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Capítulo 3

Me llamaron al estrado. En lo personal, no tenía nada que decir, por lo tanto no


comprendía el motivo de la citación a pedido de los jueces…
Has recorrido un largo camino para establecerte en un lugar tan privilegiado en esta
academia- Dijo el Juez Lock – Tus historias y las de tus compañeros han ayudado a
muchos a enfrentar sus miedos.
Ahora necesitamos a alguien que nos ayude ha encontrar a nuestra joven Serena.
A Serena del gremio MIUC!!?? Pregunté sinceramente muy asustado.
Así es Profesor… Obtuve la respuesta del Juez Sabier (Presidente de esta famosa lista
de jueces) Es por eso Lucio, que te encomendamos buscar urgente a…. Anabela, ya que
es su titular a cargo.
Gggggrrrr!!! Nunca me encomiendan nada, y aún así siempre están alabando mis
trabajos. Al final voy a perder movilidades, si me mantienen minusválido! – Pensé para
mis adentros-
Al fin asentí con un gesto de cabeza.
Ya que estás, le servirías de buena compañía- Agregó Sabier-

Una vez retirado de los establecimientos recorrí todo el campo MIUC, cuando pasada la
media hora, pude dar con Anabela, sentada, despreocupada de la existencia de las fallas
en el sistema.
Una vez, cuando refunfuñaba por verme obligada a comer carne y no hacer penitencia,
oí decir que a veces había en tal pesar más amor propio que deseo de penitencia.-La oí
decir en cuanto me acercaba-
¿¡Eso lo ha de haber dicho Santa Teresa, verdad!? –Respondí casi seguro de lo que
decía-
¡Así es!- Exclamó contenta- No has olvidado nada de todo lo que aprendimos. ¿Verdad?

Sin contestar, la miré y agaché la cabeza con un pesar que demostraba angustia, por lo
que le esperaba escuchar.
Le comenté la situación, y ni bien terminé la explicación, procedió a equiparse para la
partida. La seguí con fervor, y ni bien terminamos con la carga, partimos.

Después de un rato de reflexión, coincidimos que antes de partir a Brix, debíamos tomar
contacto con Aden, ya que, después de Selena, melliza de Serena, era el último que la
había visto, al menos es lo que me habían resumido los jueces de la historia de su
desaparición.
Encontramos a Aden antes de salir del campo del gremio MIUC. El hizo una
observación de la situación: “ Fue al declinar el Gran Camino cuando surgieron la
bondad, y la moralidad humana ” Luego de reproducir esta frase perteneciente a Lao
Tse, explicó que se la había escuchado a Serena en su encuentro en Brix. Dijo no haber
comprendido en su momento, pero ahora, con miedo, podía concebir la práctica de esta
teoría.
Nos guió con palabras al momento de su encuentro en aquel viejo pueblo abandonado, o
al menos despojado de humanos, y recapituló paso por paso para darnos pleno
conocimiento de las situaciones que experimentó a su lado.
Era bueno ver a Aden, hablando de sus aventuras, y la posición que describía según la
situación que enfrentaba. Pensar que unos años atrás, estaba en plenos estudios, y yo
solía ser su encargado.
En fin, pudimos sacar algunas conclusiones, aunque no pudimos determinar con certeza
la ubicación de Serena.

Pasada la plática con Aden, marchamos y nos sumergimos en esos viejos caminos
intransitados desde tiempos remotos, pero aun marcados por el paso de viejos sistemas
de transporte.
Entre las arboledas a los lados del camino, observamos minuciosamente una sombra que
se prestaba a la comodidad del descanso, o para emprender nuevas ideas en la búsqueda.
Decidimos con Anabela que podríamos emprender un viaje astral, vieja técnica budista
y chamánica, aunque con el segundo, se lo conocía como ensoñar. (Consiste en un viaje
fuera del cuerpo, como para dar una explicación coherente. Aunque es sabido que hubo
grandes maestros de este acto, que proyectaban, y algunos grandes maestros que aun
proyectan, un doble del cuerpo en su viaje; teniendo su cuerpo original, al principio,
donde se asentaron para meditar).
Pudimos observar el pueblo de Brix, sus peatonales con nitidez, pero sin rastros del
paso del hombre, y aunque hurgamos en cada esquina de cada casa abandonada, no
podíamos ver nada, todo nos era oscuro, un hecho bastante curioso en los ojos de viejos
profesores, como lo éramos con Anabela
. Aunque, pudimos reflexionar sobre una vieja frase de Sutra Diamante que conjura a la
muerte en tiempos de valentía, y por el bien del prójimo, así estaba escrita en las arenas
de un abandonado jardín – A la pregunta: “¿A donde va el alma cuando el cuerpo
muere?”, Jacob Boehme contestó: “No tiene necesidad de ir a ninguna parte”.
La palabra tataghata (uno de los nombres del buda) significa uno que no va a ningún
sitio, ni viene de ningún sitio; y por ello, es llamado tathagata (así-ido), santo, y
plenamente iluminado.-

Ni bien retomamos nuestras fuerzas, hablamos y concluimos sobre lo que habíamos


visto, emprendimos de nuevo el viaje a ese criadero de licántropos.
Ni bien arribamos a las afueras del pueblo, dimos con Selena, esperando por ayuda para
encontrar a su desaparecida hermana. Pudo darnos los detalles sus últimos momentos a
su lado. Con vehemencia y desesperación comentó que fue en un duro encuentro con
vampiros conocidos como Betancourt, una antigua familia que desde los tiempos de
exterminio de la humanidad solo eran conocidos por registros canónicos, resguardados
en la antigua capital católica (el vaticano).
Por lo que describía, el encuentro fue muy duro. Ellas eran cazadoras de hombres lobos,
y a pesar de sus conocimientos básicos sobre el enfrentamiento contra vampiros, no
tenían capacidad alguna contra estos murciélagos de semejante talla histórica.
Según lo que decía, ya no quedaban posibilidades de encontrarla, porque al igual que lo
que percibimos con Anabela, había conjurado un hechizo para acarrear al que pudiera
en esa feroz batalla, y simplemente parecía haber dejado este mundo con cuerpo y alma.

Si así era, ya no quedaba nada que hacer. Aun así decidimos continuar con la búsqueda,
ya que lo último que se pierde es la esperanza, además, debíamos comprender de donde
surgía esta familia que ahora se transformaba en tan temida por la falta de nuestro
conocimiento.

Tal como lo habíamos hecho en nuestro ensueño, acompañados por Selena, repasamos
casa por casa, pero todo nos llevaba a nada. Fue cuando estúpidamente hicimos un claro
para enfocarnos en el ultimo lugar donde cualquier vampiro esperaría que buscásemos,
el cementerio, y no porque seamos tontos no pensamos primero en ello, sino porque este
era su sitio de poder, uno tenía que saber lo que hacía antes de pisar estas tierras.
Con miedo, pero con valentía encaramos sobre aquellas viejas tumbas, cuando por fin
dimos con una señal de esperanza a nuestras personas. El problema es que nos
tendríamos que entrometer en lo más profundo del infierno en la tierra.
Un extraño epitafio que decía en Sumerio antiguo "...Así como el Salvador vierte su
sangre divina para purificar al mundo, nosotros vertimos la nuestra para concebir a
nuestros hermanos”. Al recitar esto en voz alta, se habrieron puertas a la tierra. Al
descender por viejos peldaños de tierra solo vimos la oscuridad en su forma más triste y
sentimos el frío de lo más temible.

De aquí, lo ultimo que recuerdo es…. Una pequeña mejora…

Estoyano Nicolás

P.D. : métanse el dedo en el culo, manga de H.D.P!!