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A mis padres, que desempeñaron una


tarea excepcional cuando les tocó
educarme y formarme en la libertad.

A mis maestros (especialmente


Claudia, Juan Carlos y Aurelio),
quienes me impulsaron en esta
búsqueda por trascender e inspirar.

A mis amigos, quienes me han


enseñado que estamos aquí para
cambiar al mundo y que cada
pequeña acción que emprendemos
es un paso a la felicidad que vendrá.

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Índice
“Maldito Lenguage”: Ensayo literario sobre La Virgen de los Sicarios 5

Los Olvidables: Ensayo literario sobre Soldados de Salamina 10

De todas las realidades… Ensayo literario sobre No mires debajo de la cama 15

2 + 1 = 11: Ensayo literario sobre Ficciones, El jardín de los senderos que se bifurcan 20

Las historias de una Historia: Soldados de Salamina comentado por un lector 25

¡No se olvida!: Del Movimiento Estudiantil y la legitimidad de su Pliego Petitorio 38

Paul está muerto... pero el Rey está vivo: Crítica a la sociedad mediática 52

El hombre que soñó que era mariposa: Realidad, Ficción y Tecnología Mediática 64

¿Quieres que te cuente una historia?: Perspectivas, Narradores y Protagonistas 75

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“Maldito Lenguage”: Ensayo literario sobre
La Virgen de los Sicarios.
Febrero de 2009

“¡Maldito lenguage!” Perdón, “¡maldito lenguaje!”, es lo primero que se puede pensar después de
leer La Virgen de los Sicarios del escritor colombiano Fernando Vallejo. Es lo único que se puede
pensar cuando finalmente se da uno cuenta de que el lenguaje tiene un rol muy importante en la
vida cotidiana. De hecho, uno de los temas principales de la obra, podría incluso llegar a parecer
un personaje de la obra, es el lenguaje, las palabras, el vocabulario, el léxico… Fernando Vallejo
deja muy claro esto, a lo largo de lo que quizás sea su obra más recordada.

Con un narrador de focalización externa, es decir, que sabe sólo lo que puede ver, oír y sentir, y
que no tiene siquiera un deseo o una intención de saber algo más (como lo que piensan los
demás), Vallejo narra una historia relativamente sencilla de entender, pues la estructura tiempo-
acción-espacio es lineal en su totalidad, con dos o tres flashbacks pero que no causan ninguna
confusión, pues están perfectamente estructurados y señalados en la obra como recuerdos. Esta
historia introduce al lector en un ambiente de violencia, perversión y muerte que le generan una
corriente desordenada de sentimientos y sensaciones que quizás nunca antes había
experimentado. Sí, maldito lenguaje, pues todos estos sentimientos los logra Vallejo a través de las
palabras.

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El narrador de la historia resulta ser bastante interesante, pues su relación con los otros es muy
poco convencional: en el nivel axiológico, se presume superior a toda autoridad y valora a todo lo
que es diferente como negativo o malo; en el nivel praxiológico, el narrador busca someter al otro,
al que es diferente, al que no es como él, definiendo su postura casi desde el comienzo de la obra
con frases como “*el] hippie de al lado y sus compinches, los mamarrachos. ´Ése metalero
condenado ya nos dañó la noche´” (Vallejo, 1999, pág. 25) o “gentecita humilde que traía del
campo sus costumbres, como rezar el rosario, beber aguardiente, robarle al vecino y matarse por
chichiguas” (Vallejo, 1999, pág. 29); mientras que en el eje epistémico, el narrador conoce
bastante bien la identidad del otro, del que es diferente, pues manifiesta tener una aversión hacia
toda autoridad, pero demuestra tener un profundo conocimiento, con frases como “¿me sabrán
decir en qué iglesia de Medellín está San Pedro Claver? […]En la del Rosario no. En la del Calvario
tampoco. ¿Dónde pues? En la iglesia de San Ignacio, en la nave derecha” (Vallejo, 1999, pág. 53).
Estas posiciones del narrador frente a los otros, logran que el lector tenga una idea bastante
completa de la situación del narrador, pues muestra libremente sus sentimientos y sus
inclinaciones ideológicas.

Sí, reitero, el poder que el autor le da a las palabras es mucho; mejor dicho, el poder que le
confieren las palabras al autor es muy grande. Por medio del lenguaje, Vallejo logra describir una
Colombia en situación deplorable, llena de odio, colmada de violencia, atestada de crimen, en
pocas palabras, hundida en un abismo, sin esperanzas de salir:

[…]¡qué empresa va a prosperar aquí con tanta prestación, jubilación, inseguridad, impuestos,
leyes![…]El primer atracador de Colombia es el Estado. ¿Y una indusrica? La industria aquí está
quebrada: para todo el próximo milenio. ¿Y el comercio? Los asaltan. ¿Y servicios? ¡Qué servicios!
¿Poner una casa de muchachos? No los pagan. El campo también es otro desastre. Como está tan
ocupado en la procreación, el campesino no trabaja. ¿Y de qué viven? Viven del racimo de plátanos que
le roban al vecino, hasta que el vecino no vuelve a sembrar. No, el amor aquí no tiene alicientes. Es una
chimenea sin leños que se mantiene como por milagro, ardiendo apagada. (Vallejo, 1999, pág. 45)

A estas alturas de la obra, las palabras ya han tomado un rol fundamental en la narrativa. Vallejo
sabe perfectamente combinar el lenguaje vulgar y común del “paralche colombiano” con el
vocabulario y la gramática de un educado lingüista, al combinar la industrica, el parcerito y los
muñecos con la inconsubstancialidad, los presuntos delincuentes, el atracador y el debió (en lugar
de debió de). Ahora sí es obvio que, como expresa claramente en algunas páginas de su libro,
Vallejo confiere un gran poder a las palabras:

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Tenía razón, todo el problema de Colombia es una cuestión de semántica. Vamos a ver: “hijueputa” aquí
significa mucho o no significa nada. “¡Qué frío tan hijueputa!”, por ejemplo, quiere decir: ¡qué frío tan
intenso! “Es un tipo de una inteligencia la hijueputa” quiere decir: muy inteligente. Pero “hijueputa” a
secas como nos dijo ese desgraciado, ah, eso ya sí es otra cosa. Es el veneno que te escupe la serpiente.
(Vallejo, 1999, págs. 48-49)

Las descripciones del autor son muy explícitas en todo momento, excepto cuando no quiere entrar
en cuestiones morbosas como es el caso de los encuentros sexuales entre el narrador y los jóvenes
sicarios o en los enfrentamientos entre sicarios y delincuentes. Vallejo encuentra la manera ideal
de describir espacios estriados de un Medellín completamente real; sin embargo, las descripciones
de los sucesos terminan por ser una descripción no solamente de la situación de Medellín y de los
medellinenses, pues la descripción que hace el autor de su pueblo y sus alrededores es muy
semejante a la que nos encontramos en nuestras ciudades y sus alrededores: “Deja balacera
psicosis en Torreón”, “Viven terror en Chihuahua”, “Narcotráfico empuja con asesinatos y
protestas” y muchos acontecimientos más que nos hacen pensar que la situación que describe
Vallejo no es la de una Colombia de fines del Siglo XX, sino la de un México en los inicios del Siglo
XXI.

Y todo esto que logra Vallejo lo logra a través del uso correcto del lenguaje y del poder que su
discurso le otorga. Vallejo propone una solución: terminar con toda la escoria, deshacerse de toda
la basura, exterminar de raíz el virus que enferma a esta sociedad. Una solución buena, sin duda;
sin embargo, es aquí en donde llegamos a un punto de conflicto, otro problema de semántica,
semiótica y sintaxis, pues una buena pregunta sería ¿qué es la escoria y la basura? O, mejor dicho,
¿quién es la escoria y la basura? Nuevamente encontramos un problema de palabras, porque no
es lo mismo decir que la basura es la pobreza a decir que la basura son los pobres; decir que la
escoria es el sistema del gobierno a decir que la escoria es el gobernador; decir que el mal de la
sociedad es la vejez o decir que el mal de la sociedad son sus ancianos. La posición de Vallejo es
clara: el mal son los pobres, los enfermos, los ancianos, los políticos, los religiosos, los ladrones,
etc., todo aquello que es diferente. Y la solución es matarlos, explotarlos, exterminarlos,
eliminarlos…

El autor logra, a través de las palabras y su buen acomodo, narrar una novela que expresa lo más
íntimo de su ser y casi, para nuestra desgracia o fortuna, convierte una historia de violencia,
muerte e intolerancia en una de amor y esperanza. Claro que Vallejo tiene poder por medio de sus
palabras, pues logra convertir a un “asesino” en un “niño hermoso” o un “ángel”, a un “loco” en
“santo”, a una “autoridad moral” en “insensata” y a una “autoridad política” en “ladrona”. Claro
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que Vallejo sabe que tiene este poder. Claro que Vallejo emplea el poder que le conceden las
palabras y el lenguaje. Claro que Vallejo sabe que emplea este poder. Por supuesto que Vallejo
utiliza al lector como un medio para desahogar sus sentimientos. Por supuesto que Vallejo sabe
que utiliza al lector y le causa un dilema ideológico.

Finalmente, resulta que este libro de Vallejo no trata sólo sobre Fernando, Alexis y Wílmar. Así
como Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza, no habla sólo sobre Joaquín Buitrago y
Matilda Burgos, sino de todos los Joaquines desesperados y frustrados y de todas las Matildas
locas e incomprendidas, el libro de Fernando Vallejo no sólo habla de Fernando, Alexis y Wílmar,
sino de todos los Fernandos anarquistas que perdieron la esperanza de ver un mejor mañana, de
todos los Alexis que buscan progresar a toda costa, de todos los Wílmars que luchan por una causa
aunque a veces no sepan cuál es.

Vallejo causa controversia con su obra, pues logra sacar a flote los sentimientos más reprimidos,
todo aquello que siempre se buscó ocultar, tal vez inconscientemente, y crea una especie de
disonancia cognoscitiva o sentimientos encontrados en quien la lee. Despierta en el lector
sentimientos de aversión hacia el narrador, pero al mismo tiempo quisiera agradecerle por abrirle
los ojos ante la realidad; le hace odiarlo por sus críticas a todo aquello en lo que cree, pero al
mismo tiempo le da deseos de buscar una nueva razón para creer en ellos; le genera la idea de ser
impotente, pero también le da un empujón a ser factor de cambio.

Sí, Vallejo sabe que tiene el poder por medio de las palabras y lo usa sin ningún tipo de
consideraciones o restricciones. ¡Maldito lenguage y malbadas palavras! ¡Desgrasiado Vallejo!...
Perdón, ¡maldito lenguaje y malvadas palabras! ¡Desgraciado Vallejo! Es lo único que puedo
pensar, porque sus palabras tienen un gran efecto, al menos sobre mí.

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REFERENCIAS

 Vallejo, Fernando. La Virgen de los sicarios. Santillana Ediciones Generales, por medio de
Alfaguara. México: 2008. Pp. 121

 El Universal. Deja balacera psicosis en Torreón. “Los Estados”. México: El Universal. Enero
2, 2009. Recuperado en Marzo 1, 2009 de <http://www.el-
universal.com.mx/notas/566260.html>

 Efe. Narcotráfico empuja con asesinatos y protestas. “Latinoamérica”. El Salvador: La


Prensa Gráfica. Febrero 19, 2009. Recuperado en Marzo 1, 2009 de
<http://www.laprensagrafica.com/index.php/internacionales/latinoamerica/8-
latinoamerica/19036--narcotrafico-empuja-con-asesinatos-y-protestas.html>

 Agencias/Ciudad Juárez, Chih. Viven terror en Chihuahua. “Nacional”. México: El Siglo de


Torreón. Febrero 11, 2009. Recuperado en Marzo 1, 2009 de
<http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/413540.viven-terror-en-chihuahua.html>

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Los olvidables: Ensayo literario sobre
Soldados de Salamina
Marzo de 2009

¿Qué estaban pensando los editores de TUSQUETS cuando decidieron publicar un libro como
Soldados de Salamina? O ¿qué estaba pensando Javier Cercas al escribir ese libro? ¿Quería retar a
la autoridad o demostrar su superioridad y el poder que tiene gracias a su domino de las palabras?
¿Buscaban hablar sobre los héroes olvidados de una de las guerras civiles más cruentas que ha
vivido la humanidad, contar sus historias en una historia? Por favor, si son olvidados es por algo,
son todos aquéllos que el mundo no quiere ni puede recordar, que no se quiere ni se puede
conmemorar, que no se quiere ni se puede inmortalizar… Son todos aquellos guardados en el
olvido, como aquel personaje de la novela llamado Antoni Miralles, guardado en un asilo que ni
siquiera estaba en su patria.

Javier Cercas logra, sin duda, narrar una historia con un fondo muy interesante. Con un solo
momento central en toda la novela, Cercas capta nuestra atención y nos mueve por senderos de
los que quizás nunca habíamos oído ni siquiera hablar. Algunos de esos caminos que nos hace
tomar Cercas son el de la reflexión sobre el poder de la palabra y aquél que habla sobre el
verdadero heroísmo.

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En primera instancia, esta novela no es un tratado del poder de la lengua (como lo fue por
ejemplo, La Virgen de los Sicarios, de Fernando Vallejo), sin embargo a lo largo de la novela nos
hemos encontrado con una serie de insinuaciones y descripciones sobre lo que puede lograr el
lenguaje, especialmente por medio de la palabra:

[…] José Antonio Primo de Rivera, que siempre andaba rodeado de poetas, había dicho que ‘a los
pueblos no los ha movido nunca más que los poetas’ […] es verdad que las guerras se hacen por dinero,
que es poder, pero los jóvenes parten al frente y matan y se hacen matar por palabras, que son poesía, y
por eso son los poetas los que siempre ganan las guerras, y por eso Sánchez Mazas, que estuvo siempre
al lado de José Antonio y desde ese lugar de privilegio supo urdir una violenta poesía patriótica de
sacrificio y yugos y flechas y gritos de rigor que inflamó la imaginación de centenares de miles de
jóvenes y acabó mandándolos al matadero, es más responsable de la victoria de las armas franquistas
que todas las ineptas maniobras militares de aquel general decimonónico que fue Francisco Franco.
(Cercas, 2008, pág. 49)

Yo no podría estar más de acuerdo. ¿Cuándo fue la última vez que vimos al populacho pelear por
alguna razón propia? O, para este caso, ¿alguna vez ha peleado por alguna razón propia? ¿Cuándo
fue la primera o la última vez que vimos al vulgo luchando una guerra suya? ¡Nunca! ¡Jamás
hemos visto y jamás veremos a la chusma ni a las plebes sublevarse ante la autoridad, pues ellos ni
siquiera saben qué es ni quién es la autoridad! Son los intelectuales y sus versos los que incitan a
la gentuza a rebelarse contra el poder; son los obispos y la palabra (tanto en el sentido bíblico
como en el sentido gramático), los que invitan al pueblo a protestar contra el gobierno; son los
políticos y su discurso los que provocan guerras que incluso antes de empezar ya estaban
perdidas. Esto nos lleva a otro pasaje del libro, cuando los republicanos entendieron por fin que su
guerra estaba perdida, decidieron fusilar a algunos de los franquistas. No, no decidieron fusilar a
algunos franquistas, más bien decidieron fusilar a los franquistas. Y es que eran éstos (los
fusilados) los que realmente sabían lo que era el franquismo:

[…]Aguirre pensaba que los republicanos sí sabían a quién estaban fusilando, porque los cincuenta que
eligieron eran presos muy significados, gente que estaba destinada a desempeñar cargos de relevancia
social y política después de la guerra: el jefe provincial de Falange en Barcelona, dirigentes de grupos
quintacolumnistas, financieros, abogados, sacerdotes, la mayoría de los cuales habían padecido
cautiverio en las checas de Barcelona y más tarde en barcos-prisión como el Argentina y el Uruguay.
(Ídem, pág. 29)

Todas estas estructuras de poder (sacerdotes, dirigentes políticos, militares, intelectuales, entre
otras) representan a la homilía, al discurso, al dictamen, a la literatura, a la reprimenda… en fin,
representan a la palabra, al lenguaje, al poder mismo. Sin embargo el narrador de la obra resulta

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ser del mismo calibre, pues sabe emplear tan bien las palabras que no puedo ni siquiera
imaginarlo sometido y subyugado ante cualquiera de estos. Por eso podríamos decir que la
estrategia narrativa que emplea Javier Cercas en este libro es la transdiscursiva, en donde conoce
al otro (hasta cierto punto y hasta donde las posibilidades lo permitan), pero se reserva su opinión
sobre él y admite la igualdad que pudiera llegar a tener. Muchos podrían decir que Cercas se
somete ante la situación, que está frustrado y su frustración lo hace débil, y su debilidad lo hace
sumiso, pero no, yo creo que más bien es una estrategia para adentrarnos en la historia,
posiblemente a manera de compasión o lástima.

El narrador no nos abre una ventana al interior de sus personajes, pues el narrador mismo es un
personaje de la obra, es el protagonista, que sólo nos cuenta lo que puede percibir con sus
sentidos, con una presencia máxima en la obra, desde una focalización externa. Cercas no intenta
siquiera entrometerse en la mente o en el alma de los demás personajes, ya sea por imposibilidad
o por comodidad, pero esto no interfiere con nuestra lectura de la obra, pues es así como el
momento clave de la obra, un momento tan pequeñito como un vistazo, pero tan significante
como una mirada, logra cautivarnos en el inicio y en el final, con la emoción y el deseo de saber
qué significa esa mirada entre Sánchez Mazas y el soldado que le perdonó la vida, qué significa ese
instante.

En un segundo término, Javier Cercas busca hablar sobre todos esos héroes olvidados de la guerra.
Y aquí cabe destacar la definición de héroe que nos da Cercas (por medio de su persona, así como
de una conversación con otro personaje de su libro) quien nos dice que un héroe es “alguien que
tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se
equivoca en el único momento en que importa no equivocarse” (Ídem, pág. 146), o que para ser
una persona decente se necesita tener temple de héroe, o las palabras que pone en boca de
Miralles: “Los héroes sólo son héroes cuando se mueren o los matan. Y los héroes de verdad
nacen en la guerra y mueren en la guerra. No hay héroes vivos, joven” (Ídem, pág. 197). El
narrador logró al final que yo buscara lo mejor de mí, que buscara a ese héroe que vive dentro de
cada persona, que viera a aquel bárbaro que se encuentra con la civilización (aunque no sepamos
si el bárbaro es el soldado y el civilizado Sánchez Mazas o viceversa), que sea como aquel joven
que entró al edificio en llamas o aquel soldado que caminó “sin importarle mucho siempre que sea
hacia delante, hacia delante, hacia delante, siempre hacia delante” (Ídem, pág. 207)

Tal vez Javier Cercas busque hablar de ellos por el simple hecho de hablar de ellos, recordarlos por
el hecho de recordarlos, inmortalizarlos por inmortalizarlos. Tal vez no. Nunca conoceremos al

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verdadero Antoni Miralles ni al verdadero Rafael Sánchez Mazas y tal vez Miralles pertenecía a una
de esas “milicias que resisten bajo el no pasarán” (Musica.com, ¶2) o Sánchez Mazas era uno de
esos “tiranos *que+ se abrazan como hermanos, exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes”
(Musica.com, ¶3) de los que hablaban Ana Belén y Víctor Manuel en su canción La Puerta de
Alcalá a mitades de los años 80’s, habría que preguntarle a la puerta (o más bien al santuario del
Collell). Tal vez no. Tal vez Miralles fue aquel soldado republicano que le perdonó la vida al escritor
falangista Sánchez Mazas. Tal vez no. Tal vez Cercas sólo decidió un buen día de algún año escribir
una novela cualquiera. Tal vez no. Lo que sí es cierto es que Javier Cercas logró un éxito
inesperado con este libro que, a mi parecer, logra tocar lo más íntimo de la naturaleza humana.

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REFERENCIAS

 Cercas, J. Soldados de Salamina. Tusquets Editores México. México: 2008. 207 pp.
 Musica.com. Letra de La Puerta de Alcalá de Ana Belén. Recuperado en Marzo 12, 2009 de
<http://www.musica.com/letras.asp?letra=863367>

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De todas las realidades… Ensayo literario
sobre No mires debajo de la cama.
Abril de 2009

Pregunta: ¿Qué tan real es la realidad? Respuesta: ¡Tan real como la quieras hacer! Pregunta:
¿Cuántas realidades existen? Respuesta: Tantas como tú crees. Pregunta: ¿Por qué vivo en esta
realidad y no en otra? Respuesta: Vives en la realidad que eliges vivir. Pregunta: … Respuesta: …
Pregunta: …

Estoy seguro de que podríamos llenar una infinidad de hojas con preguntas similares y respuestas
semejantes, pero ¿cuál es el punto? Oh, vaya que sí hay un punto en todo esto, y yo creo que el
objetivo de todo esto es el mismo que ha existido a lo largo de todos los tiempos en todos los
espacios: descubrir los límites entre la realidad y la ficción. Pero quizás hay una pregunta más
importante en este momento: ¿por qué algunas veces no distinguimos entre la realidad que nos
rodea y la ficción que nos creamos? O lo que es lo mismo ¿qué nos hace crear monstruos que
viven en nuestros clósets o debajo de nuestras camas?

Juan José Millas, autor de obras como Dos mujeres en Praga (2002) y Los objetos nos llaman
(2008), postula en su obra No mires debajo de la cama (1999) la idea de que la realidad y la
fantasía no tienen límites bien establecidos o, en todo caso, son muy difíciles de distinguir. Y es
que resulta interesante que durante mucho tiempo el hombre se haya preguntado sobre lo que es
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real y lo que no lo es, así como la forma de distinguirlo o diferenciarlo. ¿Qué tan reales son las
experiencias extracorporales? Para el narrador de la obra son una posibilidad muy real, y una
posibilidad que expone en toda la obra:

Pero los dos días siguientes la diosa no se manifestó. La juez, que había oído hablar de experiencias
extracorporales padecidas en situaciones límite, se veía ir de un extremo a otro de la vida, de un lado a
otro de la casa, con el alma arrastrándose a cuatro pasos de sí, unidos el cuerpo y ella por un hilo
finísimo que más de una vez estuvo a punto de cortar para que cesara el sufrimiento. […] Se iban
turnando el cuerpo y el alma y no habría sabido decir cuál de las dos partes de sí pesaba más, o dolía
menos, debido a aquella suerte de incompletud a la que había sido arrojada por la desaparición de la
mujer que leía. (Millás, 2000, pp. 26-27)

Y otro de los hechos que convenientemente se repiten a lo largo de toda la obra es la animación
de los objetos: los zapatos tienen vida propia y, aunque están sometidos a los pies, pueden tomar
sus propias decisiones como comer calcetines o bragas, matar cucarachas y salir de la casa en
medio de la noche:

Pasado un rato sin que aparecieran otros insectos, los zapatos de Vicente Holgado propusieron a los de
mujer ir a la cocina, donde solían reunirse algunas noches con unas viejas zapatillas de andar por casa, y
un par de deportivas del piso de abajo, muy ágiles, que se las arreglaban para trepar por las tuberías del
patio interior y entrar en la vivienda por la celosía del tendedero. (Ídem, 32)

Con este párrafo (uno entre muchos que emplea Millás) queda más que demostrado que el
narrador de la obra concede rasgos humanos a los objetos que en nuestro mundo son objetos
inanimados. Este recurso literario, llamado prosopopeya o personificación, es ampliamente
utilizado en la literatura, principalmente en la literatura latinoamericana (con su realismo mágico),
la literatura africana y la literatura infantil. Sin embargo el autor de la obra le da un nuevo sentido
a este animismo, pues no habla de un “animismo de objetos inanimados”, sino de una
“cosificación de seres animados”; de esta forma, lo sorprendente de la obra no es que un zapato
pueda hablar o comer o tener autonomía motriz, sino que el mismo zapato pueda perder su
calidad de ser animado y convertirse en objeto inerte a placer. Es entonces cuando el mundo que
creíamos conocer deja de ser esa zona en la que nos sentimos cómodos porque conocemos (o
creemos conocer) todas las posibilidades: en este mundo nuevo las muñecas se vuelven niñas; los
ratones, caballos; las calabazas, carrozas; los seres humanos, bestias… ¿Sorprendente? Sigue
leyendo…

Sería bueno tener en mente una definición de la realidad: la Real Academia Española la define
como “1. f. Existencia real y efectiva de algo. //2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente. //3. f.

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Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.”(Realidad,
2001, ¶1). En contraposición con lo fantástico e ilusorio. Me llama la atención que hagan esta
comparación entre la realidad y la fantasía pues, buscando el significado de fantástico *“1. adj.
Quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación” (Fantástico, RAE, 2001,
¶1)+ y el de ilusorio *“1. adj. Engañoso, irreal, ficticio” (Ilusorio, RAE, 2001, ¶1)+, nos damos cuenta
de que sí son contraparte, al menos en la semántica; pero también llegamos a entender que
nuestro conocimiento sobre la lengua y nuestro entendimiento sobre las limitaciones de la misma
son muy restringidos. ¿Acaso los sentimientos y las ideas no son reales? Para mí son tan reales
como los sueños y los pensamientos. Espera un momento, ¿tan reales como los sueños y los
pensamientos? ¿Y qué tan reales son los sueños y los pensamientos? Éstos debieran pertenecer al
mundo de lo imaginario, de lo ficticio, de lo ilusorio. Pero no: pertenecen al mundo de lo que
existe, al mundo factible, al mundo real. Es bien sabido que en una pesadilla, el cuerpo humano
realmente llega a sentir emociones de miedo y agitación, pero nada de lo que sucede es real, ¿o
sí? Y un sentimiento puede llegar a generar desde las peleas más absurdas hasta los romances más
apasionados. Y una idea puede o empezar las guerras más cruentas o bien terminarlas. A pesar de
que no las podemos ver, ni sentir, ni escuchar, las ideas son reales; a pesar de que no son
experiencias que vivimos, los sueños son reales; a pesar de que no las podemos escuchar, ni oler,
ni saborear, las emociones son reales. Entonces, ¿qué es lo que hace diferentes al mundo real del
mundo imaginario?

Ésta es la verdadera pregunta a contestar. ¿Cuál es la diferencia entre lo real y lo ficticio? Tantos
siglos de pensamiento humano no han podido aún contestar esta pregunta, y el hombre sigue
empeñado en responderla, es por eso que los libros como No mires debajo de la cama siempre
tendrán a alguien dispuesto a leerlos: gente que espera encontrar pensamientos como los de la
Juez Elena Rincón, quien al ver que su amante ha muerto después de mirar bajo la cama, se dice a
sí misma algo así como “el mundo se ha acabado, *…+ aun a pesar de que haya vida después de la
muerte, como demuestran los hechos” (Millás, 2000, pág.188); gente que espera encontrar su
historia en estas historias, es decir, la historia de un zapato que quiere ser independiente o la de
su pareja que no puede vivir sin éste, la historia de un amante infantil que no sabe lo que quiere o
la de “una mujer en blanco y negro abriendo los armarios de una alcoba *…+ con un cadáver a los
pies de la cama” (Ídem, pág. 188). Juan José Millás nos lleva a una posibilidad que, al menos para
mí, era desconocida: la posibilidad de que el lector tenga un papel activo en la obra. Esto es muy
claro, en más de una ocasión tuve que detener mi lectura para asegurarme de que no hubiera un

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monstruo debajo de mi cama y en toda ocasión fui yo quién narró la historia, era mi voz la que
contaba (o quizás decidía) qué era lo que estaba pasando.

Quizás eso es lo que nos haga crear realidades paralelas que no necesariamente satisfacen la
definición de realidad que nos obsequia la RAE: esas realidades que nos ayudan a escapar de la
realidad; esas realidades que nos permiten olvidarnos de todo, aunque sea por un momento; esas
realidades que viven y que existen, no sólo dentro de los libros, sino dentro de nuestras mentes
con mundos llenos de color y vivacidad; esas realidades en las que los gorriones hablan, el techo
de una casa es el cielo, y saltar en la cama es volar. Esa realidad que nos mantiene vivos, día con
día, vivos y con la esperanza de que las posibilidades son infinitas.

Yo me quedo con la afirmación de Roger Cousinet en su libro Les lectures des enfants: “*este
mundo vive en] una transformación perpetua. Nada es sino que lo parece ser y las cosas sinfín y
los seres pasan de un estado a otro, sin que uno pueda asirse de nada, sin que nada parezca
estable, inmóvil, en este mundo irreal hecho de luz y de sombra”(Cousinet, 1911). Eso es lo que
más satisface mi idea de la realidad y de la ficción. Es la que me complace aquí y ahora.

Pregunta: ¿entonces qué nos hace crear monstruos que viven dentro de nuestros clósets o debajo
de nuestras camas? Respuesta: quizás lo mismo que nos impulsa a leer un libro sobre esos
monstruos, esos clósets y esas camas, es decir, la idea de que las posibilidades son, en realidad,
infinitas.

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REFERENCIAS

 Cousinet, R. Les lectures des enfants. Ed. L’ Educateur Moderne. París: 1911.
 Millás, Juan J. No mires debajo de la cama. Alfaguara. México: 2000.
 Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.
RAE. España: 2001.

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2 + 1 = 11: Ensayo literario sobre Ficciones,
El jardín de los senderos que se bifurcan.
Abril de 2009

Entonces, después de todo, ahora estoy seguro de que no hay nada más normal que ver al mago
Merlín combatir contra Darth Vader, mientras Superman intenta entrar a través del espejo para
salvar a una tal Alicia que platica con aquel ladroncillo Robin Hood. ¿Dije normal? Quise decir real.
Puede sonar extraño, yo lo sé, pero ahora estoy más convencido que nunca, de que todo esto es lo
más real que ha existido desde que el hombre existe. Bastaría una frase del cuento El inmortal, del
escritor argentino Jorge Luis Borges, para probar la veracidad de esto: “Fácilmente aceptamos la
realidad, acaso porque intuimos que nada es real” (Borges, 1949, III ¶ 5). Sin embargo, en esta
ocasión quise exponer un poco más de este enigmático autor para revelar que la realidad es todo y
entonces he demostrado que 2+1=11.

Sencillamente me gustaría concluir que Borges, en los siete cuentos que componen su obra El
Jardín de los Senderos que se Bifurcan, nos adentra por medio de metáforas, simbolismos y

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evidentias, ya sea en un mundo imaginario o en muchos mundos reales o en ningún mundo en
absoluto, es difícil precisarlo; nos introduce en palabras de sus narradores temas tan complejos
como el infinito y el azar o el tiempo atemporal y la materia inmaterial; nos muestra la
complejidad del pensamiento y el embrollo de sus ideas; nos habla de ciencia como si fuera ficción
y de ficción como si fuera ciencia, incluso nos habla de ficción como si fuera ficción. Este libro es
ideal para comprobar que no hay tal cosa como una línea divisoria entre la realidad y la fantasía,
por eso me ha parecido genial y he disfrutado de su lectura.

Y antes de concluir, quisiera compartir una idea o una interrogante que me ha surgido durante la
lectura de estos cuentos: ¿podrá existir un modelo matemático que represente fielmente el
número de posibilidades como una función inversamente proporcional a la realidad, directamente
proporcional a tiempo y directamente proporcional al espacio? Sí existe, donde el límite cuando la
realidad tiende a cero… bueno, no vale la pena discutir esto aquí, con tanta jerga numérica. Lo
importante es que entre más cerca estemos de la realidad, las posibilidades se hacen menores y
entre más nos alejamos de la realidad, las posibilidades (o los posibles mundos) son infinitas.

Sería pertinente hablar ahora sobre la infinidad y las posibilidades, sin embargo antes de entrar en
la cuestión de la infinidad de las posibilidades, quisiera destacar uno de los temas favoritos de
Borges en este libro: el infinito. En todos sus cuentos hace alguna alusión a este término, ya sea
como simple mención, como un personaje, o bien como el tema central de la historia. Por
ejemplo, en La lotería en Babilonia nos dice que “en la realidad el número de sorteos es infinito *…+
Los ignorantes suponen que infinitos sorteos requieren un tiempo infinito; en realidad basta que el
tiempo sea infinitamente subdivisible” (1944, pág. 74); en El jardín de los senderos que se bifurcan,
nos habla sobre “la curiosa leyenda de que Ts’ui Pên se había propuesto un laberinto que fuera
estrictamente infinito” (Ídem, pág. 111); mientras que afirma que “la Biblioteca perdurará:
iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil,
incorruptible, secreta” (Ídem, pág. 98) en La Biblioteca de Babel. Resulta interesante que Borges
nos hable sobre el infinito y la infinitud, pues generalmente concebimos el infinito como algo
imposible o inalcanzable, es decir, ¿cómo concebir algo infinito dentro de otro algo finito?, pero
Borges nos manifiesta un nuevo punto de vista: uno en el que sí es posible como partes
infinitesimales de algo finito, poniendo así el infinito a nuestro alcance.

Me gustaría hablar ahora, después de haber hecho lo pertinente con los límites entre la realidad y
la fantasía, sobre la ficción en sí misma. En su cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Borges nos
introduce en un mundo ficticio creado dentro de otro mundo ficticio:

21 | P á g i n a
Una sociedad secreta y benévola (que entre sus afiliados tuvo a Dalgarno y después a George Berkeley)
surgió para inventar un país. *…Ezra Buckley] le dice [a un miembro de la sociedad] que en América es
absurdo inventar un país y le propone la invención de un planeta. *…+ Buckley sugiere una enciclopedia
metódica del planeta ilusorio. Les dejará sus cordilleras auríferas, sus ríos navegables, sus praderas
holladas por el toro y por el bisonte, sus negros, sus prostíbulos y sus dólares *…+ (Ídem, pp. 34-35)

Es la creación de un mundo fantástico dentro de otro; la intrusión de un mundo falaz dentro de


otro quizás aún más falaz. Y lo sorprendente de estos mundos (el mundo real en la realidad del
narrador y el mundo ficticio en la fantasía del autor), empiezan a sobreponerse el uno sobre el
otro hasta que llegan a yuxtaponerse de tal forma que terminan por ser uno solo. Y todo
comienza con un hecho tan sencillo como la aparición de las letras de uno de los alfabetos de
Tlön, como nos relata Borges, y “tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo
real” (Ídem, pág. 36).

Es interesante cómo Borges toca tan complejos temas sin siquiera proporcionarnos un contexto
decente, como si por azar se le hubieran ocurrido al momento de empezar a escribirlos o como si
por mera coincidencia hubiera su pluma empezado a hablar sobre ello. Pero, como Friedrich von
Schiller diría: “No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes
más profundas” (Proverbia.net, 2009, ¶5), entonces resultaría más interesante pensar que Borges
sabe exactamente lo que está escribiendo y sabe que no necesitamos el contexto. Sabe que el
contexto de un mundo fantástico no se puede proporcionar, más bien se puede dar pie a que el
mismo lector sea quien lo haga, quien lo cree, quien lo desarrolle. Sabe también que esto sí es
posible, tan posible como real.

Para empezar, ahora sí, me gustaría profundizar un poco en la posición de Borges frente a los
límites entre la realidad y la fantasía: (1) los límites son infinitos y al ser infinitos se hacen nulos;
(2) más que ser dos regiones adyacentes, la realidad y la fantasía son planos que se pueden
superponer entre sí; (3) la realidad es fantástica; (4) la fantasía es real.

Antes de empezar formalmente con lo que considero la defensa de mi tesis, me gustaría decir que
la literatura nos proporciona mundos ficticios que nos hacen echar a volar la imaginación, pero
hay quienes creen (y yo estoy entre ellos) que la literatura no sólo crea un mundo fantástico, sino
que crea las infinitas posibilidades de un mundo real, pues al leer, el lector y la lectura se hacen
uno sólo… ¿De qué otra forma podría Julio Cortázar contar una historia que no es una historia, ni
dos historias al mismo tiempo, sino tantas como lectores tenga Rayuela?

22 | P á g i n a
Y díganme, ¿se han preguntado alguna vez qué tanta veracidad encierra la famosa formulilla,
E=mc2? ¿O si existe la posibilidad de que dos más dos no sea igual a cuatro? Volvamos a la lógica
infantil, en donde preguntábamos “cuánto es dos y dos” y con una sonrisa, aparentemente
perversa, contestábamos con un rotundo NO a la respuesta “más lógica”, cuatro. Para nosotros en
ese momento dos y dos solamente podía dar como resultado veintidós (gráficamente correcto,
pues al colocar un dos delante o detrás de otro dos, el único resultado posible es veintidós 2 y 2
=22), pero esa broma que nos causó momentos de risa en la niñez, se convirtió en nuestro mayor
enemigo dentro del instituto, pues ahí no hay lugar para lógicas infantiles y la matemática ahí es
“ciencia exacta”. Pero, ¿qué me dirían si les dijera que 2+1=11? Temo decirles, mis queridos y
escépticos lectores, que esta respuesta tiene tanta validez como lo tiene 2+1=3, y en mi mundo
tiene incluso más validez. Y antes de que me juzguen de loco, de insensato o de hereje,
permítanme decirles que en mi mundo ingenieril, mi respuesta tiene validez porque la
representación gráfica para la cifra 3 en el sistema binario es 11, por lo tanto mi respuesta (con
conversión implícita) es correcta. Pero, ¿realmente es la única situación en la que mi respuesta es
correcta? Yo no lo creo… Y este ensayo tratará de demostrarlo…

Para muchos, estas páginas que escribo serán motivo de desagrado y para la mayoría causa de
confusión (principalmente por la apariencia de empezar por el final y concluir con el principio),
pero ¿quién dijo que el principio era el principio y el final era el final? Seguramente el mismo que
dijo que dos más dos es igual a cuatro… pero acá en mi mundo (y ahora no hablo de la ingeniería)
así como en Tlön, las normas literarias no son como las de ellos. Y el principio y el fin… bueno, de
ellos mejor ni hablo…

23 | P á g i n a
REFERENCIAS

 Apocatastasis. El Inmortal, Cuento de Borges, versión completa (1949). Actualizada en Abril


de 2009. Recuperado en Abril 30, 2009 de <http://www.apocatastasis.com/el-inmortal-
jorge-luis-borges-carthapilus.php#22>
 Borges, Jorge L. Ficciones. Editorial Alianza, Colección Autores. España: 1944. 218 pp.
 Proverbia.net. Buscador de frases: azar. 2009. Recuperado en Mayo 4 de 2009, de
<http://www.proverbia.net/buscarfrases.asp?Texto=azar&page=2>

24 | P á g i n a
Las historias de una Historia: Soldados de
Salamina comentado por un lector.
Mayo de 2009

En días como éstos, en los que cualquier catástrofe parece inminente, debiéramos recordar lo que
la Historia nos ha enseñado sobre… ¡Achís! Disculpa, pero en estos tiempos de gripe... Bueno,
como te decía, vale la pena recordar lo que la Historia nos ha enseñado sobre desastres que no
han tenido igual o catástrofes que han sido mortales para la humanidad; y ya lo hemos hecho, y
hemos aprendido mucho sobre los fracasos que el hombre ha tenido frente a la grandeza de la
naturaleza o la letalidad de un bichito. Pero investigando sobre esto nos han surgido preguntas
que suelen ser más interesantes incluso que la misma investigación. Por ejemplo, en medio de
pandemias, guerras, crisis e inseguridad, ¡qué mejor historia que la de España, con sus desastres,
derrotas, villanos y tristezas (sobre todo tristezas), para hablarnos sobre todo esto! Incluso ahora,
en tiempos de gripe, recordamos, como si tuviera la culpa, a la gripe española de 1918. Y es que,
como diría el poeta segoviano Jaime Gil de Biedma y Alba “De todas las historias de la Historia la
más triste sin duda es la de España porque termina mal” (Gil de Biedma, 1966). Pero entonces
nace lo que, a mi parecer, sería una de las preguntas más interesantes (que los más de 46 millones
de españoles no se pueden contestar): ¿Por qué la historia de España termina mal? Para mí la
respuesta es sencilla: la historia de España termina mal, porque no ha existido una sola persona

25 | P á g i n a
que haya sabido contarla. Y es que eso es lo que suele suceder: un chiste termina por no tener
gracia cuando el que lo cuenta no sabe contarlo; una historia de miedo termina por causarnos risa
cuando el narrador no sabe contarla; una historia tan bella y llena de aventuras termina mal
porque el historiador no sabe contarla.

En este ensayo me encargaré de demostrar que la historia de España siempre termina mal porque
no ha nacido la persona que sepa contarla como realmente se debe contar. Para alcanzar este
objetivo, tomaré evidencias literarias, principalmente de autores españoles, y especialmente del
libro Soldados de Salamina, de Javier Cercas, que relata la historia de cómo una persona normal se
ve atraída a investigar sobre algo que ni siquiera él sabe qué es, simplemente para escribir la
historia de su vida, para escribir un relato real: puede ser la historia de España o la historia de un
español. Sin embargo, en el trayecto de esta investigación, el narrador de esta historia se topa con
preguntas muy interesantes, en las que yo me apoyaré para demostrar que la historia de España
no se ha sabido contar bien. Estas preguntas son: (1) ¿qué significa la mirada de alguien que
perdona la vida a un contrincante en medio de una guerra?, (2) ¿qué significa en realidad ser un
héroe? y (3) ¿por qué decidimos algunas veces olvidar y otras veces recordar algo de nuestra
historia? Estas mismas preguntas son las que se formula el narrador de Soldados de Salamina y
logran que al final, en lugar de buscar simplemente escribir un relato real, quiera encontrar una
mirada humana, un verdadero héroe y una historia para hacer Historia. Una mirada, un héroe y
una historia, que tal vez sepan contar la historia de España como se debe contar.

Para empezar: ¿Qué esconde una mirada? Quizás resulte mejor y más significativo preguntar ¿qué
esconde la mirada de alguien a punto de matarme? Muchos dirán que la mirada sólo puede estar
llena de odio, de coraje, de una perversión malévola o incluso de la indiferencia característica de
los verdugos. Pues bien, a mí me gusta pensar que hay algo más que todo esto, algo que
trasciende más allá de nuestra concepción: la mirada de un joven que tiene en sus manos el poder
de acabar con una vida humana puede esconder dentro de sí una gran tristeza y la falta de ánimo
que resultan de la incertidumbre que genera el vivir en una sociedad que se autodenomina
“civilizada”, pero que aún se rige por las leyes de la selva y del más fuerte, en donde todo se trata
de matar o morir. La mirada de un soldado que decide perdonar la vida de un “traidor” en tiempos
de guerra no significa un acto de traición, sino más bien uno de amor a la humanidad.

Javier Cercas nos lleva perfectamente a una situación como ésta en su libro Soldados de Salamina.
Cercas cuenta cómo, en un intento desesperado por hacer algo que pueda marcar la diferencia, los
republicanos deciden fusilar a un puñado de franquistas en el santuario del Collell, en la provincia

26 | P á g i n a
catalana de Gerona. Pero no eran sólo algunos franquistas elegidos al azar, más bien eran los
poderosos, los que controlaban al pueblo, los que habían empezado la guerra. En pocas palabras,
eran los intelectuales franquistas de la época: escritores, obispos, políticos, científicos y demás. Lo
interesante de esta historia es que no todos fueron fusilados. Algunos lograron escapar de las
primeras ráfagas de disparos y adentrarse en el bosque, siendo la mayoría recapturados y
fusilados casi inmediatamente. La mayoría, no todos. Hubo un escritor que se escondió bajo las
ramas de un árbol y el lodo y que logró sobrevivir, a pesar de haber tenido un breve encuentro con
un soldado republicano, el cual, al momento de ser interrogado por sus compañeros soldados
sobre la presencia del enemigo por aquellos rumbos, sólo supo responder que no había nadie allí.
El escritor era Rafael Sánchez-Mazas, fundador de la Falange Española; el soldado era un joven con
una mirada tan misteriosa como indescriptible.

Sin duda, los efectos de una guerra son catastróficos, y más cuando se trata de una guerra como
la Guerra Civil Española que, por cierto, se ha registrado como una de las más cruentas de la
Historia. Pero luchar una guerra es una cosa; y luchar una guerra que no le pertenece a uno, es
otra cosa muy distinta. Muchos te dirán que nadie combate en guerras que no son suyas, pero te
sorprenderás de saber la cantidad de guerras que se ganan y se pierden (o quizás que sólo se
luchan), y que no les pertenecen a los que las lucharon. Es el caso de los soldados jonios, egipcios y
fenicios que lucharon bajo el estandarte del imperio persa durante las llamadas Guerras Médicas,
especialmente aquella que aconteció en las costas de la Isla de Salamina en 480 a.C. Es el caso de
los creyentes católicos de los Siglos XI y XII que murieron en el intento de recuperar una tierra
santa que no siquiera les pertenecía y que, quizás, ni siquiera se les había prometido nunca. Es el
caso de los soldados norteamericanos muertos en las guerras de Grecia, de Vietnam y de Irak. Es
el caso de la juventud española (tanto franquista como republicana) que murió en una Guerra
Civil, movidos por unos cuantos pensadores de la época. Es el caso de las guerrillas colombianas y
los asesinatos en Colombia de los que nos habla Fernando Vallejo en su libro La virgen de los
sicarios, diciendo que Colombia es un serpentario, en donde ya ni siquiera se mata por motivos
propios, sino por motivos ajenos, por culebras ajenas. La mirada de alguien que lucha una guerra
que no es propia sólo puede estar llena de incertidumbre y vacío. Pero la mirada del soldado que
dejó libre a Sánchez Mazas, ¿en realidad estaba llena de nada?

Quizás su mirada estaba llena de cansancio y agotamiento. Quizás su mirada era la misma mirada
de aquella loca que nos describe Cristina Rivera Garza en su novela Nadie me verá llorar: “Yo no
soy la esposa de nadie, Joaquín” (Rivera, 1999, pág. 195) y “Déjame descansar. Quiero descansar.

27 | P á g i n a
Nada más” (Ídem, pág. 198) son las palabras de aquella loca. Yo no soy el soldado de nadie, ni el
asesino de nadie, ni el salvador de nadie, sólo quiero olvidar, estar solo y olvidar. Quizás esto fue lo
que pensó el soldado antes de gritar que no había nadie ahí. Ambas ideas denotan una soledad
impresionante, pero también denotan un deseo por seguir así, ya sea por las decepciones
constantes o por los fracasos al intentar dejar esa condición o simplemente por haber perdido las
ganas y las fuerzas para seguir intentado. En el caso de Matilda, la loca de Nadie me verá llorar,
ella está cansada de ser buscada por un puñado de hombres que no la estiman, de formar parte de
causas que no la valoran, de verse envuelta en situaciones que no le pertenecen. En el caso del
soldado indulgente, puede estar cansado de luchar una guerra que no le pertenece, de pertenecer
a un bando que no es el suyo, de defender una causa que ya está perdida. Entonces la mirada del
soldado estaría llena de tristeza, cansancio y desánimo. Ya no quiero luchar una guerra perdida: yo
no soy ningún héroe, pero tampoco soy villano. Quizás esto fue lo que reflejó su mirada triste y
cansada. O quizás no.

Quizás valdría la pena cambiar un poco de posición: ¿qué vio el soldado en la mirada de Sánchez-
Mazas que le hizo decidir no matarlo, ni siquiera delatarlo? Posiblemente vio el terror de alguien a
punto de morir. Posiblemente vio la resignación del que ha encontrado el final de su vida.
Posiblemente vio el encuentro de la civilización con la barbarie. Posiblemente vio sólo una vida
humana, tan digna como cualquier otra.

Lo más probable es que jamás sepamos lo que significó aquel encuentro de miradas entre el
soldado indulgente y el falangista Rafael Sánchez-Mazas, pero lo que sí es seguro, es que esa
mirada cambió el curso de la historia. Estoy seguro de que esa mirada, ese momento, fueron
decisivos para el final triste de la historia de España: “Espectacular triunfo de Franco” diría el
Diario Ya o “Franco: salvador de España” publicaría El Alcázar cuando Francisco Franco subió al
poder. Pero en el pueblo sólo había cabida para una idea, que fue la que predominó a la caída del
franquismo: este hombre fue el peor error que le ha sucedido a España y es culpa de los
franquistas que la historia de España en el Siglo XX haya terminado mal. Aunque realmente lo que
pasa, o al menos eso es lo que yo creo, es que nadie ha sabido contar bien la historia de la Guerra
Civil Española ni del Franquismo. Así como un libro completo no fue suficiente para que Javier
Cercas pudiera narrar bien el significado de ese momento tan decisivo en la Historia, es decir, para
narrar una simple mirada llena de un je ne sais quoi1, millones de libros no bastan para describir

1
Del francés. Literalmente significa no sé qué; se emplea para referirse a un objeto o cualidad difícil de
describir, especialmente si resulta atractivo.
28 | P á g i n a
las millones de miradas que han cambiado la historia de la humanidad, si quien las narra no sabe
contarlas.

Ahora bien, otro de los dilemas con los que se enfrenta Cercas (que, simultáneamente, es el
nombre del autor y también el del narrador de la historia) es la cuestión de saber qué significa
verdaderamente ser un héroe. La acepción más usual que nos proporciona la Real Academia
Española es la de “Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes” (RAE, 2001, ¶1). Pero,
¿realmente esa es la definición del héroe moderno? Yo no lo creo, por lo que propongo que
sigamos con nuestra búsqueda.

Primero que nada, estaría bien dar una de las primeras definiciones que Cercas pone a nuestro
alcance. Casi al final del libro, Cercas nos dice que un héroe es “alguien que tiene el coraje y el
instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único
momento en que importa no equivocarse” (Cercas, 2001, pág. 146). Pero espera un momento…
¿eso lo dice Cercas el narrador o Cercas el autor? Esto lo dice el narrador de la historia. Es
particularmente interesante la forma en la que Javier Cercas crea un personaje-narrador para su
novela que resulta ser una imagen reflejada de él, la silueta o los trazos de un Cercas simbólico y
una representación lingüística de él, ya que el autor y el narrador tienen el mismo nombre, la
misma profesión, muchos datos biográficos iguales e incluso intereses similares. Pero en ningún
momento el Cercas que narra la novela es el mismo que la escribió. Este es un recurso que el autor
empleó para darle más realidad a su relato real. Es como si no reconociera los límites entre la
realidad y la fantasía; o como si la realidad y la fantasía realmente no tuvieran límites. Cercas, el
autor, nos introduce en un mundo fantástico que está conformado, en su mayoría, por fragmentos
de la realidad: Rafael Sánchez-Mazas sí fue un ideólogo falangista español aprehendido por los
republicanos en la Guerra Civil Española que logró escapar a un fusilamiento en masa; Juan
Antonio Primo de Rivera también es real; Roberto Bolaño sí es un escritor chileno con el que
Cercas tuvo una entrevista; Rafael Sánchez-Ferlosio también es real y sí es un hijo de Rafael
Sánchez-Mazas. Sin embargo aquí podría pasar lo que pasó en No mires debajo de la cama, del
también español Juan José Millás: el mundo debajo de la cama salió y tomo vida fuera de la cama,
o lo que sería lo mismo, el mundo de fuera del libro entra y toma vida dentro del libro (o quizás el
mundo dentro del libro toma vida fuera de él).

Aclarada la diferencia entre Cercas Autor y Cercas Narrador, volvamos con la cuestión del héroe.
Cercas Narrador tiene una definición muy particular de lo que es un héroe: un héroe no se
equivoca. Pero si nos quedamos con eso, entraríamos entonces en cuestiones morales y en

29 | P á g i n a
relativismos, nos surgirían preguntas como ¿quién no se equivoca?, o ¿qué es equivocarse? Fidel
Castro no se equivocó al iniciar una batalla contra el dictador Fulgencio Batista y se convirtió en
héroe, ¿o no? ¿Y no fue Alexis, el Ángel Exterminador, en la novela La virgen de los sicarios un
héroe para su amante Fernando? Qué decir de Batman, el héroe de DC Comics, que hace lo
correcto por motivos incorrectos, ¿es o no un héroe? Supongo que hay mucho más en un héroe
que el simple hecho de no cometer errores. Pero entonces volvemos a la cuestión básica, ¿qué es
un héroe?

Quizás una forma un tanto más acertada de definir lo que es un héroe, es descartar lo que es no
ser un héroe. Sin duda, no ser un héroe significa ser un villano, ser un traidor, o no ser nada. No ser
un héroe podría equipararse con estar al servicio de la maldad, procurar el mal a quien no se lo
merece, simplemente ser indiferente. Pero Cercas Autor nos propone una interrogante en este
punto: ¿existen héroes completamente héroes y villanos completamente villanos? El soldado que
perdonó la vida de Sánchez-Mazas, ése que con una mirada cambió la historia de España, ése que
se convirtió en un héroe, ¡ése es el mayor traidor de las filas republicanas! De haberlo matado en
el momento en el que tuvo la oportunidad, se hubieran evitado grandes desgracias en España:
“Porque en la guerra la gente se mata *…+. Porque por culpa de Sánchez Mazas y por la de cuatro o
cinco tipos como él había pasado lo que había pasado y ahora ese soldado emprendía un exilio sin
regreso. Porque si alguien mereció que lo fusilaran ése fue Sánchez Mazas” (Cercas, 2001, pág.
200) Yo creo que nadie es totalmente héroe o totalmente villano, pero me resisto a la idea de que
todos somos indiferentes.

Ahora bien, otra cuestión que sería prudente tocar en este momento es que tenemos héroes
porque los necesitamos, más que porque realmente existan. Todas las sociedades del mundo, a lo
largo de la Historia de la Humanidad, han tenido héroes como símbolo de la sociedad perfecta,
como representación del ciudadano ideal, como signo de la idealidad de sus valores. Todas las
sociedades hasta nuestros días han tenido hombres y mujeres que, por sus acciones, no pueden
ser considerados sino como personas extraordinarias. Hombres y mujeres que en el momento de
tomar cualquier decisión, siempre toman la decisión correcta. Y si no los han tenido, los han
creado. Sin embargo nos encontramos con una declaración un tanto espeluznante: Miralles, un
veterano de guerra con el que Cercas Narrador sostiene una conversación, afirmó que no hay
héroes vivos porque para ser héroe se necesita estar muerto. Todos nosotros necesitamos de los
héroes, pero parece que en las sociedades contemporáneas sencillamente han desaparecido, o los

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hemos desaparecido. Entre tú y yo, creo que ya no hay héroes en nuestra sociedad porque
nosotros hemos decidido que ya no podemos vivir con ellos.

Y lo que te digo ahora, aunque extraño, tiene bastante lógica. Tener un modelo de la perfección y
la idealidad, sencillamente resultó ser una pesada carga con la que no pudimos. Prueba de esto es
Almudena Grandes, otra autora contemporánea española, quien en su libro Modelos de Mujer
expone situaciones muy semejantes tener un héroe y concluye que tener un modelo al cual
apegarse, simplemente nos hace, en el mejor de los casos, dejar de ser auténticos y puede incluso
llegar a hacernos manifestar lo peor de nosotros. ¿No es eso lo que sucede con Bárbara, en
Bárbara contra la muerte, que decide no ser una niña sumisa y cree demostrarlo al comerse un
gusano para “vencer a la muerte”? ¿No es eso lo que pasa con Queti y Migue en Los ojos rotos, en
la que una mujer enferma con Síndrome de Down no puede ser feliz o sólo puede serlo en la
muerte y Queti es la única que puede ayudar a Migue, y la ayuda matándola? ¿No sucede también
lo mismo con la concepción de belleza que se tiene en la sociedad, que obligan a Malena a
enflacar sin ser feliz, y finalmente la orillan a vicios perversos, en Malena, una vida hervida? Lo
mismo pasa en el mundo imaginado por Millás en No mires debajo de la cama, con la Juez Elena
Rincón, que buscó una forma de ser una heroína y se topó con las desgracias de la vida, con una
vida llena de vacíos y de oscuridades.

Y entonces, cuando vemos que no podemos llegar a ser como esos seres ideales, decidimos
sustituir a los héroes comunes con superhéroes, a los fieles católicos con santos, a los atletas con
ídolos deportivos; seres que parecieran no pertenecer a este mundo, como si tuvieran habilidades
especiales que nadie más puede poseer. Y eso es lo que lo hace tan divertido y extraordinario:
tenemos algo en qué creer para satisfacer una necesidad, pero sabemos que no podemos ser así y
entonces, ya no nos molestamos ni en intentarlo.

Otro punto de vista, quizás mucho más amplio, sobre el heroísmo, nos lo ofrece el ex jesuita y
filántropo norteamericano, Chris Lowney en su libro “El liderazgo al estilo de los jesuitas”, donde
nos dice que:

Los héroes se levantan, se crecen y persiguen algo más grande que sus propios intereses. Nuestros
modelos clásicos de heroísmo a menudo muestran un valor extraordinario en momentos críticos, pero
el heroísmo no se limita a estas oportunidades raras y privilegiadas. También son héroes quienes

31 | P á g i n a
2
muestran valor, nobleza y grandeza de corazón para perseguir un sentido personal de magis , para
mantenerse dirigidos hacia metas que los fortalecen como personas. (Lowney, 2008, pág. 235)

Cercas Autor emplea un recurso estilístico muy apropiado para esta novela: crea un narrador en
primera persona con focalización externa que sólo observa lo que sus ojos le permiten ver y sólo
escucha lo que sus oídos le permiten oír, con lo que logra introducirnos perfectamente en la
realidad del relato. Este Narrador tiene una actitud muy extraña: desea encontrar un héroe y
quiere creer que ese héroe es Miralles. Entonces valdría la pena preguntarnos cuál es el afán que
tiene Cercas Narrador por encontrar a este héroe y por qué su insistencia en creer que ese héroe
es Miralles. Lo más seguro es que Cercas haya querido conocer a un héroe, de esos que ya no hay
en nuestros días, y quería ver la mirada que Sánchez-Mazas vio. Quería reconocer en Miralles uno
de esos héroes y quería encontrar en la mirada de Miralles la mirada de un auténtico héroe. Creo
que Miralles realmente sí fue un héroe, aunque quizás no el que Cercas Narrador esperaba;
también creo que el soldado que le salvó la vida a Sánchez-Mazas finalmente sí era un héroe.
Ambos, héroes de esos que ya no existen, héroes de esos que hemos desaparecido de la faz de la
Tierra.

Pero entonces, ¿dónde están todos los héroes ahora? ¿Acaso es verdad ya no hay héroes en
nuestros tiempos? No, mi estimado. Sí los hay. Sí hay héroes, sólo que no sabemos dónde
buscarlos. O quizás no nos han sabido contar bien sus historias, y por lo tanto no los hemos podido
encontrar. O tal vez quien nos narra sus venturas y desventuras no ha sabido emplear las palabras
correctas para decirnos dónde hallarlos. Y entonces volvemos a lo mismo, si la historia de España
parece triste, ausente de auténticos héroes, es porque ningún narrador nos la ha contado bien.

Terminado ya el asunto de los héroes y lo que significa verdaderamente ser uno, creo que es
tiempo de pasar a discutir otras dos preguntas: ¿por qué decidimos olvidar algunas cosas de
nuestro pasado?, y ¿por qué decidimos recordar otras? O, ¿por qué tenemos una memoria
selectiva? Algunos creen que pensar en los momentos tristes que nos llevaron hasta donde nos
encontramos, cuando nos encontramos en una situación incluso más deplorable que antes, sólo
sirve para deprimirnos. Algunos otros te dirán que el recuerdo de aquellos viejos tiempos llenos de
gloria y alegría, en los momentos en los que reinan la tristeza y la desesperanza, no hace más que
despertar un deseo de regresar al pasado, pero que se ve opacado por la evidente imposibilidad
de hacerlo, causando un sentimiento de angustia y desconsuelo. Otros cuantos piensan que

2
Del latín: más. Término extraído de la Espiritualidad de la Compañía de Jesús. Significa aumentar las
propias competencias y capacidades, ponerlas al servicio de los demás y llegar a la realización y
trascendencia personales.
32 | P á g i n a
recordar los momentos tristes cuando todo es felicidad y sonrisa, sólo hace que esa felicidad y esa
sonrisa se desvanezcan, pues recordar es revivir. Finalmente, habrá quienes te digan que no hay
dicha más grande que pensar en todo lo que tuvo que suceder para que pudiéramos nosotros
estar en el lugar y la situación en la que estamos, siempre y cuando estemos en una situación
agradable y lo que nos haya llevado ahí sea un camino agradable.

Todas estas teorías están bien, y pueden explicar la mayoría de las situaciones que conocemos y
quizás puedan también explicar la aparente selectividad en la memoria humana. Pero para ti y
para mí, no son suficientes. Y para los españoles tampoco.

La segunda parte del libro resulta ser muy histórica y apegada a la realidad, lo cual es un poco
extraño, pues se ha interrogado a Cercas Autor sobre el nicho de novela histórica en el que él
incurrió, siendo sus respuestas tajantes: “la expresión ‘novela histórica’ contiene, me parece, un
oxímoron: o es historia o es novela” (Manrique Sabogal, 2007, ¶6). Y en esta parte Cercas Autor
nos da una oportunidad para discutir el dilema del recuerdo selectivo, pues transcribe palabras
que algún día escribió Sánchez-Mazas: “Ni me arrepiento ni olvido” (Cercas, 2001, pág. 1333).
Cercas Narrador propone dos teorías sobre el pronunciamiento de estas palabras: por un lado,
Rafael Sánchez-Mazas vivía atormentado por su pasado y con cierta congoja decía que no podía
arrepentirse ni olvidarlo, como quien no puede olvidar un trauma infantil, aunque con ánimo
intentaba deshacerse de esos recuerdos; por otro lado, el escritor falangista realmente no se
arrepentía del pasado que tenía, pues lo había hecho llegar hasta donde se encontraba en ese
momento, y tampoco olvidaba los pequeños detalles que lo habían impulsado hasta su mediocre
éxito, como los amigos del bosque y su ideología falangista. Tal vez nunca sabremos lo que
Sánchez-Mazas sentía en el momento en que escribió estas palabras, y tal vez nunca lleguemos a
comprender el verdadero significado de ellas, pero estoy seguro de que más de un español
concuerda con esta frase, y más de un español ni se arrepiente ni olvida su pasado, pero más de
uno sí se arrepiente y quisiera olvidar su historia.

Nuevamente Almudena Grandes nos da otra oportunidad para reflexionar sobre estas cuestiones.
En la obra que previamente mencioné, Grandes nos introduce en la mentalidad y personalidad de
mujeres contemporáneas de España, y vale la pena preguntarse si ellas son felices con su presente
y si quieren olvidar o recordar su pasado. En el cuento La buena hija, Berta es una hija resignada al
cuidado de su madre, viendo su vida escaparse enfrente de sus ojos, ¿acaso no quiere ella olvidar
todo eso y empezar una nueva vida? En Amor de Madre, una mamá cariñosa y un tanto obsesiva
busca el mejor cuidado para su hija, otrora “perfecta”, que se ha desviado del camino, por lo que

33 | P á g i n a
la madre opta por métodos poco ortodoxos para custodiar a su hija, ¿acaso no quiere la madre
revivir las épocas en que su hija era realmente el modelo de la niña ideal? En Malena, una vida
hervida, Malena es una mujer que en la infancia era lo que llamaríamos robusta y se enamoró de
un niño que ella consideraba perfecto, pero resulta que ahora que ella ha hecho tantos sacrificios,
principalmente dejar de comer todo lo que le gustaba, para lograr llamar la atención de aquel
niño, el hombre en quien se convirtió este niño no es para nada lo que ella quería, ¿acaso no mira
Malena su pasado con un poco de tristeza y un poco de coraje, como buscando olvidar su vida
hervida y deseado comer un jugoso y tierno tozo de carne cocinado a fuego lento? Y así como
estos, Almudena Grandes nos cuenta al menos otros cuatro ejemplos de españolas que quisieran
olvidar su pasado que no les deja continuar o que quieren revivir la antigua felicidad.

Y si la historia del hombre es la Historia de la Humanidad, bien podríamos decir que la historia de
unas cuantas españolas es la Historia de España. Algunos historiadores dicen que la Historia tiene
mucho que decirnos sobre nosotros, sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro; y
esto tiene mucho sentido si nuestra historia es la historia de todo. Algunos incluso afirman que la
Historia la escriben los vencedores. Y probablemente por eso decidimos creer que el dolor fue
sanado en nuestra historia, y los traidores vencidos en nuestra Historia; decidimos que la maldad
ha sido derrotada en nuestra historia, y los villanos derrotados en nuestra Historia; contamos que
nuestra historia está llena de nobleza, y de héroes nuestra Historia; como si nuestra historia
hablase sólo de alegría y éxitos, y sólo de valientes y triunfadores hablase nuestra Historia.
Probablemente por eso, y porque creemos que así logramos hacer que nuestro presente sea
brillante, y nuestro futuro sea sublime.

Pero entonces, ¿por qué decidimos olvidar algunas cosas de nuestra historia y recordar otras?
Creo que la respuesta a esta pregunta acaba de volverse obvia, al menos para mí. Decidimos
olvidar cualquier situación que nos mantenga atados al pasado; todo eso que nos causa un dolor o
nos llena de tristeza; esas cosas que no nos dejan caminar ni seguir viviendo; esas situaciones que
nos hablan de desánimo y soledad. Por otro lado, decidimos recordar esos momentos felices que
traen consigo la felicidad; esos momentos llenos de gloria y encanto que nos dibujan una sonrisa
en el rostro; esos instantes de nuestra historia que, con jactancia y orgullo, nos hablan de nuestra
grandeza.

Decidimos recordar los momentos felices, pero ni así logramos entender cuánta felicidad reside en
nosotros. Un poco antes de concluir su relato real, en una conversación entre Miralles y Cercas

34 | P á g i n a
Narrador sobre heroísmo y héroes, ambos nos dan a entender cómo solemos disimular nuestra
felicidad:

Permanecimos un rato en silencio, mirando a los niños. No tenía por qué decir nada, pero filosofé
tontamente:
-Siempre parecen felices.
-No se ha fijado bien –me corrigió Miralles-. Nunca lo parecen. Pero lo son. Igual que nosotros. Lo que
pasa es que ni nosotros ni ellos nos damos cuenta. (Cercas, 2001, pág. 187)

Muy seguramente eso es lo que nos sucede. Miramos nuestra historia y no aparenta ser feliz. Pero
lo es. Igual que nosotros. Lo que pasa es que ni nosotros ni nuestra historia nos damos cuenta.

Creo que ya ha quedado claro: la Historia de España es la más triste, porque nadie ha sabido
contarla y muy pocos se han esforzado por intentarlo. Pero para concluir, y reforzar la idea de que
no ha habido un solo hombre que sepa contarnos bien la Historia de España, vale la pena recordar
un fragmento del cuento Pierre Menard, Autor del Quijote, del libro Ficciones, del argentino Jorge
Luis Borges. Cabe decir que el contexto en el que se desarrolla el siguiente párrafo es el de la
comparación de la obra literaria de dos autores: uno real (Miguel de Cervantes) y uno ficticio
(Pierre Menard). La comparación de lo que es la misma obra, palabra por palabra y con el mismo
título, resulta en críticas muy distintas para cada una de ellas:

[…] el fragmentario Quijote de Menard es más sutil que el de Cervantes. Éste, de un modo burdo, opone
a las ficciones caballerescas la pobre realidad provinciana de su país; Menard elige como <<realidad>> la
tierra de Carmen durante el siglo de Lepanto y de Lope. […] Menard, con toda naturalidad, las elude [a
las españoladas que pudieran surgir de esta elección]. En su obra no hay gitanerías ni conquistadores, ni
místicos, ni Felipe Segundo ni autos de fe. Desatiende o proscribe el color local. Ese desdén indica un
sentido nuevo de la novela histórica. (Borges, 1944, pág. 51)

Esto nos deja pensando sobre la importancia que reside en la persona que cuenta una historia y en
la persona que tiene una tarea incluso mayor: contar La Historia. Esto nos podría hablar también
sobre la importancia de la elección de las palabras al momento de contar una historia, la
importancia del tono con el que la contamos, la importancia de la manera en la que la contamos.
Qué decir de la importancia de todo esto al momento de contar La Historia. No me sorprende que
hasta el momento la historia de España sea la más triste, aún cuando está llena de detalles bonitos
y momentos que la hacen asombrosa, si los que nos la han contado no han sabido elegir las
palabras para contarla, ni el tono, ni la manera en la que se debe contar.

Ahora bien, mi estimado… ¿Quieres que te cuente…Aaaa… que te cuente…Aaaa? ¡Achís! Disculpa,
y esta gripe, te aseguro, no es culpa de los españoles ni de la influenza que los norteamericanos

35 | P á g i n a
trasladaron a sus tierras a principios del Siglo pasado. Pero, ¿quieres que te cuente una historia?
De todas las historias de la Historia, te contaré la más alegre y encantadora: empieza con la caída
de Roma y la fundación del Reino Visigodo, con capital en Toledo, en la tierra a la que los fenicios
llamaban Hispania…

36 | P á g i n a
REFERENCIAS

 Borges, Jorge L. Ficciones. Editorial Alianza, Colección Autores. España: 1944.


 Cercas, J. Soldados de Salamina. Tusquets Editores. México. México: 2001.
 Gil de Biedma, Jaime. Moralidades. “Apología y petición”. México: 1966.
 Lowney, Chris. El liderazgo al estilo de los jesuitas. Editorial Norma S. A. para Verticales de bolsillo.
Colombia: 2008.
 Manrique Sabogal, Winston. "En vez de un libro sobre Ford y Liberty Valance salió ‘Soldados...’"
ETREVISTA: EQUIPAJE DE BOLSILLO JAVIER CERCAS. De El País, edición digital. Mayo 26, 2007.
Recuperado en Mayo 14, 2009 de
<http://www.elpais.com/articulo/ensayo/vez/libro/Ford/Liberty/Valance/salio/Soldados/elpepuculbab/
20070526elpbabens_16/Tes>
 Real Academia Española (RAE). Diccionario de la Real Academia Española, vigésima
segunda edición. Versión Digital, 2001. Recuperado en Mayo 12, 2009 de
<http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=je%20ne%20sais%20quoi
>
 Rivera G., Cristina. Nadie me verá llorar. Tusquets Editores. México: 2000.

37 | P á g i n a
¡No se olvida!: Del Movimiento Estudiantil
y la legitimidad de su Pliego Petitorio.
Septiembre de 2009

¿Qué fue 1968? Rudi Dutschke, el enfant terrible de Berlín,


procuró una respuesta breve y célebre a esta ya antigua
interrogante: 1968 es, en resumen, la historia de unos
estudiantes que salieron a la calle a exigir derechos
elementales y acabaron subvirtiendo una época entera.
(Semo, 1993, pág. 9)

En estos tiempos de incertidumbre social y altos niveles de apatía por la vida política del país, es
importante recordar y analizar uno de los movimientos que plantearon la idea de una democracia
más real con libertades políticas en nuestro país: el movimiento estudiantil de 1968 en México.
Este movimiento es catalogado como el hecho más importante en la vida sociopolítica del país en
mucho tiempo debido a su alto grado de movilización, organización y combatividad en la lucha
contra el Estado que, hasta ese entonces, había hecho un fuerte uso de mecanismos de
dominación y represión; además, según Carlos Monsiváis, “lo ocurrido en Tlatelolco divide
definitivamente el proceso de la vida mexicana” (Monsiváis, 1970, pág. 16).

38 | P á g i n a
Hasta ahora sabemos lo suficiente para decir que los estudiantes estaban en lo correcto cuando
salieron a manifestarse y para condenar la conducta represiva y agresiva del Estado Mexicano…
pero, ¿es esto totalmente cierto? La matanza no está, y nunca ha estado, en juicio: ese fue un acto
brutal y atroz, pero ¿realmente era legítimo el llamado Pliego Petitorio estudiantil?, ¿en verdad la
decisión del Estado de impedir estas manifestaciones estaba infundada? Para efectuar este análisis
correctamente y poder decir con certeza si las demandas de los estudiantes eran válidas,
consideraremos: (1) las características del Sistema Político Mexicano prevaleciente en el Siglo XX;
(2) las características tanto sociales, como económicas y políticas, del régimen de Gustavo Díaz
Ordaz; (3) las causas y consecuencias del movimiento.

Características del Sistema Político Mexicano del Siglo XX.

Después de la cruenta revolución social que vivió México en la década de 1910, el sistema político
de la nación fracturada se basó en un régimen de caudillismo demasiado vulnerable, destinado al
fracaso, que “probó su poca viabilidad al momento de ser asesinado Álvaro Obregón en 1928”
(Chávez, 2005, pág. 4). Sin embargo, a finales de los años 20, la evidente necesidad de
institucionalizar al poder se satisfizo y se formó la primera institución política que incorporó a los
pequeños y grandes partidos, jefes y caudillos y sirvió de marco para la negociación interna del
grupo en el poder. Esta institución lograría perfilarse “como un partido de Estado […y] se convirtió
en una institución fundamental de la vida política nacional y en un pilar del sistema que dominó
hasta el cierre del siglo” (Lozano, 2008, pág. 107).

Se buscó una evolución en el sistema político mexicano. Según Honorato Chávez en el escrito ya
citado, se buscó pasar de la época de los hombres a la de las instituciones, legitimar la forma de
elegir al dirigente máximo del país, abandonar la violencia caudillista y regularizar la vida política
del país a través de la institucionalización. Es por eso que el nacimiento de esta primera Institución
marca asimismo el nacimiento del Sistema Político que rigió a la sociedad mexicana durante la
mayor parte del siglo XX: el Presidencialismo. El sistema presidencialista se caracteriza por una
fuerte confianza popular en el sistema y en los principios que regían tal sistema, así como una
adhesión a las figuras de autoridad centrales: el Presidente y el Partido. La legitimidad de este
sistema se basaba en que estaba sustentado por las elecciones y el voto de la mayoría de los
mexicanos, a pesar de la población abstencionista.

Lucrecia Lozano nos explica más sobre este sistema político dominante en el México del Siglo XX.
El término Presidencialismo se ha usado para referirse a la estructura piramidal en cuya cima se
localiza una presidencia dictatorial (o imperial o autoritaria) que otorgaba poderes absolutos
39 | P á g i n a
durante seis años a aquél que ganaba, por “elección popular”, la jefatura del Poder Ejecutivo,
sobre las bases de un partido dominante (llamado partido de Estado) y una estructura
corporativista que permitía manipular a las masas populares.

En un México que apenas aprendía sobre los procesos democráticos y las estructuras políticas que
éstos conllevan, el Presidencialismo se consolidó como el único sistema político viable. Jorge
Carpizo, en su libro El Presidencialismo mexicano, nos ofrece una idea de lo que este
presidencialismo ha significado para la vida y el desarrollo de nuestro país:

[…] una de las dos piezas más importantes del sistema político mexicano, el que, con todos sus defectos,
vicios e injusticias, ha dado a nuestro país varios decenios de estabilidad política, un gobierno civil,
cierto número de libertades y algunas posibilidades para la realización personal. (Carpizo, 2004, pág. 9)

Chávez nos relata cómo dentro del presidencialismo mexicano, a partir del régimen de Lázaro
Cárdenas y su lucha con lo civil para desaparecer cualquier disidencia interna, se fue consolidando
un nuevo pilar de esta estructura: el Monolitismo.

El Monolitismo implica que ante los dominados el Estado se presenta como un bloque perfectamente
articulado y sincronizado en cuanto al funcionamiento de sus diversas instancias, como una máquina
universal, invencible *…+ implica también la centralización del poder en la cúspide del aparato, el
presidencialismo de la República y la imposibilidad de cuestionar su autoridad. (Chávez, 2005, págs. 8-9)

Paralelo al monolitismo, a partir del régimen de Cárdenas se empieza a ver la verdadera


centralización del poder gracias, en gran medida, al corporativismo que introdujo e hizo crecer de
manera exponencial durante su mandato. Con los sectores agrario y obrero (y después el militar y
el popular) completamente centralizados bajo el Partido de Estado, organizados en
Confederaciones (CNC y CTM), colocó a estos dos grandes bajo el poder del presidente y logró la
completa centralización de estas fuerzas.

No obstante, luego llegan al poder Manuel Ávila Camacho y, posteriormente, Miguel Alemán,
trayendo consigo cambios significativos en la vida política del país. Honorato Chávez, en la obra
citada, nos explica cuáles fueron y sus impactos:

 Eliminación del sector militar del partido oficial: esto tenía como objetivo eliminar la
mediación del partido entre el ejército mexicano y la presidencia. Esto trajo consigo un
retroceso en la vida política, pues significó el retorno de las fuerzas militares a su antiguo
papel, el de apaciguamiento.

40 | P á g i n a
 Destitución de privilegios del sector obrero: la sustitución de Vicente Lombardo como líder
de la CTM y la designación de un director para administrar FFCC. La moderación en los
derechos trajo consigo un cierto descontento.
 Proyecto Nacional de Industrialización: esta política industrializadora se fincó en el
abatimiento de las direcciones sindicales y de las izquierdas más combativas. Así se haría
posible el control institucional e infrainstitucional.
 Iniciativa enviada al Congreso con Reformas al artículo 145: la finalidad era tipificar
prácticas de sabotaje, subversión y espionaje, particularmente aquellas formas
diplomáticas, militares o industriales, que pudieran quebrantar o paralizar los servicios
públicos o industriales básicos o la industrialización del país, aquellas que pudieran alterar
la vida institucional de México o aquellas que alteraran la paz y perturbaran el orden.

Con la llegada de Adolfo Ruiz Cortínez al poder en 1952, México ya comenzaba a vivir movimientos
de masas de carácter predominantemente oficialista: esto demostró la funcionalidad del
mecanismo de control sindical por parte del presidente. Para ese entonces, México vivía una
situación de graves problemas, heredados de varios años atrás, entre los cuales, según Honorato
Chávez, se encontraban la inflación, la corrupción, una tesorería vacía, obras públicas inconclusas,
problemas en la balanza de pagos, una dirección amorfa.

Es durante el sexenio de López Mateos, de 1958 a 1964, cuando empezamos a ver la reacción de
descontento social. Después de 20 años de centralización y control presidencialista de las fuerzas
obreras y campesinas del país, se empezaron a oír exigencias como salarios reales mucho más
altos, reformas agrarias y una mejor distribución del ingreso nacional; sin embargo la única
respuesta que el gobierno encontró a dichas demandas fue la represión. Asuntos de libertades
políticas dominaron la agenda presidencial a partir de este sexenio, siendo el más significativo el
concerniente a la política estudiantil, en palabras de Honorato Chávez:

Los estudiantes apoyaban a la revolución cubana y hubo numerosas demostraciones en contra de los
norteamericanos, sin embargo durante esos días los estudiantes protestaban fundamentalmente por
problemas internacionales, por lo que no se tomaron severas medidas para su control. López Mateos
enfrentó eficientemente el reto de mantener la estabilidad política que el país necesitaba tener.
(Chávez, 2005, pág. 24)

Sin embargo, a pesar de la confianza popular, la legitimación del sistema, la estabilidad política del
gobierno civil, su invencibilidad, la centralización del poder y el autoritarismo que lo regía, este
sistema autoritario/represivo que se venía desarrollando desde unos treinta años antes de Díaz

41 | P á g i n a
Ordaz, poco a poco fue probando su ineficiencia, hasta alcanzar un punto en el que explotó y
demostró la imposibilidad de seguir practicándose en un México que buscaba ser más
democrático, más participativo y más libre de lo que había logrado ser hasta entonces.

Lorenzo Meyer nos dice al respecto, que:

*…+la poderosa presidencia de la posrevolución mexicana *el presidencialismo] tuvo su primer gran
tropiezo dramático en 1968, cuando no encontró la mejor forma de responder a la exigencia de
democracia planteada por sector de la clase media, que la matanza del 2 de octubre de ese año y la del
10 de julio de 1971. El uso indiscriminado e irrestricto de las fuerzas contra los jóvenes manifestantes
desarmados que exigían democracia al autoritarismo, fue un fracaso político y moral de una presidencia
sin contrapesos. (Meyer, 1995, pág. 27)

Características del Régimen de Gustavo Díaz Ordaz.

El sexenio de Díaz Ordaz se desarrolló en un contexto mundial muy peculiar. Ilán Semo en La
transición interrumpida nos dice que hubo movimientos sociales a lo largo del globo que
comparten una misma universalidad en la contemporaneidad de su historia: los movimientos de
París, Berkeley y Tokio. Todos fueron movimientos políticos y sociales inéditos, quizás algunos más
radicales que otros. Todos ellos se pueden considerar movimientos que hicieron de las calles la
geografía de su utopía. El mundo entero vivía una crisis ideológica: en un ambiente en el que se
vivían políticas anticomunistas a nivel global, surgen Movimientos Sociales iniciados por la
sensación de conflicto y ofensa por parte de los gobiernos autoritarios hacia las sociedades que
buscaban la democracia y la entera libertad para ejercer todos sus derechos, la ilusión del futuro y
la impugnación del hedonismo, nos dice Susana Armienta en Nuevos Movimientos Sociales:
Movimiento Estudiantil México 68.

Gustavo Díaz Ordaz, como la totalidad de los presidentes elegidos democráticamente en el


sistema presidencialista mexicano, recibió un gran apoyo durante las elecciones, principalmente
del partido, que era el partido oficial; y así como había seguido la tradición de llegar al poder por
medio del partido de estado, continuó con la tradición de la “dictadura perfecta”3. Desde los
inicios de su campaña, Díaz Ordaz se dio a conocer por sus tendencias de políticas de derecha y un
lema de “Orden y Progreso”, comparable al que regía el régimen dictatorial de Porfirio Díaz, lo que
nos da idea de la tendencia ultraderechista de los modelos de idealidad que él tenía. La entrada de
este presidente al poder marca la era de la extensión y el perfeccionamiento de la represión y la
contención política como “única forma de solucionar los levantamientos de la clase obrera y
3
Término empleado por Mario Vargas Llosa para calificar al sistema político mexicano y que hace referencia
a un engaño político, en el que un régimen absolutista se disfraza de democracia.
42 | P á g i n a
campesina *…+ La represión ya no fue ex post facto, se volvió preventiva. Tanto los grupos radicales
de izquierda fueron víctimas en particular, pero no fueron los únicos” (Chávez, 2005, pág. 25).

Durante el sexenio de Díaz Ordaz, se tomaron medias para seguir restando poder a los grupos
sociales que pudieran representar una oposición al Partido o al Gobierno, especialmente a
aquellos que venían siendo una amenaza incluso desde antes de su gobierno, pero nunca habían
sido corporativizados como durante el período de Lázaro Cárdenas. Entre las medidas más
populares se encontraron la creación de Instituciones como el ISSSTE, el Seguro Agrícola y el
Departamento de Fomento Ejidal, así como ampliar el sistema escolar gratuito.

Díaz Ordaz gobernó aún en la época del presidencialismo mexicano y durante su sexenio las
facultades políticas, a decir de Honorato Chávez, se dividían en dos:

 Facultades Constitucionales: son la base del presidencialismo y concentran el poder;


depositan poderes ejecutivos, legislativos y judiciales en la figura del presidente como
promulgar y ejecutar leyes expedidas por el Congreso de la Unión, nombrar Secretarios y
Procuradores, conceder indultos a reos y conceder privilegios especiales a quienes
descubrieran o perfeccionaran algún ramo de la industria.
 Facultades Metaconstitucionales: son facultades situadas “más allá” del marco
constitucional; entre estas facultades se encuentran el poder de un presidente para
designar a su sucesor, nombrar gobernadores, escoger senadores, elegir diputados y
seleccionar presidentes municipales; control sobre las principales organizaciones obreras,
campesinas, populares, profesionales.

Quizás éstas últimas fueron las que estuvieron en boga durante el sexenio de Díaz Ordaz, de tal
forma que se cumpliera lo que nos dice Jorge Carpizo:

El Presidente mexicano da órdenes y estas se cumplen, e infeliz el funcionario que no las obedezca tal y
como el Presidente quiere… es fuerte y radica en su prestigio y en el temor que inspira el hecho de no
acceder a sus deseos, por las medidas que pueda tomar dentro del ámbito de sus poderes
constitucionales y extraconstitucionales [o metaconstitucionales] (Carpizo, 2004, 203)

La estructura política de este sexenio era muy peculiar, aunque nada diferente a la que había
predominado ya por más de 20 años en este país. El sistema político vuelve a ser el de un
“presidencialismo imperial” encubriendo a la “dictadura perfecta”. A pesar de gobernar un
“régimen democrático, pluralista y representativo en el marco de una república federal” (Chávez,
2005, pág. 35) como se establecía en la constitución vigente, el gobierno de Díaz Ordaz

43 | P á g i n a
representaba más bien “una realidad dominada por la centralización del poder y el
corporativismo” (Ibídem)

En cuanto a los factores económicos de este sexenio, los gobiernos que siguieron a la Segunda
Guerra Mundial, se vieron beneficiados por un crecimiento económico postguerra. Durante el
sexenio de Díaz Ordaz se vivía el auge del desarrollo económico, el cual consistía en el crecimiento
acelerado y desproporcionado de la economía del país. Las clases medias del país se habían
beneficiado mucho con este crecimiento económico y fue agarrando más poder y más fuerza de la
que el Estado le hubiera querido conferir y habían poblado casi completamente la ciudad, para
después convertir sus barrios y colonias en aglomerados poblacionales un tanto grotescos y
anárquicos, y eran vistos como le ejemplo ideal de una sociedad de consumo. Son precisamente
los hijos de estas familias de clase media, los protagonistas de la crisis ideológica y del movimiento
que ésta trajo consigo.

No se puede olvidar que México vivía en un boom económico, cuyo mayor auge es conocido con el
nombre de Milagro Mexicano y seguido del Desarrollo Estabilizador, y es precisamente durante el
sexenio de Díaz Ordaz donde reconocemos grandes tasas de crecimiento: aumentos insólitos del
Producto Interno Bruto (de 6.2%), ritmos de inversión nunca antes vistos, tasas de crecimiento de
producción inimaginables (8.2%). Todo este fenómeno del Milagro, se da principalmente por las
altas tasas de explotación de la fuerza de trabajo y la protección financiera, fiscal, arancelaria y
comercial, que podría ser declarada un tanto paternalista, por parte del Estado. En palabras de
Honorato Chávez, el Milagro Mexicano se puede describir como el período económico de México
en que:

La industria y los servicios aumentaban y ocupaban más trabajadores que laboraban en el campo; el
acero, los automóviles y los productos químicos comenzaron a adquirir un lugar privilegiado en las
cuentas nacionales; los hedores de la industria empezaron a ser insoportables, los productos nacionales
invadían el mercado sustituyendo a los importados. La industrialización (Hecho en México) ya era toda
una realidad. Ya para 1968 el producto nacional bruto era de 263 millones de pesos y su ingreso per
cápita de 435 dólares, era el primer productor mundial de plata y un gran productor de petróleo y gas
natural. Aunque sus exportaciones totales ascendieron $1 220 millones de dólares y sus importaciones a
$1 605 millones, su déficit comercial era de un 8%. El peso se cotizaba a $12.50 por dólar y las reservas
4
internacionales ascendían a 114 millones de dólares en oro y 394 millones en otras divisas. (Chávez,
2005, 36)

4
La información se encuentra en cuentas nacionales, por la página de Internet www.inegi.com.mx
44 | P á g i n a
También sería pertinente recordar las palabras de Carlos Monsiváis sobre este suceso: “Ellos *los
de la clase media] ganaban (en prestigio, excepcionalidad, distinción) y México progresaba: los
ricos no sólo van al cielo: también alternan con la clase media en los centros nocturnos de lujo”.
(Monsiváis, 1970, pág. 200), lo cual nos deja con una idea de progreso y desarrollo total, por todos
y para todos. Pero la verdad es que el crecimiento no fue para todos los sectores de la sociedad y
cada vez resulta más difícil creer en la idea de que la brecha económica no aumentó en esos
momentos.

Sin embargo, este Milagro y este Desarrollo no vinieron solos. Este Milagro y este Desarrollo
trajeron consigo una nueva práctica político-económica llamada Proteccionismo: subvención de
materias primas, transporte y energéticos, exención de impuestos y deudas, créditos a bajos
intereses (incluso con muy poca rentabilidad del capital que lo respaldaba), aranceles fronterizos y
mercados cautivos, políticas de “cero importaciones”, entre otras. Esta práctica se generalizó de
tal manera durante estas etapas, que cuando “el presupuesto federal no alcanzaba para mantener
los niveles de protección, el gobierno no vacilaba en recurrir a formas inflacionarias o de
endeudamiento público para redistribuir el ingreso” (Ídem., pág. 37).

Fueron las mismas características sociales (la movilización de las clases y la represión social),
políticas (el presidencialismo, corporativismo y el institucionalismo) y económicas (el
proteccionismo y el Milagro Mexicano) que durante un cuarto de siglo le habían proporcionado
estabilidad a un país que de otra forma no la hubiera conocido, las que terminaron por sumir a
México en una crisis ideológica quasi-existencial. Una crisis en la que se buscaba ya no respetar y
obedecer, sino hablar y ser escuchado; una época en la que se buscaban las libertades políticas y
ciudadanas, antes que la representación de una farsa política pseudo-democrática.

Causas del Movimiento del 68.

Después de analizar la situación del país en los años previos a este gran movimiento, ahora sí es
tiempo de analizar las causas y las consecuencias de este fenómeno. Entre las causas de este
fenómeno encontramos muy variadas, pero comprensibles, razones por las que un montón de
estudiantes salieron a la calle a pedir, a exigir el respeto de sus libertades políticas.

Sergio Zermeño nos señala cinco causas principales de este movimiento:

 “Inadecuación del sistema institucional o político para incorporar y representar las


exigencias de nuevos sectores sociales” (Zermeño, 2003, pág. 55): la cual quiere decir que

45 | P á g i n a
las minorías o los grupos que no pertenecían al Partido Oficial, no podían formar parte
activa de la vida del país (especialmente los grupos de ideología comunista).
 “Deterioro de las relaciones entre la Universidad y el Estado” (Ibíd.): la relación entre la
institución educativa y el Estado era en ese entonces de “aislamiento” y “desinterés”, pero
llegó incluso hasta la Ruptura en 1968, debido principalmente a la represión de ideas en
un lugar donde (supuestamente) debería existir la universalización de las ideas.
 “Debilitamiento del modelo cultural o ideología dominante y del nacionalismo como su
componente central” (Ibíd.): se pierde la confianza ciega en el estado y nace una
desconfianza para con las instituciones y corporaciones que mantenían el poder en ese
entonces, lo que termina por ocasionar un conflicto de valores e intereses que ayuda al
despertar de la sociedad dormida. Surgen ideas izquierdistas en contraposición a la
ultraderecha de Díaz Ordaz.
 “Desplazamiento del Estado hacia una función directamente favorable a un sector de las
clases altas, como imagen percibida por ciertas capas medias altamente sensibilizadas a
este respecto” (Ibíd.): las políticas económicas no estaban favoreciendo al desarrollo de
los más desfavorecidos (clases baja y media), pero una creciente clase media, misma que
vivió el conflicto de valores e intereses, se percataba de ello y buscó impedirlo.

Gilberto Guevara Niebla ofrece una visión un tanto más simple sobre los orígenes del movimiento:

[A finales de los 50’s y principios de los 60’s] los resultados de la nueva estrategia desarrollista saltaban a
la vista: la riqueza nacional había venido creciendo bajo el impulso del crecimiento industrial, pero esa
riqueza tendía a concentrarse cada vez más en unas cuantas manos y a postrar en la miseria a las
grandes masas de la población. En realidad, comenzaba a despuntar una crisis global del sistema. *…+
cristalizó el más relevante fenómeno de insurgencia obrera de todo el período y *…+ estallaron
innumerables luchas campesinas que sacudieron las más importantes zonas agrícolas del país. (Guevara,
1978, pág. 6)

Y el mismo Guevara nos dice que junto con estas “insurgencias obreras” y “luchas campesinas”,
también surgieron sublevaciones en los sectores medios (médico, maestros y otros profesionistas),
así como una insurgencia estudiantil generalizada (con triunfos como barrer con organizaciones
corporativas, pero también muchos fracasos, que lograron conferir “al estudiantado una
experiencia política que lo convertiría en el único sector social con capacidad de autoorganización
y de confrontación al poder” (Guevara, 1978, pág. 17)). En realidad, todas estas insurrecciones
siempre eran reprimidas y vencidas por el poder; sin embargo, fueron estas políticas represivas del

46 | P á g i n a
gobierno presidencialista las que hicieron notar la marcada tendencia a la concentración del poder
para vencer a las masas.

Desarrollo del Movimiento. Pliego Petitorio.

A pesar de las circunstancias, las demandas del Movimiento Estudiantil estaban bastante alejadas
de las cuestiones económicas y universitarias (como mayores presupuestos, más becas o mejor
infraestructura), más bien eran de carácter meramente administrativo como “la renuncia de los
funcionarios de gobierno de la ciudad, responsables de las primeras represiones y la supresión de
algunas organizaciones policíacas y de ordenamientos legales que *…+ contravenían al ejercicio de
las libertades individuales garantizadas por la Constitución” (Chávez, 2005, pág. 40), así como
mayor libertad democrática, una reforma electoral y el diálogo directo con el Presidente de la
República.

La totalidad de las demandas de los estudiantes se condensa en 6 puntos básicos, reunidos en un


Pliego Petitorio redactado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH), que nos presenta Susana
Armienta en su obra previamente citada, en las páginas 10 y 11:

1. Libertad a los presos políticos.


2. Derogación de los artículos 145 y 145bis del Código Penal Federal. (Instituían el delito
de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los
estudiantes).
3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos.
4. Destitución de los jefes policíacos.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del
conflicto.
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos
sangrientos.

Las primeras dos demandas son referentes al autoritarismo del régimen, poniendo en duda el
carácter democrático del gobierno y son un resumen de las continuas luchas sociales, tanto de los
obreros como de los campesinos y de la clase media, cuyos dirigentes se encontraban
encarcelados. Cabe destacar que los estudiantes no fueron ni los únicos ni los primeros en
demandar esto; ya habían sucedido diferentes luchas sociales que exigían esto desde el gobierno
del general Cárdenas, según Chávez, 2005, pág. 54. El Estado negaba la existencia de presos
políticos y se encargó de manipular a la prensa para que hiciera ver como una necedad esta

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demanda popular. El movimiento exige, por medio de estas dos demandas que se gobierne con
métodos democráticos, no autoritarios, donde no se castigue a alguien por sus ideas o ideología.

Las demandas tres y cuatro son referentes a los grupos represivos de los que se valía el gobierno
para aplicar su poderío. El Pliego Petitorio exigía, de hecho, la destitución de ciertos generales (Luis
Cueto Ramírez, Raúl Mendiola, Armando Frías, según Chávez, 2005, pág. 53). Estas demandas
tienen que ver con el descontento general de la sociedad generado por las políticas represivas del
gobierno y el control absoluto que buscaba ejercer por medio de métodos violentos sobre los
grupos de oposición. Mediante estos puntos del Pliego Petitorio, los estudiantes buscaron la
destitución de algunos de los jefes violentos de la policía y la desaparición del cuerpo de
granaderos, pero también buscaron que no se crearan nuevos grupos de represión parecidos.

Las últimas dos demandas son concernientes a los enfrentamientos entre la policía y los
estudiantes que habían estado teniendo lugar desde hacía poco más de un mes, como la
indemnización a familiares de los afectados por agresiones policiales desde el viernes 26 de Agosto
de ese año, y que se señalaran públicamente a todos los responsables de los actos represivos y
vandálicos por parte de la autoridad presidencial, por medio de policías, granaderos y hasta el
mismo ejército. Esto tenía que ver con el hecho de que los estudiantes sentían que la autoridad no
era competente y había agredido tanto derechos civiles como económicos de las víctimas de las
represiones, es decir los estudiantes y sus familias.

Este movimiento tuvo sus matices un tanto sorprendentes: grandes éxitos tanto para la
democracia como para el presidencialismo. Desarrollándose por medio de huelgas y
movilizaciones estudiantiles, la insurgencia de los estudiantes logró lo que ninguna otra había
logrado hasta ese entonces: la incertidumbre política. “Las respuestas por parte del gobierno eran
impredecibles, algunas veces se lograba ver el camino hacia la negociación y la apertura, mientras
que otras sólo vislumbraban dureza y represión” (Armienta, sin año, pág. 10) hasta llegar al punto
culminante de este movimiento: la masacre del 2 de Octubre de 1968, en la Plaza de las 3 Culturas
en Tlatelolco.

Consecuencias del Movimiento.

Luego del punto culminante de este movimiento, “presos los dirigentes, atemorizadas las mayorías
y desarticuladas las brigadas, nuevos dirigentes en el CNH, en fin ausente todo aquello que
constituyó la esencia del movimiento, se abrió paso a la resolución del conflicto (de hecho ya

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terminado)…” (García, 1980, pág. 17). El país estaba nuevamente sumergido en una calma,
pensando y celebrando los grandiosos Juegos Olímpicos que en ese año México organizó.

En noviembre de ese año, algunos estudiantes de Michoacán “pretendieron realizar una


concentración de protesta por lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas, y [se] les hizo saber que
estaba dispuesto a usar cuantas veces fuera necesario las facultades que le concedía el artículo
89” (Chávez, 2005, 61), que consistía básicamente en emplear las fuerzas armadas cuando el
presidente lo juzgue pertinente.

Después de algunos ataques públicos que recibió Díaz Ordaz por parte de la prensa, tanto nacional
como internacional, las relaciones entre el Presidente y los medios de comunicación se hicieron
cada vez más frágiles. Sin embargo, a un año del movimiento, en su quinto informe de gobierno,
Díaz Ordaz nos deja entrever que ya “tenía un panorama muy claro de lo ocurrido y entendió que
por parte de las autoridades involucradas no había habido una total previsión de la gravedad de
las consecuencias y se había actuado con ‘veleidad o ligereza’” (Chávez, 2005, pág. 62).

Díaz Ordaz, después del acontecimiento de Tlatelolco, procedió a acelerar las reformas de la Ley
Federal del Trabajo (a las que se había comprometido en 1968); abrió una consulta popular para la
derogación de los artículos 145 y 145bis del Código Penal; dio pie a que se abriera totalmente la
posibilidad de participación activa por parte de los grupos comunistas.

Como ya se ha dicho muchas veces, el Movimiento Estudiantil de 1968 no fue único en cuanto al
tipo de movimiento, pues durante esa época hubo movilizaciones de carácter estudiantil a lo largo
del globo. Pero, quizás, lo que no se ha dicho sobre este movimiento es que sí fue único en cuanto
a alcance. Este movimiento “representó el comienzo del fin del presidencialismo *…] contribuyó a
generar una nueva cultura democrática *…+ obligó al gobierno a emprender cambios políticos en
los siguientes años *…+ favoreció la organización de nuevas fuerzas políticas y desembocó en la
Reforma Política (1978)” (Lozano, 2008, pág. 117).

Es por eso que el debate, para muchos, ha llegado a su fin. Los estudiantes del ’68 fueron los que
dieron pie a numerosas reformas y una democracia más real, en oposición a una dictadura
disfrazada o régimen autoritario. Sin embargo, creo que no hemos encontrado una forma de
explicar completamente el fenómeno acontecido en 1968, al menos no una que incluya todos los
factores que se observaron durante ese movimiento, pues, si bien la matanza de los estudiantes
no está (y quizás nunca ha estado) en juicio y con toda seguridad se ha comprobado la

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autenticidad y la legitimidad de las demandas estudiantiles durante el ’68, así como de su Pliego
Petitorio, aún queda mucho por cuestionar y aún más por entender.

No queda duda de que los estudiantes sabían por qué estaban luchando y encontraron la mejor
manera de pelear por ello y alcanzar los mejores resultados lo más rápido posible (quizás no fue la
forma perfecta, pero a fin de cuentas funcionó); no obstante, el sacrificio (que no el sacrificio
humano, pues ese no será nunca justificable) que se tuvo que hacer para alcanzar esta “nueva
democracia”, no ha podido librar los juicios en su contra, pues pareciera que aquellas demandas y
aquel Pliego Petitorio, quedaron en sólo un recuerdo de la más trágica matanza cometida
legalmente bajo un régimen esquizofrénico: ¿en verdad valió la pena perder la relativa estabilidad
económica, política y social que se había construido durante unos treinta años, con fin de lograr
un país “más democrático”? Esa es otra cuestión. Ese es tema muy aparte. Y quizás haga falta un
momento más para pensar y repensar las causas, los acontecimientos y las consecuencias de este
movimiento, pero, hoy por hoy en un México cada vez más sumido en la desgracia, la
incertidumbre y la ira que motivaron a aquellos ciudadanos (no sólo estudiantes) a rebelarse
contra el régimen autoritario, permanece en mí. Y no veo cercano el tiempo en que esta
incertidumbre y esta ira desaparezcan.

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REFERENCIAS

 Armienta, S. Nuevos Movimientos Sociales: Movimiento Estudiantil México 68. Christlieb


Fundación de Estudios Urbanos y Metropolitanos. México: Sin fecha.
 Carpizo, J. El Presidencialismo mexicano. Decimoctava Edición. Siglo XXI Editores. México:
2004.
 Chávez, H. El movimiento estudiantil de 1968 y el presidencialismo mexicano. Universidad
Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. México: 2005.
 García, S. Aproximaciones a un análisis crítico de las hipótesis sobre el movimiento
estudiantil de 1968. “Cuadernos Políticos”. Número 25. Editorial Era. México: 1980.
 Guevara, G. Antecedentes y desarrollo del movimiento de 1968. “Cuadernos Políticos”.
Número 17. Editorial Era. México: 1978.
 Lozano, L. El sistema político mexicano. “Sociedad, Desarrollo y Ciudadanía en México”.
Limusa. México: 2008.
 Meyer, L. Liberalismo autoritario. Las contradicciones del sistema político mexicano.
Editorial Océano. México: 1995.
 Monsiváis, C. Días de guardar. Ediciones Era. México: 1970
 Semo, I. et al. La transición interrumpida. México 1968-1988. Universidad
Iberoamericana/Nueva Imagen. México: 1993.
 Zermeño, S. México: Una Democracia Utópica. El Movimiento Estudiantil del 68. Undécima
Edición. Siglo XXI Editores. México: 2003.

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Paul está muerto… pero el Rey sigue vivo:
Crítica a la sociedad mediática.
Junio 11, 2010

56’200,000. Un número interesante. Podría significar el número de celulares registrados en el


RENAUT. Podría significar también el monto en euros que tendrá que pagar la British Petroleum
por su desastre en el Golfo de México, o la cantidad de espectadores que ha tenido el musical Les
Misérables, o las hectáreas totales de bosques en México. Pero no, esta vez me ha llamado más la
atención este número por ser la cifra de resultados que Google me devolvió en 0.19 segundos
cuando ingresé una búsqueda simple con la siguiente oración: “paul is dead”.

Este resultado es solamente una parte pequeña, pero representativa, de un fenómeno mucho más
complejo que se vive actualmente y al que muchos intelectuales han llamado una sociedad
mediática, en la que los medios de comunicación han tomado un rol de vital importancia, llegando
incluso a definir la cultura en función de éstos; una sociedad en la que hay un nuevo poder
llamado mass-media comparable, en alcance y poderío, con el dinero, la política y la religión
(aunque ya de por sí es muy difícil distinguir los límites entre éstos). En esta ocasión abordaré el
tema de la irracionalidad del hombre en la sociedad mediática y de una (que no la única y quizás
tampoco la más fácil) oportunidad para resolver algunos de los problemas que ésta crea, y lo haré
hablando sobre el contenido, en fondo y forma, de los medios de comunicación “tradicionales”
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(especialmente la televisión) y los “emergentes”, así como sobre las implicaciones éticas de los
diferentes jugadores de este juego.

Empecemos con lo primero: los 56 millones de resultados de los que hablé hace rato, por sí solos,
no son tan interesantes; sin embargo, al compararlos con los resultados de otras búsquedas es
fácil notar la diferencia abismal en la información, ya que obtuve 14.8 millones para “violence in
juarez”, 11 millones para “poverty in mexico”, 8 millones para “corruption in mexico”, 2.9 millones
para “drug traffic in mexico” y 0.4 millones para “illiteracy in mexico”. Ni siquiera los resultados
sumados para estos 5 problemas mayores por los que pasa México alcanzan la popularidad en la
web de las leyendas de los espectáculos y los deportes: 172 millones para “avatar the movie”, 80.1
millones para “michael jackson lives”, 52.5 para “top models in mexico” y 43.6 para “tiger woods”,
por nombrar algunos. Bastante nos dicen las diferencias tan grandes en la información que circula
por la red, un medio considerado como “emergente” en cuanto a la difusión de información y de
reciente aparición, que aún no está al alcance de tanta gente como la televisión, la radio o los
periódicos; sin embargo no está de más hacer énfasis en su significado, el cual yo interpreto como
una “aculturización” de la sociedad o cuando menos un cambio de cultura en el que las modas
pasajeras son las que rigen la sociedad.

La causa de este problema, al menos como yo lo veo, es precisamente la información que tienen
aquellos que dirigen los medios y todo lo que ellos transmiten. Es bien sabido que la información
es poder, por lo tanto, una diferencia enorme en la información que se posee (en ambas partes,
medios y sociedad) resulta en una diferencia en el poder de uno y de otro. Esto es debido a que los
medios tienen acceso a la información de primera mano mientras que la sociedad sólo sabe lo que
le dicen los medios, es decir, un programa de noticias puede llegar a saber con mayor detalle y
exactitud lo acontecido en la inauguración de un mundial de futbol, mientras que los espectadores
al otro lado del globo sólo sabrán lo que los medios transmitan; un programa de ventas por
televisión sabe todas las opciones de productos que existen para bajar de peso, mientras que el
televidente sólo conoce aquél que quieren que compre; los conductores de un concurso por radio
saben cuáles son las posibilidades reales de ganar, mientras que el radioescucha que llama sólo
sabe que llamó.

Sobre este fenómeno, especialmente en las noticias, nos habla mucho Alisa Miller en su charla
“The news about the news”, donde nos dice que el panorama mundial actual está muy
distorsionado y en su mayoría es por las noticias que percibimos del mundo. Miller nos pone como
ejemplo muy claro que, en Febrero de 2007, las noticias que más segundos acapararon en las

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cadenas televisoras de Norteamérica fueron sobre su país, Estados Unidos con 79% del tiempo al
aire, y el segundo lugar lo ocupó Irak; si esto por sí solo no es para dejarnos boquiabiertos, lo que
viene a continuación sí lo es, y es que durante este mes Corea del Norte anunció su desarme
Nuclear, hubo una inundación masiva en Indonesia y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio
Climático (IPCC por sus siglas en inglés) publicó un estudio de tres años en París, y aún así,
Norteamérica acaparó el tiempo en televisión; si con lo anterior pensaste algo como “los medios
nos presentan una visión muy distorsionada de la realidad”, pues la televisión norteamericana dijo
“quítense que ahí les voy”, pues lo que viene a continuación es para dejarnos a realmente a todos
estupefactos: la noticia que más tiempo acaparó en los medios fue la muerte de Anna Nicole
Smith, que por ella sola pudo vencer la cobertura de cualquier otro país (salvo Irak) y recibió 10
veces más tiempo que el reporte del IPCC.

El tema de la diferencia en la cantidad de información que posee cada una de las partes también
es tratada desde otra perspectiva en la obra de Dan Ariely, “Predeciblemente Irracional”, pues los
medios saben que el ser humano actúa generalmente de manera irracional, generalmente guiados
más por la emoción que por la razón: “los humanos rara vez escogen algo en términos absolutos.
No tenemos un valorímetro interno que nos diga cuánto valen las cosas. Más bien, nos enfocamos
en la ventaja relativa de escoger una cosa sobre otra y estimamos el valor de acuerdo a esto”
(Ariely, 2008, pág.2). ¿Será por eso que preferimos saber más sobre Paul McCartney y Elvis
Presley, y menos sobre la corrupción, el tráfico de drogas y el analfabetismo en México? ¿Será por
eso que por seis pesos más agrandamos papas y refresco, cuando el refresco es refill y las papas
grandes parecen un chiste? Sí, es por eso también que decidimos irnos con el periódico que
comunica las noticias llenas de sensasionalismos y amarillimos porque dice “la verdad como es” o
con la televisora que transmite sólo programas de entretenimiento un tanto vulgar porque
ofrecen “un escape de la realidad”, pero resulta que no sabemos ni siquiera cuál es la realidad
porque lo que conocemos como realidad es sólo una abstracción de ésta distorsionada a voluntad
por quienes la comunican.

Entre Castle y CSI: NY... ¡estamos Perdidos! Cada sábado a las cinco de la tarde, cual ferviente
costumbre al finalizar la serie Castle y antes de dar paso a CSI: NY, se transmite la aclamada serie
Lost, producida por la cadena de televisión norteamericana ABC. Esto me lleva a reflexionar sobre
el contenido de los medios de comunicación conocidos como “tradicionales”: el periódico, la radio
y la televisión.

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En cuanto a los periódicos, que generalmente comunican las noticias en una base diaria, sólo
puedo cuestionarme sobre la veracidad de sus contenidos. En lo personal, no creo que los
periódicos mientan, lo que sí creo es que maquillan la información, algunos más que otros, para
generar expectativa, aumentar ventas y ganancias o simplemente dar a entender un punto de
vista y/o apoyar una postura. Lo único que podría hacer y aconsejar en cuanto a los periódicos es
analizar la noticia en más de una fuente, si lo que se busca es una visión un poco más universal y
no la visión sesgada de un solo diario.

En cuanto a la radio, cuyo contenido combina la información con el entretenimiento de una


manera más homogénea que el periódico, puedo decir también que las noticias tampoco son
totalmente objetivas, pues están sujetas a la información que se puede transmitir y a la forma en
la que se dice la información, de manera tal que no perjudique los intereses de la empresa
transmisora. En cuanto al contenido de entretenimiento se puede observar un fenómeno muy
interesante al que muchos intelectuales occidentales han llamado westernisation, en el cual se
busca una identidad muy parecida a la del mundo occidental, específicamente parecida a la de
Norteamérica. Aunque muchos de los intelectuales piensan que ha llegado a su fin, seguimos
escuchando programación basada en las novedades y el entretenimiento al estilo de
Norteamérica, que en la radio toman la forma de música en inglés presentados como éxitos del
momento, música en español con ritmos norteamericanos, música ranchera y de pasito (en el
mejor de los casos) que son los distintivos de los paisanos que habitan del otro lado, y noticias
internacionales basadas casi únicamente en la agenda de nuestro vecino del norte.

Pero no me preocupa mucho el problema con los periódicos y con la radio, pues no son la fuente
primaria para “conocer el mundo real” y generalmente no ofrecen un espacio de entretenimiento
capaz de competir con el gigante que representa la televisión. El fenómeno del que he hablado
anteriormente, la westernisation, es muy evidente en la televisión mexicana, así como en la
televisión mundial, pues se busca imitar la cultura estadounidense como método para elevar el
status de una sociedad arribista, y forma parte de lo que en nuestros días se conoce como
globalización, un problema muy grande si no se trata con cuidado; la globalización en sí representa
únicamente la pérdida de identidad para una sociedad, una especie de aculturización, pero no es
la globalización lo que amenaza a las sociedades actuales, sino lo que se globaliza. José Juan
Vázquez, de la Universidad Complutense de Madrid, nos habla de una globalización del ocio, el
cual analizaremos a continuación.

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Esta globalización del ocio, el cual apreciamos claramente en la enorme cantidad de transmisiones
de “competiciones deportivas –principalmente fútbol– en las producciones cinematográficas, las
cuales juegan un papel fundamental en la configuración de las formas de percibir la realidad”
(Vázquez, 2003, págs. 62-63) y las exitosas series televisivas. En cuanto a los eventos deportivos, lo
único que ofrecen son oportunidades para escapar de la realidad y motivos para sentirse más
patrióticos que nunca (como el caso de México, en el que los mexicanos somos mexicanos sólo el
5 de Mayo, el 16 de Septiembre y cuando juega la Selección Nacional de fútbol); caso muy aparte
es el de las grandes producciones cinematográficas y televisivas, pues, como nos dice Vázquez a
continuación:

Son el cine y la televisión, en mayor medida que otros canales, los que en mayor medida han conseguido
globalizar el estilo de vida occidental, transmitiendo por el planeta *…+ buena parte de los estereotipos
arraigados en occidente *…+ de esta forma, las producciones de origen indio, indonesio o egipcio se
convierten en un reflejo destacado de formas de vida, valores y estilos cognitivos de elaboración de la
información característicos de las culturas occidentales. (Vázquez, 2003, pág. 63)

Y es que la televisión suele presentar una visión muy sesgada de la realidad, quizás porque
transmitir la realidad como es no generaría ratings tan elevados. Esta visión sesgada causa más
problemas de los que imaginamos, pues es la cultura norteamericana la que rige los principios de
modernidad y desarrollo, al menos en nuestros días, ya que el grueso de la población de los países
subdesarrollados únicamente tiene acceso a las noticias locales, regionales y nacionales (en el
mejor de los casos) llenas de noticias tristes del tercer mundo, intercaladas con las grandes
producciones cinematográficas, series y comedias americanas que despliegan personas hermosas,
ciudades enteras llenas de oportunidades para nuevos comienzos y posibilidades de adquirir
bienes materiales que jamás se conseguirían en el tercer mundo, de manera que no se ventilan los
problemas de una sociedad en decadencia y se muestra todo el esplendor de su modernidad.
Buscar cambiar nuestra realidad basados en una visión distorsionada de la misma, resulta
completamente irracional.

Para nuestra fortuna, o desgracia, muchos autores como el filósofo británico John Gray y el
periodista neoliberal argentino Andrés Oppenheimer, piensan que la época de westernisation ha
llegado a su fin, para abrir paso a lo que se concibe como la era de Sinización, en la que los
estándares globalizados son ahora impuestos por la cultura y la sociedad China. Digo que para
fortuna o desgracia, pues existirá la misma aculturización, pero ahora el modelo a seguir o el ícono
del desarrollo y la modernidad será todo aquello que venga de China: Welcome to the China age…
perdón, Huānyíng zhōngguó niánlíng (forma romanizada del chino tradicional para decir
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“bienvenidos a la era de China”). ¿No es todo esto irracional, cambiar un modo infame de
aculturización por otro que ni siquiera nos es familiar?

Jugando a las escondidillas. Un, dos, tres por Cabañas que estaba en el baño del bar “Bar”, por
Ricky que estaba en el Clóset y por Paulette debajo de la cama ¡Jefe Diego, ya salga, ya ganó
usted! Este es un chiste, un tanto de mal gusto, que ha surgido en los últimos días debido a los
acontecimientos que han captado la atención de los medios: el disparo a una figura pública del
deporte en un bar de la ciudad de México, la declaración pública de la homosexualidad de una
estrella pop, el asesinato de una niña con capacidades diferentes en el Estado de México y el
secuestro de una figura política de México. Si bien ya he tratado el tema del contenido de
entretenimiento en la televisión, es momento de tocar un tema que pudiera ser mucho más
importante: las noticias.

Si bien es cierto que en nuestros tiempos tenemos un mayor acceso a la información global en
tiempo real y podemos enterarnos de cómo sucede minuto a minuto en un evento al otro lado del
globo, también es completamente cierto que lo que nos proporciona esa información es un medio
de comunicación que transmite únicamente una visión maquillada de la realidad. Entonces vale la
pena preguntarnos si las noticias que recibimos diariamente son objetivas o si son simplemente
una broma de la realidad torcida por los medios.

Me gustaría empezar esta parte analizando la función de los medios en la transmisión de las
noticias y las implicaciones éticas que existen debido a eso. En el documental “La Corporación” de
Mark Achbar, Jennifer Abbot y Joel Bakan, se exhibe el caso ideal para analizar esta función y
algunas de sus limitaciones. Dos periodistas de la cadena de televisión Fox News, Steve Wilson y
Jane Akre, que quisieron dar a conocer al público norteamericano los efectos negativos de
consumir leche producida por vacas que habían sido tratadas con antibióticos y hormonas de uno
de los corporativos de la industria química más importante: Monsanto. Después de mucho tiempo
de estira y afloja entre los abogados de la cadena de noticias y los periodistas, así como
innumerables cambios en los reportajes para poder transmitirlos de manera que afectara lo
menos posible a ambas partes, Wilson y Akre quedaron inconformes con el resultado y fueron
despedidos por faltar a sus contratos. Ambos periodistas entablaron una demanda contra la
cadena, alegando despido por negarse a hacer algo ilegal, y ganaron el caso en primera instancia.
Lo verdaderamente sorprendente viene cuando la cadena de noticias solicita un amparo legal, el
cual les es concedido, y un juez superior descubre que no existe ningún acto ilegal en falsificar las
noticias. Con este amparo, Fox News consiguió retirarles el estatus de acusadores a Wilson y Akre,

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incluso logró que se revocara la indemnización que los periodistas habían obtenido antes.
¿Irracional? Claro que sí, al menos para mí.

Ahora bien, el caso es interesante y podría representar al emblema de la impunidad; pero más
vergonzoso resulta aún que la única forma de enterarnos de la conclusión de estos juicios y de los
hechos acontecidos es por medio de los medios. Paradójicamente, aquéllos que han sido juzgados
por un mal manejo de información y por maquillar la realidad, son los únicos que pueden
informarnos porqué se entablaron dichas demandas y cómo esos reporteros oportunistas trataron
de obtener dinero de una cadena cuyo único interés es pasar las noticias como son. O al menos así
lo manejaron ellos. De cualquier forma, es verdaderamente impresionante que ocultar
información y/o maquillarla no sea un delito. Un hospital es una organización donde se adquieren
servicios como diagnósticos médicos y tratamiento de enfermedades, y cuando se diagnostica o se
trata mal alguna enfermedad se le puede acusar de negligencia. Una firma de contaduría y
auditoría es una empresa a la cual se le paga por sus servicios administrativos y fiscales, y cuando
lleva una mala administración o maquilla estados financieros para aumentar dividendos se le
puede acusar de fraude y estafa. Entonces, ¿por qué no se puede acusar a un corporativo
dedicado a dar a conocer la información de falsificar noticias? ¿Extraño? Tal vez. ¿Irracional?
Definitivamente.

Lo anterior tiene que ver con la ética y un dilema tan antiguo como conciencia del crimen y el
castigo. Desde que se crearon los primeros sistemas jurídicos, desde que se instauró el Código de
Hammurabi y se empezó a practicar la Ley Mosaica, la cuestión más importante o la dificultad más
significante ha sido la de disminuir las diferencias entre lo legal y lo legítimo, es decir, entre lo que
está tipificado en la Ley y lo que por naturaleza le corresponde al hombre conforme a la justicia y
la razón; lograr que lo legal y lo legítimo dejen de ser dos expresiones diferentes que en ocasiones
se aplican indistintamente, ha sido uno de los grandes problemas de los códigos civiles y siempre
se ha luchado por que empiecen a ser dos vocablos que se yuxtapongan en un marco delimitado
exactamente igual por la legalidad y la legitimidad.

La gira de legalmente impedido de ser gracioso en televisión. Hasta ahora hemos visto el poder
que pueden alcanzar los medios de comunicación y cómo se han convertido en el gigante de
nuestros tiempos gracias a su posición privilegiada en cuanto al acceso y transmisión de la
información. Pero lo que hemos visto hasta ahora es sólo un pedazo muy pequeño de este
fenómeno mucho más complejo, y todo ha sido desde una perspectiva casi antimediática. Lo que

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yo estoy tratando de decir no es que los medios sean malos, más bien busco dar a conocer la el
poder que les hemos conferido, ese poder que realmente reside en la información que manejan.

Hasta ahora, también, he hablado únicamente de los medios de comunicación tradicionales y he


dejado a un lado aquéllos considerados como emergentes. Esto lo he hecho con el fin de separar y
diferenciar los medios. Creo, entonces, que es momento de abordar el tema de los medios de
comunicación “emergentes”, llamados así debido a que aún no se encuentran tan esparcidos por
todo el mundo y el acceso resulta todavía limitado (aunque esto esté cambiando a velocidades
vertiginosas). Entre estos medios encontramos los medios electrónicos, que hasta ahora son casi
en su totalidad los sitios electrónicos de las grandes agencias de noticias y de entretenimiento,
que ofrecen una forma multimedia de comunicar lo que antes hacían de una forma más
rudimentaria; mientras que antes transmitían la información y/o sus producciones por uno o dos
canales (visual y/o auditivo), ahora pueden hacerlo por ambos canales e interactuar con la persona
a quién están informando.

Viene otra pregunta imprescindible, que ya hizo Michael Moore en el documental La Corporación:
¿Por qué las grandes distribuidoras me financian y distribuyen mis películas si me opongo a todo lo
que ellas representan? Y su respuesta es sencilla: “porque no creen en nada”, si un comerciante,
representado a la corporación, ve la oportunidad de sacar un beneficio de venderme una soga
para ahorcarlo, no le interesará para qué sea la soga, me la venderá y obtendrá su beneficio. Esta
comparación la hago con el siguiente fin: ¿por qué habrían los medios de comunicación de
proporcionar a sus usuarios alguna forma en la que los usuarios pudieran realmente estar en
contacto con la información, incluso llegar a informarla? Sencillamente porque no creen en nada.
Los medios de comunicación saben que el mercado aún puede ser ganado y que la forma de
ganarlo es proporcionando lo mejor, aún cuando lo mejor sea, aparentemente, ceder un poco de
ese poder que han amasado.

Entonces, ahora cabe destacar que los medios de comunicación electrónica han dado un paso en
la evolución de la informática y ha surgido una nueva forma de comunicar la información. Este
nuevo formato es llamado Social Media y está formado por todos los portales de internet en los
que se puede intercambiar información de todo tipo por medio de una red social, desde
fotografías y videos, hasta texto, documentos y audio, por mencionar algunos, y todo esto puede
ser hecho en tiempo real. A pesar de que para la inmensa mayoría del mundo aún son
desconocidos, para muchos de nosotros ya es lo más normal subir fotos a Facebook, cambiar
nuestro estatus de Twitter o ver un video de YouTube. Estos y otros sitios de internet se

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encuentran en una carrera contra los medios tradicionales en los que quienes tenían la
información y las producciones decidían cuándo y cómo transmitirla; quizás los medios sociales
aún no lleven la delantera en la carrera de la transmisión de la información, sin embargo tienen
una mayor aceleración y es cuestión de tiempo para que tomen se adelanten definitivamente a los
medios de comunicación y los dejen muy atrás. Volviendo al ejemplo de Michael Moore, los
medios de comunicación tradicionales, al dar el brinco de la era digital y evolucionar en el Social
Media actual, nos han dado la soga perfecta.

Es un hecho: el poder de la información es muy grande, y al parecer ahora está en manos de casi
cualquiera, cualquiera que tenga un ordenador y cualquiera con acceso a internet. Entre los
medios que prefiere la gente de nuestros días para compartir la información se podrían destacar
los siguientes, según Carlson & Angelova (2009): (1) Facebook, (2) E-mail, (3) Twitter, (4) Yahoo
Bookmarks, (5) Myspace, (6) Windows Live, (7) Delicious, (8) Digg, (9) Google Bookmarks, (10)
Yahoo Buzz, (11) Reddit, (12) StumbleUpon y (13) Bebo, entre otras. Esto cual nos da una idea del
amplio panorama de opciones para compartir información y comunicar en este nuevo contexto de
la era digital.

Creo que ya quedó claro que la posibilidad de comunicarse con nuevos medios es muy grande
para todos, así como el gran poder que tiene la información en nuestros días, entonces ¿por qué
no empleamos esa información y esos medios para darle el poder a todo el mundo, o para quitarle
el poder a los que manipulan la información, o para equilibrar las fuerzas en esta lucha de
poderes? ¿Suena ilógico o irracional? Pues después de revisar ciertas estadísticas ya no lo será: si
bien es cierto que, al menos para agosto de 2009, una quinta parte de las cuentas de Twitter
estaban muertas y más del 60% restante son cuentas flojas (es decir, que publican sólo
esporádicamente), también es bien sabido que el 5% de las cuentas publican el 75% de los tweets
y otro 5% tiene más de 100 seguidores (McCandless, 2009, gráfico 1). Y el número de
publicaciones aumenta de manera acelerada, por lo que se puede afirmar que las cuentas muertas
y flojas disminuyen quizás tan rápidamente como las cuentas regulares y más seguidas aumentan.

Para darnos una idea del gran poder de estas nuevas Social Media, quisiera citar el caso de Conan
O’Brien y su gira The Legally Prohibited from being Funny on Television Tour. O’Brien y su cadena
hogar NBC, separaron sus caminos a principios de este año debido a ciertas “diferencias” entre el
comediante y la cadena productora; O’Brien obtuvo una pequeña compensación económica (más
de 30 millones de dólares) que logró mantenerlo feliz durante algún tiempo, sin embargo, debido
a los acuerdos contractuales, el comediante está legalmente impedido a producir o transmitir

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cualquier material por medios impresos, radio o televisión. Cuánta razón tenía A. J. Liebling
cuando afirmaba que “la libertad de prensa pertenece al hombre que tiene una prensa”. ¿Algún
problema? No para O’Brien; y mucho menos para O’Brien en la época electrónica y de la libertad
de transmisión de información. Un solo tweet y en menos de 2 horas se agotaron los boletos para
una gira nacional en 32 ciudades sin gastar un solo centavo en publicidad. Espectacular e
irracional, para un hombre que se sentía en el siglo 14 aislado de la sociedad por no poder
transmitir ni comunicarse en medios de comunicación masiva y que logró ser el primer
comediante en hacer algo de tal magnitud. Irracionalidades y más irracionalidades.

Ahora bien, con este nuevo contexto en el que casi cualquier individuo puede publicar, transmitir y
recibir información, y con la tendencia a que cada vez sean más las personas que puedan hacerlo,
puede surgir un sentimiento de multifrenia colectiva, en la que el hombre no sepa más cuál es la
información que debe asimilar y cuál no, o cuáles opciones son las mejores en una sociedad con
tantas opciones como individualidades existen. Pareciera que sería necesario volver al mayo
francés, donde los estudiantes alzaban la voz para decir “¡Viva la comunicación, abajo la
telecomunicación!”, no obstante, esta no es la solución. Reitero: no busco la bancarrota de las
grandes cadenas televisoras, ni que el mundo deje de comprar diarios para enterarse de las
noticias, ni persuadir a los radioescuchas de solicitar un cambio en las estaciones de radio que
buscan la westernisation; lo que busco es dar una idea del poder que reside en la información que
manejan los medios e invitar a los ciudadanos de la sociedad mediática a tomar el poder que nos
confiere la información y la capacidad de transmitirla. Después de todo, el mundo cambia a
velocidades tan grandes que muchas veces nos sentimos mareados y deseamos que esto no
hubiera pasado; cambios tan veloces que nos hacen añorar aquellos viejos tiempos. Pero entre los
grandes cambios se encuentra también la posesión y la transmisión de la información, y grandes
cosas pueden suceder cuando nos decidimos a tomar el poder que nos confieren los mismos
medios. “Si lo que están viendo no es extraño, la visión es falsa”, declara otra de las frases del
mayo francés; si los cambios en nuestra época no resultan extraños, incluso incómodos algunas
veces, lo que estamos experimentando no es la realidad.

Con este mundo que cambia a velocidades que no concebíamos anteriormente, y con la facilidad
del intercambio de la información en la era digital, ya no basta con hacer un juicio crítico sobre los
medios de los cuales obtenemos la información y el entretenimiento; eso ya no es suficiente. La
enfermedad de la sociedad mediática ha llegado a tal grado que ahora es menester sanarla
empleando los mismos medios que la enfermaron en primer lugar. ¿Cómo? La respuesta es

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simple: publicar, comunicar, informar. Con el poder que la era digital nos confiere podemos decidir
qué publicar, cuándo publicar y cómo publicar, para tener más acceso a la información y hacer que
esta información llegue a más personas, para construir un mundo más equitativo. Insisto, no
intento destruir el diseño de la sociedad mediática en decadencia (como si fuera tan fácil terminar
con un gigante de muchos brazos… como si tuviera algo de racional siquiera intentarlo), pero
siempre me quedará la opción de levantar la voz y hacerme escuchar, cuando menos por tres o
cuatro chinos al otro lado del globo. En cuanto al hombre, el hombre seguirá siendo irracional, en
la sociedad mediática y en la tercera cultura y en lo que venga después, sí, seguirá siendo
completamente irracional, mientras elija sonreír al comer un helado de chocolate antes que seguir
la dieta para mantenerse en perfecta forma física, siempre que deje de lado al mejor partido para
estar con la mujer de quien se ha enamorado, mientras haya más información en la web sobre la
supuesta muerte de Paul McCartney que la información existente sobre los grandes problemas del
mundo.

62 | P á g i n a
REFERENCIAS

 Achbar, Abbot & Bakan. The Corporation. Zeitgeist Films. Canadá: 2003
 Ariely, D. Predictably Irrational. Harper Collins. New York: 2008.
 Broverman, A. “Conan's live tour may influence TV execs.”Digital Spy. Abril 2010. Obtenido
en Junio 2010, de <http://www.digitalspy.co.uk/ustv/news/a213553/conans-live-tour-
may-influence-tv-execs.html?rss>
 Carlson & Angelova. “Chart of the Day: How People share Content on the Web”. Business
Insider. Junio 2009. Obtenido en Junio 2010, de <http://www.businessinsider.com/chart-
of-the-day-social-networking-sites-dominate-sharing-2009-7>
 McCandless, D. More Truth about Twitter. Agosto 2009. Obtenido en Junio 2010, de
<http://www.informationisbeautiful.net/2009/more-truth-about-twitter/>
 Miller, A. The news about the news. TED2008. Filmado en Marzo de 2008, publicado en
Mayo 2008. Obtenido en Junio 2010, de
<http://www.ted.com/talks/lang/eng/alisa_miller_shares_the_news_about_the_news.ht
ml>
 Vázquez, J. “Medios de Comunicación y Actitudes en una Sociedad Mediática Global.”
Psicología Política. No. 26. Madrid: 2003. Págs. 57-72.

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El hombre que soñó que era mariposa:
Realidad, Ficción y Tecnología Mediática.
Junio 22, 2010

“Anoche soñé con una mariposa. Ahora ya no sé si fui un hombre que soñaba ser una mariposa o
si soy una mariposa que sueña ser un hombre”. Es un cuento chino, y no porque sea algo que
pueda parecer falso o fantasioso, sino porque fue escrito por el célebre filósofo de la antigua China
Chuang-Tzu. ¿Un hombre que no sabe si es hombre o si es mariposa? ¿Cómo puede ser posible?

Aunque suene totalmente extraño y ajeno a la sociedad contemporánea, ésta es la forma de sentir
imperante de nuestros días; una sensación de demencia y paranoia, un estado de multifrenia en el
que no se puede siquiera distinguir la realidad de la ficción. Y es que desde tiempos inmemorables,
el hombre ha tratado de explicarse el mundo real y los acontecimientos que en éste tienen lugar.
Ha sido tan grande el afán del hombre que, desde que tuvo la conciencia de sus capacidades, ha
documentado los sucesos que lo rodean ya sea en pinturas rupestres, grabados medievales, libros
y diarios del siglo XX, audiodiscos de todos los tamaños posibles y grandes producciones
televisivas y cinematográficas. Pero esta documentación de la realidad no ha sido muy acertada, al
menos desde que el hombre descubrió que el conocimiento de la verdad trae consigo un gran
poder y que podía transmitir ese poder sólo en el grado que él quisiera, es decir, manipular y

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maquillar la realidad (o cuando menos la documentación de la misma) para manipular y controlar
a aquel a quien se le transmitiera esa documentación, es decir, ese conocimiento.

De esta manera, Adolf Hitler logró controlar al vulgo nazi germánico y le convenció de su
superioridad étnica; es así como George Bush logró convencer al pueblo norteamericano que
debía continuar con su labor bélica en Medio Oriente; es así como Javier Aguirre ha conquistado el
corazón de millones de mexicanos para que cambiemos el “sí se puede” por el “ya se pudo”. Pero,
¿qué pasa cuando nos enteramos de que la realidad no es tan real después de todo? De eso trata
este ensayo: de la creciente dificultad para trazar los límites entre la realidad y la ficción y el papel
que juegan los medios de comunicación para fijarlos, y para ello se analizarán algunos de los
materiales sobre la realidad y la fantasía que nos presentan los medios; el rol que la tecnología, en
constante cambio, tiene en este escenario; así como la visión o percepción lineal que se nos ha
presentado del mundo desde hace ya mucho tiempo.

El profeta que presagió realidad ficticia. En esa pretensión eterna del hombre por conocer y
documentar la realidad que le rodea, han surgido producciones documentales que retratan
“fielmente” los hechos exactamente como suceden e investigan a fondo sobre un tema de interés.
Dentro de este tipo de material mediático, History (antes The History Channel) lanzó al aire una
producción de tipo documental en 2009 llamada Nostradamus: 2012, dirigida por Andy Pickard. En
este programa, por medio de una serie de entrevistas a eruditos y expertos en diferentes culturas,
así como aficionados e intérpretes de las profecías y jeroglíficos del libro perdido de Nostradamus,
se intenta explicar el futuro de la humanidad para el año 2012.

Jay Weidner, John Petersen y John Hogue (quien paradójicamente es el consultor creativo del
documental) se encuentran entre los entrevistados para este documental. En este documental, los
entrevistados retratan sus ideas propias como la realidad universal, y lo hacen sutilmente mientras
le dan al documental un toque místico y apocalíptico, cuando no fanático, y difunden las teorías de
la conspiración durante los primeros 80 minutos, para terminar con un mensaje alentador durante
los últimos 5 minutos. Si bien los entrevistados sólo pueden dar la opinión sobre los temas que son
del área de la que son expertos, la edición del video hace que el espectador se sienta abrumado
durante casi todo el documental, divisando un futuro aterrador y horripilante; sin embargo,
incluso en los llamados “documentales históricos” del History, se ve claramente la manipulación
de la información por parte de los medios. Al inicio del documental, a manera de sutil advertencia,
el programa declara lo siguiente: “For centuries the prophecies of Nostradamus have been part of
the historical record. While highly speculative and controversial, their author’s legacy endures.

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Viewer discretion is advised” (la versión castellanizada del documental lo traduce en la voz del
narrador de la siguiente forma: “Durante siglos las profecías de Nostradamus han formado parte
del registro histórico. Aunque poco científico y muy polémico, el legado de su autor perdura.
Apelamos al criterio del espectador.”) ¿No es extraño que un trabajo documental contenga tal
advertencia al inicio de su programa? Por supuesto que lo es, pero es necesaria tal
advertencia/aclaración para que el espectador no pueda acusar de falso al programa y/o hechos
mencionados en el mismo.

Este documental, de la misma manera que muchos otros trabajos (entiéndase prácticamente
todos los documentales), introduce de manera tenue, pero clara, las opiniones de quienes son
consultados y de quienes lo producen. Uno de las formas más comunes para hacerlo es mediante
el recurso foxiano del “hay quienes dicen” o “algunos afirman” (some people say, en inglés); de
esta forma, los entrevistados pueden introducir argumentos poco aceptados sin perder la
credibilidad. Es así como Weidner convence de que su interpretación los códigos secretos en la
Cruz de Hendaya (encriptados por los masones y descifrados por él) es la correcta, al igual que
Hogue persuade al espectador de que cada enunciado de cada cuarteta de cada centuria que
escribió Nostradamus es una profecía.

Lo más impresionante de todo esto no es el hecho de que incluso lo que conocemos como
realidad no sea más que la interpretación de unos cuantos que tienen el poder de transmitirla a las
masas; no, eso no es lo más impresionante. Lo más impresionante es el hecho de que esta
interpretación es cada vez más accesible para más personas y en tiempo real. ¡Más accesible y en
tiempo real! Gracias a las tecnologías de la información y telecomunicaciones, las cuales varían y
se desarrollan a tasas extraordinarias, aquellos que tienen el poder de transmitir su visión de la
realidad tienen cada vez más información y con ello más poder. Y quizás no sea tan malo
introducir opiniones en lo que por muchos es considerado como verdad irrefutable, ya que incluso
las opiniones forman parte de la realidad histórica de un suceso, pero el verdadero problema
aparece cuando los medios de comunicación llegan a más y cruzan los límites para atraer a sus
clientes: ¿cuáles son los límites éticos de esto? Todo depende de la concepción de la realidad y la
ficción que tengamos.

El diccionario de la Real Academia Española define a la realidad como la “existencia real y efectiva
de algo”, mientras que a la ficción la define como la “acción y efecto de fingir”, pero ¿qué es real y
qué es fingido? ¿Acaso no es fingida la actuación del personaje de un documental? ¿Acaso no es
real aquel superhéroe conocido como el Hombre de Hielo y los otros superhumanos que presentó

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Discovery Channel? Entonces, ¿cuáles son los límites entre lo real y la ficción? Para contestar estas
preguntas, la película norteamericana Tune in Tomorrow es muy útil, así como el libro del español
Javier Cercas (El móvil) y los cuentos del argentino Jorge Luis Borges (Ficciones).

En la película Tune in Tomorrow, el reconocido y conflictivo guionista Pedro Carmichael es


contratado por una estación de radio para escribir los diálogos de una radionovela. Todo sucede
con relativa normalidad y aparentemente bien: los niveles de audiencia y popularidad de la
estación suben como nunca nadie se imaginó y, salvo por los problemas con los albanos
producidos por los comentarios racistas de Carmichael, todo fluye con supuesta tranquilidad. Esto
es hasta que Martin Loader empieza a descubrir los métodos poco ortodoxos de inspiración para
Carmichael: desde disfrazarse de mucama o doctor para asumir una personalidad y un personaje
hasta manipular ciertas situaciones para observar las reacciones de sus compañeros de trabajo e
incorporar esa esencia en sus diálogos, sin entender que se está entrometiendo con personas de la
vida real y no con personajes de su radionovela. De la misma manera, el libro El móvil de Javier
Cercas, narra la historia de Álvaro, un joven escritor con una gran ambición que escribe un libro
sobre una pareja joven con problemas económicos que son vecinos de un viejo amargado y
solitario que habita en un edificio cuya portera es un tanto insoportable y, casualmente (sí, claro,
como si algo fuera por casualidad en estos tiempos), Álvaro es vecino de una pareja joven con
problemas económicos, de un viejo amargado y solitario y habita en un edificio cuya portera es un
tanto insoportable, teniendo así la oportunidad perfecta para observar y, algunas veces, manipular
lo que sucede en su edificio para lograr la conclusión óptima de su novela, sin embargo, el
ambicioso escritor entenderá de la manera más ruda que “la realidad nunca es tan gobernable
como una novela” (Cercas, 2003, contraportada). Finalmente, Borges nos habla sobre la
yuxtaposición de dos mundos: todo comienza con la aparición de las letras de uno de los alfabetos
de Tlön (un mundo ficticio creado por una sociedad secreta) en el reloj de una dama y “tal fue la
primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real” (Borges, 1944, pág. 36).

Mientras nos sigan hablando de la inexistencia de los límites entre la realidad y la fantasía, así
como de la superposición de estas dos dimensiones, es seguro que no podremos criticar a los
medios por hacer lo que hacen en sus ediciones y producciones. Después de todo, ¿quién dijo que
esto era malo? En la actualidad, es mucho lo que se ha hablado sobre la sociedad mediática, y no
corresponde a este escrito hablar más sobre ella, pero es necesario recalcar que el cambio cultural
del que en la actualidad somos testigos es para que dejemos ver una sonrisa, por leve que sea,
ante la situación, y nos hace cada vez más inmunes al ataque de los medios. Esto es porque cada

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vez es más fácil publicar y tener acceso a una visión más amplia sobre lo que sucede a nuestro
alrededor desde muchos ángulos diferentes para todos aquellos que poca relación tienen con los
grandes medios de comunicación masiva, gracias al internet y todas las aplicaciones que éste trae
consigo.

Entonces, sería certero afirmar que la nueva realidad la están construyendo todos aquéllos que
ofrecen información a la comunidad, todos aquéllos que comunican algo, todos aquéllos que
intentan esparcir el conocimiento. Y no son pocos. El video de Michael Wesch, The Machine is
Us/ing Us, nos da un panorama excelente sobre este tópico. Nos habla sobre el rol de la Web 2.0
en la difusión de la información, el mantenimiento del conocimiento virtual, la interoperabilidad y
la colaboración en el contenido de la World Wide Web. En una parte del video, Wesch afirma que
“la Web 2.0 está conectando a la gente… La gente está compartiendo, comerciando, y
colaborando…” (Wesch, 2007, min 3:55/4:33). Todo esto tiene que ver con las nuevas formas de
intercambio de información y conocimiento, así como con la revaloración de los medios masivos
de comunicación, desde el surgimiento de los sitios como las redes sociales, blogs, wikis, sitios de
intercambio de videos, mashups y folksonomías, entre otras aplicaciones de la llamada Web 2.0.

Ahora sólo queda una pregunta de vital importancia para el lector, aunque un tanto
intrascendente para el escrito: ¿en realidad Nostradamus predijo el futuro? La opinión se divide
entre los fieles seguidores del profeta que gritan a los cuatro vientos la veracidad de las profecías,
y los escépticos que afirman que son coincidencias o interpretaciones distorsionadas. Imagine el
lector la siguiente situación: un avión estadounidense es secuestrado en pleno vuelo por
terroristas dentro del territorio norteamericano mientras que una organización terrorista árabe
planea atacar la ciudad de Nueva York… ¿suena familiar? El lector podrá decir que se trata de los
ataques a las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, a pesar de que se trata de las
sinopsis de las películas hollywoodenses tituladas Estado de sitio (1998) con Denzel Washington y
Pasajero 57 (1992) con Wesley Snipes.

Así como el problema con la realidad es que no se puede controlar, el problema con el futuro es
que no se puede predecir, pues varía con tanta frecuencia que para cuando logramos modelarlo
con nuestros complejos sistemas físicos y matemáticos, ha cambiado de manera exorbitante.
Quizás por eso cuando predecimos el clima decimos que estaremos entre los 4 y los 32 grados
Centígrados. Quizás esa sea la razón por la que los economistas han predicho 8 de las últimas 3
grandes crisis mundiales.

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Todo lo que es, sin necesidad de ser… Actualmente es muy común ver cómo todo tiende cada vez
más a la virtualidad y menos a la realidad, es decir, lo tangible ha perdido en su lucha contra lo
intangible, y lo insubstancial e inmaterial ha llegado para reemplazar a todo aquello que dábamos
por sentado. Ejemplos los hay por todas partes: mientras que antes del siglo XX la mayor parte de
los activos de una empresa industrial estaban conformados por sus terrenos y edificios, en los
albores del siglo XXI son las patentes y el capital intelectual; mientras que antes la capacidad
tecnológica de una computadora consistía en tener el mejor hardware, ahora resulta mucho más
importante tener el mejor software; mientras que antes era significativo tener muchos volúmenes
de libros y revistas en una biblioteca, ahora es mucho más significativo tener acceso remoto a las
grandes bases de datos.

En estos momentos, en los que lo intangible ha superado a lo tangible, no sería extraño (de ser
posible) ver un mundo lleno de información volando por ahí, gúgoles y gúgoles de datos
encriptados en una cantidad inimaginable de bits, centillones de imágenes y videos de alta
definición que atraviesan cualquier cuerpo sólido como si no existiera. Si pudiéramos ver todo
eso… pero no podemos, por eso es necesario imaginarlo. Ahora bien, imagine el lector lo
siguiente: entre esa cantidad innombrable de datos que circulan por lo que a bien se ha nombrado
el ciberespacio (término que se discutirá más adelante), hay muchos que están relacionados con el
lector mismo, desde las búsquedas que ha realizado en el motor de búsqueda Google, hasta los
status que ha actualizado en Twitter, pasando por los correos electrónicos que tiene en la cuenta
de Hotmail y los videos que ha subido a YouTube. Interesante, ¿no? Bastante, especialmente
cuando se analiza a fondo.

En este nuevo contexto del ciberespacio, encontramos nuevos términos que definen situaciones
que nunca imaginamos, entre las cuales podemos destacar todo lo que se escriba (o se pueda
escribir, si es que nadie lo ha hecho hasta el momento) con el prefijo ciber: cibersexo,
ciberciudadanía, cibercrimen, cibercultura, ciberterrorismo, ciberguerra. Encontramos también
aquellos términos que indican un uso innovador de la tecnología, como la educación virtual o la
twitterature. Aún cuando el hombre sigue existiendo de carne y hueso, la mayor parte de su vida
ya no está en la dimensión que tradicionalmente llamamos “realidad” (ya se habló sobre los
límites entre la realidad y lo que llamamos ficción, ahora sería correcto hablar sobre otras
dimensiones que pueden resultarnos desconocidas), sino en un ámbito artificial creado por los
medios informáticos que se ha bautizado con el nombre de ciberespacio. Cada vez es más común
conocer personas en sitios de citas y/o amistades por internet (cyberdating); se ha perdido la

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emoción de ver una revista de Playboy por primera vez y se ha cambiado por el morbo de ver un
sitio grotesco de pornografía (cybersex); se ha cambiado la imagen del James Bond como espía
secreto por la de un nerd flacucho con lentes que hackea sistemas del gobierno (cyberterrorism);
el nuevo ciudadano ya no alza la voz en mítines, sino en blogs y redes sociales (cybercitizen o
Netizen). No podemos dejar de lado la inmensa cantidad de recursos educativos que se han
digitalizado y puesto en línea para cumplir con el cometido de la educación virtual (con todo y la
Universidad Virtual y las casas de estudios que ofrecen Maestrías en Línea), ni tampoco el reciente
fenómeno que ha surgido de juntar la literatura clásica con la red social Twitter, para dar lugar a la
Twitterature, que Emmett Rensin y Alex Aciman han intentado llevar a las masas, y en donde “los
autores comprimen las joyas de la literatura mundial -mencionan a Dante, Shakespeare, Stendhal,
Joyce y JK Rowling - en 20 tweets o menos - que es 20 frases, cada una con menos de 140
caracteres” (Pilkington, 2009, ¶3)

Y, ¿cuál es el rol que ha jugado el desarrollo de las tecnologías en todo este cambio de contexto?
Aunque no ofrezca una respuesta, el profesor y experto de ingeniería informática e interacción
hombre-máquina, Randy Pausch, ayuda a entender una parte del camino que han seguido las
tecnologías. En su libro La última lección, Pausch deja ver en un capítulo su afición por la serie Star
Trek y describe cómo le hubiera gustado ser el Capitán Kirk y tener todos esos maravillosos
juguetes que tenía, haciendo especial énfasis en los aparatos para hacer llamadas sin cables.
¿Suena familiar? Ahora casi cada persona sobre el globo tiene uno de esos y se llaman celulares.
Esta tecnología ha hecho posible la comunicación entre dos personas sin tener que estar en un
punto fijo, lo cual suena sorprendente, como sorprendentes son los avances que han tenido las
tecnologías de la información y las telecomunicaciones, pero de vuelta al tema del avance de la
tecnología y la predicción del futuro, ¿sería posible que los creadores de Star Trek presagiaran la
invención de los teléfonos celulares y otros aparatos tan maravillosos como esos? Quizás, pero es
poco probable; sería mucho más probable que los mismos medios masivos, en sus
superproducciones de ficción tan creativas como llenas de imaginación, sienten las bases para que
el ingenio de alguien más se las arregle para producir grandes mejoras y aparatos sorprendentes,
muchas veces porque no conocía lo que era imposible, quizás por la visión distorsionada de la
realidad que le había sido ofrecida desde siempre.

Si bien la tecnología ha dado al hombre una espada para no ser tan vulnerable ante la
manipulación de la información por parte de los medios, la mayor parte de la población no sabe
cómo usar esa espada y muchas veces no comprende las implicaciones que existen al usarla. El

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ejemplo más claro de esto lo encontramos en el documental, nuevamente a partir de entrevistas a
expertos y personas involucradas en el tema de investigación, The world according to Google, de
IJsbrand van Veelen. Aunque este documental intenta ofrecer una visión menos distorsionada de
la realidad al ofrecer puntos de vista mucho más variados que el documental Nostradamus: 2012,
todo esto se ve opacado por las evidentes “agresiones” del entrevistador a aquellos que no son de
su “bando” y deja ver claramente que él es parte de los escépticos de Google. Veelen y algunos
ejecutivos de la empresa revelan cómo es que funciona Google, la multimillonaria empresa que
inició como un motor de búsqueda cuyo objetivo era, y sigue siendo, organizar toda la información
de la red.

Muchos de los que desconfían de Google lo hacen porque opinan que no es ético que la empresa
guarde la información sobre lo que un usuario busca (algunas veces por más de tres meses). Esto
no representa mayor problema por dos razones: la primera, que debería ser de mayor peso, es la
misión no declarada de la empresa, que dice “no hagas daño”; la segunda, es que en apariencia no
representa ningún riesgo, es decir, ¿qué daño se podría hacer al conocer las búsquedas de una
dirección IP? Es aquí donde entra la difidencia, y donde la espada de doble filo que la tecnología
nos había dado para defendernos puede ser nuestro mayor enemigo.

Primero que nada, Google no deja de ser una empresa, una corporación, y por más que tengan
una misión no declarada de la empresa, nada les impide cambiar de opinión de un momento a
otro. Según el filme La Corporación, de Achbar, Abbot & Bakan, las corporaciones tienen un
comportamiento antisocial, una personalidad comparable con la de un psicópata, ya que en
cualquier momento su conducta se convierte en egoísta, inmoral, cruel, dañina, destruye límites y
estándares morales y legales para obtener lo que quiere, no siente culpa y deja de ser empática.
Entonces, se puede decir que mientras sigan con los estándares que tienen ahora y no olviden su
misión no declarada, no debería haber problema. Porque en cuanto dejen de hacerlo… habría sido
mejor que los teclados de los ordenadores marcaran error al escribir las letras g-o-o-g-l-e en ese
orden. Muchos se preguntan cuál podría ser el gran problema: pues este documental ofrece una
respuesta (un poco demasiado paranoica), que dice que si Google quisiera interconectar toda la
información de sus bases de datos sobre un servidor o sobre un usuario, podría hacerlo, y de esta
forma generar perfiles y emplearlos para su beneficio. ¿Cómo? Sencillo: una persona que emplea
gmail para enviar y recibir correo electrónico y lo tiene enlazado a una agenda en googlecalendar
o a una cuenta de googledocuments, por mencionar algunas de las aplicaciones con las que cuenta
la empresa, tiene toda su información personal, toda esa información que unos párrafos atrás se

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dijo que anda por ahí en el ciberespacio, interconectada y protegida sólo bajo una (o si acaso tres)
claves y la esperanza de que Google no pierda de vista su misión no declarada. Al parecer esto es
un poco demasiado aterrador para aquellos que critican a Google y compañías similares. Pero
sigamos con la parte final de este escrito.

Finalmente, el gato de un tal Schrödinger. A pesar de las fuertes críticas o ilusionado por las
ventajas que Veelen menciona sobre Wikipedia, en esta ocasión he encontrado una explicación
simple a un enigma de la mecánica cuántica. El gato de Erwin Schrödinger es el nombre de un
experimento y paradoja de la física moderna, en el que un gato vivo se mete dentro de una caja
junto con una sustancia tóxica y una partícula que puede explotar o no (ambas opciones con
probabilidades del 50%). La explicación y la importancia que se le ha dado a este experimento
reside en que el gato coexiste vivo y muerto (énfasis en eso, vivo y muerto copulativamente, no
vivo o muerto disyuntivamente), hasta que un observador observa si el gato sigue vivo o si ha
muerto.

La gran importancia que este experimento tiene se podría describir como sigue: antes de que
sepamos que algo existe como existe, este algo existe de todas las maneras posibles y no es hasta
después de que sabemos cómo existe, que existe únicamente de esa forma. Puede parecer un
complicado juego de palabras, pero si lo analizamos un poco resultará sencillo como la teoría de la
comunicación o el Big Bang. Esto nos dice que el observador no es independiente de lo observado,
en otras palabras, Afganistán e Irak no están en guerra con los Estados Unidos hasta que los
medios nos dicen que lo están, si no, ¿de qué otra forma podría alguien enterarse de los que
sucede al otro lado del mundo? O mejor dicho, están en guerra, pero también están en paz, y
están en un estado de tensión, pero también están deseosos de seguir sus buenas relaciones
diplomáticas. Es de esta forma como los medios de comunicación, de una manera muy cuántica,
crean la realidad de la sociedad de la que son base. Si suena complicado o incluso fantasioso, sólo
hace falta ver la guerra entre los Estados Unidos y Albania, poco antes de las elecciones
presidenciales, allá en la década de los 90’s; si el lector ignora dicha guerra, se recomienda el filme
Wag the dog, de Barry Levinson. Si ya de por sí el poder que tenían los medios era demasiado,
ahora con todo esto de que ellos crean la realidad del mundo, literalmente, ya no se sabe si es
mejor seguir viviendo en la realidad real o dar un paso y adentrarse la realidad virtual.

Sin embargo, así como la espada de doble filo que nos proporciona la tecnología para levantarnos
contra lo que atrofia a la sociedad, existe un recurso un poco más romántico para sobrellevar esta
realidad que crean los medios: la posibilidad de reinterpretarla. En literatura, una de las más

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grandes expresiones de ficción es el libro de Julio Cortázar, Rayuela, el cual no cuenta una historia,
ya que se puede leer de dos formas diferentes que cambian totalmente el sentido de la novela; sin
embargo, tampoco cuenta dos historias, ya que cada lector decodifica el texto de diferente
manera, logrando así que rayuela cuente tantas historias como lectores tenga. Y así como la
ficción tiene muchas interpretaciones, al ser la realidad también ficción y la ficción también
realidad, es posible tener una nueva visión sobre lo que sucede a nuestros alrededores, para no ir
siempre con esa tautología mediática de que las cosas son así, porque así fueron hechas; para no
quedarnos con la idea de que las cosas cuando no pasan, suceden.

E. O. Wilson afirma que estamos en una época límite, una época de grandes cambios; el siglo XXI
traerá consigo más historia que los veinte siglos anteriores juntos. Quizás la mejor manera de
hacer historia es contándola, comunicándola, informándola, publicándola. Hagamos historia todos
los días. Quizás la mejor manera de crear la realidad es contándola, comunicándola, informándola,
publicándola. Creemos la realidad cada día. Después de todo, si Chuang-Tzu viviera en nuestros
tiempos diría: “Anoche Chun-Lì me taggeó en una foto de Facebook como una mariposa. Ahora ya
no sé si soy un hombre que parece mariposa o si soy una mariposa con cuenta de Facebook”.

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REFERENCIAS

 Achbar, Abbot & Bakan. The Corporation. Zeitgeist Films. Canadá: 2003
 Amiel, J. Tune in Tomorrow. Cinecom Pictures. Estados Unidos: 1990.
 Borges, J. L. Ficciones. Editorial Alianza, Colección Autores. España: 1944.
 Cercas, J. El móvil. Tusquets Editores, Colección Andanzas. Barcelona: 2003.
 Lenvinson, B. Wag the dog. New Line Cinema. Estados Unidos: 1997.
 Pausch & Zaslow. La última lección. Grijalbo. Barcelona: 2008.
 Pickard, A. Nostradamus: 2012. 1080 Entertainment. Estados Unidos: 2009.
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versión digital. Nueva York: Junio 24, 2009. Consultado en Junio 18, 2010, de
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 Veelen, I. The truth according to Wikipedia. VPRO Backlight. Países Bajos: 2008.
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Junio 20 de 2010, de <http://en.wikipedia.org/wiki/Schr%C3%B6dinger's_cat>

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¿Quieres que te cuente una historia?
Perspectivas, Narradores y Protagonistas.
Julio 1, 2010

“De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal”.
Así dice una frase de un escritor español. Así hablaba un personaje de la Historia. Así, un literato
cualquiera, nos invita a analizar las historias que contamos en la actualidad. Veamos una historia
que le incumbe al lector y al autor de este ensayo para demostrar que todas las historias de la
Historia dependen de su narrador y de los personajes que la protagonizan (aunque suene sencillo
y sea conocimiento de primaria, parece que en la actualidad lo hemos olvidado) y será
conveniente sustentarlo en el análisis de algunas historias personales del mundo, así como una
versión extraña de la historia de nuestro país, para terminar con un mensaje de aliento.

Entonces, toda historia comienza por el principio, aunque algunas veces éste no sea lo primero
que sucedió en orden cronológico, pero pues bien dijo uno de los autores de esta historia, Octavio
Paz en su poema Fuente, que “todo es presencia, todos los siglos son este presente” (Paz, 1989,
pág. 68) y estas sabias palabras resuenan cada vez que feriamos una de veinte por dos de a diez
para pagar el boleto del estacionamiento: bien, esta historia comienza aquí y comienza ahora.
México 2010. Y además de la frase de Octavio Paz, se podría afirmar también que “todo es
perspectiva, todas las realidades son esta perspectiva”, pues ya ha quedado bastante demostrado
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que la realidad y la ficción no son más que interpretaciones de éstas y son funciones en su
totalidad del sujeto que las observa y no del objeto que las crea. Esta historia es contada desde
esta perspectiva. México 2010, por el mexicano.

Pues bien, “de todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque
termina mal”, decía el poeta español Gil de Biedma. Creo que en estos tiempos todos, al menos
todos los mexicanos, coincidimos en que no pudo estar más equivocado en su afirmación y eso fue
porque no conoció México. “De todas las historias de la Historia, la más triste es la de México,
porque siempre empieza mal, se pone peor y termina de la fregada”, es lo que muchos podríamos
decir. Y es que este hombre, el gran poeta que fue Gil de Biedma, jamás llegó a comprender la
tristeza de un país que sólo fue grande cuando nadie más sabía de su existencia; jamás llegó a
conocer la desdicha de una nación que sólo destaca en cuanto aspecto negativo existe; jamás llegó
a escuchar los gemidos de lamentación de un lugar que sólo brillaba por su biodiversidad,
especialmente de reptiles y serpientes (y no hablo de aquellos que se arrastran por los pisos de
tierras húmedas, sino de aquellos que rigen el presente y dictan el futuro de todo el país).
¿Quieres que te cuente una historia?

Al lado de Orión, Obama. Desde el principio de los tiempos, el hombre ha buscado contar su
historia y documentarla, y ha utilizado las cuevas, las pieles de los animales, las fibras vegetales y
ahora hasta los chips electrónicos para almacenarla y contarla; pero también ha buscado contar
las historias que no le pertenecen, que no son suyas, pero que están ahí, y ha usado las palabras
para contarlas y el cielo para proyectarlas en constelaciones, de esta forma los griegos contaron
grandes historias, como la del gran cazador Orión que se puso frente a un furioso Tauro para
enfrentarlo, el valiente Perseo que emprendió el vuelo para rescatar a Andrómeda y Zeus que
empuñó sus rayos para combatir al titán Cronos por el reinado del Monte Olimpo. Pero ¿qué hay
de las historias de la actualidad? ¿Qué hay sobre las constelaciones de nuestros tiempos? El cielo
de ahora ya no cuenta estas grandes historias, ¿o sí? Podríamos considerar la hipótesis de que
estamos tan ocupados con el mundo real y los hechos serios de los que nos enteramos día con día
(minuto a minuto, mejor dicho) a través de los avanzados medios de comunicación y que nos
abruman constantemente, que no tenemos tiempo de escuchar las historias verdaderamente
importantes de nuestros tiempos. Sería irreal imaginarnos a Obama al lado del cazador Orión…

Pero consideremos por un momento algunos de los proyectos del autodenominado story-teller
Jonathan Harris. Uno de ellos, cuyo nombre es Universe, es una plataforma tecnológica que revela
nuestra mitología moderna, empleando la metáfora de un cielo nocturno interactivo, en la que se

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pueden observar las estrellas de la actualidad. Cada una de estas estrellas no es sólo una pequeña
luz, sino que representa un hecho o evento del mundo en el que vivimos, una frase dicha por
alguien en alguna parte del mundo, una imagen captada en el momento preciso, la noticia más
relevante para alguien en algún lugar, una persona que lo es todo para otra persona, una historia
que hará Historia. Mientras el cursor pasa sobre las estrellas, se pueden observar las
constelaciones de nuestros tiempos: un hombrecito caminando, una mujer bailando, un cabezón
sonriendo, una figura geométrica, una palabra. Constelaciones e historias creadas por los mismos
protagonistas de nuestra era. Al hacer clic sobre cualquiera de estas estrellas, la historia se
despliega, y se despliegan les estrellas que giran a su alrededor, los secretos, las imágenes, las
palabras, las historias. Universe ha sido muy útil al momento de contar y documentar la Historia,
pues cuenta las historias de nuestros tiempos como son y son los mismos protagonistas los que las
narran, y de todas las historias de la Historia, la que publica cada uno de estos personajes es la
más interesante.

Este proyecto no vino solo. Junto con Universe muchas plataformas tecnológicas vieron la luz,
como We feel fine (que es una exploración de la emoción humana en escala global), Time Capsule
(diseñada para tomar la huella del mundo en 2006 y será abierta para observar las respuestas a
diez temas universales de manera interactiva en 2020), Phylotaxis (una expresión del espacio
donde la ciencia se encuentra con la cultura) y Sputnik Observatory (el estudio de la cultura
contemporánea a través de cientos de líderes en su campo). Todas con el fin de contar una
historia. Todas con el fin de contar la Historia.

Pero de vuelta a nuestra historia, ¿todas estas son las verdaderas historias que hacen Historia, o
sólo un espejo, una ilusión de nuestros tiempos? Quizás la mejor forma de saberlo es
comparándolo con otro sitio parecido a éste, The Nations Online Project, que es un sitio de
Internet que se jacta de ser “un portal a los países del mundo, hecho para mejorar el
entendimiento intercultural y la conciencia global a través de la información”. En la sección
noticias de este sitio, aparece una cita de un periodista israelí anónimo: “Alguien necesita hacer
que se recuerde lo que significa reportar: transmitir noticias, no impresiones.” (Nationsonline,
2010, §2 ¶1). Si la realidad y la ficción son lo mismo, o si la realidad se compone de ficciones y la
ficción de realidades, o si la realidad y la ficción son cuestión de percepción, ninguna de estas
cuestiones es tema de este escrito; sin embargo es importante esta aseveración que hace el sitio,
ya que esta cita encabeza la sección de Fuentes de Noticias Más Confiables.

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Analicemos pues los titulares de las historias que informan estas fuentes confiables para
compararlos con las historias que comunican los otros sitios anteriormente comentados;
cotejemos las historias contadas por aquellos que las observan con las de aquellos que las
protagonizan. “Alex, el primer huracán en el Atlántico de la temporada, azota las costas del Golfo
de México como Tormenta de categoría 2” anuncia Associated Press; “Empresa Británica pagó
sobornos a Iraquíes debido a combustibles tóxicos” despliega The Guardian; “Crisis de legitimidad
en Honduras” declara The Nation; “Oficiales Afganos se entrenarían en Pakistán” dice The
Washington Post. Mientras que Universe devolvió “Si las olas son suficientemente grandes, las
surfearé, los huracanes son de los mejores tiempos para estar en el agua en South Padre”; “Siento
que la verdadera felicidad se encuentra cuando oyes risas en lugar de ver lágrimas cada vez que
llueve” cuenta We feel fine; “otro milagro ha ocurrido, hoy 30 de Julio a las 00:38 mi pequeño
sobrino Bram Wessel nació” relata Kees Straver a través de Tag Galaxy.

Se notan las diferencias. Y no es que las grandes agencias de noticias no difundan las buenas
noticias y las historias felices; tampoco se trata de que las plataformas que cuentan las historias de
la actualidad vean el mundo como un lugar feliz donde todos sonríen y bailan de alegría; no, pero
quizás la realidad en la que habitan las agencias de noticias no es la misma realidad que la de los
bloggers de nuestros tiempos. Quizás el narrador nunca vivió la historia de la misma manera que
la vivieron sus protagonistas. Quizás los protagonistas nunca vieron la historia como la vio el
narrador.

Ejemplos muy claros de lo anterior los encontramos en las historias de todos los días, pero esta
vez hablaré de dos casos que me han llamado particularmente la atención: la historia de Peter
Dut, uno de los lost boys de Sudán y la historia de Avijit Halder, uno de los hijos de las prostitutas
de Sonagachi del distrito rojo de Calcuta.

En cuanto a Peter Dut, es uno de los niños sudaneses que lograron sobrevivir a las balaceras de la
milicia y a los ataques de los animales salvajes para llegar a un campo de refugiados. No sólo logró
sobrevivir a esto, su mayor reto fue sobrevivir al cambio total que tuvo en su ritmo de vida cuando
ingresó en un programa de refugiados en Estados Unidos: su vida, su familia, su cultura, todo
quedó atrás. Peter supo adaptarse a lo que viniera y sobrevivió, logrando una educación decente y
un estilo de vida agradable, y ahora ha contado su historia junto con la de uno de sus amigos,
Santino Chour, a través del lente de la directora y productora de cine Megan Mylan. Peter nos
contó su propia historia; Megan nos contó la historia de Peter.

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En cuanto a Avijit Halder, él es uno de esos niños que se criaron en los barrios más problemáticos
de Calcuta, dentro de burdeles y prostíbulos, con un padre drogadicto y su madre presuntamente
quemada viva por su proxeneta, pero que tuvo la oportunidad de cambiar su vida a partir de un
hecho tan sencillo como tomar clases de fotografía. Avijit, con ya más de 20 años y una vida digna
en Norteamérica donde planea estudiar, fue uno de los protagonistas que contaron su historia al
mundo a través de la cámara de Ross Kauffman y Zana Briski.

Pero, si bien es cierto que la Historia en la actualidad la escriben tanto los que la viven como los
que la observan, hasta ahora sólo hemos visto un pequeño resplandor de todas esas historias, ya
que ninguna de ellas tiene que ver con nosotros. Vagamente se habla sobre México en las noticias
o en la mitología moderna o en las historias de la actualidad, y nada o casi nada tienen que ver con
nosotros, protagonistas del México de principios del Siglo XXI, estas historias que hablan sobre
personas, lugares y acontecimientos al otro lado del globo. O mejor dicho, todo tienen que ver y
cada historia es causa y consecuencia de otra historia que se origina aquí en México; pero poco o
nada nos dicen estas historias sobre la historia que queremos escuchar, es decir, la historia de
nuestro país actualmente. Entonces es tiempo de echarle un vistazo a una parte de esta Historia
con sus historias.

Oh… Y ahora, ¿quién podrá defendernos? Es difícil olvidar aquel superhéroe popular de México
que era más veloz que una tortuga, más valiente que un ratón, más ágil que una lechuga, cuyo
escudo era un corazón y cuyo nombre era el Chapulín Colorado. Este paladín de la justicia, que en
tantas ocasiones empleó sus antenitas de vinil y su chipote chillón contra sus archienemigos como
el Cuajinais, el Rascabuches, Pocas Trancas, Panza Loca o Rosa la Rumorosa, nos recuerda los
tiempos de gloria de una nación en declive. Entonces, veamos qué hemos hecho sin el amparo del
Chapulín Colorado.

Estamos jodidos. México está jodido y, al estarlo el país, lo estamos todos. No hay día en el que no
se sepa de una balacera, ejecuciones en la vía pública, estragos del cambio climático, desgracias en
el sistema económico nacional/internacional, desastres naturales debidos a los altos niveles de
contaminación que sorprendentemente hemos logrado, o abusos cometidos por los bichos
corruptos que detentan los cargos públicos. Realmente estamos jodidos, y ahora hasta hemos
dejado de creer en que algún día llegará un superhéroe vestido de rojo con un corazón como
escudo seguido por los buenos, a decirnos que no “panda el cúnico” y defendernos. No, no llegará
porque hemos dejado de creer en los cuentos de hadas; no, no llegará porque sencillamente

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nunca fue real; no, no llegará porque ya ni él puede contener tantos hechos brutales y atroces que
nos asedian hoy en día.

En estos momentos es muy difícil, prácticamente imposible, declarar que todo esto empezó en
épocas recientes con el cambio de poder que ha habido en México en los últimos años: el cambio
en la línea de dirigencia política, el cambio en los territorios propiedad de uno u otro cartel de
drogas, los cambios en los monopolios de la información y la comunicación, los cambios en el
modus vivendi de una sociedad en decadencia. La rapidez con la que cambia el mundo, no sólo
México, es muy grande en estos tiempos, y al parecer seguirá aumentando en los próximos años.
Es muy común oír que antes no sucedían las cosas que suceden ahora, al menos no de la forma en
la que suceden ahora. ¿En verdad será que el mundo está cambiando tan rápido que ni siquiera
nos percatamos de ello? ¿O siempre ha estado en condiciones similares, sólo que ahora nos
damos cuenta más fácil y más rápidamente de lo que sucede? En lo personal, creo que la
respuesta a ambas preguntas es un rotundo sí, sin que la primera excluya a la segunda, sin que la
segunda niegue a la primera.

Haga el lector el siguiente ejercicio: pregunte a cualquier persona de una generación anterior a la
suya si en sus tiempos sucedían tan deplorables hechos, si en sus tiempos eran comunes las
balaceras y ejecuciones en las vías públicas, si antes era normal tener que bajarse del vehículo
propio para cedérselo a un gañán, si antaño era habitual el estruendo de las balas y el lamento de
las sirenas sondando día y noche. No. La respuesta segura será un categórico “NO”. No era normal
y no debería ser normal hoy en día. No deberían ser normales los titulares de “Ofrece PGJDF
disculpas por operativo donde murió Coppel”, o “Corresponde a gobiernos cerrar espacios a los
violentos: Gómez Mont”, o “Reportan dos personas muertas tras paso de ‘Alex’ por NL”, dados a
conocer por la Agencia Notimex el día primero de Julio de 2010; no debería ser normal toparse
con tantos encabezados como “Asesinan a alcalde y otro funcionario en Oaxaca”, ni “Aplica SSP-DF
operativo por movilizaciones de sindicatos”, ni “Ejecuta comando a subprocuradora”, dados a
conocer por la Agencia Informex, por medio del periódico que pertenece al mismo corporativo
(Organización Editorial Mexicana, OEM), el mismo día.

“Me invade la ira al ver a mi México”, es un pensamiento que se ha vuelto bastante común
últimamente, y seguimos dándonos cuenta de que el país está tan sumido en una ola de
desgracias tan grande, que en lugar de ola parece un tsunami que causó un terremoto al mismo
tiempo que se generaba una tormenta debido al huracán de las desdichas nacionales. Pero ya, sin
tanto dramatismo, el punto ha quedado claro. No hemos podido avanzar y parece que en lugar de

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buscar la luz al final del túnel nos estamos volviendo locos por encontrar los frascos con pastillas
de chiquitolina para escondernos de los problemas o la chicharra paralizadora para no darnos
cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor.

En las últimas semanas hemos oído mucho sobre “tomar acción” y “poner el nombre de México en
alto”. Sin embargo, con la selección nacional derrotada por su homónima argentina, toda
esperanza de mejorar se ha esfumado, una tercera parte por culpa del árbitro, otra tercera parte
por culpa propia y el otro tercio restante por culpa de los desalmados argentinos. Pero bueno,
dejando a un lado la desgracia del cuarto partido que desde hace más de 15 años nos tiene
cautivos y pensando en asuntos ligeramente más importantes, ha venido a mi mente lo que los
principales medios de comunicación nacional han llamado Iniciativa México. En teoría no hay nada
de malo en esta campaña “sin precedentes” que han lanzado los grandes poderes mediáticos de
nuestro país, si no fuera porque se trata de una farsa que más que ayudar a un México mutilado
pretende reconstruir la imagen tan dañada de los medios de comunicación que se han
demostrado incompetentes y antiéticos, que por un lado buscan financiar proyectos que tengan
que ver con el desarrollo comunitario mientras educan a la comunidad en la nueva cultura popular
de los 100 mexicanos dijieron; por un lado invertirían grandes sumas de dinero en proyectos que
mejoren la gobernabilidad y transparencia al mismo tiempo que se amparan para no pagar multas
debido a las infracciones que cometieron en cuanto a asuntos electorales o asuntos fiscales. El
problema no es la intención, el problema es que buscan deslumbrar a una sociedad atolondrada,
con la imagen brillante de quien se preocupa por mejorar su país, únicamente para expiar sus
culpas y las de todos sus compañeros.

A pesar de que la mayor parte de la sociedad ni siquiera intuye los grandes problemas que nos
abruman, hay muchas personas que ya lo hicieron e incluso afirman, en sus maneras muy
particulares de hacerlo, que lo más triste es que nos estamos acostumbrando (algunos incluso
afirman que ya nos hemos terminado de acostumbrar) a que sucedan este tipo de cosas, a que la
sociedad caiga por un hoyo, a que el desorden sea el único gobernante. Y es más fácil crear un
hábito que romperlo, es decir, es más fácil acostumbrarse a todos estos fatídicos acontecimientos
que dejar de hacerlo, es más fácil aceptar la “realidad” en la que nos tocó vivir que actuar para
hacer algo.

Pobrecita de la sociedad mexicana… ¿por qué las cosas malas les suceden a las personas buenas?
Con todo lo que está viviendo, y que aún vengan a engañarla. ¡Bah! Patrañas. No podemos seguir
guiándonos por esas actitudes patológicas y de victimismo que son tan famosas en nuestra

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sociedad contemporánea. No podemos seguir por el camino del ¿por qué a mí?, o del ¿qué hice yo
para merecer esto? Ojo, no sería prudente tampoco viajar hasta el otro extremo del continuum y
ponernos en una actitud cómo del estilo del Shit happens norteamericano o del C’est la vie
francés. Ambos extremos son paralizantes y ambos extremos impiden la acción. Más bien es
momento de olvidar los dramatismos y victimismos, de olvidar el pensamiento fatalista que invita
a aceptar la vida como es, y empezar a tomar acción de la forma en la que mejor podemos:
Informar.

En una época donde la información es poder, la mejor forma en la que podemos repartir el poder
es logrando que la información sea accesible; y en esta realidad que hemos estado construyendo y
diseñando desde que creamos (o descubrimos) el ciberespacio y la realidad virtual, es mucho más
fácil lograr la transmisión de la información, y si bien aún quedan grandes retos por superar, es
posible decir que vamos por buen camino. Aunque las mejoras en la sociedad, al menos en la
sociedad mexicana, no se pueden notar aún, no sería certero declarar que no existan. En la época
límite en la que estamos viviendo, es tiempo de echar mano a una súperfuerza que permanece
constante esperando a ser empleada por las manos correctas: la superpotencia que acabó con
grandes estrellas y destruyó grandes instituciones, pero que también edificó monumentos al
ingenio humano; ese poder que derribó desde los cimientos los atrios donde residían aquellos
ídolos de la sociedad de los sapiens y construyó aquéllos de la sociedad de los videns; esa fuerza
que impulsa, que inspira y que ilumina nuestro planeta; la energía que mueve al mundo y a sus
habitantes. Esa superpotencia es la información y la manera de comunicarla y emplearla.

Después de todo, todos somos chapulines, aunque quizás de diferentes colores. Quizás no
podamos emplear el chipote chillón y las antenitas de vinil, incluso sería más certero afirmar que
evidentemente no podemos escapar de nuestros problemas empleando las pastillas de
chiquitolina, ni detectar la presencia de aquellos que roban y asesinan con antenitas de vinil, ni
hacer desaparecer a esa clase vil que nos representa con el chipote chillón, ni detener las
inclemencias de nuestro clima con la chicharra paralizadora; no, no podemos hacer nada de eso,
pero la verdadera grandeza de este defensor de la humanidad no residía en ninguno de estos
artefactos, pues “era tonto, torpe y miedoso, pero también un héroe porque superaba el miedo y
se enfrentaba a los problemas, y en eso precisamente consiste el heroísmo y la humanidad”
(Portugués & Portugués, §Chapulín Colorado ¶1). Es momento de demostrar nuestro heroísmo y
nuestra humanidad, ¿no es así?

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Pues, afortunadamente, cada uno de nosotros puede ser un Avijit Halder descubriendo su muy
particular talento para ayudar al mundo; un Peter Dut abriéndose paso en una selva de obstáculos
que parecen no tener fin; un José Abreu, que acercó la cultura al pueblo y demostró que
Venezuela sí tiene remedio; un Jonathan Harris que cuando hace algo lo hace por el bien de la
humanidad; o cualquier otro personaje, cualquier otro protagonista o cualquier otro narrador de
la Historia que se dedique a contar historias, inspirando confianza y esperanza. Y al final del día
nos damos cuenta de que ahora contamos nuestras historias de una forma diferente con un
lenguaje diferente, aunque sean muy pocos los que ya lo saben y aún menos los que saben cómo
emplear y qué decir con ese lenguaje, pero pues de alguna forma u otra sabemos que es posible
aprender, entender y comunicarse en otro idioma (si no, no habría mexicanos en China, ni chinos
en México). Este nuevo lenguaje, que aparece con la “mezcla de la matemática, el diseño, la
programación, la física, la practicidad y la poesía” (Harris, 2008, §5 ¶2), es el resultado de la
expresión de todas las maneras posibles de las historias de la actualidad, es decir, la propagación
por todos los medios conocidos de la información y el conocimiento documentado por el hombre.

El hecho es que podemos dar un paso adelante y cambiar. El hecho es que podemos crear el
mundo que queremos y que buscamos, el México que queremos y que buscamos, y no sólo de
manera virtual. El hecho es que las posibilidades son infinitas. El hecho es que tenemos la
oportunidad, y es hora de aprovecharla. El hecho es que todo es perspectiva y ahora no podemos
diferenciar los roles del observador y del observado, los roles del narrador y de los protagonistas,
pues si bien es cierto que el gato de Schrödinger está vivo y muerto hasta que el observador ve si
está vivo o muerto, también es cierto que es el gato quien vive o muere. Es momento de tomar la
pluma y escribir la Historia como la vivimos y como la observamos.

Ahora sí es tiempo de responder la gran pregunta que titula este ensayo: ¿quieres que te cuente
una historia? De todas las historias de la Historia, te contaré la más feliz. Todo empieza con un
joven, en la tierra que otrora fue del chile y del frijol, en tiempos de la desesperanza; la historia
empieza con este joven y unas palabras pronunciadas en el nuevo lenguaje de la humanidad... ¡La
Expresión al Poder!

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REFERENCIAS

 Gil de Biedma, J. “Apología y petición”. Moralidades. México: 1966.


 Harris, J. Beyond Flash. Publicado en Octubre de 2008. Obtenido en Junio 30 de 2010, de
<http://www.number27.org/beyondflash.html>
 Harris, J. The work of Jonathan Harris. 2009. Obtenido en Junio 28 de 2010 en
<http://www.number27.org/index.html>
 Kauffman & Briski. Born into Brothels. THINKFilm. USA: 2004.
 Mylan & Shenk. Lost Boys of Sudan. ACTUAL FILMS / PRINCIPE PRODUCTIONS. USA: 2003.
 One World – Nations Online (OWNO). News. Última modificación en Julio 24 de 2009.
Obtenido en Junio 29 de 2010, en <http://www.nationsonline.org/oneworld/>
 Paz, O. Lo mejor de Octavio Paz: El fuego de cada día. Seix Barral. México: 1989.
 Portugués & Portugués. “Chapulín Colorado”. El chavo del 8. Obtenido en Julio 1 de 2010,
de <http://www.chavodel8.com/elchapulin/personaje.php>
 Las agencias de noticias que se mencionan en este ensayo y que fueron consultadas los
días 29 y 30 de Junio y 1º de Julio son las siguientes y su versión digital se encuentra en la
dirección señalada:
- Associated Press <http://www.ap.org/>
-The Guardian <http://www.guardian.co.uk/>
- The Nation <http://www.thenation.com/>
- Washington Post <http://www.washingtonpost.com/>
- Notimex <http://www.notimex.com.mx/index.htm>
- Informex, a través de OEMenLínea <http://www.oem.com.mx/oem/>
 Las plataformas que se mencionan en este ensayo (en su mayoría diseñadas por Jonathan
Harris) son de acceso público y se encuentran en Internet en las siguientes direcciones:
- Universe <http://universe.daylife.com/>
- We feel fine <http://www.wefeelfine.org/>
- Time Capsule <http://timecapsule.yahoo.com/capsule.php>
- Phylotaxis <http://phylotaxis.com/>
- Sputnik Observatory <http://sptnk.org/>
- Tag Galaxy <http://taggalaxy.de/>
- Nations Online <http://www.nationsonline.org/oneworld/>

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Compilación y revisión terminada el
día 3 del mes de Agosto de 2010, en
la Comarca Lagunera de México.

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