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Vicerrectoría Académica Facultad de Derecho y Comunicación Social Carrera de Derecho JURISDICCION Y COMPETENCIA CÁTEDRA: Derecho

Vicerrectoría Académica

Facultad de Derecho y Comunicación Social

Carrera de Derecho

JURISDICCION Y COMPETENCIA CÁTEDRA: Derecho Procesal AÑO 2012

Profesor: René Correa Selamé

Abogado, Universidad Católica de Chile

Magister en Criminología Profesor de Derecho Procesal U. Bernardo O´Higgins

CONTENIDO

Presentación……………………………………………………………………….3

LA JURISDICCION…………………………………

..

…………………………4

Concepto………………………………………………………………………….4

Tratamiento de la jurisdicción en la legislación chilena………………………….5

Formas de ejercer la jurisdicción. Jurisdicción de derecho y jurisdicción de

equidad……………………………………………………………………………6

Límites de la jurisdicción…………………………… ..………………………......7 Características de la jurisdicción………………………………………………….8 Momentos jurisdiccionales………………………………………….…………...10 Conflictos de jurisdicción……………………………….………………………11 Equivalentes jurisdiccionales………………………….……………………… 12 ... Actos judiciales no contenciosos………………….…………………………….13 Atribuciones conexas a la jurisdicción………………………………………… 15 .. LA COMPETENCIA……………………………… ..………………………….18 Concepto……………………………………………………………………… 18 ... Factores o elementos que determinan la competencia………………………… 19 .. Clasificaciones………………………………………………………………… 20 .. Reglas generales de la competencia…………………………………………… 24 .. Reglas que determinan la competencia absoluta……………………………… 29 ... Reglas que determinan la competencia relativa…………………………………35 Cuestiones prejudiciales civiles…………………………………………………39 Reglas del turno y de distribución de causas……………………………………41 Prórroga de la competencia…………………………………………………… 44 ...

Bibliografía………………………………………………………………………47

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PRESENTACION

Con este texto de nuestro Profesor René Correa Selamé, la Carrera de Derecho de la Universidad Bernardo O`Higgins continúan con la edición de su colección de Apuntes destinados a contribuir al aprendizaje de sus alumnos.

En los meses y años venideros seguiremos publicando progresivamente Apuntes que versarán sobre los diversos tópicos que, de acuerdo a los respectivos Programas de las asignaturas, deben ser abordados en cada curso. En este caso, se trata de un texto que contribuye a la formación de los alumnos de Derecho Procesal I.

En el presente documento el Profesor Correa explica que el Derecho Procesal enseña al estudiante un sistema jurídico instrumental destinado a solucionar los conflictos de relevancia jurídica en el Derecho. Se contienen en él los elementos del proceso jurisdiccional, es decir, el tribunal, las partes, el conflicto y el procedimiento. La cátedra es fundamental para la formación profesional y para poder ejercer la profesión en todas las materias, pues en la práctica, si el abogado no conoce la ciencia del proceso, será incapaz de defender con eficiencia las pretensiones de sus defendidos, tanto en el ámbito público como en el privado.

El estudio del Derecho Procesal se inicia con el análisis de los conceptos de jurisdicción y de competencia pues el alumno debe tener muy claro el carácter de Derecho Público del Derecho Procesal y su origen constitucional. En atención a lo anterior, se comienza estudiando aquella parte de la soberanía que corresponde a los Tribunales y que se denomina jurisdicción. El estudio continúa con el análisis de la competencia lo que permite al alumno determinar, dentro del ámbito de la actividad jurisdiccional, el tribunal preciso ante el cual las partes hacen valer sus pretensiones.

Con la entrega de este Apunte, la Escuela de Derecho prosigue es esta nueva línea de trabajo, que va en directo beneficio del aprendizaje de sus estudiantes, y estamos ciertos que ustedes sabrán aprovecharlo.

JORGE VAN DE WYNGARD MOYANO

DECANO

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JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA

LA JURISDICCIÓN

1.- CONCEPTO

La jurisdicción es considerada como el poder genérico de administrar justicia, dentro de los poderes y atribuciones de la soberanía del Estado. Etimológicamente, la palabra

“jurisdicción”, significa decir o declarar el derecho.

Siguiendo al maestro Eduardo J. Couture, podemos señalar que la jurisdicción "es la función pública realizada por órganos competentes del Estado con las formas requeridas

por la ley en virtud de la cual por acto de juicio se determina el derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus conflictos, controversias de relevancia jurídica mediante decisiones

con autoridad de cosa juzgada eventualmente factibles de ejecución.”

La jurisdicción es un poder-deber del Estado, que ejercido con sujeción a las formas del debido proceso, tiene por objeto resolver litigios con eficacia de cosa juzgada y eventual posibilidad de ejecución.

Análisis de la definición

(1) La jurisdicción es una función y, en consecuencia, no se trata sólo de una potestad, poder o facultad;

(2) Es una función pública, pues es realizada por órganos competentes y que son los tribunales de justicia, aún cuando hay ocasiones en que la función jurisdiccional también puede competer a otros órganos del Estado;

(3) La jurisdicción se realiza con las formas requeridas por la ley, es decir, se cumple mediante el proceso judicial que es el instrumento que permite decidir conflictos de relevancia jurídica;

(4) El objetivo de la jurisdicción es dirimir controversias y conflictos mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada.

Este efecto no pertenece ni a la función legislativa, ni a la ejecutiva ni menos a la administrativa. Donde hay cosa juzgada hay jurisdicción y donde no existe cosa juzgada no existe función jurisdiccional;

(5) Es factible de ejecución, pues en un juicio no sólo interesa obtener una decisión favorable, sino que el vencido cumpla con la prestación a que ha sido condenado. Esto significa que la parte vencedora está facultada para pedir el cumplimiento cuando ella lo desee.

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Los jueces al ser llamados para resolver una cuestión controvertida, desarrollan una actividad que les es típica, porque se diferencia de otras actividades que se ejercen por otros profesionales o funcionarios.

Esta actividad propia, típica de los jueces, que la ejercen a nombre del Estado se llama jurisdicción, que persigue resolver un conflicto.

2.- TRATAMIENTO DE LA JURISDICCIÓN EN LA LEGISLACIÓN CHILENA

El inciso 1º, primera parte, del artículo 76 de la Constitución dispone: “La facultad de

conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas y de hacer ejecutar lo juzgado,

pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley”.

Por su parte, el artículo 1º del Código Orgánico de Tribunales señala: “La facultad de conocer las causas civiles y criminales, de juzgarlas y de hacer ejecutar lo juzgado

pertenece exclusivamente a los tribunales que establece la ley”.

El artículo 76 incluye, además, la expresión "resolverlas" que no está comprendida en el artículo 1º.

Tales conceptos son objeto de crítica pues, como hemos visto, la jurisdicción no es una mera “facultad” pues, si así lo fuera, el órgano respectivo podría o no ejercerla. Los tribunales, como dice la Constitución y la ley, no pueden excusarse de ejercer su ministerio ni aun a falta de ley que resuelva un asunto.

El concepto causa es sinónimo de pleito o litigio y constituye la controversia jurídica actual entre partes sometida al conocimiento de un tribunal de justicia.

La causa tiene los siguientes elementos:

(1) Existencia de una controversia de orden jurídico: la disputa entre dos o más individuos debe tener una relevancia jurídica, es decir, debe versar sobre aspectos legales. La jurisdicción tiene por objeto resolver conflictos jurídicos y no aquellos de carácter religioso, morales o espirituales;

(2) La controversia jurídica debe ser actual: lo es cuando versa sobre aspectos concretos y existe un derecho comprometido y no meras expectativas. Los jueces no pueden hacer declaraciones abstractas o de mera consulta. Los órganos jurisdiccionales no están llamados a conocer y juzgar discusiones meramente doctrinales o de orden académico;

(3) La controversia jurídica actual debe ser entre partes: el litigo debe suscitarse entre partes que tengan intereses contrapuestos, puesto que si estos son armónicos no hay litigio. Luego, para que exista esta controversia deben existir a lo menos dos partes. Cada parte puede ser una o más personas y esa persona que compone a cada parte es natural o jurídica.

Desde el punto de vista procesal, la parte que acciona recibe el nombre de demandante o actor y aquella contra la cual se dirige la acción, recibe el nombre de demandado.

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(4) La controversia jurídica actual entre partes debe ser conocida por un tribunal el cual la resuelve: el tribunal no puede faltar y él puede ser ordinario, especial o arbitral.

3.- FORMAR DE EJERCER LA JURISDICCIÓN. JURISDICCIÓN DE DERECHO Y JURISDICCIÓN DE EQUIDAD

El ejercicio de la jurisdicción,

o

sea,

el

desarrollo de la función

controversia, puede ser de Derecho o de Equidad.

de resolver una

A.- Jurisdicción de Derecho es aquella en que la norma conforme a la cual debe resolverse el conflicto está establecida con anterioridad por la ley y el juez debe ajustarse a lo que ella señala.

La labor del juez consiste en interpretar la ley en forma tal de aplicar la norma al caso particular y, por ello, en su sentencia, el juez debe indicar los fundamentos de hecho y de derecho. En Chile rige este sistema y el juez no puede abstenerse de aplicar la ley aun cuando a su criterio sea injusta, so pena de incurrir en el delito de prevaricación contemplado en el artículo 223 del Código Penal que sanciona a los miembros de los Tribunales de Justicia cuando “a sabiendas fallaren contra ley expresa y vigente en materia criminal o civil”.

Esta forma de actuación de los jueces admite algunas excepciones entre las que cabe citar:

  • a) En aquellos casos en que no existe ley que resuelva un asunto, el juez igualmente está

obligado a conocer del mismo y fallarlo pues los jueces no pueden excusarse de ejercer su ministerio por falta de ley. En estos casos, los jueces deben aplicar los principios de equidad; (Art. 170 Nº 5 C. P. C.)

  • b) Los jueces árbitros arbitradores fallan de acuerdo a las reglas de prudencia y equidad que

estimen convenientes; y

  • c) La Corte Suprema conoce como jurado los recursos interpuestos en contra de las

resoluciones administrativas que priven a alguna persona de la nacionalidad chilena o se la

desconozcan.

B.- Jurisdicción de Equidad es aquella en que el juez va creando el derecho al resolver cada controversia.

En estos casos, el juez busca, primeramente, la existencia de algún precedente es decir, algún fallo recaído en un asunto anterior en el que se haya resuelto el mismo problema materia del proceso que debe fallar.

Si existe algún precedente, el juez debe resolver conforme a él; y, si no existe, debe crear la norma jurídica de acuerdo con los principios generales del Derecho y su prudencia que le permitan resolver el conflicto sometido a su decisión.

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4.- LÍMITES DE LA JURISDICCIÓN

La jurisdicción tiene límites internos y límites externos.

Los límites internos son según: la materia; la persona que la ejerce; el periodo durante el cual se ejerce; y la competencia.

Los límites externos se encuentran en relación al territorio y a las inmunidades de jurisdicción.

A.- Límites internos

  • a) Según la materia: la jurisdicción se ejerce sólo respecto de materias de orden temporal

y no respecto de materias de naturaleza moral o espiritual.

  • b) Según la persona que la ejerce: se encuentra limitada, exclusivamente, a los Tribunales

de Justicia y no puede ser objeto de prórroga ni de delegación.

  • c) Según el periodo durante el cual se ejerce: la norma general consiste en que los

tribunales sean órganos permanentes y, por excepción, son temporales, como los árbitros en que el ejercicio de la jurisdicción dura un periodo; o como los tribunales unipersonales de excepción, los que mantienen la jurisdicción por el periodo que en cada caso se les asigna.

  • d) Según la competencia: como no existe un solo tribunal, sino que, muchos, entre ellos se

distribuye la jurisdicción de acuerdo con las normas de la competencia.

B.- Límites externos

  • a) El territorio del Estado: la jurisdicción, como emanación de la soberanía, está sujeta a

los límites de ésta, y como la soberanía sólo se puede ejercer dentro del territorio del Estado, igual norma se aplica a la jurisdicción, salvo aquellos casos de excepción que contempla el llamado Derecho Internacional.

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Al respecto, el artículo 6º del Código Orgánico de Tribunales señala que quedan sometidos a la jurisdicción chilena los crímenes y simples delitos perpetrados fuera del territorio de la República que indica como, por ejemplo, los cometidos por un agente diplomático o consular de la República, en el ejercicio de sus funciones o la malversación de caudales públicos, fraudes y exacciones ilegales, la infidelidad en la custodia de documentos, la violación de secretos, el cohecho, cometidos por funcionarios públicos chilenos o por extranjeros al servicio de la República y el cohecho a funcionarios públicos extranjeros, cuando sea cometido por un chileno o por una persona que tenga residencia habitual en Chile.

b) Las inmunidades de jurisdicción: la regla general, es que todos los habitantes de la República, sean chilenos o extranjeros, se encuentran sujetos a la jurisdicción de los tribunales nacionales, salvo las excepciones que reconoce el Derecho Internacional y que son las siguientes:

1ª. Los Estados extranjeros: cualquier órgano del Estado, incluso las empresas que forman parte de su organización interna, está protegido por la inmunidad de jurisdicción;

2ª. Los Jefes de Estado;

3º. Los agentes diplomáticos y consulares;

4ª. Las misiones especiales y las organizaciones internacionales; y

5ª. Las Fuerzas Armadas extranjeras: tienen inmunidad de jurisdicción cuando se encuentran en el territorio nacional con autorización del Gobierno.

5.- CARACTERÍSTICAS DE LA JURISDICCIÓN

1.- Tiene un origen constitucional: que es el artículo 76 de la Constitución Política. A esta característica se refiere también el artículo 1º del Código Orgánico de Tribunales.

En los artículos 2º y 3º, el Código Orgánico trata de otras materias de conocimiento de los tribunales las que no implican el ejercicio de la jurisdicción. Ellas son los actos judiciales no contenciosos y las facultades anexas a la jurisdicción que tienen los tribunales.

En consecuencia, es absolutamente erróneo hablar de “jurisdicción voluntaria” y de

“jurisdicción conservadora, disciplinaria y económica”, conceptos que no pasan de ser la

repetición de ideas equivocadas.

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La jurisdicción constituye una emanación de la soberanía, la que radica en la nación toda, quien delega su ejercicio en las autoridades establecidas por la constitución y las leyes de la República, de acuerdo al artículo 5.

2.- Tiene unidad conceptual: no cabe duda que la jurisdicción, cualquiera que fueren sus distintas manifestaciones o las ramas que se atribuyen a ella, responde a una unidad conceptual, considerada desde el punto de vista de la función que el juez desarrolla al ejercerla. Efectivamente, declara el derecho tanto el juez civil como el juez penal, porque a través de un mecanismo complejo, materializan mediante su actuación, aquellas normas abstractas al caso específico, particular, que está sometido a su decisión.

Se trata a través de esta característica de la unidad en la diversidad penal y civil. En esencia es idéntica, sin perjuicio de las diferentes ramas que puedan existir.

Para comprender esta afirmación, es suficiente el texto de los artículos 76 inciso séptimo de la Constitución Política de la República, 1º del C. P. C., 1º del C. P. P, y 1º del C. J. M;

3.- Es inderogable: la jurisdicción en cuanto es una emanación de la soberanía, es inderogable. De ahí que sea nulo por ilicitud de objeto el hecho de que alguien decida someter un determinado litigio a la jurisdicción de tribunales extranjeros; (Art. 1462 C. C. y Art. 5 C. P. de la R.)

4.- Es indelegable: la soberanía radica en la Nación, la que delega su ejercicio en las autoridades establecidas por la Constitución y las leyes. Se trata de materias de derecho público y de orden público, en las cuales sólo puede hacerse aquello que está expresamente permitido;

5.- Es irrenunciable: se es juez porque se tiene jurisdicción y se tiene jurisdicción porque se es juez.

En consecuencia, renunciar a la jurisdicción importaría renunciar a ser juez, para abstenerse de juzgar un caso concreto. Ello no es posible e importaría incurrir en el delito de denegación de administrar justicia. Esta característica tiene su aplicación práctica en la regla de la inexcusabilidad;

6.- Es improrrogable: prorrogar la jurisdicción significaría transferir ser juez a otro, no ya la posibilidad de juzgar sino su calidad de tal, lo que no puede hacerse, de ahí que nunca nadie haya discutido esta característica;

7.- Es territorial: el ejercicio de ella está íntimamente ligado a la idea de territorio del Estado, toda vez que la jurisdicción es atributo de la soberanía y su ejercicio sólo es posible y dentro de los límites del territorio nacional.

Este principio de la territorialidad se encuentra consagrado en distintas disposiciones legales, en nuestro país, tales como el artículo 76 de la Carta Fundamental, el artículo 14 del Código Civil y el artículo 5 del Código Orgánico.

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Esta característica tiene algunas excepciones y entre esas excepciones se puede citar las situaciones previstas en el artículo 6 C. O. T. a las que hicimos referencia.

8.- Produce efecto de cosa juzgada: la jurisdicción produce un efecto jurídico que no se encuentra en otra actividad del Estado, cual es, la cosa juzgada. La sentencia que emiten los tribunales de justicia produce el efecto de verdad indiscutible e inamovible, una vez que ella se encuentra firme o ejecutoriada. Este efecto denominado cosa juzgada, permite al vencedor obtener el cumplimiento de lo resuelto a través de la acción de cosa juzgada, permite al vencido evitar que de nuevo se le enjuicie, lo que logra a través de la llamada excepción de cosa juzgada. Este efecto de cosa juzgada comprende dos formas: La acción y la excepción.

9.- Está amparada por el imperio: se llama imperio la facultad de los tribunales para hacer ejecutar ellos mismos lo juzgado y para lograr este cumplimiento puede requerirse directamente el auxilio de la fuerza pública. Esto está consagrado en los artículos 1 y 11 del C. O. T. y 76 inciso 3º de la C. P. R.

6.- MOMENTOS JURISDICCIONALES

El ejercicio de la jurisdicción lo realiza el juez a través del proceso el que está formado por un conjunto sucesivo de actos que varían según la naturaleza del procedimiento aplicable en cada caso, y ese ejercicio, se manifiesta en tres etapas o momentos diferentes y sucesivos: (a) conocimiento; (b) juzgamiento; y (c) ejecución.

Estos tres momentos Orgánico.

o etapas son reconocidos

por la Constitución

y

por

el Código

  • (a) Etapa de Conocimiento: en ella el tribunal toma conocimiento de las pretensiones de

las partes y de sus defensas y de las pruebas aportadas en apoyo de ellas.

Esta etapa es una aplicación de la garantía constitucional del artículo 19 Nº 3 de la Constitución, esto es, la igual protección de la ley en el ejercicio de los derechos y en esta etapa se manifiestan los principios de la bilateralidad de la audiencia y que nadie puede ser condenado sin ser previamente oído o, al menos, sin tener la posibilidad de ser oído.

En los juicios civiles esta etapa se manifiesta en el período de discusión, demanda y contestación (réplica y dúplica, además, si se trata de juicio ordinario) y en la recepción de la causa a prueba y presentación de las pruebas.

En los juicios penales, esta etapa se manifiesta en el juicio oral o en la audiencia respectiva de los demás procedimientos que contempla el Código Procesal Penal.

  • (b) Etapa de Juzgamiento: juzgar significa resolver la contienda jurídica lo que efectúan

los jueces en sus sentencias.

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Los jueces deben ajustar sus sentencias a las normas legales y, en todo caso, en una sentencia se distinguen la parte expositiva; la parte considerativa y la parte resolutiva.

En la primera, se individualiza a las partes y se consignan sus alegaciones; en la parte considerativa se efectúan los razonamientos y análisis de las alegaciones y de la prueba rendida y en la parte resolutiva, por último, se señala la decisión del asunto controvertido.

(c) Etapa de Ejecución: en ella se lleva a efecto el cumplimiento de lo resuelto utilizando, si es necesario, la fuerza para ello, facultad de los tribunales que se denomina imperio.

Las sentencias que corresponde ejecutar son aquellas en las que se impone una condena, es decir, que obligan a una persona al cumplimiento de la obligación. En las sentencias criminales, también existe un cumplimiento señalado por la ley.

7.- CONFLICTOS DE JURISDICCIÓN

Si hemos sostenido que todo tribunal tiene jurisdicción y que se es tribunal porque se posee jurisdicción, resulta ser un contrasentido hablar de conflictos de jurisdicción pues, en tal caso, se estaría sosteniendo que un órgano no es tribunal.

En definitiva, se trata, en estricto rigor, de conflictos de competencia y pueden presentarse en los siguientes casos:

1º. Cuando dos Estados reclaman para sí el conocimiento de un asunto al que pretenden aplicar su ley interna, lo que se regula por el Derecho Internacional. No se trata del desconocimiento de la naturaleza de ser tribunal de otro país, sino que, lo que sucede es que los órganos jurisdiccionales de una Nación estiman ser competentes para conocer de un asunto con preferencia de los de otra;

2º. En aquellos casos en que se trata de cumplir en Chile una sentencia extranjera que podría oponerse a la jurisdicción nacional, lo que es conocido por la Corte Suprema; y

3º. En aquellos casos

de controversias que se

autoridades administrativas.

suscitan entre el Poder Judicial

y las

Tampoco se trata de un conflicto de jurisdicción, como siempre se dice, sino que, es la situación de una determinada autoridad que estima poseer competencia para conocer de una materia lo que marginaría del conocimiento de la misma a los tribunales.

En este caso, si el conflicto se plantea entre Tribunales Inferiores y las autoridades administrativas, resuelve el Tribunal Constitucional. En cambio, si el conflicto se plantea entre los Tribunales Superiores y las autoridades administrativas, él es decidido por el Senado.

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8.- EQUIVALENTES JURISDICCIONALES

Los equivalentes jurisdiccionales son medios a través de los cuales se logra la solución de un conflicto sin necesidad de recurrir a una sentencia y, en algunos casos, incluso sin necesidad de recurrir a un proceso judicial.

1) La conciliación

Es el equivalente jurisdiccional a través del cual se logra la solución de un conflicto suscitado entre partes mediante un acuerdo de ellas, obtenido en un proceso, con la participación activa del juez.

Características

a) Sólo puede producirse una vez iniciado un proceso judicial;

b) En ella el juez tiene una participación activa;

c) Puede ser de carácter voluntaria o establecida como trámite obligatorio por la ley;

d) El juez puede adelantar opiniones sobre un eventual fallo y si no se produce acuerdo entre las partes no lo inhabilita para seguir conociendo del asunto;

e) Puede producirse en cualquier juicio civil, salvo en aquellos casos expresamente exceptuados por la ley y, en general, en aquellos en que se encuentra comprometido el interés público; y

f) Se estima como sentencia ejecutoriada para todos los efectos legales.

2) El avenimiento

La ley no hace distinción entre avenimiento y conciliación e incluso usa, en muchos casos, la palabra avenimiento para referirse a la conciliación.

El avenimiento se diferencia de la conciliación, en que él se obtiene sin intervención alguna del juez, el que toma conocimiento del mismo a través de una presentación de las partes.

En este caso, el juez se limita a tener presente el avenimiento y a dar por terminado el juicio.

3) La transacción

Es un contrato por el cual las partes ponen término extrajudicialmente a un litigio pendiente o precaven un litigo eventual, según el artículo 2446 del C. Civil.

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La doctrina y la jurisprudencia añaden como requisito el que “las partes se efectúen concesiones recíprocas”.

Se diferencia de la conciliación y del avenimiento en que la transacción es eminentemente extrajudicial, pues no requiere de la existencia de algún proceso ni menos de la intervención del juez.

En el caso que exista un proceso es conveniente acompañar copia de ella a fin de que el tribunal tome conocimiento de su existencia y, por ende, del hecho de haberse puesto término al juicio.

Como la transacción es extrajudicial, para que ella pueda hacerse valer como título ejecutivo, es preciso que conste por escritura pública.

4) El sobreseimiento definitivo

En los procesos criminales en muchos casos no es necesario esperar el término del proceso a través de una sentencia para que el imputado sea declarado libre de responsabilidad en el hecho que se le ha atribuido.

El artículo 250 del Código Procesal Penal señala casos en que el juez de garantía puede decretar el sobreseimiento definitivo y el artículo 251 dispone que ese sobreseimiento

“pone término al procedimiento y tiene la autoridad de cosa juzgada”.

El sobreseimiento definitivo se basa en el principio de economía procesal.

5) La sentencia extranjera

Para algunos autores la sentencia extranjera es un equivalente jurisdiccional en aquellos casos en que nuestra ley le da valor por cuanto reemplaza a la sentencia que podría haberse dictado en el país.

Sin embargo, para otros, cuya opinión compartimos, extranjera o no, ella es siempre una sentencia y, por lo tanto, no es un equivalente jurisdiccional.

9.- ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS

“Son actos judiciales no contenciosos aquellos que según la ley requieren la intervención del juez y en que no se promueve contienda alguna entre partes”. (Art. 817 C. P. C.)

El Código Orgánico alude a los actos judiciales no contenciosos en su artículo 2, como de competencia de los tribunales.

Estos actos judiciales no contenciosos están establecidos por el legislador con distintas finalidades:

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  • a) Destinados a proteger los derechos de los incapaces;

  • b) Destinados a servir de solemnidad a ciertos actos jurídicos; y

  • c) Destinados a la comprobación del cumplimiento de los requisitos que la ley impone para

determinados actos.

Del concepto del artículo 817 del C. P. C. se desprenden los requisitos para estar en presencia de un acto judicial no contencioso:

  • a) Que la ley requiera expresamente la intervención del juez; y

  • b) Que no se promueva contienda alguna entre partes.

En estos actos judiciales no contenciosos nadie pide nada contra nadie, es decir, no se hace valer un derecho en contra de otra persona y no constituyen jurisdicción.

El propio artículo 2° del Código Orgánico de Tribunales indica que, aparte de la jurisdicción, “También corresponde a los tribunales intervenir en todos aquellos actos no contenciosos en que una ley expresa requiera su intervención”.

DIFERENCIAS

 

ENTRE

JURISDICCIÓN

 

Y

ACTOS

JUDICIALES NO

CONTENCIOSOS

 

1.- En cuanto a la obligatoriedad de

En

la

jurisdicción

los

tribunales

están

conocimiento y fallo

obligados a conocer

y

fallar

todos

los

asuntos que las partes le someten a su conocimiento y no pueden excusarse de

ejercer su autoridad, ni aun por falta de ley

que resuelva la

contienda sometida a su

decisión. (Art. 10 C. O. T.)

 

En los actos no contenciosos, los jueces intervienen en el conocimiento de un

asunto, solamente si intervención.

una

ley requiere su

2.- En cuanto a la existencia de conflicto

 

En la jurisdicción, existe una contienda jurídica actual entre partes. En los actos no existen contienda ni partes, sino solamente un solicitante o interesado; no se hace valer un derecho en contra de otra persona.

3.-

En

cuanto

a

la

apreciación

de

la

En la jurisdicción los tribunales aprecian la

prueba

 

prueba de acuerdo con ciertas normas legales que le atribuyen un determinado

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valor probatorio. En los actos, los tribunales aprecian prudencialmente las pruebas rendidas por el interesado, cualquiera que sea la índole de esas pruebas.

4.- En cuanto a la competencia

 

En la jurisdicción, para determinar el tribunal que debe conocer de un asunto, es menester examinar la posible existencia del fuero, como factor o elemento determinante de la competencia del tribunal. En los actos, por expresa decisión del legislador, este elemento no se considera. (Art. 133 C. O. T. y Art. 827 C. P. C.)

5.-

En

cuanto

a

la

forma

de

las

 

Las emitidas en la jurisdicción deben

 

sentencias

 

sujetarse al art. 170 C. P. C. y al auto acordado de 1920. La forma de las resoluciones de los actos, se ciñe por el artículo 826 del C. P. C.

6.- En cuanto a la cosa juzgada

   

Las sentencias dictadas en el ejercicio de la jurisdicción, una vez firmes, producen el efecto de cosa juzgada. En cambio, en los actos las sentencias negativas y afirmativas incumplidas, no producen el efecto de cosa juzgada. (Art. 821 C. P.C.)

10.- ATRIBUCIONES CONEXAS A LA JURISDICCIÓN

A estas facultades se refiere el artículo 3 del Código Orgánico: “Los tribunales tienen, además, las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas que a cada uno de ellos

se asignan en los respectivos títulos de este Código”.

Tampoco estas facultades importan ejercicio de la jurisdicción y el propio artículo 3° señala que los tribunales tienen “además”, es decir, aparte de la jurisdicción y de los actos judiciales no contenciosos.

La norma alude a lo que se denominan las facultades conservadoras, disciplinarias y económicas de los Tribunales.

A.- Facultades conservadoras

Estas facultades de los tribunales de justicia no son de naturaleza jurisdiccional y tienen por objeto mantener incólume el principio constitucional en cuya virtud los órganos estatales no deben rebasar los límites de la actividad que la Constitución y las leyes le han asignado.

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Cuando exceden esos límites, opera la sanción establecida en el artículo 7 de la Constitución, en cuya virtud, y conforme al inciso 3º, todo acto en contravención a esos límites es nulo.

El legislador de 1875, que creó la ley de organizaciones y atribuciones de los tribunales, toma esta denominación del nombre entonces existente, Comisión Conservadora, establecida por la Constitución de 1833, cuya función esencial era que en receso del Parlamento, se debía velar por la observancia de las Garantías Individuales.

Este principio consagrado en la Constitución de 1833 y también en la ley Orgánica de 1875, se traspasó al Código Orgánico.

Quedan comprendidas dentro de estas facultades conservadoras, las siguientes:

  • a) Acción constitucional de amparo (recurso de amparo) que se contempla en la

Constitución Política. En términos generales, tiene por finalidad poner término a una prisión, detención o un arraigo arbitrario y a través de él se está protegiendo la garantía establecida en la Constitución; (Art. 19 Nº 7 C. P. R.)

  • b) Acción de amparo económico (Art. 19 N° 21)

  • c) Acción constitucional de protección (recurso de protección), consagrado en el artículo

20 de la Constitución y que protege diversas garantías constitucionales;

  • d) Privilegio de pobreza: a través de este se trata de asegurar la garantía indicada en el

artículo 19 Nº 2 de la C. P. de la R., esto es, la igualdad ante la ley y es el C. P. C. el

encargado de señalar el modo de obtener el privilegio de pobreza judicial, puesto que, en forma paralela, también existe el privilegio de pobreza legal.

Para hacer efectiva esta igualdad, el legislador establece la actuación gratuita de abogados, procuradores, receptores, notarios, etc.

  • e) Las visitas que los jueces deben practicar a los establecimientos penitenciarios, en forma

semanal y semestralmente y que regulan los artículos 567 y siguientes del Código Orgánico.

La finalidad de estas visitas es percatarse del modo en que las personas privadas de libertad son tratadas en estos establecimientos, así como también puedan observar la marcha de los correspondientes procesos.

B.- Facultades disciplinarias

Las facultades disciplinarias de los tribunales de justicia, tienen por objeto mantener la compostura en los debates judiciales y el normal funcionamiento de los órganos que componen el Poder Judicial.

La disciplina se mantiene desde un doble ángulo:

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  • a) Se vigila y sanciona la conducta ministerial de los jueces, esto es, aquella que debe

observar un juez en el desempeño de sus funciones jurisdiccionales; y

  • b) Se vigila y sanciona la conducta de las partes y de los profesionales que comparecen ante

los tribunales.

Estas facultades disciplinarias se hacen efectivas ya sea de oficio o a petición de parte a través de la queja disciplinaria y el recurso de queja.

De acuerdo al artículo 82 de la Constitución Política de la República, la Corte Suprema tiene la superintendencia directiva, correccional y económica de todos los Tribunales de la Nación, salvo el Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones y los tribunales electorales regionales.

La palabra “superintendencia” quiere decir “suprema administración en un ramo”.

Las Cortes de Apelaciones también tienen las atribuciones necesarias para ejercer la disciplina judicial dentro de su respectivo territorio jurisdiccional, al igual que los jueces de letras dentro de su respectivo territorio.

En el ejercicio de esta facultad los tribunales, según su jerarquía y naturaleza de la cuestión objeto de la corrección, pueden aplicar las siguientes medidas disciplinarias:

  • a) Hacer uso de la destitución: facultad privativa de la Corte Suprema, según el artículo

80 de la Constitución.

  • b) Puede aplicarse en este ejercicio el traslado, según el art. 80 inciso 3°. El Presidente de

la República con acuerdo o a propuesta de la Corte Suprema puede aplicar estas medidas a los funcionarios del orden judicial.

  • c) Aplicación de multas, que en cada caso el legislador regula en su monto, según lo indica

el C. O. T.

  • d) Arrestos y apremios personales, estas medidas pueden ser aplicadas tanto por la Corte

Suprema como por las Cortes de Apelaciones, incluso por los jueces de letras.

C.- Facultades económicas

Son aquellas que permiten o autorizan a los tribunales a adoptar ciertas medidas de orden general, que redundan en beneficio de la buena administración de justicia.

No significan una función jurisdiccional. El propio Código señala que los tribunales tienen “además” las facultades ......

Se trata de facultades que el legislador ha estimado indispensable conceder a los tribunales de justicia, para obtener una buena administración de justicia.

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Para hacer efectiva esta facultad, estos pueden dictar Autos Acordados que son actos que emanan de los tribunales superiores de justicia, vale decir, Corte Suprema y Cortes de Apelaciones. Estos autos acordados pueden ser de general aplicación y en ellos no se resuelven litigios, sino que se reglan situaciones que permitan una mejor y más expedita administración de justicia.

Con ellos a veces se suele llenar vacíos de orden procedimental o bien completar lo que establece la ley. Sin embargo, estos autos acordados, considerando su naturaleza, deben subordinarse a la ley y a la Constitución.

Podemos además mencionar dentro de estas facultades aquellas que se refieren a la concesión de licencias y permisos a los jueces; y todas aquellas instrucciones que emanan desde las Cortes a sus inferiores jerárquicos.

LA COMPETENCIA

CONCEPTO Y ELEMENTOS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA

1.- CONCEPTO

El artículo 108 del C. O. T. señala: “La competencia es la facultad que tiene cada juez o tribunal para conocer de los negocios que la ley ha colocado dentro de la esfera de sus

atribuciones”.

Cuando el Código Orgánico se refiere a “cada juez o tribunal”, no está proporcionando

sinónimos, sino que, hace referencia a la circunstancia consistente en que, en un sentido

restringido, cuando se habla de “juzgado”, implica que el órgano jurisdiccional es unipersonal; y cuando se habla de “tribunal”, implica que el órgano es colegiado.

Por otra parte, la definición que proporciona el Código, no da una idea clara acerca de qué es la competencia y es errónea e incompleta. Lo primero, por cuanto la competencia no es una “facultad” y, lo segundo, ya que dice “que la ley ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones”, en circunstancias que también las partes pueden dar competencia a un tribunal por medio de la prórroga de la competencia.

La competencia es la órbita jurídica dentro de la cual se ejerce el poder público por el órgano correspondiente.

El propio artículo 7° del Código señala: Los tribunales sólo podrán ejercer su potestad en los negocios y dentro del territorio que la ley les hubiere respectivamente asignado”.

En consecuencia, podemos decir que la competencia es la órbita de las materias y el territorio en que un tribunal ejerce jurisdicción.

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En el estudio de la competencia, además, debe rechazarse la repetición de errores comunes, tales como sostener que la “competencia es la medida de la jurisdicción” y que “todo tribunal tiene jurisdicción pero no todo tribunal tiene competencia”.

En primer lugar, la competencia no es medida de nada, sino que, como anotamos, consiste en las materias y el territorio en que un tribunal ejerce jurisdicción. En segundo término,

resulta ridículo decir que “no todo tribunal tiene competencia” pues, de ser así, ¿Qué

funciones tendría ese órgano? En conclusión, todo tribunal tiene jurisdicción y tiene competencia y lo que sucede es que

no tiene competencia para conocer de las mismas materias y sobre un mismo territorio.

2.- FACTORES O ELEMENTOS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA

Como es imposible en la práctica que un solo tribunal pueda conocer de todos los negocios judiciales que se producen en el país, se han creado distintas jerarquías de tribunales y entre ellos se reparten las atribuciones de acuerdo a las reglas de competencia que tienen por objeto distribuir los distintos litigios entre los diversos tribunales.

Para los efectos anteriores, el legislador ha considerado ciertos elementos o factores, conforme a los cuales distribuye al trabajo judicial entre los distintos tribunales. Ellos son el territorio, la materia, el fuero y la cuantía.

1°. El territorio

A este elemento alude el artículo 7, según el cual, los tribunales sólo pueden ejercer su potestad en los negocios y dentro del territorio que la ley les haya respectivamente asignado. Ciertamente, esto es lo que debemos entender por competencia.

Todo tribunal tiene una extensión territorial determinada, dentro de la cual debe ejercer sus funciones. De aquí que la competencia del juez se encuentra limitada por el territorio.

Lo normal es que ese territorio asignado a un juez, esté constituido por la comuna o agrupación de comunas; puede ser una provincia o agrupación de provincias o una Región; y también puede ser todo el territorio nacional.

2°. La materia

Se puede definir la materia diciendo que es la naturaleza del negocio sometido a la decisión de un tribunal o aún en casos especiales el objeto o clase del mismo.

La ley no es ajena a considerar como elemento o aspectos de competencia a la materia u objeto que constituye el pleito, para reglar la competencia de los tribunales.

Estos

asuntos

judiciales

son

de

naturaleza

civil, penal, comercial, tributaria,

administrativos, etc. En este factor el legislador considera más bien la cosa litigiosa, que a la persona misma.

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3°. El fuero

Se habla de fuero personal para distinguirlo del fuero real que es la materia. En este factor se considera primordialmente a la persona de los litigantes y no a la cosa litigiosa.

Se entiende por fuero personal, la calidad o dignidad que tienen ciertas personas y en cuya virtud los asuntos en que ellas tengan interés, no son conocidos por los tribunales que naturalmente le correspondería conocer, sino que ese conocimiento pasa a otro tribunal de superior jerarquía o bien en otro procedimiento.

Este elemento o factor se considera cuando intervienen como litigantes en un juicio personas que tengan un determinado cargo o investidura y, en todo caso, el fuero favorece a la persona que no lo posee, como se explicará.

4°. La cuantía

El artículo 115 señala que en los asuntos civiles la cuantía se determina por el valor de la cosa disputada; y en los asuntos criminales se determina por la pena que el delito lleva consigo.

La cuantía no sólo sirve para determinar la competencia de un tribunal, sino que además puede cumplir otros papeles:

a)

Sirve para determinar la procedencia de ciertos recursos, como por ejemplo, el recurso

de apelación; y

b)

Sirve para determinar si el procedimiento es de mínima cuantía, de menor cuantía o de

mayor cuantía.

Orden de aplicación de estos factores de la competencia

El primero que se examina es la cuantía. Pero ella, puede estar modificada por la materia, y ésta puede ser alterada por el fuero.

Luego de la aplicación de estos tres factores se aplica el factor territorio que va a señalar que tribunal dentro de una determinada jerarquía va a conocer el asunto.

3.- CLASIFICACIONES

La competencia que tienen los tribunales para conocer un determinado asunto, admite distintas clasificaciones, según sea el particular punto de vista del cual se le mire.

I.- Atendiendo a la fuente: competencia natural o propia y competencia prorrogada.

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a) Competencia natural o propia es la determinada por la ley para cada tribunal. Por ejemplo, juzgado civil de Santiago.

b) Competencia prorrogada es aquella que las partes expresa o tácitamente le confieren a un tribunal que no es naturalmente competente para conocer de un negocio.

La prórroga de competencia emana de un acuerdo entre las partes, en virtud del cual, las partes someten el conocimiento de un asunto a la competencia de un tribunal diverso del que es naturalmente competente.

Puede referirse la prórroga tanto a un asunto ya iniciado como a uno futuro, y vale esta prórroga de competencia sólo relativa a materias civiles contenciosas.

Ahora bien, al estudiarse esta clasificación, tradicionalmente se agrega la “competencia

“delegada”, entendiéndose por ella la que un tribunal posee por habérsela delegado otro

tribunal a través de los exhortos.

Sin embargo, del propio estudio aparece que esta clasificación no existe, sino que, se trata del encargo de practicar una diligencia a un tribunal que es el único que, precisamente, puede realizar esa diligencia en su territorio por parte de otro.

Resulta un contrasentido sostener, por ejemplo, que un juzgado de Santiago que exhorta a

uno de Viña del Mar pidiéndole la práctica de una diligencia, le está “delegando”

competencia pues, lisa y llanamente, no tiene competencia para actuar en Viña del Mar y por eso le solicita, al juzgado competente, que realice una diligencia y luego se la remita. No se puede delegar lo que no se tiene.

II.- Atendiendo a la extensión: competencia común y competencia especial.

Competencia común es la que tienen aquellos tribunales capacitados para conocer indistintamente de diversos asuntos. Por ejemplo, un juzgado de letras. Competencia especial es aquella que faculta al tribunal para conocer sólo de determinados asuntos. Por ejemplo, juzgado civil de Santiago.

III.- Atendiendo al contenido: competencia contenciosa y competencia no contenciosa.

Esta clasificación se efectúa considerando si existe o no contienda entre partes.

IV.- Atendiendo al número de tribunales que pueden conocer del asunto: competencia privativa o exclusiva y competencia acumulativa o preventiva.

Competencia privativa o exclusiva es la que habilita a un tribunal para conocer de un determinado asunto con exclusión de otro tribunal.

Por ejemplo, la Corte Suprema tiene este tipo de competencia para conocer el recurso de casación en el fondo o de la solicitud de revisión.

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Competencia acumulativa o preventiva es aquella de que están dotados dos o más tribunales, pero previniendo cualquiera de ellos en el conocimiento de un asunto, cesan los demás en su competencia.

Se habla indistintamente de competencia acumulativa porque existen dos o más tribunales para conocer del mismo asunto, pero también de competencia preventiva porque en definitiva va a ser competente el que previene en el conocimiento del asunto.

V.- Atendiendo al grado en que un asunto puede ser conocido por un tribunal:

competencia única, de primera y de segunda instancia.

La instancia es el grado jurisdiccional en que un tribunal conoce de un asunto.

La competencia de única instancia consiste en que un asunto litigioso será conocido por un sólo órgano jurisdiccional, tanto en el hecho como en el derecho, sin posibilidad de un posterior examen por un tribunal superior por la vía de la apelación.

La competencia es de primera instancia si la ley contempla la posibilidad de recurrir un fallo por la vía del recurso de apelación.

La regla general es que un asunto se vea en una doble instancia por diversos tribunales. La doble instancia se logra por la vía del recurso de apelación, que corresponde ser conocido por el tribunal superior jerárquico de aquél que conoció el asunto en primera instancia.

Así lo establece el art. 188 C. O. T.: “La competencia de que se halla revestido un tribunal puede ser o para fallar un asunto en una sola instancia, de modo que la sentencia sea inapelable, o para fallarlo en primera instancia de manera que la sentencia quede sujeta al

recurso de apelación”.

La competencia de segunda instancia es aquella en que siendo apelable una resolución, efectivamente se ha interpuesto el recurso y el superior jerárquico ha entrado a conocer del caso.

VI.- Atendiendo a la generalidad o precisión con que se determina el tribunal competente: competencia absoluta y competencia relativa.

Competencia absoluta es aquella que determina la jerarquía del tribunal que es llamado por la ley para conocer de un negocio determinado.

Competencia relativa es aquella que permite precisar qué tribunal dentro de una determinada jerarquía es el llamado por la ley a conocer de un determinado asunto. Esta, señala que juez de letras, en forma precisa, conocerá del asunto.

La competencia absoluta determina el género, en tanto, que la competencia relativa determina la especie.

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De la aplicación conjunta de estas competencias resulta el tribunal competente para conocer ese negocio.

Una comparación entre ambas competencias lleva a señalar lo siguiente:

1.-

La

competencia

absoluta

es

la

La

competencia

relativa

es

la

singularización

del

ejercicio

de

la

singularización

del

ejercicio

de

la

jurisdicción en razón de la jerarquía de los tribunales

jurisdicción por un tribunal preciso de la jerarquía a que él pertenece

2.- La competencia absoluta se determina por los factores fuero, materia y cuantía

La competencia relativa se determina por el factor territorial

3.- Las reglas de la competencia absoluta

Las reglas de la competencia relativa son

son

de

orden

público

y

por

ende

de orden privado y, en consecuencia, son

irrenunciables

 

renunciables

4.- En la competencia absoluta el juez debe

En

la

competencia

relativa,

la

declarar de oficio su incompetencia

incompetencia se declara a petición de parte

5.-

La

competencia

absoluta

no

admite

La competencia relativa admite prórroga

prórroga

 

expresa o tácita

6.-

La

jurisprudencia

en

relación

a

la

La competencia relativa no es ni ha sido

competencia absoluta ha asimilado la falta

asimilada al defecto de jurisdicción

de jurisdicción incompetencia

a

esta

clase

de

Oportunidad en que se aplican los factores de la competencia

Estos factores que determinan si un tribunal es competente se aplican en el momento en que se da inicio al juicio, es decir, en el momento de presentarse la demanda. El demandado, a su vez, debe examinar si el tribunal tiene o no competencia para conocer de ese asunto.

Por otra parte, si el tribunal concluye que es incompetente absolutamente, debe declararse de oficio incompetente.

Nada impide que esa misma declaración pueda realizarse en el curso del proceso, apenas se advierta que se es incompetente absolutamente.

Hay que considerar que el legislador sanciona al juez que conoce de un negocio con manifiesta incompetencia absoluta:

a) Si el juez entra a conocer del negocio con ignorancia inexcusable, incurre en el delito del artículo 225 Nº 2 del Código Penal; y

b) Si ese conocimiento no es con ignorancia inexcusable, es un error que no alcanza a constituir delito, queda sometido a las medidas disciplinarias que según la ley pueden aplicarle sus superiores jerárquicos.

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4.- REGLAS GENERALES DE COMPETENCIA

Estas reglas son aquellas que se aplican a todo tribunal sea ordinario, especial, arbitral y son:

A.- Regla de la radicación o fijeza;

B.- Regla del grado;

C.- Regla de la extensión;

D.- Regla de la prevención; y

E.- Regla de la ejecución.

Los efectos para el evento que estas reglas generales se infrinjan, hay que verlos en cada caso y no existe una sanción única aplicable a todas las situaciones concretas.

Por ejemplo, si se viola la regla de la gradualidad al apelar una resolución para ante un tribunal superior distinto al que jerárquicamente le corresponde conocer de ese recurso, la sanción sería que se declare la inadmisibilidad del recurso. En cambio, si se violan las reglas de prevención, estaremos ante una situación posiblemente de nulidad procesal por incompetencia del tribunal ante el cual se ha recurrido.

A.- Regla de la radicación o fijeza (Art. 109)

“Radicado con arreglo a la ley el conocimiento de un negocio ante tribunal competente, no se alterará esta competencia por causa sobreviniente”.

La radicación o fijeza consiste en el efecto de hacerse irrevocable la competencia de un órgano jurisdiccional para conocer de un asunto que se encuentra en la esfera de sus atribuciones, cualquiera que sean los hechos posteriores que importen modificar los elementos que se tuvieron en cuenta para determinar la competencia absoluta y relativa de ese órgano jurisdiccional.

La regla requiere los siguientes presupuestos previos

a) Existencia de una actividad jurisdiccional: de acuerdo con ello debe producirse el ejercicio de la jurisdicción, por parte de un tribunal, para así poder hablar de la radicación de un asunto ante él.

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b) Que el tribunal sea competente: el artículo 109 habla de la radicación del negocio ante tribunal competente, y ese tribunal competente se determina con las reglas de la competencia absoluta y relativa.

c) La intervención del tribunal debe ser con arreglo a derecho

En cuanto a la oportunidad en que se produce la radicación hay que distinguir entre materia penal y materia civil.

En materia penal, es competente para conocer de un delito, el tribunal en cuyo territorio se ha cometido el hecho que da motivo al juicio. El delito se considera cometido en el lugar donde se haya dado comienzo a su ejecución.

Por lo tanto, la radicación se produce cuando el juzgado de garantía empiece a conocer de los hechos sin plantear una contienda de competencia.

En materia civil, la radicación se produce con la notificación legal de la demanda al demandado.

Por lo tanto, la sola presentación

de

la

demanda, aun cuando lo sea ante tribunal

competente y se cumplan en ella todos los requisitos previstos por la ley, no produce radicación.

Si la demanda se presenta ante un tribunal relativamente incompetente la radicación se produce una vez contestada la demanda, sin reclamar de la incompetencia del tribunal.

En este caso se está en presencia de la prórroga de la competencia en virtud de la cual las partes otorgan competencia a un tribunal que naturalmente, es decir, por ley, no la tenía.

Si el demandado no contesta la demanda se obra en su rebeldía y en ese momento se entiende que el asunto queda radicado ante ese tribunal.

Ahora bien,

el

artículo 109

habla que la competencia no se alterará por causas

sobrevinientes.

 

Causa sobreviniente es aquella que se produce después que el asunto ha quedado radicado ante un tribunal competente.

Por ejemplo, si se demanda a una persona ante un juzgado civil y ella, posteriormente, goza de fuero por haber sido elegida Presidente de la República. En este caso, el juzgado civil continuará conociendo del asunto hasta su conclusión.

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Las causas que sobrevienen no alteran la competencia del tribunal llamado a conocer del asunto, a menos que el legislador establezca lo contrario.

Excepciones

Entre las excepciones podemos citar a las siguientes:

1.- Acumulación de autos: por aplicación de un principio formativo del proceso, llamado economía procesal, y para evitar sentencias contradictorias, el Código de Procedimiento Civil regula la acumulación de autos, la que tiene lugar siempre que se tramitan separadamente dos o más procesos que deban constituir un solo juicio y terminar en una sola sentencia para mantener la unidad de la causa.

La acumulación de autos es una excepción pues dos o más procesos, que se tramitan ante tribunales distintos, pasan a ser de conocimiento de un solo tribunal.

Si la causa está pendiente ante tribunales de igual jerarquía, la causa más nueva se acumula a la más antigua. En caso contrario, la acumulación se hace sobre la causa que esté sometida al tribunal superior.

2.- Contrato de compromiso: el asunto que está actualmente siendo conocido por un tribunal ordinario, siempre que no sea de arbitraje prohibido, puede sustraerse del conocimiento del tribunal por las partes mediante la celebración de un contrato de compromiso, en virtud del cual el juzgamiento de aquel asunto se entrega a la competencia de un juez árbitro.

En tal caso, esa causa dejará de estar radicada ante el tribunal ordinario que conocía de ella y pasará al tribunal arbitral.

B.- Regla de la gradualidad (Art. 110)

“Una vez fijada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior para conocer en primera instancia de un determinado asunto, queda igualmente fijada la del tribunal superior que debe conocer del mismo asunto en segunda instancia”.

Esta regla se basa en la idea de la existencia del recurso de apelación, pues la doble instancia es la regla general en nuestro derecho.

La ley ha establecido que fijada la competencia del tribunal que debe conocer el asunto en primera instancia, queda determinada la competencia del tribunal que debe conocer del mismo negocio en segunda instancia.

La ley subordina la aplicación de la regla del grado a la concurrencia de dos presupuestos positivos:

a) Que el conocimiento de determinado asunto se encuentre ante un tribunal de primera instancia; y

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b) Que proceda el recuso de apelación en contra de la resolución de que se trata.

El Poder Judicial tiene una organización jerárquica, piramidal, por lo que el tribunal que va a conocer del asunto en segunda instancia será siempre el superior jerárquico del que ha conocido el asunto en primera instancia.

De esta regla se colige que no cabe la prórroga de competencia en segunda instancia.

C.- Regla de la extensión (Art. 111)

“El tribunal que es competente para conocer de un asunto lo es igualmente para conocer de todas las incidencias que en él se promuevan.

Lo es también para conocer de las cuestiones que se susciten por vía de reconvención o de compensación, aunque el conocimiento de estas cuestiones, atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran por separado”.

Es la que nos permite determinar hasta donde llega el ámbito del ejercicio de la competencia por un tribunal.

En todo juicio es posible distinguir cuestiones principales constituidas por el fondo del asunto debatido, por la materia que se ventila en el juicio; y cuestiones accesorias, que son los incidentes, que son toda cuestión accesoria a un juicio que requiere especial pronunciamiento del tribunal, con o sin audiencia de las partes.

De acuerdo a esta regla, el tribunal que es competente para conocer de la cuestión principal también lo es para conocer de los incidentes o cuestiones accesorias.

Además, la regla señala dos situaciones especiales en que el mismo tribunal que conoce del asunto principal es también competente para conocer: son las cuestiones que se susciten por vía de reconvención o compensación, aunque por la cuantía hubieren de corresponder a un juez inferior si se entablaran por separado.

La reconvención, es la demanda que el demandado intenta en contra del actor en el mismo juicio; y la compensación, es un modo de extinguir obligaciones que se produce cuando dos personas son deudoras una de otra.

La expresión final de este artículo "aunque el conocimiento de estas cuestiones, atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran por separado" no tiene mayor aplicación, por cuanto se eliminaron los jueces inferiores al juez de letras y además también se eliminaron los jueces de letras de menor cuantía.

D.- Regla de la prevención o de inexcusabilidad (Arts. 76 C. P. R. y 112 C. O. T.)

“Siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un mismo asunto dos o más

tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del conocimiento bajo el pretexto de haber

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otros tribunales que puedan conocer del mismo asunto; pero el que haya prevenido en el

conocimiento excluye a los demás, los cuales cesan desde entonces de ser competentes”.

El artículo 112 del Código Orgánico en relación con los artículos 8 y 10 inciso 2º del mismo Código, forman la llamada competencia acumulativa o preventiva.

El tribunal llamado por la ley no puede excusarse de intervenir en él, ni siquiera cuando existan otros tribunales que puedan conocer del negocio.

Hay que tener en cuenta que el tribunal que previene en el conocimiento del negocio excluye a los demás, los cuales cesan desde ese momento de ser competentes, por eso, también se le conoce con el nombre de regla de la prevención.

Si un tribunal se niega a intervenir alegando que hay otros tribunales que pueden conocer el asunto, incurre en el delito de denegación de justicia.

E.- Regla de la ejecución (Arts. 113 y 114 C. O. T.)

A la parte que ha ganado el juicio, no sólo le interesa la declaración que se contiene en la sentencia, sino que, obtener el cumplimiento de ella.

Regla general: la ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que las pronunciaron en primera o en única instancia.

Excepciones:

1ª. La ejecución de las sentencias penales y de las medidas de seguridad previstas en la ley procesal penal son de competencia del juzgado de garantía que haya intervenido en el respectivo procedimiento penal.

Es una excepción pues, aun cuando la causa sea conocida por un Tribunal de Juicio Oral en lo Penal, conoce de la ejecución un juzgado de garantía.

2ª. Los tribunales que conozcan de la revisión de las sentencias firmes o de los recursos de apelación, de casación o de nulidad contra sentencias definitivas penales, ejecutan los fallos que dicten para su sustanciación y pueden también decretar el pago de las costas adeudadas a los funcionarios que hayan intervenido en su tramitación, reservando el de las demás costas para que sea decretado por el tribunal de primera instancia; (Art. 113)

3ª. Siempre que la ejecución de una sentencia definitiva haga necesaria la iniciación de un nuevo juicio, éste puede deducirse ante el tribunal que dictó la sentencia en única o en primera instancia o ante el que sea competente en conformidad a los principios generales establecidos por la ley, a elección de la parte que haya obtenido en el pleito. (Art.114)

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En este caso, la excepción consiste en que la parte vencedora, puede iniciar la ejecución “ante el que sea competente en conformidad a los principios generales establecidos por la ley” y no, necesariamente, ante el tribunal que dictó la sentencia declarativa.

Los tribunales sean ordinarios o especiales poseen imperio, es decir, gozan de la facultad de hacer juzgar lo ejecutado ante ellos y los artículos 231 a 241 del Código de Procedimiento Civil, se refieren al cumplimiento de las resoluciones dictadas por los tribunales chilenos.

El imperio está doblemente consagrado:

1°. Desde un punto de vista positivo, es decir, de actuar, los artículos 1º y 11 del Código Orgánico y 76 de la Constitución, les permiten a los tribunales requerir directamente el auxilio de la fuerza pública para hacer cumplir lo que ellos han juzgado. Además, los artículos 231 a 241 del Código de Procedimiento Civil indican los procedimientos que deben seguirse para obtener la ejecución de lo juzgado; y

2º. Desde un punto de vista negativo, el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil le concede al tribunal la facultad para decretar todas las medidas tendientes a dejar sin efecto lo que se hiciere para burlar sus resoluciones.

Refrenda este aspecto negativo el inciso 2º del artículo 240, el cual sanciona al que quebrante lo ordenado cumplir. La pena para este desacato es una pena privativa de libertad, reclusión menor en su grado medio a máximo. (541 días a 5 años)

5.- REGLAS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA ABSOLUTA

Competencia absoluta es aquella que determina la jerarquía del tribunal llamado a intervenir en el conocimiento de un negocio y los elementos o factores que la determinan son la cuantía, el fuero y la materia.

A.- La cuantía

Según el artículo 115 del C. O. T., tratándose de asuntos civiles, es el valor de la cosa disputada y, en materia penal, está determinada por la pena que el delito lleva consigo.

Considerando la cuantía, le corresponde conocer a un juez de letras de aquellos asuntos que se promuevan en el orden temporal, que queden comprendidos desde $1 en adelante.

Lo anterior no significa que el juez conozca todos los asuntos en la misma instancia, pues un juez de letras conoce en única instancia las causas civiles cuya cuantía no sea mayor de 10 U.T.M., al igual que de las causas de comercio; y de 10 U. T. M. en adelante conoce de estos asuntos en primera instancia.

Esta competencia en razón de la cuantía puede alterarse en razón del fuero, pues de acuerdo al artículo 45, letra g) del Código Orgánico, las causas civiles y de comercio cuya cuantía sea inferior a 10 U. T. M., son conocidas en primera instancia, y no en única instancia, cuando en ellas sean parte o tengan interés los Comandantes en Jefe del Ejército, de la

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Armada y de la Fuerza Aérea, el General Director de Carabineros, los Ministros de la Corte Suprema o de alguna Corte de Apelaciones, los Fiscales de estos tribunales, los jueces letrados, los párrocos y vicepárrocos, los cónsules generales, cónsules o vicecónsules de las naciones extranjeras reconocidas por el Presidente de la República, las corporaciones y fundaciones de derecho público o de los establecimientos públicos de beneficencia.

Por otra parte, de acuerdo al artículo 50 del Código Orgánico, un ministro de la Corte de Apelaciones respectiva, según el turno que ella fije, y no un juez de letras, conoce en primera instancia de las causas civiles en que sean parte o tengan interés el Presidente de la República, los ex Presidentes de la República, los Ministros de Estado, Senadores, Diputados, miembros de los Tribunales Superiores de Justicia, Contralor General de la República, Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, General Director de Carabineros de Chile, Director General de la Policía de Investigaciones de Chile, los Intendentes y Gobernadores, los Agentes Diplomáticos chilenos, los Embajadores y los Ministros Diplomáticos acreditados con el Gobierno de la República o en tránsito por su territorio, los Arzobispos, los Obispos, los Vicarios Generales, los Provisores y los Vicarios Capitulares.

Cómo se determina la cuantía

El artículo 115 proporciona la regla general al señalar que en los asuntos civiles la cuantía de la materia se determina por el valor de la cosa disputada y, en los asuntos criminales, se determina por la pena que el delito lleva consigo.

Con respecto a los asuntos criminales no hay dificultades, porque para determinar la levedad o gravedad de la pena hay que estarse a lo que prescribe el Código Penal, específicamente, en la Escala del artículo 21.

En los asuntos civiles, se presentan diversas situaciones particulares, que permiten conocer el valor de la cosa disputada, existiendo normas de carácter complementario para la determinación de la cuantía, cuya regla general sienta el artículo 115.

Estas normas complementarias del artículo 115 del Código Orgánico de Tribunales son las siguientes:

1.- Casos en que la materia no es susceptible de una determinada apreciación

pecuniaria, o se trata de un asunto de cuantía indeterminada: en esta situación se considera a estos asuntos como de mayor cuantía. (Arts. 130 y 131 C. O. T.)

2.- Juicios derivados del contrato de arrendamiento: el artículo 125 distingue entre juicios de desahucio o de restitución por un lado, y juicios de reconvención. Los primeros tienen por objeto poner término a un contrato de arrendamiento y recuperar la cosa arrendada respectivamente.

El juicio de reconvención de pago, persigue poner término al contrato de arrendamiento por falta de pago de la renta convenida y obtener además la cancelación de esas rentas adeudadas.

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La cuantía se determina de diversas formas en estos casos:

En los juicios de desahucio o restitución por el monto de la renta convenida para cada período de pago.

En los juicios de reconvención la cuantía es el monto de las rentas insolutas.

3.- Si existen muchos demandados en un mismo juicio, el total de la cantidad determina la cuantía del asunto, sin importar, para estos efectos, que la obligación no sea solidaria. (Art. 122)

4.- Caso en que se deducen varias acciones: para determinar la cuantía se suman las acciones. (Art. 121)

5.- Si el demandado deduce reconvención (Art. 124): debe distinguirse dos situaciones:

a) Si es para los efectos de determinar la jerarquía del tribunal llamado a conocer del asunto: se considera el monto de los valores reclamados por vía de reconvención separadamente de los valores de la demanda primitiva.

b) Otros efectos que se derivan de la cuantía (Procedimiento, instancia, procedencia de recursos, monto de las consignaciones): se determina por el monto a que asciende la acción principal y la reconvención reunidas.

El inciso 2º del artículo 124, actualmente, no tiene ninguna trascendencia, pues solamente existe un tipo de juez de letras.

6.- Si se demanda el resto insoluto de una cantidad mayor que ha sido antes pagada parcialmente: en este caso la cuantía se determina por el valor del resto insoluto. (Art.

126)

7.- Alude al pago de pensiones periódicas: se distingue entre el derecho a pensiones futuras, o si se trata de pensiones periódicas ya devengadas. A su vez esas pensiones futuras pueden ser que comprendan un tiempo determinado o que no comprendan un tiempo determinado.

Si se trata de pensiones futuras que no tienen un tiempo determinado: la cuantía de la materia se fija por la suma de las pensiones en un año.

Si esas pensiones futuras tienen un tiempo determinado: se atiende al monto de todas ellas.

Si se trata del cobro de pensiones periódicas ya devengadas: la determinación de la cuantía se hace por el monto a que ellas asciendan. (Art. 127)

8.- Hechos que de producirse no alteran la cuantía del asunto debatido: si el valor de la cosa disputada se aumentare o disminuyere durante la instancia, no sufrirá alteración alguna

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la determinación que antes se hubiere hacho con arreglo a la ley. Luego, la cuantía del litigio se determina por el valor de la cosa disputada al momento de interponer la demanda. (Art. 128)

Por ende, no se altera esa determinación de la cuantía por el aumento o disminución de la cosa durante el juicio y tampoco se altera por lo que se debe por intereses o frutos devengados después de la fecha de la demanda o en lo que se debe por costas o daños causados durante el juicio. (Art. 129 inc. 1)

En cambio, los intereses, frutos o daños debidos antes de la demanda, se agregan al capital que se demanda y se toman en cuenta para determinar la cuantía de la materia. (Art. 129 inc. 2)

9.- Si el demandante acompaña documentos que sirvan de apoyo a su acción y en ellos aparece determinado el valor de la cosa disputada: se estará a lo que consta en dichos documentos. (Art. 116)

Si el demandante no acompaña documentos que sirvan de apoyo a su acción, o

acompañándolos en ellos no aparece el valor de la cosa disputada: hay que subdistinguir si la acción es real o si la acción es personal (la acción es real o personal,

según lo sea el derecho que se pretenda resguardar):

  • a) Si se trata de una acción real y el valor de la cosa no aparece determinado, se estará a la

apreciación que las partes hicieren de común acuerdo. (Art. 118)

  • b) Si no se da este acuerdo entre las partes, el juez ante quien se ha entablado la demanda

nombra un perito para que evalúe, para que tase la cosa y se va a considerar por verdadero valor de la cosa el que el perito determine. (Art. 119)

  • c) Si la acción entablada es personal: la cuantía se determina por la apreciación que el

demandante haga en su demanda verbal o escrita. (Art. 117)

10.- En el caso en que no se puedan o no se hayan aplicado las normas precedentes:

cualquiera de las partes, en los casos en que el valor de la cosa disputada no aparezca esclarecido por los medios que indica la ley, puede hacer gestiones convenientes para que se fije ese valor antes de pronunciarse la sentencia.

Pero esta facultad no sólo le compete a las partes, sino que puede hacer uso de ellas, de oficio, el tribunal, el que va a poder adoptar las medidas para determinar esa cuantía. (Art.

120)

B.- La materia

La materia es la naturaleza del asunto sometido al conocimiento del tribunal y ella puede modificar a la cuantía. Así, el inciso 1º del artículo 48 del Código Orgánico, dispone que

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los juicios de hacienda, cualquiera sea su cuantía, son conocidos por los jueces de letras de comuna de asiento de Corte.

Los juicios de hacienda son aquellos que son conocidos por un tribunal ordinario y en los que tiene interés el Fisco.

Al margen de servir como elemento o factor determinante de competencia absoluta, la materia sirve para determinar el tribunal especial al cual compete el conocimiento de determinadas materias, pues a los tribunales especiales corresponde, precisamente, el conocimiento de determinadas materias, como, por ejemplo, los juzgados de familia.

C.- Fuero

Es la calidad o dignidad que tienen ciertas personas, en cuya virtud los asuntos en que ellas tienen interés no son conocidos por los tribunales que ordinariamente les corresponde conocer, sino por uno superior, o a través de distinto procedimiento.

Es preciso, primeramente, efectuar algunas precisiones:

  • a) El fuero se encuentra establecido en beneficio del litigante que no lo posee y no de la

autoridad. Así, por ejemplo, una causa civil en que sea parte o tenga interés el Presidente de

la República, es conocida por un Ministro de Corte de Apelaciones y no por un juez de letras, pues ello proporciona una mayor independencia, lo que favorece a la parte contraria a la autoridad;

  • b) El fuero no solamente implica, como algunos sostienen, que cambie el tribunal, sino que,

también provoca que un procedimiento de cuantía inferior a 10 U. T. M., que por regla general se conoce en única instancia, cuando sea parte o tenga interés alguna de las autoridades ya anotadas, sea conocido en primera instancia y, por ende, posibilitando la apelación; y

  • c) En materia penal no rige el fuero desde la entrada en vigencia de la reforma procesal

penal y desde la derogación del artículo 169 del Código Orgánico de Tribunales que disponía: “Si siendo muchos los responsables de un delito y hay entre ellos individuos sometidos a los tribunales militares y otros que no lo están, el tribunal competente para juzgar a los que gozan de fuero juzga también a todos los demás”.

Ahora bien, en materia civil se distingue entre el fuero menor y el fuero mayor:

I.- Fuero menor

El artículo 45 señala que las causas civiles y de comercio de cuantía inferior a 10 U. T. M., corresponde que sean conocidas por un juez de letras en única instancia. Sin embargo, por el fuero, cuando en la causa aparezca alguna de las personas señaladas en la letra g), el juez conoce de la causa en primera instancia.

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Tales personas son los Comandantes en Jefe del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea, el General Director de Carabineros, los Ministros de la Corte Suprema o de alguna Corte de Apelaciones, los Fiscales de estos tribunales, los jueces letrados, los párrocos y vicepárrocos, los cónsules generales, cónsules o vicecónsules de las naciones extranjeras reconocidas por el Presidente de la República, las corporaciones y fundaciones de derecho público o de los establecimientos públicos de beneficencia.

II.- Fuero mayor

En virtud de este fuero, el conocimiento de las causas civiles, cuando en ellas sean partes o tengan interés las personas que enumera el artículo 50 N° 2, deben ser conocidas por un Ministro de la Corte de Apelaciones respectiva.

Esas personas son el Presidente de la República, los ex Presidentes de la República, los Ministros de Estado, Senadores, Diputados, miembros de los Tribunales Superiores de Justicia, Contralor General de la República, Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, General Director de Carabineros de Chile, Director General de la Policía de Investigaciones de Chile, los Intendentes y Gobernadores, los Agentes Diplomáticos chilenos, los Embajadores y los Ministros Diplomáticos acreditados con el Gobierno de la República o en tránsito por su territorio, los Arzobispos, los Obispos, los Vicarios Generales, los Provisores y los Vicarios Capitulares.

Excepciones:

Hay situaciones en que, a pesar de ser parte o tener interés las personas referidas, el factor fuero no es considerado como factor o elemento para determinar una competencia absoluta:

1°. La circunstancia de ser accionistas de sociedades anónimas las personas designadas en este número, no se considerará como una causa suficiente para que un ministro de la Corte de Apelaciones conozca en primera instancia de los juicios en que aquéllas tengan parte, debiendo éstos sujetarse en su conocimiento a las reglas generales;

2°. No se considera el fuero de que gocen las partes en los juicios de minas, posesorios, sobre distribución de aguas, particiones, en los que se tramiten breve y sumariamente y en los demás que determinen las leyes;

3°. Tampoco se toma en cuenta el que tengan los acreedores en el juicio de quiebra; y (Art.

133)

4°. En los asuntos no contenciosos.

Juicios en que algunas personas gozan de fuero y otras no

El Código no soluciona el problema pero por aplicación del principio general, de que si hay conflicto de competencia por diversidad de los factores determinantes, prima siempre el

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tribunal de mayor jerarquía, aquellos que gozan de fuero, arrastran al tribunal competente para el aforado, a los que no gozan de fuero.

Así, por ejemplo, una demanda civil que se entable en contra del Presidente de la República y en contra de otra persona que no es autoridad, es de competencia de un Ministro de la Corte de Apelaciones respectiva.

6.- REGLAS QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA RELATIVA

La competencia relativa determina el tribunal preciso que conocerá de un asunto dentro de la jerarquía de tribunales que se ha fijado a través de las reglas de competencia absoluta.

El factor determinante de la competencia relativa es el geográfico.

territorio, es decir, el lugar

Para su estudio distinguimos entre materias civiles y materias penales:

A.- Reglas de la competencia relativa en materia civil

Regla general: el artículo 134 del Código establece una regla general, pero, en definitiva son tantas las excepciones, que se indican en los artículos siguientes, que esa regla general pasa a ser la excepción: En general, es juez competente para conocer de una demanda civil o para intervenir en un acto no contencioso, el del domicilio del demandado o interesado, sin perjuicio de las reglas establecidas en los artículos siguientes y de las demás excepciones legales”.

Excepciones: ellas se encuentran en los artículos 135 a 155 del Código Orgánico y son las siguientes:

1.-Si la acción entablada es inmueble: es competente para conocer del juicio el juez del lugar que las partes hayan estipulado en la respectiva convención. A falta de estipulación es competente, a elección del demandante: 1° El juez del lugar donde se contrajo la obligación; o 2° El del lugar donde se encuentra la especie reclamada.

Si el inmueble o inmuebles que son objeto de la acción están situados en distintos territorios jurisdiccionales, es competente cualquiera de los jueces en cuya comuna o agrupación de comunas estén situados.

2.- Si una misma acción tiene por objeto reclamar cosas muebles e inmuebles: es competente el juez del lugar en que estén situados los inmuebles, regla que es aplicable a los casos en que se entablan conjuntamente dos o más acciones, con tal que una de ellas por lo menos sea inmueble.

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3.- Si la acción entablada es de las que se reputan muebles con arreglo a lo prevenido en los artículos 580 y 581 del Código Civil: es competente el juez del lugar que las partes hayan estipulado en la respectiva convención y, a falta de estipulación de las partes, lo es el del domicilio del demandado.

4.- Si una misma demanda comprende obligaciones que deban cumplirse en diversos territorios jurisdiccionales: es competente para conocer del juicio el juez del lugar en que se reclame el cumplimiento de cualquiera de ellas.

5.- Si el demandado tiene su domicilio en dos o más lugares: el demandante puede entablar su acción ante el juez de cualquiera de ellos.

6.- Si los demandados son dos o más y cada uno de ellos tiene su domicilio en diferente lugar: el demandante puede entablar su acción ante el juez de cualquier lugar donde esté domiciliado uno de los demandados, y en tal caso quedan los demás sujetos a la competencia del mismo juez.

7.- Cuando el demandado es una persona jurídica: se considera por domicilio, para el objeto de fijar la competencia del juez, el lugar donde tenga su asiento la respectiva corporación o fundación. Y si la persona jurídica demandada tiene establecimientos, comisiones u oficinas que la representen en diversos lugares, como sucede con las sociedades comerciales, debe ser demandada ante el juez del lugar donde exista el establecimiento, comisión u oficina que celebró el contrato o que intervino en el hecho que da origen al juicio.

8.- Es competente para conocer de los interdictos posesorios: el juez de letras del territorio jurisdiccional en que estén situados los bienes a que se refieren. Si ellos, por su situación, pertenecen a varios territorios jurisdiccionales, es competente el juez de cualquiera de éstos.

9.- Es juez competente para conocer de los juicios de distribución de aguas: el de la comuna o agrupación de comunas en que se encuentra el predio del demandado. Si el predio está ubicado en comunas o agrupaciones de comunas cuyo territorio corresponde a distintos juzgados, es competente el de cualquiera de ellas.

10.- La justificación, regulación y repartimiento de la avería común: se hacen ante el tribunal que designa el Código de Comercio.

11.- Conoce de todos los asuntos a que se refiere el Código de Minas: el juez letrado que tenga jurisdicción en la comuna o agrupación de comunas en que esté ubicada la pertenencia, sin perjuicio de las disposiciones especiales que se establecen en el mismo Código de Minas, en el Código Orgánico y en el de Procedimiento Civil.

12.- Es juez competente para conocer de las demandas de alimentos: el del domicilio del alimentante o alimentario, a elección de este último, al igual que para las solicitudes de aumento de pensiones alimenticias decretadas.

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13.- Demandas de cese o rebaja de la pensión decretada: es competente el tribunal del domicilio del alimentario.

14.- Acciones de reclamación de filiación contempladas en el Párrafo 2º del Título VIII del Libro I del Código Civil: es juez competente el del domicilio del demandado o demandante, a elección de este último.

15.- Juicio de petición de herencia, del de desheredamiento y del de validez o nulidad

de disposiciones testamentarias: es competente el juez del lugar donde se haya abierto la sucesión del difunto con arreglo a lo dispuesto por el artículo 955 del Código Civil. El mismo juez es también competente para conocer de todas las diligencias judiciales relativas a la apertura de la sucesión, formación de inventarios, tasación y partición de los bienes que el difunto haya dejado.

16.- Cuando una sucesión se abra en el extranjero y comprenda bienes situados dentro

del territorio chileno: la posesión efectiva de la herencia debe pedirse en el lugar en que tuvo el causante su último domicilio en Chile, o en el domicilio del que la pida si aquél no lo tuvo.

17.- Nombramiento de tutor o curador y de todas las diligencias que, según la ley,

deben preceder a la administración de estos cargos: es juez competente el del lugar donde tenga su domicilio el pupilo, aunque el tutor o curador nombrado tenga el suyo en

lugar diferente. El mismo juez es competente para conocer de todas las incidencias relativas a la administración de la tutela o curaduría, de las incapacidades o excusas de los guardadores y de su remoción.

18.- En los casos de presunción de muerte por desaparecimiento: el juez del lugar en que el desaparecido haya tenido su último domicilio es competente para declarar la presunción de muerte y para conferir la posesión provisoria o definitiva de los bienes del desaparecido a las personas que justifiquen tener derecho a ellos.

19.- Para nombrar curador a los bienes de un ausente o a una herencia yacente: es competente el juez del lugar en que el ausente o el difunto haya tenido su último domicilio.

20.- Para nombrar curador a los derechos eventuales del que está por nacer: es competente el juez del lugar en que la madre tenga su domicilio.

21.- Para aprobar o autorizar la enajenación, hipoteca o arrendamiento de inmuebles:

es competente el juez del lugar donde éstos estén situados.

22.- Es juez competente en materia de quiebras, cesiones de bienes y convenios entre deudor y acreedores: el del lugar en que el fallido o deudor tenga su domicilio.

23.- Es tribunal competente para conocer de la petición para entrar en el goce de un censo de transmisión forzosa: el del territorio jurisdiccional en donde se haya inscrito el censo. Si el censo se ha redimido, el del territorio jurisdiccional donde se haya inscrito la

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redención. Si el censo no está inscrito ni se ha redimido, el del territorio jurisdiccional donde se haya declarado el derecho del último censualista.

B.- Reglas de competencia relativa en materia penal

1.- Es competente para conocer de un delito el tribunal en cuyo territorio se haya cometido el hecho que da motivo al juicio. El delito se considera cometido en el lugar donde se haya dado comienzo a su ejecución.

2.- El juzgado de garantía del lugar de comisión del hecho investigado conocerá de las gestiones a que dé lugar el procedimiento previo al juicio oral.

Sin perjuicio de lo anterior, cuando las gestiones deban efectuarse fuera del territorio jurisdiccional del juzgado de garantía y se trate de diligencias urgentes, la autorización judicial previa puede ser concedida por el juez de garantía del lugar donde deban realizarse. Asimismo, si se suscita conflicto de competencia entre jueces de varios juzgados de garantía, cada uno de ellos está facultado para otorgar las autorizaciones o realizar las actuaciones urgentes, mientras no se dirima la competencia.

3.- La competencia de los juzgados de garantía señalada, así como la de las Cortes de Apelaciones, no se altera por razón de haber sido comprometidos por el hecho intereses fiscales.

4.- Si en ejercicio de las facultades que la ley procesal penal confiere al Ministerio Público, éste decide investigar en forma conjunta hechos constitutivos de delito en los cuales, corresponda intervenir a más de un juez de garantía, continuará conociendo de las gestiones relativas a dichos procedimientos el juez de garantía del lugar de comisión del primero de los hechos investigados. En este caso, el Ministerio Público comunicará su decisión en cada uno de los procedimientos que se seguirán en forma conjunta, para lo cual solicitará la citación a una audiencia judicial de todos los intervinientes en ellos.

El o los jueces de garantía inhibidos harán llegar copias de los registros que obren en su poder al juez de garantía al que corresponda continuar conociendo de las gestiones a que dé lugar el procedimiento.

Sin perjuicio de lo anterior, si el Ministerio Público decide posteriormente separar las investigaciones que lleve conjuntamente, continuarán conociendo de las gestiones correspondientes los jueces de garantía competentes.

5.- Cuando se dicten distintas sentencias condenatorias en contra de un mismo imputado, los tribunales que dicten los fallos posteriores al primero no podrán considerar circunstancias modificatorias que de haberse acumulado los procesos no se hayan podido tomar en cuenta y deben, asimismo, regular la pena de modo tal que el conjunto de penas no pueda exceder de aquella que haya correspondido de haberse juzgado conjuntamente los delitos.

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En tales casos, el tribunal que dicte el fallo posterior debe modificarlo, de oficio o a petición del afectado, a objeto de adecuarlo a lo dispuesto precedentemente.

6.- Las competencias propias de los Jueces de Garantía y de los Tribunales Orales en lo Penal respecto de los delitos perpetrados fuera del territorio nacional que sean de conocimiento de los tribunales chilenos serán ejercidas, respectivamente, por los Tribunales de Garantía y Orales en lo Penal de la jurisdicción de la Corte de Apelaciones de Santiago, conforme al turno que dicho tribunal fije a través de un auto acordado. (Arts. 157 a 157 C. O. T.)

C.- Competencia civil de los tribunales criminales

1.- La acción civil que tenga por objeto únicamente la restitución de la cosa, debe interponerse siempre ante el tribunal que conozca las gestiones relacionadas con el respectivo procedimiento penal.

2.- Ese tribunal conoce también las acciones indemnizatorias que la víctima deduzca respecto del imputado para perseguir las responsabilidades civiles derivadas del hecho punible, y que no interponga en sede civil.

3.- Con la excepción indicada en el primer párrafo, las otras acciones encaminadas a obtener la reparación de las consecuencias civiles del hecho punible que interpongan personas distintas de la víctima, o se dirijan contra personas diferentes del imputado, sólo pueden interponerse ante el tribunal civil que sea competente de acuerdo a las reglas generales.

4.- Es competente para conocer de la ejecución de la decisión civil de las sentencias definitivas dictadas por los jueces con competencia penal, el tribunal civil que sea competente. (Art. 171)

7.- CUESTIONES PREJUDICIALES CIVILES

Las cuestiones prejudiciales civiles son asuntos que se suscitan en un proceso penal sobre un hecho de carácter civil que sea uno de los elementos que la ley penal estime:

  • a) Para definir el delito que se persigue;

  • b) Para agravar o disminuir la pena o;

  • c) Para no estimar culpable al autor.

Estos asuntos son “prejudiciales civiles” pues, para continuar con el proceso penal, debe,

primeramente, resolverse el asunto de carácter civil.

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Un ejemplo de la primera situación, es el artículo 390 del Código Penal que sanciona al que, conociendo las relaciones que los ligan, mate a su padre, madre o hijo, a cualquier otro de sus ascendientes o descendientes o a su cónyuge o conviviente, y el imputado alegue que la persona no era su padre por lo que no correspondería imponer pena por el delito de parricidio.

Ejemplo del segundo caso, es el artículo 447 del Código Penal que castiga, con mayor pena, si el hurto se comete por dependiente, criado o sirviente asalariado, bien sea en la casa en que sirve o bien en aquella a que lo hubiere llevado su amo o patrón, y el imputado cuestiona su dependencia.

Y de la tercera situación, cuando el artículo 432 del Código Penal señala que comete robo o hurto, según el caso, respecto del que sin la voluntad de su dueño y con ánimo de lucrarse se apropia cosa mueble ajena, y el imputado sostiene que la cosa mueble no era ajena.

Ahora bien, respecto de las cuestiones prejudiciales civiles, el Código Orgánico dispone que es competente para conocer de ellas, el juez en lo criminal. Así, por ejemplo, este juez decidirá si la especie es o no ajena en el caso de un hurto.

Excepciones: son de competencia del juez civil que corresponda y, en consecuencia, no del juez con competencia en lo criminal, las siguientes cuestiones prejudiciales civiles:

  • a) Las cuestiones sobre validez del matrimonio;

  • b) Las cuestiones sobre cuentas fiscales; y

  • c) Las cuestiones sobre estado civil cuya resolución deba servir de antecedente necesario

para el fallo de la acción penal persecutoria de los delitos de usurpación, ocultación o

supresión de estado civil.

En todo caso, la prueba y decisión de las cuestiones civiles de que es llamado a juzgar el tribunal que conoce de los juicios criminales, se sujetan a las disposiciones del derecho civil. (Art. 173)

Por otra parte, si contra la acción penal se interponen excepciones de carácter civil concernientes al dominio o a otro derecho real sobre inmuebles, puede suspenderse el juicio criminal, cuando dichas excepciones aparezcan revestidas de fundamento plausible y de su aceptación, por la sentencia que sobre ellas recaiga, haya de desaparecer el delito. El conocimiento de esas excepciones corresponde al tribunal en lo civil. (Art. 174)

El artículo 171 del Código Procesal Penal, al respecto, señala: “Siempre que para el juzgamiento criminal se requiriere la resolución previa de una cuestión civil de que debiere conocer, conforme a la ley, un tribunal que no ejerciere jurisdicción en lo penal, se suspenderá el procedimiento criminal hasta que dicha cuestión se resolviere por sentencia firme.

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Esta suspensión no impedirá que se verifiquen actuaciones urgentes y estrictamente necesarias para conferir protección a la víctima o a testigos o para establecer circunstancias que comprobaren los hechos o la participación del imputado y que pudieren desaparecer.

Cuando se tratare de un delito de acción penal pública, el ministerio público deberá promover la iniciación de la causa civil previa e intervendrá en ella hasta su término, instando por su pronta conclusión”.

8.- REGLAS DEL TURNO Y DE DISTRIBUCIÓN DE CAUSAS

En materia de procedimiento civil, una vez determinado el tribunal competente, luego de aplicadas las reglas de las competencias absoluta y relativa, puede suceder que en una comuna o agrupación de comunas existan varios jueces de la misma jerarquía y con el mismo territorio jurisdiccional.

Por ejemplo, de acuerdo a las normas estudiadas, existe un asunto que debe ser conocido por un juzgado civil de Santiago, lugar en donde hay 30 juzgados civiles que, obviamente, conocen de las mismas materias y en idéntico territorio. O, por otra parte, se determina que debe ser conocido por un juzgado de San Bernardo, lugar donde existen dos juzgados que conocen de las mismas materias e igual territorio.

Frente a esa posibilidad, el legislador proporciona las reglas del turno y de distribución de causas. (Arts. 175 a 178 C. O. T.)

La primera condición, entonces, para ver si se aplican las reglas del turno y distribución de causas, es que en el lugar donde debe presentarse la gestión exista más de un juzgado competente, para lo cual el Código distingue si en el lugar respectivo existe o no Corte de Apelaciones.

I.- Lugares donde no existe Corte de Apelaciones

  • a) En las comunas o agrupaciones de comunas en donde haya más de un juez de letras

competente y no exista Corte de Apelaciones, el ejercicio de la competencia se divide, estableciéndose un turno entre todos los jueces, salvo que la ley haya cometido a uno de ellos el conocimiento de determinadas especies de causas. Ejemplo: San Bernardo, donde existen dos juzgados y no hay Corte.

  • b) El turno se ejerce por semanas y comienza a desempeñarlo el juzgado más antiguo, y

siguen desempeñándolo todos los demás por el orden de su antigüedad. En consecuencia, como es obvio, se comenzó por el Primer juzgado y, al crearse el Segundo, comenzaron a turnarse semanalmente.

  • c) Cada juez de letras debe conocer de todos los asuntos judiciales que se promuevan

durante su turno y sigue conociendo de ellos hasta su conclusión, es decir, no se altera el

conocimiento por encontrarse de turno la semana siguiente otro juzgado.

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d) Las normas anteriores no se aplican a los juzgados de garantía ni a los tribunales de juicio oral en lo penal que se rigen por las normas especiales que los regulan y que ya vimos. (Art. 175)

II.- Lugares donde existe Corte de Apelaciones

a) En los lugares de asiento de Corte en que haya más de un juez de letras competente, se debe presentar en la secretaría de la Corte toda demanda o gestión judicial que se inicie y que deba conocer alguno de dichos jueces, a fin de que se designe el juez a quien corresponda su conocimiento. Ejemplo: Santiago.

b) Esta designación se hace por el Presidente de la Corte, previa cuenta dada por el secretario, asignando a cada causa un número de orden, según su naturaleza, y dejando constancia de ella en un libro llevado al efecto que no puede ser examinado sin orden del tribunal. (Art. 176)

Excepciones

El Código señala que constituyen excepciones las siguientes:

1°. Son de la competencia del juez que haya sido designado anteriormente, y por ende no se presentan a distribución, las demandas en juicios que se hayan iniciado por medidas prejudiciales, por medidas preparatorias de la vía ejecutiva o mediante la notificación previa ordenada por el artículo 758 del Código de Procedimiento Civil; todas las gestiones que se susciten con motivo de un juicio ya iniciado y aquellas a que dé lugar el cumplimiento de una sentencia, fuera del caso en que se elija pedir el cumplimiento ante un tribunal distinto del que la dictó. (Art. 178)

La excepción no es tal, pues el artículo 176 dispone que en los lugares de asiento de Corte en que haya más de un juez de letras en lo civil, deberá presentarse a la secretaría de la

Corte “toda demanda o gestión judicial” que se inicie, de manera que es obvio que si hubo

alguna gestión antes de la demanda, esa gestión ya se presentó a distribución por lo que no

procede que la demanda también se distribuya.

2°. No están sujetos a la distribución de causas, el ejercicio de las facultades que corresponden a los jueces para proceder de oficio en determinados casos, ni el conocimiento de los asuntos que tienen por objeto dar cumplimiento a resoluciones o decretos de otros juzgados o tribunales (exhortos);

3º. Tampoco se presentan a distribución los actos judiciales no contenciosos, pues la competencia en estos casos es ejercida por el juez letrado de turno, a menos que se trate de negocios derivados del conocimiento que otro juzgado tuviere de un determinado asunto, en cuyo caso la competencia puede también ser ejercida por éste.

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Es decir, en el caso de los actos judiciales no contenciosos, rige la regla del turno exista o no Corte de Apelaciones, salvo en el territorio jurisdiccional de la Corte de Apelaciones de Santiago en que el turno es ejercido simultáneamente por 5 jueces letrados en forma semanal, de manera que el acto no contencioso debe presentarse a la Corte para su distribución la que se efectuará, únicamente, de entre alguno de los cinco juzgados de turno. (Art. 179)

Renunciabilidad de estas reglas

En lo referente a las reglas del turno y de distribución de causas, interesa determinar si ellas son renunciables o no, existiendo dos opiniones sobre el particular.

1.- De acuerdo a la primera opinión, tales normas constituyen verdaderas reglas de competencia, porque del tenor del artículo 175 aparece que “se divide el ejercicio de la jurisdicción” y, con ello, se está atribuyendo competencia a un determinado tribunal.

Agregan que si bien los factores de la competencia absoluta permiten determinar la jerarquía del tribunal llamado a conocer del asunto, el factor territorio resulta a veces insuficiente para precisar el juez competente, naciendo allí la necesidad de recurrir a un "quinto elemento o factor de competencia relativa", cual es el turno o la distribución de causas.

Los que sustentan esta tesis afirman que el turno y la distribución son elementos independientes, y que influyen como tales en la determinación de la competencia de los tribunales. Añaden que al tener carácter de elemento o factor de competencia, estas normas, las partes no pueden renunciarlas, toda vez que ellas tienen el carácter de normas de orden público y su omisión importaría la incompetencia del tribunal, la que debe ser declarada de oficio o a petición de parte.

2.- La segunda opinión, que es la mayoritaria, afirma que estas reglas sólo son medidas tendientes a repartir equilibradamente el trabajo judicial y su omisión no implica la incompetencia del tribunal.

Luego, para esta corriente, el turno y la distribución de causas no constituyen reglas de competencia.

Manuel Egidio Ballesteros así lo estimaba, pues para él, estas normas son simplemente reglas de trabajo de distribución del trabajo, más no, reglas de competencia en un sentido estricto.

Igual predicamento ha seguido la jurisprudencia al sostener que se trata de una base de distribución de trabajo entre los jueces que ejercen la misma competencia en un mismo territorio jurisdiccional.

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Se afirma que es juez competente para conocer de un asunto, aquél respecto del cual concurren todos los elementos que determinan la competencia, vale decir, fuero, cuantía, materia y territorio, careciendo de influencia la designación que hace el Presidente de la Corte de Apelaciones, que sólo tienen carácter de orden económico.

Luego, estas normas perfectamente pueden ser omitidas o infringidas sin que ello acarree incompetencia al tribunal que entre a conocer del asunto, sino que, puede traer sanciones de otra índole, pero no de incompetencia.

9.- PRÓRROGA DE LA COMPETENCIA

La prórroga de

competencia es el

acto

por

el

cual las partes, expresa o tácitamente,

convienen en someter el conocimiento de un negocio a un tribunal relativamente incompetente.

El artículo 181 del Código señala que un tribunal que no es naturalmente competente para conocer de un determinado asunto, puede llegar a serlo si para ello las partes, expresa o tácitamente, convienen en prorrogarle la competencia para este negocio.

La prórroga opera, únicamente, respecto de la competencia relativa, que está determinada por el factor territorio. Aquellos elementos de la competencia absoluta tienen el carácter de orden público y son irrenunciables. Las partes no pueden alterarlos.

El tribunal a quien se va a prorrogar la competencia debe ser competente a la luz de los elementos de la materia, del fuero y de la cuantía y sólo debe ser incompetente en razón del territorio.

Requisitos

Para que pueda operar la prórroga de la competencia deben cumplirse una serie de requisitos que son:

  • a) Personas facultadas para prorrogar la competencia: pueden prorrogar la competencia

todas las personas que según la ley son hábiles para comparecer en juicio, y por las que no son hábiles pueden prorrogar sus representantes legales. (Art. 184)

  • b) Debe mediar un convenio entre las partes, el que puede ser expreso o tácito

El expreso tiene lugar cuando las partes convienen en la prórroga, en el contrato mismo o en un acto posterior, designándose con toda precisión el juez del lugar o comuna a quien se someterán. (Art. 186)

Es el caso de las partes que firman un contrato cualquiera y en una cláusula señalan que ellas se someten a los tribunales de Santiago, por ejemplo, aun cuando cualquier litigio que

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tengan, por las normas de competencia territorial, habría tenido que ser conocido por un juez de otro lugar.

El convenio tácito está reglamentado en el artículo 187, el que hace distinción entre demandante y el demandado, para determinar cuándo hay convenio tácito.

De acuerdo a esta norma se entiende que prorrogan tácitamente la competencia:

1.- El demandante por el hecho de ocurrir ante el juez, que no es naturalmente competente, interponiendo su demanda.

2.- El demandado por haberse apersonado al juicio efectuando cualquier gestión que no sea la de reclamar de la incompetencia del juez.

No cabe duda que aquí hay un error en el Código pues, el demandante, no prorroga la competencia por el hecho de ocurrir ante el juez que no es naturalmente competente, sino que, manifiesta su intención o propone al demandado prorrogar la competencia. En efecto, si el actor concurre ante un tribunal que no es naturalmente competente, el demandado puede alegar la incompetencia y, por ende, no habrá prórroga de la competencia, a pesar de la proposición del demandante. No hay que olvidar que la prórroga es un acuerdo entre las partes y por ende requiere el consentimiento de ambas.

Ahora bien, si el demandado no se apersona, es decir, no comparece al juicio y este sigue su rebeldía, ¿hay prórroga tácita de la competencia?

Según Jaime Galté, la jurisprudencia ha entendido que este demandado rebelde ha prorrogado tácitamente la competencia.

El fundamento es claro, pues si bien el demandado para prorrogar debe apersonarse al juicio realizando una gestión que no sea alegar la incompetencia, para ello tiene como oportunidad la que le proporciona el término de emplazamiento. En caso contrario, si quedara rebelde y se apersonara con motivo de la dictación y notificación de la sentencia, podría alegar la incompetencia, lo que es absurdo.

  • c) Debe tratarse de un asunto civil contencioso

Se excluyen de la prórroga los asuntos civiles no contenciosos y los asuntos criminales.

  • d) La prórroga opera sólo si se trata de tribunales de única o de primera instancia

No procede la prórroga de competencia entre tribunales de segunda instancia. (Art. 182 en relación con el artículo 110)

  • e) Sólo procede respecto de tribunales ordinarios de igual jerarquía (Art. 182)

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Efectos que se siguen de la prórroga de competencia

La prórroga de competencia sólo surte efectos entre las personas que han concurrido a otorgarla y no respecto de otras personas, como pueden ser los fiadores, los codeudores. (Art. 185)

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BIBLIOGRAFÍA.

  • - Couture, Eduardo J. Fundamentos del Derecho Procesal Civil. Editorial Depalma, Buenos Aires, 1997.

  • - Colombo, Juan. (1997). La competencia. Santiago: Jurídica de Chile.

  • - Código Orgánico de Tribunales