado a un hombre, he matado a dos…
Sylvia Plath
el odio de tus ojos
sin tregua, sin compasión
ha sido el arma homicida
* de la niña que corría descalza en *mi *mirada*
la que ahora se esconde
entre mausoleos y tumbas
la que por ratos duerme
y regresa a las rodillas de su papito
(quien la toma en brazos
muerde su nariz
y devuelve dormida a la cama…)
-reza la virgen-

Zuleika Pagán López, natural de Adjuntas (Puerto Rico), nació en febrero del '82. Desde su infancia se
dedicó a la declamación, la oratoria y la literatura. Cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico,
Recinto de Río Piedras. Ha publicado en diversas revistas cibernéticas e impresas, entre ellas: Letras
Salvajes (Puerto Rico), El Sótano 00931 (Puerto Rico), Destiempos (México). En sus comienzos
publicaba colaboraciones bajo el seudónimo de Leonardo Soto Torres. Su primer poemario Ankh (Isla
Negra Editores) fue publicado en el 2008. Actualmente co-dirige la revista literaria El Sótano
00931(http://elsotano00931.blogspot.com.

ZULEMA RETAMAL
PUBIS Y MELANCOLÍA

Quiero arrancarme del cuerpo
la vagina y el útero
porque allí es donde duele

376
su declaración
no menos que un corte de bisturí.

De otra
sin más anestesia dice
que ama a otra.

Entonces un dolor que no es placer
aparece y se le parece
y se instala
en el estómago
en el ombligo
en el pubis
y penetra
sin compasión
las horas
los días y los siglos
de esta especie deshabitada.

Zulema Retamal. Arauco, Chile, Profesora de Castellano, U. de Concepción, Chile. Activa gestora
cultural de la Provincia de Arauco. Participa como expositora en Congresos nacionales e internacionales
de Poesía. Colabora en diario Crónica de Concepción. Bibliografía. Las que no somos santas. Santiago:
Rileditores, 2001. Trazos de Luna. Talcahuano: Vitral, 1999. facedor de páginas, Rileditores, 2005.

377
Índice

Patricia Medina, Protagonista es el dolor, feminizar es la fuerza
Gladys Ilarregui, Los ideales del fracaso: Las mujeres rotas. Principio de una propuesta poética: Virginia, 2007.
Mª Ángeles Pérez López, Hojas de frío y apego: La mujer rota

Voces desde el desierto

Abelardo Leal, Flor lapidada
Adriana Tafoya, Animales seniles
Águeda Franco, Muerte en Santa Rosa
Alvaro Valverde, La mirada
Ámbar Past, Mar inclinda (fragmento)
Anahí Flores, Kama I, Kama II
Aurora Verónica Sansores Serrano, La mirada traspasó la oscuridad
Aymer Waldir, La famila Emlo Yela
Carla Faesler, Soporte
Carlos Alberto Pérez Triana, Confesiones
Carmen Cristina Wolf, Rezagado entre el bosque y los fusiles
Diana Laurencich, Eclipse, Hoy tormenta
Edna Ochoa, De la memoria del viento
Elena Beatriz Corujo Morales, La vista de los puros, Otra vez para Macbeth
Eliana Drajer, Puerto quebrado
Eliza Adonis Reyes, Y si escribo un silencio bien gritado
Encarni Remolina Palomino, Allá en el norte (…y en el sur)
Fanny Jaretón, Por la misma tijera, Letrina
Freya Quintana, A propósito de la mujer rota
Graciela Rodríguez Sena, Natalia, Hilos de dolor
Guadalupe Ángela, Eme
Inmaculada Puente Rodríguez, Luna cómplice, Rojas
Isabel Castaño Casanueva, Rumiantes
Isabel Miguel, Superviviente
Itzel María Gómez Rodríguez, Noche en fuga (la mirada), El encuentro
Jonathan Berumen, Tejida al tiempo, Que fueras muda, Por la espalda
José Blanco, Souvenir de Ciudad Juárez
Juan Armando Rojas Joo, Repercusiones de una ciudad llamada Juárez, Responso
Julia Barella, Más abajo viven las ciudad, Algunos de estos casos
Julia Gallo Sanz, El monje de la luna
Julio Picón Ponce, Mujer golpeada,
Karen Reyes Estrada, Alma huida
Kary Cerda, Zona de desastre
Liliana Cappagli, Zafiya (o el triste destino de ser mujer en Nigeria)
Lucía Cánobra Pompei, Asfixia
Luci Garcés, Trapos, Doberman
Luisa Futoransky, Por mano propia, Por mano ajena, Récord
Magali Piñero, El último beso
Maia Mónaco, Perro, Margarita
Mara Pastor, Te estaño
Marcia Ramírez Contreras, No moriré esta noche
Margarita-Sayak Valencia Triana, I Quorbán, II Out of the text/Fuera del texto
María Arrillaga, Glorifica el pánico
Maria Cristina Herrera, El olor a jazmín, Estrella fugaz
María Guadalupe Morfín Otero, Poema para el agua del desierto
María Kartones, La mujer con máscara de lodo
Marta Ramona, Un golpe en pleno rostro
Maruch Méndes Péres, Canto de la mujer borracha
Mauricio Ramírez, Hoy amanecí violeta
Norma Etcheverry, La toma de catedral
Omar Roldán Rubio, Mujer rota I, Mujer rota II
Patricia Karina Vergara Sánchez, ¿Rota?
Patricia Medina, Hubo un patio, Hostias del miedo, Me duele la rodilla, Entre los hombres pienso
Paula Daniela Bianchi, Encierros

378
Paula Eleonora Malograba, Ingrid
Piedad Suárez Reina, Ingrid en cautiverio
Ricardo Becerra Campos, Dicen que de niña fui proclive a los cianuros, Voy a desnombrarme
Rodolfo López González, Mujeres en los prados
Rosío Rendon Trujillo, Mea culpa
Rudy Alfonzo Gomez Rivas, Analogía de un secuestro
Sandra Ester Klein, Ojos
Sebastián Galvis A., Llorando ando
Vivian Lofiego, El espacio vacío

Me permito mujer

Alba Azucena Torres, Es mi hermana la que llora, Alter ego
Alba Brenda Méndez Estrada, Digo que no son sueños
Alberto Neri Moreno, Irma,
Alexandra Botto, En el principio creó Dios a Lilth…
Alicia Albornoz Bueno, Alcatraz sin agua, Gotas y heliotropos
Ana Martín Puigpelat, Si las cocinas hablasen, Género
Ana María Fuster Lavín, Duelo de primavera
Ángeles Lombao, Sombras
Angélica Pérez, En la jaula que tengo por ojos, Tengo un nombre ciego
Arely Medina, Para advertir de la mañana
Argentina Casanova, Mujer del mal
Ariela Córdova Herrera, Aquí
Beatriz Alicia García N., La perfecta ama de casa, Muñecas rotas
Benita López Peñate, Mujer mil veces rota, Paquita, Días de regla
Brenda Mezzini, Noche, niña, rezo (fragmento)
Caneo Arguinzones, Vestido, De virgen y bestia
Carolina Díaz, Otra noche, En español
Claudia Berruelo, Detrás de los muros de este verso
Cristina Toro, Días de sangre
Elianne Santiago, Mujer que mira la luna
Elsa Stephan Medel, Mujer rota
Elvia de Angelis, Sueño reciente
Florita Villegas de Luna, Legítima, Cada parte, Intento de suicidio, Nací privilegiada
Gabriela Balderas, Tulipanes, Carta para Alejandra Pizarnik
Gabriela Robledo Achával, Comparezco y digo
Gema Leticia Méndez Estrada, Una taza II, Abro los ojos III
Gloria Soto Angeles, Faltan palabras, Stultifera navis
Guadalupe Ángeles, Sí y no cortazariana
Isabel Acuña Reyes, Ojos cansados
Ivonne Gómez Ledesma, Evanescencia
Ivone Zambrana Ávila, Mujer rota, mujerota
Javier Gaytán Gaytán, Concierto para una mujer rota
Jeannette Lozano, Epílogo
Josefa Parra, Amarga
Laura Alejandra Cazzola, Lacura, Re-ducida
Laura Antillano, Elisa en el amor
Laura Hernández Muñoz, La bien casada
Lauren Mendinueta, Autoabandono, A la doble que soy
Leticia Garriga Pérez Tejada, Tánatos y Eros
Liliana Souza, Cuarto de costura
María del Valle Rubio, Mujer, Y puedo ser
María Elena Solórzano, Fridamariposa
María Eugenia Lizeaga Tamayo, Los años no cuentan
María Gourley, Identidad
María Inés Zaldívar, Juana
María Paz Moreno, Tulipanes, Simone de Beauvoir reflexiona ante un verso de Concha Méndez
Marianna Ramírez Tamez, Un nuevo día, Aquí estoy
Mauxi Ornelas, Para que el papiloma no de positivo, Hija de feminista,
Melba Marrero, Saliva de entraña, Eva de rodillas, Ya en tierra
Mirna Estrella Pérez, Diabolics
Nadia Leticia Ávila Salazar, Relato de la mujer oxidada
Patricia Mata, Mostrar la casa desnivelada
Patricia Velasco, Pierdo las llaves, No ha sido mío el silencio, es de Dios
Pedro Francisco, Soñando ser niña

379
Rocío Muñoz Vergara, Mal rojo, Niña de terciopelo
Rosa Elena Pérez Mendoza, Hoy conjuro la flor
Sheila Gutiérrez, Morir no es para mí
Stella Alvarado, Donna che piange, desposeída
Susana A. Bernal Rodríguez, Tras las rejas
Susana Barragués, Cristal de vaso
Teresa Palazzo Conti, Impiedad
Trina Quiñones, Fui magníficamente cocida, Luciría un plumaje
Verónica García Rodríguez, No puedo contener el llanto, no puedo, Para abordar el tren
Viviana del Villar, Deseintegraciones
-Xunka’ Utz’utz’ Ni’, Para que no venga el ejército
Zindy Abreu Barón, Voz rota

La que soy, la que fui

Alba Delia Fede, No visita el jardín
Alba Elena Sánchez Negrón, Abelina… ya no bailas
Amelia Arellano, Mujeres en gravidez de paloma, Mujer de arena
Ana Laura García, Cuaderno y colores, Cuerpo afuera
Ana María Caliyuri, La guerra perdida
Arístides Vega Chapú, Manicomio de Montvergues, mi último día
Beatriz Pérez Pereda, La loca de Berlín
Beatriz Teresa Bustos, La calle es una boca de silencios, abierta
Bertha Alicia Cervantes Rivas, Entre muros
Carmen Nuevo García, Parkinson
Charo de Montaña, Venganza II Supieron
Charo Ruano, desde siempre que no tenía remedio, La mujer tenía aspecto
Danis Omar Rodríguez, La casa sin paredes ni puertas
Elizabeth Carpi, Poema del día siete
Elizabeth Vivero, El dolor quiebra
Elvia Ardalani, La abuela
Emelia Sánchez Flores, Hablar del miedo, Sol, haz latir, Con la sonrisa en los labios
Emilce Strucchi, XXV, XXVI, XXVII
Estela Guerra Garnica, De alta
Fàtima Beltrán, La vi de lejos
Feliciana Adame, Réquiem al dolor
Fernando González Oviedo, Inmovilidad cotidiana
Fernando Operé, Alzheimer, Oficio de estrellas
Fernando Rivas Castillo, Ocasao
Flor Aguilera García, La línea
Francisco Alarcón, Algo, Tiempos de reveses
Francisco Lope Ávila, Abuela de las calles
Gabriel Trujillo Muñoz, Asilo, 1981
Gabriela Godoy Silva, Ochenta y un años
Gracias Iglesias, Gretel
Hilda Saucedo, La ausente
Ingrid Valencia, Preanestesia en el piso 11
Inés Muñoz Aguirre, Círculo infinito
Jennie Carrasco Molina, Mujeres sin tiempo
Juana J. Marín Saura, Rota, Blasfemia
Lauri García Dueñas, Muñecas
Lety Elvir, La historia rota
Lidia Ana Meriño Hernández, Me he zurcido las arterias, Un animal dormita agradecido
Liliana Lukin, Ingeniería natural
Lorena Amkie Cheirif, Centenario
Lucía Amanda Coria, No es un crimen
Luis Roberto Hernández Gómez, Ella somos nosotros
Ma. Teresa Irazaba González, Encima de su cama
Madeline Mendieta Sevilla, Succión
Magdalena Edith Carrillo Mendívil, Desde el coma
Mª Ángeles Pérez López, Sobre su pecho muerto, la mujer; con un rotulador de punta verde, De su ombligo pequeño,
la mujer
María Ramírez Delgado, Sin apelaciones
Mario Armando Villalvazo Aguilar, Niña, Pabilo de alcohol
Maylén Domínguez Mondeja, Laura Estela
Miguel Reynoso, Oración sin grandes palabras

380
Naírys Fernández Hernández, Una sola pierna
Natalia Borges Ippolitov, Mengua
Nidia Rivera González, Dama
Queta Navagómez, Vendedora de instante
Rodolfo Häsler, Orfismo
Rosa Lentini, La hermana mayor, La hermana pequeña
Rosa María Sánchez García, Esquizofrenia, Extraviada voluntad
Segismundo Fernández Tizón, Sola
Silvia Susana Rivera, Anestesia
Yolanda Arroyo Pizarro, Desde esta prisión veo tus ojos

De los sagrados frutos

Alba Roxana Villarreal Acosta, Testamento
Alicia Lozano Mascarúa, Septiembre
Anely Fundora Moreno, Cuando el luto tiñe la promesa, Restauración
Ángeles Selba Carvajal, Ahora sí, te vas
Arcelia Ortíz Galindo, Desesperanza
Benjamín Orozco, Vete, madre
Caneo Arguinzones, Vestido, De virgen y bestia
Carla Valdés del río, Diminutas, Las pequeñas del viento
Carla Xel-Ha López Méndez, Rústica, Urbana
Carolina Escobar Lastra, Si mi madre hubiera tomado anticonceptivos
Concha Rey Ruiz, Yo supe, Mulligan
Esther Andrade, La Ilíaca
Fabiola Saborío, Retrato
Guadalupe Zubieta, Me hice vieja en tu infancia
Hanzel Lacayo, Impudicia de una niña que sueña, Pasillo C, Sala B
Ilda Edith Cabrera, Alzheimer, vas con ella, Desvarías
Iliana Godoy, Espectante
Juan Carlos Galeano, Lavandería
Lisa Rosas Bustos, Arlequina mustia, Sylvia continua (1957-2007)
Lola Martínez, Ni me mires, La colibrí
Luciana Martín, III y XI (Ciclo de la madre perdida)
Luis Lexandel Pita García, Cuando despierto
Margarita Mendoza Palomar, Tardé muchas madrugadas, Mi hija llora, Los ojos biselados de mi madre
Maribel Sánchez-Pagán, Canción de cuna para una hija adolescente
María Auxiliadora Álvarez, Poemas de cuerpo
María de los Milagros Pérez Toro, Sonograma de Allison Irene, Madona de la Pampa
María Rosa Lojo, La desapareciente, Madres
Mirtha Luz Pérez Robledo, Balada para una niña citadina
Natalia Carbajosa, A Teresina
Nélida Esther Bertolone. Existe…, Amor tardío
Nelly Robella Itri, Me conmueven
Neus Aguado, No te diré
Noni Benegas, Suite de familia con jardín
Oscar Hahn, Muerte de mi madre
Raúl Morales Góngora, Y ahí estabas, mamacita
Raúl Oscar Ifran, Azucena Villaflor
Zacarías Jiménez, La morada calvicie de las bugambilias
Zara Patricia Mora Vázquez, Ombligo

Yo sólo sé que soy mujer

Alma Leticia Saucedo Villegas, Una mujer rota
Amanda Castro, Vos seguís
Ana Edith Sánchez Sánchez, ¿A qué huele la muerte?
Ana Martín Puigpelat, Si las cocinas hablasen
Andrea Salgado, En la fosa común
Andrés Cisneros de la Cruz, Clítoris purpum
Antonio Marín Albalate, Viento y bandera de libertad
Anunciación Martín Fincias, Lejos
Argel Fernández Granado, Frágil mariposa cálida I, Frágil mariposa cálida II
Carlos Abdón Ballesteros Hernández, Mujeres destrozadas
Carmina Nahuatlato Frías, Fecundación equívoca

381
Claudia Norambuena Vertí, La Delfina
Cristina Caballero Betancourt, Rabiosas como hienas mis palabras
Cristina Rascón Castro, Jirones de nube
Cynthia Pech, Geografía
Daniela Camacho, Mujer ebria de luz
Dante Medina, Diálogo sobre los insomnios de Prístina, Las deudas que el mundo le pagará a Prístina
Daykel Angulo Aguilera, Historia bíblica censurada, Cena escrita
Denisse Varela, Inmigrante fronteriza
Ena Columbié, No miento, El regreso
Eugenia Toledo-Keyser, El eco, Ariadna
Francisco Cenamor, La caída
Françoise Roy, Dos poemas
Gladys Ilarregui. Ellas y nosotras, Esta fuerza loca
Herminio Martínez, Estigmas
Hortensia Carrasco Santos, Bosquejo de una mujer en su cuarto, Callejón de San Pablo
Ibet Cázares, Vientre marino
Isolda Dosamantes, Ecos de la noche
Jennifer Rathbun, Invisible, Coatlicue
Jorge Souza Jauffred, Susana
Julia Otxoa, Poema carta para los días mudos, Harta estoy de repetirlo
Laura Yasan, Eva test, La huella de Supié
Leticia Cortés, Una mujer rota
Lorena Estefan, Ropajes, Hembras
Lourdes de Abajo, Interior fuga
Lucía Rosa González, La mujer del río
Luciana A. Mellado, Sangre, Y entrada la noche
Luisa Helena Calcaño Gil, El tiempo en el laberinto
Magdalena Azabal Casares, Decadencias
Marcelo Faure, No podía escribir
María Cristina Ramírez, Soy todas y ninguna
María Isbelia Alcalá, Misionera de la palabra
Marina Tapia Pérez, Mujer sin celestes, Cuántos
Marlene Villatoro, Desprendida del aire, En el lugar donde se trenza la costumbre de las días
Mary Acosta, Máscaras alteradas en el espejo, Mi sombra en pie, Mensajera de la oscuridad
Melba Guariglia, Mujer I, Mujer II
Michel Riquelme, Para celebrar tu único día
Milagros Quintero, La soledad en compañía
Myriam Solar, Protocolo quirúrgico que guarda la suerte, rumbos y cometas
Octavio Peñaloza, Orilla
Ramiro Aguirre, Eva ofreciendo la manzana, Eva, Mujer manzana, nube estrella; Estero viviente
Rebeca Montañez Ávila, Mujer rota
Refugio Pereida, Aquí estoy, Gorrión, Carta de Lilith
Vicente Cervera, Leona herida
Violeta Medina Méndez, ¿Te sigues suicidando?, Te atravieso
Yolanda Ramírez Michel, Jacintario, La anciana que seré

Sólo el amor

Anabel torres, Duelo de amor, Vengo de mi país
Angeles Rosique Labarta, Lágrimas de mujer
Angélica de Icaza, Lilita, Cuando
Claudia Navas Dangel, Estereotipo
Clemencia Tariffa, Trotando por el más verde y mullido de los pastos
Efraín Velasco Sosa, Cráneo dorado con mujer
Francisco Rojas Cárdenas, Separación
Genoveva Arcaute, De la muerte por celos
Georgina Ramírez, Saudade
Graciela Ramírez Ortega, Sin Alejandra, a ella
Guisela López, Roturas
Haydee Ramos, Historia de la madre
Hortensia Villanueva, Desde la cárcel, Luz
Jonathan Minila, Mujer en sus días
Jordi Virallonga, Ensayo de conversación con mi hija lavando los platos
Jorge David Castellanos Velandia, Ante tu tumba
Jorgelina Lagos, Ubicación, Resueltas
Juan Carlos Linares, Un viaje posible que se enreda en tus cabellos

382
Karina V. Balderrábano, Día común
Lenin Valdés Tarango, No te falte nada
Leonardo Meza Jara, Los días de tu nombre
Lucía Morán, Puerta abierta, Apenas anoche
Lu Robles, Tomadas de la mano
Mairym Cruz-Bernall, El perdón
Mara Yudith Abdala Torres, Yo… mujer con alas, Piezas de mujer
Marcela Paz Solo de Zaldivar Garay, Dispareunia
Marcela Victoria Campos Aguilar, La casa
Mariana Bernárdez, Milagro de reírse, A veces el cuerpo recuerda
María Dolores Ara, Recetas infalibles para sufrir con propiedad
María Elena Blanco, Cóctel, A Fílida
María Teresa Andruetto, Patty S./1975/photograph by Robert Mapplethorpe, Teresa A./1975/Foto de archivo
Mario Islasáinz, Desde entonces
Marita Ragozza de Mandrini, Violencia contra la mujer, Gata sin luna
Martín Mérida, Vergüenza, En la casa de mi abuela
Mayda I. Colón Pagan, Ésta sensación ser mi propio circo
Mertxe Manso, Tor, Fedra, Caminos, Arles
Mharía Vázquez Benarroch, Gestual de amor, Esa lenta máquina del desamor, Para no recordarte, Hombre, Canción
para ti
Mori Ponsowy, Incapacidad para vivir
Nicolás Fuentes, Al tercer día
Norma Salazar, Ojos castaños
Nuria Ruiz de Viñaspre, Las muñecas rotas, La soledad
Pamela Andrea Catalán Segovia, Yo me pregunto qué es ser mujer
Pedro Gómez Juárez, Mujer pagana
Raquel Rodríguez Pérez, Voz de una mujer… con síndrome X frágil
Rosa Linda Ortega, Quiero la tranquilidad
Roxana Lucía Foladori Antúnez, Hecatombe
Sabrina Lew, Una mujer, la luna
Silvia Favaretto, Cuando sea ángel, La herida de mi amor violeta sangra y se vuelve noche
Siomara España Muñoz, La siembra
Sonia Betancort Santos, Amo a la bruja de este cuento
Sonia Ester Galindo, A-las eternas
Tanya Torres, Cuerpo de batalla, La extirpación de Dios
Teresa de Jesús, Te llaman la crucificada
Teresa Gómez, Licor y chocolate
Zuleika Pagán López, Penitencia, El odio de tus ojos
Zulema Retamal, Pubis y melancolía

383
Colofón
La mujer rota, se terminó de imprimir
en octubre de 2008, en los talleres de
Acento editores, Reforma 654, S.J.
Guadalajara, Jalisco México
Tiraje: 1,000ejemplares
Cuidaron la edición
Gabriela Velasco y Patricia Medina

384

Intereses relacionados