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Co oO oO Oo 0 ESTHER BARBE Cotedrdtica de Relaciones Intrnacionales ‘dela Universidad Atinoma de Barcelona RELACIONES INTERNACIONALES BIBLIOTECA UNiveRsIDAD Diseto de abies: J.M, Doasgues 7. Séncbex Cuenca Impress de cabiert: ‘Gris Molina ROSES SST Lo SPULAS SEN Ege oan cee oe ‘nse anipados con pense may privcin do beta = {sna procepvaaupaacionreprdulren open en oo 0 (apart una obra errs ares lntfica jaa en cualquier “ipo do sopon © Eonar Baaae ie, 1998 © EDITORIAL TECNOS, 3.4, 1995 aan Tgnato Lace de Tena 13 = 38027 Madrid "SBN: 82508-27519. Dept Legale M37266.1995 Princ a Span: Wpees en Espata por Eg, Luis, $7, 28001 Maid A Luts INDICE GENERAL {NDICE DE CUADROS - Ps 1. INTRODUCCION Prowena parce BORA Y CONCEFTOS 1, BL CONCEFTO DE RELACIONES INTERNACIONALES IIL LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES: GENESIS Y MARCO ‘ACADEMICO . ns 1. Laguna como monnia SOCAL 0 GEN BELA BECPLNA 2. ‘Histo bwowsmicn Y DERECNO iTERAACIONAL! BECILNAS THADICINALES BE La 0 ‘Rmuocnara ie cone = = [Leeronas couptaneyraains IV, LATEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 1. LAS GRANDES TRABICIONES DE RENSAMIEST so 2. Lasconmovensias ctnent ex ta Forti acon oRich 3. Honor eipeas tos aaablowas O anas erases Oe Teomico A) Realismo y guerra fra - 1B) Tranimaionallamo 9 problemas glabals fis Ge ie ©) Bsracuratsmo y weesarroo Rauocate De consLTA Lecrunas cone ewraKs * \V. LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN ESPANA: TEORIA ¥ CIENCIA auocRara ve cossuLtA VILLA SOCIEDAD INTERNACIONAL 1. SoctpaD vexsu coMaD B 2% 2 2 x aM a 50 56 Emcee mee crn somos pecan = 3 Caocica DAL PoDRR EN UNA SOCEDAD INTERNACIONAL CLONAL inuocaara be cONsLTA z 1 10 [RELACIONES INTERNACIONALES. ‘Sousa parte |ANALISIS DELLA SOCIEDAD INTERNACIONAL ‘VIL. EL SISTEMA INTERNACIONAL 13 1. sTRomTo De ANAL : - 13 J. Tos ncrons eremaconALes: nerndcen rLDaIA 47 'A) ‘Blsbtema de erodes la pica dele ferencia 1B (2) Soberaiaytertoro . 15 15) Esados fen a estado 19 6) Estados eoserados pores 134 {} Exados srmados 8 1B) Lanocldn de errgul: ls potencis del stra : 2 i) Lamang del poder 1) Las regis del juego Ms (3) Las potncias efinicin y csificacion ur (©) Lasorganeneionesinsermaconales 2 131 (a) Defiicign 9 ess 133 3) Tipologias: compost, foncions y estas istitcional 156 ©) {Refi de a interdepenencia global? 179 On del medio ambiente ayuda bumaniara, erechos humanos y desarllo franesobjetvos de as ONG. es 4) Taeempresasransnaconals 190 3. La estmucrina DEL SISTEMA BSTERRACIONAL a 4 Bernoceso bel siita iTanacion = 208 206 TA) Bleemflici como interaccin bias ferro 1B) Lacooperacén como ineraccin bia: la itegracion ", En el dmbito espafiol de la disciplina, encontramos definiciones de relaciones internacionales que inciden, justamente, en la dimensién apuntada por Rosenau y por Holsti: las imeracciones en tanto que pluralidad, Asi, Manuel MepiNa apunta {que «es posible fija el concepto y contenido de la materia en términos que entienda cualquier no especialista, Nos referimos a las relaciones sociales y politicas que trascienden del Ambito de las sociedades nacionales. Los fendmenos de politica in- ‘temacional, y las interacciones econémicas, sociales y culturales entre distntos en tes politicos independientes, consttuyen el contenido propio de la disciplinan''. La definicion de Medina, aunque restrctiva en el terreno de los actores inter nacionales, destaca el papel de las interacciones. Elemento bésico para completar la definicién de relaciones internacionales, pues si hacemos un seguimiento de la ‘obra te6rica en relaciones internacionales publicada en nuestro pafs nos percatamos de que el tercer crterio (Ias interacciones) aparece bajo formas diversas: trama de relaciones; complexe relationnel international", en trminos de Chevalier; y red de interacciones, segin Mepava", Ahora bien, la nocién de red o de trama aplicada a las interacciones comporta no un criterio de pluralidad (interacciones diversas) sino de globalidad. Lo que significa que las relaciones intémacionales se inscriben «en €l seno de ese medio especial que se denomina cominmente sociedad intemacio- rab», segiin TRUYOL, 0 bien que dichas relaciones genéran, en palabras de ARE- 1NAL?, una entidad diferenciada, producto de las mismas. De ahi la referencia a la ° 5, Rossi, «lntemational Relations, en J. Kerra (comp,}, The Orford Companion to Poics ofthe World Oxford UP, Nueva York, 1953, 455, "Kl tious, International Politics. A framework for anal, Prentice Hall, Englewood Cis, 1992 (6 ed 1" el, 1967, p. 10. "Mt. Movs, tear dela relaions internacionales, Seminarios y Elion, Madd. 1973, ps. "Cito por A. Taro, La Teoria de las Relaciones Internacionales como Socilogla, op is 9.20.28. 5M Maou, La eorta de las relacions internacionales, op. cit p21 wo WA Tron La Teark de las Relaciones Internacionales comp Sciloga, op. cit P2808 ® ©: be Arena, Iiedaceiin a las Relaciones Internacionales, Tecwes, Madi 190.4" 1934), 9.19, sh otenait a 2 [RELACIONES INTERNACIONALES sociedad internacional como formulacién globalizadora de las relaciones inter rnacionales, Lo que finalmente lleva a algunos autores a centrar el contenido de las relacio- nes intemacionales, justamente, en la dimensién global mencionada. Segtin ARENAL, ‘eaceptamos la denominaciGn de “relaciones intemacionales" como la que quizés, a ppesar de sus imprecisiones, reflea en la actualidad mis correcta y comprensivamente €l sector de la realidad social objeto de estudio de nuestra consideracién, pero con ‘una precisin, la de que el objeto de estudio de nuestra disciplina es el resultado de esas telaciones, la sociedad intemacional. Desde esta posicion, las expresiones “re- laciones internacionales” y “sociedad intemacional” sirven en sus respectivos nive~ les para designar el sector de la realidad social que estudiamos»* Esta obra asume los criterios adoptados en estas paginas que llevan, finalmente, la definicién de la sociedad internacional como objeto de estudio de tas relacio- nes internacionales. Lo que remite al lector a un nuevo interrogante, la definicin del concepto de sociedad internacional. Una cuestidn importante, ya que, como es- cribe Roberto MESA, «el contenido de las Relaciones Internacionales esté en intima ‘dependencia del concepto que adoptemos de Sociedad Intemacional»”. De abt, por tanto, que en esta obra el contenido de la disciplina sea abordado en el capitulo de- dicado @ la sociedad intemacional (capitulo V1), una vez expuestas las cuestiones ‘basicas sobre Ia disciplina de las relaciones internacionales. De cara a realizar di- cha exposicién se abordaré sucesivamente: 1) la denominaci6n de la disciplina (a continuacién, en este mismo capitulo 11), 2) la génesis y el marco académico del {que parten los estudios de relaciones internacionales (capitulo TI), 3) una breve ‘mencién al desarrollo de su marco teérico (capitulo IV) y 4) para finalizar, aborda- remos todas esas cuestiones en el marco limitado de nuestro pats (capitulo V): ‘Lo que da pie para pasar a la segunda acepci6n del término, antes resefiada, las relaciones internacionales en tanto que disciplina cientfica. ;Nos enfrentamos, en este caso, a un problema de profundo carscter teérico o bien a una simple conven- ‘eign académico-burocrética? Aunque parezca contradictorio, nos hallamos frente a Jos dos al mismo tiempo. La evidencia hoy en dia es que la academia utiliza diver- sos términos para identficar estudios similares. Asf, los términos «relaciones inter- nacionales», estudios internacionales», «politica internacional» y «politica mun- dial», entre otros, conviven. Lo que demuestra falta de consenso a Ia hora de Ucuomuinat Ia disciplina rahe pensar que esta falta de consenso est relacionada con las diferentes es- trategias seguidas para configurar el campo de estudio. Segin Hots, «la manera de definir estos términos esté muy influida por lo que uno quiere investigar, esta en ‘buena medida en funcién de una aproximacién, un modelo o una teorfa particula- reso!*, En este sentido, la denominacién de la disciplina estaria vinculada a plan- teamientos epistemolégicos y metodolégicos. De ahi que se puedan establecer al- "dem, 919. 7 Mase Teorta y Pictica de las Relaciones Internacionles, Tours, Madrid, 1980 (L* 197,531 "Tie, Hotsy,Itermationa Pllics, op. et. (52 e, 1988), p17. EL CONCEPTO DE RELACIONES INTERNACIONALES 2B _gunas diferencias de peso. Es el caso entre la denominacién de politica internacio- nal y la de politica mundial. ‘Asf, la denominacién de politica internacional (ampliamenteutilizada por los te6ri- cos realistas de los afios cincuenta) ha sido asurida por aquellos autores que centran st andlisis en las relaciones entre gobiernos estatales®, mientras que la expresin mundial, ‘como apunta ARENAL, «quiere reflejar mas adecuadamente una realidad intemacional {que se presenta como global y en la que, por tanto, no cabe ya la separacién entre el ‘medio interno y el medio internacional, dada su profunda interpenetracién». Ast, esta tilkima acepcién estarfa ligada a la concepcin globalista de ls relaciones internaciona- Jes, vinculada a los desarrollos recientes de la sociedad internacional (mundializacin dela economia y de las comunicaciones, degradacién medioambiental, ec). ‘Ahora bien, sin entrar en un estudio detallado del tema, se puede indicar a gran- des rasgos que existe un enorme confusionismo sobre la utilizacién de las etique- tas, De tal manera que el término «politica mundial», vinculado desde los afios sesenta, en el terreno te6rico, a la concepcidn globalista de las relaciones interna- cionales", lo hallamos en la aetualidad en manuales de contenido muy diverso. Asi, cl término «World Politics» sirve para presentar de manera temética’ o de manera ‘ronol6gica los grandes acontecimientos intemacionales desde 1945 hasta nuestros. dias”, En otras palabras, el término «World Politics» ha sustitido en los diltimos aos en el mundo anglosajén al tradicional, en el continente europeo, de Historia de las Relaciones Internacionales. Lo que convierte al término no en determinante {de una aproximacién te6rica, sino en definidor de un contenido: la exposicién de acontecimientos internacionales, siguiendo habitualmente un tratamiento cronolé- ‘gico y descriptivo, Buena muestra de ello es que la catalogacién por materias en un riimero importante de Bibliotecas de Ciencias Sociales ha adoptado dicha concep- ign, introducida por la Biblioteca del Congreso (Washington). Asi, bajo el término ‘politica mundial» (world politics) se hallan trabajos de historia politica en gene- ral y narraciones hist6ricas de relaciones entre estados, mientras que el rmino «re- laciones internacionales» (international relations) se destina a los estudios teéricos ¥ finalmente, un tercer término (foreign relations) se destina a los trabajos sobre politica exterior de un estado™, ° Vease, en ee seid, F. Arras, La Poltica Internacional Contemporanea Pranco Angel, Mi an, 1989 (1 ety 1983), p11 "et Anny Inia alas Relaciones Internacionales, op. cit p23. 2 Bn elci,por ejemplo, a Hy M, Sraact, The Ecological Peropectve om Human Affors with Special Reference to ntemational Polticr, Piacoa UP, Praceton, 1968, Es lca de CW, Recta y E.R Wore, World Polis Transformed. Trend and transfor ‘maton, St, Marta’ Press, Nueva York, 1983 (4c). ¥ B. Resse y 1. Steam, World Potts. The ‘Men for Choice, Freeman and Company, Nueva York, 199 (Led, 198). “Beate sentido se poden cia S. Wooseyy M. L. Corran. The Changing Agenda, World Pol tis since 1945, Westview Pros, Boulder, 191 (1 e, 1988), y B.Caxvocorss, World Poli wince 1545, Longman, Londres, 1987 (5 ed) Et lima obra ha Sido waducka en Espa cone lose tale de Hitria Pott del Mando Contomponinee, De 1948 a nuestros das AB * La elalopacin por materia, leva a cao por la Biblioteca del Congreso (Washingt) ons- siaye una de lat eferencis ses en el mundo de a ibliotconomt, Véae Library of Canes. Jet Headings, Libary of Congress, Washington, 1992, ieee a ca ¢ 4 RELACIONES INTERNACIONALES En lo que respecta a la etiqueta de politica internacional, ésta es asumida, con criterio teérico, por autores que centran su andlisis en las relaciones entre gobier- nos estatales™. Sin embargo, algunos autores, como Ios italianos BONANATE y SAN: TORO, apuntan que el término «politica interacionals» hace referencia @ la realidad estudiada, conviertiéndolo asi en objeto material de la discipline. Si atendemos al ‘catdlogo de materias de la Biblioteca del Congreso, antes mencionado, el término «politica internacional» (international politics) desaparece, con un reenvio hacia el témmino «politica mundial Para aftadir més confusin, se puede apuntar que el término «politica intema- ional» ha sido adoptado en los tltimos afios por autores franceses muy difundidos para sustituir al de «celaciones internacionales», sin por ello modificar su aproxi- ‘maciGn ni explicar las razones del cambio, Es el caso de Philippe MOREAU Deran. (62S, autor de Les relations internationales dans le monde daujourd’hui (1992), ya fen su cuarta edici6n, y La Politique Internationale (1990). ‘Sin embargo, acogiéndonos a las grandes tradiciones académicas asentadas en [Europa se puede apuntar una idea ampliamente aceptada: el término «relaciones temacionales», por su amplitud, desempeta el papel de disciplina-marco, llegando en el caso briténico a sustituir al término de estudios internacionales, de uso en ‘nuestro pais o en Francia, para acoger a disciplinas diversas que comparten objeto de estudio (entre ells, las relaciones intemacionales). En ese sentido, hay que in- dicar que la tinica estructura organizativa de Ambito europeo que retine a académi- ‘cos de este campo, ha edoptado la etiqueta de «relaciones internacionales», si bien hay que afadir que la primera publicacién, un boletin informativo, surgida de dicha ‘organizacién, lleva por titulo International Studies in Europe (con la voluntad su puesta de dar cabida a todas las tradiciones académicas de Europa). Ahora bien, la primera publicacién teérica (aparecida en 1995) lleva el titulo de European Jour- rnal of International Relations. Nos movemos, por tanto, en un terreno de indefinici6n. La experiencia, sin em- bargo, nos muestra que a Ia hora de abordar Ia denominacin de la disciplina se im- pponen tanto la aproximacién teérica del académico (especialmente en el mundo an- ‘glosajén, més flexible) como la tadicién académica de cada pais. Ahora bien, la amplitud de la disciplina (ya apuntada al abordar el término srelaciones interna 2 Bate los autres clsios ene marco de las easones internacionales, eta poicn es defendida por HJ, Motosenia, Poliscs among Nations The Sonal or Power and Peace, altel. A. Knopt Nueva York, 1978 (1 ed. 1948) Exist aiuccin al espaol (Buenos Ares, 1969) yuna ima edi ‘6, de 1993, revisada po K. Tompson (McGraw Hil, Nueva York), Enel caso de autores acts, Se pune citar la ob de F-ArroA, La politica inerazinalecontemporane, op i °sL: Hovatiey CM, Saron (Comps) Teor e anal nelerelacion internacional, Mulino, Bolonia, 1986, p 1, Sas obras mencionaas son: P. Morsau Deratoss. La politique internationale, Hachet, Pars 1990, y Les reais internationales dans le monde daxjurd’h, STH, Pasi, 1992 (8° ed 17 1989), Nos referimoe al ECPR Standing Group on Inemationat Relation, responsable dela organiza «in dela Primera Confrensa Puneuopes de Relaciones Internacionales (Heeber, sepiembre de 1990) EL CONCEPTO DE RELACIONES INTERNACIONALES 25 cionales» como objeto material) y €l «poso» académico nos indican que el término «relaciones internacionales» es el mds extendido y mas aceptado por todas las tra- Las uraticiones acadmicas en eres pases y regions del mundo son wads en H.C. Drax 4 Mascasanian The Study of Intermaionl Relations. The State of he Ar, S. Mass Pres, Neva Yok, 1989. En conereo, sobre a dicptina en América Latina, vase ene nosis, I iblingrta porta por C. pet Ananat, Introduccion a la tore de las relactones internacionales, 0 li ppinas on > Vease dca deensa con deta en A. Tau, La Teoria de la Relaciones Incermacionales como Sociologia op. ct, pp. 2835, ana 26 RELACIONES INTERNACIONALES tados, es necesario estudiar el comportamiento humano y las relaciones interperso- nales, tanto dentro del Estado como entre los distintos Estados, ya que no existe una linea divisoria que separe de una manera exacta la politica nacional de la interna- cional. Es indudable que para realizar este estudio pueden obtenerse conocimientos Sumamente valiosos de otras disciplins, tales como la historia, la economia, la so- ciologia, la psicologfa, la antropologia, Ia geografia, el derecho y la ciencia poli- tica>", ‘La concepcin de las relaciones internacionales como disciplina marco, y de ah su interdisciplinariedad, se basa en una corriente de pensamiento que, aduciendo I6- ficas docentes™ y te6ricas”, califca a las relaciones intemacionales de diseiplina rmatriz frente alas tendencias que la integran en alguna de las ciencias sociales pré- ‘ximas y consolidadas (ciencia politica y sociologia). La nocién de diseiplina matriz ‘Se encuentra, ya en los afios sesenta, en el razonamiento que desde la ciencia polt- tica lleva a cabo Stanley HOFFMANN, para quien «el papel arquitect6nico que Aris- toteles atribuy6 a la polis podria corresponder hoy a las relaciones intemacionales, pues han legado a ser en el siglo xx la condicién misma de nuestra vida coti- dianay™ Celestino del Arenal ha desarrollado la nocién de disciplina matriz para las re- laciones internacionales en los siguientes términos: autonomfa cientifica respecto de las otras ciencias sociales, valor arquitect6nico en el sentido aristotélico del tér- ‘mino, y, finalmente, como consecuencia de esto tiltimo, transdisciplinariedad. Lo ue el propio ARENAL recoge asi: «(..] la sociedad internacional, no es reducible ‘sin mas a las categor‘as utilizadas por la sociologfa y exige sus propias categorias y conceptos [..., 10 que no obsta para que sean aplicables muchos de los.concep- {os y categorias de otras ciencias sociales y, sobre todo, de la ciencia politica y de Ia sociologia. Pero (la propia perspectiva de andlisis, la de la sociedad intema- cional como un todo, globalmente considerada,[..] se traduce igualmente en la ne- tesidad de conceptos y categorias que la sociologia no puede proporcionat [... ‘»Hoy, la sociedad internacional se presenta como una colectividad humana en la que encuentran su correeto sentido y aleance la mayoria de los més graves pro- bblemas que afectan al hombre y a la humanidad (..). De ahf que las relaciones in- temacionales, como ciencia de la sociedad intemacional, aparezcan como la cien- iia llave y central de la consideracién del hombre, como ser que vive en sociedad. 1° La anterior visiéu de las relaciones internacionales saca a la luz la dificultad de establecer una definicién de una ciencia que es més que la investigacién de un sector aut6nomo de la realidad social, por cuanto cubre un sector amplisimo, ob- » Bitext es de W..R. For y A.B. Fo, «Polite Itemscionals, en Sus, Enciclopedia Inter nacional de Ciencias Sociales, op iy WO. 8, p. 358-355 ‘S’Argumcnio aporado por Rc Mesa, Teorta'y Practica de las Relaciones Internacionales, op. lt. p24 * Raronamieso reeido en C. um. ARS, Inodccin alas Relaciones Intercionles, op. p93 8S Hormaces, Teorias contempordneas de lat relaclnes internacionales, Tees, Maid, 1963, (ed. orig. en ingles, 1960), p. 22 EL CONCEPTO DE RELACIONES INTERNACIONALES. 27 jeto de consideracién de otras ciencias sociales desde una dptica particular y mas limitada que la propia de las relaciones internacionales. Dificultad de establecer una definicién que hace referencia, en consecuencia, a su transdisciplinariedad»*. La nocién de transdisciplinariedad, y més atin se resume en una fymmosa defi- nicién de Quincy WRIGHT, quien escribié que «las relaciones internacionales, en ‘cuanto disciplina que contribuye a la comprensién, predicci6n, valoracién y control de las relaciones entre los Estados y de las condiciones de la comunidad universal es, al mismo tiempo, una historia, una ciencia, una filosoffa y un arte»™. Esta afir- ‘macién nos sirve como preémbulo a los siguientes capftulos en los que vamos a abordar, sucesivamente, la génesis de la disciplina de las relaciones internacionales (capitulo I) y el desarrollo teSrico de la misma (capitulo TV). BIBLIOGRAFIA DE CONSULTA Anson, . dl Inroduccii alas Relaciones Internaconaet,Tectos, Mac, 1980 (1 ed, 1988), Pp. 1923 y 416426 Man Re Teorla y Prictca de ls Relaciones Ineracionles, Taurss, Mati, 1980 (1*e, 1977), Dp. 1209 19.186 “Taunt Sinan, A La Teorta dela Relaciones Internacionales como Sociologia. (Irodiecin al es: ‘io de lx Relaciones Internaconales). Iasituto de Estudios Polos, Made, 1973 (+ ed 1957), pp. 2635, © C.o. Axanas, Intoduccid @ltrelaciones internacionales, op cit pp. 9394. % Was, The Sy of International Relations, Appleon-Cenrry Cros, Noes p48 eis aed II. LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES __ INTERNACIONALES:, GENESIS Y MARCO ACADEMICO 1, LAGUERRA COMO PROBLEMA SOCIAL, O EL ORIGEN DE LA DISCIPLINA Que, puewo qu las guerra nacen ena mente de ‘os hombres, xen la mente de os hombres donde deben egies baluartes la pz» ) CConsiacisn deta UNESCO (Lonires, 16 de noviembre de 1945) EI nacimiento de nuestra disciplina tuvo lugar en la Universidad de Gales |) (Aberyswyth), donde en 1919! se cre la cétedra Woodrow Wilson en relaciones in- temnacionales. El nacimiento de la misma esté directamente asociado a la recién fina- }—Tizada primera guerra mundial, que habia dejado nueve millones de muertos en el ccampo de batalla. ‘La sociedad europea que habfa superado o sabia cmo superar las grandes pla | gas de la humanidad (peste, hambre, pobreza) se hallaba frente ala wiltima plaga>, en este caso no vinculada a fendmenos naturales sino a la actividad humana. Asf, tun mundo capaz de cambiar las condiciones humanas (hambre, enfermedad) me- iante los avances técnicos y la ingenierfa social (Bismarck puso en funcionamiento el primer welfare state) se Veia lanzado a una camniceria que afectaba a la sociedad fen su conjunto (el 50 por 100 de los jovenes franceses entre veinte y treinta afios fiueten o son heridos durante la guerra). El arte de la 6poca (pintura, literatura) es lin buen reflejo del estado de dimo de Ia sociedad europea, afectada de una crisis de civilizacién, que grificamente recoge Paul Valéry al escribir nous sommes mor- tels. Frase ajena a la evidencia biol6gica. El sentimiento de «plaga> y la mentalidad de cambio dominante en las socie- dades industrializadas son contradictorios. De ab, por tanto, que la voluntad de co- nocer y, a través de la misma, de cambiar, propia de las ciencias sociales desde el siglo xtx tome como objeto de interés el fenémeno de la guerra. La demanda so- Eo! * La fesa de 1919 ex Ia ms cada ene los estadioss del tema. Sin embargo, algunos sors: tardan dca can sta 1922. El debate en toro al tema est rsogio ea CDi. ARENA, Io- ‘Actin las Relaciones Internacionales, Tenos, Madd, 1990 (1 ed, 1988, p76 va [LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 29 cial en ese sentido es una evidencia, La voluntad de cambio, propia de la era del progreso» y que afecta a la sociedad en su conjunto (auge de las fuerzas socialistas en toda Europa), inspira el nacimiento de una disciplina que ha de tener como preocupacién inicial el fendmeno de la guerra, negando asf Ia maxima de Clause- ‘witz que consideraba la guerra como una forma més de la actividad politica, Esa interaccién entre medio social y disciplina cientifica, que encontramos en la géne- sis de las relaciones internacionales, sera una constante. De tal manera, que las ‘aproximaciones te6ricas en el campo de las relaciones internacionales estén aso- ciadas alas necesidades de la humanidad en cada momento (crisis energéticas, con- fictos étnicos, problemas medioambientales, etc). , mejor dicho, alas problema- ticas pereibidas como tales por aquella parte de la humanidad que crea la agenda de investigacién. Esa idea de vinculacién entre teorta (ideas) y prdctica (hechos) es un eje conductor en estas paginas. ‘Como ya se ha dicho, las relaciones intemacionales adquieren status académico ‘a partir de 1919, en tanto que esa fecha es el inicio de un proceso durante el cual se genera un colectivo académico con identidad propia, Colectivo que, por su peso ‘numérico, esti claramente dominado por la academia norteamericana (en un sen- tido restringido) y anglosajona (en un sentido mas amplio)*. Ese peso yaces evidente ‘en los origenes de la disciplina. Si bien 1919 es la fecha de Ia instiucionalizacién académica, afios antes ya se puede hablar de la existencia de cientficos dedicados dde manera sistemética al estudio del fendmeno de la guerra como «problema so- cial». En ese sentido, hay que mencionar la investigacién subvencionada por la Car- nnegie Endowment for Peace, que en 1910 comenz6 a publicar la primera revista cientifiea en el campo de las relaciones internacionales. Se trata de International Conciliation, que durante medio siglo ha seguido una politica editorial de gran ri- ‘gor académico’. Tampoco hace falta esperar a 1919 para tener en las bibliotecas ‘obras que merezcan la calificacién de primeros trabajos en relaciones internaciona- Jes. Asf, en 1900 se publica el libro de Paul Reinach, World Politics at the End of the Nineteenth Century, que suele citarse como uno de los primeros hitos en la g&- nesis de la disciplina’. No es extrafio que los primeros hitos de la disciplina se den en el mundo an- slosajén (y de manera especial en el caso de la Camegie Endowment en el mundo ° £1 desarolo dela dsciptina en el mundo anlosajn es atado en dere eS. Sur (comp), sernaional Relations. Britahand American Perspective, Bas Blackwell, Oxo, 1985. "Una valoracion dela evista International Concatonen WC. OLSON y A.J. R. Gacon,Iier ‘ational Relation. Then and Now, Harper Colin, Lone, 1991 . 48 *"Veazeen ca eno a referencias de C.F Aiea, olaione lntacionalese, en DL Sus, Encilopedis vernacional de Ceneas Socdes, vol 9, Agila, Madd, 1976 (ed one inglés, 1968), p. 184 Elio de Paul Reina no ea considerado, sin embargo, como el primer ibe con na spoximacign de flalons intemacionales, eel sentido actual det termino. Gustavo Pascua bit Apuntado en su Proyecto Docente on Relaciones Internacionales presenta eb Universi Nacial ‘EEdacaci «Distancia en 1990, gue primer Horo de tls carers fu plead en 1919 por David Healey, Diplomacy and the Stay of International Relations, Clarendon Pes, Oxford: Quoc Iadhosos del cana no comidea elit de Hedy, mencionao por Palomares, com! BB iu boot en relacionesinenacionales sino una obra de carder clectiva, publica en 1916S tld de ‘Athur Greenwood e al, latrodaction wo the Study of Intemational Rains, MacMiat,Lonies. 30 .RELACIONES INTERNACIONALES puritano de la Nueva Inglaterra), ya que los mismos estén marcados por el pensa- Imiento liberal que en el siglo xx, y tras las guerras de Crimea y la guerra franco- prusiana, generan una actitud pacifista como componente de un rechazo guberna ‘mental mas amplio-En este punto, el pensamiento liberal y el pensamiento marxista coinciden desde el momento en que identifican a la sociedad como victima de unas ‘guerras legitimadas por la deriva militar de los estados. Se asienta asi la ereencia de una antitesis entre estado y sociedad’. En cuanto a la responsabilidad de dichas {guerras (el gobiemo tout court o el gobierno como representante de Ia clase social ‘dominante) 0 la solucién para las mismas (comercio e instituciones, por una parte, ¥ revoluci6n social, por otra), ambos pensamientos divergen. Mientras los liberales ‘Gesean una reforma de los mecanismos diplomético-militares y una democratiza- ‘cidn de la actividad internacional mediante la participacién de la opinién pibtica Jos marxistas adoptan una actitud radical anti-sistema, La influencia de ambos pensamientos en el marco politico no tarda en dar sus frutos. Asi, los «Catorce Puntos» (1918) de Wilson’, por una parte, y el «Informe sobre la Paz» (1917) de Lenin’, por otra, se convierten en la traduccién de 1o pro- piiciado respectivamente por liberales y marxistas. Mientras el presidente Wilson fue directamente influido en su concepeién del orden mundial por un grupo paci- fista liberal, la League 10 enforce Peace, Lenin se formé en el pacifismo intema- cionalista de Ia Segunda Internacional’. Asi, el desarrollo del movimiento pacifista ‘en el futuro tendré dos bases ideol6gicamente diversas (liberalismo y socialismo) ‘Las referencias a Wilson y a Lenin no son gratuitas, cuando se trata de estable- cer los origenes de Ia disciplina de las relaciones internacionales. En este sentido, (Otsos y Groom eseriben que «la investigacién del desarrollo intelectual de la teo- ria de las relaciones internacionales no se debe limitar tan s6lo a los intelectuales si, por ese término a menudo mal utilizado, se hace referencia a personas que n0 tienen responsabilidades a nivel gubernamental>". En efecto, la disciplina va a na- cer por presiones de un medio social que ya lleva varias décadas mostrando volun- tad de reforma en el terreno internacional. Lo que se traduce en el terreno guber~ namental en avances del derecho internacional, como los introducidos por las > Sobre i infuenci del pesaiemto eigino ene los etisornotamericanos de relaionss imermactnalesy de nanea ink presi peo rescrch, ae asd de Rafe Gui, La hjtiidad de las cencas soils: Imestigaton poral acy relaconesineractonaes, defense ‘his Fauld de Flowoia de a Univer de Barcelona, 199. # tama ha sid desanlido por FN. Hawa, Power and the para of peace. Theory ad ra tie inthe tory of relation bensen sae, Cambridge UP, Cambrag, 196, p14 Vase a tex de los acute Puntos de Wilton eo as sLewaras Complementiass dee cx at re easel texto dl eaforme sobre la Paz» de Lenin en ls Lectura Complementrass de et ao. nobel tema vas. G. DH. Ca Historia del Pensaminto Soca Il IV, La Segtnda In temasinal (1880-1914), PCE, México, 1966 (1 ngs, 195) wna ampli cefercciasobe el pesca y bs aster nivyen cn movinieto pai, co M, Moats Pacyome et internonnalame XVILAX sce, Aran Coll, Pas, 1966, MWe. tse y AJB Groom nermatonal Relation Then and NOW, op. 191, P47 [LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 31 Conferencias de Paz de la Haya (1899 y 1907), en materia de arreglo pacifico de controversias y de derecho de guerra La movilizacién social y los avances jurdicos de varias décadas no van a im- pedir, sin embargo, la amarga experiencia de Ia Gran Guerra. Una vez acabada la contenda, una idea simple (ligada al origen de la disciplna)flota en ef ambjente: la educacién para la paz. Educacion en un doble sentido: por un lado, educa a las rasas como parte del proyecto liberal de democratizacién de la politica interna- cional y, por oto, eduear alas elites. En esta vltima direccién hay que entender el acuerdo informal alcanzado durante as negociaciones de Versalles por las delega- ciones francesa briténicay estadounidense en torno a la conveniencia de crear ins- tiuciones cientficas para el estudio de las cuestiones internacionales. Las potencias anglosajonas serdn las primeras en dotase de centros de invest gacidn en relaciones internacionales. Londres (The Royal Institute of Intemational Afairs) y Nueva York (Council on Foreign Relations) serén, junto a Aberyswyth, Jos tres primeros puntos del mapa docente/nvestigador de la disiplina. Disciplina que nace con una clara voluntad préctica (policy seience). Lo que para algunos autores, como Martin Wictr esté en la misma enaturaleza de la cosa», ya que «la literatura del arte de la diplomacia, asf como la del arte de la guerra, siempre han ccombinado la historia y el andlsis con el asesoramientopréctico»". Bs evidente que Jos insitutos de Londres y de Nueva York —respoasables de la publicacié hasta nuestros dias de dos prestigiosasrevstas en relaciones internacionales, la briténica International Afairs y la estadounidense Foreign Affairs— tienen como objetivo la orientacin de la politica exterior del estado. El programa de estudios del Council especificaba en el afio 1929 el doble objetivo del mismo: desarrollar, a través de un estudio cientific e imparcial, una mejor comprensida de los problemas internacio rales y una politica exterior americana inteligente (el énfasis es nuestro). Es evi dente, por tanto, que las primeras formulaciones tedricas en relaciones internacio- nales serdn normativas, a partir del momento en que asumen como objetivo la tarea de «hacer inteligente» la politica exterior del estado. El cardcter normativo de la discplina también se aprecia en los primeros pasos de la misma en el terreno académico. De ah la eferencia a Alfred Zimmem, como primer ocupante de la edtedra Woodrow Wilson, La orientacin de Zimmera, que {oza de la doble condicién de scadémico y de profesional, con experiencia en el Foreign Office y en la Sociedad de Naciones, tiene un claro componente idealista © Soe chor nance, ve JAC in, Derecho tera pret hi tins ea Nn lp 317 Tahu sleve se cen inguin, coon de Loni Nae Yok Site at mo fant se pce wana cnc Gee aa Ones Scr Bes fraser ic eb co tai tag Sng cen copa. Suan ence sae ea Sc Nene oak ‘Stud ean pn cfeanca impasse nese wa wan, Per Police, Cone Ur tatance D8 ree BW) BT emt pogea el oe cl 129 epun eco W Our y A oon eo Rate Then oa woh. P38 A) 2 .RELACIONES INTERNACIONALES (la climinacién de 1a guerra). Para ello, Zimmem propone un estudio cientifico de las relaciones internacionales con un contenido nuevo, sustituyendo las relaciones interestatales por las relaciones entre los pueblos. De esta manera, se rechaza la aproximaciGn interestata, tradicional en el estudio de la sociedad internacional por pparte del derecho internacional y de la historia diplomiética. Asi, para ZIMMER, la Vida internacional ba variado sustancialmente detectindose un nivel cada vez ma- ‘yor de interdependencia entre los estados y de complejidad en las relaciones inter- racionales, a tal punto que el autor briténico ve en ellas «un aparato altamente de- sarrollado, comparable al sistema nervioso del cuerpo humano»'*, Se aprecia asf en el lenguaje de Zimmemn el distanciamiento que la nueva disciplina va a establecer respecto de las disciplinas tradicionales de la sociedad intemacional (derecho e his- toria) y su ubicacién en el marco de las ciencias sociales, muy influidas en aquella poca por las ciencias naturales” 2. HISTORIA DIPLOMATICA Y DERECHO INTERNACIONAL: DISCIPLINAS TRADICIONALES DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL La historia diplomética y el derecho internacional constituyen el marco acad ico establecido —el establishment— del que se han «liberado» las relaciones in- temacionales en pleno siglo xx. Si atendemos a Stanley Horrwan, «el anélisis me- t6dico de las relaciones entre los Estados ha estado durante largo tiempo, por citlo de alguna manera, ahogado por Ia historia de estas relaciones y por el estu- dio de las normas jurfdicas que tratan de ordenarlaso", ‘Asf, nuestra disciplina constituye el producto cientifico reciente (en términos re- lativos) de una preocupacién antigua. En ese sentido, Manuel MEDUWA apunta que sel estudio cientffico de la politica internacional m4s antiguo se debe a los histo- fiadores», A To que ailade que la Historia de la Guerra del Peloponeso de ‘Tucidi- {des es «a Ia vez, el primer estudio cientfico de la historia y el primer andlisis ob- jetivo de las relaciones internacionales». A ello se podria sumar el hecho, bien ‘conocido, de que el término internacional introducido por Jeremy Bentham, en 1780, nacié vinculado justamente al derecho®. En relacién con tiempos més re- cientes, se puede recordar que los estudias en Derecho son los tinicos que antes de Ta primera guerra mundial introduefan cl téemino «internacional» en sus planes de estudio, fn ny of ri nin Ci sn 2 f.beresre snr so i Sn a ht a hak ls a Pa tenia i a a Caen nine mnt Sit tt Pes ey hs cs i Pp ne LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 33 De esta manera, las relaciones intemacionales nacen «desde» y «contra» dos , tras la primera guerra mundial. Ahora bien, al ‘gunos autores mantienea el tradicional de «historia diplomstica». Es el caso de Jean Baptiste Duroselle®, discipulo de Pierre Renouvin, quien se ha encargado de esta- blecer las diferencias entre su disciplina (hist6rica) y las relaciones internacionales. Para el historiador francés el estudio de las relaciones itemacionales no es histo- ria en cuanto tal, sino que consiste en el «estudio cientifico de los fenémenos in- temnacionales para llegar a descubrir Ios datos fundamentales y los datos accidenta- les que las rigen>*, La influencia de la disciplina historica én las relaciones intemacionales es una evidencia. El hecho, por ejemplo, de que Alfred Zimmern fuera historiador de for- ‘macién es un dato simb6lico, pero importante, En efecto, el desarrollo de las rela- ciones intemacionales en algunos pases -el caso de Gran Bretaiia es el més es- ppectacular— ha estado altamente influido por Ia historia (formacién previa de los futuros académicos en relaciones internacionales), En la actualidad, y como ejem- plo de lo apuntado, hay que indicar que la prestigiosa London School of Economics tiene dos departamentos de estudios internacionales (en sentido genérico): el de re- laciones internacionales y el de historia internacional. Piere Renoovin polis ente 1953 y 1988 los ocho voldmenes desu Histoire der Relation In ‘ernatinales. Aroold Toynbee. por su pare, publics su monumental A Study of History (12 vols) eo two 1936 y 1961. Exist waduceiones a eateliano de ambee cba: Historia de las rlacione intra Canales, 2 vols. (4 tomer), Agua, Mads 1967, y Extuio de la Historia, Compendia, 3 v0, ‘Nlnza, Maa 1970. Sobre a obra de Revouin,véase el atieulo de J.B. Duxowu, «Pee Renova et a scence oliquen, Revue Fangaise de SclencePoltigue, vl. XXV, n° 3, 1975, pp. 56-578, 2 Sehace referencia al manal de. B. Dunostii, Histire Diplomatique de 19188 nos jure, Da oz, Par, 1953 (Ie). Exit duce lean de una edign de 1978, con liso de Hist ‘ia Universal Contemporinia. Lex relacons interacial 1918-1943, EUC. Barcelona, 1982. 1B. Dusosiis, ol ttude des Relations Interatceses. Objet, Méthode, Perspectives, Revue Pranjaie de Science Poliigue, vol I, 24,1952 9.683. a "Sobre la vinculaign ent historia elaciontsintemacionlesvéase el captlo de C. Hl ‘ory and tterationa Relations, en S. Shar (comp), Iterational Relations. Bish and American Perspectives op ety 9p. 125185 mare 4 RELACIONES INTERNACIONALES Antonio Truyo! nos indica que, manteniendo el cardcter auténomo de cada dis~ ciplina, no hay que olvidar el peso importante de la historia en las relaciones intet~ nnacionales, tanto en el terreno histrico-genético como en el terreno metodol6gico. En el primer terreno, TRUYOL apunta que «si en el orden histérico-genético la his toria, y singularmente la historia diplomética, contribuyé muy eficazmente a fo- mentaf el estudio de las relaciones internacionales, en el orden epistemol6gico no taabe entre ambas materias una identificaci6n [.. la explicacién hist6rica es indivi- Gualizadora; la de la politica y la sociologia es generalizadora o tipificadora»™, En el terreno metodol6gico, el mismo TRuYoL, después de establecer la proxi ‘midad entre historia y sociologfa en tanto que ciencias globales, apunta que «la his- toria es, en todo caso, disciplina auxiliar fundamental de la politica y a sociologta ‘Como en todas las ciencias relativas al hombre, en la politica y la sociologfa es la historia el equivalente de la experimentacién en las ciencias naturales.» De ahi que acabe otorgando a la historia como diseiplina el calificativo de wgigantesco labora toriox", Junto a la historia diplomatica, el derecho internacional es Ta otra gran disci- plina tradicional que, a la ver, gesta (académicos formados en su seno) y «ahoga» {ea términos de Stanley Hoffmann) el nacimiento de las relaciones intemmacionales. Desde las filas del derecho internacional, en el caso de los Estados Unidos, surgen ‘muchos de los académicos que van a institucionalizar la disciplina en aquel pais. En un principio, las diferencias epistemol6gicas (andlisis de la realidad social frente al de la norma juridica) no se traducen en el objeto inmediato de estudio: las insti- tuciones internacionales. Ea ese sentido, la Sociedad de Naciones constituye un ob- jeto de atencién tanto para juristas como para politélogos y socilogos de las rela ‘iones intemacionales. Asi, hay que destacar Ia publicacidh en 1936 por Alfred ‘Zimmem del The League of Nations and the Rule of Law, 1918-1935. El peso del derecho internacional en la tradicién académica es muy importante, si tenemos en ‘cuenta que el mismo, como apunta Martin WioHT, es el que lleva a cabo las pr eras interpretaciones sobre la sociedad internacional, ‘Lo que no contradice la mencién anterior a Tucfdides y a la historia desde el ‘momento en que ésta adopta una aproximacin estatocéntrica que no comparte el derecho de gentes en sus origenes, caracterizado por su aproximacién global a la sociedad intemacional. Como apunta Antonio Truyol, los origenes de la ciencia % A.Twuyory Senn, La Teoria delat Relaciones Internacionales como Sociloga Iiveduccén at exuiiy de tas Relaciones Inernaionaler), Insta de Estudos Poiticos, Madi, 1973 (17 ed 1957) p65, idem, p. 68 1 Opin ostenid en M, Won, «Why is there no Ineeational Theory», en H: BUTTER, 1M. Wem, Diplomate imetigations. Essays nthe Theory of Iteratinal Pits, Alle & Uowi, odes 1966, p. 17-34 1 Sre cl derecho de genes la eri de a soiedad intemacional,véase los wabaos e C: DE [Aumnt aL Casas su concopin de In sociedad Intemacionln, Estdios de Deusto, vl, XXY, ASTM 7rcppcat-sdy: mas recememente, La vista dea sociedad tandial ena escuela de Sel ‘under c6 Av Masons Mast (comp), La cxnela de Salamanca yel derecho Internacional en Ame rica Del pasado a nro, Univ, de Saaanca, Salamanca, 1993, pp. 7-48 LA DISCIPLINA\ LAS RELACIONES INTERNACIONALES 35 del derecho internacional piblico se encuentran en la escuela espafiola del derecho {de gontes (siglos xV-XVI), que aplica los principios del iusnaturalismo cristiano a Ia situacién hist6rica de su tiempo. Partiendo de Francisco de Vitoria y Francisco ‘Susirez como fundadores del derecho internacional, los historiadores de la disciplina de las relaciones internacionales, OLSON y Groom, destacan, a continuacién, el pa- ppel de Hugo Grocio, encargado de transformar la disciplina en un «problema préc- tico» para los decisores politicos". Lo que va a determinar el caricter estatocén- trico de la disciplina. Asi, segtin Celestino DEL ARENAL, «este proceso, si acerca teorfa y préctica, tiende al mismo tiempo a desemabocar én una concepeién puramente formal del de- recho internacional, en el que los Estados se presentan como fines en sf mismos y el derecho internacional no es sino un instrumento a su servicio, lo que va en de~ timento de la consideracién de la sociedad internacional como algo ms que Ia sim- ple yuxtaposicién de Estados y, en consecuencia, del desarrollo de una teoria de la sociedad internacional»®. A la aproximacin estatocéntrica se une en el siglo x0« el positivismo juridico, ‘que centra la disciplina en el estudio de la norma, dejando de lado incluso el sis” tema,de equilibrio en Furopa, base de Ia existencia de los estados y del propio de- recho internacional. No es exiaiio, por tanto, que el andlisis de algunos de los te6- rico mis destacados de las relaciones internacionales, como Hans J. Morgenthau, para justamente de la critica al positivismo jurfdico ¥y se centre en la nocién de balance of power (equilibrio del poder). -Estatocentrismo y positivismo jurfdico son, por tanto, las dos caracteristicas del derecho internacional en el momento en que despunta la disciplina de las relacio- % A. Two. Seam, Fundamentos de Derecho Internacional Péblico,Tecnos, Maid, 197 (3 1980) p 183 +" La referencia ibiogrfiea de W. C. Olson. y A. JR, Gaoos, International Relations, Then and ‘No, op. ct 5, reason con a eicels espanol el derecho de gone redundant. NO se be th fem apr ble eto hn ee eno os Ae tes de as relacioesimemacionslen. Con elo oservatas un canbio poo repeto alo qe ese Seti om Ann (97919) se ht hora sees me hapa ‘a de as Relaciones Inemaciodlesw Eo ete sentido, bay qbe menor qe le esas beica Ge ‘Teora Internacional, dearoliaga apart de fos wae (seals quero) de Marin Wight en Ins afos einen siempre a aloraoel papel dela sco espaol As lens en un econ ‘ecient dels euros de Marin Wit (10912) los eseritres eaios,especimente los peso Tice expe, aaron mtcho ala Joctina medieval de hecho, seston, Vso en esosper get perish paren mas mts ue ei ui "TC om. Ann, «Lane dels relciones ntemcionals como dicipina ientica, Revita de ExudiosInteracionles, vl. 2." 4 1981, 9.87 " Saba cenal, en et seta. es HJ. Menara, Postvame mal comprise théorereale <4 droit international. rala sare Sa «Colezn de ext istcos,juicon, pedagopcos 9s ‘ga come 2. Rael Alani Nar 134 a Sobre el concepo de exuitrio det poder, ene resto, vee F. Basa <1 “equi der conor asin maa Res COS dor craic A558, sik Toheawaad 36 RELACIONES INTERNACIONALES nes intemacionales, activada por las grandes conmociones sociales del siglo xx (su- ‘cesivo impacto de las dos guerras mundiales). Conmociones que van a tener un do- ble efecto, ya que, segin apunta ARENAL, «se producen paralelamente, de un lado, ls primeros pasos de la disciplina de las relaciones internacionales, y de otro, el derecho internacional pUblico inicia un proceso de cambio, similar al que tiene lu- ‘gar en la historia diplomitica, que culmina en las concepeiones sociolégicas e hi ‘Gricas, La dindmica es parecida en todos los casos: necesidad de dar cuenta ade- ‘cuada de la realidad intemacional y toma de conciencia de las insuficiencias de las aproximaciones anteriores». E] proceso de cambio en el derecho internacional, Ii- derado por Max Huber y Dieter Schindler, supone la aparicién del enfoque so- ciol6gico en el estudio del derecho internacional a través de la vinculacin entre el ‘dominio de las normas y las realidades politico sociales. La impronta del derecho internacional, que desde la paz de Westfalia hasta Ja primera guerra mundial ha monopolizado el estudio de la sociedad internacional, cs muy fuerte en la nueva diseiplina, especialmente en los paises de 1a Europa continental (Francia es, en este sentido, un ejemplo destacado”), Tanto es asi que Doucttexry y PrLATzcRAFF califican el periodo de Ia historia de Europa entre 1648 y 1914 de «edad de oro del derecho internacional, la diplomacia, el equilibrio del poder y las alianzas»* De abf, por tanto, que los historiadores de a disciplina de las relaciones inter- nacionales vinculen su desarrollo al mayor 0 menor lastre de las disciplinas tradi- cionales, Razén por la cual la disciplina encuentra un factor aftadido de desarrollo fen la academia norteamericana, donde las ciencias sociales (ciencia politica y so- ciologia) han consoguido a principios de siglo ya un starus destacado frente al ca- récter dominante de derecho e historia en la academia europea. A excepcién de unas referencias iniciales a Jos jurstas vinculadas al idealismo institucional de los afios diez y veinte, es sintomstico que Ios trabajos sobre Ia historia de la disciplina en los Estados Unidos entren de leno en un mundo de referencias propio de las ciencias sociales (toma de decisiones, behaviorismo, andlisis de conflictos, sistemas, etc.) 2 C. oe. Anou, eLa ges delat reasons inemacionales como discpia cea op. ci ms. Pra Tauro Sunn, Fundamento de Derecho Internacional Pabice, Tsao, Mai 1977 (A? Ped 1930), 9. 208 Ea pol es dled por J.J. Roca en acai (0 publica) sabe Les fonde ment de Vaproche range deseo ineratnales, pcsentaca dat sora oe“ ‘Cnational Sotes i Europe: The intelectual and institute mensions (Par, abel de 1989) Es- tara son uta mae ltrs cada er mayor, pr el ads comparativo dea dcp de Ins Feloionesinzmaonls come ant de para prs a sorgtzaioncuopeay del ili ‘tre estos comparauvor tbe el dna de a Gaga ce pes veron los eoconramos en HC. Dry L hawonssay The Say of IrerstonalRlarione Te Ste of he Art, St. Mati Pres, Nowa Yor, 1909, y KA Haus, he ding cpline Hegemony and vray Interna flonai Theory, Alen & Uaivin, Boston, 1985, Mesa “HCE: Dosouary 9 RL Prato, Contending Tories of Ineratoal Relaions, Hares & Row, Cambridge 990 (Le 197) p.2 saad "Elem c desrolladopOrN. Rewaoaon, The Sty of ieraona elon in he United Stas, en H.C. Dry L Mascnsatian, The Say of Irterational Relations op ci p. 281-295 LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES a No en vano, nuestra discipina se ha comer con el tiempo en una de Is gran- des ramas de la ciencia politica en Estados Unidos. ° me ustficacions episemoldgias (clencia social policy scence) y eran dees tado> (chacer intligent> la poles exterior, como en et caso citdo de Ios Est dos Unidos) son de moment los dos fatresexplicatives dela parc dea di cipina A ellos hay que sumer un terero ast ud nt least eat al consenso tate ls académioos sobre la aparcin de la nueva disciping, Exists un grupo de fcadémicos qu se autoseinen bajo esa eigueta? La ublizan de manea sila? {Provienen de dscptinas diversas? Comparten rlerenciascomunes? Un cmalo de preguntas que aparentemene son contestadas de manera posit, De entrada como mitimo, apart de 1916 poramos de una serie de manuaes que sdopian a eiquta de relacionesinemacionalesy bao la misma incloyen wn con- junto de temas comunes™ Un indicador importante del consenso existent core Acadénicos(anlosjone, como minimo) sobre la exstencia de una snueva dr tensa» para aalizr la sociedad fntermacional ooffece el cambio de denoming- Cin de la «Conferenes of Teachers of International Law (reada en 19112 ins tania de la Careple Endowment, qu en 1925 ps6 denominare «Conferences Of tngnaional av and Related Subjects. La curtosa denominaciOn related "subjects muestra el carter incipient del noevo espacio cenieo. Un espacio dev a desarolarse desde 1919 hasta nests ds soe la base de dos factors Vinculados: el debate ene los eric los cambios de a reldad internacional BIBLIOGRAFIA DE CONSULTA ‘Aut, C.dl «La glass del reacionesinteracionales some disciplines, Resa de ‘adios Inereacionales, vol. 2° 1981, pp 849-892. ‘Caumuso Sasctoo, A. EI Derecho interacionl en perpectivahistrica, Tecos, Mads, 1991 pp 27-10. Dusoseits, J. B: «L'éude des Relations Internationales. Objet, Métode, Perspectives», Revue Pranpaise de Science Polligu, vol. 2.4 1982, pp 616701 rs Gy Ono, 1. Teton Relat Pena Now, Het Coli, Lome, 1981, para ‘TROL Stata Az La Teoria de las Relaciones Internacionales como Sociologia. (Inroduccifn alex ‘udio de las Relaciones Ineracionales,lstuto de Estudios Polticos, Mada, 1973 (1 ed, 1957, p. 64-70. Et andss de caoce manuaes de relacinesintemcionales,publicadoe entre 1916y 1931 en ‘aos Unidos y en Gan Beta, mesa que Ion autores sboran en si mayors una seri de ems eifos: 1) austria de las relacons internacionales (a menudo definida como historia diploma. 2) nexganizacisn internacional, 3) lo aspects econimios de los auntos manda, 4) apollsca i ‘eracinal (iciyendo politi exter), 5) el darecho internacional, 6 lagers) Ie caae de ag, ‘,7) a diplomacia, 8) a nai ye! micienliso, 9) el impeniaistoa Ete ands ba $i yap {cabo por WC. Orson y A.J. Gros, Intemational Relations Then and Nom, op. ci. 63 38 RELACIONES INTERNACIONALES LECTURAS COMPLEMENTARIAS Nota introductoria: En este apartado de «Lecturas complementarias» se inclu ‘yen dos documentos politicos, 1os Carorce Puntos de Wilson y el Decreto sobre la ‘Paz de Lenin. Ambos documentos han sido citados en el capftulo TIF como ejemplo del impacto de las nuevas ideas —base de la génesis de la disciplina de las rela~ ciones internacionales— en la vida politica. A pesar de la distancia ideolégica en- tre ambos documentos, el lector puede observar Ia introduccién de algunas ideas re- ‘volucionarias desde el punto de vista de la diplomacia tradicional entre potencias. ‘Asi, por ejemplo, la nocién de diplomacia abierta 0 publica y el derecho de auto- determinacién de los pueblos. Lectura 1. Catorce Puntos de Wilson. (Programa formilado por el presidente ‘Woodrow Wilson en su intervencién ante el Congreso de los Estados Unidos, el 8 de enero de 1918.) 1. Pacts de paz conocids de ods, preparadossbertamente de manera qv, en adelante 0 yt atianzas particulars de ninguna especie eb las nacions, sito una diplomacia que proceda siempre on franguezay de manera publica 12. Berta fol de navegaion en lot mares fuera de las aguas terol, to en tiempos de gra come de ps except los mares son cemador tial 0 patente por una scion inemacio- ‘alo pola apliccion de ona convencidn interacional. SP La supesn, dentro do posible, de as bers econdmica y I consagrac de a igualdad de wato en maton comercial para oda I nactoes gue observer lap y se asocien ara conserva “i Inerambio de gaan sufcetes de ue los rmanintosnacionaes sein redacios a i= imo compatible con la Segudad nacional. 3m solucia genctosay abvotamenteimparcal de ls relamaiones colonials, basa eo ‘un estcta overvanela de principio de galdad en matera de sberata ent os intereses dela po Paci feta y ls legfimasrevinsicariones del gbiero coy deecbos etn por determina. La evacutin del eon ro una posible soli de los problemas que ae ese pals permit una coopereeén mejor) mds ibe con las fas naciones del mundo, en un momento en el For Rana ne ls oportunidad de Uevara cabo, de manera independiente, su desarolo plc spo {fica meional, Tamia le asegrara un sincera Wemveia en a sociedad de maciones bres a avés {de prtcipcin en ls ititucones que Raia deed Ms ala que una benvenia a asistencia de td apo que Rusia pueda necesitary dovear. El oat acodago Rosia por sus nacions hermanss et tow prokinos meses Ser a puede a buena volun de esas, desu comprension dels neeesidades ‘so. dstingienoas de aus propos terse, y de su lntligeae y genera benevolencia. “7 Ton el und est de acverdo en qoe Belsica debe ser evacoua yresablcia, in Mites 2 su sober de la que ist como las oss acnes ies. Ningun OUD acto ser ta elas com {xt volunal de restauca la confanta de las naions en Is leyes que elas misma has establcido pe ous relaciones mts. Si este at rpuradorfoda nesta y la valdez del derecho itera onal ven menoresbada prs sempre. Todo el tert francis dete sr liberadoy restos ls teitoosinvaddos,y el dato o- mete por Pasa Francia en 1871, a causa de Alaa y Loren, y que ha desequlibado Ta paz ‘undo Cos rece cincoent als, bade rr reparado pa que de una vez pr tos asegure Is paz fn inter de todos 1 Seba de proceder afar a rote de Hala sobre la base de linea clarameatereconocibles de ascionalida TO. Los pueblos de Avstia-Hongrs, yo lgar cue Is nacions hay que slvaguadary sepu- car, an de gov de opornkides par esarrllareautGnomaents, Tr Rumauia, Serbia y Montenegro debe ser evacuadas;develos los tetas ocd: tay auc corde a Serbia un acceso Ibe segar al mar iat relacions de los estos beltnicos estes Ande er aniston a pride los vnelos hisrics de lealady e acionaldady se ho Ge fora LLA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 39 cet a purr de garanas intemacionales de independencia politica y esonémica,y 6 integra tento- Sal para los rete estas baldnios 12 Se debe atogura a os wertonostucos del Imperio Orowano una aiéica sober pero a las ors nicionaldades qu se allan bajo auvidd tease ls dar garanas de que goarin de se _Brad plea y de oportnidaes para levara cabo un desatollo aténono. Los Dteaneios han dees tar bier de modo permanente como zona de ibe pas pra loebarcoeelcoercio do fodas las na ones contando con garanas internacionales. 13, Se ha de ceablecer un estado polio independiente, que itcluya los trtooshabitads de manera ndzcedbe pr poblalonpoca el niewo ead hs de ener paratizado un acceso bey se uta al mar y se han de garatzar mediane acuerdo internacional la idependenca pola y econ Ini y fn itera tetra dl nuevo eta. TA. Es preciso que te consstuys una soiaign general do aciones en vid de compromisos ex sot fn de procirar& los esas, tanto grandes como peques, saan muna de independen (a poltcay de integndadtertonal (Fuente: R$. Bacsn, Woodrow Wilson and World Senlement, Doubleday, Garden City, Nueva ‘York, 1922, vol. IH, pp 42-46 (vad y adapacin por E. Barb) Lecruna 2. Informe sobre la Paz de Lenin. (Exractos del Informe sobre la Paz de V. Lenin ante el I Congreso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia, pronunciado el 26 de octubre (8 de noviembre) de 1917.1 El probloms de in paz es un problema candent,plptan, del moment actual. Mucho st ha- bao yest acre de este problema yes Seguro que todos vost lo habe dicuido muchas ¥e- ‘s. Pacmiid que ot les la declaring ha de hacer el gobierno que scabs de name. DECRETO DE LA PAZ 11 Gobiemo Obcer y Campesin, creado por la evolu del 28-25 de octbre y que se apoya en toe Soviets de Diputases, Obes, Sldadon y Campenios, propane todos los pueblos beligeantes y ‘rar gobiemos entalarnegociaiones inmesdiaas para una pu usa y democrca EL gobierno consider In paz ined in anexioes (es dei sn congusta de tetrio jenos, sin ‘wcompreish de pueblos exraers orl fuera) y sin indennizaciones, como una pur sta 0 deo ia como la questa a apastate mayo de a clase obra y de lo jared os los pal Ses beigerats, agctdonstormentadsy mariizadce por lager aps Gu lon obers 9 eamgesinas ‘sos han reciamado el todo mde catego yteaz después del Genoeamieno dela onangla zis tl [Be acuerdo con a conciencajuriic de la democracia en general, y de as clases wabjadoras en paral blero ensende po anexin o conus de terors sjos toda incrporacn a on Es- {ldo grande 0 odoreco de ona naionaidad pequetao Sebi sin el deseo el conseatimemo expl- ‘to, clara ylibrementeexpresado por eta Uma, ndependiewerente de a oca en qe se aya Tee "anda ext incororaion forma, independlentemateamisino el prado de cesarolloo de araso de Ta nacin apexionadao mantenida por a fuera en ls lites de un Estado, ndependientment, en, {des dicha main se encuentra ep Europa 0 a os lejos pes de lamar. ‘Suna nacin cualquiera es manent por la fre en los lies de tn Esado, sa pasar de de so expesado por ella-indopendiontments de io ha hecho en la pers, eas asundleas popu ‘2s, em os acueros de los prios o ea movinbeats de rebelde insureccines cosa ls ores na ‘onal, nos le concede derecho de decir en una voc ire, su la mor eoaclén la cuestion ‘elas farmas desu regimen de gobierno, despues de In completa read de as wopas de a main con ‘uistador o, en general, mis pderosa Ia incoporcion de ea nana Esado contiuye ura anes, 5 dei, una congustay un ato de violencia El gobierno considera que continua ea gra por el rept enue las naciones fiers y Has de tos pueblos dies congustados por elas, es el mayor crinen conta la hurtaniad y prclaa sole 40 [RELACIONES INTERNACIONALES nemente su resolu defirmar sin democa nas elaslas de paz qu pongan fin a esta guerra elas ‘Condicions indiada,igualmente jonas pra fos as nacioabades sin excepeis, El pubirn declaa sl smo empo que en modo alguno considera revocable as condiciones de pz anh inicaes, es dei ue eta dspest a examinarcualesglea ovascondiiones de pa. i= Fisiendo dnicaments en gue sean prsenadse con la mayor raider posible po cualquier pis blige fant, esen reacts con toda Carl, sn ninguna ambiguedad y fuera de todo secret. Ei gobierno pone fin ala diplomacia sera, manfesand su firme resolucin de levar tod tas segocincioes ala uz dl dia, ane el pueblo enter,» proeediendo inesatmente I poblicai {ogia dels lado secrets, atifeads o concerados po el gobo dels teraesentesyeaptalis- {as desde febrero hassel 25 deoctbre ce 1917. Decl absoluaeinediatamente analas tas ls ‘hisulas de estos ttado secrets, posto gue en la mayors dels cabos Senden a proporiona ven- tas y prvilgis alos tereatnientes a lon capitalists ruses ya mantener oa ment ls aneiones Sos grandes ruse. “AT aviar alos gobiemsy & le puclos de dos os paises enblar nmdiatamente nego cones publica pra concerar Ia poi gobiemo se dclara, asa vez dispoeso a negociarpor eset jor telegafo o edanteconversaione ete ls epresentanes de is verso piss, © en una com- Ferenia dees eepesentantes, tl Peete: V.L Law Informe sobre la paz em ell Congrto de lo Soviets. La pola interior ye terior dela Replies, Eden Lenguas Fxeaners, Mose, S) IV. LA TEOR{A DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES El siglo xx es un perfodo relativamente corto de tiempo: setenta aflos que trans- curren entre los espejos de Versalles y la caida del muro de Berlin. En ese perfodo de tiempo nace y se desarrolla el nuevo espacio cientifico, que constituye la disci- plina de las relaciones internacionales. Sin embargo, teorizar sobre la sociedad internacional y sus problemas (la gue~ 1a, de manera destacada) nos remonta, como ya se ha visto, hasta Tucfdides. Nos hhallamos asf frente a una disciplina nueva que aborda un problema «clisico». De ahi la necesidad del te6rico de las relaciones internacionales, tal y como hace Stan- ley HOFMANN, de distinguir entre el pensamiento clisico, que ofrece un sustrato fi- los6fico-normativo para Ia nueva disciplina, y 1a modema teoria de las relaciones intemacionales, entendida como «estudio sistemético de fendmenos observables, due intenta descubrir las variables principales, explicar el comportamiento y reve- lar los tipos caracteristicos de relaciones entre unidades nacionales»! El nacimiento pleno de esta teorfasistemtica de las relaciones internacionales ‘se produce a partir de la segunda guerra mundial. Si bien el perfodo de entregue- ras constituye un «laboratorio de ideas» de muchas de las teorfas que van a alcan- zar su pleno desarrollo en e] mundo bipolar. La aproximacién realista de Edward Hallet Carr en The Twenty Years” Crisis 1919-1939, publicado en 1939, o el fun- cionalismo de David Mitrany en A Working Peace System, publicado en 1943, cons- tituyen sendos precedentes de dos autores muy celebrados durante los afios cin- cuenta, Hans J. Morgenthau y Ernst Haas. El primero se distingui6 por poner las ‘bases del pensamiento realista entre los tedricos americanos de relaciones intema- cionales, ademés de aplicar dicho pensamiento al andlisis de la politica exterior de las Estados Unidos’, y el segundo es el méximo exponente de los estudiosos de la integracién enropea a partir del nenfuncionalismo El objetivo de este capitulo no es exponer de manera exhaustiva y siste- ica la teorfa de las relaciones internacionales, indicando escuelas, debates, autores y obras (véase cuadro 1). Existen excelentes libros sobre ese particu: 'S, Horan, Theory and Intratonl Relations», n J. Rosena (Comp), International Polics and Foreign Policy, The Poe Press, Nuva York, 1969, p30. * Gn ors obras, H. J. Masabiau dedi las sgcates al andisis dela pti exterior dels Estados Unidos: In Defense of National Interest ACrieal Study of Americon Foreign Policy, Aled ‘A. Kaopt, Nuova Yook, 1951; The Purpose of American Foreign Policy, Aled A. Roop, Nueva York, 1960: Polis in she Twentrh Cenury. The impasse of American Foreign Policy, Chicago UP, Chi ago, 1962 4 New Forelgn Policy for the United Staves, B.A. racer. Nueva York, 1969. "La obra cetal de Has, Dave pra lo etcon nefurconalstas sate itegraice europe, Has, The Uniting of Europe, Pola, Economic and Socal Fares, 1950-1957, Stanfrd UP, Siang for, 1958, Be can ONE TENA Ctaen) [LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 43 a RELACI . Cunnro 1 ‘CuapRo 1 (Continuacién) Bvolucién eronoldgica de las relaciones internacionales (marco politico y marco teérico) volucidn cronoldgica de las relaciones internacionales (marco politico y marco teérico) Pesce Prawn Svc | EyoLuctie TERE EL ACIONES ETERACIONALES er | omc | fmt | eowmnmenmanmermmcnat peo | oot” | core tex | “em oo aegis | Pos aie Nee a] eine | Prine a fetle ‘iseracional ecadémico Agende. Paradis sna — spinam tee voi | srecaianan | «Cet 98) | Gahan mas | SETENO || pa) Te |" Sate sige |e Sea ||| "ens formed tose Sireode | Rowton at | Netwet” | Sosa) || Fann | eee ae core tama | «Seat one stamens | ore Sean | ia | “See [enemas | Weer | cen pce oro | dima) | tte |"entivo ates 000 | “tne Gaba | Coming | “mea | HAO Ronen. | arm Soe | Recaption | Cte Se ee” | eto | “cen | a Gina | hs Se | pe Sata |" Cte ‘a Wan Seay) |oumine | PRR Saar epee | eis | ("Neo oe | ‘Dame |'sapscce |e | Ont - munis | fen | acim [tes m [-uom Sim Bespin | erent | I sNegein | Reita, | Ene a ora os | tte stuiode | su ntur | pene ro sats sagas Titi] ie | See | teisvo Soi tae Page | Sewers | “omen | SHO = fee ‘ed et skis | Seas | time” | ofRoe

exta tren de peosamien, [LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 47 ciones, grociana y kantiana, que reinen respectivamente a pensadores racionalistas y a peasadores revolucionistas, mantienen las denominaciones de Wight (grociana ¥ kantiana). La eleccién se debe al hecho de que, a diferencia de Wight, Bull orga- aiza las tradiciones de pensammiento en torno a una tinica pregunta esencial: la na- turaleza de la sociedad internacional, Preocupacién esta lima que conecta con el objéto de estudio de esta obra —Ia sociedad internacional--, tal y como ha sido apuntado en el capitulo I Siguiendo a Butt, las tes tradiciones se basan en una premisa de parti sobre Ja naturaleza de las relaciones internacionales y, a partir de la misma, en un con- junto de normas de comportamiento intemacional'”. Vamos a exponer sucesiva- ‘mente la tradicidn hobbesiana, la kantina y la grociana La tradicion hobbesiana describe las relaciones internacionales como un estado de guerra de todos contra todos'®. Nos encontramos asi frente a una sitacién pura de conflicto entre estados 0, en iérminos de teria de juegos, un juego de sum cero. De tal manera que los inteeses de un estado son excluyentes respecto de los de cualquier ouo estado. En esta tadicidn, la actividad intemacional mis caracteris- tica es la guerra. La paz, por su parte, no es mis que un periodo de recuperacién entre, guerra. En términos prescriptivos, a tradicin hobbesiana ve el comportamiento inter- nacional del estado libre de toda restriccin legal © moral, dictado exclusivamente por sus propios objetivos. Las ideas de moralidad o de legalidad son ajenas al érn- bito internacional, diferencia de la sociedad interna, a no ser que se trate de la propia mora del estado, Tanto la idea de vacfo moral (Maquiavelo) como la de mo- ral de estado (Hegel) tienen cabida en esta traicidn, El dnico principio que rige en la conducta internacional del mundo hobbesiano es la prudencia, el céleulo ala hora de emprender las acciones. Asf, los acuerdos se respetan tan S6l0 si ello forma parte del propio interés en un momento dado La tradicisn kantiana se sitéa en el extremo opuesto dela anterior”. Segtin los kantianos las relaciones internacionales se definen a partir de los lazos sociales transnacionales que unen alos individuos de nacionalidades diferentes, En esta tra- dicién el estado pierde relevancia en favor del individuo, cuyas relaciones en el ‘marco de una potencial comunidad humana han de borrar el sistema de estados. Se parte de la idea de que en la comunidad humana los intereses de todos los hombres fon idénricos. De ahf que la relaciones intemacionsles seu de carécter coopera tivo puro. Los conflictos de intereses surgen entre los grupos gobernantes de los es- tades, pero no @ nivel de los pueblos (proletariado en la versiGn marxista). La acti- Vidad internacional que mejor tiifica el mundo kantiano es el conflict ideolégico 2 De manera sintéica el ema ha sido desuollado oe H. Bus, The Anarchial Society, op. cl, pp. 24-27 Eltento se hala resogido ene aparado de «Lacuras complements» de ete captulon "Para profundzar en Ia wadicién hobbesina, vease H. Bus, «Hobbes and the interational anarchy, Soeial Research, vol. 48, 24 1981, pp. 717-738. enue "Ca taco katana ha sido sada por A Hoxie, «Kant and the Kantian parade Sonal Relations, Review of International Stu, vl 16,3, 199, pp. 183-205. 48 RELACIONES INTERNACIONALES ‘que pasa a través de las fronteras y divide Ia sociedad humana en campos (bloques) ‘cuasi religiosos: los creyentes y los heréticos, los liberadores y los opresores.. ‘A diferencia del hobbesiano, el kantiano cree que la conducta internacional est ictada por imperativos morales. Ahora bien, dichos imperativos no persiguen la ‘cooperaciGn entre los estados sino la desaparicién del sistema de estados y su sus- titucién por una sociedad cosmopolita. Asf, las reglas de coexistencia entre 10s es- tados quedan relegadas ante los objetivos morales del kantiano, que dividen el ‘mundo entre elegidos y condenados, entre oprimidos y opresores. Por tanto, cues- tiones tales como la soberanfa 0 la independencia no se plantean. ‘La tradicién grociana se sitia entre las dos anteriores, al describir las relacio- nes intemacionales como una sociedad de estados o sociedad intemacional®. En esta tradicién, el conflicto entre estados es de cardcter limitado en base a la exis- tencia de reglas y de instituciones. Aqui el juego entre estados es de tipo distibu- tivo y parcialmente productivo, ya que se descarta tanto la idea del conflicto per- ‘manente como la identidad completa de intereses. La actividad internacional que mejor tipifica el mundo grociano es el comercio 0, de modo més general, las rela- ciones econdmicas y sociales entre los estados. En t&rminos preseriptivos, el grociano cree que la conducta del estado est li- ‘mitada por las reglas y las instituciones de su sociedad (sociedad de estados). Pru- dencia, moralidad y derecho conformarfan la Iégica del comportamiento estatal, dispuesto a defender la existencia de dicha sociedad. Asi, el grociano niega tanto la fnarquia del hobbesiano como la voluntad de emancipacién del kantiano, buscan- do el punto medio: el mundo del orden. En efecto, anarquta, emancipacién y or- iden podrian constitu las palabras clave para definir cada una de las tradiciones: hhobbesiana, kantiana y grociana. ‘Cada una de las wadiciones reine una gran variedad de doctrinas sobre relacio- nes intemacionales?. Asf Wicitr sitéa en el marco de los maquiavelianos el pen- samiento de Hobbes, Hegel, Federico el Grande, Clemenceau y, ya en la moderna Gisciplina de las relaciones internacionales, los trabajos de Carr y de Morgenthau. En el terreno de los kantianos, el profesor britinico sitéa tres grandes corrientes doctrinarias ligadas a la reforma protestante, a la Revolucién francesa y a la Revo- lucién comunista (Calvino, Rousseau y Marx, como ejemplos prominentes), asi como sus contrapartidas (Contrarreforma, anticomunismo, etc. Los grocianos, fi- hhalmente, estén dominados por los iusintemacionalistas, por pensadores ingleses como Locke y Burke y por un elenco de politicos (Gladstone, Castlereagh, Roose- volt, Churchill, ete.) : ‘La referencia a personalidades concretas (pensadores, politicos) para aludir a ‘una w otra tradicin es puramente indicativa. No hay que olvidar, tal como se apun- 2 Sobre adc grocina,véae las obras de H. Bus el Comps) Hg Gros and Inter atonal elation, Clarendon Ps, Oxo, 192, y de C- A. Cura, he Groin tao i In Total Reluonss Review a nematna Sus, 0. 17. 4404p, ‘Tn bum elected tno, qe ree dene Plat asta Sues on elasons iter acionaen en E- Wasnt, ht, Was) Evans atria eltons and Poll Theor Opa {UP Boeing 1993, oe +P Nou eferos a M, Wir, Internat Theory, ‘LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 49 taba antes, que las tres tradciones no constituyen espacio estancs. Al contri, €l propio Wight habl6 dels tes tradiciones como formando un especto, de tal ma. net que ni fos autores més protoipics cumplen a rajatabla las condiciones del tiporidea. se es el caso, por ejemplo, de Maguivelo o de Morgenthau, consde- rads respectivamente com los prottipos del ealismo politico en teoria dl estado Yn teria de las elacionesintemacionales. El estudio, en profundidad, de su pen- Samnento permite apuntar que ambos autores unen a su andlissrealista (vacfo mo- ral interés de estado, lucha por el poder, pradenca) tna éticafralista (ona mision al estilo Kantiano) que conviere a Maguiavelo en un patita italiano del siglo xt ¥ a Morgenthan en un pacifista americano del sig xx Si ls tes tradicionesforman un especro, como se acaba de apuntar, tampoco ests claro que lo mas correcto sea hablar de tes tadiciones y no de cuatro (como hace el propio Wight en algunos momentos introduce la figura de Gandhi o de tos eusqueros en blogue aparte) ode cinco, Esta tlima es la opciGn de Michael Do- ELAN, quien, de modo sugerente y sin voluntad de inflacion en sus propia pala- bras, present cinco «caminos de pensamiento» (ways of thought) califcados como realism, fidefsmo,racioalismo, histricismo y derecho netura™ EE sustato filosfico-normativo, desarollado por autores como Wight, Bull 0 Donelan constituye en realidad el panto de paridaen trminos de debate en la mo- dema disciptna de las relacionesinteraeionales, Nos estamos refriendo al debate entre idealismioy realismo, Se pucde apuntar que el mismo se desencadens en el period de entreguerasy la obra de Edward Hallet Carr The Twenty Years" Crisis 1919-1939 estblecs los términos del debate (en su caso calificado de utopismo versus eaismo)®. El debate ene idealismo y reaismo ha merecido estaios pun tuales y esté presente en todo trabajo relative al desarollo de nuestra diseiptina Se trata, en realidad, de un debate asentado en ls diversas tradciones del pensa riento intermacional. La eseuela dl realismo politica aremete contra la concep- Cin wilsoniana y su deriva jridico-normativa sobre la base de su Concepcion de Realpoliik, que presenta cl orden interacional en términos de equliorio del poder, 'No se tata ag de desarrollar, en detalle, ls claves de un debate permanente enre el pragmatismo del poder y I voluntad de Ia az6n, Tan sl cabe indicar que los momentos flgidos de este debate en la discipina de las relciones interac sales estan ssuvindos los momentos de eformulacion inemacional 0 de posgue- El desaollo de eid en F Basa, La obra y el pensamlento de Hans J. Morgen, tse do doctgad (paialmente indi), Uaiversial Complstens de Madi, 1986p. 1M. Doveiax, Element of ternational Political Tey, Clarendon Pres, Oxford, 1990. a cos ro, sobre el carci acu del ponsamenio del derecho natural bate de Ins eorie de I sociedad ‘mundial sorgidasenlsGlumasdécadus, véaseC-OgL Akt, «La isin deb socednd moni eh ‘scuels de Salamancas, en A. Mavens MAST (com) La escuela de Solamanca 9 ef derecho inter- nacional en America. Del parade al farro, Uni de Salamanca, Salamanss, 199, pp. 27-48. "= *Vease un fragmento dela oba de Cart, en el que se recoge el debate ralsno-atopismd, eo el spanado de «Lecurascomplementaase Ge exe cpio. eee tat ONS Bnge los gue destaca el de. Hen, Police! Realm and Politica dealiom. A Study Thee ‘and Reais, Chicago UP, Chicago, 1981 ae aaa 50 RELACIONES INTERNACIONALES. ra, en un sentido amplio. En ese seatido, los primeros atlos de la guerra fifa vie~ ron florecer el debate con fuerza y no es de extraflar, por tanto, que en la actuali- dad se replantee el tema”. En Estados Unidos, este debate trasciende habitualmente los efreulos académi- «cos para instalarse en los medios politicos y convertirse en materia de opinién pi- blica, No en vano, el debate idealismo-realismo constituye un sustrato intelectual permanente en el proceso de elaboracién de la politica exterior estadounidense. "Ast pues, las tradiciones de pensamiento quedan recogidas en la moderna teo- ria de las relaciones intemacionales, de manera signficaiva, a través del, debate ‘dealismo-tealismo, Una vez. establecidos los términos de este debate, propio de la dimension filos6fico-normativa aportada por las tradiciones de pensamiento, se en tra en las consideraciones cientficas sobre la modema disciplina que, como vere ‘mos, han sido a su vez motivo de divisién y de debate entre los teGricos de las re- laciones internacionales. 2. LAS CONTROVERSIAS CIENTIFICAS EN LA FORMULACION TEORICA Las relaciones internacionales, al igual que las otras ciencias sociales, han ge nerado importantes controversias en tomo a las cuestiones tedricas. No es de ex- traflar, si tenemos en cuenta, como apunta HOFRMANK, que «la teoria consttuye el principio de orden en una disciplina»®. Pese a ello, el témino «teoria» no tiene un Sentido univoco. Bajo esa denominacién hallamos contenidos diversos, que en oca ‘Siones son excluyentes y, en cambio, en otras, cocxisten de manera positiva, Eso es qo que ha ocurrido en las relaciones intemacionales con las dos grandes tradiciones jnteloctuales (comprensidn hist6rica y explicaci6n cientifica). Mientras en los aiios sesenta originaron un debate metodolégico, en términos excluyentes, entre tradi- ‘cionalistas y ciencistas; su coexistencia es vista hoy en dfa, segiin Houuis y Sarr, Como «un sfatoma de fertlidad en la disciplina»®. Este comentario apunta ya en la Sireccién final del presente apartado: Ia direccién del pluralismo y de la coexisten- cia en materia te6rica en relaciones internacionales. En este apariado vamos a presentar, de manera sistemética, cuatro aspectos de 1a formulacion teirica, con la voluntad de incidir en el cardcter plural de Ia teorfa fen relaciones internacionales, Asi, se abordaré sucesivamente: las teorfas como etx pas diversas del proceso cientifco, las teorias como niveles diferentes de andlisis, fas teorfas como producto de tradiciones intelectuales y las teorias como «opcién, personal. 2 Lo que mucsvan algunas obras recientes, como Ia de M. Gaawes, Reliom Idellom and Inter national Police A reserpreation, Roulledge, Landes, 1993, 3S Homers, Teortas eniemporneas dels reaciones internacionales, Teens, Masi 1963 (ed, ong en ingle, 1960), p26. OTE ny 8. Sue, Explaining and understanding International Relations, Clarendon Pres, Confrd, 1992 (emp de a" 6, 1990). [LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES st En primer lugar el término «teoria» se aplica regularmente entre los analistas de las relaciones internacionales a etapas sucesivas del proceso del conocimiento cientifico, En efecto, etapas muy diversas del proceso del conocimiento cientfico son presentadas como teorfa. De ahi, como indica BRaiLtaxD®, que debamos dis- tinguir entre las formulaciones teéricas, propiamente dichas, y aquellos trabajos de aproximaciGn te6rica (construccién taxondmica conceptual, elaboracién de mode- los, exposicién y verificacién de las hipétesis) que constituyen etapas hacia la for- ‘mulacién de un conjunto coherente de proposiciones (teorfa). El mismo Braillard punta que Ia mayor parte de trabajos teGricos en relaciones internacionales se cen- ‘an en aspectos concretos (isefio de modelos, conceptualizacién) y, en unas pocas ‘ocasiones, encontramos worfss totalmente elaboradas. Stanley HOFFMANN, por su parte, redunda en la idea de las etapas en la cons- truccién teérica, al apuntar que algunos se conforman con un simple conjunto de ‘preguntas 0 con meros planteamientos metodol6gicos; otros Megan a un nivel més complejo, situando las hipstesis que gufan la investigacién y, finalmente, sitéa en elnivel ms clvado wages ave preteen eabeer as lye que explian foe ‘Uno de ios manuales mas populares en el campo te6rico de las relaciones in- temacionales™ nos muestra claramente que el grado de elaboracién de los conjun- tos de proposiciones que se autodenominan «teorfas intemacionales» es extrema- Tie niveles de anliss han sdo adopados como cero estructrador ea manuals muy difund- os de elacionesIntemacionals, Vease en ex seni, Hots y Sut Explalning and undersian- Fling International Relations, op. cit, y B. Russert H. Stake, Word Pac. The Mens for Choice, Freeman and Company, Nueva York, 1989 (1" ed, 198). La lucha porel poder conse, en tara dea politica iemacionl de Morpeth, lave ‘xplctiva dens relcionesitemaconales. Vase el destollo de eta idea en sus «Seis pnp del realimo olticon,recogidos en H.J. Mesaanu, Esco sobre poltca iermacinal. eto pel ‘iar de E Bubé, Tecaos, Mai, 1990, pp. 43-62 2 ee 2 RELACIONES INTERNACIONALES LLégico si, como apunta Hots, las relaciones intemacionales son cada vez més como una «amalgama de varios juegos». En consecuencia, la existencia de varios juegos supone Ia existencia de varias l6gicas y, finalmente, de varias claves expli- cativas. De aht que Ia teorfa haya evolucionado en los witimos afios, como se veré en el siguiente apartado, hacia el pluralismo paradigmatico. ‘Las teorfas parciales, por su parte, dividen la realidad iniernacional, encontrén- ®. Punto este ultimo que apunta en direcci extica, En efecto los tradicionaistasacusan alos ciencistas de perderse en puros formalsmos (fascnacién por los modelos mateméticos) y de no Havas a cabo estuios relevan- tes en relacién con los problemas fundamestales de las relaciones internacionales En la segunda tradicién, la teora empirica estéorientada al estudio de fendme- nos coneretos dentro de las telaciones intermacionales y no al planteamiento de Cuestiones esenciales. La terfa, siguiendo la lgica popperiana, ha de estar ogani- ada en forma de definiciones rigurosas (incluso formulaciones matemiéticas),pro- Posiciones lgicas y conexiones causles empiricamente observables , en COnse- Cuencia,verificables Esta aproximacién ciecista se aleja del derecho, l historia y Ia filosoa para ulizartéenieas de andisis generadas por poitlogos,sociSlogos,psicdlogosy an- tropélogos, entre os, con el argumento de que dichastenicas —estudios de com portamento, andisis de contenido, simulacién, teoria de juegos, comelaciones Estadisticas permiten observar las regularidades en el comporamieno ints ional, concepualizalas de modo riguoso,darles forma mediante la construciGn de modelos e inluso cuanifcalas, Como en el caso anterior, In cities de los ciencistas a los tradcionlistas estn centradas en la caracteristcas de su método de conocimiento (descriptive, inductivo y subjeivo, baséndose en la intuicién, en buen juicio yen la reflxisn) mis préximo del «sentido comin» que de un ani lisiscientfico™ Las eriticas mutuas entre ciecistas tadicionaistas, en Tos términos aqut re- cogidos, dan lager al habitualmente conocido como segundo debate en relaciones internacionales (ras el primer debate que enfrena, como ya se ha Visto, a dealis- tas y realistas), Asi, el segundo debate entre tradicionalistas y ciencistas es un de- * Un clemplo recureat,y to un liso entre ns obras de relacionesintemaionle, en est sen So sel tbr de K. Watt, Ma the tate and War A theoreical analy, Columbia UP, Nueva Yor, 103d (ead a esa, 1970). ‘ON, Bu, elstemationl Theory: The Cae for a Casical Approach, World Pai, vl 18, 1966, p36 Morton Kaplan secoge una serie de obvas eicas conta los wadiconalists, ca. M. Karat (comp. New Approaches to Intemational Relations, St. Martin's Press, Nueva York, 168 “Lax referencias clisics sobre debate entre tradcionalstasy clencistat son: X. Know y JL, Rosina, Contending approaches to International Polis, Princeton UP, Pncet, 1969, ¥ ‘A Lumar, latmaionl Relations: peat debts and lesser debates, Intrasional Socal Sciences ouenal, soi XVI? 1, 1974, pp. P21 : seine es 4 RELACIONES INTERNACIONALES bate en tomo a cuestiones metodol6gicas, provocado por el impacto de la revolu- cién behaviorista en las relaciones intemacionales. 'En cuarto lugar, abordamos el tltimo aspecto que nos ayuda a perfilar el con- tenido y las caracteristicas de las teorfas en relaciones intemacionales. Lo hemos delinido como teorfa en tanto que «opcién personal». Bajo este t{tulo queremos ha- cer referencia a la polémica centrada en torno al cardcter neutral del conocimiento Cientifico. Polémica que en el marco tedrico de las relaciones internacionales es- tuvo vinculada al segundo debate, ya mencionado, entre tradicionalistas y ciencis- tas. En efecto, la década de los sesenta es el momento en el que, al igual que en ‘otras ciencias sociales (destacando la ciencia politica) se da un enfrentamiento en- ire los defensores de la neutralidad absoluta en el proceso del conocimiento, vin- culados habitualmente a las téenicas behavioristas, y los autores que reconocen la {nfluencia que los valores ejercen sobre su opci6n investigadora sin que por ello nie- ‘guen la objetividad de su trabajo, dstinguiendo asf entre el ideal cientfico y el com- promiso con determinados fines sociales o politicos. Lo que diferenciarfa, en una légica weberiana, al cientfico del politico, dado que la actuacién de este tiltimo est idealmente determinada por los mencionados fines politicos y sociales. Este debate gnoseologico se ve superado por la revolucién posbehaviorista™, {que afecta a las relaciones internacionales tanto como a las otras ciencias sociales. Mis si cabe. No hay que olvidar que la autocritica a los excesos del behaviorismo («pureza cientfica», «formalismo irrelevante») se enmarca en la crisis moral que suften los Estados Unidos a causa de la guerra del Vietnam. Tema, este ttimo, que erosioné el discurso de la «neutralidad cientifica» defendido por numerosos analis- tas estadounidenses en relaciones internacionales. Finalmente, el consenso parece establecerse en tomo a la idea de que los valo- ‘es influyen en la opci6n investigadora (relevancia del tema de estudio) pero sin in- cidir en el desarrollo teérico posterior, que deberia tener bases estrictamente cien- tificas. Lo que no impide, por otra parte, la opci6n prescriptiva en el trabajo te6rico. En realidad, la revoluci6n posbehaviorista (que desea superar el discurso sobre la neutralidad y el apoliticismo de la ciencia) incide, de manera notable, entre los teGricos de las relaciones intemacionales. De abi la toma de posicién de Robert KEONARE y Joseph NYE, para quienes «las suposiciones personales acerca de la po- litica mundial afectan profundamente lo que uno ve y cémo construye Sus teorias para explicar los acontecimlentos»”. 'Es mis, e] estudioso condicionado por el medio sociocultural e, incluso, por su propio interés gnoseoldgico (criterio de relevancia en la investigacién) puede de- “Sobre el tema de ie revolocin posbchavivisa, véase D. East, «The New Revolution in Pot tical tienen, The Aberin Bolicdl Seence Revie, Ol. 63, n° 4, 1969, pp. 1OST-1O61. Desde 1s ‘elciones intomacionales 9 roid sobe el temino de revolseéa postehavorst, al eserbine aoe “rl redescubimionto or Is lonclapolfica de las cuesones morals o lt constatacin de qe las ea ‘Sones meracionale Henehique ant con los fines como con ks medio) es el dnco signif ‘alo que podemos dare l-qhe-ahsea es ponectesamenelamado la revoleiGn psbehaviorsisn, eu Bute, «Marin Wight an the Theor of Intemational Relations. op. cp. XX. ‘OO, Keenan 1-5. NYE Poner and Interdependence. World Plt in Transition, Lise Brown and Company, Bost, 1977, p23. LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 35 sempefiar un papel ms alld de la propia teria, en la préctica, conectando de esta ‘manera con la tradici6n normativa, propia dela disciplina en sus origenes. Por con- siguiente, a partir de los setenta y como producto de la tensinepistemol6gica en- tre filésofos y empiristas gana terreno la teorfa orientada a la accién (policy science), que estudia la realidad con la intencién no ya de explicar los fendmenos inemacionales sino de orienta la actuaci6n. De abi que, en las dos itimas déca- das, destaquen los tedricos que, con una perspectiva humanista y/o markista,plan- teanaltemativas al orden internacional. Ta es e caso de la investigacién para la paz (Peace research), que orienta su trabajo hacia la acci6n con una voluntad de cam- bio del orden internacional, En relacin con la investigacién para la paz, Celestino DDL ARENAL apunta que «todos Tos estutiosos en este campo estin de acuerdo en ‘que la investigacién para la paz carece de sentido silos resultados de la misma no se proyectan en una accién para la pazo®. 'A modo de recopilacin, y con esplritu didéctico, esta obra hace suyas una se- rie de observaciones sobre el quehacer te6rico en relaciones internacionales de la autora briténica Susan Strange. Las mismas servi como puente hacia el siguiente apartado, en el que se sistematizaré la evolucién tesrca en relaciones intemacio- males entre 1945 y 1989, con el convencimiento de que los cambios tericos (ideas) etn intimamente vincUlados a la realidad internacional (hechos). ‘Como se acaba de apuntar, estas pginas asumen una serie de consideraciones, expuesias por Susan STRANGE” en relacién con los productos tedricos de nuestra tisciplina. Se trata, de entrada, de cuatro a priris negativos: a) la mayor parte del trabajo tesrico se limita a la simple dseripei6n,b) buena part de llamada teo- ria consste en una simple reorganizacién de hechos, ya conocidos, mediante nue- ‘as taxonomias; c) algunos téricos se han dedicado a adoptar, simplificéndolos, conceptos prestados de otras ciencias (caso de Ia toria de juegos), con poca viabi- lidad en euanto a su aplicacién a la politica internacional, y d) la teorfa no ha co- nocido ningdn avance a partir del desarolo de las enicas cuanttatvas, tan ‘ala- badas por algunos sectores académicos. 'A las criticas apuntadas la autora briténica suma una serie de consideraciones sobre el buen hacer en materia teérica: a) la teoria debe pretender explicar algunos aspectos del sistema interacional que no son fécilmente explicables mediante el sentido comén (identifica las conexiones causales) 6) la teor‘a no aspira necesa- Flamente a predecir(Aspecto en el cp xe diferencia la ciencia social de la ciencia natural) o a prescribir (opcién que queda en manos del teérco),y ¢) los tesrieos ddeberian asumir una acttud cintiica, en el sentido de respetar las virtudes cient ficas de la racionalidad y de la imparcialided y de aspirar ala formlacin siste- rética de proposiciones explicativas. Estas consideraciones, de cardcter amplio y no excluyentes (con los a prioris negativos como limite a tener en cuenta), comresponden al «espiritu de los tempos» ons Away Introduccion ala relacionesimteracionals, o. et p. 360. "Lay ican ecogidas a continacin etn srr en, Smear, «Toward Theory of Trane ational Empten, en E. 0. Cuturesy J. Rosexst, Global Changes and Theoretical Challenges ‘Approaches 0 World Poities for the 1990s, Lexington Books, Lexington, 1989. pp. 162164. <1 36 os eee 56 IRELACIONES INTERNACIONALES Un espiritu que Kal Hoistt ha descrito en términos culinarios: «en los afos veinte y treinta los chefs de las relaciones internacionales estaban de acuerdo sobre lo que hhabia qué estudiar y cémo hacerlo; discrepaban respecto de la finalidad (purpase) del estudio. En Jos cincuenta y sesenta, estaban de acuerdo sobre los temas a estu- dlr y el objetivo del estudio, pero libraron amargas batallas en tomo a cémo coci- narlo, Actualmente, parece que diserepan en todo: finalidad, sustancia y método. En consecuencia, el mend se ha ampliado enormemente, pero ello no es necesaria- ‘mente sintoma de progreso>™. Lo visto hasta ahora nos muestra que tanto lo que respects ala finalidad teérica (empitica, prescriptiva, predictva) como lo que tespecta al método se mueve en un ‘espacio de abundancia, Msltiples adjetivos se aplican a 1a actual situacién: plura- lismo, eclecticismo, coexistencia, etc. Holsti nos adelanta, con cierto escepticismo, ue 16 mismo ocurte en los aspectos sustanciales de las relaciones internacionales. El siguiente apartado se dedica justamente al tratamiento de dichos aspectos sus- tanciales. Estos aspectos constituyen la base para establecer los «mapas mentales» dominantes en las relaciones internacionales a finales del siglo xx. 3, HECHOS E IDEAS: LOS PARADIGMAS 0 MAPAS MENTALES DEL TEORICO Los hechos no hablan por sf solos, Frase habitual en boca del teérico™, quien tras parcelar la realidad (andlisis)intenta recomponerla dentro de un marco expli- cativo global (sintesis). Asi, el tedrico en relaciones intemacionales pretende, como nos indica Kal Houst, «mejorar la comprensiGn de la politica mundial»*, Pero {qué ocurre cuando la politica mundial se convierte en un puzzle o en un amalgama {de juegos? Piezas que no encajan o reglas que no se cumplen en todos los casos ‘constituyen la norma de lo que ha venido a denominarse, en relaciones internacio- rales, el debate interparadigmético. 'En primer lugar, hay que precisar que el concepto kuhniano de paradigma —muy criticado por sus limitaciones y sus ambigdedades®— es utilizado aqui de ‘modo equivalente a aproximacién o concepcisn global del objeto estudiado. En cusl- {quier caso, lo que mas nos interesa es la funcionalidad del concepto y, siguiendo a Rat Hocsm, la funcion del paradigma consiste en «imponer orden y coherencia et "KJ, Hous, slntematons Relations atthe end of the millenium, Review o Inerational Sh die, 0 19, 0° 1993, p. 408. "Ea fase ela dehemos a A. R Gtoow, Paradigms in confi: the statis, the confit searcher andthe peace researcter, Reviow of International Shue, vl. 14° 2, 1988p. 7 SSK Housny The dvading dipine, op. ik, 128. fn eferencn a bra de TS. Kuta (1963), The Siacrreo Scienifc Revlon, Cicag0 UP, Ccricago (ead al castellano, 1977), que enable el caricer normal de una cieaci pri dela orga ‘rac en cad campo de esd dl conocimiento cinco st la base ée vsiobes 0 concep ‘es globules del objeto estudado que inspira el als, la iavestigaci y la teoia. En el campo de Ta elacines internacionales ya se apm que el nfo debate ene Ios paaigmas est cabadon tn Ph, Wnowon, «Foreword, eo HC. Deak y L. Manaasasin, The Stal) of Inermatonal Relations, fp iy pe X. En ene apart Se sic lus del rmino «pragma, en tanto quel mayor pare A a lteratra eo relacionesinteracioaaes de los aos oceata girs en tomo al mismo. LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 1 ‘un universo infinito de hechos y datos que, en sf mismos, no tienen significado al- guno»%. De ese modo, el paradigma viene a jugar las veces de mapa mental del teé- rico, mapa que le offece una imagen del mundo y que constituye una gufa para la investigacién. Como ya se ha dicho, los hechos no hablan por sf solos pero, ademés, tampoco tesponden a una jnica imagen del mundo. De af que, en palabras de chael BANKS, «intentar comprender las relaciones internacionales suponga partici par en un debate entre constelaciones de ideas en competencian*. En consecuen-~ cia, las relaciones intemacionales no disponen de un paradigma desde el momento en que, como escribe Braili arb", no hay acuerdo entre los investigadores sobre Jo que constituye Ia especificidad de la disciplina y sobre un cuadro explicativo ge~ eral que permita organizar Ia investigacién. Asf, objeto de estudio y agenda de in-» vestigaciGn son susceptibles de acuerdo 0 desacuerdo entre los tebricos. a La transformacién de la realidad internacional a partir de 1945 exigiré una incor- poricién progresiva de nuevos temas, que ir acompafiada de avances metodoligicos ¥ de diversificacién de premisas (imAgenes de] mundo). De tal manera que en ls afios ‘ochenta —momento en que se impone el concepto de debate interparadigmtico— se habla habitualmente de tres paradigmas que articulan la disciplina. La denominacién de dichos paradigmas no es siempre idéntca, varfa segtin el autor que consultemos” (véaSe cuadro 2). En esta obra se adoptan las siguientes denominaciones: paradigma realista, paradigma transnacionalista™ y paradigma estructuralisia™. KC Housn, The dding discipline op. cits p.1 © M, Basa, «The evolution of Inerationl Relations Theory», en M, Banks (comp), Confit it World Socery. New Perspective on Ineratonal Retains, Wheststea, Brighton, 1983 p. ‘ Acpamentodesacolad ca Ph Bnatsat, Les scence sees et ade des relations inter Vionaleo Revue Internationale der Sciences Sociales, 8° 4, 1988, 9p. 666 A io largo de los alos seteiay ocenta existe una amplaIneratara en ln que se dice, jus ‘mente, el ndmero de padipusexstenes en relacones internacionales. Uno dels pieros textos (he platen dena cuesa ex W. RP, «Where have all he theories pane?» World Poltcs, vol. XRVI. n° 2, 1974 pp 155-188. Esa obea asin a noc, extend, dees pass vob abuse, ‘te ots, de M. Bas, Te evolution of International Reins THeorys, opel, «The ner Pa. ‘adigm Debates, en M, Lit A.J. R.Gaoon, International Relations. A Handbook of Curent hoor, Frances Panter, Lonires, 1985, pp 7-25 9 de K. Has, The diving discipline, op. ct. De ‘ae rnneras, lon don autores ctadon no siguen ls miseries para dar contenido chosparadig ‘ns nl presente cba se adopa la claficacin de Bans, gor logue respecta alos contenido, pero fo ls Geiciones, Bx fo que rexpesa a Hoe, ene aur naopta por sande a rls ‘sents paraigmas: tradicional, sovidad ghbaly dependenia. Dea queen bras i recientes {Gelato oe encontremos con su clafieacsnen cinco imagenes dl mundo, qu respoadenaciaco mo- ‘Sele: realiamo, sociedad de estos, modelo plmlins-inerdependenca, adel dela dependenca ‘models del ciedad mundi Fsta dvs we encvensaen KJ, Ho. nerational Pais. fra Imework for analy, Pesie Hall, Englewood Clif, 1992 (6* ed; * 1987) pp 6-77 "En eta beat ha adoptad a cefincicn de wrasnaconalisno, rent alae pluaismo wslizads, nize toe, por M Banas, “The evoiion of Intemational Relations Theory, op city «The Later ‘adlgm Debuts, op cl; © por P-R. Vita y M. V. Kaur ernational Relations Theor. Realism. Pluratom, Globalism, MacMilan, Noeva York, 1993 (ed, 1987) La azn bisa esque el tino epluimo se vila en ua seatido amotio pia defn el csado actual ela wots en relaionesin- temacionals (puralidad de teoris, de métodos y de paradigmas). Esta dea ests desarollads en Basa, El ext de a Relacons Internacionales. Cass 0 conoidaion de una disspini, > Visa de Estudos Politicos, 06S, 1989, p12 °E domino sestractralismos es aan extend para eferne al erce aradiyma Si ben a ‘gunos stores utlizan el de dependencian (C. Di. Anza, Introducci ola relaclonesntrmaelg- 38 .RELACIONES INTERNACIONALES. ‘Cuapro 2 Clasfcactin de los paradigmasoaproximacones sein dversos ators ytadiciones de pensanento Seca Cabal vrs aia) | DependecaNeorria ‘Traaconal ‘elon aearcetica seuss Snr “Tuc, Manvel, Habis Wasxisao Kirt Anwque (comuit amma fe |... - - Hobie, Lace, Ress, Ket Wie aurea elisa sien ba Raine Revive ears Hobees ane, Kg, We, ‘ei, Hae, Groom Ene Peace Rear Cone Rercarcher Lim & See ‘acts Pola dominio | Inept tecoaes Pali delpate ylseusnd | yhneepentest Traces — lta Tanarostisao| Rea ee vom& | . Kav | rides Magne Grae, | Marx Hosea Lenin, | Liban Smif Ric), ‘Casein, Car Taxes Hore, Besta, Kast ete dees apse | sets Fut ©. Gancl Stata, Proyecto Docent, UAB, Barston, 1993 El primero de ellos, el realismo, considerado como central en la disciplina"® ya que su interpretacién del mundo ha sido crucial para comprender la realidad inter- nacional, obliga a los otros dos a desarrollarse como alternativas a la hegemonfa in- “ote op it) ks resting sept nesta opiign 0€ de wglobalsman (PR. Vion y M. V. Kaun ‘teratoma Relations Theory op. cit). ste etm genera coafusén da que tos atores CR. Maca eons B. Revocso, Globulim o. Realiom Inereational Relations Thind Debate, Westview Press, Boulds, 1982) lo apicat «ko que nga Sefnimos cone sparagmatransnacional ‘Esa idea cs u elugar comin» entre ks trices de as elaione interacioales. En ese sent, se expen une los paures del tansacionaisma. Véaee RO. Keo, «Theory of World Polis! Stsaturt Reson abd Beyondn, en A. W. Faure (comp), Poliieal Science: The State ofthe Disc lin, American Poltieal Soeace Aesoation, Warhington DC, 1983, p. 508 LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 59 telectual del primero®, calificado, en ese sentido, como paradigma tradicional®, Se puede escribir, por tanto, que entre 1945 y 1989 la evolucisn teérica de las rela- Ciones internacionales ha perseguido dos objetivos: primero, explicar Ia realidad in- temnacional, cada vez més compleja y multiforme, y, segundo, Iuchar contra el pre- dominio del paradigma realista, anclado en la realidad plurisecular de la politica internacional. En primer lugar, por tanto, hay que explicar la realidad internacional. Esta afi macién nos permite introducir en estas péginas una reflexién de Michael Banks, ue sirve como prologo al tratamiento sucesivo de los tres paradigmas anunciados: realismo, transnacionalismo y estructuralismo. Nuestro objetivo es justificar su ‘existencia a partir del mundo en que se han desarrllado y de los hechos que pre- tenden explicar. De aht lo oportuno de la referencia a Michael Banks, muy ilustra- tiva de nuestra intenciGn, Asi, segtin BaNxs, «(..] es errSneo pensar que la “teorfa” €s algo opuesto a la “realidad”. Son inseparables. Cualquier enunciado encaminado fa describir 0 explicar algo relativo a la sociedad mundial es un enunciado teérico. Fs ingenuo y superficial abordar las relaciones intemacionales prestando atencién inicamente a ios hechos. Hay que tener en cuenta que cualquier seleccién de he- cchos es literalmente abstracta. Los escogemos, porque creemos que son los més im- portantes, dentro de un mend més amplio en el que todos los hechos estén a nues- fro alcance. La pregunta es: {por qué son é0s los importantes? Y la respuesta es: porque se ajustan a un concepto, el concepto a una teoria y la teorfa a una imagen Subyacente del mundo. En el mismo sentido, cada “isla” de teoria en la literatura de las RII (por ejemplo, sobre la distensién o sobre la integracién politica) forma parte de un mapa mds general que nos muestra cmo esté estructurada la sociedad ‘mundial y cudles son sus aspectos més significativos». {Como construimos dichos mapas? Los autores nos dan respuestas diversas. «Sobre et papel hegemnic del elise en el mar itlecn, Eas J. Vasauz, The Power of Power Politics Critique, Frances Pier, Londres, 198. "Speen adoptado por Cpe. Ansa. para refers a elise, en Inroduccéi a as relaclones ineractonales of ct, fauna col ides su esuolad: [a vinclaién ene realism0 Gesa- "So realidad, tnachas de las Obras pubicads a pric dels aos eincveta maifetan explicit mente si volun de difeencarse dl fealno, bien sa en el teen metodolico (donde realsmo ‘Bed asocindo, haa low aoe stent, 9 cra iloseico-normatv) o en el teen paradigmatic (ya en ite ton sctena) con cl boom el trasnacionaismo, apart dl ibeo de R. O. aon y J. S. Net ‘Trontnaional Relations and World Poles, Harvard UP, Cambeidge, 1973 Ura exceleat ecoplacia ‘nine infomtiva, de os hitosdecisvs ens erat en reacionesitermaionles (desde 1900 ‘SCs anos ochena se encaenra en W. ©: Otson'y N- Over, «The Growth of a Discipline: Revi Iweds,en8, Shine comp), Intemational Relations Brush and American Perspectives, asl Blckwel, Seta 1985, pp. 19-22 M4. Bar The Inter Paradigm Debate, op. ct, pp. 79. ‘Fulvio Aein por ejemplo, define los pradigmas fegn la magen de mundo de irico. De ahi su fferancian wes fags, viculador lat tadciones de pensamleno:anargua, anstacoas ‘iin ycomonidad James Rosenad, por au pare, se cents en la dad de ands central en cada ps ‘algo y at habla de wed esta de motipioad 9 de plobaldad, Ms dels sobre extas apr ‘meciones en E. BaaatssEl eziio de ln Relaciones itemaconles, op it, p12, o [RELACIONES INTERNACIONALES De todas ella, esta obra adopta la opeisn de Horsn™, consstente en aunar tres e- teros:unidad privilegiada de andliss (actor internacional) problemstica de estudio ¢ imagen del mundo, adoptadas en cada paradigma.Criterios que, en cada caso, res ponden a las necesidades sociales percibidas por el te6rico como tals. ‘Lo que nos leva a un terreno subjetivo destacado en pginas anteriores: las r- laciones entre el tedrco y el mundo en el que escribe y para el que escribe. James ROseNAU apunta que, quizés hoy en dia, «la estrecha relacién entre la experiencia percibida y la investigacin profesional no estan evidente como en otras Epocas»™. Estas palabras forman parte de la introduccion a una obra colectiva de cardcter autobiogrdfico en la que teinta y cuatro destacados te6ricas de las relaciones in- temacionales revisan su trabajo en la disciplna a la luz de los acontecimientos mundiales» que marcaron de forma més o menos directa su experiencia vital (en muchos eas0s; la segunda guerra mundial; el exlio, et.). A pesar de ell, 10s te6- Ficos nacidos en la worre de mafil» del mundo occidental dela guerra fia han sen- {ido winsatisfacciéa profesional», sino vital, a medida que se transformaba la so- ciedad internacional de la guerra fia (1945-1989). Aparece, as, el sentimiento de incapacidad para explicar fendmenos nuevos (a veces no tan nuevos) a parti de teorias eviejas». De ahi el desarrollo de nuevos paradigmas, base para la evolucin del trabajo te6rico (conceptualizacién, modelos, teorias de micronivel o de nivel medio, et.). En ocasiones, como producto de Ia insatisfaccin te6rica y, en otras, contando ademés, con la experiencia vital ‘A continuacién se van a abordar sucesivamente los tes paradigmas anunciados —realismo, transnacionalismo y estructraismo— sobre la base de los tres niveles del proceso te6rico: a) percepcién de los problemas internacionales, como desen- ceadenante de los cambios tedricos,}) adopciéa de un paradigma o aproximacién global, y c) formulaciones erica derivadas de cada paradigma (teorias, autores, obras) |A)_ REALISMO ¥ GUERRA FRIA Una vez acabeda la segunda guerra mundial, el realismo se presenta como el «mapa mental» més apropiado para el andlisis de una sociedad internacional que acaba de vivir una guerra, cuyos origenes se asocian al fracaso del «espiritu de Gi- nebra», y en la que persiste el conflict, en este caso entre los ex aliados. El fra- caso del xespiritu de Ginebra», por una parte, y la evidencia del «espiritu de Yalta», + ee referencia a K: Hats, The dividing discipline op. cit © J.N, Resta, «Mapping and Organizing the furor, en JK. Ket. JN. Rossa, Jour- eys through World Polite. Autobiographical Reflections of Thirty-four Academic Travelers, Lexing {on Books, Lexington, 1989, 9:4. “ Existn ios de readings ectaras) que recogen 2 pair dela clasiicacén de os wes peraig- mas gut expuesta,tabsjs rts dels autores ms destacaos en cada praia. Ene ells se r= omienda R Lim y M. Sunt (comps). Perspectives on Word Policy, Routledge, Londres, 1992 (eeimp des 2 e. do 1991; 17 od, 198). LA TEORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES. 61 ‘por otra, crean Jas condiciones éptimas para que la escuela tradicional, la escuela de la Realpolitik domine la escena intelectual. En efecto, la Gran Desilusién del pe- rfodo de entreguerras ha puesto en entredicho los valores normative-juridicos. De ah que los realists arremetan contra Ia imagen del mundo (armonfa de intereses, seguridad colectiva) dominante en el Palais de la Paix, que para nada se ajusta los problemas inmediatos derivados del inicio de la guerra frfa, una guerra peculiar con multiples facetas —Iucha entre potencias, guerra de religiGn, carrera de arma- ‘mentos que incide en la supervivencia de la humanidad*— que pone en entredicho la seguridad nacional. La l6gica schmittiana que domina la sociedad internacional 4 finales de los afios cuarenta y principios de los cincuenta explica el éxito del realismo politico, cuyo méximo exponente en el campo tedrico de las relaciones in- temnacionales es, como ya se ha dicho, Hans J. Morgenthau”®. Heredero de la tradicién hobbesiana de pensamiento, Morgenthau elabora una teorfa de la politica internacional asentada en lo que é! denomina principios del realismo politico” y dirigida a «orientar» la diplomacia de los Estados Unidos en una época en la que supervivencia de dicho pals se eree amenazada por las armas nucleares de la Unién Sovistica Lg obra de Morgenthau tiene muchos seguidores en los afios cincuenta, tanto en cl campo académico (Thompson, Osgood) como entre os diplomaticos (Kennan) 0 los publicistas (Lippmann). El paradigma es claramente tradicional, como veremos 1 continuacién, y el objetivo altamente pragmético (influir en el diseiio de la poit- tica exterior de los Estados Unidos en época de guerra fria mediante la aplicacién de la norma mds cldsica de la diplomacia europea: el equlibrio del poder). La suma dde ambos elementos (andlisis y praxis) se da en la obra de Henry Kissinger, como te6rico (A World Restored) y como politico, al frente de la diplomacia de los Esta ddos Unidos en la época Nixon. ‘A grandes rasgos, el paradigma realista se caracteriza por (véase cuadto 3) a) La Unidad de andlisis para los realistas es el estado, entendido como actor racional y unitario. La racionalidad se debe a su actuacién (maximizaciGn del po- der) y el carscter unitario lo acerca a la visin hegeliana del estado. © 2 cahotermulufastica de a guera fra e abortado con detale por O. Ona, lnersystemic Rivalry and Interaionl Onder Understanding te end ofthe Cold Ware, enP.Altaw'y K. Gaus, The end ofthe Cold War. Evalusing Theories of uerational Relations, Martians Nijoft Publishes, Dede, 1992, pp. 12.23, y por F Hasnbay, The making ofthe second cold war, Verso, Londres, 1986 ed: 1+, 1983), pp. 7-10. Bl tama dela gra fl sed abordado, en dtl, ene apo ‘Vill al rt fa fractara Este Oeste en el sistema ftemacionl surgi ras In seunda grr mundial * Las consideracions que siguen a comingacin sobre Hans. Morgen el fealsno (ato ex a dinessigneisca com en su efonnulacin neoeaita estin basates en poblcaciones anteriores {ela autora, eseacalmente F-Busat, La obra ye pesamienso de Hans I. Morgenthau. pct. "Ls coaoidor sis principe del realism polis de HJ. Moxateiat,Esents sobre pola Internacional, op. ct, pp. 482, te bas en Wee promis esenciles de su pensamienlo (esalonen= ‘smo, mafrteeacontitva dei relacones internacionales cents del pode) que rape Final Sbordar ay craters detiniores del paradigms reais re i f \ 2 RELACIONES INTERNACIONALES b) La problemética de estudio estd centrada en la seguridad nacional. La su- pervivencia del estado en un medio hostil, en el que la amenaza es constante y mi- litar (ambiente de guerra frfa), constituye el problema por definicién, Términos ‘como guerra/paz, estrategia/dipiomacia, conflicto,alianza militar y armamento, en- tre otros, son una constante en el vocabulario realista. ) La imagen del mundo que sustenta el paradigma realsta ha sido grdfica- ‘mente definida como la imagen de las «bolas de billar», en referencia alos estados tunitarios (impenetrables)" y en conflicto (choque) constante” Esta imagen rechaza toda idea de comunidad (las sociedades internas no entran en contacto) y, en cam- bio, sugiere la de anarqufa en una mesa en la que el espacio estd abierto y en el que las bolas no se ajustan en sus movimientos a normas establecidas. Definicion que ‘os remite a otros tantos términos equivalentes: estado de naturaleza, dilema de se- guridad o «tercera imagen»™. Cunpro 3 Caracteristicas det realismo Context istrico Goer fa Unidad de anise Estado comunidad acon Problemética de estudio ‘Seguridad cine (de base mia) agen del mando ‘Mas de bolas de ilar Conc) Una vez establecidas las caracteristcas del paradigma y conocido el «padre fun- 17,1988, pp. 37-70. 3k f 68 RELACIONES INTERNACIONALES. De la misma manera que los realistas estadounidenses de la guerra fiia tenian como objetivo la orientacién de la politica exterior de su pais, en base a principios cldsieos como el equilibrio del poder, ahora nos encontramos con que los transna- cionalistas tienen una finalidad préctica en el mismo terreno. Los mismos KEOHANE y NYe inscriben su andlisis en ut marco politico bien definido: Ia nevesidad por parte de los Estados Unidos de aprender a ejercer su liderazgo en un mundo en el que ha perdido su posicién de hegemonia econsmica”™. Esta preocupacisn, la pér- dida de la hegemonia estadounidense en un mundo en cambio, constituye, como ve- remos%, uno de los acicates teéricos en las relaciones internacionales alo largo de Jos afios ochenta. Este sltimo punto constituye una prioridad en la agenda de investigaci6n de los transnacionalistas que, basindose en Ia nocién de interdependencia, ofrecen una imagen de simetrfas y'de cooperacién a nivel mundial. Esta imagen, y con ella el sogundo paradigma, son criticados por Philippe BRAILLARD, para quien «el recurso, cada vez mds extendido, al concepto de interdependencia que fundamenta, incluso, uno de los paradigmas actuales de estudio de las relaciones internacionales, intro- duce en el anilisis opciones ideol6gicas implicitas, Incidiendo en el crecimiento de la interdependencia y presentando esta ultima como una situacién simétrica (de- pendencia mutua de actores sociales) se tiende a enmascarar la dimensiGn conflic- ‘iva de las relaciones internacionales y la estratificaciGn del sistema intemacio ral», Con esta critica de Braillard al transnacionalismo estén establecidas las. ‘coordenadas para entrar en el tercer paradigma: el estructuralismo, (©) ESTRUCTURALISMO ¥ SUBDESARROLLO Er estructuralismo, tal y como se ha apuntado anteriormente, se inscribe en el mismo contexto histérico que el transnacionalismo, aunque su enfogue es total- ‘mente diferente. En paginas anteriores hemos avanzado las diferencias de enfoque: ‘mientras el segundo paradigma desea explicar acontecimientos mundiales que inci- en en la trama econdmico-tecnol6gica atamente desarrollada, el tercer paradigma pretende conocer los orfgenes, el cardcter y las consecuencias del sistema capita- lista mundial (con un interés especial por los temas del subdesarrollo) EI despegue econdmico de Europa Occidental y de Japon, primero, y e! impacto de la crisis econdmica, después, evidencian cada vez mds el estado de subdesarro- o en que esté sumida una parte de la humanidad. Por consiguiente, el estructura- limo centra su andlisis de las relaciones internacionales en las desiguakdades, en t&- ‘minos de desarrollo econdmico, observables en el sistema capitalista mundial, A. % veae i arguments soe ema en R. Kio J. Nre, Power and interdependence opt, pe Fate ema ser aordado, de manera explicit, en el capitulo VI del presente br, cuando an Vices ls carctettions el sister intracioual ete 19459 1989. Ph. Brazzaan, Les sciences sciis et 'tue des tendons itemationales, Revue Internation ale des Sconces Sociales, n° 198.670 LA TEOREA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 0 diferencia de los transnacionalistas, el estructuralismo no ve en el capitalismo un factor tendente a la integracién y a la cooperacién sino la causa de los problemas de subdesarrollo existentes en el planeta, Pensamiento vinculado @ los tebricos del imperialismo, en su mayorfa marxistas: Hobson, Hilferding, Bujarin, Rosa Luxem- burg y Lenin. ‘A diferencia de los dos paradigmas anteriores, el tercero no ocupa un lugar des tacado en el micleo duro de la teoria de las relaciones internacionales. No es ex- trafio si tenemos en cuenta, como hemos visto en los easos anteriores, que el pre- dominio estadounidense en la disciplina vincula el desarrollo teérico a las ‘evesidades de la politica exterior de dicho pats, en sentido restringido, y de las po- tencias occidentales, en sentido més amplio, como demuestra el segundo paradigma (aplicable al mundo OCDE). No hay que olvidar que la dimensién teleol6gica del ‘ercer paradigma se convierte, en algunos casos, en un alegato antisistema (altera- cin radical de las bases del sistema econémico mundial), [Nos preguntamos, a continuaciGn, por las caracteristicas del estructuralismo en tanto que paradigma de estudio para las relaciones internacionales en base alos cti- terios habituales (unidad de andlisis, problemética e imagen del mundo) (véase cuadry 5) ‘Cuapro 5 Caractertsticas del estructuralismo Content isco Peseta iad de a Sinema econimic apalisa mud Problema deesiio | Relacionsceno prea y mevanisnosgencradoes del Shenae Imagen del mundo Pulpo de vara aera limentado poo nculos 4) Launidad del andisis para los estructuralistas es el sistema capitalista mun- dial y sus partes (clases sociales, estados, empresas multinacionale, ee.) Asf, cl tercer paradigma fija su atencién en un sistema global en el que los actres estén sometidos a la 1égica de dominio existente en el capitalismo. De ahi que las rela- ciones entre actores sean interpretadas bajo un prisma histrico (desarrollo del ss- tema capitalista) y bajo un prisma econémico (elaciones centro-periferia). ») La problemdtica de estudio sigue los dos prismas apuntados. Por una parte, el conocimiento de los origenes, del funcionamiento y de la naturaleza de sistema capitaista_ mundial y, por otra parte, las relaciones econémicas actuals y sus me- canismos de perpetuacién,esencialmente en lo que se refiere ala dependencia a subdesarrollo, Bl estructuralista, por tanto, pretende explicar las situaciones de mar. sinatidad en que viven algunos pueblos y de ahi que tome como objeto-de atencién’ los mecanismos que perpetian la situacién y que afianzan la Iégica de dependenio