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La Reforma dilatada de la U. V.

2007-2010
José Ignacio Ponce López.1
Integrante del Colectivo
Estudiantes Movilizados (E.M.)

Desde el 2007 en la UV se ha dado un proceso de “Reforma interna dilatada”. Este


concepto articula, a mi modo de ver, la realidad de La Valpo, puesto que; uno, es una
reforma, ya que cuestionó los equilibrios de poder interno de la Universidad en perspectiva
de democratización tanto de intereses como espacios de decisión; dos, el equilibrio de
poder al que se llegó en un momento determinado, provocó que las distintas fuerzas por
cuestiones estratégicas se replegaran y dilataran la resolución “legal” del conflicto que se
daría en los Estatutos Orgánicos. Así el 2010 quedó establecido por decreto como el año
clave para la resolución de los EEOO. Por la importancia de este año, es que cabe analizar
en profundizar como se desarrollo el período más álgido de la crisis, porque será en ese
momento histórico, en el que nacerán al calor de la lucha las nuevas formas de dirección
tanto en el círculo de poder a nivel central como entre los estudiantes.

1. Las causas estructurales.

Todo este proceso se abre con las crisis orgánica de la U de Valpo el 2007. Sin
embargo, desde años antes se venían desarrollando las tendencias de largo plazo que lo
larvaron. Las condiciones materiales de la UV se venían precarizando -al igual que el
conjunto de todas las universidades públicas- por la política de separación del Estado de sus
Universidades, fortaleciendo el autofinanciamiento de ellas. Así, las Universidades
quedaron dependientes de la capacidad de pago de sus estudiantes, lo que en el caso de la
UV, fue equivalente a la vulnerabilidad económica de un gran porcentaje de estudiantes
provenientes de los tres quintiles más pobres. En esta lógica, la única vía para darle una
fatigada vida a las Universidades públicas se basa en un incremento indiscriminado de los

1
Estudiante tesista de la Carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales. Participante del C.EE. de esa
carrera en el período de fines del 2007 a fines del 2008. Integrante del Colectivo Estudiantes Movilizados
desde finales del 2007. Participante en todo el proceso de movilización desde el 2007 hasta hoy.
aranceles y en un alto grado de eficiencia de los recursos para poder desarrollarse,
cuestiones que tienen serios obstáculos reales.
Por otro lado, se articuló un equilibrio de poder interno feudal. Los espacios de
decisión de la Universidad se basaban en una serie de deberes entre el señor feudal en la
cima (el rector) y sus vasallos (administración central y decanos), pero cada cuál se dejaba
libre albedrío en sus pequeños feudos. En este marco, tanto el rector tenía su castillo (la
administración central) donde reinaba, como los otros señores lo hacían en sus feudos (las
facultades), teniendo cada uno capacidad de maniobra autónoma para satisfacer sus
intereses. De esta manera, el Rector tenía grandes potestades en las decisiones de orden
central y generales de la UV, pero debía ser cuidadoso en no pasar a llevar los intereses de
decanos y académicos.

Para satisfacer dichos intereses en el corto y largo plazo, se implementó una política
altamente expansiva (ampliación de las matrículas de las carreras y apertura de campus),
con una creciente deuda crediticia de la Universidad con el soporte de un alza de aranceles.
Estos últimos al no poder ser pagados por los estudiantes generó un círculo vicioso de
endeudamiento progresivo de la UV.

2. Las causas coyunturales.

Sin perjuicio de ello, estos elementos no eran suficientes para el estallido de la crisis
orgánica. Hasta abril del 2007 todo parecía seguir un curso tradicional, más aún el Rector
Juan Riquelme había sido reelecto con alrededor de un 80% de la adhesión entre los
académicos con derecho a voto. Ahora bien, lo que entró en crisis en mayo del 2007 fue el
conformismo de que la universidad funcionaba correctamente. El cierre arbitrario de la
Universidad para el 21 de Mayo desató el descontento acumulado por el alza de aranceles
indiscriminado, la precaria infraestructura, arbitrariedades académicas, apertura de campus
sin sentido, asignaciones elevadas a los académicos con derecho a voto, etc. Eso fue lo que
develó el carácter descompuesto de la UV sobre las cuales se desarrolló la crisis y la batalla
política.
Las tendencias antes enunciadas articuladas (crisis de financiamiento, estructura de
poder despótica y visión del mal funcionamiento de la UV) fueron acompañadas de un
elemento que le dio dinamismo a la lucha estudiantil: la conducción política. Hasta el 2006
la FeUV estaba inmersa en una crisis orgánica y participativa, que trajo que ese año se
conformara una mesa interina. La conformación de esta por un representante de cada una
de las nueve facultades, hizo que todas las agrupaciones incidentes entre los estudiantes
participaran en la conducción de la organización, dándose un equilibrio y control del poder
entre ellas. Esto se vio reforzado con el traslado del poder de la Mesa Ejecutiva de la FeUV
al Consejo de Presidentes, donde todos los Centros de Estudiantes comenzaron a participar
activamente al calor de las movilizaciones. Asimismo, cada fuerza se percibió como
conductora del proceso en su momento inicial, aunque esto carecía de todo fundamento real
-como veremos más adelante. La estructuración de un petitorio amplio y convocante, con
temas de corto y largo plazo, era la manifestación de ese fenómeno, lo que se consolidaba
con la defensa irrestricta de todas las fuerzas políticas. Por ello, todas las fuerzas se
embarcaron en la empresa de desatar un conflicto contra la rectoría para dar solución al
petitorio. Ahora bien, el desarrollo de los acontecimientos demostrará que no todos le
podían dar la conducción al proceso desatado.

Estos fueron los aspectos sobre los que se desarrollo el movimiento estudiantil al
interior de la UV en el 2007. El elemento central que decidirá a favor de quien se resolvió
la crisis fue la capacidad de cohesión y unidad de las distintas estrategias que se fueron
desarrollando al calor del conflicto.

3. La primera etapa de la crisis (2007). El dinamismo dirigido y la victoria estudiantil.

La ofensiva estudiantil se inicio con el arbitrario cierre del 21 de Mayo. Lo


importante de esto fue la reacción del estudiantado en la semana inmediatamente posterior,
es decir, la movilización generalizada de la UV como repudio a la administración central.
Esta evolucionó a una toma casi general de las dependencias de la universidad (salvo
ciencias del mar y odontología), con un objetivo: el petitorio amplio y convocante que
interpelaba a estudiantes politizados como aquellos que no lo estaban. Así, se daba muestra
de un dinamismo dirigido que será la tónica de la movilización en ese año. Esto será vital,
puesto que cohesionó al movimiento al subir constantemente el estado de ánimo de lucha
del conjunto del estudiantado.

Contrariamente a ello, el equilibrio de poder entre los académicos de la UV y el


Rector que se había desarrollado hasta el momento, tenía una carencia central: la
atomización. En efecto, si bien existía una unidad entre ellos, se basaba en que cada parte
de la pirámide de poder resguardaba sus propios feudos e intereses personales. En la misma
lógica actuaron los decanos tras el cierre del 21 de Mayo, es decir, argumentaron que esto
era una orden del nivel central, por ende, Riquelme era el único responsable. Así, el rector
quedaba sólo con su administración para resolver el problema, ya que los decanos daban un
paso al costado en el conflicto. En estas mermadas condiciones, Riquelme dispuso de una
estrategia que tenía dos ejes: el desgaste del movimiento por el pasó del tiempo, mientras
que paralelamente soterraba el quiebre desde su interior con diálogos con sectores
moderados de los estudiantes (JJCC y Concertacionistas). Esta estrategia había sido
utilizada siempre por el rector, otorgándole buenos dividendos.

Sin embargo, el movimiento estudiantil había sufrido dos fenómenos que salían de
los parámetros tradicionales por los que se había movido y que bloqueaban la estrategia del
Rector. Por un lado, su conducción política se había trasladado desde la Mesa Ejecutiva de
la FeUV al Consejo de Presidentes, en el cual se articulaban todos los Centros de
Estudiantes de la Universidad. Esto alejo la conducción de las garras del rector,
impidiéndole el diálogo directo con el Consejo de Presidentes. Aún más, este proceso de
democratización de las decisiones estudiantiles, provocó que dada la legitimidad que iba
alcanzando al calor de la movilización la hegemonía del Consejo de Presidentes la tomará
el eje conformado por las Facultades de Humanidades y Arquitectura. Entre ambas se
desarrolló una división complementaria del trabajo, la primera se encargo de trazar e
implementar el plan estratégico que buscaba darle una salida política al conflicto, mientras
que la segunda le daba un giro a las formas de movilizaciones y de impacto de estas. Así
ambos espacios, le entregaban un dinamismo dirigido a la movilización estudiantil, que
impedía la estrategia de desgaste a la que apuntaba la rectoría. Todo ello, dejaba a
Riquelme sin la posibilidad de quebrar el movimiento desde dentro.

A su vez las otras fuerzas al interior del movimiento estudiantil, si bien en un primer
momento fueron motor de la movilización, la incapacidad de diseñar una estrategia política
que diera respuesta a la crisis las condujo a una disyuntiva: o sumaban a lo que hacía el eje
Humanidades-Arquitectura o a la estrategia de la rectoría. Las dudas hicieron tanto a
comunistas como concertacionistas que oscilaran entre ambas. En determinados momentos
trataron de conducir el proceso dándole un golpe de timón al eje Humanidades-Arquitectura
tratando de bajar la movilización, lo que retractaron producto del auge creciente que
adquiría el movimiento, evitando parecer fuerzas reaccionarias. Pero finalmente sus dudas
hicieron que se plegaran de facto al nuevo Eje conductor. Lo único que pudieron hacer fue
atrincherarse en las facultades de Derecho, Facea y Medicina, con el objeto de mantener
algún grado de incidencia en el proceso.

En el marco de esta lucha dinámica, creativa y ascendente del movimiento


estudiantil de la UV, con alta cohesión interna contra la acorralada reacción de la Rectoría
en la administración central, hizo que emergiera un centro pragmático al interior de los
decanos que se transformó en un puente entre ambos bloques y que tuvo por objeto
recomponer los equilibrios de poder para mantener los privilegios de un reducido círculo de
académicos. Este grupo de decanos conducidos por Aldo Valle y Ramiro Villar, de
Derecho y Ciencias, respectivamente, buscó consensuar progresivamente las prerrogativas
estudiantiles con la posición de Riquelme, transformándose en el centro pragmático del
conflicto. Con ello, querían darle una salida política al conflicto. Esta sería el inicio de la
nueva forma de dominación que se impondrá en la UV.

De esta manera el cuadro se reconfiguró; un movimiento estudiantil combativo y al


asecho del rector; un centro pragmático compuesto por un grupo de decanos liderados por
Valle y Villar; y un recalcitrante Rector asediado por estudiantes y decanos que buscaban
terminar la crisis. En este marco, los estudiantes impulsaron una jugada maestra: pedir la
renuncia del Rector. De este modo los estudiantes pedían, con razones de sobra, la caída de
Riquelme para deponer el conflicto. Con ello el proceso sufrió un nuevo ciclo de
dinamismo, lo que aceleró el accionar de los decanos y con ello el asedio al Rector. A esto
cabe sumarle, los intereses personales por ocupar la rectoría con todos sus privilegios y
poder interno que conlleva. En este contexto se dio respuesta integra al petitorio, la piedra
de tope fue la salida de Riquelme, ante lo que decanos y estudiantes consensuaron de que el
Rector continuaría presente pero el órgano dirigente real sería el Consejo Académico
Ampliado, espacio de decisión triestamental fácticamente establecido por la comunidad de
la UV. Esto último constituía el logro político central de los estudiantes, es decir, un
espacio democrático de decisión en la Universidad.

Así, la nueva forma de decisión de la UV quedó establecida entre Decanos,


Académicos, Estudiantes y Funcionarios no académicos. El conflicto pasaba a una fase
institucionalizada. Las respuestas al petitorio se establecían en el Consejo Académico
Ampliado y las responsabilidades jurídicas sobre las antiguas fuerzas hegemónicas de la
UV se harían caer lentamente. En efecto, el periodo de acomodo de la nueva forma de
dominación basada en el consenso, la cooptación y dilatación desde el círculo de poder de
Valle-Villar y Cia, comenzaba a tomar cuerpo progresivamente, para ello debía quitarle la
hegemonía a Riquelme aislándolo y proyectándose como una fuerza progresista y seria al
interior de la UV, con lo que las sanciones eran su principal carta. Con esto, parecía como
un grupo sensato al interior del cuerpo académico. Pero para consolidarse debían derrocar
al Rector.

Si bien los estudiantes le habían dado un reimpulso a la movilización con la


consigna de Afuera Zucchet!!, sus luchas intestinas –incentivadas por la estrategia
Riquelmista y por la moderación de las fuerzas estudiantiles tradicionales de la UV- , el
paso del tiempo comenzó a jugarles en contra. Tras un mes de movilizaciones y un petitorio
aceptado satisfactoriamente –por los decanos- y el nuevo espacio de decisión Triestamental
legitimado (el C.A.A.), los estudiantes no tenían más argumentos que la caída del Rector
para movilizarse. Sin embargo, este movimiento carecía de una fuerza dinámica que la
impulsara como lo fue en un inicio. Por ello, con Riquelme Zucchet aún en el poder, los
estudiantes accedían a las respuestas del grupo de decano y deponían su movilización.
De esta manera, los estudiantes terminaban con las demandas aceptadas por el
conjunto de la comunidad de la UV, con un espacio Triestamental de decisión y con la
moral en lo más alto del movimiento estudiantil nacional al poner en jaque la forma
autoritaria y vertical de dominación de la Universidad. Ahora bien, Riquelme seguía
ocupando la rectoría, pero sería cuestión de tiempo su caída. En efecto, quienes se
encargaron de derrocarlo fueron sus antiguos aliados. Valle y Villar terminaron soterrando
el estrecho círculo que sostenía a Riquelme, quien en septiembre del 2007 presentaba su
renuncia al cargo. Así, se iniciaba un nuevo ciclo de lucha en la UV.

4. La segunda fase (2008). La Derrota, la estabilización y el presente.

4.1. La Derrota. El nuevo círculo de poder.

El segundo ciclo se dio en un nuevo contexto de choque de fuerzas. Por un lado, las
fuerzas estudiantiles y, por otro, la nueva conducción de los Decanos y Académicos bajo el
tutelaje de Aldo Valle y Ramiro Villar. Ahora el conflicto se expresará generalmente en
causes institucionales por medio del Consejo Académico Ampliado –órgano de
participación y decisión triestamental. El primer choque de fuerzas fue la designación del
Pro-rector quien llenaría el vacío de poder dejado por Riquelme, finalmente las fuerzas de
Valle pondrían a Patricia Acuña en el cargo, en desmedro del candidato estudiantil
Leonardo Jeffs.

Pero la gran batalla de esta etapa, se libro en 2008 por la elección del nuevo Rector.
Este fue el último hecho fuera de la “institucionalidad consensuada”. El nuevo año, se
iniciaba con la dirección estudiantil fáctica de la crisis del 2007 devenida en oficial, la mesa
ejecutiva de la FEUV era ocupada por la coordinadora de Estudiante Movilizados. Este
grupo estaba compuesto por el eje Arquitectura-Humanidades. Ellos habían trazado como
objetivo central que los estudiantes y funcionarios participaran en la elección del nuevo
Rector, dándole un carácter triestamental. La finalidad buscada por estos, era la
profundización de la democracia interna de la UV y la irradiación de los logros del
movimiento estudiantil a una dimensión nacional.

Contrariamente a ellos, al interior de la fuerza estudiantil de la UV, los sectores


moderados que se habían auto-percibidos como incidentes en el movimiento del año
anterior, quedaron en jaque tras la derrota por la conducción de la Mesa ejecutiva de la
FEUV. Ante ello, tomaron una postura fuertemente crítica, de negar el pan y el agua a los
nuevos dirigente. A su vez, Estudiantes Movilizados desarrolló una actitud avasalladora
con respecto a las fuerzas moderadas para poder sobrepasar los obstáculos que ellos les
ponían a su política. De este modo, se produjo el quiebre del antes cohesionado movimiento
estudiantil entre la avasalladora nueva dirección y la recelosa oposición, dándose una suma
cero. Esto sólo ayudaría al acomodo y consolidación de la nueva forma de dominación del
círculo de poder de Valle, Villar y Cia.

Ahora bien, el impulso anímico que había dotado al movimiento estudiantil de la


Valpo el triunfo del 2007, con el cumplimento integro del petitorio y la caída de Riquelme,
provocó el crecimiento moral y concientización política de gran cantidad de estudiantes,
viendo la necesidad de luchar por la construcción de una UV que tomara en cuenta a los
estudiantes, desde ahora. En efecto, esto fue lo que condicionó que los estudiantes se
plantearan el objetivo de participar en la elección de rector. Para lo cual debían obstaculizar
la elección de éste sólo con participación académica, como estaba estipulado
reglamentariamente y como quería que se desarrollara el círculo de Valle. Sus mecanismos
volvieron a ser la movilización basada en la paralización de las actividades y toma de la
totalidad de las dependencias de la Universidad; un petitorio que abarcara una plan de
normalización y la petición al Estado de mayor financiamiento para poder sobrellevar la
crisis de endeudamiento de la UV. Si bien la articulación de una estrategia política se dio
teóricamente casi tan eficientemente como el 2007, la implementación de ella tuvo una
serie de obstáculos, quizás el más importante haya sido la ruptura interna del movimiento
entre Comunistas-Concertacionistas y la Mesa Ejecutiva de la FEUV. Además de este
problema, que impedía la cohesión política necesaria, ahora se enfrentaba a un enemigo
mucho más poderosos que se amparaba en mecanismos más sutiles de dominación y que
ahora contaba con el apoyo del gobierno para acallar cualquier tipo de movilización que
trastocara la calma del país. De esta manera, los estudiantes no pudieron enfrentar al
enemigo mayor con una dirección y unidad política suficiente, así la derrota estaba en el
horizonte.

Si bien los estudiantes presionaron, a tal punto que la elección estuvo apunto de ser
pospuesta por la petición de los demás candidatos participantes, el círculo de poder
comandado por Valle, Villar y Cía. no dejaron pasar la oportunidad de ocupar la rectoría
finalmente. Con una sutil táctica en donde dejaban discursivamente todo en manos de la
voluntad de los mecanismos “democráticos” de la elección, pudieron asaltar la rectoría con
una mínima votación de la cantidad general de académicos. Eran ellos que desde el verano
del 2008 habían trazado la estrategia y atado todos los cabos sueltos que le permitirían
llegar al poder. Aunque si bien los estudiantes los acorralaron, la división misma en el seno
de estos, imposibilitaron generar una marea más alta que bloqueara la elección. Así, Aldo
Valle con una minúscula parte de los académicos de la UV era ungido como el nuevo
Rector de ella, con lo que el nuevo círculo de poder tomó su lugar legalmente.

Ahora la correlación de fuerzas estaba a favor de Valle y Cía. ante lo que la bola de
nieve comenzaba a aplastar a los estudiantes. Por ello, estos últimos buscaron darle salida al
resto de los elementos del petitorio: una respuestas al plan de normalización de la UV que
no afectara de sobremanera los intereses estudiantiles. Si bien se lograron avances en estos
aspectos, tanto democratizadores y materiales para los estudiantiles, no se puede negar que
ese años se constituyó en una derrota del movimiento, ya que frenó su impulsó y, aún más,
la dotó de un enorme desgaste difícil de ocultar para el año siguiente.

4.2 La estabilización del conflicto y el Presente.

Lo que esbozamos anteriormente de manera breve, podría ser la primera etapa del
segundo ciclo de lucha. Por lo mismo existe una segunda fase que, creemos se extiende
hasta el presente, que es una fase de estabilización e institucionalización del conflicto y de
las distintas posiciones. Cada una se encuentra en un período de latencia y acumulación de
fuerza para enfrentar el momento clave de la definición de los EE.OO de la UV.

Desde la segunda mitad del 2008, Valle, Villar, el círculo de académicos y


funcionarios no académicos que lo rodeaban se tomaron el poder en la UV. Sin embargo,
estos y su opositora fuerza estudiantil, se vieron tan amenazadas mutuamente, que ambos
entraron en un juego de consenso y cooptación para lograr defender los distintos intereses
que representaban. Por lo que el conflicto se circunscribió a la capacidad política de dichas
posiciones en el Consejo Académico Ampliado y los espacios triestamentales de cada
unidad académica, emergiendo un consenso tácito entre ambos bloques.

Otro elemento transversal a la UV que se debe manifestar, es la progresiva


normalización de sus funciones. Se dio un reordenando administrativamente de la
universidad, fundamentalmente gracias a una nueva política arancelaria muchos más
intensiva, es decir, un alza de aranceles que no agite las aguas de los estudiantes pero
eficazmente administrados. Un enorme recorte de gastos que afectó la infraestructura de la
UV y las condiciones salariales de Académico y Funcionarios, estos últimos en condiciones
más agudas. A esto se sumaron las distintas formas crediticias y endeudamiento a las que
ha podido acceder la Universidad. En síntesis, un presupuesto basado en la reducción de
costos, alza de beneficios y endeudamiento para hacer andar la UV.

En el plano de las fuerzas políticas, al interior de cada una se dieron reajustes


durante el periodo, lo que terminó conformando el cuadro político presente. Podemos
distinguir al interior de cada bloque una serie de elementos que aparecieron en el transcurso
del 2009. Por un lado, entre los académicos se pueden distinguir dos claros liderazgos
fuertes: Aldo Valle y Ramiro Villar. Sin embargo estos no necesariamente se contraponen,
sino que en la mayoría de los casos se complementan. Otro rasgo es la recomposición de la
cadena feudal de mando, aunque ahora bajo el alero de estos dos liderazgos. La forma de
dominación de estos se continúa caracterizando por el consenso, la cooptación y la
dilatación.
Además de ello, se da una reaparición de las fuerzas más retrogradas de la UV
-aunque minoritarias en número, pero influyentes en los espacios de poder- que podríamos
denominar tributaria ideológica y prácticamente del período riquelmista, las cuales
emergieron con el debate sobre los EEOO, elaborando su propia propuesta. Esta se
caracterizaría por una forma más frontal de choque y de corte marcadamente autoritaria.
Ella se afincó en las facultades de Medicina, Derecho y Facea.

Sin perjuicio de las diferencias entre la postura ampliamente mayoritaria comandada


por Valle y la minoría de académicos autoritarios, debemos entenderla como una jugada
compleja y conjunta que podría buscar restaurar los mecanismos políticos del período
riquelmista, pero matizada y tutelada por Valle y Villar. Esta posibilidad queda abierta por
la postura eminentemente oportunista y oscilante de estos últimos.

Por otro lado, a nivel estudiantil se ha dado una reconfiguración interna mucho más
dinámica. Acá, cabe puntualizar una serie de factores más estructurales que se manifestaron
el 2009:
1) El desgaste de la movilizaciones del 2007 y 2008, frenando cualquier tipo de
movilización extensa demasiado arriesgada y sin argumentos sentidos por los
estudiantes.
2) El recambio generacional que se produjo el 2008 y 2009 que no tenía la
experiencia universitaria de los estudiantes que protagonizar la movilización del
2007. Estos habían vivido el período más oscuro de la UV, que progresivamente
precarizaba las condiciones infraestructurales y en bajo un enorme
autoritarismo. En cambio la nueva generación sólo había conocido un periodo de
estabilización de la UV.
3) La institucionalización del conflicto trajo consigo una cultura política que
respeta los mecanismos triestamentales de decisión. Lo que barniza de un
carácter democrático el nuevo contexto de la UV.

Además de ellos, se dio un reordenamiento de las fuerzas políticas al interior de los


estudiantes. Por un lado, el 2008 la fuerza hegemónica constituida por Estudiantes
Movilizados había ratificado esto, con su re-elección como Mesa Ejecutiva de la FeUV.
Ella tomó una política más mesurada y consciente de los factores que se desarrollaban al
interior del estudiantado y de la universidad. Si bien su trabajo tanto burocrático como
político era pertinente –atendiendo el nuevo contexto de los estudiantes- en el interior de
este grupo político se comenzaron a manifestar profundas diferencias. En efecto, las
distintas culturas políticas en su interior tributarias de una serie factores –las experiencias
políticas y cotidianas de sus integrantes, tanto dentro como fuera de la Universidad-
condujo a la irremediable división del grupo para poder mantener su vigencia política. Es
así como a finales del mandato de la FeUV del 2008 el grupo se divide en un grupo
mayoritario que sigue siendo Estudiantes Movilizados y otro minoritario que forma
Estudiantes Unidos. Como consecuencia de los recelos acumulados –especialmente de
Javier Valenzuela, estudiante autonomista, integrante de Estudiantes Unido (hoy CIS)-,
cada grupo decide ir sólo a la elección de la nueva FeUV 2009-2010.

Por otra parte, quienes nuevamente fueran la oposición el 2008-2009, Comunistas y


Concetacionistas sufrían una serie de cambios lo cual reorientó su política electoral. Por un
lado, las JJCC se veían diezmadas progresivamente por el recambio generacional de la UV,
migrando más militantes de la universidad de los que ingresaban. A su vez, el mismo
fenómeno se daba en las fuerzas Concertacionistas, aunque en estos se agravó más por su
manifiesto carácter retrógrado entre el 2007 y 2008. Así ambas fuerzas deciden participar
en las elecciones de la FeUV en una lista conjunta, cuestión que logran por un margen
mínimo derrotando a los continuadores Estudiantes Movilizados. Sin perjuicio de esto, ello
dejó claro que su triunfo fue sólo por la división de la conducción política anterior. Ahora
bien, la nueva conducción política de la Mesa FeUV quedó en la siempre débil y tensa
unidad entre Comunistas y Concetacionistas.

Otro elemento que cabe destacar, es que el 2009 se articularon las dos posiciones
contrapuestas que se debatirán en el marco de los EEOO durante el 2010. Al interior de las
comisiones institucionalizadas aparecieron las propuestas de EEOO de los académicos de
Derecho y de los estudiantes. Por un lado, la primera busca recomponer la forma de
dominación institucional vigente en la legalidad, mostrando el carácter marcadamente
contra-reformista de este grupo. Por otro, los estudiantes buscan profundizar los aspectos
democráticos existentes de facto en la UV e institucionalizarlos. Sin embargo, el grupo
hegemónico comandado por Valle no ha tomado posición con respecto a esto, dado su
carácter marcadamente oscilante y oportunista.

En términos procedimentales se hará en un referéndum donde los tres estamentos


participen en su definición. Así, todos podremos dirimir que tipos de EEOO queremos para
la UV. Pero además, cabe apuntar que el reglamento contempla una segunda vuelta, en el
caso de que ninguna propuestas obtenga una mayoría absoluta.

Así, la lucha es nuevamente a dos bandos, pareciendo ser que para donde se
equilibre el puente articulador comandado por Valle, Villar y Cía.-y a todos a quienes
influye hacia “abajo” en la cadena jerárquica de la UV-, será el determinante de quien gane
esta batalla. Por ello, luego de tres años de arduas luchas, las cartas parecen estar en la
mesa, ahora cabe analizarlas y sacar una conclusión de ellas, teniendo una pregunta
transversalmente clave: ¿Qué hacer para profundizar la democratización en la UV?. Esa
debe ser la gran definición política al interior del Estudiantado de la UV hoy en día.

5. Esbozos de una táctica.

Desde el prisma estudiantil, se pueden esbozar tres caminos a seguir: uno, la


conciliación con el poder central; otro, que busque inhabilitar el proceso de EEOO; o,
levantar una bandera propia de la profundización democrática. De cada uno de ellos,
debemos analizar sus potencialidades y dificultades .

Atendiendo que el círculo de poder de la UV, está en la rectoría y que se desborda


hacia todo el campo de influencia que tienen Valle, Villar y Cía., la postura de la
conciliación con ellos, es una posibilidad para los estudiantes. En efecto, se puede
establecer como un objetivo institucionalizar la “democracia” amorfa que hay al interior de
la UV, esto por medio de un pacto con la actual rectoría, la cual se ha consolidado en el
poder en el actual margen político. Sin embargo, los aspectos de participación a nivel
general y local en la Valpo en el marco de dicha “democracia” amorfa, ha demostrado ser
funcional al tipo de dominación que impulsa Valle, quedando estancados los avances que se
visualizaban desde el 2007. El reacomodo de los Decanos, directores de Instituto y
escuelas, manteniéndose en el poder aún, han impedido la instauración de órganos
colegiados en muchos de “sus dominios”, cuestión que ha sido permitida por la Rectoría.
Asimismo, esta última ha aplicado sus directrices políticas financieras, académicas y
políticas, con pocas resistencias, logradas sólo ser consensuados algunos intereses
estudiantiles, burocratizando la política de la UV. Ellas, sólo han mantenido condiciones
universitarias precarias. Por ello, las condiciones existentes en la UV, institucionalizadas en
el EEOO, no serían un avance para el movimiento estudiantil y, más aún, bloquearían
cualquier intento de profundización democrática, que pueda ser un ejemplo a irradiar a
nivel nacional.

En la otra vereda de este aspecto, se puede encontrar la postergación indefinida del


proceso de EEOO en la UV. Esta posición, buscaría esperar un futuro donde el movimiento
estudiantil se encuentre en un mejor “pie político” que le permita profundizar la
democratización en sus EEOO, vale decir, en las condiciones del 2007 Además de lo
imprevisto de esta posición, ya que lo sucedido al 2007 fue causado por elementos
históricos particulares –probablemente irrepetibles-, provoca una inmovilización del actuar
estudiantil, volviéndolo un actor reaccionario a lo que realicen las otras fuerzas en la UV.
Junto a no contar con un elemento discursivo que sea posible divulgar abiertamente.

Una posición más avanzada que estas, es a la cual adscribimos. Esta busca
profundizar la democratización de la UV en lo práctico y en lo estatutario. Por un lado, se
pretende impulsar una serie de acciones que sigan materializando la democratización de la
Valpo, estableciendo mecanismos de participación triestamental en la designación de
autoridades unipersonales y órganos colegiados de participación desde las unidades
académicas básicas que se mantengan en el tiempo. Siendo demostración de la necesidad de
la democratización como en escollos a derribar por las fuerzas contra-reformistas.
Por otro, busca levantar una propuesta alternativa que establezca la democratización
de la UV en los EEOO. Esta debe pretender superar la “democracia” amorfa existente en la
Valpo, estableciendo la existencia de órganos colegiados en toda la universidad, la elección
de las autoridades unipersonales triestamentalmente, una estructura orgánica que esboce un
proyecto estratégico de la UV, además de reivindicar su financiamiento estatal. Esta se
debe hacer incentivando la unidad con la mayor cantidad de fuerzas proclives a estos
elementos, planteándose como una postura de la comunidad de la Valpo. Trabajar con la
mayoría de los académicos críticos al manejo de Valle y de los funcionarios que se han
visto precarizados en los últimos años, pero que además compartan la necesidad de una
Universidad cada vez más Democrática y realmente Estatal, deben ser la tarea central para
esta posición. Conjuntamente a ello, los estudiantes deben hacer gala de una actitud cada
vez más pujante y activa, que les permita concientizarse a si mismos y a los demás
estamentos, de la necesidad de más Democracia Triestamental y financiamiento estatal en
la UV.
En ese marco cobra aún, más vitalidad la necesidad de presentar una propuesta que
avance en la Democratización de la UV y en su transformación de ella en una verdadera
Universidad Pública. Por ello, todo dependerá del rol protagónico que puedan asumir las
fuerzas que apoyen esta postura en el referéndum, así creemos que el “realismo político”
ultra-pragmático que busca sacar buenos dividendo para una elección de FeUV, debe
quedar para otros momentos. Además, que el excluirse de este debate, sólo nos restará de
una discusión que se hará si participamos o no. Por ello, la tarea de las tareas es asumir las
banderas de la Democratización de la UV, que avance en una reforma Universitaria que
pueda irradiar hacia todo Chile, tal como sucediera en 1967 con Universidad Católica de
Valparaíso.