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ENTRE LA TINTA Y EL PAPEL

JUAN MOSQUERA CASTILLO

A La Obra Maestros
“El 6 de Julio de cada año, la conciencia social de la ciudadanía en nuestro país, reconoce el significado de una labor
trascendental para la marcha de nuestra sociedad, como es la función de ser maestro”.
“Como maestros, estamos persuadidos de la gran importancia que tiene la educación para mejorar la vida de las personas y a la
sociedad. La función docente se justifica plenamente. Estamos convencidos que la educación es un derecho social, humano, para
todos, conquista de la humanidad y de los pueblos; al mismo tiempo, responsabilidad de todo estado moderno, a diferencia de las
viejas sociedades que sólo buscaban que unos pocos gocen del derecho a la cultura”.
En esta fecha, siempre recordamos a nuestros maestros de antaño que nos impresionaron, o un maestro predilecto; y acaso,
alguna vez nos preguntamos:
- ¿Qué motivó y/o motiva a una persona ser docente?
Considero apasionante estar frente a un grupo de alumnos, que recién dejan la etapa de la niñez, formar a los alumnos en los
primeros años, darle a conocer en caso mío, nociones preliminares de lenguaje y de la literatura.
- ¿Por qué nuestra preferencia por tal o cual educador?
… “Un buen educador infunde confianza en sus alumnos y convierte al aprendizaje en una tarea fascinante”.
- ¿Qué cualidades debe tener un buen docente?
Considero que debe de tener una personalidad equilibrada, respeto a los alumnos y alumnas, tino, actualización en sus
conocimientos; adquirir obras de consulta y de su propia especialidad; por supuesto tener una concepción del mundo. Mariátegui
señalaba que no concebía a un maestro digno de llevar tan honroso título desvinculado del estudio, la reflexión científica y la práctica
creadora en el terreno pedagógico y en la lucha social.
Además, rindo un testimonio de agradecimiento y homenaje, a quienes considero maestros:
En el Jardín, en el único que había antaño en Chachapoyas, recuerdo a doña Rosita Sevillanos, Estelita Salazar, Teodocia
Ocampo; todas ya fallecidas, y a la Srta. Flor Hidalgo, que hoy en día la tenemos con nosotros.
En el Colegio “Seminario Jesús María”, donde estudié mi primaria, recuerdo a don Miguel Añazco Noriega, don Gilberto
Tenorio Ruiz, don Luis Homero Chumbe Rojas, en el recreo se paseaban de arriba abajo en el corredor encementado, todos con
impecable y austero terno, infundía mucho respeto, seriedad, solemnidad; también laboraban en aquel entonces, don Alfredo Zubiate,
don Hernán Arana y el Reverendo Padre, Pedro Pablo Reátegui del Águila, quien fue por muchos años un eficiente Director.
En el Colegio Nacional “San Juan de la Libertad”. Mariano Aliaga, Francisco Dávila, Carlos Augusto Vilca Santillán, docentes de
Lenguaje; Rudecindo Revilla Tafur, Juvenal Silva Chávez, José Fernández Meza, a pesar que para mí era muy difícil comprender una
clase de Matemática, ellos demostraban entusiasmo, dedicación; don Carlos Zubiate Zabarburú, Prof. Petronila del Carmen Reina
Torres, mis profesores de Historia, Carlos Vigil Angulo, mi profesor de Física, Química, el Dr. Washington Reyna Noriega, profesor
de Anatomía, el Dr. Jorge Zubiate Torrejón, mi profesor de Botánica y Zoología, Segundo Absalón Prado Quijano, docente de
Economía Política. Eloy Chávez, docente de Psicología, don Erasmo Grández, nuestro profesor de Arte, Jorge Grandez López,
nuestro profesor de Música.
En el Instituto Pedagógico Nacional de Varones –Lima-, marcó cualidades de síntesis, orden para escribir en la pizarra, nunca iba
con un cuaderno de apuntes, ni libro alguno; considero de un dominio absoluto en su especialidad: Gramática, me refiero a mi
maestro y paradigma de toda la vida: José Cáceres Chaupín.
Llegué al Colegio Nacional “San Juan de la Libertad”, el 10 de agosto de 1977, a lo largo de mis 27 años como docente, recuerdo
a muchos alumnos, por su buen comportamiento, rendimiento académico, destacaron en el teatro, recitación; a nombre de ellos el
saludo al estudiantado sanjuanista y del Departamento Amazonas, en su conjunto: Neill Moisés Román Robles –promoción 1978;
Víctor Roland Román Robles –Promoción “Javier Heraud”, 1981. Manuel H. Cabañas López –hoy en día escritor y prominente
periodista chachapoyano, autor del cuento “El Pantera”.
Libany Canta Ventura, Promoción 1987; Rocío Mabel Zelada Trigoso; también, Asuntita Zelada Mosquera, Milagros Solano
Cotrina, Lucía Arellanos Carrión –quienes actuaron en la obra de teatro: “El Sueño del Pongo”, sus nombres artísticos: María, Justina
y Martina; integraron la Promoción “Carlos Augusto Salaverry” -1990; Jair Muñoz Mendoza, Elvis Reyes Meléndez, Promoción “20
de Diciembre” -1991; Oscar Miguel Merino Chávez, Jhon Bonifaz Arista, David Guevara Rubio y Marcelino Zelada Mosquera,
integrantes de la Promoción “César Abraham Vallejo Mendoza” – 1992.
Claudia Natalia Sáenz Tenorio, Nelly Victoria Salazar Mori, Cintya Raquel Robles Reyna, integrantes de la Promoción “Raquel
Robles de Román” -2002.
Colegas maestros, hagamos nuestro las palabras del padre Juan Dumond: “Uno no puede ser maestro si no ama a su pueblo, a las
personas, si no busca a través de la escuela la construcción de una sociedad más justa y la formación de ciudadanos solidarios y
responsables”.
También nos señala, el escritor amazonense, don Manuel Saavedra Luján: ¡A la obra, maestros, por una generación nueva y
digna de un Perú más unido y más fraterno!