EUROPA, HACIA EL “NUEVO PAÍS”

Introducción.-

Aunque los grandes medios de adoctrinamiento e intoxicación de masas lo oculten es ya una
evidencia para todo el mundo que “Europa se va a la mierda”. Si observamos decenas de
noticias que circulan por la red, prensa, comentarios, documentales (algunas muestras dejo al
final del artículo), ya vienen insistiendo en la existencia masiva en toda Europa de un cruce de
fenómenos muy controvertidos para la gente común: la masiva inmigración, además, de la
corriente religiosa musulmana, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la familia
tradicional, del individuo, y la del propio “pueblo” (pueblos) como concurrencia masiva de
identidades exógenas (étnicas, lingüísticas, costumbres, psicologías diferentes). La pregunta es,
¿las élites mandantes se han vuelto locas? o, ¿todo ello responde a una gran estrategia dirigida
a mejorar la competencia en la carrera de conquista de más poder político-militar y económico
en el globalizado mundo actual? Sobre todo esto va el presente artículo.

Ya sabíamos que en Suecia concurrían todas las contradicciones de la Europa actual, elevado a
una dimensión tan grande que mucha gente ya concluye diciendo que “Suecia se muere”. De
hecho es Suecia el “modelo” más avanzado hacia donde se dirige Francia, Alemania, Inglaterra,
y el resto de Europa, ello por dos razones claves, una, porque allí ha avanzado más que en
ningún otro Estado europeo los niveles de inmigración de origen musulmán, y otro porque
justamente era Suecia el “perfecto modelo” de Estado de bienestar que ha promovido toda la
socialdemocracia, la izquierda y los progres durante 50 años, y que hoy se encuentra echando
aguas por todas partes: los mayores índices de suicidios, de violencia hacia las mujeres, de
desintegración social, abandono de “marginales” sociales (mayores, desempleados, mujeres
en unidades familiares monoparentales), soledad y depresión.

Sin embargo, lo que alumbró nítidamente mi perspectiva de la situación ha sido visualizar un
documental “ideológico” producido por la ONG, Individuell Människohjälp, y financiado por el
gobierno del Estado sueco (socialistas + ecologistas) que supone un instrumento realmente
magistral de propaganda y adoctrinamiento nazi. Consiste en algo tan sencillo como
clarividente, sin más argumentos ni justificaciones, de forma continuada y sistemática, en
menos de 1 minuto y 15 segundos, nos ofrecen la esencia de la estrategia de lo que algunos
llaman (y con razón) “el gran reemplazo”, es decir, la sustitución de los pueblos autóctonos
integrantes del territorio incluido en la actual Europa Occidental, por una población
inmigrante, además de origen norteafricano y asiático, con presencia masiva de la creencia
ideológica religiosa musulmana. En esos 15 segundos se suceden solamente rostros,
básicamente de inmigrantes, conjuntamente con la voz “en off”, y que finaliza con la imagen
de una musulmana, concluyendo “Es hora de construir un País juntos, Un País orgullo, inclusivo
y sostenible, Algo Nuevo, El Nuevo País”. Por momentos, la tenebrosa voz “en off” es
amenazadora: Dice: “Es hora de darse cuenta de que “los nuevos Suecos” reclamen su lugar y
que traigan su cultura, lengua y hábitos”…”No son sólo los nuevos Suecos los que deben
integrarse. Los Suecos nativos deben integrarse también”.
El desastre ya está servido en Europa, solo queda que, a aquellos a los que aún les resta algo
de sentido común, rebelarse ante este engendro de “ingeniería social” perpetrado por las
élites que la dirigen, y al menos tratar de entender algo de lo que sucede. En esta línea hay dos
cuestiones claves que nos deben permitir comprender mejor esta política genocida y
liberticida; una, discernir la base filosófica y teórica que está detrás de esta política; y dos, las
auténticas razones de por qué se promueve la aculturación y destrucción de las identidades de
los pueblos de Europa.

I. La base filosófica y teórica que ha destruido las conciencias actuales.

Cómo explicar que mujeres violadas en Suecia se nieguen a revelar el origen musulmán de sus
violadores “por vergüenza”, por creer que es “políticamente incorrecto” denunciar el origen
musulmán de sus violadores por un supuesto “sentimiento de culpa”… O que una delegación
del Gobierno sueco de visita en Irán, entre las cuales hay mayoría de mujeres, se presente ante
las autoridades musulmanas tocadas con pañuelos en sus cabezas, en señal de “respeto”; o
que muchas mujeres suecas de pelo rubio se lo tiñan para pasar “desapercibidas” y así evitar
las agresiones de los musulmanes. Y existen decenas y decenas de ejemplos igual de graves. De
hecho, las leyes “multiculturales” de Suecia prohíben señalar la nacionalidad o religión en sus
estadísticas sobre cualquier tema y menos los relacionados con acciones violentas. La filosofía
política que sustenta y da fundamento teórico a las aberraciones de la “nueva izquierda” o
socialdemocracia vigente es el llamado vulgarmente como “neomarxismo” o “marxismo
cultural”. Veamos esto con cierto detalle pues es muy importante desvelar su fraude y sobre
todo su naturaleza contrarrevolucionaria. Félix la califica de “ultra-modernidad teorética, y es
la llamada Escuela de Frankfurt1. También denominada “teoría crítica”, aberración teórica de
falsa inspiración marxista que pone el acento en la defensa sustantiva de los valores egoístas y
hedonistas, donde la “crítica social” se centra en lo secundario para camuflar justamente la
verdad. Sustento ideológico y filosófico del nefasto Estado de Bienestar. Es realmente una
filosofía oportunista que da fundamento a toda la radicalidad burguesa a partir de los últimos
50 años, desde el ecologismo, el feminismo, multiculturalismo, animalismo, pacifismo, etc.
etc., y de alguna forma todas las corrientes que se autocalifican de progresistas y “buenistas”
que ya dominan abrumadoramente el mundo cultural de occidente y que influyen
decisivamente en las políticas que las élites ya están aplicando en Europa. Desde esta
perspectiva ideológica, se considera que la cultura cristiana-occidental es opresiva frente a las
“culturas” de los pueblos no euro-céntricos, y por lo tanto los valores, costumbres, religión (en
especial, la musulmana) debe ser aceptada y promovida en occidente, además, como fórmula
de “expiación” de pecados por “nuestro” pasado colonial o criminal nazi-fascista. Ello nos lleva
a profundizar en la esencia filosófica de H. Marcuse2 y seguidores de la Escuela de Frankfurt3.

1
La Democracia y el triunfo del Estado. Félix R. Mora, pág. 249
2
Textos esenciales de Marcuse: El marxismo soviético (1958), El hombre unidimensional (1964),
Tolerancia represiva (1965), Un ensayo acerca de la liberación (1969), Eros y civilización (1955).

3
En realidad surge la escuela de Frankfurt en 1931 fundada por Max Horkheimer, a la que se le añaden
Marcuse y Theodor Adorno, pero el pensador que estructuró toda una “filosofía” crítica fue sin duda
Marcuse. El fracaso de la socialdemocracia alemana en cuanto a filosofía, ideología y política frente a la
“humillante” derrota alemana en la I Guerra Mundial, llevó a cierta intelectualidad a replantearse el
La filosofía política del marcusionismo, aunque se le denomina “neomarxismo”, en realidad
tiene poco que ver con el marxismo, según lo idearon Marx y Engels. La llamada “teoría crítica”
es una teoría revisionista que reformula posiciones esenciales del marxismo, sobre todo en el
terreno de la filosofía, incorporando tesis de corte sociológico y psicológico, con la finalidad de
proceder a una adaptación intelectual crítica y “actualizada” del marxismo respecto del
capitalismo avanzado, pero a diferencia de los padres fundadores, negando toda posibilidad de
revolución popular, y eso es lo esencial. En realidad es el intento de situar a las elites
intelectuales en la cúspide de la esfera cultural del Estado posmoderno omnipresente,
facilitándole los argumentos “críticos” necesarios para que éste tenga cubierto el lado
“izquierdo” de su espectro.

Cuatro hechos históricos vienen a explicar cómo y porqué surge la visión “critica” de la Escuela
de Frankfurt sobre la sociedad y el capitalismo del siglo XX: 1. el fracaso de la socialdemocracia
alemana para tomar el poder en la revolución alemana de noviembre de 1918, 2. no impedir la
contrarrevolución y el ascenso de los nazis (1918-1924), en particular por sus particulares
errores políticos a la causa de la revolución. 3. La salida del capitalismo a la crisis del 29 con las
políticas keynesianas y el desarrollo del Estado de Bienestar. 4. La esencia netamente represiva
del experimento marxista-soviético en la era de Stalin.

La base esencial de su filosofía política es la crítica a la “razón instrumental”, pero desde un
conjunto de argumentos epistemológicos basados en el relativismo y, en contraposición a la
llamada “ciencia social positivista”, de origen marxista, pero que termina haciéndola suya,
cuando proyecta su filosofía política en planteamientos estratégicos, y eso se llama
directamente oportunismo. El mero reconocimiento de la dimensión manipuladora del
“bienestar del capitalismo avanzado” que hace en El hombre unidimensional, no lo conduce a
un planteamiento filosófico y moral correcto, a la reafirmación de valores de verdad, esfuerzo,
solidaridad, convivencialidad, justicia real, sino a la contraposición a la alienación capitalista
con un hedonismo y eudemonismo ególatras. A una radicalidad en lo contextual, pero no en lo
esencial. Justamente destinada a facilitar a las elites del poder la renovación de sus
instrumentos ideológicos de dominación y opresión (ecologismo, feminismo,
multiculturalismo, etc.). Aunque se gesta a principios de los años 30, su imposición masiva se
expande a partir de los años 60, influyendo decisivamente en todos las corrientes
“contraculturales” y radicales de los años 60, 70 y 80, abarcando todo tipo de movimientos
“críticos y radicales” (pacifismo, hipismo, sexualidad, música, arte, mayo 68, terrorismo
pequeño burgués en el mundo occidental, etc.)

Cuando Marcuse se pregunta: ¿Desde cuándo se ha hecho historia según criterios éticos?, deja
en evidencia su oportunismo, pues mejor expresión de relativismo no existe, dejando patente
su nihilismo moral y subjetivismo pues para él la razón es “instrumental”. Se constituye con
ello en la base “teórica” que da fundamento a las “terceras vías” de los últimos 50 años,
ecologistas, feministas, sexistas y neo-racistas. Su crítica va centrada en los fallos de la
naturaleza humana, en la “ferocidad del hombre frente a la naturaleza”, en términos amplios,
como “destrucción del mundo natural, de la represión de la sexualidad “natural”, maltrato de
animales… pero ¿y el Capitalismo y el Estado, dónde quedan? La cuestión consistirá pues en

conjunto de los fundamentos y estrategias del socialismo alemán, bajo la influencia de la sociología
weberiana y de la psicología de Freud, constituyéndose Marcuse en su pensador más político.
“reeducar” al “hombre” por la élite de iluminados en la “nueva religión ética”, pero no
cuestionar el poder real del Estado en manos de los poderosos, ni el Capitalismo ¿inevitable?
Concluye en que Instinto y civilización son contradictorios, por lo tanto existe una autocensura
impuesta, pérdida de libertad, dimensión represiva que ha de sublimarse conforme, claro está,
a pautas freudianas. Dice: La sexualidad natural no existe, es cultural. Limitar la sexualidad a la
procreación es el triunfo del “instrumentalismo”, dice. Y sigue: No se puede reducir el eros a la
sexualidad procreadora monogámica. Y de ahí, extiende el razonamiento a la necesidad de la
liberación de todas las zonas erotogénicas para hacer efectivo el principio de realidad no
represivo…/… erotización de toda la personalidad…/…integración de la sexualidad y dejar
espacio para las “perversiones”, incluyendo a la homosexualidad y el sadomasoquismo
(verborrea indescifrable). Habría que recordar aquí a los fanáticos neomarxistas y seguidores
del LGTBI cómo justamente incluye Marcuse a la homosexualidad en el “ámbito” de las
“perversiones”, eso sí, admisible y a promover.

En definitiva, sus “análisis”, consignas y criterios son seguidos abiertamente por todo el cuerpo
de baile de la élite progresista neo-marxista: el “retorno a lo reprimido”, “la rebelión frente a la
autoridad y la civilización”, “expresión de resentimiento y furia reprimida”, como ejemplo de
oposición al “sistema”. La pregunta es ¿y cuando esta gente alcance cotas de poder
institucional, como ya sucede en Suecia, Alemania, Inglaterra, Francia, España, Grecia,
Portugal, y en toda Europa, hacia dónde y contra quien dirigirán esa furia sexista, neo-racista,
eutanásica y anti-cultural? Contra los pueblos europeos, como ya estamos viendo.

II. ¿Por qué se promueve la aculturación y la destrucción de las identidades de los
pueblos de Europa?

Una de las consecuencias del dominio neomarxista en lo cultural es el desarme ideológico
frente al proceso de aculturación y planificada “sustitución” de pueblos, ya en grado avanzado
en Europa, mediante la inmigración masiva de corte ideológico musulmán. ¿Causalidad
histórica? Casi nada ocurre por casualidad. Respecto a otros aspectos del asunto, me remito a
los artículos publicados por Félix R. Mora y E.B.C.4

De lo que quisiera trata en este apartado es sobre las razones históricas, ideológicas y políticas
que se encuentras detrás del proceso genocida y etnicida puesto en marcha, y en estado
avanzado de ejecución, por las elites detentadoras del poder en los Estados europeos
occidentales.

La realidad que ya tenemos enfrente es el programa de sustitución de la población autóctona
europea por masas de pobladores procedentes principalmente del norte de África, Oriente
Medio, y algo de Asia, con el predominio de la ideología religiosa musulmana. Para hacer esto
posible, las clases dominantes europeas han diseñado una estrategia que se fundamenta en
dos criterios analíticos: el relativismo cultural o buenismo, para que los habitantes de los
pueblos de Europa ofrezcan las facilidades adecuadas a la penetración masiva de inmigrantes,

4 E.B.C. La socialdemocracia nos destruye la vida: notas sobre el documental la teoría sueca del amor

Félix R. Mora HACIA UN DEBATE PÚBLICO SOBRE LA EMIGRACIÓN
y el pacto de Estado con las élites del Islam para repartirse los beneficios del poder sobre las
masas islámicas. Expliquemos esto:

I. Efectos del relativismo cultural. Podemos distinguir tres corrientes de pensamiento5: el
fundamentalista, por el cual se cree en una única verdad y que se considera en posesión de
ella. El relativista, que cree ciertas una variedad de formulaciones, y por tanto niega la
existencia de la verdad objetiva, que ve “cada verdad” como si fuera verdadera. Y una tercera
postura, la dialéctica que se basa exclusivamente en la búsqueda de una única verdad, pero
que no cree estar en posesión de ella, en forma definitiva, sino aproximada, contrastándola
siempre con los resultados de la experiencia. Justamente la formulación multiculturalista que
defienden las elites europeas, y en particular el neomarxismo, tiene su fundamento en la
versión gnoseológica relativista, razón por la cual promueven la invasión de otra culturas y su
“coexistencia” con las europea, partiendo del principio que todas son igualmente válidas,
justas y verdaderas, entrando con ello en flagrantes contradicciones, porque ¿Cómo
promocionar el feminismo y al tiempo conciliarlo con los actos de opresión de las mujeres en
el mundo musulmán, o las torturas físicas por ablación en niñas africanas?, ¿cómo defender la
“igualdad multicultural”, cuando el mundo musulmán desprecia la cultura europeo-occidental?
¿Es que son tan ingenuos que creen que el contacto de la ideología musulmana con la cultura y
sociedad europeas les van a modificar sus “conductas” digamos, un tanto “primitivas” o poco
modernas? Es un error fatal que se explicará en el punto siguiente, y que es fruto de la
profunda ignorancia del relativismo respecto de la propia cosmovisión islamista.

I. El Islam no se integrará jamás en la cultura europea occidental. Lo que no alcanza a entender
el relativismo cultural neomarxista antirrevolucionario es la esencia de la religión propia del
Islam, como ideología fundada en una estructura básica esencial cerrada. Desconocen lo
peculiar del Islam, su historia y sus características básicas. La cuestión aquí es de “razón
instrumental” neomarxista. Existe una alianza estratégica entre los Estados imperialistas
europeos occidentales y la élite intelectualidad neomarxista, progresista y socialdemócrata.
Los primeros dominan a los pueblos y los explotan mejor con el dominio ideológico islamista, y
los otros, como buitres, participan de cuotas de poder institucional y de prebendas
económicas por su “labor” de neutralización de las conciencias de los pueblos de Europa
sometidos a este etnocidio. Las razones por las cuales el mundo ideológico del Islam, y sus
detentadores, no se integrará jamás en la Europa de cultura y tradición esencialmente
cristiana y laica, son6:

5
En esta descripción me estoy apoyando en la definición que hace Ernest Gellner en el Prefacio de
Posmodernismo, razón y religión (1992).
6
Los argumentos y tesis siguientes se fundamentan básicamente en las aportaciones de Ernest Gellner y
su obra Posmodernidad, razón y religión, y el historiador medieval Ibn Jaldún.

(nota biográfica: Ibn Jaldún o Ibn Khaldoun, (27 de mayo de 1332 - 19 de marzo de 1406), fue
un historiador, sociólogo, filósofo, economista, geógrafo, demógrafo y estadista árabe-musulmán. Nació
en lo que actualmente es Túnez, aunque era de origen andalusí. Es considerado como uno de los
fundadores de la moderna historiografía, sociología, filosofía de la historia, economía, demografía y
las ciencias sociales en general.
a) El mundo musulmán no conoce la secularización de sus sociedades. En el Islam, a
diferencia de la distinción cristiana entre Iglesia y Estado, lo religioso y lo secular, la ley
canónica y la ley secular no se distinguen. Ley y religión es lo mismo, los juristas son
igualmente teólogos y viceversa, la ley religiosa “define el ordenamiento apropiado de la
sociedad” en su conjunto. De hecho no hay distinción entre religión y Estado, tampoco existe
iglesia, sacerdotes, ni jerarquía. Lo que hay son los ulemas o eruditos religiosos, teólogos-
juristas, únicos cualificados para proporcionar guía a los fieles y también para resolver asuntos
legales. Es algo similar a lo que ocurre con la variante cristiana del protestantismo, no hay
mediación entre el creyente y Dios. Dice Gellner que, en ese sentido, el Islam es la más
protestante de las grandes religiones. Este hecho hace que la autonomía de los creyentes sea
completa y que, en teoría, no necesiten instrucciones de ninguna autoridad religiosa para
defender, incluso con las armas, la memoria del Islam.

b) Islam Alto. Gellner distingue en el Islam una versión protestante, en el sentido
genérico de la fe, y a menudo en lucha con la versión no protestante. La versión protestante
del Islam es lo que él llama Islam Alto, practicado por doctos urbanos, a menudo reclutados
entre la burguesía comercial, y refleja los gustos y los valores de las clases medias urbanas.
Estos valores incluyen el orden, la observancia de la regla, la sobriedad y el estudio. Contienen
una aversión a la histeria y al exceso emotivo. El alto Islam acentúa la naturaleza severamente
monoteísta y de control político del Islam, es consciente de la prohibición de aspirar a la
mediación entre dios y el hombre, y se orienta generalmente hacia el puritanismo y el
escrituralismo. De manera obvia, este estilo religioso del Islam Alto se basa totalmente en la
alfabetización, y se relaciona, por tanto, bastante mal, con la mayoría de la población
analfabeta de las sociedades preindustriales.

c) Islam Bajo. Es un estilo muy diferente del Islam que respondía mejor a las
necesidades del pueblo extra-urbano o urbano. Este es el Islam de los místicos sufíes, de los
morabitos magrebíes, de los derviches, y sobre todo de los cultos de los santos vivientes, que
Gellner conoció de primera mano gracias a su trabajo de campo entre bereberes en el Alto
Atlas. Los santos vivientes, que florecieron en las áreas rurales de la sociedad musulmana, allí
donde la estructura social era tribal, y mayormente se dedicaban a la mediación entre tribus,
manteniendo la paz entre ellas y proporcionando servicios de religiosidad, basados en la
ceremonia y en los marcadores espacio-temporales: cosechas, pastos, rebaños, derechos de
noviazgo, facilidades de comercio al vincularse con las peregrinaciones, etc. Este Islam Bajo
estaba en directa contraposición con el Islam Alto en muchos aspectos, sobre todo en que se
basa en actos rituales, escasa alfabetización, mediación con lo divino a través de personajes
santos, Está orientado más hacia las personas que hacia las escrituras. Además de una forma
de religión de las tribus rurales, es también de los desposeídos de las ciudades, desarraigados
e inseguros, que requieren una forma de religión basada en la consolación y el escapismo y
con ayudas audiovisuales de la fe, en forma de música, danzas, intoxicación. Tenían poco que
temer de la burguesía urbana, que normalmente no poseía armas y políticamente tenían poco
poder.

Es fundamentalmente conocido por su obra Muqaddima o Prolegómenos y su vasta Historia de los
árabes).
d) Si bien se encontraba bajo la obligación de obedecer y reforzar la ley religiosa, según
la enunciaban los juristas-teólogos, los “ulema”, que ni que decir tiene, practicaban la mayoría
el Islam Alto, de hecho eran sus máximos exponentes. Si no observabas la ley religiosa, los
ulemas les podían condenar, pero no podían, en la práctica, controlarles. La razón se
encuentra en que unos se centran en las urbes (los ulemas e Islam Alto), y los otros, Islam
Bajo, en las zonas rurales y además son guerreros armados cohesionadas por vínculos
familiares, y de hecho, fuera del control del gobernante. Así, lo que el gobernante más temía
por tanto, era una alianza de líderes religiosos urbanos y tribus armadas, deseosas de hacer la
guerra al gobernante en nombre de la pureza religiosa.

d) Pero todo esto cambia de manera radical con la llegada de la modernidad y la
centralización política, se presentan dos factores que son particularmente importantes: el
primero es que, gracias a la moderna tecnología, los gobernantes de los estados musulmanes
pueden controlar efectivamente ahora sus territorios, urbanos y rurales, que antes solo
controlaban nominalmente. En la medida en que la centralización se hace efectiva, los
gobernantes dejan de temer razonablemente a las tribus potencialmente insurgentes. Y con la
domesticación de las tribus, los santos vivientes, los principales portadores del Islam popular,
también van perdiendo su función. La garantía de la paz ha sido tomada ahora por el estado
central, y así ha perdido la versión popular del Islam una parte importante de su base social.

e) El segundo factor importante que surge de la llegada de la modernidad es que le ha
planteado, de manera urgente e imperiosa, el problema de “ponerse al día”. Como el resto de
las civilizaciones no occidentales, el Islam tiene que afrontar el desarrollo de la sociedad
industrial occidental y la apabullante superioridad de occidente en cuanto a riqueza y poder
militar. ¿Cómo lo ha hecho con eficacia? Simplemente abrazando de manera completa la
versión alta alfabetizada del Islam, el Islam Alto, a expensas del Islam Bajo, popular, que
además puede ser responsabilizado por el atraso de sus sociedades y que, además, ha perdido
en gran medida su base social.

f) Así pues, nada de adoptar los valores seculares de occidente: no hay necesidad, hay
una tradición cultural lo suficientemente prestigiosa como para evitarlo. Por tanto, la Gran
Tradición del Islam es modernizable y la operación puede presentarse no como una concesión
ante los extranjeros, sino como la continuación y finalización de un viejo diálogo dentro del
Islam entre el centro ortodoxo y el error desviante. El reformismo rigorista (que en Occidente
llamamos fundamentalismo islámico) es, según Gellner, la visión que ha conquistado el mundo
musulmán. Por tanto, se equivocan completamente los relativistas occidentales que ven al
fundamentalismo como una forma extrema de tradicionalismo: para la gran masa de
musulmanes, representa un abandono de las formas tradicionales. Y es precisamente ese
reformismo, o el fundamentalismo islamista, el conocido en occidente principalmente por su
hostilidad a Occidente.

g) Sabemos, pero sin entenderlo del todo, que las víctimas principales del reformismo
islamita o fundamentalista, no es Occidente, sino que el enemigo principal es el interno, el
correspondiente a la versión popular del Islam, con sus prácticas sospechosas denunciadas por
los puristas como superstición. Existen varias corrientes aunque dos principales, la sunni,
mayoritaria, y la chií, pero en cada una se da la contradicción entre Islam Alto e Islam Bajo.
Pero Gellner argumenta además que el Islam Alto ortodoxo, que es el que se busca
universalizar y reforzar, es una fe particularmente apropiada para la modernidad. Según
Gellner, una sociedad moderna es una en la cual una alta cultura literaria se ha hecho
universal, y se hace universal porque la modernidad, sobre todo la economía moderna, lo
requiere. Y es que el Islam reformista proporciona precisamente esta cultura alta
universalizada y desempeña un papel funcionalmente equivalente al del nacionalismo en otras
partes, siendo una de las razones del bajo poder del nacionalismo en el mundo árabe-
musulmán. De hecho, el reformismo islámico y el nacionalismo coexistieron durante cierto
tiempo e incluso se superponían unos a otros, pero ahora el fundamentalismo prevalece. El
contenido específico del Islam Alto va bien con la modernización, hay una afinidad electiva, en
virtud en su naturaleza “protestante”, su igualitarismo, sobriedad, hostilidad a la magia,
puritanismo, disciplina, su énfasis en lo escrito, y su monoteísmo estricto.

h) Pero se requieren más condiciones para que prospere un Estado moderno, y el Islam
como cuerpo religioso musulmán se declaró completo y se puso fin a la interpretación creativa
de los textos sagrados. Por tanto la ley era final y sin poder modificarse. Por supuesto, la
realidad es que según aparecían problemas nuevos también había que interpretar y dictaminar
de manera nueva, pero lo que se desarrolló en cambio fue el sistema de fatwas, donde una
fatua es una opinión legal autorizada que puede ser emanada por cualquier miembro
acreditado de cualquiera de las diferentes escuelas jurídicas, todas reconocidas e igualmente
ortodoxas. La consecuencia no es que el desarrollo legal cesara por completo, sino que no se
podría desarrollar un sistema de legislación racional. Y un sistema como este no puede llevar a
la claridad legal y a la predictibilidad requerida por la modernidad, especialmente en la esfera
económica.

A modo de conclusiones:

1º La estrategia de convertir a Europa en una Eurabia, no tiene su origen en políticas
expansivas totalizadoras y exterminadores del islamismo yihadista, que sabemos es el
reformista, o Islam Alto, sino que supone una estrategia de las elites dominantes de los
Estados imperialistas europeos, con la connivencia de la intelectualidad neomarxista.

2º Como factores que contrarrestan esta situación existe la creciente oposición de los
pueblos europeos que se resisten a ser aniquilados y sustituidos por las masas de inmigrantes
básicamente de religión musulmana. A ello debemos añadir el efecto que está teniendo ya en
los propios pueblos obligados a emigrar hacia Europa que, ante los desmanes y genocidios a
sus propios pueblos llevados a efecto por el Islam Alto, o bien se hacen ateos o se pasan a las
creencias cristianas.

3º El estancamiento y la crisis económica y social crecerá abrumadoramente en los
países migratorios por el robo sistemático de población, especialmente jóvenes, por las élites
europeas, con la ayuda inestimable del yihadismo del Islam Alto.

4º El programa revolucionario para estos países no puede ser otro que, en aprendizaje
de la experiencia histórica, auto-construirse como pueblos, con respeto de las identidades
étnicas, histórica, lingüísticas y culturales. Los emigrantes deben retornar para luchar por la
revolución en sus respectivos países, derrocando a las elites locales aliadas del imperialismo
occidental y oriental (EEUU, UE, Rusia y China). Luchar también por el respeto de todas las
creencias religiosas y culturales, pero lejos del relativismo progresista, por tanto se debe
favorecer el debate sobre la verdad, en particular, sobre la naturaleza antihumana de la
ideología islamista, pero respetando todas las creencias en el marco de la proclamación de una
democracia directa y popular, que garantice una autentica libertad política y civil.

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