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EL OBSERVADOR

El mundo necesita un respiro. Ese era el pensamiento del observador, quien vivía sus días y sus horas

haciendo lo que bien le había sido encargado: Observar. Su vida transcurría en el ejercicio de salir a la

calle, establecer una ruta de recorrido, e iniciar su labor de percatarse como actuaba la sociedad, que

inundaba todos y cada uno de los rincones de la ciudad. Ya sea montado en un vehículo de transporte

masivo, o haciendo una fila en una entidad bancaria, o simplemente caminando por un parque, su labor

cobraba sentido, y no era para nada algo fácil, también debía pasar un reporte de cómo el

comportamiento de la sociedad afectaba a las demás sociedades, si, a aquellas que moran en los

rincones del universo. Si bien es cierto que ese reporte no era de lo mas alentador, y que dejaba a la

humanidad en una muy dudosa posición, era su trabajo, y fuera lo que fuera, tenia que informar desde

los pequeños, hasta los mas grandes detalles del comportamiento social, pero era una tarea de bastante

curiosidad. Las actitudes humanas a veces ponían al observador a pensar y pensar, a reflexionar, así se

podía quedar horas sin nada mas por hacer, ensimismado y pensando por que las personas actuaban

como lo hacían, al final siempre se encontraba sin respuesta y se olvidaba del asunto, pero un día,

decidió ponerle fin a esa situación.

La vida en esta tierra, y en todas las ciudades que la componen, es demasiado agitada, la gente no tiene

tiempo para nada, y debido a eso descuida otras prioridades, como la familia, los verdaderos amigos,

sus verdaderos sueños, su verdadero amor, y cosas por el estilo, entonces, como podría el observador,

que llevaba siglos enterándose de esto, hacer algo para cambiar las cosas?, estaba agotado de su trabajo

de solo “observar y reportar”, sin nada mas por hacer, el único que podía mover las fichas del juego,

era Dios, y el observador no era Dios. Así que un día, mientras se confundía entre los transeúntes, entre

los humanos, mientras abordaba un vehículo de transporte masivo, mientras desde su puesto observaba

los mismos edificios de todos los días, algunos que ya eran sus favoritos por su arquitectura, y mientras

de nuevo escudriñaba los sentimientos y emociones de las personas que pasaban por su mirada, pensó
en la belleza de toda esa urbe que los rodeaba, que para el así era, y en ese instante pensó en la

tranquilidad que seria de la misma si todo el comportamiento humano se viera detenido, sosegado en la

eternidad de la vida, sencillamente, en una simple idea iluminada, quería un mundo mas calmado,

relajado, descansado de su diario correr, quería un mundo sin tiempo. Así pues, ya que las personas se

quejaban de que nunca tenían tiempo para nada, todo por no saber administrarlo, el observador decidió

retirarles ese mismo tiempo, que nunca supieron aprovechar, de esta forma, se despojo por un momento

de su trabajo diario, aprovechando su habilidad de poder estar en cualquier lugar del universo de un

momento a otro, debido a sus labores, uso esta para llegar al santuario ubicado en los confines del

universo, donde se ubicaban todos los relojes de todos los sistemas solares, allí estaba él, un poco

decepcionado, pues habían miles de ellos en un inmenso cuarto, cual seria el de la tierra?, la única

solución viable del observador, fue usar su segunda y principal habilidad con la que fue dotado:

Observar. De esta forma, sabia que cada reloj tenia una característica especial según el mundo al que

pertenecía, y aunque había miles en el cuarto, y hubiese sido imposible para cualquier ser, para él no lo

era, pues mirando, observando y detallando, se dio cuenta de algo, uno de los relojes iba

exageradamente mas rápido que los otros miles, su arena bajaba y bajaba a gran velocidad, y se

distinguía claramente entre los demás, que eran mas moderados en el manejo del tiempo, sin dudarlo, el

observador cogió el reloj, y confirmo sus sospechas, la tierra avanza a un ritmo acelerado, debido en

parte a sus habitantes, por eso nunca tienen tiempo para nada!!!

Tenia que actuar rápido, pues podrían descubrirlo, así que a la velocidad de la luz volvió a nuestro

mundo con el reloj en sus manos, descendió en el monte mas alto, con mucha nieve a su alrededor, y

allí ejecutó completamente su plan…. ¡KABOOM!, el reloj voló en mil pedazos, y la arena se filtró en

la tierra como si fuese agua, por primera vez el observador sintió que había hecho algo importante

además de solo observar y reportar, había tomado el tiempo en sus manos, y lo había desterrado de la

tierra, o mejor dicho, destruido. En ese instante se dirigió a una de sus ciudades favoritas para trabajar,
y se dió cuenta del efecto inmediato, todo había cambiado por completo, TODO estaba detenido en el

tiempo, es decir, ya ni siquiera existía el tiempo, por tanto, todo yacía en completa pausa, calma,

tranquilidad, al fin el mundo tenia un respiro, al fin el observador tuvo un respiro. Se paseo por las

calles de la gran ciudad, y todos parecían estar en una película pausada, los autos detenidos, las

personas caminando pero detenidas como estatuas, el viento y sus hojas secas suspendidas como por

hilos invisibles, los aviones en el espacio aéreo sin motores encendidos, y la humanidad por completo

en un momento de pausa, ya tenían tiempo para algo, por lo menos para descansar. El observador se

paseo por toda la tierra, donde el ambiente era el mismo sin cambio alguno, desde el mas pequeño

insecto, hasta el mas grande de los mamíferos, permanecía inmóvil y en estado placentero. Esa fue la

primera vez en que el observador hizo su trabajo, y lo disfruto al ciento por ciento, pues aunque no hizo

un reporte de ello, si guardó en su memoria fotográfica tan bellas imágenes de una humanidad sin

afanes, sin conflictos, sin ruido, sin malos deseos, sin cadenas temporales, sin esclavitud.

Solo pasaron un par de horas, y alguien se enteró de lo sucedido, ya que mientras en el sistema solar los

planetas giraban, uno permanecía inerte, eso era desequilibrio, y no se podía permitir, además el

observador había cometido una falta, así que el mensajero llegó hasta el lugar donde estaba él, y le

indicó las ordenes dadas por altos mandos, la tierra debía regresar a su curso normal, y como forma de

exhortación para el observador, tendría que hacer su trabajo ahora como humano, limitado a su poder

de estar en cualquier lugar y con tan solo poder hacer lo que mejor hacia: Observar.

El Creador reunió la arena filtrada en la tierra y la restauró en un nuevo reloj, después de horas todo se

movilizó de nuevo y el mundo volvió a su curso normal, nadie se dió por enterado, pero ese fue el día

mas largo en la historia de la humanidad, para enmendarlo, el Creador añadió un solsticio de verano,

luego se dirigió al observador: “Entiendo tu intención, pero debes saber que así fue creado el motor de

la existencia, ellos deben aprender a dominar la maquina que la compone, y al igual que tú, al final

entender que puedes romper la agujas del reloj, pero no puedes detener el tiempo”. CZAR+

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