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El poder del Espíritu Santo en la predicación –

Sugel Michelén
12NOV

La predicación y el poder del Espíritu Santo
Debo decir de entrada que este es uno de los elementos más misteriosos de la predicación. No
siempre percibimos al predicar el mismo grado de asistencia por parte del Espíritu
de Dios.En ocasiones experimentamos una libertad inusual mientras predicamos: las ideas brotan
de nuestras mentes a borbotones, estamos realmente atrapados por el mensaje que proclamamos,
y sobre todo nos inunda un deseo genuino y ferviente de que Dios sea glorificado, que nuestro
Señor Jesucristo sea exaltado, y las almas de nuestros hermanos edificadas.
Algunos le llaman a esto unción, otros la presencia especial del Espíritu de Dios, libertad en el
Espíritu. Pero llámele como le llame, el punto es que todo predicador quisiera tenerlo cada vez que
predica; pero no siempre es así, o al menos, no siempre tenemos la misma conciencia de esa
capacitación divina.

¡Y cuánto necesitamos de esa gracia si queremos predicar eficazmente! Necesitamos la ayuda del
Espíritu Santo para ministrar eficazmente la Palabra de Dios.

Eso lo vemos claramente en el ministerio de nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo (comp. Is.
61:1-2; Lc. 3:21-22; 4:14-15, 18, 21-22), así como en el de los apóstoles. El Señor estableció desde
el inicio de sus ministerios la necesidad de la asistencia del Espíritu de Dios para la labor que se
les había encomendado (comp. Lc. 24:49; Hch. 1:8).
Independientemente de cómo interpretemos esta venida del Espíritu Santo y sus resultados
permanentes, hay algo obvio en el texto y es que la labor de llevar el evangelio desde Jerusalén
hasta los confines de la tierra requería la capacitación del Espíritu de Dios (comp. Hch. 4:8, 31).

Fue la obra del Espíritu en ellos que les permitió predicar la Palabra con valor y con un poder
especial de convicción (comp. 2Cor. 2:1-5; 1Ts. 1:4-5).

Pablo predicó el mensaje, dijo las palabras apropiadas, pero mientras lo hacía estaba consciente
de la obra del Espíritu Santo a través de su predicación.

Cuál es la clase de ayuda que necesitamos del Espíritu para predicar: Primeramente. no deben ser tomadas nunca como alternativas sino más bien como complementarias… Estas dos cosas deben ir juntas” (Preaching and Preachers. . 24:45 encontramos un buen ejemplo de esta obra iluminadora. “El intérprete bíblico no puede esperar que le caiga un relámpago encima.Veamos primeramente cuál es la clase de ayuda que necesitamos del Espíritu para predicar. Una vez hemos desentrañado el significado del texto. así como un sermón de Albert Martin sobre la agencia y operaciones inmediatas del Espíritu Santo sobre el predicador en el acto de la predicación que escuché hace unos años en una conferencia pastoral. sino también aquel que ilumina el entendimiento de los creyentes para que entiendan las Escrituras. No basta abrir la boca y esperar que Dios la llene el domingo a las once de la mañana” (cit. Sal. 16:13 el Señor Jesucristo se refiere al Espíritu Santo como “el Espíritu de verdad” que guía a la verdad. leer y luchar para colocarse en posición de recibir la iluminación del Espíritu. Predicación Expositiva. Dios no revela nada nuevo al predicador. Es de suprema importancia que distingamos entre el concepto de iluminación y los conceptos de revelación e inspiración porque no son iguales. y la unción del Espíritu Santo. sino también como Espíritu de sabiduría que nos enseña cómo hacer un buen uso de la verdad. Inspiración: es el vehículo mediante el cual llegó al hombre la revelación especial de Dios. En Lc. ni lo inspira. El Espíritu Santo no solo es aquel que inspiró las Sagradas Escrituras. 2:7. Pero no solo necesitamos la ayuda del Espíritu Santo como Espíritu de conocimiento que guía a la verdad. 15). 119:18. pero sí lo ayuda en su proceso de estudio para desentrañar el significado de las Escrituras y comprender sus implicaciones. pg. Como bien ha dicho alguien: “La iluminación no elimina la necesidad de estudiar diligentemente la Biblia” (2Tim. A. necesitamos la ayuda del Espíritu Santo como Espíritu de conocimiento que guía a la verdad. noten que he dicho que lo ayuda en su estudio. todavía tenemos mucho trabajo por delante. 129). Debo reconocer para que lo que voy a presentar a continuación he recibido una profunda influencia de un sermón de Spurgeon titulado: El Espíritu Santo en conexión con nuestro ministerio. Debe estudiar. En Jn. Ahora. 304). Revelación: es el acto mediante el cual Dios da a conocer lo que no podría saberse de otra manera. en el sentido en que hemos explicado estos conceptos. Cuando hablamos de iluminación nos referimos a la obra del Espíritu Santo que abre nuestros ojos espirituales para que podamos comprender el significado de la Palabra de Dios (comp. pg. 33-34). Y Martin Lloyd-Jones dice: “La preparación cuidadosa. por MacArthur.

. un elevado sentido de la absoluta autoridad de las Escrituras. ahora necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para tener libertad en la entrega del mismo. 13:1). Ef. 1Cor. y me voy a limitar a citarlas y a dar algunos breves comentarios al respecto: En primer lugar. 2Cor. la bendita experiencia de una libertad sin cadenas y una elevada facultad de expresión (Hch. Y en cuarto lugar. 6:18-20). entonces hablarás a sus almas con este amor del que hablamos” (comp. El Espíritu de Dios debe obrar en nosotros estas cosas o de lo contrario nos lanzaremos a la arena del púlpito en nuestras propias fuerzas y nuestra ministración no hará ningún bien a nadie. cómo vamos a estructurar el sermón. En tercer lugar. cuál será el énfasis. el consuelo. Y ninguna de ellas crece naturalmente en el terreno de nuestro corazón. Pero una vez hemos concluido con el estudio del texto y tenemos el sermón debidamente preparado y estructurado. 4:29. el dolor. He aquí algunas manifestaciones de esa operación del Espíritu de Dios en el momento en que estamos predicando. ¿Podríamos ministrar eficazmente a las almas si carecemos de algunas de estas cosas? Por supuesto que no. cómo podemos dar el balance apropiado a las verdades que serán impartidas. Pero cuando estás frente a ellos y revives eso que sentiste en el estudio. Estas son algunas manifestaciones de la operación del Espíritu de Dios ayudando al predicador en el acto mismo de la predicación. 6:11). Piensas en ilustraciones y aplicaciones. El gozo. y es que dependemos enteramente del Espíritu de Dios para que nuestra predicación obre eficazmente en aquellos que la escuchan. un elevado y perceptible sentido de las realidades espirituales con las cuales traficamos mientras predicamos: “Has estado sentado en tu escritorio con una actitud de oración… Luego estás delante del pueblo de Dios y mientras predicas aquellas verdades que te atraparon el corazón en tu estudio comienzan a dominarte. En segundo lugar. “Piensas en tu gente mientras te preparas. un corazón ensanchado cubierto con medidas incrementadas de amor no fingido que procura el bien de aquellos que te escuchan (comp.Debemos decidir cómo vamos a presentarlo a la congregación. todo aquello que sentiste en el estudio lo empiezas a experimentar de manera incrementada”. Pero aún hay algo más.

En primer lugar. Él es soberano. Debemos tener cuidado de no amarrar al Espíritu de Dios a ciertas reglas particulares: “Si haces esto y esto y esto el Espíritu hará esto”. 12:11: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu. No. 2:1 como aquel “que anda en medio de los siete candeleros de oro”. Hablando del tema de los dones. . cuando el predicador mismo no considera la ayuda del Espíritu como indispensable. Él ha prometido manifestar Su presencia donde estén dos o tres congregados en Su nombre. veamos ahora en segundo lugar… B. podemos identificar algunos patrones que suelen estar presentes cuando Su agencia inmediata es refrenada o disminuida. Aunque hay un misterio envuelto en Su obra. que Él es soberano al repartir Sus dones y manifestar Su poder en nosotros. y esa confianza carnal puede ser la causa de que el Espíritu de Dios haya disminuido Su presencia en el ministerio de ese hombre. el apóstol Pablo nos dice en 1Cor. Qué cosas pueden impedir que recibamos Su ayuda: Pero antes de considerar este tema debo recordar que el Espíritu Santo es una persona divina. Dios quiere que dependamos de Él. Pero algunos predicadores pueden caer en la trampa de sentirse seguros por el tiempo que tienen ministrando la Palabra de Dios.Hasta ahora hemos hablado de la obra del Espíritu en nosotros para que podamos predicar eficazmente. Por eso nos deja solos cuando intentamos hacer las cosas en nuestras propias fuerzas. y por lo tanto. repartiendo a cada uno en particular como Él quiere”. Constantemente pedía a las iglesias que oraran por él para que Dios bendijera su ministerio. Una de las cosas que más llama mi atención en la vida del apóstol Pablo es su manifiesta dependencia en Dios. No obstante. Su confianza descansaba enteramente en la ayuda de Dios. El Señor resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. El Señor Jesucristo se define a Sí mismo en Ap. para que veamos en la práctica que separados de Él nada podemos hacer. por la sencilla razón de que Él conoce cuán inútiles somos sin Él. pero ahora el Espíritu de Dios debe aplicar esa palabra que nuestros oyentes han recibido y aplicarlas con poder en sus corazones conforme a la necesidad de cada uno. Y a través de Su Espíritu va aplicando la Palabra en los corazones de cada uno mientras Sus siervos predican. Pablo no confiaba en su experiencia o conocimiento. Habiendo considerado cuál es la clase de ayuda que necesitamos del Espíritu para predicar. y en ese sentido no es predecible. eso no quiere decir que el Espíritu de Dios sea caprichoso.

En segundo lugar. sobre todo a aquellos que tienen la sagrada tarea de predicar públicamente la Palabra de Dios para la salvación de los pecadores y la alimentación espiritual de los creyentes. o porque estamos tan envueltos en mil cosas que nos hemos olvidado de ellas. de seguro se contrista cuando somos perezosos y descuidados en nuestro manejo de la verdad. vers. Pues el Espíritu Santo es una persona y se entristece por causa de nosotros. 4:30). Una esposa contristada es una esposa restringida. Espero que estas ideas sean de ayuda. 25-32). y cuando eso ocurre se retrae. nuestras esposas se retraen. . Recuerden que el Espíritu Santo es una persona divina. 4:30 vemos que eso suele ocurrir en el contexto de patrones conductuales pecaminosos que no han sido debidamente tratados (comp. “Si Él es el Espíritu de verdad. ¿vas a pedir al Espíritu que te de Su asistencia especial y bendiga el fruto de tu mal trabajo? Él se contrista cuando lo que llevamos al púlpito no es el fruto de un arduo trabajo y esfuerzo”. Ef. Luego de una exégesis de mala clase y una construcción descuidada del sermón. En el contexto de Ef. Su agencia inmediata es refrenada o disminuida cuando es contristado por el predicador (comp. Cuando son entristecidas por nuestra rudeza o desconsideración. cuando venimos delante de la gente sin habernos preparado para decir con confianza: ‘Esto es lo que Dios dice y esto es lo quiere decir’. Otra cosa más que contrista al Espíritu de Dios es nuestra pereza en el desempeño de nuestra labor ministerial. y las personas reaccionan ante ciertas situaciones.